martes, 22 de abril de 2014

144 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE LENIN

 Konstantin Fedorovich Yuon, 1927

Los tejedores de alfombras de Kujan-Bulak honran a Lenin

I

Muchas veces – y con generosidad- ha sido honrado

el camarada Lenin. Le fueron levantados bustos

y estatuas también.

Ciudades y niños llevan su nombre.

Se pronuncian discursos en todos los idiomas

alabándole.

Desde Shanghai hasta Chicago se organizan en su honor

mítines y manifestaciones,

pero veamos de qué forma

los tejedores de alfombras de Kujan-Bulak,

una pequeña aldea al sur del Turquestán,

honraron a Lenin.



Allí, cada noche, se alzan temblando veinte tejedores

del mísero telar. Ronda la fiebre.

Zumban los mosquitos en la estación ferroviaria

que en espesa nube sube de la ciénaga

que está detrás del cementerio de camellos.



Mas el ferrocarril, que cada dos semanas

trae el agua y el humo,

un día trajo también la noticia de que dentro de poco

va a celebrarse la fiesta en honor del camarada Lenin.

Y todo el pueblo de Kujan-Bulak,

los tejedores, los pobres,

decide que el camarada Lenin debe tener también

allí su pequeño busto.

Tiritando por la fiebre todos acuden el día de la colecta,

y con temblorosa mano dan

los kopecs ahorrados con tanto esfuerzo.

Y Stepa Gamalev, un soldado

del Ejército Rojo, sistemático contador y hombre espabilado,

se alegra de ese unánime deseo de celebrar a Lenin.

Pero sus ojos vivos han visto también

las temblorosas manos,

y de pronto lanza una propuesta:

El dinero destinado al busto se gastará en petróleo

que se derramará sobre la ciénaga

que está detrás del cementerio de camellos,

de donde vienen los mosquitos que

causan la fiebre.

Así, combatiendo la fiebre en Kujan-Bulak

será honrado el desaparecido,

pero siempre presente, camarada Lenin.

Fue aceptada la propuesta, y el día

del homenaje, llevando uno tras otro sus destartalados baldes

llenos de negro líquido, todos se encaminaron a la ciénaga

y allí lo derramaron.



Honrando a Lenin se beneficiaron a sí mismos

Y le honraron cuando a sí mismos se beneficiaron.

Aquellos hombres le habían entendido.


II



Hemos visto ya cómo el pueblo de Kujan-Bulak

honró la memoria de Lenin. Derramando

petróleo sobre la ciénaga. Aquella misma noche,

se celebró una asamblea y en ella

alguien hizo la propuesta de colocar en la estación

una placa donde contar

el suceso con la referencia clara al cambio de plan

y la mudanza del busto de Lenin por el petróleo salvador:

y todo en homenaje a Lenin.



Así se decidió

y así fue hecho.


Bertolt Brecht


Fuente: “Historias de almanaque”, Bertolt Brecht, Alianza Ed., 2002.

lunes, 21 de abril de 2014

CUANDO LA POESÍA ACTÚA EN LEGÍTIMA DEFENSA

Por Rafael Calero Palma

Hace unos días Bartleby Editores puso en circulación la antología poética "En legítima defensa (Poetas en tiempos de crisis)", un libro en el que 226 voces poéticas actuales... 
 
...de todo el estado español, entre los que se encuentra la mía (mi contribución se titula “Días de óxido”), escriben sobre, o por decirlo de una manera más precisa, en o desde este período convulso que nos ha tocado en suerte, al que unos llaman crisis, y otros, entre los que me vuelvo a encontrar, llamamos, dejando a un lado los eufemismos, estafa (y quizás sería mucho más atinado aún anteponerle el prefijo “macro” para nombrarla con el término macroestafa).

Abre el libro, a modo de introducción, un breve pero certero prólogo del poeta Antonio Gamoneda, uno de los pesos pesados de la actual poesía española, en el que el autor de Libro del frío se pregunta cuál debe ser el papel de la poesía ante el capitalismo salvaje que padecemos desde hace tiempo y sus terribles secuelas: desahucios, sufrimiento, paro, etc., etc. La conclusión a la que llega el poeta asturleonés, es que la poesía, “no puede modificar directamente la praxis financiera pero sí puede intensificar las conciencias, propiciar la adopción de un pensamiento operativo.”

Ni que decir tiene, que yo sí soy de los que opinan que la poesía puede cambiar las cosas, como ya he dejado escrito en algún que otro poema. Y ahora, para que nadie se piense que soy imbécil, añado: tal vez, cambiar, lo que se dice cambiar, no cambie nada. Pero como poeta que escribe aquí y ahora, tengo la obligación moral de, al menos, intentarlo. Como digo, es nuestra obligación, en tanto en cuanto que poseemos la palabra y con ella trabajamos, denunciar los abusos, las tropelías, la deshumanización, la falsedad, en definitiva, la mala leche de un sistema político y financiero que excluye a miles y miles de personas. O por decirlo de una manera clara y directa, como poeta que escribe aquí y ahora, tengo la obligación moral de tocar los cojones a los que tanto sufrimiento están dejando a su paso, llámense políticos, banqueros o empresarios.  

Entre las 226 voces que participan en este trabajo colectivo, están las de Francisca Aguirre, Caballero Bonald, Felipe Benítez Reyes, Juan Carlos Mestre, Noni Benegas, o la del propio Antonio Gamoneda, entre los más populares y premiados; y Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, Gsús Bonilla, Isabel Pérez Montalbán, Isabel Bono, Marta Navarro, David González, Ana Pérez Cañamares, Enrique Falcón, Inma Luna, Matías Escalera o David Bobis, entre los que me pillan más cerca (ideológica y poéticamente hablando, se entiende) y escriben una poesía mucho más combativa que los mencionados más arriba.

En legítima defensa (Poetas en tiempos de crisis) es un libro bastante recomendable (y por cierto, con un precio muy, muy ajustado, lo que es de agradecer), aunque como ocurre con este tipo de antologías en las que conviven autores de distintas tendencias, edades y sensibilidades estéticas, cada lector tendrá sus preferencias e incluso habrá poetas y poemas que no le produzcan ni frío ni calor. En cualquier caso, creo que la iniciativa de Bartleby Editores es un magnífico ejemplo de lo que el mundo de la poesía puede y debe hacer para dejar claro cuál es su bando y en qué parte de la barricada se encuentra, porque como dice el verso de Alfonso Xen Rabanal que pone el punto y final a esta antología de poetas en tiempos de crisis, “poeta, sí, significa revólver.”  

Nota: En legítima defensa (Poetas en tiempos de crisis) está siendo presentado en diferentes lugares de todo el Estado español. En Granada la presentación tendrá lugar el día 24 de abril, a las siete y media de la tarde, en la librería Babel, y por allí estarán, entre otros, Pepo Paz, director de la editorial, Felipe Alcaraz, uno de los participantes en el libro, que ejercerá de presentador, y leyendo sus colaboraciones, Miguel Ángel Contreras, Juan Carlos Abril, Pedro Luis Casanova, José Manuel Molina Damiani y yo mismo.    

domingo, 20 de abril de 2014

CONSTANT Y LA NUEVA BABILONIA

En el año de 1948 un grupo de artistas principalmente originarios de Copenhague, Bruselas y Ámsterdam; influenciados por el movimiento surrealista y el realismo socialista, que buscaba integrar todas las ideas del comunismo al arte; forman un grupo llamado CoBrA que se caracterizan inicialmente por una reacción contra la rigidez de la abstracción geométrica, también por una preferencia por la espontaneidad y el rechazo de teorías preestablecidas, un primitivismo y violencia deliberados.

Entre los artístas de CoBrA, destaca un miembro importante, Constant Anton Nieuwenhuys pintor holandés, quien al lado de otros grandes como Guy Debord nace una organización nueva en 1957 denominada como "La Internacional Situacionista" que buscaba entre sus preceptos, acabar con la sociedad de clases en tanto que sistema opresivo y combatir al capitalismo.

Esta corriente tiene como planteamiento central la creación de situaciones, una situacion contruida podria definirse de esta manera: "Momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organizacion colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos".

Las propuestas finales para la superación del arte por parte de la Internacional Situacionista desembocan en el urbanismo y el ambiente lúdicos.

La deriva es una de las prácticas mas importantes desarrolladas por los situacionistas. Esta proviene de cuando se realizaban largos viajes en busca de grandes descubrimientos o aventuras. Para los dadaistas, surrealistas y posteriormente los situacionistas estas derivas no se realizan por parajes exóticos, sino que se realizan en los escenarios cotidianos de la vida diaria, inclusive enfatizando su caracter de "espacio inutil" o "espacio avandonado".

Los resultados de la deriva situacionista, se manifiestarían en las "guías psicogeográficas" que se refieren a los mapas compuestos por fragmentos de ciudades que se relacionan de forma aleatoria debido a los efectos que el entorno produce en las emociones y el comportamiento de los individuos.

Con respecto a este descubrimiento nuevo de la ciudad a partir de recorridos urbanos, Constant Anton Nieuwenhuys nos deja su propuesta de "Nueva Babilonia". Basada en el principio de la desorientación, consiste en una arquitectura diversa tanto en sus zonas como en sus momentos, tomando esta idea de las diferentes zonas urbanas y las manifestaciones emocionales que emergen de cada una. Por ello estaría formada por elementos prefabricados que multiplicarían la variabilidad del espacio, produciendo una deliberada confusión espacial. Ésta ciudad tendría espacios lúdicos como juegos acuáticos, circos, laberintos, habitaciónes dedicadas a los sentidos, etc. Así Constant idea un ambiente arquitectónico creado por y para el que Hiuzinga llamaba HOMO LUDENS.

Nueva Babilonia Amsterdam

New Babylon Nord (1971) Constant Nieuwenhuys
 
Nueva Babilonia París, 1963-64

Fuente: Homo ludens
 

sábado, 19 de abril de 2014

"BOLÍVAR, EL HOMBRE DE LAS DIFICULTADES", DE LUIS ALBERTO LAMATA

Título original: Bolívar, el hombre de las dificultades
Año: 2013
Duración: 116 min.
País: Venezuela
Directo: Luis Alberto Lamata
Guión: Luis Alberto Lamata, José Antonio Varela, José Luis Varela
Música: Francisco Cabrujas
Fotografía: Andrés Agustí
Reparto: Roque Valero, Jorge Reyes, Juvel Vielma, Alberto Alifa, Rafael Gil, Daniel Rodríguez Cegarra, Samantha Dagnino

Venezuela está en guerra. El país se encuentra dividido en dos mitades. Hay familias enteras desgajadas en bandos opuestos.

Corre el año de 1815 y la Segunda República cae estrepitosamente. El gran derrotado es Simón Bolívar, recién nombrado Libertador, quien sale fugitivo desde Cartagena, con la muerte pisándole los talones.

Bolívar llega a Jamaica en medio de las peores dificultades, sin dinero ni amigos. Busca ayuda de otras naciones para liberar a América. Europa le cierra las puertas. El presidente de la rebelde Haití acepta recibirlo y escuchar sus propuestas. Esta noticia le devuelve el ánimo. Lo que ignora es que ya en la isla está listo un complot para asesinarlo. La conjura falla, pero Bolívar se va hacia Haití muy abatido.

En Haití los problemas no cesan. Allá llegan los patriotas venezolanos que huyen de la caída Cartagena, dispuestos a bajar del pedestal de jefe al Libertador. En medio de una acalorada asamblea, Bolívar propone liberar a los esclavos para escándalo de muchos, pero será esta propuesta la que cambie los vientos de victoria a su favor.

Bolívar zarpa de Haití como comandante de una pequeña pero valiente flota, dispuesta a dar la vida por sus ideales. Se inicia una nueva batalla de las muchas que librará el Hombre de las Dificultades por llevar la libertad a la América hispana.

Bolívar, el hombre de las dificultades, es una producción de la Villa del Cine, Alter Producciones Audiovisuales y el Instituto de Arte e Industria de Cuba, en coproducción con Wanda Films de España Lusa Films y TVE. Todos ellos se unieron, en el marco de la "Colección Libertadores", para retratar el año del destierro caribeño de Simón Bolívar. Una historia poco conocida que cuenta uno de los años más dramáticos en la vida de El Libertador, desde mayo 1815 a mayo 1816, en toda su dimensión humana.

"Bolívar, el hombre de las dificultades", fue realizada por un equipo de más de 200 personas desplegado en Argentina, España, Cuba, Antigua, Guadalupe, Estados Unidos y Venezuela. Contó con 3000 extras y un elenco de grandes figuras: Roque Valero, Jorge Reyes, Beatriz Valdés, Paula Woyzechowsky, Robny Piñango, Gilbert Laumord, Camila Arteche, Juvel Vielma, Alberto Alifa, Rafael Gil, Daniel Rodríguez y Samantha Dagnino.

"Bolívar, el hombre de las dificultades", conjuga drama, romance y aventura en una película dirigida por Luis Alberto Lamata, cineasta responsable de contar los más interesantes capítulos de la historia de Venezuela en la gran pantalla.

VER PELICULA:

viernes, 18 de abril de 2014

ADIÓS, GABO


PERIODISTA QUE ENTRE LA EMPRESA Y LA VERDAD SUPO SIEMPRE ELEGIR LA VERDAD

Fuiste un gran escritor y un gran periodista, eso sí. Pero en lucha constante contra el poder.

Gabriel García Márquez acaba de morir en México. Acaba de morir un narrador y un periodista, que es mucho decir. Un narrador que supo transformar sus historias en novelas y cuentos, con reverberación propia en el seno de un universo extraído de la presunta nada, Macondo, y un periodista que cuando el dedo señalaba a la luna no miraba el dedo, ni miraba la cara oficial de la luna, sino la otra cara, oculta por los intereses. Un periodista que entre la empresa y la verdad supo siempre elegir la verdad, llegando a su culmen a través de su trabajo en la revista “Alternativa”, que funcionó hasta 1980 como un auténtico hito del periodismo.

Si hubiera que elegir una sola palabra para caracterizar su universo semántico e ideológico, esta sería sin duda “soledad”. Una soledad que recuerda a la de Egea cuando Gabo hablaba de la soledad del amor y de la soledad en el amor. De la soledad como derrota, tal como dijo en su discurso en Suecia: somos menos libres y más solitarios. Y esa era su gran metáfora, como hombre de su tiempo, sabiendo que el poder fragmenta, descompone, enfría y, sobre todo, divide, y deja al hombre solo, más allá incluso de su destino. Quizás de ahí parta su adscripción a apuestas transformadoras, sabiendo que lo único que demuestran nuestras derrotas es que estamos demasiados solos todavía, y que por eso era plenamente defendible su amistad con Fidel Castro y con el proyecto que representaba.

De forma usual se viene hablando de su producción como literatura del realismo mágico, en el seno del denominado boom latinoamericano. Y por ahí transitarán muchas notas necrológicas a partir de hoy. Como si hubiera funcionado más allá de la realidad, en un mundo especial, donde no se suda ni se siente sed. Y se repetirá esto a pesar de que él defendió que todas sus fuentes procedían de la realidad más estricta. Quizás lo que no se quiere ver es que en él, como en otros de su grupo, la magia es una forma de distancia que descascara las cosas, que las despoja de su rutina, del sentido común del tiempo estancado y cerrado de la resignación universal. La visión mágica de Gabo es casi una inversión del efecto de distanciamiento de Bertolt Brecht. Lo mismo que en el teatro épico se detiene la acción rutinaria, y alguien narra, y señala el lado no oficial de la realidad, en las novelas y relatos de García Márquez alguien levita, se detiene el sentido común y la ley de la gravedad, y se adivinan las verdaderas relaciones entre los personajes, infelices, solos y tan desventurados que cuando abren la lata del café descubren que no les queda ni siquiera una cucharadita. No es la magia del paraíso de la ingenuidad, sino más bien la derrota de las falsas ilusiones.

Lo mismo que Faulkner recompone el mundo en la región de Yoknapatawpha, sabiendo que solo la novela puede explicar la complejidad inabarcable de las cosas, García Márquez cambia las señales en Macondo, difumina los contornos de lo concreto y nos dice que, a pesar de lo que parezca, no hay dioses, solo hombres y mujeres que luchan por estar menos solos, es decir, por ser más libres y, siéndolo, poder amar de otra manera. Quizás esté ahí el sentido final de sus textos: en un nuevo concepto de libertad al margen de las fronteras acres del mercado y de las convenciones diarias del poder.

Descansa, Gabo. Que la tierra te sea leve. Habrá de nuevo, qué duda cabe, una batalla por la interpretación de las cosas. Ya sabes cómo es la lucha de clases. Intentaremos que no te conviertan en algo intemporal, mágico, inocente. Fuiste un gran escritor y un gran periodista, eso sí. Pero en lucha constante contra el poder.

Felipe Alcaraz

Fuente: Mundo Obrero

jueves, 17 de abril de 2014

EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍA RUSA CONTEMPORÁNEA EXPLORA LA MEMORIA SOVIÉTICA EN TENERIFE

El Tenerife Espacio de las Artes (TEA) acoge hasta el 4 de mayo la exposición “Fotografía rusa contemporánea: Tim Parchikov, Ivan Mikhailov, Sergey Shestakov”. Compuesta por un centenar de  obras que son en realidad tres exposiciones individuales aunadas bajo el denominador común de la nacionalidad y la contemporaneidad de los autores que ya han empezado a recoger cierto reconocimiento internacional.

Los tres fotógrafos exploran desde su propia óptica el tema de la memoria: histórica en el caso de Parchikov, genética en Mikhailov y social en Shestakov. Cada uno de ellos estudia el mecanismo de cómo se acumula y transfiere la información, la composición de los artefactos que evocan en el espectador el desencadenamiento de los recuerdos.

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En su proyecto “MagnitogorskTim Parchikov observa la transformación de la ciudad industrial de Magnitogorsk, que fue fundada en 1929 y se convirtió en uno de los primeros proyectos del desarrollo urbano de la época de industrialización de Stalin. El artista se interesa por la arquitectura, la ecología y sobre todo por la gente cuya vida, igual que hace 60 años, depende de un modo u otro del complejo metalúrgico de Magnitogorsk.

A pesar de que Parchikov explora los problemas específicos de una ciudad rusa, el proyecto resulta tipológicamente interesante para todos los países que se enfrentan con el problema de la depresión y el cierre de muchas industrias metalúrgicas las cuales, funcionando aún por inercia, arrastran consigo las vidas de los ciudadanos.

Magnitogorsk es una ciudad que se ha quedado atascada en el tiempo, entre el período soviético y la Rusia moderna. Por un lado, parece que la gente todavía vive en el pasado soviético, pero por el otro la realidad actual muestra las señas de la nueva realidad capitalista que invade la vida ciudadana con sus limusinas y la omnipresente publicidad. La ciudad depende completamente de la fábrica, que sigue en funcionamiento, pero que puede seguir los pasos de las grandes zonas industriales de Europa Occidental y Oriental.

Qué será de Magnitogorsk y de sus habitantes, ésta es la pregunta que formula Tim Parchikov.

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Ivan Mikhailov, por su parte, aborda el tema de la memoria genética, mostrando en sus trabajos tres o cuatro generaciones de mujeres relacionadas familiarmente: madres, abuelas, hijas, nietas. La realidad social cambiante exacerba el contraste entre las generaciones pero, no obstante, los retratos familiares de Ivan Mikhailov muestran cómo la sangre y la familia unen a la gente más que los tiempos y sus atributos sociales.

Sergey Shestakov se dio a conocer por primera vez con su proyecto “Viaje al futuro. Parada № 1″, dedicado a Chernóbil. En 2011, arriesgándose a la exposición a la radiación, Shestakov penetró en la zona de exclusión de Chernóbil, para documentar cómo quedó el lugar tras la terrible catástrofe nuclear, 25 años atrás. Allí, fotografiando en una guardería los libros infantiles reducidos a polvo, encontró un libro de la escritora soviética Zoya Voskresenskaya -que incluía un retrato de Lenin-, llamado “Viaje al Futuro”, que dio nombre a su proyecto.

Shestakov enfoca su atención sobre el tema del legado que nuestra civilización actual dejará a las generaciones futuras. ¿En qué medida el frágil mundo sobre el que creemos reinar, depende de un simple error humano, de la inestable naturaleza, de una catástrofe nuclear o del abandono de los lugares por sus habitantes?

El proyecto “Viaje al futuro. Parada № 2. Gudym” nos muestra los restos de una base militar construida en Chukotka durante la Guerra Fría, en los tiempos de la crisis de los misiles en Cuba y el enfrentamiento activo entre Estados Unidos y la antigua U.R.S.S. Dicha base albergó los misiles soviéticos. Desde el final de los 80 los procesos de desarme, la caída del telón de acero, junto con el colapso de la U.R.S.S. hicieron que la base, que daba trabajo a más de 1000 personas, quedase totalmente abandonada. En sus ruinas, igual que la zona de exclusión de Chernóbil, ahora solo vive una anciana. En la pared de su casa hay un icono hecho de papel, con una nota manuscrita: “Todo saldrá bien, aunque será diferente”.


La exposición plantea preguntas sobre nuestra responsabilidad ante las generaciones futuras, sobre el mundo que les vamos a dejar y sobre la probabilidad de que la ciudad de Magnitogorsk, en caso de que finalmente se cierre la fábrica, en una zona parecida a Gudym.

Fuente: Fotógrafo Digital

miércoles, 16 de abril de 2014

THOMAS BILLHARDT, FOTÓGRAFO ESTRELLA DE LA ALEMANIA COMUNISTA


PREMIO DEL ARTE DE LA RDA EN 1969 Y PREMIO NACIONAL DE LA RDA EN 1987

Thomas Billhardt viajó por todo el mundo por encargo de la República Democrática Alemana. Sus instantáneas de guerra y zonas de conflicto fueron una ventana al exterior para muchos ciudadanos de Alemania oriental. Sus fotos también fueron publicadas por revistas internacionales.

VER REPORTAJE EN CASTELLANO DE DEUTSCHE WELLE: http://dw.de/p/1Bg4F 

WEB OFICIAL DE THOMAS BILLHARDT: http://thomasbillhardt.de/

martes, 15 de abril de 2014

LA RECUPERACIÓN DE UN GRAN DRAMATURGO REPUBLICANO, FRANCISCO MARTÍNEZ ALLENDE

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande

Co Director de Crónica Popular
Gracias al esfuerzo investigador de uno de nuestros grandes nombres del teatro español, Juan Antonio Hormigón (Zaragoza, 1943), la cultura de nuestro país acaba de recobrar la vida y obra de otro autor dramático, actor, y director de escena español prácticamente desconocido en estos lares, el asturiano Francisco Martínez Allende (Sirviella, Asturias, 1906- Buenos Aires, 1954). Conocido ampliamente en la Argentina, sus huellas se habían perdido en el doloroso y amplísimo exilio de quienes dedicaron su vida a la escena española en los esperanzadores años de la segunda República.
Juan Antonio Hormigón ha logrado sacarlo a flote y rescatarlo de las tinieblas del olvido con la edición de su obra dramática de mayor calado, “Camino leal”, y del riguroso estudio que la precede, escrito en torno a su peripecia humana, intelectual y política. Todo ello le ha permitido, además, escribir unas espléndidas reflexiones en torno al teatro que se desarrolló en España durante la guerra provocada por el golpe de Estado contra la segunda República, el alcance y los límites del teatro político y sus diferencias con la agit prop, y, en fin, sobre el teatro en la URSS en los años treinta del pasado siglo veinte.
Tal como confiesa en las primeras páginas del libro, su encuentro con Francisco Martínez Allende tuvo “algo de aventura y un poquito de misterio”. Una pregunta acerca de él, formulada en 2001 por Pedro Simón, intelectual cubano, director de la revista Cuba en el ballet y esposo de la gran bailarina y coreógrafa Alicia Alonso, directora del Ballet Nacional de Cuba, le puso en la pista de este personaje. Y a partir de ese momento, se zambulló de lleno en una investigación que le permitió sacar a flote la biografía de un hombre de teatro con profundas convicciones políticas, completamente ignorado en su propio país.
Durante muchos años el nombre de Francisco Martínez Allende aparecía únicamente en las referencias insertas en dos obras editadas a finales de los años setenta: la escrita por el hispanista francés Robert Marrats, “El teatre durant la guerra civil espanyola” (Institut del Teatre, Barcelona, 1978) y el capítulo debido a Carlos Sanz de la Calzada integrado en el libro colectivo dirigido y coordinado por el filósofo y escritor José Luis Abellán “El exilio español de 1939” (Taurus, Madrid, 1976-1978). Sin embargo, dos años después del interrogante hecho por Pedro Simón, Juan Antonio Hormigón presentó en 2003 a los lectores de ADE, la revista de la Asociación de Directores de Escena de España, una primera aproximación biográfica de Francisco Martínez Allende. Lo hizo en un excelente número monográfico dedicado al Teatro del Exilio Español, en el que se reprodujeron las ponencias presentadas a las jornadas que, con el mismo título, se habían celebrado en Madrid, en diciembre de 2002, organizadas por ADE, la RESAD y la Fundación Pablo Iglesias, así como otras contribuciones pedidas al efecto. Los textos del propio Juan Antonio Hormigón, Pedro Simón, Ana Seoane y la actriz argentina Mecha Ortiz lo sacaron entonces del anonimato. Y en ese mismo número de esta revista creada en 1985, se dio a conocer su obra “El chaval”, una obra de un solo acto cuya trama Francisco Martínez Allende sitúa en Madrid, “a los pocos días de iniciada la salvaje agresión nazi a los pueblos libre de la URSS” y escrita, quizás, en 1942, “con la forma de un sainete pero con un claro contenido político: propiciar en los espectadores que se opongan al envío de recursos humanos y económicos a la Alemania nazi para atacar a la Unión Soviética”.
Ahora, Juan Antonio Hormigón acaba de sacar a la luz un libro completamente dedicado al autor asturiano y a una de sus obras, “Camino leal”, que le da título. Un magnífico libro que fue presentado el día 3 de abril en la sede de la AISGE, en un acto en el que intervinieron el presidente de la mencionada sociedad, el actor Fernando Marín, el catedrático de Literatura de la Universidad Carlos III, de Madrid, Jorge Urrutia, Juan Antonio Hormigón, y quien escribe estas líneas.

La biografía de un trasterrado por partida doble
El libro resultado de su investigación es, realmente, espléndido. En él rescata la verdadera dimensión de Francisco Martínez Allende, un hombre de teatro comprometido con las ideas revolucionarias, con una rica y valiosa peripecia humana, intelectual y política; un trasterrado, si se nos permite utilizar ese concepto tan sugerente y expresivo acuñado por el filósofo republicano José Gaos, hermano de la recordada actriz Lola Gaos y del poeta Vicente Gaos, Rector de la Universidad de Madrid entre 1936 y 1939, exiliado en el México del presidente Cárdenas, junto a otros intelectuales españoles de primera línea como Wenceslao Roces, catedrático de Derecho Romano, traductor al español de El Capital de Carlos Marx, y subsecretario de.Instrucción Pública y Bellas Artes.
Pero, además, Francisco Martínez Allende, fue un trasterrado muy sui generis. Esa singularidad se deriva de que fue un trasterrado por partida doble. Fueron dos sus salidas de España y éstas tuvieron lugar en momentos y circunstancias muy diferentes. La primera vez que abandonó nuestro país lo hizo siendo un niño de muy pocos años, con sus padres y sus dos hermanos, para viajar a la Argentina y establecerse en la provincia de Tucumán. Se trataba del viaje a las Américas de una familia de escasos recursos económicos que se aventuraba a cruzar el charco para trabajar en un país lejano donde quizás antes se habían asentado algunos parientes o vecinos de Sirviella, lugar de la parroquia de Benia, capital del concejo de Onís. Era, pues, el viaje de una familia que se insertaba en la oleada de la emigración asturiana que se desarrolló en los primeros años del siglo XX. Las circunstancias de la segunda travesía fueron totalmente diferentes. Realmente, mucho más penosas. En esta ocasión, se vió obligado a dejar atrás la tierra española para, literalmente, salvar su vida cuando las tropas golpistas de los generales Mola y Franco, ayudados por los ejércitos de la Alemania nazi y la Italia fascista, derrotaron al ejército leal a la República, en 1939…
En Argentina permaneció hasta 1935. Y cuando volvió de nuevo a España no regresó fracasado. Muy al contrario. En aquel entonces, con 29 años, era ya un actor y director de teatro realmente cotizado y se había granjeado un amplio reconocimiento en el mundo del arte escénico argentino. Había trabajado duro para alcanzarlo. Nadie le había regalado nada, sin embargo, desde el momento en que, con 13 años, con apenas estudios y dejando a sus padres en Tucumán, se trasladó a la vecina provincia de Salta. En la capital salteña trabajó primero como dependiente en la proveeduría de un ingenio y luego logró entrar en la Compañía Artística Nacional del Teatro de Güemes de la que terminó siendo integrante de su elenco artístico. Entonces era menor de edad y utilizaba el seudónimo de Francisco Martell para que sus progenitores no se percataran de su trabajo en el teatro. Más tarde, se convierte en actor profesional, trabaja en tres nuevas compañías, la de Angela Tesada, la de Fanny Brenna y Pablo Achiardi, y la de Concepción Olona, y concluye creando la suya propia. Finalmente, da el salto a la categoría de primer actor en la compañía de Enrique de Rosas, y después, en 1933, se dedica por completo a la dirección escénica en el Teatro Odeón de Buenos Aires.
En 1934 realiza un largo viaje de estudios por Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y la URSS, en los que investiga las nuevas formas de hacer teatro en cada uno de estos países. Sin embargo, cuando regresa a la Argentina, abandona todo lo que había cosechado para viajar de nuevo a España. No se trataba solo de volver a sus orígenes. Podía haber continuado su exitosa carrera en el mundo de la escena en Argentina y saborear con su familia su triunfo como emigrante. Realmente, podía haber permanecido inmerso en el espléndido aislamiento que la proporcionaba su éxito en las tablas. y continuar viviendo ajeno a los acontecimientos políticos que se desarrollaban en su país de origen. Sin embargo, regresó con su mujer, la actriz Paquita Martínez Peiró, para sumarse al esfuerzo de los intelectuales progresistas españoles en la tarea de regeneración democrática y cultural que, desde su proclamación en 1931, estaba impulsando la II República. Una esperanzadora labor en cuyo marco se había puesto en marcha ya en 1932 el Teatro del pueblo o Teatro ambulante, inspirado por el Patronato de las Misiones Pedagógicas presidido por el institucionista Manuel Bartolomé Cossío- el resdescubridor del Greco de Toledo al que ahora se conmemora-y dirigido por otro dramaturgo asturiano, Alejandro Casona, y La Barraca, creada por el gran poeta Federico García Lorca y Federico Ugarte, con decoraciones del pintor José Caballero.

La Tribuna, Retablo rojo y las Guerrillas del Teatro
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Cuando llega a Madrid, funda una academia de arte dramático y el teatro infantil El Tiribín”. Y poco después, el 5 de abril de 1936, La Tribuna, en cuyo Manifiesto declaraba su vocación de hacer un “teatro para el pueblo” Con La Tribuna, una vez producido el golpe de Estado, lleva representaciones teatrales a las plazas de los pueblos, a los locales sindicales, a las Casas del Pueblo, a los talleres y fábricas y a los hospitales. Entre otras, escenifica su obra “La farsa del patrono”, de la que Juan Antonio Hormigón reproduce fotografías publicadas en el ABC Republicano, que ha rescatado de las hemerotecas. Con La Tribuna, comienza a hacer entonces un teatro adecuado a las circunstancias, un teatro de combate, en la primera línea de la despiadada guerra en la que los leales a la segunda República se vieron inmersos tras el golpe de los generales y la banca. Inicia en estos años, por tanto, una andadura de teatro popular en la que aprovecha todos los recursos escénicos desarrollados en sus años de actos y director en la Argentina y aplica sin descanso y en el fragor de la guerra su concepto del “arte integral” a través del teatro
Posteriormente, en enero de 1937, es designado director de Retablo Rojo, el grupo teatral del Altavoz del Frente creado en septiembre de 1936 por iniciativa del periódico del PCE, Mundo Obrero, para emitir desde la Unión Radio de Madrid, y del que fue director César Falcón. Sobre Retablo Rojo Francisco Martínez Allende hablaba el 3 de febrero de 1937 para Nuestra lucha, órgano de las Juventudes Socialistas Unificadas de Murcia en los siguientes términos: “Tenemos el teatro como arma de combate en el terreno cultural, de orientación y propaganda, con el fin de servir de un modo eficaz a la guerra…Su campo de acción serán los sitios más concurridos por las masas populares, pues entendemos que no se debe esperar a que el pueblo vaya en busca del teatro, sino que es el teatro el que debe buscar al pueblo. Vamos a dar representaciones breves, de trazo llano y viril, despojadas de todo elemento accesorio que pueda quitar relieve a la expresión. Queremos un teatro de contenido. En una palabra, trabajaremos para la guerra de hoy y la revolución de mañana, tanto en el sentido político y social como en el artístico-teatral”.
Más tarde, en agosto de 1937, es nombrado vocal del Consejo Central de Teatro, creado por el director general de Bellas Artes, el pintor valenciano Josep Renau, e inegrada también por el director teatral Cipriano Rivas Charif, cuñado del presidente de la República, el gran ateneísta Manuel Azaña, Antonio Machado, Margarita Xirgu, Alejandro Casona, Max Aub, Jacinto Benavente, María Teresa León y Rafael Alberti. Y a principios de septiembre de 1937, dos meses después de haberse celebrado en Valencia el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas por la Cultura, viaja a la URSS como miembro de la delegación española invitada al V Festival de Teatro Soviético; una delegación que preside Cipriano Rivas Charif, y de la que forman parte, junto a ambos, el poeta Miguel Hernández, la actriz Gloria Álvarez Santullano y el pintor Miguel Prieto. Con estos tres aparecerá fotografiado en el periódico Izvestia, junto a la amplia entrevista que publica. Aunque no se tiene noticia fehaciente, es muy probable que en estos años milite en las filas del PCE o, al menos, se encuentre muy próximo a él. En cualquier caso, su compromiso político es pleno. En las páginas de Izvestia, afirma: “Hemos venido a la URSS para aprender a poner el arte al servicio del pueblo”.

Un teatro en los frentes de combate
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Y en diciembre del mismo año, es designado responsable de las llamadas Guerrillas del Teatro, creadas por el Ministerio de Instrucción Pública, a propuesta del Consejo Central del Teatro. Un paso más para “poner a las masas populares en contacto con las realidades del momento”. Con ellas intervendrá en los mismos frentes de combate y en las poblaciones próximas a ellos, primero en Valencia y después en Barcelona, con un elenco formado ya no por profesionales del teatro sino por soldados que se encuentran luchando en las trincheras. En torno a los objetivos de las Guerrillas del Teatro, se explaya Francisco Martínez Allende meses después en unas declaraciones realizadas al periódico La Noche:Representarán pequeñas farsas todas ellas de candente actualidad, en las que se exaltarán las virtudes del pueblo español antifascista y también se pondrán de relieve las flaquezas y monstruosidades de los que han traicionado a su patria, vendiéndola al extranjero invasor”.
Francisco Martínez Allende permanece en España hasta el final de la guerra. Y, al igual que tantos otros intelectuales españoles, la derrota de la República le condujo al exilio. De nuevo se convirtió en un trasterrado. Pero en este caso, un trasterrado derrotado que vivió los primeros meses de exilio preso, junto a otros 400 españoles, en el campo de concentración francés de Montolieu, en el área de Carcassonne; uno de los llamados “estacionamientos temporales” en los que el Gobierno del radical Eduard Daladier, tras haber cerrado durante un tiempo la frontera con España, recluyó a comienzos de 1939 a 550.000 refugiados republicanos, a los que recibió con la misma hostilidad con la que meses antes había dictado un Decreto- Ley en el que hablaba de los “extranjeros indeseables”.
Y de Francia viaja otra vez a América, a bordo del vapor Cuba, con su mujer Paquita Martínez Peyró. En la relación de pasajeros figuran como “director escénico y autor teatral” y “actriz teatral”. Tenía entonces 34 años y su esposa 21. Muy pocos años para llevar a sus espaldas tanta experiencia teatral desarrollada en tan dramáticas circunstancias y, con ella, el amargo sabor de la derrota infringida por quienes habían perpetrado el asalto a la razón republicana… Recala por poco tiempo en Santo Domingo y luego se asienta en Cuba, de 1940 a 1947, un período en que la llamada perla de las Antillas tenía como Presidente a Fulgencio Batista primero, de 1940 a 1944) y a Ramón Grau San Martín después, de 1944 a 1948. En La Habana coincide con el dirigente comunista Julián Grimau, asesinado dos décadas después, en 1963, en Madrid, en lo que, sin duda alguna, fue un crimen de Estado, tal como lo calificó siempre el magistrado juez Juan José del Águila, así como con el escritor y después diplomático Luis Amado- Blanco, asturiano como él, que llegaría a ser embajador de Cuba ante la Santa Sede.
En Cuba escribe artículos, pronuncia conferencias y no deja nunca su quehacer como hombre de teatro. Juan Antonio Hormigón recoge el testimonio de Pedro Simón, según el cual el autor asturiano escribe veinte comedias de un solo acto, dirige la representación de varias obras, algunas escritas por él mismo, como La compañera Dina y El Chaval, cuyo texto reproduce la revista cubana Nosotros, forma parte de la Comisión Pro Teatro Popular y, junto a Alicia Alonso, Alejo Carpentier y otros artistas cubanos, crea la Asociación de Teatro y Danza en la que estrena obras que protagoniza Alicia Alonso. Entre otras, la titulada La Silva, en la que combina teatro, poesía, música y danza, y escribe el libreto de Antes del alba, una obra ésta que se representará en La Habana sin su presencia, ya en 1947. Asimismo, en 1941, dirige en el Teatro de los Torcedores de La Habana- creado en los años veinte por el Gremio de Torcedores de Tabaco- la obra en un acto titulada “Carta de América”, un homenaje al secretario general del PCE, el andaluz José Díaz, en aquel momento aquejado de la grave enfermedad que le conduciría al suicidio pocos meses después, en 1942. Yen 1943 desempeña el cargo de director de la Academia de Artes Dramáticas de la Escuela Libre de La Habana, fundada por otros tres exiliados
Siete años después, en 1947, regresa a la Argentina, su segunda patria, donde continua su exitosa carrera en el mundo de la escena que había forjado años antes. Forma parte del elenco oficial del Teatro Nacional Cervantes, llamado en la época peronista Comedia Nacional, es primer actor en teatro, cine, radio y televisión y protagoniza once películas, entre ellas “Café cantante” (1951), con la actriz española Imperio Argentina, y “Facundo” (1952), sobre el caudillo riojano, con cuya interpretación alcanza el Premio como Mejor Actor otorgado por la Academia Cinematográfica y por la Asociación de Cronistas Argentinos. Francisco Martínez Allende puede recuperar entonces el gran reconocimiento del público y de la crítica argentina que le había aplaudido antes de volver a España en 1935. Y él éxito le acompaña hasta su prematura muerte, en 1954, con 47 años.

Camino leal, epopeya de los republicanos asturianos

El completo estudio de Juan Antonio Hormigón introduce al texto completo de la mejor obra conocida escrita por Francisco Martínez Allende, “El camino leal” que el autor data en 1939 en el campo de concentración de Montolieu. Se trata de una obra de tres actos y catorce cuadros, cuya trama discurre en su Asturias natal, entre 1935 y 1939. Inicialmente titulada por su autor “La sangre atiza la hoguera (La vuelta)”, aparece editada en 1941 por la editorial Séneca, de México, aunque, sin embargo, había sido impresa en La Habana por el escritor, poeta y editor Manuel Altolaguirre.
En ella Francisco Martínez Allende escribe un canto a los asturianos combatientes en defensa de la República, tras la traición del coronel Aranda, que, inesperadamente y mediante engaños, se sumó al golpe de Estado de Franco. Una epopeya la de los republicanos asturianos que el escritor José Bergamín resalta en el prólogo. En él, José Bergamín destaca que “El camino leal” evoca “la grandeza heroica de la lucha sostenida por los asturianos contra la opresión y la injusticia de que fueron víctimas; lucha que rompe en octubre del treinta y cuatro con hazañoso ímpetu y que, en el treinta y seis, se suma al levantamiento total del pueblo español contra esos mismos explotadores, sus verdugos de siempre, amparados ahora en una bárbara invasión de nuestra patria”.
En su introducción, Juan Antonio Hormigón escribe unos comentarios muy atinados que merece la pena reproducir. Porque, tras señalar que “está escrita con hondura y esmero”, subraya que “tiene una tonalidad costumbrista en pátina, pero, en profundidad, se trata de teatro político en su pleno sentido. Digo político en su acepción precisa para diferenciarlo del agit-prop. Es como si su autor quisiera abandonar la urgencia, la coyuntura inmediata y el esquematismo, para con toda una historia con todas sus complejidades”. Y, yendo más al fondo del asunto, trascendiendo incluso tanto el marco donde el drama se desarrolla y sus tintes costumbristas, Juan Antonio Hormigón subraya que “detrás de los personajes de un entorno rural asturiano, con un lenguaje rico en expresiones del habla popular, existe una estructura dramática que desmonta el costumbrismo superficial y lo convierte en un episodio de la lucha de clases en España, así como de la resistencia al fascismo y la explotación”.
En tiempos de reivindicación de la Memoria histórica como los que vivimos, resulta de justicia agradecer sobremanera la labor investigadora desarrollada por Juan Antonio Hormigón, gracias a la cual rescata la obra y la figura tan atractiva de un dramaturgo y actor de la altura de Francisco Martínez Allende. Un hombre de teatro y de compromiso político del que el cubano Pedro Simón dijo de él había sido “un revolucionario y un extraordinario ser humano”, y su mujer, la bailarina Alicia Alonso reconoció que había dejado una huella muy profunda en ella y que “fue la persona que más y mejor me enseñó el marxismo”.
Después de haber rastreado sobre él paciente, discreta y exitosamente, Juan Antonio Hormigón percibe en Francisco Martínez Allende su “discreto encanto”. Y, a partir de las fotografías que encontró a lo largo de su investigación, lo retrata como “un hombre muy atractivo, de gesto elegante y posiblemente pausado” que, para él, “fue, sobre todo, un gran animador del teatro, pero con un concepto muy combativo del mismo”.”. En el acto de presentación de su libro, Juan Antonio Hormigón se lamentaba, no obstante, de que, quizás, nos quede todavía mucha memoria por recuperar: “Hemos rescatado a Francisco Martínez Allende pero cuántos Franciscos Martínez Allende se habrán quedado sin rescatar…”

Juan Antonio Hormigón, teatro y compromiso

Nacido en Zaragoza en 1943, Juan Antonio Hormigón posee una amplia, rica y potente biografía de hombre comprometido hasta los tuétanos con el teatro y las ideas de progreso. Una biografía de un intelectual que se licenció en Medicina en 1965 y que, después de ejercerla durante dos años, se volcó por completo en el teatro, tras haberse integrado en sus tiempos de estudiante en el Teatro Español Universitario (TEU), que le otorgó su Premio Nacional en 1963, estudiar arte dramático en Francia, en el Centre Universitaire International de Formation et Recherches Dramatiques, de la Universidad de Nancy.Su dedicación por completo al teatro la viene ejerciendo desde hace ya cuatro décadas, tanto desde su magisterio docente, primero, en 1976, como profesor de Dramaturgia y Estética Teatral, y luego, desde 1989, como catedrático de Dirección de Escena en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, y director del Aula de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid, como desde su vertiente de autor dramático, director de escena, actor, adaptador y ensayista especializado en la obra de grandes de la teoría y práctica del arte de Talía, con Bertold Brecht a la cabeza de todos ellos, cuya obra La excepción y la regla dirigió en 1970 y sobre el que ha escrito con rigor y profundidad Brecht teórico (1979) y otros numerosos textos, integrados en su obra “El legado de Bertold Brecht” (2012).Entre otras cosas, y aparte de haber impartido cursos en numerosas universidades, de 1966 a 1969, fue Co director, del Teatro de Cámara de Zaragoza, en 1975, fundador de la Compañía de Acción Teatral, de 1973 a 1978, director del Seminario de Teatro del Instituto Alemán de Madrid, de 1977 a 1985, Director del Aula de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid, en 1982, director de las Jornadas de Teatro Clásico de Almagro, a cuyo Patronato perteneció desde 1983 a 1990, en 1984 miembro del Consejo de Teatro de la Comunidad de Madrid, , en 1985, Comisario General del Cincuentenario Valle Inclán, promovido por el INAEM del Ministerio de Cultura, en 1991 miembro del Consejo de Teatro del Ministerio de Cultura, en 1993 Coordinador General del Bicentenario Goldoni, desde 1996 vocal, del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro (AICT), en 2000 coordinador de la Sección de Teatro del I Encuentro Mundial de las Artes celebrado en Valencia, y en 2002, coordinador de la misma sección en el II Encuentro Mundial, celebrado en la misma ciudad.Es autor de nueve obras de teatro, entre ellas Judith contra Holofernes(1973), Excluida del Paraíso (1991), Esto es amor y lo demás…(1992) y La comida (2011); cinco adaptaciones, como La dama del olivar, de Tirso de Molina (1970), Julio César, de W. Shakespeare (1977), La Mojigata, de Moratín (1982), La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega (1986) y El trueno dorado, de Valle-Inclán (2010); ocho ensayos, entre ellos Ramón del Valle Inclán: La política, la cultura, el realismo y el pueblo (1972), Teatro, realismo y cultura de masas (1974), Brecht teórico (1979), Trabajo dramatúrgico y puesta en escena (1991; 2002 y 2008), El sentido actual del teatro (1995), Autoras en la Historia del Teatro Español (1500-2000), 4 volúmenes (1996, 1997 y 2000), Directoras en la Historia del Teatro Español, 3 volúmenes, (2003-2005) y Valle Inclán: Biografía cronológica y epistolario, 3 volúmenes (2006-2007); dos novelas, He conocido a Zaubrek (1994), y Un otoño en Venecia (2009); y dos poemarios, Ser Memoria de ti (1991) e Interludio Habanero, éste último todavía sin editar.En 1982, participó en la creación de la Asociación de Directores de Escena de España de la que ha sido desde entonces Secretario General, excepto un breve lapso de algunos meses. Y desde 1985, dirige la Revista ADE-Teatro.. Sobre teatro, cultura en general y cuestiones políticas e históricas ha escrito, asimismo, en publicaciones de primera línea como la revista Triunfo, Argumentos, Andalán, Cuadernos Hispanoamericanos” y Crónica Popular, de cuyo Consejo de Redacción forma parte. 

Fuente: Crónica Popular

lunes, 14 de abril de 2014

HOMENAJE A LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA EN SU 83 ANIVERSARIO

Celebraciones en la Puerta del Sol de Madrid con motivo de la proclamación de la Segunda República, 14 de abril de 1931

"ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ", DE CÉSAR VALLEJO

España, aparta de mí este cáliz es un poemario escrito por el poeta peruano César Vallejo en los últimos meses de 1937 y que fue publicado después de su muerte, en 1939. Está formado por un conjunto de quince poemas, el último de los cuales da el título a la obra. Corresponde al último período de la producción poética vallejiana, contemporánea a los postreros "Poemas humanos" pero el mismo autor quiso que formara un poemario aparte, cuya unidad residía en su temática, inspirada en la Guerra Civil Española que desangró la península ibérica desde 1936.

I
HIMNO A LOS VOLUNTARIOS DE LA REPÚBLICA
Voluntario de España, miliciano
de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón,
cuando marcha a matar con su agonía
mundial, no sé verdaderamente
qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo,
lloro, atisbo, destrozo, apagan, digo
a mi pecho que acabe, al que bien, que venga,
y quiero desgraciarme;
descúbrome la frente impersonal hasta tocar
el vaso de la sangre, me detengo,
detienen mi tamaño esas famosas caídas de arquitecto
con las que se honra el animal que me honra;
refluyen mis instintos a sus sogas,
humea ante mi tumba la alegría
y, otra vez, sin saber qué hacer, sin nada, déjame,
desde mi piedra en blanco, déjame,
solo,
cuadrumano, más acá, mucho más lejos,
al no caber entre mis manos tu largo rato extático,
quiebro con tu rapidez de doble filo
mi pequeñez en traje de grandeza!

Un día diurno, claro, atento, fértil
¡oh bienio, el de los lóbregos semestres suplicantes,
por el que iba la pólvora mordiéndose los codos!
¡oh dura pena y más duros pedernales!
!oh frenos los tascados por el pueblo!
Un día prendió el pueblo su fósforo cautivo, oró de cólera
y soberanamente pleno, circular,
cerró su natalicio con manos electivas;
arrastraban candado ya los déspotas
y en el candado, sus bacterias muertas...

¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas
de dolores con rejas de esperanzas,
de dolores de pueblos con esperanzas de hombres!
¡Muerte y pasión de paz, las populares!

¡Muerte y pasión guerreras entre olivos, entendámonos!
Tal en tu aliento cambian de agujas atmosféricas los vientos
y de llave las tumbas en tu pecho,
tu frontal elevándose a primera potencia de martirio.

El mundo exclama: “¡Cosas de españoles!” Y es verdad.
Consideremos,
durante una balanza, a quemarropa,
a Calderón, dormido sobre la cola de un anfibio muerto
o a Cervantes, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero
también del otro”: ¡punta y filo en dos papeles!
Contemplemos a Goya, de hinojos y rezando ante un espejo,
a Coll, el paladín en cuyo asalto cartesiano
tuvo un sudor de nube el paso llano
o a Quevedo, ese abuelo instantáneo de los dinamiteros
o a Cajal, devorado por su pequeño infinito, o todavía
a Teresa, mujer que muere porque no muere
o a Lina Odena, en pugna en más de un punto con Teresa...
(Todo acto o voz genial viene del pueblo
y va hacia él, de frente o transmitidos
por incesantes briznas, por el humo rosado
de amargas contraseñas sin fortuna)
Así tu criatura, miliciano, así tu exangüe criatura,
agitada por una piedra inmóvil,
se sacrifica, apártase,
decae para arriba y por su llama incombustible sube,
sube hasta los débiles,
distribuyendo españas a los toros,
toros a las palomas...

Proletario que mueres de universo, ¡en qué frenética armonía
acabará tu grandeza, tu miseria, tu vorágine impelente,
tu violencia metódica, tu caos teórico y práctico, tu gana
dantesca, españolísima, de amar, aunque sea a traición,
a tu enemigo!

¡Liberador ceñido de grilletes,
sin cuyo esfuerzo hasta hoy continuaría sin asas la extensión,
vagarían acéfalos los clavos,
antiguo, lento, colorado, el día,
nuestros amados cascos, insepultos!
¡Campesino caído con tu verde follaje por el hombre,
con la inflexión social de tu meñique,
con tu buey que se queda, con tu física,
también con tu palabra atada a un palo
y tu cielo arrendado
y con la arcilla inserta en tu cansancio
y la que estaba en tu uña, caminando!
¡Constructores
agrícolas, civiles y guerreros,
de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito
que vosotros haríais la luz, entornando
con la muerte vuestros ojos;
que, a la caída cruel de vuestras bocas,
vendrá en siete bandejas la abundancia, todo
en el mundo será de oro súbito
y el oro,
fabulosos mendigos de vuestra propia secreción de sangre,
y el oro mismo será entonces de oro!

¡Se amarán todos los hombres
y comerán tomados de las puntas de vuestros pañuelos tristes
y beberán en nombre
de vuestras gargantas infaustas!
Descansarán andando al pie de esta carrera,
sollozarán pensando en vuestras órbitas, venturosos
serán y al son
de vuestro atroz retorno, florecido, innato,
ajustarán mañana sus quehaceres, sus figuras soñadas y cantadas!

¡Unos mismos zapatos irán bien al que asciende
sin vías a su cuerpo
y al que baja hasta la forma de su alma!
¡Entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán!
¡Verán, ya de regreso, los ciegos
y palpitando escucharán los sordos!
¡Sabrán los ignorantes, ignorarán los sabios!
¡Serán dados los besos que no pudisteis dar!
¡Sólo la muerte morirá! ¡La hormiga
traerá pedacitos de pan al elefante encadenado
a su brutal delicadeza; volverán
los niños abortados a nacer perfectos, espaciales
y trabajarán todos los hombres,
engendrarán todos los hombres,
comprenderán todos los hombres!

¡Obrero, salvador, redentor nuestro,
perdónanos, hermano, nuestras deudas!
Como dice un tambor al redoblar, en sus adagios:
qué jamás tan efímero, tu espalda!
qué siempre tan cambiante, tu perfil!

¡Voluntario italiano, entre cuyos animales de batalla
un león abisinio va cojeando!
¡Voluntario soviético, marchando a la cabeza de tu pecho universal!
¡Voluntarios del sur, del norte, del oriente
y tú, el occidental, cerrando el canto fúnebre del alba!
¡Soldado conocido, cuyo nombre
desfila en el sonido de un abrazo!
¡Combatiente que la tierra criara, armándote
de polvo,
calzándote de imanes positivos,
vigentes tus creencias personales,
distinto de carácter, íntima tu férula,
el cutis inmediato,
andándote tu idioma por los hombros
y el alma coronada de guijarros!
¡Voluntario fajado de tu zona fría,
templada o tórrida,
héroes a la redonda,
víctima en columna de vencedores:
en España, en Madrid, están llamando
a matar, voluntarios de la vida!

¡Porque en España matan, otros matan
al niño, a su juguete que se para,
a la madre Rosenda esplendorosa,
al viejo Adán que hablaba en alta voz con su caballo
y al perro que dormía en la escalera.
Matan al libro, tiran a sus verbos auxiliares,
a su indefensa página primera!
Matan el caso exacto de la estatua,
al sabio, a su bastón, a su colega,
al barbero de al lado -me cortó posiblemente,
pero buen hombre y, luego, infortunado;
al mendigo que ayer cantaba enfrente,
a la enfermera que hoy pasó llorando,
al sacerdote a cuestas con la altura tenaz de sus rodillas...

¡Voluntarios,
por la vida, por los buenos, matad
a la muerte, matad a los malos!
¡Hacedlo por la libertad de todos,
del explotado, del explotador,
por la paz indolora —a sospecho
cuando duermo al pie de mi frente
y más cuando circulo dando voces—
y hacedlo, voy diciendo,
por el analfabeto a quien escribo,
por el genio descalzo y su cordero,
por los camaradas caídos,
sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino!

Para que vosotros,
voluntarios de España y del mundo, vinierais,
soñé que era yo bueno, y era para ver
vuestra sangre, voluntarios...
De esto hace mucho pecho, muchas ansias,
muchos camellos en edad de orar.
Marcha hoy de vuestra parte el bien ardiendo,
os siguen con cariño los reptiles de pestaña inmanente
y, a dos pasos, a uno,
la dirección del agua que corre a ver su límite antes que arda.



II
BATALLAS
Hombre de Extremadura,
oigo bajo tu pie el humo del lobo,
el humo de la especie,
el humo del niño,
el humo solitario de dos trigos,
el humo de Ginebra, el humo de Roma, el humo de Berlín
y el de París y el humo de tu apéndice penoso
y el humo que, al fin, sale del futuro.
¡Oh vida! ¡Oh tierra! ¡Oh España!
¡Onzas de sangre,
metros de sangre, líquidos de sangre,
sangre a caballo, a pie, mural, sin diámetro,
sangre de cuatro en cuatro, sangre de agua
y sangre muerta de la sangre viva!

Extremeño, ioh no ser aún ese hombre
por el que te mató la vida y te parió la muerte
y quedarse tan sólo a verte así, desde este lobo,
cómo sigues arando en nuestros pechos!
iExtremeño, conoces
el secreto en dos voces, popular y táctil,
del cereal: jque nada vale tanto
una gran raíz en trance de otra!
Extremeño acodado, representando el alma en su retiro
acodado a mirar
el caber de una vida en una muerte!

iExtremeño, y no haber tierra que hubiere
el peso de tu arado, ni más mundo
que el color de tu yugo entre dos épocas; no haber
el orden de tus póstumos ganados!
iExtremeño, dejásteme
verte desde este lobo, padecer,
pelear por todos y pelear
para que el inviduo sea un hombre,
para que los señores sean hombres,
para que todo el mundo sea un hombre, y para
que hasta los animales sean hombres,
el caballo, un hombre,
el reptil, un hombre,
el buitre, un hombre honesto,
la mosca, un hombre, y el olivo, un hombre
y hasta el ribazo, un hombre
y el mismo cielo, todo un hombrecito!

Luego, retrocediendo desde Talavera,
en grupos de uno a uno, armados de hambre, en masas de a uno,
armados de pecho hasta la frente,
sin aviones, sin guerra, sin rencor,
el perder a la espalda,
y el ganar
más abajo del plomo, heridos mortalmente de honor,
locos de polvo, el brazo a pie,
amando por las malas,
ganando en español toda la tierra,
retroceder aún, y no saber
dónde poner su España,
dónde ocultar su beso de orbe,
dónde plantar su olivo de bolsillo!

Mas desde aquí, más tarde,
desde el punto de vista de esta tierra,
desde el duelo al que fluye el bien satánico,
se ve la gran batalla de Guernica.
Lid a priori, fuera de la cuenta,
lid en paz, lid de las almas débiles
contra los cuerpos débiles, lid en que el niño pega,
sin que le diga nadie que pegara,
bajo su atroz diptongo
y bajo su habilísimo pañal,
y en que la madre pega con su grito, con el dorso de una lágrima
y en el que el enfermo pega con su mal, con su pastilla y su hijo
y en que el anciano pega
con sus canas, sus siglos y su palo
y en que pega el presbítero con dios!
Tácitos defensores de Guemica!
ioh débiles!
ioh suaves ofendidos
que os eleváis, crecéis,
y llenáis de poderosos débiles el mundo!

En Madrid, en Bilbao, en Santander,
los cementerios fueron bombardeados,
y los muertos inmortales,
de vigilantes huesos y hombro eterno, de las tumbas,
los muertos inmortales, de sentir, de ver, de oír
tan bajo el mal, tan muertos a los viles agresores,
reanudaron entonces sus penas inconclusas,
acabaron de llorar, acabaron
de sufrir, acabaron de vivir,
acabaron, en fin, de ser mortales!

¡Y la pólvora fue, de pronto, nada,
cruzándose los signos y los sellos,
ya la explosión salióle al paso un paso,
y al vuelo a cuatro patas, otro paso
y al cielo apocalíptico, otro paso
y a los siete metales, la unidad,
sencilla. justa, colectiva, eterna.

Málaga sin padre ni madre
ni piedrecilla, ni horno, ni perro blanco!
Málaga sin defensa, donde nació mi muerte dando pasos
y murió de pasión mi nacimiento!
Málaga caminando tras de tus pies, en éxodo,
bajo el mal, bajo la cobardía, bajo la historia cóncava, indecible,
con la yema en tu mano: tierra orgánica!
y la clara en la punta del cabello: todo el caos!
iMálaga huyendo
de padre a padre, familiar, de tu hijo a tu hijo,
a lo largo del mar que huye del mar,
a través del metal que huye del plomo,
a ras del suelo que huye de la tierra
y a las órdenes iay!
de la profundidad que te quería!
iMálaga a golpes, a fatídico coágulo, a bandidos, a infiernazos
a cielazos,
andando sobre duro vino, en multitud,
sobre la espuma lila, de uno en uno,
sobre huracán estático y más lila,
y al compás de las cuatro órbitas que aman
y de las dos costillas que se matan!
iMálaga de mi sangre diminuta
y mi coloración a gran distancia,
la vida sigue con tambor a tus honores alazanes,
con cohetes, a tus niños eternos
y con silencio a tu último tambor,
con nada, a tu alma,
y con más nada, a tu esternón genial!
iMálaga, no te vayas con tu nombre!
iQue si te vas,
te vas
toda, hacia ti, infinitamente en son total
, concorde con tu tamaño fijo en que me aloco,
con tu suela feraz y su agujero
y tu navaja antigua,atada a tu hoz enferma
y tu madero atado a un martillo!
iMálaga literal y malagüeña,
huyendo a Egipto, puesto que estás clavada,
alargando en sufrimiento idéntico tu danza,
resolviéndose en ti el volumen de la esfera,
perdiendo tu botijo, tus cánticos, huyendo
con tu España exterior y tu orbe innato!
¡Málaga por derecho propio
y en el jardín biológico, más Málaga!
¡Málaga, en virtud
del camino. en atención al lobo que te sigue
y en razón del lobezno que te espera!
¡Málaga. que estoy llorando!
¡Málaga. que lloro y lloro!



III
Solía escribir con su dedo grande en el aire...
Solía escribir con su dedo grande en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas»,
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre. Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!
Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!
¡Abisa a todos compañeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,
lo han matado;
¡lo han matado al pie de su dedo grande!
¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!

¡Viban los compañeros
a la cabecera de su aire escrito!
¡Viban con esta b del buitre en las entrañas
de Pedro
y de Rojas, del héroe y del mártir!
Registrándole, muerto, sorprendiéronle
en su cuerpo un gran cuerpo, para
el alma del mundo,
y en la chaqueta una cuchara muerta.

Pedro también solía comer
entre las criaturas de su carne, asear, pintar
la mesa y vivir dulcemente
en representación de todo el mundo.
Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
despierto o bien cuando dormía, siempre,
cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.
¡Abisa a todos compañeros pronto!
¡Viban los compañeros al pie de esta cuchara para siempre!

Lo han matado, obligándole a morir
a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aquel
que nació muy niñín, mirando al cielo,
y que luego creció, se puso rojo
y luchó con sus células, sus nos, sus todavías, sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer, la Juana Vázquez,
a la hora del fuego, al año del balazo
y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto
se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
lloró por España
y volvió a escribir con el dedo en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas».

Su cadáver estaba lleno de mundo.



IV
Los MENDIGOS pelean por España...
Los mendigos pelean por España,
mendigando en París, en Roma, en Praga
y refrendando así, con mano gótica, rogante,
los pies de los Apóstoles, en Londres, en New York, en Méjico.
Los pordioseros luchan suplicando infernalmente
a Dios Por Santander,
la lid en que ya nadie es derrotado.
Al sufrimiento antiguo
danse, encarnízanse en llorar plomo social
al pie del individuo,
y atacan a gemidos, los mendigos,
matando con tan solo ser mendigos.

Ruegos de infantería,
en que el arma ruega del metal para arriba,
y ruega la ira, más acá de la pólvora iracunda.
Tácitos escuadrones que disparan,
con cadencia mortal, su mansedumbre,
desde un umbral, desde sí mismos, ¡ay! desde sí mismos.
Potenciales guerreros
sin calcetines al calzar el trueno,
satánicos, numéricos,
arrastrando sus títulos de fuerza,
migaja al cinto,
fusil doble calibre: sangre y sangre.
¡E1 poeta saluda al sufrimiento armado!


V
IMAGEN ESPAÑOLA DE LA MUERTE
¡Ahí pasa! ¡Llamadla! ¡Es su costado!
¡Ahí pasa la muerte por Irún:
sus pasos de acordeón, su palabrota,
su metro del tejido que te dije,
su gramo de aquel peso que he callado ¡si son ellos!

¡Llamadla! Daos prisa! Va buscándome en los rifles,
como que sabe bien dónde la venzo,
cuál es mi maña grande, mis leyes especiosas, mis códigos terribles.
¡Llamadla! Ella camina exactamente como un hombre, entre las fieras,
se apoya de aquel brazo que se enlaza a nuestros pies
cuando dormimos en los parapetos
y se para a las puertas elásticas del sueño.

¡Gritó! ¡Gritó! ¡Gritó su grito nato, sensorial!
Gritara de vergüenza, de ver cómo ha caído entre las plantas,
de ver cómo se aleja de las bestias,
de oír cómo decimos: ¡Es la muerte!
¡De herir nuestros más grandes intereses!

(Porque elabora su hígado la gota que te dije, camarada;
porque se come el alma del vecino)

¡Llamadla! Hay que seguirla
hasta el pie de los tanques enemigos,
que la muerte es un ser sido a la fuerza,
cuyo principio y fin llevo grabados
a la cabeza de mis ilusiones,
por mucho que ella corra el peligro corriente
que tú sabes y que haga como que hace que me ignora.

¡Llamadla! No es un ser, muerte violenta,
sino, apenas, lacónico suceso;
más bien su modo tira, cuando ataca,
tira a tumulto simple, sin órbitas ni cánticos de dicha;
más bien tira su tiempo audaz, a céntimo impreciso
y sus sordos quilates, a déspotas aplausos.
Llamadla, que en llamándola con saña, con figuras,
se la ayuda a arrastrar sus tres rodillas,
como, a veces,
a veces duelen, punzan fracciones enigmáticas, globales,
como, a veces, me palpo y no me siento.

¡Llamadla! ¡Daos prisa! Va buscándome,
con su cognac, su pómulo moral,
sus pasos de acordeón, su palabrota.
¡Llamadla! No hay que perderle el hilo en que la lloro.
De su olor para arriba, ¡ay de mi polvo, camarada!
De su pus para arriba, ¡ay de mi férula, teniente!
De su imán para abajo, ¡ay de mi tumba!


VI
CORTEJO TRAS LA TOMA DE BILBAO
Herido y muerto, hermano,
criatura veraz, republicana, están andando en su trono,
desde que tu espinazo cayó famosamente;
están andando, pálido, en tu edad flaca y anual,
laboriosamente absorta ante los vientos.

Guerrero en ambos dolores,
siéntate a oír, acuéstate al pie del palo súbito,
inmediato de tu trono;
voltea;
están las nuevas sábanas, extrañas;
están andando, hermano, están andando.

Han dicho “¡Como! ¡Dónde!…”, expresándose
en trozos de paloma,
y en los niños suben sin llorar a tu polvo.
Ernesto Zúñiga, duerme con la mano puesta,
con el concepto puesto,
en descanso tu paz, en paz tu guerra.

Herido mortalmente de vida, camarada,
camarada jinete,
camarada caballo entre hombre y tierra,
tus huesecillos de alto y melancólico dibujo
forman pompa española,
laureada de finísimos andrajos.

Siéntate, pues, Ernesto,
oye que están andando, aquí, en tu trono,
desde que tu tobillo tiene canas.
¿Qué trono?
¡Tu zapato derecho! ¡Tu zapato!

(13 septiembre 1937).



VII
Varios días el aire, compañeros...
Varios días el aire, compañeros,
muchos días el viento cambia de aire,
el terreno, de filo,
de nivel el fusil republicano.
Varios días España está española.

Varios días el mal
moviliza sus órbitas, se abstiene,
paraliza sus ojos escuchándolos.
Varios días orando con sudor desnudo,
los milícianos cuélganse del hombre.
Varios días, el mundo, camarada,
el mundo está español hasta la muerte.

Varios días ha muerto aquí el disparo
y ha muerto el cuerpo en su papel de espíritu
y el alma es ya nuestra alma, compañeros.
Varios días el cielo,
éste, el del día, el de la pata enorme.

Varios días, Gijón;
muchos días, Gijón;
mucho tiempo, Gijón;
mucha tierra, Gijón;
mucho hombre, Gijón;
y mucho dios, Gijón,
muchísimas Españas ¡ay! Gijón.

Camaradas,
varios días el viento cambia de aire.


VIII
Aquí, Ramón Collar...
Aquí,
Ramón Collar,
prosigue tu familia soga a soga,
se sucede,
en tanto que visitas, tú, allá, a las siete espadas, en Madrid,
en el frente de Madrid.

¡Ramón Collar, yuntero
y soldado hasta yerno de tu suegro,
marido, hijo limítrofe del viejo Hijo del Hombre!
Ramón de pena, tú, Collar valiente,
paladín de Madrid y por cojones; Ramonete,
aquí,
los tuyos piensan mucho en tu peinado!

¡Ansiosos, ágiles de llorar, cuando la lágrima!
¡Y cuando los tambores, andan; hablan
delante de tu buey, cuando la tierra!

¡Ramón! ¡Collar! ¡A ti! ¡Si eres herido,
no seas malo en sucumbir: ¡refrénate!
Aquí,
tu cruel capacidad está en cajitas;
aquí,
tu pantalón oscuro, andando el tiempo,
sabe ya andar solísimo, acabarse;
aquí,
Ramón, tu suegro, el viejo,
te pierde a cada encuentro con su hija!

¡Te diré que han comido aquí tu carne,
sin saberlo,
tu pecho, sin saberlo,
tu pie;
pero cavilan todos en tus pasos coronados de polvo!

¡Han rezado a Dios,
aquí;
se han sentado en tu cama, hablando a voces
entre tu soledad y tus cositas;
no sé quién ha tomado tu arado, no sé quién
fue a ti, ni quién volvió de tu caballo!

¡Aquí, Ramón Collar, en fin, tu amigo!
¡Salud!, hombre de Dios, mata y escribe.

(10 septiembre 1937)



IX
PEQUEÑO RESPONSO A UN HÉROE DE LA REPÚBLICA
Un libro quedó al borde de su cintura muerta,
un libro retoñaba de su cadáver muerto.
Se llevaron al héroe,
y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento;
sudamos todos, el hombligo a cuestas;
caminantes las lunas nos seguían;
también sudaba de tristeza el muerto.

Y un libro, en la batalla de Toledo,
un libro, atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver.

Poesía del pómulo morado, entre el decirlo
y el callarlo,
poesía en la carta moral que acompañara
a su corazón.
Quedóse el libro y nada más, que no hay
insectos en la tumba,
y quedó al borde (le su manga, el aire remojándose
y haciéndose gaseoso, infinito.

Todos sudamos, el ombligo a cuestas,
también sudaba de tristeza el muerto
y un libro, yo lo vi sentidamente,
un libro, atrás un libro, arriba un libro
retoño del cadáver ex abrupto.



X
INVIERNO EN LA BATALLA DE TERUEL
¡Cae agua de revólveres lavados!
Precisamente,
es la gracia metálica del agua,
en la tarde nocturna en Aragón,
no obstante las construídas yerbas,
las legumbres ardientes, las plantas industriales.

Precisamente,
es la rama serena de la química,
la rama de explosivos en un pelo,
la rama de automóviles en frecuencia y adioses.

Así responde el hombre, así, a la muerte,
así mira de frente y escucha de costado,
así el agua, al contrario de la sangre, es de agua,
así el fuego, al revés de la ceniza, alisa sus rumiantes ateridos.

¿Quién va, bajo la nieve? ¿Están matando? No.
Precisamente,
va la vida coleando, con su segunda soga.

¡Y horrísima es la guerra, solivianta,
lo pone a uno largo, ojoso;
da tumba la guerra, da caer,
da dar un salto extraño de antropoide!
Tú lo hueles, compañero, perfectamente,
al pisar,
por distracción tu brazo entre cadáveres;
tú lo ves, pues tocaste tus testículos poniéndote rojísimo;
tú lo oyes en tu boca de soldado natural.

Vamos, pues, compañero;
nos espera tu sombra apercibida,
nos espera tu sombra acuartelada,
mediodía capitán, noche soldado raso...
Por eso, al referirme a esta agonía,
aléjome de mí gritando fuerte:
¡Abajo mi cadáver!... Y sollozo.



XI
Miré el cadáver...
Miré el cadáver, su raudo orden visible
y el desorden lentísimo de su alma;
le vi sobrevivir; hubo en su boca
la edad entrecortada de dos bocas.
Le gritaron su número: pedazos.
Le gritaron su amor: ¡más le valiera!
Le gritaron su bala: ¡también muerta!"

Y su orden digestivo sosteníase
y el desorden de su alma, atrás, en balde.
Le dejaron y oyeron, y es entonces
que el cadáver
casi vivió en secreto, en un instante;
mas le auscultaron mentalmente, ¡y fechas!
lloránrole al oído, ¡y también fechas!

(3 septiembre 1937)



XIII
MASA
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

(i>(10 noviembre 1937)



XIII
REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO
Padre polvo que subes de España,
Dios te salve, libere y corone,
padre polvo que asciendes del alma.

Padre polvo que subes del fuego,
Dios te salve, te calce y dé tu trono,
padre polvo que estás en los cielos.

Padre polvo, biznieto del humo,
Dios te salve y ascienda a infinito,
padre polvo, biznieto del humo.

Padre polvo en que acaban los justos,
Dios te salve y devuelva a la tierra,
padre polvo en que acaban los justos.

Padre polvo que creces en palmas,
Dios te salve y revista de pecho,
padre polvo, terror de la nada.

Padre polvo, compuesto de hierro,
Dios te salve y te de forma de hombre,
padre polvo que marchas ardiendo.

Padre polvo, sandalia de paria,
Dios te salve y jamás te desate.

Padre polvo que avientan los bárbaros,

Dios te salve y te ciña de dioses,
padre polvo que escoltan los átomos.

Padre polvo, sudario del pueblo,
Dios te salve del mal para siempre,
padre polvo español, padre nuestro.

Padre polvo que vas al futuro,
Dios te salve, te guíe y te dé alas,
padre polvo que vas al futuro.



XIV
¡Cuídate, España...!
¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…




XV
ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ
Niños del mundo,
si cae España —digo, es un decir—
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra madre con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae —digo, es un decir— si cae
España, de la tierra para abajo,
niños ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
en su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera, aquella de la trenza;
la calavera, aquella de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menos de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae —digo, es un decir—,
salid, niños, del mundo; id a buscarla!...