jueves, 15 de octubre de 2026

"RAPSODIA ALBANESA", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO KARA KARAYEV

"RAPSODIA ALBANESA", DE KARA KARAYEV 

El autor de esta rapsodia es Kari Karajev. A pesar de esta obra, el público albanés apenas conoce a este compositor, a pesar de que en su juventud, en la década de 1970, fue uno de los compositores más famosos de toda Europa del Este. Esto ocurría en una época en que su país natal, Azerbaiyán, formaba parte de la Unión Soviética.

Aunque Karajev compuso más de 110 obras, "Rapsodia Albanesa" destaca como una de las más logradas. Al escuchar esta pieza orquestal, especialmente el comienzo de la segunda parte (alrededor del minuto cinco), se aprecia la incorporación de motivos de melodías albanesas, lo que la identifica como una rapsodia albanesa fuertemente influenciada por el folclore del país.

En cuanto a su estructura, esta obra parece ser una creación propia de la era comunista. Aunque fue escrita como una suite para piano, Karayev la enriqueció convirtiéndola en una composición de mayor envergadura, cumpliendo los requisitos para crear la pomposidad y el dramatismo que exigía el contexto político en el que vivía el compositor. Se aprecia la influencia del folclore de la región, la patria del autor, pero también el folclore albanés de los Balcanes.

Kari Karayev, en los años 50, estudió en Moscú, precisamente en el período en que Albania mantenía estrechas relaciones con la Unión Soviética y cuando numerosos músicos albaneses estudiaban en este país, por lo que es posible que tuviera conocimientos del folclore albanés o de la música clásica creada en Albania cuando compuso la obra en 1952.

Algunos intelectuales albaneses que estudiaron en Moscú en la década de 1950 conocieron y respetaron a Karayev, y lo recuerdan. El director Kujtim Cashku es uno de los que menciona a este compositor con admiración. Sin embargo, Karayev ha permanecido prácticamente anónimo en la cultura albanesa durante todos estos años. Las razones pueden ser, y de hecho son, políticas. En primer lugar, fue la ruptura de Albania con la Unión Soviética, y posteriormente el distanciamiento cultural y aislamiento de la cultura de la región del Cáucaso.

miércoles, 14 de octubre de 2026

"EDIFICIO DEL COMITÉ CENTRAL DE LA LIGA DE LOS COMUNISTAS DE MONTENEGRO" EN PODGORICA

 

Una imagen vintage de la era yugoslava del Edificio del Comité Central de la Liga de los Comunistas de Montenegro en la entonces Titogrado

Edificio del Comité Central de la Liga de Comunistas de Montenegro. 

Se  encuentra en Podgorica en la margen derecha del río Morača desde el 13 de julio de 1979. Su autor es el famoso arquitecto montenegrino Radosav Zeković, quien en noviembre de 1965 (con tan solo cinco años de experiencia) ganó el concurso nacional de la Sociedad de Arquitectos de Montenegro para el diseño conceptual del edificio del Comité Central del Partido Comunista de Montenegro (CKSKCG) en Titograd (actual Podgorica). Zekovic dejó atrás a 12 colegas que se presentaron al concurso y ganó las condiciones para la construcción de la instalación, que más tarde marcaría su carrera.   

Zeković diseñó el edificio en el espíritu del estructuralismo, una corriente arquitectónica que surgió en el siglo XX. 

Los elementos centrales de este edificio son dos pasillos angulares de oficinas de 100 metros de largo, prácticamente paralelos y elevados varios metros sobre el suelo mediante pilares de hormigón. Estos volúmenes elevados intersectan un espacio de oficinas ubicado en la base. Domina el uso del hormigón visto y las líneas geométricas limpias y abstractas típicas del brutalismo tardío y el funcionalismo yugoslavo.

«El propósito y el contenido específicos de este edificio representan un trabajo verdaderamente gratificante. Edificios de este tipo son poco comunes, y por eso intenté realzar al máximo los elementos folclóricos nacionales mediante formas arcaicas estilizadas y el uso de materiales sencillos, sin ostentación ni lujos. Esta es la esencia de la monumentalidad de la construcción: adaptarse a nuestras circunstancias y posibilidades», afirmó Zeković.

El autor, consciente del contexto en el que creaba, conectó la escena arquitectónica montenegrina y yugoslava con las tendencias arquitectónicas mundiales de los años 60. Al ganar el concurso, declaró que el CKSKCG sería una instalación bella, sencilla y funcional, y que no sería costosa. 

La construcción del edificio comenzó en 1978 y finalizó en 1979, exactamente 14 años después de que Zeković ganara el concurso. 

El 19 de febrero de 1980, el jurado del premio "Borbine" de arquitectura decidió otorgar el XV Premio Jubileo de la República a la mejor obra arquitectónica en el territorio de Montenegro a Radosav Zeković por el edificio del CKSKCG, conocido popularmente en Podgorica como "las dos cajas".

Tras la disolución de Yugoslavia y la desaparición del partido comunista, el edificio del Comité Central de la República de Montenegro sirvió a las necesidades del Gobierno de Montenegro hasta 2010, cuando fue trasladado a la calle Karađorđeva. Actualmente aún alberga algunas oficinas gubernamentales.

 


 

 

martes, 13 de octubre de 2026

EXPOSICIÓN "MANOLO MILLARES, REBELDE", EN LA FUNDACIÓN ANTONIO PÉREZ (CUENCA)

 

LA REBELDÍA DE MILLARES

Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926-Madrid, 1972) abrió agujeros y tajó la arpillera para dar a la pintura una dimensión material. "No admito la tercera dimensión ficticia, óptica, pero sí una dimensión auténtica, material", afirmó. Esa manera de trabajar ocupa un lugar central en Manolo Millares, rebelde, la exposición con la que la Fundación Antonio Pérez conmemora en su querida Cuenca el centenario del nacimiento del artista.

Comisariada por Alfonso de la Torre, la muestra reúne pinturas, obras sobre papel, dibujos y objetos en la antigua capilla y las salas temporales de la planta inferior del Centro de Arte Contemporáneo. La mayoría de las piezas procede de la colección de Elvireta Escobio, esposa de Millares, y de sus hijas, Eva y Coro. Se incorporan obras de los fondos de la fundación, algunas de ellas expuestas habitualmente en su colección permanente.

El recorrido se concentra en una faceta contestataria que atraviesa distintos momentos de su producción. En la capilla se presentan arpilleras de varias etapas, desde las composiciones de los años cincuenta hasta pinturas de 1971 como Sin título-personaje y Antropofauna-La Paloma. Allí se muestran asimismo dibujos de la serie Escrituras negadas, realizados entre 1968 y 1971. Sus caligrafías ilegibles evocan los textos y las rúbricas condenatorias del Tribunal del Santo Oficio. La exposición propone leer en ellas una alusión a la falta de libertad de expresión bajo el franquismo.

Las salas inferiores acogen dibujos de la serie Mussolini, pinturas sobre papel de En el origen y artefactos y objetos. La imagen de Benito Mussolini y Claretta Petacci colgados boca abajo en la plaza de Loreto de Milán, en 1945, impresionó a Millares y dio origen al último conjunto de dibujos y obras sobre papel que realizó antes de morir con tan solo 46 años. En esas piezas, la ironía y la crudeza se dirigen contra el fascismo y la violencia.

Otra respuesta a su tiempo tomó forma en los Artefactos para la paz, de 1964. Construidos principalmente con arpillera y madera, se concibieron frente a los actos oficiales del régimen franquista. El texto de la exposición relaciona ese año con los «mutilados de paz» y con el recuerdo del padre del artista. Frente a la superficie de sus cuadros, estos objetos adquieren volumen y ocupan el espacio por sí mismos.

La muestra incluye además una vitrina con cuadernos, dibujos satíricos y homenajes, entre ellos los dedicados al miliciano de Capa y al guerrillero muerto. Una pantalla permite ver esos trabajos; otra incorpora la melodía del NO-DO junto a los artefactos. También se proyecta Millares, 1970, un cortometraje experimental de unos 22 minutos, filmado en 16 milímetros por el artista y Elvireta Escobio, en el que ambos recorren búnkeres y trincheras.

Para De la Torre, esta exposición se sitúa entre la Sala Millares de la propia fundación y la muestra que la institución dedicó al artista hace dos años, centrada en su trayectoria desde los cincuenta hasta su llegada a la abstracción en torno a 1957. El nuevo recorrido pone el acento en sus respuestas plásticas y personales a la historia que le tocó vivir.

El centenario lleva también esa mirada a los libros. El catálogo reúne textos del comisario, comentarios de obras, fotogramas de un viaje al Sáhara e imágenes de las piezas expuestas. Junto a él, la fundación ha editado Ahora se quedó la prisa quieta, volumen de 144 páginas que recoge la poesía del artista. Los poemas se acompañan de retratos, muchos inéditos, en los que aparece Millares como lector, y de una selección de dibujos figurativos de mediados de los años cincuenta.

La tercera publicación recupera en facsímil Memoria de una excavación urbana y otros escritos, aparecida en 1973 y hoy difícil de encontrar. La reedición se ha realizado con la colaboración de la familia Millares-Escobio y la editorial Gustavo Gili. Los tres libros se presentarán el mismo día que abre la exposición. En las salas y en esas páginas, la conmemoración reúne formas distintas de una misma inquietud que Millares llevó de la pintura y el dibujo a la escritura.

Fuente: hoyesarte

 

lunes, 12 de octubre de 2026

EDICIONES CÁTEDRA PUBLICA "UNA CALANDRIA DE LUZ. LA PRESENCIA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN EN LA POESÍA LATINOAMERICANA", DE ÁNGEL ESTEBAN

Una calandria de luz. La presencia de la teología de la liberación en la poesía latinoamericana 
Ángel Esteban
Ediciones Cátedra
I.S.B.N. 978-84-376-4963-4 
2026
Páginas 288 
 
Una investigación de una profundidad inédita en torno a las relaciones en América Latina entre la poesía, la intelectualidad y el pensamiento religioso revolucionario. 

Cuando en el siglo pasado las revoluciones armadas se creyeron posibles, también se creyó posible la alianza entre marxistas y cristianos para cambiar la sociedad, de por medio el Concilio Vatica­no II y el Congreso Eucarístico de Medellín, que proclamó la opción preferencial por los pobres. El laboratorio de esta amalgama fue la revolución sandinista en Nicaragua, que triunfó en 1979. En este libro Ángel Esteban nos habla de Gustavo Gutiérrez, el ideólogo más visible de esta nueva teología; de monseñor Pedro Ca­saldáliga y de monseñor Sergio Méndez Arceo, apóstoles del compromiso social; de Ernesto Cardenal, poeta y sacerdote quien, junto con su hermano Fernando, sacerdote también, encabezó el movimiento en Nicaragua, a costa de la suspensión de su ministerio ordenada por el papa Juan Pablo II; del matrimonio formado por Cintio Vitier y Fina García Marruz, poetas los dos y cristianos comprometidos; y de Rubem Alves y Julia Esquivel. Vale la pena, después de pasado medio siglo, entrar, como lo hace el autor en este estudio profundo y dedicado, a revisar los presupuestos e ideales de este cristianismo de vanguardia que hoy parece disolverse en el tiempo. SERGIO RAMÍREZ 

LEER PRIMERAS PÁGINAS: https://www.catedra.com/primer_capitulo/una-calandria-de-luz.pdf 

domingo, 11 de octubre de 2026

"CRUZANDO EL NERETVA", DEL PINTOR YUGOSLAVO ISMET MUJEZINOVIC

 
Cruzando el Neretva
Ismet Mujezinivic
1949
Óleo sobre lienzo
Galería de arte de Belgrado 

Mujezinović nació en Tuzla el 2 de diciembre de 1907. Se graduó en la Academia de Bellas Artes de Zagreb y, al finalizar sus estudios, permaneció en Francia y asistió a un curso de historia del arte en la Universidad de la Sorbona .

Expuso por primera vez en Belgrado en 1930 y realizó exposiciones en toda la antigua Yugoslavia y en el extranjero. Sobre el tema de la Guerra de Liberación Nacional (GLN) , creó un gran número de composiciones al óleo y dibujos. Las obras de Mujezinović se pueden encontrar en galerías de arte, museos, edificios públicos de la antigua Yugoslavia y en colecciones privadas. 

Estuvo en el ejército partisano hasta el final de la guerra, cuando fue dado de baja con el rango de Mayor. Se le concedió un certificado como partisano que luchó en el movimiento desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y también estuvo a cargo del primer aeropuerto partisano, por el que recibió un premio. Mientras estaba en el movimiento partisano, además de sus tareas regulares de dibujo, grabación de eventos, pintura, pintó una pintura que muestra la primera convención de AVNOJ en Bihać 

A partir de 1947, se centró en un tema principal: "Cruzando el Neretva", al que todo lo demás quedaría subordinado.

Recibió varios premios de la República, así como el primer y segundo premio del Gobierno Federal por pinturas “Cement Mixer” y “Cruzando el Neretva”. Recibió el premio AVNOJ, así como muchos otros premios y reconocimientos. En el centenario del nacimiento de Vladimir Ilich Lenin, recibió una medalla Lenin en la URSS. Fue miembro correspondiente de la Academia de Ciencias y Artes de Yugoslavia, así como miembro de la Academia de Ciencias y Artes de Bosnia y Herzegovina. Fue titular de la Medalla NOB, Medalla al Valor, así como de muchos otros premios estatales.

Ismet Mujezinović murió en Tuzla, el 7 de enero de 1984.

La Batalla del Neretva fue una operación orquestada por las potencias del Eje a principios de 1943 con el objetivo de destruir el Movimiento de Liberación Nacional de Yugoslavia. La mayor parte de las fuerzas partisanas estaban formadas por el I Cuerpo de Bosnia y el I Cuerpo de Croacia y el Grupo Operativo Principal dirigido por Tito, en total había alrededor de 40.000 combatientes. Las potencias del Eje reunieron nueve divisiones: seis alemanas, tres italianas y varias unidades de Chetniks, Ustasha y diferentes milicias, con un total de aproximadamente unos 100.000 soldados. Estas fuerzas realizaron un ataque que fue controlado por los partisanos en el noroeste y oeste de Bosnia y parte de Croacia.

El general Josip Broz Tito optó por una contraofensiva y penetración hacia el sureste del país, sin embargo y al mismo tiempo, también ordenó la evacuación de esa zona de tres mil quinientos heridos pertenecientes a ocho brigadas partisanas que hicieron frente al grueso de las trompas alemanas y que habían sido trasladados al margen izquierdo del Neretva. Debido a que la mayor parte del esfuerzo se centró en el rescate de los heridos, la operación fue denominada en la literatura y en la historiografía yugoslava como “La batalla por los heridos”, es decir, la batalla más humana de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la frase “Ranjenike ne smijemo ostaviti”, es decir “No debemos abandonar a los heridos”, se ha atribuido a Tito.

Durante aquella operación los partisanos lograron romper el cerco enemigo y el cruce del río Neretva en Jablanica con los heridos fue el capítulo clave de aquel acontecimiento, que es el motivo que recoge Ismet Mujezinivic en esta obra.

sábado, 10 de octubre de 2026

"MARÍA (ELEGÍA CAMPESINA)", DOCUMENTAL DE ALEXANDER SOKUROV

Título: María. Elegia campesina
Dirección: Alexander Sokurov
Director de fotografía: Alexander Burov
Sonido: Mijail Podtakuy
Montaje: Leda Semenova
Producción: Estudio de Cine Documental de Leningrado (LDFS)
Año y país de producción: 1978-1988, Unión Soviética

Sokurov, el último poeta de la aldea

“Soy el último poeta de la aldea”; con este revelador verso comienza uno de los más bellos poemas escritos por Sergei Esenin, bautizado por muchos como el poeta esencialmente ruso, el más genuino representante lírico de la infinita, sentimental e insondable alma eslava. La aldea y la figura del campesino o “mujik” -el propio Esenin era uno de ellos-, y el inmenso  misterio que exhala, siempre fue un motivo de fascinación espiritual y creativa  para el arte, la literatura y el pensamiento ruso. Por lo tanto, no debe extrañarnos que Alexander Sokurov acudiera a la recóndita aldea  de Vedenino para filmar su primer documental (El último día de un verano lluvioso, 1978) y, transcurrida una década, retornara con el mismo equipo para retratar el vacío dibujado por el  trágico fallecimiento de María Voinova, la campesina donde volcó su mirada en el primer viaje. Así compuso su primera elegía: María, elegía campesina, 1978-88.

Los planos que abren el film nos muestran las manos y el rostro de María, en los que observamos cómo el ímprobo trabajo del campo ha esculpido profundas huellas en su piel. Se trata de un breve instante de descanso, pues inmediatamente continúa con la manipulación del cáñamo -podemos atisbar la tierra incrustada en sus uñas-, el labor de labrado realizado con un tractor, la recogida del heno con sus compañeras y la separación y almacenamiento de éste, utilizando una  maquinaria enormemente arcaica. Nos sorprende descubrir que este arduo esfuerzo es perpetrado únicamente por heroicas y robustas mujeres, ni rastro de ningún hombre. En referencia a este hecho, resulta iluminadora la escena nocturna en la que se celebra una reunión de la comunidad de la aldea- de la cual María es una de sus líderes-, y un solitario varón reconoce la dureza del trabajo, más adecuada para la fuerza masculina; igualmente escuchamos como una de las campesinas preconiza que  “no temen al trabajo, ni siquiera al más duro”. La significación de estas sencillas palabras se amplifica si tenemos en cuenta que la  concepción del mundo campesino desde el ámbito cultural y artístico en Rusia, siempre estuvo desnuda de cualquier manto idílico, y, por el contrario, se mostró transida por el padecimiento y el sacrificio del hombre que combate con la Naturaleza para sobrevivir. Esta idea está sembrada en la totalidad del metraje de esta obra y, de esta forma, sonará un quejumbroso canto folklórico ruso que nos recordará que “el sufrimiento, las pérdidas y los sacrificios son un enjambre de sueños horribles” (1). Asimismo, muchas de las películas más relevantes del documental contemporáneo realizado en los territorios de la antigua URSS están atravesadas por este desgarrador sacrificio del hombre enraizado a la tierra; cómo olvidar la titánica voluntad de los aldeanos de Bread Day (Sergei Dvortsevoy,1998) empujando hasta quedar exánimes el vagón que contiene el pan; o la ancestral lucha de los pastores armenios de Las Estaciones (Artavazd Pelechian, 1975) para transportar el ganado. Resulta en este punto perentoria la siguiente afirmación de Raymond Depardon: “Cuando veo películas eslavas, films soviéticos, encuentro que en todos ellos hay una especie de elogio al dolor… el Este ha generado así un encuadre doloroso” (2).

No obstante, en este registro de la melodía de la vida que trascurre en esta atmósfera pastoral, también hay lugar para el sosiego. Son especialmente bellas las imágenes de María y su familia contemplando plácidamente las serenas aguas del Mar Negro, y disfrutando del baño en éstas, durante sus vacaciones.

Nos encontramos en los meses de verano -la primera pieza está puntuada por las sucesión de los tres meses veraniegos-, y los colores verde y dorado refulgen vívidamente en la Naturaleza circundante, igualmente revestida por la humedad de los últimos días lluviosos del estío. En este mirar poético el cineasta queda conmovido por la voz de la Naturaleza. Parece que su finalidad creadora fuera -valga el juego de palabras- retratar el verdadero rostro de la Natura a través de la filmación del paisaje; y, con igual empeño, retratar el alma de las campesinas a través de la filmación del paisaje de sus rostros. Entre la infinidad de planos que dedica a las formas que integran la riqueza natural de la zona, nunca con un afán de simple reproducción sino más bien de revelación de sus misterios, destacamos la lenta panorámica sobre grúa que se inicia en la orilla de un pequeño lago, en el que se refleja la vegetación que lo custodia, y remonta hasta el cielo; este movimiento ascensional es una clara huella técnica del espíritu trascendental de su cine. Lo cierto es que este binomio estilístico de abrazar el paisaje con panorámicas interminables y  de acercar la cámara para obtener primeros planos de los protagonistas es también  un recurso consubstancial a la poética documental de los autores  procedentes del Este de Europa (este acto de contemplar el paisaje natural y humano en alternancia de  planos generales y planos más detallados, queda perfectamente ilustrado en el film Landscape de Sergei Loznitsa).

La luminosidad que irradia la primera parte sólo queda socavada en una ocasión: la visita de María a la tumba de su hijo fallecido por un fatídico atropello. La luz crepuscular se filtra entre la arboleda y atisbamos como algunas lágrimas perlan  el adusto rostro de María. Sokurov suele detener su mirada en el ocaso; este instante melancólico del día estará preñado de un gran simbolismo en su cine. En esta escena concreta, el pausado apagamiento de la luz diurna parece anticipar que la vida de María también se extingue lentamente.

Han pasado diez años desde esta mágica experiencia cinematográfica, y Sokurov regresa con el mismo equipo al pueblo de Venedino. Se suceden una serie de planos de carretera que inician esta segunda obra. El invierno ha llegado,  los yermos eriales aparecen enlutados por un manto de nieve, el sol ha desaparecido, y el blanco y negro sustituirá  la rica variedad cromática empleada en la anterior estancia (este paisaje de muerte será manifestado plenariamente en una sublime panorámica de 360 grados). El conjunto de estos elementos nos anuncian que María ha muerto, y con ella gran parte del espíritu de la comunidad. El cineasta ruso consigue, tras superar numerosas trabas impuestas por las autoridades locales, proyectar las imágenes que allí filmaron algunos años atrás. La “voice over” de Sokurov nombra a los conocidos campesinos mientras la cámara nos muestra sus rostros abismados por el visionado de esta obra que ellos protagonizan (reconocemos al marido de María y a su hija, llamada Tamara); será muy significativo escuchar como afirma que María “aún no ha llegado”, por lo que no debemos buscarla todavía. En estas palabras se aloja un profundo pensamiento de este director acerca del poder del cine para curar la ausencia que brota de cualquier muerte. El propio autor asevera en una entrevista que “María murió hace mucho tiempo, pero su vida sigue corriendo” (3), en las imágenes fílmicas que cristalizaron eternamente su presencia, añadimos nosotros. Una vez finalizada la proyección, tomaremos definitivamente conciencia del fallecimiento de María gracias a la sucesión de fotografías que nos descubren su sencillo entierro y, de un modo más abrumador, su rostro, en el que ya está impresa la muerte. El uso de la imagen fotográfica -recurso tan afín a la gramática cinematográfica sokuroviana- adquiere en este caso una elevada significación pues, como nos reveló Roland Barthes en La cámara lúcida, la fotografía tiene a la muerte o lo fúnebre como elemento connatural; sólo alcanza su sentido con el paso del tiempo y la desaparición del sujeto referente fotografiado.

En estas pocas secuencias emerge de las profundidades de este réquiem fílmico, la condición elegíaca del cine de Alexander Sokurov, y con ésta los fundamentos subyacentes en su obra venidera: la poética de la ausencia, la nostalgia, la melancolía, la caída inexorable del tiempo,  la sublimación del dolor y, por encima de todos, la muerte inextricablemente entrelazada con la vida, y desgajada de cualquier concepción mórbida.

Antes de finalizar este viaje acudimos a la tumba de María, que aparece velada por un conjunto de abedules embozados de nieve (4), y quedamos cautivados con una secuencia de enorme lirismo, casi engarzado con lo litúrgico. De nuevo sentimos las solemnes palabras del director ruso expresándonos su deseo de volver algún tiempo después, y comprobar que la vida ha continuado su curso. Esta esperanza queda corporeizada visualmente en el hermoso plano de Tamara con su hija -nieta de María-, y la imagen de un verdeante bosque, tornasolado nuevamente por la luminosidad estival, que completa el ciclo cósmico latente en la obra; a la muerte invernal le sigue la vida que mana de la primavera y el verano.

Así, la muerte y el canto a la vida quedan armoniosamente imbricados en María, o como escribió el poeta Rilke (en relación a su obra Las Elegías de Dunio): “En las Elegías, la afirmación de la vida y la muerte son una misma cosa” (5).

(1) Gran parte de la música que escuchamos en el film pertenece a la tradición folklórica rusa y, dentro de ésta, destacamos las composiciones de Mijail Glinka, conocido como el padre de la música rusa.
(2) Frase extraída del catalogo del Festival Punto de Vista (Festival Internacional de cine documental de Navarra), que en la edición del 2008 dedicó una retrospectiva al cine documental postsoviético.
(3) Elegías visuales; Maldoror ediciones; 2004.
(4) El abedul, omnipresente en el imaginario de Sokurov, constituye un símbolo fundacional en Rusia y confiere a esta secuencia la dimensión telúrica tan adherida al cine de este cineasta; suele invocar  la belleza, el amor a la patria y, sobre todo, la Tierra.
(5) Rainer Maria Rilke; Prólogo a las Elegías de Dunio; Alianza Editorial; 2004.

Maxi Gandul Galiano

Fuente: Blogs & Docs

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viernes, 9 de octubre de 2026

"LA SIGNIFICACIÓN DE LA CULTURA", DISCURSO DEL CHE GUEVARA DE 1959, EN EL 59 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

Discurso que pronunció el Che el 7 de octubre de 1959 durante un acto público en el Parque Central de La Habana con motivo de la inauguración de una Feria auspiciada por del Ministerio de Educación. Versión taquigráfica.

Mis queridos compañeros:

Yo venía invitado por el Ministerio de Educación para dar una charla pequeña a un grupo de niños –aunque no veo niños por ningún lado– he subido a este estrado para tener un diálogo con escolares sobre algún tema de interés para ellos acerca de lo que podría ser la significación de la cultura en estos momentos revolucionarios. Como el público no es el que esperaba, desarrollaré el tema, pero con algunas palabras diferentes.

Evidentemente, el tema de la significación de la cultura es algo que debe interesar a todos los sectores de la vida de una nación, en los momentos en que la revolución ha cumplido su primera etapa de derrocamiento del régimen adverso. En esta etapa constructiva, consistente en el desarrollo y aplicación de sus leyes revolucionarias y, por ende, de afirmación revolucionaria, surge inmediatamente el conflicto entre las ganas de hacer, y la capacidad técnica o cultural de hacer.

En todos los sectores se ha visto este fenómeno. La reforma agraria avanza a pasos gigantescos, pero cada día tenemos menos técnicos que sepan desarrollar su labor, que cumplen un trabajo técnico pero que no pueden llenar todas las necesidades que en estos momentos la reforma demandada al pueblo de Cuba.

Asimismo, el desarrollo industrial del país, que empieza a dar sus primeras manifestaciones, adolece de la misma dificultad.

Tenemos que ponernos de acuerdo [acerca de] lo que es la técnica y sobre lo que es la cultura. Evidentemente no es lo mismo la cultura que la técnica. La cultura es un saber fundamental o esencial del ser humano, que le sirve para acomodarse a todas las condiciones de la vida y para su satisfacción personal. La técnica, es el instrumento de trabajo, pero al mismo tiempo, una parte que, en este mundo moderno, mecanizado, científico, ocupa un papel importante. Por eso, en el desarrollo de la cultura de un pueblo, tienen que correr parejos, la enseñanza integral del individuo en cuanto a sus conocimientos y relaciones sociales, espíritu científico, y al mismo tiempo, la capacitación técnica.

La tarea que tiene por delante el Ministerio de Educación es de las más titánicas de todos los esfuerzos que estamos realizando, aunque sea más callada y no tan visible –y, sobre todo, aunque sus realizaciones– no se vean hoy, ni mañana.

El Ministerio de Educación, a través de todas sus distintas ramas, tiene que trabajar extraordinariamente para el futuro; tiene que trabajar sobre la niñez que se inicia hoy, tiene que desarrollar la cultura general, para que, dentro de diez, quince o veinte años, el individuo técnico sea un revolucionario y tenga un conocimiento cabal de todo el panorama de la nación y de sus relaciones con la humanidad.

A eso va la educación integral, a hacer de cada uno de nosotros aun siendo sujetos técnicos, si me permiten la palabra, un individuo que comprende el porqué de su situación dentro de la sociedad; por qué vive y desarrolla un esfuerzo y obtiene resultados de ese esfuerzo, y cómo deben encaminarlo para que sea más beneficioso a la colectividad.

Al mismo tiempo, es muy importante también ir al rescate de la nacionalidad. Las naciones con cultura propia son pueblos que, sin desdeñar ninguna enseñanza en el mundo, las transforma y convierte en algo muy propio, con un sabor distinto, inconfundible.

La tarea de los poderes coloniales en todo el mundo ha sido siempre ahogar la cultura autóctona de la nación; destruir las creencias propias de un pueblo e inculcarle la cultura de su país de origen, sus costumbres, etc. Esa invasión la hemos sentido también en Cuba en todas las más diferentes ramas de la vida del país. Se pueden ver siempre las tentativas de los poderes coloniales por transformarlo todo, adaptan todo a su tipo mental, formas de vida y de organización.

Precisamente nuestro ejército ha estado constituido, hasta hace pocos días, en que hemos iniciado una reorganización total, exactamente como si fuera una filial del ejército norteamericano. Nuestras fuerzas armadas constituidas por grandes combatientes, con una alta moral, pero con conocimientos técnicos adaptados a nuestra estrategia guerrera se insertaron en la vieja organización, y esta fría, trazada por los Estados Unidos, que no podría vivir sin ella, ha hecho resaltar las diferencias fundamentales entre nuestra nación, con un ejército pequeño y esa potencia inmensa, que tiene que defender, no solo sus fronteras, sino sus colonias, directas o indirectas.

En estos momentos en que la Revolución ha roto todos los viejos frenos del pasado, nos ha sido fácil romper la estructura del viejo ejército, no solo en los hombres, sino en la estructuración, que será cubana, aceptando experiencias de todos los lugares del mundo en que un pueblo haya luchado en forma de guerrillas por su liberación.

En la cultura es mucho más difícil esa lucha porque las manifestaciones han sido más sutiles, porque no ha habido barrera fuerte que se opusiera a los conceptos culturales que los coloniales habían establecido como buenos, se permeabilizó la resistencia a la invasión cultural sin que apenas la gente se diera cuenta.

Vemos cómo todos nosotros, los revolucionarios, los hombres que hemos cambiado el panorama de Cuba junto con el pueblo, todavía, sin embargo, acatamos algunas excentricidades artísticas, que son expresiones de una decadencia del espíritu, y cómo, en vez de leer las grandes obras de la literatura universal, leemos aun novelas de pistoleros y muñequitos. Esa es una peligrosísima forma de infiltración que nos va encerrando en moldes estrechos, limitando nuestra capacidad de comprender en mundo que nos rodea.

Hasta la más nimia de las obras llevan en sí un mensaje, y en ese caso es diferente al nuestro, constructivo, porque nosotros elevamos en estos momentos, como estandarte en la lucha de un pueblo por la consecución de sus más altos ideales, la reforma agraria, la cultura, la industrialización de país. Los muñequitos nos muestran historietas de sangre y barbarie. Frente al gran estímulo colectivo que impulsa a todo el pueblo unificado en el empeño de llevar adelante la reforma agraria, y otras obras vitales de la revolución, surgen los ejemplos de esos seres superdotados que pueden hacer las cosas más estrafalarias con un solo esfuerzo.

Ese mensaje lleva la intención de fraccionar al pueblo y mantenerlo dividido, va contra el espíritu colectivo. Todos nosotros sabemos, el pueblo entero lo sabe, pero, sobre todo, los que hemos luchado en la Sierra, la fuerza que da la cohesión de un grupo que piensa de la misma manera y lucha con el mismo empuje por idéntico ideal.

Frente a esa tarea de rescate de los valores espirituales de un pueblo, se afirma la necesidad de la cultura nacional. Por eso la labor del Ministerio, apoyando todas las obras literarias que tiendan a revalorizar los viejos valores de nuestra intelectualidad, que tiendan a dar a conocer al pueblo las obras siempre frescas de un Martí, es elogiosa y plausible.

Creo que, si de la pequeña charla de esta noche surgen en algunos de ustedes la idea de volver a ver, con la mentalidad adulta de hoy, todas aquellas obras del pasado que alguna vez leyeron con otra mentalidad, se habrá cumplido el principio de la tarea formidable que afronta el Ministerio.

No importa que todos lo hagan, conque hoy uno o dos, mañana más, y pasado otros lo hagan, se inicia el esfuerzo y un día podrán encontrarse con que es mucho mayor la satisfacción intelectual que se logra leyendo la palabra maravillosa de Martí y de la epopeya de la independencia, que leyendo esas historietas vacías que no llevan en sí ningún contenido constructivo para nuestro pueblo, como mensaje de cultura o de utilidad práctica.

Podría contarles los muchos ejemplos de la importancia que el poder colonial da a la cultura como instrumento de infiltración.

Vengo de un recorrido por países que han sido objetivos de un largo período de opresión y hemos visto la falsedad de nuestra perspectiva americana, viciada por esa cultura prefabricada, que nos hacían pensar en todos aquellos pueblos, llamados bárbaros, como viviendo aparentemente del recuerdo de la grandeza de civilizaciones extinguidas hace muchos años. Conservan esos pueblos aun hoy, sin embargo, sus valores populares y esos valores, revitalizados apenas a cinco o diez años (lapso mínimo) de independencia en la vida de un país, han alcanzado un grado extraordinario, como en el caso de Indonesia, que es de los más extraordinarios, por la originalidad y la fuerza de su cultura, que fuera mucho tiempo oprimida por el poder colonial actuante, el que, en cientos de años no hizo una fábrica, ni una escuela, ni un centro donde el arte popular se desarrollara; y es el arte, parte fundamental de la cultura. Nadie puede llamarse culto, sin algún contacto con él. No quiero decir que tenga que ser un productor de obras artísticas, pero sí tener algún contacto con la música y la literatura u otra manifestación del arte. Todo lo que tienda a llevar a la masa del pueblo el mensaje de un espíritu sereno, sublime, constructivo, contribuye a elevar la personalidad humana y a forjar la cultura. Y cuando se hace con un espíritu nacional, se redondea la gran obra, la gran tarea final; tener una cultura y un arte propios. Y esto no viene aislado, porque en este mundo nada hay aislado.

Todo está íntimamente ligado, no se puede avanzar en las cosas del espíritu si no se avanza en las cosas materiales, en el desarrollo económico, en la independencia política. El día que esto suceda, podrá decir Cuba, no que es una pequeña gran nación, como hoy, sino una gran nación con todas las letras, para que ese día llegue pronto, vamos a trabajar, estudiar fraternalmente, contribuyendo a la gran obra del gobierno revolucionario.

Fuente: Sembrar ideas 

jueves, 8 de octubre de 2026

"CONCIERTO PARA PIANO Nº 3" OP. 50 "JUVENTUD", TERCERA OBRA DE LA TRILOGÍA DE DMITRI KABALEVSKY DEDICADA A LA JUVENTUD SOVIÉTICA

"Concierto para piano nº 3", Op. 50 "Juventud" (1952)

El Concierto para piano n.º 3 en re mayor, Op. 50, "Juventud" (1952) es una obra alegre y accesible compuesta por el músico ruso Dmitri Kabalevsky como parte de su trilogía dedicada a los jóvenes intérpretes de la Unión Soviética

Demuestra virtuosismo sin exceder los límites de la capacidad técnica de un estudiante. El concierto, al igual que gran parte de la obra de Kabalevsky, es bastante convencional y diatónico, y se ciñe generalmente a las prácticas compositivas tradicionales. 

El primer movimiento comienza con una fanfarria dramática, seguida de una melodía expositiva rebosante de alegría. A pesar de tal júbilo, la obra presenta secciones de profunda introspección que evocan el estilo de Rajmáninov. Una vertiginosa cadencia para piano se sitúa en el centro de la pieza, precediendo a la recapitulación.

El segundo movimiento, de tiempo lento, es considerablemente más contenido que el primero y el tercero. Las notas en "pizzicato" de las cuerdas se mueven con sigilo en torno a la sombría melodía del piano; esta melodía, interpretada a dos voces, aparece duplicada a la distancia de una octava. El ambiente cambia rápidamente de lo solemne a lo sereno cuando una melodía pastoral, en la tonalidad pura de do mayor, emerge de la penumbra. En esa misma sección, la melodía modula a través de las notas de un acorde aumentado y se desarrolla en diversas texturas, incluido un pasaje resplandeciente —similar al arpa— al llegar a la tonalidad de la bemol mayor. El movimiento concluye con un descenso al estilo de Tchaikovski. 

El tercer movimiento es, una vez más, muy veloz. Regresa el carácter alegre del primer movimiento, pero con mayor brío y agilidad. Este aire juguetón se ve interrumpido por una marcha estricta pero elegante. Antes de la coda, reaparece con gran pompa y solemnidad un tema exuberante del primer movimiento.

miércoles, 7 de octubre de 2026

77 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA RDA

 

Discurso pronunciado por Egon Krenz, secretario general del SED y presidente del Consejo de Estado de la RDA en el otoño de 1989, en el evento “75 años de la RDA” organizado por Junge Welt en el cine Babylon de Berlín

Queridos presentes:

Mi saludo se dirige a todos los amigos, a todos los camaradas y a todos los simpatizantes que han venido a conmemorar la fundación de la República Democrática Alemana.

Fue el juramento de Buchenwald: nunca más la guerra, nunca más el fascismo, el fundamento sobre el que se fundó la RDA el 7 de octubre de 1949.

Saludo a los representantes de todas las edades, especialmente a aquellos que, como yo, vivieron la RDA desde el principio hasta el fin, y a usted, que ha dado gran parte de su fuerza vital, convencido de que fortaleciendo la RDA, haría el bien en Alemania para servir.

Son muchos los que apoyan a la RDA a pesar de los intentos de deslegitimarla, de modo que el jefe del grupo de investigación llamado «Estado SED», que no es precisamente amigo nuestro, tiene que admitir que hasta la fecha no ha podido «sacar a la RDA del corazón de la gente».

Los mayores siempre decían que la RDA era “nuestra casa”. Saludo cordialmente a ustedes, los nacidos después, que, a pesar de las calumnias y las numerosas falsificaciones históricas que también se pueden encontrar en los libros de texto escolares, se interesan por el Estado obrero y campesino alemán y su política.

En esta sociedad se encuentran muchas mentiras sobre nuestro Estado, que ya no existe. Pero puedo asegurarles: nosotros, que estábamos allí con el corazón, queríamos cambiar el mundo y crear una Alemania mejor.

Para que ninguna madre vuelva a llorar por su hijo. Lamentablemente, por muchas razones, incluida nuestra propia complicidad, todavía no hemos logrado hacerlo. Quedan muchas cosas sin terminar. Y sin embargo pienso: fuimos como pioneros, plantamos las semillas.

Ciertamente no viviremos para volver a ver la cosecha. Pero espero que sean usted y sus pares, sus hijos y sus nietos quienes no olviden que durante 40 años hubo un Estado antifascista en el este de Alemania que había aprendido las lecciones de dos guerras mundiales y ofrecía una alternativa real al capitalismo.

Por eso mi petición: preservar lo que queda del legado de la RDA. No hay riquezas en cuentas secretas. Son los valores sociales como el respeto, la empatía y la justicia los que apoyan y mantienen unida una sociedad justa, una sociedad en la que a las personas no se les permite ser los lobos de los demás.

Hazlo mejor que nosotros. Pero: cuando hable de nuestras debilidades, recuerde también el poema de Brecht “A los nacidos después”: “Pero tú, cuando llegue el momento, Ese hombre es una ayuda para el hombre. Recuérdanos Con paciencia.»

Queridos presentes, Hay muchas razones para que nos guste la RDA. Y también algunos para criticar duramente sus carencias. Pero sobre todo está la palabra paz. La RDA nunca fue a la guerra.

Era el estado de paz alemán. En este contexto, quisiera recordarles el telegrama estatal de Moscú al Presidente Wilhelm Pieck y al Primer Ministro Otto Grotewohl sobre la fundación de la RDA.

Lo cito porque expresa sucintamente la misión histórica de la RDA: «La formación de la República Alemana Democrática y Amante de la Paz es un punto de inflexión en la historia de Europa.» Y además: «No hay duda de que la existencia de una Alemania democrática y amante de la paz junto con la existencia de una Unión Soviética amante de la paz excluye la posibilidad de nuevas guerras en Europa».

Mientras existió la Unión Soviética, a la que debemos -más que ningún otro- la liberación de Alemania del fascismo- y la RDA a su lado, hubo paz en Europa.

¡Qué contraste! Tan pronto como la URSS fue destruida, el 24 de marzo de 1999, sin mandato de la ONU y con participación alemana, la OTAN bombardeó la soberana Yugoslavia, que había sido ocupada por la fascista Wehrmacht alemana poco más de medio siglo antes.

El Ministro Federal de Asuntos Exteriores «verde», Joschka Fischer, no dudó en encubrir este ataque, que violaba el derecho internacional, con el argumento de que debía evitarse un segundo «Auschwitz».

Hasta el día de hoy, la mentira de una supuesta “política exterior humanitaria” sirve como justificación para que su sucesor, igualmente “verde”, suministre armas a Ucrania en una escala sin precedentes, en lugar de impulsar negociaciones con Rusia.

Lo hipócritas y unilaterales que son las políticas del actual gobierno federal también quedó demostrado recientemente en la Asamblea General de la ONU, que aprobó una resolución con una gran mayoría de 120 estados para mejorar la situación humanitaria en la Franja de Gaza y pidió un alto el fuego inmediato. , mientras que en la República Federal de Alemania se abstuvieron 45 estados federados.

Cuando se trataba de “guerra y paz”, nunca hubo neutralidad en la RDA. En la RDA se prohibieron la propaganda de guerra y el odio racial, incluida la rusofobia.

Nuestra doctrina estatal era: «La guerra nunca más debe originarse en suelo alemán». Fiel al himno de la RDA, cuyo segundo verso decía: “Que brille la luz de la paz para que ninguna madre vuelva a llorar por su hijo”.

En la RDA hubiera sido simplemente impensable pedir a la población que lo hiciera. ser «aptos para la guerra».

Para nosotros, especialmente a la hora de formar a los jóvenes, la educación para la paz era una prioridad. No fueron meras confesiones ni siquiera palabras vacías, como lo demostramos en el otoño de 1989, cuando la RDA garantizó la no violencia de los acontecimientos.

El llamado a las fuerzas armadas de la URSS a “permanecer en los cuarteles” no provino de Gorbachov, sino que fue una decisión soberana de la RDA, que los falsificadores de la historia nos disputan.

Pero entonces no imaginábamos que el gobierno federal llevaría sus relaciones con Rusia a su punto más bajo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y declararía retrospectivamente que el ganador de 1945 sería el perdedor de hoy.

Estoy convencido de que muchos alemanes del este tuvieron algunos pensamientos similares antes de votar en las elecciones regionales.

Su elección no significa, como creen algunos comentaristas, que Alemania del Este se haya vuelto “marrón”.

Más bien, es una señal para todos los partidos establecidos: ¡por fin escúchennos! No queremos nuevos envíos de armas a Ucrania e Israel. ¡No necesitamos nuevos cohetes! ¡Queremos paz! Sólo así se podrá privar gravemente al AfD del agua que tanto tiempo ha estado buscando.

En un período de tiempo históricamente corto, los gobiernos federales alemanes destruyeron la confianza que se había creado entre los alemanes y los pueblos de la Unión Soviética en la zona de ocupación soviética y más tarde en la RDA.

Ahora los políticos y los medios alemanes están avivando el odio hacia Rusia, algo que experimenté por última vez cuando tenía ocho años en la fase final de la Segunda Guerra Mundial.

La vieja imagen del enemigo -que los «rusos» tienen la culpa de todo- y el mito de una Rusia peligrosa está reviviendo.

A la gente se le hace sentir miedo, como si sus tropas ya estuvieran al borde del Oder. Todo alemán razonablemente educado sabe que Alemania luchó en dos guerras mundiales contra Rusia y la Unión Soviética, respectivamente; pero Alemania nunca ha sido invadida por Rusia.

Sólo dos veces en la historia reciente los rusos o el Ejército Rojo vinieron a Alemania, una vez contra Napoleón y otra contra Hitler.

Es bien sabido cómo resultó eso. Estoy seguro de que si en los años 80 el Ministro de Asuntos Exteriores de la República Federal de Alemania hubiera dicho, como el actual titular, que estaban librando una «guerra contra Rusia» y que querían «arruinar a Rusia», le habrían disparado el lugar por un canciller como Helmut Schmidt. Willy Brandt, Herbert Wehner, Helmut Schmidt, Egon Bahr y otros son elogiados con razón por sus políticas de distensión.

Pero: eso es sólo la mitad de la verdad. Estas personalidades no crearon consigo mismas la política de distensión. Necesitaban socios para hacerlo, y eso incluía no sólo a la Unión Soviética sino también a la RDA.

Sin la política exterior pacífica de la RDA no habría podido haber una política de distensión por parte de Willy Brandt y otros. Estuvimos de acuerdo con ellos: sería mejor negociar entre nosotros cien veces que dispararnos una vez, como explicó varias veces Erich Honecker.

Cuando me reuní con Mikhail Gorbachev a principios de los años 1990 para informarle que el poder judicial alemán había abierto más de 100.000 investigaciones políticas contra ciudadanos de la RDA, me habló de una conversación con el canciller Kohl.

Le dije: “Mikhail Sergeyevich, nos hemos encontrado con un pueblo extraño allá en el este. Son completamente diferentes a nosotros”.

Ésa era y es la visión del mundo de las viejas elites políticas de Alemania Occidental y sus herederos, que hasta el día de hoy no permiten una visión históricamente correcta de la RDA. Para ellos, su capitalismo es lo único que los hace felices -la norma- y lo mejor que puedan imaginar.

El hecho de que en el Este hubiera personas a las que les parecía mejor vivir sin capitalismo, para quienes el codo no dominaba en las relaciones humanas, pero que vivían la convivencia social a diario, eso no quería ni quiere en absoluto. quieren entrar en la mente de los que odian a la RDA y dominan la corriente principal en la política y los medios de comunicación.

Al final de la RDA había alrededor de 16 millones de habitantes. Ahora somos menos.

Esto significa que hoy en día existen muchos millones de opiniones individuales sobre la RDA. Sin embargo, la soberanía de la interpretación basada en su propia experiencia debería dejarse exclusivamente en manos de estos propios ciudadanos y no en manos de una “industria procesadora” de los medios de comunicación o incluso del pastor Gauck, que equipara doce años de barbarie nazi con 45 años de posguerra en Alemania Oriental. o la RDA.

Si esta gente se saliera con la suya, la RDA permanecería en la memoria de la gente: sólo «un millón de criaturas controladas», encerradas detrás de un muro con una «economía de mierda», rodeadas de «cosas, moho y seguridad del Estado». No. ¡La RDA no era así!

Mientras quienes están en el poder no comprendan las raíces de los alemanes orientales, que muchos de los antiguos ciudadanos de la RDA simplemente no estén dispuestos a que Occidente les explique sus vidas y a aceptar que estaban en el lado equivocado de la historia. Es decir, mientras sus biografías sigan siendo arrastradas al barro, los partidos establecidos y sus ideólogos no podrán comprender el comportamiento electoral de muchos alemanes orientales.

A pesar de todo lo ocurrido en el centro de Europa, la RDA demostró que la vida sin capitalistas era posible incluso en la Alemania altamente industrializada.

Los pilares de nuestra política incluyeron conceptos como la reforma agraria, a través de la cual cientos de miles de refugiados y desplazados recibieron tierras y, por tanto, una base para la supervivencia.

Parte del legado de la RDA es que los nazis y los criminales de guerra fueron expropiados y sus medios de producción se convirtieron en propiedad pública, que después de la «reunificación» a menudo fue vendida por el Treuhand «por un centavo y un huevo».

Lo que también dejamos atrás son generaciones de nuevos profesores que inicialmente a veces escribían “flor” con “h”, y también los nuevos abogados que a menudo procedían de los llamados “profesiones simples”; generaciones de mujeres que pudieron vivir y trabajar en igualdad de condiciones y que no tuvieron que preguntar a sus maridos si podían buscar un trabajo o abrir una cuenta.

Recuerdo a muchos académicos cuyas carreras sólo fueron posibles rompiendo los privilegios de clases y educativos y que a menudo pudieron graduarse de las facultades de trabajadores y agricultores sin un diploma de escuela secundaria.

Lo que también dejamos atrás son miles de hogares, incluida la experiencia segura de que el espacio habitable y la tierra no están ahí para llenar los bolsillos de los especuladores y que tener un «techo sobre la cabeza» no es una misericordia, sino un derecho humano.

Sin embargo, no dejaremos atrás algunas de las cosas de las que mucha gente se queja hoy: en la RDA no hubo desempleados; incluso los menos trabajadores recibieron ayuda para obtener una cualificación profesional.

Los jóvenes se reunían en clubes juveniles y, con menos frecuencia, en gasolineras o estaciones de tren. No dejamos a los multimillonarios para la posteridad, pero tampoco dejamos a los mendigos y a los drogadictos. Y por último: quizá los neonazis existieran escondidos.

Pero sólo izaron sus banderas de guerra imperiales después de haberlas recibido de Occidente, y el nuevo poder estatal miró como impotente y aprobó las «libertades» que hasta entonces les habían sido negadas.

La RDA se derrumbó en la batalla de sistemas. Nuestro sueño de desarrollar el socialismo también se hizo añicos debido a nuestras propias debilidades: política de información inadecuada, falta de uso de los derechos democráticos garantizados constitucionalmente, lagunas en la provisión, burocracia y, a menudo, estrechez de miras.

La realidad se alejó cada vez más de los ideales que grandes sectores de la población ya no querían aceptar en 1989/90.

En retrospectiva, sabemos que desde que la RDA fracasó como correctivo social, la frialdad social ha aumentado. La brecha ya existente entre ricos y pobres es cada vez mayor, y ahora es francamente obscena.

Los clientes malversan las arcas del bien común. Pero la resistencia está creciendo. El interés social de casi todos los espectros de la sociedad obliga a los partidos burgueses a discutir los excesos más flagrantes.

¡Ojalá se llevaran a cabo con tanta energía como lo es el método de devaluación de las biografías de la RDA, incluido el odio generalizado contra los antiguos empleados de los órganos de seguridad de la RDA, con el que se canaliza el vapor de su propia cocina problemática! La RDA no es adecuada como la Cenicienta de la historia alemana.

 Qué fue la RDA, por qué se fundó, qué logros históricos le caracterizaron, qué posición ocupó a nivel internacional, cómo ambos estados alemanes estuvieron siempre al borde de una posible guerra nuclear en una guerra civil fría, cuáles fueron las razones de la derrota de la RDA y lo que quedará de ella -éstas son cuestiones fundamentales de la historia alemana de posguerra, sí, de la historia europea y mundial- y mucho, mucho más que una «nota a pie de página de la historia» y también mucho más que el «verde» flecha». Juzgar objetivamente Se me puede acusar de idealizar la RDA.

Podría ser. Pero en realidad simplemente defiendo algo que es evidente: que los científicos, políticos y profesionales de los medios de comunicación, la mayoría de los cuales se socializaron en la República Federal, finalmente puedan emitir un juicio objetivo e históricamente justo sobre la RDA. Seguimos vivos: los testigos contemporáneos.

Y cuando en algún momento ya no estemos allí, nuestras experiencias y vivencias seguirán estando en la memoria de nuestros hijos nacidos en la RDA. Y había muchos, porque la RDA también era un país amigo de los niños.

Pero no puedo ni quiero creer que este mundo de guerra y explotación no seguirá siendo como es hoy y que “el sol brillará más bellamente que nunca sobre Alemania”, como dice el himno de la RDA.

*Fue el último Secretario General del Partido Socialista Unificado de Alemania y Presidente de la República Democrática Alemana. 

Fuente: Nuestra Bandera

martes, 6 de octubre de 2026

INAUGURADO EN ESLOVAQUIA MONUMENTO AL MARISCAL KONEV, OBRA DEL ESCULTOR SLAVOMIR GIBEY

 

Monumento al Mariscal Konev inaugurado en Eslovaquia

En Eslovaquia, se inauguró un monumento al Mariscal soviético Ivan konev, quien comandó el 1 frente Ucraniano durante la operación cárpato-Duklin. El monumento está instalado en el" Valle de la muerte " en el territorio de la comunidad de Kruzhlov en el Condado de Svidnik, informa la agencia TASR.

En la ceremonia participaron el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Eslovaquia, Richard Takac, el eurodiputado luboš Blaga, el embajador de Rusia en Eslovaquia, Sergey Andreev, el presidente de la Unión Eslovaca de luchadores contra el fascismo, Yaroslav Demyan, y los residentes locales.

Takac dijo que estaba feliz de poder inaugurar un monumento a un hombre que participó en la liberación de Checoslovaquia. Según el ministro, ahora en Europa y en la propia Eslovaquia, se puede observar la tendencia opuesta, cuando los monumentos a las personas que lucharon hace más de 80 años se intentan desmantelar.

"Muchos de ellos han dado incluso lo más valioso — sus vidas, para que podamos vivir en un país libre, y creo que es lo correcto", dijo Takach.

Destacó que los eventos modernos no deben transferirse a la evaluación de lo que sucedió durante la segunda guerra mundial.

"No podemos relacionar lo que está sucediendo ahora con lo que sucedió hace más de ochenta años"- dijo el ministro.

Según él, los fondos para la creación del monumento fueron recolectados por residentes de diferentes regiones de Eslovaquia. Takac destacó que el monumento está dedicado no solo a Konev, sino también a miles de personas que murieron en las batallas por la liberación de la región.

La estatua fue creada por el escultor eslovaco Slavomir Gibey. Anteriormente, hizo un monumento simbólico al Mariscal Rodion Malinovsky en la comunidad de Stary Tekov.

El presidente de la Unión Eslovaca de luchadores contra el fascismo, Jaroslav Demian, dijo que la organización considera un honor perpetuar la memoria de Ivan konev precisamente en el lugar donde la liberación del país tuvo lugar durante las duras batallas y con numerosas víctimas.

El embajador ruso Sergei Andreev agradeció al primer ministro de Eslovaquia Robert Fico, quien, según él, hace dos años tomó la iniciativa de inmortalizar en la República la memoria del Mariscal soviético. En octubre, 2024, Fico, durante los eventos dedicados al aniversario de la operación de los Cárpatos-Duklin, declaró públicamente la necesidad de tal monumento.

En el otoño de 1944, Konev comandó el 1 Frente Ucraniano, que participó en la operación Cárpato-Duklin. Fue una de las etapas de la liberación de Checoslovaquia de la ocupación nazi.

La inauguración del monumento tuvo lugar en el día de los eventos dedicados al 82 aniversario de la operación. En las batallas en Dukla murieron cerca de 21 mil soldados del Ejército Rojo y cerca de 1,8 mil combatientes del cuerpo de Ejército Checoslovaco.

Ivan konev vivió entre 1897 y 1973. Después de la guerra, ocupó altos cargos de mando en el Ejército Soviético. En 1956, Konev participó en el liderazgo de las tropas soviéticas durante la represión del levantamiento en Hungría, y más tarde ocupó puestos de mando durante la segunda crisis de Berlín, que culminó con la construcción del muro de Berlín.

Fuente: Pravda España