
domingo, 13 de septiembre de 2026
"LÁGRIMAS DE SANGRE", OBRA DE OSWALDO GUSAYAMÍN DE DENUNCIA DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

domingo, 6 de septiembre de 2026
"EL HOMBRE CON EL MARTILLO NEUMÁTICO", OBRA DEL PINTOR COMUNISTA BORIS TASLITZKY
Para Taslitzky, el arte y la política siempre han estado estrechamente entrelazados. Nacido en París de emigrantes judíos rusos, llegó a la fama a mediados de la década de 1930 como uno de los jóvenes exponentes franceses del realismo socialista, tras su declaración como el estilo oficial del Partido Comunista Internacional. La llamada 'Querelle du réalisme' (disputa sobre el realismo) tomó el antifascismo como punto de partida y examinó la cuestión de la reconciliación entre el realismo y la práctica artística contemporánea para hablar y reflexionar sobre las opiniones de las masas. . Participaron artistas de alto nivel como Fernand Léger y Jacques Lipchitz, pero los debates y las exposiciones que lo acompañaron señalaron el surgimiento de la generación de artistas más jóvenes que Taslitzky, entre ellos Edouard Pignon y André Fougeron.
Este retrato de un trabajador, de pie, con las manos puestas en su oficio, muestra, a través de los símbolos que lo rodean, el compromiso político del artista. Asociado con el realismo socialista, Taslitsky, sin embargo, se aparta de él por su humanismo, aquí perceptible en el orgullo del modelo erigido como un héroe frente a la dureza del trabajo. Una iluminación dramática resalta su rostro, mientras su cuerpo está protegido de las agresiones de la máquina que acentúa el gradiente de los colores gris y frío. Señal de su activismo, el gancho de elevación detrás del hombre, en forma de una hoz, y el martillo colocado a su derecha se refierem al emblema del Partido Comunista. La cadena rota retenida por el gancho puede interpretarse como una alegoría de la liberación, defendida por el partido, de toda alienación del hombre a través del trabajo.
viernes, 4 de septiembre de 2026
ALIANZA PUBLICA "ENCUENTROS Y DESPEDIDAS", DE JOHN BERGER
Es Winckelmann quien sugiere, en la segunda mitad del XVIII, una equivalencia entre el arte clásico y la democracia ateniense. Una y otra, según el anticuario sajón, se alimentarían mutuamente, siendo arte y democracia consecuencia y causa el uno de la otra, y viceversa. Este principio es el que explica la pintura “revolucionaria” de Jacques-Louis David y el robo masivo de arte clásico que propiciaron tanto el Directorio como Bonaparte. Este mismo principio político es el que volverá a instruir una parte del arte de posguerra, vinculado al “compromiso” y a la “democracia real” de la izquierda en Occidente. No en vano, los últimos artículos recogidos en este volumen van dedicados al derrumbe del bloque soviético y a la implosión de la vasta burocracia autocrática en que se sustentó, en última instancia, el sueño colectivista del XIX y el XX.
Buena parte de los textos incluidos en Encuentros y despedidas se dirigen a explorar aquellos efectos y aquellos sentimientos que debiera suscitar el “verdadero” arte. Un arte sustentado, de algún modo, en la idea de la justicia. También en la idea de disfrute común que Berger obtiene, con seguridad, de Benjamin y de las páginas que dedicó al cinematógrafo en La obra de arte en la época de su reproducción técnica (1936). Es en esas páginas finales donde Berger retoma, marginalmente, aquellos temas que sustentan su obra más conocida, Modos de ver (1972), en la que la propiedad, la publicidad, la cultura de masas, la alienación y cosificación del individuo, etcétera, se presentan como constitutivos del capitalismo, y en tanto que tales, como obstáculos para una verdadera y efectiva democracia. Aquella obra, de impronta materialista, era, por ello mismo, una obra sobre el poder y su estructura, revelados a través de la imagen. Cosa que, en cierto modo, también se puede decir de estos ensayos, no por la parte productiva del arte, sino en el sentido de su disfrute, ya que el contenido de estas páginas se halla referido a sentimientos como el amor, la melancolía, la compasión, la injusticia, la crueldad, y toda la constelación de conceptos que componen una idea de arte de implicación social. Vale decir, de un arte cuyo fin, si lo tuviere, es externo al arte. Por otro lado, esta misma idea redentora del arte es la que impulsó al primer Van Gogh, obsesionado por la delicadeza humana del Ángelus de Millet; cosa que también le ocurriría a Dalí, pero en distinto sentido: en el sentido de su “mito trágico”.
A este respecto, Berger es representante de un concepto de arte que tendría su mayor relieve en los 60-80 (la sombra de la premier Tatcher sobrevuela alguno de sus artículos), vinculado estrechamente a la sociedad de consumo y las economías de escala que Galbraith llamará “la sociedad opulenta”. Un arte cuya misión era la de revelar la naturaleza desigual y perniciosa del capitalismo; y anterior, por tanto, al carácter lúdico, distante, lucrativo e irónico del posmodernismo. En este “plus” sociológico de Berger quizá se hallara el origen de su éxito como historiador del arte. Un éxito, en todo caso, que debe atribuirse, en igual medida, al componente sentimental, a la inclinación lírica de sus textos, escritos sobre el cadáver caliente de la Guerra Fría, y cuyo sentido revela una concepción trágica y acerba de la existencia. Ello explica también la España mesetaria y fanática, de linaje machadiano, que se resumirá en sus páginas, extraída de sus viejas lecturas noventayochistas. Un hecho este que podría incardinarse, pictóricamente, en aquella incomprensión espiritual de la Europa protestante hacia la corporalidad católica que Huizinga señaló en El problema del Renacimiento.
Manuel Gregorio González
Fuente: Diario de Sevilla
miércoles, 2 de septiembre de 2026
"MONUMENTO A LOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD ", EN KOTOR (MONTENEGRO)
Este memorial conmemora a los partisanos caídos de Kotor.
Se encuentra en el Parque de la Libertad (Park Slobode), un espacio verde junto al paseo marítimo ubicado justo fuera de las murallas del casco antiguo de Kotor. La estructura sigue las tradiciones conmemorativas conmemorativas del período yugoslavo de la posguerra, que combinan elementos escultóricos y arquitectónicos. El escultor local Luka Tomanović diseñó la escultura en relieve de la base, mientras que el arquitecto Vojislav Đukić colaboró en la estructura general.
Conmemora a los ciudadanos y partisanos de Kotor y Montenegro que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial y las luchas de liberación contra la invasión nazi entre 1941 y 1945. En la parte frontal lleva la inscripción "Palim za slobodu" (Caídos por la libertad) junto a las fechas del conflicto.
Texto sobre el monumento: "A los hijos de esta región que murieron por la libertad en 1941-1945".
En dicho parque también está el busto de los héroes populares Mata-Maš Brguljan,
Nikola Đurković y Sava Ilić
El monumento sirve como un lugar de recuerdo dentro del paisaje cívico de Kotor. El monumento es accesible al público sin cargo y se puede visitar como parte de un paseo por Kotor y sus alrededores fuera de las murallas del casco antiguo.
sábado, 29 de agosto de 2026
"LIBRE, FUERTE Y FELIZ", OBRA DEL ARTISTA DE LA RDA MAX LINGNER
Después del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Lingner fue inmediatamente arrestado como alemán y miembro del Partido Comunista Francés. Capturado en varios campos de internamiento, logró escapar después de más de un año en Gurs en noviembre de 1941. Entonces vivió escondido y estuvo activo en la Resistencia. Fue solo después de la liberación de París a finales del verano de 1944 que Lingner regresó allí.
Ya en 1937 había desarrollado el motivo de la familia obrera francesa por primera vez (“Francia – libre, fuerte, feliz”, cf. Gertrud Heider, Max Lingner, Leipzig 1979, p. 56, Taf. 28). Volvió a asumir esto, por ejemplo en el diseño del título de la “L’Humanité” del 14 de julio de 1945, el Día Nacional Francés, así como en la pintura “El Invierno” (1946). Un poco más tarde, cortó la imagen y tituló la antigua parte de la derecha con “Free, Strong and Happy”.
En la obra se representa una familia joven elegantemente vestida. El grupo de personas tiene las características típicas de Lingner, enfatizadas por los contornos negros. Confiado y mirando de frente, el hombre progresa. Su esposa está mirando al niño en sus brazos. Lingner firmó y fechó la imagen en 1944, presumiblemente para referirse directamente a la liberación de Francia del régimen nazi, que también se enfatiza por el título. Como resultado, Lingner debió usar el motivo una y otra vez, incluso como un motivo en numerosas decoraciones festivas de prensa. También aparece en el diseño del mural de 1953 en la Casa de los Ministerios de Leipziger Straße en Berlín, aunque en otra versión de la que finalmente se realizó.
jueves, 27 de agosto de 2026
EXPOSICIÓN DE ARTE SERBIO DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL, EN BELGRADO
Exposición «¡Incluso en la esclavitud hay libertad! – El arte serbio durante la Segunda Guerra Mundial» en la Galería de la Academia de las Artes y las Ciencias de Serbia.
La exposición "¡Incluso en la esclavitud hay libertad! – El arte serbio durante la Segunda Guerra Mundial", de la doctora Irina Tomić, se inauguró oficialmente el 4 de agosto en la Galería SASA.
La exposición abarca la producción creativa de diversos géneros y formas artísticas, incluyendo bellas artes, artes aplicadas, arquitectura, fotografía y cine, creadas durante el período comprendido entre el estallido de la guerra en el territorio del Reino de Yugoslavia (6 de abril de 1941) y la capitulación de Alemania (9 de mayo de 1945). La exposición se centra en el arte creado en Serbia, teniendo en cuenta también las obras de artistas que estuvieron encarcelados o que desarrollaron su actividad en territorios libres fuera de Serbia. La exposición presentará cerca de 300 piezas procedentes de numerosas instituciones museísticas de toda Serbia (el Museo Nacional de Serbia, el Museo de la Ciudad de Belgrado, el Museo de Arte Contemporáneo, la Casa del Patrimonio, el Museo de Yugoslavia, la Colección Memorial Pavle Beljanski, el Museo Nacional de Užice, el Museo Nacional de Smederevska Palanka, etc.). Incluye obras de artistas consagrados del período de entreguerras, como Paja Jovanović, Uroš Predić, Beta Vukanović, Petar Dobrović, Jovan Bijelić, Sava Šumanović, Zora Petrović, Đorđe Jovanović, Đorđe Andrejević Kun y Petar Lubarda, así como de artistas más jóvenes de la época, como Majda Kurnik, Miloš Bajić y Vida Jocić, junto con obras de aficionados creadas en campos de prisioneros y en el campo de batalla.
Las obras incluidas son heterogéneas en diversos parámetros, por lo que se han organizado según sus características tipológicas. La autora demostró cómo todos los tipos de arte en el período comprendido entre 1941 y 1945 dependían de condiciones sociales y culturales únicas. Junto con la producción artística, también ofrece una visión general de todos los desarrollos culturales, histórico-culturales, antropológicos y sociológicos relevantes durante la ocupación de Serbia. Irina Tomić ha demostrado la hipótesis de que la producción creativa artística durante la ocupación continuó. No solo no se extinguió ni disminuyó, sino que también experimentó una considerable modificación. Para muchos, fue una vía de salvación; para otros, una especie de arma. Por lo tanto, las obras creadas en tales condiciones no pueden evaluarse únicamente según criterios estéticos convencionales. El objetivo de la exposición es presentar un análisis exhaustivo de todos los principales fenómenos artísticos que surgieron durante la ocupación y como consecuencia de ella.
La exposición está acompañada de un catálogo del mismo título, obra de Irina Tomić, doctora en filosofía.
En palabras de la Dra. Lidija Merenik: «Se trata de una obra extensa y exigente, exquisitamente escrita, la primera de su tipo. Realiza una contribución científica original para una comprensión más completa del arte serbio del siglo XX, al sintetizar uno de sus periodos más olvidados, menos conocidos y dolorosos. Esta obra carece de precedentes en cuanto a su objetivo establecido, ya que hasta ahora no se había producido en la historiografía serbia una síntesis sobre este periodo poco conocido del arte. Por lo tanto, el resultado de esta investigación es el primer estudio exhaustivo y científico, y, en un sentido más amplio, el primer artículo de este tipo sobre el tema mencionado».
El escultor Mrđan Bajić, miembro correspondiente de la SASA, señala que el trabajo académico de Irina Tomić "adentra con determinación en un campo que durante mucho tiempo ha permanecido insuficientemente investigado y abordado, y que casi nunca se ha tratado de una manera que vaya más allá de la uniformidad de una lectura ideológica unilateral, examinando en igualdad de condiciones todo lo que se creó durante ese período".
La exposición estará abierta al público hasta el 20 de septiembre.
sábado, 22 de agosto de 2026
"AUTORRETRATO DEDICADO A LEÓN TROTSKY", DE FRIDA KHALO, EN EL 86 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO EN EL EXILIO MEXICANO
Como muñeca de vestir y entre cortinas que más bien parecen el telón del gran escenario que revela a la primera bailarina del espectáculo, Frida Kahlo se presenta de punta en blanco. Con su mejor vestido, uñas pintadas, hermosos aros, especialmente elegante y maquillada: labios rojos y rubor, con un peinado recogido de trenzas y flores que hasta podemos percibir su perfume.
Enseguida pensaríamos que esta obra, como tantas otras, fue hecha para su gran amor, Diego Rivera. Pero no, en este caso el título nos cuenta que es un autorretrato dedicado a León Trotsky. Para estos días, Frida y Diego se encontraban distanciados (y cómo para no estarlo cuando te llega la noticia de que tu esposo y tu hermana mantuvieron una relación) y en pocos años acabarían por divorciarse, para luego volverse a casar. Sin embargo, los unía una gran amistad y es por esto que Rivera recurrirá a su compañera para brindar asilo político al líder soviético León Trotsky, quien llegaba escapando de Rusia. El 9 de enero de 1937, Trotsky y su esposa Natalia Sedova, arribarán a la Casa Azul de la familia Kahlo en la localidad de Coyoacán. Es sabido que entre Frida y Trotsky existió una relación amorosa que duró unos pocos meses y será, tal vez, esta obra un dedicado regalo para su amante ¿o una provocación para su esposo?
Natalia Sedova, Frida y Trotsky.
Como es característico de su obra, Frida nos describe en pequeñas «cartelas» los deseos e intenciones de sus producciones. En este caso, sostiene un ramo de flores junto con un papel que a modo de epígrafe nos da la clave de este autorretrato:
«Para León Trotsky con todo cariño, dedico esta pintura, el día 7 de noviembre de 1937. Frida Kahlo. En San Ángel, México»
Es este entonces un regalo de cumpleaños para su huésped en el vigésimo aniversario de la Revolución Rusa. No será ni la primera ni la última vez en la que Frida Kahlo elija regalar su imagen. De hecho, su retrato se ha vuelto la imagen de su obra. Es la misma artista quien revela que el autorretrato es uno de los géneros más elegidos en su repertorio porque: soy lo que mejor conozco.
Un año más tarde llegará a México el fundador del surrealismo, André Breton. Muy interesado en conocer a Trotsky, Bretón se hospedará en la misma Casa Azul de Coyoacán y al encontrarse con Frida y con esta obra nos dice:
«En la pared del cuarto de trabajo de Trotsky he admirado un autorretrato de Frida Kahlo de Rivera. Con un manto de alas de mariposa doradas, así ataviada abre una rendija en la cortina interior. Nos es dado como en los hermosos días del romanticismo alemán, asistir a la entrada en escena de una bella joven dotada con todos los poderes de la seducción»
Noel Rondina
Fuente: HA!
viernes, 21 de agosto de 2026
CASA - MUSEO GUAYASAMÍN, EN CÁCERES

La Casa Museo Guayasamín es un espacio en el que arquitectura, historia y arte se articulan para ofrecer una lectura singular del patrimonio cultural. Ubicada en un antiguo edificio de carácter industrial, el diálogo entre su estructura original y las obras que alberga permite comprender el lugar como un punto de encuentro entre pasado y presente.
La obra de Oswaldo Guayasamín se integra en este contexto arquitectónico y patrimonial, reforzando la relación entre el arte y la memoria del espacio. Más allá de su función expositiva, la Casa Museo se configura como un ámbito de intercambio cultural, orientado al diálogo entre distintas tradiciones, territorios y miradas.
Fue inaugurada el 12 de mayo de 1995, como resultado del convenio firmado en 1994 entre la Diputación Provincial de Cáceres y el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Este acuerdo permitió la creación de un espacio cultural destinado a albergar y difundir una relevante colección vinculada al artista, reforzando los lazos culturales entre España y América Latina.
En su concepción inicial, la Casa Museo acogió una amplia selección de piezas arqueológicas de arte prehispánico y arte colonial, de la colección personal reunida por Oswaldo Guayasamín a lo largo de su trayectoria, junto con obras propias del artista en su doble faceta de pintor y escultor. A este conjunto se sumaban piezas de artesanía y orfebrería procedentes del Taller de la Fundación de Quito, configurando un discurso expositivo amplio que permitía aproximarse a la riqueza y diversidad del patrimonio cultural latinoamericano.

El edificio que alberga la Casa Museo, una antigua almazara adquirida por la familia Pedrilla a mediados del siglo XIX, fue rehabilitado para su uso museístico respetando los elementos más significativos de su pasado industrial. Entre ellos destaca el antiguo molino, conservado como testimonio material de la historia del inmueble y como elemento singular dentro del recorrido expositivo. La convivencia entre esta arquitectura industrial y las obras expuestas aporta una identidad propia al espacio.
Concebida como un puente cultural entre España y América Latina, la Casa Museo Guayasamín invita a descubrir el legado artístico y humano de Oswaldo Guayasamín, en un espacio único en Europa. Con el paso del tiempo, el museo ha ido adaptándose a nuevas líneas de programación y a diferentes usos culturales.
En la actualidad, la Casa Museo mantiene la presencia de obra vinculada al artista ecuatoriano, al tiempo que acoge exposiciones temporales y actividades culturales diversas. Esta evolución ha permitido consolidar el espacio como un lugar dinámico, integrado en el conjunto cultural del Antiguo Solar de los Pedrilla y abierto a distintas propuestas artísticas y divulgativas.
Desde su creación, la Casa Museo Guayasamín continúa desarrollando su función como espacio de referencia para la difusión cultural, el diálogo entre culturas y la activación del patrimonio, en coherencia con los objetivos culturales de la Diputación Provincial de Cáceres.
Junto al edificio se encuentra una escultura expresionista en bronce repujado que representa al caudillo inca Rumiñahui, figura simbólica de la resistencia indígena. La obra remite a su muerte en 1535, ejecutado por los españoles tras negarse a revelar el paradero del tesoro de los quiteños, y se inspira en el fuerte impacto emocional asociado a su figura histórica.
La escultura, de aproximadamente tres metros de altura, muestra la figura con los brazos extendidos hacia el cielo y los puños cerrados. Se trata de una réplica a menor escala del monumento inaugurado en 1994 en Sangolquí, localidad cercana a Quito, concebido como homenaje a la resistencia.
Oswaldo Guayasamín
(Quito, Ecuador, 1919–1999)
Es una de las figuras más representativas del arte latinoamericano
del siglo XX. Su obra constituye un firme alegato en defensa de la
dignidad humana, centrado en la representación del sufrimiento, la
injusticia y la exclusión, con especial atención a los sectores más
vulnerables de la sociedad.
En su producción artística están siempre presentes América Latina y sus
raíces culturales, abordadas desde una perspectiva universalista que
trasciende lo local para reflexionar sobre la condición humana. El
propio artista definió así su compromiso con la pintura:

y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación,
la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir».
La obra de Guayasamín hunde sus raíces en la tierra y en el pueblo, pero no se limita a la evocación de tradiciones o del pasado cultural del Ecuador. Su pintura expresa una concepción del artista como testigo y mediador, que entiende el arte como una herramienta de solidaridad y conciencia colectiva.
De clara orientación expresionista, su lenguaje plástico se apoya en la fuerza del gesto, la intensidad del color y la carga emocional de las figuras. Cada obra se concibe como un mensaje, capaz de alternar el dramatismo y la dureza con momentos de mayor introspección y serenidad, en función de las distintas etapas de su trayectoria.
A lo largo de su carrera, Guayasamín desarrolló un discurso artístico coherente y comprometido, orientado a denunciar la injusticia y el abuso, al tiempo que reivindica la dignidad del ser humano. Su legado continúa interpelando al espectador y situando el arte como un espacio de reflexión crítica sobre el mundo contemporáneo.

CASA MUSEO GUAYASAMÍN
Ronda de San Francisco, s/n.
10005 CÁCERES.
Tfno: 927 24 16 33
jueves, 20 de agosto de 2026
DIORAMA DE LA "OPERACIÓN IASI-CHISINAU", EN EL 82 ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DE MOLDAVIA DE LA OCUPACIÓN NAZI
El Diorama "Operación Iași-Chișinău"
La Operación Iași-Chișinău fue una gran ofensiva militar de la Segunda Guerra Mundial. Del 20 al 29 de agosto de 1944, el Ejército Rojo de la Unión Soviética derrotó a las fuerzas de Alemania y Rumanía en el este de Europa. Esta acción destruyó al ejército enemigo, liberó Moldavia y sacó a Rumanía del bando nazi.
El Diorama "Operación Iași-Chișinău", expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes de Moldavia, se inauguró en agosto de 1990. Esta obra única fue realizada durante ocho años por los renombrados pintores Nikolaj Prisekin y Alexej Semenov, del estudio militar "M. B. Grekov" de Moscú. La hombría y el heroísmo de los caídos en el campo de batalla, la intensidad y el dramatismo de las acciones militares cerca del pueblo de Leușeni, a orillas del río Prut, constituyen el tema principal del Diorama "Operación Iași-Chișinău".
La superficie total del diorama, tanto del plano natural como de la pintura, es de aproximadamente 800 m². En una monumental envoltura del diorama, de 11 x 45 m y una superficie total de 500 m², se representaron no solo eventos y participantes auténticos de la batalla, sino también las particularidades de la naturaleza y de las localidades moldavas, así como el colorido característico del paisaje. El diseño natural, que se integra con la envoltura y ofrece la sensación de participación directa en los eventos representados, está compuesto por objetos auténticos: un cañón antitanque, una caja con cartuchos y municiones, armas, equipo y armamento.
miércoles, 19 de agosto de 2026
CHILE RESCATA EL MURAL "PRINCIPIO Y FIN", DE JULIO ESCÁMEZ, OCULTADO POR LA DICTADURA DE PINOCHET TRAS EL GOLPE DE ESTADO DE 1973

La obra ‘Principio y fin’, creada por Julio Escámez, fue hallada bajo 12 capas de pintura en la Municipalidad de Chillán. El descubrimiento recupera una pieza marcada por el exilio del artista y el asesinato del alcalde que la inauguró
El artista chileno Julio Escámez (Antihuala, Chile, 1925) murió en Heredia, Costa Rica, en 2015, a los 90 años. Uno de los dolores que cruzaron su vida, junto al exilio, fue creer que el mural Principio y fin, que pintó entre 1970 y 1972 dentro de la Municipalidad de Chillán, en la zona centro sur de Chile, durante la Unidad Popular que lideró Salvador Allende (1970-1973), había sido destruido por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. No solo él estaba seguro, sino también su familia y miles de chillanejos, pues la obra, de unos 42 metros cuadrados y que refleja simbólicamente la lucha de clases, desapareció, hace 53 años, de un día para otro. Permaneció oculta por más de medio siglo, hasta que unos primeros fragmentos fueron descubiertos en 2021 y, cinco años después, en julio pasado, arrancaron los trabajos definitivos para su recuperación: sacar, milímetro por milímetro, las 12 manos de pintura blanca que le echaron encima para intentar eliminar el mural de la historia.
Enterarse de la destrucción de Principio y fin, cuenta a EL PAÍS Catalina Sverlij, sobrina nieta del artista, de la Fundación Escámez, provocó que Julio Escámez tuviera que ocultarse, primero en Concepción y luego en Santiago, hasta salir al exilio en 1974. “Lo que él sentía respecto de lo que pasó con su mural condensaba la imagen de dolor que le quedó con Chile. Él nunca lo superó, porque lo vio como una afrenta directa, muy por el contrario de lo que le vivió en Costa Rica”.
Principio y fin es una de las varias obras del artista, que incursionó en técnicas múltiples, entre ellas el dibujo, el grabado, la pintura y la escenografía teatral. Pero esta tiene una particularidad que va más allá, incluso, de su recuperación. La historia está cruzada, trágicamente, por el asesinato de Ricardo Lagos Reyes, el alcalde socialista que inauguró el mural, en el salón del concejo del municipio, el 24 de junio de 1972. Fue ejecutado en su casa tres días después del golpe de Estado, el 16 de septiembre, junto a su esposa embarazada, Alba Ojeda, y su hijo Carlos Lagos, de 19 años.

La obra fue encargada en 1969 por el antecesor de Reyes, el alcalde Eduardo Contreras Mella (PC), fallecido en mayo de 2024, y quien en 1998 presentó la primera querella contra Pinochet, que investigó el juez Juan Guzmán. Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, envió unas palabras para la inauguración y dijo que “la pintura de Escámez y su carrera estética eran un lujo” para Chile. “Vemos cómo en su obra se han reconocido las esencias más extraordinarias de la creación, que tienen la quietud de la profundidad, de la verdad. Admiro en él tantos aspectos de una presencia creadora que es como una flor en su unidad maravillosa (...) Por una rara coincidencia, un libro mío toma el mismo tema que Escámez: el inmenso desgarramiento de un artista ante el espectáculo que agoniza, que se estremece para dar luz un nuevo concepto de la sociedad humana”, señaló el poeta.
Dos meses después, el 20 de agosto de 1972, otro hito marcó a Principio y fin. Ese día Allende fue nombrado Hijo Ilustre de Chillán y se fotografió junto al mural, en una imagen que marcó la historia de la obra.

En 1996, Escámez relató en una entrevista su dolor frente a lo que pasó con el mural. “Es triste decir que fue destruido durante el régimen de Pinochet. Se dijo que contenía ideas intrínsicamente perversas y fue borrado a picotazos (...) Era una alegoría sobre la represión y sus ofensas a la dignidad humana. Picaron el muro hasta hacerlo desaparecer para siempre. A cincel y martillo. A mucha gente le pareció un acto de barbarie. Pero era una orden superior y nadie se atrevía a oponerse”, contó.
Esa versión es la que escuchó desde niño Camilo Benavente (50 años), actual alcalde de Chillán, quien ha empujado los trabajos de restauración que lidera la Unidad de Patrimonio del municipio (UPA), a cargo de la historiadora Karin Cárdenas. Benavente, militante del PPD, de la centroizquierda, cuenta a EL PAÍS que en la cocina de la casa de su familia, en los años 70, había una réplica de Principio a fin. “Mi padre fue preso político en 1973 y siempre escuché lo que significaba el mural. Pero, lo más trascendente, es que en un contexto beligerante, violento y agresivo de un golpe militar, vinieron a romper ese mural a la sala del concejo y, además, asesinaron al alcalde”.
A partir del golpe de Estado, relata el alcalde Benavente, comenzaron a circular distintas versiones sobre la forma en que la dictadura acabó con el mural. “Decían que le habían lanzado alquitrán, que lo habían roto con bayonetas. Y eso, cuando yo era niño, me sonó como algo muy duro. Con los años lo vi como una ruptura para Chile, pero particularmente para Chillán. Ese hecho quedó en la memoria colectiva”.
Fue el contenido social de su obra el que puso al artista en la mira de la dictadura. Leslie Fernández, profesora de Arte de la Universidad de Concepción, sostiene que buena parte del trabajo de Escámez abordó “la lucha de clases, los pueblos indígenas y también los mineros de Lota. A él le interesaba el lenguaje del mural a una escala que permitiera que mucha gente lo viera e, incluso, concebir el arte para analfabetos”. Entre octubre de 2025 y enero de 2026, con motivo del centenario de Escámez, Fernández, junto con Bárbara Lama y Javier Ramírez, montó la exposición Memorias de una obra en recuperación, presentada en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Santiago. La muestra reunió decenas de sus trabajos y, cómo no, una reproducción de Principio y fin y sus bocetos preparatorios.
Un mito en Chillán
Casi cinco décadas después, sentado en su oficina en la alcaldía, Camilo Benavente envió un mail a la encargada de la Unidad de Patrimonio del municipio (UPA), la historiadora Karin Cárdenas, para que sondeara si había algún vestigio del mural, una inquietud que en 2021 también tuvo la exconcejala Quenne Aitken. Cárdenas siguió la instrucción, aunque, admite, que, por la historia, al comienzo tuvo poca fe.
Cárdenas también es de Chillán y conocía las varias versiones en torno a Principio y fin. “Siempre fue un mito. Y por el contexto violento de la época, la memoria oral también se vio distorsionada. Los funcionarios más antiguos de la municipalidad fueron propagando el discurso de que el mural fue destruido. El mismo artista se fue al exilio con esa herida y, en vida, en una visita a Chile, ofreció repintarlo”.
En noviembre de 2021 la UPA convocó al arquitecto de Concepción Carlos Inostroza, especialista en restauración, para analizar la pared. “Nos encerramos en la sala del concejo y en una ventanita que se abrió [la número 12, de aproximadamente 2 × 2 centímetros] apareció el color naranjo, que es rotundo en el mural y corresponde a la llamarada. Todos nos quedamos en silencio, mirándonos unos con otros. Ahí paramos y dijimos: ‘Aquí puede haber algo", recuerda la historiadora. El alcalde también estaba presente: “Fue emocionante. Nunca lo esperamos”.
Y en una de esas coicidencias que ocurren pocas veces, la Fundación Escámez, impulsada en 2022 por dos sobrinas nietas del muralista, Catalina Sverlij y Javiera Pérez; además de dos sobrinas, Cecilia Escámez y Orietta Duvachelle, arrancó casi justo cuando aparecieron los primeros hallazgos. En un comienzo se constituyeron para difundir su obra y, en especial, para “intentar salvar” el deteriorado mural, Historia de la Medicina y la Farmacología en Chile, que Escámez pintó en 1953 al interior de la Farmacia Maluje en Concepción, en la zona centro sur de Chile. Hasta entonces creían, como todos, que de Principio y fin no quedaba nada. Por eso, dice Catalina, que enterarse de su existencia “fue removedor”.
Una segunda sorpresa
Hallar esos vestigios iniciales, sin embargo, no signficaba una certeza. “Había que ver cómo seguir de manera responsable para no generar expectativas y, por si algo quedaba de mural, no destruir lo que estaba”, dice Karin Cárdenas sobre esas primeras ventanitas. A inicios de 2022 el Centro de Nacional de Conservación y Restauración (CNCR) hizo una asesoría técnica y dos restauradores retiraban, con mucha paciencia, las capas de pintura, que luego enviaban al laboratorio de la CNCR. “Ahí se fueron descartando los mitos: no apareció presencia de alquitrán ni impactos de bala. Se iba confirmando, científicamente, que el mural estaba”, dice la encargada de la UPA.
Esos trabajos dieron cuenta también que el mural, además de haber sido pintado encima que, sin ninguna delicadeza, se aprovechó la altura de la pared para hacer un hacer un segundo y un tercer piso.

En 2023 hubo otros hallazgos, cuando la Comisión Chilena de Energía Nuclear fue a estudiar las condiciones del muro. Se constató que, además, sobre el mural se había construido una ventana.
En 2024 ocurrieron otros dos hechos: la obra fue declarada Monumento Histórico. Y también se descubrió que era más grande de lo que lo creían en la municipalidad. Fue al revisar la invitación a la inaguración que vieron que se hablaba en plural, de los murales Prinicipio y fin.
A diferencia del primero, las imágenes del segundo, parte de la misma obra, no muestran ni la lucha de clases “ni el enfrentamiento ni la confrontación”, explica Cárdenas, sino que “la calma y la contemplación” de un grupo de mujeres y niños que observan, con distancia, la vida con un catalejo. Acaso el fin que Julio Escámez proyectó.
Ana María Sanhueza
Fuenre: El País
domingo, 16 de agosto de 2026
"LA MUERTE DE GARCÍA LORCA", DE EDUARDO ARROYO, EN EL 90 ANIVERSARIO DEL FUSILAMIENTO DEL POETA GRANADINO
Tras finalizar la carrera de periodismo (1957) se traslada a París con
la idea de escribir, pero pronto la pintura prevalece sobre su
dedicación literaria, que sin embargo sigue siendo fundamental en su
trayectoria. Su pintura figurativa, de tono cáustico y sarcástico, le
aproxima al Pop Art,
debido en parte a la utilización de colores vivos, de pincelada plana,
en los que la profundidad está ausente. Su actitud crítica frente a las
dictaduras le lleva a ridiculizar y reinterpretar los tópicos españoles,
lo que le valdrá la persecución del régimen franquista. Aunque regresó a
España tras la muerte de Franco, no recibió el merecido reconocimiento
oficial a su obra hasta 1982, fecha en la que se le concedió el Premio
Nacional de Artes Plásticas.
Su experiencia como refugiado político (1973-1975) le movió a realizar
series dedicadas a personajes que sufrieron el exilio o la represión. La
muerte de Lorca fue un hito que marcó a toda una generación, y Arroyo
le dedica una de sus series de cuadros-homenaje a poetas muertos. Su
particular interpretación tiene un marcado carácter cinematográfico,
mostrando en un plano de detalle el manillar de una bicicleta, el
moderno caballo metálico “sin freno” del romance lorquiano de Don Pedro.
También elipsis del trágico suceso; vehículo que le conduce hacia la
muerte en una zona de vegetación cerca de Fuente Grande, al pie de la
sierra de Alfacar.
Sobre esta imagen, superpone la firma del poeta, mitad dibujo, mitad
grafía —Lorca acostumbraba a realizar pequeños dibujos junto a sus
poemas— en un color negro que se confunde con el fondo salvo cuando
rasga el brillo del metálico manillar: “Sangre de poetas / que dejaron
sus almas / perderse en los senderos / de la Naturaleza”. Un canto
triste y melancólico al sinsentido de la intolerancia y la muerte.
domingo, 9 de agosto de 2026
"SINFONÍA Nº 7 LENINGRADO (DMITRI SHOSTAKOVICH)", DE EDUARD AGAYAN, EN EL 51 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO
Dmitry Dmitrievich Shostakovich (1906-1975), uno de los más grandes compositores del siglo XX, fue en Leningrado (en octubre de 1941 fue evacuado a Kuibyshev), donde comenzó a componer su famosa Séptima Sinfonía. En su partitura, escribió: “Dedicado a la ciudad de Leningrado”. Con los medios de la música, Shostakovich dio una imagen brillante y expresiva de la lucha del pueblo soviético con los invasores fascistas. El 9 de agosto de 1942, la Séptima Sinfonía se realizó en el sitiado Leningrado. Este fue un evento significativo para los residentes y defensores de la ciudad, a quienes la música ayudó a sobrevivir en las difíciles condiciones del bloqueo.
Aghayan, confiando en las famosas fotos de Shostakovich de la época, lo representó mientras trabajaba en la sinfonía. El escultor creó no solo una imagen memorable de un destacado compositor, sino que también reflejó un acontecimiento importante en la historia de la vida espiritual de la ciudad y del país.
Eduard MakarovichAgayan (1936, Stalingrado - 1993, San Petersburgo). Escultor soviético, autor de obras monumentales y de caballete. Miembro de la Unión de Artistas de Rusia. Entre 1957 y 1964 estudió en el Instituto de Pintura, Escultura y Arquitectura I. E. Repin, bajo la tutela de M. K. Anikushin.
Eduard Agayan hizo una importante contribución al patrimonio cultural de San Petersburgo (Leningrado).
La mano del maestro es responsable de varias obras importantes, como el monumento "Hazaña" en el puente de Oranienbaum en el pueblo de Martyshkino (1984), "Ataque" en la autopista Gostilitskoye (1969), "Cuentos de la infancia" en la calle Koroleva y una placa conmemorativa a S.S. Prokofiev en la avenida Izmailovsky, 1.
El grupo escultórico de E. Aghayan, titulado «A los creadores de la flota rusa», situado frente a la entrada principal del Hotel Pribaltiyskaya, ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la Fachada Marina de nuestra ciudad. Esta obra fue galardonada con un diploma por la Academia de Artes de la URSS en 1988.
ESCUCHAR SINFONÍA Nº 7 EN "LA ESPINA ROJA": https://espina-roja.blogspot.com/2014/02/sinfonia-n7-leningrado-de-dmitri.html
domingo, 2 de agosto de 2026
"LOS FUNDIDORES", DE ALFONSO CANCIANI
Las dos estatuillas son parte del grupo "Cuatro trabajadores del hierro y el fuego", que incluye otras dos figuras masculinas erigidas con herramientas de trabajo utilizadas en las fundiciones. Fueron comprados por el Museo Revoltella en 1938 cuando el artista, entonces anciano, vivió en Trieste, donde en 1919, regresando de Viena, había encontrado un lugar de enseñanza. La caída del Imperio había terminado, de hecho, una brillante carrera que comenzó a principios de siglo en el contexto de la Secesión. El grupo fue replicado varias veces y utilizado por el propio artista para elaborar varias composiciones, incluyendo una de carácter funerario. Fue expuesto en muchas exposiciones tanto en Viena como en Alemania e Italia. Hoy en día, los otros dos que no son propiedad del Museo Revoltella, se pueden encontrar en colecciones privadas de Udine y Cormons.
Desde sus inicios, Canciani había mostrado un gran interés en la poética de la obra y ya en 1890, durante sus estudios académicos en Viena, había obtenido un premio por la obra Por la tarde (trabajador cansado). El tema se había recogido en 1902 con algunas figuras (Marinero, Herrero, Trabajador cansado con mazo, El martillador) ahora dispersas, muy similares a las realizadas en 1907 para el grupo de cuatro trabajadores.
Los trabajadores de Canciani, como ya de otra manera los trabajadores del escultor belga Constantin Meunier, a quienes pueden acercarse, tienen un profundo significado simbólico: son la representación (Darstellung) y el modelo de imagen (Bild) de los hombres que preservan la dignidad incluso en la falta de aliento; a diferencia de la burguesía, cuya vida se disuelve cada vez más en la parte del espectador, el trabajador es el que actúa cambiando el aspecto del mundo. Lo que distingue al hombre, por lo tanto, es el trabajo y el arte es una de las obras más nobles que se le da al hombre. El propio escultor evoca a Vulcano, el hombre de fuego, el hombre de la forja, del bronce en fusión, el carácter masculino que forja el granito con golpes de maza. Su obra, más que cualquier otra, toma un tono dramático, de acción: la escultura debe celebrar el trabajo y “contribuir a los corazones buenos y nobles, predicar la caridad y el amor, glorificar todos los esfuerzos de elevación moral”.
martes, 28 de julio de 2026
REPORTAJE "ARTE MONUMENTAL DE KAZAJISTÁN" (1976)
"ARTE MONUMENTAL DE KAZAJISTÁN" (1976)
Este reportaje, realizado por G. Yelemyanov para Kazakhfilm Studio en 1976, ofrece una visión excepcional del mundo del arte monumental de la República Socialista Soviética de Kazajistán: mosaicos, murales, vidrieras y mucho más que decoraban obras de arquitectura modernista entre las décadas de 1960 y 1980.
En este vídeo, vemos por primera vez imágenes del interior del Öner Art Combine, donde se crearon estas obras, conocemos a sus autores y, a continuación, más de dos docenas de tomas de obras de arte monumentales de todo Kazajistán: Almaty, Astana, Karaganda, Pavlodar, Shymkent y Kokchetau.
En el vídeo, de diez minutos de duración, se pueden activar los subtítulos en español traducidos automáticamente en Youtube.
Kazakhfilm Studios es una de las principales productoras y distribuidoras de cine, documentales y series de animación de Kazajistán. La empresa fue fundada en 1934 en la ciudad de Almatý bajo el mismo nombre de la ciudad, centrándose especialmente en la creación de documentales con el fin de ensalzar los avances sociales de la república para el régimen. El 9 de enero de 1960, el Ministerio de Cultura de la República Socialista Soviética de Kazajistán, cambió el nombre a Kazakhfilm. En 2005 dejó de formar parte oficialmente del gobierno al convertirse en una sociedad anónima.
domingo, 26 de julio de 2026
"26 DE JULIO", DEL ARTISTA CUBANO RAÚL MARTÍNEZ, EN EL 73 ANIVERSARIO DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA POR FIDEL CASTRO
En 1959 Raúl Martínez es considerado por la crítica nacional y extranjera como uno de los más importantes expresionistas abstractos de Cuba.
Con este óleo, homenaje al asalto al Cuartel Moncada del 26 de julio de 1953 liderado por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista, el pintor logra la feliz conjunción entre el expresionismo abstracto y el pop art. Es evidente lo explícito del mensaje, cuya profunda carga emotiva permite penetrar, a través de un despliegue de elementos visuales de una notable riqueza, en una conciencia histórica de la época, tan importante para comprender la plástica cubana de los 60.
26 de julio concentra lo mejor de la fuerza revolucionaria de un período histórico. El artista realiza una personal interpretación del ambiente popular que lo rodea. Asimila el “estilo” compositivo de los murales de los Comités de Defensa de la Revolución, los letreros pintados por manos inexpertas en los muros de las calles, las pancartas con las que participa el pueblo en las grandes concentraciones. Capta con perspicacia estas manifestaciones, nacidas espontáneamente del seno del pueblo, por su propia naturaleza signadas por lo efímero, y le otorga, por la magia de su arte, el don de la perdurabilidad.
Martínez pegó sobre la tela la hoja de un almanaque donde se enumeraban los días de aquel mes. La puso dentro del rectángulo que formaban las maderas de una silla infantil rota (correspondientes al espaldar y las patas traseras), puesta de cabeza. En otra parte del lienzo, dentro del círculo de la vocal O, ubicó la portada de un folleto sobre la Segunda Declaración de La Habana.
El folleto estaba ilustrado con un mapa de América Latina, transformado en un rostro que lanzaba la consigna "Cuba sí, Yankis no". Entre los brochazos del fondo puede leerse la palabra "Urgente". A la izquierda, una fotografía de Fidel Castro ante un micrófono.
El número 26 aparece varias veces en el lienzo, trazado con espontaneidad, como si fuesen gestos libertarios. Martínez, según afirmó en una entrevista, se propuso crear, mediante las pinceladas y los pigmentos, "una situación plástica más rica en expresión y en asociaciones, ya sean estas conscientes o inconscientes".
Fuente: EcuRed y otros
jueves, 23 de julio de 2026
"ESTATUA DE CHOLLIMA" EN PYONGYANG
La estatua de Chollima es una obra artística, y un símbolo profundamente arraigado en la identidad de Corea del Norte. Representa tanto la mitología como los valores que el régimen de Kim Il-sung deseaba infundir en la población para avanzar en la reconstrucción del país después de la guerra
El término “Chollima” proviene de la mitología coreana y relatos populares, se refiere a un caballo legendario que es capaz de recorrer mil li (aproximadamente 400 kilómetros) en un día, lo que lo convierte en un símbolo de velocidad y esfuerzo incansable. Durante la década de 1950, tras la devastación de la Guerra de Corea, el país se encontraba en un proceso de reconstrucción, y el gobierno de Kim Il-sung comenzó a promover el concepto del “Chollima Movement” o “Movimiento Chollima”. Este movimiento tenía como objetivo movilizar a la población para lograr un rápido desarrollo industrial y económico, y la estatua fue concebida como una representación de esa ideología.
El monumento de Chollima tiene una altura de 46 metros desde su base, y la figura del caballo 14 metros de alto por 15 de longitud, fue inaugurada en 1961, durante la era de consolidación del régimen de Kim Il-sung. Su construcción fue parte de una serie de esfuerzos por marcar visualmente el poder y la determinación del estado norcoreano. Fue erigida en la Plaza de la Victoria en Piongyang, que es un lugar simbólicamente significativo para la ciudad.
El caballo alado de la estatua está representado en una postura dinámica, con las alas extendidas hacia adelante, lo que simboliza el movimiento, la velocidad y el impulso hacia adelante. A la izquierda de la figura, aparece un hombre y una mujer, representando al pueblo trabajador que, al igual que el caballo mitológico, debe avanzar sin descanso hacia el logro de los ideales del régimen. Se trata de dos figuras montadas en Chollima: un obrero sosteniendo en alto la “Carta Roja” del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea y una campesina con un haz de arroz en los brazos.
El monumento de Chollima es una obra de arte monumental, y un potente símbolo de la propaganda del régimen de Kim Il-sung. A través de la figura del caballo, se transmitió el mensaje de que el pueblo norcoreano, al igual que el animal mítico, debía esforzarse al máximo para lograr los objetivos del país. La estatua refleja también la glorificación del trabajo colectivo y la unidad bajo el liderazgo de Kim Il-sung.
sábado, 18 de julio de 2026
"EL ÁNGEL DEL HOGAR", DE MAX ERNST, EN EL 90 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA CIVIL
El lenguaje pictórico tan peculiar de Ernst le llevó a representar a la Guerra Civil como un monstruo que siembra el pánico, la destrucción y la muerte, que sólo puede ser consecuencia de la destrucción de valores, moral y ética de la sociedad posterior a la Primera Guerra Mundial.
A pesar de haberse iniciado en el grupo de los dadaístas, Ernst encontró en el surrealismo un estilo que le permitía expresar sus ideas políticas y sobre todo estéticas, que contribuyeron a desarrollar este estilo de las vanguardias.
Con esta obra pretende mostrar su rechazo por la Guerra Civil Española y sobre todo por el ascenso de los regímenes autoritarios belicosos que estaban cometiendo atrocidades con la población más allá de sus ideologías.
Para ello se sirve de la rprsentación de un monstruo que lejos de estar estático realiza un movimiento violento pateando el suelo con toda la fuerza de que es capaz y con el que pretende sembrar el terror.
Podemos apreciar algunos rasgos humanos en el monstruo, como son las extremidades y la cabeza. Una cabeza en el que se dibuja una sonrisa victoriosa y placentera por conseguir el sometimiento de la gente a su voluntad a través del miedo.
La razón por la que elige como inspiración para el monstruo un ave es fruto de su admiración por estos animales, que aparecen de forma recurrente en sus obras. En este caso por la postura y la forma de la cabeza parece un buitre avanzando hacia su presa.
Max Ernst lo representa en un ambiente sin apenas referencias espaciales, un páramo que simboliza cómo había dejado el fascismo en España el país: arrasado, y como consideraba él que quedaría Europa si las tensiones del momento acababan en lo que acabó la Segunda Guerra Mundial.
El Surrealismo le servía para expresar ideas racionales sirviéndose de elementos irracionales extraídos del subconsciente, tal y como hicieron otros exponentes de este estilo como Breton, Chirico, Miró, Dalí o Magritte.
Ernst pintó este cuadro en una época en la que estaba preocupado también por el entorno político y la tensión de la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial. En este contexto fue perseguido y acabó marchando a EE.UU. con Peggy Guggenheim, con quién posteriormente se casaría.
Era un investigador incansable que experimentaba con técnicas y nuevas formas de pintar, como el frottage, el grattage o la decalcomanía para transferir pinturas a soportes de cristal o metal sirviéndose para ello de un papel especialmente preparado.
Fuente: Tuitearte
domingo, 12 de julio de 2026
"BAILE DEL 14 DE JULIO", DEL PINTOR COMUNISTA MAX LINGNER
El artista alemán Max Lingner trasladó su residencia a París después de la I Guerra Mundial, siendo colaborador gráfico de la revista semanal Monde, donde acabó haciéndose cargo de la dirección artística.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, al tener nacionalidad alemana, fue internado por la autoridad francesa en el campo de Gurs. Lingner huyó del campo de Gurs, viviendo en Francia en la ilegalidad con el nombre Marcel Lantier. En 1943 entró en la resistencia francesa, viviendo de nuevo en París al ser liberada la ciudad.
Tras la liberación pintó esta versión del “Baile del 14 de julio” de un evento de baile nocturno en el Día Nacional Francés en 1945/1946, ciertamente todavía bajo la impresión de la liberación de Francia del nacionalsocialismo en agosto de 1944. Las mujeres y los hombres que bailan alegremente bajo las lámparas están en tonos blanco y negro. No solo por su color, la imagen tiene las características típicas de los dibujos a la prensa de Lingner: el fuerte énfasis en el contorno y la representación tipificada de las personas y el espacio circundante, que se limita a unas pocas líneas concisas, se destacan. Lingner ciertamente había encontrado la liberación de la ciudad como una felicidad especial después de su internamiento forzado y su vida en la ilegalidad. Ahora pudo reanudar su trabajo como artista de prensa para la “L’Humanité”, en el contexto de la cual esta obra también pudo haber sido creada.
Volvió a Alemania (RDA) en 1949, siendo catedrático de pintura contemporánea de la escuela superior de arte en Weissensee.
































