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lunes, 16 de febrero de 2026

"MENSAJE A LOS SINDICALISTAS", DEL SACERDOTE REVOLUCIONARIO CAMILO TORRES, EN EL 60 ANIVERSARIO DE SU MUERTE EN COMBATE

 

Pocos grupos en Colombia tienen una tradición de lucha y de organización como los obreros, como los trabajadores urbanos.

A pesar de que la industrialización de Colombia no comienza a tener importancia nacional sino a partir de 1939, el sindicalismo colombiano, tanto rural como urbano, posee una tradición de lucha anterior a esta fecha.

Los motines de los bananeros son testigos de esa lucha. El gobierno de Alfonso López Michelsen señala una etapa fundamental en la organización obrera y en la lucha sindical colombiana. El sindicalismo surge como una fuerza beligerante e independiente, pero pronto, bajo regímenes retrógrados, comienza a desvirtuarse en elementos paternalista, imperialistas y esquiroles vendidos al gobierno. Nuestra clase dirigente logró también dividir a la clase obrera y después de debilitarla con pretextos religiosos y políticos, como ya había debilitado con los mismos pretextos a la clase popular, resuelve purgarla de elementos "comunistas" en el Congreso de Cartagena, sin descartar a todo elemento no sometido al patronalismo nacional y norteamericano.

Sin embargo, la presión del sistema era común a todos los obreros. El movimiento de Gaitán consolida una conciencia de clase que la violencia no ha logrado borrar en 19 años que lleva de existencia. Los dirigentes mercenarios, vendidos a la oligarquía, se descaran cada vez más y tienen que usar procedimientos siempre más arbitrarios, siempre más violentos para mantenerse en el poder.

El Frente Nacional acelera la lucha social en Colombia al intituirse como el primer partido de clase en Colombia, partido de la clase privilegiada, que consolida la unión de los opresores contra los oprimidos, lanzando un reto a la clase popular colombiana para que constituya, siguiendo los consejos de José Antonio Galán: "La unión de los oprimidos contra los opresores".

El gobierno del Frente Nacional realiza tres devaluaciones, aumenta en 200 por ciento los gastos públicos y bélicos y trata de subsanar la bancarrota fiscal gravando al pueblo colombiano con impuestos a las ventas, impuestos a la gasolina y "ponqués tributarios". El paro nacional del 25 de enero es la culminación de una levadura social que fue vendida a las oligarquías para que éstas hicieran un ponqué que habían de comerse ellas mismas.

Sin embargo, el sistema está tan desintegrado y corrompido que la maquinaria política parlamentaria no funcionó ni para el ponqué, ni para las facultades extraordinarias.

Entonces se recurre a instaurar la dictadura. Se aprovecha una huelga estudiantil para decretar un estado de sitio que continúa, contrariando la constitución, para legislar sobre asuntos económicos y hacer demagogia laboral. Lo más grave del actual sistema es que no es solamente los obreros, sino la oligarquía está descontenta y digo, más grave, porque cuando la oligarquía está descontenta la posibilidad de un golpe de Estado se hace más inmediata.

Cuando el equipo político fracasa, la oligarquía lo turna por el equipo militar. El gobierno militar que tome ahora el poder posiblemente despertará esperanzas mediante medidas demagógicas. Nuestro pueblo ha dado en forma unánime el grito de la revolución. Sin embargo, todavía carece de una conciencia suficiente y de una organización adecuada para resistir al engaño que predominará las medidas demagógicas después de la caída del odiado gobierno del Frente Nacional.

Una serie interminable de huelgas legales e ilegales se han iniciado en nuestro país, todas esas luchas o reinvindicaciones inmediatas fortalecen la lucha revolucionaria porque unifican, organizan y consolidan la conciencia del obrerismo colombiano. La base obrera de todas las centrales sindicales está unificada, así como muchos de sus dirigentes, alrededor de la Plataforma de Frente Unido del Pueblo. Los obreros, con los estudiantes, constituyen un bastión que puede hacerle frente a las nuevas formas de engaño que adoptará la oligarquía. Con todo es necesario que los obreros se decidan en utilizar su relativa capacidad financiera y su indiscutible capacidad organizadora en la lucha revolucionaria y en la organización del resto de la clase popular colombiana.

Se ha dicho que los sindicalistas son los oligarcas de la clase popular. Yo no lo creo así. Por la actitud explotadora de la oligarquía, aún aquellos sindicalistas que trabajan en empresas monopolistas y que, por lo tanto, gozan de una cuota de privilegio que tienen estas empresas, han asumido y por lo menos muchos de ellos, una actitud francamente reivindicatoria y revolucionaria.

Es necesario que la clase obrera de Colombia, en este momento crucial de nuestra historia, dedique todos sus esfuerzos a la unidad y a la organización de la clase popular colombiana para la toma del poder.

Que cada lucha parcial por ventajas inmediatas, no pierda de vista el hecho de que la reivindicación total y definitiva obrera no podrá venir sino consecuencia de la toma del poder por parte de las mayorías, por parte de la clase popular colombiana.

De la unidad, de la organización y de la capacidad de lucha con las reivindicaciones actuales dependen la unidad, la organización y la lucha por esa reivindicación definitiva.

Los mismos dirigentes sindicales que le tienen miedo a la divulgación de la plataforma del Frente Unido son aquellos que le tienen miedo a la unidad porque saben que la clase obrera unida y organizada les cobrará duramente su entrega a las clases dirigentes nacionales y extranjeras.

La clase obrera, como el pueblo colombiano, ha sido superior a muchos de sus dirigentes. Cuando la clase obrera se unifique por la base hará la presión necesaria para que los dirigentes que no quieren la unión o no quieren la revolución sean arrojados a la orilla por el pueblo colombiano que como un torrente se ha desencadenado en busca de la toma del poder.


Primera edición: Periódico Frente Unido, año 1, núm. 5, 23 de septiembre de 1965, Colombia.
Esta edición: Marxists Internet Archive, agosto 2001.

sábado, 12 de abril de 2025

"9 DE ABRIL", DEL ARTISTA COMUNISTA COLOMBIANO ALIPIO JARAMILLO


9 de abril
Alipio Jaramillo
1948
137,8 x 106,7 cm 
Óleo sobre masonite
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires

Alipio Jaramillo llegó a Bogotá con 24 años para estudiar pintura, pero su formación artística se enriqueció de forma notable durante un largo viaje por Latinoamérica. En México entró en contacto con el muralismo a través de Diego Rivera; y sus encuentros en Chile con David Alfaro Siqueiros y en el Brasil con Candido Portinari forjaron su mirada comprometida con la cuestión social. Pintó incansablemente a los campesinos en las zafras y los cafetales de su país natal; le interesaba la humanidad, y especialmente la violencia y la explotación del hombre por el hombre. En los años 50, la crítica emergente que defendía las tendencias abstractas y neofigurativas –impulsada por la llegada a Colombia de la escritora y crítica argentina Marta Traba– juzgó severamente su producción. En un texto de 1958, Jaramillo responde: “Me declaro practicante del realismo. Y me sumerjo en mi país en busca de lo universal, que son las esencias que unifican y esclarecen. Me doy cuenta de qué he con- seguido; es probable que el pueblo entienda lo que quiero expresar”. Con sus figuras monumentales y su carácter trágico, "9 de abril" aborda los acontecimientos de ese día de 1948, cuando el pueblo de Bogotá́ salió a las calles a repudiar el asesinato del líder del Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán. Los linchamientos y saqueos generados por el descontento popular fueron, a la vez, brutalmente reprimidos por las fuerzas militares.

martes, 29 de octubre de 2024

EL MURAL "HOMENAJE AL CAMPESINO COLOMBIANO" DEL ARTISTA COMUNISTA ALIPIO JARAMILLO ES REDESCUBIERTO EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

 Pintura mural que habría sido pintada por Alipio Jaramillo en los años 40. El mural, hallado en 2022, está en una de las paredes de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

Pintura mural que habría sido pintada por Alipio Jaramillo en los años 40. El mural, hallado en 2022, está en una de las paredes de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.Nicol Torres - Unimedios
 
La cara oculta de un pintor comunista censurado por la dictadura en la Universidad Nacional de Colombia

El pintor Alipio Jaramillo murió olvidado. Su talento no bastó para desarmar los prejuicios políticos de una sociedad alérgica a las ideas comunistas, muy en línea con el macartismo estadounidense imperante en la Colombia del siglo pasado. Por eso su trabajo fue desterrado a la trastienda de la historia. A principios del pasado octubre, sin embargo, el guion dio un giro sutil. Bajo una docena de capas de pintura, un mural del artista manizalita fue redescubierto en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. En las escasas fotos difundidas por la institución pública, se entrevén unas figuras coloridas, mestizas, robustas, de campesinos en sus faenas agrícolas.

La singular y corta dictadura cívico militar del general Gustavo Rojas Pinilla consideró que la escena representada por Jaramillo para esa pared era corrosiva y decidió, en algún punto de 1953, borrarla de la historia. La razón era muy simple. Jaramillo, en la misma línea de su maestro, el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, predicó ideas revolucionarias y comunistas. Y el núcleo de su trabajo reivindicó a los sectores más oprimidos, encarnados en figuras sobrias de campesinos y obreros. Una narración inaceptable para la censura en un campus universitario que se creía libre y en el que Jaramillo dictó clases (también malvivió a escasas cuadras del lugar, en una pequeña casa donde murió en 1999).

Aunque por archivos históricos se sabía que la universidad había contratado al artista en los años 40 para pintar en la facultad varios murales, el hallazgo tomó a los académicos y funcionarios por sorpresa. Ahora, los responsables han comenzado una investigación para aprender más de la obra y redactar un proyecto para una eventual restauración. Se espera que el renovado edificio se entregue antes de que termine el año. Después se activará un plan para proteger la pintura y que los estudiantes se apropien de ella y de su historia. La vicedecana de la Facultad de Derecho, Silvia Mantilla, agrega que luego vendrá una investigación para “disponer de un presupuesto” para su recuperación.

El carácter de Jaramillo, insobornable en materia política, también lo alejó de los circuitos institucionales, las galerías y los museos: “No fue un artista complaciente con su medio. No perteneció a las élites culturales. Su pensamiento era más liberador. Tuvo rupturas incluso con algunos artistas que propusieron cierta corriente de vanguardia. Su obra era más contestataria y ponía a los humillados y a los ofendidos en el centro”, explica el artista y docente de la Universidad Nacional David Lozano.

Aspecto del mural del artista Alipio Jaramillo redescubierto bajo una docena de capas en la Facultad de Derecho.Aspecto del mural del artista Alipio Jaramillo redescubierto bajo una docena de capas en la Facultad de Derecho. BrandonPinto (Nicol Torres - Unimedios)

Un artista que no tranzaba sus ideas por dinero

La Facultad de Derecho, construida entre 1937 y 1940, está catalogada como bien de interés cultural. Por eso se ejecutaron varios estudios previos para su intervención, entre los que estaban una serie de calas o pruebas en los muros. Hace más de un año, en medio de las perforaciones en el hall del auditorio de la Facultad apareció un rostro. Este hallazgo retrasó la remodelación por varios meses, según explicó la decana, porque debía protegerse la pintura. El siguiente paso fue contratar otro estudio que determinó que valía la pena “liberar” el resto del mural pintado al fresco.

En ese punto comenzó un proceso para retirar manualmente las capas de pintura. A medida que avanzaban, salió a la luz el mural en su inmensidad con sus tonos rojizos, azules y verdes que mostraban con claridad a varios jornaleros. A más se revelaba la imagen, más crecían la fascinación y las preguntas por esta obra que llevaba cerca de 80 años oculta y de la que, hasta ahora, se sabe muy poco.

De Jaramillo queda claro que se trataba de un tipo que no cambiaba por dinero sus opiniones. Incluido dentro de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MALBA), acaso el más completo en Latinoamérica, el óleo 9 de abril (1948) recoge buena parte de sus intereses estéticos y políticos. “Me declaro practicante del realismo. Y me sumerjo en mi país en busca de lo universal, que son las esencias que unifican y esclarecen. Me doy cuenta de que con lo que he conseguido, es probable que el pueblo entienda lo que quiero expresar”, respondió el pintor en 1958 a una crítica implacable de la escritora argentina Marta Traba (Buenos Aires, 1923-Madrid, 1983).

La crítica de arte argentina, con su poder en el mundo cultural colombiano, se encargó de establecer qué historia se debía contar. Instaló juicios en forma de criba que limitaron la posibilidad de mirar con mayor amplitud hacia otras escuelas, corrientes o visiones. “La singularidad de Alirio reside en dos elementos fundamentales”, explica el exdirector del Museo Nacional William López, “primero, su educación. Fue formado directamente por Siqueiros, y participa en la elaboración de murales en Chile y Brasil. Segundo, tiene una visión plástica muy interesante que nos la perdimos como un relato adicional, muy bello, de las clases populares”.

La vicedecana de la Facultad de Derecho y la historiadora Sandra Reyes aseguran que hay varias fuentes históricas que apuntan a que el mural de la Nacional es de su autoría. Uno de los documentos que destacan es una edición de 1948 de la revista Vida de la Universidad en la que un ayudante anónimo del artista manizalita escribe sobre los murales. “Alipio Jaramillo se propuso realizar en sus muros al campesino, con un sentido de homenaje”, se lee en el artículo, que detalla las 20 intervenciones hechas en el hall de la Facultad de Derecho.

Para el historiador y crítico de arte Álvaro Medina no cabe ninguna duda. Recuerda que el mural forma parte del trabajo más ambicioso y completo contratado por la Universidad hasta ese entonces. Fueron 20 paneles removibles distribuidos entre el vestíbulo, el corredor central y el auditorio. Afirma que la intervención artística en la también llamada Ciudad Blanca fue encargada en 1946 por el entonces rector, Gerardo Molina, un intelectual y político que militó en el socialismo.

El informe completo de la revista universitaria, que reposa en los archivos, está ilustrado con algunas fotografías, pero ninguna corresponde al hallazgo, reconoce por su parte la historiadora Reyes. “Pudo ser el mural principal de toda la composición”, asegura, y agrega que otras fuentes secundarias respaldan la tesis de que es una obra de Jaramillo. La vicedecana Mantilla agrega que los arquitectos encargados hicieron una primera investigación en la que encontraron, incluso, una fotografía donde aparece la parte inferior derecha del mural –hoy casi borrado– y otros documentos, como el contrato firmado en 1948, que “confirman que la obra es de él”.

Censura en la Universidad Nacional

Ángela Arbeláez, historiadora del arte y curadora de la obra de Jaramillo, celebra esta “feliz casualidad”. “Es una buena noticia. Ahora, lo que queda es hacer un llamado a una correcta investigación histórica”, afirma por videollamada desde su casa en Atenas (Grecia). Cuando se enteró de la noticia, sacó de su biblioteca todos los archivos, catálogos y algunas piezas que le había regalado el muralista antes de morir.

La historiadora buscaba pistas del mural encontrado, del que ella no tenía conocimiento y que, ahora, le causa una profunda intriga. Arbeláez posee una copia del contrato firmado el 8 de abril de 1948, un día antes del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, un hecho que desató disturbios masivos en la capital, conocidos como el Bogotazo, y el recrudecimiento de la violencia en el país. “Mira qué casualidad”, exclama mientras lee el contrato: “El contratante Jaramillo realizará dentro del concepto plástico mural, la obra artística denominada ‘Homenaje al campesino colombiano’ en el Hall de la Facultad de Derecho, obra que inició en el año 1946. El mural está constituido por 20 temas y cubre las siguientes dimensiones: ocho paneles, ocho, zócalos, 3 plafones y un dintel”.

Como reseña la revista cultural Aleph, los murales fueron removidos en 1953 por orden del decano Jesús Estrada-Monsalve en una forma de censura política. Los paneles, que fueron pintados sobre madera, eran móviles, por lo que terminaron en un sótano. Estos, por fortuna, fueron rescatados, restaurados y enviados a la Universidad de Caldas en los años 2000. Por eso, para la historiadora Arbeláez, es clave investigar la relación entre el mural que se acaba de encontrar y los paneles. “Lo que pasó en la Universidad Nacional le causó mucho dolor a Alipio”, recuerda Arbeláez, que catalogó su obra y trabajó con él en profundidad entre 1991 y 1998.

No sería extraño encontrar otras obras silenciadas durante la misma etapa en el campus de la Nacional. El académico David Lozano subraya la paradoja de que la restitución haya tardado tanto, y de que hace 70 años la libertad de expresión haya saltado por los aires en una universidad pública que siempre se caracterizó por sus tendencias progresistas: “Era el lugar más apropiado en términos de espacio para construir pensamiento con los estudiantes. Para hablar de la memoria y de la violencia. Quizás resultaba muy subversivo para algunos. Pero al ocultar un mural también se está ocultando la realidad. La pintura mural es arte público y esta es una oportunidad para recuperar una parte de la narrativa que había sido invisibilizada”.

Fuente: El País

sábado, 14 de noviembre de 2020

"ALSINO Y EL CÓNDOR", PELICULA DE MIGUEL LITTIN

Título original: Alsino y el cóndor
Año: 1982
Duración: 89 min.
País: Nicaragua
Dirección: Miguel Littin
Guión: Isidora Aguirre, Miguel Littin, Tomás Pérez Turrent
Música: Leo Brouwer
Fotografía: Jorge Herrera, Pablo Martínez
Reparto: Alan Esquivel, Carmen Bunster, Alejandro Parodi, Dean Stockwell, Delia Casanova, Marta Lorena Pérez, Reynaldo Miravalles, Marcelo Gaete, Jan Kees De Rooy
Sinopsis: La guerra en Nicaragua entrelazada a la historia de un niño que libra la suya propia. Alsino sueña con volar y su deseo se confunde con el vuelo de "El Cóndor", asesor militar norteamericano que recorre en helicóptero el escenario de la lucha.
 
CRÍTICA DE LA PELICULA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ 
 
Entre las muchas que se disputaban este año, la postulación para el Oscar a la mejor película extranjera, cuatro llegaron con márgenes muy estrechos a la decisión final: la turca Yol, que compartió con Missing, de Costa Gavras, la Palma de Oro en el Festival de Cannes del año pasado; Fitzcarraldo, alemana, de Werner Herzog, que ganó en el mismo certamen el premio a la mejor dirección; La noche de San Lorenzo, Italia, de los hermanos Taviani, que en el mismo certamen se llevó el premio especial del jurado, y Alsino y el cóndor, de Nicaragua, dirigida por el chileno exiliado en México Miguel Littin, que andaba dando sus primeros pasos por el mundo. Las tres primeras las conocía muy bien, porque me correspondió discutir sobre ellas en mi condición de jurado en Cannes, y todas son de una calidad tan alta que en un momento determinado se disputaban el primer lugar para la Palma de Oro.En cambio, tenía muy buenas referencias de amigos que habían visto Alsino y el cóndor en privado, pero no había tenido oportunidad de verla.

Acabo de verla ahora, sorprendido por la noticia de que fue escogida en Los Ángeles como candidata al premio de la mejor película extranjera, en medio de competidores tan bien calificados. Es muy buena.

Sin embargo, tal vez su excelencia no es su mérito mayor, sino el hecho de que lo sea a pesar de las condiciones casi inverosímiles en que fue realizada. Al principio no había ni argumento ni plata, pero el Instituto del Cine de Nicaragua quería que Miguel Littin hiciera una película para ellos, y Miguel Littin quería hacerla, tenía una idea antigua y no muy promisoria, inspirada en un cuento del escritor chileno Pedro Prado, sobre un niño del campo que se tiraba de los árboles porque quería volar.

Era un buen ejemplo de la obsesión lírica de Miguel Littin, que es el aspecto más vulnerable de sus películas, pero a la cual se rinde siempre como a una amante ilusoria, a pesar de las duras críticas de los críticos y de las aún más duras y secretas de los amigos que lo queremos. Por fortuna, no hay maestra más cabeza dura que la realidad. Recorriendo los campos de Nicaragua en busca de ambiente para su niño volador, en busca de árboles para que volara, en busca de justificaciones sociales para que fuera creíble la aventura de su Ícaro tropical, Miguel Littin descubrió en la memoria colectiva los recuerdos nunca contados de la guerra de liberación de Nicaragua, y se encontró de pronto -tal vez sin saberlo- con una película distinta, pero mucho más verídica y conmovedora que la que buscaba. No hay en esto nada nuevo ni raro: así ha sido el arte desde siempre.

Las circunstancias en que fue realizada podrían servir de argumento para otra película. El Gobierno de Nicaragua participaba con toda clase de recursos-civiles y militares, materiales y morales-, pero sumando todo lo que se pudo conseguir en efectivo no se alcanzaban a reunir más de 60.000 dólares, que era mucho menos de lo que iba a cobrar un actor norteamericano, indispensable para el drama. Cuba contribuyó con equipo técnico, e inclusive con uno de sus directores de fotografia mejor calificados -Jorge Herrera, de 56 años-, que había asentado su prestigio con Lucía y la primera carga del machete; México contribuyó con tres actores y otros se ofrecieron como voluntarios. Nicaragua hizo la contribución más sustancial con tropas armadas, carros de combate y la única tanqueta de que disponían y con un helicóptero que estaba destinado a ser una de las estrellas de la película. Su gloria duró muy poco: al cabo de una semana de rodaje sufrió un accidente mortal, con catorce personas a bordo, mientras hacía labores de rescate en una zona de inundaciones, y hubo que rehacer todo lo hecho hasta entonces.

El otro helicóptero, marca Bell, que es el único de que dispone el Gobierno nicaragüense, cumplió su misión artística hasta el final, pero con veleidades que ningún productor le habría permitido a su estrella mejor cotizada. Cuando menos se pensaba, tenía que desplazarse a las zonas de conflicto de la frontera con Honduras, y el rodaje quedaba en suspenso hasta que el helicóptero volvía a quedar disponible. Nada, en general, permitía hacer planes definitivos. Las propias tropas de la película tenían que rnovilizarse cuando menos se pensaba para la defensa de las fronteras, y cuando volvían llevaban caras nuevas, armas distintas y, a veces, hasta un ánimo distinto, y había que rehacer muchas escenas para no incurrir en contradicciones visuales. El alguna ocasión, al volver de un combate protagonizaron una escena con proyectiles reales, sin que el director se diera cuenta porqur, se habían acabado los cartuchos de fogueo. En otra ocasión los habitantes del pueblo quisieron incendiar una tanqueta-como lo hacían durante la guerra- porque gracias a ella los somocistas de la película habían ganado un combate, de acuerdo con el guión. Un actor nicaragüense hizo con tanta propiedad el papel de sargento de Somoza que despertó las sospechas de la población, pensando que tal vez era un antiguo miembro de la Guardia Nacional infiltrado en la película. Un mal día, mientras filmaba a bordo del helicóptero, el fotógrafo Jorge Herrero se apretó las sienes con las dos manos y se quedó inmóvil con una mirada de deslumbramiento. "Era como si estuviera viendo algo que sólo él podía ver", dice Miguel Littin. Había muerto de una congestión cerebral fulminante.

El resultado de tantas contrariedades e incertidumbres fue esta película, donde el niño que quería volar no es más que un elemento circunstancial. Lo interpretó Alan Esquivel, el hijo de un trabajador de la construcción, que no sabía leer a los trece años y se aprendía los diálogos que un asistente le leía en voz alta. Es, sin duda, un actor nato, y el propio Miguel Littin dice que al cabo de pocos días le bastaba con hacerle las mismas indicaciones que a un profesional. Sin embargo, a mi modo de ver, muy personal, el verdadero drama de esta película ejemplar, el que de veras convence y conmueve, es el del capitán Frank, un instructor norteamericano interpretado dé un modo magistral por su compatriota Dean Stockel; no es un actor muy conocido en la actualidad, pero los que tengan buena memoria para los nombres del cine recordarán sin duda que es el mismo que a los diez años hizo el papel de El niño del caballo verde, de Joseph Losey. Stockel no sólo aceptó hacer la película por una cantidad irrisoria, sino que soportó con estoicismo y buen humor los contratiempos innumerables y resistió con seriedad a las presiones políticas que se le hicieron de distintos frentes. No hay duda de que es un hombre inteligente, que sabía muy bien lo que estaba haciendo.

En realidad, el capitán Frank, que se pasea a lo largo de toda la película más solo que nadie en su helicóptero solitario, no lo hace por dinero, ni por espíritu de aventura, sino por la convicción de que su tarea, y aun su sacrificio, es un tributo al triunfo de la justicia y la verdad. Es esa la dimensión más patética de los equivocados. Y en el caso del capitán Frank lo es todavía más porque es un ejemplar perfecto, lúcido y humano, de la tercera generación que Estados Unidos manda a morir en sus guerras sucias posteriores a la última guerra mundial. Toda una cosecha invaluable de muchachos como éste fue mandada al matadero de Corea, otra al de Vietnam, y una tercera, ahora, al infierno de América Central, donde el Gobierno del señor Reagan está demostrando, una vez más, que el país más poderoso y fascinante del mundo es refractario a las lecciones terribles de su propia historia. No es posible que Dean Stockel no sea consciente de que el capitán humano y un poco mesiánico que encarna se ha dejado meter en una trampa sin salida, donde lo menos grave que le ocurre es que nadie le quiere. Estoy seguro de que lo sabe, y ese es el gran servicio que le ha prestado a su país, al ponerlo frente a este espejo revelador de su extraño e inmerecido destino.

1983 Gabriel García Márquez-ACI.

* Este artículo apareció en la edición impresa de El País del Miércoles, 30 de marzo de 1983

VER PELICULA: https://www.arcoiris.tv/scheda/es/1627/


miércoles, 27 de marzo de 2019

EDITORIAL CATARATA PUBLICA LA "HISTORIA DE LAS GUERRILLAS EN AMÉRICA LATINA"

Historia de las guerrillas en América Latina
Autores: Jerónimo Ríos Sierra, José Manuel Azcona
ISBN: 978-84-9097-650-0
Páginas: 288
16 x 24 cm
Fecha publicación: 07-03-2019
Editorial Catarata
Precio: 18 €

La Revolución cubana de 1959 marca un punto de inflexión en el alcance y significado de la lucha armada en América Latina. Este acontecimiento se inscribe en un particular contexto de la Guerra Fría, años en los que el centro y el sur del continente pasaron a ser el "patio trasero" del proyecto de geopolítica estadounidense. Este libro estudia los grupos armados más significativos de la región, heterogéneos en cuanto a fundamentos ideológicos, tipos de estructura, formas de lucha y maneras de reincorporarse a la normalidad democrática.

A lo largo de estas páginas el lector podrá dar cuenta de las guerrillas centroamericanas, como la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, el Frente Sandinista de Liberación Nacional y el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Asimismo, en Colombia se analizan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional mientras que en Perú se abordan los casos de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Del Cono Sur se estudian las experiencias de Montoneros en Argentina, Tupamaros en Uruguay y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria en Chile. Finalmente, y como contrapunto, se añade un análisis de la presencia e influencia estadounidense en la lucha contrainsurgente a lo largo del continente.

Contenidos

PRESENTACIÓN, por Jerónimo Ríos Sierra y José Manuel Azcona
CAPÍTULO 1. UNIDAD NACIONAL REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA (UNRG)
Secundino González Marrero
CAPÍTULO 2. FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL (FSLN)
Eduardo Sánchez Iglesias
CAPÍTULO 3. FRENTE FARABUNDO MARTÍ PARA LA LIBERACIÓN NACIONAL (FMLN)
Fernando Harto de Vera
CAPÍTULO 4. FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA-EJÉRCITO DEL PUEBLO (FARC-EP)
Jerónimo Ríos Sierra
CAPÍTULO 5. EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL (ELN)
Egoitz Gago Antón
CAPÍTULO 6. SENDERO LUMINOSO (SL)
Marté Sánchez Villagómez
CAPÍTULO 7. MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TÚPAC AMARU (MRTA)
Manuel L. Valenzuela Marroquín
CAPÍTULO 8. MONTONEROS
José Manuel Azcona
CAPÍTULO 9. MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL-TUPAMAROS (MLN-T)
CAPÍTULO 10. MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)
Cristina-Luz García Gutiérrez
CAPÍTULO 11. LA REACCIÓN CONTRAINSURGENTE DE LAS DICTADURAS MILITARES EN AMÉRICA LATINA: LA OPERACIÓN CÓNDOR
SOBRE LOS AUTORES

viernes, 22 de febrero de 2019

ROGERS WATERS, VOCALISTA DE PINK FLOYD, PUBLICA UN VÍDEO PRONUNCIÁNDOSE CONTRA EL CONCIERTO "VENEZUELA AID LIVE"



Roger Waters, fundador y vocalista del legendario grupo Pink Floyd, hace una contundente crítica al concierto "Venezuela Aid Live" que Richard Branson, empresario y propietario de Virgin Group, organiza en la ciudad de Cúcuta, en Colombia, fronterizo con Venezuela, supuestamente para recaudar 100 millones de dólares en "ayuda humanitaria". Waters advierte que el objetivo de Venezuela Aid Live no tiene nada que ver con ayuda humanitaria, ni con democracia, ni con libertad.

martes, 17 de enero de 2017

PRESENTACIÓN EN SEVILLA DEL LIBRO "PAZ EN COLOMBIA", DE JAIME CEDANO

PAZ EN COLOMBIA. CRÓNICAS DE ILUSIONES, DESENCANTOS Y VICEVERSAS

Prólogo de Enrique Santiago, abogado defensor de derechos humanos, asesor jurídico en los diálogos de La Habana e integrante durante los últimos 25 años de diversas plataformas en el estado español de solidaridad y de lucha por la paz y los derechos humanos en Colombia

Es todo un honor y un privilegio poder prologar el libro de mi amigo, camarada y compañero Jaime Cedano Roldan, “Paz en Colombia, crónicas de ilusiones, desencantos y viceversas”.

Si bien el titulo nos lleva a Colombia, el libro nos habla de las innumerables luchas de los pueblos, colombiano en primer lugar, pero también de las luchas del pueblo español, del pueblo cubano, soviético, nicaragüense, venezolano…. Es sin duda un trabajo sobre la Memoria de los pueblos, de sus luchas, sus sacrificios y de sus desdichas. Confirma claramente lo que para muchos es una sospecha arraigada: los pueblos habitualmente no tienen los gobernantes que se merecen.

Jaime no ha sido un mero observador, sino que ha sido protagonista de todo lo que nos relata, como activista social y político desde su niñez, cuando aprendió a dar mítines leyendo la biblia en la misa dominical en la iglesia de Guaduas, el pueblo de sus padres, con la única finalidad de ejercitarse en la oratoria.

En distintas reflexiones personales que surgen desde lo más profundo de la consciencia y experiencia del autor, se nos narra la historia convulsa de Colombia desde la segunda mitad del siglo pasado hasta hoy, cuando finaliza el proceso de paz de La Habana, tan paciente y delicadamente construido por sus protagonistas, pero en especial por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC EP). Tal y como nos relata Jaime, sin duda alguna las FARC-EP son en este proceso de paz el actor que más arriesga, a la vista del trágico destino reservado para otros grupos rebeldes que con anterioridad alcanzaron acuerdos de paz en Colombia o para las fuerzas políticas que surgieron de dichos procesos de paz.

Tras más de 25 años trabajando con el pueblo colombiano y acompañándolo en la defensa de los derechos humanos y la construcción de la paz, aún no he podido saber si en Colombia hay un conflicto con innumerables actores o innumerables conflictos simultáneos con distintos actores, a veces coincidentes. El trabajo de Jaime refleja certeramente esa peculiaridad del conflicto armado, social y político colombiano.

Un conflicto armado interno entre una fuerza rebelde de campesinos que tuvieron que alzarse en armas frente al estado simplemente para sobrevivir y no ser exterminados, pero un conflicto en el que han intervenido, -habitualmente de forma coordinada con el Estado, si no instigados por este -, grupos paramilitares creados y mantenidos por la oligarquía económica, carteles de narcotraficantes, mercenarios extranjeros, empresas multinacionales –como Chiquita Brands, que por cada caja de banano exportada entregaba un dólar a los grupos paramilitares de Córdoba y Urabá , con los que se compraban armas que entraban en Colombia en los mismos barcos que después regresaban a EEUU cargados de fruta- o gobiernos extranjeros interesados en obtener para sus empresas –habitualmente mineras o energéticas- una posición privilegiada en la muy rica Colombia.

Jaime nos relata todo ello con sencillez, calidez y mucho acierto, hablándonos de las gentes de Colombia, de sus conversaciones de taberna, de sus vidas cotidianas en medio de un inacabable conflicto social y armado, de sus movilizaciones o marchas por las más diversas reivindicaciones siempre con el anhelo de justicia social. De su pluma surge el ambiente político y social de la Colombia de los años 50 y 60, periodo en el que se produjo el tránsito entre la “Época de la Violencia” y la guerra abierta con las distintas insurgencias campesinas y revolucionarias.

Nos habla de los muchos procesos de paz habidos en su patria, y de los anhelos de los colombianos frente a ellos, de las frustraciones que supuso cada proceso fracasado y los costes en vidas que tuvieron los procesos, incluso los que llegaron a buen término.

Este trabajo es un brillante esfuerzo por recuperar la Memoria de esos años de luchas y conflictos habidos en Colombia, de sus protagonistas, todos, tanto el pueblo como sus dirigentes, de sus vidas y de sus muertes. Y esta Memoria nos la traslada a España, a su Andalucía de acogida, en un ejercicio de memoria comparada que nadie se había atrevido a hacer hasta ahora, porque quizás nadie mejor que Jaime tenía las claves, experiencias y herramientas para hacerlo. Si bien las luchas son diferentes, podemos concluir: los pueblos y sus anhelos son los mismos, al igual que sus dificultades, sacrificios y sufrimientos. Y da igual que estén en un continente u otro, o que tengan costumbres y hábitos diferentes. Una bella lección que nos enseña Jaime con su trabajo.

También este trabajo nos recuerda nuestra historia común, la de españoles y colombianos, países que tenemos muchas felices coincidencias, pero también la horrible lacra en común de haber sido los únicos en padecer a una fuerza política de extrema derecha y asesina llamada “Falange”. En ambos países estas símiles fuerzas políticas, la colombiana creada a modelo y semejanza de la española, provocaron el mismo dolor y padecimiento.

Concluye Jaime con el actual proceso de Paz de La Habana y las vicisitudes que ha soportado debido a la irreflexiva actuación del denominado “establecimiento” colombiano, esa improvisación política constante que ha venido impidiendo el avance y la modernización de ese increíble país. Una clase dirigente que pudiendo hacer las cosas fáciles, siempre opta por complicar “hasta un aplauso”, dicen en Colombia. Esta “habilidad para enredar”, a punto ha estado de dejar en un limbo político y jurídico el Acuerdo Final de Paz firmado en La Habana el 24 de agosto de este año, felizmente rescatado por las partes el pasado 12 de Noviembre de 2016.

El trabajo de Jaime, a pesar de relatar dolor y sufrimiento, nos habla de esperanza, de progreso y de futuro. De esa “segunda oportunidad sobre la tierra” que merecen las estirpes condenadas a cien años de soledad. Sin duda los lectores disfrutarán cada una de las palabras contenidas en estas páginas.

Gracias Jaime por tu trabajo y más aún…gracias por tu compromiso.

Enrique Santiago

Abogado defensor de derechos humanos, asesor jurídico en los diálogos de paz de La Habana, dirigente estatal de IU y del PCE.


martes, 27 de septiembre de 2016

DECLARACIÓN DE LA RED DE INTELECTUALES, ARTISTAS Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD POR LA PAZ EN COLOMBIA


SÍ A LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL Y DEMOCRACIA PLENA

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad por la Paz en Colombia
 
Todo aquel – hombres y mujeres – que en Nuestra América ha dedicado su vida y sus esfuerzos a intentar poner fin a la secular injusticia, explotación, violencia y marginación a la que, generaciones tras generaciones, ha sido sometido el bravo pueblo nuestroamericano por una rancia oligarquía que ha logrado controlar a su entero beneficio el curso de nuestra historia, no puede sino apoyar con todas sus fuerzas la solución definitiva de uno de los conflictos de mayor duración y más graves consecuencias, como lo ha sido el que se ha mantenido entre los sucesivos Gobiernos de Colombia y los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo(FARC-EP).

Muchos han sido los intentos de lograr el cese de los enfrentamientos y sentar las bases para una paz duradera; intentos que han sido liderados tanto por la propia FARC-EP como por hombres y mujeres que desde una posición de compromiso con la justicia y de salvaguarda de los derechos humanos, han intentado sin éxito acercar a las partes. En esta oportunidad lo ha podido lograr un gran humanista y defensor a ultranza de la unidad de los pueblos de Nuestra América y de su conservación como zona de paz. Se trata del Comandante Hugo Chávez, quien se empeñó en hacer posible la paz en Colombia, como lo reconocen ambas partes, y cuyo ejemplo queda como compromiso de todos y de todas ahora que los Acuerdos de Paz discutidos por ambas partes en La Habana, llegan a su definitiva resolución y abren las puertas para que el pueblo colombiano se reencuentre consigo mismo en paz y con justicia.

Vale destacar que tanto para la conclusión del Acuerdo General, como para el desarrollo de las posteriores conversaciones en La Habana ha sido determinante el solidario papel jugado por el gobierno de la Cuba revolucionaria, quién acogió los diálogos casi desde el inicio, así como la disposición y colaboración de los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela, del Reino de Noruega y de la República de Chile; Cuba y Noruega actúan como garantes, mientras Venezuela y Chile son acompañantes.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH), en reafirmación de su compromiso con la defensa de la paz, la justicia, la solidaridad entre los pueblos y la verdad, atendió una invitación que le fuera formulada por el equipo negociador de la FARC-EP en los Diálogos de Paz en La Habana, para una reunión informativa sobre los avances logrados y sus expectativas en la consecución de la tan anhelada Paz en Colombia, que es también la Paz en Nuestra América.

En tal sentido, la REDH desea expresar su apreciación y compromiso con este Diálogo de Paz que debe ser hoy motivo de regocijo para todo el pueblo nuestroamericano, y en consecuencia:
  • Nos sumamos a dicho compromiso y expresamos nuestro deseo de trabajar con denuedo para que se afirmen las condiciones que aseguren la participación de toda la sociedad colombiana en la construcción de una paz mediada por una cultura de reconciliación, convivencia, tolerancia y no estigmatización, y que asegure el reencuentro, sin venganzas ni violencias, del pueblo que se fue a las armas con el pueblo que ha resistido en silencio una situación de opresión y de negación de sus más elementales derechos.
  • Abogamos porque el fin del conflicto y la implementación de las reformas surgidas del Acuerdo Final, constituyan la principal garantía de la no repetición de hechos semejantes, así como una vía expedita para asegurar que no surjan nuevas generaciones de víctimas.
  • Apoyamos todas las medidas que ambas partes han acordado para un reconocimiento mutuo verdadero y la voluntad de resarcir los daños producidos directa o indirectamente por un enfrentamiento que ha causado por más de 50 años víctimas inocentes, separación de las familias, migraciones internas, desplazamientos obligados, mutilaciones, violaciones, desapariciones, muertes y profundas heridas en el alma social.
  • Reconocemos como un gran aporte al fortalecimiento del sistema de Justicia y a la consolidación de la Paz, el acuerdo de establecer una Jurisdicción Especial para la Paz, que hará parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR); el cual permitirá que el Estado colombiano, acompañado de una sociedad en reconciliación, cumpla con el deber de investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) que tuvieron lugar en el contexto y en razón del conflicto armado.
  • Confiamos en que la paz alcanzada permita un tratamiento justo y una plena garantía en la seguridad de la vida y los derechos humanos de todas y de todos los insurgentes que no incursos en los delitos de violación de los derechos humanos, decidan incorporarse plenamente a la vida política de la nación colombiana. Que no vuelva repetirse jamás la masacre cometida contra los integrantes de la Unión Patriótica que optaron honestamente por la incorporación pacífica a la sociedad de su tiempo.
  • Instamos a rechazar y condenar toda manifestación que vaya en contra de este anhelo de paz y a mantenernos vigilantes contra toda acción destinada a entorpecer o desviar los acuerdos alcanzados. En particular, exhortamos a que se tomen acciones contundentes que permitan desmontar las criminales estructuras paramilitares, organizadas y alentadas por la extrema derecha colombiana, que siguen funcionando, que controlan partes importantes del territorio colombiano y que se han extendido con graves consecuencias sobre los países vecinos de Colombia, como Venezuela y Ecuador, amenazando con ello la estabilidad de la región.
  • Reconocemos que la reconciliación que la sociedad colombiana y el mundo esperan no puede implicar impunidad en los crímenes cometidos por las partes, pero sí debe sellarse con una acción humanitaria como lo es la amnistía y el perdón para todos aquellos, hombres y mujeres, presos en cárceles del Estado como consecuencia del estado de guerra, así como el perdón para civiles acusados de complicidad sólo por el delito de haber apoyado lo que creían justo.
  • Llamamos a que este proceso de paz en Colombia se complemente con la instalación de una mesa de negociaciones similar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que asegure de manera definitiva el cierre de una era de confrontación violenta y que abra para siempre una de diálogo, convivencia, confrontación pacífica de las divergencias y de participación plena de todas y todos los ciudadanos en la conducción de los asuntos públicos y en la justa distribución de las ingentes riquezas que caracterizan ese bello país.
  • Apoyamos la propuesta hecha por el Gobierno de Juan Manuel Santos de consultar mediante un plebiscito la opinión y el respaldo de la sociedad colombiana a los actuales Acuerdos de Paz, y esperamos que el contundente SI que resulte de dicha consulta sea la base para que se abra una nueva realidad política y social en Colombia a través de la posterior convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
  • Llamamos a todos los intelectuales, artistas y movimientos sociales de Nuestra América y del mundo a acompañar de manera decidida este proceso de paz que vive el pueblo de Colombia, en la creencia de que el mismo habrá de contribuir a frenar al mismo tiempo las agresiones de potencias extranjeras sobre el territorio nuestroamericano y constituirá, al mismo tiempo que un ejemplo a seguir, un paso muy importante en la construcción de un mundo de paz con justicia.
En Nuestra América, a los 23 días del mes de septiembre de 2016

viernes, 16 de septiembre de 2016

FRIDA KHALO: FOTOGRAFÍAS DE LEO MATIZ EN LA CASA AZUL

Frida en el jardín, Xochimilco, México, ca. 1941. © Fundación Leo Matiz

El Instituto de México en España (Madrid) acoge la muestra 'Frida Kahlo. Fotografías de Leo Matiz en La Casa Azul', que incluye las míticas imágenes que el fotógrafo colombiano tomó del lado más íntimo y personal de Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón, más conocida como Frida Kahlo (Coyotán, 6 de julio de 1907 – Coyocán, 13 de julio de 1954)

"Se me tomaba por una surrealista. Eso no es correcto.
Yo nunca he pintado sueños, lo que yo representaba era mi realidad"
"Soy el motivo que mejor conozco"
Frida Kahlo

Frida Kahlo Calderón nació en el barrio de Coyoacán el 6 de julio de 1907, aunque le gustaba decir que había nacido en 1910. Efectivamente, Frida nació con la Revolución. Vivió con ese espíritu, se vistió de soldadera y rompió todos aquellos moldes tradicionales que estereotipaban cómo debía ser una señorita. Hija del fotógrafo Guillermo Kahlo, aprendió de él a mirar y a expresar pensamientos a través de imágenes.

Casada a los 22 años con el muralista Diego Rivera, formaban una pareja internacional y moderna, de vida social intensa y protagónica, que exhibía el compromiso político y escandalizaba a la sociedad tradicional, que estaba perdiendo poder y representatividad. Convivían y se involucraban con los extranjeros que llegaban a la gran metrópoli en la que se estaba convirtiendo la Ciudad de México. Pese a su imagen de mujer compleja y complicada, desde muy joven, sin duda junto a su padre, Frida se acostumbró a posar. Complacida, permitía que otros la retrataran. Dominaba por completo el instante fotogénico; era una modelo que se dirigía a sí misma y que imponía la manera en que debía ser retratada; una modelo intransigente que manipulaba el sentido final de la placa. Posó para Nick Muray, Fritz Henle, Lola Álvarez Bravo y para el fotógrafo colombiano Leo Matiz, autor de una de las series más importantes, reunida en esta exposición.

Matiz llega a México en 1941 con su primera esposa, Celia Nichols, desde Aracataca (Macondo), su ciudad natal. Gracias al poeta Porfirio Barba Jacob, se incorpora como reportero gráfico de la revista Así. Expone en el Palacio de Bellas Artes y participa en una muestra de artistas colombianos residentes en el país, inaugurada por Pablo Neruda. Colabora con las revistas Mañana, Norte y Nosotros. En el año 42 se vincula al Sindicato de la Unión cinematográfica de México como fotógrafo de rodaje con el apoyo de Gabriel Figueroa y Manuel Álvarez Bravo. Realiza los primeros castings para el cine de la actriz María Félix y trabaja con Dolores del Río y Mario Moreno, Cantinflas, en la película El Circo. En 1945 conoce al director de cine Luis Buñuel y le muestra su trabajo fotográfico sobre los marginados de la Ciudad de México. La prensa le concede el premio al Mejor reportero gráfico de México. Publica en Life y expone en una muestra colectiva en el MoMA. Colabora con el pintor muralista David Alfaro Siqueiros en el proyecto del mural Cuauhtémoc contra el mito.

Frida Kahlo pasa su tiempo entre el activismo político, los amigos y la cama, en la que habían instalado un espejo en el techo del dosel, lo que le permitía retratarse continuamente. “No estoy enferma —escribiría la artista—, estoy quebrada. Pero feliz de estar viva mientras pueda pintar”. Murió el 13 de julio de 1954 en la Ciudad de México y fue velada en el Palacio de Bellas Artes.

Angustias Freijo Mouliaa,
comisaria de la exposición

Del 14 de septiembre al 11 de septiembre del 2016
IMEX. Instituto de México en España.
Carrera de S. Jerónimo, 46, 28014 Madrid (España)

lunes, 12 de septiembre de 2016

"LA VERDADERA MUERTE DE UN PRESIDENTE", DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, EN EL 43 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SALVADOR ALLENDE


La verdadera muerte de un presidente

Por Gabriel García Márquez

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa. La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.

Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.

El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.

Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.

Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: Traidor y lo hirió en la mano.

Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.

La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortencia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.

Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.

Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquela perfumadas y encuentros furtivos.

Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.

El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.

Septiembre de 2003, al cumplirse 30 años del golpe militar de 1973 en Chile.

Fuente: http://www.elortiba.org

sábado, 23 de abril de 2016

DOCUMENTAL "VOLVER A NACER. MEMORIA DESDE EL EXILIO DEL GENOCIDIO DE LA UNIÓN PATRIÓTICA EN COLOMBIA"

VOLVER A NACER
Dir. Paco Simón / Oscar Bernácer
2008
Colombia
50 min.
Sinopsis:
Memoria desde el exilio del genocidio de la Unión Patriótica en Colombia. El video reconstruye la trágica historia de este partido a través de los testimonios de las y los exiliados en España. Hoy, en medio del dolor por tantas ausencias, se sienten orgullosos de lo que fueron y de lo que son aunque no puedan regresar a Colombia.


La Fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales) ha producido el documental "Volver a nacer", codirigido por Paco Simón y Óscar Bernàcer. Este trabajo es fruto de una investigación sobre los exiliados y exiliadas en España del partido colombiano Unión Patriótica (UP), que ha sido financiada por la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament.

En 1984 el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC acordaron el cese el fuego para iniciar conversaciones de paz. Un año después surgía un movimiento político en el cual los guerrilleros participarían cambiando el fusil por el discurso: la Unión Patriótica. Al proyecto se sumaron excombatientes, las principales fuerzas de izquierda e incluso liberales, conservadores y dirigentes sociales que buscaban una vía pacífica para llevar a cabo

los profundos cambios que Colombia necesitaba. Los magníficos resultados obtenidos en las elecciones de 1986 desencadenaron el comienzo del genocidio político de la UP: en menos de una década fueron asesinados unos 4.000 simpatizantes y militantes, la mayoría a manos de paramilitares, militares y policías plenamente identificados, a pesar de que no ha habido casi ninguna condena. Quienes dieron la orden de matar todavía permanecen ocultos bajo el oscuro manto de la impunidad. Unos y otros actuaron conjuntamente por miedo a que la UP se convirtiera en una opción real de poder en Colombia.

Durante todos estos años de persecución, centenares de militantes de la UP abandonaron Colombia para escapar de las balas. Volver a nacer reconstruye la trágica historia de este partido a través de los testimonios de las y los exiliados en España. Sus vidas son un ejemplo de lucha por la defensa de los derechos humanos en su sentido más amplio y representan una alternativa al conflicto que desangra su país desde hace décadas. Fueron hombres y mujeres valerosos que lo dieron todo por sus ideales y en el camino perdieron a sus compañeros, hijos, padres, amigos, conocidos... Hoy, en medio del dolor por tantas ausencias, se sienten orgullosos de lo que fueron y de lo que son aunque no puedan regresar a Colombia.

viernes, 1 de abril de 2016

CARTA A LOS ARTISTAS E INTELECTUALES DE COLOMBIA, DE TIMOLEÓN JIMÉNEZ



Estimados amigos y amigas:

En mis tiempos libres veo películas, leo, y si la inspiración me asalta, escribo, aventuro versos que solo yo conozco. Ese combate con las palabras sin duda ensancha mi espíritu, pero sobre todo genera en mí una gran admiración por las personas capaces de crear, ya sea en el arte, las letras, las ciencias o la política. Creo que la creación es el mayor de los atributos humanos, gracias al cual dejamos huella perdurable en el mundo.

La historia nunca es lineal, no sólo sucede a saltos de gigante, sino que avanza dando giros realmente sorprendentes. Nuestro país se apresta a dejar atrás muchas décadas de guerra para consolidar la paz y nosotros sentimos la enorme responsabilidad de ser protagonistas de ello, un viraje que no sólo nos compromete a todas y todos, sino que despertará profundos cambios en las distorsionadas miradas elaboradas sobre nuestra lucha.

Vamos a requerir una gran creatividad, un agudo humanismo que al tiempo que nos acerque definitivamente a la no repetición de causas y efectos del conflicto, haga de Colombia una nación más equitativa. Dicha creatividad debe conmover e incluso devolver a los escépticos la credibilidad en la paz y justicia. Necesitamos del afecto para volver a tejer los lazos sociales rotos, para hacer esfumar odios y rencores, para dibujar sonrisas en todos los rostros.

Para ello debemos volver los ojos a la patria, reconocerla no sólo en su belleza y esplendor, sino también en la riqueza de su diversidad cultural. Ustedes, amigas y amigos artistas, doctores de la ciencia, académicos y maestros, son como la piel de la nación, resultan indispensables para la construcción de la paz. Ustedes recrean los hechos desde el arte, y Colombia hoy más que nunca, en muchas voces y en muchos lenguajes, necesita un nuevo relato de lo acontecido.

En esta hora, por fin, pese a las dificultades, brilla una luz en el túnel. La luz del Acuerdo Final de Paz, tras un largo trasegar en la Mesa de Conversaciones por nuestros conflictos sociales y políticos. Ese acuerdo sólo tendrá sentido si el país se lo apropia, si reconoce en él el producto de sus viejas demandas. Concretará reivindicaciones sociales y políticas que permitirán abrir las puertas a la verdadera democracia y a la aplazada justicia social.

Creemos que en el post acuerdo, al tiempo de la construcción de la paz en el territorio, el arte, la ciencia y la cultura jugarán un papel determinante. No serán días fáciles, pues los enemigos de la paz persisten en su obsesión violenta, nos lo advierten las cifras más recientes sobre muertes y amenazas. Además de la movilización social, requeriremos la movilización mental en el terreno de las ideas y las imágenes útiles, como decía Bertolt Brecht.

Corresponde a ustedes ayudar en la recuperación de la sensibilidad para la reconciliación y la paz, con verdad y justicia en el territorio. Su relato hará de la memoria un hecho vivo y con seguridad acortará el camino. La guerra y la violencia han despedazado lazos sociales, rehacerlos será mucho más que un trabajo social y político, abarca la cultura y el arte, debe posicionarse en el imaginario la idea de que otro país es posible.

Un país donde las divergencias políticas no se cobren con la vida, donde la oposición tenga un lugar y donde el derecho a la tierra sea una aspiración legítima compartida. Nuestro país tiene suficiente territorio, suficientes cultura y arte para sembrar alimentos y repartir el pan y la solidaridad, dos cosas que escasean. Educación y la cultura son cada día más difusas para los pobres y las familias de clase media. Es lo que tiene que cambiar con este proceso.

Cultura y el arte son identidad, pero también libertad. No puede imaginarse un país que desee salir de la guerra, penetrar en la verdad y crear justicia, sin contar con la ciencia, sin valorar la palabra de los poetas y escritores, sin las imágenes del cine y del teatro, sin la magia de las artes plásticas. Saludamos a los realizadores de la película EL ABRAZO DE LA SERPIENTE, sentimos orgullo de patria al ver a sus creadores llegar tan lejos.

Sabemos que muchos de ustedes han realizado acciones, eventos y encuentros innumerables por la paz. Hasta aquí llegan los ecos de sus pensamientos y de sus obras. Sepan que las valoramos altamente, que sabemos de qué modo sus esfuerzos han contribuido a agigantar la marea contra la guerra. Ustedes, cuando venga el post acuerdo, tendrán en sus mentes y en sus manos el poder para reproducir y diseminar más y más sujetos de paz.

Para terminar, quisiera destacar que en todos estos años de lucha, nuestra gente ha sobrellevado las largas y duras jornadas escuchando sus canciones, leyendo sus escritos, admirando su genio. Sus artes mueven a soñar un país mejor. Más temprano que tarde estaremos en los Territorios de Paz, y aspiramos a que esos lugares de nuestra geografía se conviertan en espacios para el conocimiento y la creación. Allí los esperaremos para fundirnos en un fuerte abrazo.

Timoleón Jiménez

Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP

La Habana, Marzo 26 de 2016

domingo, 2 de agosto de 2015

"LIBERTADOR", PELÍCULA VENEZOLANA SOBRE SIMÓN BOLÍVAR

Título original: Libertador
Año: 2013
Duración: 119 min.
País: Venezuela
Director: Alberto Arvelo Mendoza
Guión: Timothy J. Sexton
Música: Gustavo Dudamel
Fotografía: Xavi Giménez
Reparto: Édgar Ramírez, María Valverde, Iwan Rheon, Danny Huston, Gary Lewis, Juana Acosta, Imanol Arias, Steve Wilcox, Jesus Guevara, Erich Wildpret, Carlos Julio Molina, Alejandro Furth
Sinopsis: Superproducción entre Venezuela y España que relata la figura del militar y político venezolano Simón Bolívar (1783-1830), uno de los principales artífices de la independencia de los países latinoamericanos frente al imperio español en el siglo XIX.

La vida de Simón Bolívar vuelve a ser llevada al cine con la película "Libertador", una de las mayores superproducciones hechas hasta ahora en América Latina, que ensalza el lado humano de un personaje que "trasciende" tendencias políticas, según su protagonista, el venezolano Edgar Ramírez.

La cinta, dirigida por el caraqueño Alberto Arvelo ("Una casa con vista al mar", 2001; "Cyrano Fernández", 2007), se sumerge en la compleja personalidad de Bolívar, poniendo el acento en sus turbulentos inicios para luchar contra el imperio español y sus relaciones con los militares venezolanos Antonio José de Sucre y Rafael Urdaneta, y el general colombiano Francisco de Paula Santander.

La película, una coproducción española, se estrenó en Venezuela coincidiendo con el 231 aniversario del nacimiento de Bolívar.

Aunque los latinoamericanos están muy familiarizados con la figura del prócer, el actor Edgar Ramírez confía en que el público se interesará en el filme porque acerca "el lado más humano de un personaje que ha tenido la tendencia de ser santificado" en Venezuela, según reveló.

Bolívar, nacido en Caracas en 1783 y fallecido en Santa Marta (Colombia) en 1830, es el mayor héroe de Venezuela. Además de su país, liberó a Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú del dominio español.

"Se van a encontrar con la complejidad del ejercicio del poder y las contradicciones tan interesantes y tan fascinantes en Bolívar", afirmó Ramírez, uno de los actores con mayor proyección internacional de su país.

El actor logró en 2011 un premio César y una nominación a los Globos de Oro por su papel en "Carlos", la miniserie de tres capítulos dirigida por el francés Olivier Assayas sobre el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, figura del terrorismo internacional en los años 1970 y 1980.

Pero además, Ramírez apuesta a que el público sienta una conexión con la historia porque los valores de Bolívar "siguen vigentes".

"Libertador" también ensalza la capacidad de oratoria y poder de convicción del personaje, que ofrece sentidos discursos y argumentos elaborados para que pobladores y militares se unan a su causa contra la corona española, a la que critica por su mala gestión.

"Tenía una enorme conexión popular como pocos líderes en América Latina, sobre todo teniendo en cuenta su origen" pudiente, opinó el actor.

Por otro lado, la cinta también explora los sentimientos más íntimos de Bolívar, plasmándolo como un hombre enamorado que sufre terriblemente por la muerte de su esposa María Teresa -interpretada por la española María Valverde-, y vive la pasión junto a Manuela Sáenz -encarnada por la colombiana Juana Acosta-.

En Venezuela, el equipo grabó escenas en Caracas, Acarigua y las playas de Choroní entre marzo y junio de 2012, mientras que las demás fueron rodadas en Segovia, Carmona y Jerez de la Frontera, en España, y en Alemania.

La música la pone otro reconocido venezolano, el compositor Gustavo Dudamel, director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y sobre quien el director de "Libertador" hizo el documental "Dudamel: El sonido de los niños", en 2010.

VER PELICULA:

sábado, 14 de febrero de 2015

"CAMILO, EL CURA GUERRILERO", A LOS 49 AÑOS DE SU MUERTE EN COMBATE

Título original: Camilo, el cura guerrillero
Año: 1974
Duración: 96 min.
País: Colombia
Director: Francisco Norden
Guión: Francisco Norden
Música: Jacqueline Nova
Fotografía: Gustavo Nieto Roa

La cinta gira alrededor de Camilo Torres Restrepo (Bogotá, 3 de febrero de 1929 - Patio Cemento, Santander, 15 de febrero de 1966), el sacerdote católico colombiano que murió en 1966 durante un enfrentamiento de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con el ejército, y que es, después del Che Guevara, la figura más notoria de la revolución en Latinoamérica.

En esta película está compuesta por una sucesión de entrevistas con personalidades políticas, religiosas, intelectuales y sociales de la vida colombiana durante los años sesenta y comienzos de los setenta: desde la extrema derecha hasta las juventudes comuni
stas y los sacerdotes llamados “rebeldes”, que compartieron o conocieron a Camilo.

VER DOCUMENTAL


sábado, 26 de julio de 2014

"COLOMBIA INVISIBLE", DIRIGIDO POR UNAI ARANZADI

Título Original: COLOMBIA INVISIBLE
País: España
Idioma original: Español y Nonam
Director: Unai Aranzadi
Guión: Unai Aranzadi
Sonido: Unai Aranzadi
Música: Calle 13, Pond5, Sigur Ros, Manu Chao, Neosounds, Pedro Aznar
Duración: 63 min

Año: 2013
Compañia Productora: Mundubat


La Colombia invisible, dirigido por Unai Aranzadi (producido por Independent Docs para la Mundubat Fundazioa).

Más me informo, y las cifras y el horror me lo confirman: quizás no ha existido en la historia humana
un Estado tan violento como el colombiano. Tan solo desde la década de 1980, se contabilizan
5 millones de desplazados, más de 100.000 desaparecidos, 3.000 sindicalistas asesinados, y un
promedio de 10.000 asesinatos con tinte político al año. Cifras que superan la criminalidad que
vivieron los países del cono sur latinoamericano bajo las terribles dictaduras de los años 1960 y 1980.

Recordemos que Colombia, aparentemente, es una democracia.

Lo dicen la ONU y otras organizaciones internacionales de derechos humanos: la casi totalidad
de muertes son producidas por agentes del Estado y sus paramilitares. La inmensa mayoría de
asesinados no son guerrilleros ni sus posibles colaboradores. Bien lo expresa Unai Aranzadi,
el director del documental La Colombia invisible: “Si superponemos el mapa de la presencia de
las multinacionales y de los grandes megaproyectos económicos, sobre el mapa de la presencia
paramilitar, veremos que coinciden perfectamente.” Además de tener más efectivos en sus Fuerzas
Armadas que cualquier otro país de América Latina, se calcula que 20.000 paramilitares están bajo su
mando, sembrando el terror, haciendo el trabajo sucio y financiándose con el tráfico de cocaína.
El trabajo de Unai se titula La Colombia invisible porque muestra una Colombia que no existe para los
grandes medios hegemónicos de comunicación. Ellos relegan a la insignificancia el dolor y la muerte
de miles y miles de humanos, quizás porque casi todos son pobres. Nada importa que se descuarticen
mujeres, bebés, adolescentes y ancianos a machete o motosierra; que para desaparecer los cuerpos
sean arrojados a lagunas repletas de cocodrilos, criados para tal fin, o quemados en incineradores,
como lo hizo el nazismo. Hace pocos años se encontraron más de dos mil cadáveres en una fosa: el
Ejército nada sabía, aunque pocos metros la separaban de una instalación militar. Esto no existe para el
mundo, porque la gran prensa oculta o tergiversa. O las dos cosas.

Unai fue a Colombia, y por poco no se recupera de lo que vio y filmó. Recuerdo cuando me contó
que ya tenía ese testimonio listo para ser mostrado, pero, ¿dónde? ¿En qué sala? ¿A quién le podría
importar el tema? Quería hacer copias y regalarlas. Pero el contenido de su obra es tan humanamente
terrible y, en especial, honesto, que ha ganado ya varios premios internacionales.

Cuando vi el documental me volvió a doler mi Colombia, repleta de riquezas como pocos países en
el mundo, y con millones de sus gentes que huelen a pobreza y sufrimiento. Pero que ante cualquier
esperanza de una vida mejor sonríen optimistas.

Hernando Calvo Ospina, periodista colombiano. Autor de Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado, prólogo de Ignacio Ramonet, Foca, Madrid, 2008


COLOMBIA INVISIBLE from Monde diplomatique en español on Vimeo.

viernes, 18 de abril de 2014

ADIÓS, GABO


PERIODISTA QUE ENTRE LA EMPRESA Y LA VERDAD SUPO SIEMPRE ELEGIR LA VERDAD

Fuiste un gran escritor y un gran periodista, eso sí. Pero en lucha constante contra el poder.

Gabriel García Márquez acaba de morir en México. Acaba de morir un narrador y un periodista, que es mucho decir. Un narrador que supo transformar sus historias en novelas y cuentos, con reverberación propia en el seno de un universo extraído de la presunta nada, Macondo, y un periodista que cuando el dedo señalaba a la luna no miraba el dedo, ni miraba la cara oficial de la luna, sino la otra cara, oculta por los intereses. Un periodista que entre la empresa y la verdad supo siempre elegir la verdad, llegando a su culmen a través de su trabajo en la revista “Alternativa”, que funcionó hasta 1980 como un auténtico hito del periodismo.

Si hubiera que elegir una sola palabra para caracterizar su universo semántico e ideológico, esta sería sin duda “soledad”. Una soledad que recuerda a la de Egea cuando Gabo hablaba de la soledad del amor y de la soledad en el amor. De la soledad como derrota, tal como dijo en su discurso en Suecia: somos menos libres y más solitarios. Y esa era su gran metáfora, como hombre de su tiempo, sabiendo que el poder fragmenta, descompone, enfría y, sobre todo, divide, y deja al hombre solo, más allá incluso de su destino. Quizás de ahí parta su adscripción a apuestas transformadoras, sabiendo que lo único que demuestran nuestras derrotas es que estamos demasiados solos todavía, y que por eso era plenamente defendible su amistad con Fidel Castro y con el proyecto que representaba.

De forma usual se viene hablando de su producción como literatura del realismo mágico, en el seno del denominado boom latinoamericano. Y por ahí transitarán muchas notas necrológicas a partir de hoy. Como si hubiera funcionado más allá de la realidad, en un mundo especial, donde no se suda ni se siente sed. Y se repetirá esto a pesar de que él defendió que todas sus fuentes procedían de la realidad más estricta. Quizás lo que no se quiere ver es que en él, como en otros de su grupo, la magia es una forma de distancia que descascara las cosas, que las despoja de su rutina, del sentido común del tiempo estancado y cerrado de la resignación universal. La visión mágica de Gabo es casi una inversión del efecto de distanciamiento de Bertolt Brecht. Lo mismo que en el teatro épico se detiene la acción rutinaria, y alguien narra, y señala el lado no oficial de la realidad, en las novelas y relatos de García Márquez alguien levita, se detiene el sentido común y la ley de la gravedad, y se adivinan las verdaderas relaciones entre los personajes, infelices, solos y tan desventurados que cuando abren la lata del café descubren que no les queda ni siquiera una cucharadita. No es la magia del paraíso de la ingenuidad, sino más bien la derrota de las falsas ilusiones.

Lo mismo que Faulkner recompone el mundo en la región de Yoknapatawpha, sabiendo que solo la novela puede explicar la complejidad inabarcable de las cosas, García Márquez cambia las señales en Macondo, difumina los contornos de lo concreto y nos dice que, a pesar de lo que parezca, no hay dioses, solo hombres y mujeres que luchan por estar menos solos, es decir, por ser más libres y, siéndolo, poder amar de otra manera. Quizás esté ahí el sentido final de sus textos: en un nuevo concepto de libertad al margen de las fronteras acres del mercado y de las convenciones diarias del poder.

Descansa, Gabo. Que la tierra te sea leve. Habrá de nuevo, qué duda cabe, una batalla por la interpretación de las cosas. Ya sabes cómo es la lucha de clases. Intentaremos que no te conviertan en algo intemporal, mágico, inocente. Fuiste un gran escritor y un gran periodista, eso sí. Pero en lucha constante contra el poder.

Felipe Alcaraz

Fuente: Mundo Obrero

martes, 11 de febrero de 2014

"ROSAS Y FUSILES"


Un nuevo documental sobre las mujeres de las FARC-EP

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la guerrilla de más largo aliento en nuestro continente, siempre ha contado con la participacion de la mujer combatiente. ¿Quiénes son estas mujeres? ¿Por qué arriesgan sus vidas por los ideales del socialismo y la liberación nacional en un país bajo la bota de los Estados Unidos? ¿Cuál es su papel en el actual proceso de paz?

"Rosas y Fusiles", un documental grabado en La Habana con las mujeres de la Delegación de Paz de las FARC-EP, abre una ventana que muestra la vida de compromiso y lucha de las guerrilleras farianas: las razones que les llevaron a ingresar a la insurgencia bolivariana, su vida cotidiana en las montañas de Colombia y la visión de paz con justicia social que mueve su accionar político en el campo de batalla y en la mesa de diálogo. El documental es también una meditación sobre la condición de la mujer colombiana y su rol en la revolución social.

Dirección: Vilma Kahlo / Duración: 53 mins / Enero 2014

VER DOCUMENTAL:


miércoles, 25 de diciembre de 2013

"MENSAJE A LOS CRISTIANOS", DEL SACERDOTE REVOLUCIONARIO CAMILO TORRES


Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los creistianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.

Lo principal en el Catolicismo es el amor al prójimo. "El que ama a su prójimo cumple con su ley." (S. Pablo, Rom. XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado "la caridad", no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.

Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.

Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XIII, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.

Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones sales de las minorías privilegiadas.
Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.

Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).

Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.

La lucha es larga, comencemos ya...

Camilo Torres


Primera edición: Periódico Frente Unido, Bogotá - Colombia, año 1, no. 1, agosto 26 de 1965, pág. 3. Fuente de la edición digital: Marxists Internet Archive, agosto de 2001. 

martes, 2 de julio de 2013

"CALLA Y RESPIRA", DE HERNANDO CALVO OSPINA



CALLA Y RESPIRA
Hernando Calvo Ospina
El Viejo Topo
Barcelona, 2013
230 páginas
16 euros

COMO SOBREVIVÍ A MIL TORMENTAS

El destino del periodista colombiano Hernando Calvo Ospina va de mal en mejor. A sus cincuenta años ha sido inscrito en una lista negra yanqui ("No Fly List") que prohibe sobrevolar el espacio aéreo de Estados Unidos a to­dos los que figuran en ella. Su último percance le sucedió en abril del 2009, cuando se dirigía a Nicaragua por asuntos profesionales. Fue suficiente para que las autoridades norteamericanas ordenaran el desvío del avión hacia la be­lla isla de Martinica.

Pero eso es insignificante al lado de lo que vivió hace un cuarto de siglo, en 1985, apenas salido de la adolescencia. Nos lo cuenta en este libro Calla y res­pira, que habremos de leer con distanciamiento emocional, como él describe las peores situaciones que le infligieron, malos tratos, desprecios y torturas. Calvo Ospina era un estudiante en periodismo amante del ron, del baile y, de seguro, del sexo, y adepto a las ideas progresistas. Como la policía colombiana lo empuja a buscar re­fugio fuera, se le ocurre irse a Quito (Ecuador), junto con otros colombianos. Pero lo que reinaba en­tonces en Ecuador era sin duda más férreo. De carácter violento, autor intelectual de la política de re­presión del período 1984-1988, el presidente socialcristiano León Febres Cordero era considerado por las organizaciones de derechos humanos como el mandatario más represivo de la historia ecuato­riana. Estaba obsesionado en eliminar a los guerrilleros del movimiento "Alfaro Vive ¡Carajo!", y veía enemigos por doquier. Al líder de ese movimento lo mataron a garrotazos, choques eléctricos, que­maduras en los testículos, y el "submarino", técnica consistente en maniatar al reo introduciéndole de cabeza en un tanque con agua salada, orina u otro líquido, con las piernas suspendidas hacia arriba, hasta la asfixia.

Ese pudo haber sido el final de Calvo Ospina. Pero no, lo enviaron injustamente a la cárcel de Quito durante tres meses donde se encontró y se mezcló con aquel mundo de miserias, donde reinaban (y reinan) los robos y las drogas, pero también el cariño, la solidaridad. No falta un secuestrado en ese camino, pero, en especial, la preparación de una fuga donde unos travestís hacen parte esencial. Todo esto, leído tal como la cuenta, con humor, desapego y final feliz, se lee como un James Bond tropical. Dice Jean Ziegler tras su lectura: "Una historia dura e intensa, pero ¡fantástica!".

Ramón Chao

Reseña publicada en Le Monde Diplomatique nº 212 de Junio de 2013