domingo, 19 de enero de 2020

"EL HOMBRE DEL FÚSIL", PELICULA DEL DIRECTOR SOVIÉTICO SERGEI YUTKEVICH

Título original: Chelovek s ruzhyom
Año: 1938
Pais: Unión Soviética (URSS)
Duración: 101 Min.
Director: Sergei Yutkevich
Reparto: Boris Tenin, Maxim Straukh, Mikheil Gelovani, Vladimir Lukin, Mark Bernes
Música: Dmitri Shostakovich

Sinopsis: La acción se desarrolla en 1917. En las trincheras de la Primera Guerra Mundial, los soldados, cansados de la guerra, escriben una carta a Lenin pidiéndole que responda a la pregunta: "¿Cómo sería posible acabar con la guerra y volver a casa, contribuyendo a la felicidad universal?". Un soldado de licencia llega a Petrogrado con la carta, pocos días después de la revolución, y debe encontrar a Lenin para entregársela.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:



https://zoowoman.website/wp/movies/the-man-with-the-gun/

sábado, 18 de enero de 2020

"MITIN OBRERO", DE DAVID ALFARO SIQUEIROS


Mitin Obrero
David Alfaro Siqueiros
1932
Mural
19 x 24 m
Parque MacArthur, Los Ángeles (EE.UU.)

En 1932, Siqueiros visitó Los Ángeles invitado por la Escuela Chouinard de Arte. El objetivo de la institución cultural de tendencia comunista consistía en que el pintor no sólo ofreciera algunos cursos, sino que también desarrollara ahí su arte muralista.

Lo que no sabía Siqueiros es que en esa estancia de nueve meses en EU su trabajo sufriría dos impactos. Por una parte, sería objeto de censura política y, por otra, incorporaría a su labor creativa algunas técnicas entonces novedosas, como las pinturas industriales y el uso de pistola o pincel de aire. En ambos casos, su trabajo tuvo un punto de quiebre.

Quien me ayudó hace 12 años a reconstruir la epopeya de Mitin obrero fue el fotorreportero Luis Garza, veterano líder chicano y principal promotor del rescate de la obra de Siqueiros en Los Ángeles. En aquel momento narró cómo descubrió el mural, junto a colegas suyos adscritos al Fondo para el Legado y la Leyenda de la Fundación para la Comunidad de California.

Garza relató que hacia mediados de 2005, si la memoria no me falla, él y su equipo se dieron a la tarea de buscar antecedentes de artistas que ayudaron a Siqueiros en 1932, justamente en la Escuela Chouinard, y la información que obtuvieran sería utilizada para preparar una exposición a la que titularon Legado y Leyenda: Siqueiros y América Tropical. Censura desafiada.

Junto con uno de sus compañeros de equipo, José Luis Sedano, conoció a los directores de la “restablecida” Chouinard. Su pesquisa los condujo a algunos artistas involucrados en la historia de los murales y, desde luego, al propio mural escondido y a la censura que sobre él recayó. Ya con esos datos, acordaron visitar el sitio donde reposaba la obra y constatar en qué condiciones se encontraba.
Actualmente, la antigua Chouinard —edificio estilo art decó que se conserva impecable— cumple otras funciones, y son de carácter religioso. Y esta construcción es la que alberga –en su amplia cocina– la obra “invisible” de David Alfaro Siqueiros.

El mural —de 19 por 24 metros— está localizado en el Parque MacArthur, área de Los Ángeles, en la antigua Chouinard, que desde la década de los 90 del siglo pasado se ha convertido en una Iglesia Coreana Presbiteriana de nombre New Times. Detrás de un patio, en un muro de la parte posterior está el mural, cercenado a la mitad por una puerta que conduce a un cuarto pequeño.
En resumen, el mural se encuentra casi intacto al fondo de la cocina de lo que hoy es un lugar de culto. Su ubicación precisa es detrás de dos grandes refrigeradores y, lo peor de todo, está tapiado por muchas manos de pintura y una capa de azulejos. Es, pues, un viejo tapiz que no podría desprenderse sin comprometer la obra de Siquieros.

Garza recordó también la manera en que constataron la existencia de la obra, luego de la primera expedición al edificio. En ese momento, el fotógrafo y promotor cultural angelino estaba convencido de que el mural, a pesar de todo, se conservaba en muy buenas condiciones bajo las gruesas capas de pintura que lo cubrían. Después de sacar un clavo de la pared cayeron en sus manos algunas virutas coloreadas del cemento. Tras pactar una investigación básica, algunas pruebas preliminares revelaron colores vivos. Garza aceptó que, aunque la condición total de la obra era desconocida –y áreas del mural pudieron haberse perdido o dañado–, confiaba en que no está destruida.

A pesar de la presunción de que se mantiene prácticamente intacto, Luis Garza recordó que Mitin obrero sufrió la censura del gobierno estadunidense, que en los años 30 del siglo XX ya ejercía plenamente la persecución a quienes se le oponían políticamente. Habrá que decir, pues que, en medio de una época de agitación ideológica, el arte tomaba la tribuna con mucha frecuencia y Siqueiros, como bien se sabe, militaba del lado izquierdo. Por esa misma razón, su trabajo fue censurado.

Así que tan pronto los agentes estadunidenses descubrieron los murales el 7 de julio de 1932, el mural fue “prohibido de la vista pública”. Esta orden, eso sí se sabe, fue impuesta por la Escuadrilla Roja del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés). Se trataba de una división especial de la LAPD, cuyo propósito primario era reprimir activistas políticos del movimiento progresista de esa época.

Aquel mural en el que, para variar, Siqueiros mostró sin cortapisas su férreo compromiso político, duerme el sueño de los justos. Y quizá se trate de un sueño eterno. Mitin obrero, a pesar de los esfuerzos por rescatarlo, seguirá escondido tras un grueso tapiz de pintura en el fondo de una cocina.

Fuente:  Excelsior

viernes, 17 de enero de 2020

POEMAS DEDICADOS AL PINTOR COMUNISTA DAVID ALFARO SIQUEIROS


PABLO NERUDA LE ESCRIBE AL PRESO Nº 46.788

Por César Chamma y Marcelo Gardinetti

El aberrante encierro carcelario al que fue sometido el genial artista Mexicano David Alfaro Siqueiros en 1960, generó reacciones de repudio e indignación en varios países del mundo. En un artículo anterior titulado “La Disolución Social de Siqueiros” comentamos las “razones” por las que fue encarcelado en la Cárcel de Lecumberri.

La inmensa repercusión que tuvo en la Republica Argentina este inconcebible hecho quedó certificado en innumerables textos y publicaciones de esos años. La imagen que acompañamos fue publicada en noviembre de 1961 por la revista “Hoy en el Arte”, que le dedica la contratapa de su primer número, una imagen que es tan certera como desoladora.

La fotografía de la contratapa esta acompañada por el texto: “Palacio Negro de Lecumberri, Preso nº 46.788, desde el 9 de agosto de 1960” y por el poema “A Siqueiros al Partir”, de su amigo el poeta Chileno Pablo Neruda, para quien Siqueiros ilustrara junto a Diego Rivera “Canto General”, su gran crónica Latinoamericana publicada en Mexico en 1950.

A SIQUEIROS AL PARTIR

Aquí te dejo, con la luz de enero

El corazón de Cuba liberada,

Y, Siqueiros, no olvides que te espero

En mi patria volcánica y nevada

He visto tu pintura encarcelada

Que es como encarcelar la llamarada.

Y me duele al partir EL DESAFUERO!

Tu pintura es la patria bienamada

MEXICO ESTA CONTIGO PRISIONERO


Pablo Neruda,

Mexico D.F. 9 de enero de 1961

Fuente: TECNE


"NO OLVIDES A SIQUEIROS", de Nicolás Guillén


I

No olvides a Siqueiros. Su pintura,

oh pueblo amigo, pecho mexicano,

hecha está por tu mano

y es como tú: violenta, enorme, y pura.



El resplandor que hay en su celda oscura

viene de ti para arder en su mano:

oh pecho amigo, pueblo mexicano,

no olvides a Siqueiros, su pintura.



Ni su vida, que advierte

con luz de estrella gritando en la altura,

que no hay muerte,

y menos muerte si la vida es pura.

Oh pueblo mexicano, amigo fuerte,

no olvides a Siqueiros, su pintura.


II

Tú puedes, tú bien puedes

crecer como hace el río,

pujar hasta que caigan esas cuatro paredes,

oh pueblo mexicano, amigo mío.



Tú no pides mercedes,

Tú creces simplemente como un río.

Pujas, caen las paredes.

Oh pueblo mexicano, amigo mío.



Ya es tiempo. ¿Cuánto tiempo no ha pasado

desde que tú naciste? Tu pasado

fulgor alumbre tu presente…Pura



truene tu voz como el agua de un río.

Oh pueblo mexicano, amigo mío,

no olvides a Siqueiros, su pintura.

jueves, 16 de enero de 2020

"DAVID ALFARO SIQUEIROS, ARTE Y REVOLUCIÓN", SU MURALISMO EN DOCUMENTAL, EN EL 46 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL ARTISTA COMUNISTA MEXICANO



“David Alfaro Siqueiros, arte y revolución”, su muralismo en documental

Su participación en la Revolución Mexicana, el encarcelamiento en Lecumberri, la vinculación con el atentado a León Trotski (1877-1940) y la creación de “La marcha de la humanidad”, considerado el mural más grande del mundo, son algunos de los temas abordados en el documental.


La vida y obra de uno de los más destacado muralistas mexicanos es abordada en “David Alfaro Siqueiros, arte y revolución”.

El filme, a través de un viaje por México, Cuba, Estados Unidos, España, Chile, Uruguay y Argentina, muestra los lugares donde el muralista dejó huella y convocó a los artistas a hacer la insurrección a través de la pintura.

El público podrá conocer cómo la adversidad siempre fue la principal musa del pintor, lo que lo impulsaba a experimentar con materiales inimaginables y descubrir técnicas que definieron su estilo.

Asimismo, incluye la participación del Julio Solórzano Foppa, la escritora Elena Poniatowska, las críticas e historiadoras del arte Teresa del Conde, Raquel Tibol (1923-2015) e Irene Herner, quienes comentan los hechos que marcaron la vida de Siqueiros (1898-1974).

Fuente: Aristegui

miércoles, 15 de enero de 2020

101 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE ROSA LUXEMBURGO Y KARL LIEBKNECHT


"CASTILLO DE NAIPES", TEXTO DE ROSA LUXEMBURGO DE ENERO DE 1919

Encima de las ruinas humeantes, entre los charcos de sangre y cadáveres de "espartaquistas asesinados, los héroes del "Orden" se apresuran a afianzar su dominio nuevamente. El gobierno Ebert está trabajando con energía frenética para consolidar su poder: en adelante regirá por la bayoneta. Al igual que César, antes de él, Ebert pasa revista a las tropas de la guardia que desfilan y luego se dirige a ellos. En presencia de los muertos y heridos en las calles de Berlín, que ofrece "la gratitud del gobierno a los valientes soldados", y les asigna la tarea de velar por la Asamblea Nacional por la fuerza de las armas. El día 11, en su "Orden del día", Noske "comandante supremo" ocupa el catálogo bien conocido compilado por Hindenburg, von Kessel y todos los bedeles o alguaciles del régimen Hohenzollern: "En el este, carros llenos de espartaquistas, revólver en mano, están saqueando una casa tras otra ... La última ilusión de que este es un movimiento político ha estallado, el robo y el pillaje se revelan como el único objetivo de la rebelión ..." La paciencia del gobierno está agotada, y ahora su ametralladoras y su "artillería pesada" tendrán su voz." La clase obrera debe ser unánime en su oposición a la Liga Espartaco', concluye el advenedizo manchada de sangre.

Así es como Scheidemann y cia. esperan restablecer su poder gubernamental -con la ayuda material del ejército contrarrevolucionario, con el apoyo moral de la burguesía y sobre los cadáveres de los obreros revolucionarios de Berlín.

Hay, sin embargo, una falla en este cálculo, el ejército y la burguesía, que hoy están ayudando a Ebert y Scheidemann a salir del pantano, quieren ellos mismos disfrutar de los frutos de la cosecha sangrienta. Estos elementos apoyan el gobierno "socialista" solamente mientras crean que este puede mantener un férreo control sobre las masas proletarias agitando la falsa bandera del socialismo, y pueda estrangular la revolución y el socialismo por medio de su influencia "moral". Pero ahora, el hechizo se ha roto. La semana pasada ha mostrado el abismo que se abre entre el gobierno de Ebert y la revolución. Hoy en día es obvio que Ebert y Scheidemann pueden gobernar sólo por la bayoneta. Si este es el caso, sin embargo, a continuación, las bayonetas también gobernaran sin Ebert y Scheidemann. La burguesía esta haciendo todo por una proclamación abierta de la dictadura del sable, para el pleno restablecimiento de la antiguo "orden": "Los alborotadores deben ser aplastados o encarcelados, exclamó el Tägliche Rundschau, "no tienen derecho para ser puestos en libertad ... la Ley y el orden deben ser restablecidos hasta el más mínimo detalle, la policía, que prácticamente dejó de existir después de 09 de noviembre, debe ser restaurada a su nivel anterior y lo más importante, la policía debe ser rearmada y dotada de plenos poderes ".

Al mismo tiempo, el líder de la Guardia Noske, el coronel Reinhardt, declara que él proclamará la ley marcial, él no necesita recibir órdenes de nadie -ni siquiera por parte del gobierno- porque él es un soldado y decidirá por su cuenta. Y el Tercer Regimiento de Guardia declaró bajo su propia responsabilidad que estaba "decidido a llevar a cabo" la Asamblea Nacional "por la fuerza de las armas". En Berlín y sus alrededores, los oficiales están haciendo arrestos bajo su propia responsabilidad.

Así, el contrarrevolucionario oficial-cuerpo se rebela contra el gobierno de Ebert y se lo hará saber claramente que todo el asunto estaba destinado a la inversa: Ebert y Scheidemann se suponía que tirar castañas de la burguesía en medio del fuego, y no al revés. En caso de que llegado al punto en que la burguesía tiene que salvar el gobierno "socialista" de los obreros revolucionarios, entonces el juego habrá terminado, entonces la burguesía bien podrá pensar, y no sin razón, que tienen los candidatos más aptos para la dictadura del sable en los advenedizos, Ebert y Noske.

En la tercera parte, sin embargo, el partido de Haase está tratando de aprovechar la crisis para establecer un gobierno de coalición "de todas las tendencias socialistas". Esto está muy en consonancia con la solapada política de Haase de ahogar todas las contradicciones internas de la revolución en una mezcla indiscriminada, de ocultamiento de todas las contradicciones y de disolución de la energía combativa de las masas en un compromiso podrido. Sólo Ebert, Scheidemann, Landsberg, Noske, en tato que "líderes comprometidos" deben abandonar la escena. Sólo un cambio en el personal necesita se debe realizar, pero al igual que antes las políticas de Scheidemann deben permanecer a la cabeza, y "todas las tendencias socialistas" deben formar un gobierno conjunto con ellos.

Hoy en día, a la vista de los cuerpos de proletarios asesinados, a la vista de las orgías sangrientas de Scheidemann cia, los "espartaquistas" tiene un desprecio decuplicado y el puño cerrado contra esta política miserable compromiso y traición a la causa de la revolución. Las frases vacías de Haase sobre una coalición de todas las tendencias socialistas "son, en realidad, sólo una repetición de la anterior y bien conocida combinación: Scheidemann y los independientes. Todo lo que hace el gran USPD para acceder a esa "unificación" no es otra cosa que la resurrección del gobierno Ebert-Haase con solo un cambio en el personal. Y los fuertes términos con los que Ebert y Scheidemann son vituperados en Freiheit, con toda seguridad preparan la caída ignominiosa del USPD porque son un falso cañoneo. Y el USPD, a pesar de todas las lecciones que ha aprendido, a pesar de que se vio obligado a renunciar a esta asociación con Scheidemann y, el 28 de diciembre, simplemente quiere volver a este compromiso -solamente en compañía de nuevos ejecutivos.

Así, la presente crisis da lugar a tres combinaciones:

Ebert y Scheidemann quieren continuar con el orden existente, su propio gobierno, con el apoyo de las bayonetas de la burguesía;

El USPD quiere volver atrás al desarrollo del 9 de noviembre, para un gobierno Ebert-Haase, pero con los nombres diferente;

La burguesía, por último, hacer todo para volver a la situación anterior al 9 de noviembre, a la dictadura desnuda del sable.

Las tres combinaciones son castillos de naipes, sólo porque todas ellas están basadas en etapas históricas obsoletas y anticuadas. La revolución no puede dar marcha atrás, e invertirse, como el 09 de noviembre, y mucho menos a la era maravillosa anterior al 9 de noviembre. Y es igual de imposible que el cetro de Ebert para inmovilizarlo firmemente bajo una situación de estancamiento.

Todo el significado político y el contenido histórico de la crisis de la semana pasada se encuentra precisamente en el hecho de que la revolución está siendo impulsada hacia adelante por su fuerza interior y su desarrollo lógico para lograr la conquista del poder por proletariado, la realización del socialismo, a pesar de que hoy en día factores de oposición terribles han dado muchos pasos. Si estas fuerzas de oposición ganan la mano por el momento por medio de la fuerza bruta, ellos, sin embargo, serán incapaces de frenar el curso posterior del desarrollo, la marcha hacia la victoria de la revolución.

Y esto es lo mejor manifiesto por el hecho de que ni una sola combinación podría durar por mucho tiempo construido sobre las ruinas de esta semana. Cualquiera poder que venga el día de mañana o el día siguiente como resultado y solución de la crisis, será un arreglo provisional, un castillo de naipes. Deje que la fuerza bruta de las ametralladoras o la ambigüedad del plan engañoso del USPD ganen la mano -en el menor tiempo posible, la fuerza primigenia de la revolución, es decir, las luchas económicas, pondrá fin a todos estos juegos. Una y otra vez la revolución traerá a primer plano la cuestión de fondo: el arreglo de cuentas entre el trabajo y el capital. Y este arreglo de cuentas es un conflicto histórico mundial entre dos enemigos mortales que solo pueden combatir en una larga lucha de poder a poder, ojo a ojo, mano a mano.

Apenas se las ruinas y los cadáveres de este último episodio sean limpiados cuando la revolución se ocupará de nuevo en su trabajo cotidiano incansablemente. Los "espartaquistas" seguirán su propio camino con su propósito inquebrantable. El número de sus camaradas muertos va en aumento cada semana, pero el número de sus partidarios está creciendo cien veces más rápidamente. Bajo la situación de la ley marcial durante la guerra, se llenaron las cárceles y prisiones, bajo el gobierno "socialista" de Ebert y Scheidemann, se están llenando las tumbas en el cementerio de Friedrichshain. Pero las masas del proletariado están pululando en grandes multitudes cada vez más cerca de la bandera de la implacable lucha revolucionaria. Por el momento, algunos grupos pueden estar intoxicados y cautivados por la demagogia y el aplauso de la trampa de la "Unidad", todo lo que esto significa es que mañana, después de las decepciones y desencantos aun frescos, ellas apoyaran aún más firme y fielmente al único partido que no conoce ningún compromiso, ninguna vacilación, que está tomando el camino prescrito por la historia sin mirar hacia la izquierda o hacia la derecha, sin contar a sus enemigos y peligros - hasta la victoria.

Escrito: enero de 1919

Primera publicacion: Die Rote Fahne, 13 de enero de 1919

Fuente de esta version: el texto fue tomado del Mia.org, en ingles

Traduccion: Carlos Guerrero

Transcripcion/html: Rodrigo Cisterna, abril de 2014.

Fuente: marxists.org

martes, 14 de enero de 2020

EL INSTITUTO CERVANTES PUBLICA "LEÓN FELIPE, POETA DE BARRO (BIOGRAFÍA)"

León Felipe, poeta de barro (biografía)
Luis Rius Azcoita
Instituto Cervantes
2019
334 p.
ISBN: 978-84-92632-97-8

León Felipe, poeta de barro (biografía) recorre la vida y obra del autor zamorano León Felipe (1884–1968), escrita por el también poeta Luis Rius Azcoita (1930–1984).

León Felipe, una de las grandes voces de la poesía del siglo XX, desarrolló gran parte de su producción literaria en México, país al que se exilió al estallar la Guerra Civil.

Por su parte, el autor del libro, se exilió primero en Francia y después en México. Esta biografía surgió fruto de su tesis doctoral y el propio León Felipe la revisó, corrigió, y hasta puso título.

León Felipe, poeta de barro (biografía) es el quinto volumen de la colección literaria Los Galeotes, a través de la cual el Instituto Cervantes recupera y divulga textos inéditos y obras menos conocidas de la literatura en español.

lunes, 13 de enero de 2020

144 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR SOCIALISTA JACK LONDON



Carta sobre El talón de hierro de Jack London

Leon Trotsky

Querida camarada:


Experimento cierta confusión al confesarle que sólo estos últimos días, es decir, con un retraso de treinta años, he leído por primera vez El talón de hierro, de Jack London. Este libro me ha producido -lo digo sin exageración- una viva impresión. No por sus estrictas cualidades artísticas: la forma de la novela no hace aquí más que servir de cuadro al análisis y la previsión sociales. Voluntariamente, el autor es muy parco en el uso de los medios artísticos. Lo que le interesa no es el destino individual de sus héroes, sino el destino del género humano. Sin embargo, no quiero con esto disminuir en nada el valor artístico de la obra, y principalmente de sus últimos capítulos a partir de la Comuna de Chicago. Lo esencial no es eso. El libro me ha impresionado por el atrevimiento y la independencia de sus previsiones en el terreno de la historia.

El movimiento obrero mundial se ha desarrollado, a fines del siglo pasado y comienzos del presente, bajo el signo del reformismo. De una vez para siempre parecía establecida la perspectiva de un progreso pacífico y continuo del desarrollo de la democracia y las reformas sociales. Desde luego, la revolución rusa fustigó al ala radical de la socialdemocracia alemana y dio por algún tiempo un vigor dinámico al anarcosindicalismo en Francia. El talón de hierro lleva, por otra parte, la marca indudable del año 1905. La victoria de la contrarrevolución se afirmaba ya en Rusia en el momento en que apareció este libro admirable. En la arena mundial, la derrota del proletariado ruso dio al reformismo no sólo la posibilidad de recuperar posiciones perdidas un instante, sino incluso los medios de someter completamente al movimiento obrero organizado. Basta recordar que fue precisamente en el curso de los siete años siguientes (de 1907 a 1914) cuando la socialdemocracia internacional alcanzó al fin la madurez suficiente para jugar el bajo y vergonzoso papel que fue el suyo durante la guerra mundial.

Jack London ha sabido traducir, como verdadero creador, el impulso dado por la primera revolución rusa, y también ha sabido repensar en su totalidad el destino de la sociedad capitalista a la luz de esta revolución. Se ha asomado más particularmente a los problemas que el socialismo oficial de hoy considera como definitivamente enterrados: el crecimiento de la riqueza y de la potencia de uno de los polos de la sociedad, de la miseria y de los  sufrimientos en el otro polo. La acumulación del odio social el ascenso irreversible de cataclismos sangrientos, !todas estas cuestiones las ha sentido Jack London con una intrepidez que incesantemente nos obliga a preguntarnos con asombro: pero ¿cuándo fueron escritas estas líneas? ¿Fue acaso antes de la guerra?

Hay que destacar muy particularmente el papel que Jack London atribuye en la evolución próxima de la humanidad a la burocracia y a la aristocracia obreras. Gracias a su apoyo "la plutocracia americana logrará aplastar el levantamiento de los obreros y mantener su dictadura de hierro en los tres siglos venideros". No vamos a discutir con el poeta sobre un plazo que no puede dejar de parecernos extraordinariamente largo. Aquí lo importante no es el pesimismo de Jack London, sino su tendencia apasionada a espabilar a quienes se dejan adormecer por la rutina, a obligarlos a abrir los ojos, a ver lo que es y lo que está en proceso. El artista utiliza hábilmente los procedimientos de la hipérbole. Lleva a su límite extremo las tendencias internas del capitalismo al avasallamiento, a la crueldad, a la ferocidad y a la perfidia. Maneja los siglos para medir mejor la voluntad tiránica de los explotadores y el papel traidor de la burocracia obrera. Sus hipérboles más románticas son, en fin de cuentas, infinitamente más justas que los cálculos de contabilidad de los políticos llamados «realistas».
No es difícil imaginar la incredulidad condescendiente con la que el pensamiento socialista oficial de entonces acogió las previsiones terribles de Jack London. Si nos tomamos el trabajo de examinar las críticas de El talón de hierro que se publicaron entonces en los periódicos alemanes Neue Zeit y Worwarts, en los austriacos Kampf y Arbeiter Zeitung, no será difícil convencerse de que el «romántico» de treinta años veía incomparablemente más lejos que todos los dirigentes socialdemócratas reunidos de aquella época. Además, Jack London no sólo resiste, en este dominio, la comparación con los reformistas y los centristas. Se puede afirmar con certeza que, en 1907 no había un marxista revolucionario, sin exceptuar a Lenin y a Rosa Luxemburgo, que se representara con tal plenitud la perspectiva funesta de la unión entre el capital financiero y la aristocracia obrera. Esto basta para definir el valor específico de la novela.

El capítulo "La bestia gimiente del abismo" es, indiscutiblemente, el centro de la obra. Cuando fue publicada la novela este capítulo apocalíptico debió parecer el límite del hiperbolismo. Lo que ha ocurrido después lo supera prácticamente. Y, sin embargo, la última palabra de la lucha de clases no ha sido aún dicha. “La bestia del abismo” es el pueblo reducido al grado más extremo de servidumbre, de humillación y degeneración. ¡No por eso hay que arriesgarse a hablar del pesimismo del artista!. No, London es un optimista, pero un optimista de mirada aguda y perspicaz. "He aquí en qué abismo la burguesía nos va a precipitar sí no la vencéis, tal es su pensamiento" y este pensamiento tiene hoy una resonancia incomparablemente más actual y más viva que hace treinta años. En fin, nada es más impresionante en la obra de Jack London que su previsión verdaderamente profética de los métodos que El talón de hierro empleará para mantener su dominación sobre la humanidad aplastada. London se muestra magníficamente libre de las ilusiones reformistas y pacifistas. En su visión del futuro,  no deja subsistir absolutamente nada de la democracia del progreso pacífico. Por encima de la masa de los desheredados, se elevan las castas de la aristocracia obrera, del ejército pretoriano, del omnipresente aparato policial y, coronando el edificio, de la oligarquía financiera. Cuando se leen estas líneas, uno no cree a sus ojos: es un  cuadro del fascismo, de su economía, de su técnica gubernamental y de su psicología política (las páginas 299, 300 y la nota de la página 301 son particularmente notables). Un hecho es indiscutible: desde 1907, Jack London ha previsto y descrito el régimen fascista como el resultado inevitable de la derrota de la revolución proletaria. Cualesquiera que sean "las faltas" de detalle de la novela -y las hay- no podemos dejar de inclinarnos ante la intuición poderosa del artista revolucionario.

Escribo precipitadamente estas líneas. Mucho temo que las circunstancias no me permitan completar mi apreciación de Jack London. Me esforzaré más tarde por leer las otras obras que usted me ha enviado, y en decirle lo que pienso de ellas. Puede hacer de mis cartas el uso que usted misma juzgue necesario. Le deseo éxito en el trabajo que ha emprendido sobre la biografía del gran hombre que fue su padre.

     Con mis saludos cordiales.

    Coyoacán, 16 de octubre de 1937.

Fuente: sinpermiso

domingo, 12 de enero de 2020

"LA MASACRE DE LOS INOCENTES", OBRA DE BRUEGEL EL VIEJO DENUNCIANDO LAS ATROCIDADES DEL EJÉRCITO DE FELIPE II EN FLANDES



La masacre de los inocentes
Pieter Bruegel el Viejo
1565-1567
Oleo sobre tabla
109 x 158 cm
Royal Collection Windsor Castle (Windsor) 

Cuando el rey Herodes se enteró de que había nacido un niño que iba a quitarle su bien remunerado empleo como rey de los judíos, ordenó matar a todos los críos menores de dos años que hubiese en Belén. Nuestro amigo Bruegel trasladó la escena a su propia época para criticar, como había hecho también en El censo en Belén, los abusos que cometían las tropas españolas de Felipe II en Flandes. Así que en vez del ejército de Herodes, lo que vemos aquí son soldados españoles y alemanes cometiendo tropelías contra la indefensa población flamenca.

Para observar bien los detalles de este magnífico cuadro, vais a tener que ampliar la imagen al máximo, pero no os molestéis en buscar a las víctimas infantiles. No están. Pocos años después de que Bruegel pintase la obra, sus dueños decidieron que el tema representado no era de buen gusto y mandaron hacer algunas modificaciones para convertirlo en un vulgar saqueo. Tenemos que dar las gracias a los conservadores de la Royal Collection por haber decidido mantener la obra tal cual, sin revertir estos cambios, porque del dramón original hemos pasado a una comedia hilarante. Los pequeños inocentes que estaban siendo atacados por los soldados han sido sustituidos por terneros, paquetes, jarras, enseres domésticos y diversos animales de granja. Es comprensible que los pobres habitantes de este Belén flamenco se lamenten, hasta cierto punto, por la pérdida de sus posesiones, pero es que ahora las reacciones son totalmente desproporcionadas: la madre sentada en la nieve que llora desconsolada sobre el paquete que tiene en las rodillas, la mujer que se resiste a soltar su jarra de barro, a pesar de que el soldado que forcejea con ella la está amenazando con un puñal, la familia que suplica a unos soldados a caballo que no ajusticien a su ternero, el matrimonio que trata de negociar con un soldado para que se lleve a su hija y les deje el ganso… Un sinsentido absoluto que os tendrá entretenidos durante un buen rato.

Y para el que quiera detalles gore, os dejo el enlace a una copia del cuadro original realizada por Pieter Brueghel el Joven, hijo del artista. Así podéis comparar la versión real con la modificada.

Fuente: El cuadro del día

sábado, 11 de enero de 2020

"LA ASCENSIÓN", PELICULA DE LA DIRECTORA SOVIÉTICA LARISA SHEPTIKO

Título original: Voskhozhdeniye (The Ascent)
Año: 1977
Duración: 111 min.
País: Unión Soviética (URSS)
Dirección: Larisa Shepitko
Guión: Yuri Klepikov, Larisa Shepitko (Novela: Vasili Bykov)
Música: Alfred Shnitke
Fotografía: Vladimir Chukhnov, Pavel Lebeshev
Reparto: Boris Plotnikov, Vladimir Gostyukhin, Sergei Yakovlev, Lyudmila Polyakova, Viktoriya Goldentul, Anatoly Solonitsyn, Mariya Vinogradova, Nikolai Sektimenko
Productora: Mosfilm
Sinopsis: Durante la Segunda Guerra Mundial, dos partisanos soviéticos se apartan del grupo, que está hambriento, para ir a una pequeña granja a coger provisiones. Pero como los alemanes han llegado primero, tendrán que seguir recorriendo territorio ocupado para encontrar otro sitio donde abastecerse.

¿Resultaría aventurado por mi parte calificar La ascensión como la mejor película de la historia del cine soviético? Teniendo en cuenta la cantidad de obras fundamentales en la construcción de los cimientos del cine tal y como lo conocemos hoy en día quizás resulte un comentario exagerado. De lo que no me cabe duda es de que esta película es una obra maestra sin parangón, una película espectacular que sin duda se sitúa en un posible Top Ten del cine soviético. Una obra de una profunda carga humanista y filosófica, pero a la vez nada discursiva ni partidaria. Una cinta visualmente espectacular, de una belleza fotográfica difícilmente comparable por su escalofriante realismo. Un retrato de como reacciona la psicología humana ante los momentos de adversidad que ponen en serio peligro nuestra propia existencia filmado de una forma sugerente e inquietante (como si de una pesadilla de la cual no podemos desprendernos ni tan siquiera con antidepresivos se tratara), pero a la vez de modo sencillo y turbadoramente cercano.

Por si fueran pocos estos calificativos, la cinta en cuestión se alzó con el Oso de Oro en la Berlinale de 1977, sirviendo este hecho como consagración de la directora ucraniana Larisa Shepitko, cineasta de gran pulso narrativo poseedora de una profunda sensibilidad alejada del tono patriótico y nacionalista del cine bélico de la antigua URSS y que desgraciadamente fallecería un par de años después en un trágico accidente automovilístico mientras se encontraba inmersa en su siguiente proyecto (Matyora), dejando de este modo viudo a otro de los grandes cineastas de las antiguas repúblicas soviéticas: Elem Klimov, director de la aclamada cinta Masacre, ven y mira, obra con la cual el film reseñado ostenta bastantes puntos en común (quizás Klimov trató con ella homenajear la obra maestra de su esposa fallecida, hecho este que parece desprenderse por las numerosas conexiones que presentan ambos films),  aunque también ambas evidencian aristas que provocan que choquen de frente.  Porque si bien existen vínculos que las emparentan, la obra de Shepitko apuesta por la sugerencia y la psicología de los personajes logrando el efecto de perturbarnos a través de imágenes oníricas, subliminales y poéticas a diferencia del carácter más nacionalista y explícito (a todo color) mostrado por Masacre, ven y mira. Ante estos dos planteamientos yo elijo sin duda el empleado por la bella dama ucraniana.

Porque si hay una palabra que define La ascensión esa es la de imprescindible. La cinta abraza el ambiente bélico característico de buena parte de las grandes obras del cine soviético situando la trama en plena II Guerra Mundial, pero tal como hemos dejado entrever en el párrafo anterior, La ascensión es una película soviética bélica distinta a las que conocemos. A diferencia de las obras cumbre del bélico soviet ambientado en la Gran Guerra (tales como El cuarenta y uno, La balada del soldado o El padre de un soldado), las cuales optaban por ensalzar a través del recurso de mezclar el romanticismo con la tragedia un acto de sacrificio heroico llevado a cabo por los integrantes del pueblo soviético, la obra de Shepitko opta por desnudar de heroísmo todo acto emanado de la gran guerra, mostrando el patetismo de la misma y los efectos que el horror de la guerra provocan en la mente humana. Así las secuencias bélicas de La ascensión, que se concentran en el primer tramo de la misma, son gélidas, frías, reales, carentes de ornamentos y artificios, como si de una incursión de una patrulla rebelde en cualquier guerra celebrada en estos precisos momentos se tratara. Los escarceos que enfrentan a los partisanos con las brigadas nazis son reflejados crudamente. La mayoría de los disparos son errados, los soldados muestran miedo y pavor ante el enemigo, el sonido del viento y la helada nieve que todo lo puebla congelan la pantalla del televisor logrando un efecto pictórico realmente espectral y espeluznante. 

La guerra en el cine adquiere una mirada femenina y compasiva, pero sin dejar de lado el salvajismo y el halo masculino de tiranía y barbarie que revierte de toda inhumana guerra. Porque el hecho diferencial que encumbra al Olimpo del cine a La ascensión es el giro argumental y escénico que se produce hacia la mitad del metraje. Así el cosmos bélico plagado de gélidos y luminosos escenarios reales en los cuales tienen lugar refriegas minimalistas entre los combatientes de la contienda, se transforma, tras la captura en un granero a manos del ejército nazi de los dos partisanos protagonistas de la trama en un cuento de terror gótico con preeminencia de los espacios oscuros y cerrados en los que el temible rostro de la muerte representado en el  del siniestro colaboracionista nazi que somete a duros interrogatorios a los presos logra enrarecer el ambiente provocando que nuestra respiración y nuestro ritmo cardíaco alteren su ritmo de forma radical. Los espacios cerrados y la oscuridad tenebrosa acaban apoderándose de la escena, sugestionando nuestras conciencias a través de imágenes de elevada carga subliminal y pesadillesca para acabar desencadenando en un final en el cual irradian las dos posturas por las que puede optar el ser humano ante una amenaza vital: seguir fiel a sus convicciones o rendirse para aceptar aquellos ideales contrarios a nuestra ideología con tal de seguir vivo.

La acción se sitúa en Bielorrusia, en plena incursión invernal de las tropas nazis en territorio soviético. Un grupo de partisanos huye de las acometidas del potente y equipado ejército alemán. Tras huir a través de un espeso bosque el jefe de los partisanos ordena a un par de jóvenes a buscar comida, dado que el grupo carece de las reservas alimenticias suficientes para seguir avanzando sin caer muertos de hambre. Los dos jóvenes son dos personajes antagónicos: Boris es un antiguo profesor guiado por la cultura y la racionalidad, mientras que Rybak es un salvaje campesino casi analfabeto guiado únicamente por la brutalidad y sus instintos primarios. Tras arribar a casa de Pyotr (un campesino al que se le acusa de ayudar a los nazis), el cual gracias a la mediación de Boris se salva del deseo de aniquilación que Rybak siente hacia él, los dos soldados salen hacia el encuentro con su grupo con una oveja muerta que sustraen de casa de Pyort.

Sin embargo, en el camino de regreso los dos partisanos se topan con una patrulla nazi que tras una emboscada logra herir en la pierna a Boris. Éste es rescatado de la muerte por Rybak que en un acto heroico logra arrastrar a su compañero hasta una pequeña cabaña habitada por una joven madre y sus hijos, la cual les ofrecerá resguardo en un corral de su propiedad. Pero unos soldados nazis arriban a la casa en busca de víveres y acabarán arrestando a los dos partisanos y a la madre acusada de colaborar con el enemigo. Los tres son llevados ante un tribunal nazi regido por un colaboracionista el cual a base de emplear funestos métodos de tortura psicológica intentará derrocar las convicciones de los soldados para que delaten la posición de sus compañeros con el fin de acabar con los focos de resistencia cercanos.

Esta trama sirve a Shepitko para construir una película tremenda, de esas que golpean la conciencia y hechizan al espectador a base de mostrar imágenes insinuantes y provocadoras. Realmente espectacular es la forma que utiliza la cineasta soviética para dibujar la psicología del bruto Rybak. La inicial valentía y robustez de sus convicciones van demoliéndose poco a poco, empleando para ello un hábil recurso (el de insertar escenas oníricas salidas de la mente del propio sujeto, en las cuales se muestra el deseo del mismo en contraposición con la actuación real llevada a cabo por él).
Así el inicialmente cobarde Boris, un personaje que se presenta en un principio como débil y aniñado, se convierte a medida que discurren los acontecimientos en el verdadero héroe, mientras que Rybak acabará cayendo presa de sus miedos, de modo que ni tan siquiera podrá ejecutar un último acto de hombría y redención debido a su flaqueza moral. Shepitko culmina la obra con una imagen ciertamente estremecedora, mostrando un primer plano de la cara de Rybak, cautivo moralmente por su miedo a la muerte, imagen ésta que quedará incrustada en la conciencia de manera indeleble. Pero no solo la foto final es perturbadora, ya que la cinta está plagada de secuencias absorbentes y poéticas. Podríamos citar entre ellas la filmada en grupo en el bosque en la cual la directora ucraniana muestra los primeros planos de los curtidos miembros (tanto jóvenes hombres como tristes y ancianas mujeres) mientras mastican la escasa comida disponible.  Igualmente fascinantes son las escenas filmadas en pleno campo nevado en las que los partisanos avanzan hacia la cabaña de Pyort o se enfrentan al invisible enemigo nazi en medio de un mar de blanco vacío con la única compañía del cortante viento. Otra escena hipnótica es toda la secuencia que muestra el descubrimiento por la patrulla nazi y posterior apresamiento de los dos partisanos que se hallan escondidos en el granero. Los primeros planos del rostro atemorizado de los dos partisanos se mezclan con imágenes subjetivas las cuales nos muestran el punto de vista de los mismos ante el advenimiento del enemigo que desea capturarlos. Y finalmente imponentemente emocionantes son las psicológicas escenas de los interrogatorios llevados a cabo por el sombrío colaboracionista, así como los emotivos diálogos mantenidos en prisión de elevada carga humanista que desprende un cierto halo espiritual cuasi religioso.

Sobran las palabras para catalogar a una obra de esta inmensidad. Podría seguir magnificando el tamaño del film haciendo mención a su música claustrofóbica y esplendorosa que ayuda a amoldar el ambiente con sus melodías cautivadoras, o resaltar la imponente interpretación de todos y cada uno de los actores que aparecen en pantalla. Pero, lo mejor que puedo hacer es terminar la reseña, e instar a los cinéfilos que aún no conozcan esta magna obra maestra a que no pierdan el tiempo leyendo la misma y busquen y vislumbren esta pedazo de película.

Fuente: Cine Maldito

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO: https://zoowoman.website/wp/movies/la-ascension/

viernes, 10 de enero de 2020

EL VIEJO TOPO PUBLICA "LA GRAN GUERRA Y LA REVOLUCIÓN. ORÍGENES DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA"

La Gran Guerra y la revolución. Orígenes de la Internacional Comunista
Martín Ramos, José Luis (Coord)
ISBN: 9788417700379
Editorial: El Viejo Topo
Fecha de la edición: 2019
Nº Pág.: 211
Editorial El Viejo Topo
16,00 €


Desde los primeros años del siglo XX fue quedando claro que la paz entre estados que se había mantenido en Europa en las tres últimas décadas estaba deteriorándose. Y gravemente. Las potencias europeas se dirigían hacia una confrontación por un nuevo reparto del mundo, y al mismo tiempo que se emprendía el camino hacia la guerra, en el movimiento obrero se mantenía, y radicalizaba, el debate sobre el avance hacia un sistema alternativo al capitalismo. Sistema que era el que mayoritariamente había concebido el socialismo, agrupado en la Segunda Internacional.

La respuesta a la amenaza de una gran guerra se cruzó con la disyuntiva entre evolución y revolución. Entre los defensores de ésta, la corriente bolchevique de la socialdemocracia rusa, el ala izquierda de la alemana y la neerlandesa, fue creciendo la convicción de que la respuesta a la guerra era la revolución. Y lo era ya fuera preventiva o como respuesta si la guerra finalmente estallaba. Y fue creciendo el sentimiento de que tanto la guerra como la revolución tendrían un carácter mundial. Precisamente de ese carácter explosivo y mundial Lenin dedujo la necesidad imprescindible de constituir una Tercera Internacional.

Una conferencia en el pequeño pueblo de Zimmerwald, en los Alpes suizos, convocada con la idea de hacer un llamamiento al proletariado para desarrollar acciones en favor de la paz, acabó por ser la semilla que desembocaría en la creación de la IIIª Internacional.

Y este libro, La Gran Guerra y la revolución. Orígenes de la Internacional Comunista, recoge textos que explican ese origen. Y lo hace a través de los textos de José Luis Martín Ramos, Francisco Erice, Joan Tafalla y Alejandro Andreassi Cieri.

martes, 7 de enero de 2020

REPORTAJE "LOS MUERTOS DE STALINGRADO. BUSCANDO A LOS SOLDADOS CAÍDOS"



Un equipo de voluntarios se ha propuesto la tarea de encontrar e identificar a algunos de los miles de soldados que desaparecieron en los antiguos campos de batalla de Stalingrado.

Autor: Carsten Stormer
País: Alemania
Año: 2019

Fuentte: ARTE TV

lunes, 6 de enero de 2020

78 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LA FOTÓGRAFA REVOLUCIONARIA TINA MODOTTI


En su notable biografía de la militante y revolucionaria de origen italiano, la escritora Margaret Hooks coloca a Tina Modotti (1896-1942) a la altura de maestros como Man Ray, Imogen Cunningham y Edward Weston, en términos de mercado y de valor artístico. “Pionera entre las pocas fotógrafas de los años veinte, a pesar de haber producido un número relativamente pequeño de imágenes, unas 400, Tina Modotti tuvo una significativa influencia en generaciones de fotógrafos mexicanos, empezando por Manuel Álvarez Bravo hasta la actualidad con el trabajo de Graciela Iturbide” (Tina Modotti: Photographer and Revolutionary, Pandora, Londres, 1993). Esta biografía fue quizá la primera en “liberarla” de las sombras impositivas de sus compañeros varones, como el artista Weston y el militante comunista Vittorio Vidali. Hasta la publicación del libro de Hooks, Tina era conocida fundamentalmente a través de otros. Hoy el panorama es distinto, su reconocimiento es universal, la literatura sobre ella es abundante y de gran riqueza, empezando por la novela Tinísima, de Elena Poniatowska. 

Al momento de su solitaria y triste muerte el 5 de enero de 1942, cuando el fascismo había triunfado en España y avanzaba sobre Europa, sus camaradas Pablo Neruda, Juan Marinello, José Alvarado y José Revueltas manifestaron su admiración por ella. El escritor alemán refugiado en México Egon Erwin Kisch diría: “El secreto de su obra consistía en que ella evidenciaba al mundo con la mirada de la bondad”.

La fotógrafa Lola Álvarez Bravo la consideró “excelente artista” y destacó que “desdeñaba los trucos: sus fotografías son siempre fotografías; nunca pensó que fuera necesario enmascararlas usando técnicas que nos pudieran hacer pensar en artes superiores. Sabía que su arte era tan digno y puro que se podía defender por él mismo”. Vittorio Vidali, última pareja de Modotti, admite en sus memorias sobre ella: “Se dedicaba a la fotografía como reportera social... no era una mujer ‘toda política’ ni quería serlo” (Retrato de mujer. Una vida con Tina Modotti. Universidad Autónoma de Puebla, 1984).

El poeta español Rafael Alberti escribiría tras su fallecimiento en un taxi camino al hospital de la Cruz Verde:

Apenas si te vi. Pero me basta
recordarte sabiendo lo que eras:
al humano fervor de tus fotografías,
tristes rostros de México, paisajes,
ojos de amor para fijar las cosas.
Tú vives entre todos, no es preciso
pensarte lejos de ninguna tierra,
tu tierra está en el aire que nos trae
la luz dichosa de tu bello ejemplo.

La gran novelista comunista y antifascista Anna Seghers, quien vivió en México su exilio de la Alemania nazi, escribió: “Nuestros amigos afirman que Tina ha muerto. ¿Acaso no he visto yo misma, con mis ojos comprobado la tierra sobre su sepultura? ¿No he visto yo misma, por última vez, su rostro en el féretro —aquel terrible e inexorable vehículo—, el pequeño rostro de Tina, silencioso y tranquilo?

“Pero Tina siempre estaba tranquila. Sólo me parece ahora que su silencio es un poco más consistente. Por eso tengo la impresión que la veré todavía, quizá este año o dentro de unos años, como acostumbrábamos encontrarnos nosotros, de repente, en alguna calle llena de agitación, en alguna ciudad del viejo o nuevo mundo, en las filas organizadas de una manifestación —tranquila y silenciosa—, en el interior de una imprenta o en una asamblea, una noche cualquiera. Efectivamente ella estará sentada un día, tranquila y pálida, en un rincón de la nave que nos conducirá nuevamente a nuestras patrias. Sí, entonces los mudos hablarán; los ciegos verán; los últimos serán los primeros; nuestros muertos resucitarán, su pequeña sombra, silenciosa y fiel será saludada con júbilo por el pueblo”.

Fuente: Ojarasca

domingo, 5 de enero de 2020

"GIMNASTAS DE LA URSS", OBRA DEL PINTOR SOVIÉTICO DMITRI ZHILINSKY


Gimnastas de la URSS
Dmitry Zhilinsky
1964-1965
Témpera y gesso sobre tabla
270 x 215 cm
Museo Ruso de San Petersburgo

El artista soviético Dmitry Zhilinsky (1927-2015) centró su creatividad en los valores eternos del universo, la naturaleza, la cultura, los fundamentos morales y espirituales de la personalidad. Autor de numerosas pinturas de escenas innovadoras retratos, en los que reinterpreta con éxito la tradición de la antigua pintura rusa del ícono y la pintura renacentista temprana. Dmitry Zhilinsky fue Académico de la Academia de Artes de la URSS (1988), Miembro Correspondiente (1978), Artista del Pueblo de la RSFSR (1987), ganador del Premio Estatal RSFSR de Ilya Repin (1985) y Premio Estatal de Rusia (1999), miembro de la Unión de Artistas de la URSS desde 1954.

Las obras de Zhilinsky se distinguen por sus tonos puros y decorativos, líneas melodiosas, siluetas plásticas y composiciones armónicas. Trabajó con frecuencia en témpera, prestando una sublimidad colorista a sus obras. Gimnastas de la URSS son, en esencia, un retrato grupal de deportistas soviéticos famosos, muchos de ellos campeones mundiales y olímpicos. Entre las figuras de fondo se encuentran Polina Astakhova (triple olímpica y dos veces campeona del mundo), Boris Shakhlin (triple olímpica y dos veces campeona del mundo) y Yury Titov (campeón olímpico y mundial, más tarde presidente de la Federación Internacional de Gimnastas).

sábado, 4 de enero de 2020

"LLAMAS SOBRE EL ADRÍATICO", PELICULA YUGOSLAVA SOBRE LA II GUERRA MUNDIAL

Título original: Flammes sur l'Adriatique
Año: 1968
Duración: 91 min.
País: Francia
Dirección: Alexandre Astruc, Stjepan Cikes
Guión: Mesa Selimovic, Jean Curtelin, Vladimir Balvanovic
Música: Pierre Jansen
Fotografía: Miroljub Dikosavljevic, Jean-Jacques Rochut
Reparto: Gerard Barray, Claudine Auger, Antonio Passalia, Relja Basic, Tatjana Beljakova, Raoul Saint-Yves, Milos Kandic
Productora: Coproducción Francia-Yugoslavia; Les Films de la Boétie / Studio Film Sarajevo

Sinopsis:

En la Segunda Guerra Mundial, dos patriotas yugoslavos intentan llevar un navío hasta aguas inglesas, antes de que caiga en manos de los invasores alemanes. El capitán está obligado a seguir las órdenes, pero un colaborador nazi que se encuentra a bordo, planea secretamente hacerse también con el buque.

VER PELICULA:

viernes, 3 de enero de 2020

60 AÑOS DE LA MUERTE DE ALBERT CAMÚS


"HAY QUE ELEGIR ENTRE EL FRANQUISMO Y LA DEMOCRACIA"

Discurso pronunciado por Albert Camus en el acto celebrado el día 22 de febrero de 1952 en la Sala Wagran de París, en favor de los sindicalistas españoles condenados a muerte por los tribunales de Sevilla y Barcelona.

Un diario de París anuncia hoy a sus lectores incondicionales un estudio sobre las grandes directivas de la política franquista. Desgraciadamente esta noche estamos obligados a limitarnos al examen de una sola de las directivas de esa política que está indicada en el punto de mira de los fusiles de ejecución y mantenida de una manera constante y obstinada. En efecto, hace quince años que el franquismo apunta al mismo objetivo; el pecho y el rostro de los españoles libres. Reconozcamos que frecuentemente ha dado en el blanco y que, si a pesar de tantos disparos no ha logrado desfigurar ese rostro que renace sin cesar, ahora tiene la esperanza de lograrlo gracias a la complicidad inesperada de un mundo que se llama libre.

¡Pues bien!, nosotros nos negamos a estar comprendidos en esa complicidad. Una vez más estamos aquí situados ante el intolerable escándalo de la conciencia europea. Una vez más lo denunciaremos infatigablemente. Esas nuevas víctimas, después de tantas otras; nos gritan desde el fondo de sus celdas que la mistificación, al menos sobre este problema, no puede prolongarse por más tiempo.
Hay que elegir entre el franquismo y democracia, pues entre esas dos concepciones no puede haber término medio. El término medio representa justamente esta inmunda confusión en que nos encontramos en que las democracias practican el cinismo, mientras que el franquismo, por cortesía, ensaya de convertirse en respetuoso de las leyes, ofreciendo cuatro abogados a once procesados que una banda de jefes y oficiales militares juzgan en un abrir y cerrar de ojos, antes de que los abogados hayan podido intervenir, en virtud de una ley especial que también dispone que no puede condenarse a muerte a un niño de dieciséis años, pero lo guardan en celda hasta su mayoría de edad para poder fusilarle en toda regla. Ya va siendo hora de que los representantes de las democracias rechacen esa caricatura y renieguen en público, definitivamente, de la curiosa teoría que consiste en decir. “Vamos a entregar armas a un dictador para que se convierta en democracia”. No, no. Si se le entregan armas disparará a quemarropa, como es su costumbre, al corazón de la libertad.

Hay que elegir entre Cristo y el asesino. Ya va siendo hora de que la Jerarquía católica denuncie en público, definitivamente, ese atroz maridaje. Se le ha podido reprochar a Felipe II su tendencia a creer que Dios era español. Pero comparado a Franco, Felipe II resultó modesto, pues Franco al sonar de los disparos de las ejecuciones no cesa de repetir que Dios es falangista. Sí, ¿qué se espera para condenar esta extraña religión que desde hace quince años se entrega a bendecir horribles comuniones donde son distribuidas hostias de plomo ardiente para consagrar la sangre de los justos?
Si esta denuncia no se hace inmediatamente no veo la razón que habría para elegir entre la hipocresía y el terror, ya que la hipocresía se habrá convertido en la sirvienta del terror. De esta forma la unidad del mundo se habría consagrado efectivamente, pero en la infamia. No obstante nosotros, en medio de este cambalache repugnante, seguiremos firmes, sabiendo muy bien lo que nos corresponde salvar, hoy como ayer. Y lo que tenemos que salvar es la vida, la frágil, la preciosa vida de los hombres libres. Si permitimos que se mate a esos hombres, no tendremos disculpa, pues esos hombres van a hacernos mucha falta, ya que no somos tan numerosos. Nosotros nos asfixiamos en una Europa en que la personalidad humana es degradada cada día más. Por cada hombre libre que cae nacen diez esclavos y el porvenir se ensombrece un poco más; ese porvenir que debemos garantizar porque es la vida humana y sus posibilidades de grandeza. Y el grito que provoca en nosotros esas matanzas, multiplicadas, es una protesta indignada contra la destrucción sistemática de unos valores, cuya existencia salva todavía a este mundo del deshonor. Se ha podido decir que el pueblo español representaba la aristocracia de Europa. ¿Quién dudará de ello al contemplar todo lo que nos rodea? Por desgracia esta aristocracia es hoy la sacrificada. Es una élite que se extermina y que tenemos necesidad que viva para que nos ayude a vivir. Por ello hay que actuar con urgencia, pues cada día y cada hora cuenta para todos.

Que cada uno de ustedes haga lo que pueda. No nos durmamos en la melancolía y en el desaliento fácil. No nos consideremos simplemente mártires con el sacrificio de los otros. No cedamos a la tentación de pensar que ese martirio no será inútil, pues si ese martirio sólo puede contar para ser útil con la memoria de los hombres sacrificados, hay el peligro de que sea inútil. Hay tantas víctimas hoy de todos los horizontes, que la memoria no puede retenerlas todas. No hay necesidad de la muerte de esos hombres. Sus vidas nos son necesarias. No les dejemos morir. El ejemplo de esos hombres no es tan seguro, en tanto que sus vidas son seguras, el calor de su sangre, su orgullo de hombres libres. Es todo ello que debemos guardar entre nosotros. Pero para lograrlo hay que arrancar esos hombres a los verdugos, a las misas de sangre, a los cálculos irrisorios de las cancillerías, a los jefes de Estado que saludan a los presidentes demócratas, después de haber decorado a los dueños de la Gestapo. Hay que arrancarlos sobre todo a la indiferencia del mundo. Por cada hombre libre que salvemos, diez futuros esclavos desaparecen y un futuro favorable es todavía posible. Ese es el sentido de nuestra acción esta noche: frente a los verdugos de España, y frente a todas las tiranías. Ese es el significado de nuestra esperanza.

Fuente: El Viejo Topo

jueves, 2 de enero de 2020

EL MUSEO ESTATAL BELARUSO DE LA HISTORIA DE LA GRAN GUERRA PATRIA


El Museo Estatal Bielorruso de Historia de la Gran Guerra Patria, creado entre las ruinas y las cenizas en la recién liberada Minsk en octubre de 1944, ha estado llevando a cabo y continúa llevando a cabo su alta misión de conmemorar la Gran Victoria sobre el fascismo durante todo el período. tiempo de su existencia.

La exposición titulada "Bielorrusia vive, las luchas de Bielorrusia, Bielorrusia fue y será soviética", que se inauguró en el Museo Histórico Estatal de Moscú en noviembre de 1942, sentó las bases del Museo Estatal Bielorruso de Historia de la Gran Guerra Patria.

La resolución sobre el establecimiento de un museo de la historia de la lucha popular bielorrusa aprobada en la reunión de la Mesa del Comité Central del Partido Comunista (de los bolcheviques) el 30 de septiembre de 1944, fue tomada justo cuando comenzó la liberación de las tierras bielorrusas. Se enviaron radiogramas a las brigadas partisanas para contarles sobre la necesidad de recolectar y preservar los materiales para el museo. En poco menos de un año, se recolectaron más de 10 mil artículos.

La ceremonia de inauguración se celebró el 22 de octubre de 1944 en uno de los edificios que permanecieron intactos durante los años de guerra: la Casa Sindical en la Plaza Svobody en Minsk. La primera exposición del museo fue organizada debido al trabajo entusiasta de muchos partisanos y ex activistas clandestinos.

La construcción de un nuevo edificio del Museo comenzó con la plantación de una cápsula por el Presidente de la República de Bielorrusia, AG Lukashenko, el 24 de abril de 2010 durante el trabajo voluntario republicano de los sábados. En la historia de la República aún no ha habido ningún análogo de tales proyectos de museo ni en su importancia ni en su tamaño.

Más de 70 años que han pasado desde aquellos días lejanos, el Museo se ha convertido en el mayor depósito nacional de monumentos materiales y espirituales de la historia de la guerra de 1941-1945.

El área de 10 salas de exposición conforma 4.200 metros cuadrados que presentan más de 8 mil materiales de exposición.

Los fondos del Museo consisten en 28 colecciones y un número en 144 mil artículos de depósito: son fotografías, documentos, cartas y pertenencias personales de los participantes de la Gran Guerra Patria: soldados de primera línea, partisanos y activistas clandestinos.

El museo reúne y repone constantemente sus fondos buscando, recolectando y donando artículos del museo por organizaciones y particulares. Dos colecciones del Museo, "Revistas partidistas escritas a mano" y "Armas partisanas hechas a sí mismas", tienen el valor histórico y cultural de primera categoría.







miércoles, 1 de enero de 2020

61 ANIVERSARIO DEL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA


Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a su llegada a la Habana, en Ciudad Libertad, el 8 de enero de 1959

Compatriotas:

Yo sé que al hablar esta noche aquí se me presenta una de las obligaciones más difíciles, quizás, en este largo proceso de lucha que se inició en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956.

El pueblo escucha, escuchan los combatientes revolucionarios, y escuchan los soldados del Ejército, cuyo destino está en nuestras manos.

Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil.

Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados.

Cuando nosotros teníamos un revés, lo declarábamos por “Radio Rebelde”, censurábamos los errores de cualquier oficial que lo hubiese cometido, y advertíamos a todos los compañeros para que no le fuese a ocurrir lo mismo a cualquier otra tropa. No sucedía así con las compañías del Ejército. Distintas tropas caían en los mismos errores, porque a los oficiales y a los soldados jamás se les decía la verdad.

Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad.

Se ha andado un trecho, quizás un paso de avance considerable. Aquí estamos en la capital, aquí estamos en Columbia, parecen victoriosas las fuerzas revolucionarias; el gobierno está constituido, reconocido por numerosos países del mundo, al parecer se ha conquistado la paz; y, sin embargo, no debemos estar optimistas. Mientras el pueblo reía hoy, mientras el pueblo se alegraba, nosotros nos preocupábamos; y mientras más extraordinaria era la multitud que acudía a recibirnos, y mientras más extraordinario era el júbilo del pueblo, más grande era nuestra preocupación, porque más grande era también nuestra responsabilidad ante la historia y ante el pueblo de Cuba.

La Revolución tiene ya enfrente un ejército de zafarrancho de combate. ¿Quiénes pueden ser hoy o en lo adelante los enemigos de la Revolución? ¿Quiénes pueden ser ante este pueblo victorioso, en lo adelante, los enemigos de la Revolución? Los peores enemigos que en lo adelante pueda tener la Revolución Cubana somos los propios revolucionarios.

Es lo que siempre les decía yo a los combatientes rebeldes: cuando no tengamos delante al enemigo, cuando la guerra haya concluido, los únicos enemigos de la Revolución podemos ser nosotros mismos, y por eso decía siempre, y digo, que con el soldado rebelde seremos más rigurosos que con nadie, que con el soldado rebelde seremos más exigentes que con nadie, porque de ellos dependerá que la Revolución triunfe o fracase.

Hay muchas clases de revolucionarios. De revolución hemos estado oyendo hablar hace mucho tiempo; hasta el 10 de marzo se dijo que habían hecho una revolución, e invocaban la palabra revolución, y todo era revolucionario; a los soldados los reunían aquí y hablaban de “la Revolución del 10 de marzo” (RISAS).

De revolucionarios hemos estado oyendo hablar mucho tiempo. Yo recuerdo mis primeras impresiones del revolucionario, hasta que el estudio y alguna madurez me dieron nociones de lo que era realmente una revolución y de lo que era realmente un revolucionario. Las primeras impresiones del revolucionario las escuchábamos nosotros de niño, y oíamos decir: “Fulano fue revolucionario, estuvo en tal combate, o en tal operación, o puso bombas”, “Mengano era revolucionario...”, incluso se creó una casta de revolucionarios, y entonces había revolucionarios que querían vivir de la revolución, querían vivir a título de haber sido revolucionarios, de haber puesto una bomba o dos bombas; y es posible que los que más hablaban eran los que menos habían hecho. Pero, es lo cierto que acudían a los ministerios a buscar puestos, a vivir de parásitos, a cobrar el precio de lo que habían hecho en aquel momento, por una revolución que desgraciadamente no llegó a realizarse, porque estimo que la primera que parece que tiene mayores posibilidades de realizarse es la Revolución actual, si nosotros no la echamos a perder... (EXCLAMACIONES DE: “¡No!” Y APLAUSOS).

El revolucionario aquel de mis primeras impresiones de niño andaba con una pistola 45 en la cintura, y quería vivir por sus respetos; había que temerle: era capaz de matar a cualquiera; llegaba a los despachos de los altos funcionarios con aire de hombre al que había que oír; y en realidad se preguntaba uno:

¿Dónde está la revolución que esta gente hizo, estos revolucionarios? Porque no hubo revolución, y hubo muy pocos revolucionarios.

Lo primero que tenemos que preguntarnos los que hemos hecho esta Revolución es con qué intenciones la hicimos; si en alguno de nosotros se ocultaba una ambición, un afán de mando, un propósito innoble; si en cada uno de los combatientes de esta Revolución había un idealista o con el pretexto del idealismo se perseguían otros fines; si hicimos esta Revolución pensando que apenas la tiranía fuese derrocada íbamos a disfrutar de los gajes del poder; si cada uno de nosotros se iba a montar en una “cola de pato”, si cada uno de nosotros iba a vivir como un rey, si cada uno de nosotros iba a tener un palacete, y en lo adelante para nosotros la vida sería un paseo, puesto que para eso habíamos sido revolucionarios y habíamos derrocado la tiranía; si lo que estábamos pensando era quitar a unos ministros para poner otros, si lo que estábamos pensando simplemente era quitar unos hombres para poner otros hombres; o si en cada uno de nosotros había verdadero desinterés, si en cada uno de nosotros había verdadero espíritu de sacrificio, si en cada uno de nosotros había el propósito de darlo todo a cambio de nada, y si de antemano estábamos dispuestos a renunciar a todo lo que no fuese seguir cumpliendo sacrificadamente con el deber de sinceros revolucionarios (APLAUSOS PROLONGADOS). Esa pregunta hay que hacérsela, porque de nuestro examen de conciencia puede depender mucho el destino futuro de Cuba, de nosotros y del pueblo.

Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, cuando oigo hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡Esa tropa es el pueblo! (APLAUSOS.)

Más que el pueblo no puede ningún general; más que el pueblo no puede ningún ejército. Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo (APLAUSOS), porque el pueblo es invencible. Y el pueblo fue quien ganó esta guerra, porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento, nosotros no teníamos divisiones, ni regimientos, ni compañías, ni pelotones, ni escuadras siquiera (APLAUSOS PROLONGADOS).

Luego, ¿quién ganó la guerra? El pueblo, el pueblo ganó la guerra. Esta guerra no la ganó nadie más que el pueblo —y lo digo por si alguien cree que la ganó él, o por si alguna tropa cree que la ganó ella (APLAUSOS). Y por lo tanto, antes que nada está el pueblo.

Pero hay algo más: la Revolución no me interesa a mí como persona, ni a otro comandante como persona, ni al otro capitán, ni a la otra columna, ni a la otra compañía; la Revolución al que le interesa es al pueblo (APLAUSOS).

Quien gana o pierde con ella es el pueblo. Si el pueblo fue quien sufrió los horrores de estos siete años, el pueblo es quien tiene que preguntarse si dentro de 10 o dentro de 15, o de 20 años, él, y sus hijos, y sus nietos, van a seguir sufriendo los horrores que ha estado sufriendo desde su inicio la República de Cuba, coronada con dictaduras como las de Machado y las de Batista (APLAUSOS PROLONGADOS).

Al pueblo le interesa mucho si nosotros vamos a hacer bien hecha esta Revolución o si nosotros vamos a incurrir en los mismos errores en que incurrió la revolución anterior, o la anterior, o la anterior, y en consecuencia vamos a sufrir las consecuencias de nuestros errores, porque no hay error sin consecuencias para el pueblo; no hay error político que no se pague, más tarde o más temprano.

Circunstancias hay que no son las mismas. Por ejemplo, estimo que en esta ocasión existe más oportunidad que nunca de que en realidad la Revolución cumpla su destino cabalmente. Es quizás por eso que sea tan grande el júbilo del pueblo, olvidándose un poco de lo mucho que hay que bregar todavía.

Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos. Nadie quería la paz a otro precio, porque Batista hablaba de paz, hablaba de orden, y esa paz no la quería nadie, porque hubiese sido la paz a costa del sometimiento.

Tiene hoy el pueblo la paz como la quería: una paz sin dictadura, una paz sin crimen, una paz sin censura, una paz sin persecución (APLAUSOS PROLONGADOS).

Es posible que la alegría mayor en este instante sea la alegría de las madres cubanas. Madres de soldados o madres de revolucionarios, madres de cualquier ciudadano, hoy experimentan la sensación de que sus hijos, al fin, están fuera de peligro (APLAUSOS).

El crimen más grande que pueda cometerse hoy en Cuba, repito, el crimen más grande que pueda hoy cometerse en Cuba sería un crimen contra la paz. Lo que no perdonaría hoy nadie en Cuba sería que alguien conspirase contra la paz (APLAUSOS).

Todo el que haga hoy algo contra la paz de Cuba, todo el que haga hoy algo que ponga en peligro la tranquilidad y la felicidad de millones de madres cubanas, es un criminal y es un traidor (APLAUSOS). Quien no esté dispuesto a renunciar a algo por la paz, quien no esté dispuesto a renunciarlo todo por la paz en esta hora, es un criminal y es un traidor (APLAUSOS).

Como pienso así, yo digo y yo juro ante mis compatriotas que si cualquiera de mis compañeros, o nuestro movimiento, o yo, fuésemos el menor obstáculo a la paz de Cuba, desde ahora mismo el pueblo puede disponer de todos nosotros y decirnos lo que tenemos que hacer (APLAUSOS). Porque soy un hombre que sabe renunciar, porque lo he demostrado más de una vez en mi vida, porque eso he enseñado a mis compañeros, tengo moral y me siento con fuerza y autoridad suficientes para hablar en un instante como este (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel Castro!”).

Y a los primeros que tengo que hablarles así es a los revolucionarios; y si fuere preciso, o mejor dicho, porque es preciso decirlo a tiempo.

No está tan lejana aquella década que siguió a la caída de Machado; quizás uno de los males más grandes de aquella lucha fue la proliferación de los grupos revolucionarios, que no tardaron en entrarse a tiros los unos a los otros (APLAUSOS). Y en consecuencia lo que pasó fue que vino Batista y se quedó 11 años con el poder.

Cuando el Movimiento 26 de Julio se organizó, incluso cuando iniciamos esta guerra, yo consideré que si bien eran muy grandes los sacrificios que estábamos haciendo, que si bien la lucha iba a ser muy larga, y lo ha sido, porque ha durado más de dos años, dos años que no fueron para nosotros un paseo, dos años de duro batallar, desde que reiniciamos la campaña con un puñado de hombres, hasta que hemos llegado a la capital de la República a pesar de los sacrificios que teníamos por delante, nos tranquilizaba, sin embargo, una idea: era evidente que el Movimiento 26 de Julio contaba con la inmensa mayoría del respaldo y de la simpatía popular (APLAUSOS); era evidente que el Movimiento 26 de Julio contaba con el respaldo casi unánime de la juventud cubana (APLAUSOS). Parecía que esta vez una organización grande y fuerte iba a recoger las inquietudes de nuestro pueblo y las terribles consecuencias de la proliferación de organizaciones revolucionarias no se iba a presentar en este proceso.

Creo que todos debimos estar desde el primer momento en una sola organización revolucionaria: la nuestra o la de otro, el 26, el 27 o el 50, en la que fuese, porque, si al fin y al cabo éramos los mismos los que luchábamos en la Sierra Maestra que los que luchábamos en el Escambray, o en Pinar del Río, y hombres jóvenes, y hombres con los mismos ideales, ¿por qué tenía que haber media docena de organizaciones revolucionarias? (APLAUSOS.)

La nuestra, simplemente fue la primera; la nuestra, simplemente fue la que libró la primera batalla en el Moncada, la que desembarcó en el “Granma” el 2 de diciembre (APLAUSOS), y la que luchó sola durante más de un año contra toda la fuerza de la tiranía (APLAUSOS); la que cuando no tenía más que 12 hombres, mantuvo enhiesta la bandera de la rebeldía, la que enseñó al pueblo que se podía pelear y se podía vencer, la que destruyó todas las falsas hipótesis sobre revolución que habían en Cuba. Porque aquí todo el mundo estaba conspirando con el cabo, con el sargento, o metiendo armas en La Habana, que se las cogía la policía (APLAUSOS), hasta que vinimos nosotros y demostramos que esa no era la lucha, que la lucha tenía que ser otra, que había que inventar una nueva táctica y una nueva estrategia, que fue la táctica y la estrategia que nosotros pusimos en práctica y que condujo al más extraordinario triunfo que ha tenido en su historia el pueblo de Cuba (APLAUSOS).

Y yo quiero que honradamente el pueblo me diga si esto es o no es verdad (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)

Hay, además, otra cuestión de hecho: el Movimiento 26 de Julio era la organización absolutamente mayoritaria, ¿es o no es verdad? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Y, ¿cómo terminó la lucha? Lo voy a decir: el Ejército Rebelde, que es el nombre de nuestro ejército, del que se inició en la Sierra Maestra, al caerse la tiranía tenía tomado todo Oriente, todo Camagüey, parte de Las Villas, todo Matanzas, La Cabaña, Columbia, la Jefatura de la Policía y Pinar del Río (APLAUSOS).

Terminó la lucha de acuerdo con la correlación de fuerzas que había, porque por algo las columnas nuestras atravesaron las llanuras de Camagüey, perseguidas por miles de soldados y por la aviación, y llegaron a Las Villas; y porque el Ejército Rebelde tenía al comandante Camilo Cienfuegos (APLAUSOS PROLONGADOS), en Las Villas, y porque tenía al comandante Ernesto Guevara en Las Villas (APLAUSOS PROLONGADOS) el día 1º de Enero, a raíz de la traición de Cantillo (EXCLAMACIONES DE: “¡Fuera!”)... Porque los tenía allí, digo, el día Primero le pude dar la orden al comandante Camilo Cienfuegos de que avanzara con 500 hombres sobre la capital y atacara Columbia (APLAUSOS); porque tenía al comandante Ernesto Guevara en Las Villas, pude decirle que avanzara sobre la capital y se apoderara de La Cabaña (APLAUSOS).

Todos los regimientos, todas las fortalezas militares de importancia, quedaron en poder del Ejército Rebelde, y esas no nos las dio nadie, no es que nadie dijera: “Vete para allí, vete para allí, vete para allí”; fue nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio, nuestra experiencia y nuestra organización, lo que condujo a esos resultados (APLAUSOS).

¿Quiere decir que los otros no hayan luchado? No. ¿Quiere decir que los otros no tengan méritos? No. Porque todos hemos luchado, porque ha luchado todo el pueblo. En La Habana no había ninguna Sierra, pero hay cientos de muertos, de compañeros que cayeron asesinados por cumplir con sus deberes revolucionarios. En La Habana no había ninguna Sierra y, sin embargo, la huelga general fue un factor decisivo para que el triunfo de la Revolución fuera completo (APLAUSOS).

Al decir esto, lo único que hago es poner las cosas en su sitio, el papel del Movimiento 26 de Julio en esta lucha, cómo guió al pueblo, en aquellos momentos en que aquí se hablaba de elecciones y de electoralismo. Tuve que escribir un artículo una vez desde México, que se titulaba: “Frente a todos”, porque realmente estábamos contra todas las opiniones, defendiendo nuestra tesis revolucionaria, la estrategia de esta Revolución, que la trazó el 26 de Julio, y la culminación de esta Revolución, que fue la derrota aplastante de la tiranía, en manos sus fortalezas más importantes de las fuerzas del Ejército Rebelde, organizado por el Movimiento 26 de Julio.

No solo trazó las pautas en la guerra el Movimiento 26 de Julio, sino que además enseñó cómo había que tratar al enemigo en la guerra. Ha sido esta quizás en el mundo la primera revolución donde jamás se asesinó a un prisionero de guerra (APLAUSOS PROLONGADOS); donde jamás se abandonó a un herido, donde jamás se torturó a un hombre (APLAUSOS); porque esta pauta fue la que trazó el Ejército Rebelde. Y algo más: esta es la única revolución en el mundo donde no ha salido un general (APLAUSOS), ni un coronel siquiera, porque el grado que me puse yo o me pusieron mis compañeros, fue el de comandante, y no me lo he cambiado, a pesar de que hemos ganado muchas batallas y hemos ganado una guerra; sigo siendo comandante, y no quiero otro grado (APLAUSOS).

Y el efecto moral, el hecho de que los que iniciamos esta guerra hubiésemos determinado una gradación determinada en la jerarquía militar, hizo que nadie se atreviera a ponerse aquí más grados que los de comandante —aunque haya más comandantes de la cuenta, a juzgar por lo que parece.

Creo que el pueblo esté de acuerdo en que hable claro, porque haber luchado como he luchado por los derechos de cada ciudadano, me otorga aunque sea el derecho a decir la verdad en voz alta (APLAUSOS). Y, además, porque estando de por medio los intereses de la patria, no transijo absolutamente con la menor contemporización con los riesgos que puedan sobrevenir a la Revolución Cubana (APLAUSOS).

¿Tienen todos la misma autoridad moral para hablar? Yo digo que el que tenga más méritos tiene más autoridad para hablar que el que tenga menos méritos. Creo que para que los hombres se igualen en prerrogativas morales, tienen que igualarse primero en méritos. Creo que la Revolución ha terminado como debía, cuando el comandante Camilo Cienfuegos —veterano de dos años y un mes de lucha— (APLAUSOS), es el jefe de Columbia; cuando el comandante Efigenio Ameijeiras, que ha perdido tres hermanos en esta guerra y es veterano del “Granma” y comandante por las batallas que ha librado (APLAUSOS), es jefe de la policía de la República, y cuando el comandante Ernesto Guevara —héroe verdadero, expedicionario del “Granma” y veterano de dos años y un mes de lucha en las montañas más altas y más ásperas de Cuba—, es el jefe de La Cabaña (APLAUSOS); y cuando al frente de cada regimiento en las distintas provincias hemos puesto a los hombres que más se han sacrificado y más han luchado en esta Revolución. Y si eso es así, nadie tiene derecho a ponerse bravo.

Antes que nada ríndase culto al mérito, porque el que no le rinde culto al mérito no es más que un ambicioso (APLAUSOS); el que sin tener los méritos de otros quiere en cambio tener las prerrogativas de otros.

Ahora la República, o la Revolución, entra en una nueva fase. ¿Sería justo que la ambición o los personalismos viniesen aquí a poner en peligro el destino de la Revolución? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Qué es lo que le interesa al pueblo, porque el pueblo es quien tiene que decir aquí la última palabra? (EXCLAMACIONES DE: “¡Libertad!”, “¡Libertad!”) Le interesa, en primer lugar, las libertades, los derechos que le arrebataron, y la paz. Y los tiene, porque en estos instantes tiene todas las libertades, todos los derechos, que le arrebató la tiranía, y tiene la paz (APLAUSOS).

¿Qué le interesa al pueblo? Un gobierno honrado. ¿No es un gobierno honrado lo que le interesa al pueblo? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Ahí lo tiene: a un magistrado honorable de Presidente de la República (APLAUSOS). ¿Qué le interesa, que hombres jóvenes y limpios sean los ministros del Gobierno Revolucionario? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Ahí los tienen: analicen uno por uno los ministros del Gobierno Revolucionario, y díganme si hay ahí un ladrón, o un criminal, o un sinvergüenza (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

Son muchos los hombres que pueden ser ministros en Cuba por su honradez y su capacidad, pero todos no pueden ser ministros, porque los ministros pueden ser 14, 15 ó 16. Y aquí no le importa al pueblo que “Don Fulano” o “Don Mengano” sea, sino que el que sea, sea un hombre joven y un hombre honrado (APLAUSOS). Y aquí lo que importa es que los que han sido designados reúnan esas cualidades, no que no esté Fulano o no esté Mengano, porque los menganos y los fulanos importan un bledo en este momento a la Revolución y a la República (APLAUSOS).

¿Puede alguien, por no ser ministro, intentar ensangrentar este país? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Puede algún grupo, por el hecho de que no le hayan dado tres o cuatro ministerios, ensangrentar este país, y perturbar la paz? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) Si el equipo gobernante que en este momento tiene el pueblo de Cuba no sirve, tiempo tendrá el pueblo de botarlo, pero no de votarlo en las urnas, sino de botarlo en unas elecciones (APLAUSOS). Este no es el caso de que si no fuera idóneo el equipo gobernante, fuera nadie aquí a hacer una revolución o un golpe de Estado para quitarlo, cuando todo el mundo sabe que va a haber unas elecciones y si no sirve, el pueblo se encargará de decir la última palabra libremente; no hacer lo que hizo Batista, que a 80 días de unas elecciones, porque decía que estaba combatiendo a tal gobierno, y hacía una serie de imputaciones contra ese gobierno, decir que él lo tenía que quitar y que eso era lo patriota, porque aquí se acabaron para siempre los golpes de Estado y los atentados contra la Constitución y el Derecho (APLAUSOS).

Es necesario hablar así, para que no surja la demagogia y el confusionismo y el divisionismo y que el primero que asome las orejas de la ambición, el pueblo lo conozca (APLAUSOS). Y por mi parte les digo que como al que quiero mandar es al pueblo, porque es la mejor tropa y que prefiero al pueblo que a todas las columnas armadas juntas, les digo que lo primero que haré siempre, cuando vea en peligro la Revolución, es llamar al pueblo (APLAUSOS). Porque hablándole al pueblo nos podemos ahorrar sangre; porque aquí, antes de tirar un tiro, hay que llamar mil veces al pueblo y hablarle al pueblo para que el pueblo, sin tiros, resuelva los problemas. Yo, que tengo fe en el pueblo, y lo he demostrado, y sé lo que puede el pueblo, y creo que lo he demostrado, les digo que si el pueblo quiere aquí no vuelve a sonar nunca más un tiro en este país (APLAUSOS). Porque la opinión pública tiene una fuerza extraordinaria y tiene una influencia extraordinaria, sobre todo cuando no hay dictadura. En la época de dictadura la opinión pública no es nada, pero en la época de la libertad la opinión pública lo es todo, y los fusiles se tienen que doblegar y arrodillar ante la opinión pública (APLAUSOS). ¿Voy bien, Camilo? (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Camilo!”)

Le hablo al pueblo en esta forma porque siempre me ha gustado prever, y creo que hablándole previsoramente al pueblo la Revolución puede evitar los únicos peligros que le quedan por delante; y yo les diré que no son tan grandes, pero sí quisiera que para que la Revolución se consolidara, no hubiera que derramar una sola gota más de sangre cubana (APLAUSOS).

Mi gran preocupación es que en el extranjero, donde esta Revolución es la admiración del mundo entero, no tenga que decirse dentro de tres semanas, o cuatro semanas, o un mes, o una semana, que aquí se volvió a derramar sangre cubana para consolidar esta Revolución, porque entonces no sería ejemplo esta Revolución (APLAUSOS).

No hubiera hablado yo así cuando nosotros éramos un grupo de 12 hombres, porque cuando éramos un grupo de 12 hombres todo lo que teníamos por delante era pelear, pelear y pelear, y había mérito en combatir en esas circunstancias; pero hoy, que nosotros tenemos los aviones, los tanques, los cañones y la inmensa mayoría de los hombres armados, la marina de guerra, numerosas compañías del ejército y un poder enorme en el orden militar (EXCLAMACIONES DE: “¡Y el pueblo!”, “¡Y el pueblo!”) Pueblo... voy a la idea que les quería decir: hoy que tenemos todo eso, me preocupa mucho ver combatir, porque así no hay mérito en combatir; preferiría irme a la Sierra Maestra otra vez, con 12 hombres, a pelear contra todos los tanques, a venir con todos los tanques a tirarle un tiro a nadie aquí (APLAUSOS).

Y a quien le pido que nos ayude mucho, al que le pido de corazón que me ayude, es al pueblo (APLAUSOS), a la opinión pública, para desarmar a los ambiciosos, para condenar de antemano a los que desde ahora están empezando a asomar las orejas (APLAUSOS).

Yo no voy a extenderme hoy en ataques de tipo personal o específico, porque es muy reciente y demasiado pronto para entrar en polémicas públicas —aunque cuando haya que entrar, no me importa, porque tengo la frente alta y estoy dispuesto a discutir con la verdad cuando sea necesario—, porque hay una alegría muy grande en el pueblo, y porque en la masa de los combatientes, no voy a decir que en todos sus líderes, aunque sí en la mayor parte de los líderes, porque en la mayor parte de los líderes —y ahí está Carlos Prío Socarrás como ejemplo, que ha venido a Cuba en una actitud de ayudar a la Revolución incondicionalmente, como dice, y no aspirar absolutamente a nada— (APLAUSOS); no ha protestado del hecho, no ha protestado absolutamente nada, no ha mostrado la menor queja, ni la menor inconformidad por el gabinete, sabe que hay un gabinete de hombres honrados y de hombres jóvenes, que bien merece que se le otorgue un voto de confianza para trabajar.

Y ahí están los dirigentes de otras organizaciones, en la misma disposición. Y también hay una cosa: las masas de los combatientes, los hombres que pelearon y que no se guían más que por ideales, los hombres que combatieron, de todas las organizaciones, esos están en una postura muy patriótica y son de sentimientos muy revolucionarios y muy nobles, pues pensarán siempre como piensa el pueblo, porque yo estoy seguro de que el que trate de ponerse con la locura de tratar de provocar una guerra civil, va a tener la condenación del pueblo entero (APLAUSOS), y el abandono de los combatientes de fila, que no lo seguirán. Y hay que estar verdaderamente loco para retar, no solo a la fuerza en las condiciones en que la tenemos hoy, sino a la razón, al derecho de la patria y al pueblo entero de Cuba (APLAUSOS).

Y todo esto lo digo, porque quiero hacerle una pregunta al pueblo; quiero hacerle una pregunta al pueblo que me interesa mucho, y le interesa mucho al pueblo, que la responda: ¿Para qué estar almacenando armas clandestinamente en estos momentos? ¿Para qué estar escondiendo armas en distintos lugares de la capital? ¿Para qué estar contrabandeando armas en estos momentos? ¿Para qué? Y yo les digo que hay elementos de determinada organización revolucionaria que están escondiendo armas (EXCLAMACIONES DE: “¡A buscarlas!), que están almacenando armas, y que están contrabandeando armas. Todas las armas que agarró el Ejército Rebelde están en los cuarteles, que de ahí no se ha tocado una sola, no se las ha llevado nadie para su casa, ni las ha escondido; están en los cuarteles, bajo llave; lo mismo en Pinar del Río, que en La Cabaña, que en Columbia, que en Matanzas, que en Santa Clara, que en Camagüey y que en Oriente; no se han cargado camiones con armas para esconderlos en ninguna parte, porque esas armas deben estar en los cuarteles.

Les voy a hacer una pregunta, porque hablando claro y analizando los problemas es como se resuelven, y yo estoy dispuesto a hacer lo que esté al alcance de mi mano por resolverlos como se deben resolver: con la razón y la inteligencia, y con la influencia de la opinión pública, que es la que manda, no con la fuerza; porque si fuera a creer en la fuerza, que tenía que resolverse con la fuerza, no habría que hablar con el pueblo, ni plantearle este problema, sino ir a buscar las armas esas (APLAUSOS).

Y lo que hay que buscar aquí es que los combatientes revolucionarios, los hombres idealistas, que pueden ser engañados con esa maniobra, abandonen a los falsos lidercillos que están en esa postura y vengan a ponerse al lado del pueblo, que es al que tienen que servir antes que nada.

Yo les voy a hacer una pregunta: ¿Armas para qué?, ¿para luchar contra quién?, ¿contra el Gobierno Revolucionario, que tiene el apoyo de todo el pueblo? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Es acaso lo mismo el magistrado Urrutia gobernando la República que Batista gobernando la República? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Armas para qué?, ¿hay dictadura aquí? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Van a pelear contra un gobierno libre, que respeta los derechos del pueblo? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”), ¿ahora que no hay censura, y que la prensa es enteramente libre, más libre de lo que ha sido nunca, y tiene además la seguridad de que lo seguirá siendo para siempre, sin que vuelva a haber censura aquí? (APLAUSOS), ¿hoy, que todo el pueblo puede reunirse libremente?, ¿hoy, que no hay torturas, ni presos políticos, ni asesinatos, ni terror?, ¿hoy que no hay más que alegría, que todos los líderes traidores han sido destituidos en los sindicatos, y que se va a convocar inmediatamente a elecciones en todos los sindicatos? (APLAUSOS.) Cuando todos los derechos del ciudadano han sido restablecidos, cuando se va a convocar a unas elecciones en el más breve plazo de tiempo posible, ¿armas, para qué?, ¿esconder armas, para qué? ¿Para chantajear al Presidente de la República?, ¿para amenazar aquí con quebrantar la paz?, ¿para crear organizaciones de gánsteres? ¿Es que vamos a volver al gangsterismo?, ¿es que vamos a volver al tiroteo diario por las calles de la capital? ¿Armas, para qué?

Pues yo les digo a ustedes que hace dos días elementos de determinada organización fueron a un cuartel, que era el cuartel San Antonio, cuartel que estaba bajo la jurisdicción del comandante Camilo Cienfuegos y bajo la jurisdicción mía, como Comandante en Jefe de todas las fuerzas, y las armas que estaban recogidas allí se las llevaron, se llevaron 500 armas y 6 ametralladoras y 80 000 balas (EXCLAMACIONES DE: “¡A buscarlas!”).

Y honradamente les digo que no se pudo haber cometido provocación peor. Porque hacerles eso a hombres que han sabido pelear aquí por el país durante dos años, a hombres que hoy están responsabilizados con la paz del país y quieren hacer las cosas bien hechas, es una canallada y es una provocación injustificable.

Y lo que hemos hecho nosotros no es ir a buscar los fusiles esos; porque, precisamente —lo que les decía antes— lo que querernos es hablar con el pueblo, utilizar la influencia de la opinión pública, para que los lidercillos que andan detrás de esas maniobras criminales, se queden sin tropa. Para que los combatientes idealistas —y los hombres que han combatido en cada organización aquí son verdaderos idealistas—, lo sepan, para que exijan responsabilidad por esos hechos.

Y es por eso que nosotros no nos hemos dejado ni provocar, los hemos dejado tan tranquilos por ese robo de armas, robo injustificado, porque aquí no hay dictadura y nadie tema que nosotros nos vayamos a convertir en dictadores, y les voy a decir por qué, se los voy a decir: se convierte en dictador el que no tiene al pueblo y tiene que acudir a la fuerza, porque no tiene votos el día que tenga que aspirar (APLAUSOS). No nos podemos convertir en dictadores los hombres que hemos visto tanto cariño en el pueblo, un cariño unánime, total y absoluto en el pueblo; aparte de nuestros principios, porque jamás incurriremos en la grosería de ostentar por la fuerza una posición, porque repugnamos eso, que por algo hemos sido los abanderados de esta lucha contra la asquerosa y repugnante tiranía (APLAUSOS).

Nosotros jamás necesitaremos de la fuerza, porque tenemos el pueblo, y además porque el día que el pueblo nos ponga mala cara, nada más nos ponga mala cara, nos vamos (APLAUSOS). Porque entendemos esto corno un deber, no corno un placer; entendernos esto como un trabajo, que por algo ni dormimos, ni descansamos, ni comemos, recorriendo la isla y trabajando honradamente por servir a nuestro país; que por algo no tenemos nada, y por algo seremos siempre hombres que no tendremos nada (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Tienes al pueblo!”). Y jamás nos verá el pueblo con una inmoralidad, ni concediendo un privilegio a nadie, ni tolerando una injusticia, ni robando, ni enriqueciéndonos, ni cosas por el estilo; porque el poder lo concebimos como un sacrificio, y créanme que si no fuera así, después de todas las muestras de cariño que yo he recibido del pueblo, de toda esa manifestación apoteósica de hoy, si no fuera un deber el que uno tiene que cumplir, lo mejor era irse, retirarse, o morirse; porque después de tanto cariño y de tanta fe, ¡miedo da el no poder cumplir como uno tiene que cumplir con este pueblo! (APLAUSOS PROLONGADOS.)

Y si no fuera por ese deber, si no fuera por ese deber —lo digo— lo que yo haría sería despedirme del pueblo, y quedar siempre con el cariño que tengo hoy, y que me llamen con las mismas frases de aliento con que me han llamado hoy.

Sin embargo, yo sé que el poder es una tarea ardua, complicada, que las misiones y las tareas de nosotros como este mismo problema que se nos presenta, realmente es un problema difícil y está lleno de amarguras, y lo afronta uno porque lo único que uno no le va a decir al pueblo en esta hora es: “Me voy.” (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva el padre de la patria!” SEGUIDO DE UNA OVACION CERRADA.)

Además, por otra razón no nos interesa la fuerza: porque el día que alguien se alzara aquí con la fuerza, y yo me atrevería a llamar al peor enemigo y al que menos simpatizara conmigo, si estuviera dispuesto a cumplir con el pueblo, y le diría: “Mire, tome todas esas fuerzas, todas esas tropas y todas esas armas”, y me quedaría tan tranquilo, porque sé que el día que se alzara con la fuerza, me iba yo otra vez para la Sierra Maestra e íbamos a ver cuánto duraba la dictadura esa ahí en el poder (APLAUSOS).

Yo creo que son razones más que suficientes para que todo el mundo crea que a nosotros no nos interesa controlar ningún poder por la fuerza.

El Presidente de la República me ha encomendado la más espinosa de todas las tareas, la tarea de reorganizar los institutos armados de la República y me ha asignado el cargo de Comandante en Jefe de todas las fuerzas de aire, mar y tierra de la nación (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Te lo mereces!”). No, no me lo merezco, porque eso es un sacrificio para mí, y en definitiva para mí eso no es ni motivo de orgullo, ni motivo de vanidad, y lo que es para mí es un sacrificio. Pero yo quiero que el pueblo me diga si cree que debo asumir esa función (APLAUSOS PROLONGADOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”).

Creo que si hicimos un ejército con 12 hombres, y esos 12 hombres hoy estén al frente de los mandos militares, creo que si enseñamos a nuestro ejército que a un prisionero jamás se asesinaba, que a un herido jamás se abandonaba, que a un preso jamás se golpeaba, somos los hombres que podemos enseñar a todos los institutos armados de la República las mismas cosas que enseñamos a ese ejército (APLAUSOS). Para tener unos institutos armados donde ni uno solo de sus hombres vuelva jamás a golpear a un prisionero, ni a torturarlo, ni a matarlo (APLAUSOS). Y porque, además, podemos servir de puente entre los revolucionarios y los militares decentes, los que no han robado, ni han asesinado, porque esos militares, los que no han robado y los que no han asesinado, tendrán derecho a seguir perteneciendo a las fuerzas armadas (APLAUSOS); como también les digo que el que haya asesinado, no lo salva nadie del pelotón de fusilamiento (APLAUSOS PROLONGADOS).

Además, todos los combatientes revolucionarios que deseen pertenecer a las fuerzas regulares de la República tienen derecho, pertenezcan a la organización que pertenezcan, con sus grados... Las puertas están abiertas para todos los combatientes revolucionarios que quieran luchar y que quieran hacer una tarea en beneficio del país. Y si eso es así, si hay libertades, si hay un gobierno de hombres jóvenes y honrados, si el país está contento, si tiene confianza en ese gobierno y en los hombres que están mandando las fuerzas armadas, si va a haber unas elecciones, si las puertas están abiertas para todos, ¿por qué almacenar armas?

Yo quiero que me digan si el pueblo lo que quiere es que haya paz, o lo que quiere es que en todas las esquinas haya un tipo armado con un fusil; yo quiero que me digan si el pueblo está de acuerdo o considera que es correcto que todo el que quiera aquí tenga un ejército particular, que no obedezca más que a su jefecito (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”); si así puede haber orden y paz en la República (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

(ALGUIEN EXCLAMA: “¡Depuración de las fuerzas armadas!”) Superdepuración, no depuración (APLAUSOS).

(EXCLAMACIONES DE: “¡Habla de Raúl!”) Raúl está en el Moncada, que es donde tiene que estar ahora.

Y esos son los problemas que hoy he querido plantear ante el pueblo. Lo antes posible tienen que marcharse los fusiles de las calles y desaparecer los fusiles de las calles (APLAUSOS). Porque ya no hay enemigo enfrente, porque ya no hay que pelear contra nadie; y si algún día hay que pelear contra un enemigo extraño o contra un movimiento que venga contra la Revolución, no pelearán cuatro gatos, peleará el pueblo entero (APLAUSOS PROLONGADOS).

Donde las armas tienen que estar es en los cuarteles, que nadie tiene derecho a tener ejércitos particulares aquí (APLAUSOS).

Esos elementos que andan con esas maniobras sospechosas, tal vez hayan encontrado pretexto para hacer eso en el hecho de que yo haya sido designado, y los compañeros míos, para un trabajo que es el que nos asignó el Presidente, y han hablado de que si hay ejército político. ¿Ejército político, cuando como les dije a ustedes, tenemos a todo el pueblo, que ese es de verdad nuestro ejército político?

Hoy yo quiero advertir al pueblo, y yo quiero advertir a las madres cubanas, que yo haré siempre cuanto esté a nuestro alcance por resolver todos los problemas sin derramar una gota de sangre (APLAUSOS). Yo quiero decirles a las madres cubanas que jamás, por culpa nuestra, aquí volverá a dispararse un solo tiro; y yo quiero pedirle al pueblo, como le quiero pedir a la prensa, como le quiero pedir a todos los hombres sanos y responsables del país, que nos ayuden a resolver estos problemas con el apoyo de la opinión pública, no con transacciones, porque cuando la gente se arma y amenaza para que le den algo, eso es una inmoralidad, y eso no lo aceptaré jamás (APLAUSOS). Porque después que determinados elementos se han puesto a almacenar armas, digo aquí que no aceptaré la menor concesión, porque eso sería rebajar la moral de la Revolución (APLAUSOS). Y que lo que hay que hacer es que el que no pertenezca a las fuerzas regulares de la República —a donde tiene derecho a pertenecer todo combatiente revolucionario—, que devuelva las armas a los cuarteles, porque aquí las armas sobran cuando ya no hay tiranía y está demostrado que las armas solo valen cuando se tiene la razón, y se tiene al pueblo, y de lo contrario, no sirven más que para asesinar y para cometer fechorías (APLAUSOS).

Quiero decirle además al pueblo que puede tener la seguridad de que las leyes del país serán respetadas y que aquí no habrá gangsterismo, ni pandillerismo, ni bandolerismo; sencillamente, porque no habrá tolerancia. Las armas de la República están hoy en manos de los revolucionarios. Esas armas, tengo la esperanza de que no habrá que usarlas jamás, pero el día que el pueblo lo ordene para garantizar su paz, su tranquilidad y sus derechos, cuando el pueblo lo pida, cuando el pueblo lo quiera, cuando ya sea una necesidad, entonces esas armas cumplirán con lo que tienen que cumplir, y cumplirán con su deber, sencillamente (APLAUSOS).

Nadie piense que vamos a caer en provocaciones, porque estamos demasiado serenos para caer en provocaciones, porque tenemos unas responsabilidades muy grandes para precipitarnos nunca en tomar medidas, ni en hacer alardes ni cosa que se parezca, y porque estoy muy consciente de que aquí hay que agotar siempre —y agotaré siempre— todos los medios persuasivos, y todos los medios razonables, y todos los medios humanos para evitar que se derrame una sola gota de sangre más en Cuba. Así que en provocaciones, nadie tema que caiga; porque cuando la paciencia se nos haya acabado a todos nosotros, buscaremos más paciencia, y cuando la paciencia se nos vuelva a acabar, volveremos a buscar más paciencia; esa será nuestra norma (APLAUSOS). Y esa tiene que ser la consigna de los hombres que tienen las armas en la mano y de los que tienen el poder en la mano: no cansarse nunca de soportar, no cansarse nunca de resignarse a todas las amarguras y a todas las provocaciones, excepto cuando ya se vayan a poner en peligro los intereses más sagrados del pueblo. Pero eso cuando de verdad se demuestre, eso cuando ya sea una demanda de la nación entera, de la prensa, de las instituciones cívicas, de los trabajadores, y de todo el pueblo; cuando lo pidan, y solo cuando lo pidan. Y lo que haré siempre, en cada una de esas circunstancias, es venir y decirle al pueblo: “Miren, ha pasado esto.”

Esta vez he omitido nombres, porque no quiero envenenar la atmósfera, porque no quiero aumentar la tensión; lo que simplemente quiero es prevenir al pueblo de esos peligros, porque sería muy triste que esta Revolución que tanto sacrificio ha costado —no que se vaya a frustrar, porque esta Revolución no se frustra de ninguna manera, porque ya se sabe que con el pueblo y con todo lo que hay a favor del pueblo, no hay el menor peligro—, pero sí sería muy triste que después del ejemplo que se ha dado a América, aquí se vuelva a disparar un tiro.

Es verdad que en casi todas las revoluciones, después de la lucha, viene otra, y después viene otra —y observen la historia de todas las revoluciones, en México y en todas partes. Sin embargo, parecía que esta iba a ser una excepción, como ha sido una excepción en todo lo demás; ha sido extraordinaria en todo lo demás, y quisiéramos que también fuera extraordinaria en el hecho de que no se disparara más un tiro aquí; y creo que se logrará, creo que la Revolución triunfará sin que se dispare más un tiro, ¿saben por qué? Porque es realmente admirable el grado de conciencia que se ha desarrollado en el país, el civismo de este pueblo, la disciplina de este pueblo, el espíritu de este pueblo; realmente, me siento orgulloso de todo el pueblo, tengo una fe extraordinaria en el pueblo de Cuba (APLAUSOS). Vale la pena sacrificarse por nuestro pueblo.

Hoy tuve el gusto de dar un ejemplo delante de toda la prensa: estaba la multitud delante del Palacio Presidencial, y me decían que hacía falta 1 000 hombres para salir de allí; entonces, me paré y le pedí al pueblo que hiciera dos filas, que no hacía falta ningún hombre, que yo solo iba a ir allí, y en pocos minutos el pueblo hizo sus dos filas, y pasamos por allí, sin problemas de ninguna clase. Ese es el pueblo de Cuba, y esa prueba se dio delante de todos los periodistas (APLAUSOS).

Desde ahora, ya se acabaron los agasajos y las ovaciones; desde ahora, para nosotros: a trabajar, mañana será un día igual que otro cualquiera, y todos los demás igual, y nos acostumbraremos a la libertad. Ahora estamos contentos porque hacía mucho tiempo que no éramos libres, pero dentro de una semana nos preocuparán otras cosas: si tenemos dinero para pagar el alquiler, si la luz eléctrica, si la comida, que esos son los problemas que de verdad tiene que resolver el Gobierno Revolucionario, el millón de problemas que tiene el pueblo de Cuba, y que para eso tiene un consejo de ministros de hombres jóvenes que yo sé que están poseídos de un entusiasmo, que tengo la seguridad de que van a cambiar a la República, tengo la seguridad (APLAUSOS PROLONGADOS). Además porque hay un Presidente que está seguro en el poder, que no lo amenaza ningún peligro, porque los peligros de que yo hablaba, no eran los peligros de que el régimen sufriera algún peligro de ser derrocado, son a mil leguas de distancia de eso; yo hablaba del peligro de que se derramara una sola gota de sangre más. Pero el Presidente de la República está consolidado, reconocido ya por todas las naciones —no todas, pero rápidamente lo están reconociendo todas las naciones del mundo—, y cuenta con el respaldo del pueblo y con el respaldo de nosotros, con el respaldo de las fuerzas revolucionarias; y respaldo verdadero, y respaldo sin condiciones, respaldo sin pedir ni reclamar nada, porque aquí hemos luchado por los fueros del poder civil, y lo vamos a demostrar, que para nosotros los principios están por encima de toda otra consideración y que no luchamos por ambiciones.

Creo que hemos demostrado suficientemente haber luchado sin ambiciones. Creo que ningún cubano albergue sobre ello la menor duda.

Así que ahora todos tenemos que trabajar mucho. Yo, por mi parte, estoy dispuesto a hacer todo lo más que se pueda en beneficio del país, como sé que están todos mis compañeros, como sé que está el Presidente de la República y como sé que están todos los ministros, que no van a descansar. Y yo les aseguro que si hoy sale uno de Cuba y regresa dentro de dos años, no va a conocer esta República.

Veo un extraordinario espíritu de colaboración en todo el pueblo, veo a la prensa, a los periodistas, a todos los sectores del país, deseosos de ayudar, y eso es lo que hace falta. Y es que el pueblo de Cuba ha aprendido mucho, y en estos siete años ha aprendido por setenta. Se dijo que el golpe de Estado había sido un retraso de veinticinco años; si fue así —y aquello era de verdad un retraso de veinticinco años—, ahora hemos dado un avance de cincuenta. La República está desconocida: nada de politiquería, nada de vicio, nada de juego, nada de robo. Hemos empezado hace unos días, y ya está casi desconocida la República.

Ahora nos queda un trabajo grande por hacer. Todos los problemas relacionados con las fuerzas armadas, son problemas que estarán relacionados con nuestras futuras actividades, pero, además, siempre haremos todo lo que esté al alcance de nuestras manos por todo el pueblo, porque yo no soy militar profesional, ni de carrera, ni mucho menos; yo estaré aquí el tiempo mínimo, y cuando termine aquí voy a hacer otras cosas porque, sinceramente, yo no voy a hacer falta aquí en esto (EXCLAMACIONES). Me refiero a que no voy a hacer falta dentro de las actividades de tipo militar, y que tengo otras ilusiones, de otras clases. Y eso mismo, entre otras cosas: el día que quiera tirar tiros, pelear, cimentar una inquietud, hay mucho campo aquí donde hacer las cosas (APLAUSOS).

(EXCLAMACIONES DE: “¡Hay que fomentar fuentes de trabajo!”) Si no resolvemos todos esos problemas, esta no sería una revolución, compañeros, porque creo que el problema fundamental de la República en estos momentos, y lo que dentro de poco estará necesitando el pueblo, cuando pase la alegría del triunfo, es trabajo, la manera de ganarse la vida decorosamente (APLAUSOS).

Pero no es eso solo, compañeros; hay mil cosas más de las cuales yo he estado hablando todos estos días, que imagino que ustedes, el que más y el que menos, habrá escuchado por la radio y por la prensa, y además, porque no vamos a agotar todos los temas en una sola noche.

Vamos a quedarnos pensando en estos problemas de los que les he hablado hoy, y vamos a concluir la larga jornada —que aunque yo no estoy cansado, sé que ustedes tienen que regresar a las casas y están lejos. (EXCLAMACIONES DE: “¡No importa!”, “¡Sigue!”)

Yo tenía el compromiso de ir al programa “Ante la Prensa” esta noche a las 10:30 o a la hora que fuera, y ya es la 1:30 (EXCLAMACIONES DE: “¡Mañana!”) Bueno, lo dejaré para mañana.

Ustedes tendrán oportunidad de escuchar por la prensa, por la radio y por todos los medios posibles, a los ministros.

Todos los amigos míos de tanto tiempo, de dondequiera han venido: de la escuela, del barrio. Casi estoy por decirles que conozco ya a todos los cubanos...

Y decía que tendrán oportunidad de oír a los ministros, cada uno de los cuales tiene sus planes y expondrán su programa; y cada uno de los hombres que está en el consejo de ministros está grandemente compenetrado con todos los demás elementos revolucionarios.

El Presidente de la República, con el derecho que le corresponde —porque se eligió sin condiciones—, ha elegido una mayoría de ministros del Movimiento 26 de Julio. Tenía su derecho, y al pedir nuestra colaboración, la ha tenido plenamente, y nos responsabilizamos con ese Gobierno Revolucionario.

Lo que yo he dicho en otra parte: nadie vaya a creer que las cosas se van a resolver de la noche a la mañana. La guerra no se ganó en un día, ni en dos, ni en tres, y hubo que luchar duro; la Revolución tampoco se ganará en un día, ni se hará todo lo que se va a hacer en un día. Además, le he dicho al pueblo en otros actos que no se vayan a creer que esos ministros son unos sabios —empiezo por decirles que ninguno ha sido ministro antes, o casi ninguno. Así que nadie sabe ser ministro, eso es una cosa nueva para ellos; lo que están es llenos de buenas intenciones. Y yo digo en esto, igual que digo de los comandantes rebeldes: miren, el comandante Camilo Cienfuegos no sabía de guerra, ni de manejar un arma, absolutamente nada. El Che no sabía nada; cuando conocí al Che en México se dedicaba a disecar conejos y hacer investigaciones médicas. Raúl tampoco sabía nada; Efigenio Ameijeiras tampoco sabía nada; y al principio no sabían nada de guerra, y al final se les podía decir, como les dije: “Comandante, avance sobre Columbia, y tómela”; “Comandante, avance sobre La Cabaña, y tómela”; “Avance sobre Santiago, y tómelo”, y yo sabía que lo tomaban... (APLAUSOS PROLONGADOS). ¿Por qué? Porque habían aprendido.

Es posible que los ministros ahora no tengan grandes aciertos, pero estoy seguro de que dentro de unos meses van a saber resolver todos los problemas que les presente el pueblo, porque tienen lo más importante: el deseo de acertar y de ayudar al pueblo; y, sobre todo, estoy seguro de que ni uno solo, jamás, cometerá una de las faltas clásicas de los ministros. ¿Ustedes saben cuál es, no? (EXCLAMACIONES DE: “¡Robar!”, “¡Robar!”) ¡Ah!, ¿cómo lo saben?

Pues, sobre todo, eso: la moral, la honradez de esos compañeros. No serán sabios, porque aquí nadie es sabio, pero sí les aseguro que hay honrados de sobra, que es lo que se está pidiendo. ¿No es lo que ha estado pidiendo el pueblo siempre, un gobierno honrado? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Entonces, vamos a darles un voto de confianza, vamos a dárselo, vamos a esperar (EXCLAMACIONES). Sí, son del “26” la mayoría, pero si no sirven, después vendrán los del 27, o los del 28. Ya sabemos que hay mucha gente capacitada en Cuba, pero todos no pueden ser ministros. ¿O es que acaso el “26 de Julio” no tiene derecho a hacer un ensayo de gobernar la República? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”).

Así que eso es todo por hoy. Realmente, nada más me falta algo... Si supieran, que cuando me reúno con el pueblo se me quita el sueño, el hambre; todo se me quita. ¿A ustedes también se les quita el sueño, verdad? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!)

Lo importante, o lo que me hace falta por decirles, es que yo creo que los actos del pueblo de La Habana hoy, las concentraciones multitudinarias de hoy, esa muchedumbre de kilómetros de largo —porque esto ha sido asombroso, ustedes lo vieron; saldrá en las películas, en las fotografías—, yo creo que, sinceramente, ha sido una exageración del pueblo, porque es mucho más de lo que nosotros merecemos (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!

(OVACION.)
VERSION TAQUIGRAFICA DE LAS OFICINAS DEL PRIMER MINISTRO

Fuente: www.fidelcastro.cu