César Vallejo, Nicolás
Guillén, Pablo Neruda
y José Bergamín ataviado con traje del EPR, tomada
en Valencia, II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas,
Julio 1937
César Vallejo participó en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Julio de
1937, en Valencia, Madrid y
Barcelona, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Estas fueron sus palabras al pueblo español:
"Traigo el saludo de mis compañeros al pueblo español que lucha con un interés sobrehumano, con una vocación sin precedentes en la Historia y que está asombrando al universo.
Vosotros sabéis que el Perú, al igual que otros pueblos de América, vive bajo el dominio de una dictadura implacable; esta dictadura se ha exacerbado. No se
consiente que se pronuncie una
palabra respecto de la república española
en las calles de Lima ni en ninguna
ciudad de la República. Los escritores han organizado una campaña de programa enorme en las más apartadas regiones del país,
y esta campaña ha merecido la condena del gobierno.
Con este saludo de los escritores de nuestro país os
traigo el saludo de las masas trabajadoras del
Perú. Estas masas contrariamente a lo que podáis imaginaros, tratándose de un país que arrastra una vieja
cadena de ignorancia y de obscuridad, ha podido desde el primer momento
apercibirse de que la causa de la
República española es la causa del Perú, es la causa del mundo entero. ¿Por
qué, me preguntaréis, esta capacidad de rapidez con que las masas del Perú
y del mundo entero se han dado cuenta
de sus deberes hacia la República española? La explicación es clara: los
pueblos que han sufrido una
represión, una dictadura, el dominio de las clases dominantes, poderosas,
durante siglos y siglos, llegan por
una aspiración extraordinaria a tener esta rapidez; porque un largo dolor, una larga opresión social,
castigan y acrisolan el instituto de
libertad del hombre a favor de la libertad
del mundo hasta cristalizarse
en actos superiores, en acción de la libertad.
Las masas trabajadoras de América luchan,
pues, al lado de las masas trabajadoras de España.
Hacen mal los estados y los Gobiernos de América en
tratar de impedirlo, porque a pesar de estas
obstrucciones, de estas detenciones, de estas persecuciones, estas masas
llegan a organizar una acción de
conjunto a favor de la República española.
Camaradas: los pueblos iberoamericanos ven claramente en
el pueblo español en armas una causa que
les es tanto más común cuanto que se trata de una misma raza y, sobre todo, de
una misma historia, y lo digo no con
un acento de orgullo familiar de raza, sino que lo digo con un acento de orgullo humano, y que solo una coincidencia
histórica ha querido colocar a los pueblos de América muy cerca de los destinos de España.
América ve, pues, en el pueblo español cumplir su
destino extraordinario en la historia de la humanidad, y la continuidad de este destino
consiste en que a España
le ha tocado ser la creadora de continentes;
ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero.
Camaradas: he observado en el curso de los debates de este Congreso, desde sus comienzos, que todos los delegados han traído la voz pálida de sus
respectivos países como mensajera de la vida
revolucionaria de esos países; pero hay un punto, tocado muy someramente y que, a mi entender,
es un punto de los más graves;
es un punto que debía haberse tocado con mayor ahínco. Me refiero ahora al aspecto de la RESPONSABILIDAD DEL ESCRITOR ante la historia y, señaladamente, ante los momentos más graves de la historia. Este
aspecto pobre de la conciencia profesional del escritor, el compañero, Grao, escritor holandés, lo ha
tocado de un modo admirable.
Hablemos un poco de esa responsabilidad, porque creo que
en este momento, más que nunca, los escritores
libres están obligados a consubstanciarse con el pueblo, a hacer llegar su
inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera
secular que existe entre la inteligencia y el pueblo,
entre el espíritu y la
materia. Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes anteriores al dominio de la
monarquía. Creo, pues, necesario llamar la atención de los escritores del II Congreso Internacional
Antifascista, diciéndoles que es necesario, no que el espíritu vaya a la materia, como diría cualquier
escritor de la clase dominante, sino que es necesario que la materia se acerque al espíritu de la inteligencia, se acerque a ella
horizontalmente no verticalmente; esto
es, hombro a hombro.
Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”. Creo que ha
llegado un momento en que la conciencia del
escritor revolucionario puede concretarse en una fórmula, diciendo: “Mi reino
es de este mundo, pero también del
otro”.
Por desgracia, la conciencia de la responsabilidad
profesional del escritor no está bastante desenvuelta
entre la mayoría de los escritores del mundo. La mayor parte de los escritores
están al lado del fascismo porque
carecen de esta conciencia profesional, de esta conciencia de su acción histórica; pero nosotros tenemos de
nuestro lado lo mejor del pensamiento del mundo, lo mejor en calidad. La prueba es que los mejores
escritores de mayor valor intrínseco han venido a este Congreso a manifestar su adhesión a la causa del pueblo español.
Otra prueba de que la conciencia de la responsabilidad
del escritor no está bastante desarrollada es
que en las horas difíciles por que atraviesan los pueblos, la mayor
parte de los escritores se callan ante las persecuciones de los gobernantes imperantes; nadie pronuncia
una palabra en contra y, esta es una actitud muy cómoda. De desear sería
que en nuestras horas de lucha en que la policía, la fuerza armada, están amenazando la vida, la actividad de los
escritores y del pueblo entero, que estos
escritores levanten su voz en estas horas y que tengan el valor de protestar de esta tiranía, de esta actitud.
Un camarada de los más notables dijo que de desear sería
exigir de las Internacionales Obreras una mayor
presión sobre las masas para que expresen su protesta contra las actitudes de
los gobiernos respectivos, y para que
bajen a las calles, a fin de prestar a la España republicana el innegable derecho que tiene de armarse contra la
invasión extranjera.
Los responsables de lo que sucede en este mundo
somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable,
que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y
el asunto justo, y moveré el mundo”;
a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover el mundo con esta
arma.
Naturalmente, el problema se reduce a un problema de
tipo personal y de interés de los propios escritores,
porque no movilizamos nuestras plumas, no estamos contra los gobiernos, contra
la prensa enemiga, contra los
escritores llamados neutrales.
En la mayoría de los casos los escritores no tenemos
heroicidad, no tenemos espíritu de sacrificio.
Charloi decía: “Nosotros, los escritores, tenemos una vergüenza enorme
que nos hace bajar la cabeza, y es la
de ser escritores”.
Hora es de asumir nuestro
papel valerosamente, tanto
en las horas en que estemos bajo un gobierno
propicio, como también en las horas que estamos bajo un gobierno
adverso.
Estoy abusando del tiempo escaso de que disfrutamos;
este congreso, naturalmente, no ha venido a discutir
problemas de técnica profesional, pero hemos venido con un objeto, hemos venido
en una misión profesional que consiste
en darnos cuenta
de la materia prima que debe de tener cada escritor creador, cuál es el contacto directo con
la realidad española, que hoy más que nunca pueden dar buenos frutos.
Para nosotros los escritores revolucionarios, un hombre
culto es el que contribuye individual y socialmente al desarrollo de la colectividad en un terreno
libre de concordia, de armonía y justicia por el
progreso común e individual.
De aquí que cuando hemos sabido cómo el 5º Regimiento
había salvado los tesoros artísticos encontrados
en el palacio del duque de Alba, y los había salvado al precio del sacrificio
de alguna vida, exponiendo la
existencia de estos camaradas, haya algunos compañeros intelectuales que se han preguntado: “¿Es posible que el
concepto de cultura se haya tamizado hasta el punto que el hombre tenga que ser el esclavo de lo que ha hecho sacrificando su vida en servicio de una escultura, de un cuadro de pintura, etc.?”
Para nosotros el concepto de cultura es otro; creemos
que los museos son obras más o menos perecederas
de la capacidad más gigantesca que tiene el hombre, y querríamos que en un
radio de ensueño artístico, de ideal
casi absurdo, querríamos, digo, que en esta contingencia trágica del pueblo español suceda lo contrario. Que en medio de una batalla de las que
libra el pueblo español y el mundo
entero, los Museos, los personajes que figuran en los cuadros hayan recibido
tal soplo de vitalidad que se
conviertan también en soldados en beneficio de la humanidad. Es necesario
darnos cuenta de nuestra misión aquí.
En Perú respetan
la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder.
Es necesario que cuando volvamos a nuestros países no
olvidemos la situación de esta lucha del pueblo
español. Hay que movilizar los espíritus, las masas a favor de la República
española
Unas cuantas palabras más y termino. Este Congreso se
denomina Congreso para la defensa de la cultura,
pero difícilmente los intelectuales del mundo se ponen de acuerdo.
Hace algunos años, este tema fue materia de discusión
interesantísima para saber si un hombre es culto
o no lo es. Un escritor inglés decía: “el hombre culto es un hombre honrado que
cumple exactamente con sus deberes, con su amistad,
etc., aun cuando
sea un perfecto ignorante, un inepto y no sepa apreciar la sinfonía de
Beethoven”.
Un francés decía: “Para nosotros, un hombre culto es un hombre que se ha especializado en un ramo, y en ese ramo ha hecho un descubrimiento de gran beneficio para la humanidad, aunque sea un hombre deshonesto y no honrado".
Fuente: Búscame en el ciclo de la vida