2. La inclusión de John Steinbeck en la lista de escritores internacionales destinatarios del documento. Los intelectuales checoslovacos deberían saber que este autor defiende de manera inequívoca la política militar de los Estados Unidos en Vietnam y se ufana de su agresividad contra el Vietcong. Sirvan de ejemplo estas dos citas, que he sacado de su serie de artículos del Herald Tribune: "Charlie is a pure son of a bitch, his purpose is domination of the land and the minds of poor people, and he will stop at no horror, no lie, no trick to achieve it." (13 de enero de 1967) "Anyway, the air-spotter called in some activity and they honored me by letting me fire the first round from the Number Four tube. It was a proud moment and they gave me the shell casing to take home." (2 de enero de 1967.) Atribuirle un respeto por la libertad y, en la misma frase, hablar del intento de entrar en contacto con los escritores de etodo el mundo libres es algo que, para decirlo con indulgencia, me parece sospechoso.
3. El Credo para la conclusión del manifiesto, para la defensa de la libertad y para la lucha contra el terror, en el que se cita al presidente John F. Kennedy como modelo. Desde el comienzo de su mandato, en 1961, este presidente ha abogado por la lucha despiadada contra el socialismo y los movimientos de liberación. Fue él quien estructuró la "estrategia especial" en Vietnam; bajo su gobierno se prepararon las medidas de la escalada militar en Vietnam y, bajo su dirección, Stanley, Taylor y Rostow planearon el ataque a la República Democrática de Vietnam y se efectuó el intento de aplastar la revolución en Cuba. Apelar al espíritu y a la conciencia del mundo invocando el nombre de Kennedy es algo que no puede relacionarse con unas ideas marxistas.
Por estas razones no puedo hacer mío el llamamiento de los intelectuales checoslovacos en su actual formulación. Sin embargo, por la causa que defienden, y en la medida en que se trata de la libertad de palabra y de opinión, de la libertad creadora y de la supresión de la censura política, considero necesaria la discusión.
Ciertamente, se dice que su libertad de opinión dentro del mundo capitalista e imperialista es ilimitada, que aparecen sus libros y obras teatrales y que pueden efectuar sus asambleas. Pero esto no ocurre en absoluto en todos los países del "mundo libre". De sobra conocemos las medidas violentas de los regímenes occidentales de orden contra las manifestaciones políticas radicales; no es menester enumerarlas aquí.
Sin embargo, la falta de libertad en la sociedad de clases no puede disculpar la falta de libertad en la sociedad sin clases. La discusión sobre este problema, que es cada vez más necesaria desde hace años, debería dirimirse por fin ante la opinión pública y en una forma representativa, y el simposio de fines de noviembre de la Unión de Escritores Checoslovacos facilitaría la posibilidad de hacerlo. La invitación para este simposio se dirige tanto a escritores de los Estados socialistas como a escritores progresistas que tienen su residencia en los países capitalistas. Nosotros, que actuamos sobre todo en el Oeste, nos sentimos tan afectados por la restricción cultural de los Estados socialistas como nuestros colegas del Este. En nuestras conversaciones se deja sentir cada vez con mayor fuerza el aislamiento forzoso, la falta de posibilidades de comparación y, consiguientemente, la pérdida de una colaboración en la lucha global. Al ser prohibidos en sus respectivos Estados los intentos de los colegas socialistas por entrar en contacto con la polémica política, filosófica y estética que hoy tiene lugar en el mundo, la discriminación se dirige también contra nosotros, que tomamos como punto de partida la misma actitud política fundamental. Nuestra opinión es que, actualmente, los Estados socialistas tienen bastante fuerza y pueden presentar bastantes éxitos sociales y económicos como para tener, asimismo, el valor de tratar abiertamente un conflicto cultural de fundamental importancia, de asumir todos los planteamientos candentes y de no ocultar ninguno de sus aspectos. Los escritores y artistas socialistas, y otros escritores y artistas progresistas internacionales, no pueden aceptar por mucho tiempo que el conflicto sea marginado por la decisión unilateral de un partido político.
Para mí, personalmente, tiene un valor extraordinario que mis trabajos no sólo se discutan en el mundo occidental, sino que se acepten y se traten también en los Estados socialistas. Mi propia evolución respecto al marxismo ha pasado también por muchos estadios, desde la experimentación surrealista, desde situaciones de duda, de escepticismo y de concepciones partidarias del absurdo, hasta una toma de posición política radical. No veo razón alguna para que se coarte la evolución natural de los artistas en un Estado socialista. No olvidemos que, en ellos, la sociedad pasa por un proceso de transformación de la fase burguesa en socialista. No olvidemos que esta sociedad es aún imperfecta en muchos aspectos y que la crítica y la oposición son signos de vitalidad y pueden contribuir al progreso del marxismo humanista.
Siempre ha habido intentos de efectuar este examen. Lo efectuaron en la Unión Soviética durante los años veinte hasta que el estalinismo lo sofocó. En los Estados socialistas han surgido obras de arte convincentes, siempre que se ha aflojado la presión del uniformismo. El cine soviético, polaco y checoslovaco, muchas pinturas, novelas, poemas, obras teatrales de artistas socialistas han enriquecido la cultura de nuestro tiempo. Es modélica la evolución estética actual con que me encontré en Cuba, donde un internacionalismo revolucionario se opone al peligro de un anquilosamiento por la burocracia y el dogmatismo. La angustia, el letargo, la confusión y la revuelta son signos, que reaparecen siempre, de un clima cultural en el que se reprime la libre manifestación de las opiniones.
También sería necesario que pudieran participar en nuestra conversación escritores y artistas de la República Democrática Alemana. No sólo delegados oficiales, como propone la invitación de la Unión de Escritores Checoslovacos, sino representantes de diversas tendencias. Como ustedes saben, el problema a discutir tiene idéntica actualidad en la República Democrática Alemana. Para el prestigio internacional de este Estado, con el que me unen lazos de solidaridad, es importante que sus artistas, escritores y científicos, cuya integridad política me consta, dediquen sus fuerzas a la expresión viva y múltiple que corresponde a la gran polémica de nuestro tiempo.
Espero su respuesta, de cuyo contenido dependerá mi asistencia al simposio internacional del 29 de noviembre de 1967 en Praga.
Estocolmo, 10 de setiembre de 1967
Suyo
Peter Weiss
Me permito enviar una copia de esta carta abierta al semanario Die Zeit y una copia al diario Neues Deutschland. (En el Neues Deutschland la carta no fue publicada.)




















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