viernes, 14 de octubre de 2011

ALMUDENA GRANDES GANA EL PREMIO IBEROAMERICANO DE NOVELA ELENA PONIATOWSKA POR SU LIBRO "INÉS Y LA ALEGRÍA"


EL GALARDÓN LO RECIBIRÁ EN LA XI FERIA DEL LIBRO DEL ZÓCALO, DEDICADA EN ESTA EDICIÓN A GARCÍA LORCA Y LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Almudena Grandes gana el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska por su trabajo Inés y la alegría, que aborda episodios de la Guerra Civil española (1936-1939), según informa el gobierno de Ciudad de México. La escritora española se convierte así en la primera extranjera en ganar el premio, que en 2011 celebra su cuarta edición.

La secretaria de Cultura del Distrito Federal, Elena Cepeda, anunció el nombre del galardón, dotado con un premio en metálico de 500.000 pesos (unos 27.000 euros), en una rueda de prensa celebrada en el Museo de la Ciudad de México.

Grandes (Madrid, 1960) es la ganadora en un certamen que ha contado con "más de cuarenta libros concursantes" procedentes de ocho países iberoamericanos y de Estados Unidos. El acta del jurado señala que la novela es "una portentosa obra narrativa que, montada en la tradición galdosiana escrita contra viento y marea, contra la tendencia general en nuestro tiempo, de andar con prisas, tanto del lado de quien la construye como de quien la lee".

"Grandes maneja personajes verosímiles, cálidos, humanos, coherentes, que nos ganan de inmediato", indica el texto que leyó Jorge Hernández en el acto. "España fue una utopía fulgurante en un mundo que no dispuso de muchas. Hay que agradecerle a Almudena Grandes que su novela tenga el encanto de la ficción y la verdad que le faltó a la utopía, en la noche del mundo, a la vez que esa intimidad mágica que crea entre sus personajes y sus lectores", atestigua el jurado en el acta.

El jurado del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska, que entrega cada año el gobierno del Distrito Federal, ha estado formado en esta edición por la poetisa y crítica uruguaya Ida Vitale, y los mexicanos Mónica Lavín y Jorge Hernández.

El galardón concedido hoy será entregado por el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el próximo viernes al inaugurar la XI edición de la Feria del Libro de Ciudad de México, que se celebrará del 14 al 23 de octubre en el Zócalo de la capital y tendrá a la II República Española y al exilio como protagonistas.

Fuente: El País

García Lorca y la República Española, temas de la XI Feria del Zócalo

Organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, del 14 al 23 de octubre se celebrará en Ciudad de México la XI Feria Internacional del Libro en el Zócalo, evento que está dedicado en esta edición a los 80 años de la Segunda República Española y los 75 de la muerte del poeta Federico García Lorca.

La feria, que tiene el propósito de atraer al público juvenil y adentrarlo en el mundo literario mediante lecturas y mesas redondas con escritores consolidados que compartirán sus experiencias, contará con la participación de los escritores Elena Poniatowska, Sergio Pitol, Mónica Lavín y Guillermo Fadanelli, y el caricaturista Eduardo del Río, Rius, de México, así como los españoles Rafael Reig y Juan Carlos de Sancho.

En esta edición, la feria estrenará la Jornada de Narrativa Gráfica, que reunirá algunos de los más importantes exponentes mexicanos de ese género, como Rius, Trino, Bernardo Fernández y BEF, junto con los franceses Jean-Marc Trobuet y Edmund Baudoin. Habrá igualmente talleres sobre la creación de historietas y una actividad en la que los ilustradores realizarán cuatro cartones en cuatro horas.

Cepeda explicó que la oferta cultural de la feria es muy variada y cuenta con la colaboración del Ateneo Español, de la Asociación de Descendientes del Exilio Español, del Colegio Madrid, del Instituto Luis Vives y del Centro Cultural de España, todos con sede en México.

De acuerdo con la funcionaria, la Feria Internacional del Libro en el Zócalo se ha convertido en una plataforma de encuentro entre los lectores y el sector editorial, pues participan alrededor de 200 editoriales, de las cuales 112 pertenecen a la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).

El programa incluye 726 actividades, como presentaciones de libros, música, artes escénicas y performances, así como talleres, conferencias y exposiciones.

Cepeda adelantó que junto a la oferta de los grandes sellos editoriales, la feria será el escenario de un interesante programa de carácter profesional y cultural, como la entrega del cuarto Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y el segundo galardón al Mérito Cultural de la Ciudad de México.

Entre los múltiples actos anunciados, destacó el homenaje que se rendirá a García Lorca por los 75 años de su asesinato, en el que participarán Winy Amaya y Chavela Vargas.

Para mostrar la vitalidad de la cultura y la literatura, la directora de la feria, María Cortina, indicó que se instalaron los foros Federico García Lorca, Faro Zócalo, Espacio Reguilete, Teatro Blanquito, Interdisciplinario y Editorial Zócalo, así como el Café Literario Adolfo Sánchez Vázquez.

Cortina se refirió al segundo Coloquio Hispanoamericano de Periodismo Cultural como punto de encuentro profesional en el que reconocidos escritores y periodistas intercambiarán ideas y experiencias.

También se realizará el Encuentro Iberoamericano de Poetas en el Centro Histórico Vértigo de los Aires, y participarán los coros infantiles Ollin Yoliztli y Colegio Madrid.

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jueves, 13 de octubre de 2011

MONUMENTO A LA VICTORIA DEL PUEBLO SOVIÉTICO SOBRE LA ALEMANIA NAZI, EN SAN PETERSBURGO


Se realizó en 1975 coincidiendo con el XXX aniversario del final de II Guerra Mundial. Este sombrío monumento se levanta en el lugar donde se alzó un arco de triunfo para recibir a las tropas que volvían del frente. Denominado monumento a los Heroicos Defensores de Leningrado, honra a las víctimas del asedio y a los supervivientes. Fue proyectado por Serguei Speranski y Valentín Kamenski y realizado por el escultor Mijail Anikushin. Un obelisco de 48 metros de granito rojo se levanta junto a un recinto circular. El monumento está rodeado de esculturas de tamaño más grande que el natural.

Desde un paso subterráneo que hay en Prospect Moskovski se llega a un salón conmemorativo. Con una música de fondo solemne, se escucha el sonido de metrónomo y la señal de una radio de guerra que tratan de representar el desafiante latido de la ciudad. La tenue iluminación costa de 900 lámparas de color naranja (una por cada día de asedio). En las paredes se han inscrito los nombres de 650 héroes de la Unión Soviética, título concedido después de terminar la guerra, y en un muro distante hay un mosaico que representa a la mujer en la ciudad recibiendo a los soldados.

En el salón se exponen diversos objetos, como el violín de Shostakovich, que recuerdan la contribución de los distintos sectores al esfuerzo bélico. Un plano ilustra las líneas de batalla. Lo más espeluznante es la diminuta rebanada de pan, ración de comida diaria de mucha gente.

Fuente: El País Aguilar


miércoles, 12 de octubre de 2011

RETRATOS FOTOGRÁFICOS DEL PINTOR COMUNISTA PABLO PICASSO


El Museo Ludwig de Colonia (Alemania), que posee una de las colecciones de obra de Picasso más importantes de Europa, ha inaugurado Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Picasso, una exposición coproducida con el Museo Picasso Málaga que propone, a través de la mirada de 35 fotógrafos –entre los que se incluye el propio maestro malagueño–, un gran "retrato colectivo" que la historia de la fotografía ha venido construyendo del gran artista del siglo XX.

Es la primera vez que se presenta una recopilación exhaustiva de retratos de Picasso realizados por relevantes fotógrafos, entre los que se incluyen Man Ray, Brassaï, Irving Penn, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson o Richard Avedon.

Kerstin Stremmel es la comisaria de esta exposición que se mostrará en el Museo Ludwig hasta el próximo 15 de enero, y que se inaugurará posteriormente, en marzo de 2012, en el Museo Picasso Málaga. Esta muestra está enmarcada en el programa Picasso 20 Miradas. Málaga, 20 años bajo la mirada de Picasso.

Gran colección

El museo alemán posee 864 obras de Pablo Picasso que recorren la trayectoria del artista malagueño desde 1904 hasta 1972 y que abarcan todos los géneros, materiales y técnicas explorados por el artista, por lo que está considerada como una de las más importantes colecciones europeas.

El Museo Ludwig nació debido a la generosa donación de arte moderno que uno de los coleccionistas de arte más importantes del mundo, Peter Ludwig, realizó a la ciudad de Colonia en el año 1976.

- Colonia (Alemania). Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Picasso. Ludwig Museum. Del 23 de septiembre de 2011 al 15 de enero de 2012.

- Málaga. Conmigo, yo mismo, yo. Retratos fotográficos de Picasso. Museo Picasso. A partir del 5 de marzo de 2012.



martes, 11 de octubre de 2011

"NADIE PUDO CON ELLOS", DE NATIVEL PRECIADO

Título: Nadie pudo con ellos
Autora: Nativel Preciado
Fecha de publicación: 06/09/2011
208 páginas
ISBN: 978-84-670-3735-7
Formato: 15 x 23 cm.
Editorial: ESPASA
Precio: 19.90 €


Cuando en España llovían piedras hubo una serie de ciudadanos que aguantaron la tormenta. La resistencia contra el franquismo la llevaron a cabo los de dentro y los de fuera, los que luchaban en la vanguardia y en la retaguardia, los de cerca y los de lejos, los radicales y los moderados, pero los que se enfrentaron a cuerpo descubierto merecen un reconocimiento especial. Cuando digo que Nadie pudo con ellos me refiero a los trabajadores, sindicalistas, universitarios, estudiantes, curas obreros, abogados… que llevaron a cabo manifestaciones movilizaciones populares, huelgas, protestas, encierros y estuvieron siempre dispuestos a perder todo lo que tenían a cambio de defender su dignidad.

Muchos se jugaron la vida por solidaridad, para defender a los más débiles, y la perdieron, como en el caso de Julián Grimau, Enrique Ruano, los abogados laboralistas de Atocha, los fusilados de septiembre de 1975 y tantas otras víctimas de la dictadura. Todos ellos aparecen en este libro, que es sólo la crónica de una época oscura y triste de la que conviene acordarse en tiempos difíciles como los que vivimos. Es necesario recordar que hubo españoles que lucharon por la libertad, a pesar de que algunos intentan reducir la historia con trazo grueso concluyendo que el dictador se murió en la cama.

Y también porque la mejor manera de recuperar la memoria histórica es recoger los testimonios directos de las personas que la vivieron. Si he elegido a Josefina Samper, la viuda de Marcelino Camacho, como hilo conductor de esta crónica histórica es precisamente porque habla de lo que vivió en primera persona, momentos inolvidables de los sesenta años que vivió junto al líder sindical, con absoluta espontaneidad y sin manipulaciones interesadas. Una mujer luchadora, como muchas más, comprometida políticamente desde muy niña.

La familia Camacho fue un ejemplo de resistencia y dignidad. Recibieron golpes físicos, morales y políticos, pero se mantuvieron en pie. Habrá quien les reproche su ideología o sus errores políticos, pero nadie les niega su valor, su fuerza de voluntad, su capacidad de ser solidarios y, en definitiva, su honestidad.

Marcelino Camacho murió, sin doblegarse y sin someterse, a los 92 años y pertenece a esa clase de héroes humildes que luchan pacíficamente, resisten y no ganan. Me interesan más que los vencedores o los que ganan batallas. La curiosidad por estas personas que son capaces de soportar torturas, cárcel, penurias, privaciones, fracasos y a pesar de la adversidad, nadie les aparta de su esforzada lucha cotidiana, es lo que me llevó a escribir estas páginas en las que me pregunto ¿De qué pasta están hechos estos héroes que no buscan recompensa, ni premios, ni cargos, ni medallas, ni estatuas, ni homenajes? ¿Por qué aguantan más que el resto?

Aunque yo doy por satisfechas muchas de mis curiosidades, quizá el lector no encuentre una explicación definitiva, pero sí, me dicen algunos, que deja abierta otra pregunta llena de esperanza. En el epílogo del libro dejo constancia de que existe una generación que aún no está perdida, sino a tiempo y con ganas de buscar alternativas. Han tomado las calles para provocar una insurrección pacífica contra el fatalismo de sólo hay una salida: la que quieren imponernos globalmente desde los grandes centros de poder. Si en tiempos más difíciles, ellos pudieron resistir contra la dictadura. ¿No vamos a poder los demás frenar los excesos de los codiciosos?

Nativel Preciado

lunes, 10 de octubre de 2011

"OTRAS MIRADAS. FOTÓGRAFAS EN MÉXICO 1872-1960"

Cañas de Azucar - Tina Modotti (1925)


EXPOSICIÓN EN LA CASA DE AMÉRICA DE MADRID

Cuando en los últimos años del siglo XIX la Fotografía era un oficio de hombres, en México comenzaron a llegar las primeras mujeres fotógrafas. Estas fotógrafas pioneras componen una de las cuatro secciones en las que se divide Otras miradas. Fotógrafas en México 1872 – 1960, una exposición que podrá ser vista por primera vez en España en Casa de América hasta el 15 de enero de 2012. La muestra es fruto de una investigación histórica realizada por José Antonio Rodríguez, comisario de la exposición, que pretende reflejar el amplio abanico de propuestas estéticas y visuales que las mujeres han aportado dentro de la fotografía moderna en México.

A las fotógrafas Pioneras se suman tres secciones más -Modernas, Vanguardistas y Humanistas- hasta llegar a un total de 50 mujeres que retrataron con sus cámaras el México de finales del siglo XIX y principios del XX. Además de las 130 instantáneas, la exposición muestra por primera vez el original del Manifiesto de la fotografía firmado por Tina Modotti–una de las fotógrafas más importantes de la historia-, que fue descubierto en el proceso de investigación llevado a cabo para la recopilación de las obras expuestas.

La fuerza de la fotografía vanguardistay el interés por los motivos indígenas y la cultura del país nos muestran un México ecléctico en los ojos de antropólogas, científicas, estudiosas de la cultura, escritoras, viajeras y artistas de la cámara. Así, entre estas Otras miradas se encuentran las de las fotógrafas Helen Levitt, Lola Álvarez Bravo o Grete Sager, además de la mencionada Tina Modotti; pero también las de arqueólogas como Alice Dixon Le Plongeono Caecilie Seler-Sachs, e incluso las de pintoras como Frida Khalo, cuyas fotografías incluidas en la muestra se exhibirán por primera vez en nuestro país.

VIDEO "RECORRE EL MÉXICO DE TINA MODOTTI Y FRIDA KHALO": http://www.casamerica.es/exposiciones/recorre-el-mexico-de-tina-modotti-y-frida-kahlo



domingo, 9 de octubre de 2011

EL ESCRITOR LANGSTON HUGHES Y EL BRIGADISTA JAMES YATES REMEMORAN LA EXPERIENCIA AFROAMERICANA EN LA GUERRA CIVIL



PODER NEGRO EN LA ESPAÑA BLANCA

El escritor afroamericano Langston Hughes (Misuri, 1902-Nueva York, 1967) fue nombrado poeta de su clase cuando era un niño. Suena bien, sí, pero para él no era más que otra muestra de los prejuicios raciales que dominaban EEUU a principios del siglo XX. "Fui una víctima del estereotipo; solamente había dos chicos negros en la clase, y el profesor de Inglés siempre estaba remarcando la importancia que tenía el ritmo en la poesía. Bien, todo el mundo sabe (menos nosotros) que todos los negros tienen un gran sentido del ritmo, así que me hicieron poeta de la clase", contó una vez. A Hughes no se la daban con queso. Su vida giró en torno a la lucha contra los prejuicios raciales y por los derechos civiles. Esa cruzada militante le llevó de las trincheras políticas y culturales del Harlem de los años veinte a la guerra de España. A él y a otros negros.

La Biblioteca Afroamericana de Madrid (BAAM), apuesta editorial de La Oficina de Arte y Ediciones dirigida por la fotógrafa Mireia Sentís y el poeta José Luis Gallero, arranca estos días con una doble apuesta: Escritos sobre España, crónicas de la Guerra Civil de Langston Hughes, corresponsal en el conflicto de varios periódicos afroamericanos, y De Misisipi a Madrid. Memorias de un afroamericano de la Brigada Lincoln, de James Yates, uno de los cien brigadistas negros llegados de EEUU para combatir al fascismo.

Escritos sobre España reúne por vez primera la obra periodística, poética y memorialista de Hughes sobre el conflicto español. "Los poemas que también dedicó a la contienda ponen de manifiesto una agresividad de la que están exentos sus escritos en prosa. Mientras la poesía dirige el grito y la queja a quienes han llevado a España a la lucha armada, la prosa no hace sino dar voz a las víctimas, por las que siente una absoluta empatía", analiza la traductora Maribel Cruzado en el prólogo del libro.

Hughes, que tradujo a García Lorca durante su paso por la guerra, era un intelectual de combate. "En tiempo de guerra ¿qué pueden hacer los escritores y los artistas que resulte útil, entretenido y hermoso? He aquí algunas cosas que hizo y hace la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al principio de la guerra marcharon a las trincheras para explicarles a los soldados el significado básico de esta Guerra Civil, así como el motivo por el que un grupo de industriales y militares había decidido alzarse contra la mayoría de votantes españoles", explicó Hughes en un discurso radiofónico emitido en Madrid en septiembre de 1937.

Hughes creía que los intelectuales tenían que estar en la primera línea del frente: "El poeta Federico García Lorca fue ejecutado en territorio nacional, en Granada. Y en la reciente batalla de Brunete, a esa excelente fotógrafa, Gerda Taro, la mató un tanque en el frente mientras hacía fotos de los soldados del Ejército Popular. Estos artistas y escritores no eran de la escuela de la torre de marfil. De hecho, les habría sido imposible estar en una torre de marfil en Madrid. Los cañones fascistas la habrían hecho pedazos".

El escritor llevó a España sus preocupaciones sobre la cuestión negra. Y encontró ejemplos a ambos lados de la trinchera. Por un lado, los brigadistas afroamericanos que cruzan el océano porque "saben que si el fascismo sigue avanzando por España y luego por todo el mundo no quedará ni un solo lugar para los jóvenes negros puesto que el fascismo predica el credo de la supremacía nórdica y un mundo sólo para blancos", escribió en 1937. Por el otro, lo que Hughes denominó "los moros engañados": "Un pueblo colonial de color oprimido" y "utilizado por el fascismo implacablemente" para "aplastar al pueblo español".

Negros y medio negros enfrentados en una guerra de blancos. Una visión racial. "Sabía que España había pertenecido a los moros, un pueblo de color que iba del negro claro al blanco oscuro. Ahora los moros han vuelto a España con los ejércitos fascistas como carne de cañón de Franco", escribió en el periódico The Afro-American en octubre de 1937. Hughes se apiadó, por tanto, de las fuerzas moras de choque. "Como suele ocurrir con las tropas de color al servicio de los imperialistas blancos, a los moros los pusieron en las líneas del frente de la ofensiva franquista en España, y cayeron como moscas. Solían pagarles con marcos alemanes sin valor alguno que les aseguraban podrían gastar sin problemas cuando regresasen a África. Pero la mayor parte de los moros no vivió lo suficiente para volver a África", se lee en Escritos sobre España.

James Yates (1906-1993), que describe en su libro su peripecia vital desde su Misisipi natal hasta las trincheras españolas, también analizó la presencia de afroamericanos en el frente. Rostros conocidos de las luchas por los derechos civiles en EEUU, como explica Mireia Sentís en la introducción de De Misisipi a Madrid: "Casi todos los brigadistas negros que viajaron a España habían coincidido en las mismas protestas obreras, escuchado a los mismos oradores e incluso compartido la experiencia de la Gran Migración", producida entre 1910 y 1930, cuando la industria del algodón de los estados del sur se vino abajo y miles de afroamericanos emigraron a las boyantes ciudades industriales del norte de EEUU en busca de trabajo. Allí obtuvieron trabajos y ganaron autonomía económica y conciencia política.

"Los parques de todas las urbes del norte de EEUU son escenarios de encendidos mítines. Yates forja en ellos su educación política, escuchando a oradores cuyo único estrado es una caja de madera. Para cuando se desencadena la Gran Depresión, Yates tiene conciencia de sus derechos y se siente atraído por el Partido Comunista, que insiste en las raíces comunes de la pobreza y el racismo, y aboga por la unidad internacional frente a la explotación", dice Sentís.

Yates saltó de Chicago a Nueva York, donde vivió como indigente hasta que fue rescatado por la pujante militancia de Harlem, y de ahí a España, donde la lucha contra el fascismo provocó avances inéditos en los derechos de los negros: Oliver Law fue el primer afroamericano al mando de una unidad militar (Lincoln) en la historia norteamericana (el ejército de EEUU no abolió la segregación hasta 1950).

Yates se alistó en la Brigada Lincoln, la primera no segregada de la historia. En el frente conoció a Ernest Hemingway, en un episodio que Sentís subraya en estos términos: "Son reveladoras las líneas que relatan el encuentro con Hemingway y otros dos periodistas, mientras Yates cumplía su función habitual de chófer. Durante el trayecto, los tres corresponsales conversan entre sí sobre la guerra, sin que en ningún momento consulten la opinión del único involucrado directamente en ella".

El regreso a EEUU fue duro. Acosados por el FBI y con problemas para encontrar empleo, los brigadistas se buscaron la vida como pudieron. Con todo, mereció la pena, como contó Ray Durem en Take no prisoners, memorias de su paso por España donde se menciona a Yates. "No cabe duda de que la Guerra Civil resultó dura, pero al mismo tiempo enriquecedora y hasta liberadora para quienes participaron en ella, sobre todo aquellos que por primera vez se sintieron libres, pues el color de su piel no implicaba un trato diferente. Yates lo resume con precisión cuando describe su encuentro con Walter Garland, ascendido a teniente en la fallida ofensiva de Brunete. En Nueva York siempre tenía el ceño fruncido, como si estuviera absorto en alguna profunda confusión interior. Pocas veces sonreía. Pero, ahora, su cara y sus ojos brillaban alegres. Ya no parecía el Walter Garland tenso y taciturno que conocí. Era un hombre nuevo".

Fuente: Público

sábado, 8 de octubre de 2011

"ESTAJANOVISTAS", DE ALEKSANDR DEINEKA



Aleksandr Deineka
Estajanovistas
1937
Oleo sobre lienzo
121,5 x 200 cm
State Gallery of Perm

Qué vemos
Una pintura de gran formato, en la que se representa lo que podría ser un desfile de hombres, mujeres y niños marchando hacia nosotros, los espectadores. En primera fila, un grupo vestido de blanco marcha con paso firme, justo detrás otro, de edades más heterogéneas –su ropa también es más variada—. A la izquierda, y algo más atrasado en la escena, se muestra un grupo de chicas vestidas con ropa de gimnasia. A la izquierda y derecha de la composición se vislumbran otros grupos portadores de banderas rojas. En el fondo de la imagen, algo borrosa, una estatua de Lenin con su brazo en alto. El gris del cielo hace que tanto el blanco como el resto de colores cobren protagonismo.

Qué sentimos
Nos sentimos algo apabullados. El formato influye, por supuesto, pero también la monumentalidad de las figuras, que se dirigen hacia nosotros: no tenemos escapatoria… El tratamiento formal también nos llama la atención: el aparente realismo dota de gran poder a la imagen.

De qué podría estar hablando
De un país habitado por los hombres del futuro, los representantes del socialismo; aquellos que como decía Kavalérov, el protagonista de “Envidia”, “huelen bien, comen bien, visten bien y hacen lo correcto” en la famosa novela de Yuri Olesha. Además de ser, como indica el título, estajanovistas, que tenían como referencia los logros del minero Alekséi Stajánov que propugnaba el aumento de la productividad laboral bajo la propia iniciativa de los trabajadores.
Por qué plantea este tema
Esta era la imagen que la Unión Soviética quería dar al mundo: una imagen de orden, serenidad y productividad. Querían que el resto les percibiera como un país en el que había triunfado el socialismo y se vivía una realidad distinta y apartada del capitalismo imperante en Occidente.

Por qué usa este medio
A partir de la proclamación oficial del “realismo socialista” como método a seguir en el Primer Congreso de la Unión de Escritores, en 1934, la pintura figurativa triunfa por encima del resto de las disciplinas. Una pintura “realista” que debía mostrar el futuro hecho realidad, un futuro marcado por el socialismo, y en el que se ensalzara, como afirma la comisaria de la muestra, “el heroísmo, la alegría y la fuerza del estado soviético en su camino hacia la sociedad ideal”.

De dónde viene y qué normas rompe
Durante un largo tiempo se ha considerado al realismo socialista como un arte, siempre enfrentado al arte de vanguardia, tanto en Occidente como el que se desarrolló en la propia Rusia en décadas anteriores. Sin embargo, en los últimos años está teniendo lugar un proceso de re-evaluación con respecto al “Realismo socialista”, en el que han influido las preocupaciones del arte más actual: su modo de exhibición, las instalaciones, la disolución de la autoría, etc.

Qué diría el experto de la obra
“Estajanovistas” es un óleo sobre lienzo y mide 121,5 x 200 cm. Es un estudio preparatorio para el mural “El noble pueblo de la tierra de los Soviets”, diseñado para la “Exposición Universal del Arte y de la Técnica en la Vida Moderna” que tuvo lugar en París en 1937, y que obtuvo la medalla de oro. El pabellón ruso, diseñado por Borís Iofán, era sin duda uno de los más imponentes, junto al de la Alemania nazi, situado frente a él. Era una declaración de intenciones, coronada por la estatua colosal de “El obrero y la koljosiana”, de Vera Mújina —una copia de la cual podemos observar también en la sala—. El pabellón español de dicha Exposición también se convertiría en mundialmente famoso, por acoger, entre otras obras de prestigio, el “Guernica”, de Pablo Picasso.

Biografía
Aleksandr Deineka (Kursk, 1899-Moscú, 1969) se formó en Moscú, en los Vjutemas (Talleres de Enseñanza Superior de Arte y Técnica de Moscu), donde imperaba el constructivismo, dentro del denominado “frente de izquierdas” de artistas como Popova o Ródchenko. Sin embargo, pronto desarrollaría una estética que podemos considerar como más conservadora, cofundando, en 1925, la “Sociedad de pintores de caballete”, reclamando, como su propio nombre indica, la pertinencia de la pintura, también dentro del arte revolucionario. Su paso por los Vjutemas y su formación inicial como artista gráfico, dejarían una clara impronta en su obra, distinguiéndola del resto de la realizada por otros artistas del llamado “realismo socialista”, con una cualidad estética y formal que denota un profundo conocimiento del arte clásico y que le acerca a la vanguardia europea realista.

Bibliografía
Aleksandr Deineka: il maestro sovietico della modernità (Cat. Exp.), Palazzo delle Esposizioni, Roma, 2011.
V. P. Sysoev, Alexander Deineka: paintings, graphic works, sculptures, mosaics, excerpts from the artist’s writings, Aurora Art Publishers, San Petersburgo, 1982.

Fuente: La Casa Encendida (Obra expuesta en la exposición "La caballería roja. Creación y Poder en la Rusia soviética. 1917-1945)

viernes, 7 de octubre de 2011

"ALEKSANDR DEINEKA (1899-1969). UNA VANGUARDIA PARA EL PROLETARIADO"


EXPOSICIÓN EN MADRID DEL 7 DE OCTUBRE DE 2011 AL 15 DE ENERO DE 2012

El próximo proyecto de la Fundación Juan March se llama Aleksandr Deineka (1899-1969). Una vanguardia para el proletariado, una completa retrospectiva de la principal figura del llamado 'realismo socialista' soviético que se verá por primera vez en Madrid a partir del 7 de octubre.

La exposición incluirá más de 80 óleos, algunos de gran formato, completados con fotografías, audiovisuales, obra sobre papel, libros infantiles, carteles y revistas, hasta un total de 250 piezas, entre obras y documentos, para mostrar la figura de Deineka en el doble contexto en el que se le encuadra: el final de la vanguardia y el advenimiento del realismo socialista.

El arte en época de Stalin

Esta completa retrospectiva abarca desde sus inicios en los movimientos de vanguardia de las primeras décadas del siglo XX hasta la práctica del realismo y la figuración de los años treinta y cuarenta. Sus escenas de masas y fábricas se revelan como formidables metáforas de los ideales que comenzaban ya a convertirse en el motor y la fuerza de una de las potencias que definiría buena parte del siglo XX: la utopía soviética de la total transformación revolucionaria de la realidad social y material por la dialéctica del capital y del trabajo.

La época de Stalin suele asociarse, en las artes, al llamado 'realismo socialista', el método vigente para todos los artistas soviéticos desde 1932.

Vanguardia y realismo socialista

Y, sin embargo, el amplio despliegue historiográfico general sobre la época de Stalin y el estalinismo contrasta con el relativo desconocimiento del arte de ese período, de su valor, del significado de sus fórmulas (“nacional en la forma y socialista en el contenido”) y su función y, más allá, de la relación del realismo socialista con los movimientos de vanguardia que le precedieron o con los otros realismos que, en otros países, se desarrollaron en paralelo a él durante los años treinta del pasado siglo.

El más bien desconocido arte de la época de Stalin, objeto de escasas exposiciones tanto en la antigua Unión Soviética como en Europa o América, resulta con frecuencia clasificado (o expulsado del canon) como un mero ejercicio, poco logrado, de kitsch academicista y monumental, como un arte derivativo y propagandístico, al servicio de la ideología y la educación de las masas. Y, lo que es peor, porque implica un juicio moral negativo: al servicio del mismo poder político totalitario responsable de la liquidación (en algunos casos, en sentido literal) de la vanguardia, a la que el realismo socialista sucedió en la URSS a partir los años veinte y treinta del pasado siglo.

La exposición Aleksandr Deineka (1899-1969). Una vanguardia para el proletariado es una completa retrospectiva –la tercera tras la muestra pionera de 1982 celebrada en Düsseldorf y la más reciente celebrada en Roma– y, con 80 obras del artista, la más amplia dedicada fuera de Rusia a la figura de Deineka. Pero la exposición, por primera vez, pretende presentar a Deineka –y, a través de él, a toda su época– en el doble contexto al que pertenece: el del final de la vanguardia y el del advenimiento del realismo socialista.

Ese es un objetivo para el que resulta difícil encontrar un ejemplo mejor que el que proporcionan tanto la fuerza pictórica de Deineka como la fascinante ambigüedad de su arte y de su figura: formado en los establecimientos de inspiración vanguardista, fue miembro de las últimas agrupaciones de la vanguardia constructivista (como Oktyabr u OST) y también agitador comprometido con la revolución y la construcción socialista del país, lo que no evitó que fuera acusado de formalismo, al mismo tiempo que obtuvo permisos para viajar al extranjero y recibió destacados encargos del Estado soviético, de cuyas utópicas pretensiones consiguió algunas de las figuraciones y representaciones más logradas.

La vanguardia para el proletariado

Esa cierta “ambigüedad” ha sido aprovechada para, mediante una cuidada y amplia selección de obras de artistas de la vanguardia rusa –atendiendo en especial a su desarrollo revolucionario–, de revistas, carteles, libros, documentos y objetos, presentar en esta muestra la peculiar (y desconocida) lógica de las relaciones entre la vanguardia y el realismo socialista, que se entendía a sí mismo, con toda evidencia, como una suerte de vanguardia artístico-política para el proletariado, más radicalmente sincronizada con la construcción política de la utopía soviética que la propia vanguardia artística: por eso, la exposición traza un arco que parte de la primera ópera futurista –La Victoria sobre el Sol de Kruchionij y Malévich, de 1913– y concluye con la muerte de Stalin en 1953, atendiendo a las más diversas manifestaciones de un arte que permeó todas las esferas de la vida y acompañó los intentos de transformar radicalmente la realidad por parte de un poder político que se concebía a sí mismo en demiúrgicos términos artísticos.

Por eso, además de la amplia representación de la obra de Deineka, la muestra incluye obras –algunas de ellas excepcionalmente significativas– de figuras de la vanguardia como Kazimir Malevich, Aleksei Kruchionij, Vladimir Tatlin o El Lissitzky; de Liubov Popova, Aleksandr Rodchenko, Aleksandra Exter, Gustav Kluzis, Valentina Kulagina, Vladimir Mayakovski, Nathan Altman, Mechislav Dobrokovski, Solomon Telingater o Aleksei Gan; o de otros realistas como Kuzma Petrov-Vodkin, Yuri Pimenov, Dimitri Moor o Aleksandr Samojvalov, entre otros.

Toda una trayectoria

La exposición abarca la obra de Deineka desde sus inicios en los años veinte hasta sus crepusculares obras de los años 50, en los que el halo de futuro que parecen poseer algunas de sus composiciones primeras adquiere la dura materialidad del gris presente de la vida cotidiana en el que la utopía pareció haberse solidificado. Combinando muestras de su trabajo como grafista, sus extraordinarios carteles y su colaboración en revistas con sus impresionantes obras de formato monumental, la exposición reúne un amplio conjunto de piezas –escenas de masas entusiastas y de fábricas, de deportistas y agricultores, de la idílica y ensoñada vida soviética– que se revelan –además de como magníficas aventuras pictóricas de gran belleza formal– como formidables metáforas de la utopía soviética de la total transformación revolucionaria de la realidad social y material por la dialéctica del capital y del trabajo.

El total de obras y documentos expuestos, en torno a unos 250, provienen en su mayoría de la Galería Estatal Tretyakov y el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, así como de algunos museos provinciales de Rusia y de una serie de colecciones públicas y privadas de España, Europa y Estados Unidos.

Fuente: hoyesarte

Las trabajadoras textiles, 1927 (Galería Estatal Tretyakov, Moscú)



La defensa de Petrogrado, 1928 (Museo Estatal de las Fuerzas Armadas)

jueves, 6 de octubre de 2011

"LA CABALLERÍA ROJA. CREACIÓN Y PODER EN LA RUSIA SOVIÉTICA DE 1917 A 1945"


La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid ofrecerá del 7 octubre al 8 de enero de 2012 La Caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945, un proyecto que engloba una gran exposición con obras de artistas como Chagall, Malévich, Kandinsky, Ródchenko, Deineka, Petrov-Vodkin, Klucis o Vera Muchina, y una serie de actividades como cine, conciertos, propuestas escénicas y conferencias.

La exposición se centra en los años que van desde la marcha de la primera caballería roja en la Guerra Civil (1918-1921) a su intervención en la Segunda Guerra Mundial (1941-1945). El título alude también a dos obras maestras homónimas de la época: el libro de relatos de Isaak Bábel y la famosa pintura de Malévich, que abre la exposición.

La construcción del socialismo

La caballería roja presenta el panorama artístico-cultural de los años 20 y 30 en la Rusia soviética en cuanto a la colaboración, voluntaria y entusiasta en algunos casos, impuesta y forzada en otros, de los creadores (escritores, músicos, artistas, directores teatrales y cineastas) en la construcción del socialismo (sus experimentos, sus compromisos, sus sufrimientos) y analiza las políticas culturales de Lenin, Stalin y su entorno.

Esta muestra es una especie de viaje desde la energía artística de la vanguardia que acompañó el estallido y los primeros pasos de la revolución (y sus tanteos y estrategias para conectarse con la nueva realidad social que se estaba construyendo) hasta la aniquilación de cualquier talento creativo por parte de Stalin al final de los años 30.

Reunirá materiales muy diversos, desde obras maestras de la vanguardia hasta algunas piezas significativas en la estética del realismo socialista, desde manuscritos de los poetas de la edad de plata –Ajmátova o Mandelshtam–, las sátiras de Bulgákov o Olesha y las obras de los llamados compañeros de viaje –Bábel, Pasternak o Pilniak–, hasta las novelas heroicas que se escribieron para ensalzar las grandes obras de los planes quinquenales. Desde la música experimental a la música oficial. Desde obras que revelan una proyección de ambiciones cósmicas hasta las que representan el nacionalismo más recalcitrante.

Energía creativa e inventiva

Con la apertura reciente de muchos archivos estatales, se puede ver cómo Lenin aprovechó en beneficio propio y de su partido el empuje de los artistas de vanguardia sin que le interesaran en absoluto sus experimentos formales ni lo que implícita o explícitamente postulasen, y cómo vio en el cine soviético el mejor medio para la instrucción y la propaganda. Por otro lado llama la atención cómo Stalin se erigió en editor sin competencia, involucrándose personalmente en la dirección de la cultura, censurando, proponiendo y, en los años de las grandes purgas (1937-1940), dirigiendo personalmente la eliminación física de cualquier creador con pensamiento propio en cualquier ámbito de la cultura. La exposición quiere ilustrar las estrategias del Estado soviético en la imposición de su ideología mediante un uso específico del lenguaje, una mitología, unos símbolos, unos ritos y unos héroes nuevos.

La muestra intentará abordar un momento muy complejo, de una enorme energía creativa e inventiva y agudos debates intelectuales cuya radiación llega hasta nuestros días. Una realidad sombría forjada por terribles renuncias y sacrificios personales, de la que se pretende sacar a la luz las mejores obras de los protagonistas que, a excepción de unos pocos nombres, apenas son conocidos por el gran público en nuestro país.

Proyecto multidisciplinar

La caballería roja es un proyecto multidisciplinar que, además de la muestra que ocupa todas las salas de La Casa Encendida, se complementará con otras actividades: conciertos, cine, propuestas escénicas y conferencias. Se trata de una iniciativa de La Casa Encendida que se presenta dentro del programa del Año de Rusia en España y España en Rusia.

La exposición, comisariada por Rosa Ferré, cuenta además con el asesoramiento en la parte artística de Marta González Orbegozo, directora de exposiciones del Museo Reina Sofía durante diez años y actualmente comisaria independiente que estuvo a cargo de la exposición sobre Antonin Artaud en La Casa Encendida en 2009. Y en la parte musical, de Pascal Huynh, musicólogo responsable de publicaciones de La Cité de la Musique en París y comisario entre otros proyectos de las exposición Lenin, Stalin y la música (Cité de la Musique, París, 12 de octubre de 2010 -16 de enero de 2011).

Explosión de talento

En ningún país, en ningún tiempo, se ha concentrado tanto talento creativo como en la Rusia soviética de las tres primeras décadas del siglo XX. Con esta exposición se espera fijar una fotografía de grupo a la que el visitante quiera regresar para preguntarse uno a uno sobre sus protagonistas, e ir adentrándose así en un legado extraordinario que en parte aún está por descubrir y que es fundamental acercar a las nuevas generaciones. Precisamente el objetivo y motor de esta muestra es reivindicar el enorme talento de muchos de los artistas de estos años y su fabulosa contribución al debate intelectual y estético de la modernidad.

Entre estos protagonistas están entre otros, los poetas y escritores Anna Ajmátova, Osip Mandelshtam, Borís Pasternak, Vladímir Mayakovski, Mijaíl Bulgákov, Yuri Olesha, Borís Pilniak, Andréi Platónov, Velimir Jlébnikov, Daniíl Jarms, Isaak Bábel y Mijaíl Koltsov; los artistas Vasili Kandinski, Marc Chagall, Kazimir Malévich, Aleksandr Ródchenko, El Lissitzky, Liubov Popova, Vladímir Tatlin, Piotr Mitúrich, Pável Filónov, Gustavs Klucis, Kliment Redko y los artistas del grupo Método, Vera Muchina, Aleksandr Deineka, Kuzmá Petrov-Vodkin, Gueorgui y Vladímir Stenberg, el colectivo Kukriniksi, Isaak Brodski y Yuri Piménov; los directores teatrales Vsévolod Meyerhold, Aleksandr Taírov; los cineastas Dziga Vértov, Serguéi Eisenstein, Grigori Aleksándrov, Vsévolod Pudovkin y Aleksandr Medvedkin; los músicos Lev Theremin, Dmitri Shostakóvich y Serguéi Prokófiev.

Fuente: hoyesarte

Actividades Paralelas

"La caballería roja". Música rusa clásica contemporánea.

Ciclo "Noticias de la antigüedad de la ideología: Marx-Eisenstein-El Capital, de Alexander Kluge".

Cortos en La Casa. Cortometraje ruso.

Música electrónica rusa: en Noviembre, del 17 al 19, un ciclo comisariado por Andrés Noarbe (Rotor) nos acercará la mejor música electrónica rusa. En general, y lamentablemente, es muy poco conocida en Europa a pesar de haber desarrollado unas características propias. Estas actuaciones serán una ocasión única de conocer algunos de sus mejores representantes abarcando diferentes estilos (Ambient, Post Industrial, electrónica experimental,…).

Más información: http://www.lacasaencendida.es/LCE/lceCruce/0,0,73537_0_73535_22148%24P1%3D16,00.html

miércoles, 5 de octubre de 2011

FOTOGRAFÍAS DE EVGENY KHALDEI EN EL FRENTE DEL ESTE


SE CUMPLEN 14 AÑOS DE LA MUERTE DEL FOTÓGRAFO DE GUERRA SOVIÉTICO

Evgeny Khaldei nació en Donetsk (Ucrania) en 1917. Dice su historia que su primera cámara de fotos la hizo con una caja de cartón. La pobreza hizo que dejara la escuela con pocos años. Siendo un adolescente, se incorpora a la agencia TASS para fotografiar acontecimientos oficiales.

Parte de su obra, quizás la más impactante, la realizó entre los años 1941 y 1945, cuando van dejando constancia de todo lo sucedido en el Frente del Este tras la invasión nazi. Acabada la guerra, cubrió también las celebraciones en la Plaza Roja, las conferencias de Yalta y Postdam, así como los juicios de Nuremberg.

Su fotografía más conocida quizás sea la de los soldados soviéticos plantando la bandera de la URSS sobre el Reichstag de Berlín en mayo de 1945. Pese a las versiones que circulan sobre esta fotografía, no ha dejado de ser un símbolo y un icono de la victoria soviética.

Terminada la guerra, trabajó con Pravda, donde estuvo hasta principios de los años 70. Se dice que el resurgir del antisemitismo fue uno de los principales motivos de su retiro (Khaldei era de origen judío).

Con la desintegración de la URSS, aún pudo disfrutar de unos años de fama, hasta su muerte el 6 de octubre de 1997.

Este es un fragmento de un documental sobre su vida y obra, que trata sobre la foto del Reichstag: http://www.youtube.com/watch?v=kXLevezwaBI&feature=player_embedded

ACCESO A FOTOGALERÍA DE EVGENY KHALDEI EN EL FRENTE DEL ESTE, CON MÁS DE 700 FOTOS: http://galeria.casarusia.com/categories.php?cat_id=81&sessionid=3bd1d6465d9b754b95fe28fc6b857222&page=3

Fuente: Casa Rusia

martes, 4 de octubre de 2011

CENTELLES CUMPLE SU SUEÑO AMERICANO

Una madre ante el cadáver de su hijo, en Lleida, tras un bombardeo (1937)


Nueva York, la meca de la fotografía para el reportero catalán, acoge una gran exposición con sus imágenes más desconocidas sobre la Guerra Civil

No hubo tiempo para refugiarse. Las sirenas de alarma no sonaron y el 2 de noviembre de 1937 la aviación italiana al servicio de Franco descargó unos 13.600 kilos de explosivos sobre Lleida. La mayoría de los hombres estaban en el frente de Aragón, de modo que las bombas solo encontraron aquel día mujeres, ancianos y niños. Poco después, en el cementerio de la ciudad, el fotoperiodista Agustí Centelles (El Grao, Valencia, 1909-Barcelona, 1985) hacía las que probablemente son las fotografías más duras de su carrera, como la que ilustra este reportaje: una madre arrodillada ante el cadáver de su pequeño rodeada de una hilera de cuerpos abandonados. Esta y otras 39 imágenes acaban de viajar a EE UU para la exposición Centelles in_edit_¡oh!, que se inaugura el miércoles en la Universidad de Nueva York.

La muestra ha sido organizada por el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, del Ministerio de Cultura, que compró el archivo de Centelles (10.000 fotografías) por 700.000 euros en 2009. "La exposición en Nueva York fue el pacto más importante al que llegamos con la venta del archivo", explica Octavi Centelles. "Exponer en Nueva York era un sueño de mi padre, porque es la meca de la fotografía. Allí es un arte mayor. Él había participado en una exposición colectiva en Nueva York, pero nunca solo. Pactamos con el Ministerio de Cultura exposiciones similares por el mundo a través de los Institutos Cervantes". Los hijos de Centelles aprovecharán la visita a Nueva York para ofrecer a la casa de subastas Sotheby's las copias que conservan de fotos de su padre.

La exposición ha alumbrado también un exhaustivo catálogo de 324 páginas, casi una tesis doctoral sobre la obra del fotoperiodista, con artículos de historiadores (Rocío Alcalá, Daniel Cortijo, Jesús Núñez Calvo) y documentalistas (Joaquín y Antón Gasca) y una recopilación de las revistas extranjeras que publicaron sus fotos de la Guerra Civil, entre ellas, en portada, Newsweek.

El catálogo incluye la voz del propio autor a través de entrevistas y extractos de sus diarios. "Yo quería cazar la noticia... Me rebelaba contra la tiranía del magnesio, todas las fotografías iguales... yo buscaba otra cosa, rastrear el reportaje, como un detective". Por eso, explica, compró a plazos por 900 pesetas en 1934 (entonces le pagaban 10 por foto publicada) una cámara Leica. Con ella retrató la Guerra Civil y su vida en el campo de concentración de Bram (Aude, Francia).

Las que Centelles tomó en Bram son las únicas imágenes que existen de la vida cotidiana de un campo de concentración desde dentro, porque Centelles, explica Antón Gasca, "es un interno, no un reportero que realiza una visita para documentar un reportaje. Centelles vive, come, duerme, se enferma en el campo". En Bram, por cierto, recibiría la visita del fotógrafo con el que más se le compara: Robert Capa.

En aquel campo terminó la carrera de Centelles como reportero. En enero de 1950, el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y Comunismo le condenó a 12 años y un día de reclusión menor y a la inhabilitación. Finalmente se le conmutó la pena y tuvo que presentarse en la jefatura de policía una vez al mes hasta 1956. Ya nunca volvió a ejercer el fotoperiodismo, pero escondidos en botes de leche condensada, dento de una maleta, en una buhardilla de Carcasona (Francia) y durante toda la dictadura franquista, Centelles logra preservar sus mejores trabajos.

"Tenía en su poder información gráfica que al régimen franquista le podía haber resultado muy útil en la represión. Centelles pudo negociar, pero no lo hizo", afirma Gasca. El propio fotoperiodista explicó una vez que había escondido las fotos en aquella buhardilla "para que no fueran a parar a manos del enemigo, para que este no pudiera tomar represalias y, a través de cada uno de los personajes fotografiados, aniquilara a los últimos defensores de la República y de Cataluña". "Lo que él nunca pensó", prosigue Gasca, "es que durante 33 años más, después de recuperar Cataluña su Gobierno autónomo en 1979, seguiría ignorado por las autoridades correspondientes".

Miles de fotos de Centelles nunca han visto la luz. Solo se han expuesto unas 400 de 10.000. Los Centelles están convencidos de que si no hubieran vendido el archivo -que ahora reclama la Generalitat- al Ministerio de Cultura, la obra de su padre no tendría la difusión que se merece. "Si se hubiera quedado en Cataluña", asegura Octavi, "las fotos de mi padre no hubiesen salido de Cataluña".

Fuente: El País

FOTOGALERÍA: http://www.elpais.com/fotogaleria/Centelles/conquista/Nueva/York/elpgal/20110930elpepucul_3/Zes/5

Sobre estas líneas, evacuación en el frente aragonés (1937) y despedida de un miliciano (1936)

lunes, 3 de octubre de 2011

"¿POR QUÉ HOY LOS ARTISTAS NO MILITAN?"

Texto aportado por la escritora Marta Sanz en el acto de la Convocatoria social convocado por Izquierda Unida. Ateneo de Madrid, julio 2011

Contemplar la posibilidad de que un grupo de artistas e intelectuales se aglutine en torno a un partido político y asuma un proyecto común es poco más o menos tan sencillo como que un escritor se aparte de sus personalísimos gustos para acatar una disciplina. Las razones de dicha “imposibilidad” se sustentan también en la desconfianza hacia la política, fomentada desde los medios de comunicación, así como en un comportamiento corrupto y endogámico de partidos incapaces de sintonizar con las preocupaciones de la gente.

Vivimos en un mundo donde parece que los personalísimos gustos van por una parte y los gustos colectivos por otro: el gusto de cada quien no se entiende como asimilación lenta y dolorosa de una cultura que forma parte del código genético de una comunidad. Habría que investigar sobre la vertiente psicológica y sociológica del gusto.

Desde una perspectiva materialista, el relato romántico sobre la inspiración forma parte del proceso mental implícito al acto de escribir, pintar, componer. La inspiración forma parte de la ideología de un contexto cultural del que sólo podemos pretender escaparnos, porque está en la raíz de nuestros esquemas mentales de conocimiento. Como receptores, herederos del metarrelato romántico, asumimos la inspiración del artista. El artista, por su parte, asume sus privilegios. O su condena: soledad, excentricidad, ensimismamiento, la falta de sentido práctico, el no saber conducir... Los clichés que lo definen.

Sartrianamente, se pierde la conciencia de la comunidad, convertida en una suma de individualidades. El infierno son los otros y lo que nos separa es lo que más pesa: lo que une y vigoriza desaparece como el horizonte desdibujado por la bruma. La ideología hegemónica idealiza y aísla el yo como si el yo no formase parte de un nosotros. Se subraya la creencia de que el yo artístico debe parapetarse mucho más que el resto de los yoes porque tiene la obligación de revolverse contra los colectivos que pretenden anular su conciencia -¿su vanidad?- y de mantener la pureza frente a un supuesto aborregamiento militante. En algún sitio llamé a esto el síndrome del doctor Zhigavo.

Según Bourdieu (*), el campo artístico aspira a la autonomía y debería ejercer como un contrapoder frente al campo económico o político: este tipo de propuestas equilibrantes de los poderes tiende a anular los posibles vínculos entre constelaciones que se aíslan, convirtiendo en antinaturales los nexos entre mundos como la cultura y la política. Sin embargo, cada vez se asume con mayor naturalidad la connivencia entre cultura y negocio, así como la noción demagógica del lector como consumidor cultural, como cliente a quien el artista-bufón complace, recrea, deleita, impermeabiliza de las agresiones de la vida cotidiana.

El yo del artista a menudo asume sin rechistar la ideología invisible, no rompe contra las frases hechas de la violencia sistémica y vive la fantasía de su falsa libertad en un contexto que a veces incluso lo adula. La aquiescencia con los parámetros de la ideología invisible es a menudo el secreto del éxito, ya que se produce una sintonía entre las fórmulas retóricas del arte y la conciencia o el imaginario colectivos. Los artistas que se separan de esa corriente dominante y dejan de “complacer” tienen mucho más difícil el acceso al mercado y a la comunidad. El mercado es el filtro entre el autor, que forma parte de una comunidad, y la propia comunidad.

Lo anterior se relaciona con el desprestigio de la literatura y el arte “políticos”. La cultura política se interpreta siempre en clave de panfletarismo. Es una interpretación interesada. En resumen, los artistas han tomado los votos de su congregación: una en la que se mantiene la fantasía respecto a la propia independencia.

Hay ideologías mucho más demonizadas que otras y eso también se pone de manifiesto en la literatura. La conciliación, la equidistancia, la cursilería, el sentimentalismo, la memoria nostálgica, ciertas modalidades del cinismo light, la ironía son los conceptos clave de la corrección política que impera en el discurso literario actual: en la medida en la que un autor adopta una posición no conciliadora, no coincidente con los lugares comunes de ese buen rollito que ha hurtado y pervertido el significado de palabras como libertad o solidaridad, inmediatamente ese aspecto se subraya como una debilidad dentro de un discurso literario que juega a la pureza formal inmanente a las reglas sacrosantas de la Literatura.

Algunos textos gustan, “aunque” sean políticos: se les hace una concesión. La política, como defecto estilístico, sólo se asocia a un determinado tipo de ideología. Todos los textos se comprometen, todos dejan una huella negra sobre la nieve blanca; sin embargo, algunas huellas se difuminan, se mimetizan con la atmósfera del discurso del poder, reproducen el esquema dominante y su ruido se amortigua en la complacencia y en la comodidad colectiva.

El intelectual de prestigio, el intelectual visibilizado, es el intelectual que se ajusta al concepto de “razón” legitimado desde el sistema: el otro intelectual a menudo es un franco tirador, un ciudadano cero, un loco al que se le acusa de mesianismo e iluminaciones... El privilegiado cráneo de Noam Chomsky, para muchos medios de comunicación y universidades en Estados Unidos, es el de un pobre hombre que ha metido los dedos en el enchufe. A más de uno le gustaría electrocutar a ese loco que califica de la ejecución de Bin Laden como un asesinato y una flagrante vulneración del derecho internacional.

La ideología hegemónica y muchos colectivos de izquierda atenúan la necesidad de la épica. Ya no existen razones para la épica en un primer mundo razonablemente satisfecho. En este contexto, el artista y el intelectual tienden a asumir posturas socialdemócratas que no atenten contra sus comodidades: la incomodidad moral que cada uno pueda experimentar es otro asunto.

Todas las reflexiones anteriores focalizan la crítica en el artista y en el sistema, en la ideología hegemónica. Ahora valdría la pena reflexionar sobre cuáles han sido las directrices de los partidos, en materia de cultura, hasta qué punto no se han quedado anquilosados en posturas esclerotizantes e incapaces de estimular a intelectuales y artistas que podrían sentirse parte de un proyecto común que no incurra en la nostalgia permanente, la sensiblería reconfortante, el homenaje como género y el tópico recalcitrante. Debemos empezar a hacernos preguntas: ¿Nos importa, como sujetos de izquierda, la cultura?, ¿pensamos que vale para algo?, ¿tiene la cultura alguna utilidad?, ¿y alguna utilidad específicamente política?, ¿por qué o para qué leemos?, ¿por qué o para qué escribimos?, ¿es necesario formularse las preguntas anteriores?, ¿qué espacios de la vida asociamos a lo cultural?, ¿existen ámbitos diferenciados para el trabajo político y el trabajo cultural?, ¿se puede hablar de la belleza desde la política y del paro desde la cultura?, ¿asistimos a actos culturales?, ¿quiénes son nuestros cantantes, pintores, músicos de referencia?, ¿la cultura que apreciamos es la culturaespectáculo?, ¿sólo el ocio es el momento de lo cultural?, ¿qué entendemos por “cultura popular”?, ¿es la cultura popular una cultura asequible, fácil, legible, desde un punto de vista intelectual?, ¿sólo la “literatura política” es literatura política o toda la literatura lo es?, ¿sólo la Cultura es cultura?, ¿es la cultura, ideología?, ¿cuáles son los eslabones más débiles en la crisis del mercado cultural?, ¿afectan las crisis económicas a la creación cultural?, ¿está formada la cultura por una sucesión de acontecimientos?, ¿es dinámica o estática?, ¿hay una cultura del pobre?, ¿una cultura pobre?, ¿qué tienen los artistas de artesanos y los artesanos, de artistas?, ¿existen los bienes intangibles?, ¿y una cultura intangible?, ¿es la cultura una religión?, ¿es la cultura el olvido?, ¿la memoria?, ¿nos interesa la cultura solo en tanto en cuanto educación?, ¿cómo se produce la relación de causa-efecto de las crisis: económica, educativa, cultural; educativa, cultural, económica; cultural, económica, educativa?

- El maestro de Amanece que no es poco es obligado por los invasores del pueblo a examinar a unos alumnos acostumbrados a vivir en una perpetua comedia musical. Texto del examen: Las ingles. Su importancia geográfica. ¿Son verdad las ingles? Las ingles y los americanos. Las ingles y la cabeza: su relación si la hubiera. Teoría general del Estado y las ingles. Dibujo a mano de las ingles. La ingle y Dios… El torrente de preguntas en torno a la Cultura –las Ingles- se resume en una sola: ¿de verdad nos interesan estos asuntos o, en lo más profundo, estamos convencidos de que la cultura es siempre un cascarón de huevo, la voluta de una columna dórico-jónica, un bouquet, un aderezo, la guarnición que acompaña al filete?


(*) Bourdieu, P. Las reglas del arte. Anagrama. Barcelona. 2000.

domingo, 2 de octubre de 2011

"CAMPESINOS SEMBRANDO PATATAS", DE VINCENT VAN GOGH



Campesinos sembrando patatas
Vincent Van Gogh
1885
33 x 41 cm.
Oleo sobre lienzo
Kunsthaus Zurich

La admiración por la obra de Millet llevará a Vincent a realizar numerosas obras donde los campesinos son los protagonistas, ejecutando sus tareas más duras como en esta ocasión. De esta manera el pintor pretende dignificar su labor, hacer de ellos auténticos héroes enlazando con la filosofía anarquista y socialista que se imponía entre los trabajadores en los años finales del siglo XIX.

Los dos personajes nos dan la espalda, embelesados en su trabajo, ante un cielo azulado que indica la estación primaveral en la que nos encontramos. Las tonalidades amarillas empiezan a ocupar un importante lugar en la composición, color del que llegó Vincent a exclamar su hermosura en alguna carta a su hermano Theo. La factura utilizada por el artista es muy empastada, trabajando a base de largos toques de pincel con los que organiza la composición, sin necesidad de un dibujo preparatorio.

Fuente: artehistoria

sábado, 1 de octubre de 2011

PERFORMANCE DE KSENIYA SIMONOVA


Una mesa de luz, una buena música y un excelente guión le sirven para interpretar la invasión y ocupación nazi de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.

Kseniya Simonova (nacida el 22 de abril del año 1985 como Ксения Симонова) es una artista en animación en arena en Ucrania. Comenzó a dibujar en arena tras el colapso de su negocio como consecuencia de la crisis de crédito y menos de un año más tarde participó en el concurso Ukraine's Got Talent. Resultó ganadora del concurso en 2009, construyendo una animación acerca de la vida en la Unión Soviética durante la Gran Guerra Patriótica contra el Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial.

Simonova ganó 1.000.000 grivnas ucranianas (cerca de USD125.000) al obtener el primer lugar en el concurso. Un video de su performance en YouTube ha recibido más de 17 millones de visitas.

VER VIDEO DE LA PERFORMANCE: http://www.youtube.com/watch?v=518XP8prwZo&noredirect=1

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jueves, 29 de septiembre de 2011

UN IMPULSO TRANSFORMADOR DESDE LA CULTURA

Rafael Alberti y Gabriel Celaya


MANIFIESTO


Desde el homenaje a Gabriel Celaya, convocado en Madrid el 17 de septiembre de 2011, es decir, desde un concepto combativo y antidominante de la cultura (como parte de la lucha ideológica); desde la literatura y el arte concebidos como instrumento para encontrarse en el “nosotros” (sin pretensión alguna de encubrir la falta de calidad); desde una ilusión transformadora siempre nueva; desde el grito, cada vez más necesario, de “a la calle que ya es hora”, desde LA URGENTE NECESIDAD DE UNA RESPUESTA CÍVICA Y GENERAL CONTRA LA DEMOCRACIA AMPUTADA Y CONTRA LA CONVERSIÓN DE TODO EN MERCANCÍA, INCLUIDA LA CIUDADANÍA Y LA PROPIA POLÍTICA…

Hombres y mujeres preocupados por la cultura llamamos a la rebeldía y a la acción frente a los recortes de la gran coalición del bipartidismo y su claudicación ante los llamados “mercados”. Frente al aumento de la explotación. Y frente a esa cultura postmoderna de la resignación y la neutralidad.

No han muerto ni las ideologías ni la lucha de clases, otra cosa son los retrocesos de la izquierda en la batalla política y cultural. Hace poco le preguntaban al multimillonario norteamericano Warren Buffet si seguía existiendo la lucha de clases; su contestación no permite dudas: “Existe y la vamos ganando nosotros”. Y la prueba más palpable es que se ha descubierto que él paga porcentualmente menos impuestos que su secretaria.

La respuesta a la situación actual no es concebir una modernidad al margen de la lucha de clases, ni encubrir nuestros retrocesos en la lucha ideológica asumiendo, por un supuesto realismo, los valores del adversario.

Llamamos, por lo tanto, a la lucha transformadora, a la combatividad alternativa, a la indignación ciudadana y de clase, a la defensa de un discurso anticapitalista, republicano y federal. Sabemos que la democracia o es republicana o no es democracia plena. Por eso este llamamiento parte de la necesidad de la ciudadanía plena, crítica y combativa.

La cultura es un arma cargada de futuro. La poesía es un arma cargada de Celaya. O como dijo Celso Emilio Ferreiro; “Al presente me atengo,/ la poesía es un arma,/ disparemos”.

Partido Comunista de España / 21 sep 11

(Borrador de Manifiesto)
(Enmiendas y firmas a: pinalcaraz@gmail.com)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"LA VALENTÍA DE GUILLERMO TOLEDO"



RESEÑA DE "RAZONES PARA LA REBELDÍA", PUBLICADA POR MARÍA TOLEDANO EN REBELIÓN

“Absténganse los súbditos, lean los ciudadanos”
Julio Anguita, del prólogo.

Razones para la rebeldía es un libro reciente, ha salido en septiembre de 2011, una obra breve y concisa, escrita por Guillermo Willie Toledo con la colaboración de Pascual Serrano y prólogo de Julio Anguita. Lo compré el otro día, en la Fiesta del PCE, después de la emotiva presentación de Cayo Lara, y Lola -juventud infatigable- hizo la cola correspondiente, que no fue poca, para conseguir la firma del actor. En realidad compramos dos, uno para mí y otro para ella (es barato). Llegamos a casa tarde, serían las 23h, y cada una en su rincón (la ventaja de vivir en una casa grande y antigua) nos pusimos con él. A la mañana siguiente nos sentamos y conversamos. Este muchacho es un valiente, dije. A partir de ahí, las dos, como no podía ser de otra forma ante alguien que se la juega en un mundo donde se guarda la apariencia, estuvimos de acuerdo.

El libro es, casi, y aunque suene extraño, un programa electoral del PCE o de Izquierda Unida. O un argumentario. Es difícil que alguien que circule por la izquierda alternativa no esté de acuerdo con las razones que expone Willie. Palestina, las guerras imperialistas, la presencia española en los conflictos militares, el abandono del pueblo saharaui, las miserias de la vida profesional, en este caso de los actores, la ética como virtud política, el valor del compromiso diario, etc. El libro repasa los últimos acontecimientos nacionales y extranjeros y nos pone al actor, ninguneado, incluso, por gentes que se dicen de izquierdas, en el lugar que ocupa, que desea ocupar, en el mundo. Valiente hay que ser para decir lo que se dice. Valiente en el siglo XXI es decir la verdad. Le llaman “bocazas”, apostillo, personas que jamás han abierto la boca para reivindicar algo donde se juegue, en realidad, su futuro personal y económico. El actor se la juega -lo viene haciendo hace años- y así le va. Hace bastante tiempo que, salvo en el teatro, y gracias a su propia compañía “Animalario”, no se le ve por las pantallas. El que habla claro tiene su castigo. Toledo es esencialmente un incorrecto en una sociedad donde la corrección, vestida con las galas que procedan, es la única garantía de éxito.

Saludé a Willie entre foto y foto. Me dio dos besos como redondos soles de septiembre. A las viejas, los chicos jóvenes nos miran -lo contrario hubiera sido impropio- con esa mezcla lógica de ternura e indiferencia. Es lo suyo. En la fiesta del PCE causó sensación su presencia. Se nota que el personal le quiere, aunque levante alguna reticencia, más que nada por la manipulación insidiosa y permanente de los medios de comunicación. Firmó muchos libros y se dejó hacer centenares de fotografías. En la nevera de mi casa, sujeta con un imán, ya revelada, veo a Lola y a Willie. El actor la tiene cogida por la cintura. Lola sonríe, feliz. Willie también. ¿Se puede sentir envidia de una nieta joven y guapa? Son cosas que pienso, la mirada perdida en los recuerdos, mientras tomo la pastilla para el colesterol.

Pascual Serrano ha hecho un trabajo excelente. Según leo en la nota introductoria, se sentaron en Fuentealbilla (Albacete) y el periodista sometió al actor a unas duras sesiones de preguntas. El libro tiene un tono muy logrado ya que parece, y de eso se trata, que es el propio Toledo el que escribe. Serrano tiene el acierto de esconderse, ocultar sus propias opiniones -imagino que no muy diferentes- en beneficio de las palabras de Willie. Nada como ponerse en manos de un profesional. Dos palabras sobre el prólogo de Anguita. He de reconocer, y en ocasiones me duele, que nunca fui “anguitista”. Sin embargo, a medida que el tiempo pasa, y sitúa a cada uno en su sitio, el pensamiento abrupto y la acción diaria de Julio Anguita me cautiva cada día más: el prólogo “Las aldeas de Potemkin” es excelente.

Compramos dos libros como acto de militancia. Es posible que compre alguno más. Resulta vital, muy importante, que estos libros existan, que se vean y que sean un éxito. De lo contrario, sospecho, no se podrán seguir haciendo. Hace tiempo que el capital no apuesta por la ideología (como conjunto de valores) sino por la ideología de los beneficios: eso que llaman los mercados. Si el libro Razones para la rebeldía es un éxito, lo será para todos: en especial para todos aquellos que decimos que nuestras ideas no tienen sitio en el espacio mediático del capitalismo.


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martes, 27 de septiembre de 2011

"LAS VOCES QUE NO CALLARON", DEL CANTAOR JUAN PINILLA



Tras años de intenso trabajo de investigación sobre el flamenco y su vertiente de compromiso político y social, el cantaor Juan Pinilla nos trae la edición de un libro y un disco intitulado Las voces que no callaron, el cual hace referencia a la tradición flamenca de artistas rebeldes y comprometidos por las libertades. El joven granadino, que fuera Lámpara Minera 2007, nos ofrece un libro acompañado de un disco donde repasa cantes con letras de grande flamencos desde la República, pasando por cantes en tiempos de la lucha antifranquista hasta la actualidad.

En el disco encontramos temas originales del propio Pinilla con letras de Che Guevara, Groucho Marx, Nietsze, entre otros. Sin duda, un disco excepcional con la voz llena de color y brillantez de Juan Pinilla, acompañado de las guitarras de los maestros Paco Cortés, Rafael Rodríguez y la joven promesa Josele de la Rosa. Otras voces también se han sumado a este disco, como es el caso de la actriz y escritora Emma Cohen que lo inaugura con un recitado del poema Mi corazón es patio de Marcos Ana. En otro momento del disco, el actor Paco Algora recita un poema de Gabriel Celaya titulado Biografía. Homenaje a esas voces que nunca se callaron ante las injusticias y los totalitarismos.

En la localidad de Casares se estrenó, el 7 de septiembre, la gira de recitales que con el título Las voces que no callaron recorrerán toda la geografía peninsular durante 2011-2012.

El libro-disco será muy útil para introducir al lector en la historia del flamenco. Un breve ensayo muy ilustrativo que nos ofrece un repaso biográfico por los cantaores significados políticamente en la historia. El libro tiene como portada un magnífico cuadro de Juan Pinilla pintado por el genial Vázquez de Sola (quien también ofrece otros cuadros en el interior del libro: Angelillo, Vallejo, Gerena, Niña de los Peines...). La editorial Atrapasueños ha conseguido unir a Pinilla y Vázquez de Sola, dos generaciones de luchadores unidas por el arte y el compromiso.

"Este breve estudio, que seguramente se dejará en el camino historias, personajes y letras que conformarán el próximo trabajo que dediquemos al tema, no pretende más que mostrar de una forma clara y concisa, el compromiso que hubo, especialmente en los años de la transición, por parte de un grupo de artistas flamencos que, con un fino sentido de lo jondo, de la pena, de la tragedia del pueblo andaluz, de la cruda realidad cotidiana, como protesta o alarido a los cuatro vientos contra lo establecido, se encaminaron hacia la democracia, la libertad, exponiendo su vida, exponiendo su trabajo, su cante, su toque y su baile. Este grupo de hombres y mujeres no han sido dignamente reconocidos, como todos aquellos cantantes de la Nova Cançó o los cantautores de los 70 y 80, por la labor social que cumplieron, pero para nosotros poseen el más flamenco de ese halo negro de franquismo que sobre él mismo había recaído. Limpiaron de polvo y paja un arte milenario que es un grito a la libertad, a la redención, al humanismo, y plantearon que otro mundo -quizá tampoco este que estamos viviendo ahora- era posible y necesario: "Nosotros no luchamos por esto, luchamos por una democracia, pero no por esto", nos decía Manuel Gerena en 2010".

Para más información: www.libreria-atrapasuenos.com

Fuente: Joaquín Recio (Mundo Obrero)

lunes, 26 de septiembre de 2011

"LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE CELAYA"

Título: La poesía es un arma cargada de Celaya
Autores: VV.AA.
Editorial: Atrapasueños
Nº páginas: 120 pp.
ISBN 978-84-615-2974-2
Año publicación: 2011
Precio con IVA: 10,40 €


Un gran homenaje a Celaya con la presentación del libro LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE CELAYA, se llevó a cabo el pasado sábado 17 de septiembre, en el Escenario Central de la Fiesta del PCE en San Fernando de Henares. Con este título tan sugerente, creado y propuesto por el poeta Juan de Loxa, se ha editando un libro en homenaje a Gabriel Celaya. La iniciativa editorial proviene de la comisión de cultura del PCE que en su objetivo de rescatar y poner en valor la cultura revolucionaria, al igual que hiciera el año pasado con Miguel Hernández en su centenario, propone en este año una serie de eventos y propuestas culturales en homenaje al camarada Celaya. El libro recoge las aportaciones de una treintena de poetas y una pintura de Celaya de Vázquez de Sola. Entre ellos figuran Juan de Loxa, Carlos Álvarez, Fanny Rubio, Marta Sanz, Paco Algora, Marcos Ana, David Eloy, Matías Escalera y Felipe Alcaraz, entre otros poetas y escritores.

En el homenaje participaron y recitaron entre otros Emma Cohen (actriz y escritora), José Peral Scotta (poeta), José Luis Centella (Secretario General del PCE), Armando López Salinas (escritor), Felipe Alcaraz (escritor), Marcos Ana (poeta), Susana Oviedo (actriz), Marta Sanz (escritora), J.M. Martín Medem (periodista), Fanny Rubio (escritora) y Carlos Alvarez (poeta), entre otras personalidades de la cultura transformadora.

Celaya ("tierra llana", en vasco) frente a los poetas "poetísimos", es el poeta que da la cara desde la capacidad de transformación de la poesía. Poeta, por tanto, a quien no le perdonarán haberse llenado las manos de barro. Ni la academia ni el mercado suelen perdonar esas cosas, y mucho menos ahora, en esta etapa del capitalismo avanzado o postmoderno, en que vale todo, desde una neutralidad mal entendida, excepto la poesía entendida como compromiso cívico y de clase.

Poeta descatalogado, olvidado, reducido, reinterpretado siempre a la baja. Aunque, sin duda, LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE CELAYA. Y así se llama el libro homenaje que la EDITORIAL ATRAPASUEÑOS, junto a la Comisión de Cultura del PCE han publicado.

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domingo, 25 de septiembre de 2011

"LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO", DE EUGÈNE DELACROIX


Eugène Delacroix
1830
Museo Nacional del Louvre
260 x 325 cm.
Oleo sobre lienzo

El 28 de julio de 1830 los revolucionarios liberales franceses derrocaban al rey Carlos X y provocaban la coronación de Luis Felipe de Orleans, el llamado Rey Burgués. Este episodio será el protagonista del cuadro más famoso de Delacroix, la Libertad guiando al pueblo, obra con cierta dosis de alegoría que recoge un hecho contemporáneo. La mujer que representa a la Libertad aparece con el torso desnudo, porta en su mano derecha la bandera tricolor y en la izquierda un rifle. Le acompañan miembros de las diferentes clases sociales - un obrero con una espada, un burgués con sombrero de copa portando una escopeta, un adolescente con dos pistolas, etc. - para manifestar que en el proceso revolucionario ha existido amplia participación. A los pies de la Libertad, un moribundo la mira fijamente para señalar que ha merecido la pena luchar.

Con esta obra, Delacroix pone de manifiesto su ideología y su faceta de pintor de su tiempo. La composición se inscribe en una pirámide cuya base son los cadáveres que han caído en la lucha contra la tiranía, cadáveres iluminados para acentuar su importancia. La vorágine de la batalla se manifiesta en la polvareda que difumina los contornos e impide contemplar con claridad el grupo de figuras que se sitúa tras la Libertad. Los escorzos y el movimiento de la imagen vuelven a recordar el Barroco, igual que en la Matanza de Quíos o la Muerte de Sardanápalo. Fue presentado al Salón de 1831 y adquirido por Luis Felipe para el Museo Real.

Fuente: artehistoria

sábado, 24 de septiembre de 2011

38 AÑOS DE LA MUERTE DEL POETA PABLO NERUDA


DISCURSO DE ESTOCOLMO

Pronunciado por Pablo Neruda con ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura en 1971

Mi discurso será una larga travesía, un viaje mío por regiones lejanas y antípodas, no por eso manos semejantes al paisaje y a las soledades del norte. Hablo del extremo sur de mi país. Tanto y tanto nos alejamos los chilenos hasta tocar con nuestros límites el Polo Sur, que nos parecemos a la geografía de Suecia, que roza con su cabeza el norte nevado del planeta.

Por allí, por aquellas extensiones de mi patria adonde me condujeron acontecimientos ya olvidados en sí mismos, hay que atravesar, tuve que atravesar los Andes buscando la frontera de mi país con Argentina. Grandes bosques cubren como un túnel las regiones inaccesibles, y como nuestro camino era oculto y vedado, aceptábamos tan sólo los signos más débiles de la orientación. No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata -eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando más bien- el derrotero de mi propia libertad. Los que me acompañaban conocían la orientación, la posibilidad entre los grandes follajes, pero para saberse más seguros montados en sus caballos marcaban de un machetazo aquí y allá las cortezas de los grandes árboles dejando huellas que los guiarían en el regreso, cuando me dejaran solo con mi destino.

Cada uno avanzaba embargado en aquella soledad sin márgenes, en aquel silencio verde y blanco, los árboles, las grandes enredaderas, el humus depositado por centenares de años, los troncos semiderribados que de pronto eran una barrera más en nuestra marcha. Todo era una naturaleza deslumbradora y secreta y a la vez una creciente amenaza de frío, nieve, persecución. Todo se mezclaba: la soledad, el peligro, el silencio y la urgencia de mi misión.

A veces seguíamos una huella delgadísima, dejada quizás por contrabandistas o delincuentes comunes fugitivos, e ignorábamos si muchos de ellos habían perecido, sorprendidos de repente por las glaciales manos del invierno, por las tormentas tremendas de nieve que, cuando en los Andes se descargan, envuelven al viajero, lo hunden bajo siete pisos de blancura.

A cada lado de la huella contemplé en aquella salvaje desolación, algo como una construcción humana. Eran trozos de ramas acumulados que habían soportado muchos inviernos, vegetal ofrenda de centenares de viajeros, altos túmulos de madera para recordar a los caídos, para hacer pensar en los que no pudieron seguir y quedaron allí para siempre debajo de las nieves. También mis compañeros cortaron con sus machetes la ramas que nos tocaban las cabezas y que descendían sobre nosotros desde la altura de las coníferas inmensas, desde los robles cuyo último follaje palpitaba antes de las tempestades del invierno. Y también yo fui dejando en cada túmulo un recuerdo, una tarjeta de madera, una rama cortada del bosque para adornar las tumbas de uno y otro de los viajeros desconocidos.

Teníamos que cruzar un río. Esas pequeñas vertientes nacidas en las cumbres de los Andes se precipitan, descargan su fuerza vertiginosa y atropelladora, se tornan en cascadas, rompen tierras y rocas con la energía y la velocidad que trajeron de las alturas insignes: pero esa vez encontramos un remanso, un gran espejo de agua, un vado. Los caballos entraron, perdieron pie y nadaron hacia la otra ribera. Pronto mi caballo fue sobrepasado casi totalmente por las aguas, yo comencé a mecerme sin sostén, mis piernas se afanaban al garete mientras la bestia pugnaba por mantener la cabeza al aire libre. Así cruzamos. Y apenas llegados a la otra orilla, los vaqueanos, los campesinos que me acompañaban me preguntaron con cierta sonrisa:
-¿Tuvo mucho miedo?
-Mucho. Creí que había llegado mi última hora -dije.
-Ibamos detrás de usted con el lazo en la mano -me respondieron.
-Ahí mismo -agregó uno de ellos- cayó mi padre y lo arrastró la corriente. No iba a pasar lo mismo con usted.

Seguimos hasta entrar en un túnel natural que tal vez abrió en las rocas imponentes un caudaloso río perdido, o un estremecimiento del planeta que dispuso en las alturas aquella obra, aquel canal rupestre de piedra socavada, de granito, en el cual penetramos. A los pocos pasos las cabalgaduras resbalaban, trataban de afincarse en los desniveles de piedra, se doblegaban sus patas, estallaban chispas en las herraduras: más de una vez me vi arrojado del caballo y tendido sobre las rocas. Mi cabalgadura sangraba de narices y patas, pero proseguimos empecinados el vasto, espléndido, el difícil camino.

Algo nos esperaba en medio de aquella selva salvaje. Súbitamente, como singular visión, llegamos a una pequeña y esmerada pradera acurrucada en regazo de las montañas: agua clara, prado verde, flores silvestres, rumor de ríos y el cielo azul arriba, generosa luz ininterrumpida por ningún follaje.

Allí nos detuvimos como dentro de un círculo mágico, como huéspedes de un recinto sagrado, y mayor condición de sagrada tuvo aún la ceremonia en la que participé. Los vaqueros bajaron de sus cabalgaduras. En el centro del recinto estaba colocada, como en un rito, una calavera de buey. Mis compañeros se acercaron silenciosamente, uno por uno, para dejar unas monedas y algunos alimentos en los agujeros de hueso. Me uní a ellos en aquella ofrenda destinada a toscos Ulises extraviados, a fugitivos de todas las raleas que encontrarían pan y auxilio en las órbitas del toro muerto.

Pero no se detuvo en este punto la inolvidable ceremonia. Mis rústicos amigos se despojaron de sus sombreros e iniciaron una extraña danza, saltando sobre un solo pie alrededor de la calavera abandonada, repasando la huella circular dejada por tantos bailes de otros que por allí cruzaron antes. Comprendí entonces de una manera imprecisa, al lado de mis impenetrables compañeros, que existía una comunicación de desconocido a desconocido, que había una solicitud, una petición y una respuesta aun en las más lejanas y apartadas soledades de este mundo.

Más lejos, ya a punto de cruzar las fronteras que me alejarían por muchos años de mi patria, llegamos de noche a las últimas gargantas de las montañas. Vimos de pronto una luz encendida que era indicio cierto de habitación humana y, al acercarnos, hallamos unas desvencijadas construcciones, unos destartalados galpones al parecer vacíos. Entramos a uno de ellos y vimos, al claror de la lumbre, grandes troncos encendidos en el centro de la habitación, cuerpos de árboles gigantes que allí ardían de día y de noche y que dejaban escapar por las hendiduras del techo un humo que vagaba en medio de las tinieblas como un profundo velo azul. Vimos montones de quesos acumulados por quienes los cuajaron a aquellas alturas. Cerca del fuego, agrupados como sacos, yacían algunos hombres. Distinguimos en el silencio las cuerdas de una guitarra y las palabras de una canción que, naciendo de las brasas y de la oscuridad, nos traía la primera voz humana que habíamos topado en el camino. Era una canción de amor y de distancia, un lamento de amor y de nostalgia dirigido hacia la primavera lejana, hacia las ciudades de donde veníamos, hacia la infinita extensión de la vida. Ellos ignoraban quienes éramos, ellos nada sabían del fugitivo, ellos no conocían mi poesía ni mi nombre. ¿O lo conocían, nos conocían? El hecho real fue que junto a aquel fuego cantamos y comimos, y luego caminamos dentro de la oscuridad hacia unos cuartos elementales. A través de ellos pasaba una corriente termal, agua volcánica donde nos sumergimos, calor que se desprendía de las cordilleras y nos acogió en su seno.

Chapoteamos gozosos, cavándonos, limpiándonos el peso de la inmensa cabalgata. Nos sentimos frescos, renacidos, bautizados, cuando al amanecer emprendimos los últimos kilómetros de jornada que me separarían de aquel eclipse de mi patria. Nos alejamos cantando sobre nuestras cabalgaduras, plenos de un aire nuevo, de un aliento que nos empujaba al gran camino del mundo que me estaba esperando. Cuando quisimos dar (lo recuerdo vivamente) a los montañeses algunas monedas de recompensa por las canciones, por los alimentos, por las aguas termales, por el techo y los lechos, vale decir, por el inesperado amparo que nos salió al encuentro, ellos rechazaron nuestro ofrecimiento sin un ademán. Nos habían servido y nada más. Y en ese "nada más", en ese silencioso nada más había muchas cosas subentendidas, tal vez el reconocimiento, tal vez los mismos sueños.

Señoras y Señores:

Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría. Si he narrado en este discurso ciertos sucesos del pasado, si he revivido un nunca olvidado relato en esta ocasión y en este sitio tan diferente a lo acontecido, es porque en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo.

En aquella larga jornada encontré las dosis necesarias a la formación del poema. Allí me fueron dadas las aportaciones de la tierra y del alma. Y pienso que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la intimidad de uno mismo, la intimidad del hombre y la secreta revelación de la naturaleza. Y pienso con no menor fe que todo está sostenido -el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre y su poesía- en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde. Y digo de igual modo que no sé, después de tantos años, si aquellas lecciones que recibí al cruzar un río vertiginoso, al bailar alrededor del cráneo de una vaca, al bañar mi piel en el agua purificadora de las más altas regiones, digo que no sé si aquello salía de mí mismo para comunicarse después con muchos otros seres, o era el mensaje que los demás hombres me enviaban como exigencia o emplazamiento. No sé si aquello lo viví o lo escribí, no sé si fueron verdad o poesía, transición o eternidad, los versos que experimenté en aquel momento, las experiencias que canté más tarde.

De todo ello, amigos, surge una enseñanza que el poeta debe aprender de los demás hombres. No hay soledad inexpugnable. Todos los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la conciencia: de la conciencia de ser hombres y de creer en su destino común.

En verdad, si bien alguna o mucha gente me consideró un sectario, sin posible participación en la mesa común de la responsabilidad, no quiero justificarme, no creo que las acusaciones ni las justificaciones tengan cabida entre los deberes del poeta. Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos. Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras.

El poeta no es un "pequeño dios". No, no es un "pequeño dios". No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. El cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños. Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera. Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía al anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos.

Los errores que me llevaron a una relativa verdad, y las verdades que repetidas veces me condujeron al error, unos y otras no me permitieron -ni yo lo pretendí nunca- orientar, dirigir, enseñar lo que se llama el proceso creador, los vericuetos de la literatura. Pero sí me di cuenta de una cosa: de que nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificación. De la argamasa de lo que hacemos, o queremos hacer, surgen más tarde los impedimentos de nuestro propio y futuro desarrollo. Nos vemos indefectiblemente conducidos a la realidad y al realismo, es decir a tomar una conciencia directa de lo que nos rodea y de los caminos de la transformación, y luego comprendemos, cuando parece tarde, que hemos construido una limitación tan exagerada que matamos lo vivo en vez de conducir la vida a desenvolverse y florecer. Nos imponemos un realismo que posteriormente nos resulta más pesado que el ladrillo de las construcciones, sin que por ello hayamos erigido el edificio que contemplábamos como arte integral de nuestro deber. Y en sentido contrario, si alcanzamos a crear el fetiche de lo incomprensible (o de lo comprensible para unos pocos), el fetiche de lo selecto y de lo secreto, si suprimimos la realidad y sus degeneraciones realistas, nos veremos de pronto rodeados de un terreno imposible, de una tembladera de hojas, de barro, de nubes, en que se hunden nuestros pies y nos ahoga una incomunicación opresiva.

En cuanto a nosotros en particular, escritores de la vasta extensión americana, escuchamos sin tregua el llamado para llenar ese espacio enorme con seres de carne y hueso. Somos conscientes de nuestra obligación de pobladores y -al mismo tiempo que nos resulta esencial el deber de una comunicación crítica en un mundo deshabitado y, no por deshabitado menos lleno de injusticias, castigos y dolores- sentimos también el compromiso de recobrar los antiguos sueños que duermen en las estatuas de piedra, en los antiguos monumentos destruidos, en los anchos silencios de pampas planetarias, de selvas espesas, de ríos que cantan como truenos. Necesitamos colmar de palabras los confines de un continente mudo y nos embriagaba esta tarea de fabular y de nombrar. Tal vez esa sea la razón determinante de mi humilde caso individual; y en esa circunstancia mis excesos, o mi abundancia, o mi retórica, no vendrían a ser sino actos, los más simples, del menester americano de cada día. Cada uno de mis versos quiso instalarse como un objeto palpable: cada uno de mis poemas pretendió ser un instrumento útil de trabajo: cada uno de mis cantos aspiró a servir en el espacio como signos de reunión donde se cruzaron los caminos, o como fragmentos de piedra o de madera en que alguien, otros, los que vendrán, pudieran depositar los nuevos signos.

Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus últimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes. Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma; con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos. Y aunque mi posición levantara o levante objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales.

Heredamos la vida lacerada de pueblos que arrastran un castigo de siglos, pueblos los más edénicos, los más puros, los que construyeron con piedras y metales torres milagrosas, alhajas de fulgor deslumbrante, pueblos que de pronto fueron arrasados y enmudecidos por las épocas terribles del colonialismo que aún existe. Nuestras estrellas primordiales son la lucha y la esperanza. Pero no hay lucha ni esperanzas solitarias. En todo hombre se juntan las épocas remotas, la inercia, los errores, las pasiones, las urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia. Pero, ¿qué sería de mí si yo, por ejemplo, hubiera contribuido en cualquiera forma al pasado feudal del gran continente Americano? ¿Cómo podría yo levantar la frente, iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima parte en la transformación actual de mi país? Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos.

Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.

Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades).

Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.

En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabadores, a los poetas que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres.

Así la poesía no habrá cantado en vano.

Fuente: Fundación Pablo Neruda