martes, 19 de junio de 2018

"EL GRAN RIO. RESISTENCIA, REBELDÍA, REBELIÓN, REVOLUCIÓN"


EL GRAN RÍO, ACERCA DEL COCNEPTO DEL CONFLICTO


El Gran Río. Resistencia, rebeldía, rebelión, revolución, uno de los grandes proyectos de la programación del Círculo de Bellas Artes en esta temporada, reflexiona, desde múltiples enfoques, acerca del concepto de conflicto y de rebelión en el 100 aniversario de la Revolución Rusa y el 50 de Mayo del 68. El programa incluye debates y conferencias, teatro, cine y una exposición, hilo vertebrador del proyecto.

Este proyecto audiovisual, creado y montado para la ocasión, pretende incitar a la reflexión crítica acerca de los mecanismos y estructuras implicados en las distintas formas de resistencia, rebeldía y revolución. El montaje se proyecta en las paredes de la sala Minerva, que también ofrece a los visitantes un particular mapa que desafía estereotipos y contribuya a fijar posiciones propias en torno a cuestiones que tienen una dimensión política y colectiva, pero también filosófica, artística, antropológica y poética.

La pieza audiovisual consta de 21 episodios de carácter histórico, temático, literario y filosófico: un compuesto de imágenes y textos (imágenes que se leen como textos y textos que se ven en tanto imágenes).

El Gran Río puede visualizarse íntegramente desde este enlace:



Episodios de la exposición

El Gran Río
Asaltar los cielos
Alturas de Machu Pichu
Flujo
Todo se mueve
Rebeldes
La fiesta
Canción francesa
Agua
Espacio utopía
Nosotros
Las olas. Los nombres
Rojo
¿Dónde se habrá metido esta mujer?
Réquiem berlinés.
Piel
Masa
Profecía
Buda
Sobre la verdad
Sí/No

Fuente: hoyesarte

lunes, 18 de junio de 2018

ESPACIO REBELDE: PABELLÓN DE VENEZUELA EN LA BIENAL DE VENECIA 2018


En CCS - Espacio Rebelde, la ciudad no es un problema de planificadores urbanos expertos, diseñadores o arquitectos, ni tampoco es un problema de las élites: es un proceso de consenso inclusivo, construcción colectiva y acuerdos comunitarios.

El futuro de una ciudad está íntimamente ligado a sus espacios libres y públicos con una marcada función social. Los espacios libres en Caracas son espacios rebeldes para usos emergentes e insurgentes: reocupados, revalorizados y rehabitados para el disfrute de las comunidades.

Descripción por el equipo. En estos espacios rebeldes se han desarrollado programas multipropósito con usos mixtos: parques con viviendas sociales y boulevards, como es el caso del eje urbano de la Avenida Bolívar - Bulevar de Sabana Grande; parques con bases aéreas militares, como el Parque Simón Bolívar en La Carlota; parques con instituciones; y espacios residuales y subutilizados que conforman nuevas dinámicas, como el Parque Hugo Chávez en La Rinconada.

Estos nuevos espacios libres democratizan y reprograman los usos de las tierras urbanas, enfrentando la especulación en la ciudad con nuevos usos sociales insurgentes y viviendas sociales. Aparecen nuevos equipos y espacios públicos, reconfigurando el derecho a la ciudad.

Fuente: Equipo Editorial. "Espacio Rebelde: Pabellón de Venezuela en la Bienal de Venecia 2018" 12 jun 2018. Plataforma Arquitectura. Accedido el 17 Jun 2018. ISSN 0719-8914





domingo, 17 de junio de 2018

"LA HUELGA", DE ROBERT KOEHLER


La Huelga
Robert Koehler (1850-1917)
1886.
Oleo sobre lienzo
181,5 x 275,6 cm
Museo de Historia Alemana de Berlin

El título de la obra es Der Streik, que traducido al español es La huelga. El autor es el pintor alemán Robert Köehler. El cuadro representa un paisaje industrial, fabricas al fondo y la oficina del empresario o capataz en primer plano. Los obreros salen de las fábricas y se dirigen a la casa del burgués. Un grupo de ellos ya se encuentra en la puerta de la casa discutiendo con el propietario de la misma. Hay niños y mujeres, una de ellas suplica a su marido que se retire mientras él abre los brazos ´como diciendo ¿y qué puedo hacer? Otro de ellos se agacha para coger una piedra. a la izquierda, una mujer con sus hijos contempla la escena.

La obra denuncia la precariedad de la condiciones de vida y trabajo de la clase proletaria. Refleja la lucha de los obreros por mejorar esas condiciones a través de la huelga y de la protesta.

Fuente: Historia del mundo contemporáneo

sábado, 16 de junio de 2018

"CRISTO SE PARÓ EN EBOLI", PELÍCULA SOBRE EL ESCRITOR ANTIFASCISTA ITALIANO CARLO LEVI

Título original: Cristo si è fermato a Eboli
Año: 1979
Duración: 150 min.
País: Italia
Dirección: Francesco Rosi
Guión: Francesco Rosi, Tonino Guerra, Raffaele La Capria (Novela: Carlo Levi)
Música: Piero Piccioni
Fotografía: Pasqualino De Santis
Reparto: Gian Maria Volonté, Paolo Bonacelli, Alain Cuny, Lea Massari, Irene Papas, François Simon
Sinopsis:Basada en una novela autobiográfica de Carlo Levi, destacado escritor y pintor italiano de ideas antifascistas.Acusado de conspirar contra el régimen de Mussolini, Carlo Levi (Gian Maria Volonté) fue obligado a exiliarse en Éboli, un pueblecito del Sur de Italia, en 1935. El gobierno creía que las controvertidas ideas de Levi no calarían en la gente de esa pequeña comunidad rural. En efecto, el cambio fue el contrario y la sabiduría popular y el espíritu de la gente de Éboli impactaron profundamente al escritor. Uno de los mejores films de su director, Francesco Rosi, que consigue que el espectador vea a través de los ojos de Gian María Volonté la mirada tolerante y asombrada de Carlo Levi sobre la Italia más profunda, mediante un relato a camino entre la introspección moral y el retrato social.
Ganadora de 2 Premios David di Donatello en 1979 a la Mejor Película y a la Mejor Dirección (Francesco Rosi) y del Premio Bafta a la Mejor Película Extranjera en 1983. 

El Sur. Un lugar mitificado y desterrado de la memoria desde tiempos ancestrales por ciudadanos acomodados y Gobiernos amparados en la comodidad y el olvido, que aprovechan la paciencia imperante en los curtidos habitantes de estas míseras e inertes tierras para fortalecer su bienestar personal a costa del trabajo desinteresado de campesinos esclavos de sus rígidas tradiciones y costumbres las cuales son un totem insoslayable totalmente alejado de los intereses y mandamientos de políticos y dinerarios que les mantienen entretenidos en el día a día como una venda invisible que retrasa las legítimas reivindicaciones de los desheredados de la tierra. El Sur. Un hábitat visitado con frecuencia por la literatura y el cine legando a la historia del arte algunas de las más fascinantes obras del lenguaje literario y cinematográfico. El ecosistema en el que tuvieron lugar las aventuras de Tom Sawyer o Huckleberry Finn así como Mud, París Texas, Matar a un ruiseñor, El calor de la noche, La jauría humana o Monster´s Ball. El Sur. Ese entorno explotado por todos los países para que su miseria mantenga las agradecidas bocas de unos pocos privilegiados, que presenta unas claras connotaciones mediterráneas.

Porque el cine italiano ha sido históricamente una de las cinematografías que mejor han mostrado la naturaleza y temperamento de las tierras sureñas. Ya sea en las clásicas Arroz amargo, Caza trágica o En nombre de la Ley como en las más contemporáneas Salvatore Giuliano y El cartero (y Pablo Neruda), las cuales confirman el enorme poder cautivador que en las distintas generaciones de cineastas trasalpinos ha ejercido El Sur de Italia. Sin duda la película que mejor refleja la biosfera espiritual y mágica de las tierras del Sur es El árbol de los zuecos, una cinta de estilo documental que se halla entre los más grandiosos monumentos esculpidos sobre El Sur jamás filmado. El poder de El Sur para levantar obras maestras se demuestra igualmente en nuestro cine, ya que precisamente la mejor película de la historia de nuestro cine versa y contiene en su título ese nombre, El Sur. 

Con estos antecedentes y referencias, Francesco Rosi, un extraordinario, vehemente y visceral cineasta, acusado por sus detractores de llevar a cabo un cine excesivamente virado a la izquierda en el que caben pocos huecos para la auto-crítica ideológica, esculpió a finales de los setenta una de las mejores y más sensibles películas de la historia del cine italiano, adaptando en pantalla la novela autobiográfica de Carlo Levi. Cristo se paró en Éboli es una de las cintas más honestas y bellas de Rosi en la cual el director italiano abandona su habitual subjetividad empleada con el objeto de tratar de mostrar la corrupción imperante en las instituciones estatales coercitivas de la libertad personal del individuo, para elaborar un fiel testimonio sobre la dignidad que distingue a los moradores de los pueblos del Sur de Italia en el que la solidaridad, la colaboración y la superación de las barreras que impiden el conocimiento mutuo entre personas aparentemente confrontadas sirven como mecanismo de progreso (más allá de la tecnología que todo arrasa), dejando que las imágenes que brotan de la cámara envíen por sí mismas impulsos cognitivos al espectador para que sea éste el que forme su propia opinión sobre la historia narrada. Aunque es innegable el contenido político que emana del film, a diferencia de las obras más conocidas de Rosi (Salvatore Giuliano, El caso Mattei, Las manos sobre la ciudad o Excelentísimos cadáveres), éste recorre los caminos de la insinuación subliminal sin que exista un claro mensaje doctrinador, lo cual favorece el espíritu equilibrado que ostenta la cinta.

Carlo Levi fue un pintor, médico e intelectual de ideología antifascista que sufrió a mediados de los años treinta un obligado exilio en el mísero pueblo de la Lucania profunda elegido por los testaferros del Nuevo Régimen Fascista de Benito Mussolini para desterrar de la opinión y mirada pública a una serie de intelectuales contrarios a la nueva corriente regente. De las vivencias disfrutadas por Levi en este período de forzoso aislamiento surgió uno de los más bellos escritos publicados en el siglo XX: Cristo se detuvo en Éboli, una novela en la que Levi evocaba la realidad de la Región de Lucania al describir con todo lujo de detalles las tradiciones, singularidad, sabiduría ancestral y temperamento inherente en los habitantes de los pequeños pueblos rurales del Sur de Italia, marginados tradicionalmente por las autoridades políticas e intelectuales a un triste segundo plano.

La película podría calificarse como un documental de ficción dotado de un hermoso humanismo carente de artificios externos que enturbien el relato sociológico que desprenden las letras del libro de Levi. Y es que la película es una adaptación muy fiel de la novela, que Rosi se encarga de moldear con cautivadores imágenes al pie de la letra apoyándose sobre todo en tres ejes que cimientan la soberbia sustancia del film. En primer lugar la pictórica fotografía de Pasqualino De Santis que amparado tanto en los propios cuadros pintados por Levi durante su exilio como en la influencia del arte de Caravaggio, logra conquistar un trabajo impecable el cual nos traslada anímicamente hasta el ambiente que reinaba en el mundo rural. El segundo es la sinfónica y emotiva partitura compuesta por Piero Piccioni, una música que recuerda a las piezas más melancólicas de Schubert y que del mismo modo nos teletransporta de forma irreal al idealizado feudo onírico y neorrealista descrito por Levi y Rosi. Y el tercer y no menos importante eje en el que descansa la maestría del film es sin duda la impresionante interpretación que efectúa Gian Maria Volonté, quien además de llevar sobre sus hombros todo el peso de la trama, se mimetiza como un camaleón no solo con el entorno sino igualmente con el alma del escritor Carlo Levi ofreciendo un auténtico recital interpretativo solo al alcance de los más grandes.

La secuencia que abre el film abraza el universo de la melancolía y la nostalgia al presentarnos a un avejentado Carlo Levi (Gian Maria Volonté) encerrado en una habitación rodeado de los cuadros que otorgan fiel testimonio de sus recuerdos en el exilio. Lamentándose de no haber podido cumplir su promesa de retornar a Lucania una vez liberado de su cautiverio, la cinta da paso a continuación a la rememoración de las vivencias experimentadas por Levi en Lucania, desde su inicial traslado en tren a la Región hasta la cancelación de su castigo. La película resume en dos horas y media los años vividos por Levi con un estilo muy lírico en el que la reposada poesía de Levi fluye lentamente a medida que el escritor va entremezclándose con los inicialmente extraños personajes que moran el pueblo.

Así, la cinta posee ciertos trazos en los que abandona la narración en favor del realismo mágico y onírico a medida que exhibe en pantalla las primitivas costumbres de los oriundos sureños que chocan de frente con las racionales mentes de los exiliados comunistas que comparten con los autóctonos las empedradas y sinuosas calles del municipio. De este modo, conforme la lejanía que separa a nativos y recién llegados va atenuándose, Levi descubrirá en Lucania un edén terrenal en el que la miseria económica impide que exista y se pueda expandir la miseria moral. Rosi detalla con todo lujo de detalles los hábitos rurales de los nativos del lugar que son interpretados de forma natural por los propios oriundos. Así asistiremos a conversaciones cotidianas repletas de sentido común, matanzas de cochinos ejecutadas al aire libre, la visualización de la picaresca de los pequeños comerciantes de pueblo, las historias rememoradas por antiguos inmigrantes retornados de las américas, las burlas y habladurías que sufre el despistado y alocado cura del pueblo, igual que las críticas que padece la asistenta de Levi, única mujer a la que su mala reputación permite poder trabajar en casa de un hombre soltero.

Rosi consigue que el espectador se mimetice con el personaje de Levi. Cuando Levi camina en solitario por las calles del pueblo aburrido por no encontrar ninguna actividad en la que ocupar su tiempo libre, somos nosotros los que mano a mano caminamos junto a Levi empapándonos de la cultura lucana. La franqueza y espontaneidad que desprenden las imágenes captadas por Rosi así como la realista interpretación de los actores otorgan una sensación de pureza que induce a que olvidemos de que nos encontramos visualizando una película. Los sonidos rurales de juguetonas gallinas, cantos de gallos, rebuznos y gruñidos porcinos se fusionan hábilmente con el verde paisaje montañoso de la serranía lucana de modo que a medida que los flujos generados tras las interrelaciones mantenidas por Levi con los lugareños provocan que el pueblo abandone el sentido carcelario que inicialmente desprende en la mente de Levi para convertirse en un verdadero refugio y hogar de manera que el sentimiento de extrañeza provocado por la extranjería se evapora para de este modo convertir al extranjero en un nativo del pueblo.

La película culmina con dos imágenes de una potencia abrumadora. Un evocador plano secuencia que recorre como un fantasma asustado los campos en los que se encuentran trabajando los campesinos mientras se escucha la voz en off de Mussolini lanzando un incendiario y patriótico discurso, siendo este el único elemento que parece alterar la tranquila y rutinaria existencia de los pobladores rurales. Y mayormente, la escena con la que finaliza la película, en la que Levi abandona en coche el pueblo una vez obtenido el indulto. La emotividad de la secuencia se ornamenta con las conmovedoras notas de la música de Piccioni y los enternecedores planos de las caras de los habitantes del pueblo que sacudidos por una melancólica lluvia asisten apenados a la despedida del amigo llegado de tierras extranjeras. Sin duda una escena de un dramatismo perturbador a la vez que esperanzador.

En mi opinión Cristo se paró en Éboli es una obra de imprescindible visionado que logra dibujar un enriquecedor retrato etnológico sobre una forma de vida que actualmente se encuentra en serio peligro de extinción, devorada por el mal llamado progreso y el corto placismo urbano. Porque como bien describieron Rosi y Levi en sus obras, quizás la auténtica esencia de la existencia humana se halle sita en las rutinas y costumbres que rigen las primitivas tradiciones de los pueblos sureños. En serio, hay que dar una oportunidad a esta obra maestra del cine.

Fuente: Cine maldito

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

https://zoowoman.website/wp/movies/cristo-se-paro-en-eboli/



viernes, 15 de junio de 2018

SE ESTRENA EN ESPAÑA LA PELÍCULA "EN TRÁNSITO", BASADA EN LA NOVELA DE LA ESCRITORA COMUNISTA ANNA SEGHERS

Título: En Tránsito
DIrector: Christian Petzold
Año: 2018
Título original: Transit
País: Alemania
Duración: 101 minutos
Sinopsis: El nuevo drama dirigido por Christian Petzold ('Phoenix', 'Barbara') está ubicado durante la Segunda Guerra Mundial. En Marsella, refugiados de Europa entera embarcan rumbo hacia América con el fin de huir de la ocupación nazi que asola al continente. Entre ellos, se encuentra el joven alemán Georg (Franz Rogowski), quien suplanta la identidad de un escritor muerto para utilizar su visado, que le garantiza refugio en México. El joven se enamorará de María (Paula Beer), una chica que conoce en Marsella y que busca desesperadamente al hombre que ama, sin el que no está dispuesta a partir.


'En Tránsito', del director Christian Petzold, es una adaptación de la novela homónima de Anna Segher que refleja el periplo de los refugiados estableciendo un paralelismo entre lo que ocurrió en Europa a mediados del siglo XX y lo que está ocurriendo en la actualidad. Así lo ha hecho saber Petzold en rueda de prensa, este martes 12 de junio en Madrid, con motivo del estreno de la cinta en la gran pantalla española de la mano de Golem.

'En Tránsito' tiene lugar en Marsella (Francia) y relata así la historia de un joven judío alemán, Georg, que durante la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial suplanta la identidad de un escritor muerto para utilizar su visado y poder obtener refugio en México. Sin embargo, en Marsella se enamora de María, una joven que busca desesperadamente a su marido, sin el que no está dispuesta a irse.

En cualquier caso, llama la atención que la película, a pesar de tener referencias históricas, está ambientada en la sociedad de hoy en día, una característica que el director quiso implantar a propósito para reflejar que "no resulta tan chocante" puesto que la situación de los refugiados de hace más de medio siglo "no es tan diferente a la de los de ahora".

"En los años 40 en Marsella huían de los nazis, ahora los refugiados son personas que buscan su suerte huyendo de la pobreza y la miseria y dejando atrás familias rotas. No hay una coincidencia directa pero sí una resonancia, y ambos tienen algo en común: nadie les quiere", ha lamentado.

En este contexto, se ha cuestionado qué pensaría la autora si viera "lo que está ocurriendo actualmente" puesto que, según ha precisado, escribió la novela "en un momento de tránsito personal" cuando huía de Alemania a EEUU. "Yo crecí en la Alemania occidental, y en la escuela tenían vetada a esta escritora por ser comunista. Cuando llegué a la universidad, un compañero me la dejó y me pareció excepcional", ha relatado para explicar que desde entonces "se convirtió en una novela de referencia para él".

Fuente: Europa Press.

VER TRAILER:

jueves, 14 de junio de 2018

POEMAS DE LEÓN FELIPE Y GABRIEL CELAYA AL CHE GUEVARA, EN EL 90 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO


AL CHE GUEVARA, MI GRAN AMIGO, Poesía de León Felipe

Otra vez siento bajo mis talones
el costilla de Rocinante; vuelvo
a mi camino con mi adarga al brazo.


(Del Che, en carta última a sus padres)

Siempre fuiste un condotiero apostólico y evangélico y un niño atleta y valiente que sabías dar el triple salto mortal y caer siempre en tu sitio. Ahora también has caído en tu sitio. Yo sé dónde estás, y ahí mismo, te mando un abrazo y estos versos:

EL GRAN RELINCHO

The most beautiful neigh of the world

La gente suele decir, los americanos,
los norte-americanos suelen decir:
León Felipe es un “Don Quijote”.
No tanto, gentleman, no tanto.
Sostengo al héroe nada más…
y sí, puedo decir:
que yo soy Rocinante.
No soy el héroe
pero lo llevo sobre el magro espinazo de mis huesos…
y le oigo respirar…
y he aprendido a respirar como él…
y a injuriar
y a blasfemar
y a maldecir
y a relinchar.
A mí me gusta mucho relinchar.
“¡Oh, hi-de-putas!... estos malos encantadores
que me persiguen”.

Cómo es aquel relincho, americanos?
Aquel que empieza:
¡¡Justi-í-í-í-í-cia!!
Aquí el acento cae sobre la í,
muy agudo y sostenido
como un vibrante y estridente cornetín:
¡¡Justi-í-í-í-í-cia!!
¡Qué bonito relincho!

A Rocinante le gusta mucho relinchar.
Y a mí también me gusta mucho relinchar.
Tenéis que aprender, americanos.
Venid, vamos a relinchar ahora,
ahora mismo todos juntos,
desde el capitolio de Washington…
fuerte, fuerte, FUERTE…
hasta que el relincho llegue a Vietnam
y lo oigan todos los vietnamitas
y a Cuba también
y lo oigan todos los cubanos,
como el cornetín
de la gran victoria universal,
hasta que lo oigan los hombres todos de la Tierra
como el cese definitivo de todas las hostilidades del
planeta.

¡¡Justi-í-í-í-í-cia!!
¡Oh, qué hermoso relincho!
The most beautiful neigh of the world.


YO, ESTOY CON EL CHE, ¿Y USTED?, poema de Gabriel Celaya

EL enjambre del pueblo. La explosión del sol.
La luz organizada de las guerrillas, Che.
Tu ejemplo está estampando miles de combatientes:
La columna vertebral de tu América, Che.
Vamos a convertir el odio en energía:
Las miradas de minúsculos en una tromba, Che.
“Siempre se puede más”, nos recuerda Fidel.
“Listos para la muerte. Listos para vencer”, Che.
Porque el sueño fue un buen sueño
como un muerto levantado con los vivos vives, Che.
En las entrañas del pueblo, descubriéndole la luz
y haciéndole ser más quien es, tú, Che.
Yo estoy con el Che, ¿y usted? Claro que sí que no al yes.
¡Que viva el Che nunca muerto! ¡Que viva en su luz Fidel!

miércoles, 13 de junio de 2018

VISIONES DE VOLGOGRADO


Cómo la ciudad se convirtió en un tablero de dibujo para las utopías urbanas soviéticas

En las orillas del río Volga, junto a una antigua casa de ladrillos en la calle Pugachevskaya, todavía se puede encontrar una tumba antigua con la inscripción: "Aquí yacen los gloriosos defensores de Tsaritsyn", seguida de nueve nombres. Este monumento de un metro y medio de altura está dedicado a los soldados revolucionarios que murieron aquí durante la Guerra Civil Rusa de 1918-1919, un conflicto entre el naciente estado Rojo y las fuerzas de la reacción internacional que reclamaron más de 11 millones de vidas . Otro obelisco, en el Callejón de los Héroes en el corazón de la histórica Volgogrado, fue construido para conmemorar a los mismos héroes de la revolución unos años más tarde, en 1920. Luego fue reemplazado, reconstruido con nuevos materiales para ampliar el legado simbólico y hacer más habitación para los soldados de la Segunda Guerra Mundial.
 
Tsaritsyn, como se conocía a Volgogrado antes de 1925, ganó el epíteto "Rojo" gracias a su abrazo rápido e inspirado de la revolución. No hubo una lucha amarga dentro de la ciudad, y en los conflictos militares que siguieron a la toma de poder bolchevique, la ciudad luchó para proteger el nuevo status quo. Las ideas revolucionarias encontraron un suelo fértil aquí. Debido a la intensa industrialización, la población de Tsaritsyn creció de 8,000 en la década de 1860 a 100,000 en 1910. Había docenas de fábricas diseminadas a lo largo del Volga: carpintería, metalurgia, petróleo. Aunque los trabajadores de las fábricas eran nominalmente libres, subsistían en malas condiciones de vida, se les impedía huir y dependían de sus empleadores como fiadores. Y, como Karl Marx había observado en Gran Bretaña, era precisamente este tipo de proletariado industrial el que demostraría ser el electorado natural para el nuevo orden social socialista.





    • Un problema específico presentado por Tsaritsyn / Stalingrado fue su peculiar forma: una larga y estrecha franja de asentamientos a lo largo del Volga. Durante el debate sobre la forma de la futura ciudad socialista (o sotsgorod , como se lo conocía a veces en ruso), la estructura conocida como la "ciudad lineal" fue desarrollada por Nikolai Milyutin. La gran idea de Milyutin era aprovechar el espacio de la ciudad de strip para un desarrollo horizontal ilimitado en dos direcciones, con el fin de hacer espacio para sectores residenciales, industriales y recreativos segregados. La ciudad fue concebida aquí como una cinta transportadora de fábrica (nada era más importante, después de todo, que la mano de obra), con las diversas instalaciones industriales trabajando en tándem: pones mineral de hierro en el extremo izquierdo de la ciudad, y un tractor o el tanque sale a la derecha. En la vida real, el concepto resultó difícil de realizar, sobre todo porque ya había plantas existentes al lado del río, lo que significa que las zonas industriales y residenciales deseadas tenían que cambiar de lugar. Pero hoy, cuando miras la ciudad desde arriba, aún puedes ver la larga y retorcida racha de un sándwich de 100 kilómetros de longitud.
       
       

      Hubo otros intentos de urbanismo nuevo y socialista en Tsaritsyn / Stalingrado. La idea de la construcción de Stalingrad Tractor Factory se atribuye al fundador de la policía secreta, Felix Dzerzhinsky, que murió en 1926, una semana después de que se fundó la planta. Esta fábrica fue lo suficientemente importante como para obtener su propio sgdgorod, que en su mayoría se construyó en la década de 1930. Este acuerdo, adjunto a la fábrica, fue diseñado completamente para demostrar la efectividad del sistema económico planificado; planificadores urbanos en la década de 1930 Stalingrado se propuso la tarea de crear otros cuatro puntos de referencia , evidencia de que la industria seguía siendo la prioridad dominante de la economía nacional. Los propios trabajadores no tendrían necesidad de hacer la cena, limpiar la ropa o criar a los niños; todo esto se racionaría y organizaría centralmente. Aunque estos ejemplos vivientes de una nueva forma de vida estaban espacialmente separados del tejido urbano existente, su influencia fue de gran alcance. Generaciones de personas que trabajaban en la planta o vivían en la vivienda adjunta se elevaron al código social impreso por el entorno urbano. 

      El evento definitorio en la historia urbana de la ciudad, sin embargo, fue la Segunda Guerra Mundial. Los sacrificios hechos por Stalingrado durante la guerra fueron terribles: según algunas estimaciones, solo el 12% de las viviendas de la ciudad permanecieron después del asedio. Las cicatrices que quedaron en la ciudad fueron tan graves que en el período de la posguerra la idea de reformar el centro de la ciudad capturó la de la gente. Se convertiría en un símbolo nacional de honor, una recompensa igual a la gran hazaña. En 1944, se abrió un concurso arquitectónico nacional para diseñar el cuadrado central; se anunció un monumento a los defensores de la ciudad, e incluso los soldados que aún luchaban en el frente enviaron sus propuestas y bocetos. El mensaje monumental estaba destinado a ser encriptado en toda la arquitectura resultante. Si bien estas obras, planeadas mientras la guerra estaba en curso, no se realizaron, ayudaron a construir una mitología influyente y una narrativa de la ciudad heroica, que hasta el día de hoy sigue siendo el principal impulso ideológico en la identidad de la ciudad.

      El plan de recuperación para el centro de Stalingrado fue formulado por el grupo asociado con el académico Karo Alabyan en 1943-1945. Más tarde, en la década de 1950, el plan fue desarrollado y complementado con la arquitectura en el estilo imperial soviético, orgulloso, entusiasta y lleno de pathos. Las fachadas de los edificios se forman como palacios renacentistas y están decoradas con relieves con representaciones simbólicas de la gloria. Este primer plan maestro de la posguerra estaba principalmente relacionado con la regeneración urbana y la modesta optimización estructural, debido a la enorme devastación causada por las bombas nazis y la guerra urbana que había caracterizado el asedio.
       
      Se agregó una Llama Eterna al antiguo obelisco de la Guerra Civil en el Callejón de los Héroes, parte de un proceso en el que todos los puntos de referencia supervivientes fueron adaptados para incorporar el concepto de la memoria "eterna" de la ciudad. Esta tendencia a la sacralización solo creció con el tiempo: desde los agujeros de bala en edificios en lugar de encubiertos, hasta el acelerado reavivamiento funcional durante la vida de Stalin, hasta un enorme conjunto conmemorativo central que se planeó pero nunca se realizó a finales de Brezhnev.
       







      • Según un proyecto de 1979 de un colectivo compuesto por Yuri Kossovich, Vadim Maslyaev y otros, el centro de la ciudad de lo que ahora se llamaba Volgogrado se convertiría en una enorme composición de piedra dedicada a la hazaña de los soldados soviéticos durante la Batalla de Stalingrado. Estos planes se realizaron solo en parte antes de que se agotaran los fondos. El centro de mesa previsto, una avenida de cien metros de ancho que culmina en la escultura "Llamadas de la Patria" que se alza sobre el complejo conmemorativo de Mamaev Kurgan, solo se puede ver ahora en documentos de archivo. Pero hay indicios del alcance del plan: una avenida con el nombre de Marshall Zhukov que se cruza en el camino desde el aeropuerto hacia la ciudad, y varias calles más en el distrito central de Zapolotnovskaya fueron construidas de acuerdo con el proyecto de 1979.
         
        Dada su historia, era inevitable que Volgogrado fuera disminuido al final de la Unión Soviética, como una comunidad que había sido establecida y sostenida por las ideas de 1917, y como una manifestación física de la heroica ciudad soviética. Los monumentos aún están en pie, pero sus cimientos culturales se han debilitado a medida que la lógica concreta detrás de ellos se ha evaporado. Todo lo que se construyó en Volgogrado hoy en día se considera más o menos temporal, y palidece en importancia cuando se compara con la Memoria Eterna de la Gran Victoria. Esta es una ciudad cuya arquitectura fue creada para deslumbrar, inspirar a generaciones futuras, una lección urbana de patriotismo. Ahora se ha convertido en un veterano pobre que ya no puede quedarse en casa el día del desfile militar.
         
        Texto: Dmitry Boyko

        Fuente: Calvert Journal

        martes, 12 de junio de 2018

        NORMA EDITORIAL PUBLICA EN COMIC "EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN", LA HISTORIA REAL DEL ÚNICO TESTIGO ESPAÑOL EN LOS JUICIOS DE NUREMBERG Y DE SU LUCHA POR LA VERDAD

        Título: EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN
        Autores: Salva Rubio, Pedro J. Colombo Aintzane Landa
        Norma Editorial
        Tamaño: 23 x 31
        Páginas: 168
        ISBN: 978-84-679-3074-0
        PVP: 27,00 €

        LA HISTORIA REAL DEL ÚNICO TESTIGO ESPAÑOL EN LOS JUICIOS DE NUREMBERG Y DE SU LUCHA POR LA VERDAD

        Francisco Boix es un joven fotógrafo español que, junto a varios miles de compatriotas, ha sido deportado al campo nazi de Mauthausen: una condena de muerte en vida.

        Sin embargo, cuando se cruza en el camino del comandante Ricken, un perverso esteta nazi al que le complace fotografiar el horror del exterminio, Francisco comprende que tiene ante sí un valioso testimonio. Sacar las fotos del campo será solo el primer paso para revelar al mundo lo que ocurre en Mauthausen.



        lunes, 11 de junio de 2018

        ESTRENADA EN ESPAÑA "EN TIEMPOS DE LUZ MENGUANTE", PELICULA SOBRE LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA RDA

        Título: En tiempos de luz menguante
        Director: Matti Geschonneck
        Año: 2017
        Título original: In Zeiten des abnehmenden Lichts
        País: Alemania
        Duración: 100 minutos
        Sinopsis: La película basada en la novela del autor Eugene Ruge se ambienta en el otoño de 1989, y concretamente se sitúa en la zona del Berlín Oriental. La historia gira en torno a la figura de Wilhelm Powileit, un anciano que cumple 90 años y que recibe una fiesta en su honor. Este alemán exiliado durante la época del nazismo y afiliado al Partido Comunista de la República Democrática Alemana es homenajeado en la fiesta a la que acuden distintos miembros de su familia, así como sus vecinos y antiguos compañeros suyos. Sin embargo, no todo es paz y celebración, ya que el hijo del protagonista no sabe cómo comunicarle a su padre la noticia de que Sasha, el nieto de Powileit, acaba de marcharse a la Alemania Occidental.

        El realizador Matti Geschonneck lleva a la gran pantalla En tiempos de luz menguante, la exitosa novela de Eugen Ruge, que recorre la historia de la Alemania comunista

        De un viejo comunista que cumple 90 años y sigue fiel a los principios del estalinismo a un nieto que escapa a Occidente pasando por un padre diletante, el cual sobrevive en la asfixiante atmósfera de la Alemania comunista en vísperas de la caída del muro de Berlín en 1989. En medio, tres mujeres devastadas por el hundimiento del sueño de una sociedad justa e igualitaria.

        Con estos mimbres escribió Eugen Ruge (Sosva, URSS, 1954) En tiempos de luz menguante (Anagrama), una de las mejores novelas alemanas de los últimos años que el director Matti Geschonneck ha adaptado en una película del mismo título que este viernes se estrena en España. Publicada en 2011, la novela obtuvo el Premio del Libro alemán, ha sido traducida a numerosos idiomas y algunos críticos la han comparado con clásicos germanos del siglo XX como Berlin, Alexanderplatz, de Alfred Döblin; o El tambor de hojalata, de Günter Grass.

        Nacido en la Unión Soviética y formado en Berlín, hijo de una pareja germano-rusa, Eugen Ruge fue matemático y físico antes de dedicarse a la literatura como dramaturgo, guionista de televisión y traductor tras su huida a Occidente en 1988, un año antes de la caída del muro. Así pues, el éxito reciente como novelista le ha llegado en su madurez y el escritor contesta con ironía a la pregunta de eldiario.es sobre esa tardanza. "No sabía", responde por correo electrónico, "que tenía capacidad para escribir novelas".

        Ruge reconoce que le sorprendió la excelente acogida de su novela, si bien matiza que tuvo la sensación de que había escrito un buen libro. En esta novela monumental sobre una saga familiar a través de medio siglo, desde la posguerra hasta el derrumbe de la República Democrática de Alemania (RDA), Ruge entremezcla las peripecias de sus personajes con el telón de fondo de los cambios históricos en el bloque soviético en un itinerario geográfico que pasa por la Unión Soviética, México y Alemania. Tal vez en esta combinación de las microhistorias con la Historia con mayúsculas radica una de las claves de la calidad de la novela.

        "Se trata de un tema", señala el autor tras confesar que la novela es, en buena medida, autobiográfica, "que conmueve a las personas y yo tenía la suficiente distancia para escribir un libro que cumpliera ese mandato de la literatura de contar sin juzgar". A través de una prosa eficaz y cuidada, sin grandes alardes estilísticos y con varios saltos narrativos en distintas épocas, En tiempos de luz cambiante no pretende, en efecto, juzgar las conductas de sus personajes.

        Ruge se limita a mostrar los sueños rotos, la melancolía por un pasado heroico y la necesidad de sobrevivir, por encima de todo, de tres generaciones de comunistas alemanes en la opresiva dictadura de la RDA. Por ello, esa familia se convierte en el espejo del derrumbamiento de todo un sistema que había dominado medio mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, esa saga revela su propia decadencia al compás del declive de la sociedad en la que viven. Ruge subraya este paralelismo al afirmar que "las historias familiares se comprenden y llegan a lectores en todo el mundo".

        Estrenada en Alemania el pasado año, dirigida por Matti Geschonneck y con Bruno Gans, Sylvester Groth y Evgenia Dodina en sus principales papeles, la película inspirada en la novela llega ahora a España. Como suele ocurrir, el escritor comenta que resultaba difícil resumir en poco más de hora y media de metraje los avatares de esa compleja saga familiar alemana. Según opina Ruge, "el largometraje apenas cuenta un 5% del libro.", motivo por el que mucha de la evolución narrativa vista en la novela "se descarta en la película". En cualquier caso, añade, esta es "una obra en sí misma que sólo toma la novela como referencia, como materia prima".

        El filme transcurre en su totalidad durante la fiesta del 90 cumpleaños de ese viejo y venerado héroe comunista, el patriarca de la familia, en un desfile de personajes, entre patéticos y crueles, que representan el ocaso de un régimen. Sin apenas flashbacks la narración fílmica se centra en ese 1 de octubre de 1989, un mes antes del desmoronamiento del muro de Berlín y cuando ya otros países del bloque del Este, de más allá del llamado telón de acero, comienzan a romper con el comunismo. De hecho, la figura del nieto ausente actúa como uno de los hilos conductores de la trama.
        Resulta difícil no evocar en el desarrollo de En tiempos de luz menguante otros filmes que han retratado ese periodo convulso y vital para la historia de Europa que fue el desplome del comunismo y la reunificación de Alemania.

        En clave de comedia agridulce habría que citar la magnífica Good bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003) o, en la vertiente dramática, la memorable La vida de los otros, (Florian Henckel, 2006), dos de las mejores películas germanas de los últimos años. Ahora bien, tal como dice Eugen Ruge, han tenido que pasar tres décadas para narrar, con una cierta distancia y sin juicios previos, aquella agitada época. En ese sentido, tanto la novela original como el filme abordan esos conflictos de aquellos meses de 1989, que sacudieron el mundo, desde muchos puntos de vista, desde diferentes versiones de la verdad, desde la perspectiva de cada protagonista.

        Satisfecho ahora con el estreno de la película en España, el autor de En tiempos de luz menguante recuerda en plan nostálgico su amor por el idioma español, que su abuela sabía hablar y hasta cantar. "Aprendí las canciones de Jorge Negrete porque me las cantaba mi abuela", comenta divertido Ruge. La película servirá, sin duda, para atraer a lectores de nuestro país, con frecuencia alejados de las letras alemanas, para que aprecien así uno de los libros que mejor ha retratado las pequeñas y grandes historias que precipitaron el desplome del comunismo.

        Fuente: eldiario.es

        TRAILER

        domingo, 10 de junio de 2018

        "EL PUEBLO EN DEMANDA DE SALUD", DE DIEGO RIVERA


        El pueblo en demanda de salud
        Diego Rivera
        1953
        Pintura al fresco
        Centro médico Nacional La Raza. México D.F.

        Este mural de Diego Rivera es una de sus últimas obras y un documento excepcional para estudiar y comprender algunas de las tradiciones ancestrales de la cultura prehispánica: la medicina.

        El mural forma parte del encargo doble que hicieron los patronos del hospital La Raza: primero a Diego Rivera (1951) y una vez hubo terminado éste a David Alfaro Siqueiros (1954), a quienes les encargarían sendos murales en los que debían representar a la medicina como un logro de la justicia social en México.

        El enfoque del mural de Siqueiros, por una seguridad completa y para todos los mexicanos, fue más por la vía de la justicia social y la reivindicación de ideología socialista. La propuesta de Diego Rivera fue más allá y la convirtió en una exaltación de la cultura mexicana prehispánica, a través de una de sus tradiciones más arraigadas: la medicina en época precolombina.

        Diego Rivera compone una escena en dos partes: la parte de la izquierda representa a la medicina moderna y la de la derecha a la medicina tradicional prehispánica.

        Para separar ambas escenas se sirvió de dos serpientes que enmarcan las escenas y que naciendo en la parte superior se encuentran en la parte inferior central donde una cabeza que simboliza la vida y la muerte ejemplifica la preocupación de la humanidad por preservar la especie venciendo a las enfermedades.

        Dos árboles cubren la parte lateral y superior del mural y que se diferencian entre sí: el de la parte prehispánica, amarillo y con hojas y el de la parte moderna, de color rojo y con frutos colgando.

        En el centro del mural la diosa Tlazolteotl dando a luz a su hijo, el dios del maíz Cinteotl. Debajo una representación de “la herbolaria”, un manuscrito azteca de 1552 conocido como el códice Badiano, en el que se describen todos los conocimientos en la preparación y administración de medicamentos.

        Diego Rivera dierencia las técnicas modernas como cesáreas, radiología, transfusiones, a modo de cartera de servicios de la sanidad pública en méxico, frente a lo métodos tradicionales de la medicina precolombina que nos muestra en la parte de la derecha.

        Rivera sintetiza de forma magistral aspectos sociales, humanos e históricos en un mural que no pretende nada más que demostrar una evolución científica respetuosa y orgullosa con los métodos y sabiduría del pasado precolombino, con un espíritu didáctico demostrado en su interés por mostrárnos con claridad y objetividad todos esos avances.

        Fuente: Tuitearte

        sábado, 9 de junio de 2018

        "LA FELICIDAD", DEL DIRECTOR SOVIÉTICO ALEKSANDR MEDVEDKIN

        Título original: Schastye.
        Año: 1935.
        Duración: 95 min.
        Director: Aleksandr Medvedkin.
        Guión: Aleksandr Medvedkin.
        Fotografía: Gleb Troyanski (blanco y negro).
        Reparto: Nikolai Cherkasov, Mikhail Gipsi, Viktor Kulakov, Lidiya Nenasheva, Yelena Yegorova, Pyotr Zinovyev.
        Sinopsis: Esta parábola filosófica, filmada según el estilo de la gráfica popular rusa, es una desconocida obra maestra del cinematógrafo. Un campesino pobre, Jmyr, inicia una travesía en busca de la felicidad. Al comienzo, tiene suerte: encuentra un bolso con dinero, compra un caballo y un arado y obtiene una gran cosecha en el otoño. Pero un trío de temer [un campesino adinerado, un terrateniente y un clérigo] le despojan de todo. Luego, Jmyr va a la guerra... y de regreso se une a una granja colectivizada, pero resulta ser el peor de los trabajadores. ¿Llegará Jmyr a ser como los demás?


        La felicidad (Aleksandr Medvekin, URSS, 1935) es la primera comedia soviética.

        "Con La felicidad nos enfrentamos a un estilo cinematográfico que no tiene nada que ver con lo que se hacía (o con lo que creemos saber que se hacía) en la URSS en los años treinta. Pese a ello, y además de ser otro exponente fiel del cine como propaganda de una idea única (el comunismo y la colectivización agraria), La felicidad participa de una plástica más árida a lo Dovjenko, de algunas experimentaciones visuales colindantes con el cine-ojo e incluso de un estilo de representación que puede recordar a algunas de las últimas cosas de Eisenstein; también hay algo de la mirada ingenua de un Méliés. El film relata el viaje que emprende un campesino para encontrar la felicidad. No lo hace por convicción, sino porque así se lo manda su esposa. Y ese recorrido extraño, más simbolista que realista, tragicómico como Chaplin y el Quijote, nos enfrenta con personajes bufonescos de nariz postiza, caballos blancos con lunares pintados, un ejército grotesco de soldados que esconden sus rostros detrás de máscaras idénticas con bigotito rizado y la boca abierta, decorados de cartón recortado y lunas pintadas sobre un cielo de cartulina, efectos propios del slapstick, posicionamientos de cámara vanguardistas, intertítulos con textos que riman, diatribas físicas contra el clero y auténtica poética del sinsentido: unos campesinos roban literalmente una casa de ladrillo levantándola simplemente de sus cimientos. El tardío descubrimiento de LA FELICIDAD motivó el afecto por Alexander Medvedkin del cineasta Chris Marker y los cinéfilos franco-belgas, y generó el film de Marker El último bolchevique (Le tombeau d’Alexandre, 1992)".

        Quim Casas, Dirigido por

        VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOUTUBE):



        viernes, 8 de junio de 2018

        EXPOSICIÓN DE PHOTO ESPAÑA "EL SIGLO SOVIÉTICO. FOTOGRAFÍA RUSA DEL ARCHIVO LAFUENTE (1917-1972)", EN EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES


        La colección Vanguardia rusa y realismo soviético del Archivo Lafuente está formada por más de ochocientas fotografías, de entre los años 1917 y 1972, que son un testimonio fundamental para entender la historia rusa del siglo XX: la Revolución, la experimentación artística de vanguardia, las políticas estalinistas de industrialización y colectivización agraria, la II Guerra Mundial y sus consecuencias, la vida cotidiana en la Unión Soviética y la imagen que el régimen quiso transmitir son algunos de los temas retratados.

        La colección se estructura en ocho capítulos: La construcción del hombre nuevo, Anunciadores de tempestades, El sueño colectivo, Soviets y electricidad, Expansión hacia el este, La lucha por la cosecha, La guerra: dirección de la historia y Diario de Moscú.

        La importancia de estas fotografías no solo reside en su contenido visual, verdaderamente relevante para acceder a la comprensión de un mundo que, ya desaparecido, se mantuvo en un cierto desconocimiento fuera de las fronteras del bolchevismo. También conviene considerar la valiosa información que aportan: gran parte de las instantáneas que componen esta colección están firmadas, fueron tituladas por los propios autores y ofrecen información textual muy precisa de los lugares en los que se tomaron, las personas retratadas o las circunstancias que documentan. Además, la diversidad de sus tamaños nos invita a pensar que cumplieron distintas funciones: exposiciones, publicaciones o pruebas de impresión, entre otras.

        El Archivo Lafuente adquirió este fondo fotográfico en Nueva York, durante el año 2016. Su propietario hasta entonces era un coleccionista privado americano especializado en arte ruso de vanguardia que había dedicado más de veinte años al estudio y compilación de fotografías soviéticas. Sus numerosos viajes a Rusia le habían aportado los contactos y los conocimientos necesarios para generar este espléndido legado. En la configuración de este conjunto de fotografías, llegó a una relación personal con muchos de los artistas o sus familiares, y trabajó codo con codo con algunos de ellos. Así, en la década de 1990, este coleccionista editó, junto con Aleksander Lavrentiev (el nieto de Aleksander Rodchenko), dos lujosos porfolios compuestos por medio centenar de fotografías del artista, impresas para tal fin en su antiguo estudio de Moscú. Esa misma década, trabó también amistad con el fotógrafo ruso Yevgeny Khaldei, a quien ayudó a dar a conocer su trabajo en Occidente y acompañó en la inauguración de una exposición monográfica del artista en el Jewish Museum de Nueva York, poco antes de su muerte.

        A los trabajos de Aleksander Rodchenko o Yevgeny Khaldei se unen los de decenas de fotógrafos de origen soviético que, como ellos, fueron los artífices de las fotografías de esta colección: Max Alpert, Dmitri Baltermants, Lev Borodulin, Dmitri Debabov, Emmanuil Evzerikhin, Semyon Fridlyand, Mikhail Grachev, Naum Granovski, Boris Ignatovich, Yakov Khalip, Ivan Kobozev, El Lissitzky, Sergei Loskutov, Mark Markov-Grinberg, Pyotr Otsup, Ivan Shagin, Arkady Shaikhet, Arkady Shishkin, Anatoli Skurikhin, Alexander Ustinov y Georgi Zelma.

        Hasta el 16 de Septiembre de 2018

        Fuente: Círculo de Bellas Artes

        Flota en el Báltico, en 1937.

        Retrato de Mayakovsky (con perro), 1924, Aleksander Rodchenko

        Uzbekistan [Uzbekistán], 1927, Georgi Zelma

        Goering con abogado (Stahmer), Núremberg, 1946, Yevgeny Khaldei, 

        jueves, 7 de junio de 2018

        EXPOSICIÓN "DADÁ RUSO 1914-1924", EN EL MUSEO REINA SOFÍA



        La exhibición del Museo Reina Sofia cuenta con cerca de 250 obras. Estos trabajos pertenecen a artistas rusos como Natan Altman, Vasilii Ermilov, Ivan Kluin, Gustav Klutsis, Aleksei Kruchenykh, Valentina Kulagina, Vladimir Lebedev, Kazimir Malevich, Aleksei Morgunov, Ivan Puni, Aleksandr Rodchenko, Olga Rozanova, Sergei Sharshun, y muchos más.

        Esta exposición se aproxima al arte ruso de vanguardia desde la óptica de los cánones antiartísticos asociados al movimiento internacional Dadá. El proyecto antiacadémico de Kazimir Malévich para eclipsar el arte clásico o los experimentos del lenguaje transracional (zaum) de Velimir Jlébnikov y Alekséi Kruchónij son algunas de las contribuciones tempranas sobre las que se apoya la tesis que desarrolla esta muestra.

        Las obras seleccionadas demuestran la intención de numerosos artistas, no solo de involucrarse en proyectos de agitación pública con connotaciones cercanas a una perspectiva marxista, sino también de adoptar la negación, la ironía, el absurdo y el azar como principios básicos de sus manifestaciones artísticas. Las performances extravagantes, las campañas de carácter antibélico, la negación del arte clásico y la innovadora forma de fusionar lo visual y lo verbal son algunos de los rasgos compartidos entre la vanguardia rusa y el movimiento internacional Dadá. En un intento por crear un paradigma estético alternativo tanto al Constructivismo positivista como al Suprematismo metafísico, la afirmación rusa da, da (sí, sí) se transformó en la negación net, net (no, no).

        Dividida en varias secciones, la exposición arranca con una de las primeras óperas del absurdo en lenguaje zaum, la influyente Victoria sobre el sol (1913), en la que participaron Kruchónij, Jlébnikov y Malévich, entre otros. Esta primera parte se centra en la abstracción alógica, alejada de la geometría y la música y desarrollada a partir del collage, el ready-made y las publicaciones. La segunda sección abarca el período entre 1917 y 1924, desde el triunfo de la revolución rusa hasta la muerte de Vladímir Lenin, quien frecuentó el Cabaret Voltaire de Zúrich, y pone el énfasis en la temática propiamente revolucionaria y las nociones en torno al internacionalismo. La última sección analiza las conexiones entre Rusia y dos de los principales centros dadaístas, París y Berlín, evidenciadas a través de las publicaciones de obras rusas en estas dos ciudades y la presencia de artistas como El Lisitski en Berlín o Serguéi Sharshun e Iliá Zdanévich en París.

        6 junio – 22 octubre, 2018





        miércoles, 6 de junio de 2018

        120 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA GRANADINO FEDERICO GARCÍA LORCA


        ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA,  de GARCIA LORCA

        Los caballos negros son.
        Las herraduras son negras.
        Sobre las capas relucen
        manchas de tinta y de cera.
        Tienen, por eso no lloran,
        de plomo las calaveras.
        Con el alma de charol
        vienen por la carretera.
        Jorobados y nocturnos,
        por donde animan ordenan
        silencios de goma oscura
        y miedos de fina arena.
        Pasan, si quieren pasar,
        y ocultan en la cabeza
        una vaga astronomía
        de pistolas inconcretas.

        *

        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        En las esquinas banderas.
        La luna y la calabaza
        con las guindas en conserva.
        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vió y no te recuerda?
        Ciudad de dolor y almizcle,
        con las torres de canela.

        *

        Cuando llegaba la noche,
        noche que noche nochera,
        los gitanos en sus fraguas
        forjaban soles y flechas.
        Un caballo malherido,
        llamaba a todas las puertas.
        Gallos de vidrio cantaban
        por Jerez de la Frontera.
        El viento, vuelve desnudo
        la esquina de la sorpresa,
        en la noche platinoche
        noche, que noche nochera.

        *

        La Virgen y San José
        perdieron sus castañuelas,
        y buscan a los gitanos
        para ver si las encuentran.
        La Virgen viene vestida
        con un traje de alcaldesa,
        de papel de chocolate
        con los collares de almendras.
        San José mueve los brazos
        bajo una capa de seda.
        Detrás va Pedro Domecq
        con tres sultanes de Persia.
        La media luna, soñaba
        un éxtasis de cigüeña.
        Estandartes y faroles
        invaden las azoteas.
        Por los espejos sollozan
        bailarinas sin caderas.
        Agua y sombra, sombra y agua
        por Jerez de la Frontera.

        *

        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        En las esquinas banderas.
        Apaga tus verdes luces
        que viene la benemérita.
        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vio y no te recuerda?
        Dejadla lejos del mar,
        sin peines para sus crenchas.

        *

        Avanzan de dos en fondo
        a la ciudad de la fiesta.
        Un rumor de siemprevivas
        invade las cartucheras.
        Avanzan de dos en fondo.
        Doble nocturno de tela.
        El cielo, se les antoja,
        una vitrina de espuelas.

        *

        La ciudad libre de miedo,
        multiplicaba sus puertas.
        Cuarenta guardias civiles
        entran a saco por ellas.
        Los relojes se pararon,
        y el coñac de las botellas
        se disfrazó de noviembre
        para no infundir sospechas.
        Un vuelo de gritos largos
        se levantó en las veletas.
        Los sables cortan las brisas
        que los cascos atropellan.
        Por las calles de penumbra
        huyen las gitanas viejas
        con los caballos dormidos
        y las orzas de monedas.
        Por las calles empinadas
        suben las capas siniestras,
        dejando detrás fugaces
        remolinos de tijeras.
        En el portal de Belén
        los gitanos se congregan.
        San José, lleno de heridas,
        amortaja a una doncella.
        Tercos fusiles agudos
        por toda la noche suenan.
        La Virgen cura a los niños
        con salivilla de estrella.
        Pero la Guardia Civil
        avanza sembrando hogueras,
        donde joven y desnuda
        la imaginación se quema.
        Rosa la de los Camborios,
        gime sentada en su puerta
        con sus dos pechos cortados
        puestos en una bandeja.
        Y otras muchachas corrían
        perseguidas por sus trenzas,
        en un aire donde estallan
        rosas de pólvora negra.
        Cuando todos los tejados
        eran surcos en la tierra,
        el alba meció sus hombros
        en largo perfil de piedra.

        *

        ¡Oh, ciudad de los gitanos!
        La Guardia Civil se aleja
        por un túnel de silencio
        mientras las llamas te cercan.

        ¡Oh, ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vio y no te recuerda?
        Que te busquen en mi frente.
        juego de luna y arena.

        "CIUDAD DE LOS GITANOS", DE MAREA, CON LETRA DEL ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA:

        martes, 5 de junio de 2018

        ICARIA EDITORIAL PUBLICA "NAKBA. 48 RELATOS DE VIDA Y RESISTENCIA EN PALESTINA", EN EL 70 ANIVERSARIO DE LA "CATÁSTROFE"

        Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina
        Salah Jamal
        Icaria Editorial
        ISBN: 978-84-9888-834-8
        Año Publicación: 2018
        Páginas: 264
        PVP: 19 €

        Este libro conmemora el 70º aniversario de la Nakba, la “catástrofe”, cuando más de 700.000 palestinos fueron expulsados de sus territorios, tras la construcción del Estado de Israel. Un libro que recuerda la desposesión, el exilio y la sistemática negación de los derechos humanos que se les supuso tras la Nakba.

        Nakba, en árabe, significa catástrofe, y es el nombre del éxodo del pueblo palestino como consecuencia de la creación del Estado de Israel.

        En Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina, Salah Jamal recupera su propia memoria familiar para recorrer setenta años de conflicto en Palestina, narrando así las experiencias del desplazamiento forzado durante su infancia, el día a día de la ocupación militar, los toques de queda, la Guerra de los Seis Días, la «ayuda» internacional, los debates políticos...

        Todos estos relatos están enmarcados en esta catástrofe. Sin embargo, están, a su vez, impregnados de calidez y ternura, y en momentos llegan a contener una buena dosis de sátira y humor negro. Todo ello como un intento de alejarse del drama que supone vivir esa realidad y de acercar a los lectores a estas historias que, si omitieran el escenario de una ocupación militar, seguramente podrían ser suyas.

        El libro ha sido ilustrado por el dibujante Miquel Ferreres, como homenaje a todas las familias palestinas que desde la Nakba de 1948 no se han rendido, ni se rendirán, y que son imprescindibles para que ninguna brizna de esperanza desaparezca en el olvido.

        La Nakba no empieza ni termina en 1948: «La ocupación israelí, la Nakba, es el hecho más importante de la historia de Palestina… La Nakba que comenzó en 1948 continúa. Cada día tenemos Nakba. Cada día vivimos las consecuencias de la Nakba y de las próximas Nakbas.» (Salah Jamal)
        «¿Dónde deberíamos ir después de la última frontera; dónde debieran volar los pájaros después del último cielo?» Mahmoud Darwish, poeta palestino.


        Fuente: palestina.org

        lunes, 4 de junio de 2018

        "INTELECTUALES Y CULTURA COMUNISTA", LIBRO DE LA ARGENTINA ADRIANA PETRA

        El comunismo, uno de los movimientos político-ideológicos cruciales del siglo XX, dotó de una identidad y una cultura política a millones de hombres y mujeres alrededor del mundo; no solo a trabajadores y campesinos, sino también a amplios sectores de las capas medias, profesionales, artistas, escritores y científicos. Durante décadas, el Partido Comunista Argentino contó con la adhesión de un amplio grupo de intelectuales que participaron de la vida cultural y los debates públicos a través de una vasta red de organizaciones, editoriales y publicaciones periódicas.

        El análisis de las relaciones entre los intelectuales y el comunismo en Argentina entre el final de la Segunda Guerra Mundial y principios de la década de 1960 constituye el propósito de este libro. A partir de un profundo trabajo con fuentes y archivos, Adriana Petra se aleja de las visiones centradas en la postulación de una institución partidaria monolítica, autorregulada y trascendente para las prácticas de sus dirigentes y militantes y analiza la complejidad que entraña el compromiso político de los intelectuales con un proyecto que exige una lealtad sin fisuras. De este modo, ubica el problema de los intelectuales comunistas en el nudo de múltiples contextos, en los que la tensión permanente entre cultura y política produjo formas organizacionales, discursivas y representaciones diversas.

        Intelectuales y cultura comunista constituye una contribución fundamental a la historia de las izquierdas en Argentina y demuestra que "la experiencia del comunismo intelectual en el corto siglo XX continúa siendo paradigmática, pues centra sobre sí todas las paradojas de ese personaje moderno que es el intelectual".

        Una pintura realista del socialismo casero

        Solía decirse que “intelectual comunista” era un oxímoron, pues la rígida disciplina del Partido era incompatible con la libertad esencial del intelectual. Adriana Petra –atenta a las nuevas perspectivas de la historia intelectual– convierte esa certeza en un desafío: entender el cambiante lugar de los intelectuales argentinos, siempre rebeldes, en un partido que, pese a la estabilidad del dogma, cambiaba sus posiciones una y otra vez. Petra estudia un fragmento de esta larga historia: los años entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la expulsión del grupo disidente de la revista Pasado y Presente, en 1963.

        Sumarse al Partido suponía muchas ventajas para un intelectual: contactos locales e internacionales, viajes, traducciones, premios y en general, los beneficios de una máquina muy eficaz para generar prestigios. Pero las desventajas eran muchas, pues además de su rigidez disciplinaria, el Partido era remiso a reconocer la legitimidad del trabajo del intelectual. En la Argentina había una dificultad adicional, y grande: la presencia del peronismo, difícil de adecuar a los esquemas ideológicos y políticos del Partido.

        Nacido en tiempos de la Reforma universitaria de 1918, el PC se sumó a un clima progresista variado y heterogéneo; anudó sólidas relaciones con la intelectualidad “liberal” –así la denomina la autora– y sumó muchos “compañeros de ruta”. Las cosas cambiaron en 1928, cuando la URSS adoptó la línea de la “clase contra clase”, rompió sus contactos con los “burgueses”, se concentró en la militancia sindical y disciplinó firmemente a sus intelectuales. En 1935, con un nuevo giro brusco, se convocó en todo el mundo a la formación de frentes antifascistas, coincidiendo con un hecho de gran repercusión local: la Guerra Civil Española. Fue un período de esplendor de la intelectualidad progresista unida, estimulada desde el Partido por Aníbal Ponce, figura rectora, que reivindicaba para el PC la profundización de la tradición liberal y democrática.

        El tema específico de Petra se inicia en 1948, con la Guerra Fría, el enfrentamiento con el “imperialismo” y el “cosmopolitismo”, responsables de formas culturales “degeneradas”, la reivindicación de las “tradiciones nacionales” y la imposición del “realismo socialista” a sus artistas y escritores. La nueva consigna internacional, la defensa de la paz, no interesó demasiado a los comunistas argentinos. En cambio, muchos defendieron su autonomía creativa y cuestionaron el disciplinamiento estético e intelectual. Pero su mayor problema lo constituía el peronismo, que había capturado a la masa obrera, imbuyéndola de un anticomunismo militante. El Partido siguió caracterizándolo como “fascismo”, y a los intelectuales comunistas les costaba convencerse de que, finalmente, ellos serían su vanguardia consciente. La disciplina y el peronismo generaron una importante discusión interna, que se desarrolló en la revista Cuadernos de Cultura, dirigida por Héctor Agosti, quien se perfilaba como el principal intelectual de un partido en el que tenía poca competencia.

        La última etapa aquí estudiada comienza en 1956, con la desestalinización, la emergencia de un nuevo peronismo, que desafió todas las interpretaciones de la realidad nacional, y poco después, la Revolución Cubana y su secuela de guerrillas. En este mundo nuevo, tuvo enorme importancia Antonio Gramsci, puesto en circulación por el renovado PC italiano, cuya lectura avivó la crítica a la versión catequística del marxismo sostenida desde la URSS. Grupos de jóvenes comunistas, desafiados por el nuevo peronismo y el castrismo, se lanzaron a explorar el marxismo, incorporando las discusiones teóricas italiana y francesa, y también lo que aportaban la sociología, la historia y la psicología “burguesas”, en plena renovación en el país. Su núcleo más importante fue la revista cordobesa Pasado y Presente, que dirigió J.M. Aricó. Naturalmente, chocaron violentamente con la antigua dirección del Partido, que los toleró un tiempo y los expulsó en 1963.

        Petra se dedica especialmente a Héctor Agosti, quien por esos años se incorporó al Comité Central. Desde fines de los años cuarenta Agosti procuró conciliar lo viejo con lo nuevo, moderando el giro antiliberal del partido para no romper tajantemente con la tradición de su maestro Ponce. También procuró abrir un espacio para los jóvenes e inquietos intelectuales, de los que fue interlocutor y mentor. Pero a la hora de las grandes decisiones, su lealtad al Partido pesó más y aceptó disciplinadamente sus decisiones.

        Este estudio es pionero en el análisis de este período del comunismo con el rigor que imponen los cánones actuales de la profesión. Un rasgo es el estricto acatamiento a los límites de su tema; por ejemplo, evita incursionar en uno tan cercano como la militancia universitaria. Esa disciplina le permite agotar sus fuentes, que son muchas, y organizar una explicación clara, coherente y adecuadamente distanciada de un problema que, sin duda, no le es ajeno. El estudio se desarrolló en el CeDInCi, y pone en evidencia el gran aporte de esta institución, su archivo, su biblioteca y su gente, a los estudios históricos en el país.

        Reseña de Luis alberto Romero, historiador, autor de Breve historia contemporánea de la Argentina.


        Fuente: Ñ

        En Moscú, 1° de mayo de 1956. Allí aparecen el pianista Carlos Gustavino y el filósofo Carlos Astrada.

        domingo, 3 de junio de 2018

        "LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA", DE FRANCIS PICABIA


        La revolución española
        Francis Picabia
        1937
        Óleo sobre lienzo
        162 x 130 cm
        Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

        Esta obra cargada de simbolismo y significado de lo hispano fue pintada por el artista francés Francis Picabia en el año 1937 como denuncia de la díficil situación que estaba sufriendo el pueblo español, inmerso en ese momento en una cruel Guerra Civil.

        Aunque muchos han querido catalogar esta obra como surrealista con cierto aire expresionista, lo cierto es que, al igual que en otras obras del autor, es difícil adscribirla a uno u otro estilo.

        Picabia es considerado uno de los artistas más versátiles de principios del siglo XX, que llegó a dominar numerosos estilos que cultivó y ayudó a su desarrollo en distintas etapas de su vida. En la época que pintó este cuadro exponía frecuentemente con los surrealistas, de ahí que haya sido catalogado en este estilo.

        Conservada actualmente en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, en la sala contigua a la del Guernica, ambas relacionadas temática y cronológicamente con la época de la Guerra Civil Española.

        El cuadro representa a una mujer típicamente española flanqueada por dos esqueletos: el de su izquierda representa a una mujer con el peinado y la flor típica de una madrileña castiza, mientras que el de la derecha representa a un hombre, en este caso parece ser un torero por la montera que lleva en la cabeza, que coge de la cintura a la muchacha

        La figura de la mujer quiere representar un tipismo español: una andaluza morena vestida con su vestido de cola y peineta con una mantilla blanca que le cubre la espalda.

        Una bandera roja clavada al lado del esqueleto del torero sirve para envolver a las dos figuras por detrás dejando de lado al esqueleto femenino, a través de cuyos huesos podemos ver el cielo y el paisaje del fondo, en el que distinguimos la conocida Torre del Oro de Sevilla, que ubica en un espacio campestre y desprovisto de cualquier referencia que nos permita enmarcarlo en ningún lugar concreto.

        El cuadro es una parábola de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en España desde 1936. Un país dividido en dos bandos enfrentados en una revolución de la que ninguno saldrá victorioso.

        La bandera roja, asociada a las revoluciones de izquierdas, envuelve al esqueleto y a la muchacha . El esqueleto masculino abraza a la muchacha delante de la bandera roja, lo que ha querido verse como el paso previo de la muchacha para convertirse en el esqueleto femenino.

        La lectura moralizante de la obra es el efecto que la revolución- representada en la bandera- tiene para las personas que están inmersas, o envueltas en ella, un efecto devastador.

        Fuente: Tuitearte

        sábado, 2 de junio de 2018

        "EL ÚLTIMO BOLCHEVIQUE", DE CHRIS MARKER

        Título original: Le tombeau d' Alexandre
        Año: 1992
        Duración: 120 min.
        País: Francia
        Dirección: Chris Marker
        Guión: Chris Marker
        Música: Alfred Shnitke
        Fotografía: Chris Marker
        Reparto: Léonor Graser, Nikolai Izvolov, Kira Paramonova, Viktor Diomen, Yuli Raizman, Marina Kalasieva, Aleksandr Medvedkin, Lev Rochal, Vladimir Dimitriev, Antonina Pirojkova
        Sinopsis: Aleksandr Ivanovich Medvedkin fue un cineasta ruso nacido en 1900. A los 17 años, fue testigo de la Revolución bolchevique; a los 20 participó en la Guerra Civil, dentro del Ejército Rojo junto a Isaac Babel; a los 38 vivió las purgas estalinistas, y vio cómo su mejor película, "La felicidad", era condenada por reflejar influencias de Bujarin; con 41 años, luchó en primera línea en la II Guerra Mundial, cámara en mano; y murió, en 1989, en plena "perestroika", convencido de que el comunismo, al que él había consagrado su vida, alcanzaba, por fin, su culminación.


        A pocos años de la caída del muro de Berlín, Marker hizo una obra como el “El último bolchevique”.

        Chris Marker creyó y apostó por todos los movimientos sociales de izquierda que prometían una humanidad más justa. Filmó en Vietnam, amó Vietnam cuando se alzó contra Estados Unidos. Filmó en Chile con Mattelard cuando Allende era el futuro. Se fue a Cuba miró al Che, escuchó a Fidel y cuestionó las colonias francesas en Argelia. Pero a mediados de los 70 ya estaba entendiendo algunos fracasos de esa gauche divine y filmó “El fondo del aire es rojo”. En esa película disecciona las desventuras y conflictos de la izquierda, como quien mira a un hijo que no entendió nada de lo que sus padres le enseñaron. Aunque sabe que en el fondo y algún día, esos frutos harán que el aire sea por fin rojo. Marker jamás dejó de ser el más crítico pensador de sus propios deseos.

        En El último bolchevique recorre parte de la historia del siglo XX a través de la obra de su colega ruso Alexander Medvekin, un ferviente revolucionario de aquella revolución sin pueblo de la que Stalin se enamoró.

        El Último bolchevique es una de las películas más lindas que vi. Una de esas obras que son un tratado de ética, una apuesta al humor y la sensibilidad como alternativa para la melancolía. Además es una película inteligente que interroga desde el afecto y la admiración los límites de la ideología. Medvedkin, cineasta ruso, amigo de Chris Marker, no podía esconder su singularidad, no podía dejar de imprimir su sello en cada película que hacía pero a esa revolución no le interesaban las singularidades. Medvedkin fue censurado y sin embargo él seguía creyendo. Hay una suerte de ingenuidad pero también de valentía en ese acto de fe que implica seguir creyendo en algo y en alguien que te traiciona con la fuerza de los hechos.

        Marker abre interrogantes, relaciona la producción artística de Medvedkin con un contexto hostil y autoritario. Se pregunta por el sentido, por el valor homogéneo del sentido. Viaja al pasado e interroga el vínculo entre este y el presente. Sin establecer respuestas, la película-homenaje, con formato epistolar de Chris Marker a Alexandre Medvedkin, es una propuesta que recupera la responsabilidad del arte para pensar y actuar en el mundo.

        Deleuze en su libro Cine I, Bergson y las imágenes, define la imagen cinematográfica como imagen movimiento y diferencia el movimiento privilegiado del movimiento cualquiera:

        (…) “El cine no puede definirse más que como la reproducción del movimiento (…) y allí está la verdadera ruptura, la auténtica novedad del cine. (…) El cine en tanto metafísica moderna que corresponde al descubrimiento de la ciencia moderna: la reproducción mecánica del movimiento, es decir, la reproducción del movimiento en función de instantes cualquiera, en función de instantes equidistantes y ya no como antes, (ciencia antigua) en función de movimientos encarnándose, es decir, de instantes privilegiados.” (Deleuze, 2008: 116)

        El cine de Chris Marker es un cine que agujerea, que perfora el sentido (único) de los acontecimientos porque hace dialogar las imágenes con un sentido global, saca al cine del ghetto “cinéfilo” y lo pone en relación a la cultura. Es decir; no reduce una interpretación a un “instante privilegiado”, asume el carácter finito, histórico, personal, construido de las imágenes.

        Su método es “perforar el sentido, horadarlo, agujerearlo”. Y allí donde la inercia, el establishment, el sentido común, la pereza, ven causas únicas o respuestas indiferentes Marker recupera la parte del conocimiento que tiene que ver con la sensibilidad, porque, sólo desde allí, la mirada puede ser libre.

        Medvedkin era un hombre libre al que ni todo el cinismo del mundo pudo quitarle el deseo de hacer y crear una sociedad más justa.

        Fuente: la mama i la puta

        VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:



        viernes, 1 de junio de 2018

        ERIGIDO DE NUEVO EN MOSCÚ EL MONUMENTO A LA ENERGÍA NUCLEAR SOVIÉTICA


        Una escultura cinética que muestra la energía nuclear de la Unión Soviética ha sido resucitada en Moscú.

        Originalmente creada por el artista Viacheslav Koleichuk en 1967, la escultura, llamada simplemente Atom (1967/2018), fue encargada por el Instituto Kurchatov de Energía Nuclear de Moscú para celebrar los 50 años del dominio soviético.

        Su reinstalación en el Garage Museum of Contemporary Art de la ciudad espera llevar el trabajo de Koleichuk a un público completamente nuevo. El artista murió a principios de este año a la edad de 76 años.

        Retenida por la tensión concertada de cientos de tubos de metal, la esfera de 13 metros en el corazón de la escultura se mueve y se transforma con el viento y la luz del sol.

        "Renacer después de 51 años, la escultura emerge hoy en un mundo donde la amenaza de la guerra nuclear es una vez más inminente", dijo el museo. "El poder de la escultura de ninguna manera ha disminuido".

        Atom estará en exhibición en el Garage Museum of Contemporary Art hasta el 25 de agosto.

        Fuente: Calvert Journal

        Instalación de Koleichuk, Atom, en la Plaza Kurchatov de Moscú en 1947