jueves, 14 de mayo de 2026

"UN PASO ADELANTE: EL INTELECTUAL Y LA SOCIEDAD", TEXTO DE ROQUE DALTON, EN EL 91 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

La Habana, Cuba. Mayo de 1969

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El problema no es nuevo. Por el contrario, se ha planteado, en voz alta y de hecho, en el seno de las revoluciones históricas que conocemos y también en el simple marco de la teorización literaria y de la teorización política, marxista, burguesa-revolucionaría y burguesa-contrarrevolucionaria. Los surrealistas, con un encanto de niños terribles que todavía nos emociona, plantearon las alternativas del problema precisamente desde sus extremos imposibles: Aragón despertó del sueño en las filas del PC francés; Desnos, en el campo de concentración de Terezin. Breton murió fiel a un sueño: el de un estera romántico, en el fondo, por más que las convulsiones humanas del siglo hayan dotado a su expresión de tanta belleza contemporánea. Mucho antes, los escritores rusos habían vivido la primera revolución proletaria: un dramático encuentro, en realidad, en torno al cual se acuñó por vez primera el término de la desgarradura. El alma del artista: un himen del tamaño de una bandera, apto para ser lucido en los recitales, desde la tribuna, pero siempre en el terrible peligro de caer al suelo, entre los pies de la multitud de zapatones desgarrantes. Maiakovsky, Bloc, Yesenin, Babel. Gorki, desde luego, cuya relación con Lenin está llena, por cierto, de enseñanzas que preferimos sospechosamente olvidar. Pero, ¿por qué no, también, sin dudas, Lunacharski? Pero... ¿y el stalinismo? Y los nombres y los hechos posteriores: Gramsci, Julius Fucik, el Foro de Yenan, la lucha cultural vietnamita, el polémico encuentro entre el existencialismo y el marxismo –es decir, Sartre, Schaff, Lukács, Gorz, Fischer, etc.–; la desestalinización y el “deshielo”, la coexistencia pacífica, el “tercermundismo”, los affaires Pasternak, Siniavski-Daniel, etc. Y los hechos más recientes aún: la Revolución cubana; la obra, la vida y la muerte del comandante Ernesto Guevara, la Revolución Cultural china, la ofensiva del imperialismo en la cultura a nivel mundial, el planteamiento de las necesidades específicamente culturales de la Revolución latinoamericana, los pronunciamientos del compañero Fidel Castro sobre los problemas culturales, etc. Lo menos que podemos hacer, pues, al aceptar hablar sobre estos temas, es confesarnos conscientes de nuestras limitaciones: a cada paso correremos el riesgo de estar haciendo llover sobre mojado, de inventar el agua azucarada o de no ser capaces de vencer las contradicciones que impone la necesidad de examinar problemas a la vez particulares y generales, ocurrencias concretas y en algunos casos de apariencia intrascendente, pero relacionadas y operantes en un marco histórico amplísimo. Nuestras limitaciones no deben inhibirnos: “Toda piedad aquí es cruel si no incendia algo” –digo por ahí en un poema. Es decir: hablamos desde y para Cuba, desde y para la América Latina. Y no hablamos por cierto para un continente abstracto, lujo de alguna de esas cartografías culturales tan adentradas en el espíritu europeo; lo hacemos para una América Latina preñada de revolución hasta los huesos. Todo, pues, aquí, tiene otro sentido. Incluidas nuestras limitaciones.

Las relaciones entre el intelectual y la revolución, hablando por ahora en un sentido restringido del intelectual (es decir, refiriéndonos al escritor y al artista), resultan un tema mucho mas fácil de enfocar partiendo de la realidad cubana. Esta comodidad reside en el hecho de que, aun suponiendo que este convencimiento pueda despertar sonrisas en algunos amigos extremadamente escépticos, creemos que en Cuba se ha desbrozado ya muchísimo terreno, se han sentado las bases materiales y situacionales para que una discusión sobre el particular sea verdaderamente fructífera. Es más, creo que en Cuba, sobre todo a partir de determinados discursos últimos de Fidel, se nos ha dotado ya frente a nuestra problemática de una perspectiva científica indeclinable, cuya matización, enriquecimiento, profundización, etc., será cada día más un deber urgente de todos los revolucionarios cubanos y latinoamericanos. E, inclusive, una necesidad humana y social acicateante, una necesidad vital, para los menos revolucionarios, para los no-revolucionarios, para los contrarrevolucionarios...

En el siglo de las totalizaciones en que la guerra de Troya no se puede hacer con bombas atómicas porque desaparecen los tirios, los troyanos y los que ven la película, el oficio de comprender las evidencias debería ocupar un sesenta por ciento de las cavilaciones de quienes no nos quieren bien.

Cuando la Revolución cubana puso la industria editorial en manos del pueblo, y liquidó el pago de derechos de autor, hizo desaparecer las bases reales que hacían del producto intelectual una mercancía, sentó las bases de algo que algunos escritores cubanos no comprenden del todo todavía: el tipo especial de dignificación de la tarea creadora de bienes espirituales que la Revolución cubana propone. De acuerdo con el proyecto de hombre nuevo, integral, que la Revolución cubana se ha venido formando, tal dignificación, una vez establecido el destino popular y eliminado el carácter servicial-remunerable en dinero de la creación (típico fenómeno capitalista) y una ves trazada la perspectiva por parte de la dirección revolucionaria, queda por completo en manos y bajo la responsabilidad personal-social del creador. La Revolución cubana, consecuentemente, no envía a sus escritores a las “dachas de creatividad”, a las “colonias de superdotados”, al “retiro y a la meditación solitaria”, todos ellos experimentos fallidos de otras sociedades socialistas. Por el contrarío, y creemos nosotros que sobre la base de una experiencia muy bien asimilada en Cuba que tuvo como propósito fundamental el evitamiento-desde-el–primer-momento de la aparición del burocratismo, la Revolución aquí propuso y propone a sus escritores el “baño social”, el sumergimiento en el trabajo y en la vida. Las acusaciones de Milevan Djilas caen en Cuba en el vacío. Así la Revolución no sólo ha jugado limpio con los escritores y los artistas, sino que les ha abierto las puertas de la historia. Pero no de una historia cualquiera, sino de la nuestra: la que debe partir del subdesarrollo que nos impusieron. La falla ha surgido únicamente cuando el escritor o el artista le ha pedido a la revolución que lo vea a él de manera excepcional, es decir, que la revolución lo vea a él como él se ve a sí mismo, lo cual es una ingenuidad imperdonable, una falta de sentido histórico, cuando no simple mezquindad y mala fe. Lo que pasa también es que las proposiciones de la revolución están embarazadas de futuro y muchos de nosotros seguimos ostentando patéticamente demasiadas fidelídades al pasado, nuestro peor enemigo en el fondo. No creo que sea hacer una concesión jeremiaca, un golpe de pecho discursivo y sutil, declarar que es necesario, al plantear las relaciones entre la Revolución y los intelectuales en Cuba, examinar, aunque sea para absolvernos más tarde o más temprano, Ja siguiente pregunta, que puede parecer un contrasentido o una inquisición tardía: ¿estuvieron los escritores cubanos, los artistas cubanos, como grupo social y como individuos preparados a nivel histórico para enfrentar fructíferamente ese encuentro que ya tiene diez años de edad? Y esta otra, que la complementa: la intelectualidad latinoamericana ¿ha cumplido con sus deberes ante la América Latina en la tarea de manejar, pensar, elaborar, la experiencia cubana, el conocimiento de Cuba, las proposiciones de Cuba, las lecciones de Cuba y su Revolución? Las dos respuestas parecen identificarse. ¿Entonces…? Hasta ahora, el oficio de escritor y de artista ha sido, fundamentalmente, un oficio burgués o proburgués (hablamos aquí en términos de “clases fundamentales” y no nos hacemos cargo por ahora de la necesaria distinción con respecto a la pequeña burguesía, capa a la cual pertenece corrientemente el creador artístico y que tiene características sociales específicas en estos momentos y en este continente). El escritor objetivamente revolucionario y realmente operativo, funcional, en favor de los intereses mediatos e inmediatos de las clases revolucionarias ha sido la excepción (pienso en Mariátegui o en Brecht). Culturalmente, superestructuralmente, vivimos aún, a nivel mundial, la era del capitalismo, aunque histórica, económica y socialmente lo exacto sea decir que nos remontamos en la etapa de tránsito del capitalismo al socialismo. Se sabe que la desaparición de la base material no supone la inmediata desaparición de la superestructura por ella originada. Independientemente de nuestras intenciones, escribimos para quien sabe leer. Diría más: si escribimos poemas, escribimos para quien sabe leer poesía, y si escribimos ensayos filosóficos escribimos para (autodidactas o universitarios) filo-filósofos. Y lo hacemos en un mundo en el que la mayoría no puede leer, no digamos periódicos, sino los letreros que indican que está prohibido continuar el camino porque ahí comienza otra propiedad privada. Este es una hecho real. Agravado porque nosotros mismos, los escritores y artistas (salvo las excepciones de los genios naturales hijos de un peón brasileño o de un mendigo ecuatoriano, que por otra parte solemos mostrar como auténticos fenómenos de circo o, en el mejor de los casos, como pintoresquismos folklóricos), somos productos de la sociedad burguesa. Hablo de los escritores latinoamericanos, desde luego, y, en el caso de los escritores cubanos, de quienes tienen por lo menos mi edad. Buenas personas como solemos ser, hemos gastado abundante saliva y papel en declarar que escribimos para el pueblo. Esa aclaración en nuestros países ya habla por nuestra ubicación clasista. Realmente, en los hechos, ¿hemos escrito para los indios de Guatemala, Perú o Bolivia? ¿Para los obreros y los desocupados de México, Buenos Aires? Es más: ¿habríamos podido, podemos hacerlo? Hay que ponernos la verdad frente a la cara, como un espejo. Hasta la fecha, la inmensa mayoría, la casi totalidad de nosotros hemos sido burgueses y hemos escrito para la burguesía. Cuando hemos llegado a sectores amplios del pueblo ha sido generalmente por medio del populismo, o sea, que hemos llegado al pueblo, históricamente, mal. Independientemente de nuestros deseos y de nuestras intenciones. ¡Cómo no va a ser así, si algunos de nosotros lo hemos hecho incluso desde las filas del Partido Comunista! En el país de los ciegos, compañeros, el tuerto, fisiológicamente, es una especie de burgués, Y creo que también debemos aceptar que el carácter objetivo de esta situación, el carácter histórico de esta situación es para nosotros un atenuante moral muy hondo. No nacimos tuertos: el capitalismo que dejó ciego, en la enajenación, a todo el pueblo explotado, a nosotros nos extrajo solamente un ojo y se dedicó a alegrarnos el otro, con alevosía y ventaja. ¿Todo esto niega –se me preguntará– las posibilidades de existencia de una literatura revolucionaria dentro de la sociedad clasista o en toda la primera etapa de la construcción revolucionaría? No. Ni mucho menos. Pero es evidente que tal situación limita, al nivel de la dura realidad, las posibilidades de la literatura de ser un instrumento óptimamente eficaz de la revolución y las posterga, en lo fundamental, para un futuro más o menos cercano, más o menos lejano. Además, no es cierto que los escritores de intención y propósitos revolucionarios escriban de hecho únicamente para la burguesía: escriben también para los sectores más avanzados –siempre minoritarios– de las clases explotadas, para |a vanguardia política de la revolución, en una palabra. Lo que en sí ofrece un campo de trabajo de extraordinaria importancia. La situación cobra un nuevo carácter, se abre a todas las posibilidades generadoras de una práctica nueva, después del triunfo de la Revolución, después de la toma del poder por el pueblo, después de emprendido y avanzado el camino del socialismo. Esto es lo que está pasando en Cuba.

Cuando Julio Cortázar dijo en el año 1963 que ciertas obras no accesibles a todo el mundo no sólo son ajenas a la Revolución sino que por el contrario “prueban que existe un vasto sector de lectores potenciales que, en un cierto sentido, están mucho más separados que el escritor de las metas finales de la Revolución, de esas metas de cultura, de libertad, de pleno goce de la condición humana que los cubanos se han fijado para admiración de todos los que los aman y los comprenden”, estuvimos de acuerdo con la verdad del concepto. Sin embargo, creímos que tal comprobación no dotaba ni a la literatura ni a los escritores de derecho alguno contra la realidad concreta en desarrollo, sino que, por lo contrario, aludía al marco en que los creadores cubanos deberían ejercitar su responsabilidad y registrar los avances de su conciencia revolucionaria. Aceptar el origen clasista no revolucionario del escritor, del artista cubano promedio, el carácter eminentemente burgués de sus actuales instrumentos expresivos, nos evita muchos eufemismos, muchas tergiversaciones, muchos rodeos, muchas falacias, y nos exime a todos de tomar aunque sea por un momento caras de jueces o de dómines. Se trata de ubicar un determinado conjunto de materia social para efectuar un análisis marxista. Creo que por el camino de manipular al toro por los cuernos nos evitaremos muchas instancias municipales; por ejemplo; la claridad o el hermetismo de la literatura moderna, por que no se entiende a Lezama Lima en Caibarién, el poeta para escribir poesía actual debe ingresar como obrero en la fábrica de cemento más cercana; la solución es escribir décimas; la solución es el recital-mitin en el Parque Central con la orquesta de Pello el Afrocán (en el fondo) introduciendo, casi maquiavélicamente en el oído de las masas inmersas en el verano, los Conciertos de Brandemburgo sutilmente arreglados para el ritmo de Cha-cha-chá y el Mozambique, etc. Instancias que no son negativas por “municipales” solamente, sino por parcializantes y confusionistas. El método de analizar marxistamente nuestra realidad, por otra parte, es el único que sirve para nuestros problemas, y hará de la revolución cultural de los primeros años de la URSS, de la reciente Revolución Cultural china (en los aspectos estrictamente culturales que nos interesan aquí). fenómenos dignos del nivel comparativo, pero nunca puntos de partida, modelos para la imitación, etcétera.

Resumiendo: para comenzar a dilucidar la problemática de las relaciones entre la revolución y los creadores de cultura (en el sentido restringido que hemos dejado apuntado), es prudente enfrentarnos con la categoría de lo burgués que nos condiciona y nos motiva en medida importante, con la realidad social concreta en que se dará la operatividad de nuestra obra, con el grado de tendencia, simpatía, integración o militancia revolucionaria que hay en nuestro trabajo creador y en nosotros mismos como ciudadanos y trabajadores, Y si la operación le parece a alguien una molestia excesiva, innecesaria, nosotros diremos que es indispensable, precisamente por el tipo de tareas que le corresponde a la intelectualidad revolucionaria en el transcurso del proceso de construcción socialista en Cuba, y, a partir de Cuba, de América Latina.

Ello nos lleva a la necesidad de concretar en alguna forma esas tareas. Retomo el concepto que hace unos momentos emitía Roberto [Fernández Retamar], o sea; la teorización es la conciencia elaborada teóricamente. Creo que esto es básico para la formulación de mi criterio sobre la tarea fundamental que al intelectual cubano le deparan tos tiempos inmediatos y que al intelectual latinoamericano le deparan (aunque en otros niveles y con otras características) las necesidades reales de la Revolución latinoamericana. Creo, y si estas palabras van a aparecer impresas alguna vez yo pediría que se subrayaran suficientemente, que la inserción lógica del intelectual de la revolución está dentro de esa labor que hay que cubrir para hacer aprehensible el paso de la actividad del constructor del socialismo a la conciencia lúcida sobre sí mismo. Se trata (perdón por la redundancia) de una “labor elaborativa”, básica para que el proceso actividad-conciencia tenga una continuidad siempre ascendente en la confrontación con la realidad en transformación. Las necesidades de fundamentar realmente esa labor específica son las que imponen al intelectual la obligación (y no lo digo en el sentido moral) de. sumirse en la más intensa práctica social que le sea posible, incluida la guerra de guerrillas, la cátedra universitaria, el trabajo agrícola, etc. Porque la obra de creación (el poema, el ensayo, la novela) no es anterior a la sociedad ni la trasciende antidialéctícamente: es una resultante de la labor de un creador socialmente condicionado. Es esa práctica social en el seno de la revolución (cuyo nivel superior debe ser la militancia partidaria, aunque no se excluyan otros niveles y grados suficientemente eficaces) la única actividad que puede transformar totalmente al intelectual “principalmente burgués”, del que partimos, en el cuadro intelectual que la revolución necesita para su construcción socialista y que vendría a ser el principal instrumento de transición entre la cultura de élite y de grupos que heredamos del capitalismo y la cultura integralmente popular, totalizada. Desde luego, habrá que trabajar mucho y no dejarse llevar simplemente por entusiasmos sustitutivos del esfuerzo cuidadoso, de la paciencia de cierta tenacidad especial. Sé que hablamos de una materia compleja en que los problemas individuales, los puntos de vista, los nuevos errores, harán difícil Ja tarea. El desarrollo de la Revolución cubana y las necesidades de la lucha revolucionaria latinoamericana nos obligan sin embargo a ser cristalinos en el problema ideológico. La discusión seria y la profundización en torno a todos estos aspectos deben sustituir de una vez por todas a esa “coexistencia pacífica” en lo ideológico en que prácticamente hemos vivido, a esa promiscuidad ideológica que hemos aceptado. Por otra parte, no es sólo la confianza en la Revolución, en nuestras organizaciones revolucionarlas, en nuestros pueblos, la que nos hace ser optimistas. Es que por fin estamos seguros, yo por lo menos lo estoy –perdónenme la prepotencia–, de que por fin está ahí, clara, nuestra posibilidad de ubicación social revolucionaría, las posibilidades de dejar de ser “revolucionarios de segunda categoría” como hemos sido siempre, y no siempre por culpa exclusiva de nosotros mismos. Y si nos dedicamos a hacerle mohines a esa realidad y a esa perspectiva, lo que mereceríamos sería una clase de patada en el lugar en que ustedes están pensando que debería oírse hasta en El Vaticano.

En la sociedad prerrevolucionaría, que es el caso de los países de la América Latina, la situación no es radicalmente distinta desde el punto de vista de la formulación esquemática del tema, pero desde luego merece un examen especial de acuerdo con la etapa que transcurre. Ahí evidentemente el papel de las capas intelectuales en la tarea de llevar la teoría y la conciencia revolucionarias al seno de las clases explotadas se refiere a las tareas inclusive más elementales de la actividad revolucionaria. Hay lugares de la América Latina –muchos lugares, la mayoría de los lugares– en que ya el mero hecho de enseñar el idioma nacional a un cuadro indígena puede ser una labor de extraordinaria importancia: ni digamos la dilucidación de concepciones teóricas en discusión que puedan entrabar –como se ha visto abundantemente en nuestros países– la actividad revolucionaria de toda una organización, de todo un movimiento revolucionario nacional. En la medida en que la Revolución latinoamericana está partiendo de un vacío de elaboración teórica profundo, en la medida en que nos encontramos en un momento de surgimiento do una nueva vanguardia revolucionaria en los países del continente (y hablo de una vanguardia político-militar que instrumentará las necesidades de dirección de la vía de la Revolución latinoamericana, la lucha armada, y no de una vanguardia literaria, como entendieran los camaradas de Rinascità que habíamos dicho en el texto de la reciente Declaración del comité de colaboración de la revista Casa de las Américas, la labor de los intelectuales tiene un campo amplísimo en la labor revolucionaria general, sobre todo porque en la América Latina no existen los focos de prestigio político-moral-doctrinario que en Cuba han estado personificados en Fidel Castro, Ernesto Guevara, la dirección revolucionaria en general; sino más bien existe una crisis de dirección que da a la elaboración de principios, líneas y normas para la lucha revolucionaria el carácter de una tarea delicadísima, conflictiva, que deberá ser sustanciada con una lucidez alimentada del conocimiento más profundo de la realidad, en uso de un instrumental elaborativo científicamente motivado. Si bien en Cuba y en la América Latina la adhesión a la Revolución admite de hecho innumerables grados y niveles de intensidad, la situación moral del intelectual latinoamericano que ha llegado a la comprensión de las necesidades reales de la Revolución sólo podrá ser resuelta en la práctica revolucionaria, en la militancia revolucionaria. Está obligado a responder con los hechos a su pensamiento de vanguardia so pena de negarse a sí mismo, en un continente donde la superioridad moral es una de las pocas tarjetas de presentación que exige el pueblo para escuchar a quienes le solicitan sus adhesiones. En la praxis revolucionaria, el intelectual, como categoría histórica incompleta ante el progreso y el ahondamiento de la complejidad social, se realiza como hombre nuevo, como hombre integral: unidad de teoría y de práctica revolucionarias. Creo que es justo plantear esta instancia básica del problema –aunque corramos el riesgo de parecer extremistas– pues sí aceptamos esta perspectiva fundamental, luego podremos solucionar adecuadamente el problema de las prioridades en los casos concretos: ¿debo darle más importancia al trabajo de terminar mi importantísima novela o debo aceptar esta tarea peligrosa que me plantea el Partido, la guerrilla, el Frente, y en ejecución de la cual puedo perder, no mi precioso tiempo de dos meses sino todo el tiempo que se supone me quedaba?, ¿debo hacer sonetos o dedicarme a estudiar las rebeliones campesinas?, ¿mi próxima novela será un prontuario de mis prácticas sexuales –reales o imaginarias– o una trabajada sátira que demuestre gozosamente los mecanismos de la penetración imperialista en mi país? Es decir, no queremos decir que un escritor es bueno para la revolución únicamente si sube a la montaña o mata al Director General de Policía, pero creemos que un buen escritor en una guerrilla está más cerca de todo lo que significa la lucha por el futuro, el advenimiento de la esperanza, etc., es decir, del rudo y positivo contenido que todos los rizos retóricos han ocultado por tanto tiempo, que quien se autolimita proponiéndose ser, a lo más, el crítico de su sociedad que come tres veces al día. Por eso es que en el Congreso Cultural de La Habana situamos al Che Guevara como nuestro ideal, ¿no? Entiendo que quien consciente y responsablemente afirme que el Che Guevara es su ideal no puede luego venir con mentirijillas sin terminar siendo un sinvergüenza. Es decir, cuando hablamos aquí de los intelectuales latinoamericanos, nos interesa situar un alto nivel de perspectiva: el de sus responsabilidades ante la gigantesca tarea de la Revolución latinoamericana. Una vez aceptada la perspectiva principal (que nos compromete directa o indirectamente con la única forma de lucha viable para tomar el poder político en la América Latina, o sea la lucha armada), podremos analizar los casos concretos, repito. Y considerar inclusive cómo vamos a ayudar a aquellos compañeros y amigos (nosotros mismos, muchas veces) que pretenden, o pretendemos, seguir el curso de nuestra dantesca historia contemporánea con los criterios propios de nuestras viejas tías solteronas, que insisten en reparar los viejos paraguas, que pecan cotidianamente al tomar una segunda copita de oporto, y que creían que Fidel Castro no podía ser comunista, no podía de ninguna manera ser marxista-leninista, porque “es el vivo rostro de Nuestro Señor”.

Es obvio, o supongo que es obvio, que no quiero decir que los intelectuales cubanos y latinoamericanos no hayan cumplido en absoluto con sus deberes revolucionarios. En Cuba, los escritores y artistas estuvieron representados en Playa Girón, forman parte de las milicias nacionales revolucionarias, de los Comités de Defensa, del Ejército. Por regla general cumplen con su obligación frente al esfuerzo agrícola acelerado. Publican las revistas de pensamiento revolucionario más interesantes del mundo socialista. Pero no parece que hayan tenido en estos frentes múltiples la iniciativa que los nuevos tiempos reclaman, más bien se han quedado atrás, clamando de hecho por niveles excesivos de dirigismo. En la América Latina, el escritor es generalmente el outsider (sobre todo en el sentido político), mientras no es asimilado por la digestión del sistema. Independientemente determinadas vedettes que, incorporadas a la industria de la enajenación, cobran con su alto status social los dividendos del régimen, el escritor y artista latinoamericano promedio lucha en distintos niveles contra el régimen que lo discrimina, lo humilla y lo persigue: y más que el poeta y el escritor es el subversivo, el perseguido, el preso, el torturado. Y comienza a ser el asesinado. Y el que combate con las armas en la mano, en consecuencia. Los nombres de Javier Heraud, Edgardo Tello, Otto Rene Castillo encabezan la lista. En mi país, El Salvador, apenas se puede encontrar un escritor interesante de menos de cuarenta años que no haya estado preso unas cuantas veces, que no haya sido exiliado otras tantas, que no haya tenido duras experiencias de clandestinidad. Por el contrario, se trata aquí de enfrentarnos a los problemas que surjan en este terreno con criterios elaborados en concreto, precisamente tomando en cuenta esa experiencia positiva. De lo que se trata es de no forjarnos coartadas con nuestras cárceles, con nuestros sudores o nuestras cicatrices (–y éste era el miedo que Régis Debray tenía a mi respecto cuando me miraba beber tanta cerveza en Praga–) sino de dar, todos, un paso hacia adelante. Un nuevo paso hacia adelante.

Fuente: El Sudamericano 

miércoles, 13 de mayo de 2026

PARQUE DE LA MEMORIA DE SARTAGUDA (NAVARRA)

 

Se trata del principal monumento memorialista de Navarra, levantado en recuerdo y homenaje de los ciudadanos y las ciudadanas navarros asesinados tras el golpe de Estado de 1936. Fue impulsado por la Asociación Pueblo de las Viudas de Sartaguda y la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36-NAFSE).

El artículo 15 de la ley 33/2013, de reconocimiento y reparación moral de las ciudadanas y ciudadanos navarros asesinados y víctimas de la represión a raíz del golpe militar de 1936, establece que el Parque de la Memoria de Sartaguda gozará del máximo reconocimiento y protección oficial.

El parque ocupa una superficie de 6.000 m² (cedidos por el ayuntamiento de Sartaguda) en la que se ubican obras escultóricas de diferentes artistas. La obra central es un muro de 7 metros de largo y 2,5 de alto donde se recogen, en ambas caras, los 3.444 nombres de las víctimas ocasionadas por los hechos acaecidos a raíz del golpe militar del 18 de julio de 1936.

El recinto está vallado y consta de una entrada en la cual se expone un panel explicativo de la obra. De esta entrada parte un camino en el que se halla, como puerta monumental la obra de José Ramón Anda Atariaren beasarkada (puerta del abrazo). El camino llega a una plaza circular en la que se hallan varias obras. A la izquierda encontramos la obra de Néstor Basterrechea Como una hoz atávica y mortal, a su lado El muro de los asesinados, con los 3.444 nombres de las víctimas. A la derecha está el rincón de los escritores con varios paneles de hierro donde están grabados textos en euskera y castellano que hacen referencia a la barbarie de la guerra civil y algunos escritos sobre un pequeño panel. Dichos textos son de Pablo Antoñana, Bernardo Atxaga, Castillo Suárez, Jokin Muñoz, Montxo Armendáriz y José María Jimeno Jurío.

Sobre la plaza circular y en línea con Atariaren beasarkada se ubica un monumento de hormigón de Joxe Ulibarrena titulado Los acribillados en el Santa Cruzada.

Desde su inauguración, el Parque se ha convertido en el principal punto de referencia de familiares, asociaciones y ciudadanía en general como lugar para la reivindicación de la memoria de todas las personas injustamente represaliadas por la violencia desatada tras el golpe militar de 1936, y es testigo de la voluntad expresada por la sociedad navarra de no olvidar su pasado traumático.

 





martes, 12 de mayo de 2026

VÍDEO DEL KKE EN CONMEMORACIÓN DEL 80 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL EJÉRCITO DEMOCRÁTICO DE GRECIA

 

Hace 80 años, en 1946, las montañas de Grecia se llenaron de nuevo de guerrilleros, que fundaron el Ejército Democrático de Grecia.

¿Qué fue lo que condujo a este acontecimiento cuando ya había concluido la Segunda Guerra Mundial?

Para responder a esta pregunta, es necesario arrojar luz sobre los hechos, que comenzaron con la ocupación de Grecia por los nazis.

A continuación, vea un breve vídeo con subtítulos en español.

Juramento del combatiente del Ejército Democrático Griego Combatientes del Ejército Democrático Griego 

El siguiente texto es el juramento que los miembros debían jurar y acatar. Durante el enrolamiento, el miembro juraba:

  • Yo, hijo del pueblo griego y combatiente del DSE, juro acudir a la batalla fusil en mano, a derramar mi sangre, y dar mi vida hasta el último momento para desterrar al invasor de la Patria. Hasta desterrar cualquier rastro de fascismo. Hasta asegurar y defender la independencia nacional y la integridad territorial de la Patria. Hasta asegurar y defender la democracia, el honor, el trabajo, la fortuna y el progreso de mi pueblo.
  • Juro ser un buen soldado, bravo y disciplinado, y llevar a cabo todas y cada una de las órdenes de mis superiores, respetar todos los reglamentos, y no revelar ningún secreto interno del Ejército Democrático Griego.
  • Juro ser un buen ejemplo para el pueblo, alentar a la unidad popular y la reconciliación, y evitar cualquier acción que me deshonre, como persona y como combatiente.
  • Mi ideal es una Grecia fuerte y democrática, así como el progreso y la prosperidad del pueblo. Y en el servicio de mi ideal, ofrezco mi fusil y mi vida.
  • Si alguna vez me convierto en un mentiroso, y en un mal intento rompo mi juramento, dejad que la mano vengadora de la nación, y el odio y escarnio del pueblo, caigan sobre mí implacablemente.

lunes, 11 de mayo de 2026

MONUMENTO AL EJÉRCITO ROJO EN LEUSDEN (PAÍSES BAJOS)

 

El Campo del Honor Soviético es un memorial que contiene más de 800 tumbas de soldados soviéticos dispuestas en filas ordenadas, cada una marcada con lápidas individuales que llevan inscripciones cirílicas, rodeando a un obelisco con la hoz y el martillo y la siguiente inscripción en ruso y neerlandés:

GLORIA A LOS HÉROES

A LOS SOLDADOS DEL EJÉRCITO SOVIÉTICO QUE PERECIERON EN LA LUCHA CONTRA LOS INVASORES ALEMANES

1941-1945 

El sitio está ubicado dentro del cementerio de Rusthof y crea un espacio solemne dedicado al recuerdo.

El memorial fue fundado en 1948 para honrar a los soldados soviéticos que murieron en campos de trabajo o fueron ejecutados en Kamp Amersfoort durante la Segunda Guerra Mundial. Contiene los restos de prisioneros de guerra que perecieron en condiciones difíciles en suelo holandés.

El lugar representa un encuentro entre experiencias holandesas y soviéticas durante la guerra. Las ceremonias que se realizan aquí regularmente permiten a los visitantes entender cómo se honra la memoria de los caídos.

El memorial es accesible diariamente y cuenta con carteles informativos en varios idiomas para ayudar a los visitantes a comprender la historia. 

Entre los enterrados hay aproximadamente 100 prisioneros de Asia Central, principalmente de Kazajistán y Uzbekistán, que fueron transportados en vagones de ganado. Sus historias revelan cómo la tragedia de la guerra se extendió por los territorios soviéticos.




domingo, 10 de mayo de 2026

"VIENTO DEL ESTE", DEL ARTISTA DE LA RDA MAX LINGNER

 
Viento del Este
Max Lingner
1957
Témpera sobre lienzo
130 x 306 cm
Neue Nationalgalerie (Berlin)

Ya en los años treinta, Lingner había abordado repetidamente el tema de la Unión Soviética como escritor de prensa en Francia. Con la obra “Ostwind” creada en 1957 en la RDA, el artista negocia el tema en un lenguaje visual extremadamente llamativo. En él, una joven pareja, levantando una antorcha, vuela al borde derecho de la imagen. El optimismo y la sensualidad de su estilo de pintura desarrollado en Francia siguen siendo reconocibles. Pero la síntesis previamente característica del tipo individual y formulado para Lingner ahora parece ser casi una de sus caricaturas. En algunas obras preliminares, Lingner había proporcionado a la pareja un martillo y una hoz, probablemente en referencia a la monumental escultura “El Trabajador y y la Koljosiana" de Vera Muchina.

La obra se creó en una fase en la que el estilo de Lingner puede entenderse como una concesión a las directrices dogmáticas, después de que el artista fuera blanco de la política cultural de SED a principios de los años cincuenta en el curso del debate del formalismo. Originalmente, “Ostwind” es simplemente una plantilla para estampados de tela que estaban destinados a decorar casas culturales como colgantes de pared temporales 

sábado, 9 de mayo de 2026

"EL SOL SALE TODAVÍA", PELÍCULA DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE LOS PARTISANOS DE ITALIA, DIRIGIDA POR ALDO VERGANO

Título original Il sole sorge ancora
Año 1946
Duración 93 min.
País Italia 
Dirección Aldo Vergano
Guion Guido Aristarco, Giuseppe de Santis, Carlo Lizzani, Aldo Vergano, Vittorio Cottafavi. Historia: Giuseppe Gorgerino 
Reparto Vittorio Duse Carlo Lizzani Lea Padovani Elli Parvo Gillo Pontecorvo Checco Rissone Massimo Serato 
Música Giuseppe Rosati
Fotografía Aldo Tonti
 
Fundada por partisanos y miembros activos de la Resistencia Italiana contra el régimen fascista, la ANPI (Associazione Nazionale Partigiani d'Italia), fue fundada en Roma, en 1944, cuando todavía la II Guerra Mundial cundía en el norte de Italia. En 1945, se constituyó como fundación benéfica, gestionada por un concejo que reunía a las diversas brigadas que lucharon en defensa del pueblo (la Brigada Garibaldi, la Società Mazzini, Giustizia e Libertá, La Brigada Matteotti, además de otros grupos independientes y partisanos católicos). Todavía hoy, la ANPI subsiste conformada por miembros antifascistas de diversas naciones, además de Italia. Entre sus objetivos: “Preservar el papel histórico de la guerra partisana mediante la investigación y la recopilación de testimonios personales. Sus metas son la defensa continua contra el revisionismo histórico, y el apoyo ideal y ético a los altos valores de la libertad y la democracia, expresados en la Constitución de 1948, que recogió los ideales de la resistencia italiana”.

Entre la gente del cine que han sido miembros de la ANPI, podemos mencionar a: Marco Bellocchio, Liliana Cavani, Mario Monicelli, Giuliano Montaldo, Paolo Sorrentino, Dario Fo, Franca Rame, Monica Guerritore, Claudia Mori, Michele Placido y otros.

Sabedores, por tanto, de la importancia del cine en la formación de masas, la ANPI produjo dos películas que dejaron huella como ejemplo de la unión en la lucha antifascista que se llevó a cabo durante la guerra, al tiempo que rinden homenaje a los caídos en combate. La primera fue, <<EL SOL SALE TODAVÍA>>, a la que luego seguiría, “Caccia Tragica” (1947), dirigida por Giuseppe de Santis.

Partiendo de un guion escrito por, Guido Aristarco, Giuseppe de Santis, Carlo Lizzani y el encargado de la dirección, Aldo Vergano, la película cuenta también con apariciones de los tres últimos como actores, y al también director, Gillo Pontecorvo, podemos verlo interpretando al combatiente, Pietro.

En 1943, tras informar al pueblo que, el mariscal Bergoglio, los ha traicionado entregando el territorio a los alemanes, un grupo de exsoldados que han regresado a sus hogares tras la capitulación de Italia, se dispone a enfrentarlos de nuevo… y en el proceso, el exsoldado Cesare, se debate entre la seductora aristócrata, Matilde, casada con un hombre adinerado que mantiene ciertos negocios con los fascistas; y Laura, una atractiva costurera comprometida con la causa y quien lo ama sinceramente.

Enmarcada en el estilo neorrealista, la película contiene una historia “cotidiana” que transcurre entre 1943 y 1945, pero, a medida que avanza va tomando fuerza… y pronto asistiremos a ciertos momentos de alto dramatismo en los que se expone el sacrificio, la toma de conciencia, la camaradería… y el compromiso de todo un pueblo para defender su libertad.

El título, EL SOL SALE TODAVÍA, fue extraído de una frase que dice el ferroviario a un aliado: “Cuando la radio pase el mensaje, ‘Il sole sorge ancora’, estaremos listos".

Complementan el reparto: Vittorio Duse (Cesare); Massimo Serato (Mayor Heinrich); Elli Parvo (Matilde); y Lea Padovani, como Laura. 
 
Fuente: Filmaffinity 
 
VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:
 

viernes, 8 de mayo de 2026

SINFONÍA Nº 1, DEL COMPOSITOR SOVIÉTICO VADIM SALMANOV, INSPIRADA EN LA TRAGEDIA DE LA II GUERRA MUNDIAL, EN EL 81 ANIVERSARIO DE LA VICTORIA DEL EJÉRCITO ROJO

 

La “Sinfonía Nº 1 en re menor" compuesta en 1952 está dedicada a Yevgeny Mravinsky. Se estrenó el 20 de marzo de 1957 interpretada por la Orquesta Sinfónica Académica de la Sociedad Filarmónica de Leningrado dirigida por Yevgeny Mravinsky.

El primer movimiento, largo, empieza con una introducción lenta con cierto carácter épico. Después de unos acordes solemnes de la orquesta, la trompa presenta un motivo basado en un tema popular eslovaco. La música adquiere un carácter dramático llegando hasta su clímax. Luego se inicia la recapitulación presentando nuevamente los temas de raíces folclóricas y los épicos que dan paso a la conclusiva coda.

El segundo movimiento, andante non troppo, contrasta por su atmósfera de calma con el primero. Nos presenta un tema reflexivo de carácter melódico, que se puede considerar dividido en dos partes, una parte cadenciosa de ritmo insistente, recordando tiempos pasados, y un amplio motivo lírico. En la parte central se llega a la máxima expresión dramática para pasar a una sección melódicamente inestable antes de iniciar la recapitulación. Termina con una pensativa coda.

El tercer movimiento, presto, comprende el scherzo y el movimiento final. Empieza con un motivo agitado, en línea con el tema épico inicial. Un breve motivo más tranquilo podría ser considerado como el trío. Luego se reinicia el ritmo del comienzo. Sin pausa conecta con la parte final que posee un carácter más melodioso. Sus motivos están basados en canciones populares checas y eslovacas. Un motivo más agitado contrasta con otro que posee un carácter más melódico. Una rotunda coda cierra la obra.

Una obra inspirada en los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, que el compositor vivió luchando en el frente defesando los pueblos eslavos. Sin tratarse de una obra de carácter programático su desarrollo sigue una relación dramática de hechos acaecidos. El primer movimiento nos presenta escenas de lucha, el segundo es una profunda reflexión del destino de la Patria y de la vida humana. En el último se llega a la victoria a través de la lucha.

Fuente: Historia de la Sinfonía

MOVIMIENTO I

 

MOVIMIENTO II

 

MOVIMIENTO III 

jueves, 7 de mayo de 2026

"PARQUE DE LA VICTORIA", EN DUSAMBÉ (TAYIKISTÁN)

 

Hace poco más de tres décadas, en las colinas orientales de la capital de Tayikistán, se construyó un extraordinario complejo conmemorativo: el Parque de la Victoria. Diseñado por reconocidos arquitectos y escultores de Dushanbegiproigor, este parque ocupa unas impresionantes 35.5 hectáreas y constituye un testimonio de belleza e historia.

La grandeza del parque se hace patente incluso desde lejos. A medida que los visitantes se acercan, son recibidos por hileras de imponentes cipreses que bordean la calle desde la calle Druzhba Narodov hasta la entrada principal. La entrada en sí conduce a una amplia avenida, cuidadosamente diseñada con numerosas escaleras y un sistema de teleférico que transporta a los visitantes a la cima de la colina.

El Parque de la Victoria fue inaugurado en 1975 para conmemorar el 30 aniversario de la Gran Victoria en la Segunda Guerra Mundial. Como parte de su diseño original, se instaló una placa conmemorativa en el parque en honor a los héroes de la Gran Guerra Patria. El parque también cuenta con la Avenida de los Héroes, hogar de uno de los monumentos más preciados: la escultura de una Madre. En la plaza principal, conocida como la Plaza de los Dolores, arde la Llama Eterna en recuerdo perpetuo.

Lamentablemente, no se llevaron a cabo todos los elementos planificados del parque. La construcción prevista de piscinas con cascadas y la monumental estatua de la “Madre Patria” nunca se completaron.

Desde entonces, el Parque de la Victoria se ha convertido en uno de los lugares de ocio más queridos tanto por los residentes como por los visitantes de Dusambé. En verano, es un destino popular para hacer picnics, mientras que durante todo el año, la gente viene aquí para hacer ejercicio, disfrutar del aire fresco o simplemente relajarse. En ocasiones especiales, como el Día de la Victoria y el Día del Defensor de la Patria, toda la ciudad se reúne en el Parque de la Victoria para presenciar el desfile militar en la terraza superior, una tradición que sigue honrando la importancia histórica del parque.

Fuente: Shahina Travel 




miércoles, 6 de mayo de 2026

114 AÑOS DEL NACIMIENTO DE LA ESCRITORA ELVI SINERVO: POESÍA, RESISTENCIA Y COMPROMISO COMUNISTA EN LA FINLANDIA DEL SIGLO XX

 

Elvi Sinervo representa la generación de intelectuales que fusionaron arte y política en la Finlandia de entreguerras y posguerra.

Por Irina Benítez

Elvi Aulikki Sinervo (Helsinki, 4 de mayo de 1912 – Helsinki, 28 de agosto de 1986) fue una de las voces más destacadas de la literatura proletaria y comprometida de Finlandia en el siglo XX. Poeta, novelista, traductora y dramaturga, su obra se inscribe en el realismo social y antifascista, profundamente influida por su militancia en el movimiento comunista finlandés. Su vida, marcada por la prisión política durante la Segunda Guerra Mundial, refleja la intensa polarización ideológica de su época.

Orígenes humildes y despertar político

Hija de un obrero metalúrgico socialista, Edvard Sinervo, y de Alma Erika Vallenius, Elvi creció en un entorno familiar marcado por las contradicciones: su padre era activo en el movimiento obrero, mientras que su madre era devota religiosa. Tras la Guerra Civil Finlandesa de 1918, la familia vivió momentos de inestabilidad; el padre tuvo que esconderse por su apoyo a los Rojos.

Sinervo se formó como lectora voraz y comenzó a escribir en la década de 1920. Se unió a las Juventudes Socialdemócratas en 1930 y participó activamente en actividades culturales, especialmente teatro. En 1933 se casó con el político y médico Mauri Ryömä, militante comunista y diputado, con quien tuvo una hija, la traductora Liisa Ryömä. Su compromiso la llevó de la socialdemocracia al comunismo, integrándose en el grupo literario Kiila (fundado en 1936), una plataforma de escritores izquierdistas junto a figuras como Arvo Turtiainen y Viljo Kajava.

Debut literario y obras principales

Su primera publicación fue Runo Söörnäisistä (1937), una colección de relatos sobre la vida obrera en el barrio popular de Söörnäinen en Helsinki. Le siguió la novela Palavankylän seppä (1939), que retrata las dificultades de un herrero que regresa al campo tras la Guerra Civil, enfrentando odio y sospechas de clase.

Durante la guerra, Sinervo fue encarcelada por razones políticas entre 1941 y 1944. En prisión escribió y circuló manuscritos en papel higiénico, que dieron lugar a su célebre colección de poemas Pilvet (Nubes, 1944). Estos versos, en lugar de caer en el resentimiento, exploran la introspección, el anhelo de libertad (simbolizado por las nubes) y la solidaridad entre presas. Uno de sus poemas sobre su compañera de celda, Natalia Tusula-Vereschjagin, fue musicado décadas después y se convirtió en una canción agitprop popular.

Sus novelas más destacadas son Viljami Vaihdokas (1946), considerada su obra maestra, combina realismo social con elementos de cuento de hadas y fantasía. Narra la vida de un niño intercambiado al nacer que crece en la pobreza, se une a la lucha izquierdista y muere (o trasciende) tras la represión. Fue traducida a varios idiomas, incluyendo sueco, ruso, estonio y chino.

Toveri, älä petä (Camarada, no traiciones, 1947), explora las dudas ideológicas y el error de una militante que traiciona involuntariamente a un compañero. Otras obras incluyen Vuorelle nousu (1948), sobre el movimiento comunista clandestino, y piezas de teatro como Desantti (escrita en prisión). Tradujo el himno nacional soviético al finlandés y obras de autores como Bertolt Brecht, Anna Seghers, Howard Fast y Nikos Kazantzakis.

Compromiso político y últimos años

Tras la guerra, Sinervo viajó por países socialistas, participó en actividades culturales del Partido Comunista de Finlandia y defendió el realismo socialista. En los años 60 redujo su producción creativa, argumentando que no quería difundir pesimismo. Recibió el Premio Eino Leino en 1980 por su trayectoria.

Murió de cáncer de pulmón en 1986. Su biografía Yhä katselen pilviä: Elvi Sinervon elämä (Aún miro las nubes), de Jaana Torninoja-Latola (2017), rescata su figura como revolucionaria y su resistencia cotidiana en prisión.

Elvi Sinervo representa la generación de intelectuales que fusionaron arte y política en la Finlandia de entreguerras y posguerra. Su poesía y prosa no solo documentan la vida obrera, la Guerra Civil y la represión, sino que transmiten esperanza en un mundo mejor, la solidaridad humana y la fe en la transformación social. Aunque menos conocida internacionalmente que algunos contemporáneos, su obra sigue siendo referencia en los estudios de literatura finlandesa.

Fuente: Periodismo alternativo 

martes, 5 de mayo de 2026

CAMPAÑA PARA SALVAR LOS MOSAICOS SOCIALISTAS DE LA CIUDAD DE LOVECH (BULGARIA)

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¡Apoya la conservación de los tres mosaicos monumentales en la zona residencial de Zdravets, en la ciudad de Lovech!

Actualmente existe un plan para renovar los bloques, que contempla cubrirlos con aislamiento y yeso, lo que destruirá las singulares obras de arte.

Los mosaicos conforman un tríptico artístico completo titulado «El hombre y el trabajo», creado con profunda ideología y simbolismo, dedicado al trabajo humano, el conocimiento y la creación. Son una valiosa parte del paisaje arquitectónico de la ciudad de Lovech y un testimonio de una época histórica, así como del significado cultural y social de los espacios públicos.

 Los mosaicos fueron diseñados por un equipo liderado por el artista Boyan Dimitrov, del que formaban parte Vasil Dimitrov, el escultor consultor Lyubomir Gulyashki y la arquitecta Rositsa Gondova.

La obra en sí fue concebida en 1974 como parte del programa de decoración monumental de la ciudad y ejecutada entre 1976 y 1978.

Los tres paneles de mosaico de Lovech están ubicados en los muros de piedra de los tres bloques, el bloque 205, el bloque 206 y el bloque 208, en la entrada desde la ciudad de Pleven.

Deseamos que las obras de renovación y aislamiento térmico en la zona de los paneles de mosaico se realicen en la cara interior de las fachadas para preservar los tres mosaicos. 

Su destrucción supondría una pérdida irreparable para la memoria local y nacional. Hacemos un llamamiento a las instituciones competentes, con las denuncias presentadas ante el Ayuntamiento de Lovech, el Consejo Municipal de Lovech, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Medio Ambiente, Obras Públicas y Turismo, para que garanticen su protección, conservación y restauración (si fuera necesario), y busquen una solución experta de especialistas, combinando la renovación de los edificios con la conservación de los tres mosaicos de la ciudad de Lovech, por su valor artístico de importancia local.

Los mosaicos representan búsquedas compositivas con un profundo significado ideológico y un toque artístico y colorido en este gris distrito urbano. Son originales y de una estética gráfica novedosa, rebosantes de símbolos de la creación, la ciencia y el progreso técnico. Por ello, junto con Stefan Spasov, del grupo «Civilización Olvidada», hacemos un llamamiento a las autoridades competentes para que tomen medidas para la conservación, restauración (si fuera necesario) y el cuidado especializado de los mosaicos de Lovech, ¡incluso en su emplazamiento original!

El proyecto del municipio de Lovech BG -RRP - 4.023, Apoyo a la renovación energética sostenible del parque de edificios residenciales para su renovación, NO respeta los mosaicos existentes, lo que constituye una violación de la legislación búlgara (ZUT) y las directivas europeas (PVD).

Los principios y objetivos del Plan de Recuperación y Sostenibilidad, la Ley de Patrimonio Cultural y la Ley de Ordenación del Territorio se han vulnerado en relación con la ejecución de los proyectos de renovación energética de edificios residenciales financiados en el marco del PVP.

¡Los cazadores hicieron una firma en papel, firmada por 450 ciudadanos, para preservar los mosaicos!

Apóyanos para proteger y preservar estas valiosas obras, mediante una modificación del diseño arquitectónico que conserve los tres mosaicos durante la renovación de los edificios residenciales.

Juntos, hagamos un llamamiento a todas las instituciones locales, nacionales y europeas responsables para que protejan el patrimonio cultural y la memoria histórica, y lo preserven para las futuras generaciones de Lovech y Bulgaria.

¡Por favor, firma la petición y compártela!

https://www.peticiq.com/502513#sign 

 




lunes, 4 de mayo de 2026

BELLATERRA PUBLICA "UNA HISTORIA POPULAR DE CUBA", DE RÉMY HERRERA

Una historia popular de Cuba 
Autor: Rémy Herrera
Prólogo Arantxa Tirado 
Fecha de publicación: marzo 2026 
Páginas: 512 
Editorial Bellaterra Edicions

Desde la colonización de la isla hasta la guerra de independencia, de la intervención de Estados Unidos a la victoria de la revolución socialista y los desafíos del siglo XXI, esta obra recorre la historia de Cuba y de su pueblo. Un pueblo que supo encontrar el camino para luchar contra la opresión y conquistar su libertad.

Esta es una historia de lucha. De un pueblo que, tras el colonialismo español y la esclavitud, ante el control estadounidense y el embargo económico actual, logra superar retos aparentemente irresolubles. Es también la historia de una esperanza: la de la Revolución cubana y sus reverberaciones en las luchas de liberación nacional han despertado en todo el mundo.

Rémy Herrera nos presenta Una historia popular de Cuba sustentada sobre una rigurosa investigación que nos permite hacer frente a la desinformación y comprender mejor la naturaleza de Cuba. Una historia que reivindica la magnitud de la experiencia de un pueblo que resiste al imperialismo y define su destino de forma soberana.

domingo, 3 de mayo de 2026

"ERA DE PANES EN HORNO ALTO", DE JUAN LUNA NOVICIO

 

Era de panes en Horno Alto
Juan Luna Novicio 
Óleo sobre lienzo 
1893
Museo Rialia (Portugalete) 
 
El pintor filipino Juan Luna y Novicio vino a Vizcaya en el verano de 1893 con el encargo de plasmar en cuadros de gran formato el trabajo en los altos hornos, que forman parte de la Colección de AHV (RIALIA), que reflejan escenas de fabricación de hierro en "La Vizcaya".

Un texto de Amaia Barrena García

Si se pudiera viajar a un cuadro, en este aterrizarías sin aduanas ni botas preparadas para ello, en un suelo de charcos de lava. De pronto te encontrarías con hombres alrededor, guerreros sin trinchera de una guerra conocida como lucha obrera. Son cuerpos en nómina de la muerte, pues por un salario que les permita sobrevivir en una ciudad de ceniza y progreso, están condenando sus órganos a cadena perpetua. Sin ser culpables de nada. Y es que quizá exista quien nazca con un pan debajo del brazo, pero también hay quien vive de las migas mientras otros le quitan la corteza. Algún patrón al que no conocen les habla de industria, siderurgia, avances, futuro. No le oyen bien pues en sus oídos truenan las máquinas que funden el hierro, que hacen de ese hijo rocoso de la naturaleza energía pura, mineral multiforme. Nunca una piedra fue tan fértil a la vida. Son muchas las personas que se parten la espalda en la mina para lograr esa materia prima, muchas también las infancias de manos sucias vendidas a salario que se encargan de llevarles cubos de agua. Y es que, en un tiempo de extintores no nacidos, ser aguador en el infierno era un oficio tan necesario como el del médico al que difícilmente tenían acceso. Si se pudiera viajar a un cuadro, ahora te encontrarías junto a una alcantarilla en ebullición, junto a regueros de fuego líquido pastoreados por trabajadores de ropa pegada como chicle a las articulaciones, con el cansancio aterido al gesto y el sacrificio hecho segunda piel. Si a una obra pudieras transportarte, acabarías de tomar tierra en las calderas de la Historia.

sábado, 2 de mayo de 2026

DOCUMENTAL "RIOTINTO. EL LATIDO DE LA TIERRA", DE ANTONIO CUADRI

Título original Riotinto: El latido de la tierra 
Año 2004
Duración 55 min.
País España 
Dirección Antonio Cuadri
Guion Juan Cobos Wilkins
 
En la provincia de Huelva se encuentran ubicadas Las Minas de Río Tinto. Tras 5.000 años de explotaciones cabe destacar el periodo británico, dónde la Riotinto Company Limited desarrolla un crecimiento de la economía de la comarca, amén de otros impactos. Se produjo una fuerte transformación social por la llegada de mano de obra de todo el país. La población de la zona se multiplica por diez y las desigualdades sociales impuestas por la compañía inglesa pronto se hacen patentes, produciéndose fuertes luchas sociales y surgiendo movimientos sindicales de gran resonancia en todo el país. 
 

viernes, 1 de mayo de 2026

"A LAS CALLES EL PRIMERO DE MAYO", DEL COMPOSITOR COMUNISTA AARON COPLAND

Este texto acompañó la partitura de la obra de Copland Into the Streets May First .

MARCHANDO CON UNA CANCIÓN 

Uno de los desarrollos más significativos dentro del movimiento revolucionario ha sido el auge de la música y la creación musical, cuyo carácter contribuye a unir e inspirar a las masas trabajadoras. La necesidad de este tipo de música como arma en la lucha de clases se hace cada día más evidente. Al igual que en Rusia, donde la idea de «debemos desarrollar nuestros recursos musicales para la construcción del socialismo» ha convertido a la música en una fuerza singular y una parte integral de la vida del pueblo, en Estados Unidos presenciamos la reunión de grupos de trabajadores para crear música que exprese sus vidas y aspiraciones. La mayoría de estas canciones se inspiran en la música revolucionaria de otros países, pero, debido a su contenido universal, han servido para inspirar y unir a grupos de trabajadores de diversos orígenes y muy distantes entre sí. Además de la formación reciente de coros obreros en varias ciudades, se han recibido informes de canciones revolucionarias improvisadas por los negros del sur, junto con trabajadores blancos. En Nueva York y muchas otras ciudades, surgen organizaciones musicales revolucionarias bajo el nombre de «Clubes Pierre Degeyter», que unen a músicos con conciencia de clase y compromiso político. Las funciones de estos grupos se expanden diariamente a través de oficinas de servicios, de modo que la actividad de nuestros músicos se vincula indisolublemente con la vida de los trabajadores, poniendo a disposición de las organizaciones obreras la mejor música. En Nueva York, el Colectivo de Compositores del Club Pierre Degeyter ya ha realizado una valiosa labor en la producción de varias canciones populares que ahora cantan los coros obreros.

La organización New Masses considera que ha llegado el momento de que diversos compositores estadounidenses desarrollen música para el creciente número de trabajadores que cantan; una música que los caracterice, que represente fielmente su conciencia despierta y su creciente poder, su determinación y sus esperanzas. Con esto en mente, el poema de Alfred Hayes, « Into the Streets May First», fue enviado al Colectivo de Compositores del Club Pierre Degeyter de Nueva York, así como a un grupo integrado por algunos de los músicos más destacados de Estados Unidos. Inicialmente se planeó un concurso nacional, pero el tiempo era demasiado limitado para realizarlo y seleccionar las obras para su interpretación y publicación antes del 1 de mayo. Esperamos poder organizar en el futuro un concurso nacional de canciones para la misa.

La respuesta a la solicitud de musicalización del poema presentado superó con creces nuestras expectativas. Un jurado compuesto no solo por músicos del Club Pierre Degeyter de Nueva York, sino también por miembros de la comunidad, seleccionó la canción que consideraron más adecuada para nuestro propósito. Se tuvo en cuenta no solo la excelencia musical y la idoneidad de la musicalización, sino también su atractivo para quienes no son músicos profesionales. Queremos que esta canción no solo sea interpretada por un coro profesional, sino que inspire a otros a unirse al canto.

Entre los compositores que presentaron sus contribuciones se encuentran Lahn Adohmyan, Aaron Copland, Isadore Freed, Wallingford Riegger, Carl Sands, Mitya Stillman, LE Swift y un compositor que oculta su identidad bajo el seudónimo "XYZ".

La calidad general de los arreglos musicales era tan alta que resulta muy lamentable que todas estas canciones no estén disponibles para los grupos de trabajadores de todo el país.

La creación de nuevos himnos populares en Estados Unidos está, por supuesto, en sus inicios. Por ello, encontramos en las distintas versiones de « Into the Streets May First» música de gran diversidad. La de Carl Sands es de carácter familiar, nada experimental. Las armonías son sencillas; la melodía pegadiza le da un aire a Stephen Foster, que uno de los jueces consideró típicamente «estadounidense», aunque obviamente pertenece a otra época.

Algunas canciones, como las de Adohmyan Pod "XYZ", destacan por su excelente concepción melódica y rítmica, pero desde el punto de vista de la construcción armónica, resultan quizás demasiado sofisticadas y "modernas" para los cantantes de los grupos obreros para quienes se componen las canciones de masas. No se trata de desalentar o eliminar los experimentos y las tendencias musicales "revolucionarias" en la creación de estas canciones. Sin embargo, es absolutamente necesario, en la etapa de creación de las canciones de masas, preservar lo mejor de las antiguas tradiciones, tanto armónicas como melódicas, a la vez que se les infunde nueva vida para que incluso el cantante menos experimentado pueda participar; ¡para que "quien corre" pueda cantar! Una estructura armónica completamente nueva y diferente en canciones que tienen como principal objetivo la "popularidad" en el mejor sentido de la palabra, tiende a resultar repulsiva. La inconveniencia de esto es evidente. Estas canciones, con la adición de un acompañamiento menos complejo y "estático", deberían resultar composiciones prácticas y valiosas.

Para los fines prácticos de nuestro concurso, las composiciones de Swift y Freed eran demasiado largas. De hecho, Swift añadió una cuarteta al poema de Hayes, que, al ser musicalizada en su totalidad, resultaba demasiado larga para su publicación en The New Masses. La canción de Swift posee un ritmo marcial elegante y una interesante combinación de color armónico revolucionario y moderno con una melodía pegadiza que demuestra la habilidad y la experiencia del compositor de la "Canción de Scottsboro" en la composición de canciones para misas.

La imponente magnificencia y efectividad de la partitura de Isadore Freed (con acompañamiento de piano y batería o timbales) la distinguen de todas las demás canciones que participan en el concurso. Debería estar disponible para todos los coros de Estados Unidos. ¡Esta obra es a la vez una excelente propaganda y una espléndida muestra de arte! Su interpretación debería tener un efecto extraordinariamente conmovedor e inspirador en cualquier público. Las armonías son audaces y vibrantes. ¡Aquí, sin duda, ondea la bandera roja! Ojalá pronto podamos escuchar esta composición en público.

La excelente calidad de la composición de las canciones de Riegger y Stillman es evidente. (Riegger presentó dos partituras). Desde el punto de vista de la practicidad y la excelencia musical, estas composiciones constituyen valiosas aportaciones al repertorio de canciones de misa. No son experimentales en absoluto. El carácter de las modulaciones en la composición de Stillman podría dificultar su popularización. La melodía es pegadiza. Es muy probable que las canciones más sencillas de Riegger se tarareen tras escucharlas una sola vez.

La composición de Aaron Copland, publicada en este número, es sin duda un ejemplo interesante y práctico de canto misional. Tras considerar todos los factores, el jurado coincidió unánimemente en su elección. Posee vigor y franqueza. Su espíritu es idéntico al del poema. La naturaleza inusual y experimental de las armonías que aparecen ocasionalmente no suele generar dudas en el cantante menos experimentado. Copland ha elegido un estilo musical de larga tradición, pero lo ha dotado de nueva vitalidad y significado. La sutil alteración de las armonías y los intervalos melódicos en progresiones familiares evita que caiga en la banalidad. La estructura armónica, que en manos menos hábiles habría sido mera pompa y circunstancia, aquí posee frescura y novedad. Algunos intervalos pueden resultar algo difíciles al escucharlos o cantarlos por primera vez, pero creemos que el oído se acostumbrará rápidamente a su sonido.

La Liga de Música Obrera presentará la versión de Aaron Copland de «Into the Streets May First» este domingo por la noche (29 de abril), en su segunda Olimpiada Anual de Música Obrera Estadounidense. Participará todo el conjunto de 800 voces, conformado por los coros obreros revolucionarios de Nueva York. El evento tendrá lugar en el Auditorio del City College.

La congregación New Masses agradece a todos los participantes en su primer concurso musical y considera que su orgullo por el notable resultado está plenamente justificado.

Ashley Pettis

New Masses, 1 de mayo de 1934