Sinopsis El Chile de Allende. La joven Marcela abandona la pequeña ciudad provincial, Curicó, para ir a Santiago y buscar un empleo como secretaria.
La película describe el proceso de su toma de conciencia política, relatando el camino que la lleva al movimiento socialista.
Peter Lilienthal escribió el guion en colaboración con el escritor chileno Antonio Skármeta, nacido en 1940; se basa en el cuento de este último “El jugador de baloncesto”, modificado esencialmente para los propósitos de la película.
Fue rodada en marzo de 1973.
La mayoría de los personajes de la película de Peter Lilienthal se interpretan a sí mismos (los habitantes de la población Nueva Palena, Carmen Lazo, la diputada socialista, el intendente de Santiago Jaime Faivovich), y cuando no se interpretan exactamente a sí mismos, aportan, no obstante, mucho de sí y de su propia disposición anímica frente a la vida. De ahí que La Victoria es una película argumental documental. Constituye la feliz circunstancia de un documento que testifica un momento histórico lleno de esperanza para el pueblo chileno, una esperanza destruida meses más tarde por la intervención de la junta militar que forzó a Antonio Skármeta a partir al exilio, en Berlín occidental; poco después del golpe militar, Paula Moya se quitó la vida.
Filmada en 1973 con el trasfondo de las elecciones parlamentarias de
marzo de aquel año en Chile, la película “La Victoria” dirigida por
Peter Lilienthal, con guion de Antonio Skármeta y la dirección de
fotografía de Silvio Caiozzi, posee imágenes documentales de las
campañas políticas de la época, sobre todo de la diputada socialista
Carmen Lazo, así como situaciones de la vida en el campamento Nueva
Palena de Lo Hermida, un cameo de un joven Raúl Ruiz, y diversas escenas
en rincones de Santiago y el balneario de Cartagena.
La película fue realizada para la televisión alemana, y si bien fue
presentada una vez en el Forum de la Bernale, se estrenó oficialmente en
TV el 17 de septiembre de 1973, a pocos días del golpe militar. Ante
esto, la película fue poco conocida en Chile y hoy, a través de las
plataformas del Festival de Cine Europeo, es posible verla y además
participar de un conversatorio con el director Peter Lilienthal y con el
director de fotografía y presidente de ATN Silvio Caiozzi.
Cabe destacar, que la película fue rescatada gracias a la
colaboración del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el
Instituto Goethe, realizando un rescate histórico que nos permite
generar un punto de vista crítico en torno a las demandas sociales y
acontecimientos de la época.
Sinopsis
Giovanna (Armida Gianassi), le cuenta a su esposo Antonio, que en la empresa textil en la que ella labora, van a despedir a veinte compañeras y que, probablemente, las víctimas sean las que más necesitan del trabajo. Sin la aprobación del marido, Giovanna y un centenar de compañeras, se toman la empresa para exigir la continuidad de todas las operarias, y será una lucha larga y difícil la que tendrán que enfrentar... pero, ¿lograrán su cometido?
Segmento de la película semi-documental, "Die Windrose" (La Rosa de los Vientos) dirigida por Yannick Bellon, Alex Vianny, Wu Kuo-yin, Sergei Gerasimov y Gillo Pontecorvo.
Comisionado por la Federación Democrática Internacional de Mujeres
(Internationale Demokratische Frauenföderation), “Die Windrose” (La Rosa
de los Vientos, 1957), fue un filme pensado para exaltar a las mujeres
trabajadoras y su valioso compromiso en la búsqueda de reivindicaciones
sociales. La producción ejecutiva fue de Joris Ivens para la DEFA; la
edición estuvo en manos de Alberto Cavalcanti; y la dirección de los
cinco segmentos estuvo a cargo de Yannick Bellon, Alex Viany, Gillo
Pontecorvo, Wu Kuo-yin y Sergei Gerasimov. Se contó también con la
participación de personalidades como Ives Montand, Simone Signoret y
Helene Weigel, esposa del dramaturgo alemán Bertold Brecht, y las
historias se localizaron en Francia, Brasil, Italia, China y Rusia.
Entre los escritores, se contó con Jorge Amado, Franco Solinas, Vladimir
Pozner y A. Cavalcanti.
A falta de poder ver el filme completo -que, por razones que no es
difícil deducir, se ha mantenido en la sombra-, con el esfuerzo de
algunas personas se ha hecho posible que podamos acceder ahora a
“GIOVANNA”, el excelente segmento que dirigiera el italiano, Gillo
Pontecorvo, celebrado director que, hasta entonces, tan solo había
incursionado en el documental en unas pocas ocasiones.
La historia está ambientada en Prato, un pueblo que va a ser noticia
cuando el centenar de obreras de la única textilera, decidan tomarse la
empresa para impedir el despido anunciado de 20 compañeras. Aunque la
trama se centra en la decidida participación de las operarias, sus
familias y sus amigos, para mantener viva su causa, será la joven y
carismática Giovanna a quien más recordaremos, pues, además de su muy
agradable y sensible presencia, es una joven casada y madre de un niño,
cuyo marido, Antonio, no considera necesario que ella se sume a la lucha
puesto que él está en condiciones de mantenerla. Pero, Giovanna siente
que la causa de sus compañeras (cabeza de hogar, embarazadas, con
limitaciones económicas o avanzada edad) es también su problema… y con
gran estoicismo, acepta la apatía de su esposo y el hecho de que le
deniegue ver a su hijo, porque lo primordial para ella es el valioso
propósito de su lucha.
Los personajes son muy cálidos, y sin necesidad de acudir a la
sensiblería, la historia conmueve hasta el llanto cuando presenciamos el
compromiso de los chicos, los esposos y de esas maravillosas mujeres
que bien comprenden lo que significa la Unión. Felizmente, Pontecorvo se
cuida de matizar a quienes tienen a su cargo el sucio trabajo de la
represión… y la película fluye con la gracia y la sensibilidad de un
verdadero artista.
Para el rol de Giovanna, Pontecorvo eligió a una muchacha llamada,
Armida Gianassi, sin experiencia previa en la actuación, y fue un gran
acierto porque, el ángel que irradia esta joven, hace que brille cada
plano en el que la vemos. Los demás personajes, son también actores
naturales (entre las mujeres la mayoría obreras), y los escenarios sin
mayor retoque, hacen que estemos ante una suerte de filme neorrealista
por excelencia. El guion de Pontecorvo y de Franco Solinas, da cuenta de
una gran visión para seleccionar situaciones clave y el contraste entre
el dentro y el afuera se logra a la perfección.
“GIOVANNA”, estuvo en los festivales de Venecia y de Mar del Plata,
entre otros, y en todas partes dejó huella porque es una historia humana
de primera categoría.
Gillo Pontecorvo, es uno de esos nombres que se te quedan tallados en la memoria.
Fuente: Filmaffinity
VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOUTUBE):
Intérpretes: Hiam Abbass, Jeremy Irons, Kamel Al Basha, Liam Cunningham, Yasmine Al Massri, Jalal Altawil, Robert Aramayo
Fotografía: Hélène Louvart, Sarah Blum, Tim Fleming
Música: Ben Frost
2025 / 119 minutos
En los orígenes de la tragedia palestina
Oportuna, dolorosa e inevitablemente reflexiva, Palestina 36,
comprometida apuesta de la cineasta Annemarie Jacir, se adentra en las
raíces del conflicto palestino-israelí al abordar el trienio 1936-1939,
en el que se produjo el levantamiento de la población palestina contra
el dominio británico. Ocho décadas más tarde, la realidad constata que,
lejos de resolverse, la situación ha derivado en un genocidio.
En 1936, Palestina está al borde del colapso. La resistencia árabe
frente al implacable dominio colonial británico y su apoyo al sionismo,
crece al mismo ritmo que la llegada de refugiados judíos desde Europa.
En ese crispado ambiente, el joven Yusuf se debate entre proteger la
vida que conoce o unirse a quienes lo arriesgan todo por la libertad de
su pueblo. No es el único cuyas lealtades serán puestas a prueba.
Khouloud, una periodista comprometida con su pueblo, a pesar de estar
casada con un influyente personaje árabe muy bien relacionado con los
ingleses, es testigo de intrigas y heroicidades que cambiarán el rumbo
de la región. Son dos de los muchos personajes que, instalados en el
epicentro de la tragedia, se ven abocados a tomar decisiones
determinantes para el resto de sus vidas.
Seleccionada para los próximos Óscar a la mejor película
internacional, su reparto incluye a Jeremy Irons, Robert Aramayo, Liam
Cunningham, Yasmine Al Massri, Saleh Bakri, Billy Howle, Karim Anaya y
Hiam Abbass, la multipremiada actriz palestina residente en París que,
durante la presentación del filme, afirmó: «La fe en la humanidad es lo
único que nadie podrá arrebatarme, por mucho que el ser humano sea capaz
de ejercer la maldad… Y hoy sabemos quiénes son los despiadados que la
ejercen y a los que la historia señalará».
Palestina 36 inició la preproducción en enero de 2023. Como
recuerda su directora, se fijaron multitud de localizaciones por todo el
país; se cosieron y bordaron trajes y vestidos tradicionales; se
recolectó atrezo antiguo de todas partes y se restauró un pueblo entero
—incluida la siembra de cultivos ya extintos—, además de reconstruirse
antiguos vehículos de guerra y armas británicas. Se trata de la película
más ambiciosa del país hasta la fecha.
Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre, la producción se suspendió y
el equipo tuvo que trasladarse a Jordania. Trece meses después, pudo
regresar para completar el rodaje en Palestina. En noviembre de 2024,
tras haber tenido que detener y reanudar la producción en cuatro
ocasiones debido a la situación, cada vez más tensa, el rodaje pudo
concluir. Es el único largometraje filmado en Palestina durante los
últimos dos años.
Basándose en los hechos acaecidos, la directora, guionista y productora Annemarie Jacir (Belén, 1974) cumple, al poner en pie Palestina 36,
un sueño forjado a lo largo de los años: «Contar la historia de la
revuelta de 1936-1939 ha sido un sueño desde hace mucho tiempo, y
relatarla a través de los diferentes puntos de vista de un reparto coral
surgió de manera natural. El alzamiento de 1936 marca el momento más
decisivo de nuestra historia y me interesaba contarlo de una forma
íntima, cruda y personal. La estructura del guion sigue el recorrido de
los distintos personajes, entretejiéndose como un bordado. Todos ellos
están, de algún modo, conectados entre sí. Sus vidas se cruzan, a veces
sutilmente. Cada uno se enfrenta a un momento que lo transforma, que lo
lleva a un lugar inesperado, y es ahí donde eligen cómo seguir
adelante».
Para Palestina 36, Jacir se sumergió en un mar de
investigación: «Leí cada libro, cada documento y cada testimonio que
cayó en mis manos. Coleccioné imágenes, fotografías, rollos de película e
innumerables impresiones. No podía dejar de pensar en la masacre del
pueblo de Al Bassa, a tan solo 25 kilómetros de mi casa actual. Mi hogar
en esta tierra que nos da y nos quita. Un paisaje que persiste, que
sobrevive y que tiene espacio para todos los que lo aman. Por supuesto,
la tierra se convertiría en un personaje principal en el bordado del
guion. Hacer una película ambientada en el punto álgido de la revolución
significa capturar un sentimiento, de la misma forma en que lo hace la
poesía».
Actual y viva
La directora recuerda que es una película de época, «pero nunca la
concebí como algo del pasado. Siempre ha sido actual, relevante y viva. A
veces crítica, nunca nostálgica, siempre en busca… Es una celebración
de una rebelión desafiante ante una oposición militar infranqueable: una
representación dramática de sus fallos y de su resiliencia. El
colonialismo y el imperialismo, con nuestras propias traiciones e
incidentes. En 1936 perdimos una parte de nosotros mismos. Es la
historia de un pueblo, de una comunidad de personas llena de sueños y
deseos. Gente corriente que se encuentra en una época extraordinaria. Es
un guiño a la persistencia del ser humano, al deseo de un pueblo de ser
libre».
«Hacer esta película ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida.
Cuando comenzó el genocidio, todo se desmoronó. Nuestro pueblo estaba
siendo aniquilado y nos encontramos intentando hacer una película sobre
un momento oscuro de nuestra historia antes de saber que pasaríamos por
uno de los más oscuros que jamás hayamos vivido. Nos hundimos en nuevas
profundidades; era una locura. Estábamos rotos». Jacir concluye
recordando unas palabras de la poeta gazatí Ne’ma Hasan: «Cuando los
caminos estén bloqueados, dibuja un nuevo mapa». Y añade: «Esto se ha
convertido en nuestra forma de vida, una lección que aprendimos de
nuestros padres y abuelos. Cala en todo lo que hacemos: ir a trabajar,
acudir a una cita médica, visitar a la familia o hacer una película».
La revuelta campesina contra el colonialismo de 1936 marcó el inicio
del mayor y más prolongado alzamiento contra los treinta años de dominio
británico. Se movilizaron palestinos de todas las clases sociales y el
sentimiento nacional se extendió por la prensa, las escuelas y los
círculos sociales y literarios. Los británicos, desconcertados por la
magnitud y la intensidad de la revuelta, tomaron represalias, impusieron
la ley marcial en Palestina y desplegaron a más de veinte mil soldados
apoyados por la Royal Air Force. Aun así, no lograron controlar por
completo a una población de menos de un millón de personas.
Finalmente, la historia constata la derrota local y el
desmantelamiento de las estructuras de los rebeldes. Miles de palestinos
fueron encarcelados y sus líderes, obligados al exilio. La revuelta
supuso el levantamiento anticolonial más amplio y prolongado de todo el
Imperio británico.
Cineasta y poeta
Annemarie Jacir (Belén, 1974), cineasta y poeta que vive y trabaja en
Palestina, ha escrito, dirigido y producido más de dieciséis películas,
estrenadas en festivales como los de Cannes, Berlín, Venecia, Locarno,
Róterdam y Toronto. Su corto Like Twenty Impossibles (2003) fue
el primer cortometraje árabe de la historia seleccionado en Cannes y
rompió barreras al llegar a ser finalista en los Óscar. En 2007 rodó La sal de este mar,
el primer largometraje dirigido por una mujer palestina, que ganó en
Cannes el Premio de la Crítica y otros catorce galardones
internacionales, incluido el de mejor película en Milán. When I Saw You, su segundo largo, logró el premio a la mejor película asiática en la Berlinale, y el tercero, Invitación de boda, obtuvo 36 premios internacionales, incluidos los de Mar del Plata, Dubái y el BFI de Londres.
Con un firme compromiso con la tutoría y la contratación local,
Annemarie también ejerce la docencia y promueve activamente el cine
independiente en la región. Como fundadora de Philistine Films, colabora
como montadora, guionista y productora con otros cineastas. Ha formado
parte de los jurados de Cannes, Sundance y Berlín, y es miembro de la
Asia Pacific Screen Academy, la AMPAS y la BAFTA.
Decía Godard cuando descubrió durante el Festival de Nyon de 1989 las
películas de Artavazd Pelešjan que las películas del armenio se
destapaban como las más importantes de la historia del cine. Desde este
espíritu de admiración absoluta, compartida por decenas de cineastas
durante décadas, Pietro Marcello evoca un sentido homenaje al
documentalista.
El cineasta armenio Artavazd Pelešjan no se conoció en
occidente hasta 1983, cuando el crítico francés Serge Daney, junto a
unos cuantos admiradores, introdujeron su obra en Europa. Il Silenzio di
Pelešjan no pretende ser una biografía, ni siquiera un documental. sino
sencillamente, el resultado de una empresa extraordinaria: filmar, por
primera vez en treinta años a uno de los grandes directores de la
historia del cine.
El cine de
Peleshian es un cine de intensidad y, al mismo tiempo, el campo de la
cuidadosa experimentación de una forma de “montaje a distancia” que, a pesar
de derivarse de la lección de Sergei M. Ejzenštejn y Dziga Vertov, se
alejan de los mismos principios de los dos grandes
maestros rusos. La película se construye a través de un “montaje a distancia”, como una hipérbole experimental y prueba de un montaje
interior: a partir del encuentro con Peleshian en Moscú, filmando su
figura esquiva e intensa, hasta el hallazgo de los fragmentos de sus
obras y los materiales inéditos que lo retratan en momentos
excepcionales de su vida. Extraordinarios pasajes sobre la biografía del
director, incluyendo algunas secuencias tomadas de su trabajo
cinematográfico y del examen del diploma en el VGIK, el prestigioso
Instituto Pan-Ruso de Cinematografía en Moscú.
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Compañías
Yerevan Documentary Film Studio, Russian State Insitute of Cinema (VGIK), Hayk Studio
G
Sinopsis: Segunda película de estudiante que Peleshian realizó mientras estudiaba en el prestigioso instituto VGIK. En ella vemos imágenes de gigantescas construcciones hechas por el hombre y a gente de diversas profesiones (doctores, ingenieros, obreros, científicos... ) desempeñando sus tareas en el contexto de una gran ciudad. La película comienza y acaba con la famosa escultura de Rodin El Pensador símbolo de la infinita belleza y manifestación del pensamiento humano.
Mardkants yerkire se
construyó según un método de montaje completamente diferente: una
confrontación asociativa de escenas unidas por un tema unitario. Aquí,
el punto central es el descubrimiento constante de la belleza del mundo,
que el hombre completa con su vida y su obra. Todo esto se muestra en
el ejemplo de un día de trabajo en una gran ciudad. Esta película
comienza y termina con la escultura de Rodin, El Pensador,
girando en la pantalla, una escultura bien conocida y símbolo de la
eterna expresión del pensamiento humano. Más allá de su función
repetitiva, que le otorga a la película un toque poético, la escultura
de Rodin adquiere un nuevo significado cualitativo, distinto de su
significado original; la última escena abre un nuevo ciclo de
pensamiento, cuyo desarrollo trasciende los límites de la película.
Artavazd Pelechian, Escritos 1971-1972, en Artavazd Pelechian: Nature, Fondation Cartier pour l'art contemporain, París 2020
Protagonizada por
Izzet Oruczadeh - Sevil
Agasadig Geraybeyli - Balash
Mustafa Mardanov - Atakishi (padre de Balash)
Bella Beletskaya - Adile
Jannet - Gulush
A.I. Bazirganov - Alibey
Latif Safarov - Gunduz
Rustam Kazimov - Rustam bey
Aziza Mammadova - niñera
Gasim Zeynalov - Babakishi (padre de Sevil)
Operador
Iván Frolov
Película muda
Estreno 3 de septiembre de 1929
Duración
68 minutos
País
URSS
1919. Sevil ( Izzet Oruczade ) es una mujer analfabeta. Sufre innumerables penurias en casa de su marido. Obedece las órdenes de su esposo Balash ( Aghasadig Geraybeyli ) como una esclava. Sin embargo, Balash no valora el sacrificio de Sevil. Sevil es expulsada a la calle. Una mujer solitaria y desamparada sufre penurias. Sin embargo, una nueva vida se convierte en su salvación. Se ve inmersa en una vida independiente... La película aborda el tema urgente de la libertad de la mujer, la mentalidad estrecha de los habitantes del pueblo y la ignorancia que obstaculizan esta libertad, y al mismo tiempo expone a los niños que no encuentran su lugar en la sociedad, desprecian las normas de sus antepasados e incluso rechazan a sus propios padres.
La película está basada en la obra de teatro homónima de Jafar Jabbarli .
Seviles la primera película azerbaiyana rodada en 1929. Esta película fue incluida en la lista de películas declaradas patrimonio estatal en la República de Azerbaiyán mediante la Resolución nº 211 del Gabinete de Ministros de la República de Azerbaiyán de fecha 7 de mayo de 2019.
Fotografía Sergey Astakhov
Montaje Mariya Sergeenkova
Protagonistas
Vladimir Vdovichenkov
Pavel Derevianko
Aleksandr Samoylenko
Vitaliy Khayev
Oksana Fandera
Lyubov Aksyonova
Maria Mironova
País Rusia
Año 2017
Duración 111 minutos
Sinopsis
El 11 de febrero de 1985, la estación orbital soviética Saliut 7,
que había estado en órbita sin tripulación durante los últimos seis
meses, perdió el control inesperadamente y dejó de responder a las
señales enviadas desde el Centro de Control de Misión. La probable caída
a la Tierra de una estación que era el orgullo de la ciencia y la
cosmonáutica soviéticas,
puede provocar no solo la pérdida de la reputación del país, sino
también una tragedia con víctimas humanas. La estación averiada podría
caer en cualquier parte del planeta, destruir cualquier cosa, incluso
una ciudad, y todo esto sucedía en el contexto de la Guerra Fría, lo que complicaba aún más la situación.
El 6 de junio de 1985, después de tres meses de
entrenamiento, el Centro de Control de Misión decide enviar la nave
espacial tripulada Soyuz T-13,
con una tripulación de dos de los más experimentados cosmonautas
soviéticos: el comandante Vladimir Fedorov y el ingeniero de vuelo
Víktor Alejin. Se enfrentan a una tarea difícil y arriesgada y de
importancia estatal: encontrar la estación «muerta»; acercarse sin
colisionar y realizar un acoplamiento manual muy complicado con una
estación espacial incontrolada y en movimiento (lo que nadie había hecho
antes en la historia de la cosmonáutica), verificar el estado de los
sistemas de a bordo y el equipo de la estación; identificar las causas
de los problemas, resolverlos y prevenir una catástrofe.
Guion
La idea de la película, basada en los hechos reales del rescate de la estación orbital Saliut 7, fue del periodista de televisión Alexei Samolet, especializado en temas espaciales. Según el productor Bakur Bakuradze, los guionistas se basaron en los
diarios de Viktor Savinykh, que explican en detalle toda la expedición,
pero «es difícil para una persona que no conoce las sutilezas del tema
del espacio entender todos los detalles. Por lo tanto, algunas cosas
tuvieron que simplificarse, mientras que otras, por el contrario, se
reforzaron y se adaptaron para nuestro entendimiento». Por esta razón los nombres de los personajes principales han sido cambiados.
Los autores de la película eligieron material que les
permitió permanecer fieles a los hechos. Los consultores fueron los
cosmonautas Serguéi Krikaliov, Aleksandr Lazutkin, el jefe de Roscosmos, Igor Komarov, y los especialistas del RKK Energiya.
Rodaje
El estudio de rodaje se ubicó en el suburbio de San
Petersburgo, fue construido específicamente para la película ya que las
instalaciones de Lenfilm no pudieron acoger todo lo necesario. Se creó una copia del Centro de Control de Misión y del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas
con las maquetas de la Saliut 7 y la Soyuz T-13. Varias empresas de la
corporación estatal de Roscosmos proporcionaron equipo que ya había
estado previamente en el espacio.
Sergei Astakhov, no solo conocido en Rusia por ser operador
de cámara, sino también como un maestro en técnicas de rodaje
complejas, fue invitado a diseñar y controlar los complejos dispositivos
de imagen. En el proyecto, fue el operador de las escenas del espacio y
el ingeniero de toda la parte tecnológica del rodaje. «Para cada
cuadro, se desarrollaron nuestros propios sistemas de disparo, se
utilizaron diferentes suspensiones y métodos de sujeción para mostrar de
manera realista la interacción con los objetos en ingravidez y para
asegurar una transición suave de la animación por computadora».
Con el fin de soportar una carga parecida a la de los
astronautas reales, los actores se sometieron a un serio entrenamiento
físico. El entrenamiento duró varios meses con un tremendo esfuerzo
físico. La jornada laboral fue de doce horas, y el 90% del período de filmación fue ocupado en «pasar el rato» en ingravidez. En el estudio, los actores se movían utilizando cables especiales. Para
comprender cómo moverse en un estado de ingravidez, cómo se comporta el
cuerpo, era necesario sentir la ingravidez que se realizó en una sesión
de entrenamiento especial, en un avión Il-76 que se elevó diez veces a una altitud de varios miles de metros y descendiendo abruptamente para realizar un vuelo parabólico, mientras aparecía la ingravidez durante 26 segundos
Opiniones de los cosmonautas reales
El cosmonauta Viktor Savinykh: «Ni los guionistas ni el
director, mientras trabajaban en la película, me hicieron preguntas o
solicitudes de consulta. Al parecer, simplemente no necesitan saber la
verdad sobre ese vuelo. Su objetivo era diferente: ganar dinero en la
taquilla. Creo que tomaron la información de mi libro Notas de la estación muerta y descubrieron que ya tenían suficiente. Bueno, esa es su decisión». Más tarde, después de verla, Viktor Savinykh admitió que le gustaba la
película en su conjunto: «La película es buena, entretenida, a la gente
definitivamente le gustará. Especialmente quiero señalar la
extraordinaria calidad de la imagen del cosmos, la ingravidez: los
gráficos por computadora recrean el alcance y la belleza del cielo. En
cuanto a inexactitudes, sí, las hay. La cuestión de si derribar la
estación no existía en absoluto. En lugar de un martillo, solo teníamos
una montura, intentamos eliminar un fallo completamente diferente. No
fumamos, no nos quemamos. Aunque realmente en el espacio hubo varios
incendios. Pero esencialmente no hay mentiras. Por eso, en general, la
película me gustó. Y si no hubiera trabajado en el espacio, me hubiera
gustado aún más. Es difícil ver lo que se inventó en la pantalla cuando
sabes cómo era en realidad».
Al cosmonauta Vladimir Dzhanibekov no le gustó la
película: «Tengo una actitud complicada hacia esta película. Desde el
punto de vista de la imagen artística, se realizó un trabajo
maravilloso: tomas increíbles, efectos, los actores interpretados de
manera excelente, incluso la ingravidez podría transmitirse de manera
muy fría. Pero hay algún tipo de versión estadounidense del impacto en
los cerebros de la audiencia. Mostraron unos generales rusos terribles,
listos para dispararse en el espacio. En la película también existen
amenazas del máximo liderazgo del país. Aunque todo era exactamente lo
contrario: todos esperaban el éxito, preguntaron qué faltaba para que
esto sucediera. Nunca nos amenazaron. Los trabajadores del Comité
Central del PCUS y el Ministerio de Defensa solo nos apoyaron, desearon
la victoria y recibieron condolencias si algo salió mal. Nuestro
ejército tiene una función diferente: rescatar, salvar, proteger y nunca
matar. La gente en el extranjero estará más atenta a ver la situación
en el Centro de Control de la Misión, ¿crees que esto pasará? No, en
general, cómo era puedes leerlo en el libro de Viktor Savinykh Notas de la estación muerta. Sí, y en el libro de registro no hubo alusiones a una amenaza»
Sinopsis: El documental recoge la transformación que experimenta una cantante, integrada en un grupo musical junto con otras cuatro voces femeninas, al convertirse en una artista solista, liderando su propio grupo.
Fue estrenado en el festival de cine FISAHARA 2008, celebrado en el campamento de refugiados saharauis de Dajla en Argelia. Ha sido proyectado en numerosos festivales de World Music en medio mundo, con la participación de Mariem en los coloquios posteriores. Fue tal la repercusión que tuvo, que Mariem, al sentirse tan valorada y querida por su público, terminó aceptando el puesto de Embajadora Cultural del Pueblo Saharaui.
Mariem Hassan fue una cantante y letrista saharaui del Sáhara Occidental cuyo trabajo ayudó a modernizar la música tradicional saharaui
Para hacer el documental, el director Manuel Domínguez
acompañó a Hassan en sus viajes con una cámara, escenas seleccionadas de
sus conciertos y grabaciones. Su narración captura la emoción del
"agarit" (grito del desierto). El documental la sigue en el Festival
ETNOSOI en Helsinki
en 2004, así como en Les Escales, Francia, donde el concierto se
transforma en una fiesta con los grupos tuareg uniéndose a la actuación.
También muestra a Hassan en un teatro de Lieja
cantando "No me abandones" dos días antes de soportar una operación de
cáncer, así como durante grabaciones hechas en el desierto en
campamentos saharauis,
Sinopsi: Durante su regreso del Festival de Cine de Cannes en 1971, los cineastas Wakamatsu Koji y Adachi Masao visitaron el Líbano para reunirse con la Fracción del Ejército Rojo de Japón y el Frente Popular para la Liberación de Palestina con el fin de rodar un documental que promoviera la resistencia palestina. Concebida como una "declaración de guerra mundial" que nos implica a todos, los directores capturan la banalidad cotidiana del entrenamiento militar y los ejercicios de preparación para una batalla inminente.
“¿Qué es la propaganda?” se
cuestiona un militante del Frente Popular para la Liberación de
Palestina al comienzo de la película. “La lucha armada es la mejor forma
de propaganda” se responde, unos segundos después. Esta reflexión da
pie a las ideas revolucionarias de una obra que no es otra cosa que lo
que su título promete: una declaración de guerra mundial contra el
imperialismo.
El secuestro de varios
aviones realizados en 1970 funciona como punto de partida para unir las
causas de dos grupos armados, el propio Frente Popular para la
Liberación de Palestina (PFLP) y el Ejército Rojo Japonés (RJA). A
través de la forma de un noticiario, el film nos revela que las únicas
soluciones que las dos organizaciones contemplan son el llamamiento a
las armas y la fraternidad entre las diferentes fuerzas revolucionarias
del mundo. En este diario de guerrillas se filtra la teoría del paisaje
de Masao Adachi (AKA: Serial Killer), quien, tras dirigirlo, abandona el cine para alistarse en el Ejército Rojo durante 28 años.
Con una metralleta en la mano y La Internacional
en la otra, con una voluntad alejada del heroísmo y una perspectiva
esperanzadora, el primer punto de nuestro mapa se sitúa en Palestina.
Así damos comienzo a nuestro ejercicio de cartografía, que recorrerá
distintas insurrecciones armadas alrededor del planeta para dialogar
desde el presente con los ideales de estas luchas.
Elenco: Agustín Pereira, Carlos Catania, María Lourdes Centano de Zelaya, Óscar Castillo, Guido Sáenz, Vicky Montero, Saida Mendieta Ruiz, Orlando Zelaya Pérez, Flavio Fernández, Roger Barrios.
Duración: 101 min.
Sinopsis
Se trata de Nicaragua en la etapa militar de la revolución sandinista. Crónica de la lucha por la ciudad de León, en que la gente común y corriente, que es derrotada por las armas de los militares, desarrolla su propia estrategia, apelando a la inteligencia de la improvisación. En su tercer largo sobre América Latina, Lilienthal describe nuevamente una historia de compromiso social y político junto a su colaborador Antonio Skármeta. Ambos observan el continente latinoamericano como un espacio de contornos épicos, donde la vida y la muerte se entrelazan en un mismo movimiento.
La insurrección, largometraje de ficción filmado en
Nicaragua a finales de 1979 y comienzos de 1980, fue dirigido por el
cineasta alemán Peter Lilienthal, escrito por el autor chileno Antonio
Skármeta y protagonizado principalmente por habitantes de la ciudad de
León, de donde surgieron, además, los personajes secundarios, extras y
figurantes.
Skármeta y Lilienthal habían tenido conexiones
artísticas desde 1972 en Chile. Años antes, Peter había leído los
cuentos de Antonio y, como su lector, le pidió escribir un guion para
una película. De esa petición surgió el largometraje de ficción La victoria.
En la década de 1970, Peter Lilienthal era un cineasta muy
representativo del cine alemán, con varias nominaciones y premios en
importantes festivales de cine en el mundo.
Después
del golpe militar a Salvador Allende en 1973, Skármeta salió del país
rumbo a Argentina, donde escribió el segundo guion para Lilienthal, Reina la tranquilidad en el país, que se filmó en Portugal, en 1975. Después se fue a vivir a Alemania. En 1980 viajó a Nicaragua y escribió el guion de La insurrección;
y con los materiales de sus investigaciones y entrevistas realizadas
durante su visita al país escribió la novela que lleva el mismo nombre.
Sobre
el inusual proceso de trascender de un guion a una película y de esta a
una novela, explicó Antonio Skármeta en el artículo La Insurrección: Gambito nicaragüense de film y novela, publicado en la revista Nicarauac, en 1980: «Yo salto con La Insurrección
del film a la novela porque la riqueza expresiva del cine radica en una
inmediata sensualidad de la imagen que va arrollando personajes,
situaciones, en un tiempo impuesto a la comunidad de espectadores. En el
cine, el actor interpreta al personaje. En la literatura, el lector
interpreta al personaje. Es el lector quien recibe la situación y es él,
personaje propuesto para gesticularlo […] Después de haber escrito con
Lilienthal el guion del film en Nicaragua, comencé de inmediato
a escribir una novela sobre la base de este. Fui desde la realidad al
guion y del guion a la novela, porque la intensidad de la experiencia
acumulada le exigió a mi fantasía una expresión más íntima, más
matizada, más expansiva y, sobre todo, más en contacto con mi producción
narrativa anterior, con esas obsesiones personales que buscan
infiltrarse y teñir la realidad, aun cuando esta sea algo tan explosivo
como la revolución nicaragüense».
Peter Lilienthal llegó a
Nicaragua el 19 de noviembre de 1979, cuatro meses después del triunfo
de la Revolución Popular Sandinista, y comenzó de inmediato su
investigación y los trabajos de preproducción para La insurrección. Ese año, Lilienthal había ganado el Oso de Oro del festival de cine en Berlín por su largometraje David
y gozaba de gran prestigio y popularidad en su país. La televisión
alemana proporcionó los recursos de la película y en Centroamérica se
contrató a Istmo Film, de Costa Rica, para la producción ejecutiva
local. Era una coproducción alemana con Provobis y V. Vietinghoff Film y
el Instituto Nicaragüense de Cine, que apoyó en los recursos locales de
producción.
El trabajo cinematográfico se realizó con la cámara
del alemán Michael Ballhaus —quien sería después el camarógrafo favorito
de Martin Scorsese— y se estrenó en 1980 en Nueva York, con un programa
doble que incluía el largometraje documental El Salvador, el pueblo vencerá,
del cineasta puertorriqueño Diego de la Texera, quien había tenido
también mucho que ver con la fundación de un cine nicaragüense estatal
en 1979.
Una vez presentado el filme en festivales de cine, obtuvo
el Premio Federal de Cine Alemán y se proyectó en la Cinemateca
Nacional de Nicaragua, en foros universitarios y de cine móvil en todo
el país (programa de exhibición que llegaba a pueblos remotos del país
proyectando cine gratis); alcanzado una cantidad de público de
aproximadamente 200 mil espectadores.
Una característica especial de La insurrección
es el hecho de que Peter Lilienthal la elaboró en terreno: durante la
noche Antonio Skármeta escribía y Lilienthal filmaba durante el día.
Aunque las ideas iban cambiando según la masa de información, se iban
moviendo y llevándolas a diversas conclusiones porque en esos tiempos de
revolución cada día había grandes noticias que iban modificando la
historia y la situación política de Nicaragua.
Lo que no se
modificaba era el sentido del filme y el mensaje no circunstancial que
planeaban legar a la cinematografía latinoamericana, en el que se
acaparaba hechos de enormes dimensiones, como refiere el escritor y
dramaturgo Ariel Dorfman: «En La insurrección, el escritor
chileno Antonio Skármeta encuentra por fin al protagonista que ha estado
buscando toda su vida: un pueblo entero»; ese pueblo desposeído que el
mismo Skármeta en la novela describe como un todo en una sola línea: «En
un país en que el sesenta por ciento de las personas eran analfabetas,
escribir una carta era considerado snob», y sus palabras no estaban ajenas a la realidad de la Nicaragua de aquella época.
Para
escribir el argumento narrativo, Lilienthal se instaló en León, en el
barrio Sutiaba, donde oyó muchas cosas que la gente le contaba y lo que
habían vivido durante los horribles meses la insurrección entre 1978 y
1979. Estos testimonios lo impresionaron y marcaron su experiencia en su
carrera como cineasta. Con esta obra hacía el intento de realizar una
reproducción documental de lo que le habían contado, se introdujo en las
historias y eligió León porque fue el primer pueblo aguerrido durante
esta época.
Antonio Skármeta escribió sobre la inserción de ambos
en la comunidad donde se filmaría la película, refiriéndose así al
trabajo con Peter Lilienthal: «Nosotros hacemos films políticos. Films
que conciernen a la historia latinoamericana, a masas. Trabajamos no
como burócratas del cine o estrellitas, sino como compañeros».
El
filme, tal como su título lo refiere, está ubicado en los últimos meses
de la época de insurrección en Nicaragua, cuando el pueblo nicaragüense
se lanzó a las armas para derrocar a la dictadura somocista. Es un
homenaje al pueblo de León y cuenta la historia de Agustín Menor, un
joven que pertenece a la Guardia Nacional, donde trabaja como técnico de
comunicaciones. Su padre, sus vecinos y amigos del barrio luchan contra
el gobierno para el que Agustín trabaja; e incluso su hermana Eugenia, a
quien él estima mucho y a la que le paga sus estudios universitarios,
abandona las clases porque se ha apuntado en la guerrilla y se encuentra
clandestina en la lucha sandinista.
Agustín entra en conflicto
con su padre porque no deserta de la Guardia, pero él ve su trabajo como
eso: un trabajo, y solo es un técnico a quien han prometido que irá a
Estados Unidos a hacer estudios profesionales en comunicaciones. Pero en
sus salidas libres para visitar a la familia va descubriendo los
horrores que hacen los soldados de la institución para la que trabaja.
Se abren sus ojos y despierta cuando ve la realidad en la calle, que es
distinta a lo que le enseñan en los cuarteles.
Una vez que se
convence de desertar, su superior, el capital Flores —interpretado por
el actor y cineasta costarricense Óscar Castillo— llega a buscarlo, ya
que lo tiene sometido y manipulado, y al llegar a su barrio siembran el
terror y amenazan con matar a unos ciudadanos a quienes han tomado al
azar en las calles, si no vuelve a la Guardia. De esa manera Agustín
vuelve y no deserta en ese momento, pero ya se ha desencantado y
comienza a sentirse preso en la institución porque no tiene la libertad
de elegir irse.
En la película puede apreciarse una representación
muy realista de cómo eran aquellos meses entre 1978 y 1979 con las
movilizaciones antisomocistas y las madres de los soldados de la Guardia
Nacional que llegaban a los cuarteles a pedir que les dejaran ver a sus
hijos, porque la institución —para no correr el riesgo de que sus
soldados desertaran y debido a las emergencias de guerra en que se
encontraban— había cancelado las visitas familiares y las salidas de
esos soldados a casa de sus familias.
Se ve la situación vivida en
los combates, la fabricación de armas caseras, las reuniones
clandestinas, la forma de enviarse mensajes entre los vecinos ante los
ojos de los soldados de la Guardia que no se enteraban de la viveza y
organización del pueblo, el levantamiento de barricadas y la forma cómo
se involucraban los niños, adolescentes y jóvenes en la lucha que se
volvió poco a poco en una red de comunicación muy organizada, a la que
se unían empresarios en huelgas nacionales, sacerdotes católicos,
comerciantes ambulantes, amas de casa y estudiantes, entre otros.
Finalmente,
Agustín logra desertar y gracias a varias estrategias logran quemar el
cuartel de León, pero los guardias, para salir, toman como rehenes a una
decena de vecinos a quienes habían detenido, entre los que se
encontraba el padre de Agustín. Por último, llegan los jóvenes que se
encontraban en las montañas y se unen a los combatientes urbanos hasta
llegar al triunfo de la revolución sandinista. El final de la película
se ilustra con imágenes reales tomadas el día del triunfo, cuando se
encontraron en la Plaza de la República en julio de 1979, que no son muy
diferentes a las tomas de ficción porque a lo largo del filme el
director Peter Lilienthal había logrado imprimir realismo en todo el
ámbito de la película: escenografías, vestuarios, lenguaje y fotografía.
Sinopsis
Poema cinematográfico cuyo sentido recae en el título, Nosotros, que representa al pueblo armenio dentro de la especificidad de su historia -genocidio, repatriación- y unifica los aspectos de la vida cotidiana en la tierra natal.
Perturbadoramente poética e intensamente humanista, Nosotros muestra el
sufrimiento y la tragedia vivida por el pueblo armenio durante siglos.
Pero Nosotros es, en un sentido más amplio, un documento sobre
la heroicidad del día a día y la habilidad humana de sobrevivir a pesar
de todas las dificultades. "Hablar del pueblo armenio es una oportunidad
para poder hablar sobre el mundo entero, sobre el carácter de la
naturaleza humana. El pueblo armenio es tan solo un 'nosotros' dentro de
un 'Nosotros' mucho mayor". Artavazd Pelechian.
El entierro que aparece en el cortometraje documental Nosotros corresponde principalmente al funeral del célebre actor armenio Vagram Papazyan, fallecido en 1968. Peleshyan utilizó esta ceremonia como columna vertebral visual y emotiva, entrelazándola además con material de archivo de los funerales de otras grandes figuras armenias, como el poeta Avetik Isahakyan (fallecido en 1957) y el actor Hrachia Nersisyan (fallecido en 1961). Mediante su técnica característica de montaje a distancia, el director logró crear una secuencia coral y atemporal que representa el dolor y la resiliencia colectiva de todo un pueblo.
Un nuevo enfoque de la vida del famoso escritor Ernest Hemingway.
A partir del suicidio del escritor Ernest Hemingway (1899-1961), el documental Hemingway (1962) de Fausto Canel indaga en los orígenes del hombre aficionado a la caza y al mar para aproximar el espectador al literato. Estamos ante el hombre de mundo que concebiría una escritura a medio camino entre las exigencias o conquistas estético-formales y el remedo de lo vivencial.
En el filme se establece una clara cercanía con quien decidiera vivir por la escritura y de ella en suelo cubano. De ahí que la cámara, asistida por la vozde Carlos Fernández, ayude a recorrer la finca Vigía. Es un recorrido harto descriptivo de sus interiores. “Aquí creó hombres que ponen en función todas sus fuerzas para dominar violentamente al mundo. Aquí dijo que un hombre puede ser destruido muchas veces, pero nunca vencido”.
Cuando la cámara toma esta y otras residencias —o las presenta desde lejos mediante fotos fijas—, el narrador recuerda e insiste no solo en quién habitó esos espacios, sino cómo los vivió para el lugar extendido y apenas tasable que es la literatura.
Sobre imágenes seleccionadas de la Cuba prerrevolucionariase comparte una suerte de valoración sobre la obra del mejor cuentista que novelista, aunque la narración se empeñe en recordarnos que Hemingway escribiera o mejor, comenzara a escribir El viejo y el mar, su mejor obra, dicen algunos, en el Hotel Ambos Mundos. No obstante, se rememora la vida que pretendió y de hecho llevó para que, por suerte, deviniera un sujeto de pensamiento sobre y para el mundo.
Hemingway bebió, comió, cazó y deseó mucho. Amó vivir tanto en sus persecuciones y muertes de animales como en los jugueteos momentáneos en distintos lechos. Esto último no se dice ni siquiera,se sugiere porque el documental no es hagiográfico, aunque sí bastante benévolo. Lo importante es que el hombre aventurero, sin dejar de serlo, se impuso un rigor casi diario sobre cómo escribir —lo hacía de pie—. Lo que no supuso que lo hiciera mejor que sentado o que lograra más calidad de páginas que Faulkner. Mas Hemingway hizo lo suyo y el mundo lo reconoce.
Fausto Canel intenta que el espectador se interese en el ser humano antes que en el artífice de relatos reconocidos. Para ello tiende a la cifra de acontecimientos de determinadas etapas: los primeros años de vida de su protagonista, los años de la Primera Guerra Mundial, la década del 30 en Europa, sobre todo España. En su intento de condensar un tiempo a través de fotografías, imágenes de archivos en general y fragmentos de películas clásicas, el documental de 20 minutos se aleja a ratos de su centro. El director busca la atmósfera previa a la escritura de los libros y ella, con frecuencia, sombrea al hombre de letras. El escritor y la persona se funden con los pasajes elegidos, incluso aquellos que registran su imagen o voz.
Este es uno de los primeros acercamientos al Hemingway del Caribe, al simpatizante de izquierda y al aplatanado que cambió en Cuba e incluso antes: “Finalmente los tiempos lo penetraron y él dijo: ‘Un hombre solo no vale nada’ y se fue a luchar en la guerra española”. Cuando pareciera seguir un orden sucesivo, el audiovisual fluctúa otra vez entre pasado y presente. Es significativo que Cuba no se quedara detrás en ofrecer su retrato del escritor mundial.
Intérpretes
Christopher Plummer, Florinda Bolkan, Maximilian Schell, Irfan Mensur, Rados Bajic, Jan Hrusinsky, Branko Djuric
Duración
105 m.
País
Yugoslavia
Sinopsis: Representación histórica de los hechos que precedieron al asesinato político del archiduque Francesco Ferdinando, aspirante a emperador al trono austrohúngaro, en Sarajevo, el 28 de junio de 1914.
Brillante recreación histórica del suceso que cambió la historia. La
película destaca por su excelente ambientación y vestuario. Consigue que
el espectador pueda sumergirse en el contexto del momento, aun sin
conocer los detalles en profundidad y sin ser un gran entendido en la
materia o en el suceso concreto que cambió la historia del mundo. Hay
momentos en que parece casi un documental por su apego al momento y el
clima de recreación a mi se me hace muy real.
Destaca cómo una pequeña organización anarquista (Joven Bosnia) prepara
el atentado. Toda la preparación y logística está muy bien narrada,
cómo ese grupo odia al Francisco Fernando, heredero al
trono austrohúngaro. Es un tema de capital importancia que aún hoy sigue
suscitando mucha polémica. El director no toma partido abiertamente por
los autores del atentado, si bien su punto de vista es bastante
“comprensivo” con los mismos.
Las actuaciones son bastante realistas de los autores del atentado,
incluyendo al cabecilla, Gravilo Princip. La película tiene ese poso de
realización de los 70, y se nota un elevado presupuesto, sobre todo el
el desfile del archiduque, con una gran cantidad de extras.
Cristopher Plummer está impecable con los trajes que tanto gustaban al
archiduque y hay una conversación con su tío Franciso José I muy
reveladora. Quizá le falta algo más de situar al espectador no entendido
en contexto, pero la peli opta por ser narrativa, y en ese terreno lo
hace muy bien.
Indudablemente para los historiadores o espectadores que quieran conocer
cómo se gestó el atentado que llevó a la Primera Guerra Mundial y el
mundo de esa época, es de visión indispensable.
Sinopsis: Al término de la Guerra
Civil Española (1936-1939), algunos combatientes republicanos continúan
hostigando a los vencedores con operaciones guerrilleras. Una de las
zonas de resistencia fueron las montañas de León. En la comarca de
Riaño, media docena de maquis mantienen una lucha muy desigual contra la
Guardia Civil. Ramiro, Santiago y Gildo, tres milicianos, son
perseguidos por una patrulla de la Benemérita al mando de un sargento
que está enamorado de la misma mujer que Ramiro. Para conseguir el
dinero suficiente que les permita llegar a Francia, los milicianos
secuestran al dueño de una mina y exigen 150.000 pesetas a cambio de su
libertad.
Hace años leí la novela de Julio Llamazares “Luna de lobos” (1985), en
la cual se relatan las circunstancias y peripecias dramáticas que
ocurrían en torno a algunos soldados perdedores de nuestra Guerra Civil,
para los cuales la contienda no acabó con el final de la guerra, al
quedar aislados y en tierra de nadie, teniendo que esconderse por montes
y bosques para sobrevivir, perseguidos implacablemente por la Guardia
Civil y otros ciudadanos beligerantes que los consideraban unos
bandidos. Pues, esta película es un fiel retrato de la novela de
Llamazares.
El director Julio Sánchez Valdés era en ese entonces un director con
apenas tres o cuatro películas mediocres y más centrado en TV. Sin
embargo, con este film consiguió realizar una obra que tiene un valor
documental e histórico, haciéndonos ver cómo sobrevivían aquellos
maquis. Film interesante, con una dirección solvente y vertebrando un
guión bien escrito por el autor de la novela Julio Llamazares, en equipo
con el propio director Sánchez Valdés, adaptación de la novela homónima
del primero.
El reparto tiene un gran nivel con un Santiago Ramos que hace totalmente
veraz su rol de jefe del maquis; un jovencísimo Antonio Resines
estupendo; y enorme Álvaro de Luna.
Creo que la película narra de manera fidedigna la vida de aquellos
hombres perdidos en la nada, cuyas vidas se convierten poco a poco en un
infierno de sangre, maleza, hambre y desesperanza, que duermen con un
ojo abierto y siempre ligeros de equipaje y asaltando caseríos para
aprovisionarse. Cómo poco a poco se van asilvestrando, sintiéndose como
lobos acorralados que ven en la muerte su destino. Como escribió
Llamazares: "Allí cazan a los lobos todavía como los hombres primitivos:
acorralándoles. Tocan un cuerno cuando le ven y todos, hombres, mujeres
y niños, acuden a participar en la batida”.
Aquellos hombres van sintiendo que a ritmo creciente van perdiendo una
partida con escasas posibilidades de ganar. Una lucha que inicialmente
estaba centrada contra un enemigo ideológico, va tomando nuevos y
trágicos derroteros, va adquiriendo nuevos tintes amargos con los que no
contaban: la diaria batalla contra la naturaleza.
A mí me ha parecido una buena película, por supuesto mucho mejor que
tantas películas malas que hay sobre la guerra y la postguerra española.
Yo la recomiendo. Sobre todo a los más jóvenes que desconocen aquella
realidad tan triste en la que se vieron envueltos esos soldados que
vagaron por sierras y zonas boscosas de nuestra geografía perseguidos
como animales salvajes, como lobos.
La película está basada en las memorias «En nombre del pueblo» de Mitka Grybcheva, una activista de la resistencia antifascista. La acción tiene lugar durante la Segunda Guerra Mundial y revela el fuerte enfrentamiento entre el poder policial y las fuerzas de resistencia, encabezadas por el Partido Comunista de Bulgaria. Estamos en un momento en el que, «en nombre del pueblo», los combatientes están creando grupos de combate clandestinos, que castigan con la muerte a sus oponentes políticos. Los personajes de la película están especialmente entrenados para este propósito: jóvenes, miembros de uno de esos grupos de combate. En el contexto de su arriesgada tarea, cuya ejecución deben pagar con sus propias vidas, destacan todas las facetas de sus personajes. Ante la muerte, revelan sus mundos íntimos, sus impulsos juveniles no realizados que han sido sacrificados en nombre de mandamientos distintos de los Diez Mandamientos cristianos.
La actriz Ludmila Chursina, una de las grandes estrellas del cine y el teatro soviéticos, ha fallecido a la edad de 85 años. La información fue confirmada por la página web del Centralny Akademichesky Teatr Rossiyskoy Armii, donde trabajaba.
“Siempre con tristeza os informamos que, después de una larga enfermedad, nos ha dejado la actriz popular de la URSS Ludmila Alekseyevna Chursina. Amada por millones de espectadores, única e incomparable, una verdadera heroína, una gran actriz dramática rusa”, dice el comunicado del teatro.
Ludmila Alekseyevna nació el 20 de julio de 1941 en la ciudad de Stalinabad, hoy Dushanbe, en Tayikistán, entonces parte de la República Socialista Soviética de Tayikistán. Terminó la secundaria con una medalla de oro. Su debut cinematográfico tuvo lugar en 1961, en las películas “Dos vidas” y “Cuando los árboles eran grandes”.
En 1963 se graduó en la Escuela de Teatro Shchukin, en la clase de Leonid Shikhmator. Ese mismo año ingresó al Teatro Vakhtangov. Durante el rodaje de “La historia de Don”, se casó con el director Vladimir Fetin y se mudó con él a Leningrado, donde vivió durante 15 años. A partir de 1965 se incorporó al elenco del estudio Lenfilm.
Hasta mediados de los años 1970, Chursina se centró exclusivamente en el cine. En 1974, regresó a los escenarios como actriz en el Teatro Dramático Académico Pushkin de Leningrado. Desde 1984 forma parte del elenco del Teatro del Ejército.
En los últimos años, Lyudmila Alekseeevna casi no protagoniza las
películas (excepto la serie “Goryachev y otros”, “Graphinya” y “Hagai
Tragger”) y se dedicó por completo al teatro.
Participó en más de cincuenta películas y programas de televisión desde 1962. Fue galardonada con la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián 1969, por su papel en la película "La pequeña grulla". En 1981 fue miembro del jurado en el 12º Festival Internacional de Cine de Moscú.
Con cuarenta años, se convirtió en la actriz más joven en recibir el título de Artista del Pueblo de la URSS.
Filmografía (parcial)
Cuando los árboles eran grandes (Kogda derevya byli bolshimi), de Lev Kulidzhanov (1961)
El año más largo (God kak zhizn), de Grigori Roshal (1966)
La nebulosa de Andrómeda (Tumannost Andromedy), de Yevgeni Sherstobitov (1967)
Virineya, de Vladimir Fetin (1968)
La pequeña grulla, de Nikolai Moskalenko (1968)
Adiutant ego prevoskhoditelstva, de Yevgeny Tashkov (1969)
Goya – oder der arge Weg der Erkenntnis, de Konrad Wolf (1971)
Olesya, de Boris Ivchenko (1971)
Skaz pro to, kak tsar Piotr arapa jenil, de Alexander Mitta (1976)
Guionista
Lev Oskarovich Arnstam
Serguéi Yutkevich
Música
Ekrem Zeki Ün
Cemal Reşit Rey
I. Volk (operador)
Director de fotografía
Josef Mártov
Vladimir Rapoport
Año de producción
1934
Duración
56 minutos
País
Unión Soviética
El corazón de Turquía: Ankara ( ruso : сердце Турции / Serdtse Turtsii ) es una película documental soviética en blanco y negro de 1934. La película, encargada a la Unión Soviética a petición de Atatürk para el décimo aniversario de la fundación de la República de Turquía en 1933 y completada un año después, fue dirigida por Sergey Yutkevich . También menciona las relaciones entre la Unión Soviética y Turquía durante la Guerra de Independencia turca .
La estructura de la película
El documental comienza con imágenes de una delegación soviética, encabezada por el Ministro de Defensa Nacional soviético Kliment Voroshilov, llegando en barco primero a Izmir y luego a Estambul
, acompañados por el embajador de Turquía en Moscú, y siendo recibidos
con entusiasmo por el público. A continuación, se muestran imágenes de Ankara
, la capital aún en construcción en medio de la estepa . La sección de
Ankara del documental se centra principalmente en las celebraciones del
décimo aniversario. Se muestran exploradores, soldados, veteranos y aldeanos marchando hacia Ankara desde todos los rincones de la estepa anatolia , el entusiasta desfile en el hipódromo e imágenes de Atatürk, İsmet İnönü y Fevzi Çakmak
. El documental, que también destaca la solidaridad entre Turquía y la
Unión Soviética durante la Guerra de la Independencia, incluye
intertítulos en ruso. La película original de 134 minutos fue editada en Moscú, reduciendo su duración a 56 minutos.
Prohibición
La película, que permaneció archivada durante muchos años tras su producción, fue recuperada y emitida el 10 de noviembre de 1969 por Mahmut Tali Öngören, jefe del departamento de programación de TRT
, con motivo del 31.º aniversario de la muerte de Atatürk. Sin embargo,
justo cuando el documental se emitía por televisión , fue retirado de
la programación en una redada nocturna llevada a cabo por Adnan Öztrak , entonces director general de TRT, y Mahmut Tali Öngören fue destituido de su cargo ( Adem Yavuz era el productor interino ). El motivo aducido para la prohibición fue que la película promovía el comunismo y presentaba a Turquía como un país extremadamente pobre.
Según algunas fuentes, este incidente ocurrió como resultado de desinformación y prejuicios. Resultó que Adnan Öztrak no vio la película hasta el final. La película se transmitió en su totalidad por TRT Ankara Television el
10 de noviembre de 1970, y no hubo ninguna reacción en ese momento.
La
película no se volvió a proyectar durante ese período. En agosto de
2008, el documental "Ankara, el corazón de Turquía" se publicó en el
sitio web oficial del Palacio de Çankaya, y en 2009, con motivo del 86.º
aniversario de la fundación de la República de Turquía, se anunció la
presencia de la película en el sitio a un público más amplio a través de
los medios de comunicación.
Música de la película
Como se indica en los créditos, Ekrem Zeki Ün y Cemal Reşit Rey figuran entre los compositores turcos de la película «Ankara, el corazón de Turquía». La música fue interpretada por la Orquesta Filarmónica de Leningrado, así como por la Orquesta y el Coro del Conservatorio de Ankara. El ingeniero de sonido fue İ. Volk. El himno nacional turco y la Internacional también se escuchan varias veces en la película.