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miércoles, 25 de noviembre de 2020

"VLADIMIR LÉBEDEV. 1891-1967", CATÁLOGO DESCARGABLE EN PDF, EN EL 53 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL ARTISTA SOVIÉTICO


El artista ruso-soviético Vladímir Lébedev (1891-1967) es conocido en todo el mundo sobre todo por sus excelentes trabajos en el campo de la ilustración de libros infantiles. Esta fama parece haber eclipsado, con su luz deslumbrante, otras facetas de su poliédrico talento. Porque, al mismo tiempo, Lébedev fue uno de los pintores universales de la vanguardia rusa. A su autoría se deben algunos de los trabajos gráficos y de los decorados teatrales más geniales del momento. La eclosión de su actividad artística se produce durante el período más esplendoroso de la historia del arte soviético: los años 20 del siglo pasado. Una época de reformas revolucionarias en la sociedad rusa, que coincide con el auge de la vanguardia artística, cuando, en unas condiciones desconocidas de pluralismo en las que conviven multitud de corrientes artísticas, se desarrolla la búsqueda de un nuevo lenguaje figurativo.

El pintor Vladímir Lébedev vivió toda su vida en San Petersburgo-Petrogrado-Leningrado. Estudió en esa ciudad y también en ella se convirtió en un artista. Allí fue donde diseñó sus primeros carteles para las "ventanas de la ROSTA" y donde ilustró su primer libro, al mismo tiempo que colaboraba con las revistas satíricas petersburguesas más importantes del momento y se dedicaba al dibujo y la pintura. También fue allí donde creó las obras que se han convertido en auténticas cimas del arte gráfico ruso del siglo XX y símbolos identificativos de toda una época.

El cartel como instrumento de la nueva cultura revolucionaria

La primera gran aportación de Lébedev al desarrollo del lenguaje pictórico del nuevo arte revolucionario se concreta en los carteles que elabora para la ROSTA. No obstante, los descubrimientos experimentales que hace el artista en el campo del cartelismo fueron precedidos por un período cubista, en el que elaboró y formuló sus principios artísticos. Las transformaciones revolucionarias que se habían producido en Rusia ponían ante los artistas la tarea de construir una nueva cultura proletaria, para lo cual había que prestar una especial atención a los medios de propaganda y agitación política de masas. En aquella época, esos objetivos comunes revolucionarios "en la lucha por una nueva cultura" unieron a artistas de la más diversa condición. En esos años todos participaban en la decoración callejera ante las celebraciones y manifestaciones revolucionarias, y los escultores trataban de cumplir al pie de la letra el "plan leninista de propaganda monumental". En aquellos años tan duros y difíciles para el país, con la guerra civil y la intervención militar extranjera, la variante artística más móvil y operativa, más rápida en asimilar las nuevas ideas y más susceptible de alcanzar la máxima difusión era el arte gráfico. Dado su carácter masivo y su gran operatividad, el cartel se convirtió en el medio más poderoso de agitación y propaganda revolucionaria.

Los carteles de Lébedev representan cumbres creativas del género y están impregnados de un indudable clasicismo, además de encarnarse en ellos las experiencias cubistas del artista. Señalemos, por ejemplo, Hay que trabajar con el fusil a mano (1921), Fundición (1920-21) y Apoteosis del obrero (1920), entre otros. Lébedev encontró en el cubismo las soluciones para las estructuras compositivas y espaciales de sus carteles, los procedimientos para enriquecer el lenguaje artístico.

El talento del Lébedev satírico parecía predestinado a florecer precisamente en los años 20. Se trata de la etapa más fértil e inspirada de la vida creativa del artista. Lébedev crea en ella sus famosas series satíricas sobre la vida cotidiana, sus series de ilustraciones gráficas, admirables por la maestría que derrocha, y sus originales pinturas de caballete. Por esta época crea algunos de sus mejores diseños de libros infantiles, y trabaja también como diseñador de escenarios teatrales.

En 1922 Lébedev termina la serie de 23 dibujos que, más tarde, serían agrupados bajo el nombre de Acera de la Revolución. La temática de este grupo de dibujos —que, dicho sea de paso, otorgó a Lébedev esa gran fama que siempre ha disfrutado como dibujante gráfico—, se centra en las calles del Petrogrado de los años que siguen a la Revolución de Octubre. La serie representa la continuación lógica de la experiencia que el artista había amasado y elaborado en sus trabajos cartelísticos: como si los personajes de sus "ventanas de la ROSTA" se hubieran mudado a esas nuevas láminas.

Entre la segunda mitad de los años 20 y comienzos de los 30 florecen las cualidades pictóricas innatas del artista. En este período nacieron sus mejores retratos y naturalezas muertas, así como sus numerosos dibujos de modelos desnudos al natural. Resulta característica en el Lébedev de estos años la apelación a las tradiciones del impresionismo francés, al mismo tiempo que los principios del dibujo pictórico libre van adquiriendo desarrollo en sus obras.

A partir de la segunda mitad de los años 20, el artista compagina sus series satíricas con los estudios al natural. Van apareciendo cientos de dibujos que, al final, terminarán conformando las series gráficas La acróbata, La bailarina, Modelos femeninos y Mujer tocando la guitarra que, a la postre, se convertirán en cumbres del arte gráfico mundial de aquellos años. Los dibujos fueron realizados con pincel, pluma, tinta china, lápiz de plomo, acuarela negra y negro de humo. Gracias a sus series gráficas, Lébedev se convierte en una de las figuras más brillantes de la escuela de arte gráfico de Leningrado. Desde los primeros años 20, las obras del artista comienzan a ser adquiridas por los coleccionistas privados.

Descubridor de la ilustración en la literatura infantil

Pero fueron, sin duda, sus ilustraciones literarias las que otorgaron a nuestro artista un mayor reconocimiento entre el gran público. A Lébedev le cabe el honor de ser el descubridor de la ilustración en la literatura infantil, aportándole, además, unos principios creativos y estructurales completamente novedosos. Los libros ilustrados por Lébedev -Sloniónok [El elefantito], 1922; Tsirk [El circo], 1925; Morózhennoye [El helado], 1925; Bagázh [El equipaje], 1926; y Mister Tvister, 1933, entre otros muchos- hace tiempo que están considerados como obras clásicas de la ilustración de la literatura infantil.

En la frontera de los años 20 y 30, en la obra de Lébedev resulta bien visible la renuncia al arte gráfico en beneficio de la pintura. La última vez que el artista se había interesado por la pintura había sido en aquel período, ya lejano, de experimentación cubista. Ahora su maestría pictórica va a culminar en sus retratos y bodegones de corte realista. No hay duda acerca de las elevadas cualidades artísticas de la pintura de Lébedev. Como todo lo creado por sus manos, su pintura de caballete se distingue por su gran profesionalidad (aunque el artista siempre se mostró crítico con su propia aportación pictórica, afirmando una y otra vez que su fuerza estaba en el dibujo y no en la pintura). En este período se produce un cambio de rumbo en su práctica pictórica, con un retorno a los procedimientos impresionistas de la pintura y a la obra de Braque y Picasso. En estos años pinta sus mejores retratos femeninos.

En la frontera entre los años 20 y 30, la creatividad de Lébedev ha alcanzado su cénit. En cada esfera de su actividad artística -ilustración literaria, cartel, dibujo, pintura de caballete- ha dado lo mejor de sí mismo. Pero, desgraciadamente, los años 30 trajeron consigo la ruptura y la crisis creativa. En el arte soviético primaba una nueva ideología, la del realismo soviético totalitario, en la que el arte innovador de Lébedev no tenía cabida. El 1 de marzo de 1936 aparece en las páginas del diario Pravda el artículo, oficial y por encargo, titulado "Los artistas pintamonas", que marca el inicio de una campaña para extirpar cualquier asomo de "formalismo" en el arte soviético. En ese artículo se criticaban duramente las ilustraciones de Lébedev a la recopilación de poemas de Marshák, Cuentos, canciones y acertijos (1935), pese a que esa edición tenía una tirada muy reducida e iba dirigida, más que a los niños, a bibliófilos, artistas y especialistas en arte gráfico.

Estos acontecimientos jugaron un papel dramático en el destino del artista. Lébedev llevó muy mal esa imposición de compromiso estético, que se refleja en su producción artística de los años 40 y 50. En esos años siguió trabajando con éxito en la ilustración literaria, pero sus ilustraciones adquieren cada vez más un tono naturalista y de zalamera afectación. En sus últimas obras pictóricas desaparece el virtuosismo y la armonía cromática que le había caracterizado, surgiendo en su lugar un abigarramiento de color que, en algunos trabajos, parece incluso una muestra de inseguridad. A partir de los años 30, el artista cada vez pinta más "para sí mismo", no para la exhibición de sus obras en exposiciones oficiales: retratos artísticos, bodegones, dibujos al natural… A Lébedev nunca le gustó su arte de los años 40 y 50. Su polifacética obra, olvidada y acallada en las décadas precedentes, volvió a ponerse a disposición del espectador ruso gracias a las exposiciones individuales celebradas en las últimas décadas en Moscú y San Petersburgo. Sin embargo, su nombre es conocido fuera de nuestras fronteras sobre todo en su faceta de ilustrador de libros infantiles.

El primer encuentro que el espectador español tuvo con los trabajos de Vladímir Lébedev tuvo lugar durante la Exposición sobre el cartel, la fotografía, el arte gráfico y la ilustración literaria soviética, organizada en Madrid en 1933. En las exposiciones dedicadas a la ilustración literaria soviética, celebradas en los últimos años en España, hemos podido familiarizarnos con algunas obras del Lébedev ilustrador de libros. Cada cita con la obra de este artista tan extraordinario y divertido supone un nuevo descubrimiento y un enorme disfrute por la alegría de vivir que rezuman sus obras. Confiamos en que esta primera exposición monográfica de Lébedev en España sirva para hacernos entrever las diversas facetas de la obra de este maestro virtuoso y extraordinario artista.

*Extracto del artículo de Masha Koval, catálogo de la exposición

DESCARGAR CATÁLOGO EN PDFhttps://digital.march.es/fedora/objects/cat:140/datastreams/PDF/content

jueves, 23 de junio de 2016

"MI TÍO NO SE LLAMA SAM. ESTADOS UNIDOS EN LA GRÁFICA CUBANA": 50 AÑOS DE PROPAGANDA CUBANA CONTRA EL IMPERIALISMO

¡Viva Cuba libre! Bush fascista no hay agresión que Cuba no resista. Año 2005. Foto: Editorial RM
¡Viva Cuba libre! Bush fascista no hay agresión que Cuba no resista. Año 2005. EDITORIAL RM
La Revolución Cubana terminó el primero de enero del 59. Esa noche, Fidel Castro entró en Santiago de Cuba, hizo capital a la ciudad durante unas horas y, subido al balcón del ayuntamiento santiagueño, proclamó el triunfo de la Revolución a voz en grito. Al día siguiente, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara llegaron a La Habana. Era un hecho: Fulgencio Batista, "El Hombre", había sido derrocado. Siete años antes, el gobierno estadounidense había apoyado su ascenso al poder en la isla cuando dio el golpe de Estado.
"No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil", dijo Fidel Castro pocos días después de tomar La Habana. El comandante sabía que la electricidad en el ambiente solo significa tormenta, y es que no iba a ser tan sencillo librarse del yugo de los EEUU como parecía en aquellas noches templadas de invierno. Washington haría el primer intento de muchos para invadir la isla dos años después en Playa Girón y Fidel llevaría allí a la victoria a sus tropas. Mientras tanto, la percepción negativa de lo estadounidense se infiltraba ya en el pueblo cubano.
50 años de propaganda cubana contra el imperialismo del Tío Sam
Mi tío no se llama Sam (Editorial RM) recoge la percepción de un país sobre una amenaza. Es una historia de lucha, dignidad y soberanía desde que la Revolución triunfa en el 59 hasta que Barack Obama gana las elecciones en 2009. Es un recorrido por los carteles de propaganda que el gobierno cubano difundió entre su población desde la década de los 60 hasta los 90, con mención aparte a la valla: "Es gigantesca. Es más visual que el cartel, aunque conviven y, de hecho, hay mucho cartel que tiene su paradero en valla", cuenta Alfons González, investigador en la UAB -Universidad Autónoma de Barcelona- y autor del libro.

Victoria, combate, repulsa, respeto

"Lo que hay en el libro es una parte minúscula de todo el material que tengo. He podido consultar y digitalizar todo el fondo de diapositivas de la editora política del Partido Comunista de Cuba", continúa el investigador. Así, en Mi tío no se llama Sam, hay hasta 93 ilustraciones, la mayoría correspondientes a carteles de propaganda que Fidel Castro mandó distribuir entre la población y colocar en las calles. La mayoría con una clara influencia soviética, una cartelería que recuerda a la usada por los republicanos durante la Guerra Civil española.
Patria o muerte. Año 1980. Foto: Editorial RM
Patria o muerte. Año 1980. EDITORIAL RM
"La ciudad, en según qué momentos, estaba empapelada con carteles de todo tipo", cuenta González. Estamos hablando de carteles que muestran al Tío Sam con las manos cortadas, a la Estatua de la Libertad amordazada, a Nixon y a Hitler en un naipe con esvásticas o al famoso "No pasarán" bajo una rosa clavada en el pie de un soldado estadounidense. "Las gigantografías -las vallas- llegan a medir 5, 6, 7 metros y a ocupar espacios como la Plaza de la Revolución Cubana o la Oficina de Intereses", explica.
50 años de propaganda cubana contra el imperialismo del Tío Sam
El recopilatorio de cartelería cubana separa las ilustraciones por décadas. La propaganda de Fidel Castro a su pueblo tiene un objetivo claro, según de qué año se trate. En los 60 hay que celebrar la victoria en Girón, en los 70 hay que combatir al enemigo, en los 80 hay que echar a la potencia imperialista, alejándola lo más posible de tierra y en los 90, con todo el camino andado a la espalda, se torna necesario parar y sacar pecho: "La unidad nos hace indestructibles", "Otro tiro por la culata" o "Con este pueblo no se juega" serán lemas habituales en la cartelería de finales de siglo.
¿Teme alguna vez EEUU a Cuba? Mejor dicho, ¿teme alguna vez el gobierno estadounidense la influencia que tendrá esa propaganda sobre el pueblo cubano? "Sí. En los primeros años de la Revolución, en los que hay una adhesión unánime al proyecto ideológico. Ahora, con el paso del tiempo, este discurso a la población le es inmune porque se vuelve parte del paisaje urbano", explica González.
"A medida que convives con un discurso que es repetitivo, te inmunizas a ese discurso a medida que lo comparas con tu realidad cotidiana", cuenta González. No es que la Revolución pase desapercibida, es que la costumbre de esa Revolución se vuelve insípida. "Eso no quiere decir que en el discurso de la relación entre Cuba y EEUU exista y haya existido una cierta fidelidad al hecho de defender unos principios de dignidad, soberanía e independencia frente a EEUU. Eso sigue incólume", sentencia.
¡Muerte al invasor! - Comisión de Orientación Revolucionaria (COR). Año 1962
¡Muerte al invasor! - Comisión de Orientación Revolucionaria (COR). Año 1962 EDITORIAL RM
Girón, VI Aniversario. Año 1967
Girón, VI Aniversario. Año 1967 EDITORIAL RM
Derrotados los yankis construiremos una patria diez veces más hermosa - Antonio Pérez 'Ñiko'. ICAIC. Año 1970
Derrotados los yankis construiremos una patria diez veces más hermosa - Antonio Pérez 'Ñiko'. ICAIC. Año 1970 EDITORIAL RM
[Naipe con las caras de Nixon y Hitler] - Luis Álvarez. OCLAE. Año 1971
[Naipe con las caras de Nixon y Hitler] - Luis Álvarez. OCLAE. Año 1971 EDITORIAL RM
Fuente: eldiario

jueves, 9 de junio de 2016

EXPOSICIÓN "UNA NUEVA NIÑEZ" SOBRE LIBROS ILUSTRADOS INFANTILES EN LA URSS


Con una síntesis perfecta de tipografía, diseño e ilustración, los libros ilustrados para niños rusos de las décadas de 1920 y 1930 influyeron en toda Europa.

La exposición 'Una nueva niñez' muestra ejemplares pioneros en el modo de transmitir enseñanzas e ideas en volúmenes de gran poder visual.

Entre la selección de obras extremadamente raras hay ejemplares diseñados por Marc Chagall y El Lissitzky y libros hechos a mano por el Colectivo Segodnya.


La ebullición creativa que se dio en la URSS tras la revolución de 1917 influyó también en los libros infantiles. Desde un primer momento, Lenin y los suyos establecieron como objetivo liquidar una de las más perniciosas herencias del régimen feudal de los zares: el analfabetismo, que a finales del siglo XIX rozaba al 80% de la población del imperio. La edición de libros, la construcción de escuelas y la educación reglada eran retos prioritarios para los soviets.

La mejora en las primeras décadas postrevolucionarias fue notable. La educación básica para los niños se convirtió en obligatoria y los índices de analfabetismo descendieron a gran velocidad: en 1926 era del 60% y en 1930 del 33, según datos de algunos historiadores. Desde un agencia centralizada, el Narkompros, el siglas del Comisariado Popular de Educación, se nacionalizaron todas las instituciones educativas, se desvinculó a las órdenes religiosas de la docencia, se separó a los alumnos por edades, se anularon los deberes y se decretó que la escolaridad debe estar basada en el "respeto mutuo".

En unos pocos años el número de escuelas aumentó un 12% y de estudiantes en un 24. En 1920 se establece un cambio de rumbo curricular de gran importancia, dando mayor importancia en los programas a las ciencias —sobre todo física, química, biología y astronomía—. Aunque, como en todo régimen dictatorial, el objetivo era el adoctrinamiento de los alumnos para hacer de ellos "proletarios soviéticos" fieles al Estado, la situación había mejorado de modo drástico.

Buena parte de responsabilidad la tuvieron los libros ilustrados que el Estado empezó a subvencionar con holgura. Se entendía que la calidad y excelencia de estos volúmenes, ricamente punteados con láminas y dibujos, era un camino fácil para llegar a los críos y deslumbrarlos. La exposición A New Childhood: Picture Books from Soviet Russia (Una nueva niñez: libros ilustrados de la Rusia soviética) presenta una colección de ejemplares pioneros en el modo de transmitir enseñanzas e ideas en volúmenes de gran poder visual.

La muestra, en cartel hasta el 11 de septiembre en la House of Ilustration de Londres, explora las décadas de los años veinte y treinta, posteriores a la revolución. Fue un "período de innovación sin precedentes", dicen los organizadores, que han reunido más de un centenar de ejemplares de primeras ediciones de los pioneros en la edición de libros ilustrados.

Entre los ejemplares más llamativos y difíciles de encontrar se encuentran ilustraciones de cuentos populares y de temas educativos, dibujos originales pintados a mano por el artista Marc Chagall sobre temas judaicos y otros del diseñador, tipógrafo, arquitecto y fotógrafo El Lissitzky, una de las figuras clave de las vanguardias soviéticas que medraron al pairo del ambiente entusiasta de los primeros años postrevolucionarios.

También se exponen libros impresos a mano por el Colectivo Segodnya, uno de los primeros grupos de artistas que se dedicó a la ilustración infantil, y obras de una de sus impulsoras, Vera Ermolaeva, una pintora y grabadora de inmensas dotes que sería detenida y ejecutada años más tarde durante la Gran Purga de Stalin. Otros artistas con piezas en la muestra son Vladimir Tambi, las hermanas Olga y Galina Chichagova y Vladimir Lebedev.

Colores vivos, formas dinámicas, diseños lúdicos y fantástico diseño Los colores vivos, formas dinámicas, diseños lúdicos y fantástico diseño de los libros ilustrados soviéticos influyeron en el estilo de la edición infantil en todo el mundo y "fueron elementos clave para el libro de imágenes moderno en la forma en que lo conocemos hoy", dicen los organizadores de la muestra.

Una muestra de libros rusos en los Países Bajos en la década de los años treinta causó sensación; en Francia, los artistas emigrados rusos Nathalie Parain y Feodor Rojankovsky crearon la "estética inconfundible" de la popular colección Père Castor y en el Reino Unido los ejemplares traídos de Rusia por la ilustradora Pearl Binder inspiraron al editor Noel Carrington para crear la serie Puffin Picture Book en 1940.

Fuente: 20minutos


The Hunt in the North - Boris Inozemstev Ilustración de Boris Inozemstev sobre la caza en las zonas árticas

How the Whale got his Throat - Eduard Krimmer 1926 Doble página de un libro infantil de 1926 ilustrado por Eduard Krimmer

In the Forest - Leib Kvitko, 1922 'En el bosque', libro de 1922 ilustrado por Leib Kvitko

Market - Evgenii Shvarts, 1926 Evgenii Shvarts ilustra en 1926 el libro infantil de la URSS 'Mercado'

Original illustrations for Little Girls - Vera Ermolaeva, 1927

Poster by Olga and Galena Chicagova Póster dirigido a niños y dibujado por las hermanas Olga y Galena Chicagova

Tanks - Vladimir Tambi, 1930 'Tanques', libro de 1930 ilustrado por Valdimir Tambi

miércoles, 11 de marzo de 2015

CARTELES SOVIÉTICOS VS. CARTELES PIN-UP


(1) "Construye rápido, bien y barato!". O. Savostjuk. 1954. Fuente: "Happy" de C. Wagenaar. P. 41 
UN HOMENAJE A LA MUJER QUE CONSTRUYE CIUDAD

¿Se puede definir al prototipo de mujer que hoy construye ciudades? Roles y clichés rondan como espectros a la mujer en un campo tradicionalmente masculino: la arquitectura. El año 2015 presenta un clima de lucha por la equidad laboral y la visibilización de la mujer en la profesión a través de una diversidad de campañas, foros, publicaciones y premios. De la mano, está el surgimiento de una ola de arquitectas talentosas cada vez más mediáticas que parecen ser hoy las nuevas divas fomentando la imagen de la nueva archistar femenina. Otro estereotipo. ¿Cómo salir del encasillamiento que supone el ideal de la fama en profesión? Las estrategias podrían abrirse como un abanico, pero hoy, quiero volver setenta años atrás, a unas imágenes que superan roles, rompen estereotipos y homenajean a la mujer por capacidad para hacer ciudad pero sin centrarse en la imagen individualista.
Mientras al lado oeste del Atlántico los pósters de las chicas pin-up gozaban de un gran auge a inicios de la década de 1940, al lado este, una imagen muy distinta (y poco conocida) se cocía: los pósters del gobierno para la reconstrucción soviética tras la Segunda Guerra Mundial. Por su parte Estados Unidos también presentó una campaña de "reconstrucción" pero de tónica muy distinta. Aunque en ambos casos pretendían crear imágenes evocadoras de la construcción de un futuro feliz para todos, los carteles soviéticos enfocaron el cumplimiento de esta tarea en la imagen femenina. Fue a través del libro editado por Cor Wagenaar, "Happy. Cities and Public Happiness in Post-War Europe"(*1), que llegué a este fantástico y poco conocido compendio de imágenes explicado por Bogdan Tscherkes, un compendio que pese a la complejidad del momento histórico que aborda, emana, como dice su título, felicidad.

"Queremos reconstruir nuestra ciudad natal" (2) era el texto que encabezaba un póster de T.F. Belozvetova impreso en 1944 en el que una mujer en traje de obrera señala con su mano derecha una ciudad en ruinas. La Segunda Guerra Mundial dejó desastrosas consecuencias materiales y más de 30 millones de personas perdieron la vida. La Unión Soviética se llevó la peor parte: dos tercios de esta suma lo conformaban sus ciudadanos y 25 millones de personas perdieron sus hogares. La reconstrucción de las ciudades era por tanto una tarea urgente y una manera de estimular la construcción fue a través de la propaganda. Los pósters fueron la herramienta que mostraría un futuro más prometedor y constituyeron un fuerte instrumento como contrapartida de la miseria, la desesperación y la depresión de las ruinas.

(2) "Queremos reconstruir nuestra ciudad natal". T.F. Belozvetova. 1944. Fuente: "Happy" de C. Wagenaar. P. 34

Paralelamente, en Estados Unidos la imagen de la ruina era muy distinta: evocaba esperanza, prometía dotar de mejores hogares y sanear las urbes de la falta de servicios básicos, del hacinamiento y la precariedad. Mediante un plan de "limpieza de barrios bajos" las demoliciones eran el pan de cada día en la planificación urbana estadounidense, desalojando y reubicando a las clases más desfavorecidas en los nuevos bloques de la modernidad. La fotografía arquitectónica de la felicidad doméstica en los medios de comunicación compartía espacio con pósters que mostraban el ideal de la nueva planificación, como los pósters de Lester Beall, diseñador gráfico que trabajaba  para el gobierno (3).  Sin embargo, los pósters de las pin-up, seguían en boga, porque eran el símbolo de la victoria; habían "inspirado" a los soldados en la guerra regresaron con ellos a casa. Su imagen persiste gracias a su sugerente figura que resaltaba e incluso exageraba las proporciones del cuerpo femenino.
(3) De izquierda a derecha: "Cross out Slums", Lester Beall, 1941./ "Don't let him down". Lester Beall, 1941. / Pin-up girl, portada del libro "How Naughty girls stay thin." 

En el caso de la Unión Soviética, sus carteles muestran que las mujeres jugaron un papel vital en la reconstrucción de las ciudades rusas y pueblos en este período. Tras su imagen se puede leer a una especie de heroína, que tras quedarse sola (porque los hombres estaban en el campo de batalla o habían muerto) llama a sus espectadores a trabajar por la reconstrucción de sus ciudades, un trabajo que empezaba en la limpieza de los escombros.

"Vamos a reconstruir para nuestra propia gloria" (4) decía un póster de V. Ivanov que data de 1945. No obstante, la imagen de la mujer desaparece durante siguientes diez años. La victoria de la Unión Soviética y el éxito del programa de reconstrucción entre 1946 y 1950 estaba estrechamente asociada a Stalin, por lo que los carteles enfatizaban su culto personal remplazando la imagen de las mujeres por la suya. Pero con la muerte de Stalin en 1953, la Unión Soviética entró en una nueva fase con Nikita Khrushtchev. Los pósters reflejaron el cambio político y la mujer reaparece. "Estamos a la altura de la norma- ¿y tú?" (6), dice un cartel de 1954 por O. Savostjuk. "Construir rápido, bien y barato" (1)  es el lema de otro cartel del mismo autor, que data de 1955. "Nuestros planes están inspiradas en la alegría de la creación/Nuestra dedicación a la labor pacífica/Para nuestro pueblo construimos estas casas/Y creamos nuevas ciudades". Este texto era un rechazo la retórica estalinista que para Khrushtchev era el "sugar pie style" en la arquitectura. 


(4) "Vamos a reconstruir para nuestra propia gloria". V. Ivanov. 1945. Fuente: "Happy" de C. Wagenaar. P. 36.

"¡Vamos, hagamos  el trabajo!" (5) era el lema que encabezaba un póster de 1944 de I.A. Serebrjanskij. Una mujer que emana seguridad y esperanza, mira a su espectador fijamente a los ojos en señal de petición de ayuda para cargar por el otro extremo los bloques para la reconstrucción. La imagen presenta la fe en la perspectiva de la reconstrucción del país a la vez que "se representa como una figura idealizada, mirando hacia el futuro de la paz y, a pesar de su ropa de trabajo, ella se ve como una chica pin-up" (*2) , asegura el autor del artículo que recopila los magistrales pósters de la reconstrucción de la Unión Soviética. Esta comparación con las chicas pin-up es en cierto modo peligrosa por las acepciones que pueden darse en relación a la chica pin-up (o chica cheesecake), en especial en cuanto a su connotación sexual y los sesgo de género que éstas presentan. No obstante, creo que su comparación procura no despojar a la mujer de sus cualidades de atractivo femenino, sugiriendo que estas cualidades no son un impedimento, a la vez que refuerza la capacidad transformadora de la mujer y  su poder de realizar un llamado a reconstrucción de sus hogares.

(5) "¡Vamos, hagamos  el trabajo!". I.A. Serebrjanskij, 1944. Fuente: "Happy" de C. Wagenaar. P. 34.

Los carteles aquí presentados irradian humanidad, optimismo, trabajo colaborativo, a la vez que desafían los estereotipos. Ésta es la tónica que anhelo transmitir con este artículo como homenaje a las mujeres que hoy, a través de su discurso u obra, construyen ciudades amigables y felices.

(6) "Estamos a la altura de la norma- ¿y tú?" O. Savostjuk. 1954. Fuente: "Happy" de C. Wagenaar. P. 40.
(7) Marinos observando un desplegable de la página central de la revista Esquire. Agosto de 1943. / Pin-up girl por Alberto Vargas para le revista Esquire, Octubre 1940. Fuente: "Pin-Up Grrrls: Feminism, Sexuality, Popular Culture"  por M. Buszek. Pp. 211; 245.

(8) Joan Crawford, MGM, 1946. / "Paper doll", Pin-up girl en un B-25. Fuente: "Pin-Up Grrrls: Feminism, Sexuality, Popular Culture" por M. Buszek. Pp. 241; 230. (*3)

(*1) WAGENAAR, Cor. Happy. Cities and Public Happiness in Post-War Europe. Rotterdam: NAi Publishers, 2004. 
(*2) TSCHERKES, Bogdan. «We want to eliminate all traces of the war! Post-war reconstruction in soviet posters.» In WAGENAAR. Ibidem (1). P. 34. 
(*3) BUSZEK, Maria Elena. Pin-Up Grrrls: Feminism, Sexuality, Popular Culture. Duke University Press, 2006.
Fuente: Metalocus

lunes, 8 de septiembre de 2014

"EL FUTURO DEL PASADO, HOY: ¿CÓMO ES SER ARQUITECTO EN COREA DEL NORTE?"


Originalmente publicado en Metropolis Magazine como "El futuro de arquitectura, según un arquitecto norcoreano"," en esta entrevista con Nick Bonner -curador de la sección de Corea del Norte en el Pabellón coreano de la Bienal de Venecia 2014- ahonda en la realidad del trabajo arquitectónico en uno de los países más secretos del mundo.

Hay altas posibilidades de que nunca visites Corea del Norte, que no es lo mismo decir que no puedas. El interés en este Estado socialista/juche está creciendo, un hecho reflejado por el aumento en turistas occidentales ansiosos por descubrir los lugares y espectáculos de Pyongyang. Nick Bonner, fundador de Koryo Tours, lleva visitantes a la República Democrática Popular de Corea (el nombre oficial de Corea del Norte) por más de dos décadas y recientemente curó una pequeña exhibición en el Pabellón de la península coreana en la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Titulado "Utopian Tours", Bonner comisionó diseños de un arquitecto norcoreano no identificado, pidiéndole que imaginara una infraestructura completamente nueva para recibir a grupos turísticos cada día más grandes. Como resultado, las ilustraciones realizadas a mano son fascinantes: el futuro de la arquitectura -al menos en Corea del Norte- parece más el futuro del pasado, donde los turistas viajan en vehículos aerodeslizantes, y los trabajadores viven en hoteles inspirados en montañas y árboles, cuyas formas recuerdan a los zigurats.

Metropolis pidió a Nick Bonner que les diera un tour dentro de la escena arquitectónica contemporánea en uno de los países política, social y económicamente más aislados del mundo.


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El "Hotel Aéreo" otorga a los turistas sendas vistas a los montañas. Imagen cortesía de Koryo Tours

Justin Zhuang: ¿Puedes contarnos sobre el proyecto que curaste para la Bienal de Venecia? ¿Por qué te enfocaste específicamente en el turismo de Corea del Norte?

Nick Bonner: “Utopian Tours” fue la exhibición principal que entregamos al Pabellón de la península coreana, organizada por Corea del Sur [ganador del León de Oro]. El pabellón fue originalmente diseñado para proporcionar un espacio para que Corea del Norte y del Sur celebraran una exposición en conjunto. Koryo Tours ha estado trabajando en Corea del Norte desde 1993, y utilizamos al turismo para promover el compromiso humano en Corea del Norte.

El turismo nos ha permitido visitar mensualmente este país por 21 años, y durante este tiempo, hemos sido capaces de entender mejor aspectos importantes de la vida en Corea del Norte, tales como el uso del espacio urbano y el cómo la gente interactúa con el resto. Viajar al país de forma tan regular y durante un periodo tan largo de tiempo, nos ha permitido ver los cambios que han tomado lugar en el país. Nuestra parte de la exhibición es el resultado del tiempo vivido en Pyongyang [capital de Corea del Norte]; nos muestra no solo cómo Corea del Norte representa la arquitectura como perteneciente al pueblo, sino también cómo un arquitecto ve el futuro del turismo sustentable y la arquitectura norcoreana.

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"Hoteles montañas cónicas", conectados en varios puntos por pistas de ski. Imagen cortesía de Koryo Tours

JZ: Las ilustraciones son notables por su estilo pictórico. ¿Fue intencional ese estética?

NB: Los arquitectos norcoreanos ahora usan CAD, pero todavía están formados en ilustrar la visión de edificios completos pintando a mano, utilizando gouache. Yo me formé como arquitecto landscape a mediados de los años ochenta, y usábamos técnicas similares (aunque no tan eficientemente). En esa época, encargábamos a artistas y dibujantes profesionales para visualizar nuestros proyectos exactamente de la misma manera. Ahora, por supuesto, todo es digital.

JZ: La Bienal ofreció un vistazo a las preocupaciones y ambiciones de los arquitectos de Corea del Norte. ¿Dónde y cómo se forman esos arquitectos? ¿Cuáles son sus principales fuentes de referencia?

NB: La mayoría de los arquitectos se forman en la Universidad de Construcción y Materiales en Pyongyang, y todos trabajan para el gobierno. Como dije anteriormente, no hay proyectos privados. El arquitecto con quien trabajamos ha comenzado a trabajar para una compañía asiática por un periodo de cinco años.

Hay varios arquitectos norcoreanos que han estudiado en el extranjero, sobre todo en París, y esto ciertamente tendrá una influencia. Los arquitectos que conocemos siempre están interesados en conocer la arquitectura contemporánea, no sólo en la visualización de proyectos, sino también en la planimetría y los métodos constructivos.

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Desarrollo costero a los pies del Monte Kumgang. Imagen cortesía de Koryo Tours

JZ: ¿Cómo se ha desarrollado la arquitectura en Corea del Norte a lo largo de las últimas décadas?

NB: Los japoneses (quienes ocuparon la península de Corea entre 1910 y 1945) tuvieron una gran influencia en la arquitectura local. Durante la Guerra de Corea (1950-1953, y oficialmente jamás finalizada), el neoclasicismo soviético post-guerra se convirtió en el estilo dominante. En la década de 1960 y 1970, la dirección cambió nuevamente, comenzaron a aparecer edificios con una clara influencia coreana (tales como la Casa de Estudios del Gran Pueblo en la Plaza Kim Il Sung) o diseños que fueron mucho más modernistas y únicos, tales como la histórica Pista de Hielo.

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Un resort en Monte Kumgang. Imagen cortesía de Koryo Tours

JZ: ¿Cómo podrías describir el estado actual de la arquitectura en Corea del Norte?
NB: Todo proyecto en Corea del Norte es un proyecto gubernamental. Sin embargo, hay varios proyectos extranjeros para los que arquitectos norcoreanos han sido comisionados, principalmente museos y monumentos.

Los principales arquitectos trabajan en el Instituto Arquitectónico Paektusan y tiene un acceso muy limitado a la arquitectura contemporánea. Cuando se recorre en el tour el Instituto, verás una pequeña selección de obras desde la Casa en la Cascada de Frank Lloyd Wright al Pabellón alemán en Barcelona de Mies Van Der Rohe, así como un puñado de rascacielos contemporáneos. La exposición limitada (de arquitectura) no es necesariamente debido a la censura gubernamental; también hay una escasez de libros y revistas arquitectónicas que podrían (y que deberían) ser enviadas desde los institutos arquitectónicos y de diseño alrededor del mundo. Cuando realizamos tours arquitectónicos -el próximo será el 25 de octubre de 2014- siempre solicitamos traer un número de revistas y libros arquitectónicos.

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Hotel para la ciudad norcoreana de Nampo. Imagen cortesía de Koryo Tours

JZ: ¿El famoso tratado 'De Arquitectura' de Kim Jong-Il continúa prevaleciendo en la comunidad arquitectónica norcoreana?

NB: Ese trabajo es el texto guía para todos los arquitectos norcoreanos de la misma forma que su tratado sobre "El Arte del Cine" es el texto principal para los cineastas del país. Estas obras son un conjunto de claras e incuestionables instrucciones que apoyan la enseñanza y formación de arquitectos y cineastas norcoreanos. Esto no implica que todos los proyectos y edificios arquitectónicos sean idénticos: existe una considerable variedad en el estilo de los edificios públicos del país, aunque todos están dentro de los límites de lo que es oficialmente patrocinado y visto como "arquitectura contemporánea norcoreana".

JZ: ¿Cuáles son algunos de los principales desafíos que enfrentan hoy en día los arquitectos norcoreanos?

NB: La mayor limitación enfrentada por los arquitectos es la falta de calidad de materiales y conocimiento de técnicas modernas de construcción. Los arquitectos norcoreanos están limitados a trabajar con hormigón y barras de acero reforzado (no hay posibilidad de muros cortina), así que existe el desafío de ser creativo con los materiales que estén disponibles.

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Villa Nido de Pájaro. Imagen cortesía de Koryo Tours

JZ: ¿Cuáles son algunas obras destacadas de la arquitectura norcoreana que merecen mayor reconocimiento?

NB: Pyongyang fue totalmente reconstruida después de la Guerra de Corea -sólo tres edificios se mantenían en la ciudad al final del conflicto-. Son, por lo tanto, no sólo ejemplos individuales de arquitectura que son de interés, sino también el plan maestro de reconstrucción de la ciudad como una moderna "utopía socialista", que consta de monumentales edificios gubernamentales -influenciados por los soviéticos-; los edificios residenciales de estilo brutalista, parques y corredores fluviales y las avenidas arboladas.

Hay, sin embargo, ciertos edificios individuales de gran valor arquitectónico que deben, sin duda, ser vistos en cualquier viaje a Pyongyang:

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Pista de Hielo: "construida en 1981, una estructura cónica modernista de la que Le Corbusier se sentiría orgulloso". Imagen cortesía de Koryo Tours
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Museo del Metro de Pyongyang: "Una gran y majestuosa estructura en Pyongyanguseum dedicated to 'the Construction of the Pyongyang Metro'”. Image Courtesy of Koryo Tours
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Metro de Pyongyang: "Estatinas vestidas de mármol, mosaicos y lámparas de araña". Imagen cortesía de Koryo Tours
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Hotel Chongnyon: "un hotel construido en 1980 para el Festival Mundial". Imagen cortesía de Koryo Tours
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Hotel Ryugyong: "un rascacielos de 104 pisos que se asemeja a algo entre las pirámides y el Londres Shard". Imagen cortesía de Koryo Tours
Fuente: Zhuang, Justin . "El futuro del pasado, hoy: ¿cómo es ser arquitecto en Corea del Norte?" [Yesterday's Future, Today: What's it Like to Work as an Architect in North Korea?] 05 Sep 2014. ArchDaily. (Nicolás Valencia Trans.) Accessed 8 Sep 2014. (http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/626789/el-futuro-del-pasado-hoy-como-es-ser-arquitecto-en-corea-del-norte)