sábado, 14 de febrero de 2026

"EL LARGO VIAJE HACIA LA IRA", DOCUMENTAL DE 1969 DE LA COOPERATIVA DE CINE ALTERNATIVO

Título original El largo viaje hacia la ira
Año 1969
Duración 24 min.
País España 
Dirección Llorenç Soler 
Guion Llorenç Soler
Fotografía Llorenç Soler (B&W) 
Compañía: Cooperativa de Cinema Alternativo
Sinopsis La llegada de emigrantes del campo a la ciudad provoca situaciones de desarraigo, pobreza, insalubridad... la inadecuación del parque de viviendas, la precaria situación laboral y la miseria se unen para provocar ese largo viaje hacia la ira. 

El largo viaje hacia la ira es un documental español de 1969, dirigido por Lorenzo Soler. Tiene una duración de 24 minutos y fue galardonado en 1970 con el Premio de la Prensa Internacional en el Festival Internacional de Documental y Cine de Animación de Leipzig.

Tras la experiencia con SERÁ TU TIERRA, Soler tomará conciencia de esta cruel realidad, hasta entonces desconocida; Soler realiza este documental por propia iniciativa y con total libertad.  

El documental trata sobre las consecuencias sociales y económicas de la migración interior en España durante los años 60, que trajo a Barcelona y su área metropolitana numerosas personas procedentes de otras regiones como Andalucía, Extremadura, Murcia o Castilla-La Mancha. Se hace especial hincapié en denunciar sus malas condiciones de vida, derivadas de la escasez de viviendas que provocaba que, algunos de ellos, tuvieran que vivir en barracas de construcción propia. El retrato social se acompaña de numerosos datos demográficos, como el número de personas que llegan a la ciudad y sus alrededores o la densidad de población en algunos distritos.

VER DOCUMENTAL:

viernes, 13 de febrero de 2026

"EL SOL BRILLA SOBRE NUESTRA PATRIA", CANTATA DE DIMITRI SHOSTAKOVICH COMPUESTA PARA CONMEMORAR EL 35 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

p> 

El sol brilla sobre nuestra patria, Op.90 es una cantata compuesta en 1952 por Dimitri Shostakovich, basada en un texto de Yevgeny Dolmatovsky. Originalmente titulado Cantata Acerca del Partido, fue encargado para celebrar el 35o aniversario de la Revolución de Octubre. En él, el sol es una metáfora del logro del pueblo soviético bajo la dirección del Partido Comunista. Comienza con una sección lírica para el coro de niños y el viento de madera, seguida de una sección más enérgica para las voces de los hombres.

Las cantatas “El sol brilla sobre nuestra patria” y “La canción del bosque” son representativas del arte dictado como realismo socialista, que reza así:

“La atención del compositor soviético debe dirigirse hacia los principios progresivos y victoriosos de la realidad, hacia todo aquello que es heroico, brillante y bello. Esto es lo que distingue al hombre soviético y debe ser encarnado en imágenes musicales de belleza y fuerza.”

Al morir Stalin, los textos de las dos cantatas pro soviéticas de Shostakovich fueron modificados, eliminando las loas a Stalin y desde entonces así son interpretadas en las salas de concierto y en las grabaciones discográficas disponibles.

Paavo Järvi las grabó en sus versiones originales, y eso levantó ampollas. Muchas.

Tenemos frente a nosotros, entonces, una oportunidad única: escuchar sin juzgar. Es así como logramos escuchar la verdad, porque la verdad vive en la música, si se escucha con serenidad y desapasionamiento. Y la verdad consiste aquí y es evidente: Shostakovich jamás alabó ni rindió homenaje a Stalin.

Fuente: La Jornada y otros 

jueves, 12 de febrero de 2026

MONUMENTO EN MEMORIA DE LOS 96 MIEMBROS DEL REICHSTAG ASESINADOS POR EL NAZISMO, EN BERLÍN

 

Frente al edificio del Reichstag, un monumento conmemora a 96 miembros del Reichstag que fueron víctimas de la persecución nazi.

Historia

Unos días antes de las elecciones al Reichstag, la noche del 28 de febrero de 1933, el edificio del Reichstag se incendió. El anarquista de izquierdas holandés Marinus van der Lubbe, quien confesó el incendio, fue arrestado en el lugar. Apenas unas horas después, los nacionalsocialistas anunciaron que una conspiración comunista era la responsable. El gobierno del Reich, liderado por Adolf Hitler, reaccionó con un "Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y el Estado". Este documento, también conocido como el "Decreto del Incendio del Reichstag", firmado tanto por Adolf Hitler como por el presidente del Reich, Paul von Hindenburg, socavó el estado de derecho democrático consagrado en la constitución de la República de Weimar. Entre otras cosas, autorizó al gobierno del Reich a suspender los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión, así como la libertad de prensa. La persecución de los opositores políticos pudo así comenzar bajo el pretexto de la legalidad. El decreto también sirvió al gobierno del Reich como base legal para expulsar a los diputados comunistas del Reichstag pocos días después de la elección del nuevo Reichstag. En los meses siguientes, las SA y su policía auxiliar, y posteriormente las SS y la Gestapo, persiguieron a los opositores políticos del régimen nazi. Solo entre marzo y abril de 1933, más de 45.000 mujeres y hombres fueron puestos bajo custodia protectora y encarcelados en cárceles, centros de detención policial y campos de concentración de reciente creación. Allí, fueron interrogados y, a menudo, brutalmente maltratados. Muchos comunistas, socialdemócratas e intelectuales de izquierda fueron asesinados deliberadamente o murieron como consecuencia de los malos tratos. 

Los nacionalsocialistas nunca lograron demostrar ante los tribunales una conspiración comunista, que sospechaban que estaba detrás del incendio del Reichstag.

Hasta ahora, se sabe que 96 miembros del Reichstag fueron llevados a la muerte, murieron como resultado de encarcelamiento o fueron asesinados deliberadamente bajo el régimen nazi entre 1933 y 1945.

Memoria

La iniciativa de un monumento conmemorativo para los miembros del Reichstag asesinados surgió a finales de la década de 1980 de la asociación "Perspektive Berlin". El diseño del monumento, erigido frente al edificio del Reichstag en septiembre de 1992, es de Dieter Appelt, Klaus W. Eisenlohr, Justus Müller y Christian Zwirner. Consta de 96 placas de hierro fundido dispuestas verticalmente. En los bordes están grabados los nombres, los años de nacimiento y fallecimiento, y los lugares de los asesinatos de cada miembro del Reichstag. Si la investigación histórica revela información sobre víctimas previamente desconocidas, el monumento puede ampliarse con placas adicionales.

Los diputados asesinados eran miembros de las siguientes partidos:

  • Partido Popular Bávaro (BVP),
  • Partido de los Campesinos Alemanes (DBP),
  • Partido Democrático Alemán (DDP),
  • Partido Popular Alemán (DVP),
  • Partido del Centro Alemán (Centro),
  • Partido Popular Nacional Alemán (DNVP),
  • Partido Comunista de Alemania (KPD),
  • Partido Popular Conservador (CIP),
  • Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y
  • Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD).

No obstante, entre los 96 asesinados destacan los 41 miembros del SPD y los 43 miembros del KPD, entre ellos Ernst Thälmann.

  

Placa dedicada al diputado comunista Ernst Thälmann 

miércoles, 11 de febrero de 2026

EXPOSICIÓN "REGENERACIONES: CHINA Y ESPAÑA EN EL ESPEJO", EN LA CASA DE LA ARQUITECTURA DE MADRID

Hasta el 29 de marzo de 2026

La exposición Regeneraciones: China y España en el espejo propone un diálogo entre dos países que, desde realidades muy distintas, comparten una misma urgencia: regenerar la ciudad y la arquitectura heredada para responder a los desafíos de la sostenibilidad. Hoy la arquitectura ya no puede solo construir desde cero o demoler y volver a empezar: debe reutilizar, reinterpretar y transformar lo existente.

La regeneración urbana y arquitectónica se convierte en estrategia esencial para optimizar recursos, reducir el impacto ambiental y ofrecer nuevas respuestas a las necesidades sociales. Tanto en España como en China, equipos de todas las generaciones están explorando este camino, desde la rehabilitación de edificios históricos y la reutilización de las arquitecturas de las últimas décadas, hasta intervenciones de “acupuntura urbana”, capaces de reactivar barrios y paisajes.

Esta investigación ha sido desarrollada especularmente por dos equipos, de la Universidad de Tongji en Shanghái y de la Universidad Politécnica de Madrid, para la Casa de la Arquitectura, nuestro gran espacio de encuentro entre arquitectura y sociedad.

El diseño de la exposición simboliza este diálogo. En la sala de acceso nos sentamos para mostrarnos nuestros respectivos trabajos y las experiencias que compartimos. Las arquitectas y los arquitectos nos explican lo que han hecho en un paisaje común, en el que las obras de los dos países se entremezclan con quienes nos visitan en un gran espejo que multiplica la sinergia de nuestras relaciones.

En el espacio inferior, el visitante recorre un panorama de la arquitectura contemporánea de los dos países, en un barco simbólico, con dos líneas paralelas de proyectos, españoles y chinos, que reman juntos hacia un futuro común.

Así, la exposición se convierte en un viaje por el paisaje de más de setenta actuaciones seleccionadas, que muestran cómo la arquitectura puede regenerar espacios degradados, activar comunidades y reinterpretar el patrimonio construido. Un espejo entre China y España que refleja diferencias y afinidades, y que nos recuerda que, en el mismo barco de la sostenibilidad, la cooperación y el aprendizaje mutuo son la verdadera fuerza regeneradora.

Autores de la reseña: Li Xiangning y Manuel Blanco

 







martes, 10 de febrero de 2026

"EL MANTO DEL HEREJE", DE BERTOLT BRECHT, EN EL 128 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Giordano Bruno, el hombre de Nola al que las autoridades de la Inquisición romana condenaron el año 1600, a morir en la hoguera por herejía, es universalmente considerado un gran hombre, no sólo por sus audaces –y luego comprobadas– hipótesis sobre los movimientos de los astros, sino también por su valerosa actitud frente a la Inquisición, a la que dijo:

«Pronunciáis vuestra sentencia contra mí quizá con más temor del que yo siento al escucharla».

Cuando leemos sus escritos y encima echamos una ojeada a los informes sobre su actuación pública, sentimos que en verdad no nos falta nada para calificarlo de gran hombre. Y, sin embargo, hay una historia que acaso pueda aumentar todavía más nuestro respeto por él.

Es la historia de su manto.

Antes hay que saber cómo cayó en las manos de la Inquisición.

Un patricio veneciano, un tal Mocenigo, invitó al sabio a pasar una temporada en su casa para que lo instruyera en los secretos de la física y la mnemotecnia. Le brindó hospitalidad durante varios meses y obtuvo, a cambio, la instrucción acordada. Pero en vez de las clases de magia negra que él había esperado recibió tan sólo las de física. Quedó muy descontento porque éstas no le servían para nada. Los gastos que le ocasionara su huésped empezaron a pesarle, y repetidas veces lo exhortó seriamente a que le revelara los conocimientos secretos y lucrativos que un hombre tan famoso debía de poseer, sin duda alguna; al no conseguir nada de esta forma, lo denunció por carta a la Inquisición. Escribió que aquel hombre perverso y malagradecido había hablado mal de Cristo en su presencia, diciendo que los monjes eran asnos que estupidizaban al pueblo y afirmando asimismo, en contra de lo que decía la Biblia, que había no sólo uno, sino innumerables soles, etc., etc. Por consiguiente, él, Mocenigo, lo había encerrado en su desván y rogaba que enviasen pronto funcionarios a buscarlo.

Los funcionarios se presentaron un lunes, muy de madrugada, y se llevaron al sabio a las mazmorras de la Inquisición.

Aquello sucedió el lunes 25 de mayo de 1592, a las tres de la mañana, y desde entonces hasta el día en que subió a la hoguera, el 17 de febrero de 1600, el nolano no volvió a abandonar las mazmorras.

Durante los ocho años que duró el terrible proceso, Bruno luchó sin descanso por su vida, pero el combate que libró en Venecia, el primer año, contra su traslado a Roma fue, quizá, el más desesperado.

En aquel período se sitúa la historia del manto.

En el invierno de 1592, cuando aún vivía en un albergue, se había mandado hacer un grueso manto a medida, por un sastre llamado Gabriele Zunto. En el momento de su detención aún no había pagado la prenda.

Al enterarse del arresto, el sastre se precipitó a casa del señor Mocenigo en las proximidades de San Samuele para presentar su factura. Era demasiado tarde. Un criado del señor Mocenigo le señaló la puerta. «Ya hemos gastado más que suficiente en ese impostor», gritó tan alto en el umbral que algunos transeúntes volvieron la cabeza. «Mejor diríjase al Tribunal del Santo Oficio y dígales que tiene tratos con ese hereje.»

El sastre se quedó paralizado de temor en plena calle. Un grupo de golfillos lo había oído todo, y uno de ellos, un chiquilín harapiento y cubierto de granos, le lanzó una piedra. Cierto es que una mujer pobremente vestida se asomó por un portal y asestó una bofetada al pillastre, pero Zunto, un hombre viejo, sintió claramente que era peligroso ser alguien que «tuviera tratos con ese hereje». Echó a correr mirando alrededor medrosamente y volvió a su casa dando un largo rodeo. A su mujer nada le contó de su infortunio, y durante una semana ella no supo explicarse las razones de su abatimiento.

Pero el 1 de junio, mientras hacía cuentas, descubrió que un manto no había sido pagado por un cliente cuyo nombre estaba en boca de todo el mundo, pues el nolano era la comidilla de la ciudad. Corrían los rumores más terribles sobre su perversidad. No sólo había echado pestes contra el matrimonio, tanto en libros como en conversaciones, sino que había tratado de charlatán al mismo Cristo y afirmado las cosas más desquiciadas sobre el Sol. No era, pues, nada extraño que no hubiera pagado su manto. Y la buena mujer no tenía la menor intención de resignarse a esa pérdida. Tras una violenta discusión con su marido, la septuagenaria, vestida con sus mejores galas, se dirigió a la sede del Santo Oficio y reclamó, con cara de malas pulgas, los treinta y dos escudos que le debía el hereje allí encarcelado.

El funcionario con el que habló tomó nota de su petición y le prometió ocuparse del asunto.

Zunto no tardó en recibir una citación, y, temblando como un azogado, se presentó en el temido edificio. Para su gran sorpresa, no fue interrogado, sino solamente informado de que su petición sería tenida en cuenta cuando se examinaran los asuntos financieros del detenido. De todas formas, el funcionario le insinuó que no se hiciera muchas ilusiones.

El anciano quedó tan contento de salir bien librado por tan poco, que le agradeció humildemente. Pero su mujer no estaba nada satisfecha. Para compensar esa pérdida no le bastaba con que su marido renunciara a su copa vespertina y siguiera cosiendo hasta muy entrada la noche. Con el pañero habían contraído deudas que no podían eludir. Se puso a chillar en la cocina y en el patio, que era una vergüenza encerrar a un delincuente antes de que hubiera pagado sus deudas. Si fuera necesario –añadió–, iría a ver al Santo Padre en Roma para recuperar sus treinta y dos escudos. «En la hoguera no necesitará ningún manto», gritó.

Contó a su confesor lo que les había pasado. Éste le aconsejó pedir que al menos les devolvieran el manto. Viendo en ello el reconocimiento, por parte de una instancia eclesiástica, de que su reivindicación era legítima, la mujer declaró que no se contentaría con el manto, que sin duda ya habría sido usado y, además, estaba hecho a medida. Le hacía falta el dinero. Y como alzara un poco la voz llevada por su fervor, el sacerdote la echó fuera.

Esto la hizo entrar un poco en razón y la mantuvo tranquila unas semanas. Del edificio de la Inquisición no trascendió nada nuevo sobre el caso del hereje encarcelado. Pero en todas partes se rumoreaba que los interrogatorios iban sacando a luz monstruosas infamias. La vieja oía ávidamente todo aquel chismorreo. La atormentaba oír que el asunto del hereje tuviera todas las de perder. Aquel hombre jamás sería liberado ni podría pagar sus deudas. La mujer dejó de dormir por las noches, y en agosto, cuando el calor acabó de arruinar sus nervios, empezó a ventilar su queja a chorretadas en las tiendas donde compraba y ante los clientes que iban a probarse ropa. Insinuaba que los monjes cometían un pecado al despachar con tanta indiferencia las justas reclamaciones de un pequeño artesano. Los impuestos eran opresivos, y el pan acababa de subir nuevamente.

Una mañana, un funcionario se la llevó a la sede del Santo Oficio, donde la conminaron enérgicamente a poner fin a su malévolo cotilleo. Le preguntaron si no le daba vergüenza comadrear sobre un proceso religioso tan serio por unos cuantos escudos. Le dieron a entender que disponían de toda suerte de medios contra la gente de su calaña. Esto surtió efecto un tiempo, aunque cada vez que pensaba en la frase «por unos cuantos escudos», pronunciada por aquel fraile rechoncho, enrojecía de ira.

Hasta que en septiembre se rumoreó que el Gran Inquisidor de Roma había pedido el traslado del nolano. El asunto se estaba debatiendo en la Signoria

La ciudadanía discutió acaloradamente esta petición de traslado, y la opinión era, en general, contraria. Los gremios no querían aceptar ningún tribunal romano por encima de ellos.

La vieja estaba fuera de sí. ¿Dejarían ahora que el hereje fuera trasladado a Roma sin haber saldado antes sus deudas? Aquello era el colmo. No bien hubo oído la increíble noticia cuando, sin molestarse siquiera en ponerse un vestido mejor, se precipitó a la sede del Santo Oficio.

Esta vez la recibió un funcionario de mayor rango que, curiosamente, fue mucho más complaciente con ella que los anteriores. Era casi de su misma edad y escuchó sus quejas tranquila y atentamente. Cuando terminó, él le preguntó, tras una breve pausa, si deseaba hablar con Bruno.

En seguida dijo que sí. Y fijaron una entrevista para el día siguiente.

Aquella mañana, un hombrecillo enjuto, con una oscura barba rala, la abordó en un cuartucho minúsculo con ventanas enrejadas y le preguntó, cortésmente, qué deseaba.

Ella lo había visto cuando él fue a probarse el manto y recordaba bien su cara, pero esta vez no lo reconoció de inmediato. La tensión de los interrogatorios debía de haberle provocado un cambio.

La mujer dijo precipitadamente:

–El manto. No llegó a pagarlo.

El la miró asombrado unos segundos. Cuando por fin se acordó, le preguntó en voz baja:

–¿Cuánto le debo?

–Treinta y dos escudos –dijo ella. Le enviamos la cuenta.

Él se volvió hacia el funcionario alto y grueso que vigilaba la entrevista y le preguntó si sabía cuánto dinero se había depositado en la sede del Santo Oficio junto con sus demás pertenencias. El hombre lo ignoraba, pero prometió averiguarlo.

–¿Cómo está su esposo? –preguntó el prisionero volviéndose otra vez hacia la vieja, como si el asunto estuviera prácticamente zanjado, se hubieran establecido relaciones normales y aquello fuera una visita habitual.

Y la mujer, desconcertada por la amabilidad del hombrecillo, murmuró que estaba bien y hasta añadió algo sobre su reuma.

Sólo al cabo de dos días regresó a la sede del Santo Oficio, pues juzgó de buen tono darle tiempo al caballero para que efectuase sus pesquisas.

Y volvió a obtener permiso para hablar con él. Tuvo que esperar más de una hora en el cuartucho de las ventanas enrejadas, pues estaban interrogando al prisionero.

Por fin apareció éste con aire muy agotado. Como no había sillas, se apoyó ligeramente contra la pared. Pero fue en seguida al grano.

Con voz muy débil le dijo que, por desgracia, no estaba en condiciones de pagarle el manto. Entre sus pertenencias no había encontrado dinero en efectivo. Pero tampoco se trataba de perder las esperanzas, añadió. Le había dado vueltas al asunto y creía recordar que un hombre que había editado libros suyos en la ciudad de Frankfurt aún le debía dinero. Le escribiría, si allí se lo permitían. Al día siguiente solicitaría el permiso. Durante el interrogatorio de aquel día había tenido la impresión de que el ambiente no era particularmente favorable, por lo que había preferido no preguntar para no echarlo todo a perder.

La vieja lo escrutaba con sus penetrantes ojos mientras él iba hablando. Conocía los subterfugios y vanas promesas de los deudores morosos. Sus obligaciones les importaban un rábano, y cuando se veían acorralados, fingían estar moviendo cielo y tierra.

–¿Para qué necesitaba entonces un manto si no tenía dinero con qué pagarlo? –preguntó con dureza.

El prisionero hizo un gesto con la cabeza para demostrarle que seguía su razonamiento. Y respondió:

–Siempre he ganado dinero con mis libros y mis clases. Por eso pensé que también ahora ganaría algo. Y creí necesitar el manto porque pensaba que aún seguiría rodando por el mundo.

Dijo esto sin la menor amargura, como si sólo hubiera querido no dejar a la anciana sin respuesta.

La vieja volvió a examinarlo de pies a cabeza, furibunda, pero a la vez con la sensación de que no llegaría a comprenderlo, y, sin añadir una sola palabra, dio media vuelta y salió precipitadamente del cuartucho.

–¿Quién se atrevería a enviar dinero a un hombre procesado por la Inquisición? –le espetó indignada a su marido aquella misma noche, en la cama. A él ya no le inquietaba la postura de las autoridades eclesiásticas sobre su persona, pero seguía desaprobando los infatigables intentos de su mujer por conseguir el dinero.

–Ahora tiene cosas más importantes en qué pensar –rezongó.

Ella no dijo nada.

Los meses siguientes transcurrieron sin que aconteciera nada nuevo en relación con el penoso asunto. A principios de enero se rumoreó que la Signoria estaba estudiando la posibilidad de acceder al deseo del Papa y entregar al hereje. Y los Zunto recibieron una nueva citación en la sede del Santo Oficio.

No se especificaba ninguna hora concreta, y la señora Zunto se apersonó una tarde. Llegó en un mal momento. El prisionero esperaba la visita del procurador de la República, de quien la Signoria había solicitado un dictamen sobre el asunto del traslado. La señora fue recibida por el funcionario de alto rango que tiempo atrás le consiguiera la primera entrevista con el nolano; el viejo le dijo que el prisionero había manifestado su deseo de hablar con ella, pero la invitó a que considerara si aquél era el momento adecuado, ya que el prisionero estaba pendiente de una entrevista sumamente importante para él.

Ella dijo que lo mejor sería preguntárselo.

Un funcionario salió y volvió al poco rato con el nolano. La entrevista tuvo lugar en presencia del funcionario de alto rango. Antes de que el prisionero, que sonrió a la señora desde el umbral, pudiera decir algo, la anciana le espetó:

–¿Por qué se comporta usted así si quiere seguir rodando por el mundo?

El hombrecillo pareció desconcertarse unos instantes. Había respondido a muchísimas preguntas aquellos tres meses y casi no recordaba el final de la última entrevista que tuviera con la mujer del sastre.

–No me ha llegado el dinero –dijo por último–; he escrito dos veces pidiéndolo, pero no me ha llegado. He estado pensando que tal vez os interesaría recuperar el manto.

–Ya sabía yo que llegaríamos a esto –replicó ella en tono despectivo. Está hecho a medida y es demasiado pequeño para la gran mayoría.

El nolano miró a la anciana con aire atormentado.

–No había pensado en esto –dijo volviéndose hacia el monje. ¿No se podrían vender todas mis pertenencias y darle el dinero a esta gente?

–Me temo que no será posible –terció el funcionario que lo había acompañado, el alto y grueso. El señor Mocenigo las reclama. Usted ha vivido largo tiempo a costa suya.

–Fue él quien me invitó –replicó el nolano con voz cansina.

El anciano levantó la mano.

–Eso aquí no viene a cuento. Pienso que hay que devolver el manto.

–¿Y qué haremos nosotros con él? –dijo la vieja obstinadamente.

El anciano se ruborizó ligeramente. Luego dijo con voz pausada.

–Querida señora, no le vendría mal un poco de caridad cristiana. El acusado está pendiente de una entrevista que puede ser de vida o muerte para él. No puede usted pedir que se interese únicamente por su manto.

La vieja lo miró insegura. De pronto recordó dónde estaba y se preguntó si no haría mejor en irse, cuando oyó que, a sus espaldas, el prisionero decía en voz baja:

–En mi opinión tiene derecho a protestar.

Y cuando la vieja se volvió hacia él, añadió.

–Le ruego que disculpe todo esto. No vaya a pensar que su pérdida me resulta indiferente. Elevaré una instancia al respecto.

El funcionario alto y grueso había abandonado el cuarto a una señal del anciano. En aquel momento regresó y, abriendo los brazos, dijo:

–El manto no nos ha sido entregado. Mocenigo se habrá quedado con él.

El nolano se asustó visiblemente. Luego dijo con firmeza:

–No es justo. Me querellaré contra él. El anciano movió la cabeza.

–Mejor preocúpese de la conversación que habrá de mantener dentro de unos minutos. No puedo permitir que aquí se siga discutiendo por unos cuantos escudos.

A la vieja se le subió la sangre a la cabeza. Había guardado silencio mientras hablaba el nolano, mirando, enfurruñada, uno de los rincones de la habitación. Pero en ese momento se le agotó la paciencia:

–¡Unos cuantos escudos! –exclamó. ¡Es la ganancia de todo un mes! Para usted es muy fácil practicar la caridad. ¡No pierde nada!

En aquel instante se acercó a la puerta un monje muy alto.

–Ha llegado el procurador –dijo a media voz–, mirando con sorpresa a la vieja chillona.

El funcionario alto y grueso tomó al nolano por la manga y lo condujo fuera. El prisionero se volvió a mirar a la mujer hasta que cruzó el umbral. Su enjuto rostro estaba muy pálido.

La vieja bajó las escaleras de piedra del edificio un tanto conturbada. No sabía qué pensar. Después de todo, el hombre había hecho cuanto estaba a su alcance.

No quiso entrar en el taller cuando, una semana más tarde, el funcionario alto y grueso les trajo el manto.

Pero pegó la oreja a la puerta y le oyó decir:

–Lo cierto es que pasó estos últimos días muy preocupado por el manto. Presentó una instancia dos veces, entre interrogatorios y entrevistas con las autoridades de la ciudad, y varias veces solicitó audiencia con el nuncio para tratar el asunto. Al final logró imponerse. Mocenigo tuvo que devolver el manto que, dicho sea de paso, ahora le hubiera venido de maravilla, pues ha sido entregado y esta misma semana lo trasladarán a Roma.

Era cierto. Estaban a finales de enero.

Fuente: El Sudamericano 

lunes, 9 de febrero de 2026

SEIX BARRAL PUBLICA "EL NOMBRE EN EL MURO", NOVELA CONTRA EL FASCISMO DE HERVÉ LE TELLIER

El nombre en el muro
Hervé Le Tellier
Traducción: Martín Sánchez, Pablo
Editorial: Seix Barral
Páginas: 187
Año: 202
PVP: 19.90 €

Un homenaje a los héroes invisibles. Una reflexión sobre la memoria histórica. Una novela contra el fascismo.

‘El nombre en el muro’ es una novela magníficamente documentada a caballo entre el relato periodístico y el autobiográfico con la que Hervé Le Tellier da voz a los ideales por los que André Chaix, un joven de la Resistencia francesa, luchó y murió por su país durante la Segunda Guerra Mundial. Una lectura fascinante y enriquecedora, una novela importante y necesaria que resuena con fuerza en el presente, de la mano de uno de los autores imprescindibles de las letras francesas actuales. 

Yo no fui amigo de André Chaix, ¿y acaso podría haberlo sido, cuando no nos une casi nada?

Solo un nombre en el muro.

Chaix fue un resistente, un maquis, un joven con una vida tan breve como la de tantos otros.

Yo no sabía nada de él. Pregunté a la gente, recopilé fragmentos de una memoria colectiva, me hice una idea de quién había sido. Durante mis investigaciones, descubrí muchas cosas por casualidad, casi de milagro, y enseguida supe que quería contar su historia. Seguramente, todas las vidas tienen algo de novela. Pero algunas más que otras.

Han pasado ochenta años desde su muerte. Aunque viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo y del fascismo, del rechazo del otro hasta su aniquilación. Este libro da voz a los ideales por los que André Chaix murió y se cuestiona nuestra naturaleza profunda, ese deseo de pertenecer a algo más grande que nosotros, que conduce a lo mejor y a lo peor.

Hervé Le Tellier

domingo, 8 de febrero de 2026

"MINEROS ASTURIANOS", DE MARIANO MORÉ

Mineros asturianos
Mariano Moré
1928
Óleo sobre lienzo 
158 x 137,5 cm 
Museo de Bellas Artes de Asturias (Oviedo) 

Mineros asturianos es una obra realizada en 1928 por Mariano Moré que habitualmente está expuesta en la sala 20 de la Ampliación.

Los motivos de faenas carboneras, frecuentes en la década de 1920 en la producción de Evaristo Valle, fueron también habituales en la pintura de Mariano Moré.

El cuadro muestra a cuatro únicos personajes, mineros, que han acabado su jornada de trabajo. Están representados en un escenario de arrabal semiurbano. Un camino, una montaña y una chimenea son los escuetos elementos, distribuidos en una vertiginosa pirámide óptica que dirige la mirada del espectador desde la semipenumbra marcial del primer plano hasta el clamor simbólico del fondo. La obra destaca, además, por su espléndido estudio de perspectiva lineal y por su elocuente paisaje de fondo.

sábado, 7 de febrero de 2026

"KANIKOSEN", PELICULA BASADA EN LA NOVELA DEL ESCRITOR COMUNISTA TAKIJI KOBAYASHI

Título original Kanikosen
Año 2009
Duración 110 min.
País Japón 
Dirección SABU
Guion Novela: Takiji Kobayashi 
Reparto Ryuhei Matsuda, 
Música Takashi Mori, Hidetoshi Nishijima y Hirofumi Arai.
Fotografía Takashi Komatsu

En 1933 la policía imperial japonesa torturó hasta la muerte a un joven escritor comunista hijo de campesinos, Takiji Kobayashi (1903-1933). Su crimen había sido escribir la novela Kanikosen (1929), una crítica al capitalismo feroz, en la que narraba las durísimas condiciones de trabajo de los pescadores japoneses y su rebelión contra su cruel patrón.

Pero ese brutal asesinato provocó que la novela se fuera haciendo más y más famosa, hasta convertirse en el gran clásico de la literatura proletaria japonesa, que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo, a la que se ha llegado a comparar con Las uvas de la ira (1939), de John Steinbeck (1902-1968), y que se ha adaptado a varias películas, entre ellas esta producida en 2009.

Nos cuenta la historia de la tripulación del barco de peca de cangrejo japonés 'Kanikosen', equipado con una instalación de fábrica de conservas: Los trabajadores se ven obligados a trabajar en condiciones lamentables y con salarios mínimos. Algunos incluso mueren a causa del trabajo cruel y la desnutrición. Y por si fuera poco, el superintendente Asakawa (Hidetoshi Nishijima) es un hombre brutal que no trata a los trabajadores como + seres humanos. 

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

viernes, 6 de febrero de 2026

SINFONÍA Nº 4 "GLORIA A LA PATRIA", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO GAVRIIL POPOV

La Sinfonía n.º 4, Op . 47, subtitulada Gloria a la Patria (en ruso: Слава Отчизне , romanizada: Slava Otchizne ), fue completada por Gavriil Popov en 1949. Comenzó a componerla en mayo de 1948, de acuerdo con las nuevas expectativas de la Unión de Compositores Soviéticos tras la campaña contra el formalismo musical. Originalmente concebida como un concierto para coro a capela basado en textos de Mijaíl Golodni, Popov revisó y amplió la obra para convertirla en una sinfonía coral con textos de Iliá Selvinsky. La completó el 18 de septiembre de 1949.

Tras una interpretación privada de uno de sus movimientos durante una sesión de Muzfond en 1949, la sinfonía fue considerada brevemente para el Premio Stalin. La partitura se perdió posteriormente hasta que fue redescubierta en los archivos del Conservatorio de Moscú décadas después. Su estreno mundial no tuvo lugar hasta el 6 de febrero de 2023 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo , con solistas vocales y el Ensamble Vocal Arielle dirigido por Elmira Dadasheva.

En febrero de 1948, la Unión de Compositores Soviéticos lanzó su campaña contra el formalismo en la música, en el curso de la cual Gavriil Popov se convirtió en uno de los seis compositores cuya música fue censurada, con consecuencias severas e inmediatas para su carrera. Durante este período, las autoridades soviéticas alentaron a los compositores a cambiar su enfoque de las obras instrumentales y orquestales a la música vocal, particularmente cantatas y canciones de masas, basadas en textos que concordaban con los principios del realismo socialista. Según Inna Romashchuk, autora de una monografía sobre la música de Popov, las obras de este período dan testimonio de la voluntad de Popov de seguir el estado de ánimo predominante de la época, pero sin renunciar al control personal. Además, describe su enfoque en la música vocal como algo que encaja con el curso lógico de su desarrollo artístico. Compuso varias obras corales con temas patrióticos y folclóricos a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, aunque estas obras todavía fueron criticadas por sus colegas por su complejidad.

Fue en este contexto que surgió la Cuarta Sinfonía de Popov, su única sinfonía no orquestal. Según su catálogo de obras, comenzó a componerla en mayo de 1948. Originalmente había concebido la obra como un concierto para coro a capela titulado ¡Gloria al Ejército Soviético! basado en textos de Mijaíl Golodniy. El poeta murió en enero de 1949 al ser atropellado por un coche. A pesar de completar el segundo movimiento en junio de 1949, Popov decidió reconfigurar su sinfonía en este punto. La subtituló nuevamente Gloria a la Patria, amplió la música y reemplazó los textos de Golodniy por otros nuevos de Ilya Selvinsky.

Popov completó la sinfonía el 18 de septiembre de 1949. Tras ser considerada brevemente para el Premio Stalin (segunda clase) en 1949, la sinfonía se perdió posteriormente y solo fue redescubierta décadas después por el profesor Yuri Abdokov en los archivos del Conservatorio de Moscú . Impresionado por la originalidad, la audacia y lo que él describió como su "primordialidad poética", la sugirió a Elmira Dadasheva, directora de coro del Ensamble Vocal Arielle, conocido por programar obras nuevas e inusuales. Su preparación para la sinfonía le valió a Valery Gergiev la aprobación para su estreno en el Teatro Mariinsky. 

La Sinfonía n.º 4 de Popov consta de cuatro movimientos:

  1. Gloria al poder soviético
  2. Primavera 
  3. Dolor y furia del pueblo
  4. Gloria a la Nación de los Heroes

I. GLORIA AL PODER SOVIÉTICO!

 

II. PRIMAVERA

III. DOLOR Y FURIA DEL PUEBLO 

IV. GLORIA A LA NACIÓN DE LOS HÉROES

REPRODUCIR TODO: https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kfzeLoAH4DRM-wX7-1wDv0P1hXBw0kQso 

jueves, 5 de febrero de 2026

FINALIZADO EL 22º CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE GRECIA (KKE)

 

En un comunicado, la Oficina de Prensa del Comité Central del KKE informa de que los trabajos del 22º Congreso del KKE concluyeron el 31 de enero con la elección del nuevo Comité Central, compuesto por 95 miembros. En su primera sesión, el Comité Central eligió por unanimidad a Dimitris Koutsoumpas como Secretario General del Comité Central del KKE.

En el debate del Congreso se expresó el acuerdo sustancial con las Tesis y con el Informe del Comité Central,  

El artículo que sigue es un acercamiento a las Tesis del Coité Central, que lejos de limitarse a formular un mero diagnóstico, lo presentan como un manual de preparación para los convulsos tiempos que se avecinan.

 POR ADAY QUESADA PARA CANARIAS SEMANAL.ORG

     Hay quienes atraviesan la tormenta con los ojos vendados, esperando que pase sola. Y hay quienes, como el Partido  de los comunistas griegos (KKE), se estan preparando a conciencia, sabiendo que lo peor en la catastrofica evolución del sistema capitalista  no ha llegado aún.

     Una de las peculiaridades más notables de los comunistas helenos, que parece distinguirlos de otros europeos es precisamente esa: no actúan como si el presente fuera estable o eterno, sino que se organizan  meticulosamente para afrontar el gran reajuste que se prepara, para la irrupción de un tropel de cambios bruscos y violentos que las propias contradicciones del sistema capitalista ya se encuentran  en avanzado estado de incubación.

     Mientras muchos se resignan al colapso como si fuera una suerte de catástrofe natural, el KKE lo lee como lo que es: el resultado inevitable de un sistema que no puede sostenerse sin guerras, sin pobreza, sin destrucción.

      Y es en ese horizonte, sombrío pero previsible, donde otra de sus singularidades aparece con fuerza: no esperan a que las condiciones cambien para actuar, sino que orientan su trabajo desde ahora mismo en construir el Partido que será necesario cuando todo empiece a crujir.

     No hay profecía aquí. Hay preparación. Porque si algo nos enseña la historia, es que los pueblos solo tienen oportunidades cuando hay organizaciones listas para convertir el caos en posibilidad. Y eso, los comunistas griegos lo están tomando muy en serio.

  UN MUNDO AL BORDE DEL COLAPSO

   Hay momentos en que la historia parece acelerar. Todo se mueve, todo cambia, y lo que ayer parecía inamovible hoy se tambalea. Estamos viviendo uno de esos momentos. Las noticias vuelan de pantalla en pantalla con titulares que se repiten: guerra, inflación, crisis, migraciones, represión. Y debajo de cada titular, si uno escarba un poco, late un sistema que hace aguas por todas partes. Ese sistema tiene nombre: capitalismo.

 UNA EVALUACIÓN GENERAL: NUBES NEGRAS SOBRE EL PLANETA

    Lo que el KKE describe en sus tesis  ante su XXI Congreso no es una teoría, ni un pronóstico catastrofista. Es una radiografía de lo que tenemos delante de los ojos, pero que a veces cuesta ver con claridad: vivimos en un mundo donde las grandes potencias económicas y políticas no compiten por el bienestar de los pueblos, sino por el control de los recursos, los mercados y las rutas estratégicas. No hay “paz” posible en ese juego. Por eso, como advierte el texto, la situación actual se caracteriza por un desarrollo desigual y una intensificación de los antagonismos entre estados capitalistas.

     Las crisis del sistema no son una anomalía, sino su modo de respirar. Son necesarias para "resetear" la acumulación de capital y reconfigurar el dominio entre los bloques imperialistas. El KKE anuncia que estamos  entrandos en una fase de “reconfiguración internacional” donde no hay estabilidad posible para los pueblos, porque lo que está en disputa son los beneficios de los grandes monopolios.

 EL JUEGO PELIGROSO DE LA UNIÓN EUROPEA Y LA ZONA EURO

    En Europa, el viejo continente que se presenta como garante de la civilización y los derechos humanos, las cosas tampoco van nada bien. La Unión Europea ha dejado de disimular su verdadera naturaleza.

    Su arquitectura económica responde solo a los intereses de los grandes capitales, especialmente de Alemania y Francia, que usan la estructura comunitaria como palanca para reforzar su posición global y disciplinar a sus socios más débiles.

    La zona euro, en vez de generar solidaridad, ha generado desigualdad. Grecia lo sabe mejor que nadie. Tras años de memorandos, ajustes y saqueo financiero, hoy el pueblo griego sigue pagando una deuda que no contrajo. Como explica el documento, la UE ha profundizado su carácter imperialista, no solo hacia el exterior, sino también hacia sus propios pueblos, imponiendo una economía de guerra que prepara el terreno para nuevas intervenciones y conflictos.

 UCRANIA: UNA GUERRA IMPERIALISTA CON MÚLTIPLES MÁSCARAS

    Uno de los ejemplos más trágicos de esta lógica es la guerra en Ucrania. Mientras los medios nos repiten que se trata de una lucha entre democracia y autoritarismo, el análisis del KKE es muy claro: es una guerra entre potencias imperialistas, donde ni el pueblo ucraniano ni el ruso tienen el control de su destino.

     Por un lado, está la OTAN y la UE utilizando a Ucrania como punta de lanza para contener y debilitar a Rusia. Por el otro, está la burguesía rusa intentando asegurar su posición en el tablero global. Pero ninguno de estos bloques tiene un proyecto emancipador para sus pueblos. Lo que está en juego es quién reparte los beneficios del pillaje. Y la sangre que corre, como siempre, es la de los trabajadores y los pobres.

     El KKE ha sido uno de los pocos Partidos que ha denunciado el carácter imperialista de ambos bandos, negándose a tomar partido por uno u otro. En vez de caer en la trampa de los “patriotismos burgueses”, su apuesta es por la solidaridad entre los pueblos y por la organización independiente de la clase trabajadora. Porque si los obreros de Moscú y de Kiev lucharan juntos por sus intereses comunes, otro gallo cantaría.

 PALESTINA: UN GENOCIDIO TELEVISADO EN DIRECTO

  Si Ucrania representa una guerra entre imperios, Palestina muestra el rostro más brutal del colonialismo contemporáneo. Allí no hay conflicto “entre iguales”. Hay un pueblo ocupado, bombardeado, expulsado y masacrado, y un Estado —Israel— que actúa como guardia avanzado del imperialismo occidental en la región.

     Las tesis del KKE no se andan con eufemismos: lo que ocurre en Gaza y Cisjordania es un genocidio, sostenido por Estados Unidos, la OTAN y la UE. El objetivo no es solo apropiarse del territorio palestino, sino controlar toda la región, sus recursos naturales, sus rutas energéticas, y frenar cualquier intento de soberanía popular.

     En este contexto, el internacionalismo deja de ser una consigna vacía y se convierte en una urgencia práctica: la solidaridad con el pueblo palestino es parte inseparable de la lucha contra el imperialismo en todas sus formas. No se trata de caridad, sino de combatir al enemigo común.

 OTROS CONFLICTOS, MISMAS RAÍCES

    Además de Ucrania y Palestina, el documento señala otros focos de tensión internacional: el Mar de China, el Cáucaso, el Sahel, América Latina... Cada uno con sus particularidades, pero todos con una misma raíz: el enfrentamiento entre grandes bloques capitalistas por el control de zonas estratégicas.

      La “paz” que defienden los gobiernos occidentales no es más que una cobertura para nuevas intervenciones militares, golpes blandos, sanciones económicas y guerra mediática. Y lo más preocupante, como alerta el texto, es que el riesgo de una guerra generalizada crece a medida que se intensifican estas disputas.

 LA ESTRATEGIA MILITAR DEL IMPERIALISMO: OTAN Y UE AL ATAQUE

    La OTAN ha dejado de ser una alianza “defensiva”. Hoy opera como una maquinaria de guerra global, que actúa allí donde los intereses del capital occidental lo exigen. Desde Afganistán hasta Libia, pasando por Irak o Siria, ha demostrado su capacidad destructiva y su desprecio absoluto por los derechos humanos.

     La UE no se queda atrás. Ha reforzado su doctrina de “autonomía estratégica”, que no significa otra cosa que prepararse para actuar militarmente sin depender de Estados Unidos, aunque con total convergencia en sus objetivos. La militarización de la política exterior europea ya no es una posibilidad futura: es una realidad en marcha.

 ¿Y QUÉ HACE MIENTRAS TANTO EL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL?

     Frente a esta situación, las tesis subrayan una cuestión clave: la postura del Movimiento Comunista Internacional. Y aquí el KKE detecta  luces y sombras.

     Por un lado, hay partidos comunistas que mantienen posiciones firmes, como el propio KKE, que defiende sin concesiones el carácter imperialista de estas guerras y rechaza cualquier forma de colaboración con la burguesía “progresista”. Por otro lado, hay sectores que han caído en la lógica de “apoyar al enemigo de mi enemigo”, justificando acciones represivas o expansionistas si vienen de Rusia o de China.

      El documento llama a superar esa confusión y a construir una posición clasista, independiente y revolucionaria. No se trata de elegir entre dos bloques imperialistas, sino de construir una alternativa real desde la lucha de clases, el internacionalismo y la unidad de los pueblos.

 UNA ORGANIZACIÓN PARA  TIEMPOS DIFÍCILES

     Mientras el mundo se sacude entre guerras, crisis y desigualdad, una pregunta se impone con fuerza: ¿qué hacer? No como frase hecha, sino como necesidad urgente. El documento del KKE ofrece una respuesta clara: prepararse. Prepararse para resistir, para entender y para intervenir. Porque cuando todo parece jugar en contra, lo peor que puede hacer una organización revolucionaria es quedarse inmóvil o perder el rumbo.

 NO TODO ESTÁ PERDIDO: PRIMERO, MIRARSE AL ESPEJO

     El texto parte de una autocrítica honesta: “Revisamos nuestras fuerzas”. No como un ejercicio de lamento, sino como paso necesario para fortalecer lo que hay y corregir lo que falta. El KKE sabe que no tiene el poder en sus manos, pero también sabe que el poder no es una cuestión de tamaño, sino de orientación, de claridad estratégica y de vínculo con el pueblo y  la clase obrera.

        ¿Para qué sirve tener una organización si no es para estar en condiciones de actuar cuando las condiciones  puedan cambiar de golpe? Porque el capitalismo es experto en crear situaciones inesperadas: estalla una guerra, cae un gobierno, aparece una pandemia, se desploma la economía. Y cuando eso ocurre, los pueblos no tienen tiempo de improvisar. O están organizados o son aplastados por la historia.

  LA PREPARACIÓN INTEGRAL NO ES UN SLOGAN: ES UNA NECESIDAD VITAL

    Las tesis insisten en que la preparación del Partido no puede ser solo propagandística ni retórica. Tiene que ser integral, lo que significa preparar el pensamiento, el cuerpo y la estructura. El pensamiento: con formación ideológica, sin sectarismos ni dogmas, pero con principios firmes. El cuerpo: es decir, la militancia, que no puede ser solo “activista” sino verdaderamente revolucionaria. Y la estructura: porque sin organización concreta, toda idea se pierde en el aire.

      Hay una frase que atraviesa todo el documento, aunque no se exprese tal cual: el tiempo de las medias tintas se acabó. O se construye una fuerza organizada para enfrentar este sistema, o se corre el riesgo de que la rabia de los pueblos sea canalizada por la extrema derecha, el militarismo o el reformismo impotente.

 CONSTRUIR UN PARTIDO EN TIEMPOS OSCUROS: UNA TAREA DE TODOS LOS DÍAS

    ¿Y qué significa “construir el partido” en esta época? Según el KKE, no es simplemente afiliar gente. Es formar militantes sólidos, con pensamiento crítico y capacidad para actuar en todos los frentes. Desde el barrio hasta la fábrica, desde la universidad hasta el sindicato.

     La construcción del partido es una cuestión multifactorial, segun señala el texto. No hay una única receta. Se trata de combinar educación política, inserción en las luchas populares, disciplina orgánica, y también cuidar la moral revolucionaria. Porque un militante no es un robot, pero tampoco puede ser alguien sin convicción ni entrega.

     El partido, entonces, es como una escuela y un cuartel al mismo tiempo. Una escuela donde se aprende a mirar el mundo con ojos de clase, y un cuartel donde se entrena para la lucha sin perder la ternura ni la lucidez.

 FORTALEZA ORGANIZATIVA + FORTALEZA IDEOLÓGICA = UN PARTIDO QUE PUEDE RESPONDER

     En muchas organizaciones, estas dos dimensiones están separadas. O se centran en el activismo vacío de ideas, o en la discusión ideológica alejada del mundo real. El KKE plantea que la clave está en vincular las dos cosas: no puede haber organización fuerte si no hay pensamiento fuerte, y viceversa.

     Esto implica, por ejemplo, que no basta con tener presencia sindical si no se tiene una estrategia para disputar el sentido de esas luchas. O que no sirve hacer formación política si no hay una práctica donde aplicar lo aprendido. Es lo que el texto denomina “una tarea común”: construir organizativamente e ideológicamente al mismo tiempo.

     El militante no puede ser solo un repetidor de consignas, ni tampoco un teórico desconectado. Tiene que ser alguien que entienda, que proponga, que se equivoque, que corrija, que crezca con otros. Esa es la militancia que el KKE busca formar y fortalecer.

 ¿QUÉ PAPEL TIENE LA CLASE OBRERA HOY?

      Una de las cosas más potentes del documento es que nunca pierde de vista a la clase obrera como sujeto central de transformación. Aunque las condiciones hayan cambiado, aunque el trabajo se haya fragmentado, aunque las formas de explotación hayan mutado, sigue siendo la clase trabajadora —manual o intelectual— la que mueve la maquinaria del mundo. Y por tanto, también la que puede detenerla.

      El KKE no cae en la tentación de idealizar “al pueblo” como algo amorfo. Tampoco reduce todo a “la fábrica”. Lo que propone es una lectura dinámica: hay que insertarse donde la vida obrera se expresa hoy, que puede ser en un call center, en un hospital, en un supermercado, en una empresa logística, en una escuela. Donde haya trabajo explotado, ahí es donde tiene que estar el partido.

     Y dentro de esa clase trabajadora, el documento pone especial énfasis en las mujeres de origen popular, muchas veces sobreexplotadas, invisibilizadas, pero con una potencia transformadora enorme. La tarea, entonces, es especializar el trabajo entre ellas, entender sus realidades y hacerlas protagonistas.

  ¿PREPARADOS PARA LOS CAMBIOS BRUSCOS?

     El sistema mundial está en una fase de alta inestabilidad. Nadie puede predecir el futuro inmediato. Puede venir una crisis financiera peor que la del 2008. Puede estallar un nuevo frente de guerra. Puede colapsar el sistema ecológico. Y cuando algo de eso suceda, los pueblos van a moverse. La pregunta es: ¿habrá organizaciones capaces de orientar ese movimiento hacia una salida emancipadora?

     El KKE responde preparándose. No con voluntarismo, sino con método. No esperando que la historia venga a buscarlos, sino saliendo al encuentro de la historia.

     En tiempos difíciles, construir una organización revolucionaria no es un lujo. Es una necesidad. Una forma de cuidar el futuro, de no dejarlo en manos de los de siempre. De impedir que el miedo gane la partida. 

CUANDO EL PARTIDO ES UNA ESCUELA DE MILITANCIA

    Si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que los pueblos pueden levantarse incluso en las condiciones más adversas. Pero también ha demostrado que sin organización, esas explosiones de rabia y esperanza tienden a apagarse o a ser absorbidas por el sistema. De ahí que el documento del KKE insista una y otra vez en algo que podría sonar modesto, pero que en realidad es explosivo: mejorar el funcionamiento del partido.

     Puede sonar burocrático. Pero si uno mira con atención lo que propone, se da cuenta de que está hablando de algo mucho más profundo: convertir al partido en una herramienta viva, útil, eficaz y cercana a la gente.

 LA CÉLULA: CORAZÓN DE LA ORGANIZACIÓN

     La base de todo partido revolucionario no son sus líderes ni sus documentos: son sus células. Esas pequeñas organizaciones que trabajan en los barrios, en los centros de estudio, en los lugares de trabajo. El KKE afirma sin rodeos que muchas de estas organizaciones de base (OBP) no están funcionando con la estabilidad y riqueza necesarias.

    ¿Y qué significa eso? Que no basta con tener una “estructura” sobre el papel. Que hace falta que cada célula funcione como un espacio de discusión política real, de análisis de la situación concreta, de planificación de acciones, de formación colectiva. Una célula es más que un grupo de militantes: es una miniatura del partido en movimiento.

     El documento plantea que muchas veces la falta de actividad o de iniciativa no se debe a falta de ganas, sino a la ausencia de orientación concreta, de prioridades claras y de distribución adecuada del tiempo y las fuerzas. Por eso uno de los focos del documento es reorganizar la vida interna del partido con criterios funcionales, no rituales.

 EL PAPEL DE LOS SECRETARIOS Y DE LOS BURÓS

     Aquí se toca una fibra sensible, pero necesaria: el rol de los cuadros dirigentes intermedios. Esos militantes que, sin ser la “cúpula”, tienen responsabilidades importantes en la orientación y cohesión de las células.

     Las tesis insisten: el funcionamiento estable de las células depende en gran parte del trabajo serio de los secretarios y burós. No basta con convocar reuniones o pasar lineamientos desde arriba. Hay que escuchar, organizar, formar, acompañar, distribuir tareas con criterio político y humano a la vez.

      Esto puede parecer interno o menor, pero no lo es. Porque si las estructuras de base no funcionan, el partido no respira. Es como tener pulmones con bronquitis: por más que haya cerebro, el cuerpo no avanza.

 REPARTO DE FUERZAS Y VIGILANCIA POLÍTICA

       Otro punto clave del texto es la distribución adecuada de los militantes y cuadros. No se trata de “llenar espacios”, sino de pensar estratégicamente: ¿dónde está la clase obrera hoy?, ¿en qué sectores se juega la acumulación de fuerza política?, ¿qué espacios tienen más capacidad de irradiar conciencia?

      Distribuir correctamente los cuadros no es un acto técnico. Es una decisión profundamente política. Supone ubicar a los más experimentados donde pueden potenciar a otros, y formar a nuevos militantes allí donde la lucha es más viva o más difícil.

      En ese mismo plano, el texto plantea con claridad que estamos en tiempos donde la vigilancia política y la protección del partido son tareas ineludibles. No por paranoia, sino por realismo: vivimos una época de crisis donde el control, la represión y la infiltración forman parte del arsenal cotidiano del Estado capitalista.

     Esto implica desarrollar mecanismos de recolección de información, defensa ante provocaciones y capacidad de responder a posibles intentos de desestabilización o persecución. No se trata de “militarizar” al partido, sino de protegerlo para que siga siendo útil a la causa que defiende.

 UN TRABAJO ESPECIAL ENTRE LAS MUJERES OBRERO-POPULARES

      Este punto es uno de los más ricos y específicos del documento. El KKE propone profundizar el trabajo político-ideológico y organizativo entre las mujeres de origen y posición de clase obrera-popular.

      ¿Y por qué subraya esto? Porque estas mujeres —jóvenes o adultas, madres, trabajadoras, estudiantes, cuidadoras— son víctimas de múltiples formas de opresión, pero al mismo tiempo son portadoras de una fuerza inmensa.

      Su explotación es doble (por clase y por género), pero también por su capacidad de lucha. Como señala el texto, muchas veces ellas están en la primera línea de la vida cotidiana: en los barrios, en los hospitales, en las escuelas, en los empleos más precarizados. Y sin embargo, son las más olvidadas por las organizaciones tradicionales.

      Por eso el KKE plantea que el partido y su juventud (la KNE) deben desarrollar un trabajo más especializado, más constante, más creativo con ellas. No como “objeto” de la política, sino como sujetas activas de la transformación revolucionaria.

 EL FUNCIONAMIENTO DE LOS COMITÉS SECTORIALES Y REGIONALES

      El documento avanza también sobre la estructura media y alta del partido, es decir, los comités sectoriales, regionales y sus burós. Se insiste en que el trabajo de dirección no puede reducirse a reuniones ni a informes formales. Debe ser una práctica activa de coordinación, seguimiento, formación y evaluación.

     Los Comités Regionales, por ejemplo, no solo deben “bajar línea”, sino también identificar cuadros con potencial, ayudar en la resolución de conflictos, aportar visión estratégica, y facilitar el desarrollo del trabajo de base.

      Aquí no hay una distinción artificial entre “líderes” y “bases”. Hay un cuerpo político que funciona como un todo, donde cada parte tiene su papel y su responsabilidad. La dirección no es un lugar de privilegio, sino una carga consciente al servicio de un proyecto colectivo.

 LA FORMACIÓN Y PROMOCIÓN DE CUADROS: SEMBRAR HOY, COSECHAR MAÑANA

     Por último, uno de los ejes más estratégicos del documento: la formación y promoción de cuadros políticos. No solo se trata de identificar a quienes ya tienen condiciones, sino de crear condiciones para que surjan nuevos referentes revolucionarios.

      Esto implica combinar experiencia práctica con estudio teórico, seguimiento personal con espacios colectivos de crecimiento, oportunidades para asumir tareas con espacios para reflexionar sobre los errores y los logros.

      Un Partido que no forma cuadros se condena a envejecer, a fosilizarse, a repetirse sin renovarse. Por eso el KKE coloca esta tarea como de alta prioridad. Porque la lucha que viene será larga y dura, y hará falta toda una generación de hombres y mujeres dispuestos a entregar lo mejor de sí para que los pueblos puedan escribir su propia historia.

  LA DISCIPLINA REVOLUCIONARIA COMO ACTO DE QUERENCIA POPULAR

    Después de recorrer estas páginas del documento del KKE, queda claro que hablan de un partido que no se conforma con existir. Un partido que se piensa como instrumento de lucha, como refugio para los que no se resignan, como escuela de dignidad para los que quieren entender el mundo para transformarlo.

      En tiempos donde todo parece empujar al individualismo, al cinismo y a la desesperanza, levantar una organización seria, coherente, ética y revolucionaria es un acto de resistencia, pero también de amor al pueblo.

     Porque organizarse no es otra cosa que prepararse para lo que viene. Y lo que viene, si no lo cambiamos nosotros, no lo va a cambiar nadie.