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sábado, 21 de octubre de 2023

"EL IMPERIO DE LA BANANA", DOCUMENTAL SOBRE LA PRESENCIA DE LA MULTINACIONAL UNITED FRUIT COMPANY EN CENTROAMÉRICA

Título original: When Banana Ruled 
Directora: Mathilde Damoisel
País: Francia
Año: 2017
Duración 52 minutos

La saga de un puñado de aventureros que construyeron un imperio en Centroamérica e inventaron los métodos de una de las primeras multinacionales. En la América Central del siglo XIX, unos cuantos emprendedores construyeron un imperio que esclavizó a poblaciones y corrompió gobiernos durante más de 100 años. La United Fruit Company prosperó gracias a un capitalismo no regulado; esta película cuenta su historia y la de sus pioneros, que no temían ni a Dios ni al Hombre, y consiguieron salirse con la suya. Hasta los años setenta, esta multinacional estableció un monopolio combinando violencia, represión, corrupción, destrucción del medio ambiente y una formidable maquinaria de comercialización. Convirtió una fruta desconocida en un instrumento de fortuna y dominación, y creó un modelo de negocio que aún utilizan en gran medida los gigantes tecnológicos actuales. 

A través de un rico repertorio de imágenes y documentos de archivo, que incluye cartas de los grupos de presión, telegramas, anuncios de la época y fragmentos de películas, así como magníficos dibujos pintados a mano, ' El imperio de la banana ' es una historia de intriga que aborda la economía, la política internacional, la historia de los negocios y revela cómo un conjunto de fuerzas conquistó el mundo a través de una simple fruta.

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

https://www.area-documental.com/video/El+imperio+de+la+banana/

martes, 25 de mayo de 2021

ERNESTO GUEVARA RECORRE HONDURAS Y GUATEMALA


El periodista Lois Pérez Loira es un estudioso de la vida del Che Guevara. En esta entrega cuenta sus días en Centroamérica.

Ernesto en su segundo viaje y el definitivo hacia Sierra Maestra, recorre casi toda América latina. Después de la separación en Guayaquil de su amigo Carlos “Calica” Ferrer, se embarca hacia Panamá. En Guayaquil hace nuevos amigos argentinos, que tendrán como objetivo Guatemala, entre ellos Ricardo Rojo, “Gualo” García y Oscar Valdovinos.

Durante algunas semanas Guevara y sus nuevos acompañantes  recorren en parte juntos o por separado, varios países centroamericanos, para encontrarse en Guatemala, que era el destino, por ahora final. En aquel país había un proceso revolucionario. Para los argentinos era importante vivirlo de cerca. En el camino se suman los hermanos Beberraggi, con un automóvil Ford 1947 con placa de “la Universidad de Boston”, de los EEUU.

Desde Nicaragua los argentinos intentan pasar por Honduras, rumbo a Guatemala.  Es así que necesitan conseguir una visa: “Empezamos el día siguiente la peregrinación por consulados. En el de Honduras aparecieron Rojo y sus compañeros que no habían podido pasar y además desistieron por el precio fantástico que les cobraban. Allí se decidió todo rápidamente. Nosotros nos iríamos con Domingo, el menor de los Beberraggi a Guatemala a vender el coche y el gordo y Walter a San José de Costa Rica en avión.” Recuerda Guevara.

Ernesto Guevara en su viaje hacia Guatemala pasa el lunes 19 de diciembre de 1953, por Honduras, donde recorre casi sin parar, este país. En esta parte del viaje continua con dos jóvenes argentinos: Eduardo “Gualo” García, estudiante de abogacía de la Ciudad de la Plata y Domingo Beberaggi.

Desde Nicaragua recorren la ruta Panamericana del lado del Océano Pacifico. Pasa la frontera de El Espino y desde allí recorre San Marcos de Colón, en camino a Choluteca. Luego transita por Jícaro Galán, continuando hasta Nacaome, hasta llegar a la frontera con el Salvador, El Amatillo. Allí cruzan el río Goascorán que separa a los dos países.

Mientras que el “Gordo” Rojo y Walter Beberraggi compañeros de aventuras  viajaron también a Guatemala, pero por otra vía, para luego reencontrarse.

Por aquellos años Honduras estaba gobernada por Juan Manuel Gálvez Durón, del Partido Nacional. Había ganado las elecciones a través de un tremendo fraude electoral.

Tras recorrer Honduras sin demasiadas incidencias entran en El Salvador, en  el Ford conducido por Domingo Beberaggi.

Nos cuenta el Che en su libro de viaje: “Tenía tan solo 20 dólares. Del lado de Honduras debimos pagar. Seguimos hasta cruzar toda la estrecha franja de este país, caímos en la otra frontera pero no podíamos pagar porque resultaba muy caro. Durante el recorrido Domingo estaba preocupado por la venta del coche, temía que por el hecho de tener matrícula norteamericana. Podía ser un impedimento para venderlo. En el trayecto le contó a Ernesto y a Gualo cómo fue a parar exilado a Uruguay, sin documentos  y cómo desde este país salió con una carta de identidad uruguaya, donde se dejaba constancia de que era de nacionalidad argentina.”

Por la Panamericana el coche que lo trasladó sufrió varios pinchazos. La carretera estaba llena de pozos y los neumáticos estaban en una situación muy precaria. Domingo durante el trayecto le habló de su novia Julia, con la que tenía pensado casarse. Mientras que Ernesto bajo un sol de más de 36 grados le preguntaba sobre Perón y el peronismo.

Ernesto Guevara llega a Guatemala: Juan Núñez Aguilar

Al llegar a Guatemala comienza a contactar con personalidades de izquierda, que apoyaban al gobierno revolucionario de Juan Jacobo Árbenz. Guatemala por entonces acogía a centenares de exiliados de varios países de América Latina: cubanos, peruanos, hondureños, nicaragüenses, venezolanos entre otros.

Ernesto Guevara de la Serna traía una carta de presentación dirigida al Director del Departamento de Estudios Económicos del INFOP,  Ingeniero Juan Núñez Aguilar. Este ingeniero era hondureño, había estudiado en la Argentina, donde fue compañero y amigo del Presidente Juan Domingo Perón, cuando estudiaron juntos en el Colegio Militar. Por aquellos años era común que los países menos desarrollados enviaran a sus futuros oficiales a escuelas militares de cierto abolengo.

Ricardo Rojo en su libro Mi amigo el Che nos da una perspectiva más clara de quién era Juan Núñez Aguilar, a partir del encuentro que tuvieron con el ex presidente de Honduras, Juan José Arévalo.

“Un día nos invitó a almorzar (Arévalo), junto al lago Amatitlán, un bello paraje a veinte kilómetros de la capital. Guevara y yo lo interrogamos amistosamente por los motivos que podía haber tenido para condecorar a Perón con la Orden del Quetzal, la más alta distinción que podía otorgar Guatemala a un extranjero.

Arévalo nos refirió que poco después de que su gobierno sancionara el Código del Trabajo, en mayo de 1947, las compañías navieras norteamericanas habían comunicado dejarían de servir los puertos de Guatemala.

El país no poseía flota propia y esta decisión significaba un bloqueo en regla... Arévalo entabló entonces una negociación secreta ante Perón. El agente de esta negociación fue el economista hondureño Juan Núñez Aguilar, que había sido camarada de Perón en el Colegio Militar de la Argentina. Núñez Aguilar visitó a su antiguo compañero de Academia, le impuso el problema de Guatemala, y en el mismo momento que se lo comunicó, el presidente llamó al director de la flota mercante y le ordenó que, en lo sucesivo, los barcos de bandera argentina debieran hacer escala en Guatemala. Arévalo nos confesó que Perón había hecho algo más: los primeros barcos argentinos que tocaron puertos de Guatemala llevaban armas de las fábricas militares de Buenos Aires. Después de estas revelaciones, que explicaban los honores diplomáticos de Guatemala a Perón, hubo por lo menos dos antiperonistas que quedaron profundamente confundidos.”

Por intermedio de Núñez Aguilar conoce Hilda Gadea y esta comienza a presentarle a sus amistades especialmente a los exiliados. Es así como le presenta a una destacada militante hondureña Elena Leiva de Holst.

En su libro de memoria Mi vida con el Che, Hilda Gadea nos cuenta: “Un día les presenté a Rojo y Guevara a una gran amiga, la exiliada hondureña Elena Leiva de Holst. Ella era como una madre para mí, y a veces pasaba los domingos en su casa. Mujer encantadora, de vasta preparación marxista, dirigente de la Alianza de Mujeres, había visitado la URSS y China. Su esposo, Henry Holst, alemán, hombre de negocios, también me estimaba mucho. Hubo cambio de impresiones y mucha discusión. Guevara mostraba grandes simpatías por las realizaciones de la Revolución Soviética, Rojo (amigo argentino de Guevara) y yo teníamos algunos reparos. Los míos no eran contradicciones desde el punto de vista teórico, sino práctico, es decir, que esas realizaciones no se podían trasplantar idénticas porque nuestra realidad era distinta, pero expresaba mi admiración por la Revolución Soviética.”

Helena Leiva de Holst

En ese mundo de exiliados como relata Hilda Gadea conoce a la hondureña Helena Leiva de Holst, con quien hará una profunda amistad con Ernesto. La señora de Holst casada con un alemán, fue una militante comunista muy destacada de su país. Provenía de una familia distinguida, era la nieta del presidente hondureño Ponciano Leiva. Leiva fue presidente cuatro veces por el partido conservador. Durante su juventud viajó a la URSS y a China a estudiar marxismo. Fue una de las primeras feministas de su país. En su estancia en Guatemala participó del Primer Congreso Interamericano de Mujeres en 1947. Fue una de las líderes de la Alianza de Mujeres. De Honduras participó Helena Leiva que intervino sobre los exilios hondureños en Guatemala, Argentina Diaz Lozano y Lucila Gamero de Medina, para los comités Pro Paz y Libertad de San Pedro Sula y Tegucigalpa y Paca Navas de Miralda.

Con la invasión a Guatemala se refugió en México. A finales de los 60 logró regresar a su país. Helena Leiva falleció el 23 de agosto de 1978 en San Sula, departamento de Cortés. En el cuaderno de viajes “Otra Vez” Ernesto va relatando su paso fugaz por Honduras y especialmente por Guatemala, como así también su relación con los exiliados  hondureños.

“Día sábado sin pena ni gloria. Lo único bueno fue una sustanciosa charla con la Sra. Helena de Holst, cercana en algunos puntos a los comunistas y que me dio la impresión de ser muy buena persona….”, relata Ernesto.

La señora de Holst le empieza a buscar casa donde vivir y trabajo como profesional. Los encuentros con la hondureña se convierten en frecuentes y muy animados. Ernesto le pregunta sobre la URSS y China. Hablan de marxismo y debaten ideas. Helena le propone que se vaya a vivir a su casa. Aunque Ernesto queda indeciso. Espera conseguir un lugar barato para tener más intimidad. “La señora Holst –recuerda Ernesto- me invita a su casa; probablemente vaya pero todavía no he dicho nada…”

Los días siguen pasando pero ya no me importa un queso. Tal vez, unos de estos me mude a lo de Helenita Leiva, tal vez no, pero de todas maneras sé que el asunto tiene que arreglarse. De alguna manera y no me caliento más los sesos.” Sentencia Guevara.

Hilda Gadea nos relata cómo conoció a Ricardo Rojo en su libro de memorias.

“A fines de noviembre de 1953, me encontraba trabajando en el Departamento de Estudios Económicos del Instituto de Fomento de la Producción de Guatemala y fui llamada por el presidente del mismo, el ingeniero Juan Ángel Núñez Aguilar, agrónomo y economista hondureño graduado en la Universidad de La Plata y gran amigo del doctor Arévalo y del presidente de la República, coronel Jacobo Árbenz…El ingeniero Núñez Aguilar me llamaba para presentarme a un joven abogado argentino, el doctor Ricardo Rojo, quien se había escapado espectacularmente de una cárcel de Perón. Aunque yo sentía algunas simpatías por el régimen peronista debido a sus medidas anti oligárquicas y su apoyo a la clase trabajadora, el hecho de que Rojo fuera un abogado que defendía a los presos políticos y de que fuera un exiliado como yo, aunados a su cultura y don de gentes, me animaron a ayudarlo. (…) En honor a la verdad debo decir que el ingeniero Núñez Aguilar también simpatizaba con el régimen peronista. Me pedía, al presentarme a Rojo, que lo introdujera en el ambiente político guatemalteco y le presentará a algunos dirigentes apristas peruanos que trabajaban allí y que Rojo deseaba conocer.” Hilda Gadea cumple con la misión encomendada por Núñez Aguilar de presentarle a los exiliados, especialmente a Ricardo Rojo y a través de este a Ernesto Guevara.

“Hoy, lo pasé escribiendo, -nos cuenta Guevara-  comiendo en lo de Holst, jugando Canasta, y viendo los libros del gringo, todo en inglés, pero muy interesantes”.

Ernesto no tardó en destacarse entre los exiliados. Su vasta preparación cultural, sus conocimientos básicos del marxismo, su estilo contundente en los debates lo diferenciaban del resto.

Entre los exiliados se comenzó a comentar si Ernesto era agente o confidente de la Embajada Argentina.  Por aquel entonces era embajador de este país Nicasio Sánchez Toranzo, un hombre muy vinculado al General Perón. Sería el líder hondureño Ventura Ramos quien argumentó que el rumor sobre Ernesto era una simple fantasía. Las dudas surgieron dado que Ernesto no tenía militancia previa en la Argentina.  Con Ventura Ramos mantuvo también una muy buena relación. Este exiliado hondureño era de extracción campesina. Sin embargo tenía una elevada formación política. Su origen social, el marco histórico de la época, la influencia de la revolución socialista de Rusia, y las condiciones económicas y políticas del país, lo llevaron a identificarse con las ideas marxistas; pero no lo hizo de manera mecánica, sino basándose en las tradiciones de lucha de los pueblos indígenas, contra la dominación española y en la gesta independista de los patriotas del siglo XIX. A causa de sus ideas, fue exiliado y debió enfrentar obstáculos para el ejercicio del periodismo, el cual inició de manera autodidacta en 1945.

Por ese entonces comienza a noviar con la exiliada peruana Hilda Gadea. En septiembre de ese año habían llegado a Guatemala los combatientes del Moncada entre ellos Antonio Ñico López, Mario Dalmáu, Armando Arancibia y Antonio Darío López, el Gallego.

La relación tan estrecha de Ernesto con Helenita generó algún malestar con su marido, el alemán Holster. El propio Ernesto nos cuenta: “Como continúa la bronca de Mrs. Holst, yo como de contrabando una vez al día duermo con Ñico el cubano (futuro expedicionario del Granma), cagado de risa todo el día pero sin hacer nada.”

Será Ñico quien le pondrá "Che" a Ernesto y luego sus compatriotas cubanos le seguirán el juego. Por aquel entonces por América Latina era muy común decirles a los argentinos "los Che". No pasaron algunos días que todos los exilados y amigos se olvidaron de Ernesto Guevara y comenzó a nacer el Che. Con Ñico tejió rápidamente una gran amistad. Este era bromista, alegre, le gustaba el baile y el ron. Y ante todo era un tremendo martiano. El nuevo Che se la pasaba horas preguntándoles sobre qué había pasado en Cuba,  en el fracaso del Moncada, de quien era Fidel. Ernesto estaba maravillado del heroísmo de estos revolucionarios.

“De Buenos Aires llegan pocas noticias. Helenita parte  con rumbo desconocido y se me acaba el rebusque pero me va a llevar a casa de una tía que me dará el almuerzo, además le va hablar al ministro por teléfono”, continúa Guevara.

La hondureña se movía en todos los niveles para conseguirle a Ernesto un trabajo. Helenita le acercó los libros de los socialistas del siglo XX, y en el caso del pensamiento hondureño, le dio a leer una biografía del general Francisco Morazán, el mayor unionista centroamericano. Ernesto quedó impactado con la lectura de la vida de Morazán. Fue entendiendo más profundamente los ideales de la Patria Grande.

Guevara por ese entonces aún no había resuelto su residencia legal en Guatemala, se le vencían los tres meses de permanencia  y tiene Hondura o El salvador, como opción  para salir del país por unos días. Para ello gestiona el visado para ir a cualquier de los dos países.

“No hay noticias de Honduras y solo espero hasta mañana., pues,  se acaban las reservas de dólares”, escribe en su diario Guevara. Al final logra pasar a El Salvador.

La situación en Guatemala era cada vez más difícil. Se esperaba una provocación militar. “Hace días, -relata en su diario Guevara- aviones procedentes de Honduras cruzaron las fronteras con Guatemala y pasaron por la ciudad, en plena luz del día ametrallando gente y objetivos militares”

Guevara no dudó en enrolarse como voluntario para repeler el ataque. Nos cuenta Ernesto: “Yo me inscribí en las brigadas de sanidad para colaborar en la parte médica y en las brigadas juveniles que patrullan las calles por la noche. El curso de los acontecimientos fue el siguiente: luego de pasar estos aviones, tropas al mando del Coronel Castillo Armas, emigrado guatemalteco en Honduras, cruzaron la frontera avanzando sobre la ciudad de Chiquimula. El gobierno guatemalteco, que ya había protestado ante Honduras los dejó entrar sin ofrecer resistencia y presentó el caso ante las naciones unidas.” Desde su llegada a este país Ernesto mantuvo un vínculo muy estrecho con el Partido Guatemalteco del Trabajo (comunistas).

Cuando el presidente Arbens decide renunciar a la presidencia, Guevara deambula por la ciudad hasta que tiene que entrar en la Embajada Argentina. Allí lo recibirá el Embajador argentino Nicasio Sánchez Toranzo. La mujer del Embajador Elsa Nelly Orti, tendrá un trato muy especial con Ernesto. A los dos les gustaba hablar largamente sobre la Argentina. Otra vez el peronismo era un tema recurrente de las conversaciones.

Cuando todo ya está perdido Ernesto Guevara, ahora el Che, logra trasladarse hasta México, donde se reencontrará con Hilda Gadea y sus amigos de Guatemala. El gobierno del General Perón envió varios aviones para repatriar a los exiliados argentinos. Ernesto prefiere seguir a México donde vivirá con Hilda Gadea y su hija Hildita.

Fuente:  Agencia Paco Urondo

jueves, 16 de julio de 2020

"GUATEMALA. ENSAYO GENERAL DE LA VIOLENCIA POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA", DE DUARDO GALEANO, PUBLICADO POR SIGLO XXI EDITORES

Guatemala
Ensayo general de la violencia política en América Latina
Eduardo Galeano
Editorial: Siglo XXI Editores
ISBN 978-84-323-1995-2
Fecha publicación: 16-03-2020
Páginas: 232
Precio: 18 €

Una denuncia ignorada durante más de cincuenta años. Un antecedente directo de "Las venas abiertas de América Latina".

En 1967, un jovencísimo Eduardo Galeano emprendió un viaje que marcaría su carrera como periodista y su sensibilidad política para siempre: pasó varios meses en Guatemala con el objetivo de entrevistar a los líderes de los dos grupos guerrilleros –las FAR y el MR 13– que desafiaban a la elite político-militar en el poder desde 1954, cuando el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz Guzmán había transparentado de manera inequívoca y brutal el intervencionismo estadounidense en América Latina.

Este libro, publicado hace más de cincuenta años, es el relato de aquella experiencia, una crónica periodística fascinante que anticipa el estilo que luego consagraría a Galeano, y a la vez un riguroso análisis político internacional que, en conjunto, subrayan la idea central del autor: Guatemala fue en aquellos años de Guerra Fría el laboratorio de la barbarie y la violencia que en la década del setenta se extendería por todo el continente.

La edición que presentamos –enriquecida con textos de especialistas que reponen aquel contexto político y su lugar en la obra de Galeano– permite acompañar al autor mientras comparte las condiciones de vida y riesgos de los guerrilleros y así regresar a un tiempo en el que era posible pensar la revolución como una salida. Mientras tanto, el lector contemporáneo puede encontrar en ese entonces ecos de las turbulencias e inestabilidad política que hoy se empeñan en regresar a nuestra región.

FRAGMENTO DEL LIBRO:

Breve historia de las víctimas y los rebeldes

"No tenían entonces fuego y Tohil lo creó y se los dio, y los pueblos se calentaban con este, sintiéndose muy alegres por el calor que les daba. El fuego estaba alumbrando y ardiendo, cuando vino un gran aguacero y granizo que lo apagó".

Popolvuh

“Mis pilotos son rubios y de ojos azules”, dijo una vez el ex presidente de Guatemala, Miguel Ydígoras Fuentes, “pero eso no quiere decir que sean norteamericanos”. La coincidencia física, en este país de indios, no resultaba, por cierto, casual. La intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Guatemala abarca, desde hace mucho tiempo, todos los campos. La presencia imperialista en el país resulta, por su crudeza, ejemplar: este es un descarnado modelo de la explotación que sufren las atormentadas tierras del sur del río Bravo. Guatemala es el rostro, torpemente enmascarado, de toda Latinoamérica; la faz que exhibe el sufrimiento y la esperanza de estas tierras nuestras despojadas de sus riquezas y del derecho de elegir su destino. Desde los Estados Unidos se ponen y se quitan presidentes y dictadores en Guatemala; desde Wall Street se controla la economía, por la vía de las inversiones, el comercio y los créditos; el ejército recibe armas, adiestramiento y orientación de oficiales norteamericanos que a menudo participan personalmente en operaciones militares dentro del país; la prensa y la televisión dependen en gran medida de los avisos de las empresas extranjeras; funcionarios y técnicos de la Embajada de los Estados Unidos o de organismos “internacionales” ejercen un gobierno paralelo que pasa a ser único a la hora de las decisiones; la Coca-Cola ha sustituido a los jugos de fruta naturales y el dios de los protestantes y los mormones compite con las divinidades mayas, que han sobrevivido escondidas tras los altares católicos. El dominio y la explotación de Guatemala como si fuera un objeto de propiedad privada no es, por cierto, nuevo. Ha cobrado características singulares a partir de 1954, porque la invasión criminal que el imperialismo desencadenó entonces ha marcado a fuego la historia presente del país. La caída de Árbenz fue un eslabón decisivo de una larga cadena de agresiones que ni empezaron ni terminaron con ella. La situación actual no podría ser explicada sin tener muy en cuenta el proceso revolucionario de la década abierta en 1944 y su trágico fin: de aquellos vientos provienen estas tempestades. Las mismas fuerzas que bombardearon la ciudad de Guatemala, Puerto Barrios y Puerto San José a las cuatro de la tarde del 18 de junio de 1954, están hoy en el poder: ocupan, hoy, el poder real, tras las mamparas que les presta un régimen civil que se proclama, hipócritamente, heredero de la revolución derrotada. De aquel desastre en adelante, el pueblo derribado fue aprendiendo a levantarse por otros medios: en la revolución perdida está también la clave que explica la consolidación y el desarrollo de las guerrillas actuales.

Una conciencia nueva

La colonia quería hacerse patria: hasta 1944, el país había sido testigo y víctima, pero no protagonista, de su historia. Desde largo tiempo atrás, el destino de Guatemala se venía jugando a la suerte de monedas extranjeras, en Wall Street o en Washington o en los cuarteles generales del Pentágono. Encabezada por universitarios y jóvenes oficiales nacionalistas del ejército, la revolución estalló y puso fin al largo reinado del dictador Ubico –un viejo general cuyas simpatías germanófilas no le impidieron servir los intereses de las empresas norteamericanas y cuyo proclamado culto de la honestidad no obstaculizó sus excelentes relaciones con la oligarquía local–.

Este pequeño país de indios analfabetos y muertos de hambre se erguía sobre sus pies: Arévalo y Árbenz, elegidos sucesivamente por voto popular, habrían de encabezar la difícil aventura de la afirmación nacional. Nacional, digo, en un sentido que trascendía las fronteras de Guatemala: de estos gobiernos nacieron los mejores y más intensos esfuerzos por reconstruir, sobre nuevas bases, la perdida unidad centroamericana. Al haber sido desgarrada Centroamérica, como Latinoamérica toda, por las fronteras que el imperialismo consolidó o inventó para dominarla mejor, no será el imperialismo quien reconstituya la fracturada patria grande:

de los originales proyectos de Arévalo a la actual Sieca (Secretaría de Integración Centroamericana), media la misma distancia que separa a la Alalc (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) de los sueños de Artigas o Bolívar. La llamada “integración centroamericana”, tal cual se está realizando, no produce otra cosa que la desintegración de las débiles industrias nacionales del área, en beneficio de la integración de los negocios de las empresas extranjeras: las operaciones se planifican a escala regional; ampliados los mercados y eliminados los impuestos y los controles, el saqueo imperialista cobra nuevas formas más eficaces. Hace veinte años, las tentativas de la revolución guatemalteca por agrupar política y económicamente a Centroamérica tenían por objeto superar la balcanización del área, en beneficio del área misma; se intentaba dar una respuesta común al común desafío del subdesarrollo, vencer la fragmentación para poder vencer la miseria y el atraso. Pero la Odeca (Organización de los Estados Centroamericanos), nacida de aquellas inquietudes en 1951, terminó convertida en un organismo enemigo del gobierno de Guatemala: lejos de romper el aislamiento de la revolución popular, lo agudizó. Fue una de las catapultas utilizadas por los Estados Unidos para bombardear y aniquilar, al cabo de una larga y terrible campaña, al régimen de Árbenz. La Sieca es, pues, hoy en día, una digna heredera de aquella Odeca.

Las proyecciones centroamericanas de la revolución guatemalteca no podían cristalizar sino a través de otras revoluciones que no se produjeron. De sus pequeños países vecinos, gobernados por hombres de paja de la United Fruit o por dictadores vitalicios, Guatemala no recibió otra cosa que hostilidad o indiferencia. Pero la revolución inició y siguió su curso dentro de fronteras, hasta que fue finalmente aplastada por tropas preparadas por la CIA en Honduras y Nicaragua. Sus conquistas están todavía muy vivas en la memoria del pueblo. Un vigoroso plan de educación fue puesto en marcha; los trabajadores del campo y de las ciudades se organizaron en sindicatos, protegidos por el Código del Trabajo. La United Fruit Co., un Estado dentro del Estado, dueña de la tierra, el ferrocarril y el puerto, exonerada de impuestos y libre de controles, dejó de ser omnipotente en sus vastas propiedades. Las nuevas leyes laborales y de seguridad social hicieron posible el desarrollo del mercado interno, al aumentar el poder adquisitivo y el nivel de vida de los trabajadores. Mediante la construcción de carreteras y la creación del puerto de San José, en el Pacífico, se rompió el monopolio que la United Fruit ejercía sobre el transporte y el comercio. Se emprendieron ambiciosos proyectos de desarrollo económico, como las obras de electrificación del país, impulsados con capital nacional. “En Guatemala no hemos recibido empréstitos, porque sabemos muy bien que, cuando se reciben dólares con la mano derecha, con la izquierda se entrega soberanía”, había dicho Arévalo, un Arévalo por entonces bien distinto del que terminaría aconsejando la intervención armada contra la Revolución Cubana.

Guatemala empezaba a demostrar, a los ojos de toda Latinoamérica, que un país puede romper el subdesarrollo, salir de la miseria, sin humillarse como mendigo a las puertas del Imperio. Hubo una nueva Constitución, que por primera vez no fue una retórica trampa redactada por los doctores a espaldas de su pueblo, y hubo, sobre todo, una conciencia nueva: los obstáculos daban a Guatemala la certidumbre de su recién nacida fuerza. Los descendientes de los mayas estaban rescatando un sentido de la dignidad malherido desde los tiempos en que habían sido aplastados por la conquista española. El 17 de junio de 1952, el gobierno de Árbenz aprobó la ley de reforma agraria. Al dejar el gobierno, en su discurso de despedida, Arévalo había revelado que su administración había debido sortear treinta y dos golpes de Estado promovidos por la United Fruit Co. La reforma agraria era demasiado: resultaba un ejemplo insoportablemente peligroso para América Latina. La embajada norteamericana decidió que el gobierno de Árbenz olía fuertemente a comunismo y representaba un peligro para la seguridad del Hemisferio10. No era la primera vez que se calificaba así a un régimen nacionalista burgués con vocación de independencia. Ni Arévalo ni Árbenz se proponían, por cierto, la socialización de los medios de producción y de cambio: la ley de reforma agraria fijaba como objetivo esencial “desarrollar la economía capitalista campesina y la economía capitalista de la agricultura en general”. Al mismo fin estaban orientadas las demás medidas tomadas por ambos gobiernos. Esta “confusión” no sería la última, como lo demostró la sangre derramada en otros países en los años siguientes. La buena salud de las inversiones norteamericanas al sur del río Bravo y la política de poder de los Estados Unidos en su área natural de influencia se asientan sobre sagradas estructuras económico-sociales que determinan que en América Latina muera más de un niño por minuto de enfermedad o de hambre. Quien toque esas estructuras, comete sacrilegio: el escándalo estalla.

El crimen

Una aplastante campaña de propaganda internacional se puso en movimiento contra Guatemala. Desde allí viene la peste, se decía: “La Cortina de Hierro está descendiendo sobre Guatemala”. En los primeros meses del 54, más de cien mil familias habían sido ya beneficiadas por la reforma agraria, que sólo afectaba a las tierras improductivas y pagaba indemnización, en bonos, a los propietarios expropiados. La United Fruit sólo cultivaba el 8% de sus tierras extendidas hasta los dos océanos: se empezó a distribuir sus inmensos eriales entre campesinos pobres que se disponían a trabajarlos. El presidente de la United Fruit advirtió en una entrevista confidencial: “De aquí en adelante, ya no se tratará del pueblo de Guatemala contra la United Fruit Co.; la cuestión se convertirá en el caso del comunismo contra el derecho de propiedad, la vida y la seguridad del Hemisferio Occidental”. La OEA se reunió para otorgar su bendición a la invasión que la CIA estaba preparando contra Guatemala. Entre los indignados demócratas que levantaron sus manos para condenar al régimen de Árbenz en la Conferencia de Caracas, figuraron entonces los representantes de los más sangrientos dictadores de la historia del continente, vivas garantías de la estabilidad de América Latina: Batista, Somoza, Trujillo, Pérez Jiménez, Rojas Pinilla, Odría: aun ahora, tanta corrupción sumada rompería cualquier computadora que se propusiera medirla. “No teníamos dudas ni esperanzas”, escribiría tiempo después, a propósito de la Conferencia, el canciller guatemalteco Toriello. Aquella fue la última vez, ya en vísperas de la agonía, que Guatemala pudo levantar su voz para expresar la política exterior independiente que había nacido con la revolución y con ella murió: en Chapultepec, en San Francisco, en Río de Janeiro, en Bogotá, y en muchas otras ciudades europeas y americanas había resonado con fuerza suficiente y con suficiente coraje como para que los Estados Unidos consideraran inadmisible la insolencia de aquel pequeño país.

La OEA dio su visto bueno y el militar de turno, Castillo Armas, graduado en Fort Leavenworth, Kansas, abatió sobre Guatemala sus tropas entrenadas y pagadas por los Estados Unidos. La invasión, respaldada por el bombardeo de los F-47 piloteados por “voluntarios” norteamericanos, triunfó. Acorralado por el enemigo, traicionado por los jefes militares en quienes confió hasta el final, Árbenz no quiso, quizás no pudo, pelear. Aquella trágica noche de 1954, el pueblo escuchó por radio el texto grabado de su renuncia, no la esperada proclama de la resistencia11. Lo mismo ocurriría, después, con otros líderes de movimientos semejantes en América Latina: caudillos populistas o presidentes con intenciones reformistas de carácter nacionalista burgués terminarían sus días en el poder abandonándolo sin sangre; asustados, quizás, por las contradicciones que habían desencadenado y temiendo ser desbordados por las fuerzas populares que habían puesto en movimiento, ni Perón, ni Bosch, ni Goulart entregaron armas a los trabajadores para la defensa de sus regímenes enfrentados al desafío de sucesivos golpes militares.

Poco tiempo después de la invasión de Guatemala, ya se reconocía oficialmente, desde Washington, que la maquinaria del crimen había sido montada, aceitada y puesta en funcionamiento por manos norteamericanas. Fue un lindo trabajito de la CIA: uno de sus directivos, el general Walter Bedell Smith, pasó a integrar un año después el directorio de la United Fruit, en uno de cuyos sillones se había sentado ya Allen Dulles, por entonces hombre número uno de la Agencia Central de Inteligencia. El hermano de este, John Foster Dulles, había sido el más impaciente de los cancilleres en la reunión de la OEA. Se explica: en su escritorio de abogado se habían redactado los borradores de los contratos que la United Fruit firmó con el gobierno de Guatemala en 1930 y 1936.

Las recompensas

Castillo Armas cumplió su misión. Devolvió las tierras ociosas expropiadas a la United Fruit y otros terratenientes y entregó el subsuelo de 4 600 000 hectáreas, casi la mitad del país, al cártel internacional del petróleo. El Código del Petróleo fue redactado en inglés y llegó en inglés al Congreso: se tradujo al español a petición de un diputado que todavía tenía un resto de vergüenza. La revolución se había negado a entregar el petróleo, pese a las presiones ejercidas durante su década de gobierno. “¿Para quiénes guardan ustedes ese petróleo?”. “Para Guatemala”, había contestado Arévalo a un agente de la Standard Oil. Hoy día, el cartel mantiene en reserva, sin explotarlos, los yacimientos donde se ha detectado existencia de petróleo, una política que también practica en otros países latinoamericanos.

Castillo Armas gobernó a sangre y fuego. Clausuró los diarios de la oposición, que habían funcionado libremente en tiempos de Árbenz, y envió a la cárcel, la fosa o el exilio a los militantes políticos democráticos y a los dirigentes sindicales y estudiantiles. Por fin, él mismo fue asesinado. Eisenhower lloró su muerte: “Es una gran pérdida para su propio país y para todo el mundo libre”, dijo. Tras nuevas elecciones anuladas y una junta militar de efímero gobierno, ganó la presidencia el general Ydígoras Fuentes. Antes de la invasión de Castillo Armas, el propio Ydígoras había sido invitado por la CIA a encabezar la expedición. Él mismo cuenta, ahora, que rechazó la oferta: entrevistado por la periodista Georgie Anne Geyer en San Salvador, Ydígoras dice que, no bien ganó las elecciones, fue abordado por cuatro hombres de la CIA que lo amenazaron con tomar represalias si no pagaba el saldo de la deuda de tres millones de dólares que Castillo Armas había contraído para financiar su invasión teñida de Gloria.

Ydígoras ratificó con su firma un inconstitucional y bochornoso convenio de garantías a las inversiones extranjeras establecidas o por venir, que sirvió posteriormente de modelo a otros gobiernos latinoamericanos con ideas no menos dudosas sobre la dignidad nacional. Hizo, también, su propio ensayo de reforma agraria –con características tan singulares que sólo resultaron beneficiados los grandes terratenientes, según lo establece un reciente informe oficial–. Fue Ydígoras quien ofreció tierra guatemalteca para el entrenamiento de las fuerzas que se lanzaron al asalto de las playas cubanas en abril de 1961, a cambio de algunos compromisos de ayuda a su gobierno. Pero no por ello sus negocios con la CIA dejaron de ser ruinosos: todavía se queja, amargamente, de que los Estados Unidos no cumplieron con las condiciones del acuerdo y dice que obtuvo la cuota de azúcar que se le había prometido sólo cuando amenazó con boicotear las conferencias de la Alianza para el Progreso.

Fuente: Babelia



martes, 16 de abril de 2019

SIGLO XXI PUBLICA "POR LA RAZÓN O LA FUERZA. HISTORIA Y MEMORIA DE LOS GOLPES DE ESTADO, DICTADURAS Y RESISTENCIAS EN AMÉRICA LATINA", DE MARCOS ROITMAN

Por la razón o la fuerza. Historia y memoria de los golpes de Estado, dictaduras y resistencias en América Latina
Marcos Roitman Rosenmann
Editorial Siglo XXI
Abril de 2019
352 páginas
20 euros

Por la razón o la fuerza
Historia y memoria de los golpes de Estado, dictaduras y resistencias en América Latina

No ha habido rincón del planeta que, en las últimas cinco décadas, haya sido más castigado por los golpes de Estado que el continente latinoamericano, golpes que han contado con la promoción y el aval de Estados Unidos. Los modos en que se ha depuesto a la democracia se han transformado radicalmente: hoy los golpes se ejecutan desde los despachos de los poderes industriales y financieros, con la connivencia de jueces y Policía, con la aprobación de instituciones ajenas a las urnas. Desde el derrocamiento de Árbenz en Guatemala, pasando por la toma del Palacio de la Moneda y la muerte del presidente Allende en Chile, hasta la autoproclamación de Guaidó en Venezuela con el respaldo de Estados Unidos y sus aliados, Por la razón o la fuerza ofrece el descarnado relato de los golpes y ataques a la democracia que siguen abriendo las venas de América Latina.

En la historia de América Latina, los golpes de Estado son recurrentes. Sus formas evolucionan, al igual que los dispositivos para su realización. No se trata de una excepcionalidad. Asistimos a un cambio de estrategia. El impeachment, un recurso jurídico pensado para hacer frente a conductas deshonestas e impedir prácticas corruptas de los presidentes, se tuerce. Se trasforma en un arma arrojadiza utilizada para romper el orden constitucional judicializando la política. Su puesta en escena requiere una gran movilización de instituciones: el poder legislativo, el poder judicial, fiscales, abogados y magistrados de la corte suprema, sin menospreciar la retaguardia, medios de comunicación de masas, redes sociales, tertulianos, dirigentes sindicales, líderes de opinión, ideólogos. Un ejemplo de esto fue la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Si en principio el impeachment fue considerado un factor de corrección para conductas autocráticas, hoy describe una forma de guerra asimétrica. Una guerra jurídica que se despliega a través del uso ilegítimo del derecho interno e internacional con la intención de dañar al oponente, consiguiendo así la victoria en un campo de batalla de relaciones políticas públicas paralizando política y financieramente a los oponentes o inmovilizándolos judicialmente para que no puedan conseguir sus objetivos, ni presentar sus candidaturas a cargos públicos. Es una maniobra para eliminar la cara más canalla y repudiada de los golpes de Estado, la violencia directa acompañada de represión, tortura y asesinato político. Una forma “limpia” e indolora de golpe de Estado. Guerra asimétrica, guerra jurídica, lawfare en el anglicismo, todo conduce al golpe de guante blanco. Como bien había señalado Henry Kissinger, Secretario de Estado en el gobierno republicano de Richard Nixon, refiriéndose al dictador Augusto Pinochet: “pedimos un cirujano y contratamos un carnicero”.

Los golpes blandos conllevan procesos desestabilizadores cuyo fin es desgastar, horadando los cimientos del poder constitucional. El ejercicio de la violencia, se contempla como una actividad complementaria al impeachment, le da el empaque necesario para crear una situación de caos, inestabilidad o catástrofe humanitaria. La desestabilización queda en manos de organizaciones civiles: amas de casa, trabajadores de la administración, organizaciones empresariales, profesionales, ONG, medios de comunicación de masas, estudiantes, sindicatos amarillos. Es la estrategia concebida como “lucha no violenta”. El llamado por uno de sus ideólogos Gene Sharp: desafío político. (…)

La violencia posterior se reorienta a través de grupos paramilitares, sicarios, servicios de inteligencia, organizaciones del crimen organizado, grupos neonazis y anticomunistas. El asesinato en Honduras de la líder y fundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas, premio Goldman en 2015, Berta Cáceres, se inscribe en esta forma de violencia selectiva. Sin embargo, han sido decenas los ajusticiamientos de dirigentes sindicales, líderes campesinos, estudiantiles y periodistas que habían defendido la democracia y los derechos sociales, políticos, étnicos, de género y culturales en Honduras en estos años de post-golpe blando.

En Honduras, desde el año 2009, fecha en la cual se derrocase al presidente Manuel Zelaya, han caído víctimas de atentados 57 periodistas. La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) subraya en su informe sobre Honduras: “Crímenes de persecución política, asesinatos, desapariciones forzadas, crímenes sexuales, de género y desplazamiento forzado fueron cometidos de forma sistemática como consecuencia del golpe de Estado de 2009. El golpe destruyó el Estado de derecho en Honduras. Destrozó la confianza de la ciudadanía en las instituciones judiciales y de seguridad”. La percepción que se tiene de los golpes de guante blanco es su limpieza. La realidad es otra. Lo dicho es vinculante a Paraguay tras la destitución del presidente Fernando Lugo, así como a Dilma Rousseff en Brasil. En ambos países se utilizó la técnica del impeachment como mecanismo para el golpe de Estado.

Las mujeres a la vanguardia

Contra las dictaduras, las mujeres tendrán un papel relevante, el mismo que les cupo en las luchas por los derechos civiles y políticos. En Chile, el periodo propiamente dictatorial se caracterizó por una notable presencia de mujeres (de toda condición) en los hechos de resistencia activa. Los datos indican que, durante el periodo más virulento de las protestas nacionales (1983-1987), las mujeres se perfilaron como uno de los actores sociales con mayor protagonismo público, junto a los pobladores, los militantes de base y los estudiantes, superando con ello a obreros y empleados. La movilización de la mujer durante este periodo respondió a la cuádruple condición de ser humano, ciudadana, mujer, y sobre todo, madre-esposa-hermana-amiga de los/as caídos/as. Es decir: respondió a la electricidad solidaria que recorrió, en transversal, todos los sectores sociales más golpeados de la dictadura. Durante las décadas precedentes (1950-1975, aproximadamente), las trasformaciones democráticas, salvo excepciones, se saldan con una mayor participación de la mujer en la vida pública. Las universidades ven aumentar la población femenina en las aulas y en disciplinas antes consideradas para hombres: ingenierías, ciencias físicas, matemáticas, arquitectura.

Lentamente, la presencia de las mujeres en la política latinoamericana se hace notar: diputadas, senadoras, alcaldesas y con gobiernos populares, altos cargos de gobierno. En el ámbito del derecho, juezas, abogadas, rompían la hegemonía masculina. En la cultura, artistas plásticas, cantautoras, actrices, literatas, poetas. La sociedad vivía momentos de cambio. Las relaciones de poder familiar se cuestionan. La revolución sexual, los cambios de valores, el uso de la píldora, las estéticas marcan un punto de inflexión. La mujer entra de lleno en los escenarios y no habrá vuelta atrás. Los reductos seguían siendo el mundo rural, donde el machismo asume formas variadas, al igual que la violencia de género. Durante estas décadas se ganó en experiencia, autoestima y capacidad de liderazgo. Así lo expresa Marcela Lagarde: “Vale ser osadas pero no ponerse en riesgo y hacer cosas temerarias; porque sin osadía no llegamos a la vuelta de la esquina, no nos levantaríamos de la cama a vivir cada día. Se trata de tener una especie de equilibrio entre osadas y, al mismo tiempo, no ser temerarias. Ser temeraria significa no medir el peligro y arriesgarse, ser insensible al miedo, sentirse omnipotente y exponerse; en algunos acasos eso conduce incluso a provocarse daños. Ser temeraria es actuar como que no te fuera a pasar nada con lo que haces” (1).

Pero la resistencia a las tiranías supuso un cambio drástico en el enfoque de la lucha de la mujer en el contexto represivo. El movimiento feminista se expande por América Latina. Salvo en las dictaduras, la dominación patriarcal es cuestionada. En Centroamérica, las mujeres toman las armas, fueron comandantes revolucionarias. En los movimientos de liberación nacional, Frente Farabundo Martí en El Salvador, Frente Sandinista en Nicaragua, Unidad Revolucionaria Guatemalteca, su presencia se une a las mujeres indígenas. En Cuba la revolución da pasos en la misma dirección. La perspectiva de género se incorpora a las luchas democráticas. Los golpes de Estado significaron un proceso de involución, también, en la lucha de género. En México, el levantamiento zapatista revoluciona las dinámicas de género. Mujeres indígenas en la comandancia general revolucionaria reivindicando la condición de mujer campesina, madre e indígena. El escepticismo también alcanzó al gobierno militar. “A nosotras nos menospreciaron: esas ‘viejas locas’”. Desde abril de 1977, en que comenzaron las rondas en Plaza de Mayo, hasta octubre de ese mismo año –lapso insólitamente largo en el periodo de mayor represión– las Madres fueron ignoradas. A pesar de que en junio las rondas reunían cerca de cien mujeres, la actitud gubernamental era de cierta indiferencia: “Éramos inocentes amas de casa”.

Memoria de luchas

Gracias a la perseverancia de quienes nunca se doblegaron a las dictaduras a pesar del miedo y con el miedo a cuestas, tenemos los testimonios de la resistencia, y es posible reconstruir las luchas, impedir el olvido, la manipulación y la mentira. (…) La memoria colectiva, las luchas de resistencia forman parte del imaginario social que vive en la conciencia de quienes fueron víctimas de las tiranías. Sin embargo una visión mezquina busca eliminar el pasado. Hacer de la historia un relato flácido y sin mordente. Es la propuesta del olvido. El capitalismo digital se reacomoda. Los datos se presentan bajo una dinámica aleatoria perdiendo su comprensión. La mentira se articula bajo el hecho desnudo, así lo expone Juan Carlos Onetti en El Pozo, su primera novela, escrita en 1939: “se dice que hay varias maneras de mentir; pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene”.

La memoria colectiva y la historia son un campo de batalla. Forman parte de la guerra de cuarta generación desarrollada por el actual capitalismo digital. Sin memoria no hay recuerdos, no existe responsabilidad, culpables de genocidio, torturas ni crímenes de lesa humanidad. Todo se desvanece bajo la perspectiva de un pragmatismo ramplón. (...) Así se construye el olvido. La conciencia y la memoria son el objetivo de una nueva guerra psíquica consistente en el desprendimiento de la capacidad de pensar, de recordar.

Pero ahora es el momento de resistir, de no torcer la mano. Durante décadas de tiranías y golpes de Estado hubo quienes no renunciaron a su deber como demócratas, como ciudadanos, arriesgando su vida para hacer prevalecer la verdad y no se dejaron avasallar, ellos son el ejemplo. De allí la necesidad de mantener la lucha por la memoria, repensar la historia y defender la conciencia ética como el espacio de dignidad inherente al homo sapiens, sapiens.

La superación de las barreras del miedo, la perseverancia y la lucha por construir un mundo más justo, igualitario y digno sigue vigente. Los reveses no suponen abandonar, sino reinventarse. Hoy lo vemos en Brasil con un gobierno elegido desde la traición. Jair Bolsonaro no lo tendrá fácil. El fascismo en América Latina ha estado presente bajo formas diferentes. Hoy se sintetiza en la xenofobia, homofobia, racismo, odio articulado sobre la represión, la violencia y la persecución política. Es el rechazo a la vida. Criminalización de las protestas sociales. Son tiempos de resistencia, pero la fuerza no es suficiente para acallar los proyectos democráticos, anticapitalistas y emancipadores. Se lucha para ganar, para romper las dinámicas derrotistas, para aprender de los errores y los fracasos. Allende lo vio claro: “Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregamos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Marcos Roitman Rosenmann, abril de 2019
Profesor titular en la Facultad de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente: Le Monde Diplomatique en español

(1) Marcela Lagarde, Para mis socias de la vida. Claves feministas para... Editorial Horas y Horas, Madrid, 2005, página 299.

miércoles, 27 de marzo de 2019

EDITORIAL CATARATA PUBLICA LA "HISTORIA DE LAS GUERRILLAS EN AMÉRICA LATINA"

Historia de las guerrillas en América Latina
Autores: Jerónimo Ríos Sierra, José Manuel Azcona
ISBN: 978-84-9097-650-0
Páginas: 288
16 x 24 cm
Fecha publicación: 07-03-2019
Editorial Catarata
Precio: 18 €

La Revolución cubana de 1959 marca un punto de inflexión en el alcance y significado de la lucha armada en América Latina. Este acontecimiento se inscribe en un particular contexto de la Guerra Fría, años en los que el centro y el sur del continente pasaron a ser el "patio trasero" del proyecto de geopolítica estadounidense. Este libro estudia los grupos armados más significativos de la región, heterogéneos en cuanto a fundamentos ideológicos, tipos de estructura, formas de lucha y maneras de reincorporarse a la normalidad democrática.

A lo largo de estas páginas el lector podrá dar cuenta de las guerrillas centroamericanas, como la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, el Frente Sandinista de Liberación Nacional y el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Asimismo, en Colombia se analizan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional mientras que en Perú se abordan los casos de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Del Cono Sur se estudian las experiencias de Montoneros en Argentina, Tupamaros en Uruguay y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria en Chile. Finalmente, y como contrapunto, se añade un análisis de la presencia e influencia estadounidense en la lucha contrainsurgente a lo largo del continente.

Contenidos

PRESENTACIÓN, por Jerónimo Ríos Sierra y José Manuel Azcona
CAPÍTULO 1. UNIDAD NACIONAL REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA (UNRG)
Secundino González Marrero
CAPÍTULO 2. FRENTE SANDINISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL (FSLN)
Eduardo Sánchez Iglesias
CAPÍTULO 3. FRENTE FARABUNDO MARTÍ PARA LA LIBERACIÓN NACIONAL (FMLN)
Fernando Harto de Vera
CAPÍTULO 4. FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA-EJÉRCITO DEL PUEBLO (FARC-EP)
Jerónimo Ríos Sierra
CAPÍTULO 5. EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL (ELN)
Egoitz Gago Antón
CAPÍTULO 6. SENDERO LUMINOSO (SL)
Marté Sánchez Villagómez
CAPÍTULO 7. MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO TÚPAC AMARU (MRTA)
Manuel L. Valenzuela Marroquín
CAPÍTULO 8. MONTONEROS
José Manuel Azcona
CAPÍTULO 9. MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL-TUPAMAROS (MLN-T)
CAPÍTULO 10. MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)
Cristina-Luz García Gutiérrez
CAPÍTULO 11. LA REACCIÓN CONTRAINSURGENTE DE LAS DICTADURAS MILITARES EN AMÉRICA LATINA: LA OPERACIÓN CÓNDOR
SOBRE LOS AUTORES

domingo, 15 de enero de 2017

"GLORIOSA VICTORIA", MURAL DE DIEGO RIVERA


Gloriosa Victoria
Diego Rivera
1954
Mural al temple
Museo Pushkin de Moscú


La obra es una representación de la invasión que hizo Estados Unidos, a través de la United Fruit Company, dueña la gran industria bananera que imperaba en esa época en la “Repùblica Bananera” como se le llamaba a Guatemala y varios países mas de la región a comienzos de la década de los cincuenta. El mural Gloriosa Victoria, como pieza central es una obra que escenifica la intervención de la CIA a Guatemala, a través del Movimiento de Liberación Nacional, que desencadenó la caída del Gobierno de Jacobo Arbenz.

Dos banderas

Cuenta la historia que en 1953, en la famosa Casa Azul del barrio de Coyoacán de la capital de México donde vivían Diego y Frida, se celebraba la incipiente democracia que vivía Guatemala con dos banderas sobre su puerta: la mexicana y la guatemalteca. Y es que los Rivera Kahlo vivían muy de cerca este proceso por su abierta militancia de izquierda y por ser amigos de personalidades como Luis Cardoza y Aragón y Miguel Ángel Asturias. De hecho, en ese entonces la asistente de Rivera era la joven guatemalteca Rina Lazo, quien lo acompañó en su trabajo por alrededor de una década y puso sus pinceladas en obras célebres como Sueño de un paseo dominical por la alameda central, el mural del cárcamo del Río Lerma o el que adorna el Estadio Olímpico Universitario.

Pasó el tiempo y, en 1954, Guatemala fue agredida. Este hecho conmocionó a esta pareja de pintores mexicanos. Tanto que decidieron organizar una gran marcha para oponerse. Es conocida la foto de Frida en la que aparece, pocos días antes de morir, en su silla de ruedas y acompañada de su marido levantando su voz contra este nefasto capítulo de nuestra historia. Según Juan Coronel Rivera, nieto de Diego y curador de la Epopeya Mural, el hecho que desata que el famoso muralista mexicano decida pintar la Gloriosa Victoria fue una carta que Miguel Ángel Asturias le envió, suplicándole manifestarse a favor de sus hermanos guatemaltecos, pintar algo que denunciara este hecho.

Así, poco tiempo después de la muerte de Frida, Diego en su luto se decide a hacerlo. Llamó a Rina, quien se encontraba en Guatemala pintando el mural Tierra fértil en el Club Italiano, para que le reuniera material fotográfico, recortes de prensa y todo aquello que le pudiera ser útil para este nuevo trabajo. Días después se encontraron en México, en el famoso estudio de San Ángel, y así comenzó el camino de la Gloriosa Victoria.

Diego y Rina

En poco más de tres meses completaron el mural al temple que muestra en el centro una bomba con la cara del presidente de Estados Unidos, Dwight Ike Eisenhower. Sobre esta está el coronel Castillo Armas inclinándose servilmente ante el secretario de Estado, Foster Dulles, con un fajo de dinero entre la bolsa. Otros de los personajes que aparecen en la composición son: Allan Dulles, director de la CIA; el embajador estadounidense en Guatemala, John Peurifoy y monseñor Rossell y Arellano, arzobispo de Guatemala, quien da la bendición a los agresores. A la izquierda se aprecian los buques estadounidenses siendo cargados de bananos, mientras los soldados solo observan las escena. A la derecha se ve el volcán de Agua, la bananera, el Palacio y la Catedral, también al pueblo guatemalteco resistiéndose al hecho y niños, hombres y mujeres muertos.

De la parte derecha del mural hay dos anécdotas que hacen a la Gloriosa Victoria aún más guatemalteca. Hay una mujer vestida de rojo con una ametralladora en la mano, que es, ni más ni menos, un retrato de Rina Lazo como representante de la resistencia. En una entrevista que proporcionó en México, Rina Lazo cuenta, “Diego me dijo un día: ‘traiga una blusa roja mañana’. Al día siguiente llegué y me puso a posar como guerrillera, con una ametralladora de juguete que era de su nieto Juan Pablo”. En la parte superior derecha, se ve una cárcel llena de presos políticos que agitan una bandera de Guatemala. Esta parte del mural está pintada completamente por Lazo, quien afirmó que Diego le pidió que la firmara. Él, ante la timidez de ella por hacerlo, pintó en el muro de la cárcel un corazón con su nombre y el de ella a manera de crédito. La firma de ambos aparece en la parte inferior del mural, al lado de la de la otra asistente de Rivera, Teresa Ordiales.

Para titular este mural, el último que pintó el hijo predilecto de Guanajuato, Rivera parafraseó de manera sarcástica lo dicho por el Secretario de Estado estadounidense para celebrar el golpe de Estado, “esta fue una gloriosa victoria”.

En busca del tesoro perdido

Diego Rivera pintó Gloriosa Victoria con la idea de que participara en una exposición que el Frente Nacional de Artes Plásticas mexicano organizó para exhibir obras de sus miembros en los países socialistas de Europa del Este. La muestra comenzaba en Polonia. Sin embargo, Miguel Ángel Anzures, director del Frente, se asustó por la temática del mural. Rivera se molestó y se negó a mostrarlo. Al final, fueron los jóvenes pintores polacos los que solicitaron el mural a Rivera y finalmente viajó a Polonia.

Pocos meses antes de su muerte, Diego viajó a la Unión Soviética para un tratamiento médico.

Consigo llevaba la Gloriosa Victoria y decidió donarla a la “clase obrera” de ese país, pero, al parecer por órdenes de Stalin, la obra fue guardada en el Museo Pushkin de Moscú, donde permaneció en sus bodegas hasta el año 2007. La Gloriosa Victoria estaba considerado como uno de los dos murales perdidos de Rivera, junto con el famoso Pesadilla de guerra, sueño de paz.

De hecho, fue buscando este segundo, que el mural sobre Guatemala volvió, literalmente, a ver la luz como un tesoro perdido del que no se había sabido nada en 50 años.

Al encontrarlo, más de uno se llevó una sorpresa. Como estuvo guardado tanto tiempo el colorido del mural permanece intacto. El asombro fue mayor al percatarse que por el otro lado de la tela hay un mural inconcluso, que está de cabeza con respecto a la Gloriosa Victoria, en el que se ve perfectamente retratado al que fuera en esa época el secretario General del Partido Comunista en México, Dionisio Encinas. Expertos aseguran que no tienen que ver uno con otro, “cuando Diego quiso pintar el mural sobre Guatemala, volteó la tela y omitió el otro trabajo, así de simple”.

La vida está llena de coincidencias y esta historia no es la excepción. Rina Lazo, después de participar en la elaboración de la Gloriosa Victoria, decidió pintar un mural de similares proporciones y de la misma temática titulado El mismo agresor, que muestra las intervenciones de Estados Unidos en Corea y Guatemala. Este también estuvo perdido, casi por la misma cantidad de tiempo, y coincidentemente apareció por la misma época en las bodegas de otro museo: el de Toluca.

LA HISTORIA DE UNA GLORIOSA VICTORIA

“Gloriosa Victoria”, fue un cuadro proscrito que le fue encargado a Diego Rivera por un grupo de pintores mexicanos “para apoyar al pueblo guatemalteco, que entonces recién había sido invadido por los Estados Unidos”; sin embargo, cuando vieron el resultado ya no quisieron la obra debido a que la figura central era el presidente Eisenhower, en funciones en Estados Unidos.

“En ese momento “Eis”, como le decían de cariño en Estados Unidos, era el presidente más querido de la historia de ese país debido a que ganó la Segunda Guerra Mundial y había libertado a Europa… Diego lo pone como lo que realmente era, el tirano que está invadiendo a América Latina…

El cuadro, añade el experto en arte, no fue pintado para México, sino que se iba a incluir originalmente en una exposición de arte mexicano en Varsovia, de donde fue excluido.

ero entonces los estudiantes de Varsovia, que ya Varsovia era comunista, se enteran de la obra y le escriben a Diego y le dicen: “Su pieza no está en la exposición, nos gustaría exhibirla nosotros”. Y entonces no se exhibe hasta un año después, en una exposición que organizan los estudiantes de Varsovia, a la cual también asiste una representación de obreros rusos… Esos obreros le dicen a Diego que si les regala la obra, porque además esta pieza nunca la cobró, Diego la hizo gratuita y entonces los obreros rusos le dicen a Diego que si regala la obra, a lo cual accede Rivera vía correo y años después, ellos mismos se la entregan al museo Pushkin de Moscu.

¿POR QUÉ GLORIOSA VICTORIA TERMINA EN UNA BODEGA?

Al llegar a la entonces Unión Soviética, “Gloriosa Victoria” terminó en las bodegas del Museo Pushkin, principalmente por dos motivos:

- Diego era un autor proscrito en la Unión Soviética, porque no formaba parte del Partido Comunista; Diego es aceptado nuevamente en el Partido Comunista hasta 1955; cuando esta pieza llega a Rusia Diego no era Stalinista

- Desde luego la obra no fue exhibida porque no tenía el orden que le estaban dando al arte contemporáneo en ese momento, para el socialismo ruso el arte era dirigido y tenía que dirigirse hacia la propaganda Stalinista

¿POR QUÉ SE CONSIDERÓ PERDIDO “GLORIOSA VICTORIA”?

Durante la Guerra Fría, que dura de los años 50, hasta que cae, en el decenio de los 80 del siglo pasado, el Muro de Berlín y la Unión Soviética… En ese tiempo las colecciones rusas eran secreto de Estado, porque muchas de las obras habían sido adquiridas a través de la guerra, cuando van invadiendo los países, al igual como hacen los nazis y como hicieron todos los franceses, y muchos otros más, todas las piezas adquiridas eran tesoros de guerra, como les llamaban.

Lo que se encontraba en los museos soviéticos en ese entonces no era listado y era información confidencial; si alguien preguntaba o hablaba de un cuadro no proporcionaban ninguna información. Fue hasta que se abre la Perestroika y se empiezan a hacer inventarios, que se hacen inventarios públicos, entonces es que se da a conocer que el mural efectivamente estaba ahí.

Fuente: Información Libre 2000

domingo, 3 de mayo de 2015

"GRANITO DE ARENA: CÓMO DESENMASCARAR A UN DICTADOR", DE PALOMA YATES

Título: Granito de arena: cómo desenmascarar a un dictador
Dirección: Pamela Yates.
Año: 2011
Duración: 103 minutos
Con los testimonios de: Rigoberta Menchu, Freddy Peccerelli, Alejandra García, Kate Doyle, Antonio Caba, Gustavo Meano, Almudena Bernabeu, Naomi Roht-Arriaza, y Pamela Yates.
País: Estados Unidos-Guatemala-España

Sinopsis del documental:

En parte thriller político, en parte memoria, GRANITO DE ARENA es una historia de acontecimientos oscuros, yuxtapuestos con el poder inspirador de la acción colectiva en la búsqueda de justicia. En 1982, siendo una joven cineasta, Pamela Yates viajó a Guatemala a filmar un documental, Cuando las montañas tiemblan, acerca de una guerra oculta. De repente, en el presente, un grupo de abogados de un caso internacional de genocidio le pidieron que rastreara en los archivos de su antiguo documental en busca de posibles pruebas en contra del dictador guatemalteco, el general Ríos Montt, que había presumido de su poder absoluto ante la cámara de Yates hace tres décadas. De golpe, el viejo material fílmico cobra nueva vida y Pamela tiene la oportunidad de ayudar a llevar a los acusados ante la justicia.

"Desde que filmé a estos generales en 1982, he querido verlos pagar por sus crímenes", afirma Yates, que apunta a Granito como un ejemplo del poder de un cineasta para marcar la diferencia y el cambio en el mundo.

Rodeada por polvorientas cajas de película y rollos de 16 mm., Yates inicia una búsqueda por estos descartes enterrados durante 30 años. En Guatemala en aquel tiempo, un movimiento democrático que se extendía por el país estaba siendo atacado por los escuadrones de la muerte gubernamentales, una guerrilla surgía en el campo y el ejército guatemalteco estaba lanzando una campaña de tierra arrasada para eliminar a 200.000 indios maya del altiplano. Entrelazando hechos sueltos de una historia olvidada, Yates nos lleva en el tiempo a través de un estremecedor relato del genocidio, junto al grupo de tenaces personajes del presente, unidos por el destino en su intento de llevar al terrible dictador ante la justicia. Un relato épico surge cuando cada personaje del documental añade su "granito", un grano diminuto de arena, a la historia.

GRANITO DE ARENA ha sido dirigido por Pamela Yates, producido por Paco de Onís y editado por Peter Kinoy, fue estrenado en el Festival de Cine de Sundance de 2011. Pamela Yates fue galardonada con una Beca Guggenheim para realizar este trabajo, su tercer largo de un cuarteto de documentales sobre derechos humanos y justicia de transición.

Cuatro de los documentales de Pamela Yates -Cuando las montañas tiemblan; Poverty Outlaw, Takeover y The Reckoning: The Battle for the International Criminal Court- fueron nominados al Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Sundance y Cuando las montañas tiemblan ganó el Premio Especial del Jurado de Sundance en 1984. Su documental State of Fear: The Truth about Terrorism, ha sido traducido a 47 lenguas y retransmitido en 154 países. Su anterior y más reciente trabajo en la dirección, The Reckoning: The Battle for the International Criminal Court (ICC), es un relato épico sobre los tumultuosos seis primeros años de la Corte Penal Internacional, filmado en cuatro continentes y seis idiomas, en el curso de cuatro años.

GRANITO DE ARENA es una producción filmada en español, inglés, quiché e ixil, y se presentará con subtítulos en español. La película tiene una duración de 103 minutos.

Fuente: Hacer Cine en Guatemala

VER DOCUMENTAL:

martes, 10 de junio de 2014

40 AÑOS DE LA MUERTE DE MIGUEL ANGEL ASTURIAS

Miguel Angel Asturias recibiendo el Premio Nobel 1967. Un año antes recibió el Premio Lenin de la Paz

Este junio coinciden dos aniversarios de importancia vital para la sociedad guatemalteca y América latina. Se cumplen los sesenta años del final de la revolución guatemalteca (1944-1954) y los cuarenta del fallecimiento del Premio Nobel de Literatura Miguel Angel Asturias (1899–1974). La obra de Asturias, profusamente valorada en todo el mundo a comienzos de los años ’60, hoy día permanece en el olvido. Los novelistas del llamado boom latinoamericano de los ’60 y ’70 opacaron la figura de un genio, pionero y fundador del realismo mágico. Leyendas de Guatemala, El señor presidente, Hombres de maíz, sentaron, sin dudas, un precedente en la literatura del subcontinente.

Menos conocida fue su actividad política desde la Revolución de Octubre (1944-1954), la cual, dadas las coincidencias del calendario, merece ser revelada. Miguel Angel Asturias fue nombrado agregado cultural en la embajada de Buenos Aires entre 1947-1952 y embajador en El Salvador entre 1952-1954, desde donde se preveía que ingresaría la invasión de mercenarios entrenados y armados por Estados Unidos en 1954. Como tal fue parte de la delegación que encabezó el canciller Guillermo Toriello en la X Conferencia Interamericana. Las últimas estrofas del fantástico discurso de Toriello fueron escritas por el mismo Asturias: “Sobre las inmensas tierras, mares y cielos de América, el aliento de los Libertadores mantiene flotando las banderas de la libertad. Aquí estamos, Bolívar, y al venir a esta tierra privilegiada que os vio nacer, conscientes de nuestro destino, nos presentamos ante vuestros ojos, sin las cadenas de la tiranía que por siglos nos oprimió, y que Vos, Libertador, nos enseñaste a hacer pedazos. Guatemala es digna de Vos, Capitán de la dignidad de América”.

Exiliado en la Argentina tras el golpe de Estado de 1954, Asturias se sumó al grupo de intelectuales orgánicos de los gobiernos revolucionarios que escribieron libros urgentes, al calor de los hechos, para dar a conocer al mundo lo sucedido en Guatemala. Week-end en Guatemala fue dedicado “A Guatemala, mi Patria, viva en la sangre de sus estudiantes-héroes, sus campesinos mártires, sus trabajadores sacrificados y su pueblo en lucha”. A partir de ese momento, su narrativa cambió. Publicó la famosa trilogía bananera (Viento fuerte, El Papa verde y Los ojos de los enterrados) durante los años ’50, en la que denunció la extrema dependencia en la forma brutal del enclave económico que asedió a la región: la United Fruit Company y su articulación con las dictaduras que le dieron asidero.

El mismo año de la Revolución Cubana conoció a Fidel Castro en Buenos Aires, y en agosto de ese mismo año viajó a Cuba invitado por Fidel. En una de sus crónicas escribió: “Nada hay más apasionante que esta forma política de ir transformándolo todo sobre la marcha en beneficio de todos, de la gran mayoría, no de unos pocos. Sustituir al campesino sin tierra por el campesino con tierra. Dar lo suyo a los desposeídos. El sólo pensarlo es hermoso. Y es lo que se está realizando en Cuba. Devolver los bienes de la tierra a los que la trabajan, a los que mojan los surcos con su sudor, a los que acunan las semillas, a los que ahora verán los frutos como los suyos. Dar comida a los que antes no comían. Eso se está haciendo en Cuba” (enero-marzo 1960).

Asturias siempre abogó por la revolución, pero no por la lucha armada. Eso le trajo algunas rispideces con su hijo, Rodrigo Asturias, quien se alistó en el levantamiento guerrillero de 1962 para crear y comandar la década siguiente la Organización del Pueblo en Armas.

En enero de 1962, Miguel Angel Asturias presidió la Conferencia de los Pueblos Libres que se realizó en Montevideo, paralelamente a la Conferencia de Punta del Este en la cual se expulsó a Cuba de la OEA. Luego del golpe de Estado que derrocó a Arturo Frondizi, fue detenido en Buenos Aires el 19 de abril de 1962 por su “conocida militancia en el comunismo y sus organismos colaterales”. Por problemas de salud lo internaron durante ocho días cuando se le notificó, sin otra explicación, su libertad. Según fue difundido en la prensa, Asturias pertenecía a la Comisión de Solidaridad con Cuba. Tras estos sucesos, Asturias decidió marcharse de la Argentina para nunca más regresar. Con posterioridad sería Premio Lenin de la Paz y Premio Nobel de Literatura.

Julieta Rostica. Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, UBA.

Fuente: Página12

Letanías del desterrado

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tener la tierra como posada,
contemplar cielos que no son nuestros,
vivir con gente que no es la nuestra,
cantar canciones que no son nuestras,
reír con risa que no es la nuestra,
estrechar manos que no son nuestras,
llorar con llanto que no es el nuestro,
tener amores que no son nuestros,
probar comida que no es la nuestra,
rezar a dioses que no son nuestros,
oír un nombre que no es el nuestro,
pensar en cosas que no son nuestras,
usar moneda que no es la nuestra,
sentir caminos que no son nuestros...

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tenerlo todo como prestado,
besar a niños que no son nuestros,
hacerse a fuego que no es el nuestro,
oír campanas que no son nuestras,
poner la cara que no es la nuestra,
llorar por muertos que no son nuestros,
vivir la vida que no es la nuestra,
jugar a juegos que no son nuestros,
dormir en cama que no es la nuestra,
subir a torres que no son nuestras,
leer noticias, menos las nuestras,
sufrir por todos y por lo nuestro,
oír que llueve con otra lluvia
y beber agua que no es la nuestra...

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
no tener sombra, sino equipaje,
brindar en fiestas que no son nuestras
compartir lecho que no es el nuestro,
lecho y "pan nuestro" que no es el nuestro,
contar historias que no son nuestras,
cambiar de casas que no son nuestras,
hacer trabajos que no son nuestros,
andar ciudades que no la nuestra
y en hospitales que no son nuestros
cura de males que tienen cura,
alivio al menos, que no del nuestro,
que sólo sana con el regreso...

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tal vez mañana, mañana o nunca..
El tiempo falso de los relojes
no cuenta el tiempo, cuenta la ausencia,
envejecerse cumpliendo años
que no son años sino descuentos
del almanaque que no es el nuestro,
morir en tierra que no es la nuestra,
oír que lloran sin ser los nuestros,
que otra bandera, que no es la nuestra,
cubre maderas que no son nuestras,
ataúd nuestro que no es el nuestro,
flores y cruces que no son nuestras,
dormir en tumba que no es la nuestra,
mezclarse a huesos que no son nuestros,
que al fin de cuentas, hombre sin patria
hombre sin nombre, hombre sin hombre...

Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tener la tierra como posada,
tenerlo todo como prestado,

no tener sombra sino equipaje,
tal vez mañana, mañana o nunca...


Credo

Credo en la Libertad, Madre de América
creadora de mares dulces en la tierra,
y en Bolívar, su hijo, Señor Nuestro
que nació en Venezuela, padeció
bajo el poder español, fue combatido,
sintióse muerto sobre el Chimborazo,
resucitó a la voz de Colombia,
tocó al Eterno con sus manos
y está parado junto a Dios!
¡No nos juzgues, Bolívar, antes del día último,
porque creemos en la comunión de los hombres
que comulgan con el pueblo, sólo el pueblo
hace libres a los hombres, proclamamos
guerra a muerte y sin perdón a los tiranos
creemos en la resurrección de los héroes
y en la vida perdurable de los que como Tú,
Libertador, no mueren, cierran los ojos y se quedan velando.


¡SALVE GUATEMALA!

¡Salve, Guatemala del anhelo y de las alas rubias
dos veces extraída del amor!
¡Salve, Guatemala del no callado musical silencio!
¡Salve, mano del Bien!
¡Salve mano de Dios!
Puertas son las espaldas. No veas extramuros.
Puertas de hueso y carne a la entrada del mundo,
en la ciudad del grito, donde se lustran las botas
con sangre, militares de muerte.
¡No veas! Las espaldas del hombre encadenado
oculten la visión de las cárceles llenas, los muros
fusilados, los caminos huyendo pavoridos
¡No veas, lo que fue ameno entre campos de flores,
fiesta del poderío del hombre ciudadano,
hoy convertido en yugo, picota y sacristía!
¡Ciégate la ventura de no ver
y deja que nosotos no apartemos los ojos
de ti que eres esposa, madre, hija, doncella,
hoy vendida al extraño! ¡Oh castigo! ¡Castigo!
Nadie mueve los labios y todos ven incrédulos,
ven de día y de noche, lo que, Patria, no veas,
al gran filibustero morder los onomásticos
de tus senos granudos de tierra cariñosa,
huesudo carnicero, y a los que te vendieron
cuidar que no interrumpa ninguno el festín de oro.
Sople el viento la antorcha de colores
que pinta con su luz tu firmamento,
la noche oculte el día para siempre,
el gran filibustero con ojos animales
devora intimidades de la Patria,
la palpa igual que un pelotero
y la aguija para que de vergüenza
se desmaye en sus brazos...
¿Por qué Dios es tan malo que no se apaga el cielo?
Sálgase el mar y barra con la tierra y los lagos,
tanta dulzura, tanta riqueza acumulada,
un terremoto acabe con todo para siempre,
el gran filibustero, baboso de tabaco,
taladra con su idioma trepidante
el oído de aroma de la Patria,
que ya no tiene nombre...
¿Por que Dios es tan malo que no se apaga el cielo?
No hay tiempo en las arenas
de las esclavitudes.
En las hojas, hay tiempo,
en las ramas, los troncos y raíces,
hay ese tiempo vivo que es del que vive el hombre
y el que la Patria un día tenía en sus relojes,
hoy el filibustero le cuenta las jornadas
para que satisfaga su ambición de pirata...
¡Oh, tardanza del fuego, del huracán y el rayo!
¡Patria con su cintura de bisagra quebrada!
¿Que otro atributo el suyo que su esbeltez?
¿Que otro atributo, en alto, que el cántaro con agua?
¿Que borceguí más fino que la piel de su planta?
¡Salid, filudas llamas y degollad cosechas!
¡Hay que incendiar la tierra contra el filibustero!
No es un mito el veneno que adormece y enjuta,
las cadenas del hielo, el vinagre en la esponja...
¡Poblad de muerte el tiempo!
¡Poblad de muerte el mundo!
¡Ni una isla de vida!
¡Ni una isla de sueño!
¡La Patria fue vendida al gran filibustero!
Los árboles se duermen en invierno.
Así la Patria duerma mientras ellos imperen,
el gran filibustero y los mil cancerberos,
así la Patria duerma mientras ellos dominen,
así la Patria duerma en espera del día
en que habrá que decir a las estrellas, brillen,
a las aguas reflejen la alegría sonora
de la cara del cielo y a los muertos despierten
que ha llegado la hora del hogar sin verdugos,
de la vida sin miedo, de la tierra sin amos,
de la siembra y cosecha de los preciosos granos,
del día venturoso de abrir los brazos todos
para echarnos al cuello de la Patria querida
y decirle con lluvia de júbilo en los ojos,
estás entre tus hijos,
y ellos están contigo.


martes, 12 de julio de 2011

CONDENAS DEL ASESINATO DEL CANTAUTOR ARGENTINO FACUNDO CABRAL



Comunicado de la Presidencia de Venezuela sobre asesinato de Facundo Cabral

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante Hugo Chávez, a nombre del Gobierno Bolivariano y el Pueblo de Venezuela, lamenta y repudia profundamente el asesinato del cantor argentino Facundo Cabral, ocurrido al amanecer de este sábado 9 de julio en la capital de Guatemala, país al que viajó para transmitir con su canto el amor a la vida y el compromiso con la justicia y con las luchas de los pueblos del mundo.

Gran cantautor latinoamericano, Facundo Cabral escribió, dibujó y cantó para transformar su entorno, y decirnos con amor que tenemos el poder para ser libres en este mismo momento. Declarado "mensajero de la paz" por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Facundo Cabral compartía anécdotas de lo cotidiano en sus conciertos, para inspirar amor a la vida a pesar de las peores adversidades, él que sufrió el exilio por la dictadura, vio partir trágicamente a su esposa e hija y perdió la vista durante una época en la que sobrevivió al cáncer.

Nuestros pensamientos están hoy con el hermano pueblo argentino, y con su Presidenta Cristina Fernández, pues han perdido a un defensor de la Patria Grande, a un hombre de lucha, solidario y militante. Con Facundo nos inspiramos para decir que es necesario amar hasta convertirnos en lo amado, hasta convertirnos en el amor.

¡Viva Facundo Cabral!

Miraflores, 9 de julio de 2011

Ante el asesinato de Facundo Cabral, la Secretaria de Política Internacional del PCE muestra su consternación y rechazo

Secretaría de Política Internacional del PCE / 10 jul 11

Consternación, ante la muerte del talento y la inteligencia que representaba el poeta y cantautor argentino, y rechazo ante este abominable asesinato cometido por los enemigos de la justicia, la libertad y la paz en Guatemala, país que se debate y se resiste a ser presa de del narcotráfico y del crimen organizado, tanto nacional como internacional, y de las prácticas del imperialismo, ligadas a éste..

El PCE desea, además de dar el pésame a sus familiares y amigos, y que haya una pronta intervención de las autoridades guatemaltecas para esclarecerlo, encontrar a los culpables y hacer justicia.

VÍDEO DE FACUNDO CABRAL INTERPRETANDO "NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLÁ": http://www.youtube.com/watch?v=5Hq7CkVL4jo&feature=related