Dom Sindikata se encuentra en la Plaza Nikola Pašić, antigua Plaza de Marx y Engels, y fue proyectado por Branko Petričić y la construcción comenzó en 1947. Debido a la escisión de Tito-Stalin en 1948 y al Período Informbiro
que siguió, las obras se detuvieron pronto. La construcción se reanudó
en 1951. Desde 1953, los trabajadores de la construcción soviéticos
estaban empleados en el sitio. Las obras importantes en el edificio se
completaron en 1955, mientras que el edificio fue terminado por completo en 1957. En la década de 1970 se convirtió en el lugar de entretenimiento más popular de la ciudad,
El edificio fue construido originalmente para la Asociación de Sindicatos (SSSS), de ahí el nombre. La SSSS fundó Dvorana Doma Sindikata
como una empresa separada, que gestionaba oficialmente la sala. Sin
embargo, esa empresa quebró en 2016 y fue comprada por la empresa
distribuidora de películas "MCF - Megacom film", que se convirtió en el
arrendatario oficial, ya que SSSS sigue siendo oficialmente el
propietario de la instalación.
El enorme edificio está diseñado a la manera del realismo socialista, con las influencias del modernismo
tardío. En términos de arquitectura, es el símbolo de la construcción
inmediatamente después de la guerra, y con su posición y volumen, marcó
permanentemente el contorno de la plaza, que a su vez es uno de los
espacios públicos más importantes de Belgrado. Además de los valores
arquitectónicos, el edificio es importante desde el punto de vista
cultural e histórico, ya que muchos eventos políticos y culturales
importantes ocurrieron en Dom Sindikata. Por todo ello, fue declarado
monumento cultural en abril de 2013.
El encargo original de las autoridades era el diseño de un
edificio macizo y fuerte, totalmente a la manera del realismo socialista, lo
que significaba que no había ornamentos en la fachada. Sin embargo, el
arquitecto Petričić decidió diseñar el nuevo edificio como una extensión
del edificio del Fondo de Jubilación del Banco Nacional del Reino de
Yugoslavia. Este edificio fue diseñado por Grigorije Samojlov y se
terminó un par de meses antes del estallido de la guerra en 1941. El
edificio del Fondo de Jubilación estaba ornamentado con losas de piedra ocre
grisáceo, totalmente diseñadas en estilo modernista. Petričić utilizó
la misma estética y materiales, incorporando Dom Sindikata como relleno y
una extensión natural del proyecto de Samojlov. Aunque son dos
edificios separados, en dos estilos ligeramente diferentes y de
diferentes épocas, desde la distancia los dos edificios crean la ilusión de
ser solo dos alas de la misma construcción.
El Gran Salón se embelleció con el cuadro
"Industrialización". Fue pintado por Petar Lubarda en 1959 y tiene unas
dimensiones de 2.9 m × 6.5 m (9 pies 6 pulgadas × 21 pies 4 pulgadas).
Probablemente sea el óleo
más grande de Lubarda, de, como lo describieron los críticos, su mejor
época. El alboroto público se provocó en octubre de 2017 cuando los
periódicos Blic
informaron que la pintura, que estimaron en un millón de euros,
desapareció durante la reconstrucción. El ministro de cultura, Vladan
Vukosavljević, y representantes de "Megacom", demostraron que la pintura
todavía estaba en el edificio, pero que fue retirada y protegida debido
a las obras en curso. Se anunció que volverá a exhibirse en el Gran
Salón, una vez finalizadas las obras. El proceso de declaración de
propiedad cultural del cuadro comenzó el 5 de septiembre de 2017, pero
se detuvo en el primer paso porque la Asociación de Sindicatos, que
reclama la propiedad, no pudo presentar la documentación adecuada que lo
confirme.. El 31 de octubre de 2017, la pintura fue declarada oficialmente bien cultural.
Exposición «¡Incluso en la esclavitud hay libertad! – El arte serbio durante la Segunda Guerra Mundial» en la Galería de la Academia de las Artes y las Ciencias de Serbia.
La exposición "¡Incluso en la esclavitud hay libertad! – El arte serbio durante la Segunda Guerra Mundial", de la doctora Irina Tomić, se inauguró oficialmente el 4 de agosto en la Galería SASA.
La exposición abarca la producción creativa de diversos géneros y formas artísticas, incluyendo bellas artes, artes aplicadas, arquitectura, fotografía y cine, creadas durante el período comprendido entre el estallido de la guerra en el territorio del Reino de Yugoslavia (6 de abril de 1941) y la capitulación de Alemania (9 de mayo de 1945). La exposición se centra en el arte creado en Serbia, teniendo en cuenta también las obras de artistas que estuvieron encarcelados o que desarrollaron su actividad en territorios libres fuera de Serbia. La exposición presentará cerca de 300 piezas procedentes de numerosas instituciones museísticas de toda Serbia (el Museo Nacional de Serbia, el Museo de la Ciudad de Belgrado, el Museo de Arte Contemporáneo, la Casa del Patrimonio, el Museo de Yugoslavia, la Colección Memorial Pavle Beljanski, el Museo Nacional de Užice, el Museo Nacional de Smederevska Palanka, etc.). Incluye obras de artistas consagrados del período de entreguerras, como Paja Jovanović, Uroš Predić, Beta Vukanović, Petar Dobrović, Jovan Bijelić, Sava Šumanović, Zora Petrović, Đorđe Jovanović, Đorđe Andrejević Kun y Petar Lubarda, así como de artistas más jóvenes de la época, como Majda Kurnik, Miloš Bajić y Vida Jocić, junto con obras de aficionados creadas en campos de prisioneros y en el campo de batalla.
Las obras incluidas son heterogéneas en diversos parámetros, por lo que se han organizado según sus características tipológicas. La autora demostró cómo todos los tipos de arte en el período comprendido entre 1941 y 1945 dependían de condiciones sociales y culturales únicas. Junto con la producción artística, también ofrece una visión general de todos los desarrollos culturales, histórico-culturales, antropológicos y sociológicos relevantes durante la ocupación de Serbia. Irina Tomić ha demostrado la hipótesis de que la producción creativa artística durante la ocupación continuó. No solo no se extinguió ni disminuyó, sino que también experimentó una considerable modificación. Para muchos, fue una vía de salvación; para otros, una especie de arma. Por lo tanto, las obras creadas en tales condiciones no pueden evaluarse únicamente según criterios estéticos convencionales. El objetivo de la exposición es presentar un análisis exhaustivo de todos los principales fenómenos artísticos que surgieron durante la ocupación y como consecuencia de ella.
La exposición está acompañada de un catálogo del mismo título, obra de Irina Tomić, doctora en filosofía.
En palabras de la Dra. Lidija Merenik: «Se trata de una obra extensa y exigente, exquisitamente escrita, la primera de su tipo. Realiza una contribución científica original para una comprensión más completa del arte serbio del siglo XX, al sintetizar uno de sus periodos más olvidados, menos conocidos y dolorosos. Esta obra carece de precedentes en cuanto a su objetivo establecido, ya que hasta ahora no se había producido en la historiografía serbia una síntesis sobre este periodo poco conocido del arte. Por lo tanto, el resultado de esta investigación es el primer estudio exhaustivo y científico, y, en un sentido más amplio, el primer artículo de este tipo sobre el tema mencionado».
El escultor Mrđan Bajić, miembro correspondiente de la SASA, señala que el trabajo académico de Irina Tomić "adentra con determinación en un campo que durante mucho tiempo ha permanecido insuficientemente investigado y abordado, y que casi nunca se ha tratado de una manera que vaya más allá de la uniformidad de una lectura ideológica unilateral, examinando en igualdad de condiciones todo lo que se creó durante ese período".
La exposición estará abierta al público hasta el 20 de septiembre.
"La muerte de Yugoslavia" es una serie documental de seis capítulos que la BBC emitió por primera vez en 1995. Abarca el colapso de la antigua Yugoslavia.
Es notable por su combinación de imágenes de archivo nunca antes
vistas, intercaladas con entrevistas de la mayoría de los principales
actores en el conflicto, incluyendo Slobodan Milosevic, el entonces presidente de Serbia.
1. "Enter Nationalism": En este episodio se describe el ascenso de Milosevic al poder aupado por el nacionalismo serbio y el principio del fin de Yugoslavia.
2. "The Road to War": Tras el desmoronamiento de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia, serbios y croatas caen en una espiral de odios étnicos que los llevará a la guerra.
3. "Wars of Independence": Las
independencias de Eslovenia y Croacia desencadenan una sangrienta guerra
entre serbios y croatas y se procede al desmembramiento de Yugoslavia
mientras la diplomacia europea es incapaz de parar la violencia.
4. "The Gates of Hell": La
independencia de Bosnia y Herzegovina provoca el desgarramiento de la
república yugoslava más multiétnica entre serbios, croatas y musulmanes.
Serbios y crotas pactan el reparto de Bosnia. Da inicio una sistemática
limpieza étnica por parte de los serbios.
5. "A Safe Area": Mientras la
diplomacia de la ONU y Europa se estrella una y otra vez con la
intransigencia serbobosnia, los serbios continúan su implacable limpieza
étnica y los croatas traicionan a los musulmanes e inician su propia
limpieza étnica contra los musulmanes. EE.UU., por medio de la OTAN, se
escenifican como los únicos que pueden interferir para reconducir la
situación.
6. "Pax Americana": La masacre de
Srebrenica da una razón a los Estados Unidos para intervenir
militarmente en el conflicto y forzar a los serbobosnios a sentarse en
la mesa de negociaciones. Esto, unido a la reconquista de los
territorios serbocroatas en Croacia y la contraofensiva
croata-musulmana, llevará a las partes implicadas a negociar en Dayton
un tratado de paz en el que se alcanzaría el status político de
Bosnia-Herzegovina y el fin de las guerra de Bosnia.
Intérpretes
Christopher Plummer, Florinda Bolkan, Maximilian Schell, Irfan Mensur, Rados Bajic, Jan Hrusinsky, Branko Djuric
Duración
105 m.
País
Yugoslavia
Sinopsis: Representación histórica de los hechos que precedieron al asesinato político del archiduque Francesco Ferdinando, aspirante a emperador al trono austrohúngaro, en Sarajevo, el 28 de junio de 1914.
Brillante recreación histórica del suceso que cambió la historia. La
película destaca por su excelente ambientación y vestuario. Consigue que
el espectador pueda sumergirse en el contexto del momento, aun sin
conocer los detalles en profundidad y sin ser un gran entendido en la
materia o en el suceso concreto que cambió la historia del mundo. Hay
momentos en que parece casi un documental por su apego al momento y el
clima de recreación a mi se me hace muy real.
Destaca cómo una pequeña organización anarquista (Joven Bosnia) prepara
el atentado. Toda la preparación y logística está muy bien narrada,
cómo ese grupo odia al Francisco Fernando, heredero al
trono austrohúngaro. Es un tema de capital importancia que aún hoy sigue
suscitando mucha polémica. El director no toma partido abiertamente por
los autores del atentado, si bien su punto de vista es bastante
“comprensivo” con los mismos.
Las actuaciones son bastante realistas de los autores del atentado,
incluyendo al cabecilla, Gravilo Princip. La película tiene ese poso de
realización de los 70, y se nota un elevado presupuesto, sobre todo el
el desfile del archiduque, con una gran cantidad de extras.
Cristopher Plummer está impecable con los trajes que tanto gustaban al
archiduque y hay una conversación con su tío Franciso José I muy
reveladora. Quizá le falta algo más de situar al espectador no entendido
en contexto, pero la peli opta por ser narrativa, y en ese terreno lo
hace muy bien.
Indudablemente para los historiadores o espectadores que quieran conocer
cómo se gestó el atentado que llevó a la Primera Guerra Mundial y el
mundo de esa época, es de visión indispensable.
Reparto Vuk Kostic, Igor Djordjevic, Nataša Ninković, Petar Zekavica, Marko Janketić, Natasa Drakulic, Nikolina Jelisavac, Bojan Žirović, Radoslav Milenković, Jelena Grujicic
Música
Roman Gorsek, Aleksandra Kovac
Fotografía
Milos Kodemo
Sinopsis: Dara iz Jasenovac es una película de drama histórico serbia ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Basada en los testimonios de supervivientes, trata sobre el genocidio, las atrocidades y el holocausto que tuvieron lugar en el campo de concentración de Jasenovac gestionado por el Estado Independiente de Croacia durante la Invasión de Yugoslavia
En el correr de la guerra, el lugar de los judíos en los Balcanes lo
ocuparon los serbios, el principal grupo étnico que el gobierno fascista
croata de Ustacha persiguió, torturó y exterminó. Una de las
proposiciones de Dara of Jasenovac es que la violencia y el sadismo de
los croatas impresionaban, por su ferocidad, a los mismos nazis alemanes
que ejercían algún tipo de supervisión sobre ese territorio.
La película hace especial hincapié en los niños. En los subtítulos
previos sostiene que el de Jasenovac fue el único campo de concentración
europeo en el que se exterminaron infantes. En la primera escena una
madre serbia abandona a un bebé en el campo para que sea recogido por
una campesina croata y consiga así salvar la vida. Es uno de los pocos
gestos humanos que Antonijevic retrata en los personajes croatas. La
película, en ese sentido, es la visión serbia de la historia.
La protagonista es, además, una niña. Dara (Biljana Cekic), de 10 años,
marcha junto con su madre Nada (Anja Stanic) y sus dos hermanos por
distintos campos en los que los croatas los mantienen como prisioneros.
Los traslados, en camión o en tren, las más de las veces significan la
muerte. Desobedecer a los guardias, flaquear en el trabajo diario o
contraer una enfermedad también.
Antonijevic lleva el sadismo de los fascistas croatas a un nivel difícil
de tolerar. Lo que viven los personajes serbios se asemeja, en muchas
escenas, a un infierno dantesco. En el film, cuyo guión fue escrito por
Natasa Drakulic, las mujeres son tan poderosas y crueles como los
hombres, algo que no es habitual en las películas sobre el Holocausto.
No hay matices en los villanos fascistas de Dara of Jasenovac, son
personajes que encarnan una maldad prácticamente pura.
Tal despliegue de crueldad también opaca a las víctimas, los personajes
que representan a los serbios, limitados en muchos casos a aguantar y
padecer. Mientras Dara intenta sobrevivir en los campos de concentración
su padre Mile (Zlatan Vidovic) trabaja esclavizado como sepulturero de
sus compatriotas en fosas colectivas. Son los dos héroes de la película,
los que no se rinden, los que intentan sobrevivir a como dé lugar.
Entre el desarrollo de la trama el director intercala unas sugestivas
escenas en las que los personajes que murieron en pantalla ingresan,
como en una suerte de vida posterior, a un vagón de madera durante una
noche invernal en la que nieva. Seguramente hay allí una alusión a la
memoria y a la importancia de volver y contar las historias de las
víctimas del fascismo. Dara of Jasenovac es la primera película serbia
sobre el Holocausto y rescata del olvido un episodio olvidado de la
historia de la región. Más allá de alguna crítica cinematográfica
posible ese solo hecho ya representa un logro.
Sinopsis
Documental que echa una mirada crítica al papel jugado por los EEUU, la OTAN y la UE en la trágica ruptura de un antaño pacífico y próspero estado europeo: Yugoslavia.
¿Alguna vez se preguntaron por qué las superpotencias se inmiscuyen tanto en los asuntos internos de otros países? ¿Le parece extraño que alguien quiera arruinar una estructura económica exitosa? ¿Cómo puede un país supuestamente invadirse a sí mismo? ¿Les causa curiosidad lo que sucede después de un bombardeo "humanitario"? Eurochannel les invita a encontrar las asombrosas y sorprendentes respuestas en El peso de las cadenas.
Dirigida por Boris Malagurski, El peso de las cadenas es un documental, coproducido entre Serbia y Canadá, que tiene como objetivo dar respuesta a las preguntas que pocos se atreven a preguntar acerca de uno de los conflictos armados más crueles después de la Segunda Guerra Mundial. La producción se explica cómo y por qué se rompió Yugoslavia y quién tenía un interés en su disolución y la devastadora guerra sangrienta que le siguió.
Develando el nivel de vida en Yugoslavia antes de la guerra y contando algunos aspectos de su vida personal, el director retrata un país con excelente calidad de vida antes de la guerra: atención médica y educación gratuitas, derecho garantizado a un trabajo, transporte público, vivienda y servicios públicos asequibles, una tasa de alfabetización superior al 90%, una esperanza de vida de 72 años y más.
Vlade Divac y Drazen Petrovic eran los pilares de la selección yugoslava
de baloncesto que arrasaba en Europa a finales de siglo. Compartían
habitación y un amistad que parecía inquebrantable. Fueron al draft de
la NBA el mismo año para cuidar el uno del otro. Los triunfos y los
adjetivos se acababan para poderlos definir. Pero la guerra de
independencia entre Croacia y Serbia hundió su amistad para siempre.
Petrovic, croata y Divac, serbio, fueron tomados como símbolos
patrióticos". La querra civil, con amigos y familiares de los jugadores
luchando y muriendo en bandos opuestos parecía no tener fin. Un día
fatídico de 1993, Petrovic murió en un accidente
de automóvil, sin que ambos se hubieran reconciliado. Su funeral
congregó 100.000 personas en Zagreb. Pero Divac no pudo estar allí y esa
herida no se cerró para él. Después de 20 años, Divac vuelve a Zagreb
donde recibe todavía miradas de rencor, pero es allí donde conseguirá
curar su herida. Les veremos jugar y hablar con el resto de estrellas de
su equipo, con Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Arvydas
Sabonis... Merece la pena haber escrito yo mismo sobre esta desgarradora
historia de amistad, de superación, de triunfo, de guerra, de odio, de
culpa y de redención
JUEGOS PROHIBIDOS: Ocho lecciones sobre el vacío con final feliz
IMÁGENES VIOLENTAS
La obra más reciente de Marina Abramović,
Eight Lessons on Emptiness with a Happy End (Ocho lecciones sobre el
vacío con final feliz), transmite una profunda preocupación por los
excesos de las representaciones contemporáneas de la violencia. En un
primer momento, el interés de la artista se centró en el problema de la
representación de la violencia en la sociedad mediática contemporánea.
Como ella misma explica: «Ignoro por qué decidí reunir todas esas
imágenes de crueldad. Todo comenzó con la matanza de un cerdo a manos de
un chamán en Laos en honor de un espíritu. Pero la masacre de seres
humanos que vemos por todas partes en Internet carece de todo tipo de
cualidad redentora».
Al hacer esa afirmación, la artista
rememora un texto que le es muy querido: el estudio de Susan Sontag
titulado Ante el dolor de los demás.
Como en una reescenificación del texto de
Sontag, Abramović nos llena de impactantes imágenes de personas
sufriendo, sugiriendo su publicación como parte del catálogo. Las
imágenes que aquí se reproducen deberían reformularse dentro de la
apelación de Sontag a la respuesta compasiva. La nueva obra de
Abramović, Eight Lessons on Emptiness with a Happy End, intenta suscitar
ese mismo sentimiento compasivo en el espectador. La compleja
video-instalación debe entenderse como contrapunto a las incontables
atrocidades que vemos representadas por doquier. El título de la obra
origina un particular tipo de vacío. El pensamiento oriental tradicional
defiende que, si se quiere alcanzar la armonía entre el cuerpo y la
mente lo primero que hay que hacer es vaciar esta última. Y es
precisamente ahí donde Abramović muestra el inicio de la transformación
gradual que nos llevará, finalmente, al “estado elevado del ser”. Como
Chrissie Iles explicó en 1995, durante más de treinta años Abramović «ha
venido utilizando técnicas de vaciamiento y transformación para crear
las condiciones necesarias que permitan la transición de la propia
artista y del público a un estado diferente». Hoy, continúa dedicada a
la misma estrategia artística de transformación mediante un proceso de
contemplación que en este caso se concreta en la creación de una
compleja obra de vídeo multicanal realizada en Laos.
En Eight Lessons on Emptiness with a Happy
End, Abramović recurre a una estrategia performática de recreación de
una guerra ‘estilizada’ para crear un psicodrama ritualista representado
por niños y que se supone nos conduce a la purificación espiritual. En
la obra, el sentido de espiritualidad de Abramović se aproxima al uso de
la noción de lo “espiritual” en Sontag, un concepto proclive a sufrir
todo tipo de abusos y que fue ya frecuentemente utilizado por Sontag
para convertir la concienciación en un imperativo para los compromisos
políticos y artísticos en el mundo. Como Sontag, una intelectual laica
de la que se llegó a afirmar que rescataba la espiritualidad de manos de
sus habituales mercaderes – los píos, los hipócritas y los engañados –
Abramović restituye la espiritualidad al discurso del arte visual
contemporáneo del que había sido prácticamente expulsada. Su fe en el
arte, inquebrantable y legendaria por su compromiso ético, le obliga a
actuar con una implicación personal tan absoluta como incondicional que
excluye la repetición o la rutina. Marina Abramović es una artista que
defiende que, en la creación, el artista debe enfrentarse a sus propias
limitaciones; y ella lleva su arte hasta los mismos límites de
resistencia de su propio ser.
EL PROYECTO DE LAOS
La concepción del proyecto de Abramović
arranca de una primera visita a Laos en 2006. El título de la obra posee
un especial significado para una artista que aspiraba a transmitir la
noción de vacío del budismo. Como ella explica: «Hay un doble
significado. En primer lugar, un sentido de distancia: somos como el
agua y nada puede dañarnos; todo pasa a través de nosotros y no
absorbemos nada porque somos transitorios; somos seres transitorios en
este planeta; se trata de un significado positivo. Pero hay otro
sentido: la guerra y la violencia conducen a la gente a un vacío
espiritual que tiene un significado negativo”.
La artista se dejó guiar por las
reflexiones del Dalai Lama sobre el perdón: «Sólo se deja de matar
cuando se aprende a perdonar. Debemos aprender a perdonar a nuestros
enemigos”. Por ello, la pieza está dedicada tanto a los amigos como a
los enemigos.
En su primera visita a Laos, Abramović
conoció a un chamán en una experiencia que acabó siendo
extraordinariamente valiosa al proporcionarle la energía vivificadora
que deseaba recrear en su futura obra. Para la artista era importante
incorporar el relato de lo que ahí veía – igual que el chamán hacía al
«abrir la puerta a un mundo desconocido para ella » en un rito violento –
incluyendo la antes mencionada matanza del cerdo. La artista revela
otra fuente de inspiración: «Fui allí a realizar un proyecto sobre una
ceremonia ritual de los monjes budistas consistente una competición de
remo en la que participan con unas grandes canoas y que es presenciada
por todos los lugareños. Cerca de ahí había un mercado callejero en el
que se vendían armas de juguete chinas; en la ceremonia, todos los niños
las tenían y jugaban con ellas». El acusado contraste entre la
ancestral ceremonia y los modernos juegos bélicos demostraba hasta qué
punto la globalización había impregnado la realidad de aquellas gentes.
En el estudio de un fotógrafo de Luang Prabang, Abramović realizó una
serie de fotografías que tituló Family, en las que posaba con niños del
lugar armados con sus juguetes de plástico. Su trabajo de vídeo de 2008,
Eight Lessons on Emptiness with a Happy End, representa un intento
consciente por llegar a una catarsis, a una purificación ritual de todos
los participantes y espectadores por vía de la reescenificación de los
juegos de guerra de los pequeños. Abramović quería incluir también
imágenes de la hermosa naturaleza virgen de Laos, un país que muchas
veces se asocia a la idea de la “paz sublime” pero que, no obstante lo
elevado de su entorno espiritual, no deja de resultar amenazador e
inquietante: los Estados Unidos bombardearon el país durante la Guerra
de Vietnam y quedan numerosas bombas sobre el terreno.
LECCIONES DE VIDEO
La organización espacial de las imágenes
de vídeo de Eight Lessons se concreta en una instalación de cinco
canales dispuesta a modo de un largo friso consistente en dos pantallas
verticales y otras dos horizontales, con la casa ocupando la imagen
central. Abramović inyecta calma en el paisaje a través de “tomas
estáticas” de una cascada, una isla y un Árbol del espíritu; después,
introduce la escena de los niños dirigiéndose a la casa, una
construcción anodina, austera y nada acogedora construida por la artista
sobre el terreno. Lo que siguen son unas acciones escenificadas a modo
de “retablos vivientes” de un conflicto estilizado: las negociaciones,
la batalla, el transporte de los cautivos, el de los heridos, la
ejecución, etc. Resulta especialmente perturbadora una escena (Lección
Sexta) en la que unos helicópteros de juguete se estrellan, una y otra
vez, contra los muebles, intentando despegar en un movimiento tan
constante como inútil.
El punto de partida de la artista a la
hora de recrear sus imágenes arquetípicas de la guerra no fue el
repertorio del arte occidental, sino el territorio de la televisión y el
videojuego, escenificándolas con un estilo no narrativo y poniendo de
relieve su deseo de elaborar unas lecciones de las que todo el mundo
–incluyendo ella misma— pueda sacar provecho. En esta obra, la artista,
que en tantas ocasiones ha llevado a cabo apropiaciones alegóricas de
diversos personajes femeninos, asume un papel especialmente conmovedor.
En la Lección Cuarta, atada con unas cuerdas, y por tanto, inmovilizada,
y con los ojos cerrados, es arrastrada por tierra por los
niños-soldado. En el universo infantil, ella representa un «gran
monstruo» al que se ha arrancado su poder. El fascinante movimiento que
esa acción entraña para un artista de performance revela la continua
investigación de Abramović en la construcción “performática” de la
subjetividad.
En la estela de la rompedora apertura
teórica de Amelia Jones a cuanto tiene que ver con el establecimiento de
la subjetividad y la generación de sentido en relación con la
representación del cuerpo humano, podria surgerirse que la estrategia
“performática” de Abramović resulta, en última instancia, vivificadora:
al final, la artista devuelve a esos niños su condición de sujetos
frente a la de objetos, mostrando que el espectáculo representado es más
la recreación de un psicodrama o de un rito chamanístico, algo que, en
ambos casos, proporcionaría una purificación espiritual.
Aunque el arte contemporáneo reacciona al
clima político, como Pamela Lee señala: «no hay guernicas que protesten
contra eso que ha dado en llamarse ‘guerra contra el terror’». Lee llama
también la atención sobre la proliferación de imaginería de base
fotográfica y videográfica documentando territorios arrasados por la
guerra, así como sobre la cantidad creciente de números especiales en
periódicos y revistas de arte dedicados a la geopolítica del momento y
al tema genérico de la globalización. Unas estrategias artísticas que
ella denomina cáusticamente “realismo CNN”, y que dominan en los
circuitos del mundo del arte que defienden que con representar (en forma
realista) basta. A esa constelación, Abramović opone una respuesta
genuinamente personal. Parte del proyecto consistirá en su regreso a
Laos para mostrar el vídeo a todos cuantos participaron en él. Su
representación arquetípica de los juegos de guerra demuestra que es una
artista comprometida no sólo con un punto de vista político concreto,
sino también con la ética universal. El concepto de Abramović sobre la
función del sujeto en el discurso y sobre la compasión como elemento
constitutivo de la misma (así como sobre su propio arte, del que ella
espera que posea una cualidad redentora) se aparta de la noción más
extendida y convencional del artista político contemporáneo. Marina
Abramović no es una artista-activista política en el sentido occidental
de artista ideológicamente opuesto al establishment. En Eight Lessons,
su visión artística aborda el poder de los otros y reivindica una
respuesta compasiva. Su crítica al exceso de violencia del momento
presente — en la vida real y en la representación — es visual y
visceral, y su espiritualidad, inclusiva y, en última instancia,
humanista.
UN CORPUS FOTOGRÁFICO
Además de su video-instalación, en Laos
Abramović produjo un nuevo corpus fotográfico sobre el mismo tema
titulado The Family Cycle, escenificando las fotografías con los mismos
protagonistas en forma separada a las tomas de vídeo. Esta sección de la
exposición incluye trece fotografías de gran formato que reflejan, en
todos los casos, diferentes fases de la guerra de una manera
esencialmente distinta a la utilizada por la fotografía documental al
uso. En las imágenes, que configuran vagamente una serie, vemos a
nuestros protagonistas inmersos en diversos estadios de la guerra, desde
la negociación a la escenificación del conflicto, incluyendo vistas de
ejecuciones, transporte de cautivos, el descanso durante el conflicto y
las imágenes de los muertos tras la batalla. Aquí la artista incluye
también imágenes de los niños-soldado en poses que imitan las
características fotografías de trofeos bélicos que los soldados toman
como medio para afirmar su victoria. Sin embargo, esas fotografías en
color y de grandes dimensiones evitan cualquier glorificación de la
guerra como tal; bien al contrario, subvierten la lógica de la
fotografía de guerra al ofrecer una respuesta irónica a esas imágenes
claramente interesadas de niños en situaciones bélicas.
Aunque las representaciones de Abramović
no puedan ofrecer un final feliz a situaciones de guerra, sometidas a un
deliberado tratamiento de estetización con el objetivo de acentuar la
belleza formal de sus composiciones consiguen subvertir, dentro del
dominio de lo fotográfico, la lógica representacional de la fotografía
de guerra. Esta estrategia artística define el estilo de Abramović,
pudiéndose afirmar que sus fotografías son evocadoras del realismo
mágico. De esa forma, la artista otorga a sus representaciones un nuevo
propósito: para ella, es fundamental provocar un acto de purificación
dentro del acto mismo de la contemplación, algo que tiene lugar sólo
cuando la imagen es lo suficientemente poderosa como para desencadenar
el proceso compasivo, transformador. La fuerza de esas fotografías
resulta de la elección de poses icónicas por parte de Abramović y de su
colocación de los cuerpos humanos en un dramático contraste con el
entorno. Una de las imágenes más fascinantes es la de unas niñas que
duermen bajo unas sábanas de color rosa, debajo de sus ametralladoras.
La representación del niño durmiente – arquetipo de la inocencia – queda
aquí minada por la presencia de las armas. Una tensión imposible que la
belleza formal de la composición no hace sino resaltar. Aquí, Abramović
socava el sangriento tema de la guerra al devolver a sus inocentes
protagonistas al ámbito infantil de cuento de hadas de la existencia
pero llevando, al mismo tiempo, la idea de la guerra desde la esfera de
la (desastrosa) realidad al territorio del juego, recordándonos al
hacerlo que no es posible entender la guerra como si fuera un juego
libre de consecuencias.
El autorretrato hecho por Marina Abramović
en Laos supone el tour-de-force de su tratamiento de las alegorías de
la guerra. En una estática posición frontal, con los brazos repletos de
armas, la artista aparece como la encarnación de una oriental diosa de
la muerte. Pero lo que aquí se nos presenta es una mera representación
del principio de destrucción: la artista se apodera de los instrumentos
de la muerte para subvertir su poder destructivo y transformar su
sentido primigenio. Su posición ocupando el centro de la composición
sugiere el papel supremo de redención y vivificación que la artista
defiende para sí. En esa representación, Abramović evoca el
funcionamiento simbólico tanto del cristianismo (Icono de la Madre de
Dios) como de las religiones orientales, proyectando su propia imagen
desde el espacio central de la destrucción hacia el de la salvación
dentro del ámbito de la representación visual.
Si la visión de Abramović resulta
especialmente conmovedora es porque se niega a transigir en dos
aspectos: el horror inherente a la guerra y la inocencia de la infancia.
Abrumada por el exceso de imágenes impactantes en la sociedad mediática
contemporánea y convencida todavía de la capacidad de desarme y
redención del arte contemporáneo, la postura de Abramović es la de un
difícil estado de gracia.
La
Galería de la Academia Serbia de Ciencias y Artes (SANU) organiza hasta el 8 de sepitembre, la exposición retrospectiva "Kun: artista -
trabajador - luchador", cuyos autores son Mišela Blanuša, M.Sc., Vida Knežević , Ph.D. , y la ocasión es conmemorar el 120° aniversario del nacimiento de Đorđe Andrejević Kun , artista y revolucionario, profesor de la Academia de Bellas Artes de Belgrado y académico.
Utilizando
modernas políticas curatoriales de exhibición, el equipo del autor
diseñó el concepto de una exposición retrospectiva de Đorđe Andrejević
Kun como un diálogo continuo de muchos artefactos del rico legado del
artista, desde óleos sobre lienzo de gran formato, pasando por obras
gráficos, una gran cantidad de dibujos e ilustraciones,
objetos del ámbito de las artes aplicadas y material de archivo y
objetos de museo. A través de una consideración interdisciplinaria de
temas actuales relacionados con las distintas fases creativas de Kuhn
-desde el período de entreguerras, guerras y posguerra-, la exposición
ofrece una nueva lectura de toda la obra del artista, tal y como se afirma en el
anuncio de la exposición organizada por la Galería SANU en cooperación
con el Museo de Arte Contemporáneo de Belgrado y el Museo de Yugoslavia. La exposición también incluye obras de artistas contemporáneos
seleccionados.
Columna 1946. UZZPRO-Palacio de Serbia
A
partir de una presentación compleja y diferentes niveles de comprensión
de la importancia de la personalidad y el arte de Đorđe Andrejević
Kuhn, la exposición está diseñada a través de seis unidades temáticas: Kuhn: artista - trabajador - luchador , La lucha del artista por mejores condiciones laborales , Sangre de oro: comprometido Novela en imágenes , España: en las trincheras de la lucha antifascista , Persecución - ilegal - lucha partidista y construcción socialista .
Armas, 1958. Museo de Arte Contemporáneo
El
nombre de Đorđe Andrejević Kun representa el principal determinante en
la historia del arte yugoslavo del siglo XX, que a menudo se refiere
directamente al concepto de realismo de combate, un arte que estuvo
estrechamente relacionado con acontecimientos sociopolíticos
comprometidos y emancipadores durante el siglo pasado. . Kuhn es un
artista que ha dedicado toda su vida a la revolución socialista, es un
trabajador que ha aprovechado su cincel y cincel artístico en la lucha
por un mañana mejor, y un luchador incansable del lado de los oprimidos.
Finalmente, Kuhn es un artista que nos abre la posibilidad de ver su
práctica artística, desde un punto de vista contemporáneo, como un
conjunto de relaciones sociales (históricas), y como una serie de
eventos que nos brindan el horizonte de renovación.
La exposición incluye obras de los artistas contemporáneos Hristina Ivanoska , Dejan Marković , el dúo artístico Doplgenger y el colectivo Kontekst
, que se refieren directamente a la forma en que Kuhn está hoy inscrito
en la memoria colectiva de la sociedad contemporánea, y en qué medida
su influencia es presente en las prácticas artísticas actuales.
Vidrieras con el motivo del escudo de armas de Kuhn de la ciudad de Belgrado, Museo de la ciudad de Belgrado
En
la exposición, el público tendrá la oportunidad de ver más de 50 obras
de arte de Kuhn en todos los soportes, objetos personales y un amplio
material fotodocumental, así como obras de otros artistas que influyeron
en él, así como objetos de museo y materiales de biblioteca del Museo
de Arte Contemporáneo, el Museo de Yugoslavia, la Academia Serbia de
Ciencias y Artes, la Dirección de Asuntos Conjuntos de los Organismos de
la República - Palacio de Serbia, el Ministerio de Asuntos Exteriores,
el Museo Militar, el Museo Nacional de Šumadije, el Centro de Medios
"Defensa" ", Museo Nacional de Serbia, Museo de Artes Aplicadas, Radio y
Televisión de Serbia, Biblioteca Nacional de Serbia, Biblioteca
Nacional de Bor, Archivo Histórico de Belgrado, Museo Histórico de
Bosnia y Herzegovina, así como de la familia del artista. .
Stjepan Filipović fue un partisano condenado a la horca por los nazis que, poco antes de su ejecución, alzó los brazos en señal de desafío. La foto de su ahorcamiento, el 22 de mayo de 1942, se conserva como símbolo de la lucha por la libertad y el antifascismo.
La reproducción fue expuesta en Nueva York, en el edificio de Naciones
Unidades, o en Nueva Delhi. El entonces presidente indio Nehru, declaró:
"Qué moral bajo una soga. Este hombre ha cruzado la línea de la muerte".
De origen croata, Filipovićmurió en Valjevo, en territorio de la actual Serbia. Allí se elevauna estatua de aluminio de 16 metros de altura con la misma pose, obra del escultor Vojin Bakić. Durante la época yugoslava, la instantánea servía a la propaganda titoista para promocionar el vínculo entre croatas y serbios. Sin embargo, pese a todo el ascendente que conserva, el monumento es a menudo vandalizado, las últimas veces con pintadas de falos o incluso con una bala incrustada en su pedestal. Peor destino ha tenido esta misma estatua en Croacia, en Opuzen, de donde era Filipović y donde, en julio de 1991, la efigie fue dinamitada con ocasión del proceso independentista que vivió la antigua república yugoslava.
En Belgrado existe el “Monumento a las Brigadas Internacionales”. Se
encuentra al final de la calle del mismo nombre, al comienzo del Parque
de Karađorđe El monumento consta de una estilizada losa de piedra blanca, con un emblema de la bandera de las Brigadas Internacionales y la inscripción:
“Las Brigadas Internacionales
se formaron en España en 1936, con voluntarios de 53 países, quienes
acudieron a apoyar al heroico pueblo español en su lucha contra la
agresión fascista. Fueron el más bello ejemplo de la solidaridad
internacional y el internacionalismo proletario. En sus filas había más
de 1700 voluntarios yugoslavos, 800 de los cuales dejaron sus vidas en
los campos de batalla de España”.
Esta
placa es erigida por la Unión de Combatientes NORJ en honor al 20º
aniversario de la formación de las primeras unidades de las Brigadas
Internacionales, Belgrado, 28 de octubre de 1956".
Los combatientes yugoslavos supervivientes de las brigadas internacionales atravesaron campos y prisiones en Francia , participaron en movimientos de resistencia en Francia y otros países de la Europa ocupada , y algunos lograron regresar a Yugoslavia , donde participaron en la Guerra de Liberación Nacional y Revolución Socialista de Yugoslavia. El juramento de los voluntarios de los " Combatientes españoles
" decía: "Estoy aquí porque soy voluntario y daré, si es necesario, la
última gota de mi sangre por la libertad de España y la libertad del
mundo entero"
En medio del Parque Srbobran en el centro de la ciudad de Srbobran, Serbia, aproximadamente a 30 km al norte de Novi Sad, se encuentra una obra escultórica conmemorativa que conmemora a los combatientes locales caídos y las víctimas del fascismo de la Segunda Guerra Mundial.Esta obra está ubicada directamente frente al Templo de la Santa Epifanía y consiste en una escultura figurativa de bronce de 3 m de altura de una mujer con los brazos extendidos, sosteniendo un ramo en su mano izquierda mientras gesticula victoriosamente con la otra.Está vestida con sencillez y modestia, ya que se la puede ver mirando con optimismo a la distancia: sus rasgos están ingeniosamente definidos y revelan un hermoso rostro joven.Ella se yergue sobre un pedestal de 10 m de altura con vista a la plaza de una manera jubilosa y triunfante, y continúa hasta el día de hoy como un símbolo incuestionable de libertad para toda la ciudad.
Este libro traza un mapa sentimental y cultural de los casi veinte años
de encuentros del autor con Belgrado, una ciudad marcada por la
historia, por su ubicación entre el Este y el Oeste, por su condición de
ciudad fronteriza entre culturas y civilizaciones.
Por las
páginas de esta guía personal e intimista de la Ciudad Blanca desfilan
los lugares, escenas y personajes más característicos de Belgrado, la
capital mundial del brutalismo, con construcciones tan emblemáticas como
la Puerta del Oeste, el edificio Toblerone o el hotel Yugoslavia. Una
ciudad donde las formas sólidas y contundentes albergan vida y el
hormigón convive con la naturaleza, con sus ríos y parques, sus bares
flotantes o splavs, y sus kafanas.
«Una noche del 2005 decidí que quería irme a vivir a Belgrado. Fue una decisión rotunda, y no surgió del entusiasmo, porque la propia ciudad ya me había inyectado ese fatalismo que recorre las venas de sus habitantes. Las aguas del río Sava discurrían tranquilas, sedosas, como casi siempre lo hacen...».
Monumento a los Combatientes Caídos y las Víctimas del Fascismo
Tomi Rosandic
Escultura de bronce
1952
Plaza de las Víctimas del Fascismo en Subotica, Serbia.
En la Plaza de las Víctimas del Fascismo frente a la Catedral de Santa Teresa de Ávila en Subotica, Serbia, se encuentra una tumba conmemorativa que contiene los restos de las víctimas locales de la Segunda Guerra Mundial, conocida como el Monumento a los Combatientes Caídos y las Víctimas del Fascismo.
Si bien la forma principal de este monumento es un gran muro de piedra que contiene una enorme escultura en relieve de bronce, el componente más llamativo del monumento es en realidad un par de esculturas de bronce colocadas sobre el relieve en la parte superior del muro.Estas dos esculturas en cuestión están compuestas por un combatiente partisano caído que yacía desnudo y muerto en el suelo, mientras que sobre él se cierne una figura femenina desnuda angelical con los brazos extendidos en el proceso de colocar una corona de laurel sobre la cabeza del combatiente caído.como una coronaEsta mujer puede entenderse como una encarnación física del concepto de 'libertad', otorgando honor y respeto a aquellos que sacrificaron sus vidas en su nombre.Los símbolos presentes aquí son representaciones universales de la vida, la muerte, la libertad y la lucha.
Si bien la representación de la mujer aquí es mucho más tradicional, casi un romanticismo clásico, un ejemplo escultórico de una forma femenina divina que exalta a un soldado caído, su belleza, poder y consideración dan como resultado una pieza de arte conmemorativo altamente efectiva y conmovedora que ha perdurado hasta hoydía.