jueves, 5 de febrero de 2026

FINALIZADO EL 22º CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE GRECIA (KKE)

 

En un comunicado, la Oficina de Prensa del Comité Central del KKE informa de que los trabajos del 22º Congreso del KKE concluyeron el 31 de enero con la elección del nuevo Comité Central, compuesto por 95 miembros. En su primera sesión, el Comité Central eligió por unanimidad a Dimitris Koutsoumpas como Secretario General del Comité Central del KKE.

En el debate del Congreso se expresó el acuerdo sustancial con las Tesis y con el Informe del Comité Central,  

El artículo que sigue es un acercamiento a las Tesis del Coité Central, que lejos de limitarse a formular un mero diagnóstico, lo presentan como un manual de preparación para los convulsos tiempos que se avecinan.

 POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

     Hay quienes atraviesan la tormenta con los ojos vendados, esperando que pase sola. Y hay quienes, como el Partido  de los comunistas griegos (KKE), se estan preparando a conciencia, sabiendo que lo peor en la catastrofica evolución del sistema capitalista  no ha llegado aún.

     Una de las peculiaridades más notables de los comunistas helenos, que parece distinguirlos de otros europeos es precisamente esa: no actúan como si el presente fuera estable o eterno, sino que se organizan  meticulosamente para afrontar el gran reajuste que se prepara, para la irrupción de un tropel de cambios bruscos y violentos que las propias contradicciones del sistema capitalista ya se encuentran  en avanzado estado de incubación.

     Mientras muchos se resignan al colapso como si fuera una suerte de catástrofe natural, el KKE lo lee como lo que es: el resultado inevitable de un sistema que no puede sostenerse sin guerras, sin pobreza, sin destrucción.

      Y es en ese horizonte, sombrío pero previsible, donde otra de sus singularidades aparece con fuerza: no esperan a que las condiciones cambien para actuar, sino que orientan su trabajo desde ahora mismo en construir el Partido que será necesario cuando todo empiece a crujir.

     No hay profecía aquí. Hay preparación. Porque si algo nos enseña la historia, es que los pueblos solo tienen oportunidades cuando hay organizaciones listas para convertir el caos en posibilidad. Y eso, los comunistas griegos lo están tomando muy en serio.

  UN MUNDO AL BORDE DEL COLAPSO

   Hay momentos en que la historia parece acelerar. Todo se mueve, todo cambia, y lo que ayer parecía inamovible hoy se tambalea. Estamos viviendo uno de esos momentos. Las noticias vuelan de pantalla en pantalla con titulares que se repiten: guerra, inflación, crisis, migraciones, represión. Y debajo de cada titular, si uno escarba un poco, late un sistema que hace aguas por todas partes. Ese sistema tiene nombre: capitalismo.

 UNA EVALUACIÓN GENERAL: NUBES NEGRAS SOBRE EL PLANETA

    Lo que el KKE describe en sus tesis  ante su XXI Congreso no es una teoría, ni un pronóstico catastrofista. Es una radiografía de lo que tenemos delante de los ojos, pero que a veces cuesta ver con claridad: vivimos en un mundo donde las grandes potencias económicas y políticas no compiten por el bienestar de los pueblos, sino por el control de los recursos, los mercados y las rutas estratégicas. No hay “paz” posible en ese juego. Por eso, como advierte el texto, la situación actual se caracteriza por un desarrollo desigual y una intensificación de los antagonismos entre estados capitalistas.

     Las crisis del sistema no son una anomalía, sino su modo de respirar. Son necesarias para "resetear" la acumulación de capital y reconfigurar el dominio entre los bloques imperialistas. El KKE anuncia que estamos  entrandos en una fase de “reconfiguración internacional” donde no hay estabilidad posible para los pueblos, porque lo que está en disputa son los beneficios de los grandes monopolios.

 EL JUEGO PELIGROSO DE LA UNIÓN EUROPEA Y LA ZONA EURO

    En Europa, el viejo continente que se presenta como garante de la civilización y los derechos humanos, las cosas tampoco van nada bien. La Unión Europea ha dejado de disimular su verdadera naturaleza.

    Su arquitectura económica responde solo a los intereses de los grandes capitales, especialmente de Alemania y Francia, que usan la estructura comunitaria como palanca para reforzar su posición global y disciplinar a sus socios más débiles.

    La zona euro, en vez de generar solidaridad, ha generado desigualdad. Grecia lo sabe mejor que nadie. Tras años de memorandos, ajustes y saqueo financiero, hoy el pueblo griego sigue pagando una deuda que no contrajo. Como explica el documento, la UE ha profundizado su carácter imperialista, no solo hacia el exterior, sino también hacia sus propios pueblos, imponiendo una economía de guerra que prepara el terreno para nuevas intervenciones y conflictos.

 UCRANIA: UNA GUERRA IMPERIALISTA CON MÚLTIPLES MÁSCARAS

    Uno de los ejemplos más trágicos de esta lógica es la guerra en Ucrania. Mientras los medios nos repiten que se trata de una lucha entre democracia y autoritarismo, el análisis del KKE es muy claro: es una guerra entre potencias imperialistas, donde ni el pueblo ucraniano ni el ruso tienen el control de su destino.

     Por un lado, está la OTAN y la UE utilizando a Ucrania como punta de lanza para contener y debilitar a Rusia. Por el otro, está la burguesía rusa intentando asegurar su posición en el tablero global. Pero ninguno de estos bloques tiene un proyecto emancipador para sus pueblos. Lo que está en juego es quién reparte los beneficios del pillaje. Y la sangre que corre, como siempre, es la de los trabajadores y los pobres.

     El KKE ha sido uno de los pocos Partidos que ha denunciado el carácter imperialista de ambos bandos, negándose a tomar partido por uno u otro. En vez de caer en la trampa de los “patriotismos burgueses”, su apuesta es por la solidaridad entre los pueblos y por la organización independiente de la clase trabajadora. Porque si los obreros de Moscú y de Kiev lucharan juntos por sus intereses comunes, otro gallo cantaría.

 PALESTINA: UN GENOCIDIO TELEVISADO EN DIRECTO

  Si Ucrania representa una guerra entre imperios, Palestina muestra el rostro más brutal del colonialismo contemporáneo. Allí no hay conflicto “entre iguales”. Hay un pueblo ocupado, bombardeado, expulsado y masacrado, y un Estado —Israel— que actúa como guardia avanzado del imperialismo occidental en la región.

     Las tesis del KKE no se andan con eufemismos: lo que ocurre en Gaza y Cisjordania es un genocidio, sostenido por Estados Unidos, la OTAN y la UE. El objetivo no es solo apropiarse del territorio palestino, sino controlar toda la región, sus recursos naturales, sus rutas energéticas, y frenar cualquier intento de soberanía popular.

     En este contexto, el internacionalismo deja de ser una consigna vacía y se convierte en una urgencia práctica: la solidaridad con el pueblo palestino es parte inseparable de la lucha contra el imperialismo en todas sus formas. No se trata de caridad, sino de combatir al enemigo común.

 OTROS CONFLICTOS, MISMAS RAÍCES

    Además de Ucrania y Palestina, el documento señala otros focos de tensión internacional: el Mar de China, el Cáucaso, el Sahel, América Latina... Cada uno con sus particularidades, pero todos con una misma raíz: el enfrentamiento entre grandes bloques capitalistas por el control de zonas estratégicas.

      La “paz” que defienden los gobiernos occidentales no es más que una cobertura para nuevas intervenciones militares, golpes blandos, sanciones económicas y guerra mediática. Y lo más preocupante, como alerta el texto, es que el riesgo de una guerra generalizada crece a medida que se intensifican estas disputas.

 LA ESTRATEGIA MILITAR DEL IMPERIALISMO: OTAN Y UE AL ATAQUE

    La OTAN ha dejado de ser una alianza “defensiva”. Hoy opera como una maquinaria de guerra global, que actúa allí donde los intereses del capital occidental lo exigen. Desde Afganistán hasta Libia, pasando por Irak o Siria, ha demostrado su capacidad destructiva y su desprecio absoluto por los derechos humanos.

     La UE no se queda atrás. Ha reforzado su doctrina de “autonomía estratégica”, que no significa otra cosa que prepararse para actuar militarmente sin depender de Estados Unidos, aunque con total convergencia en sus objetivos. La militarización de la política exterior europea ya no es una posibilidad futura: es una realidad en marcha.

 ¿Y QUÉ HACE MIENTRAS TANTO EL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL?

     Frente a esta situación, las tesis subrayan una cuestión clave: la postura del Movimiento Comunista Internacional. Y aquí el KKE detecta  luces y sombras.

     Por un lado, hay partidos comunistas que mantienen posiciones firmes, como el propio KKE, que defiende sin concesiones el carácter imperialista de estas guerras y rechaza cualquier forma de colaboración con la burguesía “progresista”. Por otro lado, hay sectores que han caído en la lógica de “apoyar al enemigo de mi enemigo”, justificando acciones represivas o expansionistas si vienen de Rusia o de China.

      El documento llama a superar esa confusión y a construir una posición clasista, independiente y revolucionaria. No se trata de elegir entre dos bloques imperialistas, sino de construir una alternativa real desde la lucha de clases, el internacionalismo y la unidad de los pueblos.

 UNA ORGANIZACIÓN PARA  TIEMPOS DIFÍCILES

     Mientras el mundo se sacude entre guerras, crisis y desigualdad, una pregunta se impone con fuerza: ¿qué hacer? No como frase hecha, sino como necesidad urgente. El documento del KKE ofrece una respuesta clara: prepararse. Prepararse para resistir, para entender y para intervenir. Porque cuando todo parece jugar en contra, lo peor que puede hacer una organización revolucionaria es quedarse inmóvil o perder el rumbo.

 NO TODO ESTÁ PERDIDO: PRIMERO, MIRARSE AL ESPEJO

     El texto parte de una autocrítica honesta: “Revisamos nuestras fuerzas”. No como un ejercicio de lamento, sino como paso necesario para fortalecer lo que hay y corregir lo que falta. El KKE sabe que no tiene el poder en sus manos, pero también sabe que el poder no es una cuestión de tamaño, sino de orientación, de claridad estratégica y de vínculo con el pueblo y  la clase obrera.

        ¿Para qué sirve tener una organización si no es para estar en condiciones de actuar cuando las condiciones  puedan cambiar de golpe? Porque el capitalismo es experto en crear situaciones inesperadas: estalla una guerra, cae un gobierno, aparece una pandemia, se desploma la economía. Y cuando eso ocurre, los pueblos no tienen tiempo de improvisar. O están organizados o son aplastados por la historia.

  LA PREPARACIÓN INTEGRAL NO ES UN SLOGAN: ES UNA NECESIDAD VITAL

    Las tesis insisten en que la preparación del Partido no puede ser solo propagandística ni retórica. Tiene que ser integral, lo que significa preparar el pensamiento, el cuerpo y la estructura. El pensamiento: con formación ideológica, sin sectarismos ni dogmas, pero con principios firmes. El cuerpo: es decir, la militancia, que no puede ser solo “activista” sino verdaderamente revolucionaria. Y la estructura: porque sin organización concreta, toda idea se pierde en el aire.

      Hay una frase que atraviesa todo el documento, aunque no se exprese tal cual: el tiempo de las medias tintas se acabó. O se construye una fuerza organizada para enfrentar este sistema, o se corre el riesgo de que la rabia de los pueblos sea canalizada por la extrema derecha, el militarismo o el reformismo impotente.

 CONSTRUIR UN PARTIDO EN TIEMPOS OSCUROS: UNA TAREA DE TODOS LOS DÍAS

    ¿Y qué significa “construir el partido” en esta época? Según el KKE, no es simplemente afiliar gente. Es formar militantes sólidos, con pensamiento crítico y capacidad para actuar en todos los frentes. Desde el barrio hasta la fábrica, desde la universidad hasta el sindicato.

     La construcción del partido es una cuestión multifactorial, segun señala el texto. No hay una única receta. Se trata de combinar educación política, inserción en las luchas populares, disciplina orgánica, y también cuidar la moral revolucionaria. Porque un militante no es un robot, pero tampoco puede ser alguien sin convicción ni entrega.

     El partido, entonces, es como una escuela y un cuartel al mismo tiempo. Una escuela donde se aprende a mirar el mundo con ojos de clase, y un cuartel donde se entrena para la lucha sin perder la ternura ni la lucidez.

 FORTALEZA ORGANIZATIVA + FORTALEZA IDEOLÓGICA = UN PARTIDO QUE PUEDE RESPONDER

     En muchas organizaciones, estas dos dimensiones están separadas. O se centran en el activismo vacío de ideas, o en la discusión ideológica alejada del mundo real. El KKE plantea que la clave está en vincular las dos cosas: no puede haber organización fuerte si no hay pensamiento fuerte, y viceversa.

     Esto implica, por ejemplo, que no basta con tener presencia sindical si no se tiene una estrategia para disputar el sentido de esas luchas. O que no sirve hacer formación política si no hay una práctica donde aplicar lo aprendido. Es lo que el texto denomina “una tarea común”: construir organizativamente e ideológicamente al mismo tiempo.

     El militante no puede ser solo un repetidor de consignas, ni tampoco un teórico desconectado. Tiene que ser alguien que entienda, que proponga, que se equivoque, que corrija, que crezca con otros. Esa es la militancia que el KKE busca formar y fortalecer.

 ¿QUÉ PAPEL TIENE LA CLASE OBRERA HOY?

      Una de las cosas más potentes del documento es que nunca pierde de vista a la clase obrera como sujeto central de transformación. Aunque las condiciones hayan cambiado, aunque el trabajo se haya fragmentado, aunque las formas de explotación hayan mutado, sigue siendo la clase trabajadora —manual o intelectual— la que mueve la maquinaria del mundo. Y por tanto, también la que puede detenerla.

      El KKE no cae en la tentación de idealizar “al pueblo” como algo amorfo. Tampoco reduce todo a “la fábrica”. Lo que propone es una lectura dinámica: hay que insertarse donde la vida obrera se expresa hoy, que puede ser en un call center, en un hospital, en un supermercado, en una empresa logística, en una escuela. Donde haya trabajo explotado, ahí es donde tiene que estar el partido.

     Y dentro de esa clase trabajadora, el documento pone especial énfasis en las mujeres de origen popular, muchas veces sobreexplotadas, invisibilizadas, pero con una potencia transformadora enorme. La tarea, entonces, es especializar el trabajo entre ellas, entender sus realidades y hacerlas protagonistas.

  ¿PREPARADOS PARA LOS CAMBIOS BRUSCOS?

     El sistema mundial está en una fase de alta inestabilidad. Nadie puede predecir el futuro inmediato. Puede venir una crisis financiera peor que la del 2008. Puede estallar un nuevo frente de guerra. Puede colapsar el sistema ecológico. Y cuando algo de eso suceda, los pueblos van a moverse. La pregunta es: ¿habrá organizaciones capaces de orientar ese movimiento hacia una salida emancipadora?

     El KKE responde preparándose. No con voluntarismo, sino con método. No esperando que la historia venga a buscarlos, sino saliendo al encuentro de la historia.

     En tiempos difíciles, construir una organización revolucionaria no es un lujo. Es una necesidad. Una forma de cuidar el futuro, de no dejarlo en manos de los de siempre. De impedir que el miedo gane la partida. 

CUANDO EL PARTIDO ES UNA ESCUELA DE MILITANCIA

    Si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que los pueblos pueden levantarse incluso en las condiciones más adversas. Pero también ha demostrado que sin organización, esas explosiones de rabia y esperanza tienden a apagarse o a ser absorbidas por el sistema. De ahí que el documento del KKE insista una y otra vez en algo que podría sonar modesto, pero que en realidad es explosivo: mejorar el funcionamiento del partido.

     Puede sonar burocrático. Pero si uno mira con atención lo que propone, se da cuenta de que está hablando de algo mucho más profundo: convertir al partido en una herramienta viva, útil, eficaz y cercana a la gente.

 LA CÉLULA: CORAZÓN DE LA ORGANIZACIÓN

     La base de todo partido revolucionario no son sus líderes ni sus documentos: son sus células. Esas pequeñas organizaciones que trabajan en los barrios, en los centros de estudio, en los lugares de trabajo. El KKE afirma sin rodeos que muchas de estas organizaciones de base (OBP) no están funcionando con la estabilidad y riqueza necesarias.

    ¿Y qué significa eso? Que no basta con tener una “estructura” sobre el papel. Que hace falta que cada célula funcione como un espacio de discusión política real, de análisis de la situación concreta, de planificación de acciones, de formación colectiva. Una célula es más que un grupo de militantes: es una miniatura del partido en movimiento.

     El documento plantea que muchas veces la falta de actividad o de iniciativa no se debe a falta de ganas, sino a la ausencia de orientación concreta, de prioridades claras y de distribución adecuada del tiempo y las fuerzas. Por eso uno de los focos del documento es reorganizar la vida interna del partido con criterios funcionales, no rituales.

 EL PAPEL DE LOS SECRETARIOS Y DE LOS BURÓS

     Aquí se toca una fibra sensible, pero necesaria: el rol de los cuadros dirigentes intermedios. Esos militantes que, sin ser la “cúpula”, tienen responsabilidades importantes en la orientación y cohesión de las células.

     Las tesis insisten: el funcionamiento estable de las células depende en gran parte del trabajo serio de los secretarios y burós. No basta con convocar reuniones o pasar lineamientos desde arriba. Hay que escuchar, organizar, formar, acompañar, distribuir tareas con criterio político y humano a la vez.

      Esto puede parecer interno o menor, pero no lo es. Porque si las estructuras de base no funcionan, el partido no respira. Es como tener pulmones con bronquitis: por más que haya cerebro, el cuerpo no avanza.

 REPARTO DE FUERZAS Y VIGILANCIA POLÍTICA

       Otro punto clave del texto es la distribución adecuada de los militantes y cuadros. No se trata de “llenar espacios”, sino de pensar estratégicamente: ¿dónde está la clase obrera hoy?, ¿en qué sectores se juega la acumulación de fuerza política?, ¿qué espacios tienen más capacidad de irradiar conciencia?

      Distribuir correctamente los cuadros no es un acto técnico. Es una decisión profundamente política. Supone ubicar a los más experimentados donde pueden potenciar a otros, y formar a nuevos militantes allí donde la lucha es más viva o más difícil.

      En ese mismo plano, el texto plantea con claridad que estamos en tiempos donde la vigilancia política y la protección del partido son tareas ineludibles. No por paranoia, sino por realismo: vivimos una época de crisis donde el control, la represión y la infiltración forman parte del arsenal cotidiano del Estado capitalista.

     Esto implica desarrollar mecanismos de recolección de información, defensa ante provocaciones y capacidad de responder a posibles intentos de desestabilización o persecución. No se trata de “militarizar” al partido, sino de protegerlo para que siga siendo útil a la causa que defiende.

 UN TRABAJO ESPECIAL ENTRE LAS MUJERES OBRERO-POPULARES

      Este punto es uno de los más ricos y específicos del documento. El KKE propone profundizar el trabajo político-ideológico y organizativo entre las mujeres de origen y posición de clase obrera-popular.

      ¿Y por qué subraya esto? Porque estas mujeres —jóvenes o adultas, madres, trabajadoras, estudiantes, cuidadoras— son víctimas de múltiples formas de opresión, pero al mismo tiempo son portadoras de una fuerza inmensa.

      Su explotación es doble (por clase y por género), pero también por su capacidad de lucha. Como señala el texto, muchas veces ellas están en la primera línea de la vida cotidiana: en los barrios, en los hospitales, en las escuelas, en los empleos más precarizados. Y sin embargo, son las más olvidadas por las organizaciones tradicionales.

      Por eso el KKE plantea que el partido y su juventud (la KNE) deben desarrollar un trabajo más especializado, más constante, más creativo con ellas. No como “objeto” de la política, sino como sujetas activas de la transformación revolucionaria.

 EL FUNCIONAMIENTO DE LOS COMITÉS SECTORIALES Y REGIONALES

      El documento avanza también sobre la estructura media y alta del partido, es decir, los comités sectoriales, regionales y sus burós. Se insiste en que el trabajo de dirección no puede reducirse a reuniones ni a informes formales. Debe ser una práctica activa de coordinación, seguimiento, formación y evaluación.

     Los Comités Regionales, por ejemplo, no solo deben “bajar línea”, sino también identificar cuadros con potencial, ayudar en la resolución de conflictos, aportar visión estratégica, y facilitar el desarrollo del trabajo de base.

      Aquí no hay una distinción artificial entre “líderes” y “bases”. Hay un cuerpo político que funciona como un todo, donde cada parte tiene su papel y su responsabilidad. La dirección no es un lugar de privilegio, sino una carga consciente al servicio de un proyecto colectivo.

 LA FORMACIÓN Y PROMOCIÓN DE CUADROS: SEMBRAR HOY, COSECHAR MAÑANA

     Por último, uno de los ejes más estratégicos del documento: la formación y promoción de cuadros políticos. No solo se trata de identificar a quienes ya tienen condiciones, sino de crear condiciones para que surjan nuevos referentes revolucionarios.

      Esto implica combinar experiencia práctica con estudio teórico, seguimiento personal con espacios colectivos de crecimiento, oportunidades para asumir tareas con espacios para reflexionar sobre los errores y los logros.

      Un Partido que no forma cuadros se condena a envejecer, a fosilizarse, a repetirse sin renovarse. Por eso el KKE coloca esta tarea como de alta prioridad. Porque la lucha que viene será larga y dura, y hará falta toda una generación de hombres y mujeres dispuestos a entregar lo mejor de sí para que los pueblos puedan escribir su propia historia.

  LA DISCIPLINA REVOLUCIONARIA COMO ACTO DE QUERENCIA POPULAR

    Después de recorrer estas páginas del documento del KKE, queda claro que hablan de un partido que no se conforma con existir. Un partido que se piensa como instrumento de lucha, como refugio para los que no se resignan, como escuela de dignidad para los que quieren entender el mundo para transformarlo.

      En tiempos donde todo parece empujar al individualismo, al cinismo y a la desesperanza, levantar una organización seria, coherente, ética y revolucionaria es un acto de resistencia, pero también de amor al pueblo.

     Porque organizarse no es otra cosa que prepararse para lo que viene. Y lo que viene, si no lo cambiamos nosotros, no lo va a cambiar nadie.

miércoles, 4 de febrero de 2026

REPORTAJE "HUNGRÍA Y SU PUEBLO" (1966)

"HUNGRÍA Y SU PUEBLO"

Reportaje sobre la República Popular Húngara filmado en 1966 por la compañía estadounidense United World Films Inc. 

Presenta la geografía de Hungría y analiza el efecto del comunismo en la vida cotidiana de sus habitantes. Explora Budapest y un pequeño pueblo a orillas del Danubio cuyas empresas se gestionan de forma cooperativa.

La película presenta parpadeos durante los primeros 60 segundos, pero luego se desarrolla con fluidez. Hay que seleccionar los subtítulos en castellanos en Youtube.

 

martes, 3 de febrero de 2026

EDHASA PUBLICA "VIVA PALESTINA", ÚLTIMA NOVELA DE ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA

Viva Palestina 
Alberto Vázquez-Figueroa 
PRECIO: 18.00 € 
Editorial Edhasa
ISBN:9788435064750
Año: 2025

Ariel, Samantha y Lydia son israelitas. Tal vez por fe y tradición, pero sobre todo por humanidad, aborrecen lo que consideran un salvaje genocidio: la masacre de palestinos en la Franja de Gaza. La razón del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es supuestamente la reacción a un ataque previo, pero su verdadera intención es crear un nuevo canal que conecte el mar Rojo con el Mediterráneo: el canal de Ben Gurion. Pronto a ellas tres se unirán Diana, una millonaria griega; Salvatore, un desconcertado campesino italiano, y una conocida modelo de origen palestino, Naima.

La desigual contienda entre palestinos e israelíes no sólo continúa, sino que se recrudece cada día, a cada página. El mundo es testigo de la matanza, de los crímenes de guerra. Y nadie puede permitirse fracasar. Así, mientras los militares israelíes hacen suyo el lema de que «el mejor enemigo es el que nunca ha nacido», este singular grupo de audaces justicieros jurarán no permitirlo.

FRAGMENTO DE LAS PRIMERAS PÁGINAS: 

Samantha Nohan era judía, de madre judía y de abuela ju día. Tenía tantos antepasados judíos que sería necesario remontarse a cincuenta generaciones con el fin de encontrar en sus venas una sola gota de sangre que no fuera judía.

Se había criado como niña judía, había crecido como niña judía y había estudiado como adolescente judía. Pero el día que comprendió que estaba a punto de cumplir diecisiete años, lo que significaba que la obligarían a incorporarse al ejército, decidió que hasta allí había llegado como judía. No estaba dispuesta a matar por unas creencias religiosas sobre las que alimentaba excesivas dudas.

El tiempo corría, y nadie ponía fin a los crímenes en la Franja de Gaza. La posición de Estados Unidos constituía un obstáculo para la paz, así como un cheque en blanco para Israel. Mientras tanto, dos millones de personas sufrían por falta de alimentos, ataques indiscriminados, enfermedades, desplazamientos forzosos, matanzas y el bloqueo de las ayudas humanitarias.

Las dudas de Samantha llegaron a su punto álgido el día en que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también conocido como «el Orejudo» o «el nieto de Herodes», afirmó: «Si los medios de comunicación se muestran objetivos, están sirviendo a los enemigos de Israel; y si dan dos versiones diferentes también están sirviendo a los enemigos de Israel. Porque la única verdad es la que proclama el ejército israelí, y todo aquel que no esté de acuerdo debe ser considerado terrorista».

Una declaración propia de un dirigente fascista, teniendo en cuenta que la mayoría de los periodistas extranjeros tenían prohibida la entrada en Gaza.

Al parecer, la información sobre lo que allí ocurría debía proceder exclusivamente del Gobierno israelí y, por tanto, aceptarse como si fuera la ley de Dios.

Llegó a la conclusión de que quien asegura que únicamente él tiene derecho a decidir es un tirano. Pero cuan do, a la hora de la cena, tuvo la pésima ocurrencia de dar su opinión al respecto, tanto sus padres como sus hermanos la acusaron de cobarde, traidora e incluso terrorista.

Fue la primera vez que se enfrentó al más paranoico de los planteamientos fundamentalistas: «Si no estás conmigo, estás contra mí».

Aquello chocaba con su modo de ser y de pensar. Quien vive en un entorno que no le permite expresar lo que siente pasa a ser un reo condenado a una cadena perpetua. Una pena que debe cumplir en el estrecho marco de su conciencia.

Para Samantha Nohan la libertad no se limitaba a pasear por la calle sin miedo a que la violaran. También se extendía al hecho de poder hablar sin que la insultaran.

Lo peor de tan nefasta velada fue que no permaneció en los lógicos límites de una simple tertulia familiar. La me nor de sus hermanas, que por lo visto se sentía más judía que hermana, apenas tardó una hora en hacer público el incidente. En tan sólo sesenta minutos, Samantha pasó de ser una buena creyente a una «aspirante a terrorista».

Cuando al día siguiente la fachada y la puerta aparecieron cubiertas de insultos y frases con la palabra «puta», recogió los discos duros de su ordenador y el de su padre, así como el poco dinero que había en la casa, y bajó al puerto. Allí pasó largo rato observando las idas y venidas de los soldados que vigilaban la carga y descarga de los barcos.

Tardó casi dos horas, pero al fin pudo aprovechar la distracción provocada por el cambio de guardia. Cargó con un saco de patatas y, tras trepar hasta la cubierta del Siracusa, descendió a lo más profundo de sus bodegas y se ocultó bajo una lona que hedía a perros muertos.

A las tres horas, el barco abandonaba el puerto, y una hora más tarde después vomitaba cuanto había comido.

A la mañana siguiente, la descubrieron. Le permitieron asearse antes de conducirla al camarote del capitán, que pareció desconcertarse por el insólito hecho de que, por una vez, el polizón de turno no fuera una palestina, sino una judía.

La observó con el ceño fruncido y se rascó repetidamente la nariz, como si con ello estuviera intentando aclararse las ideas, hasta que decidió inquirir en un inglés bastante aceptable:

–¿Eres una espía o una fugitiva?

–Si fuera espía viajaría en primera clase –respondió con evidente descaro–. Y en avión, porque por lo visto el mar no es lo mío.

–En ese caso, supongo que huyes porque no quieres hacer el servicio militar. –Ante el mudo gesto de asentimiento, el capitán continuó–: En tu país desertar es un delito muy grave

–Lo sé.

–Podrían ejecutarte.

–Supongo que sí.


lunes, 2 de febrero de 2026

ESCULTURAS DE REALISMO SOCIALISTA EN EL MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES DE MOLDAVIA

 

Situado en el corazón de Chisináu, el Museo Nacional de Bellas Artes de Moldavia es un testimonio del rico patrimonio y la evolución cultural del país. Fundado originalmente en 1939, el museo tiene su origen en una sección de arte dentro del Complejo del Museo Nacional y obtuvo su independencia como institución independiente en 1940. El museo, ubicado principalmente en un edificio histórico caracterizado por su estilo arquitectónico ecléctico, es en sí mismo un artefacto del intrincado pasado de Moldavia: un edificio construido originalmente a fines del siglo XIX como gimnasio para niñas, luego transformado mediante innovaciones arquitectónicas a lo largo de los años.

Las colecciones del museo ofrecen una puerta de entrada a diversas épocas artísticas, ya que exhiben obras de arte moldavas e internacionales de todos los siglos. Entre ellas destacan las obras de escultura de realismo socialista del sigo XX expuestas en la colección permanente, como son las siguientes:


No a la bomba de neutrones, de Claidia Cobizev

Constructores, de Rozalia Podoprigora


Metalúrgico, de Valentin Cuznetov 

En tierra liberada. de Claudia Cobized

Mujer joven en el campo, de Claudia Cobizev

Trabajador del acero, de I. Oniscenco

Retrato de Suha-Bator, de Ion Turcan

Retrato de Walter Ulbricht, de Lev Kerbel

La cosecha, de Claudia Cobizev

Retrato de la sargento S. Didenco, de Mircea Spinei

Constructora, de M. Cuznetov

Prisionera de Buchenwald, de Robert Debentev

Retrato de la trabajadora V. Cernei, de Leonid Fitov

Familia de granja colectiva, de Claudia Cobizev

Paz, Claudia Gerashimov

 Trabajador, de Alexandru Plamadeala

Retrato de la trabajadora Zinaida Tucan, de Iosif Chitman

 Bomberos, de Rozalia Podoprigora

Tríptico Padre e Hijos, de Lazar Dubinovschi

domingo, 1 de febrero de 2026

"9 DE ENERO DE 1905 EN LA ISLA VASILIEVSKI", DE VLADIMIR MAKOVSKI, EN EL 121 ANIVERSARIO DEL "DOMINGO SANGRIENTO"

 

9 de enero de 1905 en la isla Vasílievski  
Vladímir Makovski
Óleo sobre lienzo 
1907
Museo Estatal de Historia Contemporánea de Rusia 

Vladímir Makovski era un reconocido maestro del género costumbrista, pero desde la década de 1870 en su obra empezaron a reflejarse también los cambios sociales que estaban ocurriendo. Y los acontecimientos de una mañana de invierno de 1905 lo obligaron a crear un cuadro-reportaje.

Testigo de un drama

El domingo 9 de enero (22 de enero en el calendario gregoriano occidental), desde los barrios obreros de San Petersburgo, marcharon hacia el Palacio de Invierno los participantes de una procesión que pretendía entregar al emperador una petición de los obreros y habitantes de la ciudad. En ella exigían mejorar las condiciones laborales, aumentar el salario de mujeres y peones, establecer una jornada laboral de ocho horas. También incluía demandas políticas. El documento concluía con un llamamiento al zar: “Si no respondes a nuestra súplica, moriremos aquí, en esta plaza, ante tu palacio. No tenemos adónde ir ni para qué. Solo nos quedan dos caminos: hacia la libertad y la felicidad, o hacia la tumba”.

Cerca de la Academia de Bellas Artes, a los manifestantes los esperaban infantería, caballería y un destacamento de cosacos. A personas desarmadas —incluidas mujeres, niños y ancianos— que solo llevaban en sus manos iconos, estandartes e incluso retratos del emperador, se les disparó, se les golpeó con sables y fueron pisoteadas por caballos. En aquella mañana terrible murieron en la ciudad no menos de 130 personas.

Los estudiantes y profesores de la Academia fueron testigos de la tragedia. Entre ellos, su rector, Vladímir Makovski.

Reportaje desde el lugar de los hechos

Makovski decidió de inmediato que debía documentar aquellos sucesos horribles y comenzó a trabajar en el cuadro. En él plasmó todo: el horror, la desesperación, el shock, a la madre que protege a su hijo, los cuerpos sin vida, los estandartes caídos.

Pintó a los personajes tomando como modelos a conocidos y colegas. Para la figura del estudiante posó el pintor Nikolái Kiselev, y a la mujer que aparece a su lado la pintó a partir de una modelo que trabajaba en la Academia. Trabajó mucho también en la figura central. En la versión inicial era un joven claramente perteneciente a la clase obrera, que se rasga la camisa y expone el pecho a las balas. En la segunda versión, es un hombre mayor, con abrigo ribeteado en piel.

El artista terminó la obra dos años después, pero muy pocos sabían de ella: su posición le obligaba a ser prudente. Como consejero de Estado, profesor y rector de la Academia, no podía enfrentarse abiertamente a las autoridades. Por eso solo mostraba el lienzo a sus amigos cercanos, “por temor a que circularan rumores prematuros sobre él”, según escribió el pintor Yákov Mínchenkov.

La existencia del cuadro se conoció solo tras la muerte de Vladímir Makovski. El público vio por primera vez 9 de enero de 1905 en la isla Vasílievski en 1922, en una exposición de los itinerantes.

Fuente: Puerta a Rusia

sábado, 31 de enero de 2026

"SOLO", PELÍCULA DE KONSTANTIN LOPUSHANSKY, EN EL 82 ANIVERSARIO DEL FIN DEL BLOQUEO DE LENINGRADO

Título: Solo 
Director: Konstantin Lopushansky 
País: URSS
Año: 1980 
Duración: 29 minutos
Sinopsis 1942, Leningrado sitiada por los nazis. En medio de las más crudas condiciones, la Orquesta Sinfónica ensaya con miras a un concierto que será transmitido a Londres. Alexander Michailovich, solista, se prepara para la ocasión. 

Obra de graduación de Lopushansky. Protagonizada por Nikolai Grinko, habitual de las películas de Tarkovsky.

"A pesar de las limitaciones técnicas, es un corto muy conmovedor, construido como "estampa" de un momento histórico terrible. No está centrado en la obra de Shostakovich -quizás porque el solo de corno francés de Tchaikovsy tiene más resonancia afectiva y además permite enfocar en un individuo la historia-, pero logra documentar el dramatismo de los acontecimientos alrededor de la sinfonía "Leningrado" y, a la vez, dar cuenta del sentido de la música como expresión y práctica humana."

El ruso Konstantin Lopushansky es conocido en el mundo occidental por su obra maestra de 1986,  CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO,

En SOLO, el joven Lopushansky creó una síntesis casi perfecta de 29 minutos de sus obsesiones posteriores. Filmada en un blanco y negro difuso, la película se ambienta en Leningrado durante el bloqueo de 1942. Los supervivientes, conmocionados por la guerra, se apiñan en chabolas derruidas mientras, ocasionalmente, buscan comida en el desolado mundo exterior, cubierto de nieve. La penumbra finalmente se mitiga gracias a una orquesta improvisada que toca para un solo público.

SOLO no alcanza la brillantez de las dos películas posteriores de Lopushansky, pero aun así es asombrosamente efectiva, mostrando una sensibilidad cinematográfica hábil y distintiva. Esto se hace evidente en la dirección artística, que es descarnadamente impresionante y perturbadoramente convincente. Lo mismo ocurre con la atmósfera omnipresente de desesperación poética.

viernes, 30 de enero de 2026

POEMA "EN MEMORIA DE LOS CAÍDOS DURANTE EL BLOQUEO DE LENINGRADO", OBRA SINFÓNICA DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO ANDREI PETROV, EN EL 82 ANIVERSARIO DEL FIN DEL BLOQUEO

Poema para órgano, cuerdas, cuatro trompetas, dos teclados (piano y clavicémbalo) y percusión «En memoria de los caídos durante el bloqueo de Leningrado».

El asedio de Leningrado (actual San Petersburgo) se llevó a cabo por las tropas alemanas desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. Durante este período, la población de la ciudad se vio privada de acceso a la electricidad, al agua y los alimentos, lo que causó la muerte de 630.000 personas, según las estimaciones más moderadas. 

Petrov, Andrei (Pavlovich), compositor ruso; nació en Leningrado el 2 de septiembre de 1930. Estudió composición en el Conservatotrio de Leningrado con Evlakhov, graduándose en 1954. En 1957 se afilió al Partido Comunista. En su música, sigue los preceptos generales del realismo socialista: étnico en su temática, eufónico en su armonía, enérgico en su ritmo, estimulante en sus modalidades, optimista en su filosofía contemporánea y realista en su tratamiento. 

En 1966 compuso este Poema para órgano, cuerdas, cuatro trompetas, dos teclados (piano y clavicémbalo) y percusión «En memoria de los caídos durante el bloqueo de Leningrado».

Sus obras más destacadas son la ópera Pedro el Primero (Leningrado, 1975), el ballet: El manzano mágico (Leningrado, 8 de noviembre de 1953); El jefe de estación, según Pushkin (Leningrado, 9 de mayo de 1955); La orilla de la esperanza (1959); La creación del mundo (1971); Pushkin (1979), así como sus obras para orquesta: Suite pionera (1951); Suite deportiva (1953); Obertura festiva (1955); Canciones de hoy, ciclo sinfónico (1965); Poema, en memoria de los caídos en el asedio de Leningrado, para cuerdas, órgano, 4 trompetas, 2 pianos y percusión (1965). Entre las obras vocales: El poema de un joven pionero para soprano, mezzosoprano y orquesta (1959); Poema patético para barítono, 2 pianos y percusión, en conmemoración del centenario del nacimiento de Lenin, según poetas soviéticos (1970); Pushkin, sím. vocal-poético para narrador, mezzosoprano, coro, 2 arpas y orquesta (1978).

jueves, 29 de enero de 2026

EDITORIAL TINTA ROJA PUBLICA "DOCUMENTOS COMUNISTAS SOBRE OCTUBRE DE 1934"

 
Documentos comunistas sobre Octubre de 1934
VV.AA.
Editorial Tinta Roja
576 pp.
18 €

Selección y compilación de cartas, análisis, informes, comunicados y otra documentación del Partido Comunista de España y de la Internacional Comunista (muchos de ellos inéditos) antes, durante y después de la Revolución de Octubre de 1934 

«Documentos comunistas sobre Octubre de 1934» es una compilación de documentos, comunicados, informes, cartas, discursos y otros documentos del Partido Comunista de España y de la Internacional Comunista sobre la preparación, desarrollo, evaluación y consecuencias de la Revolución de Octubre de 1934.

Con esta edición original, Ediciones Tinta Roja quiere contribuir al aprendizaje de aquella experiencia histórica, no desde un punto de vista meramente académico o nostálgico, sino desde un punto de vista militante y presente que ayude a orientar las luchas de hoy. El conjunto de materiales que conforman esta compilación – mucho de ellos inéditos – creemos que ayudará a esclarecer aspectos desconocidos, silenciados o malinterpretados sobre el papel esencial que jugaron los y las comunistas en los días del Octubre rojo de 1934.

miércoles, 28 de enero de 2026

"EL COMPROMISO DE LA ASOCIACIÓN OBRERA DE CONCIERTOS", A LOS 100 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

 

La Asociación Obrera de Conciertos fue un reto cultural y social estrechamente ligado a la Orquesta Pau Casals. La historiadora y profesora de música, Tona Montserrat, relata el origen, la evolución y el significado pionero de una aventura diseñada para llevar la música a los trabajadores que hasta entonces no habían tenido acceso a ella.

En 1925, por iniciativa de Pau Casals, la Associació Obrera de Concerts se fundó en la capital catalana, entidad formada únicamente por trabajadores, para acercar la música sinfónica a la gente humilde de la ciudad y ofrecerles un espacio para el disfrute constructivo. La Obrera de Concerts, como pronto se conocería, canalizó la pasión por la música y la cultura de una parte importante de los ciudadanos de Barcelona, a quienes habrían tenido que renunciar por su condición social e incluso han revelado habilidades que, sin la proyección de esta entidad, nunca habrían prosperado.

Un poco antes, en 1919, cuando Casals regresó a Barcelona, encontró la misma escena musical lamentable que le había ido veinte años antes, cuando salió del país para consolidar su carrera como artista de concierto: carece de músicos profesionales y escuelas de música, que, además, fueron diseñadas solo para personas acomodadas. Ahora, sin embargo, el músico tenía dónde comparar y sabía que otra realidad era posible. Respaldado por su prestigio y convencido de que la música era un bien social que había que promover, se propuso unificar las dos o tres orquestas sinfónicas que se encontraban en la ciudad y crear una que fuera representativa de Barcelona, con músicos del país, capaces de estrenar obras y descubrir nuevos repertorios, así como mantener una actividad de concierto estable y de calidad a nivel europeo.

Como se explicó en el capítulo anterior, la propuesta despertó desconfianza y sospecha en todas partes. Sin embargo, Pau Casals decidió crearlo por su cuenta, una iniciativa que se especificaría en la Orquesta Pau Casals y él mismo seleccionó a los músicos miembros que asistían tanto a sus habilidades musicales como al compromiso que mostraban hacia el proyecto. Un Patronato soportaría el peso económico de la orquesta, pero, aunque no se lograron suficientes miembros, Casals cubrió todos los gastos.

El 13 de octubre de 1920 hizo su debut en el Palau de la Música Catalana, en Barcelona. La formación sería considerada la primera orquesta moderna del país, tanto por su forma de funcionar con ensayos diarios y regulares a lo largo del año, un personal estable y profesional con testamento de formación, la programación de dos temporadas anuales y la presencia de solistas y directores invitados, así como por la riqueza, audacia y coherencia de sus programas artísticos. Ahora que se celebra el centenario de su fundación, en este artículo mostraremos hasta qué punto el Obrero de Concierto puede considerar la dimensión social de la orquesta. Para ello, sin embargo, tendremos que conocer algunos de sus detalles organizativos.

El final de la Primera Guerra Mundial había dejado una Europa deshecha, circunstancia que sabía aprovechar la industria catalana. En Barcelona, los beneficios obtenidos de la actividad industrial se invirtieron en la construcción –se construyó en el Eixample y en muchos barrios obreros, se pusieron en marcha las obras del metro y, sobre todo, en la montaña de Montjuïc, se estaba trabajando para la Exposición Universal en 1929– y todo ello dio lugar a una gran demanda de mano de obra. La capital catalana duplicó su población en poco tiempo, pero, debido a la falta de planificación, la mayoría de los recién llegados tuvieron que vivir en condiciones muy duras, incluso miserables, lo que les ofrecía poco más que simple subsistencia.

Pau Casals era consciente de la situación y también de lo difícil que era, si no imposible, escuchar música sinfónica si no estaba pagando la entrada a un concierto, especialmente cuando todavía no había estación de radio en Barcelona. Por lo tanto, siempre que sea posible, la OPC ofreció conciertos por la mañana a precios reducidos en diferentes lugares de la ciudad. Aun así, la voluntad del maestro fue más allá, ya que concibió la música como un factor de cambio social. Sin implicación, no hay cambio. Los conciertos de caridad trajeron satisfacción, pero nada nuevo a la sociedad. En 1925, cuando la OPC tuvo suficiente solvencia, Casals planteó un nuevo desafío social y cultural:

“Lo que quería era una asociación específicamente de trabajadores, gobernada y administrada por los mismos trabajadores que la inventarían. Muy a menudo, los trabajadores permanecen al margen de la vida musical; deseaba que esto no sucediera en mi país; que los hombres y mujeres que pasan tantas horas todos los días en fábricas, almacenes y oficinas también pudieran participar en la vida musical y en condiciones que esta participación abriera nuevos horizontes, enriqueciendo sus espíritus

Joseph M. Corredor, Conversaciones con Pau Casals (Editorial Selecta, 1967)

La Asociación Obrera de Conciertos nace en base a un pacto verbal con el Patronato de la OPC, por el que pondría a disposición de los trabajadores la orquesta seis veces al año –coincidiendo con sus habituales temporadas de primavera y otoño– en conciertos los domingos por la mañana. A cambio, el Trabajador del Concierto se uniría al Patronato como institución, pagando la cuota correspondiente, y, además, se encargaría de los gastos incurridos por cada concierto, tanto los honorarios de los músicos como la edición de los programas de mano, los gastos de la sala o el transporte de instrumentos si fuera necesario. El otro gran apoyo del proyecto fue el Ateneu Polytechnicum, una escuela técnica y cultural creada un año antes con profesores y estudiantes de la Escuela Industrial represalias por el gobierno del dictador Primo de Rivera. El Ateneu entregó a la nueva entidad un espacio dentro de su sede, en la calle Sant Pere més Alt 27, en Barcelona, de forma gratuita durante el primer año.

El Concert Worker se declaró apolítico, no confesional e impulsado por el amor por la música y la cultura. Compuestos únicamente por trabajadores, los primeros 33 miembros fueron estudiantes del Ateneu Polytechnicum y el Consejo de Administración estuvo presidido por Joan Font i Carbó, mecánico de profesión. Su objetivo era ofrecer audiciones musicales sinfónicas a sus miembros en el Palau de la Música Catalana, cuya capacidad (3.000 personas) marcaría el máximo número de miembros que se podrían permitir. El pago de una tasa de 6 pesetas al año dio derecho a asistir a todos los conciertos, independientemente del tipo de asiento. La Asociación Obrera de Conciertos se estableció como una entidad independiente de la Orquesta Pau Casals, no como su rama social, como a veces se puede entender.

Ambas entidades estuvieron unidas por acuerdos de cooperación y por la presencia iluminadora de Casals con su deseo de difundir la cultura por todas partes y la de tantos colaboradores que la compartían. El 8 de noviembre de 1925, en el teatro Olympia de Barcelona, la entidad Obrera de Conciertos se presentó en público con un concierto exclusivo de la OPC, dirigido por su propietario. Tal fue el éxito y la avalancha de solicitudes que se recibieron, que el Consejo de Administración tuvo que endurecer los requisitos para la admisión de nuevos socios para dar prioridad a quienes más lo necesitaban.

La iniciativa funcionó hasta 1937, doce años durante los cuales ofreció a sus miembros 126 audiciones –72 de las cuales eran sinfónicas– y todas ellas de la más alta calidad. Según los criterios de Pau Casals, la programación siempre fue exigente, sin concesiones a un gusto fácil que la hiciera más accesible al público obrero. Cada concierto también estuvo acompañado de un extenso programa de mano, similar a los publicados por la Junta, con artículos informativos sobre las obras, autores y solistas que se presentaron. La asociación pronto amplió el campo de acción con la revista Fruïcions, portavoz de la entidad, un espacio de expresión y debate para los miembros, donde se podían leer excelentes artículos, a menudo escritos por columnistas de la Revista Musical Catalana. Poco después, se estableció un nuevo ciclo de seis conciertos de música de cámara para llenar el tiempo de espera entre las dos rondas de audiciones sinfónicas y un concierto anual de la Banda Municipal. También se programaron tantos conciertos extraordinarios como las circunstancias. Posteriormente, también se crearía la Associació Obrera de Teatre, con el patrocinio de Adrià Gual; Els Cantors de l’Obrera, un coro mixto dirigido por el profesor Manuel Borgunyó; una biblioteca vinculada al Ateneu Polytechnicum con un gran número de partituras y libros sobre temas musicales, y una escuela de música para miembros y familias, Els Estudis Musicals, dirigida y patrocinada por el gran pianista occitano

Entre los directores e intérpretes de renombre internacional que actuaron frente a los miembros de los Trabajadores, además de Casals, se encontraban Eduard Toldrà, Jaume Pahissa, Arnold Schönberg, Manuel de Falla, Joan y Ricard Lamotte de Grignon, Enric Morera, Joan Manén, Ernesto Halffter, Louis Hasselmans, Conxita Badia, Alfred Cortot, Emil Cooper, Albert Wolf El proyecto más deseado de la Associació Obrera de Concerts, sin embargo, llegó en 1932, con la fundación de su propia orquesta sinfónica, el Institut Orquestral, formado por miembros de la entidad y bajo la batuta del Maestro Joan Pitch Santasusana. Durante dos años, el grupo trabajó con discreción y perseverancia, consiguiendo instrumentos e instrumentistas, preparando repertorio, ensayando de noche y creciendo el nivel musical y técnico de sus músicos. Algunos músicos de la OPC colaboraron desinteresadamente, así como Pau Casals y otros miembros del Patronato. Finalmente, el 6 de mayo de 1934, el Institut Orquestral debutó en el Palau de Projectecions de Montjuïc, frente a un auditorio lleno y con la presencia de numerosas personalidades de la política y la cultura.

Pronto, esa nueva orquesta decidió abandonar las salas de conciertos y salió a buscar a su público entre los que, por sus circunstancias, nunca irían al Palau de la Música Catalana:

“Esa es nuestra ansiedad. Necesitamos ver en nuestras manifestaciones artísticas rostros marrones y manos rústicas que sienten el frío de una emoción desconocida, acostumbrada a la oscuridad de su existencia llena de angustia (...)”

El Instituto Orquestal creó los llamados rallyes de conciertos, un nuevo formato de sesiones, didáctico e itinerante. La organización quedó en manos de los agentes sociales donde iban a jugar, involucrando así a todas las partes involucradas. Los ochenta músicos de la formación se presentaron en fábricas, colegios, comedores, cines o cuarteles, frente a audiencias muy grandes, emocionados y agradecidos al punto más alto. Al llegar aquí, tiene sentido decir que la Asociación Obrera de los Conciertos fue la dimensión social de la OPC, tanto como institución como por la participación de quienes colaboraron para el éxito de su misión, tanto hijos de trabajadores como de familias ricas. De manera abrupta, el golpe de estado de 1936 y la guerra posterior impidieron que la Obrera de Conciertos continuara la actividad y tuvo que disolverse. Si hubiéramos seguido nunca conoceremos las iniciativas que habría puesto en marcha, pero estamos seguros de que la estela de la obra persiste en las experiencias y recuerdos de las familias que disfrutaban, en las mejores condiciones, una buena circunstancia que les negaban: la música sinfónica, interpretada por una excelente orquesta y en un auditorio excepcional. En cierto modo, estamos convencidos de que la hazaña de la Asociación Obrera de Conciertos contribuyó a hacer que nuestra sociedad fuera un poco más cultiva y exquisita.

Tona Montserrat, historiadora y profesora de música

Artículo publicado en la 59 edición de la revista 440 (2020) 

Fuente: Fundació Pau Casals