viernes, 21 de febrero de 2020

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CAMINANDO FRONTERAS. MEMORIAS DEL EXILIO REPUBLICANO ESPAÑOL", DESCARGABLE EN PDF


"CAMINANDO FRONTERAS. MEMORIAS DEL EXILIO REPUBLICANO ESPAÑOL"

Organizada por la Fundación Juan Negrín, el jueves 6 de febrero de 2020, tuvo lugar en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) la presentación del libro Caminando fronteras. Memorias del exilio republicano español, publicado por el Ministerio de Justicia y la Asociación Descendientes del Exilio Republicano Español. 

Presentó y moderó el acto, Mirta Núñez Díaz-Balart, profesora de Historia Contemporánea de la UCM, e intervinieron en la presentación Elena Sánchez de Madariaga, historiadora, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, y coordinadora del libro, junto con Pilar Nova Melle, profesora de Sociología de la UNED y presidenta de la Asociación Descendientes del Exilio Español, y las autoras de sendos artículos, Carmen Negrín, presidenta de honor de la Fundación Juan Negrín, y Carmen de la Guardia, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

El acto, que contó con una nutrida afluencia de público, fue seguido de un animado debate. Para dar aquí una idea del interesante contenido de esta publicación del Ministerio de Justicia y de la Asociación Descendientes del Exilio Español, reproducimos a continuación amplios extractos de las palabras pronunciadas en esta ocasión por Elena Sánchez de Madariaga, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), que, además de coordinadora, es autora de la Introducción del libro. Tras expresar su agradecimiento a la Fundación Juan Negrín y a Mirta Núñez Díaz-Balart por su participación en el acto y hacer posible que se celebrara en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla, Elena Sánchez de Madariaga prosiguió diciendo: 

El libro tuvo su origen en una iniciativa de la Asociación Descendientes Exilio Español para conmemorar el 80 aniversario de cruzar la frontera francesa en febrero de 1939. Cuando la presidenta de dicha Asociación, Pilar Nova Melle, me propuso colaborar en este libro, se me ocurrió tomar precisamente ese cruce de la frontera y el viaje o los viajes del exilio como tema central. Esa imagen de la frontera francesa es la que está en la portada del libro y es evocadora de otros desplazamientos forzosos, que llegan a nuestros días. El libro fue publicado por el Ministerio de Justicia en coedición con la Asociación Descendientes del Exilio Español. 

La idea central del libro gira en torno a qué fronteras, no solo físicas, se cruzaban (o no) y cómo se cruzaban; en cómo se caminaban esas rutas; en contar la experiencia y vivencia de esos caminos y en cómo el exilio transforma la vida. En realidad, en último término, el tema del libro es una reflexión sobre el exilio. El enfoque también invitaba a sacar a la luz los sentimientos, emociones, pensamientos y reflexiones sobre el exilio y las trayectorias vitales, a pensar cómo el exilio afecta a la identidad. 

No es una reflexión sobre el exilio desde la política, o las ideologías. Los protagonistas son personas de distintas ideologías y partidos políticos: socialistas, republicanos, comunistas, anarquistas, pero en el libro no se trata la política directamente. Presidentes de gobierno hay tres: Giral, Largo Caballero y Negrín… Y Federica Montseny, ministra de Sanidad, fue la primera mujer en ocupar ese cargo, no solo en España, sino en toda Europa. … También hay políticas, como Victoria Kent. Pero la política queda en segundo o tercer plano, o, más bien, fuera del foco. 

Otra característica general del libro es que, aunque se hizo inicialmente pensando en individuos, se incorporaron pronto historias familiares, tanto de individuos insertos en sus familias, como de familias completas. 

Como dice Ángela Giral en su capítulo, citando una obra de teatro de Simone de Beauvoir, en el libro se habla de las “bouches inutiles”, las bocas inútiles en las guerras: niños, mujeres y ancianos.
En cuanto al desarrollo del libro, están los protagonistas del exilio –pocos, por una cuestión de edad- y los familiares directos que aportan su testimonio. Memorias y memorias de memorias. A Ángela Giral le pedí que escribiera sobre lo que me había contado tantas veces: la salida de España, los montes de Segovia, los bebés a cuestas… Si hablamos de fronteras, fue ésta de la guerra una frontera interna y móvil, fundamental desde 1936, que separó familias y marcó el destino. 

Sobre Max Aub escriben Elena Aub y su hijo David. Se trata de una evocación conmovedora del padre y el abuelo, y del exilio en México. De Líster, su hijo relata con garra lo que significó cruzar la frontera francesa como rendición de un combatiente. Rezuma amargura. Pura de Madariaga nos habla de su familia desde su mirada de niña que vivió los “desastres de la guerra”. Es también un texto sustentado en los sentimientos y emociones y la permanencia / perpetuación de la memoria de la guerra. Carmen Negrín, con quien tenemos la fortuna de contar hoy para la presentación de este libro, nos habla no solo de su abuelo, sino de toda su familia. 

También, a iniciativa sobre todo de Pilar Nova, contamos con autores vinculados a fundaciones, instituciones memorialistas, que dispusieran de sus archivos. Miguel Hernández representa el caso de un “no exiliado”, narrado por Francisco Escudero Galante. Su presencia nos permitía apreciar lo que significó no poder salir de España, y las consecuencias que podía acarrear en algunos casos. Tenemos a Largo Caballero, internado en un campo de concentración nazi, como nos relata Manuela Aroca, de la Fundación Francisco Largo Caballero y profesora de la Universidad Carlos III. Sobre Domingo Malagón, falsificador, escribe Javier Ruiz, secretario de la Fundación Domingo Malagón. Autor de documentos falsos de identidad, entre otros, los de la Pasionaria y los de Jorge Semprún, Domingo Malagón nos retrotrae a otra frontera: la española y francesa durante el franquismo, los pasos clandestinos, la lucha antifranquista. El capítulo colectivo sobre el paso de la Junquera es obra de Jordi Font y Miquel, vinculados al Museo Memorial del Exilio (MUME). 

Como autores del mundo académico, tenemos a Henry Vicente, arquitecto e historiador de la arquitectura, uno de los principales autores del libro sobre Arquitecturas desplazadas. En torno al arquitecto Luis Lacasa, se rememora el exilio republicano español en La URSS y en China. Queríamos hablar no solo del exilio en Francia y en América Latina, también en otros países y continentes, Como historiadoras, tenemos a Carmen de la Guardia y a Susana Sueiro, especialista en anarquismo. También filólogas, como Lourdes Núñez, que escribió sobre María Teresa León, una de las exiliadas que más expresó lo que significaba el exilio, y Sandra Lorenzano. A Carmen de la Guardia la escucharemos hoy hablar sobre Victoria Kent. En cuanto a Susana Sueiro, autora de un capítulo sobre Federica Montseny, y Lourdes Núñez Molina, de otro sobre María Teresa León, están entre el público, por si quieren intervenir en el debate …

Sandra Lorenzano, escritora, exiliada ella misma de la dictadura argentina en México, es autora de un capítulo final sobre María Zambrano que es un broche precioso al final del libro. Breve, pero aborda temas cruciales: el exilio como viaje por el pensamiento, el amor al exilio, y, a la vez, el rechazo a que haya exiliados, la poesía y lo que proporciona identidad y pertenencia como equipaje de los desterrados, el exilio como patria. (“El monólogo final de Antígona es la declaración de la desgarrada y generosa sobrevivencia del desterrado, aquel que no puede olvidar, porque sólo «la patria, la casa propia es el lugar donde se puede olvidar»”). 

Realmente, es un azar que el capítulo inicial y final estén dedicados a Max Aub y a María Zambrano (la A y la Z), exiliados en México. No fue hecho adrede, pero en cierto modo simboliza la importancia de México en el exilio español. 

El libro quedó así estructurado en tres partes diferenciadas, que reflejan estas tres voces. Testimonios de protagonistas, voces institucionales memorialistas, estudios académicos. 

Es importante subrayar que, en todos los textos, de las tres secciones del libro, son fundamentales el uso de las cartas, de los diarios, de las memorias, de los textos autobiográficos. Algunos conocidos, publicados y referentes, como Memoria de la melancolía. de Teresa León. Otros, no. Muchos son textos privados, familiares, escritos para los hijos, por ejemplo. 

En el libro se percibe una clara necesidad de contar, con fines terapéuticos. Se aprecia también una necesidad de visitar y revisitar lugares específicos, con significado. Tenemos igualmente aquí toda una faceta terapéutica, que es importante. Muchos de estos lugares son particulares. Pero otros tienen una dimensión colectiva. Nos encontramos aquí con un elemento que es fundamental en las políticas de memoria histórica: la necesidad de contar con lugares públicos y reconocidos de memoria. Es una faceta que en España está siendo difícil desarrollar y que desgraciadamente está sujeta a los vaivenes políticos.

Volviendo a las cartas, memorias, diarios, textos autobiográficos, relatos familiares transmitidos oralmente, me gustaría hacer aquí una reivindicación de este tipo de documentos y de fuentes, que hace más borrosa la distinción entre lo privado y lo público, o que más bien revaloriza lo privado y saca a la luz la intimidad. Son documentos que permiten una mayor presencia de las mujeres y de su historia en la historia. Pero también de facetas desconocidas, o menos conocidas, de hombres y mujeres en general. 

Son también documentos que hacen más porosas y más complejas las relaciones y fronteras entre memoria, historia y literatura, pero también las hacen más interesantes. Es este tipo de documentación, en la que se basa la escritura de este libro, el que da cuenta de lo que expresa el título: Memorias del exilio republicano español

Se subraya así la importancia de la memoria en la construcción de la historia y también en la construcción de la memoria histórica. La memoria, a la que María Zambrano consideraba la “nodriza del pensamiento”. Este tipo de documentación y de perspectiva engarza con los estudios biográficos y la historia de las emociones, con el uso de la escritura epistolar y de la escritura del yo, que son tendencias en auge en la historiografía de los últimos años. 

Y, por otra parte, también engarza con la necesidad de seguir adelante con la recuperación de la memoria histórica en España. Es esta, como se ha sugerido, una cuestión que lamentablemente sigue siendo polémica en nuestro país, pero que, desde luego, es crucial en las políticas públicas, y yo diría que también es una necesidad vital para muchos españoles y españolas. 

Los artículos del libro reflejan trayectorias singulares, indudablemente. Pero entroncan con lo colectivo, hay temas comunes y tratan temas universales como es el propio exilio y las migraciones. Quería para terminar llamar la atención sobre una cuestión. A partir de los testimonios y los estudios del libro, se podrían analizar trayectorias y temáticas teniendo en cuenta diversos aspectos. Uno de ellos y no el menos importante, es la edad. Quienes se exiliaron ya adultos, quienes lo hicieron de niños, quienes nacieron en el exilio. Esta es una cuestión relevante en la transformación de identidades en relación con los caminos andados y las fronteras cruzadas. 

Y de hecho esta es una de las cuestiones que tratan en sus respectivos capítulos Carmen Negrín, nacida en lo que ella denomina la “normalidad” del exilio (a diferencia de otros miembros de su familia) en un texto titulado “Exilio ¿Cuál exilio?”. Y Carmen de la Guardia en su estudio sobre Victoria Kent en un capítulo titulado “¿Se puede hacer una patria? El camino hacia el exilio de Victoria Kent”. Victoria Kent se exilió ya mayor, pero en su larga vida sufrió un proceso de evolución personal que le permitió transitar a una nueva patria, una patria de los afectos, en palabras de Carmen de la Guardia. También creó una nueva patria, o, sobre todo, una identidad cosmopolita, Ángela Giral, que salió de España con solo un año y en sus primeros años de vida conservó recuerdos fugaces de tres continentes. En otros casos la travesía condujo a otras orillas, pero se mantuvo en la nostalgia y la añoranza de España, o de una idea de España, casos, por ejemplo, de María Teresa León y Luis Lacasa, adultos cuando se vieron forzados al exilio. 

Alba Peralada. Periodista

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