Alan Bush nació en 1900 en Londres en el seno de una familia de clase media. Inicialmente fue a una escuela pública y más tarde, su talento musical lo llevó a la clase de Frederick Corder en la Academia Real de Música, estudiando más tarde con John Ireland y Benno Moiseiwitsch. En 1925, se volvió profesor de composición en aquella institución, en la que se volvió una eminencia al enseñar contrapunto estricto al estilo de Palestrina, al menos hasta su muerte 70 años después. Por sus orígenes humildes, pronto entró en contacto con la inteligencia académica de izquierda y militó en frentes comunistas, al punto de unirse al Partido Comunista de Inglaterra y a la Internacional Obrera; el desafortunado surgimiento de la Guerra Fría lo volvió una persona no grata y de la que había que desconfiarse, por lo mismo su obra fue juzgada en función de su persona. Pero, por otro lado, Bush compuso obras dedicadas a asociaciones de obreros y desfiles para el partido comunista. Su música fue celebrada en Europa Oriental y algunas de sus óperas incluso se estrenaron primero en la URSS y en Alemania Oriental antes que en Inglaterra.
La Sinfonía n.º 3 de Bush fue compuesta en 1960 por encargo de la Radio de la República Democrática Alemana. Se estrenó en Leipzig en marzo de 1962, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig bajo la dirección de Herbert Kegel. La sinfonía se inspira en la vida del poeta inglés del siglo XIX, Lord Byron. Requiere una gran orquesta, con coro mixto y un barítono solista.
Bush utiliza la figura del poeta como icono de sus convicciones marxistas; lo presenta como un humanista «progresista», imbuido de una ideología antiimperialista y anticolonial tanto en la música como en la letra, pero manteniendo su marcado nacionalismo comunista. El final incluye un poema en apoyo a la resistencia griega contra el Imperio Otomano, escrito por el poeta nacional griego Dionysos Solomos. La obra no es programática, sino que busca evocar sentimientos y atmósferas de la vida del poeta en relación con temas más contemporáneos de la Guerra Fría.
El primer movimiento está estructurado en forma sonata. Su subtítulo alude a la casa de la infancia de Byron y pretende evocar su naturaleza apasionada y su desilusión con el mundo de la moda y la alta sociedad londinense. Comienza con una introducción lenta, con un motivo de tres notas del corno inglés sobre el que se basa toda la obra. Lo llamaremos el motivo Byron. El allegro principal arranca con un enérgico tema principal interpretado por las cuerdas, seguido de un segundo tema lírico y contemplativo. El desarrollo que sigue es agitado y apasionado, transformando los elementos anteriores y culminando en un clímax disonante. Le sigue una recapitulación invertida, con el segundo tema antes del principal. Una coda repentina pone fin al movimiento.
El segundo movimiento está escrito como un tema con tres variaciones. Bush intenta plasmar musicalmente el primer discurso de Byron ante la Cámara de los Lores, en el que atacó la legislación que proponía la pena de muerte por rotura de marcos. Tras una apertura desconcertante, los instrumentos de viento madera presentan un tema principal en forma de marcha. La primera variación es vivaz y culmina en un clímax con los metales. La segunda variación es más disonante y feroz. La tercera variación es mucho más solemne y expresiva, interrumpida a veces por estallidos disonantes, con la reaparición del motivo de Byron de la apertura. Finaliza con una coda sosegada.
El tercer movimiento está escrito en forma ternaria expandida. En él, Byron aparece ayudando a los revolucionarios italianos a luchar contra el imperialismo austríaco. Comienza con una apertura nocturna, basada en el motivo de Byron. Un tema principal lírico se presenta en pianissimo con una sensualidad pastoral. La sección central consiste en un fugato urgente sobre el tema principal, que sugiere la lucha conspirativa por la libertad italiana en la que participó Byron. A continuación, se recapitula el tema principal, antes de que el fugato reaparezca de forma variada. El tema principal se recapitula de nuevo, conduciéndonos a una coda serena.
El cuarto movimiento es el final coral, en el que Byron es retratado como un revolucionario griego que lucha por la independencia del país contra el Imperio Otomano. Comienza con una introducción solemne que retoma motivos del primer movimiento. Las fanfarrias de las trompetas nos conducen a una danza folclórica griega. El coro entra con una lamentación expresiva por la muerte de Byron, con las primeras cuatro estrofas del poema en inglés. Un repentino y violento estallido nos lleva a la entrada del barítono, acompañado por el coro, que presenta la quinta estrofa. Se contraponen elementos bélicos y griegos, dando paso a la sexta estrofa, en la que Grecia, como nación, despierta. Las fanfarrias de los metales y los golpes del tambor actúan como un llamado a las armas. Las cuatro estrofas siguientes representan la batalla narrada por el barítono y el coro. La música culmina en un clímax orquestal disonante. Tras un pasaje más melódico, reaparece el tema de la danza griega, alcanzando otro clímax. De repente, la música se torna más sombría, con el coro y el barítono lamentando la muerte de Byron. El coro canta las dos últimas estrofas con sobriedad y dignidad. Una coda solemne y severa pone fin a la obra.
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