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domingo, 6 de septiembre de 2026

"EL HOMBRE CON EL MARTILLO NEUMÁTICO", OBRA DEL PINTOR COMUNISTA BORIS TASLITZKY

 
El hombre con el martillo neumático
Boris Taslitzky
Óleo sobre lienzo
1958
130 x 81 cm 
Museo de Arte Moderno de París

Para Taslitzky, el arte y la política siempre han estado estrechamente entrelazados. Nacido en París de emigrantes judíos rusos, llegó a la fama a mediados de la década de 1930 como uno de los jóvenes exponentes franceses del realismo socialista, tras su declaración como el estilo oficial del Partido Comunista Internacional. La llamada 'Querelle du réalisme' (disputa sobre el realismo) tomó el antifascismo como punto de partida y examinó la cuestión de la reconciliación entre el realismo y la práctica artística contemporánea para hablar y reflexionar sobre las opiniones de las masas. . Participaron artistas de alto nivel como Fernand Léger y Jacques Lipchitz, pero los debates y las exposiciones que lo acompañaron señalaron el surgimiento de la generación de artistas más jóvenes que Taslitzky, entre ellos Edouard Pignon y André Fougeron.

Este retrato de un trabajador, de pie, con las manos puestas en su oficio, muestra, a través de los símbolos que lo rodean, el compromiso político del artista. Asociado con el realismo socialista, Taslitsky, sin embargo, se aparta de él por su humanismo, aquí perceptible en el orgullo del modelo erigido como un héroe frente a la dureza del trabajo. Una iluminación dramática resalta su rostro, mientras su cuerpo está protegido de las agresiones de la máquina que acentúa el gradiente de los colores gris y frío. Señal de su activismo, el gancho de elevación detrás del hombre, en forma de una hoz, y el martillo colocado a su derecha se refierem al emblema del Partido Comunista. La cadena rota retenida por el gancho puede interpretarse como una alegoría de la liberación, defendida por el partido, de toda alienación del hombre a través del trabajo.

sábado, 29 de agosto de 2026

"LIBRE, FUERTE Y FELIZ", OBRA DEL ARTISTA DE LA RDA MAX LINGNER

 

Libre, fuerte y feliz
Max Lingner 
1944 
Témpera sobre lienzo
212 x 129 cm 1949
Neue Nationalgalerie de Berlín

Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Lingner fue inmediatamente arrestado como alemán y miembro del Partido Comunista Francés. Capturado en varios campos de internamiento, logró escapar después de más de un año en Gurs en noviembre de 1941. Entonces vivió escondido y estuvo activo en la Resistencia. Fue solo después de la liberación de París a finales del verano de 1944 que Lingner regresó allí.

Ya en 1937 había desarrollado el motivo de la familia obrera francesa por primera vez (“Francia – libre, fuerte, feliz”, cf. Gertrud Heider, Max Lingner, Leipzig 1979, p. 56, Taf. 28). Volvió a asumir esto, por ejemplo en el diseño del título de la “L’Humanité” del 14 de julio de 1945, el Día Nacional Francés, así como en la pintura “El Invierno” (1946). Un poco más tarde, cortó la imagen y tituló la antigua parte de la derecha con “Free, Strong and Happy”. 

En la obra se representa una familia joven elegantemente vestida. El grupo de personas tiene las características típicas de Lingner, enfatizadas por los contornos negros. Confiado y mirando de frente, el hombre progresa. Su esposa está mirando al niño en sus brazos. Lingner firmó y fechó la imagen en 1944, presumiblemente para referirse directamente a la liberación de Francia del régimen nazi, que también se enfatiza por el título. Como resultado, Lingner debió usar el motivo una y otra vez, incluso como un motivo en numerosas decoraciones festivas de prensa. También aparece en el diseño del mural de 1953 en la Casa de los Ministerios de Leipziger Straße en Berlín, aunque en otra versión de la que finalmente se realizó. 

martes, 14 de julio de 2026

"MARCHA LÚGUBRE", DE FRANÇOIS-JOSEPH GOSSEC, EN EL ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Marcha lenta para los honores fúnebres que deben rendirse en Federation Field el 20 de septiembre de 1790 a los ciudadanos que murieron en el incidente de Nancy.

La lenta y prolongada caída de la monarquía francesa durante la Revolución Francesa tuvo varios momentos clave, comenzando con la toma de la Bastilla.

A continuación, la Guardia Francesa se amotinó y la familia real fue trasladada por la fuerza del palacio de Versalles a París. Todo esto ocurrió en 1789. En 1790 surgieron más problemas y, el 31 de agosto, la guarnición de Nancy, en Francia, se amotinó. Si bien los altos mandos del ejército eran mayoritariamente leales, los soldados rasos se estaban convirtiendo en revolucionarios.

En Nancy había tres regimientos: el Regimiento del Rey, un regimiento de mercenarios suizos y la caballería del campamento. El Regimiento del Rey exigió una auditoría de sus cuentas y, finalmente, se apoderó del intendente y la caja de paga de la unidad. El coronel y los demás oficiales fueron confinados al cuartel. Los mercenarios suizos siguieron el mismo camino, lo que preocupó a los oficiales, ya que se creía que los regimientos mercenarios eran los más leales. Los oficiales mercenarios suizos lograron sofocar la rebelión y castigaron a los malhechores obligándolos a pasar por el pasillo, donde el prisionero debía correr entre dos filas de soldados que podían golpearlo libremente. Esta disciplina generó más problemas. Finalmente, la Asamblea de París decidió que el motín debía ser sofocado y exigió la liberación de los oficiales y la entrega de los cabecillas. Desafortunadamente, el Regimiento del Rey había cargado un cañón y apuntado a las tropas gubernamentales. Un oficial subalterno, Désilles, se interpuso frente al cañón para intentar impedir el disparo, pero fue alcanzado y el cañón se disparó, matando a unos 60 soldados leales. Tras tres horas de combate, se estima que el número final de muertos ascendió a unos 500 soldados y civiles.

La acción de Antoine-Joseph-Marc Désilles fue inmortalizada en un cuadro de Jean-Jacques-François Le Barbier en 1794, que muestra a las tropas gubernamentales entrando por la puerta y a los amotinados enfrentándose al oficial que manejaba el cañón. En la parte superior derecha del muro se puede apreciar la presencia de civiles.

Mientras tanto, en París, se había establecido una milicia popular bajo el mando del marqués de Lafayette, quien se había labrado una reputación durante la Revolución Americana. Esta Guardia Nacional incluía una banda de 45 músicos, que posteriormente estuvo bajo la dirección del compositor François-Joseph Gossec. Este compuso numerosos himnos y obras nacionalistas para la banda. El 20 de septiembre se celebró una fiesta revolucionaria en el Campo de la Federación en honor a los amotinados. Gossec compuso esta marcha para la ocasión, y la obra, notable por su «estruendoso tam-tam, metales y tambores, alternados con silencios, conmovían el alma hasta la desesperación». La obra siguió siendo una pieza destacada de la Revolución y se interpretó en funerales importantes y en el nuevo entierro de Voltaire en el Panteón el 11 de julio de 1791.

El título completo de la obra de Gossec, Marche lugubre pour les honneurs funèbres qui doivent être rendus au Champ de la Fédération le 20septembre 1790 aux mânes des citoyens morts dans l'affaire de Nancy [Marcha lenta para los honores fúnebres que deben rendirse en Federation Field el 20 de septiembre de 1790 a los ciudadanos que murieron en el asunto de Nancy], nos dice todo lo que necesitamos saber.

Le Barbier: Le Courage héroïque du jeune Désilles, le 31 de agosto de 1790, à l'affaire de Nancy , (1794) (Musée de la Révolution française)


domingo, 12 de julio de 2026

"BAILE DEL 14 DE JULIO", DEL PINTOR COMUNISTA MAX LINGNER


Baile del 14 de julio 
Max Lingner 
1945/1946 
Témpera y tinta sobre papel 
38 x 53 cm 
Neue Nationalgalerie (Berlín)

El artista alemán Max Lingner trasladó su residencia a París después de la I Guerra Mundial, siendo colaborador gráfico de la revista semanal Monde, donde acabó haciéndose cargo de la dirección artística.  

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, al tener nacionalidad alemana, fue internado por la autoridad francesa en el campo de Gurs. Lingner huyó del campo de Gurs, viviendo en Francia en la ilegalidad con el nombre Marcel Lantier. En 1943 entró en la resistencia francesa, viviendo de nuevo en París al ser liberada la ciudad. 

Tras la liberación pintó esta versión del “Baile del 14 de julio” de un evento de baile nocturno en el Día Nacional Francés en 1945/1946, ciertamente todavía bajo la impresión de la liberación de Francia del nacionalsocialismo en agosto de 1944. Las mujeres y los hombres que bailan alegremente bajo las lámparas están en tonos blanco y negro. No solo por su color, la imagen tiene las características típicas de los dibujos a la prensa de Lingner: el fuerte énfasis en el contorno y la representación tipificada de las personas y el espacio circundante, que se limita a unas pocas líneas concisas, se destacan. Lingner ciertamente había encontrado la liberación de la ciudad como una felicidad especial después de su internamiento forzado y su vida en la ilegalidad. Ahora pudo reanudar su trabajo como artista de prensa para la “L’Humanité”, en el contexto de la cual esta obra también pudo haber sido creada.  

Volvió a Alemania (RDA) en 1949, siendo catedrático de pintura contemporánea de la escuela superior de arte en Weissensee.   

lunes, 6 de julio de 2026

EDITORIAL ARPA PUBLICA "EL MOVIMIENTO SITUACIONISTA", DE PATRICK MARCOLINI

El movimiento situacionista
Patrick Marcolini
Precio estándar €24.90
432 páginas
150 x 230 mm 
Editorial Arpa
ISBN 979-13-87833-76-3
Publicado en mayo de 2026 
Traducido por Esteban Sanzol 

En los años sesenta y setenta, una ola de revueltas recorrió el mundo en respuesta al creciente dominio de la mercancía y el Estado sobre todos los aspectos de la vida. El situacionismo fue decisivo en ese levantamiento, y su huella en Mayo del 68 marcó para siempre la crítica más radical a la condición moderna. Sus raíces no estaban en el movimiento obrero, sino en las vanguardias artísticas del siglo xx: el dadaísmo, el surrealismo, el letrismo, etc. Artistas disidentes, a medio camino entre la rebeldía y la transgresión, con un programa rupturista: rechazar las condiciones de vida impuestas al hombre moderno, tanto en las sociedades capitalistas avanzadas como en los regímenes que se consideraban comunistas, y experimentar formas de existencia verdaderamente nuevas. 

Este libro analiza con rigor las raíces culturales de las teorías y prácticas situacionistas y rastrea su legado plural y contradictorio, entre los intelectuales posmodernos y el arte contemporáneo, entre los estrategas del poder neocapitalista y los movimientos de resistencia de nuestros días. Porque el situacionismo sigue siendo una de las críticas más lúcidas y perturbadoras de la modernidad. 

LEER UN FRAGMENTO: https://cdn.shopify.com/s/files/1/1242/3326/files/EL_MOVIMIENTO_SITUACIONISTA_F._G._prensa.pdf?v=1776777060 

lunes, 4 de mayo de 2026

BELLATERRA PUBLICA "UNA HISTORIA POPULAR DE CUBA", DE RÉMY HERRERA

Una historia popular de Cuba 
Autor: Rémy Herrera
Prólogo Arantxa Tirado 
Fecha de publicación: marzo 2026 
Páginas: 512 
Editorial Bellaterra Edicions

Desde la colonización de la isla hasta la guerra de independencia, de la intervención de Estados Unidos a la victoria de la revolución socialista y los desafíos del siglo XXI, esta obra recorre la historia de Cuba y de su pueblo. Un pueblo que supo encontrar el camino para luchar contra la opresión y conquistar su libertad.

Esta es una historia de lucha. De un pueblo que, tras el colonialismo español y la esclavitud, ante el control estadounidense y el embargo económico actual, logra superar retos aparentemente irresolubles. Es también la historia de una esperanza: la de la Revolución cubana y sus reverberaciones en las luchas de liberación nacional han despertado en todo el mundo.

Rémy Herrera nos presenta Una historia popular de Cuba sustentada sobre una rigurosa investigación que nos permite hacer frente a la desinformación y comprender mejor la naturaleza de Cuba. Una historia que reivindica la magnitud de la experiencia de un pueblo que resiste al imperialismo y define su destino de forma soberana.

miércoles, 29 de abril de 2026

"EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR", TEXTO DE TRISTAN TZARA, EN EL 130 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

En 1935 se funda el Comité de escritores para la defensa de la cultura del que Tristan Tzara llega a ser secretario general y que convoca en 1937 su segundo congreso en la ciudad de Valencia. Allí se reúnen cerca de 80 intelectuales y artistas provenientes de todo el mundo. Entre ellos  como ponentes Bergamin y Alberti.

El primer Congreso había tenido lugar en París en junio de 1935. La inauguración tuvo lugar en el Salón de Sesiones del ayuntamiento de Valencia por parte del presidente republicano Juan Negrín. El congreso se convirtió, por razones obvias, en un «acto de oposición a la barbarie fascista». Tzara, situándose por encima de esta situación lee uno de sus ensayos más importantes, titulado El individuo y la conciencia del escritor Es una defensa de la poesía como modo de vida y no como una mera profesión u oficio literario. Lo que podría llamarse en términos existencialistas como literatura comprometida.

"EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR", DE TRISTAN TZARA

El debate de tipo intelectual que actualmente se plantea con mayor insistencia es el de la conciencia: la conciencia del escritor y la conciencia que el escritor debe despertar en el lector.

Estos dos aspectos o caras de un mismo y único problema, se confunden cuando son afrontados desde su ángulo actual, porque, aunque la adquisición de conciencia ha sido el centro de todas las preocupaciones de la razón desde que el hombre piensa, en los diferentes estados de su desarrollo, no hay que identificar las cómodas clasificaciones y las operaciones del espíritu destinadas a estudiar el problema con los datos reales de su naturaleza, tal como los ofrece el hombre actual en su raciocinio.

Es verdad que la mayoría de los escritores, por sus orígenes y por su pertenencia al mundo de las ideas en el que vivían, hasta ahora se mantuvieron apartados de las luchas sociales.

En todo caso pudo influirles el carácter afectivo de estas luchas. Pero en el instante en que esas luchas latentes se transforman en luchas dinámicas, en ese instante revolucionario que hace estallar las guerras, ante la conflagración general de todos los elementos de una civilización, el escritor, si no quiere correr el riesgo de desaparecer como tal, debe tomar postura. Incluso su silencio o las preocupaciones aparentemente alejadas de la actualidad están cargados de significado. Más o menos legible ese significado no puede desaprovechar convertirse en una realidad histórica objetiva.

Hemos visto,¡ay!, escritores que regresan a una torre de marfil que desde hace mucho tiempo su razón ha abominado. Hemos visto, en nombre de idéntica razón, a escritores refugiarse, si no en una indiferencia ante los acontecimientos, sí, al menos en un estado de espíritu donde la justicia y la humanidad no tienen nada que hacer y que, bajo la insensibilidad de una balanza de tipo puramente mecánico, oculta su horror ante cualquier participación activa. El avestruz que hunde su cabeza en la arena para no saber lo que pasa ha vuelto a estar especialmente de moda.

Cuando no se trata de dejadez o inconsciencia, tenemos quehacer allí, con el espíritu de “no intervención” adaptado a la forma afectiva del mundo de las ideas. Toda la juventud, y por consecuencia el porvenir inmediato de la humanidad, es unánime en condenar este falso espíritu. ¿Quiénes son hoy los escritores que, basando su escepticismo sobre una ideología pacifista o antimilitarista, aplican íntegramente los preceptos formulados en régimen burgués, a un estado de cosas que precisamente representa la voluntad de transformación de este régimen? Son los mismos que, deteniendo, podríamos decir, en su carrera, una época revuelta, intentan justificar como revolucionario lo que hace mucho ha dejado de serlo.

Nos encontramos de nuevo en presencia de descontentos e insatisfechos que aplican los mismos descontentos, las mismas insatisfacciones de una época anterior a acontecimientos que han rebasado hace mucho sus objetivos. Olvidan que el mundo es un incesante cambio, un movimiento continuo. Lo propio de las épocas revolucionarias es que esos cambios sean rápidos. La espontaneidad de estos cambios, su brusco movimiento, abren las compuertas a razones inesperadas, a energías latentes.

El reconocimiento de estos fenómenos sociales, ante los que el escritor no puede permanecer indiferente, implica por su parte el reconocimiento de una conciencia revolucionaria. Ésta se ubica, en relación con la conciencia pacífica de las épocas pre-revolucionarias, en un nivel superior. Nada podría destruir la indivisibilidad del espíritu humano. Establecer en este terreno una separación artificial sería ir contra la naturaleza de las cosas.

La razón humana es una e indivisible y sus relaciones con la vida deben ser constantes. ¿Cuántas veces hemos oído decir que la libertad de conciencia es un bien sagrado de la humanidad y que se trata, en no importa qué circunstancias, de salvaguardarla? Sí, éste es nuestro deber, pero ¿de qué libertad se trata y de qué conciencia?

No tenemos derecho a trasmutar el debate. ¿Acaso es la libertad, en nombre de una abstracción generosa, pero abstracción al fin y al cabo, quien socava los fundamentos de un porvenir cuyo sentido ya se adivina? ¿Acaso no sabemos ya suficientemente que la libertad que usurpa la libertad de otro individuo se denomina tiranía? ¿Acaso no es la peor tiranía la de los instintos incontrolables que, según satisfacciones puntuales, pone en juego el destino de esta misma libertad que exigimos para los pueblos, para las comunidades, para los individuos?

Hay, pues, una gran confusión por desvelar entre aquellos que proclaman la libertad de conciencia a cualquier precio, porque por un lado, la libertad no podría ser limitada por las necesidades sociales del momento, siempre en transformación y por el otro, la conciencia misma cambia de contenido en cada fase de la historia.

Aunque permanece idéntico el fin por alcanzar, la dignidad del hombre en libertad y conciencia, sería un crimen aplicar a unas épocas revolucionarias no sé qué principios paradisíacos de reivindicaciones inmediatas que la realidad de las cosas hace imposibles o perniciosas.

Por esta razón la palabra puede convertirse en un arma más terrible que los más potentes cañones. Sé hasta qué punto, para un ser sensible, el conflicto puede llegar a ser agudo, entre la conciencia del objetivo por alcanzar y el paso necesario para ese objetivo. No se trata de menoscabar al hombre, de castrarlo, sino, al contrario, de enriquecerlo, de conducirlo hacia la plenitud.

No se trata de renuncias, se trata únicamente de hacer patente el triunfo en dignidad de la persona humana. Yo he visto en los frentes de España, campesinos que, en grado extremo, renunciaron a lo que tenían, y que, habiendo adquirido ese minimum de conciencia de ser también hombres, puesto que esto es lo que les fue negado durante siglos de opresión, se sintieron suficientemente maduros para en adelante sacrificar sus vidas impresas de esta nueva dignidad.

No nos equivoquemos, la tarea que nos espera no es solamente de tipo teórico : además de la adquisición de una conciencia revolucionaria en el escritor, es preciso suscitar en las masas la conciencia de la cualidad de hombre y el deseo de lograr la dignidad y hacer patente ante los hombres el sentido de esa dignidad.

Las masas son fluctuantes, el papel del escritor es enorme en la batalla que debe librar para destruir su indiferencia.

El poeta, ya lo dije, es un hombre de acción, hasta ahora ha rechazado su deseo de acción y lo ha sublimado para crearse un mundo donde la plenitud del hombre podía seguir su libre curso. Pero era un mundo privado que presentaba pocas posibilidades de contacto con los restantes mundos vecinos.

Tras los trágicos acontecimientos, pero cuán plenos de esperanza, que surcan la tierra española y alzan el espíritu a alturas de una inefable pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse con la lucha.

Esta pelea ha sido la solución a sus conflictos internos. En lo sucesivo nada les impedirá luchar hasta la victoria total, y esta victoria será una luz nueva que brillará en el horizonte del mundo entero como una señal definitiva de todas las victorias, se trata todavía de conseguir y también de merecer.

Traducción de Manuel Puertas

Fuente: Canibaal 

martes, 14 de abril de 2026

DISCURSO DE TRISTAN TZARA EN APOYO A LA II REPÚBLICA, EN EL 95 ANIVERSARIO DE SU PROCLAMACIÓN

 

Tristan Tzara  (seudónimo de Samuel Rosenstock) nació en Moinesti (Rumanía) el 28 de abril de 1896 y murió en París, ciudad en la que residió la mayor parte de su vida, el 25 de diciembre de 1963. Fue uno de los fundadores del dadaismo, vanguardia fundamental y de la que derivaron todas las posteriores, predecesor inmediato del movimiento surrealista, y precursor del existencialismo, del teatro del absurdo etc. Tzara fue poeta, dramaturgo, conferenciante, instigador, recopilador y ensayista del movimiento dadá.

Con motivo de la guerra civil española, sobre la que escribió muchos poemas y dos libros: Sures conquistados y En la brecha, entró a formar parte del partido comunista. Durante la ocupación alemana militó en la Resistencia. 

DISCURSO DE TRISTAN TZARA AL PUEBLO DE BARCELONA, EMITIDO POR RADIO EL 21 DE NOVIEMBRE DE 1936

En el momento de pasar la frontera de la rica Cataluña, un inmenso país se extiende ante nosotros, un país seco y montañoso, los magníficos colores del cual, mal disimulan la pobreza de esta tierra. Desde hace muchos siglos, los ricos explotan a los habitantes de esta región.

¿No es una vergüenza para nuestro mundo capitalista, que cuanto más pobre es un país, más se hace sentir sobre él la rapacidad de los ricos explotando a los campesinos? Para comprender pues, el drama español, es precisamente en estos pueblos pobres donde hay que ir y buscar la explicación de nuestra pregunta.

En esta guerra impuesta a las poblaciones pacíficas por los tiburones del fascismo internacional, para salvaguardar sus privilegios, no es de extrañar que todo el pueblo unido como un solo hombre, se haya levantado con armas en la mano.

Este pueblo que al final de esta lucha, que será victoriosa porque él quiere que lo sea, un mundo en el que habrá más justicia y en el cual no será nunca más permitida la explotación del hombre por el hombre.

Formamos una caravana compuesta, -además de los técnicos-, de una comisión que inauguró en el frente de Huesca, el camión de propaganda ofrecido por la Asociación Internacional de Escritores Antifascistas, a los escritores catalanes.

Este camión en el cual hay instalada una imprenta, un aparato de cine y un altavoz que ha de servir de prototipo para todo un sistema de propaganda que la Generalidad de Cataluña se propone establecer en el frente y en la retaguardia. Componen esta comisión: Miravitlles, representante de la generalidad, Urales, uno de los venerables de la C.N.T., Cusó de la U.G.T. Ehrembourg y el que os habla, representante de los escritores.

En Barbastro, ciudad-guarnición, somos alegremente acojidos por el batallón Vorochilov. Imprimimos una hoja para ellos y organizamos dos sesiones de cine. El film que proyectamos es “Tchapaiev”. El coronel Villalba dedica algunas palabras a la U.R.S.S:, palabras de jefe que el gentío aplaude con indescriptible entusiasmo. En Sariñena, en presencia del jefe superior del frente de Aragón, el comandante Reyes y del coronel Guarner, tiene lugar otra representación. Visitamos también dos pueblos de ochocientos habitantes y les hacemos el diario oficial. En el frente, en las primeras líneas, nos damos cuenta del admirable estado de los milicianos. Aquí los rebeldes tiran con balas dum-dum, me enseñan algunas de ellas recojidas en los campos, me hacen observar el ruido especial de estas balas, ya que en estos momentos los rebeldes están disparando. Los parapetos y los abrigos están solamente a quinientos metros de las líneas rebeldes. Oímos perfectamente las voces de los falangistas; insultos estúpidos, sin ningún sentido. Los nuestros contestan, pero la dignidad de su actitud y su espíritu en las réplicas, prueban la madurez de conciencia, de estos luchadores de la libertad.

Una disciplina libremente consentida pero rigurosa es la norma en las líneas del frente. Los delegados políticos trabajan en colaboración perfecta con los jefes militares, y constituyen un personal de inapreciable valor. Los milicianos los quieren, y su influencia se hace sentir de manera plenamente satisfactoria. “Unir para vencer”, es la palabra de orden que oímos a menudo. En lo posible, todo está puesto en obra para hacer agradable la vida a los milicianos. Solamente faltan municiones y material de guerra. Huesca que está a mil quinientos metros de las primeras líneas, podría fácilmente caer, ya que la resistencia de los rebeldes va menguando cada día. He tenido ocasión de ver un fujitivo del tercio que lucha actualmente en las filas gubernamentales. El terror impuesto por los falangistas impide a un gran número de soldados seguir la voz de su conciencia que les impulsa a venir a luchar con el ejército del pueblo. Ellos que han salido del pueblo, saben que esta guerra ha sido impuesta por las fuerzas capitalistas para interrumpir la revolución normal de todo un pueblo que lucha para un provenir mejor; que esta guerra ha sido impuesta por las fuerzas negras y que a fin de cuentas no beneficiaría más, que a los instintos de un capitalismo sin escrúpulos.

Viendo a esta juventud claramente consciente de su fuerza, no hay ninguna duda que la victoria está de su lado, como el derecho y la justicia.

Este admirable necesita más que simpatía, quiere una eficaz ayuda, que inmediatamente le permita poner fin a la rebelión de una minoría.

No más criaturas asesinadas por los fascistas.

No más víctimas inocentes,

A este magnífico pueblo que lucha por las libertades de todos los países, dejadle el derecho de comprar lo que necesita para poner fin a unos de los más turbios episodios de la historia moderna,

Que no se prolongue más la vergüenza que sentimos de vivir estos monstruosos momentos en los cuales el hombre ha olvidado que es un hombre, en los cuales el hombre se da cuenta de la necesidad ineludible de establecer un orden nuevo, un mundo donde la justicia y la libertad no serán palabras vanas.

Nuestra Lucha, 22 de noviembre de 1936 

lunes, 23 de marzo de 2026

"UN LENGUAJE ANTERIOR A BABEL". CONVERSACIÓN ENTRE JEAN-LUC GODARD Y ARTAVAZD PELECHIAN

  

Un lenguaje anterior a Babel. Conversación entre Jean-Luc Godard y Artavazd Pelechian

Por Jean-Luc Godard y Artavazd Pelechian

JEAN-LUC GODARD: ¿En qué condiciones ha trabajado?

ARTAVAZD PELECHIAN: He hecho todas mis películas en Armenia, a menudo con la ayuda de Moscú. No quiero elogiar el antiguo sistema, pero tampoco me quejaría. Al menos estaba el VGIK (el Instituto de Cine) con una buena formación. No sólo se conocía el cine soviético, sino también el cine del mundo entero, y cada uno tenía los medios para buscar por sí mismo. No quiero hacer responsable al sistema de que haya rodado tan pocas películas; digamos que tuve problemas personales. Todavía no sé qué ocurrirá con la nueva situación. Espero poder seguir trabajando, siempre hay problemas, en Francia también, dificultades relacionadas con la producción, con la relación entre la gente. Hasta ahora, lo más difícil era la falta de difusión de mis películas.

JEAN-LUC GODARD: Yo las descubrí porque se pasaron en el Festival du Film Documentaire de Nyon, a unos kilómetros de mi casa. Freddy Buache, el director de la Cinémathèque de Lausanne, aplicó el «método soviético» para tirar copias, hizo unas durante la noche y nos las mostró a Anne-Marie Miéville y a mí. Me causaron una enorme impresión, por otro lado muy diferente de la del cine de Paradjanov, que me parece cercano a la tradición de los tapices persas y la literatura.

Sus películas parece que sólo vienen del cine. Como si el trabajo de Eisenstein, Dovjenko, Vertov hubiera podido continuar, y dar una impresión cercana de las películas de Flaherty, o de algunas documentales del cineasta cubano Santiago Álvarez. Un cine primitivo y original, completamente ajeno a América, que es tan fuerte en el cine mundial. Incluso Roma, città aperta debe un poco a América. En la ocupación se planteó el problema de la resistencia, de cómo resistir. Viendo sus películas, tuve la sensación de que, sean cuales sean los defectos del llamado sistema socialista, en determinado momento ciertas personalidades fuertes consiguieron pensar de manera diferente. Probablemente va a cambiar. Yo que siempre soy crítico con la realidad y con los medios para representarla, encontré la aplicación de lo que los cineastas rusos llamaban el montaje. El montaje en sentido profundo, en el sentido en que Eisenstein llamaba a El Greco el gran montador de Toledo.

ARTAVAZD PELECHIAN: Es difícil hablar de montaje, sin duda no es la palabra adecuada. Puede que hubiera que decir: «la medida del orden». Para iluminar, más allá del aspecto técnico, la reflexión de fondo.

JEAN-LUC GODARD: ¿Cuál es la palabra rusa para montaje? ¿Hay alguna?

ARTAVAZD PELECHIAN: Sí. Montaj.

JEAN-LUC GODARD: Porque para imagen, por ejemplo, hay dos palabras en ruso. Es útil. Sería interesante hacer un diccionario de los términos cinematográficos en cada país. Los americanos tienen dos palabras, cutting (la acción de cortar) y editing (relacionada con los que llaman «editor», que no es un editor en el sentido francés, sino quien supervisa toda la concepción de una obra en una productora, o el redactor jefe en la prensa). Estas palabras no designan lo mismo, no reenvían a la misma idea de «montaje».

ARTAVAZD PELECHIAN: Es complicado comunicarnos debido a este problema con los términos. Incluso está el problema con la palabra «documental». En francés, se llama «película de ficción» a lo que en ruso llamamos «película artística». Y todo el cine debe ser artístico. También hay otras dos expresiones en ruso, «cine actuado» y «cine no actuado».

JEAN-LUC GODARD: Se parece a los americanos, que dicen feature film para las películas de ficción; feature significa rasgos del rostro, fisonomía, lo cual reenvía a la apariencia de la vedette, a las estrellas. Hay mucho que aprender de ahí, como del hecho de que para la «copia estándar» (la copia en la que el sonido y la imagen se unen), los ingleses digan married print («copia casada»), los americanos answer print (copia-respuesta), los italianos copia campione... «Copia campeón», debe venir de Mussolini. Pero el malentendido con la palabra «documental» es efectivamente uno de los más graves. Hoy, la diferencia entre documental y ficción, entre una película documental y una película comercial, aunque se llame artística, es que el documental posee una actitud moral, que no existe ya apenas en el cine de ficción. La Nouvelle Vague siempre mezcló los dos, siempre dijimos que Rouch era apasionante porque a fuerza de documentar hacía ficción, y que Renoir, a fuerza de ficción, hacía documental.

ARTAVAZD PELECHIAN: Ya no es un problema de puesta en escena. Se considera a Flaherty como un documentalista.

JEAN-LUC GODARD: Claro. Es un documentalista que puso todo en escena. En Nanook, Man of Aran, Louisiana Story, cada plano está completamente puesto en escena. Cuando Wiseman hace una película sobre los grandes almacenes (The Store), observa la puesta en escena y la ficción de los grandes almacenes.

ARTAVAZD PELECHIAN: Por las mismas razones, nunca me he planteado trabajar en el marco de un estudio de cine o de televisión. Intenté encontrar un lugar en el que pudiera hacer películas tranquilamente. A veces fue la televisión. La importante es poder hablar tu propia lengua, la lengua del cine. A menudo se dice que el cine es una síntesis de las otras artes, pero creo que es falso. Para mí, viene de la torre de Babel, es anterior a la división en diferentes lenguas. Por razones técnicas, apareció después de las otras artes per, por naturaleza, las precede. Intento hacer un cine puro, que no le deba nada a las otras artes. Busco un montaje que cree alrededor un campo magnético emocional.

JEAN-LUC GODARD: Como soy bastante pesimista, veo el final de las cosas, más que el principio. Para mí el cine es la última manifestación del arte, que es una idea occidental. La gran pintura ha desaparecido, la gran novela ha desaparecido. El cine era, sí, un lenguaje anterior a Babel, que todo el mundo comprendía sin tener que aprenderlo. Mozart gustaba a los príncipes, los campesinos no lo entendían. Mientras que un equivalente cinematográfico de Mozart, Chaplin, gustaba a todo el mundo. Los cineastas buscaron cuál era el fundamento de la unicidad del cine, una búsqueda que es, además, una actitud muy occidental. Y es el montaje. Y hablaron mucho de ello, sobre todo en las épocas de cambio. En el siglo XX el mayor cambio consistió en el paso del imperio ruso a la URSS; lógicamente, son los rusos quienes avanzaron más en esa búsqueda, simplemente porque con la Revolución, la sociedad estaba haciendo el montaje entre el antes y el después.

ARTAVAZD PELECHIAN: El cine se apoya en tres factores: el espacio, el tiempo y el movimiento real. Esos tres elementos existen en la naturaleza, pero, entre las artes, sólo el cine los encuentra. Gracias a ellos puede encontrar el movimiento secreto de la materia. Estoy convencido de que el cine puede hablar a la vez las lenguas de la filosofía, de la ciencia y del arte. Puede que fuera esa unidad la que buscaban los antiguos.

JEAN-LUC GODARD: Encontramos lo mismo si pensamos en la historia de la idea de proyección, cómo nació y evolucionó hasta aplicarse técnicamente, con los aparatos de proyección. Los griegos habían imaginado el principio, la famosa caverna de Platón. Esta idea occidental, que no investigaron ni los budistas ni los aztecas, tomó forma en el cristianismo, que se basa en la esperanza de algo más grande. Luego llegó la forma práctica, las matemáticas que, de nuevo en Occidente, inventaron la geometría descriptiva. Pascal trabajó mucho en ello con motivos ocultos religiosos, místicos, elaborando sus cálculos sobre los conos. El cono es la idea de proyección. Luego está Jean Victor Poncelet, erudito y oficial de Napoleón. Estuvo en la cárcel en Rusia, y fue allí donde concibió su Tratado de las propiedades proyectivas de las figuras, que es la base de la teoría moderna sobre la cuestión. No es casual que descubriera esto en la cárcel. Tenía una pared enfrente, e hizo lo que hacen todos los prisioneros, proyectar. Un deseo de evasión. Como era matemático, escribió la traducción de las ecuaciones. A finales del siglo XIX llegó la realización técnica. Uno de los aspectos más interesantes tiene que ver con que en ese momento el cine sonoro estaba listo. Edison vino a París a presentar un procedimiento que utilizaba un disco sincronizado con la banda de imagen, era el principio de lo que hacemos hoy en algunas salas acoplando un disco compacto con la película para tener un sonido digital. ¡Y funcionaba! Con imperfecciones, como las imágenes, por otro lado, pero funcionaba y se podría haber mejorado la técnica. Pero la gente no quiso. El público quiso el cine mudo, quiso ver.

ARTAVAZD PELECHIAN: Cuando llegó finalmente el sonido, a finales de los años 20, los grandes cineastas como Griffith, Chaplin o Eisenstein tuvieron miedo. Pensaban que el sonido era un paso atrás. No estaban equivocados, pero había otras razones: el sonido no interfirió en el montaje, sino que reemplazó a la imagen.

JEAN-LUC GODARD: La técnica del sonoro llegó en el momento de la ascensión del fascismo en Europa, que también fue la época de la llegada de los locutores. Hitler era un magnífico locutor, y también Mussolini, Churchill, de Gaulle, Stalin. El sonoro fue el triunfo del escenario teatral contra el lenguaje tal y como lo describe, el anterior a la maldición de Babel.

ARTAVAZD PELECHIAN: Para encontrar este lenguaje, utilizo lo que llamo las imágenes ausentes. Creo que se puede escuchar las imágenes y ver el sonido. En mis películas, la imagen está en el lado del sonido y el sonido en el lado de la imagen. Estos intercambios generan un resultado diferente del montaje de la época del mudo, o más bien del no-sonoro.

JEAN-LUC GODARD: Hoy la imagen y el sonido están cada vez más separados, lo vemos sobre todo en televisión. La imagen está por un lado, el sonido por otro, y no se relacionan entre ellos, no hay relaciones sanas y reales. Sólo están las relaciones de la política. Por eso en todos los países del mundo la televisión está en manos de los políticos. Y ahora, los políticos se ocupan de fabricar un nuevo formato de imagen (la llamada alta definición), un formato que por ahora nadie necesita. Es la primera vez que son las instancias políticas las que se ocupan de decir: verán las imágenes en este formato, a través de esa ventana. Una imagen que tendrá la forma de una salida de aire, esto que vemos en las aceras. También la forma de un talonario.

ARTAVAZD PELECHIAN: Me pregunto qué ha aportado la televisión. Puede liquidar la distancia, pero sólo el cine puede luchar verdaderamente contra el tiempo, gracias al montaje. Este microbio que es el tiempo puede llegar al final con el cine. Pero se había avanzado más siguiendo esta vía anterior al sonoro. Sin duda, porque el hombre es mayor que la lengua, mayor que sus palabras. Creo más en el hombre que en su lenguaje.

Entrevista publicada en Le Monde, el 2 de abril de 1992.

Declaraciones puestas en forma por Jean-Michel Frodon.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.

Fuente: Lumiere 

 

martes, 17 de marzo de 2026

EXPOSICIÓN "1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE", EN MADRID


EXPOSICIÓNTras las huellas de La Nueve. Del 12 de marzo al 12 de junio de 2026. Horario: Acceso Cuesta de San Vicente en marzo de 10.00 a 18.00 h; de abril a junio de 10.00 a 20.00 h. Acceso Cuesta de la Vega de 10.00 a 20.00 h. Acceso Paseo Virgen del Puerto en marzo de 10.00 a 18.00 h; en abril de 10.00 a 21.00 h; mayo y junio de 10.00 a 22.00 h.

Lugar: Jardines del Campo del Moro, Madrid. Visita gratuita a los jardines y a la exposición.

Los republicanos de La Nueve acampan en los jardines del Palacio Real

Para el historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, la historia se ha convertido en un campo de batalla, donde es necesario anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos

Paneles de la exposición: “1945. LIBÉRATION. Tras las huellas de La Nueve” | Fuente: @PatrimNacional

Quienes visiten los jardines del Campo del Moro, los jardines de la parte trasera del Palacio Real, se van a encontrar en una de sus plazas principales con un extraño camión militar de nombre “Guadalajara” que tiene ruedas normales en la parte delantera y cadenas de tanque en la trasera. Se trata de un camión oruga similar a los que el 24 de agosto de 1944 atravesaron los extrarradios de París y llegaron hasta la plaza del ayuntamiento de la capital. El “Guadalajara” era uno más de los varios vehículos militares de La Novena División que llevaban nombres españoles relativos a las batallas de la guerra civil (Belchite, Brunete, Guernica, Ebro, Teruel, Toledo) o que hacían referencia a la cultura española (Quijote, España Cañí). La razón de estos nombres radicaba en la procedencia española de más de ciento cincuenta integrantes de esta compañía que formaba parte de la Segunda División Blindada del general Leclerc.

Tras el camión semioruga, el visitante se topará con una decena de grandes paneles en forma de libro donde se le cuenta la historia de estos republicanos españoles que tuvieron el honor de encabezar la liberación de París, que, tras unos días de combates con los alemanes que aún resistían, escoltaron el paseo del general De Gaulle por los Campos Elíseos, y que siguieron luchando hasta llegar al Nido del Águila, el refugio que Hitler se había hecho construir en Berchtesgaden, en los Alpes bávaros. Ni que decir tiene que muchos de esos españoles pagaron con sus vidas el precio de la liberación de Francia.

Para comprender mejor la exposición, es recomendable ver el vídeo explicativo que se proyecta de forma continuada en la casita que se encuentra en la plaza que preside el “Guadalajara”. 

La Exposición fue inaugurada este jueves y ha sido impulsada conjuntamente por las autoridades españolas y francesas: el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática de España y el Ministère des Armées et des Anciens Combattants, que ha sido el responsable de trasladar el camión semioruga que abre la exposición. Durante la inauguración, tanto el ministro español, Ángel Víctor Torres, como la ministra delegada francesa, Alice Rufo, hicieron hincapié en la necesidad de recordar y homenajear a aquellos que lucharon contra el fascismo al riesgo de sus vidas. El historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, dijo que la historia se ha convertido en un campo de batalla e hizo hincapié en la necesidad de anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos en los que priman el silenciamiento de lo que no conviene y la exageración de lo que sí interesa. Caspar manifestó que un ejercicio honesto del historiador debe llevarle a cuestionar sus propios prejuicios.

La exposición de La Nueve debe ser bienvenida y multiplicada (el formato de sus paneles permitirían llevarla a universidades, institutos o plazas y calles de toda España). Pero hay una reflexión que no puedo dejar de hacer. Llevamos décadas soportando la narrativa estadounidense de la liberación del nazismo en el que se dejan fuera a sus principales actores: la Unión Soviética y el Ejército Rojo. Fueron ellos los que frenaron al nazismo partiendo el espinazo al ejército alemán al precio de 20 millones de bajas frente a las 244.000 muertos estadounidenses. Para no caer en lo mismo, sería muy de desear que en el futuro próximo se vaya recuperando la memoria de los miles de españoles que lucharon contra el nazismo tanto en la resistencia francesa como en el Ejército Rojo: decenas de aviadores españoles se enfrentaron a los cazas y bombarderos alemanes en el frente del este; cientos de españoles lucharon como partisanos, en Rusia, Bielorrusia y Ucrania, tras las líneas enemigas saboteando la vías de suministro del ejército alemán; adolescentes españoles, que habían salido de España siendo niños, falsificaron su edad para alistarse en el Ejército Rojo y participar en la defensa de Leningrado, como muy bien cuenta Pablo Fernández-Miranda en su libro “Pisaré sus calles nuevamente”.

Fuente: mundoobrero.es

lunes, 2 de marzo de 2026

SE PUBLICA "COMO UN RÍO QUE ME CRUZA", NOVELA DE JUAN LÓPEZ-HERRERA, HOMENAJE A LOS ESPAÑOLES QUE LUCHARON PARA LIBERAR A FRANCIA DEL NAZISMO

Como un río que me cruza
Juan López-Herrera 
ISBN: 978-84-129382-7-2
Editorial Funambulista
224 páginas
2025 
PVP con IVA: 18 €

Como un río que me cruza son dos historias que se entrelazan: la de Rafael, campesino anarquista cordobés que en 1936 toma las armas en defensa de la República y que, tras la victoria de Franco, huye a Francia con Carmen, una misteriosa mujer que ha conocido en la retaguardia madrileña; y la de Ginés, un joven que, cincuenta años más tarde, emigra también al país vecino, siguiendo a Chantal, una deslumbrante chica francesa de la que se ha enamorado en las playas de Murcia. A lo largo de más de tres décadas, Ginés conocerá la felicidad, el desencanto, el hundimiento y, cuando ya no espera nada, la redención. En un giro inesperado del destino, Ginés encuentra en Francia las huellas de Rafael y reconstruye su historia de lucha desde la Guerra Civil a la Resistencia francesa, con su rastro de dolor transmitido de generación en generación.

Gloria a los españoles de la Resistencia francesa

Dice Juan López-Herrera (Sevilla, 1961) que no es un diplomático vocacional, sino que lo fue por exclusión. "Hice Derecho, que es la carrera típica de los que no saben muy bien qué hacer. Pasé unos años estudiando idiomas y llegó un momento en que tenía que hacer algo. Unos amigos me contaron en qué consistía la oposición. Tuve suerte, entré con rapidez y luego la carrera me ha dado muchas satisfacciones, pues es un trabajo muy especial", detalló este miércoles, durante la presentación de su cuarta novela, Como un río que me cruza, que tuvo lugar en la sede de la UNED en Sevilla.

Actualmente es el cónsul de España en Orán, destino al que ha llegado tras pasar varios años en Lyon, donde conoció de primera mano las historias de los exiliados españoles que lucharon para la Resistencia francesa, que le sirvieron como germen para la obra que ahora presenta, que supone un cambio absoluto de registro con sus tres obras anteriores, La Cream Coneshion, La ínsula inefable y Las aventuras del ingenioso detective Frank Stain. Antes de Lyon y Orán, estuvo en lugares como Brasil, Reino Unido, Suráfrica o Cuba, donde descubrió que "cada cubano podría alimentar a Hollywood durante unos diez años", dada la cantidad de historias que cada uno tiene detrás.

Lo mismo ocurre con los exiliados y emigrados españoles en Francia, de los que hizo una emocionante defensa durante la presentación del libro, que corrió a cargo de Carmen Carralero, coordinadora de actividades culturales de la UNED en Sevilla, y que fue dirigiendo con maestría la presentación a modo de entrevista hasta sacarle un buen jugo a un autor que tiene historias para dar y regalar. Como las de los combatientes españoles que liberaron París, entre otras muchas ciudades francesas, encuadrados en la 9, una compañía encuadrada dentro de la división del general Leclerc, que fue la primera en entrar en la capital gala todavía tomada por los nazis.

"Estuve en Lyon de cónsul entre 2019 y 2024. Nada más llegar, empecé a recibir invitaciones de asociaciones de memora de toda la demarcación, para asistir a actos en pueblos perdidos, en los que se homenajeaban a personas que combatieron en los maquis locales. Y vi que había muchos españoles, que no era un fenómeno aislado". Medio millón de españoles huyeron a Francia en dos semanas, la última de enero y la primera de febrero de 1939. Unos 300.000 regresaron tras pasar un tiempo en campos de concentración, otros se alistaron en la Legión Extranjera, otros acabaron en unas compañías de trabajos forzados, primero en la Francia libre y luego en la ocupada, y terminaron escapando al monte y formando el maquis.

"Muchos maquis en Francia fueron fundados por españoles, porque eran veteranos de la Guerra Civil y tenían el entrenamiento militar del que carecían los jóvenes franceses. Se creó un núcleo de resistentes rurales españoles muy potentes". En 1944 había entre 10.000 y 14.000 guerrilleros españoles en Francia, a los que hay sumar los resistentes urbanos, que provenían de la emigración, no del exilio, después de que Francia se hubiera quedado sin mano de obra al final de la Primera Guerra Mundial.

Cuenta el autor que en el momento de la liberación de París participaron 4.000 resistentes españoles, y relató la historia de un sevillano que protagonizó el asalto al hotel Meurice, donde se había atrincherado un general alemán. Nadie había podido hacerlo hasta ahora y tres españoles lo lograron. El general sólo pidió rendirse ante un oficial. O la emboscada de la Madeleine, cerca de Nimes, donde 38 miembros de la Resistencia francesa (34 de ellos españoles) que frenaron el avance de una columna nazi hacia Normandía, con ataques simultáneos que hicieron pensar a los alemanes que estaban ante un ejército numeroso de miles de hombres.

Pero si hay un sevillano con una historia digna de novela, o de película, es Miguel Buiza Fernández-Palacios, "absolutamente desconocido en Sevilla". Fue un marino de guerra que se mantuvo fiel a la República, que fue nombrado jefe de la flota republicana. Emplazó a su mujer en Barcelona y fue a por ella, pero justo cuando subía las escaleras del bloque, ella pensó que eran las tropas de Franco y se suicidó. Buiza descubrió el cadáver todavía caliente. Luego se alistó en la Legión Extranjera francesa, con un seudónimo participó en el traslado de judíos a Palestina y terminó viviendo durante muchos años en Orán, trabajando como contable de un hotel, hasta que en 1962 tuvo que salir por la independencia de Argelia y murió al año siguiente en una residencia de la Marina francesa cerca de Toulon. "Estoy tratando con un familiar de este hombre para ver de qué forma el Ayuntamiento puede colocarle algún tipo de reconocimiento en su casa de Sevilla, que estaba en la calle Antonia Díaz".

El hermano de Miguel Buiza, José, era falangista y dirigió el Puerto de Sevilla. Era la persona a la que Miguel tenía dicho que debían avisar si moría. "Dos hermanos que se querían, aunque no se volvieron a ver después de la Guerra". López-Herrera cree en el poder de las historias, siempre emocionantes, para rebajar la tensión política y la polaridad que actualmente existe en España. "No hay una memoria común de la Guerra Civil. Las historias nos unen y las opiniones nos dividen. ¿Por qué no nos contamos historias, que son todas emocionantes, y dejamos de arrojarnos las opiniones a la cara?".

La novela que este miércoles presentó en Sevilla cuenta precisamente una doble historia. Por una lado, la de un exiliado anarquista que hizo la Guerra Civil y acabó en Francia. Por otro, la de un chico de Murcia que llega al país vecino en los años ochenta y va descubriendo lo que ocurrió con los exiliados. Esos son los puntos de partida de Como un río que cruza, título que hace referencia a un poema del propio autor escrito en el décimo aniversario de la muerte de su primo hermano. 

Fuente: Diario de Sevilla  

jueves, 19 de febrero de 2026

"EL 40º ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE", DE ANDRÉ BRETON, EN EL 130 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL FUNDADOR DEL MOVIMIENTO SURREALISTA

 

Mensaje al mitin organizado por la sección francesa de la IV Internacional

El 40º aniversario de la revolución de Octubre (1957)

Contra viento y marea, soy de los que vuelven a encontrar todavía, en el recuerdo de la Revolución de Octubre, una buena parte de este impulso incondicional que me llevó hacia ella cuando era joven y que implicaba el don total de sí mismo. Para mí, nada de lo que pasó desde entonces ha prevalecido completamente sobre este movimiento del espíritu y del corazón. Las monstruosas inequidades inherentes a la estructura capitalista no están allí para escandalizarnos menos hoy de lo que lo hacían ayer, tampoco hemos dejado de desear (dicho de otro modo, de exigirnos a nosotros mismos) que se dé un fin a estas. Para esto, no dudamos más de que sea necesario pasar por medios REVOLUCIONARIOS. Las jornadas de Octubre, en su tiempo, nos aparecían y nos aparecen todavía como la resultante ineluctable de estos medios. Nada puede hacer que ellas no hayan marcado el PUNTO DE IMPACTO en el pasaje del plano de las aspiraciones al de la ejecución concreta. Con respecto a esto, nada puede hacer que ellas no sigan siendo ejemplares y que vuelva a caer en la exaltación que ellas traen.

Esto, SIN PERJUICIO DE LO QUE OCURRIÓ DESPUÉS, lo que importa es que la reconozcamos siempre. En lo más negro de la decepción, del escarnio y la amargura (como en el momento de los Juicios de Moscú[**] o del aplastamiento de la insurrección de Budapest) es necesario que podamos tomar fuerza y esperanza en lo que las jornadas de Octubre conservan siempre de electrizante: la toma de conciencia de su poder de las masa oprimidas y de la posibilidad para ellas de ejercer EFECTIVAMENTE ese poder, la "facilidad" (la expresión es, creo, de Lenin) con la que los viejos marcos se desmoronan. Por mi parte, siempre he mirado como un talismán esta fotografía que muchos otros habrían querido hacer desaparecer, y que los periódicos reproducen en la actual conmemoración, que muestra a Lenin inclinado sobre su inmenso auditorio en una tribuna, a cuyos pies se erige, con el uniforme del Ejército Rojo, como asumiendo por él solo la GUARDIA DE HONOR, León Trotsky. Y es esta misma mirada, la de León Trotsky, la que encuentro fija en mí en el transcurso de nuestros habituales encuentros hace veinte años en México. A él solo bastaría ordenarme desde entonces para guardar toda fidelidad a una CAUSA, la más sagrada de todas, la de la emancipación del hombre, y esto más allá de las vicisitudes que ésta pueda conocer, y en lo que la ha concernido, los peores sinsabores y negativas humanos. A semejante mirada, y la luz que se levanta, nada alcanzará a extinguirla, así como Termidor[***] no pudo alterar los rasgos de Saint Just. Que ésta sea la que nos escudriñe y nos sostenga esta tarde, en una perspectiva en la que la Revolución de Octubre abriga en nosotros el mismo ardor inflexible que la Revolución Española[****], la Revolución Húngara[*****] y la lucha del pueblo argelino por su liberación.


[*] [1] Breton, André (1896-1966): pintor surrealista que fue primero militante del partido comunista francés, y luego adhirió en 1937 a las ideas de Trotsky. Fue coautor del Manifiesto por un arte revolucionario independiente junto con León Trotsky.

[**] Juicios de Moscú: fueron una serie de procesos iniciados por Stalin y sus seguidores para erradicar toda oposición en la Unión Soviética, especialmente contra quienes defendían la teoría de la revolución permanente desarrollada por León Trotsky. Tuvieron lugar en agosto de 1936, en enero de 1937 y en marzo de 1938. Muchos de los mejores dirigentes de la Revolución Rusa fueron asesinados por esta causa. En 1937, una Comisión Internacional de Investigación imparcial, dirigida por el filósofo americano John Dewey, investigó las acusaciones que el Kremlin lanzaba contra León Trotsky y su hijo. Después de un análisis exhaustivo de las pruebas presentadas, la Comisión llegó a la conclusión de que los juicios de Moscú eran un montaje y que Trotsky y Sedov no eran culpables de 18 acusaciones concretas presentadas por el fiscal. En 1956, en la sesión secreta del 20º Congreso del PCUS, Kruschev reconoció que los juicios eran un montaje y que los fusilados eran inocentes de los crímenes que se les imputaban.

[***] Termidor: se utiliza en analogía con el golpe que durante la Revolución Francesa derribó en 1794 al Comité de Salvación Pública que encabezaba Robespierre iniciando un período de reacción.

[****] Heroica gesta revolucionaria del proletariado del Estado Español, que se desarrolló entre 1931 y 1936 como antesala de la Segunda Guerra Mundial.

[*****] Proceso revolucionario desarrollado en Hungría en 1956 que fue duramente reprimido por el stalinismo. Se conoce también como Revolución de los Consejos Obreros. En este proceso, los obreros con la colaboración de los estudiantes e intelectuales, organizaron consejos obreros para liberarse no sólo de la opresión nacional que les imponía la burocracia soviética y una mayor democracia en las decisiones políticas sino para volver a poner la economía al servicio de una verdadera planificación socialista.

Extraído de la versión publicada en Cahiers d'Études marxistas, Jeunesses communistes révolutionnaires, Nº 3, febrero de 1992.

Fuente: Marxists Internet Archive.

 

lunes, 9 de febrero de 2026

SEIX BARRAL PUBLICA "EL NOMBRE EN EL MURO", NOVELA CONTRA EL FASCISMO DE HERVÉ LE TELLIER

El nombre en el muro
Hervé Le Tellier
Traducción: Martín Sánchez, Pablo
Editorial: Seix Barral
Páginas: 187
Año: 202
PVP: 19.90 €

Un homenaje a los héroes invisibles. Una reflexión sobre la memoria histórica. Una novela contra el fascismo.

‘El nombre en el muro’ es una novela magníficamente documentada a caballo entre el relato periodístico y el autobiográfico con la que Hervé Le Tellier da voz a los ideales por los que André Chaix, un joven de la Resistencia francesa, luchó y murió por su país durante la Segunda Guerra Mundial. Una lectura fascinante y enriquecedora, una novela importante y necesaria que resuena con fuerza en el presente, de la mano de uno de los autores imprescindibles de las letras francesas actuales. 

Yo no fui amigo de André Chaix, ¿y acaso podría haberlo sido, cuando no nos une casi nada?

Solo un nombre en el muro.

Chaix fue un resistente, un maquis, un joven con una vida tan breve como la de tantos otros.

Yo no sabía nada de él. Pregunté a la gente, recopilé fragmentos de una memoria colectiva, me hice una idea de quién había sido. Durante mis investigaciones, descubrí muchas cosas por casualidad, casi de milagro, y enseguida supe que quería contar su historia. Seguramente, todas las vidas tienen algo de novela. Pero algunas más que otras.

Han pasado ochenta años desde su muerte. Aunque viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del rechazo del otro hasta su aniquilación. Este libro da voz a los ideales por los que André Chaix murió y se cuestiona nuestra naturaleza profunda, ese deseo de pertenecer a algo más grande que nosotros, que conduce a lo mejor y a lo peor.

Hervé Le Tellier

sábado, 10 de enero de 2026

"LE PONT DU JOUR", PELÍCULA DE LOUIS DAQUIN

Título: Le point du jour 
Reparto: Jean Desailly,  René Lefèvre, Jean-Pierre Grenier, Michel Piccoli
Realización: Louis Daquin
País: Francia
Año; 1949
Duración: 100 mimutos
Sinopsis: En el norte de Francia, tras la Segunda Guerra Mundial, una comunidad minera lucha por mantener la esperanza en un contexto social marcado por la dureza y la precariedad. Con una mirada realista, Louis Daquin rinde homenaje a los mineros y presenta el primer gran papel en el cine de Michel Piccoli. 

Louis Daquin (1908–1980), inicialmente asistente de Grémillon, dirigió sus primeros largometrajes, * Le Voyageur de la Toussaint * y * Premier de Cordée *, durante la Ocupación . Activo en la Resistencia, sirvió como Secretario General del Comité de Liberación del Cine Francés, y más tarde se convirtió en Secretario General del Sindicato de Técnicos Cinematográficos después de la Liberación. Participó en la creación de la Cooperativa de Cine Francés, que produjo notablemente * La Bataille du Rail * de René Clément. Simultáneamente, dirigió varias películas con fuertes temas sociales y activistas, incluyendo * Le Point du Jour *. También produjo * La Grande lutte des mineurs *, un documental prohibido por la censura, que documentó las huelgas de 1947 y 1948. Su adaptación de 1955 de * Bel-Ami * de Maupassant sufrió numerosas revisiones antes de su estreno en 1957.

El 25 de agosto de 1948, Nord-Éclair tituló: «Cuando los mineros hacen películas. En Liévin, donde Louis Daquin rueda Le Point du Jour». Una de las características esenciales de esta película es, sin duda, su ambientación real, con mineros de verdad. Le Point du Jour era un proyecto que Louis Daquin llevaba desarrollando desde 1946. A finales de ese año, su productor, Paul Shapira, aceptó la idea de la película y recibió la opinión favorable de las compañías mineras de carbón de las cuencas del Norte y del Paso de Calais.

La película cuenta la historia de un joven que no quiere trabajar en la mina, pero descubre su pasión por su trabajo, junto con un joven ingeniero parisino (Jean Desailly) que desea colaborar estrechamente con los mineros. El representante sindical los guía en este descubrimiento. También es la historia de Marie (Loleh Bellon), una joven clasificadora de carbón enamorada de Georges (Michel Piccoli). Marie ya no quiere casarse con él al descubrir que no piensa dejarla trabajar después de la boda.

El proyecto pasó por varias etapas de escritura, comenzando con un cambio de guionista. Roger Vaillant, autor de la primera versión, abandonó el proyecto y fue reemplazado por Vladimir Pozner, quien trabajaría en versiones posteriores. Se iniciaron entonces negociaciones con la administración de las minas de carbón, quienes, tras las huelgas de 1947, se mostraron mucho menos entusiasmados con el proyecto. Prueba de los desacuerdos entre la productora y la administración fue el acuerdo alcanzado el 25 de mayo de 1948. Se realizaron sesenta y cinco cortes, restricciones y modificaciones al guion. Se pueden identificar tres líneas principales de razonamiento en esta censura ejercida por el departamento de comunicación de las minas de carbón.

En primer lugar, un personaje, el viejo ingeniero que representaba la era prenacionalista, sufrió numerosos cambios menores para hacerlo menos autoritario. En las notas de lectura, la dirección de la compañía minera de carbón se preguntó: "¿Por qué persistir en comparar la vida en la mina con la vida militar?". A continuación, la película debía ser coherente con la propaganda de la época: se minimizó el nivel de silicosis y se evitó mencionar las multas. Y cuando Louis Daquin describió el crujido de la mina en su guion, se puede ver la anotación "contrapropaganda" en el margen. Pero los cambios más significativos afectaron a la historia de la mina, y en particular a la representación que Louis Daquin pretendía del desastre de Courrières: se eliminó la fecha de la narración, se redujo el número de víctimas de 1100 a "más de 300" y se cambió el nombre del pozo.

La película se estrenó en París a finales de diciembre de 1948. Pero los habitantes de la región minera tuvieron que esperar hasta diciembre de 1949 para verla. Este retraso es sorprendente, dado que Louis Daquin había prometido un gran estreno en Lens. Las razones de este retraso no están claras, pero se pueden plantear varias hipótesis. La producción de la película tuvo lugar entre dos períodos de intenso malestar social: las huelgas de 1947 y 1948. Sabemos que Daquin había filmado las huelgas de 1947. Esta película de un director comunista ciertamente no tuvo una buena acogida. Además, ¿qué pensar del mensaje de la película, que aboga por la reconciliación entre trabajadores e ingenieros? Después de semanas de amargo conflicto, debió parecer bastante anacrónico y da testimonio de la compleja relación entre la historia de una región y la historia del cine.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

martes, 2 de diciembre de 2025

CARTA DE ENGELS SOBRE BALZAC Y EL REALISMO EN LITERATURA, EN EL 205 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL FILÓSOFO ALEMÁN

 

Londres, comienzos de abril de 1888 (esbozo)

Le agradezco mucho que me haya hecho llegar a través de los señores Vizetelly su City girl [Muchacha de ciudad]. Novela de M. Harkness. La he leído con el mayor de los placeres y con la mayor avidez. Es realmente, como la llama mi amigo Eichhoff, su traductor, una pequeña obra de arte; él agrega algo que será una satisfacción para usted: que a raíz de ello su traducción debe ser casi literal, dado que toda omisión o modificación voluntaria solo podría menoscabar el valor del original.

Lo que a mí más me impresiona de su novela, además de su verdad realista, es el hecho de que en ella se muestra la osadía del auténtico artista. No solo el modo en que usted trata al Ejército de Salvación Organización religiosa-filantrópica que fue fundada en Inglaterra por William Booth en el año 1865. en desmedro de la arrogante clase refinada, que quizás recién se entere a partir de su novela de por qué el Ejército de Salvación tiene tanta influencia sobre las masas populares; sino principalmente el hecho de que convierta en eje de todo el libro de manera simple, sin maquillaje, la vieja, vieja historia de la muchacha proletaria que es seducida por un hombre de la burguesía. La mediocridad se hubiera sentido obligada a ocultar la fábula, vulgar para ella, bajo un montón de enredos y adornos artificiales y sin embargo no hubiera podido escapar al destino de ser sorprendida en esa actitud. Usted sintió que podía darse el lujo de contar una vieja historia, porque estaba en la situación de hacer de ella una nueva historia con solo contarla manteniendo la fidelidad a lo real.

Su Mr. Arthur Grant es una obra maestra.

Si tuviera que criticar algo, es que la novela quizás no es lo suficientemente realista. Realismo significa, en mi opinión, la reproducción fiel de caracteres típicos bajo circunstancias típicas además de la fidelidad al detalle. Pues bien, los caracteres de su novela son suficientemente típicos tal como están descritos, pero las circunstancias que los rodean y que los motivan a actuar quizás no lo sean en igual medida. En City girl la clase trabajadora aparece como una masa pasiva, que es incapaz de arreglárselas y que ni siquiera aspira a hacerlo. Todos los intentos de sacarla de su abúlica miseria vienen de afuera, de arriba. Si bien esta era una descripción acertada en 1800 o en 1810, en los días de Saint-Simon y Robert Owen, no puede presentársela como tal en 1887 a un hombre que tuvo a lo largo de casi 50 años el honor de participar en la mayoría de las luchas del proletariado combativo. La insurrección rebelde de la clase trabajadora contra el ambiente de opresión que la rodea y sus intentos –convulsivos, semiconscientes o conscientes– de recuperar su posición de seres humanos, forman parte de la historia y deben por ello reclamar un lugar en el ámbito del realismo.

Estoy muy lejos de ver una falta en que usted no haya escrito, a fin de ensalzar las concepciones sociales y políticas del autor, una novela que sea franca y directamente socialista –una «novela de tendencia» como la llamamos nosotros, los alemanes–. No me refiero de ningún modo a eso. Cuanto más ocultas permanezcan las opiniones del autor, tanto mejor para la obra de arte. El realismo del que hablo puede manifestarse incluso a pesar de las opiniones del autor. Permítame un ejemplo. Balzac, a quien considero un maestro del realismo mucho más grande que todos los Zolas passés, pressents et à venir [pasados, presentes y futuros], nos da en La comédie humaine [Comedia humana] una historia maravillosamente realista de la «sociedad» francesa al describir casi año tras año, siguiendo la forma de una crónica, las progresivas acometidas de la burguesía en ascenso contra la sociedad noble, la cual se reconstruyó luego de 1815 y restableció, hasta donde pudo, el estándar de la vieille politesse française [la vieja urbanidad francesa]. Describe cómo los últimos restos de esta sociedad que considera ejemplar sucumbieron paulatinamente ante el ataque del vulgar y rico advenedizo o cómo fueron disueltos por este; cómo la grande dame [gran dama], cuya infidelidad conyugal representaba tan solo un método para hacerse valer que se correspondía perfectamente con la manera en que había sido casada, era reemplazada por la esposa burguesa que le ponía los cuernos a su esposo a cambio de dinero o guardarropas; y en torno a esta imagen central agrupa una historia completa de la sociedad francesa, de la cual he aprendido más de lo que he reunido de los todos los historiadores, economistas y estadísticos profesionales de esta época, incluso en los detalles económicos como, por ejemplo, la redistribución de la propiedad mueble e inmueble luego de la revolución. Balzac era, por cierto, políticamente legitimista; su gran obra es una elegía permanente sobre la decadencia inevitable de la buena sociedad; todas sus simpatías están con la clase que está condenada a la decadencia. Pero a pesar de todo esto su sátira nunca es más aguda, su ironía nunca más amarga que cuando pone en movimiento precisamente a esos hombres y mujeres con los cuales simpatiza profundamente: los nobles. Y la única gente de la cual habla con admiración manifiesta son sus más duros enemigos políticos, los héroes republicanos de Cloître Saint-Méry, Se trata del levantamiento del 5 al 6 de junio de 1832 en París, que fue conjurado por el ala izquierda del partido republicano, la «Sociedad para los derechos humanos y de la burguesía». los hombres que en esa época (1830-1836) eran de hecho los representantes de las masas populares. Considero como uno de los más grandes triunfos del realismo y como uno de los rasgos más grandiosos del viejo Balzac, que haya estado tan compelido a actuar contra sus propias simpatías de clase y sus propios prejuicios políticos; que viera la necesidad de la decadencia de sus amados nobles y los representara como hombres que no se merecen ningún destino mejor; y que viera los verdaderos hombres del futuro allí donde solo podían encontrarse en aquel entonces.

Debo admitir en defensa de usted que en ningún lugar del mundo civilizado ofrecen los trabajadores menos resistencia activa, se entregan más pasivamente al destino, están más hébétés [embrutecidos] que en el East End londinense. ¿Y cómo puedo saber si no tuvo muy buenos motivos para conformarse esta vez con una imagen correspondiente al lado pasivo de la vida de la clase trabajadora, mientras que le reservaba al lado activo otra obra?

1 Novela de M. Harkness. 

2 Organización religiosa-filantrópica que fue fundada en Inglaterra por William Booth en el año 1865. 

3 Se trata del levantamiento del 5 al 6 de junio de 1832 en París, que fue conjurado por el ala izquierda del partido republicano, la «Sociedad para los derechos humanos y de la burguesía».    

Fuente: Para la Voz 

martes, 11 de noviembre de 2025

REPORTAJE "SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS ESPAÑOLES" (1972)

 "SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS ESPAÑOLES" (CISE, 1972) 

Reportaje realizado por el Comite d'Information et de Solidarite avec L'Espagne (CISE) en solidaridad con los presos políticos españoles en 1972. Realización colectiva, Jacques Bidou (1972). 

El Comité de información y solidaridad con España, es un organismo creado como agencia de agitación y propaganda por el Partido Comunista de España para impulsar la campaña de solidaridad con la condena a muerte de Julián Grimau en 1963. Estuvo dirigida por el Poeta Marcos Ana, y tuvo su sede en Paris, en el 198 de la rue St. Jacques. Posteriormente tuvo un papel fundamental en las campaña de solidaridad con los sindicalistas de Comisiones Obreras en el proceso 1.001.

domingo, 12 de octubre de 2025

"LOS CONSTRUCTORES", LITOGRAFÍA DEL PINTOR COMUNISTA FERNAND LÉGER

Los Constructores
Fernand Léger (1881 - 1955)
1955
Litografía a color
58,4 x 45,7 cm
Musee National Fernand Leger

Les Constructeurs 1955 es una imagen colorida que muestra a dos hombres sentados en el andamio de un edificio, Léger construye cuidadosamente una imagen definida por estructura e ingravidez, cualidades que caracterizan la construcción de edificio multitornado. De esta serie Léger ha declarado:

"Llevé a Les Constructeurs a la fábrica de Renault, y estaban colgados en las paredes de la cantina. Los tíos entraron a las doce. Miraban las fotos mientras comían. Algunos de ellos se burlaron de ellos, sólo míralos. Esos tipos nunca podrían moverse con las manos así. De hecho, estaban haciendo juicios y comparaciones. Mis fotos les parecían graciosas. No los entendían. Tristemente comiendo mi sopa los escuché. Volví a comer a la cantina ocho días después. El ambiente era diferente. Los tíos ya no se reían, no estaban mirando las pinturas. Sin embargo, bastantes de ellos, mientras comían, miraban rápidamente las fotos antes de volver a excavar en sus platos. Quién sabe si los lienzos los intrigaron o no. Pero cuando me estaba preparando para ir uno de los tipos se me acercó: 'Eres el pintor, no es así? Ya lo verás. Mis compañeros van a notar la diferencia cuando te quites tus cuadros. Cuando estén mirando la pared en blanco delante de ellos, mis compañeros se van a dar cuenta de cómo son sus colores...'Ese el tipo de declaración que da placer".

Creada en 1955, esta litografía de color está firmada a mano por Fernand Léger en tinta en el margen inferior derecho y numerada a partir de la edición de 260 en lápiz en el margen inferior izquierdo.