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viernes, 4 de abril de 2025

"EL PASO DE ACERO", BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO SERGEI PROKOFIEV

El paso de acero (en francés, Le pas d'acier; en ruso: Стальной скок), op. 41, es un ballet en dos escenas que contiene once danzas, compuesto por Serguéi Prokófiev de 1926. También creó una suite orquestal de cuatro movimientos a partir del ballet (op. 41b).

El impresario Serguéi Diáguilev, que había quedado muy impresionado por la exposición en París en 1925 de artistas contemporáneos rusos en la Exposición Internacional de Artes Industriales y Decorativas Modernas, encargó el ballet, que originalmente tenía la intención de «celebrar la industrialización soviética». Prokófiev compuso la partitura, basada en un montaje del artista constructivista Georgi Yakulov y él mismo, en 1925-1926, gran parte de ella durante su gira por Estados Unidos. Escribió que su música representaba «un movimiento hacia un lenguaje musical ruso, no el de los cuentos de hadas de [el folclorista] Afanásiev, sino uno que podría describir la vida contemporánea. [...] Fue un paso decisivo que me llevó hacia el cromatismo y la diatónica [...] Toda una serie de temas que están compuestos únicamente para las teclas blancas».

El escenario original se tituló Ursignol y Diáguilev lo aprobó en el otoño de 1925 ​ Sin embargo, parece que durante los dos años siguientes la línea de la historia cambió, en contra de los deseos de Yakulov, ya que Diáguilev hizo los preparativos para la primera producción. El montaje original tenía sus raíces en escenas de la vida soviética, de las que Yakulov tenía experiencia (pero los emigrados Prokófiev y Diáguilev no), que involucraban a especuladores, marineros y trabajadores, y con escenas en una estación, un mercado y una fábrica, centrados en la vida en la temprana Unión Soviética La escena de la fábrica presenta máquinas y ruedas dentadas como escenario de un romance bailado entre un marinero y una joven trabajadora. 

Con coreografía de Léonide Massine, los Ballets Rusos estrenaron la obra en París en el Théâtre Sarah-Bernhardt el 7 de junio de 1927.

El paso de acero supuso un gran éxito para Prokófiev y Diáguilev en París, donde se representó durante tres temporadas consecutivas. El impresario era un partidario confirmado de las composiciones de Prokófiev e incluso llegó a llamarlo «mi segundo hijo» (Stravinski es su metafórico «primero»), y la muerte de Diáguilev en 1929 eliminó la fuente principal de encargos de ballet y apoyo práctico del compositor en el género en París y Occidente. El ballet se realizó con una nueva coreografía y se representó en el Teatro Bolshoi con la ayuda del amigo de Prokófiev Boris Gusan. También se produjo en Londres y, en 1931, en Estados Unidos, donde el Philadelphia Public Ledger comentó «uno se pregunta si [el ballet] es propaganda o música.

Después de 1931, la siguiente actuación del ballet fue en 2005, cuando se realizó en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey). Se describió esta producción como «fiel al concepto original, nunca interpretada, de una celebración de la vida de los trabajadores soviéticos, en lugar de una burla de ellos, que fue la versión vista por el público de principios del siglo XX».

jueves, 17 de octubre de 2024

SINFONÍA Nº 2, DE "HIERRO Y ACERO", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO SERGEI PROKOFIEV

Sinfonía No. 2 en re menor, Op, 40

De la pluma y la voz de Sergei Prokofiev:

En mi Sinfonía No. 2 quiero crear una obra de hierro y acero.

Compuse mi Segunda sinfonía en nueve meses de trabajo frenético.

He hecho esta música tan compleja, y a tal grado, que al escucharla yo mismo no puedo desentrañar su esencia. ¿Qué puedo pedir a los demás?

Esta violenta pieza en dos movimientos entronca en el constructivismo y ofrece un contraste radical con su sinfonía anterior. 

Orquestación: flautín, 2 flautas, 2 oboes, corno inglés, 2 clarinetes, clarinete bajo, 2 fagotes, contrafagot, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (bombo, castañuelas, platillos, tambor militar, tambor con bordón, triángulo y pandereta) y pianocuerdas.

Prokofiev dejó Rusia en 1918 y pasó gran parte de las dos décadas siguientes en París, el centro de la cultura de vanguardia de entre las guerras. Su Segunda Sinfonía fue la primera de sus obras compuestas totalmente fuera de Rusia, en el curso de nueve meses de "trabajo febril". La completó justo a tiempo para su estreno el jun 6 de 1925, que fue dirigida por Serge Koussevitzky como parte de su serie de conciertos en París.

En un sentido práctico, Prokofiev quería mantener el impulso del exitoso estreno en mayo de 1924 de su cantata Siete, Son siete, junto con la sinfonía. En la sinfonía, Prokofiev trazó un nuevo camino, siguiendo su propio consejo al compositor Nikolai Miaskovsky en una carta de jun 1923 (citada en la reciente biografía de David Nice Prokofiev): "Concéntrese en crear nuevos métodos y una nueva técnica, una nueva orquestación; estrujese los cerebros en esta dirección, agudice su inventiva, cueste lo que cueste; busque un sonido bueno y fresco; renuncie a las escuelas de San Petersburgo y Moscú como lo haría un diablo malhumorado..."

La doble influencia de Beethoven y del compositor francés Arthur Honegger facilitó la renuncia de Prokofiev. Tomó la estructura de la sinfonía - un movimiento rápido de apertura seguido de un tema extendido y variaciones - de la piano sonata final de Beethoven, Op. 111. El primer movimiento también debe algo al Pacific 231 de Honegger, la obra orquestal sobre la locomotora, a cuyo estreno asistió Prokofiev el 8 de mayo de 1924. En otra carta a Miaskovsky, Prokofiev relataba: "Recientemente hemos oído aquí el Pacific de Honegger, una obra insignificante en contenido pero muy dura y brillantemente orquestada, de la que resultó una impresión tan impresionante que cada instrumento se tocó de forma natural y agradable".

Ambos elementos - dureza y naturalidad - coexisten en el primer movimiento de la sinfonía. La indicación del compositor, "Rápido, bien articulado", lo transmite. Orquestó con sumo cuidado, evitando las texturas manchadas y poniendo sobre la dureza rítmica del movimiento - su visión de "hierro y acero", como la describió Prokofiev - con la máxima fuerza. La energía cruda de la música puede dar una sensación aleatoria en la primera audición, pero la partitura de Prokofiev está construida tenazmente. El primer movimiento es en forma de sonata; su segundo tema incluye un pasaje estridente para piano y pizzicato de cuerdas que se transforma rápidamente en el acompañamiento de un brutal motivo coral martillado por los vientos bajos y el latón. Este himno con el ceño fruncido regresa cerca del final, añadiendo una mayor coherencia estructural al unir la sinfonía en un todo cíclico.

El segundo movimiento de tema y variaciones comienza con el tema sereno y pastoral tocado por el primer oboe y luego repetido por los primeros violines. Algunas de las variaciones que siguen pueden considerarse como el reemplazo del scherzo (Variaciones II y III) y del movimiento lento (Variación IV) que el oyente esperaría en una sinfonía tradicional de cuatro movimientos. La Variación V se abre con un estallido de energía maníaca, un breve prefacio a un asalto sostenido de toda la orquesta. Los bajos en la orquesta - contrabajo, bombo, tuba y contrafagot - recuerdan el motivo coral del segundo tema del primer movimiento para poner en movimiento la sexta y última variación. La variación culmina en una coda de brutalidad armónica y sonora sin fisuras que da un tremendo golpe físico. Esto da paso a un retorno tranquilizador del tema que se disuelve en un acorde final equívoco.

La sinfonía no fue un éxito en su estreno y sigue siendo la menos interpretada de las sinfonías de Prokofiev. Sus propios recelos sobre la obra, expresados en otra carta a Miaskovsky - "Aún así, en algún lugar de las profundidades de mi alma, hay esperanza de que la sinfonía sea realmente una cosa respetable e incluso bien hecha." - no estaban del todo bien fundadas. Respetable, al menos en el sentido de los buenos modales victorianos, probablemente no. Bien hecho, ciertamente. Impresionante, definitivamente.

- John Mangum es el Diseñador/Annotador de Programas de la Asociación Filarmónica de Los Ángeles.

Fuente: LA Phil

 

martes, 30 de julio de 2024

EL MUSEO RUSO DE MÁLAGA ACOGE LA EXPOSICIÓN "UTOPÍA Y VANGUARDIA"

 

La muestra da a conocer el desarrollo de los movimientos artísticos del siglo XX con obras de artistas como Malevich, Popova, Larionov, Kliun, Klucis o Filonov.

La Colección del Museo Ruso ha presentado este jueves, con el patrocinio de Fundación Unicaja, la exposición Utopía y vanguardia. Arte ruso en la Colección Costakis, que reúne gran parte de los fondos del coleccionista greco-ruso procedentes del MOMus, Museo de Arte Moderno de Salónica, en Grecia.

En esta ocasión, y por primera vez en España, se exhiben 470 obras de arte y un centenar de objetos de archivo originales que testimonian la pasión coleccionista de George Costakis, desarrollada en la Unión Soviética.

Comisariada por Maria Tsantsanoglou, directora del MOMus, Utopía y Vanguardia. Arte ruso en la Colección Costakis ofrece la oportunidad de conocer el desarrollo del arte ruso del siglo XX, desde el simbolismo y el postimpresionismo hasta el suprematismo y el constructivismo.

Destacan obras de artistas influyentes como Kazimir Malevich, Liubov Popova, Ivan Kliun, Gustav Klucis, Mikhail Larionov o Pavel Filonov, entre otros, y muestra cómo estos movimientos artísticos influyeron profundamente en la evolución del arte moderno.

A la presentación de esta muestra han asistido Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; Mariana Pineda, concejala de Cultura y Patrimonio Histórico; Maria Tsantsanoglou y Epaminondas Christophilopoulos, directora y presidente del Consejo de Administración del MOMus, respectivamente; Aliki Costakis, hija de George Costakis; José María Luna, director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso y Otros Equipamientos Museísticos y Culturales; y Emilia Garrido, directora de Actividades Culturales de Fundación Unicaja.

SIMBOLISMO Y CUBOFUTURISMO

El simbolismo y las tendencias postimpresionistas en Europa ejercieron una fuerte influencia en los jóvenes artistas rusos de principios del siglo XX, como lo demuestran los grupos Rosa Azul y Vellocino de Oro. Pintores como Vrubel y Borisov-Musatov introdujeron técnicas innovadoras en la composición y organización de la superficie pintada.

En 1910, el grupo de artistas conocido como Vellocino de Oro se disolvió y fue reemplazado por el grupo la Sota de Diamantes. Artistas como Malévich, Tatlin, Popova, Exter, Kliun, Larionov y Goncharova, entre otros, se asociaron con este nuevo grupo y exhibieron sus obras en sus exposiciones. Las pinturas de este periodo mostraban claramente la influencia de Cézanne, los cubistas franceses y el orfismo.

El cubofuturismo ruso, por otro lado, representó un desarrollo distintivo y autóctono, adoptando elementos del cubismo francés y el futurismo italiano, pero con una visión única y audaz que caracterizó el arte ruso de ese período. Artistas como Popova, Morgunov, Lentulov, Kliun, Udaltsova, Exter y Rozanova adoptaron, durante el período 1912-1916, elementos del cubismo francés, al tiempo que daban a sus composiciones un agudo sentido del movimiento al estilo de los futuristas italianos.

SUPREMATISMO

Kazimir Malevich, uno de los artistas más radicales de la vanguardia rusa, fue pionero en el suprematismo, un movimiento que buscaba la supremacía de la forma y el color sobre cualquier contenido figurativo. El suprematismo debutó en la exposición Última exposición futurista 0,10, celebrada en Petrogrado, actual San Petersburgo, en 1915.

El realismo de Malevich era el de una realidad fantástica "a la que uno debe llegar distanciándose de los aspectos visibles de la vida". Fundó el grupo Supremus, al que se unieron muchos artistas de la tendencia cubofuturista como Iván Kliun, Liubov Popova, Nadezhda Udaltsova y Olga Rozanova, y dirigió la escuela Unovis (Afirmadores del Nuevo Arte), una institución cuya misión era utilizar el arte para cambiar la percepción estética. La obra de Malévich, Cuadrado negro (1915), se convirtió en el emblema del movimiento suprematista, representando tanto el fin del arte antiguo como el comienzo del nuevo.

CONSTRUCTIVISMO

El constructivismo ruso, una de las tendencias más importantes y el último gran movimiento dentro de la vanguardia rusa, hizo su aparición a principios de la década de 1920. Encabezado por figuras como Alexei Gan o Vladímir Tathin, exploró la relación entre el arte y la vida cotidiana.

Los constructivistas se propusieron crear nuevas condiciones para la vida de las personas, con la ayuda de una nueva estética basada en la creación de formas y construcciones simples, lógicas y funcionales. La aplicación del constructivismo en la producción masiva de objetos cotidianos sentó las bases para el diseño contemporáneo y se llamó ‘arte productivo’.

Estos movimientos revolucionarios no solo transformaron la práctica artística en Rusia, sino que también dejaron una marca en el panorama artístico internacional, influyendo en generaciones posteriores de artistas y movimientos.

GEORGE COSTAKIS

Nacido en Moscú en 1913, George Costakis fue un coleccionista apasionado que, a pesar de no tener formación artística ni contacto previo con las creaciones modernas, desarrolló un agudo sentido estético. Su interés por el arte experimental ruso comenzó en 1946 tras quedar impresionado por una obra de Olga Rozanova.

A lo largo de tres décadas, Costakis reunió meticulosamente una colección notable de la vanguardia rusa, rescatando numerosas piezas del olvido y la destrucción. Su dedicación fue tal que, aunque en Moscú lo consideraban un "griego excéntrico que compra basura inútil", estaba convencido de que "algún día la gente necesitará y aprenderá a valorar este arte".

Durante las décadas de 1960 y 1970, el apartamento de Costakis en Moscú se convirtió en un refugio para el arte prohibido de la vanguardia, funcionando como un Museo de Arte Moderno no oficial. Intelectuales y artistas aún recuerdan el famoso apartamento de la avenida Vernadskii, que atraía casi a diario a jóvenes pintores y estudiantes, diplomáticos y políticos extranjeros, artistas famosos, escritores y músicos. En 1977, Costakis regresó a Grecia, dejando parte de su colección a la Galería Tretiakov de Moscú. Murió en Atenas en 1990.

La otra parte, que consta de 1.277 obras, fue adquirida por el Estado griego en el año 2000 y se convirtió en la colección principal del Museo de Arte Moderno de Salónica. Además, la familia del coleccionista ofreció como regalo al espacio museístico su archivo, con importantes documentos del periodo de la vanguardia rusa, también presentes en esta nueva exposición.

Fuente: El Español

Aleksandr Rodchenko, Study for the cover of the book by Sergei Bbrov "Delta. Fourth book of poems", 1917-1918
Nadezhda Udaltsova, Yellow jug, ca. 1913-1914
Nadezhda Udaltsova, Untitled, ca. 1916-1917
 
Ivan Kliun, Portrait of Kazimir Malevich, 1933
VER GALERÍA FOTOGRÁFICA: https://www.laopiniondemalaga.es/fotos/cultura/2024/07/04/exposicion-utopia-vanguardia-arte-ruso-105017077.html#foto=1

miércoles, 13 de septiembre de 2023

100 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DEL ENSAYO DE NIKOLAI TARABUKIN "EL ÚLTIMO CUADRO. DEL CABALLETE A LA MÁQUINA / POR UNA TEORÍA DE LA PINTURA",

En 1923 Nikolai Tarabukin publica en el Proletkult El último cuadro. Del caballete a la maquina / Por una teoría de la pintura, ensayo sobre el arte y la historia del arte en la época del constructivismo ruso. En este artículo el autor teoriza la función del artista en la sociedad socialista y resalta el esfuerzo de algunos constructivistas –como Vladimir Tatlin, El Lissitzky, Aleksandr Rodchenko o Karl Ioganson, entre otros– para desmontar la idea del artista cómodamente ubicado detrás del caballete y pasar a ocupar la función de inventor dentro del trabajo de las fábricas, optimizando los procesos de producción industrial.

Una de las premisas primordiales de los constructivistas es rechazar el carácter ilusorio de la pintura, las trampas visuales que estructuraron su lenguaje desde el Renacimiento con el estudio sistemático de la perspectiva como elemento compositivo. El ideal de los constructivistas era suspender cualquier rasgo imitativo del arte y en su lugar crear objetos reales, fuesen estos pictóricos o escultóricos. Así el artista se libraría de la anécdota y de la realidad subjetiva para fabricar objetos autónomos, nacidos de su mente y no del mundo exterior. Esa lucha contra la tradición de la mimesis fundamenta también otros movimientos, como el neoplasticismo del holandés Piet Mondrian o la revuelta conceptual de Marcel Duchamp para vaciar de uso práctico objetos cotidianos y transformarlos en vehículos portadores de nuevos significados a partir de la intervención del artista. 

En su texto, Tarabukin critica a los constructivistas y señala que aun cuando no son artistas paisajistas u objetivistas siguen atados al bastidor y al caballete. Pero a su favor agrega que metodológicamente se acercan mucho a los productivistas, quienes si bien encuentran en la pintura y la escultura el terreno para la experimentación formal, enfocan todos sus esfuerzos en la producción industrial. La “inutilidad social de la obra de arte” que denuncia el autor da luces sobre el inicio de la era del desing. El diseño como vía para la creación de objetos útiles, superando el antiguo modelo del artista como genio autónomo, pretende abrir paso a una versión mucho más pragmática del creador, como técnico totalmente integrado a la producción industrial. “El mundo actual presenta al artista unas nuevas necesidades: ya no espera de él unos “cuadros” o unas “esculturas” de museo, sino unos objetos justificados socialmente por su forma y utilidad.”

Fuente: Vuélvete Móvil 

DESCARGAR "EL ÚLTIMO CUADRO. DEL CABALLETE A LA MÁQUINA / POR UNA TEORÍA DE LA PINTURA", EN PDF:

https://monoskop.org/images/6/6f/Tarabukin_Nikolai_El_ultimo_cuadro.pdf

viernes, 8 de septiembre de 2023

100 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN "PARA LA VOZ" DE VLADIMIR MAYAKOVSKI Y EL LISSITZKY

 

Podemos considerar Para la voz (1923) como la síntesis de la obra de El Lisitski y de Maiakovski hasta la fecha. Se trata de un poemario que recopila 13 poemas de Maiakovski, todos ellos con un profundo mensaje político y una fuerza inconmensurable en sus versos, que se fusionan, como un todo, con las ilustraciones de El Lisitski.

Páginas interiores del libro Para la voz (1923)

En la bandera del barco se pueden ver las siglas de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, y a su lado, junto al mástil: «Izquierda, Izquierda, Izquierda». En la página de la derecha, una gran M, que forma la palabra «Marcha», y, dentro de ella, volvemos a ver la palabra «izquierda». Este es el título del poema: Marcha izquierda. Abajo, justo antes de comenzar el poema, leemos el subtítulo: A los marinos, que se reproduce a continuación en castellano:

Iniciad la marcha.

Las discusiones sobran.

¡Silencio, oradores!

Tiene usted

la palabra,

camarada máuser.

Basta de vivir con leyes

dadas por Adán y Eva.

Reventemos el jamelgo de la historia.

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¡Eh, blusaazules!

¡Ondead!

¡Por los océanos!

¿O tal vez los acorazados

ya tienen romas las quillas?

No importa

que erizando la corona,

el león británico ruja.

La comuna no será vencida.

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¡Izquierda!

Allí,

tras las peñas de pena

hay un país soleado sin estrenar.

¡Contra el hambre,

contra el mar de morbo

el paso de millones marcha!

Aunque nos cerque banda mercenaria,

aunque rieguen acero,

Rusia no caerá ante la Entente.

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¿Se apagará el ojo avizor?

¿Viviremos de nostalgias?

Aprietan

en el cuello del mundo

los dedos del proletariado.

¡Adelante el pecho bravo!

¡Fija en el cielo banderas!

Eh, ¿quién marcha con la derecha?

¡Izquierda!

¡Izquierda!

¡Izquierda!

 Fuente: paralavoz.com

 VER EDICION EN RUSO/CASTELLANO DE LA EDITORIAL UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

miércoles, 30 de agosto de 2023

TORRE DEL AGUA EN BUJARA (UZBEKISTÁN), DEL ARQUITECTO SOVIÉTICO VLADIMIR SHUKHOV

 
Torre Shukhov en Bujara (Uzbekistán)

Entre los numerosos monumentos de Bujara, en el centro histórico de la ciudad, frente a la famosa fortaleza del Arca, se encuentra una torre de agua construida en 1929 con el sistema del ingeniero, inventor y científico soviético Vladimir Shukhov.

La torre de agua del sistema Shújov se encuentra junto a la ciudadela del Arca.en la ciudad de Bujará. En 1920 se inició la construcción de un sistema de suministro de agua, ahora conocido como el antiguo servicio de agua de Bukhara. La torre de agua construida en 1927, diseñada por Vladimir Grigorievich Shukhov, pasó a formar parte de este sistema de suministro de agua. Matemático talentoso e ingeniero brillante, se convirtió en autor de inventos en diversas ramas de la ingeniería industrial: ingeniería térmica, producción de petróleo, hidráulica, energía y construcción. Sus delicadas torres se convirtieron en un nuevo tipo de edificios de gran altura de finales del siglo XIX. La construcción de la estación de bombeo en Bukhara se completó en 1929 y ya a principios del año siguiente comenzó a funcionar el primer sistema de suministro de agua de la ciudad. Durante muchos años, esta torre de agua de Shújov sirvió fielmente al sistema de suministro de agua de Bukhara, hasta que en 1975 sus paneles de madera se quemaron a consecuencia de un incendio, y el depósito de agua no se deformó. Posteriormente la torre dejó de ser explotada.

A finales de los años 90, la Torre del Agua de Bukhara fue reconocida como monumento histórico y, a principios de los años 2000, fue restaurada y se instaló un ascensor en la torre. Posteriormente se utilizó como restaurante, pero hoy no funciona de ninguna manera.

El diseño de la torre de agua de Bukhara es bastante sencillo. Sobre la base anular se instala un anillo de soporte, al que se fijan tiras metálicas directamente desde el suelo, sin necesidad de adaptaciones. A través de los nodos de sus intersecciones se instala el suelo de madera. Sobre el suelo se levantan nuevas piezas para el montaje del siguiente nivel. A medida que los niveles están listos, el sitio de ensamblaje se transfiere gradualmente a los nodos superiores de la cuadrícula. La alta estabilidad, la ligereza, la baja resistencia al viento, la velocidad de montaje, la eficiencia y, finalmente, la integridad arquitectónica de la forma llevaron a la amplia construcción de este tipo de torres.



domingo, 13 de febrero de 2022

"EL EJÉRCITO ROJO", FOTOMONTAJE DE LA ARTISTA COMUNISTA VARVARA STEPANOVA


El ejército rojo
Varvara Stepanova
Fotomontaje
1930
Multimedia Art Museum de Moscú

Una de las grandes artistas de la Revolución rusa fue Varvara Stepanova, que ayudó a la estética visual del recién nacido estado comunista.

Dentro de estos talentos brillaba Stepanova, que junto a muchos otros (como su compañero y colaborador Rodchenko) desarrolló una estética inédita hasta entonces.

Se le llamó constructivismo, y proponía un arte que plasmara la realidad social y fuera accesible a las masas, sin rebajar el nivel de experimentación con nuevos lenguajes.

El diseño se convirtió en la herramienta perfecta para esto, y Lenin la aprovechó con fines propagandísticos para exaltar, como en este caso, al Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, que era la fuerza militar de la Unión Soviética.

Con un fotomontaje en el que repite cuatro veces la misma figura, Stepanova representa los supuestos valores del ejército: coraje, poder, unión, fuerza, disciplina… y el mundo entero toma buena nota de lo que artistas como ella están haciendo en Rusia.

Fuente: HA!

viernes, 3 de diciembre de 2021

"A LOS ARTISTAS PROLETARIOS", DE ALEKSANDR RODCHENKO, EN EL 65 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

ALEKSANDR RÓDCHENKO

A LOS ARTISTAS-PROLETARIOS, 1918


¡Somos los proletarios del pincel! ¡Creadores-mártires! ¡Artistas oprimidos!

¡Somos los habitantes de desvanes fríos y sótanos húmedos!

¡Nosotros, que llevamos el fuego abrasador de la creatividad, andamos hambrientos y descalzos!

Nosotros, que no tenemos la oportunidad de crear, damos lo mejor de nuestra energía y nuestro tiempo para ganar los recursos necesarios para una subsistencia miserable.

¡Nosotros, que tenemos una posición peor que la de los obreros oprimidos, porque unos y otros trabajamos para subsistir y para crear nuestro arte al mismo tiempo!

Nosotros, que estamos encerrados en perreras, a menudo sin pintura y sin luz, o sin tiempo para dedicarnos al trabajo de creación.

Proletarios del pincel, tenemos que unirnos, tenemos que organizar una «libre asociación de artistas-pintores oprimidos» y exigir pan, un estudio y el derecho a existir.

¡Basta!

Los mecenas de las artes nos han oprimido, nos han obligado a satisfacer sus caprichos...

Aleksandr Ródchenko, «Judózhnikam-proletáriam», Anarjia, 41, 11 de abril de 1918. Traducción de la versión inglesa de Jamey Gambrell en Alexander N. Lavrentiev (ed.), Aleksandr Rodchenko. Experiments for the Future. Diaries, Essays, Letters, and Other Writings, Nueva York, Museum of Modern Art, 2005, p. 82.

Fuente: Dadá Ruso 1914-1924

viernes, 23 de julio de 2021

"LA CONCRECIÓN DE LA UTOPÍA EN LA CIUDAD SOBRE RESORTES DE ANTON LAVINSKY", TEXTO DE BORIS ARVATOV DE HACE 100 AÑOS

Algunos bocetos para las estructuras de la Ciudad sobre Resortes: levantadas por muelles o resortes para un mejor aprovechamiento del espacio terrestre; giratorias para seguir la luz del sol y absorber las vibraciones del tránsito; dotadas de pantallas para transmitir noticias que roban según la dirección del viento.

Boris Arvatov (1896-1940) fue un importante artista constructivista ruso y crítico de arte. Junto con Osip Brik, Boris Kushner y Nikolai Tarabukin defendió una corriente en los años 20 que abogaba por una mayor integración entre el artista y la producción. En 1921, el también artista constructivista Anton Lavinsky (1893-1968)  presentó en el INKhUK su trabajo “Ciudad sobre resortes”, en donde proponía elevar las estructuras para un mejor aprovechamiento de la superficie urbana. Arvatov vio en esta propuesta un valioso acercamiento entre arte, arquitectura e ingeniería en la concreción de una utopía. Recogemos aquí las palabras de Arvatov sobre la propuesta de Lavinsky. Valioso aporte a un debate que sigue pendiente. 


La concreción de la Utopía en la Ciudad sobre Resortes de Anton Lavinsky

Los pueblos del futuro han existido también en el pasado: More, Fourier, Morris, etc. Sin embargo el proyecto de Lavinsky tiene un nuevo y especial significado. Lavinsky ha creado además un pueblo del futuro. Naturalmente era de esperarse. No de Lavinsky, sino de los artistas revolucionarios de hoy día en general. Lavinsky, por supuesto, es solo un caso particular. 

El romance de la comuna y no el idilio de la cabaña. Eso es lo primero. Segundo, este problema anteriormente había sido solamente discutido (por Wells y otros) pero Lavinsky lo ha dibujado plenamente. Lo ha dibujado en su propio estilo, inusualmente representativo – pero ¿qué hay con eso? Había un único propósito: demostrar, no discutir, y este objetivo ha sido alcanzado. Tercero, y más importante: el artista quería construir.

Uno podría enumerar cientos de profesores, académicos, etc. que ni siquiera lo desean: La arquitectura transformada en forma, ornamento, culto estético a la belleza. Pero ¿qué hay de los ingenieros? Por supuesto que ellos han estado construyendo y aun lo hacen. Construyen directamente, según la moda moderna, en base a las técnicas industriales. Sin embargo hay algo raro: mientras se ocupan de estructuras específicas (puentes, grúas, plataformas), todo marcha bien; pero en lo que se enfrentan a construcciones de mayor escala el rostro viejo y familiar del esteta emerge detrás de la mascara del ingeniero. Formado según los cánones del arte burgués, el ingeniero es casi siempre tan fetichista como su hermano el arquitecto. Así que la ingeniería cae en un dulce abrazo con el esteticismo y voluntariamente se condena a si misma bien sea a una reducción de los problemas o a un conservadurismo social.

Con todos estos hechos en mente, sostengo que el proyecto de Lavinsky, usando la ingeniería en sus dinámicas futuras (la ingeniería como método universal, la ingeniería liberada de viejos moldes del arte o subordinada únicamente a la ley de gastos sociotécnicos) apela a ambos: al artista y al ingeniero. Al primero le dice directamente: manos fuera del negocio de la vida, tú que te has quedado en el Parnaso. Al último lo invita a la audacia revolucionaria y a la ruptura con las estéticas tradicionales hacia una organización de la vida en toda su extensión.

Sin embargo, esto no agota el sentido del experimento de Lavinsky. Lavinsky es un constructivista. ¿Qué es el constructivismo? 

En el pasado cuando el artista se disponía a usar sus materiales (pintura, etc), los veía solo como un medio para crear una impresión. Esta impresión era alcanzada en las varias formas de representación. El artista “reflejaba“ el mundo, como dice la gente. El furioso crecimiento del individualismo quebró el arte representativo. Apareció entonces el arte abstracto. Y de una vez y al mismo tiempo, mientras algunos (los expresionistas, por ejemplo) se deleitaban con semejante novedad (y, aunque ellos no reptaron desde el pantano de la creación impresionista, la tallaron en el estilo de la metafísica) otros vieron en la forma abstracta una nueva posibilidad sin precedentes. No la creación de formas de una supremacía estética, sino la eficiente construcción de materiales..

No el “fin en si mismo“ sino el “valor del contenido“. Sustituye la palabra “contenido“ por la palabra “propósito“ y entenderás de que se trata. Pero ¿cómo puede uno hablar de un “propósito“ en la construcción abstracta? Entre la construcción y el objeto hay un abismo – del mismo tipo que hay entre arte y producción. Pero los constructivistas aun son artistas. Los últimos mohicanos de una forma de creación divorciada de la vida representa en ellos mismos el final de un fin-en-sí-mismo sin sentido que eventualmente se rebela en su propia contra. He ahí su gran significado histórico y también la tragedia de su situación. Las cruzadas contra el esteticismo están condenadas al esteticismo hasta que encuentren un puente hacia la producción. Pero ¿cómo puede construirse este puente en un país en donde la producción misma apenas esta viva? ¿Quién apostará por el artista? ¿quién puede permitirse el lujo de un experimento gigantesco y sin precedentes pero necesario en el presente?… Y la mano que los constructivistas han extendido se quedará colgando en el aire. Esa es la razón por la que no sonrío cuando veo los bocetos de Lavinsky. Los pioneros siempre sostienen en sus manos apenas una bandera, y por lo general una bandera rasgada. Seguramente no por eso dejan de ser pioneros.

Manilov se ocupó de utopías en su tiempo libre: un pequeño puente, y en el puente, etc, etc. Sus utopías nacían pasivamente. El economista Sismondi creó utopías de otro tipo; era el pasado lo que le fascinaba. Fourier era también un utópico; su utopía era revolucionaria.  Arraigada en el seno del proceso histórico, esa utopía se vuelve una fuerza material para organizar la humanidad. Y es ahí cuando podemos decir, con mayúscula: Utopía. Porque ¿quién no sabe que sin Fourier y compañía no hubiera existido Marx? Es a esta categoría particular de utopías a la que el proyecto de Lavisky pertenece. Si una utopía “materializada“ está en el presente solo como algo similar a una utopía “alcanzada“, entonces debe seguir la siguiente conclusión: Ayuda a alcanzar el camino señalado. O finalmente: desarrolla, ve más lejos, reforma… pero no te des la vuelta. Que este intento individual, este salto romántico al otro lado del abismo se convierta en una colaboración colectiva organizada en líneas de laboratorio. Sabemos que en el extranjero (en Alemania) se desarrolla una serie de experimentos y proyectos para una ciudad futura. Estos esfuerzos están considerablemente más cerca de los recursos de los que dispone occidente en el presente de lo que el proyecto de Lavinsky está de los recursos de Rusia. Son más simples, más realizables, más producibles. Pero cargan una mala herencia; tienen por padre un viejo arquitecto y por madre a una pintora expresionista, difícilmente llegarán más allá del esteticismo.

Una ciudad en el aire. Una ciudad de vidrio y asbesto. Una ciudad sobre resortes. ¿Qué es esto? ¿Una excentricidad?¿Alguna moda? ¿Un truco? No, sencillamente máxima eficiencia

En el aire para liberar la tierra. Hecha de vidrio para llenarse de luz.

Asbesto para aligerar la estructura.

Sobre muelles para crear equilibrio.

De acuerdo, pero en cuanto a ese plano circular, ¿Es de nuevo esa maldita vieja simetría? Sí, pero no como forma sino como un principio económico.

Es maravilloso, pero ¿Qué propósito tienen esta extrañas casas que rotan? ¿Quién se atrevería a decir que esto no es futurismo, la estetización futura de la vida? En otras palabras, seguro que esto es la misma vieja estetización pero con un nuevo traje. Tal objeción puede aplicarse no solo a las casas; cae incluso más pesadamente en la apariencia inusual de los muelles y en la estación de radio. Esto es seguramente futurismo, dinámicas, una fractura, una confusión de planos y líneas, antiguos desplazamientos, todos esas viejas clasificaciones del futurismo pictórico italiano basura.

¡Para nada! porque:

1. La rotación de las estructuras busca lo mismo que las casas japonesas hechas de papel. La diferencia está en la técnica.
2. Los muelles y la radio están construidas de esa y no otra forma en nombre de la libertad y del ahorro de espacio.

Queda aún una pregunta, la última: Son estos sistemas técnicamente posibles? Como reaccionará a ellos la mecánica teórica? No lo sé. Estoy dispuesto a asumir lo peor. Que una aplicación literal del plan en todos sus detalles es impensable con la tecnología de hoy o del mañana. “Me propongo es hacer sugerencias“, como Mayakovski declaró a los ángeles. Lavinsky le dice lo mismo a los ingenieros, ya que lo que le ha preocupado a Lavinsky es principalmente el aspecto social del asunto – la forma de la nueva vida. Dejemos a los ingenieros que respondan (afortunadamente no son ángeles) qué se puede y qué no se puede, cómo pueden ellos enmendar y cómo pueden ellos amplificar. Ese no será un trabajo inútil.

Anton Lavinsky fue también el diseñador del famoso cartel del Acorazado Potemkin

Fuente: Utopix

Borís Ignátievich Arvátov (1896-1940) procedía de una familia de juristas polacos y realizó sus inicios literarios en Varsovia. En 1919 se adhirió al partido comunista y en 1921, en calidad de comisario político, participó en la guerra civil en el frente polaco. A partir de 1918 llevó a cabo una intensa actividad teórica y práctica dentro del Proletkult de Moscú y en 1923 se integró en el comité de redacción de la revista LEF, junto con artistas e intelectuales tan relevantes como Vladímir Maiakovski, Osip Brik, Nicolái Tarabukin, Viktor Shklovski, Serguéi Tretiakov, Borís Kushner y otros. Borís Arvátov fue uno de los principales promotores y defensores de la teoría estética del productivismo, que expuso en libros imprescindibles como Iskusstvo i klasy (Arte y clases sociales) (1923), Iskusstvo i proizvodstvo (Arte y producción) (1926), Sotsiologicheskaia poetika (La poética sociológica) (1928), y Ob agit i proz-iskusstve (Sobre el arte productivista y de agitación) (1930). En sus trabajos se confirma como uno de los más agudos y radicales intérpretes de la revolución, a la que siempre consideró como una tarea y como un proyecto inacabado.

domingo, 31 de enero de 2021

"LA ELECTRIFICACIÓN DE TODO EL PAÍS", FOTOMONTAJE DE GUSTAV KLUTSIS

 
"La electrificación de todo el país"
Gustav Klutsis
1920
Fotomontaje

Consiste en un fotomontaje de Lenin, la celebración de una acumulación de electricidad y el caminar de todo el mundo.

Según Margarita Tupitsyn, "Electrificación se centra alrededor de un círculo que contiene una fotografía de un gigante de Lenin, en la imagen vemos que lleva una notable estructura de andamios de metal como símbolo de la modernización tecnológica prometida por el gobierno bolchevique". Tupitsyn también explica que la pieza, "constituye uno de los primeros ejemplos de la combinación de una composición abstracta con un mensaje abiertamente político expresado a través de la fotografía".

En el momento de crear este montaje, la fotografía era un medio cada vez más popular debido a que habría sido más legible. La de Klutsis fue una imagen creada en respuesta al plan de Lenin para suministrar electricidad a toda Rusia y a su vez con el trabajo de Lissitzky por comparar a Lenin con la cuña roja, conducir la electricidad en el mundo. Vemos que junto a este trabajo hay un elemento satírico y también cual era el plan de Lenin para proporcionar electricidad a todos los de Rusia, este no fue un éxito completo.

El uso de Klutsis en el fotomontaje sobre como drásticamente retrata a Lenin como un pionero e innovador, "Electrificación de todo el país" también podría estar burlándose del líder bolchevique.
 
Fuente: ADM - Imágenes con historia

jueves, 3 de diciembre de 2020

CATÁLOGO DE RODCHENKO DESCARGABLE EN PDF, EN EL 64 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL ARTISTA SOVIÉTICO

PRESENTACIÓN DEL CATÁLOGO

Bajo el título Ródchenko. Geometrías, la Fundación Juan March presenta en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca una exposición de 55 obras realizadas entre 1 917 y 1 948 por uno de los artistas más polifacéticos del siglo XX.

Figura relevante de la vanguardia europea y maestro destacado del constructivismo ruso, Alexandr Ródchenko (San Petesburgo, 1891 - Moscú, 1 956) experimentó una gran variedad de lenguajes artísticos: pintura, escultura, fotografía, cine, teatro, ilustración, muebles, diseño arquitectónico, textil y tipográfico, con la intención de unificar el arte y la vida de la nueva sociedad pos revolucionaria. En 1919 pintó Negro sobre negro en respuesta al Blanco sobre blanco de Malévich, del mismo año, y en 1924 empezó su trabajo fotográfico; realizó numerosos retratos, fotografía de género y vida cotidiana, fotografía experimental de arquitecturas y objetos en perspectivas muy forzadas, temas circenses y acontecimientos deportivos. En 1925 participó en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, en París, donde se encargó de la decoración interior del pabellón soviético, para el que realizó el proyecto del Club de los Trabajadores. Junto con su esposa Varvara Stepánova, Ródchenko colaboró con varias revistas y editoriales en numerosos trabajos publicitarios, diseños gráficos, proyectos periodísticos y literarios, manifestaciones artísticas diversas que reflejan, como en el caso de muchos otros artistas de vanguardia, su aspiración utópica de contribuir a la creación de un mundo mejor.

Esta muestra reúne una selección de óleos, obras sobre papel, esculturas y fotografías, que muestran la incesante experimentación del artista y su defensa de la línea como elemento de construcción. Sus preocupaciones estructurales se manifiestan especialmente en las esculturas abstractas, construcciones espaciales realizadas con piezas ensambladas o estructuras móviles suspendidas. Las diferentes manifestaciones plásticas de Ródchenko, experimentaciones en las que combina variadas formas rectas y curvas, ofrecen construcciones geométricas que se muestran como reflexiones sobre la línea, el plano, el espacio y la luz.

La Fundación Juan March desea agradecer a la familia Ródchenko su valiosa colaboración, especialmente a Alexandr Lavrentiev, nieto del artista, por su contribución como autor del texto del catálogo y por la selección de textos de Ródchenko que lo acompañan; nuestro agradecimiento también a la Galería Gmurzynska: a Krystyna Gmurzynska y a Mathias Rastorfer, a su directora, Chrysanthi Kotrouzinis, y a sus colaboradores, por su ayuda y asesoramiento; y a los coleccionistas, por su generosidad en el préstamo de obras para esta exposición.

Cuenca, abril de 2001

DESCARGAR CATÁLOGO: https://digital.march.es/fedora/objects/cat:105/datastreams/PDF/content