viernes, 10 de abril de 2020

115 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA COMUNISTA HÚNGARO ATTILA JOZSEF

Estatua de Attila József frente al Parlamento de Hungría

Attila József nació el 11 de abril de 1905 en Ferencváros, un barrio pobre de Budapest, y murió el 3 de diciembre de 1937. Es uno de los poetas más importantes en la historia de la literatura húngara y es considerado como uno de los mayores representantes de la poesía socialista mundial.


Cuando el 3 de diciembre de 1937 se lanzó bajo las ruedas de un tren en un pueblecito de las orillas del lago Balaton, Attila József, nacido en 1905, puso punto final a una de las vidas más tensas y dramáticas de su tiempo y selló una obra poética que se situaría entre las primeras de un país que ya contaba, entre otras muchas, con las muy relevantes de Sandor Petöfi (1823-1849) y Endre Ady.

La vida de Attila transcurrió entre las dos guerras mundiales y, si no conoció directamente la experiencia del terror, la destrucción y la muerte, sí le tocó sufrir las consecuencias de aquellos grandes conflictos y presenciar —en actitud de protesta, desde luego—, el surgimiento y el auge del fascismo. Si a esto añadimos la pobreza, el desamparo y la errancia, podremos componer un marco de referencias, de valor relativo, para imaginar los orígenes de una obra poética de proyección universal, aunque todavía insuficientemente conocida en nuestros países, y no sólo, obviamente, a causa de las reales, espesas barreras lingüísticas.

El ámbito cultural del poeta, que llegó a poseer unas nueve lenguas, abarca los puntos cruciales de la cultura mundial. Algunos de los pensadores más avanzados de su tiempo, y de todos los tiempos, de Lucrecio a Romain Rolland pasando por Marx, contribuyeron a la formación humana de Attila.

Traductor de François Villon, Arthur Rimbaud, Emile Verhaeren, Alexandr Blok, Vladimir Maiacovski, y de otros muchos poetas que de algún modo impregnaron su obra, los poetas de la Revolución de Octubre, el dadaísmo y el surrealismo ensancharon el horizonte cultural y poético de Attila József, quien, en poco más de una década de "producción", abarcó en su obra —pero no sólo en el aspecto formal— diversos modos expresivos y diversas esencias, desde la poesía popular húngara hasta la versificación según el estilo, o los estilos, de los vanguardismos europeos. Los húngaros consideran a Attila József, con toda justicia, como uno de los grandes innovadores de su lengua.

Attila József afrontó con verdadera fortuna todos los temas e incitaciones de su universo poético y cotidiano, aunque en su obra podemos distinguir dos vertientes principales: la de la poesía civil y la de la amorosa, ambas entendidas en un sentido muy amplio y a partir de un concepto de la poesía que siempre tuvo en Attila a un iniciado en los misterios pero también a un navegante audaz y temerario, a un artista verdadero, a un hombre total. Como actor y testigo de su tiempo y de su clase social, a la que quiso reivindicar militando en las filas del Partido Comunista húngaro, escribió numerosos textos en los que está presente su aguda, revolucionaria visión de la realidad unida a aquella dramática búsqueda de orden, razón y saber que le urgían sus angustias y tensiones interiores. Sus poemas de amor —que pueden situarse entre los más grandes y bellos de nuestro tiempo— expresaron, en imágenes originales, las ternuras, placeres, obsesiones y desgarramientos de un amante que con frecuencia nos recuerda que el amor es también una manera, a veces desesperada, de mantenernos en contacto con el mundo, con la savia, las vísceras y el fuego de la tierra. Pero la poesía que aquí inadecuadamente llamamos civil, y la que arbitrariamente llamamos amorosa, se nos muestran, por lo general, en la obra del poeta, profunda y espontáneamente imbricadas y reducidas (¿reducidas?), por fortuna, sólo a eso: a poesía.

El lector hispanoamericano lamentablemente poco enterado del patrimonio poético de algunos países privilegiados por las "musas", y que habitualmente accede a otras culturas a través de metrópolis como Francia, acaso ya conoce algo de la obra de Attila József (en La Habana, Buenos Aires, Budapest y Madrid aparecieron, en orden cronológico, colecciones de sus poemas trasladados al español). Ojalá que la selección, necesariamente demasiado apretada, que hoy se entrega al lector mexicano, le abra, de algún modo, las puertas de una obra poética de singular intensidad y, en segundo término, las de una tierra permanentemente habitada por los ángeles y demonios, por el rumor y el fuego de la poesía.

Las presentes versiones, obtenidas al final de prolongados y múltiples esfuerzos, no hubieran sido posibles sin la amistad y la ayuda incondicionales de Mátyás Horanyi, Vera Szekács, Gyórgy Somlyó y András Simor. Con la ayuda de todos ellos, pero particularmente la de éste último, el que suscribe logró dar fin —es un decir— a la tarea, difícil e intrincada, pero hermosa y apasionante como pocas, de trasladar y adaptar más a nuestra lengua la obra de uno de los poetas importantes del siglo XX.


Fayad Jamís


No soy quien grita

No soy yo quien grita: es la tierra que ruge.
¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡El diablo ha enloquecido!
Escóndete en el fondo limpio de los manantiales,
fúndete al cristal de la ventana,
ocúltate tras los fuegos de los diamantes,
escóndete en el pan recién salido del horno.
Oh, tú, pobre, mi pobre.
Con el fresco aguacero fíltrate en la tierra.
En vano hundes tu rostro en ti mismo,
sólo podrás lavarlo en otro rostro.
Sé la delgada arista de una brizna
y serás más grande que el eje de este mundo.

Oh, máquinas, pájaros, frondas, estrellas,
nuestra estéril madre pide a gritos parir.
Querido amigo, cariñoso amigo,
ya sea terrible o maravilloso,
no soy yo quien grita, es la tierra que ruge.


Corazón puro

No tengo ni padre ni madre,
no tengo ni patria ni Dios,
no tengo ni cuna ni sudario,
no tengo ni sombra de amor.

Hace tres días que no como
siquiera un grano de frijol.
El poder de mis veinte años
se lo vendo al mejor postor.

Y si nadie quiere comprármelo
al diablo se lo venderé.
Robaré, puro el corazón,
y, si es preciso, mataré.

Seré atrapado y luego ahorcado.
La santa tierra me tendrá
y a mi precioso corazón
yerba fatal le crecerá.


Eres tan tonta

Eres tan tonta,
corres
como el viento de la mañana.
Un coche podría atropellarte.
Y yo que había limpiado mi mesita:
ahora
la tibia luz de mi pan es más clara.
¡Regresa! Si quieres
compraré una manta para mi cama de hierro,
una manta sencilla y gris:
sienta bien a mi pobreza
y Dios la ama
y a mí también me ama mucho.
Nunca viene demasiado irradiante
pues no quiere
deslumbrar mis ojos
que tanto anhelan mirarte.
Te mirarán muy bien,
te besaré con cuidado;
no te arrancaré la chaqueta
y te haré muchos chistes
pues he inventado tantos desde entonces
para que tú también te alegres.
Vas a ruborizarte,
mirarás la tierra, juntos reiremos
tan alto, que en la vecindad nos oirán
los jornaleros serios y callados,
y en sus sueños
cansados y rotos, ellos también sonreirán.


Por ti estoy enojado, no contra ti

Cuando el sol se levanta
y el rocío se inclina desde los cabellos de los que
nunca sienten ira,
que mi ira no te moleste nunca, querida.

Pienso a menudo en las plazas grandes, veloces,
donde acaso no me caeré.
Y los talladores de mástiles vendrán con los mástiles en filas cerradas,
y los seis millones de férreos obreros,
vencedores, lanzarán al cielo el martilleo de corazón
tintineante.
Bajo la tempestad celestial de las herramientas,
que pueda yo tener tus besos, querida.

No te das cuenta de que me empino
cuando hablo del futuro.
Si quieres, sólo volveré a ti después de la victoria
que canta la gloria de la ciudades,
o cuando los panaderos unen sus buenas paletas
que lanzan el pan
y en ellas me colocan, con la cabeza baja, cubierta de
harina,
y me llevan lentamente hasta tu cama.

Por ti estoy enojado, no contra ti.
Mira, apriétame esta mano que te levanta a lo alto
en mis sueños.
Que mi ira te fortalezca, y que no te moleste,
querida.


¡Oh! Europa

¡Oh! Europa tiene muchas fronteras,
y en las fronteras muchos asesinos.
No me hagas llorar por la muchacha
que en un par de años más habrá partido.

No me hagas estar triste por el hecho
de que soy europeo. En realidad,
yo, buen compadre de los osos libres,
me atrofio si no tengo libertad.

Hago poesía para divertirte.
A la cumbre del monte llegó el mar
y una mesa bien puesta está nadando
sobre nubes y olas, sin cesar.


Yerbas amarillas


Sobre la arena, yerbas amarillas.
Una vieja huesuda es este viento.
La charca es una bestia estremecida.
El mar en su quietud sigue su cuento.

Tarareo mi saldo, silencioso.
Mi patria es una chaqueta vendida.
La tarde en las colinas se detiene.
Mi corazón me pide que no siga.

A través del azul cielo que fluye
brilla el islote de coral del tiempo,
zumbando; brilla un caserón,
un abedul, una mujer, un mundo muerto.


Al borde de la ciudad

Al borde de la ciudad, en donde vivo,
al derrumbarse los crepúsculos,
vuela el hollín en blandas alas
como murciélagos pequeños
y se solidifica como el guano
fuerte y grueso.

Así se asienta en nuestras almas este tiempo.
Y como espesos trapos
de pesadas lluvias
lavan el mellado techo de hojalata,
en vano la tristeza borra de nuestro corazón
lo que está sobre él petrificado.

La sangre también puede lavarlo. Así somos.
Gente nueva, enjambre de otra especie.
Pronunciamos la palabra de otro modo, el pelo
se pega a nuestra cabeza de otro modo.
Ni Dios ni la mente, sino
el carbón, el hierro y el petróleo,

la materia real nos ha creado
echándonos hirvientes y violentos
en los moldes de esta
sociedad horrible,
para afincarnos, por la humanidad,
en el eterno suelo.

Tras los sacerdotes, los soldados y los burgueses
al fin nos hemos vuelto fieles
oidores de las leyes:
por eso el sentido de toda obra humana
zumba en nosotros
como un violón.

Desde que se formó
el sistema solar,
aunque es mucho el pasado
tantas gentes no nos han destruido, indestructibles:
armas y glorias, superstición y cólera
en nuestras moradas devastaron.

El vencedor futuro
jamás se vio humillado
como nos humillasteis
bajamos al suelo la mirada. El secreto
guardado en la tierra se abrió.

¡Mirad cómo se ha vuelto una fiera
la fiel máquina!
Frágiles pueblos crujen
como el delgado hielo de un charco.
Cuando la fiera salta, el revoque de las ciudades
se desprende, y el cielo retumba.

¿Quién doma —quizá el terrateniente—
al perro salvaje del ovejero?
Su infancia es la nuestra. La máquina
se crió junto a nosotros.
Es un manso animal. ¡Vamos, llamadla!
Nosotros conocemos su nombre.

Y dentro de poco ya veremos
como todos os arrodilláis y le rezáis
a ella que no es más que vuestra propiedad.
Pero ella sólo lame
a aquel que le dio de comer en la mano.

Henos aquí, desconfiadamente unidos
los hijos de la materia.
¡Levantad nuestro corazón! (Él pertenece
a aquel que lo levanta.)
Tal fuerza sólo puede poseer
quien está lleno de nosotros.

¡Izad el corazón por encima de los talleres!
Un corazón tan grande y cubierto de hollín
sólo han visto aquellos que han mirado al sol
asfixiándose en su propio humo, aquellos
que han escuchado palpitar
las galerías profundas de la tierra.

¡Izad el corazón! Alrededor de esta tierra dividida,
la empalizada llora, se marea y tropieza
al soplo de nuestro aliento
igual que cuando se desata la tormenta.

¡Soplemos en ella, izad el corazón,
que humeé allá arriba!

Mientras llega la claridad,
nuestra capacidad maravillosa, el orden
con que la mente concibe
la finita infinitud,
las fuerzas de producción por fuera
y los instintos por dentro...

Al borde de la ciudad chilla esta canción.
El poeta, el pariente,
mira y mira cómo cae el hollín blando, espeso,
que cae y que cae
y se solidifica como el guano
fuerte y grueso.

La palabra chirría en la boca del poeta,
pero él, ingeniero
de las maravillas de nuestro mundo,
penetra en el futuro consciente
y construye dentro de sí —como después vosotros
afuera— la armonía.


Elegía

Como el humo que vuela por el triste paisaje
condensándose plenamente bajo el cielo de plomo
flota mi alma
a ras de tierra.
Flota, pero no echa a volar.

¡Alma dura, suave fantasía!
que sigues las pesadas huellas del mundo,
mírate aquí, abajo,
contempla tu origen.

Aquí donde bajo el cielo otras veces tan líquido,
en la soledad de las amargas medianeras,
el silencio monótono de la miseria
amenazando, suplicando,
disuelve la tristeza condensada
en el corazón de los meditabundos
y la mezcla
con la tristeza de millones.

Toda la humanidad
se prepara, aquí donde no hay más que ruinas.
La hirsuta lechetrezna despliega su sombrilla
en el patio abandonado de una fábrica.
Por las delgadas escaleras de ventanas
pequeñas y rotas, descienden los días
a la húmeda oscuridad.

Responde tú:
¿eres de aquí
y por eso nunca te abandona
el grave deseo
de parecerte a los demás miserables
en quienes se atoró esta gran época
y en cuyos rostros todos los rasgos se deforman?

Ahí descansas, donde la coja empalizada
guarda y vigila,
gritando, el voraz orden moral.
¿Te reconoces? Ahí las almas
esperan, vacías, un futuro construido, hermoso, firme,
igual que sueñan las parcelas,
grave, tristemente,
tener alrededor casas altas que tejan
un rápido murmullo. Los vidrios rotos,
incrustados en el fango, miran con sus ojos fijos,
sin luz, los solitarios y sufrientes prados.

A veces caen de las dunas
dedales de arena...,
y algunas veces revolotea, zumbando,
una oscura mosca, verde o azul,
atraída de los paisajes más plenos
por los excrementos humanos
y los harapos.

A su modo pone aquí la mesa
la bendita madre tierra
que sufre, hipotecada.
En una olla de hierro crece yerba amarilla.

¿Sabes tú
qué desnuda alegría —la de la conciencia—
te atrae y te arrastra para que el paisaje te atrape,
y qué rico sufrimiento
te empuja hacia allí?
Así vuelve a su madre el niño
que rechazan y golpean en tierra extraña.
En verdad
sólo aquí puedes reír o llorar.
Aquí puedes ser dueña de ti misma,
oh, alma. Esta es mi patria.


Oda


1

En la luminosa roca estoy sentado.
Vuela la suave brisa
del joven verano
igual que la tibieza de una dulce cena.
Al silencio acostumbro
mi corazón (no es tan difícil).
Todas las cosas desaparecidas en torno mío se reúnen mi cabeza se inclina, y cuelga
mi mano.

Contemplo la crin de las montañas.
Brilla en todas las hojas
la llama de tu frente.
En el camino, nadie, nadie.
Miro cómo tu falda
ondea al viento.
Bajo los frágiles follajes
tiemblan fugaces tus cabellos,
vibran tus blandos senos un instante
y, mientras el arroyuelo Szinva corre,
miro surgir una vez más
en los guijarros redondos y blancos
de tus dientes, la sonrisa de un bada.


2

¡Oh cuanto te amo,
a ti que has logrado hacer hablar a la vez
a la intrigante soledad
que está tejiendo su trama
en los resquicios más profundos del corazón,
y a todo el Universo!

Tú, como una cascada huye de su ruido,
me abandonas y corres silenciosamente,
mientras yo, entre las cumbres de mi vida,
próximo a la lejanía,
retumbo, chocando en la tierra y en el cielo,
y grito que te amo,
¡mi dulce madrastra!


3

Te amo como el niño ama a su madre,
como las mudas fosas a sus profundidades.
Te amo como las salas a la luz,
como el espíritu al fuego y el cuerpo al descanso.
Te amo como los mortales aman la vida,
hasta que mueren.

Tus movimientos, tus palabras, todas tus sonrisas,
acojo como la tierra los objetos que caen.
En mi imaginación mis instintos te penetran
como al metal los ácidos.
En mi mente tu imagen hermosa y amada, tu ser,
colma todas las cosas esenciales.

Los instantes pasan, ruidosos,
y en mis oídos tú estás muda.
Las estrellas descienden y caen,
pero tú te detuviste en mis ojos.
Tu sabor, como el silencio en una gruta,
flota enfriándose en mi boca.
Y sobre el vaso de agua tu mano
con sus venas tan finas
que apenas se vislumbran.


4

¡Oh!, ¿qué materia soy yo
que tu mirada me corta y me transforma?
¿Qué alma y qué luz
y qué fenómeno de asombros,
que pudo recorrer en la niebla de la nada
los paisajes sinuosos de tu fértil cuerpo?

Y como el verbo en una mente abierta,
yo puedo descender a sus misterios.
Tu red sanguínea, como los rosales,
tiembla sin cesar.
Ella conduce la corriente eterna
para que surja el amor en tu rostro,
para que tu matriz tenga un fruto bendito.
El suelo sensible de tu vientre
está bordando de raíces pequeñitas, hilos finísimos,
que se anudan y desanudan
para que las células que tus humores recojan sus
enjambres,
para que los bellos arbustos de tus frondosos pulmones
canten sus propias glorias.

La eterna materia pasa felizmente
a través de tu cuerpo, por los túneles de tus intestinos,
y la escoria recibe una vida plena
en los pozos ardientes de tus férvidos riñones.
Colinas onduladas se levantan,
constelaciones se estremecen en ti.
Lagos se mueven, fábricas trabajan,
hormiguean un millón de animales vivientes,
el insecto
y el alga,
la bondad y la crueldad;
un sol brilla, se nubla una aurora boreal.
En tu sustancia se desplaza, errante,
la inconsciente eternidad.


5

Como coágulos de sangre
caen hacia ti
estas palabras.
Tartamudea la existencia.
Sólo la ley es un claro discurso.
Mis órganos laboriosos, que día tras día
me dan vida, ya se preparan
a callar para siempre.
Pero todos clamarán hasta entonces.
¡Oh, tú, escogida entre la multitud
de dos mil millones de seres humanos;
oh, tú, la única,
suave cuna, recia tumba, lecho vivo,
acógeme en ti!

(¡Qué alto está el cielo del amanecer!
En sus minerales relucen ejércitos.
El gran resplandor deslumbra mis ojos.
Sé bien que estoy perdido.
Escucho cómo chirría y palpita sobre mí
mi corazón.)


6

Canción añadida

Me lleva el tren y yo sigo tus pasos
Tal vez hoy mismo estés entre mis brazos
y tal vez se enfriará mi rostro ardiente
o tal vez tú me digas suavemente:

"Te espera el agua tibia, ve a bañarte.
Toma la toalla, puedes ya secarte.
La carne se está friendo, te hartará.
Donde mi lecho está, tu cuerpo está."


Mamá

Desde hace una semana, en mi mamá
sólo pienso, abstraído; en mi mamá.

Con la chirriante cesta a la cintura,
iba siempre al desván en su premura.

Yo era un hombre sincero todavía:
chillaba, pataleaba. Le decía:

deja para otro ese pesado y gran
bulto, mi madre, y llévame al desván.

Sola se iba a tender, calladamente,
sin regañarme, sin mirarme, ausente.

Y las ropas crujían, luminosas,
revoloteando en lo alto, jubilosas.

Aunque para llorar es tarde ya,
sé cuan inmensa eres, mi mamá.

Flota en lo alto su agrisado pelo
y echa su añil en el agua del cielo.


Bella mujer de antaño

Bella mujer de antaño que quiero ver de nuevo,
ella en quien se escondía el cariño de un hada.
Cuando íbamos los tres a pasear por los prados,
iba, grave y risueña, sobre el fango ligero.
Y si ella me miraba no evitaba un temblor,
bella mujer de antaño que quisiera no amar.
Sólo quiero mirarla de nuevo, simplemente
mirarla soñadora bajo el sol del jardín,
un libro entre las manos, cerrado como ella,
y en torno, los tupidos follajes en el viento
de otoño. Quiero verla, meditando despacio,
como pensando en algo, en el quiosco sonoro,
mirar furtivamente y emprender el camino
que se oculta en las frondas y va a la lejanía.
Las dos hileras de árboles le dirían adiós.
Como un niño que mira a su madre ya muerta,
así quisiera ver una vez más a aquella bella
mujer de antaño que se pierde en la luz.


¡Ay! Por poco...

¡Ay!, por poco me rompe a mí el amor.
¡Ay!, por poco me aplasta a mí el temor.
¿Quién moriría conmigo, mujeres,
en un abrazo abrasador?

Largo es mi invierno; mi verano fugaz.
El dado del otoño ¿a quién me anunciará?
De este tiempo de mirón-guardaparque
¿quién conmigo se fugará?

La reja de los astros brilla en la inmensidad
y mi mente me ata a ese oscuro desván.
¿Quién rompería conmigo, mujeres,
al equilibrio universal?.

Saludos a Thomas Mann (1)

Como el niño que ya quisiera descansar
y ha llegado a la calma del lecho del hogar
y todavía pide: "¡No te vayas y cuenta!"
(que así la oscura noche no lo asirá violenta),
mientras su corazón palpita atormentado
sin saber qué prefiere, si estar acompañado
o escuchar que le cuenten historias formidables,
nosotros te pedimos que te sientes y hables.
Hablamos como ayer, aunque no lo olvidamos.
Di que estás con nosotros y nosotros estamos
contigo, todos los que respetamos tu nombre
y tenemos problemas a la altura del hombre.
Tú que sabes muy bien que el poeta no miente,
háblanos de la luz que brilla en nuestra mente
y, allende lo real, muéstranos la verdad.
Así juntos podemos vencer la oscuridad.
Haz que, como Hans Castorp, que veía a través
del cuerpo de madama Chauchat, podamos
escrutarnos esta noche. Por tu hablar melodioso
no pasa el ruido. Háblanos de lo malo y lo hermoso,
que del luto al anhelo pueda el pecho ascender.
Al pobre Kosztolányi2 enterramos ayer
y, como abrió en su cuerpo el cáncer un abismo,
Estados-Monstruo roen sin tregua al humanismo.
¿Qué más vendrá, inquirimos —las almas de horror
plenas,
de dónde nos azuzan nuevas ideas-hienas?
¿Hierven nuevos venenos que quieren infiltrarnos?
¿Y hasta cuándo habrá un sitio en que puedas
hablarnos?
Queremos que, al oírte, o nos abandonemos
y que todos los hombres como tales quedemos,
y que nuestras mujeres sean libres y hermosas
—todos seres humanos— pues ahora estas cosas
escasean. Maestro, siéntate y haz tu cuento.
Te escuchamos. Y alguno estará muy contento
nomás que de mirar, aquí frente a estos bancos,
a un europeo entre los blancos.


1 Este poema debía ser leído por su autor, a nombre de la redacción de la revista Szép Szó, como saludo a Thomas Mann con motivo de la conferencia que éste pronunció en el "Teatro Húngaro" de Budapest el día 13 de enero de 1937. El departamento político del Ministerio del Interior, enterado del asunto, dio órdenes a la policía para que impidiera la lectura de la poesía a causa de la alusión que en ella se hace a los Estados fascistas. La poesía fue publicada en el número de febrero del mismo año en Szép Szó.

2 Dezó Kosztolányi (1885-1936), célebre narrador, ensayista y poeta húngaro.


Marzo


I

Una tibia llovizna cae serenamente
y la espiga del trigo joven sube hacia el cielo.
En una chimenea la cigüeña se instala
y el invierno, abatido, se muda a los glaciares.
Llegó la primavera con su alegre violencia,
llegó la primavera con verdes estallidos.
Delante del taller de un carpintero
exhala la esperanza olor a pino.

¿Qué dicen las revistas? Una banda saquea
a España y la devasta.
En China un general estúpido
quita a los campesinos
sus pedazos de tierra. La guerra hace amenazas.
Las camisas más limpias ya se empapan de sangre. Los pobres están siendo torturados.
Los que atizan la guerra gesticulan.

Alegre soy: tengo el alma de un niño
y Flora me ama. Contra nuestro amor
—amor bello y desnudo— avanza al populacho
desfilando con hierros y con tanques.
El celo de esta chusma
me asusta, desde luego,
y sólo obtengo fuerza y esperanza
en interés de nuestras vidas.


II

El hombre es mercenario, la mujer prostituta.
Entre sus corazones y el mío no habrá diálogo.
Sus maldades también están infladas
y temo por mi vida
que es todo cuanto tengo.
Mi mente, precavida, piensa en esto.
Y cuando el globo herido ya está helado
el amor de mi pecho y mi Flora arderán.
Una hermosa muchacha, sabia, procrearemos,
y también un varón inteligente y bravo.
Ellos heredarán un jirón de nosotros
como la vía láctea guarda la luz del sol.
Y cuando el mismo sol ya sólo parpadee,
mientras charlan, confiados, volarán nuestros hijos
a bordo de máquinas buenas
en pos de las estrellas laborables.

Fuente: UNAM

jueves, 9 de abril de 2020

43 ANIVERSARIO DE LA LEGALIZACIÓN DEL PCE: IMÁGENES DEL ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE EL PAÍS

Salida de la cárcel

4 de agosto de 1976. Los dirigentes comunistas Simón Sánchez Montero (tercero por la izquierda) y Santiago Álvarez (derecha) salen de la cárcel de Carabanchel, en Madrid, donde estaban presos acusados de asociación ilícita por su pertenencia al PCE. La amnistía deja en libertad a 366 presos políticos.
Ricardo Martín

Rueda de prensa de Carrillo

10 de diciembre de 1976. Unos 70 periodistas son convocados a una rueda de prensa "bastante especial". Entre ellos, Manuel Vázquez Montalbán (derecha). Los reporteros son recogidos y, tras dar varias vueltas en coches por Madrid, llegan al lugar del encuentro secreto. La película de espías cumple las expectativas: Santiago Carrillo, que está en situación ilegal en España, está esperándoles.
Marisa Flórez

Detención de Carrillo

22 de diciembre de 1976. Manifestación para pedir la libertad de los dirigentes comunistas que habían sido detenidos junto a Santiago Carrillo. El Ministerio de Gobernación había emitido una orden de busca y captura el día después de la rueda de prensa del líder comunista.
Ricardo Martín

Carrillo, en libertad

30 de diciembre de 1976. Santiago Carrillo sale de la prisión de Carabanchel. En intervalos de 10 minutos, lo hacen los demás miembros del comité ejecutivo que se encontraban con él en prisión preventiva esperando ser juzgados por asociación ilícita.
César Lucas

48 horas de violencia

24 de enero de 1977. Manifestación en Madrid organizada por la comisión proamnistía de Madrid y prohibida por el Gobierno Civil, que había advertido en un comunicado de "posibles perturbaciones" y de que "cualquier intento de alteración callejera" sería "corregido con rigor".
Ricardo Martín

Barricada

24 de enero de 1977. El balance de la manifestación son dos muertos, una joven que fallece al recibir en la cabeza el impacto de un bote de humo de la Policía y otro estudiante asesinado por la extrema derecha. La protesta deja además varios heridos de bala.
Ricardo Martín

Matanza de Atocha

26 de enero de 1977. Unos 100.000 madrileños en silencio acompañan los féretros de los abogados laboralistas asesinados en un despacho de la calle de Atocha de Madrid por pistoleros de extrema derecha. Es uno de los hechos más importantes de la Transición española. El orden demostrado en la manifestación convence al presidente Adolfo Suárez de que un partido con tal capacidad de convocatoria no puede permanecer en la ilegalidad.
Ricardo Martín

Solicitud de la legalización

11 de febrero de 1977. De izquierda a derecha, Armando López Salinas, José Sandoval y Leonor Bornau entregan en el Ministerio de la Gobernación, junto a otros miembros del partido, un acta notarial con los estatutos, los nombres y otros datos personales de los dirigentes que presentan la solicitud de legalización del PCE.
Joaquín Amestoy

Cumbre eurocomunista en Madrid

3 de marzo de 1977. Santiago Carrillo, flanqueado por Enrico Berlinguer (izquierda), líder del Partido Comunista Italiano (PCI), y Georges Marchais (segundo por la derecha), del Partido Comunista Francés (PCF). La cumbre eurocomunista es un apoyo a la legalización del PCE para poder concurrir a las elecciones legislativas de 1977.
Marisa Flórez

Alegría

9 de abril de 1977. El Partido Comunista de España es legalizado, el Sábado Santo Rojo. Ramón Tamames (en el centro de la imagen) e Ignacio Gallego (a la derecha) muestran su alegría tras conocerse la noticia. Ante ellos, un niño con la bandera del partido subido en una mesa.
Ricardo Martín

El retorno de la Pasionaria

14 de mayo de 1977. Dolores Ibárruri, la Pasionaria, llega a Madrid tras 38 años de exilio, procedente de Moscú. En medio de grandes medidas de seguridad, informadores y militantes del PCE sólo pudieron verla de lejos. El día después, ya en el piso familiar, la Pasionaria recibía a EL PAÍS.
Chema Conesa

Emoción

21 de mayo de 1977. Una militante del PCE llora de emoción en el mitin en San Blas (Madrid) de la precampaña de las elecciones generales. Rafael Alberti, candidato por Cádiz, hacía su primera aparición en un acto público desde su regreso del exilio, con un poema dedicado a la Pasionaria.
Ricardo Martín

Fuente: El País

miércoles, 8 de abril de 2020

LA EDITORIAL TEMPLANDO EL ACERO PUBLICA LAS "OBRAS ESCOGIDAS" DE MARX Y ENGELS

Obras escogidas
C. MARX, F. ENGELS
Tres tomos
45€
Editorial Templando el acero
2020
Traducción al español: Editorial Progreso 1973
143×215 mm
581, 517y 565 págs.

Las Obras escogidas en tres tomos de Carlos Marx y Federico Engels fueron publicadas por la Editorial Progreso de Moscú desde 1973, y se siguieron reeditando, por lo menos, hasta 1986. Representan la edición soviética en español de las Obras escogidas de Marx y Engels más acabada y completa, por lo que hace al propio canon de textos seleccionados y a las notas explicativas, como a los índices de nombres, personales literarios y mitológicos, y de materias.

«De la Editorial. El presente volumen corresponde al primer tomo de la última edición en ruso de las Obras Escogidas en tres tomos de C. Marx y F. Engels, preparada por el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS (Editorial de Literatura Política del Estado, Moscú, 1966). El texto de todos los trabajos incluídos en el presente tomo ha sido cotejado con los originales que se guardan en Moscú en el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.» [tomo 1, Moscú 1973.]

«De la Editorial. El presente volumen corresponde al segundo tomo de la última edición en ruso de las Obras Escogidas en tres tomos de C. Marx y F. Engels, preparada por el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS (Editorial de Literatura Política del Estado, Moscú, 1966). El texto de todos los trabajos incluídos en el presente tomo ha sido cotejado con los originales que se guardan en Moscú en el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.» [tomo 2, Moscú 1978.]

«De la Editorial. El presente volumen corresponde al tercer tomo de la última edición en ruso de las Obras Escogidas en tres tomos de C. Marx y F. Engels, preparada por el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS (Editorial de Literatura Política del Estado, Moscú, 1970). El texto de todos los trabajos incluídos en el presente tomo ha sido cotejado con los originales que se guardan en Moscú en el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.» [tomo 3, Moscú 1978.]

PEDIDOS

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martes, 7 de abril de 2020

MUSEO DE LA RESISTENCIA DE BOLONIA (ITALIA)


Museo de la Resistencia de Bolonia

La Resistencia es un fenόmeno complejo que marca la historia de toda la sociedad europea y constituje su común raiz democrática. El rechazo de las ideologías y de los régimenes totalitarios fascistas y la tensiόn hacia la libertad – nacional, política, individual – hacia la justicia y hacia la democracia reunen las distintas resistencias europeas. Para contrastar y superar el fascismo las grandes culturas políticas decidieron de encontrarse y enfrentarse en la Resistencia.

El Museo de la Resistencia de Boloña se encuentra en el complejo conventual de San Mattia y recoge diferentes materiales (documentos de archivo, fotografias, manifiestos, productos multimediales) relativos a la historia del antifascismo, de la Resistencia boloñesa y de la Italia republicana.

Está constituido de salas temáticas:

- El antifascismo antes de la Resistencia La oposicíon al fascismo en Italia, la represiόn y la participaciόn de los antifascistas italianos a la Guerra Civil Española.
- La guerra sufrida y la Resistencia en Bologna La vida en la ciudad en los veinte meses que van del 8 de septiembre de 1943 hasta la Liberaciόn.
-  La Resistencia agita Los protagonistas, los lugares y la temporadas de la experiencia de la Resistencia en el territorio boloñes.
- Video/cámara Laboratorio de sugestiones multimediales.
- Despues la Resistencia. La vida de una idea y la construcciόn de la memoria.

El Museo de propriedad del Municipio de Boloña fue proyectado y realizado de ANPI (Asociación Nacional de Partisanos de Italia)– Comité Provincial de Bologna, Municipio de Bologna y Instituto Histόrico Parri Emilia-Romagna. La gestiόn del Museo está encargada, a través de una convenciόn, al Instituto para la Historia y las memorias del '900 Parri Emilia-Romagna, que tiene la sede en el mismo complejo y que articula el proprio servicio cultural en el Archivo Histόrico, en la Biblioteca, en la Secciόn Audiovisuales y en la Secciόn Didáctica, así como en la actividad de investigaciόn y de promociόn social.

Los servicios del museo

- itinerarios guiados a través de las salas del museo;
- laboratorios para estudiantes (empleo de las fuentes, la reconstrucciόn del hecho historiográfico, la producciόn del texto);
- itinerarios de la memoria sobre el territorio;
- itinerarios historiográficos en la Resistencia boloñesa;
- exposiciόnes y muestras temporáneas;
- encuentros y seminarios para los enseñantes sobre especificos argumentos de estudio relativos a la historia del 900.

Apertura: desde septiembre hasta junio, desde el lunes hasta el viernes 15.30-18.30, sabado 10-13. Julio y Agosto ver aqui.

desde julio hasta agosto: reducciόn de los horarios de apertura, consultar el sitio.

El museo está cerrado en el dia del domingo y en las fiestas oficiales.

e-mail: info@museodellaresistenzadibologna.it

Tel. +390513397231; +39 0513397211

Fax +39 0513397272

Museo della Resistenza di Bologna – Via Sant’Isaia 18-20 – 40123 Bologna

http://www.museodellaresistenzadibologna.it

lunes, 6 de abril de 2020

RECORDAMOS A AUTE CON SU CANCIÓN "AL ALBA", DEDICADA A LOS ÚLTIMOS FUSILADOS DEL FRANQUISMO


Al Alba, intrahistoria y letra de la canción más conocida de Aute

Luis Eduardo Aute, genio de la canción de autor en España y en muchas otras disciplinas artísticas, ha fallecido a los 76 años de edad en Madrid. Entre su amplio repertorio de canciones, su tema más reconocido es sin duda Al Alba, un canto de despedida que ha quedado vinculada a los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975, las últimas ejecuciones del franquismo.

Aquel 27 de septiembre fueron asesinadas cinco personas, tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) -José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, los tres ejecutados en Madrid- y dos de ETA político-militar -Juan Paredes Manot (Txiki), en Barcelona y Ángel Otaegui, en Burgos-.

"Yo quería hacer una canción sobre un fusilamiento. Intente hacerla pero no terminaba de pillar la perspectiva. Empecé a hacer otras canciones, canciones de amor. De repente aparece Al alba, que es una canción de amor, de una despedida radical. Pero la iconografía de la canción sugería que el narrador se despedía de su amor porque lo van a fusilar. Rosa León, arriesgando el pellejo, dedicó la canción a los condenados a muerte en sus conciertos. A partir de ahí, la canción quedó vinculada a los fusilados el 27 de septiembre de 1975", recordaba el propio Aute en una entrevista en El Español.

A dos meses de la muerte del dictador Franco, aquellas últimas ejecuciones tuvieron en contra a los miembros de los diferentes grupos antifascistas españoles y muchas voces internacionales, como la del Papa Pablo VI, quien pidió clemencia para los sentenciados pero no fue escuchado.

La canción escrita por Luis Eduardo Aute se convirtió en un canto de protesta y libertad, recordado sobre todo en la voz de Rosa León, aunque la versión del propio Aute y la que años después haría José Mercé también están entre las más conocidas por el público.



Al alba, de Luis Eduardo Aute (letra)

Si te dijera, amor mío,

que temo a la madrugada,

no sé qué estrellas son éstas

que hieren como amenazas

ni sé qué sangra la luna

al filo de su guadaña.

Presiento que tras la noche

vendrá la noche más larga,

quiero que no me abandones,

amor mío, al alba,

al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimos

se esconden en las cloacas,

comen las últimas flores,

parece que adivinaran

que el día que se avecina

viene con hambre atrasada.

Miles de buitres callados

van extendiendo sus alas,

no te destroza, amor mío,

esta silenciosa danza,

maldito baile de muertos,

pólvora de la mañana.

Presiento que tras la noche

vendrá la noche más larga,

quiero que no me abandones,

amor mío, al alba,

al alba, al alba.

Fuente: Marca

domingo, 5 de abril de 2020

"HISTORIA DEL TRABAJO EN EL ESTADO DE MAINE", MURAL DE JUDY TAYLOR


Historia del trabajo en el estado de Maine
Judy Taylor
2007
Mural
11 x 2,4 m
Museo del Estado de Maine (EE.UU.)

En el verano de 2007, respondí a un llamado a artistas patrocinado por la Comisión de Artes de Maine. La llamada fue a crear una obra de arte que representara la "Historia del trabajo en el estado de Maine". Después de un proceso de revisión, fui seleccionada para hacer la Comisión. En el camino, conocí a personas maravillosas y dedicadas. También obtuve una excelente formación en Historia de Maine.

A continuación, se muestra el mural de 11 paneles que se pintó en 4 x 8 hojas de tablero MDO especialmente preparado. Los paneles fueron aplicado a muros adyacentes en el área de recepción del Departamento de Trabajo. En total, el mural mide 36 pies de largo y casi 8 pies de alto.

Después de ser retirado en 2011, el mural ha encontrado una lugar en el Museo del Estado de Maine, donde todos los ciuddanos de Maine pueden verlo.

Judy Taylor

PANELES 1 A 3


El aprendiz: Aquí, un zapatero entrena a su joven aprendiz. En el fondo, hay escenas de esa época.

Pérdida de la infancia: el trabajo infantil era común en Maine. Con frecuencia realizaban tareas peligrosas durante largas horas

Los trabajadores textiles: sus familias enviaban a menudo a las jóvenes a las fábricas, que no podían o no querían apoyalos

PANELES 4 A 6


La papeleta secreta: por primera vez, a los trabajadores se les permitió votar anónimamente en 1891.

Primer Día del Trabajo: en 1884, Maine celebró su primer "Día del Trabajo", un día para que los trabajadores lo celebraran.

Los trabajadores del bosque: un miembro de la IWW o "Wobblies" trata de organizar a los leñadores de Maine.

PANELES 7 A 9


La huelga de 1937: escenas de un intento de huelga fallido para crear mejores condiciones para las trabajadoras.

Frances Perkins: Secretaria de Trabajo de FDR, e incansable activista laboral, un ícono de Maine.

Rosie la remachadora: la versión de Maine de las trabajadoras de la Segunda Guerra Mundial participantes como constructoras de barcos.

PANELES 10 A 11



La huelga de 1986: La huelga de International Paper en Jay, Maine.

El futuro del trabajo en Maine: una figura del pasado ofrece un martillo a los trabajadores del presente, que no están seguros de su valor en un mundo cambiante.

sábado, 4 de abril de 2020

"LAS HERMANAS ALEMANAS", PELÍCULA DE MAGARETHE VON TROTTA INSPIRADA EN LA HISTORIA REAL DE LA MILITANTE DE LA RAF GUDRUN ENSSLIN

Título original: Die bleierne Zeit
Año: 1981
Duración: 106 min.
País: Alemania del Oeste (RFA)
Dirección: Margarethe von Trotta
Guión: Margarethe von Trotta
Música: Nicolas Economou
Fotografía: Franz Rath
Reparto: Jutta Lampe, Barbara Sukowa, Rüdiger Vogler, Doris Schade, Vérénice Rudolph, Luc Bondy, Franz Rudnick
Sinopsis: República Federal Alemana, año 1968. Las hijas de un sacerdote, Marianna y Julianne, dedican su vida a luchar para cambiar la sociedad, reivindicando, por ejemplo, la legalidad del aborto. Sin embargo, eligen caminos muy diferentes para conseguir sus objetivos: Julianne, que es reportera, sigue una vía pacífica a través de la denuncia periodística. Marianna, en cambio, se une a una organización terrorista.


Alemania, 1968: Las hijas de un sacerdote protestante Marianna y Juliane luchan por cambiar la sociedad. Pero actúan de manera diferente: Juliane es una periodista feminista, mientras que su hermana se une a una organización revolucionaria.

Marianna es capturada y golpeada en aislamiento, su hermana será su única conexión con el resto del mundo. Posteriormente, Marianne y otros activistas detenidos, son encontrados muertos en la celda. Oficialmente hablando de suicidio, Julianne no está convencida … Inspirada en la historia real de Christiane Ensslin y su hermana Gudrun que en 1977, después de cuatro años en la cárcel, fue asesinada en la cárcel de Stammheim.

Hasta hoy, la película más notable sobre el tema es “Las hermanas alemanas” (“Die bleierne Zeit”, 1981) rodada por Margarethe von Trotta, que en el mercado anglosajón se estrenó con el título “Marianne and Juliane. The German Sisters”. A veces, ha circulado con el título alemán traducido al italiano: “Los años de plomo”, una expresión que se ha convertido en un lugar común al evocar la aparición de la guerrilla urbana en diferentes países europeos durante los 70.

Margarehte von Trotta recrea la peripecia de Christiane Ensslin, que jamás creyó que su hermana se hubiera suicidado. Narra el conflicto entre el activismo de izquierdas dentro de la ley y la lucha directa contra el Estado, realizando un estudio preciso y riguroso de los personajes.

Fuente: El sudamericano

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:



https://ok.ru/video/1123197061846

viernes, 3 de abril de 2020

"PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE ARTE MODERNO", ENTREVISTA DE LAJOS KASSAK A OTTO DIX EN 1958

"Niño obrero", de Otto Dix (1920)

"Preguntas y respuestas sobre arte moderno" 1958

Carta de Lajos Kassàk a Otto Dix
25.6.1958

Estimado señor Dix,

Mi nombre y mi actividad no le resultarán –creo– completamente desconocidos. Como escritor y pintor, durante mucho tiempo estudié en el extranjero –en compañía de Moholy-Nagy y otros– cuestiones relacionadas con el arte moderno. Actualmente, en Hungría, me ocupoen la medida de lo posible– de esas mismas cuestiones, y estoy preparando un libro de trescientas páginas sobre las artes plásticas del siglo XX. Para este trabajo necesito la opinión, resumida en unas líneas, de los representantes más destacados del arte moderno. Confío en que también usted, en pro de esa buena causa, me dé su opinión sobre algunas de las cuestiones que figuran más abajo. Deseo resaltar que, como es lógico, no pretendo recibir respuesta a todas las preguntas. Este no es un asunto privado, sino algo de interés para la cultura húngara, que yo quisiera dar a conocer basándome en obras y pensamientos de los creadores destacados del arte actual. Al mismo tiempo, solicito su permiso para incluir en el libro, además de sus comentarios, la reproducción de una de sus obras.

Asegurándole por anticipado mi alta estima, le agradezco encarecidamente su ayuda.

Atentamente

Kassàk

Carta de Otto Dix a Lajos Kassàk
24.7.1958

Estimado señor Kassàk,

Lamento mucho no poder escribirle un artículo como es debido. Usted sabrá si puede hacer algo a partir de estas escuetas frases.

Atentamente,

Otto Dix

"Preguntas y respuestas sobre arte moderno" 1958

Qué época artística del pasado ha influido más en su obra?
Los primitivos maestros alemanes e italianos.

¿Comienza a trabajar con un plan cerrado o deja que la obra vaya configurándose durante el trabajo? ¿Cabe extraer de uno u otro método una consecuencia de validez decisiva?
Yo trazo un plan (esbozo), pero, a pesar de ello, el cuadro se configura luego por sí mismo durante el trabajo.

¿Considera correcta la caracterización sistematizada de los "ismos" o cree que ya hemos llegado al punto de reunir en una síntesis los resultados parciales de las distintas tendencias que configuran el estilo artístico de nuestra época?
Los ismos son categorizaciones para tontos.

¿Qué entiende por arte abstracto? ¿Considera abstracta una representación geométrica y no, por el contrario, un árbol? En todo arte hay elementos abstractos, el denominado arte abstracto es un nuevo arte aplicado. En su opinión ¿existe el arte realista?
Solo existe arte realista.

¿El punto de partida de la creación artística es el motivo o el tema?
El tema, el motivo, las vivencias cromáticas y formales son los puntos de partida del arte.

Parte de la opinión pública acusa al arte moderno de ser "formalista" y decadente. ¿Está de acuerdo con esta opinión? En caso contrario, ¿por qué razones la rechaza?
Considero que los colores puros y la forma pura propias del arte abstracto son un formalismo.

¿Cree que existe alguna relación entre el cambio de la cosmovisión científica y los afanes del arte moderno?
Para mí el sol todavía sigue saliendo.

¿Qué aconseja a los jóvenes artistas: deben dedicarse con mayor ahínco a las obras maestras o a la naturaleza?
Los artistas jóvenes deben ocuparse con ahínco de la naturaleza y de las grandes obras del arte.

¿Percibe una evolución en el arte? En caso afirmativo, ¿en qué sentido?
En el arte no hay progreso.

Fuente: Otto Dix. Fundación Juan March

jueves, 2 de abril de 2020

SINFONÍA Nº 13 "BABI YAR" CONTRA EL ANTISEMITISMO, DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO DIMITRI SHOSTAKOVICH


 
La Sinfonía Nº 13 en Si bemol menor Op. 113, subtitulada «Babi Yar» fue estrenada en Moscú el 18 de diciembre de 1962 por la Orquesta Filarmónica de Moscú y el grupo de bajos de los coros Estatales de la República y del Instituto Gnessin, dirigidos por Kirill Kondrashin y con Vitali Gromadsky como solista.

Tras el estreno de la duodécima sinfonía los esfuerzos de Shostakovich se dirigen hacía la preparación de la prémière de la abandonada cuarta sinfonía. La «desestalinización», impulsada por Kruschev, animó al compositor a rescatar del olvido obras tan emblemáticas como Lady Macbeth y la mencionada Sinfonía Nº 4. La presentación, 25 años después de su composición, a cargo de la orquesta Filarmónica de Moscú dirigida por Kirill Kondrashin,  fue un rotundo éxito. Triunfo ratificado por el obtenido en el festival de Edimburgo de 1962, donde tuvo lugar el estreno simultáneo en Occidente, tanto de la 4ª como de la 12ª sinfonías. En Escocia las preferencias de público y crítica se decantaron, y muy claramente, a favor de la primera, mientras la más reciente solo obtuvo fríos comentarios. Durante la preparación del estreno y tras interpretar una reducción para piano de la Cuarta sinfonía, un eufórico Shostakovich, mientras observa la partitura, le comenta a Lebedinsky que eso era lo mejor que había escrito hasta la fecha, incluso mejor que su Octava sinfonía: «Es que aquí yo no estaba influenciado por nada, no tenía que pensar en la forma; no tenía que pensar en ninguna cosa».

Aunque la suavización del régimen soviético a principios de la década de los sesenta permitía a Shostakovich rescatar para el público obras que habían permanecido en el cajón del escritorio para ser interpretadas en círculos íntimos, no por ello el compositor dejó de lado la faceta creativa. Y eso a pesar de la apretada vida personal del músico, ya que además de sus cada vez mayores compromisos oficiales (compaginaba cargos en el Congreso de Compositores de la Unión, en Moscú, con la enseñanza, supervisando a los graduados en el conservatorio de Leningrado –cargos que había recuperado después de verse obligado a abandonarlos en 1948), entre 1960 y 1962 sus hijos Galina y Maxim le dan tres nietos, por lo que necesita trasladarse a un nuevo apartamento para él y la que va a ser su tercera esposa, Irina Antonovna Supinskaya. 

Shostakovich con su esposa, Irina.
Irina era una joven de 27 años que trabajaba a las órdenes de Lebedinsky como editora literaria en la publicación Sovetskiy Kompositor. La relación con esta mujer de tanta diferencia de edad con el músico no fue tan mal vista por el círculo social de Shostakovich, bien por que conocían el daño que había causado a su ánimo el penoso divorcio con su anterior esposa, Margarita Kainova, bien porque el carácter eficiente y devoto de Irina trajo tranquilidad y estabilidad finalmente a su vida. Liberado de las responsabilidades domésticas, incluso su salud se vio mejorada. Con su leal cariño, la inteligente a la vez que humilde Irina fue para Shostakovich sincero apoyo y compañera indispensable durante el resto de su vida. Su matrimonio incluso sirvió para que el interés de Shostakovich por la composición tomara nuevo impulso.

En septiembre de 1961, más o menos en las mismas fechas que se publica en Novy Mir la novela de Solzhenitsyn Un día en la vida de Iván Denisovich, aparece en Literaturnaya Gazeta el poema Babi Yar de Yevgeni Yevtushénko. Yevtushénko, un joven poeta nacido en Siberia, que llegó a ser una parte importante en el movimiento aperturista de los primeros sesenta en la URSS, expone en su poema el olvido de la masacre ocurrida en Kiev en el año 1941.


Cinco días más tarde de la toma de Kiev por las tropas alemanas, el 24 de septiembre de 1941 una serie de violentas explosiones destruyeron, entre otros edificios, el hotel donde se había instalado el cuartel general del ejército alemán. Aunque el ataque había sido ejecutado por la policía política soviética, la NKVD, los dirigentes alemanes deciden  dirigir su represalia contra los judíos de la ciudad. El 28 de septiembre se convoca, por medio de avisos, a todos los judíos de Kiev para presentarse a las 8 de la mañana del día 29 con toda su documentación, dinero y objetos de valor, con la advertencia de que quien no cumpla esta orden será ejecutado. Unos 30.000 obedecieron pensando que serían deportados a otro lugar, pero en lugar de eso fueron encaminados al cercano barranco de Babi Yar y una vez allí hombres, mujeres y niños, despojados de sus bienes y sus ropas, fueron obligados a caminar en fila hasta una depresión del barranco donde acabaron fusilados. Otros, horrorizados, fueron obligados a tumbarse encima de los recién abatidos para ser ametrallados.


Según el informe del Sonderkommando 4a del Einsatzgruppe C, al mando de Paul Blobel, 33.771 judíos fueron asesinados entre el 29 y el 30 de septiembre de 1941. Hasta la toma de Kiev por el ejército rojo en 1943 se calcula que fueron ejecutados en Babi Yar unas 100.000 personas, no solo judíos, sino también gitanos y presos políticos soviéticos. Está claramente documentada la participación de colaboradores ucranianos en la masacre, por lo que los sucesos de Babi Yar fueron acallados por las autoridades de la república soviética, durante años no hubo ni declaraciones públicas ni homenajes ni monumentos. Este silencio oficial es el que expone Yevtusenko en su poema, denunciando con él el trato que recibieron los judíos en Rusia durante el terror estalinista. Como escribió Shostakovich al joven compositor Edison Denisov: «Cuando leí Babi Yar, quedé atónito. Yo y  millares de personas. Muchos habíamos oído hablar sobre la matanza, pero el poema de Yevtusenko nos hizo tomar verdadera consciencia de ello. Ellos habían tratado de destruir la memoria de Babi Yar, primero los alemanes y luego el gobierno de Ucrania. Pero después del poema de Yevtusenko estaba claro que ya no serían nunca olvidados. Este es el poder del arte».

El interés de Shostakovich por la música judía venía de antiguo, desde que en 1943  terminó y orquestó la ópera El violín de Rothschild, del compositor judío Venyamin Fleishman, alumno de Shostakovich y muerto en el frente de batalla. Su atracción la explicaba de esta manera: «La característica que distingue a la música judía es la habilidad de construir una alegre melodía con armonías tristes. ¿Por qué entona un hombre una canción alegre? Porque hay tristeza en su corazón». A principios de los sesenta el lenguaje musical folclórico judío ya es familiar para Shostakovich. Entre 1948 y 1952 varias de sus composiciones llevan una parte de dicho idioma musical. Entre ellas, el Primer concierto para violín, el Cuarteto para cuerdas Nº 4 y el ciclo de canciones Sobre poemas del folclore judío, entre otros. Pero durante la Zhadnovshchina muchas de estas piezas permanecieron en el cajón del escritorio y solo eran interpretadas en la intimidad, toda vez que el régimen estalinista había desatado una feroz campaña antisemita en la URSS, alegando «la innata tendencia de los judíos a ensalzar el modo de vida occidental». 
 

Con el cambio que supuso la llegada al poder de Nikita Krushchev, Shostakovich retoma los temas judíos en obras como su Cuarteto para cuerdas Nº  8, su Concierto para violonchelo Nº 1 y en la versión orquestal del ciclo Sobre poemas del folclore judío. Y en la Sinfonía Nº 13.
 

Originalmente esta iba a ser un poema sinfónico-vocal en un solo movimiento. Pero Shostakovich encontró otros poemas de Yevtushenko que le impulsaron a expandir la obra en una composición con varios movimientos. El objetivo así se vería mas definido. Si se trataba de denunciar una característica de la sociedad soviética (el trato recibido por la comunidad judía), ¿por qué no incluir otros aspectos también denunciables de dicha sociedad? Así, poemas como Humor, En la tienda y Una carrera (profesional) sirvieron para componer los restantes movimientos que conformarían la sinfonía. Incluso, el poema Temores fue escrito por Yevtushenko a petición del propio compositor para ser el cuarto movimiento de la composición sinfónica. 

Compuesta para barítono, coro de hombres y orquesta, con una fuerte influencia de Mussorgsky en la forma de tratar la parte vocal, la composición puede ser definida, como de hecho lo es por algunos, de cantata sinfónica, incluso de un ciclo orquestal de canciones, en lugar de una sinfonía propiamente dicha. La música guarda una íntima relación con el texto y el formato usado con los coros semeja el recitado coral, mientras que las partes de solo del barítono recuerdan las canciones habladas. Pero Shostakovich le dio a la composición una sólida estructura sinfónica, un movimiento inicial cargado de dramatismo, un scherzo, dos movimientos lentos y un final: en definitiva,  una disposición de sinfonía.

El primer movimiento, «Babi Yar», marcado como Adagio y de unos 17 minutos de duración, y que presta su nombre a la sinfonía entera, tiene como texto el mencionado poema sobre las atrocidades en las afueras de Kiev. En él, tanto poeta como compositor transforman la matanza en una denuncia contra el antisemitismo del régimen estalinista. Shostakovich plantea el relato como una serie de episodios teatrales en los que se recogen el caso Dreyfus, los progroms de Bielorrusia y la historia de Anna Franck  como interludios al tema principal del poema. Provee al movimiento, de esta forma, de una estructura teatral y de dramatismo operístico.
 

«Humor» es el segundo movimiento, un Allegretto de aproximadamente ocho minutos de duración, con una fuerte influencia de la música judía, tanto en el canto de solista y coro, como en el uso alternado que hace, entre estrofas, de violines frente a vientos y percusión.  El motivo musical principal deriva en un autoplagio de su Opus 62, Seis romances sobre versos de poetas ingleses, concretamente del número 3: «El lamento de MacPherson» (en la traducción al ruso: «MacPhersons antes de la ejecución») de Robert Burns, que dota al poema de Yevtushenko del insolente espíritu de la burla, denunciando los vanos intentos de los tiranos por poner grilletes al humor, mil veces eliminado y mil veces renacido. La música es de una energía arrolladora como para afirmar que reírse frente a la horca, es decir, afrontar la tiranía con humor y alegría es, a la vez, irrefrenable y eterno. Y como de humor se trata, lo que cita es el tercer movimiento de la Sonata para dos pianos y percusión de Bartók, una irónica respuesta en correspondencia a la parodia que el húngaro hizo de su séptima sinfonía. 

Con tempo de Adagio el tercer movimiento, de unos 13 minutos, tiene como base el poema En la tienda. Se trata hacer un tributo a la sufrida mujer soviética y a su pertinaz paciencia, que además de tener que permanecer largas horas en interminables colas para adquirir los alimentos mas básicos. Se denuncia, así, la incapacidad de los gobernantes para proveer servicios adecuados. Incluyendo las prácticas deshonestas en cuanto a la calidad y engaño en el peso de los alimentos, se presenta como una forma más de discriminación social, similar a la exclusión de los judíos. 

La música es un triste lamento de frases largas y sostenidas. En este movimiento y sólo en ciertas frases es cuando el coro, estipulado para entre 40 y 100 voces masculinas, se desdobla en dos líneas melódicas paralelas, a diferencia de su comportamiento durante la totalidad de la sinfonía (en la que ejecutan al unísono). Tras una secuencia de impactante dolor la música muere en una cadencia conclusiva en modo plagal, suplicante y esperanzado, como un amén. 


El poema  Temores es el único escrito expresamente para ser incluido en la sinfonía. Anotado como Largo y con una duración de aproximadamente 12 minutos, Yevtusenko expresa en él  la sensación de que a pesar de que los temores del pasado estalinista «están muriendo en Rusia»,  nuevos miedos asaltan tanto a la sociedad soviética como al poeta en persona. El tratamiento que le da Shostakovich a las un tanto panfletarias letras del poeta siberiano es algo ambiguo. Abre con un turbador solo de tuba que está lejos de expresar confianza o tranquilidad, incluso la réplica de las cuerdas tocadas col legno (que recuerdan el aquelarre del último movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz) deshacen el bloque sentimental del coro al enunciar la muerte de los temores en Rusia. Aun a la remembranza que el poeta hace, a mitad del poema, de la falta de temor al sufrimiento físico –«No temíamos las obras bajo tormentas de nieve, o ir a la batalla bajo fuego de artillería»–  la cabalga socarronamente, el compositor, sobre la melodía de una famosa marcha soviética, Smelo tovarishchi v nogu (¡Bravamente, camaradas, marchemos!). Es, quizás, el movimiento más elaborado musicalmente de toda la sinfonía por la variedad de ideas musicales usadas para acentuar el mensaje.
 

La sinfonía se cierra con un Allegreto de entre 11 y 13 minutos de duración, con la base del poema Una carrera, que plantea un irónico ataque a los burócratas y su cínico egoísmo, y el desmedido afán por ascender en que se basa el sistema. Y en el habitual  doble lenguaje de Shostakovich, un enaltecimiento de la creatividad individual frente a la despersonalización del individuo. Comienza con un placentero dueto a cargo de las flautas sobre un continuo de las cuerdas graves, que transmite una bucólica y serena sensación, en un pasaje que trae a la memoria la Sexta sinfonía de Beethoven, como si describiera un campo fresco después de la lluvia. Pero sobre este campo, el comportamiento del coro, a diferencia del solista, tiene un comportamiento mecánico, robótico. Las notas de sarcasmo corresponden a la burlona intervención del fagot, y a esporádicos graznidos  de la trompeta. En el cierre, la textura de las cuerdas suaviza la bella melodía del dialogo de Ana Frank del primer movimiento, perdiéndose en un inesperado silencio.

De nuevo, como en la Octava sinfonía, la ironía del crudo mensaje queda subrayada por el satírico apagado del sonido. El compositor dota a su obra de un impactante mutismo, sustrayéndola de un sonoro y apoteósico final.

En los primeros meses de 1962 Shostakovich trabajó en la composición de la música sobre el poema Babi Yar, fechando la terminación de la partitura para voz y piano el 27 de marzo. Por esas fechas, un atónito Yevgeni Yevtushénko recibe una llamada telefónica del famoso compositor. Con su habitual timidez, este le pide humildemente al poeta permiso para poner música a Babi Yar. Yevtushénko, obviamente, lo otorga sin reservas. Y es en este momento cuando Shostakovich le confiesa que la composición ya está hecha. De los días posteriores, en los encuentros entre ambos, por medio de un libro de poemas que Yevtushénko le regala al músico, Vzmakh ruki (Un gesto de la mano), surge la idea de ampliar el poema sinfónico-vocal a una sinfonía en cinco movimientos, y como se ha comentado ya, le pide al poeta que escriba un nuevo poema sobre el miedo en la URSS de Stalin, con el que se completaba el contenido de la sinfonía.

Una vez definida la estructura de la obra, la capacidad compositiva de Shostakovich se pone, una vez más, a toda máquina. En la partitura tiene anotadas como fechas de terminación de los movimientos las siguientes fechas: Humor, el 5 de julio; En la tienda, 9 de julio; Temores, 16 de julio y Una carrera, el 20 de julio.

Ahora lo que preocupaba era preparar la presentación. Shostakovich escribe a Boris Gmïrya a Kiev, comentándole que cuenta con él como solista para la premier. Gmïrya es un bajo que ya estrenó sus composiciones sobre poemas de Pushkin (Op. 46 y 91). A finales de julio viaja con Irina hasta la dacha de Gmïrya, con la partitura de la sinfonía para piano. El cantante encontró la obra magnífica, pero receló de la viabilidad política de cantar los poemas de Yevtushenko. «Como mi rica experiencia demuestra, todos los problemas recaen sobre el compositor. No creo que esto pueda causarle problemas», lo tranquilizó Shostakovich. Después partió en busca de Yevgeniy Mravinsky para asegurarse su participación.

A mediados de agosto viajó con su hijo Maxim a Edimburgo, en cuyo festival y durante aproximadamente un mes se representó un buen número de sus obras, además de los ya mencionados estrenos en Occidente de las sinfonías Cuarta y Doceava, se interpretaron los ocho cuartetos escritos hasta esa fecha por Shostakovich, así como las sinfonías Sexta, Octava, Novena y Décima, todas a cargo de la Orquesta Filarmónica de Moscú dirigidos por Kirill Kondrashin.

Shostakovich y su hijo, Maxim.
Fueron unas jornadas agotadoras para el compositor, tan poco dado a los eventos sociales. En una carta a su editor Lebedinsky le confesço que pese a tanta recepción, conciertos, ensayos, no podçia quitarse de la cabeza la Decimotercera sinfonía, que estaba ansioso por comenzar los ensayos. Para agregar otro contratiempo, su regreso a Moscú coincidió con el viaje que Stravinsky realizó a Rusia desde que se exiliara en París antes de 1917.

Nuevamente recepciones, conciertos y difíciles conversaciones con esa persona cuya música Shostakovich adoraba, pero del que su extrovertida forma de ser le retraía en gran manera.

El otoño de 1962 es amargo para Shostakovich. A su regreso de Escocia recibió una carta de Boris Gmïrya en la que le comentaba que tras haber consultado con el comité central del Partido Comunista de Ucrania, rehúsaba interpretar la obra, pues dicho comité le había adelantado que pensaba prohibir totalmente la difusión pública del poema Babi Yar. Mientras, no recibía respuesta por parte de Mravinsky. Tras contactar con el director, este respondió con evasivas, dando a entender que rechazaba el compromiso. Los motivos para esta negativa por parte del intérprete favorito de Shostakovich, aquel que había estrenado la mayor parte de sus sinfonías desde la Quinta, no están claras del todo. Los círculos cercanos a ambos músicos achacaban la causa a la segunda esposa de Mravinsky, Inna, activa militante del Partido Comunista y de la que salió la torpe excusa de que su marido no dirigía música ni vocal ni coral, solo música pura.  Al final se convirtió todo en  una «cuestión de esposas»; a la muerte de Mravinsky su tercera esposa y viuda, Alexandra Vavilina, comentó que la verdadera causa era que el director declinó la responsabilidad de conducir los ensayos y las primeras funciones, para dedicarse al cuidado de Inna, afectada de una enfermedad en fase terminal. Por su parte, Irina Antonovna Shostakovich negó este argumento y mantuvo que el motivo del desplante fue por razones políticas. Sea como fuere, las relaciones entre el compositor y el director se perdieron para siempre. Irina comentaba que el asunto le había causado profunda tristeza a Shostakovich.

Shostakovich le propuso entonces a Kondrashin que se hiciera cargo del estreno, y este aceptó al punto. Además, recomendó a Shostakovich un bajo del teatro Bolshoi, Viktor Nechipailo, para que fuese el solista. No obstante, Kondrashin mantuvo un cantante suplente, Vitaliy Gromadsky,  por si surgía un contratiempo de última hora. Por fin se fijó una fecha para el estreno: el 18 de diciembre de 1962.


Shostakovich, Kondrashin y Yevtushenko.
 La historia de dicha sesión es un capítulo más de las desventuras de Shostakovich frente al aparato del PCUS. Pese al clima de aparente aperturismo de Krushchev, los miedos de Gmïrya  y de Mravinsky era fundados:  la dirección de la URSS decidió que se estaban rozando los límites de la autocritica y comenzó, con un nuevo estilo, el boicot para intentar impedir que el estreno fuese llevado a cabo. Kondrashin fue invitado a renunciar, a lo que este se negó. Aun así fue presionado para que obviara el primer movimiento. Viktor Nechipailo fue llamado a última hora para cubrir la baja de un cantante «enfermo» para una representación de Don Carlo en el Bolshoi, siendo sustituido por Gromadsky. Por el coro comenzaron a circular rumores y a punto estuvieron de salir en estampida, y gracias unas palabras que les dirigió Yevtushenko no lo hicieron. Las cámaras de televisión preparadas para retrasmitir el estreno se desmontaron silenciosamente el mismo día por la mañana.

Cuando llegó el momento, con el palco de autoridades vacío y el teatro lleno, Kirill Kondrashin llevó a cabo una cuidadosa lectura de la sinfonía, poniendo especial atención en que durante la pausa entre el primer y el segundo movimiento  los aplausos no fueran excesivos. En suma, como recuerda el escultor Ernst Neizvestny, todo «¡fue impresionante! Había una sensación de que pasaría algo increíble. Y cuando terminó la sinfonía, no hubo aplausos al principio, sólo una inusualmente larga pausa, tan larga que incluso pensé que podría ser algún tipo de conspiración. Pero entonces el público estalló en grandes aplausos y se escuchaban gritos de “¡Bravo!”».

En los días sucesivos y con ciertos versos de Babi Yar cambiados por el propio Yevtushenko (Shostakovich, nunca admitió este cambio), la sinfonía continuó interpretándose, ya sin problemas con la clase dirigente de la Unión Soviética.

La Decimotercera sinfonía de Shostakovich mereció los elogios de muchos coetáneos del compositor. Kachaturyan afirmó: «Sin exageraciones, nos encontramos ante una obra maestra de un gran artista». Y es que con ella la música rusa entraba en una nueva etapa del arte, corrían ya los años ’60 y los problemas cotidianos eran tan dignos de ser cantados como los más altos sentimientos morales y espirituales.

Con el bajo rumano Marius Rintzler como solista, los bajos del coro y la orquesta del Concertgebouw, Bernard Haitink  construye una monumental estructura sonora, quizá por ser esta, de las quince, la sinfonía más cercana a su concepción del arte. Una sinfonía que implica la aceptación por el artista de la amargura de la existencia y de los horrores del mundo cotidiano. Una obra que es, en sí misma, una afirmación del poder indestructible del humor y de la necesidad inalterable de buscar la verdad.


Fuente: Oído Fino

miércoles, 1 de abril de 2020

LA EDITORIAL TEMPLANDO EL ACERO PUBLICA "LA IDEOLOGÍA ALEMANA", DE MARX Y ENGELS

LA IDEOLOGÍA ALEMANA
Marx y Engels
Editorial Templando el acero.
2020
164 paginas.
10 euros.


La primera edición parcial al español de Die deutsche Ideologie es de 1938, con el título de Ideología Alemana.  En su prólogo el traductor, que usa el pseudónimo “Argos”, luego de señalar que es una traducción directa “larga y fatigosa” del alemán, diferenciándose precisamente del mutilado Marx en sus versiones francesas, afirma que: “’Feuerbach’ constituye el primer fragmento de la Ideología Alemana, obra de polémica y exposición doctrinaria, escrita conjuntamente por Marx y Engels, en Bruselas, de 1845 a 1846. Esta obra no llega a publicarse en vida de sus autores. Aparece por primera vez en 1932, en la edición de sus obras completas, publicada bajo los auspicios del Instituto MarxEngels-Lenin, de Moscú. Forma el tomo V de dicha edición.” El patrimonio literario inédito de Marx sufrió, de parte de sus herederos, un auténtico maltrato. Algunos capítulos sueltos de la Die deutsche Ideologie fueron apareciendo sin criterio editorial alguno, aquí y allá, en diversas  publicaciones del partido-guía del proletariado mundial, el SPD alemán, que era el albacea absoluto de la herencia literaria de Engels y Marx, incluyendo su valiosa biblioteca personal.

Fue Riazanov quién, después de establecer el texto del Manuskripte de La ideología alemana con una rapidez asombrosa, publicó por primera vez parte de  La ideología alemana  íntegra en ruso en 1924 y en alemán en 1926, se trataba de la primera parte, incompleta, atribuible con certeza a la pluma de Marx. Esta sección, titulada “I. Feuerbach”, dedicada sobre todo a su concepción de la historia, a su materialistische Geschichtstheorie, contiene la primera exposición de la teoría que Marx había elaborado en el transcurso de dos años de estudios filosóficos, históricos y económicos, que comenzaron en Kreuznach en 1843 con el estudio de filósofos políticos clásicos (Montesquieu, Maquiavelo) e historiadores de las revoluciones burguesas (Chateaubriand, Ranke, Hamilton), lecturas que luego definirán el hilo rojo de Ariadna de sus propias investigaciones. Además se acompañaba con las Thesen über Feuerbach, que ya había publicado “editadas” Engels en 1888. No es raro que privilegiara para publicar este Manuskripte maldito de la etapa intermedia de Engels y Marx, ya que Riazanov valoraba las obras perdidas, inéditas u olvidadas de Marx de igual importancia que las ya conocidas, lo hacía públicamente y sin miedos, pudiendo afirmar con temeraria sinceridad ante un auditorio público en 1924 que las obras escritas por Engels y Marx entre 1845 y 1847 “hoy ciertamente han envejecido… pero no más que las obras de Plejanov o de aún de Lenin. Tómese un libro cualquiera de Plejanov aparecido en 1883, o de Lenin en 1903, y el lector joven no comprende casi nada sin un buen comentario.” Riazanov incluso, sabiendo desde el interior de la SPD las manipulaciones y arbitrariedades cometidas en el Nachlass marxiano, ponía en duda hasta el mismo papel de Engels como albacea literario y editor póstumo de Marx.

Die deutsche Ideologie era al mismo tiempo el eslabón perdido de la larga marcha de Engels y Marx hacia el Comunismo (la famosa Selbstverständigung) y un momento consolidado del desarrollo del método y de la Kritik, un nivel de maduración teórico-practico importante y decisivo.

Tomado de Nicolas Gonzalez Varela

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