Título original: High Noon
Dirección: Fred Zinnemann
Guión: Carl Foreman
Producción: Stanley Kramer Productions
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: Floyd Crosby
País: EE.UU.
Año: 1952
Reparto: Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Lee Van Cleef, Otto Kruger, Lon Chaney Jr., Henry Morgan, Ian MacDonald.
Sinopsis: Will Kane, Marshall de Hadleyville, contrae matrimonio con Amy y proyecta trasladarse a la ciudad para abrir un negocio. Apenas acaba de casarse llega la noticia de que Frank Miller, un forajido al que Will detuvo y que estaba en prisión, ha sido indultado. Miller juró vengarse de Kane y llegará a Hadleyville en el tren del mediodía. Su hermano Ben y dos pistoleros aguardan su llegada con impaciencia. Kane ha cesado en el cargo y valora la posibilidad de marcharse, influenciado por sus vecinos y sobre todo por su esposa. Pero su sentido de la responsabilidad es más fuerte, de modo que decide quedarse y hacer frente a Miller y su banda. Recaba la ayuda de los habitantes de Hadleyville para formar un pelotón con que enfrentarse a los forajidos, pero sus vecinos le hacen el vacío más absoluto, y hasta las autoridades de la ciudad hacen gala de una cobardía total.
Una parábola del maccarthismo
Considerada por el público adicto al cine del Oeste, pero de limitados conocimientos históricos, como un western estimable y poco más, SOLO ANTE EL PELIGRO es, en realidad, el más duro alegato cinematográfico contra el maccarthismo y la Caza de Brujas emprendida en Hollywood a finales de los 40 y principios de los 50. Bajo su tópico argumento subyace una ácida denuncia de las prácticas inquisitoriales del siniestro Comité de Actividades Antiamericanas, y también del comportamiento de una ciudadanía que oscilaba entre la complicidad más abyecta con dicho comité y la cobardía más ruin.
Los problemas que marcaron el rodaje de esta película de Zinneman estuvieron relacionados con su guionista. Carl Foreman (23/7/1914-26/6/1984) era uno de los mejores escritores de Hollywood, que había obtenido su primera nominación al Oscar por el espléndido guión de EL ÍDOLO DE BARRO (CHAMPION, Mark Robson, 1949), crudo retrato de un ambicioso púgil que lo sacrifica todo, hasta la vida, por alcanzar la cima. Foreman, que estaba en el punto de mira de McCarthy y sus adláteres desde hacía tiempo, escribió el guión de SOLO ANTE EL PELIGRO mientras era investigado por el ominoso comité, que poco después le obligaría a comparecer ante su presencia. En su declaración Foreman reconoció haber pertenecido al Partido Comunista en su juventud, si bien dejó claro que pronto pidió la baja al desilusionarse con esa ideología. No obstante, se negó en redondo a dar nombres de antiguos compañeros del partido, razón por la que fue etiquetado como testigo hostil, lo que significaba en la práctica que sería incluido en las tristemente célebres listas negras de la industria del cine. Por otra parte, se puso en marcha una despiadada operación de acoso y derribo contra su persona, a la que se sumaría increíblemente el productor de la película, Stanley Kramer, que demostró muy poca decencia con quien le había servido éxitos como la mencionada EL ÍDOLO DE BARRO, CYRANO DE BERGERAC (ídem, Michael Gordon, 1950) u HOMBRES (THE MEN, Fred Zinneman, 1950). No está clara la actitud de Kramer, tenido por un hombre liberal en el mundo del cine, pero es posible que en su comportamiento influyera el estado de psicosis colectiva anti-comunista imperante en aquel tiempo y el temor a ser incluido en las listas negras si defendía al guionista. Sea como fuere, Kramer intentó expulsar a Foreman de la producción de SOLO ANTE EL PELIGRO, lo que le enfrentaría con Gary Cooper y Fred Zinneman, protagonista y director del film respectivamente. Fue Cooper, un hombre considerado de derechas y defensor de los principios y valores tradicionales del americanismo, quien más indignado y combativo se mostró con Kramer. Cooper, a pesar de su ideología, tenía muchos amigos que podían ser considerados como de izquierdas, Ernest Hemmingway entre ellos, y las prácticas del Comité de Actividades Antiamericanas se le antojaban abominables. Cuando Kramer abogó por echar a Foreman, Cooper le plantó cara, pleiteando con él y llegando incluso a amenazar con abandonar el proyecto si el guionista era expulsado de la película por su negativa a dar nombres de supuestos comunistas ante el comité. Con el apoyo de Zinneman, Lloyd Bridges y otros miembros del reparto y del equipo técnico, Cooper logró que Foreman siguiese trabajando en SOLO ANTE EL PELIGRO.
Foreman ya había escrito el guión cuando planeaba sobre él la amenaza de la citación ante McCarthy y sus esbirros, así que decidió trasladar a la acción del film el tenso clima político que se respiraba en USA en aquel momento. De este modo, la sencilla película del Oeste, que Foreman había pergeñado a partir del relato THE TIN STAR de John Cunninghan, devendría en la más notoria parábola del maccarthismo que ha dado el cine. Con todo, Kramer, sin duda para contentar a los infames miembros del comité, consiguió que no apareciese el nombre de Foreman en los títulos de crédito como ayudante de dirección, aunque no pudo impedir que apareciese como guionista. El escritor sería nominado a los Oscars por su magnífica labor.
Después de SOLO ANTE EL PELIGRO Foreman fue incapaz de conseguir trabajo en el cine durante seis años, por lo que decidió emigrar a Europa. En cierto modo, su forzado exilio de Hollywood fue menos gris y más productivo que el de otros colegas suyos, pues en Gran Bretaña estableció contacto con J. Lee Thompson y Richard Attenbourough, con quienes emprendió diversos proyectos que le hicieron rico. Interesado por una exitosa novela de Pierre Boulle, compró personalmente los derechos de la obra que daría pie a EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI (THE BRIDGE ON THE RIVER KWAI, David Lean, 1957), colaborando en el guión junto a Boulle, Calder Willingham y Michael Wilson. Esta película también sería víctima de los prejuicios y paranoias de la extrema derecha americana. Hedda Hopper, vocera de la crítica más reaccionaria, abogó por "eliminar de los créditos los nombres de aquellos despreciables comunistas". EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI fue estrenada como si sólo Pierre Boulle fuese responsable de la historia, de forma que el escritor francés se llevó todo el mérito al obtener el Oscar al mejor guión. Sólo en fechas muy posteriores se reconocerían las inestimables aportaciones de Wilson, Cunningham y, sobre todo, Foreman al éxito del film dirigido por Lean.
La industria cinematográfica británica, no tan poderosa como la norteamericana pero muy pujante, otorgaría a Carl Foreman el reconocimiento que en su país de origen se le negaba por absurdos motivos ideológicos. Guionista y productor, fue nombrado director del Instituto Británico del Cine (British Film Institute) en 1965. Además de recibir la Orden del Imperio Británico, un premio BAFTA, concedido por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión, que galardonaría al mejor director, productor o guionista británico novel, fue designado con su nombre. De esta forma Gran Bretaña honraba a uno de los más grandes guionistas que han existido, que sufrió acoso y persecución en su propio país y fue obligado a exiliarse por su manera de pensar. Una lacra que empañará siempre la imagen de Estados Unidos y Hollywood.
Mucho más que un western
SOLO ANTE EL PELIGRO funciona como una espléndida cinta del Oeste, pero su fondo es mucho más complejo y crítico de lo que pudiera parecer a primera vista. Foreman vertió en el guión toda la amargura y todo el desasosiego que le provocaban los acontecimientos desatados por McCarthy and company. Hasta el más pequeño detalle del film está relacionado, directa o indirectamente, con lo que estaba ocurriendo en USA en aquel tiempo. Hadleyville, el pueblecito del Oeste donde transcurre la acción es, en realidad, una extrapolación de los Estados Unidos de principios de los 50, con todas sus lacras y defectos bien visibles. Sus habitantes, que en principio pudieran parecer honestos y sencillos, se revelarán como un hatajo de cobardes que, ante la inminente llegada de Frank Miller (memorable trasunto del odioso McCarthy), se esconden en cantinas, iglesias o en las habitaciones de invitados de sus propias casas. Cualquier cosa antes que arropar al sheriff Kane y ayudarle a hacer frente a esa banda de forajidos. Como el grueso de la sociedad estadounidense, que no hizo nada por parar los sucios manejos inconstitucionales del infame senador por Wisconsin, los habitantes de Hadleyville recurren a pobres e inconsistentes excusas para no ayudar a Kane. Foreman también enfiló sus críticas hacia la administración de justicia y hacia esos jueces que, por miedo, por un equivocado sentido del patriotismo, o por ambas cosas, dictaron sentencias injustas contra los perseguidos durante la Caza de Brujas. Estos siniestros personajes están representados en el film por el juez que condenó a Miller a la cárcel, pero que ante el regreso del pistolero retira la bandera de su sala de vistas y sale huyendo como alma que lleva el diablo. También es obligado mencionar aquí un detalle harto significativo: cuando Kane va a ver a un amigo para pedirle ayuda, éste se esconde tras una puerta mientras su mujer trata de dar la cara por él. El personaje se llama en el film... Sam Fuller. Está claro que con la inclusión de esta secuencia Foreman pretendía echarle en cara su actitud al director de MANOS PELIGROSAS (PICKUP ON SOUTH STREET, 1953), pues Fuller, supuesto amigo del guionista, no quiso tratar con él cuando empezó a ser asediado por el comité.
Foreman, que declararía haberse sentido identificado con el personaje del Marshall al ser citado ante el comité, cargó las tintas en la descripción negativa de los parroquianos de Hadleyville, haciendo que hasta el supuestamente honorable amigo de Kane y presidente de la junta vecinal, interpretado por el gran Thomas Mitchell, se niegue a ayudarle y le conmine a abandonar la ciudad como una rata. La vergonzosa forma de actuar de la gente influye incluso en los niños, que juegan a los pistoleros representando un duelo en el que quien hace de Kane resulta muerto por los que encarnan a Miller y su banda. Así, la imaginaria población de Hadleyville se convierte en un reflejo de los Estados Unidos de los años 50, en los que el grueso de la gente, por miedo y cobardía pero también por puro egoísmo, secundó por acción o por inacción las prácticas de McCarthy y otros como él.
El Marshall Kane es retratado como una especie de héroe a la fuerza. Tiene dudas, pero a pesar de ello sigue adelante solo, mientras todo el pueblo se quita de en medio esperando que lo maten. Tan sólo dos personas le ofrecen ayuda: un viejo borracho y tuerto y un adolescente indignado ante la cobarde actitud de toda una ciudad. Estos dos personajes, débiles físicamente pero dotados de un sentido de la moral infinitamente superior al de cualquier habitante de Hadleyville, simbolizan a los escasos estadounidenses que abogaban por hacer frente a la injusticia que simbolizaba McCarthy. Pero Kane, consciente de que no tendrían ninguna oportunidad frente a los avezados gunmen de Miller, rechaza conmovido el ofrecimiento de ambos. Al final será su flamante esposa, redimida tanto por su conciencia como por las palabras de Helen Ramírez ( Katy Jurado), quien ayude a su marido.
La acción del film se desarrolla en tiempo real, con la abundante inserción de planos de relojes para hacer más patente la amenaza que representa la llegada del tren. Tampoco es gratuita la inclusión, en momentos muy señalados del metraje, de algunas estrofas de la canción que acompaña los sencillos a la par que geniales créditos iniciales. Parece que tales detalles, que contribuyen a aumentar casi insoportablemente la tensión del film, fueron incluidos en el relato por Zinnemann, no formando parte del guión de Foreman.
El mítico final de SOLO ANTE EL PELIGRO es toda una declaración de principios por parte del guionista. Tras acabar con Miller y sus hombres, Kane arroja al polvoriento suelo, con inequívoco gesto de desprecio, la estrella que los cobardes habitantes de Hadleyville no quisieron arropar con valentía, y tras subir con su esposa a la carreta que le ha traído el muchacho que poco antes se ofreció para luchar a su lado, abandona la ciudad. Unos años después, Carl Foreman también abandonaría su Hadleyville particular, los Estados Unidos, asqueado por la apática actitud de sus compatriotas ante los turbios manejos de McCarthy y su cohorte de matones políticos.
SOLO ANTE EL PELIGRO es un gran Western, uno de los mejores títulos del género. Pero también es un impresionante documento sobre una época de la historia americana, los 50 y la ominosa Caza de Brujas, que estuvo a punto de conducir a los Estados Unidos, la primera democracia de la historia, al totalitarismo. En última instancia, y curiosamente en parte gracias a los excesos de McCarthy y los suyos, esa amenaza fue conjurada. Pero el arte cinematográfico sufrió un golpe del que jamás se repondría.
Antonio Quintana Carrandi
Fuente: Ciencia-Ficción
VER PELICULA:
https://www.ok.ru/video/1129650784863
sábado, 5 de octubre de 2019
viernes, 4 de octubre de 2019
"DISPUTAR LAS BANDERAS. LOS COMUNISTAS, ESPAÑA Y LAS CUESTIONES NACIONAL (1921-1982)", DE DIEGO DÍAZ ALONSO
Disputar las banderas. Los comunistas, España y las cuestiones nacionales (1921-1982)
Diego Díaz Alonso
Páginas: 416
ISBN: 978-84-17767-42-6
Año: 2019
Editorial Trea
35 €
Disputar las banderas. Los comunistas, España y las cuestiones nacionales (1921–1982) es un libro centrado en las relaciones entre el movimiento comunista y los movimientos nacionalistas en España, y en el abordaje teórico y práctico del comunismo español de la cuestión nacional territorial en nuestro país.
La narración histórica se inicia con la fundación en 1921 del Partido Comunista de España y concluye en 1982 con el anal de la Transición democrática y la configuración del mapa autonómico. Entre ambos hitos cronólogicos, la dictadura de Primo de Rivera y los primeros contactos con los movimientos catalanistas y abertzales, la posición comunista ante el problema territorial en la Segunda República, el redescubrimiento de un nuevo patriotismo español alternativo en el periodo del Frente Popular y la Guerra Civil, la lucha por las libertades nacionales durante la lucha anifranquista y la apuesta por una España federal plurinacional en la Transición y el debate constitucional.
Fuente: El Mono Azul
DESCARGAR PRÓLOGO: https://www.trea.es/system/books/enlace2s/000/005/508/original/9788417767426Prologo.pdf?1559035655
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Diego Díaz Alonso
Páginas: 416
ISBN: 978-84-17767-42-6
Año: 2019
Editorial Trea
35 €
Disputar las banderas. Los comunistas, España y las cuestiones nacionales (1921–1982) es un libro centrado en las relaciones entre el movimiento comunista y los movimientos nacionalistas en España, y en el abordaje teórico y práctico del comunismo español de la cuestión nacional territorial en nuestro país.
La narración histórica se inicia con la fundación en 1921 del Partido Comunista de España y concluye en 1982 con el anal de la Transición democrática y la configuración del mapa autonómico. Entre ambos hitos cronólogicos, la dictadura de Primo de Rivera y los primeros contactos con los movimientos catalanistas y abertzales, la posición comunista ante el problema territorial en la Segunda República, el redescubrimiento de un nuevo patriotismo español alternativo en el periodo del Frente Popular y la Guerra Civil, la lucha por las libertades nacionales durante la lucha anifranquista y la apuesta por una España federal plurinacional en la Transición y el debate constitucional.
Fuente: El Mono Azul
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jueves, 3 de octubre de 2019
POESÍA Y REVOLUCIÓN EN LUIS CERNUDA, EN HOMENAJE EN SU 117 ANIVERSARIO
La proclamación de la República Española en 1931 dio un sentido a la poesía de Luis Cernuda, hasta entonces perdida en anacronismos líricos de escasa relevancia. La rígida educación impuesta por el padre militar y en un colegio de frailes tuvo alicortada su inspiración poética hasta entonces, hasta sus 28 años. Dilapidó sus facultades líricas en una escritura desprovista de intención comunicadora, a la que concedieron poca atención los críticos literarios e incluso sus amigos, los que por haber celebrado unidos en 1927 el tercer centenario de la muerte de Góngora serían conocidos como grupo poético del 27, o algunas veces con menos exactitud generación del 27.
Dominaba el oficio, pero le faltaba lo que
suele denominarse el espíritu de la letra, por lo que sus versos de apariencia
formalista bien estructurada resultaron fríos. En Perfil del aire (1927) reunió un conjunto de primeros poemas
impresionistas de inspiración estética, en los que demostró saber realizar un
adecuado ejercicio, nada más. Con Égloga,
elegía, oda, compuesto entre 1927 y 1928, afianzó su formalismo esteticista
con unos caracteres de moda en aquel momento, de absoluta devoción al
clasicismo.
Culminó ese desencuentro consigo mismo en 1929,
un año altamente significativo en su evolución creadora. Compuso el libro Un río, un amor, en el que se lee el
poema “Oscuridad completa”, exposición de su anonadamiento anímico total ante
la carencia de significado que veía en su existir y su escribir. Como resultado
de ese ambiente se leen dos versos en los que reveló una inquietud acerca de la
finalidad de la poesía:
“No sé por qué he de cantar
O verter de mis labios
vagamente palabras”
demostración de su desánimo y a la vez indecisión. Las citas de Cernuda se toman de sus Obras completas, edición de Derek Harris
y Luis Maristany, Madrid, Siruela, en tres volúmenes, el primero de Poesías completas, 1993, y los otros dos
de Prosa, 1994. Se sitúan con el
volumen en números romanos y la página en arábigos. En este caso, I, 50.
De modo que en 1929 todavía Cernuda se
hallaba desconcertado, sin saber qué hacer con su vida y con su escritura. Le
dominaba el hastío por todas las cosas, decía sentirse cansado de vivir y de
escribir, y no acertaba a tomar una decisión. Fue lector de español en la École
Normale de Toulouse, empleado en una librería madrileña, y el cansado integral
en un mundo con el que se hallaba en completo desacuerdo. Al carecer de
horizonte comprensible sus 27 años, se planteaba la duda de estar de más en un
mundo incomprensible.
Llegada
de la poesía
La historia de España dio un cambio radical
con el triunfo de la conjunción republicano—socialista en las elecciones
municipales del 12 de abril de 1931. Dos días después se proclamaba
oficialmente la República Española, tras la huida apresurada del ya exrey. Ha
contado Vicente Aleixandre que aquella tarde acompañó a Cernuda hasta la Puerta del Sol madrileña,
en donde se congregó una multitud incontable e incontenible de personas ansiosas
por ver cómo era izada la bandera tricolor. Por fin terminaba el caótico y
represivo período monárquico, al instalarse la libertad en España.
También cambió entonces la poesía de Cernuda.
Los días 13, 14 y 15 de abril compuso los poemas constitutivos del núcleo
principal de Los placeres prohibidos, el
libro que por primera vez dio a conocer al verdadero poeta, hasta entonces
velado por consideraciones familiares y sociales. Con el triunfo de la libertad
política, representada por la
República, también Cernuda se atrevió a desatar sus sentimientos
más ocultos.
Un ansia incontrolable de comunicación de sus
vivencias íntimas dominó al poeta durante ese histórico mes de abril, puesto
que compuso 26 poemas entre los días 13 y 30, a los que solamente añadió uno en
mayo y otro más en junio para completar el libro. Lo dio a conocer en la
primera edición de La realidad y el deseo
en 1936, un título que deseó imponer a la totalidad de su escritura lírica,
y entonces eliminó dos poemas por rigor estético.
El anuncio de libertad que ondeaba con la
bandera tricolor le animó a declarar públicamente su erotismo homosexual,
condenado por la moral oficial de la Iglesia catolicorromana con toda clase de
penas, incluida hasta hacía poco la de la muerte en la hoguera, pese a ser los
sacerdotes de esa secta los más aficionados a la práctica del llamado por ellos
mismos el pecado nefando.
La liberación social de España por la
República desató la timidez de Cernuda para exhibirse públicamente en la
aceptación de su condición homosexual. Puede afirmarse que al atreverse a
comentar con libertad sus sentimientos equilibró la realidad con el deseo. Por
eso es posible calificar de auténticamente republicano el poemario Los placeres prohibidos, en donde el
poeta liberó sus opiniones de las ataduras convencionales que le ordenaron
sostener hasta entonces, y así se reveló el inmenso poeta que era, hasta ese
momento solamente insinuado a causa de los convencionalismos.
Uno del pueblo en marcha
Deseoso de participar activamente en la
nueva sociedad española, se integró en las Misiones Pedagógicas, uno de los
grandes medios de culturalización popular creados por la República. Con ellas
recorrió España entre 1932 y 1935, explicando a campesinos, marineros y obreros
el patrimonio cultural que les pertenecía, aunque hasta entonces hubiera
pertenecido a la nobleza y al clero. El contacto con el pueblo auténtico, el
residente en los pueblos, que es muy distinto del proletariado urbano, por más
que coincidan en sus reivindicaciones laborales, sirvió para radicalizar su ideología
política. Con algo de melancolía rememoró Rafael Alberti ese período de
actividad intelectual tan intensa, en la segunda parte de sus memorias, La arboleda perdida (Barcelona, Seix Barral,
1987, p. 57):
Con María Teresa fundé la revista Octubre, la primera española que dio el
alerta en el campo de la cultura y que agrupó a una serie de jóvenes escritores
–entre los que se encontraban Luis Cernuda, Serrano Plaja, José Herrera Petere…--
cuyo concepto del pueblo español cada vez se iba haciendo menos vago, menos
folklórico, es decir, más directo.
Esa
desconocida experiencia vital modificó el carácter de Cernuda, al producirse el
proceso de asimilación del concepto de lo popular, tan falsificado a cuenta de
quienes lo aprovechan en su beneficio. Sus coetáneos han hecho referencia a su
retraimiento, incluso a su carácter insociable, a sus rarezas. Es lo que él
mismo denominó “mi leyenda” en el último y terrible poema que escribió, dirigido
con rabia “A sus paisanos”, con el distanciamiento de la tercera persona en el
título.
El origen de esa leyenda derivó del desprecio que
sentía por las gentes dedicadas a perseguir en todo momento el medro personal,
en la vida y en la escritura. No le interesaba tomar contacto con ellas, y por
eso no se recataba de expresarles su desdén. Por el contrario, en su deambular
por los pueblos se sentía a su gusto entre las personas sencillas, las
iletradas y modestas, con las que era capaz de hablar como un igual. En esa
aventura se encontró a sí mismo, y en consecuencia al sentido de su existencia.
Como era inevitable, repercutió en su ideología, y por derivación lógica en su
escritura. Con la República se integró Cernuda en el pueblo español, y gracias
a él descubrió su voz personal auténtica. Su poema “La familia”, de Como quien espera el alba (1947), cuenta
la imposibilidad de integrarse en el mundo burgués que le estaba reservado por
herencia y tradición. La República
dio un sentido a su vida y a su poesía, anhelado hasta ese momento, pero
desconocido. No había sido del pueblo por razón de su nacimiento, pero en
cuanto lo descubrió se hizo uno del pueblo con toda su voluntad.
Con la Revolución comunista
Desde ahí el desenlace forzoso de su integración
en el pueblo debía ser su asentimiento a la Revolución Soviética. Sus biógrafos
han desatendido gustosamente esta faceta, con variados pretextos, pero resultó
fundamental en su vida, con repercusión en su escritura. Prueba de la
trascendencia que él mismo concedía a su apoyo a la revolución de acuerdo con
las consignas de Lenin, es que lo hizo constar como noticia resaltable en la
escueta nota autobiográfica redactada para anteponerla a la selección de sus
versos en la muy famosa edición de Poesía
española. Antología (Contemporáneos), seleccionada por Gerardo Diego y
editada en Madrid por Signo en 1934. En su página 516 está escrito:
En el otoño
de 1933 la revista Octubre publicó
unas líneas suyas de adhesión a la Revolución Comunista.
No pudieron ver esta confidencia los
lectores de las reediciones de esa antología hechas conjuntamente con su
predecesora, la publicada en 1932, impresas en Madrid por cuenta de Taurus a
partir de 1959. La referencia fue eliminada, pese a haber asegurado Gerardo
Diego en el nuevo prólogo que se reproducían “íntegros” ambos libros,
respetando “el texto hasta en sus mínimos errores”. Falso: durante la dictadura
no era admisible imprimir en España ningún libro en el que alguien se declarase
comunista. La explicación que me facilitó Gerardo, cuando le hice notar esa
mentira bibliográfica, fue que suprimió el párrafo porque en realidad Cernuda
nunca había sido comunista. Insólita perspicacia psicológica del vate
falangista.
La verdad es que esa pequeña noticia aportada
por el propio poeta al final de su brevísima nota autobiográfica, con escasos
hechos memorables, demuestra que tenía mucho interés en que se supiera su
adhesión a la Revolución Soviética. Confirma que fue una decisión arraigada en
su ánimo, y así lo prueban los acontecimientos sucesivos de su vida, porque
siempre se mantuvo fiel a su compromiso con el pueblo y con la Revolución,
hasta morir en el exilio de español libre.
Las líneas de adhesión señaladas aparecieron en el ejemplar con los números 4--5 de la revista Octubre, correspondiente precisamente a octubre y noviembre de 1933. Se titulan “Los que se incorporan” y llevan esta aclaración probablemente redactada por Alberti:
Luis Cernuda, poeta andaluz de quien la
burguesía no ha sabido comprender su gran valor, se incorpora al movimiento
revolucionario.
Se agrupaba con todos los revolucionarios
del mundo para comenzar la destrucción del imperio burgués, y sustituirlo por
la fuerza del proletariado imparable. El momento histórico reclamaba acción
contundente, puesto que en enero de ese año había sido nombrado Adolf Hitler
canciller de Alemania, gracias al apoyo de una mayoría del pueblo germano,
dispuesto a seguirle fanáticamente hasta la muerte. Era sin duda uno de los
motivos que indujeron a Cernuda a expresarse así:
Este
mundo absurdo que contemplamos es un cadáver cuyos miembros remueven a
escondidas los que aún confían en nutrirse con aquella descomposición. Es
necesario, es nuestro máximo deber enterrar tal carroña. Es necesario acabar,
destruir la sociedad caduca en que la vida actual se debate aprisionada. Esta
sociedad chupa, agosta, destruye las energías jóvenes que ahora surgen a la
luz. Debe dársele muerte; debe destruírsela antes de que ella destruya tales
energías y, con ellas, la vida misma. Confío para esto en una revolución que el
comunismo inspire. La vida se salvará así. (III, 63.)
El programa era preciso, pero irrealizable
por el momento. Es probablemente que el mundo resultara siempre absurdo para
sus habitantes en cualquier momento de su evolución, pero es cierto que el de
1933 superaba a todas las épocas anteriores, aunque todavía faltaba por llegar
lo peor. En España, tras la dimisión forzada de Azaña como presidente del
Gobierno en el mes de setiembre, se sucedieron los gobiernos de Lerroux y
Martínez Barrio, hasta que en las elecciones legislativas del 19 de noviembre
triunfó la derecha anticonstitucional, lo que también era el comienzo de un
desastre total. Así comenzó el llamado bienio negro de la República.
Denuncia contra los amos
En el número 6 de Octubre, correspondiente a abril de 1934, se publicó un poema de
denuncia social firmado por Luis Cernuda, “Vientres sentados”, no recogido en
sus libros. Denominaba así a los poderosos del mundo, los que reciben
tranquilamente sentados las ganancias aportadas por los trabajadores que
realizan su ocupación de pie o de rodillas. Les advertía que la Revolución
avanzaba por toda la Tierra, para ponderar el triunfo de los oprimidos y acabar
con los inicuos privilegios de casta poseídos por los vientres sentados, a
favor de la igualdad social en un mundo sin clases. Recordemos algunos de sus
versos, carentes de puntuación:
Con
satisfacción
Como quienes
saben
Como quienes
tienen en su puño la verdad
Bien apresada
para que no se escape
Y con orgullo
Como
vigilantes de vosotros mismos
Domináis a lo
largo a lo ancho de la tierra
Vosotros
vientres sentados. […]
Alado el pie
vigoroso
El pie
juvenil y vigoroso
Que
derrumbará bien pronto
Ese saco
henchido de fango de maldad de injusticia
Arrastrando
consigo vuestro trasero y vientre
Vuestra
triste persona que mancha el aire
El aire
limpio y justo
Donde hoy nos
levantamos
Contra
vosotros todos
Contra
vuestra moral contra vuestras leyes
Contra
vuestra sociedad contra vuestro dios
Contra
vosotros mismos vientres sentados (I, 713 s.)
El poema
demandaba una revolución social para derrotarlos e instaurar la justicia social
en un mundo sin clases. Era un buen deseo, pero generalmente los vientres son
los amos de la Tierra. El programa revolucionario expuesto en el poema se halla
en línea con las ideas aceptadas por algunos políticos, al comprobar la deriva
ultraconservadora tendente al fascismo en el Gobierno anticonstitucional.
Los vientres sentados españoles triunfaron
en 1934, y lanzaron a sus militares contra el pueblo, con escenas criminales en
Asturias, que destrozaron el ánimo de Cernuda. En unos apuntes redactados en
1934 y 1935, sin llegar a ser estrictamente un diario, dejó constancia de su
rechazo a Lerroux y a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA):
6
abril 1935
Lo más abyecto que he contemplado hasta
ahora es la política. Repugnante espectáculo el de estos días. Qué mar anegaría
y sepultaría esos miserables que chillan y esos miserables que se agarran como
ventosas. Asco, asco. (III, 755 s.)
Madrid,
5 octubre [1934]
Huelga general. Gobierno Lerroux—CEDA. […]
Huelga, huelga. Pocas veces he tenido un
disgusto, una preocupación colectiva como anoche. Qué asco, qué vergüenza que
haya podido formarse semejante engendro de gobierno. (III, 761.)
Quedan reflejados estos sentimientos, como
era obligado, en Donde habite el olvido, libro
desolador publicado en 1934, en donde se presenta a los seres humanos
encerrados dentro de un “invisible muro” (poema XV), sin comunicación posible,
en un universo de mentiras descrito en el poema final. Por entonces también
redactaba las Invocaciones a las gracias
del mundo, libro no editado aparte, que termina con un “Himno a la tristeza”
en oposición a la apoteosis culminante en la Novena sinfonía de Beethoven.
Le quedaban todavía las esperanzas puestas
en la Revolución Soviética. Así se comprueba al leer una carta manuscrita para
Federico García Lorca, fechada el 23 de marzo de 1935, incluida en el Epistolario 1924—1963, edición de James
Valender publicada por la Residencia de Estudiantes, Madrid, 2003, página 184.
En ella pidió a su amigo que retirase la firma puesta en un manifiesto de
homenaje a Pablo Neruda. Se basaba en que el texto aludía a Vicente Huidobro de
manera denigrante, y se sentía solidario con él por estar afiliado al Partido
Comunista de Chile; en esa fecha Neruda todavía no se había afiliado, no lo
hizo hasta 1945, por lo que se distanciaba políticamente de él:
Mi querido Federico: el otro día, una vez
que firmé tus líneas de homenaje a Neruda, al enterarme de que Huidobro ha
ingresado en el partido dudé acerca de si debía
o no mantener mi firma en ese documento.
Pienso en conclusión que no. Deseo que no
aparezca mi nombre en el asunto. Aunque yo no esté inscrito en el partido no
por ello debo ir tan abiertamente contra un camarada.
Pese a la opinión interesada del falangista
Gerardo Diego, ahí se encuentra una declaración inequívoca de su compromiso con
el ideario comunista, aunque no se hubiera afiliado al partido. Resulta
significativo que mencionase al partido simplemente, sin añadir su calificativo
definidor. Para los dos amigos no existía más que un partido político fiable,
el Comunista.
Con un
fusil y un libro a la trinchera
Al comenzar el año 1936 pareció que la
situación social se volvía favorable para España y para Cernuda. El 16 de
febrero ganó las elecciones legislativas el Frente Popular, que devolvió el
poder político al pueblo, y el 1 de abril se acababa de imprimir La realidad y el deseo, recopilación de
sus poemas, lo que motivó que el día 21 se le ofreciera un homenaje público. El
10 de mayo era elegido presidente de la República Manuel Azaña.
Las buenas perspectivas se terminaron
bruscamente el 17 de julio, al sublevarse en Marruecos los militares
monárquicos, acción repetida al día siguiente en España. Al encontrarse
empleado en la Embajada de la República en París, como secretario del embajador
Álvaro de Albornoz, pudo Cernuda quedarse allí a salvo de los peligros de la
guerra, pero no dudó en dónde estaba su puesto, junto al pueblo combatiente, así
que regresó a Madrid. La revista El Mono
Azul insertó en su número 6, del 1 de octubre, una nota titulada “Luis
Cernuda, en Madrid”, con este texto:
Ha
vuelto de París Luis Cernuda. Viene cuando algunos se van. Doblemente nos
alegra, por eso, su llegada. Por tenerle de nuevo al lado nuestro, con nosotros.
El puro poeta, auténtico escritor de la más
pura calidad de inteligencia, no podía vacilar al elegir su sitio. Con el
pueblo, con Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Rafael
Alberti, con la verdad.
La llegada de Luis Cernuda ha sido acogida
por todos con alborozo.
Se alistó de inmediato en las Milicias
Populares de la República, y fue destinado a la sierra de Guadarrama para
defender a Madrid del asedio faccioso. Contó Arturo Serrano Plaja, su compañero
en aquellas aventuras, heroicas por tratarse de poetas que ignoraban el manejo
de las armas, que llevaba por todo equipaje un fusil y un libro de poemas de
Hölderlin. Fueron asiduas sus emisiones radiofónicas a favor de la causa
popular, colaboró en las revistas leales, como Nueva Cultura, Hora de España y El
Mono Azul, además de firmar manifiestos contra la agresión nazifascista
contra la República,
y participó en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Los
poemas de esos años pasaron a formar el libro Las nubes, editado en 1943 en Buenos Aires, sin su autorización,
según declaró.
El poeta es un revolucionario
La situación bélica le obligó a plantearse el papel que debe desempeñar un poeta en esa circunstancia anómala. En junio de 1937 apareció en el número VI de la excelente revista republicana Hora de España una colaboración en prosa de Cernuda, titulada “Líneas sobre los poetas y para los poetas en los días actuales”. Pese a la limitación temporal impuesta por el título, es una reflexión que debe ser proyectada al polémico lugar reservado para los poetas en la sociedad, si los filósofos se lo permiten:
El poeta es fatalmente un revolucionario, y
estas palabras aquí dichas son repetición de otras escritas hace unos años; un
revolucionario con plena conciencia de su responsabilidad. Rigor en su trabajo
y disciplina en su actitud; esto aprendieron los actuales líricos españoles de
sus maestros en poesía a través de los siglos. (III, 121.)
Desde ese convencimiento nacieron los poemas
integrados en Las nubes, en momentos
de angustia y abatimiento, por lo que en ellos se suele alternar el tono esperanzado
con la convicción de la derrota. Todo el mundo sabía, incluidos los gobernantes
de los países considerados democráticos, que en España se enfrentaba el pueblo
contra los militares y el armamento de la Alemania nazi, la Italia fascista y el Portugal
ultraconservador, bendecidos y remunerados con el dinero aportado por las
iglesias catolicorromanas. Los poetas revolucionarios unidos al pueblo del que
formaban parte, se enfrentaron entonces a los mercaderes, como se explica en “Lamento
y esperanza”:
Y en la
revolución pensábamos: un mar
Cuya ira azul
tragase tanta fría miseria. […]
Un continente
de mercaderes y de histriones,
Al acecho de
este loco país, está esperando
Que vencido
se hunda, solo ante su destino,
Para arrancar
jirones de su esplendor antiguo. (I, 268.)
No
hace falta decir que el “loco país” es el nuestro, condenado por un destino
trágico a deshacerse en las peores empresas, bajo la dirección de unos reyes
tan fanáticos como imbéciles, según demuestra la historia. En “este loco país”
los revolucionarios están siempre condenados a morir en el tormento o en el
exilio.
Con la
España peregrina
El 14 de febrero de 1938 salió de España,
contratado para dictar unas conferencias en Londres, con las que pensaba apoyar
a la causa leal, dada la declarada hostilidad que profesaba el Reino Unido de la Gran Bretaña a la República Española,
debido a las recomendaciones de la exreina a sus parientes. Pensaba regresar,
pero la evolución de la guerra le disuadió de hacerlo, obligándole a integrarse
en la llamada España peregrina.
Desde entonces su poesía estuvo marcada por
el exilio, inevitable para un español ansioso de vivir en libertad. Completó la
redacción de Las nubes, con algunos
de sus mejores poemas. Es forzoso definir a Cernuda como un poeta político,
pese las reticencias de la mayor parte
de los críticos e historiadores, empeñados en defender la imagen del poeta puro
preocupado por defender la belleza de las palabras. No es cierta esa imagen
deformadora de la realidad, incapaz de representar al poeta del pueblo
integrado en sus inquietudes sociales para exponerlas en sus versos.
Escribió en la elegía por Federico García
Lorca, asesinado por los militares rebeldes, que es triste ser español cuando
se posee “algún don ilustre”, porque la miseria de sus conciudadanos le arroja
“El insulto, la mofa, el recelo profundo” (I,
255). Otro poema dedicado a Larra asegura que “Escribir en España no es llorar,
es morir”, por el mismo motivo (I, 267). En una reunión mantenida en Londres
alguien habló de España, pero otro advirtió que esa palabra sólo significaba
“Un nombre. / España ha muerto” (I, 295.) Termina el libro con esta confesión:
“Mucho enseña el destierro de nuestra propia tierra. / ¿Qué saben de ella
quienes la gobiernan?” (I, 313 s.)
Se resignó al exilio como una fatalidad
inevitable, condicionadora de su destino de español en aquel tiempo de horror
sin esperanza. Tenía muy claro que jamás regresaría a la patria sometida al
terror de la dictadura fascista, pasara lo que pasase en el mundo. El 15 de
diciembre de 1942 escribió en Glasgow a Nieves Mathews, y le confió sus
pensamientos sobre la realidad de la patria; la carta se halla en la página 330
de la edición citada del Epistolario
1924—1963, y dice en sus párrafos más esenciales:
[…] sólo el nombre de franquista basta para
levantar una ola de asco y repulsión en mis sentimientos. Para mí, el
levantamiento es responsable no sólo de la muerte de miles de españoles, de la
ruina de España y de la venta de su futuro, sino que todos los crímenes y
delitos que puedan achacarse a los del lado opuesto fueron indirectamente
ocasionados también por los franquistas.
A su libro siguiente, Como quien espera el alba (1947) le incorporó algunos poemas de
motivación religiosa, aunque más cercana a lo demoníaco que a lo divino. Al
mismo tiempo meditaba sobre la misión del poeta en un mundo que lo ignora, cuando
no lo desprecia. El poema “La familia” es un retrato negativo de la suya,
verdadero ajuste de cuentas con un pasado que formó su carácter. En la
distancia física y temporal, su familia y su patria le enseñaban claramente sus
miserias, y comprendía que no tenía ningún lazo afectivo con ninguna de las
dos.
Exilio sin dolor
Tal vez por ese convencimiento Cernuda no
padeció el dolor del exilio que tanto daño causó a otros, hasta la muerte. Le
disgustaron los lugares en los que se vio forzado a residir, por su clima y por
sus gentes, pero no echaba de menos a la patria ni a la tierra natal. Lo
manifestó así en varias ocasiones; por recordar la más significativa
seguramente, en la “Presentación a una lectura poética”, texto leído ante la
radio de Londres el 4 de marzo de 1946, donde protestó de que se le achacase
sentirse dolorido por hallarse en el exilio obligado de su patria encarcelada:
En alguna de las referencias que acerca de
mi trabajo he visto hechas en España ahora, se da por supuesta la resonancia en
mí del dolor de la separación. No creo yo que tal dolor exista. Pasemos toda
alusión a aquello que motiva mi alejamiento de España, porque de hacerla,
entonces ciertamente habrían de aparecer resonancias dolorosas. Mas en la
separación misma, yo no encuentro nada doloroso. (III, 769.)
Repárese en la declaración de que sí le
proporcionaba dolor el triunfo de los militares monárquicos rebeldes, pero no
el que debido a ese motivo tuviera él que permanecer fuera de España. La visión
realista poseída por Cernuda de su patria y de sus conciudadanos le impelía al
desprecio. España en este contexto no es el territorio físico, sino la parte
preponderante de la gente que la puebla.
Está
claro que durante esos años en los que formó parte de la España peregrina, como
la mayor parte de los intelectuales españoles, y desde luego los mejores,
Cernuda alcanzó su más acertada expresión lírica. Los terribles sucesos de los
que tuvo noticia primero durante la guerra española, y después en la mundial,
depuraron su expresión al máximo, pero no para convertirle en un poeta puro,
sino para hacerle un poeta comprometido con la Revolución.
Entre 1944 y 1949 escribió Vivir sin estar viviendo, con la misma
inspiración motivadora de los dos títulos anteriores. Así, en una evocación de
Juan Ramón Jiménez, también exiliado, aseguró que lo único importante es la
poesía en sí misma: “Para el poeta hallarla es lo bastante, / E inútil el renombre
u olvido de su obra” (I, 405), ya que la realización del ser humano se cumple
en la ejecución de los dones de que está dotado, sea cual fuere la estimación
que obtenga con su ejercicio.
Desde octubre de 1947 a octubre de 1952 fue
profesor de literatura española en Massachusetts, con enorme desgana, porque le
disgustaban el trabajo, el clima, los alumnos y los profesores. Así se
comprende el título impuesto a ese libro, Vivir
sin estar viviendo, porque en los Estados Unidos de Norteamérica no se
vive, sino que se espera la muerte.
En una tierra viva
Para escapar de la opresión de aquel
malvivir hizo viajes a Cuba y a México, y en 1952 decidió perder la buena
situación económica de que gozaba, y abandonar un país que le desagradaba tanto
como su patria encarcelada. Al cruzar la frontera con México sintió la alegría
de un pueblo que sabe vivir y lo hace bien. El contraste entre los dos países
le inspiró las prosas líricas de Variaciones
sobre tema mexicano, escritas en 1950 y expresadas en segunda persona, con
sólo dos excepciones, en las que meditó sobre una tierra poblada de pobreza,
pero viva, no como los Estados Unidos muertos, según se lee en “Lo nuestro”:
Aquella tierra estaba viva. Y entonces comprendiste
todo el valor de esa palabra y su entero significado, porque casi te habías
olvidado de que estabas vivo. Acaso el precio de estar vivo sea esa pobreza y
duelo que veías en torno; (I, 629.)
En Massachussets había olvidado casi que
vivía, en medio de todas las tecnificaciones de la sociedad de consumo. En
cambio, al contemplar la realidad del pueblo mexicano recobró la vitalidad, y
con ella el entusiasmo. Desde entonces se radicó en México, aunque realizó
visitas a los detestados Estados Unidos para atender compromisos profesorales.
Así que México fue su patria de adopción, en la que murió. No se elige el lugar
del nacimiento, pero sí es posible escoger el de la muerte. Cabe preguntarse,
por ello, cuál es la verdadera patria, y si no habrá que revisar el concepto
generalmente aceptado, que hace a una persona soportar un empadronamiento que
no pudo buscar.
Es un asunto de importancia en sus últimos poemas.
Tituló significativamente Con las horas
contadas un poemario iniciado en noviembre de 1950, en momentos depresivos
que le hacían suponer próximo el fin de su vida. Merece leerse con atención una
copla, titulada “Soledades”, que resume su opinión sobre los lectores de poesía:
¿Para qué
dejas tus versos,
Por muy poco
que ellos valgan,
A gente que
vale menos? (I, 464.)
A pesar de ello continuó escribiéndolos, y
en noviembre de 1962, justamente un año antes de su muerte, vio la luz su
último libro, Desolación de la Quimera, al
cumplir los 60 años de su edad. Aunque no le gustase su patria obligada, o
precisamente por ello, sigue estando presente en esos poemas finales. Uno de
los más importantes, titulado simplemente con las cifras de “1936”, el año de
la sublevación militar, relata su conversación con un antiguo miembro de la
Brigada Lincoln, que vino a combatir junto al pueblo español. Hablándose a sí
mismo se decía Cernuda:
Por eso otra
vez hoy la causa te aparece
Como en
aquellos días:
Noble y tan
digna de luchar por ella.
Y su fe, la
fe aquella, él la ha mantenido
A través de
los años, la derrota,
Cuando todo
parece traicionarla.
Mas esa fe,
te dices, es lo que sólo importa. (I, 545.)
Indudablemente, siempre será noble y digno
luchar por la libertad de los pueblos y de los individuos, allí en donde quiera
que esté amenazada, incluso cuando las gentes a las que se protege no lo
merezcan. Desde luego, Cernuda nunca hubiera escogido España como patria, en el
hipotético supuesto de poder hacerlo. Así lo demuestra el poema final del
libro, “A sus paisanos”, un rechazo de su españolidad forzada, y una queja por
tener que utilizar el español como lengua porque “Criado estuve en ella y, por
eso, es la mía, / A mi pesar quizá, bien fatalmente” (I, 547). No quería
comunicarse en el mismo idioma utilizado por los vencedores para ensalzar a su
dios y a su dictadorísimo, de los que Cernuda renegaba y les dejaba toda la patria
para ellos solos. Por eso mismo era un gran patriota.
ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO
Fuente: Amistad Hispano Soviética
miércoles, 2 de octubre de 2019
"MADRE CORAJE Y SUS HIJOS", DEL DRAMATURGO COMUNISTA BERTOLT BRECHT, EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO DE MADRID
Madre Coraje y sus hijos
Texto: Bertolt Brecht
Dirección: Ernesto Caballero
Reparto: David Blanco, Bruno Ciordia, Raquel Cordero, Paco Déniz, Ángela Ibáñez, Paula Iwasaki, Ignacio Jiménez, Jorge Kent, Blanca Portillo, Janfri Topera, Jorge Usón y Samuel Viyuela.
Año: 2019.
Teatro María Guerrero.
Fecha: del 27 de septiembre al 17 de noviembre.
Duración: 2 horas 10 minutos aprox.
Resumen: La cantinera Ana Fierling no quiere que termine la guerra, pues de ella depende el sostenimiento de su pequeño comercio. La guerra, ese gran negocio, que con su aciaga factura de muerte y destrucción se va cobrando la vida de sus hijos, no parece despertar a Madre Coraje de su propia alienación. ¿O tal vez no sea así? Acaso cuando al final, reemprende su marcha arrastrando su carro en soledad, lo haga desde una conciencia alentada por esa “rabia de mecha larga” que ella misma preconiza en un momento de la obra. La riqueza del personaje estriba en la encrucijada de contradicciones en que se desenvuelve. Sea como sea, el dramaturgo, maestro de la paradoja y la ironía, transfiere la agnición de la heroína al patio de butacas: el público contempla la ceguera de Madre Coraje e, inevitablemente, extrae sus propias consideraciones al respecto, participando así, tanto de la propuesta artística, como de la consiguiente conversación pública que esta propicia.
Ernesto Caballero dirige una versión de uno de los textos más emblemáticos del siglo XX. Escrita por el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, esta obra describe el culto al mercado dentro de un relato antibelicista que escenifica los costes de la guerra y la codicia humana.
El argumento sitúa a Madre Coraje, interpretada por Blanca Portillo, en el drama que se vive durante la Guerra de los 30 años. Provista de un carromato, la protagonista esquiva las diferencias entre católicos y protestantes siguiendo al ejército sueco mientras saca provecho de la miseria reinante. Pero a pesar de los beneficios que obtiene, Madre Coraje termina pagando un elevado precio por su ambición: sus tres hijos.
Una extraordinaria visión escrita en los albores de la Segunda Guerra Mundial que busca ser una alegoría de aquel tiempo en el que la corrupción y los populismos ascendían en toda Europa. Y que tras varias décadas aún resulta de tremenda actualidad.
Fuente: Esmadrid
Texto: Bertolt Brecht
Dirección: Ernesto Caballero
Reparto: David Blanco, Bruno Ciordia, Raquel Cordero, Paco Déniz, Ángela Ibáñez, Paula Iwasaki, Ignacio Jiménez, Jorge Kent, Blanca Portillo, Janfri Topera, Jorge Usón y Samuel Viyuela.
Año: 2019.
Teatro María Guerrero.
Fecha: del 27 de septiembre al 17 de noviembre.
Duración: 2 horas 10 minutos aprox.
Resumen: La cantinera Ana Fierling no quiere que termine la guerra, pues de ella depende el sostenimiento de su pequeño comercio. La guerra, ese gran negocio, que con su aciaga factura de muerte y destrucción se va cobrando la vida de sus hijos, no parece despertar a Madre Coraje de su propia alienación. ¿O tal vez no sea así? Acaso cuando al final, reemprende su marcha arrastrando su carro en soledad, lo haga desde una conciencia alentada por esa “rabia de mecha larga” que ella misma preconiza en un momento de la obra. La riqueza del personaje estriba en la encrucijada de contradicciones en que se desenvuelve. Sea como sea, el dramaturgo, maestro de la paradoja y la ironía, transfiere la agnición de la heroína al patio de butacas: el público contempla la ceguera de Madre Coraje e, inevitablemente, extrae sus propias consideraciones al respecto, participando así, tanto de la propuesta artística, como de la consiguiente conversación pública que esta propicia.
Ernesto Caballero dirige una versión de uno de los textos más emblemáticos del siglo XX. Escrita por el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, esta obra describe el culto al mercado dentro de un relato antibelicista que escenifica los costes de la guerra y la codicia humana.
El argumento sitúa a Madre Coraje, interpretada por Blanca Portillo, en el drama que se vive durante la Guerra de los 30 años. Provista de un carromato, la protagonista esquiva las diferencias entre católicos y protestantes siguiendo al ejército sueco mientras saca provecho de la miseria reinante. Pero a pesar de los beneficios que obtiene, Madre Coraje termina pagando un elevado precio por su ambición: sus tres hijos.
Una extraordinaria visión escrita en los albores de la Segunda Guerra Mundial que busca ser una alegoría de aquel tiempo en el que la corrupción y los populismos ascendían en toda Europa. Y que tras varias décadas aún resulta de tremenda actualidad.
Fuente: Esmadrid
martes, 1 de octubre de 2019
DOS HORAS DE MÚSICA MAOISTA EN EL 70 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA
0:00 东方 红 (El este es rojo)
3:40 毛主席 的 声音 传 四方 (La voz del presidente Mao resuena en todas las direcciones)
5:07 生活 在 毛泽东 时代 (Vivir en la era de Mao)
7:00 全世界 人民 热爱 毛主席 (Gente de todo el mundo ama al presidente Mao)
8:30 读 毛主席 的 书 (Leyendo el libro del presidente Mao)
10:20 毛主席 的 书 是 革命 的 宝 (El libro del presidente Mao es el tesoro de la revolución)
11:43 延边 人民 热爱 毛主席 (El pueblo de Yanbian ama al presidente Mao)
13:55 敬祝 毛主席 万寿无疆 (Larga vida al presidente Mao)
16:17 毛泽东 思想 永 放光芒 (El pensamiento de Mao Zedong brillará para siempre)
19:10 毛主席 派人 来 (El presidente Mao nos ha enviado)
22:10 颂歌 献给 毛主席 (Oda al presidente Mao)
24:26 绣 金匾 (bordar una pancarta de seda dorada)
27:38 毛主席 来到 咱 农庄 (El presidente Mao vino a nuestra granja)
29:30 贫下中农 最爱 毛主席 (Los campesinos pobres aman al presidente Mao, el más)
31:24 毛主席 号召 学大寨 (El presidente Mao nos dijo que aprendiéramos de Dazhai)
34:43 我们 是 毛主席 的 红卫兵 (Somos los guardias rojos del presidente Mao)
38:20 跟着 毛主席 跟着 党 (Sigue al presidente Mao, Sigue al partido)
40:30 日夜 想念 毛主席 克里木 (Día y noche señorita Presidente Mao)
43:45 世世代代 铭记 毛主席 的 恩情 (Recuerda la bondad del presidente Mao para generaciones)
45:38 手捧 珍藏 的 毛主席 像 (Sosteniendo una estatua del presidente Mao)
49:21 太阳 就是 毛泽东 (El sol es Mao Zedong)
51:07 听 毛主席 的 话 到 农村 去 (Escuche las palabras del presidente Mao)
52:26 万众 欢呼 毛主席 (La gente anima al presidente Mao)
54:09 伟大 导师 毛泽东 (Gran maestro Mao Zedong)
55:21 伟大 的 领袖 毛主席 (Gran Líder Presidente Mao)
57:27 伟大 的 毛泽东 思想 灿烂 辉煌 (El Gran Brillo del Pensamiento de Mao Zedong)
1:00:35 我们 是 毛主席 的 战士 (Somos soldados del presidente Mao)
1:02:57 们 心中 的 红 太阳 毛主席 (Presidente Mao el Sol Rojo en Nuestros Corazones)
1:05:38 我 凝望 着 毛主席 住过 的 地方 (Visité el lugar donde vivía el presidente Mao)
1:09:32 毛主席 纪念堂 (Sala conmemorativa del presidente Mao)
1:13:27 永远 歌唱 伟大 领袖 毛主席 (Cantar para siempre del gran líder Mao Zedong)
1:17:05 永远 跟着 毛泽东 (Siempre sigue a Mao Zedong)
1:20:16 永远 在 毛主席 身边 (El presidente Mao siempre está cerca)
1:22:17 永远 做 毛主席 的 好 战士 (Siempre sé un buen soldado del presidente Mao)
1:23:18 越看越 爱 毛主席 (Amor Presidente Mao Más y Más)
1:24:59 在 毛主席 的 指挥 下 统一 行动 (Bajo el mando del presidente Mao)
1:26:33 战士 爱 读 毛主席 的 书 (A los soldados les encanta leer el libro del presidente Mao)
1:28:59 毛主席 我们 永远 歌唱 您 (Siempre cantaremos sobre el presidente Mao)
1:32:31 天上 太阳 红 彤彤 (El sol rojo que brilla en el cielo)
1:34:17 这 就是 领袖 毛泽东 (Este es el líder Mao Zedong)
1:38:24 这里 是 毛主席 来 过 的 地方 (Aquí es donde ha estado el presidente Mao)
1:42:40 永远 忠于 毛主席 (Siempre fiel al presidente Mao)
1:44:57 毛泽东 同志 是 当代 最 伟大 的 马克思 列宁 主义 者 (El camarada Mao Zedong es el mejor marxista-leninista de nuestra era)
1:47:11 桥 工 想念 毛主席 (Trabajadores del puente añoran al presidente Mao)
1:49:56 咱们 的 领袖 毛泽东 (Nuestro líder Mao Zedong)
1:51:34 咱 要去 瞻仰 毛主席 遗容 (Rindo homenaje a los restos del presidente Mao)
1:53:58 给 我 力量 毛泽东 (Dame fuerza, Mao Zedong)
1:59:32 大海 航行 靠 舵手 (Navegar los mares depende del timonel)
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