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domingo, 28 de junio de 2026

"ATENTADO: EL DÍA QUE CAMBIÓ EL MUNDO", PELÍCULA YUGOSLAVA SOBRE EL ATENTADO DE SARAJEVO, EN SU 112 ANIVERSARIO

Título: Atentado: El día que cambio el mundo
Título original: Sarajevski atentat 
Dirección Veljko Bulajic
Guion Stevan Bulajic, Vladimír Bor 
Fotografía Jan Curík 
Montaje Roger Dwyre 
Música Lubos Fiser 
Intérpretes Christopher Plummer, Florinda Bolkan, Maximilian Schell, Irfan Mensur, Rados Bajic, Jan Hrusinsky, Branko Djuric 
Duración 105 m. 
País Yugoslavia 
Sinopsis: Representación histórica de los hechos que precedieron al asesinato político del archiduque Francesco Ferdinando, aspirante a emperador al trono austrohúngaro, en Sarajevo, el 28 de junio de 1914.

Brillante recreación histórica del suceso que cambió la historia. La película destaca por su excelente ambientación y vestuario. Consigue que el espectador pueda sumergirse en el contexto del momento, aun sin conocer los detalles en profundidad y sin ser un gran entendido en la materia o en el suceso concreto que cambió la historia del mundo. Hay momentos en que parece casi un documental por su apego al momento y el clima de recreación a mi se me hace muy real.

Destaca cómo una pequeña organización anarquista (Joven Bosnia) prepara el atentado. Toda la preparación y logística está muy bien narrada, cómo ese grupo odia al Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro. Es un tema de capital importancia que aún hoy sigue suscitando mucha polémica. El director no toma partido abiertamente por los autores del atentado, si bien su punto de vista es bastante “comprensivo” con los mismos.

Las actuaciones son bastante realistas de los autores del atentado, incluyendo al cabecilla, Gravilo Princip. La película tiene ese poso de realización de los 70, y se nota un elevado presupuesto, sobre todo el el desfile del archiduque, con una gran cantidad de extras.
Cristopher Plummer está impecable con los trajes que tanto gustaban al archiduque y hay una conversación con su tío Franciso José I muy reveladora. Quizá le falta algo más de situar al espectador no entendido en contexto, pero la peli opta por ser narrativa, y en ese terreno lo hace muy bien.

Indudablemente para los historiadores o espectadores que quieran conocer cómo se gestó el atentado que llevó a la Primera Guerra Mundial y el mundo de esa época, es de visión indispensable.

Gabriel Ufa 

Fuente: Filmffinity

VER PELICULA:

viernes, 23 de mayo de 2025

LA "BALADA DE MAUTHAUSEN", DE MIKIS THEODORAKIS, EN EL 80 ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN

La Balada de Mauthausen es un ciclo de cuatro arias con letras basadas en poemas del poeta griego Iakovos Kambanellis , superviviente del campo de concentración de Mauthausen , y música del compositor griego Mikis Theodorakis . Ha sido descrita como «la obra musical más hermosa jamás escrita sobre el Holocausto » y como «una melodía exquisita, evocadora y apasionada que eleva las conmovedoras palabras de Kambanellis a un nivel superior». 

En mayo de 1988, el estreno mundial de la "Trilogía" en el campo de concentración de Mauthausen, Austria, contó con la presencia del entonces canciller austriaco Franz Vranitzky y decenas de miles de europeos. La balada fue dirigida por Theodorakis e interpretada por Maria Farandouri en griego, Elinor Moav en hebreo y Gisela May en alemán. En mayo de 1995, Theodorakis dirigió un concierto repetido de la balada en el campo para conmemorar el 50.º aniversario de su liberación del nazismo.

La balada refleja la propia experiencia de Kambanellis en Mauthausen, incluyendo su amor por una mujer judía lituana, al narrar la historia de amor entre un joven prisionero griego y su amada judía en medio de las atrocidades que presenciaron en el campo. Aproximadamente un año después del lanzamiento de su balada, durante el estreno del ciclo de canciones de Mauthausen en Londres en 1967, Mikis Theodorakis fue encarcelado en Grecia por la recién instaurada junta militar griega y su música fue prohibida en el país.

Antecedentes históricos

Durante la Segunda Guerra Mundial , Iakovos Kambanellis , autor y poeta griego, fue encarcelado por los nazis en el campo de concentración de Mauthausen , en Austria, donde presenció las atrocidades nazis. Más de 100.000 víctimas murieron en el campo. Kambanellis sobrevivió al encarcelamiento en el campo de concentración nazi y, tras la liberación por los Aliados , comenzó a escribir un libro basado en los eventos y las atrocidades que presenció allí.

Con el paso de los años, la obra de Kambanellis permaneció manuscrita en su casa. Acontecimientos mundiales posteriores, como el asesinato del presidente estadounidense Kennedy , llevaron a Kambanellis a reexaminar y actualizar su manuscrito. Entonces escribió dos nuevos capítulos, que finalmente se publicaron en las ediciones dominicales del periódico griego Eleftheria y causaron sensación. En diciembre de 1965, Kambanellis publicó su libro Mauthausen con la editorial Themelio en Atenas. 

Inicio y tema

Mientras Themelio preparaba la publicación del libro , Kambanellis escribió cuatro poemas basados ​​en cuatro capítulos de su obra. Los poemas narraban la historia de amor entre dos jóvenes prisioneros en el campo. El propietario de la editorial Themelio , Mimis Despotides, sugirió a Kambanellis que los cuatro poemas también se publicaran como canciones, coincidiendo con la publicación del libro, y sugirió a Mikis Theodorakis como compositor.

Kambanellis accedió y entregó los poemas a su amigo Mikis Theodorakis, quien se mostró muy receptivo a la idea de componer la música, ya que él también estuvo preso por los nazis y los fascistas italianos en Grecia durante la guerra, y creó la «Trilogía de Mauthausen», que era muy diferente a cualquiera de sus obras anteriores. El estreno de las obras en Grecia tuvo lugar en un teatro de la calle Hipócrates de Atenas en diciembre de 1965 y la acogida del público fue entusiasta.

Estructura

El título de las canciones es "La Balada de Mauthausen" y contenía cuatro arias "Άσμα ασμάτων [Asma Asmaton]" (Cantar de los Cantares) con versos inspirados hasta cierto punto en letras eróticas del Cantar de los Cantares bíblico, e incluye la letra Τι ωραία που. είναι η αγάπη μου [ Ti oraia pou einai i agapi mou] (Qué hermosa es mi amada). La segunda canción fue "Αντώνης [Antonis]" (Anthony), seguida de "Δραπέτης [Drapetis]" (Runaway) y "Όταν τελειώση ο πόλεμος] Otan Teleiosi o Polemos" (Cuando termine la guerra). La composición es un ciclo musical. 

En "Asma Asmaton", se describe la lucha del joven prisionero mientras intenta desesperadamente encontrar a su amor. Refleja la propia experiencia de Kambanellis en Mauthausen con una mujer judía lituana, al retratar la historia de amor entre un joven prisionero griego y su amada judía. Kambanellis utiliza una pregunta del Cantar de los Cantares 3:3: "¿Has visto a quien yo amo?" como estribillo de su letra. 

En la letra, el héroe pregunta a las chicas de los campos de concentración si vieron a la chica que ama: «Chicas de Auschwitz , chicas de Dachau , ¿han visto a la que amo?», y la respuesta es: «La vimos en un largo viaje. Ya no tenía su vestido ni su peine». Luego vuelve a preguntar: «Chicas de Mauthausen, chicas de Belsen , ¿han visto a la que amo?», y recibe la respuesta: «La vimos en el cuadrado congelado con un número en su mano blanca, con una estrella amarilla en su corazón». 

En "Antonis", se narra el sufrimiento de los judíos presos que realizan trabajos forzados Antonis es un prisionero griego que intenta ayudar a su amigo judío a subir una pesada roca por una pendiente de 180 escalones después de que este ya no puede trabajar y le pide ayuda. Las rocas se utilizan para pavimentar las calles de Viena . La letra dice: "La ayuda es un insulto. La compasión, una maldición", indicando que ayudar a otro recluso es severamente castigado por los guardias nazis. 

Sin embargo, Antonis ayuda a su amigo sin dudarlo. Un guardia nazi interviene y, para castigarlo, le ordena cargar una roca el doble de pesada. Antonis elige entonces una roca aún más pesada que la que le mostró el guardia nazi y la lleva a la cima. Antonis dice su nombre en griego: "Μένα με λένε Αντώνη, κι' αν είσαι άντρας έλα δω στο μαρμαρένιο αλώνι" ("Mi nombre es Antonis, y si eres hombre ven aquí a la era de mármol "), desafiando al guardia e insinuando que hombres de verdad están luchando por sus vidas en la cantera nazi. La imagen de la era de mármol es común en la literatura popular griega, y deriva de las canciones akríticas , donde el héroe epónimo, Digenis Akritas , "como una especie de representante de las luchas de la humanidad con Charos , la muerte, en la era de mármol".

En "Drapetis", se narra a través de la canción la aventura de un fugitivo, "Yannos Ber del Norte", así como su recaptura por las SS, lo que lo lleva a su "trágico destino".

El final "Otan Teleiosi o Polemos" es una fantasía sobre el reencuentro de los dos amantes. [ 4 ] Se completa el círculo con la chica de "Cantar de los Cantares" apareciendo como "la chica de los ojos temerosos" y "la chica de la mano congelada",  y muestra a la protagonista de la primera parte, "Asma Asmaton", buscando el amor en todas partes dentro del campo de concentración como medio para borrar la Muerte, cantando las palabras: "Έρωτα μεσ' στο μεσημέρι σ' όλα τα μέρη του θανάτου ώσπου ν' αφανιστεί η σκιά του" (Hacer el amor al mediodía, en todos los lugares de la Muerte hasta Su sombra desaparece"

lunes, 3 de febrero de 2025

"ARTE Y REVOLUCIÓN", DE GERALD RAUNIG, EDITADO POR TRAFICANTES DE SUEÑOS, DESCARGABLE EN PDF

Arte y revolución. Activismo artístico en el largo siglo XX

Gerald Raunig

Editorial: Traficantes de Sueños

ISBN: 9788419833259

284 págs.

24x15 cms.

Año: 2024

En esta historia alternativa del «largo siglo XX», Raunig analiza las concatenaciones entre arte y política, desde la Comuna de París de 1871 hasta las turbulentas protestas contra la globalización en Génova en 2001, pasando por Sergei Eisenstein, Bretch y Benjamin, los situacionistas, el accionismo vienés y el teatro transgresor del PublixTheatreCaravan, con una coda hasta el 15M y las acciones feministas de la última década. En esta investigación sobre qué ocurre exactamente cuando durante cierto tiempo se desarrollan zonas de solapamiento entre las máquinas revolucionarias y las máquinas artísticas (sobre qué ocurre a lo largo de la línea de fuga de arte y revolución), siguiendo el arte de fabricar conceptos preconizado por Deleuze y Guattari, Raunig desgrana momentos en los que arte y revolución se suceden sin apenas contacto, otros de concatenaciones negativas de oposición y momentos en los que priman las relaciones jerárquicas de subordinación. Son las concatenaciones transversales, cuando los métodos de la acción política y la práctica artística se infiltran mutuamente y se solapan temporalmente, las que pueden poner en marcha un devenir revolucionario, una máquina revolucionaria con todos sus componentes de resistencia, insurrección y poder constituyente. Y es que al analizar las concatenaciones de arte y revolución, Raunig despliega además una propuesta concreta de revolución, una que no se limita a la toma del Estado, a partidos que se convierten en aparatos del cierre de la revolución en las instituciones: la música de la revolución social se empieza a tocar en el terreno maquínico-social y consiste en recolectar y ensamblar, inventar y componer socialidad, cooperación social, ecología social.

DESCARGAR LIBRO EN PDF: https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/HIS35_Arte%20_rev_web.pdf

 

martes, 3 de septiembre de 2024

"JAURÈS", ARTÍCULO DE STEFAN ZWEIG DE 1916, EN EL 165 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POLÍTICO SOCIALISTA FRANCÉS


Jaurès

1916

Lo vi por primera vez hace ocho o nueve años en la calle St. Lazare. Eran las siete de la tarde, la hora en que la estación de tren de color negro acero con su esfera brillante atrajo de repente a la multitud como un imán. Los estudios, las casas, las tiendas echan de repente a toda su gente a las calles, y todos fluyen, una corriente negra y turbulenta, hacia los trenes que los sacan de la calurosa ciudad al aire libre. Me estaba ahogando lentamente con un amigo a través del humo humano sofocante y opresivo cuando de repente me dio un ligero codazo: “¡Tiens! ¡V'la Jaurès! Levanté la vista, pero ya era demasiado tarde para ver la silueta de la persona que pasaba. Lo único que vi de él fue su espalda ancha, como la de un cargador, sus hombros enormes, su cuello corto y fornido de toro, y mi primera impresión fue la de una fuerza campesina inquebrantable. Con su maletín bajo el brazo, su pequeño sombrero redondo sobre su poderosa cabeza, un poco encorvado como el granjero detrás del arado, e igual de fuerte que él, caminaba lenta y firmemente, abriéndose paso entre la multitud impaciente. Nadie reconocía al gran tribuno, los muchachos le adelantaban apresuradamente, la gente apresurada lo alcanzaba, corrían hacia él, su paso permanecía inquebrantable en su ritmo lento. La resistencia de la masa negra y fluida se rompió como una roca contra este hombre pequeño y fornido que caminaba solo aquí y araba su propio campo: la multitud oscura y desconocida de París, la gente que iba a trabajar y volvía del trabajo.

De este fugaz encuentro no quedó nada en mí más que el sentimiento de una fuerza indomable, firme y decidida. Pronto lo vería mejor, aprendería que ese poder era sólo un fragmento de su complejo ser. Unos amigos me habían invitado a cenar, éramos cuatro o cinco en la estrecha sala. De repente entró y desde ese momento todo le perteneció, la sala, que su rica voz llenó con el sonido de su voz, y nuestra atención. en palabras y miradas, porque su calidez era tan fuerte, su presencia tan obvia, tan cálida con plenitud interior de vida, que todos inconscientemente se sentían estimulados y realzados en su presencia.

Acababa de llegar del campo, su rostro ancho y abierto, en el que sus ojos eran profundos y pequeños pero brillaban intensamente, tenía los colores frescos del sol, y su apretón de manos era el de un hombre libre, no cortés sino cálido. Jaurès parecía estar entonces de un humor particularmente feliz; afuera, trabajando en su pequeño jardín con azada y pala, había impregnado su sangre de nueva fuerza y ​​vitalidad, y ahora las compartía y se entregaba con toda la generosidad de su ser. Tenía una pregunta, una palabra, una calidez para todos antes de hablar de sí mismo, y fue maravilloso sentir cómo inconscientemente primero creaba calidez y vivacidad a su alrededor, para luego poder desarrollar libre y creativamente su propia vitalidad. .

Todavía recuerdo claramente cómo de repente se volvió hacia mí, porque en ese segundo lo miré a los ojos por primera vez. Eran pequeños, pero a pesar de su bondad estaban alerta y agudos, atacaban sin herir, penetraban sin ser intrusivos. Me preguntó por algunos de sus amigos vieneses del partido; tuve que decir con pesar que no los conocía personalmente. Luego me preguntó por la baronesa Suttner, a quien parecía tener en gran estima, y ​​si tenía una influencia real y tangible en nuestra vida literaria y política. Le respondí -y hoy estoy más seguro que nunca de haberle dicho no sólo mis sentimientos personales, sino una verdad- que tenemos poca comprensión activa del maravilloso idealismo de esta noble y rara mujer . Se la aprecia, pero con una leve sonrisa de superioridad, se respeta sus convicciones pero sin dejarte convencer internamente, y al final encuentras un poco monótono su constante insistencia en una misma idea. Y no le oculté mi pesar por el hecho de que lo mejor de nuestra literatura y nuestro arte siempre la considerasen como peculiar e indiferente.

Jaurès sonrió y dijo: “Pero hay que ser como ella, testaruda y tenaz en su idealismo. Las grandes verdades no entran todas de golpe en el cerebro de la humanidad, sino que hay que clavarlas una y otra vez, clavo a clavo, día a día. Es un trabajo monótono e ingrato, ¡pero qué importante es!

La gente pasaba a otras cosas, y la conversación se mantuvo constantemente animada mientras él estuvo con nosotros, porque todo lo que decía, venía de dentro, caliente y tibio de un pecho lleno, de un corazón que palpitaba fuerte, de la plenitud vital acumulada y contenida, con una maravillosa mezcla de cultura y fortaleza. La frente ancha y arqueada daba seriedad y significado a su rostro, los ojos libres y serenos devolvían la bondad a esta seriedad, de este hombre poderoso fluía una agradable atmósfera de jovialidad casi pequeñoburguesa, pero al mismo tiempo siempre se sentía que en la ira o la pasión podría derramar fuego como un volcán. Siempre sentí que, sin disimular, guardaba su verdadero poder dentro de sí mismo, que la ocasión era demasiado estrecha para su desarrollo (por mucho que se retratara en la conversación), que éramos demasiado pocos para sentir irritante su plenitud, y el espacio demasiado estrecho para su voz. Porque cuando él se reía, la habitación temblaba. Era como una jaula para este león. Ahora lo había visto de cerca, conocía sus libros, que se parecían un poco a su cuerpo por su compacta anchura y su peso, había leído muchos de sus artículos que me daban una idea del ímpetu de su discurso y de mi deseo. Fue aún más fuerte verlo y escucharlo en su propio mundo, en su elemento, como agitador y orador popular. Pronto se presentó la oportunidad.

Una vez más, eran días bochornosos en la política y las relaciones entre Francia y Alemania volvían a ser candentes. Algo había vuelto a suceder, en alguna fugaz ocasión la superficie fosforescente de la sensibilidad francesa había vuelto a estallar, no recuerdo si fue la Panther en Agadir, el Zeppelin en Lorena o el episodio de Nancy, pero volvieron las crispaciones y las chispas. En París, en esta atmósfera eternamente agitada, estos signos meteorológicos se sintieron con mucha más fuerza que bajo el cielo político idealista y azul de Alemania. Los vendedores, con sus gritos estridentes, abrieron brechas agudas entre la multitud en los periódicos sensacionalistas, los periódicos avivaron la excitación con palabras ardientes y titulares fanáticos, y atizaron la excitación con amenazas y persuasiones. Los manifiestos fraternos de los socialistas alemanes y franceses estaban pegados a las paredes, pero rara vez duraban más de un día, porque por la noche los Camelots du roi los derribaban o los embadurnaban con palabras burlonas. En estos días turbulentos vi anunciado un discurso de Jaurès: en los momentos de peligro él siempre estaba ahí.

El Trocadero, la sala más grande de París, sería su tribuna. Este edificio absurdo, esta tontería de estilo oriental-europeo, vestigio de la antigua Exposición Universal, que con sus dos minaretes sobre el Sena atrae al otro vestigio histórico, la Torre Eiffel, abre un espacio interior vacío, sobrio y frío. Se utiliza sobre todo para eventos musicales y rara vez para la palabra hablada, porque el aire hueco se traga el discurso casi por completo; sólo un gigante con la misma potencia de voz que Mounet-Sully, pudo lanzar su palabra desde las gradas hasta el final; hasta las galerías como una cuerda sobre un abismo. Esta vez Jaurès iba a hablar allí y la gigantesca sala se llenó temprano. No recuerdo si era domingo, pero con ropa de fiesta vinieron a su casa ellos, que suelen trabajar detrás de las calderas y en las fábricas con blusas azules, los trabajadores de Belleville, de Passy, ​​de Montrouge y de Cluchy acudieron a escuchar a su tribuno. La enorme sala se llenó de oscuridad mucho antes de la hora señalada y no, como en los teatros de moda, los gritos de impaciencia al rítmico "Le rideau" ¡“Le rideau”! acompañado de un bastón pidiendo el comienzo de la reunión. Simplemente se escuchaba un rumor denso y poderoso, cargado de expectación pero lleno de contención: un espectáculo inolvidable y esperanzador. Luego se adelantó un orador, con una faja en el pecho, para anunciar a Jaurès. Apenas se le escuchó, pero inmediatamente se hizo el silencio, un silencio enorme y respirable. Y entonces llegó él.

Con el paso pesado y firme que ya conocía de él, subió al estrado, pasando de un silencio sin aliento a un trueno extático y retumbante de saludo. Todo el salón se puso de pie, y lo que gritaba eran más que voces humanas, era la gratitud tensa, el amor y la esperanza de un mundo que de otra manera está disperso y desgarrado, aislado en el silencio y el suspiro. Tuvo que esperar, Jaurès, minutos y minutos antes de poder liberar su voz de los fuertes gritos que estallaban a su alrededor. Tuvo que esperar y esperar seriamente, con insistencia, consciente de la hora, sin la sonrisa amistosa, sin la falsa resistencia que los comediantes muestran con sus gestos en momentos así. Sólo entonces, cuando la ola se hubo calmado, se puso en marcha.

No era su voz de entonces la que hablaba, que mezclaba bromas y palabras significativas de manera amistosa, era ahora una voz diferente, fuerte, corta, con el aliento profundamente surcado, una voz tan metálica como el latón. No había nada de eso, ni melodía alguna ni esa flexibilidad vocal que era tan seductora en Briand, su peligroso camarada y oponente; no estaba pulida y no halagaba los sentidos, solo se sentía agudeza en él, agudeza y determinación. A veces arrancaba una sola palabra de la fragua ardiente de su discurso, como si fuera una espada, y la lanzaba a la multitud, que gritaba, herida en el corazón por este poderoso golpe. Nada se modulaba en este patetismo, al hombre de cuello corto tal vez le faltaba el cuello flexible para purificar las melodías del órgano, su garganta parecía estar ya en su pecho, pero por eso se sentía con tanta fuerza que sus palabras salían de dentro, fuerte, como de un corazón fuerte y excitado. A menudo todavía jadeaba de ira, todavía temblaba con el latido de su pecho ancho y pesadamente martillado. Y esta vibración siguió llegando desde su palabra a todo su ser, casi lo empujó de su lugar, caminaba de un lado a otro, levantaba el puño cerrado hacia un enemigo invisible y lo dejaba caer sobre la mesa como si fuera a aplastarlo. Toda la máquina de vapor de su ser trabajaba cada vez con más fuerza en este ascenso y descenso de un toro irritado e involuntariamente el poderoso ritmo de esta amarga excitación pasó a la masa. Sus gritos respondieron a su llamado cada vez con más fuerza, y cuando él apretó el puño, tal vez muchos de ellos se inclinarían con él. La sala fría, amplia y vacía se llenó de repente de la emoción que aquel hombre fuerte, temblando con sus propias fuerzas, traía consigo. Y aquella voz poderosa siempre se elevaba como una trompeta sobre los oscuros regimientos de trabajo y despertaba sus corazones para atacar. Apenas escuché lo que decía, simplemente escuché más allá de mis sentidos el poder de su voluntad y sentí que me encendía con él, por extraño que resultaba para mí la ocasión y la hora, por ser extranjero. Pero descubrí una persona tan fuerte como nunca había conocido, lo sentí a él y el poder infinito que emanaba de él. Porque detrás de estos miles que ahora estaban bajo su hechizo, sujetos a su pasión, estaban los cientos de miles que percibían desde lejos su poder, transmitido por la electricidad de la voluntad constante y la magia de la palabra: las innumerables legiones del proletariado francés y sus camaradas más allá de las fronteras, los trabajadores de Whitechapel, de Barcelona y Palermo, de Favoriten y St. Pauli, de todas las direcciones o rincones de la tierra, que confiaron en su tribuno, y estaban dispuestos a entregar su voluntad en cualquier momento.

De hombros anchos, rechoncho y corpulento físicamente, Jaurès no parecía un verdadero galo de raza para quienes asocian el tipo francés sólo con la idea de delicadeza, sutileza y flexibilidad. Pero sólo como francés, en su tierra, sólo en aquel contexto, sólo como representante, como último de una línea de antepasados, puede ser comprendido plenamente. Francia es la tierra de las tradiciones, rara vez hay un fenómeno importante, una persona importante que sea completamente nueva, cada uno está vinculado a algo que ha sido imaginado y vivido antes, cada acontecimiento tiene su analogía (y no es difícil llegar a serlo en su fanatismo actual, en el ciego, loco sangrando por una sola cosa (reconozca las analogías con 1793 por el bien de la idea). Aquí está su gran cruce de carácter ante Alemania. Francia se reproduce incesantemente, y ahí reside el secreto de preservar su tradición, por eso París es una unidad, su literatura una cadena cerrada, su historia interna una repetición rítmica de flujo y reflujo, de revolución y reacción. Alemania, por el contrario, se desarrolla y transforma constantemente, y ese es el secreto del constante aumento de su fuerza. En Francia todo se reduce a analogías sin forzar nada, mientras que en Alemania no se puede reducir nada, porque no hay dos estados mentales iguales. Entre 1807, 1813, 1848, 1870 y 1914 se produjeron enormes transformaciones que afectaron a su arte, a su arquitectura., sus capas han cambiado hasta los cimientos. Incluso sus habitantes son únicos y nuevos: para Bismarck, Moltke, Nietzsche y Wagner no hay precedentes en la historia alemana, y los hombres de esta guerra son a su vez el comienzo de un nuevo tipo de organización, no repeticiones de un pasado.

En Francia, la persona importante rara vez es única y Jaurès tampoco. Pero precisamente por eso es un verdadero francés, hijo de un linaje intelectual que se extiende hasta la revolución y tiene sus representantes en todas las artes. Siempre hubo, en medio de la mayoría delicada, idiota y de buen gusto, una poderosa familia de gente de pura sangre, de cuellos de toro, hombros anchos, los nietos de estos enormes agricultores. También son personas nerviosas, pero sus nervios parecen estar envueltos en músculos. También son sensibles, pero su vitalidad es más fuerte que la sensibilidad. Mirabeau y Danton son los primeros de este pueblo impetuoso, Balzac y Flaubert son sus hijos, Jaurès y Rodin son los nietos. En todos ellos sorprende la amplitud física y la fuerza de carácter y voluntad. Cuando Danton sube al cadalso, el cadalso tiembla; cuando intentan enterrar el gigantesco ataúd de Flaubert, la tumba es demasiado estrecha; la silla de Balzac está construida para soportar el doble de peso y cualquiera que pasee por el taller de Rodin no puede creer este bosque de piedras creado por dos manos terrenales. Todos ellos son trabajadores titánicos, honestos y honrados, y su destino común es ser dejados de lado por los flexibles, los astutos, los hábiles y los de buen gusto. En la gigantesca obra vital de Jaurès también se cruzó Poincaré, que era más fuerte que él, el más fuerte, debido a su flexibilidad.

Pero este francés original, que era inconfundiblemente Jaurès, estaba imbuido de la filosofía alemana, la ciencia alemana y la esencia alemana. Nada autoriza a afirmar posteriormente que amaba a Alemania, pero una cosa es segura: conocía Alemania, y esto ya es mucho en Francia . Conocía al pueblo alemán, las ciudades alemanas, los libros alemanes, conocía al pueblo alemán y, como pocos en el extranjero, conocía sus fuerzas. Es por eso que la idea de evitar la guerra entre estas dos potencias se convirtió gradualmente en el pensamiento de su vida, el miedo de su vida, y lo que hizo en los últimos años fue exclusivamente para evitar que llegase ese momento. No le importaban los insultos, se dejó llamar pacientemente el "député de Berlín", el emisario del káiser Guillermo, se dejó burlar por los llamados patriotas y atacó sin piedad a los denunciantes de la guerra, a los agitadores y incitadores. No conocía la ambición del abogado socialista Millerand de colocarse medallas en el pecho, ni la ambición de su antiguo camarada, Briand, el hijo del posadero, que se transformó de agitador en dictador y nunca quiso lucir su amplio pecho libre bajo un frac de palmaditas. Su ambición seguía siendo proteger al proletariado, que confiaba en él, y al mundo entero de la catástrofe cuyas minas y túneles oía cavar bajo sus propios pies, en su propio país. Mientras se lanzaba contra los instigadores y agitadores con todo el entusiasmo de Mirabeau, con el fervor de Danton, también debía oponerse al exceso de celo de los antimilitaristas de su propio partido, especialmente de Hervé, que tan ruidosamente llamaba en su momento por la revuelta, como hoy grita todos los días por la “victoria final”. Jaurès estaba por encima de todos ellos; no quería una revolución porque sólo se podía ganar con sangre, y evitaba la sangre. Como estudiante de Hegel, creía en la razón, en el progreso significativo a través de la perseverancia y el trabajo era sagrado para él y la paz internacional era su creencia religiosa; Como era un trabajador fuerte e incansable, había asumido el deber más duro de permanecer sensato en un país apasionado, y tan pronto como la paz estuvo amenazada, se mantuvo erguido como siempre, como un centinela para dar la alarma en el peligro. El grito que había de llamar al pueblo de Francia ya estaba en su garganta, cuando lo arrojaron a las tinieblas los que lo conocían en su fuerza inquebrantable y a quienes él conocía en sus intenciones y aventuras. Mientras estuviera despierto, la frontera estaría segura. Ellos lo sabían. Y sólo sobre su cadáver se desató la guerra cuando los siete ejércitos alemanes avanzaron hacia Francia.

Stefan Zweig

Neue Freie Presse

Viena, 6 de agosto de 1916

miércoles, 17 de julio de 2024

"MONUMENTO A LOS HÉROES DEL EJÉRCITO ROJO" EN VIENA

Cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas soviéticas del tercer Frente Ucraniano recibieron órdenes de Iósif Stalin para capturar Viena. Después de intensos combates urbanos, Viena finalmente cayó firmemente en manos de los soviéticos el 14 de abril de 1945

El monumento fue construido en 1945 para conmemorar a los 17 000 soldados del Ejército Rojo que murieron en la Batalla de Viena hacia el final de la Segunda Guerra Mundial.

Ya en febrero de 1945, el Ejército Rojo decidió erigir un monumento a la victoria para la entonces inminente batalla de Viena. Para ello, se llevó a cabo un pequeño concurso de arquitectura, que ganó el Mayor G. G. Yakovlev con un boceto a lápiz.

También antes de que el Ejército Rojo llegara a Austria, el escultor teniente Mikhail Avakovitch Intesaryan esculpió varios modelos para el soldado de pie en lo alto de la columna central de 20 metros de altura, sosteniendo una bandera y un escudo dorado con el emblema nacional de la Unión Soviética.. El texto grabado proviene del poeta ruso Sergei Mikhalkov, y en la base de la columna se pueden ver dos citas de Stalin.

Gloria eterna a los héroes del Ejército Rojo que cayeron en la lucha contra los ladrones germanofascistas, por la libertad y la independencia de los pueblos de Europa.

Frente a la columna central con la estatua, se erigió un cubo de metal inclinado, en el que se puede leer en alemán y ruso es:

Monumento en honor a los soldados del ejército soviético que cayeron por la liberación de Austria del fascismo.

Entre ellos Intesaryan y Yakovlev son nombrados como los creadores del monumento. La tipografía y el texto del cubo no coinciden con los del monumento; el cubo podría haberse agregado más tarde.

Fuente: Loquis

 



domingo, 20 de agosto de 2023

DOCUMENTAL "AUSTRIA Y EL NAZISMO", DE BARBARA NECEK

 
Título: Austria y el nazismo
Título original: Le nazisme, une aventure autrichienne
Realización: Barbara Necek
País Francia
Año 2022 
Duración 53 min
 
En 1919, el derrotado Imperio Austrohúngaro fue desmantelado. Austria, antaño tan poderosa, se convirtió en una pequeña república. Los resentimientos y frustraciones de la población no tardaron en dar lugar a una corriente de pensamiento que abogaba por la unión de todos los pueblos germánicos en una sola nación. Teorizadas a finales del siglo XIX, estas viejas ideas, mezcladas con el antisemitismo y la xenofobia, alimentaron las aspiraciones de toda una generación, e impulsaron un nuevo movimiento político que unió a alemanes y austriacos: el nazismo. 
 
Fuente: ARTE TV

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

sábado, 29 de enero de 2022

DOCUMENTAL "LOS RESISTENTES DE MAUTHAUSEN", SOBRE EL FOTÓGRAFO COMUNISTA FRANCISCO BOIX Y LOS REPUBLICANOS ESPAÑOLES

Título: Los resistentes de Mauthausen. Las fotografías del campo de concentración

Realización: Barbara Necek

País: Francia

Año: 2021

Duración: 53 minutos 

Sinopsis: En un acto de resistencia desconocido, un grupo de republicanos españoles deportados a Mauthausen (Austria) salvó de la destrucción miles de fotografías tomadas por las SS, con el objetivo de revelar al mundo el horror del sistema del campo de concentración nazi.

El 28 de enero de 1946, un español de 25 años, Francisco Boix, testificó frente al Tribunal Militar Internacional de Núremberg, ante el que comparecían veinticuatro dignatarios nazis acusados​​ de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Para sustentar el relato de su detención en el campo de concentración de Mauthausen, uno de los más duros del Tercer Reich, el joven aportó pruebas visuales: fotos tomadas por las SS, que documentan la construcción del campo tras el Anschluss, en 1938; las visitas oficiales de los líderes nazis (incluido Albert Speer, ministro de Armamentos, que afirmó no haber estado nunca en un campo), y las "muertes no naturales", asesinatos disfrazados de suicidios o intentos de fuga reprimidos. Pero ¿cómo llegaron estas imágenes a Núremberg?

Deportado a Mauthausen en enero de 1941, Francisco Boix escapó del infierno gracias a sus dotes de fotógrafo: se le asignó la labor de revelar y clasificar las fotografías de las SS. Consciente de guardar allí, fijadas en una película, la prueba de las atrocidades cometidas y la identidad de los verdugos, Boix convenció al grupo de resistentes comunistas españoles en el interior del campo de que robaran los negativos.

Con análisis de historiadores, entrevistas con exdeportados e imágenes de archivo (incluyendo un gran número de instantáneas "robadas", conservadas en Barcelona, ​​Viena y París), este documental narra la historia del campo de Mauthausen, de la resistencia española en sus entrañas (forjada en la guerra civil española) y de la increíble operación de rescate que esta armó.

Fuente: ARTE TV

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

sábado, 20 de noviembre de 2021

"TRABAJO MORTAL" ("WORKINGMAN´S DEATH"), DOCUMENTAL DE MICHAEL GLAWOGGER

Workingman´s death

Año: 2005
Nacionalidad: Austria / Alemania
Director: Michael Glawogger
Productores: Pepe Danquart, Mirjam Quinte
Guión: Michael Glawogger
Fotografía: Wolfgang Thaler
Música: John Zorn
Duración: 122 minutos.
Formato: 35mm / 1:1,85 / color

"El pesado trabajo manual esta desapareciendo o se trata sólo de convertirse en invisible?
¿Dónde podemos encontrar todavía en el siglo 21?
El trabajo puede ser muchas cosas. A menudo, es apenas visible, a veces, difícil de explicar, y en muchos casos, imposible de describir.
Esta es la razón por la que a menudo pienso que se trata del único trabajo real. "
Michael Glawogger

Cinco obreros de entre Nigeria, China, Ucrania, Pakistán e Indonesia, muestran el durí­simo trabajo al que se enfrentan cada dí­a desguazando petroleros manualmente, transportando azufre desde el cráter de la cima de una montaña, despedazando más de trescientos animales al dí­a y siempre enfrentados a la precariedad laboral. Todos los dí­as afrontan la posibilidad de morir sepultados, envenenados o sufrir caí­das de hasta ochenta metros por un pequeño paso en falso. La cruda realidad. El octavo largometraje del realizador Michael Glawogger (Megacities), director internacional cuyos trabajos han paseado por los festivales de medio mundo, tiene por objetivo mostrar la crudeza a la que se ven sometidos obreros de todo el mundo, apartados de las condiciones laborales del trabajador medio del tecnológico siglo XXI. Un himno de alabanza a estos cinco héroes que representan a millones de personas de todo el mundo en esta cinta de producción austro-alemana.

Una de las características de Workingman's Death que puede causar rechazo o incomprensión es la indisimulada perfección formal con la que están construidas sus imágenes. La película se presenta como un documento sobre la situación de algunos trabajadores de diferentes latitudes del planeta estructurado en seis episodios: 1- Héroes: Las minas de carbón de Donbass (Ucrania). 2- Fantasmas: Las minas de sulfuro de Kawah Ijen (Indonesia). 3- Leones: El matadero de Port Harcourt (Nigeria). 4- Hermanos: El cementerio de barcos de Gaddani (Pakistán). 5- Futuro: El complejo siderúrgico de Liaoning (China). 6- Epílogo: El Leisure Park de Duisburg (Alemania).

Si bien las condiciones del rodaje fueron extremas y no poco peligrosas, el cineasta Michael Glawogger cuida mucho las imágenes del film, impactantes y reveladoras de la fascinación y el respeto que el realizador siente hacia los hombres que retrata en su película. Empero, esta armonía formal puede plantear dudas en el espectador sobre hasta qué punto el trabajo de Glawogger pueda estar pensado para hacer más digerible o comercial el material fílmico que maneja. Para discernir esta cuestión es necesario prestar atención al sutil trasfondo intencional que plantea Glawogger con su estructuración episódica, la cual ya había sido ensayada por el austríaco en su anterior Megacities (1998), doce historias sobre marginados sociales emplazadas en La India, México, Rusia y Estados Unidos.

Fuente: Naranjas de Hiroshima

VER DOCUMENTAL:

https://www.area-documental.com/player.php?titulo=Trabajo%20Mortal

sábado, 8 de mayo de 2021

"EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN", EN EL 76 ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DEL CAMPO DE CONCETRACIÓN

Título original: El fotógrafo de Mauthausen
Año: 2018
Duración: 110 min.
País: España
Dirección: Mar Targarona
Guión: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas
Música: Diego Navarro
Fotografía: Aitor Mantxola
Reparto: Mario Casas, Richard van Weyden, Alain Hernández, Adrià Salazar, Stefan Weinert, Macarena Gómez, Frank Feys, Rubén Yuste, Eduard Buch, Efrain Anglès, Luka Peros, Igor Szpakowski, Marc Rodríguez, Joan Negrié, Roger Vilá

El cine español paga su deuda con los españoles de Mauthausen

En los últimos setenta años todas las generaciones de españoles hemos crecido contemplando multitud de películas, made in Hollywood, dedicadas a héroes estadounidenses, británicos o franceses de la II Guerra Mundial. Quienes combatían a los nazis o sufrían sus torturas en los campos de exterminio de Hitler siempre habían nacido en Massachusetts, Londres o Varsovia. La muerte de nuestro tirano particular abrió el camino a una amplia, aunque nunca suficiente, serie de buenos largometrajes sobre la sublevación militar liderada por Franco, la guerra y la represión perpetrada durante la dictadura.

Sin embargo, nuestro cine siguió dándole la espalda a los españoles y españolas que lucharon en la Resistencia antinazi en Europa, a quienes participaron en la liberación de París formando parte esencial de la División Lecrerc y a los que sufrieron los mismos tormentos que judíos, gitanos o soviéticos en los campos de concentración.

Teníamos nuestros héroes y les ignorábamos porque sus historias habían sido convenientemente silenciadas por el franquismo y por sus herederos. Silenciadas… hasta ahora. Este viernes, por fin, en las pantallas españolas vamos a poder admirar a algunos de esos héroes que plantaron cara al III Reich, que murieron bajo sus garras y que eran nuestros compatriotas.

El fotógrafo de Mauthausen relata la historia de Francesc Boix, uno de los 9.300 españoles que fue deportado por orden de Franco a los campos de concentración nazis. El personaje, al que da vida de forma muy notable el actor Mario Casas, pasó más de cuatro años encerrado en aquel infierno.

Boix era, no obstante, un prisionero afortunado porque había trabajado en España como reportero gráfico y eso le permitió convertirse en ayudante de los SS que dirigían el laboratorio fotográfico de Mauthausen. Allí fue, involuntariamente, testigo privilegiado del sufrimiento de sus compañeros, ya que una de sus tareas consistía en revelar las fotografías realizadas por su jefe, el SS Paul Ricken, en las que documentaba gráficamente la vida y la muerte en el campo. Por sus manos pasaron cientos de instantáneas de prisioneros esqueléticos, asesinados, electrocutados… y también imágenes en las que se veía a dirigentes alemanes como Himmler visitando Mauthausen.

Boix fue consciente de la importancia de esas fotografías y lideró una operación, realizada por la organización clandestina que formaban los prisioneros españoles, para robarlas y evitar que fueran destruidas por los nazis. Aquellas instantáneas acabarían siendo exhibidas en los históricos juicios de Núremberg contra la cúpula del III Reich, en los que Boix fue el único español que compareció como testigo.

Esta historia de película merecía una película como la que ha dirigido Mar Targarona: "Siempre me había interesado mucho la II Guerra Mundial. Me escandalizaba que hubiera una ideología tan nefasta y repugnante como la nazi, pero no encontraba la forma de hincarle el diente hasta que los guionistas me presentaron la historia de Boix", asegura la directora a eldiario.es.

El robo de las fotografías es el eje del largometraje. Sin embargo, Targarona utiliza al personaje de Boix para adentrar al espectador en aquel Mauthausen en el que perecieron, de las formas más horribles que podamos imaginar, cerca de 5.000 españoles: "El problema es que la mayor parte de nuestra sociedad sigue sin saber que hubo más de 9.000 españoles en los campos nazis. Se ha hablado mucho del Holocausto, pero nunca se ha hablado de los españoles. Es necesario que sepamos lo que pasó y esta película pretende ayudar a ello", afirma Targarona.

Para lograrlo, el equipo de El fotógrafo de Mauthausen ha recreado con enorme rigor el aspecto y la sanguinaria rutina de ese campo de concentración. Cualquier espectador que se enfrente por primera vez a esta historia se verá conmovido ante las escenas de los prisioneros españoles subiendo la llamada "escalera de la muerte", las secuencias en las que los cautivos son humillados o asesinados y las imágenes rodadas en el interior de los barracones o del crematorio.

Lo que no suele ser tan habitual en este tipo de producciones es que la misma o más emoción se despierte en aquellos que conocen muy a fondo el tema. A lo largo de la película no dejan de verse pinceladas de hechos que relataron en su día los supervivientes o que pudieron ser constatados por los historiadores: la macabra educación que recibía el hijo del comandante del campo, la curiosidad que despertaba entre los SS un español de raza negra, los trucos que usaban los deportados para comer un poco más, la maravillosa imagen de los prisioneros españoles derribando el águila que presidía una de las entradas del campo y colocando la histórica pancarta en castellano con que dieron la bienvenida a las tropas estadounidenses que les liberaron…

Targarona no ha eludido ni siquiera el espinoso asunto del prostíbulo abierto por los SS para uso, y no sé si disfrute, de sus prisioneros de mayor confianza. Un tema que requeriría decenas de páginas para contextualizarlo se resuelve magníficamente, gracias también a la breve pero conmovedora interpretación de Macarena Gómez.

No se pierdan todos esos pequeños detalles porque enriquecen enormemente el valor de esta obra. Se nota y mucho que detrás hay un gran trabajo de documentación reforzado por el asesoramiento del historiador Benito Bermejo, biógrafo de Boix y máximo experto en la deportación española. Quizás por ello, y es la mayor crítica negativa que se le puede hacer a la película, no se entiende muy bien que, especialmente en el último tercio de la misma, se incluyan tantos elementos de ficción, un tanto peliculeros, que terminan por distorsionar en parte la historia real del robo de las fotografías.

El otro "pero" tiene unos responsables más elevados y responde a lo ajustado del presupuesto destinado a recrear un lugar tan brutal y complejo como era Mauthausen. Quien más lo sufrió, la propia directora, reconoce este hecho, pero extrae aspectos positivos de todo ello: "Siempre vamos escasos de presupuesto, pero eso te obliga a comerte la cabeza y a exprimir lo que tienes al máximo. Me hubiera gustado tener más extras, la verdad, pero el que sea una película sobria… me gusta mucho". Se trata por tanto de un primer e importante paso, pero la historia de los españoles de Mauthausen aún tiene pendiente su gran superproducción, su propia Lista de Schindler.

En cualquier caso Mar Targarona ha logrado con creces su objetivo y ahora desearía que su obra sirviera también para que profesores y estudiantes la utilicen como herramienta didáctica destinada no solo a conocer esta capítulo olvidado de nuestra Historia: "Tenemos que recordar y tener memoria. Otra cosa es que nos pasemos la vida mirando hacia atrás, pero tenemos que tener memoria porque estas cosas han ocurrido y ahora están ocurriendo cosas inquietantes. Tener un ministro en Italia que habla de barcos llenos de carne humana me preocupa mucho. Me preocupa que estas ideologías o estas formas de pensar, que transmiten odio al próximo o al desconocido puedan crecer en Europa".

Si sirve para todo ello, la película también representará la culminación del trabajo que Boix comenzó en 1944 y que se refleja en una de sus mejores escenas. Acontece en el interior de las sucias letrinas de Mauthausen. Mario Casas/Boix, demacrado, con su traje rayado convence a sus compañeros de la necesidad de arriesgar sus vidas para robar las fotografías hechas por los SS. Lo hace con esta frase: "¿De verdad queréis que se olvide lo que está pasando? Nadie lo creerá si no lo ve". Si hoy siguiera con vida, Boix se sentiría feliz porque todos, también en su tierra, verán y creerán lo que pasó en Mauthausen.

Fuente: el diario
 
VER PELICULA: https://www.rtve.es/alacarta/videos/somos-cine/somos-cine-fotografo-mauthausen/5635500/

viernes, 30 de abril de 2021

VERSIONES DE "LA MARSELLESA" DE LOS COMPOSITORES HECTOR BERLIOZ Y FRANZ LISZT

 

"HYMNES DES MARSEILLAIS", DE HECTOR BERLIOZ

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Compuesto: 1792; 1830
Duración: c. 10 minutos
Orquestación: 2 clarinetes, 2 fagots, 4 trompas, 2 cornetas, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales (3), bombo, coros mixtos y cuerdas

Originalmente el "Chant de guerre pour l'armée du Rhin" (Canto de guerra para el ejército del Rhin), la conmovedora oda a las luchas y los esfuerzos de Rouget de Lisle se conoció como el "Himno de Marsella" por su uso por el Batallón de Voluntarios de Marsella, y luego como simplemente "La Marsellesa". Se convirtió en la canción nacional de la Francia revolucionaria, pero cayó en desgracia durante el Imperio y la Restauración.

La canción volvió a ser popular durante la Revolución de 1830, y Berlioz participó en ello, arreglando la pieza para doble coro y orquesta, y escribiendo en el margen: "Para todos los que tienen voces, corazones y sangre en sus venas." (Berlioz también arregló "Chant du neuf Thermidor" de Rouget de Lisle al mismo tiempo.)

Rouget de Lisle estaba ciertamente conmovido por el acuerdo. "Debo... agradecerle el honor que le ha hecho a mi pobre criatura al vestir su desnudez con el brillo de su imaginación", escribió a Berlioz en diciembre de 1830.

Hugh Macdonald es el editor general de The New Berlioz Edition y profesor de música en la Universidad de Washington en St. Louis

Fuente: LA Phil

  

"LA MARSELLESA", DE FRANZ LISZT

A los dieciocho años Liszt tenía la intención de utilizar el tema de La Marsellesa en su proyectada Sinfonía revolucionaria; durante sus años en Weimar, una frase de ella se utiliza con un efecto sorprendente en quizás el mejor de sus poemas sinfónicos, Heroïde-Funèbre, pero fue solo en su período posterior a Weimar cuando Liszt finalmente produjo una obra que le da al tema todo su merecido.

Esta versión para piano, con sus atrevidas armonías y su sincero entusiasmo, se compara cómodamente con la versión para coro y orquesta de Berlioz.

martes, 6 de abril de 2021

REPORTAJE "EL CONVOY DE LOS 927" SOBRE LOS REFUGIADOS ESPAÑOLES QUE ACABARON EN MAUTHAUSEN

El convoy de los 927

El 24 de agosto de 1940, un tren con 927 refugiados españoles salía de la estación de Angulema, en la región francesa de Charente. Las tropas alemanas de Hitler acababan de partir Francia en dos, y los refugiados creían que los llevaban a zona no ocupada. Pero pronto se dieron cuenta de que enfilaban hacia el norte. Cuatro días más tarde llegaron al pueblo de Mauthausen. No les sonaba de nada el nombre de un campo de concentración que, al cabo de unos años, sería uno de los símbolos del holocausto y el exterminio.

martes, 5 de mayo de 2020

SE ESTRENA EL DOCUMENTAL "LOS ÚLTIMOS ESPAÑOLES DE MAUTHAUSEN Y DEL RESTO DE CAMPOS NAZIS" EN EL 75 ANIVERSARIO DE SU LIBERACIÓN




El 5 de mayo se cumplen 75 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, donde murieron 9.000 españoles; el filme 'Los últimos españoles de Mauthausen y del resto de campos nazis' recoge el testimonio de 18 supervivientes que hablan del horror entre las alambradas nazis

El martes, 5 de mayo, se cumplen 75 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen. Ese día deberían haberse celebrado en nuestro país varios actos para recordar a los más de 9.000 españoles y españolas que fueron deportados a los campos de la muerte de Hitler. El fin de semana siguiente estaban convocadas en los recintos de Mauthausen y Gusen grandes ceremonias conmemorativas a las que iban a asistir, procedentes de medio mundo, un puñado de supervivientes, centenares de ministros y primeros ministros, miles de descendientes de las víctimas y decenas de miles de personas comprometidas con la Historia y la Memoria.

La pandemia ha tirado por tierra todos esos planes, aunque en nuestro país se preparan algunas iniciativas en Internet y en el propio campo de concentración se celebrará el día 10, a las 11 de la mañana, una ceremonia virtual que podrá seguirse en directo a través de la web del comité organizador.

En este difícil contexto se estrenará también el documental Los últimos españoles de Mauthausen y del resto de campos nazis en el que he recopilado el material documental y audiovisual que he ido acumulando desde 2012. Son 80 minutos dedicados, principalmente, a dar voz a los protagonistas. Dieciocho supervivientes españoles de Mauthausen, Auschwitz, Ravensbrück y Buchenwald resumen cómo era la vida y la muerte de nuestros compatriotas entre las alambradas nazis: el hambre, las torturas, las cámaras de gas, el trabajo esclavo, los experimentos médicos realizados por los SS… Todo el horror, pero también toda la grandeza que demostró la mayoría de los prisioneros en medio de aquel infierno: la solidaridad, el sentido del humor, la organización clandestina creada por los españoles de Mauthausen que salvó muchas vidas y logró robar las fotografías que probaban los crímenes cometidos en aquel siniestro recinto…

Es una historia larga que comenzó antes de la deportación, en el momento en el que una parte del Ejército español se sublevó contra la República. Una historia que continúa con el primer exilio francés, tras el triunfo franquista, y que incluye una segunda guerra, esta vez mundial, en la que se implicaron, como habían hecho en España, para intentar evitar el triunfo del fascismo. Una historia que no termina con su muerte o su liberación en los campos nazis, sino que se prolonga por el sufrimiento que les provocó no poder regresar a su patria y que termina con la última traición que sufrieron: el olvido y hasta el ninguneo que les brindó la democracia española tras la muerte de Franco. Historiadores e investigadores como Benito Bermejo, Martha Gammer, Rudolf A. Haunschmied, Jean Ortiz o Rosa Torán aportan datos y hechos para comprender mejor este endiablado itinerario.

Es una historia que no sería completa sin explicar las razones políticas por las que estos españoles acabaron en los campos de concentración nazis. Por ello en el documental se aportan algunas de las pruebas documentales que demuestran la responsabilidad directa y activa de Franco y su régimen en la deportación y muerte de estos miles de hombres y mujeres. El dictador español tomó la decisión y Hitler la ejecutó con la complicidad del mariscal Pètain, máximo dirigente de la Francia colaboracionista.

El documental podrá verse libre y gratuitamente a partir de las 20.15 horas de este viernes, 1 de mayo, en la web www.deportados.esen Youtube. Sin ánimo de hacer spoiler, solo dos de los protagonistas del documental siguen hoy con vida. Como me dijo Vicente García Riestra, superviviente de Buchenwald ya fallecido: Los deportados estamos condenados a extinguirnos muy pronto". Ellos y ellas han desaparecido, pero queda su legado. Por esa razón, son sus familiares los que tienen la última palabra en esta obra, que resumen el sentir de los propios supervivientes de los campos de concentración nazis y de quienes se ocupan y preocupan de estos temas. Y lo hacen con un compromiso: "Si recordamos a los deportados, ellos nunca morirán; pero también con una advertencia: "Los jóvenes tienen que estar muy vigilantes porque lo que pasó ayer, puede volver a pasar mañana".

Fuente: eldiario

miércoles, 4 de marzo de 2020

AKAL PUBLICA "LA CUESTIÓN DE LAS NACIONALIDADES Y LA SOCIALDEMOCRACIA", DE OTTO BAUER

Título: La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia
Autor: Otto Bauer
Traductor: Pedro Piedras Monroy
Prologuista: Ramón Máiz Suárez
Editorial: Akal
ISBN 978-84-460-4802-2
Fecha publicación: 02-03-2020
Páginas:728
PVP: 25 €

Una de las obras teóricas más brillantes del marxismo acerca del problema nacional


La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia, publicado por Otto Bauer (1881-1938) en 1907, está considerado como uno de los estudios más brillantes y lúcidos del marxismo acerca del problema nacional, cuyos planteamientos sorprenden por su validez y persistencia. Como señala Ramón Máiz, en el estudio preliminar de esta edición, «Bauer elaboró un original concepto de nación como comunidad inesencial, como proceso evolutivo de construcción política, tan abierto y contingente como plural y contestado, el cual le permitió superar la ecuación monista decimonónica, subyacente tanto en los postulados del Estado nacional (un Estado = una Nación), como en su antagonista secular, el Principio de las Nacionalidades (una Nación = un Estado)». Ante los actuales debates en torno al concepto de nación, resulta imprescindible una atenta lectura de las páginas de este libro, no sólo con el objetivo de rescatarlas de un injusto olvido, sino de verificar su actualidad, más allá del contexto en que fueron escritas, para los problemas teóricos y de acomodación institucional de la plurinacionalidad y el federalismo.




Contenidos

Estudio preliminar, por Ramón Máiz Suárez
La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia
Prólogo a la edición especial de 1907 a partir del 2.º Tomo de los Estudios sobre Marx. Páginas sobre teoría y política del socialismo científico. Editado por el Dr. Max Adler y el Dr. Rudolf Hilferding
Prólogo a la segunda edición
I. La nación
1. El carácter nacional.
2. La nación como comunidad natural.
3. Comunidad natural y comunidad cultural.
4. La comunidad cultural nacional de los germanos en la época del comunismo clánico.
5. La comunidad cultural caballeresca en la época del señorío.
6. La producción de mercancías y los comienzos de la comunidad cultural burguesa.
7. La comunidad cultural de la gente con formación en la época del capitalismo temprano.
8. El moderno capitalismo y la comunidad cultural nacional.
9. La realización de la comunidad cultural nacional a través del socialismo.
10. El concepto de nación.
11. Conciencia nacional y sentimiento nacional.
12. Crítica de los valores nacionales.
13. Política nacional.
II. El Estado-nación
14. El Estado moderno y la nación.
15. El principio de nacionalidad.
III. El Estado plurinacional
16. Austria como Estado alemán.
17. El despertar de las naciones sin historia.
18. El capitalismo moderno y el odio nacional.
19. El Estado y las luchas nacionales.
20. La clase trabajadora y las luchas nacionales.
IV. La autonomía nacional.
21. El principio territorial.
22. El principio de personalidad,
23. ¿Autonomía nacional de los judíos?
V. Las tendencias evolutivas de las luchas nacionales en Austria.
24. El desarrollo interno de Austria hacia la autonomía nacional.
25. Austria y Hungría.
VI. Transformaciones del principio de nacionalidad.
26. Autonomía nacional y principio de nacionalidad.
27. Las raíces de la política expansionista capitalista.
28. La clase trabajadora y la política expansionista capitalista.
29. El imperialismo y el principio de nacionalidad.
30. El socialismo y el principio de nacionalidad.
VII. Programa y táctica de la socialdemocracia austríaca.
31.El programa sobre las nacionalidades del partido socialdemócrata de los trabajadores.
32. La organización política.
33. La cuestión nacional en los sindicatos.
34. La táctica de la socialdemocracia.

viernes, 16 de agosto de 2019

EL BOE PUBLICA EL LISTADO DE 4.427 ESPAÑOLES MUERTOS EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN DE MAUTHAUSEN Y GUSEN



El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el viernes pasado el listado de 4.427 españoles muertos en los campos de concentración nazis en Austria de Mauthausen y de Gusen (PDF), que dependía del anterior, con el objetivo de facilitar a los familiares su registro como fallecidos. 

Con la publicación del listado se lleva a cabo lo acordado por la magistrada-juez encargada del Registro Civil Central, que cumple una de las iniciativas de la Ley de Memoria Histórica para la reparación de las víctimas del nazismo, según destaca el Ministerio de Justicia.  

Los familiares e interesados tendrán la posibilidad de presentar alegaciones y solicitar correcciones en el plazo de un mes. Así serán incluidos en el registro de fallecidos, estatus que todavía no tenían.

La nómina de españoles que perdieron la vida en los campos de Mauthausen y Gusen anotada en la Dirección General de los Registros y del Notariado ha sido comparada con otras bases de datos.

Las personas interesadas en presentar alegaciones podrán hacerlo a partir de este viernes en el plazo de un mes y en internet a través de dos enlaces a páginas web que aparecen en el edicto publicado en el BOE. Son, en concreto, éste y éste

Destaca Justicia que la iniciativa persigue agradecer y reparar a los más de diez mil españoles deportados a campos de concentración por el gobierno franquista, de los cuales más de la mitad perdió en ellos la vida. Recuerda, además, que el Consejo de Ministros acordó en abril establecer el 5 de mayo como día de homenaje a estas víctimas.

Fuente: EFE

domingo, 24 de febrero de 2019

"¡AYUDA A LOS NIÑOS VASCOS!", CARTEL DE OSKAR KOKOSCHKA


Título: Pomozte baskickym detem! (¡Ayuda a los niños vascos!)
Autor: Oskar Kokoschka
Técnica y soporte: Litografía en color sobre papel
Dimensiones: 114,3 x 82,5 cm
Año: 1937
Museo de Bellas Artes de Bilbao

Oskar Kokoschka fue un anarquista reconocido, en cuya vida y obra fue determinante que la Gestapo confiscara más de cuatrocientas pinturas suyas, entre las cuales se seleccionaron nueve para ser expuestas en la muestra Entartete Kunst (Arte Degenerado) que se celebró en Múnich y Viena en 1937. Ante este acto, Kokoschka adoptó una actitud de denuncia abiertamente antifascista y realizó el eufemístico Autorretrato de un artista degenerado, así como ante el bombardeo durante la Guerra Civil de la localidad vizcaína de Gernika por parte de la Legión Cóndor alemana, realizó el cartel Pomozte baskickým detem! (¡Ayuda a los niños vascos!). El dibujo preparatorio de este cartel lo conserva actualmente el Museo de Bellas Artes de Bilbao (nº inv. 84/73). Por su parte, el cartel fue colocado en diferentes localidades de Bohemia con el objetivo de obtener fondos para una campaña destinada a la asistencia de los niños vascos afectados por los bombardeos, acción que le contrajo más problemas aún con el III Reich alemán. Así, en palabras del propio Kokoschka: (...) "Respondí con un cartel en las calles de Praga, en el que abogaba por la acogida en Bohemia de los niños vascos, víctimas del ataque fascista a Guernica, mostrando al mismo tiempo, en el fondo del cuadro, una imagen del Hradschin incendiado por las bombas, con lo que advertía del previsible ataque a Praga. La policía de Praga se veía obligada a arrancar ese cartel de las paredes para evitar complicaciones diplomáticas indeseadas, pero por la noche manos juveniles volvían a fijarlo. La emisora alemana de Breslau me amenazaba: '¡Cuando lleguemos a Praga, te colgaremos de la primera farola!'" (...).

Aunque mantiene la misma composición y forma que el guache preparatorio, el cartel presenta un color ligeramente tornasolado y, en su parte inferior, aparece añadida la leyenda que da titulo a la obra sobre la antigua bandera de Checoslovaquia. Además, la firma aparece con el apellido completo del autor y no mediante sus siglas, quizá en otro osado gesto derivado de su absoluto convencimiento de la causa, más allá de las represalias y de las convicciones políticas. Así, tal y como manifestó años después: (...) "Lo que me distinguía de los agitadores comunistas era que no me dirigía a las masas a través de una ideología, sino que pretendía única y exclusivamente apelar a la conciencia humana" (...). Aspecto que le llevó en 1945, instalado en Londres, a realizar un cartel litográfico -que hizo pegar en las estaciones del metro-, donde representaba a Cristo crucificado junto a un grupo de niños mientras se podía leer: "INRI. En memoria de los niños de Europa que van a morir de frío y de hambre estas navidades". Precisamente en Londres, Kokoschka tomó parte activa contra el nazismo mediante la venta de obras con carácter humanitario, la pronunciación de discursos y conferencias, así como mediante la realización de exposiciones donde mostraba sus obras cargadas de crítica antifascista, como por ejemplo, El huevo rojo (1940-41), Anschluß. Alicia en el país de las maravillas (1942) y Aquello por lo que luchamos (1943). (Javier Novo González, 2009)

martes, 27 de noviembre de 2018

EL TEATRO DE LA MAESTRANZA DE SEVILLA REPRESENTA DOS ÓPERAS ANTIFASCISTAS: "EL DICTADOR", DE ERNST KRENEK, Y "EL EMPERADOR DE LA ATLÁNTIDA", DE VIKTOR ULLMAN


PROGRAMA DOBLE
EL DICTADOR de Ernst Krenek (1900-1991) (estreno en España)
EL EMPERADOR DE LA ATLÁNTIDA de Viktor Ullmann (1898-1944)
30 de noviembre, 2 y 4 de diciembre, 2018
20:00h

Tragedia y sátira para dos dictadores

El dictador ópera trágica en un acto de Ernst Krenek (Viena, 1900–Palm Springs, 1991) –estreno en España- y El emperador de la Atlántida de Viktor Ullmann (1898–1944), que fue alumno de Schönberg y Zemlinsky, compuesta en 1943 en el campo de concentración de Terezin, antes de partir en tren hacia Auschwitz, donde moriría en 1944, conforman un interesantísimo programa doble con el que el Teatro de la Maestranza profundiza en el rescate y difusión, en España, del gran repertorio tardorromántico vienés o, como en este caso, sometido a la influencia directa del ascenso de los fascismos en Europa y sus dramáticas consecuencias.

De un lado, El dictador, con libreto del propio Krenek, estrenada el 6 de mayo de 1928 en Wiesbaden, está inspirada libremente en la figura de Mussolini, aunque Krenek diría que su argumento es solo “una anécdota de la vida privada de un gran hombre”. Sin embargo, el libreto resalta, con cierto realismo y crudeza y no sin un gran carácter visionario, los peligros del fascismo y anticipa la tragedia del nacionalsocialismo en Alemania, de la que Krenek emigraría en 1938 -para instalarse en Estados Unidos, donde murió- huyendo de un régimen que consideraba degeneradas sus inclinaciones hacia la tonalidad libre, el jazz y el dodecafonismo y que había tachado de indecente y pornográfica su ópera “Jonny spielt auf”, de 1926, por estar protagonizada por un negro y tener influencias del jazz o cancelado el estreno de su ópera dodecafonista “Karl V” en 1933.

El Teatro de la Maestranza estrena en España El dictador de Krenek con una producción propia dirigida escénicamente por Rafael Rodríguez Villalobos (Sevilla, 1987), que ha estudiado música y arte dramático. En 2013 fue el Premio Europeo de Dirección Operística más joven hasta la fecha. Pedro Halffter Caro dirige a la ROSS y a Martin Gantner, Nicola Beller Carbone, Natalia Labourdette y Vicente Ombuena en el reparto.

Por su parte, El emperador de la Atlántida constituye un retrato grotesco de la figura de un tirano bajo el que se esconde la caricatura de Hitler. En la obra, el tirano fuerza a la humanidad a consentir una feroz masacre, mientras la Muerte impide que los heridos fallezcan, lo que la crítica valoró como “la abdicación de la muerte frente a los horrores universales de la vida”.

La obra fue compuesta por Ullmann -discípulo de Schönberg y asistente de Zemlinsky en Praga, en el campo de concentración de Terezin en 1943 antes de partir hacia Auschwitz, donde murió, como el libretista, Peter Kien. Ambos insuflaron la obra de una escalofriante corriente satírica y negra. Otro preso, H.G. Adler, rescató la pieza, que se estrenó en Ámsterdam en 1975.

Ahora, y en una coproducción del Teatro de la Maestranza, el Teatro Real de Madrid y el Palau de les Arts de Valencia, el director de orquesta y compositor Pedro Halffter Caro presentada una nueva versión para gran orquesta –inicialmente era una pieza de cámara- elaborada por él, quien además ha compuesto dos piezas –basadas en obras de Ullmann- para el tríptico que conforma el prólogo de la ópera. Para Halffter, “El emperador…” es una ópera “genial y bellísima” que representa el ejercicio de la libertad del arte desplegado “en el momento y lugar más extremos”. Para el director de escena Gustavo Tambascio, fallecido en febrero de 2018, El emperador de la Atlántida es una sátira macabra, como un “cabaret tétrico” que denuncia “la industrialización de la muerte”. Junto a la ROSS, repiten en el reparto Martin Gantner, Nicola Beller Carbone, Natalia Labourdette, y Vicente Ombuena.



ARGUMENTO EL DICTADOR
Primer Cuadro
En Montreux, en el lago de Ginebra; en el porche de un sanatorio, con el Grand Hotel enfrente.

María, la esposa de un mutilado de guerra ciego, contempla el paisaje desde el porche del sanatorio. El Dictador sale del hotel entregando a un correo la declaración firmada de una nueva guerra. Cuando despide al correo, se extasía observando a la hermosa mujer, que siente sus miradas y le resultan odiosas, y le oye hablar para sí mismo de sus planes para la nueva guerra. Sale ahora Charlotte, esposa del Dictador, que le pide que deje de derramar sangre porque teme por su vida, constantemente amenazada. El Dictador no escucha, brinda por la nueva guerra y por el poder que le hace sentir, y se permite beber también por María, en presencia de su propia esposa, y entra al hotel molesto con los celos de Charlotte.

Un enfermero saca la cama del Oficial al porche para que le dé la luz del sol. El Oficial se lamenta de su desgracia, rememorando el momento de la guerra en que perdió la vista y que ya no podrá recobrar. María, oyendo que no hay esperanza para su marido, le promete que, para vengarle, matará de un tiro al Dictador, causante de haberles destrozado la vida.

Segundo Cuadro
En el despacho del Dictador en el hotel.

Anuncian al Dictador la visita de una dama desconocida. Seguramente una pedigüeña, piensa el Dictador. Charlotte, pide que no la reciba, pues presiente algo malo. El Dictador, en cambio, presiente que podría ser la hermosa mujer que viera antes, así que ordena que la hagan entrar. Charlotte, en lugar de salir, se esconde detrás de un biombo. En efecto, es María, que saca un revólver decidida a matar al Dictador. Éste, comienza a seducirla con palabras. Charlotte supone que como treta para salvar la vida, pero hay en las palabras un tono de sinceridad que nunca le dirigió a ella. María, finalmente fascinada por la arrolladora personalidad del Dictador, deja el revólver y se entrega a él. Charlotte, loca de celos, empuña el revólver y dispara, pero quien recibe la bala es María, que se ha interpuesto entre ellos. El Dictador hace salir a Charlotte y llama a un detective explicándole que la mujer se ha suicidado. Ya a solas, nervioso, asustado, se escabulle cuando entra el Oficial a tientas, con su bastón de ciego, con expresión demente, que ha oído el disparo y pregunta a María, inútilmente, si ya lo ha hecho.



ARGUMENTO EL EMPERADOR DE LA ATLÁNTIDA
Prólogo
El Altavoz presenta la obra y a los personajes.

Primer Cuadro
En un banco están sentados Arlequín (anciano barbudo) y la Muerte, que conversan lamentándose de esta época desgraciada en la que ya no tienen sitio. Arlequín piensa en morir, porque ya no hace reír a nadie, y los días transcurren monótonos y sin sentido. La Muerte, por su parte, rememora los días de gloria en las batallas, pero ahora ya nadie le respeta.Se presenta un Tambor, que anuncia el último decreto del Emperador: queda declarada la guerra total entre todos sus súbditos. La Muerte siente que se burlan de ella, así que rompe su espada: los hombres ya no podrán morir.

Segundo Cuadro
En el palacio del Emperador, donde éste da órdenes, recibe informes y se entera, con asombro, de que los condenados políticos que ha ordenado ejecutar, a pesar de haber sido ahorcados, no mueren. El fusilamiento tampoco consigue nada. Volviendo rápidamente la situación en su favor, ordena anunciar a sus súbditos que le deben el haber encontrado el secreto de la vida eterna.

Tercer Cuadro
En el campo de batalla. Un soldado y Bubikopf luchan y se disparan en vano. El soldado advierte que Bubikopf en realidad es una muchacha, y dejan aflorar sus sentimientos de seres humanos, en la compasión y el amor y sueñan con otros lugares sin guerra.

Cuarto Cuadro
En el palacio del Emperador. El país se encuentra sumido en el caos: los hospitales están llenos de muertos-vivos, los médicos desertan. Aparece Arlequín, que hace brotar los recuerdos de infancia del Emperador, y éste, ante la anormal situación en que vive, acaba volviéndose loco. Destapa un espejo, donde se refleja la Muerte, que promete volver a hacer su trabajo, ofreciendo al pueblo un lugar tranquilo, sin sufrimiento, pero el Emperador debe ser el primero en sacrificarse. El Emperador acepta y el resto de personajes llaman a la Muerte, a quien ya no conjurarán en vano.

Fuente: Teatro de la Maestranza