jueves, 13 de septiembre de 2018
"MI VIDA", DE MAO ZEDONG, EN EL 42 ANIVERSARIO DE SU MUERTE
"MI VIDA", DE MAO ZEDONG
Nací en el pueblo de Shao-Shan, en Hsang Tan-Hsien, provincia de Hunan, en 1893. Mi padre se llamaba Mao Jen- sheng, y el nombre de soltera de mi madre era Wen-shi-mei.
Mi padre era un campesino pobre: muy joven, debió unirse al ejército porque tenía pesadas deudas. Fue soldado durante muchos años. Más tarde, volvió al pueblo donde yo nací; ahorran do cuidadosamente y obteniendo un poco de dinero de un pequeño negocio y de otros trabajos, pudo readquirir su tierra.
Nos convertimos en campesinos medios: mi familia poseía quince múes (el mu corresponde a 631 metros cuadrados) de tierra. Podía cosecharse sesenta tan (el tan corresponde a 60 kilogramos) de arroz al año. Los cinco miembros de mi familia consumíamos un total de treinta y cinco tan, lo que dejaba un excedente anual de veinticinco tan. Gracias a este excedente, mi padre acumuló un pequeño capital y, en un momento dado, compró siete nuevos múes, lo que dio a mi familia el rango de campesinos "ricos". Pudimos desde entonces cosechar ochenta y cinco tan de arroz por año.
Cuando tenía diez años mi familia no poseía más que quince múes de tierra y estaba constituida por mi padre, mi madre, mi abuelo, mi hermano menor y por mí. Después de que hubimos comprado los siete múes suplementarios, mi abuelo murió, pero nos llegó un nuevo hermano. Por tanto, nosotros teníamos todavía un excedente de cuarenta y nueve múes de arroz por año, gracias a lo cual los negocios de mi padre prosperaron.
En la época en que él era un campesino medio, se ocupó del transporte y la venta de granos, lo que le reportó algo de dinero. Después de convertirse en un campesino "rico", se con- sagró más y más a este trabajo. Contraté un obrero agrícola por toda la jornada y hacía trabajar a sus hijos y su mujer en la finca. Comencé los trabajos de campo cuando tenía seis años. Mi padre no tenía almacén para su negocio. Se limitaba a comprar el grano a los colonos pobres y lo transportaba hasta la ciudad donde los comerciantes le pagaban má2 caro. En invierno, cuando se hacía la siembra de arroz, se contrataban los servicios de un trabajador agrícola suplementario para trabajar en la finca, lo que hacía que en ese momento tuviésemos siete bocas que alimentar. Mi familia se alimentaba frugalmente, pero siempre comió según su necesidad.
A los ocho años, comencé a asistir a una escuela primaria local, donde permanecí hasta los trece. En la mañana temprano y en la tarde trabajaba en la finca. Durante el día leía las Analectas de Confucio, y los cuatro clásicos. Mis maestros chinos eran partidarios de la mano dura. Eran exigentes y severos y golpeaban frecuentemente a sus alumnos. Cuando tenía diez años me escapé de la escuela, y tenía temor de volver a casa y ser castigado. Caminé durante tres días orientándome en forma aproximada hacia la ciudad que creía en algún punto de un valle, hasta que fui encontrado por mi familia. Me di cuenta entonces que había dado una vuelta a la redonda en todo mi viaje y que no me había alejado más de ocho li de mi casa.
Después de la vuelta a mi casa, si embargo, con gran sorpresa para mí, mi situación mejoré. Mi padre me tomó más en cuenta y el profesor moderé su actitud. El resultado de mi acto de protesta me impresionó mucho. Era una "huelga" victoriosa.
Mi padre quiso que comenzara a llevar los libros de la familia desde el momento que supe algunos números. Quiso que yo aprendiera a servirme del ábaco. Como insistiera, me dediqué a estas tareas en la tarde. Mi padre era un amo exigente. Detestaba yerme ocioso y si no tenía libros que llevar, me hacía trabajar en la finca. Era de carácter arrebatado, golpeándonos frecuentemente a mis hermanos y a mí. No nos daba nunca dinero y la comida era poco abundante. El día 1 de cada mes, hacía una concesión a sus obreros y les daba huevos con arroz, pero jamás les daba carne. A mí no me dio huevos ni carne jamás.
Mi madre era una mujer amable, generosa y simpática, siempre dispuesta a repartir lo que poseía. Sentía piedad por los pobres y les daba a menudo arroz cuando venían a pedirle durante las hambrunas. Pero no podía hacerlo en presencia de mi padre. El desaprobaba la caridad. A propósito de esto tuvimos numerosas discusiones en casa.
Existían dos "partidos" en la familia. Uno lo representaba mi padre, la Autoridad Directora. La oposición estaba formada por mí, mi madre, mi hermano y a menudo, también el obrero. En el "Frente Unido" de la oposición, sin embargo, existían diferencias de opinión. Mi madre mantenía una política de ataque indirecto. Criticaba toda exteriorización de sentimientos íntimos y toda tentativa de rebelión abierta contra la Autoridad Directora. Expresaba que ese no era el método chino.
Pero cuando tuve trece años descubrí un argumento de peso para discutir con mi padre en su propio terreno, consistía en citarle los clásicos. Las acusaciones favoritas de mi padre consistían en acusarme de holgazanería y de irrespeto hacia él. Yo citaba para responderle pasajes de los clásicos que ordenaban a los mayores ser amables y afectuosos. Cuando me acusaba de ser holgazán, le respondía que las personas mayores deben trabajar más que los jóvenes, que teniendo él tres veces mi edad, debía trabajar por lo tanto más que yo. Le expresaba que cuando alcanzase su edad sería bien dinámico.
Mi padre continué "amasando riquezas", o mejor dicho, algo que era considerado como una fortuna en el pueblo. No compró más terrenos, pero numerosos habitantes hipotecaron con él sus terrenos. Su capital ascendía a dos mil o tres mil dólares.
Mi descontento crecía. Un combate dialéctico se desarrollaba siempre en nuestra familia. Ocurrió algo que recuerdo particularmente. Cuan do tenía apenas trece años, mi padre tuvo un día numerosos invitados a la casa y delante de ellos tuvo lugar una disputa entre nosotros. Me acusó ante todos de ser inútil y holgazán. Enfurecí. Le maldije y abandoné la casa. Mi madre corrió detrás de mí y me conminó a volver. Mi padre también me siguió, me maldijo y también me pidió regresar. Fui hasta la orilla de un es-tanque y lo amenacé con lanzarme si se acercaba. En esta situación, ofertas y contraofertas fue ron cambiadas para la cesación de la guerra civil. Mi padre insistió en que me excusase y me arrodillase en signo de sumisión. Acepté inclinar una rodilla si me prometía no castigar me. Es así como terminó la guerra, aprendí que mientras defendía mis derechos rebelándome abiertamente, mi padre se aplacaba, pero cuando permanecía humilde y sumiso, me maldecía y me golpeaba de lo lindo.
Reflexionando, creo que al fin de cuentas vencí la severidad de mi padre. Aprendí a aborrecerle y se creó contra él un verdadero "Frente Unido". Al mismo tiempo, esta severidad me hizo bien, sin duda: me hizo llevar los libros con cuidado para que él no tuviese ocasión de criticarme.
CÓMO SE FORJA UN HOMBRE NUEVO
Mi padre había asistido dos años a la escuela y leía bastante bien como para llevar los libros. Mi madre era totalmente analfabeta. Ambos eran originarios de familias campesinas. Yo era el "letrado" de la familia. Yo conocía los clásicos, pero no les amaba. Lo que me gustaba eran las novelas de la China antigua y sobre todo las historias de las revueltas. Leí el Yo-Fei Chuan (Chin Chung Chuan) Shui Hu Shuan, Fan Tang, San Kuo y Hsi Yu Chi, todavía joven y engañando la vigilancia de mi antiguo maestro que detestaba estos libros "fuera de la ley" y que calificaba de perversos. Los leía en clase, cubriéndolos con un clásico cuando el profesor pasaba a mi lado. Era lo que hacían la mayor parte de mis camaradas. Aprendíamos muchas historias de memorias y las discutíamos a me nudo. Sabíamos más que el antiguo viejo del pueblo que las amaba también y que nos contaba historias a cambio de las nuestras. Creo que es posible que yo haya sido influenciado por tales libros leídos en una edad en que se es muy impresionable.
En fin, cuando yo tenía trece años abandoné la escuela primaria y empecé a trabajar muchas horas en la finca para ayudar al obrero agrícola, haciendo el trabajo de un hombre durante el día y en la tarde llevaba los libros de mi padre. A pesar de todo, logré proseguir mis lecturas devorando todo lo que encontraba, excepto los clásicos. Esto enojó a mi padre quien quería que yo dominase a fondo a los clásicos, sobre todo después que él había perdido un pleito, gracias a una cita emitida en el m omento preciso por su adversario. En la noche cerraba la ventana de mi dormitorio para que mi padre no viese la luz. Es así como leí un libro que se titulaba Palabras de advertencia. Los autores, viejos escritores partidarios de las reformas, pensaban que la debilidad de China venía de su falta de maquinaria occidental: ferrocarriles, teléfonos, telégrafo, barcos a vapor. Querían que éstos fueran introducidos al país.
Mi padre consideraba que la lectura de tales libros eran una pérdida de tiempo. Quería que leyese algo útil, como los clásicos, para ayudarlo a ganar los pleitos.
Yo continué leyendo las antiguas novelas y los viejos relatos de la literatura china. Un día descubrí un rasgo particular de estas historias y era la ausencia de los campesinos que trabajaban la tierra. Todos los héroes eran guerreros, funcionarios o letrados; jamás un campe sino era el héroe. Pensé durante dos años, después analicé el contenido de estas historias. Des cubrí que elevaban a las nubes a los soldados y los amos del pueblo que no habían trabajado la tierra porque la poseían, y la vigilaban y ha cían que los campesinos la trabajaran para ellos.
Mi padre fue en su juventud y en su madurez un escéptico, en cambio mi madre era devota de Buda. Esta daba una educación religiosa a sus niños, quienes se entristecían por el hecho de que su padre fuese un incrédulo. A los nueve años discutí seriamente con mi madre el problema que planteaba la incredulidad de mi padre. Entonces y más tarde, hicimos varias tentativas para convencerlo, sin tener éxito. Nos maldijo y abrumados por sus ataques nos retiramos a elaborar un nuevo plan. Pero él no tenía nada que ver con los dioses. Sin embargo, mis lecturas me influenciaron poco a poco y llegué a ser cada vez más escéptico. Mi madre se dio cuenta y me regañé por mi indiferencia hacia los requerimientos de la fe, pero mi padre no hizo ningún comentario. Después, un día que estaba fuera de casa cobrando un dinero, encontró un tigre. El encuentro sorprendió al tigre, que huyó de inmediato, pero mi padre quedó más sorprendido aún de haber escapado a este peligro, y como consecuencia de ello reflexioné mucho sobre este peligro. Empezó a preguntarse si acaso no había ofendido a los dioses.
Desde entonces se mostró más respetuoso hacia el budismo y quemaba incienso de tiempo en tiempo. No obstante, cuando mi "caída" se acentuó, él no intervino. Se contentaba con implorar a los dioses cuando estaba en apuros.
Las Palabras de advertencia estimularon mis deseos de continuar mis estudios. Estaba disgustado con mi trabajo en la finca. Mi padre, naturalmente, se opuso a este proyecto. Pelearnos por este asunto, enseguida me escapé de la casa. Me fui a la casa de un estudiante de derecho y allí trabajé durante seis meses. Luego Volví a estudiar los clásicos con un antiguo letrado chino y leí también muchos artículos de algunos libros contemporáneos.
EL DESPERTAR DE UN REVOLUCIONARIO
En este momento se produjo en Hunan un hecho que influencié toda mi vida. Ante la pequeña escuela china donde estudiaba noté junto con mis condiscípulos que numerosos comerciantes de habas llegaban de Changsha. Como nosotros les preguntásemos por qué habían abandonado la ciudad, nos hablaron de una importante revuelta que se había producido allí.
Hubo allá en ese año una grave hambruna y miles de hombres de Changsha no tenían qué comer. Enviaron una delegación ante el gobernador civil para obtener socorros, pero éste les respondió con altivez: "¿ Por qué no tienen ustedes qué comer? La ciudad está llena de alimentos. Yo tengo más cada día". Cuando se supo la respuesta del gobernador, la cólera creció. Se llevaron a efecto reuniones públicas, se organizó una manifestación. Los hambrientos ataca ron el palacio de la Gobernación, derribaron el mástil de la bandera, símbolo del poder y expulsaron al gobernador. Con motivo de lo cual el Ministro del Interior, desde su caballo, dijo al pueblo que el gobierno tomaría medidas para venir en su auxilio. El ministro fue sincero en su promesa, pero el emperador lo desautorizó y se lo acusó de estar en relaciones íntimas con "el populacho" y fue despedido. Un nuevo gobernador fue nombrado en su lugar, el cual des-de su llegada ordenó el arresto de los que habían dirigido el movimiento. Muchos de éstos fue ron decapitados y sus cabezas expuestas sobre las picas para hacer una advertencia a los futuros "rebeldes".
Esta situación fue discutida durante varios días en la escuela. A mí me impresioné mucho. La mayor parte de los estudiantes simpatizaban con los "revoltosos", pero como observadores. No comprendían que este acontecimiento tuviese alguna relación con sus propias vidas. No les interesaba nada más que como un acontecimiento excitante. Pero yo no lo he olvidado jamás. Adivinaba que con los rebeldes había mucha gente sencilla como mi propia familia y yo sentía profundamente la injusticia del tratamiento que se les había dado.
LA PRUEBA DE FUEGO
Poco después se produjo en Chao-Chang un conflicto entre los miembros de una sociedad secreta, el Ke Lao Hui y el propietario del lugar. Este los llevó ante los tribunales y como era un poderoso señor, compró la decisión en su favor. Los miembros del Ke Lao Hui fueron perseguidos. Pero en vez de someterse, se rebelaron contra el propietario y contra el gobierno y se retiraron hacia una montaña de la región, donde construyeron una plaza fuerte. Se envió contra ellos tropas y el propietario echó a correr la especie de que habían sacrificado un niño cuando se declararon en rebeldía. El jefe de los rebeldes se llamaba Pang el Tallador de Piedras de Molino. Fueron finalmente derrotados y Pang debió huir. Fue arrestado y decapitado. A los ojos de los estudiantes, sin embargo, adquirió el carácter de un héroe puesto que todos estaban con los rebeldes.
El año siguiente, antes de la nueva cosecha, las reservas de arroz de invierno disminuyeron, produciéndose en nuestro distrito escasez de alimentos. Los pobres pidieron a los hacendados ricos y organizaron un movimiento que se llamó: "Comamos arroz sin pagarlo". Mi padre era -un comerciante rico y exportaba mucho grano de nuestro distrito hacia la ciudad, a pesar de la escasez. Uno de sus cargamentos fue asaltado por los habitantes pobres del pueblo y su cólera no conoció límites. No estuve de su parte. Al mismo tiempo encontraba que los hambrientos se habían equivocado al emplear este método.
Otra influencia que sufrí en esta época fue la de un profesor "extremista" en una escuela primaria local. Era "extremista" porque no estaba de acuerdo con el budismo y quería suprimir los dioses. Inducía a las personas a convertir sus templos en escuelas. Era una personalidad muy discutida. Yo le admiraba y estaba de acuerdo con sus ideas.
SOBERANÍA AMENAZADA
Todos estos hechos unidos forjaron definitivamente mi espíritu de joven inclinado y a a la rebeldía. Es en esta época también cuando empecé a poseer cierto grado de conciencia política, especialmente después de haber leído un panfleto que trataba del desmembramiento de China. Recuerdo todavía hoy que este panfleto comenzaba con esta frase: "¡ La China cae bajo el yugo !" Se hablaba de la ocupación por el Japón de Corea y de Formosa, de la pérdida de la soberanía China en Indochina, en Birmania y en otras partes. Después de leerlo, desesperé por el porvenir de mi país y comencé a trabajar por lo que era el deber de todos, ayudar a salvarlo.
Mi padre decidió ponerme como aprendiz en casa de un mercader de arroz con el que estaba en relaciones. En un principio no me opuse pensando que esto podría ser interesante. Pero es cuché hablar en aquel tiempo de una nueva es cuela diferente de las otras y resolví ir a ella a pesar de la oposición de mi padre. Esta escuela se encontraba en el condado de Hsiang Hsiang, donde vivía la familia de mi madre. Uno de mis primos asistía a esa escuela. Me habló de la nueva escuela y de los cambios ocurridos en la "educación moderna". Se hablaba poco de los clásicos y se enseñaba mucho la "ciencia nueva" de occidente. Los métodos de educación en sí mismos eran totalmente "radicales".
Fui con mi primo a inscribirme en la escuela. Declaré que era de Hsiang Hsiang porque pensé que la escuela estaba abierta sólo a aquellos que habían nacido allí. Más tarde regularicé mi situación declarando que había nacido en Hsiang Tan, cuando comprendí que estaba abierta para todos. Pagué cinco meses de pensión, el aloja miento y todo el material necesario para los estudios. Finalmente mi padre consintió en dejarme estudiar después de que los amigos le dijeron que esta "educación avanzada" haría crecer mis capacidades y obtendría provecho de ello. Era la primera vez que me alejaba de mi hogar más de cincuenta Ii. Tenía dieciséis años.
EL ENCUENTRO CON LA CIENCIA
En esta escuela nueva pude estudiar las ciencias naturales y las nuevas materias de la enseñanza occidental. Otro hecho notable es que uno de los profesores volvía de hacer sus estudios en el Japón y usaba una coleta falsa. Se adivinaba en seguida que esta coleta era falsa. Todo el mundo se reía de él y lo llamaban "el falso diablo extranjero".
Nunca más volví a ver tantos niños juntos. La mayor parte eran hijos de propietarios y llevaban vestidos costosos. Muy pocos campesinos podían permitirse enviar a sus hijos a tal escuela y yo estaba vestido más pobremente que los otros. No tenía más que un traje completo decente. Los estudiantes no llevaban la toga que estaba reservada para los maestros y sólo los "diablos extranjeros" podían usar ropa extranjera. Muchos estudiantes ricos se reían de mí porque llevaba mi chaqueta y mi pantalón rotos. A pesar de todo, yo tenía amigos entre ellos y en particular dos, que fueron para mí buenos camaradas. Uno de ellos es hoy día escritor y vive en la Rusia Soviética. No me querían porque no había nacido en Hsiang Hsiang. Era muy importante haber nacido allí y también muy importante ser de cierto distrito de Hsiang Hsiang. Existía un distrito superior, uno inferior y uno medio; el inferior y el superior luchaban constantemente por razones puramente regionales. Ninguno podía resignarse a que el otro existiera. En esta guerra yo era neutral porque no había nacido en ninguno de ellos. En consecuencia las tres partes me despreciaban. Me sentía moralmente muy abatido.
Progresé mucho en esta escuela. Los profesores me apreciaban, sobre todo los que enseñaban los clásicos porque escribía hermosas disertaciones a la manera clásica. Pero yo no tenía el espíritu de los clásicos. Leí dos libros que me envió mi primo, que relataban el movimiento de Reforma de Kang Yu- wei. Uno se titulaba "Diario del Pueblo Nuevo" y fue publicado por Liang Chi-shao. Lo leí y lo releí hasta aprendérmelo de memoria. Sentí gran admiración por ambos autores y estuve muy reconocido hacia mi primo a quien creí entonces progresista, pero se transformó después en contrarrevolucio- nario, miembro de la alta sociedad y se unió a los reaccionarios durante el período de la gran revolución de 1925-27.
Muchos estudiantes no querían al "falso diablo extranjero" a causa de su inhumana coleta y nunca le escucharon hablar del Japón. Enseñaba música e inglés. Una de sus canciones era japonesa y tenía por título: "El combate sobre el Mar Amarillo". Recuerdo todavía algunos de sus encantadores versos:
La golondrina canta
y el ruiseñor danza
y los verdes campos son bellos en Primavera.
Las flores de los granados mueren enrojecidas,
los abedules tienen las hojas verdes.
Es una representación nueva.
En esta época conocía y sentía la belleza del Japón, también sentía un poco de su orgullo y su poder en este canto de su victoria sobre Rusia. No pensaba que existía también un Japón bárbaro, el que conocemos hoy.
Es todo lo que aprendí del "falso diablo extranjero".
Recuerdo también que en ese tiempo supe que el emperador y Tzu Hsi, la emperatriz viuda habían muerto, aunque el nuevo emperador Pu Yi gobernaba ya desde hacía dos años. Yo no era aún anti-monarquista y consideraba al emperador y a la mayor parte de los funcionarios como hombres honestos, justos e inteligentes. Habría sido necesario solamente que ellos ayudaran a las reformas de Kang Yu-wei.
Estaba fascinado por los relatos sobre los maestros de la vieja China: Yao, Shung, Chin Shih Huang Ti, y Han Wu-ti. Leía muchos libros sobre ellos. Estudiaba también en esta época historia extranjera y geografía. Oí por primera vez hablar de América en un artículo que se refería a la revolución americana y contenía una frase que expresaba aproximadamente: "Después de ocho años de una guerra difícil, Washington obtuvo la victoria y organizó su país". En un libro que tenía por título:
"Los grandes héroes del mundo" leí también relatos sobre Napoleón, Catalina de Rusia, Pedro el Grande, Wellington, Gladstone, Rousseau, Montesquieu y Lincoln. En esta época me entraron deseos de conocer Chang-sha, la gran ciudad, capital de la provincia, que se encontraba a 120 km. de distancia. Decían que esta ciudad era muy grande, que tenía muchísimos habitantes, numerosas escuelas y el palacio del gobernador. Era, por lo tanto, un lugar magnífico. Estaba ansioso de ir allí y entrar a la escuela secundaria destinada a los habitantes de Hsiang Hsiang. Ese invierno solicité a uno de mis profesores de la escuela primaria superior que me presentara a ese establecimiento secundario. Aceptó y me dirigí a Chang- sha, muy inquieto, temiendo ser rechazado y atreviéndome apenas a creer que pudiera realmente llegar a ser alumno de esa gran es cuela. Ante mi asombro, fui admitido sin dificultades.
Pero los acontecimientos políticos se precipitaron y sólo pude permanecer allí seis meses.
Fue en Chang-sha donde leí el primer periódico: "Fuerza Popular" (Min Lin Pao), diario revolucionario nacionalista que hablaba de la sublevación en Cantón contra la dinastía Manchú y de la muerte de setenta y dos héroes dirigidos por un hombre originario de Hunan, llamado Wang Hsing. Esta historia me causó mucha impresión y el "Mi Lin Pao" fue para mi un gran estimulante. Su redactor jefe era Yu Yu-Yen, que más tarde llegó a ser un dirigente célebre del Kuomintang. Oí hablar también de Sun Yat-sen y del programa de Tung Men Hui. El país estaba en los albores de la Primera Revolución. Me sentía tan conmovido que escribí un artículo y lo coloqué en una de las paredes de la escuela. Era la primera vez que expresaba una opinión política y no estaba del todo clara. No había abandonado mi admiración por Kan Yu-wei y Ling Chi-chao.
No compren día exactamente las diferencias que existían entre ellos. Así, pues, decía en mi artículo que Sun Yat-sen debía volver del Japón para presidir un nuevo gobierno, que Kan Yu-wei debía ser nombrado primer ministro y Liang Chi-chao ministro de Asuntos Extranjeros.
El movimiento dirigido contra los extranjeros nació a propósito de la construcción del ferrocarril Szechuan-Hankeu, y la exigencia popular para la convocación de un Parlamento fue cobrando amplitud. En respuesta, el emperador decretó simplemente la creación de un cuerpo de consejeros. Los estudiantes de mi escuela se alborotaron más y más, manifestando sus sentimientos antimanchúes rebelándose contra la coleta. Uno de mis amigos y yo nos cortamos nuestras coletas pero otros que habían prometido hacerlo no cumplieron su promesa. Mi amigo y yo los atacamos por sorpresa y les cortamos las coletas a la fuerza, de manera que más de diez cayeron bajo nuestras tijeras. Así, en poco tiempo, yo había pasado de burlarme de la falsa coleta del "falso diablo extranjero" a reclamar la supresión total de las coletas. ¡Cómo una idea política puede cambiar un punto de vista!
Yo discutía con un amigo estudiante de derecho acerca de estos sucesos. El estudiante de derecho sostenía que el cuerpo, la piel, los cabellos y las uñas vienen de nuestros padres y no deben ser destruidas, citando los clásicos en apoyo de su teoría. Yo y los enemigos de la coleta sosteníamos una contra teoría con base política anti manchú y lo redujimos al silencio.
SEIS MESES EN EL EJÉRCITO
Después de la sublevación de Wuhan, dirigida por Li Yuan-hung, se decretó la Ley Marcial en Hunan. La escena política cambió rápida mente. Un día, un revolucionario llegó a la es cuela y pronunció un discurso emocionante, con la autorización del director. Siete u ocho estudiantes se levantaron entre el auditorio para apoyarlo, denunciando a los manchúes y llamando a la acción para establecer la República. Todos escucharon muy atentos. En medio de un silencio total el orador de la Revolución, uno de los funcionarios de Li-Yuan-hung, habló ante los excitados estudiantes.
Cuatro o cinco días después de haber escucha do este discurso, decidí unirme al ejército revolucionario de Li Yuan- hung. Con varios de mis camaradas, decidí dirigirme a Hankeu, y reunimos algo de dinero gracias a nuestros condiscípulos. Como había oído decir que las calles de Hankeu estaban muy anegadas y que era necesario usar botas, fui a pedirle unas prestadas a un amigo que estaba en el ejército, acantonado fuera de los muros de la ciudad. Los centinelas de la guarnición me detuvieron. La plaza estaba en plena actividad, por primera vez, los sol dados habían recibido municiones y se desbordaban por las calles.
Los rebeldes se acercaban a la ciudad siguiendo la línea del ferrocarril Cantón-Hankeu y los combates habían comenzado. Hubo una gran batalla fuera de los muros de Chang-sha. Al mismo tiempo se produjo una sublevación en el interior de la ciudad; las puertas fueron atacadas y tomadas por los trabajadores chinos. Pasé por una de ellas al entrar de nuevo a la ciudad. En seguida, desde un lugar elevado, contemplé el desarrollo de la batalla hasta que vi la bandera Han (Han significa chino) izarse sobre el palacio de gobierno. Era una bandera blanca que tenía escrita la palabra Han. Volví a la escuela que estaba custodiada militarmente.
Al día siguiente, se constituyó un gobierno militar. Dos miembros importantes del Ke Lao Hui fueron designados gobernador y vicegobernador. Ellos eran Chao Ta-feng y Chen-Tso-hsing. La nueva administración se instaló en los locales ocupados hasta entonces por los consejeros provinciales cuyo jefe Tan Yen-kai, fue destituido. El Consejo mismo fue suprimido. Entre los archivos manchúes encontrados por los revolucionarios, había algunos ejemplares de una petición que exigía la convocatoria de un Parlamento. El original había sido escrito con sangre por Hsu Teh-lih, que es actualmente comisario de Educación en el gobierno. Hsu se cortó un dedo como prueba de sinceridad y re solución; su petición comenzaba por esta frase: "Haciendo votos por la convocatoria de un Par lamento, saludo a los delegados provinciales de Pekín, cortándome mi dedo".
El nuevo gobernador y el vicegobernador no permanecieron mucho tiempo en sus puestos. Ellos no eran malos y tenían algunos principios revolucionarios, pero eran pobres y representaban los intereses de los oprimidos. Los propietarios y los comerciantes no estaban contentos con ellos. Algunos días más tarde, vi sus cuerpos tendidos en la calle. Tan Yen-kai, representante de los propietarios y los militaristas de Human, había organizado una revuelta contra ellos.
Muchos estudiantes se unieron entonces al ejército. Un ejército de estudiantes se había organizado: entre ellos estaba Tang Sheng-chih. No me gustaba el ejército de estudiantes; consideraba que sus principios no eran claros. Decidí, más bien, unirme al ejército regular y ayudar al éxito de la revolución. El emperador Ching no había abdicado aún y era un período de lucha.
Mi paga era de siete dólares por mes -esto es más de lo que he recibido en el Ejército Rojo, sin embargo- y gastaba dos dólares al mes en alimentación. También debía comprar el agua. Los soldados traían el agua a la ciudad desde el exterior, pero siendo yo un estudiante, no podía permitirme este menester y la compraba a los aguadores. El resto de mi paga, lo gastaba en periódicos, de los cuales era un ferviente lector. Entre los diarios que hablaban de la Revolución, estaba el Hsiang Kiang Daily News (Hsiang Kiang Erh Pao). En él se discutía sobre el socialismo y fue en sus columnas donde leí por primera vez esta palabra. Yo también discutía sobre socialismo, o más bien, sobre social reformismo, con otros estudiantes y soldados. Escribí con entusiasmo a varios de mis condiscípulos sobre este tema, pero sólo uno me respondió diciéndome que estaba de acuerdo conmigo.
En mi escuadra había un minero de Hunan y un herrero que eran mis amigos. El resto era mediocre y entre ellos había un bribón completo. Persuadí a otros dos estudiantes para que se unieran al ejército y llegué a estar en muy buenas relaciones con el jefe del pelotón y la mayoría de los soldados. Yo sabía escribir, conocía los libros y se respetaba mi "gran sabiduría". Les ayudaba escribiéndoles sus cartas. El resultado de la revolución no estaba seguro. Ching todavía no había abandonado entera mente el poder y en el seno del Kuomintang existían rivalidades por la dirección. Se decía en Hunan que la guerra continuaría inevitable mente. Varios ejércitos se organizaban contra l os manchúes y contra Yuan Shih-kai. El ejército de Hunan era uno de ellos. Pero en el momento que los de Hunan se preparaban a entrar en escena, Sun Yat-sen y Yuan Shih-kai llega ron a un acuerdo, el Norte y el Sur fueron "unificados" y el gobierno de Nankin disuelto. Pensando que la revolución había terminado, me retiré del ejército y decidí volver de nuevo a mis libros. Había sido soldado durante seis meses.
AVENTURAS ESCOLARES
Me dediqué a leer los avisos de los diarios. Muchas escuelas se abrían entonces y utilizaban este medio para atraer nuevos estudiantes. Yo carecía de criterio particular para juzgar estas escuelas; no sabía exactamente que quería hacer. El aviso de una escuela de Policía me llamó la atención y me inscribí para ser admitido en ella. Pero antes de dar examen leí un anuncio de una "escuela" para fabricantes de jabón. No se exigía ninguna educación previa, la pensión era gratuita y se prometía un pequeño salario a los alumnos. Era un aviso atrayente. Se hablaba de los grandes beneficios sociales de la fabricación de jabón, de cómo enriquecería al país y a los individuos. Cambié de opinión respecto de la escuela de policías y decidí convertirme en un fabricante de jabón. Pagué, allí también, un dólar por inscribirme.
Entretanto, uno de mis amigos había comenzado a estudiar derecho y me instaba a que entrara a su escuela. Justamente leí un seductor aviso de esta escuela en el cual se prometían cosas bellísimas: los estudiantes aprenderían leyes en tres años, al término de los cuales se transformarían instantáneamente en mandarines. Mi amigo continué elogiándome su escuela, hasta que escribí a mi familia repitiéndoles todas las promesas que hacía el anuncio y pidiéndoles dinero para mis estudios. Les pinté un brillante cuadro de mi porvenir como jurista y mandarín. Pagué un dólar para inscribirme y esperé la contestación de mi familia.
El azar intervino de nuevo bajo la forma del aviso de una escuela comercial. Otro amigo me dijo que el país atravesaba por una crisis eco nómica y que, por lo tanto, había gran necesidad de economistas que pudieran levantar la economía nacional. Este argumento me persuadió y gasté un nuevo dólar para inscribirme en esta escuela comercial secundaria. Quedé entre los primeros y fui admitido. Sin embargo, continuaba leyendo los avisos: un día leí uno que ensalzaba los encantos de una escuela superior de comercio que dependía del gobierno; ofrecía un vasto programa y oí decir que sus profeso res eran muy capaces. Decidí que más valía llegar a ser un experto comercial en esta escuela: pagué mi dólar, me inscribí y en seguida comuniqué mi decisión a mis padres. Ésta fue muy bien acogida. Mi padre comprendió de inmediato las ventajas de la habilidad comercial. Entré a esta escuela y permanecí allí un mes.
Lo malo fue que en mi nueva escuela, como pude darme cuenta, la mayor parte de los cursos se hacían en inglés, y yo, al igual que muchos otros alumnos, sabía muy poco inglés, en realidad, el alfabeto y casi nada más. Obro inconveniente era que en la escuela no había profesor de inglés. Disgustado, me retiré al final del primer mes y de nuevo me dediqué a leer los avisos.
Mi aventura escolar subsiguiente fue la Primera Escuela Secundaria Provincial. Me inscribí en ella pagando un dólar, rendí el examen de admisión y pasé a la cabeza de la lista de candidatos. Era una gran escuela con muchos alumnos y numerosos profesores. Un profesor chino que me tomó aprecio a causa de mis aficciones literarias, significó una gran ayuda para mí. Me prestó una obra titulada: "Crónicas y Comentarios Imperiales", que contenía los edictos imperiales y las críticas de Chien Lung.
AUTOEDUCACIÓN
Por esta época, un depósito de pólvora hizo explosión en Chang-sha. Se produjo un enorme incendio que provocó gran interés entre los estudiantes. Estallaron toneladas de municiones y obuses, la pólvora arrojó intensas llamaradas. Era mejor que los fuegos artificiales. Un mes después, Tan Yen-kai fue destituido por Yuan Shih-kai que controlaba entonces la máquina política de la República. Tan Hsiang-ming reemplazó a Tan Yen-kai y comenzó a preparar el retorno al poder de Yuan.
No me agradaba la Primera Escuela Secundaria. Su programa era limitado y su reglamento discutible. Además, después de leer las "Crónicas y Comentarios Imperiales" había llegado a la conclusión de que haría mejor leyendo y estudiando por mi cuenta. Al cabo de seis meses dejé la escuela y yo mismo me elaboré un pro grama de estudios que consistía en ir a leer todos los días a la Biblioteca Provincial de Hunan. Seguí este programa con conciencia y regularidad y considero que los seis meses pasados en esta forma me fueron sumamente provechosos. Al mediodía suspendía mis lecturas, sólo el tiempo indispensable para comprar y comer dos pasteles de arroz que constituían mi comida diaria. Todos los días permanecía en la Biblioteca hasta la hora del cierre. Durante este período de autoeducación leí muchos libros, estudié geografía del mundo e historia universal. Allí, por primera vez, vi y estudié, con gran interés, un mapa del mundo, Leí La riqueza de las naciones, de Adam Smith, El origen de las especies, de Darwin y un libro de moral de John Stuart Mill.
Leí las obras de Rousseau, la Lógica, de Spencer y El espíritu de las leyes de Montesquieu. Mezclaba la lectura de novelas, poesías y relatos de la antigua Grecia con el estudio de la historia y geografía de Rusia, América, Inglaterra, Francia y otros países.
Vivía en aquel tiempo en una hospedería común para gente originaria del distrito de Hsiang Hsiang. Había allí muchos soldados, hombres que habían "renunciado" al ejército o que hanero. Estudiantes y soldados reñían constantemente en esta casa y una noche se desencadenaron las hostilidades. Los soldados atacaron e intentaron matar a los estudiantes. Yo me escapé escondiéndome en la pieza de baño hasta el final del combate.
En esta época no tenía dinero pues mi familia rehusaba mantenerme a menos que entrara en una escuela, y puesto que ya no podía contar con la hospedería, me puse a buscar un nuevo alojamiento. Entre tanto, había.. reflexionado seriamente acerca de mi "porvenir" y resolví que yo estaba hecho para la enseñanza. Comencé otra vez a leer los anuncios y un día descubrí un atrayente aviso de la Escuela Normal de Hunan. Me informé con i nterés de las ventajas que se enumeraban: no se exigía ningún diploma para entrar, el alojamiento y la pensión eran baratos. Dos de mis amigos me insistían, asimismo, para que entrara allí. Ellos necesitaban mi ayuda para escribir la disertación de ingreso. Comuniqué mis intenciones a mi familia y recibí su consentimiento. Escribí las disertaciones de mis dos amigos y la mía. Nos admitieron a los tres (de hecho, yo había sido admitido tres veces). No pensaba entonces que esto constituyera un acto inmoral; era sólo una cuestión de camaradería.
EN LA ESCUELA NORMAL
Permanecí cinco años en la Escuela Normal, consiguiendo al fin resistir las tentaciones de nuevos anuncios y obtuve mi diploma. Durante este período de la Escuela Normal de Hunan, ocurrieron muchos acontecimientos y mis ideas políticas comenzaron a tomar forma. Igualmente, fue entonces cuando tuve mis primeras experiencias de acción social.
En esta nueva escuela había muchas normas y yo me hallaba de acuerdo con muy pocas. Así, por ejemplo, me oponía a los cursos obligatorios de ciencias naturales, porque quería especializarme en ciencias sociales. Las ciencias natura les no me interesaban particularmente y no hacía ningún esfuerzo por aplicarme en ellas: obtenía las peores notas en esta materia. Por sobre todo, yo detestaba cierto curso obligatorio de dibujo de naturalezas muertas. Me parecía estúpido. Tomé la costumbre de inventar un tema lo más simple posible, terminarlo en forma rápida y mandarme cambiar de la clase. Recuerdo haber dibujado una puesta de sol representándola por una línea recta con un semicírculo encima. En otra ocasión, en un examen de dibujo, me contenté con trazar un óvalo y dije que era un huevo. Obtuve cuarenta puntos por el dibujo y fracasé en el examen. Afortunada mente, mis notas eran excelentes en ciencias sociales y compensaban las que obtenía en estas otras materias.
Un profesor chino a quien los estudiantes apodaban "Yuan de la Gran Barba", se burlaba de mi manera de escribir, tachándola de "periodística". Despreciaba a Liang Chi-chao que era mi modelo y lo consideraba un semianalfabeto. Debí cambiar de estilo. Estudié las obras de Han Yu y aprendí a manejar la vieja fraseología de los clásicos.
Así pues, gracias a Yuan de la Gran Barba, puedo hoy día escribir pasablemente en el estilo de los clásicos si es necesario. El profesor que más impresión me hizo fue Yang Chen-chi, que acababa de llegar de Inglaterra donde había hecho sus estudios: debía encontrarme más tarde íntimamente ligado a su vida. Enseñaba moral, era idealista y hombre de gran carácter.
Creía firmemente en su moral y trataba de infundir a sus alumnos el deseo de llegar a ser hombres justos, honrados, virtuosos, útiles a la sociedad. Bajo su influencia, leí un libro de moral traducido por Tsai Yuan-pei y escribí un ensayo que titulé La energía del espíritu. Yo era entonces un idealista y este en sayo fue muy apreciado por mi profesor Yang Chen-chi desde su punto de vista idealista. Me otorgó por este trabajo la nota 100.
Un profesor llamado Tang me dio ejempla res viejos del Diario del Pueblo (Min Pao), que leí con vivo interés. Allí me enteré de la acción y el programa de Tung Meng Hui [El Tung Meng Hui, sociedad secreta revolucionaria, fundada por el Dr. Sun Yat-sen, que precedió al Kuomintang.] . Un día leí un ejemplar del Min Pao donde se refería la historia de dos estudiantes chinos que viajaban a través de China y que habían llegado a Tat-sienlu, en la frontera del Tibet. Me sentí inspirado y quise seguir el ejemplo, pero no tenía dinero de modo que decidí viajar por la provincia de Hunan, para comenzar.
El verano siguiente emprendí un viaje a pie por la provincia y recorrí cinco condados. Me acompañaba un estudiante, Hsiao Yu. Atravesamos estos cinco condados sin gastar un centavo.
Los campesinos, nos proporcionaban alimentos y lugar donde dormir; en todas partes nos acogían gentilmente.
Mi compañero de viaje, Hsiao Yu, fue más tarde funcionario del Kuomintang, bajo las órdenes de Yi Pei-chi (que era entonces director de la Escuela Normal de Hunan). Yi Pei-chi llegó a ser un alto funcionario en Nankin y nombró a Hsiao conservador del Museo de Pekín. Hsiao vendió algunos de los más preciosos tesoros del museo y huyó con el dinero en 1934.
Sintiendo necesidad de tener algunos amigos íntimos, inserté un aviso en un diario de Chang-sha en el que solicitaba tomar contacto con jóvenes que se interesaran por una actividad patriótica. Yo precisaba: jóvenes decididos, audaces, prestos a hacer sacrificios por su país. Recibí tres y media respuestas.
Una procedía de Liu Chian-Lung, que ingresaría luego al Partido Comunista y lo traicionaría más tarde. Las otras dos emanaban de jóvenes que se convertirían después en ultrarreaccionarios. La respuesta afirmativa "a medias" era de un j oven llamado Li Li-san [Li Li-san fue responsable de la famosa "Línea Li Li-san" a la cual Mao Tse Tung se opuso violentamente.] . Li escuchó todo lo que yo tenía que decir, en seguida se marchó sin hacer por su parte ninguna proposición precisa y nuestra entrevista no fue más allá. Poco a poco, sin embargo, iba agrupando en torno mío algunos estudiantes. Estaba formado el núcleo de lo que debía transformarse en una sociedad destinada a jugar un importante papel en los asuntos chinos y en el destino de China. Era un pequeño grupo de hombres serios, que no tenían tiempo de hablar sobre temas insignificantes. Todo lo que hacían, todo lo que decían tenía una finalidad. No disponían de tiempo para el amor o el "romance" y pensaban que los tiempos eran demasiados graves y la necesidad de saber demasiado urgente para hablar de mujeres o de asuntos personales. Las mujeres no me interesaban. Mis padres me habían casado a los catorce años con una muchacha de veinte.
No había vivido con ella (y nunca lo hice después). No la consideraba como mi mujer y en esta época no pensaba mucho en ella. Además de las discusiones sobre el encanto femenino, que por lo general tienen un lugar importante en la vida de los jóvenes de esta edad, mis compañeros también desechaban de sus conversaciones las cosas de la vida cotidiana. Recuerdo haberme encontrado una vez en casa de un amigo que empezó a hablarme de cierta compra de carne, llamó a un criado para hablarle de ello delante mío y lo mandó a comprar un pedazo. Yo me aburrí y no volví a visitarlo. Mis amigos y yo preferíamos hablar únicamente de temas importantes: la naturaleza humana, la sociedad china, el mundo y el universo. Practicábamos con ardor la educación física. Durante las vacaciones de invierno caminábamos a través de los campos, bordeábamos los muros de la ciudad, escalábamos las montañas y nadábamos en los ríos. Si llovía, nos sacábamos la camisa y llamábamos a esto "tomar un baño de lluvia". Si calentaba el sol, también nos quitábamos la camisa y llamábamos a esto "tomar un baño de sol". En el viento de primavera, proclamábamos que se trataba de un nuevo deporte: "el baño de viento". Dormíamos al aire libre hasta los primeros fríos y nadábamos en los ríos helados. Todo esto formaba parte del "entrenamiento del cuerpo". Esto ayudó mucho, tal vez, a darme esa resistencia física que tanto debería necesitar más tarde para mis idas y venidas en China del sur y durante la Gran Marcha.
Inicié una vasta correspondencia con varios estudiantes y amigos de otras ciudades. Poco a poco, adquirí conciencia de la necesidad de una organización más estrecha. En 1917, con algunos amigos, participé en la fundación de la Nueva Sociedad de Estudios Populares (Hsin-Min Hsueh Hui). Ella comprendía setenta u ochenta miembros, y los nombres de muchos de ellos llegarían a ser célebres en el comunismo chino y en la historia de China revolucionaria.
Entre los comunistas que formaron parte del Hsin Min Hsueh, estaban Lo Man, hoy secretario de organización del Partido, Hsia Hsi que forma parte del 2º Ejército Rojo del frente; Ho Hsien Hon que fue juez en la Corte Suprema de las regiones comunistas del Centro y que más tarde fue asesinado por orden de Chiang Kai-shek; Kuo Liang, asesinado por orden del general Ho Chien en 1930; Hsiao Chuchang, escritor, que vive en Rusia en el momento en que escribo esto; Tsia Ho- sheng, miembro del Comité Central del P. C., asesinado en 1927 por orden de Chiang Kai-shek; Ye Li-yun, que llegó a ser miembro del Comité Central y traicionó después, pasándose al Kuomintang y llegó a convertirse en organizador de los sindica tos capitalistas; finalmente, Rsiao ben, uno de los dirigentes del Partido y uno de los seis firmantes de la primera resolución para la formación del Partido, y que falleció hace poco tiempo, después de una larga enfermedad. La mayor parte de los miembros del Hsin Min Hsuer Hui pereció en el curso de la contrarrevolución de 1927.
La sociedad del Bienestar Social de Huper se formó también en esa época. Era muy parecida al HMHH y muchos se convirtieron más tarde en comunistas. Entre ellos, su dirigente Wen Feh-ying, asesinado en el curso de la contrarrevolución; Lin Piao, hoy día presidente de la Universidad del Ejército Rojo.
En Pekín existía una sociedad que se llamaba Fu Hsieh, algunos de cuyos miembros se hicieron comunistas. En toda China, especialmente en Shanghai, Hang chow y Tiensin, se organizaron sociedades juveniles revolucionarias que comenzaron a influir en la política china.
La mayor parte de estas sociedades sufrió en mayor o menor grado la influencia de "Nueva Juventud", la famosa revista del renacimiento literario que dirigía Chen Fu-hsin. Co- mencé a leer esta revista cuando era estudiante en la Escuela Normal y admiraba los escritos de Hu Shih y de Chen-Tu-hsin. Por un tiempo éstos llegaron a ser mis modelos reemplazando a Liang Chi-chao y a Kang Yuwei, a quienes había abandonado ya.
En esta época mis ideas eran una ligera mezcla de liberalismo, reformismo democrático y socialismo utópico. Yo sentía un leve entusiasmo por la "democracia del siglo XIX ", el utopismo y el liberalismo atrasado. Era entonces resueltamente antimilitarista y antimperialista.
Entré a la Escuela Normal en 1912 y salí en 1918. Durante mis años pasados en la Escuela Normal de Chang-sha, gasté 160 dólares, contando mis numerosos derechos de inscripción. De esta suma he debido gastar un tercio en periódicos, porque los abonos me costaban cerca de un dólar por mes; además compraba libros y diarios en los kioskos. Mi padre me maldecía por estas extravagancias. Llamaba a esto "perder dinero en papel perdido". Pero yo había adquirido el hábito de la lectura y de 1911 a 1927 no cesé de leer los periódicos de Pekín, Shanghai y Hunan.
Mi madre murió en el curso de mi último año de estudios. Yo sentía menos deseos que nunca de volver a mi hogar. Decidí ese año ir a Pekín. Muchos estudiantes de Hunan proyectaban viajar hacia Francia a estudiar, según la consigna "estudiad, aprended", que Francia utilizaba para conquistar a la juventud china durante la primera guerra mundial. Antes de abandonar China, estos estudiantes decidieron aprender el francés en Pekín. Participé en la organización del movimiento y entre los grupos que partieron al extranjero se encontraban muchos estudiantes de la Normal de Hunan, los cuales se convirtieron más tarde en famosos izquierdistas. Hsu Teh-lih sufrió igualmente la influencia del movimiento, aun que tenía más de cuarenta años, abandonó su puesto de profesor en Hunan y partió a Francia. Se hizo comunista después de 1927.
BIBLIOTECARIO EN PEKIN
Acompañé a Pekín a algunos estudiantes de Hunan. Pero, a pesar de haber participado en el movimiento y pudiendo apoyarme en el Hsin Min Hsueh Hui, no quise ir a Europa. Sentía que no sabía lo suficiente sobre mi país y que podía utilizar más útilmente el tiempo en China. Los estudiantes que deseaban ir a Francia, aprendieron francés con Li Shitsun, actual presidente de la Universidad de Chung-fa. Yo no hice lo mismo: tenía otros proyectos.
La vida en Pekín me pareció muy cara. Llegué a la capital con dinero prestado por mis amigos y debí por eso buscar trabajo. Yang Chin-chi, que fue mi profesor de Moral en la Normal, había sido nombrado profesor de la Universidad Nacional de Pekín. Le pedí que me ayudase a conseguir empleo y él me presentó al bibliotecario de la Universidad, Li Ta chao, que fue uno de los fundadores del Partido Comunista chino y más tarde asesinado por Chiang Tso-ling. Li Ta-chao me empleó de asistente de bibliotecario con la hermosa renta de 8 dólares al mes.
Mis funciones eran tan humildes que la gen te no reparaba en mí. Una de mis tareas consistía en escribir los nombres de la gente que venía a leer los diarios; pero para la mayoría de ellos yo no existía como ser h umano. Entre los que venían a leer conocí a personajes célebres del Renacimiento, a hombres como Fu Su-mien, Lo Chia Lung y otros que me interesaban mucho. Traté de conversar con ellos sobre problemas políticos o culturales, pero eran hombres muy ocupados. No tenían tiempo para escuchar a un bibliotecario asistente que hablaba el dialecto del sur.
Sin embargo, no me desanimé. Me inscribí en la Sociedad de Filosofía y en la de Periodismo, para poder seguir los cursos de la Universidad. En la Sociedad de Periodismo encontré a otros estudiantes, tales como Cheng Kung-fo, que fue más tarde alto funcionario de Chiang Kai-shek; a Tan Pin Chang, que fue comunista y después miembro de lo que se llamó "tercer partido", y a Chao Piao-ping, quien me ayudó bastante. Chao era profesor en la Sociedad de Periodismo. Era un liberal, un idealista ferviente y de un carácter encantador. Lo asesinaron por orden de Chang Tso-ling en 1926.
En la época en que trabajaba de bibliotecario conocí a Chan-Kuo-tao, que es actualmente vicepresidente del P.C.; a Kang Pei-cheng, que se unió al Ku Klux Klan en California; y a Tuan Hsi-pen, hoy viceministro de Educación en Nankín [N. del T.: Hay que recordar que estas páginas fueron escritas en 1937.]
Fue en esa época cuando conocí a Yang Kai-hui, de quien me enamoré. Era hija de mi antiguo profesor de Moral, Yank Cheng-chi, que tuvo mucha influencia sobre mí en mi juventud y que se convirtió en mi verdadero amigo en Pekín. Me interesaba cada vez más por la política y mis opiniones eran más y más radicales. He hablado ya del comienzo de esta evolución; pero en este momento estaba todavía indeciso, buscaba el camino -como se dice-. Leí varios folletos anarquistas que me influencia ron mucho. Con un estudiante llamado Chum Hsunpei que venía a yerme, discutíamos sobre el anarquismo y sus posibilidades en China. En esa época estaba de acuerdo con mucho de lo que ellos proponían.
Las condiciones de vida en Pekín eran miserables y -por contraste, la belleza de la vieja capital era una compensación deslumbradora-. Vivía en una pieza junto con siete arredantarios más. Cuando nos acostábamos todos, apenas si había espacio para respirar. Sentía a mis vecinos de cada lado cuando que ría darme vuelta. Mas, en los parques y en el dominio del viejo palacio descubría la prima vera precoz del Norte, contemplaba abrirse las flores de los ciruelos mientras crecía la solidez del hielo en el Mar del Norte. Miraba los cauces más allá de Pei Hai, con cristales de nieve colgando de sus ramas y recordaba la descripción que hizo el poeta Chen Chang, que habló de los árboles de Pei Hai, semejante con sus joyas de invierno a "diez mil melocotones en flor". Los innumerables árboles de Pekín me llenaban de asombro y de admiración.
A comienzos de 1919 fui a Shanghai con los estudiantes que partían para Francia. No tenía más que pasaje hasta Tientsin y no sabía cómo llegar más lejos. Pero bien dice un proverbio chino que el "cielo no retrasa nunca a un viajero": un empréstito de diez dólares de otro estudiante que había recibido un poco de dinero de su escuela en Pekín, me permitió tornar boleto hasta Pu-Kou.
En el camino de Nankín me detuve en Chu-fu y acudí a ver la tumba de Confucio. Vi el arroyuelo donde los discípulos del filósofo bañaban sus pies y el pueblito donde vivió de niño. Se dice que plantó un árbol famoso cerca del templo que le está dedicado y fui a verlo. Me detuve también cerca del río donde vivió Yen Hmi, uno de los discípulos célebres de Confucio y vi el lugar de nacimiento de Mencio. En el curso de ese paseo escalé el Tai-Shan, monte sagrado de Chantung, donde el general Feng Yuhsiang se retiró para escribir su obra patriótica. De vuelta a Pu-Kou no tenía dinero ni boleto. Nadie tenía dinero para prestarme. No sabía cómo abandonar la ciudad. Pero lo más trágico es que un ladrón me robó los zapatos. ¡Caramba! ¿Qué iba a hacer? Una vez más pensé que "el cielo no retrasa nunca a los viajeros", y tuve la gran oportunidad. Cerca de la estación encontré a un antiguo amigo de Hu-nan, que se reveló como "mi ángel bueno". Me prestó dinero para comprar un par de zapatos y suficiente para adquirir pasaje para Shanghai. Sólo así pude terminar mi viaje, vigilando -claro- mis zapatos nuevos.
En Shanghai se reunió el dinero de ayuda para enviar a los estudiantes a Francia y cierta suma me estaba destinada para volver a Hunan. Observé a mis amigos partir en el va por y me volví a Chang-sha. Los puntos culminantes de mi primer viaje al Norte fueron las excursiones que hice. Caminé sobre la nieve del golfo de Pei Hai. Di la vuelta a pie al lago Tung Tin y al muro de Paoting-Fu. Di la vuelta al muro de Hachou, célebre en los Tres Reinos (San Kiro) y al de Nanking, igual mente célebre en la historia. Finalmente ascendí al Tai Shen desde donde vi la tumba de Confucio. Estas eran hazañas que me parecían dignas de ser agregadas a mis aventuras de Hunan.
De vuelta a Chang-sha me ocupé más de la política.
Después del movimiento del 4 de mayo consagré la mayor parte del tiempo a las actividades políticas estudiantiles, siendo jefe de redacción de la "Revista del Hsiang Chiang", diario de los estudiantes de Hunan que tenía gran influencia sobre los movimientos estu diantiles del Sur de China. En Chang-sha participé en la fundación del Wen-Hua Shu Hui (Sociedad Cultural del Libro), asociación fundada para estudiar las tendencias culturales y políticas modernas. Esta sociedad y sobre todo Hsin Min Hsuch Hui, eran violentamente opuestas al Chang Chiang-Yao, entonces dirigida por Tu-chum de Hunan, un personaje ruin. Organizamos una huelga general de estudiantes contra Chang, exigiendo su renuncia y enviamos delegaciones a Pekín y al sudoeste, donde Sun Yat-sen dirigía su acción para impulsar la agitación contra Chang. En res puesta a la agitación de los estudiantes, Chang suprimió la revista del Hsiang Chiang. Después de estos hechos me dirigí a Pekín para representar allí al Hsia Min Hsuch y organizar un movimiento antimilitarista. El HMH amplió su lucha contra Chang Ching-Yao, trasformándola en una lucha general antimilitarista, convirtiéndome en director de una oficina de prensa que debía ayudar en esta labor. En Hunan el movimiento fue recompensado con algunos éxitos. Chang fue derrotado por Tan Ken-kai y un régimen nuevo se estableció en Changsha. Fue en esta época cuando el HMH empezó a dividirse en dos grupos, uno de izquierda y otro de derecha (la izquierda preconizaba un programa muy avanzado de reformas políticas y sociales).
Llegué en 1919 por segunda vez a Shanghai. Volví a ver a Chen Tu-hasin. Lo había encontrado ya en Pekín cuando estaba en la Universidad Nacional de Pekín y es posible que haya tenido más influencia sobre mí que ninguna otra persona. Allí encontré igualmente a Ha Shih, a quien fui a ver para obtener su apoyo a los estudiantes de Hunan. En Shanghai discutí con Chen Fu-Hsin nuestros proyectos para formar una liga para la Reconstrucción de Hunan. Luego volví a Changsha y comencé a organizarla.
Me ocupé como profesor, continuando toda vía mi acción con el Hsin Mm Hsuch Hui. Nuestra sociedad tenía entonces un programa "Para la Independencia de Hunan", lo que significaba en la realidad su autonomía.
Decepcionado del gobierno del norte y creyendo que Hunan podía modernizar más rápido si rompía sus lazos con Pekín, nuestro grupo luchaba por obtener la separación. En aquel entonces yo apoyaba la doctrina norte americana Monroe y el principio de la "puerta abierta".
Tan Yen-kai, fue alejado de Hunan por un militarista llamado Chao Heng-ti, que utilizó para sus propios fines el movimiento "Para la Independencia de Hunan". Pretendía defenderla y se convirtió en el abogado del principio de Los Estados Autónomos de China; pero cuando obtuvo el poder luchó con gran energía contra el movimiento democrático.
Nuestro grupo pidió iguales derechos para el hombre y la mujer y un gobierno representativo y -de una manera general- apoyaba la democracia burguesa. Sosteníamos abierta mente a esas reformas en nuestro diario "El Hunan Nuevo". Allí atacábamos al Parlamento provincial, cuya mayoría de miembros eran propietarios o grandes burgueses apoyados por los militares.
El ataque contra el Parlamento fue considerado en Hunan, como un incidente grave y produjo temor a los que estaban en el poder. Mas, cuando Chao Heng-ti hubo tomado el poder, traicionó todas las ideas que había sostenido y en particular reprimió violentamente todas las protestas democráticas. Desde entonces nuestra sociedad dirigió su acción contra él. Recuerdo un episodio de esta lucha que tuvo lugar en 1920. El Hsin Mim Hsue Hui organizó una manifestación para celebrar el tercer aniversario de la revolución rusa. Nos arrestó la policía. Algunos manifestantes quisieron izar la bandera roja y se lo impidió la policía. Protestaron diciendo que según el Artículo 12 de la Constitución (la de entonces), tenían el derecho de reunirse, organizarse y hablar; pero los policías no se dieron por enterados. Respondieron que no estaban allí para que se les enseñara la Constitución, sino para obedecer las órdenes del gobernador Chao Keng Ti. Desde este momento me convencí cada vez más que sólo el poder político de las masas, obtenido por una acción de masas, garantiza la realización de reformas constructivas. En el curso del invierno de 1920 organicé políticamente a los trabajadores por primera vez y comencé, después de esto, a sufrir la in fluencia de la teoría marxista y la revolución rusa.
NACE EL PARTIDO COMUNISTA CHINO
Durante mi segunda visita a Pekín, leí mucho sobre los acontecimiento en Rusia y traté de procurarme la escasa literatura que podía encontrarse entonces en China. Tres libros, sobre todo, me conmovieron y me dieron fe en el marxismo, del cual -una vez que lo hube adoptado como interpretación correcta de la historia- no me he separado jamás. Estos eran: el Manifiesto Comunista, traducido por Cheng Wang-tao, primer libro marxista que se publicó en China; La lucha de clases, de Kanstbei y una Historia del socialismo, de Kirkupp.
En el verano de 1920 me convertí, en teoría, y hasta cierto punto en acción, en un marxista.
Después de esta época fui realmente marxista. En ese año me casé con Yang Kai-Hui (fue ejecutada por Ho Chieng en 1930. Estudió en la Universidad Nacional de Pekín, dirigente de la juventud durante la Gran Revolución, etcétera). En mayo de 1921 me fui a Shanghai a asistir a una conferencia de fundación del Partido Comunista. En su organización los papeles los desempeñaron Chen Tu-hsiu y Li Fa-chao, ambos considerados entre los dirigentes intelectuales más brillantes de China. Bajo la influencia d e Li Fa-chao, cuando yo era asistente bibliotecario en la Universidad Nacional de Pekín, evolucioné rápidamente hacia el marxismo, y la influencia de Chen Tu-hsiu me inclinó igualmente hacia ese camino. Durante mi segundo viaje a Shanghai discutí con Chen los libros marxistas que había leído. Sus profesiones de fe me habían impresionado profundamente.
No asistió nadie más de Hunan a ese histórico congreso de Shanghai. Entre los otros estaban Chang Ku-tao, Pao Hui-sheng y Chu Hu-hai. Éramos doce en total. En el mes de octubre de ese año la primera sección provincial del P.C. se organizó en Hunan y fui miembro de ella. Algunas organizaciones se forma- ron en otras provincias y ciudades. En Shanghai el Comité Central del Partido comprendía a Chen Tu-hsiu, Chang Kuo-tao (que en los momentos en que escribo se encuentra con el 49 Ejército, en el frente), Chen Kung-po (que se hizo funcionario del Chiang, después), Sun Yuan-lu, Li Han-tsen (asesinado en Wuhan en 1927), Li Fa (fusilado después) y Li Sun. Entre los miembros de Hupeh se encontraba Feng Pi-wu (ahora director de la escuela comunista de Pao-an), Hsu Pei-hao y Su Yang. En la sección de Sanshi, Kao Chung-yu y algunos líderes estudiantiles célebres. En Pekín estaba Li Ta-chao (más tarde ejecutado), Teng Sung-hsia, Chang Kuotao (en este momento vicepresidente del Consejo militar comunista), Lo Chang-lun, Jen Jen-ching (que se hizo trotskista) y otros.
Entre los estudiantes que se encontraban en Francia también se formó un Partido Comunista; su creación fue casi simultánea con el comienzo de la organización en China. Entre sus fundadores estaban Chou En-lai, Li Li-san y Shang Shen- yu, la mujer de Tsai Ho-theng, la única mujer china que participó en la fundación del Partido. Lo Man y Tsai Ho-sheng estuvieron entre los fundadores de la sección francesa. Un Partido chino se organizó también en Alemania, aunque más tarde; entre sus fundadores estaban Chu Teh (comandante en jefe del ejército chino, vicepresidente de la Re- pública) Kao Yu-han y Chang Shen-fu (actual profesor de la Universidad de Stin-hua).
Los fundadores de la sección de Moscú comprendían entre ellos a Chau Chiu-pai. En japón estaba Chau Tsu-hai. En el mes de mayo de 1922, el partido de Hunan, del cual era yo secretario, había organizado ya más de veinte sindicatos entre los mineros, ferroviarios, empleados municipales, impresores y trabajadores de la casa de moneda. En ese invierno se formó un vigoroso movimiento de trabajadores. El Partido Comunista se preocupaba en ese entonces particularmente de los estudiantes y obreros y se hacía muy poco acerca de los campesinos. La mayor parte de las grandes minas y práctica- mente todos los estudiantes, estaban organizados. Hubo numerosas luchas en el frente de estudiantes y obreros. En el curso del invierno de 1922 Chao Henti, gobernador civil de Hurian, dio órdenes de ejecutar a dos obreros de la región: Huang Ai y Pang Yuan-ching. Esto dio origen a un gran movimiento de agitación dirigido contra la autoridad civil. Huang Ai, u no de los ejecutados, era dirigente del ala derecha del movimiento obrero, que se apoyaba en los estudiantes de la enseñanza industrial y que no estaban de acuerdo con nosotros; pero nosotros los apoyamos en este asunto, así como en otros.
Los anarquistas tenían también influencia en los sindicatos, que estaban entonces agrupados en la Asociación Pan-hunanesa del Trabajo. Al transigir con ellos, negociábamos y lográbamos impedir que se emprendieran muchas acciones prematuras e inútiles.
Fui enviado a Shanghai para ayudar a organizar el movimiento contra Chao Hen-ti. Él segundo congreso del Partido estaba previsto para ese invierno (1922) y tenía la intención de asistir. Pero extravié el sitio donde debía celebrarse, no encontré a ningún camarada y falté a él. Volví a Hunan y proseguí vigorosamente mi trabajo entre los sindicatos. Hubo numerosas huelgas en primavera por mejores salarios, por un tratamiento más humano y por el re conocimiento de los sindicatos. La mayor par te de las huelgas tuvo éxito. El 10 de mayo se aprobó una huelga general en Hunan, la que constituyó la primera manifestación amplia del movimiento obrero en China.
JUNTO A SUN YAT-SEN
El tercer congreso del P.C. tuvo lugar en Cantón en 1923 y tomó la histórica decisión de entrar al Kuomintang, de colaborar con él y formar un frente único contra los militares del Norte.
Fui a Shangai a trabajar en el Comité Central del Partido. En la primavera siguiente (1924), fui a Cantón para asistir al primer congreso nacional del Kuomintang. Volví a Shanghai en marzo, desempeñando mi papel de miembro del Comité Ejecutivo del P.C. y de miembro de la dirección del Kuomintang de Shanghai. Los otros miembros de la dirección eran Wang Chin-wei (después títere japonés) y Hu Hanmin, con quien trabajé para coordinar las medidas tomadas por el Kuomintang y el P.C.
En el verano se creó la Academia Militar de Wampoa. Galen fue uno de sus consejeros y otros llegaron de Rusia. Así, la alianza Kuomintang-P.C., adquirió las proporciones de un movimiento revolucionario en escala nacional.
En el invierno siguiente volví a Hunan a descansar. Había estado enfermo en Shanghai. Estando en Hunan organicé la central del gran movimiento campesino de la provincia. Yo no me había dado cuenta, desde luego, del grado de desarrollo alcanzado por la lucha de clases entre las poblaciones rurales, pero después del combate del 30 de mayo de 1925, los campesinos de Hunan se volvieron más activos, contrastando esto con la actitud de pasividad en que vivían. Abandoné mi casa, ya repuesto, para emprender una campaña de organización en el campo. Al cabo de algunos meses habíamos formado más de treinta Uniones Campesinas, provocando la cólera de los propietarios, quienes pidieron mi detención.
Chao Heng-ti envió tropas a perseguirme y me escapé hacia Cantón. Cuando llegué allí los estudiantes de Wampoa acababan de vencer a Yeng Hsinming, el militarista de Yunan, y a Lu Fsung-wai, el militarista de Kwansi. En la ciudad y en el Kuomintang reinaba el entusiasmo. Chiang Kai-shek había sido nombra do comandante del ler. Ejército y Wang Ching wei, presidente del Gobierno. Sun Yat-sen moría en Pekín.
Me convertí en jefe de redacción de la "Se mana Política", publicada por el departamento político del Kuomintang. Esta revista jugó más tarde un gran papel en la campaña de ataque y descrédito del ala derecha del Kuomintang dirigida por Fai Chi- tao. Recibí también la tarea de formar organizaciones para el movimiento campesino y yo creé con este objeto, un curso que fue seguido por representantes de 21 provincias, entre las cuales había estudiantes de Mongolia Interior.
Poco después de mi llegada a Cantón asumí la presidencia de la Comisión de Propaganda del Kuomintang y fui candidato al Comité Central. Lin Pai-chu era entonces presidente de la Comisión Campesina del Kuomintang y Fan Ping-chan, otro comunista, presidente de la Comisión obrera.
Escribía cada vez más y asumía en el seno del Partido Comunista responsabilidades particulares en el trabajo campesino. Habiendo trabajado y estudiado con los campesinos de Hunan, escribí sobre esta base dos folletos titulados: "Análisis de las diferentes clases de la sociedad china", uno, y el otro: "Los fundamentos de clase de Chao Eng-ti y nuestras tareas". Chen Tu-hsiu no estuvo de acuerdo con las ideas expresadas en el primero de esos folletos donde sostenía una política agraria revolucionaria y la necesidad de una poderosa organización de las poblaciones rurales. Él impidió que se publicase en los diarios centrales del Partido. Apareció después en "El Mes Campesino" de Cantón y en la revista "Juventud China". Mi segunda tesis apareció como pan fleto en Honan. Comencé en esta época a disentir de la política oportunista de Chen y nos separamos poco a poco. Pero la lucha entre nosotros culminó en 1927.
Continué trabajando en el Kuomintang de Cantón casi hasta el momento en que Chiang Kai-shek intentó su primer golpe de Estado en 1926. Después de la reconciliación entre la izquierda y la derecha del Kuomintang y la reafirmación de la amistad entre el Partido Comunista y el Kuomintang, fui a Shanghai en la primavera de 1926. El segundo congreso del Kuomintang tuvo lugar en mayo de ese año, bajo la presidencia de Chiang Kai-shek. En Shanghai dirigí la sección campesina del P.C.; después fui enviado a Hunan como asesor del movimiento campesino. Durante este tiempo, bajo la bandera unida del Kuomintang y el P.C., comenzó la expedición al Norte.
En Hunan controlé las organizaciones campesinas en cinco hsien: Changsha, Li Ling, Hsiang Tang, Hung Shan y Hsiang Hsiang e hice mi informe al Comité Central, en el cual yo insistía en que deberíamos adoptar una nueva línea en el movimiento campesino.
A comienzos de la primavera siguiente, cuando llegué a Wuhan, se celebraba allí una reunión interprovincial de campesinos. Asistí y expuse mi tesis que proponía una nueva distribución de la tierra en gran escala. A esta reunión asistieron Peng Pai, Fan Chihmin y dos comunistas rusos, York y Volen, entre otros. Se adoptó el acuerdo de someter mis pro posiciones al Y Congreso del Partido. Pero el Comité Central las rechazó.
INTENSIFICACIÓN DE LA LUCHA IDEOLÓGICA
Cuando el V Congreso fue convocado en Wuhan en mayo de 1927, el Partido estaba aún bajo la dirección de Chen Tu- hsiu. Aunque Chiang Kai-shek había tomado ya el camino de la contrarrevolución y comenzado sus ataques contra el Partido Comunista en Shangai y Nankín, Chen estaba todavía por la moderación y por hacer concsiones al Kuomintang de Wuhan. Pasando por encima de toda oposición, siguió una política pequeño burguesa y oportunista de derecha. Me encontraba entonces muy descontento de la política del Partido, sobre todo en el aspecto campesino. Pienso hoy día que si el movimiento campesino hubiese sido organizado en una forma más completa y armado en vista de una lucha de clases contra los propietarios, el comunismo se habría desarrollado más rápida y poderosamente en todo el país.
Pero Chen Tu-hsiu se opuso violentamente. No comprendió el rol de los campesinos en la revolución y subestimaba sus posibilidades en esa época. En consecuencia, el congreso celebrado en el alba de la crisis de la Gran Revolución, descuidó la elaboración de un programa agrario útil.
Mis ideas, que reclamaban una rápida intensificación de la lucha campesina no fueron discutidas, porque el Comité Central -que dominaba aún Chen Tu-hsiu- rechazó ponerlas en discusión. El Congreso "esquivó el bulto" al problema agrario, definiendo al propietario como "un campesino que posee más de 500 múes de tierra", base inapropiada e impracticable para el desarrollo de la lucha de clases y que no tenía en cuenta los caracteres particulares de la economía rural de China. Después del Congreso se organizó la "Unión de los Campesinos de China" de la cual fui el primer presidente.
Hacia la primavera de 1927, el movimiento campesino de Hupeh, Kuangsi, Fukien y sobre todo de Hunan, se puso muy activo, a pesar de la tibieza del Partido hacia él y de la inquietud del Kuomintang. Altos funcionarios y coman dantes de Ejército empezaron a pedir su su presión diciendo que la Unión de Campesinos era una unión de "merodeadores", calificando de excesivas sus actuaciones y exigencias. Chen Tu-hsiu se había retirado de Hunan, haciéndome responsable de ciertos hechos que estaban sucediendo allí y se oponía violenta mente a mis ideas.
En abril el movimiento contrarrevolucionario comenzó en Nankín y Shanghai, y Chiang Kai-shek organizó una masacre general de los trabajadores organizados. Las mismas medidas fueron aplicadas en Cantón. El 21 de mayo tuvo lugar en Hunan la sublevación de Hsu Ko-hsiang. Decenas de campesinos fueron asesinados por los reaccionarios. Poco después, la "izquierda" del Kuomintang anuló su acuerdo con los comunistas en Wuhan y los "expulsó" del Kuomintang y de un gobierno que dejaba de existir rápidamente.
Muchos dirigentes del Partido recibieron entonces la orden de abandonar el país, de asilarse en Rusia o en Shanghai o en otros lugares seguros. Yo recibí la orden de ir a Sechuán. Convencí a Chen Tu-hsiu de enviarme m ejor a Hunan, como secretario del Comité Provincial, pero diez días más tarde me ordenó volver de prisa, me acusó de organizar un levantamiento contra Tang Shen-chi, que gobernaba entonces en Wuhan. Los asuntos del Partido estaban en desorden. Casi todo el mundo se oponía a la línea oportunista de Chen y a su dirección. La ruptura de la alianza de Wuhan iba a producir rápidamente su caída.
LA SUBLEVACIÓN DE NAN CHANG Y MI PRISIÓN
El primero de agosto de 1927, el XX ejército bajo el mando de Ho Lung y de Yeh Ting, en cooperación con Chu Teh, produjeron el histórico levantamiento de Nanchang. La base de lo que debía ser el ejército rojo quedaba organizada. Una semana más tarde, el 7 de agosto, una reunión extraordinaria del Partido destituía a Chen Tu-hsiu de sus funciones de secretario. Yo era miembro de la Comisión Política del Partido desde el Tercer Congreso de Cantón de 1924 y tomé parte activa en esta decisión. Entre los otros miembros de la re unión estaban Tsai Ho-sheng, Peng Kung-ta y Chu Chiu-pai. El Partido adoptó una línea nueva y toda esperanza de colaboración con el Kuomintang se abandonó en ese instante, pues éste se había convertido, sin duda, en instrumento del imperialismo y no podía asumir las responsabilidades de un movimiento democrático. Comenzó la larga lucha por el poder. Fui enviado a Chagsha a organizar el movimiento que debió ser conocido después bajo el nombre de "levantamiento de la cosecha de otoño". Mi programa implicaba la realización de cinco puntos:
1.- La separación total del partido provincial del Kuomintang.
2.- La organización de un ejército obrero campesino.
3.- La confiscación de la tierra de los propietarios medios y grandes.
4.- La toma del poder por el P.C. de Hunan, independiente del Kuomintang y la instauración de un régimen soviético. En esa época la Komintern se opuso al quinto punto de mi programa y no fue sino más tarde que lo lanzó como consigna.
NACE EL EJÉRCITO POPULAR
En setiembre habíamos logrado organizar un levantamiento muy amplio con las uniones de campesinos de Hunan y se constituyeron las primeras unidades obrero-campesinas del ejército. El origen de los reclutas era triple: las poblaciones rurales, los mineros de Hanvang y las tropas insurgentes del Kuomintang.
Esta primera fuerza militar de la revolución fue llamada "Primera División del Primer Ejército de Campesinos y Obreros". El primer regimiento se constituyó con los mineros de Hanyang. El segundo se reclutó entre las milicias de campesinos de Ping Kiang, Lin Yang, Li Ling y otros dos hsien de Hunan; un tercero fue creado con una parte de los efectivos de la guarnición de Wuhan que se había rebelado contra Wang Ching-wei. Este ejército fue organizado con el acuerdo del Comité Provincial de Hunan, pero el programa general de este Comité y de nuestro ejército encontró la oposición del Comité Central del Partido que parecía, entre tanto, haber adoptado una política de espera más que de oposición activa.
Mientras organizaba el ejército e iba de los mineros de Hanyang donde los campesinos, fui hecho prisionero por los min-tuan que dependían del Kuomintang. El terror impuesto por el Kuomintang estaba en su apogeo y se fusilaba por centenares a los sospechosos de ser comunistas. Se dio la orden de llevarme al cuartel general min tuan donde debía ser fusilado.
Con algunas decenas de dólares que me prestó un camarada, traté de corromper a mi escolta. Los soldados rasos eran mercenarios que no tenían especial interés en que me asesinaran y estuvieron de acuerdo de ponerme en libertad, pero el suboficial que los dirigía no quiso permitirlo. Decidí escapar, pero no tuve la oportunidad sino cuando estábamos a unos 200 metros del cuartel general min-tuan. En ese momento me solté y escapé a través del campo. Alcancé un sitio elevado por encima de un puente rodeado de hierba alta y me escondí hasta que el sol se ocultó Los soldados me persiguieron y forzaron a los campesinos a buscarme. Se acercaron a mí una o dos veces hasta el punto de que yo habría podido tocarlos, pero feliz mente no me descubrieron aunque a ratos perdí la esperanza seguro de que me detendrían. Finalmente cuando oscureció abandonaron la búsqueda. Partí al instante por la montaña, viajan do de noche. No tenía zapatos y me herí los pies profundamente. En mi camino encontré un campesino que me socorrió, me abrigó y después me condujo al distrito más próximo. Yo llevaba siete dólares que gasté en comprar zapatos, un paraguas y alimento. Cuando al fin salí sano y a salvo de las milicias campesinas, no tenía más que dos centavos en el bolsillo.
Con la creación de la nueva división, llegué a ser presidente del Comité del Partido encargado del frente y Yu Sha-Tu, comandante de la división de Whan, dirigió el primer ejército. Mas Yu había sido forzado por sus hombres a tomar ese puesto y desertó poco después para unirse al Kuomintang. Cuando escribo estas pá ginas trabaja para Chiang Kai-shek en Nankín. El pequeño ejército conduciendo al movimiento campesino, se desplazó hacia el sur a través t de Hunan. Debió abrirse camino entre miles de hombres del Kuomintang, combatir a menudo y sufrir muchos reveses. La disciplina era débil, la formación política de un nivel muy bajo y ciertos elementos permanecían vacilantes entre los hombres y los oficiales. Hubo muchas deserciones. Después de la retirada de Yu Sha-Tu, el ejército fue reorganizado cuando llegó a Ning Ku. Cheng Hao fue encargado de dirigir las tropas que quedaban alrededor de un regimiento. Él mismo más tarde traicionó. Pero muchos de este primer grupo permanecieron leales hasta el final y están todavía hoy día en el ejército comunista, tales como Lo Yun-hui, comisario político del primer cuerpo de ejército, y Yan Lu-su, hoy comandante de ejército. Cuando el pequeño ejército alcanzó al fin Ching-Kashan, no contaba sino con unos mil hombres aproximadamente.
Porque el programa del "Levantamiento de otoño", no había sido autorizado por el Comité Central, puesto que el primer ejército había sufrido grandes pérdidas y porque desde el punto de vista de las ciudades el movimiento parecía condenado al fracaso, el Comité Central me des autorizó. No formé entonces más parte del bureau político, ni del Comité del frente del partido. El Comité Provincial de Hunan nos atacó igualmente llamándonos "el movimiento del pillaje".
Mantuvimos, no obstante, nuestro ejército en Chingkangshan, convencidos como estábamos de que nuestra línea era correcta, y los acontecimientos que siguieron debieron justificarnos ampliamente. Nuevos reclutas se agregaron y las filas de l a división fueron fortalecidas. Me convertí en comandante. Del invierno de 1927 al otoño de 1928, la primera división tomó por base a Chingkanshan. En noviembre de 1927 el primer gobierno comunista se instaló en Chalin, en la frontera del Hunan. Allí, como más tarde en otras partes defendimos un programa democrático, una política moderada, que tenía por base una evolución lenta pero segura. Esto valió a Chingkanshan la recriminación de "putchista" del Partido, que estaba a favor de una política de razzias, terrorista y de ejecución de propietarios, con el propósito de extinguir la moral de éstos. El comité del frente del primer ejército rechazó la adopción de tales tácticas y fue entonces acusado por los tibios de "reformista". Fui violentamente atacado por ellos por no seguir una política más "radical".
Dos famosos jefes de bandidos de los alrededores de Chingkanshan llamados Wang Tso y Yuang Ween-tsai se unieron al ejército comunista en el curso del invierno de 1927. Éste con taba entonces con tres regimientos. Wang y Yuang, fueron ambos nombrados comandantes de un regimiento y yo era comandante del ejército. Estos dos hombres aunque habían sido bandidos, habían lanzado fuerzas a la revolución nacional y estaban prestos a luchar contra la reacción.
Mientras permanecí en Chingkanshan, ellos permanecieron leales a los comunistas y obedecieron las órdenes del Partido. Más tarde, cuan do permanecieron solos en Chingkanshan, volvieron a sus habituales actividades de bandidos. A continuación de lo cual fueron fusilados por los campesinos que ellos mismos habían organizado como comunistas y se habían hecho capaces de defenderse por sus propios medios.
ARMONÍA DE LA UNIDAD Y LA ESTRATEGIA
En mayo de 1928, Chu Teh llegó a Chingkanshan y nuestras fuerzas se fusionaron. Elaboramos juntos un plan para establecer un régimen soviético en una región de unos seis Hsien, para estabilizar y consolidar gradualmente el poder comunista en el distrito fronterizo de Hunan, Kingsi, y Kwantung, para extendernos partiendo de allí, hacia las más vastas regiones. Esta estrategia estaba en contradicción con ciertos acuerdos del Partido, que prefería una expansión rápida. En el ejército mismo Chu The y yo debimos luchar contra dos tendencias: la primera, el deseo de marchar inmediatamente sobre Chang-sha lo que consideramos arriesgado, después, el deseo de retirarse a la frontera del Kwantung, lo que consideramos como derrotismo. Las tareas principales que se nos planteaban eran repartir la tierra e instaurar un régimen de tipo soviético. Queríamos armar las masas para apresurar su cumplimiento. Nuestra política defendía la libertad de comercio, la generosidad hacia las tropas enemigas capturadas y en general, una moderación democrática.
En el otoño de 1928, un congreso representativo fue convocado en Chingkanshan al cual asistieron delegados de los distritos comunistas de Chingkanshan del norte. Existían aún ciertas divergencias de opinión entre los miembros del Partido de los distritos soviéticos acerca de los problemas que acabo de mencionar, las que se manifestaron en el Congreso. Una minoría creía que nuestro porvenir en esta base era limitado, pero la mayoría creía en nuestra política. Cuando se sometió una declaración que afirmaba que el movimiento soviético vencería a votación, pasó fácilmente. Con todo, el Comité Central del Partido no había aprobado todavía el movimiento.
Su aprobación no llegó sino en el invierno de 1928, cuando llegó a Chingkanshan el informe del Sexto Congreso del Partido Comunista que se realizó en Moscú. Chu Teh y yo, estábamos de acuerdo con la nueva línea adoptada en ese Congreso. A partir de ese momento las divergencias entre los dirigentes del Partido y los de los soviets de los distritos rurales, desaparecieron. La armonía volvió al Partido.
Las resoluciones del Sexto Congreso del Partido, analizaban las experiencias de la revolución de 1925/27, de los levantamientos de Nan chang, do Cantón y el de la cosecha de otoño y terminaban aprobando la importancia dada al movimiento agrario. En esa época ejércitos comunistas se formaron en otras regiones de China. Levantamientos se produjeron en el este y oeste de Hupen, en el curso del invierno de 1927 y fueron la base del establecimiento de nuevos distritos soviéticos. Ho Lung en el oeste, Hsu Haitung en el este, crearon sus propios ejércitos reclutados entre los obreros y campesinos. El campo de operaciones de este último llegó a ser Oyuwan, donde fueron más, tarde Hsu Hsiang-chien y Chang Kuo-tao. Fang Chi-mm y Hsiao Shih-ping, habían organizado también un movimiento a lo largo de la frontera noroeste de Kiangsi, en el curso del invierno de 1927v donde más tarde fundaron un soviet poderoso.
Después de la derrota del levantamiento de Cantón, Peng Pai condujo una parte d e las tropas que permanecían fieles a Hilofeng, donde crearon un soviet, que después de una política "putchista" se destruyó rápidamente. Pero una parte del ejército salió del distrito bajo la dirección de Ku Ta-chen y entró en relaciones con Chu Teh y conmigo; estas tropas se convirtieron en el núcleo del onceavo ejército comunista.
En la primavera de 1928, los guerrilleros conducidos por Li Wen-lug y Li Sao-chu se hicieron presente en Hsingku y Tungku en Kiang si. Este movimiento tenía su base en los alrede dores de Kian y sus participantes se convirtieron en el núcleo del tercer ejército, mientras el distrito mismo debía ser la base del gobierno comunista central. En Fukien del Oeste, los soviets fueron establecidos por Chang Ting-cheng, Teng Tzu- hui (que fue asesinado) y Hu Pei-teh, que se hizo socialdemócrata.
En la época de lucha contra el "aventurerismo" en Chingkanshan, el primer ejército había sostenido victoriosamente dos ataques de las tropas blancas para reconquistar la montaña. Chingkanshan se reveló como una excelente base para un ejército móvil, tal como el que habíamos formado. Había allí buenas defensas naturales y permitía mantener un ejército pequeño. Chingkanshan tenía un perímetro de 500 Ii y un largo de alrededor de 8 0 Ii. Los habitantes lo llamaban Ta Hsiao. Wu Chin (Chingkanshan era el nombre en realidad, de una montaña vecina, durante largo tiempo abandonada) de cinco pozos principales que lo rodean; ta, hsiae, shang, hsia y chung, es decir, el gran pozo, el pequeño, el alto, el bajo y el del medio. Los cinco pueblos de la montaña tomaron su nombre de estos pozos.
Después de la fusión de nuestro ejército en Chingkanshan, éstos fueron reorganizados: así nació el famoso cuarto ejército comunista; Chu Teh tomó su mando y yo fui su comisario político.
Nuevas tropas llegaron a Chingkanshan después de los levantamientos y los motines del ejército de Ho Chien, en el curso del invierno de 1928 y formaron el quinto ejército que comandó Peng Teh-huai. A los costados de Peng estaban Teng Ping (que fue asesinado en Tsun yi, durante la Larga Marcha) Huang Kuo-nu (asesinado en Kwang-sien en 1931) y Tien Teh- yuan.
CONTRA EL GUERRILLERISMO
Nuestras condiciones de vida en la montaña se hicieron muy duras por la llegada de tanta tropa. Los hombres carecían de uniforme de invierno y los alimentos eran escasos. Durante meses nos alimentamos prácticamente de cala bazas. Los soldados descubrieron una consigna: "Abajo el capitalismo y las calabazas". Es por que para ellos el capitalismo quería decir los propietarios y las calabazas de los propietarios. Dejando a Peng Teh-huai en Chingkanshan, Chu Teh rompió el boqueo establecido por las tropas blancas y en enero de 1929 llegó a su fin nuestro primer descanso en la montaña fortificada. El cuarto ejército emprendió entonces a través de Kiangsi del sur una campaña que obtuvo un rápido éxito. Un soviet se estableció en Tunçku, donde nuestras tropas se encontra ron con las tropas comunistas locales y se fusionaron con ellas.
Dividiendo nuestras fuerzas, continuarnos hacia Yungting, Chanteng y Lung Yeh y establecimos soviets en todas esas provincias. La existencia de movimientos de masas militares, anteriores a la llegada del ejército comunista nos aseguraba el éxito y nos ayudaba a instaurar m uy rápidamente un régimen soviético con una base estable. La influencia del movimiento comunista se extendió entonces gracias al movimiento agrario y a los guerrilleros, en varios otros hsien, pero los comunistas no tomamos sino después de cierto tiempo el poder completo. Las condiciones comenzaron a mejorar en el interior del ejército comunista, material y políticamente; pero existían todavía muchas tendencias erradas. El "guerrillerismo" por ejemplo, se traducía en una falta de disciplina por ideas exageradamente democráticas y cierto relaja miento en la organización. Otra tendencia era el "vagabundaje" que se traducía en un rechazo a consagrarse a las tareas serias del gobierno, por un deseo de movimiento, de cambio, de nuevas aventuras y experiencias.
Quedaban vestigios del militarismo; ciertos oficiales golpeaban a sus hombres y los maltrataban y además favorecían a unos en perjuicio de otros hacia quienes sentían adversión personal. Muchas de estas debilidades fueron supera das después del noveno congreso del Partido del cuarto ejército comunista realizado en Fukien occidental en diciembre de 1929. Ideas de perfeccionamiento fueron puestas en discusión, muchos malentendidos se eliminaron y se adopta ron nuevos planes que planteaban las bases para una dirección ideológica muy elevada en el ejército comunista. Hasta ese momento las tendencias que he mencionado eran muy graves y utilizadas por una fracción trotskista en el seno del Partido y del comando militar, para debilitar el movimiento. Una vigorosa lucha se dirigió contra ellos y varios fueron privados de su responsabilidad en el Partido o en el comando del ejército. Entre ellos, Liu En-kung, coman dante de ejército, era un caso típico. Se descubrió que tenían la intención de conducir al ejército comunista a su destrucción; colocándolo en posiciones difíciles frente al enemigo, y después de varias tentativas infructuosas, sus proyectos se hicieron evidentes. Atacaron violentamente nuestro programa y todo lo que nosotros preconizábamos. La experiencia ha demostrado sus errores; fueron relevados de sus responsabilidades y perdieron influencia después del congreso de Fukien.
Este congreso facilitó el camino para la instauración del gobierno soviético de Kiangsi. El año siguiente se caracterizó por algunas victorias brillantes. Casi todo Kiangsi del sur se pasó al ejército comunista. Las bases de las regiones soviéticas del centro estaban planteadas.
El 7 de febrero de 1930 se convocó en Kiang si del sur un congreso del Partido con el fin de discutir un programa futuro para los soviets. En él se reunieron representantes locales del Partido, del ejército y del gobierno. El problema de la política agraria fue discutido allí y la lucha contra el "oportunismo" preconizado por los que se oponían a una nueva distribución de la tierra fue coronada por el éxito. Se decidió aplicar la distribución de las tierras y acelerar la formación de los soviets. Hasta entonces el ejército comunista no había formado sino soviets locales y de distrito. En este congreso se decidió la formación del gobierno provincial soviético de Kiangsi. Los campesinos acogieron este nuevo programa con gran calor, con un entusiasmo que ayudó en los meses siguientes al éxito de la lucha contra las campañas de exterminio del Kuomintang.
EL PUEBLO SE ORGANIZA
Poco a poco, el trabajo del ejército comunista junto a las masas mejoró; la disciplina fue reforzada, una nueva técnica de organización se desarrolló. En todas partes los campesinos se orientaron a ayudar voluntariamente la revolución. En Chingkanshan el ejército había impuesto tres reglas sencillas a sus combatientes. Eran: obediencia inmediata a las órdenes recibidas; ninguna expropiación a los campesinos pobres; entrega inmediata y directa al gobierno de los bienes confiscados a los propietarios, para que él disponga de ellos. Después del congreso de 1928 se hicieron grandes esfuerzos para conquistar la ayuda de los campesinos y se agregaron ocho reglas a las tres anteriores:
1.- Cierre todas las puertas cuando abandone una casa (las puertas de una casa en China se desenganchan fácilmente, se pone entre dos vigas y sirve de cama improvisada).
2.- Ponte las botas y coloca el petate donde te acostaste en su lugar.
3.- Se amable y cortés con la gente y ayudadia en cuanto podáis.
4.- Devuelve lo que te presten.
5.- Paga todo lo que eches a perder.
6.- Se honesto en todas las transacciones con los campesinos.
7. - Pague por todo lo que compra.
8.- No os ensuciéis y particularmente construid vuestras letrinas distantes de las casas.
Estas dos últimas reglas fueron agregadas por Lin Piao.
Estas ocho reglas se propagaron con más y más éxito y todavía hoy constituyen el código del soldado comunista que se recuerda y canta a menudo.
Otras tres consignas fueron enseñadas a1 ejército comunista y que se referían a su principal objetivo, luchar a muerte contra el enemigo; armar las masas y encontrar dinero para sostener la lucha.
Fue en esta época cuando se organizó el ler. cuerpo de ejército bajo el comando de Chu Teh y yo como comisario político. Este cuerpo se componía del 3er. ejército, del 4º ejército comandado por Lin Piao, y el 12° ejército, coman dado por Lo Ping-hui. La dirección política de signó una comisión del frente la cual yo presidía. Había entonces más de diez mil hombres en el ler. cuerpo de ejército que formaban diez di visiones. Además de esa importante fuerza, había numerosos regimientos locales e independientes, guardias rojas y guerrilleros.
Aparte de la base política del movimiento, la táctica comunista explica en gran medida los éxitos militares. En Chingkanshan habían sido adoptados cuatro slogans que recuerdan los métodos de combate de los guerrilleros a partir de los cuales se había formado el ejército comunista. Éstos eran:
1.- Cuando el enemigo avanza nosotros retrocedemos;
2.- Cuando el enemigo hace un alto y acampa, nosotros lo molestamos;
3.- Cuando el enemigo trata de evitar una batalla, nosotros lo atacamos;
4.- Cuando el enemigo se bate en retirada, nosotros lo perseguimos.
Estas órdenes fueron combatidas al principio por muchos militares experimentados que no estaban de acuerdo con la táctica que ellas implicaban. Pero una larga experiencia probó que esta táctica era la buena. Cada vez que el ejército comunista se alejó de ella, por lo general sufrió derrotas. Teníamos pocos hombres, diez a veinte veces menos que el enemigo; nuestros recursos de víveres y material eran limitados y sólo combinando hábilmente las maniobras y los combates de guerrillas podíamos esperar una victoria en nuestra lucha contra el Kuomintang que se apoyaba sobre bases mejores y más ricas.
La táctica esencial del ejército comunista era (y sigue siendo) poder concentrar sus principales fuerzas para atacar y dispersarse después. Esto quiere decir que era preciso evitar la guerra de posiciones firmes y esforzarse por encontrar las fuerzas vivas del enemigo para destruirlas, cuando estuviesen en movimiento. Sobre esta base se desarrolló la maravillosa movilidad y la táctica de "ataques cortos" del ejército comunista.
LA PRÁCTICA MADRE DE LA VERDAD
Para extender el régimen de los soviets a otras regiones, el programa del ejército comunista preconizaba, en general, una progresión lenta más bien que un avance irregular a saltos, que no habría permitido una consolidación seria del régimen en los territorios ganados. Esta era una política pragmática, como lo era la táctica de que hablé más arriba, que había surgido de muchos años de experiencia tanto política como militar. Estas tácticas eran severamente criticadas por Li Li-san que quería se pusieran todas las armas en manos del ejército comunista y que los grupos guerrilleros fueran integrados en él. Li Li-san prefería atacar antes que consolidar el régimen; avanzar sin proteger la retaguardia; llevar a cabo asaltos espectaculares contra las grandes ciudades con la ayuda de levantamientos extremistas. La línea Li Li-san dominaba entonces en el seno del Partido, fuera de las regiones soviéticas, y tenía suficiente influencia para forzar hasta cierto punto el asentimiento de los miembros del ejército comunista, a pesar de la opinión de su comando militar. Consecuencia de esto fue el ataque de Changsha y también la marcha sobre Nanchang. Pero el ejército no aceptó movilizar sus grupos de guerrilleros ni descuidar la vigilancia de las retaguardias en el curso de estas aventuras.
En el otoño de 1929 el ejército comunista se desplazó hacia el Kiangsi del Norte, atacando y ocupando numerosas ciudades, infligiendo numerosas derrotas a los ejércitos del Kuomintang. A cierta distancia de Nanchang, el lcr. cuerpo de ejército torció bruscamente hacia el oeste y se dirigió hacia Changsha. En el camino encontró las fuerzas de Pen Teh-huai, que había ocupado Changsha una vez, pero había debido retirarse para evitar ser cercado por tropas enemigas muy superiores en número. Peng había abandonado Changsha en abril de 1929 y continuaba operando en el Kiangshi del Sur. El número de sus hombres había crecido considerablemente. En abril de 1930, se unió a Chu Teh y al grueso del ejército comunista. Después de una conferencia, se decidió que el ler. ejército de Peng operaría sobre la frontera Kiangso- Yu Huan, en tanto que Chu Teh y yo entraríamos en el Fukien. Fue en junio 1930 cuando el 3er. ejército y el 1er. cuerpo de ejército restablecieron su contacto y llevaron a cabo el décimo ata que contra Changsha. El ler. y el 3er. cuerpo de ejército se fusionaron transformándose en el 1er. ejército del frente, al mando de Chu Teh y del cual yo era comisario político. Bajo esta dirección, llegamos a la vista de los muros de Changsha.
LA GRANDEZA TIENE UN ALTO PRECIO
La Comisión revolucionaria de los obreros y campesinos chinos se organizó más o menos en esta época y me eligió presidente. La influencia del ejército comunista era casi tan poderosa en 1-Tunan como en Kiangsi. Los campesinos de Hunan conocían bien mi nombre pues se habían prometido fuertes recompensas a quien me capturara muerto o vivo, lo mismo que a Chu Teh y otros "rojos". Mis tierras de Hsiang Tan ha bían sido confiscadas por el Kuomintang. Mi mujer y mi hermana, las mujeres de mis dos hermanos, Mao Tse-hung y Mao Tse-tan, y mi propio hijo habían sido arrestados por Ho Chien. Mi mujer y mi joven hermana fueron ejecutadas. Los demás fueron puestos en libertad más tarde. El prestigio del ejército comunista alcanzaba hasta mi aldea de Hsiang Tan; me han contado que los campesinos del lugar creían que yo volvería pronto a la casa donde había nacido. Una vez pasó un avión sobre sus cabezas y decidieron que era yo que volvía. Fue ron a advertirle al hombre que cultivaba entonces mi tierra que yo había vuelto para vigilar mi antigua granja, para ver si habían cortado los árboles. Si era así, yo exigiría una compensación a Chiang Kai-shek, decían ellos.
Sin embargo, el segundo ataque contra Changsha debía terminar en un fracaso. Grandes refuerzos habían sido enviados a la ciudad y su guarnición era muy numerosa; además, en setiembre, nuevas tropas irrumpieron en Hunan para atacar el ejército comunista. Sólo una batalla importante se desarrolló durante el sitio, en el curso de la cual el ejército comunista eliminó dos brigadas de tropas enemigas. No pudo, sin embargo, apoderarse de la ciudad y, después de algunas semanas, debió retirarse a Kiangsi.
Este fracaso contribuyó a eliminar la línea Li Li-san y salvó al ejército comunista de un ataque contra Wuhan, que pretendía realizar Li Li-san y que sin duda, habría sido catastrófico. Las tareas esenciales del ejército eran reclutar nuevas tropas, sovietizar nuevas regiones rurales y sobre todo, consolidar fuertemente el poder de los soviets en las regiones controladas ya por el ejército comunista. Con tal programa, los ataques contra Changsha no eran necesarios y contenían un elemento de aventura. Si la primera ocupación hubiera sido concebida como una acción provisional y no con la intención de mantener la ciudad y establecer allí un gobierno, sus efectos habrían podido ser considerados como beneficiosos: el efecto producido sobre el movimiento revolucionario había sido grande. El error fue estratégico y táctico: haber pretendido hacer de Changsha una base cuando el poder soviético no estaba aún bien establecido en la retaguardia.
Pero Li Li-san sobreestimaba la fuerza militar del ejército comunista en esa época y los factores revolucionarios de la escena política nacional. Creía que la Revolución tocaba a su fin y que pronto tomaría el poder en todo el país. Esta creencia se apoyaba también en la larga y agotadora guerra civil que se desarrollaba entonces entre Feng Yu Hsiang y Chiang Kai-shek y que hacía creer a Li Li-san que la situación era muy favorable. Pero el ejército comunista pensaba que eh enemigo se preparaba para lanzar un poderoso ataque contra los soviets después que la guerra civil se terminara, y que no era eh momento de dejarse llevar por el putchismo y el espíritu de aventura, que podían conducir al desastre. Esta opinión resultó estar perfectamente justificada. Con los acontecimientos de Hunan, el retorno del ejército comunista a Kiangsi y especialmente después de la toma de Kiangsi, el "lilisanismo" fue eliminado del ejército. Y el propio Li, convencido de su equivocación, pronto perdió su influencia en el Partido. Algunas unidades del 3er. cuerpo quisieron seguir la línea de Li y pidieron que este cuerpo fuera separado del resto del ejército. Pero Peng Teh-huai luchó vigorosamente contra esta tendencia y logró mantener la unión de las fuerzas bajo su comando y su fidelidad al punto de vista del alto mando. Sin embargo, el 209 ejército, al mando de Liu Ti tsao, se sublevó abiertamente, arrestó al presidente del soviet de Kiangsi y a numerosos oficiales y funcionarios y nos atacó en el plano político reivindicando la línea de Li Li-san.
Esta rebelión tuvo lugar en Fu Tien y se conoce bajo el nombre de la Cuestión Fu Tien. Y estando Fu Tien cerca de Kian, es decir, en el corazón de los distritos soviéticos, estos acontecimientos causaron sensación y muchos pensaron que la suerte de la Revolución dependía del resultado de esta lucha. Pero la revuelta fue rápidamente sofocada, gracias a la lealtad del 3er. ejército, a la solidaridad del Partido y de las tropas comunistas y al apoyo de los campesinos, Liu Ti-tsao fue arrestado y los otros rebeldes, desarmados y licenciados. Nuestra línea se afirmaba de nuevo, el "lilisanismo" estaba definitivamente eliminado y todo esto se tradujo en nuevas e importantes ganancias para el movimiento de los soviets.
Pero Nankín estaba furiosamente exasperado contra la potencia revolucionaria de los soviets de Kiangsi. Al final d e 1930, emprendió su Primera Campaña de Exterminación contra el ejército comunista. Fuerzas enemigas, con un total de más de cien mil hombres, emprendieron la tarea de rodear las regiones comunistas, avanzando en cinco columnas. Estas fuerzas estaban comandadas por Lu Tiping. Contra estas tropas, el ejército comunista podía disponer de 40.000 hombres. Utilizando hábilmente la táctica de maniobras pudimos defendernos contra esta Primera Campaña y obtener grandes victorias. Siguiendo la táctica de alternar rápida mente la concentración y dispersión de tropas, podíamos atacar cada unidad por separado, con el grueso de nuestras fuerzas. Permitiendo al enemigo que penetrara profundamente en el interior de nuestros territorios, atacábamos repentinamente, con efectivos más numerosos a unidades aisladas de tropas del Kuomintang, ejecutando maniobras que nos permitían rodearlas momentáneamente; trocábamos, así, en provecho para nosotros, la ventaja estratégica que poseía un enemigo tan superior en número.
En enero de 1931, la Primera Campaña había sido vencida. Creo que esto no hubiera sido posible sin la existencia de tres condiciones que reunía el ejército comunista desde antes que comenzara la campaña. En primer lugar, el fortalecimiento de un comando único para el ler. y 3er. cuerpos de ejército; enseguida, la eliminación de la línea de Li Li-san; y por fin, la victoria obtenida por el Partido sobre la fracción anti- bolchevique (Liu Ti-sao) y sobre otros contrarrevolucionarios activos en el ejército comunista y en los distritos soviéticos.
Después de mantenerse en receso cerca de cuatro meses, Nankín lanzó su segunda campaña, bajo el mando supremo de Ho Ying-ching, que es hoy Ministro de Guerra. Doscientos mil hombres penetraron en las regiones comunistas, en siete columnas. La situación del ejército comunista pareció entonces muy crítica. Las superficies controladas por el poder soviético eran poco extensas, los recursos limitados, el equipo insuficiente y la potencia material del enemigo sobrepasaba ampliamente, desde todo punto de vista, la del ejército comunista. Mas, para su defensa el ejército comunista permane- ció fiel a la táctica que tanto éxito le había reportado. Dejando penetrar profundamente las columnas enemigas en el interior de los territorios comunistas, el grueso de nuestras fuerzas, concentradas repentinamente contra la segunda columna del enemigo, aplastó varios regimientos y les destruyó su potencia de ataque. Inmediatamente después, atacamos la tercera, la sex- ta y la séptima columnas, aplastándolas una tras otra. La cuarta columna se batió en retirada sin presentar batalla y la quinta fue parcialmente destruida. En dos semanas, el ejército comunista había librado seis batallas y marchado ocho días para obtener una victoria decisiva. Después del aplastamiento o la retirada de otras seis columnas, el primer ejército de ruta, comandado por Chiang Kuang-nai y Tsai Ting-kai se retiró sin que hubiera combate serio.
Un mes más tarde, Chiang Kai-shek tomó el mando de un ejército de 300.00 hombres, "para la exterminación final de los "bandidos rojos"". Estaba asistido por sus generales más capaces: Cheng Ming-shu, Ho Ying-ching y Chu Shao- liang; cada uno de ellos dirigía una parte del ataque. Chiang esperaba apoderarse por asalto de las regiones comunistas: una "limpieza rápida" de los "bandidos rojos". Comenzó por lanzar sus ejércitos hasta el corazón de las regiones comunistas a una velocidad de 80 li por día. Esto proporcionó al ejército comunista las condiciones más favorables para su táctica, y pronto se tuvo la prueba del error de Chiang: disponiendo solamente de una fuerza principal de 30.000 hombres, nuestro ejército, mediante una serie de brillantes maniobras, atacó cinco columnas en cinco días. En el curso de la primera batalla, el ejército comunista hizo numerosos prisioneros y se apoderó de grandes cantidades de municiones, armas y material. En setiembre, el fracaso de la Tercera Campaña era un hecho reconocido y en octubre Chiang Kai-shek retiró sus tropas. A LA OFENSIVA
El ejército comunista entra entonces en un período de paz relativa y de ampliación. Su des arrollo fue muy rápido. El primer Congreso de los Soviets fue convocado para el 11 de diciembre de 1931. Se estableció el Gobierno Central de los Soviets, y yo fui su presidente. Chu Teh fue elegido comandante en jefe del ejército comunista. El mismo mes se produjo el gran levantamiento de Ningtú: más de 20.000 hombres del 289 ejército de ruta del Kuomintang se sublevaron y se unieron al ejército comunista. Estaban dirigidos por Teng Ching-tan y Tsao Pu-shen. Tsao fue muerto en el curso de un combate en Kiangsi, pero Tang comanda aún el 59 ejército comunista, pues el 59 cuerpo se formé con las tropas que llegaron a nosotros después de la sublevación de Ningtú. El ejército comunista pasó entonces a la ofensiva. En 1932 emprendió una gran batalla en Changchow, en Fukien, y se tomó la ciudad. En el sur, atacó Chen Chi-tang en Nan Hsiang y en el frente de Chiang Kai-shek, Lo An, Li Chaun, Chien Ning y Tan Ning. Atacó Kanchow pero sin ocuparla. Desde octubre de 1932 hasta el comienzo de la Gran Marcha hacia el noroeste, yo consagré mi tiempo casi enteramente a trabajar con los gobiernos de los soviets, dejando el comando militar a Chu Teh y a otros.
El mes de abril de 1933 comenzó la cuarta, y sin duda la más desastrosa, de las campañas de exterminación del gobierno de Nankín. En el curso de la primera batalla, dos divisiones fue ron desarmadas y dos generales de división hechos prisioneros. La 59ª división fue parcialmente destruida y la 52ª lo fue enteramente. 13.000 hombres fueron hechos prisioneros en esta sola batalla. La 11ª división del Kuomintang, a la sazón la mejor de Chiang Kai-shek, fue puesta luego fuera de combate: casi enteramente desarmada y con su general gravemente herido. Estas acciones fueron decisivas y la cuarta campaña concluyó poco después. Chiang Kai-shek escribió en esta época a Chen Cheng, que había dirigido las operaciones, que él consideraba esta derrota como "la más grande humillación" de su vida. Chen Cheng no quiso proseguir la campaña. Fue entonces cuando dijo que en su opinión, combatir a los comunistas equivalía a "una sentencia de muerte". Estas palabras le fueron trasmitidas a Chiang Kai-shek, quien separó a Chen Cheng del alto comando.
Para su quinta y última campaña, Chang Kai-shek movilizó cerca de un millón de hombres y adoptó una nueva estrategia y nuevas tácticas. Ya en la cuarta campaña, Chiang, siguiendo las ideas de los consejeros alemanes, había comenzado a utilizar el sistema de block-haus y fortificaciones. Toda su quinta campaña la basó sobre esta táctica.
Nosotros cometimos dos errores graves en esta época. El primero consistió en no aliamos en 1933 con el ejército de Tsai Ting-kai du rante la revuelta de Fukien. El segundo error fue adoptar una táctica de simple defensa, abandonando nuestra táctica inicial de maniobras. Fue una grave falta enfrentar las fuerzas tan superiores de Nankín en una guerra de posiciones en la cual el ejército comunista no poseía ventajas ni técnica, ni moralmente.
Estos errores y la nueva estrategia de la campaña combinada con la superioridad numérica y técnica de las fuerzas del Kuomintang, forzaron al ejército comunista, en 1934, a buscar un cambio en las condiciones de su existencia en Kiangsi, que se estaban tornando muy malas.
La situación política nacional influencié, igualmente, en la decisión de transportar al noroeste el teatro de las operaciones. Después de la invasión de Manchuria y Shanghai por el Japón, el gobierno comunista, en febrero de 1932, había declarado formalmente la guerra al Japón. Esta declaración, que evidentemente no podía hacerse efectiva a causa del bloqueo de la China Comunista por las tropas del Kuomintang, fue seguida de un manifiesto que llamaba a todas las fuerzas armadas de China a unirse para rechazar al imperialismo japonés. Al comienzo de 1933, el gobierno comunista anunció que estaba dispuesto a cooperar con todo el ejército chino sobre la base del cese de la guerra civil y de los ataques contra los soviets y el ejército comunista, de garantizar a las masas libertades civiles y derechos democráticos y armar al pueblo para una guerra contra el Japón.
LA GRAN MARCHA
La quinta campaña de exterminación comenzó en octubre de 1933. En enero de 1934, se reunió en Juichin, capital de los soviets, el segundo Congreso de los Soviets de China. Se hizo allí un recuento de las conquistas de la Revolución. Yo hice un largo informe, y fue en este congreso donde se eligió el Gobierno Comunista Central como existe hoy día. Poco después, comenzaron los preparativos para la Gran Marcha. Esta se inició en octubre de 1934, justo un año después que Chiang Kai-shek lanzara su última campaña; un año de continuo combate, de luchas con grandes pérdidas para ambos lados.
En enero de 1935, el grueso de las fuerzas del ejército comunista, llegó a Tsun Ti, en Kweichow. Durante los cuatro meses que siguieron, el ejército estuvo casi constantemente en movimiento y se libraron violentísimos combates, atravesando los ríos más grandes, más profundos, más peligrosos de China, cruzando los pasos de las montañas más altas y peligrosas a través de las más inhospitalarias regiones, las estepas desérticas, el frío o el calor intenso, el viento, la nieve y las tempestades, perseguido por la mitad de los ejércitos de China, atravesando todos los obstáculos naturales y abriéndose paso a través de las tropas de Kwantung, de Hunan, de Szechuan, de Kansú y de Shénsi, el ejército comunista llegó por fin a Shensi del Norte en octubre de 1935 y se estableció en sus actuales bases del gran noroeste de China.
La marcha victoriosa del ejército comunista y su llegada triunfal a Kansú y Shensi con sus fuerzas vitales intactas, se deben, en primer lugar, a la justa dirección del Partido Comunista pero también a la gran habilidad, al valor, a la voluntad, a la fortaleza casi sobrehumana y al ardor revolucionario de los cuadros de base de nuestra población de soviets. El Partido Comunista de China ha estado siempre, está ahora y estará siempre agradecido al marxismo-leninismo y continuará luchando contra todas las tendencias oportunistas. Esta firmeza es una de las razones de su fuerza invencible y la inevitabilidad de su victoria final. (1937).
Redactado: Estas palabras forman parte del testimonio provisto por Mao Zedong al periodista estadounidense, Edgar Snow, quien se entrevistó con él en la localidad de Po An, en la provincia de Shensi, en 1936. El texto se publicó en forma más extensa como el capítulo cuarto del libro Red Star Over China, de Edgar Snow (1938).
Fuente de la versión castellana: Mao Tse-Tung, Mi Vida, Editorial Quetzal, Buenos Aires, 1973. Traduccion de P. Alvarado y P. Diaz.
Transcripción/HTML: Biblioteca Omegalfa.es y Rodrigo Cisterna, julio 2016, en base a la versión digital publicada en Biblioteca Omegalfa.es
Fuente: marxists.org
miércoles, 12 de septiembre de 2018
JORNADAS "FLAMENCO CONTRA FRANCO. HOMENAJE A FRANCISCO MORENO GALVÁN", EN SEVILLA
El Centro de Estudios Andaluces organiza unas jornadas en homenaje a aquellos artistas que participaron a través de sus letras y su posición política en la lucha antifranquista y la consecución de la Autonomía para Andalucía
El Centro de Estudios Andaluces organiza en colaboración con la Bienal de Flamenco de Sevilla las jornadas ‘Flamencos contra Franco. Homenaje a Francisco Moreno Galván’, una aproximación a un periodo clave de nuestra historia, la lucha contra el franquismo, que toma como referente la revolución que se gestó desde el mundo del flamenco y la cultura para la consecución de las libertades y del proceso autonómico andaluz.
Las jornadas, que tendrán lugar en la Casa de la Provincia el próximo 14 de septiembre y en la que participarán más de una decena de expertos entre académicos, críticos, periodistas, músicos y profesionales del flamenco, profundizarán en el llamado “flamenco protesta”, que se remonta a los años de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, y que adquiere su máxima expresión durante la dictadura y en los años de la transición, hasta la llegada de la democracia.
En este periodo histórico, uno de los máximos representantes del compromiso político y social a través del flamenco fue Francisco Moreno Galván (La Puebla de Cazalla, 1925-1999). Pintor, poeta, diseñador y escultor, Moreno Galván fue un verdadero humanista de su tiempo que revolucionó las letras del flamenco, siendo también descubridor y estrecho colaborador de algunos de los más importantes cantaores, exponentes del “flamenco protesta”, como José Menese.
A través de un acercamiento a su figura, una exposición y un recital de sus más celebradas letras, estas jornadas le rendirán homenaje con motivo de la conmemoración del 20 aniversario de su muerte en 2019 y del 50 aniversario de la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, un festival declarado de Interés Turístico de Andalucía que, impulsado por él y Menese, entre otros, arrancó en el año 1967 con una clara voluntad ideológica y política de devolver al flamenco su función de expresión y agitación social como un medio contestatario frente al franquismo.
Flamenco y revolución
Los orígenes del flamenco se remontan a finales del siglo XVIII como respuesta ante la injusticia, la opresión, la explotación, los problemas con el reparto de la tierra, el duro trabajo en el campo, también en las minas; nace de quienes siendo analfabetos e iletrados y no teniendo conciencia de reivindicación social, sí la tienen de un profundo conocimiento del dolor y del sufrimiento... "Mira si soy desgraciao que estoy deseando morirme pa' dormir bajo techao".
Y como cultura viva, crece y se expande hacia nuevas formas y nuevos públicos y evoluciona, ya con la entrada del siglo XX, hacia la profesionalización de los intérpretes y de los espectáculos, adaptando sus letras, pero manteniendo en esencia su razón de ser como expresión de las emociones más radicales, aunque ya en sentido colectivo. El flamenco ya no es solo un cante para el lamento o la resignación ante la realidad que toca, sino es un cante que aúna la voz del pueblo y su rechazo ante lo que le hace revolverse en los convulsos años de la República, la Guerra Civil y la dura posguerra.
Antonio Mairena, Juanito Valderrama, Manuel Vallejo, Guerrita o La Niña de los Peines fueron algunos de los cantaores rebeldes que lucharon con su voz para defender sus ideales, algunos incluso con las armas como Corruco de Algeciras, que perdió su vida durante la contienda. Cantaores de la libertad, de la República, de la bandera tricolor, que no corrieron la misma suerte. Obligados a adaptarse y a subsistir a duras penas como José Cepero y Ramón Perelló; otros no tuvieron más opción que exiliarse como Miguel de Molina, que marchó a Argentina, o en el peor de los casos, morir encarcelados o asesinados ante un pelotón de fusilamiento como el Chato de las Ventas.
El franquismo trajo consigo años oscuros para el flamenco, utilizado por el régimen para dotar al Estado de un folclore propio, previa adaptación y censura e interpretado sin esencia. Una suerte de “nacionalflamenquismo” que subrayaba sus aspectos lúdicos y triviales, postergando su naturaleza de quejío de un pueblo –el gitano– históricamente castigado. El flamenco “de verdad”, perseguido, pasó a la clandestinidad.
Es en los últimos años de la dictadura y, sobre todo, durante la transición, cuando el flamenco reivindicativo resurge en toda su plenitud. El proceso de cambios que España vivió en la década de los años sesenta –con una nueva coyuntura socioeconómica favorecida por la aplicación de los Planes de Desarrollo y el fomento del turismo, principalmente– ofrecía un cierto grado de apertura al aislacionismo. Aquella España comenzaba acontemplarse en el espejo de Europa y a incorporar costumbres propias de la sociedad de consumo: cine en tecnicolor, impacto de la televisión y de la publicidad, primeros automóviles utilitarios y electrodomésticos, etc., mientras los jóvenes asimilaban nuevos productos culturales: la música rock y pop, las neovanguardias artísticas y modos de vida underground que en otros países ya movilizaban a amplios colectivos sociales.
La sociedad experimentaba una transformación que se tradujo en nuevas corrientes de renovación artística y el flamenco, lejos de permanecer expectante, se vio influido por tales cambios como la literatura, la pintura, la arquitectura o el teatro. En este periodo son muchos los artistas flamencos que cantan a la libertad y la justicia, a la democracia y al autonomismo andaluz, muchas las “voces que no callaron”, parafraseando el título del libro-disco del cantaor granadino, investigador y escritor Juan Pinilla: Enrique Morente, José Menese, Juan Peña ‘El Lebrijano’, El Cabrero o Manuel Gerena, considerado de entre todos los flamencos que decidieron prestar sus voces a la lucha contra el franquismo como el estandarte del “flamenco-protesta”. Gerena, el “cantaor de la Transición”, visitó los calabozos más de trescientas veces. “Mientras tenga que cantar soy un cantaor que no me callo… Si la voz me corta un rayo, me sobra voluntad para seguir siendo un gallo”.
“Pese a los múltiples mecanismos que la dictadura franquista ideó para cercenar la libre expresión –prohibir o cambiar letras, cancelación de recitales y retiradas de pasaporte– hubo grietas por las que la maltratada esfera cultural consiguió deslizar sibilinas muestras de disidencia que, en mayor o menor medida, mantenían en constante alerta al departamento encargado de velar por la supervivencia de la paz interior del Régimen”, explica la profesora de la Universidad de Sevilla Sara Pineda, experta en el estudio de la reivindicación social y política en los textos del flamenco y participante en estas jornadas. “Durante este periodo no fueron pocos los cantaores flamencos que prestaron sus gargantas a la tarea de denunciar del modo más explícito que la censura les permitía, la arbitrariedad, crueldad e injusticias cometidas por aquel régimen impuesto”.
Por su compromiso con la lucha por la libertad y la democracia, en esta generación de “subversivos” podrían incluirse también a los bailaores Mario Maya y Antonio Gades o a los creadores teatrales Juan Bernabé y Salvador Távora. El primero como fundador del Teatro Estudio Lebrijano, fue uno de los grandes innovadores de la escena andaluza junto a Távora, que incorporó a las tablas un nuevo imaginario flamenco con ‘Quejío’, un aldabonazo para la lectura del flamenco sin folclorismos.
Homenaje a Francisco Moreno Galván
‘Francisco Moreno Galván: Reunión de Arte Jondo’ es el título de la exposición que el Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván de La Puebla de Cazalla traerá a la Casa de la Provincia para rendirle homenaje con motivo del 50 aniversario de la Reunión de Cante Jondo, de la cual fue uno de sus impulsores e ideólogos, además de cartelista. La muestra será inaugurada en el marco de las jornadas ‘Flamencos contra Franco’ y se podrá ver hasta el 14 de octubre.
A modo retrospectiva de la historia visual de este festival, incorpora tanto la cartelería original –firmada por Francisco Moreno Galván en sus 50 ediciones, a excepción de la 26 en 1994, que encargó a su amigo Joaquín Sáenz– como una colección de sus pinturas propiedad del Museo y de colecciones particulares; obras dedicadas de artistas contemporáneos como Joan Miró, Jorge Oteiza o Pascual de Lara; y una colección de fotografías de los artistas flamencos que han ido desfilando en cinco décadas de Reunión, la última celebrada el pasado 7 de julio.
El comisario de esta exposición, Miguel Ángel Rivero, delegado de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, o Juan Diego Martín Cabeza, gestor cultural del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) y autor de una tesis doctoral sobre Francisco Moreno Galván, serán algunos de los ponentes invitados a estas jornadas para reflexionar sobre su figura y legado.
La afición al flamenco de Francisco Moreno Galván le venía desde muy niño de su Puebla de Cazalla natal, una afición que acrecienta y afianza durante sus años de estudiante en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla (1941-1946), frecuentando lugares como Triana o la Alameda de Hércules, de gran tradición flamenca.
Tras ser premiado por la Diputación de Sevilla con la Beca Murillo en 1949, se marcha dos años a Madrid coincidiendo con la difusión de la obra vanguardista de El Paso y Equipo 57. En estos años madrileños conocerá a personajes como Chumy Chúmez, Antonio Mingote, Fernando Quiñones, Antonio Gala o Caballero Bonald, entre otros. Participó en la 1ª Bienal Hispanoamericana de Arte (Madrid), en la 2ª de La Habana y en la 2ª Bienal del Mediterráneo, celebrada en Alejandría. Además realizará una gran cantidad de trabajos decorativos y murales, consiguiendo importantes premios por la decoración de prestigiosos edificios a escala nacional.
El contacto con el mundo flamenco y el descubrimiento de José Menese hacen que su interés se centre en este arte, hasta dedicarse en plenitud: produce dibujos de artistas flamencos, carteles, exposiciones... Una manera de hilvanar modernidad y cultura popular y una posibilidad de acercar al pueblo el arte de vanguardia.
Sin embargo, su faceta más destacada será la de letrista, una labor que inicia hacia 1962. Moreno Galván concebía el flamenco como “la manera más hermosa de denunciar y protestar”, de ahí que defendiera la necesidad de crear letras frescas que se alejasen de los tópicos para “cantar y contar la vida”. Así fue como revolucionó el cante, abordando como nadie hasta entonces la renovación de las letras flamencas y readaptando su temática para traerla hasta hoy. Sus composiciones son verdaderos romances que muestran su respeto profundo por la tradición y la cultura andaluzas y su compromiso social con el tiempo que le tocó vivir. Surgirán letras originales, llenas de garra y fuerza, comprometidas con la libertad: “…Qué hermosa es la libertá y algunas veces cavilo que siendo cosa tan grande esté pendiente de un hilo…”.
Las jornadas ‘Flamencos contra Franco’ concluirán con un recital de cante flamenco por parte de Juan Menese, sobrino de José Menese, que pondrá voz a las letras de Francisco Moreno Galván.
El Centro de Estudios Andaluces organiza en colaboración con la Bienal de Flamenco de Sevilla las jornadas ‘Flamencos contra Franco. Homenaje a Francisco Moreno Galván’, una aproximación a un periodo clave de nuestra historia, la lucha contra el franquismo, que toma como referente la revolución que se gestó desde el mundo del flamenco y la cultura para la consecución de las libertades y del proceso autonómico andaluz.
Las jornadas, que tendrán lugar en la Casa de la Provincia el próximo 14 de septiembre y en la que participarán más de una decena de expertos entre académicos, críticos, periodistas, músicos y profesionales del flamenco, profundizarán en el llamado “flamenco protesta”, que se remonta a los años de la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra, y que adquiere su máxima expresión durante la dictadura y en los años de la transición, hasta la llegada de la democracia.
En este periodo histórico, uno de los máximos representantes del compromiso político y social a través del flamenco fue Francisco Moreno Galván (La Puebla de Cazalla, 1925-1999). Pintor, poeta, diseñador y escultor, Moreno Galván fue un verdadero humanista de su tiempo que revolucionó las letras del flamenco, siendo también descubridor y estrecho colaborador de algunos de los más importantes cantaores, exponentes del “flamenco protesta”, como José Menese.
A través de un acercamiento a su figura, una exposición y un recital de sus más celebradas letras, estas jornadas le rendirán homenaje con motivo de la conmemoración del 20 aniversario de su muerte en 2019 y del 50 aniversario de la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, un festival declarado de Interés Turístico de Andalucía que, impulsado por él y Menese, entre otros, arrancó en el año 1967 con una clara voluntad ideológica y política de devolver al flamenco su función de expresión y agitación social como un medio contestatario frente al franquismo.
Flamenco y revolución
Los orígenes del flamenco se remontan a finales del siglo XVIII como respuesta ante la injusticia, la opresión, la explotación, los problemas con el reparto de la tierra, el duro trabajo en el campo, también en las minas; nace de quienes siendo analfabetos e iletrados y no teniendo conciencia de reivindicación social, sí la tienen de un profundo conocimiento del dolor y del sufrimiento... "Mira si soy desgraciao que estoy deseando morirme pa' dormir bajo techao".
Y como cultura viva, crece y se expande hacia nuevas formas y nuevos públicos y evoluciona, ya con la entrada del siglo XX, hacia la profesionalización de los intérpretes y de los espectáculos, adaptando sus letras, pero manteniendo en esencia su razón de ser como expresión de las emociones más radicales, aunque ya en sentido colectivo. El flamenco ya no es solo un cante para el lamento o la resignación ante la realidad que toca, sino es un cante que aúna la voz del pueblo y su rechazo ante lo que le hace revolverse en los convulsos años de la República, la Guerra Civil y la dura posguerra.
Antonio Mairena, Juanito Valderrama, Manuel Vallejo, Guerrita o La Niña de los Peines fueron algunos de los cantaores rebeldes que lucharon con su voz para defender sus ideales, algunos incluso con las armas como Corruco de Algeciras, que perdió su vida durante la contienda. Cantaores de la libertad, de la República, de la bandera tricolor, que no corrieron la misma suerte. Obligados a adaptarse y a subsistir a duras penas como José Cepero y Ramón Perelló; otros no tuvieron más opción que exiliarse como Miguel de Molina, que marchó a Argentina, o en el peor de los casos, morir encarcelados o asesinados ante un pelotón de fusilamiento como el Chato de las Ventas.
El franquismo trajo consigo años oscuros para el flamenco, utilizado por el régimen para dotar al Estado de un folclore propio, previa adaptación y censura e interpretado sin esencia. Una suerte de “nacionalflamenquismo” que subrayaba sus aspectos lúdicos y triviales, postergando su naturaleza de quejío de un pueblo –el gitano– históricamente castigado. El flamenco “de verdad”, perseguido, pasó a la clandestinidad.
Es en los últimos años de la dictadura y, sobre todo, durante la transición, cuando el flamenco reivindicativo resurge en toda su plenitud. El proceso de cambios que España vivió en la década de los años sesenta –con una nueva coyuntura socioeconómica favorecida por la aplicación de los Planes de Desarrollo y el fomento del turismo, principalmente– ofrecía un cierto grado de apertura al aislacionismo. Aquella España comenzaba acontemplarse en el espejo de Europa y a incorporar costumbres propias de la sociedad de consumo: cine en tecnicolor, impacto de la televisión y de la publicidad, primeros automóviles utilitarios y electrodomésticos, etc., mientras los jóvenes asimilaban nuevos productos culturales: la música rock y pop, las neovanguardias artísticas y modos de vida underground que en otros países ya movilizaban a amplios colectivos sociales.
La sociedad experimentaba una transformación que se tradujo en nuevas corrientes de renovación artística y el flamenco, lejos de permanecer expectante, se vio influido por tales cambios como la literatura, la pintura, la arquitectura o el teatro. En este periodo son muchos los artistas flamencos que cantan a la libertad y la justicia, a la democracia y al autonomismo andaluz, muchas las “voces que no callaron”, parafraseando el título del libro-disco del cantaor granadino, investigador y escritor Juan Pinilla: Enrique Morente, José Menese, Juan Peña ‘El Lebrijano’, El Cabrero o Manuel Gerena, considerado de entre todos los flamencos que decidieron prestar sus voces a la lucha contra el franquismo como el estandarte del “flamenco-protesta”. Gerena, el “cantaor de la Transición”, visitó los calabozos más de trescientas veces. “Mientras tenga que cantar soy un cantaor que no me callo… Si la voz me corta un rayo, me sobra voluntad para seguir siendo un gallo”.
“Pese a los múltiples mecanismos que la dictadura franquista ideó para cercenar la libre expresión –prohibir o cambiar letras, cancelación de recitales y retiradas de pasaporte– hubo grietas por las que la maltratada esfera cultural consiguió deslizar sibilinas muestras de disidencia que, en mayor o menor medida, mantenían en constante alerta al departamento encargado de velar por la supervivencia de la paz interior del Régimen”, explica la profesora de la Universidad de Sevilla Sara Pineda, experta en el estudio de la reivindicación social y política en los textos del flamenco y participante en estas jornadas. “Durante este periodo no fueron pocos los cantaores flamencos que prestaron sus gargantas a la tarea de denunciar del modo más explícito que la censura les permitía, la arbitrariedad, crueldad e injusticias cometidas por aquel régimen impuesto”.
Por su compromiso con la lucha por la libertad y la democracia, en esta generación de “subversivos” podrían incluirse también a los bailaores Mario Maya y Antonio Gades o a los creadores teatrales Juan Bernabé y Salvador Távora. El primero como fundador del Teatro Estudio Lebrijano, fue uno de los grandes innovadores de la escena andaluza junto a Távora, que incorporó a las tablas un nuevo imaginario flamenco con ‘Quejío’, un aldabonazo para la lectura del flamenco sin folclorismos.
Homenaje a Francisco Moreno Galván
‘Francisco Moreno Galván: Reunión de Arte Jondo’ es el título de la exposición que el Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván de La Puebla de Cazalla traerá a la Casa de la Provincia para rendirle homenaje con motivo del 50 aniversario de la Reunión de Cante Jondo, de la cual fue uno de sus impulsores e ideólogos, además de cartelista. La muestra será inaugurada en el marco de las jornadas ‘Flamencos contra Franco’ y se podrá ver hasta el 14 de octubre.
A modo retrospectiva de la historia visual de este festival, incorpora tanto la cartelería original –firmada por Francisco Moreno Galván en sus 50 ediciones, a excepción de la 26 en 1994, que encargó a su amigo Joaquín Sáenz– como una colección de sus pinturas propiedad del Museo y de colecciones particulares; obras dedicadas de artistas contemporáneos como Joan Miró, Jorge Oteiza o Pascual de Lara; y una colección de fotografías de los artistas flamencos que han ido desfilando en cinco décadas de Reunión, la última celebrada el pasado 7 de julio.
El comisario de esta exposición, Miguel Ángel Rivero, delegado de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla, o Juan Diego Martín Cabeza, gestor cultural del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) y autor de una tesis doctoral sobre Francisco Moreno Galván, serán algunos de los ponentes invitados a estas jornadas para reflexionar sobre su figura y legado.
La afición al flamenco de Francisco Moreno Galván le venía desde muy niño de su Puebla de Cazalla natal, una afición que acrecienta y afianza durante sus años de estudiante en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla (1941-1946), frecuentando lugares como Triana o la Alameda de Hércules, de gran tradición flamenca.
Tras ser premiado por la Diputación de Sevilla con la Beca Murillo en 1949, se marcha dos años a Madrid coincidiendo con la difusión de la obra vanguardista de El Paso y Equipo 57. En estos años madrileños conocerá a personajes como Chumy Chúmez, Antonio Mingote, Fernando Quiñones, Antonio Gala o Caballero Bonald, entre otros. Participó en la 1ª Bienal Hispanoamericana de Arte (Madrid), en la 2ª de La Habana y en la 2ª Bienal del Mediterráneo, celebrada en Alejandría. Además realizará una gran cantidad de trabajos decorativos y murales, consiguiendo importantes premios por la decoración de prestigiosos edificios a escala nacional.
El contacto con el mundo flamenco y el descubrimiento de José Menese hacen que su interés se centre en este arte, hasta dedicarse en plenitud: produce dibujos de artistas flamencos, carteles, exposiciones... Una manera de hilvanar modernidad y cultura popular y una posibilidad de acercar al pueblo el arte de vanguardia.
Sin embargo, su faceta más destacada será la de letrista, una labor que inicia hacia 1962. Moreno Galván concebía el flamenco como “la manera más hermosa de denunciar y protestar”, de ahí que defendiera la necesidad de crear letras frescas que se alejasen de los tópicos para “cantar y contar la vida”. Así fue como revolucionó el cante, abordando como nadie hasta entonces la renovación de las letras flamencas y readaptando su temática para traerla hasta hoy. Sus composiciones son verdaderos romances que muestran su respeto profundo por la tradición y la cultura andaluzas y su compromiso social con el tiempo que le tocó vivir. Surgirán letras originales, llenas de garra y fuerza, comprometidas con la libertad: “…Qué hermosa es la libertá y algunas veces cavilo que siendo cosa tan grande esté pendiente de un hilo…”.
Las jornadas ‘Flamencos contra Franco’ concluirán con un recital de cante flamenco por parte de Juan Menese, sobrino de José Menese, que pondrá voz a las letras de Francisco Moreno Galván.
martes, 11 de septiembre de 2018
45 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SALVADOR ALLENDE
Histórico diálogo entre Fidel Castro y Salvador Allende
Por estos días la televisión pública argentina difundió El Diálogo de América, charla en noviembre de 1971 entre el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, y el extinto presidente Salvador Allende, durante la visita de tres semanas realizada por el primero a Chile.
Una información de Prensa Latina señala que filmado por el cineasta Álvaro Covacevich y con la participación, como entrevistador, del destacado periodista chileno y asesor personal de Allende, Augusto Olivares, El Diálogo de América fue estrenado mundialmente en París en abril de 1972 como testimonio de la lucha por el proceso chileno. Hace referencia a que el diario argentino Página 12 recuerda que sus presentadores entonces fueron el fallecido escritor y poeta chileno Pablo Neruda y el actor Marcel Marceau.
Este documental, restaurado por la televisión pública argentina fue difundido por primera vez en el país, tras ser recuperado recientemente entre el patrimonio de Covacevich, quien luego del golpe militar de 1973 se exilió en México. La distendida conversación tuvo lugar en los jardines de la casa presidencial, en la cual temas como la llamada Vía chilena, emprendida por la Unidad Popular (UP) para encaminar las transformaciones en el país, o la decisiva participación de la clase obrera en los procesos de cambio en una y otra sociedad, fueron analizados por ambos estadistas. También se refirieron a los principales obstáculos enfrentados por la UP para llevar adelante su programa, y por la Revolución cubana para lograr su supervivencia y avanzar. Estos obstáculos, precisó Allende en aquel entonces, nacen de una oligarquía con bastante experiencia que defiende muy bien sus intereses y tiene el respaldo del imperialismo.
En el caso de Cuba, Fidel Castro indicó que el principal obstáculo era de orden exterior, y mencionó al imperialismo norteamericano, que ejerce, dijo, una formidable oposición, utilizando para ello armas políticas, económicas y militares, pese a lo cual no tiene -aseguró- la más remota posibilidad de aplastar a la Revolución.
lunes, 10 de septiembre de 2018
"UN PUEBLO Y SU REY": LA REVOLUCIÓN FRANCESA EN EL FESTIVAL DE VENECIA
Sinopsis: En 1789 un pueblo entero se levantó contra las injusticias. Los hombres y mujeres franceses buscaban la libertad y harían lo imposible por conseguirla. Esta es la historia de esos ciudadanos y de cómo se enfrentaron al poder en una jovencísima Asamblea Nacional. Este es el nacimiento de una República y el descenso de un rey.
Presentada fuera de competición, Un pueblo y su rey es una crónica de la Revolución Francesa protagonizada por estrellas del cine galo como Gaspard Ulliel, Adèle Haenel o Louis Garrel, que interpreta a Robespierre. El director Pierre Schoeller (El ejercicio del Estado) se centra en el periodo comprendido entre la Declaración de Derechos del Hombre en 1789 y la decapitación de Luis XVI en 1793. “He querido acudir al pasado, pero no necesariamente para decir algo sobre el presente, sino para hablar de la esperanza y la libertad del pueblo que la impulsó”, expresó ayer. Aun así, ciertos diálogos parecen recordar a la retórica de algunos políticos franceses de hoy, con Macron en primera fila.
El filme refleja con vigor y didactismo el proceso político que llevó a proclamar la República, pero pincha en su anodina descripción de la vida diaria de la plebe que la apoyó.
Fuente: El País
Presentada fuera de competición, Un pueblo y su rey es una crónica de la Revolución Francesa protagonizada por estrellas del cine galo como Gaspard Ulliel, Adèle Haenel o Louis Garrel, que interpreta a Robespierre. El director Pierre Schoeller (El ejercicio del Estado) se centra en el periodo comprendido entre la Declaración de Derechos del Hombre en 1789 y la decapitación de Luis XVI en 1793. “He querido acudir al pasado, pero no necesariamente para decir algo sobre el presente, sino para hablar de la esperanza y la libertad del pueblo que la impulsó”, expresó ayer. Aun así, ciertos diálogos parecen recordar a la retórica de algunos políticos franceses de hoy, con Macron en primera fila.
El filme refleja con vigor y didactismo el proceso político que llevó a proclamar la República, pero pincha en su anodina descripción de la vida diaria de la plebe que la apoyó.
Fuente: El País
domingo, 9 de septiembre de 2018
"MAO", DE GERHARD RICHTER
Mao
Gerhard Richter
1968
Litografía
83.9 x 59.4 cm
Museo de Bellas Artes – Ateneum, Helsinki
Gerhard Richter es uno de los pintores más destacados en el arte europeo de la posguerra. Alternando entre enfoques figurativos y abstractos, su trabajo desafía intencionalmente la categorización estilística. Primero fue reconocido a principios de la década de 1960 como cofundador, junto con Sigmar Polke y otros, de Capitalist Realism, un grupo dedicado a la descripción objetiva de la sociedad en una Alemania cada vez más orientada a los productos básicos. La fotografía era central en la documentación pictórica de Richter y su rechazo a la pintura expresionista popular en ese momento. En 1962 comenzó a hacer pinturas directamente después de fotografías, instantáneas familiares o ilustraciones de periódicos, alineándose con una manifestación europea del arte pop. Pero al cuestionar constantemente los modos de percepción y representación artística, también le ha dado a su obra un elemento de arte conceptual.
Richter comenzó a hacer copias en 1965 y ha completado más de cien hasta la fecha; estuvo más activo antes de 1974, completando proyectos solo esporádicamente desde ese momento. Ha explorado una variedad de procesos de impresión fotográfica (serigrafía, fotolitografía y colotipo) en busca de medios baratos que le otorgarían un aspecto "no artístico" a su trabajo. Aunque está interesado en la amplia difusión de las imágenes que ofrece el grabado, ha evitado los requisitos previos del taller colaborativo de las técnicas más tradicionales.
El retrato ha sido un género importante para Richter, con Mao y Elisabeth II entre los ejemplos más inquietantes de este período. Las cabezas fantasmales sangran de las sábanas, fusionando un aura de poder e inaccesibilidad con una inmediatez de póster.
Extracto de publicación de un ensayo de Wendy Weitman, en Deborah Wye, Artists and Prints: Masterworks del Museo de Arte Moderno , Nueva York: The Museum of Modern Art, 2004, p. 180.Fuente: MoMA
sábado, 8 de septiembre de 2018
"FRANCOFONÍA", PELÍCULA DE ALEXANDER SOKUROV SOBRE EL MUSEO DEL LOUVRE DURANTE LA OCUPACIÓN NAZI
Título original Francofonia, le Louvre sous l’Occupation
País Francia
Director Alexandr Sokurov
Guión Alexandr Sokurov
Música Murat Kabardokov
Fotografía Bruno Delbonnel
Reparto Louis-Do de Lencquesaing, Vincent Nemeth, Benjamin Utzerath, Johanna Korthals Altes, Jean-Claude Caër, Andrey Chelpanov
Productora Idéale Audience / Musée du Louvre
Género Drama
Duración 87 min.
Año: 2015
Fuente: Inrockuptibles
VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:
http://gnula.nu/documental/ver-francofonia-el-louvre-bajo-la-ocupacion-de-la-alemania-nazi-2015-online/#tab2
País Francia
Director Alexandr Sokurov
Guión Alexandr Sokurov
Música Murat Kabardokov
Fotografía Bruno Delbonnel
Reparto Louis-Do de Lencquesaing, Vincent Nemeth, Benjamin Utzerath, Johanna Korthals Altes, Jean-Claude Caër, Andrey Chelpanov
Productora Idéale Audience / Musée du Louvre
Género Drama
Duración 87 min.
Año: 2015
Mientras que algunos confunden el salvar obras de arte europeo en 1945 con una aventura de boy-scouts (George Clooney con su The Monuments Men), Alexander Sokurov trata el tema con tacto, elegancia y propiedad en Francofonia, su nueva película desde Fausto
(2011). Como suele suceder, el realizador ruso se calza aquí las ropas
de historiador, y yuxtapone documentos de calidades y de orígenes
diversos, mezclando archivos y reconstituciones con dramatizaciones a
cargo de actores. Con todo, consigue sacarle provecho a esta disparidad
de elementos con la que nos entrega un increíble logro estético.
El
tema central es el destino del Louvre y de sus colecciones a comienzos
de los años cuarenta; o, mejor, cómo dos hombres (Jacques Jaujard,
director del gran museo francés, y el conde alemán Franz
Wolff-Metternich, responsable de la Kunstschutz, misión alemana de
conservación de obras de arte) llegarán a un entendimiento tácito.
Finalmente,
Wolff-Metternich logrará que las riquezas del patrimonio francés, en
gran parte escondidas en castillos, no sean enviadas a Berlín. Pero el
interés de la película no reside en su pitch. La audacia de Sokurov,
autor de otra gran película sobre un gran museo (El arca rusa,
sobre el Hermitage de San Petersburgo), reside en la creatividad de los
distintos estratos de su evocación, que hasta incluye cierto humor que
no era frecuentes en sus películas previas (por ejemplo, cómo Hitler es
descaradamente sincronizado en las imágenes de archivo).
La
película empieza de forma paradójica y abrupta por la visión de una
pantalla de computadora. Frente al aparato está el mismo Sokurov. Desde
su casa, se comunica por Skype con el capitán de un buque de carga,
aparentemente en peligro de naufragio, que transporta en sus
contenedores –según pareceríamos comprender– un puñado de obras de arte.
Este prólogo es también el punto de anclaje de la película, por así
decirlo.
Desde
su casa matriz (Rusia, concretamente su departamento de San
Petersburgo), Sokurov se lanzará como siempre en una larga, lenta y
dulce verborrea en voz en off, reflexionando sobre el arte, haciendo
comentarios sobre los comienzos de la Segunda Guerra Mundial en Francia y
en Rusia, con una notable moderación y una gran sentido de la
pedagogía. Sobre todo cuando aborda la razón de la ocupación alemana y
la actitud de la población francesa. Sin acusar ni a unos ni a otros,
Sokurov considera que la pasividad de los franceses frente a la invasión
se debe a su naturaleza más profunda. Por su parte, la combatividad de
sus compatriotas durante el sitio de Leningrado se debería a su arcaico
instinto de supervivencia.
Si bien la categoría “ensayo” no es propia del cine, Sokurov acaba de inventarla con este libre vagabundeo en el tiempo y en el espacio, donde se dirige directamente a Tolstoi y a Chéjov para intentar despertarlos de sus lechos de muerte, donde dialoga con el fantasma de Napoleón, quien se pasea por el Louvre y se cruza con una Marianne atemorizada.
Para
resumir, si bien la categoría “ensayo” no es propia del cine, Sokurov
acaba de inventarla con este libre vagabundeo en el tiempo y en el
espacio, donde se dirige directamente a Tolstoi y a Chéjov para intentar
despertarlos de sus lechos de muerte, donde dialoga con el fantasma de
Napoleón, quien se pasea por el Louvre y se cruza con una Marianne
atemorizada. El cineasta distorsiona sin problema –ni vergüenza– los
documentos de archivo, agregando, por ejemplo, bombarderos nazis por
encima del museo. Filma a Jaujard y a Wolff-Metternich (interpretados
por Louis-Do de Lencquesaing y Benjamin Utzerath)
en tonos sepia, cuyo secreto maneja a la perfección: como los
Gianikian, grandes pintores de archivos fílmicos, Sokurov siempre dio
cátedra a la hora de alternar colores y texturas.
El director de Madre e hijo
se detiene en algunas obras puntuales: la Gioconda, los toros con alas
de Khorsabad, la Victoria de Samotracia, cuyas plumas acaricia con su
cámara sensual… Esta especie de pensamiento in progress,
que nunca descansa, le permite al cineasta cualquier tipo de desvío,
después de haberse obligado a hacer una exposición liminar bastante
clara sobre la Ocupación. Estos registros variados permiten cernir
maravillosamente bien este tema de forma humanista.
Con Francofonia,
obra poética y artesanal, Sokurov destaca, mucho mejor de lo que lo
haría un pesado fresco histórico, lo que une a las épocas y los hombres,
a los países y las sensibilidades: el arte como lingua franca de la
civilización occidental.
Fuente: Inrockuptibles
VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:
http://gnula.nu/documental/ver-francofonia-el-louvre-bajo-la-ocupacion-de-la-alemania-nazi-2015-online/#tab2
viernes, 7 de septiembre de 2018
UNA SEGUNDA VIDA PARA LOS "PLATTENBAU" DE BERLIN
La ciudad está buscando el tipo de edificio omnipresente de su pasado comunista para ayudar a resolver una crisis inmobiliaria.
Plattenbau es el producto de un programa de vivienda que permitió al estado de la RDA construir 1.9 millones de apartamentos en todo el país.
Berlín se ha decidido por una ubicación novedosa para albergar algunos de los nuevos apartamentos que la ciudad necesita urgentemente.
Ayer, el Senado de Berlín anunció un proyecto para agregar más unidades sobre edificios ya existentes en el este de la ciudad, con una capacidad posible de hasta 50,000 viviendas nuevas. El plan de agregar pisos no es novedoso en sí mismo, por supuesto, incluso en Berlín. Lo que es sorprendente es el tipo específico de edificio elegido para el experimento: Plattenbau de Berlín Oriental. Estos complejos de apartamentos modernistas, en parte prefabricados y producidos en masa (el nombre se traduce como "edificios de losa" en referencia a los paneles de hormigón que forman sus paredes) se construyeron en gran número durante la era comunista. Cuando un alemán piensa en un edificio de la era comunista, probablemente un Plattenbau le viene a la mente.
Después de la reunificación, sin embargo, Plattenbau fue ridiculizado como lúgubre, estúpido y frecuentemente remodelado, demolido o reducido de tamaño. Ahora, parece que estos edificios están listos para otra reversión, elevándose nuevamente a medida que se reevalúa su papel en la provisión de viviendas dignas.
No es necesariamente el caso de que Berlín se esté enamorando de la estética de Plattenbau. El plan del Senado, que pondrá en marcha un consorcio con la asociación de vivienda social Howoge, es esencialmente pragmático. El tipo de construcción es un gran candidato por sus extensiones del techo. Los Plattenbau casi siempre tienen techos planos y generalmente son más anchos que altos, lo que significa que pisos adicionales podrían proporcionar muchos apartamentos nuevos. A diferencia de las casas de vecinos en los distritos más antiguos de Berlín, los Plattenbau generalmente están retirados de la acera y colocados entre los espacios abiertos, de modo que su altura podía crecer sin tirar las calles debajo de ellos en sombra permanente. Y, lo que es más importante, hay un gran número de ellos. Howoge estima que tiene 320,000 metros cuadrados de espacio en el techo aptos para más construcción, algunos de los cuales bien podrían albergar múltiples pisos.
Si se utilizara todo este espacio, se transformaría la fachada de Berlín Este, un lugar donde puede ser difícil encontrar un edificio que no tenga una fachada cubierta de losas. Plattenbau es omnipresente en toda la Alemania del Este, en gran parte producto de un programa de vivienda nacional lanzado en 1972 que permitió al estado construir un número increíble de 1.9 millones de apartamentos en todo el país. Siguiendo un modelo que se había desarrollado a partir de la década de 1950, este programa de viviendas logró acelerar la construcción al preparar casi todos los componentes de un edificio fuera del sitio en una fábrica -incluso agregar ventanas- antes de colocarlos en la ubicación elegida. Popular en todo el Bloque del Este, la técnica despegó de una manera tan grande en parte porque encajaba muy bien con el objetivo del estado para la planificación central.
Los edificios también le dieron a la Alemania del Este un aspecto monótono y sorprendentemente uniforme, con ciudades que se parecen mucho entre sí de un extremo al otro del país. También se desarrolló una estética interior clásica, con una casa estereotipada de Plattenbau con muebles fabricados en serie, cubiertos con chapa de madera, camas plegables que ahorran espacio y salas de estar equipadas con el omnipresente Schrankwand, una unidad de visualización que cubría toda una pared. Las condiciones no eran generalmente terribles, pero no era difícil ver al Plattenbau como la representación del estado ampliamente competente pero sofocante que lo creó.
En la década de 1980, el propio estado se dio cuenta de que la impresión general de esta estandarización monolítica era un poco demasiado opresiva. Con un espíritu de tentativa de experimentación, Berlín del Este construyó un elegante Plattenbau con vistas al muro que se asemejaba ligeramente a los antepasados del Art Nouveau y utilizaba paneles policromados. La ciudad incluso construyó un pequeño grupo de fabulosos edificios históricos prefabricados a dos aguas en un rincón del pueblo de Berlín Oriental considerando todo el encanto pintoresco que podía reunir.
Desde la reunificación en 1991, los Plattenbau han tenido una experiencia accidentada. Algunos de ellos fueron demolidos, mientras que otros (como las casas que se pueden ver aquí ) tenían hasta la mitad de sus pisos eliminados. Lo que quedaba a menudo se animaba con un trabajo de pintura policromada que hacía que las partes de Berlín Oriental pareciesen salpicadas de sorbete de colores. Reducir el stock de viviendas de esta manera podría parecer chocante ahora, pero en ese momento gran parte de Berlín Oriental se estaba vaciando -junto con gran parte del este de Alemania- mientras las personas huían de las altas tasas de desempleo en busca de oportunidades en el oeste de Alemania. Al mismo tiempo, hubo un contraataque más pequeño de occidentales relativamente acomodados que se mudaban a Berlín Este, pero se dirigieron directamente a sus viviendas de antes de la Primera Guerra Mundial cercanas al corazón de la ciudad y evitaron en gran medida el Plattenbau. Ahora, con las rentas en espiral y los apartamentos escasos, se ven cada vez más atractivos.
Este nuevo interés no necesariamente significa una nueva apreciación de la forma en que se ven, si bien las actitudes parecen haberse suavizado. Los pisos nuevos podrían construirse con un estilo diferente, mientras que la falta de detalles individuales en la mayoría de los edificios de este tipo los convierte en malos candidatos para el tipo de fetichización estética que el brutalismo experimenta actualmente. Algo está cambiando. Hace treinta años, la idea de vivir en un apartamento pequeño en un proyecto modernista no era precisamente lo que más se tejía de las aspiraciones de la gente. Ahora que los apartamentos urbanos asequibles son tan difíciles de encontrar, ese objetivo parece no solo deseable, sino cada vez más inalcanzable.
Es posible que Plattenbau no haya proporcionado un alojamiento espectacular, pero sí proporcionaron viviendas dignas para un gran número de personas, y de forma rápida, algo que la ciudad necesita de nuevo para la construcción de sus viviendas.
Fuente: CityLab
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jueves, 6 de septiembre de 2018
DOCUMENTAL "1938. DIVERSI" SOBRE LA PERSECUCIÓN DE MUSSOLINI A LOS JUDÍOS ITALIANOS, PRESENTADO EN EL FESTIVAL DE VENECIA
LOS 70 MINUTOS QUE DECIDIERON EL DESTINO DE MILES DE JUDÍOS ITALIANOS
El documental '1938. Diversi' evoca en Venecia la aprobación de las leyes raciales por parte de Mussolini, justo mientras el rechazo a la inmigración centra el debate nacional
El destino de los judíos se decidió en poco más una hora. Su suerte empezó a tambalearse a las 16.00. A las 17.10, cuando terminó el debate, ya estaba condenada. “En una atmósfera de consenso enfurecido”, según el documental 1938. Diversi, el Parlamento italiano aprobó las leyes raciales que entraron en vigor el 17 de noviembre de aquel año. “Me di cuenta solo entonces de que era judío”, cuenta uno de los entrevistados en el filme. Únicamente por ello, a partir de ese día, ya no podría ejercer como profesor, poseer terrenos, casarse con alguien de la presunta raza aria itálica y una infame lista de etcéteras. La estrategia antisemita que el régimen fascista de Mussolini llevaba años fraguando culminó así en una de las páginas más oscuras de la historia del país. 1938. Diversi, que se proyecta estos días fuera de competición en el festival de Venecia, indaga en el proceso que llevó a ese abismo nacional. Para no olvidarlo, justo cuando se cumplen 80 años de aquella vergüenza; y como aviso, porque la sombra del racismo vuelve a alargarse sobre Italia.
“Queríamos investigar más sobre esas leyes, tomar conciencia de ese periodo y esclarecerlo. Cuando empiezas a preguntar por ahí, llegan muchos silencios incómodos y respuestas confusas”, asevera Giorgio Treves, director del documental. Para excavar hacia la verdad, el cineasta ha acudido a las fuentes y los géneros más variados: historiadores, ensayistas, testigos directos, políticos y documentos de la época tratan de reconstruir el puzle; para narrarlo, se mezclan animación, grabaciones de archivo, entrevistas y recreaciones teatralizadas de las palabras de Mussolini. “No hay que creer que el Duce abrazara el antisemitismo por Hitler. Fue un camino autónomo”, agrega Treves.
Con otro anuncio del dictador, pronunciado por él mismo, arranca el documental. En septiembre de 1938, en Trieste, informa a una grey entusiasta de que “el judaísmo mundial ha sido un enemigo irreconciliable”. El dictador culpa de todos los males a un grupo que representa, en ese momento, una milésima parte de la población. Y que vivía tan integrado que se sentía “casi antes italiano que judío”, explica Treves: había protagonizado el movimiento de liberación del Risorgimento, participado con entusiasmo en la Primera Guerra Mundial y unos 200 incluso desfilaron en la marcha sobre Roma con la que el fascismo se adueñó del poder, como señala el documental. Muchos estaban afiliados al partido de Mussolini, aunque su presencia también fue poderosa en el antifascismo.
“El problema del judaísmo surge cuando el régimen lo impone desde arriba”, reflexiona Treves. Y varias voces del documental coinciden en ello: los italianos no eran entonces antisemitas, o racistas. Mientras el odio contra los judíos montaba en Europa, del caso Dreyfus a los pogromos rusos, pasando por la difusión de Los protocolos de los sabios de Sion, en Italia resistía un estatuto de 1848 que había abolido los guetos y sentenciado la igualdad de los ciudadanos. Mussolini, sin embargo, tenía ideas y, sobre todo, necesidades opuestas.
Así que, en 1936, empieza a imaginar el alejamiento de la vida pública de los judíos, según el filme. “Los italianos han de hacerse más duros, implacables, odiosos. Es decir, líderes”, escribe Mussolini. Para compactar a su pueblo y reforzar su poder, el dictador cita al imperio romano, lanza la guerra colonial contra Etiopía y envía sus tropas en apoyo a Franco. “Cuando termine la lucha en España, inventaré otra cosa”, son sus palabras que resuenan en 1938. Diversi. Y en la raza, Mussolini encuentra uno de los pilares más sólidos para su proyecto.
“Sus escritos juveniles contienen frases contra los judíos pero no se le podía considerar antisemita. Aunque el racismo encaja en la actitud fascista de abuso del fuerte sobre el débil”, defiende Treves. En el documental, se ve como el Duce pone a su propaganda a inculcar el mito de la raza italiana, sobre todo en los más jóvenes. Los artículos denigratorios se multiplican, “las páginas de sucesos solo hablan de judíos”, explica el filme. Y en el verano de 1938, el fascismo halla su base seudocientífica con la publicación del Manifiesto de la raza, encargado por Mussolini a 10 estudiosos.
Meses después, ya hay bares que prohiben la entrada “a perros y judíos”. Como dice uno de los testigos en el filme, “aquel hilo de tinta negra que firma las leyes raciales se engrosa hasta convertirse en la vía de tren que lleva a Auschwitz”. Mientras, la mayoría de los italianos asiste “con una indiferencia que se convierte en complicidad”, según la película. Y su director avisa de que aquel “virus” que el régimen inoculó en los italianos aún no ha sido aniquilado.
Umberto Eco ya lo dijo, en 1994: “El fascismo puede volver escondido tras las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo”. Y con esa frase se cierra el filme. “Cuando un político propone un censo de los gitanos, es peligroso”, tercia Treves. Así lo hizo el actual ministro del Interior de Italia y líder de la Liga, Matteo Salvini, volcado en la lucha contra la inmigración y quien también afirmó: “Los gitanos italianos, por desgracia, tenemos que quedárnoslos”. El cineasta encuentra denominadores comunes entre ambas épocas en el “estado de crisis, la necesidad de chivos expiatorios y las simplificaciones que se vuelven eslóganes”. Y pide ayuda a la memoria: “Todo eso ha existido. Recordémoslo. Y evitémoslo”. La lección está ahí, en la historia. Basta leerla.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
EXPOSICIONES FOTOGRÁFICAS CONMEMORAN EL 50 ANIVERSARIO DE LAS REVUELTAS DE 1968 EN BERLÍN OESTE
Actualmente coinciden en la capital alemana dos exposiciones fotográficas que conmemoran el 50 aniversario de las revueltas de 1968 en Berlin Oeste, protagonizadas por movimientos estudiantiles e izquierdistas.
Las protestas contra la visita del Sha de Persia, el congreso de Vietnam celebrado para denunciar la guerra en el país sudasiático o el atentando contra el líder de las revueltas Rudi Dutschke, forman parte, entre otras, de las imágenes que forman parte de ambas exposiciones.
En el Museo der Kulturbraurei, la exposición titualada "Die 68er" exhibe fotografías de Ludwig Binder y Jim Rakete, éste último retratando a los protagonistas de aquella época en la actualidad.
Por otra parte, el Museum Charlottenburg-Wilmersdorf de Villa Oppenheim, acoge la exposición "1968 Berlín-Charlottenburg. Zentrum der Revolte" (1968. Berlin-Charlottenburg. Centro de la Revuelta), con fotografías de Klaus Mehner.
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martes, 4 de septiembre de 2018
DOCUMENTAL "LA CAUSA CONTRA FRANCO"
LA CAUSA CONTRA FRANCO
Lucía Palacios y Dietmar Post
Alemania, España
97 min
Año 2018
El documental 'La Causa contra Franco' denuncia, junto con la querella presentada en Argentina, los crímenes de la dictadura que aún están sin juzgar. Piden que se condene a los criminales franquistas, tal y como se hizo con los nazis en Alemania. El documental se estrenará el 7 de septiembre en la sala Mirador de Madrid.
Después del éxito de Los Colonos del Caudillo, su primera película sobre la dictadura, Post and Palacios abordan ahora uno de los capítulos más negros de la historia europea: el presunto exterminio organizado que tuvo lugar en España durante la dictadura fascista del general Franco. Hasta el día de hoy, nadie ha sido procesado por las sistemáticas atrocidades cometidas por el régimen. En 2010, víctimas del franquismo presentaron una querella en Buenos Aires, la llamada "querella argentina". Hasta el momento se han emitido 24 órdenes internacionales de arresto. La Causa contra Franco pone la "querella argentina" en su contexto histórico y judicial y plantea la pregunta: ¿podría esta querella desembocar en el último gran juicio contra una dictadura fascista del siglo XX?
El neoliberalismo determina cada vez más el contenido y la estética del cine documental. El documental clásico, de indagación, está siendo sustituido por un tipo de documental formateado, cerrado, que se somete a las reglas del cine de ficción, de la publicidad y de la propaganda con el objetivo de que el público se emocione e identifique con los "héroes” de la historia que se cuenta. Festivales, distribuidores de cine y cadenas de televisión exigen y promocionan desde hace años películas comerciales que hagan sentir bien al espectador. Los tonos grises, el enfoque escéptico, la complejidad y la distancia con el tema y los protagonistas son hoy rechazados. Este libro toma Los Colonos del Caudillo como paradigma del documental de indagación y reflexiona sobre las dificultades a las que los autores de documentales se enfrentan hoy cuando se resisten a seguir el canon neoliberal dominante, al tiempo que profundiza en el tema de la película: la problemática que rodea el tratamiento de la memoria histórica en España en relación con la Guerra Civil y la dictadura de Franco.
TRAILER
Lucía Palacios y Dietmar Post
Alemania, España
97 min
Año 2018
El documental 'La Causa contra Franco' denuncia, junto con la querella presentada en Argentina, los crímenes de la dictadura que aún están sin juzgar. Piden que se condene a los criminales franquistas, tal y como se hizo con los nazis en Alemania. El documental se estrenará el 7 de septiembre en la sala Mirador de Madrid.
Después del éxito de Los Colonos del Caudillo, su primera película sobre la dictadura, Post and Palacios abordan ahora uno de los capítulos más negros de la historia europea: el presunto exterminio organizado que tuvo lugar en España durante la dictadura fascista del general Franco. Hasta el día de hoy, nadie ha sido procesado por las sistemáticas atrocidades cometidas por el régimen. En 2010, víctimas del franquismo presentaron una querella en Buenos Aires, la llamada "querella argentina". Hasta el momento se han emitido 24 órdenes internacionales de arresto. La Causa contra Franco pone la "querella argentina" en su contexto histórico y judicial y plantea la pregunta: ¿podría esta querella desembocar en el último gran juicio contra una dictadura fascista del siglo XX?
El neoliberalismo determina cada vez más el contenido y la estética del cine documental. El documental clásico, de indagación, está siendo sustituido por un tipo de documental formateado, cerrado, que se somete a las reglas del cine de ficción, de la publicidad y de la propaganda con el objetivo de que el público se emocione e identifique con los "héroes” de la historia que se cuenta. Festivales, distribuidores de cine y cadenas de televisión exigen y promocionan desde hace años películas comerciales que hagan sentir bien al espectador. Los tonos grises, el enfoque escéptico, la complejidad y la distancia con el tema y los protagonistas son hoy rechazados. Este libro toma Los Colonos del Caudillo como paradigma del documental de indagación y reflexiona sobre las dificultades a las que los autores de documentales se enfrentan hoy cuando se resisten a seguir el canon neoliberal dominante, al tiempo que profundiza en el tema de la película: la problemática que rodea el tratamiento de la memoria histórica en España en relación con la Guerra Civil y la dictadura de Franco.
TRAILER
lunes, 3 de septiembre de 2018
EL MAUSELEO DE MAO ZEDONG
El Mausoleo de Mao (Maozhuxi Jinian Tang en chino) es el complejo funerario construido para albergar los restos del líder del Partido Comunista y máximo mandatario de la Républica Popular China, Mao Zedong. Las obras de este comenzaron el 24 de noviembre de 1976, unos meses después de la muerte del dictador, que falleció el 9 de septiembre de dicho año. Su inauguración tuvo lugar el 24 de noviembre de 1977, tan solo un año después.
El hecho de que fuera realizado por su sucesor a la cabeza del Partido Comunista Chino, no es aleatorio. Hua Guofeng no tenía la popularidad y el apoyo de Mao, por lo que se cree que esta magnánima obra se realizó con el objetivo de utilizar la imagen de Mao para promocionarse a sí mismo. No obstante, Hua Guofeng será apartado del poder en detrimento de Den Xiaoping y de otros miembros del partido.
El lugar elegido para erigir este complejo monumental fue la Plaza de Tiananmén (Puerta de la Paz Celestián), en Pekín, un sitio cargado de simbolismo por varios motivos. En primer lugar, está situado donde tiempo atrás se levantaba la Puerta de China, que constituía la entrada sur de la capital imperial cuando las dinastías Ming y Qing estuvieron en el poder. Además, para el maoísmo supone una importante plaza porque es donde, el 1 de octubre de 1949, el mismo Mao Zedong proclamó el nacimiento definitivo de la República Popular China.
También, la plaza de Tiananmén es célebre por ser uno de los lugares en los que se concentraron miles de guardias rojos durante el año 1966 cuando estaba teniendo lugar la llamada Revolución Cultural China, que enfrentó a Mao, con el apoyo de un sector importante del partido, así como de estudiantes y del resto de la población, contra una serie de intelectuales y políticos a los que consideraba que habían traicionado los principios del comunismo alineándose hacia una derecha procapitalista. Curiosamente, Liu Shaoqi, Peng Zeng y Deng Xiaoping, a los que se acusaba de virar hacía el capitalismo, fueron los que se hicieron con el poder tras la muerte de Mao.
En el extremo sur de dicha plaza, la más grande del mundo con unas medidas de 880 metros de norte a sur y 500 metros de este a oeste (400.000 metros cuadrados en total), también se encuentra un gigantesco obelisco llamado “Monumento a los Héroes del Pueblo”, erigido en honor a los caídos en la lucha revolucionaria e inaugurado en mayo de 1958.
Características del mausoleo
El proyecto fue supervisado en persona por Hua Guofeng, hombre de confianza de Mao y sucesor de este como cabeza del Partido Comunista Chino a la muerte del dictador. En la obra intervinieron más de 700.000 personas, tanto en su concepción como construcción, de todos los extremos de china e, incluso, ciudadanos de otros países. Muchos de estos prestaron su mano de obra de manera gratuita.
Para elaborar y decorar esta construcción de dos plantas, en la que predomina el granito, utilizaron materiales traídos desde diversos lugares entre los que encontramos granito de Sichuán, platos de porcelana de Guangdong, pinos de Yan’an (provincia de Shaanxi), semillas de las montañas de Tian Shan (región de Xianjiang), tierra de Tangshan, piedras de distintos colores de Nanjing, cuarzo de las montañas de Kunlun, troncos de pino de Jiangxi, rocas del Everest y agua y arena del Estrecho de Formosa (para confirmar el dominio simbólico de la República Popular China sobre Taiwán).
El edificio que conforma el mausoleo ocupa un espacio de 57,2 mil metros cuadrados, con unas dimensiones de 220 metros de ancho y 280 de largo. Coronando la entrada principal encontramos una placa de mármol blanco con la inscripción “Salón memorial del presidente Mao”, cuyas letras están inscritas en oro.
En cuanto a sus características físicas, está levantado sobre un podio de granito de color rojizo, lo que hace que se acceda al interior del recinto a través de una doble escalinata. A su vez, está rodeado de 44 columnas de granito que cargan con el peso del techo, de un llamativo color dorado. En su acceso principal, una enorme cristalera ocupa casi la totalidad de la fachada.
En el exterior de la entrada sur, encontramos dos llamativos grupos escultóricos de arcilla, erigido uno de ellos en honor a la Revolución China y el otro para conmemorar la Nueva Democracia que se construyó en el país tras la revolución. Frente a la entrada norte también se han situado dos conjuntos de estatuas de menor importancia que las primeras. Los hombres y mujeres esculpidos tienen una altura de 3’5 metros y, en total, estos cuatro monumentos tienen 62 figuras. En la confección de esta obra trabajaron durante cinco meses más de cien escultores que provenían de 18 provincias distintas de China.
En la puerta sur, unos metros antes que el “Monumento a los Héroes del Pueblo”, están colocadas 30 banderas rojas que aluden a la representación en el lugar de las 30 provincias y regiones que constituyen China.
Salones conmemorativos
El edificio principal de dos pisos está dividido en tres salones conmemorativos. Estos son el llamado Gran Salón Norte, Gran Salón Sur y el Salón Memorial.
El Gran Salón Norte es el recinto previo al gran Salón Memorial y el que le da entrada. En dicho lugar está alojada una estatua de mármol blanco de Mao, que mide 3´45 metros de altura. La curiosidad de dicha estatua es la postura en la que aparece el líder chino, que es representado sentado y con las piernas cruzadas, algo poco común en el resto de esculturas que encontramos repartidas por el país. Además, tras efigie de Mao encontramos una gran pintura mural bordada con hilo de seda titulada “La extensa patria”, la cual mide 23’74 metros de ancho por 6’6 metros de alto. Esta sala se utiliza fundamentalmente para eventos conmemorativos, en los que se suele depositar flores y otras ofrendas a los pies de la estatua de Mao.
En el centro del Salón Memorial, encontramos un ataúd de cristal en el que se exponen los restos embalsamados del presidente Mao, ataviado con el uniforme del partido, característico de Sun Yat Sen, y cubierto con la roja bandera del Partido Comunista de China. Este ataúd se encuentra sobre una base de granito negro en cuyos lados se encontraba respectivamente el emblema del partido, el emblema nacional, el del ejército y la echa de nacimiento y de la muerte de Mao.
El material utilizado para el cristal del ataúd es fundamentalmente cuarzo que tuvo que ser traído desde el Mar Oriental de China y, debido a la complejidad de su diseño y confección, se tuvieron que emplear nuevas técnicas para poder realizarlo, siendo elegido en el que se encuentra el cuerpo entre doce ataúdes más que se presentaron para el proyecto. Por su parte, para su iluminación se eligió un sistema de lámparas de xenón que redujeran las arrugas y dieran una impresión de un tono normal respecto al color de la piel, incluso cuando uno de los focos se fundiera. También está preparado para resistir terremotos de una magnitud de 8.0 puntos según la Escala Ritcher y para cambios de temperatura bruscos sin llegar a deteriorarse.
Las complicaciones que hubo a la hora de realizar el ataúd de cristal y el embalsamamiento de Mao son causadas por el enfriamiento de relaciones con la Unión Soviética, país del que anteriormente habían importado las técnicas de conservación de cuerpos y de confección de la urna.
En un primer momento se intentó utilizar para Mao la urna que la URSS les regaló anteriormente para Sun Yat Sen, pero esta no se pudo habituar al líder chino porque era más alto que Sun Yat Sen. Además, los médicos que se encargaron de embalsamar el cadáver (importando técnicas a través de Vietnam, utilizadas para Ho Chí Minh) actuaron en principio de manera negligente.
Los factores que afectaron a este proceso fueron varios. El primero es la tardanza en decidir que se iba a hacer con el cuerpo de Mao, lo que hizo que sus restos se deteriorasen. En segundo lugar, se le inyectó 22 litros de formol para su limpieza vascular y conservación. Esto hizo que su cara y cuello se hinchasen, adquiriendo la piel un tono brillante y rezumando formol por los poros. Esto se solucionó mediante una serie de masajes que redistribuyeron el formol por el cuerpo. Del mismo modo, el cadáver de Mao no fue vaciado en las dos horas posteriores a la muerte, algo fundamental para evitar la aparición de bacterias que deterioraran el cuerpo.
Las partes no visibles del cuerpo de Mao están rodeadas por una atmósfera seca, mientras que las visibles están impregnada de un líquido imperceptible para la vista que favorece su conservación. Además, al final de cada jornada el cuerpo es bajado a una cámara especial que está a bajas temperaturas y que favorece la conservación del mismo. Del mismo modo, anualmente se humedecen el rostro y las manos del dirigente chino.
El Gran Salón Sur es el que encontramos a la salida del Salón Memorial. En la pared norte de este encontramos grabado con escritura dorada la palabra “Manjianghong”, copiada de una escritura original de Mao.
En el segundo piso del edificio encontramos varias salas conmemorativas en honor a los logros revolucionarios obtenidos por Mao y otros dirigentes importantes del Partido Comunista como Zhou Enlai, Liu Shaoqi, Zhu De, Deng Xiaoping y Chen Yun. Las estatuas de mármol de estos se encuentran en el centro de las seis alas que ahí se encuentran. Además, hallamos otros elementos como fotos o escritos que confirman los actos sobresalientes de estos durante los distintos periodos que constituyen la revolución y la constitución del país.
También se ha instalado una sala de cine en la que se proyecta la película documental “Huainian”, realizada en honor de los seis líderes anteriormente mencionados.
Fuente: Archivos de la Historia
sábado, 1 de septiembre de 2018
"RETRATO DE HELENE WEIGEL", DEL PINTOR DE LA RDA BERT HELLER
Retrato de Helene Weigel
Bert Heller
1951
Óleo sobre cartón
Museo Albertinum de Dresde
Obra adquirida en la exposición "Artistas por la paz" en 1951 (Berlín)
Helene Weigel (12 de mayo de 1900 en Viena – 6 de mayo de 1971 en Berlín) fue una de las actrices más importantes del teatro alemán del siglo XX, maestra y directora del Berliner Ensemble y la segunda esposa del autor Bertolt Brecht.
Conocida en particular por sus roles maternos en Brecht, interpretó a La Madre y Madre Coraje . Helene Weigel fue una respetada matriarca fuera del escenario como directora del teatro Berliner Ensemble en Alemania del Este, y amada madre de dos niños que, como su cercanos la llamaban"Helli".
Weigel nació en una familia judía de clase media alta en Viena. Su hermana, Stella, nació en 1894 y murió en 1934. Su padre, Siegfried Weigl (1869-1941), era contable general en una fábrica textil, y su madre, Leopoldine Pollak Weigl (1867-Viena 1927), era una propietario de la tienda de juguetes. Helene Weigel asistió a la controvertida escuela progresista fundada por la reformadora social Eugenie Schwarzwald. Weigel comenzó a tomar clases de actuación en 1917 en contra de la voluntad de sus padres, y finalmente obtuvo contratos con el New Theatre en Frankfurt am Main (1919-1921) y con el Frankfurt Playhouse (1921-1922). En junio de 1922, Weigel se mudó a Berlín, donde durante la década siguiente actuó en numerosas obras teatrales, de los dramaturgos contemporáneos más destacados
El 10 de abril de 1929 Weigel se casó con Brecht, el padre de su hijo Stefan, que nació en 1924 . Distanciándose a sí misma y a su hijo de su herencia judía, Weigel declaró su renuncia oficial a la comunidad judía en Berlín el 26 de septiembre de 1928. En 1930 Brecht y Weigel tuvieron otra hija, Barbara.
El 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del edificio del parlamento de Berlín, Weigel y su familia huyeron a Praga. A través de Viena y Suiza, llegaron a Dinamarca en junio, donde pronto compraron una casa en la isla danesa de Fünen. Hubo pocas oportunidades para que Weigel trabajara en Dinamarca, pero en 1937 viajó con un grupo de exiliados alemanes a París y actuó comla figura materna en los Fusiles Señora Brera de Brecht . En el año siguiente, el mismo grupo presentó escenas del Miedo y la miseria del Tercer Reich de Brecht , incluida "La esposa judía" interpretada por Weigel.
La ciudadanía alemana de Weigel y sus hijos fue revocada en junio de 1937, dos años después de que oficialmente se invalidara la de Brecht. La familia se mudó a Suecia en 1939, luego a Finlandia al año siguiente, y finalmente llegó a California en 1941, donde permanecieron hasta 1947. Weigel experimentó una interrupción forzada en su trabajo durante este tiempo, gastando la mayor parte de su energía criando a sus dos hijos y asegurándose de que Brecht podría continuar con su trabajo, incluso aprendiendo a enlazar sus manuscritos ella misma. Sin embargo, ella persistió con ejercicios regulares de voz y cuerpo para mantener su flexibilidad para futuros compromisos de actuación.
Después de una breve estadía en Zurich, Weigel y Brecht regresaron a Alemania y se establecieron en el sector soviético de Berlín, donde inmediatamente continuaron con su trabajo de teatro. El estreno en enero de 1949 de Mother Courage en Berlín convirtió rápidamente a Weigel en la actriz más conocida de la ciudad. Más tarde ese mismo año, se fundó el Berliner Ensemble, comenzando su exitosa carrera con ella como directora asumiendo el liderazgo en papeles administrativos y teatrales. También fue activa en el diseño de vestuario, un talento influido por su interés en la historia del arte.
El estilo de actuación distintivo de Weigel consistió en una sutil combinación de diálogos y gestos realistas y estilizados, lo que dio como resultado su propia interpretación del "efecto de alienación" promovido por Brecht. Su famoso "grito mudo" en Mother Courage , un movimiento inspirado en una fotografía de una madre que llora la muerte de su hijo después de un ataque japonés en Singapur, ejemplificó este estilo. Influenciados en parte por el teatro chino, los movimientos de Weigel en el escenario eran deliberadamente sobrios , ya que la actriz creía que demasiados detalles conducirían a un naturalismo extremo que podría arruinar a un personaje.
Como Brecht, Weigel era una comunista comprometida que se unió al Partido Comunista en Berlín en 1930. Aunque tenía reservas sobre el sistema totalitario de Alemania Oriental, no hizo nada que pudiera poner en peligro su trabajo como directora del Berliner Ensemble y su desafiante misión de publicar completos los trabajos de Brecht y crear sus archivos después de su muerte en 1956. Sin embargo, ocasionalmente protestó por injusticias, como el arresto del joven filósofo Wolfgang Harich en 1957. Sus esfuerzos activistas se dedicaron a cuestiones como la industria del calzado para niños. en Alemania del Este, así como la falta de alimentos para bebés embotellados en el país. Weigel también era conocida por su filantropía, dando generosamente a orfanatos y otras obras de caridad, aunque esta actividad iba en contra de la doctrina socialista oficial,
Tanto en su vida personal como profesional, Weigel era conocida por su fuerza, energía, diplomacia y buen humor. Los amigos elogiaron su calidez al darles la bienvenida con regularidad a personas en su casa, incluso en sus alojamientos temporales en Dinamarca y Suecia. Mientras todavía estaba en California envió innumerables paquetes de atención a artistas hambrientos y otros en Europa después de la guerra. La política de puertas abiertas de Weigel con los actores de Berliner Ensemble complementó su disposición a ayudar a los nuevos miembros del Ensemble a encontrar vivienda, tarea que no siempre es fácil en Alemania Oriental. Las reuniones grupales tuvieron lugar no solo en su oficina, sino también en su casa, donde cocinaba a menudo para los empleados del teatro.
La modestia característica de Weigel se ejemplifica en su afirmación de que ella no daba entrevistas por regla general porque eran solo para estrellas, y por la observación de Brecht que "nunca se propuso mostrar su propia grandeza, sino siempre la grandeza de aquellos a quienes retrató "( Helene Weigel: Actriz. Un libro de fotografías , p.54). Enfrentada a desafíos como el exilio, un marido abiertamente infiel y la vigilancia del FBI en Estados Unidos y más tarde de la policía secreta de Alemania Oriental, se dice que Weigel mantuvo su sentido del humor. En un día particularmente frío en California, por ejemplo, según los informes, ella invitó a un agente encubierto del FBI adentro, donde podría observarla más fácilmente.
Weigel murió el 6 de mayo de 1971, un mes después de romperse las costillas en el escenario en París mientras actuaba como Pelagea Vlassova en La Madre por última vez. Fue enterrada junto a Brecht en el cementerio de la calle Chaussee de Berlín, junto a la casa en la que se había mudado en 1953, donde aún se encuentran los archivos de Brecht-Weigel.
Fuente: Heroinas
Tomado del articulo de Jennifer Marston William
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