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miércoles, 6 de mayo de 2026

114 AÑOS DEL NACIMIENTO DE LA ESCRITORA ELVI SINERVO: POESÍA, RESISTENCIA Y COMPROMISO COMUNISTA EN LA FINLANDIA DEL SIGLO XX

 

Elvi Sinervo representa la generación de intelectuales que fusionaron arte y política en la Finlandia de entreguerras y posguerra.

Por Irina Benítez

Elvi Aulikki Sinervo (Helsinki, 4 de mayo de 1912 – Helsinki, 28 de agosto de 1986) fue una de las voces más destacadas de la literatura proletaria y comprometida de Finlandia en el siglo XX. Poeta, novelista, traductora y dramaturga, su obra se inscribe en el realismo social y antifascista, profundamente influida por su militancia en el movimiento comunista finlandés. Su vida, marcada por la prisión política durante la Segunda Guerra Mundial, refleja la intensa polarización ideológica de su época.

Orígenes humildes y despertar político

Hija de un obrero metalúrgico socialista, Edvard Sinervo, y de Alma Erika Vallenius, Elvi creció en un entorno familiar marcado por las contradicciones: su padre era activo en el movimiento obrero, mientras que su madre era devota religiosa. Tras la Guerra Civil Finlandesa de 1918, la familia vivió momentos de inestabilidad; el padre tuvo que esconderse por su apoyo a los Rojos.

Sinervo se formó como lectora voraz y comenzó a escribir en la década de 1920. Se unió a las Juventudes Socialdemócratas en 1930 y participó activamente en actividades culturales, especialmente teatro. En 1933 se casó con el político y médico Mauri Ryömä, militante comunista y diputado, con quien tuvo una hija, la traductora Liisa Ryömä. Su compromiso la llevó de la socialdemocracia al comunismo, integrándose en el grupo literario Kiila (fundado en 1936), una plataforma de escritores izquierdistas junto a figuras como Arvo Turtiainen y Viljo Kajava.

Debut literario y obras principales

Su primera publicación fue Runo Söörnäisistä (1937), una colección de relatos sobre la vida obrera en el barrio popular de Söörnäinen en Helsinki. Le siguió la novela Palavankylän seppä (1939), que retrata las dificultades de un herrero que regresa al campo tras la Guerra Civil, enfrentando odio y sospechas de clase.

Durante la guerra, Sinervo fue encarcelada por razones políticas entre 1941 y 1944. En prisión escribió y circuló manuscritos en papel higiénico, que dieron lugar a su célebre colección de poemas Pilvet (Nubes, 1944). Estos versos, en lugar de caer en el resentimiento, exploran la introspección, el anhelo de libertad (simbolizado por las nubes) y la solidaridad entre presas. Uno de sus poemas sobre su compañera de celda, Natalia Tusula-Vereschjagin, fue musicado décadas después y se convirtió en una canción agitprop popular.

Sus novelas más destacadas son Viljami Vaihdokas (1946), considerada su obra maestra, combina realismo social con elementos de cuento de hadas y fantasía. Narra la vida de un niño intercambiado al nacer que crece en la pobreza, se une a la lucha izquierdista y muere (o trasciende) tras la represión. Fue traducida a varios idiomas, incluyendo sueco, ruso, estonio y chino.

Toveri, älä petä (Camarada, no traiciones, 1947), explora las dudas ideológicas y el error de una militante que traiciona involuntariamente a un compañero. Otras obras incluyen Vuorelle nousu (1948), sobre el movimiento comunista clandestino, y piezas de teatro como Desantti (escrita en prisión). Tradujo el himno nacional soviético al finlandés y obras de autores como Bertolt Brecht, Anna Seghers, Howard Fast y Nikos Kazantzakis.

Compromiso político y últimos años

Tras la guerra, Sinervo viajó por países socialistas, participó en actividades culturales del Partido Comunista de Finlandia y defendió el realismo socialista. En los años 60 redujo su producción creativa, argumentando que no quería difundir pesimismo. Recibió el Premio Eino Leino en 1980 por su trayectoria.

Murió de cáncer de pulmón en 1986. Su biografía Yhä katselen pilviä: Elvi Sinervon elämä (Aún miro las nubes), de Jaana Torninoja-Latola (2017), rescata su figura como revolucionaria y su resistencia cotidiana en prisión.

Elvi Sinervo representa la generación de intelectuales que fusionaron arte y política en la Finlandia de entreguerras y posguerra. Su poesía y prosa no solo documentan la vida obrera, la Guerra Civil y la represión, sino que transmiten esperanza en un mundo mejor, la solidaridad humana y la fe en la transformación social. Aunque menos conocida internacionalmente que algunos contemporáneos, su obra sigue siendo referencia en los estudios de literatura finlandesa.

Fuente: Periodismo alternativo 

lunes, 27 de enero de 2025

MOSAICO DEL ANTIGUO CENTRO CIENTÍFICO Y CULTURAL RUSO EN HELSINKI, OBRA DE TER-GRIGORYAN

El Centro Ruso para la Ciencia y la Cultura (RCSC) en Helsinki fue inaugurado en 1977 con la participación del Presidente del Consejo de Ministros de la URSS A.N Kosygin y el Presidente de Finlandia U.K. Kekkonen.

En general, las actividades del centro científico y cultural ruso fueron suspendidas en julio de 2022.  

Hasta entonces, las principales actividades del centro son el desarrollo de la cooperación entre Rusia y Finlandia en el campo de la educación y el diálogo científico y cultural, la promoción de la lengua rusa en Finlandia como clave para comprender Rusia y la cultura rusa, así como el apoyo Cooperación regional entre Rusia y Finlandia.

Adornando la pared del antiguo Centro Científico y Cultural Ruso en Helsinki.se encuentra el mosaico del artista armenio Ter-Grigoryan, que representa la bandera de la Unión Soviética, con palomas de la paz. 

Tanto el edificio como el mosaico se remontan a los apogeos de Uhro kekkonen, cuando la neutral Finlandia tenía un pie en ambos campos opuestos de la Guerra Fría


lunes, 14 de octubre de 2024

REPORTAJE "COBALTO, EL LADO OSCURO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA"

La industria automovilística y la Unión Europea abogan por el paso rápido y masivo al coche eléctrico. Tesla, Volkswagen, Volvo, Peugeot, Renault... están invirtiendo decenas de miles de millones en su transición. Para lograrlo, necesitan baterías; y estas, cobalto. Este mineral se ha convertido en un recurso altamente estratégico: desde la República Democrática del Congo hasta Escandinavia, una investigación sobre la cara oculta de su extracción.

Realización: Arnaud Zajtman, Quentin Noirfalisse

Autor: Arnaud Zajtman, Louise Rozès Moscovenko, Quentin Noirfalisse

País: Francia, Bélgica

Duración: 86 minutos

Año: 2022

Fuente: ARTE TV

lunes, 14 de agosto de 2023

"DIÁLOGOS DE FUGITIVOS", DE BERTOLT BRECHT, EN EL 67 ANIVERSARIO DE SU MUERTE


"DIÁLOGOS DE FUGITIVOS", DE BERTOLT BRECHT

Los protagonistas de los diálogos, Ziffel, científico, y Kalle, obrero, huyen del nazismo. Sus conversaciones en la estación de Helsinki nos remiten en clave casi siempre irónica a temas como el poder, la guerra, la democracia... 

Diálogo de fugitivos

Autor: Bertolt Brecht

Versión y dirección: José Luis Tirado

Interpretado por: Francisco Algora y Gran Wyoming

Montaje: Alejandro Curquejo

Con la colaboración de: Mercedes de Pablos y Vicky Tessio

Grabación: Estudios de Canal Sur Radio, Sevilla

Producción: Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, BNV producciones y Canal Sur Radio

Con el agradecimiento a International Editors

Grabación realizada en el 2000.

Duración 17 min.

Versión radiofónica realizada en el año 2000, de los Diálogos de fugitivos de Bertolt Brecht escritos en Finlandia en 1940 tras su exilio en Suecia y Dinamarca. En la presente versión se han suprimido las referencias a las coordenadas históricas en las que Brecht sitúa los Diálogos, resultando paradójicamente un texto de rabiosa actualidad. 

Diálogo de fugitivos incide sobre la conciencia crítica, planteando cuestiones básicas en torno a los conceptos de orden y democracia en el actual sistema de pensamiento único, a través de una mirada irónica desde el exilio o la emigración, entendida ésta como un exilio económico, que también es político.

jueves, 27 de mayo de 2021

ARQUITECTURA DEL BLOQUE DEL ESTE: BIBLIOTECAS COLOSALES


Imagen: Biblioteca Nacional de Kosovo Marco Fieber con licencia CC

Biblioteca Nacional de Kosovo (1982)

Andrija Mutnjaković. Pristina, Kosovo

La Biblioteca Nacional de Kosovo es tan emblemática como controvertida. Diseñada por el arquitecto croata Andrija Mutnjaković en 1982, la biblioteca consta de grandes bloques de hormigón, cada uno cubierto con 99 cúpulas blancas de distintos tamaños. Envuelto en un exterior enrejado de metal, esta joya arquitectónica también contiene una historia de narrativas nacionales en disputa. Si bien algunos dicen que Mutnjaković usó formas arquitectónicas bizantinas e islámicas para la biblioteca, el edificio provocó la ira de los funcionarios serbios, quienes dijeron que las cúpulas blancas recuerdan al plisi, el sombrero nacional albanés.

Poco después de su inauguración en 1986, la Biblioteca Nacional de Kosovo vio cambiar su propósito durante los turbulentos años de la Guerra de los Balcanes. Al comienzo del conflicto, albergaba a refugiados croatas y bosnios. Posteriormente, el edificio fue ocupado por el ejército serbio, que lo utilizó como vivienda y centro de mando, período durante el cual se destruyeron muchos libros históricos. Hoy, la biblioteca vuelve a estar abierta a los lugareños y visitantes, y cuenta con una colección de más de dos millones de artículos.


Imagen: Vernadsky Library artemka bajo una licencia CC

Biblioteca Nacional Vernadsky de Ucrania (1989)

V. Gopkalo y V. Grechina. Kiev, Ucrania

Con una columna de hormigón monolítica que sale disparada desde el centro del edificio, la Biblioteca Nacional de Ucrania es sin duda una delicia para los aficionados a la arquitectura brutalista. Inaugurada en 1989, la estructura sin ventanas de la biblioteca es obra de los arquitectos V. Gopkalo y V. Grechina, quienes querían asegurarse de que el diseño del edificio reflejara la grandeza de su colección. En sus 72 pisos, la biblioteca atesora más de 15 millones de artículos, incluido el Evangelio de Orsha, un libro del siglo XIII que es uno de los más antiguos en usar escritura cirílica.

Más allá de su llamativa fachada, la característica más impresionante de la Biblioteca Vernadsky es su decoración interior típicamente modernista. Desde el salón principal, una escalera en espiral adornada con bustos de mármol lleva a los visitantes a la sala de lectura principal, donde la luz brilla desde docenas de grandes luces circulares distribuidas uniformemente por el techo.


Imagen: Biblioteca Nacional de Estonia Erkki Lindpere con licencia CC

Biblioteca Nacional de Estonia (1993)

Raine Karp. Talinn, Estonia

Diseñada por el destacado arquitecto estonio Raine Karp, la Biblioteca Nacional de Estonia en Tallin fue construida entre 1985 y 1993. Más bien parecida a un mausoleo o un búnker, la colosal estructura de la biblioteca parece irrompible. Sin embargo, el sobrio edificio de ladrillo de ocho pisos oculta ingeniosamente interiores muy ornamentados, albergando 20 salas de lectura bellamente iluminadas, múltiples áreas de exhibición y una sala de teatro.

La biblioteca ha crecido desde su creación en 1918, cuando, tras la independencia del Imperio Ruso, el gobierno provisional decidió establecer la Biblioteca Estatal con 2.000 títulos originales en dos pequeñas salas del Castillo de Toompea , el edificio del parlamento. Hoy, la biblioteca tiene más de cinco millones de artículos y alberga una variedad de eventos culturales durante todo el año.


Imagen: Biblioteca Nacional de Bielorrusia ermakov con licencia CC

Biblioteca Nacional de Bielorrusia (2006)

Viktor Kramarenko y Mikhail Vinogradov. Minsk, Bielorrusia

En 1989, Bielorrusia organizó un concurso en toda la URSS para encontrar el mejor diseño para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. El proyecto ganador: un rombicuboctaedro. Es decir, una forma geométrica semiflotante con ocho caras triangulares y 18 caras cuadradas. Diseñado por los arquitectos Viktor Kramarenko y Mikhail Vinogradov, este orbe brillante tiene 22 pisos de altura y está revestido con vidrio teñido de azul. Apropiadamente apodado "el diamante", este extravagante edificio ha llamado la atención desde su construcción retrasada en 2006. Con una terraza con vistas panorámicas de Minsk, la biblioteca se ha convertido en una atracción turística por derecho propio, especialmente de noche, cuando la estructura flotante se ilumina, adquiriendo un aura mística y de otro mundo.


Imagen: Biblioteca Aalvar Alto Vyborg Jussi Toivanen bajo licencia CC

Biblioteca Alvar Aalto (1935)

Alvar Aalto. Vyborg, Rusia

La historia de este icono funcionalista escandinavo es una de guerra política. Diseñada en 1935 por el arquitecto finlandés de renombre internacional Alvar Aalto , la biblioteca se construyó en lo que entonces era la ciudad finlandesa de Viipuri, la actual Vyborg rusa . La ciudad fue objeto de disputa entre Finlandia y la Unión Soviética en las décadas de 1930 y 1940, antes de ser ocupada por los soviéticos en 1944. Durante décadas, la biblioteca cayó en el olvido y hubo rumores de que en realidad había sido demolida. Tras años de campaña de la esposa de Aalto, Elissa Aalto , la restauración de la biblioteca finalmente se puso en marcha en 2010, con financiación conjunta de los gobiernos de Finlandia y Rusia.

Ahora meticulosamente renovado, el exterior funcionalista del edificio esconde un interior engañosamente complejo. El edificio consta de dos bloques rectangulares que están desplazados horizontalmente, y los diseños interiores característicos de Aalto, incluidas las docenas de tragaluces circulares que iluminan la sala de lectura y el techo curvo de madera de la sala de conferencias, capturan la esencia experiencialista del arquitecto finlandés. Hoy, la biblioteca se erige no solo como un ícono de la arquitectura modernista escandinava, sino también como una historia de éxito de las tensiones territoriales enterradas por la preservación del patrimonio cultural compartido.

Fuente: Calvert Journal

domingo, 21 de octubre de 2018

"MONUMENTO A V.I. LENIN", DE MIHAIL ANICUSHIN, EN TURKU (FINLANDIA)


Monumento a V.I. Lenin
Mihail Anicushin
Bronce
1977 
Turku

En el corazón de la antigua capital de Finlandia, Turku hay una estatua y una placa dedicadas a Lenin. Durante diciembre de 1907, Lenin se refugió en Turku mientras huía hacia el oeste a Suecia. Finlandia en este momento era parte del Imperio ruso y Turku fue el último punto antes de que Lenin cruzara a Suecia. Sin embargo, la policía secreta rusa estaba observando los puntos clave, incluido el edificio del ferry de Turku. Para evitar su detención, caminó por el delgado hielo marino hasta la isla de Narvo, desde donde se unió con seguridad al servicio de ferry a Estocolmo. Lenin luego comentó que caminar sobre el hielo inestable era una de las cosas más arriesgadas que había hecho.

Turku recibió la escultura de Lenin de su ciudad gemela de Leningrado (ahora San Petersburgo) en 1977. Había muchas esculturas de Vladimir Ilyich Ulyanov, Lenin, erigidas en ciudades de toda la Unión Soviética. Sin embargo, las esculturas de Lenin también se pueden encontrar en algunos países que nunca fueron parte de la Unión Soviética, como es el caso de Finlandia.

La escultura fue moldeada en la fundición de Monument Sculptura de Leningrado. La base fue hecha por la cantera Loimaan Kiviveistämö en Loimaa. La escultura fue inuagurada el Día de Leningrado, el 13 de noviembre de 1977.

El busto de V. I. Lenin esculpido por Mihail Anicushin (1917-1997) se convirtió en un símbolo de división política en Turku, y aún provoca debate político. En consecuencia, la escultura ha sido desfigurada varias veces a lo largo de los años.

Actualmente la estatua está colocada delante del Museo de Arte de Turku.




lunes, 4 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN "NAMIBIA TODAY" EN BERLÍN, DE LAURA HORELLI


En la estación de metro de Berlín de Schillingstrasse se exhiben 18 impresionantes carteles del antiguo diario de Namibia Today. Laura Horelli, la artista finlandesa autora de la exposición, montó carteles que representaban las luchas de liberación en Zimbabue, Sudáfrica y Namibia, acompañados de extractos de escritos que detallaban los diarios históricos de los vínculos con la República Democrática Alemana.

La historia detrás de la exposición está centrada en las relaciones de la RDA después de la II Guerra Mundial con los estados africanos. Alemania occidental rápidamente ganó el reconocimiento internacional debido a sus asociaciones políticas con los Estados Unidos y Francia (los aliados). En un intento por adquirir el mismo estatuto soberano que Alemania Occidental, la RDA forjó vínculos políticos con los nuevos Estados independientes del Tercer Mundo, quienes a cambio respaldaron su búsqueda del reconocimiento internacional. En 1980, Alemania Oriental había establecido vínculos diplomáticos con 46 de los 49 Estados de la OUA (Organización de la Unidad Africana).

Situada en la antigua Berlín Oriental, la exposición es una representación simbólica de los lazos históricos de Alemania Oriental con el África Sudoccidental, conocida hoy como Namibia. Durante la lucha de Namibia por la independencia, la SWAPO (Organización del Pueblo del África Sudoccidental), al igual que otros ejércitos de liberación de África meridional, operó en el exilio. Por lo tanto, el apoyo de Alemania Oriental fue un factor clave para mantener los esfuerzos de las organizaciones. Mientras que la redacción de la revista operaba en Luanda (Angola), la organización Druckerei Fortschritt, en Erfurt, antigua Alemania Oriental, publicaba informes sobre la lucha por la independencia.

Laura Horelli utiliza su exposición para fusionar el apoyo abrumador de Alemania Oriental para Namibia con su pasado histórico sombrío. Horelli nos introduce simultáneamente en los vínculos de Alemania con África, dejando espacio para que el público critique esta narrativa. El título 'Namibia Today', evoca la curiosidad sobre el pasado de Namibia. Lo que Namibia es hoy en día, es en gran parte el resultado del fugaz dominio de Alemania del África Sudoccidental (1884-1915). Entre 1904 y 1908, el genocidio alemán de los pueblos Herero y Nama eliminó más del 80% de la comunidad Herero. Namibia se ha referido a menudo como tierra de prueba de Alemania para el holocausto judío. Horelli intenta comunicar un mensaje que permanece oculto al público más amplio; La Alemania actual no puede entenderse sin confrontar su oscuro pasado colonial.

La actual negación de las atrocidades coloniales por parte de Alemania es en gran parte el resultado de la política de la Guerra Fría. Mientras tanto Alemania del este y del oeste intentaron forjar sus propias identidades nacionales, la RDA unió tanto las guerras mundiales como las responsabilidades coloniales a la República Federal de Alemania y a sus aliados capitalistas. De esta manera, la RDA logró reconstruir una nueva identidad como aliado "anticolonial" y "antifascista" del Tercer Mundo, e igualmente separada de su responsabilidad colonial.

Los pueblos Herero y Nama hasta el día de hoy están esperando una disculpa oficial. Un artículo reciente de Onishi (2016), titulado Germany Grapples with its Africa genocide, pone en perspectiva cómo la respuesta tardía de Alemania está siendo percibida por las comunidades Herero y Nama. "La única diferencia es que los judíos son de color blanco y nosotros somos negros", dice Kambazembi, un jefe de Herero cuyos bisabuelos escaparon durante el genocidio.

La negativa de Alemania a pagar reparaciones y aceptar la responsabilidad se está viendo como un desprecio por las vidas negras. Las comunidades Herero y Nama frecuentemente se refieren a la  aceptación de Alemania de sus malas acciones en las Guerras Mundiales y los miles de millones ($) pagados en forma de reparaciones a los Aliados y las víctimas del holocausto. A su vez, están exigiendo el mismo reconocimiento.

La exposición de Namibia Today marca algunos avances en la comunicación de las relaciones coloniales y postcoloniales de Alemania con los estados africanos. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para abordar y aceptar sus antiguas relaciones coloniales como parte integral de la Alemania del pasado y del presente.

Fuente: Tracing geopolitics in the urban landscapes








martes, 18 de abril de 2017

"EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA", OBRA MAESTRA, DESPEDIDA Y CIERRE DE KAURISMAKI


Lo que más me gusta del cine que el finlandés Aki Kaurismaki ha hecho sobre los refugiados es que sus protagonistas son la gente buena, que existe, que haberla hayla aunque solo muy raramente suele aparece en las historias filmadas.

Existen todos esos voluntarios que salen al Mediterráneo en barcos, desde Italia y Grecia, para recoger a quienes se juegan la vida, y a veces la pierden, cruzándolo en malísimas condiciones; existe el médico de Lampedusa, que lleva 26 años ocupándose de los migrantes que llegan a su isla; existen los habitantes de esos pueblos del sur del sur, incluidos los de las costas andaluzas y canarias, que proporcionan alimento y abrigo a los desesperados que arriban a sus playas; y existen los vecinos de El Havre, la localidad francesa donde migrantes y refugiados llegaron a establecer un auténtico pueblo de carpas, tiendas y barracas de latón, que los políticos y la prensa llamaban “la Jungla”, donde esperaban meses, e incluso años, la oportunidad de colarse en un camión que les llevara al otro lado del canal de la Mancha. Unos vecinos que lo primero que hacían era poner su teléfono móvil en manos del recién llegado para que pudiera avisar a la familia, normalmente en la otra esquina del globo. En El Havre, Kaurismaki nos contaba de un joven migrante del África negra acogido en esa ciudad por un escritor fracasado.

En su última película, El otro lado de la esperanza, también se trata de dos destinos que se cruzan: el de Wikhström, propietario, recién divorciado, de una restaurante popular, y el de Khaled, joven migrante sirio apenas desembarcado de un carguero, donde ha viajado escondido en una montaña de carbón, en el Helsinki nocturno del que Kaurismaki dice que hay que estar realmente en las últimas para elegirlo como destino. La policía finlandesa rechaza la demanda de asilo de Khaled quien, sin embargo, decide quedarse en el país de “ilegal”. Una noche, Wikhström le encuentra en el patio de su restaurante y decide protegerle.

Hace años Kaurismaki anunció que pensaba hacer una trilogía sobre el tema migratorio; pero hace muy pocos meses, al presentar El otro lado de la esperanza en la Berlinale –donde consiguió el Oso de Plata al mejor realizador- comunicó que no solo la trilogía quedaba sin conclusión sino que además ponía punto final a su carrera de realizador para, a partir de ahora (tiene 59 años) dedicarse “a vivir” su vida. Lo que, sin duda, será excelente para él pero una gran pérdida para el cine.

El otro lado de la esperanza es una fábula con discurso humanista que predica la solidaridad, sin pontificar ni pretender dar lecciones. Una llamada al sentido común a partir de las cosas fundamentales, con personajes emblemáticos inmersos en un problema contemporáneo –el de los refugiados y migrantes económicos- que, en ocasiones, lleva a situaciones desesperantes.

Con la dosis de humor subversivo necesaria para contar de forma digerible la desesperación, pero también con una cierta especie de realismo poético, denuncia el cinismo de los poderosos frente a quienes carecen de todo, en este caso la gente que abandona sus países huyendo del hambre, la opresión o la guerra, y las políticas de los países occidentales que sobre el papel se reparten los refugiados como si fueran bollos para merendar, y después ni siquiera cumplen los compromisos; y mientras, los afectados esperan una improbable “liberación” recluidos en campamentos infectos, helados y húmedos en inviernos, insoportables y poblados de insectos en verano, donde se contagian enfermedades y crecen epidemias.

Sin sentimentalismos innecesarios, con tranquilidad y ternura, Kaurismaki aborda un tema espinoso y, en cierto modo, absurdo, porque la realidad es que los países occidentales y desarrollados necesitan la mano de obra de esos emigrantes que llegan de zonas geográficas menos opulentas, o devastadas por guerra, catástrofes y plagas, para pagar los salarios y las pensiones de los ciudadanos de la “sociedad del bienestar” (términos más que discutibles, aunque aceptados universalmente para hablar de “nosotros”). Sociedad que Kaurismaki retrata a la perfección, en un país superdesarrollado y ejemplo mundial en materias como la educación o la sanidad, medio velado por el “humo de las colillas, perfumado con vapores de alcohol y rayado por riffs de guitarras (con un retrato de Jimmi Hendrix en segundo plano). Un mundo singular que hace al nuestro más diveido, más cálido y más humano, porque todo es cuestión de puntos de vista” (Pascal Mérigeau, L’Obs).

En un país, Finlandia, donde son escasos los realizadores cinematográficos, Kaurismaki destaca desde hace casi treinta años, eligiendo para sus películas temas siempre sociales “calientes”, como este de los migrantes considerados “ilegales” por los gobiernos europeos, que amenaza con no acabar nunca, y convirtiéndolos en obras maestras.

Mercedes Arancibia (Fuente: Crónica Popular)

Entrevista a Aki Kaurismäki: “Hay que exterminar a los ricos y a los políticos que les lamen el culo”: http://www.redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-externas/4426-aki-kaurismaeki-hay-que-exterminar-a-los-ricos-y-a-los-politicos-que-les-lamen-el-culo

martes, 3 de enero de 2012

"EL HAVRE", UNA FÁBULA EN LA QUE GANAN LOS BUENOS


La Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI) eligió en el pasado Festival de Cannes 2011 a El Havre como mejor película; y como mejor película de habla no inglesa se presenta a los Oscar’s en representación de Finlandia.

Le Havre es el nombre de un pueblo francés normando, un puerto de pescadores y receptor también de tráfico internacional, preferentemente con salida y destino en el Reino Unido. Pero “havre”, sin mayúscula, significa en francés remanso, lugar tranquilo, refugio…y Le Havre resulta ser un buen refugio, el remanso que necesita un adolescente africano, emigrante clandestino, que llega hasta el puerto en un contenedor y hasta el pueblo en una carrera, escapando de los guardias de fronteras, para coger la suficiente distancia y emprender la última parte de su odisea en busca de una madre, emigrante también clandestina en Londres.

En Le Havre -película minimalista, sencilla, de las que llegan dentro y se quedan- hay personajes íntegros movidos por sentimientos de solidaridad e igualdad, y esta también todo lo que de absurdo tiene la existencia cotidiana; Kaurismäki, una vez más, utiliza el arte cinematográfico para compartir con nosotros una mirada benevolente hacia quienes carecen de todo, para encontrar el poco de humanidad que queda en un mundo que carece totalmente de ella: “un universo que si no existiera habría que inventarlo”, escribió el crítico Romain Le Vern, en excessif.com, cuando la película se exhibió en Cannes. No es una requisitoria política, ni un panfleto; solo una hipótesis utópica que sienta muy bien ver y escuchar.

Esta fábula, cuya moraleja es el triunfo de los buenos, va de cómo un limpiabotas (que antes fue un bohemio pero en un momento dado eligió cambiar de vida y marcharse a vivir al lado del mar) acaba protegiendo al joven ilegal, escondiéndole primero y consiguiendo después el dinero necesario para embarcarle en la sentina de un pesquero, y que vaya en busca de su madre, apelando a la solidaridad de todo un barrio que responde al unísono, y recibiendo incluso la de un comisario (Jean-Pierre Darroussin) que no cree en su trabajo y decide mirar para otro lado; al final, el limpiabotas y el comisario componen una secuencia –andando de espaldas camino del bar donde van a compartir un calvados- que no puede ser otra cosa que un homenaje a Casablanca. ¡Bien por Kaurismäki! Y, en medio, un encuentro inesperado y muy nostálgico: el del espectador con Jean-Pierre Leaud, el inolvidable niño de Los cuatrocientos golpes de Truffaut, una de las películas más emblemáticas de la nouvelle vague francesa de los ’60, convertido en el “chivato” del barrio. La verdad es que toda la película suena como un homenaje, tiene un aire de cine francés de los años 40-50.

El auténtico protagonistas de la historia, el limpiabotas, está interpretado por un peso pesado de los escenarios y la pantalla, André Wilms, nacido en Estrasburgo, lo que significa ser mitad francés, mitad alemán, procedente del mejor teatro contemporáneo, intérprete de Goethe, de Brecht y de Nabokov, y actor de cine con Clouzot, entre otros, y fetiche con Kaurismäki.

El Havre, “especie de pastiche surrealista -escribe Sandy Gillet en Ecranlarge.com- se podría haber titulado Lampedusa, Calais…”, o Gran Canaria, Ceuta… podría llevar el nombre de cualquiera de los lugares a los que afluyen diariamente los emigrantes subsaharianos, unas veces en contenedores como el joven Idrissa (Blondin Miguel) de esta película, otras en pateras y en situaciones aun más intolerables.

En resumen, una hermosa comedia dramática, elegida por Kaurismäki para hacer su primera película en francés, con los mismos tics de su anterior producción: diálogos casi sintéticos, una gestualidad desfasada, una comicidad sardónica… todo muy cerca del cine mudo. Película de calidad sobre la gente de buenos sentimientos, lo que no es poco, justamente ovacionada por la crítica en Cannes. En Le Havre, Kaurimäski se revela – lo he leído en el blog de un fan- como “el mejor aliado de la utopía política y la creencia en el poder encantador del cine”.

Aki Kaurismäki, inimitable y peculiar guionista, director, montador y productor finlandés,tiene en su filmografía pequeñas joyas como La Vida de bohemia, Nubes pasajeras, Un hombre sin pasado o Luces al atardecer.

Fuente: Isa Lund (Crónica Popular)

miércoles, 4 de agosto de 2010

35 AÑOS DE LA DECLARACIÓN DEL ACTA FINAL DE HELSINKI


El Acta Final Helsinki fue un acontecimiento crucial en la historia de la Europa posbélica

Hace exactamente 35 años, el 1 de agosto de 1975, casi todos los países del Viejo Continente junto con los Estados Unidos y Canadá consiguieron un consenso político en temas clave. Como muestra de ello, en la ciudad de Helsinki fue firmada el Acta Final de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

Sólo Albania, que voluntariamente había optado por el aislamiento internacional, no participó en aquel evento histórico. El resto de los países europeos, tanto aquellos denominados capitalistas, como los socialistas prefirieron pactar una fórmula de compromiso frente a la confrontación.

La Conferencia misma y el Acta fueron fruto de la iniciativa de los países socialistas encabezados por la Unión Soviética. Era parte de la política de "distensión internacional", en palabras en los medios de comunicación de la URSS, uno de los más importantes retos de la época de Leonid Brezhnev. Los años de su gobierno recibieron el nombre de "estancamiento", pero la política exterior del país, lejos de estar estancada, se caracterizó por su dinamismo.

El Acta Final de la Conferencia de Helsinki distó de poner fin a la Guerra Fría, el agudo enfrentamiento entre dos sistemas políticos. Después de su firma, tuvo lugar la invasión de las tropas estadounidenses a la isla de Grenada, estalló la guerra civil en Nicaragua, en la que a distancia participaron la URSS y los EE.UU. y se produjo la agresión soviética contra Afganistán. No obstante, se logró fijar el status quo en Europa, es decir, la situación política que existía realmente.

Con la firma del Acta Final todos ganaron algo: por ejemplo, se fijaron de manera definitiva las fronteras europeas de la época posguerra, cosa que convenía a la URSS y a los miembros del Pacto de Varsovia. La división de Alemania en la República Federal y en la República Democrática, que ya firmaron el documento por separado, así como la integración de los países bálticos en la URSS adquirieron un carácter permanente. O así parecía, por lo menos.

Los países de Europa Occidental a su vez pudieron sentir una mayor tranquilidad al ser fijado por el Acta el principio de la no intervención en los asuntos internos de otros países, siendo descartado el uso de la fuerza militar.

Además, se ponían muchas esperanzas en que de esta manera se lograra evitar la repetición de los acontecimientos que tuvieron lugar en el año 1965 en Hungría y en 1968 en Checoslovaquia, adonde la URSS había mandado sus tropas para apoyar los regímenes pro-soviéticos.

No obstante, cuando Polonia vivió una fuerte crisis política, no fue el Acta Final lo que le impidió introducir en el país sus tropas a la URSS, dispuesta a olvidarse de la Conferencia de Helsinki. Fue únicamente la firme postura del Primer ministro de la República Popular de Polonia, general Wojciech Jaruzelski, quien se había precipitado a imponer la ley marcial.

Los representantes de los países occidentales también se marcharon de Helsinki llenos de satisfacción por los éxitos que habían logrado, tras haber asegurado los EE.UU. y sus aliados prometedoras perspectivas a largo plazo, a diferencia de las momentáneas ventajas de los países socialistas. Habían conseguido sembrar semillas de la futura discordia, que acabaría por reducir a la nada a la URSS y al bloque de países socialistas en general.

Dichas semillas estaban contenidas en el séptimo capítulo del Acta Final, titulado "Respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, incluida la libertad de pensamiento, conciencia, religión o creencia".

Leyendo este capítulo, los líderes del Partido Comunista y del Gobierno Soviético bien podían haber repetido las palabras del protagonista de una de las fábulas del poeta clásico ruso Alexander Pushkin: "He aquí dónde, escondido estaba, mi funesto destino". Todo parece indicar que los miembros de la delegación soviética lo intuían ya, a juzgar por la interminable negociación entre bastidores para determinar el texto de este capítulo.

A pesar de ello, resultó imposible no firmar el documento que contenía las siguientes declaraciones:

"Los Estados participantes respetarán los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, incluyendo la libertad de pensamiento, conciencia, religión o creencia, sin distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Promoverán y fomentarán el ejercicio efectivo de los derechos y libertades civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y otros derechos y libertades, todos los cuales derivan de la dignidad inherente a la persona humana y son esenciales para su libre y pleno desarrollo."

Estas frases, tan bien formuladas e inofensivas, acabaron minando el sistema socialista. Era evidente que el Acta Final era un documento meramente declarativo y algo hipócrita: ningún Estado se proponía en serio cumplir todos sus postulados. Cosa que afectaba, en primer lugar, a la URSS y a los derechos y libertades de sus ciudadanos.

Pero el hecho es que, con el mencionado documento, los disidentes soviéticos recibieron un serio fundamento de derecho internacional para sus actividades y los gobiernos occidentales, un mecanismo de presión sobre Moscú y sobre los países de la Europa del Este.

El organizador y líder del grupo de disidentes de Moscú Yuri Orlov escribió al respecto lo siguiente: "El Acta pasaba formalmente el problema de los derechos humanos de la esfera de las meras declaraciones y los asuntos internos a la esfera de la política internacional, aunque el régimen soviético no pensara admitirlo ni los países occidentales se animaran a aprovecharlo.

Tenía muy claro que ningún llamamiento a la opinión pública occidental tendría efecto. Había que formar nuestra propia comisión, encargada de mandar a los gobiernos interesados resultados de los informes sobre violaciones por parte de las autoridades soviéticas de los compromisos internacionales por ellas asumidos".

Poco a poco, como si de pequeños topos se tratara, los disidentes empezaron a minar los fundamentos de una de las superpotencias. Sin duda este fue únicamente un factor entre otros muchos de la caída de la Unión Soviética: no conviene exagerar su importancia. Pero tampoco hay que despreciarla. Se puede decir, de hecho, que en 1975, en la capital finlandesa, empezó a funcionar la "comisión para la liquidación" de la URSS.

Las líneas maestras de lo acordado en Helsinki pudieron mantenerse en Europa sólo durante 15 años. Después, no quedó prácticamente nada del principio de la intangibilidad de las fronteras nacionales.

El orden establecido allí fue violado tantas veces que se prefirió olvidar los principios fundamentales que lo inspiraban. Formalmente, se considera que el Acta Final sigue vigente hoy en día. Sin embargo, se trata de uno de esos formalismos que no tiene ninguna traducción en la vida política real.

Fuente: Nikolai Troitski (RIA Novosti)

DESCARGAR ACTA FINAL DE HELSINKI EN PDF: www.osce.org/item/4046.html?lc=ES

miércoles, 24 de junio de 2009

KJELL WESTÖ REESCRIBE LAS TENSIONES SOCIALES QUE VIVIÓ SU PAÍS ENTRE 1900 Y 1945 EN “POR DONDE UNA VEZ CAMINAMOS”

Título: Por donde una vez caminamos
Autor: Westö, Kjell
Editorial: Miscelánea
Año de la Edición: 2009
Género: Narrativa
Formato: Rústica
Páginas: 672
ISBN: 9788493662851
Precio: 23 €


Rojos y blancos libraron una batalla a muerte entre 1918 y 1922 en las gélidas tierras de Finlandia. Los primeros eran socialistas, obreros que trabajaban en los barrios más pobres de Helsinki y fieles al sentimiento soviético. Los segundos pertenecían a la burguesía, y eran los dueños de las empresas y férreos opositores al yugo ruso. Al final, fueron estos los que ganaron, pero aquella guerra dejó al país herido, dividido, lleno de odio y en silencio.

La novela del finés Kjell Westö (Helsinki, 1961) Por donde una vez caminamos (Miscelánea), publicada en su país en 2006, retrata esta época de tensiones llega hasta la II Guerra Mundial a través de la mirada de diferentes clases sociales. Sin embargo, no fue fácil hacer memoria histórica en Finlandia. Como señala Westö, "hasta el movimiento progresista del 68 no pudimos hablar tranquilamente de estos sucesos. Y si yo hubiera publicado este libro en los setenta, se hubiera tomado como una novela política".

En su país, hubo incluso problemas con los nombres. "Si la llamabas la guerra de la libertad, era evidente que eras de la derecha; mientras que si la llamabas guerra de clases, eras socialista. Al final, los historiadores han recomendado un término neutral como guerra civil", cuenta Westö, quien también señala cómo el país acabó asumiendo que jamás se podrían recuperar a todos los muertos de aquel conflicto. "Es triste, pero cuando pasan cien años, la verdad queda oculta para siempre", admite.

El escritor se muestra sorprendido ante el cambio que ha dado su país en el último siglo. Reconoce el desarrollo que ha vivido, pero lamenta la caída de la izquierda. "Finlandia era un país socialista, pero en los últimos tiempos la derecha ha subido mucho. De hecho, en las últimas elecciones europeas triunfó un partido de extrema derecha. Es un misterio, pero se ve que la izquierda no tiene ideas", comenta abatido.

Fuente: Paula Corroto (Público)

Kjell Westö es uno de los escritores claves de la escena literaria escandinava y está considerado por muchos como uno de los grandes escritores finlandeses de la actualidad. Nacido en 1961 en Helsinki, se inició en el mundo de la literatura a través de la poesía, aunque es más conocido por su obra en prosa. Además de Por donde una vez caminamos es autor de Drakarna över Helsingfors, Vådan att vara Skrake (que fueron llevadas al cine y al teatro) y Lang. Su obra ha sido publicada en diversos países y ha merecido varios premios, entre ellos el Finlandiapriset, galardón que recibió Por donde una vez caminamos en 2006.