Tras el fin de la ocupación nazi, Checoslovaquia y Radio Praga cayeron bajo el dominio comunista encabezado por Rusia. Además de difundir propaganda, la emisora se convirtió en una voz de resistencia contra las infames dictaduras de América Latina y contra el régimen de Francisco Franco en España.
La principal misión de Radio Praga ha sido siempre informar al mundo sobre los acontecimientos que se desarrollan en las tierras checas. Sin embargo, entre 1948 y 1989 el medio cumplió también otra tarea: difundir las ideas del comunismo. A veces de forma discreta y encubierta, otras de manera completamente abierta. En ocasiones simplemente informaba sobre los “éxitos” del modelo socialista y sobre la aparente vida “normal” en Checoslovaquia; en otras, intentaba influir directamente en la opinión pública de los países que recibían estas informaciones. Desde el punto de vista profesional, Radio Praga desempeñó este papel con gran eficacia y demostrando una gran versatilidad.
Jana Špíšková, subdirectora de la redacción internacional, describía en los años 70 lo que se intentaba realizar desde el medio:
“La misión principal es informar sobre lo que es Checoslovaquia. Familiarizar a los oyentes con la forma en que vivimos aquí, ya sea en lo que respecta a la educación, al sistema escolar o al derecho al trabajo”.
Dos voces para Estados Unidos
“Estoy agradecido por la cálida y cordial bienvenida que recibimos yo y todos mis compañeros de viaje. Hoy también tuve la felicidad de celebrar la santa misa en la capilla del seminario, precisamente hoy que conmemoro el 32.º aniversario de mi ordenación sacerdotal al servicio de Cristo Nuestro Señor”.

Muy distinto era el tono de las emisiones dirigidas al público general estadounidense. En ellas, la propaganda dejaba de ser sutil y se expresaba de manera explícita. Un ejemplo fue la cobertura de las negociaciones de Ginebra de 1958 sobre el fin de las pruebas nucleares, cuando la Unión Soviética acusaba a Estados Unidos y al Reino Unido de sabotear los esfuerzos por preservar la paz solo para ganar dinero.
En un reportaje de la redacción en inglés, se “informaba” de lo siguiente:
“¿Se preguntan por qué las tres potencias atómicas aún no han llegado a un acuerdo en Ginebra para prohibir los ensayos nucleares? Los oyentes de Radio Praga pueden encontrar la respuesta en los periódicos locales, en las páginas dedicadas a la información financiera. Verán, las pruebas nucleares son un gran negocio y los accionistas estadounidenses obtienen enormes dividendos de una industria cuyo subproducto es la lluvia radiactiva”.
A finales de los años cincuenta, las pruebas atómicas constituían un tema central para el servicio checo de información para el exterior. En agosto de 1959 el mundo recordaba el 14.º aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Radio Praga preparó un programa especial para los oyentes radicados en Estados Unidos, a medio camino entre el documental y la dramatización, que advertía sobre las consecuencias sanitarias de los ensayos nucleares. Naturalmente, se hablaba únicamente de las pruebas realizadas por los norteamericanos.
Transmisiones hacia África en suajili
Paralelamente, a finales de los años 50 y comienzos de los 60, África se convirtió en un punto de interés para el servicio de información checo dirigido al extranjero. Por entonces, en aquel continente se estaban desmoronando los imperios coloniales británico y francés, y sobre sus ruinas nacían nuevos estados independientes. Los países comunistas, incluida Checoslovaquia, tenían un gran interés en que estas naciones se unieran al llamado bloque socialista o, al menos, cooperaran estrechamente con él. Radio Praga comenzó con sus emisiones en inglés destinadas a África en 1960.

En sus emisiones, Radio Praga primero hablaba del “amanecer de la libertad e independencia africana”, y a continuación presentaba lo que sucedía en Checoslovaquia y su historia. El énfasis se ponía en dos aspectos: la larga experiencia del país con la pérdida de la independencia y, al mismo tiempo, la construcción del socialismo.
En 1965, Radio Praga incorporó emisiones en suajili, la principal lengua de comunicación en África oriental con el siguiente mensaje:
“Desde Praga les llega una voz amiga. Una voz cuyo único objetivo es fortalecer la unidad entre todos nosotros. Creemos en la libertad y la independencia total. Nos oponemos al imperialismo y a toda forma de discriminación. La República Socialista Checoslovaca no es un país grande en extensión, pero es un miembro pleno de la gran comunidad de naciones socialistas. Sabemos qué valor, valentía y fuerza han demostrado en la lucha contra el colonialismo. Y ahora estamos preparados para ayudar a los países africanos jóvenes y en desarrollo. Queremos que conozcan nuestra visión del mundo y cómo es la vida en nuestro país. Escríbannos y háganos saber cuáles son los temas que más les interesan. ¡Larga vida a las emisiones de Radio Praga en suajili! ¡Que se escuche la voz de Praga!”.

Además del inglés y el suajili, Radio Praga emitía hacia África también en francés. En esta redacción comenzó a trabajar a finales de los años 60 del siglo pasado Alena Gebertová, quien contó de qué iban esas emisiones de la siguiente manera:
— Compartíamos materiales preparados por la redacción central. Cada día llegaban tres o cuatro y había que utilizarlos. Lo mismo ocurría con las noticias: había informaciones.
—¿Qué podía interesar realmente de eso a los oyentes en África?
—Esa es una buena pregunta. Creo que les gustaba mantener correspondencia con gente de un país lejano. Y quizá también les atraía que se tratara de un país comunista o socialista; en muchos países africanos eso probablemente también tenía su peso.
Resistencia contra el régimen de Francisco Franco

Pero no fue solo África el destino de la voz emitida desde Praga. En 1962, el general Francisco Franco gobernaba España y miles de mineros entraron en huelga, exigiendo mejores condiciones laborales y salarios más altos. La protesta se extendió rápidamente. Los medios locales, sometidos a una estricta censura, no informaban de las protestas. En ese contexto, entraron en juego las emisoras extranjeras Radio Moscú y Radio Praga, que durante un tiempo se convirtieron en una de las principales fuentes de información en España.
Antonio Casado, quien desde finales de los años 60 trabajaba en la redacción española de Radio Praga, lo cuenta dela siguiente manera:
“La gente tenía que ser bastante cuidadosa. No era algo muy público. Porque si lo pillaban escuchando Radio Praga en español, había problemas. Porque inmediatamente lo presentaban como propaganda y como si estuviéramos incitando a la subversión de la República”.
El alcance de Radio Praga no era menor. De otro modo, el propio general Franco no habría criticado la influencia de las emisoras extranjeras. De hecho, el dictador español criticó directamente a Radio Praga por sus emisiones.
Voces contra las dictaduras en América Latina
Un papel similar desempeñó Radio Praga frente al régimen del general Augusto Pinochet, quien, en septiembre de 1973 llevó a cabo un golpe militar en Chile, dando comienzo a una dictadura de carácter fascista. Las principales víctimas de la represión fueron los comunistas y, en general, los simpatizantes de izquierda.
En Radio Praga se creó un departamento especial que comenzó a emitir hacia Chile y los países vecinos. En la redacción trabajaban periodistas chilenos de izquierda que habían logrado huir del país y preparaban y emitían el programa titulado “Chile vencerá”.
Nuestra colega Ivana Vonderková cuenta cómo funcionaba la emisora por entonces:
Las emisiones dirigidas a Chile constituían una prioridad para el régimen comunista. El periodista chileno Rolando Carrasco de Radio Praga fue distinguido con el Premio de la Radio Checoslovaca en el año 1976.
Ecos en Italia y Francia
Ya a comienzos de los años 50, la radiodifusión checoslovaca para el exterior se dirigía a Italia y Francia, donde los partidos comunistas gozaban entonces de una posición destacada. Radio Praga ya emitía hacia ambos países su programación habitual, compuesta por noticias y reportajes sobre la vida en la Checoslovaquia socialista, además de comentarios ideológicos de tono moderadamente combativo.
En 1950 se creó además una segunda redacción italiana, dirigida directamente por el Partido Comunista Italiano. Su programa OG in Italia, es decir, Hoy en Italia, fingía emitir desde territorio italiano, criticaba abiertamente al gobierno democristiano y promovía el comunismo. Siguiendo el mismo modelo, a mediados de los años cincuenta comenzó también una emisión dirigida a Francia, controlada por el Partido Comunista Francés. La estación Soir en Français (Tarde en francés) acabó desapareciendo debido a la presión del gobierno francés. La redacción italiana Roma 2 continuó emitiendo hasta comienzos de los años setenta. Por razones de seguridad, ni siquiera tenía su sede en el edificio de la Radio Checoslovaca.El investigador Ulrico Bovo recuerda describe cómo fue aquella delicada situación:
“Eran partisanos que encontraron asilo aquí después de la Segunda Guerra Mundial. Como tenían cuentas pendientes con la justicia italiana, emigraron a Checoslovaquia. Ni siquiera usaban sus nombres reales. Cuando llegaban a Praga, eran alojados en apartamentos donde los recibían funcionarios del Partido Comunista Italiano, que les entregaban documentos con identidades falsas. Desde ese momento pasaban a tener una identidad completamente distinta. Además, muchos habían llegado de forma clandestina, cruzando fronteras en secreto. Existía el riesgo de que las autoridades italianas los localizaran y exigieran su regreso a Italia para cumplir su condena”.En efecto, el gobierno italiano protestó repetidamente contra estas emisiones. Las autoridades checoslovacas, por regla general, no respondían a estas demandas. Tampoco la dirección del Partido Comunista Italiano reconocía oficialmente su vinculación con Checoslovaquia.
Bovo continúa:

Era una actividad ilegal. En Italia existía una sola emisora de radio, la radio estatal, completamente controlada por el partido gobernante. El Partido Comunista Italiano, que era la segunda fuerza política del país y contaba con alrededor del 30% de los votos, no tenía acceso a los medios de comunicación. Por eso encontró esta forma de emitir. En cierto modo, era una pequeña radio libre que transmitía desde un país libre. Hasta la música era italiana. Los oyentes podían pedir canciones, así que no todo era política. Además, durante las grandes manifestaciones que tuvieron lugar en Italia en la segunda mitad de los años 50, cuando la policía cargaba contra los manifestantes, la emisora ideó un sistema curioso: personas desde cabinas telefónicas llamaban y detallaban dónde se encontraba la policía. Decían, por ejemplo: ‘En esta calle hay policía, intenten ir por la siguiente’. Las llamadas se emitían prácticamente en directo, y quienes las escuchaban en Italia sabían qué hacer y qué zonas evitar. Era, en todos los sentidos, una auténtica radio italiana”.
El final de las emisiones de Roma 2 llegó con la normalización. El Partido Comunista Italiano condenó la invasión de 1968. Los propios periodistas italianos participaron indirectamente en los acontecimientos de agosto. Cuando los soldados soviéticos ocuparon los estudios de la Radio Checoslovaca, pusieron sus instalaciones a disposición de sus colegas checos. También por ello tuvieron que marcharse.
Polonia, el último esfuerzo antes de la Revolución de Terciopelo
La última gran operación de influencia de la radiodifusión exterior checoslovaca tuvo lugar en los años ochenta y estuvo dirigida a la vecina Polonia. En 1980, una ola de huelgas dio lugar al nacimiento del sindicato independiente Solidaridad. El sistema socialista polaco se tambaleaba. En su ayuda acudió también la Radio Checoslovaca. Por orden de los órganos del partido, puso en marcha apresuradamente emisiones en polaco. Josef Kubeczka, quien trabajó para las emisiones para el exterior, brinda su testimonio:
“Llegué el 4 de abril de 1981, un domingo, a las once y media de la noche. El entonces director de la radio de Ostrava nos envió a Praga; éramos cuatro y hasta nos prestó su propio coche oficial. En principio veníamos por dos semanas. A petición del gobierno polaco, nuestro gobierno había encargado crear una emisión en polaco. Aquí tenían suficiente personal, pero nadie contaba con experiencia radiofónica. Entonces pregunté: ‘¿Y cuándo piensan empezar?’. Y me respondieron: ‘Mañana’".
Se trataba de una situación completamente nueva. Hacía casi veinte años que Radio Praga no emitía hacia los llamados países socialistas. ¿Cómo dirigirse entonces a los oyentes polacos? Jana Špíšková, subdirectora de la redacción y responsable de la sección polaca de las emisiones para el exterior, definió las objetivos del programa de esta manera:
“Informamos sobre la vida en la República Socialista Checoslovaca y en los demás países socialistas. Destacamos los logros del socialismo real. Aunque comenzamos a emitir sin ningún tipo de anuncio previo, la reacción fue inmediata. Solidaridad nos ataca en sus boletines. Nos escriben autores anónimos cuya educación deja mucho que desear, pero se sienten afectados. Y eso es importante. También recibimos cartas sinceras y afectuosas de personas honestas que valoran enormemente nuestras emisiones. Nos dicen que son necesarias y que les ayudan a sobrellevar los momentos difíciles”.
Josef Kubeczka da más detalles:
“Comenzamos el 5 de abril de 1981 y el 13 de diciembre de ese mismo año el general Jaruzelski declaró el estado de guerra en Polonia. Pero nunca se trató de hacer propaganda directa. Las emisiones para el exterior tenían como objetivo principal informar a la gente en el extranjero sobre lo que ocurría en Checoslovaquia. Si uno lo piensa bien, nada tiene más peso que dar el ejemplo”.
Las emisiones en polaco concluyeron el 31 de diciembre de 1986, cuando faltaban menos de tres años para la Revolución de Terciopelo.
Fuente: Radio Prague Internationale































