miércoles, 4 de noviembre de 2026

MONUMENTO A LA II GUERRA MUNDIAL EN HRABYNE (REPÚBLICA CHECA)

Memorial con la estatua de "Hermandad en combate" y los antiguos emblemas de la RSS de  Checoslovaquia y la URSS antes de su eliminación

UN RECUERDO DE LA VICTORIA QUE NO SE PUEDE REESCRIBIR

Uno de los monumentos más importantes de la Segunda Guerra Mundial en la República Checa se encuentra en la colina sobre el pueblo de Hrabyně en la región de Opava. El edificio monumental, que con su forma escribe significativamente en el paisaje de Silesia, recuerda no solo la victoria sobre la Alemania nazi, sino sobre todo el sacrificio de miles de soldados y civiles que pagaron con sus vidas por la liberación de Checoslovaquia. Es un lugar de memoria para uno de los capítulos más duros de las luchas finales de la guerra: la operación Ostrava-Opava, durante la cual se decidió la liberación del corazón industrial de la entonces Checoslovaquia en la primavera de 1945.

La elección de Hrabyně para la construcción del monumento no fue accidental. Fue aquí donde se produjeron intensos combates en abril de 1945 entre el Ejército Rojo y la Wehrmacht alemana. La ubicación estratégica del pueblo entre Opava y Ostrava lo convirtió en un punto importante en la línea defensiva alemana. El condado fue destruido casi por completo durante los combates, aproximadamente nueve décimas partes de la aldea quemada hasta los cimientos. Cientos de soldados caídos y un profundo rastro de sufrimiento de guerra permanecieron en el campo circundante.

La idea de construir un memorial digno aquí fue creada ya en los años de la posguerra. La primera piedra del monumento se colocó el 29 de abril de 1970 con la participación del Presidente de la República del General de Ejército Louis Svoboda y el comandante del 4o Frente Ucraniano del Mariscal del Ejército Rojo Andrei Ivanovich Yeremenko, cuyas tropas participaron significativamente en las luchas de liberación. El edificio en sí se completó en 1980 como el Ostrava Operation Memorial, que, sin embargo, no era solo un museo, sino sobre todo un lugar monumental de memoria colectiva.

Los arquitectos crearon un edificio que, por su poder, expresaba la fuerza de la victoria sobre el nazismo y al mismo tiempo el respeto a los caídos. La creación del memorial en el período del socialismo reflejaba la comprensión de la Segunda Guerra Mundial como un hito histórico fundamental, en el que la derrota del fascismo significaba no solo la liberación militar del país, sino también un cambio social fundamental. La memoria de la resistencia y la liberación se asoció con la idea de que la paz, la justicia social y la resistencia contra el fascismo no son valores separados, sino principios interconectados.

La arquitectura distintiva del memorial no fue elegida al azar. Las dos torres dominantes que quedan sin tratamiento externo en concreto, que se quedan fuera del suelo en una diagonal típica, según la intención arquitectónica original, tienen que simbolizar las bandas del tanque, es decir, la técnica de lucha, que desempeñó un papel importante en la liberación de Europa del nazismo. Se suponía que todo el objeto se asemejaba al poder de los ejércitos que avanzaban y, al mismo tiempo, la permanencia de la memoria histórica.

Parte de la galería del monumento es un cementerio simbólico con los nombres de aproximadamente 13 000 soldados soviéticos y checoslovacos caídos y habitantes del norte de Moravia y Silesia, que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Este espacio es una de las partes más impresionantes del complejo: nos recuerda que siempre hay vidas humanas específicas detrás de grandes operaciones militares. En medio de la parte inferior del memorial hay un memorial con fuego eterno.

Transformaciones

Sin embargo, la apariencia de la zona exterior se ha transformado significativamente a lo largo de los años. En las fachadas de los edificios estaban originalmente los emblemas estatales de la República Socialista Checoslovaca y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Después de los cambios políticos en 1989, estos emblemas se adaptaron por primera vez de forma amateur, por ejemplo, la hoz y el martillo y la estrella de cinco puntas, fueron vergonzosamente cubiertos con velas del ejército y finalmente retirados. El carácter del espacio frente a los edificios principales también ha cambiado. Las características del agua desaparecieron: áreas y fuentes que completaron el ambiente festivo y conmemorativo de todo el lugar.

La atmósfera del monumento de guerra todavía se completa con equipos de combate pesado ubicados en la zona. Los visitantes pueden ver cañones, cañones antiaéreos, tanques, cañones autopropulsados y transportadores.

Los cambios después de 1989 muestran que la memoria histórica nunca es solo un recordatorio neutral de los hechos, sino también una cuestión de valores y una visión social de la historia. La eliminación de los símbolos asociados con el período del socialismo a menudo se guiaba no solo por el esfuerzo por modificar históricamente el espacio, sino también por una tendencia más amplia a debilitar el recordatorio del papel de la Unión Soviética, el Ejército Rojo y la resistencia comunista en la derrota del nazismo. Incluso antes de la guerra, el movimiento obrero ya se estaba movilizando contra la fascitización de la sociedad, y después del inicio de la ocupación alemana, muchos comunistas continuaron operando ilegalmente a costa de sus propias vidas. Su papel en la resistencia no era marginal: pertenecían a una parte significativa de la resistencia interna, que luchó no solo por la liberación de la nación, sino también por la idea de un arreglo de posguerra en el que no se repitieran las condiciones que permitieran el inicio del fascismo.

La transformación del memorial no fue solo una cuestión de apariencia. Después de 1989, la forma en que se presentó la Segunda Guerra Mundial al público también cambió. Originalmente principalmente un sitio conmemorativo y un recordatorio de la operación Ostrava-Opava, se convirtió gradualmente en una institución de memoria general, que trata de capturar el contexto más amplio de la guerra, desde el inicio del nazismo, a través de la ocupación de las tierras checas, la resistencia, el sufrimiento de los habitantes hasta la liberación. La conmemoración de los crímenes y víctimas nazis debe seguir siendo incuestionable, al igual que el hecho de que sin la parte decisiva de la Unión Soviética y millones de víctimas soviéticas, no sería posible derrotar al nazismo.

En 2000, Hrabyně ganó una posición extraordinaria: se convirtió en el monumento central de la Segunda Guerra Mundial en la República Checa. Después de una extensa reconstrucción, el monumento fue inaugurado el 29 de abril de 2009. La reparación trajo la modernización de las exposiciones e instalaciones técnicas y permitió que el edificio continuara sirviendo como un lugar importante de educación histórica y conmemoraciones de eventos de guerra. Hoy en día opera bajo el nombre del Monumento Nacional de la Segunda Guerra Mundial Hrabyně bajo el Museo Silesiano.Národní památník II. světové války Hrabyně

La exposición permanente conmemora el período 1938-1945 y representa los acontecimientos de guerra no solo a través de eventos militares, sino también a través de destinos humanos concretos. Los visitantes pueden ver documentos de época, fotografías, armas, uniformes, objetos personales y objetos asociados con la vida cotidiana durante la ocupación. Una parte importante sigue siendo la conmemoración de la operación Ostrava-Opava y las luchas por Silesia.

Miles de visitantes

El complejo sigue realizando una función conmemorativa. Cada año se celebran actos conmemorativos con motivo del aniversario de la liberación, a los que asisten representantes de municipios, organizaciones de veteranos, historiadores y el público. El memorial es visitado por miles de personas al año, entre ellos muchos viajes escolares. Para las generaciones más jóvenes, representa uno de los lugares donde pueden encontrar historia no solo a través de libros de texto, sino directamente en un paisaje que ha sido testigo de eventos de guerra.

Sin embargo, la importancia de Hrabyně no puede separarse del entorno más amplio. Opava y Ostrava se encuentran entre las regiones donde hay muchos rastros de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de allí podemos encontrar, por ejemplo, el área de las fortificaciones checoslovacas en Hlučín-Darkovičky, que recuerda a un sistema de defensa construido antes de la guerra contra la amenaza de agresión nazi. Los objetos de la fortaleza todavía muestran cuán seriamente la entonces Checoslovaquia percibió los peligros del fascismo y cuán importantes jugaron las fortificaciones en la estrategia de defensa de entonces.

El memorial de la Segunda Guerra Mundial en Hrabyně sigue siendo un lugar importante de memoria histórica. Su silueta concreta sobre el paisaje silesiano nos recuerda la época en que se decidió el futuro de Europa. Aunque su apariencia ha cambiado a lo largo de las décadas y algunos de los elementos originales han desaparecido, todavía cumple la misión básica de preservar la memoria de la victoria sobre el fascismo y todos aquellos que pagaron el precio final por esta victoria.


lunes, 2 de noviembre de 2026

"EL VACÍO DE PODER EN ITALIA", ARTÍCULO DE PIER PAOLO PASOLINI DE 1975, EN EL 51 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

"La distinción entre fascismo adjetivo y fascismo sustantivo se remonta nada menos que al diario 'Il Politecnico', es decir, a la inmediata posguerra... " Así comienza una intervención de Franco Fortini sobre el fascismo (L’Europeo, 26-12-1974); intervención que, como suele decirse, yo suscribo plenamente en su totalidad. No puedo, sin embargo, suscribir el tendencioso exordio. En efecto, la distinción entre "fascismos" hecha por "Il Politecnico" no es ni pertinente ni actual. Podía ser valida todavía hasta hace cerca de una decena de años: cuando el régimen democristiano era todavía la simple y pura continuación del régimen fascista.

Pero hace una decena de años, sucedió "algo". "Algo" que no existía y que no era previsible no sólo en la época del "Politecnico", sino ni siquiera un año antes de que sucediera (o incluso, como veremos, mientras sucedía).

La confrontación real entre "fascismos" no puede ser por lo tanto "cronológicamente" entre el fascismo fascista y el fascismo democristiano: sino entre el fascismo fascista y el fascismo radical, total, imprevisiblemente nuevo que nació de aquel "algo" que sucedió como hace una decena de años.

Porque soy un escritor, y escribo polemizando, o al menos discutiendo con otros escritores, permítaseme dar una definición de carácter poético-literario de aquel fenómeno que sucedió en Italia hace una decena de años. Esto servirá para simplificar y para abreviar nuestro discurso (y probablemente para comprenderlo mejor).

En los primeros años sesenta, a causa de la contaminación del aire y sobre todo en el campo, a causa de la contaminación del agua (los ríos azules y los arroyos transparentes), comenzaron a desaparecer las luciérnagas. El fenómeno fue fulminante y fulgurante. Tras unos pocos años ya no había luciérnagas. Son ahora un recuerdo, bastante desgarrador, del pasado: y un hombre anciano que tenga ese recuerdo, no puede reconocerse en los nuevos jóvenes a sí mismo cuando era joven, y por lo tanto, no puede tener aquellos bellos sentimientos de antaño.

A aquel "algo" que sucedió hace una decena de años lo llamaré por tanto "la desaparición de las luciérnagas".

El régimen democristiano ha atravesado dos fases absolutamente distintas, que no solamente no se pueden confrontar entre sí, implicando esto una cierta continuidad entre ellas, sino que incluso se han convertido en históricamente inconmensurables.

La primera fase de este régimen (como justamente siempre han insistido en llamarlo los radicales) es la que va desde el fin de la guerra a la desaparición de las luciérnagas; la segunda fase es aquella que va desde la desaparición de las luciérnagas a hoy. Observémoslas una por una.

Antes de la desaparición de las luciérnagas.
La continuidad entre fascismo fascista y fascismo democristiano es completa y absoluta. Callo sobre lo que, a este respecto, se decía incluso entonces, justamente en "Il Politecnico": la depuración fallida, la continuidad de los códigos, la violencia policial, el desprecio por la Constitución. Y me detengo en lo que después ha contado para una conciencia histórica retrospectiva. La democracia que los antifascistas democristianos oponían a la dictadura fascista era descaradamente formal. Se basaba en una mayoría absoluta obtenida mediante los votos de enormes estratos de las capas medias y de enormes masas campesinas, controladas por el Vaticano. Este control por parte del Vaticano era posible sólo si se fundaba en un régimen totalmente represivo. En este "universo" los "valores" que contaban eran los mismos que para el fascismo: la Iglesia, la patria, la familia, la obediencia, la disciplina, el orden, el ahorro, la moralidad. Estos "valores" (como por otra parte durante el fascismo) eran "también reales": pertenecían a las culturas particulares y concretas que constituían la Italia arcaicamente agrícola y paleoindustrial. Pero en el momento en que eran asumidos como "valores" nacionales no podían más que perder toda realidad, y convertirse en atroz, estúpido, represivo conformismo de Estado: el conformismo del poder fascista y democristiano. Provincialismo, tosquedad e ignorancia, tanto de las élites como, a un nivel distinto, de las masas, eran iguales tanto durante el fascismo como durante el primera fase del régimen democristiano. Paradigmas de esta ignorancia eran el pragmatismo y el formalismo vaticanos.


Todo ello resulta claro e inequívoco hoy, porque entonces se alimentaban, por parte de los intelectuales y de los opositores, esperanzas insensatas. Se esperaba que todo eso no fuera completamente cierto, y que la democracia formal significase algo en el fondo.

Ahora, antes de pasar a la segunda fase, debo dedicar algunas líneas al momento de la transición.

Durante la desaparición de las luciérnagas.
En este período la distinción entre los distintos fascismos utilizada en "Il Politecnico" todavía podía funcionar. En efecto: el gran país que se estaba formando dentro del país – es decir, la masa obrera y campesina organizada por el PCI – y los intelectuales más avanzados y críticos, no se habían dado cuenta que "las luciérnagas estaban desapareciendo". Estos estaban bastante bien informados por la sociología (que en aquellos años había puesto en crisis el método de análisis marxista: pero eran informaciones todavía no vividas, en sustancia sólo formales. Nadie podía sospechar la realidad histórica que constituiría el futuro inmediato, ni identificar aquello que entonces se llamaba "bienestar" con el "desarrollo" que habría debido realizar en Italia, por primera vez y de manera plena, el "genocidio" del que hablaba Marx en el Manifiesto.


Después de la desaparición de las luciérnagas.
Los "valores", nacionalizados y por lo tanto falsificados, del viejo universo agrícola y paleo-capitalista, de pronto ya no cuentan. Iglesia, patria, familia, obediencia, orden, ahorro, moralidad, ya no valen. Y ni siquiera sirven como falsos. Sobreviven en el clerical-fascismo marginado (incluso el MSI en el fondo los repudia). Para sustituirlos están los "valores" de un nuevo tipo de civilización, totalmente "otra" con respecto a la civilización campesina y paleoindustrial. Esta experiencia la han vivido ya otros Estados, pero en Italia es completamente particular, porque se trata de la primera "unificación" real sufrida por nuestro país, mientras que en otros países ésta se superpone, con una cierta lógica, a la unificación monárquica y a la ulterior unificación de la revolución burguesa e industrial. El trauma italiano del contacto entre el "arcaísmo" pluralista y la nivelación industrial tiene quizás sólo un único precedente: la Alemania anterior a la de Hitler. También aquí los valores de las diversas culturas particulares fueron destruidos por la violenta homologación de la industrialización, con la consiguiente formación de aquellas masas enormes, ya no antiguas (campesinos, artesanos) y pero tampoco todavía modernas (burgueses), que constituyeron el salvaje, aberrante, imponderable cuerpo de las tropas nazis.


En Italia está sucediendo algo similar: e incluso con mayor violencia, porque la industrialización de los años setenta constituye una "mutación" decisiva incluso con respecto a la alemana de hace cincuenta años. No estamos ya, como todo el mundo sabe, frente a "tiempos nuevos", sino frente una nueva época de la historia humana: de aquella historia humana cuyos plazos son milenarios. Era imposible que los italianos reaccionaran peor que como lo hicieron ante este trauma histórico. Se han convertido en pocos años (en especial en el centro-sur) en un pueblo degenerado, ridículo, monstruoso, criminal. Basta sólo salir por las calles para comprenderlo. Pero, naturalmente, para comprender los cambios en la gente, es necesario amarla. Yo, pese a todo, a esta gente italiana la amé: aunque fuese al margen de los esquemas del poder (más aún, en oposición desesperada a éstos), o aunque fuese al margen de los esquemas populistas y humanitarios. Se trataba de un amor real, arraigado en mi manera de ser. He visto por lo tanto "con mis sentidos" al comportamiento coercitivo del poder del consumo recrear y deformar la conciencia del pueblo italiano, hasta una irreversible degradación. Esto no había ocurrido durante el fascismo fascista, período en el cual el comportamiento estaba totalmente disociado de la conciencia. En vano el poder "totalitario" insistía y reiteraba sus imposiciones de conducta: la conciencia no estaba implicada en ellos. Los "modelos" fascistas no eran más que máscaras, para ponerse y llevar. Cuando el fascismo fascista cayó, todo estaba como antes. Lo he visto así también en Portugal: después de cuarenta años de fascismo, el pueblo portugués celebró celebrado el primero de mayo como si al último lo hubiese celebrado el año anterior.

Es ridículo por tanto que Fortini retrotraiga la distinción entre un fascismo y el otro a principios de la posguerra: la distinción entre el fascismo fascista y el fascismo de esta segunda fase del poder democristiano no sólo no tiene equivalente en nuestra historia, sino probablemente en toda la historia.
De todas formas yo no escribo este artículo sólo para polemizar sobre este punto, aunque lo llevo en el corazón. Escribo el presente artículo en realidad por una razón muy distinta, y es la que explicaré a continuación.


Todos mis lectores se habrán dado cuenta seguramente de un cambio en los poderosos democristianos: en pocos meses se han convertido en máscaras fúnebres. Es verdad: continúan luciendo sonrisas radiantes, de una sinceridad increíble. En sus pupilas se coagula una verdadera, beata luz de buen humor, cuando no se trata de la amigable luz de la argucia y de la malicia. Cosa que a los electores agrada, parece tanto como la felicidad plena. Además, nuestros poderosos continúan impertérritos su parloteo incomprensible: en el que sobrenadan los "flatus vocis" de las habituales promesas estereotipadas.

En realidad son precisamente máscaras. Estoy seguro que si levantáramos estas máscaras no encontraríamos siquiera un puñado de huesos o de cenizas: encontraríamos la nada, el vacío.

La explicación es simple: hoy en realidad en Italia hay un dramático vacío de poder. Pero éste es precisamente el punto: no un vacío de poder legislativo o ejecutivo, ni un vacío de poder dirigente, ni, en fin, un vacío de poder político en cualquier sentido tradicional. Sino un vacío de poder en sí mismo.

¿Cómo hemos llegado a este vacío? O, mejor, "¿cómo han llegado a él los hombres de poder?"

La explicación es simple: los hombres de poder democristianos han pasado de la "fase de las luciérnagas" a la "fase de la desaparición de las luciérnagas" sin darse cuenta. Por más que esto pueda parecer próximo a la criminalidad, su inconsciencia en este punto ha sido absoluta: no han sospechado minimamente que el poder que ellos detentaban y gestionaban, no sólo estaba simplemente sufriendo una "normal" evolución, sino que estaba cambiando radicalmente de naturaleza.

Se habían ilusionado de que en su régimen todo había permanecido sustancialmente igual: que, por ejemplo, podían a contar eternamente con el Vaticano: sin darse cuenta de que el poder que ellos mismos seguían detentando y gestionando no tenía ya nada que ver con el Vaticano como centro de vida campesina, retrógrada, pobre. Se habían ilusionado con poder contar para siempre con un ejército nacionalista (como precisamente sus predecesores fascistas): y no veían que el poder que ellos mismos continuaban detentando y gestionaba maniobraba ya para sentar las bases de ejércitos nuevos, en tanto que transnacionales, casi policías tecnocráticos. Y lo mismo se puede decir con respecto a la familia, obligada, sin solución de continuidad desde los tiempos del fascismo, al ahorro, a la moralidad: ahora el poder del consumo imponía a la familia cambios radicales, hasta hacerle aceptar el divorcio, y a partir de ahí, potencialmente, todo lo demás, sin ningún límite (o al menos, hasta los límites consentidos por la permisividad del nuevo poder, peor que totalitario en cuanto violentamente totalizante).

Los hombres del poder democristiano han sufrido todo esto creyendo que lo administraban. No han advertido que esto era "otra cosa": inconmensurable, no sólo con ellos sino con toda una forma de civilización. Como siempre (cfr. Gramsci) solamente en la lengua se habían advertido los síntomas. En la fase de transición – o sea "durante la desaparición de las luciérnagas" – los hombres del poder democristiano habían casi bruscamente cambiado el modo de expresarse, adoptando un lenguaje completamente nuevo (incomprensible como si fuera latín): especialmente Aldo Moro. Es decir (por una enigmática correlación), aquel que aparecía como el menos implicado de todos en las cosas horribles que fueron organizadas desde 1969 hasta hoy, en el intento, hasta ahora formalmente exitoso, de conservar como sea el poder.

Digo formalmente porque, repito, en la realidad, los poderosos democristianos cubren, con sus maniobras de autómatas y sus sonrisas, el vacío. El poder real opera sin ellos y no tienen en sus manos nada más que inútiles aparatos que hacen que lo único que parezca real de ellos sean sus chaquetas luctuosas.

Sin embargo, en la historia el "vacío" no puede subsistir: sólo puede ser predicado en abstracto y por absurdo. Es probable que, en efecto, el "vacío" del que hablo esté ya llenándose, a través de una crisis y de un reajuste que no puede dejar de implicar a la nación al completo. De ello es un índice, por ejemplo, la espera "morbosa" del golpe de Estado. Casi como si sólo se tratase de "sustituir" al grupo de hombres que nos han gobernado tan atrozmente durante treinta años, llevando a Italia al desastre económico, ecológico, urbanista, antropológico. En realidad, la falsa sustitución de estas "cabezas de alcornoque" por otras cabezas de alcornoque (tal vez no menos, sino quizás más fúnebremente carnavalescas), realizada mediante el refuerzo artificial de los viejos aparatos de poder fascista, no serviría para nada (y que quede claro que, en este caso, la "tropa" sería ya por su constitución, nazi). El poder real al que desde una decena de años han servido las "cabezas de alcornoque" sin advertir la realidad: he aquí algo que podía haber colmado ya el "vacío" (desvaneciendo también la posible participación en el gobierno del gran país comunista que ha nacido de las gangrena de Italia: porque no se trata de "gobernar"). De este poder "real" nosotros tenemos imágenes abstractas y en el fondo apocalípticas: no podemos imaginarnos qué "formas" asumirían, sustituyendo directamente a los sirvientes que lo han tomado por una simple "modernización" de técnicas. De todos modos, en cuanto a mí (si ello tiene algún interés para el lector) que quede claro: yo, por más multinacional que sea, daría toda la Montedison, por muy multinacional que sea, por una luciérnaga.


*


Nota: El texto se basa en la edición de Scritti corsari publicada por Mondadori en el volumen Saggi sulla politica e sulla società (Milano, 1999). Este texto de Pier Paolo Pasolini apareció el 1 de febrero de 1975 en el Corriere della Sera con el título: "Il vuoto del potere in Italia" ("El vacío de poder en Italia"), después fue publicado con el título: "L’articolo delle lucciole" en Scritti corsari, Garzanti, Milán, 1975.

Fuente: Pier Paolo Pasolini - La pagina corsare

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

"APUNTES PARA UNA PELÍCULA EN LA INDIA", DOCUMENTAL DE PIER PAOLO PASOLINI, EN EL 51 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Título original Appunti per un film sull'India
Año 1968
Duración 33 min.
País Italia 
Dirección Pier Paolo Pasolini 
Guion Pier Paolo Pasolini, Sergio Citti
Música Ennio Morricone
Fotografía Roberto Nappa, Federico Zanni

Más que documental, la etiqueta que mejor definiría las películas-ensayo de Pasolini (ya se trate de filmes a propósito de proyectos cinematográficos nunca llevados a cabo o bien en relación con cualquier otra temática) es el de encuesta. Así pues, cámara en mano, el autor se lanza a recorrer el mundo dispuesto a sondear a las gentes que vaya encontrando a su paso. En ese sentido, la labor que lleva a cabo tiene más de reportero o etnógrafo que no de cineasta.

Con apenas media hora de duración, los Appunti per un film sull'India (1968) nacieron de un encargo televisivo de la RAI. Tal y como él mismo declara durante los primeros compases de la cinta, se propone abordar dos temas clave para cualquier sociedad tercermundista: la religión y el hambre. Y guiado por esa determinación aborda a individuos de toda clase formulándoles una pregunta sumamente capciosa: "Si vieses a dos tigres hambrientos, ¿estarías dispuesto a ofrecerles tu cuerpo para alimentarlos?"

La India que capta Pasolini a través de su objetivo se debate entre la tradición y el progreso, a la espera de afrontar retos como la supresión definitiva del sistema de castas o incluso la posibilidad de esterilizar a parte de la población. A este respecto, los anacoretas y los intocables coexisten en la periferia de Bombay o Nueva Delhi con un subproletariado que poco se diferencia del de cualquier otro entorno industrial del planeta.

Son los años en los que los Beatles se retiran a meditar a Rishikesh rodeados de gurús. Y alguno de los intelectuales indios que aportan su testimonio, haciéndose eco de ese creciente interés occidental por la espiritualidad, recuerda, con afán desmitificador, que fue realmente el propio Gandhi quien sembró la semilla de la discordia al promover la desobediencia civil contra los colonizadores británicos. Aun así, Pasolini no duda en rematar sus apuntes con una frase lapidaria: "Un occidental que va a la India lo tiene todo, pero no da nada; en cambio, la India no tiene nada, pero lo da todo".
 
Fuente: Cinefília Sant Miquel
 
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sábado, 31 de octubre de 2026

"MONUMENTO A MIGUEL HERNÁNDEZ", DE ALBERTO GERMÁN, EN ROSAL DE LA FRONTERA (HUELVA), EN EL 116 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA COMUNISTA

 
Monumento a Miguel Hernández
Alberto Germán
Escultura de bronce y granito 
2010 
Av. Portugal (Rosal de la Frontera) 

El conjunto escultórico está formado por dos elementos. El primero es un bloque informe de granito portugués, de dos metros y medio de alto culminado en un busto en bronce de un metro de alto. En la cara frontal del pedestal se sitúan unas manos que sostienen la rosa símbolo de esta localidad onubense. El segundo elemento es una escultura en hierro soldado de tres metros y medio de alta separada y a la espalda del retrato del poeta de la generación del 27; esta escultura representa unas alas rotas, símbolo de la libertad perdida.

El monumento está situado en el lugar donde Miguel Hernández fue entregado por las autoridades portuguesas a la España franquista iniciando un deambular del poeta, preso en Sevilla, Madrid y Alicante donde muere en 1942.

El escultor reproduce en una parte del monumento el poema que le sugirió la idea de su obra “Me llamo barro aunque Miguel me llame. Barro es mi profesión y mi destino que mancha con su lengua cuanto lame...”. Un recuerdo evocador a sus años juveniles cuando organizaba los cuadernos poéticos del Instituto Vicente Aleixandre con su profesor de Literatura José María Barrera. 

Fuente: LA ESCULTURA DE ALBERTO GERMÁN EN EL PAISAJE DE LA SIERRA DE HUELVA.     Alberto Germán Franco Romero y María Josefa Parejo Delgado

 


viernes, 30 de octubre de 2026

"EN EL FRENTE DE EXTREMADURA", DE MIGUEL HERNÁNDEZ, EN EL 116 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA COMUNISTA

 

En la sierra de Yelves, frente a Santa Amalia, se halla repartido un grupo de unos treinta hombres. Amanece el día 31 de marzo con esperanzas de combate. La tarde anterior se ha visto desfilar por la carretera un gran núcleo de camiones del enemigo procedentes de Mérida.

Los campesinos extremeños que defienden Medellín, aguardan el ataque bien resueltos.

-Hoy tenemos tiros.

-Eso creo yo. Por allá parece que avanzan caballos.

-Preparad los fusiles.

-Somos treinta en Yelves, y ellos son más de quinientos. ¿No los ves?

-Como cante bien mi fusil ametrallador, van a quedar muy pocos de esos quinientos.

Y Víctor esgrime su arma contra la luz de la mañana que comienza a clarear. Relumbran sus ojos más que ella. Se tiende detrás de una piedra y observa al enemigo ansiosamente. Los demás hacen lo mismo. Ninguno piensa esquivar el golpe que se avecina a pesar de haber reconocido la superioridad numérica de los fascistas. Uno de estos grita como debajo de la tierra:

-¡Apretaos mucho las cintas de las alpargatas, rojos, para correr!

Víctor ve venir por La Alameda una gran masa de caballería. Por la parte izquierda de Santa Amalia otra, y detrás un batallón de Infantería. La gana de destrozarlos a todos se le nota en la dureza de la boca.

-¡Ya están ahí! ¡Fuego con ellos!

Los treinta campesinos, como uno solo, descargan sus fusiles. Los doscientos caballos que galopaban a coronar la pequeña sierra de Yelves, retroceden con sus doscientos jinetes. La Infantería que le sigue también retrocede. Durante cinco horas, con las municiones contadas, los veintinueve fusiles y el ametrallador, manejados por unos hombres dispuestos a todo, contienen las insistentes arremetidas del enemigo. Víctor es el primero en advertir que la munición se agota. Multiplica su arma yendo de una piedra en otra, disparando desde varios puntos casi al mismo tiempo para que el enemigo crea que son varios los fusiles-ametralladores que le acosan. La retirada es obligada, y Víctor es quien cubre las espaldas de sus compañeros. Cerca de cuatro mil cartuchos salen disparados de su mano. Cuando ya no dispone de ninguno, se deja rodar sierra abajo perseguido muy de cerca por los fascistas de a caballo. En la orilla del Guadiana se muerde rabioso los puños mirando la sierra que ha tenido que abandonar.

Por mi lado no pasan

En uno de los puentes de Medellín sobre el Guadiana hay un grupo de dinamiteros. Entre ellos sobresale uno por su edad y su gesto. Manda una sección de mineros y barreneros lanza-bombas. Medellín no se verá en peligro por la parte que a él le corresponde defender. Es un hombre curtido, endurecido a través de su vida de minero y a través de nueve meses de guerra y de muerte. Dos hijos suyos han sido asesinados y una hija de veinte años. A su lado tiene otro hijo, dos veces herido y mil veces decidido a morir vengando los crímenes cometidos con sus hermanos.

-Por mi lado no pasan. Aquí los espero. Si no me queda otro remedio, mataré a este hijo que me queda, me mataré yo, y nuestros dos cuerpos podrán servir de parapetos a los compañeros.

Atención a Extremadura

En los frentes de Extremadura, en su corazón, hay un material humano, combativo, insuperable. Es preciso aprovecharlo en toda su heroica extensión para que dé plenamente su fruto.

Edición digital a partir de Frente Sur, año I, núm. 6, (8 de abril de 1937), p. 3. -- Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes por cortesía de la Hemeroteca Municipal de Madrid y la Biblioteca Digital memoriademadrid  

Fuente:  Biblioteca Virtual Cervantes

jueves, 29 de octubre de 2026

GRANADA ACOGERÁ EL II CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE MARXISMOS IBEROAMERICANOS DEL 3 AL 5 DE NOVIEMBRE DE 2026

 

Los próximos 3, 4 y 5 de noviembre de 2026 se celebrará en la Universidad de Granada el II Congreso Internacional sobre Marxismos Iberoamericanos, organizado por IBERSURES (Instituto de Estudios Iberoamericanos y Culturas del Sur de la Universidad de Granada).

El encuentro tendrá lugar en el Aula Ana Pardo de la Facultad de Filosofía y Letras, situada en el Campus de Cartuja, y reunirá a especialistas de diversas universidades e instituciones para reflexionar sobre las tradiciones marxistas, sus desarrollos teóricos y su actualidad política y cultural.

En esta edición, el pensamiento de Antonio Gramsci y la cuestión meridional ocuparán un lugar central en el programa. Las distintas sesiones abordarán cuestiones relacionadas con el comunismo, la hegemonía, la subalternidad, el colonialismo, la explotación, la historicidad, la sociología, la antropología y la producción cultural.

La jornada inaugural, el 3 de noviembre, contará con dos ponencias especialmente relevantes para los estudios gramscianos. Fabio Frosini (Universidad de Urbino) analizará el problema de la disgregación social desde los escritos sobre la cuestión meridional hasta los Cuadernos de la cárcel. Por su parte, Guido Liguori (Universidad de Calabria) abordará la trayectoria de Gramsci como dirigente político y su reflexión sobre el problema del Mezzogiorno italiano entre 1912 y 1926.

A lo largo de las tres jornadas se desarrollarán once mesas temáticas dedicadas, entre otras cuestiones, a Gramsci y el comunismo, la cuestión meridional y el colonialismo, las lecturas contemporáneas de su pensamiento, la edición del marxismo, la sociología, la antropología y las relaciones entre ideología y literatura.

El programa incluye intervenciones de investigadores como Anxo Garrido, Federico Di Blassio, Joan Tafalla, José Luis Moreno Pestaña, Giacomo Tarascio, Mario Aguiriano, Patricia García Espín y Benjamín Arditi, entre otros.

El 5 de noviembre, Jorge J. Locane (Universidad de Oslo) ofrecerá una ponencia sobre la lectura del Manifiesto comunista en el siglo XXI. El congreso concluirá con la conferencia de José Antonio Pérez Tapias (Universidad de Granada), titulada «Los sures y la transmodernidad. Actualización de cuestiones meridionales desde la excentricidad ibero-americana».

El encuentro está dirigido por Ana Gallego Cuiñas, José Luis Moreno Pestaña y José Antonio Pérez Tapias, y coordinado por Marta F. Extremera, Jesús Ángel Ruiz Moreno y José Sánchez Benavente.

La celebración de este congreso, pocas semanas después del encuentro internacional dedicado al cincuentenario de la conferencia de Althusser en Granada, prolonga un espacio de debate sobre las tradiciones marxistas y su relevancia para interpretar las transformaciones de nuestro presente.

Fechas: 3, 4 y 5 de noviembre de 2026.

Lugar: Aula Ana Pardo, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Granada (Campus de Cartuja).

Organiza: IBERSURES – Universidad de Granada.

miércoles, 28 de octubre de 2026

MONUMENTO A LOS CAÍDOS EN LA GUERRA DE LIBERACIÓN NACIONAL, EN ZABLJAK (MONTENEGRO)

 

El monumento, ubicado cerca de la ciudad de Žabljak, en el norte de Montenegro, es un importante hito histórico y cultural. El monumento conmemora a los combatientes de la Guerra de Liberación Nacional (NOB) que participaron en la lucha antifascista durante la Segunda Guerra Mundial. Se erige como un tributo al coraje y sacrificio de quienes lucharon contra las fuerzas de ocupación del Eje, particularmente en el contexto del movimiento de resistencia de los partisanos yugoslavos.

Contexto histórico

Durante la Segunda Guerra Mundial, la región de Žabljak fue un enclave importante para los partisanos yugoslavos. El terreno montañoso de Montenegro, especialmente el Parque Nacional de Durmitor, constituyó una base estratégica para los partisanos, que libraron una guerra de guerrillas contra las fuerzas alemanas e italianas que ocupaban el país. Los combatientes del NOB (Ejército de Liberación Nacional) desempeñaron un papel crucial en la liberación de la región y contribuyeron a los esfuerzos de resistencia en toda Yugoslavia.

El monumento

El monumento se construyó en 1972 como parte de una iniciativa más amplia para crear monumentos en toda Yugoslavia dedicados a la memoria de quienes lucharon en la guerra. Diseñado por el escultor Miodrag Živković, el monumento es una impactante obra de arquitectura brutalista, con formas grandes y audaces que simbolizan la fuerza, la resistencia y la unidad.

Sobre el pueblo de Žabljak se alza un monumento piramidal de 6 metros de altura que conmemora los heroicos esfuerzos de los partisanos en la región. En su interior hay un relieve y en sus muros están inscritos los nombres de 14.752 montenegrinos fallecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Varios bustos de héroes nacionales de aquella época rodean el monumento. 

Significado

El monumento de Žabljak no es solo un memorial a quienes lucharon en la guerra, sino también un recordatorio de la unidad y la resiliencia del pueblo de Montenegro y Yugoslavia durante el turbulento período de la Segunda Guerra Mundial. Sirve como símbolo de resistencia contra el fascismo y testimonio del legado de los partisanos yugoslavos. Hoy en día, el monumento sigue siendo un importante sitio cultural tanto para los lugareños como para los visitantes, especialmente para aquellos interesados ​​en la historia de la Segunda Guerra Mundial y el período socialista de Yugoslavia. Está ubicado en el impresionante paisaje montañoso de Durmitor, lo que lo convierte en un lugar evocador y pintoresco para la reflexión y el recuerdo.




 

lunes, 26 de octubre de 2026

UNA HORA DE MÚSICA COMUNISTA BRASILEÑA PARA SALUDAR EL TRIUNFO ELECTORAL DE LULA DA SILVA

0:00 Himno del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra

2:20 La Internacional

8:00 Marcha de los Pescadores

11:40 Bella Ciao

14:10 Alerta del Campo

18:30 ¿Dónde está el ratón? 

22:30 Floriô

25:02 Orden y Progreso

28:45 Para deletrear la libertad

34:10 Procesión de los emigrantes

38:35 Solo la lucha hace valer

41:12 Che

44:50 El caballero de la esperanza

47:50 A pesar de ti

51:45 Un comunista 

domingo, 25 de octubre de 2026

"LA VIDA COTIDIANA DE LOS MINEROS", DE GILLES AILLAUD

 
La vida cotidiana de los mineros (Fouquières-lès-Lens) N.º 6
Gilles Aillaud 
1971
Óleo sobre lienzo
162 x 130 cm
Museo de Arte Moderno de París 

Tras estudiar filosofía, en 1949 retomó la pintura, disciplina que practicaba desde la infancia. A principios de la década de 1950, creó collages con materiales heterogéneos, que presentó en su primera exposición individual en la Galería Niepce de París. En 1959, expuso en el Salón de la Joven Pintura, del que llegó a ser presidente en 1966. En este laboratorio de experimentación artística y teórica, participó activamente en la renovación del género, convirtiéndose en uno de los protagonistas de la «Figuración Narrativa», concepto desarrollado por el crítico Gérard Gassiot-Talabot.

En 1961, Aillaud conoció a Eduardo Arroyo (1937-2018), con quien compartía afinidades artísticas y políticas. En 1964, Aillaud, Arroyo y Antonio Recalcati (nacido en 1938) crearon Una pasión en el desierto, que expusieron en la Galerie Saint-Germain de París (gracias a una donación anónima, este fresco narrativo pasó a formar parte de las colecciones del Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris en 2018). Inspirada en un relato homónimo de Honoré de Balzac, que narra el fantástico romance entre un soldado del ejército de Napoleón y una pantera en el desierto egipcio, constituye el primer volumen de un manifiesto pictórico, cuya segunda parte es Vive y deja morir, o el trágico final de Marcel Duchamp (expuesta en el Museo Reina Sofía de Madrid). Si bien la primera serie reivindica con audacia el derecho a la narrativa en la pintura, la representación de la ejecución del inventor del ready-made provoca un enorme escándalo. Ambas obras se reunieron en 1965 en la trascendental exposición organizada por Gassiot-Talabot en la Galerie Creuze: « Figuración narrativa en el arte contemporáneo» .

El compromiso político de Aillaud también se expresa en numerosos textos polémicos y manifestaciones que reúnen a los protagonistas de la Figuración Narrativa y, más ampliamente, a los miembros del Salón de la Jeune Peinture (Salón de Jóvenes Pintores). En 1968 participó en el Atelier Populaire (Taller Popular) de la École des Beaux-Arts (Escuela de Bellas Artes), en particular en la "Manifestación en Apoyo del Pueblo Vietnamita", organizada por el comité del Salón de la Jeune Peinture. Esta exposición, cancelada en junio de 1968 debido a los sucesos de mayo, se presentó en el museo, como parte del ARC (Animación, Investigación, Confrontación – Departamento de Arte Contemporáneo y Laboratorio Multidisciplinar del Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris), del 17 de enero al 23 de febrero de 1969, bajo el título "Sala Roja para Vietnam". Allí, Aillaud presentó una de sus obras de contenido político más famosas: Vietnam. La batalla del arroz (1968, colección privada), inspirada en una fotografía de prensa de 1965.

A partir de 1963-64, los animales se convirtieron en un tema recurrente, representados solos en zoológicos, confinados en jaulas, recintos, invernaderos o tras las rejas, intentando, mediante la imitación, mimetizarse con su entorno. La precisión con la que se representaban los sujetos y el encuadre casi fotográfico otorgaban a sus pinturas una poderosa presencia figurativa, no exenta de un toque de misterio. En la década siguiente, los animales ocuparon la totalidad de la obra del artista, quien también se dedicó cada vez más al diseño de escenografía y a la escritura.

Los dos cuadros ofrecidos y adquiridos por el Museo dan testimonio de una obra colectiva aún poco conocida por los miembros de Jeune Peinture, y redescubierta recientemente durante la exposición de Philippe Artières y Eric de Chassey presentada en 2018 en la ENSBA ( Images en lutte, la culture visuelle de l'extrême gauche en France (1968-1974).

Encontraron su inspiración en el desastre minero de Fourquières-lès-Lens, cuando el 4 de febrero de 1970, una explosión de grisú mató a 16 mineros en el pozo número 6. Si bien la responsabilidad de la dirección de la mina fue muy importante en cuanto a las pérdidas humanas, convirtiéndolo en uno de los últimos grandes desastres mineros del siglo XX, la extrema izquierda se apropió del incidente. El 17 de febrero de 1970, la sede de la compañía minera de carbón fue incendiada en Hénin-Liénard. Activistas de la organización La Gauche Prolétarienne (La Izquierda Proletaria) fueron arrestados. La organización benéfica Secours Rouge (Ayuda Roja), que buscaba rechazar cualquier noción de inevitabilidad y protestar contra la negligencia y las decisiones industriales que causaron el accidente, organizó entonces una asamblea pública con forma legal, el Tribunal Popular de Lens, que se reunió el 12 de diciembre de 1970 en una sala del Ayuntamiento de Lens, presidida por Jean-Paul Sartre. El enfoque se centró menos en comunicar la explosión en sí y más en las condiciones laborales de los mineros y los estragos de la silicosis, que en aquel entonces causaba la muerte de 900 mineros al año.

Cuando el caso acaparó los titulares, muchas figuras destacadas del movimiento de la pintura joven abordaron el tema. Diseñaron la campaña de carteles para el Tribunal Popular de Lens y publicaron Diario de la viuda de un minero, basado en un álbum de fotos familiar de mineros. La premisa del portafolio afirmaba: "Vale más que cien libros sobre la lucha de clases, más que cien discursos sobre la necesidad de acabar violentamente con quienes matan por lucro". La lista de colaboradores incluía a: Aillaud, Arroyo, Francis Biras, Chambaz, Fanti, Gérard Fromanger, Gadras, Leparc, Mathelin, Merri Jolivet, Poncino, Rancillac, Rieti, Rougemont, Sarrazin, Schlosser y Spadari.

Realizaron una serie de 16 pinturas, a la que pertenecen estas dos obras de Aillaud. Entre los elementos de la serie que se exhibieron en el Palais des Beaux-Arts de París se encuentran también La realidad cotidiana de los mineros (Fouquières-lès-Lens) n.º 10 de Lucien Mathelin (colección privada) y 16 muertos, tenemos motivos para rebelarnos de Gérard Fromanger (colección del artista).

Para crear sus pinturas, Aillaud trabajó a partir de fotografías conservadas por los mineros y sus familias, así como de la prensa de la época, utilizando el mismo método que empleó para Vietnam. La batalla del arroz. La primera pintura representa el transporte de mercancías en las profundidades de la mina, ilustrando el sombrío y mecanizado entorno laboral donde los hombres aparecen desfigurados por el negro del carbón.

La segunda pintura se inspira en la experiencia inmediata de los hechos, basada en una trágica fotografía publicada por el periódico La Voix du Nord al día siguiente del desastre. Muestra las vallas que delimitaban la zona de la mina, donde las familias se congregaron en cuanto se extendieron los rumores de la explosión, con la esperanza de obtener noticias de sus seres queridos. Diversos periódicos regionales publicaron decenas de fotografías similares, que mostraban a los familiares de las víctimas esperando durante horas, aferrados a las vallas de la mina, a la espera de noticias.

La pintura de Fromanger  también se inspiró en una fotografía de prensa de la época, que ilustraba el funeral y los homenajes oficiales rendidos a los restos de los 16 mineros.

Hoy en día, el recuerdo de este suceso aún perdura en el norte de Francia, donde numerosos sitios web y asociaciones de historia local conservan el testimonio y la iconografía del desastre minero, sin hacer referencia alguna a los aspectos políticos e ideológicos que se muestran en la obra del colectivo de 1971 y en las obras de Aillaud, Fromanger y Mathelin.

Los dos cuadros de Gilles Aillaud y la serie a la que pertenecen se enmarcan, por tanto, en la obra colectiva y política de los protagonistas de la Pintura Joven, en relación con acontecimientos actuales como Verdades sobre una noticia: el caso Gabrielle Russier , presentada en el ARC del 15 de abril al 3 de mayo de 1970. Esta exposición presagia la formación en 1970 de La Coopérative des Malassis, que reunió en torno a Gérard Tisserand, Henri Cueco, Lucien Fleury, Jean-Claude Latil y Michel Parré.

Al igual que en Vietnam. La batalla del arroz, las pinturas políticas permanecen bastante aisladas dentro de la obra de Aillaud, estando estrechamente vinculadas a este período durante el cual el artista estuvo profundamente involucrado en las actividades militantes y las expresiones artísticas colectivas de los miembros del movimiento Jeune Peinture. En 1971, el mismo año de Las realidades cotidianas de los mineros, cuando tenía previsto realizar su primera exposición individual en el Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris, retiró sus obras en protesta contra la censura y la retirada de dos obras de la exposición vecina de Lucien Mathelin por parte de la Prefectura.

«A través de “Pintura joven”, intenté arrojar luz sobre esta relación [con la historia, con el acontecimiento]. A esto lo llamé relacionar el arte con la historia, liberándolo de su confinamiento a la historia del arte. Se trata de luchar para que el arte sea verdaderamente una apertura hacia el exterior, hacia el mundo, y no un funcionamiento dentro de un sistema cerrado». (Gilles Aillaud, entrevista con Suzanne Pagé, publicada en el folleto de la retrospectiva del artista en el Musée d’Art Moderne de Paris, Le Proche et le Loin , del 29 de febrero al 7 de abril de 1980).

Francis Biras (1929-2019), primer propietario de la serie «Realidades cotidianas de los mineros» , era amigo íntimo de Gilles Aillaud. Conservó estas obras durante toda su vida como recuerdo de aquellos años de activismo y agitación estética. Pintor antes de dedicarse al diseño de escenografía y vestuario, Francis Biras fue secretario del Salon de la Jeune Peinture (Salón de la Joven Pintura). Participó en la pintura colectiva «Louis Althusser dudando en entrar en la dacha de Claude Lévi-Strauss», titulada «Tristes mieles», que representa a Jacques Lacan, Michel Foucault y Roland Barthes reunidos en el momento en que la radio anuncia que los obreros y estudiantes han decidido abandonar con alegría su pasado (1969, colección privada). También fue un modelo habitual para varios de sus amigos artistas del movimiento de la Figuración Narrativa. En particular, prestó sus rasgos al legionario del ciclo « Una pasión en el desierto». También lo conocemos en un retrato en marquetería de Eduardo Arroyo: Retrato del pintor Francis Biras disfrazado de Pierre Loti y su perro Vamos (1973).

Si bien las escenas de zoológicos ocupan un lugar central en la producción de Gilles Aillaud, las escenas políticas o ideológicas se encuentran entre los aspectos menos conocidos de su obra, aunque contribuyeron a su reconocimiento en la escena artística parisina de la década de 1960. Si bien el Musée d'Art Moderne de Paris ya posee un dibujo y dos pinturas de la serie del zoológico (incluido el Rinoceronte de espaldas de 1966 , que apareció en la exposición de 1971), así como un préstamo del CNAP que también representa a un grupo de panteras enjauladas, estas dos nuevas pinturas también brindan la oportunidad de completar la colección relacionada con los protagonistas de la Figuración Narrativa y los artistas militantes del Salon la Jeune Peinture, que, cabe recordar, se celebraba entonces en las instalaciones del Musée d'Art Moderne de Paris, aún no asignadas a las colecciones municipales.

Por su contexto, estas obras mantienen un estrecho vínculo con la historia del museo, que coincide con la creación del programa ARC (Animación-Investigación-Creación) entre 1967 y 1971, bajo la dirección del curador y facilitador Pierre Gaudibert, cercano a ciertos miembros del movimiento de la Pintura Joven, como Henri Cueco. El MAM de París se ha comprometido a reunir los elementos de esta historia y representarla dentro de las colecciones municipales. De hecho, tras las dos exposiciones fundamentales de Gassiot-Talabot celebradas en sus instalaciones (Mitologías Cotidianas 1 en 1964 y la segunda parte en 1977), el museo ha reunido una importante colección centrada en la Figuración Narrativa, enriquecida en 2018 con la donación de Une Passion dans le désert (Una pasión en el desierto).

La vida cotidiana de los mineros (Fouquières-lès-Lens) N.º 7
Gilles Aillaud 
1971
Óleo sobre lienzo
162 x 162,5 cm
Museo de Arte Moderno de París 

sábado, 24 de octubre de 2026

"LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD", PELÍCULA DE LA RDA DE 1962

Título original: Die letzte Chance
País de producción: RDA (República Democrática Alemana) 
Año de estreno: 1962
Duración: 75 minutos
Productora: DEFA, KAG «Berlin»
Dirección: Hans-Joachim Kasprzik (Premio Nacional de la RDA)
Guion: Hans Oliva (Premio Nacional de la RDA) y Hans-Joachim Kasprzik
Música: Günter Hauk
Fotografía: Otto Hanisch
Montaje: Helga Krause
Reparto: Armin Mueller-Stahl, Harald Halgardt, Raimund Schelcher, Hans Fiebrandt, Werner Senftleben, Hilmar Thate y Eva-Maria Hagen 

La última oportunidad (1962) es una película de la RDA producida por la DEFA (Deutsche Film-Aktiengesellschaft o Compañía Anónima de Cine Alemán), que se rodó para ser emitida por la TV de ese país, la Deutscher Fernsehfunk. Contada en modo "flashback", Die Letzte Chance (su título original) es una denuncia del sistema legal de la RFA (República federal de Alemania) que permitió que criminales de guerra nazis no fueran perseguidos en territorio de Alemania federal.

Entonces, la RFA, se llenaba la boca de "Estado de derecho" pero era un hervidero de antiguos nazis que estaban incrustados en todos los estamentos políticos, administrativos, policiales, judiciales, militares y de su servicio de inteligencia (el BND). Por aquella época se publicó El libro Marrón de la RDA que describía con gran minuciosidad, con nombres y apellidos, qué criminales de guerra nazis o miembros del NSDAP estaban ocupando puestos de responsabilidad en la Administración federal alemana. 

La última oportunidad es una gran película, tiene una gran fuerza dramática y se ve de un tirón ya que dura tan solo 76 minutos. El cine de la RDA tuvo verdaderas joyas injustamente olvidadas. La película recibió varios premios nacionales para dos de sus autores y protagonista: Premio nacional de la RDA para el guionista, Hans Oliva, el director Hans Joachim Kasprzik y el gran actor Raimund Schelcher (el de la foto en primer plano). También el protagonista principal Armin Mueller-Stahl (todavía vive a sus 95 años) está a gran altura, al igual que el resto del reparto, donde aparece Eva Marie Hagen, la madre de la cantante punk Nina Hagen.

Fuente: berlinconfidencial

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO: