viernes, 8 de diciembre de 2023

VALLADOLID ACOGE LA MUESTRA "PICASSO. EL ARTE MULTIPLICADO"

LA EXPOSICIÓN RECOGE UNA COLECCIÓN DE LITOGRAFÍAS DE PICASSO, ENTRE ELLAS LAS REALIZADAS PARA EL MOVIMIENTO POR LA PAZ Y PARA LAS PUBLICACIONES DE L´HUMANITÉ Y LE PATRIOTE

La Sala Municipal de Exposiciones de La Pasión ? Fundación Municipal de Cultura (FMC) acoge la muestra 'Picasso. El arte multiplicado'. La propuesta de Carlos Ferrer que acoge 129 obras del pintor español ha sido presentada por el concejal de Comercio, Mercados y Consumo, Víctor Martín, y el coleccionista José Luis Rupérez.

La aportación de nuevos lenguajes y la experimentación en las técnicas fueron dos constantes en la vida del artista que, no obstante, mantuvo siempre en un lugar esencial al dibujo. Una incesante metamorfosis que la exposición pone de manifiesto a través de su relación con diferentes técnicas de impresión a las que se acercó ya pasados los 60 años.

A mediados de los años 40, Picasso comienza a trabajar obsesivamente con medios como la litografía para lograr una reproducción masiva, un arte multiplicado. Este compromiso con un 'arte multiplicado', traducido en carteles, estampas o ilustraciones para libros, es, precisamente, el hilo conductor de la exposición.

A través de obras de la Colección José Luis Rúperez, la muestra recorre la estrecha y prolífica relación entre Picasso y estas técnicas en nueve apartados: 'Litógrafo: Picasso y Fernando Mourlot', 'Linograbador: Picasso e Hidalgo Arnéra', 'El offset litográfico: Picasso, Attilio Rossi y Moneta', 'Litógrafo: Picasso y Marcel Salinas', 'La mujer', 'Los amigos', 'Ilustrador de libros','Compañero de viaje' y 'El cubismo'.

El encuentro entre Mourlot y Picasso en 1945 marca el comienzo del interés por el medio litográfico del autor de Guernica. Punto de partida de la muestra, este primer capítulo presenta 14 obras como muestra de una colaboración que duró más de tres décadas.

También relevante en la vida del artista fue su relación con el impresor Hidalgo Arnéra, quien le acompañó durante más de una década en su proceso de innovación en el linograbado. Durante este tiempo, Picasso revolucionó el ancestral método para plasmar sus trazos pictóricos y buscar esquemas de color de extraordinaria brillantez, como ponen de manifiesto las 22 piezas que reúne el segundo apartado de la exposición 'Linograbador: Picasso e Hidalgo Arnéra'.

En un constante afán de innovación, el maestro malagueño también se entregó a la experimentación con la litografía offset, técnica de impresión derivada de la litografía tradicional, que la muestra presenta con tres carteles.

'Litógrafo: Picasso y Marcel Salinas' reúne una selección de litografías creadas a partir de una de las últimas suites impresas del pintor, 'Retratos imaginarios', que realizó en 1969 a los 87 años. Salinas, quien ya había trabajado para Magritte o Ernst, entre otros; asumió el encargo de reproducir una serie de 28 litografías, de las que ahora se exponen 14 en Valladolid.

El capítulo dedicado a la mujer como fuente de inspiración constante en la obra de Picasso presenta 16 piezas, entre ellas, la representación litográfica de la pintura La mujer acodada, retrato que realizó en 1921 de su esposa, la bailarina Olga Jojlova.

La siguiente sección, 'Los amigos', reúne 17 retratos de otros creadores e intelectuales, reflejo de las prolíficas relaciones que mantuvo con otros destacados nombres de su época. Como el célebre compositor ruso Igor Stravinski, el coreógrafo Léonide Massine, el fundador de los Ballets Rusos Serge Diaghile o el pintor Léon Bakst. Estas relaciones de amistad tienen también su reflejo en el apartado 'Ilustrador de libros', donde se presentan 20 de los proyectos editoriales que el malagueño acometió de forma desinteresada para poetas, escritores y editores; entre otros, el poeta Guillaume Apollinaire, Jean Cocteau o el fundador del dadaísmo Tristan Tzara.

Desinteresados fueron, también, los encargos que la exposición reúne bajo el epígrafe 'Compañero de viaje'. A través de 15 litografías, muestra el compromiso de Picasso con el movimiento por la paz como autor de carteles para la promoción de eventos como el Congreso Mundial de la Paz de 1949 o de ilustraciones para el periódico Le Patriote.

Cierra el recorrido un apartado dedicado al cubismo. Considerado el máximo exponente de este movimiento, basó algunos de sus carteles, como los ocho que reúne este capítulo, en pinturas como Les Demoiselles d'Avignon, una de sus obras más conocidas. Con esta muestra, que podrá visitarse en la Sala de Exposiciones de La Pasión hasta el 25 de febrero con entrada gratuita, la FMC se incorpora a la celebración de los 50 años de la muerte de Pablo Picasso.

Información práctica

'Picasso. El arte multiplicado' permanecerá en la Sala Municipal de Exposiciones de La Pasión hasta el 25 de febrero de 2024. La muestra puede visitarse, con entrada gratuita, de martes a domingo y festivos de 12.00 a 14.00 y de 18.30 a 21.30 horas (días 24 y 31 de diciembre sólo en horario de mañana y 25 de diciembre y 1 de enero, cerrado).

La FMC organiza visitas comentadas a la exposición, también gratuitas (excepto del 3 al 7 de enero, días en los que no se realizarán los recorridos guiados), de miércoles a domingo a las 20.00 horas.

Fuente: Tribuna Valladolid 






jueves, 7 de diciembre de 2023

"CONCIERTO PARA ORQUESTA", DE BELA BARTOK, CONTRA LA OCUPACIÓN NAZI DE HUNGRÍA

  Entierro de los restos mortales de Bela Bartók en el cementerio de Farkasrét (Budapest) el 7 de julio de 1988

"Concierto para orquesta, Sz. 116, BB 123", de Bela Bartók

Bartók no se comprometió nunca con ningún régimen fascista. Se opuso a Horthy, que integró a Hungría dentro de la esfera nazi. Cambió de editor cuando este se afilió al nazismo, se negó a que sus obras fueran tocadas en conciertos nazis y pidió que participaran en la exposición sobre la música llamada degenerada en Düsseldorf.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, y con la situación política empeorando, Bartók fue tentado cada vez más a dejar Hungría. Compuso entonces "Contrastes" BB 116, para violín, clarinete y piano, uno de sus últimos éxitos. Primero envió sus manuscritos fuera del país, y tras el fallecimiento de su madre, se mudó a los Estados Unidos con Ditta en agosto de 1940. Péter Bartók se les unió en 1942 alistándose después en la Marina de los Estados Unidos.

Bartók estuvo profundamente afectado por el exilio. Nunca se sintió a gusto en los Estados Unidos, y encontró muy difícil escribir allí. Fue bien recibido en un principio. Rechazó un puesto de profesor de composición en la Curtis University pero aceptó ser investido doctor honoris causa por la universidad de Columbia, lo que le permitió seguir transcribiendo y clasificando gracias a una beca de investigación.

A pesar de ser renombrado como etno-musicólogo y pianista, no era bien conocido como compositor y había poco interés en su música. Tocaba en conciertos con su mujer Ditta, pero los conciertos fueron cada vez más escasos y la crítica era severa. La casa Baldwin recuperó uno de los dos pianos que le había prestado, por lo que ya no podía tocar a dúo con su mujer. Bartók era orgulloso e intransigente, y rechazó una vez más volver a dar clases aunque su situación económica fuera cada vez más apremiante. Se manifestaron al mismo tiempo los primeros síntomas de leucemia.

A principios de 1943 dio su último concierto como intérprete. Su estado de salud seguía degradándose, pero poco a poco los músicos norteamericanos intentaron ayudarle económicamente. Bartók se negaba a recibir limosnas, solo quería componer. Unos últimos encargos le hicieron entonces recobrar confianza: entre ellos el "Concierto para Orquesta" BB 123 compuesto entre 1942 y 1943, que le comisionó Serge Koussevitzki, el trabajo más popular de Bartók, que alivió su situación financiera. En su Intermezzo interrotto, el cuarto movimiento, nos da una visión de su amor por la patria. Según el compositor la serenata es brutalmente interrumpida por intervención de la violencia bruta, de los hombres con botas echándose sobre él y acabarán hasta rompiendo su instrumento.

A la liberación de Hungría, el país le ofreció ser diputado, puesto que aceptó sabiendo que probablemente no podría asumirlo. El 26 de septiembre de 1945, Béla Bartók murió en Nueva York de leucemia, a la edad de 64 años.

En su testamento, Bartók declaró que no permitiría que se le pusiera su nombre a una calle de Hungría ni una placa conmemorativa mientras hubiera una calle o plaza con el nombre de Hitler o Mussolini. Enterrado originalmente en Nueva York, el cuerpo de Bartók fue exhumado en la década de 1980 después de que el gobierno comunista húngaro solicitara su regreso a Hungría para un funeral de Estado, que tuvo lugar en julio de 1988.

Fuente: Historia de la Sinfonía 

 

La estructura de la obra es concéntrica en cinco movimientos: los dos extremos son los más extensos y rápidos, el 2º y 4º tienen algo de scherzi y son bastante breves, y en el centro, como núcleo, el lento, una desgarradora Elegía. El primer tiempo se abre con una misteriosa introducción (Andante non troppo) a la que sigue un Allegro vivace en forma sonata. El 2º, titulado Giuoco delle coppie (Juego de las parejas), pues varios instrumentos aparecen de dos en dos (fagotes, luego oboes, clarinetes, etc.) está indicado Allegretto scherzando. Por cierto, Solti sostiene que el verdadero título de este movimiento es “Presentando le coppie”. Tras la Elegía (Andante non troppo), el Intermezzo interrotto (Intermedio interrumpido), cuarto movimiento, es el más singular, y quizá más original, de esta obra. Una melodía (Allegretto) de raíz folklórica es interrumpida bruscamente por un breve episodio central burlesco, paródico, en el que Bartók, con cierto aire de fox-trot, reproduce un tema del primer movimiento de la Séptima Sinfonía de Shostakovich, la “Leningrado”, al que sigue, en accelerando, el famoso tema del cuplé de Maxim en la opereta La viuda alegre de Franz Lehár, que provoca risas en los glissandi de los trombones y en la chillona intervención de las cuerdas agudas. El hijo de Bartók afirmaba que su padre, al citar el tema de la “Leningrado”, lo asociaba a la ascensión del nazismo, denunciando así la vulgaridad y la barbarie. El elaborado finale (Pesante – Presto), con una importante sección fugada, al que sigue una sección en piano que superpone varias ideas y que no parece decidir hacia dónde se encamina, acaba concretándose en una exultante coda. 

Fuente:  No es música todo lo que suena

martes, 5 de diciembre de 2023

MONUMENTO AL EJÉRCITO ROJO DE SLAVIN EN BRATISLAVA

 

Slavín es un monumento y cementerio militar ubicado en Bratislava, Eslovaquia, que se construyó en homenaje a los soldados del ejército soviético que murieron durante la Segunda Guerra Mundial en abril de 1945 mientras liberaban esa ciudad de las unidades militares de ocupación pertenecientes al ejército alemán y de los restos de las tropas eslovacas que apoyaban al gobierno de Josef Tiso. Está situado en una colina ubicada en medio de un barrio de embajadas y de residencias lujosas cercano al centro de Bratislava.

El monumento, que ha sido declarado Monumento Cultural Nacional, fue inaugurado en 1960 en ocasión de cumplirse el 15.º aniversario de la liberación de la ciudad por las tropas soviéticas. En el cementerio cercano se encuentran sepultados 6845 soldados.

Su construcción fue realizada entre 1957 y 1960 en el lugar donde antes había un cementerio de campo. Su apariencia es similar al del Palacio de la Cultura y de la Ciencia de Varsovia, ambos de estilo arquitectónico estalinista y el diseñador fue Ján Svetlík.

El lugar tiene:

  • Una gran escalinata.
  • Un cementerio con 6 tumbas colectivas y 278 individuales de 6,845 soldados soviéticos que murieron durante la liberación de Bratislava.
  • Un gran salón central con varias estatuas, inscripciones y un sarcófago simbólico de mármol blanco. También se alza un obelisco de 39.5 metros de alto y en su tope la estatua de un soldado soviético de 11 metros de altura realizada por el escultor Alexander Trizuljak. En las paredes exteriores figuran inscripciones con las fechas de liberación de varios lugares de Eslovaquia durante los años 1944 y 1945. La puerta de bronce del auditorio del monumento fue decorada con relieves por Rudolf Pribiš.



lunes, 4 de diciembre de 2023

SALE A LA LUZ EL LIBRO "SÁHARA OCCIDENTAL. UN VIAJE A LA LIBERTAD", DEL ACTIVISTA TALEB ALISALEM

Sáhara Occidental. Un viaje a la libertad
Taleb Alisalem
En tienda: 17,50 € En la web:16,63 €
ISBN:9788412640793 
Editorial: Ecobook Editorial del Economista
Fecha de la edición:2023
Nº Pág.:1952

El libro Sáhara Occidental, un viaje a la libertad, del activista saharaui Taleb Alisalem (Ecobook – Editorial del Economista, 2023) sale a la luz con un doble objetivo. 

En primer lugar, es un intento confeso de hacer oír la voz propia de los y las saharauis en torno a la cuestión del Sáhara Occidental. 

La inmensa mayoría de los análisis, relatos y propuestas publicadas, al menos en el llamado Occidente, están escritos - con mayor o menor acierto- por autores no saharauis. Pero, sobre todo, tiene el objetivo de poner encima de la mesa una voz hasta ahora silenciada, no solo por los medios de comunicación mayoritarios en el Estado español - aquellos que constituyen el muro de silencio sobre la cuestión saharaui - sino incluso en el seno mismo de la comunidad saharaui. 

Es la voz de la disidencia generacional; una disidencia que se dirige tanto a la generación gobernante del Frente POLISARIO como a los protagonistas de las políticas en relación con el Sáhara Occidental en España, es decir, a partidos políticos y movimientos sociales que se han movido en torno al conflicto, bien sea a favor o en contra. 

La legitimidad para la disidencia que otorga la juventud es, en gran medida, la causa de la fuerza que desprenden estas páginas. Pero es, sobre todo, la habilidad de Taleb para entrelazar en un solo relato algunos de los temas más determinantes del conflicto lo que hace del libro un instrumento perfecto de propaganda (agit-prop que diríamos los antiguos). 

Un lenguaje que huye de la retórica clásica de la tradición árabe - aunque no exenta de algunos de sus giros- y la presencia, en primera persona, del autor en cada una de las reflexiones y relatos contenidos en el libro, relajan las defensas del lector o lectora ante temas tan complejos como la identidad saharaui, la geopolítica en torno al Sáhara Occidental, o que pueden resultar polémicos, como el papel del Frente POLISARIO, de España, de la ONU o del movimiento solidario con el Sáhara.

Taleb repasa la historia reciente del pueblo saharaui, pero no lo hace de forma lineal, sino como una forma de explorar y contextualizar las razones de su propuesta política. El hilo conductor del libro es precisamente esa propuesta:

1) Mantener el espíritu revolucionario que inspiró la creación del Frente POLISARIO.

2) Desprenderse de las ataduras internas e internacionales que mantiene la dirección actual.

3) Hacer de la juventud saharaui una nueva vanguardia que conduzca al pueblo saharaui a su ansiada independencia. 

Los acontecimientos históricos sirven para justificar el cómo y el porqué de cada uno de los elementos de su propuesta.

En realidad, lo que Taleb pretende no es tanto formular una propuesta política acabada, sino provocar la imaginación del lector para animarle a la acción. Y, quizás, en esta virtud se halle el elemento más endeble del libro. 

Porque, aunque Taleb no renuncia a ahondar en muchas de las cuestiones que plantea, la brevedad y la urgencia de presentar una alternativa y hacerla digerible - sobre todo para el lector saharaui (o pro-saharaui) - hace que, necesariamente, incurra en algunas imprecisiones históricas y que muchas de sus afirmaciones resulten poco más que una proclama, que una declaración de voluntades. 

Potentes, rotundas en su formulación y muy sugerentes, sin duda, pero que necesitarían un grado de discusión o elaboración que excede los límites de este ensayo. Pero, Taleb renuncia al tono dialéctico o científico, huye del relativismo, y deja el contraste para las discusiones que sus propuestas, sin duda, generarán tras la lectura y ello, posiblemente, le traerá tantos lectores partidarios como detractores.

No me resisto a señalar algunos ejemplos de su estilo, que bien podrían ser titulares de cualquier medio de comunicación:  

- Mi identidad saharaui es el motor que me impulsa a luchar y a resistir como parte de mi pueblo, pero también entendí que los valores de igualdad y justicia  que me inculcó el entorno donde fui acogido, serán la brújula  que señale el camino a un futuro mejor, más justo y próspero para mi pueblo.

- Como joven completamente comprometido con esta causa, considero que fuimos víctimas, no solo de un mundo injusto, sino también de nuestros propios errores, al no reconocer nuestros fallos y buscar cómo remediarlos. 

- Todas las luchas y revoluciones han tenido altibajos pero, al final, el pueblo siempre ha salido victorioso.

- Me gusta describir a mi generación como poetas del desierto, pintores del futuro y arquitectos de sueños.

- La generación de los fundadores (del F. POLISARIO) se mantiene liderando un proyecto que fundaron con entusiasmo, negándose a ceder su mando a quienes, quizás, les correspondía, manteniendo en custodia exclusivamente personal un proyecto claramente nacional.

- Es completamente viable entender que el siguiente paso (en las relaciones entre Argelia y el Reino de Marruecos) muy probablemente será el de un enfrentamiento militar.

- Nunca existió un compromiso tangible (de los gobiernos españoles) más allá de las promesas electorales de una izquierda que siempre encuentra en la defensa de “un Sáhara libre” el ingrediente perfecto para un discurso poético de mitin electoral.

- Si esta inmensa red humana de organizaciones solidarias con la causa saharaui hubiera centrado sus esfuerzos en un trabajo de presión política y mediática sobre los políticos españoles, esto, quizás, habría sido mucho más útil para la resolución de la cuestión saharaui.

- Lo mejor de no disfrutar todavía de nuestra independencia total es que todos y cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de imaginar, desde la utopía y a su modo propio, cómo será ese futuro Estado saharaui.

Por Jesus Garay, Asociación de Amigos y Amigas de la RASD -SEAD en Lagunen Elkartea. Artículo cedido por el autor del libro.
 
Fuente:  ECSaharaui

domingo, 3 de diciembre de 2023

"LOS VENCIDOS", OBRA DEL PINTOR CATALÁN MARC ALEU


Los vencidos
Marc Aleu
1956
193 x 160 cm
Óleo sobre lienzo
Museo Nacional de Arte de Cataluña
 
Una imagen universal de las vícimas inocentes de todas las guerras y conflictos Ésta es la esencia de lo que nos muestra Marc Aleu en Los vencidos, una obra de dimensiones monumentales pintada en los inicios de su trayectoria, en un momento de gran efervescencia creativa. Siete figuras humanas de tamaño casi natural llenan un espacio irreal y fantasmagórico, con un suelo baldío y gris y un fondo rojizo, como si el horizonte estuviera encendido en llamas. A la derecha de la escena, un hombre arrodillado levanta la cabeza y da un grito desesperado de dolor mientras sostiene a un niño inerte entre los brazos que intuimos que está muerto o muy malherido. A sus pies, una mujer y otro niño, totalmente desnudo, yacen muertos sobre un suelo lleno de cenizas.

A la izquierda de la composición, un grupo de tres figuras se duelen en silencio por su situación deplorable. En un primer término, una mujer intenta consolar un hombre medio desvanecido cogiéndole de la mano y uniendo sus rostros inmersa en la búsqueda de un contacto humano que les tranquilice. Es el único gesto de esperanza y de consuelo que vemos en el cuadro, aunque no parece que estas caricias les alivien las penas, ya que la expresión de los rostros se mantiene triste y desencajada. Detrás de ellos, un hombre musculoso sostiene con firmeza al hombre decaído para que la mujer pueda consolarlo. Él es el único personaje de la escena que se mantiene de pie con aplomo, pero tiene la cabeza bajada y una mirada triste que no transmite esperanza alguna.

Una pintura ambiciosa y muy personal

 Los vencidos es una obra amibiciosa y bien resuelta con una composición estudiada y equilibrada. Los personajes representados, organizados en tres grupos bien diferenciados, nos ilustran sobre los terribles efectos que los conflictos violentos tienen sobre las víctimas inocentes: la muerte, el dolor inconsolable por la pérdida de las personas más queridas y la profunda aficción por la derrota y por la desaparición de todo ello que la violéncia ha destruido.

La obra no incluye referencias a ningún conflicto en concreto, por lo que el mensaje que nos transmite es universal y puede servir para cualquier guerra. Aún así, teniendo en cuenta que Marc Aleu era un artista catalán con ideología de izquierdas, parece evidente que la obra se inspira en el impacto que le causó la Guerra Civil española, un conflicto traumático que él vivió en su própia piel cuando era un adolescente y que aún era muy reciente cuando pintó el cuadro. De hecho, la herramienta en forma de media luna que vemos en la derecha de la composición, detrás del hombre que grita desconsoladamente, puede que quiera evocar la hoz, uno de los símbolos universales del comunismo, una de las ideologías que defendían los vencidos de la Guerra Civil.

Una obra de inspiración picassiana

El estilo pictórico de Marc Aleu siempre fue muy próximo a la estética cubista de Pablo Picasso. En la obra que presentamos esto resulta especialmente evidente. Por un lado, por la construcción general de las figuras y el espacio, donde Aleu recurre a soluciones volumétricas y geometrizantes que beben de la heréncia picassiana, como podemos observar en la definición de los restos, brazos y piernas y también en el fondo.

Por otra parte, parece bastante evidente que Marc Aleu tuvo muy presente la célebre obra que Picasso pintó para denunciar las atrocidades cometidas por los fascistas durante la Guerra Civil: el Guernica. La evocación más clara la encontramos en un hombre de rodillas que grita con la cabeza bien alzada y la boca bien abierta mientras sostiene un niño inerte entre los brazos, una figura prácticamente análoga a la madre desconsolada que vemos al extremo izquierto de la famosa pintura picassiana. Dos figuras con una disposición similar pintadas por dos artistas diferentes que, a la vez, reanudan uno de los temas universales de la história del arte occidental: la Piedad. Las manos bien abiertas tanto del hombre como de la criatura que vemos en éste grupo del cuadro de Marc Aleu también recuerdan la expresividad de las manos grandes y bien abiertas que encontramos en diferentes personajes del Guernica, especialmente en la mujer que grita desesperadamente porque se está quemando al extremo derecho del cuadro.

Fuente: Amics Museu Nacional d´Art Catalunya

sábado, 2 de diciembre de 2023

DOCUMENTAL "VIENDO EN ROJO: HISTORIAS DE COMUNISTAS AMERICANOS"

Título original Seeing Red: Stories of American Communists
Año 1983
Duración 100 min.
País Estados Unidos
Dirección Jim Klein, Julia Reichert
Sinopsis El documental se centra en las actividades políticas y los activismos de Americanos que fueron miembros y partidarios del Partido Comunista. Fue una de las primeras películas sin ser de ficción en examinar el rol de un tercer partido político en los EEUU

Eso es lo que básicamente son. Unos valientes. La valentía de ser comunistas en ese país y en aquellas épocas.

El documental cuenta la historia del partido comunista americano a través de varias personas que estuvieron o están (en la época del documental) afiliados él en diferentes épocas.

Desde la época de mayor aceptación social del mismo, de la mayor influencia, mayor número de acciones en los años 30, hasta cómo se fue diluyendo (y reprimiendo por parte del gobierno, y legislando en contra, etc...) según iban pasando las décadas.

Nos encontramos con gente que simplemente pedía pan o trabajo, pero que eran vistos con malos ojos y eran juzgados por ello. Gente que tuvo que acudir a testificar simplemente por ser lo que son, sin haber hecho daño a nadie -todo lo contrario-, por culpa de un gobierno que emprendió una lucha y una persecución comunista totalmente repugnante.

Va contando también diferentes épocas, como en la II Guerra Mundial, en la que el pacto de no agresión entre Rusia y Alemania produjo el normal desengaño en muchos americanos comunistas. O cuando se relataron las barbaridades de Stalin durante su mandato, que ellos desconocían y repudiaron, y que también produjo desengaños y "desafiliaciones" en masa. O la absurda burocracia y obediencia a lo que ordenaban los altos cargos del comité.

Nos encontramos también con una gente que era continuamente acusada de espionaje, de servir a la Unión Soviética, de estar ahí para querer atentar contra su país. Cuando lo único que hicieron fue intentar luchar por un mundo más justo y jamás se detuvo a nadie por espía o por intento de atentado o similar. Sólo podían sacarse de la manga la famosa "conspiración" de la que tiraron tanto.
Cuentan también el cómo agentes del gobierno les seguían por la calle continuamente para intimidar y que confesaran sabe dios qué.

Tiene escenas muy buenas, como las de multitudinarios mítines en el Madison Square Garden, o las manifestaciones a pie de calle y la posterior represión y brutalidad policial, así como los desprecios y también agresiones de la gente de la calle. También los fragmentos de películas, o anuncios, o cuñas gubernamentales para la criminalización del comunismo y los comunistas, hasta con imágenes de la estatua de la libertad explotando. Que, obviamente y por desgracia, acabaron calando hondo entre la gente.

En definitiva, un muy buen documental, por lo raro y por lo que cuenta. En un país complicado para contar según qué cosas.

Fuente: Filmaffinity

VER DOCUMENTAL:

viernes, 1 de diciembre de 2023

CUARTETO DE CUERDA Nº 8, DEL COMPOSITOR DIMITRI SHOSTAKOVICH, "DEDICADO A LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DEL FASCISMO Y DE LA GUERRA"

Cuarteto núm. 8 en Do menor, Op. 110 

Fecha de composición: julio de 1960

Fecha del estreno: Leningrado, 2 de octubre de 1960

El CuartetoR núm 8 fue escrito, casi de un plumazo, durante el verano de 1960, en Dresde, a modo de pasa tiempo. Shostakovich había viajado a esa ciudad de la República Democrática Alemana, para "trabajar" (utilizando la expresión del propio autor) con el director de la película Cinco días, cinco noches, cuya música estaba componiendo. Y en los ratos libres que le dejó ese "trabajo" (una composición poco relevante para un film que se proyectó por vez primera al año siguiente y del que sólo se conserva una pequeña parte), en tres días, del 12 a 14 de julio, salió de su pluma una de sus más relevantes y representativas páginas de esa época, el Cuarteto núm. 8.

Shostakovich escribió en la primera hoja de la partitura "Dedicado a la memoria de las víctimas del fascismo y de la guerra". Sin embargo, su hija Galina ha repetido en multitud de ocasiones que cuando su padre acabó este cuarteto, afirmó "Me lo dedico a mí mismo". Lo que, observando el programa temático sobre el que está trazado, tiene una lógica aplastante. La página es como un retrospectiva, como un resumen de los dolorosos y difíciles años pasados, trazada sin titubeos, con una firmeza y una fuerza expresiva fabulosas, con una seguridad que hacía tiempo se echaba de menos en sus obras. Pero dejemos hablar al propio compositor, tan irónico e implacable como su misma música: "He escrito un cuarteto que no tiene ninguna utilidad para nadie y que desde el punto de vista de las ideas es un fracaso. Pensé que, una vez muerto, nadie dedicaría una obra a mi memoria. Así que decidí hacerlo yo mismo (...) Existen referencias a Wagner (El ocaso de los dioses) y a Tchaikovsky (segundo tema del pri mer movimiento de la Sinfonía núm. 6 "Patética"), sin olvidar mi Sinfonía núm. 10. Se trata por tanto de una mezcolanza. El carácter seudotrágico de este cuarteto está en que al escribirlo derramé tantas lágrimas como la orina que elimino después de media docena de cervezas". Y después continúa: "Tal vez ha desempeñado cierto papel en todo esto una especie de entusiasmo por mi propia persona, que pronto se desvanece y deja una especie de resaca en forma de autocrítica". 

Está escrito en cinco movimientos, una vez más sin interrupción. El primero, Largo, se abre con un monograma que se va a repetir como motivo principal de los otros cuatro tiempos. Es el mismo que da vida al Concierto para violín núm. 1 y a la Primera Sinfonía: Re-Mi bemol-Do-Si, o lo que es lo mismo las notas correspondientes a las iniciales D.Sch. El motivo entra en la transición de una voz a otra y se va transformando hasta alcanzar la faz de la introducción de la Primera Sinfonía. Esta misma obra vuelve a ser citada en el segundo tema del movimiento, antes de alcanzar el paso a un vivísimo scherzo en el segundo tiempo, Allegro molto, uno de los pasajes de mayor garra del ciclo, que sin duda posee parecido carácter al del tercer movimiento de la Octava Sinfonía. También hay referencias al Finale del Trío núm. 2. El tercer movimiento es otro scherzo, un vals fantasmagórico de fuerte contenido cromático, en el que se cita, hasta en dos ocasiones, el tema inicial del Concierto para violonchelo núm. 1. El cuarto tiempo es un requiem inspirado en un canto revolucionario (Torturado hasta la muerte en la cárcel), cuyo material temático se entremezcla con un aria de la "Lady Macbeth ". Shostakovich cierra la obra de forma brillante y definitiva conuna gran fuga en el Largo final, basada en el motivo principal y que acaba enlazando con el primer movimiento: música de un tirón y absolutamente cíclica, de una pieza, sin la más mínima fisura, sin la menor concesión. Pocas veces volveremos ya a escuchar un Shostakovich tan personal, seguro y único. El recorrido será todavía largo, pero otra vez, tras la escucha de una obra importante de Shostakovich, nos parece haber alcanzado una meta. No es así.

Fuente: Fundación Juan March