viernes, 15 de septiembre de 2017

150 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE "EL CAPITAL", DE KARL MARX


Prólogo a la primera edición alemana del primer tomo de El Capital[1]

El trabajo, cuyo primer tomo propongo al público, es la continuación de la Contribución a la crítica de la Economía política, publicada por mí en 1859. El largo intervalo transcurrido entre el comienzo y la continuación me ha sido impuesto por una enfermedad de muchos años que ha interrumpido la labor repetidas veces.

El contenido de la obra primitiva está resumido en el primer capítulo de este tomo[2]. Y al hacerlo así, no se ha atendido sólo a conseguir que sean más coherentes y completas las ideas, sino que se ha mejorado la exposición. En la medida en que la materia lo ha permitido, se han desarrollado aquí puntos que antes apenas se esbozaron, mientras que otros, ampliamente desarrollados allí, aquí simplemente se enuncian. Los capítulos sobre la historia de la teoría del valor y de la teoría del dinero, por supuesto, han sido omitidos del todo. En cambio, el lector del trabajo anterior encontrará en las notas del primer capítulo referencias a nuevas fuentes para el estudio de la historia de estas teorías.

El principio siempre es duro; esto vale para todas las ciencias. Por eso, la máxima dificultad la constituirá la comprensión del primer capítulo, en particular, los párrafos referentes al análisis de la mercancía. En cuanto a lo que toca especialmente al análisis de la sustancia del valor y de la magnitud del valor he procurado, en la medida de lo posible, exponerlo en forma popular. La forma valor, que llega a su pleno desarrollo en la forma dinero, es muy simple y de poco contenido. No obstante, la inteligencia humana se ha dedicado a investigarla durante más de 2.000 años, sin resultado, mientras que otras formas más complejas y de contenido mucho más rico han sido analizadas, por lo menos aproximadamente, con resultado positivo. Y esto, ¿por qué? Porque es más fácil de estudiar el cuerpo organizado que las células del cuerpo. Además, para analizar las formas económicas, no se puede utilizar ni el microscopio ni los reactivos químicos. La capacidad de abstracción ha de suplir a ambos. Ahora bien: para la sociedad burguesa, la forma mercancía del producto del trabajo o la forma valor de la mercancía son formas económicas celulares. A los espíritus poco cultivados les parece que analizar estas formas significa perderse en minucias. Se trata efectivamente de minucias, pero de minucias como las que son objeto de la anatomía microscópica.

Por eso, a excepción del capítulo sobre la forma valor, nadie podrá acusar a este libro de difícil o incomprensible. Me refiero, por supuesto, a lectores que traten de aprender algo nuevo y quieran, por tanto, pensar por sí mismos.

El físico, para observar los procesos naturales, o bien lo hace donde se presentan en forma más acusada y menos deformada por influencias perturbadoras, o bien, si puede, hace experimentos en condiciones que aseguren el desarrollo del proceso en su forma pura. Lo que me propongo investigar en esta obra es el modo de producción capitalista y las relaciones de producción y de cambio que le corresponden. El país clásico para ello es hasta ahora Inglaterra. De aquí el que haya tomado de él los principales hechos que sirven de ilustración a mis conclusiones teóricas. Si el lector alemán alza los hombros con gesto de fariseo ante la situación de los trabajadores industriales y agrícolas ingleses o si se tranquiliza con optimismo pensando que en Alemania las cosas no están, ni con mucho, tan mal, tendré que decirle: De te fabula narratur!

No se trata aquí del grado de desarrollo, más alto o más bajo, que alcanzan los antagonismos sociales engendrados por las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de las leyes mismas, de las tendencias mismas que actúan y se imponen con una necesidad férrea. El país industrialmente más desarrollado no hace más que mostrar al que es menos desarrollado el cuadro de su propio porvenir.
Pero aparte de esto: en los sitios donde la producción capitalista ha tomado por completo carta de naturaleza en nuestro país, por ejemplo, en las fábricas propiamente dichas, la situación es mucho peor que en Inglaterra, por faltar el contrapeso de la legislación fabril. En todas las esferas restantes, pesa sobre nosotros, como sobre los demás países continentales de la Europa Occidental, no sólo el desarrollo de la producción capitalista, sino su insuficiente desarrollo. Además de las miserias modernas, nos oprime toda una serie de miserias heredadas, procedentes del hecho de seguir vegetando entre nosotros formas de producción antiguas y ya caducas que acarrean un conjunto de relaciones sociales y políticas anacrónicas. No sufrimos sólo a causa de los vivos, sino a causa de los muertos. Le mort saisit le vif!

En comparación con la inglesa, la estadística social alemana y del resto de la Europa Occidental continental, es muy pobre. Sin embargo, levanta el velo lo bastante para dejar entrever la cabeza de Medusa. Nos horrorizaríamos de ver nuestra propia situación si nuestros gobiernos y parlamentos designasen periódicamente, como en Inglaterra, comisiones de investigación de las condiciones económicas; si estas comisiones estuviesen investidas de los mismos poderes que en Inglaterra para descubrir la verdad; si se pudiera encontrar, para cumplir esta misión, hombres tan expertos, imparciales y severos como los inspectores del trabajo de Inglaterra, como los médicos ingleses que informan sobre la Public Health, como los comisarios ingleses que investigan sobre la explotación de la mujer y del niño, sobre las condiciones de la vivienda y de la alimentación, etc. Perseo se cubría con un casco mágico para perseguir a los monstruos; nosotros nos colocamos este casco mágico sobre nuestros ojos y nuestros oídos para poder negar la existencia de los monstruos.

No hay que hacerse ilusiones. Del mismo modo que la guerra de la Independencia norteamericana del siglo XVIII[4] fue el toque a rebato para la clase media europea, la guerra civil norteamericana del XIX[5] lo ha sido para la clase obrera de Europa. En Inglaterra, el proceso revolucionario se ha hecho palpable. Cuando alcance un determinado nivel debe repercutir en el continente. Y allí revistirá formas más brutales o más humanas, a tono con el grado de desarrollo de la clase obrera misma. Abstracción hecha de móviles más elevados, sus más vitales intereses mandan a las clases hoy dominantes eliminar todos los obstáculos para el desarrollo de la clase obrera que pueden ser eliminados por la legislación. Esta es la razón por la cual yo me he extendido tanto en este tomo sobre la historia, el contenido y los resultados de la legislación fabril inglesa. Una nación debe y puede aprender de otra. Incluso en el caso en que una sociedad haya llegado a descubrir la pista de la ley natural que preside su movimiento —y la finalidad de esta obra es descubrir la ley económica que mueve la sociedad moderna— no puede saltar ni suprimir por decreto sus fases naturales del desarrollo. Pero puede acortar y hacer menos doloroso el parto.

Unas palabras para evitar posibles interpretaciones falsas. A los capitalistas y propietarios de tierra no los he pintado de color de rosa. Pero aquí se habla de las personas sólo como personificación de categorías económicas, como portadores de determinadas relaciones e intereses de clase. Mi punto de vista, que enfoca el desarrollo de la formación económica de la sociedad como un proceso histórico-natural, puede menos que ningún otro hacer responsable al individuo de unas relaciones de las cuales socialmente es producto, aunque subjetivamente pueda estar muy por encima de ellas.

En el terreno de la Economía política, la investigación científica libre se encuentra con más enemigos que en todos los demás campos. La particular naturaleza del material de que se ocupa levanta contra ella y lleva al campo de batalla las pasiones más violentas, más mezquinas y más odiosas que anidan en el pecho humano: las furias del interés privado. La alta Iglesia de Inglaterra[6], por ejemplo, perdona antes un ataque contra 38 de sus 39 artículos de fe que contra 1/39 de sus ingresos monetarios. Hoy en día, el mismo ateísmo es una culpa levis, comparado con la crítica de las tradicionales relaciones de propiedad. Sin embargo, aquí hay que reconocer la existencia de un paso adelante. Observemos, por ejemplo, el Libro Azul publicado en las últimas semanas con el título Correspondence with Her Majesty's Missions Abroad, regarding Industrial Questions and Trades Unions[7]. Los representantes de la corona de Inglaterra en el extranjero exponen aquí sin ambages que en Alemania, en Francia, en una palabra, en todos los países cultos del continente europeo es tan palpable y tan inevitable como en Inglaterra una transformación radical de las relaciones entre el capital y el trabajo. Al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico, el señor Wade, vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica, declaraba en mítines públicos que, abolida la esclavitud, se ha puesto sobre el tapete la transformación de las relaciones de propiedad sobre el capital y la tierra. Son éstos signos de la época, que no se dejan encubrir con mantos de púrpura ni con sotanas negras. No significan que mañana se vayan a producir milagros. Indican que en las mismas clases dominantes apunta ya el presentimiento de que la sociedad actual no es ningún cristal duro, sino un organismo susceptible de transformación y en transformación constante.

El segundo tomo de esta obra tratará del proceso de circulación del capital (libro II) y de los aspectos del proceso en su conjunto (libro III); y el tercero y último (libro IV), de la historia de la teoría.
Bienvenido sea todo juicio crítico científico. Contra los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que nunca he hecho concesiones, tengo por divisa el lema del gran florentino:

Segui il tuo corso, e lascia dir le genti!
Carlos Marx
Londres, 25 de julio de 1867


Publicado por vez primera en el
libro: Karl Marx. Das Kapital.
Kritik der politischen Oekonomie
.
Erster Band, Hamburg, 1867.

Se publica de acuerdo con el texto
de la cuarta edición alemana
de 1890.
Traducido del alemán.
  
NOTAS

[1] El Capital es una obra genial del marxismo. Marx dedicó los cuarenta años últimos de su vida a su trabajo principal (iniciado en los años 40).
Marx comenzó el estudio sistemático de la Economía política a fines de 1843, en París. Sus primeras investigaciones en este dominio hallaron reflejo en las obras Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, La ideología alemana, Miseria de la Filosofía, Trabajo asalariado y capital, Manifiesto del Partido Comunista, etc.
Después de cierto intervalo, debido a la revolución de 1848-1849, Marx pudo proseguir sus investigaciones económicas sólo en Londres, capital a la que tuvo que emigrar en agosto de 1849.
En el período de 1857-1858, Marx redacta un manuscrito de 50 pliegos de imprenta, algo así como borrador de esbozo de El Capital. El manuscrito fue publicado por primera vez en 1939-1941 por el Instituto de Marxismo-Leninismo anejo al CC del PCUS en alemán bajo el título de Grundrisse der Kritik der politischen Oekonomie («Rasgos fundamentales de la crítica de la Economía política»). Al propio tiempo, Marx hace el primer esbozo del plan de toda la obra, al que detalla en los meses sucesivos y adopta en abril de 1858 el acuerdo de exponer todo el trabajo en 6 libros. Sin embargo, pronto Marx decide comenzar la edición de la obra por partes, en fascículos sueltos.
En 1858 comienza a redactar el primer fascículo, denominándolo Contribución a la crítica de la Economía política. El libro salió en 1859.
En el curso del trabajo, Marx cambió el plan inicial de su obra. El plan de 6 libros fue sustituido por el de 4 tomos de El Capital. En 1863-1865 redacta un nuevo y extenso manuscrito que es precisamente una primera variante detallada de los tres tomos teóricos de El Capital. Sólo después de estar escrito todo el trabajo (enero de 1866), Marx procede a la revisión definitiva del mismo antes de entregarlo a la imprenta, pero, a consejo de Engels, decide no preparar todo el trabajo, sino principalmente, el primer tomo. Marx efectúa esta revisión definitiva con mucha escrupulosidad, sometiendo, de hecho, a una nueva redacción el primer tomo de El Capital.
Publicado el primer tomo (setiembre de 1867), Marx continúa redactándolo con motivo de la preparación de nuevas ediciones en alemán y de traducciones en lenguas extranjeras. Introduce numerosas correcciones en la segunda edición (1872) y da indicaciones sustanciales con motivo de la edición rusa, que sale en Petersburgo en 1872 y es la primera edición extranjera de El Capital. Marx somete a una reelaboración y redacción considerables la traducción francesa, que se publica en fascículos en los años de 1872 a 1875.
Por otra parte, después de aparecer el primer tomo de El Capital, Marx continúa trabajando con los tomos siguientes, proponiéndose terminar pronto toda la obra. Pero no lo consigue. Le quita mucho tiempo su multiforme actividad en el Consejo General de la I Internacional. Se hacen cada vez más frecuentes las interrupciones del trabajo debido al mal estado de la salud.
Los dos tomos siguientes de El Capital fueron preparados para la imprenta por Engels después de la muerte de Marx: el segundo, en 1885, y el tercero, en 1894.- 87

[2] Marx se refiere al primer capítulo (Mercancía y dinero) en la primera edición alemana del I tomo de El Capital. En la segunda edición y las siguientes de este tomo en alemán le corresponde la primera sección.- 87
[3] Trátase del capítulo tercero del trabajo de F. Lasalle Herr Bastiat — Schulze von Delitzsch, der ökonomische Julian, oder: Capital und Arbeit («El señor Bastiat-Schulze von Delitzsch, el Jualiano económico, o: Capital y trabajo»), Berlin, 1864.- 88
[4] La guerra de la Independencia de las colonias norteamericanas de Inglaterra (1775-1783) contra la dominación inglesa debió su origen a la aspiración de la joven nación burguesa norteamericana a la independencia y a la supresión de los obstáculos que impedían el desarrollo del capitalismo. Como resultado de la victoria de los norteamericanos se formó un Estado burgués independiente: los Estados Unidos de América.- 89
[5] La guerra civil de Norteamérica (1861-1865) se libró entre los Estados industriales del Norte y los sublevados Estados esclavistas del Sur. La clase obrera se Inglaterra se opuso a la política de la burguesía nacional, que apoyaba a los plantadores esclavistas, e impidió con su acción la intervención de Inglaterra en esa contienda.- 89
[6] La alta Iglesia era una corriente de la Iglesia anglicana que tenía adeptos principalmente entre la aristocracia; mantenía los pomposos ritos antiguos, subrayando la continuidad entre ella y el catolicismo.- 90
[7] Libros Azules (Blue Books), denominación general de las publicaciones de documentos del parlamento inglés y de los documentos diplomáticos del Ministerio del Exterior, debida al color azul de la cubierta. Se editan en Inglaterra a partir del siglo XVII y son la fuente oficial fundamental de datos sobre la historia económica y diplomática del país.
En la pág. 6 trátase del Informe de la comisión para investigar la acción de las leyes referentes al destierro y a los trabajos forzados, t. I, Londres, 1863; en la pág. 90, de la Correspondencia con las misiones extranjeras de Su Majestad sobre problemas de la industria y las tradeuniones, Londres, 1867.- 90



Escrito: En Londres, por C. Marx el 25 de julio de 1867.
Primera edición: En el libro: Karl Marx, Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Erster Band, Hamburg, 1867.
Digitalización y Edición Electrónica: Ediciones Bandera Roja.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2003.


TOMO I EN PDF: http://archivo.juventudes.org/textos/Karl%20Marx/El%20Capital%20Tomo%20I.pdf

TOMO II EN PDF: http://archivo.juventudes.org/textos/Karl%20Marx/El%20Capital%20Tomo%20II.pdf

TOMO III EN PDF: http://archivo.juventudes.org/textos/Karl%20Marx/El%20Capital%20Tomo%20III.pdf

jueves, 14 de septiembre de 2017

"MASACRE, UNA BREVE HISTORIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL", DE ALBERTO SAN JUAN, LLEGA AL TEATRO DEL BARRIO DE MADRID



Alberto San Juan hace memoria económica en Masacre, una breve historia del capitalismo español, el nuevo proyecto del Teatro del Barrio en Madrid

Ser de clase media en España es algo muy digno, tanto como para alardear de ello en la televisión. En escena, un matrimonio heterosexual de unos cincuenta años, con dos hijos y piso en una urbanización residencial, explica al público qué es ser de clase media.

Empiezan dudando, ¿clase media baja o media alta? Da igual. Lo importante es que ambos trabajan en un banco y se pueden permitir tomar una cervecita cada tarde mientras los niños juegan.

El problema es que esas pequeñas rutinas, su hábito de consumo y las aspiraciones de este grupo se han reducido en la última década tras la crisis. Pero a la clase media le une algo más fuerte que una renta específica. Es un estilo de vida y un concepto cultural muy difícil de abandonar, sobre todo si implica ir hacia abajo. De eso trata Masacre, una breve historia del capitalismo español, la nueva obra que llega al Teatro del Barrio de Madrid y que pretende adentrarse en la realidad económica de nuestro país.

Alberto San Juan escribe y protagoniza un diálogo complejo y necesario para entender la implicación de la historia política en nuestros bolsillos. Él y la actriz Marta Calvó mudan de piel en incontables ocasiones para representar a esa pareja de clase media infeliz y demasiado preocupada por las apariencias, a Emilio Botín, Esther Koplowitz, Franco, su primer ministro de Hacienda, Adolfo Suárez, Aznar e incluso al IBEX-35.

Todo ello sin cambiar de atuendo ni de escenario, porque lo importante queda en las palabras. San Juan y Calvó hilan discursos reales y ficticios que dieron los miembros más destacados del poder económico desde finales del siglo XIX hasta ahora mismo. El espectador se encontrará nombres de sagas que aún encabezan los titulares -los Botín, los March- y otros menos conocidos que sentaron las bases del capitalismo en España hace décadas y que hoy se mantienen intactas sin el menor esfuerzo. 
"En el franquismo se consolida el poder económico que ahora tiene sometida a la ciudadanía. Y en la Transición se acepta a este mismo poder económico y la regla del juego de que aquí los que mandan son ellos", cuenta Alberto San Juan en una entrevista con este diario.

Tampoco es difícil ver su nombre unido al de proyectos atrevidos y metido hasta el fondo de la actualidad política. "En el Teatro del Barrio hemos hecho obras que hablaban de la monarquía, de la corrupción política, de los GAL y de las mujeres en el franquismo. Masacre no pretende hablar desde la posesión de la verdad absoluta. Lo máximo que puede conseguir es despertar la voluntad de saber", afirma su creador.

Cadáveres de clase media

El título bebe de un concepto que tradujo de forma brillante Naomi Klein en su ensayo La doctrina del shock. Según la madrina del movimiento antisistema, "el capitalismo no es posible sin que haya una masacre previa a gran escala, ya sea física, como ocurrió en la posguerra franquista o, por ejemplo, provocada por una crisis de deuda", como resume San Juan.

Como a cualquier forastero en la materia, al dramaturgo le ha costado asimilar los conceptos más complejos de análisis económico. Sin embargo, defiende que todos los ciudadanos deberían aprender a interpretar por su cuenta la realidad económica y que ésta deje de ser coto privado de empresarios, profesionales de las finanzas y del Gobierno.

Decidió establecer al matrimonio de clase media como personaje principal porque "me he basado en mi propia experiencia y mis aspiraciones de alcanzar cierta posición social y poder acumular no sé qué patrimonio". Es mucho más sencillo empezar por lo simple, lo actual y lo que muchas familias llevan sufriendo en sus hogares desde 2008. La vergüenza de admitir que estás en el paro, que no puedes pagar los lujos a los que te habías acostumbrado, que el estrés ha acabado con la armonía de la casa y otras muchas cosas que no sonarán ajenas.

"Es una pareja que aprovechó el momento ascendente del modelo económico especulativo, con el ladrillo y las finanzas, y ahora está sufriendo el bajón". Los dos insisten en un sueño de recuperación que, con la crisis, se ha truncado para siempre, como vaticina Klein en su doctrina del shock. "Ha habido tal acaparamiento de los recursos, que el estado de desigualdad actual no permite que haya una mayoría social acomodada", resume San Juan.

Unido al monólogo de la frustración que representa la pareja, aparecen en clave de humor la privatización de compañías como Endesa, Telefónica o Repsol, la creación del turismo de masas o el falso estado del bienestar que adoptamos en la Europa de posguerra. San Juan asegura que no es una clase de Historia, y es cierto: es mucho más entretenida. 

Las tres realidades inmutables

En El Rey, Alberto San Juan utiliza la figura de Juan Carlos como excusa para hablar de las últimas cuatro décadas, "según los cánones oficiales son los 40 mejores años de nuestra historia, los de mayor libertad y prosperidad". Esta visión única de la Transición favorece el inmovilismo de instituciones como la monarquía. El artista ha querido repetir la estrategia con el estatus económico, tan tradicional y petrificado como el de los monarcas.

"Fíjate lo sensible que es la clase media a los cambios, pero el grueso de esa minoría social que son los grandes propietarios se mantiene a través de las décadas, de los siglos y de los sistemas políticos. Es una realidad inmutable", confirma San Juan. Junto a la monarquía y al bipartidismo, las grandes empresas conforman un status quo que se necesitan juntas para que el proceso de concentración del capital siga adelante. "Si quitas una pieza, quién sabe hasta dónde se puede tambalear el edificio entero", sintetiza.

Esto funciona en España porque nuestro país tiene peculiaridades derivadas de los 40 años de dictadura que la diferencian de la del resto de Europa. "En realidad, al capitalismo no le hace falta para nada la monarquía, es una cosa anacrónica. No le hace falta para nada el nacionalismo ni el ramalazo católico rancio español", explica. Dice que el neoliberalismo se aprovecha de la fatiga de la clase trabajadora, tan despojada de sus derechos que ni sueña con conquistar otros nuevos.

"No nos planteamos que, si esto no funciona para el bienestar general, podemos experimentar otras posibilidades de organizar la economía. Tenemos miedo de que todo lo que no sea capitalismo nos lleve a vivir a una caverna sin lo elemental", se lamenta. Sin embargo, asegura que a raíz del 15M el "hambre de conocimiento" se ha impuesto sobre el miedo. Él lo nota con cada obra que une "el rigor informativo con el hecho artístico" en el Teatro del Barrio.

Desde ahora ( y hasta el 27 de septiembre) invitan a reírse con la interpretación de un Franco cascado, a meterse éxtasis con el IBEX-35, a bailar pegados con las nórdicas en la España de Alfredo Landa y a acabar con las versiones oficiales de nuestra historia.

Fuente: eldiario

miércoles, 13 de septiembre de 2017

CRIMEA INAUGURA ESCULTURA DEDICADA A FIDEL CASTRO

 
En el marco del festival internacional ExtrimKrym 2017 que se celebra esta semana en la localidad de Olénevka, Crimea, se ha inaugurado una escultura de piedra caliza dedicada a Fidel Castro.

La composición escultural creada por Víctor Kruzman mide 2,5 metros de altura y está fabricada con piedra caliza. En la escultura se puede leer en ruso: "La victoria es perseverancia" y es un amistoso gesto de respeto y gratitud al comandante revolucionario cubano.

Tras la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre del año pasado, se han sucedido en Rusia las muestras de cariño hacia el fallecido líder cubano. Numerosas personas, tanto personalidades políticas como ciudadanos de a pie se acercaron para dar su último adiós hasta la embajada cubana.

Además de la escultura en Crimea, contará con una plaza en Moscú, cerca de la calle Hugo Chávez.

Fuente: Rusia Hoy

martes, 12 de septiembre de 2017

EDITORIAL ASTIBERRI PUBLICA "LA VOZ QUE NO CESA. VIDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ" EN CÓMIC

La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández
Ramón Boldú, Ramón Pereira

Prólogo de Joan Manuel Serrat
Editorial Astiberri
144 páginas. Blanco y negro
Cartoné. 17 x 24 cm
ISBN: 978-84-16880-24-9
Año de publicación: 2017
1ª edición
Precio: 15.00 €


La voz que no cesa es la nueva edición ampliada de la biografía en cómic del poeta Miguel Hernández, la historia de un humilde cabrero que quería ser escritor, un poeta que vivió una vida corta pero intensa de superación frente a las adversidades del establishment literario, la guerra y su miseria. Coincidiendo con el 75.º aniversario de su muerte, se añaden en la presente publicación varias escenas de la estancia del escritor en la cárcel, así como nuevas imágenes de su trágico final en el año 1942, que en la primera edición de 2013 de la desaparecida EDT no se incluían.

Esta obra pretende ser un merecido homenaje y un necesario ejercicio de memoria histórica. También quiere rescatar la poesía, la bondad y la humanidad de un poeta que han retratado otros autores como Joan Manuel Serrat, quien ha escrito el prólogo con especial delicadeza.

Según José Antonio Gómez Hernández, se trata de una “completa biografía gráfica del gran escritor oriolano, dibujada con maestría y diría que casi veneración. Boldú se emplea a fondo para dar cabida en las páginas del cómic a la vida y muchos fragmentos de la obra del escritor, al que presenta como un luchador por aprender a escribir y dar a conocer su poesía; una persona que siempre estuvo con el pueblo y las clases modestas a las que pertenecía, y una persona que fue fiel al Gobierno republicano durante la guerra civil, esforzándose por animar a sus compañeros con sus poemas”.

“Todos los medios son buenos para acercarnos a la vida y la obra de alguien como Miguel Hernández. Poeta fundamental en la lírica española contemporánea y hombre, como diría Machado, en el mejor sentido de la palabra bueno. Uno de aquellos que desde niño se supo poeta y a ser poeta consagró su vida. Por eso doy la bienvenida a este tebeo”.

Joan Manuel Serrat

DESCARGAR AVANCE: astiberri.com/spree/products/2804/La_voz_que_no_cesa_-_Avance.pdf.zip?1499272064




lunes, 11 de septiembre de 2017

"MENSAJE DE SALVADOR ALLENDE A LOS UNIVERSITARIOS DE MÉXICO", EN EL 44 ANIVERSARIO DE SU MUERTE



Discurso completo del Presidente de Chile en la Universidad de Guadalajara (México)

Mensaje de Salvador Allende a los universitarios de México


Discurso de Salvador Allende, pronunciado el 2 de diciembre de 1972 en el Auditorio del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Jalisco. Este Auditorio hoy lleva el nombre del líder socialista.

El mensaje del presidente Salvador Allende a los universitarios de México constituye un documento de vigencia permanente.

domingo, 10 de septiembre de 2017

"ALLENDE-TOPINO-LEBRUN", DEL PINTOR ISLANDÉS ERRÓ



Allende -Topino-Lebrun (version 2)
Erró
1974
220 x 330 cm

Oleo sobre tela
Reykiavik Art Museum


Esta pieza política fue pintada en respuesta a una propuesta del escritor Alain Jouffroy para honrar la memoria del artista Topino-Lebrun, que pintó un cuadro de la muerte en 1797 de Gaius Gracchus Babeuf, uno de los primeros pioneros del socialismo. Napoleón Bonaparte hizo que el artista fuera guillotinado en 1801 bajo acusaciones falsas de intentar asesinarlo. El trágico final de Topino-Lebrun se convirtió en la inspiración de Erró, que se relaciona con hechos recientes -la muerte del presidente socialista Salvador Allende en el golpe militar en Chile en 1973. Erró utiliza la daga y el hacha de la pintura de Topino-Lebrun y refuerza el fondo de composición que crea perspectiva usando una columnata inspirada en Hans Vredeman de Vries. Además, utiliza imágenes de diversas fuentes; desde la vida cotidiana, historietas, carteles de propaganda y caricaturas de prensa.

sábado, 9 de septiembre de 2017

"PEPE MUJICA - EL PRESIDENTE", DE HEIDI SPECOGNA

Titulo original: Pepe Mujica - Der Präsident
Realizadora: Heidi Specogna
Compositor: Hans Koch
País: Alemania
Año: 2015
Duración: 90 min

Presentado como el "retrato conmovedor y alentador de un hombre excepcional" que su directora, Heidi Specogna, y el camarógrafo Rainer Hoffmann han podido dibujar tras años de intercambio constante con el expresidente uruguayo.

El filme se hizo realidad por iniciativa de Mujica y de su esposa, Lucía Topolansky, quienes se pusieron en contacto con los cineastas 17 días después de que el ahora senador asumiera la presidencia de Uruguay, explicó la realizadora en un comunicado.

Specogna, que en 1995 rodó el documental "Tupamaros", centrado en los tiempos de la guerrilla, los años de prisión y "el regreso a la vida" de Mujica, recibió por carta la invitación de explicar la continuación de esa historia.

"Durante años mantuvimos el contacto con Pepe y Lucía. Hubo cartas, llamadas de teléfono, también visitas. Cuando Pepe viajó a Europa en calidad de ministro de Agricultura, encontró el tiempo, entre dos escalas, para volverse a ver con su antiguo equipo de rodaje", recuerda.

Con este nuevo documental, la cineasta quiere echar "un segunda mirada" a su protagonista.

"Este filme no busca tanto abordar el flujo de la historia que ha marcado a Pepe, como responder a la curiosidad de cómo ha sido capaz en su cargo de mantenerse fiel a sí mismo y de no olvidar lo humano a pesar de sus muchos compromisos", subraya.

De esta cooperación nace este retrato de un hombre que "con toda su vida, su postura y sus puntos de vista ha demostrado sobre todo una cosa: que es posible hacer las cosas de manera diferente".

VER DOCUMENTAL:

viernes, 8 de septiembre de 2017

ALMUDENA GRANDES AHONDA EN LA RED STAUFFER QUE AYUDÓ A CRIMINALES DE GUERRA EN "LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA", UNA DESBORDANTE NOVELA DONDE INTERACTÚAN HISTORIA Y FICCIÓN

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA
Autora: Almudena Grandes.
Editorial: Tusquets
Año: 2017
Formato: versión Kindle, tapa dura y tapa blanda
768 páginas

CLARITA Y SUS 800 NAZIS

Clara Stauffer parece una mentira. Y no lo es. Con dinero, con energía, con contactos, con ideología, con dobleces (española y alemana; nazi y falangista; deportista competitiva y propagandista de la opresión de la Sección Femenina; dadivosa con los suyos e implacable con el resto de la humanidad), dirigió desde su piso madrileño una red clandestina, que ayudó a 800 criminales de guerra a burlar la justicia internacional a partir de 1945. Un ardor justiciero, que fue aminorándose conforme se calentaba la Guerra Fría y se enfriaba la Segunda Guerra Mundial, y que llegó a salpicar a la propia Clara, a veces Clarita. Ella fue la única mujer que figuró en la Lista de los 104 reclamados en 1947 por el Consejo de Control Aliado al ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín-Artajo. Ni uno solo, tampoco Clara, hija del director de la cervecera Mahou e íntima amiga y correligionaria de Pilar Primo de Rivera, fueron entregados por el régimen de Franco, que protegió a lo más granado de la industria del exterminio que desató el Tercer Reich, desde el croata Ante Pavelic al belga León Degrelle.

Todos ellos desfilan por Los pacientes del doctor García (Tusquets), la nueva novela de Almudena Grandes (Madrid, 1960), que se publicará el próximo 12 de septiembre y que constituye la cuarta entrega de los Episodios de una Guerra Interminable, la serie que arrancó en 2010 con una factura similar, con capítulos históricos intercalados entre los de ficción, con personajes y acontecimientos tan desconocidos como asombrosos. Sirva de ejemplo Johannes Bernhardt, el empresario que viaja hasta Bayreuth el 25 de julio de 1936 para entregar a Hitler la carta en la que Franco reclama músculo bélico. Al día siguiente, el Führer ordena que se envíen a España 20 Junkers, que transportarán 15.000 soldados de Marruecos a Sevilla. A Franco le cambia la vida, a Bernhardt también.

Franco fue generoso con los amigos de sus amigos. Al genocida Ante Pavelic, fundador del movimiento fascista ustacha y dictador títere del Tercer Reich en Croacia, le proporcionó un país donde vivir y morir sin ser molestado por fiscales agresivos (Pavelic está enterrado en el cementerio madrileño de San Isidro). A la actriz Maria Petacci, de nombre artístico Miriam di San Servolo, le facilitó una estancia cómoda en Madrid y el acceso a las películas de Cifesa cuando las cosas se pusieron feas en Roma para todo lo que olía a Mussolini, que acabaría colgado boca abajoen una gasolinera de Milán junto a su amante Clara Petacci, hermana de la actriz.

A León Degrelle, fundador del movimiento fascista belga Rex y oficial de las SS, le dio dinero —vía adjudicaciones de obra pública a su empresa— y tanta seguridad que a menudo ni se molestaba en camuflarse bajo la identidad facilitada por el franquismo para cubrirle ante las peticiones de extradición de Bélgica. Degrelle, condecorado por Hitler con cruces y palabras (le elogió como el hijo que le habría gustado tener), aterrizó de urgencia en 1945 en aguas de la Concha en el avión de Albert Speer, ministro y arquitecto del Tercer Reich.

Se podría opinar que la novela es un ajuste de cuentas con la historiadora que no fue, pero Almudena Grandes voltea el argumento: “Esta serie me ha devuelto al proyecto de historiadora que fui. La que ha ajustado cuentas es la historia conmigo. Un montón de años después me ha demostrado hasta qué punto es importante lo que estudié. Probablemente yo no la habría escrito igual si no fuera historiadora”. Por esta obra de ambición galdosiana van y vienen 207 personajes, incluidas 45 criaturas que en su día fueron de carne y hueso. La cadena de acontecimientos, que discurren en escenarios de nueve países (del campo nazi de Klooga en Estonia a un despacho demócrata del Capitolio), arranca en 1936, mientras Hitler escucha a Wagner en Bayreauth, y colea hasta 1976, cuando tres militares toman el poder en Buenos Aires. De golpe a golpe. Entre ambos, personajes que se mueven por la retaguardia, las trincheras y los rescoldos de la matanza que pespuntean Europa durante la primera mitad del siglo XX.

El fresco histórico arropa una trama de espionaje orquestada desde Inglaterra por el presidente Juan Negrín y el embajador Pablo Azcárate, que pretenden devolver por vía diplomática la democracia que se perdió por las armas. Desenmascarar la complicidad de la dictadura con prófugos del nazismo, refugiados en España o Argentina, se convierte en su última esperanza para lograr un cambio político. Será la misión de dos espías de ficción, el médico Guillermo García Medina y el diplomático Manuel Arroyo Benítez, a quienes la escritora zarandea con sucesivas identidades y a quienes regala noches de dicha.

“Para escribir una novela así hay que llegar un equilibrio perfecto entre la libertad creativa y la lealtad a la verdad histórica”, reflexiona Almudena Grandes por teléfono desde Rota (Cádiz), donde apura los últimos días de vacaciones antes de sumergirse en la promoción de una novela costosa. La que más. Cuatro años ha necesitado para sacar adelante este proyecto, que también le ha proporcionado pequeños placeres (introducir un español mexicano) y alguna que otra preocupación. “No puedo traicionar a los personajes reales. Tengo que poner en su cabeza y en su boca cosas que ellos habrían podido decir si se encontraran en esa situación. Como ya tengo confianza, me voy embalando y ya tengo a Negrín y Azcárate de personajes, pero procuro estar segura de que si ellos leyeran la novela, no se extrañarían. Esa es mi barrera”.

Parapetada tras horas de documentación, Grandes recurre a historiadores —como Enrique Moradiellos, biógrafo de Negrín— cuando algo la inquieta. “Para mí es más importante que para otros. En este momento me he convertido en una escritora antisistema. No lo parezco porque no llevo rastas pero en la medida en que mi relato no contribuye a afianzar la versión de la equidistancia, soy consciente de que mantengo una versión disidente en el contexto de la literatura contemporánea”.

En esa visión disidente se encuadra una activa defensa de los valores de la Segunda República y una reivindicación de aquellos secundarios de la historia que lucharon por ellos. Con armas, letras o bisturíes. Como Norman Bethune, el médico canadiense que movilizó fondos hasta lograr trasladar un equipo a España que salvó vidas de milicianos en el frente de Madrid y de civiles en la carretera de Málaga a Almería. Por más que se le racanee, Bethune tiene un lugar en la historia. Su método para conservar la sangre permitió por vez primera realizar transfusiones sin necesidad de que receptor y donante estuviesen juntos.

El segundo homenaje de la escritora se dirige a los estudiantes que se movilizan en Madrid con más idealismo que eficacia para tratar de hundir al régimen al mismo tiempo que la ONU. “Los tenía que meter en alguna novela”, señala Grandes, que se conmovió con la lectura de El fin de la esperanza, testimonio publicado en 1949 en Les Temps Modernes, la revista de Sartre y Beauvoir, con un seudónimo que ocultaba la identidad de Marcelo Saporta, uno de aquellos jóvenes, que en enero de 1946 escribió en Madrid: “Un puñado continúa luchando. Caen todos los días. Daos prisa o llegareis demasiado tarde, cuando hayamos caído todos, uno después de otro, sin esperanza”.

La saga literaria de Almudena Grandes mira bajo la alfombra de la guerra y la dictadura para rescatar héroes minúsculos, malos de buen corazón, hazañas anónimas, vidas perras, incluso emociones clandestinas en personajes sobreexpuestos como Dolores Ibárruri, cuya pasión por Francisco Antón, escondida por el PCE para proteger la imagen icónica de Pasionaria, se narra en Inés y la alegría (2010, 13 ediciones). Entonces la novelista revivió un episodio apenas conocido y asombroso: la invasión del valle de Arán en 1944 para tumbar a Franco. En El lector de Julio Verne (2012, nueve ediciones) rescata la lucha de los maquis de la Sierra Sur de Jaén durante un trienio de plomo. Y en Las tres bodas de Manolita (2014, ocho ediciones) se sumerge en el Madrid de estómagos vacíos y cárceles llenas de la posguerra, además de destapar la siniestra explotación laboral de menores, hijos de rojos, por órdenes religiosas como los Ángeles Custodios. Un camino narrativo que tiene un maestro. “Galdós”, sostiene la escritora, “nos enseña a contar la historia desde abajo, desde la gente corriente”.

Fuente: El País


jueves, 7 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN "TRABAJANDO EN HISTORIA. LA FOTOGRAFÍA CHINA CONTEMPORÁNEA Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL", EN EL MUSEO DE LA FOTOGRAFÍA DE BERLÍN

Zhang Kechun: La gente que cruza el río amarillo con una foto de Mao Zedong, Henan, 2012. Impresión de inyección de tinta, 120 x 147 cm

Arbeiten in Geschichte. Zeitgenössische chinesische Fotografie und die Kulturrevolution

La exposición revela un capítulo de la historia fotográfica tan fascinante como poco investigado: un equipo de comisarios germano-chino - Ludger Derenthal (Staatliche Museen zu Berlin), Wang Huangsheng (CAFA), Guo Xiaoyan (Minsheng Art Museum) - examina las consecuencias de la Revolución Cultural para la escena actual del arte y la fotografía china. El objetivo es que esta perspectiva histórica brinde una mejor comprensión del arte fotográfico chino contemporáneo.

Durante la Revolución Cultural de 1966-1976, la fotografía fue utilizada para una variedad de propósitos. Las fotografías históricas de esos años a menudo sirven de base para las obras de fotógrafos y artistas contemporáneos, que utilizan retratos de grupo, fotografías privadas y fotografías de prensa de eventos significativos para luego transformarlos en una amplia variedad de formas y traducirlas en expresiones visuales contemporáneas.

Los artistas fotográficos como Cai Dongdong, Cao Kai, Mo Yi, Wang Qingsong, Wang Youshen y Zhang Dali se involucran directamente con un importante fenómeno de la Revolución Cultural -el uso de la fotografía como medio de propaganda- revelando formas de censura y montaje, investigando el uso de las fotografías en la heroización de Mao Zedong, favoreciendo a los cuadros del partido y los soldados, mientras que re-contextualizaba las fotografías de los periódicos contemporáneos. Otros artistas (Mu Chen, Qu Yan, Shao Yinong, Zhang Kechun) documentan los legados sobrevivientes de la Revolución Cultural - las salas de reunión y la sede del partido - y fotografían la recreación ritual de actos simbólicos de aquellos años. Por último, artistas como Feng Mengbo, Hai Bo, Chongyue, Maleonn, Song Yongping, Wang Ningde y Zhuang Hui se basan en las fortalezas de la fotografía para investigar biografías individuales, explorando el papel de fotos de pasaportes, instantáneas y retratos de grupo en la Revolución Cultural y en la actualidad.

La exposición se presenta en dos partes: aproximadamente un tercio de la exhibición está dedicado al mundo visual histórico de la Revolución Cultural. Esto constituye un contrapunto a las exhibiciones contemporáneas de gran formato (a menudo organizadas en serie), una selección generosa de las cuales se muestran junto a instalaciones de vídeo y esculturas fotográficas.

18.08.2017 al 07.01.2018
Museum für Fotografie de Berlin













miércoles, 6 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN "CARTELES DE LA REVOLUCIÓN" EN EL MUSEO RUSO DE MÁLAGA, EN EL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE



El cartelismo político es uno de los fenómenos artísticos más notables de la Rusia revolucionaria. El lenguaje visual de los carteles de este periodo consiste en símbolos impactantes, sencillos y claros, comprensibles para las masas populares.

Permitía al artista dialogar directamente con la calle. Durante los primeros años del poder soviético fue precisamente el cartelismo lo que contribuyó a la formación del nuevo hombre. Los protagonistas de los carteles eran obreros, soldados del Ejército Rojo y campesinos, que personificaban el poder del pueblo.

Y los atributos omnipresentes eran las herramientas del trabajo: la hoz y el martillo, el arado y la azada. Los principales símbolos utilizados en los carteles de este periodo fueron la bandera roja, personificación de la lucha revolucionaria y la sangre derramada en la conquista de la libertad; el sol, que iluminaba un futuro radiante, y las cadenas, viva imagen de la opresión que el proletariado vencedor conseguía romper.

El cartel no admitía las medias tintas. En él se representaba el futuro como un reino de justicia y felicidad en dirección al cual marchaba el pueblo trabajador con paso firme. Pero, por otro lado, también incitaba el odio encarnizado hacia los enemigos, la valentía y la negación rotunda del monstruoso pasado. Una de las maneras de luchar contra los enemigos de la revolución en los carteles era la mofa cruel que respondía a las exigencias de la época.

El cartelismo de los primeros años de poder soviético reflejaba los problemas cruciales del proceso de formación del nuevo Estado, de cuyas soluciones exitosas dependía su futura pervivencia.

Los temas principales venían dictados por la situación histórica: la guerra civil, esto es, la oposición entre los ejércitos Rojo y Blanco; la lucha contra la burguesía internacional; la propaganda antirreligiosa; la liquidación del caos, del hambre, del analfabetismo, etc.

Desempeñaban un papel especial los carteles solemnes diseñados con motivo de las celebraciones revolucionarias. Gozaban de gran popularidad los que anunciaban el Primero de Mayo, el Día Internacional de los Trabajadores, al que se le dedicaban un sinfín de carteles que representaban alegres manifestaciones y corros de obreros y campesinos de todo el mundo.

Muchas figuras de las vanguardias rusas acogieron la Revolución de Octubre con entusiasmo. El joven arte del cartel, dirigido a un amplio espectro de la población, en contraposición a la vieja y elitista cultura artística, captó la atención de los artistas de izquierdas.

La creación de estos carteles era para ellos, ante todo, un espacio de experimentación creativa. Los carteles más destacados de las vanguardias soviéticas se crearon en la sección de Petrogrado de la agencia telegráfica rusa (ROSTA), en funcionamiento entre 1920 y 1922. Sus principales exponentes fueron Vladímir Kozlinski y Vladímir Lébedev.

Sus carteles, coloridos, deslumbrantes y dinámicos, creaban la sensación de escenificar un espectáculo, desafiante y alegre. Por medio de imágenes precisas y colorido localista, los artistas alcanzaban la máxima sencillez y expresividad.

En los mejores carteles de la Rusia revolucionaria se expresa diáfanamente el carácter específico de este tipo de arte: una consiga breve y combativa, una imagen concisa y expresiva, un gesto bien pensado.

El cartelismo de este periodo muestra una gran variedad en cuanto a estilos y tradiciones artísticos en el que se dan cita la estética de las imágenes populares, la cultura gráfica del modernismo y los hallazgos plásticos de las vanguardias.

Presenta diversos principios del arte propagandístico: responde al gusto popular por lo “bello” o, por el contrario, intenta hacer comprender a los espectadores las ideas de los artistas más innovadores. Precisamente en aquellos años el cartelismo artístico formó parte indiscutible de la vida de la Rusia soviética, así como de su cultura e ideología.

10/8/2017 - 4/2/2018





martes, 5 de septiembre de 2017

"AUTOBIOGRAFÍA" DE ANGELA DAVIS EDITADA POR CAPITÁN SWING

Reseña de Jesús Aller de la autobiografía de Angela Davis

Sobre los inconvenientes de ser mujer, negra y comunista


La activista y académica norteamericana Angela Davis (1944) emprende muy joven la escritura de este libro, publicado por primera vez en 1974, y lo hace a petición de sus compañeros en el movimiento de liberación negro. Asume el compromiso con la intención de dar a conocer, más allá de su peripecia personal, un episodio emblemático de aquellas luchas en el que la solidaridad nacional e internacional fue capaz de torcer la táctica represiva del estado. La versión española de Capitán Swing acaba de aparecer en 2016 con un prólogo de Arnaldo Otegi y traducción de Esther Donato.

Primeros años

Angela Yvonne Davis nació en Birmingham (Alabama) en una familia de clase media negra. Un capítulo nos acerca a su infancia, marcada por la pesadilla de la segregación: “En el sur de Estados unidos muchos niños aprendimos a leer las inscripciones ‘Negros’ y ‘Blancos’ mucho antes que cualquier otra cosa.” En la escuela es educada en el culto al esfuerzo que ha de conducirla al triunfo, pero ella en seguida se da cuenta de lo injusto de un sistema racista que pone el listón mucho más alto a unos que a otros. Su sueño es llegar a ser pediatra, y con el apoyo de su familia no ve difícil conseguirlo. Ama la lectura y soporta las clases de piano y danza que le imponen. En la escuela y luego en el instituto, odia sobre todo la violencia que surge entre los chicos negros, y hace lo que puede por atajarla.

Con quince años, Angela va a estudiar al instituto Elisabeth Irwin de Nueva York, una ciudad enorme y asombrosa, donde no es costumbre saludar a cualquier hermano negro que encuentres por la calle. En aquella institución, abierta al pensamiento de izquierdas, empieza a comprender lo que es el socialismo, y lee el Manifiesto comunista. Éste supone para ella “el resplandor de un relámpago” que le hace ver el final posible de la explotación y la miseria. Pronto entra en Avance, la organización juvenil del Partido Comunista. En 1961 ingresa en la Universidad Brandeis, en Massachusetts, donde se siente aislada y extraña. Un año después, en un viaje a París en plena furia anti-argelina, le impresiona de ver la misma brutalidad racista que había vivido en el sur. En Helsinki asiste al VIII Festival Internacional de la Juventud y los Estudiantes. De regreso, se refugia en la cultura francesa.

En Brandeis, Angela escucha a Malcolm X, ministro por entonces de la Nación del Islam. Admira su elocuencia, pero rechaza la componente religiosa de su mensaje. El asesinato de Kennedy la sorprende becada en Francia. Allí le llega también la noticia de la bomba en una iglesia de Birmingham que mata a cuatro amigas suyas. De vuelta en Brandeis asiste a las clases de Herbert Marcuse y se afianza en su deseo de estudiar filosofía tras graduarse en literatura francesa. Su destino es Frankfurt, donde las primeras lecciones magistrales de Theodor Adorno le resultan indescifrables, aunque se consuela al saber que a la mayor parte de los estudiantes alemanes les ocurre lo mismo. Durante dos años profundiza en la filosofía alemana, pero las noticias de las revueltas negras en su país la inducen a regresar. En 1967se establece en California y continúa sus estudios de doctorado con Marcuse en la Universidad de California en San Diego.

Activismo

Angela participa en movilizaciones pacíficas contra la guerra de Vietnam, sobre las que la brutalidad judicial y policial no se hace esperar. Detenida y enviada a la cárcel por acudir a una comisaria a demandar información sobre unos compañeros arrestados, es liberada cuando arrecian las protestas de los activistas y a estas se unen las de la propia universidad. Pronto consigue organizar a la gente de color del campus, pero sus esfuerzos chocan con las diferencias ideológicas subyacentes y el conflicto resulta inevitable. En la discusión que sigue, Angela debe combatir no sólo ideas erróneas, sino también prejuicios sobre su inadecuación como mujer para asumir un rol activo en el movimiento. A principios de 1968, comienza a militar en el SNCC (Student Non-violent Coordinating Comitee), y se concentra en el trabajo de concienciar a las masas negras del área de Los Ángeles. Para ella, lucha de clases y liberación racial son expresiones de una única batalla.

La muerte del joven Gregory Clark a manos de la policía de Los Ángeles en febrero de 1968 da lugar a una movilización de la comunidad negra que aún sigue cuando Martin Luther King es asesinado el 4 de abril. Las masas encolerizadas están próximas a estallar, mientras las provocaciones policiales se suceden buscando un baño de sangre. En esta situación de tensión, el SNCC de Los Ángeles entra en crisis y, al ser desacreditado por el poder central del partido, es abandonado masivamente por sus miembros. Como consecuencia, en el mes de julio, Angela formaliza su ingreso en el Partido Comunista de Estados Unidos. Es la época en que supera los exámenes que la habilitan para realizar el doctorado y obtiene una plaza de profesora auxiliar en el Departamento de Filosofía de San Diego. No tarda en hacer compatible todo esto con la militancia en el Black Panther Party (BPP), al que se adhiere porque continúa preocupada sobre todo por el trabajo con la comunidad negra.

En los meses que siguen, Angela participa en la lucha por aprovechar la remodelación del campus para crear la universidad Lumumba-Zapata para grupos sociales oprimidos; colabora también en la creación de un frente único contra el fascismo y en el verano de 1969 visita Cuba, donde trabaja duro en los cafetales y la zafra, pero con la felicidad de pisar la tierra prometida del socialismo. De regreso, contratada en la UCLA, ha de batallar con el gobernador de California, Ronald Reagan, que trata de expulsarla de la universidad por su filiación comunista. La solidaridad de muchos no se hace esperar, pero tampoco las amenazas de muerte y el hostigamiento a su familia. Poco después, el local del BPP en Los Ángeles es asaltado por la policía, provocando numerosos heridos, y cuando la izquierda negra unida llama a la huelga, la salvaje represión continúa, aunque la firmeza y magnitud de la respuesta consigue que ceda en unos días. Angela participa luego también en las protestas contra procesos judiciales marcados por un racismo extremo, como el que se sigue contra tres presos del penal de Soledad acusados sin pruebas de haber asesinado a un guardián.

Entre rejas

Angela Davis se convierte en una fugitiva cuando el 7 de agosto de 1970 se produce un motín en el juzgado del condado de Marin (California) en el que se utiliza una pistola registrada a su nombre. Algunos amigos le dan cobijo, pero el 13 de octubre la policía la detiene en Nueva York. Su primer destino es la Cárcel de Mujeres de Greenwich Village, en la que pasa por diversas secciones y luego es incomunicada hasta que una huelga de hambre logra llevarla al régimen normal. El 21 de diciembre, tras contemplar desde su ventana una manifestación que pide la libertad de los presos políticos, conoce con preocupación que se ha concedido su extradición a California, estado en el que se aplica la pena de muerte. Emprende viaje hacia allí esa misma noche con protocolo de enemigo público número uno: caravana policial y transporte entre bases aéreas del ejército.

En la cárcel del condado de Marin, que contrasta, aséptica y tecnológica, con la de Nueva York, el régimen de incomunicación sirve a Angela para poner en orden sus ideas y diseñar la estrategia de defensa, que ha de basarse en la consideración del juicio como político y su coordinación con presión desde la calle. Ella misma participará en la defensa, pues lo que se está juzgando es su propio pensamiento, expresado en escritos y alocuciones. Con este espíritu se forma un equipo de abogados y comienza el trabajo. If they come in the morning, editado por Angela, aparece en esa época con textos de diversos autores sobre los casos más recientes de persecución judicial de la lucha por los derechos civiles. En el verano de 1971, se logra un cambio de jurisdicción a San Francisco, justificado en la imposibilidad de un juicio justo en el racista y conservador condado de Marin. Así, Angela es transferida en diciembre a la cárcel de Santa Clara.

Tras la abolición de la pena de muerte en California y presionado por la intensa campaña internacional que se está desarrollando a favor de Angela, el 23 de febrero de 1972 el juez le concede la libertad bajo fianza. Unos días después da comienzo la selección del jurado, complejo proceso cuyos detalles nos sumergen en el racismo de la sociedad americana, y por fin el 27 de marzo arranca el juicio, marcado por una hábil defensa que pone de manifiesto a cada paso la debilidad e inconsistencia de las acusaciones. Aunque el FBI conspira hasta el último momento, el 4 de junio el jurado declara a Angela Davis inocente de todos los cargos: “En su alegría, mi madre estaba tan hermosa que me recordó las fotografías de su juventud. Me sentía más feliz por ella que por nadie más, incluso por mí misma.”

Vida después de la autobiografía

La victoria conquistada impone el reto de luchar por todas las víctimas de un infame sistema racista que hace doloroso el sabor de la libertad. Convertida en un icono de este combate, Angela viaja durante dos años por países como Cuba, Francia, las dos Alemanias o la URSS, muy activos en la campaña por su liberación. De regreso, continúa su militancia política, pero se vuelca sobre todo en sus estudios académicos sobre los condicionantes de raza y género en la economía capitalista, que realiza en diversas universidades norteamericanas. En 1991 abandonó el Partido Comunista, tras no condenar éste el Putsch del mes de agosto que trató de preservar las estructuras de la URSS.

La obra de Angela Davis es un intento de descubrir en la sociedad americana el rastro de una esclavitud que sigue viva en la explotación económica de la población de color. Su lúcido análisis del “Complejo Industrial Penitenciario”, la pena de muerte o la sistemática violencia policial contra los negros persigue el esclarecimiento de unos mecanismos de opresión, pero trata también de provocar una toma de conciencia que permita alumbrar los movimientos de masas imprescindibles para que tanta ignominia tenga fin algún día.

Fuente: Rebelión

lunes, 4 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN "NAMIBIA TODAY" EN BERLÍN, DE LAURA HORELLI


En la estación de metro de Berlín de Schillingstrasse se exhiben 18 impresionantes carteles del antiguo diario de Namibia Today. Laura Horelli, la artista finlandesa autora de la exposición, montó carteles que representaban las luchas de liberación en Zimbabue, Sudáfrica y Namibia, acompañados de extractos de escritos que detallaban los diarios históricos de los vínculos con la República Democrática Alemana.

La historia detrás de la exposición está centrada en las relaciones de la RDA después de la II Guerra Mundial con los estados africanos. Alemania occidental rápidamente ganó el reconocimiento internacional debido a sus asociaciones políticas con los Estados Unidos y Francia (los aliados). En un intento por adquirir el mismo estatuto soberano que Alemania Occidental, la RDA forjó vínculos políticos con los nuevos Estados independientes del Tercer Mundo, quienes a cambio respaldaron su búsqueda del reconocimiento internacional. En 1980, Alemania Oriental había establecido vínculos diplomáticos con 46 de los 49 Estados de la OUA (Organización de la Unidad Africana).

Situada en la antigua Berlín Oriental, la exposición es una representación simbólica de los lazos históricos de Alemania Oriental con el África Sudoccidental, conocida hoy como Namibia. Durante la lucha de Namibia por la independencia, la SWAPO (Organización del Pueblo del África Sudoccidental), al igual que otros ejércitos de liberación de África meridional, operó en el exilio. Por lo tanto, el apoyo de Alemania Oriental fue un factor clave para mantener los esfuerzos de las organizaciones. Mientras que la redacción de la revista operaba en Luanda (Angola), la organización Druckerei Fortschritt, en Erfurt, antigua Alemania Oriental, publicaba informes sobre la lucha por la independencia.

Laura Horelli utiliza su exposición para fusionar el apoyo abrumador de Alemania Oriental para Namibia con su pasado histórico sombrío. Horelli nos introduce simultáneamente en los vínculos de Alemania con África, dejando espacio para que el público critique esta narrativa. El título 'Namibia Today', evoca la curiosidad sobre el pasado de Namibia. Lo que Namibia es hoy en día, es en gran parte el resultado del fugaz dominio de Alemania del África Sudoccidental (1884-1915). Entre 1904 y 1908, el genocidio alemán de los pueblos Herero y Nama eliminó más del 80% de la comunidad Herero. Namibia se ha referido a menudo como tierra de prueba de Alemania para el holocausto judío. Horelli intenta comunicar un mensaje que permanece oculto al público más amplio; La Alemania actual no puede entenderse sin confrontar su oscuro pasado colonial.

La actual negación de las atrocidades coloniales por parte de Alemania es en gran parte el resultado de la política de la Guerra Fría. Mientras tanto Alemania del este y del oeste intentaron forjar sus propias identidades nacionales, la RDA unió tanto las guerras mundiales como las responsabilidades coloniales a la República Federal de Alemania y a sus aliados capitalistas. De esta manera, la RDA logró reconstruir una nueva identidad como aliado "anticolonial" y "antifascista" del Tercer Mundo, e igualmente separada de su responsabilidad colonial.

Los pueblos Herero y Nama hasta el día de hoy están esperando una disculpa oficial. Un artículo reciente de Onishi (2016), titulado Germany Grapples with its Africa genocide, pone en perspectiva cómo la respuesta tardía de Alemania está siendo percibida por las comunidades Herero y Nama. "La única diferencia es que los judíos son de color blanco y nosotros somos negros", dice Kambazembi, un jefe de Herero cuyos bisabuelos escaparon durante el genocidio.

La negativa de Alemania a pagar reparaciones y aceptar la responsabilidad se está viendo como un desprecio por las vidas negras. Las comunidades Herero y Nama frecuentemente se refieren a la  aceptación de Alemania de sus malas acciones en las Guerras Mundiales y los miles de millones ($) pagados en forma de reparaciones a los Aliados y las víctimas del holocausto. A su vez, están exigiendo el mismo reconocimiento.

La exposición de Namibia Today marca algunos avances en la comunicación de las relaciones coloniales y postcoloniales de Alemania con los estados africanos. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para abordar y aceptar sus antiguas relaciones coloniales como parte integral de la Alemania del pasado y del presente.

Fuente: Tracing geopolitics in the urban landscapes








domingo, 3 de septiembre de 2017

"MONUMENTO A V. TATLIN", DE DAN FLAVIN




Monumento a V. Tatlin
Dan Flavin
1966
Siete lámparas fluorescentes de distintos tamaños
365,8 x 71 x 11 cm

Monumento a V. Tatlin (1966) es uno de 39 "monumentos" que el artista Dam Flavin hizo en honor al artista ruso Vladimir Tatlin. La disposición escalonada de los tubos fluorescentes blancos evoca de Tatlin el colosal Monumento a la Tercera Internacional (1919), que se muestra a continuación. Proyecto ambicioso, pero no realizado de Tatlin, para unir el arte y la tecnología, era de especial interés para Flavin, quien cita: “Monumento 7, con una fría luz blanca fluroescente conmemora  a Vladimir Tatlin, el gran revolucionario, que soñó hacer del arte una ciencia. Se levanta, vibrante, en pos de un elevado orden, en lugar de su último planeador, que nunca despegó”.

sábado, 2 de septiembre de 2017

"TUPAMAROS", DE RAINER HOFFMANN Y HEIDI SPECOGNA

Título: Tupamaros
Director: Rainer Hoffmann y Heidi Specogna
País: Uruguay / Alemania.
Género: Documental.
Tiempo: 95 minutos.
Producido: 1997


Sinopsis: La película documenta las reflexiones de los tupamaros con imágenes de archivo, fotos históricas, visitas a los sitios de la lucha de resistencia que todavía cuentan con calles y paredes de Montevideo, pese al silencio y al olvido. Ser tupamaro es un sentimiento más que una definición política, dice uno de los entrevistados. Sobre ese sentimiento es este documental, que muestra junto a terribles realidades de la historia, la increíble belleza de quienes no se dejan vencer ni amargar por ellas. La historia del M.L.N. "Tupamaros" a través de cuatro interesados: el hoy Presidente José "Pepe" Mujica, la senadora frentista Lucía Topolansky, el ministro, dirigente e "historiador oficial" del grupo Eleuterio Fernández Huidobro y la militante Graciela Jones, directora de los archivos "Mujer y memoria" consagrados a la situación de la mujer en la dictadura. Una suma de testimonios personales, sin duda a discutir, de los que se desprende empero una visión e información adicional.

viernes, 1 de septiembre de 2017

BREVE CRÓNICA DEL VIAJE DEL PINTOR DIEGO RIVERA A LA URSS HACE 90 AÑOS

En septiembre de 1927 el muralista Diego Rivera llegó a la Unión Soviética. El artista formaba parte de la delegación mexicana que emprendió un viaje a Moscú para celebrar el 10º aniversario de la Revolución de Octubre. Rivera pasó medio año en el país de los soviets dando conferencias y debatiendo temas artísticos y políticos. En mayo de 1928 Rivera hizo la maleta y salió huyendo de la URSS. 

Diego Rivera llegó a la Unión Soviética como miembro de la delegación oficial mexicana que iba a celebrar el 10º aniversario de la Revolución de Octubre. El muralista pasó medio año en la capital soviética, entre septiembre de 1927 y mayo de 1928.

Durante su estancia participó en debates y conferencias sobre temas artísticos, estrechando lazos con los comunistas rusos y realizando decenas de dibujos. Lo que más le impactó fueron las celebraciones en la Plaza Roja. Rivera hizo una serie de dibujos con acuarela y con lápiz, dedicados a los desfiles del 1 de mayo. Más tarde, estas obras fueron adquiridas por Abby Rockfeller y se encuentran actualmente en el Museo de arte moderno de Nueva York.

Detalle del fresco de Diego Rivera "El hombre controlador del universo" con León Trotski, Friedrich Engels y Karl Marx. Fuente: Éclusette (CC BY 3.0)Detalle del fresco de Diego Rivera "El hombre controlador del universo" con León Trotski, Friedrich Engels y Karl Marx. Fuente: Éclusette (CC BY 3.0)

En realidad, Rivera hacía estos dibujos pensando en la creación de una obra más imponente: tenía planeado hacer un fresco que representase las escenas de la vida soviética. Finalmente, en 1933 por encargo de la familia Rockfeller, Diego Rivera comenzó a pintar el mural El hombre controlador del universo para el Centro Rockfeller de Nueva York. Sin embargo, la obra no fue terminada debido a las discrepancias políticas y artísticas que surgieron entre Rivera y los Rockfeller. Cuando el mexicano se negó a quitar la figura de Lenin, la familia millonaria mandó destruir el fresco. Sin embargo, en 1934 Rivera reprodujo el mural en el Palacio de Bellas Artes de México.

Detalle de Lenin en la obra El hombre en el cruce de caminos (1934) de Diego Rivera, mural en exhibición permanente en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. / Jaontiveros (CC BY-SA 4.0)Detalle de Lenin en la obra El hombre en el cruce de caminos (1934) de Diego Rivera, mural en exhibición permanente en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. / Jaontiveros (CC BY-SA 4.0)

Parecía que Rivera se encontraba muy a gusto en Moscú, donde estuvo rodeado de comunistas y artistas con los que compartía y debatía sus ideas. Las cosas le iban tan bien que en noviembre de 1927 el muralista firmó un contrato con Lunacharski, comisario de Educación y Cultura de la URSS, para la creación de un fresco en el Palacio del Ejército Rojo. Pero no era una tarea fácil.
Los asistentes que ayudaban a Rivera eran amateurs, además, el mexicano discrepó en lo esencial con los comunistas. Rivera propuso modificar la sala principal del palacio quitando todas las decoraciones imperiales, que había clasificado como “basura”. Los expertos soviéticos se opusieron a los cambios, ya que querían una obra al estilo Imperio. Después llegó un nuevo encargo: hacer un retrato de Stalin (en aquella época los pintores de renombre se sentían obligados a retratar al secretario general del Partido Comunista para poder avanzar en su carrera artística). Pero, al parecer, esta petición no lo hizo mucha gracia a Rivera.

Llegó el invierno, duro y frío. Rivera enfermó y tuvo que ser hospitalizado en el Kremlin. Cuando salió del hospital, se dio cuenta de que las cosas habían empezado a cambiar muy rápidamente en su ausencia. Su nombre, que antes provocaba admiración y respeto en los soviéticos, ahora se recibía con gritos de protesta e indignación. Se enfrentó a una campaña de difamación. Se le criticaba por todo y por todas partes.

Ideológicamente, Rivera no encajaba en ningún grupo artístico. Se quedó atrapado entre los pintores elitistas de la vanguardia rusa y el socialismo real. Seguía buscando un camino intermedio. En este momento difícil conoció al grupo “Oktiabr”, pero se llevó una nueva decepción al ver que no compartía una parte importante de sus ideas.

Al mismo tiempo, Rivera seguía intentando sacar adelante el freso del Palacio del Ejército Rojo. Pero sus peticiones diarias de ayuda material para el proyecto se quedaban sin respuesta.
Al final, no aguantó esta situación y abandonó Moscú de forma brusca y repentina. Se fue a mediados de mayo de 1928 sin decir adiós a nadie.

Diego Rivera en la Plaza Roja de Moscú, en 1955. / APDiego Rivera en la Plaza Roja de Moscú, en 1955. / AP

Sin embargo, la historia no acaba aquí. Veinte y tantos años después, entre 1955 y 1956, Rivera volvió a Moscú. Hizo una serie de dibujos dedicados a la URSS, aunque esta obra no fue terminada. Un año más tarde, Rivera murió en México.

Fuente: Rusia Hoy