sábado, 30 de agosto de 2025

DOCUMENTAL "ME MATAN SI NO TRABAJO Y SI TRABAJO ME MATAN", DE RAYMUNDO GLEYZER

Título original Me matan si no trabajo y si trabajo me matan: La huelga obrera en la fábrica INSUD
Año 1974
Duración 20 min.
País Argentina
Dirección Raymundo Gleyzer
Compañías Grupo Cine de la base
Sinopsis Documental sobre la situación de los obreros metalúrgicos, que a causa del plomo y las malas condiciones de trabajo, enfermaban y morían de saturnismo. Una de las últimas apariciones públicas del diputado Rodolfo Ortega Peña, asesinado por las fuerzas paramilitares (AAA), días después de terminado este film.

Película documental filmada por Raymundo Gleyzer y el Cine de la base, en 1974, basada en un conflicto obrero en la fábrica INSUD.

Se trata de trabajadores metalúrgicos, que a causa del plomo y las malas condiciones de trabajo, enfermaban y morían de saturnismo, una enfermedad grave que va matando lentamente.

La cámara va siguiendo a los trabajadores, nos hace testigos del relato de sus problemas en asamblea, las mentiras del médico de la fábrica sobre su salud y cómo fueron muriendo compañeros.
Se organizan, comienzan a comprender lo que estaba sucediendo enfrentando a la patronal.

Gleyzer muestra la irracionalidad del capitalismo y sus patrones, ganancias a costa de la vida de los trabajadores.

A su vez se muestra la convicción de los trabajadores hacia la lucha.

Fuente: Izquierda Diario

VER DOCUMENTAL:

viernes, 29 de agosto de 2025

79 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA DEL NORTE

POR LA FUNDACIÓN DE UN PARTIDO UNIDO DE LAS MASAS TRABAJADORAS
¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNÍOS!

KIM IL SUNG

Informe presentado en el Congreso Inaugural del Partido del Trabajo de Corea del Norte
29 de agosto de 1946


Queridos compañeros delegados:
El presente Congreso, cuyo propósito es la fundación del
Partido del Trabajo de Corea del Norte mediante la fusión del
Partido Comunista de Corea del Norte y el Partido
Neodemocrático de Corea, tiene una gran significación en los
anales del movimiento por la independencia de Corea y en la
realización de las tareas actuales de la revolución democrática.
Están ustedes reunidos aquí no sólo en calidad de delegados
del Partido del Trabajo, sino también como representantes de todo
el pueblo de Corea del Norte, para discutir asuntos de Estado e
importantes problemas que deciden el destino de la patria.
Nosotros, que hasta ahora hemos estado empeñados en una
gran lucha y en la construcción por la patria y el pueblo, hemos
convocado el presente Congreso en que habrá de fundarse un
partido unido de las masas trabajadoras coreanas para realizar
obras aún mayores en el futuro.
Hoy el pueblo coreano, que vive en medio de una compleja y
aguda situación política, observa el Congreso Inaugural de nuestro
Partido con el más profundo interés y esperanza. De ahí que
debamos llevar este Congreso a una exitosa conclusión, para
responder a la gran esperanza del pueblo coreano y satisfacer las
apremiantes exigencias de las masas populares.

1. SITUACIÓN POLÍTICA EN COREA

La situación de nuestro país sufrió un cambio radical a partir
de su liberación. Con la victoriosa conclusión de la guerra mundial
antifascista gracias al decisivo papel del Ejército Soviético, el
sistema de brutal dominación del imperialismo japonés fue
también derribado en Corea y así se abrió el camino que podrá
llevar a la construcción de una Corea para los coreanos, una nueva
patria y una nueva vida conforme a la voluntad y exigencia de
nuestro pueblo.
El celo revolucionario y el poder creador del pueblo coreano,
libre después de tan larga opresión, estallaron como un volcán en
erupción y, sólo en un año transcurrido, esta gran fuerza produjo
un cambio radical en la fisonomía de la sociedad coreana.
Las reformas democráticas realizadas en Corea del Norte
durante ese período pusieron fin a todas las relaciones coloniales y
feudales que habían estancado largamente el desarrollo de la
economía y la cultura de nuestro país y allanaron el camino para su
libre desenvolvimiento. El año transcurrido ha sido, en realidad, el
de un gran salto y cambio, los cuales, ordinariamente, habrían
requerido decenas y aún cientos de años.
En el transcurso de la enconada lucha contra el enemigo, la
conciencia política del pueblo coreano ha logrado un ascenso sin
igual y Corea se está convirtiendo precisamente hoy en una Corea
del pueblo, en una Corea gobernada y construida por su propio
pueblo.
Las reformas democráticas de Corea del Norte tienen también
gran significación en el plano internacional. Ejemplos de reformas
sociales democráticas, realizadas tan a cabalidad como en nuestra
Corea del Norte, difícilmente podrían encontrarse en otros países
empeñados en la creación de una nueva vida, después de la
Segunda Guerra Mundial. Las reformas democráticas de Corea del
Norte brindan un alentador ejemplo a los pueblos de diversos
países del Oriente que aspiran a la libertad y la democracia. Corea
del Norte ha llegado a ser hoy no sólo la base del desarrollo
democrático de toda Corea, sino que también desempeña el papel
de cuna de la democracia en el Oriente.
La reforma agraria puso fin a las relaciones feudales de
tenencia de la tierra, principal causa del atraso y estancamiento
de la sociedad coreana, y echó los cimientos para el desarrollo
democrático de Corea. En Corea del Norte el campesino que labra
la tierra ha llegado a ser el dueño de ésta y los terratenientes y el
sistema de arrendamiento han sido liquidados de una vez por
todas.
En Corea del Norte los campesinos trabajan sus propias
tierras y disponen libremente de los productos agrícolas para la
mejora de su nivel de vida y aumento de la producción, previa
entrega al Estado de sólo un 25% de la cosecha a título de
impuesto agrícola en especie. El impuesto agrícola en especie que
recibe el Estado se usa, no para el disfrute y enriquecimiento de los
explotadores, como en el pasado, sino para el desarrollo de la
economía nacional en conjunto, incluida la economía rural, y para
mejorar la vida del pueblo.
La implantación de la democrática Ley del Trabajo ha liberado
a los obreros y oficinistas de las crueles labores forzadas de tipo
colonial, asegurándoles derechos fundamentales en el trabajo y en
la vida, lo que ha permitido a las masas trabajadoras poner en
juego a plenitud su actividad y poder creador.
La nacionalización de las industrias ha convertido en
propiedad del pueblo los establecimientos industriales que
pertenecían al imperialismo japonés y a los traidores a la nación,
los cuales constituían la espina dorsal de la economía coreana, y de
esta manera ha suprimido la base de apoyo de la explotación
imperialista y echado los fundamentos económicos para construir
un Estado soberano e independiente. Así esas fábricas, minas de
carbón y otras, ferrocarriles, comunicaciones, bancos, etc., que
antes servían a los imperialistas y capitalistas compradores para
exprimir la sangre y el sudor del pueblo coreano, ahora han pasado
a ser bienes del pueblo que se destinan a la prosperidad y
desarrollo de nuestra Patria y al aumento del bienestar de las
masas trabajadoras. Estas medidas adoptadas por el Comité
Popular Provisional de Corea del Norte son una prueba elocuente
de lo perfectas y progresistas que son las reformas democráticas
llevadas a cabo en nuestro país.
Además, la Ley de la Igualdad de los Derechos del Hombre y
la Mujer emancipó a la mujer norcoreana del desprecio, del
maltrato y de la doble y triple opresión que sufriera por milenios,
capacitándola así para tomar parte activa en todas las esferas de la
política, la economía y la cultura con iguales derechos que el
hombre.
Como prueban palpablemente todos estos hechos, la
democrática Corea del Norte señala hoy claramente a todo el
pueblo coreano el camino a seguir; y la democratización de Corea
y su total independencia sólo pueden obtenerse con el firme apoyo
de la base democrática de Corea del Norte.
Sin embargo, hay muchas dificultades en el camino de la
construcción democrática de la Patria y nuestra lucha es muy
ardua y complicada. Esto se debe a que el ejército agresor del
imperialismo norteamericano, que trata de colonizar de nuevo a
nuestro país, se ha estacionado en Corea del Sur, y a que una
pandilla de traidores y vendepatrias, convertidos en sus lacayos,
está tratando desaforadamente de vender otra vez a Corea como
colonia al imperialismo. Actualmente, la administración militar
norteamericana monopoliza todo el poder en Corea del Sur y
realiza todo tipo de frenéticas maniobras para reprimir las fuerzas
democráticas y crearle una base de apoyo a la reacción.
El pueblo de Corea del Sur sufre bajo la bárbara opresión y
tiranía de las fuerzas reaccionarias de dentro y de fuera del país y
se consume en un abismo trágico de miseria y privación de todos
los derechos, igual que en la pasada época del imperialismo
japonés.
A las masas populares les son negadas por completo las
libertades elementales: libertad de palabra, de prensa, de reunión,
de asociación y de creencias religiosas, etc. Así, a miles de
patriotas se les tortura cruelmente en los calabozos y cárceles por
su “crimen” de amar al país, por su “delito” de haber aclamado la
democracia y la independencia de la Patria. A plena luz del día los
dirigentes del pueblo caen bajo las balas de los terroristas
reaccionarios, y los partidos políticos y organizaciones sociales de
carácter democrático están destruidos por las acciones-terroristas
de la pandilla traidora y vendepatria de Syngman Rhee,
abiertamente patrocinada por el ejército yanqui. Frente a la puerta
de un tribunal, los reaccionarios mataron a tiros a un alumno de
secundaria que exigió que el juicio por el llamado “caso de
falsificación de billetes” fuese público.
Sabios y profesores patriotas son expulsados de las escuelas y
éstas se ven clausuradas una tras otra. Patrióticos exponentes de la
cultura y el arte son también puestos bajo vigilancia, golpeados y
arrojados a las prisiones sin motivo alguno.
Lejos de hablarse de la reforma agraria, la tierra que en el
pasado era propiedad de los japoneses está siendo concentrada en
manos de los norteamericanos y de los especuladores reaccionarios.
Los campesinos surcoreanos gimen bajo el yugo del sistema feudal
de arriendo con rentas muy altas, como en el pasado.
Lejos de hablarse de la implantación de la ley del trabajo,
matan a los obreros con aviones, tanques y ametralladoras sólo por
haber tomado parte en una demostración; y se condena a ocho años
de prisión a quien haga un discurso en pro del movimiento obrero.
Ahora los obreros surcoreanos se ven obligados a trabajar como
bestias de carga, bajo una cruel explotación y opresión coloniales
en nada diferentes a las que sufrieran en el pasado.
Las autoridades de la administración militar norteamericana,
lejos de nacionalizar las principales industrias, declaran propiedad
suya los establecimientos industriales que antes pertenecieron al
imperialismo japonés; y hablan de restaurar la industria cuando ,en
realidad están destruyendo aquellas pocas fábricas que aún
funcionan, y convierten a Corea del Sur en mercado para las
mercancías norteamericanas. La camarilla traidora de Syngman
Rhee ya les ha hecho a los capitalistas norteamericanos no sólo
concesiones mineras y comerciales en Corea sino que también hoy
perpetra acciones vendepatrias y traidoras, como vender
abiertamente a los plutócratas norteamericanos las valiosas
riquezas del país.
Lejos de hablarse de iguales derechos para el hombre y la
mujer, se propagan más los sistemas de poligamia y de
prostitución, con licencia o sin ella, así como de cortesanas, y
muchas mujeres sufren la insoportable humillación de ser juguetes
de placer para individuos adinerados e influyentes.
El verdadero valor de un partido político y de una política
debe medirse, no por sus palabras o declaraciones, sino por sus
actividades prácticas y por los hechos concretos que demuestren
de quiénes son los intereses que representa y defiende esa política.
Durante un año transcurrido, los “políticos” reaccionarios de
Corea del Sur hicieron innumerables discursos, promesas y
juramentos ante los micrófonos y en las tribunas públicas. Mas en
verdad, ¿qué le han traído ellos al pueblo coreano? La pandilla de
Syngman Rhee, pese a todo su descaro, no podrá ocultar más su
verdadera naturaleza, la cual ha sido puesta hoy completamente al
desnudo ante todo el pueblo coreano por la realidad de las
evidencias. La camarilla traidora de Syngman Rhee no ha hecho
otra cosa que tiranizar a Corea del Sur —en vez de implantar allí la
democracia— y vender al país como colonia a Estados Unidos,
cumpliendo los dictados de sus dueños norteamericanos.
Los desempleados vagan en grupos por las calles; gentes
hambrientas, con escudillas en las manos, se apiñan ante los
organismos oficiales exponiendo a gritos sus quejas; jóvenes
estudiantiles caen bajo las balas; se cierran las escuelas; se
clausuran sucesivamente los órganos de palabra como las
editoriales de periódicos, revistas y otros; y los patriotas siguen
siendo arrestados, encarcelados y asesinados, mientras los
elementos projaponeses y traidores a la nación extreman su
despotismo y abuso de poder, como si volviesen a encontrarse en
su mundo; éste es precisamente el verdadero cuadro de Corea del
Sur, una tierra de desorden, donde el ejército yanqui actúa como
amo.
En diametral contraste con Corea del Norte, que avanza hacia
una genuina democracia e independencia nacional, Corea del Sur,
bajo el dominio del terror fascista impuesto por los imperialistas
yanquis y sus lacayos, la camarilla traidora y vendepatria de
Syngman Rhee, está retrocediendo por el camino de la reacción y
la esclavitud colonial. Así, la dificultad para resolver el problema
coreano estriba exactamente en que la mitad Sur de nuestro país
está ocupada y colonizada por el imperialismo yanqui.
La más importante tarea que confronta hoy el pueblo coreano
es la de frustrar cuanto antes la antipopular y reaccionaria línea de
Corea del Sur, realizar allí cabales reformas democráticas, como se
hizo en Corea del Norte, y construir con ello una nueva Corea
democrática, unificada e independiente.

2. EL FORTALECIMIENTO DEL FRENTE
UNIDO NACIONAL DEMOCRÁTICO ES UNA
IMPORTANTE GARANTÍA DE VICTORIA
PARA LA REVOLUCIÓN

La consolidación por todos los medios del Frente Unido
Nacional Democrático, organización que une a todas las fuerzas
patrióticas y democráticas de Corea, constituye una importante
garantía de victoria para nuestra revolución.
Las reformas democráticas en Corea del Norte, desde sus
comienzos, se llevaron a cabo por la fuerza de todo el pueblo, por
los esfuerzos unidos de todos los partidos políticos y
organizaciones sociales de carácter democrático.
El Partido Comunista de Corea del Norte, el Partido
Neodemocrático de Corea, el Partido Democrático de Corea, el
Partido Chondoista Chong-u y todas las organizaciones sociales,
actuando siempre al unísono bajo la bandera de democracia, han
liquidado a los elementos projaponeses de toda laya y frustrado las
intrigas y maniobras de los reaccionarios y han venido acelerando
enérgicamente la gran tarea de construir un país democrático. El
Frente Unido Nacional Democrático de Corea del Norte, que une a
todas las fuerzas patrióticas y democráticas, nació y creció en el
curso de la lucha práctica por llevar a cabo las tareas democráticas.
Está íntimamente ligado a las grandes masas populares y ya
agrupa a su alrededor a más de seis millones de personas de las
masas organizadas. Esto representa, en realidad, una gran fuerza y
precisamente en ello radica el factor básico de nuestra victoria.
El hecho de que el Comité Popular Provisional de Corea del
Norte haya podido llevar a cabo segura y exitosamente las grandes
reformas democráticas en un corto período de seis meses a partir
de su establecimiento, también se debe a que se apoyó en la fuerza
unida de todos los partidos políticos y organizaciones sociales, y
de todas las clases y capas sociales del pueblo. Cada vez que se
presentó una tarea democrática, todos los partidos políticos y
organizaciones sociales hicieron pública una declaración conjunta
de apoyo absoluto a la misma, enviaron a todas las zonas locales a
sus activistas y no escatimaron esfuerzos ni entusiasmo para su
exitosa realización.
Los órganos de nuestro Poder popular pueden cumplir
exitosamente las tareas democráticas sobre una base de amplias
masas, gracias a que todos los partidos políticos democráticos dan
su unánime apoyo a los comités populares y aúnan sus esfuerzos
en la lucha por la aplicación de su política. Todos los partidos
políticos y organizaciones sociales, todas las clases y capas de las
masas populares de Corea del Norte están estrechamente unidos
alrededor de los comités populares, y les dan un unánime y activo
apoyo a las medidas tomadas por los organismos del Poder popular.
Como resultado, las reformas democráticas en Corea del Norte son
y serán realizadas en virtud de la gran fuerza compacta de las
amplias masas populares que se agrupan en torno al Frente Unido
Nacional Democrático.
Todas nuestras experiencias enseñan hoy claramente que la
soberanía e independencia completas de Corea y su desarrollo
democrático pueden lograrse sólo por la fuerza del Frente Unido
Nacional Democrático, que abarca todas las masas populares: la
clase obrera, en primer término, y los campesinos, artesanos,
intelectuales, comerciantes y empresarios.
Por el contrario, la causa de todo el desorden y la desdichada
situación imperantes en Corea del Sur, bajo la administración
militar norteamericana, radica principalmente en la desunión de
las filas de nuestra nación. En Corea del Sur, según se dice, una
vez llegó a haber más de 200 partidos políticos. Dividirse así en
minúsculos partidos y grupos enanos, y reñir entre sí, es
exactamente lo que desean las fuerzas reaccionarias. Los
enemigos de la democracia, enemigos de nuestra nación, desean,
ante todo, ver a nuestro laborioso pueblo —obreros, campesinos e
intelectuales trabajadores, etc.—, combatirse y morderse dividido
en fracciones opuestas. Porque las fuerzas reaccionarias sólo
pueden subsistir y lograr sus fines antipopulares aprovechándose
de esto y valiéndose de la división de las fuerzas democráticas.
Semejante política divisionista es el método predilecto que aplican
corrientemente los reaccionarios en todas partes del mundo.
Nosotros no debemos dejarnos engañar por este ardid ni caer
nunca en él. Sin embargo, en Corea del Sur han caído en él. Los
partidos políticos y organizaciones sociales de carácter
democrático de Corea del Sur están divididos entre sí y
enfrascados en disputas fraccionalistas y rebatiñas por la
hegemonía, tal como lo desea el enemigo. En la actualidad, esto
constituye el principal peligro de la situación en Corea del Sur.
El desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en
Corea del Sur durante el año transcurrido nos demuestra de modo
convincente cuan valiosa es la unión de todas las fuerzas
patrióticas y democráticas, y cuan urgente e importante es
fortalecer la unidad, en especial la de las masas trabajadoras del
pueblo.
Debemos fortalecer el frente unido de todos los partidos
políticos y organizaciones sociales de carácter patriótico que
aspiran a la libertad, independencia y democracia de la Patria,
rechazar las fuerzas reaccionarias y vendepatrias y llevar la
revolución democrática a un final victorioso, apoyándonos en la
fuerza unida de todos los trabajadores y de todo el pueblo.

3. LA FUSIÓN DE LOS DOS PARTIDOS
ES INEVITABLE Y LO MÁS ADECUADO

Compañeros delegados:
En el momento actual, la fusión del Partido Comunista y el
Partido Neodemocrático es, en verdad, de trascendental
significación para el fortalecimiento de la unidad de las fuerzas
democráticas en nuestro país. Particularmente, la integración de
los dos Partidos en uno solo constituye un gran paso hacia una más
estrecha unión de las amplias masas de obreros, campesinos e
intelectuales trabajadores.
En el proceso de fusión del Partido Comunista y el Partido
Neodemocrático fueron expresadas diversas opiniones acerca de
qué clase de partido debía ser el Partido del Trabajo y qué habría
de hacer.
El Programa de nuestro Partido del Trabajo estipula
explícitamente cuáles son sus fines, su carácter y sus deberes.
Nuestro Partido es, como se estatuye claramente al comienzo de su
Programa, un partido que representa y defiende los intereses de las
masas trabajadoras de Corea, siendo su finalidad la de construir un
Estado independiente y democrático, poderoso y rico. El Partido
del Trabajo es el destacamento de vanguardia de las masas
trabajadoras de Corea y está enraizado en las amplias masas de
obreros, campesinos e intelectuales trabajadores. Es por esto que
el Partido del Trabajo debe llegar a ser, por supuesto, la fuerza
dirigente en la lucha por la soberanía, independencia y
democratización de Corea y debe desempeñar el papel de núcleo
en el Frente Unido Nacional Democrático. Nuestro Partido lucha
por derrotar a los elementos projaponeses, traidores a la nación,
terratenientes y capitalistas compradores; por emancipar del todo a
la Patria del yugo del imperialismo extranjero y por construir un
Estado soberano, independiente y democrático. Estos son los
mismos fines que han venido persiguiendo tanto el Partido
Comunista como el Partido Neodemocrático.
¿Cuáles son entonces los deberes del Partido del Trabajo? El
deber básico de nuestro Partido en la presente etapa es realizar a
cabalidad las reformas democráticas, antimperialistas y
antifeudales en todo el país y fundar una república popular
democrática, movilizando a las grandes masas del pueblo. Las
actuales tareas programáticas de nuestro Partido son: confiscar la
tierra a los imperialistas japoneses y terratenientes y distribuirla
entre los campesinos; nacionalizar las industrias, el transporte, las
comunicaciones y los bancos, etc., pertenecientes a los
imperialistas japoneses y a los capitalistas compradores, y
hacerlos propiedad del pueblo; establecer la jornada de ocho horas
y un sistema de seguro social para los obreros y oficinistas;
conceder a las mujeres iguales derechos que a los hombres;
asegurar al pueblo libertad de palabra, de prensa, de reunión, de
asociación y de creencias religiosas; instituir un sistema
democrático de enseñanza popular e implantar la educación
obligatoria, así como desarrollar la ciencia y la cultura y artes
nacionales.
Estas tareas democráticas representan las más imperiosas
demandas de todos los sectores del pueblo trabajador de toda
Corea. Sin llevar a cabo las reformas democráticas es imposible
construir un Estado por completo independiente y democrático,
liberar a las masas trabajadoras de la pobreza y del escamoteo de
sus derechos, ni desarrollar la economía y la cultura de nuestro
país.
El Partido Comunista y el Partido Neodemocrático han
luchado y siguen luchando por hacer realidad estas vitales
exigencias de las masas trabajadoras de Corea. Por eso es
inevitable la fusión de ambos partidos cuyos fines y tareas son los
mismos.
Hoy estamos luchando, no por la antigua democracia
parlamentaria de los Estados capitalistas, sino por la verdadera
democracia de la nueva Corea, democracia para las amplias
masas populares, democracia progresista. La lucha por la
conquista de los derechos de las masas populares en la esfera
política, económica y cultural, es una lucha ardua, compleja y
prolongada a la que nos enfrentamos. La fusión del Partido
Comunista y el Partido Neodemocrático es de vital necesidad para
el cumplimiento de esa tarea.
La desunión de las masas trabajadoras en la lucha a vida o
muerte contra el enemigo constituye el peligro mayor. Las masas
trabajadoras deben unirse con más firmeza y mantener una
estrecha cohesión, a fin de cumplir victoriosamente nuestra misión
de combate. Lo más decisivo en la realización de las grandes
tareas democráticas que confronta el pueblo coreano es formar un
estado mayor unificado de las masas trabajadoras, único
destacamento militante de vanguardia del pueblo trabajador. Este
problema sólo puede solucionarse con la fundación del Partido del
Trabajo.
Por esta razón, el Comité Central del Partido Neodemocrático
propuso la fusión de los dos Partidos, y el Comité Central del
Partido Comunista también estuvo plenamente de acuerdo con
esta proposición, de modo que oficialmente se decidió en una
sesión conjunta de los Comités Centrales de ambos Partidos el
fundirse y desarrollarse en un Partido del Trabajo de carácter
masivo.
Todo el pueblo, para no hablarse de los miembros de ambos
Partidos, saludó calurosamente esta histórica decisión. Y es que
estaba convencido de que la fusión de los dos Partidos contribuiría
en mucho al robustecimiento de las fuerzas democráticas y a
acelerar la construcción democrática.
De este modo, la fusión se efectuó sin dificultades en todas las
provincias, ciudades, distritos y cantones, bajo una atmósfera de
elevado entusiasmo político de todos los miembros de ambos
Partidos y de todas las masas trabajadoras que apoyaron dicha
fusión; y así, hoy hemos podido convocar el Congreso Inaugural
del Partido del Trabajo. Esto es una palpable evidencia de que la
integración de los dos Partidos era inevitable y lo más apropiado.
Sin embargo, en el curso de la fusión hallamos tendencias
erróneas entre algunos miembros del Partido Comunista. He aquí
algunos ejemplos:
Quisiera destacar, ante todo, la actitud presuntuosa y altiva de
algunos miembros del Partido Comunista. Ellos dicen: “¿Cómo
podemos fusionarnos con el Partido Neodemocrático?”. Por
nuestra parte nos gustaría preguntarles a ellos: “¿Cuándo han
llegado a ser ustedes Poi y Suchi?” Esta es, sobre todo, una
manifestación de autosuficiencia, de desprecio a los demás; una
tendencia exclusivista de considerarse a sí mismo como el único
que hace la revolución. Y tal defecto deriva de la ignorancia de la
línea y la política de nuestro Partido, y aun de la simple verdad de
que el trabajo revolucionario llegará a obtener la victoria sólo
cuando todos los compañeros de la revolución mantengan la
unidad y todas las masas populares estén cohesionadas. Hablando
de un modo más riguroso: esto, por ser una tendencia
fraccionalista, es una peligrosa tendencia contra la cual debemos
armarnos de la mayor vigilancia en interés de la creación de un
partido político de masas. Si se permitiera que una tendencia de
este tipo cobrara auge, nuestra causa podría arruinarse.
Otra grave tendencia se expresa en la afirmación de qué
nuestro Partido “se convertirá en un Partido Neodemocrático” o
“se transformará en un partido de la clase de pequeños
propietarios”. Esta es, por un lado, una manifestación izquierdista
que no mira con buenos ojos la fusión; pero considero necesario
esgrimir una particular vigilancia contra el veneno derechista que
contiene dicha tendencia.
Debemos combatir resueltamente las desviaciones que
perjudiquen la disciplina organizativa y la unidad ideológica del
Partido y que traten de reducirlo a un simple club de masas
trabajadoras, a una organización de amistad, típica de la clase de
pequeños propietarios. La fundación del Partido del Trabajo, un
partido de masas que defiende los intereses de todas las masas
trabajadoras y puede acoger a todos sus elementos avanzados, no
significa en modo alguno que sea admisible perjudicar la dignidad
política del Partido y debilitar la unidad de sus filas y su férrea
disciplina. El Partido del Trabajo es una unidad de combate
organizada y un destacamento de vanguardia de las masas
trabajadoras. En todo momento debemos defender la unidad, la
pureza y la estricta disciplina del Partido. Si faltan en nuestras filas
ideas, voluntad y disciplina únicas, estaremos incapacitados para
alcanzar la victoria en la lucha contra el enemigo.
Otro punto que me gustaría mencionar es el de la mala
suposición de que habrá una “purga en gran escala” en el Partido.
Esto también es una manifestación de la pasividad de aquellos a
quienes disgusta la fusión, una tendencia a desconfiar del Partido.
Es natural que el Partido elimine a los elementos extraños con
el objeto de mantener la pureza de sus filas. Siempre debemos
extremar la vigilancia contra los elementos extraños, evitar
totalmente sus maquinaciones y expulsarlos de las filas del Partido
tan pronto como sean descubiertos. Estos elementos, sin embargo,
son muy pocos y por eso no podrá haber “purga en gran escala” en
nuestro Partido del Trabajo, y todo lo que se diga sobre tal “purga”
es completamente erróneo.

4. TAREAS INMEDIATAS DEL PARTIDO

La tarea básica de nuestro Partido en la etapa actual es la de
construir lo más pronto posible un Estado democrático, unificado
y totalmente independiente. Para lograrlo, debemos barrer todas
las fuerzas reaccionarias projaponesas y feudales que obstaculizan
la independencia democrática de la Patria.
Tenemos que luchar por fortalecer más el Comité Popular
Provisional de Corea del Norte, que es un verdadero Poder popular,
y transferir todos los poderes a los comités populares en toda
Corea.
Debemos luchar por consolidar más los éxitos de las reformas
democráticas ya realizadas en Corea del Norte: reforma agraria,
Ley del Trabajo, Ley de la Igualdad de los Derechos del Hombre y
la Mujer, nacionalización de las principales industrias, institución
de un sistema de enseñanza popular, etc., y para llevar dichas
reformas a escala nacional. A fin de llevar a cabo victoriosamente
estas tareas de combate, lo más importante es hacer de nuestro
Partido una fuerte unidad militante.
Mientras más se amplía el frente unido de las masas populares,
mientras más complicadas se van haciendo las tareas que
confrontamos y más se agudiza la lucha contra el enemigo, se hace
vitalmente necesario robustecer aún más en lo organizativo e
ideológico a nuestro Partido, destacamento de vanguardia de las
masas trabajadoras coreanas.
Debemos fortalecer por todos los medios la unidad de ideas y
de voluntad y la disciplina férrea en las filas del Partido y librar
una lucha implacable contra todo lo que sea antagónico a esto.
Los dos Partidos se acaban de integrar en uno y, por lo tanto,
pueden aparecer en nuestras filas tendencias divergentes. De aqui
que sea necesario armar a todos los miembros del Partido con las
mismas ideas, basadas en el Programa de nuestro Partido,
fortalecer su unidad camaraderil de principios y elevar su
conciencia política.
Luchar contra todas las tendencias fraccionalistas es hoy de
particular importancia en la vida de nuestro Partido. Debemos
eliminar totalmente los vestigios del abominable fraccionalismo
que, con su larga historia a cuestas, tantos daños le ha causado al
movimiento revolucionario en Corea, para construir así nuestro
Partido como una tropa unida, poderosa y férrea.
Nuestro Partido debe enraizar profundamente en las masas, y
mantener en todo momento sus vinculaciones consanguíneas con
ellas. Debemos, bajo toda circunstancia, defender los intereses de
las masas trabajadoras, prestar oídos a sus opiniones, aprender de
ellas y educarlas. Debemos dirigir y controlar todas las
organizaciones de trabajadores y, agrupando a todas las masas
trabajadoras firmemente alrededor de nuestro Partido, guiarlas
correctamente a la construcción de una nueva y democrática Corea.
El que los miembros de nuestro Partido lo hagan bien o mal es la
clave que decidirá la victoria o el fracaso de éste.
Luego debe prestarse el mayor interés al asunto de los cuadros.
Si no hubiese cuadros capaces para llevar a cabo exitosamente el
Programa y las decisiones de nuestro Partido, tanto aquél como
éstas se convertirían sólo en mera letra muerta, por más excelentes
que fueran. Los cuadros lo deciden todo. Sin embargo, todavía
tenemos deficiencias en la labor de conocerlos, entrenarlos y
promoverlos. Frecuentemente oímos decir: “Es lástima que no
tengamos cuadros”, pero rara vez oímos hablar acerca de cómo y
dónde han sido educados los cuadros y de cómo han sido
promovidos los nuevos. Debemos hacer los mayores esfuerzos
para conocer y escoger a los cuadros, entrenarlos y promoverlos.
Para terminar, quiero hacer hincapié en la necesidad de dar a
conocer profundamente a las masas populares el Programa, la
política y las decisiones de nuestro Partido. Nuestro Programa,
política y decisiones podrán convertirse en realidad sólo cuando
las masas populares los comprendan y los hagan suyos. Debemos
esforzarnos para que las masas populares sientan como propias las
consignas de nuestro Partido y ellas mismas se movilicen
conscientemente para llevarlas a cabo.
Marchemos vigorosamente hacia adelante por la libertad y la
independencia democrática de la Patria, uniendo estrechamente a
todas las fuerzas democráticas alrededor del Partido del Trabajo
que ahora fundamos.
¡Viva el Congreso Inaugural del Partido del Trabajo de Corea
del Norte, representante de los intereses de las masas trabajadoras!
¡Viva el Frente Unido Nacional Democrático!
¡Viva el establecimiento de una república popular
democrática!

Fuente: https://www.kfa-eh.org 

jueves, 28 de agosto de 2025

"DEFENSA DE LA CULTURA", TEXTO PUBLICADO EN LA EDICIÓN Nº 1 DE "EL MONO AZUL", EL 27 DE AGOSTO DE 1936

 

Portada del nº 1 de "El Mono Azul" (27 de agosto de 1936) 
 
El texto que sigue fue publicado en la primera página del primer número de «El Mono Azul», hoja semanal de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura que salió impreso con fecha 27 de agosto de 1936
 
DEFENSA DE LA CULTURA 

La Alianza de Intelectuales Antifascistas no es un organismo acabado de nacer al calor de esta espléndida llamarada liberadora que vivimos. Desde antes, desde años atrás, muchos de sus miembros militaban en la Asociación de Escritores Revolucionarios, cuya sede estaba en Moscú. Pasado el tiempo, ante el avance fascista, que representaba la persecución intelectual organizada por los nazis y las diferencias surgidas en el campo de la inteligencia en todos los países, los escritores de las diferentes tendencias del pensamiento se reunieron en París, celebrando un amplio Congreso en julio de 1935.

De esta gran asamblea salió la necesidad inmediata, inaplazable, de combatir al fascismo en todas sus formas. Con los hombres más ilustres de todos los países se formó un Comité Internacional, con domicilio en París. Constituyeron este Comité André Gide, Tomás Mann, André Malraux, Romain Rolland, Aldous Huxley, Waldo Frank, &c.

La Alianza de Intelectuales Antifascistas se honra con el ofrecimiento magnífico de sus secciones internacionales, que se han reunido para desmentir en sus respectivos países las campañas calumniosas de la Prensa reaccionaria. Milicianos: Lo mejor del pensamiento universal mira vuestro heroísmo. La Alianza de Intelectuales Españoles, no un partido político, sino afiliados y simpatizantes de todos los partidos del Frente Popular, reunidos en un solo fervor, os aseguran que mientras quede en pie un muro y un papel siga en blanco, escribirán, sobre la gran verdad española, la inmensa epopeya de nuestra guerra liberadora, la gloria de ser español, y generosamente colaborarán en este frente antifascista, punto de mira y término de acción de la Alianza de Intelectuales.

Fuente: Mundo Obrero 

miércoles, 27 de agosto de 2025

"PRESENCIA DEL MONO AZUL", TEXTO DE JOSÉ BERGAMÍN PUBLICADO EL 27 DE AGOSTO DE 1936

Portada del nº 1 de "El Mono Azul" (27 de agosto de 1936) 
 
El texto que sigue, autoría de José Bergamín, fue publicado en la página tres del primer número de «El Mono Azul», hoja semanal de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura que salió impreso con fecha 27 de agosto de 1936

El mono azul está ante vosotros. Dispuesto a encubrir vuestro cuerpo como la palabra el pensamiento: para darle razón y sentido.

El mono azul, aunque venga como caído del cielo, no está nunca en las nubes, ni de ellas cae, sino que las sobrepasa o las elude como pájaro de esperanza.

El mono azul es nuestro símbolo de viva felicidad. Es alegre porque sobrepasa, como las nubes, el dolor y la muerte. Nosotros tenemos en el mono azul puestas todas nuestras mejores esperanzas.

El mono azul no es una imitación, es una creación del hombre. Es más humano que el hombre desnudo –más verdadero– porque lo viste honradamente de su dignidad última y primera: la del trabajo, la de la libertad, la de la justicia. El mono azul verdaderamente humaniza al hombre.

El mono azul, en la paz, significa la dignidad suprema del hombre: la del pueblo. El mono azul, ahora en la guerra, representa la exaltación de esa dignidad hasta el último extremo de la esperanza por el dolor, contra la muerte. Pues el que envuelve su angustia y sufrimiento humano, luchando por la verdad, la libertad, la dignidad del hombre nuevo, con el mono azul se hace símbolo vivo de esperanza. Y el que da su vida por el mono azul, con el mono azul como expresión humana de su cuerpo, como alma de su vida, de su verdad de hombre, de su integridad total de pueblo, ése no tiene en el mono azul el sudario desesperado de los muertos, sino la veste luminosa y humilde de una inmortalidad definitiva, gloriosa: la de la libertad, la verdad y la justicia de su pueblo: la del porvenir que le redime. En una palabra, la de la esperanza en la plenitud entera y verdadera del hombre por un amor más fuerte que la muerte.

El mono azul ante vosotros viene a decir o a cantar vuestra lucha, vuestra guerra, como lo que es, como una victoria. Viene a cantar victoria, aunque esta victoria no llegue todavía a nosotros sin sangre.

Pronto la esperamos; precisamente por la sangre; porque esta sangre viva de nuestro pueblo, que manos fratricidas están vertiendo ante nuestros ojos, se está empapando calladamente en vuestros vivos monos azules para traer a nuestros ojos, humedecidos por la pena tanto como por la rabia de la venganza o por la alegría de vencer, el olor, el sabor de la sangre misma que pone en nuestros labios el secreto maravilloso y revelador de la verdad del pueblo que guerrea: la más pura verdad de nuestra España. Nuestra, sólo nuestra: porque popular, porque humana; porque libertadora, verdadera, justiciera. Nuestro pueblo, nuestra España, está ahora escribiendo con sangre, como quisieron siempre sus poetas, su verdadera vida, independiente, vencedora del destino mortal que la acechaba, oculto y taimado, en emboscada criminal por traidoramente certera. Pero no pudo ser. No se puede vencer al pueblo sin matar a España, más que nunca viva […]. A nosotros, tocar en ojos, oídos, labios y descifrar el lenguaje victorioso de esta sangre ignominiosamente vertida. A nosotros, tocar en ojos, oídos, labios y corazón con la verdad divina de su hechizo. A vosotros, monos azules, ejércitos de monos azules, pueblo veraz, libertador de España, el enseñárnoslo.

Nuestro mono azul, humilde y verdadero, salta y grita, en medio de la guerra y la muerte, con vuestra voz viva, pueblos de España, para cantar victoria, digo, con la enorme, infantil y pura alegría de vuestro vencer, gritando las palabras revolucionarias, independientes, españolas por excelencia, gritando con la más auténtica, humana, dolorosa alegría: ¡Libertad y Justicia!

Fuente: Mundo Obrero 

martes, 26 de agosto de 2025

PRIMEROS DECRETOS TRAS LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE MOLDAVIA HACE 85 AÑOS

DECRETO DEL PRESIDIO DEL SOVIET SUPREMO DE LA URSS.

Sobre la restauración de la vigencia de las leyes soviéticas sobre la nacionalización de tierras en el territorio de Besarabia.

En relación con la liberación de Besarabia y su reunificación con la Unión Soviética, el Presidium del Soviet Supremo de la URSS DECIDIÓ:

1. Reconocer la restauración de la vigencia de las leyes soviéticas sobre la nacionalización de tierras en todo el territorio de Besarabia a partir del 28 de junio de 1940, de conformidad con el decreto "Sobre la Tierra", adoptado por el Segundo Congreso Panruso de los Soviets el 26 de octubre (8 de noviembre) de 1917, con la declaración de toda la tierra de Besarabia, con sus riquezas minerales, bosques y aguas, como propiedad estatal, es decir, propiedad de todo el pueblo.

2. Instruir al Consejo de Comisarios del Pueblo de la República Socialista Soviética de Ucrania y al Consejo de Comisarios del Pueblo de la República Socialista Soviética de Moldavia para que implementen de inmediato en el territorio de Besarabia todas las medidas relacionadas con la transferencia de tierras a los campesinos trabajadores de forma indefinida y gratuita.

Presidente del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS

M. Kalinin

Secretario del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS

A. Gorkin

Agosto de 1940, Kremlin.

Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS

V. Molotov

Para el Gerente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS

M. Pomaznev

DECRETO DEL PRESIDIUM DEL SOVIET SUPREMO DE LA URSS

Sobre la nacionalización de los bancos, empresas industriales y comerciales, transporte ferroviario y acuático y medios de comunicación de Besarabia.

En relación con la liberación de Besarabia y su reunificación con la Unión Soviética, así como con la restauración de las leyes de la URSS sobre la abolición de la propiedad privada de herramientas y medios de producción en el territorio de Besarabia, el Presidium del Sóviet Supremo de la URSS decreta:

1. Establecer que, a partir del 28 de junio de 1940, se nacionalizarán:

a) todos los bancos, otras entidades de crédito, cajas de ahorro y préstamo, así como el transporte ferroviario y fluvial y los medios de comunicación ubicados en el territorio de Besarabia;

6) las empresas industriales ubicadas en el territorio de Besarabia con más de 20 trabajadores o con al menos 10 trabajadores y con un motor de al menos 10 caballos de fuerza.

2. Encomendar al Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSS de Ucrania y al Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSS de Moldavia que aprueben la lista de empresas industriales sujetas a nacionalización, de conformidad con el artículo 1 del presente Decreto.

3. Encargar al Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS que presente a la aprobación del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS una lista de empresas sujetas a transferencia a la subordinación de la Unión.

4. Además de las empresas especificadas en el Artículo 1, estarán sujetas a nacionalización:

a) todas las empresas de la industria gráfica (imprentas, litografías, zincógrafos);

b) centrales eléctricas, tranvías y autobuses;

c) todas las empresas de la industria del alcohol;

d) empresas comerciales con una facturación anual superior a 600 mil dólares estadounidenses, así como bodegas industriales y almacenes de aceite;

e) hospitales, grandes farmacias, almacenes farmacéuticos, sanatorios;

e) instituciones de educación primaria, secundaria y superior;

g) cines, teatros, estadios, museos y galerías de arte;

3) grandes hoteles, viviendas numerosas, así como viviendas cuyos propietarios huyeron de Besarabia.

5. Encargar al Consejo de Comisarios del Pueblo de la República Socialista Soviética de Ucrania y al Consejo de Comisarios del Pueblo de la República Socialista Soviética de Moldavia que establezcan una lista de empresas, viviendas e instituciones sujetas a nacionalización de conformidad con el Artículo 4 del presente Decreto.

Presidente del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS

M. Kalinin

Secretario del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS (A. Gorkin)

A. Loppur

Moscú. Kremlin.

15 de agosto de 1940

lunes, 25 de agosto de 2025

SINFONÍA Nº 9 DE JANIS IVANOVS, EN EL 85 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE LETONIA


Letonia fue ocupada por el ejército soviético el 17 de junio de 1940. Un mes después, el parlamento surgido de las elecciones proclamó la creación de la República Socialista Soviética de Letonia, la cual entró a formar parte de la Unión Soviética el 5 de agosto de 1940. La Novena Sinfonía compuesta por Jánis Ivanovs está dedicada al 20º aniversario de la Letonia soviética.

La “Sinfonía Nº 9 en la menor" fue compuesta en 1960 conservando la misma estructura que sus precedentes sinfonías. Pero su música se va convirtiendo a un neoclasicismo más lacónico, aumentando las disonancias. Las influencias de la música contemporánea se asimilan en su música como en el caso de Bela Bartok.

El primer movimiento, andante, allegro, empieza con un tema pensativo que pronto pasa a un allegro en forma sonata con un primer tema agitado dotado de cierta agresividad y disonancia. Después de llegar a su clímax durante el desarrollo, termina con la clásica recapitulación que nos conduce a una tranquila coda.

El segundo movimiento, allegro, es el scherzo de la obra. El tema es rítmico y agitado contrastando con el trío de música más calmada, pero conservando el mismo nerviosismo del tema anterior que pronto se vuelve a introducir.

El tercer movimiento, andante, en de características líricas, que se expresan de forma tensa y con cierta amargura. Escrito en forma tripartita después de un desarrollo nos conduce a la parte más expresiva.

El cuarto movimiento, allegro moderato, conserva la agresividad del primer movimiento con temas rítmicos bastante disonantes y contrastantes. Termina de modo parecido a cómo empezó la sinfonía.

Ivanovs fue nombrado Artista del Pueblo de la URSS en 1965, recibió el Premio Estatal de la URSS en 1950 y el Premio Estatal de la República Socialista Soviética de Letonia en 1959 y 1970.

Fuente: Historia de la Sinfonía 

domingo, 24 de agosto de 2025

"ESPECTADOR DE ESPECTADORES", DE EQUIPO CRÓNICA

Espectador de espectadores
Equipo Crónica (Solbes, Rafael, Valdés, Manuel)
Pintura sobre cartón piedra
127 x 49 x 82,5 cm
1972
Museo de Bellas Artes de Bilbao 

Teniendo en cuenta los problemas de orden público que pesaban sobre el régimen en esos años (entre 1970 y 1975 se proclamaron cinco estados de excepción), parece evidente que las autorizaciones municipales y de gobierno civil, necesarias para un acontecimiento de estas características, hubieran sido imposibles de conseguir en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Era un periodo de endurecimiento del régimen y cualquier asamblea callejera de estudiantes universitarios, o cualquier concierto de canción protesta que reuniera a unas pocas docenas de personas (por no hablar de otras manifestaciones de carácter más abiertamente político o sindical), eran sistemáticamente disueltos por la policía. En Pamplona, sin embargo, las autorizaciones se habían dado, y la primera pregunta que se planteaba cualquier persona con un mínimo de experiencia política era por qué y cómo.

Ésa fue, en todo caso, la primera pregunta que se planteó Equipo Crónica al recibir la invitación. La respuesta más verosímil era que los organizadores, contando con el apoyo político de la familia Huarte, habían explicado previamente el proyecto a las instancias pertinentes del régimen y las habían convencido de que las actividades programadas carecían de relevancia política. La aparente libertad que el programa de los Encuentros parecía conceder a los artistas era, en realidad, una libertad vigilada. Y eso era precisamente lo que el Equipo iba a poner de manifiesto. Solbes y Valdés hicieron un múltiple de cartón piedra, como los que habían hecho para algunas exposiciones de la galería Val i 30, lo caracterizaron como un agente de la brigada político-social y lo enviaron para que el muñeco apareciera sentado entre el público asistente a los diversos conciertos y actividades de los Encuentros. Para que quedara clara su función, lo titularon Espectador de espectadores. Se hicieron cien ejemplares y se distribuyeron como estaba previsto, aunque quizá no con la eficiencia que hubiera cabido esperar si a los organizadores les hubiera entusiasmado de verdad la idea.

Desde un cierto punto de vista, el Espectador de espectadores tuvo éxito. Los participantes de los Encuentros y el público, al menos el español, entendieron bien la alusión a la brigada político-social. Su reacción fue jocosa. Algunos muñecos fueron manteados, otros destrozados. El resto desapareció rápidamente porque los asistentes se los llevaron a casa como recuerdo. En definitiva, todo parecía un happening más de los muchos que estaban ocurriendo en Pamplona esos días. Las autoridades tuvieron la inteligencia de no entrometerse; al fin y al cabo no necesitaban darse por aludidas. Y en eso consistió el fracaso del proyecto del Equipo. No en la reacción de las autoridades, que era previsible, sino en que una obra que se había enviado con ánimo de crítica política a los Encuentros acabara integrándose tan fácilmente en su programa. 

Tomás Llorens

sábado, 23 de agosto de 2025

"SINFONÍA INDUSTRIAL", DOCUMENTAL DE JORIS IVENS

«Sinfonia Industrial»
Joris Ivens
1931
Holanda
35 minutos 

Joris Ivens (1898 Nijmegen – 1988 París), fue un documentalista holandés, caracterizado por un gran compromiso político.

Sus trabajos «demuestran un gran interés socio-político así como una distinguida e innovadora cualidad audiovisual. Ya de joven, Ivens, jugó un papel prominente en la vanguardia cinematográfica internacional debido a las influencias que obtuvo del Expresionismo alemán y de la Vanguardia rusa. En los años treinta se consolidó como un director que utilizaba el medio cinematográfico para reflexionar sobre los acontecimientos a escala global, con temas como el Socialismo Soviético, la Guerra Civil española, la lucha de Indonesia por la independencia y las revoluciones de Cuba y China. 

Ivens hizo más de 80 películas en 20 países utilizando un lenguaje fílmico ingenioso para apoyar a la gente en su afán y esfuerzo por el progreso social, en su lucha contra el fascismo y los principios colonialistas. Sus documentales demuestran un profundo interés en retratar el mundo y sus habitantes durante el siglo veinte, una era de grandes cambios e innovación, marcada por un estilo cinematográfico que se mueve entre los límites del arte y la propaganda. ¹

Su película «Philips-Radio» de 1931, también conocida como «Sinfonia Industrial», Symphonie industrielle o Industrial Symphony, es el primer film sonoro y documental holandés. Le fue encargado por la gran Compañía Philips, de Eindhoven.

Es una película considerada como de gran belleza técnica.

A pesar del hecho de que era, precisamente, un trabajo de encargo; algunas sucursales de la Philips se negaron a exhibirla, debido a sus connotaciones sociales.

Es que el filme es abiertamente ambivalente en cuanto a la actividad que el director muestra a través de las escenas de la fábrica. ²

Muestra las operaciones llevadas a cabo dentro de la planta de Philips Radio.

En un frenético y sufrido trabajo se ven los sopladores de vidrio haciendo delicadas ampollas de este material, con el auxilio de maquinaria adicional  especializada.

Uno de los operarios, virtuosamente empieza a laborar con un tubo más complejo utilizado en radiodifusión.

Transportadores llevan las unidades parcialmente terminadas.

Los trabajadores realizan sus tareas en diversas cadenas de montaje, específicas. 

Los gabinetes son fabricados, se montan los manojos de cables, y se producen los altavoces.

 

Con los aparatos de radio próximos a su finalización en el montaje, se ejecutan diversas pruebas.

Los ingenieros y dibujantes definen desarrollos futuros.

En una secuencia de animación cuadro a cuadro, un grupo de altavoces realiza una danza lúdica

De especial destaque, son las escenas de la pionera estación de la Onda Corta, PHOHI, Philips Omroep Holland-Indië (en español: Estación Philips para las Indias Neerlandesas).

Aquí, comenzó el insigne Don Edward Startz, a propalar su multilingüe «The Happy Station Show», («La Estación de la Alegría», en su denominación en castellano) y que se propalara por la sucesora Radio Nederland Wereldomroep, y que, asimismo, se convirtiera en el programa más longevo de Radiodifusión Internacional en Onda Corta.

Ya en 1927 se había iniciado por parte de  la Philips, la producción de radios, focos, combinados y otros pequeños electrodomésticos.

La película en general es una descripción poética de un proceso industrial. ³

Es una etapa plena de producción en serie, pero por estar en los comienzos, aún muy artesanal. Todo el trabajo es eficiente pero laborioso.

La mayor parte  parece neutral, aunque en su conjunto se proyecta una cierta dosis de monotonía y la idea de la «fábrica deshumanizante«… «Tanto progreso con tanto costo humano».

Fuente: La Galena del Sur 

 VER DOCUMENTAL:

viernes, 22 de agosto de 2025

EXPOSICIÓN EN LA GALERÍA TETRIAKOV DE MOSCÚ "ILYA MASHKOV. VANGUARDIA, KITSCH, CLÁSICO", QUE RECOGE UNA RETROSPECTIVA DEL ARTISTA RUSO DESDE EL VANGUARDISMO AL REALISMO SOCIALISTA

Iliá Mashkov fue miembro de la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria desde 1924 y nombrado Artista honorario de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia en 1928 

Al artista Iliá Mashkov se le conocía como el fauvista y cezannista ruso, pero tras la Revolución cambió drásticamente de estilo: sus colores brillantes comenzaron a ensalzar el trabajo de los koljósianos y el descanso en los campamentos de pioneros. Con la misma pasión con la que poco antes representaba a bañistas desnudas, Mashkov pasó a pintar obreros modelo, pioneros y fábricas. Sin embargo, se mantuvo fiel a su amor por el color.

La Galería Estatal Tretiakov presenta una gran retrospectiva de Ilya Mashkov (1881-1944), figura clave de la primera vanguardia rusa, uno de los fundadores de la asociación Sota de Diamantes y uno de los mejores coloristas de la pintura del siglo XX. La exposición incluye más de 200 obras pictóricas y gráficas del artista, algo excepcional: las obras de Mashkov se encuentran repartidas en colecciones de Rusia y países de la antigua URSS, y se exhiben juntas por primera vez. 

El proyecto permitirá rastrear la evolución de la obra de Mashkov, desde los experimentos radicales de la Sota de Diamantes hasta las obras posteriores del realismo socialista, que aún suscitan acalorados debates. Algunos críticos las consideran obras maestras pictóricas a la altura del arte de los grandes maestros; otros las ven como banalidades y kitsch. La exposición revelará el método del artista en diferentes etapas, desde finales de la década de 1910 hasta principios de la de 1940, y brindará la oportunidad de comprender las tendencias clave en el desarrollo del arte ruso, desde la vanguardia hasta el realismo socialista. 

El núcleo de la exposición estará constituido por obras de Mashkov procedentes de 26 museos estatales, así como de colecciones privadas. La exposición se estructura como una comparación de obras pertenecientes a diferentes géneros y períodos. El artista retomó repetidamente los mismos temas, reconsiderándolos con un intervalo de cinco a diez años. Mashkov desarrolló su percepción pictórica basándose en el método de Paul Cézanne y creía que esto le permitiría integrarse en la tradición clásica e iniciar una nueva era del Renacimiento en la era moderna.

Se compilará un catálogo ilustrado para la exposición; este mostrará por primera vez fotos y diseños de los archivos de Ilya Mashkov, parte de los cuales se conservan en el departamento de manuscritos de la Galería Tretiakov. Además del análisis comparativo de las obras pictóricas, esta edición contiene comentarios del curador, acompañados de dibujos y materiales de archivo, así como una publicación de los resultados de la investigación tecnológica.

La exposición Iliá Mashkov. Vanguardia. Kitsch. Clásico”, que estará abierta hasta el 26 de octubre en la Galería Tretiakov 

Obras destacadas:

Autorretrato, 1911

Legion Media
Legion Media

Autorretrato y retrato de Piotr Konchalovski, 1910

Legion Media
Legion Media

Naturaleza muerta. Frutas en un plato (Ciruelas azules), 1910

Legion Media
Legion Media

En el campamento de pioneros, 1926

Legion Media
Legion Media

ZAGES. Presa en el río Kurá y carretera Militar-Georgia, 1927

Legion Media
Legion Media

Chica con girasoles. Retrato de Zoia Andréieva, 1930

Legion Media
Legion Media

Saludo al XVII Congreso del PC(b), 1934

Legion Media
Legion Media

Trigos soviéticos, 1936

Legion Media
Legion Media

 Fuente: Puerta a Rusia y Galería Tretoakov

jueves, 21 de agosto de 2025

85 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE MOLDAVIA



LEY SOBRE LA FORMACIÓN DE LA REPÚBLICA SOCIALISTA SOVIÉTICA DE MOLDAVIA

En respuesta a la voluntad de los trabajadores de Besarabia y de la República Socialista Soviética Autónoma de Moldavia de reunificar la población moldava de Besarabia con la población moldava de la República Socialista Soviética Autónoma de Moldavia, y guiado por el principio soviético de libre desarrollo de las nacionalidades, el Sóviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas decreta:

1. Constitución de la República Socialista Soviética de Moldavia.

2. Inclusión en la República Socialista Soviética de Moldavia de Tiraspol y los distritos de Grigoriopol, Dubossary, Kamensk, Rybnitsa, Slobodzeya y Tiraspol de la República Socialista Soviética Autónoma de Moldavia, la ciudad de Kishinev y los distritos de Beltsy, Bendery, Kishinev, Cahul, Orhei y Soroca de Besarabia.

3. Transferir a la Unión de la República Socialista Soviética de Moldavia las empresas industriales ubicadas en el territorio de Besarabia y la República Socialista Soviética de Moldavia, de conformidad con el párrafo dos de la presente ley, con excepción de un pequeño número de empresas de importancia para toda la Unión.

4. Solicitar al Soviet Supremo de la RSS de Ucrania y al Soviet Supremo de la RSS de Moldavia que presenten a la consideración del Soviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas un proyecto para establecer la frontera precisa entre la República Socialista Soviética de Ucrania y la República Socialista Soviética de Moldavia.

5. Celebrar elecciones de diputados al Soviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de la República Socialista Soviética de Moldavia, de conformidad con los artículos 34 y 35 de la Constitución (Ley Fundamental) de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

6. Encargar al Presidium del Soviet Supremo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que fije la fecha de las elecciones.

Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS (M. Kalinin)

Secretario del Presidium del Soviet Supremo de la URSS (A. Gorkin)

Moscú, Kremlin.

2 de agosto de 1940

miércoles, 20 de agosto de 2025

"LEV DAVÍDOVICH TROTSKI", TEXTO DE ANATOLI LUNACHARSKI, EN EL 85 ANIVERSARIO DE SU ASESINATO

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Lev Davídovich Trotski

Por Anatoli Lunacharski [1]                                 

Traducción: Alejandro Ariel González

Trotski apareció en la historia de nuestro partido de una forma un poco inesperada e inmediatamente brillante. Hasta donde oí, comenzó su actividad socialista democrática, al igual que yo, apenas hubo terminado el colegio, y parece que aún no tenía dieciocho años cuando fue deportado.

Sin embargo, eso sucedió bastante después de los primeros acontecimientos revolucionarios de mi vida, dado que Trotski es cinco o seis años menor que yo. Al parecer, huyó del destierro. En cualquier caso, me hablaron por primera vez de él cuando apareció en el II Congreso del Partido, ese donde se produjo la escisión[2]. Por lo visto, Trotski asombró al público extranjero con su elocuencia y un aplomo y una formación notables para una persona joven. Se corría la anécdota, seguramente falsa pero de todos modos significativa, de que Vera Ivánovna Zasúlich[3], con su habitual carácter expansivo, luego de conocerse con Trotski exclamó en presencia de Plejánov: “Sin dudas, este muchacho es un genio”, y que Plejánov, cuando se retiraba de la sesión, le dijo a alguien: “Nunca le perdonaré eso a Trotski”. En efecto, Plejánov siempre odió a Trotski; sin embargo, parece que la causa de ello no fue que la buena de V. I. Zasúlich reconociera a Trotski como un genio, sino que este lo atacara con inusual brío directamente en el II Congreso, diciendo de él cosas bastantes irreverentes. En aquel tiempo, Plejánov se consideraba una majestad absolutamente intocable en el medio socialdemócrata; incluso los que no eran sus partidarios en la polémica se acercaban a él con el sombrero entre las manos, y semejante brusquedad por parte de Trotski debió sacarlo de quicio. Es probable que en el Trotski de aquel tiempo hubiera mucho ardor infantil. Dicho con propiedad, a Trotski no lo trataban con mucha seriedad debido a su juventud, pero todos decididamente reconocían en él a un talentoso orador y, por supuesto, sentían que no era un pollito, sino un aguilucho.

Yo me encontré con él relativamente más tarde, precisamente en 1905, luego de los sucesos de enero. Entonces había llegado a Ginebra proveniente no recuerdo de dónde, y debía intervenir junto conmigo en una gran mitin convocado con motivo de esa catástrofe. Por entonces, Trotski era inusualmente elegante, a diferencia de todos nosotros, y era muy guapo. Esa elegancia, y sobre todo cierta manera desdeñosa y arrogante de hablar con quien fuera, me sorprendieron muy desagradablemente. Yo miraba con gran hostilidad a ese petimetre que, de piernas cruzadas, tomaba notas con un lápiz para aquel impromptu que tenía que pronunciar en el mitin. Pero Trotski habló muy bien. También intervino en el mitin internacional en el que yo hablé por primera vez en mi vida en francés y él en alemán; las lenguas extranjeras nos incomodaban a ambos, pero de algún modo salimos bien parados de ese infortunio. Luego recuerdo que fuimos nombrados –yo por parte de los bolcheviques y él de los mencheviques- para cierta comisión encargada del reparto de ciertas sumas generales, y allí también Trotski intervino con un tono seco y arrogante. No volví a encontrarme con él hasta mi regreso a Rusia, luego de la primera revolución. También fue poco lo que lo encontré durante la revolución: se mantenía apartado no solo de nosotros, sino también de los mencheviques. Su trabajo tenía lugar ante todo en el Consejo de los diputados obreros, y junto con Parvus[4] organizó un grupo aparte que publicaba un periódico pequeño y barato, pero muy agudo y muy bien redactado. Recuerdo que alguien dijo en presencia de Lenin: “La estrella de Jrustaliov[5] se apaga, y ahora el hombre fuerte en el Consejo es Trotski”. Lenin pareció afligirse por un instante y luego dijo: “¿Y qué?, Trotski ha logrado eso con su labor incansable y su brillante trabajo de agitación”.

De los mencheviques, Trotski era en ese entonces el más próximo a nosotros, pero no recuerdo si participó siquiera una sola vez en esas conversaciones bastante extensas que se entablaron entre nosotros y los mencheviques con el fin de llegar a un acuerdo. Para cuando se celebró el Congreso de Estocolmo, ya había sido arrestado.

En ese momento, su popularidad entre el proletariado de Petersburgo era ya muy grande, y se agrandó aún más debido a su comportamiento inusualmente pintoresco y heroico durante el juicio. Debo decir que, de todos los líderes socialdemócratas de los años 1905-1906, Trotski sin dudas resultó ser, a pesar de su juventud, el más preparado y el menos afectado por ese dejo de relativa estrechez propio de los emigrados que, como ya he dicho, en aquel tiempo afectaba incluso a Lenin; sentía mejor que los demás qué significaba llevar adelante una lucha de escala nacional. Y salió de la revolución con mayor popularidad aún; ni Lenin ni Mártov ganaron en esencia nada. Plejánov perdió mucho como consecuencia de la aparición en él de tendencias constitucionalistas democráticas. Pero Trotski saltó a primera fila desde ese entonces.

Durante la segunda emigración, Trotski se estableció en Viena, a consecuencia de lo cual nuestros encuentros eran poco frecuentes.

Ya he hablado del papel que desempeñó en Stuttgart: se mantuvo discreto y nos llamó a hacer lo mismo, considerando que la reacción de 1906 nos había doblegado y que, por tanto, éramos incapaces de infundir respeto al congreso.

Luego Trotski se entusiasmó con la línea conciliadora y con la idea de la unidad del partido. Fue el que más gestiones hizo con motivo de ello en las diferentes sesiones plenarias, y consagró dos terceras partes de su periódico “Pravda” y de su grupo precisamente a realizar el infructuoso trabajo de unificación del partido.

El único éxito que consiguió en este sentido fue aquella sesión plenaria que expulsó del partido a los liquidadores[6], casi expulsó a los del grupo “Vperiod”[7] e hilvanó una costura muy precaria y temporal entre los leninistas y los martovianos. Ese Comité Central envió, dicho sea de paso, al camarada Kámeniev (a propósito, su cuñado) en calidad de inspector general de Trotski, pero entre Kámeniev y Trotski se produjo una ruptura tan violenta que el primero regresó pronto a París. Aquí diré sin más que a Trotski se le daba muy mal organizar no solo el partido, sino también un grupo pequeño. Nunca tuvo partidarios directos; si lograba imponer su criterio en el partido era exclusivamente gracias a su personalidad, y el hecho de que no lograra encontrar una plaza entre los mencheviques obligaba a estos a tratarlo como a un anarquista practicante que les producía irritación: en aquel tiempo no podía ni hablarse de una total aproximación a los bolcheviques. Trotski estaba más cerca de los martovianos, y todo el tiempo se mantenía en esa posición.

Su enorme autoritarismo y cierta incapacidad o falta de deseo de mostrarse siquiera algo amable y atento con las personas, la falta de ese encanto que siempre ha envuelto a Lenin, condenó a Trotski a cierta soledad. Solo basta con pensar que incluso algunos de sus amigos personales (me refiero, por supuesto, a la esfera política) se terminaron convirtiendo en sus enemigos jurados; así sucedió, por ejemplo, con su ayudante de campo Siemkovski, y así sucedió después con su casi amado discípulo Skóbeliev.

Para el trabajo en grupos políticos Trotski era poco apto, pero en el océano de los acontecimientos históricos, donde tales organizaciones no son para nada importantes, aparecían en primer plano sus cualidades positivas.

Me acerqué a Trotski durante el Congreso de Copenhague. Cuando apareció allí, Trotski, por algún motivo, consideró necesario publicar en la revista Vorwärts un artículo en que él, vituperando a mansalva contra toda la delegación rusa, declaraba que esta última, en realidad, no representaba más que a los emigrados. Eso enfureció a los mencheviques y a los bolcheviques. Plejánov, que odiaba a Trotski con un odio abrasador, aprovechó esa ocasión y armó una suerte de juicio contra Trotski. Eso me pareció injusto, intervine bastante enérgicamente a favor de Trotski y en general contribuí (junto con Riazánov) a que el plan de Plejánov fracasara por completo… En parte por esto, en parte quizás por causas más fortuitas, empezamos a encontrarnos a menudo con Trotski durante el congreso: descansábamos juntos, conversábamos mucho sobre cualquier tema, sobre todo político, y nos separamos en términos bastante amenos.

Poco después del Congreso de Copenhague organizamos nuestra segunda escuela partidaria en Bolonia e invitamos a Trotski a que viniera a dar clases prácticas sobre periodismo y a dictar un curso, si no me equivoco, sobre la práctica parlamentaria de la socialdemocracia alemana y austríaca y, creo, sobre la historia del partido socialdemócrata en Rusia. Trotski accedió amablemente a esta propuesta y pasó en Bolonia casi un mes. Por cierto, todo ese tiempo llevó adelante su línea e intentó que nuestros estudiantes abandonaran su punto de vista de extrema izquierda y pasaran al punto de vista conciliador y de centro, si bien consideraba a este último bastante a la izquierda. Pero este juego político suyo no tuvo ningún éxito; en compensación, sus lecciones extraordinariamente talentosas gustaron mucho a los estudiantes, y en general durante toda su estancia Trotski estuvo inusualmente alegre, brillante, extraordinariamente leal con nosotros y dejó de sí los mejores recuerdos. Fue uno de los trabajadores más fuertes de nuestra segunda escuela.

Mis últimos encuentros con Trotski fueron aún más prolongados y más íntimos. Eso sucedió ya hacia 1915 en París. Trotski había ingresado, como ya he dicho, en la redacción de “Nashe Slovo”, y eso, por supuesto, no sucedió sin ciertas intrigas y disgustos: algunos estaban asustados por tal ingreso, temían que una personalidad tan fuerte terminara acaparando el periódico. Sin embargo, este costado del asunto quedaba en un plano secundario. Mucho más relevantes eran las relaciones entre Trotski y Mártov. Nosotros sincera y efectivamente queríamos, sobre una nueva base internacionalista, organizar la unión completa de todo nuestro frente, desde Lenin hasta Mártov. Yo peroraba por ello del modo más enérgico y en cierta medida fui el que creó el lema: “¡Abajo los defensistas, viva la unidad de todos los internacionalistas!”. Trotski adhirió por completo a esta causa. Formaba parte de sus viejos sueños y de algún modo justificaba toda su línea previa.

Con los bolcheviques no tuvimos ningún desacuerdo, por lo menos ninguno importante; pero con los mencheviques las cosas marcharon mal: Trotski intentó por todos los medios convencer a Mártov de que rompiera con los defensistas. Las reuniones de redacción se convertían en extensas discusiones durante las cuales Mártov, con una admirable agilidad intelectual, casi recurriendo a cierta astucia de sofista, evitaba dar una respuesta directa a si rompería o no con los defensistas, por lo que Trotski lo atacaba a veces muy encolerizado. Las cosas llegaron hasta una ruptura casi absoluta entre Trotski y Mártov (al cual, por otra parte, Trotski siempre había tratado con enorme respeto como intelecto político) y, a la vez, entre los internacionalistas de izquierda y el grupo martoviano.

Durante ese período, entre Trotski y yo había tantos puntos políticos de contacto que, quizás, fue cuando estuvimos más cerca el uno del otro; cualquier conversación en nombre suyo, y con él en nombre de otros redactores, tenía que llevarla adelante yo. Muy a menudo interveníamos juntos en diferentes reuniones de estudiantes emigrados; juntos redactábamos diferentes proclamas; en una palabra, manteníamos una estrecha alianza. Y esa línea nos unió tanto que precisamente desde ese entonces conservamos una amistosa relación. Aclararé, sin embargo, que esta proximidad entre nosotros, de la que por supuesto estoy orgulloso, se basaba y se basa exclusivamente en la identidad de nuestras posiciones políticas y en el seductor y vasto talento de Trotski.

En cuanto a los otros aspectos de la vida espiritual de Trotski, por el contrario, no he podido encontrar ni la menor posibilidad de acercamiento; tiene un trato frío hacia el arte; la filosofía la considera como algo de menor importancia; las grandes cuestiones concernientes a la concepción del mundo parece evitarlas y, por lo tanto, mucho de lo que para mí es central nunca ha encontrando en él repercusión alguna. El tema de nuestras conversaciones era casi exclusivamente la política. Y así sigue siendo hasta hoy.

Siempre he considerado a Trotski una persona importante. ¿Y quién podría dudar de ello? En París ya lo había visto crecer rápidamente como hombre de Estado, y en el futuro siguió creciendo aún más, no sé si porque lo conocí mejor y él pudo mostrar mejor toda la medida de sus fuerzas en el trabajo a gran escala que nos imponía la historia o si porque efectivamente la prueba de la revolución y sus tareas realmente terminaron de formarlo y aumentaron la amplitud de sus alas.

El trabajo de agitación en la primavera de 1917 ya pertenece a la parte esencial de mi libro, pero debo decir que bajo la influencia de su enorme alcance y de su éxito deslumbrante, algunas personas cercanas a Trotski incluso tendieron a ver en él al auténtico líder de la revolución rusa. Así, el difunto M. S. Uritski, que tenía un gran respeto por Trotski, me dijo una vez a mí y, creo, a Manuilski: “Ha llegado la gran revolución, y parece que por más inteligente que sea Lenin, su figura comienza a opacarse ante el genio de Trotski”. Esta valoración era falsa no porque exagerara el talento y la potencia de Trotski, sino porque en ese tiempo aún no estaban claras las dimensiones del genio de Lenin al frente del Estado. Pero en efecto, en ese período comprendido entre el primer éxito rutilante de su vuelta a Rusia y los días de julio, Lenin un poco se apagó, no intervenía muy a menudo, no escribía mucho y principalmente se dedicaba a dirigir el trabajo de organización en las filas de los bolcheviques, mientras que Trotski tronaba en los mitines de Petrogrado.

Las virtudes más ostensibles de Trotski eran su don de orador y su talento como escritor. Considero a Trotski probablemente el orador más grande de nuestro tiempo. A lo largo de mi vida he oído a muchos tribunos parlamentarios y populares del socialismo y a muchos oradores célebres del mundo burgués, y me resultaría difícil mencionar a alguno de ellos, con excepción de Jaurès (a Biébel lo oí cuando ya era anciano), que pudiera poner a la altura de Trotski.

Su apariencia impresionante, su gesticulación bella y expresiva, el potente ritmo de su habla, su voz fuerte y jamás fatigada, su brillante coherencia, el estilo literario de sus frases, la riqueza de sus imágenes, su punzante ironía, su ardiente patetismo, su lógica extraordinaria y verdaderamente de hierro por su claridad: he aquí las virtudes de Trotski como orador. Puede hablar en forma lapidaria, arrojar varios disparos inusualmente certeros y puede pronunciar esos grandiosos discursos políticos que solo le he oído a Jaurès. He visto a Trotski hablando entre dos horas y media y tres ante un auditorio en completo silencio, de pie además, que oía como fascinado su enorme tratado político. En la mayoría de los casos, lo que Trotski decía ya me era conocido, y además es natural que un agitador tenga que repetir muchas de sus ideas una y otra vez ante nuevas masas, pero Trotski exponía cada vez la misma idea en forma diferente. No sé si ahora Trotski habla mucho en su calidad de ministro de guerra de una gran potencia; es muy probable que el trabajo de organización y los infatigables viajes por todo el inmenso frente lo hayan apartado de la oratoria, pero incluso así Trotski es ante todo un gran agitador. Sus artículos y libros constituyen, por así decir, un discurso cristalizado: es un literato en su oratoria y un orador en su literatura.

Por eso se entiende que Trotski sea un destacado publicista, aunque, desde luego, ese encanto que confiere a su habla un estilo espontáneo se pierde en el escritor.

En lo que respecta a sus cualidades internas como líder, Trotski, como ya he dicho, en la pequeña escala de la organización partidaria –labor que se mostró decisiva en el futuro, puesto que precisamente los resultados del trabajo clandestino de personas tales como Lenin, Chernov y Mártov dieron luego a sus partidos la posibilidad de disputar la hegemonía en Rusia y en el mundo- era torpe y malhadado. No sé si en general Trotski puede ser un buen organizador. Me parece que también en el papel de ministro de guerra debe actuar más como agitador e intelecto político que como organizador en el propio sentido de la palabra. Esta condicionado por las limitaciones claramente definidas de su personalidad.

Trotski es un hombre mordaz, intolerante, autoritario, y me imagino, y a muy a menudo sé, que esto provoca ahora no pocos roces y enfrentamientos que, con un carácter más afable, podrían ser del todo evitados.

En cambio, como hombre político del consejo, Trotski está a la misma altura que como orador. Y no podía ser de otra forma: el orador más diestro cuyo discurso no esté iluminado por el pensamiento no es más que un virtuoso estéril, y toda su oratoria un címbalo tintineante. El amor con el que habla el apóstol Pablo puede que no sea tan necesario para un orador, ya que este último puede estar inspirado por el odio, pero el pensamiento es indispensable. Solo un gran político puede ser un gran orador. Y dado que Trotski es ante todo un orador político, es obvio que sus discursos son la expresión del pensamiento político.

Me parece que Trotski es incomparablemente más ortodoxo que Lenin, aunque a muchos esto les parezca extraño; el camino político de Trotski parece ser un poco sinuoso, no fue ni menchevique ni bolchevique, buscó caminos intermedios, luego desembocó en la corriente bolchevique; y, sin embargo, Trotski en realidad siempre se ha guiado, por así decir, por la letra del marxismo revolucionario. Lenin se siente amo y señor en el ámbito del pensamiento político, y muy a menudo proclamaba consignas nuevas que nos dejaban a todos pasmados, nos parecían un disparate y luego arrojaban sus fructíferos resultados. Trotski no se caracteriza por esa audacia de pensamiento: él toma el marxismo revolucionario y extrae de él todas las conclusiones aplicables a una situación dada; es infinitamente audaz en su juicio contra el liberalismo, contra el semisocialismo, pero en modo alguno es un innovador.

Por su parte, Lenin es mucho más oportunista, en el sentido más profundo de la palabra. Otra vez suena extraño, ¿acaso Trotski no estaba entre las filas de los mencheviques, esos notorios oportunistas? Pero el oportunismo de los mencheviques no es otra cosa que la flaccidez política de un partido pequeñoburgués. No me refiero a este tipo de oportunismo; me refiero al sentido de realidad que a veces obliga a cambiar de táctica, a esa enorme sensibilidad por las demandas de la época que en un momento lleva a Lenin a afilar los dos filos de su espada y en otro momento a colocar esta en su vaina.

Trotski es menos capaz de ello. Trotski traza su camino revolucionario en línea recta. Estas particularidades distintivas se han reflejado en el famoso enfrentamiento entre ambos líderes de la gran Revolución rusa con motivo de la paz de Brest-Litovsk.

De Trotski se estila decir que es ambicioso. Esto, por supuesto, es una absoluta tontería. Recuerdo una frase muy significativa que dijo Trotski con motivo de la aceptación por parte de Chernov de una cartera ministerial: “Qué rastrera ambición, abandonar una posición en la historia por aceptar una cartera en un momento no propicio”. Me parece que en esta frase está todo Trotski. No tiene ni una gota de vanidad, no aprecia en absoluto títulos y demostraciones de poder; lo que sí aprecia infinitamente, y en esto reside su ambición, es su papel histórico. Aquí quizás sea un poco interesado, como en su natural ambición de poder.

Lenin tampoco es nada ambicioso, menos aún que Trotski; creo que Lenin nunca mira en torno suyo, nunca se mira en el espejo de la historia, nunca piensa siquiera en qué dirá de él la posteridad; simplemente hace su trabajo. Y lo hace autoritariamente no porque el poder le resulte dulce, sino porque está seguro de su razón y no puede tolerar que otro le estropee su trabajo. Su ambición resulta de su enorme seguridad en la rectitud de sus principios y, quizás, de la incapacidad (muy útil para un líder político) de adoptar el punto de vista del adversario.

Para él, una disputa nunca es simplemente una discusión; para él es un enfrentamiento entre diferentes clases, entre diferentes grupos; por así decir, entre diferentes especies humanas. Para él una disputa es siempre una contienda que, en condiciones favorables, puede convertirse en batalla. Lenin está dispuesto a saludar la transformación de la contienda en batalla.

A diferencia de él, Trotski, sin dudas, mira a menudo en torno suyo. Trotski valora extraordinariamente su papel histórico y, probablemente, estaría dispuesto a realizar cualquier sacrificio personal –sin excluir, por supuesto, el más grave de ellos: el sacrificio de su propia vida- con tal de quedar en la memoria de la humanidad con una aureola de líder revolucionario trágico. Su ambición tiene el mismo carácter que la de Lenin, con la diferencia de que él es más propenso a cometer errores, ya que no posee el instinto casi infalible de Lenin y, dado que es un hombre irascible y de temperamento colérico, es más propenso, por supuesto –aunque solo temporalmente- a dejarse enceguecer por su pasión, mientras que Lenin, siempre inmutable y dueño de sí mismo, difícilmente pueda siquiera una vez dejarse llevar por la irritación.

No hay que creer, sin embargo, que el segundo gran líder de la revolución rusa es en todo inferior a su colega; hay aspectos en los cuales Trotski indiscutiblemente lo supera: es más brillante, es más claro, es más activo. Lenin es apto como ningún otro para, sentado en el sillón presidencial del Consejo de Comisarios del Pueblo, dirigir en forma genial la revolución mundial, pero, desde luego, no podría arreglárselas con la tarea titánica que echó Trotski sobre sus espaldas, con esos fulminantes viajes de un lado a otro, esos discursos abrasadores, esas fanfarrias de órdenes dictadas con urgencia, ese papel de electrizador constante de un ejército que flaquea bien allí, bien allá. En este sentido, no hay persona que pueda reemplazar a Trotski.

Cuando se produce una revolución verdaderamente grande, un gran pueblo siempre encuentra para cada papel al actor adecuado, y uno de los indicios de la grandeza de nuestra revolución es que el Partido Comunista ha promovido de sus entrañas o ha tomado prestadas de otros partidos e incorporado a su organismo a muchas personas notables que se ajustan perfectamente a tal o cual función pública.

Pero los que más se funden con sus papeles son precisamente los dos más fuertes entre los fuertes: Lenin y Trotski.

 Notas

[1] Publicado en el libro Siluetas revolucionarias, Moscú, 1923.

[2] Lunacharski se refiere al congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso celebrado en 1903, en el que se produjo la escisión entre bolcheviques y mencheviques. [Nota del traductor]

[3] Vera Ivánovna Zasúlich (1849-1919), escritora revolucionaria populista, una de las líderes del menchevismo. [Nota del traductor]

[4] Aleksandr Lvóvich Parvus (seudónimo de Izraíl Lázarievich Guélfand) (1867-1924), socialista revolucionario de origen bielorruso, colaborador del periódico “Iskra” y de la revista “Zariá”. [Nota del traductor]

[5] Piotr Alekséievich Jrustaliov (seudónimo de Gueorgui Stepánovich Nosar) (1877-1918), abogado menchevique que alcanzó notoriedad por su capacidad retórica; contribuyó al levantamiento de los obreros urbanos en 1905. [Nota del traductor]

[6] Liquidadores: grupo socialista que propugnaba abandonar la actividad clandestina y concentrarse en la labor parlamentaria. [Nota del traductor]

[7] El grupo “Vperiod” (“Adelante”) fue creado en 1909 y nucleaba a los partidarios de la creación de una nueva cultura proletaria y el desarrollo de una ciencia y filosofía proletarias. Proponía la unión del marxismo con la religión y se oponía al marxismo revolucionario (A. V. Lunacharski, A. A. Bogdánov, etc.). [Nota del traductor]

Fuente: Eslavia