LA ESPINA ROJA
viernes, 16 de enero de 2026
SINFONÍA Nº 1, "SINFONÍA DE BERLÍN", DE KURT WEILL, EN EL 107 ANIVERSARIO DEL LEVANTAMIENTO ESPARTAQUISTA
jueves, 15 de enero de 2026
"DISCIPLINA DE PARTIDO", ARTÍCULO DE ROSA LUXEMBURGO, EN EL 107 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO
La sesión del Reichstag del 2 de diciembre volvió a poner de relieve la cuestión de la disciplina del partido, y los miembros del partido, naturalmente, deben abordarla con seriedad. Sin embargo, para llegar a las conclusiones correctas, es necesario llegar al fondo del asunto y no solo arañar la superficie.
Toda organización, toda comunidad que dependa de la cooperación de varios individuos requiere disciplina, es decir, la subordinación del individuo, sin la cual la cooperación es imposible. Sin disciplina, no serían posibles las fábricas, la educación, el ejército, ni el Estado. ¿Es la misma disciplina que subyace al Partido Socialdemócrata? ¡Por supuesto que no! Existe un contraste directo, en esencia y en sus raíces, entre nuestra disciplina socialdemócrata y la disciplina fabril o militar. La disciplina militar y capitalista-industrial se basa en la coerción externa, mientras que la disciplina socialdemócrata se basa en la subordinación voluntaria; la primera sirve al despotismo de una minoría sobre las masas, la segunda a la democracia, es decir, a la voluntad de las masas ilustradas sobre el individuo. A nadie se le pregunta si quiere ser ciudadano de su estado; todos deben pagar impuestos y servir en el ejército, lo quieran o no. Uno se afilia al Partido Socialdemócrata voluntariamente, sometiéndose voluntariamente al criterio de las masas de este partido para ponerlo en práctica en el ámbito social y político. Lo que esto significa se explica de forma clara e inequívoca en el programa del partido y también en las resoluciones de los congresos del partido y de los congresos internacionales en los que el partido ha participado.
Esto, y solo esto, constituye la verdadera base, la justificación intrínseca y el significado histórico de la disciplina socialdemócrata. Es la herramienta histórica y la ayuda indispensable para transformar continuamente en acción política la voluntad expresada en el programa del Partido, en las resoluciones de los congresos del partido y en las resoluciones de los congresos internacionales.
El movimiento obrero cuenta ahora con diversos órganos a su servicio, y en cada uno de estos órganos cada individuo debe someterse a la mayoría. Pero la disciplina de estos órganos —la disciplina del grupo parlamentario, por ejemplo, la ejecutiva del partido, los comités de juventud, los comités de educación, etc.— solo tiene como propósito implementar la disciplina del partido, es decir, poner en práctica el programa del partido y las resoluciones del partido en su conjunto. Imaginemos por un momento que la facción socialdemócrata del Reichstag hubiera decidido repentinamente por gran mayoría o casi por unanimidad unirse al Partido Nacional Liberal; ¿estaría entonces de algún modo justificada su exigencia de disciplina partidaria sobre sus miembros? Cualquier camarada responderá fácilmente que no. Por el contrario, una facción socialdemócrata que decidiera repentinamente unirse al Partido Nacional Liberal sería ella misma la que habría roto descaradamente la disciplina del partido y, por lo tanto, quedaría ante el tribunal del partido en su conjunto. Mediante esta resolución, el propio partido liberaría a cada uno de sus miembros del deber de obediencia, tal como incluso en el ejército actual un soldado es liberado del deber de obediencia si es llamado a cometer actos ilegales. Lo que la coerción de la ley es para cada ciudadano y soldado, la fuerza vinculante del programa del partido lo es para cada socialdemócrata. Y ningún grupo de cien camaradas, ya sea una asamblea local, una cooperativa de consumidores o una facción parlamentaria, tiene la autoridad en un partido democrático como el socialdemócrata para obligar a un individuo a traicionarlo. La disciplina del partido en su conjunto, es decir, su adhesión a su programa, prevalece sobre toda disciplina corporativa y es la única que puede justificar esta última, al igual que constituye su límite natural.
En nuestro ejemplo, la situación es clara e inequívoca porque hemos elaborado una resolución que se presenta como una traición formal al partido. Sin embargo, una facción puede, sin decidir formalmente unirse al Partido Liberal Nacional, tomar decisiones trascendentales para todo el partido que, en esencia, equivalen a las políticas de su núcleo central, contradiciendo directamente el programa, las tácticas, la tradición, las resoluciones de los congresos del partido, todos los panfletos, periódicos y discursos de agitación de las últimas cinco décadas de existencia. Tales decisiones constituyen, sin duda, la más flagrante violación de la disciplina imaginable contra el partido en su conjunto, tal como ha existido hasta ahora.
La opinión del partido sobre las sesiones del Reichstag del 4 de agosto y el 2 de diciembre es, y probablemente seguirá siendo, desconocida durante algún tiempo. Hasta ahora, solo se han hecho públicas las opiniones de 110 diputados del Reichstag y de tres a cuatro docenas de editores. En un partido democrático como el nuestro, lo que importa no es la opinión ni la voluntad de un puñado de figuras literarias, funcionarios del partido o parlamentarios, sino la de la gran mayoría del proletariado, los millones que, tras una cuidadosa reflexión y un debate abierto y exhaustivo, toman sus decisiones. Hoy en día, en estado de sitio, sin libertad de prensa, sin derecho de reunión, sin una vida partidaria libre y sin trabas ni una opinión pública, es absolutamente imposible para la gran mayoría de los miembros del partido expresar sus opiniones. Y los votos de confianza que los diputados individuales puedan haber obtenido en sus circunscripciones tienen muy poco valor a nivel nacional en tales circunstancias políticas. Así pues, es un hecho que desde el estallido de la guerra, bajo la protección de la ley marcial, se han cometido continuamente las más graves faltas de disciplina, faltas que amenazan con despojar a la socialdemocracia de su rumbo, carácter y objetivos anteriores. Estas faltas de disciplina consisten en que órganos individuales del partido, en lugar de servir a la voluntad general, es decir, al programa del partido, la doblegan por iniciativa propia.
Sólo cuando la férrea disciplina del estado de sitio haya sido eliminada, la gran masa de miembros del partido podrá restablecer su disciplina y exigir responsabilidades por las faltas cometidas.
Fuente: Volodia
miércoles, 14 de enero de 2026
"ALEGORÍAS DE UN PORVENIR", EXPOSICIÓN SOBRE LAS VIDRIERAS ART DECÓ DE LA II REPÚBLICA EN EL BANCO DE ESPAÑA
La Sala de Exposiciones Banco de España alberga hasta el 28 de marzo de 2026 una muestra en la que el Banco de España analiza por primera vez el impacto del movimiento art déco en su sede principal de Cibeles. Su ampliación en la década de los años 30 fue un proyecto que combinó ingeniería, diseño, artes decorativas y mensaje institucional.
Comisariada por Yolanda Romero, conservadora del Banco de España, y por el artista, curador e investigador Álvaro Perdices, esta exposición se centra en un episodio clave para la institucion: la ampliación de la sede principal de Cibeles en la década de 1930 de la mano del arquitecto José Yárnoz Larrosa. Un proyecto que supuso la creación de dos de sus principales espacios arquitectónicos: el Patio de Operaciones, que conserva una de las mejores vidrieras art decó de Europa, y la emblemática Cámara del Oro, inaugurada tan solo unos meses antes del inicio de la Guerra Civil.
Una de las joyas de la exposición reside en la vidriera art déco del Patio de Operaciones, considerada una de las más destacadas de Europa, así como en los bocetos y cartones originales que diseñó la Casa Maumejean para la ampliación. Estos materiales, restaurados gracias a la colaboración del Banco de España, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Fundación Centro Nacional del Vidrio, salen por primera vez a la luz, mostrando el proceso artesanal y técnico que dio forma a un conjunto único. Los motivos representan el mundo del trabajo y la tecnología —la agricultura, la pesca, la industria, el trabajo portuario—, elevando estas actividades a verdaderas alegorías de progreso, como ideó la Segunda República.
martes, 13 de enero de 2026
"MARX & CHINA: LA SINIZACIÓN DEL MARXISMO", DE XULIO RÍOS, EDITADO POR AKAL
Hacia un marxismo con características chinas
¿Es China un país capitalista? Obviamente la respuesta es no. ¿Cómo va a ser capitalista un país que cuyo Estado, dirigido por cinco generaciones consecutivas de comunistas, controla a la clase capitalista corporativa, especialmente a través de la regulación? Otra cuestión es que nuestro “occidentalcentrismo” nos impida calificar al gigante asiático como un país socialista. En este sentido, para comprender mejor la realidad china, es necesario hacer un recorrido histórico. Empecemos.
China es mucho más que un país: es una vieja civilización milenaria que, según la leyenda, habían fundado los tres augustos y los cinco emperadores hace casi 5.000 años; de hecho, es el único de los focos de neolitización originarios que perdura en la actualidad manteniendo la misma herencia cultural. Si no se tiene este hecho en cuenta, no será posible entender la realidad china actual. Así, cuando en 1839 los ingleses y otras potencias europeas sometieron al imperio chino a los intereses occidentales, para lo que recurrieron a las guerras del Opio (1839-1842 y 1856-1860), empezó una era a la que la historiografía china denomina el Siglo de la Humillación (1839-1949). A lo largo de esa centuria fueron varios los intentos que se desarrollaron para superar esa situación de humillación, entre ellos el levantamiento de los bóxers (1899-1901) y, principalmente, la revolución Xinhai de 1911, que derrocó a la dinastía imperial Qing y proclamó la República de China. Es en ese contexto de agitación social y política en el que se introdujo el pensamiento marxista en China y se fundó el Partido Comunista de China (PCCh), bajo cuyo liderazgo, China no sólo no ha logrado el objetivo de superar el sometimiento del país a las potencias occidentales, sino que se ha convertido en una gran potencia mundial.
Entonces, ¿es China un país socialista? La respuesta, obviamente, es sí; aunque se trata de un socialismo “ajeno al gusto occidental”. China ha demostrado que se puede modernizar un país sin que eso signifique «occidentalizarse”al lograr su objetivo de modernización a través de la “sinización del marxismo” que es el tema en el cual se centrael excelente ensayo del sinólogo Xulio Ríos: Marx&China: la sinización del marxismo (Akal, 2025). Así, a lo largo de las páginas de Marx&China, Xulio Ríos realiza un exhaustivo recorrido que empieza con la recepción del marxismo en China y la fundación del PCCh y continúa con la llegada al poder de Mao y la revolución china, las reformas y aperturas de Deng Xiaoping y la nueva era de Xi Jinping, para enseñarnos los principales elementos que jalonan ese camino de modernización de China que van de la mano de la sinización del marxismo, de la que fue pionero Li Dazhao con su asimilación al marxismo del ideal Dafong, que afirma que “todo lo que hay bajo el cielo es para el pueblo”.
Ahora bien, en el camino de la modernización de China y de la sinización del marxismo jugó un papel principal Mao Zedong, uno de los fundadores del PCCh en 1921junto con Li Dazhao, Chen Duxiu y Zhang Guotao, quien definió sus principios rectores para los años por venir: el nacionalismo, la democracia y el bienestar del pueblo.
A partir de ese momento se pueden definir tres fases en “la metamorfosis del comunismo en China”, para usar el título de otro de los libros imprescindibles de Xulio Ríos.
La primera de esas fases es el maoísmo, caracterizada por la integración del marxismo con la práctica de la revolución. Esta fase abarca desde 1921 hasta 1978 y está jalonada por importantes hitos —el principal, el triunfo de la revolución china en 1949—, en los que fue necesario establecer un camino propio, alejado del liberalismo, pero también del socialismo soviético —que no se adaptaba a la realidad china y que llevó a la ruptura con la URSS en 1956—, que determinaron lo que se dio en llamar el pensamiento Mao, que se resume en tres tesis: integración del marxismo-leninismo en la realidad china, la línea de masas y la búsqueda de la verdad en los hechos y el principio de independencia frente a otras experiencias socialistas, como la soviética. En ese sentido, fueron años de preparación del socialismo o nueva democracia y de logros económicos fruto de un proceso de industrialización y de la reforma agraria, pero también marcados por dos trágicos acontecimientos: el gran salto adelante (1958-1960) y la revolución cultural (1966-1976), cuyo balance es profundamente negativo. No obstante, el maoísmo fue la estrategia que puso fin al Siglo de la Humillación y sentó las bases de la modernización de China.
La segunda fase es el denguismo (1978-2012), que integra los mandatos de Deng Xiaoping (1978-1990), Jiang Zemín (1990-2002) y Hu Jintao (2002-2012) y constituye la consolidación del socialismo con características chinas, que establecieron las bases de un nuevo modelo económico y político. La impronta de Deng en la sinización del marxismo es fundamental, en primer lugar porque estableció que China se encontraba en una etapa primaria del socialismo, lo que le llevó a establecer que el camino hacia el pleno socialismo debía regirse por los siguientes cuatro principios: la perseverancia en el socialismo, la dictadura democrático-popular, la dirección del PCCh y el marxismo-leninismo y el pensamiento Mao. Paralelamente, Deng sentó las bases para la modernización económica del país, transitando la vía del “socialismo de mercado” con base en la propiedad pública y poniendo énfasis en la redistribución de la riqueza y el bienestar social, y avanzó en la construcción del socialismo a través de los siete ejes esenciales de la reforma política. En este contexto, la llegada de Jiang Zemín incorporó al pensamiento comunista chino la teoría de la triple representatividad, según la cuál el partido representa a las fuerzas productivas nacionales, a las fuerzas de la cultura y a los intereses del pueblo, lo que supone que a partir de ese momento el PCCh, reconociendo la realidad social china y basándose en la nueva gobernanza inspirada en un sistema de partidos que aspira a representar al pueblo chino, se convertirá en la vanguardia del pueblo, no solo en el representante de la clase obrera y campesina. Posteriormente, bajo el mandato de Hu Jintao se estableció la “concepción científica del desarrollo’” con la que el PCCh aspira a responder a la justicia social y a la protección ambiental, sin dejar de fomentar el desarrollo económico.
La tercera fase, que completa la modernización de la China socialista es el xiísmo (2012-), que se corresponde con el mandato de Xi Jinping, quien establece las bases del ”socialismo con peculiaridades chinas en la nueva era”, que se fundamenta en las 14 perseverancias: dirección absoluta del partido, consideración del pueblo como sujeto central del proceso revolucionario, la profundización de la reforma, la nueva concepción del desarrollo, la condición del pueblo como dueño del país, el gobierno según la ley, los valores socialistas centrales, la garantía y mejora de las condiciones de vida del pueblo, la civilización ecológica, la seguridad nacional, el imperio del Partido sobre el ejército, la reunificación y el principio de “un país, dos sistemas”, la construcción de una comunidad de destino compartido de la humanidad y la exigencia de una mayor severidad disciplinaria en el Partido.
China no pretende ser modelo a seguir,pero tiene mucho que enseñar, principalmente que el marxismo no es un recetario, sino un ideario que aspira a transformar la sociedad y a emancipar a la humanidad, que hay que adaptar a cada realidad social sin renunciar a la herencia cultural, sobre todo a las que permanecen apegadas a la naturaleza y a la solidaridad. Esa es la enseñanza del marxismo chino señalada por Xulio Ríos: “la necesidad de arbitrar políticas sustentadas en un ideario de vocación universal (el marxismo), pero adaptado a su realidad inmediata”.
Un libro necesario. ¡Léanlo, aprendan de él!
Reseña de Alfredo Iglesias
Fuente: Mundo Obrero
lunes, 12 de enero de 2026
REPORTAJE "40 AÑOS DE ALBANIA SOCIALISTA" (1984), EN EL 80 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA POPULAR SOCIALISTA DE ALBANIA
REPORTAJE "40 AÑOS DE ALBANIA SOCIALISTA"
Reportaje albanés sobre sus 40 años de socialismo bajo el Partido y su líder Enver Hoxha. La película fue filmada por la producción de televisión albanesa en 1984.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación alemana,
Albania pasó a ser gobernada por un régimen controlado por los
partisanos locales, dirigidos por Enver Hoxha y Koçi Xoxe. El Consejo
Antifascista de Liberación Nacional asumió el gobierno provisional, por
lo que Hoxha se convertía en el primer ministro interino. Éste implantó
de inmediato una economía centralizada por la cual se nacionalizaron las
minas, los bancos y las empresas extranjeras, a través de un control
estatal sobre la producción y el desarrollo de la industrialización. La
reforma agraria, el plan más importante por el carácter rural de
Albania, se completó en agosto de 1945 y arrebataría la mayoría de
tierras agrícolas a las familias terratenientes para entregárselas al
pequeño campesinado en pequeñas parcelas, un modelo similar al koljós
soviético.
El 2 de diciembre de 1945 se celebraron elecciones constituyentes, donde
el Frente Democrático de Albania (dominado por el Partido del Trabajo
de Albania, PPSH) obtuvo el 92% de los votos como única candidatura. El
11 de enero de 1946 se produjo la proclamación definitiva de la
República Popular de Albania, aboliendo el anterior régimen monárquico e
instaurando un estado socialista basado en el ejemplo de la vecina
República Federativa de Yugoslavia. Hoxha mantuvo tanto el cargo de
primer secretario del PKSH como el de primer ministro.
VER REPORTAJE CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOUTUBE):
domingo, 11 de enero de 2026
"AMISTAD", DE LA ARTISTA SOVIÉTICA VALENTINA RUSU-CIOBANU
La pintura «Amistad» fue realizada en los años de la Guerra Fría conocidos entonces como los años de la lucha por la paz.
El concepto de amistad entre pueblos "hermanos" se promovió a menudo en el contexto del multiculturalismo, la monocultura soviética de facto de todos los estados miembros de la URSS. El tema de la hermandad internacional, de la paz, en el tratamiento unionista-socialista de la identidad, se reveló en la representativa y sugerente pintura "Amistad", realizada en 1974 por la pintora más importante de la época, Valentina Rusu-Ciobanu. Esta pintura captura con gran detalle la vestimenta de los jóvenes: una mezcla de ropa de estilo hipster con colores nacionales y accesorios representados con todo lujo de detalles. En la parte superior central, una bandera con la inscripción "paz" y una paloma. Al mismo tiempo, esta captura del momento, casi fotográfica, en colores brillantes, parece inmortalizar el "triunfo de una amistad abstracta". Esto se debe a los procedimientos cinematográficos (fotogramas congelados) en la constitución de la composición, a la concepción escénica del entorno, en la que el aire se sustituye por el vacío, así como al uso de un lenguaje declarativo, similar al de un periódico, a todo lo cual se suma el recurso a una perspectiva frontal demostrativa.
El lienzo también presenta un primer intento de introducir elementos de la estética del arte pop en el arte de la República Socialista Soviética de Moldavia
Valentina fue nombrada Artista del Pueblo de la República Socialista Soviética de Moldavia en 1985.
sábado, 10 de enero de 2026
"LE PONT DU JOUR", PELÍCULA DE LOUIS DAQUIN
Louis Daquin (1908–1980), inicialmente asistente de Grémillon, dirigió sus primeros largometrajes, * Le Voyageur de la Toussaint * y * Premier de Cordée *, durante la Ocupación . Activo en la Resistencia, sirvió como Secretario General del Comité de Liberación del Cine Francés, y más tarde se convirtió en Secretario General del Sindicato de Técnicos Cinematográficos después de la Liberación. Participó en la creación de la Cooperativa de Cine Francés, que produjo notablemente * La Bataille du Rail * de René Clément. Simultáneamente, dirigió varias películas con fuertes temas sociales y activistas, incluyendo * Le Point du Jour *. También produjo * La Grande lutte des mineurs *, un documental prohibido por la censura, que documentó las huelgas de 1947 y 1948. Su adaptación de 1955 de * Bel-Ami * de Maupassant sufrió numerosas revisiones antes de su estreno en 1957.
El 25 de agosto de 1948, Nord-Éclair tituló: «Cuando los mineros hacen películas. En Liévin, donde Louis Daquin rueda Le Point du Jour». Una de las características esenciales de esta película es, sin duda, su ambientación real, con mineros de verdad. Le Point du Jour era un proyecto que Louis Daquin llevaba desarrollando desde 1946. A finales de ese año, su productor, Paul Shapira, aceptó la idea de la película y recibió la opinión favorable de las compañías mineras de carbón de las cuencas del Norte y del Paso de Calais.
La película cuenta la historia de un joven que no quiere trabajar en la mina, pero descubre su pasión por su trabajo, junto con un joven ingeniero parisino (Jean Desailly) que desea colaborar estrechamente con los mineros. El representante sindical los guía en este descubrimiento. También es la historia de Marie (Loleh Bellon), una joven clasificadora de carbón enamorada de Georges (Michel Piccoli). Marie ya no quiere casarse con él al descubrir que no piensa dejarla trabajar después de la boda.
El proyecto pasó por varias etapas de escritura, comenzando con un cambio de guionista. Roger Vaillant, autor de la primera versión, abandonó el proyecto y fue reemplazado por Vladimir Pozner, quien trabajaría en versiones posteriores. Se iniciaron entonces negociaciones con la administración de las minas de carbón, quienes, tras las huelgas de 1947, se mostraron mucho menos entusiasmados con el proyecto. Prueba de los desacuerdos entre la productora y la administración fue el acuerdo alcanzado el 25 de mayo de 1948. Se realizaron sesenta y cinco cortes, restricciones y modificaciones al guion. Se pueden identificar tres líneas principales de razonamiento en esta censura ejercida por el departamento de comunicación de las minas de carbón.
En primer lugar, un personaje, el viejo ingeniero que representaba la era prenacionalista, sufrió numerosos cambios menores para hacerlo menos autoritario. En las notas de lectura, la dirección de la compañía minera de carbón se preguntó: "¿Por qué persistir en comparar la vida en la mina con la vida militar?". A continuación, la película debía ser coherente con la propaganda de la época: se minimizó el nivel de silicosis y se evitó mencionar las multas. Y cuando Louis Daquin describió el crujido de la mina en su guion, se puede ver la anotación "contrapropaganda" en el margen. Pero los cambios más significativos afectaron a la historia de la mina, y en particular a la representación que Louis Daquin pretendía del desastre de Courrières: se eliminó la fecha de la narración, se redujo el número de víctimas de 1100 a "más de 300" y se cambió el nombre del pozo.
La película se estrenó en París a finales de diciembre de 1948. Pero los habitantes de la región minera tuvieron que esperar hasta diciembre de 1949 para verla. Este retraso es sorprendente, dado que Louis Daquin había prometido un gran estreno en Lens. Las razones de este retraso no están claras, pero se pueden plantear varias hipótesis. La producción de la película tuvo lugar entre dos períodos de intenso malestar social: las huelgas de 1947 y 1948. Sabemos que Daquin había filmado las huelgas de 1947. Esta película de un director comunista ciertamente no tuvo una buena acogida. Además, ¿qué pensar del mensaje de la película, que aboga por la reconciliación entre trabajadores e ingenieros? Después de semanas de amargo conflicto, debió parecer bastante anacrónico y da testimonio de la compleja relación entre la historia de una región y la historia del cine.
viernes, 9 de enero de 2026
"¿QUÉ ES EL ARPA?", DE JULIO ANTONIO MELLA, EN EL 97 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO
¿QUE ES EL A.R.P.A.?
Estas iniciales tratan de corresponder al siguiente nombre: “Alianza Revolucionaria Popular Americana". Así lo hemos visto escrito en algunos periódicos. Otras veces se llama “Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales" y hasta “Partido Revolucionario Anti-imperialista Latino-Americano". Algunas veces aparecen las iniciales cambiadas y dice así “APRA" en vez de “ARPA". Lo de “Popular" va antes de lo de “Revolucionario". ¿Qué interés tiene esto para las multitudes proletarias y revolucionarias? Pues que el movimiento, nacido en un grupito de estudiantes, ha pasado de ser una simple especulación juvenil y se ha dedicado atacar en privado —no hay valor moral y sería mala estrategia hacerlo en público— a la Revolución Rusa, a los comunistas y a todos los obreros verdaderamente revolucionarios. Por otro lado, los “arpistas" —como la poca masa obrera que los conoce los llama— quieren aparecer como sucesores de Marx y de Lenin en la América Latina, únicos intérpretes de la doctrina socialista y salvadores providenciales de los pueblos oprimidos por el imperialismo yanqui. Estos sueños no tienen nada de peligrosos. Pero es necesario, una vez por todas, ocuparse de estos propagandistas literarios y contestar a sus errores ideológicos. La verdadera base social del movimiento debe ser también definida: la causa de sus ataques y odios al proletariado revolucionario. El método “bluffista" de propaganda es posible que también merezca unas cuantas palabras. La masa obrera del Continente, que está constituyéndose con una sólida y pura conciencia clasista, necesita no ser perturbada.
Si solamente fuésemos a contestar al “A.R.P.A." no hubiéramos escrito este trabajo. Pero lo importante es que el “ARPA" representa los intentos de organización del “oportunismo" y del “reformismo" latinoamericanos. Contestar al “ARPA" es un medio de contestar a todos los oportunistas traidores que sustentan iguales o similares ideologías, aunque nieguen tener vinculación con el “ARPA" o se digan enemigos de ella. De aquí la utilidad de tratar de fijar puntos de vista frente a la propaganda de los traidores conscientes al proletariado y a los pseudo-reformistas de las tendencias revolucionarias.
Veamos cuáles son los postulados del programa tan “genialmente" concebido:
EL PROGRAMA
1. "CONTRA EL IMPERIALISMO YANQUI" (¿Y el inglés? Es fuerte todavía.)
2. "POR LA UNIDAD DE AMERICA" (¿Que clases de la América?)
3. "POR LA NACIONALIZACION DE LA TIERRA Y LA INDUSTRIA"[1]
4. "POR LA INTERNACIONALIZACION DEL CANAL DE PANAMA"
5. "EN FAVOR DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO" (Aquí parece que no entran los pueblos de la Unión de los Soviets amenazados por el imperialismo internacional ya que duramente atacan la solidaridad con la URSS).
Antes que nada, hagamos constar que estas cinco generalidades son más o menos repetidas desde hace mucho tiempo por todos los que luchan contra el imperialismo. No solamente carecen del valor de la originalidad que ellos vociferan como programa salvador y “genial" sin que los que hasta ahora han tratado el problema del imperialismo en América han dado siempre soluciones más concretas y prácticas que estos cinco "postulados". Ingenieros, Ugarte —entre los intelectuales— han sabido estudiar el imperialismo mucho antes que el "ARPA" sonara. La Unión Latinoamericana tiene un programa similar desde 1923, y los libros de Ugarte y los escritos de Ingenieros, a pesar de los ataques de “intelectualismo", ataques lanzados por los “arpistas" para aparecer ellos como únicos salvadores, han sido más útiles que todos los discursos retóricos, actitudes teatrales y manifiestos solemnes de los jóvenes mesías "arpistas".
“Se había enunciado el hecho económico del imperialismo, pero no sus características de clase y la táctica de lucha para defendernos de él". (“¿Que es el "ARPA"?", por Haya de la Torre). Solamente intelectuales aislados de la masa obrera y del movimiento revolucionario de la América y del mundo pueden afirmar esto con tanta desvergüenza e impudor intelectual. Acaso todos los revolucionarios son los grupitos de estudiantes que se atribuyen la redención del mundo y van al proletariado no como luchadores, sino como “maestros" y “guías" ¿Acaso no se escribió: “El Imperialismo. Última Etapa del Capitalismo" en el año 1916? ¿Acaso no existían partidos proletarios en la América del Sur, Central y Antillas, antes de que el ARPA naciera a la vida de los divisionistas del movimiento obrero revolucionario? ¿Acaso porque los arpistas ignoren la tesis de Lenin para el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, éstas no fueron escritas en 1920 y determinaron claramente el carácter y las tácticas de la lucha antiimperialista?.[2] Todavía más: estos postulados, que son una cosa “original y salvadora", están ya en la Constitución de 1917 y el pueblo mexicano ha estado luchando por ellos desde hace tiempo. Los artículos 27 y 123 —más revolucionarios que toda la palabrería “arpista"— la llamada “doctrina Carranza", nos hablan en la América con el lenguaje de la acción práctica, no con verbalismo intelectualista, de nacionalización de tierras e industrias, de solidaridad latinoamericana, etc. Sin embargo, en el manifiesto inaugural de esa sociedad de parvulitos de la revolución se afirma, sin que los autores se sonrojen, lo siguiente: “De las Universidades Populares Gonzáles Prada del Perú, surgió una nueva interpretación del problema y especialmente de la forma de acometerlo". Hasta ahora tampoco vemos esa acometividad, a menos que las palabras y los retratos sean acometividad. La mentira no puede llegar hasta donde los “arpistas" desean y entonces tienen que confesar: “La Liga Antiimperialista fue el primer paso concreto hacia la Unión del Frente Único de Obreros, Campesinos y Estudiantes". Nada más que ……….esta organización, fundada en México por un grupo de revolucionarios e intelectuales de vanguardia y extendida rápidamente por todo el Continente, debe haber sido también obra de……." las Universidades Populares Gonzáles Prada.
Lo probable es que Madero para iniciar el movimiento de 1910, Carranza para el suyo y Lenin para la Revolución proletaria en Rusia, consultaron antes los textos bíblico-revolucionarios, los que guardaban en sus archivos los futuros "arpistas".
“La Liga Anti-imperialista no enunció un programa político". Esta mentira la afirma todo un intelectual que se dice marxista y que se su-pone ha leído los números de “EL LIBERTADOR" donde se desarrollaba el programa de la “Liga Antimperialista".
Lo que la Liga no ha hecho es proclamarse "Partido Continental", o locuras por el estilo. En la Liga han habido y hay revolucionarios de experiencia que no temen a los imperialistas, pero sí al ridículo, y por eso no levantan organizaciones fantásticas con unos cuantos nombres, ni se olvidan de lo que es América ni el primer cuarto del siglo XX, para creer que un partido político continental, organizado desde un confortable estudio, sea realidad por el simple hecho de existir en la imaginación de un iluso. Pero las Ligas Antiimperialistas, que hoy los “arpistas" atacan, después de haber sido hasta ayer sus defensores y participantes, son como dice el mismo Haya de la Torre, “el primer paso concreto". Nosotros añadimos: el único concreto y práctico hasta hoy.
El Programa merece todavía un análisis desde otro punto de vista, fuera del carácter sensacional que le han querido atribuir sus autores. Afirman y juran que es “marxista". Este "marxismo" es una forma de llamarse “socialistas científicos" sin que se les pueda colgar el sambenito de comunistas o socialistas revolucionarios.
Sin embargo, veremos más adelante que no hay nada más alejado del marxismo verdadero que el “ARPA" y sus “teorías". Aquí solamente unas cuantas palabras. En el programa marxista, enunciado desde 1847 por Carlos Marx y Federico Engels —el “Manifiesto Comunista"— no se habla de “nacionalización" en abstracto ni de solidaridad en general. Se nos dice bien claro que se trata de la “organización del proletariado como clase para la destrucción de la supremacía burguesa y la conquista del poder político por el proletariado". Luego, “abolición de la propiedad privada y de la propiedad burguesa". Marx y Engels, como luchadores del proletariado, no necesitaban engañar a nadie para escalar el poder.
Ellos siempre permanecieron en la edad viril en que, según el renegado italiano Papini, se coge al toro por los cuernos y se llama las cosas por su nombre.
Cuando los comunistas rusos, únicos realizadores hasta hoy, del marxismo, tomaron el poder, socializaron inmediatamente la tierra y las fábricas, organizando la producción socialista. Nacionalizar puede ser sinónimo de socializar, pero a condición de que sea el proletariado el que ocupe el poder por medio de una revolución. Cuando se dicen ambas cosas: Nacionalización, y en manos del proletariado triunfante, del nuevo Estado Proletario, se está hablando marxistamente. Pero cuando se dice a secas nacionalización, se está hablando con el lenguaje de los reformistas y embaucadores de la clase obrera. Toda la pequeña burguesía está de acuerdo con la nacionalización de las industrias que les hacen competencia, y hasta los laboristas ingleses y los conservadores, sus aliados, discuten sobre la “Nacionalización de las minas". En Alemania, en Francia y en los Estados Unidos hay industrias nacionalizadas. Sin embargo, no se puede afirmar que Coolidge o Hindemburg sean marxistas.
La cuestión de la “Internacionalización del Canal de Panamá". No solamente el lema es oscuro, sino hasta peligroso. Todos sabemos lo que se entiende por internacionalización en Europa y en América, en materias como esta. Internacionalización, como la Tánger, por ejemplo, es poner en manos de varias naciones imperialistas un punto estratégico que no conviene posea una sola. No hay idea más popular en Inglaterra que la “internacionalización" del Canal de Panamá, es decir, la idea de ponerlo bajo el control de otras naciones, además de los Estados Unidos. Un imperialista inglés suscribiría el programa del “ARPA" en este punto y un revolucionario de este Continente no vería en él más que una palabra vacía y sin sentido.
LA ORGANIZACION DEL “CAMOUFLAGE"
En la Guerra Europea se hizo popular la palabra “camouflage". Significa el disfraz que se hacía de las armas y de los lugares para engañar al enemigo. Los maestros en el arte del “camouflage" son los “arpistas". Pero no solamente engañan al enemigo, sino a ellos mismos. No llegan (cálculo exacto y desapasionado) a tres docenas de personas, en su casi totalidad estudiantes y poetas. Pero son capaces de afirmar en las entrevistas con los ministros de Gobierno que “tienen 30,000 afiliados". En la prensa se autosugestionan y hablan, con una seriedad que causa espanto por lo cínica, de células, centrales y Comités en este o aquel país.
Han pretendido copiar en la forma y en las palabras la organización de la International Comunista, como si por ponerse para sus reuniones el overol de mezclilla ya fueran proletarios y dejaran de ser intelectuales divorciados de la masa obrera.
“El Comité Ejecutivo ha residido en Londres". Si un hombre es un Comité y ese es Haya de la Torre oyendo lecturas fabianas y conversando con Bertrand Russell, el “ARPA" tiene razón. “En París hay una célula bastante numerosa de estudiantes y obreros". Si unos diez artistas de instrumentos musicales peruanos son “una célula bastante numerosa", también tienen razón los “arpistas". Sobre lo que tienen en la América, que respondan los que en América viven inclusive los revolucionarios sinceros del Perú, estudiantes y obreros. Ellos dirán dónde está ese “formidable partido revolucionario". Hace meses que acompañamos a Diógenes, quien ha decidido buscar al “ARPA" porque en ella está “su hombre". Y el “ARPA" no aparece (como no sea en las conferencias que paga la Sría. de Educación para solaz y cultura de los estudiantes mexicanos), a la vez que para realizar una “campañita" velada y contraria a Vasconcelos con el fin de arrojarlo de su puesto de “Maestro de la Juventud"... Intelectual... Budista.
La masa proletaria y revolucionaria del Continente no ha gustado o no ha oído a los nóveles tañedores del “ARPA", a los Orfeos antiimperialistas. Tiene ya su música: La International.
¿QUE ES EL FRENTE UNICO PARA LOS MARXISTAS?
Otro de los lemas del "ARPA" es ser el "frente único contra el imperialismo", y esto desde el punto de vista marxista. Para ellos el frente único es la “Unión de los obreros, campesinos y estudiantes, contra el imperialismo yanqui, por la unidad de América Latina, para la realización de la Justicia Social". Como siempre la fórmula es ambigua, obscura y susceptible de varias interpretaciones, para que acomode a todos y muy especialmente a los pequeño-burgueses, a los cuales llaman con una serie de nombres ambiguos: "productores", “clases medias", “trabajadores intelectuales", etc.
Estos pequeños burgueses son la base del programa del "ARPA"y los sostenes de su ideología. Lenin nos enseñó en la tesis sobre el Imperialismo (Segundo Congreso de la Internacional Comunista) qué es el frente único, qué son las alianzas y las fusiones del proletariado con las demás clases. Como vamos a ver, el concepto marxista y leninista de frente único no tiene nada que ver con la fanfarria “arpista" sobre esta materia.
En toda la fraseología sobre el frente único contra el imperialismo no hay nada concreto sobre el papel específico de las clases dentro de ese frente único. Y sin embargo, pretenden ser marxistas y leninistas! Presentar en abstracto el problema de la igualdad de las clases, aún en los países semicoloniales, es cosa "propia de la democracia burguesa", quien bajo el problema de la igualdad con el proletariado en general proclama la igualdad jurídica o formal del propietario con el proletario, del explotador con el explotado, engañando a las clases oprimidas. (Tesis de Lenin al II Congreso de la I.C.). Por ninguna parte aparece el principio fundamental en la lucha social: la hegemonía del proletariado y la aplicación de su dictadura para la realización del socialismo. Esto, que es aceptado, aunque teóricamente hasta por los partidos de la Segunda International, se considera demasiado revolucionario, demasiado "comunista" y un tanto inoportuno, por sus nuevos ideólogos en la América Latina. Hablar de la dictadura del proletariado es "aparecer como agente de Moscú", esto es el mismo argumento de los capitalistas y reaccionarios en general, inclusive Mr. Kellog...
He aquí ahora lo que la "Tesis sobre las Nacionalidades", aprobada y divulgada por todo el mundo (todo el mundo proletario y revolucionario) nos enseña sobre la cuestión del frente único en los países coloniales y semicoloniales. Veamos si es posible aplicarlo, si se ha aplicado ya en "América" o no. Consideremos cuánto hay de razón en la acusación de que "el comunismo es exótico y oriental en la América Latina".
El imperialismo es un fenómeno internacional y sus características fundamentales ("El Imperialismo, Ultima Etapa del Capitalismo", N. Lenin) son iguales en la América y en el Asia.
Los pueblos coloniales también presentan rasgos semejantes en Asia y América. Los restos de las sociedades bárbaras y feudales en los países coloniales son modificados de manera muy semejante por la penetración del capitalismo imperialista, ora sea el inglés, el yanqui o el francés. Luego, la aplicación de la táctica ha de diferir en los detalles y en la oportunidad histórica. Pero las generalidades (papel de clases, base del frente único, desarrollo del imperialismo y del proletariado, etc.) son invariables a la luz del marxismo y de su adaptación a la época moderna del imperialismo: el leninismo. Para decir que el marxismo, y por lo tanto, el Partido Comunista, o sea la organización que lucha para su realización, es exótico en América, hay que probar que aquí no existe proletariado; que no hay imperialismo con las características enunciadas por todos los marxistas; que las fuerzas de producción en la América son distintas a las de Asia y Europa, etc. Pero América no es un continente de Júpiter, sino de la Tierra. Y es una cosa elemental para todos los que se dicen marxistas —como los del “partido revolucionario continental antiimperialista"— que la aplicación de sus principies es universal, puesto que la sociedad imperialista es también universal[3]. Así lo han comprendido los obreros de América cuando, mucho antes de que se escribiera el nombre del “ARPA", habían fundado grandes partidos proletarios (socialistas, comunistas, laboristas, etc) basados en la aplicación del marxismo en América.
Los comunistas ayudarán, han ayudado hasta ahora —México, Nicaragua, etc.— a los movimientos nacionales de emancipación, aunque tengan una base burguesa-democrática. Nadie niega esta necesidad, a condición de que sean verdaderamente emancipadores y revolucionarios. Pero he aquí lo que continúa aconsejando la tesis de Lenin al Segundo Congreso de la International: “La International Comunista debe apoyar los movimientos nacionales de liberación (aunque tengan una base, como todos la tienen, democrático-burguesa. N. del A.) en los países atrasados y en las colonias, solamente bajo la condición de que los elementos de los futuros partidos proletarios, comunistas no sólo de nombre, se agrupen y se eduquen en la conciencia de sus propias tareas disímiles, tareas de lucha contra los movimientos democráticos burgueses dentro de sus naciones. La I.C. debe marchar en alianza temporal con la democracia burguesa de las colonias y de los países atrasados, pero sin fusionarse con ella y salvaguardando expresamente la independencia del movimiento proletario, aún en lo más rudimentario".
He aquí bien clara la opinión marxista sobre el frente único, dicha por el más exacto y práctico de los intérpretes de Carlos Marx: Nicolas Lenin. Todavía los "arpistas" no han, probado que ellos lo interpretan mejor, aunque quieran hacérnoslo creer.
Esto no solo es "teoría", sino que lo hemos vivido en América. El Partido Comunista en México ha estado apoyando la lucha de la burguesía liberal, democrática y revolucionaria, contra el imperialismo y sus aliados nacionales: el clero católico y los militares reaccionarios y profesionales de la revuelta. Igual cosa han estado haciendo los comunistas en el "caso Nicaragua". Los comunistas de Cuba, sin fusionarse con el Partido Nacionalista, guardando la independencia del movimiento proletario, lo apoyarían en una lucha revolucionaria por la emancipación nacional verdadera, si tal lucha se lleva a cabo. En la lucha contra la "Prorroga de Poderes", aspecto político inmediato del imperialismo yanqui, han apoyado a todos los "antiprorrogistas", aunque no fueran obreros ni comunistas. En Chile fue el fuerte Partido Comunista el que lucho por un frente único contra la dictadura imperialista de Ibáñez. Pero en ningún momento ha pretendido dejar a la clase obrera aislada o entregada a las otras clases para cuando las condiciones cambien —como ahora está sucediendo en México— se encuentre huérfano y sin dirección. Tal cosa pretende en la realidad el "Frente Único" del "ARPA" al no hablarnos concretamente del papel del proletariado y al presentarnos un frente único abstracto, que no es más que el frente único en favor de la burguesía, traidora clásica de todos los movimientos nacionales de verdadera emancipación. "Los movimientos nacionales liberadores de las colonias y de las nacionalidades oprimidas, se están convenciendo por su experiencia amarga de que no hay para ellos salvación fuera de la victoria del poder soviético".[4]
En otros términos: el triunfo en cada país de la revolución obrera sobre el imperialismo mundial.
Las traiciones de las burguesías y pequeñas burguesías nacionales tienen una causa que ya todo el proletariado comprende. Ellas no luchan contra el imperialismo extranjero para abolir la propiedad privada, sino para defender su propiedad frente al robo que de ellas pretenden hacer los imperialistas.
En su lucha contra el imperialismo —el ladrón extranjero— las burguesías —los ladrones nacionales— se unen al proletariado, buena carne de cañón. Pero acaban por comprender que es mejor hacer alianza con el imperialismo, que al fin y al cabo persiguen un interés semejante. De progresistas se convierten en reaccionarios. Las concesiones que hacían al proletariado para tenerlo a su lado, las traicionan cuando este, en su avance, se convierte en un peligro tanto para el ladrón extranjero como para el nacional. De aquí la gritería contra el comunismo.
Por otro lado, los Estados Unidos —es una característica del moderno imperialismo con el carácter de financiero— no desean tomar los territorios de la América Latina y exterminar toda la propiedad de las clases dominantes, sino alquilarlas a su servicio y hasta mejorarlas con tal de que les den la explotación de lo que ellos necesitan. Un buen país burgués con un gobierno estable, es lo que los Estados Unidos quieren en cada nación de América, un régimen donde las burguesías nacionales sean accionistas menores de las grandes compañías. En cambio, les conceden el privilegio de "gobernar", de tener himnos, banderas y hasta ejércitos. Les resulta más económica esta forma de dominio.
Moncada en Nicaragua, el Kuo Min Tang en China (organización que los "arpistas" pretenden copiar), la nueva política de la pequeña burguesía mexicana y toda la diplomacia rosada hecha en la Conferencia de La Habana por muchas naciones que se dicen libres y que alii pactaron con el imperialismo, al final de las discusiones, demuestran que si es cierto lo anterior.[5]
Para hablar concretamente: liberación nacional absoluta, sólo la obtendrá el proletariado, y será por medio de la revolución obrera.
TRABAJADORES “MANUALES E INTELECTUALES" O HEGEMONIA DEL PROLETARIADO
Otro de los lemas, viejos ya entre la pe- quena burguesía europea y que los “arpistas" agitan como banderola de enganche, es el de usar a los "trabajadores manuales e intelectuales" como una base social para la lucha que ellos llaman marxista y "comunista sin el nombre" (!).
Todo el mundo sabe que los “trabajadores intelectuales" considerados en conjunto, como el “ARPA" quiere, no son revolucionarios, ni antiimperialistas, ni proletarios, sino pequeños y grandes burgueses, casi siempre aliados al capitalismo nacional reaccionario o instrumentos y servidores del imperialismo. Veamos esto en la práctica. Los abogados. Son “trabajadores (?) intelectuales" —hay algunos en el “ARPA"— y tornados en conjunto, en toda la América, representan el papel de criados legales del imperialismo. Los escritores. Por una media docena de hombres honrados[6], hay una legión de Lugones, Chocano, Moreno, etc. Los profesores; Por cada dos profesores revolucionarios, antiimperialistas —no ya marxistas ni comunistas— hay mil reaccionarios fosilizados, representantes de la más revolucionarios dentro de los “trabajadores intelectuales". Pero todos estarán conformes en ideología feudal. Quedan los estudiantes. Son los que no pertenecen a la clase obrera y en que su revolucionismo puede calcularse en un tanto por ciento ínfimo, que disminuye mucho al recibirse el título y al comenzar la lucha por el “pan burgués", único pan que una inmensa mayoría llega a aceptar.
Afirmar que los “trabajadores intelectuales’’ son, en conjunto, una base para la revolución, es entregar el movimiento en manos de los charla- tanes y políticos profesionales, maquiavelos de la traición revolucionaria. Sin embargo, los comunistas no están contra los verdaderos trabajadores intelectuales, a quienes consideran, en su inmensa mayoría, unos explotados. Pero la historia de los partidos socialistas y comunistas, así como la de la Revolución Rusa, indican que a los “trabajadores intelectuales" les gusta más una limosna de la burguesía capitalista que ir a las filas de los revolucionarios. Por cada miembro intelectual de un partido u organización proletaria, hay un enorme porcentaje de “obreros manuales".
Otro error, derivado al parecer del anterior, son los gritos sobre el papel de la juventud, en abstracto, como si la lucha social fuese funda- mentalmente una cuestión de glándulas, canas y arrugas, y no de imperativos económicos y de fuerza de las clases, totalmente consideradas. La única revolución socialista triunfante hasta hoy en día, no ha sido una revolución de jóvenes y de estudiantes, sino —a menos que el “ARPA" demuestre lo contrario— de obreros y de todas las edades. El movimiento obrero revolucionario de México, el más importante de todos los habidos en este país, ha sido organizado y continúa progresando bajo la dirección de "obreros manuales". Igualmente en el resto del mundo. Esto no implica, lo repetimos, que no se desmembren de su "clase" muchos intelectuales, ni que muchos obreros no lleguen a saber tanto o más que los oficialmente llamados "intelectuales". Pero visto el asunto desde las perspectivas, de las fuer- zas sociales y del papel de las clases, los intelectuales, en conjunto son reaccionarios.
No se niega el valor de la agitación entre los "jóvenes", su "destino manifiesto", su "importancia", etc., como un buen medio para adquirir partidarios temporales entre los que están en la edad de sonar con ser napoleones o mussolinis o algo así. Mas como cuestión seria de principios revolucionarios, la cuestión de la "juventud y su papel" no es más que literatura, de la cual los obreros se ríen al ver tantos buenos conductores que se aprestan a realizar su "salvación", cobran- do un buen precio por el trabajo de conductores máximos.
UN “POPULISMO" AMERICANO
Es curioso hacer resaltar cómo las mismas condiciones económicas han creado en la América una ideología similar a la creada en Rusia, de la cual eran representativos los "populistas" tan atacados por todo el socialismo marxista. La no existencia de un fuerte y gran proletariado en el Perú, lugar donde surge la ideología del "ARPA", hace a los "arpistas" desestimar el valor del obrero, dudar de su papel hegemónico en la lucha contra el imperialismo y contra la reacción nacional, representativa del anterior.[6] Los "arpistas" sin indoamericanistas. Esto no es errado como ellos lo presentan. Dicen que en la América la mayoría son indios o mestizos y que es "de justicia" que nos llamemos "indoamericanos". Está bien, aceptemos ese bautizo. Pero aquí caen en algo que combaten con las palabras: la base racial para el movimiento antimperialista. Critican, con mucha razón, a los que hablan de conflictos entre sajones y latinos come fundamento del imperialismo. Pero, a renglón seguido, presentan al indio como algo fundamental, por ser indio, para la lucha antimperialista y por el socialismo. Porque son más, infieren que los indios han de ser los de la hegemonía en la lucha. Porque algunos viven todavía en un estado de "comunismo primitivo", nos hablan del “comunismo incaico autóctono" y de tomar como base para el movimiento comunista a las comunidades de indios, en un estado todavía bárbaro, sociológicamente hablando.[8]
Olvidan que la penetración del imperialismo termina con el “problema de raza" en su concepción clásica al convertir a los indios, mestizos, blancos y negros en obreros, es decir, al dar una base económica y no racial al problema. La experiencia ha probado que el campesino —el “indio" en América— es eminentemente individualista y su aspiración suprema no es el socialismo, sino la propiedad privada, error del que solamente el obrero puede liberarlo por la alianza que el Partido Comunista establece entre estas dos clases.
Las revoluciones de México, Rusia y China, han demostrado esto hasta la saciedad. Solamente el 1 por ciento de la producción agrícola tiene base socialista en la URSS.[9] En México, contra el ejido comunal triunfa el ejido parcelado. Este mismo concepto era el sostenido por los "populistas" en Rusia, al querer saltar el capitalismo, olvidar sus consecuencias y revoluciones e irse a la sociedad comunista tomando por base al "mir" o comuna agraria primitiva. Los chinos fundadores del "Kuo Min Tang" tenían una concepción similar. Véase lo que de unos y otros decía Lenin:
"El populismo es un sistema de concepciones que se distingue por los tres puntos siguientes: 1º. Apreciación del capitalismo en Rusia como un fenómeno de decadencia, de regresión". (Los que combaten el imperialismo sentimentalmente o los que para atacarlo no ven quién es el único sucesor —el proletariado— sino que hacen críticas románticas sobre los perjuicios de la penetración imperialista al romper las relaciones campesinas, son, prácticamente, los contagiados por este principio reaccionario en nuestro continente). “2º. Proclamación de la originalidad del régimen económico de Rusia en general, y del campesino en su comuna, su arte en particular". Cuando los "arpistas" nos hablan del "autóctono régimen del comunismo incaico", nos dan conferencias para explicamos con admiración el sistema primitivo glorificándolo, y suenan con las grandes posibilidades de iniciar "luego, luego" la Revolución Proletaria en el Perú porque alii existe ese indio con sus comunas primitivas, están aplicando el mismo criterio anticientífico y reaccionario que los populistas rusos aplicaban en Rusia. No de otra manera pensaban aquellos ir al socialismo: utilizando los restos del comunismo primitivo. Nadie se ha de extrañar porque esos señores hayan adoptado hasta un nombre similar: "Voluntad Popular" se llamaba la organización de los rusos, y la de los "indoamericanos", "Alianza Popular". Ellos ven esa metafísica política que es el termino pueblo; pero ignoran la realidad: clases, obreros, campesinos, etc. 39. Desconocimiento de la dependencia de los intelectuales y de las instituciones jurídicas y políticas, de los intereses materiales de ciertas clases sociales. La negación de esta dependencia, la ausencia de una explicación materialista de es- tos factores sociales, les obligan a ver una explicación materialista de estos factores sociales, les obligan a ver una fuerza capaz de empujar la historia en otra dirección, de hacerla desviar.[10] Si Lenin hubiera conocido a los “arpistas", hubiese escrito párrafos especiales para ellos. Con toda seguridad los habría llamado "caricaturas" tropicales de los "populistas". Nadie más que los “arpistas" desconocen en hechos la independencia de los intelectuales respecto de ciertas clases y grupos sociales. En los bombos que se escriben recíprocamente en las revistas provincianas del continente se presentan siempre como intelectuales y no como intelectuales al servicio de esta o aquella fuerza social, sino como nuevos profetas bíblicos que no interpretan más que una voz: la de Jehovah... o sea, el nuevo Espíritu Santo Arpiano.
La exposición constante de sus títulos de universidades burguesas, de las palabras amables que los intelectuales han dejado escapar en algún momento sobre el valor de cualquiera de ellos, su gusto por ser eternos estudiantes y andar por los ateneos y escuelas y no por los sindicatos y talleres, demuestra que para ellos el ser “intelectual" (y esto, ¿qué es?) constituye el ideal máximo de la vida.
De esta falta del criterio materialista para apreciar a los individuos y a los fenómenos sociales, surge en los populistas tropicales el mismo sueño de empujar la historia en la dirección que place a sus quimeras.[11]
COMUNISMO LENINISTA O "ARPISMO" INGENUO
Es momento ya de definirnos y de decir si estamos con el leninismo, si podemos aplicarlo en América, o si por el contrario, al ser inaplicacable, el “ARPA" nos trae algo nuevo y práctico para realizar lo que dice que desea y que nosotros también deseamos: la emancipación nacional, la destrucción del imperialismo y la implantación del socialismo para establecer la sociedad comunista.
Los principios básicos del "arpismo", ya enunciados, están contra el marxismo pero no los combatimos dogmáticamente porque son anti- marxistas, anticomunistas, antileninistas, sino porque —Jo hemos probado— están contra la realidad americana, son impracticables y reaccionarios utópicos. Es un error creer que toda utopía es una visión imperfecta del porvenir. La hay, como la presente, que es un “espejismo falso del pasado".
Ya hemos visto como de las doctrinas comunistas han existido aplicaciones prácticas en nuestro continente. Vemos, igualmente, como la ley social que prescribe la creación del proletaria- do por el mismo capitalismo no encuentra una excepción, ni una absoluta confirmación, en América. No solamente se crea el proletariado, sino que la histórica lucha entre clases antagónicas se lleva a cabo en América lo mismo que en Europa: insurrecciones proletarias de Buenos Aires y Chile; huelga petrolera de Colombia; masacre de inquilinos en Panamá; huelgas revolucionarias de Puerto Rico y Cuba en la industria azucarera; movimiento proletario de México, etc. Los más activos luchadores contra el imperialismo son los obreros. Recuérdese el caso de Sacco y Vanzetti y la actitud de los sindicatos y partidos revolucionarios del proletariado. No es una simple casualidad el que Sandino sea un obrero manual. Tampoco hay que indique la necesidad de tener una fe ciega en las pequeñas burguesías del continente. No son más fieles a la causa de la emancipación nacional definitiva que sus compañeros de clase en China u otro país colonial. Ellas abandonan al proletariado y se pasan al imperialismo antes de la batalla final. Los indicios alarmantes de la nueva política mexicana y la traición de Moncada, el liberal nicaragüense, son dos ejemplos entre muchos.
El hecho de que el proletariado constituyese autóctonamente sus partidos de clase desde muy temprano, es una consecuencia lógica de todo lo anterior. Solamente un influenciado por la ideo- logia burguesa podría acusar a los “bolcheviques rusos" de la existencia de las organizaciones obreras en América.
Si todo lo anterior es cierto, ¿a qué viene el “ARPA"? Si dice ser marxista, ¿a qué viene? Y si no lo es, ¿a qué viene también? Viene a combatir al leninismo, al comunismo, al verdadero socialismo, a luchar contra los obreros conscientes y contra sus organizaciones; a intentar neutralizar la acción de los verdaderos revolucionarios que han comprendido la lucha en su aspecto de acción internacional contra el imperialismo mundial capitalista, y no en el de la gritería pequeño-burguesa y patriotera latinoamericanista de los “arpistas".
Ahora no extrañará que se defienda solapadamente al imperialismo ingles en las conferencias “arpianas" de la Universidad de México, ni que se proclame a Borah, el farsante del Senado yanqui que pidi6 la muerte de Sacco y Vanzetti, "un gran amigo" de la América oprimida.[12]
Finalmente, estamos con el leninismo, es decir, con el comunismo, porque el proletariado ha seguido ya esta ruta y los hechos confirman la necesidad de aplicar la doctrina comunista a cada uno de los fenómenos sociales de la América. Estamos contra el "arpismo", por ingenuo, por difuso, por divorciado de la masa y de la realidad, por sus relaciones sospechosas con elementos reaccionarios mexicanos, por sus peligrosas vaciedades sobre la política inglesa, por su carencia de sentido y de base proletaria en la doctrina y en sus representativos.
¿ES REVOLUCIONARIA EL “ARPA" O SUS HOMBRES?
Un "arpista" honrado e ingenuo se sentina ofendido por este lenguaje. Llegaría a lanzar sobre nosotros la acusación de sectarios y mentirosos.
No somos, —dicen los arpistas ingenuos y honrados—, comunistas de hecho, aunque no nos llamemos así "por táctica". ¿Acaso no hablamos bien, hasta con urbanidad, de la Revolución Rusa? ¿No queremos establecer el socialismo en toda la América, inclusive en el polo austral, ya que no es justo que el "ARPA" olvide a esta parte de "Nuestra América"? ¿No queremos ser los redentores del proletariado? ¿No hay en cada uno de nosotros deseos suficientes para ser un nuevo Lenin, o algo más, un Lenin autóctono, por ejemplo, con las patillas y el uniforme del Libertador Bolívar?
Sí. Le damos la razón al honrado "arpista" —que lo es por ser ingenuo y saber de la filosofia revolucionaria tanto como un policía sabe de las teorías de Carlos Marx. Su único error —el del honrado e ingenuo arpista— es ese: ser ingenuo. De otra manera no se puede creer honradamente en el "arpismo".
Como todos los utopistas o ignorantes, los ingenuos arpistas, los que lo son honradamente se imaginan que las cosas son como ellos quieren, como las ven y como las planean. Filosóficamente clasificados, son libre-albedristas, aunque de palabra, teóricamente, afirman lo contrario. En los hechos, en las maneras de actuar, no creen ni cuentan para nada con el determinismo. De aquí que tengamos razón en tratarlos como los tratamos.
Pruebas van. “El arpista", se dice comunista, pero no se llama así “por táctica". Nunca llegan a concretar qué “táctica" es esa. Pero lo cierto es que TODO EL MOVIMIENTO REVOLU- CIONAR1O, SI LO ES DE VERAS, NO IMPORTA SU BASE, ES CALIFICADO DE “COMUNISTA". ¿Por qué es esto? Porque los comunistas son por excelencia los revolucionarios del momento. Y algo más: Todo movimiento revolucionario, aunque no lo quieran sus directores —simples liberal es— es un paso hacia el comunismo, es decir, hacia la emancipación total de las clases oprimidas. Por esto es que, para los imperialistas yanquis, Calles, el nacionalista de la clase media, es un “bolchevique". Igualmente Obregón. También Sacasa era “comunista", porque luchaba activamente contra el imperialismo aunque tenía tantas simpatías por el comunismo como Mr. Morgan el banquero, hecha ¡claro está!, la diferencia entre la fortuna del médico nicaragüense revolucionario y la del bandido imperialista de Wall Street. Si el “ARPA" luchase activa y eficazmente contra el imperialismo, no “con nuevos métodos y tácticas serias", como nos anunció hace poco un periódico burgués, seria calificada de comunista también, aunque sus miembros atacasen privadamente más a los rojos que un loro al salir a la plaza. El no llamarse comunista por "táctica", para que les sea útil o no puede tener más que un corolario: no actuar nunca como comunista, y no tan solo esto, sino hasta contra los comunistas, como hacen ciertos líderes obreros reaccionarios, al inventar mentiras y proferir insultos ridículos contra los que no piensan como ellos, para probar así a los líderes obreros yanquis que no son comunistas. Pero si así van a hacer, entonces, el mimetismo no es táctica, sino traici6n. Veremos en un futuro muy cercano que los "arpistas" se declararan abierta y duramente contra el comunismo, como ya lo hacen en privado.[13]
Sus opiniones sobre el comunismo están condensadas en esta frase de critica simplista: “Todos los líderes comunistas deben, como Recabarren —el líder comunista chileno— suicidarse para ser de sus nombres y cadáveres un emblema". Lanzada esta frase por el líder Haya de la Torre, se ha hecho popular entre ellos. El "arpista" ingenuo, que hemos tornado por hipótesis, va que suponemos no existe, deberá comprender que del deseo de que se suiciden todos los comunistas, al deseo de matarlos no hay más que un paso. Si mañana los “arpistas", apoyados por las burguesías traidoras y algún imperialista europeo, ocupasen en algún lugar el poder, —aunque sea en un pedazo de selva—- su primer decreto no sería la socialización de los medios de producción de la selva, sino la matanza de los comunistas o el hacerlos aparecer “suicidados" como hace Machado en Cuba, "florean- do los árboles de "obreros suicidas".
El “ARPA" no encuentra argumentos propios para combatir al comunismo organizado, sino que repite los mismos de la burguesía. No solo ve, estúpidamente, un ruso en cada comunista, sino que ve también un “subvencionado por el oro de Moscú". Esto se explica. Como la propaganda que en México se ha iniciado es pagada por las conferencias que han dado, —y que le cuestan a la Secretaria de Educación la cantidad de S. 300.00 mientras muchos maestros mexica- nos y revolucionarios no cobran su salario— y por las facilidades oficiales que tienen en lo que a imprenta se refiere, deducen que toda la propaganda comunista no puede ser más que “oro de Moscú", ya que sus hombres, por vivir de pre- supuestos nacionales, desconocen lo que es el sacrificio del obrero para luchar y hacer su propaganda.
Quienes han viajado con los fondos de la policía guatemalteca, haciéndose aparecer expulsados del país, después de haber obtenido carta periodística de recomendación para que le facilitaran un pasaje a México (como todo el proletariado y los estudiantes de Guatemala conocen que hizo un cierto poeta “arpista" cuyo nombre silenciamos por sus valiosos esfuerzos para hacer versos vanguardistas de sabor proletario que todavía no han entendido más que los trabaja- dores "intelectualistas"), estos Caballeros tampoco se imaginan lo que es la lucha de los revolucionarios sinceros, a pesar del hambre y de las miserias. De aquí que juzgándose a si mismos, se apliquen el dicho popular, exacto y lleno de color real en este caso de que el "ladrón juzga a todo el mundo de su condición".
Sin embargo, dormimos tranquilos, el “ARPA", según se intensifique la clarificación de las fuerzas sociales, se convertirá más y más, en una organización reacionaria, si es que de veras llega a surgir, y, cuando los obreros y campesinos hagan su revolución serán "humanos": tomaran a los Iíderes del "ARPA", y les harán lo que los proletarios rusos hicieron a los Iíderes de su pequeña burguesía, principalmente Kerensky, al cual parece que pretenden imitar en métodos oratorios, teatrales e ideología confusa.
Hablar bien de Rusia no dice ni compromete nada. Un “buen" capitalista que se acoja a las leyes soviéticas y que se beneficie con una de las concesiones de la NEP (Nueva Política Económica) puede hablar tan bien de Rusia como un "arpista". En lo que se diferencian los que “hablan bien" de la primera Revolución triunfante del proletariado y del primer país socialista, y los que de veras comprenden su valor es en esto: en la aplicación de las conquistas socialistas a todos los países. Mientras que para los capitalistas e intelectuales reaccionarios el socialismo "está bien" en la URSS, aquí —en cualquier país—, no puede haber nada más que lo que hay: damnación del imperialismo y de la burguesía. Para que creamos ,en sinceridad de los simpa- tizadores de la primera revolución socialista de los obreros, hay que decir como Manuel Ugarte dijo en Moscú:
...“traemos aquí nuestra esperanza... y estamos dispuestos a generalizar en nuestras tierras los resultados adquiridos durante esta experiencia que es la más extraordinaria y fecunda que ha conocido la humanidad".
Esto se llama simpatizar con la revolución proletaria: lo otro es dilettantismo u oportunismo para ganar simpatías entre los obreros honrados que simpatizan de veras.
Por olvidar las realidades es que el "ARPA se convierte en reaccionaria. Por atacar a los comunistas ocupa el mismo lugar que los Kellog y los déspotas de América. Es posible que esto no les parezca correcto a los "arpistas". Pero en realidad esa es la posici6n. A eso los empuja-el determinismo todo de las circunstancias y de las fuerzas hist6ricas que actúan en este momento de la humanidad. Donde un sólo país con Gobierno Obrero y dos instituciones intemacionales están empeñados seriamente en hacer la Revolución Mundial: La Internacional Comunista y la Liga Internacional Antimperialista fundada en Bruselas.
Otra de las formas del "ARPA" para atacar a los partidos comunistas veladamente, que es la única manera que hasta hoy se han atrevido, es su lema —caricatura del postulado marxista que dice: "La emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos"
Ellos haciendo una caricatura del marxismo, que es lo único que han hecho con genialidad, dicen:
“La emancipación de los latinoamericanos ha de ser obra de los latinoamericanos mismos".
En primer término, parece que desean decir, como dicen todos los enemigos de la clase trabajadora, que los comunistas no son latinoamericanos. Aunque les pese a los “arpistas", ellos saben muy bien que si son latinoamericanos y nacionales los miembros y directores de todos los partidos comunistas de la América. Si se refieren a los métodos, ya se explicó que los únicos interpretes del verdadero socialismo marxista son los partidos comunistas, a pesar de los erro- res que puedan haber cometido. Que la sede de la Internacional Comunista — una organización de todos los partidos comunistas del mundo y no del partido ruso solamente—, se encuentre en Moscú, es cosa clara: no la permitirían en ningún otro país. Pero lo mismo podría estar en Lima, si los “arpistas" ya hubieran hecho alii la revolución socialista. No repetiremos las frases de Lenin en que se demuestra bien claro el papel de la URSS en la lucha internacional, por la revolución proletaria. Pero si no creemos que la URSS es un baluarte para la revolución mundial y la lucha contra el imperialismo, estamos de- mostrando nuestra ignorancia de la realidad histórica, ya que un pueblo de 143 millones de antimperialistas, no puede ser olvidado. No deseamos caer, como cae el “ARPA", en la misma argumentación de los traidores, y de los imperialistas. Para la burguesía será grato el grito “arpista" de: “La emancipación de los latinoamericanos... etc.". Mas para el proletariado ha sido grato desde hace ya muchos lustros, en la misma América Latina este otro grito: “La Emancipación de los Trabajadores ha de ser obra de los Trabajadores mismos". El bien sabe que no ha de ser obra de los “intelectuales redentores", si- no de su propia organización y de su lucha en las calles y en las fábricas.
“EL ARPA" EMBRIONARIA COMO DIVISIONISTA DEL MOVIMIENTO INTERNACIONAL ANTIMPERIALISTA
Todavía el "ARPA" no tenía muy alto, no había nacido —hoy es un sietemecino— cuando daba sus primeros pasos divisionistas, antirrevolucionarios y arbitrarios. Su representante máximo no quiso asistir al Congreso de Bruselas "porque se habían olvidado de hacerle una invitación especial personal". Verdaderamente fue un crimen imperdonable de los organizadores del Congreso (luchadores proletarios y socialistas de la Europa, unidos a revolucionarios nacionalistas de la China y de la India) no haber oído hablar antes del "ARPA" y de su Iíder máximo: el "descubridor" de que el imperialismo era un fenómeno económico (?). Nadie había sabido esto antes y los revolucionarios que convocaban en amigable frente único al Congreso Mundial, Antimperialista se iban a perder tan valiosa cooperación que hubiera sido muy útil para resolver la Revolución China y la Revolución India.
Cuando llegaron los delegados latinoamericanos a Bruselas, pidieron por "cortesía" revolucionaria que se invitase al disgustado "líder" del "ARPA". Para que no hubiese motivo de no asistencia, se rogo a la Mesa Directiva que enviase a Oxford suficientes libras esterlinas para que se pudiese tomar un buen vapor, etc. Y así, mediante esa invitación personal y ese dinero que, según los reaccionarios, era “oro de Moscú", el "ARPA" estuvo representada en Bruselas. Pero esto no tiene importancia política. El hecho real fue que el "ARPA", o sus dos miembros alii re- presentantes, fueron a realizar una labor divisionista. En vez de aceptar la organización intemacional para presentar un frente único y unido de lucha contra el imperialismo internacional, al lado de los europeos, de los chinos, hindúes y otros, después de asistir a una sola sesión se retiraron y dijeron que firmaban "con reservas" que explicarían. Estas reservas nunca se han explicado. Pero los que alii estábamos si sabemos cuáles eran esas reservas, que no se han atrevido a hacer públicas. En primer lugar, el Congre- so de Bruselas no quiso reconocer al “ARPA" como la única organización antimperialista de la América Latina, pues conocía muy bien que no existía como tal organización. Tampoco se le dieron puestos “de figura" a los líderes “arpistas" ya que estos fueron, para los que en realidad representaban a movimientos de masas, como el Kuo-Min-Tang, el Congreso de la India, la CROM de México, etc., etc. Allí no valían las personas sino las multitudes.
He aquí la razón por la cual el “ARPA" no acepta la unidad mundial antimperialista, no pertenece al Congreso de Bruselas y pretende ahora crear en la América Latina un organismo contrario a esta organización internacional. El mal del caudillaje no ha desaparecido en nuestra América Latina todavía. Esto está claro cuando se ve que la base social de los “nuevos libertadores", no es proletaria, sino muy semejante a la de los viejos caudillos.
Que estas eran las "reservas" del ARPA Io comprueba su actitud posterior, no ya las declaraciones personales de sus miembros. Pretendieron engañar a la América haciendo circular un documento apócrifo que dijeron resolución de un supuesto Congreso Antimperialista en Colonia. Como esta actitud ha sido calificada por Gibarti, el secretario del Congreso de Bruselas - —el único Congreso realizado— y en representación de los delegados de 44 pueblos, le cedemos la palabra:
"Hemos recibido la carta de Uds. del 23 de mayo relativa a la resolución de la A.P.R.A. y me complazco en comunicarles las precisiones siguientes sobre el mismo punto:
1º. Ningún Congreso antimperialista se ha reunido jamás en Colonia. La Liga contra el Imperialismo, sección de Alemania Occidental invitó a algunos delegados del Congreso de Bruselas para que viniesen a dar sus opiniones sobre el Congreso Antimperialista de Bruselas y sobre la Liga Internacional fundada definitivamente en esta ocasión (Bruselas) ante los miembros de la organización alemana.
2º. Un delegado de la A.P.R.A., sometió su resolución que no es idéntica a la que ha sido comunicada a la revista de Cuba. Esta resolución ha sido revisada de nuevo en favor de la A.P.R.A. La resolución original no se refiere de ningún modo a esta organización.
3º. No me acuerdo exactamente, pero me parece que la resolución de Colonia no fue firmada por los presentes en la reunión. Las firmas pre- sentadas contienen graves errores sobre las funciones de los individuos enumerados como leaders responsables de esa “conferencia". Yo no presidí esa asamblea. Fue el profesor Resch, el Secretario de la Liga contra el imperialismo en Alemania Occidental. El camarada Ventadour habló en calidad de secretario de la Liga francesa contra la Opresión Colonial. No era un delegado Francés, puesto que no tenía ningún mandato ante esa “conferencia" porque la sección francesa no fue informada de esta reunión de poca importancia. Era natural, por lo tanto, que el camarada Ventadour, como también los otros camaradas, no tuvieran en su posesión credencia- les especiales. La Guma —en camino de Bruselas a Berlin— aprovechó la ocasión para hablar a los miembros de la Liga de Colonia.
4º. En vista de las circunstancias, los documentos transmitidos no constituyen sino una falsificación y una tentativa ridícula para perjudicar nuestra organización en Cuba. Dirigimos una carta oficial al camarada Mella del Comité Continental Organizador, autorizándolo para desenmascarar esta maniobra.
Les ruego, camaradas, que tomen las medidas necesarias para informar a la colonia latinoamericana en París.
GIBARTI— (Firmado) (El Libertador № 13, Agosto de 1927)."
Aquí también, el ARPA se presenta reaccionaria, pues ha pretendido romper la unidad internacional —si es que lo que no existe puede romper a lo que es sólido y fuerte como la Liga International —contra el Imperialismo, surgida en Bruselas por la voluntad de los revolucionarios de un medio centenar de naciones. Por lo menos, lo que al pie de "reservas", no indica nada más que divisionismo, propósitos individuales y mezquinos. No es lo que se dice, ni lo que se piensa lo que valoriza el papel de los hombres sino los resultados prácticos de acción, y la del "ARPA" ya está calificada por el Congreso de Bruselas.
HAYA DE LA TORRE COMO FISCALIZADOR DE UN PAR DE TRAIDORES, ¿A QUIEN DARA LA RAZON?
Cuando se tiene una base tan falsa como la del programa "arpista", se ha de caer en muchos errores. La posición "arpista" frente al caso de Nicaragua es una prueba de ello.
Todo el mundo sabe que Diaz es un agente del imperialismo, lo mismo que todo el Partido Conservador. Después de la Capitulación a Stimson y de su viaje a Washington a mendigar el apoyo de la Casa Blanca, Moncada y los liberales que lo siguen son también unos agentes del imperialismo y unos traidores. Entre estos dos farsantes se va a llevar a cabo una lucha electoral. Solamente hay un hombre en Nicaragua que representa al pueblo nicaragüense y los intereses de su soberanía. Este es, como todos reconocen, Augusto C. Sandino. Este hombre, dicen los bandidos de Wall Street que es un "bandido". Ante esta situación, véase como actúa el "ARPA". Prepara una "supervisión de las elecciones" y se dispone a realizar un fantástico viaje. Si Moncada es un traidor y Díaz algo peor, ¿qué va a supervisar esa Comisión, si ya todos están de acuerdo con la Casa Blanca y los únicos garantizadores del sufragio son los marinos yanquis que dejaran salir electo a quien más les convenga? Si no existiera Sandino, esa supervisión seria útil como propaganda, para desenmascarar después la farsa de los candidates. Pero existiendo San- dino, dar esa supervisión “arpista" no tiende más que a desorientar, a pretender dar quizás, un carácter legal a una farsa. En otras palabras: los que no apoyan a Sandino y establecen relaciones con sus enemigos adolfistas y moncadistas, son prácticamente sus enemigos y unos traidores a los intereses de las clases oprimidas en el continente.
He aquí por qué estamos de acuerdo con la declaración sincera y realista que sobre este asunto hizo la UCSAYA y que dirige el revolucionario venezolano doctor Carlos León:
“Nuestra Unión cree que ese nombramiento constituye una aprobación de la política imperialista de la Casa Blanca, tanto más cuanto que, en territorio nicaragüense, un poderoso grupo de patriotas lucha por la independencia y la soberanía de su patria contra la invasión extranjera".
………………………………
“La UCSAYA protesta contra el nombramiento de esas comisiones, porque, en su concepto, constituye una intervención en la política interna de los países, y, por consiguiente, una violación de la soberanía".
………………………………
“La acción de todos los países indolatinos, debe circunscribirse a protestar contra las violaciones del imperialismo y a prestar a los pueblos oprimidos toda la ayuda moral, y, si es posible, la material que fuese necesaria, para cooperar a su liberación; pero de ninguna manera coadyuvar, directa o indirectamente, a los propósitos imperialistas".
(Carta de la Unión Centro Sud Americana y Antillana a la Unión Latinoamericana de Buenos Aires. — "Redención", Enero de 1928). Compárese la actitud “arpista" con la Liga Antimperialista de las Américas, (afiliada al Congreso de Bruselas) iniciadora del Comité Continental "Manos Fuera de Nicaragua" para llevar medicinas a Sandino.
DOS EJEMPLOS DE OPORTUNISMO
Llamamos al ARPA oportunista y ella se encarga de probar rápidamente que estamos en Io cierto. Dos casos recientes lo demuestran.
El primero es una fantástica y novelesca postulación presidencial. La versión vino de una ciudad del interior de los Estados Unidos, afirmando, la noticia cablegráfica, desde allí, que en el Perú.. .. una organización había postulado a Torre, el líder del ARPA, como Presidente del Perú. . . . Dejemos de lado lo que de “bluff" hay en la noticia confeccionada en los Estados Unidos, cosa que se repite a menudo para en- ganar a los crédulos lectores de estos países que suponen cierto y divinamente aureolado todo lo que viene de los Estados Unidos o de Europa, y veamos cuán predispuesto están al oportunismo los “arpistas".
El señor Torre se limitó a decir que “aún no tenía edad". Solamente cuenta este "estudiante" un poco más de la edad de Cristo cuando subió al Gólgota. Por eso no puede “sacrificarse", todavía.... y suceder a Leguía. Donde apunta el oportunismo es en una declaración que hace un grupito “arpista" de Cuba, unos buenos muchachos que han considerado más fácil luchar contra Leguía desde Cuba, que recoger las rebeldías de las masas cubanas contra Machado. ¡Cómo que es más peligroso!
He aquí lo que dice la revista de los "arpistas cubanos:
"La otra nación se contrae a la designación de Haya de la Torre para la presidencia del Perú, hecha por una alianza de fuerzas contrarias al civilismo peruano. Los revolucionarios pletóricos de romanticismo rojo, encontraran en esta designación la prueba de la ambición de nuestro líder. Mas prácticos que ellos aplaudimos a los valientes que en el tiranizado Perú se aprestan a llevar al poder a un representante de los ideales renovadores. A la conquista del poder en todos nuestros pueblos deben ir encaminados nuestros esfuerzos, sin importarnos las críticas de los que justifican su inercia, confiando en Rusia y a sus ejércitos la misión de hacer triunfar la Justicia en América. Ayer fue México, mañana serán Venezuela o Perú. Con estos puntos de apoyo y con la palanca de nuestra idealidad combativa realizaremos nosotros la ardua em- presa en el nuevo mundo, sin involucrar peligrosamente problemas que aunque presentan caracteres análogos, tienen que ser resueltos por aquellos a quienes atañen especialmente".
Estos buenos amigos e infelices luchadores se "ponen el parche antes de que les saiga el grano". Conocen cuánto de repulsivo hay entre las masas al oportunismo y las traiciones por el plato de lentejas de los puestos públicos y se deciden a ripostar antes de un ataque. Entonces descubren su lado débil. Primero nos llaman "románticos rojos" a los revolucionarios. Pero lo que interesa es su concepto de la política, igual, quizás por ignorancia o fanatismo, a la de todos los viejos y corrompidos políticos burgueses de nuestros países.
Quien elige su candidato es "una alianza de fuerzas contrarias al civilismo peruano". Pues bien. “fuerzas contrarias al civilismo peruano" son muchos que hasta ayer adulaban y luchaban al lado de Leguía. Allí los hay peores que el mismo Leguía e instrumentos de imperialismos extranjeros como Leguía. Esta noticia está en contradicción con la publicada en México donde “había sido una organización indígena “remota". Pero lo importante es ver cómo para los “arpistas", como para los traidores del proletariado europeo, lo importante es TOMAR EL PODER, sin importar para que, ni con quien.
Suponen que tomando el poder, y anuncian que así van a hacer en Venezuela también —se habrá convertido Arévalo Cedeno al "arpismo", ¿o con quien van a realizarlo?— ya está la revolución hecha. Tomar el poder en Venezuela con este mismo criterio “arpista" seria “con una alianza de fuerzas contrarias al gomismo", es decir, con los celebres caudillos y generalotes reaccionarios que han obstruccionado o vivido de la revolución.
Critican a los “románticos rojos". Pero silencian lo que es el criterio revolucionario y real de la cuestión electoral y de la toma del poder para los proletarios.
Bien sabemos que resulta necesario e indispensable organizar un poder para la realización de una revolución socialista. Mas, por lo mismo que el poder es un medio y no un fin, no se pue- de tomar de cualquier manera y con cualquier elemento. Esto es fácil. No otra cosa hacen los distintos bandos de nuestras clases dominantes o Caudillos militares-feudales. Pero si se desea el poder para otra cosa que para gozarlo y explotar a los de abajo es necesario tomarlo con las fuerzas sociales progresistas, teniendo por base a los obreros y campesinos y a todos los elementos explotados, con los cuales se va a crear un régimen nuevo. Esto es el concepto de la "toma del poder" de los "románticos rojos". "¡Práctico! " He aquí el argumento con que se han cometido todas las traiciones en Europa al proletariado. No es “práctico" oponerse a la guerra. Tampoco impedir la conquista de Marruecos o de Siria o de China. Eso dicen los llamados socialistas españoles, Franceses e ingleses. Igual cosa dicen los liberales imperialistas de los Estados Unidos, y nuestros traidores en la prensa o en las cátedras.
Peligroso resulta que los “arpistas" cubanos sustenten ese criterio. Si algún día vencen su abulia y se deciden a luchar por los problemas inmediatos de Cuba, no serla extraño verlos sosteniendo a alguien "elegido por una alianza de fuerzas contrarias al machadismo". Allí se encontrarán muchos de los que hoy ayudan al carnicero en su obra y que ocupan puestos prominentes en el Gobierno. Un cambio de actores en la misma escena. A esto le llaman revolución, nada más porque su realización depende de un motín.
Los comunistas toman parte en las elecciones. Pero nunca han anunciado que van a resolver el problema social con los votos. Tampoco han dicho a los obreros que olviden la lucha por la emancipación total, hecha por medios revolucionarios. Utilizan el aparato burgués del Estado para desenmascarar las farsas de la misma “democracia burguesa", para obtener conquistas para el proletariado, no con el fin de aletargarlo en mejores condiciones con el fin de ponerlo en mejores condiciones con el fin de vencer en las luchas futuras y en la “lucha final" de que nos habla el himno del proletariado.
Sobre el insulto lanzado a todos los que tienen un criterio internacionalista, y no el estrecho de los revolucionarios pequeños burgueses que tales cosas han escrito, nada hemos de repetir aquí. Es punto tratado en otro lugar de este folleto. Pero los obreros y campesinos y revolucionarios honrados de la América no han necesitado de apoyo exterior para crear sus organizaciones sindicales, políticas y culturales. De igual manera, sin apoyo exterior, si es necesario, sabrán hacer a los oportunistas y traidores indoamericanos lo que los revolucionarios rusos, chinos y demás han hecho a los suyos. No, no morirán los “arpistas" traidores de un golpe de sable de cosaco rojo. Hay muchos machetes filosos y reatas corredizas en la América....
He aquí el otro oportunismo reciente, entre los muchos cometidos. Poco escribiremos y dejaremos las palabras de Torre que ellas hagan todo el comentario.
En un artículo, “EL ARPA y el Kuo Min Tang", enviado a todas las revistas que están Faltas de material, dice:
“La juventud latinonamericana tendrá quo luchar, como la juventud china, por la independencia de nuestros países".
“Nosotros como la juventud china, estamos aprendiendo que contra el imperialismo la fuerza es la única ley".
“El único frente único antimperialista parecido al Kuo Min Tang es el nuestro. ..."
“Como el Kuo Min Tang nosotros. ... "
Finaliza diciendo:
“La Joven China que lucha contra el imperialismo da un ejemplo a la joven América Latina. ..."
Cualquiera se cree que los “arpistas" están enamorados de los chinos. Algunos de los párrafos están dichos, según anuncia el autor del artículo, “en una cena celebrada en el Kuo Min Tang de Londres", donde seguramente habrían bastantes chinos burgueses. Pero viene a México, recorre el Norte de la República, donde hay muchos chinos que hacen competencia a los comerciantes nativos, y lanza las siguientes declaraciones:
“Considero que los cuatro puntos funda- mentales en que el Comité Anti-Chino de México ha concretado su campaña contra los efectos perniciosos de la inmigración incontrolada de los chinos en nuestros países, podrían convertir- se en los puntos de vista de todas las repúblicas latinoamericanas que tengan que resolver tan grave problema".
"... la suprema razón de conservación de nuestros pueblos nos impone velar por su prosperidad a base del mejoramiento de su raza y del alejamiento de malas costumbres o vicios que desgraciadamente trae consigo la inmigración china a nuestros países".
". . . por eso apoyo cordialmente la sana propaganda del Comité Anti-Chino de México y procurare que en mi propio país, donde la inmigración es numerosa, sea conocida la forma concreta de su lucha".
¿Cuál es la causa de esta contradicción? Simplemente el oportunismo, la adaptación al medio y el olvido de los principios por congraciar- se con los elementos locales del momento. También entre la clase de los comerciantes y burgueses reaccionarios del Perú los chinos son mal vistos porque realizan la competencia comercial, ya que no pretenden ganar tanto con sus transacciones y hacen una vida más sobria. Quien gana por los bajos precios en el comercio es el consumidor, es decir, el obrero. Pero en estas declaraciones se defiende el interés de los comerciantes amenazados por la competencia y se ataca, so pretexto de inferioridades raciales y vicios, al consumidor pobre, al proletariado y al semiproletariado.
Después de esto: jVivan los chinos y sus herederos de América! En lenguaje popular —no nos referimos a la “Alianza Popular"— esto se llama encender una vela al Diablo y otra a Dios’’. En lenguaje político y polémico: “Oportunismo descarado".
CONCLUSIONES
¿A qué conclusiones podemos llegar después de haber terminado esta polémica, necesaria solamente para precaver a los incautos, ya que los verdaderos revolucionarios saben bien cuál es la línea recta?
Como han hecho el Congreso de Bruselas, y , los partidos de la Internacional Comunista, denunciar al "ARPA" y a sus hombres como divisionistas, como enemigos de estas organizaciones del proletariado y de los revolucionarios que se agrupan bajo ellas.
Denunciar ante las masas estas condiciones del “ARPA" y de sus elementos calificándolos de ser, objetiva y colectivamente, elementos de la reacción continental, confusionistas, sin parar en la diferencia de honradez personal —esta es una lucha social y no personal— que pueda existir entre aquellos que son carne revolucionaria de las cárceles y los que son colaboradores o amigos de elementos reaccionarios en los gobiernos, o que viajan con dinero de la policía y engañan a las masas haciéndose pasar como víctimas.
Precisar el carácter de elementos pequeño burgueses y burgueses, divorciados del proletariado, que tienen los “arpistas" y de los cuales es representante su ideología.
Luchar activamente por la clase proletaria, sus organizaciones, partidos y sindicatos —y su doctrina el comunismo—, denunciando toda desviación oportunista.
Solidificar el frente único de todas las clases oprimidas por el imperialismo en la Liga Antimperialista de las Américas, y cooperar en la escala internacional con el Cogreso de Bruselas, representante genuino de todos los movimientos revolucionarios del mundo.
Mantener la independencia del movimiento obrero, su carácter de clase en los partidos comunistas, para dar la “batalla final", la lucha definitiva para la destrucción del imperialismo, que no es solamente la lucha pequeño burguesa nacional, sino la proletaria internacional, ya que solo venciéndose a la causa del imperialismo —el capitalismo— podrán existir naciones verdaderamente libres.
Y, en la América, como ocurre en Europa desde hace ochenta años, y actualmente en Asia, el lema sintetizador de la emancipación de todas las clases oprimidas es:
¡Proletarios de Todos los Países, Uníos!
México, D.F., Abril de 1928.
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NOTAS
[1] Algunas veces, como en la Argentina, ponen "socialización". Esto demuestra que no hay un criterio uniforme entre las célebres células internacionales "arpistas". Pero el representativo del ARPA siempre habla de nacionalización a secas. Así dice: "queremos la nacionalización de nuestra riqueza. Nuestro programa económico es nacionalista". También los fascistas son nacionalistas...!
[2] Léase la conferencia de E. S. Varona: "El imperialismo a la luz de la Sociología, 1905".
[3] “Materialismo Histórico" de N. Bujarin. Capítulo IV.
[4] "¿Qué hacer?", por Nicolás Lenin.
[5] "Los Trapos Sucios de la Conferencia de La Habana". "El Machete" 24 de Marzo, y la Polémica del licenciado Chávez en "Universal".
[6] Ugarte, Palacios, Varona...
[7] El movimiento de los mineros de Oroya ha sido el más revolucionario antimperialista en el Perú.
[8] Léase el artículo de N. Terreros: "Utopía y Realismo en la lucha antimperialista", en "El Libertador", № 15.
[9] Anuario de 1927. Editado por la representación de la U.R.S.S. en México.
[10] “¿Qué hacer?" Por Nicolás Lenin.
[11] Para conocer la similitud con Sun Yat Sen en su etapa “populista", léase: “El Movimiento Populista con China", por N. Lenin. (Traducción de J.A.M.) en el “Boletín del Torcedor", la Habana.
[12] Declaraciones de Haya de la Torre sobre el Senador Borah en New York.
[13] Escrito estaba esto cuando llega a nuestras manos la revista "ATUEI" de Cuba con un artículo firmado por un desconocido Luis Elen con duros ataques al comunismo en Cuba —lo mismo que hace Machado— probando así nuestras afirmaciones.
Publicado por vez primera: En abril de 1928 en la Ciudad de México.
Fuente para la presente edición: Julio Antonio Mella, ¿Qué es el ARPA?
La lucha revolucionaria contra el imperialismo (El primer documento político
sobre el aprismo).
Lima, Editorial Educación, 1975, págs. 9-78.
Esta edición: Marxists Internet Archive, septiembre
2020.












