sábado, 6 de octubre de 2012

"ROMA, CIUDAD ABIERTA"

Título: Roma, ciudad abierta
Director: Roberto Rossellini.
Año: 1945.
País: Italia.
Intérpretes: Anna Magnani (Pina), Aldo Fabrizi (Don Pietro), Marcello Pagliero (Manfredi), Marai Michi (Marina), Francesco Grandjacquet (Francesco)
Duración: 98 minutos


Roma. El poder de Mussolini ha tocado a su fin, pero los aliados todavía no han llegado a la ciudad, donde la resistencia se manifiesta cada vez con más encono. El día antes de su boda con la viuda Pina, Manfredi, uno de los jefes de la resistencia comunista, consigue evitar que las autoridades le capturen y refugiarse junto a su compañero Francesco. Aunqye Manfredi consigue escapar del cerco de la policía, Francesco cae en sus manos y Pina es prácticamente fusilada. Más adelante, Francesco conseguirá escaparse y se refugiará junto a Manfredi en casa de Marina, una antigua amante de éste. Tras una disputa sentimental, Marina denuncia a Manfredi a la Gestapo. Arrestado cuando iba a visitar a Don Pietro, un cura de su total confianza, Manfredi morirá a causa de las torturas a las que se le somete, mientras que Don Pietro.

La película se sitúa en Roma, en los últimos años de la ocupación nazi del año 1944. Rosellini comenzó a trabajar en el guión en agosto de 1944, a sólo dos meses de terminar la ocupación alemana, con la colaboración de Federico Fellini y de Sergio Amadei. Según sus propias palabras, estaba movido por una fuerte necesidad de narrar los acontecimientos recientes, y literalmente salió a la calle a buscar historias (el argumento está basado en parte en sucesos reales). Comenzó a rodarse en enero de 1945, tanto en estudios como en locaciones de la ciudad devastada, siendo esto último algo que se caracterizaría en el neorrealismo. También lo sería el empleo de actores no profesionales, a excepsión de Anna Magnani y Aldo Fabrizi. En su lanzamiento, la película fue víctima de la censura. En Estados Unidos se la recortó, reduciendo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue inexplicablemente quitada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.


La más representativa de la corriente neorrealista italiana. La más intensa de Europa en los años 40. Es un cine que trata de mostrar la realidad italiana. Con pocos medios económicos sin ayuda estatal. Raya la censura. Da al traste el estado italiano en 1955 con la ley Andreotti, donde se prohibía mostrar una Italia de penuria económica y propicia un tipo de película donde se prodiga en grandes ciudades, las bellezas italianas (Sofia Loren, Gina Lolobrigida) y el latin lover. Se llama neorrealista porque es más crítica que el realismo francés.

Primer episodio de la trilogía neorrealista de Rossellini, Roma, ciudad abierta ha sido reconocida universalmente como una obra maestra, una suerte de símbolo del neorrealismo. Tras una fría acogida en Italia, la película obtuvo un éxito inmediato en el extranjero, venciendo en el Festival de Cannes de 1946. Aún hoy, la escena de la muerte de Pina-Anna Magnani forma parte del imaginario colectivo. La película se inspira en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia. En la Roma de los años 1943-44, se entretejen las historias de varias personas relacionadas con la resistencia antinazi.

Al final de la II Guerra Mundial, con la ciudad de Roma aún ocupada por los nazis, el idealista líder de la resistencia, el comunista Giorgio Manfredi -Marcello Pagliero-, perseguido por la Gestapo, se reúne con su grupo en un apartamento prestado por un simpatizante, el tipógrafo Francesco -Francesco Grandjacquet-, al que piden ayuda para llevar dinero, provisiones y otros enseres al campo de batalla. Francesco mantiene relaciones con su vecina, Pina -Anna Magnani-, una viuda que lleva adelante a su pobre familia y que además espera un hijo de Francesco. El sacerdote católico Pietro Pellegrini -Aldo Fabrizi-, amigo de todos ellos, quiere casar a Francesco con Pira. La temible Gestapo sólo piensa en arrestar a Manfredi, miembro del Comité Nacional de Liberación. Annie Marie ofrece refugio en su casa a Manfredi y a alguno de sus compañeros pero, tras una denuncia de Marina -Maria Michi-, una vecina que tiempo atrás fue una antigua amante de Giorgio, son descubiertos y los alemanes rodean la casa en la que se esconde el líder de la resistencia y sus camaradas. Algunos consiguen escapar por los tejados, pero Manfredi es apresado
Durante la ocupación, el padre Pietro protege a los partisanos y, entre otros, da asilo a un ingeniero comunista: Manfredi. Pina, una mujer de pueblo, está de novia con un tipógrafo que lucha en la resistencia. Cuando la policía lo arresta, Pina corre desesperadamente tras el camión que se lo lleva, pero cae asesinada por una ráfaga de ametralladora ante los ojos de su hijito.

Poco después, también el padre Pietro y el ingeniero -éste traicionado por su examante drogadicta- son arrestados. Manfredi muere por las atroces torturas que le infligen los alemanes para que revele el nombre de sus compañeros de resistencia. El padre Pietro corre la misma suerte: lo fusilan en presencia de los niños de la parroquia, entre los cuales se encuentra el hijo huérfano de Pina.
Al valor intrínseco de las películas de Rossellini hay que añadir su valor histórico y su trascendencia en la evolución del cine. Se comenzó a rodar cuando la guerra todavía no había terminado, con lo que hubo que hacer de la necesidad virtud: el desmantelamiento de la industria y la precariedad de la producción obligó a rodar en escenarios naturales y se recurrió a muchos no profesionales como actores.

Roma, ciudad abierta es la primera obra maestra de la postguerra: un hito cinematográfico que marcó la aurora del neorrealismo italiano e influyó en gran parte del cine que vendría después, desde la nueva ola francesa al cinéma vérité y del cine directo al tercer cine. Al igual que ocurrió con El gabinete del Dr. Caligari (1919), Roma, ciudad abierta es una obra maestra surgida de la privación.
Los nazis habían salido de la ciudad sólo dos meses antes de que el director Roberto Rossellini comenzara el rodaje, sólo disponía de película de mala calidad y la mayoría de los estudios habían sido destruidos por las bombas. En otro caso, cualquiera de estos factores podría haber suspendido la producción, pero el genio de Rosselini consigue aprovechar estos obstáculos aparentes para redefinir con valentía el realismo cinematográfico.

Sacó su película a las calles y contrató a actores novatos para sus papeles protagonistas, lo que da a la película su aire de proximidad y autenticidad. Rosselini rodó Roma, ciudad abierta sin sonido, una táctica que permitió a los cámaras una gran movilidad y que sería imitada por gran parte del cine italiano de la época. Lo que es más, imbuyó la película de un humanismo que se convertiría en una característica de toda su carrera y que marcaría gran parte de las películas de la postguerra, desde Ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica a Ikiru de Akira Kurosawa.

La película rompió todos los moldes del acartonado cine que se estilaba en la Italia de Mussolini. Fue rodada en escenarios naturales -las mismas ruinas de la ciudad después de la guerra, sin iluminación añadida- y, además, con actores no profesionales, salvo la Magnani, que era una artista de variedades relativamente conocida.

Fuente: Claqueta

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