domingo, 4 de julio de 2010

"TUPAC AMARU", PELÍCULA SOBRE LA PRIMERA REVOLUCIÓN SOCIAL DE INDEPENDENTISTA DE AMÉRICA

Título Original: Tupac Amaru
Dirección: Federico García Hurtado
País: Perú
Idioma Original: Español
Duración: 95 min.
Año de producción: 1983
Productora: Empresa Cinematográfica Kausachén; ICAIC
Distribuidora: ICAIC
Guión: Federico García
Producción: Pilar Roca
Fotografía: Rodolfo López
Edición: Roberto Bravo
Música: Juan Márquez
Sonido: Leonardo Sorrell
Intérpretes: Reynaldo Arenas, Zully Azurin, Enrique Almirante, Helmo Hernández, Pablo Fernández, César Ureta, Grupos teatrales del Cuzco, Comuneros de Tinta

Túpac Amaru: El Inca Rebelde
Por Leonardo Depestre Catony (*)

José Gabriel Condorcanqui -tal era el apellido de su padre- o José Gabriel Túpac Amaru -por tratarse de un descendiente directo por línea materna del Inca Túpac Amaru I, fue ejecutado por los españoles en 1572.

Estremeció con su rebelión de indios, a finales del siglo XVIII, los cimientos del colonialismo y señaló derroteros para el ulterior camino de la independencia.

Ello, por sí solo, bastaría para recordar a este hombre que, junto a su esposa Micaela Bastidas, es uno de los héroes más singulares y valientes de la historia latinoamericana.

Los biógrafos parecen estar de acuerdo en que nació un 19 de marzo en el pueblo de Surinama, a cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar, en Perú. Pero difieren en cuanto al año de nacimiento, que algunos fijan en 1738 y otros en 1740 ó 1741.

La estirpe incaica, de caciques, seguramente influyó en la formación del joven que, si bien huérfano a edad temprana, asistió a la escuela, aprendió a leer y a escribir, recibió los rudimentos de la religión católica y alcanzó un nivel educacional superior al del resto de sus compatriotas.

Túpac Amaru también se forjó en un ambiente de rebeldía al español invasor, de apego a la tradición incaica de soberanía sobre sus tierras, de autoestima elevada debido a la jerarquía familiar y de sentido de responsabilidad histórica ante su pueblo.

Fue un adelantado para su época, cuando el movimiento independentista en la América española no era aún palpable pese a la afrenta que para el nativo representaba la presencia de un colonizador en las posesiones heredadas de sus ancestros libres.

Importante para él resultó su matrimonio en 1760 con Micaela Bastidas, una mujer que lo acompañaría decididamente hasta las últimas consecuencias, desempeñó junto a él un rol destacado en la insurrección y demostró ser, ella misma, capaz de empuñar las armas.

No solo fue la madre de los tres hijos de Túpac Amaru. Se asegura que resultó una eficaz lugarteniente y hasta inspiradora de algunas de las decisiones de mayor trascendencia. En Micaela Bastidas tuvo la mujer latinoamericana una pionera y entusiasta emancipadora de pueblos.

Túpac Amaru tenía fuerte ascendencia dentro de su pueblo. Se sentía con derechos en una tierra de la cual fueron señores y caciques sus antepasados. Conocía la profunda explotación a que estaban sometidos los indios, el maltrato y violación de sus derechos, y no era él hombre capaz de tolerar tal situación sin rebelarse.

El pago de tributos, la mita (trabajo forzado en las minas), el avasallamiento de las costumbres de los indios, la subestimación de sus capacidades, habían tensado las diferencias sociales entre conquistadores y oprimidos.

Aún así, Túpac Amaru buscó en primera instancia una fórmula negociadora, antes de proceder a la vía revolucionaria, pues estaba consciente de las enormes pérdidas humanas que ello ocasionaría.

Pero las gestiones negociadoras arrojaron nulos resultados. Por otra parte, la figura emblemática de Túpac Amaru se convertía día a día en un elemento unificador de las voluntades de los indios y en un peligro creciente para el poderío colonial.

La rebelión estalló el 4 de noviembre de 1780, en Tinta, región natal de Túpac Amaru, cuya primera acción fue el apresamiento del corregidor Antonio de Arriaga y su ejecución pública seis días después.

Se extendió la rebelión. Del 16 de noviembre data un documento de profunda significación histórica: el bando antiesclavista dictado por Túpac Amaru, primero en la historia de Perú, mediante el cual se concedía la libertad a los esclavos.

Dos días más tarde alcanzaban los rebeldes muy importante victoria en el poblado de Sangararó, ocasión en que batieron al ejército de los corregidores españoles.

Las noticias del levantamiento llegaron hasta el virrey, en Lima, quien ordenó la salida de un ejército bien armado para enfrentar a las tropas indias. El pánico y el odio aunaron fuerzas contra los insurrectos.

Túpac Amaru sitió la ciudad de Cuzco, donde se dio batalla el 8 de enero de 1781. Dos días después se retiró, pese a lo cual el levantamiento ganó en apoyo y extensión por otras zonas.

Entonces se entregó la conducción de las fuerzas coloniales al mariscal de campo José del Valle, con cerca de 17 mil efectivos armados, enviados para enfrentar al Inca rebelde.

Con tal superioridad, solo una traición frustró los planes de Túpac Amaru de sorprender al enemigo. días después, una segunda delación, de las propias filas indias, llevó a los españoles al apresamiento de Túpac Amaru, su esposa y otros jefes del movimiento.

Se le sometió a intensos tormentos físicos durante los interrogatorios, para finalmente ser ejecutado el 18 de mayo de 1781. Primero se realizó la ejecución de la esposa y demás colaboradores, ocho en total, sometidos a crueles procedimientos de ahorcamiento, garrote y mutilación.

De la ejecución de Túpac Amaru -un diabólico suplicio en Cuzco-, reproducimos las notas de un testigo ocular:

“Cerró la función José Gabriel, a quien se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo y despojado de los grillos y esposas lo pusieron en el suelo; atáronle a las manos y pies cuatro lazos, y asidos estos a la cincha de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se había visto en esta ciudad.”

Los restos de Túpac Amaru y de su esposa fueron reducidos a cenizas, esparcidas al viento y a las aguas de un riachuelo. La casa en que vivió fue destruida por orden judicial.

El gobierno colonial hizo cuanto pudo por arrancar de la memoria el ejemplo de Túpac Amaru. Todo en vano, como lo atestigua el recuerdo y la veneración que los pueblos del continente hoy le tributan.

(*) El autor es escritor y periodista cubano. Colaborador de PRENSA LATINA.

VER PELÍCULA: http://video.google.com/videoplay?docid=1223857385465711604#