lunes, 30 de julio de 2012

"CCCP: COSMIC COMMUNIST CONSTRUCTIONS PHOTOGRAPHED", DE FREDÉRIC CHAUBIN

CCCP : Cosmic communist constructions photographed / photographs and essay by Fréderic Chaubin.
Köln [etc.] : Taschen, 2011.
312 p. : principalmente il.
Texto en español, italiano y portugués
ISBN 9783836525206

PVP: 40 €

Sueños ideológicos
La cuarta edad y la final de la arquitectura soviética


El fotógrafo Frédéric Chaubin revela 90 edificios situados en catorce ex repúblicas soviéticas que expresan lo que podría ser considerada la cuarta edad de la arquitectura soviética. Las construcciones descubren un inesperado renacimiento de la imaginación, un florecimiento desconocido que tuvo lugar desde 1970 hasta 1990. Al contrario que en los años 1920 y 1930, aquí no emergieron una "escuela" ni una tendencia principal. Estos edificios representan un impulso caótico provocado por un sistema en decadencia. Su diversidad anuncia el final de la Unión Soviética.

Aprovechando el colapso de la estructura monolítica, los agujeros de la red en expansión, los arquitectos fueron mucho más allá de la modernidad, regresando a las raíces o innovando con libertad. Algunos audaces completaron proyectos que hubieran soñado los constructivistas (Sanatorio Druzhba, Yalta); otros expresaron su imaginación de una manera expresionista (Palacio nupcial, Tiflis). Un campamento de verano, inspirado por bocetos de un prototipo de base lunar, reclama su influencia suprematista (Campo de rehabilitación juvenil Promethee, Bogatyr). Después llega el despliegue de la arquitectura parlante en los últimos años de la URSS: un crematorio adornado con llamas de concreto (Crematorio, Kiev), un instituto tecnológico con un platillo volador estrellado en su techo (Instituto de investigación científica, Kiev), un centro político que te mira como un Gran Hermano (Casa de los Sóviets, Kaliningrado). Este mosaico de estilos testimonia todos los sueños ideológicos del período, desde la obsesión con el cosmos hasta el renacimiento de la identidad y también resume la geografía de la URSS al mostrar cómo las influencias locales dieron sus giros exóticos antes de llevar el país a su final.

Cosmic Communist Constructions Photographed de Frédéric Chaubin ha sido elegido el mejor libro del año sobre arquitectura en el Festival Internacional del Libro de Arte y del Cine de Perpiñán, Francia (Festival International du Livre d'Art & du Film Perpignan).

Sobre el fotógrafo:
Frédéric Chaubin
nació en Phnom Penh en 1959. Durante los últimos quince años ha sido redactor en jefe de la revista francesa de estilo de vida "Citizen K". Desde 2000 ha expuesto con regularidad sus trabajos fotográficos, que combinan arquitectura y viajes. La investigación de la colección sobre la URSS fue llevada a cabo de 2003 a 2010 con un proceso intuitivo.


Fuente: Arkitektura.dok











Exuberancia soviética en riesgo de abandono

Frederic Chaubin paseaba por un mercado en Tbilisi, la capital de Georgia, en 2003, cuando un antiguo libro atrapó su mirada. Aunque no podía leer las palabras, Chaubin, el fotógrafo francés, quedó hipnotizado por las imágenes que contenía. El libro, que describía 70 años de arquitectura post-revolución, presentaba una extraordinaria colección de edificios que se inspiraban en una extraordinaria colección de estilos : así como las escuelas soviéticas del Suprematismo (una explosión controlada de formas geométricas) y el Constructivismo, había un trasfondo fuertemente occidental, que evocaba todo: desde Alvar Aalto y Antoni Gaudí hasta Oscar Niemeyer. Y recorriendo todo aquello, había un elemento estremecedor de ese ir demasiado lejos, un atisbo de sputniks, cohetes espaciales y platos voladores.

Chaubin quedó atrapado. Y así fue que comenzó una odisea de siete años para buscar y fotografiar algunas de las creaciones arquitectónicas más inusuales, muchas ya en situación de riesgo. Tomemos el edificio del altamente improbable Ministerio georgiano de Carreteras. Es una especie de torre del juego llamado “jenga”: un conglomerado de pisos rectangulares construido a mediados de los años 70. Basado en un concepto llamado el “Space City Method”, muestra una conciencia ecológica avanzada para su época (especialmente para un ministerio de carreteras). El edificio toma poco terreno y permite que la naturaleza se expanda allá abajo. O el departamento de arquitectura del Instituto Politécnico de Minsk : en la fotografía tomada por Chaubin –que aparece en la culminación de su odisea, el libro Cosmic Communist Constructions Photographed, editado por Taschen– es algo así como un enorme ferry de pasajeros sobre un río helado en Bielorrusia.

Y también está el maravilloso sanatorio Druzbha (foto), situado junto al mar en Yalta. Un manojo de pabellones circulares que emergen de un bosquecillo. Cada uno señala un espacio de viviendas. “El Pentágono y los servicios de inteligencia turcos los confundieron con una base de misiles”, dice Chaubin.

En parte debido a la barrera idiomática y en parte a que los creadores de aquellas maravillas casi no han sido admirados y celebrados, esta capacidad soviética para hacer una arquitectura exuberante no fue detectada en Occidente. Es una sorpresa, hasta un shock. Sus inauguraciones fueron registradas, pero por lo general sólo en Arquitecture SSSR, una revista estatal, o en libros como las series publicadas en 1987 para celebrar el 70ª aniversario de la Revolución de Octubre. En esas series se celebró la arquitectura de las 15 repúblicas soviéticas en aquellos años.

Lo que más sorprendió a Chaubin fue el hecho de que los edificios más asombrosos que encontró habían sido construidos en los últimos 15 años de la URSS. Al comienzo le pareció raro que estuvieran realizados en tantas formas diferentes, sobre todo porque la mayor parte de la arquitectura soviética era aún del estilo prefabricado de mediados de los años 50, impuesto por Nikita Khruschev: hormigón barato, estrictas líneas modernistas, y poco espacio para la imaginación artística. Esto, comenta Chaubin, se debió a que en los años 70 y 80 se dio en Rusia un surgimiento de talentos locales. Así mirado, estos edificios hasta podrían ser leídos como “el canto del cisne” de una superpotencia, creado por gente ya liberada de la centralización, gente que miraba hacia Occidente y en él se inspiraba. En Rusia las universidades están empezando a realizar trabajos de investigación con los edificios de esa época, muchos de los cuales han quedado abandonados y están derrumbándose por falta de mantenimiento. En general, el problema es uno solo: eran edificios públicos, construidos en gran escala para incentivar a las poblaciones locales, y tenían usos que se han tornado anticuados ahora que el Estado ya no es todopoderoso y magnánimo. Pero entre todas las academias de ciencias y los centros deportivos, los sanatorios, las piscinas y los campamentos, hay también algunas rarezas, como los “palacios para bodas”. Aquellas construcciones fascinantes se asemejaban a catedrales, y según Chaubin estaban construidas a escala enorme para incentivar a las personas a no casarse en iglesias.

Pero Chaubin tiene también un propósito serio: quiere saber cómo se proyectó la construcción de estos edificios y quién los diseñó, pero ubicar a los arquitectos fue difícil, si no imposible. Después de todo, eran empleados públicos. Si ellos hubieran creado semejantes edificios en Occidente, hubieran llegado a ser famosos y ricos, y vivirían en lujosas residencias; pero muchos vivían en estrechos e incómodos departamentos de un dormitorio construidos en complejos habitacionales de hormigón, al estilo soviético.

Algunos de los arquitectos más jóvenes que han trabajado en estos proyectos tardíos de la época soviética tienen ahora 60 años. Oleg Romanov –quien en 1985 diseñó un alojamiento para jóvenes delincuentes en Bogaty, Rusia, en un estilo zig-zag que en Occidente se conoció con el nombre de Deconstrutivismo– es ahora vicepresidente de la Unión de Arquitectos de San Petersburgo. Uno de los socios de Romanov en esta obra fue Mark Khidekel, quien 1994 emigró a Nueva York para trabajar con Philip Johnson, la personificación del diseño decadente, burgués y capitalista. Y George Chakhava, según se sabe, no sólo fue el arquitecto en jefe del magnífico Ministerio georgiano de Carreteras, sino que fue también ministro de Construcción de Torres. Así, se permitió elaborar un diseño libre, inspirado en la obra de El Lissitzky, uno de los líderes del movimiento Suprematista. El resultado fue una ciudad que es casi una metrópolis por derecho propio: elevó al ministerio por un encima de un bosque, permitiendo así la convivencia entre la arquitectura de avanzada y la naturaleza.

¿Sobrevivirán estas joyas más allá de las páginas del libro de Chaubin? Tal vez el agresivo desarrollo de la construcción privada vea perecer a la mayoría, ahora que sus los valiosos terrenos se transforman en sitios para mediocres hoteles, casinos y casas para los ricos. Hubo también una buena noticia: el Ministerio de Torres de Chakhava fue declarado monumento nacional en 2007, el año en que el arquitecto murió. Desde entonces debe haber planes para convertirlo en una oficina del Banco de Georgia. Pero no todos los habitantes están de acuerdo: muchos lo ven como un deslumbrante y chillón símbolo de los malos tiempos del pasado. Así sucedió con muchos de los edificios fotografiados por Chaubin, pese a su creencia en que ellos representan el final de la USSR y no su continuación. 

Fuente: Clarín

1 comentario:

Pato Bastos dijo...

Tengo un blog sobre Rusia donde le dediqué una entrada al tema, si les interesa se pueden pegar una vuelta http://devueltaenrusia.blogspot.ru/ Abrazos!