La estatua de Chollima es una obra artística, y un símbolo profundamente arraigado en la identidad de Corea del Norte. Representa tanto la mitología como los valores que el régimen de Kim Il-sung deseaba infundir en la población para avanzar en la reconstrucción del país después de la guerra
El término “Chollima” proviene de la mitología coreana y relatos populares, se refiere a un caballo legendario que es capaz de recorrer mil li (aproximadamente 400 kilómetros) en un día, lo que lo convierte en un símbolo de velocidad y esfuerzo incansable. Durante la década de 1950, tras la devastación de la Guerra de Corea, el país se encontraba en un proceso de reconstrucción, y el gobierno de Kim Il-sung comenzó a promover el concepto del “Chollima Movement” o “Movimiento Chollima”. Este movimiento tenía como objetivo movilizar a la población para lograr un rápido desarrollo industrial y económico, y la estatua fue concebida como una representación de esa ideología.
El monumento de Chollima tiene una altura de 46 metros desde su base, y la figura del caballo 14 metros de alto por 15 de longitud, fue inaugurada en 1961, durante la era de consolidación del régimen de Kim Il-sung. Su construcción fue parte de una serie de esfuerzos por marcar visualmente el poder y la determinación del estado norcoreano. Fue erigida en la Plaza de la Victoria en Piongyang, que es un lugar simbólicamente significativo para la ciudad.
El caballo alado de la estatua está representado en una postura dinámica, con las alas extendidas hacia adelante, lo que simboliza el movimiento, la velocidad y el impulso hacia adelante. A la izquierda de la figura, aparece un hombre y una mujer, representando al pueblo trabajador que, al igual que el caballo mitológico, debe avanzar sin descanso hacia el logro de los ideales del régimen. Se trata de dos figuras montadas en Chollima: un obrero sosteniendo en alto la “Carta Roja” del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea y una campesina con un haz de arroz en los brazos.
El monumento de Chollima es una obra de arte monumental, y un potente símbolo de la propaganda del régimen de Kim Il-sung. A través de la figura del caballo, se transmitió el mensaje de que el pueblo norcoreano, al igual que el animal mítico, debía esforzarse al máximo para lograr los objetivos del país. La estatua refleja también la glorificación del trabajo colectivo y la unidad bajo el liderazgo de Kim Il-sung.

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