lunes, 2 de marzo de 2015

MUERE EL ESCRITOR IZQUIERDISTA YASAR KEMAL, EXPONENTE DE LA LITERATURA TURCA


El autor de 'El halcón', cuya obra fue traducida a más de 40 idiomas, fallece a los 92 años

Decía ser hijo de Homero, y lo decía con toda humildad. Aprendió a narrar escuchando a los cuentacuentos y los âşık, los trovadores que en Turquía recorrían aldeas y pueblos cantando historias acompañadas de un laúd de luengo mástil, que en estas tierras se conoce como bağlama. Siendo aún niño, descubrió que ese tartamudeo que arrastraba desde que a los 5 años presenciara cómo su padre era asesinado, desaparecía al entonar canciones. Esas que hablan de la vida corriente, y de amores trágicos, y de héroes justicieros.

Kemal Sadik Gökçel, más conocido como Yasar Kemal, cerró sus ojos para siempre este sábado en Estambul, dejando un hueco irremplazable en el panteón de la literatura turca. Nació en 1923 en la aldea de Hemite (Osmaniye, sur de Turquía), en el seno de una familia humilde que mezclaba orígenes kurdos y turcos, y la temprana muerte de su padre le obligó desde muy joven a enfrentarse a la dura vida laboral. Conducía tractores, vigilaba canalizaciones, compartía la vida con los campesinos de los arrozales. Y escribía. Escribía poemas, recogía los cuentos del folclore popular y redactaba cartas a los vecinos que no sabían leer ni escribir.

Y aunque en 1946 se trasladó a Estambul, donde los hermanos Arif y Abdidin Dino le introdujeron en los círculos intelectuales de la época, jamás olvidó su tierra ni sus gentes. Las llanura de Çukurova, con sus arrozales y campos de algodón; los riscos y las ruinas de Anavarza; los montes Taurus; los campesinos sin tierra, los obreros, los bandidos… Como el que le hizo internacionalmente famoso: Ince Memed, Memed el flaco (traducido al español como El halcón), hijo de pobres braceros que se rebela contra la opresión del cacique que explota a su aldea. “No creo en un arte separado del pueblo”, subrayaba el autor: “Mi literatura está al servicio del proletariado”.

Fue un escritor con raíces, que renovó la prosa turca ya desde su primer libro de cuentos, Calor amarillo (1952), sustituyendo los barroquismos de la literatura otomana –muy influida por la poesía persa- por un lenguaje popular y directo. Pero no para empobrecerlo: la escritura de Kemal es tan rica y precisa, refleja tantos dejes y términos propios de su tierra, que incluso existe un diccionario para que los turcos no se pierdan en su obra.

Sus historias, pese a mezclar el realismo desnudo con una fantasía propia de los cuentos populares (probablemente el ejemplo más claro es La furia del monte Ararat, escrita como una moderna epopeya) no caen en ningún momento en la idealización de la vida rural. Al contrario, libros como Calor Amarillo o Si aplastaran la serpiente –basado en las confesiones hechas en prisión por un joven que había cometido un crimen de honor- presentan la realidad cruel y despiadada que se esconde tras las paredes de la aldea.

“Fue el gran escritor de Turquía, anterior a la generación de Orhan Pamuk”, sostiene su traductor Rafael Carpintero: “Y al mismo tiempo era una persona muy agradable con un gran compromiso político y social”. Dijo una vez Pamuk que en Turquía, no se es un escritor o un periodista de talla hasta que no se pasa por los tribunales. Kemal era ambas cosas, y además nunca escondió sus ideas izquierdistas: siempre estuvo al lado de los trabajadores, fue dirigente del Partido Obrero en los sesenta y presidente de varios sindicatos y asociaciones de artistas. A los 17 años fue arrestado por primera vez. A los 27 sufrió la cárcel, acusado de hacer “propaganda comunista”. En 1995, fue condenado a una pena en suspenso de otros 20 meses de prisión acusado de defender el separatismo kurdo. El novelista no tragaba con el nacionalismo imperante en su país, pues su conocimiento de Anatolia le hizo defensor de su multicultural riqueza. Por ello mantenía que “un mundo en el que quede una sola lengua” será “peor que el infierno”.

Pese a no lograr el ansiado Nobel –fue su eterno aspirante turco desde que lo propusiesen en 1973- acumuló a lo largo de su vida importantes distinciones, entre otras, la Legión de Honor francesa, el Premio de la Paz de los libreros alemanes, el Premi Internacional Catalunya o la Medalla Krikor Naregatsi de Armenia.

Yasar Kemal ha muerto, pero sus novelas son ya universales porque, aunque la mayoría de sus personajes son gentes sencillas, sus historias nos hablan de amores prohibidos, de la brutalidad de la tradición, de la desigual modernidad, de la explotación humana, de la búsqueda infatigable de la justicia, excediendo así –como los mitos, las leyendas- la reducida geografía que describe. A fin de cuentas eso es la Literatura, con mayúsculas.

Fuente: El País
 

domingo, 1 de marzo de 2015

MONUMENTO "ALESHA" EN PLOVDIV (BULGARIA)


Monumento al Ejército Soviético
Arquitectos: Boris Markov, Petar Tzvetkov, Nikolay Marangozov
Escultores: Vasil Radoslavov, Lubomir Dalchev, Georgi Kocev, Todor Bosilkov, Alexander Zankov
17 m de altura
1954-1957
Granito
Plovdiv (Bulgaria)


Se trata del monumento al ejército soviético en Bulgaria más venerado por los habitantes de la ciudad donde se encuentra. Este es el llamado Monumento "Alesha", en el que el soldado soviético solitario (Alesha) se encuentra vigilando Plovdiv.

El monumento Alesha es de 11 metros de altura, y está situado en “La colina de los Libertadores” en Plovdiv. Consiste en la figura de un soldado del ejército soviético con la cabeza vuelta hacia el este, manteniendo pulsada una pistola Shpagin en una mano. Su base tiene una estrella de cinco puntas y una inscripción en búlgaro: "Gloria al Invencible Ejército Soviético Libertador."

El nombre "Alesha" en sí (Алёша en ruso, Альоша en búlgaro) es un diminutivo ruso del nombre "Aleksei". Como se explica más adelante, se deriva del nombre de la persona cuya foto fue el modelo para la escultura, pero también para representar al soldado soviético desconocido que luchó contra los nazis en la Gran Guerra Patria.

El monumento fue construido en 1954-1957, y se dice que es el mayor monumento de granito en el mundo. Se encuentra cerca del monumento dedicado a la liberación de Plovdiv desde el Imperio Turco Otomano en la guerra ruso-turca de 1877-1878.

La estatua del soldado soviético solitario se puede llegar a través de varios caminos pavimentados rodeando la colina que está cubierta de vegetación. A pesar de varios intentos locales para desmantelar el monumento Alesha, se ha conservado casi intacta.

Es más, en 2007, los habitantes de Plovdiv celebraron el 50 aniversario del Monumento Alesha, uno de los símbolos de su ciudad.

En 1966, el compositor soviético Edward Kolmanovski creó el himno Alesha, que fue el himno oficial de Plovdiv hasta 1989. Usted puede ver una actuación de vídeo del himno Alesha AQUÍ

El hombre que sirvió de modelo para la escultura es Aleksei Skurlatov, cuya imagen de 1944 fue utilizada por los escultores búlgaros para diseñar el Monumento de Alesha.

En julio de 2010, Skurlatov fue galardonado con una medalla por el presidente búlgaro. Aleksei Skurlatov se movilizó en la II Guerra Mundial II en septiembre de 1941. Se dirigió hacia el oeste hasta Bulgaria, con el avance del Ejército Rojo. Durante la guerra participó en la Batalla de Kursk, y fue galardonado con una medalla posteriormente y otros honores.

En 1944, en su calidad de señalero del ejército soviético, Aleksei Skurlatov participó en la reparación de la conexión telefónica entre Plovdiv y la capital búlgara Sofía.

Esto fue cuando una fotografía histórica se hizo de él, que más tarde fue utilizada por el escultor búlgaro Vasil Radoslavov para diseñar el monumento que simboliza el soldado soviético desconocido, que todavía se eleva por encima de la actual ciudad de Plovdiv.



sábado, 28 de febrero de 2015

"CANCIÓN DE BARRIO", DOCUMENTAL SOBRE LA "GIRA INTERMINABLE" DE SILVIO RODRÍGUEZ

CANCIÓN DE BARRIO, SILVIO RODRÍGUEZ EN DOS AÑOS DE GIRA INTERMINABLE
Director: Alejandro Ramírez Anderson
Duración: 80 minutos
País: Cuba
Año: 2014
Sinopsis: “Canción de barrio” es un documental dirigido por Alejandro Ramírez Anderson que recoge, en 80 minutos, algunas experiencias de los dos primeros años de la “Gira interminable” que -desde 2010- realiza Silvio Rodríguez por los barrios de La Habana y de otras provincias del país.

Canción de barrio es un disparo. Una alerta. Un llamado de atención para que en medio de nuestra marea diaria tengamos la sensibilidad de sentir como propios los problemas de otros, y a partir de ahí construyamos la certeza de que siempre se puede hacer algo para transformar la vida del resto de las personas, lo que al final nos lleva a cambiar, irremediablemente, nuestras propias vidas.

Para Silvio Rodríguez la solución, al menos por ahora, estuvo en la música, en esas canciones suyas que a pesar de los tiempos que corren ocupan un lugar bastante cercano en la memoria afectiva de los cubanos. Después de tanta historia y de haberse convertido junto a Pablo Milanés en una figura cimera de la Nueva Trova, el trovador regresó a sus orígenes como juglar de barrio y se marchó a las comunidades menos visibles de la Cuba profunda para transformar, aunque sea en la fugacidad de un instante, la realidad de sus habitantes y re­fugiar sus ausencias y sus proyectos aplazados bajo el paraguas protector de la música.

De ahí nació Canción de ba­rrio, el excelente, oportuno y ne­cesario documental de Alejandro Ramírez Anderson que tomó a Silvio como brújula para entrar en la vida diaria de poblados como Pogolotti, La Corea, El Chico, El Fanguito, entre otros, “congelando” imágenes que funcionan como una foto de una parte del presente insular y de los relatos de cientos de cubanos que a pesar de sus cargas, de sus fracturas y de sus anhelos, fueron capaces de entregarse sin desmayo a las canciones del trovador y vivirlas como si se tratara de un nuevo aire de esperanza.

Los entrevistados cuentan con naturalidad ante la cámara sus re­membranzas atravesadas por las ausencias, las incógnitas y las lu­chas épicas que llevan a diario, numerosos y diversos relatos que al final se convierten en una sola historia, en un solo testimonio en el que todos sus protagonistas se reconocen aunque a veces no narren lo mismo.

“Aquí nunca viene ningún artista. Por eso agradecemos a Silvio que llegó para cantarnos y hasta los niños repiten sus canciones”, insisten en más de una ocasión los hu­mildes pobladores de esos barrios a los que Silvio ha prometido seguirles llevando su música en una gira interminable. Ciertamente, en esas regiones de la Isla no se había presentado anteriormente casi ningún artista, salvo honrosas excepciones como los raperos, cantantes de regué o algún que otro trovador local.

El documental, con una eficaz edición del realizador Marcos Louit, también abre las puertas para que los cubanos de estos apartados lugares tengan la posibilidad de expresar ante las cá­maras sus preocupaciones, anhelos y necesidades que en ocasiones, no se requiere de mucho tiempo para resolverlas, como quedó demostrado en una de las declaraciones grabadas en el audiovisual, en la que una mujer de mediana edad confesó sorprendida que poco antes de que el trovador llegara le habían construido una calle a su localidad.

El documental, una obra que debería trascender los marcos del cine para entrar en los predios de la televisión, refleja además cómo el trovador compartió con los propios artistas de las comunidades. Este es el caso del rapero David Escalona, quien antes de abrazar a Silvio y subir al escenario cantaba entre el público algunas rimas junto a sus colegas Etián Brebaje Man y esa joya de la música cubana que es Danay Suárez.

Canción de barrio afianzará los lazos de unión de muchos jóvenes cubanos, sobre todo de las más nuevas generaciones, con la obra de Silvio Rodríguez, quien ha declarado recientemente en su blog Se­gunda Cita, que “estar con la gente, es también una deuda que pago, porque yo salí de ahí, es la única forma que yo tengo de pagarle a este pueblo que es de donde yo salí en definitiva”.

Fuente: Granma

VER DOCUMENTAL:

viernes, 27 de febrero de 2015

"CAMINO LEAL", DE FRANCISCO MARTÍNEZ ALLENDE. EDICIÓN DE JUAN ANTONIO HORMIGÓN

Camino leal
Francisco Martínez Allende.
Edición de Juan Antonio Hormigón
Asociación de Directores de Escena de España

NUESTRA MEMORIA LITERARIA

Nos han robado nuestra memoria. Nuestra memoria histórica, pero también la literaria. Mientras se producía el rapto, los comunistas no tuvimos la fuerza –o acaso nos faltó la voluntad– para acudir a su rescate. La consecuencia es la siguiente: apenas nada sabemos de uno de los nuestros, de un desconocido dramaturgo llamado Francisco Martínez Allende, que tras la guerra se exilió en Cuba, Argentina y Santo Domingo, tras pasar por los campos de refugiados –en estricto, de concentración– franceses, donde, en uno de ellos, en Montolieu, en 1939, es posible que escribiera Camino leal, una obra de la que tampoco sabemos nada. Por fortuna, contamos con la labor académica e investigadora de personas como Juan Antonio Hormigón que nos permiten recuperar nuestra memoria literaria.

En una muy documentada y rigurosa introducción, Juan Antonio Hormigón reconstruye la biografía de un autor del que lo desconocíamos todo. Al parecer, Martínez Allende, un sindicalista del ramo del comercio, participó activamente durante la Segunda República y la Guerra Civil en la construcción de un teatro político y popular. En 1936 fue uno de los impulsores de “La Tribuna”, cuyo manifiesto fundacional llevaba por título “Hacia un teatro del Pueblo”. Durante la Guerra Civil organizó y dirigió distintos teatros de guerra en el frente y la retaguardia, como “El Retablo”, “Altavoz del Frente” o “Guerrillas del Teatro”. Participó también en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas en defensa de la Cultura, formó parte de la comitiva española que visitó la URSS con ocasión del V Festival del Teatro Soviético y fue miembro del Consejo Central del Teatro del gobierno de la República. Es difícil documentar si escribió, durante este periodo, alguna pieza teatral o constatar que son de su autoría aquellas que se le atribuyen.

Lo que no es objeto de discusión es que Francisco Martínez Allende escribió, ya en el exilio, la obra que se ha encargado de editar y rescatar la Asociación de Directores de Escena: Camino Leal. Protagonizada por Teleñín, un minero encarcelado tras la Revolución de Asturias, pero puesto en libertad con la amnistía del Frente Popular de 1936, Camino Leal es un drama de tres actos, donde se pone sobre las tablas la lucha revolucionaria del pueblo asturiano de 1934 y su resistencia frente al golpe de Estado fascista de 1936. Camino Leal se publicó en México, en la editorial Séneca, aunque se imprimió en la imprenta que Manuel Altolaguirre y Concha Méndez había montado en La Habana. El libro iba acompañado de un prólogo de José Bergamín, que asimismo recoge esta primera edición española realizada por Juan Antonio Hormigón.

Camino leal, nos dice Hormigón, “no es propiamente teatro del exilio, sino más bien de testimonio de un tiempo de combate contra el fascismo que destruía España”. Porque el fascismo no sólo ganó la guerra militar, sino también la cultural, borrando del mapa la labor realizada por la República. La prueba de su victoria se encuentra en nuestro desconocimiento de la obra de Martínez Allende. Como dice Hormigón en su estudio, Camino leal es teatro político, pero difiere del denominado agit-prop al no tratarse de una literatura de urgencia, pues lo narrado forma parte del pasado; en este sentido, el autor abandona “la urgencia, la coyuntura inmediata y el esquematismo, para contar una historia con todas las complejidades [por medio de] una estructura dramática que desmonta el costumbrismo superficial y lo convierte en crónica de un episodio de la lucha de clases en España, así como de la resistencia al fascismo y la explotación”.

No estamos ante personajes planos ni posicionamientos maniqueos. Incluso la obra se atreve a romper la brechtiana cuarta pared y vemos al protagonista, encerrado en una celda, dirigiéndose de pronto al público: “Respetables espectadores, buenas noches. Aquí tenéis frente a vosotros un hombre. Todo un hombre de carne y hueso, no un pelele ni un fantasma hecho a capricho para la comedia. ¡Aquí no hay comedia! ¡No hay ficción! [...] Yo pienso y siento. ¡Yo vivo! Ahora, donde yo no aparezca puede que haya algo de fantasía del autor. ¡Pero nunca donde yo esté! ¡Verdadero! Oídlo bien: ¡VERDADERO! Fue esta la primera condición que le impuse al autor cuando me propuso traerme al teatro. Que yo había de vivir tal cual soy”. Y añade el personaje: “¿Que esto que hago es salirse de las leyes del teatro, como me dijo el autor? ¡Tanto mejor! Si estas leyes son como las otras que andan por el mundo –que deben serlo-, ¡tanto mejor!”.

Camino leal rompe las reglas del teatro con la intención de romper asimismo las reglas que imponen nuestra visión de la realidad. Se trata de un teatro político que no se enfrenta directamente a una realidad inmediata, sino a la ideología que la construye. Camino leal se escribe contra el fascismo que el autor observa desde una distancia física y temporal, contra una dictadura que está borrando de la Historia a hombres y mujeres como los que protagonizan su obra. Una obra que nos recuerda que perdimos la guerra ideológica, pero el hecho de que hoy podamos leerla por primera vez, acaso signifique que tenemos la ocasión de ganar alguna batalla.

Reseña de David Becerra Mayor

Publicado en el Nº 281 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2015

jueves, 26 de febrero de 2015

75 AÑOS DE LA MUERTE DEL ARTISTA RUMANO NICOLAE TONITZA

 La cola del pan

Nicolae Tonitza y el expresionismo social

Nicolae Tonitza es, sino el más grande, uno de los mejores pintores de la historia de Rumanía. Aunque eso va por gustos, como los colores, lo cierto es que Tonitza es uno de los grandes artistas del pais y de los mas conocidos internacionalmente.

Autorretrato
Además, como todos los grandes artistas, Tonitza tiene un gran componente social en sus obras, y no dejo de representarla en una de las epocas que se mitifican como gloriosas por los propagandistas de la historia oficial: el periodo interbélico. No obstante, el pintor desarrolla su obra principalmente en la primera mitad del siglo XX.

Uno de sus cuadros me llama mucho la atención, el que titula "La cola del pan", como supondreis no solo por su belleza estética sino tambien por su sensibilidad social. Fue pintado en la época "grandiosa" de la cultura érumana, en la epoca de la Gran Rumania fascista, para algunos un periodo de esplendor, aunque, como nos dejó dibujado Tonitza, la mayoria tenia que esperar la cola para poder comer de la caridad. Tonitza murió al inicio de la Segunda Guerra Mundial, justo antes de que Rumanía saliera del periodo de feudalismo en el que los boyardos aburguesados mantenian en la más miserable pobreza a campesinos y obreros, a los que, como todos los capitalistas que viven de su trabajo, no eran más que escoria.

Nicolae Tonitza nacio en 1886 en Barlad, Moldavia. Recorrió el camino desde la pintura acadámica que se estudia en las escuelas de arte hasta el expresionismo, pasando por el impresionismo cuya estela está marcada por Nicolae Grigorescu. Además de por sus bellas creaciones, Tonitza también destacará por ser crítico de arte.

Después de estudiar en la Escuela de Arte de Iasi, marcha a Italia en 1903, y después en 1908 a Munich, a la prestigiosa Konigliche Bayerische Akademie der Bildenden Kunste. El mayor impacto en su pintura llegará cuando viaja a Paris, donde permanece dos años, visitando museos, galerías y haciendo copias de grandes maestros. Bajo la influencia del impresionismo y el postimpresionismo realizará bastantes retratos, paisajes, escenas de la vida cotidiana, que exhibirá en su estudio de Montparnasse.

Tonitza regresa a casa en 1911 e inmediatamente comienza a hacer exposiciones de su obra y a pintar iglesias donde, sin seguir estrictamente las normas religiosas, realiza diseños vivos y coloridos para iglesias como la de Scorteni, Siliste y Valeni. Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918, se establecerá en Bucarest, donde continua desarrollando su obra.

En 1925 Tonitza - junto con Francisc Sirato, Oscar Han y Stefan Dumitrescu - funda el "Grupo de los cuatro", que supone una reaccion de rechazo al arte oficial académico, al estilo de la vanguardia poetica que tambien desafiaria al academicismo literario liderada por Gela Baum, Teodorescu, Callimachi (conocido como "el príncipe rojo", por su origen aristocrático y su militancia comunista),  Sașa Pană, S. Roll, o Geo Bogza entre otros muchos.

El "Grupo de los cuatro"  expondrá colectivamente en los primeros años, pero Tonitza es considerado ya el principal pintor rumano vivo. Igualmente Tonitza expondrá en Europa, en ciudades como Barcelona, Amsterdam y Bruselas, y en 1933 se convierte en profesor de la Escuela de Arte de Iasi, donde el se formó, y donde llegara a ser rector.

Como hemos dicho más arriba, Tonitza recorre un camino durante el que experimenta diversas influencias, empezando por la pintura acadámica de la marca de la escuela de Munich, mostrando un interés mayor por el dibujo que por la pintura. En su estancia en Paris hace pequeñas inmersiones en el impresionismo, pero su preferencia hacia la expresion grafica le va a dirigir su pintura hacia Daumier. En su evolucion acaba renaciendo el cromatismo luminoso, pero esto no será mérito de los grandes pintores franceses, sino de Stefan Luchian, su compatriota. El mismo Tonitza reconoce la influencia del "pintor de las flores".

Será entre los años 1930-35 cuando Tonitza consiga su estilo más personal, más grafico, pleno de dramatismo y crudeza social. En este periodo colabora con numerosas revistas culturales y sociales de la época, y participa intensamente en la vida de la epoca (lo que se plasma en sus cuadros, sensibles a los problemas sociales). Su pintura mezcla la implicación en la realidad cotidiana con la poesía del arte, el dramatismo de los acontecimientos con la serenidad, el ideal estético y el culto a la belleza, encuadrándose entre los pintores expresionistas con un caracter especifico rumano. Pasaran a la historia sus retratos de niños (y de personajes en general) donde los ojos de estos tendrán unas características particulares que les harán ser conocidos como "los ojos de Tonitza", por su expresiva y sencilla profundidad.

Española
Este caracter social de Tonitza se expresa en obras como "La cola del pan", "Trabajadores", "Huerfanos de guerra", o "13 de diciembre de 1918". Este último representa la matanza de trabajadores durante la huelga de tipografistas de Bucarest, con los que se solidarizaron otros obreros, y que fue reprimida por las autoridades violentamente (16 muertos segun las mismas autoridades, aunque el Partido Comunista informo de al menos 102). Nicolae Tonitza, y los escritores Ion Slavici y Gala Galaction condenaron con fuerza la represión, también a través de sus creaciones artísticas.

Fue también miembro del grupo Arta Română contribuyendo de manera crítica con artículos y obras gráficas que en general tenian un caracter político y de izquierdas, en revistas como Socialismul (voz oficial del Partido Socialista de Rumania, que tuvo una corta vida), y otros diarios que discutieron principalmente sociales eventos sociales y culturales.

Tonitza firmará en mayo de 1935, junto a varios otros prominentes figuras de la cultura, una petición  para estrechar las conexiones culturales entre Rumanía y la Unión Soviética, lo que lleva a la creación de "Societatea pentru întreţinerea raporturilor culturale dintre Romania şi Uniunea sovietica" (la Sociedad para el Mantenimiento de la Cultura Los vínculos entre Rumanía y la Unión Soviética), en unos momentos en los que la clase obrera veia su unica esperanza de liberacion y bienestar en sus hermanos soviéticos, frente a la radicalizacion del capitalismo en forma de fascismo.

Sus últimos años de su vida tendrán una gran influencia oriental, y se suele llamar su "fase japonesa", caracterizada por un decorativismo excesivo y una simplificación de la paleta que se acerca a la monocromía.

Tonitza murió en Bucarest el 26 de febrero de 1940, siendo considerado hasta hoy el más brillante pintor rumano del siglo XX. Os dejo aquí algunas de sus obras, además de las incluidas en el texto, empezando con su viñeta "13 de diciembre de 1918" y sus obreros asesinados por las autoridades rumanas de la Gran Rumanía, defensoras entonces, como las de ahora, de los intereses de aquellos que viven de exprimir el trabajo de la mayoría.

Extraído de Un Vallekano en Rumanía (http://imbratisare.blogspot.de/)

13 de diciembre de 1918

Niño turco
Mujer sobre el divan
Huerfana de guerra
Trabajadora
Niña lipoveanca
Otoño
bebé
Invierno en Bucarest
La niña de los bosques
Cafe en Mangalia
Madre e hijo
Mujer tumbada
Desnudo
Desnudo
Mujer desnuda

Payaso

miércoles, 25 de febrero de 2015

EL MACBA ACOGE UNA MUESTRA SOBRE LA "EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ARTE EN SOLIDARIDAD CON PALESTINA" QUE SE INAUGURÓ EN BEIRUT EN 1978

Invitación a la Exposición internacional de arte en solidaridad con Palestina. Foto: Mona Saudi/MACBA
Invitación a la Exposición internacional de arte en solidaridad con Palestina. Foto: Mona Saudi/MACBA

Pasado inquieto recoge la información y documentos recopilados por las investigadoras Kristine Khouri y Rasha Salti acerca de los movimientos de solidaridad antiimperialista de los años 70.

El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) acoge, desde el 20 de febrero y hasta el 1 de junio, la muestra Pasado Inquieto, que exhibe la documentación y los archivos recopilados sobre la Exposición Internacional de arte en solidaridad con Palestina de 1978. La investigación es obra de Kristine Khuri y Rasha Salti, también comisarias de la nueva exposición. Además han contado con el asesoramiento de Paul Beatriz Preciado para organizar toda esa información de manera que pueda ser vista y entendida por el visitante. La historia de su desarrollo es una aventura intensa, por lo que su conceptualización no es baladí.

El origen de este viaje historiográfico se remonta cinco décadas atrás. En marzo de 1978 se inauguró en la sala de actos de la universidad árabe de Beirut la muestra titulada Exposición Internacional de arte en solidaridad con Palestina, impulsada por la Sección de Artes Plásticas de la Organización por la Liberación de Palestina (OLP). En ella se recogieron alrededor de dos centenares de obras donadas por 200 artistas de 30 países diferentes. Su repercusión fue tal que, aunque en principio iba a durar quince días, finalmente estuvo expuesta durante un mes.

Entre los artistas que participaron con sus creaciones aparecen nombres como los de Jacques Busse, Roberto Matta, Abdul-Kader Houamel, Titus Carmel o los españoles Joan Miró y Àntoni Tapies. Dicha exposición tenía como objetivo ser el inicio de un museo de Palestina en el exilio que viajaría itinerante por varios países hasta llegar, por fin, a una Palestina libre. Además de las obras exhibidas, los artistas también generaron carteles, una invitación y un catálogo. Toda la muestra estaba comisariada oficialmente por Mona Saudi, una artista jordana que en aquel momento era la directora de la Sección de Artes Plásticas antes mencionada.

Durante los siguientes años, diferentes partes de la colección se presentaron en Tokio, Teherán y Oslo pero nunca llegó a su destino final. No sólo por la situación sociopolítica de Palestina, sino porque en 1982 las tropas de Israel invadieron el Líbano y varios edificios en los que se encontraban las oficinas de la OLP [entre ellos la Oficina de Información Unificada y la Sección de Artes Plásticas] fueron destruidos. Se desconoce qué ocurrió con las obras. Según testimonios de Mona Saudi y Abul-Hay Mosallam, algunas pudieron ser rescatadas y acabaron en los hogares de conocidos e incluso de la propia Mona Saudi.

Sin embargo, según informaciones no oficiales, algunas de las obras se han visto en ventas privadas, como la litografía de Joan Miró, que podría haber sido reconocida en Jordania. En realidad, el contenido de la exposición pertenece al pueblo palestino, por lo que la Delegación Palestina de la UNESCO y Nasser Soumi, artista palestino, han asumido la responsabilidad de documentar y recuperar dichos trabajos artísticos.


Barcelona, una parada nueva


La muestra inaugurada en el MACBA intenta reconstruir la exposición original. “La historia del arte no sólo se escribe desde los centros de poder tradicionales sino también desde una diversidad de puntos de vista, de relatos que conforman, precisamente, desde historias minúsculas una historia mayúscula”, sostuvo el director del museo, Bartolomeu Martí, en el discurso inaugural de la muestra que precedió al recorrido de la misma comentado por sus comisarias.

Khuri y Salti comenzaron el largo camino de su investigación a partir del catálogo de la exposición original de Beirut encontrado en una galería. Las investigadoras continuaron su recorrido con entrevistas a múltiples personas en ciudades como Beirut o Damasco hasta que en 2012 encontraron un tesoro escondido en forma de cajas en el estudio del artista francés Claude Lazar, residente en París. Él había sido una de las figuras claves en la organización de la exposición, conceptualizándola como un museo en el exilio. Ambas comentan divertidas que, al encontrarse con él por primera vez, exclamó: “¡Llevo 30 años esperándoos!”. Su archivo contenía fotografías, páginas y recortes de periódicos y revistas, además de facsímiles.

Lazar estaba directamente relacionado con Ezzedine Kalak, representante de la OLP en París de 1972 a 1978. Ambas investigadoras hicieron hincapié en el papel esencial que este hombre representó tanto en la organización de la exposición como en la movilización del sector artístico a favor de la causa palestina. Este murió asesinado dos meses después de la inauguración de la muestra en Beirut. De hecho, una de las obras recogidas en Pasado inquieto es un montaje de Jacques Monory en el que se ve a Kalak retratado a través de un espejo por Lazar y la sombra de una pistola apuntándole.


Ezzedine Kalak en la obra de Jacques Monory. Foto: Claude Lazar/MACBA
Ezzedine Kalak en la obra de Jacques Monory. Foto: Claude Lazar/MACBA


La sala que acoge esta nueva exposición integrada por esta reconstrucción, tanto material como memorística, se divide en varias partes. En el centro se puede ver el vídeo del catálogo a partir del cual partió la investigación y a su lado, la pared en la que se recoge su historia. Si se sigue ese camino se llega al espacio en el que se pueden ver los retratos y los perfiles de los personajes implicados en proyecto original. La sección que queda es la dedicada al material recogido en las diferentes localizaciones que fueron visitando las obras, así como carteles, fotografías y demás elementos de otros museos en el exilio e iniciativas previas como la II Bienal de Arte Árabe en Rabat que tuvo lugar en 1976.


Arte en el exilio


La Exposición internacional de arte en solidaridad con Palestina no es la única que se incluye en el marco de los considerados “museos en el exilio”. Esta denominación se aplica a muestras de arte organizadas por comités o artistas que han tenido que abandonar su propio país por motivos políticos o por personas que desean mostrar su solidaridad con alguna comunidad que vive en conflicto. En Pasado Inquieto se recoge material de tres exposiciones similares a la estudiada.

El Museo Internacional de la Resistencia en el Exilio Salvador Allende, con el que la Exposición internacional de arte en solidaridad con Palestina tiene muchos puntos en común, se creó en París después del golpe de estado de Pinochet que derrocó al gobierno democrático de Salvador Allende de 1973. El ejército acabó con el Museo de la Solidaridad, inaugurado en 1972 por iniciativa del presidente chileno, con aproximadamente 600 obras donadas por artistas de todo el mundo. Desde el exilio, diversos creadores afincados en París organizaron la nueva colección también integrada por obras de numerosos artistas de todo el mundo. La muestra pasó por París, Barcelona, Estocolmo, Varsovia, Helsinki y Ciudad de México hasta que en 1990 comenzó la repatriación de las obras por la Fundación Salvador Allende hasta que en 1991 se inauguró el Museo de la Solidaridad Salvador Allende.

Imagen de la exposición Pasado inquieto. Foto: Anna Rubio
Imagen de la exposición Pasado inquieto. Foto: Anna Rubio

En 1981 nació en París otro museo, en esta ocasión en apoyo al pueblo de Nicaragua. La idea surgió tras un encuentro entre Ernesto Cardenal, poeta y ministro del nuevo gobierno sandinista y Carmen Waugh, una galerista y gestora cultural que también había participado en la creación del museo en el exilio chileno. Después de la capital francesa, la muestra pasó por Madrid para más tarde asentarse en Managua, con cerca de 300 obras. En 1985 su nombre cambió por Museo de Julio Cortázar. Una década después los trabajos fueron expropiadas por desacuerdos entre la asociación de artistas que lo gestionaba y el gobierno. En la actualidad no se sabe demasiado acerca de su destino.

La tercera muestra en el exilio es la de Artistas del Mundo Contra el Apartheid, creada en 1979 por el francés Ernest Pignon-Ernest y el español Antonio Saura, exiliado en París. Ayudados por Arman, otro artista francés, recopilaron 150 obras de artistas internacionales denunciado la situación de Sudáfrica. Finalmente, a mediados de los años 90, las obras se colgaron en las paredes del Parlamento sudafricano en sustitución a las que celebraban el Apartheid.

Fuente: eldiario

martes, 24 de febrero de 2015

"POESÍA - HRISTO BOTEV (1848-1876)", ANTOLOGÍA DEL POETA SOCIALISTA BÚLGARO DE LA EDITORIAL AMARGORD

POESÍA – HRISTO BOTEV (1848 – 1876).
Selección, Traducción y Prólogo: Zhivka Baltadzhieva.
Editorial Amargord
Año de edición: 2014
Encuadernación: RÚSTICA
ISBN 978-84-16149-26-1
Edición Bilingüe: ESPAÑOLA-BULGARA
Páginas 172
Precio 12 €
Tamaño 120 x 180

La manera apasionada y generosa con la que Zhivka Baltadzhieva nos acerca la figura de Hristo Botev no solo nos ayuda a comprender a este poeta en su contexto, además nos permite asomarnos a sus textos con intimidad, en respetuoso silencio, con un recogimiento muy alejado en apariencia de las proclamas patrióticas y revolucionarias con las que se suele relacionar a un autor político. Botev fue un revolucionario, sí; pero también un creador extremadamente sensible. Conocedor de la debilidad humana y valedor del espíritu transgresor que también nos habita, es este un personaje a rescatar en estos tiempos no tan distintos de convulsión retenida y esclavismo de corbata. Gracias a la mirada de la traductora y antóloga, se vuelven estos versos si cabe más estremecedores, más cercanos o no tan alejados de nuestra tradición lírica, que tantas veces también ha respondido a la opresión con palabras descarnadas y firmes como, en el mismo nivel de sensibilidad, la poesía de Miguel Hernández. Blatadzhieva nos facilita en su prólogo la labor lectora y en absoluto constituyen obstáculo sino riqueza las referencias históricas o la alusión a mitos y leyendas de Bulgaria: su traducción sensata y amorosamente cuidada nos hace llegar prácticamente intacta la emoción doliente de la poesía de Botev.

A MI HERMANO

Oprime vivir, hermano,
entre necios idiotas;
consumen mi alma llamas,
mi corazón, rudas llagas.

Mi dulce patria amo,
su legado fiel guardo,
pero a mí mismo me pierdo
a esos necios odiando.

Deseos sombríos, tormentosas ideas
el alma joven crucifican.
¿Quién pondrá una mano
sobre el corazón que sufre?

¡Nadie, nadie! No conoce mi corazón
libertad, ni alegría, solo
locamente late
con el llanto del pueblo.

A escondidas, a menudo,
lloro en su tumba grave.
Pero, dime ¿qué respetar
en este cobarde mundo muerto?

¡Nada, nada! No hay eco
a la voz noble y sincera.
Sorda está y tu alma
al verbo divino, al llanto del pueblo.


Biografía de Hristo Botev

(Hristo, Jristo o Cristo Botev; Kalofer, 1848-región de Vraca, 1876) Escritor búlgaro. Es la figura más popular de la historia política y literaria de Bulgaria. Estudió en Odessa y entró en contacto con el socialismo utópico. En 1867 tuvo que refugiarse en Rumania, donde jugó un importante papel político entre los emigrados de su país. Murió cuando intentaba un levantamiento contra los turcos. Es autor de varios Cantos de temática patriótica y revolucionaria.

Hijo de un activo patriota, maestro de escuela, a los quince años fue enviado a Odessa a completar los estudios secundarios, y allí, en el curso de éstos, recibió las ideas revolucionarias del socialismo utopista ruso. Vuelto a la patria, siguió la carrera y el ejemplo de su padre, desarrollando una intensa actividad subversiva entre la juventud y llegando a comprometerse hasta el punto de tener que emprender el duro camino del destierro. Se refugió en Rumania, donde continuó trabajando sin descanso como conspirador y animador entre sus compatriotas desterrados.

Pretendió luego provocar una insurrección: para ello reunió un grupo de audaces búlgaros, pasó el Danubio en una embarcación austríaca e intentó una acción que había de conducir a un levantamiento general. Sin embargo, enfrentado muy pronto con grandes fuerzas de la gendarmería turca, en un desigual encuentro librado en el monte Vol, cerca de Vraca, murió heroicamente, como el voivoda Hadzi Dimitar, que él glorificó y perpetuó en uno de sus más bellos, patéticos y populares Cantos. Tenía tan sólo veintiocho años.

Publicista y dirigente patriótico, llegó a publicar un libro de poemas con otro poeta revolucionario búlgaro, Stefan Stambolov, titulado Cantos y poemas de Botev y Stambolov (1875), y a continuación la elegía El ahorcamiento de Vasil Levski. Pese a su brevedad, su obra ejerció un poderoso influjo en las generaciones posteriores, no sólo en el aspecto literario sino también por su sentido del deber cívico, antepuesto a cualquier otra consideración. Encarnación del ideal romántico, su poesía vigorosa y apasionada constituye el clímax de una tradición que vinculaba el empeño literario con los deberes patriótico-sociales. Su más célebre poema, Hadzi Dimitar (1873), es un canto a la muerte heroica en aras de la libertad colectiva.

Los Cantos de Hristo Botev, aun cuando escasos (no más de veinte), reflejan vivamente la personalidad humana y artística del poeta, inexorable con los enemigos de su patria y con toda forma de dominio político y social. Naturaleza impulsiva, romántica y soñadora, los Cantos de Botev recuerdan, en la entonación lírica de sus poesías, a los románticos rusos Pushkin y Lermontov, que había leído, y sobre todo a Lord Byron, que vivió y murió, como Botev, por un ideal de libertad. Suave y delicado en la intimidad familiar, su tono puede ser también elegíaco, satírico o ditirámbico, y su estilo espontáneo y a la vez refinado dota a sus versos tanto de dureza como de fluidez según la ocasión.

Uno de los mejores críticos búlgaros, Bòjan Penev, afirmó que Botev es "el poeta de la libertad", libertad que hay que entender en todas las acepciones del término: libertad de la persona, libertad de la nación, libertad del pueblo, libertad de todo el género humano. Ardoroso defensor de la libertad búlgara frente al yugo turco, las empresas atrevidas de sus compañeros inspiraron algunos de sus cantos, como Hayduk, que quedó incompleto. Su más célebre composición, Hadzi Dimitar, se inspira en la empresa temeraria en la que murió este voivoda (comandante) búlgaro, y ensalza el sacrificio de la vida por la libertad como el más alto ideal humano y civil. Sin duda uno de los más populares de toda la literatura búlgara, el poema es también una de las más poderosas creaciones patrióticas de Botev. La perfecta analogía entre las aventuras y la muerte de Hadzi Dimitar y las del mismo Botev, pocos años después, hacen de esta composición una especie de canto profético del destino reservado al poeta.

Nuevo Prometeo, como el Conrado de Mickiewicz, Botev lanza también su grito de protesta y de rebelión a Dios, que deja al hombre "esclavo sobre la tierra", que protege a "patriarcas, papas y zares" y que abandona en la servidumbre a "sus humildes hermanos", invocando desde el fondo de su alma exacerbada al "Dios de razón, / de esclavos y sufrientes / defensor, que muy pronto / festejarán las gentes". Así pues, una fe anima a Botev en su grito de insurrección. En su desdén contra el propio clero inicuo y corrompido niega al "Dios de los tiranos", pero cree en un Dios de bondad e invoca a ese Dios para que inspire a todos el amor a la libertad, "para que cada uno combata / como pueda al opresor" (Mi plegaria).

La muerte aparece en más de uno de sus cantos: "Sé que puedo morir joven", canta en la Despedida, y exhorta virilmente a su madre a que no llore, si cae por la gran causa. Su presentimiento precisa en algún momento las circunstancias de su muerte, casi en visión profética: "puedo morir joven, el blanco y quieto / Danubio atravesando". Pero el héroe, aun dispuesto a morir, no renuncia a la vida, y no excluye que, de la lucha, pueda salir sano y vencedor.

Por otra parte son frecuentes los momentos de desconsuelo y desesperación, que le dictan incluso acentos de amargo sarcasmo y de furor contra los opresores y contra los mismos oprimidos que no saben rebelarse (A mi hermano, En la taberna, A mi madre). El poeta rehuye incluso el amor porque siente que no hay lugar para él en su alma hasta haber conseguido la gran meta (A mi primer amor). La única excepción en toda su obra poética es el canto A ella, en el que evoca un trivial episodio de amor sensual por una mujer casada, pasado evidentemente sin dejar huellas en su breve existencia.

En cuanto a la forma poética, la gran variedad de versos, de metros y de rimas a los que recurre el poeta son indicio de la exuberante fuerza de su natural ingenio poético. En su mayoría los cantos de Botev están rimados y la misma disposición de las rimas es variada y de tarde en tarde caprichosa. Algunas poesías y quizás las mejores (Despedida, Hayduk) recogen, en el verso y el estilo, las características de los cantos populares: octosílabos carentes de rima, con frecuentes repeticiones, al principio del verso, del último término expresado en el verso anterior. Los versos de Botev presentan también de tarde en tarde inevitables defectos, imperfecciones, arbitrariedades de formas métricas o de rima, uso y abuso de rimas imperfectas; pero si todo ello puede alguna vez perjudicar la limpieza técnica del verso, no queda por ello disminuida, sino más bien aumentada, la fuerza de la expresión y la lozanía y la espontaneidad del sentimiento.

Fuente de la biografía: Biografías y Vidas

lunes, 23 de febrero de 2015

50º ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE MALCOLM X


"EXTREMISMO Y LIBERTAD"

Palabras de Malcolm X en el Reino Unido en Diciembre de 1964

Siempre que uno vive en una sociedad que supuestamente se basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la piel de un hombre es el equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia donde el gobierno no les puede dar justicia. [Aplausos prolongados]

No creo en el extremismo injustificado de ningún tipo. Sin embargo, creo que cuando un hombre ejerce el extremismo, cuando un ser humano ejerce el extremismo en defensa de la libertad de seres humanos, eso no es un defecto. Y cuando alguien es moderado al ir en busca de la justicia para los seres humanos, yo digo que es un pecador.

Y podría añadir, en conclusión: América es en realidad uno de los mejores ejemplos --si uno lee su historia-- del extremismo. El viejo Patrick Henry dijo: "¡Libertad o muerte!" Eso es extremo, muy extremo. [Risas y aplausos]

Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado Shakespeare. Sólo leí acerca de él de pasada, pero recuerdo algo que escribió que me conmovió. Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quien dijo: "Ser o no ser" --sentía dudas sobre algo--. [Risas] "Si es más noble en la mente del hombre sufrir los golpes y flechas de una fortuna atroz" --la moderación-- "o alzarse en armas contra un mar de dificultades y, al enfrentarlas, darles fin".

Eso sí me gusta. Si uno se alza en armas, le pone fin a eso. Pero si uno se queda sentado esperando a que quien está en el poder decida si le va a poner fin, entonces se va a quedar esperando por un largo rato.

Y en mi opinión la joven generación de blancos, negros, morenos y demás . . . ustedes están viviendo en una época de extremismo, una época de revolución, una época en la que tiene que haber cambios. La gente que está en el poder ha abusado de él, y ahora tiene que haber un cambio y hay que construir un mundo mejor, y la única forma en que se va a construir es con métodos extremos.

Por mi parte, me voy a unir a quien sea; no me importa del color que seas, siempre que quieras cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra.

Gracias. [Aplausos]

Fuente: Retóricas

domingo, 22 de febrero de 2015

"INDIA HILANDO", DEL PINTOR COMUNISTA DIEGO RIVERA


India hilando
Diego Rivera
Oleo sobre lienzo
160 x 81, 5 cm
Phoenix Art Museum, Phoenix, Arizona

Hilar algodón era una técnica muy desarrollada en las civilizaciones anteriores a la conquista de México por Hernán Cortés. El conjunto de la obra de Diego Rivera (1886-1957) glorificaba con frecuencia la indumentaria nativa y las costumbres populares, así como a los oprimidos protagonistas de la historia mexicana: los agricultores y jornaleros.

Esta imagen de una mujer indígena devanando un ovillo de algodón entre los dedos de los pies es directa, auténtica y está llena de contenido social y simbólico. Refleja la influencia que estaban cambiando la faz de México y de la cultura local después del levantamiento de Emiliano Zapata en 1910, cuya intención había sido devolver la tierra al pueblo mexicano.

Es la luz de una nación que cambia, de precapitalista a capitalista de artesanal a industrial, de economía local a internacional. La mujer de clase baja aquí representada se ve impotente ante las fuerzas sociales y políticas que amenazan su estilo de vida.

Los colores fuertes y la técnica naif rinden homenaje al pasado indigena como lo hacen las trenzas, el vestido y la tez cobriza de la mujer. El haz de palos atados, que se ven al fondo, es un recordatorio del clima de revolución y orden político cambiante.

Fuente: Pinturas de vanguardia

sábado, 21 de febrero de 2015

"EL DESTACAMENTO ROJO DE MUJERES", PELICULA CHINA DE 1961

Título: El Destacamento Rojo de mujeres
Dirección: Xie Jin
Guión: Liang Xin
Reparto: Chen Qiang, Tie Niu, Wang Xin-Gang
País: República Popular China
Idioma original: Mandarín
Año: 1961
Duración:110 min.

En los años 30, Wu Qionghua era una criada de tirano Nan-ba-tian, cruel señor de la guerra en la isla de Hainan. Sometida a los frecuentes abusos de su amo, Qionghua es rescatada finalmente por Hong Changqing, jefe del Destacamento Rojo de Mujeres, que es un grupo de mujeres soldado recién fundado por el Partido Comunista Chino. La rebelión en la isla liderada por el partido en la isla Hainan, llevaría al derrocamiento del tirano y en la cual Qionghua jugará un papel importante.

La película nos plantea el problema de la lucha feminista. La necesidad de su lucha revolucionaria dirigida por una partido comunista para su verdadera emancipación. Que no puede ser otra que la emancipación económica de la clase obrera mundial.

Esta película es la versión de 1961 de Xie Jin, del ballet del mismo nombre filmado en 1971.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

viernes, 20 de febrero de 2015

LIBRO "AMOR Y CAPITAL. KARL Y JENNY MARX Y EL NACIMIENTO DE UNA REVOLUCIÓN"

Amor y Capital. Karl y Jenny Marx y el nacimiento de una revolución
Mary Gabriel.
Traducción Josep Sarret
El Viejo Topo

Desde una perspectiva infrecuente… pero justa y necesaria


Ocho páginas de bibliografía, unas 100 páginas de notas, 837 páginas en total. Asusta un poco pero… ¡no se lo pierdan! Si inician la lectura, no podrán dejarla.

¿Y de qué va? De la biografía de alguien que era considerado hasta hace poco un perro muerto, el inspirador de campos de concentración y delirios autoritarios. ¿Quién habla de él en estos términos en la actualidad? Miren lo que escribía John Thornhill, en el Financial Times del 28 de diciembre de 2006: “el reciente desarrollo de la mundialización que, desde muchos puntos de vista, recuerda a la época de Marx, ha conducido sin ninguna duda a un interés renovado por su crítica al capitalismo (…) ¿Cómo puede ser que el 2% más rico de la población adulta posea más del 50% de la riqueza mundial mientras que la mitad más pobre no posea más que el 1%? ¿Cómo se puede comprender el capital sin leer Das Kapital?”.

¿Quién es, quién era este autor imprescindible que debe ser leído para comprender lo que está sucediendo en nuestro mundo un siglo y medio después de publicar su gran obra, un libro de unas 2.000 páginas que le exigió 20 años de estudio, escritura e investigación? Lo mejor en estos casos es tomar pie en informaciones de espías al servicio de la propia familia. A sueldo, en este caso, del cuñado, del hermanastro de Jenny, entonces ministro del Interior de Prusia, Ferdinand von Westphalen, un tipejo de mucho cuidado. Sólo la inmensa generosidad y amor de Jenny puede explicar el cuidadoso trato que ella le dispensó.

El informe del espía: “Lleva una existencia de intelectual bohemio. Lavarse, arreglarse y cambiar las sábanas no son cosas que haga muy a menudo, y le gusta emborracharse… No tiene horas fijas para irse a dormir o para levantarse.. [como padre y esposo] es el más dulce y afable de los hombres… Marx vive en uno de los peores [el SOHO londinense] –y por tanto más baratos- barrios de Londres. Ocupan dos habitaciones… En todo el apartamento no hay ni un solo mueble sólido y en condiciones. Todo está roto y andrajoso, con un dedo de polvo en todas partes y el mayor de los desórdenes. En medio de la sala de estar hay una mesa grande y pasada de moda, cubierta con un pedazo de hule, sobre la cual están sus manuscritos, sus libros y periódicos, y también los juguetes de los niños, y retales del costurero de su esposa, varias tazas con los bordes mellados, cuchillos, tenedores, lámparas, un tintero, vasos de whisky, pipas de cerámica, ceniza de puro, etc. En una palabra, todo patas arriba y en la misma mesa… Sentarse se convierte en una cosa peligrosa. Una de las sillas solo tiene tres patas, en otras los niños juegan a cocinas; esta última parece tener cuatro patas y es la que suele ofrecerse a las visitas pero los restos del juego de los niños no se han retirado y si uno se sienta en ella puede echar a perder sus pantalones…. De vez en cuando se produce una animada y agradable conversación que hace olvidar las carencias domésticas y hace tolerables las incomodidades. Uno se acostumbra a aquella compañía y la acaba encontrando interesante y original. Este es un auténtico retrato de la vida familiar del comunista Marx”.

¿Y qué denunciaba este comunista que decía no ser marxista? En 1888, cinco años después de su fallecimiento, Tussy (Marx: “ella soy yo”), su hija menor, lo explicaba así tras visitar el Londres obrero, el East End, donde daba charlas. Lo hacía en carta a su hermana Laura:

“No puedo contarte todos los horrores que he visto. Es una pesadilla de la que no puedo librarme. La veo de día y sueño con ella por las noches. A veces me siento inclinada a preguntarme cómo puede uno vivir rodeado de tanto sufrimiento. Hay una habitación especialmente que no puedo quitarme de la cabeza. ¡Una habitación! Una bodega oscura en el sótano. En ella una mujer sobre un saco y un poco de paja, el pecho medio consumido por el cáncer. Está desnuda excepto por un viejo pañuelo rojo que le cubre el pecho y por un trozo de vela que le cubre las piernas. A su lado, un niño de tres años y otros cuatro niños. El mayor de nueve años. Pero este es solo un caso entre miles y miles.”

Así, pues, dirán una biografía más del clásico. ¿No hay otras muy importantes? ¿No hay ya ensayos imprescindibles? Sin duda, entre otros los de Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey. Pero esta biografía tiene una característica especial que merece ser destacada: está escrita desde una perspectiva singular, desde un corazón y una mente que fijan su atención desde la primera línea en una gran olvidada, en Jenny Marx. Sin Jenny, Marx no hubiera podido hacer nada. Nada de nada.

En síntesis, un libro, un gran libro, un libro imprescindible que desde que se empieza a leer sabe uno, sobre todo si es una, que va a releerlo en más de una ocasión. Un clásico entre las biografías de uno de los grandes clásicos de la emancipación humana: el compañero de Jenny, el padre de Tussy. Gracias Mary Gabriel.

Reseña de Salvador López Arnal

Publicado en el Nº 281 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

"SINFONÍA Nº 1 EN MI MENOR", OP. 35 DE ARAM KHACHATURIAN, DEDICADA AL 15º ANIVERSARIO DE LA ARMENIA SOVIÉTICA

Bandera de la República Socialista Soviética de Armenia

La “Sinfonía Nº 1 en mi menor" Op.35 fue compuesta en 1934 como tesis de graduación del Conservatorio de Moscú. A pesar de seguir la tradición marcada por su maestro Miaskovsky la obra es totalmente personal recogiendo la música popular del Cáucaso, lo cual lo separa de la música rusa. Se estrenó en Moscú interpretada por su Orquesta Filarmónica dirigida por el alemán Eugen Szenkar en el mes de abril de 1935, obteniendo un notable éxito. Una versión revisada apareció en 1960 y Khachaturian la revisa nuevamente publicándola en 1962.

Dividida en tres movimientos está dedicada al 15º aniversario de la Armenia soviética. El primer movimiento, andante maestoso con passione, allegro ma non troppo,  empieza con una serie de llamadas. La exposición comienza con un tema de sabor oriental descendente. El tempo se acelera en el segundo tema de carácter rítmico. La sección de desarrollo tiene una gran calidad. Un tercer tema de carácter melódico es acompañado por rápidos pasajes del piano. Este tema sufre un amplio desarrollo. En la parte final todo este material se reúne en una animada sección. Termina con una coda lenta en su revisión final.

El segundo movimiento, adagio sostenuto, empieza en forma de nocturno. Una figura melódica ondulante, semejante al tema del Abschied de Das Lied von der Erde, sigue su camino rodeada por el acompañamiento orquestal. En la parte central escuchamos una de las danzas de carácter folclórico típicas de Khachaturian, que nos recuerda las de su ballet Gayaneh. Luego retorna el tema inicial de un modo más apasionado. Después la música se va calmando para conducirnos a la coda.

El último movimiento, allegro risoluto, es de características rítmicas. Una serie de temas rítmicos se entremezclan. El tema descendente del primer movimiento reaparece, seguido de una serie de meditaciones, hasta que pronto es arrastrado por las figuras rítmicas que nos conducen a la serie de danzas finales.

Una sinfonía que sigue las pautas de la música occidental pero empleando temas transcaucásicos que le dan su fuerte carácter oriental. El resultado es el ennoblecimiento de una música folclórica convirtiendo el sentimiento original en una forma estructurada racional. La diferencia con la música característica rusa es notable. Realiza una fusión que nos recuerda la problemática de los países del Cáucaso, divididos entre dos continentes.

Fuente: Historia de la sinfonía







miércoles, 18 de febrero de 2015

VENEZUELA CONMEMORA LOS 30 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL CANTAUTOR COMUNISTA ALÍ PRIMERA


ALÍ PRIMERA: DE LA CANCIÓN A LA REVOLUCIÓN NECESARIA

Se cumplen 30 años de la siembra del Cantor del Pueblo, Alí Primera, un hijo de la Patria venezolana que dejara como legado la Canción Necesaria, inspirada en el pensamiento bolivariano, el antimperialismo y la solidaridad. 

El 16 de febrero de 1985 falleció Alí Primera Rossel, “El Cántor del Pueblo”, en un absurdo accidente de tránsito, ocurrido en la autopista Valle-Coche de Caracas. El panita Alí, como cariñosamente le llamaba su pueblo, plasmó en sus canciones la historia de su Patria y del mundo y su perspectiva de futuro construida en largas horas de lucha en los barrios y campos de su natal Venezuela.

Alí Primera nació en Coro, estado Falcón, el 31 de octubre de 1941. Siendo muy niño pierde a su padre en un fatal accidente durante la fuga de unos detenidos. Tras la muerte este trágico suceso, peregrinó junto a su familia, con la pobreza a cuestas recorriendo diferentes pueblos de la península de Paraguaná. En San José de Cocodite, cerca de la casa de su abuela Mamapancha y de Juan Primera, su inolvidable Tío Juan, lo encontró la música junto a cantos de Salve y bailes de violín y clarinete.

San José, Caja de Agua, Las Piedras, el barrio La Vela, en el municipio Los Taques, cerca de Punto Fijo, serían lugares donde conoció la vida a través de múltiples oficios ejercidos para ayudar a su familia. Fue lustrabotas, boxeador, pescador, cargador de maletas de los gringos; actividades que alternaba con sus estudios y su presencia como oyente del maestro Figueredo. Así recordaba pasajes de su infancia,

Me acuerdo cuando llegué tercero
en una carrera de bicicletas
y me dejaron fuera
de la lista de premios
por culpa de un gallito*
pintado en mi franela
Me acuerdo de mi primer
par de zapatos
ganado en un concurso de poemas,
me acuerdo de mi cajón de limpiabotas
"Hoy no fío, mañana sí"
escrito en mala letra
lo conserva una familia amiga
de Las Piedras
*El Gallo Rojo es el emblema del Partido Comunista de Venezuela

De la mano de los pescadores y obreros petroleros de Paraguaná recorrió un camino en el cual conoció y se comprometío con su pueblo en su lucha por la vida; ese mismo pueblo que con ternura conservó la esperanza y le enseño el camino de la humanidad y del canto por los pobres...

Me acuerdo de Salvador, el albañil
leyéndome trozos del Capital,
y cuando mi madre supo
que era comunista
me dijo: ¡Dios te bendiga!
porque para algo
deben servir las bendiciones
en esta vida
y salí contento al camino
lleno de alegría
y aprendí a cagarme en la libertad
que defiende Superman
porque para algo
debe servir la mierda
en esta vida.

En 1960 se traslada a Caracas con el proyecto de culminar sus estudios. Culmina su bachillerato en el “Liceo Caracas”, donde conoce a Ángela de Rengifo y a César Rengifo, quienes serán importantes en el pensamiento de quien sería el cantor del pueblo venezolano. En 1964 ingresa en la Universidad Central de Venezuela a estudiar química.

Corrían los años 60’ cuando la democracia fue traicionada en Venezuela por el bipartidismo social demócrata y social cristiano, la represión era brutal contra el pueblo. La Revolución Cubana se levantaba como ejemplo y esperanza de la juventud que lucha por la democracia. En 1967 el asesinato del Comandante Che Guevara sacudió al continente; las manifestaciones contra el crimen son seguidas del allanamiento a las residencias estudiantiles; Alí es detenido y llevado a los sótanos de ls Dirección General de Policía Política. Allí escribe su primera canción de contenido social, “Humanidad”, un poema al hombre y la mujer nueva que adquiere conciencia y emprende el camino de la libertad.

En 1968 viaja a Rumania becado por el Partido Comunista a estudiar Tecnología del Petróleo. En Europa graba el disco Gente de mi tierra, un canto dedicado a su pueblo al que llama a la unidad para hacer la Revolución...

Vamos gente de mi tierra
que llevas a cuesta
una gran decepción
vamos gente de mi tierra
luchemos, luchemos
por un mundo mejor
.....
estudiante que llevas
en el pecho un gran corazón
tu Patria Venezuela
espera mucho de tu tesón
busca a la clase obrera
y haz con ella la Revolución

En 1973 vuelve a la Patria y se incorpora a la lucha político-electoral en el Partido Comunista, apoyando a José Vicente Rangel con el llamado a “la unidad nacional”. Su decisión de dedicar su vida a la liberación de su pueblo y al canto le lleva a estar en contacto directo con la gente del campo, de los barrios. Aún las barridas de Caracas y de Venezuela recuerdan sus tomas culturales con la canción necesaria

"Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos ni hacernos millonarios, es una canción necesaria. (...) cada día nos motiva a hacerla más profunda, pues un hombre armado de una canción y una poesía humana, es un hombre desarmado para la envidia y para ser un hombre malo. (...) No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra".


Un canto rico en ritmos tradicionales venezolanos, con la fuerza y la potencia de la canción latinoamericana que le consagraría con el mejor título que artista venezolano pueda lucir, otorgado por su gente: “El cantor del pueblo venezolano”.

Su canción, ejemplo para la juventud y gran movilizadora social, se escuchaba en toda la Patria, a pesar de la censura de los gobiernos de turno. En los callejos de las barriadas se escuchaba un canto que no claudicaba, antimperialista, de raíz bolivariana.

Perdóneme Tío Juan
pero se ve que no sabe nada
las cosas que yo le digo
se sienten en carne propia
que en tierra venezolana
el imperialismo yankee
hace lo que le dá la gana

Es que usted no se ha paseado
por un campo petrolero
usted no ve que se llevan
lo que es de nuestra tierra
y sólo nos van dejando
miseria y sudor de obrero
y sólo nos van dejando
miseria y sudor de obrero

Los niñitos macilentos
que habitan allá en los cerros
más que vivir agonizan
entretejiendo sus sueños

Su canto de amor, ternura y Revolución quedó registrado en la siguiente discografía: (1969) Vamos gente de mi tierra; (1969) Canciones de protesta; (1971) Guerra larga; (1973) Canciones del Tercer Mundo para un solo mundo; (1974) Lo primero de Alí; (1974) Adios en dolor mayor; (1974) Canción para los valientes; (1975) La patria es el hombre; (1976) Canción mansa para un pueblo Bravo; (1977) Cuando nombro la poesía.


Caracas aún recuerda su espíritu solidario. Los venezolanos fueron testigos de los llamados de Alí a la solidaridad con las luchas de los pueblos de El Salvador, Nicaragua, Chile, Cuba, Colombia. Por su compromiso con su pueblo y las causas de los pueblos del mundo fue perseguido, su vivienda fue allanada, su música censurada en radio y televisión; no obstante nunca vendió su canto ni nadie logró callarlo.

Me acuerdo del obrero que me dijo
no vendas tu canto
que si lo vendes, me vendes
que si lo vendes, te vendes.

Su voz se sembró en el pueblo venezolano, que reconoció el trabajo militante del canto libre de Alí. Como dijera a la prensa cubana,

"yo creo que la militancia dentro de la canción, de la que habló Víctor Jara y [Daniel) Viglieti, no es la de militar en un partido revolucionario. Se trata de militar en el trabajo, de saber cómo es el trabajo de difícil en el barrio: al comienzo la gente puede ser que rechace la canción, porque es tal su alineación que tal vez haya un acomodo a las injusticias, que tal vez haya un rechazo y hasta te digan algo que pueda ser hiriente (…) La militancia es [consiste en] insistir ahí, porque la insistencia es lo que implica el trabajo revolucionario".


No se equivocaba. Su canto acompañó al pueblo en la insurrección popular de 1989, en la rebelión de 1992 y en la Revolución Bolivariana que tomaba el cielo por asalto en 1999. Como expresara el Líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en una visita a la casa del cantautor, “Alí, tu canto siempre fue arma para la lucha, tu ejemplo y tu guitarra van grabados en nuestras banderas.”
Su cuerpo quedó sembrado en Paraguaná, pero Alí, el inmortal, el Cantor del Pueblo vive en ese pueblo que hacen de la canción, la Revolución necesaria. Esa por la que entregó su vida.

Fuente: teleSur

martes, 17 de febrero de 2015

EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA EN MOSCÚ SOBRE CELEBRACIONES EN LA URSS



El Museo de Arte Multimedia acoge actualmente una exposición titulada “La vida como una celebración” dedicada al 115 aniversario de la legendaria revista soviética (ahora rusa) Ogoniok (chispa).

Ogoniok fue la revista preferida de generaciones enteras, sus artículos eran discutidos y contados una y otra vez y sus lectores conservaban cuidadosamente carpetas llenas de números de la publicación. El país, la gente y las circunstancias han cambiado, y también cambió Ogoniok aunque la publicación siempre se ha mantenido fiel a su principio de ir dirigida a un amplio número de lectores.

Ogoniok ha sido una publicación ilustrada desde de sus inicios en 1899. Fue la televisión de la era de la pre-televisión, alrededor de la cual se apilaba toda la familia. Tras dejar de existir temporalmente durante los años revolucionarios y renacer en 1923, para el 1925 Ogoniok ya llegó a tener una tirada de medio millón de ejemplares. Durante esos años la fotografía se convirtió en una herramienta poderosa para el joven gobierno soviético.

Ogoniok contrató a los mejores fotógrafos soviéticos: Arcadi Shaijet, Eleazar Langman, Semion Friedliand, Lev Borodulin y, por supuesto, Dmitri Baltermants, que dirigió la sección de fotografía de 1965 a 1990. Los manuales de fotografía de ese tiempo se centraban en las reglas de la disposición y emplazamiento de la cámara y en la elaboración de reportajes supuestamente objetivos.

El canon visual de la revista adquirió su forma definitiva hacia mitades de 1950, que fueron los años de apogeo de Ogoniok como una publicación ilustrada. Los fotógrafos de la revista construyeron la imagen de gente feliz en el país más feliz del mundo. Las proezas del trabajo colectivo, fotografías del nuevo estilo de vida, escenas de la infancia despreocupada y del ocio durante el bien merecido tiempo libre, en las fotografías de Ogoniok todo respiraba el aire de celebración y de expectación.

Durante el tiempo conocido como deshielo de los años 1960, la celebración colectiva se revestía con una capa de felicidad individualizada, cambiando la expresiones faciales, la plasticidad, los temas y la tonalidad de las fotografías.

En los años 1970, con la llegada de la así llamada era del estancamiento, la celebración dejó de ser gradualmente el tema principal de la fotografía soviética. Desde 2009 Ogoniok forma parte de la empresa editora Kommersant y sale publicada en su gran formato habitual con fotografías extra.

Pista de patinaje sobre hielo a una altitud elevada en Alma-Aty, Kazajistán. Espectadores, 1955

Jóvenes intérpretes del Teatro Dramático de Bielorusia Yanka Kupala. Minsk, 1953

Jóvenes leninistas Aliosha Piliayev e Ígor Ushakov. Moscú, 1961

Buena cosecha de trigo recogido en el distrito de Novo-Alexandrovsk, en el Territorio de Stávropol. La trabajadora de la granja colectiva Anastasia Nikoláyevna abraza el grano, 1951

 El piloto y astonauta Yuri Gagarin en casa con su esposa Valentina, 1962

Trabajador de la Planta de construcción de locomotoras diésel, delegado del 26 Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética Guennadi Petrujin con su hijo Aleksandr. Región de Kaluga, 1981

Fuente: Rusia hoy