viernes, 21 de enero de 2022

"SINFONÍA FÚNEBRE Y TRIUNFAL", DE HÉCTOR BERLIOZ, DEDICADA A LOS CAÍDOS EN LA REVOLUCIÓN DE 1830

La “Sinfonía Fúnebre y Triunfal” Op.15 fue escrita entre los meses de marzo y julio de 1840. Es su cuarta y última sinfonía. El gobierno francés quería celebrar en el mes de julio de 1840 el décimo aniversario de la revolución de 1830, con el traslado de sus víctimas a un monumento situado en la plaza de la Bastilla. Le encargaron a Berlioz una sinfonía para ser interpretada al aire libre durante la ceremonia. Compuso la obra para una banda militar de 200 músicos. Mas tarde, en el año 1842, modificó la obra añadiendo cuerdas a la orquesta y coros en su parte final.

El estreno al aire libre en la plaza de la Bastilla fue un fracaso, debido a problemas acústicos. En el mes de agosto se estrenó correctamente en la sala Vivienne de París. El 19 de noviembre de 1843 se interpretó en el Conservatorio con las dos orquestas que requieren la versión modificada.

El primer movimiento moderato un poco lento, es la Marcha fúnebre. Escrita para la ceremonia del traslado de los caídos en la revolución, Berlioz compone una marcha desolada. Sobre el ritmo de marcha marcado por los timbales, el viento expone una amplia melodía. Después de un segundo tema sombrío, los trombones anuncian la reanudación de la marcha con mas solemnidad. A continuación de un período de mas recogimiento, termina con una breve coda.

El segundo movimiento, adagio non tanto, es la Oración fúnebre. Según Berlioz es una despedida a los muertos en el momento de ser depositados en la tumba. Unos amplios acordes de la orquesta, interrumpidos por silencios, crean el ambiente. Solos en los metales introducen la melodía de la oración, que se va desarrollando hasta enlazar con la solemne siguiente parte, sin interrupción.

El último movimiento es un allegro non troppo e pomposo, titulado Apoteosis. Es un himno de gloria que finaliza la ceremonia. Una melodía llena de pompa, expresada solemnemente por el viento abre el movimiento. Se introducen los coros con las palabras Gloire! Gloire et triomphe à ces hèros!, acompañados por la orquesta al pleno con brillante percusión, que cierran la obra. Esta parte coral fue añadida por Berlioz en su corrección final, para aumentar el efecto glorioso.

Fuente: Historia de la Sinfonía

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