lunes, 14 de septiembre de 2026

"MEMORIAL KADINJACA", EN HOMENAJE A LOS PARTISANOS YUGOLAVOS CAÍDOS EN UZICE (SERBIA)

 

Complejo Memorial Kadinjaca

La serie de eventos que llevaron a la Batalla de Kadinjača comenzó en el otoño de 1941, cuando los partisanos liberaron la región alrededor de la ciudad de Užice, que anteriormente estaba bajo el control de la Serbia ocupada por los alemanes. Los partisanos llamaron a esta área liberada la "República de Užice" y se mantuvo como el primer territorio liberado dentro Europa ocupada por el Eje. Dentro de Užice, los partisanos establecieron su cuartel general de comando dentro del banco central de la ciudad, utilizando las bóvedas subterráneas de la instalación para una fabricación de municiones. Con sus tropas partisanas estableciendo esta nueva República controlada por el Partido, el comandante Josip Tito viajó desde su escondite en Belgrado para unir sus fuerzas en Užice. En respuesta a esta acción de los partisanos, los alemanes pusieron en acción la " Operación Užice ", que fue el primer esfuerzo antipartisano liderado por Alemania de la Segunda Guerra Mundial. El objetivo de esta operación era no solo recuperar este territorio controlado por los partisanos, sino que, además, fue la primera de una larga serie de ofensivas a través la guerra de los alemanes para decapitar y eliminar todo el movimiento de resistencia partidista. A finales de noviembre de 1941, la inteligencia partidista informó al mariscal Josip Tito, comandante de los partisanos, que un ataque de soldados alemanes era inminente. Los aviones alemanes comenzaron a bombardear la ciudad el 22 de noviembre. 

El complejo conmemorativo de Kadinjaca está dedicado a las tropas del Batallón de Trabajadores de Uzice, Posavec y Orasans, que dieron su vida el 29 de noviembre de 1941 para proteger la retirada de las principales tropas partisanas desde Užice hacia Sandžak.

En honor a los combatientes caídos en Kadinjaca, en el aniversario de la batalla, el 29 de noviembre de 1952, se inauguró un monumento-pirámide. Bajo él se encontraba el osario con los restos mortales de la mayoría de los combatientes que murieron en Kadinjaca. El monumento fue construido según el proyecto del arquitecto Stevan Zivanovic (1911-1979), con forma de pirámide de cuatro lados, de 11 metros de altura y coronada por una estrella de cinco puntas. En la pirámide se grabaron versos del poema «Kadinjaca» de Slavko Vukosavljevic:

"Mi amado país, ¿sabías que todo el batallón murió aquí? La sangre florece a través de la nieve caída, fría y blanca. Durante la noche, el viento barrió las huellas, pero aún en el sur, el ejército camina. ¡El 14o kilómetro cayó, pero Kadinjača nunca lo hará!"

"¡¿Quién no te amaría Užice?! Eras una ciudad de dolor y alegría... ¡y que podías superarte ahora, una fruta roja nacida en el levantamiento! Alguien se caerá, alguien vendrá. Oh ciudad, mi amigo. Oh ciudad, mi pariente. ¡Habrá tristeza, pero desaparecerá... y te llenará de libertad!"

Con motivo de la inauguración, el presidente de la República Federativa Popular de Yugoslavia, Josip Broz Tito, condecoró al Batallón de Trabajadores con la Medalla al Mérito Popular, con una estrella dorada.

Durante ese tiempo, Kadinjaca se convirtió en uno de los símbolos de la lucha antifascista. Por ello, se propuso una moción para la finalización del proyecto de Kadinjaca y su complejo conmemorativo. El escultor Miodrag Zivkovic (1928-), profesor de la Facultad de Artes Aplicadas de Belgrado, y el ingeniero arquitecto Aleksandar Đokic (1936-2002) fueron los encargados del diseño preliminar. La construcción del complejo conmemorativo se extendió desde 1977 hasta 1979. El 23 de septiembre de 1979, el presidente de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, Josip Broz Tito, inauguró el nuevo complejo conmemorativo con la asistencia de aproximadamente 100 000 ciudadanos. En esa ocasión, se condecoró al Batallón de Trabajadores con la Medalla de Héroe Nacional.

El complejo monumental consta de tres partes: el Anfiteatro de la República de Uzice, la Avenida del Batallón de Trabajadores y la Plaza de la Libertad. La pirámide conmemorativa original se conservó e integró en el nuevo complejo monumental de 1979. Dentro del complejo se construyó la Casa Conmemorativa, que incluye un espacio para visitantes, una fuente y un aparcamiento. En el edificio de la Casa Conmemorativa se encuentran: salas de trabajo, la exposición permanente del Batallón de Trabajadores y la batalla de Kadinjaca, restaurantes, tienda de recuerdos, salas auxiliares, etc. 

En 1979, el complejo conmemorativo de Kadinjaca fue declarado monumento histórico de gran importancia para la República de Serbia.

El elemento principal de la adición de 1979 al complejo conmemorativo de Kadinjača, creado por Miodrag Živković, fue la amplia serie ondulada de pilones de hormigón blanco construidos alrededor del monumento piramidal original. El más prominente de estos pilones es un conjunto a juego de dos que son más altos que todo el resto. Este conjunto más alto se caracteriza por una gran abertura en forma de agujero de bala que perfora su centro. Este motivo de agujero de bala sin duda simboliza la violencia recibida sobre los combatientes del Batallón de Trabajadores mientras luchaban contra los soldados alemanes en 1941 para hacer tiempo para la evacuación de civiles de las áreas de Kadinjača y Užice ... una lucha en la que la mayoría de ellos perderían la vida. Visible dentro de muchos de estos pilones se pueden ver vagamente presentes formas y rostros humanos estilizados emergentes, casi apareciendo como almas torturadas retorciéndose. Se puede suponer que estas formas son una representación de los propios soldados del Batallón de Trabajadores, gritando durante sus últimos momentos. Incluso dentro de los fragmentos de la escultura agujereada de 14m de altura, se pueden ver las mismas caras afectadas por el horror mirando hacia afuera, siempre atrapados dentro del círculo de violencia. Este número '14' pretende ser una referencia a los 14 km que existe entre el sitio de batalla aquí en Kadinjača y la ciudad de Užice en el valle de abajo ... una distancia que fue atravesada por el Batallón de Trabajadores en el invierno de 1941, que posteriormente dio sus vidas para proteger al Tito y al resto del Ejército Partisanp de ser capturado y derrotado por el ejército alemán en avance. La conexión de este monolito con Užice se enfatiza aún más con su abertura circular que apunta por el valle exactamente en dirección a la ciudad.çç

Mientras tanto, flanquean a cada lado del camino que conduce al monolito de 14m de altura una serie de formas escultóricas ondulantes que brotan del suelo, siendo algunos orgánicos y redondeados, mientras que otros son agudos y geométricos. Las fuentes relatan que estos elementos están destinados a simbolizar la resistencia y defensa de los partisanos que sostuvieron en esta colina durante la batalla. Además, tal vez los dos tipos de formas escultóricas que se encuentran aquí representan los dos lados opuestos de la batalla, donde las formas orgánicas redondeadas (a menudo adornadas con cabezas y caras) representan a los partisanos, mientras que las formas angulares afiladas sin rasgos distintivos (que no llevan caras) representan las fuerzas alemanas. Este simbolismo se refuerza al ver que a medida que las formas angulares afiladas ascienden a su punto más alto con un pináculo monolítico de 14m de altura (quizás simbolizando el trágico clímax de la batalla), el monolito se perfora dramáticamente, como con una bala, con un círculo de caras orgánicas redondas (tal vez simbolizando a Tito y el esquivo escape de su ejército de las fuerzas alemanas descendentes, ganadas a la gran pérdida de vidas partisanas). Como tal, el monumento podría ser visto como un símbolo de libertad que tiene un gran coste humano.









domingo, 13 de septiembre de 2026

"LÁGRIMAS DE SANGRE", OBRA DE OSWALDO GUSAYAMÍN DE DENUNCIA DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

 
Lágrimas de sangre
Oswaldo Guayasamín
1973
Óleo sobre lienzo
45.7 × 91.8 cm. 
Fundación Oswaldo Guayasamín 

"Lágrimas de sangre" es la obra que pinta Guayasamín en septiembre de 1973, al enterarse del golpe de Estado en Chile y forma parte de la Serie "La Edad de la Ira".
 
“La Edad de la Ira”es la segunda gran serie o etapa de pintura de Oswaldo Guayasamín, con un total de 130 cuadros, en la que denuncia las injusticias y violencia a nivel mundial. La serie se inició en la década de los 60’ y no fue concluida, pues a decir de Oswaldo Guayasamín la violencia no termina. Denuncia las injusticias, las dictaduras latinoamericanas, las guerras y el sufrimiento de los marginados. Predominan los trazos expresionistas, las expresiones de angustia extrema, las tonalidades oscuras y el protagonismo simbólico de las manos y los rostros descarnados
 
“Lágrimas de Sangre”, perteneciente a la subserie "Las manos", representa una síntesis del dolor y sufrimiento, el silencio forzado y la desesperación ante la injusticia que se vive en ese momento (1973). 
 
Lo explica claramente la inscripción que lleva en el ángulo inferior derecho, por encima de la firma y de la fecha: “Homenaje a Salvador Allende, Pablo Neruda y Víctor Jara. Nosotros los pueblos”.
 
Esta pintura encapsula no solo la angustia del pueblo chileno, sino que sirve como una inquietante narrativa visual de su implacable lucha contra el telón de fondo de la intervención de Estados Unidos en el siglo XX. 

sábado, 12 de septiembre de 2026

"LA VICTORIA", PELÍCULA FILMADA EN LOS ÚLTIMOS MESES DE GOBIERNO DE UNIDAD POPULAR Y SALVADOR ALLENDE

Título original La victoria 
Año 1973 
Duración 105 min. 
País Alemania del Oeste (RFA) 
Dirección Peter Lilienthal 
Guion Peter Lilienthal, Antonio Skármeta 
Fotografía Silvio Caiozzi
Sinopsis El Chile de Allende. La joven Marcela abandona la pequeña ciudad provincial, Curicó, para ir a Santiago y buscar un empleo como secretaria. La película describe el proceso de su toma de conciencia política, relatando el camino que la lleva al movimiento socialista. Peter Lilienthal escribió el guion en colaboración con el escritor chileno Antonio Skármeta, nacido en 1940; se basa en el cuento de este último “El jugador de baloncesto”, modificado esencialmente para los propósitos de la película. Fue rodada en marzo de 1973. La mayoría de los personajes de la película de Peter Lilienthal se interpretan a sí mismos (los habitantes de la población Nueva Palena, Carmen Lazo, la diputada socialista, el intendente de Santiago Jaime Faivovich), y cuando no se interpretan exactamente a sí mismos, aportan, no obstante, mucho de sí y de su propia disposición anímica frente a la vida. De ahí que La Victoria es una película argumental documental. Constituye la feliz circunstancia de un documento que testifica un momento histórico lleno de esperanza para el pueblo chileno, una esperanza destruida meses más tarde por la intervención de la junta militar que forzó a Antonio Skármeta a partir al exilio, en Berlín occidental; poco después del golpe militar, Paula Moya se quitó la vida.

Filmada en 1973 con el trasfondo de las elecciones parlamentarias de marzo de aquel año en Chile, la película “La Victoria” dirigida por Peter Lilienthal, con guion de Antonio Skármeta y la dirección de fotografía de Silvio Caiozzi, posee imágenes documentales de las campañas políticas de la época, sobre todo de la diputada socialista Carmen Lazo, así como situaciones de la vida en el campamento Nueva Palena de Lo Hermida, un cameo de un joven Raúl Ruiz, y diversas escenas en rincones de Santiago y el balneario de Cartagena.

La película fue realizada para la televisión alemana, y si bien fue presentada una vez en el Forum de la Bernale, se estrenó oficialmente en TV el 17 de septiembre de 1973, a pocos días del golpe militar. Ante esto, la película fue poco conocida en Chile y hoy, a través de las plataformas del Festival de Cine Europeo, es posible verla y además participar de un conversatorio con el director Peter Lilienthal y con el director de fotografía y presidente de ATN Silvio Caiozzi.

Cabe destacar, que la película fue rescatada gracias a la colaboración del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Instituto Goethe, realizando un rescate histórico que nos permite generar un punto de vista crítico en torno a las demandas sociales y acontecimientos de la época.

Fuente: «Pantalla Negra»

viernes, 11 de septiembre de 2026

"CARTA ABIERTA A SALVADOR ALLENDE", DE JOSÉ SARAMAGO, EN EL 53 ANIVERSARIO DE SU MUERTE EN EL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

"CARTA ABIERTA A SALVADOR ALLENDE"

Carta abierta dirigida por José Saramago al expresidente chileno, ya fallecido, incluida en el libro Los apuntes: un diario de la Revolución de los Claveles, 1972-1975), de la editorial Atrapasueños

Nos dirigimos a ti, compañero presidente, porque estando muerto tienes la mejor de las razones para no responder, como no la tienen otros que vivos igualmente no responden. ¿Quisiéramos nosotros que al menos un suspiro o reparo en este lugar formulados incomodaran a los destinatarios para venir a darnos respuesta, punto por punto, reconociéndonos y dándonos importancia? Ni por asomo. Quisiéramos sí no tener que repetir infinitamente las mismas palabras de aviso y de buen sentido común, del cual al final vamos dudando, porque o los oídos son sordos o locas las palabras. Pero a ti, que estás muerto, y sordo, y mudo, y ciego, podemos escribir esta carta para desahogarnos un poco, conscientes de que, con la experiencia que tuviste, estas cosas te son familiares, de tal manera que solo por absoluta imposibilidad no nos responderás. Y así perdemos nosotros la esperanza de un interlocutor.

Compañero Allende, esto por acá va mal. Tan mal que al comparar con el Chile de tu tiempo francamente nos asombramos de cuánto conseguiste, pues menos apoyo tenías (mucho menos) del que ya han tenido estos hombres portugueses en el poder, los militares, porque de los civiles no hablamos, que en rigor no lo tienen, o fugazmente aún menos. Y nos damos el lujo de pensar, de imaginar qué jornada habría sido la tuya y del pueblo chileno si tan abierto hubieras tenido el camino como este lo estuvo. Hoy tu tierra no sería el lugar elegido de tortura y represión que es: antes sería patria de una fraternidad mayor, otro punto del mundo en parto de libertad y liberación de todas las explotaciones. Ciertamente erraste algunas veces, te faltó decisión cuando era necesaria – pero el desastre, hoy conocido en su exacta dimensión, es mucho más trágico de lo que los errores y las indecisiones harían esperar. La felicidad es difícil, Salvador Allende, la desgracia se instala siempre para durar.

Muchas veces aquí nos preguntamos cómo fue que, pareciendo todo tan fácil, Portugal vino a convertirse en este rompecabezas (que lo es literal y figuradamente…), y, dejando de lado, por obvias, las intervenciones externas (el imperialismo y sus instrumentos socialdemócratas), llegamos a la conclusión de que cuando el pueblo portugués estaba pacíficamente dispuesto a ir hacia el socialismo, no lo estaban claramente los militares, y cuando estos finalmente se decidieron y comprendieron, otra gente muy astuta encontró y comenzó a usar los métodos para dividir al pueblo. Sin hablar, claro está, de todos los errores cometidos, algunos una y muchas veces, con una especie de ceguera mucho peor que la tuya. Porque habiendo ocurrido en tu tierra lo que todos sabemos, nadie aquí mostró haber aprendido en ese libro de una revolución decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lección escrita en las líneas de tu rostro muerto.

Dijimos que esta carta abierta era un desahogo. No es más que eso. Siguiendo otros antiguos ejemplos, podríamos escribirla a San Antonio, que se dirigió a los peces porque no lo escuchaban los hombres. Sin embargo, esas son leyendas que solo encuentran crédito en los inocentes que en todo ven el dedo divino. Bien sabes tú, y nosotros sabemos, que tu muerte fue obra de hombres, que es obra de hombres la opresión a la que tu pueblo está sujeto. Más vale, pues, que el diálogo se intente entre hombres, nosotros vivos en este Portugal afligido, y tú muerto, Salvador Allende, enterrado en un lugar de tu tierra chilena que espera la liberación.

Esto por acá va mal, compañero. Son muchas nuestras dificultades y muchos nuestros enemigos. También los tuviste en abundancia y de ellos moriste. Aquí, país que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se haría entre claveles y canciones. No sabíamos que el socialismo es difícil y no aprendimos nada con tu muerte. Perdónanos por eso. Claro que no estamos desanimados, mucho menos vencidos, pero pensamos que escribir esta carta nos haría bien. Y realmente sentimos ahora esa gran serenidad de quien sabe que está en posesión de la razón correcta. Gracias, compañero Salvador Allende.

Fuente: eldiario.es

jueves, 10 de septiembre de 2026

"BATALLAS PARA ALLENDE", OBRA DEL COMPOSITOR CHILENO BECERRA-SCHMIDT, EN EL 53 ANIVERSARIO DE SU MUERTE EN EL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

"BATALLAS PARA ALLENDE"

En 1971 Gustavo Becerra-Schmidt es nombrado por el gobierno de Salvador Allende agregado cultural de la Embajada de Chile en la República Federal de Alemania, hasta donde se traslada desde ésa fecha. Junto con esta labor diplomática, compone obras como Lenin, un oratorio para voz recitante y cinta (1971)  e Historia de una provocación (1972), para barítono, conjunto de cámara y cinta, estrenada en el palacio de la Unesco en París. Una vez el golpe militar de 1973, Becerra se ve obligado a radicarse definitivamente en Alemania, donde encuentra cobijo en la Universidad de Oldenburgo como profesor de composición y musicología. Es en Alemania entonces donde Becerra compone la mayor parte de su obra electroacústica incursionando a la vez en obras multimedias, interactivas, y en soporte computacional.

«Batallas para Allende» (1979) es una de esas obras de electroacústica compuestas en su etapa alemana, la cual forma parte de la cantata «Allende», compuesta para Quilapayún.

«Entiendo la composición musical como una ordenación expresiva de elementos acústicos en el tiempo y en el espacio. Entre estos se encuentran todos los ruidos, sonidos y sus posibles mezclas incluyendo a procedimientos para hacer música, dependientes o no de acciones y decisiones humanas. Hay sistemas automáticos y sistemas que necesitan de seres humanos para realizar sus decisiones. Provisto con estas ideas me he enfrentado a las generosas posibilidades que la música electroacústica, que no conoce límites de altura o velocidad, ofrece a los que trabajan en su producción. Se la puede componer en todos los niveles del lenguaje. El ‘productor’ puede decidir en cada caso si determinará cada sonido o silencio de su obra o si encargará a reglas, tradicionales o nuevas, en parte o en toda su estructuración. Y, además, si la ‘obra’ será improvisada o si pasará por sistemas de notación antes de ‘sonar’ o si pasará directamente a soportes que permitan su reproducción audible. Personalmente, es la libertad que ofrece lo más atractivo que encuentro en este paraíso, de alternativas para crear, cuyo único límite es la capacidad de oír y asociar que posean quienes reciban los productos hechos por estos medios y otros, no solo visuales, que concurran a su presentación. Entre sus posibilidades se encuentra el desarrollo de un nuevo ‘sinfonismo’, emancipado de la tradicional sala de conciertos, cuyo amanecer ya nos está regalando su calor y nos deja disfrutar de su creciente luz.» 

Gustavo Becerra-Schmidt
(Oldenburg, Alemania / September 2008) 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

"CARTA ABIERTA A LA UNIÓN DE ESCRITORES CHECOSLOVACOS", ESCRITA POR PETER WEISS EL 10 DE SEPTIEMBRE DE 1967

 

CARTA ABIERTA A LA UNIÓN DE ESCRITORES CHECOSLOVACOS
 
Acabo de regresar de una estancia de dos meses en Cuba. La discusión sobre las tareas del escritor en los países socialistas y capitalistas de Europa pasó a un segundo plano. Eran más importantes las tomas de posición respecto a la lucha de clases internacional, principalmente en las fases agudas que adopta en Vietnam y en Latinoamérica. Ahora, al echar una ojeada al correo acumulado, me he encontrado con dos escritos procedentes de colegas checoslovacos. El primero es una invitación de la Unión de Escritores de Checoslovaquia a participar en un simposio que se celebrará en Praga el 27 de noviembre de 1967. El segundo es una circular anónima, publicada en el Sunday Times del 3 de septiembre de 1967. A pesar del carácter radicalmente distinto de ambos escritos, desearía utilizar esta forma de la carta abierta para contestarlos conjuntamente, puesto que apuntan a un tema común. Pasemos primero al manifiesto de los intelectuales checoslovacos, que también se dirige a mí, personalmente. Aunque los firmantes del manifiesto no se citan por sus nombres, no existe ningún motivo para suponer que el Sunday Times no tenga la lista. En cambio, lo que resulta dudoso es la afirmación del autor de este documento, según el cual se trata en su mayor parte de marxistas y comunistas. Desearía aclarar todo esto en unos cuantos puntos que, como mínimo, pecarán de mala información, de graves malentendidos y de una valoración exagerada de la libertad en Occidente. 
 
1. La exhortación a que proteste menos contra im masacre norteamericana en Vietnam, el militarismo en Grecia, el racismo en los Estados Unidos, y de que dirija más la atención a los abusos de los países socialistas. Tales advertencias me han llegado con frecuencia durante los últimos años, casi siempre por parte reaccionaria, diciéndome que, al adoptar una actitud positiva respecto a la construcción del socialismo, no debo olvidar las medidas violentas en el régimen de protección de fronteras ni el dirigismo en la política cultural. En respuesta a este primer punto, al que volveré más abajo con mayor detenimiento, quiero aludir al hecho de que, desde el conflicto de Biermann, en diciembre de 1965, me encuentro en una discusión con las personalidades dirigentes de la vida cultural en la Alemania Oriental sobre el problema de la libertad en el arte. Hasta el momento, pocas cosas han sido publicadas sobre este intercambio de ideas. Las razones son las siguientes: en primer lugar, no quería exponer el debate a una deformación unilateral en el sentido de Occidente y correr asi el peligro de apoyar a la prensa burguesa en su actitud hostil hacia la República Democrática Alemana; en segundo lugar, he venido esperando hasta hoy la oportunidad de ventilar este problema en un clima de completa apertura con representantes de aquel país. 
 
2. La inclusión de John Steinbeck en la lista de escritores internacionales destinatarios del documento. Los intelectuales checoslovacos deberían saber que este autor defiende de manera inequívoca la política militar de los Estados Unidos en Vietnam y se ufana de su agresividad contra el Vietcong. Sirvan de ejemplo estas dos citas, que he sacado de su serie de artículos del Herald Tribune: "Charlie is a pure son of a bitch, his purpose is domination of the land and the minds of poor people, and he will stop at no horror, no lie, no trick to achieve it." (13 de enero de 1967) "Anyway, the air-spotter called in some activity and they honored me by letting me fire the first round from the Number Four tube. It was a proud moment and they gave me the shell casing to take home." (2 de enero de 1967.) Atribuirle un respeto por la libertad y, en la misma frase, hablar del intento de entrar en contacto con los escritores de etodo el mundo libres es algo que, para decirlo con indulgencia, me parece sospechoso. 

3. El Credo para la conclusión del manifiesto, para la defensa de la libertad y para la lucha contra el terror, en el que se cita al presidente John F. Kennedy como modelo. Desde el comienzo de su mandato, en 1961, este presidente ha abogado por la lucha despiadada contra el socialismo y los movimientos de liberación. Fue él quien estructuró la "estrategia especial" en Vietnam; bajo su gobierno se prepararon las medidas de la escalada militar en Vietnam y, bajo su dirección, Stanley, Taylor y Rostow planearon el ataque a la República Democrática de Vietnam y se efectuó el intento de aplastar la revolución en Cuba. Apelar al espíritu y a la conciencia del mundo invocando el nombre de Kennedy es algo que no puede relacionarse con unas ideas marxistas. 

Por estas razones no puedo hacer mío el llamamiento de los intelectuales checoslovacos en su actual formulación. Sin embargo, por la causa que defienden, y en la medida en que se trata de la libertad de palabra y de opinión, de la libertad creadora y de la supresión de la censura política, considero necesaria la discusión. 
 
Es la misma discusión que me compromete desde hace años y que sólo se podrá cerrar cuando al concepto del marxismo revolucionario se unan los derechos fundamentales de la libertad intelectual. He defendido siempre la idea de que sólo en una sociedad socialista puede hacerse realidad la absoluta libertad del arte.
 
Un arte que sea social y políticamente consciente, un arte que esté al lado de la revolución, no puede ser calificado de libre en los países capitalistas. La comercialización, la constante falsificación de la realidad por los medios de comunicación de masas, pone a los intelectuales radicales -definidos como "izquierda sin patria" por el mundo burgués- en una posición que linda a menudo con la resignación o la desesperación. Los más perseverantes trabajan bajo el signo de la oposición violenta y del esfuerzo por conseguir un cambio radical de todos los valores existentes. 

Ciertamente, se dice que su libertad de opinión dentro del mundo capitalista e imperialista es ilimitada, que aparecen sus libros y obras teatrales y que pueden efectuar sus asambleas. Pero esto no ocurre en absoluto en todos los países del "mundo libre". De sobra conocemos las medidas violentas de los regímenes occidentales de orden contra las manifestaciones políticas radicales; no es menester enumerarlas aquí. 

Sin embargo, la falta de libertad en la sociedad de clases no puede disculpar la falta de libertad en la sociedad sin clases. La discusión sobre este problema, que es cada vez más necesaria desde hace años, debería dirimirse por fin ante la opinión pública y en una forma representativa, y el simposio de fines de noviembre de la Unión de Escritores Checoslovacos facilitaría la posibilidad de hacerlo. La invitación para este simposio se dirige tanto a escritores de los Estados socialistas como a escritores progresistas que tienen su residencia en los países capitalistas. Nosotros, que actuamos sobre todo en el Oeste, nos sentimos tan afectados por la restricción cultural de los Estados socialistas como nuestros colegas del Este. En nuestras conversaciones se deja sentir cada vez con mayor fuerza el aislamiento forzoso, la falta de posibilidades de comparación y, consiguientemente, la pérdida de una colaboración en la lucha global. Al ser prohibidos en sus respectivos Estados los intentos de los colegas socialistas por entrar en contacto con la polémica política, filosófica y estética que hoy tiene lugar en el mundo, la discriminación se dirige también contra nosotros, que tomamos como punto de partida la misma actitud política fundamental. Nuestra opinión es que, actualmente, los Estados socialistas tienen bastante fuerza y pueden presentar bastantes éxitos sociales y económicos como para tener, asimismo, el valor de tratar abiertamente un conflicto cultural de fundamental importancia, de asumir todos los planteamientos candentes y de no ocultar ninguno de sus aspectos. Los escritores y artistas socialistas, y otros escritores y artistas progresistas internacionales, no pueden aceptar por mucho tiempo que el conflicto sea marginado por la decisión unilateral de un partido político. 

Para mí, personalmente, tiene un valor extraordinario que mis trabajos no sólo se discutan en el mundo occidental, sino que se acepten y se traten también en los Estados socialistas. Mi propia evolución respecto al marxismo ha pasado también por muchos estadios, desde la experimentación surrealista, desde situaciones de duda, de escepticismo y de concepciones partidarias del absurdo, hasta una toma de posición política radical. No veo razón alguna para que se coarte la evolución natural de los artistas en un Estado socialista. No olvidemos que, en ellos, la sociedad pasa por un proceso de transformación de la fase burguesa en socialista. No olvidemos que esta sociedad es aún imperfecta en muchos aspectos y que la crítica y la oposición son signos de vitalidad y pueden contribuir al progreso del marxismo humanista. 
 
Habría que examinar hasta dónde se extiende la necesaria libertad de expresión, antes de que coincida con tenedencias reaccionarias y contrarrevolucionarias. Estamos seguros y de acuerdo en que la resurrección del fascismo, el belicismo y el nacionalismo agresivo deben ser combatidos del modo más encarnizado. Tendríamos que discutir más detenidamente qué entendemos por arte progresivo. ¿Es progresivo el arte del realismo socialista en relación con las modernas manifestaciones artísticas salidas del mundo burgués? ¿O bien este realismo vive a menudo de formas tomadas de una concepción de la realidad reaccionaria, pequeñoburguesa? Hay que formular la pregunta siguiente: ¿Es función de las instituciones culturales de los Estados socialistas fomentar interpretaciones social e históricamente veraces sobre la complicada estructura social? ¿O acaso su misión es producir una imagen conformista e idealista de la situación presente? 

Siempre ha habido intentos de efectuar este examen. Lo efectuaron en la Unión Soviética durante los años veinte hasta que el estalinismo lo sofocó. En los Estados socialistas han surgido obras de arte convincentes, siempre que se ha aflojado la presión del uniformismo. El cine soviético, polaco y checoslovaco, muchas pinturas, novelas, poemas, obras teatrales de artistas socialistas han enriquecido la cultura de nuestro tiempo. Es modélica la evolución estética actual con que me encontré en Cuba, donde un internacionalismo revolucionario se opone al peligro de un anquilosamiento por la burocracia y el dogmatismo. La angustia, el letargo, la confusión y la revuelta son signos, que reaparecen siempre, de un clima cultural en el que se reprime la libre manifestación de las opiniones. 

También sería necesario que pudieran participar en nuestra conversación escritores y artistas de la República Democrática Alemana. No sólo delegados oficiales, como propone la invitación de la Unión de Escritores Checoslovacos, sino representantes de diversas tendencias. Como ustedes saben, el problema a discutir tiene idéntica actualidad en la República Democrática Alemana. Para el prestigio internacional de este Estado, con el que me unen lazos de solidaridad, es importante que sus artistas, escritores y científicos, cuya integridad política me consta, dediquen sus fuerzas a la expresión viva y múltiple que corresponde a la gran polémica de nuestro tiempo. 

Espero su respuesta, de cuyo contenido dependerá mi asistencia al simposio internacional del 29 de noviembre de 1967 en Praga. 

Estocolmo, 10 de setiembre de 1967 

Suyo 

Peter Weiss 

Me permito enviar una copia de esta carta abierta al semanario Die Zeit y una copia al diario Neues Deutschland. (En el Neues Deutschland la carta no fue publicada.) 
 
Fuente: Escritos políticos. Ediciones de Bolsillo

martes, 8 de septiembre de 2026

111 AÑOS DEL "MANIFIESTO DE ZIMMERWALD"

 

La Conferencia de Zimmerwald se celebró clandestinamente entre los días 5 y 8 de septiembre de 1915 en Zimmerwald, (en la neutral Suiza). Allí se reunieron 38 delegados y delegadas, representantes de la  minoría de izquierda socialista que se oponía a la I Guerra Mundial, considerándola una “guerra imperialista”. La Conferencia, tras  intricados debates, aprobó como conclusión de su trabajo, el siguiente manifiesto, redactado por L. Trotsky:

Manifiesto de Zimmerwald

"¡Proletarios de Europa!

¡Hace más de un año que dura la guerra! Millones de cadáveres cubren los campos de batalla. Millones de hombres quedaran mutilados para el resto de sus días. Europa se ha convertido en un gigantesco matadero de hombres. Toda la civilización, creada por el trabajo de muchas generaciones está condenada a la destrucción. La barbarie más salvaje celebra hoy su triunfo sobre todo aquello que hasta la fecha constituía el orgullo de la humanidad.

Cualesquiera que sean los principales responsables directos del desencadenamiento de esta guerra, una cosa es cierta: la guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo. Esta guerra ha surgido de la voluntad de las clases capitalistas de cada nación de vivir de la explotación del trabajo humano y de las riquezas naturales del planeta. De tal manera que las naciones económicamente atrasadas o políticamente débiles caen bajo el yugo de las grandes potencias que, con esta guerra, intentan rehacer el mapa del mundo, a sangre y fuego, de acuerdo con sus intereses explotadores. Es así como naciones y países enteros como Bélgica, Polonia, los estados de los Balcanes y Armenia corren el riesgo de ser anexionados en todo o en parte por el simple juego de las compensaciones.

Los objetivos de la guerra aparecen en toda su desnudez a medida que los acontecimientos se desarrollan. Pieza a pieza, caen los velos que han ocultado a la conciencia de los pueblos el significado de esta catástrofe mundial.

Los capitalistas de todos los países, que acuñan con la sangre de los pueblos la moneda roja de los beneficios de guerra, afirman que la guerra va a servir para la defensa de la patria, de la democracia y de la liberación de los pueblos oprimidos. Mienten. La verdad es que, de hecho, ellos entierran bajo los hogares destruidos, la libertad de sus propios pueblos al mismo tiempo que la independencia de las demás naciones. Lo que va a resultar de la guerra van a ser nuevas cadenas y nuevas cargas y es el proletariado de todos los países, vencedores o vencidos el que tendrá que soportarlas.

“Incremento del bienestar”, dijeron, al declararse la guerra.

Miseria y privaciones, desempleo y aumento del coste la vida, enfermedades y epidemias, son los verdaderos resultados de la guerra. Por décadas los gastos de guerra absorberán  lo mejor de las fuerzas de los pueblos comprometiendo la conquista de mejoras sociales y dificultando todo progreso.

Colapso de la civilización, depresión económica, reacción política; estos son los beneficiarios de este terrible conflicto de pueblos.

La guerra revela así el verdadero carácter del capitalismo moderno que se ha revelado incompatible no sólo con los intereses de las clases trabajadoras sino tambien con las condiciones elementales de existencia de la comunidad humana.

Las instituciones del régimen capitalista que disponían de la suerte de los pueblos, los gobiernos -monárquicos o republicanos- la diplomacia secreta, las poderosas organizaciones patronales, los partidos burgueses, la prensa capitalista y la Iglesia: sobre todas ellas pesa la responsabilidad de esta guerra nacida de un orden social que los nutre, que ellos defienden y que no sirve más que a sus intereses.

¡Trabajadores!

Vosotros, ayer explotados, desposeídos, despreciados habéis sido llamados hermanos y camaradas cuando ha llegado la hora de enviaros a la masacre y a la muerte. Y hoy que el militarismo os ha mutilado, destrozado, humillado, aplastado, las clases dominantes y los poderosos  reclaman de vosotros además la abdicación de vuestros intereses y la renuncia a vuestros ideales, en una palabra, una sumisión de esclavos a la paz social. Os arrebatan la posibilidad de expresar vuestras opiniones, vuestros sentimientos, vuestros sufrimientos. Os prohíben formular vuestras reivindicaciones y defenderlas. La prensa controlada, las libertades y los derechos políticos pisoteados: es el reinado de la dictadura militarista con puño de hierro.

Nosotros no podemos ni debemos permanecer inactivos ante esta situación que amenaza el porvenir de Europa y la Humanidad.

Durante muchos años el proletariado socialista ha encabezado la lucha contra el militarismo; con una creciente aprensión sus representantes se preocuparon en sus congresos nacionales e internacionales del peligro de guerra que el imperialismo hacía paso a paso más amenazante. En Stuttgart, en Copenhague, en Basilea, los congresos socialistas internacionales trazaron la vía que debía seguir el proletariado.

No obstante, partidos socialistas y organizaciones obreras de varios países, pese a haber contribuido en su día a la elaboración de estas decisiones, han olvidado y repudiado desde el comienzo de la guerra las obligaciones que les imponían. Sus representantes y dirigentes han llamado e inducido a los trabajadores a abandonar la lucha de clases, el único medio posible y eficaz para la emancipación proletaria. Han votado con sus clases dirigentes los presupuestos de guerra; se han colocado a la disposición de sus gobiernos para prestarles los más diversos servicios; han intentado a través de su prensa y sus enviados ganar a los neutrales a la política de sus gobiernos respectivos; han incorporado a los gobiernos “ministros socialistas” como rehenes para la preservación de la “Unión Ságrada”  y para ello han aceptado ante la clase obrera compartir con las clases dirigentes las responsabilidades actuales y futuras de esta guerra, de sus objetivos y de sus métodos. Y de la misma manera que ha ocurrido con los partidos separadamente, el más alto organismo de las organizaciones socialistas de todos los países, la Oficina Socialista Internacional, tambien ha fallado y faltado a sus obligaciones.

Estas con las causas que explican que la clase obrera que no había sucumbido al pánico nacional del primer periodo de la guerra o que poco después se había liberado de él, no haya encontrado aún en el segundo año de la matanza de pueblos los medios para emprender en todos los países una lucha activa y simultanea por la paz.

En esta situación intolerable, nosotros, representantes de partidos socialistas, de sindicatos y de minorías de estas organizaciones; alemanes, franceses, italianos, rusos, polacos, letones, rumanos, búlgaros, suecos, noruegos, suizos, holandeses, nosotros que no nos situamos en el terreno de la solidaridad nacional con nuestros exploradores, sino que permanecemos fieles a la solidaridad internacional del proletariado y a la lucha de clases, nos hemos reunido aquí para reanudar los lazos rotos de las relaciones internacionales, para llamar a la clase obrera a recobrar la conciencia de sí misma y situarla en la lucha por la paz.

Esta lucha es la lucha por la libertad, por la fraternidad de los pueblos, por el socialismo. Hay que emprender esta lucha por la paz, por la paz sin anexiones ni indemnizaciones de guerra. Pero una paz así no es posible más que con la condición de condenar todo proyecto de violación de derechos y de libertades de los pueblos. Esa paz no debe conducir ni a la ocupación de países enteros ni a las anexiones parciales. Nada de anexiones, ni reconocidas ni ocultas y mucho menos aún subordinaciones económicas que, en razón de la perdida de autonomía política que entrañan, resultan todavía más intolerables si cabe. El derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos debe ser el fundamento inquebrantable en el orden de las relaciones de nación a nación.

¡Trabajadores!. 

Desde que la guerra se desencadenó habéis puesto todas vuestras fuerzas, todo vuestro valor y vuestra capacidad de aguante al servicio de las clases poseedoras para mataros los unos a los otros. Hoy en día es precisa que, permaneciendo sobre el terreno de la lucha de clases irreductible, actuéis en beneficio de vuestra propia causa por los fines sagrados del socialismo, por la emancipación de los pueblos oprimidos y de las clases esclavizadas.

Es el deber y la tarea de los socialistas de los estados beligerantes desarrollar esta lucha con toda su energía. Es el deber y la tarea de los socialistas de los Estados neutrales ayudar a sus hermanos, por todos los medios, en esta lucha contra la barbarie sanguinaria.

Jamás en la historia del mundo ha habido tarea más urgente, más elevada, más noble; su cumplimiento debe ser nuestra obra común.  Ningún sacrificio es demasiado grande, ninguna carga demasiada pesada para conseguir este objetivo: el restablecimiento de la paz entre los pueblos.

Obreros y obreras, padres y madres, viudas y huérfanos, heridos y mutilados, a todos vosotros  que estáis sufriendo la guerra y por la guerra, nosotros os decimos: Por encima de las fronteras, por encima de los campos de batalla, por encima de los campos y las ciudades devastadas.  ¡Proletarios de todos los países, uníos! 

Zimmerwald, septiembre de 1915

Por la delegación alemana: Georg Ledebour, Adolf Hoffmann.
Por la delegación francesa: A. Bourderon, A. Merrheim.
Por la delegación italiana: G. E. Modigliani, Constantino Lazzari.
Por la delegación rusa: N. Lenin, Paul Axelrod, M. Bobrov.
Por la delegación polaca: St. Lapinski, A . Varski, Cz. Hanecki.
En nombre de la delegación rumana: C. Racovski;
En nombre de la delegación búlgara: Vassil Kolarov.
Por la delegación sueca y noruega: Z. Hőglund, Ture Nerman.
Por la delegación holandesa: H. Roland Holst.
Por la delegación suiza: Robert Grimm, Charles Naine.
 

lunes, 7 de septiembre de 2026

"CASA DE LOS SINDICATOS" DE BELGRADO


Dom Sindikata se encuentra en la Plaza Nikola Pašić, antigua Plaza de Marx y Engels, y fue proyectado por Branko Petričić y la construcción comenzó en 1947. Debido a la escisión de Tito-Stalin en 1948 y al Período Informbiro que siguió, las obras se detuvieron pronto. La construcción se reanudó en 1951. Desde 1953, los trabajadores de la construcción soviéticos estaban empleados en el sitio. Las obras importantes en el edificio se completaron en 1955, mientras que el edificio fue terminado por completo en 1957. En la década de 1970 se convirtió en el lugar de entretenimiento más popular de la ciudad,


El edificio fue construido originalmente para la Asociación de Sindicatos (SSSS), de ahí el nombre. La SSSS fundó Dvorana Doma Sindikata como una empresa separada, que gestionaba oficialmente la sala. Sin embargo, esa empresa quebró en 2016 y fue comprada por la empresa distribuidora de películas "MCF - Megacom film", que se convirtió en el arrendatario oficial, ya que SSSS sigue siendo oficialmente el propietario de la instalación.

El enorme edificio está diseñado a la manera del realismo socialista, con las influencias del modernismo tardío. En términos de arquitectura, es el símbolo de la construcción inmediatamente después de la guerra, y con su posición y volumen, marcó permanentemente el contorno de la plaza, que a su vez es uno de los espacios públicos más importantes de Belgrado. Además de los valores arquitectónicos, el edificio es importante desde el punto de vista cultural e histórico, ya que muchos eventos políticos y culturales importantes ocurrieron en Dom Sindikata. Por todo ello, fue declarado monumento cultural en abril de 2013.

El encargo original de las autoridades era el diseño de un edificio macizo y fuerte, totalmente a la manera del realismo socialista, lo que significaba que no había ornamentos en la fachada. Sin embargo, el arquitecto Petričić decidió diseñar el nuevo edificio como una extensión del edificio del Fondo de Jubilación del Banco Nacional del Reino de Yugoslavia. Este edificio fue diseñado por Grigorije Samojlov y se terminó un par de meses antes del estallido de la guerra en 1941. El edificio del Fondo de Jubilación estaba ornamentado con losas de piedra ocre grisáceo, totalmente diseñadas en estilo modernista. Petričić utilizó la misma estética y materiales, incorporando Dom Sindikata como relleno y una extensión natural del proyecto de Samojlov. Aunque son dos edificios separados, en dos estilos ligeramente diferentes y de diferentes épocas, desde la distancia los dos edificios crean la ilusión de ser solo dos alas de la misma construcción.

El Gran Salón se embelleció con el cuadro "Industrialización". Fue pintado por Petar Lubarda en 1959 y tiene unas dimensiones de 2.9 m × 6.5 m (9 pies 6 pulgadas × 21 pies 4 pulgadas). Probablemente sea el óleo más grande de Lubarda, de, como lo describieron los críticos, su mejor época. El alboroto público se provocó en octubre de 2017 cuando los periódicos Blic informaron que la pintura, que estimaron en un millón de euros, desapareció durante la reconstrucción. El ministro de cultura, Vladan Vukosavljević, y representantes de "Megacom", demostraron que la pintura todavía estaba en el edificio, pero que fue retirada y protegida debido a las obras en curso. Se anunció que volverá a exhibirse en el Gran Salón, una vez finalizadas las obras. El proceso de declaración de propiedad cultural del cuadro comenzó el 5 de septiembre de 2017, pero se detuvo en el primer paso porque la Asociación de Sindicatos, que reclama la propiedad, no pudo presentar la documentación adecuada que lo confirme.. El 31 de octubre de 2017, la pintura fue declarada oficialmente bien cultural.



domingo, 6 de septiembre de 2026

"EL HOMBRE CON EL MARTILLO NEUMÁTICO", OBRA DEL PINTOR COMUNISTA BORIS TASLITZKY

 
El hombre con el martillo neumático
Boris Taslitzky
Óleo sobre lienzo
1958
130 x 81 cm 
Museo de Arte Moderno de París

Para Taslitzky, el arte y la política siempre han estado estrechamente entrelazados. Nacido en París de emigrantes judíos rusos, llegó a la fama a mediados de la década de 1930 como uno de los jóvenes exponentes franceses del realismo socialista, tras su declaración como el estilo oficial del Partido Comunista Internacional. La llamada 'Querelle du réalisme' (disputa sobre el realismo) tomó el antifascismo como punto de partida y examinó la cuestión de la reconciliación entre el realismo y la práctica artística contemporánea para hablar y reflexionar sobre las opiniones de las masas. . Participaron artistas de alto nivel como Fernand Léger y Jacques Lipchitz, pero los debates y las exposiciones que lo acompañaron señalaron el surgimiento de la generación de artistas más jóvenes que Taslitzky, entre ellos Edouard Pignon y André Fougeron.

Este retrato de un trabajador, de pie, con las manos puestas en su oficio, muestra, a través de los símbolos que lo rodean, el compromiso político del artista. Asociado con el realismo socialista, Taslitsky, sin embargo, se aparta de él por su humanismo, aquí perceptible en el orgullo del modelo erigido como un héroe frente a la dureza del trabajo. Una iluminación dramática resalta su rostro, mientras su cuerpo está protegido de las agresiones de la máquina que acentúa el gradiente de los colores gris y frío. Señal de su activismo, el gancho de elevación detrás del hombre, en forma de una hoz, y el martillo colocado a su derecha se refierem al emblema del Partido Comunista. La cadena rota retenida por el gancho puede interpretarse como una alegoría de la liberación, defendida por el partido, de toda alienación del hombre a través del trabajo.

sábado, 5 de septiembre de 2026

"GIOVANNA", MEDIOMETRAJE DE GILLO PONTECORVO

Título original Giovanna
Año 1955
Duración 35 min.
País Italia 
Dirección Gillo Pontecorvo
Guion Gillo Pontecorvo, Franco Solinas
Reparto Armida Gianassi, Carla Pozzi
Música Mario Zafred
Fotografía Erico Menczer (B&W)
Compañías Societa Industriale Adriatica Tirrenica (S.I.A.T.) 
Sinopsis Giovanna (Armida Gianassi), le cuenta a su esposo Antonio, que en la empresa textil en la que ella labora, van a despedir a veinte compañeras y que, probablemente, las víctimas sean las que más necesitan del trabajo. Sin la aprobación del marido, Giovanna y un centenar de compañeras, se toman la empresa para exigir la continuidad de todas las operarias, y será una lucha larga y difícil la que tendrán que enfrentar... pero, ¿lograrán su cometido? 
 
Segmento de la película semi-documental, "Die Windrose" (La Rosa de los Vientos) dirigida por Yannick Bellon, Alex Vianny, Wu Kuo-yin, Sergei Gerasimov y Gillo Pontecorvo. 
 
Comisionado por la Federación Democrática Internacional de Mujeres (Internationale Demokratische Frauenföderation), “Die Windrose” (La Rosa de los Vientos, 1957), fue un filme pensado para exaltar a las mujeres trabajadoras y su valioso compromiso en la búsqueda de reivindicaciones sociales. La producción ejecutiva fue de Joris Ivens para la DEFA; la edición estuvo en manos de Alberto Cavalcanti; y la dirección de los cinco segmentos estuvo a cargo de Yannick Bellon, Alex Viany, Gillo Pontecorvo, Wu Kuo-yin y Sergei Gerasimov. Se contó también con la participación de personalidades como Ives Montand, Simone Signoret y Helene Weigel, esposa del dramaturgo alemán Bertold Brecht, y las historias se localizaron en Francia, Brasil, Italia, China y Rusia. Entre los escritores, se contó con Jorge Amado, Franco Solinas, Vladimir Pozner y A. Cavalcanti.

A falta de poder ver el filme completo -que, por razones que no es difícil deducir, se ha mantenido en la sombra-, con el esfuerzo de algunas personas se ha hecho posible que podamos acceder ahora a “GIOVANNA”, el excelente segmento que dirigiera el italiano, Gillo Pontecorvo, celebrado director que, hasta entonces, tan solo había incursionado en el documental en unas pocas ocasiones.

La historia está ambientada en Prato, un pueblo que va a ser noticia cuando el centenar de obreras de la única textilera, decidan tomarse la empresa para impedir el despido anunciado de 20 compañeras. Aunque la trama se centra en la decidida participación de las operarias, sus familias y sus amigos, para mantener viva su causa, será la joven y carismática Giovanna a quien más recordaremos, pues, además de su muy agradable y sensible presencia, es una joven casada y madre de un niño, cuyo marido, Antonio, no considera necesario que ella se sume a la lucha puesto que él está en condiciones de mantenerla. Pero, Giovanna siente que la causa de sus compañeras (cabeza de hogar, embarazadas, con limitaciones económicas o avanzada edad) es también su problema… y con gran estoicismo, acepta la apatía de su esposo y el hecho de que le deniegue ver a su hijo, porque lo primordial para ella es el valioso propósito de su lucha.

Los personajes son muy cálidos, y sin necesidad de acudir a la sensiblería, la historia conmueve hasta el llanto cuando presenciamos el compromiso de los chicos, los esposos y de esas maravillosas mujeres que bien comprenden lo que significa la Unión. Felizmente, Pontecorvo se cuida de matizar a quienes tienen a su cargo el sucio trabajo de la represión… y la película fluye con la gracia y la sensibilidad de un verdadero artista.

Para el rol de Giovanna, Pontecorvo eligió a una muchacha llamada, Armida Gianassi, sin experiencia previa en la actuación, y fue un gran acierto porque, el ángel que irradia esta joven, hace que brille cada plano en el que la vemos. Los demás personajes, son también actores naturales (entre las mujeres la mayoría obreras), y los escenarios sin mayor retoque, hacen que estemos ante una suerte de filme neorrealista por excelencia. El guion de Pontecorvo y de Franco Solinas, da cuenta de una gran visión para seleccionar situaciones clave y el contraste entre el dentro y el afuera se logra a la perfección.

“GIOVANNA”, estuvo en los festivales de Venecia y de Mar del Plata, entre otros, y en todas partes dejó huella porque es una historia humana de primera categoría.

Gillo Pontecorvo, es uno de esos nombres que se te quedan tallados en la memoria. 
 
Fuente: Filmaffinity
 
VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOUTUBE):
 

viernes, 4 de septiembre de 2026

ALIANZA PUBLICA "ENCUENTROS Y DESPEDIDAS", DE JOHN BERGER

Encuentros y despedidas
John Berger
Alianza
Madrid, 2026. 
Trad. José Luis Moreno-Ruiz
312 págs.
20,95 € 
 
Berger: arte, poder, justicia
 
Los lectores de John Berger (1926-2017) ya saben que su forma de hacer historia del arte guarda una estrecha relación con otras disciplinas, no necesariamente artísticas: la sociología, la economía, y cuantos enfoques le permitieron analizar las manifestaciones artísticas desde un punto de vista “comprometido”. No en vano, Berger coincide con otros historiadores británicos como Herbert Read y Julian Stallabrass en otorgar una prevalencia a la función social del arte que otras escuelas descartan por su parcialidad y su carácter reductivo. Ello no implica que Berger, a la manera de Hauser, haga un uso metódico del materialismo dialéctico para ofrecer una visión histórica y social del arte. Y en menor modo que ejerza un magisterio refinado y erudito, al modo de Anthony Blunt, quien resultó ser uno de los cinco espías soviéticos del círculo de Cambridge. Más sencillamente, Berger exigirá un mensaje y una intención al arte -muy común en los años 60 y 70- cuyo linaje, sin embargo, debe buscarse algo más atrás: en las décadas previas a la Revolución francesa.

Es Winckelmann quien sugiere, en la segunda mitad del XVIII, una equivalencia entre el arte clásico y la democracia ateniense. Una y otra, según el anticuario sajón, se alimentarían mutuamente, siendo arte y democracia consecuencia y causa el uno de la otra, y viceversa. Este principio es el que explica la pintura “revolucionaria” de Jacques-Louis David y el robo masivo de arte clásico que propiciaron tanto el Directorio como Bonaparte. Este mismo principio político es el que volverá a instruir una parte del arte de posguerra, vinculado al “compromiso” y a la “democracia real” de la izquierda en Occidente. No en vano, los últimos artículos recogidos en este volumen van dedicados al derrumbe del bloque soviético y a la implosión de la vasta burocracia autocrática en que se sustentó, en última instancia, el sueño colectivista del XIX y el XX.

Buena parte de los textos incluidos en Encuentros y despedidas se dirigen a explorar aquellos efectos y aquellos sentimientos que debiera suscitar el “verdadero” arte. Un arte sustentado, de algún modo, en la idea de la justicia. También en la idea de disfrute común que Berger obtiene, con seguridad, de Benjamin y de las páginas que dedicó al cinematógrafo en La obra de arte en la época de su reproducción técnica (1936). Es en esas páginas finales donde Berger retoma, marginalmente, aquellos temas que sustentan su obra más conocida, Modos de ver (1972), en la que la propiedad, la publicidad, la cultura de masas, la alienación y cosificación del individuo, etcétera, se presentan como constitutivos del capitalismo, y en tanto que tales, como obstáculos para una verdadera y efectiva democracia. Aquella obra, de impronta materialista, era, por ello mismo, una obra sobre el poder y su estructura, revelados a través de la imagen. Cosa que, en cierto modo, también se puede decir de estos ensayos, no por la parte productiva del arte, sino en el sentido de su disfrute, ya que el contenido de estas páginas se halla referido a sentimientos como el amor, la melancolía, la compasión, la injusticia, la crueldad, y toda la constelación de conceptos que componen una idea de arte de implicación social. Vale decir, de un arte cuyo fin, si lo tuviere, es externo al arte. Por otro lado, esta misma idea redentora del arte es la que impulsó al primer Van Gogh, obsesionado por la delicadeza humana del Ángelus de Millet; cosa que también le ocurriría a Dalí, pero en distinto sentido: en el sentido de su “mito trágico”.

A este respecto, Berger es representante de un concepto de arte que tendría su mayor relieve en los 60-80 (la sombra de la premier Tatcher sobrevuela alguno de sus artículos), vinculado estrechamente a la sociedad de consumo y las economías de escala que Galbraith llamará “la sociedad opulenta”. Un arte cuya misión era la de revelar la naturaleza desigual y perniciosa del capitalismo; y anterior, por tanto, al carácter lúdico, distante, lucrativo e irónico del posmodernismo. En este “plus” sociológico de Berger quizá se hallara el origen de su éxito como historiador del arte. Un éxito, en todo caso, que debe atribuirse, en igual medida, al componente sentimental, a la inclinación lírica de sus textos, escritos sobre el cadáver caliente de la Guerra Fría, y cuyo sentido revela una concepción trágica y acerba de la existencia. Ello explica también la España mesetaria y fanática, de linaje machadiano, que se resumirá en sus páginas, extraída de sus viejas lecturas noventayochistas. Un hecho este que podría incardinarse, pictóricamente, en aquella incomprensión espiritual de la Europa protestante hacia la corporalidad católica que Huizinga señaló en El problema del Renacimiento

Manuel Gregorio González 

Fuente: Diario de Sevilla