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domingo, 5 de julio de 2026

"LOS FERRONES", DE JUAN LUNA NOVICIO

 
Los ferrones
Juan Luna y Novicio 
c. 1893
Óleo sobre lienzo
40,5 x 61 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

En Bizkaia, a donde Luna llegó en julio de 1893, había visitado una fábrica de fundición de hierro, que le había causado un terrible horro. Y fue aquí donde encontró el lugar más propicio para poner sobre un lienzo esos ambientes asfixiantes que conocía al menos desde hacía ya un par de años y que tan hondamente le habían emocionado. En su capital, Bilbao, trabó amistad con José María Martínez de las Rivas (1850-1916) y, sobre todo, con Víctor Chávarri (1854-1900), dos personajes clave en el proceso de industrialización vasca y padres de los Altos Hornos de Vizcaya. Para la residencia del segundo, pero ocupándose de asuntos a los que ambos le animaban, realizó dos grandes lienzos que representan La colada y Talleres de laminación, ambientados en la Fundición "La Vizcaya", precisamente la gran iniciativa empresarial ideada por Chávarri. En ellos, por deseo de su mecenas, Luna convirtió en protagonistas a los obreros, en conexión con la sensibilidad social con la que Chávarri quería identificarse entonces. Así lo explicaba el propio Luna a su amigo el ministro Balaguer en una carta fechada en julio de 1893: "Trabajo en la fundición 'La Vizcaya' en donde espero sacar partido del trabajo del capital y del talento humano allí reunido". Relacionadas con esas dos grandes pinturas se han recogido otras obras del pintor filipino, que pueden considerarse, si no estudios preparatorios o bocetos para ellas, al menos evidencias palpables de la proximidad de Luna hacia los sacrificios de esa profesión, y que están fechadas durante su estancia bilbaína. En la colección del economista filipino Bibiano L. Meer debió de existir un dibujo a lápiz de los Altos Hornos de Bilbao y en la colección de la nieta de Luna, en Nueva York, se consignaron cuatro pequeños bocetos tomados también de los mismos Altos Hornos. A ese caudal debe añadirse, por su contenido iconográfico, el cuadro conservado en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Éste representa a dos hombres en un obrador metalúrgico, afanados en colar el metal fundido sobre su molde, por lo que su argumento coincide con el de uno de los dos lienzos ideados para Chávarri y permite constatar la repetida contemplación de esa actividad por parte de Luna. La composición, además, recuerda en último término el gran lienzo de Adolf Menzel (1815-1905) Moderne Cyklopen (Alte Nationalgalerie, Berlín), realizado dos décadas antes y que gozó de una gran fama por toda Europa. Sin embargo, entre la obra del maestro alemán y la del pintor filipino media una diferencia sustancial. Mientras Menzel hizo una descripción pormenorizada del industrioso entorno de los fundidores, Luna concentró todo el interés de su cuadro en la acción física llevada a cabo por los obreros, fiel a la atracción que sentía por ella. Realizado con la economía de medios propia de un boceto, tanto la singular gestualidad de las pinceladas del filipino como, sobre todo, la arbitrariedad de los colores —que es el sello característico de la producción del pintor—, sirven aquí para enfatizar la figura de los dos ferrones en acción, dotándola además de una extraordinaria intensidad plástica. Ante un fondo ennegrecido y sin referencias reconocibles, ambos operarios se enfrentan a la crudeza de su labor, como protagonistas únicos de la escena, abrasados por el calor que irradia de la colada incandescente, semidesnudos y sin ninguna medida que asegure su integridad, exhibiendo al mismo tiempo su heroísmo titánico y su completa vulnerabilidad. Las encendidas pinceladas que iluminan el rostro y el cuerpo de ambos, reflejos miméticos del resplandor del metal candente, así como los ásperos colores pardos sobre los óxidos brillantes de las salpicaduras del hierro que se derrama, son los únicos tonos discordantes frente al negro que predomina en la escena, en una imagen concebida por Luna en una clave todavía mucho más personal y reflexiva de lo que se permitió en las grandes composiciones destinadas a los ricos salones burgueses de Bilbao. (Carlos G. Navarro)

domingo, 3 de mayo de 2026

"ERA DE PANES EN HORNO ALTO", DE JUAN LUNA NOVICIO

 

Era de panes en Horno Alto
Juan Luna Novicio 
Óleo sobre lienzo 
1893
Museo Rialia (Portugalete) 
 
El pintor filipino Juan Luna y Novicio vino a Vizcaya en el verano de 1893 con el encargo de plasmar en cuadros de gran formato el trabajo en los altos hornos, que forman parte de la Colección de AHV (RIALIA), que reflejan escenas de fabricación de hierro en "La Vizcaya".

Un texto de Amaia Barrena García

Si se pudiera viajar a un cuadro, en este aterrizarías sin aduanas ni botas preparadas para ello, en un suelo de charcos de lava. De pronto te encontrarías con hombres alrededor, guerreros sin trinchera de una guerra conocida como lucha obrera. Son cuerpos en nómina de la muerte, pues por un salario que les permita sobrevivir en una ciudad de ceniza y progreso, están condenando sus órganos a cadena perpetua. Sin ser culpables de nada. Y es que quizá exista quien nazca con un pan debajo del brazo, pero también hay quien vive de las migas mientras otros le quitan la corteza. Algún patrón al que no conocen les habla de industria, siderurgia, avances, futuro. No le oyen bien pues en sus oídos truenan las máquinas que funden el hierro, que hacen de ese hijo rocoso de la naturaleza energía pura, mineral multiforme. Nunca una piedra fue tan fértil a la vida. Son muchas las personas que se parten la espalda en la mina para lograr esa materia prima, muchas también las infancias de manos sucias vendidas a salario que se encargan de llevarles cubos de agua. Y es que, en un tiempo de extintores no nacidos, ser aguador en el infierno era un oficio tan necesario como el del médico al que difícilmente tenían acceso. Si se pudiera viajar a un cuadro, ahora te encontrarías junto a una alcantarilla en ebullición, junto a regueros de fuego líquido pastoreados por trabajadores de ropa pegada como chicle a las articulaciones, con el cansancio aterido al gesto y el sacrificio hecho segunda piel. Si a una obra pudieras transportarte, acabarías de tomar tierra en las calderas de la Historia.

sábado, 11 de abril de 2026

"EL BARRO DE LA REVOLUCIÓN", PELÍCULA SOBRE LA GUERRILLA FILIPINA, DE PALOMA POLO

El Barro de la Revolución
Paloma Polo
2019
128 min 

Paloma Polo propone narrativas en torno al poder y el conocimiento que reflejan la evolución del pensamiento político en las personas, investigando cómo ciertas configuraciones sociales y sus saberes pueden generar un cambio político. 

El barro de la revolución toma como punto de partida la pregunta de cuáles son las condiciones sociales del cambio político. Para buscar una respuesta, Polo se introdujo en la clandestinidad revolucionaria de Filipinas. El trabajo, la convivencia y la investigación fílmica que realizó en un frente de guerrilla fueron el culmen de tres años de indagación y reflexión dentro de esa lucha subversiva. La película destaca la resistencia a la opresión colonial mostrando cómo la lucha comunista, arraigada en siglos de resistencia, sigue viva en las comunidades de campesinos pobres e indígenas. La obra ofrece un retrato íntimo y coral de la vida en una unidad guerrillera. Polo capta la transformación de individuos y comunidades a través de la revolución, revelando su impacto en las relaciones sociales y el entorno. Los guerrilleros son retratados no solo como combatientes, sino también como educadores, médicos y agricultores, capaces de transformar sus comunidades en laboratorios de cambio social y político.

Cristina Cámara Bello 

Fuente: Museo Reina Sofía

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

domingo, 31 de agosto de 2025

"INTERIOR DE LOS TALLERES DE ACERO ROBERT". DE JUAN LUNA NOVICIO


Interior de los talleres de Acero Robert 
Juan Luna Novicio
1893
Óleo sobre lienzo
418 x 178 cm.
Museo Rialia (Portugalete)

El cuadro es una imagen de La Vizcaya, fábrica que puede identificarse por el tipo de convertidor Robert de origen francés, bastante similar al Bessemer. La familia Ibarra había comprado la licencia de los convertidores Bessemer para instalarlos en Altos Hornos de Bilbao, por lo que Víctor Chávarri tuvo que instalar en La Vizcaya otro tipo de convertidor.

En este paisaje de trabajo a fuego en estado puro, se aprecia un grupo de hombres con las manos en los bolsillos, hablando en círculo sobre la empresa que se está levantando a su alrededor.

Mientras, inmersos en su jornada laboral, los obreros cargan agua; mueven con palas la escoria; manipulan mineral ardiente; aguantan con cadenas toneladas de hierro; y sobreviven al calor sofocante.

En 1902 Altos Hornos de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia, se fusionaron formando Altos Hornos de Vizcaya.

Un texto de Amaia Barrena García: 

Tienen las manos limpias quienes no conocen el sudor. Tienen las manos en los bolsillos quienes no las tienen ocupadas. Gastan bombines las cabezas que piensan, pero no ejecutan, las caras lavadas que no se manchan en mirar de frente. Si lo hiciesen verían al cansino caminar encorvando la espalda, de más de un hombre. De aquel que carga cubos de agua, esos que tan necesarios son en las empresas del fuego. Y es que en el lugar donde los termómetros estallan, mojarte la nuca o volcarte litros hasta empaparte las cenizas pegadas a la camisa, equivale casi a un derecho laboral. Si esos señores que hablan en círculo trajeado prestasen atención, encontrarían escoria todavía aprovechable, transportada por quienes también se sienten desechos. La tristeza no está permitida. Sin embargo, la dignidad se abre paso entre quienes cuentan más arrugas en la cara que en las mantas que por las noches les cubren, y que trabajan más horas de las que un oso podría hibernar un invierno. Muchos dejaron familias en el ayer por la promesa de un mañana, mientras pasan el hoy a más grados de los que la leche aguanta sin hervir. Son piezas de un sistema que te deja sin pilas, son los actores secundarios del progreso, los extras que no aparecen en los créditos, los anónimos que ninguna memoria guardará. Son los obreros que forjaron el hierro, que sostuvieron las llamas, que cargaron piedras a sus espaldas, que no dejaron que les pesase el desánimo. Son los obreros que resistieron y construyeron los paisajes que ahora vivimos. Son los que no podían tener las manos en los bolsillos.

domingo, 6 de julio de 2025

"HÉROES ANÓNIMOS", DE JUAN LUNA NOVICIO

 
Héroes anónimos 
Juan Luna Novicio
1891
Óleo sobre lienzo
195 x 258 cm,
Villanueva y la Geltrú, Biblioteca Museo Víctor Balaguer.

Juan Luna Novicio (Badoc, Filipinas, 24 de octubre de 1857-Hong Kong, 7 de diciembre de 1899) fue un pintor hispano-filipino. A caballo entre la pintura de historia de corte academicista y el realismo social, fue el primer pintor filipino con proyección internacional, premiado en París en el salón de 1886 con medalla de oro de tercera clase por el Spoliarium, óleo con el que ya había obtenido medalla de primera clase en Madrid, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884.

Establecido en París en 1884, allí concluyó el más importante encargo que le hizo el Gobierno español tras el éxito obtenido con el Spoliarium: el Combate naval de Lepanto, 7 de octubre de 1571. 

Luna, sin abandonar por completo la veta historicista, que tan buenos rendimientos le había proporcionado, y las escenas galantes de la vida parisina, se mostró cada vez más comprometido con una pintura realista de carácter social, dando protagonismo a la emergente clase proletaria, con escenas de miseria y desamparo, como en Héroes anónimos (Les Ignorés, 1891, Villanueva y la Geltrú, Biblioteca Museo Víctor Balaguer), donde retrataba el cortejo fúnebre de un obrero en un barrio periférico de París, o en el óleo titulado La vanguardia, que muestra a tres ancianas barrenderas caminando a la luz del alba con sus escobas (1892, Villanueva y la Geltrú, Biblioteca Museo Víctor Balaguer).

A ello aludía en carta a José Rizal fechada en París el 13 de mayo de 1891:

Como habrás visto, me ocupo ahora de los humildes y desheredados [...] Estoy leyendo Le Socialisme Contemporaine por E. de Laveleye, donde ha recopilado las teorías de Carl Marx, Lasalle, etc., el socialismo católico, el conservador, el evangélico, etc. Me interesa muchísimo, pero lo que yo quisiera es un libro que pusiera de relieve las miserias de nuestra sociedad contemporánea; una especie de Divina Comedia, un Dante que se paseara por los talleres en donde apenas se respira y en donde vería a hombres, chiquillos y mujeres en el estado más miserable que imaginar se pueda.
 

jueves, 21 de julio de 2022

"PORTABLE MONUMENT TO ANONYMUS EMIGRANT FILIPINO WORKERS" ("MONUMENTO PORTÁTIL A LOS TRABAJADORES EMIGRANTES ANÓNIMOS FILIPINOS"), OBRA DE ANTONI MUNTADAS

 

Portable Monument to Anonymous Emigrant Filipino Workers

Antoni Muntadas

2021

«...los monumentos con zócalos y pedestales se erigen como conmemoración pero también como gesto impositivo... los monumentos portables, por el contrario, se otorgan a trabajadores anónimos que con su esfuerzo contribuyen a la comunidad...»

Filipinas es uno de los países con más emigrantes en proporción a su población. Aproximadamente el 5% de ella vive y trabaja en el extranjero. Las razones por las que la gente abandona su país son muchas, pero entre ellas destacan las altas tasas de desempleo local, la posibilidad de encontrar un trabajo mejor remunerado, el progreso económico y, en algunos casos, un mayor grado de independencia. Dada la importante contribución económica que la mano de obra emigrante produce a través de las remesas enviadas a Filipinas, las políticas estatales han facilitado y promovido históricamente esta diáspora.

Portable Monument to Anonymous Emigrant Filipino Workers se compone de una serie de diez monedas en las que aparecen emigrantes que viven en diez ciudades diferentes. La identificación de cada persona supuso un proceso social. Recurriendo a las redes sociales, se consultó a los miembros de las comunidades filipinas para buscar en ellas a los candidatos idóneos.

Muntadas pretendía que este método simbolizara el homenaje que representa cada moneda, ya que se trata de monedas conmemorativas. El anverso muestra un retrato de un trabajador o una trabajadora, el reverso un monumento de la ciudad de residencia actual. Las monedas están concebidas como monumentos modestos y portátiles, capaces de circular tanto en esferas públicas como privadas.

(Esta obra forma parte de la exposición actual del CAAC "Muntadas. Ejercicios sobre memorias presentes y pasadas")