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jueves, 3 de septiembre de 2026

ESTRENADA EN ESPAÑA LA PELÍCULA "PALESTINA 36"

Palestina 36

Dirección y guion: Annemarie Jacir

Intérpretes: Hiam Abbass, Jeremy Irons, Kamel Al Basha, Liam Cunningham, Yasmine Al Massri, Jalal Altawil, Robert Aramayo

Fotografía: Hélène Louvart, Sarah Blum, Tim Fleming

Música: Ben Frost

2025 / 119 minutos

En los orígenes de la tragedia palestina 

Oportuna, dolorosa e inevitablemente reflexiva, Palestina 36, comprometida apuesta de la cineasta Annemarie Jacir, se adentra en las raíces del conflicto palestino-israelí al abordar el trienio 1936-1939, en el que se produjo el levantamiento de la población palestina contra el dominio británico. Ocho décadas más tarde, la realidad constata que, lejos de resolverse, la situación ha derivado en un genocidio. 

En 1936, Palestina está al borde del colapso. La resistencia árabe frente al implacable dominio colonial británico y su apoyo al sionismo, crece al mismo ritmo que la llegada de refugiados judíos desde Europa.

En ese crispado ambiente, el joven Yusuf se debate entre proteger la vida que conoce o unirse a quienes lo arriesgan todo por la libertad de su pueblo. No es el único cuyas lealtades serán puestas a prueba. Khouloud, una periodista comprometida con su pueblo, a pesar de estar casada con un influyente personaje árabe muy bien relacionado con los ingleses, es testigo de intrigas y heroicidades que cambiarán el rumbo de la región. Son dos de los muchos personajes que, instalados en el epicentro de la tragedia, se ven abocados a tomar decisiones determinantes para el resto de sus vidas.

Seleccionada para los próximos Óscar a la mejor película internacional, su reparto incluye a Jeremy Irons, Robert Aramayo, Liam Cunningham, Yasmine Al Massri, Saleh Bakri, Billy Howle, Karim Anaya y Hiam Abbass, la multipremiada actriz palestina residente en París que, durante la presentación del filme, afirmó: «La fe en la humanidad es lo único que nadie podrá arrebatarme, por mucho que el ser humano sea capaz de ejercer la maldad… Y hoy sabemos quiénes son los despiadados que la ejercen y a los que la historia señalará».

Palestina 36 inició la preproducción en enero de 2023. Como recuerda su directora, se fijaron multitud de localizaciones por todo el país; se cosieron y bordaron trajes y vestidos tradicionales; se recolectó atrezo antiguo de todas partes y se restauró un pueblo entero —incluida la siembra de cultivos ya extintos—, además de reconstruirse antiguos vehículos de guerra y armas británicas. Se trata de la película más ambiciosa del país hasta la fecha.

Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, la producción se suspendió y el equipo tuvo que trasladarse a Jordania. Trece meses después, pudo regresar para completar el rodaje en Palestina. En noviembre de 2024, tras haber tenido que detener y reanudar la producción en cuatro ocasiones debido a la situación, cada vez más tensa, el rodaje pudo concluir. Es el único largometraje filmado en Palestina durante los últimos dos años.

Basándose en los hechos acaecidos, la directora, guionista y productora Annemarie Jacir (Belén, 1974) cumple, al poner en pie Palestina 36, un sueño forjado a lo largo de los años: «Contar la historia de la revuelta de 1936-1939 ha sido un sueño desde hace mucho tiempo, y relatarla a través de los diferentes puntos de vista de un reparto coral surgió de manera natural. El alzamiento de 1936 marca el momento más decisivo de nuestra historia y me interesaba contarlo de una forma íntima, cruda y personal. La estructura del guion sigue el recorrido de los distintos personajes, entretejiéndose como un bordado. Todos ellos están, de algún modo, conectados entre sí. Sus vidas se cruzan, a veces sutilmente. Cada uno se enfrenta a un momento que lo transforma, que lo lleva a un lugar inesperado, y es ahí donde eligen cómo seguir adelante».

Para Palestina 36, Jacir se sumergió en un mar de investigación: «Leí cada libro, cada documento y cada testimonio que cayó en mis manos. Coleccioné imágenes, fotografías, rollos de película e innumerables impresiones. No podía dejar de pensar en la masacre del pueblo de Al Bassa, a tan solo 25 kilómetros de mi casa actual. Mi hogar en esta tierra que nos da y nos quita. Un paisaje que persiste, que sobrevive y que tiene espacio para todos los que lo aman. Por supuesto, la tierra se convertiría en un personaje principal en el bordado del guion. Hacer una película ambientada en el punto álgido de la revolución significa capturar un sentimiento, de la misma forma en que lo hace la poesía».

Actual y viva

La directora recuerda que es una película de época, «pero nunca la concebí como algo del pasado. Siempre ha sido actual, relevante y viva. A veces crítica, nunca nostálgica, siempre en busca… Es una celebración de una rebelión desafiante ante una oposición militar infranqueable: una representación dramática de sus fallos y de su resiliencia. El colonialismo y el imperialismo, con nuestras propias traiciones e incidentes. En 1936 perdimos una parte de nosotros mismos. Es la historia de un pueblo, de una comunidad de personas llena de sueños y deseos. Gente corriente que se encuentra en una época extraordinaria. Es un guiño a la persistencia del ser humano, al deseo de un pueblo de ser libre».

«Hacer esta película ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Cuando comenzó el genocidio, todo se desmoronó. Nuestro pueblo estaba siendo aniquilado y nos encontramos intentando hacer una película sobre un momento oscuro de nuestra historia antes de saber que pasaríamos por uno de los más oscuros que jamás hayamos vivido. Nos hundimos en nuevas profundidades; era una locura. Estábamos rotos». Jacir concluye recordando unas palabras de la poeta gazatí Ne’ma Hasan: «Cuando los caminos estén bloqueados, dibuja un nuevo mapa». Y añade: «Esto se ha convertido en nuestra forma de vida, una lección que aprendimos de nuestros padres y abuelos. Cala en todo lo que hacemos: ir a trabajar, acudir a una cita médica, visitar a la familia o hacer una película».

La revuelta campesina contra el colonialismo de 1936 marcó el inicio del mayor y más prolongado alzamiento contra los treinta años de dominio británico. Se movilizaron palestinos de todas las clases sociales y el sentimiento nacional se extendió por la prensa, las escuelas y los círculos sociales y literarios. Los británicos, desconcertados por la magnitud y la intensidad de la revuelta, tomaron represalias, impusieron la ley marcial en Palestina y desplegaron a más de veinte mil soldados apoyados por la Royal Air Force. Aun así, no lograron controlar por completo a una población de menos de un millón de personas.

Finalmente, la historia constata la derrota local y el desmantelamiento de las estructuras de los rebeldes. Miles de palestinos fueron encarcelados y sus líderes, obligados al exilio. La revuelta supuso el levantamiento anticolonial más amplio y prolongado de todo el Imperio británico.

Cineasta y poeta

Annemarie Jacir (Belén, 1974), cineasta y poeta que vive y trabaja en Palestina, ha escrito, dirigido y producido más de dieciséis películas, estrenadas en festivales como los de Cannes, Berlín, Venecia, Locarno, Róterdam y Toronto. Su corto Like Twenty Impossibles (2003) fue el primer cortometraje árabe de la historia seleccionado en Cannes y rompió barreras al llegar a ser finalista en los Óscar. En 2007 rodó La sal de este mar, el primer largometraje dirigido por una mujer palestina, que ganó en Cannes el Premio de la Crítica y otros catorce galardones internacionales, incluido el de mejor película en Milán. When I Saw You, su segundo largo, logró el premio a la mejor película asiática en la Berlinale, y el tercero, Invitación de boda, obtuvo 36 premios internacionales, incluidos los de Mar del Plata, Dubái y el BFI de Londres.

Con un firme compromiso con la tutoría y la contratación local, Annemarie también ejerce la docencia y promueve activamente el cine independiente en la región. Como fundadora de Philistine Films, colabora como montadora, guionista y productora con otros cineastas. Ha formado parte de los jurados de Cannes, Sundance y Berlín, y es miembro de la Asia Pacific Screen Academy, la AMPAS y la BAFTA.

Fuente: hoyesarte 

VER TRAILER:

sábado, 25 de julio de 2026

"DECLARACIÓN DE GUERRA MUNDIAL: EJÉRCITO ROJO - FPLP", DOCUMENTAL DE MASAO ADACHI Y KÖJI WAKAMATSU (1971)

Título original Sekigun-PFLP: Sekai senso sengen
Año 1971
Duración 69 min.
País Japón 
Dirección Masao Adachi, Kôji Wakamatsu 
Guion Masao Adachi, Kôji Wakamatsu 
Fotografía Masao Adachi, Kôji Wakamatsu 
Sinopsi: Durante su regreso del Festival de Cine de Cannes en 1971, los cineastas Wakamatsu Koji y Adachi Masao visitaron el Líbano para reunirse con la Fracción del Ejército Rojo de Japón y el Frente Popular para la Liberación de Palestina con el fin de rodar un documental que promoviera la resistencia palestina. Concebida como una "declaración de guerra mundial" que nos implica a todos, los directores capturan la banalidad cotidiana del entrenamiento militar y los ejercicios de preparación para una batalla inminente.

“¿Qué es la propaganda?” se cuestiona un militante del Frente Popular para la Liberación de Palestina al comienzo de la película. “La lucha armada es la mejor forma de propaganda” se responde, unos segundos después. Esta reflexión da pie a las ideas revolucionarias de una obra que no es otra cosa que lo que su título promete: una declaración de guerra mundial contra el imperialismo. 

El secuestro de varios aviones realizados en 1970 funciona como punto de partida para unir las causas de dos grupos armados, el propio Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP)  y el Ejército Rojo Japonés (RJA). A través de la forma de un noticiario, el film nos revela que las únicas soluciones que las dos organizaciones contemplan son el llamamiento a las armas y la fraternidad entre las diferentes fuerzas revolucionarias del mundo. En este diario de guerrillas se filtra la teoría del paisaje de Masao Adachi (AKA: Serial Killer), quien, tras dirigirlo, abandona el cine para alistarse en el Ejército Rojo durante 28 años.

Con una metralleta en la mano y La Internacional en la otra, con una voluntad alejada del heroísmo y una perspectiva esperanzadora, el primer punto de nuestro mapa se sitúa en Palestina. Así damos comienzo a nuestro ejercicio de cartografía, que recorrerá distintas insurrecciones armadas alrededor del planeta para dialogar desde el presente con los ideales de estas luchas.

Fuente: Tabakalera

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

miércoles, 24 de junio de 2026

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA "CONDUCIR POR PALESTINA", EN LA CASA ÁRABE DE MADRID

 

El inconfundible zumbido sordo de un dron es el fondo “musical” que envuelve la original exposición en Casa Árabe de la artista multidisciplinar Rehab Nazzal “Conducir por Palestina”

Durante muchos años, esta artista y académica palestino-canadiense ha recorrido todas las carreteras y caminos de Cisjordania. Muchos kilómetros de trayecto que plasma, muy resumido claro está, en un video con dos pantallas, en las que se observan lo que la conductora ve delante del vehículo y también de lo que va dejando atrás por donde transita.

De los millares de fotografías obtenidas, ha escogido 130, todas ellas con una misma temática: las torres de vigilancia desde las que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) vigilan hasta el último palmo de este territorio en el que habitan más de tres millones y medio de palestinos. Territorio ocupado junto con Jerusalén Este durante la Guerra de los Seis Días (1967), y del que un creciente número de fuerzas políticas israelíes exige su plena anexión, reclamación que fundamentan en la antigüedad de su presencia en este territorio, al que siguen refiriéndose por su nombre bíblico: Judea y Samaria.

Las imágenes de las torres de vigilancia constituyen la base de la exposición - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ
Las imágenes de las torres de vigilancia constituyen la base de la exposición - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ

Agrupadas en frisos de varias filas, vistas de lejos, las fotografías podrían ser confundidas con faros, esas torres de luz que previenen a los navegantes de que no se adentren en los ignotos peligros de la costa. Pero, de cerca, su aspecto se asemeja más a las torres de vigilancia de cárceles o campos de internamiento. Incrustadas en las vallas que serpentean por toda Cisjordania, o aisladas detrás de alambradas, su perfil es ciertamente amenazador. Las imágenes no captan soldados o armas, pero el espectador adivina que en la corona de esas torres de hormigón hay cámaras que filman, hombres y mujeres que procesan esas imágenes y ellos mismos u otros soldados prestos a disparar si consideran al objetivo una amenaza.

En una inversión subversiva de los roles de vigilancia, la artista observada se convierte en observadora. Nazzal devuelve así la mirada omnipresente del ejército, recopilando con precisión información esencial a lo largo del camino. Con una destreza audaz levanta a la vez un espejo que refleja las acciones del expansionismo israelí, dejando al descubierto la arquitectura de la vigilancia, las barreras a la libertad de movimiento y la devastación que ambas generan.

De cerca, las torres muestran su silueta amenazante - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ
De cerca, las torres muestran su silueta amenazante - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ

La realidad es que, para la mayoría de los palestinos, la libertad de movimiento está severamente restringida. Recorrer su propio territorio implica atravesar controles, barreras y múltiples formas de vigilancia. En ese contexto, para la autora el desplazamiento se convierte no solo en una experiencia cotidiana de la ocupación sino también en un acto de resistencia. Rehab Nazzal emprendió en 2010 la arriesgada tarea de recorrer conduciendo, la totalidad de la Palestina ocupada. Culminado su trabajo en este mismo 2026, el resultado es este extenso proyecto fotográfico y audiovisual que documenta con rigor y urgencia paisajes, sonidos y realidades rara vez visibles fuera del territorio.

Comisariada por el canadiense Stefan St-Laurent, Conducir por Palestina traza una cartografía de la Palestina contemporánea a través de la mirada de Nazzal. Las carreteras que recorre están marcadas por señales y advertencias que evidencian las condiciones impuestas por la ocupación. Gracias a la perseverancia de la artista, emerge una obra singular, que revela una geografía fragmentada y ofrece un testimonio imprescindible de la vida bajo el control militar israelí.

La artista palestino-canadiense Rehab Nazzal- PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ
La artista palestino-canadiense Rehab Nazzal- PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ

Como artista e investigadora, Rehab Nazzal abarca todos los aspectos del arte audiovisual, cuyo trabajo examina las consecuencias para la población palestina de la ocupación militar, el colonialismo de los asentamientos, la violencia medioambiental y las políticas de control sobre los cuerpos y los territorios. A través de metodologías documentales y de investigación de largo recorrido, Nazzal explora las experiencias cotidianas de las comunidades palestinas bajo ocupación, así como las relaciones entre memoria, paisaje y resistencia. Su obra, que ha sido expuesta en diversos países, forma parte de su compromiso sostenido con la justicia social, los derechos humanos y la producción de conocimiento desde perspectivas críticas.

La exposición, que estará en el Sala de Columnas de Casa Árabe hasta mediados de octubre, ha sido posible por la colaboración del Canada Council for the Arts, la galería Saw Centre de Ottawa y la Embajada de Canadá en Madrid. De tal colaboración se felicitó en la inauguración el director general de Casa Árabe, Miguel Moro Aguilar, así como de que también haya sido posible gracias a que la muestra también ha sido incluida en la conferencia anual de la Asociación Internacional de Estudios de Oriente Medio, que se celebra en la Universidad Carlos III.

Otras de las imágenes que reflejan la dureza de la vida en Palestina - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ
Otras de las imágenes que reflejan la dureza de la vida en Palestina - PHOTO/PEDRO GONZÁLEZ

La inauguración contó con la presencia de los embajadores de Egipto, Siria, Sudán, Jordania, Túnez y de la propia Palestina. Este último, Husni Abdel Wahed, agradeció a Casa Árabe “albergar una exposición que ayuda a que no se olvide la tragedia del pueblo palestino, en un momento en que la humanidad sufre guerras en numerosos frentes y afronta retos políticos, económicos y sociales de una descomunal envergadura”. 

Fuente: Atalajayar

Hasta el 18 de octubre de 2026

De lunes a domingo, de 10:00 a 20:00 hora

martes, 3 de febrero de 2026

EDHASA PUBLICA "VIVA PALESTINA", ÚLTIMA NOVELA DE ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA

Viva Palestina 
Alberto Vázquez-Figueroa 
PRECIO: 18.00 € 
Editorial Edhasa
ISBN:9788435064750
Año: 2025

Ariel, Samantha y Lydia son israelitas. Tal vez por fe y tradición, pero sobre todo por humanidad, aborrecen lo que consideran un salvaje genocidio: la masacre de palestinos en la Franja de Gaza. La razón del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es supuestamente la reacción a un ataque previo, pero su verdadera intención es crear un nuevo canal que conecte el mar Rojo con el Mediterráneo: el canal de Ben Gurion. Pronto a ellas tres se unirán Diana, una millonaria griega; Salvatore, un desconcertado campesino italiano, y una conocida modelo de origen palestino, Naima.

La desigual contienda entre palestinos e israelíes no sólo continúa, sino que se recrudece cada día, a cada página. El mundo es testigo de la matanza, de los crímenes de guerra. Y nadie puede permitirse fracasar. Así, mientras los militares israelíes hacen suyo el lema de que «el mejor enemigo es el que nunca ha nacido», este singular grupo de audaces justicieros jurarán no permitirlo.

FRAGMENTO DE LAS PRIMERAS PÁGINAS: 

Samantha Nohan era judía, de madre judía y de abuela ju día. Tenía tantos antepasados judíos que sería necesario remontarse a cincuenta generaciones con el fin de encontrar en sus venas una sola gota de sangre que no fuera judía.

Se había criado como niña judía, había crecido como niña judía y había estudiado como adolescente judía. Pero el día que comprendió que estaba a punto de cumplir diecisiete años, lo que significaba que la obligarían a incorporarse al ejército, decidió que hasta allí había llegado como judía. No estaba dispuesta a matar por unas creencias religiosas sobre las que alimentaba excesivas dudas.

El tiempo corría, y nadie ponía fin a los crímenes en la Franja de Gaza. La posición de Estados Unidos constituía un obstáculo para la paz, así como un cheque en blanco para Israel. Mientras tanto, dos millones de personas sufrían por falta de alimentos, ataques indiscriminados, enfermedades, desplazamientos forzosos, matanzas y el bloqueo de las ayudas humanitarias.

Las dudas de Samantha llegaron a su punto álgido el día en que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también conocido como «el Orejudo» o «el nieto de Herodes», afirmó: «Si los medios de comunicación se muestran objetivos, están sirviendo a los enemigos de Israel; y si dan dos versiones diferentes también están sirviendo a los enemigos de Israel. Porque la única verdad es la que proclama el ejército israelí, y todo aquel que no esté de acuerdo debe ser considerado terrorista».

Una declaración propia de un dirigente fascista, teniendo en cuenta que la mayoría de los periodistas extranjeros tenían prohibida la entrada en Gaza.

Al parecer, la información sobre lo que allí ocurría debía proceder exclusivamente del Gobierno israelí y, por tanto, aceptarse como si fuera la ley de Dios.

Llegó a la conclusión de que quien asegura que únicamente él tiene derecho a decidir es un tirano. Pero cuan do, a la hora de la cena, tuvo la pésima ocurrencia de dar su opinión al respecto, tanto sus padres como sus hermanos la acusaron de cobarde, traidora e incluso terrorista.

Fue la primera vez que se enfrentó al más paranoico de los planteamientos fundamentalistas: «Si no estás conmigo, estás contra mí».

Aquello chocaba con su modo de ser y de pensar. Quien vive en un entorno que no le permite expresar lo que siente pasa a ser un reo condenado a una cadena perpetua. Una pena que debe cumplir en el estrecho marco de su conciencia.

Para Samantha Nohan la libertad no se limitaba a pasear por la calle sin miedo a que la violaran. También se extendía al hecho de poder hablar sin que la insultaran.

Lo peor de tan nefasta velada fue que no permaneció en los lógicos límites de una simple tertulia familiar. La me nor de sus hermanas, que por lo visto se sentía más judía que hermana, apenas tardó una hora en hacer público el incidente. En tan sólo sesenta minutos, Samantha pasó de ser una buena creyente a una «aspirante a terrorista».

Cuando al día siguiente la fachada y la puerta aparecieron cubiertas de insultos y frases con la palabra «puta», recogió los discos duros de su ordenador y el de su padre, así como el poco dinero que había en la casa, y bajó al puerto. Allí pasó largo rato observando las idas y venidas de los soldados que vigilaban la carga y descarga de los barcos.

Tardó casi dos horas, pero al fin pudo aprovechar la distracción provocada por el cambio de guardia. Cargó con un saco de patatas y, tras trepar hasta la cubierta del Siracusa, descendió a lo más profundo de sus bodegas y se ocultó bajo una lona que hedía a perros muertos.

A las tres horas, el barco abandonaba el puerto, y una hora más tarde después vomitaba cuanto había comido.

A la mañana siguiente, la descubrieron. Le permitieron asearse antes de conducirla al camarote del capitán, que pareció desconcertarse por el insólito hecho de que, por una vez, el polizón de turno no fuera una palestina, sino una judía.

La observó con el ceño fruncido y se rascó repetidamente la nariz, como si con ello estuviera intentando aclararse las ideas, hasta que decidió inquirir en un inglés bastante aceptable:

–¿Eres una espía o una fugitiva?

–Si fuera espía viajaría en primera clase –respondió con evidente descaro–. Y en avión, porque por lo visto el mar no es lo mío.

–En ese caso, supongo que huyes porque no quieres hacer el servicio militar. –Ante el mudo gesto de asentimiento, el capitán continuó–: En tu país desertar es un delito muy grave

–Lo sé.

–Podrían ejecutarte.

–Supongo que sí.


lunes, 10 de noviembre de 2025

SE PUBLICA LA ANTOLOGÍA COLECTIVA "GAZA: POEMAS CONTRA EL GENOCIDIO"

Gaza: poemas contra el genocidio

VV.AA. 

Editorial: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo

2025

ISBN: 9791399040449 

Una treintena de escritores participan en una antología para “romper el silencio y la omisión que se ha hecho sistemáticamente de la identidad cultural palestina”

 Muchas han sido las veces que se ha reflexionado sobre para qué sirve la poesía, un dilema que toma más importancia cuando uno mira a su alrededor: ante el genocidio que Israel comete en Gaza, ¿qué pueden hacer los versos? ¿Cuán relevantes son las palabras ante las balas y la destrucción? Son preguntas a las que intentan dar respuesta los poetas palestinos que, incluso en medio de la devastación, reivindican la necesidad de contar, de dejar registro y de nombrar el dolor a través del arte. Así lo constata la escritora Mona Almsaddar (Gaza, 1995) a elDiario.es: “Sabemos que un poema no va a hacer que no haya este genocidio ni que sigamos sufriendo esta injusticia, pero es una forma de expresar lo que sentimos”.

Con el fin de hacer llegar la voz gazatí al resto del planeta, Almsaddar ha sido una de las encargadas fundamentales de dar vida al libro Gaza. Poemas contra el genocidio (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), una antología que reúne a una treintena de poetas que reflejan la lucha, el sufrimiento y la esperanza de quienes sufren el genocidio. Se trata de una obra que en España traduce Ignacio Gutiérrez de Terán, experto en Estudios Árabes e Islámicos, y que se ha presentado a través de recitales en la madrileña Casa Árabe. “Nuestra poesía es un grito que sale de debajo de los escombros a lo que ha sido convertido Gaza”, explica Mona Almsaddar, que ha servido de intermediaria con los participantes del poemario.

Entre los autores, además de Almsaddar, también se encuentra Fatena Al Ghorra (1974), referente en el feminismo palestino. Regresó a Gaza a visitar a su familia el 4 de octubre de 2023, tras quince años de estancia en Bruselas como refugiada, y obtuvo la nacionalidad en el país en 2016. Tras ser desplazada desde la ciudad de Gaza a diversas localidades dentro de la Franja con sus padres, logró salir con ellos rumbo a Bruselas, evacuados por la diplomacia belga. Como periodista de profesión, la artista alerta que “ha habido una intención clara desde el principio de evitar la entrada de periodistas extranjeros, sobre todo occidentales”.

La poeta Mona Almsaddar

“La poesía sirve para hablar de estos asuntos y, sobre todo, para desenmascarar el objetivo de toda esta política”, señala Fatena Al Ghorra, que indica que en la Franja “no solo te impiden informar, sino que dan una imagen falsa de lo que es la realidad que ellos mismos han contribuido a crear”. “Hacen que, cuando los periodistas entren o se asomen, aunque sea desde el exterior, vean una realidad que no es la de Gaza”, indica a este periódico. Ella lo ejemplifica con la “imagen de que la gente ahora mismo come en Gaza”: “Están dando cosas como alimentos ricos en grasas para que la gente de fuera crea que se está comiendo algo, pero lo que la gente necesita son proteínas, vitaminas, verduras, frutas”.

Uno de los poemas de Fatena Al Ghorra, El narrador, él lo contó, reza lo siguiente: “Escribe con trazos rojos en las piedras menos rugosas para que, quien venga tras de ti, aprenda a leer”. La autora, activista feminista, insiste en el poder generacional de los versos: “Esto es una cadena continua. Yo hablo para quien viene después, porque yo a su vez vine después de alguien que me dejó escrito algo sirviéndome de gran utilidad”. Además, la poeta afirma que, en el genocidio en Gaza, “no hay duda de que es la mujer quien sostiene la resistencia”. “En muchas sociedades se distribuye el papel de que quienes luchan son los hombres y las mujeres están en la retaguardia, pero Gaza ha resistido gracias a las mujeres”, dice.

La poeta Fatena Al Ghorra

“Las mujeres han sido las que han adoptado el papel de sostener los núcleos familiares, de soportar toda la carga, de buscar alimentación, de mantener a la familia y a todos sus congéneres con vida y también de apoyar de todas las formas posibles esa lucha de la resiliencia día a día, de apoyar a la gente que está luchando”, explica Fatena Al Ghorra. La artista alude a todos los prejuicios que hay en torno a las mujeres palestinas, cuando el machismo es una lacra que afecta a todos los países sin excepción. “No todas las culturas son iguales. ¿Por qué hay esa tendencia a ver lo que tiene que hacer el resto en función del prototipo que ha creado Occidente, en concreto una sociedad capitalista?”, cuestiona la poeta.

Por su parte, el también escritor Waddah M. Abujami, originario del campamento de Jan Yunis, reclama la necesidad de la obra después de que la voz palestina haya sido silenciada durante décadas. “Es una manera de romper ese silencio y esa omisión que se ha hecho sistemáticamente de la identidad cultural palestina y de desmitificar la versión sionista tradicional de que los palestinos no tienen una cultura ni tienen un ánimo poético ni un gran espíritu literario”, apunta el autor, defendiendo así “una cultura muy dada a crear cultura a través de las palabras”. “Se ha convertido en un refugio el que aislarse frente a los bombardeos, los desplazamientos y el genocidio”, cuenta a este periódico.

El poeta Waddah M. Abujami

Cuando alguien escucha a los artistas recitar sus poemas, o incluso con la mera lectura de los mismos, se percibe también el deseo de que un futuro mejor es posible, de que no todo está perdido. “La resistencia o la capacidad de hacer frente a todo lo que está pasando no es una cuestión de elección. No tenemos otro remedio”, explica Waddah M. Abujami. “No solo al ciudadano gazatí, pues al propio poeta de Gaza no le queda otra que resistir porque es la única forma de mantenerse con vida. Estamos ante una guerra de exterminio”, destaca. Asimismo, como persona que hace arte, el escritor declara que “cualquier persona, ya sea un artista o no, debería pensar que es lícito posicionarse del lado de esta gente que está sufriendo”.

Recientemente, figuras de gran importancia en la cultura nacional como Rosalía han sido acusadas de no utilizar su plataforma para condenar el genocidio que comete Israel. Waddah M. Abujami indica que, “si uno analiza lo que es la cuestión palestina, se dará cuenta de que hay un pueblo que está sufriendo una persecución y a quien se le está arrebatando su vida, su tierra y su cultura”: “Lo que yo le digo a esta gente, que siendo artistas o creadores se supone que deberían tener un sentimiento humano especial, y que no adopta ninguna postura o que se ponen de perfil, es que lo hacen desde un punto de vista de la cobardía. Están en la zona gris de la realidad”.

La poeta Doha Alkahlout

“Cuando te posicionas a favor de un asunto justo pero que, a la vez, es polémico porque va en contra de la corriente de pensamiento general y, sobre todo, del gran poder, muchas veces no lo haces por falta de convicciones, sino por miedo”, agrega el poeta, “porque piensas que puedes perder tu trabajo, tu público, tu influencia, que no te van a volver a llamar para una exposición, un concierto o un recital, que te van a dejar de publicar...”. “Eso significa que valoras mucho más unos aspectos muy concretos y, al mismo tiempo reducidos, que este gran objetivo que es el de estar con la gente que sufre. Todos somos parte de la misma humanidad”, reivindica Waddah M. Abujami.

Por otro lado, la artista palestina Doha Alkahlout, quien también está presente en el poemario, es profesora de lengua árabe y tiene 28 años. Su familia es originaria de la aldea de Naalia, destruida en las razias de las milicias sionistas en 1948. En su poema La voz de la guerra escribe: “Qué bien se desmorona la memoria, qué bien se llora en las capitales del mundo”. “Comprendo que es muy difícil para alguien que está fuera [de Gaza] comprender todo el dolor, el desgarro y la destrucción que estamos sufriendo”, dice la autora al respecto. “Es imaginable porque ni nosotros mismos en algunos momentos podemos asumir todo esto que estamos padeciendo”, añade.

No obstante, Alkahlout celebra que exista gente que trate de solidarizarse con la situación: “Hay gente que llora de verdad y que siente el padecimiento”. Para ella, la literatura logra mantener vivos los nombres de quienes ya no están o de quienes sufren. “Hay que nombrar a las personas, decir su nombre y su apellido completo. Somos mucho más que los números y la estadística”, sentencia. En alusión a este mismo punto, Waddah M. Abujami celebra el legado del arte: “Cierto es que la poesía no ha parado el genocidio, ni siquiera lo que está ocurriendo hoy en día, porque el genocidio no se ha detenido, pero te hace sentir, como gazatí, que hay alguien a quien le importas y que lee las circunstancias terribles por las que estás pasando”.

Fuente: eldiario.es

miércoles, 22 de octubre de 2025

EDITORIAL DOS CUADRADOS PUBLICA "EL PARTIDO COMUNISTA DE PALESTINA (1919-1948)", DE MUSA BUDEIRI, DESCARGABLE EN PDF

"EL PARTIDO COMUNISTA DE PALESTINA (1919-1948)", DE MUSA BUDEIRI

Palestina, centro mundial de atención en la actualidad debido al genocidio en curso ejecutado por el Estado sionista en Gaza, la reanudación de la lucha armada del pueblo palestino desde el 7 de octubre de 2023 y los crecientes preparativos para una guerra imperialista a nivel global, es hoy escenario de una de las luchas de descolonización más antiguas que existen. En este contexto, la lucha nacional palestina se entrelaza directamente con una lucha de carácter social, por la disputa de la tierra y su propiedad, así como por la eliminación del yugo impuesto por el Estado sionista. Dado también el evidente rol desempeñado por la burguesía palestina en la opresión sionista sobre las masas palestinas, se pone de manifiesto con total claridad que la revolución socialista y la liberación del yugo nacional son aquí inseparables. Es especialmente este último punto lo que nos ha llevado a traducir y rescatar esta obra para mostrar la lucha conjunta internacionalista llevada a cabo por árabes y judíos en el camino de su emancipación.

En un período donde la clase proletaria ya está de facto dividida por dicho conflicto debido a su no resolución vía democrática (derecho de autodeterminación), el libro recorre las luchas y contradicciones entre las posiciones internacionalistas y nacionalistas; la interacción entre proletarios judíos y árabes trabajando dentro de un mismo partido y en la Comintern; el papel de la III Internacional desde su fundación hasta su disolución (y los problemas aparejados) con el Partido Comunista de Palestina y; finalmente, la escisión e implosión interna del mismo previamente a la partición. Como dolorosamente recuerda la historia pasada y presente el único antídoto posible para reducir a la mínima expresión el problema nacional, que ciega a los obreros, es la democracia consecuente para forjar la unidad real, libre del proletariado, y para desactivar también el nacionalismo de la burguesía de la nación oprimida; así como para apartar todo lo que impide la guerra entre explotados y explotadores. De lo contrario, lo que queda es la vía reaccionaria que tiene la burguesía de resolver la cuestión nacional: la asimilación o el exterminio.

DESCARGAR "EL PARTIDO COMUNISTA DE PALESTINA (1919-1948)" : https://doscuadrados.es/pdf/El%20Partido%20Comunista%20de%20Palestina%20(1919-1948).pdf

miércoles, 15 de octubre de 2025

COMUNICADO DEL FPLP TRAS LA LIBERACIÓN DE LOS PRESOS PALESTINOS

 

El Frente Popular felicita a nuestro pueblo, al Movimiento de Prisioneros y a sus familias por la liberación de un grupo de presos de las cárceles de la ocupación.

  • El Frente Popular para la Liberación de Palestina extiende sus más cálidas felicitaciones a las masas de nuestro pueblo palestino en lucha, al Movimiento de Prisioneros y a las familias de los heroicos presos con motivo de la liberación de un nuevo grupo de luchadores por la libertad de las cárceles de la ocupación, entre ellos varios líderes del Frente y del Movimiento de Prisioneros, encabezados por el miembro del Buró Político del Frente, el camarada líder Kamil Abu Hanish, y los camaradas líderes Nader Sadaqa, Hashim Kaabi, Habes Bayoud, Hikmat Abdul Jalil, Ahmad Al-Arda, Nabil Abu Khdeir, Al-Mahdi Ramadan, Ibrahim Alqam, Ibrahim Masaad y Bassem Al-Khandaqji.
  • El Frente también envía saludos y orgullo a las masas de nuestro pueblo firme en la Franja de Gaza, que recibieron con alegría y orgullo a cientos de sus hijos, los presos liberados de las cárceles de la ocupación nazi, tras largos meses de sufrimiento, abuso y tortura.
  • Aunque la alegría permanece incompleta mientras miles de presos y presas sigan tras las rejas, la confianza en la resistencia y su capacidad para lograr la liberación completa sigue siendo grande e inquebrantable.
  • Este gran logro nacional es fruto de la firmeza de nuestro pueblo y su valiente resistencia, y de los sacrificios de Gaza, que ofreció todo lo precioso y valioso por la libertad de los heroicos hijos e hijas de nuestro pueblo.
  • El Frente afirma que la liberación de todos los presos es un pacto irreversible, y que él, junto con todas las fuerzas de resistencia, no escatimará esfuerzos ni medios hasta que el último preso y presa logre la libertad, entre ellos el Secretario General del Frente, el camarada líder Ahmad Sa’adat, y sus camaradas, los líderes del Movimiento de Prisioneros y quienes cumplen largas condenas.
  • El Frente subraya que la cuestión de los presos seguirá en la vanguardia de las prioridades de la lucha nacional y estará en la agenda de la resistencia, ya que es un asunto político, nacional y humanitario que toca el núcleo del conflicto con la ocupación. Llama a su internacionalización y a exponer los crímenes de la ocupación contra los presos ante los derechos humanos y las instituciones internacionales, y a continuar la presión popular y oficial hasta lograr su completa libertad y el reconocimiento internacional de sus derechos.
  • Renovamos nuestro pacto de que la lucha continuará en todos los niveles combativos, políticos, populares y de campo hasta lograr la libertad completa de nuestros presos, la liberación integral de nuestra tierra y el retorno digno de nuestro pueblo a sus hogares.

Gloria a los presos y gloria a la resistencia… La libertad está inevitablemente llegando.

Frente Popular para la Liberación de Palestina
Departamento Central de Información
14 de octubre de 2025

 

viernes, 26 de septiembre de 2025

COMUNICADO DEL FPLP SOBRE EL RECONOCIMIENTO DEL ESTADO DE PALESTINA POR VARIOS PAÍSES OCCIDENTALES

 

El ritmo acelerado del reconocimiento del Estado de Palestina por parte de varios países occidentales es fruto de la constancia y los enormes sacrificios de nuestro pueblo, y el resultado de haber desenmascarado la imagen de la ocupación y sus crímenes de guerra genocidas ante el mundo entero.

Este paso simbólico debe traducirse en medidas prácticas que le den verdadero sentido, especialmente en un momento en que la ocupación sigue desplegando sus planes coloniales, incluyendo la expansión de los asentamientos, la judaización y el socavamiento sistemático de todos los componentes de un Estado palestino. Incumple las resoluciones de la legalidad internacional, e intensifica y expande su guerra de exterminio destinada a eliminar a nuestro pueblo de su tierra.

Estos pasos deben traducirse en un cambio real de política, mediante un esfuerzo integral para detener de forma inmediata la guerra de exterminio que se libra contra nuestro pueblo en Gaza y Cisjordania, afrontar la complicidad de EE. UU. en los crímenes sionistas, boicotear y castigar a la ocupación, y obligarla a retirarse, hechos imprescindibles para el establecimiento de un Estado palestino y el retorno de los refugiados a sus hogares.

Estos reconocimientos no eximen a ninguno de los gobiernos coloniales de su responsabilidad por su continua complicidad con la ocupación sionista, su vergonzosa implicación en el apoyo militar a la ocupación —aún más con la actual guerra de exterminio—, y su suministro de armas y encubrimiento político de sus crímenes continuados.

El Reino Unido, en particular, tiene un largo camino por recorrer, con medidas y pasos concretos para expiar su grave crimen de implantar la entidad sionista en nuestra tierra palestina ocupada.

Saludamos la firmeza de nuestro pueblo, que está imponiendo estas transformaciones, y celebramos el amplio movimiento internacional de solidaridad con Palestina. El reconocimiento integral del Estado de Palestina requiere traducirse en transformaciones serias en las políticas de esos estados. Esto exige apoyar la lucha de nuestro pueblo contra el genocidio y la ocupación, abriendo el camino para la expulsión de esta entidad colonial de nuestra patria ocupada, desmantelando el sistema genocida y haciendo responsables a sus líderes y partidarios.

22 de septiembre de 2025

Frente Popular para la Liberación de Palestina

Fuente: kaos en la red 

martes, 23 de septiembre de 2025

EL MUSEO THYSSEN INAUGURA LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA "GAZA A TRAVÉS DE SUS OJOS"

 

Gaza a través de sus ojos

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina (UNRWA) y el Departamento de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO)  presentan Gaza a través de sus ojos, una exposición que reúne veintisiete fotografías tomadas por fotoperiodistas que, desde octubre de 2023, documentan la vida en la franja bajo el asedio. 

Durante casi dos años, la franja de Gaza, un área de solo 365 kilómetros cuadrados, ha sido devastada. Hogar de más de 2,1 millones de personas, este enclave sitiado ha soportado bombardeos casi constantes, desplazamientos forzados, destrucción y el colapso de los servicios básicos. Las familias se enfrentan al miedo, el hambre, la deshidratación y la pérdida, sin apenas acceso a alimentos, agua potable, medicinas y refugio. 

La destrucción de Gaza es apocalíptica. Barrios y ciudades enteras han sido arrasados. Las operaciones militares israelíes han golpeado de manera generalizada edificios civiles, incluidos hogares, hospitales, escuelas e instalaciones de Naciones Unidas. Todos ellos están protegidos por el derecho internacional humanitario. También lo están los trabajadores humanitarios, cuya labor es fundamental para proporcionar ayuda vital a la población civil durante las crisis. Más de 360 miembros del equipo de UNRWA han sido asesinados en Gaza, algunos de ellos mientras desempeñaban su trabajo. Muchos fueron asesinados junto con sus familiares: familias enteras han sido aniquiladas. 

La Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina (UNRWA) ha estado al servicio del pueblo de Gaza durante décadas, proporcionando educación, atención médica, protección, formación profesional, apoyo psicosocial y ayuda humanitaria. Desde octubre de 2023, UNRWA ha centrado su labor en responder a la emergencia: las escuelas se han convertido en refugios y más de 12.000 trabajadores y trabajadoras —muchos de ellos también desplazados— continúan ofreciendo asistencia vital. El apoyo de la Unión Europea y de su ciudadanía ha sido fundamental: facilitando agua, saneamiento e higiene; ayuda psicológica y actividades educativas para la infancia; logística, almacenamiento de suministros humanitarios o artículos esenciales de refugio para familias desplazadas; y colaborando con fotoperiodistas para documentar la situación. 

Mientras tanto, las autoridades israelíes siguen prohibiendo la entrada de medios internacionales en Gaza, y más de 200 periodistas palestinos han sido asesinados. A pesar de ello, y a menudo asumiendo un gran riesgo personal, los fotoperiodistas de UNRWA documentan la vida bajo el asedio. Son personas que arriesgan sus vidas para dar testimonio de lo que ocurre en Gaza. Sin embargo, no verán sus nombres en estas fotografías, ya que supondría un riesgo para su seguridad. 

Esta exposición es su mirada. Es la voz de Gaza. Es un llamamiento a no mirar hacia otro lado.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

BANKSY REAPARECE EN LONDRES DESPUÉS DE LA DETENCIÓN DE 900 PROPALESTINOS Y ES CENSURADO

 Banksy reaparece en Londres después de la detención de 900 propalestinos y es censurado

Tan pronto como se conoció la existencia de la obra, las autoridades la cubrieron y pusieron vigilancia. El lunes por la mañana, la pintura fue cubierta con dos paneles negros de plástico, vallas metálicas y dos vigilantes de seguridad. Sin embargo, por la noche ya podía ser visitada. Banksy reivindicó la autoría en las redes sociales. Ahora hacía unos meses que no aparecía ninguna obra suya, desde unas obras en Marsella el pasado 30 de mayo. En agosto de 2024, el artista creó nueve obras de temática animal en Londres, entre ellas el famoso local de policía situado en la City y reconvertido en un tanque de pirañas. Recordemos que Banksy es conocido por reivindicar problemas sociales, políticos y medioambientales mediante su arte de calle en varias partes del mundo. Sus obras son muy cotizadas, llegando a alcanzar decenas de millones de euros a subastas.

Detenidos por el apoyo a Palestine Action

Si fue el lunes cuando apareció la pintura, el fin de semana fue cuando casi 900 personas fueron detenidas por expresar su apoyo a Palestine Action, en una protesta en la capital británica que acabó con altercados violentos. Concretamente, 857 manifestantes fueron arrestados por el apoyo al colectivo que fue ilegalizado en julio, mientras que los 33 restantes fueron detenidos por agredir a agentes y otros delitos de orden público. Muchos de los detenidos llevaban pancartas con el siguiente mensaje: "Me opongo al genocidio, apoyo a Palestine Action".

La policía había advertido que expresar apoyo a una organización proscrita es un delito, según la Ley de terrorismo, y que los infractores serían detenidos. Hasta ahora, más de 138 personas han sido acusadas formalmente por pertenecer o mostrar apoyo al grupo Palestine Action, lo que conlleva penas de hasta catorce años de prisión. Por su parte, el Ministerio del Interior estudia recurrir el fallo judicial que permite a la organización impugnar su ilegalización. Personalidades como el cineasta Paul Laverty han sido arrestadas por este motivo, mientras que otras, como la escritora Sally Rooney, podrían serlo en un futuro.

Pintura Banksy Londres, repressio judicial, censurada / Efe
La obra de Banksy, censurada este lunes por la mañana en Londres / Efe

 Fuente: El Nacional Cat

domingo, 13 de julio de 2025

"INTIFADA: LOS RIZOMAS INTERMINABLES DE LA REVOLUCIÓN", OBRA DE KADER ATTIA


Intifada: los rizomas interminables de la revolución
Kader Attia
2016
Metal, caucho, cuero, alambres de metal y piedra
Obra expuesta actualmente en el CAAC de Sevilla

En Intifada: los rizomas interminables de la revolución, Kader Attia construye una instalación que funciona como un sistema nervioso material de la revuelta. Compuesta por metal, caucho, cuero, alambre y piedra, la obra traza una red densa de conexiones físicas que remiten a dispositivos de contención o defensa. Su título ya propone una lectura rizomática —en el sentido de Deleuze y Guattari— de la revolución: no como evento aislado ni como línea ascendente, sino como multiplicidad en expansión, como fuerza que brota de manera impredecible desde lo subterráneo, desde los márgenes. Attia hace visible esa energía de la resistencia como algo corporal, visceral, hecho de materiales que han tocado el conflicto. El uso de elementos industriales, gastados, reciclados, remite a una estética del cuerpo reparado, de lucha, del objeto que ha sido sometido a tensión y que, sin embargo, persiste. Aquí, la reparación no se manifiesta como curación, sino como continuidad: la revuelta misma es una forma de reparar lo irreparable, de afirmar la vida en el mismo gesto con que se nombra el dolor. Intifada se inserta así en una genealogía de la resistencia donde la memoria ya no se deposita en archivos institucionales, sino en cuerpos colectivos que piensan, se adaptan y reaparecen una y otra vez, como rizomas que no cesan de crecer bajo la superficie de la historia.

REXISTENCIA

Kader Attia

Todas las letras del alfabeto tienen un origen que podemos reconocer. Cuando Victor Hugo, en su escrito Viajes a los Pirineos y los Alpes, publicados en 1843, compara la letra «Y» con un hombre que reza levantando los brazos al cielo, o con dos ríos que se encuentran al pie de una montaña, haciéndonos comprender que, aunque la fuerza reside en la unidad, ésta no puede existir sin diversificación. En la multiplicación de energías ramificadas que hallamos en la naturaleza, también existen los rizomas, que influyeron profundamente en el pensamiento de los filósofos Gilles Deleuze y Félix Guattari. Las plantas tuberosas se ramifican sin cesar bajo tierra, sus raíces conectándose en una inmensa red que estructura una fuerza colectiva subterránea, alternando multiplicidad y unión, lo que permite la supervivencia y el desarrollo de estas especies vegetales a lo largo del tiempo.

Las poderosas imágenes que Victor Hugo vio en la letra «Y» también se funden con la del combatiente de la resistencia, apuntado por soldados del Imperio napoleónico en la pintura El 3 de Mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos de patriotas madrileños (1814) de Francisco de Goya. Frente al pelotón de fusilamiento, el hombre levanta los brazos al cielo, formando la «Y» de la resistencia. Goya, artista inmenso, supo dirigirse tanto a la burguesía de su tiempo como a los oprimidos, ya fuera por un ejército invasor o por el poder local. 

Deleuze y Guattari desvelaron y cuestionaron más tarde estas complejas formas de control y represión ejercidas por el capitalismo y el imperialismo sobre las libertades individuales y colectivas. Esta lógica letal de un poder unidireccional —lo que el historiador camerunés Achille Mbembe llama «necropolítica»¹— ha sido siempre enfrentada por intelectuales sensibles ante la insoportable subyugación de los pueblos por una estructura ciegamente explotadora; ciega, porque se consume en la certeza de un poder que se cree absoluto. 

A mediados del siglo XVIII, el protestante Jean Calas fue ejecutado injustamente por los monarcas católicos, acusándolo de haber matado a su propio hijo para impedir que se convirtiera al catolicismo. Su memoria fue reivindicada por Voltaire, arquetipo del intelectual comprometido con la justicia durante la Ilustración. Más tarde, Émile Zola consagró toda su energía y ética a defender al capitán Alfred Dreyfus, degradado y condenado por espionaje en el más infame caso de antisemitismo del siglo XIX. 

Estas figuras literarias y filosóficas se enfrentaron a crímenes que manipularon la opinión pública para incriminar a sectores enteros de la sociedad porque no tenían otra opción. La resistencia forma parte de nuestra naturaleza humana. Gracias a ella, el Homo sapiens pudo defenderse por primera vez de un entorno hostil, innovar técnicamente e inventar la agricultura, la rueda y tantas otras cosas. Resistir es existir. 

Toda resistencia es una búsqueda de existencia. Esta idea me llevó a crear un neologismo, para continuar el legado de Félix Guattari, maestro en este terreno, inventor de «caosmosis» y otras fusiones extraordinarias de palabras y conceptos, porque creo que la resistencia es una forma de existencia, hablaré desde ahora de rexistencia. 

La manera en que la «Y» puede compararse con el hombre que reza alzando los brazos, con el combatiente de la resistencia que se enfrenta al fusilamiento imperialista, con las raíces que se extienden como ramas de un árbol, está impulsada por una fuerza de existencia que implica que una vida nunca se detiene ni se borra completamente. Nunca morimos del todo: dejamos huellas que se reproducen hasta el infinito. Cuando Larbi Ben M’hidi, líder de la resistencia argelina en el maquis de Argel, fue arrestado el 16 de febrero de 1957 por el coronel Bigeard, este, convencido de la victoria inevitable de Francia, le propuso colaborar para salvar su vida. Ben M’hidi entonces citó las palabras del «Chant des partisans: Ami, si tu tombes, un ami sort de l’ombre à ta place» (Amigo, si caes, otro amigo saldrá de las sombras para ocupar tu lugar). 

El general quedó profundamente conmovido. Nunca lo reconoció públicamente, pero su admiración por el «Señor» que fue Ben M’hidi —de quien diría al final de su vida que le habría gustado tenerlo como jefe en sus propias tropas— se refleja en sus escritos. Menciona que, en ese preciso instante, supo que la guerra solo podría ganarla Argelia, que lo que veía era una liberación. De hecho, en Argelia nunca se utiliza la palabra «guerra» para referirse a aquel periodo de lucha por la independencia, sino el término árabe thawra, que significa revolución. 

Del mismo modo, las ideas de emancipación —en particular, la independencia— no mueren. No se fosilizan: hibernan, como semillas, y un día despiertan para multiplicarse nuevamente. Incluso cuando los herederos de los combatientes, ya liberados, no logran imaginar un nuevo proyecto de sociedad, llegará el momento en que brote una nueva generación que luchará por el cambio social. Negar esto es ignorar la fuerza metafísica de la existencia, quizás porque resulta más fácil convencerse de la aparente buena intención de un crimen, ya sea por razones económicas, religiosas o ideológicas. 

Estamos hechos de huellas, y cada una de ellas termina siempre dando origen a energías resistentes que consolidan su existencia: impresiones inmutables y mnémicas, impulsadas por la fuerza vital, sin la cual no habría habido evolución en la Tierra ni existiría la vida. Todo ser vivo es un ser que se reproduce a sí mismo.

El misterio de las revoluciones siempre me ha fascinado desde múltiples perspectivas. Ya sea a través de la ciencia —con la teoría de la evolución de las especies de Darwin y Wallace—, la política y la economía, la historia del colonialismo o la lucha de clases, su lectura nos remite constantemente a una genealogía común de la especie humana y a su relación ambivalente con el entorno natural. Quizás también por haberme topado con La Nueva Era (1887), un poema de Louise Michel que, como el texto de Victor Hugo o las palabras de Ben M’hidi, me inspiró profundamente para Intifada: los rizomas infinitos de la revolución. 

En el poema, la anarquista evoca la primavera tras el mes de mayo de la Comuna de París. En sus palabras, los cuerpos de los comuneros caídos yacían dormidos sobre los adoquines de París, germinando desde su moho, y de esa germinación nacía nueva vida. Louise Michel, que creció en una antigua mansión semiderruida donde «el viento silbaba como lo hace en los aparejos de un barco de vela»², describe la atmósfera primaveral, las flores que brotan, la naturaleza reclamando sus derechos. 

Siempre he querido compartir, con quienes se encuentran anónimamente con una obra de arte, una experiencia artística física, simple y poética, la importancia del discurso emancipador que lucha contra la injusticia y su paradoja: esa ciega certeza de que no puede ser sacudida ni cuestionada. La agencia que define la vida, la capacidad de los seres humanos de no aceptar jamás el yugo de un poder que los oprime y explota —y que, sobre todo, busca perpetuarse—, es la respuesta más fundamental a esa fantasía que produce el desgaste del poder, por muy tecnológicamente superior que este sea. El uso de la honda, que existe desde la Antigüedad y resurgió durante la Intifada que comenzó en los años 80, es el símbolo mismo de la resistencia. Para mí, es esencial insistir en esta palabra: «rexistencia», porque creo que la resistencia de la Intifada debe leerse a través de la fuerza vital de la existencia. Porque, diga lo que diga el ciego mundo de la política, nada podrá detenerla jamás: ha fundido en sí misma una existencia-resistencia que extrae de la condición humana la serena fuerza de su supervivencia. Nadie puede eliminar a un pueblo que lucha por su libertad. Es así de simple. 

Y más aún, en un tiempo en que tantos errores irreparables de la humanidad se han sucedido ante nuestros ojos: el Holocausto; los genocidios de los pueblos originarios de América, de los herero y nama en la actual Namibia, de los armenios y los tutsis en Ruanda. Creer que se puede borrar por completo a un pueblo es delirante, porque es irreal. Enterrarlos bajo toneladas de escombros bombardeándolos deliberadamente —como ocurrió en la región de Aurès, en Argelia, donde luego los campesinos fueron rematados por paracaidistas— nunca impidió que ese país se levantara por su thawra, su revolución. 

Del horror de su exterminio, del entierro bajo los escombros, los pueblos oprimidos siempre terminan resurgiendo, levantándose una vez más, regresando a la superficie. De esa germinación de cuerpos putrefactos bajo tierra florece una nueva resistencia, que acompaña con serenidad ese instinto revolucionario que duerme en lo profundo de todo ser humano.

1. Mbembe, Achille. Necropolitics. Durham: Duke University Press, 2019

2. Louise Michel, The Red Virgin: Memoirs of Louise Michel. University, Ala.: University of Alabama Press, 1981

martes, 24 de junio de 2025

"PALESTINA", DEL COMPOSITOR COMUNISTA OTAR TAKTAKISHVILI

 Imagen: Poster "Gloria al pueblo soviético", Abu Manu, 1987.

"PALESTINA", DEL COMPOSITOR OTAR TAKTAKISHVILI, CON LETRA DE IRAKLI ABASHIDZE 

Una canción escrita desde la perspectiva de Shota Rustaveli, poeta georgiano cuyo último refugio fue Palestina, donde murió en Jerusalén y permanece hasta nuestros días. Durante la era soviética, Rustaveli se convirtió en una especie de héroe nacional, y sus obras fueron traducidas a idiomas de todo el Bloque del Este. Su lugar de descanso final en Palestina también proporcionó un vínculo adicional entre la Unión Soviética y la lucha de liberación palestina, con quienes compartían estrechos vínculos.

Otar Taktakishvili (1924-1989) en georgiano ოთარ თაქთაქიშვილი o en cirílico Отар Васильевич Тактакишвили, nació en Tiflis el 27 de julio de 1924. Hijo de un noble de Abjacia y de una princesa de Georgia, Elizabeth Taktakishvili, tomó el nombre de la madre.

Empezó sus estudios musicales en la Escuela de Música de Tiflis y luego en el Conservatorio, graduándose en 1947. Luego siguió estudios de composición con el Profesor Barkhoudaryan hasta el año 1950.

Mientras estudiaba en el Conservatorio de Tiflis se afilió en la Unión de Compositores de Georgia a partir de 1945. Se convirtió en el autor del Himno Nacional de la República Socialista Soviética de Georgia. Entre 1944 y 1946 trabajó como director del Coro de la Radio de Georgia. Entre 1952 y 1956 fue el director artístico del Coro del Estado de la República Socialista Soviética de Georgia.

Desde 1947 fue Profesor de música coral, llegando a ser en 1952 maestro de polifonía e instrumentación, hasta conseguir entre 1962 y 1965 ser rector del Conservatorio, siguiendo como Profesor de Música desde 1966.

Muere el 21 de febrero de 1989 en Tiflis. Miembro del Partido Comunista desde 1951, fue nombrado Ministro de Cultura de Georgia entre 1965 y 1984. Recibió el Premio Lenin en 1982 por su ópera "El rapto de la luna" compuesta en 1977. También trabajó como director de orquesta, dirigiendo sus propias obras.

viernes, 20 de junio de 2025

ABRE EL PABELLÓN DE VALENCIA DE LA BIENAL DE GAZA 2025

La Bienal de Gaza es una exposición descentralizada, fundada en Palestina y realizada en múltiples lugares del mundo. Se presenta como una exposición global que lleva por todo el mundo obras creadas en Gaza mientras transporta a personas de todo el mundo a Gaza.

El Pabellón de Valencia reúne las voces de esos artistas de Gaza que hablan no a través de comunicados de prensa ni imágenes de noticias, sino a través de pinceladas, lentes de cámara y gestos creativos forjados en medio de la ruptura. En una época en la que Gaza se representa a menudo con cifras, estadísticas e imágenes aéreas, esta exposición insiste en ver de otra manera: a través de los ojos de quienes viven, crean y padecen sus realidades. Esta exposición invita al espectador a observar con atención, no solo el arte sino también lo que subyace: vidas interrumpidas y rehechas, voces que persisten. Nos invita a ver Gaza no como una abstracción de la guerra, sino como un lugar de gente, cultura e imaginación. Al hacerlo, afirma el poder perdurable del arte para cruzar fronteras, transmitir memoria y conectarnos en nuestra humanidad compartida.

La exposición contará con obras de los artistas: Hamada El Kept, Jehad Jarbou, Liza Madi, Aya Juha, Hazem Al-Zomor, Ahmad Adawi y Osama Naqqa Hussein. La exposición está curada por Verónica Revuelta Garrido, Salma Alhakim y Larissa-Diana Fuhrmann.

La exposición estará abierta al público hasta el 30.09.2025. 

                                                         Obra de arte de Osama Hussein

https://www.thegrapa.com/

martes, 10 de junio de 2025

SE PONE EN MARCHA INICIATIVA ONLINE PARA DAR A CONOCER LA HISTORIA DEL CINE PALESTINO, CON UN AMPLIO CATÁLOGO DE PELÍCULAS Y DOCUMENTALES

 

La Academia del Cine Europeo (EFA), el Palestinian Film Institute (PFI) o la web cinepalestino.com ofrecen un amplio archivo documental y un catálogo de cortos, documentales y filmes de ficción hechos en Palestina.

Mientras el mundo mira a Gaza como bastión de resistencia del último aliento del pueblo palestino por su supervivencia ante el cruel y devastador asedio israelí, la Academia del Cine Europeo en colaboración con el Palestine Film Institute (PFI) ha puesto en marcha una iniciativa online (palestinefilminstitute.org) para dar a conocer la historia del cine hecho en aquel país que aún hoy muchos no reconocen con un catálogo que permite acercarse a sus ficciones, cortos y documentales.

Son precisamente estos últimos los que marcan su nacimiento, fechado en 1935, con la presentación del filme de Ibrahim Hassan Sirhan sobre la visita del rey de Arabia Saudí Ibn Saud. A Sirham le debemos también Realized dreams, sobre un orfanato, el retrato de Ahmed Hilmi Pasha, miembro del Alto Comisionado Árabe, o la fundación de la Arab Film Company, que produjo el primer largo de ficción palestino, Holiday Eve (1937).

Tras la expulsión de sus tierras en 1948 y la desaparición de la práctica totalidad de su legado, el cine palestino tardaría otros veinte años en retomar su actividad, ya con un cariz claramente político y reivindicativo respecto a la ocupación de sus territorios o la vida en los campos de refugiados o el exilio. Sólo a partir de 1967 comienza un cierto renacer del documental activista con Escenas de la ocupación en Gaza (1973), uno de los primeros títulos en verse en el exterior gracias al Festival de Bagdad. Ya en 1980, Fertil memory, de Michel Khleifi, consiguió llegar a Cannes, mientras que buena parte de los archivos cinematográficos se perdían tras una gran explosión en 1982 en Beirut. Recientemente, Kamal Aljafari ha explorado este hecho traumático en la experimental y elegiaca A Fidai Film, una de las mejores películas del pasado año según la crítica internacional.

Ya en el siglo XXI, y a través de las co-producciones, el cine palestino ha encontrado mayor visibilidad y alcance internacional gracias a cineastas como Elia Suleiman (Intervención Divina, Premio del Jurado en Cannes), capaz de abordar el conflicto en clave de humor, Hany Abu-Assad, cuya Paradise now (2005) sobre dos niños reclutados para cometer atentados consiguió el Globo de Oro y una nominación al Oscar, el recientemente desaparecido Ahmad Natche (Dos metros de esta tierra, 2012), o los jóvenes Abraham y Adra, responsables del documental ganador del Oscar No other land. El corto de Mahdi Fleifel I signed the petition, sobre los efectos del apoyo al boicot cultural a Israel, fue nominado por la EFA en 2018, mientras que Between heaven and earth (2020, N. Najjar), se remonta a un periodo sin guerras religiosas donde el amor intercultural aún era posible.

La web en español cinepalestino.com también ofrece un nutrido número de títulos, archivo y documentación. 

Manuel J. Lombardo

Fuente: Diario de Sevilla