martes, 15 de agosto de 2023

"LA URSS EN LA GUERRA DEL PUEBLO ESPAÑOL", DISCURSO DE JESÚS HERNÁNDEZ EN YUGOSLAVIA

 

La URSS en la guerra del pueblo español

Jesús Hernández Tomás 

Todos ustedes comprenden, por haber pasado por un proceso semejante, cuantas resistencias de orden subjetivo hay que vencer para llegar a la conclusión de que entre los hechos y las palabras de los hombres que dirigen los destinos de la Unión Soviética media un abismo en el que han hundido los principios básicos del socialismo. A esa conclusión no se llega mecánicamente, de la noche a la mañana. Para mí fue un forcejeo en el que la fe resistía a la evidencia, y cuando loa hechos me golpeaban con su realismo implacable aun me refugiaba en el supremo recurso de creer que era de mi parte donde faltaba la preparación debida para entender las sutilezas de la política soviética, de la sabiduría de Stalin.

La unión Soviética y personalmente Stalin, significaban para los comunistas españoles algo intangible, una especie de tabú. Sin comprender que nuestra fe era una fe fanáticamente sentida, fervorosamente acatada y poderosamente influyente, no se explicaría ni comprendería nada de cuanto vamos a referir.

La defensa a ultranza no solo de su existencia, sino de cuanto emanara de la Unión Soviética, era nuestra norma y nuestra razón de ser comunistas. Por la URSS y por Stalin estábamos siembre, dispuestos a dar nuestras vidas y las de nuestros padres y las de nuestros hijos. Durante la guerra, y en los largos años de la sanguinaria represión franquista, nuestros hombres subían a los patíbulos o caían acribillados a balazos contra los muros de la revancha falangista con las banderas de Stalin y de la URSS desplegadas en la garganta.

Nada tiene, pues, de extraño, que el PC de España sometiera toda su política a la « acción dirigente » de Moscú, ni tampoco que los hombres que « dirigíamos » el PC de España fuéramos y tuviéramos en la práctica- más de súbditos soviéticos que de hijos del pueblo español. Parece un absurdo, algo increíble, pero nuestra educación bajo la tutela soviética nos había deformado hasta el punto de desnacionalizarnos por completo, arrancándonos el alma nacional y sustituyéndola por un internacionalismo furiosamente chauvinista cuyo principio y fin eran las torres del Kremlin.

Pero la dialéctica de la vida nos ha ido acorralando inexorablemente hasta convencernos del error. La acumulación de hechos nos ha obligado a apreciar cualitativamente el fenómeno en su conjunto, Y así, contando con el tiempo, hemos llegado a la conclusión de que aquello que aisladamente no podíamos o nos resistíamos a comprender no era fruto de la casualidad o de las circunstancias, sino manifestaciones de una política que nada tenia de común con las teorías del marxismo-leninismo. Tal es la razón de que hoy podamos referirnos a cosas del pasado viéndolas en su verdadera fisonomía, con la mirada limpia de nieblas de fe sectaria y con el criterio abierto a la verdad objetiva.

Para apreciar mejor la acción de la política en España durante la guerra de liberación es necesario bosquejar aunque sea brevemente el cuadro de cual era la situación política en España en el año de 1936. Y el camarada HERNÁNDEZ explica a continuación cómo el pueblo español desde 1931 a 1936 utilizó y empleó todas las armas conocidas de la lucha social y política, desde la simple huelga hasta la insurrección armada. Refiere cómo todo el impulso revolucionario del pueblo estallaba en las calles pretendiendo empujar la revolución democrático-burguesa hasta sus objetivos finales y, principalmente, contra la organización de la reacción que descaradamente se preparaba para lanzarse al asalto de la República democrática. « En todo el ámbito de España — dice — chocaban las fuerzas de la revolución y de la contrarrevolución, y el Gobierno de la República temeroso de la una y de la otra se encontraba, como se dice en términos militares, en la tierra de nadie. Y al iniciarse la sublevación fascista el pueblo tiene que suplir de manera espontánea y desarticulada las debilidades de sus gobernantes.

En el orden internacional el panorama permitía ver la agresividad de las fuerzas del fascismo y cómo las naciones democráticas se replegaban haciendo constantes concesiones a las potencias del Eje. Es decir, la guerra de España se inicia en un momento internacionalmente desfavorable para los defensores de la República democrática.

¿Qué fuerza en el mundo podía garantizar al pueblo español una solidaridad efectiva y desinteresada? Como gran potencia, la Unión Soviética. Así lo creíamos. Así lo creía nuestro pueblo. Y nuestra convicción, la de los comunistas, nacía de una fe tan ciega que nos hubiera empujado hasta el crimen contra quienes hubiesen osado ponerlo en duda. Estábamos, pues, totalmente incapacitados para comprender que a la primera nación del mundo a la que más había contrariado la heroica decisión de los antifascistas españoles de batirse a muerte por su libertad y por su independencia, era precisamente a la Unión Soviética. La U. R. S. S. participaba en aquellos momentos de los mismos miedos que las democracias burguesas frente a las potencias fascistas, y toda su política internacional estaba orientada a un juego maquiavélico consistente, en sus grandes lineamientos, a no desligarse de las potencias democráticas a fin de no ofrecer un fácil blanco a los fascistas, y a coquetear con los fascistas para asegurarse el apoyo de las democracias. Era el juego que había de culminar, años después, en el pacto germano-soviético.

Una política sistemática de torpezas había llevado a los dirigentes de la URSS a perder la confianza en las fuerzas de la clase obrera y del movimiento revolucionario y progresivo del mundo. Y aunque el VII Congreso de la Internacional Comunista quiso rectificar de un golpe todos los groseros errores de muchos años de sectarismo — sectarismo que en países como Alemania barrió de obstáculos el camino de Hitler al poder, y que imposibilitó la unidad del movimiento obrero en todos los continentes, pues al que no era comunista se le calificaba de “social-fascista” y de “anarco-fascista”— aunque pretendió, repito, rectificar, el recurso era muy tardío. La reacción y el fascismo habían conquistado posiciones poderosísimas en toda una serie de países. La falsa orientación de la Internacional Comunista, reflejo de la política soviética, había situado a la URSS en un peligroso aislamiento del movimiento obrero mundial y a los partidos comunistas en unas condiciones tales de debilidad no solo numérica, sino de influencia, que en ninguna parte del mundo constituíamos una fuerza decisiva. Y aunque en España y en Francia la política del Frente Popular logró positivos éxitos, ni la situación de la URSS ni la del movimiento obrero en general, mejoraron al punto de poder decir que se había operado una modificación en la situación internacional. De ahí que el equipo dirigente de la Unión Soviética persistiera en su tremendo error de tener más confianza en su turbio juego político que en las fuerzas revolucionarias y progresivas del mundo. Tal era la situación internacional el 18 de Julio de 1936 al iniciarse la guerra de liberación del pueblo español.

Ante la inequívoca realidad de un pueblo que había empuñado las armas y que se batía a todo lo largo y lo ancho de España, ¿cómo se planteó la Unión Soviética el problema? A la luz de nuestra experiencia podemos afirmar hoy que en el Kremlin las cosas discurrieron así: « La guerra en España puede servirnos de dos maneras: una, utilizarla como un fantasma que agitaremos ante los ojos de las potencias fascistas haciéndolas ver que los pueblos están dispuestos a empuñar las armas y a batirse por la libertad y la democracia, y así obtener ciertas ventajas de las mismas, y otra, que se funde y confunde con la primera formando un todo, la de cotizar la sangre del pueblo español en el mercado de sus conveniencias exteriores ante las asustadas democracias, demostrando que en las manos de la URSS está la llave que puede avivar o apagar las llamas que se han encendido en España y cuyas chispas pueden hacer estallar el polvorín de la temida guerra mundial ».

Es decir, el «caso español » se lo plantearon los señores del Kremlin no desde un punto de vista socialista, sino fría y calculadamente, como un asunto de política exterior, desprovisto de todo contenido o sentimentalismo revolucionarlo.

Y con la resonancia del trueno en las tormentas oceánicas retumbaron en los oídos del mundo las palabras de Stalin: “La causa del pueblo español no es un asunto privado de los españoles, sino la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva”. Nadie podía dudar que la URSS se declaraba solidaria con la España democrática. Y si esas palabras tuvieron en el mundo antifascista un eco cálido de solidaridad con nuestra lucha, en España arraigaron con raíces de gratitud en el corazón de todos los hombres y de todos los pueblos de la Península.

Pero Stalin, que había sabido dar la definición justa, no quiso hacer honor a sus palabras. Y se produjo un fenómeno singular. Mientras en el mundo entero los mejores hijos de la clase obrera y del antifascismo, venciendo miles de dificultades y todas las persecuciones policíacas, atraviesan mares y fronteras para llegar hasta la España republicana

y dar a nuestro pueblo la prueba más grandiosa de solidaridad formando las Brigadas Internacionales, la Unión Soviética comienza a negarnos la venta del armamento que en buena moneda quería comprar el Gobierno de la República al País del Socialismo, venta que estaba dentro del derecho internacional por ser la República el régimen legal de España.

Las naciones de regímenes democráticos y liberales ignoraron, por sus miedos y sus razones particulares, la legitimidad de la España Republicana, nos embargaron las armas adquiridas incluso con anterioridad al levantamiento franquista, cerraban sus mercados a toda clase de compras de pertrechos militares que nos eran indispensables y con los cuales temamos asegurada la victoria. La Unión Soviética, no obstante las grandilocuentes palabras de Stalin, no se situó en un terreno muy diferente al de las democracias burguesas.

Todos ustedes saben, que sin un Ejército, sin mandos, sin plan de guerra ni cartas militares, solamente con el entusiasmo y la intuición espontánea de las masas armadas con viejas pistolas y escopetas de caza, cuchillos y algunos fusiles, el pueblo español venció a la reacción y derrotó a los militares sublevados en las principales provincias y nacionalidades de España en las primeras 48 horas de la lucha. Si los países democráticos, y fundamentalmente la Unión Soviética, nos hubieran facilitado la adquisición de las armas que el pueblo español quería comprar y pagar, la sublevación franquista hubiera sido vencida antes de que Hitler y Mussolini tuvieran tiempo de volcar contra él sus efectivos en hombres y en material de guerra y de crear el tremendo desequilibrio en que se desarrolló la lucha del pueblo español. Desde el principio hasta el fin Franco nos superó en cien veces la proporción de los armamentos. En esos primeros días y en esas primeras resistencias y dilaciones de la Unión Soviética se perfilaron ya lo que había de constituir la trayectoria de la URSS en la guerra del pueblo español: Stalin, en vez de mandarnos armas, nos mandaba abundantes « consejeros » militares, políticos, y policiacos. A todos ellos, tanto el Gobierno como el PC, apremiábamos en la petición de armas y en el envío rápido de las mismas. No estará de más decir que muchos de estos « consejeros », la casi totalidad, han sido posteriormente fusilados por Stalin bajo la acusación de contrarrevolucionarios y agentes del enemigo. Si admitimos la acusación que los llevó al patíbulo ya tendríamos mucho que decir de un Estado socialista que nos manda como “ayuda” a un equipo de hombres en un noventa por ciento fusilables por « agentes de Hitler ». Pero sin entrar en los casos particulares de cada uno de ellos debemos declarar, porque la verdad lo exige, que esos hombres, los fusilados, no actuaron en España como agentes del enemigo.

Nos inclinamos a creer que Stalin liquidó a la mayoría de esos « consejeros » por que al igual que nosotros no comprendían la actitud de los dirigentes de su país, resistiéndose a vendernos las armas que para la guerra y para la victoria precisaba el pueblo español. Es muy probable que en las informaciones a su Gobierno y a su Partido esos “consejeros” reflejaran su perplejidad. Y esa perplejidad, esas extrañezas, fueron las que les llevaron hasta el muro de la ejecución. Eran testigos demasiado peligrosos, hombres que sabían más de lo debido acerca del juego criminal del Kremlin en la guerra de España. No es esta una opinión simplemente hipotética, pues con la mayoría de los fusilados tuvo el PC de España, y yo personalmente, frecuentes y repetidas conversaciones en las que les vimos manifestarse con tanta extrañeza como disgusto como nosotros por la política de suministros militares de la URSS a la República española. De otro lado si estos primeros « consejeros » hubieran sido agentes de Hitler, la guerra del pueblo español hubiera terminado a favor de Franco en unas semanas. Estos primeros “consejeros” soviéticos se encentraban en todos los Estados Mayores y elaboraban junto con los militares españoles los planes de todas las batallas. Y aun más: contaban con la fe ciega de los comunistas que les hubiéramos secundado, en aquellos momentos, aun en sus más descabellados planes militares, por el simple hecho de estar concebidos por los hombres de Stalin. Y fueron precisamente en aquellas primeras semanas y meses cuando más derroche de tesón y de heroísmos, de esfuerzos de organización y de disciplina, se realizaron en la España republicana para estructurar y dirigir las acciones de las múltiples milicias y columnas que se creaban por los partidos y las organizaciones sindicales.

En este período, a las gestiones directas de nuestro partido, Moscú contestaba con vagas razones de gigantescas dificultades técnicas para el envío de las armas al mismo tiempo que deslizaba en nuestros oídos argumentos tan capciosos como el de que la situación internacional era tan extremadamente tensa y delicada que una acción más abierta en favor de la España republicana podía crear gravísimas complicaciones a la URSS con las potencias fascistas y asustar a los Chamberlain, Daladier y Rooselvet, acentuando a la vez que el aislamiento de la República española, el peligro de la URSS. Era ya el camino que había de conducir a la URSS a colaborar en la monstruosa política de la “no intervención”.

La “no intervención” tenía un doble significado: el que igualaba la legitimidad del régimen republicano a los sublevados fascistas, situando a ambas partes en un mismo plano ante el derecho internacional, y el otro, que era el fundamental: el que ataba las manos al pueblo español, notificaba todas las defecciones en el orden internacional, y dejaba las puertas abiertas a Hitler y Mussolini para introducir subrepticiamente toda la cantidad de armas y de tropas regulares que quisieran para ahogar en sangre la lucha de las fuerzas democráticas de España. La URSS no vaciló en colaborar con los fascistas y con los “demócratas” en el estrangulamiento jurídico y práctico del pueblo español.

En honor a la verdad, no podemos dejar de reconocer que la Unión Soviética nos vendió algunas armas: quizá menos que las que nos facilitaron algunos países capitalistas, pero no tenemos derecho a desconocer ese hecho. Para la URSS las ventas de armas a los republicanos españoles eran más simbólicas que efectivas, más para la propaganda, para mantener el “fuego sagrado”, que para facilitar la victoria de la “causa de toda la humanidad avanzada y progresiva”. Así, cuando Franco recibía doscientos aviones, nosotros lográbamos una veintena; cuando Franco obtenía mil cañones, nosotros recibíamos cincuenta. Igual proporción con los tanques, fusiles o ametralladoras.

¿Era posible burlar el bloqueo de la “no intervención”? ¡Claro que era posible! Lo burlaban Hitler y Mussolini descaradamente y lo burlaban nuestros barcos que iban a recoger las escasas mercancías que se nos facilitaban en los puertos soviéticos. Estos mismos barcos tenían capacidad para traer, y el Gobierno republicano suficiente dinero para pagar, mil veces más cantidad de armamento que lo que transportaban hasta la España leal. Luego era una solemne mentira lo de las dificultades “técnicas”.

Si la República pudo sostener una guerra de casi tres años en desesperante situación de inferioridad, si pudo resistir, fue gracias a que fue comprando clandestinamente por todos los países la chatarra, los trastos de deshecho que tenían arrumbados todos los ejércitos del mundo. Comprábamos cañones con dos docenas de proyectiles, y otros, que se desprendían de las cureñas al primer disparo. Teníamos decenas de clases de calibre en los fusiles de nuestra infantería, lo que nos creaba difíciles problemas de municionamiento, al punto de tener que racionar la cartuchería a los soldados

en el frente como se racionaba el pan en la retaguardia.

Podríamos ya hacernos la pregunta: ¿es que quería la Unión Soviética la derrota del pueblo español? Para contestar correctamente debemos afirmar que todos los hechos demostraban que no te interesaba la victoria. Adentrándonos en el fondo del problema podemos llegar a la conclusión de que la Unión Soviética estaba interesada en prolongar la lucha, del pueblo español sin permitirle lograr una victoria decisiva que pudiera crearle a ella dificultades en el orden internacional. En la prolongada agonía del pueblo español, en su sangre y en su sacrificio, tenía la Unión Soviética una moneda de cambio de alta cotización en las cancillerías extranjeras.

He aquí un ejemplo concreto no desmentido hasta hoy por las autoridades soviéticas: Después de terminada la segunda guerra mundial el Departamento de Estado de los EE. UU. de Norte América hizo público que en los archivos que obran en su poder, capturados a los alemanes en Berlín, existen cartas, que citaban, del entonces Embajador de Hitler en Moscú, en las que dicho Embajador informaba a su Gobierno de la cantidad y calidad de las armas que Moscú vendía a la República española, aclarando en sus comentarios que la ayuda soviética a los rojos de España era una ayuda lo suficientemente limitada para no permitir cambio alguno en la proporción de potencialidad militar establecida, ayuda que no alteraría en ningún momento el curso de la guerra y que permitía al Gobierno Soviético sostener moralmente su

prestigio ame los ojos de sus partidarios. Es decir, los alemanes estaban perfectamente al corriente de la clase de auxilio que la URSS prestaba a los combatientes republicanos españoles no solo por el servicio de Información de la Gestapo, sino por los datos que oficialmente le facilitaba el propio Gobierno Soviético. Veamos ahora la política soviética en España desde otro punto de vista. El PC de España desde el comienzo de la guerra se convirtió en una poderosa fuerza tanto numérica como influyente en la dirección de la política del país. El PC, cuando todo el aparato del Estado se derrumbaba, supo — conjuntamente con el PSU de Cataluña y con las demás fuerzas obreras y democráticas del país — iniciar las más elementales normas de organización y asentar los principios de una disciplina que permitiera acabar con el caos de la espontaneidad en el que se malograban la eficacia y esterilizaban los entusiasmos. Fuertemente enraizado el PC en las organizaciones del Frente Popular y actuando en común con la mayoría del PSOE y con las Juventudes Unificadas, llegó a ser una fuerza de carácter decisivo a los pocos meses de comenzada la guerra. Creo poder afirmar sin exageración alguna, que el PC pudo tomar el poder sin grandes dificultades y con muy pocas oposiciones.

En Moscú se llegó a temer que los comunistas españoles nos decidiéramos a adueñarnos del poder. Debemos declarar que nunca pensamos hacerlo, pues estábamos más que nadie interesados en mantener el carácter de origen de nuestra guerra, que era la defensa de la República democrática agredida y asaltada por la reacción nacional y por el fascismo extranjero. Pero si esto es cierto, también lo es que sentíamos la necesidad de tener en nuestras manos algunos de los puntos claves de la dirección política, y de la guerra. Fuese ambiciosa o no, la aspiración era perfectamente legítima y respondía a la fuerza combatiente y a la influencia política que representaban el PC de España y el PSU de Cataluña. Pero para disuadirnos de tal « locura » no eran suficientes las resistencias que pudiéramos encontrar en la oposición de otros sectores políticos de la República, sino que vino « la carga de los cosacos », la presión decidida de los “consejeros políticos” y de la Embajada soviética, y hasta la coacción descarada envuelta en amenazas de “forzosas retiradas” de las ayudas que se nos prestaban, pues una tal actitud de los comunistas españoles reforzarían las campañas provocadoras de los fascistas contra la URSS en el orden internacional.

Pero lo extraordinario de toda esta política soviética era que al mismo tiempo que nos entorpecía la posibilidad de tomar palancas más decisivas de la guerra y de la política de nuestro país en la mano, nos “aconsejaba” acabar con los hombres y con los partidos que “no dirigían la guerra de manera consecuente”'. Así acabamos con el Gobierno y lesionamos el prestigio personal de Largo Caballero, Jefe del Gobierno y Ministro de la Guerra, Presidente del PSOE y de la UGT, la figura más influyente dentro del movimiento del socialismo español al que habíamos denominado el “Lenin español”. No es este el momento de hablar de las cualidades de estadista o de estratega militar de Largo Caballero, el cual, sin duda, adolecía de muchos defectos y limitaciones, como adolecíamos todos los ministros de su Gobierno. Lo importante es la política que se nos “aconsejaba” hacer y que hacíamos ciegamente.

Provocada la crisis por la acción del PC contra Largo Caballero, la política, de guerra no tuvo cambios apreciables, y sí los tuvo no fueron favorables a los comunistas, pues Indalecio Prieto desde el Ministerio de Defensa Nacional, para el que fue nombrado, se encargaba de ello. Es decir, la política aconsejada desde Moscú nos empujó a derribar a un socialista prestigioso por considerar que no conducía la guerra enérgicamente y cuando el PC se hace fuerte en la exigencia de tomar ministerios clave en la mano, Moscú nos ordena retirar todas nuestras demandas y aceptar, para esos mismos ministerios, a hombres abierta y decididamente anticomunistas.

Sin utilidad de ninguna especie el PC había provocado una crisis y había asestado un golpe mortal a la colaboración política y a la unidad de acción con la-s fuerzas del campo socialista y anarco-sindicalista. El resultado práctico fue el debilitamiento de la influencia política del PC y un reagrupamiento mayor de las fuerzas que le eran hostiles. ¿Era este el propósito que tenían los hombres del Kremlin?No queremos incurrir en error al dar una contestación ligera y puco argumentada. Los hechos son hechos y a ellos nos atendremos. La trayectoria de la URSS nos facilitará la respuesta.

En España nadie hablaba tanto de unidad de acción como el PC, y hablábamos por que estábamos convencidos de que la guerra solo podía ser sostenida si se apoyaba en la unidad de las fuerzas obreras careras y de éstas con las amplias capas democráticas del país. Y debo decir que se habían logrado tan serios progresos en este aspecto que se había dado comienzo a conversaciones con algunos jefes de la izquierda del movimiento socialista, tendencia de Largo Caballero, para la fusión del Partido Socialista y del Partido Comunista en una sola organización política. En Cataluña, al comienzo de la guerra, teníamos ya a1 Partido Socialista Unificado que significaba la unificación de las fuerzas políticamente más desarrolladas del movimiento obrero. Las Juventudes Socialistas y Comunistas ya se habían fusionado. Las dos centrases sindicales, la UGT y la CNT tenían un pacto de acción común y un programa de conjunto

para problemas fundamentales del momento. Y el Frente Popular enlazaba a los partidos obreros con las agrupaciones republicanas y liberales.

Como ya he manifestado, el golpe a Largo Caballero fue un golpe mortal a la colaboración, a la unidad entre socialistas y comunistas, y a toda posible acción común entre comunistas y anarquistas. Se produjo una unidad: la de todos ellos contra el PC.

A partir de ese momento el PC entra en la vía franca de absorber o de acabar con las fuerzas políticas y sindicales del país que no aceptasen marchar bajo sus directivas. Era una política suicida, una política ferozmente sectaria, que se realizaba bajo el signo del proselitismo, del reforzamiento de todas las posiciones del partido a costa de sus aliados y contra éstos aliados.

Para la prensa del partido no había ni más combatientes, ni más héroes, ni más fuerzas que lucharan en los frentes que las fuerzas del PC. Ni al PSU de Cataluña se le exceptuaba. En la retaguardia sólo los comunistas éramos los que realizábamos prodigios y sacrificios sublimes en la producción, y todos los demás o no ayudaban o saboteaban. Era la línea de la catástrofe, del suicido de la guerra y la muerte de la influencia y autoridad del PC. Cuando en las reuniones del Buró Político alguno de nosotros objetaba, a la vista de los resultados negativos, esa política, los “consejeros” se encargaban de persuadirnos con razonamientos de este tipo : « En la guerra el más fuerte será siempre el que cuente con mayor fuerza en el Ejército. Nuestro objetivo principal está en los frentes. Hay que reforzar sin cesar la potencialidad del partido en el Ejercito ».

Consecuentes con esa política se volcaron sobre los frentes y en cada unidad del Ejército decenas y centenas de “organizadores” del Partido y de las Juventudes, y se dieron a nuestros jefes militares órdenes concretas para promover a mandos superiores al máximo de comunistas, disminuyendo la proporción de todos aquellos otros de filiación política o sindical distinta. Debemos decir, porque es obligado, que toda esa política descabellada se efectuaba sin cesar de combatir al enemigo, y demostrando los comunistas una decisión y disciplina en el combate que los hacía los primeros entre los primeros, lo que facilitaba la tarea de proselitismo que nos habíamos propuesto.

En esa política absurda de atraer sin convencer, el celo de algunos jefes y comisarios del PC era tan desmedido y poco político que se llegaba a la incalificable coacción de deponer a mandos o de mandar a primera línea a los hombres que se resistían a tomar el carnet del PC o de las Juventudes Unificadas. Por éste procedimiento la fuerza del partido se reforzó en los frentes con millares de nuevos adherentes, pero al igual que en la retaguardia, el partido rompió la

unidad, sembró la discordia y enconó las rivalidades entre las unidades militares de distinta significación política. Este fue el resultado práctico de la política que se nos mandaba hacer y que estúpidamente realizábamos.

Citare un caso concreto que en lo personal para mí significó una ráfaga de luz en la noche negra de la fe y de la ciega confianza en Moscú. En uno de los momentos más graves de nuestra guerra, después de la batalla de Teruel y del abandono de la posición es llamado a Moscú un miembro de la dirección del partido. Este camarada regresa a los pocos días comunicándonos que Moscú había decidido que los comunistas cesáramos en la colaboración gubernamental y retirásemos nuestros ministros del Gobierno del Dr. Negrín. Retirarse del Gobierno en aquellos momentos concretos era

provocar conscientemente la catástrofe definitiva. Negrín, el Gobierno, podían continuar su política de resistencia solo por el apoyo que le prestaba el PC y e1 PSU de Cataluña. Abandonar la colaboración con el Gobierno era entregar el Gobierno, la dirección del país y de la guerra, en manos de los capituladotes. Pero con todo, lo más difícil para los comunistas, era peder explicar satisfactoriamente al pueblo por qué retiraba su colaboración y su representación a un Gobierno al que nosotros mismos habíamos bautizado con el nombre de Gobierno de la resistencia. No teníamos ninguna explicación satisfactoria que dar de no ser la de declarar que el Gobierno no representaba esa política de resistencia, lo que obligatoriamente significaba prenunciarnos por un nuevo Gobierno que fuera un fiel interprete de la voluntad de combate de nuestro pueblo. Pero como lo que se decidía era retirar los comunistas de toda colaboración gubernamental, esa posición sólo hubiera tenido una interpretación: el abandono de la lucha por parte del PC.

Como el “consejo” era de sabor tan claramente derrotista, a de nuestra fe en Moscú, los miembros del Buró Político, precisamente los que estamos fuera del partido kominformista, nos opusimos terminantemente.

Togliatti, Stepanov y Codovilla, los tres consejeros principales, dos de los cuales eran las sombras y los inspiradores de José Díaz, y el otro de Pasionaria, nos pintaron un panorama en el orden internacional tan angustioso que parecía inminente el desencadenamiento de la guerra, el ataque de las potencias del Eje a las vacilantes democracias, lo que exigía un sacrificio de nuestra parte para impedir la catástrofe y, sobre todo, cualquier ataque a la URSS so pretexto del peligro comunista en España por la influencia que los comunistas teníamos en el Ejército y el Gobierno de la República.

Ante tales argumentos quizá por primera vez, debo confesarlo, comprendí que estábamos sacrificando criminalmente los intereses de nuestro pueblo a las conveniencias de la Unión Soviética, y quizá también por primera vez comencé a ver claro que para la URSS la guerra de España no representaba otra cosa que un peón en el ajedrez de su juego internacional.

En los resquicios de mi cuarteada fe anidaban las dudas más penosas. ¿Es posible que la URSS, que Stalin, nos sacrifiquen y sacrifiquen a todo nuestro pueblo por sus razones de estado?. Si la URSS quiere vivir, ¿por qué debe hacerlo a costa de la muerte de otros pueblos, que como el nuestro lucha como un león defendiendo su vida y su libertad? ¿Es que no seria mejor para la seguridad de la URSS la existencia de pueblos con regímenes social y políticamente próximos a ella y solidarios en el orden internacional con la. Revolución rusa? ¿Por qué, pues, frenar nuestra lucha, restarnos elementos de combate y forzarnos siempre a marchar por la vía de los intereses soviéticos llamándonos a olvidar que los españoles tenemos ante todo la misión de preocuparnos de nuestros intereses propios, de los intereses de España?

Pero sobre todos estos interrogantes prevalecía uno de carácter decisivo: Si nuestra razón de prolongar la guerra se basa en que el progresivo agravamiento de la situación internacional puede provocar en cualquier momento el choque entre gobiernos democráticos y fascistas, y en tales circunstancias las potencias democráticas no tendrán interés en que un aliado de Hitler y de Mussolini domine en la Península Ibérica y deberán lógicamente ayudar a la República Española a derrotar a Franco, si la verdad verdadera de nuestra política de resistencia es esa, ¿por qué la URSS nos quiere obligar a que impidamos la llegada de ese momento mundial del cual depende la vida de nuestro pueblo ?

¿Qué objeto tiene nuestra política de resistencia si la privamos de una perspectiva o si nosotros mismos se la negamos? ¿Morir como numantinos, salvar el honor? Eso es muy romántico y muy digno, pero queremos además de todo eso algo más: queremos la vida, la libertad y la independencia de España.

La experiencia me ha confirmado después que la política de la Unión Soviética estaba no sólo en oposición a los intereses del pueblo español, sino en contra de esos intereses.

Como consecuencia de esta discusión en el Buró Político del PC de España se perfilaron ya las dos tendencias que años más tarde deberían chocar irreconciliablemente: la continuidad en la servidumbre incondicional a la política soviética, o la independización nacional del movimiento comunista de España. Y la primera batalla política entre esas dos posiciones se decidió a favor de los que nos opusimos a retirar la colaboración gubernamental al Gobierno del doctor Negrín. Pese a todos los riesgos para la URSS, reales a supuestos, el “consejo” de Moscú, caso insólito, fue desechado por el Buró Político que no se atrevió a aceptar la crisis de dirección que el criterio contrario hubiese abierto en su seno.

La retirada de las Brigadas Internacionales, problema que constituía una obsesión en ciertos medios “democráticos” de Londres y de París, tuvo de pronto un patrocinador inconcebible: Moscú. La URSS también, y siempre por sus particulares intereses, en los momentos más críticos para la República, cuando más necesarios nos eran los hombres de las Brigadas Internacionales, enarboló la bandera de la retirada de las Brigadas, asegurándonos que ella se cuidaría de que hubiese una reciprocidad en el procedimiento, esto es, que las tropas de Hitler y Mussolini evacuarían la zona franquista. No creo que sea necesario decir que tales promesas soviéticas hechas a nuestro partido y al Gobierno de la República no fueron otra cosa que pura charlatanería. El Gobierno soviético guardó un silencio de cadáver ante la permanencia de las tropas del fascismo extranjero en España.

Lo que interesa saber es qué se proponía la U.R.S.S. con la retirada de los voluntarios de las Brigadas Internacionales, retirada que ella sabía bien significaba debilitar las ya menguadas posibilidades de resistencia que nos quedaban. En mi opinión, la U.R.S.S. se proponía acabar lo más rápidamente posible con la lucha del pueblo español. Por posible exigencia de Hitler o por generosa ofrenda de Stalin al Fuhrer para la concertación del ya proyectado pacto germano-soviético.

Eran los últimos meses de 1938. El “caso español” ya estaba explotado; ya se había cotizado por la URSS en las bolsas políticas de las cancillerías. Se trataba ahora de librarse del estorbo. Meses después, en Marzo de 1939, coincidiendo por vía opuesta con la Junta del Coronel Casado sublevado en Madrid, la URSS asesinaba definitivamente la resistencia y la lucha del pueblo español.

A continuación, el camarada Hernández se refirió — prosiguiendo su Conferencia — al proceso de aislamiento del PC de España, el cual, no obstante tener una enorme fuerza militar se encontraba maniatado políticamente por una creciente oposición entre las fuerzas obreras y democráticas, desde los anarquistas a los republicanos. La posibilidad de actuar desde el seno del Gobierno influenciando la política de Negrín, también había disminuido hasta casi desaparecer. El partido no podía detener la vacilante política del Gobierno, pues la presión sobre el mismo podía provocar la caída del Dr. Negrín y el PC, que ahora menos que nunca podía proponerse tomar el poder, ya no contaba con ningún hombre político fuera de sus medios en quien pudiera confiar la misión de dirigir el Gobierno. El PC era un gigante maniatado cuya política, buena o mala, ya no era ni suya ni propia: era el reflejo de la política del Dr. Negrín. El partido se transformó de fuerza dirigente en fuerza dirigida. Este era el resultado lógico de toda una trayectoria de falsa orientación en la “política dirigida” que desde Moscú se nos dictaba.

En tales condiciones políticas se pierde Cataluña. Todas las posibilidades de lucha se reducen a la zona Centro-Sur de España en la que aun quedaban a la República cerca de un millón de hombres en armas. La situación era propicia a todos los desalientos y principalmente para el trabajo derrotista de todos los capituladores que querían poner fin a la resistencia. Era el momento de desarrollar la máxima energía para mantener la lucha.

El Gobierno de Negrín era un fantasma mudo y paralítico que ni gobernada ni hablaba: se dejaba llevar por los acontecimientos. Y la dirección del partido hablaba, pero tampoco organizaba ni actuaba.

Siguiendo su propia lógica, las fuerzas político-militares adversas a la continuidad de la guerras se sublevan en Madrid organizando la llamada “Junta de Casado” que declara inexistente al Gobierno de Negrín y traidores a los comunistas.

¿Sabía el PC que se iba a sublevar el coronel Casado? ¿Sabían los representantes de Moscú que se iba a producir la sublevación? Sí, lo sabían. Y por saberlo hasta llegaron a hacer la parodia de “organizar” el contragolpe en Madrid para liquidar la sublevación… cuando la sublevación se produjera. La tesis del Partido y de los “consejeros de Moscú” ante la posible sublevación era una tesis no por original menos derrotista. En vez de proceder inmediatamente a desarticular la organización de los conjurados, comenzando por detener y llevar ante un tribunal militar a los generales que conspiraban contra la República, contra la resistencia del pueblo, deciden esperar a que se subleven, para después reprimir la sublevación.

Al mismo tiempo el partido guarda un silencio inexplicable desde cualquier punto de vista que se le aprecie sobre los preparativos de la conspiración contra el pueblo, y ni una sola vez denuncia públicamente los manejos de traición de los conjurados. De hecho, la táctica del partido y de los “consejeros” estaba orientada a facilitar la sublevación del coronel Casado ¿Quien aconsejó esa táctica al partido? ¿Quien llevó a la dirección del partido a pisar el terreno de la traición? Togliatti y Stepanov eran en aquellas horas decisivas no sólo los representantes de Moscú, los “consejeros”, sino prácticamente los únicos dirigentes del PC en España.

La dirección del P.C. de España había sido previamente dispersada. José Díaz, Secretario General, se encontraba en Moscú. Martínez Cartón se hallaba en Extremadura al frente de su División. Uribe, errante detrás de la sombra de Negrín por cualquier rincón de España. Antonio Mije en Francia. Pedro Checa, deambulando por el Sur del país, organizando, según pude saber después, los preparativos de evacuación al extranjero de la dirección del partido. Yo en Valencia como Comisario General del Grupo de Ejércitos. Pasionaria, que asumía la Secretaria General en sustitución de José Díaz, en Madrid junto con Togliatti y Stepanov, formando la « troika » de dirección del partido.

Esta a troika fue la que decidió que lo prudente era esperar a que estallara la sublevación casadista en vez de tomar medidas para hacerla abortar. Esta « troika » es la que guardó en secreto sus decisiones organizativas contra la conspiración no sólo ante el pueblo y el Ejército, sino que también ante los demás miembros del Buró Político, cuado menos, ante Martínez Cartón y Hernández, los dos camaradas que por estar en el Ejército podían haber contribuido más eficazmente a tomar aquellas medidas preventivas que impidieran la sublevación o el éxito del golpe que se gestaba. El silencio de Pasionaria, Togliatti y Stepanov ante Martínez Cartón y Hernández, no era un silencio casual. Ellos sabían que jamás hubiéramos tolerado esa « táctica » capituladora, entreguista y de traición, como después tuvieron ocasión de comprobarlo al huir todos ellos en bloque y quedarnos los dos hasta el último día de la lucha en España, donde se organizó un nuevo Buró Político del partido al frente del cual me encontraba. No es pues casual tampoco que Martínez Cartón y yo hallamos sido los dos miembros del Buró Político que desde hace ya casi una década hemos roto abiertamente con la política de Moscú y con la del partido de Pasionaria.

¿Querían Togliatti. Stepanov y Pasionaria degollar la resistencia del pueblo español? Busquemos nuevamente la respuesta en los hechos.

La troika dispersó la dirección del partido. La « troika » decidió ocultar sus decisiones a los miembros del Buró Político. La « troika » no tomó ninguna medida para abortar la sublevación casadista. La troika decidió esperar a que estallara la sublevación. La troika hizo eso e hizo algo más. La « troika » alejó de Madrid a todos los mandos y comisarios (Lister, Modesto, Tagüeña, Vega, Castro, etc.) que por su prestigio y capacidad política y militar eran los hombres que podían asegurar eficazmente la dirección de la lucha contra la sublevación. La « troika » decidió a su vez abandonar Madrid y retirarse a Elda, junto al aeródromo de Monóvar donde tenían los aviones preparados para huir de España. La troika pensaba en la fuga antes de que se produjera la sublevación, pues había enviado a Pedro Checa al Sur del país a organizar la evacuación por mar al extranjero, en previsión de que no pudieran utilizarse los aviones. La « troika » llamó a todos los mandos y comisarios de mayor prestigio a Elda y los retuvo allí inactivos hasta el momento en que se produjo la sublevación, y los ordenó salir de España en vez de utilizarlos en la lucha contra la Junta de Casado. La troika estaba jugando a las cartas tranquilamente en Elda en las horas en que la Junta de Casado se sublevaba en Madrid, y no quiso recibir ni escuchar al camarada Larrañaga, miembro del Comité Central, enviado por mi desde Valencia con la única misión de informar a la dirección del partido de que teníamos fuerzas suficientes a nuestra disposición para, sin mover un solo hombre de los frentes, apoderarnos desde las puertas de Madrid hasta Almería, es decir, de casi todo el territorio leal. La « troika » ni escuchó al camarada Larrañaga ni le dio instrucciones de ninguna clase. La « troika » acabada la partida de naipes se trasladó al aeródromo donde convocaron a una reunión a todos los mandos y comisarlos que allí se encontraban y les dio a conocer su decisión de salir del país, pues « ya no quedaba nada que hacer en España». (Palabras de Togliatti). La « troika » sabía que en aquellos momentos los comunistas de Madrid luchaban en las calles contra las fuerzas casadistas : sabía la proposición que en mi nombre les había hecho Larrañaga ; sabía que tenia a su disposición, sin contar las unidades del frente, doce o catorce divisiones que se encontraban fuera de línea y cuyos mandos y comisarios eran en su casi totalidad miembros del partido. La « troika » sabía que contaba con la casi totalidad de la aviación de caza y bombardeo; que tenía una columna de tanques y el XIV Cuerpo de Guerrilleros a cuyo frente se hallaban mandos comunistas. La troika sabía que todas esas enormes fuerzas se hubieran movilizado sin vacilación alguna a las órdenes del partido, y que la sublevación casadista hubiera sido sofocada en el término de unas horas. Y la «troika » decide que “nada se puede hacer” y se fuga de España. La troika se hizo reo de deserción ante el enemigo, culpable de huida cobarde y de traición al pueblo español, al que en momentos decisivos dejó a merced de sus enemigos.

Pero antes de tomar los aviones y de huir, la « troika », ya ampliada con la presencia de Uribe — el que como ministro aprobó también la salida del Gobierno de España sin que el Gobierno dijera una palabra al pueblo y al Ejército —, redactó un documento y un manifiesto de puño y letra de Togliatti, máximo representante de Moscú por su calidad de jefe de toda la delegación rusa en España. El documento eran unas directivas escritas rápidamente sobre una cuartilla de papel y dirigida a la organización del partido en Madrid para que CESARAN LA LUCHA CONTRA LA JUNTA DE CASADO Y BUSCARAN UN ACUERDO CON LA MISMA A FIN DE QUE NO SE DERRUMBASEN LOS FRENTES Y TENER TIEMPO PARA ORGANIZAR LA EVACUACIÓN DE LOS CAMARADAS MAS COMPROMETIDOS. En el mismo documento, Togliatti anunciaba a los camaradas de Madrid que desde Francia serian enviados barcos a los puertos del Sur de España para facilitarles la salida.

¿Comprendéis lo que este documento significó para nuestros camaradas en Madrid? ¿Comprendéis lo que significó para la moral de todos nuestros combatientes y militantes? En Madrid los comunistas tenían acorralados en el Cuartel General — lo único que les quedaba ya a los sublevados — a toda la Junta de Casado. Tenían agarrada a la Junta por el cuello, cuando se recibieron las directivas firmadas por Togliatti. Cesó la lucha y se parlamentó con Casado el cual de vencido se transformó en vencedor de sus vencedores. Casado, es natural, aceptó cuanto los comunistas de Madrid le propusieron. El problema para él era el de ser fusilado o continuar siendo el Jefe de los Ejércitos de Madrid y además seguir siendo el director de la Junta que se habla erigido en poder al desconocer al Gobierno y al huir el Gobierno. Casado pactó con los comunistas, y, una vez consolidada su situación, mando sus representantes a Burgos para rendirle a Franco todo el territorio leal, al mismo tiempo que ordenaba fusilar al Coronel Barceló y a su Comisarlo Conesa, ambos comunistas, que dirigieron la lucha contra la sublevación de la Junta de Madrid. Casado, dueño ya de la situación, desencadenó el progrom mas salvaje contra los comunistas a los que destituyó de sus mandos, encarceló por millares, para días más tarde ofrecérselos a Franco como carnaza de sus piquetes de ejecución.

Mientras esto sucedía en Madrid, mientras Casado « razziaba » a los comunistas, en la Zona leal se difundían dos manifiestos, el uno escrito por Togliatti recomendando el acuerdo con la Junta de Casado y el otro firmado por mí en nombre del nuevo Buró Político organizado después de la fuga de Pasionaria, Uribe, etc., en el que se llamaba a la lucha contra la Junta de Casado por ser ella una parte del frente general del enemigo franquista. Y en Valencia, el nuevo Buró Político moviliza al XXI Cuerpo de Ejército en auxilio de nuestros camaradas de Madrid, cuando la desmoralización y la descomposición habían roto toda la disciplina de los militantes comunistas que se veían, sin estar apercibidos, acosados, detenidos, y fusilados en todos los lugares por los esbirros de la Junta de Casado. La única orientación que hasta ellos pudo llegar fue la confusa y contradictoria de dos manifiestos que hablaban en términos completamente diferentes. En momentos tales, las horas sino los minutos, son los que deciden una situación. Se habían perdido más de dos días. Y todos cuantos esfuerzos pretendió hacer el nuevo Buró Político del partido fueron inútiles. Togliatti, es decir, Moscú, había vencido en su lucha contra lo que había de honesto en el PC de España y contra el pueblo español.

Al pueblo español lo derrotaron os ejércitos franquistas y las tropas de Hitler y Mussolini, lo derrotaron las cobardías y defecciones de las naciones democráticas, pero lo derrotó también la política de la Unión Soviética realizada en nuestro país a través de su instrumento fiel y ciego: el Buró Político del Partido Comunista de España.

Terminada la guerra del pueblo español se abría ante los ojos del mundo proletario una nueva etapa de baldón, e ignominia, un capítulo de infamia que aún no han terminado de escribir los burócratas del Kremlin y los dirigentes kominformistas españoles. Más de medio millón de combatientes españoles salieron por las fronteras hacia el país vecino donde se les encerró en campos cercados con alambradas, sometiéndoseles a un régimen más cruel que el que pueda darse a prisioneros enemigos.

Es fácil imaginarse qué valores humanos, qué valores políticos, qué valores combativos representaban para el mundo revolucionario ese medio millón de españoles. La Francia oficial de aquellos días los acogió como a una calamidad nacional, aunque después, a la liberación de la ocupación nazi, la Francia liberada tuvo que colgar muchas medallas en los pechos de los héroes españoles que se batieron por Francia con el mismo coraje que lo habían hecho en España.

El error de los gobernantes franceses de Febrero de 1939 fue el de la precipitación. Para encerrar a los combatientes españoles y obligarles a vegetar y morir en las playas alambradas no precisaban haber usado de la violencia. Bastaban las consignas de Moscú: « Todos a. los campos de concentración ». Tal fue la orden del Kremlin, de Pasionaria, de Uribe y Compañía. Y los hombres que habían huido de los campos de concentración porque querían seguir luchando en cualquier parte del mundo, regresaban a ellos, donde a muchos había de sorprender la guerra y con ella la garra de la GESTAPO alemana. Fue el crimen colectivo más bestial que se ha podido cometer por una dirección política contra sus propios hombres. Los millares de revolucionarios españoles y de voluntarios de las Brigadas Internacionales que han perecido en los campos de concentración, incluidos los que murieron en los campos de Alemania, habían sido previamente condenados a ello por el equipo dirigente de la Unión Soviética y sus lacayos españoles.

La Unión Soviética en vez de abrir sus puertas y ofrecer un refugio y una patria a los hombres que se habían batido siempre y que estaban dispuestos a morir por la « patria del proletariado mundial » les sepultaba en los campos de concentración. La URSS fue incapaz de hacer lo que hizo México. Stalin cerraba sus fronteras a los españoles. Lázaro Cárdenas se las abría de par en par. Cárdenas quería vivos a los españoles. Stalin los prefería muertos. Stalin comprendía bien que medio millón de españoles de la categoría y formación política de los que se hablan batido tres años en España, al chocar con la realidad de un socialismo burocratizado, al comprobar el fraude a sus ideales, no hubieran permanecido silenciosos ni con todo el terror ni con todo el poder de la N.K.V.D. Muy pocos españoles, unos cientos nada más, y muy seleccionados, fueron admitidos en la “patria del proletariado mundial” ¡Ojalá y nunca hubieran ido! El trato dado a la mayoría de los combatientes españoles en la URSS fue y sigue siendo tan inhumano que he visto llorar a los hombres curtidos en cien combates implorando salir de la URSS porque su permanencia en el llamado país del socialismo les iba a transformar en... contrarrevolucionarios.

Nada tiene de sorprendente que cuantos hombres hemos podido salir de la Unión Soviética nos encontremos frente a la política de los burócratas del Kremlin y contra el komintormismo español. Nada tiene de sorprendente que los españoles que aún viven en la « patria del proletariado mundial » estén en su inmensa mayoría sepultados en los campos de concentración y de trabajos forzados de Siberia.

Al hablar de la política de la URSS hacia la España franquista el camarada Hernández llega a la siguiente conclusión: la URSS, Stalin, han podido provocar el hundimiento de Franco y de su régimen de terror y no han querido. Comenzada la guerra contra la URSS por la Alemania fascista, Franco se apresuró a enviar la llamada División Azul a luchar contra los soviéticos en suelo ruso. Franco era un beligerante contra la Unión Soviética. Franco mantuvo sus tropas de voluntarios y de regulares del ejército hasta que fueron obligados a replegarse en derrota junto con los alemanes.

¿Quien se hubiera opuesto a la petición de la URSS si a la conclusión de la guerra hubiera reclamado a Franco como criminal ante el tribunal de Nuremberg? Ni Rooselvet, Churchill, ni fuerza alguna en el mundo hubiera podido contener el clamor humano de justicia que tal exigencia hubiera despertado en las masas democráticas de todo el mundo. Era el momento político para acabar con el régimen franquista. Pero la URSS, en vez de aprovecharlo prefirió, como siempre, cotizarlo.

Antes de finalizar la guerra ya se había hecho un nuevo reparto de esferas de influencia y Europa cayó en el platillo occidental a cambio de concesiones a Rusia en los países del Este de Europa. Si el desenfrenado apetito expansionista de Moscú intentó tranquilamente repartirse Yugoslavia con otras potencias existiendo un pueblo y un Gobierno comunistas que habían conquistado su libertad con torrentes de sangre, ¿qué escrúpulos podían detenerla para sacrificar una vez más al pueblo español? La URSS ni siquiera se ha molestado en reconocer al Gobierno republicano en el exilio. Eso la evita, entre otras cosas el escuchar las reclamaciones de devolución del oro depositado por el Gobierno del Dr. Negrín en las cajas fuertes del Banco Central de la URSS. Cientos y miles de millones de pesetas-oro forman el tesoro secuestrado por el Gobierno de la URSS al Gobierno republicano español en el exilio. Ese tesoro permitiría impulsar poderosamente la lucha de los antifranquistas por la liberación de España. Stalin se niega a devolverlo. Stalin está ayudando a Franco en la misma proporción en que nos resta posibilidades de lucha a los demócratas españoles.

La posición actual de la URSS hacia la España franquista es consecuente con toda su conducta pasada y reciente: No le interesa la desaparición del régimen franquista. Entre un Franco que ladra desde las vertientes de los Pirineos y que constituye un factor de disputas y de desunión entre las naciones democráticas, y una España democrática (aún asegurándose su alianza) débil, mal pertrechada y alejada de sus fronteras, Stalin prefiere el status quo actual. Pero además lo prefiere porque las fuerzas de la democracia española, a justo titulo indignadas por la política norteamericana hacia Franco, no han ocultado nunca que están dispuestas a unirse a la democracia occidental si las naciones libres del mundo se deciden a retirar sus apoyos directos o indirectos al régimen franquista y ayudan al pueblo español a recobrar su derecho a vivir como un país civilizado. Luego Rusia, Stalin, si no es para llevar al Palacio del Pardo a Pasionaria y Compañía, sus domesticados lacayos españoles, no tiene ningún interés en precipitar la caída del régimen franquista, por lo menos mientras la guerra no sea una realidad o cambie el panorama actual del mundo. 

Pronunciado: Ante alumnos de la Escuela Superior de Cuadros del Partido Comunista Yugoslavo, Belgrado, octubre de 1951.
Primera vez publicado:  In extenso, en 1952 en Revista Acción Socialista, Paris.
Versión digital: Fernando Hernández Sánchez, 2006.
Esta edición: Marxists Internet Archive, noviembre de 2006.

Jesús Hernández Tomás (1907-1971), fue fundador del PCE y Ministro de Instrucción Pública de la República Española durante la Guerra Civil (1936-1939).  Posteriormente fue expulsado del PCE y adherido a la tendencia proyugoslava.

lunes, 14 de agosto de 2023

"DIÁLOGOS DE FUGITIVOS", DE BERTOLT BRECHT, EN EL 67 ANIVERSARIO DE SU MUERTE


"DIÁLOGOS DE FUGITIVOS", DE BERTOLT BRECHT

Los protagonistas de los diálogos, Ziffel, científico, y Kalle, obrero, huyen del nazismo. Sus conversaciones en la estación de Helsinki nos remiten en clave casi siempre irónica a temas como el poder, la guerra, la democracia... 

Diálogo de fugitivos

Autor: Bertolt Brecht

Versión y dirección: José Luis Tirado

Interpretado por: Francisco Algora y Gran Wyoming

Montaje: Alejandro Curquejo

Con la colaboración de: Mercedes de Pablos y Vicky Tessio

Grabación: Estudios de Canal Sur Radio, Sevilla

Producción: Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, BNV producciones y Canal Sur Radio

Con el agradecimiento a International Editors

Grabación realizada en el 2000.

Duración 17 min.

Versión radiofónica realizada en el año 2000, de los Diálogos de fugitivos de Bertolt Brecht escritos en Finlandia en 1940 tras su exilio en Suecia y Dinamarca. En la presente versión se han suprimido las referencias a las coordenadas históricas en las que Brecht sitúa los Diálogos, resultando paradójicamente un texto de rabiosa actualidad. 

Diálogo de fugitivos incide sobre la conciencia crítica, planteando cuestiones básicas en torno a los conceptos de orden y democracia en el actual sistema de pensamiento único, a través de una mirada irónica desde el exilio o la emigración, entendida ésta como un exilio económico, que también es político.

domingo, 13 de agosto de 2023

"PRISIONERO ESPAÑOL", LITOGRAFÍA DEL ARTISTA BRITÁNICO HENRY MOORE


Prisionero español
Hnery Moore
1939
Litografía
376 x 307 mm
Henry Moore Foundation

La única visita de Moore a España fue en el verano de 1934, en ocasión de unas vacaciones en motocicleta con su esposa Irina y sus amigos Raymond y Edna (Gin) Coxon. Entraron en el país desde Francia, llegaron a Pamplona y tomaron la carretera de la costa en dirección a las cuevas de Altamira, que Moore describió como la «Real Academia de la Pintura Rupestre». Después visitaron Madrid, Toledo y Vic. Aunque Moore nunca más regresó a España, el país y su arte tuvieron un significado muy especial para él durante toda su vida.

Henry Moore mantuvo siempre su solidaridad con la República española y su compromiso con la lucha antifascista. Formó parte de la Asociación Internacional de Artistas, movimiento de izquierdas integrado por artistas e intelectuales que lucharon contra el nazismo y el fascismo. Su firma aparece al pie de un documento que intelectuales británicos dirigieron a su gobierno protestando contra su política de no-intervención en la guerra española que, de facto, suponía un apoyo a los golpistas de Franco. En el año 1937 visitó a Picasso en Paris cuando el pintor estaba realizando su Guernica.

La primera litografía que Moore produjo, titulada Prisionero español muestra el asustado rostro de un prisionero tras una alambrada de espino y fue vendida para recaudar fondos con los que ayudar a los refugiados españoles que habían llegado a Francia huyendo de la represión de Franco. En la gran exposición que se celebró en Inglaterra en los años 2014 y 2015 con el título «Conciencia y conflicto: Artistas Británicos y Guerra Civil Española», Henri Moore aparece encabezando el listado de los 30 artistas que fueron seleccionados para la muestra. 

sábado, 12 de agosto de 2023

"CYCLING THE FRAME", CORTOMETRAJE DOCUMENTAL SOBRE EL MURO DE BERLÍN RODADO UN AÑO ANTES DE SU CAÍDA

Título original Cycling the Frame
Año 1988
Duración 27 min.
País Alemania del Oeste (RFA)
Dirección Cynthia Beatt
Guion Cynthia Beatt
Reparto Tina Swinton
Música Simon Fisher-Turner
Fotografía Diethelm Trapp
Sinopsis En 1988, un año antes de la caída del Muro de Berlín, Tilda Swinton tomó su bicicleta y pedaleó alrededor de la gigantesca construcción, junto a la cineasta Cynthia Beatt. De ahí nació ‘Cycling the Frame’ y es un documento que muestra una ciudad marcada por una pared que la cortó por la mitad.

Cortometraje en parte documental y en parte arte, sobre el Muro de Berlín en 1988, cuando Berlín Occidental todavía era un feudo aislado del oeste capitalista, ubicado a 125 millas detrás de la Cortina de Hierro en la Europa oriental comunista.

La película sigue a una chica (Tilda Swinton) y sus pensamientos mientras circunnavega el oeste de Berlín junto al icónico símbolo de la guerra fría de 96 millas de largo. La película combina arte visual y de audio en un montaje de escenas simples que representan el muro, sus torres de vigilancia y la vida a lo largo de la franja fronteriza tal como era un año antes de que cayera el muro y terminara la guerra fría. 

VER VIDEO CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN YOTUBE):

viernes, 11 de agosto de 2023

"PERMANENT RED", EXPOSICIÓN EN BARCELONA SOBRE LA OBRA DE JOHN BERGER

John Berger: el arte revelado y rebelde

Reseña de «Permanent Red», en La Virreina Centre de la Imatge

Trabajadores emigrantes en el centro de recepción de Ginebra (1974).
© Jean Mohr — Collection Photo Elysée

«La imaginación no es, como a veces se piensa, la capacidad de inventar; es la capacidad de revelar lo que existe». Publicado en 1960, Permanent Red es una colección de ensayos de John Berger (1926-2017) en los que anticipaba una teoría de lo visible que lo mantiene aún hoy como un autor imprescindible para comprender la contemporaneidad. Es, también, el título de la exposición que La Virreina le dedica y con la que, tras las consagradas a Susan Sontag y Roland Barthes, completa el triunvirato de pensadores de la ética y política de las imágenes.

Aquellos escritos de Berger para la revista New Statesman, que a su muerte lo nombraría «el crítico de arte en los márgenes», ya mostraban sus convicciones marxistas mediante el rechazo de las inclinaciones estéticas burguesas y su abanderamiento de un anticanon de creadores parias en la sociedad londinense de posguerra. Esa insurrección de clase frente al adocenamiento del arte hecho negocio (la misma que, años más tarde, le haría usar los réditos del Booker para financiar a los Panteras Negras) centra la muestra.

John Berger. / © Beverly’s Collection

El diálogo entre su pensamiento y su producción pictórica también se refleja en Permanent Red, a través de dibujos y collages de obreros explotados en las fábricas y trabajadoras llamando a la revuelta. Su vocación de hermeneuta de piezas visuales se advierte también en dibujos que son «comentarios» sobre personajes de cuadros de Diego Velázquez, José de Ribera o el pintor al que más apreciaba por su rebeldía, Michelangelo Merisi da Caravaggio. Esta etapa de Berger se adelantaba a sus influyentes Modos de ver (1972), con los que abordaría las resonancias ideológicas y morales —amén de estéticas— de cada imagen:

La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar. Pero esto es cierto también en otro sentido. La vista es la que establece nuestro lugar en el mundo circundante; explicamos el mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden anular el hecho de que estamos rodeados por él. Nunca se ha establecido la relación entre lo que vemos y lo que sabemos. Todas las tardes vemos ponerse el sol. Sabemos que la tierra gira alrededor de él. Sin embargo, el conocimiento, la explicación, nunca se adecua completamente a la visión. El pintor surrealista Magritte comentaba esta brecha siempre presente entre las palabras y la visión en un cuadro titulado La clave de los sueños.

Con ese mismo título, Modos de ver, la BBC produjo una legendaria serie televisiva que le daría gran popularidad al tiempo que revolucionaba el modo de aproximarse a la tradición artística, haciéndola dialogar con los nuevos medios y su reproductibilidad, profetizada por Benjamin Benjamin. De su obra audiovisual también incluye la exposición de La Virreina algunos otros films junto a cineastas como Mike Dibb o Alain Tanner, así como su colaboración de casi medio siglo con el fotógrafo Jean Mohr, de la que nacería un ciclo de ensayos visuales en torno a los conflictos del mundo rural: la experiencia campesina no se podía ignorar, olvidar o tachar como «una cuenta saldada». A los (sagaces) ojos de Berger, lo único que redime al ser humano de sus injusticias es la fraternidad en las más duras condiciones y el ingobernable anhelo de crear un arte que perdure.

Hasta el 15 de octubre de 2023

Fuente: Mercurio 

John Berger, "Llamamiento", 1951 © Beverly’s Collection
John Berger, "Llamamiento", 1951 © Beverly’s Collection
John Berger, Rosa Luxemburg, 2014-2015 © Beverly’s Collection
John Berger, Rosa Luxemburg, 2014-2015 © Beverly’s Collection
Dibujo a tinta de John Berger inspirado en "El Cristo" de Andrea Mantegna, 2000-2010 © Beverly’s Collection
Dibujo a tinta de John Berger inspirado en "El Cristo" de Andrea Mantegna, 2000-2010 © Beverly’s Collection
"A Seventh Man: Migrant Workers in Europe", de John Berger, con fotografías de Jean Mohr, 1975. A Richard Seaver Book, The Viking Press, Nueva York
"A Seventh Man: Migrant Workers in Europe", de John Berger, con fotografías de Jean Mohr, 1975. A Richard Seaver Book, The Viking Press, Nueva York


jueves, 10 de agosto de 2023

"DISCURSO MANIFIESTO A TODOS LOS PUEBLOS", DE EMILIANO ZAPATA, EN EL 144 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

 

Discurso Manifiesto a todos los pueblos en general pronunciado en el Campamento Revolucionario de Morelos el 31 de diciembre de 1911

«En nombre de mi Ejército, que reclama un derecho de reivindicación muy justo en la conciencia de todo buen mexicano, o de otra nacionalidad, que ame a su propia Patria y que tienda a salvarla de monstruos perniciosos que explotan de una manera salvaje el sudor de las frentes de sus hijos, vengo a protestar ante el mundo civilizado que ha hecho a su Patria libre e independiente, encaminándola por el sendero del progreso de su riqueza nacional, contra la prensa alarmista y contra todo ataque a mis denodados soldados que nos llame bandidos, porque bandido no se puede llamar a aquel que débil e imposibilitado fue despojado de su propiedad por un fuerte y poderoso, y hoy que no puede tolerar más, hace un esfuerzo sobrehumano para hacer volver a su dominio lo que antes les pertenecía. ¡Bandido se llama al despojador, no al despojado!

Hago un llamamiento a todos los Pueblos de la República Mexicana, sin distinción de individuos en clases y categorías, a fin de que quiten de su mente todos los temores que la prensa aduladora y enemigos nuestros, tratan de manchar mi honradez y la de mis valientes soldados; que tema, sí, todo aquel individuo que haya explotado, despojando tierras, aguas y montes en gran escala a los pueblos, pero no de una cobardía porque no somos cobardes, pero sí de que todo lo que no es suyo tendrá que devolverlo.

Ofrezco a Uds. queridos pueblos, cuidar de sus intereses y de sus vidas, cuando por fortuna me toque estar en uno de ellos, para cuyo objeto me ocupo en disciplinar debidamente a mis soldados, y éstos se mantendrán acuartelados cuando tengamos la fortuna de tomar a fuerza alguna población de las defendidas por el Autócrata Madero, ¡destructor del Plan de San Luis Potosí!

Ante el mundo entero ofrezco, en nombre de mis soldados y partidarios, obrar como antes he dicho , no respondiendo de aquellos individuos que al nombre de mi bandera se amparen cometiendo atropellos, venganzas o abusos; para éstos excito a todos mis partidarios y pueblos en general los rechacen con energía, ‘pues a éstos los considero enemigos míos que tratan de desprestigiar nuestra causa bendita y evitar el triunfo’; inquieran sus nombres verdaderos y no los pierdan de vista, para que reciban el castigo merecido.

Pueblos queridos: el triunfo es nuestro, ya tiemblan los tiranos amigos del retroceso.

¡Adelante! que ya la aurora de la libertad brilla en el horizonte».

Campamento Revolucionario. Diciembre 31 de 1911
Emiliano ZapataGeneral en
Jefe de las Fuerzas del S

Fuente: https://www.ersilias.com

miércoles, 9 de agosto de 2023

"HOMENAJE A EMILIO VEDOVA", DE LUIGI NONO, EN EL 104 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL PINTOR COMUNISTA ITALIANO

"HOMENAJE A EMILIO VEDOVA", DE LUIGI NONO

Es mi primer estudio-realización electrónico. El material inicial se basa en varios grupos de frecuencias sinusoidales y aleatorias, entre las cuales se evita intencionalmente la relación armónica de la escala natural, también para obtener una característica tímbrica diferenciada del material de la música instrumental. Los grupos iniciales son elaborados, transformados, permutados posteriormente con diversos procedimientos técnicos, originando todo el material para este estudio. Este material, elegido por una intuición de expresión instintiva, contiene en sí mismo una fuerza de provocación compositiva. La concepción musical y la solicitud del material dan como resultado un estado de ósmosis continua. Y la improvisación instintiva se completa con la lógica compositiva en la estructuración del elemento material, que ya no es un fin en sí mismo. En esta posición de principio, y no en una imposible traducción -o peor, descripción- sonora, está la razón del título de este estudio, dedicado a mi amigo Emilio Vedova.

Luigi Nono 

Emilio Vedova (Venecia, 9 de agosto de 1919 - Ib., 25 de octubre de 2006) fue un pintor y grabador italiano. 

De una familia de obreros Emilio Vedova nace en Venecia en 1919. La mayor parte de su vida transcurre en Venecia donde enseña durante muchos años en la Academia de Bellas Artes. Su recorrido personal será, a lo largo de su existencia, el de un artista autodidacto. Influido por el expresionismo durante su aprendizaje pictórico, se une al grupo “Corrente” (Renato Guttuso, Birolli…). 

En la Italia fascista los trabajos de Vedova eran considerados “subversivos”. Con la caída de Mussoloni en 1943 los Alemanes toman el poder. Emilio Vedova se une a los partisanos y entra en la resistencia; combate hasta 1945 en los montes del Frioul donde queda herido. 

En la posguerra estuvo entre los promotores del Frente nuevo de las artes. Precisamente en ese periodo, 1949-1950, se unió al proyecto de la importante colección Verzocchi (con el tema "El trabajo en la pintura contemporánea" y actualmente conservada en la Pinacoteca cívica de Forlì), enviando, además de un autorretrato, la obra "Interior de fábrica". 

Concluida la guerra, se adhirió a los movimientos de renovación de los lenguajes artísticos. En 1946 firmó en Milán el Manifesto del realismo y en Venecia estuvo entre los fundadores de la Nuova Secessione Italiana, que luego se llamaría Fronte Nuovo delle Arti. Convencido de los valores éticos, además de los emocionales, de la abstracción, e intolerante con los moralismos propios de la elección de los temas del arte neorrealista, desde 1948, año en que participó como invitado en la Bienal de Venecia y en la Prima mostra nazionale d’arte contemporanea organizada en Bolonia por la Alleanza della cultura –una filiación del Partido Comunista italiano, del que era miembro–, se alineó con los abstractistas compartiendo la línea cultural de Lionello Venturi, a tal punto que en 1952 entró a formar parte del Gruppo degli Otto impulsado por el crítico, pasando del primer neocubismo de las "geometrías negras" a una pintura cuyas temáticas político-existenciales han ido encontrando una expresión en una gestualidad románticamente automática y abstracta.

En 1961 colaboró con Luigi Nono para la escenografía de la obra Intolerancia 60.

Falleció en Venecia a los 87 años, poco más de un mes después de la muerte de su mujer, Annabianca. 

                                                      España Hoy, de Emilio Vedova
 

martes, 8 de agosto de 2023

EL DEPORTE SOVIÉTICO A TRAVÉS DE LAS FOTOGRAFÍAS DE LEV BORODOULIN, EN LA EXPOSICIÓN ORGANIZADA POR EL MUSEO JUDÍO Y CENTRO DE TOLERANCIA DE MOSCÚ POR SU CENTENARIO

 

Exposición "Lev Borodulin. Predicting the Moment" en Moscú

Del 3 de agosto al 17 de noviembre de 2023, el Museo Judío y Centro de Tolerancia de Moscú alberga una exposición que celebra la vida y la carrera del legendario fotógrafo deportivo Lev Borodulin. 

La exposición, que marca los 100 años desde el nacimiento de Borodulin, está dividida en cinco partes, cada una de las cuales cubre varios períodos de la obra de Lev Borodulin: desde sus primeros trabajos y el desarrollo de su estilo característico hasta fotografías deportivas icónicas y las fotografías documentales que tomó después de mudarse a Israel. 

Fotógrafo de fama mundial y ganador de una medalla de oro olímpica por sus logros en la fotografía deportiva, Lev Borodulin realmente revolucionó su arte. Ingresó al Instituto Poligráfico de Moscú poco después de que estallara la Segunda Guerra Mundial; en 1941, después de haber estudiado solo un año, fue enviado al frente. Finalmente, recibió las medallas "Por la defensa de Moscú" y "Por la captura de Berlín" y completó sus estudios después de regresar de la guerra. Años más tarde, Borodulin se convirtió en uno de los principales fotógrafos de Ogonyok, la revista más influyente de la URSS. Su foto de los Juegos Olímpicos de Verano de 1960 que apareció en la portada de la revista fue criticada por el estadista soviético Mikhail Suslov. Titulada From a Platform, la fotografía muestra a una buceadora de espaldas mientras se sumerge en el agua. La foto fue criticada como indecente y carente de sustancia real. Borodulin fue acusado de formalismo; sin embargo, esa etiqueta le valió una reputación como artista de vanguardia, lo que ayudó a impulsar su carrera durante la era de Jruschov.

En 1973, Borodulin se mudó a Israel. Siguió tomando fotografías en eventos deportivos mientras también fotografiaba la vida cotidiana de Israel. Al igual que durante su vida en la Unión Soviética, Borodulin viajó mucho, capturando sus experiencias en una película. Lev Borodulin también fue uno de los primeros coleccionistas de fotografías. Su colección se considera una de las colecciones privadas más grandes de fotografía soviética, que contiene imágenes de artistas como Alexander Rodchenko, Boris Ignatovich, Yevgeny Khaldei y más.








lunes, 7 de agosto de 2023

"INSTRUCCIONES PARA TOMAR LAS ARMAS", TEXTO DE LA INTERNACIONAL SITUACIONISTA PUBLICADO HACE 62 AÑOS

Instrucciones para tomar las armas

Si hay algo que hace reír cuando se habla de revolución, es evidentemente porque el movimiento revolucionario organizado desapareció hace tiempo en los países modernos, donde se concentran precisamente las posibilidades de una transformación decisiva de la sociedad. Pero el resto es mucho más irrisorio todavía, puesto que se trata de lo existente y de las diversas formas de su aceptación. El término "revolucionario" está desprestigiado hasta el punto de designar en la publicidad los cambios mínimos en los detalles de la producción incesantemente modificada de mercancías, porque no se expresan todavía en ninguna parte las posibilidades de un cambio central deseable. El proyecto revolucionario de nuestros días comparece como acusado ante la historia: se le acusa de haber fracasado, de haber producido una nueva alienación. Esto vuelve a constatarnos que la sociedad dominante ha sabido defenderse, en todos los planos de la realidad, mucho mejor de lo que preveían los revolucionarios. No es que se haya vuelto más aceptable. Lo que pasa es que hay que reinventar la revolución, eso es todo.

Esto plantea un conjunto de problemas que deberán ser dominados teórica y prácticamente en los próximos años. Se pueden señalar sumariamente algunos puntos sobre los cuales es urgente llegar a un acuerdo.

De la tendencia a un reagrupamiento que manifiestan estos años diversas minorías del movimiento obrero en Europa, no podemos quedarnos más que con la corriente más radical, que actualmente se agrupa alrededor de la consigna de los Consejos Obreros. Y no hay que perder de vista que elementos simplemente confusionistas buscan posicionarse en esta confrontación (ver el acuerdo recientemente alcanzado entre revistas filosófico-sociológicas "de izquierda" de diferentes países).

Los grupos que buscan crear una organización revolucionaria de un nuevo tipo encuentran su mayor dificultad a la hora de establecer relaciones humanas nuevas en el interior de una organización semejante. La presión omnipresente de la sociedad se ejerce contra este intento. Pero no podemos salir de la política especializada si no es con métodos que aún hay que experimentar. La reivindicación de la participación de todos vuelve a ser la necesidad sine qua non para la gestión de la organización, y posteriormente de la sociedad realmente nueva, en lugar de un deseo abstracto y moralizador. Si no son más que simples ejecutores de las decisiones de los amos del aparato, los militantes corren el peligro de verse reducidos al papel de espectadores de los que entre ellos están más cualificados para la política concebida como especialización, y de reconstruir al otro lado la relación de pasividad del viejo mundo.

La participación y la creatividad de las personas dependen de un proyecto colectivo que concierne explícitamente a todos los aspectos de lo vivido. Es también el único camino para "encolerizar al pueblo" haciendo aparecer el terrible contraste entre las posibles construcciones de la vida y su miseria actual. Sin la crítica de la vida cotidiana, la organización revolucionaria es un medio separado, así como convencional y finalmente pasivo, como esas ciudades de vacaciones que son el terreno especializado del ocio moderno. Algunos sociólogos, como Henri Raymond al estudiar Palinuro, han puesto en evidencia el mecanismo del espectáculo que recrea, bajo la modalidad del juego, las relaciones de la sociedad global. Pero se han felicitado ingenuamente por la "multiplicación de los contactos humanos", por ejemplo, sin reconocer que el aumento simplemente cuantitativo de estos contactos los hace tan triviales e inauténticos como en todas partes. El programa político común no asegura en ningún sentido la comunicación entre las personas, ni siquiera en el grupo revolucionario más anti-jerárquico y libertario. Los sociólogos son partidarios de un reformismo de la vida cotidiana, de organizar la compensación en las vacaciones. Pero el proyecto revolucionario no puede aceptar la idea clásica de juego limitado en el espacio, en el tiempo y en su profundidad cualitativa. El juego revolucionario, la creación de la vida, se opone al recuerdo de pasados juegos. Las ciudades de vacaciones del "Club Mediterráneo" se sostienen por una ideología polinesia de pacotilla para coger a contrapié el tipo de vida llevado durante cuarenta y nueve semanas de trabajo, igual que la Revolución francesa se produjo bajo el disfraz de la Roma republicana, o que los revolucionarios de hoy se ven, se definen a sí mismos por lo que tienen de función de militante bolchevique o de otro tipo. La revolución de la vida cotidiana no sabrá extraer su poesía del pasado, sino sólo del futuro.

Precisamente hay que hacer una corrección precisa a la crítica de la idea marxista de la extensión del tiempo del ocio a partir de la experiencia del ocio vacío del capitalismo moderno: es cierto que la plena libertad del tiempo necesita ante todo la transformación del trabajo y su apropiación con fines y condiciones totalmente diferentes a los del trabajo forzado existente hasta ahora (cf. la acción de los grupos que publican en Francia Socialisme ou Barbarie, en Inglaterra Solidarity for the Workers Power, en Bélgica Alternative). Pero los que partiendo de esto cargan el acento sobre la necesidad de cambiar el trabajo en sí mismo, de racionalizarlo, de interesar a las personas, descuidando el contenido libre de la vida (de un poder creativo equipado materialmente que se trata de desarrollar más allá del tiempo de trabajo clásico -él mismo también modificado- así como más allá del tiempo de reposo y distracción), asumen el riesgo de encubrir en realidad una armonización de la producción actual, un mayor rendimiento, sin que se plantee críticamente lo vivido mismo de la producción, la necesidad de esta vida en el plano de contestación más elemental. La construcción libre del espacio-tiempo de la vida individual es una reivindicación que habrá que defender contra todos los sueños de armonía de los candidatos a managers del próximo orden social.

No pueden comprenderse los diferentes momentos de la actividad situacionista hasta hoy más que desde la perspectiva de una nueva aparición de la revolución, no sólo cultural, sino social, cuyo campo de aplicación deberá ser inmediatamente más amplio que el de todos sus intentos anteriores. La Internacional situacionista no tiene pues que reclutar discípulos o partidarios, sino reunir personas capaces de dedicarse a esta tarea en los próximos años, por todos los medios y sin que importen las etiquetas. Lo que quiere decir, de paso, que debemos rechazar, tanto como las supervivencias de las conductas artísticas especializadas, las de la política especializada, y particularmente el masoquismo post-cristiano común a tantos intelectuales en este terreno. No pretendemos de-sarrollar solos un nuevo programa revolucionario. Decimos que este programa en formación contestará un día, en la práctica, la realidad dominante, y que nosotros participaremos en esta contestación. Sea lo que sea lo que podamos llegar a ser individualmente, el nuevo movimiento revolucionario no se hará sin que se tenga en cuenta lo que hemos buscado juntos, que puede expresarse como el paso de la vieja teoría de la revolución permanente restringida a una teoría de la revolución permanente generalizada. 

Publicado en Internationale Situationiste # 6 (Agoto, 1961). Traducción extraída de Internacional situacionista, vol. II: La realización del arte, Madrid, Literatura Gris, 1999. 

Fuente: Archivo Situacionista Hispano

domingo, 6 de agosto de 2023

"EL DESCORCHADOR", ESCULTURA DE SANTIAGO CARRASCO EN SANTA OLALLA DEL CALA (HUELVA)


El descorchador
Santiago Carrasco
2011
Escultura de granito
3,30 m de alto
Glorieta de entrada a Santa Olalla del Cala (Huelva)

El municipio onubense de Santa Olalla del Cala encargó a Santiago Carrasco la escultura de un descorchador que fue colocada en la glorieta de entrada a la localidad en 2011.

Se trata de un encargo del consistorio para homenajear públicamente a la figura del descorchador, -profesión típica de la zona-, con la petición expresa que se construyera con el granito que prolifera en el término municipal de Santa Olalla.

Diez meses tardó Santiago Carrasco en culminar este trabajo, salido de un gran bloque granítico de 18 toneladas de peso, que ha ido moldeando hasta conseguir una figura de aproximadamente cuatro toneladas, de 3,30 metros de altura. 

En este vídeo se aprecia la labor de extracción del corcho de forma manual por los descorchadores de Santa Olalla (Huelva):

sábado, 5 de agosto de 2023

"NOW!" [¡AHORA!]. DOCUMENTAL DEL CINEASTA CUBANO SANTIAGO ÁLVAREZ

NOW! [¡AHORA!]
Santiago Álvarez
Cuba
1965
35 mm
6 minutos
ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos) 

En los museos de arte moderno y contemporáneo vivimos el arte y sus ideas como agentes para la transformación social, partícipes activos en un entramado de relaciones de escalas múltiples. Por ello, expresamos nuestra solidaridad con todas las personas afectadas por las políticas sostenidas de racismo y discriminación en todo el mundo, y deseamos que, tras el trágico detonante que ha supuesto la muerte de George Floyd, esta oleada imparable de protestas y manifiestos sirva como definitivo cambio hacia una sociedad más justa e igualitaria.

De este modo, nos sumamos a la infinidad de voces que desde las calles y las instituciones claman que las vidas negras importan, ahora y siempre, y, para ello, compartimos la obra del director cubano Santiago Álvarez (La Habana, Cuba, 1919-1998): NOW! [¡AHORA!]. Concebida como noticiario para ser proyectado en los cines en 1965, se trata de una de las denuncias más rotundas de la violencia policial en Estados Unidos contra la población afroamericana. Álvarez, uno de los inventores del documental de montaje —“dame dos fotografías, una canción, una moviola y te daré una película”, afirmaba—, nos muestra una sucesión de fotografías de la protesta antirracista y su brutal represión en la década de 1960. Imágenes que tristemente podrían haberse tomado en las calles de cualquier ciudad estadounidense en esta misma semana. De fondo, la voz de la cantante de jazz, actriz y activista Lena Horne (Nueva York, Estados Unidos, 1917-2010), en una canción cuyas palabras hacemos nuestras: “Ahora es el momento / Ahora es el momento / Vamos, lo hemos pospuesto lo suficiente / Ahora, no más esperas / No dudes / Ahora, ahora”.

Asociamos el pronunciamiento contundente y actual de este corto a la campaña gráfica que el artista argentino Juan Carlos Romero (1931-2017) impulsó junto con la Red Conceptualismos del Sur en 2009. “Todos somos negros” fue la consigna que confrontó la fatua celebración del bicentenario de las independencias de México, Argentina y otros países latinoamericanos, que obviaba la memoria de la más temprana y radical insurgencia anticolonial: la revolución haitiana. Aquella campaña recuperaba un pasaje de la primera constitución de Haití escrita por Toussaint L'Ouverture, negro liberto, en la que proclama que “todos los ciudadanos haitianos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros”, incluyendo explícitamente a mujeres blancas, alemanes y polacos, y en cambio excluyendo a quienes fuesen o hubiesen sido dueños de esclavos. A principios del siglo XIX, ya postulaba la condición de “negro” como denominación política y cultural, desobedeciendo categorías raciales o biológicas.

Fuente: Museo Reina Sofia

VER DOCUMENTAL CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:

https://vimeo.com/426503747

viernes, 4 de agosto de 2023

XIV FESTIVAL MUNDIAL DE LA JUVENTUD Y LOS ESTUDIANTES 1997 EN LA HABANA

 

XIV FESTIVAL MUNDIAL DE LA JUVENTUD Y LOS ESTUDIANTES 1997

El 5 de agosto de 1995, en la clausura del exitoso Festival Cuba Vive celebrado en La Habana, después de concluir una gran marcha juvenil contra el bloqueo, el compañero Fidel sugiere la idea de no dejar morir el espíritu de los festivales mundiales juveniles. La juventud cubana acepta el reto con una espontánea alegría y un total sentido de la responsabilidad que asumía.

En la reunión del Consejo General de la FMJD, celebrada del 1 al 4 de octubre de 1995 en Sudáfrica, las 22 organizaciones participantes expresaron su disposición de apoyar la realización del XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

Del 28 de julio al 5 de agosto de 1997, se reunieron en La Habana 12 325 delegados de 132 países, del más amplio espectro político e ideológico, en representación de más de 2 000 organizaciones juveniles del mundo. La fiesta de los jóvenes del mundo comenzó con el tradicional desfile de las delegaciones por las calles de la ciudad, esta vez fue la calle 23 y concluyó en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana donde tuvo lugar la ceremonia inaugural. Allí estaba Fidel y la imagen y el recuerdo vivo del Che Guevara. El XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes se dedicó a la figura del Guerrillero Heroico y tuvo un marcado componente político.

La ceremonia de clausura tuvo lugar en el Estadio Panamericano, con la presencia de 35 000 personas que colmaron el lugar con banderas y abanicos. El último acto de la cita juvenil era un pretexto para no tener que decir adiós, fue una despedida con el firme compromiso de volvernos a encontrar una próxima vez.

jueves, 3 de agosto de 2023

EXPOSICIÓN "EL EXILIO INTELECTUAL ESPAÑOL EN PUERTO RICO" EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA (MADRID)

El exilio intelectual español en Puerto Rico
 

América fue uno de los principales destinos de la corriente de exiliados españoles que abandonaron el país a causa de la Guerra Civil. Pese a su dimensión, Puerto Rico, y su capital, San Juan, fueron el destino de un grupo de muy destacadas figuras de ese exilio, y su presencia en la isla tuvo un intenso impacto en la vida cultural e intelectual de la isla. Fue también frecuente la visita de españoles exiliados en otros países (México, Cuba, Argentina, EEUU, etc.), que fueron a la isla invitados para impartir conferencias.

La muestra reconstruye el amplio contexto del exilio intelectual español en Puerto Rico, atendiendo a la vida cultural diaria de estos exiliados (sus proyectos, sus publicaciones, sus colaboraciones y amistades). Una relación somera de los intelectuales y artistas españoles que hicieron de Puerto Rico su hogar y que participaron intensamente en la vida sociocultural de la isla, puede darnos una idea de la relevancia de dicha presencia: Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, Pau Casals, Pedro Salinas, María Zambrano, Jorge Guillén, Francisco Ayala, Federico de Onís o Aurora de Albornoz, entre otros.

La exposición toma como hilo conductor la historia de amor y de trabajo intelectual de Juan Ramón y Zenobia, desde el inicio de su noviazgo, en la España previa a la Guerra Civil, hasta la concesión del Nobel a Juan Ramón y la muerte de ambos en San Juan de Puerto Rico. Se incorporan, también, materiales audiovisuales de la época, que completan la inmersión en este fragmento de historia compartida, junto a testimonios de intelectuales y artistas españoles y puertorriqueños de hoy, que trazan, desde nuestro siglo XXI, el sólido vínculo entre ambos espacios culturales.

El exilio intelectual español en Puerto Rico recrea el San Juan de mediados de siglo, con la figura clave de Jaime Benítez Rexach, rector de la Universidad, como motor de esta intensa vida cultural y figura clave en la acogida de españoles. Por su singularidad, Puerto Rico se convierte también en punto de encuentro y vía de proyección y comunicación con EEUU y con los países del Caribe y del resto de América Latina, desde México hasta Argentina.

La llegada de estos intelectuales a Puerto Rico se extiende a lo largo de varias décadas, entre 1930 y 1950, dando lugar a una red de confluencias impensables en la España previa a la Guerra Civil. Juan Ramón y Zenobia hacen de la isla su primer destino en 1936 y a ella volverán en 1951. Ya en los años 40, la llegada de la filósofa María Zambrano marca un punto álgido en este nuevo San Juan, que pronto recibirá a Pedro Salinas, quien escribe algunas de sus obras más importantes –como El Contemplado– inspirado por Puerto Rico, donde pedirá ser enterrado. El gran músico y compositor Pau Casals es, por otro lado, el responsable de la fundación de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y de su Conservatorio, muestra de cómo la huella de estos exiliados se siente todavía a día de hoy. Entre la generación más joven, cabe destacar la labor importante de Aurora de Albornoz en la difusión y enseñanza de la poesía y literatura de antes y después de la Guerra. Y, por supuesto, hay que recordar a Franscisco Ayala, quien fundaría a inicios de los 50, junto con Jaime Benítez, la influyente revista ‘La Torre’.

En la exposición se exhibirán más de un centener de obras tanto de las colecciones de la BNE como de otras instituciones españolas y de Puerto Rico.

Escritores, compositores, profesores, y artistas de renombre que, junto con el resto de los exiliados españoles que Puerto Rico recibió tras la Guerra Civil, nos permiten reconstruir la historia del exilio español y expresar el justo reconocimiento y el necesario agradecimiento a Puerto Rico.

Comisario:

Ernesto Estrella Cózar

La exposición «El exilio intelectual español en Puerto Rico», que se exhibe actualmente en la Biblioteca Nacional de España, cuenta con la participación de la Fundación Francisco Ayala, que ha cedido para su exhibición cuatro documentos originales relacionados con la etapa puertorriqueña del escritor granadino:

Carta de Jaime Benítez a Francisco Ayala
Carta de Jaime Benítez a Francisco Ayala, fechada el 15 de octubre de 1982.
Carné de conducir de Francisco Ayala
Carné de conducir puertorriqueño de Francisco Ayala.
La invención del Quijote
Discurso leído en la Fiesta de la Lengua Española celebrada en la Universidad de Puerto Rico el día 24 de abril de 1950.
Francisco Ayala en Puerto Rico
Fotografía original de Francisco Ayala en Puerto Rico.

miércoles, 2 de agosto de 2023

NUEVO ATAQUE DE UCRANIA A LA MEMORIA HISTÓRICA ANTIFASCISTA AL RETIRAR LOS SÍMBOLOS SOVIÉTICOS DE LA ESTATUA DE LA MADRE PATRIA EN KIEV

 

La Estatua de la Madre Patria es una estatua monumental que se encuentra en Kiev, Ucrania. La escultura se yergue en la parte alta del Museo de la Gran Guerra Patria.

El 30 de julio de 2023 comenzaron los trabajos para retirar los símbolos soviéticos eliminando la hoz y el martillo para ser reemplazados por el escudo de armas de Ucrania, el Tryzub.

Inicialmente fue diseñada por Yevgeny Vuchetich, pero al fallecer Vuchetich en 1974 el proyecto fue continuado por Vasyl Borodai.​ La estatua, terminada en 1981, fue inaugurada por Leonid Brézhnev, 

La estatua está hecha de acero inoxidable, mide 62 metros de altura, en conjunto con la base del edificio mide 102 metros y pesa unas 560 toneladas. La espada en la mano derecha de la estatua mide unos 16 metros de largo y pesa 9 toneladas; en la mano izquierda sostiene un escudo (13 x 8 metros) con el emblema del Estado de la Unión Soviética.

El pasillo conmemorativo del museo exhibe placas de mármol con nombres grabados de más de 11 600 soldados y más de 200 trabajadores del frente interno, quienes fueron honrados durante la guerra con el título de «Héroe de la Unión Soviética» y «Héroe del trabajo socialista».

En abril de 2015, el Parlamento de Ucrania prohibió los símbolos soviéticos y comunistas, nombres de calles y monumentos, en un intento de «descomunización» del país​ Sin embargo, los monumentos relacionados con la Segunda Guerra Mundial estaban excluidos de estas leyes.

En febrero del año 2018 el director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Volodymyr Viatrovich expresó que el escudo soviético debía eliminarse para cumplir con las leyes que eliminaban símbolos comunistas en el país y este debía ser reemplazado por el Escudo Nacional ucraniano.

En mayo de 2023, como parte de la desrusificación y descomunización del país y por la invasión rusa de Ucrania se retomaron los planes de retirar el escudo soviético del monumento y en julio la DIAM (Agencia de Planificación Urbana) anunció que este sería reemplazado por el escudo de armas ucraniano basados en una encuesta en la que el 85% de 800.000 ciudadanos consultados expresaron que se debían reemplazar las imágenes soviéticas con el tridente del escudo nacional.​ Los trabajos comenzaron el 13 de julio y el 30 de julio se desmontaron los primeros elementos del antiguo escudo de la Unión Soviética.


martes, 1 de agosto de 2023

SINFONÍA Nº 1 DE ANDREW BALANCHIVADZE, COMPUESTA DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL PARA LA GLORIFICACIÓN DE LA PATRIA SOVIÉTICA

SINFONÍA Nº 1 DE ANDREW BALANCHIVADZE

La “Sinfonía Nº 1 en do mayor" fue compuesta en 1944, siendo grabada en 1960 por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Moscú dirigida por Alexander Gauk para el sello Melodiya.

La sinfonía está escrita en los cuatro movimientos clásicos utilizando una música de carácter tonal con temas melódicos.

El primer movimiento, es un allegro de carácter vivo. El tema principal posee resonancias épicas que contrastan con el segundo tema lírico. El desarrollo nos conduce a un clímax para terminar mediante una recapitulación variada.

El segundo movimiento, corresponde al movimiento lento. La cuerda nos introduce un tema melódico recogido luego por la madera. Una sección con un motivo menos definido inicia la parte central del movimiento para luego regresar al tema principal, que finalmente se repite de modo brillante. Una tranquila coda cierra el movimiento.

El tercer movimiento sería un scherzo. La madera nos presenta un tema de carácter épico. La entrada del metal le otorga cierta solemnidad. El trío consiste en un tema lírico de aires folclóricos interpretado por la flauta con acompañamiento del piano. Es interrumpido por una fanfarria del metal. Finalmente regresa el tema inicial del scherzo acompañado por pizzicatos de la cuerda. El tema lírico interpretado solemnemente cierra el movimiento.

El último movimiento, empieza con un tema grave de carácter lento. El motivo se va expandiendo recogido por la cuerda. Una delicada sección es interpretada por los teclados acompañados por las arpas que nos conducen a una versión del tema principal en forma de un exaltado himno mediante la cuerda. La entrada del órgano produce un instante de solemnidad. Pronto es seguido por las llamadas de las trompetas que nos conducen a la coda. El tema principal brillantemente orquestado cierra la obra.

Una sinfonía que podríamos tomar como clásica de la época soviética. Sin salir nunca de la tonalidad oficial, sus motivos se mueven dentro del campo épico empleando formas melódicas contrastantes, para la expresión y glorificación de la patria.

Balanchivadze es ganador de dos premios Stalin concedidos en 1946 y 1947. Desde 1935 fue profesor en el Conservatorio de Tiflis, llegando a ser titular en 1942 y en 1962 logró la cátedra de composición.

Balanchivadze ha sido director de la Orquesta Sinfónica del Estado Soviético de Georgia entre 1941 y 1948. Miembro de la Unión de Compositores de la República Socialista Soviética de Georgia desde su creación en 1932, llegando a ser presidente en 1953, primer secretario en 1973 y desde 1979 su Presidente de honor. Murió el 28 de abril de 1992 en Tiflis.

Artista del Pueblo de la URSS en 1968, Héroe del Trabajo Socialista en 1986, ha compuesto además de sus sinfonías y conciertos, óperas, poemas sinfónicos, obras instrumentales, vocales y corales, empleando un lenguaje conservador.

Fuente: Historia de la Sinfonía