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jueves, 25 de junio de 2026

"LA POÉTICA ESPACIAL EN LA ESLOVENIA PARTISANA DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL", ARTÍCULO DE PABLO ARRAIGADA PUBLICADO EN LA REVISTA "ESLAVIA"

 

La poética espacial en la Eslovenia partisana durante la Segunda Guerra Mundial

Pablo Arraigada

  “Yo soy el espacio donde estoy”

Noel Arnaud

“(…) la casa es nuestro lugar en el mundo”

Gastón Bachelard

 

“Quisiera ser el poeta de la corte,

de la grandeza de la Revolución.

Todos nosotros somos sus soldados.”

Matej Bor

 

El presente texto esboza un mapa del territorio esloveno durante la Segunda Guerra Mundial, pero por extensión y cantidad (casi) infinita de materiales, se circunscribe al espacio que configuran los autores partisanos de la región.

El espacio del pueblo esloveno, a lo largo de los años del conflicto bélico, mostró diversas posturas y bandos enfrentados, tanto ideológicamente como en el campo de batalla. Es por eso que se va a presentar un desglose de los participantes durante la guerra en Eslovenia, para hacer foco en autores que desarrollaron una producción literaria sobre ese periodo, de la mano a sus ideales y su participación en el conflicto. Por medio de una selección de sus textos, vamos a identificar aspectos particulares alrededor del movimiento partisano, hecho que nos permite entender la posterior conformación del estado socialista.

Abordar las perspectivas de G. Bachelard al análisis permite que este autor converse con la teoría partisana, tema que investigo desde hace varios años. Al poner en común distintos textos que comparten una poética, donde se reproduce la acción y la eficiencia de los hombres, en términos aristotélicos, se propone una ampliación en la definición del género literario que denomino literatura partisana. Para pensar aspectos de la territorialidad, nos vamos a apoyar en historiadores e investigadores que han trabajado cuestiones históricas, sociales y culturales de Eslovenia en los años del conflicto bélico.

Eslovenia durante la Segunda Guerra Mundial

Para comenzar este apartado, se debe tener en cuenta lo que pasó en el territorio yugoslavo tras estallar la Segunda Guerra Mundial. Por esto, la intención es hacer foco en el trabajo de historiadores eslavos del sur para pensar esto. El foco va a estar en Oto Luthar, Tomaž Kladnik, Miklavž Komelj y Marie-Janine Calic.

Es esta última autora quien explica en su libro A History of Yugoslavia los hechos en la península balcánica:

Yugoslavia dejó de existir el 17 de abril de 1941, el día que se rindió. Hitler y Mussolini desmembraron el país, convirtiéndolo en un mosaico de territorios anexionados, ocupados y cuasi-independientes. Alemania anexionó el norte de Eslovenia y ocupó Serbia y el Banato. Italia recibió el sur de Eslovenia, Dalmacia y Montenegro. En Croacia y Bosnia-Herzegovina, se formó el Estado Independiente de Croacia bajo el control de las dos potencias del Eje. Kosovo y la Macedonia occidental fueron entregadas a Albania, que había sido un protectorado italiano desde 1939. Mientras tanto, Bulgaria se apoderó de la Macedonia oriental, y Hungría avanzó en la región entre los ríos Tisza, Danubio y Mur. Estos acontecimientos provocaron que el secretario de Estado Ernst von Weizsäcker preguntara, con algo de consternación, quién iba a «atender este saco de pulgas durante la guerra» (Calic, 2019 a, pp. 125-126)

Ya sea por anexión u ocupación, pero las naciones del Reino de Yugoslavia perdieron su autonomía y quedaron bajo la órbita de las fuerzas del eje, de manera directa o bajo la figura de líderes locales, como Ante Pavelić y Milan Nedić, algunos con más poder y relevancia (el primero de ellos) o como un simple títere (el segundo), o quizás con gobiernos militaristas, donde no se pudo imponer un líder para la región, como el caso montenegrino. Cada caso en los Balcanes es particular[1], pero para no perder el rumbo, vuelvo al espacio de Eslovenia. El país fue dividido entre Alemania e Italia (y con una porción en poder húngaro), y se aplicaron políticas de italianización y de germanización. Ljubljana tenía un alcalde italiano. Tras la rendición de las fuerzas de Mussolini, el nazismo va a tomar el control del territorio esloveno por completo, y con apoyo de figuras como el general Leon Rupnik o el obispo Gregorij Rožman, se mantuvieron fieles y dominados, bajo la promesa de ser parte de la Nueva Europa.

Me detengo acá para pensar estas dos figuras, sumamente relevantes para pensar a uno de los bandos internos en el conflicto bélico. Rupnik y Rožman fueron piezas claves en el surgimiento y desarrollo de la Guardia Nacional o Domobranci, movimiento colaboracionista que enfrentaba un enemigo al que consideraban más peligroso que el extranjero germano. Frente a esta facción, está la resistencia, conformada por los partisanos. Valga la aclaración que los partisanos no eran un movimiento de carácter independentista, sino uno revolucionario; además que el movimiento no tenía una idea nacionalista en sí, como pasa con los četniki o ustaši, pero sí tenía el germen de la idea de nación. Para resumir los conceptos centrales, y si se toma a K. Schmitt como punto de partida, cito a continuación una definición acerca del concepto del luchador por la resistencia:

El partisano es una categoría social que muestra al sujeto que combate de manera irregular, por fuera del ejército yugoslavo; que defiende su territorio, ya sea de amenazas externas –tropas alemanas, italianas o húngaras– como de enemigos de su propio territorio –ustaši, četniki, domobranci, musulmanes pro nazis y al ejército del líder títere Nedić, por nombrar sólo algunos–; que se mueve dentro de una marginalidad, en su territorio –que conoce–, al margen de la ley y con precio por su cabeza; que emplea distintos métodos de propaganda –siendo incluso la literatura una de ellas, ya sea como documento de la vida durante la guerra como de material formativo una vez terminada la misma–;y, por sobre todo, un miembro de Partido, un defensor del comunismo en el territorio, que le vale un estigma y una falta de apoyo desde Occidente (Arraigada, 2018, p. 219).

El concepto de partisano viene del Partido (Comunista). El rol del mismo fue central para la creación del Frente de Liberación Nacional y su desarrollo. Su ideología estaba presente en casi todos los que combatían en el frente. Los domobranci, por su parte, estaban enfrentados a lo que representaban. Tal como puede leerse en una explicación acerca de la formación de la Guardia Nacional:

Documento que define la creación de la Guardia Nacional Eslovena es una orden confidencial (mandato) del comandante del Estado Mayor organizador de la Guardia Nacional Eslovena, número 2392, redactada el 18 de abril de 1944, que establece el juramento de los miembros de la Guardia Nacional Eslovena. En la introducción de la orden se indica que el texto del juramento está previsto por las Órdenes Básicas para el establecimiento de la Guardia Nacional Eslovena, que dicen: “En el espíritu de la disposición del Alto Comisario del 6 de diciembre de 1943 sobre la creación de las Unidades de Protección Nacional en la zona operativa ‘Litoral Adriático’, ordeno lo siguiente:

    1. Las Unidades de Protección Nacional en la provincia de Liubliana se denominan Guardia Nacional Eslovena.
    2. La Guardia Nacional Eslovena lucha por el mantenimiento del orden y la seguridad en toda la zona operativa ‘Litoral Adriático’ y, si fuera necesario, en las zonas fronterizas inmediatas.

3 y 4. Los artículos del reglamento tratan sobre el juramento de los miembros de la Guardia Nacional Eslovena, que abordaré a continuación.” (Kladnik, 2006. p. 23)

Esto funciona como el registro fundador, pero hay que ver el proceso que tuvo, cosa que se ve en la aparición previa de la Guardia Azul, grupo que contaba con el apoyo de la fuerza četniki, y luego la Guardia Blanca, que tenía como leitmotiv enfrentarse a los comunistas, a la vez que tenía un ideal antiyugoslavista, aunque existían rispideces internas en el grupo porque un sector se oponía al fascismo y otro estaba alineado con el poder italiano (Luthar, 2013, pp.427-429). Estos antecedentes llevaron a que surja la Guardia Nacional (domobranci). En sus orígenes, también hubo posturas encontradas. Una de ellas no quería llevar a cabo muchas acciones con Alemania, estaba a la espera de lo que sucediese en el aspecto internacional, más allá de oponerse al comunismo en su país. Por otra parte, el otro sector de los domobranci luchó junto a los alemanes, colaboraba abiertamente con ellos, porque al ver a los partisanos, consideraba que eran enemigos más terribles que el nazismo. En su imaginario inicial, primero debían derrotar y destruir a los partisanos, para después unirse al bando de los aliados y enfrentar al poder alemán nazi. Pero las prioridades del movimiento colaboracionista eran claras, y se puede ver en el lema de los domobranci, que menciona T. Kladnik en su libro: “Por Dios, la nación y la patria” (Za Boga, narod in domovino), en el que aclara que esa “patria” debe ser anticomunista y antirrevolucionario, a la vez que colaboracionista.

Ante la Eslovenia dividida entre Alemania, Italia y Hungría, y el Estado Independiente de Croacia como cuarta pata, el pueblo esloveno estaba supeditado a fuerzas externas (Luthar, 2013, pp.417-418).  Pero existió una primera rebelión, una primera resistencia, impulsado por Comité Central del Partido Comunista de Eslovenia. Cuando las fuerzas italianas que ocupaban Ljubljana deciden trasladarse a Novo Mesto, en el sur, dada las dificultades en Croacia y la necesidad de reforzar Zagreb, aprovecharon la situación desde la resistencia para conseguir armar y empezar la defensa. Comienza una lucha pan-nacional y, dada la polarización que se vivía en ese entonces, surgieron las primeras formaciones partisanas cerca de Ljubljana en julio de 1941(Luthar, 2013, pp.422).

Para comprender lo que sucede con ambos bandos y las luchas internas, hay que tener en cuenta el rol del gran enemigo extranjero:

“[…] los alemanes iniciaron una campaña de destrucción de todo aquello que pudiera remitir a la conciencia nacional eslovena, y de reemplazo sistemático por elementos que pudieran generar una imagen de identidad alemana en el territorio. Así fue que eliminaron los signos en esloveno, destruyeron la prensa eslovena y todo lo que se imprimía en esta lengua (incluyendo los libros de oraciones), disolvieron sociedades, organizaciones y asociaciones, y confiscaron propiedades eslovenas. Por otro lado, fundaron escuelas y jardines de infantes alemanes, cambiaron los nombres de las personas y de los lugares, y emergieron sociedades de desnacionalización y nuevas organizaciones alemanas. También eliminaron al clero esloveno; se prohibió el culto en esloveno y en latín, y muchas propiedades de la Iglesia también fueron confiscadas. Las instituciones públicas fueron recubiertas con carteles con los slogans “¡Vos no sos esloveno! ¡Vos no sos styriano! ¡Vos sos miembro de la gran comunidad germana! ¡Te convertirás en un alemán de pura sangre!” […]” (Sarachu, 2020, pp. 319-320)

Esto debe pensarse con lo sucedido tras la derrota italiana, proceso tras el cual Alemania anexa el territorio esloveno y los partisanos comienzan sus acciones más recordadas en la Asamblea de Kočevje. Ya nombramos las unidades partisanas creadas a mediados de 1941, como por ejemplo Ribnica, Molnik, Borovnica, etc. Para organizar la resistencia, para proteger al territorio, el Comité Comunista Esloveno se une a intelectuales, a sectores socialistas cristianos y a otros grupos e instituciones, y conforman así el Frente de Liberación Nacional. Así surgen los partisanos, con sus propios hospitales ilegales, imprentas, con presencia en las zonas donde hay tropas italianas. Pero también debemos pensar la consecuencia de esto: en 1944, el movimiento domobranci deja de lado las posturas a medias, y se deja en claro que la Guardia Nacional estaba para luchar de la mano a las fuerzas alemanas, tanto su ejército como su policía, contra todo el mal de la tierra, así como el comunismo y todos sus aliados. Llegaron a formar seis batallones que apoyaron a las tropas alemanas.

El pueblo es el actor central en esta gesta partisana, o sea que hablamos de una acción populista. Y en este punto, al construir la identidad partisana se la debe afianzar. La literatura tiene un rol central en esto, ya que comienza durante el conflicto bélico y es una de las bases tras 1945 y la conformación de la nación socialista yugoslava. (Arraigada, 2022, p. 82)

Hay que pensar cómo avanza esto hasta el final de la guerra. La victoria de las tropas partisanas llevó a la huida de gran parte de los domobranci, que buscaron refugio en el extranjero, aunque tropas británicas los obligaron a volver a la recién creada nación socialista Yugoslavia. Ya en su tierra natal, sufrieron la venganza del ahora gobierno socialista, con ejecuciones sin juicios por haber colaborado con las fuerzas del eje durante la guerra. Pero el costo de los partisanos tampoco fue bajo (Calic, 2019 a, p. 227): cerca de 305000 combatientes murieron y más de 400000 fueron heridos en el frente de batalla. Para el Partido Comunista, la guerra implicó que perdió tres cuartas partes de sus miembros, que a principios de la guerra eran 12000.

Eslovenia y su espacialidad. Partisanos en la Segunda Guerra Mundial

Definir un territorio esloveno conlleva adecuar y definir el concepto de partisano y pensar en la idea de espacio. Ya se mencionó aspectos de la formación del bando partisano en el apartado anterior, pero quiero dar luz sobre la noción en sí:

Schmitt va a llevar el concepto a fondo y nos permitirá llegar a una primera definición que se toma desde las características que deja en claro: un ejército partisano es irregular (Schmitt, 2013, 23), y esto se determina por la fuerza de un ejército regular al que se enfrenta, se contrapone. Surge tras la derrota de un ejército regular, oficial podemos decir; lucha en defensa de su territorio (Schmitt, 2013, 24), conoce su tierra, hasta llega a enfrentarse ideológicamente con las clases dirigentes por este motivo en varios casos; lleva a cabo una propaganda donde se presenta al enemigo, donde se lo identifica (Schmitt, 2013, 26); combate y vive en un estado constante de marginalidad (Schmitt, 2013, 28), la guerra es entre naciones que cuentan con medidas legales y prácticas para concertar la paz, pero el combatiente partisano está por fuera, sufre discriminación, no cuenta con apoyo, está sólo, alienado –sobre todo entrado el siglo XX con el surgimiento de las guerras populares y el servicio militar obligatorio-; pero, sin dudas, la característica básica para pensar a un partisano es el aspecto del partido, el compromiso político que el guerrillero va a tener: ‘partisano quiere decir partisano, uno que va con el partido’ (Schmitt, 2013, pág. 33). Una definición que puede repensarse de acuerdo a cada época, o como bien agrega el pensador alemán, una vinculación política con un partido que revaloriza el término en sí mismo y cuya vinculación al partido tiende a reforzarse en momentos revolucionarios (Arraigada, 2018, p. 216).

Pero esto puede ampliarse con respecto a lo ya visto. Completo la idea alrededor de la cuestión partisana y el enemigo externo, ya que las fuerzas alemanas derrotaron al ejército regular, y se encontraron con que la población civil formaba parte de distintas avanzadas y maniobras contra ellas. Por eso motivo, endurecieron castigos y actitudes hacia los pobladores locales, hecho que produce un quiebre en actitudes bélicas. Puede pensarse esto de la siguiente manera:

Según Schmitt, dicha normativa (con el objetivo de la delimitación de la guerra y la individualización del enemigo) había nacido en tiempos de las monarquías absolutas para definir las relaciones entre estados, cuando las partes beligerantes les atribuyen iguales contenidos. El derecho de guerra se estableció en el marco del surgimiento y el proceso de consolidación de los estados nacionales, como forma de regulación de las relaciones entre los estados. Pero el movimiento revolucionario de partido no coincide con la estructura del estado, al contrario, la lucha partisana surge según Schmitt en el contexto de un proceso de desintegración social-estatal, por lo tanto la normativa establecida para conflictos bélicos interestatales no es aplicable en el caso del enfrentamiento con un ejército irregular, dado que el partisano asigna un contenido diferente a la causa de su lucha y construye también un enemigo diferente. (Sarachu, 2020, p. 440)

De esta manera, tenemos el material teórico básico para comprender la categoría de partisano. Antes de seguir con el partisano y su producción literaria, quiero reponer algunos aspectos ligados a espacialidad, desde la perspectiva de G. Bachelard. El pensador francés recorre espacios como la casa, el universo, la inmensidad, el nido, los rincones, la concha, lo redondo, la intimidad y el adentro/afuera. Algunos de estos se pueden pensar en la perspectiva de los partisanos.  La casa, por ejemplo, ese primer universo, que es el lugar más bello, sin importar su humildad. De ahí viene ese epígrafe inicial: “la casa es nuestro rincón del mundo” (Bachelard, 2000, p. 28). Quiero pensar la casa y el hogar en el espacio de los partisanos eslovenos, ya que reside una idea que los une con la causa, con el por qué de su lucha. Me detengo en dos términos eslovenos que comparten una raíz, me refiero a dom (hogar) y domovina (patria). Como se observa, hay algo que une los dos conceptos, pienso en la tierra que los partisanos habitan y defienden, las tierras en que partisanas ayudan y combaten, y hay un vínculo que tiene peso en lo espacial, ya que el hogar está en la patria. Un tema recurrente, que vamos a ver en el último apartado, es la visión de la casa materna entre los combatientes. Porque la casa es un punto de evocación, uno vuelve a esa morada, y es un espacio de los sueños: en sueños, se recuerdan días pasados y distintas moradas. La casa protege el ensueño y al soñador, es un lugar donde se sueña en paz. Por eso, en la poética partisana hay una idea de regreso a la casa que resulta recurrente. No así la habitación, sino la casa toda y el recuerdo del hogar, ya que un cuarto es un espacio de intimidad (Bachelard, 2000, p.53), y en los textos que se van a analizar no está la esfera de lo íntimo. El combatiente de la resistencia no busca una intimidad, su fuerza está en lo colectivo, en los otros. Y puede compartirlos, en aquello que escribe, cuando recuerda algo entre camaradas: “¡los espacios que amamos no quieren quedarse encerrados siempre! Se despliegan. Diñase que se transportan fácilmente a otra parte, a otros tiempos, en planos diferentes de sueños y recuerdos” (Bachelard, 2000, p.53). Los otros dos puntos que se traen a este trabajo son los de inmensidad e imagen.

Cuando se habla de inmensidad, se trae ese afuera con el universo y el mundo (jóvenes mujeres y hombres que salieron de su morada, su nido, para defender su patria), pero consta de una segunda dimensión de lo íntimo. Cuando Bachelard dice bosque, el partisano puede decir montaña, la partisana puede decir campo, el poeta escribe de las laderas, la escritora aborda las flores que inundan el camino de su aroma. Desde lo espacial, uno medita las cosas de su tierra, como dice el autor francés. Hay una experiencia, un conocimiento y amor por la tierra, por algo que viene de lo ancestral, lo demás es literatura. G. Bachelard piensa la dicotomía casa y universo, piensa en el invierno y el tiempo, como marca algo que lo torna la estación más vieja. Habla de la nieve, que aniquila todo, que cubre todo alrededor de blanco, y lo vuelve algo uniforme. Misma inmensidad que le da a la noche o a los bosques. Ahora bien, ¿No es posible, acaso, pensar en la inmensidad de la guerra? Es un espacio que crece y lo cubre todo, que lo hace uniforme, por los colores del fuego, de la sangre, de la tierra removida para enterrar a los caídos. Cuando pensaba en el título del artículo, mi primera idea fue una poética de la guerra entre los partisanos eslovenos. Luego, comprendí que era un mejor punto pensar el por qué de ese esloveno y esa identificación, tan variopinta, de los partisanos, que provienen de distintos sectores, de distintos ideales, más allá de aunarse y seguir un leitmotiv. Fue la guerra, desde lo inconmensurable dado su carácter inmenso, lo que lo unió frente a un(os) enemigo(s). A quien(es) enfrenta, ya sean rivales internos o externos, responden a la misma lógica y problemática del espacio para definirse.

Paso al punto final para abordar la idea de imagen. Bachelard dice al respecto que:

“La metáfora viene a dar un cuerpo concreto a una impresión difícil de expresar. La metáfora es relativa a un ser psíquico diferente de ella. La imagen, obra de la imaginación absoluta, recibe al contrario su ser de la imaginación. Exagerando luego nuestra comparación entre la metáfora y la imagen, comprenderemos que la metáfora no es susceptible de un estudio fenomenológico. No vale la pena. No tiene valor fenomenológico. Es todo lo más, una imagen fabricada, sin raíces profundas, verdaderas, reales. Es una expresión efímera, o que debería serlo, empleada una vez al pasar. Hay que tener cuidado de no pensarla con exceso.”  (Bachelard, 2000, p. 80)

La metáfora debe tomársela con precauciones, hay que tener en cuenta que al leerla se la está pensando, que está en la órbita de la interpretación, mientras que la imagen está cargada de nuestro ser y se vuelve, en sus palabras, un “fenómeno de ser”, se la está entregando al lector. “Una metáfora no debería ser más que un accidente de la expresión y que es peligroso convertirla en pensamiento. La metáfora es una falsa imagen, puesto que no tiene la virtud directa de una imagen productora de expresión, formada en el ensueño hablado”, agrega Bachelard sobre esta cuestión. Se va a abordar más a fondo esto en el siguiente apartado.

Eslovenia y su literatura partisana

Con todo lo anteriormente dicho, se puede abordar el eje de la literatura partisana, circunscribiéndola al espacio de Eslovenia. Para entender bien esto, uno debe observar la capacidad creativa existente entre los autores del bando partisano. Claro está, para esto hay que conocer que:

La situación existencial en la que se encontraban los participantes de la guerra —en los límites de sus capacidades o incluso más allá de ellos— los impulsaba constantemente a tensar al máximo su lenguaje. Es especialmente significativo que también personas que normalmente no escribían poesía intentaron hacerlo, a veces incluso en los mismos papeles en los que escribían informes oficiales. Entre los partisanos se fomentaba de manera planificada la creación de descripciones literarias de las experiencias en combate, en forma de «reportajes artísticos», y también se difundió la escritura de intentos dramáticos, aunque fuera en forma de simples sketches. (Vida Brest escribió: «Cualquiera que supiera sostener una pluma, escribía monólogos, basados en hechos reales.») No se trataba solo de un estallido masivo de escritura, sino también de una prueba de sus registros. En esta «explosión de la palabra escrita», la gente se dio cuenta de que la palabra tenía un poder explosivo. (Komelj, 2009, p. 108)

Fue el conflicto bélico lo que despertó voces que se expresaron en poemas, cuentos, diarios o crónica. Si uno piensa en el mismísimo líder de los partisanos, el mariscal Josip Broz Tito, fue popular su “juramento de los combatientes de los destacamentos guerrilleros”:

Nosotros

los guerrilleros populares de Yugoslavia,

acudimos a las armas

para luchar implacablemente

contra los sanguinarios enemigos que han oprimido

a nuestro país

y que están exterminando a nuestros pueblos.

Juramos luchar disciplinada, tenaz y valerosamente,

sin reparar en nuestra sangre y vida,

hasta la total exterminación de los conquistadores

fascistas y de todos los traidores al pueblo. (Tito, 1966: p.31)

Son muchos los casos de aquellos que se volcaron a la escritura en los años de combate. Por ese motivo, dejo en este punto muy claro un factor: pensar la literatura partisana implica un recorte significativo, con aquellas producciones que surgieron durante los años de la Segunda Guerra Mundial, por escritores y poetas que también participaban del movimiento partisano. Para pensarlo, el foco está en tres autores: Matej Bor, Vida Brest y Milena Mohorič. Aunque va a haber menciones a Karel Destovnik-Kajuh, la figura central del movimiento partisano y de la poesía que representó esa poética. Muchas de las cuestiones que van a tratarse a continuación pueden pensarse con su obra, hecho que se va a ver reflejado en el futuro en mi trabajo doctoral. Dejo este espacio a los tres antes nombrados, ya que Kajuh está traducido al español gracias al trabajo de Julia Sarachu, quien también se detiene en un análisis de sus textos (véase Sarachu, 2020, pp. 431-520). A su vez, algunos versos de France Balantič van a intercalarse en el análisis, para ver una campana opuesta dentro de la misma espacialidad. Balantič es uno de los exponentes centrales de la poesía que se producía desde el bando de los domobranci.

Se tiene un primer factor, el haber sido actor/a del combate. Haber participado del conflicto. Existe un grado de experiencia en esa acción que permite un uso de imágenes que van a pesar en la poética partisana. A su vez, hay leyendas, tradiciones, hay canciones que se conocen, y como nos dice M. Komelj: “Es característico que algunas canciones partisanas realmente imitaran partes de canciones, vinculándolas con los himnos revolucionarios del proletariado internacional” (Komelj, 2006, p. 452). Poema y canción comparten palabra en esloveno, “pesem”, y es comprensible la relación. Pienso en la excelente elección de Julia Sarachu al titular el libro de Kajuh La canción eslovena, que a su vez es el poema que abre el libro y muestra la rebeldía y el deseo de libertad. Si uno se detiene en este punto, antes de abordar los aspectos clave para pensar la literatura partisana, vuelve una imagen que es central para lo espacial y trae a colación Bachelard, que es la de concha. El lugar que protege y apresa, donde se mezcla lo duro y lo blando, donde hay una ambivalencia que se puede llevar al campo de la resistencia: “La imaginación se elabora también sobre el tema de la concha, además de la dialéctica de lo pequeño y de lo grande, la dialéctica del ser libre y del ser encadenado; y ¡qué no puede esperarse de un ser desencadenado!” (Bachelard, 2000, p. 108). Porque en ese poema de Kajuh se critica la idea de ser sumisos que gimen como perros, se busca acabar con la lógica de esclavo y propone una frente rebelde en alto.

Esto da pie al modo de pensar la literatura partisana. Cuando me refiero al concepto, lo pienso en un tiempo determinado (la Segunda Guerra Mundial), en un espacio determinado (Yugoslavia) con actores determinados (los combatientes partisanos que desarrollaron una producción literaria en ese período espacio-temporal). Para el presente trabajo, se hace una salvedad y se reduce el espacio al territorio esloveno. Eso no implica que no pueda analizarse los elementos que conforman la poética partisana. Se trata de cinco características: lo colectivo socializado, el elemento pedagógico, el rol histórico del partisano, la afinidad del partisano con su tierra y la mímesis del héroe partisano con su carácter trágico y político. Para no perder el tiempo en definiciones académicas, algo que puede verse en otros trabajos que he publicado, voy a mostrar con ejemplos estos rasgos, a la vez que su asociación a la cuestión espacial antes definida.

Cuando se habla de lo colectivo socializado, se alude al doble matiz del anonimato y el nosotros. Los autores (como Kajuh, como Matej Bor) usan sus nombres de guerra, no se sabe su nombre en muchos casos. El yo marca algo de lo íntimo, y el espacio que construyen lo hacen desde el plural. Son el pueblo, el nosotros que lucha. Hay otro caso en Eslovenia, el de Franc Rozman – Stane, combatiente de origen esloveno, que lucho con el pueblo etíope contra la ocupación italiana y en la Guerra Civil Española, hasta que en 1941 regresó a su patria para enfrentar a los enemigos. Tuvo uno de los cargos más altos en el Frente de Liberación Nacional, llegando a dirigir el Alto Mando del Ejército Partisano. Tenía el cargo militar de Teniente General, era buscado por las tropas alemanas por sus logros en batallas, y su cabeza tenía precio. Su muerte fue trágica, probando armamento nuevo que les habían llegado. Pero su figura, sus logros, se mantienen en una canción popular partisana que trascendió los años:

Comandante Stane

La brigada de las montañas se lanzó como un alud,

valiente su paso, en ninguna parte se detiene.

Por nuestra justa lucha, lleva al enemigo la derrota,

cada uno de nuestros pueblos se dio a los luchadores,

al frente de todos, en la lucha, marchaba el camarada Stane.

El opresor ya se paró sobre nuestros cuerpos,

profundamente las esperanzas quedaron enterradas.

Se levantó el pueblo esloveno con la rebelión cautiva,

y reunió, con su propia fuerza, un nuevo ejército,

cargó al asalto con nosotros el camarada Stane.

Banderas de guerra, ríndanles memoria,

después levántense al combate junto al ejército hasta Ljubljana.

Y todo el pueblo esloveno, agradecido, dedica

a sus héroes: que los celebren, los honren,

de victoria en victoria nos guio el camarada Stane.

Los elementos de lo colectivo inundan esta canción: el pueblo esloveno, el nosotros, los luchadores, el plural de lo que se socializa, se unifica para la lucha, más allá de diferencias ideológicas o de origen. También aparece lo que se nombró antes del nom de guerre. Pero se ve que son canciones que el pueblo conoce. Van de boca en boca, son cantadas, a viva voz o a escondidas. Y con esto, pienso en esa segunda característica, la de lo pedagógico, ya que estos textos literarios, estas canciones, estos poemas, se enseñan y enseñan. En Eslovenia podían entonar, en esos años, “Comandante Stane”. Se conocía a Kajuh, se enseñaba en colegios. Vida Brest, por dar otro ejemplo, estaba a cargo de una campaña de formación en escuelas, contaba sus historias, enseñaba a niños lo que había pasado. Pero en su producción hay un aspecto, un rasgo que no aparece acá, pero va a abordarse en el futuro, y es que hay muchos poemas donde la escuela es el espacio de la acción. M. Komelj cuenta una anécdota sobre esta autora, que además de poeta fue educadora, editora y periodista. El crítico de arte nos dice que Brest oyó una vez a una mujer campesina, que iba encorvada y, seguramente, era analfabeta, que iba cantando una canción partisana. La particularidad es que la melodía de esta canción, que hablaba sobre un partisano muerto, era de una vieja canción religiosa. Completa este tema Komelj cuando cuenta un episodio de la juventud de V. Brest, en el que envió un poema para publicar a una revista, y uno de los versos era “Naš čolnič otmimo” (“Nosotros tomamos nuestro barquito”). En el poema se lee que “Ese pequeño, pero fuerte barco, / nuestro querido hogar, en él nuestra valiente estirpe; /el mar extraño lo embiste con fuerza, quiere devorarlo en sus ansiosas profundidades. / Dios proteja este barco, / ¡Dios proteja nuestra estirpe!” La patria está ligada a Dios, que la protege, que le da refugio, pensando de nuevo lo antes dicho en relación a Bachelard. Simon Gregorčič fue un símbolo de la resistencia y la lucha, de la mano del mandato religioso cristiano (para ver mejor esto, es recomendada la lectura de El imán del poeta, de Gregorčič, traducido por Julia Sarachu para la editorial Gog y Magog).  Le respondieron después que el poema fue publicado, sin problemas ni correcciones…solo que se había cambiado el título y el verso antes mencionado “¿sabes por qué? Seguro que has leído a Gregorčič, ¿no?” (Komelj, 2009, p. 452-453). Había que tomar precauciones, lo religioso era algo ya aprendido por muchos, y debe enseñarse el nuevo hombre en el socialismo. Este aspecto lleva a modificar conceptos como el de resurrección para pensarlo como nuevo comienzo, algo propio de lo revolucionario.

Al pensar en el rol didáctico-pedagógico, imagino lo que pasa con lo religioso y la ideología comunista. De la mano a la categoría anterior, hay que pensar en el rol histórico de los partisanos. Su lugar en el momento, cuál su lugar en la historia. Cuando se nombraron a los autores partisanos, se los piensa en su rol como combatientes, como exponentes de la resistencia en el territorio ¿Por qué la aclaración? No todo combatiente que estuvo de la Segunda Guerra Mundial, en el territorio esloveno, y que produjo una obra literaria en ese momento, puede pensarse como partisano. Tal es el caso de France Balantič, quien era un joven que formó parte de los socialistas cristianos o “Cruzados” (križarji), jóvenes que criticaban la alienación de parte de la iglesia con el fascismo. Llega a estar cercano al Frente de Liberación Nacional, aunque en 1942 fue arrestado y enviado al campo de Gonars. Al salir de ahí, cambió su postura y primero se acercó a las guardias rurales, para luego sumarse al bando Domobranci. No era una persona cercana al mundo militar, pero tenía una postura fuertemente anticomunista, y por su amigo France Kremžar, comandante de la Guardia Nacional, se une a este grupo. Su producción se conserva en el libro V ognju groze plapolam (En el fuego del horror ardo), y su muerte joven, en una emboscada partisana, con solo 21 años, no permitió que se conozca más de su trabajo. Si pensamos algunos de sus poemas, se ve el peso religioso. En “Sacrum delirium”, uno lee “Y mi rostro está deformado por los vientos, / los campos todos los días desde un extremo hasta el otro / como almas desnudas, que van hacia su casa”. Puede verse ahí que hay un regreso al hogar, un tema recurrente en la poética espacial partisana, pero con un peso en lo religioso. El regreso a su casa suena a un mundo en el más allá, a Dios como intermediario del futuro. En su poema “No encuentro el hogar”, vuelve a esto, pero la metáfora pesa sobre la imagen, y al prefabricarla, le da una intención distinta que la de la poética de los combatientes partisanos. Incluso, es muy bucólica, no es esa afinidad con la tierra que conocen los partisanos, sino que es el campo idealizado, es pensar en la naturaleza por sobre las personas y los males que la rodean. Lo idílico muestra un mundo otro, mientras que los partisanos luchan por el ahora y por lo que va a venir. Incluso, habla de ciclamen, algo muy de la zona, una flor propia de Europa Central, una referencia a su patria y su naturaleza, que traemos al español como “violeta de los Alpes”, pero estamos ante una flora europea de origen. Vida Brest es un buen contrapunto, ella nos dice en un poema: “Lanzaban gritos de alegría, marchando y cantando, / y el sol brillaba en su camino”, y vemos una naturaleza que abriga, da calor, acompaña al combatiente.

La pedagogía de los partisanos habla de combatir, habla de reverenciar a los caídos, apoyar la lucha. Conoce su territorio, lo cuenta como imagen, de forma directa, con el riesgo de perder el peso de la imagen al demostrar que lo ama (Bachelard, 2000, p. 108). Los domobranci, por su parte, defienden un lema que dice “En el nombre de las heridas de Cristo, partisano, tenés que morir”. Hay hechos en común, pero también notables diferencias. Los partisanos buscan expulsar al enemigo agresor de su tierra, la Guardia Nacional busca exterminar el comunismo. Ambos comparten lo trágico, que se nombró antes, pero en distintos grados. Lo trágico, la madre, el hogar, son imágenes que vuelven en todas estas obras, pero la madre partisana sufre y da amor. Es un ejemplo de esa mímesis del héroe, con el matiz trágico y con la realidad poética. En Brest, vemos que la madre se entera del destino del hijo, pero acepta la situación y da su corazón y su abrigo a otros combatientes. Por su parte, Balantič nos dice que “sos mi Madre, mi linaje proviene de vos, /aceptame, sé que no querés promesas engañosas, /el fin está cerca, escuchá, el perro ladra en la lejanía”. Metáfora sobre imagen, esa lejanía que pesa aun más en el campo de batalla. En la literatura partisana, todo es más directo, las madres son “nuestras sufrientes”, que “llevan en sí moribundos, muertos”, y también son seres fuertes, que resisten y quedan para los demás, que escuchan a sus hijos decir que “es lindo, sabés, mamá, es lindo vivir, /pero por lo que morí, quisiera una vez más morir” (Kajuh, 2017, pp. 119 y 121).

La patria está en las dos poéticas, la de Balantič y la de los combatientes partisanos. Hay un peso extra, particular, que nos hace pensar las obras de los partisanos, con las características antes expuestas y que se justificaron con ejemplos. Hay una defensa de la tierra, y un ideal de rebelión, de revolución, que siempre subsiste. Lo revolucionario como nuevo origen y como nuevo estado socialista a formar. Se puede leer sobre esto:

Cuando la situación revolucionaria de 1941 puso en el orden del día también la cuestión de la revolución cultural, la cuestión de la conexión entre el arte y la revolución se planteó de dos maneras. Cuando Matej Bor se presentó de manera declarativa como «poeta revolucionario», tuvo que enfrentarse, si quería ser fiel a esta definición, a dos tareas: cómo integrar la poesía en el flujo de la revolución y cómo introducir la revolución en la poesía. Así, el joven Jurij Gustinčič, poco antes de la guerra, escribió sobre Mayakovski en un artículo titulado «Misli Vladimira Majakovskega», publicado en la revista Sodobnost de Ljubljana:

«Revolucionó la poesía hasta entonces, introdujo la revolución en ella.» (Komelj, 2009, 433)

De ahí ese epígrafe inicial de Matej Bor, donde el poeta es un soldado, donde la lucha es el fusil, pero también la causa, la formación del pueblo, la construcción de una nueva tradición y una nueva nación. El poeta ha de ser un revolucionario, como leemos en el poema citado, “Mi mensajero secreto”, de su libro escrito durante la guerra y publicado de manera ilegal Previharimo viharje (Atravesemos las tormentas). Se cierra con esa idea de Poética del espacio (Bachelard, 2000, p. 178) que muestra la resonancia del espacio de la intimidad y el espacio del mundo, hecho que puede resumirse en unos versos de Vida Brest: “En las montañas, valles / sembramos vida, / llevamos la resurrección / para los días felices de todos nosotros”. Como se había dicho, se toma la resurrección, aunque el término se carga de otra semántica. Así como en su diálogo con Gregorčič, ahora se emplea lo religioso, acá sí con una metáfora, pero con un sentido que es entendido con todo el pueblo: un renacer, en otra fe común, que los hace a todos iguales, una Eslovenia socialista.

Bibliografía

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— (2022). “Identidad y diversidad en los Eslavos del Sur durante la Segunda Guerra Mundial. La literatura partisana y la conformación de una nación socialista yugoslava”. Inter Litteras (Nueva serie), 4, pp. 73-93.

— (2022). “Kozarčanki. Las combatientes partisanas como actoras sociales en el territorio yugoslavo durante la Segunda Guerra Mundial”. En XVIII Jornadas Interescuelas. Santiago del Estero, 10 al 13 de mayo de 2022.

BACHELARD, Gastón (2000). La poética del espacio (Trad. de Ernestina de Chapourcin). Buenos Aires: FCE.

BOR, Matej (1974). Izbrano delo II. Ljubljana: Cankarjeva Založba v Ljubljani.

BREST, Vida (1947). Pesmi. Ljubljana: Mladinska Knjiga.

CALIC, Marie Janine (2019). A History of Yugoslavia. Indiana: Purdue University Press.

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DESTOVNIK-KAJUH, Karel (2017). La canción eslovena (Trad. de Julia Sarachu). Quilmes: A Pasitos del Fin de Este Mundo.

KLADNIK, Tomaž (2006). Slovenska partizanska in domobranska vojska od ustanovitve do konca 2. svetovne vojne. Ljubljana: Slovenska Vojaška.

KOMELJ, Miklavž (2009). Kako misliti partizansko umetnost? Ljubljana: *cf

LUTHAR, Oto (2013). “A nation torn apart: World War II in Slovenia”. En The land between. A History of Slovenia. Frankfurt am Main: Peter Lang, pp. 416-440.

MOHORIČ, Milena (1944). Samotni breg. Ljubljana: Naša žena

SARACHU, Julia (2020). “Segunda Guerra Mundial” (cap. 4.3.) y “Postulación del absoluto local” (cap. 5.3.1.). En Interpretación de la historia de la poesía eslovena a la luz de los procesos políticos, sociales y culturales que incidieron en la constitución de Eslovenia como Estado nacional independiente. Buenos Aires: Poetas en off.

SCHMITT, C. (2013). Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político (Trad. de Anima Schmitt de Otero). Madrid: Trotta.

TITO, Josip B. (1966). Obras militares escogidas (Radivoj Nikolić trad.). Vojnoizdavački zavod: Belgrado.

Anexo de traducciones

VIDA BREST

Mati padlega partizana

Vse dni sem čakala in vse noči,

da prideš spet domov iz host,

da pošlješ mi pozdrav morda.

Ne veš, kaj pretočila sem solza

odkar tako ste me pustili samo.

Sinoči je potrkal sosed Peter

drobno na okno, ko je mimo šel.

Vesel je bil. Ko sem vprašala zate,

zresnil se je in prebledel.

Tako sem zvedela, da več  ne bo te

in da bom sama svoje žive dni.

Tako junaški, močni so hiteli

ti naši mladi fantje danes tod.

Glasno so vriskali, gredoč in peli

in sonce je sijalo jim na pot.

Pa sem prinesla kruha jim in vina,

kot včasih tebi, ko si bil doma.

Spi, mirno spi, ti moj junak najmlajši,

če tebe več ne more greti,

in te predramiti iz sna,

stotere druge grela bo

ljubezen mojega srca.

La madre del partisano caído

Esperaba todos los días y todas las noches,

que vuelvas otra vez a casa desde el hospital,

que quizás me mandés saludos.

No sabés cuántas lágrimas derramé

desde que ustedes me dejaron sola.

Anoche pasó el vecino Pedro

llamó suavemente a la ventana.

Estaba feliz. Cuando pregunté por vos,

se puso serio y palideció.

Así me enteré de que ya no vas a estar

y que los demás días de mi vida voy a estar sola.

Tan heroicos y fuertes se iban

nuestros jóvenes muchachos hoy de acá.

Lanzaban gritos de alegría, marchando y cantando,

y el sol brillaba en su camino.

Y les llevé pan y vino,

como a vos cuando estabas en casa.

Descansá, descansá en paz, vos, mi héroe más joven;

si ya no puede darte calor

ni despertarte de tu sueño,

a otros cientos va a dar calor

el amor de mi corazón.

 

Pismo bratu – partisanu

Na rami puško, z bombami ob boku

namerjaš, brat moj, v temno noč korak.

Rdeča Zvezda ti žari na kapi,

oči sijočih ne kali oblak.

Poslušaj brat moj, sestre naročilo:

sirote zrl boš s solzami v očeh.

Otri solze in upanje prižgi jim,

na lica bleda zvabi jim nasmeh!

Trde bodi, brat, brezčuten kakor skala,

ko blagor doma kliče na udar!

Naj tvoja kri poji tla očetnjave,

kloniti pa ne smeš nikdar!

Carta al hermano — al partisano

Con el rifle al hombro, con bombas en el flanco,

apuntás tu paso, hermano mío, hacia la oscura noche.

La Estrella Roja te brilla en la gorra

y tus ojos resplandecientes las nubes no empañan.

Escuchá, hermano mío, el encargo de la hermana:

vas a mirar huérfanos con lágrimas en los ojos.

Enjuagá las lágrimas y encendé en ellos la esperanza,

a sus rostros pálidos atraé las sonrisas.

Sé firme, hermano, insensible como una piedra,

cuando la gloria de la patria llame a la batalla.

Que tu sangre dé de beber a la tierra patria,

¡pero no debés inclinarte jamás!

Partizani

Mi nosimo svobodo v svet!

Brnenje avijonov,

pretenje milijonov

ne ustavi naš polet!

Mi nosimo vsem sonca svit

med suženjstva temine,

grobove, razvaline—

Slovan je robstva sit!

Sejalci smo. V gorah doleh

mi sejamo življenje,

mi nosimo vstajenje

za sreče dni nas vseh.

Partisanos

¡Llevamos libertad al mundo!

El zumbido de los aviones,

la amenaza de millones

no detiene nuestro vuelo.

Llevamos a todos la luz del sol

entre la oscuridad de la esclavitud,

de las tumbas, de las ruinas—

¡el eslavo está cansado de la esclavitud!

Somos sembradores. En las montañas, valles

sembramos vida,

llevamos la resurrección

para los días felices de todos nosotros.

MATEJ BOR

Gazimo, gazimo

Gazimo gazimo v belo mečavo,

kmalu snega bo do uhljev in čez.

Gazimo gazimo. Kaj če na glavo

bi nataknili si kučme z dreves?

Gazimo gazimo. Tjakaj čez Savo

drevi hudič nas vabi na ples.

Gazimo gazimo. A kdo pred nami

v strmih lazeh in robeh se smeji?

Kdo s karabinko nabito na rami,

kdo v bregove tako hiti?

Gazimo gazimo. Tamkaj pred nami

v metež zavit in somračje gor

opleta, pretika se med vejami

na dolgih, majavih nogah — Upor.

Caminamos, caminamos en la nieve

Caminamos, caminamos en la ventisca blanca,

pronto la nieve va a llegar hasta las orejas y más allá.

Caminamos, caminamos en la nieve ¿Qué  tal si nos

ponemos en la cabeza una gorra hecha de árboles?

Caminamos, caminamos en la nieve. Ahí, más allá del Sava,

esta noche el diablo nos invita a bailar.

Caminamos, caminamos en la nieve. Pero ¿quién se /ríe

delante nuestro en los empinados senderos y laderas?

¿Quién con una carabina cargada en el hombro,

quién se apura tanto en las pendientes?

Caminamos, caminamos en la nieve. Ahí, adelante /nuestro,

en el torbellino que la envuelve, la oscuridad /arriba

se agita, se desliza entre las ramas

con sus largas y tambaleantes piernas — La Rebelión.

MILENA MOHORIČ

Te temne gore

Te temne gore, to so sestre tvoje. —

Spreminja na pobočjih se zelenje,

obdaja me čebel in trav šumenje,

zasipa cvetje me in vonji hoje.

Le tebe iščem — in nobena vest

ne pride k meni ne z gora ne s cest.

Vse prazne so, nad njimi gozd šumi.

Samotna si ponavljam: tebe ni.

Estas oscuras montañas

Estas oscuras montañas, esas son tus hermanas.

Se transforma en las laderas el verdor,

me rodea el murmullo de abejas y hierbas,

las flores me cubren y los olores al andar.

Solo a vos te busco, y ninguna noticia

me llega ni desde las montañas ni desde los caminos.

Todas están vacías, sobre ellas susurra el bosque.

Sola repito: no estás.

Kje si?

V gnečni dreves

samotno drevo,

k soncu bi šlo

iz sence zaves.

In sredi temin,

v reki ljudi,

tesnoba preži.

O, kje si, moj sin?

¿Dónde estás?

En la muchedumbre de árboles

uno solo, solitario,

iría hacia el sol

desde las sombras de la cortina.

Y en medio de la oscuridad,

en el río de gente,

la angustia acecha.

¡Oh, dónde estás, hijo mío!

Božična pesem

(Francki in Mimi, Rab, 1942)

Ve sestre, k vam obrača se nocoj.

Tako preplavila me je bolest,

da več ne slutim, kje namen je moj,

da zdi končana naša se povest.

Podajte mi roko, da jo poljubim,

in z žuljev spet napijem se moči,

o dajte, da življenje v vas spet vzljubim,

ki niste omagale še sred noči.

Poglejte to obsekano drevo,

ki več nikoli ne zazeleni,

tako mi sonce nade je zašlo

in razdejani so nekdanji sni.

V tišino sem bolesti vsa zajeta

in prisluškujem le korakom zla.

Mladostna pesem moja je izpeta,

razbita ladja k bregu ne vesla.

Canción de Navidad

(Francki y Mimi, Rab, 1942)

Hermanas, a ustedes vuelve esta noche.

Tanto me inundó la enfermedad,

que ya no presiento cuál es mi destino,

que parece terminada nuestra historia.

Denme sus manos para besarlas,

y otra vez bebo fuerzas de las ampollas,

¡Oh, denme! Me enamoro otra vez de la vida en /ustedes,

que aún no sucumbieron en medio de la noche.

Miren este árbol talado,

que nunca más va a verdear,

así se puso el sol de mis esperanzas,

y están destruidos mis sueños de antaño.

En el silencio estoy presa del dolor por completo

y solamente escucho atenta los pasos del mal.

Mi canción juvenil ya se cantó,

un barco roto no rema hacia la orilla.

FRANCE BALANTIČ

Ne najdem domov

Oblaki diše kot ciklamni,

bori neba so temni zaliv,

v njih potopljeni kot kamni

so ptiči, tiho padajo v sen.

Ne najdem domov in poln sem medu

kakor žametna drobna čebela,

rumene so roke od prahu,

nazaj ga bom stresel med rože.

No encuentro el hogar

Las nubes huelen a violetas de los Alpes,

los pinos del cielo son una negra bahía

sumergidos en ellos como piedras

están los pájaros, que calmos caen en el sueño.

No encuentro el hogar y estoy lleno de miel

como una pequeña abeja de terciopelo

amarillas están las manos de  polen

voy a lanzarlo otra vez sobre las flores.

Notas

[1] Para ver mejor lo que sucede en Serbia, Croacia y Montenegro, ya sea con el poder de turno ligado al nazismo o los vínculos con los grupos étnicos germánicos de cada país, véase Calic, 2019 a, p. 129.

Fuente: Eslavia, nº 17. Junio 2026 

 

lunes, 15 de junio de 2026

"SOLDADITO DE BOLIVIA", POEMA DE NICOLÁS GUILLÉN, EN EL 98 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL CHE GUEVARA

 

«… El negro
junto al cañaveral.
El yanqui
sobre el cañaveral.»

NG

Mi recuerdo al poeta cubano en el aniversario de su nacimiento.

«Soldadito de Bolivia»

I

Soldadito de Bolivia,
soldadito boliviano,
armado vas con tu rifle,
que es un rifle americano,
soldadito de Bolivia,
que es un rifle americano.

II

Te lo dio el señor Barrientos,
soldadito boliviano,
regalo de mister Johnson,
para matar a tu hermano,
para matar a tu hermano,
soldadito de Bolivia,
para matar a tu hermano.

III

¿No sabes quien es el muerto,
soldadito boliviano?
El muerto es el Che Guevara,
y era argentino y cubano,
soldadito de Bolivia,
y era argentino y cubano.

IV

El fue tu mejor amigo,
soldadito boliviano,
él fue tu amigo de a pobre
del Oriente al altiplano,
del Oriente al altiplano,
soldadito de Bolivia,
del Oriente al altiplano.

V

Está mi guitarra entera,
soldadito boliviano,
de luto, pero no llora,
aunque llorar es humano,
aunque llorar es humano,
soldadito de Bolivia,
aunque llorar es humano.

VI

No llora porque la hora,
soldadito boliviano,
no es de lagrima y pañuelo,
sino de machete en mano,
sino de machete en mano,
soldadito de Bolivia,
sino de machete en mano.

VII

Con el cobre que te paga,
soldadito boliviano,
que te vendes, que te compra,
es lo que piensa el tirano,
es lo que piensa el tirano,
soldadito de Bolivia,
es lo que piensa el tirano.

VIII

Despierta, que ya es de día,
soldadito boliviano,
está en pie ya todo mundo,
porque el sol salió temprano,
porque el sol salió temprano,
soldadito de Bolivia,
porque el sol salió temprano.

IX

Coge el camino derecho,
soldadito boliviano;
no es siempre camino fácil,
no es fácil siempre ni llano,
no es fácil siempre ni llano,
soldadito de Bolivia,
no es fácil siempre ni llano.

X

Pero aprenderás seguro,
soldadito boliviano,
que a un hermano no se mata,
que no se mata a un hermano,
que no se mata a un hermano,
soldadito de Bolivia,
que no se mata a un hermano.

Nicolás Guillén

Fuente: Trianarts

jueves, 28 de mayo de 2026

AKAL PUBLICA "UN POETA EN LA HISTORIA. VIDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ", DE MARIO AMORÓS

Mario Amorós publica en Akal la primera biografía del poeta de Orihuela escrita por un historiador, de manera que refleja cómo la historia política y social atraviesa, determina y constituye a un sujeto que habita las contradicciones de su tiempo

“Esta es la primera biografía de Miguel Hernández escrita por un historiador”, afirma Mario Amorós, en una clara declaración de intenciones, en el prólogo de Un poeta en la Historia, la biografía que sobre el poeta de Orihuela acaba de publicar en Akal.

La mirada –y el método– del historiador aporta rigor a la reconstrucción de la vida de Miguel Hernández, siempre apoyada en las fuentes que consulta y contrasta, y respaldada en el vaciado de nuevos archivos que aportan información inédita, y que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la vida del poeta, a confirmar hipótesis o desterrar mitos.

Si un suceso aparece en el texto es porque ha sido previamente contrastado; y si no aparece es porque no hay prueba documental que permita verificarlo, por verosímil que sea, o por asumido que esté entre biógrafos y lectores. No se llenan los huecos con imaginación ni conjeturas. En Un poeta en la Historia la literatura la pone únicamente Miguel Hernández, o se encuentra en el pulso narrativo de un texto que fluye para acompañar a un lector que se deja atrapar por su prosa amena y clara.

La mayor aportación de Mario Amorós al conocimiento de la vida de Miguel Hernández deriva de la consulta del Fondo Documental Germán Vergara Donoso del Archivo Nacional de Chile. La “conexión chilena” de Amorós, familiarizado con los archivos nacionales de Chile, de cuyos fondos se ha servido para componer anteriormente las biografías de Salvador Allende, Pablo Neruda, Víctor Jara o Pinochet, le permite ahora rescatar, o restablecer, la “conexión chilena” de Miguel Hernández, aunque el poeta oriolano nunca llegara a pisar suelo americano.

Amorós ha tenido acceso a las casi cuatro mil páginas de un fondo que incluye las once cartas que Miguel Hernández dirigió al diplomático chileno entre junio de 1939 y enero de 1942, así como otros escritos, como la correspondencia que Vergara Donoso mantuvo con Vicente Aleixandre o Rafael Sánchez Mazas, y que Amorós descubrió en 2015, cuando investigaba, precisamente, para la biografía de Pablo Neruda, El príncipe de los poetas, que publicó en 2015. “Estas cartas iluminan de manera definitiva varios aspectos sobre los que prevalecían las dudas y las especulaciones y faltaba la certeza del respaldo documental”, apunta Amorós en su biografía.

Germán Vergara Donoso, que se definía como hombre políticamente de derechas, pero con fondo social y nulas simpatías hacia el fascismo, apenas vio una sola vez a Miguel Hernández, pero sintió por el poeta una gran admiración y se forjó entre ellos un sólido vínculo humano, más allá de sus diferencias concretas, y una gran amistad epistolar. Las gestiones de “su querido tío”, como así se dirigía a él Hernández en sus cartas, fueron esenciales para lograr la conmutación de la pena de muerte que el consejo de guerra franquista le impuso al poeta el 18 de enero de 1940.

Vergara Donoso escribió al ministro sin cartera Rafael Sánchez Mazas para interesarse por la situación de Miguel Hernández que, sometido a un chantaje por parte del franquismo, sabía que no se podía permitir el lujo de fusilar al escritor y repetir un nuevo “caso Lorca”. Amorós recoge en Un poeta en la Historia la carta que Dionisio Ridruejo dirige a José Ibáñez Martín, ministro de Educación Nacional, para alertar de las graves consecuencias que pesarían sobre la imagen del régimen la ejecución de Miguel Hernández: “El poeta –gran poeta– Miguel Hernández ha sido condenado a muerte por acusaciones graves. La ejecución de la sentencia, aun siendo justa, sería peligrosa para nosotros, porque podría ser la nueva versión del ”caso Lorca“, en orden a la propaganda. Aparte de eso y por puras razones de humanidad, siempre es bueno evitar la muerte de un hombre. Como esta tarde hay consejo, ¿quieres interceder por él ante el Caudillo? A Rafael [Sánchez Mazas] se lo he rogado igualmente. Sería una pena que por un descuido desapareciese un poeta importante y se diese un arma al enemigo”.

Parece que todo ello respondía a una retorcida estrategia por parte del régimen. La espada de Damocles de la pena de muerte pendiendo sobre la cabeza del poeta debía empujar a Miguel Hernández a pronunciar públicamente su arrepentimiento por haber participado en la defensa de la República y proclamar su adhesión al régimen. Sus amigos falangistas, como Dionisio Ridruejo o Ernesto Giménez Caballero, le visitaron en las cárceles de Torrijos y Ocaña para negociar la revisión de su condena e incluso para prometerle su libertad a cambio de retractarse.

Miguel Hernández, enarbolando la bandera de la dignidad, no se vendió, no se sometió a tan indigno chantaje. Finalmente, y de todos modos, la pena de muerte se conmutó por una condena a treinta años de cárcel que su muerte temprana no le dejaron cumplir. Como decía Vázquez Montalbán, murió de tuberculosis y comunismo, es decir, por mantenerse firme en la defensa de sus ideas y por una enfermedad acrecentada por el “turismo carcelario” y las precarias e insalubres condiciones de las cárceles franquistas, donde los presos convivían hacinados y en compañía de las ratas.

Josefina Manresa, la mujer de Miguel Hernández, que siempre fue muy tibia a la hora de reconocer la militancia del poeta, que siempre prefirió describirlo en su dimensión más poética que política, y que incluso llegó a negar que Hernández hubiese llegado a tener el carnet del Partido Comunista (hecho hoy más que probado y fuera de toda duda), acaso para proteger su legado y para protegerse en un mundo desmemoriado y hostil, en la intimidad de las cartas dirigidas a Germán Vergara Donoso muestra su versión más descarnada, como prueba la escrita en abril de 1942, y que aporta Amorós del fondo chileno: “(…) Lo que hicieron con él fue asesinarlo. Le dieron una muerte lenta y dolorosa, sistema muy peculiar en esta gente sin entrañas e inhumana porque hubo mil medios para poder haber evitado su muerte, pero como les estorbaba y lo que querían eran quitarlo del medio, pues desde el principio fue mal atendido”.

La vida de Miguel Hernández ha sido ya contada por otros biógrafos. Antes de la de Mario Amorós, y todavía en 1975, Manuel Muñoz Hidalgo publicó Cómo fue Miguel Hernández. Un joven Rafael Chirbes, en la revista Ozono, y como muy bien recoge Álvaro Díaz Ventas en la antología de artículos de Chirbes, titulada Asen­tir y desestabilizar. Crónica contracultural de la transición, acusaba esta biografía de desactivar políticamente a Hernández, mostrándolo como un muchacho ingenuo y sin ideología que se dejó llevar por su debilidad y por las circunstancias sin nunca terminar de comprender lo que estaba en juego.

Luego vino la biografía de José Luis Ferris, Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, en 2002 (corregida y aumentada en 2022), una auténtica obra de referencia entre los estudios hernandianos, que no solo supo recorrer paso a paso la vida pública del poeta, y conectarla con su poesía, sino también acceder a parcelas desconocidas de su vida privada, incluso íntima.

En 2010, Eutimio Martín, en plena celebración del centenario del nacimiento del poeta, publicó El oficio del poeta, un libro asimismo imprescindible en la que se ofrece una imagen de Miguel Hernández muy atento a la norma literaria que regía en cada momento para, en función de esta, construir su propia poética y aprender a moverse y a posicionarse en el campo literario para ocupar un lugar privilegiado en el mismo. Cabe destacar también los primeros acercamientos de María de Gracia Ifach o Concha Zardoya, además de los trabajos de Agustín Sánchez Vidal, Dario Puccini o, más recientemente, Andrés Sorel, cuyas aportaciones al conocimiento de la vida del poeta fueron sin duda relevantes e imprescindibles.

Con Un poeta en la Historia: vida de Miguel Hernández se amplían y se completan algunos episodios de su biografía de gran importancia para entender su compromiso político. Pero lo más importante es que, a diferencia de las biografías anteriores, Mario Amorós, como historiador, inscribe al poeta, efectivamente y como el título anuncia, en la Historia; no en el contexto histórico, sino –y vale la pena insistir– en la Historia.

Porque no se trata de mostrar un contexto histórico como un escenario en el que el biografiado se mueve y actúa con relativa autonomía, sino el modo en que la historia –política y social– atraviesa, determina y constituye a un sujeto que habita las contradicciones de una coyuntura histórica específica y las despliega en su producción poética. Además de mostrarnos un ser humano con sus complejidades, con sus dudas y sus miedos, y también con sus certezas y compromisos, Amorós y Un poeta en la Historia nos muestra un sujeto histórico que, como no puede ser de otro modo, vive históricamente el tiempo que le tocó vivir y escribir.

Fuente: https://www.eldiario.es/cultura/libros/biografia-situa-miguel-hernandez-curso-historia-refleja-dignidad-muerte_1_13244135.html

 

lunes, 25 de mayo de 2026

ENTREVISTA A ATAHUALPA YUPANQUI PARA TVE (1977), EN EL 34 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

ENTREVISTA A ATAHUALPA YUPANQUI PARA TVE (1977)

El cantautor argentino Atahualpa Yupanqui dejó un valioso legado de entrevistas grabadas que hoy se conservan como documentos históricos.

Una de las entrevistas más profundas que existen al cantautor es la que le realizó Joaquín Soler Serrano en 1977 para TVE. Este extenso diálogo abarca su visión poética, su exilio y su relación con la música,

Atahualpa Yupanqui, seudónimo de Héctor Roberto Chavero, es un poeta, escritor, guitarrista, compositor e intérprete, el máximo exponente del folklore argentino. Nacido el 31 de enero de 1908 en la pampa argentina de padre criollo y madre de ascendencia vasca, manifestó muy temprano su pasión por la guitarra y la poesía. Compuso su primera canción "Camino del indio" en 1926 y comenzó su verdadera carrera como artista al ser reconocido en Argentina a principios de la década de 1930, antes de haber grabado su primer disco. Censurado en su país por su pertenencia al Partido Comunista (1945-1953), realizó una gira por Europa del Este en 1949-1950 que finalizó con un recital en París con Edith Piaf. Su éxito se hizo internacional desde los años 60s y luego de 3 giras triunfales en Japón, regresó a Europa en 1968 y se establece casi definitivamente en París. Viajero incansable, dio conciertos por todo el mundo hasta su muerte en Nimes a la edad de 84 años, el 23 de mayo de 1992. Atahualpa Yupanqui dejó una importante obra poética y musical de cerca de 1.500 composiciones, algunas de las cuales, estándares del folklore argentino, han sido interpretadas desde más de 70 años por muchos artistas.

Soy un cantor de Artes olvidadas, que camina el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable: la poesía y la música tradicional de Argentina. Un deseo profundo vive en mi: ser un día el rastro de una sombra, sin imagen alguna y sin historia. Ser solamente el eco de un canto, apenas un acorde que señala a sus hermanos la libertad del espíritu”. Atahualpa Yupanqui, mayo de 1989 (en "La Palabra Sagrada" - obra creada con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa).

jueves, 26 de marzo de 2026

"A MIGUEL HERNÁNDEZ, ASESINADO EN LOS PRESIDIOS DE ESPAÑA", DE PABLO NERUDA, EN EL 84 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL POETA COMUNISTA

  

Miguel Hernández junto con el dramaturgo Cipriano Rivas Cherif y otros miembros del grupo en una reunión de trabajo durante su viaje a Moscú, septiembre de 1937. 

A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España

Pablo Neruda

 

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,

pastor de cabras, tu inocencia arrugada,

la escolástica de viejas páginas, un olor

a Fray Luis, a azahares, el estiércol quemado

sobre los montes, y en tu máscara

la aspereza cereal de la avena segada

y una miel que medía la tierra con tus ojos.

También el ruiseñor en tu boca traías.

Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo

de incorruptible canto, de fuerza deshojada.

Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora

y tú, con ruiseñor y con fusil, andando

bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes

que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego

      azul.

Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,

te escucho, sangre, música, panal agonizante.

No he visto deslumbradora raza como la tuya,

ni raíces tan duras, ni manos de soldado,

ni he visto nada vivo como tu corazón

quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

Joven eterno, vives, comunero de antaño,

inundado por gérmenes de trigo y primavera,

arrugado y oscuro como el metal innato,

esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que

      te buscan.

Estoy con los que un día llegarán a vengarte.

Tú reconocerás mis pasos entre aquellos

que se despeñarán sobre el pecho de España

aplastando a Caín para que nos devuelva

los rostros enterrados.

Que sepan los que te mataron que pagarán con sangre.

Que sepan los que te dieron tormento que me verán

      un día.

Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre

en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos

de perra, silenciosos cómplices del verdugo,

que no será borrado tu martirio, y tu muerte

caerá sobre toda su luna de cobardes.

Y a los que te negaron en su laurel podrido,

en tierra americana, el espacio que cubres

con tu fluvial corona de rayo desangrado,

déjame darles yo el desdeñoso olvido

porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos

de la crueldad, Mao Tse-tung dirige

tu poesía despedazada en el combate

hacia nuestra victoria.

Y Praga rumorosa

construyendo la dulce colmena que cantaste,

Hungría verde limpia sus graneros

y baila junto al río que despertó del sueño.

Y de Varsovia sube la sirena desnuda

que edifica mostrando su cristalina espada.

Y más allá la tierra se agiganta,

la tierra

que visitó tu canto, y el acero

que defendió tu patria están seguros,

acrecentados sobre la firmeza

de Stalin y sus hijos.

Ya se acerca

la luz a tu morada.

Miguel de España, estrella

de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,

no te olvido, hijo mío!

Pero aprendí la vida

con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,

y encontré en mí no el llanto,

sino las armas

inexorables!

Espéralas! Espérame!

Fuente: Biblioteca Cervantes