Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2026

"CARTA ABIERTA A SALVADOR ALLENDE", DE JOSÉ SARAMAGO, EN EL 53 ANIVERSARIO DE SU MUERTE EN EL GOLPE DE ESTADO EN CHILE

"CARTA ABIERTA A SALVADOR ALLENDE"

Carta abierta dirigida por José Saramago al expresidente chileno, ya fallecido, incluida en el libro Los apuntes: un diario de la Revolución de los Claveles, 1972-1975), de la editorial Atrapasueños

Nos dirigimos a ti, compañero presidente, porque estando muerto tienes la mejor de las razones para no responder, como no la tienen otros que vivos igualmente no responden. ¿Quisiéramos nosotros que al menos un suspiro o reparo en este lugar formulados incomodaran a los destinatarios para venir a darnos respuesta, punto por punto, reconociéndonos y dándonos importancia? Ni por asomo. Quisiéramos sí no tener que repetir infinitamente las mismas palabras de aviso y de buen sentido común, del cual al final vamos dudando, porque o los oídos son sordos o locas las palabras. Pero a ti, que estás muerto, y sordo, y mudo, y ciego, podemos escribir esta carta para desahogarnos un poco, conscientes de que, con la experiencia que tuviste, estas cosas te son familiares, de tal manera que solo por absoluta imposibilidad no nos responderás. Y así perdemos nosotros la esperanza de un interlocutor.

Compañero Allende, esto por acá va mal. Tan mal que al comparar con el Chile de tu tiempo francamente nos asombramos de cuánto conseguiste, pues menos apoyo tenías (mucho menos) del que ya han tenido estos hombres portugueses en el poder, los militares, porque de los civiles no hablamos, que en rigor no lo tienen, o fugazmente aún menos. Y nos damos el lujo de pensar, de imaginar qué jornada habría sido la tuya y del pueblo chileno si tan abierto hubieras tenido el camino como este lo estuvo. Hoy tu tierra no sería el lugar elegido de tortura y represión que es: antes sería patria de una fraternidad mayor, otro punto del mundo en parto de libertad y liberación de todas las explotaciones. Ciertamente erraste algunas veces, te faltó decisión cuando era necesaria – pero el desastre, hoy conocido en su exacta dimensión, es mucho más trágico de lo que los errores y las indecisiones harían esperar. La felicidad es difícil, Salvador Allende, la desgracia se instala siempre para durar.

Muchas veces aquí nos preguntamos cómo fue que, pareciendo todo tan fácil, Portugal vino a convertirse en este rompecabezas (que lo es literal y figuradamente…), y, dejando de lado, por obvias, las intervenciones externas (el imperialismo y sus instrumentos socialdemócratas), llegamos a la conclusión de que cuando el pueblo portugués estaba pacíficamente dispuesto a ir hacia el socialismo, no lo estaban claramente los militares, y cuando estos finalmente se decidieron y comprendieron, otra gente muy astuta encontró y comenzó a usar los métodos para dividir al pueblo. Sin hablar, claro está, de todos los errores cometidos, algunos una y muchas veces, con una especie de ceguera mucho peor que la tuya. Porque habiendo ocurrido en tu tierra lo que todos sabemos, nadie aquí mostró haber aprendido en ese libro de una revolución decapitada, nadie fue capaz de interpretar la lección escrita en las líneas de tu rostro muerto.

Dijimos que esta carta abierta era un desahogo. No es más que eso. Siguiendo otros antiguos ejemplos, podríamos escribirla a San Antonio, que se dirigió a los peces porque no lo escuchaban los hombres. Sin embargo, esas son leyendas que solo encuentran crédito en los inocentes que en todo ven el dedo divino. Bien sabes tú, y nosotros sabemos, que tu muerte fue obra de hombres, que es obra de hombres la opresión a la que tu pueblo está sujeto. Más vale, pues, que el diálogo se intente entre hombres, nosotros vivos en este Portugal afligido, y tú muerto, Salvador Allende, enterrado en un lugar de tu tierra chilena que espera la liberación.

Esto por acá va mal, compañero. Son muchas nuestras dificultades y muchos nuestros enemigos. También los tuviste en abundancia y de ellos moriste. Aquí, país que parece haber elegido definitivamente el sebastianismo, pensamos que todo se haría entre claveles y canciones. No sabíamos que el socialismo es difícil y no aprendimos nada con tu muerte. Perdónanos por eso. Claro que no estamos desanimados, mucho menos vencidos, pero pensamos que escribir esta carta nos haría bien. Y realmente sentimos ahora esa gran serenidad de quien sabe que está en posesión de la razón correcta. Gracias, compañero Salvador Allende.

Fuente: eldiario.es

jueves, 18 de junio de 2026

"ACERCA DE LA INMIGRACIÓN EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR", ARTÍCULO DE JOSÉ SARAMAGO, EN EL 16º ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

«Acerca de la inmigración en el estrecho de Gibraltar»

Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración en su árbol genealógico… Así como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente cordero de enturbiar el agua del arroyo de donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes, no tuvo otro remedio que ir, cargando la vida sobre la espalda, en busca de la comida que su propia tierra le negaba. Muchos portugueses (¿y cuántos españoles?) murieron ahogados en el río Bidasoa cuando, noche oscura, intentaban alcanzar a nado la otra orilla, donde se decía que el paraíso de Francia comenzaba.

Centenas de millares de portugueses (¿y cuántos españoles?) tuvieron que adentrarse en la llamada culta y civilizada Europa de allá de los Pirineos, en condiciones de trabajo infame y salarios indignos. Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los supervivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, céntimo a céntimo, el futuro de sus descendientes. Algunos de esos hombres, algunas de esas mujeres no perdieron ni quisieron perder la memoria del tiempo en que padecieron todos los vejámenes del trabajo mal pagado y todas las amarguras del aislamiento social. Gracias sinceras les sean dadas por haber sido capaces de preservar el respeto que debían a su pasado. Otros muchos, la mayoría, cortaron los puentes que los unían a aquellas horas sombrías, se avergonzaron de haber sido ignorantes, pobres, a veces miserables, se comportaron como si la vida decente, para ellos, sólo hubiera comenzado verdaderamente y por fin el día felicísimo en que pudieron comprar su propio automóvil. Esos son los que estarán siempre dispuestos a tratar con idéntica crueldad e idéntico desprecio a los emigrantes que atraviesan ese otro Bidasoa más largo y más hondo que es el Estrecho de Gibraltar, donde los ahogados abundan y sirven de pasto a los peces, si la marea y el viento no prefirieron empujarlos a la playa, hasta que la guardia civil aparezca y se los lleve.

A los supervivientes de los nuevos naufragios, a los que pusieron pie en tierra y no fueron expulsados, les espera el eterno calvario de la explotación, de la intolerancia, del racismo, del odio a la piel, de la sospecha, del envilecimiento moral. Aquel que antes fue explotado y perdió la memoria de haberlo sido, acabará explotando a otro. Aquel que antes fue despreciado y finge haberlo olvidado, refinará su propia capacidad de despreciar. Aquel a quien ayer humillaron, humillará hoy con más rencor. Y helos aquí, todos juntos, tirándole piedras a quien llega hasta esta orilla del Bidasoa, como si ellos nunca hubieran emigrado, o los padres, o los abuelos, como si nunca hubieran sufrido de hambre y desesperación, de angustia y de miedo. En verdad, en verdad os digo, hay ciertas maneras de ser feliz que son simplemente odiosas.

Jose Saramago

Fuente: Trianarts 


sábado, 25 de abril de 2026

"SIN TÍTULO, 25 DE ABRIL DE 1980", DEL ARTISTA COMUNISTA JORGE VIEIRA, EN EL 52 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES

 

Sin título, 25 abril 1980
Jorge Vieira
Serigrafia, prueba de ensayo,
50 x 65 cm
Colección del Museo do Neo-Realismo

El artista Jorge Vieira nació en Lisboa el 16 de noviembre de 1922.

Se licenció en Escultura en la Escuela de Bellas Artes de Lisboa, participó en las Exposiciones Generales de Artes Visuales de 1947 y 1951 y realizó su primera exposición individual en la SNBA en 1949. En 1953, compitió en el Concurso Internacional de Escultura patrocinado por el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres, donde obtuvo un premio.

Estudió en la Slade School of Fine Art, donde conoció a importantes figuras de la escultura internacional, como Henry Moore y Reg Butler. De regreso a Portugal, impartió clases en la Escuela António Arroio y participó en varias exposiciones, entre ellas la Exposición de Bellas Artes Gulbenkian de 1957, el Pabellón Portugués de la Exposición Universal de Bruselas de 1958 y la Exposición de los 50 Artistas Independientes de 1959.

Vinculado políticamente a la MUD Juvenil y al Partido Comunista Portugués, su vida profesional se vio truncada en 1964 cuando fue despedido de la Oficina Técnica de Vivienda del Ayuntamiento de Lisboa por falta de confianza política y no fue admitido como profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lisboa.

Tras la Revolución del 25 de abril, empezó a impartir clases en la Escuela Superior de Bellas Artes de Oporto y posteriormente en la de Lisboa, donde se jubiló en 1992. Colaboró intensamente con el PCP (Partido Comunista Portugués), convirtiéndose en miembro del Sector Intelectual del Partido.

A partir de la década de 1990, desarrolló una serie de encargos públicos a gran escala que marcan fuertemente los espacios urbanos en los que se instalan, como el Monumento a la Libertad (1998) en Almada, el Monumento al Preso Político Desconocido (1994) en Beja, o su escultura de última etapa, Sun Man, creada para la Expo '98 en Lisboa.

Falleció en Estremoz el 23 de diciembre de 1998.

La colección de Jorge Vieira del Museo del Neorrealismo comprende más de 150 obras (dibujos, esculturas, grabados, serigrafías y otros materiales gráficos), donadas por Noémia Cruz (viuda del artista) en diversas ocasiones entre 2010, 2018 y 2021, y abarca un período de producción artística comprendido entre finales de la década de 1940 y finales de la de 1980.  

En 1980 Vieira hizo una escultura en bronce de 50 réplicas para la recogida de fondos para la adquisición de una sede en Oporto del Partido Comunista Portugués. En ese mismo, realizó esta serigrafía con la misma finalidad con una edición de 50 ejemplares, más 10 pruebas de artista. Una de ellas integra la exposición "Arte como forma de intervención política, en la obra de Jorge Vieira".

En dicha serigrafía se representa una pareja de campesinos alentejanos, tema muy recurrente en la obra de Vieira, y la fecha de 25 de abril de 1980 fue dada a la obra con motivo del sexto aniversario de la Revolución de los Claveles.


domingo, 8 de marzo de 2026

"ON FALLING", PELICULA DE LAURA CARREIRA, EN EL DIA DE LA MUJER TRABAJADORA

On Falling
Laura Carreira 
2024
Duración: 1h 45min 
Reparto: Joana Santos, Inês Vaz, Piotr Sikora, Neil Leiper, Jake McGarry, Itxaso Moreno, Leah MacRae, Billy Mack, Deborah Arnott, EJ Cummings, Paul Donnelly, Ola Forman, Ross Ian-Martin, Ainsley Jordan, Karyna Khymchuk, Lukasz Kornacki, Daniel McGuire, Liam Nelson 
Países: Portugal, Reino Unido

Sinopsis Aurora es una mujer portuguesa inmigrante que trabaja en un gran almacén de Escocia. Atrapada entre los muros de su centro de trabajo y la soledad de su piso compartido, trata de resistir al aislamiento, la alienación y la charla trivial que comienzan a amenazar su consciencia de sí misma. En un entorno dominado por una economía basada en algoritmos y diseñada para mantenernos separados, 'On Falling' explora la lucha silenciosa y vital por encontrar sentido y conectar.

Ejercicio implacable que subraya el subtexto, lo que no se ve y se intuye. On falling es la denuncia demoledora del nuevo esclavismo al que se ve abocado la clase trabajadora en Europa, no digamos en el resto del mundo, en un film que deja un regusto muy amargo a lo largo de su metraje. Si la clase trabajadora en las películas de Ken Loach, y es muy pertinente la comparación porque el director británico apadrina a su directora, era valiente, luchadora, estaba llena de esperanza, combatía el sistema que la oprimía y hasta daba muestras de alegría cuando conseguía quebrarle la muñeca en su pulso social al capitalismo desalmado, en esta admirable película de la portuguesa Laura Carreira la esperanza se ha esfumado y reina el pesimismo existencial.

La alegoría la establece la directora a través Aurora (Joana Santos), una chica portuguesa que trabaja en un almacén de Amazon (aunque no se diga parece más que evidente que se trata de la multinacional norteamericana) en Escocia como picker (persona que escanea y localiza los pedidos que luego enviarán los repartidores a los compradores) junto a otros trabajadores comunitarios (hay, entre ellos, una española) y debe compartir piso porque no puede permitirse el lujo de tener uno para ella. Su vida se reduce exclusivamente en hacer un trabajo rutinario, intentar llegar a final de mes, cosa que no siempre consigue y le obliga a hurtar chocolatinas y snacks a sus compañeros de piso, y salir de noche de vez en cuando, una existencia vacua y sin ningún tipo de aliciente. La empresa establece el más riguroso control de todos sus empleados y cuando estos se relajan los llaman al orden.

Laura Carreira, en un ejercicio de sutileza que se sirve de la rutina (las secuencias en el almacén, reiterativas, en las que Aurora va escaneando productos de las estanterías y colocándolos en cestos de plástico para su envío no son en nada gratuitas) utiliza la figura de su protagonista para hacer una demoledora crítica a un moderno sistema de explotación que va de la mano de la digitalización. Aurora se levanta casi de noche, va en el coche de su compatriota Vera (Inés Vaz), con la que comparte gasolina, al almacén, come allí un triste condumio con sus compañeros de trabajo y regresa a su piso compartido en un día a día sin el más mínimo aliciente.

La portuguesa Joana Santos compone un personaje sin servirse de la gestualidad, interpreta hacia adentro. La soledad (cuando va a un pub, se deja caer sobre el hombro del nuevo compañero de piso polaco esperando en vano alguna señal de acercamiento por parte de él); la precariedad (ese apagón que se produce en el piso compartido mientras se está duchando porque no ha podido pagar la parte correspondiente de luz porque se lo ha gastado en reparar su móvil); la vacuidad de su vida (que exterioriza cuando la psicóloga que la entrevista para un nuevo trabajo le pregunta qué hace cuando termina la jornada laboral y se da cuenta de que no hace nada, de que su vida es un vacío absoluto y se inventa un viaje al Caribe); y el ansía de cariño (se aferra a los brazos del anciano desconocido que se preocupa por ella cuando se desmaya en el parque y vuelve en sí), se exteriorizan en ese sinfín de pequeños detalles que el espectador va captando en la rutina diaria de Aurora y que su directora coloca en un primer plano para describirnos un tipo de vida que no lo es, que no merece incluso ser vivida (uno de los compañeros de trabajo se suicida).

Este régimen de explotación que reina en la gran plataforma comercial Amazon ya había sido denunciado por la china Chloé Zhan en la oscarizada Nomadland en la que Frances McDormand era la precaria trabajadora explotada de la multinacional. Hay en el film de Laura Carreira una sola escena de esperanza, hacia el final: un apagón informático obliga a la plantilla a un receso, y los empleados de ese almacén juegan a pelota en ese enorme hangar y por primera vez asoman las sonrisas a sus rostros, se humanizan, dejan de ser meros robots en un engranaje despiadado.

On falling es el retrato de ese proletariado precarizado, esclavizado, insolidario, porque carece de los mecanismos de lucha obrera que el nuevo capitalismo ha ido erradicando, en la antítesis del cine esperanzando de Ken Loach, precisamente el padrino de esta joven directora portuguesa en su espectacular debut cinematográfico. Y sin aspavientos, con una caligrafía absolutamente precisa.

Fuente: El Cotidiano

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

martes, 20 de enero de 2026

"GUINEA Y CABO VERDE CONTRA EL COLONIALISMO PORTUGUÉS", DISCURSO DE AMÍLCAR CABRAL, EN EL 53 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO

 
Discurso pronunciado en la Tercera Conferencia de los Pueblos Africanos, celebrada en El Cairo, del 25 al 31 de marzo de 1961

Lo absurdo de nuestra situación

La situación de nuestros pueblos, al igual que la de los demás pueblos dominados por Portugal, parece absurda. Los derechos fundamentales del hombre, las libertades esenciales y el respeto a la dignidad humana son desconocidos en nuestro país. Mientras las potencias coloniales, en general, aceptan el principio de autodeterminación de los pueblos y buscan, cada una a su manera, resolver los conflictos que les oponen a los pueblos que dominan, el gobierno portugués mantiene obstinadamente su dominio y explotación de 15 millones de seres humanos, de los cuales 12 millones son africanos. Mientras la inmensa mayoría de los pueblos africanos, a pesar de las contradicciones y dificultades que enfrentan, emprende la construcción pacífica del progreso, nuestros pueblos, a causa de los colonialistas portugueses, se ven obligados a seguir viviendo en la más extrema miseria, ignorancia y miedo.

Los colonialistas portugueses intentan, en vano, convencer al mundo de que no tienen colonias y de que nuestros países africanos son «provincias de Portugal». Los portugueses persiguen, arrestan, torturan, matan, masacran, lanzan una guerra colonial en Angola y se preparan febrilmente para una nueva guerra en Guinea y Cabo Verde.

Y, sin embargo, la situación impuesta a nuestros pueblos por los colonialistas portugueses no es tan absurda como podría pensarse. Obviamente, la violencia y la mentira han sido, y siguen siendo, las principales armas de cualquier colonialismo. Pero cuando el país colonizador tiene un gobierno fascista, cuando su población es mayoritariamente analfabeta, desconoce los derechos humanos fundamentales y tiene un nivel de vida muy bajo en su propio país; cuando, además, la economía de la metrópoli está subdesarrollada, como es el caso de Portugal, entonces la violencia y la mentira alcanzan un nivel sin precedentes, y la falta de respeto hacia el pueblo africano no conoce límites.

En los últimos treinta y cinco años, esta situación ha empeorado considerablemente. Se han implementado caricaturas de los sistemas económico y político portugueses, nuevas formas de opresión y represión, y nuestro pueblo ha comenzado a vivir en un verdadero estado de sitio. Durante mucho tiempo, el gobierno fascista-colonial de Portugal logró, combinando silencio, cinismo e hipocresía, impedir...

La opinión mundial desconoce los crímenes de los colonialistas portugueses. No debe olvidarse que el éxito temporal de esta política de silencio se debió en gran medida a la complicidad y la ayuda de ciertas potencias económicas de otros países, que tenían y siguen teniendo el mayor interés en «conservar» las colonias portuguesas.

Ya no nos ocupamos aquí de desenmascarar a los colonialistas portugueses, cuyo monstruoso comportamiento es hoy evidente para todo el mundo. Solo deseamos recordar que la denuncia del crimen colonial portugués fue obra de los propios pueblos de las colonias portuguesas, como resultado de un plan revolucionario sistemático llevado a cabo por patriotas africanos en el ámbito internacional. Ante la más enérgica resistencia, e incluso la hostilidad, de algunos círculos occidentales, estos patriotas africanos, conscientes de la necesidad estratégica de aislar a los colonialistas portugueses incluso de sus propios aliados, no escatimaron esfuerzos para cumplir esta misión histórica.

La certeza de nuestra victoria total contra el colonialismo portugués, a nivel internacional, es hoy evidente. Fue consagrada por el voto de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960, que confirmó por abrumadora mayoría la resolución del Consejo de Administración Fiduciaria que exigía información a Portugal sobre la situación de los pueblos que dominaba. Incluso considerando el carácter formal y moral de esta victoria, representa un gran paso adelante en nuestra lucha de liberación, pues hemos logrado aislar a nuestro enemigo.

Ningún poder podrá hacernos cambiar de decisión, ni impedir la rápida y total eliminación de la dominación portuguesa en nuestros países.

Sin embargo, liberarse de la dominación extranjera no es el único anhelo de nuestros pueblos. Han aprendido por experiencia bajo la opresión colonial que la explotación del hombre por el hombre es el mayor obstáculo para el desarrollo y el progreso de un pueblo, más allá de la liberación nacional. Están decididos a participar activamente en la construcción de una nueva África, verdaderamente independiente y progresista, fundada en el trabajo y la justicia, en la que el poder creativo de nuestro pueblo, reprimido durante siglos, encuentre su expresión más auténtica y constructiva.

Somos conscientes de que nuestra victoria no será fácil. Contamos con siglos de experiencia sobre la naturaleza de nuestro enemigo y sus características particulares en relación con las demás potencias coloniales. Aunque se encuentra aislado, no debemos olvidar que aún dispone de fuerzas de destrucción muy superiores a las nuestras y que, abierta o encubiertamente, recibe la ayuda y el apoyo de otras fuerzas hostiles a la libertad y el progreso de los pueblos de África.

Las características esenciales de nuestra época. Los estertores del imperialismo. El caso de Portugal.

El imperialismo, o fase monopolista del capitalismo, no ha podido escapar de sus propias contradicciones; mediante el uso de la fuerza, las potencias victoriosas de la Primera Guerra Mundial iniciaron un nuevo reparto del mundo, caracterizado principalmente por el fortalecimiento de la posición colonial de Inglaterra y Francia y por la exclusión de Alemania de la explotación directa de los llamados pueblos y países atrasados.

En la fase final de este conflicto, la victoria de la Revolución de Octubre y la implantación definitiva del socialismo en una sexta parte de la superficie mundial supusieron el primer gran golpe al imperialismo.

Privado de fuentes de materias primas y de excedentes de beneficios, el capital financiero alemán, en alianza con el capital italiano y japonés, intentó resolver el problema tomando el camino más corto: la colonización de sus propios vecinos europeos. La Segunda Guerra Mundial fue el resultado de los antagonismos que caracterizan el desarrollo del imperialismo, pero llegó a influir decisivamente en el destino de los demás pueblos del mundo, en particular los de África.

Al mismo tiempo que se fortalecía el campo socialista, otra característica esencial de nuestra época, se produjo el despertar de los pueblos dependientes para la lucha de liberación, iniciando así la fase final de la eliminación del imperialismo. Si bien la resolución final de este nuevo conflicto puede tardar más o menos tiempo, no cabe duda de que, incluso más que la lucha de clases en los países capitalistas y el antagonismo entre estos países y el mundo socialista, la lucha de liberación de los pueblos coloniales es la característica esencial. Nuestra lucha de liberación nacional contra el colonialismo portugués está vinculada a este conflicto en tres continentes.

Ante el poder de las principales naciones imperialistas, cabe preguntarse cómo fue posible que Portugal, un país subdesarrollado y atrasado, conservara sus colonias a pesar de la redistribución mundial. El colonialismo portugués logró sobrevivir a pesar del reparto de África realizado por las potencias imperialistas a finales del siglo XIX gracias a que Inglaterra apoyó las ambiciones de Portugal, que, desde el Tratado de Metwen de 1703, se había convertido en una semicolonia británica. Inglaterra tenía todo el interés en utilizar las colonias portuguesas, no solo para explotar sus recursos económicos, sino también para ocuparlas como bases de apoyo en la ruta hacia Oriente y, así, mantener un dominio absoluto en el océano Índico. Para contrarrestar la codicia de las demás potencias colonialistas y defender sus intereses en las colonias portuguesas, Inglaterra encontró la mejor solución: defender los derechos de su semicolonia. Por ello, por ejemplo, Portugal otorgó a una empresa privada controlada por intereses ingleses derechos de soberanía sobre un área que abarcaba el 17 % del territorio total de Mozambique.

De hecho, Portugal no ha sido más que el guardián, a veces envidioso, de los recursos humanos y materiales de nuestros países, al servicio del imperialismo mundial. Esa es la verdadera razón de la supervivencia del colonialismo portugués en África y de la posible prolongación de nuestra lucha. Así, en mayor medida que la presencia de otras potencias en África, la presencia de Portugal ha dependido, y sigue dependiendo, de la presencia de otras potencias colonizadoras, principalmente Inglaterra.

La revolución africana. Victorias y fracasos. La evolución de África.

Basta con observar el mapa político del África actual para reconocer que los pueblos africanos ya han obtenido grandes victorias. Pero también basta con haber seguido de cerca los principales acontecimientos de esta lucha para reconocer que se han cometido numerosos y graves errores. El año 1960, el año de África, está repleto de ejemplos tanto de victorias como de fracasos en la lucha de liberación de los pueblos africanos.

Una vez más, el heroico pueblo argelino ha acelerado el avance de la historia. Varios pueblos han visto frustradas sus aspiraciones por una independencia nominal. Los pueblos de Sudáfrica, al igual que los de nuestros propios países, Angola, Mozambique y las demás colonias portuguesas, siguen sometidos a la explotación más violenta y a la represión colonial más bárbara. La práctica de la solidaridad africana revela cierta vacilación e incluso improvisación que nuestros enemigos han sabido explotar a su favor. Quizás el más importante, y sin duda el más dramático de los fracasos (y también de los errores), sea el caso del Congo, trágicamente coronado por el asesinato de Patrice Lumumba. En realidad, estos fracasos y errores nos han enseñado muchas cosas importantes. Se puede decir que el año 1960, y más concretamente el drama del Congo, ha devuelto a África su dimensión humana.

Victorias o fracasos, no debemos olvidar que ninguno de nuestros enemigos ha sido completa y totalmente conquistado y expulsado de África. Los portugueses, fascistas y colonialistas, continúan masacrando a nuestros pueblos en Guinea, Angola y Mozambique; los fascistas y racistas de Sudáfrica refuerzan a diario su odioso aparato de apartheid; los colonialistas belgas han regresado al Congo, del que fueron expulsados; los imperialistas y colonialistas británicos utilizan toda su imaginación y cinismo para intentar mantener su dominio absoluto sobre África Oriental y su dominio económico sobre las colonias de África Occidental; los imperialistas y colonialistas franceses asesinan a personas indefensas en Argelia, detonan bombas atómicas en suelo africano, intentan crear un nuevo absurdo geográfico, histórico y técnico —la «provincia francesa» del Sahara— y aumentan su dominio económico sobre algunos de nuestros pueblos africanos; los imperialistas estadounidenses emergen de la sombra y, asombrados por la debilidad de sus socios, buscan reemplazarlos en todas partes, con distintos grados de sutileza.

Nuestros enemigos están decididos a asestarnos golpes mortales y a convertir nuestras victorias en derrotas. Para lograrlo, utilizan el instrumento más adecuado: los traidores africanos. Y he aquí una realidad que se hace aún más evidente en nuestra lucha:

A pesar de sus fuerzas armadas, los imperialistas no pueden prescindir de traidores: jefes tradicionales y bandidos en la época de la esclavitud y las guerras de conquista colonial, gendarmes, agentes diversos y soldados mercenarios durante la época dorada del colonialismo, y autoproclamados jefes de Estado y ministros en la época actual del neocolonialismo. Los enemigos de los pueblos africanos son poderosos y astutos, y siempre pueden contar con algunos lacayos fieles en nuestro país, ya que los traidores no son un privilegio europeo.

Sin embargo, si queremos neutralizar las acciones dilatorias de nuestros enemigos y sus lacayos, debemos fortalecer los métodos de acción y la vigilancia de la revolución africana. Seamos precisos: para nosotros, la revolución africana significa transformar nuestra vida actual en dirección al progreso. El requisito previo para ello es la eliminación de la dominación económica extranjera, de la que depende cualquier otro tipo de dominación. Nuestra vigilancia implica la rigurosa selección de aliados, la vigilancia y lucha constantes contra los enemigos (tanto internos como externos) y la neutralización o eliminación de todos los factores que se oponen al progreso.

Actualmente, la primera dificultad —la de lograr la autonomía política— ya se ha superado, a pesar de los remanentes de algunas zonas de colonialismo clásico, cuyos días están contados; las mayores dificultades se refieren a la conquista de la independencia económica y a la lucha contra el neocolonialismo. El balance positivo del año 1960 no nos hace olvidar la realidad de una crisis en la revolución africana que, lejos de ser un simple dolor de cabeza, es una crisis de conocimiento. En muchos casos, la práctica de la lucha de liberación y sus perspectivas de futuro no solo carecen de base teórica, sino que también se encuentran, en mayor o menor medida, alejadas de la realidad concreta que las rodea. Las experiencias locales en la conquista de la independencia nacional, la unidad nacional y las bases del progreso han sido o están siendo olvidadas.

Nuestro problema fundamental ahora es resolver las principales contradicciones entre los intereses de nuestros pueblos y los de los colonialistas portugueses. Esto implica la eliminación rápida y total de la dominación portuguesa en Guinea y Cabo Verde, en una lucha a vida o muerte. Contamos con el apoyo y la asistencia concreta de los pueblos africanos, y especialmente de los países vecinos.

Si bien la lucha por la independencia nacional es nuestra principal preocupación, debemos sin embargo contemplar, más allá de la lucha de liberación, el problema del futuro de nuestros pueblos, de su evolución económica, social y cultural en la vía del progreso.

En relación con África, abogamos por la colaboración fraternal entre los pueblos africanos, en contra de los nacionalismos estrechos que no sirven a los verdaderos intereses del pueblo. Un análisis geográfico, histórico e incluso étnico de África muestra que se están desarrollando nuevas formas de existencia económica, política y social en el continente. A través de contradicciones, e incluso de conflictos, estas nuevas y aún embrionarias formas se irán definiendo progresivamente en su estructura y quizás en su originalidad.

Estamos a favor de la unidad africana, a escala regional o continental, en la medida en que sea necesaria para el progreso de los pueblos africanos y para garantizar su seguridad y la continuidad de este progreso.

Nuestro enemigo. Aislamiento y contradicciones. La lucha del pueblo de Angola y de las demás colonias.

Nuestros pueblos distinguen entre el gobierno fascista-colonial y el pueblo portugués: no luchan contra el pueblo portugués. Sin embargo, la situación objetiva de las grandes masas populares portuguesas, oprimidas y explotadas por las clases dominantes de su país, debería hacerles comprender las grandes ventajas que les reportará la victoria de los pueblos africanos sobre el colonialismo portugués.

Son los círculos cultos de Portugal, y en especial los demócratas progresistas, quienes tienen la tarea de ayudar al pueblo portugués a destruir los virulentos restos de la ideología colonialista y esclavista que, en general, determina su actitud negativa hacia las justas luchas de los pueblos africanos. Para ello, sin embargo, estos círculos cultos también deben superar su propia mentalidad imperialista, compuesta de prejuicios y un desprecio infundado por el valor y la capacidad real de los pueblos africanos. De hecho, los demócratas portugueses seguirán siendo incapaces de comprender las justas reivindicaciones de nuestros pueblos hasta que se convenzan de la falsedad de la teoría de la inmadurez para el autogobierno y hasta que comprendan que la opresión no es ni será jamás una escuela de virtud y aptitud.

Debemos reafirmar claramente que, si bien nos oponemos a todo fascismo, nuestros pueblos no luchan contra el fascismo portugués: luchan contra el colonialismo portugués. La destrucción del fascismo en Portugal debe ser obra del propio pueblo portugués: la destrucción del colonialismo portugués será obra de nuestros pueblos. Si bien la caída del fascismo en Portugal podría no significar el fin del colonialismo portugués —y esta hipótesis ha sido planteada por algunos líderes de la oposición portuguesa—, estamos seguros de que la eliminación del colonialismo portugués traerá consigo la destrucción del fascismo portugués. Con nuestra lucha de liberación, contribuimos eficazmente a la derrota del fascismo portugués y damos al pueblo portugués la mejor prueba posible de nuestra solidaridad. Este factor es motivo de orgullo para nuestros pueblos, que esperan la misma solidaridad del pueblo portugués mediante el fortalecimiento de la lucha contra el fascismo.

Si la oposición portuguesa fuera capaz de unirse, aceptara abiertamente el principio de autodeterminación e independencia de nuestros pueblos —como ya lo han hecho algunos sectores— y guiara al pueblo portugués hacia la acción directa contra el fascismo, estaríamos dispuestos a contemplar una alianza de nuestras fuerzas con las de la democracia portuguesa y con las del colonialismo y fascismo progresistas portugueses. Esta lucha común contra las mismas fuerzas enemigas sentaría las bases de la amistad y la colaboración futura para servir a los intereses de nuestros pueblos y del pueblo portugués.

En lo que respecta a las Naciones Unidas, a pesar de las resoluciones favorables a nuestra lucha que han adoptado la solidaridad de los pueblos de África y de Asia y de las fuerzas progresistas del mundo, esa organización se ha mostrado incapaz de resolver las controversias entre los pueblos colonizados y las potencias coloniales.

La hipótesis de un cambio de postura o la decadencia del colonialismo portugués es solo una quimera oportunista o el resultado de un análisis erróneo de la naturaleza del colonialismo portugués. Por lo tanto, solo queda un camino: prepararnos lo mejor posible para destruir en nuestros países las principales fuerzas del colonialismo portugués. Nuestros pueblos han formado un frente unido para la lucha contra el colonialismo portugués con los pueblos de las demás colonias portuguesas. La conferencia de las Organizaciones Nacionalistas de las Colonias Portuguesas (CONCP), celebrada en Casablanca en abril de 1961, y la creación de una organización permanente para la coordinación de nuestra lucha común han sido las manifestaciones más recientes de esta unidad.

El gobierno portugués es consciente de una realidad: ninguna potencia mundial podrá impedir la eliminación total del colonialismo portugués. La dialéctica de la represión colonial ha demostrado que hoy ningún agresor colonialista puede vencer a los pueblos decididos a conquistar su libertad.

Conscientes de que la liberación de nuestros países depende principalmente de la acción de nuestros propios pueblos, de su unidad, de su capacidad de organización y de preparación para la lucha, estamos firmemente decididos a desarrollar nuestra lucha.

La situación de nuestros países. Perspectivas para la lucha.

La resistencia del pueblo de Guinea y Cabo Verde nunca ha cesado de manifestarse en revueltas, resistencia pasiva, emigración masiva a países vecinos y negativa total a pagar los impuestos de la dominación portuguesa. Desde la época de la esclavitud, innumerables revueltas han expresado el odio del pueblo hacia la dominación portuguesa. Principalmente en S. Tiago, S. Antâo y S. Vicente, en manifestaciones, huelgas y revueltas, el pueblo se ha alzado varias veces contra los amos de la tierra y contra la dominación extranjera. Nuestra lucha continúa desde allí.

En Guinea, tras la masacre del muelle de Pijiguiti (Bissao, 3 de agosto de 1959), en la que soldados y civiles portugueses abatieron a tiros a decenas de trabajadores guineanos en huelga, una ola de represión y terror, organizada y dirigida incluso por la PIDE (policía política), agravó la vida y la situación del pueblo guineano. Al mismo tiempo, la administración colonial, al aumentar la exportación de arroz a expensas de la mayoría del pueblo guineano, logró crear una nueva arma de opresión: la hambruna.

Recientemente, además de la represión policial y militar, la administración colonial ha empleado tácticas no violentas: regalos, sobornos, invitaciones a Portugal para los "jefes tradicionales", becas, emisiones de radio especiales para los "indígenas", fomentando la disidencia y las disputas entre la población y la parte étnica del territorio para gobernar. La administración colonial se ha sentido desconcertada por la firme determinación del pueblo guineano, tras el fracaso de unas cuantas "reuniones" preliminares para justificar la presencia portuguesa.

Para asegurar el apoyo de ciertas potencias, el gobierno portugués otorga amplias facilidades al capital no portugués para la explotación colonial de los recursos naturales (petróleo, bauxita, etc.) y la mano de obra guineana. Además, pretende instalar bases militares de la OTAN en Guinea y las islas de Cabo Verde con la esperanza de fortalecer sus mecanismos de represión.

El gobierno portugués aún está elaborando un plan urgente para enviar a miles de familias de colonos portugueses a Guinea, convencido de que el aumento de la población europea ralentizará el desarrollo de nuestra lucha por la liberación. Esto mientras, en las islas de Cabo Verde, el gobierno portugués volvió a dejar morir de hambre a unas 10.000 personas entre 1958 y 1959. La población caboverdiana, que en tan solo seis años (1942-1947) perdió entre 30.000 y 40.000 habitantes azotados por la hambruna, se encuentra siempre a merced de las llamadas «crisis agrícolas» y sujeta al «desplazamiento» de miles de personas. El desempleo ha alcanzado cotas catastróficas, especialmente en San Vicente, donde cientos de trabajadores han sido despedidos por empresas inglesas.

Los campesinos, que constituyen la mayoría de la población

-y la totalidad de las islas agrícolas (S. Tiago, S. Antâo, S. Nicolau, Fogo)- viven a merced de las lluvias, mientras que el pseudo "plan de desarrollo económico" no es más que una mistificación, una fuente de enriquecimiento para las autoridades coloniales.

La emigración clandestina masiva a Senegal es una prueba clara de la situación desesperada en la que se ve obligada a vivir la población de Cabo Verde. Esta situación, comparable a la de Guinea, se ha vuelto prácticamente insostenible con la intensificación de la represión policial.

En Guinea, la producción agrícola, única base de la economía, basada en el monocultivo de cacahuete, está decayendo progresivamente. Miles de campesinos abandonan sus hogares y buscan la paz y los bienes indispensables en países vecinos. Así, miles de balances llegan a la República de Guinea, mientras que los cultivadores de cacahuete se asientan en la República de Senegal.

En las zonas urbanas, donde la represión es mayor, se ha suspendido el trabajo de empresas estatales y privadas. Cientos de trabajadores han sido despedidos sin justificación. Numerosas empresas, sobre todo en las zonas rurales, han abandonado sus actividades por completo, asfixiadas por el monopolio de la CUF (Compendia Union Fibril), el verdadero amo de Guinea, o empujadas por el miedo a las consecuencias de nuestra lucha de liberación.

Así, la situación política se vuelve cada día más tensa. Guinea vive hoy en estado de sitio, con todos los colonos armados y la población indígena sometida a frecuentes provocaciones por parte del ejército y la policía colonial. Para combatir la creciente ola de nuestra lucha de liberación, los colonialistas portugueses refuerzan constantemente su ejército. Casi todas las semanas llegan barcos de Portugal para descargar soldados y material bélico.

Unos 350 patriotas africanos se encuentran en prisiones de la PIDE, y varios cientos han sido deportados al campo de concentración de la isla de Galinhas. En Bissao, se empieza a afirmar que el servicio postal pronto dejará de funcionar, ya que gran parte de sus empleados están en prisión o han huido a países vecinos. Lo mismo ocurre con el Banco Nacional de Ultramar, pues la crisis económica no tiene, ni puede tener, solución. En Cabo Verde, donde la miseria alcanza límites desesperados, sobre todo en las islas menos favorecidas, más de cien jóvenes han sido arrestados en Mindêlo y Praia y deportados al campo de concentración de Tarrafal. Se han decretado medidas represivas de seguridad contra intelectuales que gozan de gran popularidad.

Pero nuestra lucha ha obtenido una victoria aún más importante, gracias a la unidad de los patriotas guineanos y caboverdianos residentes en Guinea, dentro del PAIGC y el frente que este ha creado. Los colonialistas portugueses, que siempre han intentado separar a los guineanos de los caboverdianos, se han visto sumidos en la confusión ante la sólida unidad de todos los africanos. Hoy, las cárceles están llenas de guineanos y caboverdianos, y la lucha por la completa eliminación del colonialismo portugués ha fortalecido los lazos históricos y de sangre que unen a nuestros dos pueblos.

Sean cuales sean las fuerzas del enemigo, nuestra victoria sobre el colonialismo portugués depende principalmente de nosotros mismos, de nuestros propios militantes. Debemos ser conscientes de las verdaderas fuerzas a nuestra disposición y basar nuestra labor revolucionaria en las masas populares.

Sin embargo, es evidente que la ayuda y el apoyo concretos de nuestros países vecinos pueden desempeñar un papel importante y decisivo si sus líderes así lo desean. Estamos seguros de la solidaridad de todos los pueblos africanos en nuestra lucha. Somos conscientes de que nuestra lucha por la liberación nacional no solo sirve a nuestros propios pueblos, sino también a los intereses fundamentales y al progreso de todos los pueblos de África y del mundo.

Escrito: 1961
Primera publicación: 1969
Fuente: Amilcar Cabral, Revolution in Guinea , etapa 1, Londres, 1974, pp10-19

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

"EL FACTOR DIOS", ARTÍCULO DE JOSÉ SARAMAGO

EL "FACTOR DIOS"

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares. 
 
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa. 
 
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.
 
José Saramago
 
Artículo publicado en El País el 18 de septiembre de 2001. 
 
Fuente: Universitat de Valencia

domingo, 16 de noviembre de 2025

"MURAL DE LA SEDE NACIONAL DEL PCP", OBRA COLECTIVA DIRIGIDA POR EL ARTISTA ROGEIRO RIBEIRO

 
Mural de la Sede Nacional del Partido Comunista Portugués
39 artistas
16,35 m x 2,27 m y 13,10 m x 2,27 m.
Mural cerámico
1978
Rua Soeiro Pereira Gomes de Lisboa.  

En 1978, el Partido Comunista Portugués trasladó su Sede Nacional a la Rua Soeiro Pereira Gomes de Lisboa. El edificio, concebido como vivienda, sufrió varias adaptaciones para su propósito previsto. El PCP, que siempre ha fomentado las artes visuales y a los artistas, decidió colocar un mural cerámico en ese lugar, que sigue siendo, a día de hoy, la mayor obra colectiva de este tipo en Portugal. El panel se creó con la colaboración de 39 artistas, la mayoría de ellos miembros y simpatizantes del Partido. Elaborado en la Fábrica Viúva Lamego, una prestigiosa instalación que contribuyó significativamente al desarrollo de la cerámica en Portugal y brindó apoyo y aliento a numerosos ceramistas portugueses, como Jorge Barradas, Querubim Lapa, Cargaleiro y Cecília de Sousa, el proyecto fue coordinado por Rogério Ribeiro, quien trabajaba allí en aquel momento, y también participó como artista y ejecutor de las obras presentadas por los demás artistas, quienes le entregaron dibujos en cartulinas para que él los plasmara en azulejo. Querubim Lapa, con formación cerámica especializada y un profundo conocimiento de las técnicas de fabricación y montaje, también colaboró ​​en el proyecto.

El proyecto se finalizó en 1978, pero los artistas ya llevaban trabajando en él desde finales de 1976. Los materiales utilizados fueron azulejo industrial, pizarra, cemento moldeado, hormigón, baldosa cerámica, piedra, adoquín y mosaico. El panel está dividido en dos partes, separadas por la puerta de entrada al edificio. Las dimensiones son: 16,35 m x 2,27 m y 13,10 m x 2,27 m. De los treinta y nueve proyectos, nueve son esculturas y el resto, pinturas. Se destinó un metro cuadrado como área de trabajo para cada artista. Un problema que surgió a medida que los proyectos fueron surgiendo fue la escala. Algunos proyectos tuvieron que ser modificados (utilizando solo una parte, ajustando el dibujo a la escala especificada) para mantener la armonía del panel. A diferencia de otras obras colectivas, como el panel realizado el 10 de junio de 1974 en Belém, este revela una armonía en su composición que contribuye a la unidad del conjunto. Esta unidad se logró gracias a la pericia de Rogério Ribeiro, quien, utilizando retales de azulejos industriales, creó un conjunto de líneas diagonales ascendentes que conectaban los diversos proyectos, dándoles un carácter uniforme. Así, se produce una fusión de las obras de varios artistas, haciendo casi imposible discernir dónde termina una y dónde empieza la otra: un espíritu verdaderamente colectivo. 

Mural creado con la participación de: 

Américo Moura Aníbal Alves António Domingues António Trindade Armando Alves Armando Matos Simões Cipriano Dourado Fernando Oliveira Gil Teixeira Lopes Guilherme Casquilho Henrique Ruivo Hilário Teixeira Lopes Humberto Lebroto Isabel Sabino Jaime Cenoura João Navarro Hogan João Vieira Jorge Trindade Jorge Vieira José António Flores José Dias Coelho Luís Lobato Lurdes de Freitas Manuel Augusto Araújo Manuel Jorge Manuel Moura Maria Barreira Maria Isabel Cabral Maurício Penha Pilo (Manuel Estevão Pilo da Silva) Querubim Lapa Reinaldo Rodrigo Rogério Amaral Rogério Ribeiro Rui Anahory Teresa Dias Coelho Vasco Pereira da Conceição Virgílio Domingues 





domingo, 9 de noviembre de 2025

"ANGOLA LIBRE. 11 DE NOVIEMBRE", DEL PINTOR COMUNISTA MANUEL JORGE BARBOSA, EN EL 50 ANIVERSARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA POPULAR DE ANGOLA

 
Angola Libre. 11 de Noviembre
Manuel Jorge Barbosa
1980
Acuarela sobre papel
Archivo de José Pacheco Pereira

Manuel Jorge (Pacheco Barbosa) fue un artista visual y pintor que firmó como Majo en las primeras etapas de su carrera. Más tarde firmó como M. Jorge. Fue miembro del MUD Juvenil (Movimento de Unidade Democrática), una organización de oposición al régimen del Estado Novo, creada en 1945 y disuelta en 1948. Después de la Revolución del 25 de abril de 1974, se convirtió en miembro del Partido Comunista Portugués (PCP), donde participó en varias iniciativas culturales.

Entre sus pinturas políticas destaca la dedicada a la independencia de Angola realizada en 1980, donde se representa a una multitud portando banderas rojas el día en el que el MPLA proclamó la República Popular de Angola en Luanda.

Angola fue la última colonia portuguesa en independizarse. Los angoleños lucharon durante 14 años contra el colonialismo portugués. El 11 de Noviembre quedó marcado en la historia imborrable de Angola, pues fue en esta altura en la que los angoleños conquistaron su independencia. El país vivió duros momentos de una guerra fratricida que terminó el primer trimestre de 2002.

De los tres movimientos nacionalistas que luchaban por la liberación del país, el Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), la Unión Nacional por la Liberación Total de Angola (UNITA), dirigida por Savimbi, y el Frente Nacional de Liberación Angoleña (FNLA), solamente el primero fue considerado por la Organización de Unidad Africanas (OUA), en noviembre de 1964,con capacidad para combatir el colonialismo portugués y asumir el poder en el país. De hecho, el MPLA fue el primero y más actuante movimiento organizado en Angola. Tanto que la OUA reconoció la legitimidad del gobierno de Agostinho Neto, que declaró la independencia y asumió la presidencia del país.

Aún así, el FNLA y la UNITA iniciaron una sangrienta guerra contra el MPLA. Apoyados por algunos países africanos y por grades potencias mundiales, estos movimientos justificaban sus actitudes con el pretexto de estar combatiendo la orientación socialista del MPLA.

La liberación de Angola del yugo colonialista portugués dio fuerzas a otros movimientos similares en el continente africano, como SWAPO, en Namibia y el ANC, en Sudáfrica. Ambos luchaban contra la dominación de los racistas sudafricanos. También despertó la ira del exPresidente Mobutu Sse Seko, de la República de Zaire.

De esta forma, fuerzas de Zaire y de Sudáfrica invadieron Angola inmediatamente, en apoyo al FNLA y la UNITA, respectivamente. Ante las amenazas, Agostinho Neto recurrió a la ayuda de Cuba, que auxilió con grandes contingentes de hombres y también con logística. Esto ocasionó, ya en 1976, la derrota de la FNLA, la retirada de Zaire y la desarticulación casi total de la UNITA

lunes, 6 de octubre de 2025

SE PUBLICA "LOS APUNTES", UN NUEVO LIBRO DE JOSÉ SARAMAGO INÉDITO EN ESPAÑOL

La editorial Atrapasueños publica Los apuntes (un diario de la Revolución de los Claveles 1972-1975),  un título de José Saramago nunca publicado en español con traducción del cantaor flamenco y traductor Juan Pinilla, bajo el cuidado y edición del escritor y profesor Antonio Molina Flores, con un cuidado grafismo del poeta Enrique Cabezón,  verá la luz el 5 de octubre. 

Esta obra nace gracias al empeño de la Fundación José Saramago y muy en especial de Pilar del Río, en seguir profundizando sobre su vida y su obra, y en palabras del editor de Atrapasueños, Joaquín Recio, «para nuestra editorial rebelde y humilde es un regalo que después de 25 años editando podamos ofrecer un inédito de José Saramago, además con un contenido que nos ayuda a reflexionar desde el debate político y social de hoy».

El libro será presentado en varias ciudades españolas durante el mes de octubre y tendrá su espacio en la próxima Feria del Libro de Sevilla, el miércoles 29 de octubre. La presentación de lanzamiento tendrá lugar en el marco de la Feria del Libro de la Fiesta del PCE en Rivas Vaciamadrid el próximo 26 de septiembre. La editorial tiene como objetivo difundir en todo el país con presentaciones que a su vez sean un homenaje al nobel de literatura.

Tal como define la editorial a esta obra: «Los apuntes reúne por primera vez en español los artículos que José Saramago publicó en el Diário de Lisboa y en el Diário de Notícias durante los años decisivos que rodearon la Revolución de los Claveles. Estos textos, breves y urgentes, son un testimonio directo de un país en transformación, escritos por un periodista que fue, al mismo tiempo, un novelista en ciernes y un ciudadano comprometido. Saramago nos ofrece aquí su mirada lúcida sobre los últimos estertores de la dictadura, la esperanza revolucionaria y las contradicciones del proceso democrático. Su prosa, ya marcada por el inconfundible ritmo y la ironía que lo convertirían en Premio Nobel de Literatura, revela la pasión cívica de un escritor que veía en la palabra un acto de responsabilidad. Más que una recopilación de crónicas, este libro es un diario colectivo, el registro de un tiempo en que Portugal y el mundo se debatían entre el miedo y la posibilidad de un futuro distinto. Leerlo hoy es volver a las raíces de la voz de Saramago y a un momento histórico que sigue dando luz a nuestro presente».

La publicación de Los apuntes (un diario de la Revolución de los Claveles 1972-1975) no sólo enriquece el panorama literario en español, sino que refuerza la vigencia de José Saramago como cronista ético de épocas turbulentas. A través de estas crónicas breves, firmadas en el Diário de Lisboa y Diário de Notícias, se evidencia la transición portuguesa del autor que, ya como periodista, iba gestando la voz crítica, irónica y compasiva que luego lo consagraría.

El traductor de esta edición, Juan Pinilla, no es ajeno al universo de Saramago. Ya había escrito Saramago, el Nobel de lo imposible, publicado por la misma editorial Atrapasueños, donde exploraba no sólo la obra literaria del autor portugués sino también su biografía: sus orígenes humildes en Azinhaga, su temprano activismo político, su relación con la lectura autodidacta, hasta su reconocimiento mundial con el Premio Nobel de Literatura en 1998. Con Los apuntes, Pinilla se pone en el doble papel de custodio lingüístico — traducir textos inéditos al español — y de puente cultural e histórico, permitiendo al lector hispanohablante reconstruir la dimensión política y personal de Saramago en un momento clave de la historia portuguesa.

Saramago, nacido en 1922, fue hijo de campesinos y desde muy joven vivió los rigores de la pobreza, la migración rural a la ciudad, la censura política bajo el régimen de Salazar, y el exilio interior que marcó su obra. Obras como Levantado del suelo (1980) narran la lucha del campesinado portugués durante décadas, mientras que novelas como Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres o La caverna profundizan en la condición humana, el poder, la memoria y la identidad.

La aparición de Los apuntes el 5 de octubre bajo Atrapasueños, con presentación en varias ciudades españolas y con la colaboración de Pilar del Río y la Fundación José Saramago, recuerda que sigue existiendo interés por rescatar documentos que no sólo son literarios, sino testimoniales. En un momento en que los debates sobre democracia, memoria histórica y compromiso político vuelven a estar en el centro, estas crónicas son un espejo necesario: nos recuerdan que la literatura puede ser también un arma de conciencia, que lo que ocurrió ayer está muy cerca de lo que vivimos hoy.

Fuente: Tercera información 

jueves, 18 de septiembre de 2025

EXPOSICIÓN "HACIENDO CRECER LA VIDA" EN EL MUSEO DEL NEORREALISMO DE PORTUGAL, EN HOMENAJE AL PINTOR COMUNISTA ROGÉRIO RIBEIRO

 

El 31 de mayo, el Museo del Neorrealismo inauguró una exposición sobre la obra de Rogério Ribeiro durante el período en que el movimiento neorrealista marcó las tendencias artísticas en Portugal. La exposición "Haciendo Crecer la Vida – Rogério Ribeiro y el Neorrealismo", comisariada por David Santos, evoca la diversidad técnica y estética del artista a través de una vasta colección de obras creadas durante este período. Esto fue posible gracias a la colaboración de prácticamente todas las entidades y particulares que poseen obras de Rogério Ribeiro, mediante el préstamo de obras. 

Rogério Ribeiro fue uno de los dos principales protagonistas de la experiencia lírica identificada como neorrealismo. El despertar de los sentidos y una profunda conciencia de la condición humana constituyen el propósito de su obra artística, ya que se centra en la fuerza social y la poesía que el pueblo también puede significar. Muchos años después, el artista recordaría el neorrealismo como «un momento excepcional en nuestra historia contemporánea, un momento en el que una invasión de esperanza surgió de nuestros hogares, no de nuestros corazones». 

Rogério Ribeiro nos legó una práctica artística inseparable de las formas narrativas y simbólicas del neorrealismo, reinterpretando en sus últimas etapas muchos de los elementos temáticos, ideológicos y contemplativos del realismo original. Lo que lo guió a lo largo de este recorrido fue, en esencia, un compromiso con la vida, no con su valor supremo ni con el humanismo, revelando su expresión social y política en una interacción sensible con la manifestación de la creatividad que siempre asociamos con la práctica del diseño y la pintura.

Rogério Ribeiro (Estremoz, 31 de marzo de 1930-Lisboa, 10 de marzo de 2008) hizo su formación académica en pintura, en la Escuela Superior de Bellas-Artes de Lisboa, actual Facultad de Bellos-Artes de la Universidad de Lisboa.

Fue socio-fundador de la Gravura – Sociedad Cooperativa de Gravadores Portugueses (1956), donde desarrolló intensa actividad como grabador. Trabajó en cerámica y en tapicería por encomienda de particulares, empresas y organismos oficiales. En 1961 inició su actividad de profesor de Pintura y Tecnología en la Escuela de Artes Decorativas António Arroyo (Lisboa). Primeros trabajos en el ámbito del Design de Equipamiento y Gráfico (1964) y colaboración con varios arquitectos en los estudios de memoria e integración de materiales y trabajos artísticos.

Fue profesor de la ESBAL desde 1970, institución donde, en 1974, coordinó el grupo de trabajo de reestructuración del currículo escolar en el área del Design. En 1983 fue coautor del proyecto de la Galería de Dibujo del Museo Municipal de Estremoz, con Joaquim Rojo, Armando Alves y José Aurélio, entre otros.

Militó en el Partido Comunista Portugués desde 1975 y de su Comité Céntrico entre 1983 y 1992, fue fundador de la primera Galería Municipal de Arte en Almada y también responsable por el proyecto Casa de la Cerca – Centro de Arte Contemporáneo, uno de los principales polos culturales del municipio de Almada.

Falleció en Lisboa el 10 de marzo de 2008.