miércoles, 4 de marzo de 2026

SE PUBLICA "VITORIA 76" EN EL 50 ANIVERSARIO DE LA MATANZA DE VITORIA

Vitoria 76
Tomás Etxabe Arakistain, Behe Banda
ISBN: 978-84-09-82531-8
12,00 €
Número de páginas: 110
Tamaño: 12×19,5 cm
Editorial Artefactos incendiarios
 
Relato en primera persona de las huelgas de 1976 en Gasteiz

Este año se cumple el 50 aniversario de uno de los sucesos más trágicos de la Transición: la masacre del 3 de marzo de Vitoria-Gasteiz. Aquel día, la Policía Armada interrumpió una multitudinaria asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís en la que participaban miles de obreros. Mató a cinco de aquellos obreros e hirió a cientos. De esta manera, el Gobierno español puso fin a una de las experiencias de autoorganización obrera más interesantes de la Transición: durante dos meses, miles de obreros rechazaron el arbitraje del Sindicato Vertical y modelaron una organización popular, horizontal y asamblearia para encauzar la lucha. Si bien en un principio las reclamaciones eran meramente económicas y laborales, el proceso de lucha contemporizó con las reclamaciones políticas de la época.

Artefactos Incendiarios recupera el pequeño ensayo político Vitoria 76 escrito por Tomás Etxabe, una de las figuras más destacadas del movimiento huelguístico, apenas un año después de la masacre. Etxabe, obrero y militante de la OIC (Organización de Izquierda Comunista), hace un análisis exhaustivo del ciclo de lucha: pone sobre la mesa los antecedentes, el desarrollo y las consecuencias de las huelgas, así como el punto de vista de un militante comunista preocupado por la concienciación y organización de la clase obrera en este tipo de envites.

Se cierra la edición con una narración de Behe Banda: Organizaré una huelga general en mi imaginación. El joven colectivo literario de Euskal Herria trae el espíritu revolucionario que alimentó las huelgas del 76 a la realidad contemporánea para entregar un cuento que nos interpela de manera directa.

Vitoria 76 ya esta disponible en las librerías. El 11 de marzo a las 19:00 se realizará la presentación del libro en la librería Eva Forest Liburutopia de Vitoria-Gasteiz (Cantón de Santa María, 4, bajo, Vitoria-Gasteiz).

Tomás Etxabe Arakistain: Antes de ser uno de los militantes más destacados de las huelgas de principios del 76, Tomás Etxabe (Zumaia, 1949)
cursó estudios de mecánica y trabajó en diferentes talleres hasta mudarse a Vitoria con 24 años. Allí entró a trabajar en la fábrica de Forjas Alavesas. Su principal argumento para trasladarse a Vitoria fue el de extender la revolución allí donde se encontraban los obreros. Era militante de la OICE. Tras la masacre del 3 de marzo, pasó alrededor de seis meses escondido. Escribió Vitoria 76. Cuando la represión aflojó, volvió a Forjas Alavesas. Debido a un tumor en la cabeza, le dieron la invalidez total con 35 años. Como parte de su proceso de sanación, decidió cortar con el pasado.
Hoy en día trata de disfrutar de una plácida vejez en su pueblo natal. 

Behe Banda es un grupo de sufridos y torpes escritores que se encuentran en pleno camino ascendente. Irati Larrañaga, June Aiestaran, Irati Fernandez de Okariz, Maddi Agirre, Irati Oskoz y Harri Diaz de Heredia se juntaron en 2023 con el deseo de ser escritores pero sin saber cómo. Creyendo que era más interesante escribir juntos que competir entre
sí, empezaron a crear en colectivo y han autopublicado tres obras: Behe, Omen y Karga. También escriben columnas semanales en la revista Argia y en diciembre de 2025 ofrecieron su primer recital en la Feria de Durango: «Zeri idatziko diogu orduan?

Contacto: artefactosincendiarios@gmail.com
@artefactosincendiariosed


martes, 3 de marzo de 2026

DECLARACIÓN DE PARTIDO COMUNISTA DE IRÁN TRAS LOS ATAQUES DE EE.UU. E ISRAEL

 

Estimados ciudadanos:

Esta mañana, nuestro país fue blanco de masivos ataques aéreos y con misiles por parte del gobierno racista de Israel y el gobierno de Estados Unidos. Esta flagrante agresión contra territorio iraní se produce en un momento en que los gobiernos de Irán y Estados Unidos, con la mediación de países de la región, han estado negociando en las últimas semanas para resolver sus diferencias respecto al programa nuclear iraní.En su discurso televisado, Donald Trump anunció un ataque militar a gran escala contra Irán, afirmando que el objetivo del ataque es destruir la capacidad nuclear y de misiles de Irán y, simultáneamente, provocar un cambio de régimen en el país. Esta agresión criminal contra territorio iraní, que sin duda resultará en la pérdida de vidas entre nuestros compatriotas y la destrucción del país, ha sido aplaudida por fuerzas mercenarias como Reza Pahlavi y los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), y es condenada inequívocamente por todas las fuerzas patrióticas y defensoras de la libertad en nuestro país. Este ataque constituye una flagrante violación de nuestra soberanía nacional y de la independencia de nuestra patria.

Tras el inicio de esta flagrante agresión contra Irán, que viola todas las leyes internacionales, la República Islámica lanzó ataques con misiles en represalia contra Israel y bases estadounidenses en Baréin, Catar, Abu Dabi, Kuwait, Jordania y Arabia Saudita. Según informes de agencias de noticias internacionales, la Fuerza Aérea Israelí también lanzó ataques contra el sur del Líbano y zonas cercanas a Bagdad en Irak.

¡Estimados ciudadanos!

La agresión militar del imperialismo estadounidense y del gobierno israelí, que está siendo juzgado por la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de lesa humanidad, no solo no anuncia la liberación de Irán del yugo de la tiranía y del actual régimen dictatorial, sino que también es un intento de destruir a Irán como un poderoso estado regional y reemplazar el sistema de Velayat-e Faqih (Tutela del Jurista Islámico) por un gobierno servil y despótico que ya ha anunciado un programa de represión sangrienta contra sus oponentes.

El Partido Tudeh de Irán hace un llamamiento a todas las fuerzas patrióticas y amantes de la libertad en Irán, así como a todas las fuerzas pacifistas y progresistas del mundo, para que unan sus esfuerzos con todas sus fuerzas en este momento crucial y decisivo para establecer la paz y poner fin a la agresión imperialista israelí y estadounidense contra nuestra patria. Destruir a Irán no es la manera de salvar al país del yugo del actual gobierno despótico; esto solo puede lograrse mediante la lucha del pueblo y las fuerzas nacionales y amantes de la libertad en el país.

Partido Tudeh de Irán

28 de febrero de 2026 

Fuente: Salvador López Arnal 

lunes, 2 de marzo de 2026

SE PUBLICA "COMO UN RÍO QUE ME CRUZA", NOVELA DE JUAN LÓPEZ-HERRERA, HOMENAJE A LOS ESPAÑOLES QUE LUCHARON PARA LIBERAR A FRANCIA DEL NAZISMO

Como un río que me cruza
Juan López-Herrera 
ISBN: 978-84-129382-7-2
Editorial Funambulista
224 páginas
2025 
PVP con IVA: 18 €

Como un río que me cruza son dos historias que se entrelazan: la de Rafael, campesino anarquista cordobés que en 1936 toma las armas en defensa de la República y que, tras la victoria de Franco, huye a Francia con Carmen, una misteriosa mujer que ha conocido en la retaguardia madrileña; y la de Ginés, un joven que, cincuenta años más tarde, emigra también al país vecino, siguiendo a Chantal, una deslumbrante chica francesa de la que se ha enamorado en las playas de Murcia. A lo largo de más de tres décadas, Ginés conocerá la felicidad, el desencanto, el hundimiento y, cuando ya no espera nada, la redención. En un giro inesperado del destino, Ginés encuentra en Francia las huellas de Rafael y reconstruye su historia de lucha desde la Guerra Civil a la Resistencia francesa, con su rastro de dolor transmitido de generación en generación.

Gloria a los españoles de la Resistencia francesa

Dice Juan López-Herrera (Sevilla, 1961) que no es un diplomático vocacional, sino que lo fue por exclusión. "Hice Derecho, que es la carrera típica de los que no saben muy bien qué hacer. Pasé unos años estudiando idiomas y llegó un momento en que tenía que hacer algo. Unos amigos me contaron en qué consistía la oposición. Tuve suerte, entré con rapidez y luego la carrera me ha dado muchas satisfacciones, pues es un trabajo muy especial", detalló este miércoles, durante la presentación de su cuarta novela, Como un río que me cruza, que tuvo lugar en la sede de la UNED en Sevilla.

Actualmente es el cónsul de España en Orán, destino al que ha llegado tras pasar varios años en Lyon, donde conoció de primera mano las historias de los exiliados españoles que lucharon para la Resistencia francesa, que le sirvieron como germen para la obra que ahora presenta, que supone un cambio absoluto de registro con sus tres obras anteriores, La Cream Coneshion, La ínsula inefable y Las aventuras del ingenioso detective Frank Stain. Antes de Lyon y Orán, estuvo en lugares como Brasil, Reino Unido, Suráfrica o Cuba, donde descubrió que "cada cubano podría alimentar a Hollywood durante unos diez años", dada la cantidad de historias que cada uno tiene detrás.

Lo mismo ocurre con los exiliados y emigrados españoles en Francia, de los que hizo una emocionante defensa durante la presentación del libro, que corrió a cargo de Carmen Carralero, coordinadora de actividades culturales de la UNED en Sevilla, y que fue dirigiendo con maestría la presentación a modo de entrevista hasta sacarle un buen jugo a un autor que tiene historias para dar y regalar. Como las de los combatientes españoles que liberaron París, entre otras muchas ciudades francesas, encuadrados en la 9, una compañía encuadrada dentro de la división del general Leclerc, que fue la primera en entrar en la capital gala todavía tomada por los nazis.

"Estuve en Lyon de cónsul entre 2019 y 2024. Nada más llegar, empecé a recibir invitaciones de asociaciones de memora de toda la demarcación, para asistir a actos en pueblos perdidos, en los que se homenajeaban a personas que combatieron en los maquis locales. Y vi que había muchos españoles, que no era un fenómeno aislado". Medio millón de españoles huyeron a Francia en dos semanas, la última de enero y la primera de febrero de 1939. Unos 300.000 regresaron tras pasar un tiempo en campos de concentración, otros se alistaron en la Legión Extranjera, otros acabaron en unas compañías de trabajos forzados, primero en la Francia libre y luego en la ocupada, y terminaron escapando al monte y formando el maquis.

"Muchos maquis en Francia fueron fundados por españoles, porque eran veteranos de la Guerra Civil y tenían el entrenamiento militar del que carecían los jóvenes franceses. Se creó un núcleo de resistentes rurales españoles muy potentes". En 1944 había entre 10.000 y 14.000 guerrilleros españoles en Francia, a los que hay sumar los resistentes urbanos, que provenían de la emigración, no del exilio, después de que Francia se hubiera quedado sin mano de obra al final de la Primera Guerra Mundial.

Cuenta el autor que en el momento de la liberación de París participaron 4.000 resistentes españoles, y relató la historia de un sevillano que protagonizó el asalto al hotel Meurice, donde se había atrincherado un general alemán. Nadie había podido hacerlo hasta ahora y tres españoles lo lograron. El general sólo pidió rendirse ante un oficial. O la emboscada de la Madeleine, cerca de Nimes, donde 38 miembros de la Resistencia francesa (34 de ellos españoles) que frenaron el avance de una columna nazi hacia Normandía, con ataques simultáneos que hicieron pensar a los alemanes que estaban ante un ejército numeroso de miles de hombres.

Pero si hay un sevillano con una historia digna de novela, o de película, es Miguel Buiza Fernández-Palacios, "absolutamente desconocido en Sevilla". Fue un marino de guerra que se mantuvo fiel a la República, que fue nombrado jefe de la flota republicana. Emplazó a su mujer en Barcelona y fue a por ella, pero justo cuando subía las escaleras del bloque, ella pensó que eran las tropas de Franco y se suicidó. Buiza descubrió el cadáver todavía caliente. Luego se alistó en la Legión Extranjera francesa, con un seudónimo participó en el traslado de judíos a Palestina y terminó viviendo durante muchos años en Orán, trabajando como contable de un hotel, hasta que en 1962 tuvo que salir por la independencia de Argelia y murió al año siguiente en una residencia de la Marina francesa cerca de Toulon. "Estoy tratando con un familiar de este hombre para ver de qué forma el Ayuntamiento puede colocarle algún tipo de reconocimiento en su casa de Sevilla, que estaba en la calle Antonia Díaz".

El hermano de Miguel Buiza, José, era falangista y dirigió el Puerto de Sevilla. Era la persona a la que Miguel tenía dicho que debían avisar si moría. "Dos hermanos que se querían, aunque no se volvieron a ver después de la Guerra". López-Herrera cree en el poder de las historias, siempre emocionantes, para rebajar la tensión política y la polaridad que actualmente existe en España. "No hay una memoria común de la Guerra Civil. Las historias nos unen y las opiniones nos dividen. ¿Por qué no nos contamos historias, que son todas emocionantes, y dejamos de arrojarnos las opiniones a la cara?".

La novela que este miércoles presentó en Sevilla cuenta precisamente una doble historia. Por una lado, la de un exiliado anarquista que hizo la Guerra Civil y acabó en Francia. Por otro, la de un chico de Murcia que llega al país vecino en los años ochenta y va descubriendo lo que ocurrió con los exiliados. Esos son los puntos de partida de Como un río que cruza, título que hace referencia a un poema del propio autor escrito en el décimo aniversario de la muerte de su primo hermano. 

Fuente: Diario de Sevilla  

domingo, 1 de marzo de 2026

"SEGUIMIENTO DE UNA NOTICIA", DE LA ARTISTA CONCHA JEREZ, EN EL 50 ANIVERSARIO DE LA MATANZA DE VITORIA

 
Seguimiento de una noticia
Concha Jerez
Obra completa: 124 x 172 cm / Por pieza: 29,6 x 21 cm 
1977
Obra formada por treinta y dos fotocopias de hojas de periódico intervenidas con escritos autocensurados Materia Tinta y papel impreso 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía 

El acontecimiento trágico acaecido en Vitoria tuvo como origen la carga de la policía -cuando era Ministro del Interior Fraga Iribarne-, contra unos obreros que estaban encerrados en la catedral nueva de dicha ciudad  y, como consecuencia de dicha actuación, se produjo la muerte de cinco de ellos. El material periodístico fue recopilado por la autora con todas las noticias que aparecieron sobre el suceso en el periódico El País.

El tiempo en que aparecieron dichas noticias en la prensa corresponde al período entre el cinco y el veinticinco de mayo de 1977, fecha en que desapareció definitivamente.

Con todas estas páginas de la prensa -treinta y dos en total- se hicieron fotocopias reducidas a DIN A4 sobre papel blanco y, sobre ellas, la autora fue cubriendo los textos con escritos ilegibles autocensurados aplicando dos tipos de criterios en relación con los textos: uno de recubrimiento total cuando los textos no tenían que ver con la noticia elegida y otro leve, cuando concernía dicha noticia, de tal modo que esta se pudiera entrever.

En los años setenta, Concha Jerez aplicó las herramientas del arte conceptual a la situación política en España durante la Transición, con especial atención a la permanencia de la censura, la falta de libertad de expresión y la violencia estatal. Seguimiento de una noticia parte de un hecho documentado: la muerte de cinco trabajadores a manos de la policía durante una protesta obrera en Vitoria. La autora recopila las apariciones de noticias relacionadas con este hecho en las portadas del diario El País desde el 5 al 23 de mayo de 1977 fotocopiadas en tamaño Din A4. Sobre estas fotocopias, los textos del resto de noticias eran sistemáticamente tachados, lo que permitía percibir, en una sola mirada, cómo el espacio dedicado al suceso iba disminuyendo progresivamente. La obra surgió como un libro de artista para convertirse posteriormente en una instalación. Mediante Seguimiento de una noticia, la artista denuncia la desaparición de las trazas periodísticas de un delito de estado, de modo que conforma una reflexión acerca de la visibilidad o invisibilidad de un conflicto en función de su presencia en los medios de comunicación. Concha Jerez se adhiere así a la progresiva politización del arte español durante la década de 1970.

Carmen Fernández Aparicio 

 

 

 

sábado, 28 de febrero de 2026

"A LA VUELTA DEL GRITO", DOCUMENTAL DEL COLECTIVO CINE DE CLASE

A LA VUELTA DEL GRITO 
Helena Lumbreras, Colectivo Cine de Clase
1977
España
Duración: 42’05’’

Con los años setenta llega, no sólo a la esperada democracia, también una crisis económica de alcance mundial; en este contexto la película se plantea el futuro que le espera a la clase obrera frente a la economía capitalista que fuerza reconversiones industriales, cierre de fábricas y despidos. En España, pese a las luchas y reivindicaciones obreras, los sindicatos acabarán pactando con la Moncloa, aceptando que la Constitución establezca la economía de mercado como modelo para el nuevo Estado Español. La película tuvo muy poca visibilidad, y es que vino a coincidir con la disolución del movimiento activista de lucha antifranquista que se produjo durante la transición. 

Helena Lumbreras (Cuenca, 1935 - Barcelona, ​​1995) se trasladó a principios de los años 60 a Italia donde, aparte de formarse en el Centro Sperimentale de Cinematografía, trabajó en la RAI y se movió en los círculos intelectuales cinematográficos de la izquierda italiana. Tras filmar Spagna 68, un documental que ilustra la lucha contra el régimen franquista y la situación sociopolítica del país. Junto con el profesor de filosofía Mariano Lisa fundó el Colectivo de Cine de Clase con el fin de “filmar sueños de personas que luchaban por conseguir mejorar sus condiciones de vida” 

VER DOCUMENTAL:

viernes, 27 de febrero de 2026

"CIPOLLINO", BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO KAREN KHACHATURIAN

Karen Khachaturian (1920-2011) en cirílico Карэн Суренович Хачатурян, nació el 19 de septiembre de 1920 en Moscú, de ascendencia armenia. Hijo de Suren Khachaturian, director teatral que era hermano del famoso compositor armenio Aram Khachaturian. Karen en Armenia es un nombre masculino.

A los ocho años ingresó en la escuela de música Gnessin estudiando piano con Olga Gnessina. Formó parte del grupo infantil que organizó el profesor Eugene Messner. En 1938 ingresa en el Conservatorio de Moscú, estudiando piano con Boris Medvedev y composición con Genrikh Litinsky. Sus estudios se interrumpieron durante la guerra, ingresando en el Ejército Rojo en calidad de músico.

Reanudando sus estudios en 1945 trabajó con Dmitri Shostakovich y Nikolai Myaskovsky. Se graduó en 1949.

Karen Khachaturian murió en Moscú el 19 de julio de 2011. Compuso mas de cincuenta bandas sonoras para el cine y veinte producciones teatrales. 

En 1974 Karen Khachaturian compone la música que le dará más fama, el ballet "Cipollino". Un ballet infantil diseñado para el teatro para niños de Natalia Sats, que pasó finalmente al Teatro Bolshoi. Los bailarines lo denominaron como el Spartacus para niños por su virtuosismo y coreografía. Sus ritmos sencillos y su melodía ha cautivado a públicos de todas las edades.

Por su divertida originalidad explicaremos brevemente la historia en que se basa. Cipollino es un término italiano que significa cebollita. La obra se basa en un cuento para niños del escritor Gianni Rodari escrito en 1957 con el nombre de Las aventuras de Cipollino. Su argumento trata de la opresión política. Nos presenta un mundo de productos vegetales antropomórficos. Cipollino lucha contra el trato injusto de la gente de su mundo vegetal por la realeza de la fruta. El limón y el Príncipe Tomate representan a los poderosos. Sintetizando, nos presenta la lucha de la clase baja contra los poderosos que representan el mal y destaca la importancia de la amistad para poder vencer las dificultades.

La presentación escénica tiene un atractivo colorido que hace las delicias tanto a los niños como a los mayores y su moraleja en clave política se ajustaba a los principios del régimen socialista.

Fuente: Historia de la Sinfonía

miércoles, 25 de febrero de 2026

FINALIZADO EL 9º CONGRESO DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA

 

Discurso de conclusión en el IX Congreso del PTC, pronunciado por Kim Jong Un, reelegido Secretario General del partido

Queridos delegados:

El presente congreso, que ha sido la novena edición en la historia de nuestro Partido, aborda y debate los importantes planes de lucha para pasar a una nueva fase del desarrollo integral del socialismo en la actual situación interna y externa y los asuntos encaminados a seguir fortaleciendo y desarrollando el Partido.

A través del informe de datos y el balance de trabajo, se han hecho un análisis y balance detallado de las labores efectuadas por el Comité Central del Partido en su octavo periodo, así como se han dilucidado las exigencias de principio, la línea, la estrategia y las tácticas de lucha y las tareas fundamentales para acelerar el proceso revolucionario y constructivo.

En particular, este análisis integral de la lucha de los últimos cinco años ha sido una ocasión útil que nos enorgullece de los resultados que hemos obtenido con gran perseverancia y que nos expone con claridad cuáles son las experiencias que en adelante hemos de tomar en cuenta y poner de manifiesto, las desviaciones que debemos rectificar y las lecciones que debemos aprender.

Por ese medio, todos los delegados habrán advertido de forma global los cambios y el desarrollo en la construcción del socialismo y el Partido durante el periodo que se analiza y en relación con ello se habrán percatado con exactitud del lugar que hoy ocupan sus respectivas ramas y unidades.

Creo que ante el rumbo de lucha del nuevo Plan Quinquenal habrán tomado una decisión solemne, redoblando la confianza y el entusiasmo, conscientes de la actitud que deben adoptar en cuanto a la exigencia de la revolución y la época de producir en los próximos cinco años cambios más grandes que en el mismo periodo anterior.

Asimismo, el presente evento deliberó y aprobó la enmienda de los Estatutos del Partido consistente en modificar algunos artículos o estipular nuevamente otros conforme a la demanda de la práctica de la labor partidista planteada en los plenos del octavo Comité Central.

Estructuró nuevamente el noveno Comité Central, fuerza organizadora y orientadora del cumplimiento de las futuras tareas revolucionarias más grandes e importantes, con compañeros consecuentes y excelentes, que disfrutan de la gran confianza de las masas militantes, han sido probados en la lucha práctica y tienen perspectivas halagüeñas.

De este modo, el cónclave ha examinado las labores del octavo Comité Central y ha delegado exitosamente al noveno Comité Central, recientemente electo, las responsabilidades y el papel de dirección del trabajo partidista y el conjunto de los quehaceres revolucionarios.

Compañeros delegados:

En esta reunión he tenido el honor de ser reelecto para el supremo cargo de mando del Partido del Trabajo de Corea por la gran muestra de confianza de todos ustedes y demás militantes del Partido.

Aunque apenas ha comenzado la colosal obra de la realización de los ideales del pueblo y queda aún mucho por hacer para cumplir todas las promesas hechas con él, han vuelto a confiarme esta responsabilidad sagrada e importante. La asumo con gravedad, como muestra de la plena confianza y esperanza de que yo me esfuerce con más tesón.

Juro solemnemente observar e implementar cabalmente los Estatutos y el programa del Partido sin faltar a la gran esperanza y confianza de todos los delegados y millones de miembros del Partido y tomando siempre como las más sagradas e importantes la misión y las responsabilidades que asumo ante el Partido y el pueblo, y también trabajar cada minuto y segundo, con total entrega y abnegación, a favor del derecho de la República Popular Democrática de Corea al desarrollo y la seguridad y el mayor bienestar del pueblo.

El nuevamente electo Comité Central responderá con lealtad a la gran confianza y expectativa de todas las organizaciones y miembros partidistas con el desempeño responsable de su papel rector y someterá sus labores a la justa evaluación pública al anticipar el desarrollo de nuestro gran Estado y lograr que el pueblo obtenga cuanto antes beneficios reales y mayores.

Delegados:

El principal punto de la agenda a tratar en este congreso desde ahora es trazar el plan para los próximos cinco años en distintas ramas y tomar la decisión acerca de su resultado.

El éxito fundamental del evento depende de cómo estudiamos, consultamos y decidimos la dirección de la lucha en el próximo lustro y la definición de los objetivos que deben alcanzar las distintas esferas.

Por tanto, desde en el pasado congreso del Partido este procedimiento constituye la mayor prioridad y el foco central.

Estoy convencido de que también en este evento todos los delegados, conscientes de su importante misión y responsabilidad ante la patria, la revolución y el pueblo, mostrarán una actitud sincera y atenta, agotarán su creatividad y dedicarán toda su alma para que cada uno de los artículos sea tarea de lucha que contribuirá a la transformación de los próximos cinco años.

En especial, por ser la resolución del congreso un programa de acción que los miembros del nuevo órgano de dirección deben enarbolar invariablemente durante su mandato, les incumbe confeccionar las tareas políticas con el máximo sentido de responsabilidad y seriedad.

Como señalé en el informe, el nuevo Plan Quinquenal equivale a una fase de afianzamiento de estabilidad y de paulatino desarrollo cualitativo de nuestra economía.

Por tanto, definirán los planes de las ramas económicas combinando bien los dos aspectos: consolidar cualitativamente y continuar desarrollando los cimientos y las fuerzas existentes. Tal será la orientación a seguir también en la consulta de los planes de otros dominios.

Compañeros delegados:

La lucha transformadora de hoy por acelerar el desarrollo integral del socialismo que incluye el cumplimiento del nuevo Plan Quinquenal nos demanda desplegar con mayor fuerza las revoluciones ideológica, técnica y cultural en todos los sectores y unidades.

Estas tres revoluciones son del lineamiento general de nuestro Partido para la construcción socialista.

Todo el proceso de nuestra construcción socialista está permeado de las tres revoluciones y ha avanzado con la lucha por materializar este lineamiento.

Gracias a las tres revoluciones en que hemos acelerado la transformación tecnológica y cultural anteponiendo la ideológica, nuestro socialismo ha podido avanzar solamente sin estancarse ni en los tiempos duros.

También la magna empresa por el desarrollo integral se puede realizar cuanto antes y de manera más sustancial solo al intensificar la dirección del Partido sobre el cumplimiento de las tres revoluciones y elevar el papel orientador del Estado y, además, con el protagonismo de las masas en esta labor.

La realidad muestra que aunque cambien las condiciones laborales y del ambiente de vida no se elevan la conciencia ideológica, el nivel tecnológico ni el grado de civilización de las personas.

Pongamos un ejemplo: En menos de un año de que el Partido y el Estado levantaran modernas bases de producción y servicios, vuelven a manifestarse la excesiva negligencia e irresponsabilidad de quienes no las administran como es debido y descuidan su dirección y control, así como el mal crónico de perseguir solamente las ganancias inmediatas sin apreciar los productos de la política del Partido.

Administrar bien esas valiosas creaciones, que no se han logrado con facilidad, para que sean caudales eficientes y reales del desarrollo de sociedad socialista constituye una tarea revolucionaria tan importante y responsable como la magna labor de construcción.

La revolución no significa solo el cambio material y la creación del bien material. Su contenido fundamental es transformar la conciencia ideológica de las personas y prepararlas como entes poderosos con gran capacidad creadora.

Si no hacemos con eficiencia las tres revoluciones dirigidas a emancipar a los hombres de las trabas de las viejas ideologías y a elevar su entusiasmo consciente y su nivel tecnológico y de civilización, es muy evidente que pronto los bienes que hayamos creado, por muchos que sean, se volverán inútiles.

Hay que realizar con dinamismo las tres revoluciones también para educar y formar a todas las personas como auténticas protagonistas de la nueva época y de tal forma establecer en toda la sociedad el punto de vista y el modo de trabajo propios de quien cumple su misión de manera voluntaria.

Sobre todo, es imperioso intensificar la revolución ideológica destinada a educar a los funcionarios y demás trabajadores en la conciencia revolucionaria y de clase obrera.

Sin educar en tal conciencia a las personas, dueñas de la sociedad, no se puede pensar en el avance exitoso de la construcción socialista.

Por lo tanto, es importante que las organizaciones del Partido y de trabajadores y los órganos del poder organicen y realicen todas las labores a favor del cumplimiento de las tres revoluciones y, en particular, con vistas a despertar a las personas la conciencia y formarlas en lo ideo-espiritual.

Debemos ejecutar a la altura del tiempo contemporáneo y con fines bien definidos la demanda partidista de que los funcionarios y demás trabajadores encarnen la conciencia ideológica revolucionaria, el espíritu colectivista y el rasgo de lucha de la clase obrera.

Solo cuando nos propongamos nuevas tareas que concuerden con el desarrollo de la época en todos los aspectos de la ideología, la técnica y la cultura y realicemos de forma innovadora la transformación de la naturaleza, el hombre y la sociedad, podremos lograr un avance ininterrumpido en la construcción socialista.

En el informe sobre las labores del VIII Comité Central del Partido se enfatizó especialmente la idea de materializar exactamente los requisitos de la época del desarrollo integral en la construcción socialista.

Tales requisitos se dividen en cinco puntos. Los vuelvo a explicar de forma concisa:

  • Lograr la concordancia de acciones en el conjunto de la construcción socialista y establecer una rigurosa disciplina;
  • Poner fin a viejos esquemas y estereotipos, el conservadurismo y el empirismo, crear sin cesar lo nuevo y hacer innovaciones;
  • Hacer las labores de modo científico, con previsión y rentabilidad y dar importancia a cualidades profesionales;
  • Renovar los métodos y modos de dirección sobre la producción y construcción y elevar la capacidad de mando de los funcionarios;
  • Y materializar cabalmente el principio de dar prioridad a la ideología y a las masas populares.

Esta es una demanda legítima de la actualidad que plantea como un problema real mejorar y renovar todas las labores conforme al periodo de desarrollo integral, pero constituye también una tarea imperiosa que nos imponen las serias lecciones del pasado lustro.

En la vida estatal y social, específicamente, en distintas ramas y unidades de la economía impera el ímpetu de avanzar en la nueva época, y con él coexisten los caducos vestigios. Esta es una realidad consabida para todos nosotros.

No podemos convivir con los elementos anticuados y atrasados, no se sabe hasta cuándo, sino debemos superar con resolución sus rezagos y deficiencias.

Como las tres revoluciones son en su esencia una lucha por sacudir todo lo viejo y crear lo nuevo en las esferas ideológica, técnica y cultural, la exigencia de la época sobre el desarrollo integral debe necesariamente materializarse en el proceso del cumplimiento de las tres revoluciones.

Es preciso acelerar con vigor la construcción socialista con nuestro propio modo de avance.

Durante el VIII periodo del Comité Central del Partido acumulamos la experiencia de trazar la estrategia y el plan a corto plazo, cumplirlos con responsabilidad, y ampliar y consolidar los éxitos sobre esa firme base.

Seguir elaborando como ahora el plan de un lustro y cumplirlo con eficiencia es una fase y un proceso por los que debemos pasar indispensablemente para consolidar el poderío estatal y construir definitivamente una sociedad ideal.

Si todos los sectores se perfeccionan pasando por ese proceso, es del todo posible incrementar en gran medida y sobre una base sólida el poderío nacional tal como ideamos.

Dentro de diez y veinte años celebraremos los aniversarios 90 y 100 de la fundación de nuestro Partido y si fomentamos con diligencia el desarrollo del Estado y el bienestar del pueblo con el actual modo de lucha, con toda certeza podemos transformar el país entero, acomodar la vida de todo el pueblo, y por entonces nuestro Partido estará muy orgulloso de haber sido fiel a su misión y obligación como organización auténtica del pueblo.

Compañeros delegados:

Al igual que en la lucha del pasado lustro en que abrimos una era de desarrollo integral del Estado, en la del nuevo lustro que comienza nos apoyaremos totalmente en nuestra fuerza interna, la gran fuerza de nuestro pueblo.

Durante el VIII periodo del Comité Central del Partido enarbolamos como bandera de lucha y avance el ideal de considerar al pueblo como el cielo, la unidad monolítica y el apoyo en las propias fuerzas. En el siguiente periodo seguiremos sosteniendo inalterablemente estos tres ideales.

Nuestro ideal, meta y velocidad de avance cambian constantemente, pero dichos ideales típicos de la revolución coreana son invariables y su fuerza inagotable impulsará con seguridad nuestra construcción socialista al futuro luminoso.

Ningún reto, ningún cambio de situación pueden retrasar ni detener nuestro avance.

Avancemos todos enérgicamente para anticipar el día en que se realicen exitosamente el ideal y anhelo de nuestro pueblo, multiplicando el fervor, el espíritu combativo y la confianza en el futuro de la causa socialista.

Fuente: KFA España 

martes, 24 de febrero de 2026

"LA URSS Y LA CONTRRARREVOLUCIÓN DE TERCIOPELO", DE LUDO MARTENS, PUBLICADO POR EDITORIAL TEMPLANDO EL ACERO

La URSS y la contrarrevolución de terciopelo
Ludo Martens
Editorial Templando el acero 
2025
20 € 

https://librosml.blogspot.com/

La URSS y la contrarrevolución de terciopelo: Un análisis marxista-leninista de la caída del socialismo

En el turbulento fin del siglo XX, la disolución de la Unión Soviética y el colapso de los regímenes socialistas en Europa del Este marcaron uno de los eventos más controvertidos de la historia contemporánea. Estos procesos, conocidos como «revoluciones de terciopelo» por su aparente pacifismo, fueron interpretados por la propaganda occidental como el triunfo inevitable de la democracia liberal sobre el socialismo.

Sin embargo, desde una perspectiva marxista-leninista, estos no fueron más que contrarrevoluciones orquestadas que restauraron el capitalismo en naciones que habían avanzado hacia el socialismo durante décadas. Es en este contexto donde adquiere relevancia La URSS y la contrarrevolución de terciopelo, obra cumbre del teórico belga Ludo Martens, publicada en 1995. Este libro no solo desmonta la narrativa dominante, sino que ofrece un análisis riguroso y materialista de cómo el revisionismo interno y la injerencia imperialista destruyeron los logros de la Revolución de Octubre.

Martens, un militante incansable del movimiento obrero internacional, utiliza su pluma para defender el legado de Lenin y Stalin, argumentando que la verdadera derrota no fue del marxismo-leninismo, sino de sus desviaciones oportunistas. A lo largo de sus páginas, el autor invita al lector a extraer lecciones para las luchas futuras contra la opresión capitalista.

Biografía del autor

Ludo Martens (1946-2011) fue un historiador, activista y líder comunista belga cuya vida estuvo dedicada a la construcción de un partido obrero revolucionario. Nacido en Wingene, en Flandes Occidental, hijo de un fabricante de muebles, Martens mostró desde joven un compromiso con el progreso social. En su adolescencia, se involucró en el periodismo estudiantil, defendiendo el neerlandés estándar contra el conservadurismo lingüístico. En 1965, ingresó a la Universidad de Lovaina para estudiar medicina, no por ambición personal, sino por un genuino deseo de servicio social. Sin embargo, su trayectoria académica se vio interrumpida por su creciente militancia política.

Durante los años sesenta, Martens se unió al movimiento estudiantil progresista, colaborando con figuras como Walter de Bock y Paul Goznes en la fundación de De Morgen, un periódico de izquierda. En 1968, fundó el grupo Alle macht aan de arbeiders (Todo el poder a los trabajadores), que en 1979 evolucionó hacia el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), del cual fue su primer líder hasta 1996.

Martens era un estudioso prolífico, con obras sobre la historia de África francófona y la Unión Soviética, siempre desde una óptica antiimperialista. Su compromiso lo llevó a defender posiciones controvertidas, como la rehabilitación crítica de Stalin, y a criticar el eurocomunismo y el trotskismo como herramientas del imperialismo. Fallecido en 2011, Martens dejó un legado de integridad revolucionaria, recordado por sus camaradas como un «constructor incansable del partido».

Contexto histórico: Del revisionismo al colapso

Para entender La URSS y la contrarrevolución de terciopelo, es esencial remontarse al posestalinismo. Martens sitúa el origen de la debacle en el XX Congreso del PCUS de 1956, donde Nikita Jruschov lanzó su «discurso secreto» denunciando los «crímenes de Stalin». Este acto, según el autor, no fue una autocrítica honesta, sino el inicio de una restauración gradual del capitalismo bajo el manto del «revisionismo». Jruschov y sus sucesores —desde Brézhnev hasta Gorbachov— promovieron reformas que debilitaron la dictadura del proletariado: coexistencia pacífica con el imperialismo, descentralización económica que favoreció a burócratas emergentes y una glasnost que abrió las puertas a la propaganda anticomunista.

El libro se centra en los años 1989-1991, cuando las «revoluciones de terciopelo» barrieron Europa del Este. En Checoslovaquia, la Revolución de Terciopelo derrocó al régimen de Gustáv Husák, instalando a Václav Havel como símbolo de la «democracia». En Polonia y Hungría, movimientos como Solidaridad, respaldados por la CIA y el Vaticano, allanaron el camino para una oleada de privatización masiva. Martens argumenta que estos eventos no fueron espontáneos: fueron el culmen de décadas de sabotaje interno, amplificado por la perestroika de Gorbachov, que desmanteló los mecanismos de defensa del socialismo. La disolución de la URSS en diciembre de 1991, con el golpe fallido de agosto, selló la victoria temporal del capital transnacional.

Resumen del contenido

El libro se divide en dos partes principales, precedidas por una introducción que reevalúa la historia soviética desde una lente de clase, y seguidas de apartados que actualizan el análisis hasta 1991.

Primera parte: Preludios de la contrarrevolución

Martens comienza con la Primavera de Praga de 1968, no como un movimiento democratizador, sino como un ensayo general de la contrarrevolución socialdemócrata. Alexander Dubček, con sus reformas «humanistas», allanó el terreno para la restauración capitalista, un hilo que conecta con los disidentes de los ochenta como Havel y Václav Uhl. El autor examina Hungría 1956 como «contrarrevolución armada», dirigida por fascistas y pronorteamericanos, y justifica la intervención soviética como salvadora del socialismo. Polonia e Hungría de los ochenta reciben un escrutinio detallado: la «victoria pacífica» en estos países fue un guion para Praga y Moscú, con Solidaridad como caballo de Troya del imperialismo.

Segunda parte: El colapso soviético

Aquí, Martens disecciona la era Gorbachov. La glasnost, lejos de ser una apertura progresista, resucitó ideales burgueses de 1917: anticomunistas como William Colby (exdirector de la CIA), el pastor Moon y colaboracionistas nazis como los de Vlassov ganaron voz. La perestroika generó caos económico, hiperinflación y guerra civil latente, culminando en la implosión de la URSS. Capítulos como «La Unión Soviética al borde del abismo» (enero 1990) y «La Unión Soviética estalla» (septiembre 1991) trazan la cronología, enfatizando «dos puntos de ruptura»: la traición de Gorbachov y la pasividad de las masas desarmadas ideológicamente.

En una nota de mayo de 1990, Martens reflexiona: «¿Estaban al lado de la ‘revolución’ los comunistas?». Su respuesta es un rotundo no, pues el revisionismo había despojado al pueblo de sus armas teóricas.

Análisis y tesis principales

La tesis central de Martens es que la caída de la URSS no fue una «derrota del comunismo», sino del revisionismo. El marxismo-leninismo, argumenta, no participó en esas «disputas» porque había sido marginado desde Jruschov. La contrarrevolución de terciopelo triunfó por la ausencia de lucha de clases proletaria, no por la superioridad del capitalismo. Martens critica el trotskismo como un artilugio ideológico «al servicio de la CIA», citando cómo Ernest Mandel alabó a Solidaridad como «triunfo obrero» incluso en 1989.

El autor defiende a Stalin contra la «teoría de los errores»: sus purgas y colectivización fueron necesarias para forjar el socialismo en un entorno hostil. Intervenciones como la de Hungría 1956 o Checoslovaquia 1968 se presentan como defensas legítimas contra el fascismo disfrazado. Críticamente, Martens advierte contra visiones eufóricas de Gorbachov, a quien algunos izquierdistas belgas idealizaron inicialmente como «huracán despertador».

El libro es un llamado a la unidad comunista: solo un retorno al materialismo dialéctico permitirá extraer «confianza renovada en el futuro» de esta catástrofe. Su rigor histórico —basado en fuentes primarias y análisis de clase— lo convierte en un antídoto contra la amnesia poscomunista.

Impacto y legado

Publicada recientemente por la editorial Templando el Acero, la obra circuló en círculos marxistas de Europa y América Latina, influyendo en partidos como el PTB y movimientos antiimperialistas. En Bélgica, reforzó el PTB como fuerza obrera anti-UE. Internacionalmente, inspiró debates sobre el «socialismo del siglo XXI» en Cuba y Venezuela. Críticos revisionistas la tildan de «stalinista nostálgico», pero sus defensores la ven como profética: previó el caos postsoviético, con oligarcas emergentes y desigualdad rampante.

En La URSS y la contrarrevolución de terciopelo, Ludo Martens urge al proletariado mundial a rearmarse teóricamente para la próxima ofensiva. Como concluye el autor, el capitalismo ganó una batalla, pero no la guerra de clases.

Por Fernando Ariza  

Fuente: NR Periodismo alternativo

lunes, 23 de febrero de 2026

"ANTONIO MACHADO", DE OCTAVIO PAZ, EN EL 87 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL POETA SEVILLANO

  

Antonio Machado retratado por Joaquín Sorolla (1918).
Hispanic Society of America (Nueva York).
Sorolla se lo regaló a Machado «como un poema personal».
 

Prosa v poesía, vida y obra, se funden con naturalidad en la figura de Antonio Machado. Su canto también es pensamiento; su pensamiento, reflexión del canto sobre sí mismo. Por la poesía, Machado sale de sí, aprehende el tiempo o se deja apresar por éste. Por el pensamiento, se recobra, se aprehende a sí mismo. Poesía y reflexión son operaciones vitales. Pero su vida no sustenta a su obra. Más bien es a la inversa: la vida de Machado, el opaco profesor de Segovia, el solitario distraído, se apoya en la obra de Machado, el poeta, el filósofo. Del mismo modo que sus primeros poemas sólo pueden ser comprendidos cabalmente a la luz de sus últimas meditaciones, su vida sólo es inteligible a partir de su obra. Es una creación suya. Y de su muerte. A partir de su muerte, la vida de Machado cobra significación. O más exactamente: cuando muere, dos días después de haber cruzado la frontera francesa con los restos del Ejército Popular, su vida empieza a ser realmente vida. Antes sólo había sido sueño y reflexión: soñar o soñar que soñaba, aspiración a realizarse en algo ajeno a él pero a cuyo contacto podría, al fin, llegar a ser él mismo. Decía Machado que él no había asistido al acto más importante de su vida, aunque muchas veces lo había recordado en sueños: la tarde en que sus padres se encontraron por primera vez y se enamoraron. Estoy seguro que, al morir, hizo algo más que recordar aquel encuentro: los enamorados de aquella tarde de sol, agua y velas a orillas del Guadalquivir, empezaron a existir de verdad.

No hay que confundir la naturalidad con la simplicidad. Nadie más natural que Machado; nada más reticente que esa naturalidad. Su poesía es clara como el agua. Clara como el agua corriente y, como ella, inaprensible. Las máscaras —Abel Martín, Juan de Mairena— con que el poeta Machado se cubre el rostro, para que hable con mayor libertad el filósofo Machado, son máscaras transparentes. Tras esa transparencia, Machado desaparece. Se evade, por “fidelidad a su propia máscara”. Abel Martín, metafísico de Sevilla, Juan de Mairena, profesor de gimnasia y retórica, inventor de una Máquina de Cantar, son y no son Machado: el poeta, el filósofo, el profesor de francés, el jacobino, el enamorado, el solitario. La máscara, idéntica al rostro, es reticente. Cada vez que se entrega, sonríe: hay algo que no acaba de ser expresado. Para entender la metafísica erótica de Abel Martín debemos acudir a los comentarios de Juan de Mairena. Éstos nos llevan a los poemas de Machado. Cada personaje nos envía a otro. Cada fragmento es el eco, la alusión y la cifra de una secreta totalidad. Por eso es imposible estudiar parcialmente su obra. Hay que abrazarla como un todo. O, mejor dicho, hay que abrazar cada una de sus partes como una totalidad, pues cada una es el reflejo de esa unidad escondida.

La obra de Machado es indivisible, pero posee diversos estratos. Cada estrato transparenta otro. La claridad de Machado es vertiginosa. Leerlo es ahondar, penetrar en una transparencia sin fin: en una conciencia que se refleja a sí misma. La máscara de Juan de Mairena parece decirnos que es algo más que una máscara: una de las formas en que se ha fijado un rostro perpetuamente móvil. La reticencia es una provocación. No tiene otro objeto que aguijonear nuestra sed. Machado, el ensimismado, sabe que sólo puede revelarse en otro, en un contrario que es un complemento: el poeta en el filósofo, el enamorado en la ausencia, el solitario en la muchedumbre, el prisionero del yo en el tú de la amada o en el nosotros del pueblo.

Abel Martín interroga a su creador. Quiere saber quién fue el poeta Antonio Machado y qué quiso decir con sus poemas. Acaso, insinúa, nada que sea radicalmente distinto de lo que expresa su prosa o de lo que afirman, con mayor claridad y concisión, su vida y su muerte: el yo, la conciencia de sí, es la manera de existir propia del hombre moderno. Es su condición fundamental, a ella le debe todo lo que es. Mas es una condición que lo asfixia y que acaba por mutilarlo. Para ser, para que el yo se realice y logre su plenitud, es necesaria la conversión: el yo aspira al tú, lo uno a lo otro. "El ser es avidez de ser lo que él no es.” Pero la razón se obstina en permanecer idéntica a sí misma y reduce el mundo a su imagen. Al afirmarse, niega la objetividad. Abel Martín reputa como aparenciales todas las formas en que la conciencia aprehende la objetividad, porque en todas ellas el objeto se reduce a la tiranía de la subjetividad. Sólo en el amor es posible aprehender lo radicalmente "otro” sin reducirlo a la conciencia. El objeto erótico —"que se opone al amante como un imán que atrae y repele”— no es una representación, sino una verdadera presencia: "la mujer es el anverso del ser”. Al aprehender al irreductible objeto erótico, el amante roza las fronteras de la verdadera objetividad y se trasciende, se vuelve otro. Machado es el poeta del amor, nos dice su máscara, el filósofo Abel Martín.

En los poemas de Machado el amor aparece casi siempre como nostalgia o recuerdo. El poeta sigue preso en la subjetividad. "La amada no acude a la cita; la amada es ausencia”. El erotismo metafísico de Machado no tiene nada de platónico. Su enamorado es Onán o don Juan, los dos polos del amor solitario. El poeta canta fantasmas, presencias vacías; no arquetipos. La ausencia es pura temporalidad. El diálogo erótico se transforma en un monólogo: el del amor perdido, el del amor soñado. El poeta está a solas con el tiempo, frente al tiempo. La poesía de Machado no es un canto de amor: al contar el tiempo, lo canta. Machado es el poeta del tiempo, nos dice su crítico, Juan de Mairena.

Poeta del tiempo, Machado aspira a crear un lenguaje temporal que sea palabra viva en el tiempo. Desdeña el arte barroco porque éste mata al tiempo al pretender encerrarlo en cárceles conceptuales. Él quiere tenerlo vivo, como Bécquer y Velázquez, esos "enjauladores del tiempo”. La poesía del tiempo será aquella que esté más lejos del idioma conceptual. El habla concreta, fluida, común y corriente. El habla popular. Su amor por la palabra del pueblo se funde con su amor por la poesía tradicional: Manrique, el Romancero. Machado es un poeta tradicional porque el pueblo es la única tradición viva en España. El resto —Iglesia, aristocracia, ejército, todo eso que representa el Pasado— es una estructura inerte que, por su pretensión misma de intemporalidad, oprime y mutila el presente vivo, la España popular y tradicional.

Ahora bien, el lenguaje del tiempo acaso no sea el lenguaje hablado en las viejas ciudades de Castilla. Al menos, no es el de nuestro tiempo. No son ésas nuestras palabras. Machado reacciona frente a Rubén Darío volviendo a la tradición. Pero otras aventuras —y no el regreso al Romancero— aguardaban a la poesía de lengua española. Años más tarde, Vallejo y otros poetas hispanoamericanos buscan un nuevo lenguaje: el de nuestro tiempo. Era imposible seguir a Machado y a Unamuno en su regreso a las formas tradicionales. Otro tanto debe decirse del españolismo de algunos de sus poemas —en el sentido un tanto cerrado que esa palabra tiene para nosotros, hispanoamericanos—. La reticencia aparece aquí con mayor claridad. Pues Machado es el primero que adivina la muerte de la poesía simbolista. Y más, es el único entre sus contemporáneos y sucesores inmediatos que tiene conciencia de la situación del poeta en el mundo moderno. Al mismo tiempo —acaso por elegancia, acaso por ironía— cierra los ojos ante la aventura del arte moderno. Exactamente lo contrario de lo que, una generación antes, había hecho Rubén Darío. Lo contrario de lo que, en los mismos años, hacía Apollinaire.

El tiempo se le escapa. Para recobrarlo, para revivirlo, tendrá que pensarlo. Machado, poeta del tiempo, es sobre todo el filósofo del tiempo. Abel Martín y Juan de Mairena harán la metafísica de su poesía. La reflexión sobre el tiempo lo conduce a pensar en la muerte. El hombre se proyecta en el tiempo. Toda vida es proyección en un tiempo que no tiene mas perspectiva que la muerte. Machado se enfrenta a la muerte, pero rehúsa pensarla a la estoica —como algo radicalmente distinto a la vida— o a la cristiana —como tránsito—. La muerte es una parte de la vida. Vida y muerte son dos mitades de una misma esfera. El hombre se realiza en la muerte. A diferencia de Rilke, para el poeta español la muerte no es la realización del yo. El yo es irrealizable. Preso en la subjetividad, preso en el tiempo, el hombre se realiza cuando se trasciende; cuando se hace otro. La muerte nos realiza cuando, lejos de morir nuestra muerte, morimos con otros, por otros y para otros. En el último texto que poseemos de Machado, escrito poco antes de la caída de Barcelona, el poeta nos dice que el héroe, el soldado popular, los milicianos españoles, "son los únicos que realizan esa libertad para la muerte de que habla Heidegger”. Y agrega: "La súbita desaparición del señorito y la no menos súbita aparición del señorío en los rostros de nuestros milicianos son dos fenómenos concomitantes. Porque la muerte es cosa de hombres y sólo el hombre, nunca el señorito, puede mirarla cara a cara”. Para morir por otros, hay que vivir por otros, afirmar hasta la muerte la vida de los otros. Machado, al final de su vida, niega a los enemigos del pueblo español la posibilidad de trascenderse, de dar con su muerte vida a los otros. Esas gentes están condenadas a mal morir, a morir solas. Su muerte es estéril.

La meditación sobre la muerte se convierte así en una nueva reflexión sobre lo que él mismo llamaba "la esencial heterogeneidad del ser”. El ser es erotismo puro, sed de "otredad”. El hombre se realiza en la mujer, el yo en la comunidad. La poesía más personal será aquella que exprese una visión universal. Y justifica así su lírica personal; el poeta moderno se canta a sí mismo porque no encuentra temas de comunión. Vivimos el fin de un mundo y de un estilo de pensar: el fin del lirismo burgués, el fin del yo cartesiano. En las fronteras del amor y de la muerte, encerrado en su soledad, Machado canta el canto del tiempo; cuenta las horas que faltan para que caigan todas las máscaras y el hombre, libre al fin de sí mismo, se reconcilie con el hombre. Sólo el pueblo, "el hijo tardío de la agotada burguesía”, gracias a la transformación revolucionaria que operará sobre la condición humana, podrá romper la cáscara de la subjetividad, la cárcel de cristal de roca del yo cartesiano. La metafísica erótica de Abel Martín, la angustia del tiempo de Juan de Mairena, la soledad de Antonio Machado, desembocan en la Historia.

Machado ha intuido los temas esenciales de la poesía y la filosofía de nuestro tiempo. Nadie como él ha vivido el conflicto del | poeta moderno, desterrado de la sociedad y, al fin, desterrado de sí mismo, perdido en el laberinto de su propia conciencia. El poeta no se encuentra a sí mismo porque ha perdido a los demás. Todos hemos perdido la voz común, la objetividad humana y concreta de nuestros semejantes. Nuestro poeta vivió valerosamente esta contradicción. Siempre se rehusó a la trascendencia que le ofrecía el creer en un Dios creador —para Machado la divinidad es una criatura del hombre; Dios es el autor del "Gran Cero” y su única creación es la nada—. Blasfemo y reticente, apasionado y escéptico, su "Escuela de Sabiduría Popular” se propone una investigación de nuestras creencias. Machado se rehúsa a todo, excepto al hombre. Mas su punto de partida no es la conciencia de sí, sino la ausencia, la nostalgia del tú. Ese tú no es la objetividad genérica del fiel de un Partido o de una Iglesia. El tú del poeta es un ser individual, irreductible.

Por una operación de dialéctica amorosa, el hombre concreto de Machado sólo se encuentra cuando se entrega. El tú se convierte en nosotros. En 1935, a la luz del incendio de las iglesias, el poeta pudo contemplar por primera vez la aparición de ese nosotros en el cual todas las contradicciones se resuelven. Bajo las llamas purificadoras, el rostro del pueblo español no era diverso del rostro del amor y del rostro de la muerte. La libertad había encarnado. Abel Martín, Juan de Mairena, Antonio Machado no estaban solos. Habían dejado de ser máscaras: empezaban a ser. Podían morir. Habían vivido.

 

por Octavio Paz


Publicado, originalmente, en:
Revista "Sur" Nº 211 / 212 mayo / Junio de 1952

Gentileza de Biblioteca Nacional Mariano Moreno - Buenos Aires, República Argentina

Link del texto: https://catalogo.bn.gov.ar/F/?func=direct&doc_number=001218322

Fuente: Espacio Latino

domingo, 22 de febrero de 2026

"GUERRILLERO MUERTO", DE MANUEL MILLARES

 
Guerrillero muerto
Manuel Millares
1967 
Técnica mixta sobre arpillera 
150 x 150 cm 
Museo Bellas Artes de Asturias

En esta obra se aprecia la habilidad del pintor para manipular el soporte y hacer de él, incluso por encima del color, el verdadero motor de la emotividad de la pieza. Esta intervención se concentra en los dos grandes costurones, vertical y horizontal, que recorren la arpillera, los cuales sirven como poderoso elemento articulador e incluso constructivo de la representación. De ellos puede encontrarse un antecedente en los trabajos realizados por el italiano Alberto Burri a finales de los años cuarenta. En segundo lugar, sobre esa superficie negra también se despliega toda una serie de signos que, junto a la carga matérica, introducen una vertiente gestual. Algunos podrían ser interpretados como ecos lejanos de un abecedario al que le cuesta encontrar una correcta articulación. Finalmente, para el caso concreto de esta composición, cabría reflexionar también sobre ese cuerpo central que aparece con plena fuerza, y que ha de identificarse con el guerrillero muerto. Su materialidad es tan grande que podría equipararse a una especie de “amasijo” de tela, pero en este caso rasgada, agujereada y lacerada, sobre la que se vierte el cromatismo a base de negros, blancos y escalas de rojos, aquí identificados con la propia sangre del fallecido, más o menos adensados y grumosos. De este modo, junto con las anteriores, parece incorporarse también a la obra, mediante esa laceración, una tercera dimensión, igualmente propia del arte informalista europeo de posguerra, como es la relacionada con cierta investigación espacial en torno al soporte. Por otra parte, en ese núcleo central parece cristalizarse, más que en ningún otro lado del cuadro, un aspecto tan frecuente en el hacer de Miralles como es la articulación de la obra de arte en torno a un principio de construcción y otro de destrucción en continua lucha. Un zapato, a modo de collage, pone el punto y final, en clave dramática, a la representación, dotando además de una cierta connotación un tanto arte povera a la pieza.

Toda esa estructura central guarda estrecha relación con el arquetipo del homúnculo, y por lo tanto del dolor y la muerte, que nutrió muchas de las obras de este pintor realizadas en esta época, y sobre el que el propio Millares teorizó en un artículo publicado en 1959.


sábado, 21 de febrero de 2026

"O TODOS O NINGUNO", DOCUMENTAL DEL COLECTIVO CINE DE CLASE

Título: O todos o ninguno

Dirección: Helena Lumbreras, Mariano Lisa 
Guion: Mariano Lisa y Helena Lumbreras
Producción: Colectivo Cine de Clase
Formato original: 16 mm, Color.
País de producción: España
Fecha: 1976

Duración: 45 min

Como se dijo en la anterior entrega, era sólo cuestión de tiempo que surgiese alguna película que explotara de manera contundente el discurso proletario apuntado por Llorenç Soler en Seamos obreros! Así ocurrió en 1976, cuando los cineastas Helena Lumbreras y Mariano Lisa, bajo el nombre de Colectivo de Cine de Clase (CCC), realizaron la película O todos o ninguno. La cinta cuenta la historia de la huelga de ciento cuatro días de la empresa metalúrgica Laforsa, que se convirtió en símbolo de la lucha obrera del Bajo Llobregat, en Cataluña, durante los meses que cambiaron la historia de España, es decir entre noviembre de 1975 y febrero del año siguiente. Lejos de ser un reportaje sobre el desarrollo de una huelga importante en su momento, O todos o ninguno se constituyó en el manifiesto de un cine proletario del que se conocen pocos ejemplos más en nuestro país, pero que vinculan la experiencia del CCC con las actitudes que habían desarrollado otros autores en el extranjero, como los franceses Groupes Medvedkine, por citar sólo las referencias más cercanas en el tiempo.

La situación del movimiento obrero había cambiado sustancialmente desde los inicios de la década hasta el momento en que se produjo la huelga de Laforsa. El número de conflictos y enfrentamientos con la patronal se había incrementado, pero también se había hecho más extenso, pues aumentaron los sectores laborales movilizados. Ya no eran únicamente los sectores del metal o la construcción los que protestaban, sino también los de la banca, la telecomunicación o el textil, entre otros. Además, los conflictos se habían politizado en poco tiempo, de tal manera que los obreros ya no se manifestaban sólo por la obtención de mejoras laborales, sino que comenzaron a participar de procesos políticos más amplios que tenían que ver con el derrocamiento del régimen franquista, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos o la amnistía para los presos. Todos estos factores conforman a mediados de los setenta un movimiento obrero fuerte caracterizado por una clara conciencia de clase, por el trabajo colaborativo y la solidaridad como nexo entre los trabajadores. La película O todos o ninguno es un reflejo de este estado del movimiento obrero, lo que determina la forma y el mensaje del film. Vayamos por partes.

En primer lugar, respecto a su estructura, O todos o ninguno se muestra desde el principio como una película de autoría colectiva. Un obrero llamado Manuel González aparece ante la cámara vestido con su mono azul para presentar la película y explicar cómo los trabajadores de Laforsa han realizado el film en colaboración con Mariano Lisa y Helena Lumbreras. El trabajo conjunto está presente en todo el proceso de elaboración de la película, desde la planificación de secuencias, pasando por la filmación de algunas imágenes (en concreto las del interior de la fábrica, que fueron tomadas por el representante sindical Ramón Rulo con su propia cámara de 8 mm), hasta la financiación por parte de los obreros de las copias para la distribución del film. Los trabajadores son autores de la película al mismo nivel que los miembros del CCC, lo que supone un ataque al principio de individualidad burgués y una apuesta por la unión y la colectividad propias del proletariado.

En segundo lugar, en cuanto al contenido, destaca el tono positivo y enérgico que transmiten todas las secuencias de la película, que muestran a los trabajadores activos, organizados, reuniéndose en asambleas, manifestándose en las calles, desplegando campañas de solidaridad para poder mantener la huelga y escenas en las que puede verse a sus familiares, amigos y trabajadores de otras fábricas que apoyaban las causas de Laforsa. En definitiva se transmite de manera continuada la imagen del movimiento obrero en lucha por los derechos de los trabajadores.

Puede hablarse por tanto de O todos o ninguno como una película proletaria fundamentalmente por dos motivos: por estar hecha por los propios obreros en colaboración con cineastas profesionales para fomentar el desarrollo de las luchas de la clase trabajadora, y por mostrar imágenes de la misma clase en movimiento, organizada y solidaria. Se trata pues de un retrato del movimiento obrero en un estado de desarrollo más elevado, posterior al de la alienación de los trabajadores en la fábrica que definía Seamos obreros! Ahora esta alienación desaparece y lo que el espectador encuentra es la organización de la clase obrera explicada por sí misma.

Alberto Berzosa

Fuente: Centro Virtual Cervantes 

VER DOCUMENTAL:

viernes, 20 de febrero de 2026

"PRADOS DE GRANJAS COLECTIVAS", OBRA DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO ALEXANDER MOSOLOV

Alexander Mosolov, compositor soviético nacido en 1900 en Kiev, Falleció en 1973 en Moscú. Después de luchar en la Guerra Civil Rusa cuando era adolescente, Mosolov estudió en el Conservatorio de Moscú con Glière y Miaskovsky, entre otros. Compuso prolíficamente a los 20 años, en un estilo moderno que incluía experimentos como su famoso uso de una lámina de metal en La Fundición de Acero. Después de recibir severas críticas, abandonó muchos elementos de su estilo en favor de una música más simple, a menudo basada en canciones populares, que recogió en toda la Unión Soviética.

"Prados de Granjas Colectivas" (también conocido como Campos Koljosianos) es un ciclo de ocho coros compuesto por Alexander Mosolov en 1960. Después de la guerra Mosolov viajó mucho estudiando el folclore, La obra refleja el estilo de Mosolov en su etapa tardía, donde, tras años de represión política y exilio, evolucionó del agresivo modernismo vanguardista de su juventud (por ejemplo, La Fundición de Acero) hacia una estética "realista socialista" más accesible e inspirada en el folclore ruso.

Los textos fueron proporcionados por varios poetas soviéticos, entre ellos D. Ushakov, V. Semernin, N. Berendhof y D. Asin. 

Coros: 

I. Praderas de la granja colectiva (texto de D. Ushakov)

II. ¡Hey!, el cosaco fue a la estepa (texto de D. Ushakov)

III. Canción de primavera (texto de D. Semernin)

IV. Trilla (texto de D. Ushakov)

V. La tierra floreció (texto de D. Semernin)

VI. Canción de danza (texto de D. Berendhoff)

VII. Soldado en la cosecha (texto de D. Semernin)

VIII. La cosecha está en su apogeo (texto de D. Asin)

jueves, 19 de febrero de 2026

"EL 40º ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE", DE ANDRÉ BRETON, EN EL 130 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL FUNDADOR DEL MOVIMIENTO SURREALISTA

 

Mensaje al mitin organizado por la sección francesa de la IV Internacional

El 40º aniversario de la revolución de Octubre (1957)

Contra viento y marea, soy de los que vuelven a encontrar todavía, en el recuerdo de la Revolución de Octubre, una buena parte de este impulso incondicional que me llevó hacia ella cuando era joven y que implicaba el don total de sí mismo. Para mí, nada de lo que pasó desde entonces ha prevalecido completamente sobre este movimiento del espíritu y del corazón. Las monstruosas inequidades inherentes a la estructura capitalista no están allí para escandalizarnos menos hoy de lo que lo hacían ayer, tampoco hemos dejado de desear (dicho de otro modo, de exigirnos a nosotros mismos) que se dé un fin a estas. Para esto, no dudamos más de que sea necesario pasar por medios REVOLUCIONARIOS. Las jornadas de Octubre, en su tiempo, nos aparecían y nos aparecen todavía como la resultante ineluctable de estos medios. Nada puede hacer que ellas no hayan marcado el PUNTO DE IMPACTO en el pasaje del plano de las aspiraciones al de la ejecución concreta. Con respecto a esto, nada puede hacer que ellas no sigan siendo ejemplares y que vuelva a caer en la exaltación que ellas traen.

Esto, SIN PERJUICIO DE LO QUE OCURRIÓ DESPUÉS, lo que importa es que la reconozcamos siempre. En lo más negro de la decepción, del escarnio y la amargura (como en el momento de los Juicios de Moscú[**] o del aplastamiento de la insurrección de Budapest) es necesario que podamos tomar fuerza y esperanza en lo que las jornadas de Octubre conservan siempre de electrizante: la toma de conciencia de su poder de las masa oprimidas y de la posibilidad para ellas de ejercer EFECTIVAMENTE ese poder, la "facilidad" (la expresión es, creo, de Lenin) con la que los viejos marcos se desmoronan. Por mi parte, siempre he mirado como un talismán esta fotografía que muchos otros habrían querido hacer desaparecer, y que los periódicos reproducen en la actual conmemoración, que muestra a Lenin inclinado sobre su inmenso auditorio en una tribuna, a cuyos pies se erige, con el uniforme del Ejército Rojo, como asumiendo por él solo la GUARDIA DE HONOR, León Trotsky. Y es esta misma mirada, la de León Trotsky, la que encuentro fija en mí en el transcurso de nuestros habituales encuentros hace veinte años en México. A él solo bastaría ordenarme desde entonces para guardar toda fidelidad a una CAUSA, la más sagrada de todas, la de la emancipación del hombre, y esto más allá de las vicisitudes que ésta pueda conocer, y en lo que la ha concernido, los peores sinsabores y negativas humanos. A semejante mirada, y la luz que se levanta, nada alcanzará a extinguirla, así como Termidor[***] no pudo alterar los rasgos de Saint Just. Que ésta sea la que nos escudriñe y nos sostenga esta tarde, en una perspectiva en la que la Revolución de Octubre abriga en nosotros el mismo ardor inflexible que la Revolución Española[****], la Revolución Húngara[*****] y la lucha del pueblo argelino por su liberación.


[*] [1] Breton, André (1896-1966): pintor surrealista que fue primero militante del partido comunista francés, y luego adhirió en 1937 a las ideas de Trotsky. Fue coautor del Manifiesto por un arte revolucionario independiente junto con León Trotsky.

[**] Juicios de Moscú: fueron una serie de procesos iniciados por Stalin y sus seguidores para erradicar toda oposición en la Unión Soviética, especialmente contra quienes defendían la teoría de la revolución permanente desarrollada por León Trotsky. Tuvieron lugar en agosto de 1936, en enero de 1937 y en marzo de 1938. Muchos de los mejores dirigentes de la Revolución Rusa fueron asesinados por esta causa. En 1937, una Comisión Internacional de Investigación imparcial, dirigida por el filósofo americano John Dewey, investigó las acusaciones que el Kremlin lanzaba contra León Trotsky y su hijo. Después de un análisis exhaustivo de las pruebas presentadas, la Comisión llegó a la conclusión de que los juicios de Moscú eran un montaje y que Trotsky y Sedov no eran culpables de 18 acusaciones concretas presentadas por el fiscal. En 1956, en la sesión secreta del 20º Congreso del PCUS, Kruschev reconoció que los juicios eran un montaje y que los fusilados eran inocentes de los crímenes que se les imputaban.

[***] Termidor: se utiliza en analogía con el golpe que durante la Revolución Francesa derribó en 1794 al Comité de Salvación Pública que encabezaba Robespierre iniciando un período de reacción.

[****] Heroica gesta revolucionaria del proletariado del Estado Español, que se desarrolló entre 1931 y 1936 como antesala de la Segunda Guerra Mundial.

[*****] Proceso revolucionario desarrollado en Hungría en 1956 que fue duramente reprimido por el stalinismo. Se conoce también como Revolución de los Consejos Obreros. En este proceso, los obreros con la colaboración de los estudiantes e intelectuales, organizaron consejos obreros para liberarse no sólo de la opresión nacional que les imponía la burocracia soviética y una mayor democracia en las decisiones políticas sino para volver a poner la economía al servicio de una verdadera planificación socialista.

Extraído de la versión publicada en Cahiers d'Études marxistas, Jeunesses communistes révolutionnaires, Nº 3, febrero de 1992.

Fuente: Marxists Internet Archive.

 

martes, 17 de febrero de 2026

REPORTAJE "DENTRO DE RUSIA. SIBERIA" (1948)

"DENTRO DE RUSIA. SIBERIA" 

Esta película muda, titulada "Dentro de Rusia: Siberia", fue producida por Encyclopaedia Britannica Films en 1948 y se centra en la zona siberiana que rodea la ciudad de Irkutsk.

El material mostrado retrata la vida del pueblo buriato tanto en la ciudad moderna como en el campo, como cazadores, pastores y trabajadores. Los principales animales agrícolas representados son ovejas, yaks y renos. Vemos escenas urbanas: gente jugando al tenis, al fútbol y trabajando en la Irkutsk de posguerra, así como una toma del instituto de investigación "Ginzoloto", que desempeñó un papel clave en la reindustrialización soviética de posguerra, el descubrimiento y la explotación de minerales, cruciales para la industria nuclear. La película muestra la cultura y la artesanía tradicionales del pueblo buriato, en particular su tradición de fumar en pipa, y sus sistemas de creencias: una ceremonia animista en la casa del chamán local y una oración budista lamaísta en un monasterio no identificado.