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lunes, 16 de marzo de 2026

MENSAJE EN EL II CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES ANTIFASCISTAS, DE CÉSAR VALLEJO, EN EL 134 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR COMUNISTA PERUANO

  

 César Vallejo, Nicolás Guillén, Pablo Neruda y José Bergamín ataviado con traje del EPR, tomada en Valencia, II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, Julio 1937

César Vallejo participó en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Julio de 1937, en Valencia, Madrid y Barcelona, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Estas fueron sus palabras al pueblo español:

 "Traigo el saludo de mis compañeros al pueblo español que lucha con un interés sobrehumano, con una vocación sin precedentes en la Historia y que está asombrando al universo.

  Vosotros sabéis que el Perú, al igual que otros pueblos de América, vive bajo el dominio de una dictadura implacable; esta dictadura se ha exacerbado. No se consiente que se pronuncie una palabra respecto de la república española en las calles de Lima ni en ninguna ciudad de la República. Los escritores han organizado una campaña de programa enorme en las más apartadas regiones del país, y esta campaña ha merecido la condena del gobierno.

Con este saludo de los escritores de nuestro país os traigo el saludo de las masas trabajadoras del Perú. Estas masas contrariamente a lo que podáis imaginaros, tratándose de un país que arrastra una vieja cadena de ignorancia y de obscuridad, ha podido desde el primer momento apercibirse de que la causa de la República española es la causa del Perú, es la causa del mundo entero. ¿Por qué, me preguntaréis, esta capacidad de rapidez con que las masas del Perú y del mundo entero se han dado cuenta de sus deberes hacia la República española? La explicación es clara: los pueblos que han sufrido una represión, una dictadura, el dominio de las clases dominantes, poderosas, durante siglos y siglos, llegan por una aspiración extraordinaria a tener esta rapidez; porque un largo dolor, una larga opresión social, castigan y acrisolan el instituto de libertad del hombre a favor de la libertad del mundo hasta cristalizarse en actos superiores, en acción de la libertad.

 Las masas trabajadoras de América luchan, pues, al lado de las masas trabajadoras de España. 

 Hacen mal los estados y los Gobiernos de América en tratar de impedirlo, porque a pesar de estas obstrucciones, de estas detenciones, de estas persecuciones, estas masas llegan a organizar una acción de conjunto a favor de la República española.

 Camaradas: los pueblos iberoamericanos ven claramente en el pueblo español en armas una causa que les es tanto más común cuanto que se trata de una misma raza y, sobre todo, de una misma historia, y lo digo no con un acento de orgullo familiar de raza, sino que lo digo con un acento de orgullo humano, y que solo una coincidencia histórica ha querido colocar a los pueblos de América muy cerca de los destinos de España.

 América ve, pues, en el pueblo español cumplir su destino extraordinario en la historia de la humanidad, y la continuidad de este destino consiste en que a España le ha tocado ser la creadora de continentes; ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero.

Camaradas: he observado en el curso de los debates de este Congreso, desde sus comienzos, que todos los delegados han traído la voz pálida de sus respectivos países como mensajera de la vida revolucionaria de esos países; pero hay un punto, tocado muy someramente y que, a mi entender, es un punto de los más graves; es un punto que debía haberse tocado con mayor ahínco. Me refiero ahora al aspecto de la RESPONSABILIDAD DEL ESCRITOR ante la historia y, señaladamente, ante los momentos más graves de la historia. Este aspecto pobre de la conciencia profesional del escritor, el compañero, Grao, escritor holandés, lo ha tocado de un modo admirable.

 Hablemos un poco de esa responsabilidad, porque creo que en este momento, más que nunca, los escritores libres están obligados a consubstanciarse con el pueblo, a hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre la inteligencia y el pueblo, entre el espíritu y la materia. Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes anteriores al dominio de la monarquía. Creo, pues, necesario llamar la atención de los escritores del II Congreso Internacional Antifascista, diciéndoles que es necesario, no que el espíritu vaya a la materia, como diría cualquier escritor de la clase dominante, sino que es necesario que la materia se acerque al espíritu de la inteligencia, se acerque a ella horizontalmente no verticalmente; esto es, hombro a hombro.

 Jesús decía: “Mi reino no es de este mundo”. Creo que ha llegado un momento en que la conciencia del escritor revolucionario puede concretarse en una fórmula, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero también del otro”.

 Por desgracia, la conciencia de la responsabilidad profesional del escritor no está bastante desenvuelta entre la mayoría de los escritores del mundo. La mayor parte de los escritores están al lado del fascismo porque carecen de esta conciencia profesional, de esta conciencia de su acción histórica; pero nosotros tenemos de nuestro lado lo mejor del pensamiento del mundo, lo mejor en calidad. La prueba es que los mejores escritores de mayor valor intrínseco han venido a este Congreso a manifestar su adhesión a la causa del pueblo español.

 Otra prueba de que la conciencia de la responsabilidad del escritor no está bastante desarrollada es que en las horas difíciles por que atraviesan los pueblos, la mayor parte de los escritores se callan ante las persecuciones de los gobernantes imperantes; nadie pronuncia una palabra en contra y, esta es una actitud muy cómoda. De desear sería que en nuestras horas de lucha en que la policía, la fuerza armada, están amenazando la vida, la actividad de los escritores y del pueblo entero, que estos escritores levanten su voz en estas horas y que tengan el valor de protestar de esta tiranía, de esta actitud.

 Un camarada de los más notables dijo que de desear sería exigir de las Internacionales Obreras una mayor presión sobre las masas para que expresen su protesta contra las actitudes de los gobiernos respectivos, y para que bajen a las calles, a fin de prestar a la España republicana el innegable derecho que tiene de armarse contra la invasión extranjera.

 Los responsables de lo que sucede en este mundo somos los escritores, porque tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: “Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo”; a nosotros, que poseemos ese punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca pues, mover el mundo con esta arma.

 Naturalmente, el problema se reduce a un problema de tipo personal y de interés de los propios escritores, porque no movilizamos nuestras plumas, no estamos contra los gobiernos, contra la prensa enemiga, contra los escritores llamados neutrales.

 En la mayoría de los casos los escritores no tenemos heroicidad, no tenemos espíritu de sacrificio. Charloi decía: “Nosotros, los escritores, tenemos una vergüenza enorme que nos hace bajar la cabeza, y es la de ser escritores”.

 Hora es de asumir nuestro papel valerosamente, tanto en las horas en que estemos bajo un gobierno propicio, como también en las horas que estamos bajo un gobierno adverso.

 Estoy abusando del tiempo escaso de que disfrutamos; este congreso, naturalmente, no ha venido a discutir problemas de técnica profesional, pero hemos venido con un objeto, hemos venido en una misión profesional que consiste en darnos cuenta de la materia prima que debe de tener cada escritor creador, cuál es el contacto directo con la realidad española, que hoy más que nunca pueden dar buenos frutos.

 Para nosotros los escritores revolucionarios, un hombre culto es el que contribuye individual y socialmente al desarrollo de la colectividad en un terreno libre de concordia, de armonía y justicia por el progreso común e individual.

 De aquí que cuando hemos sabido cómo el 5º Regimiento había salvado los tesoros artísticos encontrados en el palacio del duque de Alba, y los había salvado al precio del sacrificio de alguna vida, exponiendo la existencia de estos camaradas, haya algunos compañeros intelectuales que se han preguntado: “¿Es posible que el concepto de cultura se haya tamizado hasta el punto que el hombre tenga que ser el esclavo de lo que ha hecho sacrificando su vida en servicio de una escultura, de un cuadro de pintura, etc.?”

 Para nosotros el concepto de cultura es otro; creemos que los museos son obras más o menos perecederas de la capacidad más gigantesca que tiene el hombre, y querríamos que en un radio de ensueño artístico, de ideal casi absurdo, querríamos, digo, que en esta contingencia trágica del pueblo español suceda lo contrario. Que en medio de una batalla de las que libra el pueblo español y el mundo entero, los Museos, los personajes que figuran en los cuadros hayan recibido tal soplo de vitalidad que se conviertan también en soldados en beneficio de la humanidad. Es necesario darnos cuenta de nuestra misión aquí.

 En Perú respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder.

 Es necesario que cuando volvamos a nuestros países no olvidemos la situación de esta lucha del pueblo español. Hay que movilizar los espíritus, las masas a favor de la República española

 Unas cuantas palabras más y termino. Este Congreso se denomina Congreso para la defensa de la cultura, pero difícilmente los intelectuales del mundo se ponen de acuerdo.

 Hace algunos años, este tema fue materia de discusión interesantísima para saber si un hombre es culto o no lo es. Un escritor inglés decía: “el hombre culto es un hombre honrado que cumple exactamente con sus deberes, con su amistad, etc., aun cuando sea un perfecto ignorante, un inepto y no sepa apreciar la sinfonía de Beethoven”.



Un francés decía: “Para nosotros, un hombre culto es un hombre que se ha especializado en un ramo, y en ese ramo ha hecho un descubrimiento de gran beneficio para la humanidad, aunque sea un hombre deshonesto y no honrado".

Fuente: Búscame en el ciclo de la vida 

sábado, 6 de abril de 2024

"ABISA A LOS COMPAÑEROS", DEL DIRECTOR PERUANO FELIPE DEGREGORI

Título Abisa a los compañeros
Dirección Felipe Degregori
País de producción Perú
Año 1980
Intérpretes Orlando Sacha; Félix Álvarez; Óscar Vega; Gustavo MacLennan; Pedro del Carpio
Guion Guillermo Thorndik; Ángel Avendaño
Dirección de fotografía Pili Flores Guerra; Alejandro Legaspi
Música Jorge Madueño Montaje Pili Flores Guerra
Duración 98 min.
Sinopsis Largometraje sobre el gran asalto al Banco de Crédito de Perú, llevado a cabo por dos guerrilleros argentinos y uno español que pretendían reunir fondos para apoyar la sublevación campesina del Valle de la Concepción (Cuzco) en 1962. 

Abisa a los compañeros se filmó en 1979 y se estrenó en enero de 1980. Es una adaptación del libro «Abisa a los compañeros, pronto» de Guillermo Thorndike, quien escribió el guión de la película. Tanto el libro como la cinta recrean un hecho real ocurrido en 1963, cuando un grupo de militantes trotskistas planificó y realizó el asalto a un banco miraflorino con el objetivo de financiar sus actividades políticas. La cinta tuvo una gran acogida de público en su estreno y desató una fuerte polémica en los medios de prensa de la época, pues fue acusada de alterar los hechos reales y de no asumir un punto de vista claro en relación al caso presentado.

La crítica señaló que Abisa a los compañeros desaprovechaba la oportunidad de hacer un retrato político social del momento recreado pero destacó su opción por el género policial y sus “consistentes logros en los campos de la eficacia narrativa, ambientación, dirección de actores (destacaban Orlando Sacha y Gustavo Mc Lennan) y en la creación de tensiones dramáticas y momentos de suspenso” (Ricardo Bedoya).

Felipe Degregori estudió cine en Moscú en los años ’70. A su regresó dirigió algunos cortometrajes antes de debutar en el largometraje de ficción con Abisa a los compañeros. Ha dirigido además diversos documentales y en la actualidad está preparando el largometraje Rosas de acero, sobre la discriminación que sufre la población transexual en el Perú y Latinoamérica.

También en https://www.youtube.com/watch?v=7jeBK4O8XDw

viernes, 15 de marzo de 2024

"UNA REUNIÓN DE ESCRITORES BOLCHEVIQUES", DE CÉSAR VALLEJO, EN EL 132 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR COMUNISTA PERUANO

Una reunión de escritores bolcheviques

Me costó trabajo y mucho tiempo dar con la casa de Kolvasief. Leningrado es, después de Londres, la ciudad más extensa de Europa. Añádase la actual deficiencia de los medios de transporte urbano, el desconocimiento que de la ciudad tiene  el recién llegado y, lo que es más grave, su ignorancia del ruso, y ya podrá imaginarse el lector lo difícil que resulta para el extranjero dar por sí mismo con un punto cualquiera de la urbe. Más todavía. La numeración de las casas de Leningrado obedece a un orden y progresión tan esotéricos e inextricables, que sólo los iniciados pueden seguirla y servirse de ella. Por fortuna, encontré a tiempo al crítico literario Vigodsky, que  asistía también a la reunión de escritores bolcheviques. Y  Vigodsky vino, asimismo, a guiarme por otro laberinto: una vez en casa de Kolvasief, había que orientarse en la numeración de los departamentos y habitaciones, que es mucho más compleja y minuciosa que la de la calle. Leningrado no sufre de la crisis de alojamientos de que padece Moscú, pero tampoco hay allí abundancia de casas[1]. La población cabe a las justas dentro del actual perímetro urbano, y para prevenir inesperados conflictos y desórdenes derivados del creciente acercamiento entre la ciudad  y el campo —acercamiento provocado por la política de socialización integral del Soviet—, se ha organizado rigurosamente   y   en   sus   más   mínimos   detalles   el régimen domiciliario. De aquí que cada casa resulte una colmena, a causa de la minuciosidad, orden y regularidad de su parcelamiento.

El departamento al que entramos es amplio, confortable. Leningrado, en general, es una ciudad holgada, limpia, clara y hasta alegre. El zarismo hizo de ella una urbe occidental y casi parisiense, en su plano de conjunto, en su estilo arquitectónico, en su aspecto municipal, en su ornamentación. Residencia de la nobleza y de la alta burguesía rusa, fue dotada de un confort marcadamente occidental, al menos en sus zonas centrales. Abundan los departamentos construidos y orientados a semejanza de los de la rive gauche de París. El de Kolvasief es así. Sólo que, dentro de la actual vida soviética, habitan en cada departamento numerosas familias, ocupando, según el número de cada una de ellas y su género de trabajo, cuatro, tres, dos y hasta una sola pieza.

Kolvasief es un joven de unos treinta y cinco años y de cierta distinción personal. Ha sido diplomático. Un tanto banal y cortesano, sus maneras y su desenvoltura denuncian al viajero del protocolo, al hombre de mundo. Cuando llegan los otros escritores bolcheviques, resalta más aún su ceremonial de salón. Kolvasief, sin embargo, es un gran cuentista revolucionario. Contra la mediocre impresión que me produjera al comienzo, se precisó luego como un hombre ortodoxo y profundamente bolchevique. Del salón burgués ha tomado únicamente el deseo de agradar, la fluidez del gesto, encontrando en el resto de la sociedad capitalista un motivo de sincera repugnancia. Son muchos los revolucionarios que, como Kolvasief, egresaron de la buena» sociedad o pasaron por ella. Tal Chicherin, Lunacharsky, Maiakovsky, Pilniak, Volin y otros.

Llega Sayanov. Luego, Lipatof y Erlich. Después, Verzint, Chitzanov, Sadovief. Jóvenes todos, de menos de cuarenta años —poetas, novelistas, críticos, ensayistas—, hacen una algazara riente y pintoresca. Alegría sana, exuberancia fecunda, fuerza generosa, instinto colectivo de la vida, praxis creadora. Visten sin pretensión proletaria, sin mise en scene bolchevique. Ni uniforme revolucionario, ni blusas amarillas, ni chalecos rojos, ni camisas negras y ni siquiera los largos pantalones de los sans culottes de la Convención. Más bien involuntaria negligencia en la raída americana, en la ausencia de corbata, en el calzado burdo y atollado. Más bien pobreza de hombres justos y de ninguna manera desarrapado y profesional abandono de bohemios. En su mayoría son rusos blancos del Norte; «ojos azules de polar desolación, amoratados rostros, respiración de maelstrom, ceño de cerrazón a la redonda. Unos vienen a la literatura, directa y conscientemente, de la clase obrera. Otros vienen de la itzba, por la marea de la guerra civil. Otros de la pequeña burguesía, por foetazo leninista. Y no pocos del lumpen-proletariado, redimidos y ganados a la vida de orden y trabajo. No demuestran por mí esa melosa curiosidad protectora que los eminentes plumíferos burgueses demuestran ante un escritor desconocido y extranjero. Me hablan y me tratan con sencillez fraternal.

El más reposado es Sadovief y el más respetado por ellos. Le consultan continuamente, oyéndole con cariño y devoción,

—Sadovief —me dice Kolvasief— es nuestro más grande poeta proletario.

—¿Más grande que Pasternak y que Maiakovsky? —le arguyo sorprendido.

—El más grande de todos —me repite Kolvasief con firmeza, y su opinión se generaliza luego, confirmada por todos les presentes.

Kolvasief añade:

—Por lo demás, Maiakovsky no pasa de un histrión de la hipérbole. En cuanto a Pasternak…

Pero mas que este modo individualista de plantear y juzgar las cosas literarias, me interesan los modos colectivos, que me permito provocar en alta voz entre mis amigos rusos. Anoto entonces las siguientes declaraciones, que los escritores bolcheviques me formulan como signos de su estética:

No hay literatura apolítica; no la ha habido ni la habrá nunca  en el mundo. La literatura rusa defiende y exalta la política soviética.

Guerra a la metafísica y a la psicología. Sólo las disciplinas sociológicas, determinan el alcance y las formas esenciales del arte. Los asuntos y problemas de que trata la literatura rusa corresponden estrictamente al pensamiento dialéctico de Marx.

La inteligencia trabaja y debe trabajar siempre bajo el control de- la razón. Nada de superrealismo, sistema decadente y abiertamente opuesto a la vanguardia intelectual soviética. Nada de freudismo ni de bergsonismo. Nada de complejo, libido, ni intuición, ni sueño. El método de creación artística es y debe ser consciente, realista, experimental, científico.

Los temas literarios son la producción, el trabajo, la nueva organización de la familia, y de la sociedad, las peripecias y luchas ineluctables, para crear el espíritu del hombre nuevo, con sus sentimientos colectivos de emulación, creadora y de justicia universal.

En la literatura rusa hay dos maneras de enfocar la realidad social: la vía destructiva de beligerancia y propaganda mundial contra el espíritu y los intereses burgueses y reaccionarios, de  una parte, y de la otra, la vía constructiva del nuevo orden y de la nueva sensibilidad. En esta última se distinguen, a su vez, dos movimientos concéntricos: proletarización de la sociedad entera  y socialización del Estado proletario.

Ha pasado el tiempo de las escuelas y cenáculos literarios en Rusia. No queda ni akeísmo, ni presentismo, ni futurismo, ni constructivismo. No hay más que la F. U. D. E. R. (Frente Único de Escritores Revolucionarios), cuyo espíritu y experimentos técnicos pueden sintetizarse en la doctrina general del realismo heroico.

Los maestros y precursores rusos de los actuales poetas son Puchkin y Khlebnikov. Blok no deja nada profundo ni duradero. Las únicas influencias extranjeras se reducen a la inglesa de las baladas (Kipling, Coleridge) y a la alemana (Heine, Rilke).

Los escritores rusos forman un sindicato profesional, como las demás ramas de la actividad soviética. La edición y cotización de las  obras  corren  a  cargo  de  este  sindicato  y  de  una  sección especial del Comisariato de Instrucción Pública, y ellas siguen, para ser establecidas, un criterio de Estado.

El ejercicio de la literatura es libre y no está organizado en ninguna escuela o academia oficial preparatoria, ni se sujeta a programas o cuestionarios coactivos del Soviet.

El escritor revolucionario lleva una vida de acción y dinamismo constantes. Viaja y está en contacto directo con la existencia campesina y obrera. Vive al aire libre, palpando en forma inmediata y viviente la realidad social y económica, las costumbres, las batallas políticas, los dolores y alegrías colectivos, los trabajos y el alma de las masas. Su vida es un laboratorio austero donde estudia científicamente su rol social y los medios de cumplirlo. El escritor revolucionario tiene conciencia de que él, más que ningún otro individuo, pertenece a la colectividad y no puede confinarse a ninguna torre de marfil ni al egoísmo. Ha muerto en Rusia el escritor de bufete y de levita, libresco y de monóculo, que se sienta día y noche ante un montón de volúmenes y cuartillas, ignorando la vida en carne y hueso de la calle. Ha muerto, asimismo, el escritor bohemio, soñador, ignorante y perezoso.

La literatura soviética participa, en cierta medida, del antiguo realismo y del antiguo naturalismo, pero los excede en sus bases históricas y en sus secuencias creadoras. Ella no es una escuela, sino un trance viviente y entrañable de la vida cotidiana. De aquí su diferencia sustancial de todas las demás literaturas de la historia.

Nota
[1] La superficie media habitable por cabeza de población en las ciudades soviéticas es actualmente de 6,1 metros cúbicos. Si a esto se añade el hecho de que la población urbana aumenta en Rusia en un 5,5 por 100 —porcentaje doble al del país capitalista de mayor desarrollo—, se comprenderá la urgente política de urbanización a que se halla hoy consagrado el Soviet. De aquí a fines de 1932 deben quedar urbanizados 43 millones de metros cuadrados de superficie en el país.

Fuente: Capítulo del libro de César Vallejo Rusia en 1931, reflexiones al pie del Kremlin.

jueves, 26 de octubre de 2023

"SERGIO ESSENIN", TEXTO DEL ESCRITOR COMUNISTA JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, PUBLICADO EN OCTUBRE DE 1927

José Carlos Mariátegui: SERGIO ESSENIN

Publicado por vez primera en la revista Variedades N° 1022. Año XXIII,  octubre de 1927, Lima

El poeta ruso Sergio Essenin debe una buena parte de su fama en el occidente a la extraordinaria artista Isadora Duncan. Su matrimonio con Essenin constituyó la última gran aventura de la vida de esta mujer, que acaso habría podido reivindicar para sí el derecho de llamarse d'annunzianamente "la aventurera sin ventura". Essenin, clasificado entre los poetas de la revolución, a pesar de ser un lírico de pura sangre, desposó a la Duncan en plena epopeya bolchevique. Pero su renombre europeo no arranca de los días en que su bizarra esposa lo paseaba por Berlín, París y Nueva York. La novela de Essenin y la Duncan empezó a propagarse, más o menos folletinescamente complicada, por las revistas ilustradas, cuando se conoció el suicidio de Essenin en diciembre de 1925, divorciado hacía ya tiempo. La exportación del hombre precedió a la del poeta. Y tenía, además, que ser más duradera. 

Nació su arte bajo el signo sangriento de la guerra. Hacía muy poco que se había encendido ésta cuando Essenin  arribó a Petrogrado, proveniente de su aldea de Riazán; tenía dieciocho años. Había escrito algunos versos que no acusaban aún una personalidad original. Cantaba con voz dulce los aires de su región. No sospechaba todavía su destino de poeta iconoclasta y escandaloso. Conservaba una idea respetuosa y campesina del "padrecito zar". Es así como lo recuerda Zenaida Hippius, la mujer de Merezhkovski, a cuya tertulia literaria acudían los debutantes como un rito de su iniciación.

No es posible, pues, sorprenderse del tono apocalíptico, frecuente en la poesía de Essenin. Su temperamento de "primitivo" se desarrolló en un clima de tragedia. La psicología de guerra encontró, en este infante rústico, una naturaleza espontáneamente inclinada a la violencia y a la  jacquerie. Essenin se afilió a una escuela poética que tomaba su nombre y una parte de su inspiración de la vieja secta rusa de los chlysti, que espera nuevas encarnaciones de Jesús. El mesianismo blasfemo, el misticismo inverecundo de Essenin proceden, sin duda, de la asociación de' la "psicología de guerra" con la mitología de una secta que, por traducir una de las más típicas reacciones primitivas del alma rusa ante el cristianismo, encontró fácilmente resonancia en el espíritu agreste del poeta de Riazán.

Uno de los poemas de Essenin, que ha sido traducido y citado con mayor insistencia por sus críticos de Occidente, el titulado Inonia, es uno de los productos característicos de esta tendencia, con la que se combina el gusto por la manera bíblica y el gesto profético. En su epígrafe se lee: 

«Os prometo la Ciudad Inonia

donde habita el Dios de los vivos». 

Y luego así prosigue: 

«No temeré la muerte,

ni lanzas, ni lluvias de flechas.

Así habla según la Biblia

el profeta Sergio Essenin». 

Este mismo poema nos descubre otro elemento esencial del arte de Essenin: un exasperado individualismo que conduce al poeta a esa exaltación megalómana, que constantemente encontramos en muchos artistas de esta época, en quienes termina -aunque ellos no reconozcan esta genealogía- la estirpe romántica. La imagen antropomórfica, tan usada en la poesía moderna, tiene evidentemente su origen psíquico en ese egocentrismo megalómano que, en último análisis, no es sino puro individualismo, vale decir, puro romanticismo. Desde Klychkov, otro campesino turbulento y genial, la metáfora antropomórfica ha caracterizado el imaginismo ruso. Según he leído en Pasternak, de un verso de Klychkov -El mar se ha puesto su calzón azul- desciende seguramente el título de uno de los primeros libros del futurista o constructivista Maiakovsky: La nube en pantalones. En Essenin, la exaltación megalómana tiene notas como éstas: 

«Quiero trasquilar el firmamento

como una oveja sarnosa». 

 . . . . . 

«Alzaré las manos hacia la luna,

corno una nuez la partiré con los dientes;

no quiero cielos sin escalas,

no quiero que caiga la nieve». 

 . . . . . 

«Hoy, con la mano elástica

podría derribar todo el mundo ... » 

La atmósfera moral y física de los primeros años de la revolución era, como lo observa Ilya Ehrenburg, favorable a la superproducción y a la hipertrofia poética. El pathos revolucionario creaba una conciencia apocalíptica, propicia a todas las hipérboles épicas y líricas. "Electrificaremos al mundo entero", decía uno de los anuncios luminosos del bolchevismo, encendido sobre las ciudades famélicas, que gastaban en este alarde el único combustible de que disponían para su calefacción. Por otra parte, como dice Ehrenburg, «la prosa requiere tiempo y dinero: ambas cosas faltaban». Los poetas recitaban sus versos en las asambleas o los escribían en las paredes. La revolución rusa creó el "poema mural", el "poema afiche". Me he  enterado también de que la revista oral es una invención rusa. (Es probable que nuestro querido y brillante Alberto Hidalgo sólo lo haya sabido después de su experimento bonaerense.) En este tiempo de caos o poesía, Essenin, igual que Maiakovsky, aunque representando otra cara del alma rusa, avanzó por el camino de la violencia verbal y de la estridencia lírica, más allá de su propia meta. Cultivó un  ismo  personal: el escandalismo. Su amor a la pendencia y al vagabundaje, no halló vallas molestas en una época de tempestad revolucionaria. Y lo indujo a rotular uno de sus libros: Confesión de un granuja

Pero la revolución no pudo alimentarse indefinidamente de poesía y apocalipsis. El genio realista de Lenin inauguró el "nuevo  curso". Vino el período de la NEP (Nueva Política Económica). Período de trabajo prosaico: reorganización de la industria y el comercio. En el orden de la vida cultural, el panorama también es otro . Surgen editoriales del Estado y editoriales privadas. Se dispone de más tiempo y más dinero. Al apogeo de los poetas, sucede el delos novelistas. Ehrenburg dice: «El nacimiento de la nueva prosa rusa ha coincidido con el cambio de ritmo de la revolución.  Un cierto escepticismo ha reemplazado al reciente entusiasmo incondicional. He aquí que comenzó la reducción del personal, de los gastos, de los proyectos, de la fantasía». Essenin, que en un ambiente henchido de electricidad, había alcanzado una extrema tensión, no podía adaptarse al cambio. El conflicto entre, su  individualismo y el comunismo de un estado social  -- al cual se había adherido sin comprenderlo enteramente-- no lograba, como antes, disfrazarse y disimularse en el torbellino de una conciencia aturdida. En un poema de esta época, traducido al italiano por Ettore Lo Gatto, Essenin nos cuenta su regreso a la aldea después de ocho años de ausencia . Su pueblo, transformado por la revolución, no es el mismo. Essenin sufre una desilusión que expresa con nostalgiosa melancolía. «En los ojos de nadie encuentro refugio». «En mi pueblo soy un extranjero». «Mi poesía aquí no sirve más». 

El equilibrio no sólo se había roto entre Essenin y  el mundo exterior; se había roto, sobre todo, en el propio poeta. Dentro de un mundo en laboriosa organización, el poeta  escandalista quedaba desocupado. A pesar de su cantos revolucionarios, no era el poeta de la "revolución. 

Trotsky, en una emocionada despedida al gran poeta,  define así su caso; «Essenin era un ser interior, tierno, lírico; la revolución es "pública", "épica". El poeta ha  muerto porque no era de la misma naturaleza que la revolución, pero,  en nombre del porvenir, la revolución lo adoptará para siempre». «El poeta ha muerto; viva la poesía. Indefenso, un hijo de los hombres ha rodado al abismo; viva la vida creadora en la que Sergio Essenin, hasta el último momento, entretejía sus hilos de oro». 

Los críticos de la "emigración", no obstante su, rabioso  antibolchevismo, reconocen el genio de Sergio Essenin. No le disputan, ni , pueden disputarle, su puesto en la, historia de la poesía rusa. Se da un caso curioso, remarcado inteligentemente por Víctor Serge: la revolución que récibió la adhesión de los poetas --Blok, Briusov, Balmont, Maiakovsky, Biely, Essenin-- y encontró en cambio hostiles a los novelistas.  Y de novelistas, críticos, historiógrafos, etc., está compuesta la plana mayor de los "emigrados". La poesía votó por la revolución. 

 Y la revolución, por boca de uno de sus grandes  capitanes, que al revés de la mayor parte de los estadistas de la burguesía, es un hombre capaz de juzgar con la misma inteligencia una cuestión económica que una cuestión filosófica o artística, le dice ahora su reconocimiento.

Obras Completas . El artista y la época . pp. 174-178. Minerva, 1980.

Fuente: Comunistas Poetas

martes, 13 de junio de 2023

CASA MUSEO "JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI", EN EL 129 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Museo "José Carlos Mariátegui"

La Casa Museo José Carlos Mariátegui es una institución de carácter histórico que busca preservar el legado de quien fue uno de los principales pensadores peruanos del siglo XX. Se encuentra ubicada en la capital del Perú, Lima. 

Esta casa de principios del siglo XX, fue el espacio familiar donde vivió y trabajó el escritor José Carlos Mariátegui los últimos cinco años de su vida. Conserva parte del mobiliario, documentos, libros, objetos personales, el denominado “Rincón Rojo” y las oficinas de la revista Amauta. En la pinacoteca de retratos del escritor, se encuentra la obra de Julia Codesido y del argentino Emilio Pettoruti, entre otros artistas nacionales y extranjeros.

La casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1972. El museo se inauguró el 14 de junio de 1994 con ocasión de celebrarse el centenario del nacimiento de José Carlos Mariátegui. En la actualidad cuenta con cuatro salas de una exposición permanente sobre la vida del Amauta y una sala temporal donde exponen jóvenes artistas.

VISITA VIRTUAL:

https://visitavirtual.cultura.pe/recorridos/CMJM/casa-museo-jose-carlos-mariategui/index.html

martes, 18 de abril de 2023

"PUNTO DE VISTA ANTI-IMPERIALISTA", DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, EN EL 93 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

 

PUNTO DE VISTA ANTI-IMPERIALISTA[1]

  1º- ¿Hasta qué punto puede asimilarse la situación de las repúblicas latinoamericanas a la de los países semicoloniales? La condición económica de estas repúblicas, es, sin duda, semicolonial, y, a medida que crezca su capitalismo y, en consecuencia, la penetración imperialista tiene que acentuarse este carácter de su economía. Pero las burguesías nacionales, que ven en la cooperación con el imperialismo la mejor fuente de provechos, se sienten lo bastante dueñas del poder político para no preocuparse seriamente de la soberanía nacional. Estas burguesías, en Sud América, que no conoce todavía, salvo Panamá, la ocupación militar yanqui, no tienen ninguna predisposición a admitir la necesidad de luchar por la segunda independencia, como suponía ingenuamente la propaganda aprista. El Estado, o mejor la clase dominante no echa de menos un grado más amplio y cierto de autonomía nacional. La revolución de la Independencia está relativamente demasiado próxima, sus mitos y símbolos demasiado vivos, en la conciencia de la burguesía y la pequeña burguesía. La ilusión de la soberanía nacional se conserva en sus principales efectos. Pretender que en esta capa social prenda un sentimiento de nacionalismo revolucionario, parecido al que en condiciones distintas representa un factor de la lucha antiimperialista en los países semi-coloniales avasallados por el imperialismo en los últimos decenios en Asia, seria un grave error.

Ya en nuestra discusión con los dirigentes del aprismo, reprobando su tendencia a proponer a la América latina un Kuo Min Tang, como modo de evitar la imitación europeísta y acomodar la acción revolucionaria a una apreciación exacta de nuestra propia realidad, sosteníamos hace mas de un año la siguiente tesis:

"La colaboración con la burguesía, y aun de muchos elementos feudales, en la lucha antiimperialista china, se explica por razones de raza, de civilización nacional que entre nosotros no existen. El chino noble o burgués se siente entrañablemente chino. Al desprecio del blanco por su cultura estratificada y decrépita, corresponde con el desprecio y el orgullo de su tradición milenaria. El anti-imperialismo en la China puede, por tanto, descansar en el sentimiento y en el factor nacionalista En Indo-América las circunstancias no son las mismas. La aristocracia y la burguesía criollas no se sienten solidarizadas con el pueblo por el lazo de una historia y de una cultura comunes. En el Perú, el aristócrata y el burgués blancos, desprecian lo popular, lo nacional. Se sienten, ante todo, blancos. El pequeño burgués mestizo imita este ejemplo. La burguesía limeña fraterniza con los capitalistas yanquis, y aún con sus simples empleados, en el Country Club, en el Tennis y en las calles. El yanqui desposa sin inconveniente de raza ni de religión a la señorita criolla, y ésta no siente escrúpulo de nacionalidad ni de cultura en preferir el matrimonio con un individuo de la raza invasora. Tampoco tiene este escrúpulo la muchacha de la clase media. La "huachafita" que puede atrapar un yanqui empleado de Grace o de la Foundation lo hace con la satisfacción de quien siente elevarse su condición social. El factor nacionalista, por estas razones objetivas que a ninguno de ustedes escapa seguramente, no es decisivo ni fundamental en la lucha  anti-imperialista en nuestro medio. Sólo en tos países como la Argentina, donde existe una burguesía numerosa y rica, orgullosa del grado de riqueza y poder en su patria, y donde la personalidad nacional tiene por estas razones contornos más claros y netos que en estos países retardados, el anti-imperialismo puede (tal vez) penetrar fácilmente en los elementos burgueses: pero por razones de expansión y crecimiento capitalistas y no por razones de justicia social y doctrina socialista como es nuestro caso".

La traición de la burguesía china, la quiebra del Kuo Min Tang, no eran todavía conocidas en toda su magnitud. Un conocimiento capitalista, y no por razones de justicia social y doctrinaria, demostró cuan poco se podrá confiar, aún en países como la China, en el sentimiento nacionalista revolucionario de la burguesía.

Mientras la política imperialista logre "manéger" los sentimientos y formalidades de la soberanía nacional de estos Estados, mientras no se vea obligada a recurrir a la intervención armada y a la ocupación militar, contará absolutamente con la colaboración de las burguesías. Aunque enfeudados a la economía imperialista, estos países, o más bien sus burguesías; se consideraran tan dueños de sus destinos como Rumania, Bulgaria, Polonia y demás países "dependientes" de Europa.

Este factor de la psicología política no debe ser descuidado en la estimación precisa de las posibilidades de la acción anti-imperialista en la América Latina. Su relegamiento, su olvido, ha sido una de las características de la teorización aprista.

2°- La divergencia fundamental entre los elementos que en el Perú aceptaron en principio el Apra -como un plan de frente único, nunca como partido y ni siquiera como organización en marcha efectiva- y los que fuera del Perú la definieron luego como un Kuo Min Tang latino americano, consiste en que los primeros permanecen fieles a la concepción económico-social revolucionaria del anti-imperialismo, mientras que los segundos explican así su posición; "Somos de izquierda (o socialistas) porque somos anti- imperialistas". El anti-imperialismo resulta así elevado a la categoría de un programa, de una actitud política, de un movimiento que se basta a sí mismo y que conduce, espontáneamente, no sabemos en virtud de qué proceso, al socialismo, a la revolución social. Este concepto lleva a una desorbitada superestimación del movimiento anti-imperialista, a la exageración del mito de la lucha por la "segunda independencia", al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas de una nueva, emancipación. De aquí la tendencia a reemplazar las ligas anti-Imperialistas con un organismo político. Del Apra, concebida inicialmente como frente único, como alianza popular, como bloque de las clases oprimidas, se pasa al Apra definida como el Kuo Min Tang latinoamericano.

El anti-imperialismo, para nosotros, no constituye ni puede constituir, por sí solo, un programa político, un movimiento de masas apto para la conquista del poder. El anti-imperialismo, admitido que pudiese movilizar al lado de las masas obreras y campesinas, a la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas (ya hemos negado terminantemente esta posibilidad) no anula el antagonismo entre las clases, no suprime su diferencia de Intereses.

Ni la burguesía, ni la pequeña burguesía en el poder pueden hacer una política anti-imperialista. Tenemos la experiencia de México, donde la pequeña burguesía ha acabado por pactar con el imperialismo yanqui. Un gobierno "nacionalista" puede usar, en sus relaciones con los Estados Unidos, un lenguaje distinto que el gobierno de Leguía en el Perú. Este gobierno es francamente, desenfadadamente pan-americanista, monroísta; pero cualquier otro gobierno burgués haría, prácticamente, lo mismo que él, en materia de empréstitos y concesiones. Las Inversiones del capital extranjero en el Perú crecen en estrecha y directa relación con el desarrollo económico del país, con la explotación de sus riquezas naturales, con la población de su territorio, con el aumento de las vías de comunicación. ¿Qué cosa puede oponer a la penetración capitalista la más demagógica pequeña-burguesía? Nada, sino palabras. Nada, sino una temporal borrachera nacionalista. El asalto del poder por el anti-imperialismo, como movimiento demagógico populista, si fuese posible, no representaría nunca la conquista del poder, por las masas proletarias, por el socialismo. La revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo, -peligroso por su confusionismo, por la demagogia-, en la pequeña burguesía afirmada en el poder, ganado mediante sus voces de orden.

Sin prescindir del empleo de ningún elemento de agitación anti-imperialista, ni de ningún medio de movilización de los sectores sociales que eventualmente pueden concurrir a esta lucha, nuestra misión es explicar y demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera.

3°-Estos hechos diferencian la situación de los países Sud Americanos de la situación de los países Centro Americanos, donde el imperialismo yanqui, recurriendo a la intervención armada sin ningún reparo, provoca una reacción patriótica que puede fácilmente ganar al anti-imperialismo a una parte de la burguesía y la pequeña burguesía. La propaganda aprista, conducida personalmente por Haya de la Torre, no parece haber obtenido en ninguna otra parte de América mayores resultados. Sus prédicas confusionistas y mesiánicas, que aunque pretenden situarse en el plano de la lucha económica, apelan en realidad particularmente a los factores raciales y sentimentales, reúnen las condiciones, necesarias para impresionar a la pequeña burguesía intelectual. La formación de partidos de clase y poderosas organizaciones sindicales, con clara conciencia clasista, no se presenta destinada en esos países al mismo desenvolvimiento inmediato, que en Sud América. En nuestros países el factor clasista es más decisivo, está más desarrollado. No hay razón para recurrir a vagas fórmulas populistas tras de las cuales no pueden dejar de prosperar tendencias reaccionarias. Actualmente el aprismo, cómo propaganda, está circunscrito a Centro América; en Sud América, a consecuencia de la desviación populista, caudillista, pequeño-burguesa, que lo definía como el Kuo Min Tang latinoamericano, está en una etapa de liquidación total. Lo que resuelva, al respecto el próximo Congreso Anti-imperialista de Paris, cuyo voto tiene que decidir la unificación de los organismos anti-imperialistas y establecer la distinción entre las plataformas y agitaciones anti-imperialistas y las tareas de la competencia de los partidos de clase y las organizaciones sindicales, pondrá término absolutamente a la cuestión.

4º- ¿Los intereses del capitalismo imperialista coinciden necesaria y fatalmente en nuestros países con los intereses feudales y semifeudales de la clase terrateniente? ¿La lucha contra la feudalidad se identifica forzosa y completamente con la lucha anti-imperialista? Ciertamente, el capitalismo imperialista utiliza el poder de la clase feudal, en tanto que la considera la clase políticamente dominante. Pero, sus intereses económicos no son los mismos. La pequeña burguesía, sin exceptuar a la más demagógica,  si atenúa en la práctica sus impulsos más marcadamente nacionalistas, puede llegar a la misma estrecha alianza con el capitalismo imperialista. El capital financiero se sentirá más seguro, si el poder está en manos de una clase social más numerosa, que, satisfaciendo ciertas reivindicaciones apremiosas y estorbando la orientación clasista de las masas, está en mejores condiciones que la vieja y odiada clase feudal de defender los intereses del capitalismo, de ser su custodio y su ujier. La creación de la pequeña propiedad, la expropiación de los latifundios, la liquidación de los privilegios feudales, no son contrarios a los intereses del imperialismo, de un modo inmediato. Por el contrario, en la medida en que los rezagos de feudalidad entraban el desenvolvimiento de una economía capitalista, ese movimiento de liquidación de la feudalidad, coincide con las exigencias del crecimiento capitalista, promovido por las inversiones y los técnicos del imperialismo; que desaparezcan los grandes latifundios, que en su lugar se constituya una economía agraria basada en lo que la demagogia burguesa llama fa "democratización" de la propiedad del suelo, que las viejas aristocracias se vean desplazadas por una burguesía y una pequeña burguesía más poderosa e influyente -y por lo mismo más apta para garantizar la paz social-, nada de esto es contrario a los intereses del imperialismo. En el Perú el régimen leguiísta, aunque tímido en la práctica ante los intereses de los latifundistas y gamonales, que en gran parte le prestan su apoyo, no tiene ningún inconveniente en recurrir a la demagogia, en reclamar contra la feudalidad y sus privilegios, en tronar contra las antiguas oligarquías, en promover una distribución del suelo que hará de cada peón agrícola un pequeño propietario. De esta demagogia saca el leguiísmo, precisamente, sus mayores fuerzas. El leguiísmo no se atreve a tocar la gran propiedad. Pero el movimiento natural del desarrollo capitalista -obras de irrigación, explotación de nuevas minas, etc.- va contra los intereses y privilegios de la feudalidad. Los latifundistas, a medida que crecen las áreas cultivables, que surgen nuevos focos de trabajo, pierden su principal fuerza: la disposición absoluta e incondicional de la mano de obra. En Lambayeque, donde se efectúan actualmente obras de regadío, la actividad capitalista de la comisión técnica que las dirige, y que preside un experto norteamericano, el ingeniero Sutton, ha entrado prontamente en conflicto con las conveniencias de los grandes terratenientes feudales. Estos grandes terratenientes son, principalmente, azucareros. La amenaza de que se les arrebate el monopolio de la tierra y el agua, y con él el medio de disponer a su antojo de la población de trabajadores saca de quicio a esta gente y la empuja a una actitud que el gobierno, aunque muy vinculado a muchos de sus elementos, califica de subversiva o anti-gobiernista. Sutton tiene las características del hombre de empresa capitalista norteamericano. Su mentalidad, su trabajo, chocan al espíritu feudal de los latifundistas. Sutton ha establecido, por ejemplo, un sistema de distribución de las aguas, que reposa en el principio de que el dominio de ellas pertenece al Estado; los latifundistas consideraban el derecho sobre las aguas anexo a su derecho sobre la tierra. Según su tesis, las aguas eran suyas; eran y son propiedad absoluta de sus fundos.

5º- ¿Y la pequeña burguesía, cuyo rol en la lucha contra el imperialismo se superestima tanto, a como se dice, por razones de explotación económica, necesariamente opuesta a la penetración imperialista? La pequeña burguesía es, sin duda, la clase social más sensible al prestigio de los mitos nacionalistas. Pero el hecho económico que domina la cuestión, es el siguiente: en países de pauperismo español, donde la pequeña burguesía, por sus arraigados prejuicios de decencia, se resiste a la proletarización; donde ésta misma, por la miseria de los salarios no tiene fuerza económica para transformarla en parte en clase obrera; donde imperan la empleomanía, el recurso al pequeño puesto del Estado, la caza del sueldo y del puesto "decente"; el establecimiento de grandes empresas que, aunque explotan enormemente a sus empleados nacionales; representan siempre para esta clase un trabajo mejor remunerado, es recibido y considerado favorablemente por la gente de clase media. La empresa yanqui representa mejor sueldo, posibilidad de ascensión, emancipación de la empleomanía del Estado, donde no hay porvenir sino para los especuladores. Este hecho actúa, con una fuerza decisiva, sobre la conciencia del pequeño burgués, en busca o en goce de un puesto. En estos países, de pauperismo español, repetimos, la situación de las clases medias no es la constatada en los países donde estas clases han pasado un período de libre concurrencia, de crecimiento capitalista propicio a la iniciativa y al éxito individuales, a la opresión de los grandes monopolios.

En conclusión, somos anti-imperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa.

Lima, 21 de mayo de 1929


NOTAS: 

1 Tesis presentada a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Buenos Aires, junio de 1929). Se ha reproducido de El Movimiento Revolucionario Latino Americano (editado por La correspondencia Sudamericana). La misma versión aparece en el Tomo II de la abra de Martínez de la Torre (págs. 414 a 418). Fue leída por Julio Portocarrero en circunstancias en que se debatía "La lucha antiimperialista y los problemas de táctica de los Partidos Comunistas de América Latina". Al término de su lectura, el delegado peruano señaló: "Compañeros: Así escribe el compañero José Carlos Mariátegui cuando formula su tesis sobre antiimperialismo, analizando antes el estado económico y social del Perú...". Nota de los Editores.

Fuente:  https://www.marxists.org