viernes, 20 de marzo de 2026

"DAUGAVA", POEMA SINFÓNICO SOBRE TEMAS FOLCLÓRICOS DE LA REPÚBLICA SOVIÉTICA DE LETONIA, DE EVGENY SVETLANOV

"Daugava" de Svetlanov fue compuesta en 1952, tras finalizar sus estudios en el Instituto Gnessin y trasladarse al Conservatorio de Moscú. La obra se inspira en el río homónimo, que nace en los montes Valdái de Rusia y fluye a través de Bielorrusia y Letonia hasta el Golfo de Riga, en el Mar Báltico. Svetlanov también está basado en temas folclóricos letones como material para la pieza. 

La obra está estructurada en forma sonata. Comienza con una introducción lenta con trémolos de contrabajos, sobre la cual los metales introducen un tema solemne. El clarinete lo presenta con plenitud y de forma lírica, antes de que un crescendo nos lleve al allegro principal. Un tema principal vigoroso y rítmico es presentado por las cuerdas, contrastado por un segundo tema profundamente lírico presentado por el clarinete, casi como una balada sin palabras. Se alcanza un clímax expresivo al pasar a las cuerdas, seguido de otro al ser retomado por los metales. Se produce un desarrollo dinámico, escrito de forma alegre y brillante. Se alcanza un clímax impresionante, seguido de un rápido diminuendo. La sección de recapitulación se invierte (el segundo tema precede al principal); este último se recapitula con calidez, seguido del animado tema principal. La música culmina en un clímax triunfal con el que concluye la obra. 

Svetlanov nació en Moscú y estudió dirección con Aleksandr Gauk en el Conservatorio de Moscú. Desde 1955 dirigió en el Teatro Bolshoi, donde fue nombrado director principal en 1962. Desde 1965, fue director principal de la Orquesta Sinfónica Estatal de la URSS (actualmente Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia).  

jueves, 19 de marzo de 2026

100 AÑOS DEL TEXTO "ANÁLISIS DE LAS CLASES DE LA SOCIEDAD CHINA", DE MAO TSE-TUNG

 

ANÁLISIS DE LAS CLASES DE LA SOCIEDAD CHINA

Marzo de 1926


 Artículo escrito por el camarada Mao Tse-tung para combatir dos tendencias existentes entonces en el Partido. La primera, representada por Chen Tu-siu, sólo se interesaba en la cooperación con el Kuomintang y olvidaba al campesinado; era oportunismo de derecha. La segunda, representada por Chang Kuo-tao, sólo prestaba atención al movimiento obrero e igualmente olvidaba al campesinado; era oportunismo de "izquierda". Ambas corrientes oportunistas sentían que las fuerzas de la revolución eran insuficientes, pero ninguna sabía dónde buscar refuerzos, dónde ganar aliados en gran número. El camarada Mao Tse-tung señaló que el campesinado era el aliado más leal y numeroso del proletariado chino, y resolvió así el problema de quién en el principal aliado en la revolución china. Además, señaló que la burguesía nacional era una clase vacilante y previó que, con el ascenso de la revolución, se produciría un división en ella y que su ala derecha se pasaría al lado del imperialismo. Esto fue confirmado por los acontecimientos de 1927.

    ¿Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución. Si todas las anteriores luchas revolucionarias de China sólo obtuvieron exiguos resultados, fue esencialmente porque los revolucionarios no supieron unirse con los auténticos amigos para atacar a los verdaderos enemigos. Un partido revolucionario es el guía de las masas, y no hay revolución que no fracase cuando ese partido las conduce por un camino erróneo. A fin de conquistar con seguridad la victoria en la revolución y no conducir a las masas por un camino erróneo, tenemos que cuidar por unirnos con nuestros auténticos amigos para. atacar a nuestros verdaderos enemigos. Y para distinguir a los auténticos amigos de los verdaderos enemigos, tenemos que hacer un análisis general de la condición económica de las diversas clases de la sociedad china y de sus respectivas actitudes hacia la revolución.

        ¿Cuál es la situación de cada una de las clases de la sociedad china? 

        La clase terrateniente y la burguesía compradora[1]. En China, país semicolonial y económicamente atrasado, la clase terrateniente y la burguesía compradora son verdaderos apéndices de la burguesía internacional, y su existencia y desarrollo dependen del imperialismo. Estas clases representan las relaciones de producción más atrasadas y reaccionarias de China e impiden el desarrollo de las fuerzas productivas del país. Su existencia es absolutamente incompatible con los objetivos de la revolución china. En particular, la clase de los grandes terratenientes y la gran burguesía compradora se coloca siempre del lado del imperialismo y constituyen un grupo extremadamente contrarrevolucionario. Sus representantes políticos son los estatistas[2] y el ala derecha del Kuomintang. 

        La burguesía media. Esta clase representa las relaciones de producción capitalistas en la ciudad y el campo de China. La burguesía media, por la que entendemos principalmente a la burguesía nacional[3] tiene una actitud contradictoria hacia la revolución china: siente la necesidad de la revolución y favorece el movimiento revolucionario contra el imperialismo y los caudillos militares cuando padece los golpes del capital extranjero y la opresión de los caudillos militares pero desconfía de la revolución cuando siente que, con la valiente impetuosa participación del proletariado del país y el activo apoyo del proletariado internacional, la revolución amenaza su esperanza de alcanzar la condición de gran burguesía. En lo político aspira establecer un Estado dominado por una sola clase: la burguesía nacional. Uno que dice ser "verdadero discípulo" de Tai Chi-tao[4] declaró en el Chen Pao [5] de Pekín: "Levantad el brazo izquierdo para aplastar a los imperialistas y el derecho para aplastar a los comunistas." Estas palabras expresan el dilema y el temor de la burguesía nacional. Esta clase se opone a que el Principio de la Vida del Pueblo del Kuomintang sea interpretado según la teoría de la lucha de clases, a que el Kuomintang se alíe con Rusia y admita en su seno comunistas[6] y elementos de izquierda. Pero su intento de establecer un Estado dominado por la burguesía nacional es absolutamente irrealizable, debido a que la actual situación mundial se caracteriza por el hecho de que las dos grandes fuerzas, la revolución y la contrarrevolución, se enfrentan en la lucha final. Cada una de ellas ha levantado una gran bandera: una es la bandera roja de la revolución, que enarbola la III Internacional, llamando a unirse en torno suyo a todas las clases oprimidas del mundo; la otra es la bandera blanca de la contrarrevolución, que enarbola la Sociedad de las Naciones, llamando a unirse en torno suyo a todos los contrarrevolucionarios de la tierra. Inevitablemente, se producirá pronto una división dentro de las clases intermedias: algunos sectores se inclinarán hacia la izquierda para unirse a la revolución, y otros, hacia la derecha para sumarse a la contrarrevolución. Para estas clases no hay posibilidad alguna de permanecer "independientes". Por eso, la idea concebida por la burguesía media china de una revolución "independiente" en la que esta clase desempeñaría el papel principal, no es más que una ilusión. 

        La pequeña burguesía. A ella pertenecen los campesinos propietarios[7], los artesanos propietarios de talleres, las capas inferiores de la intelectualidad - estudiantes, maestros de enseñanza primaria y secundaria, funcionarios subalternos, oficinistas, tinterillos - y los pequeños comerciantes. Tanto por su número como por su naturaleza de clase, la pequeña burguesía merece seria atención. Los campesinos propietarios y los artesanos propietarios de talleres se dedican a la producción en pequeña escala. Aunque las diferentes capas de la pequeña burguesía tienen todas la condición económica propia de esta clase, se dividen en tres sectores. El primero comprende a los que disponen de algún excedente en dinero o en grano, es decir, aquellos que por su trabajo manual o intelectual reciben cada año ingresos superiores a sus gastos de manutención. Movidas por el vehemente deseo de enriquecerse, esas personas rinden devoto culto al Mariscal Chao[8]; si bien no se hacen ilusiones de amasar grandes fortunas, anhelan invariablemente trepar a la posición de la burguesía media. Cuando ven el respetuoso trato que reciben los pequeños ricachos, la boca se les hace agua. Son gente de poco carácter, temen a las autoridades y sienten también cierto temor a la revolución. Por su condición económica tan cercana a la de la burguesía media, dan mucho crédito a la propaganda de ésta y desconfían de la revolución. Este sector es una minoría dentro de la pequeña burguesía y constituye su ala derecha. El segundo sector está compuesto de los que en lo fundamental se mantienen con sus propios medios económicos. Son muy diferentes de los integrantes del primer sector. También desean enriquecerse, pero el Mariscal Chao no se lo permite jamás. Además, en los últimos años, víctimas de la opresión y explotación del imperialismo, de los caudillos militares, de los terratenientes feudales y de la gran burguesía compradora, han llegado a sentir que el mundo ya no es lo que era. Se dan cuenta de que, trabajando como antes, no pueden asegurar su subsistencia. Para ganarse la vida, tienen que prolongar su jornada de trabajo, levantándose más temprano y acostándose más tarde, y redoblar su cuidado en el trabajo. Se vuelven entonces un tanto insultantes y califican a los extranjeros de "demonios extranjeros", a los caudillos militares de "generales bandidos", y a los déspotas locales y shenshi malvados[9] de "ricos desalmados". En cuanto al movimiento contra los imperialistas y los caudillos militares, sólo dudan de su éxito (porque los extranjeros y los caudillos militares les parecen muy poderosos), e indecisos de participar en él, prefieren mantenerse neutrales, pero de ninguna manera se oponen a la revolución. Este sector es muy numeroso y representa aproximadamente la mitad de la pequeña burguesía. El tercer sector comprende a aquellos cuyo nivel de vida va en descenso. Muchos de ellos, pertenecientes a familias que fueron acomodadas, están pasando gradualmente de una situación en que a duras penas logran mantenerse a una vida más y más precaria. Al hacer el balance de fin de año, exclaman aterrados: "¡Cómo! ¡Un nuevo déficit!" Ya que han vivido días mejores y que su situación se agrava de año en año, sus deudas crecen y su existencia se hace cada vez más miserable, "el solo pensar en su porvenir les da escalofríos". Esas gentes sufren intensa pena a causa del fuerte contraste que existe entre su vida pasada y la presente. Ocupan un lugar bastante importante en el movimiento revolucionario, pues constituyen una masa numerosa y representan el ala izquierda de la pequeña burguesía. En tiempos normales, estos tres sectores de la pequeña burguesía difieren en su actitud hacia la revolución. Pero en tiempos de guerra, es decir, cuando la revolución está en ascenso y se ve la aurora de la victoria, se unen a la revolución no sólo el ala izquierda sino también el sector intermedio de la pequeña burguesía, y hasta elementos de su ala derecha se ven obligados a seguir la corriente de la revolución, arrastrados por la gran marea revolucionaria del proletariado y del ala izquierda de la pequeña burguesía. Por la experiencia del Movimiento del 30 de Mayo de 1925[10] y del movimiento campesino en diversos lugares, podemos ver que esta afirmación es correcta. 

        El semiproletariado. Lo que llamamos semiproletariado comprende cinco categorías: 1) la aplastante mayoría de los campesinos semipropietarios[11], 2) los campesinos pobres, 3) los pequeños artesanos, 4) los dependientes de comercio[12] y 5) los vendedores ambulantes. La aplastante mayoría de los campesinos semipropietarios y los campesinos pobres constituyen una inmensa parte de las masas rurales. El problema campesino es esencialmente su problema. Los campesinos semipropietarios, campesinos pobres y pequeños artesanos se dedican a la producción en una escala aún más pequeña que los campesinos propietarios y artesanos propietarios de talleres. Aunque tanto la aplastante mayoría de los campesinos semipropietarios como los campesinos pobres pertenecen al semiproletariado, todavía se les puede clasificar, según su condición económica, en tres capas: superior, media e inferior. Los campesinos semipropietarios viven peor que los campesinos propietarios, porque cada año les falta aproximadamente la mitad del sustento necesario, y tienen que compensar este déficit tomando en arriendo tierras ajenas, vendiendo parte de su fuerza de trabajo o haciendo pequeños negocios. Entre la primavera y el verano, cuando la cosecha pasada se ha agotado y los cultivos están aún en cierne, piden dinero prestado a intereses usurarios y compran grano a altos precios. Naturalmente, llevan una existencia más difícil que los campesinos propietarios, quienes no necesitan recurrir a la ayuda de nadie. Pero viven mejor que los campesinos pobres, porque éstos no poseen tierra y sólo obtienen por su trabajo del año la mitad de la cosecha, o aún menos; en cambio, los campesinos semipropietarios pueden quedarse con toda la cosecha de su propia tierra, aunque también obtienen sólo la mitad, o aún menos, del producto de la tierra que toman en arriendo. Los campesinos semipropietarios son, por lo tanto, más revolucionarios que los campesinos propietarios, pero menos que los campesinos pobres. Estos últimos son arrendatarios explotados por los terratenientes. Pueden dividirse, a su vez, en dos capas según su condición económica. Una comprende a los que disponen de herramientas de labranza relativamente suficientes y de ciertos fondos. Estos campesinos pueden retener la mitad del producto de su trabajo del año. Para cubrir su déficit, hacen cultivos marginales, cogen peces y camarones, crían aves y cerdos o venden parte de su fuerza de trabajo, y logran así a duras penas ganarse la vida. En medio de dificultades y penurias, se consuelan con la esperanza de mantenerse mal que bien hasta el nuevo año. Viven más penosamente que los campesinos semipropietarios, pero mejor que la otra capa de campesinos pobres. Son más revolucionarios que los campesinos semipropietarios, pero menos que la otra capa de campesinos pobres. Estos últimos no tienen herramientas de labranza suficientes, ni fondos; disponen de escasa cantidad de abono y sólo obtienen pobres cosechas, y, por ser muy poco lo que: les queda después de pagar el arriendo, tienen aún mayor necesidad de vender parte de su fuerza de trabajo. En los tiempos de hambre y calamidades, mendigan en préstamo a sus parientes y amigos unos cuantos dou o sheng[13] de grano para mantenerse siquiera por cuatro o cinco días; sus deudas se amontonan como cargas sobre el lomo del buey. Constituyen un sector campesino que vive en extrema miseria y son muy sensibles a la propaganda revolucionaria. Los pequeños artesanos son llamados semiproletarios, pues, aunque poseen algunos medios de producción elementales y ejercen oficios "libres", también se ven a menudo obligados a vender parte de su fuerza de trabajo, y su condición económica se asemeja más o menos a la de los campesinos pobres. A causa del pesado fardo de sus obligaciones familiares y la disparidad entre sus ingresos y el costo de la vida, sienten constantemente el tormento de la pobreza y el miedo a la falta de trabajo; en este aspecto también se parecen a los campesinos pobres. Los dependientes son empleados de establecimientos comerciales; sustentan a sus familias con un modesto sueldo que por lo común sólo es aumentado una vez en varios años, mientras los precios suben cada año. Si por casualidad uno entra en íntima conversación con ellos, se desatan en interminables quejas. Con una situación a grandes rasgos similar a la de los campesinos pobres y pequeños artesanos, son muy sensibles a la propaganda revolucionaria. Los vendedores ambulantes, ya sean los que llevan su mercancía en balancín, o los que instalan sus puestos en las calles, tienen un capital insignificante, y sus exiguas ganancias no les alcanzan para el sustento ni el vestido. Se encuentran casi en la misma situación que los campesinos pobres y, al igual que éstos, necesitan una revolución que cambie el actual estado de cosas.

    El proletariado. El proletariado industrial moderno asciende aproximadamente a dos millones. Tan reducida cifra se explica por el atraso económico de China. Estos dos millones de obreros industriales están empleados principalmente en cinco sectores: ferrocarriles, minas, transporte marítimo, industria textil y astilleros; y un gran número de ellos se hallan bajo el yugo del capital extranjero. Aunque débil numéricamente, el proletariado industrial representa las nuevas fuerzas productivas de China, es la clase más progresista de la China moderna y se ha convertido en la fuerza dirigente del movimiento revolucionario. Para apreciar la importante posición del proletariado industrial en la revolución china, basta con ver la fuerza que ha desplegado en las huelgas de los últimos cuatro años, tales como las de los marineros[14], de los ferroviarios[15], de las minas de carbón de Kailuan y Chiaotsuo[16], la huelga de Shamien[17] y las huelgas generales de Shanghai y Hongkong[18] a raíz del Incidente del 30 de Mayo. La primera razón por la cual los obreros industriales ocupan esta posición es su concentración. Ningún otro sector de la población está tan concentrado como ellos. La segunda razón es su baja condición económica. Privados de medios de producción, no poseen más que sus manos, ni tienen esperanza alguna de enriquecerse; además, son víctimas del más despiadado trato por parte de los imperialistas, los caudillos militares y la burguesía. A todo esto se debe su gran capacidad de lucha. Los culíes de las ciudades constituyen también una fuerza que merece seria atención. Son, en su mayoría, trabajadores portuarios y conductores de ricksha ; entre ellos se cuentan también los poceros[19] y los barrenderos. Nada tienen, salvo sus manos, y su condición económica es similar a la del proletariado industrial, sólo que se hallan menos concentrados y desempeñan un papel menos importante en la producción. La agricultura capitalista moderna está aún poco desarrollada en China. Con el término proletariado rural designamos a los asalariados agrícolas contratados por año, por mes o por día. Desprovistos de tierra, de herramientas de labranza y de fondos, sólo pueden subsistir vendiendo su fuerza de trabajo. De todos los trabajadores, ellos tienen la más larga jornada de trabajo, reciben los más bajos salarios y el peor trato, y están sujetos a la mayor inseguridad de empleo. Por ser los que sufren mayores privaciones en el campo, ocupan en el movimiento campesino una posición tan importante como los campesinos pobres.

        Existe además un numeroso lumpemproletariado, compuesto de campesinos que han perdido su tierra y de obreros artesanos sin trabajo. Llevan una vida más precaria que ningún otro sector de la sociedad. Tienen en todo el país sus organizaciones secretas, que fueron en un principio organizaciones de ayuda mutua para la lucha económica y política, entre ellas, la Sociedad Tríade en las provincias de Fuchién y Kuangtung, la Sociedad de los Hermanos en las provincias de Junán, Jupei, Kuichou y Sechuán, la Sociedad de la Gran Cimitarra en las provincias de Anjui, Jonán y Shantung, la Sociedad por una Vida Racional en la provincia de Chili[20] y las tres provincias del Nordeste, y la Banda Verde en Shanghai y otros lugares[21]. Uno de los problemas difíciles de China es cómo tratar a esta gente. Capaz de luchar con gran coraje, pero inclinada a las acciones destructoras, puede transformarse en una fuerza revolucionaria si se la conduce de manera apropiada.

        De todo lo anterior se desprende que son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el imperialismo: los caudillos militares, los burócratas, la burguesía compradora, la clase de los grandes terratenientes y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a todos ellos. El proletariado industrial es la fuerza dirigente de nuestra revolución. Nuestros amigos más cercanos son todo el semiproletariado y toda la pequeña burguesía. En cuanto a la vacilante burguesía media, su ala derecha puede ser nuestro enemigo, y su ala izquierda, nuestro amigo; pero debemos mantenernos constantemente en guardia y no permitirle que cree confusión en nuestro Frente.
     


    NOTAS

    [1]Después de la invasión del imperialismo a China, los capitalistas extranjeros empleaban agentes chinos para llevar a cabo su agresión económica. A estos agentes se les llamaba "compradores". La burguesía compradora, integrada por estos elementos, era mantenida por los capitalistas de los países imperialistas, servía directamente a sus intereses y estaba unida por mil vínculos a las fuerzas feudales del país. 

    [2]Se refiere a un puñado de desvergonzados politicastros fascistas que en esa época organizaron la Liga de la Juventud Estatista de China, que luego cambió su nombre por el de Partido de la Juventud de China. Profesionales de la contrarrevolución, se dedicaban a combatir al Partido Comunista y a la Unión Soviética y estaban subvencionados por los diversos grupos reaccionarios en el Poder y por los imperialistas. 

    [3]Para una comprensión más amplia del papel desempeñado por la burguesía nacional, véase "La revolución china y el Partido Comunista de China", cap. II, 4, Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.   

    [4]Tai Chi-tao ingresó al Kuomintang en su juventud y durante algún tiempo fue socio de Chiang Kai-shek en especulaciones bursátiles. Después del fallecimiento de Sun Yat-sen en 1925, se dedicó a la agitación anticomunista, preparando el terreno ideológico para el golpe de Estado contrarrevolucionario de Chiang Kai-shek en 1927 Durante muchos años fue fiel lacayo de éste en la contrarrevolución. Desesperado ante el inminente derrumbamiento del régimen de Chiang Kai-shek, se suicidó en febrero de 1949.   

    [5]Era el periódico de la Asociación para el Estudio del Gobierno Constitucional uno de los grupos políticos que apoyaban la dominación de los caudillos militares del Norte.   

    [6]En 1923, con la ayuda del Partido Comunista de China, Sun Yat-sen decidió reorganizar el Kuomintang, establecer la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista y admitir a comunistas en el Kuomintang. En enero de 1924 convocó en Cantón el I Congreso Nacional del Kuomintang, en el que formuló las Tres Grandes Políticas: alianza con Rusia, alianza con el Partido Comunista y ayuda a los campesinos y obreros. Participaron en este Congreso los camaradas Mao Tse-tung, Li Ta-chao, Lin Po-chü, Chü Chiu-pai y otros, quienes desempeñaron un papel importante ayudando al Kuomintang a tomar el camino de la revolución. Algunos de estos camaradas fueron elegidos miembros del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang, y otros, miembros suplentes.   

    [7]Con el término "campesinos propietarios" el camarada Mao Tse-tung designa a los campesinos medios.   

    [8]El Mariscal Chao (Chao Kung-ming) es el dios de la riqueza según la leyenda popular china.   

    [9]Los déspotas locales y shenshi malvados eran los terratenientes campesinos ricos, funcionarios retirados o gente acaudalada de la vieja sociedad china que, valiéndose de su influencia y poder, hacían y deshacían en el campo o en la ciudad. Como representantes políticos de la clase terrateniente en las localidades, controlaban el Poder local y manejaban los pleitos judiciales, se entregaban a la corrupción y a la vida disoluta, cometían toda clase de fechorías y oprimían cruelmente al pueblo.   

    [10]Se trata de un movimiento antiimperialista a escala nacional en protesta contra la matanza de ciudadanos chinos perpetrada en Shanghai por la policía inglesa el 30 de mayo de 1925. En el curso de ese mes se habían producido importantes huelgas en fábricas textiles japonesas establecidas en Chingtao y Shanghai las que fueron reprimidas por los imperialistas japoneses y sus lacayos, los caudillos militares del Norte. El 15 de mayo, los patrones de una fábrica textil japonesa en Shanghai asesinaron a tiros al obrero Ku Cheng-jung e hirieron a más de diez trabajadores. El 28 del mismo mes, ocho obreros fueron asesinados por el gobierno reaccionario en Chingtao. El 30 de mayo, más de dos mil estudiantes de Shanghai hicieron agitación en las concesiones extranjeras en solidaridad con los obreros en huelga y por la recuperación de las concesiones extranjeras. Frente al cuartel general de la policía de la concesión inglesa, se reunieron más de diez mil personas que gritaban: "¡Abajo el imperialismo!", "¡Que se una todo el pueblo chino!" y otras consignas. La policía imperialista inglesa abrió fuego, dando muerte o hiriendo a muchos estudiantes. Este acontecimiento, conocido como la Masacre del 30 de Mayo, no tardó en despertar la indignación general del pueblo chino, y se produjo en todo el país una ola de manifestaciones y huelgas de obreros, estudiantes y comerciantes, dando origen a un inmenso movimiento antiimperialista.   

    [11]El camarada Mao Tse-tung se refiere aquí a los campesinos empobrecidos que trabajan en parte su propia tierra y en parte tierra tomada en arriendo. 

    [12]El camarada Mao Tse-tung se refiere aquí a la mayor parte de los dependientes de comercio, que en la vieja China se dividían en diferentes capas. La capa inferior llevaba una vida de proletarios.   

    [13]Medidas chinas de capacidad; 1 dou = 10 sheng = 10 litros. 

    [14]Se refiere a las huelgas declaradas a comienzos de 1922 por los marineros de Hongkong y los tripulantes de los buques del Yangtsé. La huelga de los marineros de Hongkong duró ocho semanas. Como resultado de una lucha cruenta y tenaz, las autoridades imperialistas inglesas de Hongkong se vieron obligadas a conceder aumento de salarios, a levantar la interdicción de los sindicatos de marineros, a poner en libertad a los obreros detenidos y a indemnizar a las familias de los mártires. Poco después, los tripulantes de los buques del Yangtsé declararon una huelga que duró dos semanas, y también la ganaron.  

    [15]Inmediatamente después de su fundación en 1921, el Partido Comunista de China se dedicó al trabajo de organización de los ferroviarios. En 1922 y 1923, se realizaron bajo su dirección huelgas en todas las líneas principales. La más conocida es la huelga general que los ferroviarios de la línea Pekín-Jankou declararon el 4 de febrero de 1923; en su lucha por el derecho a organizar una Federación de sindicatos.

    El 7 de febrero, los caudillos militares del Norte, Wu Pei-fu y Siao Yao-nan, respaldados por el imperialismo inglés, masacraron a los huelguistas. Este hecho se conoce en la historia de China como la Masacre del 7 de Febrero.   

    [16]Minas de Carbón de Kailuan era la denominación general dada a los dos grandes y contiguos yacimientos carboníferos de Kaiping y Luanchou en la provincia de Jopei, donde trabajaban más de cincuenta mil mineros. En 1900, durante el Movimiento Yijetuan, los imperialistas ingleses se apoderaron de las minas de Kaiping. Inversionistas chinos fundaron entonces la Compañía Carbonífera de Luanchou, que fue incorporada más tarde a la Administración Minera de Kailuan. Ambas empresas cayeron así bajo el control exclusivo del imperialismo inglés. La huelga de los mineros de Kailuan se realizó de octubre a noviembre de 1922. Las Minas de Carbón de Chiaotsuo, situadas en la parte norte de la provincia de Jonán, también estaban controladas por el imperialismo inglés. La huelga de Chiaotsuo en solidaridad con el Movimiento del 30 de Mayo, se inició en julio de 1925 y duró más de siete meses.   

    [17]Shamien era la concesión de los imperialistas ingleses en Cantón. En julio de 1924, los imperialistas ingleses que la controlaban expidieron una nueva ordenanza policial disponiendo que los chinos residentes en Shamien tenían que presentar, al entrar o salir de allí, un pase con su fotografía, mientras que los extranjeros podían transitar libremente. El 15 de julio, los obreros de Shamien declararon una huelga de protesta contra esta medida discriminatoria, y los imperialistas ingleses se vieron obligados a anularla.   

    [18]Tras el Incidente del 30 de Mayo de 1925 en Shanghai, estalló una huelga general en esa ciudad el 1.ƒ de junio y otra en Hongkong el 19 del mismo mes. Más de 200.000 obreros participaron en la de Shanghai y 250.000 en la de Hongkong. Esta última, que contó con el apoyo del pueblo de todo el país, duró dieciséis meses, siendo la más larga en la historia del movimiento obrero mundial. 

    [19]Recolectores de excrementos.   

    [20]Antiguo nombre de la actual provincia de Jopei.   

    [21]La Sociedad Tríade, la Sociedad de los Hermanos, la Sociedad de la Gran Cimitarra, la Sociedad por una Vida Racional y la Banda Verde, eran organizaciones secretas de tipo primitivo que existían entre el pueblo. Sus integrantes eran principalmente campesinos arruinados, artesanos sin trabajo y otros lumpemproletarios. En la China feudal, generalmente vinculados por alguna creencia religiosa o superstición, estos elementos organizaron numerosas sociedades de tipo patriarcal con diversos nombres, algunas de las cuales hasta poseían armas. Utilizaban esas organizaciones para ayudarse mutuamente en las diferentes circunstancias de su vida y, en ciertos momentos, para luchar contra los burócratas y terratenientes que los oprimían. Pera es evidente que sociedades tan atrasadas como ésas no podían dar a los campesinos y artesanos ninguna salida a su situación. En muchas ocasiones, fueron fácilmente controladas y utilizadas por los terratenientes y los déspotas locales; a causa de ella y por su inclinación a la destrucción ciega, algunas se transformaron en fuerzas reaccionarias. En su golpe de Estado contrarrevolucionario de 1927, Chiang Kai-shek utilizó tales sociedades para quebrantar la unidad del pueblo trabajador y destruir la revolución. Con el nacimiento y el impetuoso desarrollo del proletariado industrial moderno, el campesinado fue creando, bajo la dirección de la clase obrera, organizaciones de tipo enteramente nuevo, y desde entonces, semejantes sociedades atrasadas de carácter primitivo perdieron su razón de ser.   

Digitalizado y preparado para el internet: Por el Movimiento Popular Perú de Alemania, 1993.
Esta edición: Marxists Internet Archive, mayo de 2001.

miércoles, 18 de marzo de 2026

REPORTAJE "ASIA CENTRAL SOVIÉTICA" (1980)

"ASIA CENTRAL SOVIÉTICA"

Reportaje filmado por The Associated Press sobre la vida, la gente y la cultura en las repúblicas soviéticas del Asia central de 1980, en concreto Uzbekistán y Kazajistán.

Presenta escenas de la vida en el campo y en las ciudades (Samarcanda, Tashkent...), el trabajo industrial, la cultura y el deporte. También recoge imágenes de la práctica de la religión musulmana, tradicional en esta región de la URSS y tolerada por el régimen, sin que represente una amenaza interna para el país.

El reportaje termina con imágenes de soldados y jóvenes paseando por el Memorial Soviético del Parque Panfilov en Almaty (Kazajistán), dedicado a los héroes de la Gran Guerra Patria.

 

martes, 17 de marzo de 2026

EXPOSICIÓN "1945. LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE", EN MADRID


EXPOSICIÓNTras las huellas de La Nueve. Del 12 de marzo al 12 de junio de 2026. Horario: Acceso Cuesta de San Vicente en marzo de 10.00 a 18.00 h; de abril a junio de 10.00 a 20.00 h. Acceso Cuesta de la Vega de 10.00 a 20.00 h. Acceso Paseo Virgen del Puerto en marzo de 10.00 a 18.00 h; en abril de 10.00 a 21.00 h; mayo y junio de 10.00 a 22.00 h.

Lugar: Jardines del Campo del Moro, Madrid. Visita gratuita a los jardines y a la exposición.

Los republicanos de La Nueve acampan en los jardines del Palacio Real

Para el historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, la historia se ha convertido en un campo de batalla, donde es necesario anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos

Paneles de la exposición: “1945. LIBÉRATION. Tras las huellas de La Nueve” | Fuente: @PatrimNacional

Quienes visiten los jardines del Campo del Moro, los jardines de la parte trasera del Palacio Real, se van a encontrar en una de sus plazas principales con un extraño camión militar de nombre “Guadalajara” que tiene ruedas normales en la parte delantera y cadenas de tanque en la trasera. Se trata de un camión oruga similar a los que el 24 de agosto de 1944 atravesaron los extrarradios de París y llegaron hasta la plaza del ayuntamiento de la capital. El “Guadalajara” era uno más de los varios vehículos militares de La Novena División que llevaban nombres españoles relativos a las batallas de la guerra civil (Belchite, Brunete, Guernica, Ebro, Teruel, Toledo) o que hacían referencia a la cultura española (Quijote, España Cañí). La razón de estos nombres radicaba en la procedencia española de más de ciento cincuenta integrantes de esta compañía que formaba parte de la Segunda División Blindada del general Leclerc.

Tras el camión semioruga, el visitante se topará con una decena de grandes paneles en forma de libro donde se le cuenta la historia de estos republicanos españoles que tuvieron el honor de encabezar la liberación de París, que, tras unos días de combates con los alemanes que aún resistían, escoltaron el paseo del general De Gaulle por los Campos Elíseos, y que siguieron luchando hasta llegar al Nido del Águila, el refugio que Hitler se había hecho construir en Berchtesgaden, en los Alpes bávaros. Ni que decir tiene que muchos de esos españoles pagaron con sus vidas el precio de la liberación de Francia.

Para comprender mejor la exposición, es recomendable ver el vídeo explicativo que se proyecta de forma continuada en la casita que se encuentra en la plaza que preside el “Guadalajara”. 

La Exposición fue inaugurada este jueves y ha sido impulsada conjuntamente por las autoridades españolas y francesas: el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática de España y el Ministère des Armées et des Anciens Combattants, que ha sido el responsable de trasladar el camión semioruga que abre la exposición. Durante la inauguración, tanto el ministro español, Ángel Víctor Torres, como la ministra delegada francesa, Alice Rufo, hicieron hincapié en la necesidad de recordar y homenajear a aquellos que lucharon contra el fascismo al riesgo de sus vidas. El historiador y comisario de la exposición, Diego Caspar, dijo que la historia se ha convertido en un campo de batalla e hizo hincapié en la necesidad de anteponer el rigor de los hechos históricos a la fabricación de relatos en los que priman el silenciamiento de lo que no conviene y la exageración de lo que sí interesa. Caspar manifestó que un ejercicio honesto del historiador debe llevarle a cuestionar sus propios prejuicios.

La exposición de La Nueve debe ser bienvenida y multiplicada (el formato de sus paneles permitirían llevarla a universidades, institutos o plazas y calles de toda España). Pero hay una reflexión que no puedo dejar de hacer. Llevamos décadas soportando la narrativa estadounidense de la liberación del nazismo en el que se dejan fuera a sus principales actores: la Unión Soviética y el Ejército Rojo. Fueron ellos los que frenaron al nazismo partiendo el espinazo al ejército alemán al precio de 20 millones de bajas frente a las 244.000 muertos estadounidenses. Para no caer en lo mismo, sería muy de desear que en el futuro próximo se vaya recuperando la memoria de los miles de españoles que lucharon contra el nazismo tanto en la resistencia francesa como en el Ejército Rojo: decenas de aviadores españoles se enfrentaron a los cazas y bombarderos alemanes en el frente del este; cientos de españoles lucharon como partisanos, en Rusia, Bielorrusia y Ucrania, tras las líneas enemigas saboteando la vías de suministro del ejército alemán; adolescentes españoles, que habían salido de España siendo niños, falsificaron su edad para alistarse en el Ejército Rojo y participar en la defensa de Leningrado, como muy bien cuenta Pablo Fernández-Miranda en su libro “Pisaré sus calles nuevamente”.

Fuente: mundoobrero.es

lunes, 16 de marzo de 2026

MENSAJE EN EL II CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES ANTIFASCISTAS, DE CÉSAR VALLEJO, EN EL 134 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR COMUNISTA PERUANO

  

 César Vallejo, Nicolás Guillén, Pablo Neruda y José Bergamín ataviado con traje del EPR, tomada en Valencia, II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, Julio 1937

César Vallejo participó en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Julio de 1937, en Valencia, Madrid y Barcelona, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Estas fueron sus palabras al pueblo español:

 "Traigo el saludo de mis compañeros al pueblo español que lucha con un interés sobrehumano, con una vocación sin precedentes en la Historia y que está asombrando al universo.

  Vosotros sabéis que el Perú, al igual que otros pueblos de América, vive bajo el dominio de una dictadura implacable; esta dictadura se ha exacerbado. No se consiente que se pronuncie una palabra respecto de la república española en las calles de Lima ni en ninguna ciudad de la República. Los escritores han organizado una campaña de programa enorme en las más apartadas regiones del país, y esta campaña ha merecido la condena del gobierno.

Con este saludo de los escritores de nuestro país os traigo el saludo de las masas trabajadoras del Perú. Estas masas contrariamente a lo que podáis imaginaros, tratándose de un país que arrastra una vieja cadena de ignorancia y de obscuridad, ha podido desde el primer momento apercibirse de que la causa de la República española es la causa del Perú, es la causa del mundo entero. ¿Por qué, me preguntaréis, esta capacidad de rapidez con que las masas del Perú y del mundo entero se han dado cuenta de sus deberes hacia la República española? La explicación es clara: los pueblos que han sufrido una represión, una dictadura, el dominio de las clases dominantes, poderosas, durante siglos y siglos, llegan por una aspiración extraordinaria a tener esta rapidez; porque un largo dolor, una larga opresión social, castigan y acrisolan el instituto de libertad del hombre a favor de la libertad del mundo hasta cristalizarse en actos superiores, en acción de la libertad.

 Las masas trabajadoras de América luchan, pues, al lado de las masas trabajadoras de España. 

 Hacen mal los estados y los Gobiernos de América en tratar de impedirlo, porque a pesar de estas obstrucciones, de estas detenciones, de estas persecuciones, estas masas llegan a organizar una acción de conjunto a favor de la República española.

 Camaradas: los pueblos iberoamericanos ven claramente en el pueblo español en armas una causa que les es tanto más común cuanto que se trata de una misma raza y, sobre todo, de una misma historia, y lo digo no con un acento de orgullo familiar de raza, sino que lo digo con un acento de orgullo humano, y que solo una coincidencia histórica ha querido colocar a los pueblos de América muy cerca de los destinos de España.

 América ve, pues, en el pueblo español cumplir su destino extraordinario en la historia de la humanidad, y la continuidad de este destino consiste en que a España le ha tocado ser la creadora de continentes; ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero.

Camaradas: he observado en el curso de los debates de este Congreso, desde sus comienzos, que todos los delegados han traído la voz pálida de sus respectivos países como mensajera de la vida revolucionaria de esos países; pero hay un punto, tocado muy someramente y que, a mi entender, es un punto de los más graves; es un punto que debía haberse tocado con mayor ahínco. Me refiero ahora al aspecto de la RESPONSABILIDAD DEL ESCRITOR ante la historia y, señaladamente, ante los momentos más graves de la historia. Este aspecto pobre de la conciencia profesional del escritor, el compañero, Grao, escritor holandés, lo ha tocado de un modo admirable.

 Hablemos un poco de esa responsabilidad, porque creo que en este momento, más que nunca, los escritores libres están obligados a consubstanciarse con el pueblo, a hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre la inteligencia y el pueblo, entre el espíritu y la materia. Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes anteriores al dominio de la monarquía. Creo, pues, necesario llamar la atención de los escritores del II Congreso Internacional Antifascista, diciéndoles que es necesario, no que el espíritu vaya a la materia, como diría cualquier escritor de la clase dominante, sino que es necesario que la materia se acerque al espíritu de la inteligencia, se acerque a ella horizontalmente no verticalmente; esto es, hombro a hombro.

 Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”. Creo que ha llegado un momento en que la conciencia del escritor revolucionario puede concretarse en una fórmula, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”.

 Por desgracia, la conciencia de la responsabilidad profesional del escritor no está bastante desenvuelta entre la mayoría de los escritores del mundo. La mayor parte de los escritores están al lado del fascismo porque carecen de esta conciencia profesional, de esta conciencia de su acción histórica; pero nosotros tenemos de nuestro lado lo mejor del pensamiento del mundo, lo mejor en calidad. La prueba es que los mejores escritores de mayor valor intrínseco han venido a este Congreso a manifestar su adhesión a la causa del pueblo español.

 Otra prueba de que la conciencia de la responsabilidad del escritor no está bastante desarrollada es que en las horas difíciles por que atraviesan los pueblos, la mayor parte de los escritores se callan ante las persecuciones de los gobernantes imperantes; nadie pronuncia una palabra en contra y, esta es una actitud muy cómoda. De desear sería que en nuestras horas de lucha en que la policía, la fuerza armada, están amenazando la vida, la actividad de los escritores y del pueblo entero, que estos escritores levanten su voz en estas horas y que tengan el valor de protestar de esta tiranía, de esta actitud.

 Un camarada de los más notables dijo que de desear sería exigir de las Internacionales Obreras una mayor presión sobre las masas para que expresen su protesta contra las actitudes de los gobiernos respectivos, y para que bajen a las calles, a fin de prestar a la España republicana el innegable derecho que tiene de armarse contra la invasión extranjera.

 Los responsables de lo que sucede en este mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover el mundo con esta arma.

 Naturalmente, el problema se reduce a un problema de tipo personal y de interés de los propios escritores, porque no movilizamos nuestras plumas, no estamos contra los gobiernos, contra la prensa enemiga, contra los escritores llamados neutrales.

 En la mayoría de los casos los escritores no tenemos heroicidad, no tenemos espíritu de sacrificio. Charloi decía: “Nosotros, los escritores, tenemos una vergüenza enorme que nos hace bajar la cabeza, y es la de ser escritores”.

 Hora es de asumir nuestro papel valerosamente, tanto en las horas en que estemos bajo un gobierno propicio, como también en las horas que estamos bajo un gobierno adverso.

 Estoy abusando del tiempo escaso de que disfrutamos; este congreso, naturalmente, no ha venido a discutir problemas de técnica profesional, pero hemos venido con un objeto, hemos venido en una misión profesional que consiste en darnos cuenta de la materia prima que debe de tener cada escritor creador, cuál es el contacto directo con la realidad española, que hoy más que nunca pueden dar buenos frutos.

 Para nosotros los escritores revolucionarios, un hombre culto es el que contribuye individual y socialmente al desarrollo de la colectividad en un terreno libre de concordia, de armonía y justicia por el progreso común e individual.

 De aquí que cuando hemos sabido cómo el 5º Regimiento había salvado los tesoros artísticos encontrados en el palacio del duque de Alba, y los había salvado al precio del sacrificio de alguna vida, exponiendo la existencia de estos camaradas, haya algunos compañeros intelectuales que se han preguntado: “¿Es posible que el concepto de cultura se haya tamizado hasta el punto que el hombre tenga que ser el esclavo de lo que ha hecho sacrificando su vida en servicio de una escultura, de un cuadro de pintura, etc.?”

 Para nosotros el concepto de cultura es otro; creemos que los museos son obras más o menos perecederas de la capacidad más gigantesca que tiene el hombre, y querríamos que en un radio de ensueño artístico, de ideal casi absurdo, querríamos, digo, que en esta contingencia trágica del pueblo español suceda lo contrario. Que en medio de una batalla de las que libra el pueblo español y el mundo entero, los Museos, los personajes que figuran en los cuadros hayan recibido tal soplo de vitalidad que se conviertan también en soldados en beneficio de la humanidad. Es necesario darnos cuenta de nuestra misión aquí.

 En Perú respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder.

 Es necesario que cuando volvamos a nuestros países no olvidemos la situación de esta lucha del pueblo español. Hay que movilizar los espíritus, las masas a favor de la República española

 Unas cuantas palabras más y termino. Este Congreso se denomina Congreso para la defensa de la cultura, pero difícilmente los intelectuales del mundo se ponen de acuerdo.

 Hace algunos años, este tema fue materia de discusión interesantísima para saber si un hombre es culto o no lo es. Un escritor inglés decía: “el hombre culto es un hombre honrado que cumple exactamente con sus deberes, con su amistad, etc., aun cuando sea un perfecto ignorante, un inepto y no sepa apreciar la sinfonía de Beethoven”.



Un francés decía: “Para nosotros, un hombre culto es un hombre que se ha especializado en un ramo, y en ese ramo ha hecho un descubrimiento de gran beneficio para la humanidad, aunque sea un hombre deshonesto y no honrado".

Fuente: Búscame en el ciclo de la vida 

domingo, 15 de marzo de 2026

"MONUMENTO AL PARTISANO", DE MAZZACURATI Y LUSIGNOLI, EN PARMA

 
Monumento al Partisano
Marino Mazzacurati, Guglielmo Lusignoli 
1954 - 1956
Piedra sarnico, ladrillo y bronce. 
Plaza de la Paz  Parma

El Monumento al Partisano es un monumento dedicado a la lucha partisana, ubicado en Parma, en Piazzale della Pace . Es obra del escultor Marino Mazzacurati y del arquitecto Guglielmo Lusignoli.

El monumento representa a un partisano armado con una ametralladora Sten, sobre una gran roca de piedra de Sarnico; a sus pies hay otro partisano muerto apoyado contra una pared.

La propuesta de construcción en Parma de un monumento dedicado a la lucha contra el nazismo fue presentada por asociaciones partisanas en abril de 1951. El comité promotor estaba presidido por Piero Campanini (último presidente del CLN provincial ), y se unieron las más altas autoridades de la República: el jefe de Estado Luigi Einaudi, el presidente del Senado Enrico De Nicola, el presidente de la Cámara Giovanni Gronchi y el presidente del Consejo de Ministros Alcide De Gasperi.

Entre los promotores del proyecto estaban el alcalde de Parma, Giacomo Ferrari (ex partisano con el nombre de batalla “Arta”, único comandante de las formaciones partisanas de Parma) y el presidente de la administración provincial, Primo Savani, también ex partisano y líder de la lucha de liberación.

Para financiar la obra se convocó una suscripción popular entre los ciudadanos y municipios de la provincia, mientras que el sitio para la construcción del monumento se identificó desde el principio en la zona frente al Palacio de la Pilotta (entonces Piazza Marconi), donde anteriormente había una estatua dedicada al rey Vittorio Emanuele II que luego fue destruida en la noche del 5 de julio de 1946 con una carga de TNT , poco más de un mes después del referéndum que había sancionado el nacimiento de la República Italiana .

Se convocó entonces un concurso para la construcción del monumento, en el que se presentaron 49 propuestas, que fueron examinadas por una comisión compuesta por representantes del mundo cultural e instituciones locales. El jurado eligió como ganador el proyecto del escultor Marino Mazzacurati y el arquitecto Guglielmo Lusignoli, considerado el único que "reunía las cualidades necesarias para ser ejecutado en una zona céntrica de una ciudad con una gran tradición artística como Parma" .

El monumento fue inaugurado el 30 de junio de 1956 con una ceremonia a la que asistieron el presidente de la República Giovanni Gronchi, el obispo de Parma Evasio Colli, otras autoridades estatales, instituciones municipales y provinciales, unidades desplegadas de las fuerzas armadas, las banderas de los municipios decorados para la Resistencia y decenas de miles de persona

En 1961, el monumento fue víctima de un atentado en el que explotó una bomba de relojería que dañó la estatua del partisano moribundo, situada al pie de la piedra de Sarnico. La estatua, que no pudo repararse, fue posteriormente refundida a partir del molde original por el propio Mazzacurati y el 25 de abril de 1963, con motivo de las celebraciones del decimoctavo aniversario de la liberación, fue reinaugurada oficialmente.

En 1966 la obra ganó el premio nacional de escultura de la Accademia di San Luca .

En octubre de 1968, pocos días antes del cincuentenario de la victoria en la Primera Guerra Mundial, la estatua situada en la base se trasladó al cementerio de Villetta, en el pasaje que conecta la galería norte con el campo norte, donde se encuentran los partisanos caídos. Simultáneamente, se colocó una copia de la estatua original al pie del monumento.