domingo, 19 de julio de 2026

"LA INSURRECCIÓN", PELÍCULA SOBRE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA, EN SU 47 ANIVERSARIO

Título: La Insurrección
Título original: Der Aufstand
País: Alemania Federal
Año: 1979
 Dirección: Peter Lilienthal.
Guión: Peter Lilienthal, Antonio Skármeta.
Fotografía: Michael Ballhaus.
Montaje: Siegrun Jäger.
Música: Claus Bantzer.
Elenco: Agustín Pereira, Carlos Catania, María Lourdes Centano de Zelaya, Óscar Castillo, Guido Sáenz, Vicky Montero, Saida Mendieta Ruiz, Orlando Zelaya Pérez, Flavio Fernández, Roger Barrios. 
Duración: 101 min. 
Sinopsis Se trata de Nicaragua en la etapa militar de la revolución sandinista. Crónica de la lucha por la ciudad de León, en que la gente común y corriente, que es derrotada por las armas de los militares, desarrolla su propia estrategia, apelando a la inteligencia de la improvisación. En su tercer largo sobre América Latina, Lilienthal describe nuevamente una historia de compromiso social y político junto a su colaborador Antonio Skármeta. Ambos observan el continente latinoamericano como un espacio de contornos épicos, donde la vida y la muerte se entrelazan en un mismo movimiento.

La insurrección, largometraje de ficción filmado en Nicaragua a finales de 1979 y comienzos de 1980, fue dirigido por el cineasta alemán Peter Lilienthal, escrito por el autor chileno Antonio Skármeta y protagonizado principalmente por habitantes de la ciudad de León, de donde surgieron, además, los personajes secundarios, extras y figurantes.

Skármeta y Lilienthal habían tenido conexiones artísticas desde 1972 en Chile. Años antes, Peter había leído los cuentos de Antonio y, como su lector, le pidió escribir un guion para una película. De esa petición surgió el largometraje de ficción La victoria. En la década de 1970, Peter Lilienthal era un cineasta muy representativo del cine alemán, con varias nominaciones y premios en importantes festivales de cine en el mundo.

Después del golpe militar a Salvador Allende en 1973, Skármeta salió del país rumbo a Argentina, donde escribió el segundo guion para Lilienthal, Reina la tranquilidad en el país, que se filmó en Portugal, en 1975. Después se fue a vivir a Alemania. En 1980 viajó a Nicaragua y escribió el guion de La insurrección; y con los materiales de sus investigaciones y entrevistas realizadas durante su visita al país escribió la novela que lleva el mismo nombre.

Sobre el inusual proceso de trascender de un guion a una película y de esta a una novela, explicó Antonio Skármeta en el artículo La Insurrección: Gambito nicaragüense de film y novela, publicado en la revista Nicarauac, en 1980: «Yo salto con La Insurrección del film a la novela porque la riqueza expresiva del cine radica en una inmediata sensualidad de la imagen que va arrollando personajes, situaciones, en un tiempo impuesto a la comunidad de espectadores. En el cine, el actor interpreta al personaje. En la literatura, el lector interpreta al personaje. Es el lector quien recibe la situación y es él, personaje propuesto para gesticularlo […] Después de haber escrito con Lilienthal el guion del film en Nicaragua, comencé de inmediato a escribir una novela sobre la base de este. Fui desde la realidad al guion y del guion a la novela, porque la intensidad de la experiencia acumulada le exigió a mi fantasía una expresión más íntima, más matizada, más expansiva y, sobre todo, más en contacto con mi producción narrativa anterior, con esas obsesiones personales que buscan infiltrarse y teñir la realidad, aun cuando esta sea algo tan explosivo como la revolución nicaragüense».

Peter Lilienthal llegó a Nicaragua el 19 de noviembre de 1979, cuatro meses después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, y comenzó de inmediato su investigación y los trabajos de preproducción para La insurrección. Ese año, Lilienthal había ganado el Oso de Oro del festival de cine en Berlín por su largometraje David y gozaba de gran prestigio y popularidad en su país. La televisión alemana proporcionó los recursos de la película y en Centroamérica se contrató a Istmo Film, de Costa Rica, para la producción ejecutiva local. Era una coproducción alemana con Provobis y V. Vietinghoff Film y el Instituto Nicaragüense de Cine, que apoyó en los recursos locales de producción.

El trabajo cinematográfico se realizó con la cámara del alemán Michael Ballhaus —quien sería después el camarógrafo favorito de Martin Scorsese— y se estrenó en 1980 en Nueva York, con un programa doble que incluía el largometraje documental El Salvador, el pueblo vencerá, del cineasta puertorriqueño Diego de la Texera, quien había tenido también mucho que ver con la fundación de un cine nicaragüense estatal en 1979.

Una vez presentado el filme en festivales de cine, obtuvo el Premio Federal de Cine Alemán y se proyectó en la Cinemateca Nacional de Nicaragua, en foros universitarios y de cine móvil en todo el país (programa de exhibición que llegaba a pueblos remotos del país proyectando cine gratis); alcanzado una cantidad de público de aproximadamente 200 mil espectadores.

Una característica especial de La insurrección es el hecho de que Peter Lilienthal la elaboró en terreno: durante la noche Antonio Skármeta escribía y Lilienthal filmaba durante el día. Aunque las ideas iban cambiando según la masa de información, se iban moviendo y llevándolas a diversas conclusiones porque en esos tiempos de revolución cada día había grandes noticias que iban modificando la historia y la situación política de Nicaragua.

Lo que no se modificaba era el sentido del filme y el mensaje no circunstancial que planeaban legar a la cinematografía latinoamericana, en el que se acaparaba hechos de enormes dimensiones, como refiere el escritor y dramaturgo Ariel Dorfman: «En La insurrección, el escritor chileno Antonio Skármeta encuentra por fin al protagonista que ha estado buscando toda su vida: un pueblo entero»; ese pueblo desposeído que el mismo Skármeta en la novela describe como un todo en una sola línea: «En un país en que el sesenta por ciento de las personas eran analfabetas, escribir una carta era considerado snob», y sus palabras no estaban ajenas a la realidad de la Nicaragua de aquella época.

Para escribir el argumento narrativo, Lilienthal se instaló en León, en el barrio Sutiaba, donde oyó muchas cosas que la gente le contaba y lo que habían vivido durante los horribles meses la insurrección entre 1978 y 1979. Estos testimonios lo impresionaron y marcaron su experiencia en su carrera como cineasta. Con esta obra hacía el intento de realizar una reproducción documental de lo que le habían contado, se introdujo en las historias y eligió León porque fue el primer pueblo aguerrido durante esta época.

Antonio Skármeta escribió sobre la inserción de ambos en la comunidad donde se filmaría la película, refiriéndose así al trabajo con Peter Lilienthal: «Nosotros hacemos films políticos. Films que conciernen a la historia latinoamericana, a masas. Trabajamos no como burócratas del cine o estrellitas, sino como compañeros».

El filme, tal como su título lo refiere, está ubicado en los últimos meses de la época de insurrección en Nicaragua, cuando el pueblo nicaragüense se lanzó a las armas para derrocar a la dictadura somocista. Es un homenaje al pueblo de León y cuenta la historia de Agustín Menor, un joven que pertenece a la Guardia Nacional, donde trabaja como técnico de comunicaciones. Su padre, sus vecinos y amigos del barrio luchan contra el gobierno para el que Agustín trabaja; e incluso su hermana Eugenia, a quien él estima mucho y a la que le paga sus estudios universitarios, abandona las clases porque se ha apuntado en la guerrilla y se encuentra clandestina en la lucha sandinista.

Agustín entra en conflicto con su padre porque no deserta de la Guardia, pero él ve su trabajo como eso: un trabajo, y solo es un técnico a quien han prometido que irá a Estados Unidos a hacer estudios profesionales en comunicaciones. Pero en sus salidas libres para visitar a la familia va descubriendo los horrores que hacen los soldados de la institución para la que trabaja. Se abren sus ojos y despierta cuando ve la realidad en la calle, que es distinta a lo que le enseñan en los cuarteles.

Una vez que se convence de desertar, su superior, el capital Flores —interpretado por el actor y cineasta costarricense Óscar Castillo— llega a buscarlo, ya que lo tiene sometido y manipulado, y al llegar a su barrio siembran el terror y amenazan con matar a unos ciudadanos a quienes han tomado al azar en las calles, si no vuelve a la Guardia. De esa manera Agustín vuelve y no deserta en ese momento, pero ya se ha desencantado y comienza a sentirse preso en la institución porque no tiene la libertad de elegir irse.

En la película puede apreciarse una representación muy realista de cómo eran aquellos meses entre 1978 y 1979 con las movilizaciones antisomocistas y las madres de los soldados de la Guardia Nacional que llegaban a los cuarteles a pedir que les dejaran ver a sus hijos, porque la institución —para no correr el riesgo de que sus soldados desertaran y debido a las emergencias de guerra en que se encontraban— había cancelado las visitas familiares y las salidas de esos soldados a casa de sus familias.

Se ve la situación vivida en los combates, la fabricación de armas caseras, las reuniones clandestinas, la forma de enviarse mensajes entre los vecinos ante los ojos de los soldados de la Guardia que no se enteraban de la viveza y organización del pueblo, el levantamiento de barricadas y la forma cómo se involucraban los niños, adolescentes y jóvenes en la lucha que se volvió poco a poco en una red de comunicación muy organizada, a la que se unían empresarios en huelgas nacionales, sacerdotes católicos, comerciantes ambulantes, amas de casa y estudiantes, entre otros.

Finalmente, Agustín logra desertar y gracias a varias estrategias logran quemar el cuartel de León, pero los guardias, para salir, toman como rehenes a una decena de vecinos a quienes habían detenido, entre los que se encontraba el padre de Agustín. Por último, llegan los jóvenes que se encontraban en las montañas y se unen a los combatientes urbanos hasta llegar al triunfo de la revolución sandinista. El final de la película se ilustra con imágenes reales tomadas el día del triunfo, cuando se encontraron en la Plaza de la República en julio de 1979, que no son muy diferentes a las tomas de ficción porque a lo largo del filme el director Peter Lilienthal había logrado imprimir realismo en todo el ámbito de la película: escenografías, vestuarios, lenguaje y fotografía.

Fuente:  (Casi) literal

VER PELICULA:

https://www.youtube.com/watch?v=HAIZ_Ru1XHc&t=27s 

sábado, 18 de julio de 2026

"EL ÁNGEL DEL HOGAR", DE MAX ERNST, EN EL 90 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA CIVIL

 
El ángel del hogar
Max Ernst
1937
Óleo sobre lienzo
114 x 146
Colección particular 
 
Max Ernst, al igual que Francis Picabia en “la revolución española”, forma parte de ese grupo de artistas europeos que reflejaron la difícil situación de la España de 1937, sumida por aquel entonces en una cruenta guerra civil.

El lenguaje pictórico tan peculiar de Ernst le llevó a representar a la Guerra Civil como un monstruo que siembra el pánico, la destrucción y la muerte, que sólo puede ser consecuencia de la destrucción de valores, moral y ética de la sociedad posterior a la Primera Guerra Mundial.

A pesar de haberse iniciado en el grupo de los dadaístas, Ernst encontró en el surrealismo un estilo que le permitía expresar sus ideas políticas y sobre todo estéticas, que contribuyeron a desarrollar este estilo de las vanguardias.

Con esta obra pretende mostrar su rechazo por la Guerra Civil Española y sobre todo por el ascenso de los regímenes autoritarios belicosos que estaban cometiendo atrocidades con la población más allá de sus ideologías.

Para ello se sirve de la rprsentación de un monstruo que lejos de estar estático realiza un movimiento violento pateando el suelo con toda la fuerza de que es capaz y con el que pretende sembrar el terror.

Podemos apreciar algunos rasgos humanos en el monstruo, como son las extremidades y la cabeza. Una cabeza en el que se dibuja una sonrisa victoriosa y placentera por conseguir el sometimiento de la gente a su voluntad a través del miedo.

La razón por la que elige como inspiración para el monstruo un ave es fruto de su admiración por estos animales, que aparecen de forma recurrente en sus obras. En este caso por la postura y la forma de la cabeza parece un buitre avanzando hacia su presa.

Max Ernst lo representa en un ambiente sin apenas referencias espaciales, un páramo que simboliza cómo había dejado el fascismo en España el país: arrasado, y como consideraba él que quedaría Europa si las tensiones del momento acababan en lo que acabó la Segunda Guerra Mundial.

El Surrealismo le servía para expresar ideas racionales sirviéndose de elementos irracionales extraídos del subconsciente, tal y como hicieron otros exponentes de este estilo como Breton, Chirico, Miró, Dalí o Magritte.

Ernst pintó este cuadro en una época en la que estaba preocupado también por el entorno político y la tensión de la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial. En este contexto fue perseguido y acabó marchando a EE.UU. con Peggy Guggenheim, con quién posteriormente se casaría.

Era un investigador incansable que experimentaba con técnicas y nuevas formas de pintar, como el frottage, el grattage o la decalcomanía para transferir pinturas a soportes de cristal o metal sirviéndose para ello de un papel especialmente preparado.

Fuente: Tuitearte 

viernes, 17 de julio de 2026

"EL FASCISMO ES LA GUERRA", TEXTO DE GIORGI DIMITROV ESCRITO HACE 89 AÑOS

 

El fascismo es la guerra

Cuando hace dos años, en agosto de 1935, el VII Congreso de la Internacional Comunista analizaba la situación internacional, buscando los caminos y los medios para la lucha de la clase obrera contra la ofensiva del fascismo, señaló el nexo indisoluble que existe entre la lucha contra el fascismo y la lucha por la paz. El fascismo es la guerra, declaró el Congreso. El fascismo, después de subir al poder, contra la voluntad y los intereses de su propio pueblo, busca una salida a las dificultades internas, cada vez mayores, que le acosan, en la agresión contra otros países y pueblos, en un nuevo reparto del mundo, mediante el desencadenamiento de la guerra mundial. La paz es, para el fascismo, el hundimiento seguro. El mantenimiento de la paz internacional da a las masas esclavizadas de los países fascistas la posibilidad de acumular fuerzas y prepararse para derribar la odiada dictadura fascista y permite al proletariado internacional ganar tiempo para lograr la unidad de sus filas, para establecer el frente común de los partidarios de la paz y para levantar una barrera infranqueable contra el desencadenamiento de la guerra.

Cuando el VII Congreso caracterizó al fascismo como promotor de la guerra, señalando el peligro creciente de una nueva guerra imperialista y la necesidad de crear un potente frente único de lucha contra el fascismo, hubo no poca gente, incluso dentro del movimiento obrero, que no se recató en decir que nosotros, los comunistas, asignábamos al fascismo ese papel e hinchábamos el peligro de una guerra, pura y simplemente, porque así convenía a nuestros designios de propaganda. Unos lo hacían conscientemente en interés de las clases dominantes, otros, porque su miopía política no les permitía ver más allá. Pero los dos años transcurridos desde entonces han demostrado con harta elocuencia cuán absurdas eran esas imputaciones. Hoy, tanto los amigos, como los enemigos de la paz hablan ya abiertamente del peligro inminente de una nueva guerra mundial. Y nadie, que esté en su sano juicio, duda tampoco que los promotores de la guerra son precisamente los gobiernos fascistas. En algunos países, la guerra es una realidad. Hace ya un año que los invasores italianos y alemanes hacen la guerra al pueblo español, a la vista del mundo entero. Y, después de haberse anexionado la Manchuria, las tropas fascistas japonesas vuelven a atacar al pueblo chino y libran ya en el Norte de China una nueva guerra.

Manchuria, Abisinia, España, el Norte de China son otras tantas etapas hacia la nueva guerra de rapiña del fascismo. No se trata de actos aislados. Los agresores fascistas y los incendiarios de la guerra forman un bloque: Berlin-Roma-Tokio. El tratado “anti-Comintern” germano-japonés –que es, como se sabe, de hecho, un tratado de carácter militar, al que se ha adherido también Mussolini- se aplica ya en la práctica. Bajo la bandera de la lucha contra el Comintern, contra el “peligro rojo”, los conquistadores alemanes, italianos y japoneses se esfuerzan por ocupar, mediante guerras parciales, posiciones militares estratégicas, nudos de comunicaciones terrestres y marítimas y fuentes de materias primas para la industria de armamentos que les permitan desencadenar la nueva guerra imperialista.

No hay que engañarse, esperando a la declaración formal de guerra, sin ver que la guerra está ya ahí. En su interviú con Roy Howard, en marzo de 1936, decía el camarada Stalin:”La guerra puede estallar en el momento menos pensado. Hoy, las guerras no se declaran. Comienzan, sencillamente”.

Los acontecimientos de estos últimos años confirman palmariamente la verdad de esta tesis. El Japón rompió las hostilidades contra China y se anexionó la Manchuria sin una declaración oficial de guerra; Italia no declaró la guerra al pueblo abisinio para atacarle y anexionarse su territorio, y Alemania e Italia pelean contra la República Española, sin haberle declarado la guerra.

Sabido es que los pueblos no quieren la guerra y que una serie de Estados no fascistas se hallan interesados, dentro de las condiciones actuales, en el mantenimiento de la paz. ¿En qué basan, entonces, sus cálculos los promotores fascistas de la guerra? Todas las experiencias, que hoy poseemos, después de la campaña de conquista de la pandilla militar nipona contra la Manchuria y del fascismo italiano contra Etiopía, indican inequívocamente que el bloque de los bandoleros, formado por los usurpadores del poder en Alemania, el Japón e Italia, aspira, para llevar a cabo sus planes de guerra, a lo siguiente:

primero, impedir una actuación conjunta de los Estados interesados en el mantenimiento de la paz;

segundo, evitar que se establezca la unidad de acción del movimiento obrero internacional, que se forme un potente frente único mundial contra el fascismo y la guerra;

tercero, fomentar el trabajo de zapa de los espías y agentes saboteadores en la Unión Soviética, que es el baluarte más importante de la paz.

En esto basan sus cálculos, fundamentalmente, los fascistas.

Y, en efecto, los agresores fascistas e incendiarios de la guerra trabajan con insistencia y de mutuo acuerdo en estas tres direcciones. Presionan a los Estados del Occidente de Europa, amenazando sus intereses territoriales. Preparan una agresión contra la Unión Soviética. Especulan ampliamente con la prudencia de los elementos gobernantes de Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Con la propuesta de llegar a un acuerdo entre sí respecto al saqueo de los pequeños Estados, de España y de China, intentan por todos los medios ganarse los favores de los conservadores ingleses y de una serie de personajes liberales y del Partido Laborista, para desligar a Inglaterra de Francia y de los demás países democráticos.

Presentando perspectivas tentadoras del mismo género, hacen esfuerzos increíbles por llegar a un acuerdo con los reaccionarios franceses, sobre la base de que Francia renuncie al pacto franco-soviético, con lo cual la Unión Soviética se vería aislada. Los Estados fascistas han abandonado la Sociedad de las Naciones con objeto de tener las manos libres para sus agresiones. Intimidan a los Estados débiles con amenazas de un ataque desde fuera y con la organización de conspiraciones y disturbios dentro. Los incendiarios fascistas de la guerra utilizan a los traidores y, especialmente, a los trotskistas, para una labor de zapa y de desorganización en las filas del movimiento obrero, para hacer fracasar el Frente Popular en España y en Francia. La reciente intentona de Barcelona ha demostrado bien claramente como los fascistas, que manejan los hilos de las organizaciones trotskistas, las utilizan para apuñalar al Frente Popular por la espalda. Y los actos de los adversarios de la unidad del proletariado internacional en las filas de la Segunda Internacional y de la Unión Sindical Internacional son aprovechados también magníficamente por los incendiarios fascistas de la guerra, que laboran diligentemente y reclutan agentes en todas partes.

La Unión Soviética se ha cruzado más de una vez en el camino de los planes bélicos de los agresores fascistas, con su política consecuente y resuelta de paz. Y se puede afirmar, sin incurrir en ninguna exageración, que hace ya mucho tiempo que la humanidad se habría visto empujada a la más espantosa de las guerras, si la Unión Soviética no hubiese seguido su política tensa e inflexible de paz y si no hubiese existido su glorioso Ejército Rojo.

Pero, si los agresores fascistas tropiezan con la debida resistencia por parte de la Unión Soviética, que al proceder así, no obra solamente en interés del pueblo soviético, sino en interés de toda la humanidad trabajadora, no podemos decir lo mismo en lo que a los países de democracia burguesa se refiere. Aquí, nos encontramos –como lo demuestra claramente el ejemplo de España y China- con que los elementos dirigentes de los Estados occidentales no fascistas más importantes favorecen, directa o indirectamente, las intenciones del bloque fascista.

¿Acaso no fue favorecer a los incendiarios fascistas de guerra el tolerar que los militaristas japoneses se anexionaran la Manchuria? ¿Acaso no fue espolear al agresor fascista el hecho de no oponer una resistencia resuelta a la sangrienta campaña de Mussolini contra el pueblo abisinio? ¿Acaso toda esa farsa de la “No intervención” en los asuntos de España, que se está representando desde hace ya un año, bajo la dirección del gobierno inglés, acaso las negociaciones que se están llevando a cabo para el reconocimiento de Franco como “potencia beligerante” no son, de hecho, actos que alientan la guerra de los Estados fascistas contra la República española? ¿Acaso esa actitud benevolente para con los cínicos conquistadores del Norte de China no es el estímulo más indignante para la desenfrenada pandilla militar japonesa, que pretende esclavizar al gran pueblo chino? ¿Cómo los pueblos de Inglaterra, de Francia, de los Estados Unidos, los pueblos de los demás países no fascistas pueden contemplar tranquilamente estos hechos? ¿Cómo pueden tolerar que se siga esta conducta sistemática de condescendencia y aliento hacia la agresión fascista, que allana a los incendiarios fascistas de una nueva guerra mundial el camino para sus crímenes monstruosos?

A la luz de estos hechos, se ve todavía más claramente cuán enorme es la responsabilidad histórica que recae sobre los círculos y los dirigentes de la Internacional Obrera Socialista y de la Internacional Sindical de Ámsterdam que entorpecen obstinadamente el establecimiento de la unidad de acción del proletariado internacional, la aplicación de una política internacional conjunta y coordinada contra los incendiarios fascistas de la guerra por parte de las organizaciones del proletariado internacional y la formación de un poderoso frente internacional de la paz.

Cuando la pandilla militar japonesa se anexionó la Manchuria, ciertas gentes, que pretenden desempeñar un papel en el movimiento obrero, aseguraron a los obreros de sus organizaciones que la Manchuria estaba lejos, que aquella invasión japonesa no afectaba a los intereses del movimiento obrero internacional. Cuando las hordas militares fascistas de Mussolini aplastaron al pueblo abisinio, estas personalidades aseguraron que los acontecimientos de Abisinia no eran más que un conflicto colonial de tipo local y que el proletariado internacional no tenía por qué mezclarse en el asunto. Y cuando los agresores fascistas, envalentonados, atacaron a la República española y encendieron la guerra en la misma Europa, los dirigentes de la Segunda Internacional, después de largos meses de penosas vacilaciones, accedieron a celebrar una reunión conjunta con la delegación de la Internacional Comunista en Annemasse. Pero no para establecer prácticamente la unidad de acción de las organizaciones obreras internacionales, sino simplemente para reconocer la conveniencia de organizar acciones conjuntas, “siempre que sea posible”.

Desde entonces, la intervención fascista en España se ha agravado considerablemente. Y ahora, la nueva agresión de la pandilla militar japonesa en el Norte de China pretende, según los designios del Japó,n, crear un segundo Manchukúo y la base para seguir desarrollando los planes de conquista contra China.

¿No es evidente que, en estos momentos, en que el pueblo español concentra toda sus fuerzas para rechazar la agresión de los invasores fascistas y en que el pueblo chino se levanta contra la pandilla militar japonesa, que invade su país, las organizaciones obreras internacionales deberían unir, por fin, sus esfuerzos y actuar resueltamente y con toda energía y decisión en defensa de la paz internacional?

Hoy, la situación está planteada así: mantener la paz internacional significa, ante todo, conseguir la derrota de los conquistadores fascistas en España y en China. Hay que darles una buena lección; hay que hacerles comprender que el proletariado internacional y toda la humanidad progresista y civilizada no tolerarán sus usurpaciones y están dispuestos a hacer cuanto sea necesario para que no prosperen sus planes criminales de desencadenamiento de una nueva guerra mundial.

¿Es que la Internacional Obrera Socialista y la Unión Sindical Internacional van a seguir, a pesar de todo lo que ocurre, contentándose con hacer declaraciones y protestas verbales en favor de la paz, pero rehuyendo de hecho las tan necesarias acciones conjuntas de todas las organizaciones del movimiento obrero internacional? Estas acciones conjuntas de las organizaciones obreras internacionales, dentro de cada país y en el plano internacional, son las únicas, que pueden movilizar las fuerzas de la humanidad progresista en la lucha contra la guerra, cerrar el paso a los incendiarios e influir asimismo en la política oficial de los Estados no fascistas más importantes, para poner un freno a los agresores fascistas desbocados.

No se puede abogar seriamente por el mantenimiento de la paz internacional, sin adoptar, ante todo, cuantas medidas sean necesarias para establecer el frente único de la clase obrera en cada país y la unidad de acción de las organizaciones obreras internacionales. No se puede luchar seriamente por la paz, sin movilizar todas las fuerzas del movimiento obrero y de las grandes masas populares, para lograr que los invasores fascistas sean arrojados cuanto antes del suelo de España y de China.

La correlación entre las fuerzas de la guerra y las fuerzas de la paz en el año 1937 no es la misma que en el año 1914. Desde entonces, se han operado cambios históricos muy grandes, de alcance mundial. En 1914, los imperialistas lograron empujar a millones de hombres al infierno de la matanza mundial, en circunstancias, en que no existía un potente Estado proletario con su Ejército Rojo, en que no había un Frente Popular en Francia y en España, en que el pueblo chino no estaba en condiciones de defender su independencia nacional, en que las masas populares no tenían la experiencia de la guerra imperialista y de la Gran Revolución Proletaria, en que la clase obrera internacional no contaba aún con una organización mundial como la Internacional Comunista.

El movimiento obrero internacional dispone de fuerzas y medios suficientes para lograr que cese la intervención del fascismo alemán e italiano en España, que se ponga fin a la campaña de rapiña de la pandilla militar japonesa en China y se asegure la paz internacional. Pero, para esto, es necesario que los medios y fuerzas formidables del movimiento obrero internacional se unan y se encaucen hacia la lucha eficaz e inquebrantable contra el fascismo y la guerra.

18 de julio 1937

Primera Edición:J. Dimitrov, Obras Completas, Editorial del PCB, 1954
Digitalización: Aritz
Esta Edición: Marxists Internet Archive, año 2000

jueves, 16 de julio de 2026

"MANIFIESTO DE PRAGA", DEL II CONGRESO INTERNACIONAL DE COMPOSITORES Y CRÍTICOS MUSICALES (1948), ORGANIZADO POR EL SINDICATO DE COMPOSITORES CHECOS

Imgaen del congreso, cuya presidencia estaba compuesta por A. A. Estrella / Brasil, V. Stojanov / Bulgaria, St. Por suerte, P. A. A. Kypta Dr. Jar. Tomasek / Checoslovaquia, Roland de Candé / Francia, M. Flothuis / Países Bajos, O. Danon, N. Devic / Yugoslavia, Prf. ¿Dr. Sophie Lissa / Polonia, Hans Eisler / Austria, Dr. A. A. Mendelssohn / Rumania, T. Chrennikof, B. Jarostowski, J. Chaporine/ URSS, Georges Bernand / Suiza, Dr. D. Bartha / Hungría, Alan Bush, B. Stevens / Gran Bretaña, Dr. A. A. Sachra / RSE. 

Segundo Congreso Internacional de Compositores y Críticos Musicales (1948): Manifiesto de Praga.

Los compositores y críticos de diferentes países, reunidos en el Segundo Congreso Internacional de Compositores y Críticos Musicales organizado en Praga los días 20 a 29 de mayo de 1948 por el Sindicato de Compositores Checos, han llegado a las conclusiones siguientes:

La música y la vida musical de nuestra época sufren una crisis profunda. Esta crisis se caracteriza sobre todo por la oposición y la contradicción existentes entre la música denominada "seria" y la música ligera.

La música denominada "seria" se está haciendo cada vez más individualista y subjetiva, tanto en lo que se refiere a su contenido, más complicado y artificial, como a su forma.

En la música ligera se manifiesta cada vez una mayor simpleza, menos nivel y una mayor estandarización, y, en ciertos países, se ha convertido en un producto, en un objeto de la industria cultural monopolizada.

La "música seria" ha perdido el equilibrio entre sus elementos: unas veces son el ritmo y la armonía los que tienen un papel preponderante en detrimento de los elementos melódicos, otras veces son los elementos puramente formales los que se colocan en primer plano, de tal manera que el ritmo y la melodía son descuidados. Finalmente, se observan en la música contemporánea otros tipos de música, en los cuales el desarrollo lógico del pensamiento musical se ha sustituido por el empleo de melodías sin contorno preciso y limitación de las antiguas formas contrapuntísticas, artificios que no consiguen esconder la pobreza del contenido ideológico.

La "música ligera", al contrario, se limita a una melodía primaria, descuidando todo el resto de los elementos musicales. Sólo utiliza las fórmulas melódicas más vulgares, las más corrompidas, las más estandarizadas, como lo prueba sobre todo la música ligera americana.

Estas dos tendencias tienen el mismo falso carácter cosmopolita, han borrado los trazos específicos de la vida musical de las naciones. Aparentemente contradictorias, son sin embargo de la misma naturaleza y sólo representan dos aspectos de un inquietante fenómeno cultural derivado de un estado social defectuoso.

A medida que se van evidenciando cada vez más estas lagunas en la música seria, su contenido se hace más subjetivo, su forma más complicada y se reduce más su público. Mientras, la música vulgar de entretenimiento penetra cada vez más en la vida de los pueblos y naciones, masificando y nivelando las facultades sensibles de la audiencia y desnaturalizando su gusto musical.

Llamamos la atención hacia esta contradicción en una época en la cual en la sociedad se está de una nueva manera y en la que la cultura humana ha alcanzado un estadio más elevado que coloca al artista delante de tareas nuevas y urgentes.

El congreso no quiere dar directivas técnicas o estéticas para la producción musical. Comprende que cada país debe encontrar sus propias vías y métodos. Sin embargo, la comprensión de los orígenes y de la naturaleza social de la crisis musical debe ser común para nosotros, así como la voluntad de superarla.

Nos parece posible superar la crisis musical actual:

1. Si los compositores ganan conciencia de la crisis, si consiguen escapar a las tendencias de extremo subjetivismo, si hacen expresar a su música los sentimientos y las elevadas ideas progresistas de las masas populares.

2. Si los compositores, en sus obras, se relacionan más estrechamente con la cultura nacional de su país y la defienden contra las tendencias falsamente cosmopolitas, ya que el verdadero internacionalismo en la música se deriva del desarrollo de los diversos caracteres nacionales.

3. Si la atención de los compositores se vuelve hacia las formas musicales que les permiten alcanzar estos objetivos (sobre todo la música vocal, las óperas, los oratorios, las cantatas, los coros, etc.).

4. Si los compositores, críticos y musicólogos trabajan práctica y activamente para acabar con el analfabetismo musical y para educar musicalmente a las masas.

El congreso exhorta a los compositores del mundo entero para que creen una música en la que una gran habilidad musical y una real originalidad se asocien con un humanismo profundo y verdadero.

El congreso piensa que el intercambio de experiencias e ideas entre los compositores del mundo entero se ha convertido en una necesidad absoluta.Para alcanzar este objetivo, es necesario que los músicos progresistas se organicen, primeramente en sus países, lo cual conducirá posteriormente a una asociación internacional.

Esta asociación internacional de los músicos y musicólogos progresistas deberá trabajar, de una manera tenaz y consciente del objetivo que debe ser alcanzado, para superar la crisis de la música y devolverle su alta y noble función en la sociedad. Esta condición es necesaria para que la música se convierta en un fac.tor importante en la realización de las grandes tareas históricas delante de las cuales se encuentra actualmente la humanidad progresista.

Fuente: La crise de la musique. Le Manifeste de Prague. Les réactions des musiciens françaisesn, Les Lettres Françaises, nº 228, 7 de octubre de 1948, p. 6. Traducción del francés: Teresa Cascudo. 

Publicado en: La música moderna y contemporánea a través de los escritos de sus protagonistas : una antología de textos comentado. Editorial Doble J

miércoles, 15 de julio de 2026

"CAPITALISMO COMO RELIGIÓN", TEXTO DE WALTER BENJAMIN DE 1921, EN EL 134 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Capitalismo como religión (en alemán Kapitalismus als Religion) es un escrito inconcluso de Walter Benjamin, escrita en 1921.

El texto indaga en la naturaleza religiosa e inhumana del capitalismo: la identificación del pecado y la culpa religiosa y la deuda impuesta por el capitalismo ―el término alemán utilizado en el escrito Schuld significa a la vez deuda y culpa―.

El texto póstumo de Walter Benjamin del año 1921 está incluido en sus Obras Completas, Volumen VI (Gesammelte Schriften Band VI 100-103). La traducción al español es la siguiente:

Capitalismo como religión

En el Capitalismo hay que ver una religión. Esto significa que el Capitalismo sirve esencialmente para satisfacer las mismas necesidades, tormentos o inquietudes a las que antaño daban respuesta las llamadas religiones.

Esa estructura religiosa del Capitalismo no es sólo similar a “una imagen de estilo religioso” (así pensaba Max Weber), sino “un fenómeno esencialmente religioso”. Pero si hoy intentáramos dar la prueba de esa estructura religiosa del Capitalismo, acabaríamos en el callejón sin salida de una polémica universal y desmesurada. No podemos abarcar la red en la que estamos; pero más tarde nos daremos cuenta.

No obstante, hoy ya es posible reconocer tres rasgos de esa estructura religiosa del Capitalismo:

a) En primer lugar el Capitalismo es una religión puramente de culto, quizá la más cúltica que ha existido nunca. No tiene una teología dogmática específica: en él todo cobra significado sólo a través de una referencia inmediata al culto. Desde esta óptica adquiere el utilitarismo toda su coloración religiosa.

b) Un segundo rasgo del Capitalismo relacionado también con esa concreción cultural, es la duración permanente del culto: el capitalismo es como la celebración de un culto “sans trêve et sans merci” (sin tregua y sin piedad). No hay en él “días laborables”, no hay un solo día que no sea “día de fiesta”, en el sentido terrible de una ceremonia sacra superdesarrollada: es como el despliegue máximo de aquello que se venera.

c) En tercer lugar, se trata de un culto culpabilizador. El Capitalismo es quizás el primer caso de un culto que no es expiatorio sino culpabilizador. A partir de aquí, este sistema religioso se ubica en la explosión de un movimiento monstruoso: una terrible conciencia de culpa/deuda (Schuld en alemán significa a la vez culpa y deuda) que no sabe liberarse, echa mano del culto no para expiar la culpa sino para hacerla universal, para grabarse en nuestra conciencia y, por último y ante todo, inmiscuir al mismo Dios en esa culpa para acabar interesándole en la expiación.

La expiación, por tanto, no hay que esperarla ni del mismo culto, ni de la reforma de esa religión (que siempre debe apoyarse en algo más seguro que ella) ni en la apostasía de ella. Más bien pertenece a la esencia de ese movimiento religioso que es el Capitalismo el aguantar hasta el final: hasta la completa culpabilización final de Dios, hasta la situación mundial de desesperación que ya hemos conseguido y en la cual todavía seguimos esperando.

Ahí reside lo históricamente inaudito del Capitalismo: que la religión ya no significa la reforma de la vida sino su destrucción, la desesperación se transforma así en el estado religioso del mundo, del cual hay que esperar la salvación. La trascendencia de Dios ha desaparecido, pero Dios no ha muerto sino que se ha incrustado en el destino humano. Todo este cruzar el planeta-hombre por la morada de la desesperación, con la soledad más absoluta en su camino, es una actitud que deriva de Nietzsche: ese hombre es el superhombre, el primero que conoce la religión capitalista y comienza a practicarla.

Un cuarto rasgo es que el Dios (del capitalismo) debe quedar escondido. Sólo puede ser invocado en el zenit de su culpabilización. El culto es celebrado por una divinidad inexperta; y cada pensamiento o cada representación de ella, destroza el misterio de su madurez.

También la teoría de Freud tiene que ver con el señorío clerical de ese culto. Lo reprimido, la representación pecaminosa y condenada es con mucho la analogía más luminosa del Capital que cobra intereses del infierno del inconsciente.

La forma del pensamiento religioso capitalista se encuentra (también) magníficamente expresada en la filosofía de Nietzsche. La idea del superhombre empuja el salto apocalíptico no hacia la conversión, la expiación, purificación o penitencia, sino hacia un crecimiento constante que en sus últimos tramos se vuelve explosivo y discontinuo. Por eso, crecimiento y desarrollo resultan inconciliables (en el sentido del adagio “Natura non facit saltus”): el superhombre es el hombre histórico, construido sin arrepentimiento y que atraviesa el cielo. Esa destrucción del cielo por el crecimiento de la capacidad dominadora del hombre, ya fue juzgada por Nietzsche como una culpabilización (deuda) religiosa; y sigue siendo eso.

Y algo parecido en Marx: ese capitalismo incapaz de convertirse, se transforma en socialismo a través de los intereses simples y compuestos, que son una función de la deuda/culpa (¡atención a la ambigüedad demoníaca de este concepto!).

El capitalismo es una religión del mero culto, sin dogma. El capitalismo se ha desarrollado en Occidente —como se puede demostrar no sólo en el calvinismo, sino en el resto de las orientaciones cristianas ortodoxas— parasitariamente respecto del cristianismo de modo tal que, al final, su historia es en lo esencial la de su parásito, el capitalismo. -Comparación entre las imágenes de los santos de las distintas religiones, por un lado, y los billetes de los distintos Estados, por otro- El espíritu que se expresa en la ornamentación de los billetes.

Las preocupaciones: una enfermedad del espíritu que es propia de la época capitalista. Situación espiritual (no material) sin salida que (deviene) en pobreza, vagabundeo, mendicidad, monacato de la vagancia. Una situación así, que carece de salida, es culpabilizante. Las “preocupaciones” son el índice de la consciencia de culpabilidad de la situación sin salida. Las "preocupaciones" nacen por el miedo de que no haya salida, no material e individual, sino, comunitaria.

En tiempos de la Reforma el cristianismo no favoreció el advenimiento del capitalismo, sino que se transformó en él. Metódicamente habría que investigar, en primer lugar, qué vinculos estableció en cada momento el dinero con el mito, hasta que pudo atraerse hacia sí, tantos elementos míticos del cristianismo para constituir ya, el propio mito.

El precio de la sangre. Thesaurus de las buenas obras. El salario que se le debe al sacerdote. Pluto como dios de la riqueza.

Vínculo del dogma de la naturaleza resolutoria del saber y el capitalismo -propiedad para nosotros que lo hace, a la vez, redentor y verdugo-: el balance como saber redentor y destructor.

Contribuye al conocimiento del capitalismo como una religión el hacer presente que, originalmente, el paganismo originario concebía la religión, no como un “elevado interés moral” "superior", sino, como el más inmediatamente práctico. En otras palabras, el paganismo fue tan poco consciente, como el capitalismo actual, de su naturaleza “ideal”, “trascendente”, y la comunidad pagana consideraban a los individuos irreligiosos o heterodoxos de su comunidad como incapaces, igual que la burguesía actual considera a sus miembros no productivos.

martes, 14 de julio de 2026

"MARCHA LÚGUBRE", DE FRANÇOIS-JOSEPH GOSSEC, EN EL ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Marcha lenta para los honores fúnebres que deben rendirse en Federation Field el 20 de septiembre de 1790 a los ciudadanos que murieron en el incidente de Nancy.

La lenta y prolongada caída de la monarquía francesa durante la Revolución Francesa tuvo varios momentos clave, comenzando con la toma de la Bastilla.

A continuación, la Guardia Francesa se amotinó y la familia real fue trasladada por la fuerza del palacio de Versalles a París. Todo esto ocurrió en 1789. En 1790 surgieron más problemas y, el 31 de agosto, la guarnición de Nancy, en Francia, se amotinó. Si bien los altos mandos del ejército eran mayoritariamente leales, los soldados rasos se estaban convirtiendo en revolucionarios.

En Nancy había tres regimientos: el Regimiento del Rey, un regimiento de mercenarios suizos y la caballería del campamento. El Regimiento del Rey exigió una auditoría de sus cuentas y, finalmente, se apoderó del intendente y la caja de paga de la unidad. El coronel y los demás oficiales fueron confinados al cuartel. Los mercenarios suizos siguieron el mismo camino, lo que preocupó a los oficiales, ya que se creía que los regimientos mercenarios eran los más leales. Los oficiales mercenarios suizos lograron sofocar la rebelión y castigaron a los malhechores obligándolos a pasar por el pasillo, donde el prisionero debía correr entre dos filas de soldados que podían golpearlo libremente. Esta disciplina generó más problemas. Finalmente, la Asamblea de París decidió que el motín debía ser sofocado y exigió la liberación de los oficiales y la entrega de los cabecillas. Desafortunadamente, el Regimiento del Rey había cargado un cañón y apuntado a las tropas gubernamentales. Un oficial subalterno, Désilles, se interpuso frente al cañón para intentar impedir el disparo, pero fue alcanzado y el cañón se disparó, matando a unos 60 soldados leales. Tras tres horas de combate, se estima que el número final de muertos ascendió a unos 500 soldados y civiles.

La acción de Antoine-Joseph-Marc Désilles fue inmortalizada en un cuadro de Jean-Jacques-François Le Barbier en 1794, que muestra a las tropas gubernamentales entrando por la puerta y a los amotinados enfrentándose al oficial que manejaba el cañón. En la parte superior derecha del muro se puede apreciar la presencia de civiles.

Mientras tanto, en París, se había establecido una milicia popular bajo el mando del marqués de Lafayette, quien se había labrado una reputación durante la Revolución Americana. Esta Guardia Nacional incluía una banda de 45 músicos, que posteriormente estuvo bajo la dirección del compositor François-Joseph Gossec. Este compuso numerosos himnos y obras nacionalistas para la banda. El 20 de septiembre se celebró una fiesta revolucionaria en el Campo de la Federación en honor a los amotinados. Gossec compuso esta marcha para la ocasión, y la obra, notable por su «estruendoso tam-tam, metales y tambores, alternados con silencios, conmovían el alma hasta la desesperación». La obra siguió siendo una pieza destacada de la Revolución y se interpretó en funerales importantes y en el nuevo entierro de Voltaire en el Panteón el 11 de julio de 1791.

El título completo de la obra de Gossec, Marche lugubre pour les honneurs funèbres qui doivent être rendus au Champ de la Fédération le 20septembre 1790 aux mânes des citoyens morts dans l'affaire de Nancy [Marcha lenta para los honores fúnebres que deben rendirse en Federation Field el 20 de septiembre de 1790 a los ciudadanos que murieron en el asunto de Nancy], nos dice todo lo que necesitamos saber.

Le Barbier: Le Courage héroïque du jeune Désilles, le 31 de agosto de 1790, à l'affaire de Nancy , (1794) (Musée de la Révolution française)


lunes, 13 de julio de 2026

REPORTAJE "EL MUNDO DEL MAÑANA EN RUMANÍA" (1974)

Reportaje «El mundo del mañana en Rumanía» emitido originalmente en BBC One el 24 de octubre de 1974.  

En esta edición especial de El Mundo del Mañana, Raymond Baxter visita la República Socialista de Rumanía. Nos informa sobre diversos proyectos de investigación científica y tecnológica en el país, incluyendo la bicicleta eléctrica Elmo, la conservación de frescos, la industria aeronáutica rumana y la industria vitivinícola.

También visita la región de Sadova-Corabia, sede de uno de los proyectos de irrigación más grandes del mundo, cuyo objetivo es utilizar el agua del Danubio para transformar los áridos suelos de la llanura de Oltenia en tierras agrícolas productivas.

Vídeo con doblado automático en Youtube 

00:00 Introducción

01:08 El ciclomotor eléctrico Elmo  

02:50 Conservación de frescos

09:28 Industria aeronáutica rumana

11:42 Proyecto de irrigación Sadova-Corabia 

19:47 Industria vitivinícola: investigación y desarrollo

 21:05 Tractor Universal 411

 22:28 Despedida y créditos finales 

domingo, 12 de julio de 2026

"BAILE DEL 14 DE JULIO", DEL PINTOR COMUNISTA MAX LINGNER


Baile del 14 de julio 
Max Lingner 
1945/1946 
Témpera y tinta sobre papel 
38 x 53 cm 
Neue Nationalgalerie (Berlín)

El artista alemán Max Lingner trasladó su residencia a París después de la I Guerra Mundial, siendo colaborador gráfico de la revista semanal Monde, donde acabó haciéndose cargo de la dirección artística.  

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, al tener nacionalidad alemana, fue internado por la autoridad francesa en el campo de Gurs. Lingner huyó del campo de Gurs, viviendo en Francia en la ilegalidad con el nombre Marcel Lantier. En 1943 entró en la resistencia francesa, viviendo de nuevo en París al ser liberada la ciudad. 

Tras la liberación pintó esta versión del “Baile del 14 de julio” de un evento de baile nocturno en el Día Nacional Francés en 1945/1946, ciertamente todavía bajo la impresión de la liberación de Francia del nacionalsocialismo en agosto de 1944. Las mujeres y los hombres que bailan alegremente bajo las lámparas están en tonos blanco y negro. No solo por su color, la imagen tiene las características típicas de los dibujos a la prensa de Lingner: el fuerte énfasis en el contorno y la representación tipificada de las personas y el espacio circundante, que se limita a unas pocas líneas concisas, se destacan. Lingner ciertamente había encontrado la liberación de la ciudad como una felicidad especial después de su internamiento forzado y su vida en la ilegalidad. Ahora pudo reanudar su trabajo como artista de prensa para la “L’Humanité”, en el contexto de la cual esta obra también pudo haber sido creada.  

Volvió a Alemania (RDA) en 1949, siendo catedrático de pintura contemporánea de la escuela superior de arte en Weissensee.   

sábado, 11 de julio de 2026

"NOSOTROS", CORTOMETRAJE DEL DIRECTOR SOVIÉTICO ARTAVAZD PELESHIAN SOBRE EL PUEBLO ARMENIO

Título original Menq 
Año 1969 
Duración 27 min.
País Unión Soviética (URSS)
Dirección Artavazd Pelechian 
Guion Artavazd Pelechian
Música F. Amirkhanyan 
Fotografía Elizbar Karavayev, Karen Mesyan (B&W) 
Compañía Yerevan Film Studio 
Sinopsis Poema cinematográfico cuyo sentido recae en el título, Nosotros, que representa al pueblo armenio dentro de la especificidad de su historia -genocidio, repatriación- y unifica los aspectos de la vida cotidiana en la tierra natal. 

Perturbadoramente poética e intensamente humanista, Nosotros muestra el sufrimiento y la tragedia vivida por el pueblo armenio durante siglos. Pero Nosotros es, en un sentido más amplio, un documento sobre la heroicidad del día a día y la habilidad humana de sobrevivir a pesar de todas las dificultades. "Hablar del pueblo armenio es una oportunidad para poder hablar sobre el mundo entero, sobre el carácter de la naturaleza humana. El pueblo armenio es tan solo un 'nosotros' dentro de un 'Nosotros' mucho mayor". Artavazd Pelechian. 

El entierro que aparece en el cortometraje documental Nosotros corresponde principalmente al funeral del célebre actor armenio ⁠Vagram Papazyan, fallecido en 1968. Peleshyan utilizó esta ceremonia como columna vertebral visual y emotiva, entrelazándola además con material de archivo de los funerales de otras grandes figuras armenias, como el poeta Avetik Isahakyan (fallecido en 1957) y el actor Hrachia Nersisyan (fallecido en 1961). Mediante su técnica característica de montaje a distancia, el director logró crear una secuencia coral y atemporal que representa el dolor y la resiliencia colectiva de todo un pueblo.

VER PELICULA:

viernes, 10 de julio de 2026

SE CUMPLEN 65 AÑOS DEL "TRATADO DE AMISTAD Y ASISTENCIA MUTUA CHINA - COREA DEL NORTE"

  

Escena de la firma del acuerdo 

Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre la República Popular China y la República Popular Democrática de Corea 

El "Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua entre República Popular China y la República Popular Democrática de Corea", conocido abreviadamente como el "Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua China-Corea del Norte", es un tratado firmado en 1961 entre la República Popular China y la República Popular Democrática de Corea. Garantiza principalmente que, cuando una de las partes contratantes se encuentre en estado de guerra, la otra parte contratante le brindará asistencia militar total y de otro tipo.
 
El Tratado de Amistad y Asistencia Mutua China-Corea del Norte fue firmado en Pekín el 11 de julio de 1961 por el Primer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China, Zhou Enlai, y el Primer Ministro del Gabinete de la República Popular Democrática de Corea, Kim Il-sung. El 23 de agosto del mismo año, después de ser aprobado por el Comité Permanente de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea, y el 30 de agosto, tras ser ratificado por el entonces Presidente de la República Popular China, Liu Shaoqi, ambas partes intercambiaron los instrumentos de ratificación en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, el 10 de septiembre de 1961. De acuerdo con lo dispuesto en el Artículo 7 del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua China-Corea del Norte, el tratado entró en vigor el 10 de septiembre de 1961.

Texto completo del Tratado
 
El Presidente de la República Popular China y el Comité Permanente de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea, convencidos de que el desarrollo y el fortalecimiento de las relaciones de amistad, cooperación y asistencia mutua entre los dos países no solo corresponden a los intereses fundamentales de los pueblos de ambos países, sino que también responden a los intereses de los pueblos de todos los países del mundo, con este propósito, han decidido celebrar el presente Tratado y han designado a sus plenipotenciarios respectivos de la siguiente manera:

El Presidente de la República Popular China ha designado especialmente al Primer Ministro del Consejo de Estado de la República Popular China, Zhou Enlai;
 
El Comité Permanente de la Asamblea Popular Suprema de la República Popular Democrática de Corea ha designado especialmente al Primer Ministro del Gabinete de la República Popular Democrática de Corea, Kim Il-sung.
 
Habiendo examinado mutuamente sus plenos poderes y hallándolos en buena y debida forma, los plenipotenciarios de ambas partes han acordado los siguientes artículos:
 
Artículo Primero
 
Las dos Partes Contratantes continuarán haciendo todos los esfuerzos posibles para salvaguardar la paz en Asia y en el mundo y la seguridad de los pueblos de todos los países.
 
Artículo Segundo
 
Las dos Partes Contratantes se comprometen a adoptar conjuntamente todas las medidas para prevenir la agresión de cualquier país contra cualquiera de las dos Partes Contratantes. En caso de que una de las Partes Contratantes sufra un ataque armado por parte de cualquier país o de varios países en coalición, y por consiguiente se encuentre en estado de guerra, la otra Parte Contratante le prestará inmediatamente asistencia militar y de otro tipo con todos los medios a su alcance.
 
Artículo Tercero
 
Ninguna de las dos Partes Contratantes concluirá ninguna alianza dirigida contra la otra Parte Contratante, ni participará en ninguna agrupación, acción o medida dirigida contra la otra Parte Contratante.
 
Artículo Cuatro
 
Las dos Partes Contratantes continuarán consultándose sobre todos los importantes problemas internacionales que conciernen a los intereses comunes de ambos países.
 
Artículo Cinco
 
Las dos Partes Contratantes continuarán, de conformidad con los principios de respeto mutuo a la soberanía, no intervención en los asuntos internos, igualdad y beneficio mutuo, y en el espíritu de la amistad y la cooperación, prestándose toda la ayuda económica y técnica posible en la causa de la construcción socialista de sus respectivos países; continuarán consolidando y desarrollando la cooperación económica, cultural, científica y técnica entre los dos países.
 
Artículo Seis
 
Las dos Partes Contratantes consideran que la reunificación de Corea debe realizarse sobre una base pacífica y democrática, y que tal solución corresponde a los intereses nacionales del pueblo coreano y a los fines de salvaguardar la paz en el Lejano Oriente.
 
Artículo Siete
 
El presente Tratado está sujeto a ratificación y entrará en vigor en la fecha del canje de los instrumentos de ratificación. El canje de los instrumentos de ratificación tendrá lugar en Pyongyang.
 
El presente Tratado permanecerá en vigor mientras las dos Partes no lleguen a un acuerdo sobre su modificación o terminación.
 
Hecho en Pekín el 11 de julio de 1961, en dos ejemplares, cada uno en los idiomas chino y coreano, siendo ambos textos igualmente auténticos.
 
Por la República Popular China Por la República Popular Democrática de Corea
 
Plenipotenciario                 Plenipotenciario
Zhou Enlai                         Kim Il-sung
 
Fuente: Baidu Wiki 

jueves, 9 de julio de 2026

CARTELES DE PROPAGANDA SOVIÉTICA DE LA GUERRA POLACO-BOLCHEVIQUE DE 1919-1921

                            Manifestación en Varsovia inspirada por los comunistas en 1920.

La Revolución Bolchevique y la Guerra con Polonia Blanca en Carteles

La guerra polaco-soviética o guerra ruso-polaca fue un conflicto armado que enfrentó a las repúblicas socialistas de Rusia y Ucrania de la aún no formada Unión Soviética con la Segunda República polaca y más tarde la República Popular Ucraniana desde el 14 de febrero de 1919 al 18 de marzo de 1921 cuando finalizó con el Tratado de Rigarepartiendo los territorios en disputa entre Polonia y la Rusia Soviética. 

Aunque los problemas de armamento, equipo y entrenamiento del ejército fueron decisivos para los continuos combates, el conflicto entre los Estados también se reflejó en el nivel “psicológico”. En este capítulo, estamos interesados en la dimensión propagandística expresada visualmente en los carteles soviéticos.  

El cartel 1 se titula el lema de que “El maestro del mundo será el trabajo”; tiene un significado político y moral. Representa un globo terráqueo con tierras, montañas y mares. En él se coloca un martillo soviético con una hoz, que simboliza la alianza obrero-campesina, bajo el lema “proletarios de todos los países, uníos”. Sobre el globo, el sol brilla, que irradia a todos los lados. Da una idea de un mundo feliz. A ambos lados del mundo hay personajes masculinos. Uno de ellos es, sin duda, una persona instruida, que escribe en papel. A la derecha, el trabajador. El mundo futuro será un oasis de felicidad en el que todo el trabajo será satisfecho. El mundo actual no da esa perspectiva. El objetivo es el trabajo y la gente que trabaja en todo el mundo, y la Rusia soviética será la fuente de este cambio.

El diseño del cartel está realizado en la técnica de pastel sobre papel, con un formato similar a un cuadrado. Los colores de la obra son: azules, amarillos, verdes marrones. Los elementos de la imagen están dedicados esquemáticamente y esbozados con una línea negra y suave. El globo tiene una tierra, montañas y mar generalmente marcadas y una imagen céntrica de un martillo con una hoz. Sobre el globo, el sol brilla, en el color del naranja, cuyos rayos brillantes geometrizados se extendieron a tres lados. El globo expuesto centralmente está incrustado en un pilar, sobre el cual aparece la inscripción Cirílico inscrito en forma de rectángulo. Cada palabra se coloca en un versículo diferente. La inscripción en la traducción libre dice: "El maestro del mundo será el trabajo". A ambos lados del poste, se sientan, como en las escaleras, dos hombres vistos desde el perfil. En el lado izquierdo se sienta una figura escribiendo sobre papel puesto sobre sus rodillas, a la derecha, un personaje con las piernas desnudas se sostiene con una recogida basada en el grado del monumento.

El Póster 2 dice que la fuente del cambio será (en el mundo de las ideas) el pensamiento de Karl Marx registrado en sus obras. El cartel a continuación es un libro con la inscripción “Karl Marx”, que se presenta como un “barco de rescate” para todos aquellos sin esperanza. Sólo yendo con Marx en mente se puede contar con una mejora en el destino. El mundo del futuro será el mundo ahora excluido. El pensamiento de Marx sustituirá a la religión existente. Su trabajo es una especie de "biblia" para un internacional comunista.

Un cartel vertical en el esquema de colores de sepia y negro, realizado en la técnica de la litografía. En el centro de la composición hay un hombre con un torso desnudo en una balsa en forma de libro abierto. El hombre trata de mantener en el mar agitado operando el timón con una pequeña bandera roja. En el fondo, un gran velero con mástiles desnudos y un abismo oscuro que se inclina hacia la caída. En las páginas del libro, las inscripciones cirílicas, en la tarjeta de la derecha, el nombre claro de Karl Marx. En la parte superior e inferior del cartel, se imprimieron inscripciones con cirílico.

El cartel 3. ilustra la creencia de que el cambio en el mundo tendrá lugar a través de las fuerzas del proletariado, que bajo una bandera roja que simboliza la sangre de los trabajadores cambiará las relaciones de clase predominantes. El cartel muestra claramente una referencia a la teoría marxista de la lucha de clases. Esto es entre los trabajadores y la burguesía pot los medios de producción. Los eslóganes en el cartel dicen que "los trabajadores ganarán el poder en Rusia", "los trabajadores ganarán poder en el mundo". En la esquina inferior derecha se pueden ver elegantemente vestidos representantes de las clases del clero y de la burguesía, que huyen de la manifestación proletaria. El mundo del futuro será privado de su religión existente. El cartel hace referencia al legado del gran "octubre".

Póster de nivel en formato rectángulo, bicolor en negro y rojo, realizado en la técnica de la litografía. Sobre un fondo amarillento, se incluyeron esquemáticamente personajes tratados con una línea negra y suave y una mancha. A la izquierda, los trabajadores marchan con ropas casuales, sombreros en la cabeza, alegres con banderas rojas en sus manos. En los banners se pueden ver las inscripciones Cirílico. En la esquina inferior derecha del marco, caricaturizó tres figuras en movimiento: dos que representan a la burguesía y un pop con una cruz en la mano. Una enorme bandera roja con la inscripción abruma el tamaño de estos representantes de la clase poseedora. En el centro, en la parte superior, el emblema de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

El cartel 4 grita: “Al frente occidental. Todo por la guerra. ¡Cualquier cosa por la victoria!” El cambio tendrá lugar en el camino de la revolución, en el camino de la guerra. Aquí se puede ver una gran figura de un trabajador que lleva balas enormes, en el fondo un tren y muchos proletarios cargando bolsas y municiones en los vagones. En un plano lejano, las chimeneas de las fábricas. Se puede decir que toda la industria y las fuerzas humanas deben dedicarse a la guerra. El objetivo es el Frente Occidental. El objetivo de la revolución es Occidente. El objetivo militar es de suma importancia aquí.

Póster horizontal en formato rectángulo, de dos colores en negro y rojo, realizado en la técnica de la litografía.  El cartel muestra a los trabajadores de la estación de tren. Debajo de la estructura arquitectónica de acero se encuentra un tren de carga cargado. En el lado derecho, una multitud de trabajadores que en el caos cargan mercancías en carruajes, entre ellos grandes balas. En primer plano, una figura transparente de un trabajador de tejido que lleva enormes balas debajo de sus axilas. Los personajes están construidos esquemáticamente con una línea negra, suave y una mancha. La totalidad de la actuación se incluye en las dos esquinas superiores de la viñeta industrial, que se asemeja a un lapso calado. En la parte inferior y superior de las frases impresas con cirílico.

Póster 5. “Alguien a tiempo”. El cambio revolucionario es abrazar a Rusia y al mundo. En el cartel se puede ver a un campesino que, con una cara claramente satisfecha, con una amplia guadaña, corta la cabeza del “amo polaco” y al General Wrangler. Los enemigos de la revolución son, por lo tanto, los “blancos” representados por el odiado aristócrata, el barón natal alemán báltico Piotr Wrangl, y los caballeros polacos. El cartel expresa, por supuesto, por un lado, la lucha de clases que tiene lugar en el marco de la guerra civil. 

Póster de color horizontal en la técnica de la litografía. A la derecha, una figura dinámica de un campesino con una guadaña que esquila cabezas de dos personajes a la vez. La primera cabeza a la izquierda, en el sombrero rojo de la krakuska, se aleja del cuello que salpica la sangre, una pequeña figura caricaturizada con la inscripción Cirílico en el estómago. Texto traducido al polaco: Pan polaco). La otra cabeza con una gorra negra de carnero alta con el emblema del imperio ruso está cortada del torso con un uniforme negro con bolsillos para balas expuestas en el pecho, un pequeño Kindjal y la inscripción Cirílico, Wrangiel. En la esquina superior izquierda, el título rojo Cirílico.

Póster 6. “Wrangel sigue vivo. Mátalo sin piedad”. Un cartel que pide una represión despiadada contra la contrarrevolución. Particularmente expuestas fueron la figura  golpeando con fuerza y determinación, y la mano extendida del general “blanco”, que debe cortarse.

Póster vertical de dos colores, en rojo y negro, realizado en la técnica de la litografía. En el fondo rojo, centralmente hay una figura dinámica de un hombre de brazo rojo, con una espada levantada sobre su cabeza en un sombrero de edificio. La figura mide, con una espada hacia la mano extendida, enorme y exagerada de la figura de Wranglen, que emerge de las manchas de las caricaturas oscuras que ya son generales y oficiales del Ejército Blanco. A la izquierda hay un paisaje negro abstractamente representado con formas geometrizadas. En la parte superior e inferior, se escriben las contraseñas cirílicas.

Pósteres 7-8, prueba que el “Señor polaco” es el tema de muchos carteles del agitprop soviético. La figura de un noble alcista, gordo y bigote, con un traje nacional (aquí: en carmesí), con un sable y un cuchillo en sus manos se representa casi como un aliado importante de la contrarrevolución. En el cartel de abajo, está acompañado por un capitalista ruso y un terrateniente. Los tres se representan sin simpatía. Junto a ellos, el personaje principal del cartel es un desertor del ejército rojo, que hace una impresión de estar aterrorizado. La inscripción en el cartel dice: “El desertor abre el camino para el maestro polaco. El señor polaco está detrás de él, un terrateniente ruso y un capitalista. Los terratenientes y los capitalistas traen hambre y esclavitud a los campesinos y a los trabajadores. Desertar, el enemigo de los obreros y campesinos. El desertor que abre la "puerta a la casa" es un traidor condenable, al igual que los terratenientes y los capitalistas. El cartel junto a él también se refiere a la “traición”. Esta vez, sin embargo, el compañero ruso está siguiendo al “amo polaco”. El campesino no debe olvidar esto.

El póster de color, rojo-azul-negro se realiza en la técnica de la litografía sobre papel amarillo, en el formato de un rectángulo vertical. El gráfico muestra cuatro personajes caricaturizados. En la puerta abierta, se para con confianza en las piernas de un noble en una lesión, en una gorra con un bolígrafo, un sable en la mano derecha y una daga en su izquierda. Detrás de él, en el lado derecho desde detrás de su hombro, la cabeza de la burguesía en el cilindro, a la derecha, el área en la gorra y la bufanda. Detrás de la puerta abierta, en el lado izquierdo del marco, un joven asustado con un sombrero con una estrella roja. La composición está cerrada en un cuadrado, a continuación hay un texto colocado en seis versículos y que ocupa aproximadamente 1/3 de la altura del cartel.
El póster vertical de color, rojo-azul-negro se hace en la técnica de la litografía sobre papel amarillo. El gráfico representa a dos personajes obesos en plan completo corriendo hacia el lado derecho del marco. El personaje principal, en el lado derecho del marco, es un noble en el contorno con un cinturón decorativo y un sable en la mano derecha, corriendo con los dientes apretados. En el lado izquierdo del marco, un hombre que sigue a los nobles con un abrigo azul marino y sombrero, corre con un látigo en la mano derecha. La composición está encerrada en un cuadrado, a continuación hay un texto en tres versículos, que ocupa aproximadamente un tercio de la altura del cartel.

El cartel 9. desarrolla el motivo de la Polonia presentada como un cerdo doméstico rosa, que porta una tarjeta babeada con la inscripción “fronteras de 1772”. La inscripción en la parte inferior es "un cerdo, entrenado en París", sostenido en sus manos por "Francia". Polonia se presenta como un animal impuro (babeando) siguiendo las órdenes de Francia. Polonia perteneciente a Occidente es, como tal, condenable.

Un cartel vertical de dos colores rojo y negro realizado en la técnica de la litografía sobre papel amarillo. La ilustración muestra a un hombre visto desde atrás, hasta la cintura, un hombre obeso que abraza a un lechón en sus manos. En la parte de atrás hay una inscripción Cirílico: Francia. En la dirección del espectador, la cabeza de un animal babeante con una tapa confederada que lleva la inscripción Cirílico (traducido por: Polonia brillantemente grande). Las patas delanteras del lechón son arrojadas sobre el hombro del hombre. En la pezuña derecha, el animal sostiene una tarjeta con un texto escrito en cirílico (en una traducción libre: "límpulos de los mil setecientos setenta años"). En el lado izquierdo del personaje, un gran signo de exclamación rojo. En la parte inferior hay una frase impresa con cirílico: "un cerdo, entrenado en París". En la esquina inferior derecha se coloca un emblema octogonal de la Editorial Estatal de la República Socialista Soviética de la Federación de Rusia.

Carteles 10-11. “Entente bajo la máscara de la paz”. La “paz” en el mundo es solo apariencia. La entente se representa como un hombre físicamente vulgar, con colmillos depredadores, labios y mejillas prominentes, ojos abultados. Debajo de la delicada máscara hay quizás un "vampiro" burgués que bebe sangre proletaria. Junto a ella hay un cartel que muestra un barco con una Francia contrarrevolucionaria y su bandera en el mástil (?). Sin embargo, este barco debe estrellarse contra una roca, que es la Rusia soviética, que es una “fortaleza inmóvil”.

Un cartel vertical de dos colores rojo y negro, realizado en la técnica de la litografía sobre papel amarillo. La ilustración representa un retrato caricaturado de un hombre obeso, con la boca abierta, dientes depredadores, en un cilindro. Un hombre oscurece el lado derecho de su rostro con una mano gordita, en la que sostiene una máscara que refleja la cara suave de una mujer con la inscripción Cirílico: la paz.  En la parte superior, en mayúsculas al ancho de la tarjeta, hay una inscripción de Cirílico: Entent, y en la parte inferior: debajo de la máscara de la habitación. En la esquina inferior izquierda hay un emblema octogonal de la Editorial Estatal de la República Soviética Socialista Federativa de Rusia.
Un cartel vertical de colores realizado en la técnica de litografía sobre papel amarillo. Dos tercios de la superficie superior de la tarjeta está ocupada por una ilustración rectangular que muestra un barco que simboliza la contrarrevolución en el mar agitado. En el lado izquierdo del marco, una fortaleza en una roca con una bandera roja y una abreviatura de la República Socialista Soviética Federativa rusa, escrita cirílico. En la parte inferior, en el agua, al lado, en el barco hay dos figuras caricaturizadas: un general que se balancea en un barco de sable y un hombre en un frac y un cilindro que se aferra a la vela en los colores de Francia, sobre el que se encuentra la inscripción Cirílico: "contrarrevolución". Un grupo de pájaros negros sobre sus cabezas.
Debajo del gráfico hay una fila en seis versículos, colocados en dos columnas. El poema está impreso en cirílico, titulado en una traducción libre: "Fortaleza sin inmutar" y firmado con cursiva: "Diemjan Poor". Entre los spalts hay un emblema octogonal de la Editorial de la República Socialista de la Federación Rusa con el número sesenta y uno.

Cartel 12 ilustra la guerra contra la “burguesía”, la Polonia “blanca” entrenada por el “Oeste” (Francia), que resultó de la orden de la lucha de clases destinada a llevar la revolución comunista a Occidente. El cartel llama a los obreros y campesinos (los soviéticos) a apresurarse con la ayuda de sus hermanos, los obreros y los campesinos. El “depredador polaco” es visible aquí, es decir, el Águila Blanca, que simboliza a Polonia, colocado en su escudo de armas. Sus garras se pegan en el pecho expuesto de un soldado soviético herido.

Un cartel vertical de dos colores, en el esquema de color rojo y negro, hecho en la técnica de la litografía, que representa la alegoría de la guerra polaco-bolchevique. El gráfico se muestra en el lado izquierdo del marco estilizado como un héroe griego un hombre en el disparo a la cintura, que en combate tiene la intención de atacarle un águila, ubicada en el lado derecho del marco. El águila pega las garras en el torso expuesto del hombre. Hay sangre saliendo de la herida. En el fondo rojo sobre el que se libra la batalla está la abreviatura de la República Socialista Soviética Federativa de Rusia, escrita en cirílico. Del mismo modo, a la derecha, el texto en varios versículos. En la parte superior e inferior de los gráficos, las contraseñas también se imprimieron con Cyrillic. En la esquina inferior derecha hay una firma ilegible del autor