La situación en los Balcanes y las tareas de la Federación Comunista Balcánica
1. IMPORTANCIA INTERNACIONAL DE LOS BALCANES
La gran importancia de la Península Balcánica en la política
internacional siempre ha radicado primordialmente en su situación
geográfica, militar y estratégica.
Los países imperialistas que luchan por el dominio mundial estaban
interesados en que existieran en los Balcanes pequeños Estados
indefensos, con límites territoriales y etnográficos en desarmonía con
sus fuerzas productivas, siempre hostiles entre sí, paralizándose unos a
otros y en consecuencia viéndose obligados a buscar la protección de
una u otra gran potencia y por ende pasar a su servicio. En efecto, los
países balcánicos que se elevan sobre las ruinas del viejo imperio
otomano en el siglo XIX no fueron el resultado de la extirpación del
feudalismo, ni del particularismo medieval, ni tampoco del desarrollo de
sus propias fuerzas productivas, como fue el hecho con las naciones de
Europa Central, sino fruto del imperialismo europeo, surgidos a la vida
para satisfacer los fines de la política de rapiña de los diferentes
Estados imperialistas. La historia política de los Balcanes no es en
realidad otra cosa que la ininterrumpida intervención de las grandes
potencias y aplicación de la política maquiavelista en los países
balcánicos (divide para reinar). Y aún cuando por su geografía y
economía los Balcanes poseen todas las condiciones imprescindibles para
un desarrollo independiente, las grandes potencias no permitieron ni la
unificación de los pueblos que los habitan en una federación balcánica,
ni tampoco la creación de un Estado tan fuerte, que impusiera su
hegemonía a toda la Península. Esto explica el hecho de que en 1878
fuera rechazado el plan de la Rusia zarista de crear una Bulgaria en
armonía con el Tratado de San Stefano[1]
y fuese creado por el contrario un débil principado búlgaro. Por las
mismas razones se explica el hecho de que durante la Guerra Balcánica
contra Turquía (1912-1913) fuera inspirada la Guerra inter-aliada entre
Bulgaria, por un lado, y Servia, Grecia y Rumania por otro, para el
reparto de las tierras conquistadas a Turquía. Y por último, por
idénticas consideraciones se explica el hecho, del nuevo reagrupamiento
territorial de los Balcanes, después de la Guerra Europea, de acuerdo
con los tratados de paz, impuestos por la Entente que no sólo no eliminó
sino que agudizó aún más, haciendo más profundas y complejas las
contradicciones y problemas territoriales existentes entre los Estados
balcánicos.
Los Balcanes fueron despedazados, creándose Estados débiles e
impotentes para un desarrollo independiente. Las relaciones feudales que
existían en la mayor parte de las zonas balcánicas, fueron conservadas
en grado considerable. El problema nacional siguió sin resolver y
adquirió formas más complejas. La hostilidad entre los Estados
balcánicos se acentuó mucho más. Las condiciones que hubieran permitido
el desarrollo de sus fuerzas productivas en los límites de sus fronteras
artificiales aparecieron como más desfavorables aún. Los pretextos para
una ingerencia más grande de los Estados imperialistas en los asuntos
balcánicos aumentaron. Los Balcanes siguen siendo un juguete en manos
del imperialismo europeo y no tiene nada de extraño que en ellos
estallara en 1914 la Guerra Europea, como tampoco es sorprendente que en
la actual situación de anormalidad que existe en los Balcanes,
fronteras artificiales en los países balcánicos, restos medievales en su
estructura económica y social, enormes contradicciones e intrigas
imperialistas hacen que en los Balcanes puedan surgir no pocas sorpresas
que podrían conducir a una nueva guerra europea.
El golpe militar dado en Bulgaria en 1923, el golpe del año pasado en Albania[2], el reciente golpe de Estado en Grecia[3]
hablan elocuentemente de la inestabilidad de la situación en los
Balcanes e importancia decisiva de las intrigas e influencias exteriores
imperialistas y si tenemos en cuenta además los esfuerzos de Inglaterra
por crear una unión balcánica anti-bolchevique. Ello nos muestra con
toda claridad que en la nueva guerra imperialista que se prepara, a la
cual empuja inevitablemente al mundo el capitalismo mundial, a los
Balcanes les correspondía un papel de primera magnitud.
El nuevo reagrupamiento de las fuerzas imperialistas después de la
guerra determinó un cambio muy importante en el papel a jugar por los
Balcanes en la política internacional. Sin embargo, sería un error
considerar que después de la desaparición de la Rusia zarista, la
desintegración de la vieja monarquía austro-húngara y la derrota del
imperialismo alemán, los Balcanes tienen la importancia que tenían para
la Europa capitalista, antes de la guerra europea. Es verdad que hoy ya
no está amenazada el estrecho de los Dardanelos por el zarismo ruso y
que el lugar de la vieja Austria-Hungría lo ocupa hoy Yugoeslavia, que
por otro lado está totalmente en manos de la Entente. Los dominios
coloniales de Inglaterra en Asia no se hallan amenazados por el
imperialismo alemán, que en estos momentos está debilitado, que le es
imposible pensar en su política tradicional de la "Drang nach Osten".
Sin embargo, en el lugar de la Rusia zarista aparece ahora la
poderosa URSS, que comprende la sexta parte del mundo y constituye una
base irremplazable de la revolución proletaria mundial. Bajo su
influencia se despiertan y pasan a un ataque decisivo contra el
imperialismo, millones de seres de los pueblos coloniales y
semi-coloniales de China, Marruecos, Egipto e India. Para la Entente, y
sobre todo para Inglaterra, la existencia de la URSS encierra un peligro
mucho mayor que el imperialismo alemán de pre-guerra y los viejos
anhelos de la Rusia zarista de apoderarse del estrecho de los
Dardanelos. En un momento, Alemania amenazaba realmente la dominación
colonial de Inglaterra y Francia y era además un peligroso competidor en
el mercado mundial para estos dos países. En otros tiempos, si la Rusia
zarista se hubiera apoderado de los Dardanelos, hubiera podido crear
graves dificultades al imperialismo inglés y francés. Hoy, la
consolidación de la URSS representa una amenaza general para el dominio
del capitalismo en el mundo. Incluso el propio hecho de que existe ese
enorme país obrero-campesino, ejerce una influencia revolucionaria, cada
vez mayor sobre el proletariado de los países occidentales y de los
países coloniales y semicoloniales de Oriente. El movimiento
nacional-revolucionario de masas de China, la guerra de Marruecos, el
descontento en Egipto y la India, como también la radicalización
relativamente rápida del movimiento obrero en Inglaterra, constituyen
pruebas irrefutables en este sentido. Con su política contra la
explotación y la tiranía capitalista, contra el yugo colonial, la URSS
acelera indudablemente la liquidación definitiva del capitalismo en
escala mundial. Además, los Dardanelos ya no están en manos de
putrefacto imperio turco, totalmente subordinado a los países
imperialistas, como ocurría antes de la guerra, sino en manos de la
nueva Turquía[4],
que ha sido capaz, con la ayuda de la URSS de liberarse del tutelaje
del imperialismo europeo y que ahora constituye, ella misma, una amenaza
para la dominación colonial de Francia e Inglaterra en Asia Menor y un
sólido baluarte de los pueblos musulmanes, oprimidos por dichos países
imperialistas.
He aquí la razón, por la cual la Europa capitalista, dirigida por la
Inglaterra conservadora, se empeña con tanto ahínco por impedir el
reforzamiento de la URSS, rodeándola con un férreo cinturón, con vistas a
su eventual derrota en el futuro, mediante una guerra
contrarrevolucionaria y al mismo tiempo debilitar por todos los medios
la nueva Turquía y clavar sobre ella sus garras imperialistas.
Pero, lo mismo que los Balcanes constituían ayer un obstáculo muy
importante en la marcha del imperialismo alemán hacia Bagdad, capaz de
impedir que la Rusia zarista se instalara en Estambul, y una base además
necesaria para asegurar la dominación colonial de Inglaterra y Francia,
de igual modo ellos tienen hoy no menor importancia como base para una
lucha decisiva de toda la Europa capitalista, contra la URSS y para
debilitar y subordinar a la nueva Turquía, precisamente, porque a través
de los Balcanes pasa una de las direcciones principales de la ofensiva
contrarrevolucionaria de la Entente contra la URSS y Turquía. Los
esfuerzos constantes de los países de la Entente y sobre todo de
Inglaterra, por exterminar definitivamente el movimiento obrero y
campesino revolucionario de los Balcanes y crear en los países
balcánicos un frente común anti-bolchevique confirman con claridad
meridiana la enorme importancia de los Balcanes en la actual política
internacional del imperialismo.
Y precisamente por eso, la liberación de los Balcanes de la
dependencia opresora de los países imperialistas, imposibilitando a
estos últimos de aprovechar a los Balcanes y a los pueblos balcánicos
como instrumento para sus planes contrarrevolucionarios y de conquista
está estrechamente ligada a la consolidación del primer Estado
obrero-campesino del mundo, al debilitamiento de las posiciones del
imperialismo europeo, a la aceleración y garantía de la victoria
definitiva de la revolución proletaria mundial.
2. SITUACIÓN DE LOS BALCANES EN 1924
En la VII Conferencia de la Federación Comunista Balcánica (julio de
1924) se hizo un análisis muy detallado de la situación en los Balcanes,
Como consecuencia del mismo, se estableció que:
1. Sobre los Balcanes pesa la amenaza de una nueva guerra;
2. En los Balcanes maduran las condiciones para sublevaciones obreras y campesinas de masas.
El Tratado de Fiume entre Italia y Yugoeslavia, mediante el cual se
cedió Fiume a Italia, no eliminó en absoluto el peligro de guerra en las
costas del Adriático, ya que la penetración del imperialismo italiano
en los Balcanes, a través de Dalmacia y Albania, crea, a pesar del
Tratado provisional firmado, nuevas contradicciones, que conducirán a
inevitablemente a serios conflictos entre Italia y Yugoeslavia. El
levantamiento de Albania demostró además con qué facilidad puede
crearse, en cualquier momento, un foco de guerra en este punto de la
Península Balcánica. A pesar de los reiterados intentos de solucionar el
problema de Macedonia y Tracia, y pese a la división de Macedonia y
Tracia entre los Estados vecinos, la paz a orillas del Egeo no está
asegurada en absoluto. La derrota catastrófica de Grecia en Asia Menor[5],
impulsada a esa aventura por el imperialismo inglés, provocó nuevas
aspiraciones de conquistas en las clases dominantes de los países
vecinos (Yugoeslavia y Bulgaria). Con febrilidad particular se
preparaban en ese sentido los militaristas de Belgrado. Con la conquista
de Salónica los imperialistas yugoeslavos quieren poseer una base
marítima, que Italia imperialista les impidió crear en Fiume. Para la
realización de dicho plan les es imprescindible asegurarse el completo
dominio de Macedonia, pero las pretensiones de la burguesía búlgara en
relación con ésta son un serio obstáculo para ello. Por eso, el problema
de Macedonia es de nuevo y, más que nunca, fuente de peligrosos
conflictos entre los gobiernos de Belgrado y Sofia. En más de una
ocasión Yugoeslavia ha amenazado con ocupar parte del territorio búlgaro
precisamente en relación con el problema de Macedonia.
Un peligro para la paz en los Balcanes lo constituye también la actitud de Rumania en cuanto a Besarabia[6],
como consecuencia de la ocupación de ésta por la oligarquía rumana y el
establecimiento de una opresión nacional nunca vista sobre la población
besaraba.
La rivalidad entre los países imperialistas (Inglaterra, Francia e
Italia) por la hegemonía en los Balcanes, en el Adriático, el Egeo y el
mar Negro, como también sus aspiraciones de convertir los Balcanes en
una base de acciones agresivas y contrarrevolucionarias contra la URSS
pueden aumentar aún más la amenaza existente de guerra en la Península.
El peligro real e inmediato de guerra lo viene a reafirmar el rearme
evidente e ininterrumpido de los países balcánicos, sobre todo de
Yugoeslavía y Rumania, países que pese a su grave situación económica y
financiera, invierten sumas enormes para fines militares, apoyados en
ello celosamente por Francia e Inglaterra.
Por otra parte, los países balcánicos atraviesan una profunda crisis
interna. Y cuando se manifiesta de modo diferente, en los distintos
países, las causas de dicha crisis son, en el fondo, las mismas. Ellas
tienen sus raíces en la plena subordinación económica de los países
balcánicas al capital extranjero, en la ruina económica de las amplias
masas populares, agudización extrema de las contradicciones de clase y
de su lucha, en el movimiento creciente de los campesinos sin o con
pocas tierras, en una encarnizada lucha nacional, en la dictadura
ilimitada del capital, en el régimen terrorista de las camarillas
capitalistas.
Las clases burguesas y las dinastías en los Balcanes, siendo ellas
mismas rapaces y parasitarias hasta el máximo y cumpliendo el papel de
instrumento en manos de los países imperialistas europeos, aparecen
totalmente impotentes para resolver la crisis cada vez más amplia. Por
el contrario, con su política miope de conquistas, nacionalista, con el
saqueo rapaz al que someten a las masas obreras y campesinas de sus
propios países, con sus métodos terroristas de gobierno y sus enormes
gastos para la policía, el ejército y otros fines improductivos, ellas
agudizan aún más las contradicciones existentes, aumentan la ruina
económica, empeoran las condiciones de vida de las masas, incluso las de
la pequeña burguesía y una gran parte de la intelectualidad, acentuando
aún más la crisis.
La salida a la situación creada en los Balcanes está en la supresión
de las fronteras artificialmente creadas entre los pueblos balcánicos,
en la plena libertad de autodeterminación de las distintas naciones, en
la eliminación de la opresión nacional, en la liquidación de los restos
feudales, en la distribución de las tierras a los campesinos, en la
creación de posibilidades para una existencia libre y desarrollo de las
fuerzas populares, en la unificación de los Balcanes en un conjunto
económico y político unido. En los marcos de la Federación Balcánica,
los pueblos de esta zona podrían unirse en el sentido nacional,
obteniendo la posibilidad de desarrollar libremente sus fuerzas
productivas y con esfuerzos comunes librarse de la opresión imperialista
de las grandes potencias y luchar contra la amenaza que pesa sobre la
paz en los Balcanes.
Pero precisamente contra esa salida se levantan resueltamente las
clases burguesas y las dinastías, porque eso significaría la
desaparición de su dominio sobre las masas populares. Dichas clases y
dinastías prefieren ser agentes y comisionistas de los conquistadores
imperialistas extranjeros, poner a su disposición sus países y pueblos,
transformar a los Balcanes en un desierto, antes que perder su actual
situación dominante.
Pero, es precisamente por eso, que a las masas obreras y campesinas, a
las minorías nacionales oprimidas en los Balcanes, no les queda otro
camino en la conquista de su libertad y garantía de su existencia que el
camino de la lucha revolucionaria contra la burguesía balcánica y el
imperialismo extranjero.
En los Balcanes existen tres factores revolucionarios, cuya
combinación puede conducir a determinar el final victorioso de esa
lucha. Ellos son: el movimiento obrero, el movimiento campesino y el
movimiento nacional-revolucionario. Por su composición social estos
movimientos están entrelazados mutuamente e indisolublemente ligados
entre sí. El proletariado poco desarrollado y que desempeña el papel de
vanguardia, proviene directamente de las masas campesinas laboriosas,
estando estrechamente ligado con ellas. Las masas de los movimientos
revolucionarios nacionales son ante todo campesinas. El problema
nacional y el agrario son en realidad dos aspectos de un mismo problema.
Estos tres movimientos pueden tener objetivos comunes o próximos. Las
condiciones reales de los Balcanes, el enemigo común representado por
las clases burguesas y las dinastías en la Península y por el
imperialismo extranjero, constituyen una condición favorable para
acciones comunes de los tres factores revolucionarios señalados. Los
Partidos comunistas y su Federación Comunista Balcánica tienen como
tarea asegurar sobre esta base real sus luchas conjuntas contra la
burguesía y el imperialismo.
En medio de esta situación, la crisis existente en los Balcanes se
acentuará aún más y conducirá inevitablemente a sublevaciones de masas
por un gobierno obrero y campesino y una Federación Balcánica.
3. LA SITUACIÓN ACTUAL EN LOS BALCANES
Durante al año transcurrido (después de la VII Conferencia Balcánica)
sucedieron ciertos cambios en la situación de los Balcanes, unos de
carácter internacional y otros puramente balcánicos. Dichos cambios
sirvieron de base para que algunos elementos derechistas de los partidos
comunistas balcánicos, sobre todo de Yugoeslavia y Grecia, afirmaran
que la situación en esta zona se estabiliza, que el poder burgués se
consolida, que las perspectivas revolucionarias han desaparecido y que
la táctica revolucionaria adoptada por los partidos comunistas
balcánicos y por la Federación comunista balcánica no responde a las
condiciones reales en la Península ni a las exigencias actuales de la
lucha de clase del proletariado. Esos "revisionistas comunistas"
encabezados por Miloikovich en Yugoeslavia y Kordatos en Grecia
demostraron rápidamente que no se diferencian esencialmente en nada de
los social-demócratas. Al igual que éstos, ellos niegan el carácter
revolucionario del movimiento campesino y la existencia de la lucha
nacional revolucionaria en los Balcanes. Ellos recomiendan a los
partidos comunistas que dejen de interesarse por estos dos problemas
básicos para la vida y la lucha de los pueblos balcánicos: el agrario y
el nacional, que renuncien a la preparación de las masas para una
revolución obrero-campesina en los Balcanes y que se vuelva a la táctica
"marxista" de preguerra, que consistía en la "organización gradual y
pacífica, a la educación del proletariado". Pretendiendo, pese a todo
esto, ser fieles a la Internacional Comunista y, aparentando pugnar sólo
por la aplicación "razonable" de las resoluciones del Komintern en las
condiciones particulares de los Balcanes, niegan prácticamente las bases
mismas de la táctica revolucionaria del Komintern y recomiendan a las
masas obreras y campesinas una actitud de pasividad, tan favorable a las
camarillas burguesas que gobiernan en los Balcanes.
¿En qué consisten, en realidad, los cambios habidos en la situación balcánica y cuál es su verdadera importancia?
La estabilización relativa que reina en Europa Central, no podía
dejar de ejercer, claro está, cierta influencia sobre la situación de
los Balcanes. Dicha influencia se hizo sentir en primer lugar en el
papel mucha más intenso y decisivo de las grandes potencias, sobre todo
de Inglaterra, en los asuntos balcánicos (en comparación con los
primeros años de la postguerra), como también en la acentuación de la
dependencia de los países balcánicos al imperialismo extranjero hasta el
extremo de convertirse cada vez más en verdaderas colonias suyas. Las
contradicciones entre Inglaterra, Francia e Italia en los Balcanes no
han sido, ni pueden ser eliminadas, pero, sin duda, se observa cierta
suavización provisional de dichas contradicciones. Francia, ante la
imposibilidad de financiar por más tiempo a los Estados balcánicos, ya
que ella misma se encuentra bajo la insoportable carga de sus deudas con
EE.UU., absorbida en la lucha contra las dificultades internas de su
propio país, y en sus relaciones con Alemania, se ve obligada a ceder
cada vez más su papel hegemónico en la política balcánica a favor de
Inglaterra. La Inglaterra conservadora, con la que se solidariza Italia,
conquista posiciones hegemónicas en la política de la Europa
capitalista en los Balcanes. Por iniciativa suya y bajo su influencia,
los gobiernos reaccionarios de los países balcánicos reciben un apoyo
muy activo en su lucha contra "el peligro bolchevique", es decir, contra
el movimiento de las masas obreras y campesinas y las nacionalidades
oprimidas, como consecuencia de lo cual en los Balcanes, el terror
blanco ha alcanzado proporciones monstruosas. Inglaterra se preocupa
seriamente también de pacificar a los países balcánicos entre sí y crear
un frente panbalcánico, anti-bolchevique, contra el movimiento
revolucionario de los Balcanes y contra la URSS, al mismo tiempo que
ejercer presión contra la nueva Turquía.
En este periodo, tuvieron lugar los siguientes cambios en el ámbito puramente balcánico:
1. El movimiento nacional revolucionario macedónico sufrió un serio
golpe: el aplastamiento de su organización que existía en territorio
búlgaro. El gobierno de Tzankov, con la ayuda de los agentes de la
burguesía nacionalista búlgara dentro del movimiento macedónico eliminó
poco más o menos a casi todos los líderes revolucionarios
independientes, debilitó seriamente a la organización macedónica y
convirtió las fuerzas que quedaban de ella bajo la dirección del general
Protoguerov, en un simple instrumento suyo, en una banda de asesinos
contra las masas obreras y campesinas de Bulgaria. Con ello la
posibilidad de un levantamiento inmediato en Macedonia contra sus
conquistadores y opresores de hoy fue aplazada para una época más o
menos lejana.
2. El golpe de Estado contrarrevolucionario de Ahmed Zog en Albania,
efectuado con la ayuda de Yugoeslavia y sus fuerzas armadas, extendió el
frente de la reacción balcánica hasta el Adriático, privó al pueblo
macedónico de uno de sus baluartes en la lucha de liberación y una de
las bases del movimiento revolucionario de los Balcanes.
3. La capitulación de la burguesía croata representada por los
líderes del partido campesino republicano croata (después de la
detención de Stepán Radich) ante el régimen gran servio hegemónico de
Pashich y ante la dinastía afectó sensiblemente al frente nacional único
del pueblo croata, en su lucha por la liberación nacional y la
independencia. Con ello, la agudez de la crisis estatal crónica en
Yugoeslavia disminuyó provisionalmente y con ello fueron desatadas hasta
cierto punto las manos de los imperialistas y militaristas de Belgrado,
lo que facilitó su lucha contra el movimiento nacional de Macedonia,
Croacia y Eslovenia, contra el movimiento obrero y campesino de
Yugoeslavia y en general, contra el movimiento revolucionario en los
Balcanes.
4. El nuevo y sangriento ajuste de cuentas de las bandas de Tzankov
con las masas obreras y campesinas, llevada a cabo a raíz del atentado
de la Catedral de Sofia, significa la casi total decapitación del
movimiento obrero y campesino de Bulgaria. La burguesía búlgara cuenta
una superioridad provisional que durará hasta que las masas se repongan
de este serio golpe, hasta que reagrupen sus fuerzas y surjan nuevos
dirigentes de su movimiento. Ya es imposible ligar directamente la lucha
por la liquidación del régimen de Tzankov con el combate por implantar
el poder obrero y campesino en Bulgaria, por medio de un levantamiento
armado (planteamiento justificado en las condiciones y correlación de
las fuerzas de 1924).
Teniendo clara conciencia de los importantes cambios habidos en los
Balcanes, consideramos que en realidad, esto significa, como lo veremos
más adelante, sólo un retraso provisional en el ritmo del
movimiento revolucionario en los Balcanes, aumentan las dificultades,
que han de vencerse, disminuyen las posibilidades de victoria de un
levantamiento armado, aislado en los distintos países
balcánicos, hacen absolutamente necesaria la coordinación de la lucha
revolucionaria de las masas trabajadoras en escala pan-balcánica y
señalan que se impone una preparación más prolongada y sistemática a
diferencia de lo que podía pensarse anteriormente de la lucha por el
poder obrero y campesino en los países balcánicos y por una Federación
Balcánica.
Estos cambios no significan en absoluto estabilización en los
Balcanes, ni consolidación y ensanchamiento de la base social del poder
burgués en los países balcánicos ni, finalmente, la eliminación de las
perspectivas revolucionarias. Incluso la estabilización relativa que se
observa en Europa Central no existe en los Balcanes. La situación
general en los Balcanes continúa siendo incluso hoy extremadamente
inestable y llena de materiales inflamables, explosivos. Los últimos
acontecimientos ocurridos en Bulgaria, el nuevo golpe militar del Estado
del general Pangalos en Grecia, los síntomas de una inminente
revolución contra el poder de los beyes de Ahmed Zog en Albania, la
creciente lucha de masas contra el régimen de Bratianu en Rumania, la
interrupción de las negociaciones entre Grecia y Yugoeslavia ya antes
del golpe y la agudización inevitable de las relaciones entre ambos
Estados, estando en el poder Pangalos en Grecia, la nueva agudización de
las relaciones entre Belgrado y Sofia, todos estos importantes factores
desmienten de la manera más categórica toda afirmación de
estabilización en los Balcanes.
En efecto, la ruina económica heredada de la guerra en los países
balcánicos está lejos de haber sido superada. La crisis económica
existente ya antes de la guerra, continúa. El presupuesto de los países
balcánicos es cerrado con un déficit enorme. Sobre todos los países
balcánicos pesan enormes deudas militares. Y en lo que se refiere en
particular a Bulgaria, sobre ella pesan reparaciones. Su balance
comercial es pasivo. Una gran parte de los capitales de estos países se
invierte no en la producción, sino principalmente en la esfera de la
especulación con artículos de primera necesidad, en el comercio y la
exportación de productos agropecuarios, sobre todo tabaco y cereales.
Los capitales extranjeros en los países balcánicos, cuya afluencia ha
disminuido considerablemente como consecuencia de cierta desorganización
en las finanzas europeas y a la situación política inestable de los
Balcanes, no contribuyen a la elevación de la industria nacional, sino
que utilizan los países balcánicos como colonias. El gasto de enormes
medios para el mantenimiento de un aparato militar y policíaco muy
oneroso, como en general la situación inestable y la anarquía creciente
en la mayor parte de los Balcanes paralizan toda posibilidad de
restablecimiento económico. Palancas importantes de la vida económica de
los países balcánicos (ferrocarriles, medios de transporte, bancos,
etc.) pasan cada vez más bajo una u otra forma a manos o bajo control
del capital extranjero (las minas hulleras "Pernik" en Bulgaria, el
petróleo en Rumania, ciertas líneas ferroviarias en Yugoeslavia, la
producción de tabaco y el comercio de ultramar de Grecia, las fuentes
petrolíferas de Albania, etc.). Los Balcanes se encaminan cada vez más a
convertirse definitivamente en colonias del imperialismo europeo. Como
resultado de ello empeora cada vez más la situación de las masas obreras
y campesinas, de la pequeña burguesía y la intelectualidad, se
pauperiza una parte considerable de la población, crece la desocupación,
disminuyen los salarios reales y la capacidad adquisitiva de las masas
populares hasta alcanzar proporciones inauditas y debido a todo eso se
agrava aún más la propia crisis económica y se acentúa la inestabilidad
en los Balcanes.
La reconciliación entre los Estado balcánicos, preparada bajo la
presión de Inglaterra, de haber sido conseguida, hubiera sido
provisional y precaria. Las profundas contradicciones que existían entre
los países balcánicos siguen persistiendo. Entre Bulgaria y Yugoeslavia
hay problema sobre el dominio de Macedonia y del territorio búlgaro
arrebatado después de la guerra; entre Yugoeslavia y Grecia hay la
cuestión de Salónica; entre Grecia, Bulgaria y Turquía -la de Tracia;
entre Rumania y Bulgaria -la de Dobrudsha; entre Yugoeslavia, Grecia e
Italia -la de Albania; entre Yugoeslavia e Italia -la del litoral
adriático, etc. En todo momento cada una de estas contradicciones puede
agravarse hasta el máximo y puede conducir a una nueva guerra en los
Balcanes. Lo característico es que después de los reiterados intentos de
Inglaterra de conciliar a los países balcánicos entre sí y unirlos en
una alianza anti-bolchevique de los Balcanes, no sólo no lo ha logrado,
sino que por el contrario, las relaciones mutuas entre los Estados son
más agudas que antes. Rumania, que con anterioridad apoyaba totalmente
la Bulgaria de Tzankov y al monarca y declaró oficialmente que Bulgaria
debía ser admitida en la Pequeña Entente[7],
cuando el gobierno de Tzankov planteó el problema de un ejército
regular, ésta, junto con Yugoeslavia y Grecia se opusieron a dicho
deseo. La convención establecida entre Grecia y Bulgaria en defensa de
las minorías nacionales búlgaras en la Macedonia y Tracia griegas fue
rechazada posteriormente por Grecia. Incluso los países "vencedores" de
los Balcanes (Yugoeslavia, Rumania y Grecia) no pueden ser unánimes en
lo que se refiere a los grandes problemas balcánicos. Rumania y
Yugoeslavia están ligadas a la Pequeña Entente sobre la base del
mantenimiento de sus fronteras establecidas después de la guerra, en
vigor de los tratados de paz. Pero hasta ahora Yugoeslavia se niega a
asumir la obligación de combatir junto con Rumania por conservar la
Besarabia arrebatada por Rumania; por su parte Grecia se niega a entrar
en la pequeña Entente, porque desea tener las manos libres frente a
Yugoeslavia y por eso no quiere verse arrastrada a una posible guerra
entre Rumania y la URSS; mientras que Yugoeslavia, aunque mantiene los
tratados de paz, intenta por todos los medios preparar el terreno para
apoderarse de la parte griega de Macedonia, incluida Salónica. No tiene
nada de extraño por lo tanto que ante esta situación las causas y
razones de conflictos bélicos entre los países balcánicos sean tan
actuales como antes, si no más.
Pero el peligro de guerra en los Balcanes existe también en relación
con los planes intervensionistas de Yugoeslavia hacia Bulgaria. Los
imperialistas yugoeslavos no ignoran que las aspiraciones de Bulgaria,
de llegar al Vardar, su dominio sobre la Macedonia Central no puede
considerarse como totalmente seguro, mientras que las probabilidades de
conquistar Salónica, la puerta de Macedonia, son muy problemáticas. Es
por eso que ellos buscan afanosamente el momento oportuno para
intervenir por las armas en Bulgaria, a fin de apoderarse bajo una u
otra forma de las minas de "Pernik" (el Rhur búlgaro) y para la posible
anexión de la región de Petrich (parte búlgara de Macedonia), hacia la
Macedonia Central, que se encuentra en manos de Yugoeslavia. Mas
semejante acto provocaría sin lugar a dudas una intervención por parte
de Rumania y muy posiblemente por Grecia. Y si bien el objetivo de la
intervención yugoeslava sería el dominio sobre Bulgaria o al menos el
establecimiento en Sofia de un gobierno incondicional de Belgrado, el
objetivo de la intervención rumana y de la política de Grecia sería, por
el contrario, impedir estos planes de conquista de los imperialistas
yugoeslavos. Hoy Rumania y Grecia siguen inquietas por el deseo de
Yugoeslavia de ocupar todas las posiciones estratégicas y económicas
importantes, y establecer de hecho su hegemonía en los Balcanes.
Semejante intervención podría crear el problema de la división de
Bulgaria entre los tres países balcánicos vecinos. Pero en tal caso
surgiría un peligro de mayores complicaciones y conflictos militares en
los Balcanes.
Y finalmente, en estos momentos, los Balcanes están amenazados por el
fantasma de la guerra no menos que antes, por el anhelo de la Europa
capitalista de convertirlos en base de la guerra abiertamente preparada
contra la URSS y utilizar los pueblos balcánicos como carne de cañón
para los fines de esta guerra contrarrevolucionaria.
Por otra parte, los complejos problemas nacionales de los Balcanes
sobre Macedonia, Tracia, Dobrudsha, Besarabia, Croacia, Albania, etc.
siguen resolver. Estos se agudizan y complican aún más a raíz de la
política desnacionalizadora y colonialista llevada a cabo en las zonas
conquistadas por los países balcánicos y como consecuencia el aumento
incesante del número de refugiados de dichas regiones a los países
vecinos. Debido a esto en Bulgaria hay más de 500.000 refugiados de
Macedonia, Tracia y Dobrudsha, obligados a abandonar sus hogares; en
Grecia -1.200.000 refugiados de Estambul, zona de Andrinópolis, y el
Asia Menor; en Turquía -300.000 refugiados de la Macedonia griega y
Tracia; en Yugoeslavia -100.000 refugiados de las regiones croatas bajo
el yugo italiano; en la URSS y concretamente en la República Moldavia
-decenas de miles de refugiados de Besarabia, etc. Las camarillas
gobernantes en Yugoeslavia, Rumania y Grecia siguen tratando de resolver
el problema nacional por medio del desplazamiento a Macedonia, Tracia,
Dobrudsha y Besarabia de sus campesinos en lugar de la población
arrojada de allí y de ese modo refuerzan incesantemente la afluencia de
masas de refugiados en los demás países balcánicos. Allí, esas masas de
refugiados infelices y hambrientos constituyen no sólo un peso
insoportable para los presupuestos estatales, sino que empeoran la ya
difícil situación de la población obrera y campesina local y agudizan
los conflictos nacionales entre los respectivos países balcánicos.
En efecto, después del aplastamiento de la organización macedónica la
población subyugada de Macedonia no está hoy en condiciones de recurrir
a un levantamiento armado para terminar con la opresión nacional y
conquistar su independencia y su libertad nacional. Sin embargo, la
organización macedónica, después de la lección recibida se reorganiza
ahora como una organización única nacional-revolucionaria. Ella se
liberó de la influencia de la burguesía nacionalista búlgara. Entre el
movimiento macedónico, que durante tantos años fue utilizado para fines
de conquista de la burguesía búlgara y el gobierno de Bulgaria existe
ahora un abismo profundo e infranqueable. El grupo del general
Protoguerov que desea mantener la política fracasada de Todor Alexandrov
está aislado de las masas macedónicas y se ha convertido en un
instrumento puro y simple del gobierno de Tzankov. No hace mucho, dicho
grupo asesinó al famoso "voivoda" macedónico Pancho Mijailov, que sólo
tres meses antes era uno de los suyos, pero en los últimos tiempos se
había declarado contra su política anti-macedónica y traidora. El
movimiento macedónico, que unifica a la población de las tres partes de
la Macedonia despedazada, está perdiendo ahora su carácter estrechamente
búlgaro y se desarrolla sobre base pan-macedónicas en escala balcánica.
Ahora posee un verdadero programa nacional-revolucionario y ve su
victoria en la lucha conjunta con los demás factores revolucionarios de
los Balcanes: el movimiento obrero y campesino y el movimiento nacional
en Croacia, Tracia, Dobrudsha, Albania, Besarabia, etc., en el frente
pan-balcánico de los trabajadores. A pesar de las enormes dificultades
que ha de vencer la organización nacional macedónica renaciente, en un
futuro no muy lejano, logrará encabezar la lucha de las masas
macedónicas y conducirlas por el camino del combate decisivo contra los
opresores de Macedonia.
Por su parte, el movimiento tracio y dobrogeano, aprovechando la
valiosa experiencia histórica del pueblo macedónico continúan formándose
y desarrollándose como movimientos nacional-revolucionarios. Las
corrientes de izquierda en dichos movimientos se reforzaron
considerablemente y la influencia de los agentes del gobierno de Tzankov
pierden terreno, a ojos vista.
El movimiento besarabo que está sometido a frecuentes sangrías está
muy lejos de haber sido extinguido. Debilitado temporalmente en el
sentido orgánico, se recupera de nuevo. El gran proceso contra sus
dirigentes y activistas, en el cual han sido enjuiciadas más de 500
personas en relación con el último levantamiento en Besarabia sólo
acentúa la adhesión de las masas al movimiento nacional-revolucionario
de Besarabia y su odio al régimen rumano de opresión. Un nuevo estímulo
para el auge y futuro desarrollo del movimiento besarabo es ahora,
naturalmente, la propia existencia de la República Soviética de
Moldavia.
La capitulación de los dirigentes del Partido republicano croata ante
la burguesía imperialista servia y la monarquía fue acogida con
indignación por las amplias masas campesinas y obreras de Croacia. En el
partido de Radich toma cuerpo un ala de izquierda, que defiende el
viejo programa agrario popular y nacional, partidaria de una lucha aún
más resuelta contra el régimen de los señores de Belgrado y por la
independencia nacional de Croacia. Dicha ala izquierda se convierte cada
vez más en el centro de las fuerzas más activas de las masas del
Partido agrario croata. Las negociaciones que duraron dos meses entre
Radich y Pashich y que hasta ahora no han conducido a ningún resultado
positivo demostraron claramente qué profundo es el abismo que separa a
Croacia de los imperialistas y monárquicos de Belgrado y cuán
desesperados son los intentos de llegar a un acuerdo definitivo entre
ellos sobre la base de la Constitución de Vidovdan y hegemonía de la
burguesía servia en Yugoeslavia, consagrada en dicha Constitución. La
lucha del pueblo croata por su libertad e independencia no sólo no fue
liquidada con la capitulación de los dirigentes del partido campesino
republicano croata, sino por el contrario, se desplegará aún más y con
mayor fuerza.
El régimen de Ahmed Zog en Albania -régimen de beyes albaneses y
agentes extranjeros- se ha ganado el odio de todo el pueblo albanés. El
movimiento surgido frente a él, se convierte cada día en un movimiento
nacional y agrario en continuo crecimiento y desembocará en un futuro
próximo en una nueva y aguda lucha en Albania. Además, los imperialistas
de Belgrado, que prestaron un apoyo material y militar, para efectuar
el golpe de Estado de Ahmed Zog y asegurar su victoria, muy pronto se
sintieron decepcionar del régimen albanés, ya que Inglaterra e Italia
aprovechando de la manera más amplia dicho golpe, se apoderaron de las
principales fuentes petrolíferas de Albania y colocaron a Ahmed Zog bajo
su dependencia. Italia intensificó sus actividades en Albania, saqueó
parte de las riquezas petrolíeferas, lo que no le impidió seguir
manteniendo una actitud de hostilidad hacia el gobierno de Ahmed Zog.
Por ello la situación de este último se hace cada vez menos estable y su
caída es sólo una cuestión de tiempo.
Uno de los problemas más agudos en los Balcanes como es el agrario,
sigue sin resolver. Las semi-reformas agrarias impuestas en uno u otro
punto, a raíz de la guerra, bajo la presión de la ola revolucionaria,
han sido limitadas cada vez más y en la práctica ellas no representan
ningún valor para las masas campesinas trabajadoras. A consecuencia de
ello, y unido a la rapaz política económica y financiera del brutal
régimen reaccionario de los gobiernos balcánicos, las masas campesinas
que salieron de la guerra con una conciencia más elevada, se sacuden
cada vez más la influencia de la burguesía y se unen sin cesar en la
lucha contra la dominación de ésta. Aleccionadas en la sangrienta
experiencia sufrida por los campesinos búlgaros, después del golpe de
Estado del 9 de junio de 1923, con el que no sólo perdieron el poder,
sino que fueron cruelmente aplastados precisamente por no haber
establecido una sólida alianza con el proletariado búlgaro. En las masas
campesinas de los demás países balcánicos penetra cada vez más la idea
de que sólo puede contar un fiel aliado en su lucha contra la burguesía y
éste es precisamente el proletariado revolucionario. Junto con la
revolucionalización de la Unión Agraria Búlgara se lleva a cabo también
un proceso de acentuación revolucionaria del Partido Agrario Croata de
Radich, de la Unión Agraria de la vieja Servia y del Partido Agrario del
doctor Lupu en Rumania. El movimiento agrario en Grecia que se
manifestó particularmente con la ocupación parcial de las tierras de los
latifundistas, de los monasterios y de la corona (Epiro y Tesalia)
indicó asimismo a los campesinos griegos la necesidad de una lucha
organizada contra los latifundistas, la burguesía y su régimen. Y los
campesinos griegos han dado ya los primeros pasos para la creación de su
propia organización agraria, independiente de los partidos burgueses y
capaz de luchar contra ellos, manteniendo al mismo tiempo contacto con
el movimiento del proletariado griego.
Todos estos hechos indican que el movimiento agrario en los Balcanes
se desarrollará y elevará cada vez más como un movimiento de los
campesinos trabajadores por la tierra y aperos de labranza, por créditos
accesibles, por artículos industriales baratos, por liberarse del peso
de los impuestos y del rapaz capital usurero, bancario y especulativo,
de las arbitrariedades policíacas y tiranía política de las camarillas
burguesas, latifundistas y militares. Y como tal, ese movimiento agrario
tendrá un carácter revolucionario, estará objetivamente orientado
contra el dominio de la burguesía y será uno de los pilares básicos del
bloque obrero y campesino en cada uno de los países balcánicos.
El feroz terror blanco desatado en los Balcanes asestó graves golpes a
las filas del movimiento comunista y obrero en los países balcánicos y
sobre todo en Bulgaria. Con la sola excepción de Grecia, los Partidos
comunistas de los Balcanes han sido colocados fuera de la ley y son
perseguidos como organizaciones criminales. Una gran parte de los
dirigentes y activistas de los partidos comunistas y de los sindicatos
de Yugoeslavia, Rumania, Grecia y Bulgaria se encuentran encarcelados o
en el extranjero, además en Bulgaria las tres cuartas partes de los
dirigentes y activistas fueron asesinados. En cuanto al aspecto
orgánico, el movimiento comunista y obrero en los Balcanes está
fuertemente quebrantado y la lucha organizada de las masas obreras se
desarrolla en condiciones de extrema dificultad. Sin embargo, el
movimiento está lejos de haber sido aniquilado. Ni siquiera paralizado.
Estas condiciones excepcionales tan sólo representaron nuevas y grandes
dificultades, imponiendo la reagrupación de las fuerzas proletarias, la
adaptación de su organización y lucha a estas condiciones especiales
junto con la adopción de nuevas formas orgánicas y métodos de combate.
La feroz ofensiva del capital y su terrible tiranía política hacen
que aumente sin cesar el descontento del proletariado y se agudice cada
vez más la lucha entre el trabajo y el capital. El intento de la
burguesía de hacer recaer el enorme peso de la guerra, la ruina y crisis
económica sobre las masas obreras y campesinas, el aumento hasta
límites nunca vistos de la explotación del trabajo obrero, la supresión
de la jornada de ocho horas de trabajo, formalmente reconocida y de los
modestos inicios de legislación obrera al igual que el atentado sobre el
derecho de asociación y huelga reforzará inevitablemente en el futuro
la lucha del proletariado contra el capital y el régimen burgués. La
idea de contar con un movimiento sindical obrero unido aparecerá cada
vez con más fuerza en el seno de las masas obreras y la realización en
la práctica de esta unidad es cuestión de un futuro muy próximo. La
ausencia de partidos social-demócratas de masas, a diferencia de
Alemania y de otros países de Europa Occidental, el total descrédito
ante los ojos de las masas obreras de los insignificantes partidos
social-demócratas de los Balcanes dan al proletariado de los países
balcánicos, a pesar de sus efectivos relativamente débiles las
posibilidades objetivas para vencer, bajo la dirección de los partidos
comunistas las dificultades del terror blanco y las condiciones de la
clandestinidad, en las que ha sido colocado su movimiento, organizar y
movilizar sus fuerzas y encabezar como verdadero dirigente la lucha
común de los movimiento obrero, campesino y nacional-revolucionario.
El terror blanco desatado en los países balcánicos no significa en
modo alguno que la burguesía haya consolidado sus posiciones o ampliado
la base social de su poder. La reacción política jamás es un signo de
fuerza, como la historia lo ha demostrado en repetidas ocasiones. El
régimen zarista de Rusia desató el terror más feroz en vísperas de su
propia derrota. En las condiciones que existen en los Balcanes el terror
blanco es ante todo una demostración del pánico, que embarga a las
camarillas gobernantes frente al movimiento popular en crecimiento y
antes de que pasen a la oposición círculos cada vez más amplios de la
pequeña burguesía y de la intelectualidad e incluso de la oficialidad.
Con su terror contra las masas y con su política reaccionaria y rapaz,
la burguesía se coloca frente a ella, incluso a esas capas intermedias,
que en otros tiempos estaban bajo su dominio político. Su poder se halla
cada vez más aislado y su base social más restringida. Lo que para los
elementos derechistas de los partidos comunistas parece aparentemente en
la vida política como una derrota catastrófica del comunismo y un
reforzamiento de la burguesía, en realidad, no es otra cosa que una
nueva reagrupación de las fuerzas sociales, totalmente desfavorables
para la propia burguesía, el socavamiento de las bases del poder burgués
y una mayor vigorización de los factores revolucionarios de los
Balcanes.
La vuelta a la táctica de preguerra de la socialdemocracia,
recomendada por el yugoeslavo Miloikovich y el griego Kordatos en la
actual situación de los Balcanes sería tan sólo una traición pura y
simple a los intereses de las masas proletarias y campesinas y a las
minorías nacionales oprimidas de la Península. Para los partidos
comunistas eso significaría una deserción en la lucha contra la propia
burguesía y el imperialismo extranjero, una traición a la acción de las
masas, el alejamiento de ellas, un suicidio político.
4. LAS TAREAS DE LA FEDERACIÓN COMUNISTA BALCÁNICA
La Federación Comunista Balcánica es la agrupación de los partidos
comunistas de Bulgaria, Yugoeslavia, Rumania y Grecia. Ella no existe
como organización separada, sino que actúa en los marcos de la
Internacional Comunista y bajo su dirección. Su misión consiste ente
todo en lo siguiente: 1) coordinar los esfuerzos de los diferentes
partidos comunistas balcánicos en la realización de sus tareas
balcánicas comunes; 2) divulgar entre las masas la idea de una
agrupación de los pueblos balcánicos en una Federación Balcánica; 3)
ayudar y orientar la lucha contra la política nacionalista y chovinista
de los gobiernos burgueses y dinastías que dividen y enfrentan los
pueblos balcánicos unos a otros, contra los planes de conquistas de del
imperialismo extranjero en los Balcanes y por otro lado abrir el camino
para la creación de la Federación balcánica.
La necesidad de mantener incensantemente una acción coordinada en la
lucha de los partidos comunistas de los países balcánicos, del
movimiento nacional-revolucionario, evitar el peligro de guerra en los
Balcanes y contra la opresión por parte del imperialismo de las grandes
potencias, y preparar las condiciones para unir a los pueblos balcánicos
en una Federación Balcánica fueron las razones que impusieron la
creación de la Federación Comunista Balcánica.
Fundada en 1910 por los partidos socialdemócratas revolucionarios de
Bulgaria, Yugoeslavia, Rumania y Grecia, la Federación Comunista
Balcánica (anteriormente Federación Socialdemócrata Balcánica) durante
un periodo bastante prolongado se dedicó a divulgar la necesidad de
mantener la solidaridad entre las masas trabajadoras de los países
balcánicos. Gracias a esa labor de la Federación, la socialdemocracia
revolucionaria de los países balcánicos pudo declararse unánimemente
contra la Guerra Balcánica (1912-1913) y también contra la Europea
(1914-1918), a diferencia de la mayoría de los demás partidos de la
Internacional Socialista de la pre-guerra, quienes la traicionaron y se
vendieron a los imperialistas.
Pero la FCB apenas comenzó a realizar sus tareas específicas en los
dos últimos años después de la fundación y consolidación de la
Internacional Comunista y además cuando ella tuvo una mejor
organización, que la ligaba mucho más a los partidos comunistas de los
Balcanes y le brindaba la posibilidad de llevar a cabo un trabajo
práctico conjunto. En este sentido la FCB propiamente dicho, se
encuentra en los umbrales de su desarrollo y tiene aún muchas tareas
delante de sí, para alcanzar la altura a que está llamada y justificar
plenamente su importante misión. Pero su enorme importancia para el
movimiento comunista, obrero, campesino y nacional-revolucionario en los
Balcanes, en este periodo de dos años de trabajo arduo y sistemático
quedó meridianamente clara no sólo para los partidos comunistas y las
masas obreras y campesinas de la Península, sino incluso para nuestros
enemigos. La feroz campaña desencadenada últimamente por los gobiernos
balcánicos y los Estados imperialistas contra las acciones de la FCB y
la petición presentada al gobierno austriaco para que prohíba la
estancia de su Comité Ejecutivo en Viena habla claramente de ello. Tanto
los gobiernos balcánicos, como los Estados imperialistas siguen con
inquietud el movimiento revolucionario en ascenso de los Balcanes y
sobre todo los pasos para agrupar las masas obreras y campesinas y las
minorías nacionales oprimidas en un frente balcánico único contra la
burguesía y el imperialismo, por cuya creación se afana precisamente la
FCB.
Mas sin los partidos comunistas balcánicos la FCB no sería nada. Su
fuerza e importancia dependen en primer lugar de la fuerza e importancia
de los diferentes partidos comunistas de los Balcanes. Por eso, la
tarea primordial de la FCB es en estos momentos ayudar en todos los
aspectos al fortalecimiento y desarrollo de los partidos comunistas de
los países balcánicos y al reforzamiento de sus vínculos con las masas
trabajadoras. Esto aparece mucho más necesario dado que los partidos
comunistas de Bulgaria, Yugoeslavia y Rumania están fuera de la ley y
sometidos a persecuciones incesantes y porque además se prepara otro
tanto contra el Partido Comunista de Grecia. Para luchar bajo este
régimen excepcional y vencerlo es necesario, ante todo, por una parte
una firme ideología comunista y por otra -una participación activa,
resuelta y a tiempo de los partidos comunistas en la lucha que se
despliega en los Balcanes. Esto no puede ser alcanzado sin remontar
definitivamente la crisis existente en los partidos comunistas
yugoeslavo y griego, lo que es consecuencia de las desviaciones
derechistas en su seno, al igual que de las tendencias liquidadoras que
se observan en el Partido Comunista Rumano y que pueden surgir
nuevamente después de los últimos acontecimientos en el Partido
Comunista Búlgaro. Los errores cometidos por el PCB en relación con la
Unión Agraria y al movimiento macedónico (su subestimación) y sobre todo
los errores cometidos durante el golpe de Estado burgués (adopción de
una posición pasiva); los errores y las vacilaciones del Partido
Comunista Yugoeslavo en orden al Partido Campesino Croata y a la Unión
Agraria de la vieja servia sobre el problema nacional y la subestimación
del movimiento sindical; los errores del Partido Comunista Rumano
referente al movimiento agrario y sobre todo hacia el Partido Tzaranista
sobre el problema nacional y se débil actividad política; el demasiado
titubeo del Partido Comunista griego sobre el problema nacional y su
actitud desdeñosa en el pasado hacia las masas campesinas, etc., etc.
-todo eso debe ser definitivamente liquidado, por la corrección
definitiva de la línea política y la táctica de los partidos comunistas
balcánicos y sobre su bolchevización ideológica real. En este
sentido la teoría socialdemócrata de Miloikovich (Yugoeslavia) y de
Kordatos (Grecia) debe ser combatida y no permitir en absoluto su
penetración en los medios del Partido y de las masas. Al mismo tiempo,
hay que parar en seco las tendencias ultraizquierdistas, que surgen de
vez en cuando en los partidos comunistas balcánicos.
En segundo lugar, es tarea también de la FCB ayudar a los partidos comunistas a su bolchevización orgánica y política.
Todos los partidos comunistas de los Balcanes tienen un mismo origen:
los viejos partidos socialdemócratas. En su organización y métodos han
conservado -en mayor o menor grado- determinados restos de su pasado
socialdemócrata. Su organización sobre la base de células en las
fábricas aún no ha concluido. En países como los balcánicos, donde el
proletariado es poco numeroso en comparación con las enormes masas
campesinas, esa reorganización adquiere una importancia excepcional,
porque es precisamente por esa vía que un proletariado poco numeroso
puede organizarse de la manera más fácil y más segura, en el sentido
político y alcanzar una preparación comunista, para convertirse en
verdadera vanguardia y guía del movimiento general de las masas
trabajadoras. Además, los partidos comunistas de los Balcanes, al
esforzarse ante todo por echar raíces en el seno del proletariado,
lograrán unificar bajo su bandera a las amplias capas de las demás masas
trabajadoras, unificar en un frente único del trabajo también a las
masas campesinas y a las nacionalidades oprimidas, si ellos toman la
parte más activa en los acontecimientos que se producen en sus países,
si están en todo momento al frente de la lucha de las masas en defensa
de sus intereses y reivindicaciones inmediatas, sin pasar por alto esos
intereses y reivindicaciones, sino que fundiéndolas con la lucha común
contra la burguesía y por un poder obrero-campesino. Esa intensa lucha
política dicta, por otra parte, a los partidos comunistas que sigan con
atención el desarrollo de todos los acontecimientos, la necesidad de
estudiar seriamente la verdadera situación, a que conozcan bien la
estructura económica y social de sus países, la correlación y fuerzas de
las clases en lucha y otros factores, a que aprendan a maniobrar
hábilmente a favor de las masas trabajadoras, impulsando a todas las
fuerzas de la oposición a luchar contra los regímenes reaccionarios
existentes en un momento determinado y contra nuevos peligros que se
ciernen sobre las masas trabajadoras.
La tarea de la FCB consiste más adelante en ayudar al acercamiento
más estrecho de los partidos comunistas con las masas de los diferentes
países balcánicos, reaccionar oportunamente sobre cualquier
acontecimiento balcánico, mostrar en la práctica su solidaridad con los
obreros y campesinos de los países balcánicos vecinos, sentirse cada vez
más como un organismo único contra la burguesía balcánica,
contra los opresores y conquistadores extranjeros de los Balcanes. El
despliegue de campañas balcánicas en relación con los grandes sucesos
políticos -contra el peligro de guerra, contra la reacción política,
contra la terribles persecuciones en los diferentes países balcánicos,
en el campo de los movimientos obrero, campesino y nacional
revolucionario, etc.- todo eso era uno de los medios para realizar dicha
tarea. Y cuando los gobiernos balcánicos hacen todo lo que depende de
ellos para sembrar el odio chovinista entre sus pueblos, para alejarlos y
lanzarlos unos contra otros, cuando los conquistadores extranjeros
tratan de dividir a los países balcánicos para dominarlos más
fácilmente, la FCB y los diferentes partidos comunistas son las
organizaciones llamadas a oponerse de la manera más resuelta contra
dicha política de división y chovinismo y de unificar en sentido
ideológico, político y orgánico a las masas trabajadoras de los países
balcánicos en el proceso de su lucha común, contra la propia burguesía y
el imperialismo extranjero y por su liberación definitiva del yugo del
capitalismo.
Pero la tarea principal de la FCB sigue siendo la creación del frente único balcánico del trabajo
(la coordinación de los movimientos obrero, campesino y
nacional-revolucionario en los Balcanes), en defensa de sus intereses y
derechos, para vencer el terror blanco y la dictadura militar, para
extirpar la opresión nacional e imperialista, para evitar el peligro de
una guerra contrarrevolucionaria en los Balcanes y la utilización de los
países y pueblos balcánicos en defensa de los fines
contrarrevolucionarios de los países imperialistas, para el
establecimiento del poder obrero y campesino en los países balcánicos y
para crear, finalmente, una Federación balcánica libre, de repúblicas
obrero-campesinas.
Frente a los intentos de Inglaterra y de otros países imperialistas
de crear un bloque balcánico anti-bolchevique, la FCB trata de crear un
frente balcánico de obreros, campesinos y de las minorías nacionales
oprimidas, contra la Pequeña Entente, ese instrumento de la Gran Entente
imperialista, como también contra los proyectos de creación de una
federación danubiana burguesa-monárquica, destinada a ser un instrumento
más del imperialismo y un nuevo baluarte de la contrarrevolución
europea en los Balcanes.
Esta labor y lucha de la FCB cuenta con el apoyo de las masas
trabajadoras de los Balcanes, cuenta también con el apoyo activo de los
partidos comunistas de Europa, sobre todo de los partidos comunistas de
Inglaterra, Francia e Italia -los países imperialistas más interesados
en los asuntos balcánicos. Siguiendo atentamente la política
imperialista de sus gobierno en los países balcánicos, desenmascarando y
criticando severamente sus pretensiones contrarrevolucionarias en los
Balcanes, luchando contra la intervención imperialista en los asuntos
balcánicos, con esta actitud nuestros partidos hermanos de Inglaterra,
Francia e Italia y el proletariado revolucionario de dichos países
prestarán una valiosa ayuda a la FCB en la realización de sus tareas,
defenderán a los obreros y campesinos balcánicos, que están bajo el
régimen de un terror feroz y del saqueo imperialista, y ayudarán a
acelerar y garantizar la victoria de la revolución obrer-campesina en
los Balcanes.
NOTAS
[1] En virtud del Tratado de paz de San Stefano,
concluido el 3 de marzo de 1878 entre Rusia y Turquía, después de la
derrota de esta última en la Guerra ruso-turca de liberación
(1877-1878), fue creada la Bulgaria de San Stefano. Turquía reconoció la
independencia de Servia, Montenegro (con las ampliaciones de sus
territorios) y de Rumania; Bulgaria (con Rumelia Oriental, Macedonia y
una parte de la Tracia hasta la costa del Mar Egeo) se proclamaba
principado autónomo, bajo la soberanía nominal de Turquía. Pero contra
la creación de una Bulgaria independiente y fuerte se declararon
Inglaterra, Austria-Hungría y Alemania. Por su iniciativa, se convocó el
Congreso en Berlín (1878), que decidió la división del territorio de
Bulgaria en tres partes: la Bulgaria Septentrional fue proclamada
principado vasallo de Turquía; la Bulgaria Meridional fue transformada
en una provincia autónoma, incorporada al territorio del Imperio Otomano
y denominada Rumelia Oriental; Macedonia y Tracia permanecieron bajo la
dominación de Turquía.
[2] Bajo la influencia
de la Revolución de Octubre, en Albania se desplegó un amplio
movimiento contra la aspiración de los imperialistas de dividir el país.
El movimiento de liberación nacional, no consolidado todavía, estuvo
dirigido por Ahmed Zog quien encabezaba la camarilla musulmana feudal.
Con su política provocó el descontento general que, a principios de
1924, adquirió la forma de un levantamiento armado. Se formó un gobierno
provisional, presidido por Fan Noli que presentó un programa de
reformas sociales y reforzamiento de la soberanía de Albania, pero su
indecisión en llevar acabo las transformaciones progresistas lo aisló de
las masas populares, posibilitando con ello el regreso, a finales de
1924, del régimen anterior, encabezado por Ahmed Zog.
[3] En el verano de 1925, con la ayuda de los
imperialistas anglofranceses, la gran burguesía griega organizó un golpe
de Estado para aplastar las fuerzas crecientes de la democracia griega
y, sobre todo, del Partido Comunista. El general Pangalos llegó a ser
presidente del Consejo de Ministros y se encaminó hacia el
establecimiento de una dictadura fascista: declaró al Partido Comunista
fuera de la ley, detuvo a sus adversarios burgueses, aplazó las
elecciones parlamentarias y concentró en sus manos toda la política del
Estado.
[4] Se hace referencia a Turquía, después de su lucha
de liberación nacional y posteriormente a la guerra contra Grecia, bajo
la dirección de Kemal Ataturk.
[5] Se alude a
la guerra greco-turca de 1920-1922, que estalló cuando en Turquía se
desarrollaba el movimiento de la liberación nacional. Inglaterra, muy
interesada en conservar su dominación en el Mediterráneo y en los
Estrechos, impulsó a Grecia a declarar la guerra a Turquía. Pese a la
ayuda moral y material de Inglaterra, las tropas griegas sufrieron una
derrota aplastante y fueron expulsadas de Asia Menor.
[6] En enero de 1918, Rumania, actuando bajo la
dirección de los imperialistas anglo-franco-norteamericanos, ocupó a
Besarabia, en la que se había establecido ya el poder soviético. La
ocupación, que duró veinte años, fue acompañada de expediciones
punitivas y de fusilamientos de obreros y campesinos. El 28 de junio de
1940, Besarabia fue incorporada, mediante un tratado, como república
autónoma, a la Unión Soviética.
[7] La Pequeña Entente fue un bloque de
Estados, compuesto por Checoeslovaquia, Yugoeslavia y Rumania, creado
bajo la dirección del imperialismo francés en 1926. Fue disuelto en
1938, después de los acuerdos de Munich, que llevaron a la ocupación de
Checoeslovaquia por los hitleristas.
Escrito: 1925
Primera Edición: "Internacional Comunista" (versión rusa), núm. 7, 1925.
Digitalización: Aritz
Fuente: J. Dimitrov, Obras Completas, editorial del PCB, 1953.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, año 2001