
"NUESTRO PROGRAMA"
Nicolás Bujarín y Eugenio Preobrazhenski
1. ¿QUE ES UN PROGRAMA?
Todo partido se propone conseguir determinados fines. Lo mismo un partido de latifundistas o capitalistas que
partido de obreros y campesinos. Es, pues, necesario
que cada partido tenga objetivos precisos, porque, de lo
contrario, pierde el carácter de partido. Si se trata de un
partido que represente los intereses de los latifundistas,
se propondrá la defensa de los latifundistas: buscando
los medios de mantener la propiedad de la tierra, de
sometre a los campesinos, de vender el grano a los precios
más altos posibles, de elevar la renta y de procurarse
obreros agricolas pagados con jornales infimos. Igualmente,
un partido de capitalistas, de industriales, tendrá
sus objetivos propios: obtener la mano de obra barata,
ahogar toda protesta de los obreros industriales, buscar
nuevos mercados en los que puedan vender las mercancías
a precios elevados, obtener grandes ganancias, para
lo cual aumentará las horas de trabajo y, sobre todo, tratará
de crear una situación que quite a los trabajadores
toda posibilidad de aspirar a un orden social nuevo; los
obreros deben vivir con el convencimiento de que siempre
ha habido patrones y que continuarán existiendo mientras
exista el hombre. Estos son los objetivos de los industriales.
No cabe duda que, naturalmente, los obreros y los campesinos
tienen objetivos bien distintos, por ser distintos
sus intereses. Un viejo proverbio ruso dice: "Lo que
conviene al ruso es mortal para el alemán." La siguiente
variante sería muy apropiada: "Lo que al obrero conviene
es mortal para el capititalista."
Esto significa que el trabajador tiene un fin, el capitalista
otro y el latifundista otro. Pero no todos los propietarios se ocupan
asiduamente de sus intereses. Más de uno vive en la holganza y en la
francachela, sin siquiera
tomarse la molestia de revisar las cuentas que le presenta el
administrador. Pero también hay muchos obreros y campesinos llenos de
despreocupación y apatía. Estos se dicen: "De una manera u otra
conseguiremos ir viviendo
y lo demás ¿qué nos importa? Así han vivido nuestros
antepasados y así seguiremos viviendo nosotros." A esta
clase de gente le tiene todo sin cuidado y no comprende
ni aun sus propios intereses. Pero los que se preocupan
de hacerlos valer del modo mejor, se organizan en un
partido. Al partido no pertenece la totalidad de la clase, sino
sólo la fracción más enérgica y mejor, que es la que
guía a toda la restante. En el partido de los trabajadores
(el partido de los comunistas bolcheviques) están afiliados los mejores
obreros y campesinos. En el partido de los latifundistas y capitalistas
(cadetes)[1]
están afiliados los capitalistas y latifundistas mas enérgicos y sus
servidores: abogados, profesores, oficiales, generales, etc. Todo
partido comprende la parte más consciente de aquella
clase cuyos intereses representa. Un latifundista o capitalista,
organizado en un partido, combatirá a sus campesinos o trabajadores con mayor
eficacia que otro no organizado. Del mismo modo, un obrero organizado
luchará contra el capitalista o latifundista con mayor éxito
que uno no organizado, siendo la razón de esto el que él
tiene conciencia de los intereses y de la finalidad de la
clase obrera y conoce los métodos más eficaces y rápido
para conseguirla.
El conjunto de los objetivos que se propone un partido en la
defensa de los intereses de la propia clase forma el programa de este
partido. Las aspiraciones de una clase están formuladas en el programa. El programa
del partido comunista contiene las aspiraciones de los
obreros y de los campesinos pobres. El programa es la
cosa más importante para todo partido. Siempre se puede
saber por el programa de cualquier partido los intereses que representa.
2. ¿CUAL ERA NUESTRO ANTIGUO PROGRAMA?
Nuestro programa actual fue aprobado en el VIII
Congreso del Partido, a fines de marzo de 1919.
Hasta entonces carecíamos de un programa bien definido
y formulado. Teníamos tan sólo el antiguo programa
que fue elaborado en el II Congreso, en 1903. En
aquella época los bolcheviques y los mencheviques formaban
un partido único y, por tanto, tenían un programa
común. Entonces la clase obrera comenzaba apenas a
organizarse. Las fábricas y las oficinas eran raras. El porvenir de la clase obrera era muy discutido. Los Narodniki[2]
(los precursores del actual partido de los socialrevolucionarios)
sostenían que la clase obrera en Rusia no tenia ninguna posibilidad de
desarrollo pues el numero de nuestras fabricas y talleres no aumentaría.
Los socialdemócratas marxistas (es decir, los actuales bolcheviques y
mencheviques) eran, por el contrario, de la opinion de que en Rusia,
como en todos los demas paises, seria, una vez desarrollada, el elemento
revolucionario primordial. La historia desmintió la opinión de los Narodniki y dio la razón a los socialdemócratas.
Más en la época en que los socialdemócratas, en el
II Congreso, elaboraron su programa (elaboración en la que participaron
tanto Lenin como Plejánov). Las fuerzas de la clase obrera eran entonces
demasiado exiguas. Por eso nadie pensaba en la posibilidad de poder
derrocar de un golpe a la burguesía. Se vislumbraba tan sólo
la posibilidad de derrocar el zarismo, de conquistar la
libertad de Organización de los obreros y campesinos, de
obtener la jornada de ocho horas y cortar un poco las
garras a los latifundistas. Pero nadie pensaba todavía en
poder instaurar un Gobierno de la clase obrera y expropiar
inmediatamente las fábricas y empresas de la burguesía. Tal era nuestro
antiguo programa de 1903.
3. NECESIDAD DE FORMULAR UN NUEVO
PROGRAMA
Desde aquella época a la revolución de 1917 han transcurrido muchos años, y las condiciones han cambiado notablemente. La gran industria en Rusia ha tenido un desarrollo enorme, y con ella, la clase obrera. Ya en la
revolución de 1905 ésta se manifestó como un elemento
potente. Cuando llegó la segunda revolución se vio claramente que la revolución no podía vencer sin la victoria
de la clase obrera. Pero ahora la clase trabajadora no
podía contentarse con lo que en 1905 le hubiera bastado,
pues se había hecho lo suficiente fuerte para poder tener
la pretensión de apoderarse de las fábricas, conquistar
el Poder y suprimir a la clase capitalista. La razón de ello
es que las condiciones internas de Rusia, desde la formulación
del primer programa, habían cambiado fundamentalmente. Y, lo que es más
importante, también las condiciones externas habían sufrido un
cambio profundo. En el 1905 reinaba en toda Europa "la paz y la
tranquilidad". Por el contrario, en 1917 estaba claro para
toda persona inteligente que de las entrañas de la guerra
mundial debía surgir la revolución mundial. A la revolución rusa del
1905 sólo sucedió un débil movimiento de los obreros austríacos y
convulsiones en los países atrasados de Oriente: en Persia, en Turquía y
en China. En cambio, la revolución rusa de 1917 ha sido seguida
no sólo de la revolución en Oriente, sino también en Occidente, donde la
clase obrera ha emprendido la lucha para el aniquilamiento del capital.
Vemos que actualmente las condiciones internas y externas son completamente diferentes
de las del año 1903, y, por tanto, sería absurdo que el partido de la
clase obrera mantuviese en 1917-1919 el viejo programa de 1903.
Cuando los mencheviques nos echaban en cara el haber
renegado de nuestro antiguo programa y, por lo mismo,
de la doctrina de Carlos Marx, les respondíamos que,
según la doctrina de Marx, los programas no salen de
cerebros, sino que los plasma la vida. Cuando la vida
ha cambiado profundamente, tampoco puede el programa
permanecer el mismo. En invierno se usan las pieles. En
verano sólo un loco llevaría una piel. Lo mismo ocurre en
política. El mismo Carlos Marx es quien nos ha enseñado
lo a tener en cuenta las condiciones históricas contingentes y a obrar
en consecuencia. Esto no quiere decir que debamos cambiar de
convicciones como una señora se muda de guantes. El objetivo primordial de la clase
obrera es la realización del orden social comunista. Este
es el objetivo constante e inmutable de la clase trabajadora. Se comprende que, según la distancia a que ésta se encuentra de esta meta, variarán sus reivindicaciones inmediatas. Durante el régimen autocrático la clase obrera debía actuar en secreto, dado que su partido era perseguido
como una asociación de delincuentes. Ahora la clase obrerera está en el Poder, y su partido es el partido gobernante.
Sólo una persona anormal pretendería que el programa de 1903 sea
todavía válido en nuestros días. El cambio de las condiciones internas
de la vida política rusa, parte del cambio de toda la situación internacional, han provocado la necesidad de efectuar un cambio de programa.
4. IMPORTANCIA DE NUESTRO PROGRAMA
Nuestro programa (de Moscú) es el primer programa de un partido de la clase obrera en el Poden Por esta
razón nuestro partido tenia que concretar en él todas las
experiencias adquiridas por la clase obrera en la administración y constitución de un nuevo edificio social. Esto
tiene importancia no sólo para nosotros, los obreros y
campesinos rusos, sino también para los compañeros extranjeros.
No sólo nosotros aprendemos con nuestros éxitos y nuestros fracasos,
con nuestros errores y nuestras
culpas, sino la totalidad del proletariado internacional.
Por eso nuestro programa no contiene únicamente lo que
nuestro partido tiene el propósito de realizar, sino también lo que en
parte ya ha realizado. Nuestro programa debe de ser conocido en todos
sus detalles por todo miembro
del Partido. Pues sólo puede ser miembro del Partido el
que ha reconocido el programa, es decir, aquel que lo cree
justo. Pero esto no es posible si no lo conoce. Es cierto
que hay mucha gente que, sin jamás haber visto un programa, se insinúa
en el Partido Comunista para obtener
alguna ventaja y para ocupar algún puesto. A éstos no
los queremos por nocivos. Sin conocer nuestro programa nadie puede llegar a ser un comunista verdadero.
Todo obrero y campesino pobre, consciente, debe conocer
el programa de nuestro Partido. Todo proletario extranjero debe
estudiarlo para aprovecharse de las experiencias de la revolución rusa.
5. CARACTER CIENTÍFICO DE NUESTRO PROGRAMA
Ya hemos dicho que un programa no debe ser el producto artificial
de una mente, sino que se debe sacarlo de
la misma vida. Antes de Marx, muchos defensores de la
clase obera habían trazado cuadros encantadores del paraíso futuro; pero
ninguno se había preguntado si era
éste alcanzable y cuál era el camino que a él conducía. Marx siguió un
método totalmente distinto. Partió de un
escrupuloso examen del orden malo, injusto y bárbaro
que hasta entonces regía en todo el mundo. Marx examinó
el orden social capitalista con la objetividad y la precisión con que se
examina un reloj o una máquina cualquiera. Supongamos que examinando un
reloj nos
encontramos con que dos ruedas no engranan bien y que
en cada vuelta nueva se incrusta cada vez más una en la
otra. En este caso podemos vaticinar que las ruedas se
se pararán y dejará de funcionar todo el reloj.
Marx no examinó un reloj, sino el sistema capitalista;
estudió la vida social tal como se presenta bajo la dominación del capital. De este estudio sacó la conclusión de que el capital se cava su propia fosa, que esta máquina se destruirá precisamente por la fatal sublevación
de los trabajadores que transformarán todo el mundo según su
voluntad. Marx recomendó a todos sus discípulos que
estudiasen en primer lugar la vida en sus manifestaciones reales. Sólo
así es posible formular un programa verdadero. Por esto es natural que
nuestro programa
comience con una exposición del dominio del capital.
Ahora, en Rusia, el dominio del capital se ha derrumbado. Las
previsiones de Carlos Marx se presentan ante nuestros ojos. La vieja
sociedad se va yendo a pique. De
las cabezas de los emperadores y de los reyes van cayendo las coronas.
En todos los países los obreros se preparan
para la revolución y la instauración del poder de los Soviets. Para comprender cómo se ha llegado a esto es
nester conocer con exactitud cómo está constituido
orden capitalista. Entonces veremos que éste tiene
tablemente que morir. Y cuando hayamos reconocido
no se puede volver atrás, que la victoria del proletaria
es segura, continuaremos con mayor energía y segunda
la lucha por la nueva sociedad del trabajo.
Notas
1. Partido Constitucional Democrático, agrupació de burgueses liberales, conocido como Cadete por sus iniciales K. D.. Príncipal partido contrarevolucionario en 1917.
2. Miembros del partido Narodnaya Volya
("Voluntad del Pueblo" o "Voluntad Popular"), el cual predicaba que la
reforma agraria serviría de entrada al desarrollo socialista de Rusia.
Bibliografía
1. Protocolo de la Conferencia de 1917.
2. Materiales para la revisión del programa del Partido.
3. Revista Spartakus, números 4-9; artículos de Bukharin y Smirnof.
4. Artílos de Lenin en la revista Prosveccenie, números 1-2, año 1917.
5. Protocolos del VIII Congreso.
Sobre el problema del carácter científico del programa marxista, véase la literatura sobre socialismo científico.
1. Golubkof: Socialismo utópico y científico.
2. Marx, Engels: Manifiesto Comunista.
Para el estudio del carácter general del programa, váase el opúsculo de Bukharin, El programa bolchevique.
De toda esta literatura, sólo el último escrito mencionado, y en
parte el de Golubkof, tiene un carácter popular; los demás son de
lectura difícil.
Escrito: En 1919.
Primera Edición: Publicado a en castellano en la revista Asuntos Sociales, Madrid, 1929, en traducción de Ramón Solórzano.
Digitalización: Juan Fajardo, junio de 2000.
Fuente: Elaborado en base al reimpreso de la edición de 1929 de N. Bujarín, El a.b.c. del comunismo por la Editorial Grijalbo en 1970.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2000 (Rev. 2002).