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martes, 11 de agosto de 2026

50 AÑOS DESPUÉS DE SOWETO: UNA LUCHA QUE NO SE REGISTRA NO ES UNA LUCHA

Fuentes: Tricontinental

Por Tings Chak

Las y los fotógrafos sudafricanos que lucharon contra el apartheid no se limitaron a registrar la brutalidad. Conservaron pruebas, construyeron una memoria colectiva y convirtieron la cámara en un arma de formación política y solidaridad internacional.

Este boletín de arte está dedicado a Abdullah Ibrahim (1934-2026), el legendario músico sudafricano de jazz y militante contra el apartheid que falleció este mes. Durante su vida, convirtió la expresión cultural en un arma de lucha, en particular el piano, en un profundo acto de resistencia política, entre otras formas a través de su canción Soweto.

Ubícate en la esquina de las calles Moema y Vilakazi, en Orlando West, Soweto, Sudáfrica. Aquí fue baleado Hector Pieterson de 12 años, a las nueve y media de la mañana del 16 de junio de 1976, hace ya medio siglo este mes. Ahora mira hacia abajo. Cerca de este lugar, el fotógrafo Masana Samuel “Sam” Nzima tomó seis encuadres con una Pentax SL y un lente de 50 mm. El tercero se convirtió en una imagen que recorrió el mundo: Mbuyisa Makhubo, de 18 años, corriendo con el cuerpo de Hector en brazos, mientras su hermana Antoinette Sithole corría a su lado. En el suelo, a sus pies, una profunda sombra se proyecta sobre el asfalto. Esa sombra es una evidencia: registra el ángulo del sol de la mañana, el tramo específico de la carretera de Soweto y el instante exacto en que el Estado del apartheid disparó contra un niño en edad escolar.

Hector Pieterson trasladado por Mbuyisa Makhubo, 16 de junio de 1976. Créditos: Fotografía de Sam Nzima.

Esta imagen se convirtió en un símbolo internacional. Fue reproducida innumerables veces en afiches y serigrafiada en millones de camisetas durante la década de 1980 por el movimiento internacional de solidaridad antiapartheid, desde la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), en La Habana, y el Movimiento Antiapartheid (AAM por su sigla en inglés), en Londres, hasta el Medu Art Ensemble en Gaborone, Botsuana. En conjunto, estos grupos hicieron visibles las brutalidades del régimen del apartheid y ayudaron a poner en marcha un movimiento mundial para derrotarlo. Sin embargo, este boletín no trata sobre una sola fotografía, sino sobre una generación de fotógrafas y fotógrafos que registró el apartheid, revelando sus sombras y la lucha de liberación en su contra.

Fotografiar el levantamiento de Soweto

El 16 de junio de 1976, entre 3.000 y 10.000 estudiantes marcharon en 11 columnas hacia el estadio Orlando. Su reivindicación inmediata era la imposición del afrikáans como lengua de enseñanza en las escuelas para africanos, decretada sin consulta alguna. Su agravio más profundo era la Educación Bantú o, como la había concebido durante más de dos décadas el primer ministro Hendrik Verwoerd, un sistema “separado e inferior”, diseñado para enseñar a lxs niñxs negros que no había lugar para ellxs más allá de determinadas formas de trabajo.

El Consejo Representativo Estudiantil de Soweto, encabezado por Teboho “Tsietsi” Mashinini y Murphy Morobe, ambos de 19 años, y Seth Mazibuko, de 16 años, había decidido iniciar la marcha desde la escuela secundaria Naledi el 13 de junio.

Los primeros disparos se produjeron alrededor de las 09h30. Lesley “Hastings” Ndlovu, de 15 años, fue el primer niño asesinado. Hector Pieterson fue el segundo. Al finalizar ese día, al menos 23 personas habían muerto en Soweto, la mayoría estudiantes y jóvenes. Al terminar el año, más de 700 personas habían sido asesinadas en todo el país.

Estudiantes escribiendo arrodillados en el piso, década de 1960. Créditos: Fotografía de Ernest Cole.

Junto a lxs estudiantes estaban los fotógrafos. Sam Nzima trabajaba para The World, el periódico negro más importante del país en ese momento, Peter Magubane fotografiaba para el Rand Daily Mail y Alf Kumalo trabajaba para el Sunday Times. Fotografiaron, fueron golpeados y algunos detenidos. Sacaron clandestinamente los negativos por todos los medios a su alcance.

Kumalo, que vivía en Soweto y documentó el poblado durante medio siglo, fue perseguido por las mismas fuerzas del apartheid que fotografiaba. Recordó, “Fui arrestado, golpeado. Me partieron el cráneo”.

No fueron solo los fotógrafos quienes fueron testigos de las atrocidades aquel día en Soweto. Dentro del Hospital Chris Hani Baragwanath, el Dr. Malcolm Klein notó que algunas de las personas heridas llegaban con “heridas extrañas: pequeños orificios de entrada en la parte superior del cuerpo, con orificios de salida más grandes en la parte inferior”. Lxs médicxs se dieron cuenta más tarde de que la policía había disparado desde helicópteros que sobrevolaban la zona. Cuando la policía exigió una lista de todas las personas ingresadas con heridas de bala para que pudieran ser procesadas por “disturbios”, el personal médico y los encargados de admisión se negaron. En su lugar, registraron el motivo de ingreso como “absceso”. “De esta manera”, dijo Klein, “protegimos a un número desconocido de pacientes de ser victimizadxs dos veces por la brutalidad policial”.

La cámara fue mi arma

Las cámaras siguieron funcionando después de esa mañana y, durante décadas, la fotografía se convirtió en algo más que un registro de los hechos. Se transformó en una práctica de formación política, memoria colectiva y resistencia. “Una lucha sin registro no es una lucha”, recordó Peter Magubane que les dijo a los jóvenes manifestantes que se negaban a que les tomaran fotos aquella mañana en Soweto. El propio Magubane había pasado 586 días en confinamiento solitario en 1969 por su trabajo fotográfico, escondiendo a menudo su cámara en una Biblia ahuecada.

Procesión fúnebre en Zwelitsha, King William’s Town (hoy Qonce), Cabo Oriental, 1978. Créditos: Fotografía de Peter Magubane.

Observa una de las fotografías de Magubane, publicada en Soweto: The Fruit of Fear [Soweto: el fruto del miedo] (1986). Un autobús repleto de dolientes, con los puños en alto a través de las ventanas, más personas en el techo, una fila de autos detrás y colinas abiertas más allá. El año es 1978. El lugar es el Cabo Oriental, la región de Steve Biko, cofundador del Movimiento de la Conciencia Negra que inspiró el Levantamiento de Soweto. Biko había sido asesinado bajo custodia policial el septiembre anterior. Aquí, Magubane documenta una nueva forma política bajo el apartheid, en la que las procesiones fúnebres se convirtieron en sustitutos de las reuniones y marchas que habían sido prohibidas. En este contexto, las cámaras también adquirieron un nuevo significado. Como dijo Magubane: “Pude llevar mi arma; la cámara era mi arma. Pude terminar con el apartheid con mi arma”.

Veamos otra imagen, esta vez de Ernest Cole. Una fila de hombres negros, desnudos y de espaldas a una pared, levantan los brazos mientras son sometidos al examen médico de los trabajadores mineros bajo el sistema de mano de obra migrante del apartheid. El mismo aparato que clasificaba esos cuerpos había catalogado a Cole. Para obtener el pasaporte que le permitió salir de Sudáfrica con sus negativos, se reclasificó de “negro” a “mestizo” y cambió su apellido de Kole al más anglófono Cole. Los negativos que sacó, incluida la imagen de los mineros, se publicaron en Estados Unidos en 1967 como el libro House of Bondage [La casa de la esclavitud]. El libro fue prohibido en su país. Después de que la embajada sudafricana se negara a renovar su pasaporte, Cole pasó años viviendo en las calles. En 1990, uno de los más grandes fotógrafos de Sudáfrica murió apátrida en Nueva York. Sus cenizas fueron devueltas más tarde a Sudáfrica y enterradas en Mamelodi.

Night Cleaner Polishing the Boardroom Table [Limpiadora nocturna puliendo la mesa de la sala de reuniones], Johannesburgo, 1984. Créditos: Fotografía de Lesley Lawson.

Fijémonos en el libro de Lesley Lawson Working Women [Mujeres trabajadoras] (1985). Ella pasó los primeros años de la década de 1980 fotografiando a mujeres negras trabajando en toda Sudáfrica. Desde trabajadoras domésticas en cocinas suburbanas blancas y obreras en líneas de producción hasta jornaleras agrícolas en granjas de propietarios blancos. El libro acompañaba sus fotografías con las propias palabras de las mujeres sobre horas, salarios y el viaje al trabajo, ofreciendo un registro visual a mujeres cuyo trabajo sostenía la economía del apartheid, pero era en gran medida invisible en la iconografía mediática de la década. Lawson trabajó con el Comité Sudafricano para la Educación Superior (SACHED por su sigla en inglés), organismo encargado de la educación de lxs trabajadorxs, y Working Women funcionó no solo como una herramienta de enseñanza para grupos de estudio de trabajadorxs, sino también como un registro documental.

Veamos la serie fotográfica de Santu Mofokeng de 1986, Train Church [Iglesia en el tren]. Una imagen captura un vagón de la línea de cercanías Soweto-Johannesburgo al amanecer: lxs trabajadorxs están de pie con las manos en alto, en medio de un canto, mientras un hombre golpea la pared interior del tren como si fuera un tambor. El tren de cercanías, el mecanismo diario de la economía del apartheid que transportaba a las personas trabajadoras negras hacia y desde la ciudad blanca antes del amanecer y después del anochecer, se transformó en una iglesia, donde en su mayoría mujeres de mediana edad con ropa de trabajo cantaban, predicaban y encontraban consuelo. Era “un ritual diario”, como lo llamó Mofokeng. A pesar de la lógica deshumanizadora de la economía del apartheid, las trabajadoras negras construían activamente la vida cultural y espiritual que el sistema quería negarles. El compromiso de Mofokeng, como dijo, era fotografiar “a los sudafricanos negros comunes y corrientes en el quehacer cotidiano de la vida”, la supervivencia y la vida colectiva como resistencia.

Hands in Worship, Johannesburg–Soweto Line from the series Train Church [Manos en oración, línea Johannesburgo-Soweto, de la serie Iglesia en el tren], 1986. Créditos: Fotografía de Santu Mofokeng.

Ninguno de estxs fotógrafxs trabajaba por su cuenta. Todxs formaban parte de esta vida colectiva, y muchos participaban en la organización política. Omar Badsha, nacido en la comunidad india de Durban en 1945, fue sindicalista antes de convertirse en fotógrafo. Se desempeñó como el primer secretario general del Sindicato Industrial de Trabajadores Químicos. Compró su primera cámara en 1975 para documentar las condiciones en las fábricas e impartir clases a los trabajadores. En 1981, Badsha ayudó a fundar Afrapix, un colectivo de unas 40 fotógrafas y fotógrafos, que operaba desde la Casa Khotso del Consejo Sudafricano de Iglesias en Johannesburgo ⎯allanada y posteriormente bombardeada en 1986⎯ que tenía cuartos oscuros en Durban y Ciudad del Cabo.

El hilo conductor que unía toda esta obra fotográfica y política fue Conciencia Negra, un movimiento y un conjunto de ideas articuladas por primera vez por Steve Biko. En el Manifiesto Político de la Organización de Estudiantes Sudafricanos de 1973, Biko escribió que el Movimiento de Conciencia Negra “busca infundir en la comunidad negra un orgullo renovado por sí misma, por sus esfuerzos, sus sistemas de valores, su cultura, su religión y su visión de la vida”. El “hombre negro” tal como lo definió Biko era una categoría política que abarcaba a todas aquellas personas a quienes el Estado del apartheid había clasificado en sus categorías de no blancas. Es decir, los trabajadores africanos de las minas y los barrios marginales, los trabajadores de color de las fábricas y los muelles del Cabo, los descendientes de los trabajadores indios y chinos contratados que Gran Bretaña había traído para cosechar caña de azúcar o trabajar en las minas de oro, considerados como una mayoría definida por su relación con el capital blanco. Por esta razón, subrayó Biko, “no se debe subestimar la importancia de la solidaridad negra para los diversos segmentos de la comunidad negra”. La fotografía del movimiento contra el apartheid también tenía como objetivo visibilizar todo un orden visual y racial colonial y forjar la solidaridad necesaria para desmantelarlo.

Solo una pequeña atrocidad, en lo profundo de la ciudad

Cincuenta años después, más de tres décadas desde el fin legal del apartheid, el sistema racial-capitalista persiste. La fotografía de Hector Pieterson y la conmemoración anual del 16 de junio en Soweto siguen inspirando a nuevas generaciones de jóvenes en Sudáfrica, en todo el continente y en toda la diáspora en sus propias luchas por la obra inconclusa de la liberación.

Jóvenes en Diepsloot, Johannesburgo, silueteados contra el cielo nocturno, década de 1970. Créditos: Fotografía de Alf Kumalo.

La lucha no es solo sudafricana. Desde que comenzó el genocidio israelí respaldado por Estados Unidos en octubre de 2023, más de 200 periodistas palestinos, entre ellos fotógrafas y fotógrafos, han sido asesinados. Entre quienes han obligado al mundo a seguir prestando atención a Gaza se encuentran Bisan Owda, cuyos videos diarios en redes sociales desde Gaza han llegado a decenas de millones de personas. Wael Dahdouh, jefe de la oficina de Al Jazeera que siguió informando después de enterrar a su hijo, el camarógrafo Hamza Dahdouh, en enero de 2024. Junto a ellos hay innumerables fotógrafxs, periodistas y personas comunes palestinas que documentan la destrucción de su propio mundo a medida que ocurre. El dossier de Tricontinental, A pesar de todo: resistencia cultural por una Palestina libre, traza la trayectoria a largo plazo de lxs trabajadorxs culturales palestinxs que documentan la resistencia desde la Nakba, insistiendo en que una lucha sin registro no es una lucha.

Como cantó Miriam Makeba en “Soweto Blues”, el Estado intentó reducir la masacre a “una pequeña atrocidad, en lo más profundo de la ciudad”. Cincuenta años después, las fotografías, las canciones, los testimonios y los archivos de la lucha siguen resistiéndose a ese borrado:

Los niños recibieron una carta del amo
Decía: ya no más xhosa, sotho, ya no más zulú
Negándose a obedecer, dieron su respuesta
Y entonces llegó la policía al rescate
Niños volaban, balas, morían
Las madres gritaban y lloraban
Los padres trabajaban en las ciudades
El noticiero de la noche difundió la noticia:
Solo una pequeña atrocidad, en lo más profundo de la ciudad

En solidaridad,

Tings Chak, Directora de Arte, Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Fuente: https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-no-lucha-sin-registro/

viernes, 12 de diciembre de 2025

"ÁFRICA", OBRA DEL COMPOSITOR COMUNISTA ALAN BUSH CONTRA EL APARTHEID EN SUDÁFRICA

Alan Bush nació en 1900 en Londres en el seno de una familia de clase media. Inicialmente fue a una escuela pública y más tarde, su talento musical lo llevó a la clase de Frederick Corder en la Academia Real de Música, estudiando más tarde con John Ireland y Benno Moiseiwitsch. En 1925, se volvió profesor de composición en aquella institución, en la que se volvió una eminencia al enseñar contrapunto estricto al estilo de Palestrina, al menos hasta su muerte 70 años después. Por sus orígenes humildes, pronto entró en contacto con la inteligencia académica de izquierda y militó en frentes comunistas, al punto de unirse al Partido Comunista de Inglaterra y a la Internacional Obrera; el desafortunado surgimiento de la Guerra Fría lo volvió una persona no grata y de la que había que desconfiarse, por lo mismo su obra fue juzgada en función de su persona. Pero, por otro lado, Bush compuso obras dedicadas a asociaciones de obreros y desfiles para el partido comunista. Su música fue celebrada en Europa Oriental y algunas de sus óperas incluso se estrenaron primero en la URSS y en Alemania Oriental antes que en Inglaterra. 

África - Movimiento Sinfónico para Piano y Orquesta, Op. 73 (1972) 

Allegro - Più moderato - Più allegro
Meno mosso - Tempo di marcia funebre
Allegro - Più moderato - Più allegro 

Compuesta en 1972, se inspiró en la Resolución de las Naciones Unidas de ese año que «condenaba al Gobierno de Sudáfrica por continuar sus políticas de apartheid, violando sus obligaciones en virtud de la Carta de las Naciones Unidas». 

El allegro y più moderato iniciales, primero positivos y luego líricos, se interrumpen en el più allegro con temas más duros, expresivos del régimen del apartheid. A continuación, se introducen vigorosas melodías africanas, pero se ven eclipsadas en dos ocasiones, la segunda por una evocación del tiroteo de Sharpeville, en el que 67 africanos desarmados fueron asesinados a tiros y casi 200 heridos por las tropas gubernamentales. A continuación sigue un extenso movimiento lento fúnebre, que conduce a la sección de desarrollo de la obra, donde las melodías africanas se abordan con mayor profundidad que en la primera sección. Sigue una recapitulación de material tanto de Europa Occidental como de África, y en la breve y triunfal coda, que presagia una Sudáfrica feliz y libre, se presentan en contrapunto. 

lunes, 22 de septiembre de 2025

FUNDACIÓN MEDITERRÁNEO DE VALENCIA ACOGE LA EXPOSICIÓN "EL LARGO CAMINO", UN RECORRIDO DEL FOTÓGRAFO JÜRGEN SCHADEBERG POR LOS AÑOS DEL APARTHEID SUDAFRICANO

 

Hasta el 8 de noviembre de 2025  

La edición de ValenciaPhoto, bajo el lema "Expandir los Límites", propone la fotografía como una herramienta de cuestionamiento, en donde la fotografia problematiza la noción de sujeto, no solo en su identidad individual, sino en su relación con el entorno. Se interroga el lugar del individuo en la sociedad y su papel en los espacios urbanos.

En este contexto, la obra de Jürgen Schadeberg, (Berlín, 1931-La Drova, Valencia, España, 2020) es un ejemplo de cómo sus fotografías ayudaron a romper los límites que separaban el mundo de blancos y de negros en Sudáfrica.

Descubrió la fotografía a los 15 años, como aprendiz del fotógrafo Eric Kruger, y se formó en la Escuela de Óptica y Fotografía de Berlín. Tras una breve experiencia como fotógrafo voluntario para una agencia de prensa en Hamburgo, decidió, con apenas 19 años, abandonar la Alemania de posguerra y trasladarse a Sudáfrica, donde residía su madre.

"Cuando llegué a Sudáfrica en 1950 encontré dos sociedades que evolucionaba en paralelo sin comunicación entre ellas. Había un muro invisible entre sus dos mundos. El mundo negro o mundo no europeo como lo describía la sociedad blanca".

En 1951 se incorpora a la joven revista Drum Magazine, revista cultural destinada a la comunidad negra y también trabaja como freelance para Time, Life, Black Star y Stern.

Durante esos años, Schadeberg fotografió a figuras clave de la lucha contra el apartheid, como Nelson Mandela, a quien siguió con su cámara durante casi medio siglo. Fue testigo directo de los acontecimientos que marcaron la historia del país, como la destrucción de Sophiatown en 1955 -un barrio cosmopolita con intensa vida cultural, donde coexistían cabarets, clubes de jazz, músicos y escritores-. La presión policial fue en aumento, hasta sofocar cualquier expresión cultural de la comunidad negra. En 1964, Mandela fue condenado a cadena perpetua y Drum Magazine fue prohibida.

Obligado a exiliarse, Schadeberg pasó las dos décadas siguientes entre Europa y Estados Unidos, manteniendo su labor como fotoperiodista independiente. En 1985 regresó a Sudáfrica, ya en un contexto de mayor libertad de expresión y con signos de distensión racial. En ese marco, realizó un reportaje por encargo de la Unesco.

Conocido como "el padre de la fotografía sudafricana", Schadeberg es considerado una figura clave tanto en la historia de la fotografía de su pais como en el ámbito internacional. Algunas de sus imágenes, como el retrato de Miriam Makeba o sus célebres retratos de Nelson Mandela, forman parte hoy del patrimonio nacional sudafricano.

Su legado abarca más de 65 años de trabajo, más de 100.000 negativos y una dimensión histórica, social y política incontestable.

La retrospectiva que ValenciaPhoto presenta reúne más de un centenar de fotografías seleccionadas por su esposa, Claudia Schadeberg, y constituye una oportunidad única para descubrir la trayectoria de este gran fotógrafo, a través de originales que, en algunos casos, fueron positivados por él mismo.

Comisarios: Claudia Schadeberg, Vilma Dobilaitė y Nicolás Llorens


 
 

sábado, 31 de mayo de 2025

DOCUMENTAL "CUBA/SUDÁFRICA: DESPUÉS DE LA BATALLA", DE ESTELA BRAVO

 
Cuba/Sudáfrica: Después de la Batalla
Estela Bravo
1990
58 minutos

El documental de Estela Bravo recoge la decisiva participación cubana en las batallas definitivas y en las históricas negociaciones de paz que cerraron la guerra de Angola y abrieron el camino al fin de apartheid y a la libertad de Nelson Mandela.

Se trata del más completo testimonio audiovisual de aquellos acontecimientos. El documental examina las motivaciones y consecuencias de la guerra. Contiene material filmado en Angola y Cuba, incluyendo entrevistas con soldados y familiares de los caídos.

VER DOCUMENTAL:

viernes, 21 de marzo de 2025

SINFONÍA Nº 2 "EN MEMORIA DE LOS ASESINADOS EN SHARPEVILLE, 21-3-1960", DEL COMPOSITOR JOHN JOUBERT, EN EL 65 ANIVERSARIO DE LA MASACRE DEL RÉGIMEN SUDAFRICANO DEL APARTHEID

La "Sinfonía Nº 2 en un movimiento" Op.68 (In memory of those killed at Sharpeville, 21-3-1960) fue compuesta en 1970 por encargo de la Royal Philarmonic Society. El tema inspirador de la obra es el apartheid, el sistema de gobierno que había adaptado la República Sudafricana basado en la separación racial.

Para ello el compositor partió de la novela de Alan Pato, "Cry the Beloved Country". La masacre de Sharpeville había tenido lugar diez años antes de escribir la sinfonía y había conmovido al mundo por la crueldad de la política de segregación racial. La sinfonía desea realizar un homenaje a las víctimas de la masacre, en la que murieron por los disparos de la policía ochenta y tres personas mientras formaban parte de una manifestación pacífica contra las Pass Laws, el símbolo odiado de la subordinación de los negros a la supremacía blanca.

Una sinfonía en la misma línea que la onceava de Shostakovich, que usa canciones políticas rusas. En este caso el compositor hace referencia a tres melodías africanas. Se estrenó en 1971 en el Royal Festival Hall interpretada por la London Philharmonic Orchestra bajo la dirección del propio compositor.

La sinfonía escrita en un solo movimiento, Poco lento, allegro vivace, lento e sostenuto, allegro vivace, se encuentra dividida en dos secciones, una lenta y otra rápida. La primera empieza con un fugato de los registros bajos de la cuerda en sordina, sobre una figura en ostinato de los contrabajos, que gradualmente cede su plaza a la primera canción africana interpretada por las trompas. Luego la música se desarrolla y expande hasta terminar en un clímax, donde el tema es interpretado por las trompetas de modo dramático.

La segunda sección empieza con una figura de nota repetida que caracteriza a la segunda canción africana. El siguiente material utilizado en la sinfonía procede del fugato cromático inicial de la obra y de la tercera melodía africana, un lamento zulú. La turbulencia de esta sección se interrumpe mediante la interpretación del tema zulú por un solo de trompa acompañado en pianissimo por la cuerda en sordina. Pero la sinfonía no termina con este tema elegíaco. Mediante la recapitulación de los motivos más enérgicos de la sección, acaba de modo violento para recordar los trágicos conflictos de Sudáfrica que inspiran la obra.

Fuente: Historia de la Sinfonía 

sábado, 4 de mayo de 2024

DOCUMENTAL "MK, EL EJÉRCITO SECRETO DE MANDELA"

MK, el ejército secreto de Mandela
Realización: Osvalde Lewat
País Francia
Año 2022
Duración 58 min
Sinopsis: Con testimonios de antiguos combatientes del MK, el brazo armado del Congreso Nacional Africano, fundado por Nelson Mandela, este documental rinde homenaje a los héroes olvidados de la lucha contra el apartheid, que sacrificaron sus vidas para liberar a Sudáfrica de la segregación racial.

Fuente: ARTE TV

Umkhonto we Sizwe (del Xhosa, Zulú y Ndebele Lanza de la Nación abreviado como MK, conocido en español como La Lanza de la Nación, fue un grupo clandestino y brazo armado del Congreso Nacional Africano en la lucha contra el régimen racista del apartheid en Sudáfrica y fue fundada por Nelson Mandela a raíz de la masacre de Sharpeville. Creada en 1960, La Lanza de la Nación llegó a contar con 11.000 miembros.

Después de advertir al gobierno de Sudáfrica en junio 1961 de su intención de resistir nuevos actos de terrorismo instituido por el gobierno si el gobierno no tomaba medidas hacia la reforma constitucional y aumentaba los derechos políticos, uMkhonto we Sizwe lanzó sus primeros ataques contra instalaciones gubernamentales el 16 de diciembre de 1961. Posteriormente fue clasificado como una organización terrorista por el gobierno sudafricano y prohibido.

Durante un tiempo tuvo su sede en Rivonia, entonces rural pero ahora un suburbio próspero de Johannesburgo. El 11 de julio de 1963, 19 líderes del ANC y uMkhonto we Sizwe, incluidos Arthur Goldreich y Walter Sisulu, fueron arrestados en Liliesleaf Farm, Rivonia. La granja era propiedad privada de Arthur Goldreich y se compró con fondos del Partido Comunista Sudafricano y del ANC, ya que los no blancos no podían poseer una propiedad en esa área bajo la Ley de Áreas Grupales. A esto le siguió el Juicio de Rivonia, en el que 10 líderes del ANC fueron juzgados por 221 actos militantes diseñados para "fomentar una revolución violenta". Wilton Mkwayi, jefe de uMkhonto we Sizwe en ese momento, escapó durante el juicio.

La organización fue disuelta formalmente en una ceremonia en el Estadio de Orlando en Soweto, Gauteng, el 16 de diciembre de 1993, aunque la lucha armada había sido suspendida anteriormente, durante las negociaciones para poner fin al apartheid.

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

lunes, 12 de febrero de 2024

LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN DE MANDELA CONTADA EN 10 CARTELES

El 11 de febrero se cumplen 30 años de la liberación de Nelson Mandela, el gran héroe sudafricano de la lucha contra el apartheid. La campaña por su liberación y el fin del apartheid fue efervescente en Sudáfrica y mucho más allá de sus fronteras. Artistas de todas partes se solidarizaron con la causa, produciendo imágenes y mensajes en docenas de idiomas. Teniendo a Mandela como símbolo, esta campaña contra el apartheid terminó también sentando muchos de los códigos para otras campañas en defensa de presos políticos. A continuación, hacemos un repaso de la historia de esta lucha a partir de 10 carteles:

Mandela nació el 18 de julio de 1918 en el pueblo de Mvezo. Conocido afectuosamente como “Madiba”, empezó desde temprano a integrarse en las luchas estudiantiles. Formado en Derecho, Mandela rápidamente se convirtió en uno de los cuadros más importantes del Congreso Nacional Africano (ANC), el principal partido que organizaba la lucha contra el régimen racista.

El gobierno del Partido Nacional terminó de asentar el régimen del apartheid (“segregación” o “separación” en Afrikaans) en 1948, motivando una lucha redoblada por la igualdad y la justicia social. Mandela estuvo varias veces preso a lo largo de los años por su rol en las acciones revolucionarias contra el apartheid. 

En 1963 fue detenido, junto a una decena de otros militantes, y acusado de traición y conspiración. En lo que se conoció como el juicio de Rivonia, Mandela y sus camaradas terminaron condenados a cadena perpetua.

En su defensa, Mandela expuso la oposición moral del ANC al racismo, y pronunció un célebre discurso cuyas frases servirían de insumo a gran cantidad de carteles, pintas y panfletos:

“Siempre he soñado con la idea de una democracia y una sociedad libre en la cual las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Un ideal que quiero ver hecho realidad. Pero, si es necesario, un ideal por el que estoy preparado para morir”

Mandela pasó 27 años preso, la mayor parte en la cárcel de máxima seguridad de Robben Island. Rápidamente se convirtió en un símbolo de la injusticia inherente al régimen racista sudafricano. Por esa razón, el gobierno sudafricano prohibió y censuró el uso del rostro de Mandela en materiales agitativos entre 1964 y 1986. Esto obligó a los artistas a ingeniar maneras para representar esta lucha sin usar el retrato de Madiba.

Hay que destacar que, a lo interno de Sudáfrica, la campaña por la liberación de Mandela fue posible gracias al trabajo militante de organizaciones populares. Trabajo realizado no solo en condiciones técnicas precarias, sino también bajo amenaza y en el marco de una feroz represión. Incluso así, proliferaron incontables talleres clandestinos de serigrafía en Johannesburgo, Ciudad del Cabo y Natal. Colectivos como Silkscreen Trainning Project y Community Arts Projects hicieron del cartel un medio genuinamente al alcance de la expresión popular. Desde el exilio, los artistas de Medu introducían en Sudáfrica, además de carteles, medios para su reproducción itinerante.

Aunque aislado diplomáticamente, el régimen sudafricano seguía siendo apoyado (directa o indirectamente) por EEUU y otros países occidentales. En un contexto de Guerra Fría, Sudáfrica era útil por sus acciones contra gobiernos socialistas en países como Angola y Mozambique, financiando grupos rebeldes o interviniendo militarmente. En muchos de estos países se iniciaron intensas campañas para boicotear al gobierno sudafricano y presionar a sus gobiernos aliados. Esta ofensiva internacional estuvo fuertemente acompañada de carteles. Artistas como Keith Harring o Rachel Romero sumaron imágenes para la campaña.

La lucha por la liberación de Mandela también tuvo impacto en el Sur Global. En la conferencia Tricontinental de La Habana de 1966 se acordó la creación de la Organización de solidaridad con los Pueblos de Asia, Africa y América Latina (OSPAAAL). La producción de carteles de esta organización es considerada referencia obligada de la gráfica de protesta. A los mejores cartelistas cubanos se les encomendó el diseño de una gran variedad de piezas en muy distintos estilos. Las luchas del pueblo sudafricano fueron un tema central en los carteles de la OSPAAAL.

Finalmente, la presión internacional y la constante lucha, pacífica y armada del pueblo llevó al agotamiento del apartheid, forzando negociaciones y la liberación de Mandela en 1990. No cabe duda de que las campañas de comunicación tuvieron un importante peso en este desenlace.

Mandela ganó las elecciones cuatro años más tarde, gracias a un robusto aparato de campaña que se había consolidado en las condiciones más adversas. Los retratos de Mandela circulaban ahora con libertad y la creatividad artística de los colectivos no tropezaba ya con la represión y la censura de antes. Los carteles que sacaron a Mandela de prisión lo convertirían también en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Aunque el ANC se haya alejado progresivamente de su proyecto de igualdad y justicia social, Mandela quedó en la historia como un ícono de dignidad y lucha contra las injusticias. La producción gráfica de esa lucha es un referente obligado de la propaganda revolucionaria. En primer lugar, porque abre a nuevos códigos visuales (llamativos patrones y atrevidas combinaciones de colores tomadas de la tradición pictórica de las culturas africanas) que abrieron el espectro de la propaganda de izquierda. En segundo lugar, porque para su producción y circulación fueron necesarios procesos de organización popular no solo milimétricamente calibrados, sino también de alcance masivo. La combinación de esos dos elementos demostró la capacidad de la producción gráfica para impactar la realidad y transformarla. 

Fuente: Utopix

viernes, 24 de noviembre de 2023

BALLET "EL CAMINO DEL TRUENO", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO KARA KARAYEV, CONTRA EL APARTHEID EN SUDÁFRICA

BALLET "EL CAMINO DEL TRUENO", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO KARA KARAYEV 

I. Danza general (0:00)
II. Danza de las Chicas con Guitarras (5:28)
III. Danza de la Comunidad Negra (11:01)
IV. Noche en Stileveld (14:20)
V. Escena y dueto (19:48)
VI. Arrullo (29:30)
VII. El Camino del Trueno (33:28)

El compositor azerí Kara Karayev (1918-1982), ciudadano de la Unión Soviética, creó un ballet basado en la novela El Camino del Trueno del escritor sudafricano Peter Abrahams (n.1919) sobre el tema del amor prohibido en tiempos del apartheid.

Karayev nació en una familia de médicos de Bakú en 1918. Su madre, no obstante, era una maestra de música quien guio sus primeros pasos en el mundo musical. Realizó su educación dentro del Conservatorio Estatal de Azerbaiyán, gradualmente volviéndose prominente en su república y más tarde en toda la Unión Soviética. En 1938 fue aceptado en el Conservatorio de Moscú y estudió con Shostakovich, su mentor y amigo de toda la vida. Absorbió muchas influencias extranjeras de la música hispánica, africana y vietnamita entre muchas otras y también se sintió atraído hacia los ritmos de la música afroamericana; solamente en su periodo tardío Karayev abrazaría el modernismo y el atonalismo como tal. En 1948, tras tomar posesión como rector del conservatorio y jefe de la Unión de Compositores en Azerbaiyán, sus actividades pasaron a ser muy significativas: incluso logró introducir el jazz a Azerbaiyán cuando en el resto de la URSS éste ¡era objeto de anatema! Sus ballets fueron objeto de admiración ensu nación, componiendo los primeros ejemplos del género allí. Uno de ellos fue justamente En el Camino del Trueno, creado en 1958 para el ballet Kirov. Para cuando el escritor sudafricano Abrahams publicó su novela en 1948 ya vivía en Londres y escapó evidentemente de un régimen que seguramente lo habría puesto tras las rejas por sus ideas subversivas sobre el amor interracial. La trama es relativamente sencilla pero acaba por ser profética: Lanny, un maestro de raza mestiza y Sarie, una Afrikáner aristócrata, se enamoran como Romeo y Julieta; sin embargo, su muerte trágica no traerá alivio o reconciliación entre no blancos y blancos. Si bien el ballet tuvo éxito en su momento, su segunda suite para concierto – misma que actúa como síntesis sinfónica – sobrevive como su extracto más representativo. La obra fue escrita para gran orquesta que incluye tambores africanos y piano.

La suite comienza con una danza general llena de ritmos africanos que incluyen una flauta contralto como solista mientas que un pedal en los tambores funciona como motor rítmico. Las trompetas y otros instrumentos llegan a la acción y contribuyen a esta danza modal africana que se define como festiva, pero siempre incluyendo amenazadoras disonancias que implicarían algún tipo de catástrofe venidera. El movimiento cierra mientras la melodía se disipa en cuerdas y clarinetes. La siguiente escena, Danza de las Mujeres con Guitarras, abre con un dueto para corno inglés y oboe que es acompañado por las arpas imitando guitarras. Este tango, evidentemente influenciado por los gustos cosmopolitas de Karayev, se alza desde el misterio y la sutileza hacia un ambiente más festivo que incluye a todos los alientos y los metales; la música mezcla elementos latinos y arábigos en una atmósfera apasionada que concluye en silenciosa calma. La Danza de la Comunidad Negra es una danza celebratoria y determinada que comienza con el flautín y las percusiones, eventualmente abrazando toda la orquesta: aquí recuerda la escena en que Lanny visita a su pueblo empobrecido, mismo que como quiera que sea se toma el tiempo para celebrar su vuelta y a pesar de las disonancias en clústeres. La música aquí es próxima al lenguaje de Shostakovich, pero también al de Copland. Noche en Stileveld es un nocturno que evoca un poco la Scène aux Champs de Berlioz al incluir diálogos entre los alientos y momentos al unísono. Las arpas y cuerdas toman parte de esta atmósfera nocturna llena nuevamente de misterio, pero también de la calidez de las sabanas africanas. Contrariamente al último movimiento, los metales y las percusiones están casi ausentes y solo son usados en momentos relevantes al dramatismo. El siguiente movimiento, Escena y Dueto, ocurre al amanecer y ciertamente toma inspiración del Adagio de Espartaco de Khachaturián. Tras una introducción de carácter africano en los alientos y cuerdas nos llega un adagio. La danza de Lanny y Sarie es sinfonizada por solos para violín y cello respectivamente; ambas melodías se caracterizan por sus líneas líricas y una ternura profunda. Esto lleva a una sección con un tremendo cromatismo lírico que podría más bien compararse con Delius. Un pasaje para cuerdas y alientos es de notarse ya que acelera la velocidad de la danza y la hace llegar a un clímax sonoro en los metales mientras los amantes consumen su pasión con gloria. El siguiente Arrullo representa un episodio de serena ternura tras la intensidad del Adagio. Una melodía para cuerdas y alientos, misma que no sube de un mezzopiano, domina el paisaje mientras se mezclan escalas modales africanas y arábigas al paso de la pieza. El movimiento final, El Camino del Trueno, representa el clímax final del ballet. Los amantes se encuentran rodeados de los furiosos Afrikaners quienes les dan muerte.  La música se vuelve disonante y amenazante, siempre acompañada de interpolaciones de los metales y uso constante de las percusiones. La música usa modos melódicos en un crescendo al estilo bolero que llega a alturas disonantes en los metales. Este rondo infernal se convierte entonces en una expresión militarizada del poder, recordando Roma Militaris de Prokofiev en Noches de Egipto. Los amantes han sido sacrificados, pero sus muertes desafortunadamente no serán el rescate necesario para apaciguar los odios entre no-blancos y blancos.

Fuente: https://musicalhistories.blogspot.com

martes, 30 de agosto de 2022

DOCUMENTAL "SUDÁFRICA: ESCLAVOS DEL CARBÓN"

 

Título: Sudáfrica: esclavos del carbón
Realización: Sophie Bontemps
Autor: Sophie Bontemps
País: Francia
Año: 2022
Duración: 24 minutos

En lengua zulú, "Zama Zama" significa "el que intenta y vuelve a intentar". En Ermelo, en el corazón del pulmón negro de Sudáfrica, los yacimientos de carbón han sido abandonados por las grandes empresas mineras, que se han marchado a yacimientos más grandes al este del país, dejando atrás galerías abandonadas y hombres desempleados.

Fuente: ARTE TV

jueves, 11 de noviembre de 2021

CATARATA PUBLICA "SUDÁFRICA Y EL CAMINO A LA LIBERTAD", DE ENRIQUE OJEDA

Sudáfrica y el camino a la libertad. Del apartheid a la democracia
ENRIQUE OJEDA
LOS LIBROS DE LA CATARATA
ISBN : 978-84-1352-290-6
Año : 2021
Nº de pàgines : 248 

En Sudáfrica y el camino a la libertad, del apartheid a la democracia, se desgrana el proceso histórico sudafricano, desde el nacimiento de la República racista hasta su derrota final. Un proceso que marcó a todo el continente africano e impresionó a millones de personas en todo el mundo, tanto por las características aberrantes del sistema que se dejaba atrás, que discriminaba a sus propios ciudadanos por el color de su piel, como por la personalidad del principal líder de la lucha contra el mismo, Nelson Mandela.

“Libro de historia, de análisis político, de comprensión sociológica y, sobre todo, de sutileza y profundidad intelectual en la interpretación de las motivaciones y de los movimientos estratégicos y tácticos que desplegaron los actores en una batalla y viajes dantescos para desembocar, evitando la guerra civil, en un acuerdo original para desmantelar el Estado racista, entre los supremacistas blancos defensores del apartheid y el conjunto de organizaciones liderado por el ANC (Congreso Nacional Africano) de Mandela.

Aunque describe con rigor y esperanza expresiva esta historia épica, Enrique Ojeda pretende proponer una lectura personal, una mirada profunda de un diplomático que ha dedicado décadas a la reflexión sobre este conflicto; pero esta humildad no debe confundir al lector: el libro es mucho más que eso.”

Sami Naïr

jueves, 11 de febrero de 2021

DOCUMENTAL "11 DE FEBRERO DE 1990, LA LIBERACIÓN DE NELSON MANDELA"

Título: 11 de febrero de 1990, la liberacion de Nelson Mandela
Realización: Denis van Waerebeke
País: Francia
Año: 2018
Duración: 27 minutos
Fuente: ARTE TV

Desde finales de la década de 1980, la situación internacional de Sudáfrica era cada vez más insostenible y el sistema de segregación había terminado por aislarla del resto del mundo. En 1989, Frederik de Klerk asumió la presidencia del país y comenzó a explorar la posibilidad de acabar con el apartheid, lo que incluía la liberación de los prisioneros del movimiento antiapartheid lo que incluía a su propio líder, Nelson Mandela, que en 1964 había sido condenado a cadena perpetua por conspiración y sabotaje contra el Gobierno.

Después de 27 años encarcelado, Nelson Mandela salía de la prisión de Victor Verster el 11 de febrero de 1990. Su liberación fue el primer paso para el comienzo del fin del apartheid en Sudáfrica. Desde 1948, la minoría blanca del país había construido un entramado de leyes para mantenerse en el poder que impusieron una fuerte segregación racial y la discriminación de la población no caucásica. Y este sería un gran paso para terminar con dicha injusticia.

Su encarcelamiento había convertido a Mandela en un símbolo de la lucha por los derechos de la población negra y a su salida de la prisión miles de personas lo aclamaron y lo vitorearon. Una vez en libertad, el objetivo de Madiba (nombre con el que se le conocía cariñosamente) fue el de la unión de todo el país y que la rabia y la frustración tras décadas de discriminación no derivasen en violencia y en una guerra civil entre blancos y negros.

lunes, 9 de diciembre de 2019

EN FOTOS, FIDEL CASTRO Y NELSON MANDELA, EN EL SEXTO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL LÍDER SUDAFRICANO


Fidel Castro recibe al líder sudafricano Nelson Mandela en el Aeropuerto Internacional José Martí, en ocasión de su primera visita a Cuba tras su liberación de las cárceles del régimen racista sudafricano del Apartheid, 25 de julio de 1991. Foto: Pedro Beruvides
Fidel Castro recibe al líder sudafricano Nelson Mandela en el Aeropuerto Internacional José Martí, en ocasión de su primera visita a Cuba tras su liberación de las cárceles del régimen racista sudafricano del Apartheid, 25 de julio de 1991. Foto: Pedro Beruvides
Sobre él Fidel Castro expresó:

    “Fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito”.

Fidel Castro recibe a su llegada a Cuba al presidente del Congreso Nacional Africano (ANC) Nelson Mandela, en el aeropuerto internacional José Martí, la Habana, 25 de julio de 1991.

Fidel Castro junto a Nelson Mandela recorre las instalaciones de la
Villa Panamericana. Los acompañan Vilma Espín, Winnie Mandela y José Ramón Fernández, Presidente del Comité Organizador de la cita deportiva, 25 de julio de 1991.

Fidel Castro junto a Teófilo Stevenson y Nelson Mandela en La Habana,
25 de julio de 1991. Foto: Estudios Revolución

Fidel Castro junto a Nelson Mandela en el acto central por el XXXVIII Aniversario
del Asalto al Cuartel Moncada, efectuado en la Plaza Victoria de Girón,
en la provincia de Matanzas, 26 de julio de 1991.

Fidel Castro junto a Nelson Mandela en el acto central por el XXXVIII Aniversario
del Asalto al Cuartel Moncada, efectuado en la Plaza Victoria de Girón,
en la provincia de Matanzas, 26 de julio de 1991.

Fidel Castro con Nelson Mandela en el acto por el 26 de Julio,
efectuado el 26 de julio de 1991, Foto: Liborio Noval

Fidel Castro junto a Nelson Mandela en el Parlamento sudafricano,
4 de septiembre de 1998. Foto: Juventud Rebelde

El abrazo de dos amigos entrañables, en presencia de Graça Machel,
en el inicio de la Cumbre del Movimiento de los Alineados,
en Durban, septiembre de 1998. Foto: Juventud Rebelde

Encuentro de dos amigos entrañables, en el inicio de la Cumbre del Movimiento
de los Alineados, en Durban, septiembre de 1998. Foto: Juvenal Balán

Fidel Castro visita a Nelson Mandela, expresidente de Sudáfrica,
en su residencia de Houghton, en Sudáfrica,
2 de septiembre de 2001. Foto: Estudios Revolución

Cita de Fidel Castro sobre Nelson Mandela

Fuente: Cubadebate

sábado, 14 de septiembre de 2019

DOCUMENTAL "EL ESTADO CONTRA MANDELA Y LOS OTROS"

Título original: L´État contre Mandela et les autres
Realización: Nicolas Champeaux y Gilles Porte
País: Francia
Año: 2018
Duración: 53 minutos

El 11 de julio de 1963, varios miembros del Congreso Nacional Africano son arrestados en una granja en Rivonia, a las afueras de Johannesburgo. Entre ellos, Walter Sisulu, Govan Mbeki, Raymond Mhlaba, Ahmed Kathrada, Denis Goldberg y Lionel Bernstein. El director del brazo armado del CNA, Neslon Mandela, cumple condena desde 1962.

Durante el proceso “El Estado contra Mandela y los otros”, los detenidos son acusados de sabotaje, complot y traición, y podrían ser condenados a la pena de muerte. Todos se declaran inocentes y deciden transformar el litigio en una tribuna política contra el apartheid.

De aquel juicio no hay imágenes: tan sólo registros sonoros. Nicolas Champeaux y Gilles Porte recuperan este testimonio de gran valor, recientemente desclasificado y digitalizado, y lo combinan con entrevistas a los últimos testigos de aquel momento histórico.

Fuente: ARTE TV


jueves, 19 de julio de 2018

100 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE NELSON MANDELA


Discurso de investidura de Nelson Mandela como Presidente de Sudáfrica el 10 de mayo de 1994


“En el día de hoy, todos nosotros, mediante nuestra presencia aquí y mediante celebraciones en otras partes de nuestro país y del mundo, conferimos esplendor y esperanza a la libertad recién nacida. De la experiencia de una desmesurada catástrofe humana que ha durado demasiado tiempo debe nacer una sociedad de la que toda la Humanidad se sienta orgullosa.

Nuestros actos diarios como sudafricanos comunes deben producir una auténtica realidad sudafricana que reafirme la creencia de la Humanidad en la justicia, refuerce su confianza en la nobleza del alma humana y dé aliento a todas nuestras esperanzas de una vida espléndida para todos. Todo esto nos lo debemos a nosotros mismos y se lo debemos a los pueblos del mundo que tan bien representados están hoy aquí.

Sin la menor vacilación digo a mis compatriotas que cada uno de nosotros está íntimamente arraigado en el suelo de este hermoso país, igual que lo están los famosos jacarandás de Pretoria y las mimosas del Bushveld. Cada vez que uno de nosotros toca el suelo de esta tierra, experimentamos una sensación de renovación personal. El clima de la nación cambia a medida que lo hacen también las estaciones. Una sensación de júbilo y euforia nos conmueve cuando la hierba se torna verde y las flores se abren. Esa unidad espiritual y física que todos compartimos con esta patria común explica la profundidad del dolor que albergamos en nuestro corazón al ver cómo nuestro país se hacía pedazos a causa de un terrible conflicto, al verlo rechazado, proscrito y aislado por los pueblos del mundo, precisamente por haberse convertido en la sede universal de la ideología y la práctica perniciosas del racismo y la opresión racial.

Nosotros, el pueblo sudafricano, nos sentimos satisfechos de que la Humanidad haya vuelto a acogernos en su seno; de que nosotros, que no hace tanto estábamos proscritos, hayamos recibido hoy el inusitado privilegio de ser los anfitriones de las naciones del mundo en nuestro propio territorio. Les damos las gracias a todos nuestros distinguidos huéspedes internacionales por haber acudido a tomar posesión, junto con el pueblo de nuestro país, de lo que es, a fin de cuentas, una victoria común de la justicia, de la paz, de la dignidad humana. Confiamos en que continuarán ofreciéndonos su apoyo a medida que nos enfrentemos a los retos de la construcción de la paz, la prosperidad, la democracia, la erradicación del sexismo y del racismo.

Apreciamos hondamente el papel que el conjunto de nuestro pueblo, así como sus líderes de masas, políticos, religiosos, jóvenes, empresarios, tradicionales y muchos otros, tanto hombres como mujeres, han desempeñado para provocar este desenlace. De entre todos ellos, mi segundo vicepresidente, el honorable F.W. de Klerk, es uno de los más significativos. También nos gustaría rendir tributo a nuestras fuerzas de seguridad, a todas sus filas, por el distinguido papel que han desempeñado en la salvaguarda de nuestras primeras elecciones democráticas, así como de la transición a la democracia, protegiéndonos de fuerzas sanguinarias que continúan negándose a ver la luz.

Ha llegado el momento de curar las heridas. El momento de salvar los abismos que nos dividen.Nos ha llegado el momento de construir. Al fin hemos logrado la emancipación política. Nos comprometemos a liberar a todo nuestro pueblo del persistente cautiverio de la pobreza, las privaciones, el sufrimiento, la discriminación de género así como de cualquier otra clase. Hemos logrado dar los últimos pasos hacia la libertad en relativas condiciones de paz. Nos comprometemos a construir una paz completa, justa y perdurable. Hemos triunfado en nuestro intento de implantar esperanza en el seno de millones de los nuestros. Contraemos el compromiso de construir una sociedad en la que todos los sudafricanos, tanto negros como blancos, puedan caminar con la cabeza alta, sin ningún miedo en el corazón, seguros de contar con el derecho inalienable a la dignidad humana: una nación irisada, en paz consigo misma y con el mundo.

Como muestra de este compromiso de renovación de nuestro país, el nuevo gobierno provisional de unidad nacional, puesto que es apremiante, aborda el tema de la amnistía para gente nuestra de diversa condición que actualmente se encuentra cumpliendo condena. Dedicamos el día de hoy a todos los héroes y las heroínas de este país y del resto del mundo que se han sacrificado de numerosas formas y han ofrendado su vida para que pudiéramos ser libres. Sus sueños se han hecho realidad. La libertad es su recompensa. Nos sentimos a la par humildes y enaltecidos por el honor y el privilegio que ustedes, el pueblo sudafricano, nos han conferido como primer presidente de una Sudáfrica unida, democrática, no racista y no sexista, para conducir a nuestro país fuera de este valle de oscuridad.

Aun así, somos conscientes de que el camino hacia la libertad no es sencillo. Bien sabemos que ninguno de nosotros puede lograr el éxito actuando en soledad. Por consiguiente, debemos actuar en conjunto, como un pueblo unido, para lograr la reconciliación nacional y la construcción de la nación, para alentar el nacimiento de un nuevo mundo.

Que haya justicia para todos. Que haya paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. Que cada uno de nosotros sepa que todo cuerpo, toda mente y toda alma han sido liberados para que puedan sentirse realizados. Nunca, nunca jamás volverá a suceder que esta hermosa tierra experimente de nuevo la opresión de los unos sobre los otros, ni que sufra la humillación de ser la escoria del mundo. Que impere la libertad. El sol jamás se pondrá sobre un logro humano tan esplendoroso. Que Dios bendiga a África.

Muchas gracias”.

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás”.

(poema de Marianne Williamson)

Fuente: www.ersilias.com

lunes, 4 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN "NAMIBIA TODAY" EN BERLÍN, DE LAURA HORELLI


En la estación de metro de Berlín de Schillingstrasse se exhiben 18 impresionantes carteles del antiguo diario de Namibia Today. Laura Horelli, la artista finlandesa autora de la exposición, montó carteles que representaban las luchas de liberación en Zimbabue, Sudáfrica y Namibia, acompañados de extractos de escritos que detallaban los diarios históricos de los vínculos con la República Democrática Alemana.

La historia detrás de la exposición está centrada en las relaciones de la RDA después de la II Guerra Mundial con los estados africanos. Alemania occidental rápidamente ganó el reconocimiento internacional debido a sus asociaciones políticas con los Estados Unidos y Francia (los aliados). En un intento por adquirir el mismo estatuto soberano que Alemania Occidental, la RDA forjó vínculos políticos con los nuevos Estados independientes del Tercer Mundo, quienes a cambio respaldaron su búsqueda del reconocimiento internacional. En 1980, Alemania Oriental había establecido vínculos diplomáticos con 46 de los 49 Estados de la OUA (Organización de la Unidad Africana).

Situada en la antigua Berlín Oriental, la exposición es una representación simbólica de los lazos históricos de Alemania Oriental con el África Sudoccidental, conocida hoy como Namibia. Durante la lucha de Namibia por la independencia, la SWAPO (Organización del Pueblo del África Sudoccidental), al igual que otros ejércitos de liberación de África meridional, operó en el exilio. Por lo tanto, el apoyo de Alemania Oriental fue un factor clave para mantener los esfuerzos de las organizaciones. Mientras que la redacción de la revista operaba en Luanda (Angola), la organización Druckerei Fortschritt, en Erfurt, antigua Alemania Oriental, publicaba informes sobre la lucha por la independencia.

Laura Horelli utiliza su exposición para fusionar el apoyo abrumador de Alemania Oriental para Namibia con su pasado histórico sombrío. Horelli nos introduce simultáneamente en los vínculos de Alemania con África, dejando espacio para que el público critique esta narrativa. El título 'Namibia Today', evoca la curiosidad sobre el pasado de Namibia. Lo que Namibia es hoy en día, es en gran parte el resultado del fugaz dominio de Alemania del África Sudoccidental (1884-1915). Entre 1904 y 1908, el genocidio alemán de los pueblos Herero y Nama eliminó más del 80% de la comunidad Herero. Namibia se ha referido a menudo como tierra de prueba de Alemania para el holocausto judío. Horelli intenta comunicar un mensaje que permanece oculto al público más amplio; La Alemania actual no puede entenderse sin confrontar su oscuro pasado colonial.

La actual negación de las atrocidades coloniales por parte de Alemania es en gran parte el resultado de la política de la Guerra Fría. Mientras tanto Alemania del este y del oeste intentaron forjar sus propias identidades nacionales, la RDA unió tanto las guerras mundiales como las responsabilidades coloniales a la República Federal de Alemania y a sus aliados capitalistas. De esta manera, la RDA logró reconstruir una nueva identidad como aliado "anticolonial" y "antifascista" del Tercer Mundo, e igualmente separada de su responsabilidad colonial.

Los pueblos Herero y Nama hasta el día de hoy están esperando una disculpa oficial. Un artículo reciente de Onishi (2016), titulado Germany Grapples with its Africa genocide, pone en perspectiva cómo la respuesta tardía de Alemania está siendo percibida por las comunidades Herero y Nama. "La única diferencia es que los judíos son de color blanco y nosotros somos negros", dice Kambazembi, un jefe de Herero cuyos bisabuelos escaparon durante el genocidio.

La negativa de Alemania a pagar reparaciones y aceptar la responsabilidad se está viendo como un desprecio por las vidas negras. Las comunidades Herero y Nama frecuentemente se refieren a la  aceptación de Alemania de sus malas acciones en las Guerras Mundiales y los miles de millones ($) pagados en forma de reparaciones a los Aliados y las víctimas del holocausto. A su vez, están exigiendo el mismo reconocimiento.

La exposición de Namibia Today marca algunos avances en la comunicación de las relaciones coloniales y postcoloniales de Alemania con los estados africanos. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para abordar y aceptar sus antiguas relaciones coloniales como parte integral de la Alemania del pasado y del presente.

Fuente: Tracing geopolitics in the urban landscapes








viernes, 24 de marzo de 2017

EXPOSICIÓN "ARTIVISMO", EL ARTE DE LA LUCHA SUDAFRICANA


El CICUS de Sevilla acoge una exposición de carteles contra el 'apartheid' del 22 de marzo al 20 de abril

Artivismo, la exposición producida en alianza con Casa África y comisariada por Estefanía Pereira, ofrece una nueva oportunidad para pensar los vínculos entre la creación artística y la protesta política, una vieja cuestión que en Sudáfrica, por motivos más que evidentes, se materializó por pura necesidad, en las antípodas del bizantino debate de salón. La muestra se centra en la cartelería, piezas de diseño realizadas durante los años 70 y 80 que incluso antes de su misma ejecución respondían a un espíritu de guerrilla, en el que la estética debía estar siempre al servicio de la claridad en la divulgación del mensaje. 

Con amplio predominio de los colores distintivos del panafricanismo (el rojo por la sangre derramada; el negro por la población en lucha contra el sometimiento y la humillación; el verde por la riqueza natural de esas tierras; el amarillo/oro por la abundancia del codiciado mineral en el país), los carteles están agrupados en seis bloques temáticos con su correspondiente explicación del contexto histórico, del porqué de la protesta: la lucha de las mujeres; las movilizaciones contra la educación bantú; las protestas contra la Ley de Relaciones Laborales que reservaba todos los empleos cualificados a la población blanca; las demandas de liberación de los presos políticos que plagaron las cárceles del país; las reivindicaciones ciudadanas (como el derecho al voto, que no existió en sufragio universal hasta casi antes de ayer: 1994); y la música, que canalizó con especial eficacia y capacidad de propagación las ansias de cambio y los lemas de la lucha.

Fuente: Diario de Sevilla

La exposición nace de la investigación realizada por Estefanía Pereira Tavira durante sus estudios del Máster Interuniversitario de Gestión del Patrimonio Artístico y Arquitectónico, Museos y Mercado del Arte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Producida por Casa África en el marco de su programa África Viva (Conmemoración del Día Internacional de África).

http://cicus.us.es/22mar-%C2%B7-exposicion-%C2%B7-artivismo/

Ahora que has topado con las mujeres, has golpeado a una roca; has desprendido una roca; serás aplastado. Medu Art Ensemble, Judy Seidman. 1981

¡Arriba las mujeres, Organízate, Únete al Poder del Pueblo! Federation of Transvaal Woman, Medu Art Ensemble. 1986

Trabajadores al Frente: Partido Comunista Sudafricano 1921-1986: 65 años de lucha por la libertad, la paz y el socialismo. South African Communist Party. 1986

Liberar a los presos políticos; Acción por la Democracia. National Union of South African Students. 1986

Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU). Tercer Congreso Nacional; La Educación consolida el avance hacia la victoria. Congress of South African Trade Unions: Justin Wells.