Tras un prólogo, la sinfonía representa en sus tres movimientos principales la codicia (de la burguesía), la frustración (del proletariado) y la liberación final de este último.
Alan Bush nació en 1900 en Londres en el seno de una familia de clase media. Inicialmente fue a una escuela pública y más tarde, su talento musical lo llevó a la clase de Frederick Corder en la Academia Real de Música, estudiando más tarde con John Ireland y Benno Moiseiwitsch. En 1925, se volvió profesor de composición en aquella institución, en la que se volvió una eminencia al enseñar contrapunto estricto al estilo de Palestrina, al menos hasta su muerte 70 años después. Por sus orígenes humildes, pronto entró en contacto con la inteligencia académica de izquierda y militó en frentes comunistas, al punto de unirse al Partido Comunista de Inglaterra y a la Internacional Obrera; el desafortunado surgimiento de la Guerra Fría lo volvió una persona no grata y de la que había que desconfiarse, por lo mismo su obra fue juzgada en función de su persona. Pero, por otro lado, Bush compuso obras dedicadas a asociaciones de obreros y desfiles para el partido comunista. Su música fue celebrada en Europa Oriental y algunas de sus óperas incluso se estrenaron primero en la URSS y en Alemania Oriental antes que en Inglaterra.
La Sinfonía n.º 1 de Bush se comenzó en junio de 1939 y se terminó en agosto de 1940. Su estreno tuvo lugar en un concierto itinerante en el Royal Albert Hall el 24 de julio de 1942, con la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Alan Bush. Se compone de los siguientes movimientos:
I - Aspiración: Prólogo. Tumba:
II - Codicia. Allegro molto:
III - Frustración. Lento molto - Largo:
IV - Liberación. Allegro moderado y decidido:
Un prólogo introduce los tres movimientos principales. En esta sinfonía, la intención del compositor es evocar los sentimientos de los hombres y mujeres británicos durante la década de 1930. No se describe ningún programa de eventos; los tres movimientos principales son más bien imágenes de ambiente, cada uno una expresión de la atmósfera mental y emocional predominante del movimiento social de la época.
El prólogo visionario evoca esos sentimientos de anhelo de superación que han impulsado al ser humano a perseverar en su búsqueda de mayor felicidad, paz y bienestar. El prólogo comienza con una tenue introducción de sonidos ascendentes que, poco a poco, ganan impulso, dando paso a un periodo de reposo, a medio camino entre la serenidad y la inquietud, seguido de un mayor desarrollo del primer motivo. A continuación, aparece un pasaje melódico lírico para los primeros violines. Las partes de bajo y tenor presentan el primer motivo en canon cerrado, mientras que en la parte de contralto se escucha una serie dodecafónica con valores de nota pares. Tras un pasaje intermedio a modo de cadencia en el clarinete, un pasaje equilibrado conduce al clímax. Con un atisbo de reposo, el movimiento se desvanece con el motivo ascendente.
En el segundo movimiento, el tema principal es de carácter agresivo, dominante y tiránico, punzante y anguloso. El ritmo y el tempo son constantes, con un movimiento perpetuo en corcheas, pero con numerosos acentos cruzados. La tonalidad sugerida es do menor. Un pasaje de transición conduce al segundo tema, un motivo de jazz frenético y sardónico, al que sigue el retorno del tema principal. Una sección central (un poco meno mosso) expresa la religión fría pero hipócrita de los capitalistas de todos los países. A esta le sigue la Danza de la Muerte a la que su política ha conducido a los pueblos del mundo. El regreso de la melodía coral precede a la recapitulación y a la coda.
(A pesar de que se sugiere una tonalidad definida a lo largo de todo el movimiento, este se construye sobre la serie dodecafónica ya presentada en el Prólogo).
El tercer movimiento comienza con una introducción lenta y algo misteriosa, que conduce al tema principal, una amplia melodía en compás ternario simple y en la escala modal de La menor. La base se construye sobre la serie dodecafónica, que conformó todo el material del movimiento anterior. El ambiente es de profunda y cansada tristeza, intercalada con destellos de impotente y frustrada irritación, y preguntas de carácter fantástico, que finalmente desembocan en un estallido apasionado. Este clímax disminuye y es sucedido por una recapitulación de la melodía modal, en una forma muy fragmentada, y una coda que comienza como la introducción y termina con una gesticulación final furiosa. Aparte del tema modal, la música se construye nuevamente a partir de la serie dodecafónica, sugiriendo siempre alguna tonalidad.
En el cuarto movimiento, la serie dodecafónica se abandona por completo, y la música adquiere un carácter directo, vigoroso, desafiante, variado, alegre y a la vez agresivo. Aquí se retrata al luchador por la liberación de la humanidad, incansable, sin perder jamás la esperanza, adaptando siempre su método a las circunstancias cambiantes, pero sin perder nunca de vista el objetivo final: el dominio de las fuerzas de la naturaleza por parte de la humanidad para el beneficio de todos. La estructura deriva de la forma sonata, pero con muchos de sus rasgos clásicos alterados en el énfasis. Una introducción conduce al tema principal y luego un puente conduce al segundo tema en la subdominante, cuando un pasaje de retorno nos lleva a la coda. No hay desarrollo ni recapitulación. O, mejor dicho, la exposición constituye el desarrollo y la coda la recapitulación.
Un último esfuerzo del compositor por expresar la dinámica infalible de este tipo de obra se manifiesta al finalizar el movimiento (y, por ende, la sinfonía) en el cuarto tiempo de un compás de cuatro por cuatro, con la intención de sugerir un progreso continuo hacia el futuro. La tonalidad de este movimiento es sumamente definida y está dominada por la tonalidad de Do mayor.
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