sábado, 21 de febrero de 2026

"O TODOS O NINGUNO", DOCUMENTAL DEL COLECTIVO CINE DE CLASE

Título: O todos o ninguno

Dirección: Helena Lumbreras, Mariano Lisa 
Guion: Mariano Lisa y Helena Lumbreras
Producción: Colectivo Cine de Clase
Formato original: 16 mm, Color.
País de producción: España
Fecha: 1976

Duración: 45 min

Como se dijo en la anterior entrega, era sólo cuestión de tiempo que surgiese alguna película que explotara de manera contundente el discurso proletario apuntado por Llorenç Soler en Seamos obreros! Así ocurrió en 1976, cuando los cineastas Helena Lumbreras y Mariano Lisa, bajo el nombre de Colectivo de Cine de Clase (CCC), realizaron la película O todos o ninguno. La cinta cuenta la historia de la huelga de ciento cuatro días de la empresa metalúrgica Laforsa, que se convirtió en símbolo de la lucha obrera del Bajo Llobregat, en Cataluña, durante los meses que cambiaron la historia de España, es decir entre noviembre de 1975 y febrero del año siguiente. Lejos de ser un reportaje sobre el desarrollo de una huelga importante en su momento, O todos o ninguno se constituyó en el manifiesto de un cine proletario del que se conocen pocos ejemplos más en nuestro país, pero que vinculan la experiencia del CCC con las actitudes que habían desarrollado otros autores en el extranjero, como los franceses Groupes Medvedkine, por citar sólo las referencias más cercanas en el tiempo.

La situación del movimiento obrero había cambiado sustancialmente desde los inicios de la década hasta el momento en que se produjo la huelga de Laforsa. El número de conflictos y enfrentamientos con la patronal se había incrementado, pero también se había hecho más extenso, pues aumentaron los sectores laborales movilizados. Ya no eran únicamente los sectores del metal o la construcción los que protestaban, sino también los de la banca, la telecomunicación o el textil, entre otros. Además, los conflictos se habían politizado en poco tiempo, de tal manera que los obreros ya no se manifestaban sólo por la obtención de mejoras laborales, sino que comenzaron a participar de procesos políticos más amplios que tenían que ver con el derrocamiento del régimen franquista, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos o la amnistía para los presos. Todos estos factores conforman a mediados de los setenta un movimiento obrero fuerte caracterizado por una clara conciencia de clase, por el trabajo colaborativo y la solidaridad como nexo entre los trabajadores. La película O todos o ninguno es un reflejo de este estado del movimiento obrero, lo que determina la forma y el mensaje del film. Vayamos por partes.

En primer lugar, respecto a su estructura, O todos o ninguno se muestra desde el principio como una película de autoría colectiva. Un obrero llamado Manuel González aparece ante la cámara vestido con su mono azul para presentar la película y explicar cómo los trabajadores de Laforsa han realizado el film en colaboración con Mariano Lisa y Helena Lumbreras. El trabajo conjunto está presente en todo el proceso de elaboración de la película, desde la planificación de secuencias, pasando por la filmación de algunas imágenes (en concreto las del interior de la fábrica, que fueron tomadas por el representante sindical Ramón Rulo con su propia cámara de 8 mm), hasta la financiación por parte de los obreros de las copias para la distribución del film. Los trabajadores son autores de la película al mismo nivel que los miembros del CCC, lo que supone un ataque al principio de individualidad burgués y una apuesta por la unión y la colectividad propias del proletariado.

En segundo lugar, en cuanto al contenido, destaca el tono positivo y enérgico que transmiten todas las secuencias de la película, que muestran a los trabajadores activos, organizados, reuniéndose en asambleas, manifestándose en las calles, desplegando campañas de solidaridad para poder mantener la huelga y escenas en las que puede verse a sus familiares, amigos y trabajadores de otras fábricas que apoyaban las causas de Laforsa. En definitiva se transmite de manera continuada la imagen del movimiento obrero en lucha por los derechos de los trabajadores.

Puede hablarse por tanto de O todos o ninguno como una película proletaria fundamentalmente por dos motivos: por estar hecha por los propios obreros en colaboración con cineastas profesionales para fomentar el desarrollo de las luchas de la clase trabajadora, y por mostrar imágenes de la misma clase en movimiento, organizada y solidaria. Se trata pues de un retrato del movimiento obrero en un estado de desarrollo más elevado, posterior al de la alienación de los trabajadores en la fábrica que definía Seamos obreros! Ahora esta alienación desaparece y lo que el espectador encuentra es la organización de la clase obrera explicada por sí misma.

Alberto Berzosa

Fuente: Centro Virtual Cervantes 

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viernes, 20 de febrero de 2026

"PRADOS DE GRANJAS COLECTIVAS", OBRA DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO ALEXANDER MOSOLOV

Alexander Mosolov, compositor soviético nacido en 1900 en Kiev, Falleció en 1973 en Moscú. Después de luchar en la Guerra Civil Rusa cuando era adolescente, Mosolov estudió en el Conservatorio de Moscú con Glière y Miaskovsky, entre otros. Compuso prolíficamente a los 20 años, en un estilo moderno que incluía experimentos como su famoso uso de una lámina de metal en La Fundición de Acero. Después de recibir severas críticas, abandonó muchos elementos de su estilo en favor de una música más simple, a menudo basada en canciones populares, que recogió en toda la Unión Soviética.

"Prados de Granjas Colectivas" (también conocido como Campos Koljosianos) es un ciclo de ocho coros compuesto por Alexander Mosolov en 1960. Después de la guerra Mosolov viajó mucho estudiando el folclore, La obra refleja el estilo de Mosolov en su etapa tardía, donde, tras años de represión política y exilio, evolucionó del agresivo modernismo vanguardista de su juventud (por ejemplo, La Fundición de Acero) hacia una estética "realista socialista" más accesible e inspirada en el folclore ruso.

Los textos fueron proporcionados por varios poetas soviéticos, entre ellos D. Ushakov, V. Semernin, N. Berendhof y D. Asin. 

Coros: 

I. Praderas de la granja colectiva (texto de D. Ushakov)

II. ¡Hey!, el cosaco fue a la estepa (texto de D. Ushakov)

III. Canción de primavera (texto de D. Semernin)

IV. Trilla (texto de D. Ushakov)

V. La tierra floreció (texto de D. Semernin)

VI. Canción de danza (texto de D. Berendhoff)

VII. Soldado en la cosecha (texto de D. Semernin)

VIII. La cosecha está en su apogeo (texto de D. Asin)

jueves, 19 de febrero de 2026

"EL 40º ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE", DE ANDRÉ BRETON, EN EL 130 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL FUNDADOR DEL MOVIMIENTO SURREALISTA

 

Mensaje al mitin organizado por la sección francesa de la IV Internacional

El 40º aniversario de la revolución de Octubre (1957)

Contra viento y marea, soy de los que vuelven a encontrar todavía, en el recuerdo de la Revolución de Octubre, una buena parte de este impulso incondicional que me llevó hacia ella cuando era joven y que implicaba el don total de sí mismo. Para mí, nada de lo que pasó desde entonces ha prevalecido completamente sobre este movimiento del espíritu y del corazón. Las monstruosas inequidades inherentes a la estructura capitalista no están allí para escandalizarnos menos hoy de lo que lo hacían ayer, tampoco hemos dejado de desear (dicho de otro modo, de exigirnos a nosotros mismos) que se dé un fin a estas. Para esto, no dudamos más de que sea necesario pasar por medios REVOLUCIONARIOS. Las jornadas de Octubre, en su tiempo, nos aparecían y nos aparecen todavía como la resultante ineluctable de estos medios. Nada puede hacer que ellas no hayan marcado el PUNTO DE IMPACTO en el pasaje del plano de las aspiraciones al de la ejecución concreta. Con respecto a esto, nada puede hacer que ellas no sigan siendo ejemplares y que vuelva a caer en la exaltación que ellas traen.

Esto, SIN PERJUICIO DE LO QUE OCURRIÓ DESPUÉS, lo que importa es que la reconozcamos siempre. En lo más negro de la decepción, del escarnio y la amargura (como en el momento de los Juicios de Moscú[**] o del aplastamiento de la insurrección de Budapest) es necesario que podamos tomar fuerza y esperanza en lo que las jornadas de Octubre conservan siempre de electrizante: la toma de conciencia de su poder de las masa oprimidas y de la posibilidad para ellas de ejercer EFECTIVAMENTE ese poder, la "facilidad" (la expresión es, creo, de Lenin) con la que los viejos marcos se desmoronan. Por mi parte, siempre he mirado como un talismán esta fotografía que muchos otros habrían querido hacer desaparecer, y que los periódicos reproducen en la actual conmemoración, que muestra a Lenin inclinado sobre su inmenso auditorio en una tribuna, a cuyos pies se erige, con el uniforme del Ejército Rojo, como asumiendo por él solo la GUARDIA DE HONOR, León Trotsky. Y es esta misma mirada, la de León Trotsky, la que encuentro fija en mí en el transcurso de nuestros habituales encuentros hace veinte años en México. A él solo bastaría ordenarme desde entonces para guardar toda fidelidad a una CAUSA, la más sagrada de todas, la de la emancipación del hombre, y esto más allá de las vicisitudes que ésta pueda conocer, y en lo que la ha concernido, los peores sinsabores y negativas humanos. A semejante mirada, y la luz que se levanta, nada alcanzará a extinguirla, así como Termidor[***] no pudo alterar los rasgos de Saint Just. Que ésta sea la que nos escudriñe y nos sostenga esta tarde, en una perspectiva en la que la Revolución de Octubre abriga en nosotros el mismo ardor inflexible que la Revolución Española[****], la Revolución Húngara[*****] y la lucha del pueblo argelino por su liberación.


[*] [1] Breton, André (1896-1966): pintor surrealista que fue primero militante del partido comunista francés, y luego adhirió en 1937 a las ideas de Trotsky. Fue coautor del Manifiesto por un arte revolucionario independiente junto con León Trotsky.

[**] Juicios de Moscú: fueron una serie de procesos iniciados por Stalin y sus seguidores para erradicar toda oposición en la Unión Soviética, especialmente contra quienes defendían la teoría de la revolución permanente desarrollada por León Trotsky. Tuvieron lugar en agosto de 1936, en enero de 1937 y en marzo de 1938. Muchos de los mejores dirigentes de la Revolución Rusa fueron asesinados por esta causa. En 1937, una Comisión Internacional de Investigación imparcial, dirigida por el filósofo americano John Dewey, investigó las acusaciones que el Kremlin lanzaba contra León Trotsky y su hijo. Después de un análisis exhaustivo de las pruebas presentadas, la Comisión llegó a la conclusión de que los juicios de Moscú eran un montaje y que Trotsky y Sedov no eran culpables de 18 acusaciones concretas presentadas por el fiscal. En 1956, en la sesión secreta del 20º Congreso del PCUS, Kruschev reconoció que los juicios eran un montaje y que los fusilados eran inocentes de los crímenes que se les imputaban.

[***] Termidor: se utiliza en analogía con el golpe que durante la Revolución Francesa derribó en 1794 al Comité de Salvación Pública que encabezaba Robespierre iniciando un período de reacción.

[****] Heroica gesta revolucionaria del proletariado del Estado Español, que se desarrolló entre 1931 y 1936 como antesala de la Segunda Guerra Mundial.

[*****] Proceso revolucionario desarrollado en Hungría en 1956 que fue duramente reprimido por el stalinismo. Se conoce también como Revolución de los Consejos Obreros. En este proceso, los obreros con la colaboración de los estudiantes e intelectuales, organizaron consejos obreros para liberarse no sólo de la opresión nacional que les imponía la burocracia soviética y una mayor democracia en las decisiones políticas sino para volver a poner la economía al servicio de una verdadera planificación socialista.

Extraído de la versión publicada en Cahiers d'Études marxistas, Jeunesses communistes révolutionnaires, Nº 3, febrero de 1992.

Fuente: Marxists Internet Archive.

 

martes, 17 de febrero de 2026

REPORTAJE "DENTRO DE RUSIA. SIBERIA" (1948)

"DENTRO DE RUSIA. SIBERIA" 

Esta película muda, titulada "Dentro de Rusia: Siberia", fue producida por Encyclopaedia Britannica Films en 1948 y se centra en la zona siberiana que rodea la ciudad de Irkutsk.

El material mostrado retrata la vida del pueblo buriato tanto en la ciudad moderna como en el campo, como cazadores, pastores y trabajadores. Los principales animales agrícolas representados son ovejas, yaks y renos. Vemos escenas urbanas: gente jugando al tenis, al fútbol y trabajando en la Irkutsk de posguerra, así como una toma del instituto de investigación "Ginzoloto", que desempeñó un papel clave en la reindustrialización soviética de posguerra, el descubrimiento y la explotación de minerales, cruciales para la industria nuclear. La película muestra la cultura y la artesanía tradicionales del pueblo buriato, en particular su tradición de fumar en pipa, y sus sistemas de creencias: una ceremonia animista en la casa del chamán local y una oración budista lamaísta en un monasterio no identificado. 

lunes, 16 de febrero de 2026

"MENSAJE A LOS SINDICALISTAS", DEL SACERDOTE REVOLUCIONARIO CAMILO TORRES, EN EL 60 ANIVERSARIO DE SU MUERTE EN COMBATE

 

Pocos grupos en Colombia tienen una tradición de lucha y de organización como los obreros, como los trabajadores urbanos.

A pesar de que la industrialización de Colombia no comienza a tener importancia nacional sino a partir de 1939, el sindicalismo colombiano, tanto rural como urbano, posee una tradición de lucha anterior a esta fecha.

Los motines de los bananeros son testigos de esa lucha. El gobierno de Alfonso López Michelsen señala una etapa fundamental en la organización obrera y en la lucha sindical colombiana. El sindicalismo surge como una fuerza beligerante e independiente, pero pronto, bajo regímenes retrógrados, comienza a desvirtuarse en elementos paternalista, imperialistas y esquiroles vendidos al gobierno. Nuestra clase dirigente logró también dividir a la clase obrera y después de debilitarla con pretextos religiosos y políticos, como ya había debilitado con los mismos pretextos a la clase popular, resuelve purgarla de elementos "comunistas" en el Congreso de Cartagena, sin descartar a todo elemento no sometido al patronalismo nacional y norteamericano.

Sin embargo, la presión del sistema era común a todos los obreros. El movimiento de Gaitán consolida una conciencia de clase que la violencia no ha logrado borrar en 19 años que lleva de existencia. Los dirigentes mercenarios, vendidos a la oligarquía, se descaran cada vez más y tienen que usar procedimientos siempre más arbitrarios, siempre más violentos para mantenerse en el poder.

El Frente Nacional acelera la lucha social en Colombia al intituirse como el primer partido de clase en Colombia, partido de la clase privilegiada, que consolida la unión de los opresores contra los oprimidos, lanzando un reto a la clase popular colombiana para que constituya, siguiendo los consejos de José Antonio Galán: "La unión de los oprimidos contra los opresores".

El gobierno del Frente Nacional realiza tres devaluaciones, aumenta en 200 por ciento los gastos públicos y bélicos y trata de subsanar la bancarrota fiscal gravando al pueblo colombiano con impuestos a las ventas, impuestos a la gasolina y "ponqués tributarios". El paro nacional del 25 de enero es la culminación de una levadura social que fue vendida a las oligarquías para que éstas hicieran un ponqué que habían de comerse ellas mismas.

Sin embargo, el sistema está tan desintegrado y corrompido que la maquinaria política parlamentaria no funcionó ni para el ponqué, ni para las facultades extraordinarias.

Entonces se recurre a instaurar la dictadura. Se aprovecha una huelga estudiantil para decretar un estado de sitio que continúa, contrariando la constitución, para legislar sobre asuntos económicos y hacer demagogia laboral. Lo más grave del actual sistema es que no es solamente los obreros, sino la oligarquía está descontenta y digo, más grave, porque cuando la oligarquía está descontenta la posibilidad de un golpe de Estado se hace más inmediata.

Cuando el equipo político fracasa, la oligarquía lo turna por el equipo militar. El gobierno militar que tome ahora el poder posiblemente despertará esperanzas mediante medidas demagógicas. Nuestro pueblo ha dado en forma unánime el grito de la revolución. Sin embargo, todavía carece de una conciencia suficiente y de una organización adecuada para resistir al engaño que predominará las medidas demagógicas después de la caída del odiado gobierno del Frente Nacional.

Una serie interminable de huelgas legales e ilegales se han iniciado en nuestro país, todas esas luchas o reinvindicaciones inmediatas fortalecen la lucha revolucionaria porque unifican, organizan y consolidan la conciencia del obrerismo colombiano. La base obrera de todas las centrales sindicales está unificada, así como muchos de sus dirigentes, alrededor de la Plataforma de Frente Unido del Pueblo. Los obreros, con los estudiantes, constituyen un bastión que puede hacerle frente a las nuevas formas de engaño que adoptará la oligarquía. Con todo es necesario que los obreros se decidan en utilizar su relativa capacidad financiera y su indiscutible capacidad organizadora en la lucha revolucionaria y en la organización del resto de la clase popular colombiana.

Se ha dicho que los sindicalistas son los oligarcas de la clase popular. Yo no lo creo así. Por la actitud explotadora de la oligarquía, aún aquellos sindicalistas que trabajan en empresas monopolistas y que, por lo tanto, gozan de una cuota de privilegio que tienen estas empresas, han asumido y por lo menos muchos de ellos, una actitud francamente reivindicatoria y revolucionaria.

Es necesario que la clase obrera de Colombia, en este momento crucial de nuestra historia, dedique todos sus esfuerzos a la unidad y a la organización de la clase popular colombiana para la toma del poder.

Que cada lucha parcial por ventajas inmediatas, no pierda de vista el hecho de que la reivindicación total y definitiva obrera no podrá venir sino consecuencia de la toma del poder por parte de las mayorías, por parte de la clase popular colombiana.

De la unidad, de la organización y de la capacidad de lucha con las reivindicaciones actuales dependen la unidad, la organización y la lucha por esa reivindicación definitiva.

Los mismos dirigentes sindicales que le tienen miedo a la divulgación de la plataforma del Frente Unido son aquellos que le tienen miedo a la unidad porque saben que la clase obrera unida y organizada les cobrará duramente su entrega a las clases dirigentes nacionales y extranjeras.

La clase obrera, como el pueblo colombiano, ha sido superior a muchos de sus dirigentes. Cuando la clase obrera se unifique por la base hará la presión necesaria para que los dirigentes que no quieren la unión o no quieren la revolución sean arrojados a la orilla por el pueblo colombiano que como un torrente se ha desencadenado en busca de la toma del poder.


Primera edición: Periódico Frente Unido, año 1, núm. 5, 23 de septiembre de 1965, Colombia.
Esta edición: Marxists Internet Archive, agosto 2001.

domingo, 15 de febrero de 2026

"CONSTRUCCIÓN DEL ESTADIO THÄLMANN DE POTSDAM", OBRA DEL ARTISTA DE LA RDA WERNER NERLICH


Construcción del Estadio Thälmann de Potsdam
Werner Nerlich
1978-1984
Oleo sobre tabla
Potsdam Museum

En octubre de 1948, miembros de la Policía Popular, atletas y voluntarios comenzaron la construcción del Estadio Ernst Thälmann. El lugar elegido fue la zona del destruido Lustgarten (jardín de recreo). Los escombros del centro de la ciudad se utilizaron para la construcción del estadio. Estos escombros se apilaron y compactaron para formar terraplenes, creando así la base para las gradas. El primer gran recinto deportivo construido en toda Alemania después de la Segunda Guerra Mundial se inauguró oficialmente el 3 de julio de 1949. El estadio recibió el nombre de Ernst Thälmann, expresidente del Partido Comunista de Alemania (KPD), asesinado en el campo de concentración de Buchenwald en 1944. Entre los asistentes a la ceremonia de apertura se encontraban Wilhelm Pieck (sucesor de Ernst Thälmann y más tarde presidente de la RDA), Rosa Thälmann (viuda de Ernst Thälmann), el Dr. Kurt Fischer (presidente de la Administración alemana del Interior) y el Dr. Fritz Steinhoff (ministro-presidente del estado de Brandeburgo).

En la década de 1980, todo el complejo se sometió a una profunda modernización. Tras la caída de la RDA, el estadio continuó utilizándose para entrenamientos, competiciones y eventos. Esto se debió principalmente a los antiguos clubes, que habían adoptado nuevos nombres, a los clubes recién fundados y, por supuesto, a la policía. En varias ocasiones, el estadio también se utilizó indebidamente como helipuerto para transportar a celebridades, como la reina Beatriz de los Países Bajos. Esto provocó daños considerables en el estadio y sus focos. Durante la fase de planificación para la construcción del nuevo edificio del parlamento estatal, se decidió reconstruir el antiguo palacio de la ciudad en su emplazamiento histórico. Esto también implicó la remodelación del antiguo jardín de recreo. Con esta decisión, el destino del estadio quedó sellado. Sin ofrecer una alternativa a los clubes deportivos afectados, el Estadio Ernst Thälmann fue demolido en 1999.



 


sábado, 14 de febrero de 2026

"EL LARGO VIAJE HACIA LA IRA", DOCUMENTAL DE 1969 DE LA COOPERATIVA DE CINE ALTERNATIVO

Título original El largo viaje hacia la ira
Año 1969
Duración 24 min.
País España 
Dirección Llorenç Soler 
Guion Llorenç Soler
Fotografía Llorenç Soler (B&W) 
Compañía: Cooperativa de Cinema Alternativo
Sinopsis La llegada de emigrantes del campo a la ciudad provoca situaciones de desarraigo, pobreza, insalubridad... la inadecuación del parque de viviendas, la precaria situación laboral y la miseria se unen para provocar ese largo viaje hacia la ira. 

El largo viaje hacia la ira es un documental español de 1969, dirigido por Lorenzo Soler. Tiene una duración de 24 minutos y fue galardonado en 1970 con el Premio de la Prensa Internacional en el Festival Internacional de Documental y Cine de Animación de Leipzig.

Tras la experiencia con SERÁ TU TIERRA, Soler tomará conciencia de esta cruel realidad, hasta entonces desconocida; Soler realiza este documental por propia iniciativa y con total libertad.  

El documental trata sobre las consecuencias sociales y económicas de la migración interior en España durante los años 60, que trajo a Barcelona y su área metropolitana numerosas personas procedentes de otras regiones como Andalucía, Extremadura, Murcia o Castilla-La Mancha. Se hace especial hincapié en denunciar sus malas condiciones de vida, derivadas de la escasez de viviendas que provocaba que, algunos de ellos, tuvieran que vivir en barracas de construcción propia. El retrato social se acompaña de numerosos datos demográficos, como el número de personas que llegan a la ciudad y sus alrededores o la densidad de población en algunos distritos.

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viernes, 13 de febrero de 2026

"EL SOL BRILLA SOBRE NUESTRA PATRIA", CANTATA DE DIMITRI SHOSTAKOVICH COMPUESTA PARA CONMEMORAR EL 35 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

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El sol brilla sobre nuestra patria, Op.90 es una cantata compuesta en 1952 por Dimitri Shostakovich, basada en un texto de Yevgeny Dolmatovsky. Originalmente titulado Cantata Acerca del Partido, fue encargado para celebrar el 35o aniversario de la Revolución de Octubre. En él, el sol es una metáfora del logro del pueblo soviético bajo la dirección del Partido Comunista. Comienza con una sección lírica para el coro de niños y el viento de madera, seguida de una sección más enérgica para las voces de los hombres.

Las cantatas “El sol brilla sobre nuestra patria” y “La canción del bosque” son representativas del arte dictado como realismo socialista, que reza así:

“La atención del compositor soviético debe dirigirse hacia los principios progresivos y victoriosos de la realidad, hacia todo aquello que es heroico, brillante y bello. Esto es lo que distingue al hombre soviético y debe ser encarnado en imágenes musicales de belleza y fuerza.”

Al morir Stalin, los textos de las dos cantatas pro soviéticas de Shostakovich fueron modificados, eliminando las loas a Stalin y desde entonces así son interpretadas en las salas de concierto y en las grabaciones discográficas disponibles.

Paavo Järvi las grabó en sus versiones originales, y eso levantó ampollas. Muchas.

Tenemos frente a nosotros, entonces, una oportunidad única: escuchar sin juzgar. Es así como logramos escuchar la verdad, porque la verdad vive en la música, si se escucha con serenidad y desapasionamiento. Y la verdad consiste aquí y es evidente: Shostakovich jamás alabó ni rindió homenaje a Stalin.

Fuente: La Jornada y otros 

jueves, 12 de febrero de 2026

MONUMENTO EN MEMORIA DE LOS 96 MIEMBROS DEL REICHSTAG ASESINADOS POR EL NAZISMO, EN BERLÍN

 

Frente al edificio del Reichstag, un monumento conmemora a 96 miembros del Reichstag que fueron víctimas de la persecución nazi.

Historia

Unos días antes de las elecciones al Reichstag, la noche del 28 de febrero de 1933, el edificio del Reichstag se incendió. El anarquista de izquierdas holandés Marinus van der Lubbe, quien confesó el incendio, fue arrestado en el lugar. Apenas unas horas después, los nacionalsocialistas anunciaron que una conspiración comunista era la responsable. El gobierno del Reich, liderado por Adolf Hitler, reaccionó con un "Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y el Estado". Este documento, también conocido como el "Decreto del Incendio del Reichstag", firmado tanto por Adolf Hitler como por el presidente del Reich, Paul von Hindenburg, socavó el estado de derecho democrático consagrado en la constitución de la República de Weimar. Entre otras cosas, autorizó al gobierno del Reich a suspender los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión, así como la libertad de prensa. La persecución de los opositores políticos pudo así comenzar bajo el pretexto de la legalidad. El decreto también sirvió al gobierno del Reich como base legal para expulsar a los diputados comunistas del Reichstag pocos días después de la elección del nuevo Reichstag. En los meses siguientes, las SA y su policía auxiliar, y posteriormente las SS y la Gestapo, persiguieron a los opositores políticos del régimen nazi. Solo entre marzo y abril de 1933, más de 45.000 mujeres y hombres fueron puestos bajo custodia protectora y encarcelados en cárceles, centros de detención policial y campos de concentración de reciente creación. Allí, fueron interrogados y, a menudo, brutalmente maltratados. Muchos comunistas, socialdemócratas e intelectuales de izquierda fueron asesinados deliberadamente o murieron como consecuencia de los malos tratos. 

Los nacionalsocialistas nunca lograron demostrar ante los tribunales una conspiración comunista, que sospechaban que estaba detrás del incendio del Reichstag.

Hasta ahora, se sabe que 96 miembros del Reichstag fueron llevados a la muerte, murieron como resultado de encarcelamiento o fueron asesinados deliberadamente bajo el régimen nazi entre 1933 y 1945.

Memoria

La iniciativa de un monumento conmemorativo para los miembros del Reichstag asesinados surgió a finales de la década de 1980 de la asociación "Perspektive Berlin". El diseño del monumento, erigido frente al edificio del Reichstag en septiembre de 1992, es de Dieter Appelt, Klaus W. Eisenlohr, Justus Müller y Christian Zwirner. Consta de 96 placas de hierro fundido dispuestas verticalmente. En los bordes están grabados los nombres, los años de nacimiento y fallecimiento, y los lugares de los asesinatos de cada miembro del Reichstag. Si la investigación histórica revela información sobre víctimas previamente desconocidas, el monumento puede ampliarse con placas adicionales.

Los diputados asesinados eran miembros de las siguientes partidos:

  • Partido Popular Bávaro (BVP),
  • Partido de los Campesinos Alemanes (DBP),
  • Partido Democrático Alemán (DDP),
  • Partido Popular Alemán (DVP),
  • Partido del Centro Alemán (Centro),
  • Partido Popular Nacional Alemán (DNVP),
  • Partido Comunista de Alemania (KPD),
  • Partido Popular Conservador (CIP),
  • Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y
  • Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD).

No obstante, entre los 96 asesinados destacan los 41 miembros del SPD y los 43 miembros del KPD, entre ellos Ernst Thälmann.

  

Placa dedicada al diputado comunista Ernst Thälmann 

miércoles, 11 de febrero de 2026

EXPOSICIÓN "REGENERACIONES: CHINA Y ESPAÑA EN EL ESPEJO", EN LA CASA DE LA ARQUITECTURA DE MADRID

Hasta el 29 de marzo de 2026

La exposición Regeneraciones: China y España en el espejo propone un diálogo entre dos países que, desde realidades muy distintas, comparten una misma urgencia: regenerar la ciudad y la arquitectura heredada para responder a los desafíos de la sostenibilidad. Hoy la arquitectura ya no puede solo construir desde cero o demoler y volver a empezar: debe reutilizar, reinterpretar y transformar lo existente.

La regeneración urbana y arquitectónica se convierte en estrategia esencial para optimizar recursos, reducir el impacto ambiental y ofrecer nuevas respuestas a las necesidades sociales. Tanto en España como en China, equipos de todas las generaciones están explorando este camino, desde la rehabilitación de edificios históricos y la reutilización de las arquitecturas de las últimas décadas, hasta intervenciones de “acupuntura urbana”, capaces de reactivar barrios y paisajes.

Esta investigación ha sido desarrollada especularmente por dos equipos, de la Universidad de Tongji en Shanghái y de la Universidad Politécnica de Madrid, para la Casa de la Arquitectura, nuestro gran espacio de encuentro entre arquitectura y sociedad.

El diseño de la exposición simboliza este diálogo. En la sala de acceso nos sentamos para mostrarnos nuestros respectivos trabajos y las experiencias que compartimos. Las arquitectas y los arquitectos nos explican lo que han hecho en un paisaje común, en el que las obras de los dos países se entremezclan con quienes nos visitan en un gran espejo que multiplica la sinergia de nuestras relaciones.

En el espacio inferior, el visitante recorre un panorama de la arquitectura contemporánea de los dos países, en un barco simbólico, con dos líneas paralelas de proyectos, españoles y chinos, que reman juntos hacia un futuro común.

Así, la exposición se convierte en un viaje por el paisaje de más de setenta actuaciones seleccionadas, que muestran cómo la arquitectura puede regenerar espacios degradados, activar comunidades y reinterpretar el patrimonio construido. Un espejo entre China y España que refleja diferencias y afinidades, y que nos recuerda que, en el mismo barco de la sostenibilidad, la cooperación y el aprendizaje mutuo son la verdadera fuerza regeneradora.

Autores de la reseña: Li Xiangning y Manuel Blanco

 







martes, 10 de febrero de 2026

"EL MANTO DEL HEREJE", DE BERTOLT BRECHT, EN EL 128 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Giordano Bruno, el hombre de Nola al que las autoridades de la Inquisición romana condenaron el año 1600, a morir en la hoguera por herejía, es universalmente considerado un gran hombre, no sólo por sus audaces –y luego comprobadas– hipótesis sobre los movimientos de los astros, sino también por su valerosa actitud frente a la Inquisición, a la que dijo:

«Pronunciáis vuestra sentencia contra mí quizá con más temor del que yo siento al escucharla».

Cuando leemos sus escritos y encima echamos una ojeada a los informes sobre su actuación pública, sentimos que en verdad no nos falta nada para calificarlo de gran hombre. Y, sin embargo, hay una historia que acaso pueda aumentar todavía más nuestro respeto por él.

Es la historia de su manto.

Antes hay que saber cómo cayó en las manos de la Inquisición.

Un patricio veneciano, un tal Mocenigo, invitó al sabio a pasar una temporada en su casa para que lo instruyera en los secretos de la física y la mnemotecnia. Le brindó hospitalidad durante varios meses y obtuvo, a cambio, la instrucción acordada. Pero en vez de las clases de magia negra que él había esperado recibió tan sólo las de física. Quedó muy descontento porque éstas no le servían para nada. Los gastos que le ocasionara su huésped empezaron a pesarle, y repetidas veces lo exhortó seriamente a que le revelara los conocimientos secretos y lucrativos que un hombre tan famoso debía de poseer, sin duda alguna; al no conseguir nada de esta forma, lo denunció por carta a la Inquisición. Escribió que aquel hombre perverso y malagradecido había hablado mal de Cristo en su presencia, diciendo que los monjes eran asnos que estupidizaban al pueblo y afirmando asimismo, en contra de lo que decía la Biblia, que había no sólo uno, sino innumerables soles, etc., etc. Por consiguiente, él, Mocenigo, lo había encerrado en su desván y rogaba que enviasen pronto funcionarios a buscarlo.

Los funcionarios se presentaron un lunes, muy de madrugada, y se llevaron al sabio a las mazmorras de la Inquisición.

Aquello sucedió el lunes 25 de mayo de 1592, a las tres de la mañana, y desde entonces hasta el día en que subió a la hoguera, el 17 de febrero de 1600, el nolano no volvió a abandonar las mazmorras.

Durante los ocho años que duró el terrible proceso, Bruno luchó sin descanso por su vida, pero el combate que libró en Venecia, el primer año, contra su traslado a Roma fue, quizá, el más desesperado.

En aquel período se sitúa la historia del manto.

En el invierno de 1592, cuando aún vivía en un albergue, se había mandado hacer un grueso manto a medida, por un sastre llamado Gabriele Zunto. En el momento de su detención aún no había pagado la prenda.

Al enterarse del arresto, el sastre se precipitó a casa del señor Mocenigo en las proximidades de San Samuele para presentar su factura. Era demasiado tarde. Un criado del señor Mocenigo le señaló la puerta. «Ya hemos gastado más que suficiente en ese impostor», gritó tan alto en el umbral que algunos transeúntes volvieron la cabeza. «Mejor diríjase al Tribunal del Santo Oficio y dígales que tiene tratos con ese hereje.»

El sastre se quedó paralizado de temor en plena calle. Un grupo de golfillos lo había oído todo, y uno de ellos, un chiquilín harapiento y cubierto de granos, le lanzó una piedra. Cierto es que una mujer pobremente vestida se asomó por un portal y asestó una bofetada al pillastre, pero Zunto, un hombre viejo, sintió claramente que era peligroso ser alguien que «tuviera tratos con ese hereje». Echó a correr mirando alrededor medrosamente y volvió a su casa dando un largo rodeo. A su mujer nada le contó de su infortunio, y durante una semana ella no supo explicarse las razones de su abatimiento.

Pero el 1 de junio, mientras hacía cuentas, descubrió que un manto no había sido pagado por un cliente cuyo nombre estaba en boca de todo el mundo, pues el nolano era la comidilla de la ciudad. Corrían los rumores más terribles sobre su perversidad. No sólo había echado pestes contra el matrimonio, tanto en libros como en conversaciones, sino que había tratado de charlatán al mismo Cristo y afirmado las cosas más desquiciadas sobre el Sol. No era, pues, nada extraño que no hubiera pagado su manto. Y la buena mujer no tenía la menor intención de resignarse a esa pérdida. Tras una violenta discusión con su marido, la septuagenaria, vestida con sus mejores galas, se dirigió a la sede del Santo Oficio y reclamó, con cara de malas pulgas, los treinta y dos escudos que le debía el hereje allí encarcelado.

El funcionario con el que habló tomó nota de su petición y le prometió ocuparse del asunto.

Zunto no tardó en recibir una citación, y, temblando como un azogado, se presentó en el temido edificio. Para su gran sorpresa, no fue interrogado, sino solamente informado de que su petición sería tenida en cuenta cuando se examinaran los asuntos financieros del detenido. De todas formas, el funcionario le insinuó que no se hiciera muchas ilusiones.

El anciano quedó tan contento de salir bien librado por tan poco, que le agradeció humildemente. Pero su mujer no estaba nada satisfecha. Para compensar esa pérdida no le bastaba con que su marido renunciara a su copa vespertina y siguiera cosiendo hasta muy entrada la noche. Con el pañero habían contraído deudas que no podían eludir. Se puso a chillar en la cocina y en el patio, que era una vergüenza encerrar a un delincuente antes de que hubiera pagado sus deudas. Si fuera necesario –añadió–, iría a ver al Santo Padre en Roma para recuperar sus treinta y dos escudos. «En la hoguera no necesitará ningún manto», gritó.

Contó a su confesor lo que les había pasado. Éste le aconsejó pedir que al menos les devolvieran el manto. Viendo en ello el reconocimiento, por parte de una instancia eclesiástica, de que su reivindicación era legítima, la mujer declaró que no se contentaría con el manto, que sin duda ya habría sido usado y, además, estaba hecho a medida. Le hacía falta el dinero. Y como alzara un poco la voz llevada por su fervor, el sacerdote la echó fuera.

Esto la hizo entrar un poco en razón y la mantuvo tranquila unas semanas. Del edificio de la Inquisición no trascendió nada nuevo sobre el caso del hereje encarcelado. Pero en todas partes se rumoreaba que los interrogatorios iban sacando a luz monstruosas infamias. La vieja oía ávidamente todo aquel chismorreo. La atormentaba oír que el asunto del hereje tuviera todas las de perder. Aquel hombre jamás sería liberado ni podría pagar sus deudas. La mujer dejó de dormir por las noches, y en agosto, cuando el calor acabó de arruinar sus nervios, empezó a ventilar su queja a chorretadas en las tiendas donde compraba y ante los clientes que iban a probarse ropa. Insinuaba que los monjes cometían un pecado al despachar con tanta indiferencia las justas reclamaciones de un pequeño artesano. Los impuestos eran opresivos, y el pan acababa de subir nuevamente.

Una mañana, un funcionario se la llevó a la sede del Santo Oficio, donde la conminaron enérgicamente a poner fin a su malévolo cotilleo. Le preguntaron si no le daba vergüenza comadrear sobre un proceso religioso tan serio por unos cuantos escudos. Le dieron a entender que disponían de toda suerte de medios contra la gente de su calaña. Esto surtió efecto un tiempo, aunque cada vez que pensaba en la frase «por unos cuantos escudos», pronunciada por aquel fraile rechoncho, enrojecía de ira.

Hasta que en septiembre se rumoreó que el Gran Inquisidor de Roma había pedido el traslado del nolano. El asunto se estaba debatiendo en la Signoria

La ciudadanía discutió acaloradamente esta petición de traslado, y la opinión era, en general, contraria. Los gremios no querían aceptar ningún tribunal romano por encima de ellos.

La vieja estaba fuera de sí. ¿Dejarían ahora que el hereje fuera trasladado a Roma sin haber saldado antes sus deudas? Aquello era el colmo. No bien hubo oído la increíble noticia cuando, sin molestarse siquiera en ponerse un vestido mejor, se precipitó a la sede del Santo Oficio.

Esta vez la recibió un funcionario de mayor rango que, curiosamente, fue mucho más complaciente con ella que los anteriores. Era casi de su misma edad y escuchó sus quejas tranquila y atentamente. Cuando terminó, él le preguntó, tras una breve pausa, si deseaba hablar con Bruno.

En seguida dijo que sí. Y fijaron una entrevista para el día siguiente.

Aquella mañana, un hombrecillo enjuto, con una oscura barba rala, la abordó en un cuartucho minúsculo con ventanas enrejadas y le preguntó, cortésmente, qué deseaba.

Ella lo había visto cuando él fue a probarse el manto y recordaba bien su cara, pero esta vez no lo reconoció de inmediato. La tensión de los interrogatorios debía de haberle provocado un cambio.

La mujer dijo precipitadamente:

–El manto. No llegó a pagarlo.

El la miró asombrado unos segundos. Cuando por fin se acordó, le preguntó en voz baja:

–¿Cuánto le debo?

–Treinta y dos escudos –dijo ella. Le enviamos la cuenta.

Él se volvió hacia el funcionario alto y grueso que vigilaba la entrevista y le preguntó si sabía cuánto dinero se había depositado en la sede del Santo Oficio junto con sus demás pertenencias. El hombre lo ignoraba, pero prometió averiguarlo.

–¿Cómo está su esposo? –preguntó el prisionero volviéndose otra vez hacia la vieja, como si el asunto estuviera prácticamente zanjado, se hubieran establecido relaciones normales y aquello fuera una visita habitual.

Y la mujer, desconcertada por la amabilidad del hombrecillo, murmuró que estaba bien y hasta añadió algo sobre su reuma.

Sólo al cabo de dos días regresó a la sede del Santo Oficio, pues juzgó de buen tono darle tiempo al caballero para que efectuase sus pesquisas.

Y volvió a obtener permiso para hablar con él. Tuvo que esperar más de una hora en el cuartucho de las ventanas enrejadas, pues estaban interrogando al prisionero.

Por fin apareció éste con aire muy agotado. Como no había sillas, se apoyó ligeramente contra la pared. Pero fue en seguida al grano.

Con voz muy débil le dijo que, por desgracia, no estaba en condiciones de pagarle el manto. Entre sus pertenencias no había encontrado dinero en efectivo. Pero tampoco se trataba de perder las esperanzas, añadió. Le había dado vueltas al asunto y creía recordar que un hombre que había editado libros suyos en la ciudad de Frankfurt aún le debía dinero. Le escribiría, si allí se lo permitían. Al día siguiente solicitaría el permiso. Durante el interrogatorio de aquel día había tenido la impresión de que el ambiente no era particularmente favorable, por lo que había preferido no preguntar para no echarlo todo a perder.

La vieja lo escrutaba con sus penetrantes ojos mientras él iba hablando. Conocía los subterfugios y vanas promesas de los deudores morosos. Sus obligaciones les importaban un rábano, y cuando se veían acorralados, fingían estar moviendo cielo y tierra.

–¿Para qué necesitaba entonces un manto si no tenía dinero con qué pagarlo? –preguntó con dureza.

El prisionero hizo un gesto con la cabeza para demostrarle que seguía su razonamiento. Y respondió:

–Siempre he ganado dinero con mis libros y mis clases. Por eso pensé que también ahora ganaría algo. Y creí necesitar el manto porque pensaba que aún seguiría rodando por el mundo.

Dijo esto sin la menor amargura, como si sólo hubiera querido no dejar a la anciana sin respuesta.

La vieja volvió a examinarlo de pies a cabeza, furibunda, pero a la vez con la sensación de que no llegaría a comprenderlo, y, sin añadir una sola palabra, dio media vuelta y salió precipitadamente del cuartucho.

–¿Quién se atrevería a enviar dinero a un hombre procesado por la Inquisición? –le espetó indignada a su marido aquella misma noche, en la cama. A él ya no le inquietaba la postura de las autoridades eclesiásticas sobre su persona, pero seguía desaprobando los infatigables intentos de su mujer por conseguir el dinero.

–Ahora tiene cosas más importantes en qué pensar –rezongó.

Ella no dijo nada.

Los meses siguientes transcurrieron sin que aconteciera nada nuevo en relación con el penoso asunto. A principios de enero se rumoreó que la Signoria estaba estudiando la posibilidad de acceder al deseo del Papa y entregar al hereje. Y los Zunto recibieron una nueva citación en la sede del Santo Oficio.

No se especificaba ninguna hora concreta, y la señora Zunto se apersonó una tarde. Llegó en un mal momento. El prisionero esperaba la visita del procurador de la República, de quien la Signoria había solicitado un dictamen sobre el asunto del traslado. La señora fue recibida por el funcionario de alto rango que tiempo atrás le consiguiera la primera entrevista con el nolano; el viejo le dijo que el prisionero había manifestado su deseo de hablar con ella, pero la invitó a que considerara si aquél era el momento adecuado, ya que el prisionero estaba pendiente de una entrevista sumamente importante para él.

Ella dijo que lo mejor sería preguntárselo.

Un funcionario salió y volvió al poco rato con el nolano. La entrevista tuvo lugar en presencia del funcionario de alto rango. Antes de que el prisionero, que sonrió a la señora desde el umbral, pudiera decir algo, la anciana le espetó:

–¿Por qué se comporta usted así si quiere seguir rodando por el mundo?

El hombrecillo pareció desconcertarse unos instantes. Había respondido a muchísimas preguntas aquellos tres meses y casi no recordaba el final de la última entrevista que tuviera con la mujer del sastre.

–No me ha llegado el dinero –dijo por último–; he escrito dos veces pidiéndolo, pero no me ha llegado. He estado pensando que tal vez os interesaría recuperar el manto.

–Ya sabía yo que llegaríamos a esto –replicó ella en tono despectivo. Está hecho a medida y es demasiado pequeño para la gran mayoría.

El nolano miró a la anciana con aire atormentado.

–No había pensado en esto –dijo volviéndose hacia el monje. ¿No se podrían vender todas mis pertenencias y darle el dinero a esta gente?

–Me temo que no será posible –terció el funcionario que lo había acompañado, el alto y grueso. El señor Mocenigo las reclama. Usted ha vivido largo tiempo a costa suya.

–Fue él quien me invitó –replicó el nolano con voz cansina.

El anciano levantó la mano.

–Eso aquí no viene a cuento. Pienso que hay que devolver el manto.

–¿Y qué haremos nosotros con él? –dijo la vieja obstinadamente.

El anciano se ruborizó ligeramente. Luego dijo con voz pausada.

–Querida señora, no le vendría mal un poco de caridad cristiana. El acusado está pendiente de una entrevista que puede ser de vida o muerte para él. No puede usted pedir que se interese únicamente por su manto.

La vieja lo miró insegura. De pronto recordó dónde estaba y se preguntó si no haría mejor en irse, cuando oyó que, a sus espaldas, el prisionero decía en voz baja:

–En mi opinión tiene derecho a protestar.

Y cuando la vieja se volvió hacia él, añadió.

–Le ruego que disculpe todo esto. No vaya a pensar que su pérdida me resulta indiferente. Elevaré una instancia al respecto.

El funcionario alto y grueso había abandonado el cuarto a una señal del anciano. En aquel momento regresó y, abriendo los brazos, dijo:

–El manto no nos ha sido entregado. Mocenigo se habrá quedado con él.

El nolano se asustó visiblemente. Luego dijo con firmeza:

–No es justo. Me querellaré contra él. El anciano movió la cabeza.

–Mejor preocúpese de la conversación que habrá de mantener dentro de unos minutos. No puedo permitir que aquí se siga discutiendo por unos cuantos escudos.

A la vieja se le subió la sangre a la cabeza. Había guardado silencio mientras hablaba el nolano, mirando, enfurruñada, uno de los rincones de la habitación. Pero en ese momento se le agotó la paciencia:

–¡Unos cuantos escudos! –exclamó. ¡Es la ganancia de todo un mes! Para usted es muy fácil practicar la caridad. ¡No pierde nada!

En aquel instante se acercó a la puerta un monje muy alto.

–Ha llegado el procurador –dijo a media voz–, mirando con sorpresa a la vieja chillona.

El funcionario alto y grueso tomó al nolano por la manga y lo condujo fuera. El prisionero se volvió a mirar a la mujer hasta que cruzó el umbral. Su enjuto rostro estaba muy pálido.

La vieja bajó las escaleras de piedra del edificio un tanto conturbada. No sabía qué pensar. Después de todo, el hombre había hecho cuanto estaba a su alcance.

No quiso entrar en el taller cuando, una semana más tarde, el funcionario alto y grueso les trajo el manto.

Pero pegó la oreja a la puerta y le oyó decir:

–Lo cierto es que pasó estos últimos días muy preocupado por el manto. Presentó una instancia dos veces, entre interrogatorios y entrevistas con las autoridades de la ciudad, y varias veces solicitó audiencia con el nuncio para tratar el asunto. Al final logró imponerse. Mocenigo tuvo que devolver el manto que, dicho sea de paso, ahora le hubiera venido de maravilla, pues ha sido entregado y esta misma semana lo trasladarán a Roma.

Era cierto. Estaban a finales de enero.

Fuente: El Sudamericano 

lunes, 9 de febrero de 2026

SEIX BARRAL PUBLICA "EL NOMBRE EN EL MURO", NOVELA CONTRA EL FASCISMO DE HERVÉ LE TELLIER

El nombre en el muro
Hervé Le Tellier
Traducción: Martín Sánchez, Pablo
Editorial: Seix Barral
Páginas: 187
Año: 202
PVP: 19.90 €

Un homenaje a los héroes invisibles. Una reflexión sobre la memoria histórica. Una novela contra el fascismo.

‘El nombre en el muro’ es una novela magníficamente documentada a caballo entre el relato periodístico y el autobiográfico con la que Hervé Le Tellier da voz a los ideales por los que André Chaix, un joven de la Resistencia francesa, luchó y murió por su país durante la Segunda Guerra Mundial. Una lectura fascinante y enriquecedora, una novela importante y necesaria que resuena con fuerza en el presente, de la mano de uno de los autores imprescindibles de las letras francesas actuales. 

Yo no fui amigo de André Chaix, ¿y acaso podría haberlo sido, cuando no nos une casi nada?

Solo un nombre en el muro.

Chaix fue un resistente, un maquis, un joven con una vida tan breve como la de tantos otros.

Yo no sabía nada de él. Pregunté a la gente, recopilé fragmentos de una memoria colectiva, me hice una idea de quién había sido. Durante mis investigaciones, descubrí muchas cosas por casualidad, casi de milagro, y enseguida supe que quería contar su historia. Seguramente, todas las vidas tienen algo de novela. Pero algunas más que otras.

Han pasado ochenta años desde su muerte. Aunque viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del rechazo del otro hasta su aniquilación. Este libro da voz a los ideales por los que André Chaix murió y se cuestiona nuestra naturaleza profunda, ese deseo de pertenecer a algo más grande que nosotros, que conduce a lo mejor y a lo peor.

Hervé Le Tellier

domingo, 8 de febrero de 2026

"MINEROS ASTURIANOS", DE MARIANO MORÉ

Mineros asturianos
Mariano Moré
1928
Óleo sobre lienzo 
158 x 137,5 cm 
Museo de Bellas Artes de Asturias (Oviedo) 

Mineros asturianos es una obra realizada en 1928 por Mariano Moré que habitualmente está expuesta en la sala 20 de la Ampliación.

Los motivos de faenas carboneras, frecuentes en la década de 1920 en la producción de Evaristo Valle, fueron también habituales en la pintura de Mariano Moré.

El cuadro muestra a cuatro únicos personajes, mineros, que han acabado su jornada de trabajo. Están representados en un escenario de arrabal semiurbano. Un camino, una montaña y una chimenea son los escuetos elementos, distribuidos en una vertiginosa pirámide óptica que dirige la mirada del espectador desde la semipenumbra marcial del primer plano hasta el clamor simbólico del fondo. La obra destaca, además, por su espléndido estudio de perspectiva lineal y por su elocuente paisaje de fondo.

sábado, 7 de febrero de 2026

"KANIKOSEN", PELICULA BASADA EN LA NOVELA DEL ESCRITOR COMUNISTA TAKIJI KOBAYASHI

Título original Kanikosen
Año 2009
Duración 110 min.
País Japón 
Dirección SABU
Guion Novela: Takiji Kobayashi 
Reparto Ryuhei Matsuda, 
Música Takashi Mori, Hidetoshi Nishijima y Hirofumi Arai.
Fotografía Takashi Komatsu

En 1933 la policía imperial japonesa torturó hasta la muerte a un joven escritor comunista hijo de campesinos, Takiji Kobayashi (1903-1933). Su crimen había sido escribir la novela Kanikosen (1929), una crítica al capitalismo feroz, en la que narraba las durísimas condiciones de trabajo de los pescadores japoneses y su rebelión contra su cruel patrón.

Pero ese brutal asesinato provocó que la novela se fuera haciendo más y más famosa, hasta convertirse en el gran clásico de la literatura proletaria japonesa, que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo, a la que se ha llegado a comparar con Las uvas de la ira (1939), de John Steinbeck (1902-1968), y que se ha adaptado a varias películas, entre ellas esta producida en 2009.

Nos cuenta la historia de la tripulación del barco de peca de cangrejo japonés 'Kanikosen', equipado con una instalación de fábrica de conservas: Los trabajadores se ven obligados a trabajar en condiciones lamentables y con salarios mínimos. Algunos incluso mueren a causa del trabajo cruel y la desnutrición. Y por si fuera poco, el superintendente Asakawa (Hidetoshi Nishijima) es un hombre brutal que no trata a los trabajadores como + seres humanos. 

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

viernes, 6 de febrero de 2026

SINFONÍA Nº 4 "GLORIA A LA PATRIA", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO GAVRIIL POPOV

La Sinfonía n.º 4, Op . 47, subtitulada Gloria a la Patria (en ruso: Слава Отчизне , romanizada: Slava Otchizne ), fue completada por Gavriil Popov en 1949. Comenzó a componerla en mayo de 1948, de acuerdo con las nuevas expectativas de la Unión de Compositores Soviéticos tras la campaña contra el formalismo musical. Originalmente concebida como un concierto para coro a capela basado en textos de Mijaíl Golodni, Popov revisó y amplió la obra para convertirla en una sinfonía coral con textos de Iliá Selvinsky. La completó el 18 de septiembre de 1949.

Tras una interpretación privada de uno de sus movimientos durante una sesión de Muzfond en 1949, la sinfonía fue considerada brevemente para el Premio Stalin. La partitura se perdió posteriormente hasta que fue redescubierta en los archivos del Conservatorio de Moscú décadas después. Su estreno mundial no tuvo lugar hasta el 6 de febrero de 2023 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo , con solistas vocales y el Ensamble Vocal Arielle dirigido por Elmira Dadasheva.

En febrero de 1948, la Unión de Compositores Soviéticos lanzó su campaña contra el formalismo en la música, en el curso de la cual Gavriil Popov se convirtió en uno de los seis compositores cuya música fue censurada, con consecuencias severas e inmediatas para su carrera. Durante este período, las autoridades soviéticas alentaron a los compositores a cambiar su enfoque de las obras instrumentales y orquestales a la música vocal, particularmente cantatas y canciones de masas, basadas en textos que concordaban con los principios del realismo socialista. Según Inna Romashchuk, autora de una monografía sobre la música de Popov, las obras de este período dan testimonio de la voluntad de Popov de seguir el estado de ánimo predominante de la época, pero sin renunciar al control personal. Además, describe su enfoque en la música vocal como algo que encaja con el curso lógico de su desarrollo artístico. Compuso varias obras corales con temas patrióticos y folclóricos a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, aunque estas obras todavía fueron criticadas por sus colegas por su complejidad.

Fue en este contexto que surgió la Cuarta Sinfonía de Popov, su única sinfonía no orquestal. Según su catálogo de obras, comenzó a componerla en mayo de 1948. Originalmente había concebido la obra como un concierto para coro a capela titulado ¡Gloria al Ejército Soviético! basado en textos de Mijaíl Golodniy. El poeta murió en enero de 1949 al ser atropellado por un coche. A pesar de completar el segundo movimiento en junio de 1949, Popov decidió reconfigurar su sinfonía en este punto. La subtituló nuevamente Gloria a la Patria, amplió la música y reemplazó los textos de Golodniy por otros nuevos de Ilya Selvinsky.

Popov completó la sinfonía el 18 de septiembre de 1949. Tras ser considerada brevemente para el Premio Stalin (segunda clase) en 1949, la sinfonía se perdió posteriormente y solo fue redescubierta décadas después por el profesor Yuri Abdokov en los archivos del Conservatorio de Moscú . Impresionado por la originalidad, la audacia y lo que él describió como su "primordialidad poética", la sugirió a Elmira Dadasheva, directora de coro del Ensamble Vocal Arielle, conocido por programar obras nuevas e inusuales. Su preparación para la sinfonía le valió a Valery Gergiev la aprobación para su estreno en el Teatro Mariinsky. 

La Sinfonía n.º 4 de Popov consta de cuatro movimientos:

  1. Gloria al poder soviético
  2. Primavera 
  3. Dolor y furia del pueblo
  4. Gloria a la Nación de los Heroes

I. GLORIA AL PODER SOVIÉTICO!

 

II. PRIMAVERA

III. DOLOR Y FURIA DEL PUEBLO 

IV. GLORIA A LA NACIÓN DE LOS HÉROES

REPRODUCIR TODO: https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kfzeLoAH4DRM-wX7-1wDv0P1hXBw0kQso