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viernes, 15 de mayo de 2026

MUERE EL CABRERO, UN ICONO FLAMENCO DE REBELDÍA

Nacido en la localidad de Aznalcóllar (Sevilla), se llamaba José Domínguez Muñoz, pero es dudoso que su nombre de pila fuera conocido entre los aficionados. Su imagen, que es icónica, está —y estará— asociada a su sombrero, a su real condición de cabrero, con la que se crio y a la que nunca quiso abandonar del todo y, sobre todo, a su cante, que no se entiende sin sus letras, inundadas de rebeldía y reivindicación social y campesina. La suya es una larga carrera de casi cincuenta años que se detuvo hace apenas siete, cuando enfermó y se retiró de los escenarios con la dignidad que siempre lo acompañó.

Fue el creador y dramaturgo Salvador Távora el que lo incorporó a su compañía, La Cuadra, a principios de los setenta del pasado siglo. Su cante era el complemento idóneo para el teatro del grupo, de carácter socialmente reivindicativo, pero su figura, marcada por su fuerte personalidad, se proyectaría de inmediato con una identidad propia, siendo uno de los artistas más reclamados en los por entonces esplendorosos festivales flamencos de Andalucía. También tuvo una importante proyección internacional que lo llevó a escenarios europeos —uno de sus discos más recordados es su directo en Paris (1994) con la guitarra de Paco del Gastor—y a eventos asociados con la world music.

Ni los ingresos de tanta actividad artística (no es suficientemente conocida su generosidad de donante para múltiples causas) ni la supuesta fama de artista popular —y, a la vez, de culto—, lograrían, sin embargo, doblegar nunca su indómita y luchadora condición.

Continuó su labor de pastoreo en el campo, por cuya defensa fue juzgado y condenado a dos meses de cárcel a principios de los ochenta, y mantuvo su condición de militante anarquista (CNT) durante años. Tampoco ello pareció impedirle el desarrollo de una carrera profesional que lo llevó a registrar una veintena de discos y que fue reconocida en eventos de la importancia del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba (1986) o el Festival del Cante de las Minas de La Unión (Murcia), donde obtuvo el Castillete de Oro en 2019.

Son distinciones que reconocen, aunque solo en parte, la verdad de su arte, de cantaor largo, con afición y con conocimiento de los estilos canónicos, pero, a la vez, con libertad sobrada para llevar su poesía —o la de otros poetas— al punzante fandango, a la tersa soleá, a la dolida seguiriya o a la pujante bulería, que por todos los estilos se le ha podido escuchar. Y, vueltos a su condición de artista de culto, no se puede obviar que, a lo largo de su vida artística, ha sido objeto de dos documentales que han retratado su figura: El Cabrero, el cante de la Sierra (1988), de la cadena francesa La Sept, nunca emitido en España, y Mi patria es la libertad, estrenado con motivo de su 80 cumpleaños.

Durante los últimos años, desde su enfermedad y retiro, su compañera —también manager y coautora de algunas de sus letras— desde los años setenta, Elena Bermúdez, ha mantenido de forma incansable la llama de El Cabrero en las redes sociales, algo por lo que los aficionados seguro que le estarán más que agradecidos.

Fuente: El País 

 

sábado, 28 de marzo de 2026

"EL FUSILADO", MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS DE CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE "LOS MERINALES" (SEVILLA), OBRA DE LEOPOLDO GONZÁLEZ ANDRADES

 
El fusilado
Leopoldo González Andrades 
4.8 x 4.2 x 6 metros 
Escultura acero cortén
2009
Nacional IV (Dos Hermanas)

Monumento del canal de Los Presos "Los Merinales"

Este monumento, inaugurado en junio de 2009 y conocido bajo el nombre de Monumento de la Memoria Histórica o "El Fusilado" se ubica justo a la entrada de un antiguo campo de concentración situado en este enclave del término municipal de Dos Hermanas, conocido como los "Merinales". En este lugar, durante la Dictadura del general Franco, entre los años 1940 y 1962, cumplieron condena de trabajos forzados unos 10 000 presos políticos que construyeron, sin ninguna maquinaria, un canal de 150 km de longitud llamado Canal de riego del Bajo Guadalquivir, también conocido como "Canal de los Presos".

El autor de este monumento es el artista Leopoldo González Andrades quien se inspiró para su diseño en la célebre obra de "Los fusilamientos de Goya" y en las esculturas de Chillida. La obra, reinterpretación de un personaje en el momento de ser fusilado mide 4.8 x 4.2 x 6 metros en técnica de acero cortén. Los terrenos en los que se ubicaba el campo, pertenecen actualmente a la Fundación "Los Merinales", que tiene previsto crear en el lugar un centro para el reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil española.


lunes, 2 de marzo de 2026

SE PUBLICA "COMO UN RÍO QUE ME CRUZA", NOVELA DE JUAN LÓPEZ-HERRERA, HOMENAJE A LOS ESPAÑOLES QUE LUCHARON PARA LIBERAR A FRANCIA DEL NAZISMO

Como un río que me cruza
Juan López-Herrera 
ISBN: 978-84-129382-7-2
Editorial Funambulista
224 páginas
2025 
PVP con IVA: 18 €

Como un río que me cruza son dos historias que se entrelazan: la de Rafael, campesino anarquista cordobés que en 1936 toma las armas en defensa de la República y que, tras la victoria de Franco, huye a Francia con Carmen, una misteriosa mujer que ha conocido en la retaguardia madrileña; y la de Ginés, un joven que, cincuenta años más tarde, emigra también al país vecino, siguiendo a Chantal, una deslumbrante chica francesa de la que se ha enamorado en las playas de Murcia. A lo largo de más de tres décadas, Ginés conocerá la felicidad, el desencanto, el hundimiento y, cuando ya no espera nada, la redención. En un giro inesperado del destino, Ginés encuentra en Francia las huellas de Rafael y reconstruye su historia de lucha desde la Guerra Civil a la Resistencia francesa, con su rastro de dolor transmitido de generación en generación.

Gloria a los españoles de la Resistencia francesa

Dice Juan López-Herrera (Sevilla, 1961) que no es un diplomático vocacional, sino que lo fue por exclusión. "Hice Derecho, que es la carrera típica de los que no saben muy bien qué hacer. Pasé unos años estudiando idiomas y llegó un momento en que tenía que hacer algo. Unos amigos me contaron en qué consistía la oposición. Tuve suerte, entré con rapidez y luego la carrera me ha dado muchas satisfacciones, pues es un trabajo muy especial", detalló este miércoles, durante la presentación de su cuarta novela, Como un río que me cruza, que tuvo lugar en la sede de la UNED en Sevilla.

Actualmente es el cónsul de España en Orán, destino al que ha llegado tras pasar varios años en Lyon, donde conoció de primera mano las historias de los exiliados españoles que lucharon para la Resistencia francesa, que le sirvieron como germen para la obra que ahora presenta, que supone un cambio absoluto de registro con sus tres obras anteriores, La Cream Coneshion, La ínsula inefable y Las aventuras del ingenioso detective Frank Stain. Antes de Lyon y Orán, estuvo en lugares como Brasil, Reino Unido, Suráfrica o Cuba, donde descubrió que "cada cubano podría alimentar a Hollywood durante unos diez años", dada la cantidad de historias que cada uno tiene detrás.

Lo mismo ocurre con los exiliados y emigrados españoles en Francia, de los que hizo una emocionante defensa durante la presentación del libro, que corrió a cargo de Carmen Carralero, coordinadora de actividades culturales de la UNED en Sevilla, y que fue dirigiendo con maestría la presentación a modo de entrevista hasta sacarle un buen jugo a un autor que tiene historias para dar y regalar. Como las de los combatientes españoles que liberaron París, entre otras muchas ciudades francesas, encuadrados en la 9, una compañía encuadrada dentro de la división del general Leclerc, que fue la primera en entrar en la capital gala todavía tomada por los nazis.

"Estuve en Lyon de cónsul entre 2019 y 2024. Nada más llegar, empecé a recibir invitaciones de asociaciones de memora de toda la demarcación, para asistir a actos en pueblos perdidos, en los que se homenajeaban a personas que combatieron en los maquis locales. Y vi que había muchos españoles, que no era un fenómeno aislado". Medio millón de españoles huyeron a Francia en dos semanas, la última de enero y la primera de febrero de 1939. Unos 300.000 regresaron tras pasar un tiempo en campos de concentración, otros se alistaron en la Legión Extranjera, otros acabaron en unas compañías de trabajos forzados, primero en la Francia libre y luego en la ocupada, y terminaron escapando al monte y formando el maquis.

"Muchos maquis en Francia fueron fundados por españoles, porque eran veteranos de la Guerra Civil y tenían el entrenamiento militar del que carecían los jóvenes franceses. Se creó un núcleo de resistentes rurales españoles muy potentes". En 1944 había entre 10.000 y 14.000 guerrilleros españoles en Francia, a los que hay sumar los resistentes urbanos, que provenían de la emigración, no del exilio, después de que Francia se hubiera quedado sin mano de obra al final de la Primera Guerra Mundial.

Cuenta el autor que en el momento de la liberación de París participaron 4.000 resistentes españoles, y relató la historia de un sevillano que protagonizó el asalto al hotel Meurice, donde se había atrincherado un general alemán. Nadie había podido hacerlo hasta ahora y tres españoles lo lograron. El general sólo pidió rendirse ante un oficial. O la emboscada de la Madeleine, cerca de Nimes, donde 38 miembros de la Resistencia francesa (34 de ellos españoles) que frenaron el avance de una columna nazi hacia Normandía, con ataques simultáneos que hicieron pensar a los alemanes que estaban ante un ejército numeroso de miles de hombres.

Pero si hay un sevillano con una historia digna de novela, o de película, es Miguel Buiza Fernández-Palacios, "absolutamente desconocido en Sevilla". Fue un marino de guerra que se mantuvo fiel a la República, que fue nombrado jefe de la flota republicana. Emplazó a su mujer en Barcelona y fue a por ella, pero justo cuando subía las escaleras del bloque, ella pensó que eran las tropas de Franco y se suicidó. Buiza descubrió el cadáver todavía caliente. Luego se alistó en la Legión Extranjera francesa, con un seudónimo participó en el traslado de judíos a Palestina y terminó viviendo durante muchos años en Orán, trabajando como contable de un hotel, hasta que en 1962 tuvo que salir por la independencia de Argelia y murió al año siguiente en una residencia de la Marina francesa cerca de Toulon. "Estoy tratando con un familiar de este hombre para ver de qué forma el Ayuntamiento puede colocarle algún tipo de reconocimiento en su casa de Sevilla, que estaba en la calle Antonia Díaz".

El hermano de Miguel Buiza, José, era falangista y dirigió el Puerto de Sevilla. Era la persona a la que Miguel tenía dicho que debían avisar si moría. "Dos hermanos que se querían, aunque no se volvieron a ver después de la Guerra". López-Herrera cree en el poder de las historias, siempre emocionantes, para rebajar la tensión política y la polaridad que actualmente existe en España. "No hay una memoria común de la Guerra Civil. Las historias nos unen y las opiniones nos dividen. ¿Por qué no nos contamos historias, que son todas emocionantes, y dejamos de arrojarnos las opiniones a la cara?".

La novela que este miércoles presentó en Sevilla cuenta precisamente una doble historia. Por una lado, la de un exiliado anarquista que hizo la Guerra Civil y acabó en Francia. Por otro, la de un chico de Murcia que llega al país vecino en los años ochenta y va descubriendo lo que ocurrió con los exiliados. Esos son los puntos de partida de Como un río que cruza, título que hace referencia a un poema del propio autor escrito en el décimo aniversario de la muerte de su primo hermano. 

Fuente: Diario de Sevilla  

lunes, 23 de febrero de 2026

"ANTONIO MACHADO", DE OCTAVIO PAZ, EN EL 87 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL POETA SEVILLANO

  

Antonio Machado retratado por Joaquín Sorolla (1918).
Hispanic Society of America (Nueva York).
Sorolla se lo regaló a Machado «como un poema personal».
 

Prosa v poesía, vida y obra, se funden con naturalidad en la figura de Antonio Machado. Su canto también es pensamiento; su pensamiento, reflexión del canto sobre sí mismo. Por la poesía, Machado sale de sí, aprehende el tiempo o se deja apresar por éste. Por el pensamiento, se recobra, se aprehende a sí mismo. Poesía y reflexión son operaciones vitales. Pero su vida no sustenta a su obra. Más bien es a la inversa: la vida de Machado, el opaco profesor de Segovia, el solitario distraído, se apoya en la obra de Machado, el poeta, el filósofo. Del mismo modo que sus primeros poemas sólo pueden ser comprendidos cabalmente a la luz de sus últimas meditaciones, su vida sólo es inteligible a partir de su obra. Es una creación suya. Y de su muerte. A partir de su muerte, la vida de Machado cobra significación. O más exactamente: cuando muere, dos días después de haber cruzado la frontera francesa con los restos del Ejército Popular, su vida empieza a ser realmente vida. Antes sólo había sido sueño y reflexión: soñar o soñar que soñaba, aspiración a realizarse en algo ajeno a él pero a cuyo contacto podría, al fin, llegar a ser él mismo. Decía Machado que él no había asistido al acto más importante de su vida, aunque muchas veces lo había recordado en sueños: la tarde en que sus padres se encontraron por primera vez y se enamoraron. Estoy seguro que, al morir, hizo algo más que recordar aquel encuentro: los enamorados de aquella tarde de sol, agua y velas a orillas del Guadalquivir, empezaron a existir de verdad.

No hay que confundir la naturalidad con la simplicidad. Nadie más natural que Machado; nada más reticente que esa naturalidad. Su poesía es clara como el agua. Clara como el agua corriente y, como ella, inaprensible. Las máscaras —Abel Martín, Juan de Mairena— con que el poeta Machado se cubre el rostro, para que hable con mayor libertad el filósofo Machado, son máscaras transparentes. Tras esa transparencia, Machado desaparece. Se evade, por “fidelidad a su propia máscara”. Abel Martín, metafísico de Sevilla, Juan de Mairena, profesor de gimnasia y retórica, inventor de una Máquina de Cantar, son y no son Machado: el poeta, el filósofo, el profesor de francés, el jacobino, el enamorado, el solitario. La máscara, idéntica al rostro, es reticente. Cada vez que se entrega, sonríe: hay algo que no acaba de ser expresado. Para entender la metafísica erótica de Abel Martín debemos acudir a los comentarios de Juan de Mairena. Éstos nos llevan a los poemas de Machado. Cada personaje nos envía a otro. Cada fragmento es el eco, la alusión y la cifra de una secreta totalidad. Por eso es imposible estudiar parcialmente su obra. Hay que abrazarla como un todo. O, mejor dicho, hay que abrazar cada una de sus partes como una totalidad, pues cada una es el reflejo de esa unidad escondida.

La obra de Machado es indivisible, pero posee diversos estratos. Cada estrato transparenta otro. La claridad de Machado es vertiginosa. Leerlo es ahondar, penetrar en una transparencia sin fin: en una conciencia que se refleja a sí misma. La máscara de Juan de Mairena parece decirnos que es algo más que una máscara: una de las formas en que se ha fijado un rostro perpetuamente móvil. La reticencia es una provocación. No tiene otro objeto que aguijonear nuestra sed. Machado, el ensimismado, sabe que sólo puede revelarse en otro, en un contrario que es un complemento: el poeta en el filósofo, el enamorado en la ausencia, el solitario en la muchedumbre, el prisionero del yo en el tú de la amada o en el nosotros del pueblo.

Abel Martín interroga a su creador. Quiere saber quién fue el poeta Antonio Machado y qué quiso decir con sus poemas. Acaso, insinúa, nada que sea radicalmente distinto de lo que expresa su prosa o de lo que afirman, con mayor claridad y concisión, su vida y su muerte: el yo, la conciencia de sí, es la manera de existir propia del hombre moderno. Es su condición fundamental, a ella le debe todo lo que es. Mas es una condición que lo asfixia y que acaba por mutilarlo. Para ser, para que el yo se realice y logre su plenitud, es necesaria la conversión: el yo aspira al tú, lo uno a lo otro. "El ser es avidez de ser lo que él no es.” Pero la razón se obstina en permanecer idéntica a sí misma y reduce el mundo a su imagen. Al afirmarse, niega la objetividad. Abel Martín reputa como aparenciales todas las formas en que la conciencia aprehende la objetividad, porque en todas ellas el objeto se reduce a la tiranía de la subjetividad. Sólo en el amor es posible aprehender lo radicalmente "otro” sin reducirlo a la conciencia. El objeto erótico —"que se opone al amante como un imán que atrae y repele”— no es una representación, sino una verdadera presencia: "la mujer es el anverso del ser”. Al aprehender al irreductible objeto erótico, el amante roza las fronteras de la verdadera objetividad y se trasciende, se vuelve otro. Machado es el poeta del amor, nos dice su máscara, el filósofo Abel Martín.

En los poemas de Machado el amor aparece casi siempre como nostalgia o recuerdo. El poeta sigue preso en la subjetividad. "La amada no acude a la cita; la amada es ausencia”. El erotismo metafísico de Machado no tiene nada de platónico. Su enamorado es Onán o don Juan, los dos polos del amor solitario. El poeta canta fantasmas, presencias vacías; no arquetipos. La ausencia es pura temporalidad. El diálogo erótico se transforma en un monólogo: el del amor perdido, el del amor soñado. El poeta está a solas con el tiempo, frente al tiempo. La poesía de Machado no es un canto de amor: al contar el tiempo, lo canta. Machado es el poeta del tiempo, nos dice su crítico, Juan de Mairena.

Poeta del tiempo, Machado aspira a crear un lenguaje temporal que sea palabra viva en el tiempo. Desdeña el arte barroco porque éste mata al tiempo al pretender encerrarlo en cárceles conceptuales. Él quiere tenerlo vivo, como Bécquer y Velázquez, esos "enjauladores del tiempo”. La poesía del tiempo será aquella que esté más lejos del idioma conceptual. El habla concreta, fluida, común y corriente. El habla popular. Su amor por la palabra del pueblo se funde con su amor por la poesía tradicional: Manrique, el Romancero. Machado es un poeta tradicional porque el pueblo es la única tradición viva en España. El resto —Iglesia, aristocracia, ejército, todo eso que representa el Pasado— es una estructura inerte que, por su pretensión misma de intemporalidad, oprime y mutila el presente vivo, la España popular y tradicional.

Ahora bien, el lenguaje del tiempo acaso no sea el lenguaje hablado en las viejas ciudades de Castilla. Al menos, no es el de nuestro tiempo. No son ésas nuestras palabras. Machado reacciona frente a Rubén Darío volviendo a la tradición. Pero otras aventuras —y no el regreso al Romancero— aguardaban a la poesía de lengua española. Años más tarde, Vallejo y otros poetas hispanoamericanos buscan un nuevo lenguaje: el de nuestro tiempo. Era imposible seguir a Machado y a Unamuno en su regreso a las formas tradicionales. Otro tanto debe decirse del españolismo de algunos de sus poemas —en el sentido un tanto cerrado que esa palabra tiene para nosotros, hispanoamericanos—. La reticencia aparece aquí con mayor claridad. Pues Machado es el primero que adivina la muerte de la poesía simbolista. Y más, es el único entre sus contemporáneos y sucesores inmediatos que tiene conciencia de la situación del poeta en el mundo moderno. Al mismo tiempo —acaso por elegancia, acaso por ironía— cierra los ojos ante la aventura del arte moderno. Exactamente lo contrario de lo que, una generación antes, había hecho Rubén Darío. Lo contrario de lo que, en los mismos años, hacía Apollinaire.

El tiempo se le escapa. Para recobrarlo, para revivirlo, tendrá que pensarlo. Machado, poeta del tiempo, es sobre todo el filósofo del tiempo. Abel Martín y Juan de Mairena harán la metafísica de su poesía. La reflexión sobre el tiempo lo conduce a pensar en la muerte. El hombre se proyecta en el tiempo. Toda vida es proyección en un tiempo que no tiene mas perspectiva que la muerte. Machado se enfrenta a la muerte, pero rehúsa pensarla a la estoica —como algo radicalmente distinto a la vida— o a la cristiana —como tránsito—. La muerte es una parte de la vida. Vida y muerte son dos mitades de una misma esfera. El hombre se realiza en la muerte. A diferencia de Rilke, para el poeta español la muerte no es la realización del yo. El yo es irrealizable. Preso en la subjetividad, preso en el tiempo, el hombre se realiza cuando se trasciende; cuando se hace otro. La muerte nos realiza cuando, lejos de morir nuestra muerte, morimos con otros, por otros y para otros. En el último texto que poseemos de Machado, escrito poco antes de la caída de Barcelona, el poeta nos dice que el héroe, el soldado popular, los milicianos españoles, "son los únicos que realizan esa libertad para la muerte de que habla Heidegger”. Y agrega: "La súbita desaparición del señorito y la no menos súbita aparición del señorío en los rostros de nuestros milicianos son dos fenómenos concomitantes. Porque la muerte es cosa de hombres y sólo el hombre, nunca el señorito, puede mirarla cara a cara”. Para morir por otros, hay que vivir por otros, afirmar hasta la muerte la vida de los otros. Machado, al final de su vida, niega a los enemigos del pueblo español la posibilidad de trascenderse, de dar con su muerte vida a los otros. Esas gentes están condenadas a mal morir, a morir solas. Su muerte es estéril.

La meditación sobre la muerte se convierte así en una nueva reflexión sobre lo que él mismo llamaba "la esencial heterogeneidad del ser”. El ser es erotismo puro, sed de "otredad”. El hombre se realiza en la mujer, el yo en la comunidad. La poesía más personal será aquella que exprese una visión universal. Y justifica así su lírica personal; el poeta moderno se canta a sí mismo porque no encuentra temas de comunión. Vivimos el fin de un mundo y de un estilo de pensar: el fin del lirismo burgués, el fin del yo cartesiano. En las fronteras del amor y de la muerte, encerrado en su soledad, Machado canta el canto del tiempo; cuenta las horas que faltan para que caigan todas las máscaras y el hombre, libre al fin de sí mismo, se reconcilie con el hombre. Sólo el pueblo, "el hijo tardío de la agotada burguesía”, gracias a la transformación revolucionaria que operará sobre la condición humana, podrá romper la cáscara de la subjetividad, la cárcel de cristal de roca del yo cartesiano. La metafísica erótica de Abel Martín, la angustia del tiempo de Juan de Mairena, la soledad de Antonio Machado, desembocan en la Historia.

Machado ha intuido los temas esenciales de la poesía y la filosofía de nuestro tiempo. Nadie como él ha vivido el conflicto del | poeta moderno, desterrado de la sociedad y, al fin, desterrado de sí mismo, perdido en el laberinto de su propia conciencia. El poeta no se encuentra a sí mismo porque ha perdido a los demás. Todos hemos perdido la voz común, la objetividad humana y concreta de nuestros semejantes. Nuestro poeta vivió valerosamente esta contradicción. Siempre se rehusó a la trascendencia que le ofrecía el creer en un Dios creador —para Machado la divinidad es una criatura del hombre; Dios es el autor del "Gran Cero” y su única creación es la nada—. Blasfemo y reticente, apasionado y escéptico, su "Escuela de Sabiduría Popular” se propone una investigación de nuestras creencias. Machado se rehúsa a todo, excepto al hombre. Mas su punto de partida no es la conciencia de sí, sino la ausencia, la nostalgia del tú. Ese tú no es la objetividad genérica del fiel de un Partido o de una Iglesia. El tú del poeta es un ser individual, irreductible.

Por una operación de dialéctica amorosa, el hombre concreto de Machado sólo se encuentra cuando se entrega. El tú se convierte en nosotros. En 1935, a la luz del incendio de las iglesias, el poeta pudo contemplar por primera vez la aparición de ese nosotros en el cual todas las contradicciones se resuelven. Bajo las llamas purificadoras, el rostro del pueblo español no era diverso del rostro del amor y del rostro de la muerte. La libertad había encarnado. Abel Martín, Juan de Mairena, Antonio Machado no estaban solos. Habían dejado de ser máscaras: empezaban a ser. Podían morir. Habían vivido.

 

por Octavio Paz


Publicado, originalmente, en:
Revista "Sur" Nº 211 / 212 mayo / Junio de 1952

Gentileza de Biblioteca Nacional Mariano Moreno - Buenos Aires, República Argentina

Link del texto: https://catalogo.bn.gov.ar/F/?func=direct&doc_number=001218322

Fuente: Espacio Latino

jueves, 11 de diciembre de 2025

SE ESTRENA EL DOCUMENTAL "EXP. 95/36 COLUMNA MINERA" EN MADRID Y SEVILLA

La película 'Exp. 95/36 Columna Minera' es una obra audiovisual de Piel de Cabra Producciones patrocinada por la Diputación Provincial de Sevilla

Solo pasan horas del estallido golpista. España amanece ensangrentada. Y una columna de milicianos sale de la Cuenca Minera de Huelva, con un puñado de vehículos cargados de dinamita, para resistir el alzamiento militar. Pero una traición trunca el plan con una emboscada a las puertas de Sevilla el 19 de julio de 1936. Una historia que revive en el documental Exp. 95/36 Columna Minera, realizada por Piel de Cabra Producciones y patrocinada por la Diputación de Sevilla.

La película, dirigida por Jesús Garrido, “está dedicada” a aquella resistencia organizada “para defender al gobierno legítimo de la II República”, apunta la productora. La obra es una reconstrucción cinematográfica inspirada en la novela La memoria varada (Pábilo Editorial) del periodista y escritor Rafael Adamuz, que también participa en un rodaje que contó con la participación especial de la actriz onubense Sara Mata y cuyo tema musical principal ha sido interpretado por el cantaor Jeromo Segura y Álvaro Mora.

Exp. 95/36 Columna Minera construye su narrativa a través de “los testimonios de familiares de miembros de la columna que fueron represaliados, con historiadores, arqueólogo y representantes políticos”. La cinta cuenta además con entrevistas al ex juez Ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y la Fiscal de Sala para la Memoria Democrática y Ex Ministra de Justicia del Gobierno de España Dolores Delgado, entre otros.

El documental, que hizo público su tráiler durante el desarrollo de la sesión constitucional del Observatorio Provincial de la Memoria Democrática de la Diputación sevillana, ha sido presentada en el Festival de Huelva de Cine Iberoamericano y seleccionada en el Festival Internacional de Cine Latino de Uruguay (LATINUY). La nueva producción de Piel de cabra tiene previsto su preestreno el 11 de diciembre en Madrid y su estreno oficial un día después, tanto en esa ciudad como en Sevilla.

Cambiar la historia de España

Aquellos mineros parten de Riotinto, Nerva… y suman integrantes en cada pueblo a su paso. Desde la comarca onubense enfilan La Pañoleta, donde avistan la capital de Andalucía, que cae presa del terror fascista. Como ellos, que querían tumbar a los rebeldes y cambiar el curso de la guerra. Muchos acaban asesinados y sus cuerpos tirados en fosas comunes.

Y décadas después han sido recuperados de la tierra, a veces como en Pico Reja gracias a los metales pesados en sus huesos, y ya todos tienen nombre. E incluso han tenido un entierro digno en Camas (Sevilla), localidad donde se realiza un homenaje anual que culmina el metraje de la producción audiovisual Exp. 95/36 Columna Minera.

Los mineros detenidos llegan al juicio en Sevilla en el que se les condenaría a muerte.

“La Columna Minera de Huelva se organizó desde el Gobierno legítimo”, titula Miguel Guerrero Larios, nieto de Miguel Guerrero González, integrante de la Columna Minera ejecutado en Sevilla, un artículo publicado en elDiario.es Andalucía. “Pudo haber cambiado el curso de la historia de España de haber triunfado y haber parado el golpe en Sevilla”, escribe, pero el plan fracasó “porque fueron traicionados por el comandante de una fuerza militar de guardias civiles y de asalto que les acompañaba”.

La Columna Minera de Huelva “fue organizada por encargo del Ministerio de Gobernación republicano al gobernador civil de Huelva”. El telegrama enviado decía textualmente: “Le recomiendo movilice a todas las poblaciones mineras para aniquilar a esas bandas de terroristas”. Aquella caravana de resistencia “estaba formada por entre 300 y 500 hombres leales y combativos, muchos de ellos mineros expertos en explosivos” y era una suerte de “precursora de las futuras unidades del Ejército Popular de la República”, rememora Miguel Guerrero.

Aquel 19 de julio, cuando los vehículos bajan por La Pañoleta, estalla la emboscada. “El fuego alcanzó un camión cargado de dinamita, causando una gran explosión y la muerte de unos 25 hombres y 68 fueron apresados”, cuenta. Los supervivientes apresados “fueron sometidos a un consejo de guerra sumarísimo, sin garantías, acusados de rebelión” con 77 condenados a muerte.

Penaron “cuarenta días de tortura” en el barco de la muerte, el Cabo Carvoeiro. Los asesinatos caen el 31 de agosto, divididos los “fusilamientos en seis grupos por diferentes lugares de la ciudad de Sevilla, para que sirviera como escarmiento público”. Los cadáveres fueron arrojados a la fosa Pico Reja. Porque ya las calles estaban bajo el yugo del genocida Queipo de Llano

Rodaje en la provincia sevillana

La cinta ha sido grabada también en localizaciones de la provincia, que Diputación de Sevilla quiere transformar en una tierra con Memoria. Como demuestra que la mitad de los pueblos sevillanos han activado su interés en la materia. “La memoria histórica cobra vida en el documental Exp. 95/36 Columna Minera producido por Piel de Cabra y grabado en lugares de La Rinconada”, informaba el Ayuntamiento rinconero en una nota de prensa.

La primera teniente de alcalde y delegada de Cultura, Raquel Vega, estuvo en el proceso de grabación “para conocer de cerca este proyecto que pone el foco en un acontecimiento de gran relevancia histórica”. El proyecto es “una producción que promete rescatar del olvido uno de los episodios más trascendentales y silenciados de la historia reciente de España: la masacre de la columna minera durante el levantamiento militar de 1936”.

Y cubre “la necesidad de recuperar la memoria democrática y de visibilizar de episodios silenciados durante décadas”, señaló Vega. De ahí el rodaje en los centros culturales de La Rinconada y otros lugares de un municipio “que se adhería el pasado año a la Red de Ciudades de Cines de Andalucía Film Commission”. Porque el “fuerte compromiso con la memoria histórica y los derechos humanos” une su “talento”, como en el documental Exp. 95/36 Columna Minera, con una provincia que también puede ser un productivo plató de cine.

Fuente: eldiario.es 

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domingo, 23 de noviembre de 2025

"DÍAS DE IRA", MURAL DE CONSE ANDECHAGA EN HOMENAJE AL ARTISTA COMUNISTA HELIOS GÓMEZ


Días de ira
Conse Andechaga
Mural
2022
Berlin School of Desing and Communication 

Este bello mural es un homenaje a Helios Gómez, sindicalista antifranquista, pintor, cartelista y poeta gitano español, representante de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX. 

El ilustrador, grafista, pintor, poeta, gitanista, flamenco y activista político viajó intensamente por toda Europa, incluida la Unión Soviética, estableciendo contacto estrecho con focos vanguardistas de izquierda. Precisamente en Berlín publicó en 1930 la carpeta de dibujos 'Días de ira', y allí conoció a Irá Webber, también retratada en el mural, quien le conectó con el mundo artístico y activista de Berlín.

El artista barcelonés Conse Andechaga, forjado en el grafiti, descubrió a Gómez a través de la obra del belga Frans Masereel. Como parte de su investigación Conse contactó con la fundación berlinesa Kai Dikhas, que se interesó por el proyecto y finalmente le propuso hacer una pintura de homenaje a Gómez en la ciudad alemana. 

Conse reenfocó el proyecto: mostraría a Gómez y a Ira Weber, con una alusión (el mástil y el clavijero de una guitarra) a la primera ilustración de 'Días de ira'.

En mayo de 2022 viajó a Berlín y empezó a encadenar contratiempos: la grúa llegó con retraso, el compresor se averió y se anunció una gran borrasca que le obligó a "forzar la máquina como nunca" para terminar antes de que llegara de pleno. No era cuestión de estar en la cesta de la grúa a decenas de metros de altura mientras caían rayos y soplaba el viento. Aunque tuvo que pintar con guantes, que no es lo ideal, acabó antes de que la tempestad descargara con toda su fuerza. ¿Por qué no esperó a que pasara? Porque estos murales se planifican con el máximo detalle. Tenía quince días para hacerlo, ni uno más. Lo hizo en nueve, con la tormenta en el culo. Y hasta tuvo tiempo de conocer a nietos de Johann Trollmann, más conocido como Rukeli, el boxeador gitano que desafió al nazismo y fue asesinado en el campo de Neuengamme.

Fuente: El Periódico y otros

                                            Primera ilustración de Días de ira, de Helios Gómez

miércoles, 12 de noviembre de 2025

"SALUDO A DOLORES", DE MANUEL ROMERO Y LETRA DE FRANCISCO MORENO GALVÁN, EN EL 36 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LA PASIONARIA

Canta: Manuel Romero

Toca: Eduardo Rebollar

Saludo a Dolores (F. Moreno Galván) (soleá)

Fuiste espíritu y aliento

desde las minas de Asturias

hasta el quinto regimiento.

No olvidaremos tu luchas,

tu pasión en la palabra,

tus mensajes del destierro,

tu voz por la Pirenaica.

Y ya está entre nosotros,

que has sido tan esperada,

compartiendo con tu pueblo 

ste tiempo de esperanzas.

Haber nacido andaluza

es lo único que te falta.

tu nombre es de cantaora,

Dolores “La Pasionaria”.

Yo escribiría en la Giralda

“Dolores, contigo estamos

Pasionaria, y cierra España”.

Te saludamos, salud,

salud pa el pueblo y libertá 

 

domingo, 26 de octubre de 2025

OBRA SIN TÍTULO DE PABLO PICASSO DEDICADA A JOSÉ MARÍA MORENO GALVÁN, EN EL 144 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL PINTOR COMUNISTA


Sin título
Pablo Picasso.
Serigrafía
21 x 27 cm
1956
Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván
La Puebla de Cazalla (Sevilla)

Pablo Picasso nace en Málaga en 1881, aunque pronto se traslada a Barcelona y posteriormente a Francia. Figura de gran trascendencia en el desarrollo del arte moderno y contemporáneo, se convierte en una pieza esencial en la revolución artística de las Vanguardias.

José Mª Moreno Galván sentía verdadera predilección por Picasso. Ambos se conocen en 1956 en Cannes, donde Moreno Galván es enviado por el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid para proponerle una exposición que Picasso rechaza. Pero este encuentro marca profundamente a José María.

Esta pieza pudo ser un regalo del pintor. Es una serigrafía bícroma donde aparecen rostros femeninos trazados con formas clásicas, unidos por una paloma con una rama de olivo, símbolo de la paz, muy recurrente en Picasso.

Sobre el pintor malagueño, destaca Moreno Galván en la revista Triunfo:

«fue el hombre que revolucionó la pintura occidental; el pintor que rompió todos los cánones artísticos por los que se regía la pintura desde el Renacimiento. […] Picasso, y todo cuanto él representa, destierra la perspectiva, la belleza como ideal, la imitación de la naturaleza y objetiviza la obra de arte. Un cuadro vale ya por sí mismo al margen de su valor representativo. La fuerza que hizo posible todo esto se llama Pablo Ruiz Picasso…»  

lunes, 28 de julio de 2025

POEMA DE BLAS DE OTERO "A JOSÉ MENESE", EN EL 9º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL CANTAOR COMUNISTA SEVILLANO

José Menese, natural de localidad sevillana de La Puebla de Cazalla, además de un cantaor excepcional, cuyas cualidades y aportaciones han sido elogiadas por la crítica durante toda su carrera y reconocidas con numerosos galardones, fue un hombre comprometido con la libertad y la justicia social, hasta el punto de que, en 1968, se afilió al Partido Comunista de España, al perteneció hasta su muerte.

En 1971, el poeta Blas de Otero, le dedicaba este poema:

A JOSÉ MENESE

«La voz, la voz que cierra y abre las palabras,

el cante cortado de perfil, bruscamente.

Voz acendrada ensanchándose desde adentro. 

José Menese.

Hay un golpe y un temblor y una rabia 

que es a un tiempo poderosa vida y muerte.

Una vibración de mar junto a la costa.

José Menese.

Callad. El silencio se cierra y se abre, 

las palabras pasan, caen de bruces, ascienden.

Un hombre solo con la voz de todo el pueblo.

José Menese.»


viernes, 25 de julio de 2025

OBRAS Y POEMAS ORIGINALES EN HOMENAJE A ANTONIO MACHADO DEL MUSEO DE LOS POETAS DE SORIA, EN EL 150 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Los siguientes cuadros con poemas, textos en prosa y en verso, e ilustraciones originales, propiedad de la Fundación Española Antonio Machado (FEAM), figuran expuestos en el  MUSEO DE LOS POETAS de Soria

  

Frente al Paraná de las Palmas

Rafael Alberti

Madrid, Febrero 1979

Con cuánta melancolía

pienso en ti. Tú hubieras visto

Lo que yo miro esta tarde.

Cosas naturales, cosas

tan buenas, puras y santas,

que pueden mirarse

con lágrimas en los ojos.

Un río que no se mueve,

pero que nos da la mano,

susurrando nuestro nombre.

Un caballo que levanta,

al vernos pasar, la frente,

queriéndonos decir algo.

Un perro fiel que nos prueba

su amor y su mansedumbre,

durmiéndose a nuestras plantas.

Un árbol que nos ofrece

su sombra como el amigo

que nos entrega su casa.

Y una pradera encendida

que llega hasta el horizonte,

tendiendo pastos tranquilos

en el cielo.


Frente al Paraná de las Palmas. Rafael Alberti. 


Unas palabras que vuelven a la imprenta

Camilo José Cela (1916-2002)

En el número XXXV, febrero de 1959, de mi revista Papeles de Son Armadans, publiqué el breve artículo que copio a renglón seguido.

 

HACE POR ESTAS FECHAS VEINTE AÑOS

(RECUERDO DE ANTONIO MACHADO)

Hace por estas fechas treinta años que don Antonio el Bueno,

                              medio desnudo casi, como los hijos de la mar

se nos murió. Su clara voz, su noble y delicada y honda voz profética enmudeció de golpe, hace por estas fechas veinte años e igual que el canto de un pájaro sabio y entristecido, en un rincón del mundo y escoltado por la desgracia y el dolor.

          Al cabo de su último camino

                              (He andado muchos caminos,

                              he abierto muchas veredas;

                              he navegado cien mares,

                              y he atracado en cien riberas.)

hace por estas fechas veinte años que don Antonio, el Bueno, peón de la desordenada y atónita carava de tristeza, se nos murió –dicen que de gastroenteritis- de amargura.

                              Españolito que vienes

                              Al mundo, te guarde Dios.

                              Una de las dos Españas

                              Ha de helarte el corazón.

En Collioure

                              Por donde acaba España y sigue el mar,

a orillas de la mar de Ulises, ¡qué ironía!, y arropado del pavor de España, a don Antonio, el Bueno, hace por estas fechas veinte años que se paró el inmenso, el generoso corazón.

          ¡Qué lejos, el padrecito Duero: terso y mudo, los campos

                              (ya habrá cigüeñas al sol

                              mirando la tarde roja)

entre el Moncayo y Urbión: ¡Qué atrás, la varonil Castilla: bravía, adusta tierra gentil, visionaria y soñolienta; el viejo amigo Guadarrama; la árida, fría Soria, guerrera y mística, con sus montes azules, sus yermos de violeta! ¡Qué pérdida Granada, con sus montes de sol y piedra; Úbeda, en su agria melancolía; los campos de Córdoba la llana, que dieron su caballo al romancero; la Mancha –prados, viñedos y molinos-, donde tuvo su cuna Dulcinea! ¡Qué olvido sobre los cerros de Baeza, los montes de Cazorla, los olivarfes grises, los borriquillos de ramón cargados! ¡Qué inútil la florida vega

                              por donde se va,

                              entre naranjos de oro.

                              Guadalquivir a la mar!

          Sobre las conciencias cayó, plúmbeo y aparatoso, un silencio de muerte. Don Antonio, el Bueno, nos había contado que

                              un golpe de ataúd en tierra es algo

                              perfectamente serio.

          La mojada tierra de Collioure rompiéndose, clemente, sobre el ataúd de don Antonio, el Bueno, hace por estas fechas veinte años, retumbó con un fragor horrisono dentro de las cabezas españolas. Los símbolos, al quebrarse, crujen como los montes que se derrumban, con un clamor que tan sólo apaga el paso de los siglos.

Han pasado veinte años breves y veloces, veinte lentos y anchos años sobre el revuelo calendario del mundo. Don Antonio, el Bueno, hace por estas fechas veinte años que

                              definitivamente

                              duerme un sueño tranquilo y verdadero.

          Su alma y su poesía, su voz y el eco de su voz, su ejemplo, aún vive entre nosotros: alto y airoso, limpio y bien dibujado, claro espejo en el que cada mañana nos miramos. Porque fueron muchos los aprendizajes que nos legó y uno, el de su franciscana humildad, el qu nos empecinamos en no querer entender.

Poeta el más español de nuestros poetas, don Antonio, el Bueno, no pudo quedarse en la tierra que lo vio nacer. A los españoles, que no supimos guardarlo, sólo nos resta llorar.

          Ahora no han pasado veinte años, sino cuarenta, desde la muerte de don Antonio, el Bueno. No cambio ni una sola tilde de lo que entonces pensaba.

 

****

Homenaje a Machado

Enrique Tierno Galván

La persona se expresa, quiéralo o no, en lo que dice, particularmente si lo dice en esa forma ineludible de la sinceridad que es la poesía. Machado definía la poesía como la voz de lo esencial, y siendo lo esencial también lo verdadero, hay que preguntarse de cada poeta de qué modo trasmite a los demás la verdad esencial que busca y a veces, pocas veces, halla.

El modo de transmitir la verdad que nace del fundamento es en Machado la bondad. De toda la poesía de Don Antonio fluye la verdad de su bondad personal que le llevó al hallazgo inmediato, como un don de la conciencia, de la que él decía la voz esencial.

No hay lector que no se percate de ello y que no se sienta cogido por el flujo de la bondad, que nace de los árboles, de las llanuras de Soria, de las aulas, de las propias tribulaciones del poeta. El pueblo, particularmente el pueblo, reconoce sin esfuerzo la bondad de la poesía, lee a Machado y se educa, también sin esfuerzo, leyéndole.

Los niños repiten la poesía de Machado, incluso la que convencionalmente llamamos lírica, sin captar mucho más que el hálito de bondad y universal respeto que se desprende de la imagen y la palabra.

Estas razones, más que la formalidad del cuarentenario de su muerte, han llevado al grupo de amigos que concurre con su esfuerzo a estos actos de admiración y recuerdo, a intentar hacer algo que reconduzca la poesía bondad de D. Antonio a la fuente de donde salió, el pueblo. El pueblo es el cauce natural de lo esencial y de lo bueno. Así lo entendió D. Antonio y justo es que el pueblo, quien mejor lo entienda lo pueda tener cerca sin sacrificarse. De este homenaje saldrán la flor y el fruto de un libro que todo el mundo pueda adquirir. Que no quede en palabras la cultura para el pueblo, que la bondad y el pueblo no deben separarse, pues su destino es la unión y su vehículo la poesía.

 

****

El error

(Homenaje a Machado)

Carlos Bousoño

Tiene que haber un error en la cuenta,

un roto en el calcetín, una trampa en el juego;

a nuestras espaldas Alguien se bebe todo el alcohol

de la dicha, y se emborracha hasta caerse.

Alguien se hace a escondidas con el trigo de la

cosecha y la dulzura de las significaciones.

 

Buscad en el sótano o en el cuarto de los muñecos

la razón de la encrucijada pues ha de ocultarse un acontecer poderoso tras el hecho de

merendar ahora en el cenador, bajo el

emparrado, o a la sombra de los cerezos.

Forzosamente habrá un significado detrás de cada

vil instrumento, una matemática del parecer en

que cada latigazo es un número.

He aquí la felicidad del encuadre de los sistemas

excluyentes, la coexistencia de las dos verdades,

la cuadratura de la imposibilidad.

Ante nosotros se ofrece el encaje soberbio del

horror y la música, el engendro de la cifra

entusiasta, la melodía del nacer y el morir.

Se vislumbra por algún sitio la hermosura del agua

derramada en el suelo, en encanto incesante de

la gotera que nos hace reír.

Ved cómo todos danzamos alrededor del fuego,

pones los pies sobre los tizones con

naturalidad, nos aproximamos a la llama con

alegría, nos familiarizamos con la payesa.

Henos danzantes, gozos, en torno de la

ceremonia y del rito, en el ritmo que nos

congrega en el instante de la cremación.

 

Henos aquí sin miedo, como si alguien tal vez,

distraídamente tal vez, o jugando de nuevo; nos

fuese hacer mágicamente surgir, palomas

sorprendentes en el sombrero o el bolsillo del

hábil prestidigitador, por el otro lado incipiente

del caduco horizonte.

 

                                                 ****

A Antonio Machado

Segovia, Febrero 1959

(prohibido por la Censura)

Gabriel Celaya

En Segovia, y en Febrero

y en tu cara simple y rara,

Don Antonio, me avergüenzo.

No sé bien lo que me pasa.

Hoy he abierto tu ventana,

y son los campos, tus campos,

que ahí están como si nada.

Don Antonio, yo me aguanto

mas mil llantos me traspasan.

Fui estudiante de la FUE

y español con esperanza,

muchacho con una antorcha

que las lágrimas no apagan.

Machado y Ruiz, tú, ¡qué santo!

y yo a lo vasco, Celaya,

que así vine, que así duro

en todo lo que tú salvas.

He penado ante tu cama

vacía, y negra, y dorada,

donde el muerto presupuesto

estaba pero no estaba.

Me he mirado en el espejo

donde a veces te afeitabas.

Me he lavado en tu jofaina

bien plantada en sus tres patas

mas no he logrado limpiarme

de mi antigua pena amarga.

Porque pasó… ¿Qué pasó?

Don Antonio, luz en salvas

di tus poemas, di aquello

en que a todos anonadas,

pues piensen lo que ellos piensen

en tu luz grande se salvan

 


                                                                               **** 

Homero en Soria

Gerardo Diego

Soria sucedida, 1921-1976. En Poemas menores, Alianza Editorial, 1980.

La estufa de la sala

de profesores con su tubería

de obtusa oblicuidad

y su puchero de agua casi hirviendo.

Alma mater, materno claustro cálido

-sí, tiempos benignos,

no como los de Antonio

cuando disolvía los claustros a escobazos

la hembra del Director-

 

No; nosotros el asueto, el rumor, el cigarrillo.

Y el coro de libros absorbiéndolo todo.

 

Buenos compañeros; nombrarlos uno a uno

sería prosaizar

desigualar homérico catálogo.

Una excepción fugaz:

veinticuatro horas de traslado a permuta.

Fui un solo día colega sorianísimo

de Ayuso, el candidato,

el federal y helénico

amigo de Machado.

Me oyó tocar Beethoven y “cómo se conoce

que este chico sabe griego.”

 

                                     ****

Don Antonio va al destierro

Leopoldo de Luis

Febrero 1979

 

Don Antonio Machado va en un camión de guerra

por campos bombardeados y trágicos paisajes.

Lleva sobre sus hombres ceniza de otros viajes,

polvo de otros caminos y barro de otra tierra.

 

La caravana en manos del dolor se destierra

entre soldados lívidos de derrota y vendajes.

Don Antonio camina con otros equipajes,

otros muertos oscuros en su alma desentierra.

 

El invierno deshiela los pies bajo febrero.

la vida es como un pájaro cansado en el alero

de la memoria, un ave perdida en la distancia.

 

Don Antonio se palpa en el pecho una espina,

ve el paisaje de España en la última colina

y va a morir de pena a la costa de Francia.

 


Obra de Félix Vallejo para la exposición "Los Machado y su tiempo" (1987) para ilustrar el poema anterior


                                       ****


Homenaje a Machado

Soria, 1.975

Angelina Gatell


                                          …Una de las dos Españas

                                           ha de helarte el corazón

                                             A.  Machado

 

Al pie del olmo seco te convoco

fría de Soria y fría de tristeza.

Tocan mis dedos fríos la corteza

y es tu voz, fría y pura, lo que toco.

 

Suenas bajo mi piel… Escalofrío

de tu sentencia antigua y recobrada

aquí donde la brisa es una espada

buscándome la herida con su frío.

 

Desde tu ausencia el hielo ha edificado

su cadena de furias y montañas

porque no se desmande tu canción…

 

Al pie del olmo seco, acorralado,

por la más fría de las dos Españas,

se me muere de frío el corazón.

 

****



Elegía y Homenaje a un poeta (1951)

Elegía y Homenaje a un poeta

Rafael Montesinos

Elegía

Con su melancolía,

a la sombra nativa del olivo,

poñó el poeta, un día,

los álamos que el triste Duero baña

¡Buen don Antonio, solo y pensativo!

En la muerte, al final, se dormiría

sin la tierra y los árboles de España.

 

Homenaje

Cuando ya no tengo nada

que decir, diré tu nombre.

Se hará la tarde más clara.

 

****


Aplicación personal y otras glosas de un soneto de Don Antonio Machado

Jorge Urrutia

Esta luz de Sevilla la bebí de su mano cuando el

agua era fría.

Vuelvo a encontrarla ahora en esta hermosa plaza,

rectángulo infinito en sus cuatro fachadas.

De su mano tomé los dedos del poeta y emprendí

los viajes hasta el rumor de fuente.

En el rumor de gentes, junto al arroyo cálido,

junto al río tranquilo y la palmera amable había

querido estar.

 

Mi padre en su despacho, el comedor, la finca, el

Cortijo enlosado la propiedad inmensa por su

interior fecundo, plaza abierta a la casa,

trenzaba los poemas.

Yo jugaba a sus pies.

Mi madre en su costura compartía la lámpara.

De luz un solo plato.

 

Las aguas de la tierra eran tan frías que ni podían

beber los animales.

 

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea sus libros

y medita.

Se levanta, suspira, va hacia la puerta del pasillo.

Desea.

A veces llora solo, a veces…

 

Esta luz de Sevilla…

Su voz en el teléfono me mira y en su mano los

versos calentaron el agua hasta mi boca.


****


A Don Antonio Machado

Febrero 1979

Carmen Conde


Hasta el día que me llame como a ti

la buena voz querida desde un sueño,

vengo y voy esperándola serena.


Recuerdo de Valencia una mañana

última del tiempo que vivíamos

en acoso de metralla y de cascotes.

Hablábamos los dos con un amigo,

zumbaban aviones extranjeros…


****

Soneto para Antonio y Manuel

Antonio y Carlos Murciano


Antonio el bueno, el serio, el castellano,

y Manuel, el cantor de Andalucía.

Dos vidas, una pena, una alegría

y una infancia de patio sevillano.

 

Dos hermanos, mejor, un solo hermano,

un solo corazón hecho poesía

y dos guitarras de melancolía

pulsadas por la misma sola mano.

 

De negro por Antonio los alberos.

Por Manuel, las flamencas, los toreros.

Azahares de luto y clavellinas.

 

¡Caballeros de olivo y caracola!

Juan de Mañara y Julianillo y Lola

os lloran a los dos por las esquinas.


                                       ****

Mágico abuelo

Félix Grande

 Alta y misericordiosa,

dolorosa y pensativa,

por entre los lentos años

su cara vieja y magnífica

es como una lenta yedra

amparando a mi ruina.

 

Cuántas veces me ha vendado

mis más secretas heridas,

en cuánta amargura ha puesto

pomada de compañía,

cuánto ha refrescado el

infierno de mi desdicha.

 

Como un viento de silencio,

lleno de amor y de enigma,

se acerca a mi puerta oscura

y universalmente silba

un rumor universal

que me calma y me reanima.

 

Es como un milagro. Entra

paciente por las rendijas

del dolor, y distribuye

su cordial sabiduría

allí donde el corazón

está perdiendo la vista.

 

Y empiezo a ver. Y veo cosas

que sirven para la vida:

veo compasión y paciencia,

memoria, bondad, sonrisa,

profundidad y honradez:

sus estandartes de artista.

 

Qué provisión de coraje

en su humildad me aproxima,

qué provisión de humildad

me entrega desde las cimas

de su saber. Qué de grano

lleva su callada espiga.

 

Hato de fuerza, él me sacia

el hambre de esta fatiga;

tartera de ser, mi angustia

y mi soledad mitiga;

voz de buen fuego, él calienta

la conciencia que se enfría.

 

Don Antonio, don Antonio,

el que naciera en Sevilla,

el que sufriera en España,

el que muriera a su orilla,

junto a una madre que era

las vez su madre y su hija.

 

Misterioso y silencioso

cruzó la frontera. Iba

enfermo de muerte y pena

y derrota y despedida.

Tal vez llevaba en la ropa

su legendaria ceniza.

 

Desde entonces - yo era un niño

de dos años aquel día - fuiste llegando a mi casa,

mágico abuelo. Una silla

hay en ella para ti.

La mejor.

            La más vacía.

 

Fuente: Fundación Española Antonio Machado