domingo, 15 de mayo de 2016

"MONUMENTO A GEORG ELSER" EN BERLIN, DE ULRICH KLAGES


Monumento a Georg Elser
Ulrich Klages
2011
Escultura de acero
17 m de altura
Berlin


El diseño artístico consiste en una alta escultura de acero 17 metros con la silueta de la cara de Georg Elser. La cara comienza por encima de las copas de los árboles en la antigua Nueva Cancillería del Reich de Hitler (cosntruida en 1939, destruida durante la guerra y en elimiada en 1951) y luce a ambos lados de la Wilhelmstrasse en la oscuridad.

El trabajo convenció al jurado debido a su espacio de forma particularmente expuesto en el área urbana y la posición por la que se impone fácilmente en un entorno difícil. No se trata de una monumentalidad ostentosa y de escarpada altura, pero claramente se refiere a la persona Georg Elser.

La representación del perfil aparece como una excitante combinación de abstracción y concreción figurada, también como combinación de la personalización y la generalización. La obra de arte es visible desde varios lugares y por lo tanto con gran probabilidad de que despierte el interés de los transeúntes y visitantes de Berlín en el tema y en la persona Georg Elser. Por la noche, la iluminación sobria pero clara de las lámparas LED garantiza ampliamente la atención.

Se completa con frases incrustadas como tiras de luz en la acera para estimular aún más el compromiso con su acción del 8 de noviembre de 1939 atentando contra los líderes nazis.

 Inscripción en el suelo junto al Monumento: "Yo he querido evitar la guerra". Georg Elser, finales de noviembre de 1939

Johann Georg Elser (Hermaringen, Wurtemberg; 4 de enero de 1903 – Dachau, 9 de abril de 1945) fue un campesino y carpintero originario de Suabia (región histórica repartida actualmente entre Baden-Wurtemberg y Baviera en Alemania), opositor al régimen nacionalsocialista.

Se adhirió al sindicato de los trabajadores de la madera y a una organización comunista, la Roter Frontkämpferbund (Liga Roja de Combatientes del Frente). Aunque nunca había estado afiliado al KPD (Kommunistische Partei Deutschlands, Partido Comunista de Alemania), simpatizaba con dicho partido.

El 8 de noviembre de 1939 llevó a cabo el intento de asesinar a Adolf Hitler y otros miembros del Partido Nazi, mediante una bomba colocada en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich.

El 8 de noviembre se celebraba el aniversario del Putsch de Múnich (golpe de estado fallido de Hitler de 1923), y allí se habían reunido personalidades importantes del régimen, como Joseph Goebbels, Hans Frank, Joachim von Ribbentrop, Philipp Bouhler o el propio Führer. Pero todos habían abandonado el local en el momento de la explosión.

Elser fue detenido cerca de la frontera suiza, y recluido durante cinco años en el campo de concentración de Dachau como "prisionero especial" (por la convicción de Hitler de que Elser formaba parte de una conspiración). Finalmente, fue ejecutado el 9 de abril de 1945, 21 días antes de que Adolf Hitler muriera.

sábado, 14 de mayo de 2016

DOCUMENTAL "TRUMBO Y LA LISTA NEGRA", DE PETER ASKIN (2007)

Título original: Trumbo
Año: 2007
Duración: 96 min.
País: Estados Unidos
Director: Peter Askin
Guión: Christopher Trumbo (Obra: Christopher Trumbo)
Reparto:Michael Douglas, Joan Allen, Donald Sutherland, Liam Neeson, Nathan Lane, Brian Dennehy, Paul Giamatti, Josh Lucas, David Strathairn, Danny Glover, Christopher Trumbo
Sinopsis: Hollywood, años 50. Retrato de la vida y obra del escritor Dalton Trumbo, prestigioso guionista que figuró en la lista negra del senador MacCarthy, el instigador de la tristemente famosa "Caza de brujas" cuyo objetivo eran los miembros del partido comunista en los años 50.

Elprimerhombre ha visto Trumbo y la lista negra, de Peter Askin, un espléndido documental que vuelve a sacar a la luz, con Dalton Trumbo como protagonista, un tema tan conocido como denigrante, llamado "la caza de brujas", que marcó para siempre a muchas figuras de Hollywood por ser señaladas por el senador McCarthy y perseguidas por el Comité de Actividades Antiamericanas, después de la Segunda Guerra Mundial, al creer que estaban afiliadas al Partido Comunista, algo que supuestamente no era bueno para la seguridad nacional.

Queda muy claro desde el inicio que la injusticia de aquella lista negra afectó a la integridad de muchas personas, pertenecientes tanto a la política como al ejército o, sobre todo, a la industria del cine, como los Diez de Hollywood, nombre que se atribuía a los diez guionistas más importantes del momento, entre los que se encontraba el mismo Dalton Trumbo, que hasta 1945 fue el mejor pagado de todos ellos. Estos guionistas fueron los que recibieron una mayor culpa ya que se encontraron en sus textos pensamientos de izquierdas, de propaganda comunista, algo que les llevó a sentarse delante del Comité, acogiéndose casi todos a la primera enmienda que les daba derecho a no responder a preguntas a cerca de sus ideas políticas. Como bien recrimina Trumbo cuando le hacen retirarse, "esto es el comienzo de un campo de concentración para guionistas".

Y es que este hombre fue consecuente con su forma de pensar y actuar y no tenía la menor intención de revelar si había pertenecido al Partido Comunista ni de decir el nombre de ninguno de sus compañeros, algo que sí hizo, por ejemplo, Elia Kazan. También es cierto que hubo otros testigos, como Robert Taylor, Walt Disney o algunos ejecutivos de los grandes estudios, que hablaron en contra de los comunistas, algo que daba fervor y popularidad a los hechos. Y fue con el acuerdo en el hotel Waldorf entre ejecutivos del cine cuando se decidió no dar trabajo a nadie que hubiera tenido alguna relación con el Partido Comunista. Precisamente, fue por esas fechas cuando se acusó a Trumbo, junto con otros siete guionistas, de desacato al Congreso y condenado a prisión donde estuvo de 1950 a 1951. Cuando salió se exilió en la Ciudad de México, como otros guionistas, y comenzó a trabajar llegando a utilizar hasta trece pseudónimos para los guiones de películas. De ahí el curioso caso de su óscar por el guión de El Bravo, en 1956, con el nombre de Robert Rich, cuya invención hizo que nadie subiera al escenario a recoger el premio, siendo todo un misterio, "¿quién era ese tal Robert Rich?". Finalmente fue en 1975 cuando Dalton Trumbo recibió el galardón.

Este hombre tenía las ideas muy claras, con un marcado temperamento que parecía darle una increíble inspiración para obtener respuestas inteligentes en cientos de cartas que escribió a amigos y enemigos entre 1942 y 1962. Cartas que en este documental son leídas e interpretadas de forma fabulosa por varios actores, como Michael Douglas, Liam Neeson, Paul Giamatti, Brian Dennehy o David Strathairn, apareciendo este último en otra película que nos recordó también estos hechos, Buenas noches, y buena suerte (2005), en la que interpretaba a un periodista que ayudó a que se acabara la dichosa "caza de brujas". Aunque la mejor interpretación del documental la obtiene Donald Sutherland, por ser el único que parece dar una sincera opinión al respecto, logrando emocionar con unas soberbias palabras sobre la democracia a raíz de una escena de Johnny cogió su fusil, con guión de Trumbo, basándose en su propia novela. Pero lo cierto de estas cartas es que en ellas podemos sentir y podemos conocer la forma de ser y de pensar de Trumbo. Los textos tienen tanta ironía y están tan bien escritos que resultan lo más interesante y lo más sugerente del film. Podemos escuchar de todo, desde cartas a amigos, cartas escritas desde la prisión a su querida mujer, una carta dirigida a la compañía telefónica, otra que Trumbo escribió a la directora de la Escuela de Primaria donde iba su hija, a causa del malestar que padeció ella con el mal entorno de sus compañeros, o la carta que envió a uno de sus hijos, Christopher Trumbo, regalándole dos libros, uno de ellos llamado Sexo sin culpa, lo más parecido a un manual de masturbación.

Sinceramente, hay que decir que este documental está lleno de sentimientos de rabia y de impotencia, con opiniones también de dos de los tres hijos de Trumbo, el citado Christopher y su hija Mitzi, orgullosos de su forma de ser y de lo buen padre de familia que era. Las imágenes de archivo que vemos están muy bien escogidas, igual que todo el material utilizado y expuesto, como las mencionadas cartas y las entrevistas hechas a Dalton Trumbo. Todo sirve para volver a una parte de la historia de Estados Unidos en la que nadie se debería haber visto expuesto. Y me despido con una gran opinión de Trumbo que resume totalmente la injusticia que se ha intentado retratar en este soberbio documental:

"En todo el mundo, aquí, allí y en todas partes, se encuentra este inmoral dominio del poder sobre las ideas más privadas de los hombres y la convicción del gobierno de que tiene el poder para impeler a los hombres a hablar, a retractarse, a deshonrarse a sí mismo, a jurar que han sido unos idiotas, a renegar de su pasado y a escupir sobre su obra. Esto es lo que quiere el gobierno en mayor o menor grado en todo el mundo, y esto es lo que nadie, nadie puede hacer".

En definitiva, un completo y brillante documental que nos emociona por mostrarnos a Dalton Trumbo tal como era, utilizando sus emotivas cartas, interpretadas por grandes actores, dándonos a conocer las incongruencias de la lista negra.

Fuente: muchocine.net

viernes, 13 de mayo de 2016

"BIOGRAFÍA (CASI) DE BLAS DE OTERO", NUEVO LIBRO DE DAVID BECERRA MAYOR

Con el título de 'Biografía (casi) de Blas de Otero', el estudioso David Becerra aborda la vida y la obra de quien sigue siendo uno de los nombres señeros de la poesía española

En la Feria del Libro de Sevilla 2016 se presentó el libro ‘Biografía (casi) de Blas de Otero’ con la presencia de su autor, el profesor y crítico literario David Becerra Mayor. Becerra desgrana en esta entrevista algunas de las claves de su obra.

Blas de Otero ¿autor maldito o autor querido por la gente?

Posiblemente Blas de Otero fue un autor querido por el gran público, aunque como dice Eduardo Galeano “él no se enteró”. Cuenta Galeano, en un cuento titulado “La muerte”, que a los últimos recitales que ofrecía Blas de Otero apenas asistía nadie; sin embargo, “muchos miles de personas acudieron al homenaje fúnebre que se le hizo en una plaza de toros de Madrid. Él no se enteró”. Las palabras de Galeano son muy significativas: por un lado, significan que Blas de Otero consiguió llegar a una inmensa mayoría, consiguió bajar la poesía de las nubes, sacarla de la torre de marfil para pisar las calles, y crear una relación de cercanía con sus lectores; pero el hecho de que a sus últimos recitales no fuera nadie –o casi nadie—significa también que durante sus últimos años de vida su literatura dejó de interesar. La literatura que se estaba empezando a normalizar en los primeros años de democracia en España es una literatura que rechaza lo político, lo social, lo histórico, para refugiarse en lo íntimo, en lo individual. Blas de Otero no encaja en el nuevo proyecto literario español, y se le desplaza. Fue un poeta querido, pero a la vez imposible de normalizar. Y esto tiene sus consecuencias.

Entonces, como diría aquel poeta, ¿dónde está Blas de Otero?

Llama poderosamente la atención que parte de la obra de Otero que no pudo publicarse durante la dictadura –por cuestiones de censura— tampoco se publicó en la España democrática, hasta que en 2013 Galaxia Gutemberg publicó su Obra Completa, gracias al legado de la profesora y viuda de Blas de Otero, Sabina de la Cruz. Eso demuestra que esa democracia que nace sin establecer previamente una ruptura con el franquismo no hizo lo que tendría que haber hecho: recuperar todas aquellas manifestaciones culturales que fueron prohibidas bajo la dictadura. ¿Dónde está Blas de Otero hoy? Es un poeta leído, estudiado, conocido y reconocido, pero ha pasado demasiado tiempo amputado.

Un texto para jóvenes implica una dificultad mayor que un texto a gusto del autor, ¿en qué te has sentido limitado y en qué te han sentido cómodo?

A diferencia de buena parte de los libros que se publican hoy en día “para jóvenes”, este libro no considera a los jóvenes como lectores pasivos, acríticos, a quienes hay que darles todo el contenido bien masticado e incluso ya digerido. Leyendo algunos libros “para jóvenes” da la sensación de que quienes escriben y editan esos libros conciben a los jóvenes como idiotas. La juventud está, sin embargo, sobradamente capacitada para leer textos de forma activa. Simplemente hay que confiar en ellos y darles las herramientas apropiadas para que le saquen todo el potencial al texto. A los jóvenes no hay que darles solamente información –y de forma sencilla y entretenida– sino que hay ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico y a que piensen por sí mismos. Con este libro hemos perseguido este objetivo.

Este libro puede ser utilizado como material didáctico, además de este objetivo, ¿cuál te has planteado como autor?

Con este libro queremos ofrecer un perfil completo de Blas de Otero. No solo la vida de un poeta, sino la de un sujeto histórico que se comprometió política y socialmente con su realidad, un poeta que quiso transformar la poesía y que quiso acercarla al gran público. Reivindicamos la figura de un Blas de Otero que escribió hasta mancharse las manos, y que por ello sufrió la censura y el exilio.

¿Qué es lo que más te gusta de la biografía de Blas de Otero?

A través de la vida de Blas de Otero, que nació en 1916, podemos recorrer la historia del siglo XX. Blas de Otero vivió la República, participó en la Guerra Civil en ambos “bandos”, sufrió las penurias de la posguerra, vivió bajo la dictadura franquista, participó activamente en las primeras elecciones democráticas haciendo campaña por el PCE, pero también conoció la URSS, China, Cuba, y tras conocerlos y componer extraordinarios poemas sobre la vida cotidiana en el socialismo, se comprometió con la causa socialista. La biografía de Blas de Otero es en parte una biografía del convulso siglo XX.

¿Y de su obra? ¿Podrías señalar qué parte de su obra te gusta más?

Me interesan mucho su Historia (casi) de mi vida –de cuyo libro hemos extraído nuestro título–. Unos textos en prosa, escritos en 1969, pero inéditos hasta 2013, donde rememora algunos episodios de su vida. Recuerda su infancia con nostalgia, su Bilbao natal, el Madrid de su adolescencia, su primer amor, algunos de sus viajes, reflexiones sobre su propia obra, etc. Es un libro que se puede resumir con las siguientes palabras que escribe el propio Blas de Otero: “Escribir la historia de mi vida podría resultar escandaloso para los demás, que no aman la terrible sinceridad, mas no para mí, que toda mi vida me hundí hasta tocar el fondo, como un lema único: Prefiero una verdad desagradable a una mentira agradable”.

Fuente: andalucesdiario 

CAPÍTULO 1: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=5628

jueves, 12 de mayo de 2016

"MAYO DE 1940", DE PIERRE COTTEREAU

Título Original: En mai fais ce qu’il te plait
Dirección: Christian Carion

Guión: Christian Carion, Andrew Bampfield, Laure Irrmann
País: Francia
Año: 2015
Duración: 114 min
Fotografía: Pierre Cottereau
Música: Ennio Morricone
Género: Drama
Interpretación: August Diehl, Olivier Gourmet, Mathilde Seigner, Alice Isaaz, Matthew Rhys, Joshio Marlon, Thomas Schmauser, Laurent Gerra, Jacques Bonnaffé, François Godart…
Estreno en España: 6 de mayo de 2016
Sinopsis: En mayo de 1940, Francia se derrumba y millones de personas huyen hacia el sur ante el avance del ejército alemán. Entre ellas hay un comunista alemán que escapó del nazismo y que busca a la maestra de un pueblo a quien había confiado a su hijo.

Decía Tucídides, político e historiador de la antigua Grecia, que “la historia es un incesante volver a empezar”. Uno no puede más que darle la razón cuando asiste a los hechos que Mayo de 1940 describe: el éxodo que iniciaron cientos de miles de franceses buscando huir de la guerra durante la ocupación alemana de su país, en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Una situación que puede llegar a ser desconocida para nosotros, pero que, cuando la tienes ante tus ojos, irremediablemente te recuerda a la situación actual de los refugiados en Europa.

Mayo de 1940 es un drama histórico, basado en hechos reales, dirigido por el francés Christian Carion. En él, Carion demuestra una vez más su gusto por los acontecimientos del pasado ignorados por la sociedad. Si en la excelente Feliz Navidad, con la que consiguió una nominación a los Oscar, recordaba el alto el fuego entre alemanes, británicos y franceses durante la Nochebuena de 1914, en plena Primera Guerra Mundial, en esta ocasión, nos traslada a mayo de 1940, mes en el que comenzó la ocupación de las tropas de Hitler al país galo. En ese contexto, un padre -alemán emigrante y comunista- busca desesperadamente a su hijo, del que se había hecho cargo la maestra del pueblo donde vivían tras su arresto por las autoridades francesas acusado de espionaje. Con el avance alemán sobre el país, ambos comienzan un viaje paralelo con la única intención de reencontrarse.

Mayo de 1940 transmite una gran sensibilidad en los planos, en los que se le da una gran importancia a la campiña francesa y al mundo rural, y los reviste de una gran luminosidad, en contraste con la oscuridad que poco a poco se cierne sobre el país. Los personajes poseen un gran humanismo, y son muy generosos ante el sufrimiento. Desde el padre (August Diehl) y el hijo (Joshio Marlon), a la maestra (Alice Isaaz) o a la gente del pueblo, no hay un ápice de maldad en ninguna de sus decisiones e incluso algunos personajes rozan la ingenuidad.

Sin embargo, a pesar de ser una bonita historia de amor paternofilial, el foco de Carion no está puesto sobre ella. Su verdadero objetivo es remarcar el sufrimiento y la persecución de la que fueron víctimas los franceses durante la invasión de su país. Un dolor que Carion conoce de primera mano, pues su madre formó parte de este éxodo, y que ha intentado transmitir con detalle. Por ello, la película se torna en homenaje a todos aquellos que cargados de todas sus provisiones, abandonaron sus hogares en el norte del país y caminaron hacia el sur por los caminos rurales en busca de una tranquilidad que no encontrarían. Un homenaje melancólico, de aire triste, acentuado por la melodía de Ennio Morricone. El maestro de la música, una vez más, vuelve a dejar huella, y Carion consigue lo que pretendía desde el principio.

Crítica de Pablo Gugel – Colaborador de CinemaNet

miércoles, 11 de mayo de 2016

"LA FUENTE CLARA", EL HOMENAJE DE DAVID BOSC A GUSTAVE COURBET

La fuente clara
(Los últimos días de Courbet)

David Bosc
Traducción: Nere Basabe
Editorial Demipage
160 páginas
18 euros

Homenaje a Courbet

Gustave Courbet (Ornans, Francia, 1819 – La Tour-de-Peilz, Suiza, 1877) fue un artista transgresor y un personaje profundamente contestatario. Llamó 'El origen del mundo' al explícito óleo que protagoniza el sexo frontal, en primer plano, de una mujer a la que no vemos el rostro. Jefe de filas de la corriente realista y objeto de intensas filias y fobias, Courbet en los últimos años de su vida y huyendo de la justicia francesa que le reclamaba una astronómica cantidad de dinero, hubo de exiliarse a Suiza. Ese final es el eje de 'La fuente clara' (Editorial Demipage), un libro lleno de luz que firma David Bosc.


En 1873, Courbet, el pintor que tantas pasiones despertó, es acusado, a raíz de su participación activa en la Comuna de París, de ser el principal responsable de la demolición de la Columna Vendôme. La cosa se pone para él cada vez más fea cuando se le condena al pago de una multa a la que no puede hacer frente. Ante la insostenible situación, y para evitar volver a la cárcel que ya conocía, en julio de 1873 atraviesa la frontera suiza y se refugia en un pueblo a orillas del lago Leman, en donde pasará los últimos años hasta su muerte en 1877.

“Con el cuerpo cansado, el pelo como si le hubieran arrojado una palada de ceniza encima, cincuenta y cuatro años y un fardo sobre los hombros, Courbet…”, Así refleja David Bosc el inicio de ese triste viaje, -en el que carga con sus lienzos, sus cajas de colores y su caballete-, una andadura en la que tiene como única compañía la de su joven discípulo Marcel Ordinaire. Los años de exilio que le siguen es el marco que Bosc acota para rendir un homenaje sobrio y vibrante a este gran artista, furibundo defensor de la libertad, anarquista gobernado por sus pasiones y su sed de vida.

Esta biografía novelada, finalista de los premios Goncourt y Decémbre y ganadora del Marcel Aymé y del Premio Suizo de Literatura, nos presenta a un Courbet que se resiste a ser derrotado. Un artista que, sirviéndose con frecuencia de la paleta, sigue trabajando a ritmo trepidante sus delicadas pinturas al óleo. Un hombre cuyo máximo placer era bañarse “en cualquier corriente, arroyo, río o lago que no fueran alcanzados por el hielo o la sequía”. Un ser humano singular con su barrigón y su barba de leñador, “a quien le gustaba reír y hacer reír, opinando de todo y sin relajar en momento alguno su libertad. Amante de la carne y con las venas llenas de sangre, sensual, continuamente maravillado por la alegría de vivir, posaba sobre la naturaleza una mirada certera, a la altura de la existencia, sin escamotear ni cielo ni tierra”.

Fuente: hoyesarte

martes, 10 de mayo de 2016

EN UCRANIA LOS VECINOS IMPIDEN QUE LOS FASCISTAS DERRIBEN UN MONUMENTO A LENIN



La semana pasada los habitantes de Limanskoe, en Odesa, se enfrentaron a los soldados del batallón fascista Azov que pretendían derribar un monumento a Lenin.

Los fascistas llegaron a la localidad en un autobús para cumplir la legislación aprobada por la Rada en abril del pasado año que ordena destruir todos los símbolos de la época soviética.

Cuando ya habían destruido su parte superior, un grupo de vecinos se acercó para increparles, produciéndose un altercado, por lo que más vecinos se fueron agrupando en los alrededores.

Ante una situación tensa, los fascistas volvieron a subir precipitadamente al autobús y abandonaron el lugar, mientras los vecinos les lanzaban gritos de ¡fascistas! e ¡hijos de puta!

Algunos de los presentes grabaron el incidente, que se puede ver en internet.
En Ucrania la destrucción de obras monumentales soviéticas comenzó en diciembre de 2013, pero hasta el año pasado la Rada no aprobó una ley que prohibía el uso de los emblemas de la época soviética. Su objetivo es la reescritura de la historia de Ucrania.
Desde entonces la destrucción de monumentos y obras escultóricas creadas por prestigiosos artistas soviéticos ha sido vertiginosa, a pesar de la oposición de los ucranianos.

Otros han convertido la destrucción en un negocio. Su valor artístico e histórico es tan importante que algunos avispados se han apoderado de numerosos símbolos soviéticos para venderlos. A pesar de que los precios no detienen su ascenso, cada vez hay más compradores, tanto dentro como fuera de Ucrania.

Recientemente en Kiev se ha vendido una estatua de bronce de Lenin pintada con los colores nacionales ucranianos, azules y amarillos, por 15.000 dólares. No quieren a Lenin pero no les importa quedarse con el dinero que su recuerdo genera.

Por Movimiento Político de Resistencia

lunes, 9 de mayo de 2016

SINFONÍA Nº 5 DE SERGEI PROKOFIEV, DEDICADA A LA VICTORIA DEL EJÉRCITO ROJO SOBRE EL NAZISMO


La “Sinfonía N° 5 en si bemol mayor”   Op.100  fue terminada en el mes de agosto de 1944 en Ivánovo. Es una gran obra de carácter épico inspirada en los días en que se avecinaba la gran victoria de las tropas rusas. Se estrenó el 13 de enero de 1945 en la Gran Sala del Conservatorio de Moscú, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Estado de la URSS dirigida por el propio compositor.

Está orquestada para dos flautas, piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, clarinete en mi bemol, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, bloques de madera, pandereta, triángulo, caja, platillos, bombo, tam-tam, arpa, piano y cuerda.

El primer movimiento, andante, empieza directamente presentando su potente tema principal mediante flautas y fagots. Luego es repetido por la cuerda y va cobrando importancia. El segundo tema es presentado por la flauta y el oboe, con matices líricos. En el siguiente desarrollo es apenas empleado, estando dominado por frases cortas y enérgicas. El metal inicia la reexposición con el tema principal de un modo más conciso. El punto álgido se presenta en la coda, donde la melodía se levanta desde la zona grave hasta llegar al tutti orquestal, con el apoyo de la percusión.

El segundo movimiento, allegro marcato, es el scherzo de la obra. Su melodía principal es característica, interpretada por el clarinete sobre un motivo rítmico continuo de los violines, un material que había escrito anteriormente para su Romeo y Julieta. El trio es de carácter contrastante, en un estilo parecido al popular usado por Khatchaturian. Luego se reanuda de modo variado la primera parte. La música se hace mas siniestra, recordando a la escrita retratando a las tropas teutonas en Alexander Nevsky.

El tercer movimiento, adagio, está escrito en forma tripartita. El tema principal es lírico, como una triste meditación. El carácter de la música muestra sus raíces rusas. El tema es repetido en forma variada. La parte central es mas dramática, llegando en su desarrollo hasta un potente climax. La recapitulación es reducida, con una nueva orquestación. El tema lírico se desvanece en la parte final en inestables sonidos.

El último movimiento, allegro giocoso, empieza con una introducción lenta como una reminiscencia del primer movimiento. Luego el característico primer tema es presentado por el clarinete sobre los acordes de las trompas. El tema se repite mediante una instrumentación más densa. Un segundo tema de carácter lírico aparece después en la cuerda. La sección de desarrollo es abundante en melodías y material rítmico contrastante. Predomina el carácter festivo de sus ritmos danzantes. La reaparición del tema principal empieza la última parte. Una brillante coda lleva la sinfonía  a su efervescente final.

Prokofiev escribe una obra de tiempo de guerra en un modo clásico, pero con el diseño moderno e innovador de su propio estilo. No reniega de la melodía del pasado pero cambia su modo de expresión. La obra refleja la alegría épica de la victoria del pueblo ruso sobre el nazismo. Aunque su contenido no es programático, refleja en sus temas el carácter heroico en el primero, la tristeza de la guerra en su tercer movimiento, las fuerzas del mal en el segundo, terminando con un movimiento victorioso.

El estreno fue un éxito extraordinario, precedido de un gran acto patriótico celebrando la victoria. Era la última actuación como director de Prokofiev. A finales de enero de 1945 sufre un aparatoso accidente. Cae por unas escaleras, sufriendo una lesión cerebral que le dejó semi-inválido los últimos años de su vida.

Fuente: Historia de la Sinfonía

domingo, 8 de mayo de 2016

"LA MANO" QUE HOMENAJEA A LOS SUECOS QUE LUCHARON POR LA REPÚBLICA, DE LISS ERIKSSON


La Mano
Liss Eriksson
Escultura de granito
4 metros
1977
Estocolmo (Suecia)


En Estocolmo hay un monumento que se llama “La Mano”; así, en español. Es una escultura de granito de cuatro metros de altura situada en Södermalm, una de las 14 islas que forman la capital de Suecia. Fue erigida en 1977 por la Svenska Spanienfrivilligas kamratförening (Asociación de los Voluntarios Suecos de España) con el propósito de homenajear a los brigadistas suecos que murieron en la Guerra Civil española.

El Primero de Mayo de 1978 empezó una tradición, la de reunirse enfrente del monumento, que perdura hasta hoy. Dado que la asociación se disolvió en 1994, desde entonces es la Confederación de Sindicatos Suecos (LO, una organización muy poderosa en Suecia) quien organiza el acto, por lo que la presencia se ha diversificado. Además de sindicalistas, acostumbran a estar presentes entre otros simpatizantes del miembros Partido Socialdemócrata, del Vänsterpartiet y, por supuesto, miembros de la Svenska Spanienfrivilligas Vänner (Asociación de Amigos de los Voluntarios suecos de España), una entidad fundada en 2002 con el objetivo de mantener viva la memoria de los brigadistas.

Esto es lo que hacen todos los que cada Primero de Mayo se reúnen delante de “La Mano”, empezar la celebración del Día del Trabajador recordando a los brigadistas. Hacen honor al texto que está grabado en la base del monumento:

“De los 500 suecos que en los años 1936-38 lucharon por la democracia en España, un tercio murió. Lo dieron todo en Madrid, Jarama, Guadalajara, Brunete, Teruel, Aragón, el Ebro. Caminante: detente, recuérdales con orgullo.”

Según los estudios más recientes, en realidad fueron cerca de 600 los que se marcharon a España para unirse a las Brigadas Internacionales. Uno de estos estudios es la tesis doctoral del historiador Benito Peix Geldart (“Relaciones políticas y diplomáticas entre España y Suecia de 1931 a 1939”, 2013). Casi todos pertenecían al movimiento obrero, muchos eran comunistas. Se marcharon a España clandestinamente ya que el gobierno sueco, firmante del Pacto de no intervención, lo prohibía bajo una pena de seis meses de prisión. A pesar de ello, cuando a finales de 1938 regresaron al país, los brigadistas gozaron de un enorme apoyo popular y el gobierno abolió la ley.

El mayor grupo de brigadistas llegó la noche del 7 de diciembre de 1938 a Malmö, donde les recibieron unas 10.000 personas, según recoge el periódico Social-Demokraten. A la capital, Estocolmo, llegaron cuatro días más tarde. En la estación de tren de la capital les esperaban unas 8.000 personas, entre las que estaban la embajadora Isabel Oyarzábal de Palencia y el senador Georg Branting, presidente del Comité de Ayuda en España e hijo de un antiguo primer ministro sueco. Peix Geldart recoge parte del discurso que el líder socialdemócrata Zeth Höglund realizó en aquella ocasión: “Han honrado el nombre de Suecia, han honrado a su clase, la clase trabajadora, y han honrado a la democracia. Y por esta hazaña, nosotros les hemos amenazado con pena de prisión mediante una ley que nos fue impuesta por la política de no intervención”.

homenaje
Fotos del acto del Primero de Mayo de 2015.- CRISTINA MOSQUERA

En 1939 los brigadistas suecos se organizaron y crearon la Federación Sueca de Luchadores del Frente (Svenska Frontkämpeförbundet), pero durante la Segunda Guerra Mundial perdieron el contacto. A principios de los años cincuenta se reorganizaron y fundaron la mencionada Asociación de los Voluntarios Suecos de España. Esta fue la organización que propuso al Ayuntamiento de Estocolmo, por medio del Partido Comunista sueco, la instalación de una escultura para homenajear a los brigadistas. Como emplazamiento escogieron un parterre de Katarinavägen, una calle de la isla de Södermalm, por aquel entonces el tradicional barrio obrero, hoy el barrio de moda. Iniciaron una colecta para reunir el dinero necesario y convocaron un concurso de proyectos. El ganador fue Liss Eriksson, un escultor sueco que, según explica su hija, la fotógrafa Ann Eriksson, empezó a interesarse por España a través de su amistad con el escultor zamorano Baltasar Lobo, a quien conoció en los años 30 en París. 

Al final, los socialdemócratas instaron al Ayuntamiento a sufragar los gastos de la instalación del monumento, por lo que la asociación decidió entonces repartir el dinero recaudado, 165.000 coronas de la época (unos 75.000 euros actuales), entre el PSOE y el PCE a partes iguales. El monumento fue inaugurado el 11 de junio de 1977.

Aquí es cuando empezó la tradición de reunirse delante de La Mano cada año para recordar a los brigadistas muertos. “Daba igual si nevaba” explica Folke Olsson, antiguo secretario de la asociación. Nacido en Göteborg en 1929, Olsson pertenece a una generación posterior a la de los brigadistas pero siempre se ha sentido unido a la misma causa: “Mi madre era comunista y ayudó a muchos brigadistas a llegar a España. Göteborg es una ciudad portuaria y los voluntarios a menudo tenían que esperar varios días para coger un barco, por lo que se hospedaban en nuestra casa. Estaban a escondidas, no podían salir durante el día. Yo era un niño, tenía que estar callado y mantenerlo en secreto, lo que provocó que me involucrara y que me sintiera uno de ellos. En mi familia éramos pobres, muy pobres. Cuando yo, por ejemplo, no me quería comer la comida, mi madre me decía: piensa en los niños de España, ellos no tienen nada para comer”. Folke Olsson es hoy un jubilado que vive en las afueras de Estocolmo. Mantiene el interés por España que le inculcó su madre y, de algún modo, podría decirse que se lo ha traspasado a su hija, la cual vive en España y le informa regularmente de la evolución de la política española.

folke olsson
Folke Olsson.- J. P.

Al disolverse la asociación, en 1994, sus miembros realizaron un último acto delante del monumento. Así lo describe un artículo del periódico sueco Expressen, fechado el 11 de junio: “Ayer se reunieron alrededor del monumento La Mano los pocos brigadistas suecos que aún viven”. El periodista que firma el texto, Lars Lundkvist, recoge un fragmento del discurso que hizo el último presidente de la Asociación, Per Eriksson: “Las democracias del mundo traicionaron al pueblo español, la Europa democrática no se dio cuenta de que lo que pasaba en España era el preludio de una nueva guerra mundial”. El último brigadista sueco, Ernst Larsson, murió en noviembre de 2009.

Las vidas de tres de ellos aparecen reflejadas en el libro Överlevarna (Los supervivientes), que Kerstin Ekström publicó en 2011 en Suecia (aún no ha encontrado a ninguna editorial interesada en hacerlo en España). A lo largo de 20 años esta fotógrafa sueca entrevistó y retrató a cerca de cuarenta “supervivientes” de la Guerra Civil Española. Cada capítulo es una vida sintetizada en tres o cuatro páginas mediante un relato en primera persona, un resumen de las largas conversaciones que Ekström mantuvo con ellos. El libro empieza con un prólogo de Ian Gibson y termina con un capítulo dedicado a Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. A parte de los brigadistas suecos, el libro incluye a personajes como el poeta Marcos Ana, el médico Moisès Broggi o el exsecretario general de CCOO, Marcelino Camacho. Otros son menos conocidos, por ejemplo Maria Sans Moya: en 1936, con 17 años, se ofreció voluntaria para trabajar de enfermera en un hospital de Mataró, su ciudad. Allí coincidió con Hemingway (quien, por cierto, se cree que se inspiró en ella para crear a uno de los personajes de Por quién doblan las campanas) y sobre todo con Stig Berggren, un brigadista sueco del que se enamoró. A principios de 1939 Stig regresó a Suecia con la idea de que Maria viajara más tarde y se casara con él en el país escandinavo. Pero no fue posible. Sus vidas transcurrieron separadas y cada uno formó su familia. No se volvieron a ver hasta 40 años después.

¿Cómo termina una sueca como Kerstin Ekström dedicando dos décadas a escribir un libro sobre la Guerra Civil Española? Nacida en Malmö en 1952, estudió danza y se marchó a Madrid en 1975 con un contrato de bailarina. Trabajó en el ballet de Gino Landi y también en el de Alberto Portillo, aprendió el idioma y empezó a interesarse por la fotografía. Según cuenta ella misma, “vivir en España cuando murió Franco fue una gran experiencia, en la calle se respiraba una explosión social y cultural”. Un día, estando en el sur de Francia, conoció por casualidad a un exiliado español. “Este señor fue mi impulsor, así es como empecé a estudiar la Guerra Civil española”, recuerda Ekström. “Luego”, continúa, ”cuando regresé a Suecia fui a un Primero de Mayo en La Mano y conocí a Per Eriksson, que entonces era el presidente de la asociación de los brigadistas, y me dijo ‘¿No conoces a Stig Berggren?’ Y fui a conocerle y le entrevisté. Le pregunté ‘¿qué es lo que más te impactó de la guerra?’ Y me dijo ‘Encontré el amor de mi vida’. ‘¿Cómo se llama?’ ‘Maria, Maria Sans, vive en Mataró’. Entonces yo fui a Mataró, conocí a Maria, me contó la historia, luego conocí a más gente, y bueno, ya fue una cadena... Cuanto más sabes de algo, más te das cuenta de lo poco que sabes”.

Fuente: Público

sábado, 7 de mayo de 2016

"ELLOS VENCIERON AL FASCISMO", DE RAÚL FAJARDO

Ellos vencieron al fascismo
Raúl Fajardo
México
2003
55 minutos

Documental del realizador mexicano Raúl Fajardo, donde en un recorrido por Moscú, Ekaterinburgo y Stalingrado dialoga con veteranos soviéticos de la II Guerra Mundial, quienes nos cuentan su historia y sus encontradas emociones y reflexiones al recordar de viva voz ese terrible, trágico y a la vez heroico tiempo que fue la Gran Guerra Patria, librada por ellos contra el Fascismo y las huestes Hitlerianas.

Los veteranos también nos alertan del peligro que para la humanidad entera representan quienes heredaron del fascismo su aspiración al dominio mundial, de sus intentos por borrar la historia, tergiversarla, porque quien olvida su historia, está condenado a repetirla.

VER DOCUMENTAL SUBTITULADO AL CASTELLANO:

viernes, 6 de mayo de 2016

"BREVE ESBOZO BIOGRÁFICO DE KARL MARX (1818-1893)", DE V.I. LENIN, EN EL 198 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

Breve esbozo biográfico de Karl Marx [1818-1883] por V.I. Lenin

Karl Marx nació el 5 de mayo (según el nuevo calendario) de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia de Marx era una familia acomodada, culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios de bachillerato, Marx se inscribió en la universidad, primero en la de Bonn y luego en la de Berlín, estudiando jurisprudencia y, sobre todo, historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios universitarios, presentando una tesis sobre la filosofía de Epicuro. Por sus concepciones, Marx era entonces todavía un idealista hegeliano. En Berlín se adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y otros), que se esforzaban por extraer de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias.

Terminados sus estudios universitarios, Marx se trasladó a Bonn con la intención de hacerse profesor. Pero la política reaccionaria del gobierno, que en 1832 había despojado de su cátedra a Ludwig Feuerbach, que en 1836 le había negado nuevamente la entrada en la universidad y que en 1841 privó al joven profesor Bruno Bauer del derecho a enseñar en Bonn, obligó a Marx a renunciar a la carrera docente. En aquella época, las ideas de los hegelianos de izquierda progresaban rápidamente en Alemania. Ludwig Feuerbach, sobre todo desde 1836, comenzó a someter a crítica la teología y a orientarse hacia el materialismo, que en 1841 (La esencia del cristianismo ) se impone ya definitivamente en su pensamiento; en 1843 ven la luz sus Principios de la filosofía del porvenir. "Hay que haber vivido la influencia liberadora" de estos libros, escribía Engels años más tarde refiriéndose a esas obras de Feuerbach. "Nosotros [es decir, los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx] nos hicimos en el acto feuerbachianos." Por aquel tiempo, los burgueses radicales renanos, que tenían ciertos puntos de contacto con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico de oposición, la Gaceta del Rin (cuyo primer número salió el 1 de enero de 1842). Marx y Bruno Bauer fueron invitados como principales colaboradores; en octubre de 1842 Marx fue nombrado redactor jefe del periódico y se trasladó de Bonn a Colonia. La tendencia democrática revolucionaria del periódico fue acentuándose bajo la jefatura de redacción de Marx, y el gobierno lo sometió primero a una doble censura y luego a una triple, hasta que decidió más tarde suprimirlo totalmente a partir del 1 de enero de 1843. Marx se vio obligado a abandonar su puesto de redactor jefe en esa fecha, sin que su salida lograse tampoco salvar al periódico, que fue clausurado en marzo de 1843. Entre los artículos más importantes publicados por Marx en la Gaceta del Rin, Engels menciona, además de los que citamos más adelante (véase la Bibliografía ) el que se refiere a la situación de los campesinos viticultores del valle del Mosela. Como su labor periodística le había demostrado que conocía insuficientemente la economía política, Marx se dedicó afanosamente al estudio de esta ciencia.

En 1843, Marx se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen, amiga suya de la infancia, con la que se había comprometido cuando todavía era estudiante. Su esposa pertenecía a una reaccionaria familia aristocrática de Prusia. Su hermano mayor fue ministro del Interior en Prusia durante una de las épocas más reaccionarias, desde 1850 hasta 1858. En el otoño de 1843 Marx se trasladó a París con objeto de editar en el extranjero una revista de tendencia radical en colaboración con Arnold Ruge (1802-1880; hegeliano de izquierda, encarcelado de 1825 a 1830, emigrado desde 1848, y partidario de Bismarck entre 1866 y 1870). De esta revista, titulada Anales franco-alemanes, sólo llegó a ver la luz el primer fascículo. Las dificultades con que tropezaba la difusión clandestina de la revista en Alemania y las discrepancias surgidas entre Marx y Ruge hicieron que se suspendiera su publicación. En los artículos de Marx en los Anales vemos ya al revolucionario que proclama la necesidad de una "crítica implacable de todo lo existente", y, en particular, de una "crítica de las armas" que apele a las masas y al proletariado.

En septiembre de 1844 llegó a París, por unos días, Federico Engels, quien se convirtió, desde ese momento, en el amigo más íntimo de Marx. Ambos tomaron conjuntamente parte activísima en la vida, febril por entonces, de los grupos revolucionarios de París (especial importancia revestía la doctrina de Proudhon, a la que Marx ajustó cuentas resueltamente en su obra Miseria de la filosofía, publicada en 1847) y, en lucha enérgica contra las diversas doctrinas del socialismo pequeñoburgués, forjaron la teoría y la táctica del socialismo proletario revolucionario, o comunismo (marxismo). Véanse, más adelante, en la Bibliografía, las obras de Marx de esta época, años de 1844 a 1848. En 1845, a instancias del gobierno prusiano, Marx fue expulsado de París como revolucionario peligroso, instalándose entonces en Bruselas. En la primavera de 1847, Marx y Engels se afiliaron a una sociedad secreta de propaganda, la Liga de los Comunistas, tuvieron una participación destacada en el II Congreso de esta organización (celebra do en Londres en noviembre de 1847) y por encargo del Congre so redactaron el famoso Manifiesto del Partido Comunista que apareció en febrero de 1848. En esta obra se traza, con claridad y brillantez geniales, una nueva concepción del mundo: el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica como la doctrina más completa y profunda del desarrollo; la teoría de la lucha de clases y de la histórica misión revolucionaria universal del proletariado como creador de una nueva sociedad, la sociedad comunista.

Al estallar la revolución de febrero de 1848, Marx fue expulsado de Bélgica. Se trasladó nuevamente a París, y desde allí, después de la revolución de marzo, marchó a Alemania, más precisamente, a Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849, se publicó en esta ciudad la Nueva Gaceta del Rin, de la que Marx era el redactor jefe. El curso de los acontecimientos revolucionarios de 1848 a 1849 vino a confirmar de manera brillante la nueva teoría, como habrían de confirmarla en lo sucesivo los movimientos proletarios y democráticos de todos los países del mundo. La contrarrevolución triunfante hizo que Marx compareciera, primero, ante los tribunales (siendo absuelto el g de febrero de 1849) y después lo expulsó de Alemania (el 16 de mayo de 1849). Marx se dirigió a París, de donde fue expulsado también después de la manifestación del 13 de junio de 1849; entonces marchó a Londres, donde pasó el resto de su vida.

Las condiciones de vida en la emigración eran en extremo duras, como lo revela con toda claridad la correspondencia entre Marx y Engels (editada en 1913). La miseria asfixiaba realmente a Marx y a su familia; de no haber sido por la constante y abnegada ayuda económica de Engels, Marx no sólo no hubiera podido acabar El Capital, sino que habría sucumbido inevitablemente bajo el peso de la miseria. Además, las doctrinas y tendencias del socialismo pequeñoburgués, no proletario en general, que predominaban en aquella época, obligaban a Marx a librar constantemente una lucha implacable, y a veces a repeler (como hace en su obra Herr Vogt los ataques personales más rabiosos y salvajes. Manteniéndose al margen de los círculos de emigrados y concentrando sus esfuerzos en el estudio de la economía política, Marx desarrolló su teoría materialista en una serie de trabajos históricos (véase la Bibliografía ). Con sus obras Contribución a la crítica de la economía política (1859) y El Capital (t. I, 1867), Marx provocó una verdadera revolución en la ciencia económica (véase más adelante la doctrina de Marx).

El recrudecimiento de los movimientos democráticos, a fines de la década del 50 y durante la del 60, llevó de nuevo a Marx a la actividad práctica. El 28 de septiembre de 1864 se fundó en Londres la famosa Primera Internacional, la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Marx fue el alma de esta organización, el autor de su primer "Llamamiento" y de gran número de sus resoluciones, declaraciones y manifiestos. Unificando el movimiento obrero de los diferentes países, orientando por el cauce de una actuación conjunta a las diver sas formas del socialismo no proletario, premarxista (Mazzini, Proudhon, Bakunin, el tradeunionismo liberal inglés, las vacilaciones derechistas lassalleanas en Alemania, etc.), a la par que combatía las teorías de todas estas sectas y escuelas, Marx fue forjando la táctica común de la lucha proletaria de la clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de París en 1871, que Marx analizó (en La guerra civil en Francia, 1871) de modo tan profundo, certero, brillante y eficaz, como revolucionario - y a raíz de la escisión de la In ternacional provocada por los bakuninistas-, esta última ya no pudo seguir existiendo en Europa. Después del Congreso de La Haya (1872), Marx consiguió que el Consejo General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La primera Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época de desarrollo incomparablemente más amplio del movimiento obrero en todos los países del mundo, época en que este movimiento había de desplegarse en extensión, con la creación de partidos obreros socialistas de masas dentro de cada Estado nacional.

Su intensa labor en la Internacional y sus actividades teóricas, aún más intensas, minaron definitivamente la salud de Marx. Prosiguió su obra de relaboración de la economía política y se consagró a terminar El Capital, recopilando con este fin multitud de nuevos documentos y poniéndose a estudiar varios idiomas (entre ellos el ruso), pero la enfermedad le impidió concluir El Capital.

El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa, y el 14 de marzo de 1883 Marx se quedó dormido apaciblemente para siempre en su sillón. Está enterrado, junto a su mujer, en el cementerio londinense de Highgate. Varios hijos de Marx murieron en la infancia en Londres, cuando la familia vivía en la miseria. Tres de sus hijas se casaron con socialistas de Inglaterra y Francia: Eleonora Eveling, Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un hijo de esta última es miembro del Partido Socialista Francés.

Vladímir Ilich Uliánov (Lenin) - Escrito entre julio y noviembre de 1914

Fuente: Eco republicano

jueves, 5 de mayo de 2016

"EL CASO FRITZ BAUER": UN HÉROE DE POSGUERRA


En 1957, doce años después del final de la Segunda Guerra mundial y la desaparición oficial del nazismo, el fiscal general del land de Hesse, Fritz Bauer, se enteró de que Adolf Eichman –criminal de guerra, alto funcionario del III Reich, oficial de las SS Obersturmbannführer y miembro del partido nazi responsable de la logística de la “solución final”- vivía escondido en Argentina. El fiscal Bauer había dedicado toda su vida profesional a enfrentar a sus compatriotas con su pasado, persiguiendo, encontrando, extraditando y juzgando a los criminales nazis que huyeron, o se escondieron, al final de la guerra. Pero el gobierno alemán prefería dedicarse a la reconstrucción del país y no a remover el pasado; en cuanto a los tribunales, optaban por pasar definitivamente la página y no le apoyaron en sus deseos de extraditar y juzgar a Eichman. A pesar de las amenazas de muerte y de las presiones políticas recibidas, el fiscal Bauer contactó con el Mossad –los servicios secretos israelíes- para ayudarles a capturar al criminal, aún sabiendo que su gesto, con Alemania partida por la mitad y la guerra fría preparándose, se consideraba “alta traición al Estado”.

La historia de este peculiar personaje en torno a los cincuenta años, que también era judío, socialdemócrata y homosexual bastante reprimido para “no dar que hablar” ni entre sus pares ni en la sociedad alemana, donde aún quedan importantes rescoldos del reciente pasado nazi (que consideraba criminales a los homosexuales, basándose en una legislación nazi no abolida todavía en los años 1960), es lo que nos cuenta El caso Frtiz Bauer (Der Staat gegen Fritz Bauer), película dirigida por Lars Kraume (Dos hermanas), Premio del Püblico en el Festival de Locarno 2015, protagonizada por Burghart Klaubner (La cinta blanca), Ronald Zehrfeld (Bárbara), Dani Levy (también realizador, Mon Führer: La auténtica y verdadera historia de Adolf Hitler) , Sebastian Blomberg (La condesa) y Laura Tonke (Baader, El impostor).

En los últimos meses, el aniversario del final de la Segunda Gran Guerra nos ha venido proporcionando abundante material cinematográfico en torno a diferentes hechos puntuales de la contienda y, sobre todo, de sus consecuencias sobre los pueblos europeos sojuzgados por la ideología nazi. Hemos visto a lo oficiales alemanes entrando en Francia y en Polonia, a las poblaciones locales huyendo de la invasión, a los resistentes luchando en la clandestinidad, a los seguidores de Hitler saqueando propiedades de ciudadanos judíos, a los que después reducían a cenizas en los hornos de los campos; hemos visto también a los “kapos” y otras especies de colaboracionistas…

En el thriller de Kraume, basado en hechos probados históricamente, que es también una investigación geopolítica y transnacional contra el olvido, la apasionante trayectoria de este “cazador de nazis” que dirigía las operaciones desde el Palacio de Justicia, y cuya mayor frustración fue no poder finalmente juzgar y condenar a Eichman – quien, tras conseguir escapar a los juicios de Nuremberg, fue capturado por agentes del Mossad en 1960, en Buenos Aires, donde llevaba diez años viviendo con el nombre de Riccardo Klement ; trasladado en secreto en un avión israelí, fue condenado a muerte y ejecutado en 1961, en Jerusalén- está contada de forma que recuerda a las historias de espionaje de los años 1950. Quizá sean justamente los pasajes de la caza del criminal refugiado en Argentina los más sugestivos de todo el relato, a pesar de la falta de acción.

Previsible en su desenlace, la narración se detiene también en la homosexualidad y la soledad del personaje, un “héroe” más de la lucha contra el nazismo en la Alemania de ls posguerra, gangrenada hasta en las más altas esferas del poder hasta mucho después de la victoria aliada y la caída del III Reich, como el propio fiscal Bauer intenta explicar a su ayudante y discípulo cuando le dice: “Están aquí, están entre nosotros, son los mismos…”.

El fiscal general Fritz Bauer –fallecido en julio de 1968 en Frankfurt- ya fue el protagonista de otra película, en este caso documental, titulada Fritz Bauer: Tod auf Raten, dirigido por Ilonia Ziok y presentado en la Berlinale dentro de la sección Panorama. Escapando de los nazis pasó la guerra exiliado en los países nórdicos y regresó a Alemania en 1949, consiguiendo ascender poco a poco en la administración judicial para, desde la jefatura de la fiscalía, acabar obligando a los alemanes a enfrentarse a los crímenes del III Reich al organizar, entre otros, el conocido como “proceso de Auschwitz” en 1963, en el que quedó al descubierto toda la mecánica criminal de ese campo de concentración (y, por extensión, de todos los demás). La instrucción de ese proceso es el argumento de la película El laberinto del silencio, de Giulio Ricciarelli, realizada en 2014, en la que también aparecía el fiscal Bauer, si bien el personaje principal era uno de sus subalternos.

Fuente: Ilsa Lund (Crónica Popular)

miércoles, 4 de mayo de 2016

"DE LABORIS": PIERRE GONNORD, LA DIGNIDAD HECHA RETRATO



El Museo Universidad de Navarra (Pamplona) presenta 'De Laboris', el último trabajo del fotógrafo Pierre Gonnord (Cholet, Francia, 1963), nacido de un encargo del museo universitario incluido en su proyecto 'Tender Puentes', para el que el francés exploró las colecciones fotográficas del museo. En ellas descubrió los retratos de fotógrafos pretéritos como Napper o Laurent, pero sobre todo Tenison, con retratos sencillos pero de gran agudeza psicológica, a los que versionó centrándose en personajes al margen de la sociedad.

En la muestra, Gonnord se apoya en los retratos –”interpelaciones mudas”, en sus palabras–, que narran historias desde la sobriedad y resaltan la dignidad de los retratados. Estos, ajenos a la cámara del francés, miran al infinito.

El fotógrafo se involucra con las personas que retrata, conviviendo con ellos, aprendiendo a conocerlos. Así, su obra refleja su empatía con los problemas y la experiencia vital de los retratados. Estas imágenes pretenden, en suma, “romper las barreras sociales” y conseguir que el público se mimetice con los protagonistas de sus fotografías como si fueran “un espejo en el que descubrirse a uno mismo y a la condición humana”.

Colectivos invisibles

De Laboris reflexiona sobre la escasa visibilidad que tienen en la sociedad española actual algunos colectivos como el que conforman los mineros o los gitanos. La exposición, que incluye un vídeo y 36 fotografías de gran formato (32 de nueva creación), ocupa la ‘Sala La Caixa’, situada en la planta principal del Museo, la más amplia del edificio, con cerca de 465 metros cuadrados y paredes de entre 11 y 15 metros de altura.

En Los gitanos de La Raya retrata a los miembros de un clan gitano de etnia luso-extremeña en La Raya/A Raia, frontera entre España y Portugal, que aun viviendo en nuestros días simboliza en el imaginario colectivo a un pueblo exiliado desde hace siglos que lucha por su supervivencia frente a la globalización. Un grupo nómada que vive a caballo entre España y Portugal y recoge la herencia mestiza de las diferentes razas que poblaron la península ibérica junto a la del pueblo gitano.

“Forman parte de comunidades que no es que estén marginadas, sino que se encuentran más allá de nuestros límites y de nuestra zona de confort que, por cierto, cada vez es más pequeña”, explica Valentín Vallhonrat, miembro del Comité de Dirección Artística del museo universitario. “Son personas con raíces muy ancladas y que están amparadas por la solidaridad que se genera dentro de una familia y de un grupo, algo que me parece extraordinario y admirable. En las ciudades vivimos de forma más autónoma y estamos perdiendo nuestras propias raíces, que cada vez resultan más borrosas”, afirma Gonnord.

Mundos en declive

En Los mineros, Gonnord refleja un mundo ya en declive, de héroes forjados en los inicios del movimiento obrero y sindical. El francés retrata a los mineros de la cuenca asturleonesa, en la que, junto a trabajadores oriundos de la región y herederos de largas dinastías vinculadas a la mina, conviven en la actualidad inmigrantes de diferentes cuencas mineras europeas, también herederos de una tradición ancestral, vinculada a un mundo laboral duro y difícil, pero joven y vital, compuesto en su mayor parte por hombres.

Además de las fotografías, la exposición incluye un vídeo de algo más de siete minutos con el que el artista complementa su obra sobre la minería. Titulado Coal Screen Test, la proyección muestra a un grupo de mineros que se exponen sucesivamente ante la mirada del fotógrafo justo después de una jornada laboral.
Gonnord plantea una mirada directa a estos personajes, cuyas vidas hablan de una actividad en declive, de un futuro incierto, y de un modo de vida basado en el esfuerzo. Los cambios tecnológicos y sociales en nuestra era post-industrial han provocado que el de los mineros sea un colectivo en retroceso. Apenas quedan dos mil en España, que viven una vida laboral breve, pero muy intensa y arriesgada. “Es un réquiem por la minería”, concluye el artista.

Fotógrafo autodidacta, el trabajo de Pierre Gonnord se centra fundamentalmente en los rostros humanos. Ejemplos de ello son sus trabajos Interiors (Madrid, 199), City (Nueva York, 2001) y Utópicos (2004-2005). En ellos se muestran secuencias de retratos de muy diverso tipo, donde elige un acercamiento a personas “al margen” de la sociedad y los fotografía en primeros planos: vagabundos, presos, locos, pero también monjes, geishas o miembros de bandas urbanas. Ha expuesto en numerosas galerías públicas y privadas y ha recibido el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid (2007) y el Premio Internacional de Fotografía de Alcobendas (2014). Actualmente trabaja para San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016 con un trabajo sobre los deportes ancestrales vascos. Gonnord reside en Madrid desde 1988.

Del 27 abril al 30 de octubre 2016

Fuente: hoyesarte










martes, 3 de mayo de 2016

"TRUMBO", EL MEJOR GUIONISTA DEL MEJOR HOLLYWOOD

“No hubo ni héroes ni traidores, todos fuimos víctimas” (Donald Trumbo al recoger el premio Writers Guild of America Awards en 1961, tras el éxito mundial de Espartaco, dirigida por Stanley Kubrick)

Hollywood, años 1947. La guerra fría ha empezado. Dalton Trumbo forma parte de los guionistas respetados: su talento y rapidez le convierten en el favorito de muchos realizadores. Justo en el mismo momento, el senador Joseph McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas inician una caza de brujas, persiguiendo a los artistas relacionados, de una manera u otra, con el partido comunista. Dalton Trumbo está afiliado entre 1943 y 1948; después se mantiene como simpatizante. Mientras algunos se preguntan si no sería mejor colaborar con McCarthy, Trumbo se niega categóricamente, manifestándose como un firme defensor de la libertad de expresión. Rechaza responder a las preguntas del Comité, que le impone once meses de cárcel y le incluye en su “lista negra”, lo que oficialmente le condena al ostracismo y le imposibilita para encontrar trabajo. Gracias a su talento, y al apoyo de una familia que permaneció unida cuando el viento soplaba de espaldas, logró eludir la prohibición y acabar rehabilitado, al cabo de varias décadas de clandestinidad que contribuyeron a forjar su leyenda.

Con el pseudónimo Robert Rich escribió, entre otros, los guiones de Vacaciones en Roma (1953, un primer Oscar, la película de William Wyler que lanzó al estrellato a Audrey Hepburn) y El bravo (1956, segundo Oscar, dirigida por Irving Rapper). Kirk Douglas (que le reclamó para el guión de Espartaco) y Otto Preminger (para quien escribió Exodo), le contrataron oficialmente en 1960 escribiendo, de paso, el epitafio de la lista negra.

Recreación del aspecto más abyecto del Hollywood dorado, la película Trumbo, dirigida por Jay Roach (En campaña vale todo, Los padres de ella), está basada en la biografía del guionista escrita por Bruce Cook y protagonizada por Bryan Cranston (Godzilla, Breaking Bad), Helen Mirren (Eye In The Sky, The Queen, RED), Diane Lane (La tormenta perfecta, Infiel), Elle Fanning (Maléfica, Super 8), John Goodman (Los Picapìedra, El vuelo), Louis C.K. (La gran estafa americana, Blue Jasmine), Michael Stuhlbarg (La invención de Hugo, Siete sicópatas) y Adewale Akinnuoye-Agbaje (Pompeya, El caso Bourne). 

Delaciones, caza de brujas, interrogatorios, torturas, cárcel, vidas destrozadas. “En nombre de una libertad que nunca estuvo amenazada, los perros guardianes de la derecha más conservadora acosaron a personas como Trumbo”.

“Hay algunas preguntas a las que solo un imbécil o un esclavo podrían responder con un sí o un no” (respuesta de Dalton Trumbo al Comité de Actividades Antiamericanas)

Suena una máquina de escribir y se escucha ruido de agua: Dalton Trumbo, con su inseparable colilla en los labios y las gafas en la punta de la nariz, trabaja sobre una plancha de madera en difícil equilibrio en la bañera. Así es como conocemos al personaje del relato, así es como le veremos en muchas otras ocasiones: escribiendo a marchas forzadas, estajanovista todoterreno…La película no lo dice, pero Trumbo estaba exiliado en México donde hacía un calor sofocante.

Terrible y apasionante, la película Trumbo tiene un tono cáustico e irónico y Bryan Cranston (el héroe de la afamada serie Breaking Bad), divertido, irascible y siempre elegante, consigue un trabajo impecable al meterse en la piel del personaje: una figura histórica del Hollywood de los grandes estudios, “un auténtico resistente dispuesto a sacrificar todo por sus ideas, un currante superdotado y, en definitiva, victorioso sobre sus adversarios y la adversidad” (Cécile Mury, Télérama). Y, en torno a él, con el humor de una comedia, todo un mundo de celebridades de la época: el ultraconservador John Wayne, la perversa Hedda Hopper (“la pasionaria del anticomunismo”), un Edard G. Robinson obligado a traicionar a sus colegas, un Kirk Douglas que al ofrecerle Espartaco inicia el camino de la rehabilitación.

Dalton Trumbo nació el 9 de diciembre de 1905 en Colorado y murió, a los 70 años, el 10 de septiembre de 1976 en Los Ángeles. En 1971, una década después de salir de la lista negra del maccarthysmo, escribió y realizó la película Johnny cogió su fusil -a partir de la novela del mismo título que había escrito en 1939, mucho antes de alcanzar la fama como guionista- que consiguió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Posteriormente dirigió Papillon (1973) y Executive Action (basada en distintas teorías conspirativas sobre el asesinato de John F. Kennedy).

En 2007, su hijo Christopher Trumbo, como guionista, y el realizador Peter Askin (Lío en La Habana) le rindieron homenaje con el documental Trumbo y la lista negra. En él, estrellas del Hollywood actual, como Michael Douglas, Dustin Hoffman, Donald Sutherland, Liam Neeson o Josh Lucas, ponen voz a las cartas y fragmentos escritos por Dalton, considerado por muchos como el mejor guionista de su ápoca.

Ilsa Lund (Fuente: Crónica Popular)


lunes, 2 de mayo de 2016

"VIAJE A RUSIA", DE STEFAN ZWEIG

Viaje a Rusia
Stefan Zweig
Editorial Sequitur
Formato: 135×200
Páginas: 96
ISBN: 978-84-15707-23-3
PVP: 11 €
Resumen: En septiembre de 1928, Stefan Zweig viajó a Rusia para participar en los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de León Tolstoi. Será la única visita que preste a la Unión Soviética, y durará apenas dos semanas, sin embargo, será ahí donde sentirá, como en ningún otro momento de su vida, la fuerza de la corriente de su época.

En septiembre de 1928 Stefan Zweig (1881-1942) emprende viaje a Rusia, país en el que permanecerá durante dos semanas, integrado en la delegación de escritores austriacos asistentes a la celebración del centenario del nacimiento de Tolstói. Como otros muchos intelectuales y escritores de su tiempo, Stefan Zweig cumple así un deseo largamente acariciado, el de conocer de primera mano ese inmenso país donde se están gestando cambios tan formidables y  trascendentales. El escritor era bien conocido en Moscú (su libro sobre Tolstói, según nos cuenta, «se vende en todas las esquinas»), y el mismo día de su llegada -tras un largo y agotador viaje- se vio obligado a improvisar una conferencia sobre Tolstói en la Ópera de Moscú, ante una nutrida asistencia de público y medios de comunicación que incluían cámaras cinematográficas. El escritor salió tan satisfecho de su actuación como de sus oyentes: «¡Es maravilloso, ese magnífico público! En nuestra tierra sería imposible encontrar un auditorio tan atento.»

El libro que hoy reseñamos, Viaje a Rusia, crónica y testimonio de esa experiencia, se abre con un puñado de cartas escritas por Zweig a su mujer Friderike («Fritzi») en los primeros días de viaje. Son textos que resumen y anticipan el intenso programa de actividades que llenarán esas dos semanas: conferencias, actos conmemorativos, visitas a escritores e intelectuales (Boris Pilniak, Gorki), conciertos (Eugene Onegin), viajes (Moscú, Tula, Yásnaia Poliana, Leningrado)… Resulta estimulante leer estas cartas tan espontáneas, escritas a vuela pluma bajo la fascinación y el entusiasmo por un «mundo inédito» al que acaba de arribar y que tanto le deslumbra. Pero el texto principal del libro es el titulado específicamente «Viaje a Rusia»: medio centenar de páginas donde Zweig traza un animado y completo resumen de su experiencia, una síntesis perfecta de observación y reflexión, atenta a los más variados aspectos de la vida rusa: desde los trámites de aduana a los monumentos y museos de Moscú y Leningrado, de la animación popular de calles y plazas al abandono de los comercios, de la fascinación que ejerce sobre el pueblo la «momia» de Lenin a la tolerada devoción ante la Virgen de la Plaza Roja… Resalta Zweig el heroísmo de los intelectuales rusos, que sufren la escasez de vivienda soportando la penuria de vivir arracimados, sin apenas espacio para trabajar con independencia. Así le ocurre a Eisenstein, que, recluido en una pequeña habitación, ve amontonarse sobre su mesa una docena de telegramas enviados desde Hollywood ofreciéndole miles de dólares (que el cineasta rechaza) para trabajar en América. Esta es la admirable y ejemplar actitud que Zweig extiende a la pluralidad de intelectuales rusos: su compromiso sincero con los cambios revolucionarios. La visión del escritor no es, por lo tanto, negativa, sino más bien de expectación. Todavía el régimen de Stalin no ha alcanzado el grado de endurecimiento de años posteriores, que modificará también su percepción, volviéndose más crítica. Por el momento se conforma con ser testigo y no juez, y no le duelen prendas en alabar cuanto le parece meritorio, como el incremento exponencial de los fondos de los museos públicos, acrecidos con los millares de obras maestras requisadas a los coleccionistas particulares, que el pueblo llano contempla con un respeto casi religioso. Como era de esperar, Zweig manifiesta un especial interés por la vida literaria rusa, y así lo testimonian su cordial encuentro con Gorki, la visita a una tertulia de jóvenes escritores soviéticos o su elogiosa valoración del teatro ruso. Pero las notas más emotivas se alcanzan en el homenaje al autor de Guerra y paz, y de manera particular en la visita a Yásnaia Poliana. La sobriedad del hogar de Tolstói, la sencillez de sus enseres domésticos, la acumulación de pequeños objetos cargados de historia y significado conmueven profundamente al escritor austriaco.

Este interesantísimo libro, que nos propone la editorial madrileña Sequitur, se completa con otros tres textos relacionados con el viaje: un breve apunte de ese mismo año referido a Tolstói, «La tumba más hermosa del mundo»; un ensayo de redacción posterior, «Tolstoi, pensador religioso y social» (1937); y un discurso compuesto unos meses antes del viaje a Rusia, «Conferencia en honor de Máximo Gorki» (1928).

Reseña de Manuel Fernández Labrada (Fuente: Saltus Altus)

«El tiempo y el espacio se miden, efectivamente, de otra manera que en Europa. Y de la misma manera que en seguida se aprende a contar en rupias y en kopeks, se aprende a esperar, a llegar con retraso, a desaprovechar el tiempo sin murmurar, y así, poco a poco, se acerca uno al secreto de la historia de Rusia y al misterio del ser ruso. Pues el peligro y la genialidad de este pueblo estriban, ante todo, en su inmensa capacidad de espera y en su fabulosa paciencia, tan grandes como el país mismo.»

«Y todos ellos leen sus versos en los cuarteles, hablan de literatura en las asambleas, guían a los campesinos por los museos. Visten como los obreros o campesinos, y ninguno de ellos tiene un smoking o un frac, y ninguno vive cómodamente, ni cobra lo que cualquier escritor europeo. Pero disfrutan del privilegio de contar con un público vastísimo, de no haber traicionado su carácter y de mantener relaciones fraternales con todo el mundo. ¡Envidiables privilegios!»

"El flujo de visitantes es incesante: soldados, campesinos, mujeres del pueblo llano que aún hace diez años ignoraban lo que fuera un museo. Todos recorren ahora las salas con devoción. Conmueve verles avanzar sobre el parquet, con sus altas y pesadas botas, con prudencia y respeto, y comprobar con cuanta deferencia, con cuanta ansia de aprender, conducidos por benévolos guías, se detienen en grupos ante las obras de arte. Es este motivo de orgullo de los directores de los museos, de los dirigentes y de todo el pueblo: a diferencia de la Revolución francesa, que destruyó no pocos tesoros arrasando iglesias, la Revolución rusa (aunque más dura y radical que aquella) no destruyó ninguna obra maestra."

domingo, 1 de mayo de 2016

1 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES


"ENSEÑANZAS", DE ANTONIO GRAMSCI

Las conclusions que pueden sacarse del desarrollo de esta manifestación del 1º de mayo son reconfortantes.

La manifestación ha sido un éxito como intervención de masas, como extensión de solidaridad. Ha demostrado cómo el proletariado italiano a pesar de la reacción es rojo. Y ha sido también lograda como prueba del espíritu de combatividad que se despierta en las filas de los trabajadores.

Los fascistas se han preocupado de demostrar con su comportamiento y con sus mismas declaraciones que se trataba de una manifestación antifascista. Y tal ha sido el significado de la abstención en el trabajo y de la intervención en las demostraciones de amplísimas masas, de una punta a otra de Italia, y sin excluir las zonas más influenciadas por el fascismo. Si no se han realizado los cortejos se debe a la imposición del gobierno; si se hubiera realizado, hoy tendríamos un mayor número de obreros muertos, pero también un mayor número de fascistas muertos.

Pero junto a la reconfortante comprobación de la amplitud y grandiosidad de la manifestación y de la elevada moral de la masa, debemos destacar la de que la organización ha dejado en general mucho que desear.

No ha sucedido sin razones: la táctica de la unidad del frente adoptada en este 1º de Mayo por todos los organismos proletarios, experiencia de la Alianza del Trabajo Italiana, ha traído este beneficio y esta ventaja, que serán consideradas atentamente por los comunistas. Nos limitamos a señalar brevemente el asunto, en presencia del comunicado hecho por el Comité de la Alianza del Trabajo después del 1º de Mayo.

Con la táctica de la unidad del frente se han podido unir en los comicios del 1º de Mayo grandes multitudes obreras aunque estaba bien claro en la conciencia del último que intervenía que no se trataba de la acostumbrada y tradicional coreografía, sino de una jornada de lucha. Pero esta demostración de la aversión del proletariado a la reacción y al fascismo, del espíritu de clase que siempre anima a las grandes multitudes de trabajadores, no es bastante para poder contener al fascismo y la reacción. El fascismo no será sofocado por la unanimidad platónica: el revólver y los puños no se volverán impotentes arrojándolos sobre un colchón. El fascismo no tiene el número, pero tiene la organización, unitaria y centralizada, y esa es su fuerza, integrada en la centralización del poder oficial burgués.

La Alianza del Trabajo[1], que hoy ha permitido reagrupar masas imponentes, debe hacerse capaz de encuadrarlas con disciplina unitaria. Esta es la tarea de los comunistas: conseguir este resultado, hacia el que solamente se ha dado el primer paso. Cuando sea posible que las grandes reuniones puedan contar con el concurso proletario y al mismo tiempo con una racional preparación de nuestra fuerza, entonces el proletariado podrá dominar a su enemigo. En este 1º de Mayo se ha podido notar que los comicios y los movimientos preparados por las organizaciones aliadas adolecían de escasa preparación organizativa incluso al modesto resultado de su protección frente a los ataques adversarios, y esto dependía del hecho de que estaba claro quién había organizado los comicios y dispuesto el plan de su desarrollo en todos los aspectos. Los comités locales de la Alianza son de reciente formación y no tienen clara consistencia organizativa y suficiente poder.

No obstante, es ya una gran ventaja el haber podido tener reuniones comunes de masas, porque eso eleva la moral proletaria y permite a los comunistas llevar a todo el proletariado su palabra clara. Todo un ulterior desarrollo del interesante experimento italiano de la táctica del frente único conducirá a integrar con ventaja innegable la efectiva e íntima unidad de organización.

El argumento se presta a imprtantísimas consideraciones: queremos ahora solamente señalar que el terreno sindical sobre el que la Alianza se ha constituido, permita a los comunistas impulsar para que se haga cada vez más estrecha organizativamente, uniéndose también a la unidad sindical proletaria que siempre hemos alentado y que el programa del Partido Comunista sólo podrá y deberá llenar de contenido revolucionario.

Por ahora debemos reaccionar contra el carácter pigre e incierto que tiene hasta hoy la dirección de la Alianza del Trabajo. Los comunistas han formulado ya de manera precisa y concreta su propuesta para el desarrollo, la reanimación, el potenciamiento de la Alianza, que podróa, si el cambio no fuera enérgicamente impulsado hacia delante, degenerar en una burucrática y obstruyente diplomacia de jefes vacilantes y oportunistas. Que las propuestas comunistas son urgentes lo demuestra el comportamiento pasivo de la Alianza ante las gravísimas provocaciones que han sufrido el 1º de Mayo los obreros y, no obstante los llamamientos a la acción llegados de tantas partes, lo demuestra su insensibilidad a la presión que viene hoy del proletariado italiano dispuesto a proceder rápidamente por el camino de la contraofensiva. Y lo demuestra, elocuentísimo documento, el comunicado hecho por el Comité Nacional, que con sus frases anodinas y banales declina la sugestión que viene de la masa anhelante de lucha: comunicado al que no queremos añadir otro comentario, seguros de que, como la cuestión está irrevocablemente puesta ante las masas, no dejarán éstas de comentarlo y juzgarlo, para sacar de esta contrariedad nuevos motivos para proseguir en la áspera pero segura vía de su insurrección.

[1] La Alianza del Trabajo fue constituida el 20 de febrero de 1922 por los dirigentes de la Confederación General del Trabajo, la Unión Sindical Italiana, la Unión Italiana del Trabajo, el Sindicato Ferroviario y la Federación Nacional de los Trabajadores de los Puertos.

Escrito: 1922
Primera Edición: En L'Ordine Nuovo, 5 de Mayo de 1922
Digitalización: Aritz
Fuente de esta Edición: Marxists Internet Archive, año 2000