sábado, 16 de noviembre de 2013

"MARIONETAS", PELÍCULA DEL SOVIÉTICO YAKOV PROTAZANOV


Título: Marionetas
Título original: Marionetki - Марионетки
Director: Yakov Protazanov
Guión: Yakov Protazanov y Vladimir Shvejtser
Reparto: Anatoli Ktorov, Nikolai Radin, Valentina Tokarskaya
País: URSS
Año: 1934
Duración: 88 minutos


Una parodia que transcurre en el reino ficticio de Boufferia --compuesto con elementos de la Alemania nazi y de Polonia--. Los protagonistas llevan los nombres de las notas de música: Do, Re, Mi etc. El Príncipe y su barbero sufren un cambio de identidad.

VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

viernes, 15 de noviembre de 2013

"EL CASO ROCÍO", LA HISTORIA DEL PRIMER DOCUMENTAL SECUESTRADO JUDICIALMENTE EN DEMOCRACIA

Una nueva producción recupera el caso de 'Rocío', una película que fue censurada por la Audiencia de Sevilla y el Tribunal Supremo por sacar a la luz "una inoportuna e infeliz recordación de episodios sucedidos después del 18 de julio de 1936" que deben ser olvidados "si se quiere que las generaciones posteriores vivan de forma pacífica"

Pocos ejemplos ilustran mejor el intento de imponer el olvido y silenciar los crímenes del franquismo que el caso del documental 'Rocío', primer filme secuestrado judicialmente en España tras la derogación de la censura cinematográfica en 1977. Corría el año 1980 cuando el realizador Fernando Ruiz Vergara, por entonces una figura prometedora del cine español, estrenó dicho documental, que trataba de analizar desde diferentes perspectivas el fenómeno religioso y cultural de la romería de la virgen del Rocío. En un momento concreto, el documental da voz a Pedro Gómez Clavijo, un vecino de Almonte (Huelva) que cuenta la represión franquista en su localidad e identifica con nombre y apellidos al presunto 'cabecilla'. Dos años después de su estreno, la Audiencia de Sevilla prohibió la exhibición de la obra en todo el territorio nacional y el Tribunal Supremo ratificó la condena censurando esa parte del filme. Censura que sigue vigente en la actualidad.

"El documental 'Rocío' es un caso paradigmático de lo que ha sido la Transición. No se trató de esclarecer los asesinatos que denunciaba Pedro Gómez sino que trataron de silenciar la verdad histórica mediante multas, amenazas de prisión y procesos judiciales. Es decir, no interesó que se supiera la verdad sino que se mantuviera el manto de silencio sobre los crímenes de la Guerra Civil", explica a Público el historiador Francisco Espinosa.

Ahora, más de 30 después del estreno del documental, el realizar José Luis Tirado recupera la memoria de este documental y de la persecución judicial que sufrió su director en la producción 'El Caso Rocío', una obra que intentará que la "verdad histórica salga a flote", señala Tirado en declaraciones a este medio. "La verdad histórica ya no se puede ocultar ni esconder. El documental, además de repasar paso a paso los hechos que rodearon el secuestro judicial de la obra de Fernando Ruiz, permite hablar de la importancia de la memoria histórica y de analizar lo que ha sido el proceso político o estrategia que llamamos Transición", apunta.

El documental dirigido por José Luis Tirado, estrenado ayer en Sevilla en el Teatro Alameda dentro del Festival de Cine de Sevilla, está estructurado en torno a los testimonios de Fernando Ruiz, fallecido en 2010, Ana Vila Texidó, guionista de 'Rocío', Vitor Esevao, director de fotografía y Salvador Távora, que se encargó de la música. Asimismo, la obra de Tirado también saldrá a la venta en un colección limitada para coleccionistas junto al documental sin censura de Fernando Ruiz y un libro que analiza desde diferentes disciplinas aquel proceso judicial y su repercusión histórica.

La mutilación de la obra original

¿Por qué fue censurado? ¿Qué parte fue mutilada? La respuesta es sencilla. El documental recogía el testimonio de Pedro Gómez Clavijo, un vecino de Almonte (Huelva), que contó a la cámara que una "banda de criminales" había urdido la represión franquista en su pueblo asesinando a 99 hombres y una mujer. Como líder de los ejecutores de la matanza, Gómez Clavijo identificó a José María Reales, quien fuera alcalde de la localidad de Almonte durante la dictadura de Primo de Rivera y fundador de la hermandad rociera de Jerez de la Frontera.

Tras visionar el filme, los hijos de José María Reales, fallecido en 1980, interpusieron una querella por los delitos de injurias graves, escarnio de la religión católica y ultraje público de las ceremonias que en honor a la virgen del Rocío se celebraban durante su tradicional romería. La querella identificaba se dirigía contra el realizador Fernando Ruiz, la guionista Ana Vila y contra Pedro Gómez Clavijo, el vecino de Almonte que denunció con su testimonio el papel jugado por el ex alcalde durante la represión. La querella fue interpuesta durante la mañana del 23 de febrero de 1981, horas antes del golpe militar protagonizado por Tejero.

Tras recibir la querella, el juez instructor del juzgado número 2 de Sevilla prohibió la exhibición del filme en toda España el 8 de abril de 1981 y procedió a su secuestro. A mediados de junio de 1982, tras el recurso presentado por la defensa, se celebró en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Sevilla, con una enorme expectación, el juicio por un presunto delito de injurias graves contra los responsables de 'Rocío'. Las acusaciones de escarnio a la religión católica y ultraje público de las ceremonias que en honor a la virgen del Rocío se celebran fueron desestimadas.

Durante el proceso judicial, el juez desestimó la práctica totalidad de las pruebas aportadas por la defensa. Entre ellas, el testimonio directo de 17 vecinos de Almonte, dispuestos a certificar la veracidad de las palabras de Gómez Clavijo, declaraciones de historiadores como Ian Gibson y Antonio Elorza y cineastas como Pilar Miró y Luis G. Berlanga. El fiscal pidió para el director y la guionista un año de prisión; cuatro años para Gómez Clavijo. La acusación particular aumentaba esta última pena a seis años y solicitaba, además, la prohibición de la exhibición del filme y una indemnización de 25 millones de pesetas, así como el destierro para los encausados.

"Durante el juicio se puso en duda todo menos la existencia de 100 asesinatos. En los juicios lo único que quedó claro es que el problema estaba, como dice la sentencia del Tribunal Supremo, en que el documental sacaba a la luz la represión durante la Guerra Civil y aquello, parece ser, no podía ser", dice Espinosa.

El fallo de la Audiencia Provincial de Sevilla condenó a Fernando Ruiz a dos meses y un día de arresto mayor, 50.000 pesetas de multa y una indemnización de 10 millones de pesetas en concepto de responsabilidad civil, por un delito de injurias graves contra José María Reales. Al mismo tiempo se prohibió la proyección y distribución de 'Rocío' hasta que se suprimieran las partes del filme que contenían las acusaciones a Reales.

Nuevo recurso en el Tribunal Supremo

Fernando Ruiz, director del filme documental, recurrió la sentencia al Tribunal Supremo, que en febrero de 1984, rechazó el recurso en una ponencia firmada por Luis Vivas Marzal, quien "todavía respiraba los aires del franquismo", recuerda Espinosa. La sentencia del Supremo señalaba que el documental recordaba de manera "inoportuna e infeliz" los episodios sucedidos antes y después del 18 de julio 1936 que es indispensable (...) inhumar y olvidar si se quiere que los sobrevivientes y las generaciones posteriores a la contienda, convivan pacífica, armónica y conciliadamente, no siendo atinado avivar los rescoldos de esa lucha para despertar rencores, odios y resentimientos adormecidos por el paso del tiempo".

En los años 90, la cinta llegó a ser emitida por TVE y Canal Sur, pero para escarnio de su director e insulto al resto de la población, los cortes impuestos por la Justicia no aparecen no son identificados en la proyección por lo que aquellos que estaban en su casa visionando la obra no tenían manera de saber que estaban viendo una obra censurada.

Fuente: Público

VER "ROCÍO", DE FERNANDO RUÍZ VERGARA:





jueves, 14 de noviembre de 2013

LOS CRISTALES QUE ROMPIERON LA HISTORIA

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Homenaje a los artistas e intelectuales represaliados por el nazismo en la Puerta de Brandenburgo, en Berlín

LARA SÁNCHEZ, 9 de noviembre de 2013

Hace ochenta años que el nazismo demostró ser un movimiento eficaz y preciso, como el mejor mecanismo de reloj, a la hora de eliminar a quien representara una amenaza o crítica al nuevo régimen todopoderoso. A partir de enero de 1933, cuando el poder económico piensa en Hitler como en Canciller manejable, un fuego cegador creció veloz para aislar a librepensadores, creadores, vecinos, ciudadanos y a creyentes –sobre todo judíos–, con la vista puesta en la reducción a cenizas de la tradicional Europa. Se ve en El pianista, la película de Roman Polanski, cuando las manos entumecidas del músico tocan por su vida y, a la vez, demuestran que aún la cultura del continente –Chopin– sobrevive entre una lata de pepinos y la gran brasa que fue Varsovia.

Antes de aquello, ardió el Reichstag, después las antorchas por la avenida Unter den Linden y la Isla de los Museos, también los libros y, finalmente, las sinagogas. Las llamas y sus balas formaron parte de una escenografía del terror que hoy la capital alemana recuerda con un contundente mensaje: ‘recordar para que no vuelva a ocurrir’. Prueba de ello es el año temático, con el nombre de ‘La diversidad destruida 1933-1938-2013’, que culmina este fin de semana del 75 aniversario de la Noche de los Cristales Rotos, en la Puerta de Brandenburgo - habrá visuales y un concierto –, como homenaje a más de doscientas celebridades, entre artistas, filósofos, escritores, músicos, científicos o políticos, que integraban el tejido (multi)cultural de la ciudad por excelencia del conocimiento y la creación hace ochenta años. Berlín era la tercera metrópolis del mundo y la de los dorados años 20, pero también la de las convulsiones ideológicas y económicas que acabaron por destrozar vidas y carreras de los doscientos, y mucho más.

CRISTALES.Themenjahr_2013_Schaufenster-Aktion_Simulation__c__KPB_1_203ad4808aPermanentemente, hay en la capital rincones clave -cualquier visitante con cierta sensibilidad que la pisa, al final, tiembla– de la marea cruel y torturadora Nazi, hoy revisados apaciblemente por el arte: las estanterías vacías de una blanca y subterránea ‘Biblioteca’, del artista Micha Ullman; el célebre ‘laberinto’ de hormigón, de Peter Eisenman, en honor a las víctimas del Holocausto; o la controvertida instalación en el barrio de la Bayerischer Platz, a cargo de Renata Stih y Frieder Schnock.

El proyecto conmemorativo añade más de 500 eventos y una exposición que, desde enero, alude a aquella destrucción intelectual, con las  fotografías y biografías de sus aterrados y valientes protagonistas, en grandes columnas situadas por toda la ciudad y online. Son, desde Albert Einstein, a Walter Gropius, Marlene Dietrich, Fritz Lang, Wilder, Erich Mendelshon, Kurt Weill, Hannah Arendt o Bertolt Brecht, aquellos que no se quedaron en el mundo amarronado de “una raza, un pueblo, un líder”, en el que otros sí aprendieron rápido a brillar, como Leni Riefensthal y Albert Speer, o a sacar provecho, tal y como esta semana ha trascendido, en el caso del marchante de arte Hildebrand Gurlitt.

CRISTALES.Walter_Benjamin 1928Aquella veloz máquina de propagación de la exclusión, el asesinato y el dolor, logró – tal y como refleja el proyecto – llevar a algunos directamente al suicidio, como fue el caso del pensador Walter Benjamin, poniendo fin a todo en Portbou (España); el del abogado defensor de socialistas y comunistas, que interrogó a Hitler en una causa en 1931, Hans Litten, que terminó colgándose en Dachau; o el de la primera directora de una biblioteca de Berlín, la dulce Helene Nathan.También supuso un sinfín de carreras arruinadas, como en el caso del cineasta Fritz Lang, del dramaturgo Max Reinhardt, del célebre sexólogo berlinés, Magnus Hirschfield (quien acuñó el término ‘travestismo’), así como de la primera mujer catedrática en Física, Lise Meitner (a la que se prohibió, por judía, acceder al Premio Nobel) y de la célebre cantante lesbiana de Cabaret, Claire Waldoff.

Brutalmente asesinados fueron la fundadora de la escuela Montessori, Clara Grunwald; el actor Hans Otto; los medallistas olímpicos Flatow o el boxeador gitano “Rukeli”. De los que enfermaron de inmediato y murieron hay una extensa lista donde figuran el arquitecto Bruno Taut, el trompetista de jazz “Eddie” Rosner, el tenor Richard Tauber o el editor (y Premio Nobel de la Paz) Carl von Ossietzky.

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La cantante Lotte Lehmann, en su interpretación de Fidelio, de Beethoven

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El artista Georg Grosz

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La cantante de cabaret Claire Waldoff

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El boxeador gitano Johann 'Rukeli' Trollmann

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El artista Max Liebermann

La rueda de prensa del proyecto, a principios de año, fue precisamente en la Casa Museo del pintor impresionista y judío Max Liebermann, forzado en mayo de 1933 a dimitir como presidente de la Academia de Bellas Artes de Prusia. El suyo es solo uno de los cientos de ejemplos del brochazo negro nazi a la comunidad artística alemana, que culminó con el propagandístico asunto del “arte degenerado”. Bajo semejante principio también se saqueó y destruyó el estudio de George Grosz, recién huido a los Estados Unidos, y se atosigó hasta su fin a la pintora y escultora Käte Kollwitz, por citar solo tres de los nombres más conocidos.

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Mann vor der Mauer (Hombre ante muro),  (1935-1936), de Rudolph G. Bunk. Colección Gerhard Schneider, Olpe

El homenaje de Berlín, en las citadas columnas y online, describe por igual la persecución a demás figuras clave del panorama artístico berlinés, como el pintor expresionista Fritz Ascher; las geniales fotógrafas Marianne Breslauer e Yva; el influyente galerista Alfred Fleichtheim; el pintor, finalmente asesinado en Auschwitz, Feliz Nussbaum; la bailarina y escultora Oda Schotmüller; el dadaísta John Heartfield; la pintora judía, y activista lesbiana, Gertrude Sandmann; la ilustradora Charlotte Berend-Corinth; el caricaturista y miembro de la Bauhaus, Lyonel Feininger; o el célebre crítico Paul Westheim, cuya importante colección de arte moderno hoy seguimos sin saber dónde acabó.

Más interesante, si cabe, es cómo el proyecto conmemorativo, en palabras del Jefe de Estado alemán, Joachim Gauck, “ha abierto una increíble ventana a más artistas, víctimas del ‘arte degenerado’, aún por explorar”.  Como parte de las conmemoraciones, y extendiéndose más allá de los citados 200, se organizó hasta el mes de abril la exposición Verfemt, Verfolgt, Vergessen?  -¿Expulsados, perseguidos, olvidados?-, de 133 obras de pintores que sufrieron bajo el III Reich todo tipo de penurias y cuya recuperación se ha logrado gracias al empeño del coleccionista Gerhard Schneider. La muestra sorprendía no solo a través de cuadros de Paul Klee o Max Beckmann, sino también descubriendo a otros como Fritz Schulze, Carl Rabus, Julius Graumann o Rudolph G. Bunk, defenestrados por igual y cuyo reflejo del panorama de la época, incluida la guerra,  es inevitable en sus obras.

Hoy, cuando Le Pen o Amanecer Dorado abogan por la nostalgia fascista en una Europa incierta, viene bien atender a las declaraciones a EL PAÍS del consejero de Cultura de Berlín, André Schmitz, sobre la relevancia del proyecto: "es un gran regalo que Berlín sea hoy  de nuevo una metrópoli cosmopolita y tolerante, un lugar ideal para artistas y personas creativas de todo el mundo. No hay que olvidar que diversidad significa libertad, y, entre otras cosas, una cultura viva del recuerdo. Así, queremos defender la lección aprendida de la era nazi contra cualquier ataque de la derecha".

Fuente: Sin Título

miércoles, 13 de noviembre de 2013

DEL NAZISMO A LA DICTADURA, LOS AFICHES QUE BOICOTEARON EL MUNDIAL 78 EN ARGENTINA

“Argentina, ¿los estadios están limpios?”, del francés Alain Le Quernec.

La investigación que la diseñadora gráfica Marta Almeida presentó en el último Festival Internacional de Diseño explica el marco conceptual, estético e ideológico, que llevó a los militantes de izquierda europeos a emprender un boicot contra el Mundial 78 a través de afiches vinculados al fascismo. Hubo "una suerte de gran comunión artística frente a la barbarie", dice.

Sobre la Copa del Mundo de 1978, que se disputó en la Argentina en plena dictadura militar, ya se dijo prácticamente todo. La idea de un país enfervorizado por el fútbol y que desconocía los horrores que ocurrían en las catacumbas fue abordada prácticamente desde todas las perspectivas posibles. Mucho menos conocido, quizás, es el movimiento de boicot al Mundial que se implementó desde Europa, a través de denuncias, actos públicos y, sobre todo, afiches con imágenes que incluso llegaron a verse fugazmente en diarios y revistas argentinas. Esta parte de la historia fue abordada por la diseñadora gráfica Marta Almeida desde la perspectiva de su propia disciplina para desentrañar qué “dicen” esos afiches, en su contenido y en su hechura, sobre los artistas y militantes que los confeccionaron tan lejos de nuestro país. Los resultados de su investigación –en el marco de una tesis académica– fueron presentados en el reciente Festival Internacional de Diseño, que se celebró en el Centro Metropolitano de Diseño, donde conversó con Ñ Digital.

-¿Qué visión nueva nos aporta el análisis disciplinario, por llamarlo así, de los afiches contra el Mundial 78?
-En principio, es posible ligar a los afiches contra el Mundial 78 a toda una tradición europea del afiche político de protesta que se remonta a la Primera Guerra Mundial y a la Revolución Rusa. Por otra parte, desde el punto de vista específico de la gráfica, y siguiendo de cerca al historiador del arte Georges Didi-Huberman, que considera a las imágenes como portadoras de memoria, en el sentido de montaje de tiempos heterogéneos que se reúnen en el acto de mirar, lo que encontramos en estos afiches es una gran complejidad de materiales, recursos y contenidos de los que se echó mano para denunciar las violaciones a los derechos humanos en la Argentina. Eso que los militares calificaron como una “campaña antiargentina” que sólo buscaba el descrédito internacional de la Argentina, cuando se lo analiza desde su repertorio visual, nos revela el marco conceptual, tanto estético como ideológico, desde el cual los militantes de izquierda europeos, sobre todo los franceses y alemanes, que llevaron adelante la campaña, podían comprender los fenómenos de la dictadura argentina y el terrorismo de estado.

-¿Los artistas o militantes de esta campaña eran todos europeos o había también argentinos?
-El Comité de Boicot al Mundial de Fútbol en Argentina (COBA) se creó en Francia a fines de 1977, y estaba integrado mayormente por militantes franceses y, en menor medida, por exiliados argentinos. Dos de los principales autores de afiches fueron Alain Le Quernec y el Grupo Grapus, un colectivo de artistas integrado, entre otros, por Pierre Bernard, Gérard Paris-Clavel, que en el Mayo Francés de 1968 habían formado parte del Atelier Popular, un grupo que participó activamente con carteles de protesta. Pero es interesante destacar que tenían una gran influencia de la “escuela” polaca, sobre todo de Henryk Tomaszewski, uno de los más grandes diseñadores gráficos de ese país, que, junto con otros colegas, habían desarrollado una comunicación irónica, simple y accesible para combatir la censura del régimen pro soviético en su país. Su técnica era sencilla: un solo elemento llamaba la atención de los peatones en un golpe de vista, de modo que cualquiera pudiera leer entre líneas los mensajes en la calle. Eso fue lo que estos franceses pusieron en práctica primero al Mayo del 68 y después a los afiches del COBA. Tanto los polacos como los franceses de esta época se distinguen por el aporte pictórico que no tienen, por ejemplo, los afiches rusos de los años 20, en los que se utilizaba sobre todo la técnica del fotomontaje.

-¿Cómo se ve esto en los afiches del boicot al Mundial?
-Sobre todo, en la búsqueda de contundencia de las imágenes, y en una hechura casi artesanal, ligada más al grafiti que a una técnica más depurada. En el caso de Le Quernec, uno de sus afiches tenía la frase “Argentina, ¿los estadios están limpios?”, y usa la forma circular y sintética de la pelota de fútbol para convertirla en una calavera que sangra como las víctimas del terrorismo de estado o se derrite a causa de la corrosión. Aquí vemos un lenguaje sumamente lineal y sintético, casi cercano al cómic, que en cierto sentido se aparta de sus maestros polacos, que trabajaban con una técnica mucho más pictórica. Por otra parte, una constante es el uso del símbolo del alambre de púas, que remite a los campos de exterminio nazis. Un ejemplo es el afiche alemán “El fútbol libera”, de 1978, que se vio en Berlín y Hamburgo, en alusión a la frase “El trabajo libera”, que se leía en los portones de entrada de casi todos los campos de exterminio nazis, pero que también se había usado antes del nazismo en sentido positivo, como slogan de un plan de obras públicas, así que en este caso era un código interno dirigido exclusivamente a los alemanes. Pero la idea de establecer una asociación directa entre el nazismo y la dictadura argentina está muy presente también en los afiches franceses.

-¿Podemos suponer que era la forma más adecuada de convencer a sus compatriotas de que lo que estaba ocurriendo en Argentina era el mal absoluto?
-Es probable, pero no es sólo eso. La asociación de la dictadura con el régimen fascista, de los militares argentinos con la Gestapo, los centros clandestinos de detención con los campos de exterminio alemanes. Más allá de la pertinencia de las comparaciones, lo interesante es analizar cómo el europeo diseñador de afiches representó el fenómeno argentino apelando a la historia europea y no al repertorio visual latinoamericano, a pesar de haber tantos argentinos en París, o alguna imagen nueva. En realidad, muestran la huella de su propia tradición histórica asociada al nazismo y al fascismo, sus propios totalitarismos, a los que homologaron con la dictadura argentina, en principio para poder entenderlo mejor ellos primero, y luego transmitirlo al resto de la sociedad.

-¿Esto es una especulación o se puede ver en los afiches?
-Se ve claramente en los afiches, por ejemplo el uso de la imagen del alambre de púa. Podemos pensar que esa metáfora para referir al genocidio es ajena a los centros clandestinos de detención argentinos. En los campos de concentración nazis se pueden reconocer un conjunto de elementos distintivos constantes, como la valla doble de alambre electrificado o las torres de vigilancia. Por eso, tanto en Alemania como en Francia se aplicó la imagen de los alambres de púa al emblema del Mundial 78. Un afiche francés, con la frase muy explícita “No al fútbol en los campos de concentración, muestra el típico cerco doble conformando el símbolo del Mundial, y en un afiche del grupo alemán Zille Kollectiv, las bandas verticales o manos, que en el emblema original dibujan la bandera argentina, son directamente reemplazadas por alambres de púa, mientras que, en el lugar de la pelota hay una calavera. Así se comparaba directamente a todo el país con un gran campo de concentración nazi, y, más en general, se interpretaba a la Argentina desde la perspectiva de la historia europea.

-¿Esto revela cierta dificultad del europeo para abordar una realidad ajena que, aunque igualmente monstruosa, también era diferente?
-Sí, sin duda. Pero otra interpretación posible, que no se contradice con lo anterior, es que, a través de estos afiches, la izquierda europea intentó expiar, por un lado, la culpa por no haber hecho lo mismo cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, que fueron utilizados como una gran propaganda para el régimen nazi, como lo fue el Mundial para el Proceso. Por eso, más allá de las barreras culturales, lo cierto es que la instauración de un estado totalitario en América Latina y la evidencia de la tortura en campos de exterminio fueron motivos suficientes para volver sobre el Holocausto, un recuerdo todavía cercano, porque aún vivía mucha gente que lo había conocido. Por otro lado, tal como explica la historiadora Marina Franco en su libro El Exilio, sobre los exiliados argentinos en Francia durante la dictadura, los militantes franceses intentaron procesar su decepción por el fracaso colectivo de no haber alcanzado las utopías de Mayo de 1968. Fue una forma de patentizar ese sufrimiento a través de las palabras e imágenes del afiche.

-¿Todo esto tuvo repercusión en la Argentina, entre nuestros diseñadores y artistas politizados?
-En general, en América Latina el uso del afiche político no fue tan extendido. Sin embargo, en nuestro país hay casos relevantes como Tucumán Arde, de 1968, que fue una reacción artística pero por fuera del circuito artístico contra el cierre de varios ingenios azucareros durante la dictadura de Onganía, que incluyó también afiches. Después, ya casi sobre el final de la dictadura, apareció el Siluetazo, de Rodolfo Aguerreberry, Julio Flores y Guillermo Kexel, que también fue una denuncia colectiva para reclamar por la aparición con vida de los desaparecidos poco antes del fin de la dictadura, y curiosamente también estaba basado en un afiche conmemorativo del Holocausto que se publicó en el Correo de la Unesco, con 2.370 pequeñas siluetas, que era la cantidad de muertos por día en Auschwitz. Así que podemos hablar de una suerte de gran comunión artística frente a la barbarie.

Fuente: Ñ


La imagen de los campos de concentración nazis fue una constante en los afiches franceses y alemanes.

martes, 12 de noviembre de 2013

LUNWERG PUBLICA "GUERRA GRÁFICA. FOTÓGRAFOS, ARTISTAS Y ESCRITORES EN GUERRA"

Guerra Gráfica. Fotógrafos, artistas y escritores
Michel Lefebvre-Peña
Lunwerg Editores
320 páginas
49,50 euros

Lunwerg Editores publica 'Guerra Gráfica. Fotógrafos, artistas y escritores en guerra', libro del periodista francés Michel Lefebvre-Peña, con prólogo de Paul Preston, sobre la Guerra Civil española.

Guerra Gráfica hace un recorrido por la lucha contra el fascismo a través de documentos que demuestran como la República perdió la guerra en los frentes, pero ganó la de la propaganda.

Lefebvre-Peña reúne más de 600 documentos, recopilados tras 14 años de búsqueda de imágenes, periódicos, libros, folletos, carteles y manuscritos, en un libro que tiene como objetivo sumergir al lector en una extraordinaria creatividad artística, donde las inspiraciones más apasionadas tenían un solo objetivo: la propaganda.

Guerra propagandística

Desde julio de 1936, los dos bandos combaten a golpe de imágenes, de publicaciones periódicas y carteles. Los sublevados difunden fotografías demoledoras que enmascaran durante un tiempo las masacres cometidas por sus tropas.

Los republicanos no tardan en reaccionar. Cientos de carteles cubren las paredes de España y del mundo entero. El lector descubrirá fotografías nunca publicadas de la escuadrilla André Malraux, documentos inéditos de Walter Reuter, Ione Robinson y James Abbe, carteles de Josep Renau, magníficas revistas anarquistas, folletos de Cas Oorthuys (el Heartfield holandés), dibujos inéditos de Sim o documentos elaborados en los campos de internamiento.

Sobre el autor

Michel Lefebvre-Peña es un periodista parisino de 58 años que siempre escuchó hablar de la guerra a su padre, Mariano Peña, republicano segoviano del municipio de Nieva, que había sido comisario político de la División del Campesino, y a su tío, miembro de las Brigadas Internacionales.

A ellas dedicó su primer libro sobre la guerra española, publicado en 2003 y seguido por otras obras, una dedicada al escritor Joseph Kessel y el fotógrafo Jean Moral, y otra al célebre Robert Capa.

Fuente: hoyesarte

lunes, 11 de noviembre de 2013

EL RETRATO DEL FOTÓGRAFO PIERRE GONNORD EN EL CENTRO DE ARTE TOMÁS Y VALIENTE


Fuenlabrada (Madrid). Hasta el 19 de enero de 2014

La exposición ‘El sueño va sobre el tiempo’ nos habla del trabajo de Pierre Gonnord, del proceso en el que se encuentra inmerso desde sus inicios profesionales y que en los últimos meses ha vuelto a coincidir con el pueblo gitano. Los elementos del clan social más retratado por el artista se convierten de nuevo en los protagonistas de su obra. Viaje iniciático, experiencia íntima y cercana que nos introduce en una vivencia poética, como el propio título de la exposición, abierta en el CEART, Centro de Arte Tomás y Valiente, de Fuenlabrada, indica.

Pierre Gonnord (Chalet, 1963) es considerado como uno de los creadores más representativos dentro del retrato contemporáneo. A lo largo de los últimos años, ha construido una obra inconfundible y ha hecho de su propio proyecto un estilo de vida, viajando continuamente por carreteras secundarias en búsqueda de personajes pertenecientes a grupos sociales con fuerte identidad cultural. Aborda, convive y trabaja con tribus, clanes, marginados que están condenados a desaparecer en este mundo cada vez más globalizado.

En la nueva exposición que presenta ahora en el CEART conviven retratos de la serie de gitanos de Sevilla y nómadas del Alentejo portugués (trabajo reciente), junto con paisajes de gran formato inéditos, y animales del propio clan gitano, iniciando Gonnnord un insólito bestiario. Treinta y cuatro fotografías en esta muestra documentada por un libro producido por la Fábrica. Exposición ‘El sueño va sobre el tiempo’ de Pierre Gonnord, en el Centro de Arte Tomás y Valiente, CEART, de Fuenlabrada, Madrid, hasta el 19 de enero de 2014.

Fuente: infopunto

domingo, 10 de noviembre de 2013

CEMENTERIO MAUSOLEO DE LOS SOLDADOS DEL EJÉRCITO SOVIÉTICO EN VARSOVIA



Sitio en que reposan los restos de los soldados soviéticos caídos durante la liberación de Varsovia, en los años 1944-1945.

Cementerio de los soldados soviéticos pertenecientes al 1er Frente Bielorruso, fundado en los años 1949-1950. Se encuentran aquí las cenizas de 21.668 soldados exhumados de los cementerios de los alrededores y de otros temporales. El Mausoleo ocupa una superficie de 19 hectáreas y fue diseñado por Bohdan Lachert y Władysław Niemirski. 294 de los 834 sepulcros son tumbas individuales. En la parte central del cementerio se levanta un obelisco de granito de 20 metros de altura en el que se puede leer la inscripción: “Gloria eterna a los heroicos soldados del invencible Ejército Soviético, caídos en combate contra los invasores nazis por la liberación de Polonia y de nuestra capital, Varsovia” A ambos lados del obelisco se levantan esculturas al Heroísmo y al Sacrificio representando a los soldados soviéticos, creadas por Jerzy Jarnuszkiewicz y Stanisław Lisowski.






sábado, 9 de noviembre de 2013

"LA CAJA DE MÚSICA", DE COSTA-GAVRAS

Título: La caja de música
Dirección: Costa-Gavras
Guión: Joe Eszterhas
Música: Philippe Sarde
Fotografía: Patrick Blossier
Protagonistas: Jessica Lange, Armin Mueller-Stahl, Frederic Forrest, Donald Moffat, Lukas Haas
País: Estados Unidos
Año: 1989
Duración: 124 minutos

Music Box (conocida en España como La caja de música y en Argentina como Mucho más que un crimen) es una película estadounidense de 1989, del género drama, dirigida por Costa-Gavras, con un guion escrito por Joe Eszterhas. Protagonizada por Jessica Lange, Armin Mueller-Stahl, Frederic Forrest, Donald Moffat y Lukas Haas en los papeles principales.

Ganadora del Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de Berlín. Jessica Lange fue nominada al Óscar a la mejor actriz.

El guion está basado lejanamente en el caso del criminal de guerra John Demjanjuk.

Anne Talbot (Jessica Lange) es una prestigiosa abogada criminalista de Chicago, divorciada y con un hijo. Es hija de Mike Lazlo, un inmigrante húngaro orgulloso del país que le ha dado acogida después de la II Guerra Mundial y forma parte de un grupo de exiliados húngaros opuestos al régimen comunista de su país. Inesperadamente llegan desde Europa malas noticias, Lazlo ha sido reconocido por un periodista y es acusado de colaborar con los nazis y de cometer crímenes contra la humanidad durante la II Guerra Mundial y el régimen comunista húngaro solicita su extradicción. Anne decide defender personalmente a su padre.

VER PELICULA EN CASTELLANO:


viernes, 8 de noviembre de 2013

CUADERNOS DEL VIGÍA PUBLICA "LUIS BUÑUEL, NOVELA", LIBRO INÉDITO DE MAX AUB

MAX AUB
Luis Buñuel, novela
Editorial: Cuadernos del Vigía
Ediciones a la carta, nº 4
ISBN: 978-84-95430-47-2
Año: 2013
Páginas: 608
Formato: 16 x 23 cm
Encuadernación: Rústica con solapa
Precio con IVA: 45 €

Luis Buñuel, novela es la última gran obra que quedaba inédita de Max Aub. Una impresionante y singular biografía que descubre al verdadero cineasta hispano-mexicano. Un libro que nunca pudo ver la luz y que ahora aparece para deleite de todos, en el que su autor incluye un grandioso retrato de su generación y un afinadísimo y novedoso estudio de las vanguardias europeas de principios del siglo XX. Un relato imprescindible para conocer la cultura de la época que vivieron estos dos grandes protagonistas de nuestro tiempo.

Acompaña a la edición un DVD con las grabaciones en audio que Max Aub hizo de las conversaciones que entre ellos se produjeron.

«Todo hombre es un fenómeno. Cualquier conjunto de ellos —unidos por la edad, tanto o más que por la lengua y el modo de expresión—, otro. Este libro tiende a destacar a Luis Buñuel, aragonés nacido en 1900, de sus compañeros de generación, y a explicar cómo fueron y por qué. Si he subtitulado este libro novela es porque quiero estar lo más cerca posible de la verdad. Las anécdotas, los cuentos, lo inventado acerca de un personaje o un hecho son mucho mejores para conocerlo que los documentos. ¿Conocerán mejor a Buñuel si reproduzco su acta de nacimiento que si repito algunas barbaridades juveniles, aunque estas no sean tan ciertas como una fotocopia del libro parroquial en el que constan fecha de bautizo y nombre de sus padrinos? A lo que más puede aspirar la Historia es a ser una buena obra literaria».

AUDIO DE LUIS BUÑUEL: http://ep00.epimg.net/descargables/2013/10/31/6a81c9fd9196d5e772d5c2241410303b.mp3

FRAGMENTOS DEL LIBRO: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/31/actualidad/1383231007_526218.html

jueves, 7 de noviembre de 2013

100 AÑOS DEL NATALICIO DE ALBERT CAMUS


ALBERT CAMUS Y ESPAÑA

La cosecha Anticapitalista ha editado ¡España libre!, de Albert Camus. El pretexto es el centenario (Mondovi, Argelia 1913-Villeblevin, Francia, 1960), del periodista, novelista, dramaturgo, ensayista, y moralista francés de origen menorquín. Se trata de la obra que editó y tradujo Juan M. Molina, más conocido como Juanel en los medios de la CNT, y en la que se refleje con fuerza su relación con el movimiento obrero español, con la República en guerra y el exilio.

Con Camus ha pasado algo no muy diferente a lo que pasó con George Orwell, escritor con el que tuvo no pocas concordancias comenzando con su parte española. Camus fue un joven comunista, su primera obra trata del UHP asturiano de 1934, se apartó del PCF en protesta de la vertiente colonialista del Frente Popular francés y por asco a los procesos. Camus no fue voluntario en la guerra española porque su tuberculosis se lo impidió, lo mismo que le impidió combatir durante la II Guerra Mundial. En los años 50 rompió con Sartre y otros compañeros de ruta del estalinismo. La polémica atravesó los años cincuenta y sesenta como expresión de dos maneras de entender el compromiso con los ideales socialistas, y tuvo un desdichado epílogo en las última décadas cuando, como había sucedido con Orwell, Camus acabó siendo instrumentalizado por algunos de los mandarines de la restauración conservadora que está causando más desastres humanitarios que los peores totalitarismo contra los que pretendía erigirse como referente. Por supuesto, al igual que Orwell, Camus no tiene nada que ver con esos intelectuales de talonario del tipo Bernard-Henri Levy o Mario Vargas Llosa y demás legitimadores de la tiranía de los mercados.

La primera edición de ¡España libre!, tuvo lugar a finales de los años cincuenta, poco antes de la muerte del escritor que siempre mantuvo una simpatía inequívoca hacia el anarquismo, y que no dudó en proclamar que el POUM había salvado el honor del socialismo al oponerse a la parte oscura de lo que siguió llamándose comunismo; la segunda fue en la colección Crónica General de España de la Editorial Júcar, Gijón, 1978. De no haber problema, la Cosecha quizás pueda editar los textos de la Polémica Sartre-Camus que publicó la Editorial el Escarabajo de Oro en Buenos Aires, en 1964, así como una antología de textos al calor de las jornadas que prepara para marzo la Fundació Andreu Nin catalana en la sala de actos del Palau de la Virreina, y sobre la que ofreceremos puntualmente información.

Al siglo de su nacimiento, cuando han transcurrido más de cincuenta años de su muerte, es ya posible una perspectiva más clara sobre las luces y las posibles sombras de este escritor privilegiado, tan representativo del espíritu antifascista y socialista de una generación que hizo mayor en la resistencia. Aunque nacido en el exilio, entre los parias de la rue Lyon de Ángel, una calle donde se hablaba por igual árabe, francés o castellano, en su casa la extrema pobreza se llevó con la intensa decencia del mundo del trabajo que sueña con una ilustración liberadora.

Albert fue beneficiado por un talento natural que le permitió asistir al liceo, y después a la universidad, en Argel, y destacar en todo momento. Su madre era analfabeta, pero era una digna representante de la cultura de la pobreza, de la entrega y la bondad, y aunque viuda, no permitió que a sus hijos le faltara lo más esencial No obstante, la miseria tenía un precio, y en Albert fue una tuberculosis que le impidió desarrollar una po­sible carrera académica. Pero no le impidió por entonces (1931), ganarse la vida con los más diversos em­pleos.

Camus no pudo tener su guerra de España, pero en 1936 ya había colaborado en la redacción de una obra tea­tral colectiva escrita con otros jóvenes comunistas, Révolte dans les Asturies (1937). Al calor de los eventos españoles, fue representada por el Théátre du Travail, una compañía de vanguardia que había creado con varios amigos en 1935. A partir le 1937, el grupo pasó a ser el Théátre de l' Equipe, donde Camus actuó sucesivamente como director, adaptador, actor y teórico. El gran objetivo del grupo era representar un buen repertorio para un público proletario, así como de una minoría intelectual muy activa.

De la misma época será su primera colección de ensayos, L'envers et l'endroit (1937), ofrece la imagen de sus primeros años de pobreza y contiene una temprana indica­ción de sus concepciones posteriores del absurdo, con su lírica orquestación de temas tales como la felicidad y el sufrimiento, la belleza natural y el horror a la muerte. Estos temas, desarrollados durante sus viajes por Francia, Italia, Checoslovaquia, figuran de nue­vo en los ensayos paganos de Noces (1938). En estos trabajos encontramos el claro testimonio de sus concepciones esencialmente mediterránea, luminosa en oposición a lo que Camus estimaba la tristeza nórdica de una Europa que obedece más a la historia que a la naturaleza, y que no siente con espontaneidad, sino que experimenta una torturada conciencia pesimista... El sentido de lo absurdo en Camus comprende experiencias que contradicen una explicación racional o parecen negar nuestro sentido de equidad y oponerse a nuestro deseo de una existencia feliz y li­bre.

La alienación metafísica y el proble­ma del sufrimiento son constantes de su obra. Camus investigó las características del nihilismo contemporáneo en sus dos primeros dramas publicados con el título de Le maletendu, suivi de Caligula (1944); El estado de sitio, Los justos, 1949). Con Caligula pretende llevar el nihilismo a su implacable conclusión lógica y prefigura curiosamente (lo escribió en 1938) los nuevos emperado­res dementes, Hitler y Mussolini, una lista que se podía ampliar; para Ignazio Silone, otra alma gemela de Camus, los peores emperadores y tiranos del pasado fueron poca cosa con los tiranos del siglo XX, y citaba entre otros ejemplos, el de Franco. El absur­do es también el tema de su primera y bri­llante novela, L'étranger (El extranjero, 1972), con su retrato de un extraño que es condenado a muerte, no tanto por el asesi­nato de un árabe como por el hecho de que nunca dice más de lo que siente y se niega a actuar conforme a lo que espera la sociedad. Estas mismas inquietudes están presentes en Le mythe de Sisyphe (1942), El hombre rebelde. Anotemos que la mayor parte de estas obras fueron vertidas al castellano a lo largo de los años sesenta por la Editorial losada, creada por republicanos españoles exiliados en Buenos Aires, y tuvieron una circulación underground en librerías como la barcelonesa Documenta, aunque también se podían encontrar en los rastrillos como Els Encants, de Barcelona.

Fue un autor obviamente mal visto por la dictadura franquista, aunque a partir de los años setenta fue editado por la prestigiosa editorial Alianza en traducciones mucho más cuidadas.

Albert Camus declaró en una de sus primeras etapas que el absurdo debía considerarse como punto de partida, no como fin. Su pensa­miento en especial, durante sus experien­cias en la Resistencia francesa fue toman­do progresivamente la postura de rebelión contra el nihilismo en nombre de la huma­nidad y en apoyo de esa coherencia moral para la cual el sentido de lo absurdo repre­sentaba, en realidad, una especie de nostal­gia. Este cambio está expresado en las cua­tro Lettres á un ami allemand (1945). La rebelión viene a ser tanto como estoicismo humano en su segunda novela, La peste (1947), con su descripción de la lucha contra una epidemia en Orán por personajes cuya acción importante no es tanto la eficacia como la afirmación de su propia dignidad humana. Es una novela de gran riqueza simbólica, con referencias tanto a la ocupa­ción alemana como a la situación humana en general. Un tema hasta cierto punto parecido se emplea en el fracasado drama L'état de siége (1948). El concepto de rebelión como una idea moral y metafísica se en­cuentra contrastado con el concepto políti­co-histórico de revolución en L'homme révolté (1951), concepciones que han sido muy controvertidas, y que se han interpretado a veces como una defensa a ultranza del individualismo, aunque lo cierto es que Camus fue un hombre que nunca dudó en tomar partido por los de abajo.

En la segunda posguerra mundial, Camus surgió de sus actividades en la prensa clandestina, como uno de los pe­riodistas y editorialistas más influyentes de Francia. Gran parte de su obra periodística ha sido recogida en los tres volúmenes de Actuelles, publicados respectivamente en 1950, 1953 y 1958. Otros ensayos compo­nen L' été (1954). Su cuarto drama, Les justes (1950), ha sido muy admirado, aunque también se ha dicho que su mejor obra para el teatro con­siste en sus adaptaciones de autores muy diversos entre los que incluyen Cal­derón, Lope de Vega, amén de Dostoievski , Faulkner, y el menos conocido pero no menos valioso, Dino Buzzati. En su tercera novela. La chute (1956), pareció sufrir una pasajera desilusión e insatisfacción con algunas de sus anterio­res ideas, aunque negó enérgicamente las sugerencias de que constituía la prueba de su regreso a un cierto cristianismo, aunque esta apreciación acabó siendo desechada. Recibió el Premio Nobel al año siguiente, en 1957. Al recibirlo, sus palabras más emotivas fueron para su madre. Murió en un desdichado accidente de automóvil, y después de su muerte se siguieron publicando obras suyas, diarios, novelas, ensayos.

Al editar parte de la copiosa obra española de Camus, la Cosecha Anticapitalista deja en evidencia el compromiso de Camus con el pueblo trabajador español, con la República en el exilio y con el anarcosindicalismo. Un hilo sobre el que habrá que volver.



Fuente: Comunidad El País

miércoles, 6 de noviembre de 2013

POEMA "1936" DE LUIS CERNUDA, A LOS 50 AÑOS DE SU MUERTE




POEMA DE LUIS CERNUDA A UN BRIGADISTA

Pocos años antes de morir, como refleja Antonio Rivero Taravillo en su muy documentada biografía en dos libros de Luis Cernuda (Años españoles, 1902-1938, y Años de exilio, 1938-1963, ed. Tusquets), visitó el poeta una universidad de los Estados Unidos con objeto de leer allí algunos de sus poemas. Fue en ese acto, al terminar su recital, cuando Cernuda se encontró con un ex soldado voluntario de la Brigada Lincoln que lo vino a saludar con la emoción reverdecida por la evocación que los versos habían sembrado en su memoria. El poema se titula 1936 y dice así:

1936

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

En 1961 y en ciudad extraña,
más de un cuarto de siglo
después. Trivial la circunstancia,
forzado tú a pública lectura,
por ella con aquel hombre conversaste:
Un antiguo soldado
en la Brigada Lincoln.

Veinticinco años hace, este hombre,
sin conocer tu tierra, para él lejana
y extraña toda, escogió ir a ella
y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida,
juzgando que la causa allá puesta al tablero
entonces, digna era
de luchar por la fe que su vida llenaba.

Que aquella causa aparezca perdida,
nada importa;
Que tantos otros, pretendiendo fe en ella
sólo atendieran a ellos mismos,
importa menos.
Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

Por eso otra vez hoy la causa te aparece
como en aquellos días:
noble y tan digna de luchar por ella.
Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido
a través de los años, la derrota,
cuando todo parece traicionarla.
Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.

Gracias, compañero, gracias
por el ejemplo. Gracias por que me dices
que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.

LUIS CERNUDA

martes, 5 de noviembre de 2013

"SILVIO RODRÍGUEZ. OJALÁ", DOCUMENTAL EMITIDO EN ESPAÑA


Volver a cantar con Silvio ha sido un soplo bienhechor al iniciarse la semana. En la madrugada de este lunes otoñal, a través de la 2 de Televisión Española, la historia visual nos trasladó a su dedicación reciente en los escenarios más humildes, en barriadas emblemáticas de La Habana donde su empeño cautiva al público encantado con las canciones que auténticamente han expresado sentimientos y realidades de varias generaciones.

El proyecto seduce a los propios artistas que interpretan ante los rostros entregados de una masa dispuesta a deleitarse en medio de sus dificultades y no por un paréntesis, sino por una actitud de vida. Capta a los espectadores que siguen como un regalo lo trascedente de esas secuencias.

Entre las canciones de Silvio, sus vivencias de la historia cercana, contadas sin estridencias desde una visión personal sobre los altibajos de la obra, imperfecta e inacabada. Y en sus crónicas de una época memorable el surgimiento de la Nueva Trova junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, pilares de un movimiento inspirado, surtidor de canciones poéticas que acompañan durante décadas en Cuba y en naciones alejadas de su geografía.

El documental dedicado a Silvio Rodríguez fue transmitido dentro del espacio de la 2 “Imprescindibles”. Lo dirigió Nico García quien reconoce el reto de reflejar la intensidad del artista: “No es fácil retratar a una persona conocida sin caer en los tópicos, mucho menos si se trata de una persona crítica y en plena actividad. Si esa persona es Silvio Rodríguez (icono musical y poético para más de una generación) la cosa se complica”.

Los testimonios de Sara González, Leo Brouwer, Luis Eduardo Aute, Paco Ibañez, Victor Casaus aportan las tantas visiones del Silvio universal, ajeno a los pedestales y alejado de cualquier estereotipo mientras vive su pasión por escribir, componer cuando el tiempo -entre sus actuaciones- le devuelve a la magia de la creación. En su estudio de grabaciones habitan las cientos de canciones y sus versiones. Muestra como un tesoro la primera versión de “Ojalá”, tal cual, dice, la cantó tras componerla. La grabó entonces con un artilugio de tiempos pasados acompañándose con su guitarra y su estilo personal para decir cantando lo realmente esencial.

Fuente: Tercera Información

VER DOCUMENTAL:


lunes, 4 de noviembre de 2013

"LA SANGRE DE LA LIBERTAD", SELECCIÓN DE OBRAS DE ALBERT CAMUS EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

La sangre de la libertad
Albert Camus.
Introducción: Freddy Gómez, Hélène Rufat
Editorial: La linterna sorda
Precio 15 €
256 Páginas.
Tamaño: 12 x 17 cm.
ISBN: 978-84-938273-7-3

'LA SANGRE DE LA LIBERTAD' es una selección de cartas, artículos, crónicas, pequeños ensayos y alocuciones que van de 1943 a 1953. Reúnen las reflexiones del escritor en los últimos años de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, los inicios de la Guerra Fría, así como su firme apoyo a la España libre, republicana, exiliada, y represaliada en el interior.

Al siglo de su nacimiento, cuando han transcurrido más de 50 años del controvertido accidente que le costó la muerte, Albert Camus emociona. Su lúcido pensamiento en torno a la libertad, contra la opresión y el autoritarismo, se anticipa medio siglo a los debates actuales. Sus opiniones se condensan en la conclusión, que cierra este libro, de su esplendido discurso 'El pan y la libertad', pronunciado en un mitin sindical, 1953: "La libertad no es un regalo que se recibe de un Estado o de un jefe, sino un bien que se conquista a diario, gracias al esfuerzo de cada uno y a la unión de todos".

'La sangre de la libertad' recoge la faceta de Camus menos conocida: como periodista y activista insobornable contra la tiranía y en favor de "la lucha de los oprimidos, a los que les está prohibida la rebelión violenta". Según él, se hizo periodista para poder expresar su ira, reconociendo: "no creo estar preparado para comprender los asuntos que me vuelven loco: el nacionalismo, el colonialismo, la injusticia social, y la absurdidad del Estado moderno". En estas páginas, Camus argumenta que "si la lucha es difícil, las razones para luchar son siempre claras".



domingo, 3 de noviembre de 2013

"ESPOIR - SIERRA DE TERUEL", DE ANDRÉ MALRAUX

Título original: L'espoir
Año: 1939
Duración: 88 min.
País: Francia
Director: André Malraux
Guión: Antonio del Amo, Denis Marion, Boris Peskine, Max Aub (Novela: André Malraux)
Música: Darius Milhaud
Fotografía: Louis Page

Reparto: Andrés Mejuto, Nicolás Rodríguez, José Sempere, Julio Peña, Pedro Codina, José María Lado, Serafín Ferro, Miguel Del Castillo

Sinopsis
Primeros meses de la Guerra Civil en España. El 27 de diciembre de 1936 fue derribado uno de los aparatos que formaban una escuadrilla aérea perteneciente a las Brigadas Internacionales, y que cayó sobre el término municipal de Valdelinares, en Teruel.

La película estuvo lista en julio de 1939. Se proyectó dos veces en París y en pases privados, pero el Gobierno de Franco presionó a la diplomacia francesa en Madrid hasta que la censura prohibió su exhibición pública. Durante la Segunda Guerra Mundial se destruyeron todas las copias que se encontraron, por lo que se llegó a pensar que la película se había perdido para siempre, hasta que se descubrió una bobina etiquetada con un nombre que no correspondía al título. Se hicieron copias y se estrenó el año 1945, presentándola como un filme francés. En España no se vio hasta 1977.

VER PELICULA: https://www.rtve.es/alacarta/videos/filmoteca/sierra-teruel-1938/3918025/

sábado, 2 de noviembre de 2013

"CAÑA DE AZÚCAR", DE DIEGO RIVERA


Caña de azúcar
Diego Rivera
1931
Fresco
145.1 x 239.1 cm
Philadelphia Museum of Art

Con un cañaveral como escenario, este mural portátil presenta las tensiones laborales y raciales así como las causadas por desigualdades, que bullían en el México posrevolucionario. En primer plano, una mujer indígena, con sus trenzas tradicionales y su ropaje blanco de campesina, cosecha papayas de un árbol mientras sus hijos reúnen los frutos en canastas de carrizo. Atrás, hombres encorvados de piel oscura recogen atados de cañas de azúcar. Un capataz, de piel y cabello más claros, los vigila montado en su caballo; en el fondo, un hacendado pálido languidece en una hamaca. En este tablero, Rivera adaptó las ideas marxistas acerca de la lucha de clases —una interpretación de la historia nacida en la Europa industrializada— al contexto de México, país primordialmente agrario hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Caña de azúcar se basa, a grandes rasgos, en un tablero de la serie de murales de Rivera en el Palacio de Cortés en Cuernavaca, México (imagen inferior). La diferencia más notoria con respecto al primer mural es el grupo familiar que se añade en el primer plano del mural portátil. Este detalle contrasta con la escena cruel que se desenvuelve en el plano medio y en el fondo de la obra. No obstante, los comentaristas en la prensa estadounidense de inmediato reconocieron el mensaje político en la pintura y subrayaron el "trabajo incesante" captado en la obra.

Considerados aisladamente del resto del tablero, la mujer y los niños en Caña de azúcar parecieran invocar una visión pintoresca de la vida rural. Recuerdan otras obras donde Rivera promovió una imagen benigna y folclórica de México. En Caña de azúcar, la familia indígena, aunada al retrato crudo de las prácticas laborales injustas, revela que el sistema agrario mexicano no sólo explotaba a los hombres indígenas sino también a las mujeres y niños.

En Caña de azúcar, Rivera enmarca su composición como si estuviera vista a través del visor de una cámara. Por ejemplo, los cuerpos de las trabajadoras en el extremo inferior de la obra están cortados justo debajo de la cintura, dando así la impresión de que el tablero presenta sólo un fragmento de una composición de mayores dimensiones. El recurso de "recortar" las figuras tal vez se derivara del contacto de Rivera con fotógrafos y cineastas. Sostuvo una larga amistad con Tina Modotti y trabajó con el cineasta soviético Sergei Eisenstein en su obra maestra inconclusa ¡Que viva México!.

Fuente: MoMA


Diego Rivera. Ingenio de azúcar. 1930. Fresco, aprox. 14' 3 1/4" x 111" (4.35 x 2.82 m). Palacio de Cortés, Museo Regional Cuauhnáhuac, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Cuernavaca, México.

viernes, 1 de noviembre de 2013

"EL UNDÉCIMO AÑO", DOCUMENTAL DE DZIGA VERTOV A LOS 11 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Título original: Odinnadtsatyy
Año: 1928
Duración: 52 min.
País: Unión Soviética (URSS)
Director: Dziga Vertov
Guión: Dziga Vertov
Fotografía: Mikhail Kaufman

Documental que expone los avances experimentados por la URSS durante los 11 años transcurridos desde la Revolución de Octubre.

Según Vertov era una "película resumen" de una "nueva visualidad. En "el undécimo año", el montaje rítmico de disparos mayormente estáticos de su anterior película "Una sexta parte del mundo", ha sido sustituido por la lírica, el flujo dinámico de tomas móviles. En varios casos estas imágenes alcanzan el estatus de icono (como, por ejemplo, el busto de Lenin proyectado en un chorro del agua), pero a menudo se refieren simplemente a la pura visualidad del movimiento. En "El Undécimo año" el himno para la industrialización de la RSS de Ucrania se ejemplifica con las centrales hidroeléctricas del río Volchov Dnepr y la superposición y la transmisión son los elementos básicos del flujo circular de la energía.

10.000 personas vieron el undécimo año en sus primeros 3 días de exhibición.

VER DOCUMENTAL: