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domingo, 19 de octubre de 2025

"LOS RESULTADOS DEL PRIMER PLAN QUINQUENAL", FOTOMONTAJE DE LA ARTISTA COMUNISTA VARVARA STEPANOVA

 
Los resultados del primer plan quinquenal
Varvara Stepanova, 
1932 
Fotomontaje 
Museo Estatal de Historia Contemporánea Rusa, Moscú

Rusia había sido durante siglos una monarquía absoluta gobernada por un zar, pero entre 1905 y 1922 el país experimentó una profunda transformación, resultado de dos guerras (la Primera Guerra Mundial, 1914-1918, y la Guerra Civil, 1917-1922) y una serie de levantamientos que culminaron en la Revolución de Octubre de 1917. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se fundó en 1922 bajo el liderazgo de Vladimir Ilich Lenin. El joven estado comunista fue celebrado por numerosos artistas e intelectuales que vieron la oportunidad de acabar con la corrupción y la pobreza extrema que definieron a Rusia durante tanto tiempo. 

La vanguardia rusa experimentó con nuevas formas de arte durante décadas y, en los años posteriores a la Revolución, el fotomontaje se convirtió en la técnica predilecta de artistas como El Lissitzky, Alexander Rodchenko y Varvara Stepanova. Stepanova fue una talentosa pintora, diseñadora y fotógrafa. Se definía como constructivista y centró su arte en servir a los ideales de la Unión Soviética. Fue un miembro destacado de la vanguardia rusa y, más adelante en su carrera, se hizo famosa por sus contribuciones a la revista URSS en Construcción, una publicación propagandística centrada en la industrialización de la Unión Soviética bajo el régimen de Iósif Stalin, un dictador despiadado que tomó el poder tras la muerte de Lenin y cuyas políticas totalitarias se cree que causaron sufrimiento y muerte a millones de sus compatriotas. 

El público al que se dirigía URSS en Construcción era mayoritariamente extranjero. El propósito de la revista era mostrar a países como Francia y Gran Bretaña que la URSS también era una fuerza líder en el mercado y la economía global. Al optar por incluir imágenes en lugar de solo artículos, el público pudo ver con sus propios ojos los logros alcanzados bajo el régimen de Stalin. Al principio, los temas representados eran estrictamente industriales, pero a medida que la revista ganaba reconocimiento y lectores, los temas se diversificaron e incluyeron desde educación hasta deportes y ocio. Los estrategas soviéticos eran muy conscientes de que muchos países europeos presenciaban el auge de una pequeña base de comunistas devotos, a pesar de la desconfianza general e incluso el desprecio de la élite social y política continental. 

Como su título sugiere, este fotomontaje es una oda al éxito del Primer Plan Quinquenal, una iniciativa impulsada por Stalin en 1928. El Plan consistía en una lista de objetivos estratégicos diseñados para impulsar el crecimiento de la economía soviética y acelerar su industrialización. Estos objetivos incluían la agricultura colectiva, la creación de una industria militar y de artillería y el aumento de la producción de acero. Al finalizar el Primer Plan Quinquenal en 1933, la URSS se había convertido en una potencia industrial líder, aunque cabe destacar que historiadores contemporáneos han descubierto que los economistas de la URSS inflaron los resultados para mejorar la imagen de la Unión Soviética. En esta obra de arte, Stepanova también utilizó las herramientas de la propaganda. Este fotomontaje es una imagen ideológica que pretende ayudar a establecer, mediante su evidencia visual, el gran éxito del Plan. Varvara Stepanova, Los Resultados del Primer Plan Quinquenal, 1932 (Museo Estatal de Historia Rusa Contemporánea, Moscú) Varvara Stepanova, 

En el fotomontaje de Stepanova, todo está cuidadosamente construido. La artista utiliza solo tres tipos de color y tono. Alterna fotografías en blanco y negro con sepia e integra planos geométricos en rojo para estructurar la composición. A la izquierda, Stepanova ha insertado altavoces en una plataforma con el número 5, que simboliza el Plan Quinquenal, junto con carteles con las letras CCCP, las iniciales rusas de la URSS. Las letras se colocan sobre el horizonte, al igual que un retrato de Lenin, el fundador de la Unión Soviética. La fotografía recortada y de gran tamaño de Lenin lo muestra hablando; su mirada se dirige hacia la izquierda, como si mirara al futuro. Lenin está conectado a los altavoces y los carteles con letras a la izquierda por los cables de una torre de transmisión eléctrica. Debajo, una gran multitud indica la enorme popularidad del programa político de Stalin y su deseo de celebrarlo. 

Stepanova solía usar el rojo, el color de la bandera soviética, en sus fotomontajes. También solía desequilibrar la escala de los elementos fotográficos para crear una sensación de dinamismo en sus imágenes. A pesar del formato plano, en papel, los diferentes elementos se activan visualmente e incluso parecen sobresalir. En "Los Resultados del Primer Plan Quinquenal" se aprecian varias oposiciones artísticas claras. Por ejemplo, existe un marcado contraste entre las fotografías en blanco y negro y los elementos rojos, como la torre eléctrica, el número 5 y el triángulo en primer plano. La mirada se siente atraída por estas oposiciones y por el contraste entre las masas indistintas y el retrato individual de Lenin, como una referencia implícita al sistema político soviético. 

viernes, 29 de noviembre de 2024

LA GUERRA DE VIETNAM Y LAS Y LOS ARTISTAS EN ESTADOS UNIDOS

La presente recopilación no pretende ser una muestra acabada, siquiera de lo más representativo del arte antibélico influenciado por la Guerra de Vietnam, sino que se busca con ella despertar en el lector la curiosidad por las obras de dicho contenido. Recogeremos para esto expresiones dentro de las artes plásticas y acciones performáticas ejecutadas en los Estados Unidos. Para ello tendremos en cuenta su vínculo con los movimientos sociales de aquel entonces: el movimiento antirracista e inmigrante, el movimiento feminista y en especial el anti-bélico y el de les trabajadorxs del arte.

El contexto donde elegimos hacer esta recopilación no es uno cualquiera. Sobre todo durante la primera mitad de este año se han suscitado múltiples comparaciones que asocian al movimiento en apoyo al pueblo palestino y por el cese al fuego en Gaza con el movimiento que despertó la guerra de Vietnam en solidaridad con el país asiático. Si bien los puntos de contacto son sustanciales, no ahondaremos demasiado en ello. En esta nota, escrita desde el corazón del imperialismo, similitudes y diferencias se desarrollan elocuentemente. Simplemente señalaremos que, si bien el movimiento contra la guerra de Vietnam se desplegó a lo largo de todo occidente, tuvo uno de sus epicentros en el propio EEUU: igual que el movimiento anti-guerra actual.

Como marcaba Melisa Ho, curadora de la muestra “Artists Respond: American Art and the Vietnam War, 1965-1975”, para los artistas y para toda la escena cultural se planteaba la pregunta de si el arte debería mantenerse separado y elevado del mundo real y de los acontecimientos de ese momento o si, en cambio, podía de alguna manera influir en ellos. A su vez, la curadora señalaría que, en las artes visuales del periodo que ella elige poner en valor -de 1965 a 1975- comenzaba a expresarse gran pluralidad en vista de que era un momento en que las artistas mujeres y los artistas negros exigían ser escuchados. Una de las consecuencias de ese activismo hizo que grupos como la Arts Workers Coalition, una organización creada en 1969, tomara como una de sus demandas centrales que se le diera reconocimiento en las muestras a las feminidades, la comunidad afrodescendiente y a les inmigrantes. “No es casualidad que puedas encontrar eso al observar el trabajo realizado en respuesta a la Guerra de Vietnam”, remarca, porque “entre otras cosas, el reclutamiento militar fue una cuestión política realmente galvanizadora para muchas comunidades minoritarias”. Grupos como Arts workers Coalition nuclearon a diferentes artistas en EEUU para poder pelear de manera coordinada por este tipo de demandas y a su vez para continuar divulgando obras que se expresaban abiertamente contra la guerra.

Ahora, antes de adentrarnos, resumiremos algunos hechos en torno a la Guerra de Vietnam. Abarcó dos décadas, de 1955 a 1975. Coincidió con un periodo internacional de un ascenso -inagugurado en 1968- de las luchas y una efervescencia local de diversos movimientos como el antiracista, inmigrante y feminista. La contienda se cobró la vida de entre uno y tres millones de vietnamitas, incluídos civiles. Mientras, Estados Unidos contabilizó 58.159 bajas y más de 1700 desaparecidos. La respuesta de gran parte de la población norteamericana había sido el pacifismo, no solo como una expresión sino también como una estrategia para ponerle fin a la masacre tanto de vietnamitas como la contínua baja de estadounidenses. Para tener en cuenta, en algunos Estados yankees, para 1970, solo la mitad de los reclutados estaban alistados. Se organizaban marchas silenciosas con velas, se leían nombres de familiares caídos en la Guerra, se organizaban hechos masivos como la marcha y ocupación del Pentágono en el ‘67 y hasta se apelaba al Flower Power.

Mientras tanto y ya en años previos, dentro de la escena cultural los trabajadores del arte buscaban -y lograron- reconfigurar el rol de los espectadores y la relación desigual y cuasi opresiva de los museos -aunque esto en menor medida- hacia los artistas. Desde finales de los ‘60 hacia principios de los ‘70, los artistas, en Estados Unidos, pasan a identificarse como trabajadores. Y, en gran medida, asimilaban a las direcciones de los museos –con figuras como David y Nelson Rockefeller en el MoMA que apoyaban y se veían beneficiados con el negocio de la guerra– como una patronal o un enemigo. Julia Bryan-Wilson detecta este viraje y estudia cómo se dio en un marco específico: el de la lucha contra la guerra de Vietnam. Toma en especial cómo sucede esto en el terreno fértil de Nueva York. La autora entiende esta etapa como una de las de mayores cambios culturales y sociales y de las más analizadas desde esos enfoques desde 1945, año de las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

“Cut piece”: un happening de Yoko Ono del 1964

En 1964 las marchas contra la Guerra habían adquirido un carácter mucho más masivo que durante los años previos. En ese año durante “In Sound and Instructure”, en Yamaichi Hall, Yoko Ono lleva adelante por primera vez su performance “Cut piece”. “Acababa de parir y en el mundo estaba sucediendo la Guerra de Vietnam. Tenía mucha bronca en el corazón”, explicaría más tarde.

Ono entra en la sala con un vestido. Deja unas tijeras e invita al público a cortarle una pieza de su ropa. Lo involucra y pone en entredicho la pasividad del espectador frente a la obra, lo hace parte de un acto potencialmente agresivo como dejar desnuda a una mujer –motivo frecuente de las artes plásticas– frente a ojos de desconocidos. La obra ha sido también motivo de análisis en materia de género y repetida y resignificada durante varios años por Yoko Ono.

 
“Are we next?”: arte impreso de Wes Wilson

Como consecuencia del sismo social que habían sido las marchas masivas de 1964, en 1965 los artistas empiezan a organizar acciones de protesta propias. Estas tenían por objetivo central generar conciencia en el resto de la población. Probablemente la primera de las acciones fue hecha por el grupo Artists and Writers Protest (AWP). La consigna había sido “Deja de guardar silencio”. La firmaban alrededor de cuatrocientas figuras de la cultura y ocupaba una página completa del diario New York Times. Casi en simultáneo, Artists Protest Comitee (APC) emula esta acción en Los Ángeles con la consigna “Stop scalation” y un logo de una escalera descendente, consigna que mantuvieron más allá del anuncio en bloqueos durante el evento “Art Walk” y en protestas frente a corporaciones asociadas a la guerra. También, en 1965, comenzaron a erigirse contra la guerra obras de arte colectivas. En ellas lo relevante, más que el carácter particular de cada contribución, era la cantidad de artistas que congregaban.

“Are we next?” fue un póster profundamente contestatario e intencionalmente perturbador. Fue diseñado e impreso en 1965 en West Coast Lithograph Estados Unidos. Consta de una esvástica azul con estrellas blancas situadas sobre un entramado de líneas rojas y blancas, a modo de la bandera yankee. Originalmente, no contaba con la pregunta “¿Somos los siguientes?”. Simplemente, al pie indicaba “Be aware”. Wes Wilson, por consejo de un amigo, para que el público pudiera entender el cartel, le suma la frase que más tarde se convertiría en título e imprime y vende en San Francisco cientos de afiches con el nuevo diseño.

 
“Peace Tower” o “Artists’ Tower of Protest”: una obra conjunta del APC durante 1966

En 1966 se da una escalada por parte de los Estados Unidos en el territorio vietnamita y los artistas comienzan a incorporar de manera generalizada, en sus obras, la temática antibélica.

Mark Di Suvero y Kennet H. Dillon -ideador de la escultura y arquitecto respectivamente-, se les ocurre la idea de ejecutar “La torre de la Paz”, una escultura de gran escala situada por varios meses en el oeste de Hollywood, Los Ángeles. Sin plantear los fines para los que lo hacían, alquilaron un baldío en Sunset Strip y comenzaron a confeccionar un tetraedro de acero de quince metros de altura. A Di Suvero y Dillon se le sumarán artistas como Judy Chicago, Donald Judd, Leon Golub, Eva Hesse, Roy Lichtenstein, Philip Guston y, junto a otros, expondrán más de cuatrocientos cuadros situados al pie de la torre. Además de artistas plásticos se acercarán a esta muestra a cielo abierto para colaborar con la causa no solo referentes de las artes visuales. También contará, durante su inauguración, con la presencia y discursos de intelectuales como la pensadora del arte, guionista y novelista Susan Sontag.

En el año 2006, la obra fue recreada en la Bienal Whitney de Nueva York. Un artista tailandés llamado Rirkrit Tiravanija decidió reconstruir, 40 años después, la famosa Torre de la Paz. La nueva versión se erigía no solo como homenaje a una de las mayores campañas artísticas contra la guerra en la historia de Estados Unidos, sino que se planteaba como una nueva negativa de los artistas hacia las incursiones imperialistas de Estados Unidos. Esta vez, contra la guerra en Irak.

“Bringing the War Home: house beautiful”, de Martha Rosler y la guerra en la sala de estar

En 1967 se dio una serie de marchas masivas, como la “Marcha sobre el Pentágono” que había congregado alrededor de cien mil personas. Los artistas plásticos, por su parte, comienzan a incorporar en sus obras imágenes de víctimas del napalm. Habían, a su vez, organizado durante enero la Angry Arts Week: un evento contra la guerra que tuvo como muestra más relevante el Indignation Collage junto con el cortometraje Viet Flakes.

“Yo no veía House Beautiful como arte”, reflexionaría años más tarde la artista Martha Rosler. “Quería que fuera una obra de agitación”, explicaba. House Beautiful es una serie de collages creados en base a fotomontajes que ella misma repartía durante las marchas. Inicia la serie en el año 1967 y la cierra en 1972. A las imágenes propias de las revistas de diseño de interiores, con salas de estar estadounidenses cargadas de opulencia y a las fotos de publicidades de artículos de categoría como perfumes o camisetas de polo, le superponía las figuras que había dado la Guerra de Vietnam. Rosler dio así forma visual a aquello que se nombraba como “la guerra en la sala de estar”, llamada así porque fue la primera guerra que se televisó.

La artista explica que el nombre de la serie “se centra en la idea del espacio doméstico, la seguridad, el atractivo estético pero también en traer la guerra dentro de casa”. Elegía principalmente recortes extraídos de revistas como Life o Look, dirigidas a un público especialmente femenino, donde se reproducía y se proponía un modelo de mujer que no solo estaba al margen de las críticas que podría haberle hecho el feminismo, sino también en relación a la opresión que Estados Unidos estaba imponiendo en la Vietnam de aquel entonces. La pieza “Make Up/ Hands up” es bastante rica en este sentido. Yuxtapone una serie de elementos que no pueden coexistir sin una tensión mediante, al igual que las otras piezas de la serie, pero, en este caso, convoca a una cantidad mayor de tensiones: raciales, de género, de status económico y, desde ya, con una crítica al imperialismo.

 
 
“The eleventh hour final” y la televisación de la Guerra

A la conmoción del Mayo Francés y la Guerra que ya llevaba trece años, en 1968, Estados Unidos le sumó por lo menos tres hechos trascendentales: los asesinatos de Martin Luther King y de John F Kennedy y la feroz represión a los manifestantes de Chicago durante la Convención Nacional del Partido Demócrata. Frente a este último hito, el reconocido pintor Barnet Newman crea Lace Curtain for Mayor Daley, una escultura simple que constaba de una estructura rectangular con un alambre de púas salpicado con pintura roja. Pese a que los artistas minimalistas eran pensados como profundamente ajenos a la política, en 1968 tiene lugar la primera exposición de esta estética en protesta contra la guerra. La artista y feminista May Stevens hace público el inicio de su serie “Big Daddy”, una de las más reconocidas y asociadas al arte anti-bélico de la época.

En abril de 1968, inmediatamente después de la Ofensiva del Tet -una ofensiva militar ejecutada por el Ejército del Norte y el Vietcong-, Edward Kienholz, un escultor estadounidense, sitúa una de sus instalaciones en la Glaría 699, en Los Ángeles. Se trataba de “The eleventh hour final”.

Kienholz, a lo largo de toda su obra, combina elementos de la vida doméstica en la modernidad de manera disruptiva. No solo como esculturas que podemos observar de frente, sino también como instalaciones inmersivas. “The eleventh hour final” pertenece a este segundo tipo de obras. Se trata de una sala de estar típica de mediados de siglo, recreada con sobriedad, pocos muebles, casi sin adornos, paredes revestidas modestamente en madera y sin cuadros. Pese a esto, los pocos objetos de la escena corresponden a cierta posición económica: ni el sillón ni los cortinados son los propios de un hogar obrero. Contra una de las paredes, como una suerte de tótem, aparece un televisor. La pantalla está congelada en el tiempo, relatando una escena familiar de las noticias de la noche: un recuento de muertos y heridos de Estados Unidos y del ’enemigo’. Al pie del conteo y dentro de la tele se halla una cabeza de cera que pareciera estar desfigurada por el fuego del napalm, con la mirada fija más allá del vidrio de la pantalla. Kienholz emplea así hábilmente lo grotesco para abordar la frialdad con la que se proponía contemplar, desde la comodidad de un sofá esmeralda, los horrores de la guerra pero que, sin embargo, no surtía ese efecto: los corresponsales de guerra en las noticias de televisión y los artículos de fotoperiodismo fueron vías privilegiadas para que la contienda militar se metiera en las casas, transmitiendo a las cocinas y salas de estar de una población que no estaba tan familiarizada con el rostro de la guerra. De ahí, posiblemente, surja el nombre de la obra que eludiría al horario en que se pasaban las últimas noticias.

La instalación fue, años más tarde, recreada para la muestra “Artists Respond: American Art and the Vietnam War, 1965-1975” en el Smithsonian American Art Museum, una exposición que presenta más de 100 obras de 58 artistas realizadas durante la guerra y como reacción a ella.

 
1969: "Q: and babies? A: and babies?" y el dólar de sangre

Para inicios de 1969, el movimiento anti-guerra había experimentado cierta baja en su actividad, producto de una política que el gobierno de Nixon denominó “vietnamizacion”, dado que consistía en, paulatinamente, ir retirando tropas terrestres yankees para que el ejército vietnamita del Sur pasara a cumplir ese rol contra Vietnam del Norte. Eso implicaría, por lo tanto, menores bajas de jóvenes estadounidenses. Sin embargo, un fotoreportero hizo públicas fotografías de lo que más tarde se dio a llamar la “Masacre de My Lai”, acontecimiento que reactivó de manera furibunda al movimiento antiguerra. En el mundo del arte se comienza a representar soldados estadounidenses muertos, contenido que llega más tarde que el de vietnamitas muertos. Un ejemplo de esto son “War”–mejor conocido como “Vietnam Scene”– de Duane Hanson y “The non-war memorial”, del ya mencionado Kienholz.

En ese año se funda la organización Arts Workers Coalition (AWC), que inicialmente bregaba por los derechos de los artistas pero que en su primera asamblea ya recogía un pliego de 13 medidas que inluían exigencias como un cupo femenino, inmigrante y negro en los museos y entrada libre y gratuita para todos. En la práctica, la lucha contra la guerra fue su demanda central. Dentro de dicha organización surgió Guerrilla Art Action Group (GAAG), una rama más radical que supo fusionar acciones callejeras con artes escénicas y fotorreportaje: un aporte sustancial que sería recogido más tarde por el arte político de los 80 y 90.

Jon Hendricks e Irvin Petling eran miembros del AWC. En 1969 recogen la fotografía de Ronald Haeberle que había inspirado a Hans Burkhardt para pintar My Lai. Crean un cartel crudo y brutal, que deja tal cual la fotografía -irreproducible de tan sangrienta- de Haeberle y simplemente le suman en la parte superior la leyenda "Q: and babies?” y , debajo, “A: and babies?”. Las frases habrían sido extraídas de una entrevista donde, frívolamente, un militar respondía por la masacre. Entre ellas se observan los cuerpos torcidos, acumulados y ensangrentados de una docena de bebés y niños, echados sobre un camino de tierra. Susan Sontag –por nombrar a una intelectual mencionada más arriba– en uno de los textos más relevantes sobre la fotografía señala que la contemplación de una foto nos da la falsa apariencia de estar participando del hecho retratado y que ello tiende a deshumanizar. En este caso, con el agregado de las frases y sobre todo con la masividad en que se repartió la obra impresa, podemos pensar que más bien terminó por interpelar al público.

Dicha obra se exhibió en el MoMA, prácticamente el núcleo del arte visual en el corazón del imperialismo, en noviembre de 1969 y para mediados de diciembre fue retirado. El grupo peleó insistentemente -y no sin debate interno- para que el museo asumiera los gastos de impresión y distribución masiva del afiche, aunque esta pelea resultó infructuosa. AWC, por lo tanto, afronta por sí solo dichos costos. Paradójicamente, ese mismo año se aprueba un proyecto de ley que haría que la fundación de los hermanos Rockefeller subvencionara con 17 mil dólares un proyecto para que la AWC pudiera abrir centros culturales en las zonas de habla hispana y población afrodescendiente de Nueva York. Esto más que beneficiar a los fines del colectivo, abrió una serie de discusiones necesarias pero que más tarde terminarían por hacer implosionar al grupo. Los hermanos David y Nelson Rockefeller, además de formar parte de la dirección del MoMa y de contar con su propia fundación, apoyaban –especialmente Nelson, quien era gobernador de Nueva York– la guerra y tenían vínculos con las empresas que fabricaban munición militar. En base a esto, AWC rechaza el jugoso subsidio y se plantea la incógnita de quién financiaría sus objetivos más ambiciosos ¿el Estado que invadió Vietnam y mandó a miles de jóvenes a morir en la guerra por un propósito mezquino? ¿Los empresarios vinculados con el arte que como los Rockefeller tenían las manos manchadas con sangre? Además de instalar estos debates, la respuesta a la subvención de AWC fue la creación del cartel “One Blood Dolar”, una pieza que enunciaba “Páguese a los artistas en la medida en que se comporten”, “No válido para negros, puertorriqueños y mujeres” junto al rostro de Rockefeller y las supuestas firmas de Henry Geldzahler, un crítico de Arte conservador y el empresario William S. Palley.

 
“Pinkville” de Peter Saul

Durante el año 1970 el gobierno de Nixon lleva adelante la Invasión a Camboya, una serie de operaciones que incluían a un nuevo territorio en el marco de la Guerra de Vietnam. Frente a esto el movimiento continuó saliendo masivamente aún frente a las duras represiones que ese año se habían cobrado la vida de dos manifestantes. Por lo tanto, artistas y trabajadores de la cultura, desde distintos grupos organizan la “New York Art Strike Against Racism, War and Repression”, una huelga que tuvo epicentro en los museos. De este hecho se desprende la existencia del grupo “Art Strike” y “Emergency Cultural Government”, que intentó, en ese año, extender la experiencia de la huelga en la Bienal de Venecia.

En marzo de 1970, a diferencia de la Nueva Izquierda estadounidense que se había alejado deliberadamente del movimiento obrero [1], AWC acompaña la huelga de trabajadores postales y marcha con una impronta artística y con consignas contra la guerra junto a ellos.

En respuesta a la negativa que el año previo había dado el MoMA para financiar la distribución de “And Babies”, en 1970 Hans Haacke crea la “MoMA-poll”, una intervención donde, con aspecto de encuesta, se denunciaba astutamente al mismo museo, a los Rockefeller y al rol de los Estados Unidos en la guerra. Por otra parte, gracias a la pelea dada principalmente desde AWC, en febrero de 1970, los trabajadores del arte logran arrancarle a los museos un día libre a la semana.

Peter Saul no se conformó con producir una obra con la temática de Vietnam sino que dedicó toda una serie a este contenido. La serie encuentra su ocaso con Pinkville, acaso una de sus obras más sencillas, no tan desbordante de elementos como las pinturas que le anteceden o las que sigue llevando adelante hasta el día de hoy.

Saul desde hace décadas fusiona el Arte Pop con el Surrealismo, dándole algunos toques expresionistas. Es curioso cómo, en general, el arte pop ha sido entendido como una estética demasiado orientada hacia lo comercial y hasta frívola y, sin embargo, Saul hace uso de ella para ponerle un contenido político explícito. De hecho, el humor político es frecuente en sus piezas. Suele pintar a referentes políticos a modo de caricatura -por ejemplo a Bush o a Trump- aunque lo hace con su estilo: rodeados de superficies viscosas y cuerpos gomosos, aplastados, estirados y estrujados de adentro hacia afuera. La paleta podría ser tanto la propia del Arte Pop como la del arte visual que había producido el hippismo. Con estas últimas producciones comparte también el exceso de elementos, un sobrecargo visual de figuras, aunque Saul lo hará de un modo más aparejado, por lo deliberadamente repulsivo y vulgar, a lo kitsch. Para las obras que dedicó al arte anti-bélico, mantuvo este mismo estilo que le es propio.

En relación a Pinkville, como señalábamos, cierra la etapa “Vietnam” del autor. La preocupación ineludible por la guerra se inaugura en Saul con un reportaje gráfico de Seymour Hersh sobre la masacre de Son My. Declara que sus propias “imágenes siempre me causan problemas psicológicos, están pensadas como una especie de "ducha fría" para otras personas, para hacerlas conscientes”. Opina que incluso su auditorio veía a la guerra como algo lejano y encontró en su arte un espacio desde donde interpelar. Produjo por lo tanto obras audaces tanto en lo estético como en el contenido. Se puede entender al gesto de optar por un cuadro como Pinkville un tanto menos cargado en elementos como una elección más del lado de “menos es más” en favor de la contundencia del mensaje.

En el 1971 se da inicio a las conversaciones de paz, lo que significó una baja en la efervescencia del movimiento antiguerra. La AWC se disuelve por diferencias internas y muchos de sus integrantes se vuelcan de lleno a otras causas como la feminista y por la igualdad racial. Gracias a la pelea sindical que habían dado, ese mismo año logran conquistar la sindicalización del personal del MoMA. Por otro lado, baja notablemente la producción de obras colectivas aunque se llega a confeccionar un nuevo Indignation Collage.

En resumen, podemos decir que tanto las presentes obras como el conjunto de las obras producidas en Estados Unidos contra la Guerra tienen el mérito de expresar una crítica radical al imperialismo, en solidaridad con un pueblo empobrecido y oprimido. Esto no se constriñe a límites de un cuadro ni entre las paredes donde un happening había transcurrido. Desbordó y se propuso desafiar las lógicas arbitrarias, comerciales y hasta segregadoras que tenían por ejemplo los museos. Llegaron -cuestión no menor- a espacios como el MoMA: un museo de referencia internacional. Así se organizaron más de una vez para que cada obra pudiera seguir circulando. En esto, como con "Q: and babies? A: and babies”, jugaron un rol fundamental organizaciones como la Arts Workers Coalition. En simultáneo, seguían organizándose para que sus demandas triunfaran. Expresaban, por lo tanto, un clima de época no solo recogiendo y tomando partido por la lucha contra la guerra de Vietnam sino el conjunto de los movimientos sociales que proliferaban en ese entonces: contra el racismo y la xenofobia, el de la lucha de las mujeres y las diversidades. Es que tenían, a su vez, un enemigo en común. Si hubiera que hacerle alguna crítica a este movimiento sería que, en general, calaba dentro de él la lógica que primaba en general en el movimiento anti-guerra: el pacifismo. Desgraciadamente, no alcanza con exigir la paz cuando hay que enfrentar al Imperialismo, ya sea dentro o fuera de él, si bien no se trata de una posición desdeñable ya que, desde un país opresor, se tomaba parte por el bando oprimido.

Es destacable la multiplicidad de movimientos que se suscitaban para ese entonces y la vitalidad de la que gozaban, la voluntad de poner en cuestión aspectos del régimen que hasta entonces parecían intocables y la pluralidad de voces expresada en el arte contra la guerra de Vietnam que señalaba Melissa Ho. Respecto a esto, el periodista Jens Kastner sostiene en este artículo que “la orientación internacionalista opera como un vínculo entre los movimientos artísticos y los movimientos sociales, así como una posibilidad de superar los obstáculos estructurales existentes entre ambos”. Según el autor, se pondría en cuestión -aunque no invalida- el esquema de análisis planteado por Pierre Bourdieu donde cada campo existe de manera relativamente autónoma -y casi escindida- de los restantes. En este caso, podríamos pensar al movimiento en contra de la guerra de Vietnam no como una lucha más, sino como una amalgama, un punto de encuentro donde los diversos movimientos se retroalimentan. Y esto se daba aún más dentro del movimiento de trabajadorxs del arte. Lo podemos pensar, a su vez, como una caja de resonancia donde se expresaban cuestiones que se daban por fuera de él. De esto da muestra la disolución de AWC: su fin implicó una disminución en las exhibiciones e intervenciones colectivas de artistas, más allá de que su influencia permitió cierto tipo de arte político expresado el las décadas subsiguientes y hasta la actualidad.

NOTAS AL PIE
[1La “Declaración de Port Huron”, de Tom Hayden de 1962, considerado el manifiesto fundamental de la Nueva Izquierda, señala a la base de los sindicatos como necesariamente “indiferente” y al conjunto del movimiento obrero como algo naturalmente inactivo. En este camino errático, pensadores como Herbert Marcuse llegan incluso a sostener que los trabajadores organizados compartían “las mismas necesidades estabilizadoras y contrarrevolucionarias de las clases medias”. 
 
Bruno Cappello
 
Fuente: Izquierda Diario

jueves, 13 de junio de 2024

EXPOSICIÓN "JOSEP RENAU: HACER EL ARTE OPERATIVO. DISEÑAR EL PORVENIR" EN LA SEDE DEL IVAM DE ALCOY

El Institut València d’Art Modern (IVAM) acoge en su sede de Alcoi la exposición Josep Renau: hacer el arte operativo. Diseñar el porvenir, compuesta por más de 180 obras que muestran el ingenio y la sátira agitadora de un artista que introdujo en España el fotomontaje político y combatió con su obra el American Way of Life.

Josep Renau (València, 1907 - Berlín, 1982) está considerado como una de las figuras más destacadas de la vanguardia republicana en España. Durante la Guerra Civil ocupó cargos de gran responsabilidad: entre septiembre de 1936 y abril de 1938, Renau ostentó la Dirección General de Bellas Artes del Gobierno de la República, posición desde la que impulsó la evacuación del Tesoro Artístico de Madrid, así como la puesta en marcha del Pabellón Español en la Feria Internacional de París de 1937. En 1938 se incorporó a la Dirección de Propaganda del Comisariado General del Estado Mayor, desde la que dirigirá la agitación propagandística militar en Cataluña hasta el final de la guerra.

Estructura de la muestra

La muestra se estructura en cinco ámbitos temáticos. El primer apartado aborda la obra más vanguardista realizada por Renau durante la Segunda República y la Guerra Civil española. Acompaña a esta sección introductoria una selección de fotografías documentales de la Guerra Civil española de Agustín Centelles y Robert Capa.

En este apartado se incluye también “una pequeña selección de fotomontajes del artista alemán John Hearfield que fue el gran creador del fotomontaje político y uno de los máximos exponentes de la vanguardia alemana al cual Renau admiró y adaptó parte de su discurso estético y político”, ha explicado Escrivà.

El comisario de la exposición ha aseverado que Renau “fue pionero en introducir el fotomontaje político dentro de la práctica artística, no sólo desde el punto de vista de la técnica sino como una manera de entender el mundo”.

El segundo apartado de la muestra presenta una selección de obras realizadas durante su exilio en México a partir de 1939, y presta una atención especial al diseño de portadas de la revista Futuro, así como a la documentación para la realización de los murales Retrato de la burguesía y La electrificación total de México acabará con la miseria del pueblo.

El apartado tercero muestra una selección de obra gráfica comercial realizada por la agencia Estudio Imagen / Publicidad Plástica creada por Renau en México.

El cuarto apartado está dedicado a presentar, de manera íntegra y acompañada de abundante documentación procesual, su serie de 69 fotomontajes más emblemática, The American Way of Life “sin duda su corpus de obra más brillante y personal, a la que dedicará más de veinte años de su vida”, ha explicado Ramón Escrivà, que ha añadido que la estética “de estos fotomontajes realizados con el contexto de la Guerra Fría entre EEUU y los países soviéticos como trasfondo, sigue vigente hoy en día”.

El quinto y último apartado muestra los proyectos y bocetos producidos por Renau para la realización de murales cerámicos de grandes dimensiones en edificios públicos de la antigua República Democrática Alemana (RDA) durante la década de 1970.

 




jueves, 15 de febrero de 2024

BERLÍN ACOGE LA EXPOSICIÓN "GUERNICA-GAZA", DEL ARTISTA PALESTINO MOHAMMED AL-HAWAJRI

Sobre “Guernica-Gaza” del pintor y artista gráfico palestino Mohammed Al-Hawajri. Las obras de la serie fotográfica se exponen hasta el 29 de febrero en la jW-Maigalerie de Berlín 

En palabras del artista: "Guernica-Gaza es un proyecto que incluye varios cuadros de artistas internacionales, como Picasso, Dalí, Van Gogh, Chagall y otros. Todos ellos nos dejaron un importante legado cultural y artístico en los últimos dos siglos. A través de sus cuadros, podemos descubrir cómo vivían, así como su sociedad e historia. Es en este sentido que me gustaría presentar mi proyecto, en el que muestro estos cuadros famosos de una forma contemporánea. Respetando y manteniendo su estilo al tiempo que añadiendo mi toque contemporáneo. La realidad ha cambiado: la vida diaria, el ambiente social, político y económico son lo mismo. Esto impacta directa e indirectamente nuestra creatividad, que es lo que muestro en mis cuadros".

»La exposición pretende reescribir la historia del arte en un contexto contemporáneo, mostrando la valoración de pensamientos y herramientas que se han vuelto mucho más simples y poderosas a través del desarrollo tecnológico, también en su expresión (…). Con mis fotografías quiero expresar que la humanidad es la fuente de sus propios problemas y dolores, que se originan en la codicia por aumentar la riqueza material, el deseo de mejorar el estatus social, la creencia en las apariencias y similares, el abuso de posiciones políticas y de poder.«

Con estas palabras, el artista Mohammed Al-Hawajri presentó la exposición en Dinamarca en 2013 de numerosas imágenes que también se mostraron en Documenta 15 (junio-septiembre de 2022) y ahora aquí en Berlín. En aquel momento nadie hablaba de antisemitismo, que unos diez años más tarde se utilizó para deslegitimar y cuestionar toda la exposición de Kassel.

Yazan Khalili, miembro del grupo de artistas “The Question of Funding”, respondió a las acusaciones en una entrevista de julio de 2022 en la revista trimestral Jewish Current s : “Porque la campaña de difamación con acusaciones de antisemitismo se dirigió contra nosotros mientras nos preparábamos Para venir a Kassel, pensamos muy detenidamente en lo que traeríamos con nosotros. Para ser honesto, nunca esperé esta reacción ante Guernica-Gaza. Guernica es historia de la humanidad. Es para todos nosotros. Esta es mi pregunta: ¿Puede la palestinidad pertenecer a una historia universal? No quiero hablar en nombre de Mohammed Al-Hawajri, pero sé por nuestras conversaciones que toda la serie trata sobre observar el arte eurocéntrico y preguntar cómo funciona en contextos contemporáneos fuera de Europa. Nos guste o no, el arte europeo se ha vuelto universal; es el arte que todos miramos.«

Al parecer, en Alemania la gente no entendía todo esto. Atrapada en una falsa cultura del recuerdo, la “Comisión Científica”, que debía investigar las acusaciones de antisemitismo contra varias obras de arte en la Documenta 15, sigue opinando que “Guernica-Gaza” es “Israel-Gaza”. La exposición permite ahora revisar esta sentencia.

https://www.jungewelt.de/ladengalerie/









domingo, 8 de octubre de 2023

"LA MANO TIENE CINCO DEDOS", FOTOMONTAJE DEL ARTISTA COMUNISTA JOHN HEARTFIELD


La mano tiene cinco dedos
John Heartfield 
1928
Akademie der Künste, Berlín (Alemania)
Fotomontaje 
93 x 66 cm

Pasados varios años desde que John Heartfield entrara en las filas del PKD (Partido Comunista Alemán), decide ayudar a la causa aportando ideas para la campaña electoral del partido en las elecciones de 1928.

Se dice que el artista, en una de las reuniones del partido, se levantó alzando la mano y preguntó a los asistentes: ¿Qué es más poderoso que los dedos de la mano humana trabajando juntos? La respuesta fue unánime. La aceptación de la asamblea hizo que Heartfield se acercara a una fábrica de trabajadores, los cuales a petición del artista, levantaron la mano para recibir el disparo de su cámara. Cuentan que llegó a trabajar con cientos de fotografías hasta que encontró la mano que más le convenció.

El montaje fotográfico nos dice: «La mano tiene cinco dedos… Con esos cinco atrapa al enemigo», en clara alusión a la figura de Hitler y su partido. Lo más curioso es que este cartel electoral aúna simbólicamente la idea de unión de fuerzas y la posición en la que se encontraba el PKD en las listas para las elecciones, casualmente la quinta posición. En definitiva, la obra se convirtió en la representación del propio partido y de todos sus ideales.

El contenido simbólico de la obra caló hondo en la sociedad del momento y también en las posteriores, ya que el grupo System of a Down recurrió en 1998 (setenta años después) a la idea de Heartfield para su primer disco en un claro homenaje al artista. Utilizó la misma mano añadiendo en la contraportada, entre otras frases, estas palabras: La mano tiene cinco dedos, capaces y poderosos, con la habilidad tanto de destruir como de crear.

 

System of a Down
(1998)
American Recordings

Tatiana Fernández Hernández

Fuente: HA!

domingo, 11 de diciembre de 2022

"QUIEN LEE LOS PERIÓDICOS BURGUESES SE VUELVE CIEGO Y SORDO: ¡FUERA LAS VENDAS EMBRUTECEDORAS!", FOTOMONTAJE DE JOHN HEARTFIELD


Quien lee periódicos burgueses se vuelve ciego y sordo: ¡Fuera las vendas embrutecedoras!
John Heartfield
Fotomontaje
1930

"Quien lee periódicos burgueses se vuelve ciego y sordo: ¡Fuera las vendas embrutecedoras!" Fotomontaje del dadaísta alemán y militante del KPD, John Heartfield, para la revista AIZ (El Periódico Ilustrado de los Trabajadores) en febrero de 1930.

Entre los periódicos que aparecen cubriendo el rostro de este personaje están el "Tempo" (liberal-democrático) y el "Vorwärts" (socialdemócrata).

Una de las líneas hace referencia a que este "cabeza de col" aspira a ser un Schwarz-Rot-Gold, referencia a la tricolor y a la Reichsbanner, organización paramilitar constituida por militantes del Partido del Centro, el Partido Socialdemócrata y el Partido Democrático.

Fuente: Archivos de la Historia

domingo, 13 de febrero de 2022

"EL EJÉRCITO ROJO", FOTOMONTAJE DE LA ARTISTA COMUNISTA VARVARA STEPANOVA


El ejército rojo
Varvara Stepanova
Fotomontaje
1930
Multimedia Art Museum de Moscú

Una de las grandes artistas de la Revolución rusa fue Varvara Stepanova, que ayudó a la estética visual del recién nacido estado comunista.

Dentro de estos talentos brillaba Stepanova, que junto a muchos otros (como su compañero y colaborador Rodchenko) desarrolló una estética inédita hasta entonces.

Se le llamó constructivismo, y proponía un arte que plasmara la realidad social y fuera accesible a las masas, sin rebajar el nivel de experimentación con nuevos lenguajes.

El diseño se convirtió en la herramienta perfecta para esto, y Lenin la aprovechó con fines propagandísticos para exaltar, como en este caso, al Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, que era la fuerza militar de la Unión Soviética.

Con un fotomontaje en el que repite cuatro veces la misma figura, Stepanova representa los supuestos valores del ejército: coraje, poder, unión, fuerza, disciplina… y el mundo entero toma buena nota de lo que artistas como ella están haciendo en Rusia.

Fuente: HA!

domingo, 31 de enero de 2021

"LA ELECTRIFICACIÓN DE TODO EL PAÍS", FOTOMONTAJE DE GUSTAV KLUTSIS

 
"La electrificación de todo el país"
Gustav Klutsis
1920
Fotomontaje

Consiste en un fotomontaje de Lenin, la celebración de una acumulación de electricidad y el caminar de todo el mundo.

Según Margarita Tupitsyn, "Electrificación se centra alrededor de un círculo que contiene una fotografía de un gigante de Lenin, en la imagen vemos que lleva una notable estructura de andamios de metal como símbolo de la modernización tecnológica prometida por el gobierno bolchevique". Tupitsyn también explica que la pieza, "constituye uno de los primeros ejemplos de la combinación de una composición abstracta con un mensaje abiertamente político expresado a través de la fotografía".

En el momento de crear este montaje, la fotografía era un medio cada vez más popular debido a que habría sido más legible. La de Klutsis fue una imagen creada en respuesta al plan de Lenin para suministrar electricidad a toda Rusia y a su vez con el trabajo de Lissitzky por comparar a Lenin con la cuña roja, conducir la electricidad en el mundo. Vemos que junto a este trabajo hay un elemento satírico y también cual era el plan de Lenin para proporcionar electricidad a todos los de Rusia, este no fue un éxito completo.

El uso de Klutsis en el fotomontaje sobre como drásticamente retrata a Lenin como un pionero e innovador, "Electrificación de todo el país" también podría estar burlándose del líder bolchevique.
 
Fuente: ADM - Imágenes con historia

lunes, 1 de junio de 2020

"ESTÉTICA Y REVOLUCIÓN: CONSIDERACIONES POLÍTICAS SOBRE LAS VANGUARDIAS RUSO-SOVIÉTICAS (1911-1936)"

El Lissitzky. Fotomontaje en el catálogo de Pressa, Colonia, 1928

ARTÍCULO DE JUAN JOSÉ GÓMEZ Y ESTEBAN ANCHÚSTEGUI PUBLICADO EN EL Nº 49 (MAYO 2020) DE LA REVISTA “IZQUIERDAS”

Al tratarla relación entre arte y revolución rusa, suele establecerse un corte histórico entre prácticas iniciales de vanguardia y la tendencia a la propagandaque acompañó la consolidación del nuevo Estado, concluyendo con la liquidación del arte moderno en la URSS. Este artículo matiza esta perspectiva, examinando la evolución de las vanguardias ruso-soviéticas en conexión con distintas y contrapuestas interpretaciones de la noción de “arte revolucionario.”

Se concluye que, junto a la subordinación del arte a la política, persistieron prácticas marginales que, desde la autonomíade la estética, asignaban efectos políticos a la crítica modernista de la representación artística.

DESCARGAR ARTÍCULO: http://www.izquierdas.cl/images/pdf/2020/n49/art155_3286_3302.pdf?fbclid=IwAR3Mo2zs1Ydbdn5RzbnAN1TO1jLBIaroKHeIl9j4I4PMY2_Fixy8QqhF-XU

lunes, 29 de julio de 2019

BELOMOR, EL CANAL QUE TRANSFORMÓ EL ARTE SOVIÉTICO


El canal que une el Mar Báltico con el Mar Blanco, atravesando tres grandes lagos: Ladoga, Onega y Vygozero, junto con varios ríos canalizados fue construido prácticamente manualmente, a lo largo de 20 meses entre 1931 y 1933. La vía marítima empieza en San Petersburgo y permite navegar 227km hasta llegar a la costa del Mar Blanco. De todo el recorrido 48km son artificiales y pertenecen al canal Belomor que en la URSS fue presentado como un gran éxito del primer plan quinquenal: se logró adelantar el final de la obra en 4 meses, cumpliendo así la consigna “plan quinquenal en cuatro años”.

 Canal en Belomorsk

Canal en Karelia




La construcción del canal fue la primera de las grandes obras hidráulicas en la URSS y fue seguido por el más famoso canal Moscova-Volga (1932-1937) y canal Volga-Don (1941-1952). Entre estas grandes obras destaca el faraónico proyecto llamado perebroska que preveía la diversificación de los sistemas fluviales para reorientar los ríos hacía el sur con el objetivo de irrigar los campos de cultivo. Belomor fue el primero en la serie de estas grandes obras que se construyó en base del trabajo forzado. La mano de obra que se utilizó fueron unos 126.000 convictos del campo de trabajo conocido como Bblag, campo del canal de Mar Báltico – Mar Blanco. Como muchos otros, Bblag formaba parte del amplio sistema penitenciario soviético llamado GULAG (Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний o Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias), fundado en 1930 por Stalin y disuelto en 1960 por Khruschev, dónde fueron documentadas 1.053.829 muertes entre 1934 y 1953. Esta cifra no incluye las 12.000 personas que según los datos oficiales murieron en la construcción del canal Belomor. La tarea de construirlo fue tan heroica como imposible: el canal tiene un ancho medio de 36m y 3,5m de profundidad en todo su recorrido, aunque fue proyectado con 5,4m para el paso de barcos grandes. Las 7 reclusas que empiezan en la ciudad de Povenets salvan un desnivel de 103m y se conocen como las Escaleras de Povenets. La parte norte tiene otras 12 reclusas, cada una de ancho mínimo de 14m y largo de 135m. Aparte de Povenets, lo largo del canal se desarrollaron otras ciudades como Segezha, Nadvoitsy, Sosnovets y Belomorsk.

Alexander Rodchenko: Trabajos en la reclusa, 1933

En sus apuntes Marx advertía sobre la relación entre las tiranías euro-asiáticas y las grandes obras hidráulicas donde la propiedad de las vastas extensiones de tierra fue colectiva. Y de hecho, con el primer plan quinquenal terminaba el proceso de colectivización de las tierras y la reorganización de la producción agrícola, doloroso proceso que tuvo como consecuencia grandes transformaciones territoriales y la hambruna de 1932-33 que afectó las regiones más fértiles como Ucrania y Kazakstán. Los pasaportes internos y permisos de residencia fueron instaurados para frenar la despoblación de estas regiones. Por el otro lado, la información sobre la crisis fue silenciada y cualquier información publicada sobre la hambruna fue penalizada con GULAG como acto criminal de propaganda anti-soviética.

Uno de los legados de la revolución fue la inclusión de las artes en el aparato de propaganda política. Si bien en la primera década pos-revolucionaria se caracterizaba con grandes experimentos y libertad en las artes visuales y arquitectura, el primer plan quinquenal (1927-1932) marcó un cambio de clima hacia un férreo control de la actividad. En 1930 fue cerrado Vkhutemas, escuela vanguardista de arte y arquitectura con intensas relaciones e intercambio con las vanguardias europeas. En 1932 se disolvieron finalmente las asociaciones de artistas y escritores, dejando su trabajo relegado a los grandes institutos estatales y a los escrutinios de los censores. Muchos libros desaparecieron de las bibliotecas, varios arquitectos dejaron de construir y obras de arte fueron retiradas de museos. Inevitablemente las artes se vieron sometidas a profundo debate sobre la forma, función y representación en la luz del cada vez más presente dictado político sobre estas cuestiones. En 1932 Maxim Gorki utilizó por primera vez el término Realismo Socialista que en el congreso de los escritores de la URSS de 1934 acabaría siendo el estilo oficial para todas las artes. Realista en la forma, socialista en el contenido o nacional en la forma socialista en el contenido para arquitectura, era el principal lema para el arte que tenía que ser:


1. Proletario: el arte referido a los obreros y comprensible para ellos
2. Típico: contener escenas e historias de la vida diaria
3. Realista: en el sentido representativo
4. Combatiente: visualizar soporte al estado y al Partido.

Libro Belomor
 
 A. Rodchenko: Colocación del suelo en la camera de la reclusa, 1933.


A. Rodchenko: Reclusa, 1933.

En otoño de aquel año tuvo lugar una reunión de varios escritores próximos al régimen, en la casa de Gorki, donde el invitado de honor fue Stalin. El discurso que dio tuvo algunas frases célebres como: “Nuestros tanques son inútiles cuando quienes los conducen son almas de barro. Por eso afirmo que la producción de almas es más importante que la producción de tanques.” Y: “La vida transforma al ser humano y vosotros tenéis que colaborar en la transformación de su alma. La producción de almas humanas es de suma importancia. ¡Y por eso alzo mi copa y brindo por vosotros, escritores, ingenieros del alma!” Desde esta hermandad entre la ingeniería y la literatura nació un nuevo género: la literatura hidráulica.

En agosto, coincidiendo con la finalización de las obras, una expedición de 120 escritores soviéticos recorrió el canal con el proyecto de escribir la primera novela colectiva sobre su construcción. La idea del realismo socialista fue llevada al extremo así los escritores tuvieron que trabajar de manera colectiva como los ingenieros y obreros de la construcción. El resultado fue el libro “Belomor, Canal de Stalin de Mar Blanco a Mar Báltico”, publicado en 1934, con más de 600 páginas de descripciones y datos técnicos sobre la obra. Maxim Gorki defendía que bajo el comunismo el arte es la creación del pueblo y que la individualidad artística es un anacronismo. Él figura como el autor-coordinador de un colectivo de 36 autores del libro en el cual obviaron todo el tema de las dificultades de la construcción así como las durísimas condiciones naturales y penitenciarias. Irónicamente, “Belomor” acabó siendo prohibido y retirado de la circulación en 1937 como resultado de la purga de uno de los organizadores del campo de trabajo y jefe de servicios secretos, Genrikh Yagoda quien fue acusado, entre otras actividades antisoviéticas, de anticipar la muerte de Maxim Gorki.


A. Rodchenko: construyendo una reclusa, 1933.


A. Rodchenko: Reclusa. Reflex, 1933.

 A. Rodchenko: Presa, 1933.

Las obras de canal fueron publicadas en la revista URSS in Construction, número 12 de 1933, la publicación estrella de los logros de Stalinismo que se publicaba entre 1930 y 1941 en varias lenguas: inglés, ruso, francés, alemán y desde 1938 en español. Dos parejas de célebres constructivistas fueron encargados del diseño gráfico de la revista: El Lissitzky y Sophie Lissitzky-Küppers y Alexander Rodchenko con Varvara Stepanova. Como en los círculos literarios, entre los arquitectos y diseñadores hubo quienes fueron apartados de la práctica, incluso purgados y otros quienes aceptaron las nuevas directrices de propaganda estatal para poder continuar ejerciendo. En el fondo, el papel propagandístico del arte ya era uno de los fundamentos del constructivismo.

E número 12 de USSR in Construction fue diseñado por Rodchenko y Stepanova y publicaba las fotos que Alexander Rodchenko tomó durante sus tres visitas a las obras del canal. Estos viajes cambiaron su manera de ver la creación y la técnica fotográfica; en los meses previos estaba desanimado por las continuas críticas a su trabajo en clave soviética. Él escribía: “En (la revista) “Fotografía Soviética” comenzaron a perseguirme en cada número. Fotografiaba deportes. Sin ninguna manipulación. Las fotos evidentemente eran buenas, soviéticas. Pero…ya me habían puesto la etiqueta y trabajar creativamente para Moscú me resultaba insoportable.” A Rodchenko le invadió el entusiasmo al ver a los constructores del canal. Para los convictos aquella obra era una manera para ganarse el visado hacía la libertad y la posibilidad de reconstruir la vida. “Era la guerra del hombre contra la naturaleza salvaje. El hombre llegó y venció, venció y se reconstruyó. Había llegado abatido, castigado y enrabiado y marchó orgulloso, con la cabeza bien alta, con una medalla en el pecho y un salvoconducto para vivir.”



A. Rodchenko, V. Stepanova: Portada de la edición en alemán de la revista USSR in Construction. Núm 12, 1933.
 
USSR in Construction, núm 12, 1933. Edición en inglés

Su fotografía cambió en este viaje: empleaba los mismos motivos de grandes series de piezas constructivas, los ángulos y puntos de vista inusuales, pero la imagen ya no era abstracta sino incluía esa actividad frenética y entusiasta. “Me olvidé de todas las decepciones creativas. Hacía fotos con sencillez, sin pensar en el formalismo. Estaba conmovido por la delicadeza y el sentido con el que se llevaba a cabo la reeducación de los hombres. Sabían encontrar el método individualizado para cada uno…”

Fuente: La ciudad socialista