lunes, 15 de julio de 2013
"LAS PATATAS", DE KURT TUCHOLSKY
TEXTO ESCRITO POR EL ESCRITOR ALEMÁN HACE 100 AÑOS
"LAS PATATAS"
He leído unos de estos libros patrióticos que analizan detenidamente al ejército alemán. Había también un recuerdo histórico que merece ser observado de cerca.
Durante el asedio a París en el año 1870, explica el autor, las avanzadillas enemigas mantuvieron unas relaciones bastante aceptables. No siempre estaban disparando unos contra otros, ¡ni mucho menos! Alguna vez, por ejemplo, en momentos de dificultad, se ayudaban con patatas. La mayoría de las veces, según dice, fueron los alemanes los que hicieron de salvadores en la necesidad. Pero una vez se acercó un grupo francés de unos pocos hombres, los alemanes cogieron los fusiles y de pronto uno de ellos dijo en alemán: «¡No disparéis! ¡Nosotros tampoco disparamos!» y empezaron a negociar el intercambio de bebidas.
En este caso se podría hablar de «crimen de alta traición» y luego realmente una orden del ejército prohibió terminantemente estas aproximaciones. Pero en el fondo, ¿de qué se trataba en este caso?
Evidentemente, de desacreditar la guerra. Porque se puede suponer que los que por ambos bandos habían olvidado su deber no provocaron nada grave. Seguramente debían de ser padres de familia, trabajadores, campesinos, a los que habían puesto un uniforme de un color determinado y les habían dado la orden de disparar contra los que lo llevaban de otro color.
¿Por qué no dispararon? Evidentemente, el odio nacional, la rabia que supuestamente había hecho levantar a todo el pueblo alemán, no debía de ser tan grande como cuando, en la avenida Unter den Linden, todavía no estaba permitido disparar contra sus semejantes. Entonces más de uno había gritado, porque todos gritaban, pero eso no obligaba a nada. Pero aquí había hombres que durante todo un verano y todo un invierno habían experimentado en su propia carne qué significa matar, y qué significa pasar hambre. Y allí desapareció el «odio profundamente enraizado» y comieron patatas todos juntos... Las mismas patatas; los mismos capitalistas. Pero uniformes diferentes. Eso es la guerra.
(Publicado el 9 de julio de 1913)
Fuente: Entre el ayer y el mañana (Ed. Acantilado)
domingo, 14 de julio de 2013
"LA VUCCIRIA", DEL PINTOR COMUNISTA RENATO GUTTUSO
La Vucciria
Renato Guttuso
1974
Oleo sobre lienzo
300 x 300 cm
Palacio Steri de Palermo
Renato Guttuso (1911-1987), uno de los pintores más importantes y también uno de los más cotizados en el mundo artístico del siglo XX italiano, nació en el seno de una familia acomodada en la localidad siciliana de Bagheria aunque sería registrado en Palermo por problemas administrativos. Estudiante de Bellas Artes en Palermo, a los diecisiete años ya participó con éxito en su primera exposición colectiva. Influido principalmente por Courbet, Van Gogh y Picasso pronto su pintura sería conocida en toda Europa.
Desde sus comienzos, la pintura de Guttuso tiene una fuerte carga de manifiesto social característica del movimiento artístico “Corrente”, movimiento formado por un grupo de pintores italianos entre los que él se encuentra y desde el que se pretende criticar la cultura oficial y mantener una fuerte oposición al fascismo que dominará Italia hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Guttuso se afiliará al clandestino Partido Comunista italiano, partido al que sería afín hasta el final de sus días. Su obra más polémica y casi motivo de excomunión fue el lienzo titulado “Crucifixión” en el que la figura de Cristo está medio tapada por uno de los ladrones y por una María Magdalena desnuda mientras, en primer plano, aparecen unas siniestras botellas de vinagre, un martillo y los clavos usados en la crucifixión. Guttuso escribiría en su diario: "este es el símbolo de todos los que soportan ultraje, cárcel y tortura por sus ideales".
Casado en 1947 con Mimisse Dotti a la que amó hasta el final de sus días, su pasión por las mujeres, hizo que le fuera infiel toda su vida, primero con una tal Caria Piro esposa de un político democristiano y luego durante casi 20 años con Marta Marzotto, la esposa de un conde y empresario textil y que sería para él además de su amante, su musa y la modelo a la que retrataría en infinidad de sus lienzos.
Uno de los cuadros por los que es más conocido Renato Guttuso es por el cuadro que hoy traemos a este blog, “La Vucciria”.
Escribía Peter Robb en su libro "Medianoche en Sicilia" que: "Llegar al Vucciria saliendo de un callejón estrecho y sinuoso es como salir de entre bastidores al escenario en mitad de la representación" y realmente, no le faltaba razón. Todo el que pasa por la ciudad siciliana de Palermo y visita "La Vucciria", aunque este mercado ya no es lo que era cuando el pintor Renato Guttuso lo plasmó en el lienzo del que hoy hablamos, queda impresionado por el ambiente, el vocerío, los olores y el color que estallan en este antiguo mercado de la carne situado en una de las zonas más deprimidas de la ciudad y sometida hoy día a un lento proceso de rehabilitación.
El cuadro "La Vucciria" al que su amigo Leonardo Sciascia definió como "el sueño de un hombre hambriento", ejerce sobre el espectador una atracción imposible de reprimir y hace que se sienta como uno más de los personajes que recorren ese estrecho pasillo entre puestos atiborrados de pescados, hortalizas, quesos o embutidos mientras los vendedores vocean su mercancia o el carnicero despieza la ternera suspendida de un gancho.
Guttuso fue un pintor realista expresionista pero su pintura está también cargada de símbolos. De "La Vuciria" el dijo que: "Es una naturaleza muerta en la que los seres que por ella se mueven también serán algo muerto algún día. Es un cuadro negro, que parece pintado sobre un fondo negro. Quiero decir, en algún momento, mientras pintaba, me di cuenta de todo lo que contenía, una abundancia de la vida, y al final, un sentimiento destructivo."
En "La Vucciria" varios de los personajes que aparecen en el cuadro son conocidos. Así, el pescadero que sujeta la cabeza del pez espada es el propio Guttuso, la mujer de negro con una bolsa en la mano es su mujer Mimisse y el hombre del jersey amarillo es un escultor amigo de Guttuso. La mujer de espaldas, la figura central del cuadro y sobre la que recae la atención a primera vista del espectador, se trataría de su amante, Marta Marzotto.
El cuadro de La Vucciria pintado en 1974, fue donado por el pintor a la Universidad de Palermo, pudiéndose contemplar en el Palacio Steri, antigua sede de la Inquisición española y hoy en día, sede del rectorado de la Universidad.
Fuente: Desde el oro lado del cuadro
Etiquetas:
Arte,
Italia,
Realismo Socialista
sábado, 13 de julio de 2013
10 AÑOS DE "GOOD BYE, LENIN!"
Director: Wolfgang Becker
Intérpretes: Daniel Brühl, Katrin Sass, Maria Simon, Chulpan Khamatova
Título en VO: Good bye, Lenin!
País: Alemania
Año: 2003.
Duración: 121 min.
Guión: Wolfgang Becker, Bernd Lichtenberg
Fotografía: Martin Kukula
Música: Yann Tiersen
Allá por 2003 una comedia alemana arrasó en festivales y entregas de premios, e hizo que muchos nos interesáramos por el cine europeo. Se llamaba 'Good Bye Lenin!' y hasta la fecha puede considerarse uno de los grandes éxitos del cine germano. Pero, más allá de su extenso currículum, la película dirigida por Wolfgang Becker es uno de esos títulos que gusta ver de vez en cuando, que, con su mensaje a medio camino entre la esperanza y la melancolía, nos hace reír, llorar y, sobre todo, soñar.
'Good Bye Lenin!' utiliza una anécdota un tanto surrealista para hablar de dos temas fundamentales: el cambio que experimentó el Berlín oriental tras la caída del Muro, y lo que un hijo puede llegar a hacer por una madre. La anécdota es cuestión es la farsa que Alex (Brühl) orquesta para hacer creer a su madre que la RDA sigue tan socialista y firme en sus ideas como siempre. El muro ha caído, los puestos fronterizos comienzan a desvanecerse y los supermercados desechan sus productos de siempre para llenar las estanterías con marcas occidentales, pero Christiane, la madre, piensa que todo sigue igual.
Esa mentira, y cómo Álex se las ingenia para convertir la habitación de su madre en el último recodo puramente socialista de la RDA, llena la historia de escenas divertidísimas como la repentina aparición del cartel de Coca-Cola o cada uno de los falsos noticiarios que Álex y su amigo Denis (Florian Lukas) graban. Pero, al mismo tiempo, esconde cierta crítica social hacia la situación política y económica del momento, aderezada con un sinfín de comentarios irónicos sobre el poder de Occidente que arrancarán más de una sonrisa.
Un relato así atrapa al espectador al instante, pero si, además, le añadimos unas buenas interpretaciones, una encantadora banda sonora de Yann Tiersen, que provoca un sinfín de emociones a la vez, y toda la carga dramática de una historia familiar compleja, el resultado es una muy buena película.
Una película con alma, gracias a esa historia familiar. Cómo Álex se esfuerza por cuidar de su madre y evitarle la decepción que podría acabar con su vida, aún despúes de descubrir sus secretos, en absoluto agradables, conquista la parte del espectador que quiere que le emocionen.
En resumen, 'Good Bye Lenin!' hace reír, consigue una fuerte empatía con la familia protagonista y, por un momento, nos lleva a plantearnos cómo hubieran sido las cosas si en la Guerra Fría hubiera ganado el otro bando.
Fuente: A cámara lenta
VER PELICULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTÍTULOS EN YOUTUBE):
Intérpretes: Daniel Brühl, Katrin Sass, Maria Simon, Chulpan Khamatova
Título en VO: Good bye, Lenin!
País: Alemania
Año: 2003.
Duración: 121 min.
Guión: Wolfgang Becker, Bernd Lichtenberg
Fotografía: Martin Kukula
Música: Yann Tiersen
Allá por 2003 una comedia alemana arrasó en festivales y entregas de premios, e hizo que muchos nos interesáramos por el cine europeo. Se llamaba 'Good Bye Lenin!' y hasta la fecha puede considerarse uno de los grandes éxitos del cine germano. Pero, más allá de su extenso currículum, la película dirigida por Wolfgang Becker es uno de esos títulos que gusta ver de vez en cuando, que, con su mensaje a medio camino entre la esperanza y la melancolía, nos hace reír, llorar y, sobre todo, soñar.
'Good Bye Lenin!' utiliza una anécdota un tanto surrealista para hablar de dos temas fundamentales: el cambio que experimentó el Berlín oriental tras la caída del Muro, y lo que un hijo puede llegar a hacer por una madre. La anécdota es cuestión es la farsa que Alex (Brühl) orquesta para hacer creer a su madre que la RDA sigue tan socialista y firme en sus ideas como siempre. El muro ha caído, los puestos fronterizos comienzan a desvanecerse y los supermercados desechan sus productos de siempre para llenar las estanterías con marcas occidentales, pero Christiane, la madre, piensa que todo sigue igual.
Esa mentira, y cómo Álex se las ingenia para convertir la habitación de su madre en el último recodo puramente socialista de la RDA, llena la historia de escenas divertidísimas como la repentina aparición del cartel de Coca-Cola o cada uno de los falsos noticiarios que Álex y su amigo Denis (Florian Lukas) graban. Pero, al mismo tiempo, esconde cierta crítica social hacia la situación política y económica del momento, aderezada con un sinfín de comentarios irónicos sobre el poder de Occidente que arrancarán más de una sonrisa.
Un relato así atrapa al espectador al instante, pero si, además, le añadimos unas buenas interpretaciones, una encantadora banda sonora de Yann Tiersen, que provoca un sinfín de emociones a la vez, y toda la carga dramática de una historia familiar compleja, el resultado es una muy buena película.
Una película con alma, gracias a esa historia familiar. Cómo Álex se esfuerza por cuidar de su madre y evitarle la decepción que podría acabar con su vida, aún despúes de descubrir sus secretos, en absoluto agradables, conquista la parte del espectador que quiere que le emocionen.
En resumen, 'Good Bye Lenin!' hace reír, consigue una fuerte empatía con la familia protagonista y, por un momento, nos lleva a plantearnos cómo hubieran sido las cosas si en la Guerra Fría hubiera ganado el otro bando.
Fuente: A cámara lenta
VER PELICULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTÍTULOS EN YOUTUBE):
viernes, 12 de julio de 2013
EXPOSICIÓN DEL ARTISTA VIETNAMITA DANH VO EN EL MUSEO DE ARTE MODERNO DE PARÍS
DANH VO, DE IDA Y VUELTA
Exposiciones por medio mundo y premios de prestigio dan fe del buen momento por el que pasa el artista Danh Vo que presenta ahora, y hasta el 18 de agosto, una amplia muestra de su trabajo en el Musée d'Art Moderne de París. El título, Go Mo Ni Ma Da da pistas de los micro-conflictos visuales y literarios que abundan en sus obras. Imprescindibles.
En los últimos años, la isla vietnamita de Phu Quoc se ha convertido en uno de los destinos turísticos de moda del sureste asiático. Pinchen cualquier página de viajes y verán playas interminables, palmeras y demás clichés veraniegos con los que se les hará la boca agua en este cada vez más pegajoso sprint final de la temporada. Situada a escasas millas del continente, casi equidistante de las costas de Vietnam y Camboya, ha sido objeto de tensa rivalidad entre los dos países. Ahí nació Danh Vo en 1975, cuando la isla no era precisamente el Edén que es hoy sino el campo de refugiados más grande del sur de Vietnam, un país desgarrado por una guerra civil de dos décadas y por la kafkiana intervención estadounidense. De ahí partió a finales de los 70 en una embarcación construida por su padre junto a un centenar de compatriotas desesperados. La suerte parecía estar echada cuando un barco danés acudió al rescate y trasladó a los sufridos errantes a Copenhague, donde Vo se instalaría con su familia y donde pasaría toda su infancia y adolescencia.
Este breve apunte biográfico es indispensable para entender cómo se ha fraguado la obra de este creador, ligada inexorablemente a esa temprana experiencia vital. Pocos artistas de la generación de Vo están tan legitimados para hablar de desplazamiento cultural, del problema identitario, de la fricción entre centro y periferia y de la tensión entre lo que, en el ámbito de lo narrativo, es propio y lo que es de todos con la precisión, la pertinencia, la ironía y el cinismo con los que lo hace. Y quiere hacernos partícipes de su vivencia personal, que encuentra su lugar pese a los efectos de la globalización y de las manías restrictivas de la historia con mayúsculas. Ese examen de lo privado y lo público deviene pugnazmente crítico cuando se asoma a los acontecimientos históricos que determinaron su propia experiencia. Vo ha hecho de la apropiación una de sus estrategias, acude con decisión al readymade (gran parte de su obra nace de objetos encontrados), y aunque es uno de los artistas que con mayor destreza maneja el lenguaje de la instalación, su perfil es insobornablemente minimalista y ha contribuido a instaurar esa estética depurada y leve que triunfa en los circuitos internacionales, aquélla en la que objetos e imágenes vibran aislados en espacios vacíos por los que corre mucho el aire.

En el Musée d'Art Modern de la Ville de Paris presenta, bajo el título Go Mo Ni Ma Da, una exposición que gira en torno a tres de los asuntos que Vo ha venido tratando en los últimos años: las tres grandes lámparas del antiguo hotel Majestic de París, donde se firmaron los acuerdos de paz entre Vietnam y EE.UU. en 1973; la figura de Robert S. McNamara, delfín de J.F.K Kennedy y arquitecto de la guerra, y la Estatua de la Libertad, realizada en China siguiendo técnicas locales de repujado de cobre. Ya al final de la muestra, un cuarto tema relacionado con las expediciones evangelizadoras francesas a Vietnam -del que deriva su instalación en el Arsenale de la Bienal de Venecia- no está del todo desarrollado y no alcanza entidad como asunto medular de la exposición.
McNamara debió de ser un personaje tan turbio como interesante. Tras ser el Donald Rumsfeld de Kennedy (con el colmillo de un Karl Rove), dirigió durante años el Banco Mundial. Pero el interés que suscita en Danh Vo trasciende lo político y se cifra en un aspecto más personal. Desde hace unos años, Vo, con ayuda de su galerista neoyorquina, ha venido adquiriendo en subastas objetos personales pertenecientes a McNamara que recontextualiza en muy variadas situaciones, enalteciéndolos irónicamente o banalizándolos con ácida actitud crítica. En una vitrina coinciden algunos de estos objetos con una de sus conocidas cajas de embalaje de grandes firmas comerciales como Coca-Cola, Budweiser o Evian, contenedores que, una vez cumplida su función, son plegados y llevados a Tailandia donde se les aplica pan de oro siguiendo una técnica milenaria. Son piezas en las que Vo, con notable sarcasmo, mantiene vivo el fluir de la economía neoliberal a través de una leve acción amparada en una tradición local. Junto a los objetos personales de un tipo que es capaz de alentar una guerra abusiva y sanguinaria y de dirigir más tarde un banco mundial, la caja cobra un sentido pertinente y certero. Significativamente, diferentes versiones de estas cajas pueden verse en todos los espacios de la exposición, como elementos vertebradores. Hila muy fino Danh Vo, tanto en lo conceptual como en lo formal.
Ligadas, claro, a McNamara, las tres lámparas del antiguo hotel Majestic de París fueron adquiridas por Vo cuando el hotel cerró por reformas. En una de las piezas centrales de la muestra, una de estas tres lámparas aparece fragmentada y ordenadamente dispuesta sobre el suelo del espacio. La pieza puede verse como una metáfora del desplome de los relatos históricos pétreos y homogéneos, trufados ahora de narraciones antes excluidas y en las que un boca a boca de padre a hijo tiene tanto valor como cualquier otra historia.
Y así puede entenderse también la Estatua de la Libertad, igualmente fragmentada, (We are the People, 2011-2013) que puede verse en la gran sala curva del espacio parisino. Se trata de uno de los símbolos más poderosos del mundo pero su constitución como estatua es insólitamente frágil (es una chapa de cobre de tan sólo 2,5 milímetros, tan endeble, debió de pensar Vo, como los conceptos que representa). La pieza concentra todas las inquietudes del artista y su imponente presencia le da un sesgo referencial en la exposición, pero a mí no es el Vo que más me gusta. Prefiero la ironía apropiacionista de la serie de McNamara, las más sutiles exploraciones en torno a la propio y lo colectivo y el tipo de formalización más escueto y contenido, del que Vo ha hecho una de sus señas de identidad más reconocibles.
Fuente: Javier Hontoria (El Cultural)
jueves, 11 de julio de 2013
53 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL ESCRITOR COMUNISTA RONALD SCHERNIKAU
Nacido el 11 de julio de 1960 en Magdeburgo (Alemania del Este), de niño pasó con su madre a la República Federal escondido en un maletero. En Hannover se afiliaría al Partido Comunista y, todavía un escolar, escribiría una novela corta sobre un joven homosexual de provincias. Lo convirtió en una de las jóvenes promesas literarias en alemán. Cuando todo el mundo daba por muerta (con razón) a la RDA, el escritor solicitó la nacionalidad de su país natal. Se instaló en Berlín oriental en 1989, apenas unas semanas antes de la caída del Muro. Su libro de aquellos días Die tage in L. (Los días en L.) lleva el subtitulo “De cómo la RDA y la RFA no se entenderán nunca y menos a través de su literatura”. Nunca se publicó en el Este.
Schernikau murió de algo relacionado con el SIDA el 20 de octubre de 1991, en Berlín de la Alemania ya unificada. Había terminado su tremendo mamotreto satírico y trágico Legende (Leyenda. Contiene episodios como “Una canción para Rostock”, donde imagina una imposible victoria de la RDA en Eurovisión y la consiguiente organización del Festival en la ciudad norteña de Rostock. No se publicó hasta 1999.
Fuente: El País
miércoles, 10 de julio de 2013
CURSO DE VERANO "POLITICAS CULTURALES, GOBERNANZA Y DESARROLLO DEL TERRITORIO. ACTUALIDAD Y RETOS DE LA GESTIÓN CULTURAL."
OBJETIVOS:
El curso considera la relación entre cultura, desarrollo económico territorio y gobernanza en seis bloques complementarios: 1) Introducción a la economía de la cultura y al desarrollo económico basado en la creatividad. 2) Modos de producción cultural y su incidencia en los modelos de desarrollo territorial. Técnicas de diseño, implementación y evaluación de programas y actividades culturales. 3) Retos y posibilidades culturales del entorno urbano. 4) Introducción histórica a las políticas culturales. 5) Relación entre cultura y medios de comunicación en la era digital. 6) La cultura en estrategias de gobernanza: redefinición identitaria y gestión de conflictos sociales.
En conjunto, se ofrece una introducción general al papel y al potencial de la cultura –y los factores inmateriales en general- en el desarrollo económico y la gestión política del territorio. El objetivo consiste en familiarizar a los alumnos con la naturaleza de las políticas culturales y la dimensión inmaterial de la economía y la gobernanza, articulando conceptos y propuestas con las actuales estrategias económicas y políticas basadas en la incorporación del conocimiento y la creatividad.
PROGRAMA:
Inauguración de curso
Lunes 23 de septiembre, 9,30 h.
I. Introducción a la economía de la cultura
Lunes 23 de septiembre de 10 a 14 h. (4 h.)
Emilio Congregado, Doctor en Economía, Profesor de la Universidad de Huelva y Visiting Professor en la Erasmus Universiteit de Rotterdam
Análisis del funcionamiento de los mercados competitivos y del entorno económico de los negocios. Importancia económica del sector cultural. Intervención pública y mecanismos de discriminación positiva en el sector cultural. Perspectivas actuales en Economía de la cultura.
II. Del distrito industrial al distrito cultural. Diseño y evaluación de políticas públicas. Experiencias internacionales.
Lunes, 23 de septiembre de 16 a 20 h. (4 h.)
Guido Ferilli: Doctor en Economía, Profesor de la Universitá IULM de Milán
Del distrito industrial al distrito cultural. Evaluación de políticas públicas. Experiencias internacionales.
III. La ciudad imaginada. Teorías del ocio y el negocio (4.h)
Martes 24 de septiembre de 10 a 14 h.
Juan José Gómez, Doctor en Historia del Arte, Profesor de la Universidad de Sevilla
El diletante y la ciudad. Acción cultural como construcción de situaciones. Teorías de la moda y el aburrimiento. Cultura e industria cultural.
IV. Historia de las políticas culturales (2h.)
Martes, 24 de septiembre de 16 a 18 h.
Juan José Gómez
1917-1937: Democracias, revoluciones y dictaduras. 1944-1960: Posguerra y Guerra Fría, reconstrucción y desarrollo. 1960-1970: La cultura a la oposición. De los años 70 a la actualidad: cultura, crisis económica y reconversión.
V. Cultura y medios de comunicación (2.h)
Martes, 24 de septiembre de 18 a 20 h.
Alfonso Rodríguez de Austria Giménez de Aragón: Investigador del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad, y Literatura, Universidad de Sevilla
Propagación de la cultura y propaganda. Difusión horizontal y vertical de la cultura. Internet y medios de comunicación.
VI. Cultura, y gobierno. Identificación y crítica social
Miércoles 25 de septiembre de 10 a 14 h. (4 h.)
Antonio Molina Flores. Doctor en Filosofía, profesor de la Universidad de Sevilla.
Cultura, poder e instituciones. Teorías y experiencias. Políticas culturales y redefinición identitaria. La capitalidad cultural. Análisis de casos prácticos.
Observaciones para el programa:
Días: Del 23 al 25 de septiembre de 2013.
Lugar: Universidad de Huelva
Duración: 25
Fecha de Inicio de la Actividad: 23/09/2013
Fecha de finalización de la Actividad: 25/09/2013
DATOS ADMINISTRATIVOS Y MÁS INFORMACIÓN: http://celama.uhu.es/celamaconvocatoria.2013-04-09.8795975990/celamatipoactividad.2013-04-09.2412404583/CV996
martes, 9 de julio de 2013
"ESCRITOS SOBRE CINE", DE VLADIMIR MAYAKOVSKI
ESCRITOS SOBRE CINE
VLADIMIR MAIAKOVSKI
EDITORIAL NEVSKY PROSPECTS
Año de edición: 2013
ISBN: 978-84-939358-7-0
Páginas: 112
Encuadernación: Rústica
PVP: 11 €
El cine es el destructor de la estética. El cine no teme a nada. El cine es un atleta profesional. El cine es un catalizador de ideas. Pero el cine está enfermo...
En 1935, Iosif Stalin dijo que “Maiakovski continua siendo el poeta con más talento de nuestra época soviética. La indiferencia a su obra es un crimen”. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que la figura de Maiakovski escapara los efectos nocivos de esta frase, pero poco a poco ha ido emergiendo una imagen más humana del poeta. Esta colección de artículos sobre el cine, que incluye cuatro de los once guiones que escribió durante su productiva carrera literaria, muestra un Maiakovski muy distinto al representado por la propaganda soviética. Humano, comprometido, ingenioso, con un profundo interés tanto en la psicología individual como en los últimos desarrollos tecnológicos, el presente libro es una introducción fascinante a Maiakovski el hombre, y también a la industria del cine en los primeros años soviéticos de poder, cuando tanto el gobierno como los artistas intentaban todavía averiguar cómo usar de forma más beneficiosa aquel nuevo y poderoso invento: el cine.
VLADIMIR MAIAKOVSKI
EDITORIAL NEVSKY PROSPECTS
Año de edición: 2013
ISBN: 978-84-939358-7-0
Páginas: 112
Encuadernación: Rústica
PVP: 11 €
El cine es el destructor de la estética. El cine no teme a nada. El cine es un atleta profesional. El cine es un catalizador de ideas. Pero el cine está enfermo...
En 1935, Iosif Stalin dijo que “Maiakovski continua siendo el poeta con más talento de nuestra época soviética. La indiferencia a su obra es un crimen”. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que la figura de Maiakovski escapara los efectos nocivos de esta frase, pero poco a poco ha ido emergiendo una imagen más humana del poeta. Esta colección de artículos sobre el cine, que incluye cuatro de los once guiones que escribió durante su productiva carrera literaria, muestra un Maiakovski muy distinto al representado por la propaganda soviética. Humano, comprometido, ingenioso, con un profundo interés tanto en la psicología individual como en los últimos desarrollos tecnológicos, el presente libro es una introducción fascinante a Maiakovski el hombre, y también a la industria del cine en los primeros años soviéticos de poder, cuando tanto el gobierno como los artistas intentaban todavía averiguar cómo usar de forma más beneficiosa aquel nuevo y poderoso invento: el cine.
lunes, 8 de julio de 2013
FALLECE PEPE SUERO, EL HOMBRE QUE CANTÓ "A LA VERDAD Y LA JUSTICIA"
El cantautor sevillano José Suero Romero, de nombre artístico Pepe Suero, murió el pasado día 5 en Sevilla, según confirmaron a Europa Press fuentes del Ayuntamiento.
El artista, natural del Lora del Río (donde nació en 1947), aunque afincado en el barrio del Cerro del Águila, consiguió conectar con toda una generación gracias a una sensibilidad única por la que algunas de sus canciones fueron acogidas como himnos. Preocupado por los temas sociales, fue galardonado en 2006 con la Medalla de Andalucía, y entonces atribuyó el reconocimiento a haber luchado "por mi tierra, por las verdades, el amor y la justicia". El intérprete siempre transmitió a través de sus canciones valores como la solidaridad, la paz, la lucha contra el racismo o la dignidad de los jornaleros, entre otros, y era un hombre muy querido por sus conciudadanos: la Medalla de Andalucía se le otorgó después de que se recogieran casi 4.000 firmas, y hace tres años el Ayuntamiento de Sevilla editó toda la obra del músico en una recopilación que consistía en once volúmenes y recogía más de 120 canciones compuestas por él. "Pepe Suero vendía 300.000 discos cuando Camarón vendía 30.000", apuntó el agente artístico Paco Tovar en ese homenaje que la ciudad le tributaba.
Entre los discos del cantautor, que cuenta con una calle con su nombre perpendicular a la avenida de Hytasa, destacan nombres como Andalucía, la que divierte (1978), Mi tierra es un potro (1982), Andalucía en la memoria (2002) y Utopía (2005).
Entre las reacciones por la pérdida de Suero, el Partido Comunista de Andalucía (PCA) mostró ayer su pesar por la muerte del cantautor sevillano, un hombre que "siempre estuvo comprometido con la clase trabajadora y con su tierra". El vicesecretario general del PCA, Juan de Dios Villanueva, expresó la tristeza de la formación comunista por su muerte, así como trasladó sus condolencias a los familiares y amigos de Suero. Además, reconoció en su figura "toda una vida de lucha y compromiso, que no siempre fue reconocida por parte de los trabajadores por los que luchó".
"Siempre estuvo comprometido con el pueblo trabajador y su tierra, unió en sus canciones como nadie el alma de Andalucía, con conciencia de clase y conciencia de pueblo", resaltó Villanueva, que recordó que Suero "siempre colaboró con la izquierda política y sindical".
Villanueva quiso compartir el agradecimiento del PCA a Suero porque "siempre estuvo cuando lo necesitamos", incluso, según rememoró, cedió una de sus canciones, Andalucía la que divierte, como banda sonora del PCA para la campaña electoral en las elecciones autonómicas del 23 de mayo de 1982".
El artista, natural del Lora del Río (donde nació en 1947), aunque afincado en el barrio del Cerro del Águila, consiguió conectar con toda una generación gracias a una sensibilidad única por la que algunas de sus canciones fueron acogidas como himnos. Preocupado por los temas sociales, fue galardonado en 2006 con la Medalla de Andalucía, y entonces atribuyó el reconocimiento a haber luchado "por mi tierra, por las verdades, el amor y la justicia". El intérprete siempre transmitió a través de sus canciones valores como la solidaridad, la paz, la lucha contra el racismo o la dignidad de los jornaleros, entre otros, y era un hombre muy querido por sus conciudadanos: la Medalla de Andalucía se le otorgó después de que se recogieran casi 4.000 firmas, y hace tres años el Ayuntamiento de Sevilla editó toda la obra del músico en una recopilación que consistía en once volúmenes y recogía más de 120 canciones compuestas por él. "Pepe Suero vendía 300.000 discos cuando Camarón vendía 30.000", apuntó el agente artístico Paco Tovar en ese homenaje que la ciudad le tributaba.
Entre los discos del cantautor, que cuenta con una calle con su nombre perpendicular a la avenida de Hytasa, destacan nombres como Andalucía, la que divierte (1978), Mi tierra es un potro (1982), Andalucía en la memoria (2002) y Utopía (2005).
Entre las reacciones por la pérdida de Suero, el Partido Comunista de Andalucía (PCA) mostró ayer su pesar por la muerte del cantautor sevillano, un hombre que "siempre estuvo comprometido con la clase trabajadora y con su tierra". El vicesecretario general del PCA, Juan de Dios Villanueva, expresó la tristeza de la formación comunista por su muerte, así como trasladó sus condolencias a los familiares y amigos de Suero. Además, reconoció en su figura "toda una vida de lucha y compromiso, que no siempre fue reconocida por parte de los trabajadores por los que luchó".
"Siempre estuvo comprometido con el pueblo trabajador y su tierra, unió en sus canciones como nadie el alma de Andalucía, con conciencia de clase y conciencia de pueblo", resaltó Villanueva, que recordó que Suero "siempre colaboró con la izquierda política y sindical".
Villanueva quiso compartir el agradecimiento del PCA a Suero porque "siempre estuvo cuando lo necesitamos", incluso, según rememoró, cedió una de sus canciones, Andalucía la que divierte, como banda sonora del PCA para la campaña electoral en las elecciones autonómicas del 23 de mayo de 1982".
Fuente: Diario de Sevilla
"ANDALUCIA, LA QUE DIVIERTE":
domingo, 7 de julio de 2013
"EN EL PAÍS NEGRO", DEL PINTOR SOCIALISTA CONSTANTIN MEUNIER
Constantin Meunier (1831-1905)
En el país negro
Hacia 1893
Óleo sobre lienzo
81 x 94,5 cm
Museo de Orsay de París
El título del cuadro, En el país negro, recupera el nombre comúnmente atribuido al Borinage, región del Hainaut, al oeste de Mons, en Bélgica. En el siglo XIX, esta zona se transformo debido a la explotación de filones hulleros, la implantación de fábricas y los "corons", las ciudades construidas para la población que trabaja en la mina.
El efecto producido es de una sobrecogedora tristeza. Las altas chimeneas sembradas en el campo devastado, proyectan espesos humos negros en un cielo oscuro. Las lomas oscuras de los escoriales se escalonan en masas terrosas en el horizonte. Ninguna figura viene animar la soledad implacable de esta llanura erizada de instalaciones industriales de ladrillos rojos.
Para este paisaje sin concesión, terrible y fascinante, Meunier adopta un punto de vista en altura que le permite abarcar con la mirada una amplia extensión de territorio. La composición se apoya en dos líneas que se cortan en diagonal: la barra transversal que dibuja el viaducto de madera y la zanja entre dos escoriales de donde emerge un tren. Este esquema triangular se repite en las alineaciones de las colinas.
El color se coloca por pinceladas fragmentadas, según los principios de los neo-impresionistas. El artista ha mezclado en su paleta ámbar con negro o amarillo, para crear una gama de tonos terrosos que calienta el rojo del ladrillo.
En 1896, Siegfried Bing dedica una exposición particular a Meunier en su galería "L'Art Nouveau". Ésta reúne un conjunto de bronces, de yesos, de acuarelas, pasteles o dibujos y cuatro cuadros, incluido este. La prensa alaba este cuadro, subrayando el papel de la pintura, que aporta como un decorado de una singular extrañeza a sus emocionantes esculturas de mineros.
sábado, 6 de julio de 2013
"NADIA", PELÍCULA BIOGRÁFICA SOBRE LA GIMNASTA RUMANA NADIA COMANECI, SÍMBOLO DEL DEPORTE DE LA RUMANÍA SOCIALISTA
Título original: Nadia (TV)
Año: 1984
Duración: 100 min.
País: Estados Unidos
Director: Alan Cooke
Guión: Jim McGinn
Música: Christopher L. Stone
Fotografía: Frank Beascoechea
Reparto: Marcia Frederick, Johann Carlo, Joe Bennett, Conchata Ferrell, Simon Adams, Bozidar Alic, Carrie Snodgress, Talia Balsam, Jelena Gavranovic, Karrie Ullman, Carl Strano, Anne Paret, Tamara Berkovic, Simone Blue, Nives Osvald, Pat Starr
Coproducción Yugoslavia-USA; Jadran Film / Tribune Entertainment
Nadia (1984) es una película biográfica hecha para la televisión, basada en la vida de la gimnasta rumana, Nadia Comaneci, la primera competidora a nivel mundial en obtener un 10 perfecto de puntuación, en las barras asimétricas, en una competencia olímpica. La película explora su infancia y sus inicios en la gimnasia, desde que fue descubierta por su entrenador, Bela Karolyi, pasando por sus problemas con la comida, hasta su clasificación en equipo, para las olimpiadas de 1980.
Nadia Comăneci, (Oneşti, Rumania, 12 de noviembre de 1961) es una exgimnasta rumana. Fue una de las primeras atletas entrenadas por el entrenador Béla Károlyi. Deportivamente, conquistó nueve medallas olímpícas de las cuales cinco fueron de oro. Además fue la primera gimnasta que obtuvo una calificación de diez puntos (calificación perfecta) en una competición olímpica de gimnasia artística. También obtuvo cuatro medallas del Campeonato Mundial y doce del Campeonato Europeo. Al lado de la rusa Svetlana Khorkina, Nadia ostenta el título de tricampeona del concurso completo individual del Campeonato Europeo, además de ser bicampeona olímpica de barra de equilibrio. En campeonatos nacionales, ella fue pentacampeona del concurso completo individual. Desde su retiro, Comăneci continuó involucrada en el deporte: ahora es miembro de algunas asociaciones y federaciones, además es fundadora de una institución filantrópica y colabora con otras instituciones similares, tanto en Rumania como en los Estados Unidos. También es colaboradora de la revista International Gymnast junto con su marido el también ex gimnasta Bart Conner. Por sus calificaciones y logros, es considerada uno de los más grandes gimnastas de todos los tiempos. Tras huír del régimen comunista de Rumania, se estableció en los Estados Unidos y se convirtió en ciudadana estadounidense. Allí tuvo a su primer y único hijo, Dylan, abrió un gimnasio y una empresa de equipamentos gimnásticos que además produce una línea de ropa. Fue condecorada dos veces con la Orden Olímpica, la primera vez se convirtió en la atleta más joven en recibir la distinción; fue nombrada como una de las cien mujeres más importantes del siglo XX; desde 1993 forma parte del International Gymnastics Hall of Fame; fue nombrada por el líder comunista rumano Nicolae Ceauşescu "héroe del trabajo socialista".
Fuente: gloriatv
VER PELICULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:
Año: 1984
Duración: 100 min.
País: Estados Unidos
Director: Alan Cooke
Guión: Jim McGinn
Música: Christopher L. Stone
Fotografía: Frank Beascoechea
Reparto: Marcia Frederick, Johann Carlo, Joe Bennett, Conchata Ferrell, Simon Adams, Bozidar Alic, Carrie Snodgress, Talia Balsam, Jelena Gavranovic, Karrie Ullman, Carl Strano, Anne Paret, Tamara Berkovic, Simone Blue, Nives Osvald, Pat Starr
Coproducción Yugoslavia-USA; Jadran Film / Tribune Entertainment
Nadia (1984) es una película biográfica hecha para la televisión, basada en la vida de la gimnasta rumana, Nadia Comaneci, la primera competidora a nivel mundial en obtener un 10 perfecto de puntuación, en las barras asimétricas, en una competencia olímpica. La película explora su infancia y sus inicios en la gimnasia, desde que fue descubierta por su entrenador, Bela Karolyi, pasando por sus problemas con la comida, hasta su clasificación en equipo, para las olimpiadas de 1980.
Nadia Comăneci, (Oneşti, Rumania, 12 de noviembre de 1961) es una exgimnasta rumana. Fue una de las primeras atletas entrenadas por el entrenador Béla Károlyi. Deportivamente, conquistó nueve medallas olímpícas de las cuales cinco fueron de oro. Además fue la primera gimnasta que obtuvo una calificación de diez puntos (calificación perfecta) en una competición olímpica de gimnasia artística. También obtuvo cuatro medallas del Campeonato Mundial y doce del Campeonato Europeo. Al lado de la rusa Svetlana Khorkina, Nadia ostenta el título de tricampeona del concurso completo individual del Campeonato Europeo, además de ser bicampeona olímpica de barra de equilibrio. En campeonatos nacionales, ella fue pentacampeona del concurso completo individual. Desde su retiro, Comăneci continuó involucrada en el deporte: ahora es miembro de algunas asociaciones y federaciones, además es fundadora de una institución filantrópica y colabora con otras instituciones similares, tanto en Rumania como en los Estados Unidos. También es colaboradora de la revista International Gymnast junto con su marido el también ex gimnasta Bart Conner. Por sus calificaciones y logros, es considerada uno de los más grandes gimnastas de todos los tiempos. Tras huír del régimen comunista de Rumania, se estableció en los Estados Unidos y se convirtió en ciudadana estadounidense. Allí tuvo a su primer y único hijo, Dylan, abrió un gimnasio y una empresa de equipamentos gimnásticos que además produce una línea de ropa. Fue condecorada dos veces con la Orden Olímpica, la primera vez se convirtió en la atleta más joven en recibir la distinción; fue nombrada como una de las cien mujeres más importantes del siglo XX; desde 1993 forma parte del International Gymnastics Hall of Fame; fue nombrada por el líder comunista rumano Nicolae Ceauşescu "héroe del trabajo socialista".
Fuente: gloriatv
VER PELICULA CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:
viernes, 5 de julio de 2013
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE MARTA HARNECKER, "UN MUNDO A CONSTRUIR. NUEVOS CAMINOS"
Título: Un mundo a construir (nuevos caminos)
Autora:Marta Harnecker
Editorial: Viejo Topo
ISBN 978-84-15216-47-6
256 págs
15 x 21.5 cm
Año: 2013
18 €
Dividido en tres partes, Un mundo a construir (nuevos caminos) representa un nuevo paso adelante en la reflexión que desde hace años ha emprendido Marta Harnecker para contribuir a sentar las bases de un nuevo proyecto político capaz de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI.
La primera parte, América Latina avanza, versa sobre lo que ha sucedido en América Latina en estas últimas décadas, que comprende la modificación del mapa político, las movilizaciones sociales que explican este cambio, la forma en que ha variado la correlación de fuerzas entre los Estados Unidos y los países de la región, y los intentos de recolonización y disciplinamiento que la primera potencia imperial está realizando en el subcontinente.
En la segunda parte, Hacia dónde avanzar: El socialismo del siglo XXI, Harnecker reflexiona sobre la carga negativa que conlleva –injustamente– la palabra socialismo, y qué aspectos hay que rescatar del pensamiento original de los clásicos del marxismo, así como cuál es la naturaleza de la transición que se está viviendo en algunos países latinoamericanos, transición condicionada por las grandes limitaciones que sufren los gobiernos que impulsan los cambios, y cómo juzgar sus tareas y sus avances.
La tercera parte: El instrumento político para construir una nueva hegemonía aborda el tema de cómo lograr la correlación de fuerzas necesaria que permita ir venciendo los obstáculos y avanzar en la construcción de la nueva sociedad, y la relación que ello tiene con el tema de la hegemonía, pues si en muchos lugares del mundo la hegemonía cultural de la burguesía ha comenzado a resquebrajarse, ello no significa que se haya consolidado una nueva hegemonía popular y, para que eso ocurra, no bastan las grandes movilizaciones populares de rechazo al sistema, sino que se requiere la intervención de una instancia política. Consciente del amplio rechazo existente a la política y los políticos, Harnecker aclara que no reivindica los partidos tradicionales de izquierda del pasado, sino una nueva instancia que no manipule a los movimientos sociales sino que se ponga a su servicio, cuáles deberían ser sus principales tareas, qué tipo de militante y de cultura política necesitamos hoy, declara fundamental combatir el burocratismo en el que suelen caer los dirigentes de los partidos y del gobierno y termina defendiendo la necesidad de la crítica pública.
NECESIDAD DE UNIR LA IZQUIERDA SOCIAL Y LA IZQUIERDA POLITICA
Con este libro la autora ha querido realizar una panorámica, en la que se muestra que el éxito del socialismo en Latinoamérica no se debe a líderes carismáticos, sino a movimientos populares.
El pasado lunes 17 de junio tuvo lugar la presentación del libro Un mundo nuevo a construir. Nuevos caminos de la teórica revolucionaria Marta Harnecker, acompañada de Víctor Ríos y Manolo Monereo en la librería Enclave de Libros (Madrid). El acto estaba organizado conjuntamente por la editorial El Viejo Topo, la revista Crónica Popular y el Frente Cívico “Somos Mayoría” de Madrid. El libro es en parte una ampliación de su obra América latina y el socialismo del Siglo XXI. Inventando para no errar, al que ha añadido nuevos elementos, como un artículo sobre la noción gramsciana de hegemonía, entre otros.
Víctor Ríos abrió el acto presentando a Marta Harnecker como una revolucionaria sui generis con una larga trayectoria que ha dado lugar a más de 80 publicaciones disponibles en la web rebelion.org. Destacó la defensa de Marta del protagonismo del pueblo en los procesos sociales y su lucha contra el burocratismo, planteamiento que se mantiene coherentemente en el libro actual, y elogió su actitud de hablar de frente, también dentro de la propia izquierda: “Marta hace lo que se decía antes que tenía que hacer un revolucionario: criticar a la cara y alabar a la espalda”. Esta actitud fue lo que motivó a Chávez a pedirle que se quedara como asesora en Venezuela. De acuerdo a Ríos, Marta ha sabido escuchar a los colectivos sociales, transmitir lo que piensan e incluso las contradicciones que se pueden encontrar en ellos. Ríos defendió que en España necesitamos de los métodos de Marta Harnecker de formación y pedagogía popular, tanto en los movimientos sociales como en las fuerzas políticas y los sindicatos. Entre otras cosas, el libro dedica varios apartados a este asunto, junto a un análisis de diversos movimientos que rechazan al neoliberalismo, así como de los gobiernos de América Latina, incluyendo una interesante definición de “izquierda”. En este sentido, Víctor agradeció a Marta el “poner la raya clarito en la definición de lo que es y lo que no es izquierda”.
Marta Harnecker comenzó explicando que cuando escribió Los conceptos elementales del materialismo histórico lo había hecho con la intención de explicar el marxismo de un modo no dogmático, pero más tarde había comprobado que muchos dirigentes habían estudiado dogmáticamente ese texto, reproduciendo muchos de sus párrafos mientras desconocían datos como el salario medio de su país, motivo que llevó a Marta a realizar una ampliación de la edición de 1985. A partir de la crisis del socialismo, decidió centrarse en el libro-testimonio, para analizar prácticas y socializarlas en América Latina. Este libro no habría sido posible sin todas esas luchas y prácticas de la gente. Marta definió su trabajo como “ordenar, sintetizar y oír la voz de la gente”. En su libro explicaba experiencias de este tipo, como por ejemplo los sistemas que emplea el gobierno de Ecuador para recibir las opiniones del pueblo, clasificarlas, etc.
Con este libro la autora ha querido realizar una panorámica, en la que se muestra que el éxito del socialismo en Latinoamérica no se debe a líderes carismáticos, sino a movimientos populares, muchos de ellos no tradicionales como el movimiento indígena en Ecuador, o movimientos de mujeres, entre otros, que durante mucho tiempo fueron creando las condiciones para combatir el neoliberalismo, y que fueron comprendiendo que era necesario pasar de una lucha sectorial parcial a una lucha global, que pasara por tomar el gobierno con programas antineoliberales. En algunos casos en condiciones singulares, como el caso de Correa en Ecuador, donde el movimiento indígena había sido traicionado por Lucio Gutiérrez, quien se presentó al gobierno abanderando la causa indígena para terminar apoyando el programa de Bush. No obstante, apunta la autora, no puede entenderse a Correa sin entender esas luchas previas, que fueron creando memoria colectiva. El caso de Ecuador está convenientemente documentado en otra obra de la autora: Ecuador: una nueva izquierda en busca de la vida en plenitud.
Harnecker va dando cuenta de cómo se ha ido pasando de un enfrentamiento entre la izquierda social y la izquierda política, a la comprensión de la necesidad de unirse. Para la autora, los países donde se está forjando seriamente una alternativa al capitalismo son Venezuela, Bolivia y Ecuador, no a través de revoluciones armadas, sino como producto de elecciones, lo que provoca que el avance de la transformación social se realice desde el gobierno, cambiando para ello las reglas del juego institucional. Ése es el papel de las constituyentes realizadas en estos tres países, donde se han visto en la correlación de fuerzas para ello. En este aspecto, Marta defiende la lucha por el poder, a diferencia las tesis zapatistas, y la necesidad de crear la correlación de fuerzas para tomar las instituciones y transformarlas a través de procesos protagonizados por sectores muy amplios de la población. Para la autora, en este momento estamos presenciando un resquebrajamiento de la hegemonía burguesa, y es el momento de realizar una fuerte actividad de pedagogía popular. El gran problema es el escepticismo de la gente ante la política y los políticos. Se rechaza a los partidos, entre otras razones porque la derecha se ha apropiado del lenguaje de la izquierda, y nuestros políticos a veces hacen política muy parecida a la de la derecha.
A continuación, tomó la palabra Manolo Monereo, quien alabó a la autora por reflejar algo que se ha ido perdiendo en la vieja cultura popular de la izquierda, que son los pedagogos populares: esos revolucionarios, desde Recabarren, con la capacidad de poner en relación conceptos, tácticas y estrategias con la cultura popular, para convertirlas en un sentido común de la gente. En opinión de Monereo, eso convierte a Marta en un clásico en vida de la pedagogía popular, hasta el punto de que no se puede conocer Latinoamérica en los últimos treinta años sin conocer su aportación. De su libro, Manolo destacó un tema “contramoderno con la modernidad reinante” relacionado con la matriz leninista de la autora. En lo últimos años el socialismo está de nuevo en la agenda: no sólo se puede ser antineoliberal, sino que también se replantea la posibilidad de superar el capitalismo. Eso es muy importante, porque como dice Marta, Latinoamérica ha sido un laboratorio del neoliberalismo, y ahora lo es no solo del anti-neoliberalismo sino también de una salida socialista a la crisis. Paralelamente a esto, Europa ha sido alcanzada por ese mismo neoliberalismo que se creyó que nunca nos alcanzaría. Por tanto, por un lado aparece el socialismo en América Latina y por el otro se sufren las consecuencias de la derrota del movimiento obrero en la “Europa feliz de Maastricht”.
Por otro lado, Manolo destacó tres elementos que aparecen, se engarzan en el libro pero no se resuelven y quedan abiertos. En primer lugar, una estrategia de poderes sociales: Marta retoma el análisis de las nuevas y viejas cuestiones del leninismo pasado por Gramsci, a saber, la cuestión de cómo se construyen contrapoderes sociales y cómo éstos son la garantía del avance al socialismo. En segundo lugar, la cuestión del instrumento político o la forma partido-organización. En este aspecto -reflexiona Manolo- tal vez ahora, a diferencia del pasado, el “doble poder” no sea la muerte sino la garantía de la revolución: la existencia de un poder social exigente en la calle y actuante también frente a los poderes. Y por último, el poder del Estado y su reforma: cómo construir un estado que sigue generando corrupciones que pueden terminar atrasando el proceso.
Fuente: Mundo Obrero
Autora:Marta Harnecker
Editorial: Viejo Topo
ISBN 978-84-15216-47-6
256 págs
15 x 21.5 cm
Año: 2013
18 €
Dividido en tres partes, Un mundo a construir (nuevos caminos) representa un nuevo paso adelante en la reflexión que desde hace años ha emprendido Marta Harnecker para contribuir a sentar las bases de un nuevo proyecto político capaz de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI.
La primera parte, América Latina avanza, versa sobre lo que ha sucedido en América Latina en estas últimas décadas, que comprende la modificación del mapa político, las movilizaciones sociales que explican este cambio, la forma en que ha variado la correlación de fuerzas entre los Estados Unidos y los países de la región, y los intentos de recolonización y disciplinamiento que la primera potencia imperial está realizando en el subcontinente.
En la segunda parte, Hacia dónde avanzar: El socialismo del siglo XXI, Harnecker reflexiona sobre la carga negativa que conlleva –injustamente– la palabra socialismo, y qué aspectos hay que rescatar del pensamiento original de los clásicos del marxismo, así como cuál es la naturaleza de la transición que se está viviendo en algunos países latinoamericanos, transición condicionada por las grandes limitaciones que sufren los gobiernos que impulsan los cambios, y cómo juzgar sus tareas y sus avances.
La tercera parte: El instrumento político para construir una nueva hegemonía aborda el tema de cómo lograr la correlación de fuerzas necesaria que permita ir venciendo los obstáculos y avanzar en la construcción de la nueva sociedad, y la relación que ello tiene con el tema de la hegemonía, pues si en muchos lugares del mundo la hegemonía cultural de la burguesía ha comenzado a resquebrajarse, ello no significa que se haya consolidado una nueva hegemonía popular y, para que eso ocurra, no bastan las grandes movilizaciones populares de rechazo al sistema, sino que se requiere la intervención de una instancia política. Consciente del amplio rechazo existente a la política y los políticos, Harnecker aclara que no reivindica los partidos tradicionales de izquierda del pasado, sino una nueva instancia que no manipule a los movimientos sociales sino que se ponga a su servicio, cuáles deberían ser sus principales tareas, qué tipo de militante y de cultura política necesitamos hoy, declara fundamental combatir el burocratismo en el que suelen caer los dirigentes de los partidos y del gobierno y termina defendiendo la necesidad de la crítica pública.
NECESIDAD DE UNIR LA IZQUIERDA SOCIAL Y LA IZQUIERDA POLITICA
Con este libro la autora ha querido realizar una panorámica, en la que se muestra que el éxito del socialismo en Latinoamérica no se debe a líderes carismáticos, sino a movimientos populares.
El pasado lunes 17 de junio tuvo lugar la presentación del libro Un mundo nuevo a construir. Nuevos caminos de la teórica revolucionaria Marta Harnecker, acompañada de Víctor Ríos y Manolo Monereo en la librería Enclave de Libros (Madrid). El acto estaba organizado conjuntamente por la editorial El Viejo Topo, la revista Crónica Popular y el Frente Cívico “Somos Mayoría” de Madrid. El libro es en parte una ampliación de su obra América latina y el socialismo del Siglo XXI. Inventando para no errar, al que ha añadido nuevos elementos, como un artículo sobre la noción gramsciana de hegemonía, entre otros.
Víctor Ríos abrió el acto presentando a Marta Harnecker como una revolucionaria sui generis con una larga trayectoria que ha dado lugar a más de 80 publicaciones disponibles en la web rebelion.org. Destacó la defensa de Marta del protagonismo del pueblo en los procesos sociales y su lucha contra el burocratismo, planteamiento que se mantiene coherentemente en el libro actual, y elogió su actitud de hablar de frente, también dentro de la propia izquierda: “Marta hace lo que se decía antes que tenía que hacer un revolucionario: criticar a la cara y alabar a la espalda”. Esta actitud fue lo que motivó a Chávez a pedirle que se quedara como asesora en Venezuela. De acuerdo a Ríos, Marta ha sabido escuchar a los colectivos sociales, transmitir lo que piensan e incluso las contradicciones que se pueden encontrar en ellos. Ríos defendió que en España necesitamos de los métodos de Marta Harnecker de formación y pedagogía popular, tanto en los movimientos sociales como en las fuerzas políticas y los sindicatos. Entre otras cosas, el libro dedica varios apartados a este asunto, junto a un análisis de diversos movimientos que rechazan al neoliberalismo, así como de los gobiernos de América Latina, incluyendo una interesante definición de “izquierda”. En este sentido, Víctor agradeció a Marta el “poner la raya clarito en la definición de lo que es y lo que no es izquierda”.
Marta Harnecker comenzó explicando que cuando escribió Los conceptos elementales del materialismo histórico lo había hecho con la intención de explicar el marxismo de un modo no dogmático, pero más tarde había comprobado que muchos dirigentes habían estudiado dogmáticamente ese texto, reproduciendo muchos de sus párrafos mientras desconocían datos como el salario medio de su país, motivo que llevó a Marta a realizar una ampliación de la edición de 1985. A partir de la crisis del socialismo, decidió centrarse en el libro-testimonio, para analizar prácticas y socializarlas en América Latina. Este libro no habría sido posible sin todas esas luchas y prácticas de la gente. Marta definió su trabajo como “ordenar, sintetizar y oír la voz de la gente”. En su libro explicaba experiencias de este tipo, como por ejemplo los sistemas que emplea el gobierno de Ecuador para recibir las opiniones del pueblo, clasificarlas, etc.
Con este libro la autora ha querido realizar una panorámica, en la que se muestra que el éxito del socialismo en Latinoamérica no se debe a líderes carismáticos, sino a movimientos populares, muchos de ellos no tradicionales como el movimiento indígena en Ecuador, o movimientos de mujeres, entre otros, que durante mucho tiempo fueron creando las condiciones para combatir el neoliberalismo, y que fueron comprendiendo que era necesario pasar de una lucha sectorial parcial a una lucha global, que pasara por tomar el gobierno con programas antineoliberales. En algunos casos en condiciones singulares, como el caso de Correa en Ecuador, donde el movimiento indígena había sido traicionado por Lucio Gutiérrez, quien se presentó al gobierno abanderando la causa indígena para terminar apoyando el programa de Bush. No obstante, apunta la autora, no puede entenderse a Correa sin entender esas luchas previas, que fueron creando memoria colectiva. El caso de Ecuador está convenientemente documentado en otra obra de la autora: Ecuador: una nueva izquierda en busca de la vida en plenitud.
Harnecker va dando cuenta de cómo se ha ido pasando de un enfrentamiento entre la izquierda social y la izquierda política, a la comprensión de la necesidad de unirse. Para la autora, los países donde se está forjando seriamente una alternativa al capitalismo son Venezuela, Bolivia y Ecuador, no a través de revoluciones armadas, sino como producto de elecciones, lo que provoca que el avance de la transformación social se realice desde el gobierno, cambiando para ello las reglas del juego institucional. Ése es el papel de las constituyentes realizadas en estos tres países, donde se han visto en la correlación de fuerzas para ello. En este aspecto, Marta defiende la lucha por el poder, a diferencia las tesis zapatistas, y la necesidad de crear la correlación de fuerzas para tomar las instituciones y transformarlas a través de procesos protagonizados por sectores muy amplios de la población. Para la autora, en este momento estamos presenciando un resquebrajamiento de la hegemonía burguesa, y es el momento de realizar una fuerte actividad de pedagogía popular. El gran problema es el escepticismo de la gente ante la política y los políticos. Se rechaza a los partidos, entre otras razones porque la derecha se ha apropiado del lenguaje de la izquierda, y nuestros políticos a veces hacen política muy parecida a la de la derecha.
A continuación, tomó la palabra Manolo Monereo, quien alabó a la autora por reflejar algo que se ha ido perdiendo en la vieja cultura popular de la izquierda, que son los pedagogos populares: esos revolucionarios, desde Recabarren, con la capacidad de poner en relación conceptos, tácticas y estrategias con la cultura popular, para convertirlas en un sentido común de la gente. En opinión de Monereo, eso convierte a Marta en un clásico en vida de la pedagogía popular, hasta el punto de que no se puede conocer Latinoamérica en los últimos treinta años sin conocer su aportación. De su libro, Manolo destacó un tema “contramoderno con la modernidad reinante” relacionado con la matriz leninista de la autora. En lo últimos años el socialismo está de nuevo en la agenda: no sólo se puede ser antineoliberal, sino que también se replantea la posibilidad de superar el capitalismo. Eso es muy importante, porque como dice Marta, Latinoamérica ha sido un laboratorio del neoliberalismo, y ahora lo es no solo del anti-neoliberalismo sino también de una salida socialista a la crisis. Paralelamente a esto, Europa ha sido alcanzada por ese mismo neoliberalismo que se creyó que nunca nos alcanzaría. Por tanto, por un lado aparece el socialismo en América Latina y por el otro se sufren las consecuencias de la derrota del movimiento obrero en la “Europa feliz de Maastricht”.
Por otro lado, Manolo destacó tres elementos que aparecen, se engarzan en el libro pero no se resuelven y quedan abiertos. En primer lugar, una estrategia de poderes sociales: Marta retoma el análisis de las nuevas y viejas cuestiones del leninismo pasado por Gramsci, a saber, la cuestión de cómo se construyen contrapoderes sociales y cómo éstos son la garantía del avance al socialismo. En segundo lugar, la cuestión del instrumento político o la forma partido-organización. En este aspecto -reflexiona Manolo- tal vez ahora, a diferencia del pasado, el “doble poder” no sea la muerte sino la garantía de la revolución: la existencia de un poder social exigente en la calle y actuante también frente a los poderes. Y por último, el poder del Estado y su reforma: cómo construir un estado que sigue generando corrupciones que pueden terminar atrasando el proceso.
Fuente: Mundo Obrero
jueves, 4 de julio de 2013
ARTE EN EL EPICENTRO DE LA REVOLUCIÓN
La Royal Academy de Londres expone los tesoros pictóricos y fotográficos de México que sirvieron de espejo creativo al turbulento período 1910-1940
La etnicidad de los rostros, el entorno que celebra la diversidad regional de un gran país o el mismo colorido de los típicos vestidos con sus faldas holgadas: el trazo de Diego Rivera se pone al servicio de la exaltación de la cultura popular de su tierra, en un cuadro ejecutado durante una era de grandes cambios a principios del siglo XX que anunciaban el México moderno. Baile en Tehuantepec preside desde esta semana una exposición de la Royal Academy de Londres consagrada a tres décadas (1910-1940) de revolución, de turbulencias políticas y de renacimiento cultural que fascinaron al mundo. Y en las que el arte fue su epicentro.
México era en aquel tiempo the talk of the town, una expresión anglosajona de la que el comisario de la muestra, Adrian Locke, se sirve para describir la atracción que un momento histórico y su eclosión artística suscitaron a nivel internacional. Si el arte mexicano había decidido dejar de mirar a Europa como fuente de inspiración, en pro de la reivindicación de la identidad nacional, eran entonces el Viejo Continente y también Estados Unidos —sus artistas e intelectuales— los que lo habían convertido en su foco de atención predilecto.
Las figuras de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, “los tres grandes”, destacan aunque no acaparan una muestra que ha logrado reunir 120 pinturas y fotografías de una gran diversidad de autores, prestadas por colecciones públicas y privadas americanas y europeas. Fueron ante todo un trío de muralistas pero, frente a la imposibilidad física de trasladar al Reino Unido esa parte significativa de su producción, son sus cuadros los que engarzan el recorrido en la Royal Academy, que arranca cronológicamente desde la revolución mexicana de 1910.
Las imágenes tomadas por Manuel Ramos, uno de los primeros fotógrafos mexicanos de prensa; de Walter H. Horne, cuyas postales de escenas bélicas en el mundo tuvieron gran distribución en los EE UU de la época, o del alemán Hugo Brehme registran a un pueblo en armas durante la revolución nacida del derrocamiento del elitista y oligarca régimen de Porfirio Díaz.
Pocos años más tarde, José Clemente Orozco evocaría en su obra Barricada (1931) las figuras de los combatientes, con sus composiciones diagonales y su paleta reducida de colores. Al igual que otros pocos artistas, como Rufino Tamayo o María Izquierdo, su obra incide en los valores universales del individuo, frente al profundo sesgo ideológico del grueso de sus compañeros de generación.
Porque el nuevo orden que surge de aquellos años convulsos concibe el arte como símbolo de la creatividad y del empuje político y social de la nación. Y, por tanto, como pieza fundamental en la representación de los principios de la revolución. En 1921, el entonces ministro de Educación, José Vasconcelos, convence a Diego Rivera para que abandone su dilatada aventura parisiense —años de experimentación con los novísimos estilos— y encabece en México un programa de patrocinio estatal de sus artistas. Los murales que Rivera plasmó en edificios públicos, junto a las firmas de Orozco y del muy comprometido David Alfaro Siqueiros, celebran las raíces precolombinas, denostan a los conquistadores españoles y glorifican la utopía del triunfo sobre el capitalismo. La oportunidad de reconstruir un mundo idílico y de acercar a las masas iletradas una narrativa visual.
La exposición de la Royal Academy recoge testimonios gráficos del contexto de la época, como la fotografía de un grupo de trabajadores leyendo el periódico El Machete, fundado por Alfaro Siqueiros. La fuerza del retrato que realizó de Emiliano Zapata (1931) ilustra cómo el artista centró su obra pictórica en el espíritu de la revolución y en una ideología comunista sin fisuras que acabó colisionando con el más contemporizador Rivera.
Frente a la acogida que Rivera y su tercera mujer, la artista Frida Kahlo, brindaron a Leon Trotski en su exilio en México DF, Alfaro Siqueiros llegó a ser acusado de participar en el asesinato del ruso en 1940. Una vez citada Kahlo, más cotizada en el mercado de la posteridad que su marido, debe anotarse que su obra de carácter introspectivo tiene un papel secundario en la exposición de la Royal, donde se muestra uno de sus famosos autorretratos.
El tránsito del museo londinense por esa era dorada del arte mexicano recoge los trabajos de tantos extranjeros que decidieron recalar en un México en plena transformación. Desde la modernidad de las instantáneas de la italiana Tina Modotti y del americano Edward Weston hasta las pinturas del británico Edward Burra (El Paseo, 1928) o del estadounidense de origen alemán Josef Albers.
El surrealista André Breton o el fotógrafo Robert Capa son solo algunos de los otros nombres que testimoniaron o participaron en aquel seísmo. En 1940, el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York abría sus puertas a Veinte siglos de arte mexicano. El reconocimiento y proyección internacional de un movimiento que, a caballo entre la política del arte, cambió para siempre la faz y la percepción exterior de México.
Fuente: El País
La etnicidad de los rostros, el entorno que celebra la diversidad regional de un gran país o el mismo colorido de los típicos vestidos con sus faldas holgadas: el trazo de Diego Rivera se pone al servicio de la exaltación de la cultura popular de su tierra, en un cuadro ejecutado durante una era de grandes cambios a principios del siglo XX que anunciaban el México moderno. Baile en Tehuantepec preside desde esta semana una exposición de la Royal Academy de Londres consagrada a tres décadas (1910-1940) de revolución, de turbulencias políticas y de renacimiento cultural que fascinaron al mundo. Y en las que el arte fue su epicentro.
México era en aquel tiempo the talk of the town, una expresión anglosajona de la que el comisario de la muestra, Adrian Locke, se sirve para describir la atracción que un momento histórico y su eclosión artística suscitaron a nivel internacional. Si el arte mexicano había decidido dejar de mirar a Europa como fuente de inspiración, en pro de la reivindicación de la identidad nacional, eran entonces el Viejo Continente y también Estados Unidos —sus artistas e intelectuales— los que lo habían convertido en su foco de atención predilecto.
Las figuras de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, “los tres grandes”, destacan aunque no acaparan una muestra que ha logrado reunir 120 pinturas y fotografías de una gran diversidad de autores, prestadas por colecciones públicas y privadas americanas y europeas. Fueron ante todo un trío de muralistas pero, frente a la imposibilidad física de trasladar al Reino Unido esa parte significativa de su producción, son sus cuadros los que engarzan el recorrido en la Royal Academy, que arranca cronológicamente desde la revolución mexicana de 1910.
Las imágenes tomadas por Manuel Ramos, uno de los primeros fotógrafos mexicanos de prensa; de Walter H. Horne, cuyas postales de escenas bélicas en el mundo tuvieron gran distribución en los EE UU de la época, o del alemán Hugo Brehme registran a un pueblo en armas durante la revolución nacida del derrocamiento del elitista y oligarca régimen de Porfirio Díaz.
Pocos años más tarde, José Clemente Orozco evocaría en su obra Barricada (1931) las figuras de los combatientes, con sus composiciones diagonales y su paleta reducida de colores. Al igual que otros pocos artistas, como Rufino Tamayo o María Izquierdo, su obra incide en los valores universales del individuo, frente al profundo sesgo ideológico del grueso de sus compañeros de generación.
Porque el nuevo orden que surge de aquellos años convulsos concibe el arte como símbolo de la creatividad y del empuje político y social de la nación. Y, por tanto, como pieza fundamental en la representación de los principios de la revolución. En 1921, el entonces ministro de Educación, José Vasconcelos, convence a Diego Rivera para que abandone su dilatada aventura parisiense —años de experimentación con los novísimos estilos— y encabece en México un programa de patrocinio estatal de sus artistas. Los murales que Rivera plasmó en edificios públicos, junto a las firmas de Orozco y del muy comprometido David Alfaro Siqueiros, celebran las raíces precolombinas, denostan a los conquistadores españoles y glorifican la utopía del triunfo sobre el capitalismo. La oportunidad de reconstruir un mundo idílico y de acercar a las masas iletradas una narrativa visual.
La exposición de la Royal Academy recoge testimonios gráficos del contexto de la época, como la fotografía de un grupo de trabajadores leyendo el periódico El Machete, fundado por Alfaro Siqueiros. La fuerza del retrato que realizó de Emiliano Zapata (1931) ilustra cómo el artista centró su obra pictórica en el espíritu de la revolución y en una ideología comunista sin fisuras que acabó colisionando con el más contemporizador Rivera.
Frente a la acogida que Rivera y su tercera mujer, la artista Frida Kahlo, brindaron a Leon Trotski en su exilio en México DF, Alfaro Siqueiros llegó a ser acusado de participar en el asesinato del ruso en 1940. Una vez citada Kahlo, más cotizada en el mercado de la posteridad que su marido, debe anotarse que su obra de carácter introspectivo tiene un papel secundario en la exposición de la Royal, donde se muestra uno de sus famosos autorretratos.
El tránsito del museo londinense por esa era dorada del arte mexicano recoge los trabajos de tantos extranjeros que decidieron recalar en un México en plena transformación. Desde la modernidad de las instantáneas de la italiana Tina Modotti y del americano Edward Weston hasta las pinturas del británico Edward Burra (El Paseo, 1928) o del estadounidense de origen alemán Josef Albers.
El surrealista André Breton o el fotógrafo Robert Capa son solo algunos de los otros nombres que testimoniaron o participaron en aquel seísmo. En 1940, el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York abría sus puertas a Veinte siglos de arte mexicano. El reconocimiento y proyección internacional de un movimiento que, a caballo entre la política del arte, cambió para siempre la faz y la percepción exterior de México.
Fuente: El País
Baile en Tehuantepec (Diego Rivera)
Barricada (José Clemente Orozco, 1931)
Zapata (David Alfaro Siqueiros)
miércoles, 3 de julio de 2013
HERDER EDITORIAL PUBLICA LA VERSIÓN MANGA DE "EL CAPITAL"
Título original: Manga de dokuha, Das Kapital / Sequel to Das Kapital
Traducción: Maite Madinabeitia, DARUMA Serveis Lingüístics, S.L.
Idioma original: Japonés
Fecha de aparición: 02/05/2013
Encuadernación: Rústica
400 pag.
11.9 x 16.2 cm
Herder Editorial
ISBN 978-84-254-3133-3
Precio: 14,90 €
El modelo socioeconómico en el que nos hallamos inmersos es el capitalismo, cuyos cimientos están constituidos por los estudios de Karl Marx. Ahora, muchos tenemos la oportunidad de acercarnos a su obra El Capital, gracias a la editorial Herder con la publicación de este manga homónimo.
Traducción: Maite Madinabeitia, DARUMA Serveis Lingüístics, S.L.
Idioma original: Japonés
Fecha de aparición: 02/05/2013
Encuadernación: Rústica
400 pag.
11.9 x 16.2 cm
Herder Editorial
ISBN 978-84-254-3133-3
Precio: 14,90 €
El modelo socioeconómico en el que nos hallamos inmersos es el capitalismo, cuyos cimientos están constituidos por los estudios de Karl Marx. Ahora, muchos tenemos la oportunidad de acercarnos a su obra El Capital, gracias a la editorial Herder con la publicación de este manga homónimo.
Desde nuestro punto de vista, consideramos la lectura del manga de El Capital muy aconsejable para cualquier persona que sienta un mínimo de interés por el capitalismo. El motivo principal es porque el texto original es muy denso y requiere un lector que profese interés en la materia.
En líneas generales, el manga de El Capital constituye una adaptación fantástica del texto filosófico para que lectores de diversa índole puedan entenderlo a la perfección. Frente al recurrente ensayo donde Karl Marx argumenta sus teorías mediante conceptos, en este manga se opta, principalmente, por narrar la historia de Robin, un joven que vende los quesos que elabora con su padre en una granja.
Como los quesos que producen son de gran calidad y siempre consiguen vender rápidamente todas sus existencias hasta agotarlas, un inversor en ciernes realiza una propuesta a Robin. Concretamente, le plantea trasladar su negocio a unas modestas instalaciones industriales donde contratar personas, incrementar su producción, vender más quesos y, lo más interesante, generar riqueza.
Lo que más nos ha gustado de esta historia, que se utiliza para adaptar los tres primeros volúmenes que componen El Capital de Karl Marx, es que en el argumento principal se muestran elementos que no sólo contribuyen en su función pedagógica para que el lector pueda concebir mejor los conceptos que se le pretenden mostrar, sino que promueven al debate.
Por lo anterior, podremos justificar la motivación de Robin, consistente en ambicionar dinero para negociar con el inversor en ciernes porque, tiempo atrás, su madre murió de una enfermedad de la que podría haberse curado si su familia tuviera dinero. Con esto, nos encontramos un panorama familiar donde el padre de Robin se muestra tradicional y reacio a la fabricación de sus productos a mayor escala; un inversor que inculca enseñanzas al protagonista para dirigir su negocio sin piedad con sus operarios y unos trabajadores que ven cómo empeora su calidad de vida al ser el factor al que más rentabilidad se le puede extraer.
El argumento se funde en un contexto de industrialización donde se palpa las inquietudes de los grupos sociales y cuestionamos el devenir de los mismos. Además, resulta un texto muy acorde a la tempestad económica en la que nos encontramos, propiciada por nuestro modelo socioeconómico adoptado.
En cuanto al dibujo del manga, consideramos que posee algunos aspectos muy bien conseguidos, como la definición de los rostros de los personajes y la limpieza en algunas estructuras del entorno como edificios, interiores y viviendas, donde se aprecia un premeditado predominio de las líneas rectas, dándole un enfoque más avanzado e industrial. Pese a todo, y este es el único punto débil del manga, es cierto que nos encontramos multitud de viñetas con fondos blancos o con un uso excesivo de tramas.
Por otra parte, hay cierta dejadez a la hora de dibujar nuevas viñetas, pues todo aquel que preste atención podrá observar cómo suelen usarse viñetas repetidas en las que sobreponer algunos textos, como por ejemplo la de un bloque de queso que es cortado en trozos más pequeños mientras pasa por una cinta transportadora.
Concluimos con nuestra recomendación general de la lectura de este manga para cualquier tipo de lectores, ya que resulta idóneo como acercamiento al texto original de El Capital y, sobre todo, porque no podremos evitar extrapolar la historia que se narra a la actual crisis económica mundial. Sin lugar a dudas, no hay mejor momento tan acorde con la realidad para lanzar este título al mercado.
Reseña de La Estantería de Cho
martes, 2 de julio de 2013
"CALLA Y RESPIRA", DE HERNANDO CALVO OSPINA
CALLA
Y RESPIRA
Hernando
Calvo Ospina
El
Viejo Topo
Barcelona,
2013
230
páginas
16
euros
COMO
SOBREVIVÍ A MIL TORMENTAS
El
destino del periodista colombiano Hernando Calvo Ospina va de mal en mejor. A
sus cincuenta años ha sido inscrito en una lista negra yanqui ("No Fly
List") que prohibe sobrevolar el espacio aéreo de Estados Unidos a todos
los que figuran en ella. Su último percance le sucedió en abril del 2009,
cuando se dirigía a Nicaragua por asuntos profesionales. Fue suficiente para
que las autoridades norteamericanas ordenaran el desvío del avión hacia la bella
isla de Martinica.
Pero
eso es insignificante al lado de lo que vivió hace un cuarto de siglo, en 1985,
apenas salido de la adolescencia. Nos lo cuenta en este libro Calla y respira,
que habremos de leer con distanciamiento emocional, como él describe las peores
situaciones que le infligieron, malos tratos, desprecios y torturas. Calvo
Ospina era un estudiante en periodismo amante del ron, del baile y, de seguro,
del sexo, y adepto a las ideas progresistas. Como la policía colombiana lo
empuja a buscar refugio fuera, se le ocurre irse a Quito (Ecuador), junto con
otros colombianos. Pero lo que reinaba entonces en Ecuador era sin duda más
férreo. De carácter violento, autor intelectual de la política de represión
del período 1984-1988, el presidente socialcristiano León Febres Cordero era
considerado por las organizaciones de derechos humanos como el mandatario más
represivo de la historia ecuatoriana. Estaba obsesionado en eliminar a los
guerrilleros del movimiento "Alfaro Vive ¡Carajo!", y veía enemigos
por doquier. Al líder de ese movimento lo mataron a garrotazos, choques
eléctricos, quemaduras en los testículos, y el "submarino", técnica
consistente en maniatar al reo introduciéndole de cabeza en un tanque con agua
salada, orina u otro líquido, con las piernas suspendidas hacia arriba, hasta
la asfixia.
Ese
pudo haber sido el final de Calvo Ospina. Pero no, lo enviaron injustamente a
la cárcel de Quito durante tres meses donde se encontró y se mezcló con aquel
mundo de miserias, donde reinaban (y reinan) los robos y las drogas, pero
también el cariño, la solidaridad. No falta un secuestrado en ese camino, pero,
en especial, la preparación de una fuga donde unos travestís hacen parte
esencial. Todo esto, leído tal como la cuenta, con humor, desapego y final
feliz, se lee como un James Bond tropical. Dice Jean Ziegler tras su lectura:
"Una historia dura e intensa, pero ¡fantástica!".
Ramón
Chao
Reseña publicada en Le Monde Diplomatique nº 212 de Junio de 2013
lunes, 1 de julio de 2013
53 AÑOS DEL DISCURSO DE PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA DEL CONGO DE PATRICE LUMUMBA
DISCURSO EN CEREMONIA DE PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA DEL CONGO
30 de Junio de 1960
Hombres y mujeres del Congo,
Victoriosos luchadores de la independencia,
Los saludo en nombre del gobierno congolés.
Les pido a todos ustedes, amigos míos, quienes pelearon incansablemente en nuestras filas, marcar este 30 de junio de 1960, como una fecha ilustre que quedara por siempre grabada en sus corazones, una fecha cuyo significado le explicarán orgullosamente a sus hijos, para que ellos en su momento les puedan contar a sus nietos y bisnietos la gloriosa historia de nuestra lucha por la libertad.
Aunque esta independencia del Congo está siendo proclamada hoy en acuerdo con Bélgica, un país amistoso, con el que estamos en igualdad de términos, ningún congolés olvidará que la independencia se ganó en lucha, una lucha perseverante e inspirada que ocurrió en el día a día, una lucha, en la qué no nos intimidamos por la privación o el sufrimiento y no escatimamos fuerza o sangre.
Estuvo llena de lágrimas, fuego y sangre. Estamos profundamente orgullosos de nuestra lucha, porque era justa y noble e indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta.
Esa fue nuestra suerte durante los ochenta años de dominio colonial y nuestras heridas están muy frescas y son demasiado dolorosas para ser olvidadas.
Hemos experimentado trabajo forzoso a cambio de una paga que no nos permitía satisfacer nuestra hambre, vestirnos, tener alojamiento decente o criar a nuestros hijos como seres amados.
Mañana, tarde y noche éramos sometidos a burlas, insultos y golpes porque éramos "Negros". ¿Quién podrá olvidar que el negro era tratado como "tú", no porque fuera un amigo, sino porque el respetuoso "usted" estaba reservado para el hombre blanco?
Hemos visto nuestras tierras confiscadas en nombre de leyes aparentemente justas, que daban reconocimiento sólo al derecho de la fuerza.
No hemos olvidado que la ley nunca fue la misma para el blanco y para el negro, que era indulgente para unos, y cruel e inhumana para los otros.
Hemos experimentado sufrimientos atroces, hemos sido perseguidos por convicciones políticas y creencias religiosas, y exiliados de nuestra tierra natal: nuestra suerte fue peor que la muerte misma.
No hemos olvidado que en las ciudades las mansiones eran para los blancos y las chozas en ruinas para los negros; que un negro no era admitido en los cines, restaurantes y tiendas reservadas para los "europeos"; que un negro viajaba en el compartimento, bajo los pies de los blancos en sus cabinas de lujo.
¿Quién podrá olvidar los tiroteos que mataron a tantos de nuestros hermanos, o las celdas en las que eran arrojados sin piedad aquéllos que no estaban dispuestos a someterse por más tiempo al régimen de injusticia, opresión y explotación usado por los colonialistas como herramienta de su dominación?
Todo eso, hermanos míos, nos trajo un sufrimiento indecible.
Pero nosotros, que fuimos elegidos por los votos de sus representantes, representantes del pueblo, para guiar a nuestra tierra natal, nosotros, que hemos sufrido en cuerpo y alma la opresión colonial, nosotros les decimos que de ahora en adelante todo eso está terminado.
La República del Congo ha sido proclamada y el futuro de nuestro amado país está ahora en las manos de su propio pueblo.
Hermanos, comencemos juntos una nueva lucha, una lucha sublime que llevará a nuestro país hacia la paz, prosperidad y grandeza.
Juntos estableceremos justicia social y aseguraremos para cada hombre una remuneración justa por su trabajo.
Le mostraremos al mundo lo que el hombre negro puede hacer cuando trabaja en libertad, y haremos del Congo el orgullo de África.
Vigilaremos que las tierras de nuestro país nativo realmente beneficien a sus hijos.
Revisaremos todas las viejas leyes y las convertiremos en unas nuevas que sean justas y nobles.
Detendremos la persecución del libre pensamiento. Vigilaremos que todos los ciudadanos disfruten en toda su extensión las libertades básicas previstas por la Declaración de Derechos Humanos.
Erradicaremos toda discriminación, cualquiera que sea su origen, y aseguraremos para todos un paso por la vida adecuado a su dignidad humana y que corresponda a su trabajo y su lealtad con el país.
Instituiremos en el país una paz basada no en las armas y las bayonetas sino en la concordia y la buena voluntad.
Y en todo esto, mis queridos compatriotas, podemos confiar no solo en nuestras propias enormes fuerzas y riqueza inmensa, sino también en la asistencia de los numerosos estados extranjeros, cuya cooperación aceptaremos cuando no esté encaminada a imponernos una política foránea, sino sea dada en un espíritu de amistad.
Incluso Bélgica, que finalmente ha entendido la lección de la Historia y no necesita oponerse más a nuestra independencia, está preparada para darnos su ayuda y amistad; para ese fin un acuerdo acaba de ser firmado entre nuestros países iguales e independientes. Estoy seguro que esta cooperación beneficiará a ambos países. Por nuestra parte, trataremos, mientras permanecemos vigilantes, de observar los compromisos que hemos hecho libremente.
Así, tanto en la esfera interna como externa, el nuevo Congo siendo creado por mi gobierno será rico, libre y próspero. Pero para alcanzar nuestro objetivo sin demora, les pido a todos ustedes, legisladores y ciudadanos del Congo, darnos toda la ayuda que puedan.
Les pido a todos que entierren sus riñas tribales: nos debilitan y pueden hacer que nos desprecien en el exterior.
Les pido a todos que no retrocedan ante cualquier sacrificio por el bien de asegurar el éxito de nuestra gran empresa.
Finalmente, les pido incondicionalmente que respeten la vida y propiedad de los ciudadanos y extranjeros que se han asentado en nuestro país; si la conducta de estos extranjeros deja mucho que desear, nuestra Justicia los expulsará pronto del territorio de la república; si, por el contrario, su conducta es buena, deben ser dejados en paz, pues ellos, también, están trabajando por la prosperidad de nuestro país
La independencia del Congo es un paso decisivo hacia la liberación del continente africano entero.
Nuestro gobierno, un gobierno de unidad nacional y popular, servirá a su país.
Hago un llamado a todos los ciudadanos congoleños, hombres, mujeres y niños, para que adopten con resolución la tarea de crear una economía nacional y asegurar nuestra independencia económica.
¡Gloria eterna a los luchadores de la liberación nacional!
¡Viva la independencia y la unidad africana!
¡Viva el Congo independiente y soberano!
Fuente: marxists.org
DISCURSO DE LUMUMBA DE 30 DE JUNIO DE 1960 CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:
DISCURSO DE LUMUMBA DE 30 DE JUNIO DE 1960 CON SUBTÍTULOS EN CASTELLANO:
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