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martes, 18 de agosto de 2026

BALLET SINFONÍA "EN MEMORIA DE FEDERICO GARCÍA LORCA", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO VASILE ZAGORSCHI, EN EL 90 ANIVERSARIO DEL FUSILAMIENTO DEL POETA GRANADINO

Vasile Zagorschi ( – fue un compositor, pianista y pedagogo de la República Socialista Soviética de Moldavia.

Durante 25 años, de 1964 a 1990, Vasile Zagorschi fue presidente de la Unión de Compositores y Musicólogos de la RSS de Moldavia. Fue miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO desde 1978 hasta 1990. 

El Estado soviético moldavo le otorgó el Premio Estatal de Moldavia en 1968. También recibió los títulos de Maestro de Honor de las Artes de Moldavia (1960) y Artista del Pueblo de la RSS de Moldavia (1982). 

Fue miembro del Soviet Supremo de la RSS de Moldavia de la octava convocatoria.  

El “Ballet Sinfonía" (En memoria de Federico García Lorca) fue compuesto en 1972. Escrito en un solo movimiento compuesto por varias secciones enlazadas, es una estructura compleja, un ballet sinfónico que también podría ser considerado como un poema sinfónico.

Empieza con notas trágicas seguidas por llamadas de las trompetas, que nos recuerdan la música de Falla. La intervención de la percusión nos conduce a formas rítmicas con influencias de Stravinsky.

La trompeta entona un tema de raíces hispánicas, seguida de una danza fuertemente marcada por la percusión. Se repite el tema de la trompeta seguido de nuevas danzas en un ambiente más dramático. Un fondo de ambiente andaluz sigue dominando la escena, como corresponde a su motivación.

Unos rasgueos del arpa inician una sección más intimista, con líneas melódicas quebradas presentadas por el violín. Continúa con una escena más disonante, que nos conduce a una nueva danza con entradas irregulares de la madera, sobre el ritmo uniforme marcado por la percusión. Una melodía mezcla de música árabe y andaluza nos conduce a la sección final, iniciada por el tema de la trompeta de marcado ambiente flamenco, con sus marcados melismas.

Fuente: Historia de la Sinfonía y otros

viernes, 27 de febrero de 2026

"CIPOLLINO", BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO KAREN KHACHATURIAN

Karen Khachaturian (1920-2011) en cirílico Карэн Суренович Хачатурян, nació el 19 de septiembre de 1920 en Moscú, de ascendencia armenia. Hijo de Suren Khachaturian, director teatral que era hermano del famoso compositor armenio Aram Khachaturian. Karen en Armenia es un nombre masculino.

A los ocho años ingresó en la escuela de música Gnessin estudiando piano con Olga Gnessina. Formó parte del grupo infantil que organizó el profesor Eugene Messner. En 1938 ingresa en el Conservatorio de Moscú, estudiando piano con Boris Medvedev y composición con Genrikh Litinsky. Sus estudios se interrumpieron durante la guerra, ingresando en el Ejército Rojo en calidad de músico.

Reanudando sus estudios en 1945 trabajó con Dmitri Shostakovich y Nikolai Myaskovsky. Se graduó en 1949.

Karen Khachaturian murió en Moscú el 19 de julio de 2011. Compuso mas de cincuenta bandas sonoras para el cine y veinte producciones teatrales. 

En 1974 Karen Khachaturian compone la música que le dará más fama, el ballet "Cipollino". Un ballet infantil diseñado para el teatro para niños de Natalia Sats, que pasó finalmente al Teatro Bolshoi. Los bailarines lo denominaron como el Spartacus para niños por su virtuosismo y coreografía. Sus ritmos sencillos y su melodía ha cautivado a públicos de todas las edades.

Por su divertida originalidad explicaremos brevemente la historia en que se basa. Cipollino es un término italiano que significa cebollita. La obra se basa en un cuento para niños del escritor Gianni Rodari escrito en 1957 con el nombre de Las aventuras de Cipollino. Su argumento trata de la opresión política. Nos presenta un mundo de productos vegetales antropomórficos. Cipollino lucha contra el trato injusto de la gente de su mundo vegetal por la realeza de la fruta. El limón y el Príncipe Tomate representan a los poderosos. Sintetizando, nos presenta la lucha de la clase baja contra los poderosos que representan el mal y destaca la importancia de la amistad para poder vencer las dificultades.

La presentación escénica tiene un atractivo colorido que hace las delicias tanto a los niños como a los mayores y su moraleja en clave política se ajustaba a los principios del régimen socialista.

Fuente: Historia de la Sinfonía

viernes, 19 de septiembre de 2025

"EL TRIUNFO DE LA REPÚBLICA", BALLET DE FRANÇOIS-JOSEPH GOSSEC, EN EL ANIVERSARIO DE LA VICTORIA EN LA BATALLA DE VALMY

 
Contexto de composición y creación
El argumento

viernes, 4 de abril de 2025

"EL PASO DE ACERO", BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO SERGEI PROKOFIEV

El paso de acero (en francés, Le pas d'acier; en ruso: Стальной скок), op. 41, es un ballet en dos escenas que contiene once danzas, compuesto por Serguéi Prokófiev de 1926. También creó una suite orquestal de cuatro movimientos a partir del ballet (op. 41b).

El impresario Serguéi Diáguilev, que había quedado muy impresionado por la exposición en París en 1925 de artistas contemporáneos rusos en la Exposición Internacional de Artes Industriales y Decorativas Modernas, encargó el ballet, que originalmente tenía la intención de «celebrar la industrialización soviética». Prokófiev compuso la partitura, basada en un montaje del artista constructivista Georgi Yakulov y él mismo, en 1925-1926, gran parte de ella durante su gira por Estados Unidos. Escribió que su música representaba «un movimiento hacia un lenguaje musical ruso, no el de los cuentos de hadas de [el folclorista] Afanásiev, sino uno que podría describir la vida contemporánea. [...] Fue un paso decisivo que me llevó hacia el cromatismo y la diatónica [...] Toda una serie de temas que están compuestos únicamente para las teclas blancas».

El escenario original se tituló Ursignol y Diáguilev lo aprobó en el otoño de 1925 ​ Sin embargo, parece que durante los dos años siguientes la línea de la historia cambió, en contra de los deseos de Yakulov, ya que Diáguilev hizo los preparativos para la primera producción. El montaje original tenía sus raíces en escenas de la vida soviética, de las que Yakulov tenía experiencia (pero los emigrados Prokófiev y Diáguilev no), que involucraban a especuladores, marineros y trabajadores, y con escenas en una estación, un mercado y una fábrica, centrados en la vida en la temprana Unión Soviética La escena de la fábrica presenta máquinas y ruedas dentadas como escenario de un romance bailado entre un marinero y una joven trabajadora. 

Con coreografía de Léonide Massine, los Ballets Rusos estrenaron la obra en París en el Théâtre Sarah-Bernhardt el 7 de junio de 1927.

El paso de acero supuso un gran éxito para Prokófiev y Diáguilev en París, donde se representó durante tres temporadas consecutivas. El impresario era un partidario confirmado de las composiciones de Prokófiev e incluso llegó a llamarlo «mi segundo hijo» (Stravinski es su metafórico «primero»), y la muerte de Diáguilev en 1929 eliminó la fuente principal de encargos de ballet y apoyo práctico del compositor en el género en París y Occidente. El ballet se realizó con una nueva coreografía y se representó en el Teatro Bolshoi con la ayuda del amigo de Prokófiev Boris Gusan. También se produjo en Londres y, en 1931, en Estados Unidos, donde el Philadelphia Public Ledger comentó «uno se pregunta si [el ballet] es propaganda o música.

Después de 1931, la siguiente actuación del ballet fue en 2005, cuando se realizó en la Universidad de Princeton (Nueva Jersey). Se describió esta producción como «fiel al concepto original, nunca interpretada, de una celebración de la vida de los trabajadores soviéticos, en lugar de una burla de ellos, que fue la versión vista por el público de principios del siglo XX».

miércoles, 25 de septiembre de 2024

"EL ARROYO CLARO", MÚSICA PARA BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO DIMITRI SHOSTAKOVICH, EN EL 118 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

"EL ARROYO CLARO", OP. 39, DE DIMITRI SHOSTAKOVICH

En 1935 compone la música para un nuevo ballet, “El Arroyo Claro” Op.39, una música escrita con un lenguaje sencillo para cumplir con las exigencias soviéticas de la época. Su argumento trata del encuentro entre un grupo de artistas y otro de granjeros que explotan una granja colectiva, una kolkhoze, para descubrir que la finalidad ideológica de su trabajo, cada uno en su campo, era la misma.

Se estrenó el 4 de junio de 1935 en el Teatro Maly de Leningrado, manteniéndose en cartel hasta el mes de febrero de 1936, mucho más que sus obras anteriores. Stalin estuvo presente en una de sus representaciones, presintiendo cierto tono de burla en su música, lo cual le irritó profundamente. Con la visita del jefe del estado se terminaron las representaciones del ballet. Apareció al poco tiempo un artículo en el oficialista periódico Pravda, diciendo que se trataba de un falso ballet, para demostrar que un aparentemente inocente éxito de masas no podía tampoco escapar a la desaprobación del régimen.

Fuente: Historia de la Sinfonía

jueves, 1 de agosto de 2024

"LA CORONELA", OBRA DEL COMPOSITOR COMUNISTA SILVESTRE REVUELTAS

"LA CORONELA", MÚSICA PARA BALLET DE SILVESTRE REVUELTAS

La última partitura de Revueltas es la música para el ballet "La Coronela", que quedó inacabada a su muerte en 1940. Escrita para la coreógrafa Waldeen del Ballet de Bellas Artes, se inspiró en las figuras de esqueletos dibujadas por José Guadalupe Posada.

El argumento se basa en un tema preferido por Revueltas. El derrocamiento de la burguesía decadente por la clase trabajadora. Siete semanas antes del anunciado estreno del ballet muere Revueltas, sin haber concluido la parte final. Entonces la partitura se pasó a Blas Galindo para que la terminara y a Candelario Huízar para su orquestación. Se estrenó el 23 de noviembre de 1940 en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México.

Cuando en 1957 José Limantour preparaba un homenaje a Revueltas descubrió que la versión terminada por Galindo y Huízar había desaparecido. Entonces decidió realizar su restauración. Encargó al director Eduardo Hernández Moncada, que la había dirigido el día de su estreno, realizar la orquestación de los episodios que faltaban.

El movimiento final toma temas de las películas "¡Vámonos con Pancho Villa!" del año 1935 y de "Los de abajo" de 1939. Esta nueva versión se estrenó en 1962 en el Palacio de Bellas Artes, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el propio Limantour.

Mientras terminaba la música de su último ballet, Revueltas estaba pasando por una crisis de alcoholismo. Después de haber bebido cerveza helada para mitigar su crisis, salió a la calle ligeramente vestido. Cuando regresó a su casa, situada en la Colonia Doctores de la Ciudad de México, se encontró con un cuadro agudo de bronconeumonía, muriendo en la madrugada del 5 de octubre de 1940.

Fuente: Historia de la Sinfonía

ACTOS:

Los Privilegiados
I. Las Tres Damitas
II. La Levita y el Sorbete
III. El Espejo
 
Los Desheredados
IV. Los Desheredados
V. El Peón
VI. Los Rurales
 
La Pesadilla de Don Ferruco 
VII. El Ambigú
VIII. El Peladito y la Gatita
IX. La Burguesita
X. La Coronela
 
El Juicio Final
XI. La Lucha
XII. Los Caídos
XIII. Los Liberados

viernes, 26 de julio de 2024

"MONT JUIC", OBRA COMPUESTA POR LENNOX BERKELEY Y BENJAMIN BRITTEN EN 1937 COMO HOMENAJE A CATALUÑA EN LA GUERRA CIVIL

"MONT JUIC", SUITE DE DANZAS CATALANAS PARA ORQUESTA, DE LENNOX BERKELEY Y BENJAMIN BRITTEN,

Una obra significativa por su relación que tiene con la ciudad catalana de Barcelona es "Mont Juic" (Suite de danzas catalanas para orquesta) compuesta en 1937, de modo conjunto por Benjamin Britten (Op. 12) y Lennox Berkeley del cual es su Op.9.

En 1936 se celebró en Barcelona el XIV Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea al que asistieron Berkeley y Britten, convirtiéndose en buenos amigos. También conoció al amigo de Berkeley Peter Burra.

Durante el Festival Britten estreno en el Casal del Metge su "Suite para violín y piano" Op.6 acompañando al violinista Antoni Brosa. Britten y sus amigos asistieron al estreno de la obra póstuma de Alban Berg, el "Concierto para violín y orquesta" (A la memoria de un ángel) el 19 de abril de 1936 dirigido por Hermann Scherchen con el solista Louis Krasner.

A la mañana siguiente el trío formado por Britten, Berkeley y Burra visitó la montaña de Montjuic, que posee amplias vistas sobre la ciudad de Barcelona. El 25 de abril asistieron a un Festival de Danza Folclórica en la zona de la Exposición Universal celebrada en 1929. El Festival tuvo lugar en el Poble Espanyol, recinto que se ha conservado hasta nuestros días.

Reunidos en un café poco después los compositores realizaron algunos apuntes sobre las melodías que habían escuchado. Al año siguiente en Inglaterra decidieron escribir conjuntamente una suite orquestal basada en aquellos temas catalanes que habían recogido. En el mes de abril de 1937 Peter Burra murió en un accidente de aviación.

Ambos compositores decidieron dar el nombre de Montjuic a su suite, dedicándola a la memoria de Peter Burra. La suite "Montjuic" fue compuesta entre el 6 de abril y el 12 de diciembre de 1937. En aquel tiempo se había declarado la Guerra Civil Española y el tercer movimiento, lament, fue escrito como un homenatge a Catalunya.

Seis danzas escogidas aportan la totalidad del material temático. El primer movimiento, andante maestoso, empieza con el Ballet de Déu de Rocafort (Bàges) orquestado de forma solemne, con el tema muy marcado en las cuerdas y maderas y un bajo en los metales subrayado por redoblas de timbal. Un pequeño clímax nos conduce de forma repentina al Ball del vano i el ram de Sant Cugat del Vallès, presentado con un carácter más popular. El movimiento acaba con un espectacular tutti, superponiendo los dos temas con el Ballet de Déu en las cuerdas y metales y el Ball del ram en las maderas y xilófono.

La suite sigue con un breve y simpático allegro grazioso. Después de presentar la melodía de La ratolinesa, de San Julià de Vilatorrada, la orquesta desarrolla dos motivos melódicos de la frase inicial en un fragmento que incluye solos humorísticos de instrumentos como por ejemplo el contrafagot y el xilófono.

La ligereza y buen humor de este movimiento contrasta con el dramatismo del tercero, un andante moderato llamado Lament (Barcelona, Julio, 1936) en alusión, según Berkeley, a la amenaza de la guerra civil en la que el país se vería pronto abocado. De los cuatro es el movimiento más denso y elaborado, con una gran carga emotiva y de carácter casi programático, debido al tratamiento que reciben los dos temas que lo conforman, el Ballet de Muntanya de Folgueroles y el Contrapàs de Sant Genís de Palafolls.

Los acordes en do menor iniciales en cuerdas, arpa y timbales, establecen la atmósfera trágica y su ritmo compuesto por un tiempo largo seguido de otro breve, que evoca el ritmo de sardana, forman un ostinato que vertebra todo el movimiento y le proporciona un tono doloroso, casi fúnebre. Se repite tres veces un  motivo ascendente de seis notas, que recuerda el Cant dels ocells, pero que en realidad es el principio del Ballet de Muntanya de modo más lento y convertido en un penetrante lamento.

El saxo alto, probablemente influencia de Berg, a pesar de que también podría ser una imitación del timbre de la tenora, completa la primera frase del tema y los violines se encargan de la segunda, más nostálgica.

Luego el motivo de seis notas inicial reaparece en los metales, con un eco claramente bélico y es interrumpido tres veces por las cuerdas y maderas con la segunda frase, que a pesar de su tempo lento, conserva el carácter de danza. La última interrupción estalla en un triunfal do mayor y el flautín, con una figuración que recuerda al flabiol, introduce el Contrapàs de Sant Genís. La alegría y la normalidad que desprende este tema popular es puesta en entredicho por la aparición del motivo inicial, introducido en pianissimo por las cuerdas.

La tensión aumenta y el Contrapàs da paso a la segunda frase del Ballet de Muntanya, reforzada por una versión ampliada del motivo inicial en los metales, que nuevamente nos evoca aires de batalla con resultado todavía incierto. El saxo vuelve a expresar su lamento acompañado por una escala cromática descendente, que no deja dudas sobre el trágico desenlace y la música, ya sin esperanza, se va deshinchando hasta desaparecer.

La Suite acaba con un brillante allegro molto, que contrasta con el pesimismo del lamento anterior. Unas efectivas pausas suavizan la transición y nos presentan el Ball cerdà de la Seu de Urgell, primero de un modo fragmentado y finalmente completo.

Fuente: Historia de la Sinfonía

martes, 25 de junio de 2024

EDICIONES B PUBLICA "ANTONIO GADES. ARTE Y REVOLUCIÓN", DE JULIO FERRER

Una biografía de Julio Ferrer celebra al bailaor y coreógrafo, autor de 'La suite flamenca', el año en que se cumple una década de su fallecimiento.

Es imposible desligar la dimensión artística de Antonio Gades de su compromiso político. Consciente de su impacto como figura pública, no tuvo reparos para airear su idelología, comunista y republicana, hasta su muerte, de la que se cumplen diez años el 20 de julio. Ni andaluz ni gitano, pero de una integridad espiritual y creativa que ya hubiera querido para sí más de un fundamentalista flamenco, hizo de su arte un modo de estar en el mundo. "Lo que yo he intentado es despojar al baile de todos sus adornos superfluos y añadidos postizos" hasta lograr "una imagen escueta y esencial", dijo.

La forma y el fondo fueron, por tanto, indisociables. Frugalidad y clarividencia para un arte al servicio del pueblo. Fue lo que quiso decir Dominique You, director técnico de su compañía en el espectáculo Carmenestrenado en el Teatro Real en 1983—, cuando, con mucho tino, comparó su estilo con "la poesía japonesa", esto es, "en dos palabras se ha dicho todo". Desenterrar la pureza fue una voluntad innegociable a lo largo de su carrera, en la que pretendió "transmitir el arte, no prostituirlo". Y como se sabe, el género que mejor encajaba en sus características era el flamenco, "pero no aquel que gusta a los turistas". 

Antonio Esteve Ródenas, su nombre real, nació en Elda, Alicante, mientras las bombas de los sublevados caían sobre la capital. Su padre no pudo asistir a su venida, el 14 de noviembre de 1936, por encontrarse en la primera línea del madrileño "No pasarán", pero Gades, cuya conciencia de clase floreció prematuramente, nunca se lo reprocharía. Antes al contrario, El Ventana —apodo que recibió su padre tras salvar milagrosamente la vida cuando en un fusilamiento una bala le atravesó el ojo antes de salir por el cráneo— fue un referente moral imprescindible para el futuro bailaor.

Acabada la contienda, la familia se trasladó a Madrid. Su padre ejercería como portero, uno de los oficios que el Movimiento asignaba entonces a los lisiados, en un bloque de viviendas de la avenida Ciudad de Barcelona. En la misma portería residirían su madre y él antes de que naciera su hermano pequeño. En el colegio "los maestros pegaban", según recordaría mucho después, así que empezó a trabajar tan pronto como pudo. Con solo once años asistía como botones en el estudio de fotografía de Juan Gyenes, aprendizaje que muchos años después —cómo saberlo entonces— sería determinante en sus montajes.

Pero faltaban años para que El Ródenas, como se le conocía en sus inicios como bailaor, se convirtiera en Antonio Gades, el artista total que asumía la responsabilidad de la producción, la coreografía, el papel protagonista y hasta la iluminación de la mayoría de sus espectáculos. Antes pasaría por el diario ABC, cuyo rol se limitaba a labores de impresión —cuatro horas, siempre durante la madrugada— en la sección de Huecograbado. Simultáneamente, se desempeñó como repartidor de fruta. Aún soñaba con ser ciclista o torero "para escapar del hambre"; el baile todavía no era una vocación.

Antonio Gades. Foto: Fundación Antonio Gades

Antonio Gades. Foto: Fundación Antonio Gades

A comienzos de los 50, cuando la pobreza todavía arreciaba y la grisura de la postguerra era mucho más que un eco del enfrentamiento fratricida, el bailarín en ciernes que pululaba por las distintas academias de baile flamenco en Madrid conoció a Emilio de Diego, guitarrista que lo acompañaría en las próximas tres décadas. No está de más recordar que en aquellos años los bailarines varones arrastraban la etiqueta de afeminados (de "maricones", en la jerga recalcitrante de la época). Por si fuera poco, Antonio sufriría bastantes sinsabores en su profesión hasta que se cruzó en su vida Pilar López

Fue la bailaora y coreógrafa, una referencia "ética" que se proyectaría en su conciencia desde entonces hasta su último aliento, quien lo bautizaría como "Antonio Gades", luego de que, en 1954, ingresara en su compañía. Aquí representa por primera vez el Amor brujo de Manuel de Falla y la Carmen de Bizet, títulos cruciales en su trayectoria posterior, y diseña su primera coreografía, Ensueño. Con el objetivo de seguir formándose, en 1961 viaja a Italia, donde se convierte en primer bailarín de la Scala de Milán, y a Francia.

El cine se cuela en su vida solo un año más tarde, cuando Francisco Rovira Beleta cuenta con él para Los tarantos, nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Gades trabajaba aún en la Scala, por lo que acudía a los rodajes en avión y volvía a Milán tan pronto terminaba su secuencia. Casi no coincidió con Carmen Amaya, el otro gran rostro del filme, pues apenas compartían escenas juntos. La gitana de Somorrostro moriría solo unos meses después de acabar la película, cuyo guion había firmado Alfredo Mañas.

Una de las anécdotas más impactantes relativas a esta película se recoge en la biografía de Julio Ferrer sobre el eximio bailaor, Antonio Gades. Arte y Revolución, que publica este jueves la colección Sine Qua Non de Ediciones B. Cuando muere su admirada Carmen Amaya, 'La Capitana', a la que un Gades con lágrimas en los ojos conoció en su camerino tras una de sus conmovedoras actuaciones, el bailaor se fue por todos los tablaos de Barcelona. "¡No tenéis vergüenza! ¡Que esté Carmen Amaya de cuerpo presente y haya un tablao abierto!", espetó a los concurrentes en los que quedaban abiertos ese día.

Tras el éxito de Los tarantos, el cine volvería a llamar a su puerta muy poco después. Mario Camus lo dirigió en Con el viento solano (1967), película que compitió por la Palma de Oro en Cannes. Aquel viaje a Francia deparó uno de los momentos más intensos en la vida del bailaor, que cenó en un restaurante chino junto a Luis Miguel Dominguín y los artistas, entonces exiliados, Pablo Picasso, Rafael Alberti y María Teresa León. Gades fue sorprendido llorando en el baño minutos después de asistir al fulgor del toreo con mantel de Dominguín, los dibujos improvisados del autor de El Guernica y el recitado del poeta marinero. Una velada inolvidable

La película El amor brujo (1967), de nuevo con Rovira Beleta, logró otra nominación al Oscar en la misma categoría. En esta ocasión su pareja sería Josefa Cotillo Martínez 'La Polaca', y no sería la última vez que Gades se iba a sumergir en la obra maestra de Falla. Además de la interpretación en el citado espectáculo con la compañía de Pilar López, volvería a la obra en la Scala —en el papel del Espectro— y en un espectáculo en Chicago. El cine, además, le tenía reservada otra oportunidad en el cierre de la trilogía flamenca de Carlos Saura.

Carlos Saura conversa con Antonio Gades. Foto: Colette Masson

Carlos Saura conversa con Antonio Gades. Foto: Colette Masson

La colaboración con el cineasta aragonés arrancó con la lorquiana Bodas de sangre (1981), cuyo germen corresponde a la visita del director de Cría cuervos, todavía escéptico, a uno de sus ensayos. Saura queda fascinado con el montaje de la pieza en versión danza y no duda en trasvasarlo al cine. La producción de Gades data de 1974. El bailaor se ocupaba de la coreografía y la iluminación, además del papel de Leandro, mientras que la escenografía era de Francisco Nieva. De la música fue responsable Emilio de Diego, que no llegó a participar junto a Saura, pues se marchó justo antes de Bodas de sangre.

Carmen (1983), la segunda entrega de la trilogía cinematográfica, contó con la intervención estelar del guitarrista Paco de Lucía, que se ocuparía de la música y ejercería de intérprete. La icónica secuencia de los tangos a cargo del maestro de Algeciras, que formó parte de la compañía de Gades en 1966 para interpretar la Suite flamenca en una gira americana, y Pepa Flores, que había dejado atrás el nombre artístico Marisol, ya es historia del cine musical en nuestro país.

Antonio y Pepa compartían su vida desde 1973, habían tenido tres hijos y mezclado su talento artístico en las películas Los días del pasado (Mario Camus, 1977) y Bodas de sangre, de la que sigue recordándose la interpretación de Pepa en la Nana del caballo grande. La boda se celebró en La Habana —se casaron en 1982 y se separaron un año más tarde—, nada menos que con la presencia de Fidel y Raúl Castro, lo que nos da la medida del apego de Gades por la Revolución cubana. El bailaor llegó a la isla con su compañía en 1975, cuando había decidido dejar de bailar en protesta por los últimos asesinatos del franquismo en el año de la muerte del dictador.

Suerte que la bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso logró convencerle de que el arte podría ser un instrumento de transformación social. Durante la Transición, tanto Antonio como Pepa militaron en el Partido Comunista de España (PCE), pero la escisión resultante de la deriva del líder Santiago Carrillo hacia el eurocomunismo les condujo al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE). Los posicionamientos políticos de Gades, siempre contundentes, llegaron a costarle su cargo al frente del Ballet Nacional Español, proyecto que con tanta ilusión encaró en 1978.

Su trayectoria anterior en la danza, jalonada de éxitos, no fue suficiente para el ministro de Cultura Ricardo de la Cierva, que provenía del aparato franquista: su brillante paso por el Pabellón de España en la Feria de Nueva York con su primera compañía en 1964 —ese año contrae matrimonio con Marujita Díaz, de la que se separa a los dos años— o las producciones de Suite españolaSuite flamenca o Don Juan. Por cierto, que en esta última, donde Gades se identificó intensamente con el personaje rebelde de la obra de Molière por su pelea contra el poder establecido, también acabó vapuleado por la censura. 

Cuando lo expulsan del Ballet Nacional Español, lo acompañan 23 miembros —entre los que se encuentran Cristina Hoyos y José Mercé— y forma su propia compañía. Volvería a Cuba en 1978, donde afianzó su compromiso con los barbudos de la isla. Días antes de su muerte, en un reconocimiento a cargo de la Revolución, llegó a pronunciar estas palabras: "Nunca me sentí un artista sino un simple miliciano vestido de verde olivo, con un fusil en la mano para dónde, cómo y cuándo, siempre estar a sus órdenes".

Carlos Saura, Pepa Flores,  Antonio Gades, Laura del Sol, Paco de Lucia y Bernardo Pérez

Carlos Saura, Pepa Flores, Antonio Gades, Laura del Sol, Paco de Lucia y Bernardo Pérez

Incluso su última gran producción, Fuenteovejuna (1994), constituye un homenaje a su patria adoptiva por su resistencia ante el imperialismo estadounidense. En una de las representaciones de la adaptación de Lope de Vega, celebrada en el Teatro Real en 2002, conocería a su última pareja, Eugenia Eiriz, que lo acompañó hasta el día de su muerte y hoy figura como directora general de la Fundación Antonio Gades.

Los miembros del cuerpo diplomático de la embajada de Cuba asistieron a una velada íntima en el crematorio después de que se lo llevara un cáncer. Al día siguiente, las cenizas partieron hacia La Habana, en cuyo puerto había atracado Antonio Gades hasta en dos ocasiones, 1992 y 2003, cuando cruzó el Atlántico en barco —era un apasionado de la navegación— desde España. Se supo, tras su muerte, que era militante del Partido Comunista de Cuba. Desde el 2007, luce una escultura de bronce dedicada al gran bailaor en la Plaza de la Catedral, ubicada en el casco histórico de la Habana.

Además del teatro, que le reveló como un actor de indiscutible potencia escénica, la danza o el cine, disciplinas en las que se desempeñó con más oficio, Gades canalizó su pasión por la literatura (los clásicos griegos, Shakespeare, Cavafis, Lorca…), la pintura (Picasso, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Goya, Velázquez, Malévich y el surrealismo...) y la fotografía para la producción de sus montajes, en los que destacó su destreza para la iluminación. 

Todo esto sucedería años después de su brega en los tablaos madrileños como el Corral de la Morería, las Cuevas de Nemesio, el Café de Chinitas, Las Brujas o el Cabaret de Morocco, donde se curtió como bailaor irreverente y como ciudadano libre, condiciones inseparables que hoy, diez años después de su muerte, nos lleva a recordarlo como lo hacemos. "Mamé el flamenco en la calle. El hijo de un obrero tenía que ser obrero", dijo en una de las entrevistas que contiene esta biografía, de vocación claramente hagiográfica, aunque de gran valor documental. 

Por ejemplo, una declaración de la actriz María Esteve, su hija, nos revela a "un ser vulnerable y sensible que enfrentaba sus miedos y sus sueños" en los últimos días de su vida. Además, "tenía un punto de insatisfacción porque necesitaba saber el porqué de las cosas".

Fuente: El Cultural

lunes, 18 de marzo de 2024

EXPOSICIÓN "RECONSTRUCCIÓN DE UNA DANZA MACABRA", DE OLGA DE SOTO, SOBRE LA OBRA ANTIFASCISTA DE KURT JOOSS "LA MESA VERDE" (1932)

Olga de Soto
Reconstrucción de una danza macabra
Hasta el 1 julio, 2024
Edificio Sabatini, Espacio 1
Museo Reina Sofia

La coreógrafa, bailarina e investigadora en danza Olga de Soto (Valencia, 1972) presenta Reconstrucción de una danza macabra, un proyecto de nueva producción que se enmarca en el programa Fisuras del Museo Reina Sofía. En él se revisita y amplía una investigación iniciada por la creadora hace más de una década sobre Der grüne Tisch [La mesa verde, 1932], obra antibelicista del coreógrafo alemán Kurt Jooss y pieza fundacional de la historia de la danza contemporánea.

Creada en el periodo de entreguerras y estrenada en París durante el ascenso del nazismo, La mesa verde hunde sus raíces en las danzas macabras medievales y se inspira en los textos políticos de Kurt Tucholsky y Carl von Ossietzky, quienes ya habían alertado de los peligros del nacionalsocialismo en Alemania y sus tendencias antidemocráticas. A pesar del éxito internacional alcanzado con esta coreografía, Jooss y su compañía —en la que había varias personas judías— tuvieron que exiliarse debido a las leyes antisemitas y la campaña de presión articulada por el nuevo gobierno de Adolf Hitler y la prensa asociada. Desde entonces la pieza ha sido interpretada por numerosas compañías alrededor del mundo.

De Soto se afana en indagar la huella que permanece en los espectadores que han visto La mesa verde y en los bailarines y bailarinas que la han interpretado, generando un archivo de testimonios de más de 67 horas de duración que atraviesa cuatro idiomas, seis países y dos continentes.

Un archivo no es considerado como tal hasta que se le da un orden, una sistematización, una interpretación. Todo archivo está dotado de una gramática, de un ritmo, de un lenguaje propio. La performatividad de este archivo desplegado por la creadora tuvo su primera presentación escénica en Une Introduction [Una introducción, 2010], donde se sucedían los cuerpos de las personas entrevistadas, los de los bailarines mostrados en las fotografías y el de la creadora como una cadena de presencias y ausencias. Entre líneas aparecían numerosas preguntas, reformuladas ahora en Reconstrucción de una danza macabra, tales como: ¿dónde quedan los restos de lo escénico?, ¿el archivo de la danza está en los documentos, en los cuerpos?, ¿quién decide qué trasciende?, ¿qué eventos, performances y acciones deben perdurar y cuáles no?

El trabajo de investigación de Olga de Soto sobre el propio medio de la danza, su historia, recepción y transmisión, la convierten en una figura clave que reflexiona tanto la disciplina como otras cuestiones: el archivo de lo coreográfico, la memoria oral y corporal o las posibilidades de traducción de lo escénico al espacio expositivo. Afincada en Bruselas, De Soto abandonó en el 2000 la producción coreográfica tradicional para embarcarse en proyectos en los que la danza demuda palabra, el cuerpo se vuelve sonido y el espacio físico se torna espacio mental. La voz como huella y el gesto como vehículo de la percepción son el corazón de Reconstrucción de una danza macabra. Al proyecto le acompaña un encuentro entre la artista y Lola Hinojosa, comisaria de la exposición, así como un programa de intervenciones coreográficas en las salas de la Colección, una invitación a penetrar corporalmente en esta nueva fisura practicada al Museo.

jueves, 28 de julio de 2022

BALLET "EL TORNILLO", DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO DIMITRI SHOSTAKOVICH

 

Ballet "El tornillo" (1931) de Dmitri Shostakóvich

El ballet "El tornillo" (1931), del compositor ruso Dmitri Shostakóvich, tenía coreografías inspiradas en máquinas, acrobacias y vestuarios geométricos y vanguardistas. 

Estrenada en 1931 y acusada de ser una burla encubierta, cuenta la historia de un obrero vago que quiere sabotear la maquinaria de una fábrica. El ballet El tornillo (1931) ha quedado en la historia como uno de los proyectos más audaces y brillantes de Shostakóvich. 

El experimento musical y visual supuso un arriesgado escándalo para el autor, que no se cortó al escribir la historia, una sátira llena de tejemanejes y conspiraciones protagonizada por personajes cómicos. El diseño del vestuario acompañaba a las coreografías y la música con modelos de la más genuina vanguardia rusa y que realzaban la estrechez de mente de “burócrata pomposo”, la despreocupación del borracho o la timidez cuadriculada de la taquígrafa.
 
El tornillo cuenta una historia de producción industrial, sabotaje y triunfo del buen trabajador. Pero el tratamiento satírico del ballet precipitó el cierre de la producción tras su estreno en Leningrado. 

Basada en una historia real, la trama cuenta las hazañas de Lyonka Gulba, el trabajador indolente de una fábrica. Tras ser despedido, Gulba (que en ruso significa vago), en busca de venganza, persuade a una chica para tirar un tornillo en el interior de la maquinaria y colapsarla. El montaje industrial contaba con acrobacias y movimientos aeróbicos, martillos reales y coreografías basadas en máquinas. 

Le llovieron las críticas, las voces oficiales la consideraron una burla encubierta. 

El espectáculo fue estrictamente prohibido al poco tiempo de su estreno en el Teatro Académico de la Ópera de Leningrado y las ilustraciones, fotos y diseños son los únicos documentos visuales del proyecto original. Tuvieron que pasar 74 años para se representada de nuevo, reconstruida por el ballet Bolshoi en 2005 con Alexei Ratmansky como director.
 
Fuente: danzaballetblog.com
Diseños y fotografías del ballet prohibido de Shostakóvich | Danza Ballet
Foto de ensayos de ‘Bolt’ en 1931 © Photo GRAD and St Petersburg State Museum of Theatre and Music

Diseños y fotografías del ballet prohibido de Shostakóvich | Danza Ballet
Foto de ensayos de ‘Bolt’ en 1931 © Photo GRAD and St Petersburg State Museum of Theatre and Music

Diseños y fotografías del ballet prohibido de Shostakóvich | Danza Ballet
Foto de ensayos de ‘Bolt’ en 1931 © Photo GRAD and St Petersburg State Museum of Theatre and Music

martes, 18 de mayo de 2021

BAILE A TRAVÉS DE LOS EDIFICIOS MODERNISTAS SOCIALISTAS DE LITUANIA

Baile a través de los edificios modernistas socialistas de Lituania 

Para desacreditar el mito de que es difícil bailar sobre arquitectura, una nueva serie de películas explora la arquitectura modernista socialista de Vilnius a través del movimiento y la coreografía.

Con música que va desde la clásica hasta la electrónica, cada secuencia dinámica está inspirada en la atmósfera y las líneas de cinco edificios históricos de la capital lituana, levantados entre finales de los sesenta y principios de los ochenta.

Incluyen la sede de la Unión de Compositores Lituanos de inspiración finlandesa, los sinuosos balcones y los lujosos candelabros del Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Lituania, y la sede de la Unión Cooperativa de Lituania, que interpreta la herencia barroca del casco antiguo de Vilnius con sus cuidadosos contrastes de luz y oscuridad, y amplios frescos. El Palacio de Cultura, Entretenimiento y Deporte de Vilnius, diseñado para proporcionar un contrapeso audaz a la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo de estilo barroco al otro lado del río, y el Palacio Seimas, la sede del parlamento de Lituania, también se encuentran presentes.

“Al trabajar con estos creativos bailarines, quería revelar mi propio sentido de la arquitectura a través de la cámara”, dijo el director Jevgenij Tichonov. "Creo que estos clips revelarán perspectivas, líneas y energía nuevas y, a veces, inesperadas de edificios familiares".

Fuente: Calvert Journal

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martes, 14 de julio de 2020

BALLET "LAS LLAMAS DE PARÍS", EN EL ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA



Ballet “Las llamas de París”

Stalin adoraba el ballet llamado “Las llamas de París”; probablemente era el ballet preferido de quien asistía con regularidad a las funciones del Bolshoi. Lo hacía representar en cada aniversario de la Revolución de octubre, pues era considerado un ballet de actualidad, aunque su asunto fuese el de la Revolución francesa. Es decir, la Revolución francesa era entendida como “actual” por los soviéticos.

La obra, con coreografía de Vasili Vainonen y música de Boris Asafiev, se había estrenado en el entonces Leningrado en 1932. En un principio, se pensó en titularlo “Fiesta de la Revolución francesa” o “Triunfo de la República”. Finalmente, “Las llamas de París” narra en concreto el episodio del 10 de agosto de 1792, cuando el “pueblo” asaltó las Tullerías, lo que inauguró el inicio del Terror.

Por primera vez en el decurso del arte de la danza, el principal personaje había sido el “pueblo”, el colectivo, lo que en términos coreográficos significa el cuerpo de baile.

Fuente: Cubaencuentro

martes, 26 de mayo de 2020

"LA EDAD DE ORO", MÚSICA PARA BALLET DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO DIMITRI SHOSTAKOVICH



"LA EDAD DE ORO", OP. 22 DE DIMITRI SHOSTAKOVICH 

I. Introducción [4:06]
II. Adagio [9:59]
III. Polka [1:56]
IV. Danza [2:20]

En 1930 Shostakovich termina la partitura de su primera música para ballet, “The Age of Gold” Op.22. El ballet era una de las manifestaciones culturales más apreciadas en Rusia. Los dirigentes de la URSS intentaron conservar su prestigio al mismo tiempo que emplearlo como medio propagandístico. Los primeros argumentos trataban de obreros, campesinos, deportistas y de capitalistas depravados. El estilo se convirtió al añadir escenas con piruetas acrobáticas a unas coreografías más atléticas que las clásicas.

Los soviéticos se dejaban fascinar por el deporte, especialmente por el football. En Moscú siguiendo aquella corriente se estrena el ballet “El Futbolista” de un compositor llamado Oranski y en Leningrado “La Edad de Oro” de Shostakovich, el 26 de octubre de 1930. También a Shostakovich le gustaba distraerse con el deporte, siendo además un calificado árbitro de fútbol.

Como ilustración de los argumentos revolucionarios de aquella época, nos tomamos la licencia de agregar su argumento. Un equipo de grandes figuras del fútbol soviético llega a una ciudad occidental, donde se celebra una exposición industrial, pero son derrotados por circunstancias extradeportivas. Una exuberante actriz intenta seducir a la principal figura del equipo. El árbitro y la policía están corrompidos por el capitalismo burgués. En el acto final los obreros se enfrentan a los capitalistas, para poder liberar a los futbolistas que habían sido detenidos por la policía al finalizar el partido. Shostakovich con su música intenta enfrentar las dos culturas. Para ello utiliza danzas occidentales, según escribe el propio compositor, bailes que respiran este erotismo depravado que es característico de la cultura burguesa contemporánea. En su contra, intento introducir en las danzas soviéticas estos sanos elementos que son el deporte y la cultura física.

Nos encontramos en el final de la época de la libertad artística en la URSS. El ministro Anatoli Lunacharski supo preservar un cierto liberalismo artístico hasta los principios de los años 1930. Cuando la música de jazz era atacada como degenerada, Shostakovich presenta su “Tahiti Trot”. Para defender esta música Anatoli dijo que el elemento fundamental del foxtrot está derivado de la mecanización, del erotismo reprimido y del deseo de asfixiar los sentimientos mediante la droga.

Shostakovich utiliza en su ballet elementos de jazz, usa el saxo y un banjo, introduciendo el foxtrot en su partitura. En uno de sus interludios utiliza nuevamente el popular tema del “Tea for Two”. Para ello presenta estos temas como parodia de la decadencia burguesa, encontrando así la manera de escapar de la censura soviética.

Fuente: Historia de la Sinfonía

viernes, 18 de octubre de 2019

ALICIA EN SU ETERNA Y UNIVERSAL CUBANÍA


Fidel Castro impone el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba a la bailarina cubana Alicia Alonso en el Palacio de la Revolucion en La Habana.

Nuestra Alicia Alonso, quien durante 88 años como bailarina, coreógrafa y pedagoga contribuyó con su arte genial a poner el prestigio de su Patria en el más alto sitial en las cuatro esquinas del mundo, falleció en el Hospital CIMEQ, de La Habana, a las 11 de la mañana de este jueves 17 de octubre del 2019, a dos meses y tres días de cumplir 99 años de edad.

Nacida el 21 de diciembre de 1920, en el reparto Redención, popular barriada de Marianao, en un modesto hogar formado por Antonio Martínez Arredondo, teniente veterinario del ejército, y Ernestina del Hoyo y Lugo, refinada modista, nuestra ilustre compatriota encontró en la danza desde muy temprana edad la vocación que guiaría toda su vida. Su ruta estelar, iniciada en la Escuela de Ballet de la sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, en 1931, se vio obligada a tomar nuevos derroteros al tener que marchar al extranjero por el escaso nivel, los prejuicios y el carácter elitista que enfrentaba el ballet en la Cuba de entonces. Trazar su órbita artística profesional es tarea ciclópea, pues abarca desde las comedias musicales de Broadway, el Ballet Caravan, el Ballet Theatre de New York, el Ballet de Washington y el Ballet Ruso de Montecarlo, hasta sus colosales triunfos como estrella invitada de las más relevantes compañías, festivales y galas de ese género artístico en todo el mundo. Su excepcional categoría de prima ballerina assoluta no obedeció a una caprichosa reputación jerárquica, sino al dominio de un vasto repertorio de 134 títulos que abarcó las grandes obras de la tradición romántico-clásica y creaciones de coreógrafos contemporáneos.

Cuando el 28 de noviembre 1995, en el Teatro Massini de la ciudad italiana de Faenza, hizo un alto en su trayectoria como intérprete, ya había logrado establecer un record difícil de igualar, no solo por el tiempo de vigencia sobre las puntas, sino por el nivel de excelencia con que lo hizo.

Pero la grandeza de la Alonso, para nosotros sus compatriotas, no radica solamente en habernos representado triunfalmente en 65 países, recibir las más atronadoras ovaciones, imposible de contabilizar, de Helsinki a Buenos Aires, de New York a Tokio o Melbourne, sino haber puesto al servicio de su Patria todos los honores recibidos, entre ellos los 266 premios y distinciones internacionales, 225 de carácter nacional y las 69 creaciones coreográficas -románticas, clásicas y contemporáneas, que ha realizado, revirtiéndolos como frutos del quehacer que ella ha visto siempre como modesta contribución no solo a su cultura, sino a la cultura danzaría mundial.

Hace más de medio siglo al regresar a nuestro país cargada de honores extranjeros, no vacilaba en declarar: “Toda mi esperanza y mis sueños consisten en no volver a salir al mundo en representación de otro país, sino llevando nuestro propia bandera y nuestro arte. Mi afán es que no quede nadie que no grite: ¡Bravo por Cuba!, cuando yo bailo. De no ser así, de no poder cumplir ese sueño, la tristeza sería la recompensa de mis esfuerzos”.

Esa patriótica postura la llevó a fundar, junto a Fernando y a Alberto Alonso el 28 de octubre de 1948, el hoy Ballet Nacional de Cuba (BNC), y en 1950 la Academia de Ballet que llevó su nombre y tuvo la tarea histórica de formar la primera generación de bailarines dentro de los principios técnicos, estéticos y éticos de la hoy mundialmente reconocida Escuela Cubana de Ballet.

Durante 71 años, especialmente a partir del triunfo de la Revolución, pudo, con mano firme situar al BNC entre las compañías de mayor prestigio a nivel mundial, fundamentar un sistema de enseñanza que hoy abarca la totalidad de la Isla y es la garantía del ballet cubano, así como estimular un movimiento de colaboración internacionalista que en el campo del ballet Cuba ha extendido a casi medio centenar de países de América, Europa, Asia y África.. Es la Alicia guía y mentora, que con su don aglutinador pudo convocar en La Habana, en 26 Festivales Internacionales de Ballet, a las más célebres personalidades de la danza, en una fiesta de arte y amistad. Y es también la Alicia que hemos visto dar la mejor entrega de su magisterio, lo mismo en escenarios de la más alta prosapia que en rústicas tarimas, en plazas públicas, fábricas, escuelas y unidades militares, consciente de que al pueblo, cualquiera que este sea, siempre se asciende y nunca se desciende.

Los que tuvimos el privilegio de estar a su lado, conocimos también el extraordinario ser humano que había en ella, que por coraje y férrea disciplina no se dejó derrotar nunca por quebrantos físicos, vicisitudes o incomprensiones.

Fue la Alicia nuestra, que aunque bañada de cosmopolitismo añoró oír los cantos de nuestros gallos, gustar del olor al salitre de su Malecón habanero, valorar la mariposa y el coralillo como las flores más exquisitas, o fascinarse con los adelantos científicos y los misterios del cosmos. “Un ímpetu tenaz, frenético, heroico –disparado contra la enfermedad y contra el tiempo- hacia la perfección incansable.”, como acertadamente la definió Juan Marinello.

Fuente: Cubarte

martes, 25 de octubre de 2016

"LA EDAD DE ORO": EL BALLET ANTIFASCISTA DE UN EQUIPO DE FÚTBOL SOVIÉTICO

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La obra escrita originalmente por Shostakóvich vuelve al Bolshói. Fuente:Getty Images 

'La edad de oro', escrito originalmente por Dmitri Shostakóvich, vuelve al escenario del Teatro Bolshói después de años sin representarse.


Diez años después de su última representación, el Teatro Bolshói vuelve a acoger la Edad de oro de Yuri Grigoróvich, que aceptó el reto de renovar su legendario espectáculo. En los papeles principales actúan María Allash, Ekaterina Krysánova, Alexander Volchkov y Viacheslav Lopatin.

El ballet que Yuri Grigoróvich estrenó en 1982 en el Teatro Bolshói con el título de “La edad de oro” fue escrito por Shostakóvich en 1929 y originalmente se titulaba “Dinamiada”.

Basado en el libreto de Alexander Ivanovski, el argumento narra la historia de un equipo de fútbol soviético en el extranjero: “nuestros muchachos contra los fascistas”. Además del equipo de fútbol en el ballet participaban obreros en huelga, un boxeador negro, un juez corrupto y fascista y el capitán del equipo de fútbol seducido por una diva nazi y salvado por una valiente y enérgica joven del Komsomol, las juventudes comunistas. Este pintoresco conjunto de personajes no podía no despertar el interés del joven compositor, apasionado del teatro.

Además, Shostakóvich era un gran aficionado al fútbol. Durante el primer periodo de su fiebre futbolística el compositor apoyó al Dinamo de Leningrado. Tras la guerra se pasó al Zénit de Leningrado. Entre los periodistas deportivos de la época circulaba una divertida frase de Shostakóvich: “Un estadio en la Unión Soviética es el único lugar en el que se puede gritar no solo a favor, sino también en contra de algo”. Sin embargo, la “Dinamiada” no tuvo éxito. El ballet no permaneció en cartelera ni un año antes de ser eliminado del repertorio.

Shostakóvich en el Teatro Bolshói

Cuando el coreógrafo Yuri Grigoróvich comenzó a trabajar en el primer ballet de Dmitri Shostakóvich, lo primero que hizo fue separarse del libreto. “Era un paso completamente natural”, comenta Irina, la viuda del compositor. “La única oportunidad que había de dar una nueva vida al ballet era rechazar este libreto. En lugar de la confrontación entre los dos sistemas se consiguió una historia romántica y de aventuras sobre el amor y el ballet pudo tener un futuro más prometedor en escena”.

En la redacción de Yuri Grigoróvich, sobre el escenario se enfrentan dos mundos: el de unos burgueses en un restaurante que acaban siendo unos bandidos y el de unos obreros y marineros del Komsomol. El día del estreno bailaron las mejores estrellas del Bolshói. Y los distintos bailes sabiamente diseminados por la partitura y estructurados por la poderosa mano del maestro (cancán, foxtrot, tango y claqué) se convirtieron en éxitos de todos los conciertos desde los años ochenta hasta hoy.

Alexander Demídov, uno de los principales críticos de Grigoróvich, opinaba que el éxito de “La edad de oro” consistía en la genial habilidad del coreógrafo para escuchar la música y construir a su alrededor toda una historia de ficción eliminando todas las partes superfluas del argumento.

El estreno de La edad de oro se celebró en el Teatro Bolshói el 4 de noviembre de 1982. Durante los primeros siete años el espectáculo se puso en escena 49 veces. En 1994 “La edad de oro” se representó solo seis veces. En 2006 el ballet se renovó. La puesta en escena de este espectáculo será retransmitida en el Teatro Solís de Montevideo el próximo 20 de noviembre.

Fuente: Rusia Hoy

miércoles, 20 de abril de 2016

SE CELEBRÓ EN COREA DEL NORTE EL XXX FESTIVAL DE LAS ARTES Y LA AMISTAD DE ABRIL CON PARTICIPACIÓN DE ARTISTAS ESPAÑOLES

La delegación española, a la izquierda, en la clausura en Pyongyang junto a artistas rusos, cubanos, peruanos, italianos y japoneses. / F. Robichon (Efe)

Al ritmo de La coplilla del olé y con la imagen de fondo de un patio andaluz. De esta forma tan improbable ha concluido en Pyongyang el Festival de las Artes de Corea del Norte en homenaje a su fundador Kim Il-sung, el Amado Líder abuelo del actual, Kim Jong-un.

Los cantantes españoles Manuel de Segura y María de Gracia, junto al Ballet Inquietudes, han sido los primeros españoles en participar en el evento que desde hace tres décadas trae a artistas de todo el mundo para celebrar el nacimiento del primer Amador Líder, Kim Il-sung, abuelo de Kim Jong-un, el actual máximo responsable del que pasa por ser uno de los países más herméticos del mundo.

«Los artistas vamos donde nos contratan y no miramos los colores», explica a Efe De Gracia en los camerinos de uno de los impresionantes teatros de la capital norcoreana que estos días se ha llenado de artistas de medio mundo, pero sobre todo de países amigos del régimen como Rusia, China, Cuba o Mongolia, para asistir a un festival al que se le puso punto final este domingo.

Corea del Norte se ha olvidado por una semana de las pruebas nucleares, los lanzamientos de misiles y las condenas de la comunidad internacional para centrarse en las celebraciones del nacimiento de su Gran Líder y Presidente Eterno, del que el pasado 15 de abril se cumplieron 104 años.

En este marco, se ha celebrado desde el día 11 y hasta el domingo el XXX Festival de la Amistad y las Artes de Abril, una cita que ha llenado los informativos de televisión y las densas páginas de los periódicos oficiales.

Pioneros

Antonio Lara, quien llegó a ser agente de la popular actriz y cantante Sara Montiel, se declara el culpable de la aventura. «Tengo mucha relación con embajadores y conocí al de Corea del Norte en Madrid hace dos años cuando se abrió la embajada. Desde entonces hablamos de la posibilidad de traer artistas españoles y aquí estamos», explicó Lara tras la última actuación.

A la solemne clausura celebrada el domingo en el Gran Teatro del Este de Pyongyang, a la que asistió el vicepresidente de la Asamblea Popular, Yang Hyong Sop, y el ministro de Cultura, Park Chuen Nam, se leyó una carta de agradecimiento de los asistentes al mariscal y actual líder, Kim Jong-un. «Nos hemos dado cuenta del esfuerzo que hace por la prosperidad de su pueblo», rezaba la misiva leída en ruso y traducida al coreano.

Junto al grupo de españoles, que estaba muy impresionado por el nivel técnico y la calidad de los teatros de la monumental capital norcoreana, actuaron (en lo que fue un clásico espectáculo de variedades) bandas de folclore ruso, cantantes japonesas y la Orquesta Sinfónica de Corea con un maestro italiano a la batuta. Los artistas españoles interpretaron piezas como Las coplillas del olé pero hasta Pyongyang han traído en su repertorio de cante y baile La morena de mi copla; La boda de Luis Alonso y El amor brujo.

«Fue una sorpresa. Pero enseguida pasó a ser ganas e ilusión, y al final, ha resultado ser un sueño. Hemos conocido gente y lugares nuevos y hemos recibido mucho cariño por parte del público y de los organizadores. Nos vamos con un recuerdo imborrable», explicó entusiasmada María de Gracia.

«Querían un trozo de España y aquí estamos. Hemos viajado mucho y ahora nos ha tocado este país. Y tenemos que decir que son unos genios a la hora de montar espectáculos», apuntó por su parte Segura, muy satisfecho también con esta originalísima experiencia.

VARIOS PREMIOS

Los artistas españoles se van de Corea del Norte con tres premios de oro del Festival, a los cantantes, al ballet y a la realización. Además no ocultan su orgullo de haber sido los primeros en traer flamenco y música española al aislado país asiático donde han conseguido que se tararee «Y ole con ole y olé olá» en los días en los que la imagen y las celebraciones en torno al fundador de la dinastía Kim lo invadían todo.

Fuente: El Correo de Andalucía

VIDEO RESUMEN DEL FESTIVAL:


jueves, 10 de septiembre de 2015

ALICIA ALONSO Y EL BALLET NACIONAL DE CUBA VUELVEN A MADRID



El 16 de septiembre de 2015 llegará a la Sala Roja de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid el Ballet Nacional de Cuba dirigido por Alicia Alonso. La leyenda viva de la danza internacional regresa a Madrid en el que probablemente será uno de sus últimos viajes al frente de la compañía. En esta ocasión se representarán tres programas del mejor repertorio clásico: 'El lago de los cisnes', 'Carmen' (junto a 'Las Sílfides' y 'Celeste') y 'Don Quijote'.

El Ballet Nacional de Cuba es una de las más prestigiosas compañías de danza del mundo y ocupa un lugar prominente en la cultura hispanoamericana. El rigor artístico-técnico de sus bailarines y la amplitud y diversidad en la concepción estética de su repertorio otorgan a esta agrupación un lugar relevante entre las grandes instituciones de su género en la escena internacional.

La compañía surge en 1948, con Alicia Alonso como principal fundadora y primerísima figura. En 1950 se crea la Escuela Nacional de Ballet Alicia Alonso, anexa a la compañía profesional. Desde los inicios, su línea artística partió del respeto a la tradición romántica y clásica, estimulando al mismo tiempo el trabajo creativo de coreógrafos que seguían una línea de búsquedas en lo nacional y contemporáneo.

La Revolución marcó el inicio de una nueva etapa para la compañía que ha tenido desde entonces un auge vertiginoso con programas anuales de giras internacionales por diversos países de Europa, Asia y América.

Historia de la danza

Alicia Alonso, primera bailarina y directora del Ballet Nacional de Cuba, es una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza y constituye la figura principal del ballet clásico en el ámbito iberoamericano. En 1948 fundó en La Habana el Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de Cuba. A partir de ese momento, sus actividades se dividieron entre el American Ballet Theatre, los Ballets Rusos de Montecarlo y su propio conjunto, que mantuvo con muy escaso respaldo oficial hasta 1959, año en el que el Gobierno de Cuba le ofreció apoyo.

Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son célebres internacionalmente, y se han bailado por otras importantes compañías como los Ballets de la Ópera de París; de la Ópera de Viena y el San Carlo de Nápoles; de la Ópera de Praga; del Teatro alla Scala de Milán y el Real Ballet Danés.

Programas
  • El lago de los cisnes. Entre el 16 y el 20 de septiembre. Duración: 1h 55min (incluidos dos descansos)
Coreografía: Alicia Alonso, sobre la original de Marius Petipa y Lev Ivánov. Música: Piotr Ilich Chaikovski. Duración: 1h 55min (incluidos dos descansos)

El lago de los cisnes, una de las más famosas obras del repertorio tradicional, tuvo su estreno en el Teatro Bolshoi de Moscú, el 20 de febrero de 1877. Fue reestrenada en una nueva y exitosa escenificación el 27 de enero de 1895, en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, con los actos primero y tercero coreografiados por Marius Petipa, y el segundo y cuarto actos por Lev Ivánov. En la versión creada por Alicia Alonso, la conocida estructura argumental, coreográfica y musical Petipa-Ivánov-Chaikovski se sintetiza en tres actos y un epílogo. De acuerdo con la estética del Romanticismo, su argumento relata una cándida historia que incluye prodigiosas transformaciones, encantamientos y monstruos malignos, pero surge el amor como una fuerza triunfante sobre los más terribles poderes. El lago de los cisnes es una de las obras maestras de la historia de la danza teatral, que perdura como ejemplo excepcional del estilo y los modos expresivos de la danza de toda una época.

Horarios: de miércoles a viernes a las 20.00 h; sábados a las 18.30 h y 22.00 h; los domingos a las 18.30 h. Precios desde 18 euros
  • Carmen (junto a Las Sílfides y Celeste) Programa triple. Entre el 23 y el 27 de septiembre. Duración: 1h 41 min (descanso incluido).
Carmen. Coreografía y libreto: Alberto Alonso, sobre la novela de Prosper Mérimée y el libreto de Henry Meilhac y Ludovic Halevy para la ópera homónima de Georges Bizet. Música: Rodion Schedrin, sobre la original de Georges Bizet.

Esta puesta en escena pretende revelar las contradicciones esenciales entre la personalidad rebelde de Carmen y las fuerzas de su época. Carmen se enfrenta a una sociedad que, de acuerdo con sus cánones, la niega y la enjuicia.

Las Sílfides. Coreografía: Alicia Alonso, según la versión original de Mijaíl Fokín. Música: F. Chopin.

Conocido ballet neorromántico, con el que su autor inició una renovación en el arte del ballet a principios del siglo XX. Alicia Alonso, quien trabajó la obra directamente con Fokin, realizó este montaje de acuerdo con la versión definitiva revisada por el coreógrafo poco antes de su muerte.

Celeste. Coreografía: Annabelle López Ochoa. Música: P. I. Chaikovski.

La inspiración le llega a la coreógrafa tras escuchar el Concierto para violín y orquesta en re op. 35 de P. I. Chaikovski. Soñó con Celeste, una estrella que brilla moldeada en las frágiles siluetas de tres bailarinas que danzan en un cielo oscurecido por la noche, representado por las viriles figuras de diez bailarines.

Horarios: de miércoles a viernes a las 20.00 h; sábados a las 18.30 h y 22.00 h; los domingos a las 18.30 h. Precios desde 18 euros.
  • Don Quijote. Entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre. Duración: 1h 45 min (incluidos dos descansos)
Coreografía: Alicia Alonso (dirección artístico-coreográfica), Marta García y María Elena Llorente (sobre la original de Marius Petipa y la versión de Alexander Gorski). Música: Ludwig Minkus.

El ballet Don Quijote se estrenó el 26 de diciembre de 1869 en el Teatro Bolshoi de Moscú, inspirado en un episodio de la famosa novela de Cervantes. La versión cubana se presentó por primera vez el 6 de julio de 1988, en el Gran Teatro de La Habana. Por tratarse de un ballet creado a partir de la obra de Cervantes, profundamente vinculado a la cultura nacional cubana, Alicia Alonso dirigió un cuidadoso trabajo alrededor de la legitimidad de las referencias folclóricas en el aspecto coreográfico. En todo momento, el Ballet Nacional de Cuba persigue la dignificación y el respeto al personaje de Don Quijote, un icono del idioma castellano y de la cultura de raíz hispánica.

Horarios: de miércoles a viernes a las 20.00 h; sábados a las 18.30 h y 22.00 h; los domingos a las 18.30 h. Precios desde 18 euros.

Fuente: hoyesarte