Año:1955
País:Polonia
Dirección:Andrzej Wajda
Guion: Novela: Bohdan Czeszko
Música:Andrzej Markowski
Fotografía:Jerzy Lipman (B&W)/
Con:Tadeusz Lomnicki, Urszula Modrzynska, Tadeusz Janczar, Janusz Paluszkiewicz, Ryszard Kotys, Roman Polanski, Ludwik Benoit, Zofia Czerwinska, Zbigniew Cybulski
Sinopsis: Durante la ocupación nazi de Polonia, toda una generación de jóvenes tuvo que crecer a marchas forzadas a causa de la adversidad. Stach es un adolescente caprichoso que vive en las afueras de la Varsovia ocupada por los nazis. Guiado por pequeños actos de desafío y el fervor comunista, se adentra en el movimiento de resistencia, donde conoce a la valiente y bella Dorota. Pronto se ve implicado en la arriesgada lucha contra la opresión y la búsqueda de dignidad, madurando mientras asume la responsabilidad de las vidas de sus amigos y compañeros...
“Los obreros ganan lo suficiente para poder recuperar su fuerza para trabajar” (Karl Marx)
El cineasta Andrzej Wajda, perteneciente a la generación dorada del
cine polaco con nombres como Jerzy Kawalerowicz, Andrzej Munk e
interconectado con cineastas algo más clásicos como Aleksander Ford o ya
posteriores como Roman Polanski o Krzysztof Kieslowski, inició su
andadura en el cine con esta obra de innegable factura que se erige como
la primera parte de una trilogía bélica personal.
Tras una serie de cortometrajes y su labor de ayudante de dirección de Aleksander Ford en obras como “El joven Chopin” (1952) o “Los cinco de la calle Barska (1954)”, Wajda dio el salto al cine como realizador con “Generación”
(1954), un film enmarcado en plena segunda guerra mundial en una
Polonia ocupada por los nazis, en donde se nos narra la historia de Sach
(Tadeusz Lomnicki), un joven que se dedica al mercado negro, el cual,
un día mientras intentan robar carbón de los trenes alemanes (algo que a
los jovenes rebeldes les hacía sentir patriotas y de alguna forma
victoriosos), ve morir asesinado a uno de sus compañeros. El acto le
marca y dentro de él nace la urgencia de actuar ante la evidente
injustícia social y obrera de su país. Decide entonces cambiar de vida,
comienza a trabajar en una fábrica, donde descubre la grave explotación
de los obreros. Posteriormente, conoce a una muchacha que inicia a él y
al resto de trabajadores a luchar contra los invasores nazis, a formar
parte de una resistencia (ingresando en una clandestina organización
comunista y apoyando la rebelión de toda una generación) y que mantendrá
con él una relación de amor que a la postre será imposible por su
entorno. No hay felicidad sin libertad y sin libertad tampoco puede
haber amor, el cual está condenado a las terribles circunstancias
acaecidas y a sus consecuencias.
La ópera prima de Andrzej Wajda marcó también el debut en el cine de
todo un grupo de jóvenes, desde el guionista (el propio Bohdan Czeszko ,
adaptando su propia novela), el músico Andrzej Markowski, el fotógrafo
Jerzy Lipman y hasta un jovencísimo Roman Polanski, que por aquel
entonces ya dirigía sus primeros cortometrajes, en su primer papel
secundario como actor.
En “Generación” están esbozados los temas y las
preocupaciones que el director desarrollará en futuras películas: su
visión lírica de los conflictos históricos, su romanticismo desesperado y
su heroísmo sin posibilidades de triunfo. Todo esto podrá verse de
nuevo en sus posteriores films “Kanal” (1957) o “Cenizas y diamantes” (1958).
El film, en sus títulos de crédito, arranca con un bello y estilizado
plano secuencia que recorre todo el pueblo de Budy, un suburbio en las
afueras de Varsovia, situando geográficamente la acción del film hasta
llegar al protagonista, Sach, el cual juega con sus amigos a un juego
con un cuchillo (por supuesto, mucho menos peligroso que el visto en “El cuchillo en el agua“(Roman
Polanski, 1962) ), para posteriormente pasar a la vertiginosa secuencia
del tren, con un uso del montaje y el travelling realmente eficaz.
Wajda mantiene mucho los planos (hay bastante plano secuencia en el
film) buscando un verismo en sus imagenes de una forma similar a la de
realizadores neorrealistas como Rossellini o De Sica. Pero a diferencia
de las cintas puramente neorrealistas, las cuales, tenían una cierta
tendencia documental (fotografía naturalista, actores no profesionales,
improvisación, etc), en la película de Wajda, quizás nos encontremos con
más similitudes al estilo clásico americano del thriller (o
cine negro) de la época dorada que al neorrealismo italiano; eso si,
coincidiendo en temáticas, contextos, el uso de actores en su mayoria
amateurs o debutantes y en ciertas inquietudes sociopolíticas con
algunas cintas transalpinas.

Como
comentaba anteriormente, el uso del plano secuencia no solo está
conseguido sino que en algunos tramos alcanza cotas verdaderamente
remarcables. A parte del comentado inicio, tenemos ese memorable plano
que, mientras se van pasando un cigarrillo, se nos presenta mediante un
plano secuencia giratorio a todos los miembros de la organización
comunista clandestina. La economía de los planos y el hecho de reservar
el montaje a las escenas más dinámicas o tensas (como la del asesinato
del alemán o la antológica secuencia de la persecucón en la escalera de
caracol) hacen que en el film exista esa dualidad por un lado de
producto de cierta naturaleza neorrealista y por otro del más puro
thriller lleno de suspense.
Wajda confesó en una entrevista con Jean-Luc Douin que “tuvo que cortar dos secuencias por las que tenía especial debilidad” y se le reprochó “falta de rigor en la construcción“.
Esta mala recepción crítica, en cierta medida, lo desanimó y se dedicó a
la pintura. Dos años después y con suficiente ánimo para afrontar, de
nuevo, plantarse tras las cámaras, rodó la segunda parte de esta
trilogía: “Kanal” (1957), una cinta que recorre sendas parecidas al film en cuestión, incluso superándolo.
La mirada histórica de la cinta es puramente romántica y en ocasiones
basada en escritos literarios e incluso en experiencias personales
vividas. Es una opción de presentar la trama, tan respetable o más, que
la que no se toma ninguna licencia en este sentido.
Cuando las flores parecen haber marchitado, el espíritu combativo
resurge. Esa última lágrima de Sach contiene dolor por la pérdida, pero a
la vez algo de alegría por saber que todavía hay un pequeño y
recóndito lugar para la esperanza. Existe un cierta ambigüedad en el
film acerca del concepto de victoria y esperanza.
“Generación” es una obra puramente romántica, lírica
y desgarradora sobre una de las etapas históricas más sombrías y
lamentables. Inocencias perdidas, romances rotos, libertades coartadas y
sin aparentes esperanzas para el futuro, eran algunos de los motivos
por que luchaban esos jovenes valientes, que en definitiva, muchos de
ellos, se quedaron en héroes anónimos.
Fuente: Gencinexin
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