jueves, 27 de noviembre de 2014

EL MALBA DE BUENOS AIRES REÚNE UNA MUESTRA SOBRE LOS PERSONAJES DEL PINTOR COMUNISTA ANTONIO BERNI

La gran tentación

EL ARRABAL PORTEÑO DE ANTONIO BERNI

Antonio Berni (1905-1981) es uno de los secretos mejor guardados de la pintura argentina. Su relevancia en el país es indiscutible, pero más allá de Argentina sigue siendo un ilustre desconocido. Y eso a pesar de que sus obras se han expuesto en los principales museos del mundo. El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), dirigido desde julio por el español Agustín Pérez Rubio, intenta revitalizar la figura de Berni mediante la mayor concentración de obras jamás vista sobre dos personajes de su invención en los que trabajó desde 1958 hasta su muerte: el niño de la villa miseria Juanito Laguna y la prostituta Ramona Montiel.

La muestra es un recorrido por los mundos de ambos, incluidas las esculturas de monstruos que aparecían en las pesadillas de Ramona, a lo largo de 150 piezas procedentes de Argentina, Estados Unidos, Bélgica y España. Están expuestas en el MALBA hasta el 23 de febrero de 2015.

Muchos argentinos conocen al dedillo la vida de Juanito, hijo de un peón de la industria metalúrgica, al que Berni describía como “un chico pobre pero no un pobre chico”, alguien que no está “vencido por las circunstancias” sino "lleno de vida y esperanza". A largo de tres décadas a Juanito se le ha visto celebrar la Navidad con su familia, irse de vacaciones, bañarse con su perro, llevarle la comida a su padre a la fábrica —impresionante ese cuadro, por cierto— o sufrir inundaciones en la villa de igual modo que la siguen sufriendo medio siglo después los niños que viven ahora en las villas-miseria de Buenos Aires. Berni escribió en los años setenta: “Si bien (Juanito) es un arquetipo del Gran Buenos Aires, podría también serlo de todos los niños, de todos los changos de las ciudades de Latinoamérica. Podría ser de Santiago de Chile, de Lima, de Río de Janeiro, de Caracas…”.

Los argentinos conocen también a la perfección a Ramona Montiel, la bella costurera del barrio porteño de Pompeya, que atraída por los oropeles del gran mundo se convirtió en prostituta y fue procurándose la protección de millonarios, militares, curas… Durante décadas la han podido observar también en decenas de cuadros y grabados. Por eso no es nada extraño que uno de los dos curadores de la exposición, Mari Carmen Ramírez, hable de Ramona como de un personaje literario o una persona real: “Ella utiliza su personalidad como un instrumento para llegar al poder. Ella es la que está en control, no es una víctima”. Ya en 1963, cuando Ramona daba sus primeros pasos en el mundo, el padre de la criatura aclaraba en una entrevista: “Ella es un personaje de arrabal, como surgido en una letra de tango (…). Pasa por los momentos más duros, pero por momentos tiene una vida fácil; pasa a ser de costurera a amante de varios individuos… toda una complicada trayectoria, propia del siglo XX”.

Para plasmar la inmundicia de la villa en la que se crió Juanito, Berni caminaba por los barrios más míseros de Buenos Aires y recogía plásticos, latas, chapas, alambres, trapos, maderas quemadas, cartones, diarios, bolsos y cartones. Después convertía esa basura en fábricas, melenas, casas y las atornillaba y pegaba en sus cuadros.

Berni fue un pintor de afiliación comunista —nada que ver con el peronismo—, que bebió los aires surrealistas del París de los años 20; fue autor de la primera muestra surrealista en Argentina (1932) y más tarde gran abanderado del movimiento Nuevo realismo, terminó que él mismo acuñó y al que situaba en clara sintonía con el muralismo mexicano. Es uno de los grandes patriarcas de la pintura argentina.

A lo largo de tres décadas, a Juanito y Ramona se les abrieron las puertas de los principales museos del mundo, pero sólo en Argentina golpearon la conciencia del público —o del pueblo— hasta saltar de los cuadros a la calle y convertirse en folclore. En el país se pintaron cientos de camiones con sus nombres, se compusieron canciones populares, baladas y tangos. Pero ahí quedó. “La especificidad argentina de Berni ha conspirado contra su proyección internacional”, glosaba el diario La Nación en la crónica sobre la muestra. “Cuando no se lo confundió con parte del pack del nuevo realismo francés, se lo consideró en relación con México como un sub-Rivera”.


Vida y carrera de un pintor olvidado

Antonio Berni nació el 14 de marzo de 1905 en Rosario, en Argentina.
En 1925 ganó una beca para estudiar pintura, primero en Madrid y luego en París.
De vuelta a Argentina, lanzó el Nuevo Realismo y se adhirió al Partido Comunista.
En los cincuenta, creó con materiales cotidianos sus dos célebres personajes: Juanito Laguna y Ramona Montiel.
En 1962 ganó el Premio de Grabado y Dibujo de la Bienal de Venecia.
Murió el 13 de octubre de 1981 en Buenos Aires.

Fuente: El País


miércoles, 26 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN INÉDITA EN BERLÍN SOBRE LA ACTIVIDAD TERRORISTA DE LA FRACCIÓN DEL EJÉRCITO ROJO (RAF)


Del 21 de noviembre al 8 de marzo de 2015, el público podrá visitar la muestra titulada "RAF: violencia terrorista" (Rote Armee Fraktion-Fracción del Ejército Rojo) en el Museo de Historia Alemana de Berlín.

Los asesinatos y atentados a ciudadanos y políticos por parte de esta organización terrorista en la República Federal de Alemania generaron titulares en los medios de comunicación de todo el mundo, que ahora se pueden leer en las salas de la exposición.

"El mensaje de esta exposición en la capital alemana es el recuerdo a las víctimas para dejar claro que no hay justificación alguna de la violencia y el terror", dijo en rueda de prensa el presidente de la Fundación del recinto museístico, Alexander Koch.

Los restos de un auto tras el atentado con explosivos que se llevó la vida del científico de energía atómica, Karl Heinz Beckurts, o la motocicleta sobre la que los jóvenes terroristas encapuchados dispararon al jurista y Fiscal General alemán Siegfried Buback en Karlsruhe, se muestran ahora al público en Berlín.

Los visitantes podrán ver también extractos de videos y fotografías no dadas a conocer hasta ahora, así como panfletos propagandísticos con escenas de violencia que se repartían entre los estudiantes para radicalizar sus protestas y su ideología comunista-socialista en el Berlín Occidental entre 1967 y 1970.

La exposición recuerda la crisis nacional que vivió la República Federal Alemana en el llamado "otoño alemán" de 1977 y plantea la siguiente pregunta: ¿Cómo se puede combatir la violencia terrorista sin poner el peligro la democracia de un país?.

Cartas, clips de sonido y extractos de video-documentales reflejan cómo tanto ciudadanos como políticos se involucraron activamente para detener la escalada de violencia en la República Federal Alemana y, al mismo tiempo, mantener una atmósfera de debate constructivo.

"La guerrilla urbana de la RAF es ahora historia", declaraba la organización cuando se disolvió en abril de 1998. Sin embargo, la exhibición muestra que el esclarecimiento de estos crímenes violentos todavía no ha acabado.

Aún hay víctimas que no saben quién mató a su padre, hermano o a su pareja. "Este tema sigue afectando a las familias de las 34 víctimas y las personas que supervivieron a un acto terrorista de la banda", declaró a Notimex Paula Lutum-Lenger, jefa del Departamento de Exposiciones y Colecciones de la Casa de la Historia de Baden Württemberg.

Sabrina Müller, curadora de la exposición, explicó que el interés de la exposición es escenificar de manera didáctica y emotiva un tema como el de la violencia terrorista, todavía un grave problema en muchos países.

Fuente: Notimex

Cartel colocado en las calles alemanas el 1º de mayo de 1979 pidiendo la liberación de todos los presos políticos del mundo. Fue elaborado por el terrorista alemán Holger Meins, quien murió de huelga de hambre.



Pistola empleada para la aacción de liebración de Andreas Baader

Parte de los escombros producidos por la bomba a Karl Heinz Beckurts

 Motocicleta usada en el atentado al jurista Siegfried Buback

Robot para desactivar bombas

 Vehículo robot llamado "Skorpion"

martes, 25 de noviembre de 2014

"LA ESTANQUERA DE SAIGÓN", EL NUEVO DISCO DE LOS CHIKOS DEL MAÍZ


El nuevo trabajo de la banda de rap contiene textos de Alberto Garzón, Pablo Iglesias y otros políticos de izquierdas

Los Chikos del Maiz (LCDM), uno de los grupos de rap del momento, publica ‘La Estanquera de Saigón’, el 24 de noviembre. Además de ser uno de los trabajos más esperados del año en la escena hip-hop, el disco va acompañado de un libro en el que escriben varios políticos de izquierda, entre ellos, Alberto Garzón, candidato a liderar la renovación de Izquierda Unida, y Pablo Iglesias, líder de Podemos.

Nada extraño. LCDM se declara abiertamente comunista, sus miembros –Toni Mejías y Nega- son habituales en el activismo progresista y sus letras fustigan sin cortapisas el capitalismo, a la derecha y a todo lo que huela a conservador. Nega, que se declara marxista, apoya sin medias tintas a Podemos y Pablo Iglesias, quién ha recomendado ‘La Estanquera de Saigón’.

El libro, de 50 páginas, también tiene colaboraciones de Iñigo Errejón, fundador de Podemos, Tania Sánchez, diputada de IU en la asamblea de Madrid, y Javier Couso, eurodiputado de este mismo partido. Nega, que en su día cantó “si dejo el rap Izquierda Unida perderá un millón de votos”, tal vez estaría contento si Garzón lidera el partido y llega a un eventual acuerdo para formar una alianza electoral con Podemos.

LCDM acaba de difundir el segundo vídeoclip de La Estanquera de Saigón, grabado en el puerto de Valencia en un guiño a The Wire, la aclamada serie ambientada, parcialmente, en el puerto de Baltimore (Estados Unidos).

Fuente: eldiario




lunes, 24 de noviembre de 2014

KEN LOACH PRESENTA "JIMMY´S HALL", SU ÚLTIMA PELÍCULA ESTRENADA EN ESPAÑA



Ken Loach habla bajo y despacio. El director parece avanzar por los discursos pisando, una tras otra, las palabras más apropiadas. Esa calma, junto con su tono de voz y su sonrisa, tranquilizan al oyente. Y sin embargo lo que el cineasta (Nuneaton, 1936) va hilando es más bien una oda a la revolución. “Nos repiten que no hay alternativas al mercado libre y las grandes corporaciones. Desafiar a la ortodoxia es cada vez más difícil”, afirma. Aun así, él lleva décadas tratando de despertar conciencias en las butacas. El último intento se titula Jimmy’s Hall, compitió (en vano) en Cannes y ahora llega a España.

“¿Es su última película de ficción?”, fue lo primero que le espetaron a Loach en este encuentro con periodistas celebrado en Cannes. Pero escena y pregunta se repiten, idénticas, en la mayoría de las entrevistas que ha ofrecido en los últimos meses. Parecida es también la respuesta del cineasta: “No sé. Lo dije antes de empezar esta película. Necesitas resistencia física para un rodaje. Por la mañana piensas: ‘No puedo más’. Pero a la hora del café ya lo ves distinto”. El guionista y colaborador de toda una vida de Loach, Paul Laverty, no ayuda a despejar las dudas en un correo electrónico: “Sinceramente, aún no lo sabemos. Esperaremos hasta el año próximo para ver cómo se siente [Ken]. Tiene 78 años, ha trabajado duro y ha cumplido con todo”.

Sea o no su último filme de ficción, Jimmy’s Hall sigue en la línea actual del cineasta. Porque, pese a su cine de luchas sociales y políticas –ese que alcanzó la Palma de Oro en 2006 con El viento que agita la cebada- los críticos y el currículo reciente de Loach sugieren que el director se ha suavizado. “Quizás haya que reírse más cuando te quedan menos años”, responde él. Así, Jimmy’s Hall está basada en la historia real de Jimmy Gralton, un activista comunista que en la Irlanda de los treinta abrió en su comunidad un círculo dedicado a baile, clases de poesía, debates y demás gimnasias tanto del cuerpo como del intelecto. Una acción aparentemente inocua, excepto para la Iglesia católica que le declaró la guerra a ese club de corruptores de almas.

“La historia del filme busca un espacio libre para la diversión. Esa lucha por la disidencia es muy actual”, defiende Loach. Lo que le da pie a analizar, con cierto tinte pesimista, el contexto en el que vivimos. Y a abrir un largo paréntesis –que las preguntas de los periodistas van alimentando- sobre el preocupante, a su parecer, estado de las cosas: “Hoy en día esos lugares son difíciles de encontrar. La ideología dominante es muy insidiosa. La gente se cabrea, se desilusiona y acude a las respuestas fáciles de la derecha: culpar a los inmigrantes, a los vulnerables. Entre crisis económica, desempleo masivo y auge derechista, hay muchos parecidos con los treinta”.

En la fotografía de la actualidad de Loach se mezclan 1984, En un mundo mejor y los telediarios. “El Estado es muy opresivo. Algunos lo son visiblemente, y surgen revueltas, primaveras o lo ocurrido en Ucrania. En Occidente el poder es más sutil aunque de alguna manera más opresivo. Nos dicen que somos libres pero nos oprimen”, tercia el cineasta. Y, acto seguido, lanza una acusación contra la emisora quizás más famosa de Gran Bretaña: “Allí decimos que no necesitamos al KGB porque tenemos a la BBC. Manipula tu punto de vista con tanta sutileza que no te das cuenta. Por ejemplo, presentan a los palestinos como terroristas y su lucha con Israel como una guerra entre iguales. O, en una huelga del sector de transportes, siempre se centran en cómo afecta a los pasajeros y nunca en las razones de la protesta”.

Contra ello, sostiene Loach, combatir es “cada vez más difícil”. ¿Por lo menos cree que sus películas están cambiando las cosas? “No. En Londres hay una lucha por salvar un hospital. Y el otro día conocí a dos mujeres que reabrieron una biblioteca que el Gobierno había cerrado. Esa es la gente que cambia las cosas”. Loach considera que el cine sí puede servir para apoyar y difundir historias como estas. O como la de Jimmy Gralton.

Para contarla bien Loach y Laverty se desplazaron hasta el pueblo irlandés donde vivió Gralton. Allí, hasta consiguieron encontrar a un tipo que había estado en el club de Jimmy. Pero Loach cuenta que a la sazón el hombre tenía 13 años y ahora demasiados más como para acordarse de los detalles. O de lo fundamental: “Nos reunimos en su cocina, de esas muy simples, con suelo de piedra. Le preguntamos si recordaba haber entrado en el club. ‘No’. ¿Y de bailar? ‘No”. Pero el hombre sí guardaba en la memoria dos detalles. Primero: que al club estaba prohibido entrar. Y, segundo, la noche en la que las llamas lo devoraron. Regalos ambos de la Iglesia católica. No todos aman la disidencia como Loach.

Fuente: El País



domingo, 23 de noviembre de 2014

"LOS PICAPEDREROS", DE GUSTAV COURBET


Los Picapedreros
Gustave Courbet
1849
165 x 238 cm.
Oleo sobre lienzo
Gemäldegalerie de Dresde (obra destruida)

Con Los Picapedreros, Courbet inaugura la temática socialista en la pintura, según su amigo Proudhon. El lienzo surgió cuando el pintor contempló la dureza del trabajo de estos dos hombres, transmitiendo con su pintura una fuerte carga social. Las figuras ocultan sus rostros, concentrándose en su labor; visten ropas raídas, apreciándose claramente los parches de los pantalones o los agujeros en las camisas. Con esta obra, Courbet quiere democratizar el arte, analizar la sociedad para corregirla ya que el pintor tiene una misión que cumplir. Los dos picapedreros se recortan sobre la oscura loma que hay tras ellos, apreciándose referencias a la naturaleza. Las piedras, la cacerola del fondo, los útiles de trabajo toman un papel protagonista en la composición, recogiendo el pintor con el mayor realismo posible lo que observan sus ojos. Su exhibición en el Salón de 1850 sirvió para exaltar el trabajo públicamente. Desgraciadamente, fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: ArteHistoria

sábado, 22 de noviembre de 2014

"EL CUARENTA Y UNO", DE GRIGORI CHUKHRAI

Título original: Sorok pervyy
Año: 1956
Duración: 88 min.
País: Unión Soviética (URSS)
Director: Grigori Chukhrai
Guión: Grigori Koltunov (Novela: Boris Lavrenyev)
Música: Mikhail Ziv
Fotografía: Sergei Urusevsky
Reparto: Izolda Izvitskaya, Oleg Strizhenov, Nikolai Kryuchkov, Nikolai Dupak, Georgi Shapovalov, Pyotr Lyubeshkin, L. Kovylin
Sinopsis: Primeros años de la Revolución Bolchevique. Una unidad del Ejército Rojo lleva a cabo una operación de exploración en los desiertos del Asia central. Con los soldados viaja María, que destaca entre los mejores francotiradores de la unidad. En la última operación hace prisionero a un soldado de Ejército Blanco. La situación en la que se encuentran hace surgir una compleja pasión entre quienes son enemigos de clase. Historia de amor que cautivó al jurado del Festival de Cannes en 1957, que le otorgó a la película un premio especial.

El cuarenta y uno está basada en la obra del mismo título de 1924 escrita por Boris Lavrenyov, que combatió durante la Guerra Civil Rusa en el Ejército Rojo. La obra ya fue llevada a la pantalla anteriormente por Yakov Protazanov en 1927.

La película obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes en 1957 "por su guión original, su calidad humana y su grandeza romántica".

Destaca sobremanera la interpretación de la heroína, la francotiradora del Ejército Rojo Maryutka, por parte de Izolda Izvitskaya, que retrata la imagen de una fiel seguidora del ideario revolucionario, que vierte su amor por esos ideales en los versos que escribe... Pero su lealtad a esos principios no es obstáculo para enamorarse de un enemigo, del teniente blanco que interpreta Oleg Strizhenov, leal también al ejército que representa, y que tiene muchas dudas sobre el objetivo de la revolución y es totalmente escéptico ante los logros que ésta pueda conseguir.

El director, Grigori Chujrai, nació en 1921 en Melitopol (Ucrania) y falleció el año 2001 en Moscú. Fue distinguido como Artista Popular de la URSS en 1981. Cursó estudios de dirección en la Universidad Estatal de Cinematografía Gerasimov, graduándose en 1953. Empezó a trabajar como ayudante de dirección, para pasar en 1955 a trabajar para Mosfilm. Fue en 1956 cuando hizo su debut detrás de las cámaras, dirigiendo su opera prima, el drama bélico ambientado en los años de la revolución, El cuarenta y uno. La cinta conseguiría al año siguiente el Premio Especial en el Festival de Cannes. Chujrai volvería a rodar un nuevo film bélico en 1959, ambientado en este caso en la Gran Guerra Patria, Баллада о солдате (La balada del soldado). Con esta película, entre otros premios, logró el premio BAFTA a la mejor película en 1962. En 1961 dirige Чистое небо (Cielo despejado), drama sobre un ex-piloto de aviación ambientado en la decada de los 50. En 1964 realiza el drama Жили-были старик со старухой (Erase una vez un viejo y una vieja), sobre unos ancianos que pierden su hogar en un incendio y viajan al Ártico a reunirse con su hija. Su siguiente largometraje no llega hasta el año 1977, el drama bélico Трясина (Terreno pantanoso), protagonizado por Nonna Mordyukova. En 1980 dirige la coproducción italo-soviética Жизнь прекрасна (La vida es bella), drama protagonizado por Giancarlo Giannini y Ornella Muti, que sería el último largometraje de ficción del director.

Fuente: Cine Rusia

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:


Watch SOROK PERVYY (El cuarenta y uno ) 1956.avi in Educativos | View More Free Videos Online at Veoh.com

viernes, 21 de noviembre de 2014

"ZDRAVITSA": OBRA DE SERGUEI PROKOFIEV EN HOMENAJE A STALIN


Extraído de Un Vallekano en Rumanía
(http://imbratisare.blogspot.com.es/)

Serguei Prokófiev escribió con motivo del 60 cumpleaños de Stalin, en 1939, su composición, opus 85, que tituló  Zdravitsa (Saludos a Stalin). El que, junto con el también comunista soviético Shostakovich, es seguramente el mejor compositor del siglo XX, vivió de 1918 a 1933 en Europa occidental, con un enorme éxito, algo que muchos intentaron utilizar como una demostración de que había huido de la Rusia revolucionaria por motivos ideológicos. Para su frustración, Prokófiev regresó a la Unión Soviética en 1936, después de haber escrito durante su vida en Occidente obras como El paso de acero (1927), homenaje a la industrialización que la Revolución Soviética estaba produciéndose en ese momento en Rusia.

Moriría en Moscú el mismo dia que Stalin, 5 de marzo de 1953, al que, como hemos indicado más arriba, dedicó la obra que compartimos a continuación: la op.85, Zdravitsa:

jueves, 20 de noviembre de 2014

THE WENDE MUSEUM EN CALIFORNIA


Un museo de Los Ángeles reúne la mayor colección de objetos cotidianos de la RDA.


El Wende Museum se fundó en el año 2002 a través del historiador y doctor Justinian Jampol con el objetivo de preservar la cultura material de Alemania del Este, Europa del Este y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. El museo alberga una multitud de parafernalia del periodo, incluyendo restos del Checkpoint Charlie, el tramo más largo del Muro de Berlín en Estados Unidos, una escultura de bronce de diez pies de Lenin por el artista ruso Pavel Bondarenko, equipamiento amplio de vigilancia y documentos personales y transcripciones de prisión del famoso líder de Alemania del Este, Erich Honecker.

Comprende una insólita colección de objetos de uso cotidiano de la extinta RDA. Insólita por el volumen, cien mil ejemplares, como por la amplitud del repertorio.

En este reportaje de Deutsche Welle (en castellano), el historiador Justin Jampol los presenta en la soleada California, en un museo que abarca desde la Guerra Fría hasta la reunificación alemana. Jampol lo define como una "documentación histórica”.



Más información en: http://www.wendemuseum.org/

GALERÍA DE OBRAS EN THE WENDE MUSEUM:

 El pueblo dice SI a una reconstrucción pacífica, Heinz Drache, 1952

Cultivando trigo, Viktor Makrozhitskii

Retrato del nuevo agricultor, Erich Stopp, Alexander Neroslaw, 1958

Modelo del Memorial de Ernst Thälmann, Lew Kerbel

Trabajadora, artista desconocida, 1971

miércoles, 19 de noviembre de 2014

ESPUELA DE PLATA EDITA "EL LIBRO ROJO" DE MAO ZEDONG

Título: El Libro Rojo
Autor: Mao ZEDONG
Formato: 14x21 cms.
Páginas: 236 pgs.
Editorial: Ediciones Espuela de Plata
Publicación: 2014, 1ª ed.
Precio con IVA (€): 15
ISBN: 978-84-16034-10-9

Uno de los libros más famosos de la segunda mitad del siglo XX, el más difundido, el más veces traducido y editado, no tiene lectores ni se encuentra fácilmente hoy en día. No es un fenómeno literario; es un fenómeno sociológico y político. Que no se engañe el curioso lector, este es un manual para la lucha, otra forma de llamar a la guerra. Un instrumento eficaz como lo fueron para Mao, en la Larga Marcha, la linterna o los mapas. El joven revolucionario ha de llevarlo consigo siempre, consultarlo, aprenderlo de memoria, dormir con él y guardarlo en un bolsillo de la camisa. Es la guerra del pueblo contra sus enemigos, capitalismo e imperialismo. Estos son tan poderosos que el único modo de ganarla es multiplicar los soldados de la joven guardia roja. Del libro se han publicado hasta hoy más de novecientos millones de ejemplares, lo que lo convierte, tras la Biblia y el Corán, en el título más veces publicado de la historia.

martes, 18 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN "CONCIENCIA Y CONFLICTO: ARTISTAS BRITÁNICOS Y LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA"

Cómo el arte británico expresó su preocupación por la Guerra Civil española

Una exposición de pintura en la Chichester’s Pallant House Gallery muestra cómo la gente de Londres estaba preocupada por la creciente tensión en Europa en el período previo a la Segunda Guerra Mundial.

La Pallant House Gallery de Chichester tiene en marcha una nueva exposición dedicada a mostrar cómo, a finales de 1930, los artistas británicos reaccionaron ante la Guerra Civil española y la gran crisis en la política europea del período anterior a la Segunda Guerra Mundial.

Los artistas en su mayoría apoyaron al bando republicano, que estaba en guerra contra las tropas nacionales del general Franco. A pesar de que casi todos los artistas referenciados están muertos, la pintora Ursula McCannell aún puede recordar la España que encontró cuando era una adolescente en 1936.

La exposición ‘Conciencia y Conflicto: Artistas británicos y la Guerra Civil española’, ha sido comisariada por Simon Martin, que declaró: “Me desconcierta que nadie ha hecho antes esta muestra”. “Es bastante fácil de descubrir cómo los escritores como George Orwell, WH Auden o Laurie Lee reaccionaron a la crisis española. Pero lo que pintores y escultores británicos hicieron aún es menos conocido”.

Los cuadros de Ursula McCannell fueron inspirados por el sufrimiento que vio cuando su familia visitó España en la década de 1930.

Habida cuenta de que la Guerra Civil española terminó en 1939, es aún más notable que la Pallant House tenga cuadros en sus paredes de un artista vivo que los pintó poco después de su regreso de un país en las primeras etapas de la guerra.

Ursula McCannell, cuyo padre era Otway McCannell, pintor y profesor, tenía trece años entonces. Hoy, a los 91 años, todavía pinta en su casa de Surrey.

Al igual que muchas familias británicas intelectuales, en la década de 1930 hubo mucha discusión doméstica acerca de la creciente crisis en Madrid. No en vano, ella recuerda a su padre preocupándose por la presión en combate que el gobierno republicano recibía bajo los nacionalistas al mando de Francisco Franco. Por ello, durante la guerra de 1936 a 1939, pintó a ambos bandos de la contienda con sus cambios continuos como vencedores o perdedores, según el momento, sobre un gran mapa de España, mientras que se desesperaba al ver como los republicanos perdían el control.

Ursula McCannell

McCannell explica que todos los jueves tenía reuniones del izquierdista Club del Libro en su casa, y no había gente hablando de España y de su política. En verdad, se mentalizó del problema cuando fue a Torremolinos en 1936, que aunque se debió en parte para convivir en vacaciones con un amigo de la escuela, recuerda con claridad el sufrimiento de la población local, lo cual le provocaba una evidente sensación de incomodidad, incluso para una persona tan joven como era ella entonces. Una de las pinturas expuestas de McCannell plasma la imagen de una la familia de mendigos, ya que no pintaba imágenes de paisajes, de Torremolinos, en dónde vivía, que en aquellos días no era más que un pequeño pueblo soñoliento y totalmente diferente a cómo es ahora.

De hecho, los mendigos del cuadro estaban fuera de la catedral de Málaga y eran un espectáculo patético, pero como sus padres pensaban que debía verlo todo, así lo hizo y por ello los pintó.

Cuando su familia regresó a Inglaterra fue entrevistada por los periódicos, incluyendo el Daily Mail, pues estaban fascinados de que una joven de 13 años de edad hubiera pintado cuadros de españoles pobres, y que aunque no estaba capturando secuencias pictóricas del conflicto como tal, si supo retratar el sufrimiento de los refugiados y víctimas de la guerra.

Además de esta de McCannell, uno de los últimos testigos artísticos de la crisis de la política española en la década de 1930, Martin ha seleccionado alrededor de otras 100 obras de distintos artistas para dar una visión general de cómo respondió el arte británico y el de alguna otra procedencia ante aquel desastre fratricida; entre quienes destaca alguna de Pablo Picasso.

La obra de Picasso se incluye en la exposición para mostrar cómo los artistas británicos fueron influenciados por las pinturas del español, ya que los artistas habían visto el surgimiento del nazismo en Alemania, pero no dio tiempo al debate político en Alemania, ya que los nazis simplemente aplastaron a la oposición y prohibieron el Arte que no se ajustaba a los patrones de belleza nacionalsocialista.

Coincidiendo con el tiempo, España era diferente y en un primer momento parecía que el gobierno republicano elegido podría ser capaz de defender a sus artistas, así los británicos sentían que valía la pena tomar partido por la República y el Frente Popular, motivo por el que se dedicaron a crear obras de la temática bélica ibérica, aunque bien es cierto que sólo unos pocos de los pintores fueron a España una vez que el conflicto ya estaba en marcha. Los escritores y poetas si fueron más activos en ese sentido, aunque quizás por la facilidad de acarrear sus bártulos de trabajo en comparación con los de pintores y escultores.

Ya en el aspecto estadístico, el primer voluntario británico de las Brigadas Internacionales que murió en España fue una artista: Felicia Browne, que falleció durante los combates de agosto de 1936 y así se convirtió para muchos en una especie de heroína del arte británico.

No se ha de olvidar que de hecho, llegó a ser muy difícil para los artistas y otras personas comprometidas llegar a España y moverse por ella, pues se les negaron los visados a nombres bien conocidos tales como Henry Moore o Jacob Epstein que intentaron ir, pero no pudieron.

Para la gente actual es difícil pensar en artistas pintores que quisieran entrar en una zona de guerra peligrosa para captar imágenes. Hoy, esta vocación y semejante entrega la asociamos más con el foto-periodismo.

Por otro lado, cabe destacar que la gente a menudo asume que todos los artistas eran antifranquistas, algo cierto en su mayor parte, sobre todo en el caso de los creadores modernos y muy avanzados, que sí lo eran generalmente, pero hubo excepciones, como la de Wyndham Lewis que fue más comprensivo con los nacionalistas.

Clive Branson, Demonstration in Battersea

Volviendo a al comisario Martin, este dice que una de las pinturas más interesantes es la de Clive Branson y su obra ‘Demonstration In Battersea’. Branson provenía de un ambiente bastante acomodado, pero en la década de 1930 se convirtió en un comunista, siendo uno de los pocos artistas británicos que realmente lucharon en España con las Brigadas Internacionales. Cuando fue hecho prisionero hizo unos cuadros bastante conocidas del campamento en que se encontraba. Pero la imagen del cuadro ‘Demonstration In Battersea’ tiene un sabor real de la política de Londres en la década de 1930. La pintura cuenta con la Union Jack, la bandera republicana española y una bandera roja comunista, además de pequeños detalles relacionados con la propaganda política, como diarios y panfletos.

Walter Nessler, Premonition

Ya sobre Walter Nessler, el comisario Simon Martin considera que es asombrosa la imaginación del autor al plasmar en su cuadro ‘Premonición’, de 1937, antes de que sucediese, una ciudad de Londres bombardeada por Alemania, como una de las obras más escalofriantes, algo a lo que no es ajena la imagen de alguien que está leyendo el Daily Worker, que era el periódico comunista de la época; lo que confiere al cuadro la categoría de documento simbólico de un momento crucial de la historia política inglesa y europea.

La exposición Pallant House está centrada esencialmente en la obra de artistas británicos en relación a su respuesta a los acontecimientos en España, aunque Martin ha hecho una excepción con la conocida pintura de ‘La mujer que llora‘, de Picasso, que pertenece a la Tate Gallery.

Pablo Picasso, La Mujer que llora

En concreto, el cuadro es la imagen de la amante de Picasso, Dora Marr, pintado en 1937; pero está ahí en la exposición, por la importancia de Picasso en aquel momento entre sus colegas artistas británicos.

Ya En 1938, el gran clásico de Picasso, el Guernica fue llevado a Inglaterra por el artista Roland Penrose. La ahora conocida obra muestra el bombardeo alemán de la ciudad vasca de Guernica, y aunque fue un encargo hecho a petición de Franco, se convirtió en un punto de referencia y un icono para aquellos que detestaban a Franco y a los fascistas.

Miró y su ‘Ayudad a España’

Otros artistas de la exposición son Joan Miró (otro referente y modelo), Henry Moore, Edward Burra y E McKnight Kauffer, mejor conocido por su trabajo como cartelista.

Martin también apunta que es fascinante observar cómo muchos de los artistas expuestos dibujaron inspirados en las imágenes de los viejos maestros de España, algo comprobable si se mira alrededor, a las paredes, y se percibe la influencia de Velázquez aquí y allá; o la que sin duda iluminó a Ursula McCannell y que procedía de la obra de El Greco, algo que para una entonces adolescente era bastante notable.

El motivo de la exposición es conseguir que los visitantes sean más conscientes del compromiso político de los artistas de la década de 1930, como por ejemplo el de alguien como Henry Moore que ahora parece una figura del stablishment, pero que al ver su obra hará recordar a la gente que esos artistas eran jóvenes pero ya políticamente comprometidos, en una época en que la cultura y la política se cruzaban; en el fondo, en un momento rico y fascinante del Arte.

‘Conciencia y Conflicto: Artistas británicos y la Guerra Civil española’ se exhibe hasta el 15 de febrero de 2015 en la Pallant House, de Chichester (ciudad del Sur de Inglaterra): http://pallant.org.uk/exhibitions1/current-exhibitions/main-galleries/british-artists-and-the-spanish-civil-war/british-artists-and-the-spanish-civil-war

Fuente: Pere Serrat (El Cotidiano)

lunes, 17 de noviembre de 2014

GALERÍA DE ARTE ONLINE SOBRE EL MUNDO DEL TRABAJO

 Vendimia en Arlés: miseria humana, de Paul Gauguin

En este artículo se recopilan las obras que la revista del INSHT Erg@nline ha venido publicando en su sección "El trabajo en el arte", que recogen la visión de diversos artistas sobre el mundo del trabajo.

Con idea de facilitar su consulta se han creado dos índices: uno cronológico, como el usado hasta ahora, con la particularidad de agrupar las obras por siglos; y otro índice simulando la planta de un museo, donde encontraremos las obras agrupadas con un criterio abierto relacionado con el sector económico en el que se agrupa la actividad mostrada en la obra.

Para obtener más información sobre la obra y su autor puede acceder al número del Erg@nline correspondiente.

IR A LA WEB DE LA GALERÍA DE ARTE DE ERG@ONLINE: http://www.insht.es/portal/site/Insht/menuitem.1f1a3bc79ab34c578c2e8884060961ca/?vgnextoid=b896de578fe36110VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&vgnextchannel=25d44a7f8a651110VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD

Segador con fondo rojo, de Kasimir Malevich

La fragua, de Goya

Los explotadores, de Diego Rivera

domingo, 16 de noviembre de 2014

"MADRE E HIJO - MADRID 1937", DE MAX LINGNER


Madre e hijo – Madrid 1937
Max Lingner
1937
Tinta sobre papel
81 × 59 cm,
Kupferstichkabinett SMPK Berlin


El artista alemán Max Lingner trasladó su residencia a París después de la I Guerra Mundial, siendo colaborador gráfico de la revista semanal Monde, donde acabó haciéndose cargo de la dirección artística. Durante la Guerra Civil Española realizó carteles pidiendo en Francia ayuda para el gobierno republicano, como es el caso de esta obra.

En ella, la restricción a una figura de medio cuerpo y la composición de la madre esperanzada mirando hacia el cielo, abrazando a su niño asustado, crea una tensión que aborda al espectador directamente. Con este diseño Lingner apoyó la recaudación de fondos de la campaña "Leche para los niños españoles" en 1937 durante la Guerra Civil. Y como este cartel, en toda Francia hubo llamadas a la solidaridad con España, gracias a las cuales las donaciones aumentaron drásticamente, por lo que en poco tiempo se recogieron 800.000 latas de leche para niños para el Madrid cercado.

Un grupo de madre e hijo similar se puede encontrar en su obra gráfica "París 1943".

sábado, 15 de noviembre de 2014

"LOS OLVIDADOS", DE LUIS BUÑUEL

Título original: Los olvidados
Año: 1950
Duración: 88 min.
País: México
Director: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel, Luis Alcoriza
Música: Gustavo Pittaluga, Rodolfo Halffter
Fotografía: Gabriel Figueroa
Reparto: Alfonso Mejía, Roberto Cobo, Estela Inda, Miguel Inclán, Alma Delia Fuentes, Francisco Jambrina


En los suburbios de Ciudad de Mexico una pandilla de muchachos liderados por Jaibo (Roberto Cobo) se mueve en los ámbitos de la delincuencia. Entre ellos se encuentra el joven Pedro (Alberto Mejía).

Jaibo, recién salido del correccional, asesina ante Pedro a Julián (Javier Amezcua), el responsable de su detención.

En toda gran urbe confluye la opulencia y la miseria, los grandes edificios de aspecto vertical y los arrabales de casas derruidas, los coches lujosos y los carromatos destartalados, la vida y la muerte, la supervivencia y el derroche; todo ello producto de una sociedad llena de desigualdades que se devora a sí misma mientras olvida en vertederos apartados a sus propios hijos, víctimas y verdugos de una desidia conductual y educativa derivada de los problemas inherentes al ambiente que los rodean.

Luis Buñuel, en un intento de cruda denuncia social dibuja junto a Luis Alcoriza unas situaciones difíciles, conflictivas y hasta crueles enclavadas en los suburbios de Ciudad de México y protagonizadas por un conjunto de personajes marginales, niños delincuentes que no conocen padre ni madre y si los conocen como si no los conociesen, empujados a realizar toda una serie de actos vandálicos y punibles por un Estado que sólo actúa de una manera represora y poco instructiva.
La capacidad vengativa e impía con su alrededor de su líder Jaibo, es un claro ejemplo de un comportamiento arrastrado por una espiral de violencia y atrocidad que sólo conllevará dolor y frustración personal.

Pero Buñuel se apega a la historia describiendo con cariño a sus personajes, en especial a Pedro, un niño de buen corazón, incomprendido por su madre e inmerso en el consubstancial y casi natural clima de criminalidad que lo acordona, un clima que agita toda su rabia interna cuando arroja bruscamente un huevo de gallina (recurso típicamente buñueliano) hacia la cámara como si despojase su ira contra toda la comunidad que lo está contemplando.

La figura de un músico ambulante ciego añorante de los tiempos de Porfirio Díaz simboliza a los gobiernos, que ciegos ante lo que sucede en su territorio y más concretamente a las clases menos favorecidas, añoran la facilidad inane de un exterminio físico en vez de la construcción de un sistema más justo e igualitario que desarrolle una paz social y una convivencia mucho más humana.

La narrativa de Buñuel vuelve a poner de manifiesto el gran talento como contador de historias del genio aragonés, prácticamente no existen momentos de transición, todos los planos contienen esa tensión desgarradora que una película de esta temática necesita, dejando eso sí, momentos magistrales para sus cuitas surrealistas y simbólicas como puede ser la sensacional escena onírica del pobre niño tras la presencia de un asesinato, el tratamiento que Buñuel concede a las mesmerizantes imágenes en este pasaje es digno de encomio y alabanzas.

Su sentido del erotismo está también presente en varios momentos : la leche derramada encima de los muslos de la muchacha, las miradas y diálogos entre la madre de Pedro y Jaibo antes de que se cierre la puerta violentamente, el ciego con la inocente niña en su regazo; son partes de un film que junto a su principal materia, la representación árida de la delincuencia juvenil dentro de un brutal realismo muy bien enfatizado por la magnífica fotografía llena de contrastes de luz del maestro Gabriel Figueroa convierten al film en un fenomenal tratado sociológico lleno de matices que mueve a una profunda reflexión en quien la contempla.

"Los olvidados", una rotunda obra maestra del séptimo arte y un título inolvidable.

Fuente: El Criticón

Sobre Los olvidados (Texto de Luis Buñuel)

Durante 4 o 5 meses, unas veces con mi escenógrafo, el canadiense Fitzgerald, otras con Luis Alcoriza, pero generalmente solo, me dediqué a recorrer las "ciudades perdidas", es decir, los arrabales improvisados, muy pobres, que rodean México, D.F. Algo disfrazado, vestido con mis ropas más viejas, miraba, escuchaba, hacía preguntas, entablaba amistad con la gente. Algunas de las cosas que vi pasaron directamente a la película.

De todos modos, el equipo entero, aunque trabajando muy seriamente, manifestaba su hostilidad hacia la película. Un técnico me preguntaba, por ejemplo: "Pero, ¿por qué no hace usted una verdadera película mexicana, en lugar de una película miserable como ésa?". Pedro de Urdemalas, un escritor que me había ayudado a introducir expresiones mexicanas en la película, se negó a poner su nombre en los títulos de crédito.

La película fue rodada en 21 días. Como en todas mis películas, terminé en el tiempo previsto. Por el guión y dirección cobré dos mil dólares en total. Y nunca he percibido el menor porcentaje.

Estrenada bastante lamentablemente en México, la película permaneció cuatro días en cartel y suscitó en el acto violentas reacciones. Sindicatos y asociaciones diversas pidieron mi expulsión. Los raros espectadores salían de la sala como de un entierro. En la proyección privada, mientras Lupe, la mujer del pintor Diego Rivera, se mostraba altiva y desdeñosa, sin decirme una sola palabra, otra mujer, Berta, casada con el poeta español Luis Felipe, se precipitó sobre mí, loca de indignación, con las uñas tendidas hacia mi cara, gritando que yo acababa de cometer una infamia contra México. Yo me esforzaba en mantenerme sereno e inmóvil, mientras sus peligrosas uñas temblaban a tres centímetros de mis ojos. Afortunadamente, Siqueiros, otro pintor, que se encontraba en la misma proyección, intervino para felicitarme calurosamente. Con él, gran número de intelectuales mexicanos alabaron la película.

Todo cambió después del Festival de Cannes en que el poeta Octavio Paz -hombre del que Breton me habló por primera vez y a quien admiro desde hace mucho- distribuía personalmente a la puerta de la sala un artículo que había escrito, el mejor, sin duda, que he leído, un artículo bellísimo. La película conoció un gran éxito, obtuvo críticas maravillosas y recibió el Premio de Dirección.

Yo no tenía más que una tristeza, una vergüenza, el subtítulo que los distribuidores de la película en Francia creyeron oportuno añadir al título: Los olvidados o Piedad para ellos. Ridículo.

Tras el éxito europeo, me vi absuelto del lado mexicano. Cesaron los insultos, y la película se reestrenó en una buena sala de México, donde permaneció dos meses.

Fuente: Mabuse

VER PELICULA:


Luis Buñuel, Los olvidados, México, 1950 from Exilio Regreso on Vimeo.

viernes, 14 de noviembre de 2014

"REMINE", UN DOCUMENTAL SOBRE LA ÉPICA DE LA RESISTENCIA MINERA

Fotograma del documental 'Remine'.
Fotograma del documental ‘Remine’.

El cineasta Marcos Martínez Merino estrena en el festival de Sevilla ‘ReMine’, un documental sobre la lucha minera en Asturias que ya ha sido reconocido en Buenos Aires  y México, una película sobre “la historia de la resistencia como objetivo vital y sobre la épica de un grupo de 600 trabajadores que pelean siendo conscientes de que la derrota es el fin más probable”.    

Las derrotas constituyen, en ocasiones, grandes hazañas en sí mismas. El periodista Marcos Martínez Merino (Gijón, 1973) padeció su primera gran decepción cuando, tras 20 años residiendo en Madrid y 15 trabajando la información económica en el medio televisivo, comprobó cómo el hartazgo había ido minando su vocación. Criado en el barrio obrero de La Calzada, al abrigo de los astilleros gijonenses, quiso dar una vuelta de tuerca a su carrera y tanto él como su pareja, la también periodista Marta Fernández Crestelo, comprendieron que sólo podrían lograrlo emprendiendo el camino en busca de sus orígenes. Todo ese proceso ha cristalizado en ReMine, un largometraje documental cuyo estreno en España ha llegado el 10 de noviembre, dentro del Festival de Cine de Sevilla, y que ya ha recibido una mención especial del jurado en el Bafici de Buenos Aires -tal vez el certamen cinematográfico más prestigioso de toda Latinoamérica- y el premio de la sección oficial del Festival de la Memoria de México.

El título de la película ya es una declaración de intenciones: en un primer momento remite al verbo inglés remind, recordar, pero en realidad esconde un apócope del sintagma “resistencia minera”. En esencia, es de eso de lo que se trata. De relatar la historia de la lucha de los trabajadores asturianos del carbón porque, en palabras de Merino, ellos eran “los últimos representantes de un colectivo que ha sido determinante en la consecución de derechos y deberes en España”. Resolvió su principal problema de partida, el de no tener más contacto con la cuenca minera asturiana del que les confería la proximidad entre ésta y su ciudad natal, abandonando Madrid para instalarse en el corazón mismo del territorio cuya esencia pretendían conquistar. El valle de Turón, anclado al extremo suroriental del municipio de Mieres, fue una de las zonas más castigadas por la crisis de la minería y las posteriores reconversiones del sector, hasta el punto de que los expertos la han comparado muchas veces con la cuenca del Rühr alemana por los devastadores efectos que en ambas tuvo la desindustrialización. “Es un paradigma”, ilustra Merino, “un valle minero histórico donde hoy no queda ni una sola mina abierta y que sufre una verdadera sangría de habitantes desde hace tres décadas”.

Tanto él como su compañera se pusieron a trabajar de inmediato. Hicieron más de cien entrevistas a historiadores, políticos, sindicalistas, estudiantes, economistas. El cineasta confiesa que, con todo, “ninguna entrevista resultó tan aleccionadora como el propio día a día en el valle de Turón; fue ahí donde supimos que la historia debía estar centrada en las emociones y no en los acontecimientos; en realidad, descubrimos un universo que nos mostró el camino que debía seguir la narración”. Comenzó a elaborar un primer borrador del guión, pero cuando menos lo esperaba, la realidad acudió a modificar sus planes. En la primavera de 2012, la decisión del Gobierno de Rajoy de finiquitar antes de lo pactado el controvertido Plan de la Minería hizo que la tranquilidad saltase por los aires en las cuencas mineras y desató la que hasta la fecha ha sido la última gran movilización del sector carbonífero. La película dejó de estar en un papel para desfilar, en vivo y en directo, ante sus ojos. Merino aún recuerda el día en que Marta llegó a casa con una cámara y le dijo: “Nuestra historia está ocurriendo ahora mismo ahí fuera: sal a la calle y graba”.

De ese modo surgió ReMine, un documental que emociona sin hacer trampas. Arranca y concluye con las imágenes, tan hermosas como sobrecogedoras, del ejército proletario regresando a su casa tras la derrota. Por medio se cuelan escenas e historias bellísimas, como las que muestran a los integrantes de la llamada “Marcha Negra” recorriendo entre vítores la Gran Vía madrileña o la que relata las vicisitudes en la retaguardia de las llamadas “mujeres del carbón”, esposas, madres e hijas de mineros que labran en la superficie las batallas que ellos dan bajo la tierra. Pero lo que más destaca en la película es la facilidad con que la cámara se interna en los pormenores más íntimos del microcosmos obrero, en unos ambientes habitualmente cerrados a los profanos y en los que el director de la película parece moverse como pez en el agua. “Todo fue surgiendo de un modo muy natural”, cuenta Merino, “había que hallar las emociones que representaban aquello que queríamos contar, y al final fue mucho más relevante el tiempo que pasé sin rodar que los periodos en los que tuve la cámara al hombro”. Quería cumplir a rajatabla, y lo consiguió, con una premisa irrenunciable: documentar sin interpretar. Sin embargo, “hubo una implicación personal con quienes habitaban aquellos escenarios; sin ella no habría rodado ReMine, habría hecho otra cosa”.

El director del documental, Marcos Martínez Merino. Foto: Javier Bauluz.
El director del documental, Marcos Martínez Merino. Foto: Javier Bauluz.

Había otra vocación fundamental. La de “construir el mito minero para ir deshaciéndolo capa a capa hasta enseñar una imagen verdadera, alejada de los tópicos y los estereotipos sobre los mineros y las cuencas”. Merino vio clara, desde el primer momento, la necesidad de “construir una estructura narrativa que estableciera una comunicación con el espectador en la que se le invitara a que entrara por su propio pie en ese universo para extraer, al final, sus propias conclusiones”. Lograr todo eso dio lugar a una ardua posproducción que se prolongó durante cinco meses y en la que el cineasta quiere reconocer la labor de la montadora, Ana Pfaff.

Así, en ReMine la historia de la lucha presente se va relatando segmentada por las alusiones a tres momentos muy concretos que contextualizan aquello que se narra: los inicios de las explotaciones carboníferas en Asturias, las huelgas de 1962 -las primeras que pusieron en jaque al régimen franquista, que finalmente dio su brazo a torcer- y el trágico accidente que en 1995 acabó con las vidas de 14 mineros en el pozo Nicolasa. Hitos ineludibles para comprender un territorio que, en palabras de Merino, “está levantado sobre un subsuelo de sangre y dolor que no debe olvidarse”.
¿Son la movilización victoriosa de 1962 y la perdida de 2012 la cara y la cruz de una misma moneda? “Son momentos muy distintos”, responde el director tras meditar unos minutos. “En 1962 había cierta esperanza en un mundo mejor que estaba por construir; hoy, sin embargo, domina el escepticismo. De algún modo incluso el propio concepto de trabajador parece sonar algo peyorativo, y sin embargo exigimos a los mineros que estén a la altura de las circunstancias históricas y no defrauden su mística como movimiento obrero”. Merino tiene claro que la praxis que tradicionalmente ha estructurado la lucha minera es, cada vez más, una especie en vías de extinción: “Los trabajadores del carbón, igual que todos, han sido seducidos por la sociedad de consumo y los créditos hipotecarios, pero a pesar de eso son capaces de mantener una huelga de dos meses. ¿Qué colectivo de trabajadores resiste en España hasta 65 días sin cobrar su salario?”.

De esa convicción proviene el subtítulo, El último movimiento obrero, con que ReMine se presenta ante los espectadores. “Responde a la concepción del último movimiento tradicional surgido en la Revolución Industrial; había mineros o grupos de trabajadores de resistencia en todos los países europeos, y entre todos presionaron para conseguir el llamado Estado de Bienestar; hoy apenas quedan ya grupos de trabajadores organizados y de hecho ya casi no queda industria tradicional en Europa”. De esa percepción, y de la evidencia de que lo que se cuenta en ReMine no deja de ser la historia de una huelga perdida, es lo que convierte la película en un glorioso canto a la épica que siempre anida en la lealtad a unos principios justos, por más que su victoria se antoje casi una quimera. “Creo que la épica nunca está en los objetivos conseguidos”, apunta Merino, “sino en el camino para lograrlos, y ReMine es la historia de la resistencia como objetivo vital”. “En estos tiempos de inmediatez y resultadismo“, rubrica para finalizar, “resulta bastante épico encontrar a un grupo de 600 trabajadores que pelean siendo conscientes de que la derrota es el fin más probable, porque, dime, ¿qué tiene de épico pelear cuando el triunfo está cantado?”. 

Los mineros durante su protesta en Madrid. Un fotograma del documental.
Los mineros durante su protesta en Madrid. Un fotograma del documental ‘Remine’.

Marcha de los mineros. Fotograma del documental 'Remine'.
Marcha de los mineros. Fotograma del documental ‘Remine’.

Protesta de las mujeres de los mineros frente al parlamento. Fotograma del documental 'Remine'.
Protesta de las mujeres de los mineros frente al parlamento. Fotograma del documental ‘Remine’.

Fuente: eldiario.


Trailer de "ReMine, el último movimiento obrero" from ReMine on Vimeo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

EXPONEN EN BERLÍN LAS FOTOS DE THOMAS BILDHART, REPORTERO "OFICIAL" DE LA RDA

Erich Honlecker cantando durante una celebración de veteranos en Berlín Este en 1979

Thomas Bildhart fue un testigo constante de los años de separación entre las dos Alemanias trabajando para la agencia oficial de fotografía de la RDA. 'La vida cotidiana en la República Democrática Alemana' se expone en Berlín. La muestra acumula centenares de imágenes sobre los quehaceres ciudadanos en la parte comunista de la ciudad durante los años del Muro.

Pocos reporteros de los años de la Guerra Fría se movieron con mayor libertad por la parte comunista de Alemania como Thomas Bildhart (1937). Trabajaba como fotógrafo para la agencia oficial de fotografía de la República Democrática Alemana (RDA) y esa condición le permitía capturar escenas cotidianas que de otro modo nadie hubiese recolectado.

La exposición Alltag in der DDR (La vida cotidiana en la RDA), una de las varias que se celebran en Berlín como apoyo a la celebración del 25º aniversario de la caída del Muro, acumula centenares de las fotografías de Bilhardt. La muestra es especialmente notable porque ofrece la visión de los quehaceres diarios de los habitantes de la parte oriental de la ciudad, mucho menos documentada que la zona occidental. La vida cotidiana de los 'ossis' La antología, que exhibe el museo The Kennedys de la capital alemana, permite el acercamiento a la vida cotidiana de los ciudadanos ossis (coloquialmente, orientales) y también recoge algunos actos oficiales de singular importancia para el régimen comunista, entre ellos la visita oficial de Fidel Castro a la RDA en 1972, los actos del 25º aniversario de la fundación del estado comunista en 1974 a los que asitió Leonid Brézhnev, entonces presidente de la URSS.

Pero además de sus obligaciones como reportero de la Deutschen Werbeagentur (Agencia de publicidad alemana, DEWAG según sus siglas originales), Bilhardt disfrutaba haciendo fotos callejeras de las ciudadanos de Berlín Este. Se trata de lo mejor de la exposición. Son imágenes en blanco y negro, cándidas y con mucho sentido del humor de niños asomados al escaparate donde se muestra un nuevo modelo de televisión, parejas de novios besándose bajo la lluvia, una mujer dando cuenta de una salchicha de tamaño considerable... Tanques de guerra para niños Si casi todas las fotos de calle son de los dos años previos a la construcción del Muro, levantado en 1961, las que siguen reflejan una realidad distinta, más dirigida a la propaganda. Bilhardt retrató todo tipo de actos masivos del régimen comunista, desde desfiles y conmemoraciones hasta visistas de jefes de Estado, escenas de felicidad laboral o momentos tan chocantes como una competición de niños que manejan tanques de guerra en miniatura.

Premiado en numerosas ocasiones por su trabajo como reportero, Bilhardt cubrió sobre el terreno temas en Cuba, Chile, Mozmabique, China, Oriente Medio, Vietnam del Norte y todos los paises satélite de la URSS. Sigue ejerciendo la fotografía y se felicita por haber experimentado su "naturaleza explosiva", aunque ésta, añade "nunca es atribuible a la imagen final, sin también a las circunstancias en que fue tomada".

Fuente: 20minutos

VER FOTOGALERÍA: http://www.20minutos.es/fotos/artes/thomas-bildhart-reportero-oficial-de-la-rda-10926/

miércoles, 12 de noviembre de 2014

25 AÑOS DE LA MUERTE DE PASIONARIA


PASIONARIA, de Miguel Hernández

Moriré como el pájaro: cantando,
penetrado de pluma y entereza,
sobre la duradera claridad de las cosas.
Cantando ha de cogerme el hoyo blando,
tendida el alma, vuelta la cabeza
hacia las hermosuras más hermosas.

Una mujer que es una estepa sola
habitada de aceros y criaturas,
sube de espuma y atraviesa de ola
por este municipio de hermosuras.

Dan ganas de besar los pies y la sonrisa
a esta herida española,
y aquel gesto que lleva de nación enlutada,
y aquella tierra que de pronto pisa
como si contuviera la tierra en la pisada.

Fuego la enciende, fuego la alimenta:
fuego que crece, quema y apasiona
desde el almendro en flor de su osamenta.
A sus pies, la ceniza más helada se encona.

Vasca de generosos yacimientos:
encina, piedra, vida, hierba noble,
naciste para dar dirección a los vientos,
naciste para ser esposa de algún roble.

Sólo los montes pueden sostenerte
grabada estás en tronco sensitivo,
esculpida en el sol de los viñedos.
El minero descubre por oírte y por verte
las sordas galerías del mineral cautivo,
y a través de la tierra les lleva hasta tus dedos.

Tus dedos y tus uñas fulgen como carbones,
amenazando fuego hasta a los astros
porque en mitad de la palabra pones
una sangre que deja fósforo entre sus rastros.

Claman tus brazos que hacen hasta espuma
al chocar contra el viento:
se desbordan tu pecho y tus arterias
porque tanta maleza se consuma,
porque tanto tormento,
porque tantas miserias.

Los herreros te cantan al son de la herrería,
Pasionaria el pastor escribe en la cayada
y el pescador a besos te dibuja en las velas.

Oscuro el mediodía,
la mujer redimida y agrandada,
naufragadas y heridas las gacelas
se reconocen al fulgor que envía
tu voz incandescente, manantial de candelas.

Quemando con el fuego de la cal abrasada,
hablando con la boca de los pozos mineros,
mujer, España, madre en infinito,
eres capaz de producir luceros,
eres capaz de arder de un solo grito.
Pierden maldad y sombra tigres y carceleros.

Por tu voz habla España la de las cordilleras,
la de los brazos pobres y explotados,
crecen los héroes llenos de palmeras
y mueren saludándote pilotos y soldados.

Oyéndore batir como cubierta
de meridianos, yunques y cigarras,
el varón español sale a su puerta
a sufrir recorriendo llanuras de guitarras.

Ardiendo quedarás enardecida
sobre el arco nublado del olvido,
sobre el tiempo que teme sobrepasar tu vida
y toca como un ciego, bajo un puente
de ceño envejecido,
un violín lastimado e impotente.

Tu cincelada fuerza lucirá eternamente,
fogosamente plena de destellos.
Y aquel que de la cárcel fue mordido
terminará su llanto en tus cabellos.

Viento del pueblo. Poesía en la guerra, Valencia, Socorro Rojo
Internacional, 1937 (Prólogo de Tomás Navarro Tomás)

DOCUMENTACIÓN DEL PCE SOBRE PASIONARIA: http://pce.es/secretarias/secmovrepublicano/25pasionaria/index.php

martes, 11 de noviembre de 2014

"DOS DÍAS, UNA NOCHE", DIGNIDAD DE LA CLASE OBRERA

Título original: Deux jours, une nuit (Two Days, One Night)
Año: 2014
Duración: 95 min.
País: Bélgica
Director: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Guión: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Fotografía: Alain Marcoen
Reparto: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée, Batiste Sornin, Alain Eloy, Myriem Akeddiou, Fabienne Sciascia, Olivier Gourmet

La perversión del sistema capitalista ha degenerado en que ya no es el empresario el encargado de despedir, sino que esa responsabilidad, esa culpa, pasa a los propios trabajadores, a los compañeros del despedido. De esta manera, el patrón se convierte en un Poncio Pilatos, que se lava las manos y se sienta a esperar a que el indvidualismo atroz, que va aparejado al capitalismo, se encargue del trabajo sucio. De eso va Dos días, una noche, el nuevo filme de los hermanos Dardenne. Los cineastas belgas han mostrado en sus películas a personajes fuera del sistema. En Rosetta (1999), la cinta que más se parece a ésta, ya se acercaron al problema laboral de la clase obrera. En El silencio de Lorna (2008), se centraron en la explotación sexual.

Los realizadores nos tenían acostumbrados a personajes marginados de la sociedad occidental que lidiaban con dilemas morales, pero siempre en su condición de víctimas del sistema. En Dos días, una noche, sus personajes están dentro del sistema. Son clase trabajadora que aspira a ser clase media, porque desde el Tacherismo ser “obrero” es algo de lo que avergonzarse en el mundo occidental, lean sino a Owen Jones.

Dos días, una noche, mucho más luminosa que sus trabajos anteriores, en la línea su anterior filme El niño de la bicicleta (2011), y presenta una situación que la mayoría de occidentales hemos sufrido o hemos visto sufrir a alguien cercano. Esas dos características, la luminosidad y su carácter casi universal, junto con la elección de una actriz internacional, hacen que esta película de los Dardenne pueda acercarse a un público más cercano.

El argumento nos muestra el dilema al que son sometidos los empleados de una pequeña fábrica. Tienen que decidir si renuncian o no a una prima de 1000 euros para evitar que una compañera sea despedida. Esa compañera es Mariond Cotillard, una mujer temerosa de quedarse en paro y con depresión. Cotillard tiene tan solo un fin de semana para convencer a sus colegas de que voten por ella o, bien, que renuncien a su paga extra, repitiendo el esquema de Doce hombres sin piedad (1957). Lo mejor de Dos días, una noche es que da igual el resultado de esa votación. Gane o pierda, ella es la heroína de nuestros días. Da igual si el personaje de Cotillard se queda en el paro o consigue seguir en su puesto; lo que cuenta aquí es que lucha, que busca la solidaridad de los compañeros, logra apelar a la conciencia de grupo y señalar al verdadero enemigo.

Estamos ante el filme más necesario de la cartelera, pero además de ser necesario, la cinta de los Dardenne, Dos días, una noche, tiene pulso cinematográfico, tiene una grandísima interpretación y tiene muchos matices. No estamos ante una película panfletaria, ni siquiera podemos decir que sea únicamente un filme social, Dos días, una noche se aleja de colectividades, de sindicatos, de mítines o de empresarios, para centrarse en la suma de individuos, intentando no dividirlos en buenos y malos, y esperando que el espectador también se pregunte qué debería votar en tal situación.

Pepa Blanes




lunes, 10 de noviembre de 2014

AGUSTÍN GÓMEZ ARCOS, EL ODIO DE CLASE EXPRESADO EN LITERATURA Y POESÍA


Muere en 1998 ignorado por la crítica y editores españoles. En Francia fue condecorado con la Orden de las Artes y las Letras Francesas.

Por Sebastián Sánchez Martínez (Epicuro)

Agustín Gómez Arcos, escritor excluido de la historiografía literaria, ha sido víctima de una doble censura: la censura explícita ejercida por la dictadura franquista, y la censura tácita derivada del proceso de transición política. Transición que no estaba dispuesta a consentir espacio cultural a aquellos intelectuales que no compartieran la componenda política de la II Restauración Borbónica. El Franquismo prohibió su obra y la democracia la ignoró.

Es la guerra civil y especialmente la postguerra el manantial del que emana su rabia, el odio de su escritura. Su obsesivo deseo de venganza no se adaptó a los proyectos políticos de los ideólogos y artífices de la “reconciliación nacional”.

Agustín crea personajes rebeldes, personajes marginales, profundamente doloridos; seres que se nutren de su propio odio de clase, como alimento imprescindible para resistir, para no olvidar, para vengar. Sin embargo, ofrecen una aurora de esperanza, de que otra vida es posible, en su literatura existe un mañana; porque esa palabra mañana, para él, siempre estará viva. Futuro y mañana serán dos palabras, dos ideas, con las que cerrará muchos de sus textos.

Toda su obra está comprometida políticamente, compromiso sentido y vivido hasta constituir su propia existencia. Su novela “María República”, es su obra más autobiográfica, como él mismo definió. Es más, a la protagonista, le da sus propios apellidos, la denominará María República Gómez Arcos. Acto, como ningún otro, de extrema identificación y amor. En ella proyecta sus sentimientos, su pensamiento y su manera de ser.

María, la huérfana de padres fusilados, enterrados en fosas comunes, “…cadáveres que lleva en la tumba de su cabeza…”, mujer caída, con conciencia de la existencia de dos mundos antagónicos nacidos para exterminarse, violada, puta para sobrevivir y sifilítica. María, víctima inocente de la Victoria, se servirá de su enfermedad como subversión al Régimen. Contagiar a toda la burguesía de la ciudad es su objetivo. Su obra destructora es que engendren hijos enfermos, hijos tarados, monstruos.

“…Gerentes del futuro de la Patria, concesionarios de patentes extranjeras, promotores inmobiliarios, militares, comisarios de policía, obispos y demás, arrastrándose penosamente hacia lo más alto de la escala social al grito de ¡Viva Franco!. Todos contagiados por mi sífilis. Todos deformes. Una gusanera que irá invadiendo el país hasta emponzoñarlo por completo…”

Gómez Arcos nace en Enix (Almería) en 1933, en el seno de una familia que sufrirá duramente la represión y el aislamiento social por su condición de “rojos”. De esa experiencia infantil nace su libro “El niño pan”, en el que nos narra con contundente realismo la tragedia de los vencidos. Texto que surge de la memoria personal del autor en la que ésta se reelabora literariamente, trascendiendo lo puramente biográfico.

Contextualizado en el medio rural, en una familia de tierras almerienses, su universo es extensible a todos los que fueron niños durante la guerra y en especial del bando derrotado, para quienes la palabra paz es sinónimo de humillación y sumisión. Se trata de recuerdos que aún perviven intactos en nuestra memoria colectiva y que describe con sentimiento y con dolor.

Cursa el bachillerato en la ciudad de Almería, disfrutando de una predilecta relación con su profesora Celia Viñas, poeta y escritora. Es ella quien le transmite la afición por la creación literaria en un ambiente de profundo espíritu de libertad, emanado de los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, oasis de tolerancia en los sombríos años cuarenta. Este espíritu dejará una huella indeleble en el pensamiento de nuestro autor, a la vez que conformará su pasión por las Letras.

En Barcelona inicia estudios de Derecho, para pronto abandonarlos. Posteriormente, se traslada a Madrid concentrándose en la producción dramática. Abordará todos los géneros literarios, publicando en 1956 su primer libro de poemas, “Ocasión de paganismo”, pero es en el teatro donde encuentra el vehículo de expresión de su contestación social y rebeldía hacia el Régimen que atenaza España. Comparte posiciones francamente comprometidas, con autores como Alfonso Sastre, frente a los dramaturgos del “teatro del posibilismo” cuyo máximo exponente es Buero Vallejo. Hasta su muerte, siempre aborrecerá las medias tintas.

En 1960 consigue el primer premio en el Festival Nacional de Teatro Nuevo con su farsa “Elecciones generales”. La censura le retira el premio y prohíbe su representación. En 1962 se le otorga el premio Lope de Vega por la obra “Diálogos de la herejía” premio que es anulado posteriormente y censurada la puesta en escena. Nuevamente en 1966 con la pieza teatral “Queridos míos es preciso contaros ciertas cosas” recibe el segundo premio Lope de Vega tras declararse, sospechosamente, desierto el primero. Al no recibir ninguno de los galardones y anularse consecutivamente los estrenos de sus obras y, junto al ambiente asfixiante en el que vivió por aquellos años en Madrid, decide autoexiliarse en primer lugar a Londres y finalmente a París. Camino sin auténtico regreso.

Instalado en París desde 1968, va a realizar una doble ruptura con toda su carrera anterior. Decide no solo cambiar de género literario sino también de lengua: pasará de dramaturgo en castellano a novelista en francés. Su principal subversión ideológica contra la madre patria consistirá en abandonar el castellano. La España que lo excluye se verá a su vez excluida. Acto de rebeldía y coraje que le permitirá escapar de la vigilancia y el silencio impuestos en su lengua materna. Su nueva producción se expresará en francés, el argumento narrativo seguirá derivando de la realidad española, generándose así una disonancia entre el código lingüístico y la temática. Para él, un escritor debe ser ante todo memoria, y debe estar presente en la conciencia de los lectores como manifestación de su experiencia de vida. Comparte el pensamiento de Sartre, para quien la literatura es ante todo un hecho social y por lo tanto, al escritor se le pide responsabilidad social. Tan solo en dos ocasiones intentará penetrar en el panorama literario español y lo realiza con dos autotraducciones: “Un pájaro quemado vivo” y “Marruecos”.

Inicia su obra narrativa con la novela “El cordero carnívoro”, relato duro y profundamente transgresor, que reúne todos los ingredientes para ejecutar un ataque furibundo a los principios de la moral conservadora. De este modo genera una nueva forma de libertad al margen de los ideales del Nacionalcatolicismo. Gómez Arcos, de acentuado espíritu antirreligioso, pensaba que frente a la intolerancia a veces no basta la libertad, hay que llegar a la transgresión social y moral, transgresión como forma de salvación humana. Una novela magistralmente escrita pero políticamente incorrecta, que ha herido las sensibilidades mojigatas. Fue ganadora del “Prix Hermès” 1975, galardón que concede Francia a la obra más destacada de la literatura marginal.

De sus catorce novelas es con “Ana no” con quien se consagra como escritor francófono. Traducida en su momento a dieciséis idiomas, llevada al cine en 1985 y con varias adaptaciones teatrales. “Ana No” es su obra más premiada, “Prix du Livre Inter” 1977, concedido por los lectores a la mejor novela del año, y galardonada con los prestigiosos premios literarios “Thyde Monnier” y “Roland Dorgelès”. Presenta a una mujer, Ana No, a quien no le permitieron tener una identidad; la guerra, despojándola de todo, la ha convertido en una negación absoluta, Ana “no” existe. A sus 75 años, emprenderá un viaje andando, siguiendo el duro y hostil camino de la vía del tren, para antes de morir, abrazar lo único que le queda, un hijo preso en una cárcel del norte de España, acusado de pertenecer al Partido Comunista. Travesía en la que solo le acompañarán el recuerdo de sus muertos: un marido y dos hijos fusilados. Es un viaje iniciático hacia el autoconocimiento, a través de la España franquista, en el que adquirirá su identidad hasta convertirse en Ana Si. “Ana no” ofrece, indudablemente, uno de los más hermosos personajes de mujer de la literatura contemporánea.

“…Lo único que quiere ( sin ser plenamente consciente de ello) es cruzar el país de sur a norte, paso a paso, para que esta tierra indigna que trajo al mundo los asesinos de sus hombres sepa, por fin, que ella existe, que salió de su madriguera y que ahora, mancha negra, se dirige hacia la muerte. Andando. De pie…”

La mayor parte de sus personajes principales son personajes femeninos. En sus relatos demuestra una especial sensibilidad, comprensión y conocimiento de la psicología femenina, a la vez que las dota de una intensidad dramática excepcional, que ancla sus raíces en su primera vocación de dramaturgo. Considera que la mujer vive una realidad más compleja y versátil que los hombres, es por ello por lo que las configura como protagonistas fundamentales de sus obras dándoles una relevancia exquisita y fuera de lo común.

Desarrolla una narrativa de profundo materialismo centrada en el cuerpo como única base de la existencia, ésta se ve plasmada en el uso abundante de términos de carácter tanto anatómico como fisiológico. Los fluidos, las secreciones, la sangre y detalles explícitamente sexuales son usados como reivindicación de lo más físico del ser, de nuestra esencia.

Su creación discurre a través de una crítica corrosiva y mordaz, que no es en exclusiva hacia un sistema político concreto sino que también abarca, y fundamentalmente, el conjunto de valores que lo conforman y al sistema de vida que genera, condiciona, o impone. Esta crítica ácida será dulcificada por una prosa poética incuestionablemente bellísima, con ecos lorquianos y aires valleinclanescos que nos retrotraen hacia la Novela Picaresca y al Teatro del Siglo de Oro, lo mejor que la literatura española dio a la literatura universal.

Toda su producción se caracteriza entre otros factores por la unidad interna en relación a la temática. Temática arraigada en la realidad española y desarrollada en una doble temporalidad. Muchas de sus obras tienen dos tiempos paralelos, el presente de los protagonistas situado en los últimos años del Franquismo y primeros de la Transición y un pasado que nos está recordando el inicio del Franquismo. Puente entre lo que aconteció y la actualidad. Actualidad que ahora, en este momento, se vuelve rabiosamente contemporánea.

“…El dinero entraba a espuertas en la casa de los gritos. Sin mesura. Como un ciclón cada vez mas potente que hubiese elegido como núcleo al Jefe de Policía. La Señora, codiciosa se limitaba a poner las manos: los billetes parecían brotar inconteniblemente del bolsillo de su marido, como un árbol que diese fruto todo el año, verano e invierno, Árbol milagroso. La Señora nunca preguntaba la procedencia de aquel dinero. Se lo embolsaba, lo acumulaba. Sin contarlo. El sueldo de todo Jefe de Policía debía tener ciertos límites. El de su esposo, no……….Soplos provenientes de sus numerosos contactos, hombres de negocios y políticos que le pagaban así sus favores. ¿Qué favores? La Señora nunca se hizo la pregunta, ni se la hizo a su marido. Ella se limitaba a comprar valores, a participar en especulaciones inmobiliarias…”

Dos veces finalista del acreditado premio “Goncourt” una de ellas en 1978 por “Escena de caza furtiva”. Novela violenta, en la que se ponen minuciosamente al desnudo los mecanismos represivos de la Dictadura, la tortura, la clandestinidad, la corrupción, con todos sus protagonistas inherentes, torturador, cómplices y víctimas. Pero simultáneamente también la más cargada de esperanza que surge a través de un nuevo personaje, un francotirador, el hijo de las víctimas, que con fusil en mano disparará al Jefe de Policía dos balas en el bajo vientre, “…que desgarran de inmediato carne y sexo….dos balas misioneras…” haciendo cumplir su imprescindible justicia-venganza.

“…Madre e hijo se echan a reír. Actúan como si acabasen de entrar en el mundo. De pleno derecho. Como, si desde ahora, este mundo fuese habitable.”

Es la respuesta de nuestro autor al autoperdón que el Régimen se concedía a si mismo. Agustín afirmaba que esta democracia era una democracia creada por franquistas, los mas inteligentes y flexibles de la derecha. Escritor maldito, fantasma, o silenciado, como se le ha denominado, pero fundamentalmente incómodo. Escritor incómodo cuyas novelas encajaban y aún siguen encajando muy mal en la España de la Transición, en la España de la reconciliación, en la España vigente.

Guiado por las que eran sus convicciones, “los políticos olvidan, los escritores no”, “la posición de todo creador debe de ser siempre marginal”, no se integró en ningún partido político y defendió la independencia de los intelectuales en contraposición a su organización. Pensamientos que se reflejan en sus héroes, quienes no se articulan en un proyecto político estructurado de futuro, ni de transformación social colectiva. Si son conscientes, de que el origen de sus sufrimientos, de sus males, es externo y de clase. Sin embargo la solución por la que optan es profundamente individual, actuando subjetivamente. Es una guerra personal de matices revanchistas y anarquizantes, en clara sintonía con el individualismo visceral de su creador.

Iniciada la Transición Gómez Arcos regresó ocasionalmente a España, de donde nunca perdió la nacionalidad, aquí encontró una completa incomprensión; siendo ignorado por la critica literaria y rechazado por los editores. De forma prematura, murió en 1998 como escritor prestigioso en Francia y como tal, fue enterrado en su país de acogida en el cementerio de Montmartre, reservado a las grandes personalidades, junto a Emilio Zola, Dumas, Héctor Berlioz y Nijinski.

Escritor reconocido mayoritariamente por el público francés, con múltiples galardones y premios. Condecorado con la prestigiosa Orden de las Artes y las Letras Francesas con el grado de Oficial, concedida con anterioridad a solo seis españoles entre ellos Pablo Picasso y Rafael Alberti. Autor cuyos textos han formado parte del programa educativo de los liceos franceses, de forma incomprensible continúa siendo un desconocido en nuestro país. Inédito en castellano hasta que recientemente la editorial Cabaret Voltaire, en una actuación valiente y decidida, ha iniciado la traducción y consiguiente publicación de sus obras. En la actualidad podemos disponer, por primera vez, de seis de sus catorce novelas y de su obra poética completa para los lectores hispanohablantes, devolviéndola así, a su lengua materna, a la lengua en la que fue pensada.

Estamos pues ante un brillante escritor, de gran fuerza expresiva, cuya lectura sin lugar a dudas nos cautivará y apasionará tanto por su temática como por su calidad literaria. Alguien rebelde y libre con quien disfrutaremos intensamente a la vez que nos mantendrá viva la memoria histórica. ¡Todo un lujo!


Imagina tus manos
y mis manos,
y las manos de todos,
su multitud de dedos
para contar los muertos de mi España
y poner la factura al Culpable.

Imagina mi boca
con tu boca
y las bocas de todos
su multitud de lenguas
para gritar venganza, no justicia,
que justicia no calma
los vencidos.

Imagina tus ojos
Y mis ojos
Y los ojos de todos
su multitud de horas
para buscar la culpa al Asesino
y mirarle la muerte
sin descanso.

Imagina la culpa
de su culpa,
su multitud de culpas,
la vejez de su culpa
enterrada en el Valle de las Culpas
Valle de los Caídos
por mal nombre.

Imagina mi rabia
con tu rabia
y la rabia de todos
la multitud de rabias
para cargar fusiles y fusiles
y cargar corazones
y futuros.


Gómez Arcos Agustín

BIBLIOGRAFÍA

Gómez Arcos, A.:
El niño pan. Ed. Cabaret Voltaire 2006
El cordero carnívoro. Ed. Cabaret Voltaire 2007
Ana no. Ed. Cabaret Voltaire 2009
La enmilagrada. Ed. Cabaret Voltaire 2010
Poesía, obra completa. Ed. Cabaret Voltaire. 2011
Escena de caza furtiva. Ed. Cabaret Voltaire 2012
Maria República. Ed. Cabaret Voltaire 2014

Feldman, S.G. (2002), ”Alegorías de la disidencia”. Instituto de Estudios Almerienses.

Heras Sánchez, J
-(1995) “Agustín Gómez Arcos: Estudio narratológico de la Enmilagrada”, Instituto de Estudios Almerienses.
-((2011) “Agustín Gómez Arcos. El perfil de un escritor singular”, Instituto de Estudios Almerienses.

Molina Romero M.C. (2006) “Agustín Gómez Arcos. La aventura de una escritura franca », Écrire au-delà des limites, 2, 91-104.

Dossier de prensa

“El español Agustín Gómez Arcos finalista”. Feliciano Fidalgo, El País, 21-11-1978.
“El español Gómez Arcos, escritor francés a pesar suyo”, Juan Cruz, El País 13-8-1980.
“El español Gómez Arcos, seleccionado para el Goncourt”, El País, 15-9-1984.
“El último creador en el exilio. Agustín Gómez Arcos dice que la España socialista no le ha abierto las puertas que le cerró el franquismo”. Ángeles García, El País, 30-6-1985.
“Un intelectual alejado del poder”, A.G., El País, 30-9-1985.
”Extranjero en su patria”, E. Haro Tegglen, El País, 21-3-1998.
“Muere en París Agustín Gómez Arcos, autor que combatió la desmemoria del franquismo”,Octavi Martí, El País 21-3-1998.
El regreso de Agustín Gómez Arcos. Traducido al español el libro de una profesora estadounidense sobre el teatro del escritor de Almería”, M.J. López Díaz, El País, 17-6-2002.
“Agustín Gómez Arcos regresa a Enix”, M.J. López Díaz, El País Andalucía, 6-10-2004.
“El autor favorito de Mitterrand”, Tereixa Constenla, El País 31-3-2010.
“La obra del autor fantasma Gómez Arcos reaparece”, Carles Geli. El País, 16-3-2007.

Publicado en el Nº 277 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2014