miércoles, 18 de julio de 2018

POEMA DE ANTONIO MACHADO, EN EL 82 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA CIVIL


A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO

(Antonio Machado)

Tu carta -oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.

Fragores en tu carta me han llegado
de lucha santa sobre el campo ibero;
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.

Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,

de monte a mar, esta palabra mía:
"Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría".

martes, 17 de julio de 2018

NOWA HUTA, EL SUEÑO COMUNISTA EN LAS AFUERAS DE CRACOVIA



¿Esconder el pasado o sentirse orgulloso de él? Ésa es una pregunta a la que se enfrentan muchas ciudades de Europa del Este. Los años de control soviético no suelen traer muy buen recuerdo a sus ciudadanos y los símbolos que aquella dominación dejó en sus calles son motivo de debate. Nosotros, cuando decidimos qué ver en Cracovia, no quisimos dejar de conocer ese legado, completamente vivo, en el barrio de Nowa Huta. Un barrio creado desde cero en época comunista. El “sueño soviético” que ha quedado casi intacto.



Más allá del recuerdo de una época pasada y la curiosidad por conocerla en primera persona, Nowa Huta es un destino a visitar por su arquitectura comunista, su plano urbanístico, su acería, su iglesia…

Nowa Huta, la ciudad de la nueva acería

Después de acabar la Segunda Guerra Mundial, el régimen soviético no estaba “contento” con la ciudad de Cracovia. Una ciudad donde se reunían muchos artistas, donde se encontraba un castillo real, donde los habitantes tenían un fuerte sentimiento religioso… todo lo que iba en contra de la ideología del partido. ¿Cómo “controlar” eso?

Polonia Cracovia Nowa Huta Piso Cartilla Carnet

La idea fue construir, en sus afueras, una gigantesca fábrica, en concreto una acería, y una nueva ciudad “totalmente soviética” a su alrededor. Si estás pensando si lo de la acería no sería “sólo” por molestar… la respuesta breve es sí. Cerca de los terrenos donde se levantó Nowa Huta –que literalmente significa “la nueva acería”– no se encontraban las materias primas necesarias para la fabricación del acero. De hecho, no había nada –excepto Cracovia a unos 8 kilómetros–.

¿Quién mejor para construirlas que sus propios habitantes y trabajadores? Desde 1949 hasta 1959, miles de trabajadores, acompañados de sus familias, llegaron a Nowa Huta desde toda Polonia para levantarlas, a cambio de uno de sus pisos y del trabajo en la acería.

El “sueño comunista”, al menos, de su arquitectura

Nowa Huta, el “sueño comunista”, se diseñó para acoger a más de cien mil habitantes. Amplias avenidas, grandes plazas, arquitectura comunista funcional… Según nos lo explicaba nuestra guía, casi nos daban ganas de vivir allí. Más aún cuando ella nos contó, emocionada, que acababa de conseguir un piso en alquiler en el barrio, muy de moda hoy en día. La que fue ciudad independiente pasó a ser un barrio de Cracovia a principios de los años 50.

Polonia Cracovia Nowa Huta Manzana Edificios

¿Funcionó como herramienta de control? No. Nowa Huta fue uno de los lugares en los que más levantamientos, huelgas y reivindicaciones sufrió el gobierno comunista polaco. Y eso que los pisos altos de las avenidas estaban ocupados por policías y vigilantes, que las avenidas se utilizaban para los desfiles del partido y que, para la época, Nowa Huta era una de las ciudades más avanzadas de Europa. En los años 50 del siglo XX, había calefacción central y aparcamientos subterráneos. Por no mencionar el tamaño de los pisos, muy grandes para ese entonces, y sus comodidades, agua corriente, cocina de gas, etc.

El primer problema que encontraron sus habitantes era que, en esa mano de cinco avenidas alrededor de la plaza central, había de todo, excepto una iglesia… La religiosidad del pueblo polaco no debía ser subestimada.

Qué ver en Nowa Huta, lugares de interés

No sólo la historia y lo que supone. Como decía, Nowa Huta es un auténtico museo de arquitectura comunista. Edificios funcionales y perfectamente simétricos en amplias avenidas, organizados en pequeñas unidades alrededor de un parque central. El “miedo” a una invasión de Estados Unidos durante la Guerra Fría aconsejaba este diseño para poder bloquear los accesos a las casas fácilmente y defenderse del enemigo.

Polonia Cracovia Nowa Huta Trabant Edificio

Hoy en día es posible encontrarse con un supermercado Tesco, en el antiguo cine Świt, junto a un tanque soviético, frente al Museo Bélico; con un Audi junto a un Trabant; con una cafetería de diseño junto a un bar de leche… Los cambios no esperan a nadie.

El centro de la ciudad estaba ocupada por una plaza, la Plac Centralny, plaza Central, hoy plaza de Ronald Reagan, ¿qué diría Stalin si supiera que la plaza central del “sueño comunista” está dedicada a un presidente estadounidense? Desde allí salen cinco grandes avenidas, los dedos de la mano, y llegan los tranvías desde Cracovia.

Polonia Cracovia Nowa Huta Plaza Ronald Reagan

Las avenidas también han cambiado de nombre: la nueva Juan Pablo II era la Plan sześcioletni –el plan de ayuda ruso equivalente al Plan Marshall americano tras la Segunda Guerra Mundial–. ¡Un presidente americano y un Papa, la pesadilla del comunismo! Otras avenidas de Nowa Huta eran la avenida de la revolución cubana, de la revolución de octubre, de la amistad entre polacos y soviéticos…

La avenida de las Rosas y la estatua de Lenin

La avenida de las Rosas, Aleja Róż, era el centro de las celebraciones comunistas: con su trazado peatonal y sus edificios simétricos era el escenario perfecto para demostrar el poder del partido. Tanto es así que, en 1973, se colocó ahí una gigantesca estatua de Lenin de siete toneladas. Miraba hacia los montes Tatras, donde vivió, y estaba en actitud de marcha.
Polonia Cracovia Nowa Huta Avenida Rosas

Como en el resto de la ciudad, el partido no consiguió su objetivo de control y fueron varios los ataques con explosivos que intentaron derribarla, aunque sin éxito. La estatua fue retirada el 10 de diciembre de 1989. Primero fue abandonada en un bosque cercano, pero la cantidad de polacos que se acercaban hasta allí para mirarla y tirarle de todo hizo que fuera necesario buscarle otra ubicación. La solución llegó de la mano de un millonario sueco que la compró y la colocó en su “parque de atracciones” privado cerca de Estocolmo.
Polonia Cracovia Nowa Huta Estatua Lenin

Puedes ver una réplica de la estatua en miniatura en el restaurante Stylowa en la misma avenida de las Rosas.

La acería de Nowa Huta: el núcleo del sueño comunista de Cracovia

Desde la plaza central hacia el este, hacia la salida del sol, partía la avenida Lenin camino de la razón de ser de la ciudad: la acería de Nowa Huta. La avenida es otra de las que ha cambiado de nombre y hoy se llama Solidaridad, por el sindicato y, más tarde, partido político Solidarność.

Polonia Cracovia Nowa Huta Cartel Historico

La acería sigue en funcionamiento, aunque hay muchas partes abandonadas, y es propiedad de la multinacional ArcelorMittal. Eso sí, han tenido el detalle de no cambiar el cartel de la entrada.

Según nos contó nuestra guía, la fábrica, vista desde el aire, tendría forma de dedo. Un gesto “poco simpático” dedicado a los satélites espías norteamericanos durante la Guerra Fría. También nos asombró con el hecho de que en el interior de la acería hubiera 200 km de carreteras y 300 km de vías de tren.

Polonia Cracovia Nowa Huta Aceria Edificio

La iglesia del Arca del Señor: la maravilla arquitectónica que por sí sola merece una visita a Nowa Huta

Acabamos la visita en uno de los puntos claves de Nowa Huta. Uno de los lugares por los que empezó la lucha contra el comunismo: la primera iglesia del barrio. Se trata de la iglesia de la Madre de Dios Reina de Polonia, llamada también iglesia del Arca del Señor por su forma tan característica.

Polonia Cracovia Nowa Huta Iglesia Arca

En 1967, seis años antes de que la estatua de Lenin se alzara en la avenida de las Rosas, se comenzó a construir esta iglesia. Evidentemente, no recibió ninguna ayuda por parte del gobierno ni para los materiales ni para las obras. Los materiales se consiguieron a partir de donaciones desde todo el país –el exterior está cubierto por millones de cantos rodados entregados por los polacos– y los obreros trabajaban después de sus jornadas oficiales. Diez años después del inicio de las obras, en 1977, el entonces cardenal Karol Wojtyła consagró el templo.

Polonia Cracovia Nowa Huta Iglesia Nuestra Senora Reina

Más allá de la importancia histórica, no hay que perderse el interior de la iglesia diseñada por Wojciech Pietrzyk, a imitación de la capilla Ronchamp de Le Corbusier. El partido había permitido la construcción pero no podía tener el aspecto de una iglesia al uso. La forma de arca, la cruz en el exterior hace las veces de palo mayor, convierte al cura en el capitán de la nave que cruza el mar Rojo –atento a la simbología–. Cristaleras, espacios abiertos y una más que llamativa estatua de Cristo Crucificado –los tubos que atraviesan sus manos y pies son rojos por dentro–.

Fuente: Salta conmigo (https://saltaconmigo.com/blog/2017/11/que-ver-en-nowa-huta-cracovia/)

lunes, 16 de julio de 2018

EL MOMA ACOGE LA PRIMERA EXPOSICIÓN EN EE.UU. DEDICADA A LA ARQUITECTURA DE LA YUGOSLAVIA SOCIALISTA


Por primera vez para un público internacional, la arquitectura socialista de la posguerra Yugoslava se exhibe a través de una compilación de archivos oficiales, colecciones, fotografías o dibujos, en la mayor exposición realizada hasta la fecha.

El Museo de Arte Moderno explorará la arquitectura de la ex Yugoslavia con Hacia una Utopía Concreta: Arquitectura en Yugoslavia, 1948-1980, la primera gran exposición de EE. UU. en estudiar el notable volumen de trabajo que generó interés internacional durante los 45 años de existencia del país.

Desde el 15 de julio de 2018 hasta el 13 de enero de 2019, la exhibición incluirá más de 400 dibujos, modelos, fotografías y rollos de película seleccionados de una serie de archivos municipales, colecciones familiares y museos de toda la región, presentando el excepcional trabajo construido por los principales arquitectos de la Yugoslavia socialista para una audiencia internacional por primera vez. Hacia una utopía concreta: la arquitectura en Yugoslavia, 1948-1980, está organizada por Martino Stierli, Jefe de conservación de Arquitectura y Diseño de Philip Johnson, el Museo de Arte Moderno, y Vladimir Kulić, conservador invitado, con Anna Kats, Departamento de Arquitectura y Diseño, El Museo de Arte Moderno.

Los arquitectos de Yugoslavia respondieron a demandas e influencias contradictorias, desarrollando una arquitectura de posguerra en línea y distinta de los enfoques de diseño vistos en otras partes de Europa y más allá. Situada entre el Occidente capitalista y el Este socialista, Yugoslavia eludió la dicotomía de la Guerra Fría, encabezando una "tercera vía" a través de su papel principal en el Movimiento No Alineado, una organización de países formada en 1961 que no estaba formalmente alineada con ningún bloque de poder importante.

Simultáneamente, el gobierno emprendió una rápida modernización en el país con una serie de esfuerzos de construcción que buscaban hacer crecer la economía, mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos yugoslavos y comprometerse con las diversas culturas de la región. El estado expandió estos esfuerzos más allá de sus fronteras, avanzando en la urbanización y construyendo proyectos en todo el mundo en desarrollo, especialmente en otros países no alineados en África y Medio Oriente, donde Yugoslavia cultivó conexiones políticas y contratos de construcción.

La arquitectura que surgió, desde los rascacielos de estilo internacional hasta los "condensadores sociales" brutalistas, es una manifestación del pluralismo, la hibridez y el idealismo radicales que caracterizaron al propio estado yugoslavo. Explorando temas de urbanización a gran escala, experimentación tecnológica y su aplicación en la vida cotidiana, consumismo, monumentos y conmemoración, y el alcance global de la arquitectura yugoslava, Hacia una utopía concreta contará con el trabajo de importantes arquitectos, incluyendo Bogdan Bogdanović, Juraj Neidhardt, Svetlana Kana Radević, Edvard Ravnikar, Vjenceslav Richter y Milica Šterić.

Desde el interior escultórico de la Mezquita Blanca en Bosnia rural, hasta la reconstrucción post terremoto de la ciudad de Skopje basada en el diseño Metabolist de Kenzo Tange, hasta la nueva ciudad de Nueva Belgrado con sus expresivos edificios de viviendas a gran escala y edificios cívicos, la exposición examinará la gama única de formas y modos de producción en la arquitectura yugoslava y su carácter distinto pero polifacético.

La exposición estará acompañada de una de las primeras publicaciones en profundidad para mostrar este importante y hasta ahora poco estudiado cuerpo de la arquitectura modernista. El catálogo incluirá ensayos académicos, nuevas fotografías de Valentin Jeck encargadas para la exposición y reproducciones de archivo.

Fechas: Del 15 de Julio de 2018, al 13 de Enero de 2019

Fuente: hoyesarte













domingo, 15 de julio de 2018

LA TOMA DE LA BASTILLA EN EL ARTE

La toma de la Bastilla en el arte



Tal día como ayer en 1789 se produjo en París la “toma de la Bastilla”. A pesar de que la fortaleza sólo custodiaba siete prisioneros fue más bien un símbolo del inicio de la Revolución y la caída del Antiguo Régimen y el despotismo de la monarquía francesa a manos de los revolucionarios parisinos. A partir de 1889 este día ha sido tomado como el Día Nacional de Francia para recordar la Fiesta de la Federación (1790) que, a propósito, celebró la reconciliación y la unidad de los franceses. Este suceso ha sido retratado por decenas de artistas, pero destacaremos estas obras:

Jean-Baptiste Lallemand tiene tres cuadros muy relevantes de este asedio, este ejercicio cronológico es quizás el más importante de la pintura de la Revolución. Lallemand fue un pintor de paisajes, de género e historia. En el primer cuadro podemos observar la carga del príncipe de Lambesc a la cabeza del regimiento real de Alemania el 12 de julio, el segundo cuadro nos muestra el saqueo de armas al barroco Palacio de los Inválidos en la mañana del 14 y el tercero el asedio a la prisión.


Charge du prince de Lambesc à la tête du régiment Royal allemand, en la tarde del 12 de julio
Pillage des armes aux Invalides, le matin du 14 juillet 1789 – La Bastille – Musée Carnavalet

La prise de la Bastille, le 14 juillet 1789 – La Bastille – Musée Carnavalet

Quizás la obra que más se muestra en los libros de historia y más copias ha tenido a lo largo del tiempo es esta acuarela de Jean-Pierre Houël, pintada en 1789 meses después del suceso. En el centro se puede ver la detención del alcaide, el marqués de Launay.


Houel, Toma de la Bastilla 1789

Fueron muchos los pintores, escritores o escultores los que tomaron esta revolución popular como inspiración para crear sus obras. Por ello aquí dejamos estos tres cuadros de tres grandes artistas: Charles Thévenin, Robert Hubert y Henri Paul Perrault .


Toma de la Bastilla según Charles Thévenin en 1793, Museo Carnavalet
Robert Hubert: La Bastilla durante los primeros días de su demolición
La visión de Perrault sobre la Toma de la Bastilla, cuadro pintado en 1928


Fuente: Alba Puerto

sábado, 14 de julio de 2018

"LA HORA DE LOS HORNOS", DE FERNANDO SOLANAS Y OCTAVIO GETINO. PARTE 1: "NEOCOLONIALISMO Y VIOLENCIA"

Título original: La hora de los hornos: Notas y testimonios sobre el neocolonialismo, la violencia y la liberación
Año: 1968
Duración: 260 min.
País: Argentina
Dirección: Fernando E. Solanas, Octavio Getino
Guión: Fernando E. Solanas, Octavio Getino
Música: Roberto Lar, Fernando E. Solanas
Fotografía: Juan Carlos Desanzo, Fernando E. Solanas
Productora: Grupo Cine Liberacion / Solanas Productions

La hora de los hornos: Notas y Testimonios sobre el Neocolonialismo, la Violencia y la Liberación es uno de los símbolos de la cultura política y de resistencia de la generación de los años 60 y 70, un ensayo de reflexión sobre la situación sociopolítica de la Argentina entre los años 1945 y 1968. Fue rodada en forma clandestina en tiempos de la guerra fría y en una América Latina gobernada por oligarquías y dictaduras militares proestadounidenses. La obra es una trilogía de cuatro horas y veinte minutos de duración, dividida en capítulos y unida por el tema de la dependencia y la liberación.

Este film está dividido en tres partes: "Neocolonialismo y violencia"; "Acto para la liberación", dividido a su vez en dos grandes momentos "Crónica del peronismo (1945-1955)" y "Crónica de la resistencia (1955-1966)"; "Violencia y liberación".

VER PARTE 1 "NEOCOLONIALISMO Y VIOLENCIA":



viernes, 13 de julio de 2018

"CATEDRAL DE LA LIBERTAD", PROYECTO DEL PARLAMENTO ESLOVENO DURANTE LA ANTIGUA YUGOSLAVIA DEL ARQUITECTO JOZE PLECNIK



Ve esta inédita animación del fallido proyecto del parlamento esloveno de Jože Plečnik

A pesar de haber muerto hace más de setenta años, Jože Plečnik es frecuentemente citado como el mayor arquitecto de Eslovenia. Se formó en Viena (Austria) bajo la tutela de Otto Wagner y su estilo puede ser visto en todo Eslovenia, pero especialmente en Liubliana. Aunque Plečnik es recordado por su trabajo de restauración y remodelación del Castillo de Praga en la década de 1920, su legado en la capital eslovena es inconfundible.

Hoy en día, la ciudad es dominada por un castillo medieval localizado en la cima de una colina, y fue precisamente en ese punto donde Plečnik propuso una radical intervención a mediados del siglo XX. Quiso construir un nuevo parlamento esloveno, una estructura estatal que albergara al poder legislativo de la República Socialista de Eslovenia (1945-1991), constituyente de la República Federativa Socialista de Yugoslavia.

Cuando la propuesta fue rechazada por las autoridades, Plečnik propuso un segundo diseño conocido popularmente como la "Catedral de la Libertad", y por primera vez ha sido reconstruido y animado digitalmente por Kristijan Tavcar.

Descrito por Tavcar como una "cuadrado y una falsa fachada con columnatas" en torno a una "estructura cilíndrica de dos niveles", "coronada por una cúpula cónica". En su interior, esta cúpula habría sido sostenida por "columnas inclinadas", mientras atraviesa la cámara del Parlamento.

Fuente: AD Editorial Team. "Ve esta inédita animación del fallido proyecto del parlamento esloveno de Jože Plečnik" [See Jože Plečnik's Unrealized "Cathedral of Freedom" Animated For The Very First Time] 05 ago 2017. Plataforma Arquitectura. (Trad. Valencia, Nicolás) Accedido el 12 Jul 2018. ISSN 0719-8914




jueves, 12 de julio de 2018

DECLARACION DE LA UNION DE ARQUITECTOS PROLETARIOS (VOPRA)


DECLARACION DE LA UNION DE ARQUITECTOS PROLETARIOS (VOPRA)

En todas las épocas de la sociedad clasista la arquitectura se hallaba al servicio de los intereses de la clase dominante; al responder ante todo a exigencias utilitarias y al estar determinada por la economía y la técnica de una época determinada, la arquitectura expresaba la psicología de la clase dominante en mayor medida aún que cualquier otra forma artística.
La arquitectura de la época del capitalismo se caracteriza por su tendencia al embellecimiento y por su exaltación del formalismo y del tecnicismo como fines en sí mismos.
En la U.R.S.S., dentro de las condiciones de la revolución proletaria y de la construcción socialista, la arquitectura continúa hallándose en una fase propia del arte burgués; el constructivismo, el formalismo y sobre todo el eclecticismo representan las corrientes dominantes de la arquitectura de nuestros días. Estas corrientes, idénticas a las del Occidente capitalista, aunque modificadas y adaptadas a nuestras condiciones bajo la influencia de nuestra realidad, siguen siendo esencialmente ajenas a esta última.
Al mismo tiempo, sobre los fundamentos económicos del período de transición está elevándose una arquitectura proletaria. Una arquitectura que surge sobre la base de una economía planificada y de una técnica de vanguardia y que está obligada a asumir las tareas planteadas por el proceso de construcción de la nueva sociedad socialista.
La función social de la arquitectura en manos del proletariado adquiere una importancia particular. La arquitectura proletaria no es un instrumento de opresión y esclavitud, no es un arte pasivo­contemplativo, sino un arte activo que debe convertirse en medio de emancipación de las masas, en potente levadura para la construcción del socialismo y de una nueva vida colectiva, organizando la psique, educando activamente la voluntad y el sentimiento de las masas para la lucha en favor del comunismo.
Rechazamos la arquitectura ecléctica y el método de los eclécticos que copian mecánicamente la vieja arquitectura siguiendo ciegamente los cánones y los esquemas clásicos. El eclecticismo se difunde particularmente en el campo arquitectónico en la época del capital comercial­industrial. Dada la anarquía de la producción y de la economía, fundadas en la propiedad privada y en la competencia, y reflejando los aspectos de este sistema económico, la arquitectura se iba transformando cada vez más en una mercancía. En nuestros días el eclecticismo es reaccionario por su utilización de los métodos más atrasados de la construcción; ignora las propiedades de los materiales modernos y los métodos de la producción urbanística, entrando en contradicción con las conquistas de la técnica industrial. El eclecticismo es reaccionario en cuanto que aspira a formas de vida fundadas en la pequeña propiedad, sofoca los gérmenes del nuevo modo de vida colectivista; es reaccionario y además enemigo nuestro en el plano ideológico, puesto que en la realidad da origen a formas clasistas que nos son extrañas.

Rechazamos el formalismo arquitectónico aparecido en el período del capitalismo industrial desarrollado, en el momento en que, como consecuencia del poderoso desarrollo de la técnica industrial, se produjo un distanciamiento entre las formas decorativas (ornamentos «en varios estilos» y las construcciones y materiales de nuevo tipo (cemento armado, vidrio, etcétera). Al destacar el eclecticismo, los arquitectos de esta tendencia que no tuvieron, sin embargo, la fuerza de hacer coincidir sus concepciones con las exigencias técnicas de los nuevos tiempos, se han hundido en los abstractos pantanos de una forma arquitectónica (nueva). El formalismo es la consecuencia del encuentro entre la psicoideología y las costumbres de la intelectualidad pequeño­burguesa y las tendencias monopolistas de la época del capital financiero.
Rechazamos el formalismo, su búsqueda de formas arquitectónicas abstractas realizada exclusivamente en laboratorios; unas formas en las que se introduce a la fuerza el contenido de la construcción y se ignora el proceso de la construcción, los materiales y la importancia de la técnica en el campo de la arquitectura.
Rechazamos el formalismo desarraigado de nuestras condiciones, de las tareas de carácter utilitario-social propuestas por el proletariado. Detestamos particularmente las fantasías y las utopías sin fundamento de los arquitectos formalistas en lo que concierne a la asunción de las tareas de carácter social y cotidiano, así como el carácter idealista de su teórica y de sus métodos de trabajo.
Reconocemos la función histórica positiva del constructivismo (así como del formalismo en el proceso de superación del eclecticismo, de la routine técnica en el planteamiento de los problemas de la racionalización, de la mecanización y de la standarización y en la propagación de la técnica industrial, etc. Pero al mismo tiempo observamos que el constructivismo, en las condiciones de la U.R.S.S., aun consiguiendo resultados positivos en lo que concierne a la crítica del eclecticismo y de las formas arquitectónicas preindustriales, no ha podido ir más allá de la fase de «izquierda» y «revolucionaria» ni en su teoría ni en su práctica.
Rechazamos el constructivismo que ha crecido sobre la base del capital financiero. Los rasgos esenciales del capital monopolista ­la aspiración a la racionalización y a la poderosa industrialización­ han determinado esta arquitectura. El constructivismo, además de negar el arte para sustituirlo con la técnica y la ingeniería, ha sido en el campo arquitectónico el reflejo de los grandes grupos capitalistas de la burguesía cuyo vehículo psicológico estaba representado por la intelectualidad técnica con su típico fetichismo de la máquina, con su antipsicologismo y su materialismo vulgar.
Renegamos del constructivismo de nuestra época que ignora el contenido artístico y los medios de influencia artística. Renegamos del constructivismo con sus invenciones abstractas, su ciega imitación y su pretensión de transferir mecánicamente a nuestro suelo la técnica occidental, sin tener en cuenta las condiciones locales y las posibilidades reales, la cantidad y la presencia de ciertos materiales y de ciertos factores económicos, con su fuga hacia adelante en lo que respecta a la solución de los problemas de carácter social­cotidiano.
Repudiamos el constructivismo que acaba en la complacencia estética por la construcción, en la imitación de las formas externas de la técnica industrial, y que se pierde en un tecnicismo sin más y en una fetichización de la máquina. Repudiamos la teórica de los constructivistas, fundada en el materialismo vulgar, y su funcionalismo formalmente técnico como método de trabajo y de análisis de la arquitectura.
Consideramos sin fundamento y nihilista la posición de los constructivistas que niegan toda función al arte en la conformación del organismo arquitectónico. Recordando que en nuestras circunstancias la arquitectura adquiere un papel dominante con respecto a las otras clases de artes espaciales, hemos de subrayar la necesidad, en el proceso formativo de la arquitectura, de investigaciones realizadas mediante la utilización de todos los tipos de arte con la vista en su unidad orgánica.
Rechazamos todo intento de enmascarar la función clasista de la arquitectura y de imponer al proletariado una arquitectura extraclasista cuya existencia sólo es posible en las condiciones de una sociedad comunista. Consideramos que en la época de la dictadura del proletariado y de la lucha por la organización socialista del mundo, la arquitectura debe ser clasista por su contenido y por su forma, debe satisfacer las exigencias del proletariado hoy hegemónico, proletariado que incluye a los trabajadores y a los oprimidos de todo el mundo; consideramos que la arquitectura de este período debe participar en la lucha de clases con todos los medios a su disposición.
Consideramos que la arquitectura proletaria debe desarrollarse utilizando el método del materialismo dialéctico en la teoría y en la práctica.
Estamos a favor de una arquitectura fundada en una base técnico­científica moderna. En esta época de industrialización y de construcción del socialismo no podemos imaginar una arquitectura que, sin un gran progreso técnico, asimile métodos de trabajo más perfeccionados.
Al rechazar todo conservadurismo y cualquier invención utópica, venga de donde viniere, nos mostramos favorables al máximo progreso en el campo de la ciencia y de la técnica; estamos por una reorganización radical de los métodos de construcción, por la
mecanización, la standarización, etc., por una utilización clasista y crítica de todas las conquistas de la técnica europea y americana desde el punto de vista de su funcionalidad en nuestras condiciones concretas y dentro de nuestras posibilidades reales.
Al partir de los objetivos fundamentales de nuestra teoría debemos orientar la ciencia y la técnica hacia la mayor racionalización y el mínimo costo de nuestras construcciones. Para nosotros la cuestión de la economía y la racionalidad es fundamental.
El interés de clase del proletariado ante una revolución cultural y de las costumbres ha planteado a los arquitectos nuevas tareas e indica a la arquitectura uno de los instrumentos de lucha más importantes para alcanzar un modo de vida colectivo así como la reforma cultural.
Tendencias fundamentales en nuestra vida son: la aspiración a la colectivización en todos los campos y la creación de condiciones sanas y racionales para la vida en común, para el trabajo y para el descanso. El arquitecto tiene frente así toda una serie de tareas prácticas: la construcción de habitaciones no fundadas en la pequeña propiedad, sino de tipo colectivo. la construcción de fábricas vistas como puestos de trabajo organizado en un ambiente sano, la construcción de círculos aptos para un descanso inteligente y para la educación comunista de las masas, casas de reposo, asilos, etc.
Todas estas tareas deben ser asumidas no sólo desde el punto de vista de la racionalidad técnico­utilitaria y, en consecuencia, no sólo desde el punto de vista de las funciones estrictamente particulares del edificio (constructivismo), sino, sobre todo, desde el punto de vista de la amplia importancia social del edificio.
Nosotros pretendemos tener en cuenta el nuevo tipo de vida, queremos dedicar la máxima atención a los particulares y deseamos dar plena satisfacción a todas las exigencias del consumidor masivo de la arquitectura, ofrecer una satisfacción activa y no pasiva: el arquitecto debe ser un propagandista, el organizador de nuevas formas de trabajo y de vida cotidiana, sin alejarse de la realidad y sin quedarse en lo que ya ha sido adquirido; el arquitecto ha de encontrarse en la vanguardia del movimiento proletario.
Las tareas cotidianas de la arquitectura (habitaciones, círculos, fábricas, etc.) no constituyen sólo problemas de carácter productivo, de hábitos y técnica, sino también artísticos; son problemas relativos a la influencia alcanzable con medios arquitectónicos sobre el mundo emotivo del hombre, sobre su psique.
Las tareas cotidianas de la arquitectura (habitaciones, círculos, fábricas, etc.) conllevan la tendencia a organizar sólo las sensaciones (formalismo), así como la tendencia a complacerse sólo con la «belleza» (eclecticismo y constructivismo). Estamos a favor de un arte proletario que con su contenido exprese los intereses más profundos y las aspiraciones de la clase obrera y abarque toda la gama de las sensaciones, todo el complicado conjunto de las emociones y de las ideas humanas.
Estamos a favor de una arquitectura proletaria, clasista, a favor de un arte integral en el plano de la construcción de la forma, a favor de un arte audaz, capaz de organizar la voluntad de las masas conduciéndolas hacía la lucha y el trabajo. Estamos contra la separación de forma y contenido, de forma y construcción, y a favor de su unidad orgánica. Para nosotros la forma no es un canon ni un símbolo abstracto; la construcción no es un fin en sí misma: ambas son medios de expresión de un contenido concreto. El arquitecto debe dominar tanto el mundo formal­compositivo como el constructivo. Estamos a favor de la asimilación de la cultura del pasado, a favor del estudio con los métodos del análisis marxista, pero no para imitar y copiar mecánicamente (eclecticismo), sino para emplear críticamente la experiencia histórica en el proceso de creación de la arquitectura proletaria. Estamos a favor de la utilización de la dialéctica en el campo de la creación arquitectónica, así como del empleo de todas las conquistas de la ciencia moderna sobre la forma, el color, etc.
Así, pues, nuestro método en el campo de la arquitectura consiste en abarcar por completo toda la gama de intereses, en tener en cuenta el mayor número posible de elementos que determinan la arquitectura misma, en la conexión recíproca, en sus contradicciones y recíprocas influencias (socio­económicas, emotivo­ideológicas, constructivo­técnicas, etc.). Estamos en contra de cualquier solución aislada de los momentos particulares. Estamos a favor de una solución orgánica de todo el problema en su conjunto, yendo de lo general a lo particular y de lo particular a lo general, del análisis de las partes a la generalización sintética del todo. Estamos a favor de todas las soluciones completas de la arquitectura partiendo de las tareas económicas de carácter general, de las exigencias actuales y de las aspiraciones hacia el futuro teniendo en cuenta las condiciones específicas locales.
En cada tarea concreta nosotros concretamos nuestra atención sobre los momentos fundamentales de la misma, momentos dictados ­como siempre­ por los intereses de clase del proletariado a la arquitectura en su conjunto.
Estamos a favor del método del materialismo dialéctico en el trabajo de proyección y de investigación. La arquitectura proletaria no debe quedarse cerrada en un estrecho círculo de especialistas; al contrario, debe constituirse en patrimonio de las grandes masas con cuya participación, control y juicio ha de ser creada. El camino de la arquitectura proletaria lleva desde «el arte para las masas» al «arte de las masas». Y éste no es el camino del estudioso aislado y encerrado, sino el camino del enérgico trabajador social y del combatiente por la causa de la clase obrera.

Miembros fundadores del Vopra:
Alabian, Baburov, Babenkov, Vlasov, Deriabin, Zapletín, Zaslavski, Zílberg, Ivanov, Kozelkov, Kocar, Krestin, Kriukov, Kupovski, Mazmazian, Maca, Michailov, Mordvinov, Poliakov, Terechin, Simbirchev, Solodovnik, Faifel.

Texto de 1930, aproximadamente.
Fuente: Constructivismo (Ed. Comunicación, 1973)

miércoles, 11 de julio de 2018

VIIVENDAS SOCIALES LA HERRADURA "HUFEISENSIEDLUNG", EN BERLÍN


Viviendas Sociales La Herradura “Hufeisensiedlung”
Arquitecto: Bruno Taut, Martin Wagner
Año: 1925-1933
Ubicación: Britz Süd, Neukölln, Berlín, Alemania

Introducción

En 2008 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el Proyecto Herradura o Hufeisensiedlung, que forma parte del Proyecto Residencial Britz del arquitecto Bruno Taut, como uno de los seis edificios de viviendas sociales estilo modernista berlinés. Los otros cinco son la Ciudad Jardín Falkenberg en el distrito de Treptow (B.Taut 1913-1916), la Ciudad Blanca en Reinickendorf (Otto Rudolf Salvisberg, Wilhelm Büning y Bruno Ahrends, 1929-1931), el Proyecto Carl Legien en Prenzlauer Berg (B.Taut 1928-1930), Siemensstadt en Charlottenburg (H. Scharoun, W.Gropius, otros, 1929-1934) y el Proyecto Schillerpark en Wedding (B.Taut 1924-1930, ampliado de 1953 a 1957. En los años noventa, el complejo de viviendas fue restaurado.

Historia

A consecuencia de la gran escasez de viviendas que sobrevino en Alemania después de la Gran Guerra, se crearon numerosas cooperativas, asociaciones públicas y sindicatos con el objetivo de construir viviendas económicas en Berlín.

Una de las asociaciones más grandes creadas con este objetivo, la GEHAG, fue fundada en 1919 para construir las viviendas de sus miembros. Comprometida con un progresivo plan de viviendas modernas, la asociación buscó la colaboración de nuevos arquitectos y en 1924 Bruno Taut fue nombrado arquitecto jefe del proyecto. Taut había estado involucrado en el desarrollo de la gran comunidad residencial Gross-Siedlungen, cuyo concepto residía en la construcción de grandes complejos habitacionales dentro de ciudades-jardín, también en otro proyecto similar en Magdeburg durante los años 1912-1915.

Para levantar las nuevas viviendas sociales se buscaron terrenos baratos, alejados del centro de Berlín pero bien comunicados con la ciudad, siendo éste el origen del Hufeisensiedlung. Cuando los habitantes de “Berlín centro” vieron el edificio, empezaron a quejarse y a decir que no se podía hacer una cosa tan bonita para la clase obrera…

Situación

El asentamiento se construyó en una zona al sur de la periferia del centro de Berlín, Britz Süd, en el distrito de Neukölln, Alemania, fue uno de las primeras “Gross-siedlung”, viviendas colectivas que se construyeron en la ciudad aplicando el concepto de Ciudad Jardín y realizadas por un arquitecto funcionalista. Sus accesos principales se encuentran en las calles Fritz-Reuter Allee 2/72 y Lowise-Reuter-Ring 1/47

Concepto

El concepto de Taut para el edificio en forma de herradura deriva de su deseo de llenar la necesidad de socialización de sus habitantes. Su intención era que los habitantes del complejo tuvieran contacto con la naturaleza, que disfrutaran de aire, luz y sol, de ahí los grandes balcones y ventanales que se abren al paisaje. Esta construcción está considerada históricamente como uno de los primeros intentos de humanizar la vivienda de alta densidad.

Percepción modernista

Color – Característica de Taut es el uso del color, conocido como el arquitecto cromático del modenismo, color que superdita a la función, lo utiliza para dar mayor vitalidad y animación sobre todo a las superficies externas, consiguiendo un conjunto digno que busca la identificación del usuario con su lugar.

Percepción del tipo – En Hufeisensiedlung predomina la “percepción del tipo” sobre la “percepción de lo único” propia de la arquitectura racionalista o moderna. Taut aplica en este proyecto los principios que desarrolla durante su etapa racionalista en 1929:
  • mayor utilidad posible
  • materiales y sistemas constructivos completamente subordinados a la utilidad
  • relación directa entre edificio y finalidad. Dejando de lado factores como la simetría o las composiciones cerradas, se obtiene un mayor aprovechamiento de los espacios, también una mayor economía en la distribución de los recursos. Se distribuyen los espacios teniendo en cuenta las funciones para las cuales son proyectados, sin dar importancia a su configuración asimétrica.
  • estética de la nueva arquitectura que no reconoce separación entre fachada y planta, entre calle y patio, entre delante y detrás. La casa y sus detalles no valen por sí mismos, forman parte del conjunto, perdiendo de este modo el aislamiento y la separación, viviendo en relación con los edificios que la rodean, convirtiéndose en un producto derivado de una disposición colectiva y social.

Este proyecto representa la idealización de Taut de la vida rural en las afueras de la ciudad, combinada con el sentido de eclecticismo existente a finales del XIX

Construcción

1925 – 1927

Entre 1925-1927 se construyó la primera fase que comprendía 1000 viviendas, convirtiéndose en el primer ejemplo de construcción de viviendas a gran escala según los principios de la Nueva Construcción y haciendo rentable por primera vez en Europa este tipo de proyecto, ayudado por las dimensiones de la obra, el uso de excavadoras y grúas y la planificación de antemano de un orden racional en las actividades.

1929-1933

Entre 1929 y 1933 se agregaron las casas unifamiliares con terrazas y techos a dos aguas que rodean el edificio principal y algunos edificios de departamentos para alquilar.

Las viviendas se construyeron siguiendo varios modelos estandarizados pero nunca en cantidades excesivas, la “Herradura” poseía unas 150 viviendas idénticas, la “Fritz Reuter Allee” unas 180.

La realización de los jardines y espacios públicos abiertos los realizó el jefe del departamento de Parques y Jardines de Neukölln, Ottokar Wagler, quien siguió los planos originales realizados por el experto paisajista Migge Leberecht

Espacios

El conjunto residencial formado por siete bloques, levantados en siete fases desde 1925 hasta 1933 en el estilo de la arquitectura moderna, encierra 1072 viviendas con 4 tipos de planta diferente, de las cuales 472 son casas unifamiliares y 600 están distribuidas en edificios de apartamentos de tres plantas. A diferencia de la mayoría de los proyectos típicos de las viviendas sociales, realizadas con posterioridad en la Alemania del los años 1920-1930, las losas de este edificio se organizan en bloques que definen el perímetro parcial de los amplios jardines interiores.

Los distintos edificios varían en alturas y detalles exteriores de modo que se consigue la diversidad sin el formato típico de una organización unificada. Es uno de los primeros ejemplos de techo plano en viviendas que se construyen en Berlín siendo motivo de gran controversia en la década de 1920 sobretodo por connotaciones políticas que remarcaban que en las viviendas de la zona los techos eran grandes y con empinadas cubiertas a dos aguas a las cuales Taut define como un “romántico ambiente”.
Aún así, algunas de las losas tenían una sección escalonada que colgaba como alero y tendía a suavizar el duro perfil de los edificios con techo plano.

Algunos de los edificios fueron pintados de color rojo, una señal más de la inclinación socialista de GEHAG y su arquitecto, mientras el color azul de los balcones y de parte de la fachada fue en aquellos tiempos muy criticado y hoy se ha convertido en un símbolo de la zona.

Edificio central

El edificio principal en forma de herradura fue levantado en torno a un jardín interior con un lago en su parte central.

Este edificio sigue un plano bastante convencional, con departamentos de 2 o 4 dormitorios a cuyas plantas se accede por una escalera. Esta escalera, en la fachada que da a la calle, sigue un patrón repetitivo de zonas acristaladas verticales que alternan con ventanas regulares.

Los balcones que se abren al lado opuesto dominan las fachadas que dan al jardín. Las pequeñas aberturas en la última planta son una característica de las viviendas de este período dando luz natural a los desvanes comunes, utilizados como lavaderos y almacenamiento.

A pesar de que algunos de sus pisos sólo tienen 49 m² de planta, siguen siendo muy codiciados ya que su alquiler siempre se mantuvo accesible.

Casas unifamiliares

Alrededor del edificio principal y a cierta distancia se levantaron hileras no simétricas de casas, algunas con techo a dos aguas otros planos, con áreas verdes y de recreo, dando al lugar aspecto de villa y combinando los principios de la ciudad jardín con los elementos urbanos de un gran block de viviendas.

El arquitecto Martin Wagner, inspector jefe urbanista para la ciudad de Berlín durante este período, entusiasta de la ciudad jardín desde antes de la guerra y acompañante de Taut en su viaje a Inglaterra diseñó algunas de las losas utilizadas en la construcción. Las casas de dos pisos distribuidas en hilera, cuentan con un amplio y completo sótano, techos a dos aguas y pequeñas ventanas abuhardilladas en el ático. La línea de edificación se adapta al terreno.

Materiales

En su construcción se utilizaron materiales de albañilería, ladrillos rojos, revoques de yeso y algunas terminaciones exteriores en madera. La carpintería de las ventanas, divididas en varios paños, también fue realizada en madera. Taut combinó materiales modernos como el acero y el vidrio con los materiales tradicionales de la construcción alemana como son la madera y la mampostería.

Otra combinación de la arquitectura moderna con la tradicional queda plasmada en el techo plano que contrasta con el tradicional techo inclinado cubierto con tejas rojasen algunas de las casas.

Para alegrar y hacer más agradable la vida a los habitantes del asentamiento, Taut combinó diversos colores en las fachadas, algunas casas fueron pintadas de azul, otras de rojo.

La sección más larga de la fachada del Fritz- Reuter-Allee está pintada en “Berlín Rot”, rojo guinda, por lo cual es conocida como “rote front”, frente rojo. Los accesos al edificio por esta fachada fueron pintados en azul intenso.

Fuente: Wikiarquitectura










martes, 10 de julio de 2018

UN RECORRIDO FOTOGRÁFICO POR LOS ANTIGUOS BALNEARIOS SOVIÉTICOS DE GEORGIA

Terraza de un balneario dando al mar Negro en Gagra, Georgia.
 
En un programa financiado por el estado, los ciudadanos estaban obligados a tomarse vacaciones en un balneario durante al menos dos semanas al año.

Por Elaina Zachos

En una pequeña localidad de Georgia centro-occidental, el follaje verde invade edificios derrumbados, reliquias de otra época. Grandes columnas, pilares y arcos pintados de color azul claro y turquesa se prolongan formando enormes sanatorios de la época soviética que en su día sirvieron como lugares de descanso para los ciudadanos exhaustos.

En la década de 1920, Tskaltubo era un spa en auge con una clientela exclusivamente soviética. Los ciudadanos acudían allí en bandada como parte de un programa de vacaciones obligatorias financiado por el estado cuyo objetivo era devolverles su energía al mismo tiempo que reflexionaban sobre los ideales soviéticos. Si los trabajadores gozaban de buena salud, en teoría, la mano de obra estaría sana y por lo tanto sería más productiva a la hora de apoyar al régimen.

Aunque muchos de los edificios están abandonados y se están derrumbando, algunas partes del balneario todavía se utilizan como complejo hotelero hoy en día. Estas fotografías captan la decadencia de la estructura, pero los colores todavía vivos y la integridad de los edificios sugieren un pasado grandioso.

«Todo esto es enorme y los pilares son muy altos, y sientes que se construyeron con mucho orgullo», afirma Reginald Van de Velde, explorador urbano que visitó el lugar en 2017. «Sientes el orgullo soviético en ellos».

En un programa financiado por el estado, llamado putevki, los ciudadanos estaban obligados a tomarse vacaciones en un balneario durante al menos dos semanas al año. Los ciudadanos viajaban en tren a los lujosos balnearios y, una vez llegaban, cada uno tenía su propia habitación. Los médicos les recomendaban una serie de tratamientos programados estrictamente, entre ellos un rato obligatorio para tomar el sol.

Pese a lo que pensemos de los spas hoy en día, estas instituciones de la época soviética eran estrictas. A los huéspedes no se les permitía venir con sus familias. Tampoco se recomendaba beber, bailar y hacer demasiado ruido, ya que podrían afectar a la capacidad de los huéspedes para reflexionar acerca del estado socialista. Aunque algunos balnearios de la época comunista todavía se usan y los complejos que visitó Van de Velde parecen estar abandonados, algunas de las estructuras en ruinas tienen residentes.

«Ahora, estos edificios están ocupados por refugiados», afirmó Van de Velde. Tras haber sido expulsados de sus hogares por el conflicto, los refugiados abjasios han convertido los sanatorios en sus propias casas y huertos improvisados.

En la actualidad, Tskaltubo todavía es una ciudad-balneario popular. Van de Velde explica que el edificio principal del sanatorio de la localidad todavía se usa, aunque cuando él lo visitó, no había muchos huéspedes. El complejo cuenta con un hotel, un restaurante y una bodega, y ofrece servicios tradicionales de spa, entre ellos baños radiactivos de radón y balneoterapia en forma de baños terapéuticos.

Aunque los sentimientos soviéticos desaparecieron hace ya tiempo, el espíritu restaurador del balneario todavía perdura.

Fuente: National Geographic