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sábado, 9 de noviembre de 2024

"EL PESO DE LAS CADENAS", DOCUMENTAL DE BORIS MALAGURSKI SOBRE LA DESINTEGRACIÓN DE YUGOSLAVIA

Título original The Weight of Chainsç
Año 2010
Duración 125 min.
País Canadá
Dirección Boris Malagurski
Guion Boris Malagurski
Música Jasna Djuran, Novo Sekulovic
Fotografía Boris Malagurski 
Sinopsis Documental que echa una mirada crítica al papel jugado por los EEUU, la OTAN y la UE en la trágica ruptura de un antaño pacífico y próspero estado europeo: Yugoslavia. 

¿Alguna vez se preguntaron por qué las superpotencias se inmiscuyen tanto en los asuntos internos de otros países? ¿Le parece extraño que alguien quiera arruinar una estructura económica exitosa? ¿Cómo puede un país supuestamente invadirse a sí mismo? ¿Les causa curiosidad lo que sucede después de un bombardeo "humanitario"? Eurochannel les invita a encontrar las asombrosas y sorprendentes respuestas en El peso de las cadenas.

Dirigida por Boris Malagurski, El peso de las cadenas es un documental, coproducido entre Serbia y Canadá, que tiene como objetivo dar respuesta a las preguntas que pocos se atreven a preguntar acerca de uno de los conflictos armados más crueles después de la Segunda Guerra Mundial. La producción se explica cómo y por qué se rompió Yugoslavia y quién tenía un interés en su disolución y la devastadora guerra sangrienta que le siguió. 

Develando el nivel de vida en Yugoslavia antes de la guerra y contando algunos aspectos de su vida personal, el director retrata un país con excelente calidad de vida antes de la guerra: atención médica y educación gratuitas, derecho garantizado a un trabajo, transporte público, vivienda y servicios públicos asequibles, una tasa de alfabetización superior al 90%, una esperanza de vida de 72 años y más.

Fuente; Eurochannel

martes, 26 de diciembre de 2023

DISCURSO EN MEMORIA DE NORMAN BETHUNE, DE MAO ZEDONG, EN EL 130 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL LÍDER COMUNISTA CHINO

 

Discurso en memoria de Norman Bethune pronunciado el 21 de diciembre de 1939

«El camarada Norman Bethune (1) era miembro del Partido Comunista de Canadá. Tenía unos cincuenta años cuando, enviado por los partidos comunistas del Canadá y Estados Unidos, vino a China, recorriendo miles de kilómetros, para ayudarnos en nuestra guerra de Resistencia contra. el Japón. Llegó a Venán en la primavera del año pasado; luego fue a trabajar en las montañas Wutai, y, para nuestra congoja, ofrendó su vida en su puesto. ¿Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse sin ningún móvil personal a la causa de la liberación del pueblo chino como a la suya propia? El espíritu del internacionalismo, el espíritu del comunismo, del cual todos los comunistas chinos debemos aprender. El leninismo enseña que la revolución mundial sólo puede triunfar si el proletariado de los países capitalistas apoya la lucha liberadora de los pueblos coloniales y semicoloniales y si el proletariado de las colonias y semicolonias apoya la lucha liberadora del proletariado de los países capitalistas (2). El camarada Bethune puso en práctica esta línea leninista. Los comunistas chinos también debemos atenernos a esta línea en nuestra práctica. Debemos unirnos con el proletariado de todos los países capitalistas, con el proletariado del Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás países capitalistas; sólo así se podrá derrocar al imperialismo y alcanzar la liberación de nuestra nación y nuestro pueblo y de las otras naciones y pueblos del mundo. Este es nuestro internacionalismo, el internacionalismo que oponemos al nacionalismo estrecho y al patriotismo estrecho.

El espíritu del camarada Bethune de total dedicación a los demás sin la menor preocupación de sí mismo, se expresaba en su infinito sentido de responsabilidad en el trabajo y en su infinito cariño por los camaradas y el pueblo. Cada comunista debe seguir su ejemplo. No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren lo liviano a lo pesado, dejan las cargas pesadas a otros y escogen para sí las Uvianas. En cada ocasión, piensan en sí mismas antes que en los demás. Cuando llegan a hacer alguna pequeña contribución, se hinchan de orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo. No sienten cariño por los camaradas y el pueblo, y los tr&tan con frialdad, indiferencia y apatía. En realidad, esas personas no son comunistas, o, al menos, no pueden ser consideradas como verdaderos comunistas. Ninguno de los que regresaban del frente, cuando se hablaba de Bethune, dejaba de expresar admiración por él y de mostrarse conmovido por su espíritu. Enla región fronteriza de Shansi-Chajar-Jobei, de los soldados o civiles que fueron tratados por el Dr. Bethune o que lo vieron trabajar, ninguno dejó de conmoverse. Todos los comunistas deben aprender de este auténtico espíritu comunista del camarada Bethune.

El camarada Bethune era médico. Dedicado al arte de curar, perfeccionaba constantemente sU técnica. Se distinguía por su maestría en el servicio médico del VIII Ejército. Su ejemplo es una excelente lección para aquellos que quieren cambiar detrabajo al ver otro nuevo y para aquellos que menosprecian el trabajo técnico considerándolo sin importancia ni futuro. El camarada Bethune y yo estuvimos juntos en una sola ocasión. Posteriormente, me escribió muchas veces. Pero comoyo estaba muy ocupado, sólo ·le escribí una carta y no sé si la recibió. Me siento profundamente apenado por su desaparición. Ahora todos rendimos homenaje a su memoria, lo que muestra cuán hondamente su espíritu inspira a cada uno de nosotros.

Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien posea este espíritu puede ser muy útil al ¡pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con que tenga este espíritu para ser hombre de elevados sentimientos, hombre íntegro y virtuoso, hombre desprovisto de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo».

Notas:
(1) Norman Bethune fue un célebre cirujano. En 1936,cuando los fascistas alemanes e italianos Intervinieron en España, se dirigió al frente a servir al pueblo español antifasclsta. A comienzos de 1938,después de estallar en China la Guerra de Resistencia contra el Japón, vino a nuestro país encabezando un grupo médico. Llegó a Yenán en marzo-abril de ese año, y al poco tiempo partió para la región fronterizá de Shansl-Chajar_Jobei. Imbuido de un elevado espíritu internacIonalista y de una abnegación absoluta, trabajó durante casi dos años, sirviendo a los soldados heridos y enfermos del VIII Ejército. Mientras practicaba una operación de urgencia, contrajo una infección y, frustrados todos los esfuerzos por salvarlo, falleció de septicemia el 12 de noviembre de 1939 en el distrito de Tangsien, provincia de Jobei.
(2) Véase J. Stalin, Sobre los Fundamentos del Leninismo, parte VI, «La cuestión nacional»,

Fuente: ersilias.com

jueves, 25 de octubre de 2018

EL VIEJO TOPO PUBLICA "INESSA ARMAND: REVOLUCIONARIA Y FEMINISTA"

Inessa Armand: Revolucionaria y feminista
Ralph Carter Elwood
ISBN 9788416995646
Número de páginas 410
Precio: 28 €
Editorial El Viejo Topo


Inessa Armand: Revolucionaria y feminista es un ensayo biográfico sobre una de las bolcheviques más notorias del Partido Comunista ruso. Primera responsable de la sección femenina de dicho partido, fue una de las mujeres más importantes antes de la revolución y solo Aleksandra Kollontái ocupó un puesto más alto en el escalafón bolchevique.

Aun esta importante trayectoria, su proyección política ha quedado relativamente opacada para la posteridad por un hecho políticamente marginal: haber mantenido una relación agitada con Lenin a lo largo de los años. Así, si se menciona a Armand en la literatura occidental con frecuencia es tan solo para referirse a ella como la posible amante del líder soviético. Pero fue mucho más que eso: nacida en París e hija de la actriz Nathalie Wild y el cantante de ópera Théodore Pécheux d’Herbenville, llegó a Moscú tras la muerte de su padre y fue educada por su abuela y su tía. En 1904 ingresó de forma clandestina en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, y después de la revolución de 1905 fue condenada al exilio en el norte de Rusia. En 1908 escapó volviendo a Francia y Suiza, país en el que vivían Lenin y algunos de los políticos que después llevarían a cabo la revolución. Ese encuentro sería crucial para el desarrollo de Armand como líder del futuro partido.

Ahora, la apertura de archivos hasta hace poco secretos permite aportar nuevos datos tanto a su labor como organizadora y feminista como a su relación con Lenin. Inessa Armand fue una gran amiga del dirigente bolchevique des de 1909 hasta su muerte por cólera en 1920, por lo que esta biografía ofrece mucha información sobre la vida privada del gran líder soviético –un hombre que a menudo era condescendiente, desconsiderado, maleducado y mojigato y de cuya tutela Armand pasó muchos años intentando escapar.

En esta biografía política de Inessa Armand, el profesor Ralph Carter Elwood trata de corregir este retrato describiéndola como una consumada propagandista revolucionaria y eficaz organizadora bolchevique antes de 1917, y también como una feminista que dedicó la mayor parte de su vida a defender los intereses de la mujer en el hogar, el lugar de trabajo y en la sociedad.

Basándose en informes policiales no publicados, memorias, autobiografías, las cartas de Armand a sus cinco hijos y sus dos maridos, y las 118 cartas publicadas que le escribió Lenin, este estudio proporciona un nuevo y revelador punto de vista sobre la bien posicionada familia Armand, el apoyo de algunos de sus miembros a la causa revolucionaria, su controvertida ayuda económica al partido bolchevique y sobre la trayectoria de Armand como seguidora de Tolstoy y feminista mucho antes de convertirse en revolucionaria.

El autor también examina las tempestuosas relaciones de Inessa Armand con Lenin y pone en cuestión la veracidad de las pruebas que apuntaban hacia una larga relación amorosa.

El autor: RALPH CARTER ELWOOD

El historiador canadiense R. C. Elwood ha impartido enseñanza en Dartmouth College, las Universidades de Edimburgo y Columbia, y como profesor visitante en la London School of Economics y Harvard. Su último libro es The Non-Geometric Lenin: Essays on the Development of the Bolshevik Party, 1910-1914 (Londres, 2011). Es autor también de Roman Malinovsky: A Life Without a Cause y de Russian Social Democracy in the Underground: A Study of the RSDRP in the Ukraine, 1907-1914. Es Presidente honorario de la Canadian Association of Slavists.

viernes, 7 de octubre de 2016

"EL PARTISANO", DE LEONARD COHEN



‘The partisan’ es una de las piezas sublimes del cantante Leonard Cohen. Una canción, con acompañamiento vocal femenino, que el canadiense incluyó en su segundo álbum, ‘Songs From A Room’ (1969), y que, mitad cantada en inglés y mitad en francés, hablaba de los partisanos o guerrilleros resistentes a la invasión nazi de la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. “Las fronteras son mi prisión… la libertad llegará pronto y entonces saldremos de las sombras”, cantaba Leonard Cohen con su voz profunda y afectada de una melancolía sobrecogedora.

No era una canción propia de Leonard Cohen, sino una adaptación de la original compuesta durante la misma guerra, exactamente en 1943, por un activista de la Resistencia, Emmanuel d’Astier, fundador del periódico Liberation y luego diputado, y la compositora rusa afincada en Francia, Anna Marly, autora su vez del himno de resistencia por antonomasia, ‘Chants des partisans’. Ambos coincidieron en Londres y allí compusieron la canción: ella se hizo cargo de la música y él de la letra, dando lugar a un canto de esperanza y libertad que se cantó colectivamente en trincheras y reductos de la Resistencia. Hy Zaret, trabajador de la vigorosa factoría americana Tin Pan Alley y co-autor de la famosa ‘Unchained Melody’, la adaptó al inglés y años más tarde, Leonard Cohen primero y Joan Baez después la ‘desempolvaron’ para sus respectivos repertorios.

Fuente: Heraldo.es

El partisano

Cuando atravesaron la frontera
Me avisaron de que me rindiera,
no pude hacerlo;
Cogí mi pistola y me escapé.
He cambiado mi nombre tantas veces,
He perdido mujer e hijos
pero tengo muchos amigos,
y algunos de ellos estan conmigo.

Una anciana mujer nos dio refugio,
nos escondimos en la buhardilla,
entonces vinieron los soldados;
ella murió sin un susurro.

Eramos tres esta mañana
soy el único esta noche
pero debo continuar;
las fronteras son mi carcel.

Oh, el viento, el viento sopla,
a través de las tumbas el viento sopla,
la libertad pronto vendrá;
entonces saldremos de las sombras.

Los alemanes vinieron a mi casa,
me dijeron, identificate,
pero no tengo miedo;
Retomé mi arma.
He cambiado cien veces de nombre,
He perdido mujer e hijos
Pero tengo tantos amigos;
Tengo Francia entera.

Un anciano en un granero
Por la noche nos escondió,
Los alemanes le capturaron;
Murió sin sorpresa alguna.

Oh, el viento, el viento sopla,
a través de las tumbas el viento sopla,
La libertad pronto vendrá;
Entonces saldremos de las sombras.

The partisan

When they poured across the border
I was cautioned to surrender,
This I could not do;
I took my gun and vanished.
I have changed my name so often,
Ive lost my wife and children
But I have many friends,
And some of them are with me.
An old woman gave us shelter,
Kept us hidden in the garret,
Then the soldiers came;
She died without a whisper.
There were three of us this morning
Im the only one this evening
But I must go on;
The frontiers are my prison.
Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.
Les allemands etaient chez moi,
Ils me dirent, signe toi,
Mais je nai pas peur;
Jai repris mon arme.
Jai change cent fois de nom,
Jai perdu femme et enfants
Mais jai tant damis;
Jai la france entie`re.
Un vieil homme dans un grenier
Pour la nuit nous a cache,
Les allemands lont pris;
Il est mort sans surprise.
Oh, the wind, the wind is blowing,
Through the graves the wind is blowing,
Freedom soon will come;
Then well come from the shadows.

viernes, 22 de julio de 2016

EL PABELLÓN DE LA URSS EN LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE MONTREAL DE 1967

En el pabellón nº 70 del VDNJ (del ruso ВДНХ, Выставка Достижений Народного Хозяйства, y que se traduce al castellano como Exposición de Logros de la Economía Nacional) se encuentra el Centro para la Aplicación de los Logros de la Ciencia y la Tecnología “Moscú”.

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Este impresionante edificio de cristal, aluminio y hormigón fue el pabellón de la Unión Soviética en la Exposición Universal e Internacional celebrada en la ciudad canadiense de Montreal desde el 28 de abril al 21 de octubre de 1967.

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La Unión Soviética solicitó para Moscú la celebración de la Exposición Universal y conmemorar el 50 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, pero retiró su candidatura. Pero como si no quisiera olvidar aquella pretensión, muy próximo a la entrada del pabellón soviético se colocó un gran emblema de la hoz y el martillo metálico, con el escudo de la URSS, dando en ruso la bienvenida a los visitantes del pabellón soviético, y con el lema soviético para la Exposición en ruso, francés e inglés, “Todo por el Hombre, todo por el bien del Hombre” y que era acorde con el tema central elegido por la Exposición, y las fechas 1917 y 1967 como recuerdo a los 50 años de Octubre.

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Largas colas de personas para visitar el pabellón de la URSS, que fue el pabellón más visitado de todos con una cifra entorno a los 13 millones de personas.

No se han encontrado fuentes sobre el autor de la hoz y el martillo antesala del pabellón soviético, pero es un diseño muy parecido al que realizó en 1959 el pintor Anatoli Gorpenko en su dibujo ¡Gloria al buque insignia del Gran Octubre! que se muestra a continuación:

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Fue también una hoz y martillo con el diseño usado mayoritariamente en reproducciones gráficas dedicadas al 50 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre y que también lució en el desfile celebrado en la Plaza Roja moscovita conmemorativo de aquel aniversario y especialmente, y sin ser llegar a ser constituido como un “logo”, también en los sellos soviéticos del 67 dedicados a aquella Exposición Mundial.

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Las postales oficiales del pabellón de la URSS

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El pabellón soviético contaba con tres plantas, comunicadas con escaleras mecánicas. En la planta baja, en la parte central se colocó una imagen de Lenin.

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Fuente: Guía roja de Moscú

sábado, 12 de septiembre de 2015

"NORMAN BETHUNE: LA FORJA DE UN HÉROE", PELÍCULA SOBRE EL MÉDICO COMUNISTA CANADIENSE

Bethune: la forja de un héroe
Bethune: The Making of a Hero / Dr. Bethune

Director: Phillip Borsos
País: Canadá, China, Francia
Año: 1992
Duración: 115 min
Guión: Ted Allan.
Música: Alan Reeves.
Fotografía: Raoul Coutard, Mike Molloy.
Reparto: Donald Sutherland, Helen Mirren, Helen Shaver, James Pax, Da Guo, Anouk Aimée.
Sinopsis: Biopic del médico canadiense Norman Bethune que luchó en la Guerra Civil española y en la Guerra chino-japonesa, en la que murió por una septicemia. En China se le considera como una encarnación del internacionalismo proletario.

"EN MEMORIA DE NORMAN BETHUNE" (21 de diciembre de 1939), POR MAO TSE-TUNG

El camarada Bethune[1] era miembro del Partido Comunista del Canadá. Tenía unos cincuenta años cuando, enviado por los Partidos Comunistas del Canadá y los Estados Unidos, vino a China, recorriendo miles de kilómetros, para ayudarnos en nuestra Guerra de Resistencia contra el Japón. Llegó a Yenán en la primavera del año pasado; luego fue a trabajar en las montañas Wutai y, para aflicción nuestra, ofrendó la vida en su puesto de trabajo. ¿Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse sin ningún móvil personal a la causa de la liberación del pueblo chino como a la suya propia? El espíritu del internacionalismo, el espíritu del comunismo, que todos los comunistas chinos debemos asimilar. El leninismo enseña que la revolución mundial sólo puede triunfar si el proletariado de los países capitalistas apoya la lucha liberadora de los pueblos coloniales y semicoloniales, y si el proletariado de las colonias y semicolonias apoya la lucha liberadora del proletariado de los países capitalistas[2]. El camarada Bethune puso en práctica esta línea leninista. Los comunistas chinos también debemos atenernos a ella en nuestra práctica. Debemos unirnos con el proletariado de todos los países capitalistas, con el proletariado del Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás países capitalistas; sólo así se podrá derrocar al imperialismo y alcanzar la liberación de nuestra nación y nuestro pueblo y de las otras naciones y pueblos del mundo. Este es nuestro internacionalismo, el internacionalismo que oponemos al nacionalismo y al patriotismo estrechos.

El espíritu del camarada Bethune de total dedicación a los demás sin la menor preocupación por sí mismo, se expresaba en su infinito sentido de responsabilidad en el trabajo y en su infinito cariño por los camaradas y el pueblo. Todo comunista debe seguir su ejemplo. No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren lo liviano a lo pesado, dejan las cargas pesadas a otros y escogen para sí las livianas. En cada ocasión, piensan en sí mismas antes que en los demás. Cuando hacen alguna pequeña contribución, se hinchan de orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo. No sienten cariño por los camaradas y el pueblo, y los tratan con frialdad, indiferencia y apatía. En realidad, esas personas no son comunistas o, al menos, no pueden ser consideradas como verdaderos comunistas. De todos aquellos que regresaban del frente, no había ninguno que, al hablar de Bethune, dejara de expresar su admiración por él y de mostrarse conmovido por su espíritu. En la Región Fronteriza de Shansí-Chajar-Jopei, todos los militares o civiles que fueron atendidos por el Dr. Bethune o que lo vieron trabajar, se sentían conmovidos. Todos los comunistas deben aprender de este auténtico espíritu comunista del camarada Bethune.

El camarada Bethune era médico. Dedicado al arte de curar, perfeccionaba constantemente su técnica; se distinguía por su maestría en el servicio médico del VIII Ejército. Esto constituye una excelente lección para aquellos que quieren cambiar de trabajo apenas ven otro nuevo, y para quienes menosprecian el trabajo técnico considerándolo sin importancia ni futuro.

El camarada Bethune y yo nos vimos una sola vez. Posteriormente, me escribió muchas veces. Pero como yo estaba muy ocupado, sólo le escribí una carta y no sé si la recibió. Me siento profundamente apenado por su desaparición. El homenaje que todos rendimos a su memoria demuestra cuán hondamente su espíritu inspira a cada uno de nosotros. Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien posea este espíritu puede ser muy útil al pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con que tenga este espíritu para que sea hombre de elevados sentimientos, hombre íntegro y virtuoso, hombre exento de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo.

Notas

(1) Norman Bethune era un célebre cirujano. En 1936, cuando los fascistas alemanes e italianos intervinieron en España, fue al Frente de combate a servir al pueblo español que luchaba contra el fascismo. A comienzos de 1938, después de estallar en China la Guerra de Resistencia contra el Japón, vino a nuestro país encabezando un equipo de trabajadores médicos canadienses y norteamericanos. Llegó a Yenán entre marzo y abril de ese año, y al poco tiempo partió para la Región Fronteriza de Shansí- Chajar-Jopei. Trabajó allí durante dos años, dando ejemplo de espíritu de sacrificio, entusiasmo en el trabajo y sentido de la responsabilidad. Habiendo contraído una infección mientras practicaba una operación de urgencia, infección que se transformó en septicemia, falleció el 12 de noviembre de 1939, en el distrito de Tangsien, provincia de Jopei.
(2) Véase J. V. Stalin, "Los fundamentos del leninismo", VI, "La cuestión nacional".

Fuente: Obras Escogidas de Mao Tse-tung. Tomo II. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Pekin. 1976.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

lunes, 5 de mayo de 2014

EXPOSICIÓN "LA HUELLA SOLIDARIA. NORMAN BETHUNE" REÚNE IMÁGENES DE LA HUIDA A ALMERÍA DE CIVILES MALAGUEÑOS EN LA GUERRA CIVIL


Norman Bethune, el médico que ayudó a las víctimas de la desbandá

“Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape. Y este camino, encajonado entre los altos picos de la Sierra Nevada y el mar, cortado en sus mismos tajos, sube y baja, desde el nivel del mar a las montañas, en declives de más de 30 metros”. Quien escribe este párrafo no se lo imaginó. Lo vivió. Lo fotografió. Lo contó. Y ayudó a muchos de esos hombres, mujeres y niños a salvar sus vidas. Es Norman Bethune, un médico canadiense que llegó desde Barcelona a Almería, con un camión con sangre para practicar transfusiones, el 10 de febrero de 1937, en plena desbandá del pueblo malagueño.

“En Almería supimos la noticia de la caída de Málaga y nos aconsejaron que no siguiésemos nuestro camino”, cuenta Bethune en su relato El crimen del camino Málaga-Almería, que acaba de ser reeditado por la Consejería de Aministración Local y Relaciones Institucionales. Él y su ayudante, Hasen Sise, continuaron a bordo de la UVI móvil de aquel momento. Un cambión ambulancia pintada de gris, conducida por otro canadiense, con el siguiente letrero: “Servicio permanente de transfusión de sangre”. “Llévate a este, mira este niño. Este va herido. Niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados; niños sin zapatos, con los pies hinchados; niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio. Doscientos kilómetros de miseria. Imaginaos lo que serían cuatro días de andar escondiéndose en el puerto”. ¿A quién elegir? ¿A quién ayudar ante la multitud de padres clamando ayuda? El doctor y sus ayudantes terminaron desmontando el interior de la ambulancia y la usaron para trasladar a los más necesitados, sobre todo a los niños.

El Parlamento andaluz acoge estos días la exposición Norman Bethune. La huella solidaria, organizada por el Centro Andaluz de Fotografía (CAF). La muestra, que acoge las únicas fotografías que dan testimonio de aquel horror, está acompañada por una publicación trilingüe (español, inglés y francés) que contiene, junto a las imágenes, las narraciones del propio Bethune y de cómo vivió la tragedia que sufrieron los civiles malagueños, e incluso, testimonios de quienes entonces eran unos niños recopilados por el comisario de la exposición y coordinador de la publicación, Jesús Majada. “Yo me encontré con ese horror de casualidad. Me dedicaba a estudiar cómo los extranjeros veían a los andaluces y tuve noticias sobre un médico que había escrito un libro sobre el crimen del camino Málaga-Almería. Lo encontré en una biblioteca de Cataluña“.

El profesor Majada no tenía ni idea en ese momento de lo que habían vivido estas personas a pesar de que llevaba treinta y tantos años viviendo en Málaga. Hasta que un día, delante del televisor, horrorizado por las imágenes de la guerra de Yugoslavia, se dijo: “Esto es lo mismo que lo que vi en aquellas fotografías”. Nada decían los libros de esa historia tan cercana que, sin embargo, sí estaba presente en muchas familias malagueñas. “Era una historia muy viva que estaba silenciada”, añade Majadas. Entonces tampoco se hablaba de memoria histórica. Ni cuando se expuso por primera vez esta muestra, hace diez años, que ha recorrido ya una docena de ciudades españolas y ha pasado por Montreal y México.

Durante cinco días, sin apenas descansar ni dormir, este médico canadiense salvó vidas y ayudó a muchas familias desfallecidas y hambrientas, “a costa de poner él mismo en riesgo su propia existencia y la de sus heróicos ayudantes”, escribe el director general de Memoria Democrática de Andalucía, Luis Naranjo, en el prólogo del libro reeditado. Héroes, sin embargo, ignorados en España. “Hasta hace muy poco el hospital principal de Málaga se llamaba Carlos Haya, el aviador que bombardeó la ciudad”, recuerda Majada. “Bethune debe ser recuperado como parte importante de la memoria democrática de este país, ya que representó como pocos los valores de solidaridad, resistencia y lucha por la libertad y la justicia que constituyen el mayor patrimonio histórico de las clases trabajadoras”, añade Naranjo.

Deliberadamente arrojaron diez bombas en el centro mismo de la ciudad, en la calle principal, donde, amontonados en el pavimento, dormían exhaustos los refugiados. Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola frente al Comité Provincial de Evacuación, esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan, único alimento disponible. La calle parecía un degolladero, con los muertos y los agonizantes, alumbrado por las llamas de los edificios que ardían”, escribió Bethune. “¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento?”, se preguntaba el médico. “Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”.

En 1938, Bethune viajó a China para unirse al Ejército Popular, donde ejerció como cirujano de campaña. Las condiciones insalubres en las que operaba le provocaron una septicemia que le causó la muerte el 12 de noviembre de 1939. Este año justamente se cumple el 75 aniversario de su fallecimiento. En China es una figura legendaria. En Canadá, un genio. En España, de momento, un desconocido.

Fuente: eldiario

El próximo 12 de noviembre se cumple el 75 aniversario de la muerte de Norman Bethune. Canadá y China se aprestan a homenajear su figura. También en España el programa Bethune 2014 tiene como objetivo recordar la labor que realizó en nuestro país. En él colaboran la Junta de Andalucía, y las Embajadas de China y Canadá. Los actos de Bethune 2014 se abren ahora en Sevilla con la muestra La huella solidaria en el Parlamento andaluz. Y se clausurarán en noviembre con la presentación de la exposición en el Centro Cultural de China en Madrid.