Sinopsis
Muestra la lucha de liberación del pueblo de Laos y un llamado de alerta sobre esta situación
El año 1965 se cierra con el inicio de la Guerra de Vietnam, convulso hecho que no pasa ni muchos menos desapercibido para Santiago Álvarez, quien acompañado de su equipo viaja el país asiático y crea esa maravillosa obra de arte que es Hanoi, martes 13.Aprovecha el mismo viaje para rodar La guerra olvidada, sobre la lucha de liberación del pueblo de Laos, fronterizo con Vietnam
La guerra olvidada es un documental de Santiago Álvarez, producido en 1967, que narra la historia del pueblo de Laos, desde su formación, pasando por sus guerras de independencia y centrándose en la actual lucha de liberación, paralela a la vietnamita, y contra los mismos enemigos. Muy similar al tratamiento de sus documentales vietnamitas, nos muestra la realidad cotidiana del pueblo laosiano, los bombardeos a los que es sometido y las reformas puestas en marcha por la guerrilla en los territorios liberados, dejando claro testimonio de las ilegales acciones norteamericanas. Para la historia nos deja el lirismo de esa escena en la que un grupo de refugiados frente a un bombardeo, ve una película tradicional laosiana proyectada sobre una de las paredes de la cueva que les sirve como improvisado hogar.
Esta
pequeña tierra de minas es un largometraje documental independiente
sobre la resiliencia del pueblo lao mientras vive y trabaja para limpiar
80 millones de bombas sin explotar desde que Estados Unidos bombardeó
en secreto Laos más intensamente que cualquier otro país del mundo.
Durante la guerra de
Vietnam, Estados Unidos bombardeó Laos a gran escala, en secreto. Entre
1964 y 1973, esta campaña de bombardeos, la mayor de la historia, acabó
con una décima parte de la población del país asiático. La guerra no
terminó con la retirada estadounidense: un tercio de las municiones
lanzadas no estallaron en tierra.
En
medio siglo, solo se ha neutralizado el 1 % de los 80 millones de
municiones sin explotar ("UXO"). Siguen matando y mutilando todos los
días, y el 40 % de sus víctimas son niños. Los laosianos arriesgan sus
vidas en operaciones de desminado para localizar estos artefactos
mortales.
Ningún país merece ser considerado
"el país más bombardeado del mundo", pero si hay un país que aún se lo
merezca menos es la humilde tierra de Laos. Durante la Guerra de
Vietnam, la CIA de los Estados Unidos lanzó en secreto 270 millones de
bombas de Laos, un tercio de las cuales no llegaron a explotar y están
matando a personas inocentes actualmente. Sin embargo, la gente de Laos
no vive amargada; son sorprendentemente positivos, indulgentes y
resistentes ante este desafío. This Little Land of Mines
revela las increíbles historias reales de la gente de Laos que trabaja
para despejar 80 millones de bombas estadounidenses sin estallar.
Erin McGoff se ha
licenciado recientemente de la American University en cine y artes
mediáticas. Ha producido y dirigido varios cortometrajes, videos
musicales, videos promocionales en Filadelfia, Washington, DC y la
ciudad de Nueva York. Le han concedido una beca del Centro Pulitzer en
2017 por su trabajo de concienciación sobre los 80 millones de bombas en
Laos.
VER DOCUMENTAL EN ARTETV CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:
Tras
la Segunda Guerra Mundial, el viejo orden mundial se trastocó y los
imperios se fragmentaron, dando origen a una nueva era de nacionalismo y
autodeterminación entre las antiguas colonias. Surgieron dos bloques
ideológicos opuestos, los países capitalistas de la OTAN del Primer
Mundo y el bloque comunista del Este del Segundo Mundo, que competían
por el dominio global durante esta era de la Guerra Fría. Muchos de los
nuevos estados independientes del Tercer Mundo (muchos de ellos ex
colonias de países de la OTAN) formaron su propio Movimiento de Países No Alineados (NOAL) neutral , que buscaba mantener buenas relaciones con ambos bandos (al menos en la superficie).
Además
de la membresía más amplia del Movimiento de Países No Alineados, había
otras facciones que trabajaban para influir en el apoyo de los miembros
en varias cuestiones, como la Unión Africana , la Liga Árabe, la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos y la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL)
. La OSPAAAL fue creada en Cuba en 1966 y promovió las causas del
socialismo, el comunismo, la liberación nacional (especialmente en
Palestina y Puerto Rico), el desarme nuclear y la igualdad racial en el
Tercer Mundo.
Desde
su fundación hasta los años 80, la OSPAAAL creó llamativos carteles de
propaganda que promovían sus causas y la solidaridad entre los Estados
miembros. Lamentablemente, debido a la escasez de material y
financiación, la producción de estos carteles se interrumpió hasta el
año 2000.
El cartel del soldado disparando desde el regazo de Buda fue creado por Rafael Zarza González
, un pintor y diseñador gráfico cubano, que ahora tiene más de 70 años.
¿Por qué se eligió el 12 de octubre como el Día de la Solidaridad con
el Pueblo de Laos? Este es el Día de la Independencia de Laos de
Francia, lo que encaja con la postura antiimperialista de OSPAAAL.
El artista no renuncia a utilizar la solución de las armas y los símbolos nacionales, pero sabe utilizar el lenguaje del pop. Es decir, los colores planos y el uso de la línea gruesa para los contornos del dibujo le ofrecen una unidad visual a dicha pieza que resulta una solución paradigmática para este período de la historia del cartel internacionalista.
JUEGOS PROHIBIDOS: Ocho lecciones sobre el vacío con final feliz
IMÁGENES VIOLENTAS
La obra más reciente de Marina Abramović,
Eight Lessons on Emptiness with a Happy End (Ocho lecciones sobre el
vacío con final feliz), transmite una profunda preocupación por los
excesos de las representaciones contemporáneas de la violencia. En un
primer momento, el interés de la artista se centró en el problema de la
representación de la violencia en la sociedad mediática contemporánea.
Como ella misma explica: «Ignoro por qué decidí reunir todas esas
imágenes de crueldad. Todo comenzó con la matanza de un cerdo a manos de
un chamán en Laos en honor de un espíritu. Pero la masacre de seres
humanos que vemos por todas partes en Internet carece de todo tipo de
cualidad redentora».
Al hacer esa afirmación, la artista
rememora un texto que le es muy querido: el estudio de Susan Sontag
titulado Ante el dolor de los demás.
Como en una reescenificación del texto de
Sontag, Abramović nos llena de impactantes imágenes de personas
sufriendo, sugiriendo su publicación como parte del catálogo. Las
imágenes que aquí se reproducen deberían reformularse dentro de la
apelación de Sontag a la respuesta compasiva. La nueva obra de
Abramović, Eight Lessons on Emptiness with a Happy End, intenta suscitar
ese mismo sentimiento compasivo en el espectador. La compleja
video-instalación debe entenderse como contrapunto a las incontables
atrocidades que vemos representadas por doquier. El título de la obra
origina un particular tipo de vacío. El pensamiento oriental tradicional
defiende que, si se quiere alcanzar la armonía entre el cuerpo y la
mente lo primero que hay que hacer es vaciar esta última. Y es
precisamente ahí donde Abramović muestra el inicio de la transformación
gradual que nos llevará, finalmente, al “estado elevado del ser”. Como
Chrissie Iles explicó en 1995, durante más de treinta años Abramović «ha
venido utilizando técnicas de vaciamiento y transformación para crear
las condiciones necesarias que permitan la transición de la propia
artista y del público a un estado diferente». Hoy, continúa dedicada a
la misma estrategia artística de transformación mediante un proceso de
contemplación que en este caso se concreta en la creación de una
compleja obra de vídeo multicanal realizada en Laos.
En Eight Lessons on Emptiness with a Happy
End, Abramović recurre a una estrategia performática de recreación de
una guerra ‘estilizada’ para crear un psicodrama ritualista representado
por niños y que se supone nos conduce a la purificación espiritual. En
la obra, el sentido de espiritualidad de Abramović se aproxima al uso de
la noción de lo “espiritual” en Sontag, un concepto proclive a sufrir
todo tipo de abusos y que fue ya frecuentemente utilizado por Sontag
para convertir la concienciación en un imperativo para los compromisos
políticos y artísticos en el mundo. Como Sontag, una intelectual laica
de la que se llegó a afirmar que rescataba la espiritualidad de manos de
sus habituales mercaderes – los píos, los hipócritas y los engañados –
Abramović restituye la espiritualidad al discurso del arte visual
contemporáneo del que había sido prácticamente expulsada. Su fe en el
arte, inquebrantable y legendaria por su compromiso ético, le obliga a
actuar con una implicación personal tan absoluta como incondicional que
excluye la repetición o la rutina. Marina Abramović es una artista que
defiende que, en la creación, el artista debe enfrentarse a sus propias
limitaciones; y ella lleva su arte hasta los mismos límites de
resistencia de su propio ser.
EL PROYECTO DE LAOS
La concepción del proyecto de Abramović
arranca de una primera visita a Laos en 2006. El título de la obra posee
un especial significado para una artista que aspiraba a transmitir la
noción de vacío del budismo. Como ella explica: «Hay un doble
significado. En primer lugar, un sentido de distancia: somos como el
agua y nada puede dañarnos; todo pasa a través de nosotros y no
absorbemos nada porque somos transitorios; somos seres transitorios en
este planeta; se trata de un significado positivo. Pero hay otro
sentido: la guerra y la violencia conducen a la gente a un vacío
espiritual que tiene un significado negativo”.
La artista se dejó guiar por las
reflexiones del Dalai Lama sobre el perdón: «Sólo se deja de matar
cuando se aprende a perdonar. Debemos aprender a perdonar a nuestros
enemigos”. Por ello, la pieza está dedicada tanto a los amigos como a
los enemigos.
En su primera visita a Laos, Abramović
conoció a un chamán en una experiencia que acabó siendo
extraordinariamente valiosa al proporcionarle la energía vivificadora
que deseaba recrear en su futura obra. Para la artista era importante
incorporar el relato de lo que ahí veía – igual que el chamán hacía al
«abrir la puerta a un mundo desconocido para ella » en un rito violento –
incluyendo la antes mencionada matanza del cerdo. La artista revela
otra fuente de inspiración: «Fui allí a realizar un proyecto sobre una
ceremonia ritual de los monjes budistas consistente una competición de
remo en la que participan con unas grandes canoas y que es presenciada
por todos los lugareños. Cerca de ahí había un mercado callejero en el
que se vendían armas de juguete chinas; en la ceremonia, todos los niños
las tenían y jugaban con ellas». El acusado contraste entre la
ancestral ceremonia y los modernos juegos bélicos demostraba hasta qué
punto la globalización había impregnado la realidad de aquellas gentes.
En el estudio de un fotógrafo de Luang Prabang, Abramović realizó una
serie de fotografías que tituló Family, en las que posaba con niños del
lugar armados con sus juguetes de plástico. Su trabajo de vídeo de 2008,
Eight Lessons on Emptiness with a Happy End, representa un intento
consciente por llegar a una catarsis, a una purificación ritual de todos
los participantes y espectadores por vía de la reescenificación de los
juegos de guerra de los pequeños. Abramović quería incluir también
imágenes de la hermosa naturaleza virgen de Laos, un país que muchas
veces se asocia a la idea de la “paz sublime” pero que, no obstante lo
elevado de su entorno espiritual, no deja de resultar amenazador e
inquietante: los Estados Unidos bombardearon el país durante la Guerra
de Vietnam y quedan numerosas bombas sobre el terreno.
LECCIONES DE VIDEO
La organización espacial de las imágenes
de vídeo de Eight Lessons se concreta en una instalación de cinco
canales dispuesta a modo de un largo friso consistente en dos pantallas
verticales y otras dos horizontales, con la casa ocupando la imagen
central. Abramović inyecta calma en el paisaje a través de “tomas
estáticas” de una cascada, una isla y un Árbol del espíritu; después,
introduce la escena de los niños dirigiéndose a la casa, una
construcción anodina, austera y nada acogedora construida por la artista
sobre el terreno. Lo que siguen son unas acciones escenificadas a modo
de “retablos vivientes” de un conflicto estilizado: las negociaciones,
la batalla, el transporte de los cautivos, el de los heridos, la
ejecución, etc. Resulta especialmente perturbadora una escena (Lección
Sexta) en la que unos helicópteros de juguete se estrellan, una y otra
vez, contra los muebles, intentando despegar en un movimiento tan
constante como inútil.
El punto de partida de la artista a la
hora de recrear sus imágenes arquetípicas de la guerra no fue el
repertorio del arte occidental, sino el territorio de la televisión y el
videojuego, escenificándolas con un estilo no narrativo y poniendo de
relieve su deseo de elaborar unas lecciones de las que todo el mundo
–incluyendo ella misma— pueda sacar provecho. En esta obra, la artista,
que en tantas ocasiones ha llevado a cabo apropiaciones alegóricas de
diversos personajes femeninos, asume un papel especialmente conmovedor.
En la Lección Cuarta, atada con unas cuerdas, y por tanto, inmovilizada,
y con los ojos cerrados, es arrastrada por tierra por los
niños-soldado. En el universo infantil, ella representa un «gran
monstruo» al que se ha arrancado su poder. El fascinante movimiento que
esa acción entraña para un artista de performance revela la continua
investigación de Abramović en la construcción “performática” de la
subjetividad.
En la estela de la rompedora apertura
teórica de Amelia Jones a cuanto tiene que ver con el establecimiento de
la subjetividad y la generación de sentido en relación con la
representación del cuerpo humano, podria surgerirse que la estrategia
“performática” de Abramović resulta, en última instancia, vivificadora:
al final, la artista devuelve a esos niños su condición de sujetos
frente a la de objetos, mostrando que el espectáculo representado es más
la recreación de un psicodrama o de un rito chamanístico, algo que, en
ambos casos, proporcionaría una purificación espiritual.
Aunque el arte contemporáneo reacciona al
clima político, como Pamela Lee señala: «no hay guernicas que protesten
contra eso que ha dado en llamarse ‘guerra contra el terror’». Lee llama
también la atención sobre la proliferación de imaginería de base
fotográfica y videográfica documentando territorios arrasados por la
guerra, así como sobre la cantidad creciente de números especiales en
periódicos y revistas de arte dedicados a la geopolítica del momento y
al tema genérico de la globalización. Unas estrategias artísticas que
ella denomina cáusticamente “realismo CNN”, y que dominan en los
circuitos del mundo del arte que defienden que con representar (en forma
realista) basta. A esa constelación, Abramović opone una respuesta
genuinamente personal. Parte del proyecto consistirá en su regreso a
Laos para mostrar el vídeo a todos cuantos participaron en él. Su
representación arquetípica de los juegos de guerra demuestra que es una
artista comprometida no sólo con un punto de vista político concreto,
sino también con la ética universal. El concepto de Abramović sobre la
función del sujeto en el discurso y sobre la compasión como elemento
constitutivo de la misma (así como sobre su propio arte, del que ella
espera que posea una cualidad redentora) se aparta de la noción más
extendida y convencional del artista político contemporáneo. Marina
Abramović no es una artista-activista política en el sentido occidental
de artista ideológicamente opuesto al establishment. En Eight Lessons,
su visión artística aborda el poder de los otros y reivindica una
respuesta compasiva. Su crítica al exceso de violencia del momento
presente — en la vida real y en la representación — es visual y
visceral, y su espiritualidad, inclusiva y, en última instancia,
humanista.
UN CORPUS FOTOGRÁFICO
Además de su video-instalación, en Laos
Abramović produjo un nuevo corpus fotográfico sobre el mismo tema
titulado The Family Cycle, escenificando las fotografías con los mismos
protagonistas en forma separada a las tomas de vídeo. Esta sección de la
exposición incluye trece fotografías de gran formato que reflejan, en
todos los casos, diferentes fases de la guerra de una manera
esencialmente distinta a la utilizada por la fotografía documental al
uso. En las imágenes, que configuran vagamente una serie, vemos a
nuestros protagonistas inmersos en diversos estadios de la guerra, desde
la negociación a la escenificación del conflicto, incluyendo vistas de
ejecuciones, transporte de cautivos, el descanso durante el conflicto y
las imágenes de los muertos tras la batalla. Aquí la artista incluye
también imágenes de los niños-soldado en poses que imitan las
características fotografías de trofeos bélicos que los soldados toman
como medio para afirmar su victoria. Sin embargo, esas fotografías en
color y de grandes dimensiones evitan cualquier glorificación de la
guerra como tal; bien al contrario, subvierten la lógica de la
fotografía de guerra al ofrecer una respuesta irónica a esas imágenes
claramente interesadas de niños en situaciones bélicas.
Aunque las representaciones de Abramović
no puedan ofrecer un final feliz a situaciones de guerra, sometidas a un
deliberado tratamiento de estetización con el objetivo de acentuar la
belleza formal de sus composiciones consiguen subvertir, dentro del
dominio de lo fotográfico, la lógica representacional de la fotografía
de guerra. Esta estrategia artística define el estilo de Abramović,
pudiéndose afirmar que sus fotografías son evocadoras del realismo
mágico. De esa forma, la artista otorga a sus representaciones un nuevo
propósito: para ella, es fundamental provocar un acto de purificación
dentro del acto mismo de la contemplación, algo que tiene lugar sólo
cuando la imagen es lo suficientemente poderosa como para desencadenar
el proceso compasivo, transformador. La fuerza de esas fotografías
resulta de la elección de poses icónicas por parte de Abramović y de su
colocación de los cuerpos humanos en un dramático contraste con el
entorno. Una de las imágenes más fascinantes es la de unas niñas que
duermen bajo unas sábanas de color rosa, debajo de sus ametralladoras.
La representación del niño durmiente – arquetipo de la inocencia – queda
aquí minada por la presencia de las armas. Una tensión imposible que la
belleza formal de la composición no hace sino resaltar. Aquí, Abramović
socava el sangriento tema de la guerra al devolver a sus inocentes
protagonistas al ámbito infantil de cuento de hadas de la existencia
pero llevando, al mismo tiempo, la idea de la guerra desde la esfera de
la (desastrosa) realidad al territorio del juego, recordándonos al
hacerlo que no es posible entender la guerra como si fuera un juego
libre de consecuencias.
El autorretrato hecho por Marina Abramović
en Laos supone el tour-de-force de su tratamiento de las alegorías de
la guerra. En una estática posición frontal, con los brazos repletos de
armas, la artista aparece como la encarnación de una oriental diosa de
la muerte. Pero lo que aquí se nos presenta es una mera representación
del principio de destrucción: la artista se apodera de los instrumentos
de la muerte para subvertir su poder destructivo y transformar su
sentido primigenio. Su posición ocupando el centro de la composición
sugiere el papel supremo de redención y vivificación que la artista
defiende para sí. En esa representación, Abramović evoca el
funcionamiento simbólico tanto del cristianismo (Icono de la Madre de
Dios) como de las religiones orientales, proyectando su propia imagen
desde el espacio central de la destrucción hacia el de la salvación
dentro del ámbito de la representación visual.
Si la visión de Abramović resulta
especialmente conmovedora es porque se niega a transigir en dos
aspectos: el horror inherente a la guerra y la inocencia de la infancia.
Abrumada por el exceso de imágenes impactantes en la sociedad mediática
contemporánea y convencida todavía de la capacidad de desarme y
redención del arte contemporáneo, la postura de Abramović es la de un
difícil estado de gracia.
El aniversario 55 del Partido Popular Revolucionario Lao, fue celebrado en La Habana, con un acto político cultural presidido por dirigentes del Partido Comunista de Cuba y de organizaciones de solidaridad de la Isla.
Roberto Montesinos, Jefe del Departamento de Educación y Deportes del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) destacó la significación histórica de la efeméride al resumir el homenaje en la Biblioteca Nacional José Martí.
El Partido Popular Revolucionario Lao, tiene sus raíces históricas en el Partido Comunista de Indochina, fundado por el querido compañero Ho Chi Minh en 1930 y luego de que los yanquis sustituyeran a los franceses en sus intentos colonizadores, se funda, el 22 de marzo de 1955, recordó.
Destacó cómo la victoria de Laos y de Indochina en general sobre el imperialismo norteamericano, contribuyó significativamente al enriquecimiento de la teoría revolucionaria sobre la lucha por la independencia nacional y el progreso social.
Tras destacar la amistad y espíritu solidario que caracterizan los vínculos entre su país y Cuba, Campó Kaikanpitone, embajador de la República Popular Democrática de Laos en La Habana, calificó a la Isla como "un baluarte de la solidaridad internacional".
Consideró asimismo colosal el trabajo realizado por el gobierno cubano y el PCC, a favor de su pueblo, "pese a las difíciles condiciones que impone la proximidad de Estados Unidos y su política agresiva".
En la presidencia del acto se encontraban Misael Enamorado, miembro del Buró Político del PCC, junto a Melba Hernández, Heroína de la República de Cuba y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.
También Jorge Martí Martínez, Jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del CC PCC, Kenia Serrano, Presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y dirigentes partidistas.
"EL LENINISMO Y LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS OPRIMIDOS"
ARTÍCULO DE HO CHI MINH PUBLICADO EN PRAVDA EL 18 DE ABRIL DE 1955
El 22 de abril de 1870 en la vieja Rusia despótica nació 4 futuro dirigente y talentoso maestro de las masas trabajadoras y de los pueblos oprimidos de todo el mundo, Vladimir Ilich Lenin.
A fines del siglo XIX y a principios del siglo XX el capitalismo alcanzó su más alto y último desarrollo del imperialismo y entró en la era de la revolución proletaria. El hombre que continuó la gran labor de Marx y Engels en las nuevas condiciones históricas fue V. 1. Lenin.
Luchando sin tregua con los reformistas y todo tipo de distorsionadores del marxismo, Lenin llevó el socialismo científico a una nueva etapa. Enriqueció el marxismo, la gran arma ideológica del proletariado, y contribuyó grande-mente a formular la teoría de la dictadura del proletariado. Desarrolló el principio marxista en la alianza obrero-campesina en la cuestión nacional y colonial, en el internacionalismo proletario, en la construcción y fortalecimiento de un nuevo tipo de partido proletario que es la única organización capaz de dirigir la lucha multiforme de la clase obrera y de los pueblos esclavizados. Lenin estableció una nueva teoría de la revolución socialista y demostró las posibilidades de triunfo del socialismo en un solo país.
Lenin ayudó a los trabajadores que sufrían por la opresión imperialista a realizar en una forma más comprensible la ley del desarrollo social, los requisitos y las condiciones objetivas de la lucha política en cada etapa de la revolución proletaria y todo el movimiento de liberación. Permitió a las masas oprimidas que se enteraran de los intrincados y complejos desarrollos de nuestro tiempo, les dio una arma milagrosa para luchar por su emancipación -la teoría y tácticas del bolchevismo.
El Partido Comunista ruso, fundado por Lenin, dio un luminoso ejemplo a los pueblos del mundo. Balo la dirección esclarecida del gran Lenin, el talentoso estratega y táctico, el Partido Comunista llevó al proletariado ruso a la toma del poder y estableció el primer Estado de las masas trabajadoras; la fundación de este Estado llevó la historia de la humanidad a una nueva era. Para los pueblos amantes de la paz y de la democracia, la Unión Soviética es un baluarte inamovible de la independencia y de la libertad. Después de la segunda guerra mundial el todo poderoso campo de paz, democracia y socialismo, dirigido por la Unión Soviética, tomó forma en oposición al imperialismo.
La popularidad y la doctrina de Lenin están estrechamente ligadas a todos los éxitos del campo de la paz y de la democracia, que se extiende del río Elba al océano Pacífico, y del polo Ártico a los Trópicos. Por eso, todos los pueblos oprimidos y desafortunados miran el estandarte de Lenin, que los comunistas de todos los países del mundo sostienen en alto como un símbolo de fe y una antorcha de esperanza.
La heroica lucha sostenida por el pueblo soviético para construir el comunismo da ahora ánimos a todos los pueblos y les muestra el camino para obtener un modo de vida digno del hombre.
La consistente política pacífica del gobierno soviético, claramente formulada en el decreto firmado por Lenin, y promulgada inmediatamente después del triunfo de la revolución socialista, estimula ahora a las amplias masas a luchar para defender y fortalecer la paz y contra los traficantes de la guerra dirigidos por los imperialistas de Estados Unidos.
Los principios establecidos por Lenin acerca de los derechos de los pueblos a la autodeterminación, a la coexistencia pacífica, la no intervención en los asuntos internos de otros países -la igualdad y las relaciones benéficas para las partes interesadas, principios que son la base de la política extranjera de la Unión Soviética- señalan ahora a los pueblos de los países coloniales independientes el camino de la lucha para la reunificación nacional y la independencia.
Para los pueblos de Asia, así como para los pueblos de todo el mundo que luchan por la paz, la independencia, la democracia y el socialismo, el leninismo es como el sol que trae consigo una vida alegre. Lenin atribuía siempre una gran importancia al movimiento de liberación nacional sostenido por los pueblos de Asia y lo consideraba parte de la lucha emprendida por las masas trabaja-doras de todo el mundo contra los opresores imperialistas. Lenin señaló que el despertar de Asia y la primera lucha sostenida por el proletariado avanzado en Europa para la toma del poder marcaba una nueva era en la historia del mundo, una era que principió con el siglo xx. En 1913, V. I. Lenin escribió: "Toda Europa toma el papel preponderante; toda la burguesía de Europa está coludida con todas las fuerzas reaccionarias y medievales en China.
"Pero toda la parte joven de Asia, o sea, cientos de millones de masas trabajadoras en Asia, tienen como firme aliado al proletariado de todos los países civilizados. No existe fuerza en el mundo capaz de impedir la victoria del proletariado en la liberación de los pueblos europeos y asiáticos."
Ahora, a mediados del siglo xx, la "joven Asia" a la cual se refería Lenin es precisamente la República Popular de China, la República Popular de Mongolia, la República Democrática Popular de Corea y la República Democrática de Vietnam. En otras regiones de Asia se están alzando jóvenes fuerzas similares para luchar por la liberación nacional. Estas previsiones científicas del gran estratega revolucionario se han verificado tan rápidamente que el campo imperialista se ha vuelto ansioso y temeroso.
Si los pueblos esclavizados de Asia, bajo la dirección de los partidos marxista-leninistas, han logrado éxitos prácticos, es porque han seguido las enseñanzas de Lenin.
En su llamamiento a los revolucionarios de Oriente Lenin escribió: "Tenéis ante vosotros una tarea desconocida para los comunistas del mundo: apoyados en la teoría y la práctica común del comunismo y aplicándolas a condiciones específicas que no existen en Europa, debéis saber cómo usarías en las condiciones específicas donde el campesinado es la masa básica y la tarea no es la lucha contra el capitalismo sino contra los vestigios medievales".
Se trata de una enseñanza muy valiosa para un país como el nuestro, en el cual 90 % de la población vive de la agricultura y donde todavía existen una gran cantidad de vestigios del feudalismo decadente y del mandarinato.
Bajo la dirección del glorioso Partido Comunista chino y del camarada Mao Tse-tung, su dirigente esclarecido, la victoria de la gran Revolución en China fue el triunfo de] pensamiento leninista. Es precisamente por esta razón que el camarada Mao Tse-tung dijo que la cañonera de la Revolución de octubre había llevado el marxismo-leninismo a China y liberado de una vez por todas a 600 millones de personas de las garras del imperialismo. Aplicando el leninismo al internacionalismo, la Unión Soviética, donde ha triunfado el socialismo, ha dado constantemente una gran asistencia moral al movimiento de liberación nacional en los países coloniales y dependientes En particular con su política consistente de paz y debido a su gran prestigio en el mundo, la Unión Soviética ha ayudado enormemente a los pueblos de Corea y Vietnam en la defensa de sus patrias contra el peligro forjado por los imperialistas de Estados Unidos y sus aliados. Las actividades diplomáticas de la Unión Soviética fueron un factor decisivo para llevar a su término las guerras en Corea y Vietnam. El pueblo vietnamita, educado en el espíritu del internacionalismo proletario, aprecia altamente el apoyo moral de los pueblos de todo el mundo, incluyendo el de los trabajadores franceses que han luchado para poner término a la guerra en Indochina. Lenin nos legó, como a todos los partidos comunistas - obreros, el inapreciable tesoro de su ideología: los principios organizativos, la teoría y la táctica de un partido revolucionario. El leninismo es una poderosa fuerza ideológica que guía nuestro partido y hace posible que éste sea la más alta organización de las masas trabajadoras y la personificación de la inteligencia, la dignidad y la conciencia d nuestro pueblo. Bajo la bandera del leninismo, el Partido de los Trabajadores de Vietnam ha ganado la confianza de nuestro pueblo y está considerado como su partido de vanguardia Nuestro partido ha sabido cómo utilizar las capacidades y la iniciativa creadora de nuestro pueblo, que nunca resignó a soportar la esclavitud y el colonialismo. Lenin personificó la unidad de mente dentro del partido , la solidaridad de sus filas, el respeto a la disciplina revolucionaria, la fe inquebrantable en la gran causa del comunismo y la firme confianza en la victoria final. Todo esto es ahora un estímulo para el Partido de los Trabajadores de Vietnam, que ha aplicado día tras día y hora tras hora el principio de la crítica y la autocrítica, y lo ha considerado como el método milagroso para corregir los error y debilidades y para luchar contra las manifestaciones del subjetivismo y de la complacencia. Nuestro partido no tiene otros intereses que los de nuestro pueblo y de nuestra patria por eso da una gran importancia a elevar el nivel de su trabajo. Nuestro partido, mientras hace lo indecible para cumplir con sus tareas, estudia constantemente el leninismo para mejorar su combatividad, su dinamismo político, la unidad en la organización y el nivel ideológico de los miembros del Partido. Nuestro pueblo y los miembros del partido fueron forjados en el fuego de la larga y dura lucha para la salvación nacional y soportaron penalidades y sufrimientos indescriptibles. Por más de 8 años nuestro pueblo y nuestro partido sostuvieron una lucha heroica que terminó victoriosamente a favor del pueblo vietnamita y del restablecimiento de la paz en Indochina. Los acuerdos de Ginebra demostraron que la lucha de liberación nacional sostenida por el pueblo vietnamita y por los pueblos hermanos de Laos y Camboya y su alto sacrificio y heroísmo han sido reconocidos internacionalmente. Nuestro partido puede estar orgullos de haber sido durante estos años resuelto y perseverante y de haber llevado el pueblo a la lucha con un gran espíritu de sacrificio. Actualmente, al tiempo que se restaura la paz, seguimos luchando para la instrumentación correcta de lo acuerdos de Ginebra. De acuerdo con números ya rectificados, hemos afirmado recientemente que el bando contrario ha violado los acuerdos 2.114 veces, incluyendo 46 veces en el sur de Vietnam. He aquí unas cifras asombrosas: 806 muertos, 3.801 heridos y 12.741 personas detenidas sin motivo. En septiembre del año pasado el Partido de los Trabajadores de Vietnam tomó muchas resoluciones sobre la acción de nuestro pueblo, con el propósito de instrumentar estrictamente los acuerdos de Ginebra y oponiéndose a todas las maniobras de sabotaje. Nuestras principales tareas son: consolidar la paz, completar la reforma agraria, trabajar con todos nuestros esfuerzos para mejorar nuestro nivel económico , estabilizar nuestro nivel de vida en todos los aspectos en el territorio al norte del paralelo 17 y seguir adelante la lucha política sostenida por todo el pueblo. Hemos lanzado las siguientes consignas para nuestra lucha: consolidar la paz, lograr la reunificación nacional, obtener la independencia total y extender la democracia a todo el país. En la actualidad, estamos luchando para llevar a cabo estas tareas fundamentales. Al mismo tiempo, no podemos ignorar que después de las conferencias celebradas por los imperialistas en Manila y Bangkok ha surgido una nueva situación en Asia. En la actualidad, Estados Unidos ha intervenido abiertamente en los asuntos de Indochina y ha llevado a cabo muchas otras maniobras para torpedear los acuerdos de Ginebra. Para realizar su meta, los imperialistas y sus lacayos de todos tipos están fomentando el oscuro plan de dividir permanentemente nuestro país, colocando el sur de Vietnam bajo su influencia, controlando todas las fuerzas democráticas y saboteando las elecciones generales de 1956. En estas condiciones, nuestra lucha se traslada ahora de la etapa de armisticio a la de lucha política, a fin de controlar el complot del enemigo para reanimar la guerra y lograr la reunificación nacional con las elecciones a nivel nacional planeadas para julio de 1956. La paz, la reunificación, la independencia nacional y la democracia son problemas estrechamente ligados entre sí. Si no se consolida la paz, no hay posibilidad de reunificar a Vietnam a través de las elecciones generales. Inversamente, si no hay reunificación nacional por medio de las elecciones generales no hay posibilidad de establecer una base firme para la paz. Los recientes desarrollos y la consideración de la situación política permiten a nuestro partido ver claramente que la lucha por la paz, la independencia y la democracia sostenida por el pueblo vietnamita será dura, y que sobre este camino el pueblo vietnamita encontrará muchas dificultades. Sin embargo, nuestro partido tiene una firme confianza en la victoria final. Obtenemos una gran fuerza de la todopoderosa doctrina leninista para cumplir nuestra tarea sagrada de asegurar la paz, la reunificación, la independencia y la democracia y de ganar para el socialismo la victoria.
Digitalización: Gabriel Hernán Ravano, mayo de 2003.