1921. Ayuda internacional contra la hambruna en Rusia
En 1921, Rusia sufrió gran hambruna. Las organizaciones humanitarias de Europa y Estados Unidos se movilizaron para hacer llegar suministros. Se trata de la primera vez que una operación de este tipo tiene lugar en tiempos de paz, y también la primera en la que las organizaciones humanitarias filman la situación, con duras y conmovedoras imágenes. ¿Cómo se organizó esta gigantesca operación? ¿Ayudó realmente a detener la hambruna? ¿Cuál era el objetivo de esas imágenes grabadas por las organizaciones humanitarias?
Revista «Nuestra Historia» nº14. Investigaciones sobre emancipación y protesta social
El dossier que da título al número está compuesto por diversos
artículos que abarcan las divisiones establecidas entre marxistas,
anarquistas y republicanos en el último tercio del siglo XIX; el papel
de Alexandra Kollontai y su aportación a la emancipación de las mujeres;
una huelga de obreras en una fábrica de sacos (Lliria, Valencia) en
1943; o el papel de los comunistas brasileños en la educación popular y
en la lucha por la democracia en las décadas centrales del s. XX. A
ellos se suma, en la sección de Estudios, un texto sobre el origen en la
trata de esclavos de algunas grandes fortunas cuyas memorias quedaron
bendecidas por la filantropía. La sección de Entrevistas está dedicada
al historiador Luciano Casali, quien es interpelado por su compatriota
Steven Forti, mientras que en la sección de Nuestros clásicos, Ismael
Saz nos sugiere e introduce un texto del historiador Tim Mason. El
número se completa con las habituales secciones de Lecturas -en este
caso con atención a los libros aparecidos con motivo del centenario del
PCE-, Encuentros y Memoria, esta última con interesantes trabajos como
el dedicado a los agentes de la Brigada Político Social franquista o la
serie de programas de RNE sobre el citado centenario; además de la
habitual biografía.
Núm. 14 (2º semestre de 2022): Investigaciones sobre emancipación y protesta social: número completo en pdf
Cartel propagandístico de Emad Abdel Wahhab para el marxista Frente Popular para la Liberación de Palestina para el Día Internacional de la Mujer
Emad Abdel Wahhab
1984
Publicado en Líbano
Copia original de The Palestine Poster Project Archives
Se cree que la mujer más alta representada es Shadia Abu Ghazaleh; la segunda mujer desde arriba es Dalal Moghrabi; la tercera mujer desde arriba es Taghrid al Batmeh; el retrato en la parte inferior es posiblemente el de Rajaa Abu 'Ammash
Gaziza Zhubanova (1927-1993) nació en el pueblo de Zhanaturmys en la región de Aktobe, en el noroeste de Kazakistán, el 2 de diciembre de 1927. Muere el 13 de diciembre de 1993 en Alma Ata. Gaziza Zhubanova (1927-1993) recibió el premio de Artista del Pueblo de la URSS en 1981.
La “Sinfonía Nº 2" (La isla de las mujeres) fue compuesta en 1983. Escrita en tres movimientos se grabó en 1984 para el sello Melodiya, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Estado de Kazakistán dirigida por Tulenbergen Abdrashev.
El primer movimiento empieza con unos
compases de la percusión, antes de que la soprano nos ofrezca
vocalizando una especie de canto de sirena. La orquesta nos presenta un
tema poco definido, en un estilo con bastantes disonancias. La percusión
nos conduce a una pausa después de la cual la cuerda introduce un tema
cromático lento. Su evolución en el registro agudo nos presenta unas
recónditas texturas. Unos compases llenos de misterio preceden el
retorno del canto de sirena de la soprano.
El segundo movimiento tiene
características dramáticas, correspondiendo a la parte lenta de la
sinfonía. Una música bastante cromática nos describe un atormentado
paisaje. La intervención de la percusión en carácter solista antecede a
unos momentos de respiro. Luego la cuerda inicia un tema espacial
acompañada por la percusión, que crece en el registro agudo con la
intervención del piano, arrastrándonos hacia un clímax. Un solo del piano nos conduce a una nueva intervención misteriosa de la soprano, que termina con unas dramáticas llamadas.
El tercer movimiento es un allegro.
La orquesta nos presenta un tema lleno de fuerza, característico del
valor de la mujer. La entrada de la percusión en forma rítmica antecede
a un segundo tema lírico lleno de disonancias. Un solo de la percusión
nos conduce a un tema lírico claramente folclórico, una melodía del Asia
Central. El tema lírico se desarrolla en forma dramática alcanzando un
fuerte clímax. La voz misteriosa de la soprano reaparece con su vocalización. Ocho misteriosas campanadas anteceden al golpe de gong final.
Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya es otra de esas figuras históricas cuya universal reivindicación no ha venido acompañada del interés correspondiente por las posiciones teóricas y políticas que mantuvo en vida. Reducida por la burguesía a «mujer de Lenin», y por las mentes estrechas a simple «secretaria», «pedagoga» o experta en asuntos de biblioteconomía, Krúpskaya fue realmente una temprana marxista, experimentada militante comunista y un cuadro imprescindible del Partido Bolchevique durante lustros, dedicando cerca de medio siglo de su vida a la actividad revolucionaria. Con esta pequeña edición queremos, por un lado, continuar con nuestra serie de publicaciones sobre la emancipación revolucionaria de la mujer soviética; por otro, contribuir a quebrar la mala tradición editorial castellana, poco interesada, en general, en la obra de Nadia Krúpskaya, y usualmente centrada de manera unilateral en sus escritos divulgativos sobre Lenin. Además, esta recopilación temática nos acerca a una Krúpskaya poco conocida: además de su temprano e ignoto folleto sobre la situación de las mujeres trabajadoras en la Rusia zarista–y otros textos y discursos sobre los retos que tenía por delante la política de emancipación femenina bolchevique–, en este volumen el lector encontrará el análisis que la dirigente comunista hace de la controvertida política familiar (incluyendo la prohibición del aborto) que se implantó a mediados de los años 30, bajo el liderazgo político de Stalin. Como comprobará el lector, la comunista rusa considera, como el resto de sus camaradas, que la clave para la emancipación de la mujer en la U.R.S.S. no estaba en tal o cual aparato organizativo (como el Zhenotdel), sino principalmente en las grandes transformaciones económicas y sociales que implicaron la industrialización y la colectivización del campo.
En suma, como con todas nuestras publicaciones, deseamos contribuir al estudio, la reflexión y el debate de los sectores conscientes de la clase trabajadora, rescatando aquí textos que por primera vez se publican en nuestro idioma y que, así lo creemos, aportan elementos interesantes para el mejor conocimiento de la historia de la Unión Soviética y la política del bolchevismo.
* * *
Respecto a los criterios de la edición, todos los textos han sido traducidos por Boliá Doubai Sánchez a partir de sus versiones inglesas. En el caso deLA MUJER TRABAJADORA, desde la reciente traducción de M. Costello (2017); el resto de textos, que componen la segunda parte de la presente edición,(LA MUJER SOVIÉTICA:UNA CIUDADANA CON IGUALDAD DE DERECHOS), han sido volcados al castellano a partir del folletoSOVIET WOMAN:ACITIZEN WITH EQUAL RIGHTS, publicado en inglés, en 1937, por la moscovitaCo-operative Publishing Society of Foreign Workers in the U.S.S.R., casa editorial antecesora de las famosasEdiciones en Lenguas Extranjeras. Las notas del primer folleto pertenecen a la obra original;la mayoría de las subsiguientes, señaladas con la leyenda N. de la E., a nuestra editorial. Hemos sustituido todas la scitas de los clásicos por sus versiones ya publicadas en castellano, quedando todas ellas convenientemente referenciadas
Situado directamente frente al Centro Cultural "Iljo Anteski Smok" en la ciudad de Tetovo, se encuentra el Monumento a las Mujeres Luchadoras, que está dedicado a la memoria y el legado de las muchas mujeres luchadoras de la región de Macedonia que participaron y perecieron durantela Lucha Popular por la Liberación (Segunda Guerra Mundial).
El elemento central del complejo es una escultura figurativa de bronce de 4-5 m de altura de una mujer que se llama "Pobeda" (Victoria).Se pone de pie con orgullo mientras mira intensamente a lo lejos mientras sostiene su mano derecha hacia abajo a su lado, apretada con fuerza.Su apariencia desafiante irradia una sensación de poder y pasión, simbolizando a una mujer que está lista para luchar y recuperar la libertad que le fue arrebatada.Esta obra dramática fue creada por la escultora local Borka Avramova, quien a menudo experimentó con la creación de formas femeninas que operaban como una síntesis entre los estilos escultóricos modernos y tradicionales.Es interesante señalar que, en comparación con muchos de los monumentos que representan sujetos femeninos en la escultura conmemorativa yugoslava, esta obra es un raro ejemplo creado por una mujer, lo que ilustra el hecho de que, si bien las mujeres estaban siendo ampliamente representadas en el arte conmemorativo en Yugoslavia,el trabajo artístico en sí era algo que en gran parte realizaban los hombres.
Reparto:
Sara Berenguer, Teresa Buigues, Neus Català, Rosa Díaz
Año: 2004
Duración: 1h 15min
País: España
"Mujeres en pie de guerra" recoge la vida de seis luchadoras
antifranquistas. No sólo se trata de un documental, también de un
proyecto multimedia que recoge un libro, un disco, un montaje teatral y
una exposición de obra gráfica sobre el testimonio de seis mujeres que
combatieron al franquismo. El documental se adentra en los recuerdos de
todas ellas.
La película viene complementada por una excepcional banda
sonora en la que han participado, entre otros autores, Loquillo, Los
Trogloditas, Paco Ibáñez y Gabriel Sopeña. Sus voces ofrecen nuevas
versiones de canciones míticas --A las barricadas , La mala reputación ,
De tripas corazón --, y otros temas de nueva factura.
Se puede ver en València (Galeria O+O, Valencia. C/ Francisco
Martínez, 34. Benimaclet. València) la exposición «Arte en
Resistencia», con obras de diversos artistas que fueron militantes del
Partido Comunista de España o muy próximos al mismo en una época en la
que muchos de ellos fueron encarcelados o sufrieron el exilio.
La confrontación con la estructura socioeconómica e ideológica de los
años sesenta y setenta del siglo pasado, a medio camino entre los
últimos estertores del franquismo y la recién comenzada transición
política, impulsó en España un arte socialmente comprometido. Las
creaciones de aquellas décadas tendieron a plasmar el ambiente que se
vivió entonces. En estas obras se observa la denuncia social, el
sarcasmo y hasta un hálito de esperanza en la reconciliación de un país
que todavía arrastraba las heridas no cerradas de la guerra civil. En
esencia, en la producción artística de aquella época, hubo un grupo de
artistas que abandonaron el academicismo y reflejaron en sus obras la
posición política que defendían. Algunos de estos artistas militaron en
el Partido Comunista entonces ilegalizado y fueron encarcelados o
sufrieron el exilio. Con la intención de reivindicar aquella labor
creativa, la exposición colectiva, titulada Arte en Resistencia, reúne
las serigrafías firmadas por quienes con un lenguaje plástico
contribuyeron a desarrollar una nueva sensibilidad estética contra la
dictadura franquista y reflejaron el anhelo de libertad y justicia de
las movilizaciones ciudadanas de la transición democrática.
La singularidad y punto de unión de todas las obras de esta muestra,
reside en haber sido realizadas por artistas que conformaron la
resistencia antifascista. Los de mayor renombre son Josep Renau y Rafael
Alberti. El primero participa con una obra que recuerda su talento para
el cartel y el fotomontaje y, el segundo, con un dibujo de corte
poético y surrealista. No se quedan atrás el resto de artistas que, en
mayor o menor medida, han alcanzado reconocimiento internacional y han
participado en los movimientos pictóricos y escultóricos del siglo XX.
Es el caso del Equipo Crónica, formado por los pintores Rafael Solbes,
Juan Antonio Toledo y Manuel Valdés, cuya práctica pictórica combina el
realismo y el pop art para hacer tanto crítica social como crítica a
la historia del arte. Y en esa misma línea referencial, al pop art
y al realismo social, se sitúa la serigrafía de Antoni Miro.
Por otra parte, también se puede contemplar la obra de Joan
Castejón en la que da cuenta de su maestría con el dibujo, al igual
que la obra de Jordi Ballester, componente del Equipo Realidad, en donde
deja traslucir su crítica a los medios de comunicación y al relato
político del franquismo. Tampoco falta Angel Aragonés con una serigrafía
en la que unos párrafos escritos reflejan su manera de juntar expresión
artística y lucha política. Es más, junto a los artistas citados, el
público encontrará obra de José Ortega y Ricardo Zamorano, ambos
vinculados al realismo social, así como de Salvador Soria y Agustín
Ibarrola que utilizan el lenguaje plástico del expresionismo abstracto.
Y, como no podía ser de otra manera, no falta obra de Juan Genovés
quien, desde la nueva figuración que surgía a espaldas de la academia,
creó las imágenes más icónicas de la transición de la dictadura a la
democracia.
La exposición se completa con obra de Jose María Yturralde, Julio Le
Parc y José Iranzo Anzo, mientras que los dos primeros se decantan por
el op art y el arte cinético, el tercero lo hace hacia un tipo de
abstracción geométrica ausente de color y de luz. La muestra reúne
además la obra de Manuel Boix que deja constancia del carácter expresivo
y gestual del tachismo. Finalmente, a este grupo de artistas,
vertebrado por su compromiso político, se incorporan María Montés y
Enriqueta Hueso, ambas vinculadas al cine independiente de los años
setenta y con una estética onírica no exenta de lirismo. El que en esta
muestra solo estén ellas representadas deja en evidencia el sesgo de
género que ha imperado en el sistema del arte y que ha dificultado y
obstaculizado el reconocimiento merecido a la obra realizada por las
mujeres artistas. Un olvido que, sin restar importancia a la pintura de
sus compañeros artistas, tiende hoy a corregirse con investigaciones
recientes no sólo de esa etapa de la historia sino de otras.
Con todo, la exposición ofrece en su conjunto la oportunidad de
contemplar reunida la obra de un reconocido y consagrado grupo de
artistas que, en su mayoría, se formaron en la Escuela de Artes de San
Carlos de Valencia, que vivieron los ideales de la República, la
tragedia de la guerra civil, la dictadura y la democracia. Quizás lo
más interesante de este arte, comprometido políticamente, sea comprobar
cómo la praxis artística, al mismo tiempo que cuestionaba la ortodoxia
de la academia y de sus normas estéticas, se apropiaba críticamente de
la realidad social para denunciar sistemas de dominio y forjar
conciencias. Pocas veces se encuentra la ocasión para ver, en un mismo
espacio expositivo, obra de tanta calidad artística y tan combativa a
nivel social. Una muestra interesante para constatar la efervescencia
cultural en la que estuvo sumido aquel arte en la resistencia por
transformar la sociedad y alumbrar tiempos mejores.
La “Sinfonía Nº 5 (1) en mi mayor” fue
compuesta en 1944 en tiempos de guerra. La orquestación está pensada
para una gran orquesta, compuesta por madera por triplicado, ocho
trompas, seis trompetas, cinco trombones, percusión ampliada, dos arpas,
piano y celesta.
El primer movimiento, largo,
empieza con una introducción que nos lleva a épocas antiguas rusas con
las polifonías típicas de su folclore. El tema principal se basa en una
melodía folclórica rusa. Este tema se va repitiendo en variadas
combinaciones de instrumentos. Lentamente va creciendo hasta llegar a su
clímax, empleando el metal auxiliado por la percusión en ritmo
de una gran marcha y una imitación de las campanas, empleando celesta,
arpas, flautas y campanillas. Después el tema quiere renacer de modo
fragmentario, pero está acabado. Reaparecen fragmentos de la
introducción y cuando parece que todo acabará empieza una extensa coda.
La flauta introduce un tema nuevo, un tema amplio y melódico. La
orquesta recoge el tema, llevando a la culminación del movimiento de un
modo alegre y luminoso.
El segundo movimiento, largo sostenuto, empieza con pizzicatos
de las cuerdas, como base de varios motivos melódicos, empleando
diferentes ritmos. En la parte central emplea el tema principal del
anterior movimiento, junto con los diversos motivos que han aparecido en
forma polifónica. El ritmo marcado por el bombo nos lleva a un episodio
más dramático, aumentando progresivamente la tensión. Después de una
breve pausa, un solitario oboe repite el tema principal, empezando la
reexposición. El tema de la introducción aparece de un modo triste,
terminando con calma el movimiento.
El tercer movimiento, largo maestoso, pesante, corresponde al scherzo de la obra. Un nuevo tema obstinato
aparece en la introducción, presentado por trompas y trompetas. El tema
es tomado por los violines aumentando el ritmo, pasando a los diversos
grupos instrumentales. La parte central correspondiente al trío
es muy graciosa, por su acompañamiento singular realizado por las arpas
y el pizzicato de la cuerda. Finalmente se reexpone el tema del scherzo
llevándolo a su culminación y desaparición, quedando solamente su eco.
El último movimiento, allegro, emplea el tema de la coda del primer movimiento. El segundo tema proviene de la canción folclórica "O Rasseya, My Rasseya"
de una colección sobre la guerra de 1812. Un tema preferido por
Mosolov, que lo utilizará varias veces en los 30 últimos años de su
vida. Aparece primero en la cuerda y luego pasa al desarrollo junto con
la mayoría de los temas de la sinfonía. Una entrada masiva del metal nos
lleva a un nuevo episodio. Una marcha empieza lentamente, sustentada
por el ritmo marcado por las cajas y el bombo. La tensión va en aumento
recordando la música maquinista de los primeros tiempos del compositor.
El tema principal del movimiento suena con solemnidad en forma de himno,
que nos llevará al final alcanzando la cumbre de esta monumental
sinfonía.
Una sinfonía típica de tiempos de
guerra, escrita como un himno a la Patria. Usando una orquesta muy
colorista logra variabilidad, usando temas comunes a lo largo de la
misma. Los temas de origen folclórico ruso ofrecen la fuerza necesaria a
una música que se aparta de todo modernismo, siguiendo los dictados del
régimen soviético. Pero a pesar de ello no deja de ser una obra muy
interesante expresando claramente la música de una época pasada.
Mosolov escribe nuevas sinfonías, pero
su numeración no concuerda. De este modo
indicamos con un número entre paréntesis la numeración alternativa.
Mi pueblo de emigración Y los hijos de esta tierra Hablan con el corazón Todas las posibles lenguas Nuestros abuelos tienen La tez morena, arrugada De tanto trabajar para Levantar tierras extrañas.
Por pelo, Sierra Morena Guarida de bandoleros Que robaban a los ricos Para ofrecerlo entre el pueblo. Andaluces emigrados levantaron vuestra gente con el cuerpo casi helado pero el corazón caliente.
Andalucía, la puerta, De todos los continentes Mi madre naturaleza. Andalucía Andalucía, tu puerta Abierta como el océano Enemiga de fronteras Andalucía Andalucía, hermana Patrona de lo rebelde De los pueblos capitana, Andalucía Andalucía, defiende, tu patria de libertad Y la esencia de tu gente. Andalucía
Soy el pueblo más humilde De este viejo continente pero los rubios del norte se confunden con mi gente. Se limpian con esta brisa de matices africanos y beben donde bebieron los poetas más humanos.
Aquí todo el mundo cabe compartimos la alegría este pueblo de emigrantes repartimos enseguida, lo poco que tenemos las muchas ganas de vida una cazuela, una olla, y una siesta a mediodía.
Andalucía, la puerta, De todos los continentes Mi madre naturaleza. Andalucía Andalucía, tu puerta Abierta como el océano Enemiga de fronteras Andalucía Andalucía, hermana Patrona de lo rebelde De los pueblos capitana, Andalucía Andalucía, defiende, tu patria de libertad Y la esencia de tu gente. Andalucía
Se trata de una bandera de Andalucía de las que se venden para
utilizar en las manifestaciones, o poner en los balcones. Juan Genovés
pintó encima de ella. En la franja verde superior se lee en mayúsculas
¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE! Y entre las franjas blanca y verde inferior una
multitud de personas que representa al pueblo andaluz reivindicando su
autonomía. Está firmada Genovés 80.
Es de 1980. Esta es la historia de esta obra de arte:
Con
motivo del referéndum del 28 de febrero de 1980, cuando Andalucía
conquistó la autonomía. En la sala capitular del Ayuntamiento de
Granada, un grupo de escritores, poetas y artistas saludaron a Rafael
Escuredo expresando su apoyo a la campaña del Referéndum andaluz por el
sí a la autonomía plena y entre ellos figuraba el artista Genovés, que
le ofreció la bandera de Andalucía pintada por él y que Rafael Escuredo
ha mantenido guardada 36 años.
Rafael
Escuredo la donó al parlamento andaluz en 2016. Y ahora luce allí. En
el acto de donación dijo a la prensa: "Recuerdo que en 1980 vino un
grupo de unos 60 intelectuales, entre ellos Juan Genovés, que cogió una
bandera, la puso sobre la mesa y realizó ese dibujo".
Este cuadro es un símbolo de Andalucía genuino.
Sobre
la bandera blanca y verde, Genovés dibujó a un grupo de personas que
representaba al pueblo andaluz caminando, como símbolo de la victoria
del pueblo andaluz, del momento histórico en el que los andaluces
decidieron libremente su futuro y lo que querían para su tierra.
Reparto
Bibiana Beglau, Martin Wuttke, Nadja Uhl, Harald Schrott, Alexander Beyer, Jenny Schily, Mario Irrek, Thomas Arnold, Franca Kastein, Dietrich Köner, Alexander Hosfeld
Sinopsis: En los años 70 se formó el grupo terrorista “Facción del ejército rojo”
en la República Federal Alemana. Rita Vogt es una de sus miembros, y su
grupo tendrá que huir a Francia tras ayudar a escapar de la cárcel a uno
de los suyos. En París, años después, para no ser descubierta, Rita
mata a un policía y tienen que volver a Alemania, donde recibirán la
ayuda de la Stasi. Mientras que sus compañeros deciden marcharse de
nuevo del país, Rita decide quedarse en la Alemania del Este y comenzar
una nueva vida bajo otra identidad…
Merece la pena porque siempre es un placer ver una
película del maestro Volker Schlöndorff, y saber que sigue igual de en
plena forma que su época de esplendor a finales de los 70. Por esta
película se llevó el premio Angel Azul en la Berlinale del 2000. Lo más
peculiar, y que a mi personalmente me llamó mucho la atención, es que si
ves la película sin saber de qué año es, nunca se te pasaría por la
cabeza que tiene apenas 10 años, ya que se rodó intencionadamente para
parecer una película setentera. Esto no sólo se consigue gracias a los
decorados o el vestuario, sino por la misma calidad de la imagen. En
general, odio la estética de los 70 y por ello rechazo un poco las
películas de esa década, pero reconozco que es un recurso muy hábil y
original por parte del director para volver al pasado y a retomar la
temática del terrorismo como ya había hecho, por ejemplo, en «El honor
perdido de Katharina Blum» (Die verlorene Ehre der Katharina Blum oder: Wie Gewalt entstehen und wohin sie führen kann,
1975). Con esta vuelta al pasado, y con tanta experiencia del director a
sus espaldas, la película consigue superar a muchas de las que ha
llevado a cabo realizadores más jovenes en los últimos años.
El guión, del mismo Schlöndorff y Wolfgang Kohlhaase, es muy bueno,
nada de lo que se dice tiene desperdicio, y tiene la habilidad de hacer
una crítica a las dos partes, a la Alemania del Este y la del Oeste. Si
en otras películas, el no posicionarse hace que todo quede demasiado
neutral para un tema en el que ser neutral es casi imposible, como
pasaba en la reciente “R.A.F. Facción del ejército rojo” (Der Baader-Meinhof Komplex,
2008), en esta se analiza la situación del país en general sin
nostalgia ni indulgencia por ninguna de las partes. Esto queda claro al
final de la película, cuando a la protagonista la buscan por ambos
lados. Significativa es esa banda sonora en la que suenan versiones
tanto el himno de la RDA y el de Alemania. Especialmente me sorprendió
como la Stasi ayudaba a los terroristas, aludiendo a que ambos tenían el
mismo enemigo, el capitalismo. Pero, mientras que lo mejor de la
película es su sentido crítico, el personal, o sentimental, es su
aspecto menos conseguido. No acabamos de tener claro si Rita se
arrepiente o no de haber pertenecido a la banda, si los sentimientos que
tiene hacia los personajes con los que tiene relaciones son reales o
forman parte del personaje que asume… Aún así el personaje se hace
creíble gracias a la gran actuación de Bibiana Beglau, que lleva el peso
de toda la película, dando vida al mismo personaje, pero que a la vez
parece distinta según la identidad que tenga, y que se adapta a las
circunstancias que sean, al estilo de los protagonistas de “Atrápame si
puedes” (Catch me if you can, 2002) o “Philip Morris, ¡Te quiero!” (I love you,
Philip Morris, 2009), aunque obviamente desde una perspectiva mucho más
dramática. Tanto Bibiana Beglau como Nadja Uhl, las dos actrices
principales, se llevaron el premio conjunto a la mejor actriz también en
la Berlinales.
La película juega todo el tiempo con la realidad y la ficción, ya que
esta basada en historias reales. Los personajes son ficticios, pero
comparten rasgos con conocidos miembros del R.A.F. Como se dice al final
del todo: «Alles ist so gewesen. Nicht war genau so (Todo fue así, pero
nada exactamente así).
En la organización del mercado laboral, ¿la utilidad y la solidaridad primarán algún día sobre la rentabilidad? Un balance del estado del trabajo en la actualidad, a través de las experiencias de ocho hombres y mujeres europeos, comentadas por investigadores.
A través de las carreras de ocho europeos y europeas, con comentarios de investigadores y especialistas en la materia, un panorama del mundo laboral en Europa. Esta serie de retratos entrañables ilustra las múltiples formas en las que las condiciones laborales se han deteriorado en el continente.
La “Sinfonía Nº 2” (Oda a la Paz) fue
terminada en 2004, siendo estrenada en el mes de mayo de 2004
interpretada por la Orquesta Nacional de Nanjing. Una obra de carácter
nacionalista compuesta para la celebración del 60º aniversario de la
victoria frente al fascismo japonés en la guerra sino-japonesa. Un
recuerdo a los 300.000 compatriotas que murieron en la masacre de
Nanjing.
Los cinco movimientos de la obra aluden al tema folclórico nacional "Jasmine",
utilizando técnicas modernas de interpretación para sublimar la esencia
tradicional. Está escrita para orquesta tradicional china con coro
mixto y coro infantil, con un texto escrito por Li enviando mensajes
sencillos y directos de paz y armonía.
El 11 de noviembre de 2015 se interpretó por primera vez en Pekín
para la celebración del 70º aniversario de la victoria de la China en la
guerra de resistencia contra la agresión de Japón (1937-45). Una
sinfonía escrita en cinco movimientos.
El primer movimiento, Jinling and the Yangtze River, Gran Rio, posee un ritmo lento y un suave tema. Después de unos fuertes acordes, la cuerda nos presenta la dulce canción folclórica Flor de Jasmín.
Las flautas introducen un nuevo motivo. Después de unas variaciones un
solo de pipa nos conduce a una lírica y tranquila sección. Termina con
la recapitulación del tema principal y la coda con fuertes acordes
terminando suavemente.
El segundo movimiento, The Tears of the River, las lágrimas del rio.
Violoncelos y contrabajos introducen un tema de características tristes
y dramáticas. Un poderoso tema rítmico es interpretado por la orquesta
completa, con fuertes golpes de la percusión. Después de una pausa la
cuerda interpreta un tema melancólico destacando un solo de ehru. La orquesta desarrolla el tema hasta que un nuevo solo de ehru nos conduce a la explosión sonora que inicia la coda, terminando con las melancólicas notas del ehru.
El tercer movimiento, The Sorrow of the River, la tristeza del rio,
se expresa mediante un tema grave iniciado por los bajos de la cuerda,
una elegía en recuerdo a los muertos en la guerra. El tema es
desarrollado pasando a los pipas y finalmente al viento y percusión. Una trágica coda cierra el movimiento.
El cuarto movimiento, The Fury of the River, la violencia del rio,
empieza con una violenta entrada de la percusión. Continúa con un tema
de ritmo rápido y potente acompañado por fuertes golpes de la percusión.
En la sección central un solo de dizi, la flauta travesera china, inicia una nueva versión del tema repetitivo Jasmine que articula la obra. Un poderoso crescendo se detiene bruscamente con un nuevo solo de dizi pasando a la coda, que termina con el dulce tema en los pipas y los poderosos acordes finales de la orquesta.
El quinto movimiento, Oda a la paz, se basa en unas variaciones del tema Jasmine
empezando acompañado por tristes toques de campana. La música va
aumentando paulatinamente en expresión. Después de una sección más
contenida y delicada fuertes acordes orquestales nos conducen a la
entrada del coro, que entona el tema recurrente llegando al clímax de la obra.
La memoria perdida sobre los niños españoles en Rusia
Dar a conocer esta tremenda historia es una deuda a saldar. Por eso
no parece casual que ambos libros hayan sido publicados por la editorial
de CCOO − Ediciones GPS−, como no lo es que el primero esté prologado
por Cayo Lara y el segundo por Carlos García-Alíx. El desconocimiento
sobre una diáspora de semejantes dimensiones sólo es atribuible a la
ocultación de la memoria democrática.
La infancia quebrada de cerca de tres mil niñas y niños españoles que
marcharon a la URSS huyendo de los desastres de la guerra civil es uno
de los capítulos más tristes y desgarradores de la historia de nuestro
pasado reciente; pero también de los más apasionantes. Ambos libros nos
revelan aquella odisea.
El relato sigue el hilo conductor de la historia real del primero de ellos en ser repatriado: Tino. En Pisaré sus calles nuevamente se
narra su evacuación desde Gijón en medio de la guerra; la infancia en
las “casas” de acogida en la URSS y como allí los alcanzó otra guerra,
aun peor, cuando los nazis invadieron la Unión Soviética. Finaliza
cuando llega a España procedente de los campos de concentración de
Finlandia, donde estuvo prisionero tras ser capturado combatiendo en el
Ejército Rojo.
El regreso a la España de la posguerra
El siguiente −Dos Patrias−, arranca con su llegada a Oviedo en 1942 cuando Tino
aún no ha cumplido dieciocho años y ya ha sido atravesado por dos
guerras. Soldado en el Ejército Rojo; guerrillero en los bosques
helados; prisionero en Finlandia y luego repatriado. Ya en
España choca con un clima asfixiante sometido a sospecha y vigilancia
por las autoridades franquistas durante la inmediata postguerra, y cómo
con vitalidad, dignidad y resistencia logra subsistir en ese ambiente.
En paralelo la narración sigue la pista de los quedaron en la Unión
Soviética. En una lectura que engancha, conoceremos a los que sufrieron
los campos de concentración nazis; a los españoles que entraron en
vanguardia en Berlín –hecho escasamente conocido- al igual que lo
hicieron los de La Nueve en París. A los más pequeños nuevamente evacuados.
Muchos de ellos merecerían un libro por si solos. La narración lo
compensa desvelando destellos de sus vidas. Una nos lleva a la otra y,
como si de matrioskas se tratara, se van abriendo para revelarnos la
siguiente en una lectura envolvente de la historia a contrapelo de los
niños y niñas que crecieron en una tierra muy lejana a la suya pero que
nunca perdieron su identidad, ni su cultura española. La mayoría siempre
quiso volver y muchos lo consiguieron ya en 1956 y 1957. Los que
retornaron hallaron una España, más madrastra que madre, que los
maltrató y puso bajo sospecha.Venían de la Unión Soviética que, para la
dictadura franquista, era su peor enemigo.
Ellos vivieron la paradoja trágica de los exiliados; allí, con los
pies en Rusia y la cabeza en España. Después, algunos, ya físicamente en
España desde donde su pensamiento volaba a esa otra patria donde
quedaron amigos, novios y novias, hermanos y a veces hijos.
Una constelación de nombres propios que adquiere una dimensión mágica
a través de las cartas guardadas en una caja de Cola Cao: Moscú,
Leningrado, Samarkanda, Karelia, Berlín o el Oviedo de la primera
posguerra con sus calles, los arrabales, tiendas, tabernas y
policías a la caza de “rojos indeseables”, figuras a contraluz que
devienen míticas en aquella ciudad derrotada. Y en un paseo por el
Madrid de esos duros años contrastados con la lucha por la vida. Los
muchachos y muchachas del bautizado por ellos mismos como Cerro de los Locos en la Dehesa de la Villa; o la legendaria piscina La Isla, a orillas del Manzanares. Chispas de esperanza en la oscuridad.
Novela documental; entre la ficción y la historia
Carlos Olalla, director del Festival de Cine de la Memoria
Democrática animó así a su lectura: “Esta tragedia quiero pediros que no
la imaginéis, sino que la viváis en primera persona leyendo estos
libros duros y desgarradores a veces; bellos y sinceros siempre”.La
presidenta del Centro Español en Moscú definió los libros como “un
relato en el que combina géneros literarios con gran habilidad; transita
de la ficción a la historia, de la historia a la entrevista, de ésta al
documento… Escrito con rigurosidad y carga emocional de forma fluida y
amena, nadie permanece impasible ante esa memoria de vida a través de
cartas estremecedoras, relatos desgarradores que constituyen una
intrahistoria de dignidad”.
Stanislav Viázmenskiy, historiador ruso publicó allí: “El
protagonista, Tino, combatió en la Tercera División de Leningrado. Sus
recuerdos de la guerra, las penurias del cautiverio finlandés, del
retorno a la España franquista, las dificultades de la adaptación a su
patria sirvieron de base para la novela”. En definitiva
una pléyade de héroes anónimos cuyas peripecias merecen ser contadas.
Cada uno tuvo que reinventarse una y otra vez para subsistir, pariendo,
de su interior, una nueva vida como si de tres mil matrioskas se
tratara. Y de esta forma, saliendo la una de la otra, se suceden las
historias cada cual alumbrada por la anterior.
En un momento en que la radio adquiría un gran valor comunicacional,
el filósofo marxista Walter Benjamín escribió más de 80 conferencias
para transmitir en un programa al que tituló La hora de la juventud. Una de esas conferencias llevaba por nombre La hora de las brujas.
Walter Benjamín, perseguido por los nazis, se fue de París e intentó
cruzar la frontera española, su intención era pasar a Portugal y desde
allí embarcarse para el continente americano. La policía franquista le
detuvo en Port Bou, provincia de Gerona (España), y le condujo, junto a
varias mujeres y hombres que buscaban refugio igualmente, a un pequeño
hotel mientras decidían su futuro. Entendiendo que iba a ser entregado a
la Gestapo, escribió una pequeña nota de despedida y se suicidó con
pastillas de morfina que siempre llevaba encima, en septiembre de 1940.
Sus acompañantes reunieron el dinero para enterrarle con dignidad e
intentando preservar sus restos lejos de todo el que le conocía. , A los
cinco años sus restos fueron echados a un osario. Su obra, como
observador de las preocupaciones culturales populares, interroga a quien
lee, reflexiona y desentraña como una gran enseñanza en el siglo XX y
para siempre.
En su libro El París de Baudelaire escribió algo que nos debería hacer mirar al momento en que vivimos: Que las cosas sigan así, ahí radica la catástrofe. No ya en lo que va a suceder, si no en el estado actual de las cosas.
De su conferencias para la radio se acaba de editar la titulada Los procesos contra las brujas. En Los procesos contra las brujas expone
cómo en el siglo XIV las pestes, las epidemias y otros causantes de
enfermedades mortales arrasaron y llegaron al siglo XV, durante el cual
los hombres dominantes de la religión explotaron sus perversiones en las
mujeres o contra las mujeres, algunas porque practicaban la medicina
proveniente del conocimiento de la naturaleza y sus remedios, a lo que
se añadían creencias mitológicas y elaboraciones ancestrales,
encantamientos y hechizos. Los poderosos, ante la muerte que se
extendía, por su incapacidad para acceder al conocimiento científico
debido a sus creencias obtusas, dieron rienda suelta a su odio a la
mujer, la hicieron culpable y se dedicaron a perseguir, aterrorizar y
matar a cuantas eran señaladas como brujas. No se puede saber cuántas
mujeres fueron torturadas y sacrificadas en nombre de la religión,
contraria a todo derecho y humanidad, pero se asegura que fueron cientos
de miles, y quizás la cifra alcance las seis cifras. Por eso he
escogido las palabras de Walter Benjamín para iluminar la época a que se
refería, la que le tocó vivir y, como otras podían añadirse, también la
nuestra: Que las cosas sigan así, ahí radica la catástrofe. No ya en lo que va a suceder, si no en el estado actual de las cosas.
Los terribles inquisidores llenaron dos siglos, XIV y XV, y fueron
estudiados por Walter Benjamín para crear un relato explicativo a través
de la radio sobre “las brujas”. La llegada del nazismo dio paso a la
persecución que nos recuerda a aquellos siglos. Los momentos en que
vivimos cumplen con planes que conducen a la humanidad a situaciones de
terror, crisis, pandemias para doblegar y reiniciar el sistema,
prohibiciones y persecuciones de conocedores, guerra declarada por
supremacistas o absolutistas de hoy, … Walter Benjamín hizo su
exposición de forma pedagógica, quería hacer pensar sobre el pasado y el
presente, lo hacía con sentido crítico e infundiendo el interés por el
saber. El texto se ve acompañado por las ilustraciones de Claudio Romo,
magníficas, que hacen al texto y lo realzan, con lo que se llama a ver
toda una exposición en dos dimensiones, la escrita y la pintada.
Nos queda decir que el siglo XVII se inició con un nuevo camino, se
hizo viendo la continua injusticia llevada a efecto, lo que se iba
exponiendo en numerosos libros en los que se cuestionaban tanto los
procedimientos como las mismas teorías conque se pretendía justificar la
acción criminal. Se nos advierte en el texto de que uno de esos libros
denunciantes fue el Libro sobre los procesos contra las brujas, del jesuita Friedrich von Spee, libro del que Walter Benjamín concluye diciendo que era una obra que rezumaba indignación y conmiseración.
Se nos dice que Walter Benjamín, demostró con ésta obra lo necesario
que es situar a la humanidad por encima de la erudición y la sutileza, y
cuánta razón contienen esas palabras.
La conferencia Los procesos contra las brujas fue transmitido por Radio Berlín el 16 de julio de 1930.
El albañil herido es un cuadro de Francisco de Goya perteneciente a la
tercera serie de cartones para tapices, ejecutada entre 1786 y la muerte
de Carlos III en 1788, que representaban escenas costumbristas
destinadas a la Pieza de Comer (o comedor) del Palacio de El Pardo del
Príncipe de Asturias (el futuro Carlos IV). La obra es un cartón
destinado a servir de modelo a un tapiz que iba a decorar la Pieza de
Comer del Palacio de El Pardo junto con la serie de las cuatro
estaciones: La primavera o Las floreras, El verano o La era, El otoño o
La vendimia y El invierno o La nevada. Sin embargo el tono e incluso el
estilo es novedoso. El cuadro, de formato muy vertical, presenta a dos
hombres que, entristecidos, transportan en brazos a un colega que,
presumiblemente, se ha caído del andamio que se aprecia en último
término. La obra difunde iconográficamente un edicto de Carlos III que
regulaba la construcción de andamios y que fomentaba las medidas de
seguridad en la construcción y solicitaba indemnizaciones a los maestros
de obras por los accidentes laborales producto de las deficiencias en
los andamios. El edicto fue publicado en 1788 pero tuvo varias
reediciones, la más cercana a este cartón, de 1784. Se ha destacado
unánimemente la aparición del tema decididamente social en esta obra de
Goya. Los rostros reflejan seriedad y preocupación por el compañero y
las figuras están dignificadas mediante el recurso a la presentación de
estas desde un punto de vista bajo. El cromatismo es pardo y gris,
alejado de las escenas pintorescas de otras cartones. Todo ello supone
un precedente del realismo social típico del Prerromanticismo.
Guion
Gyula Hernádi, Miklós Jancsó, Luca Karall, Valeri Karen, Giorgi Mdivani
Fotografía
Tamás Somló (B&W)
Reparto
József Madaras, Tibor Molnár, András Kozák, Jácint Juhász, Anatoli Yabbarov, Sergei Nikonenko
Compañías
Coproducción Hungría-Unión Soviética (URSS); Mafilm, Mafilm, Brandon Films
Sinopsis
Año 1917, en la frontera rusa durante la Primera Guerra Mundial. Los Blancos zaristas se enfrentan a los Rojos bolcheviques, que son apoyados por voluntarios húngaros. En la inmensa planicie se produce la caza del hombre, la ejecución de prisioneros, los caballos en desbandada..
Los Rojos y los Blancos es una película del director comunista húngaro Miklós Jacsó (en
la que se cuenta, sin que existan protagonistas o, mejor dicho, con
muchos, a los que la cámara sigue hasta que mueren, para después
comenzar a seguir a otro, la crueldad de la Guerra Civil Rusa, entre el
Poder Soviético, los rojos, y los defensores del régimen autoritario de
los zares, los blancos (ayudados por la intervención de 14 potencias
extranjeras).
En 1919, muchos húngaros que venían huyendo de la Revolución Húngara,
derrotada en agosto de 1919 cuando Rumania invade su país, se alistan en
las filas de los rojos, que luchan por lo mismo que ellos también
quieren conseguir en Hungria, donde se fundó la República Soviética
Húngara, aunque durara solamente unos meses. Los personajes húngaros
pelean junto a los bolcheviques por ideología y por conveniencia, porque
una victoria bolchevique puede llegar a ser una victoria para la
Hungría comunista.
Todo está contado de forma simbólica. con el estilo poético de Jancsó,
con planos largos, grises y tranquilos: hay un grupo de uniformes
oscuros, quienes a pesar de su vestimenta son los blancos del título; y
después hay otro grupo de uniformes más claros, que son los rojos, y
dentro de este grupo hay algunos húngaros, como era de esperar, ya que
el director y la película provienen de Hungría.
Jancsó
nos muestra la crueldad de la guerra, a la que los capitalistas empujan
a los pueblos y a sus trabajadores para defender sus intereses de clase
y, con más crueldad todavía, con la que esos mismos los defienden ante
los trabajadores cuando estos pretenden su emancipación, como sucedio
tras el triunfo de la Revolución Soviética en 1917 y la posterior Guerra
Civil Rusa, en realidad una intervención multinacional contra el
Socialismo.
La secuencia final de la película es espectacular con una secuencia muy
bella, a la vez que demoledora. Así, un plano fijo en grúa situada en lo
alto de un monte muestra un escenario rural cerca de la orilla de un
lago en el que va a tener lugar una batalla desigual. Una formación del
ejército húngaro, en este caso de lado de los blancos, avanza desde el
río hacia la montaña para encontrarse con un pequeño batallón del bando
rojo (también húngaro) que avanza cantando la Marsellesa en vistas a
encontrarse en el campo de batalla con el enemigo. El caminar cansado
de los soldados se interrumple por los disparos de la formación del
ejército que extermina en pocos segundos al enemigo. El sacrificio de
miles de trabajadores en lucha por la revolución se concentra en esta
matanza cruel que, sin embargo, continuará repitiéndose, como afirmó
Mao, “derrota tras derrota hasta la victoria final”, pues el triunfo del
Socialismo, a pesar de la sanguinaria burguesía, será, más tarde o más
temprano, inevitable.
Los Rojos y los Blancos
fue una coproduccion sovietica-húngara del año 1967, para conmemorar
el 40 aniversario de la Revolución Soviética y el triunfo de los
trabajadores contra la intervención extranjera y la reacción zarista
(cuya bandera, por cierto, era la misma que la que se reinstauró en
Rusia tras la disolución de la URSS en 1991, la tricolor que,
lamentablemente, hoy ondea sobre el Kremlim).
Kuddus Kuzhamyarov fue miembro del Partido Comunista de Kazajistán. Miembro de la Unión de Compositores del Kazakistán siendo su Presidente
entre 1955 y 1959. Luego entre 1959 y 1966 fue miembro del Comité de los
Premios Lenin y de la URSS de Arte y Literatura.
La “Sinfonía Nº 3"
fue compuesta en 1981. Se realizó una grabación de la obra en 1987,
interpretada por la Orquesta Sinfónica Estatal de Kazakistán dirigida
por Tulenbergen Abdrashev para el sello Melodiya. Está escrita en cuatro movimientos.
El primer movimiento es un allegro,
que nos presenta un tema de características folclóricas orientales. El
tema se desarrolla de un modo bastante repetitivo, siguiendo el estilo
clásico de los muqam. Un segundo tema de carácter lírico le sirve de contraste. Una determinante coda cierra el movimiento.
El segundo movimiento que corresponde al scherzo está compuesto por coloridas danzas. La sección del trío
es más delicada con una suave melodía, pero siguiendo el estilo popular
que caracteriza toda la obra. Termina con una animada versión de las
danzas iniciales.
El tercer movimiento es un adagio. Un amplio tema lírico de estilo melódico con aires orientales se desarrolla lentamente hasta llegar a su clímax, para luego volver a su punto inicial.
El último movimiento es un nuevo allegro
que nos presenta un tema vivo, que contrasta con un segundo tema más
contenido, desarrollándose hasta el retorno del tema vivo inicial y la
recapitulación del segundo tema lírico. Una coda basada en el tema
inicial cierra la obra.
Siguiendo el modelo de la sinfonía
clásica en cuatro movimientos construye una obra basada en temas
folclóricos. Una clásica sinfonía de la época soviética caracterizada
por su estilo conservador basada en el melodismo nacional.