miércoles, 13 de junio de 2018

VISIONES DE VOLGOGRADO


Cómo la ciudad se convirtió en un tablero de dibujo para las utopías urbanas soviéticas

En las orillas del río Volga, junto a una antigua casa de ladrillos en la calle Pugachevskaya, todavía se puede encontrar una tumba antigua con la inscripción: "Aquí yacen los gloriosos defensores de Tsaritsyn", seguida de nueve nombres. Este monumento de un metro y medio de altura está dedicado a los soldados revolucionarios que murieron aquí durante la Guerra Civil Rusa de 1918-1919, un conflicto entre el naciente estado Rojo y las fuerzas de la reacción internacional que reclamaron más de 11 millones de vidas . Otro obelisco, en el Callejón de los Héroes en el corazón de la histórica Volgogrado, fue construido para conmemorar a los mismos héroes de la revolución unos años más tarde, en 1920. Luego fue reemplazado, reconstruido con nuevos materiales para ampliar el legado simbólico y hacer más habitación para los soldados de la Segunda Guerra Mundial.
 
Tsaritsyn, como se conocía a Volgogrado antes de 1925, ganó el epíteto "Rojo" gracias a su abrazo rápido e inspirado de la revolución. No hubo una lucha amarga dentro de la ciudad, y en los conflictos militares que siguieron a la toma de poder bolchevique, la ciudad luchó para proteger el nuevo status quo. Las ideas revolucionarias encontraron un suelo fértil aquí. Debido a la intensa industrialización, la población de Tsaritsyn creció de 8,000 en la década de 1860 a 100,000 en 1910. Había docenas de fábricas diseminadas a lo largo del Volga: carpintería, metalurgia, petróleo. Aunque los trabajadores de las fábricas eran nominalmente libres, subsistían en malas condiciones de vida, se les impedía huir y dependían de sus empleadores como fiadores. Y, como Karl Marx había observado en Gran Bretaña, era precisamente este tipo de proletariado industrial el que demostraría ser el electorado natural para el nuevo orden social socialista.





    • Un problema específico presentado por Tsaritsyn / Stalingrado fue su peculiar forma: una larga y estrecha franja de asentamientos a lo largo del Volga. Durante el debate sobre la forma de la futura ciudad socialista (o sotsgorod , como se lo conocía a veces en ruso), la estructura conocida como la "ciudad lineal" fue desarrollada por Nikolai Milyutin. La gran idea de Milyutin era aprovechar el espacio de la ciudad de strip para un desarrollo horizontal ilimitado en dos direcciones, con el fin de hacer espacio para sectores residenciales, industriales y recreativos segregados. La ciudad fue concebida aquí como una cinta transportadora de fábrica (nada era más importante, después de todo, que la mano de obra), con las diversas instalaciones industriales trabajando en tándem: pones mineral de hierro en el extremo izquierdo de la ciudad, y un tractor o el tanque sale a la derecha. En la vida real, el concepto resultó difícil de realizar, sobre todo porque ya había plantas existentes al lado del río, lo que significa que las zonas industriales y residenciales deseadas tenían que cambiar de lugar. Pero hoy, cuando miras la ciudad desde arriba, aún puedes ver la larga y retorcida racha de un sándwich de 100 kilómetros de longitud.
       
       

      Hubo otros intentos de urbanismo nuevo y socialista en Tsaritsyn / Stalingrado. La idea de la construcción de Stalingrad Tractor Factory se atribuye al fundador de la policía secreta, Felix Dzerzhinsky, que murió en 1926, una semana después de que se fundó la planta. Esta fábrica fue lo suficientemente importante como para obtener su propio sgdgorod, que en su mayoría se construyó en la década de 1930. Este acuerdo, adjunto a la fábrica, fue diseñado completamente para demostrar la efectividad del sistema económico planificado; planificadores urbanos en la década de 1930 Stalingrado se propuso la tarea de crear otros cuatro puntos de referencia , evidencia de que la industria seguía siendo la prioridad dominante de la economía nacional. Los propios trabajadores no tendrían necesidad de hacer la cena, limpiar la ropa o criar a los niños; todo esto se racionaría y organizaría centralmente. Aunque estos ejemplos vivientes de una nueva forma de vida estaban espacialmente separados del tejido urbano existente, su influencia fue de gran alcance. Generaciones de personas que trabajaban en la planta o vivían en la vivienda adjunta se elevaron al código social impreso por el entorno urbano. 

      El evento definitorio en la historia urbana de la ciudad, sin embargo, fue la Segunda Guerra Mundial. Los sacrificios hechos por Stalingrado durante la guerra fueron terribles: según algunas estimaciones, solo el 12% de las viviendas de la ciudad permanecieron después del asedio. Las cicatrices que quedaron en la ciudad fueron tan graves que en el período de la posguerra la idea de reformar el centro de la ciudad capturó la de la gente. Se convertiría en un símbolo nacional de honor, una recompensa igual a la gran hazaña. En 1944, se abrió un concurso arquitectónico nacional para diseñar el cuadrado central; se anunció un monumento a los defensores de la ciudad, e incluso los soldados que aún luchaban en el frente enviaron sus propuestas y bocetos. El mensaje monumental estaba destinado a ser encriptado en toda la arquitectura resultante. Si bien estas obras, planeadas mientras la guerra estaba en curso, no se realizaron, ayudaron a construir una mitología influyente y una narrativa de la ciudad heroica, que hasta el día de hoy sigue siendo el principal impulso ideológico en la identidad de la ciudad.

      El plan de recuperación para el centro de Stalingrado fue formulado por el grupo asociado con el académico Karo Alabyan en 1943-1945. Más tarde, en la década de 1950, el plan fue desarrollado y complementado con la arquitectura en el estilo imperial soviético, orgulloso, entusiasta y lleno de pathos. Las fachadas de los edificios se forman como palacios renacentistas y están decoradas con relieves con representaciones simbólicas de la gloria. Este primer plan maestro de la posguerra estaba principalmente relacionado con la regeneración urbana y la modesta optimización estructural, debido a la enorme devastación causada por las bombas nazis y la guerra urbana que había caracterizado el asedio.
       
      Se agregó una Llama Eterna al antiguo obelisco de la Guerra Civil en el Callejón de los Héroes, parte de un proceso en el que todos los puntos de referencia supervivientes fueron adaptados para incorporar el concepto de la memoria "eterna" de la ciudad. Esta tendencia a la sacralización solo creció con el tiempo: desde los agujeros de bala en edificios en lugar de encubiertos, hasta el acelerado reavivamiento funcional durante la vida de Stalin, hasta un enorme conjunto conmemorativo central que se planeó pero nunca se realizó a finales de Brezhnev.
       







      • Según un proyecto de 1979 de un colectivo compuesto por Yuri Kossovich, Vadim Maslyaev y otros, el centro de la ciudad de lo que ahora se llamaba Volgogrado se convertiría en una enorme composición de piedra dedicada a la hazaña de los soldados soviéticos durante la Batalla de Stalingrado. Estos planes se realizaron solo en parte antes de que se agotaran los fondos. El centro de mesa previsto, una avenida de cien metros de ancho que culmina en la escultura "Llamadas de la Patria" que se alza sobre el complejo conmemorativo de Mamaev Kurgan, solo se puede ver ahora en documentos de archivo. Pero hay indicios del alcance del plan: una avenida con el nombre de Marshall Zhukov que se cruza en el camino desde el aeropuerto hacia la ciudad, y varias calles más en el distrito central de Zapolotnovskaya fueron construidas de acuerdo con el proyecto de 1979.
         
        Dada su historia, era inevitable que Volgogrado fuera disminuido al final de la Unión Soviética, como una comunidad que había sido establecida y sostenida por las ideas de 1917, y como una manifestación física de la heroica ciudad soviética. Los monumentos aún están en pie, pero sus cimientos culturales se han debilitado a medida que la lógica concreta detrás de ellos se ha evaporado. Todo lo que se construyó en Volgogrado hoy en día se considera más o menos temporal, y palidece en importancia cuando se compara con la Memoria Eterna de la Gran Victoria. Esta es una ciudad cuya arquitectura fue creada para deslumbrar, inspirar a generaciones futuras, una lección urbana de patriotismo. Ahora se ha convertido en un veterano pobre que ya no puede quedarse en casa el día del desfile militar.
         
        Texto: Dmitry Boyko

        Fuente: Calvert Journal

        martes, 12 de junio de 2018

        NORMA EDITORIAL PUBLICA EN COMIC "EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN", LA HISTORIA REAL DEL ÚNICO TESTIGO ESPAÑOL EN LOS JUICIOS DE NUREMBERG Y DE SU LUCHA POR LA VERDAD

        Título: EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN
        Autores: Salva Rubio, Pedro J. Colombo Aintzane Landa
        Norma Editorial
        Tamaño: 23 x 31
        Páginas: 168
        ISBN: 978-84-679-3074-0
        PVP: 27,00 €

        LA HISTORIA REAL DEL ÚNICO TESTIGO ESPAÑOL EN LOS JUICIOS DE NUREMBERG Y DE SU LUCHA POR LA VERDAD

        Francisco Boix es un joven fotógrafo español que, junto a varios miles de compatriotas, ha sido deportado al campo nazi de Mauthausen: una condena de muerte en vida.

        Sin embargo, cuando se cruza en el camino del comandante Ricken, un perverso esteta nazi al que le complace fotografiar el horror del exterminio, Francisco comprende que tiene ante sí un valioso testimonio. Sacar las fotos del campo será solo el primer paso para revelar al mundo lo que ocurre en Mauthausen.



        lunes, 11 de junio de 2018

        ESTRENADA EN ESPAÑA "EN TIEMPOS DE LUZ MENGUANTE", PELICULA SOBRE LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA RDA

        Título: En tiempos de luz menguante
        Director: Matti Geschonneck
        Año: 2017
        Título original: In Zeiten des abnehmenden Lichts
        País: Alemania
        Duración: 100 minutos
        Sinopsis: La película basada en la novela del autor Eugene Ruge se ambienta en el otoño de 1989, y concretamente se sitúa en la zona del Berlín Oriental. La historia gira en torno a la figura de Wilhelm Powileit, un anciano que cumple 90 años y que recibe una fiesta en su honor. Este alemán exiliado durante la época del nazismo y afiliado al Partido Comunista de la República Democrática Alemana es homenajeado en la fiesta a la que acuden distintos miembros de su familia, así como sus vecinos y antiguos compañeros suyos. Sin embargo, no todo es paz y celebración, ya que el hijo del protagonista no sabe cómo comunicarle a su padre la noticia de que Sasha, el nieto de Powileit, acaba de marcharse a la Alemania Occidental.

        El realizador Matti Geschonneck lleva a la gran pantalla En tiempos de luz menguante, la exitosa novela de Eugen Ruge, que recorre la historia de la Alemania comunista

        De un viejo comunista que cumple 90 años y sigue fiel a los principios del estalinismo a un nieto que escapa a Occidente pasando por un padre diletante, el cual sobrevive en la asfixiante atmósfera de la Alemania comunista en vísperas de la caída del muro de Berlín en 1989. En medio, tres mujeres devastadas por el hundimiento del sueño de una sociedad justa e igualitaria.

        Con estos mimbres escribió Eugen Ruge (Sosva, URSS, 1954) En tiempos de luz menguante (Anagrama), una de las mejores novelas alemanas de los últimos años que el director Matti Geschonneck ha adaptado en una película del mismo título que este viernes se estrena en España. Publicada en 2011, la novela obtuvo el Premio del Libro alemán, ha sido traducida a numerosos idiomas y algunos críticos la han comparado con clásicos germanos del siglo XX como Berlin, Alexanderplatz, de Alfred Döblin; o El tambor de hojalata, de Günter Grass.

        Nacido en la Unión Soviética y formado en Berlín, hijo de una pareja germano-rusa, Eugen Ruge fue matemático y físico antes de dedicarse a la literatura como dramaturgo, guionista de televisión y traductor tras su huida a Occidente en 1988, un año antes de la caída del muro. Así pues, el éxito reciente como novelista le ha llegado en su madurez y el escritor contesta con ironía a la pregunta de eldiario.es sobre esa tardanza. "No sabía", responde por correo electrónico, "que tenía capacidad para escribir novelas".

        Ruge reconoce que le sorprendió la excelente acogida de su novela, si bien matiza que tuvo la sensación de que había escrito un buen libro. En esta novela monumental sobre una saga familiar a través de medio siglo, desde la posguerra hasta el derrumbe de la República Democrática de Alemania (RDA), Ruge entremezcla las peripecias de sus personajes con el telón de fondo de los cambios históricos en el bloque soviético en un itinerario geográfico que pasa por la Unión Soviética, México y Alemania. Tal vez en esta combinación de las microhistorias con la Historia con mayúsculas radica una de las claves de la calidad de la novela.

        "Se trata de un tema", señala el autor tras confesar que la novela es, en buena medida, autobiográfica, "que conmueve a las personas y yo tenía la suficiente distancia para escribir un libro que cumpliera ese mandato de la literatura de contar sin juzgar". A través de una prosa eficaz y cuidada, sin grandes alardes estilísticos y con varios saltos narrativos en distintas épocas, En tiempos de luz cambiante no pretende, en efecto, juzgar las conductas de sus personajes.

        Ruge se limita a mostrar los sueños rotos, la melancolía por un pasado heroico y la necesidad de sobrevivir, por encima de todo, de tres generaciones de comunistas alemanes en la opresiva dictadura de la RDA. Por ello, esa familia se convierte en el espejo del derrumbamiento de todo un sistema que había dominado medio mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, esa saga revela su propia decadencia al compás del declive de la sociedad en la que viven. Ruge subraya este paralelismo al afirmar que "las historias familiares se comprenden y llegan a lectores en todo el mundo".

        Estrenada en Alemania el pasado año, dirigida por Matti Geschonneck y con Bruno Gans, Sylvester Groth y Evgenia Dodina en sus principales papeles, la película inspirada en la novela llega ahora a España. Como suele ocurrir, el escritor comenta que resultaba difícil resumir en poco más de hora y media de metraje los avatares de esa compleja saga familiar alemana. Según opina Ruge, "el largometraje apenas cuenta un 5% del libro.", motivo por el que mucha de la evolución narrativa vista en la novela "se descarta en la película". En cualquier caso, añade, esta es "una obra en sí misma que sólo toma la novela como referencia, como materia prima".

        El filme transcurre en su totalidad durante la fiesta del 90 cumpleaños de ese viejo y venerado héroe comunista, el patriarca de la familia, en un desfile de personajes, entre patéticos y crueles, que representan el ocaso de un régimen. Sin apenas flashbacks la narración fílmica se centra en ese 1 de octubre de 1989, un mes antes del desmoronamiento del muro de Berlín y cuando ya otros países del bloque del Este, de más allá del llamado telón de acero, comienzan a romper con el comunismo. De hecho, la figura del nieto ausente actúa como uno de los hilos conductores de la trama.
        Resulta difícil no evocar en el desarrollo de En tiempos de luz menguante otros filmes que han retratado ese periodo convulso y vital para la historia de Europa que fue el desplome del comunismo y la reunificación de Alemania.

        En clave de comedia agridulce habría que citar la magnífica Good bye Lenin (Wolfgang Becker, 2003) o, en la vertiente dramática, la memorable La vida de los otros, (Florian Henckel, 2006), dos de las mejores películas germanas de los últimos años. Ahora bien, tal como dice Eugen Ruge, han tenido que pasar tres décadas para narrar, con una cierta distancia y sin juicios previos, aquella agitada época. En ese sentido, tanto la novela original como el filme abordan esos conflictos de aquellos meses de 1989, que sacudieron el mundo, desde muchos puntos de vista, desde diferentes versiones de la verdad, desde la perspectiva de cada protagonista.

        Satisfecho ahora con el estreno de la película en España, el autor de En tiempos de luz menguante recuerda en plan nostálgico su amor por el idioma español, que su abuela sabía hablar y hasta cantar. "Aprendí las canciones de Jorge Negrete porque me las cantaba mi abuela", comenta divertido Ruge. La película servirá, sin duda, para atraer a lectores de nuestro país, con frecuencia alejados de las letras alemanas, para que aprecien así uno de los libros que mejor ha retratado las pequeñas y grandes historias que precipitaron el desplome del comunismo.

        Fuente: eldiario.es
         
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        domingo, 10 de junio de 2018

        "EL PUEBLO EN DEMANDA DE SALUD", DE DIEGO RIVERA


        El pueblo en demanda de salud
        Diego Rivera
        1953
        Pintura al fresco
        Centro médico Nacional La Raza. México D.F.

        Este mural de Diego Rivera es una de sus últimas obras y un documento excepcional para estudiar y comprender algunas de las tradiciones ancestrales de la cultura prehispánica: la medicina.

        El mural forma parte del encargo doble que hicieron los patronos del hospital La Raza: primero a Diego Rivera (1951) y una vez hubo terminado éste a David Alfaro Siqueiros (1954), a quienes les encargarían sendos murales en los que debían representar a la medicina como un logro de la justicia social en México.

        El enfoque del mural de Siqueiros, por una seguridad completa y para todos los mexicanos, fue más por la vía de la justicia social y la reivindicación de ideología socialista. La propuesta de Diego Rivera fue más allá y la convirtió en una exaltación de la cultura mexicana prehispánica, a través de una de sus tradiciones más arraigadas: la medicina en época precolombina.

        Diego Rivera compone una escena en dos partes: la parte de la izquierda representa a la medicina moderna y la de la derecha a la medicina tradicional prehispánica.

        Para separar ambas escenas se sirvió de dos serpientes que enmarcan las escenas y que naciendo en la parte superior se encuentran en la parte inferior central donde una cabeza que simboliza la vida y la muerte ejemplifica la preocupación de la humanidad por preservar la especie venciendo a las enfermedades.

        Dos árboles cubren la parte lateral y superior del mural y que se diferencian entre sí: el de la parte prehispánica, amarillo y con hojas y el de la parte moderna, de color rojo y con frutos colgando.

        En el centro del mural la diosa Tlazolteotl dando a luz a su hijo, el dios del maíz Cinteotl. Debajo una representación de “la herbolaria”, un manuscrito azteca de 1552 conocido como el códice Badiano, en el que se describen todos los conocimientos en la preparación y administración de medicamentos.

        Diego Rivera dierencia las técnicas modernas como cesáreas, radiología, transfusiones, a modo de cartera de servicios de la sanidad pública en méxico, frente a lo métodos tradicionales de la medicina precolombina que nos muestra en la parte de la derecha.

        Rivera sintetiza de forma magistral aspectos sociales, humanos e históricos en un mural que no pretende nada más que demostrar una evolución científica respetuosa y orgullosa con los métodos y sabiduría del pasado precolombino, con un espíritu didáctico demostrado en su interés por mostrárnos con claridad y objetividad todos esos avances.

        Fuente: Tuitearte

        sábado, 9 de junio de 2018

        "LA FELICIDAD", DEL DIRECTOR SOVIÉTICO ALEKSANDR MEDVEDKIN

        Título original: Schastye.
        Año: 1935.
        Duración: 95 min.
        Director: Aleksandr Medvedkin.
        Guión: Aleksandr Medvedkin.
        Fotografía: Gleb Troyanski (blanco y negro).
        Reparto: Nikolai Cherkasov, Mikhail Gipsi, Viktor Kulakov, Lidiya Nenasheva, Yelena Yegorova, Pyotr Zinovyev.
        Sinopsis: Esta parábola filosófica, filmada según el estilo de la gráfica popular rusa, es una desconocida obra maestra del cinematógrafo. Un campesino pobre, Jmyr, inicia una travesía en busca de la felicidad. Al comienzo, tiene suerte: encuentra un bolso con dinero, compra un caballo y un arado y obtiene una gran cosecha en el otoño. Pero un trío de temer [un campesino adinerado, un terrateniente y un clérigo] le despojan de todo. Luego, Jmyr va a la guerra... y de regreso se une a una granja colectivizada, pero resulta ser el peor de los trabajadores. ¿Llegará Jmyr a ser como los demás?


        La felicidad (Aleksandr Medvekin, URSS, 1935) es la primera comedia soviética.

        "Con La felicidad nos enfrentamos a un estilo cinematográfico que no tiene nada que ver con lo que se hacía (o con lo que creemos saber que se hacía) en la URSS en los años treinta. Pese a ello, y además de ser otro exponente fiel del cine como propaganda de una idea única (el comunismo y la colectivización agraria), La felicidad participa de una plástica más árida a lo Dovjenko, de algunas experimentaciones visuales colindantes con el cine-ojo e incluso de un estilo de representación que puede recordar a algunas de las últimas cosas de Eisenstein; también hay algo de la mirada ingenua de un Méliés. El film relata el viaje que emprende un campesino para encontrar la felicidad. No lo hace por convicción, sino porque así se lo manda su esposa. Y ese recorrido extraño, más simbolista que realista, tragicómico como Chaplin y el Quijote, nos enfrenta con personajes bufonescos de nariz postiza, caballos blancos con lunares pintados, un ejército grotesco de soldados que esconden sus rostros detrás de máscaras idénticas con bigotito rizado y la boca abierta, decorados de cartón recortado y lunas pintadas sobre un cielo de cartulina, efectos propios del slapstick, posicionamientos de cámara vanguardistas, intertítulos con textos que riman, diatribas físicas contra el clero y auténtica poética del sinsentido: unos campesinos roban literalmente una casa de ladrillo levantándola simplemente de sus cimientos. El tardío descubrimiento de LA FELICIDAD motivó el afecto por Alexander Medvedkin del cineasta Chris Marker y los cinéfilos franco-belgas, y generó el film de Marker El último bolchevique (Le tombeau d’Alexandre, 1992)".

        Quim Casas, Dirigido por

        VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO (ACTIVAR SUBTITULOS EN VIMEO):

        Felicidad (Счастье) - Aleksandr Medvedkin (1935) from Federico Sánchez on Vimeo.

        viernes, 8 de junio de 2018

        EXPOSICIÓN DE PHOTO ESPAÑA "EL SIGLO SOVIÉTICO. FOTOGRAFÍA RUSA DEL ARCHIVO LAFUENTE (1917-1972)", EN EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES


        La colección Vanguardia rusa y realismo soviético del Archivo Lafuente está formada por más de ochocientas fotografías, de entre los años 1917 y 1972, que son un testimonio fundamental para entender la historia rusa del siglo XX: la Revolución, la experimentación artística de vanguardia, las políticas estalinistas de industrialización y colectivización agraria, la II Guerra Mundial y sus consecuencias, la vida cotidiana en la Unión Soviética y la imagen que el régimen quiso transmitir son algunos de los temas retratados.

        La colección se estructura en ocho capítulos: La construcción del hombre nuevo, Anunciadores de tempestades, El sueño colectivo, Soviets y electricidad, Expansión hacia el este, La lucha por la cosecha, La guerra: dirección de la historia y Diario de Moscú.

        La importancia de estas fotografías no solo reside en su contenido visual, verdaderamente relevante para acceder a la comprensión de un mundo que, ya desaparecido, se mantuvo en un cierto desconocimiento fuera de las fronteras del bolchevismo. También conviene considerar la valiosa información que aportan: gran parte de las instantáneas que componen esta colección están firmadas, fueron tituladas por los propios autores y ofrecen información textual muy precisa de los lugares en los que se tomaron, las personas retratadas o las circunstancias que documentan. Además, la diversidad de sus tamaños nos invita a pensar que cumplieron distintas funciones: exposiciones, publicaciones o pruebas de impresión, entre otras.

        El Archivo Lafuente adquirió este fondo fotográfico en Nueva York, durante el año 2016. Su propietario hasta entonces era un coleccionista privado americano especializado en arte ruso de vanguardia que había dedicado más de veinte años al estudio y compilación de fotografías soviéticas. Sus numerosos viajes a Rusia le habían aportado los contactos y los conocimientos necesarios para generar este espléndido legado. En la configuración de este conjunto de fotografías, llegó a una relación personal con muchos de los artistas o sus familiares, y trabajó codo con codo con algunos de ellos. Así, en la década de 1990, este coleccionista editó, junto con Aleksander Lavrentiev (el nieto de Aleksander Rodchenko), dos lujosos porfolios compuestos por medio centenar de fotografías del artista, impresas para tal fin en su antiguo estudio de Moscú. Esa misma década, trabó también amistad con el fotógrafo ruso Yevgeny Khaldei, a quien ayudó a dar a conocer su trabajo en Occidente y acompañó en la inauguración de una exposición monográfica del artista en el Jewish Museum de Nueva York, poco antes de su muerte.

        A los trabajos de Aleksander Rodchenko o Yevgeny Khaldei se unen los de decenas de fotógrafos de origen soviético que, como ellos, fueron los artífices de las fotografías de esta colección: Max Alpert, Dmitri Baltermants, Lev Borodulin, Dmitri Debabov, Emmanuil Evzerikhin, Semyon Fridlyand, Mikhail Grachev, Naum Granovski, Boris Ignatovich, Yakov Khalip, Ivan Kobozev, El Lissitzky, Sergei Loskutov, Mark Markov-Grinberg, Pyotr Otsup, Ivan Shagin, Arkady Shaikhet, Arkady Shishkin, Anatoli Skurikhin, Alexander Ustinov y Georgi Zelma.

        Hasta el 16 de Septiembre de 2018

        Fuente: Círculo de Bellas Artes

        Flota en el Báltico, en 1937.

        Retrato de Mayakovsky (con perro), 1924, Aleksander Rodchenko

        Uzbekistan [Uzbekistán], 1927, Georgi Zelma

        Goering con abogado (Stahmer), Núremberg, 1946, Yevgeny Khaldei, 

        jueves, 7 de junio de 2018

        EXPOSICIÓN "DADÁ RUSO 1914-1924", EN EL MUSEO REINA SOFÍA



        La exhibición del Museo Reina Sofia cuenta con cerca de 250 obras. Estos trabajos pertenecen a artistas rusos como Natan Altman, Vasilii Ermilov, Ivan Kluin, Gustav Klutsis, Aleksei Kruchenykh, Valentina Kulagina, Vladimir Lebedev, Kazimir Malevich, Aleksei Morgunov, Ivan Puni, Aleksandr Rodchenko, Olga Rozanova, Sergei Sharshun, y muchos más.

        Esta exposición se aproxima al arte ruso de vanguardia desde la óptica de los cánones antiartísticos asociados al movimiento internacional Dadá. El proyecto antiacadémico de Kazimir Malévich para eclipsar el arte clásico o los experimentos del lenguaje transracional (zaum) de Velimir Jlébnikov y Alekséi Kruchónij son algunas de las contribuciones tempranas sobre las que se apoya la tesis que desarrolla esta muestra.

        Las obras seleccionadas demuestran la intención de numerosos artistas, no solo de involucrarse en proyectos de agitación pública con connotaciones cercanas a una perspectiva marxista, sino también de adoptar la negación, la ironía, el absurdo y el azar como principios básicos de sus manifestaciones artísticas. Las performances extravagantes, las campañas de carácter antibélico, la negación del arte clásico y la innovadora forma de fusionar lo visual y lo verbal son algunos de los rasgos compartidos entre la vanguardia rusa y el movimiento internacional Dadá. En un intento por crear un paradigma estético alternativo tanto al Constructivismo positivista como al Suprematismo metafísico, la afirmación rusa da, da (sí, sí) se transformó en la negación net, net (no, no).

        Dividida en varias secciones, la exposición arranca con una de las primeras óperas del absurdo en lenguaje zaum, la influyente Victoria sobre el sol (1913), en la que participaron Kruchónij, Jlébnikov y Malévich, entre otros. Esta primera parte se centra en la abstracción alógica, alejada de la geometría y la música y desarrollada a partir del collage, el ready-made y las publicaciones. La segunda sección abarca el período entre 1917 y 1924, desde el triunfo de la revolución rusa hasta la muerte de Vladímir Lenin, quien frecuentó el Cabaret Voltaire de Zúrich, y pone el énfasis en la temática propiamente revolucionaria y las nociones en torno al internacionalismo. La última sección analiza las conexiones entre Rusia y dos de los principales centros dadaístas, París y Berlín, evidenciadas a través de las publicaciones de obras rusas en estas dos ciudades y la presencia de artistas como El Lisitski en Berlín o Serguéi Sharshun e Iliá Zdanévich en París.

        6 junio – 22 octubre, 2018





        miércoles, 6 de junio de 2018

        120 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA GRANADINO FEDERICO GARCÍA LORCA


        ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA,  de GARCIA LORCA

        Los caballos negros son.
        Las herraduras son negras.
        Sobre las capas relucen
        manchas de tinta y de cera.
        Tienen, por eso no lloran,
        de plomo las calaveras.
        Con el alma de charol
        vienen por la carretera.
        Jorobados y nocturnos,
        por donde animan ordenan
        silencios de goma oscura
        y miedos de fina arena.
        Pasan, si quieren pasar,
        y ocultan en la cabeza
        una vaga astronomía
        de pistolas inconcretas.

        *

        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        En las esquinas banderas.
        La luna y la calabaza
        con las guindas en conserva.
        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vió y no te recuerda?
        Ciudad de dolor y almizcle,
        con las torres de canela.

        *

        Cuando llegaba la noche,
        noche que noche nochera,
        los gitanos en sus fraguas
        forjaban soles y flechas.
        Un caballo malherido,
        llamaba a todas las puertas.
        Gallos de vidrio cantaban
        por Jerez de la Frontera.
        El viento, vuelve desnudo
        la esquina de la sorpresa,
        en la noche platinoche
        noche, que noche nochera.

        *

        La Virgen y San José
        perdieron sus castañuelas,
        y buscan a los gitanos
        para ver si las encuentran.
        La Virgen viene vestida
        con un traje de alcaldesa,
        de papel de chocolate
        con los collares de almendras.
        San José mueve los brazos
        bajo una capa de seda.
        Detrás va Pedro Domecq
        con tres sultanes de Persia.
        La media luna, soñaba
        un éxtasis de cigüeña.
        Estandartes y faroles
        invaden las azoteas.
        Por los espejos sollozan
        bailarinas sin caderas.
        Agua y sombra, sombra y agua
        por Jerez de la Frontera.

        *

        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        En las esquinas banderas.
        Apaga tus verdes luces
        que viene la benemérita.
        ¡Oh ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vio y no te recuerda?
        Dejadla lejos del mar,
        sin peines para sus crenchas.

        *

        Avanzan de dos en fondo
        a la ciudad de la fiesta.
        Un rumor de siemprevivas
        invade las cartucheras.
        Avanzan de dos en fondo.
        Doble nocturno de tela.
        El cielo, se les antoja,
        una vitrina de espuelas.

        *

        La ciudad libre de miedo,
        multiplicaba sus puertas.
        Cuarenta guardias civiles
        entran a saco por ellas.
        Los relojes se pararon,
        y el coñac de las botellas
        se disfrazó de noviembre
        para no infundir sospechas.
        Un vuelo de gritos largos
        se levantó en las veletas.
        Los sables cortan las brisas
        que los cascos atropellan.
        Por las calles de penumbra
        huyen las gitanas viejas
        con los caballos dormidos
        y las orzas de monedas.
        Por las calles empinadas
        suben las capas siniestras,
        dejando detrás fugaces
        remolinos de tijeras.
        En el portal de Belén
        los gitanos se congregan.
        San José, lleno de heridas,
        amortaja a una doncella.
        Tercos fusiles agudos
        por toda la noche suenan.
        La Virgen cura a los niños
        con salivilla de estrella.
        Pero la Guardia Civil
        avanza sembrando hogueras,
        donde joven y desnuda
        la imaginación se quema.
        Rosa la de los Camborios,
        gime sentada en su puerta
        con sus dos pechos cortados
        puestos en una bandeja.
        Y otras muchachas corrían
        perseguidas por sus trenzas,
        en un aire donde estallan
        rosas de pólvora negra.
        Cuando todos los tejados
        eran surcos en la tierra,
        el alba meció sus hombros
        en largo perfil de piedra.

        *

        ¡Oh, ciudad de los gitanos!
        La Guardia Civil se aleja
        por un túnel de silencio
        mientras las llamas te cercan.

        ¡Oh, ciudad de los gitanos!
        ¿Quién te vio y no te recuerda?
        Que te busquen en mi frente.
        juego de luna y arena.

        "CIUDAD DE LOS GITANOS", DE MAREA, CON LETRA DEL ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA:

        martes, 5 de junio de 2018

        ICARIA EDITORIAL PUBLICA "NAKBA. 48 RELATOS DE VIDA Y RESISTENCIA EN PALESTINA", EN EL 70 ANIVERSARIO DE LA "CATÁSTROFE"

        Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina
        Salah Jamal
        Icaria Editorial
        ISBN: 978-84-9888-834-8
        Año Publicación: 2018
        Páginas: 264
        PVP: 19 €

        Este libro conmemora el 70º aniversario de la Nakba, la “catástrofe”, cuando más de 700.000 palestinos fueron expulsados de sus territorios, tras la construcción del Estado de Israel. Un libro que recuerda la desposesión, el exilio y la sistemática negación de los derechos humanos que se les supuso tras la Nakba.

        Nakba, en árabe, significa catástrofe, y es el nombre del éxodo del pueblo palestino como consecuencia de la creación del Estado de Israel.

        En Nakba. 48 relatos de vida y resistencia en Palestina, Salah Jamal recupera su propia memoria familiar para recorrer setenta años de conflicto en Palestina, narrando así las experiencias del desplazamiento forzado durante su infancia, el día a día de la ocupación militar, los toques de queda, la Guerra de los Seis Días, la «ayuda» internacional, los debates políticos...

        Todos estos relatos están enmarcados en esta catástrofe. Sin embargo, están, a su vez, impregnados de calidez y ternura, y en momentos llegan a contener una buena dosis de sátira y humor negro. Todo ello como un intento de alejarse del drama que supone vivir esa realidad y de acercar a los lectores a estas historias que, si omitieran el escenario de una ocupación militar, seguramente podrían ser suyas.

        El libro ha sido ilustrado por el dibujante Miquel Ferreres, como homenaje a todas las familias palestinas que desde la Nakba de 1948 no se han rendido, ni se rendirán, y que son imprescindibles para que ninguna brizna de esperanza desaparezca en el olvido.

        La Nakba no empieza ni termina en 1948: «La ocupación israelí, la Nakba, es el hecho más importante de la historia de Palestina… La Nakba que comenzó en 1948 continúa. Cada día tenemos Nakba. Cada día vivimos las consecuencias de la Nakba y de las próximas Nakbas.» (Salah Jamal)
        «¿Dónde deberíamos ir después de la última frontera; dónde debieran volar los pájaros después del último cielo?» Mahmoud Darwish, poeta palestino.


        Fuente: palestina.org

        lunes, 4 de junio de 2018

        "INTELECTUALES Y CULTURA COMUNISTA", LIBRO DE LA ARGENTINA ADRIANA PETRA

        El comunismo, uno de los movimientos político-ideológicos cruciales del siglo XX, dotó de una identidad y una cultura política a millones de hombres y mujeres alrededor del mundo; no solo a trabajadores y campesinos, sino también a amplios sectores de las capas medias, profesionales, artistas, escritores y científicos. Durante décadas, el Partido Comunista Argentino contó con la adhesión de un amplio grupo de intelectuales que participaron de la vida cultural y los debates públicos a través de una vasta red de organizaciones, editoriales y publicaciones periódicas.

        El análisis de las relaciones entre los intelectuales y el comunismo en Argentina entre el final de la Segunda Guerra Mundial y principios de la década de 1960 constituye el propósito de este libro. A partir de un profundo trabajo con fuentes y archivos, Adriana Petra se aleja de las visiones centradas en la postulación de una institución partidaria monolítica, autorregulada y trascendente para las prácticas de sus dirigentes y militantes y analiza la complejidad que entraña el compromiso político de los intelectuales con un proyecto que exige una lealtad sin fisuras. De este modo, ubica el problema de los intelectuales comunistas en el nudo de múltiples contextos, en los que la tensión permanente entre cultura y política produjo formas organizacionales, discursivas y representaciones diversas.

        Intelectuales y cultura comunista constituye una contribución fundamental a la historia de las izquierdas en Argentina y demuestra que "la experiencia del comunismo intelectual en el corto siglo XX continúa siendo paradigmática, pues centra sobre sí todas las paradojas de ese personaje moderno que es el intelectual".

        Una pintura realista del socialismo casero

        Solía decirse que “intelectual comunista” era un oxímoron, pues la rígida disciplina del Partido era incompatible con la libertad esencial del intelectual. Adriana Petra –atenta a las nuevas perspectivas de la historia intelectual– convierte esa certeza en un desafío: entender el cambiante lugar de los intelectuales argentinos, siempre rebeldes, en un partido que, pese a la estabilidad del dogma, cambiaba sus posiciones una y otra vez. Petra estudia un fragmento de esta larga historia: los años entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la expulsión del grupo disidente de la revista Pasado y Presente, en 1963.

        Sumarse al Partido suponía muchas ventajas para un intelectual: contactos locales e internacionales, viajes, traducciones, premios y en general, los beneficios de una máquina muy eficaz para generar prestigios. Pero las desventajas eran muchas, pues además de su rigidez disciplinaria, el Partido era remiso a reconocer la legitimidad del trabajo del intelectual. En la Argentina había una dificultad adicional, y grande: la presencia del peronismo, difícil de adecuar a los esquemas ideológicos y políticos del Partido.

        Nacido en tiempos de la Reforma universitaria de 1918, el PC se sumó a un clima progresista variado y heterogéneo; anudó sólidas relaciones con la intelectualidad “liberal” –así la denomina la autora– y sumó muchos “compañeros de ruta”. Las cosas cambiaron en 1928, cuando la URSS adoptó la línea de la “clase contra clase”, rompió sus contactos con los “burgueses”, se concentró en la militancia sindical y disciplinó firmemente a sus intelectuales. En 1935, con un nuevo giro brusco, se convocó en todo el mundo a la formación de frentes antifascistas, coincidiendo con un hecho de gran repercusión local: la Guerra Civil Española. Fue un período de esplendor de la intelectualidad progresista unida, estimulada desde el Partido por Aníbal Ponce, figura rectora, que reivindicaba para el PC la profundización de la tradición liberal y democrática.

        El tema específico de Petra se inicia en 1948, con la Guerra Fría, el enfrentamiento con el “imperialismo” y el “cosmopolitismo”, responsables de formas culturales “degeneradas”, la reivindicación de las “tradiciones nacionales” y la imposición del “realismo socialista” a sus artistas y escritores. La nueva consigna internacional, la defensa de la paz, no interesó demasiado a los comunistas argentinos. En cambio, muchos defendieron su autonomía creativa y cuestionaron el disciplinamiento estético e intelectual. Pero su mayor problema lo constituía el peronismo, que había capturado a la masa obrera, imbuyéndola de un anticomunismo militante. El Partido siguió caracterizándolo como “fascismo”, y a los intelectuales comunistas les costaba convencerse de que, finalmente, ellos serían su vanguardia consciente. La disciplina y el peronismo generaron una importante discusión interna, que se desarrolló en la revista Cuadernos de Cultura, dirigida por Héctor Agosti, quien se perfilaba como el principal intelectual de un partido en el que tenía poca competencia.

        La última etapa aquí estudiada comienza en 1956, con la desestalinización, la emergencia de un nuevo peronismo, que desafió todas las interpretaciones de la realidad nacional, y poco después, la Revolución Cubana y su secuela de guerrillas. En este mundo nuevo, tuvo enorme importancia Antonio Gramsci, puesto en circulación por el renovado PC italiano, cuya lectura avivó la crítica a la versión catequística del marxismo sostenida desde la URSS. Grupos de jóvenes comunistas, desafiados por el nuevo peronismo y el castrismo, se lanzaron a explorar el marxismo, incorporando las discusiones teóricas italiana y francesa, y también lo que aportaban la sociología, la historia y la psicología “burguesas”, en plena renovación en el país. Su núcleo más importante fue la revista cordobesa Pasado y Presente, que dirigió J.M. Aricó. Naturalmente, chocaron violentamente con la antigua dirección del Partido, que los toleró un tiempo y los expulsó en 1963.

        Petra se dedica especialmente a Héctor Agosti, quien por esos años se incorporó al Comité Central. Desde fines de los años cuarenta Agosti procuró conciliar lo viejo con lo nuevo, moderando el giro antiliberal del partido para no romper tajantemente con la tradición de su maestro Ponce. También procuró abrir un espacio para los jóvenes e inquietos intelectuales, de los que fue interlocutor y mentor. Pero a la hora de las grandes decisiones, su lealtad al Partido pesó más y aceptó disciplinadamente sus decisiones.

        Este estudio es pionero en el análisis de este período del comunismo con el rigor que imponen los cánones actuales de la profesión. Un rasgo es el estricto acatamiento a los límites de su tema; por ejemplo, evita incursionar en uno tan cercano como la militancia universitaria. Esa disciplina le permite agotar sus fuentes, que son muchas, y organizar una explicación clara, coherente y adecuadamente distanciada de un problema que, sin duda, no le es ajeno. El estudio se desarrolló en el CeDInCi, y pone en evidencia el gran aporte de esta institución, su archivo, su biblioteca y su gente, a los estudios históricos en el país.

        Reseña de Luis alberto Romero, historiador, autor de Breve historia contemporánea de la Argentina.


        Fuente: Ñ

        En Moscú, 1° de mayo de 1956. Allí aparecen el pianista Carlos Gustavino y el filósofo Carlos Astrada.

        domingo, 3 de junio de 2018

        "LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA", DE FRANCIS PICABIA


        La revolución española
        Francis Picabia
        1937
        Óleo sobre lienzo
        162 x 130 cm
        Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

        Esta obra cargada de simbolismo y significado de lo hispano fue pintada por el artista francés Francis Picabia en el año 1937 como denuncia de la díficil situación que estaba sufriendo el pueblo español, inmerso en ese momento en una cruel Guerra Civil.

        Aunque muchos han querido catalogar esta obra como surrealista con cierto aire expresionista, lo cierto es que, al igual que en otras obras del autor, es difícil adscribirla a uno u otro estilo.

        Picabia es considerado uno de los artistas más versátiles de principios del siglo XX, que llegó a dominar numerosos estilos que cultivó y ayudó a su desarrollo en distintas etapas de su vida. En la época que pintó este cuadro exponía frecuentemente con los surrealistas, de ahí que haya sido catalogado en este estilo.

        Conservada actualmente en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, en la sala contigua a la del Guernica, ambas relacionadas temática y cronológicamente con la época de la Guerra Civil Española.

        El cuadro representa a una mujer típicamente española flanqueada por dos esqueletos: el de su izquierda representa a una mujer con el peinado y la flor típica de una madrileña castiza, mientras que el de la derecha representa a un hombre, en este caso parece ser un torero por la montera que lleva en la cabeza, que coge de la cintura a la muchacha

        La figura de la mujer quiere representar un tipismo español: una andaluza morena vestida con su vestido de cola y peineta con una mantilla blanca que le cubre la espalda.

        Una bandera roja clavada al lado del esqueleto del torero sirve para envolver a las dos figuras por detrás dejando de lado al esqueleto femenino, a través de cuyos huesos podemos ver el cielo y el paisaje del fondo, en el que distinguimos la conocida Torre del Oro de Sevilla, que ubica en un espacio campestre y desprovisto de cualquier referencia que nos permita enmarcarlo en ningún lugar concreto.

        El cuadro es una parábola de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en España desde 1936. Un país dividido en dos bandos enfrentados en una revolución de la que ninguno saldrá victorioso.

        La bandera roja, asociada a las revoluciones de izquierdas, envuelve al esqueleto y a la muchacha . El esqueleto masculino abraza a la muchacha delante de la bandera roja, lo que ha querido verse como el paso previo de la muchacha para convertirse en el esqueleto femenino.

        La lectura moralizante de la obra es el efecto que la revolución- representada en la bandera- tiene para las personas que están inmersas, o envueltas en ella, un efecto devastador.

        Fuente: Tuitearte

        sábado, 2 de junio de 2018

        "EL ÚLTIMO BOLCHEVIQUE", DE CHRIS MARKER

        Título original: Le tombeau d' Alexandre
        Año: 1992
        Duración: 120 min.
        País: Francia
        Dirección: Chris Marker
        Guión: Chris Marker
        Música: Alfred Shnitke
        Fotografía: Chris Marker
        Reparto: Léonor Graser, Nikolai Izvolov, Kira Paramonova, Viktor Diomen, Yuli Raizman, Marina Kalasieva, Aleksandr Medvedkin, Lev Rochal, Vladimir Dimitriev, Antonina Pirojkova
        Sinopsis: Aleksandr Ivanovich Medvedkin fue un cineasta ruso nacido en 1900. A los 17 años, fue testigo de la Revolución bolchevique; a los 20 participó en la Guerra Civil, dentro del Ejército Rojo junto a Isaac Babel; a los 38 vivió las purgas estalinistas, y vio cómo su mejor película, "La felicidad", era condenada por reflejar influencias de Bujarin; con 41 años, luchó en primera línea en la II Guerra Mundial, cámara en mano; y murió, en 1989, en plena "perestroika", convencido de que el comunismo, al que él había consagrado su vida, alcanzaba, por fin, su culminación.


        A pocos años de la caída del muro de Berlín, Marker hizo una obra como el “El último bolchevique”.

        Chris Marker creyó y apostó por todos los movimientos sociales de izquierda que prometían una humanidad más justa. Filmó en Vietnam, amó Vietnam cuando se alzó contra Estados Unidos. Filmó en Chile con Mattelard cuando Allende era el futuro. Se fue a Cuba miró al Che, escuchó a Fidel y cuestionó las colonias francesas en Argelia. Pero a mediados de los 70 ya estaba entendiendo algunos fracasos de esa gauche divine y filmó “El fondo del aire es rojo”. En esa película disecciona las desventuras y conflictos de la izquierda, como quien mira a un hijo que no entendió nada de lo que sus padres le enseñaron. Aunque sabe que en el fondo y algún día, esos frutos harán que el aire sea por fin rojo. Marker jamás dejó de ser el más crítico pensador de sus propios deseos.

        En El último bolchevique recorre parte de la historia del siglo XX a través de la obra de su colega ruso Alexander Medvekin, un ferviente revolucionario de aquella revolución sin pueblo de la que Stalin se enamoró.

        El Último bolchevique es una de las películas más lindas que vi. Una de esas obras que son un tratado de ética, una apuesta al humor y la sensibilidad como alternativa para la melancolía. Además es una película inteligente que interroga desde el afecto y la admiración los límites de la ideología. Medvedkin, cineasta ruso, amigo de Chris Marker, no podía esconder su singularidad, no podía dejar de imprimir su sello en cada película que hacía pero a esa revolución no le interesaban las singularidades. Medvedkin fue censurado y sin embargo él seguía creyendo. Hay una suerte de ingenuidad pero también de valentía en ese acto de fe que implica seguir creyendo en algo y en alguien que te traiciona con la fuerza de los hechos.

        Marker abre interrogantes, relaciona la producción artística de Medvedkin con un contexto hostil y autoritario. Se pregunta por el sentido, por el valor homogéneo del sentido. Viaja al pasado e interroga el vínculo entre este y el presente. Sin establecer respuestas, la película-homenaje, con formato epistolar de Chris Marker a Alexandre Medvedkin, es una propuesta que recupera la responsabilidad del arte para pensar y actuar en el mundo.

        Deleuze en su libro Cine I, Bergson y las imágenes, define la imagen cinematográfica como imagen movimiento y diferencia el movimiento privilegiado del movimiento cualquiera:

        (…) “El cine no puede definirse más que como la reproducción del movimiento (…) y allí está la verdadera ruptura, la auténtica novedad del cine. (…) El cine en tanto metafísica moderna que corresponde al descubrimiento de la ciencia moderna: la reproducción mecánica del movimiento, es decir, la reproducción del movimiento en función de instantes cualquiera, en función de instantes equidistantes y ya no como antes, (ciencia antigua) en función de movimientos encarnándose, es decir, de instantes privilegiados.” (Deleuze, 2008: 116)

        El cine de Chris Marker es un cine que agujerea, que perfora el sentido (único) de los acontecimientos porque hace dialogar las imágenes con un sentido global, saca al cine del ghetto “cinéfilo” y lo pone en relación a la cultura. Es decir; no reduce una interpretación a un “instante privilegiado”, asume el carácter finito, histórico, personal, construido de las imágenes.

        Su método es “perforar el sentido, horadarlo, agujerearlo”. Y allí donde la inercia, el establishment, el sentido común, la pereza, ven causas únicas o respuestas indiferentes Marker recupera la parte del conocimiento que tiene que ver con la sensibilidad, porque, sólo desde allí, la mirada puede ser libre.

        Medvedkin era un hombre libre al que ni todo el cinismo del mundo pudo quitarle el deseo de hacer y crear una sociedad más justa.

        Fuente: la mama i la puta

        VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO:



        viernes, 1 de junio de 2018

        ERIGIDO DE NUEVO EN MOSCÚ EL MONUMENTO A LA ENERGÍA NUCLEAR SOVIÉTICA


        Una escultura cinética que muestra la energía nuclear de la Unión Soviética ha sido resucitada en Moscú.

        Originalmente creada por el artista Viacheslav Koleichuk en 1967, la escultura, llamada simplemente Atom (1967/2018), fue encargada por el Instituto Kurchatov de Energía Nuclear de Moscú para celebrar los 50 años del dominio soviético.

        Su reinstalación en el Garage Museum of Contemporary Art de la ciudad espera llevar el trabajo de Koleichuk a un público completamente nuevo. El artista murió a principios de este año a la edad de 76 años.

        Retenida por la tensión concertada de cientos de tubos de metal, la esfera de 13 metros en el corazón de la escultura se mueve y se transforma con el viento y la luz del sol.

        "Renacer después de 51 años, la escultura emerge hoy en un mundo donde la amenaza de la guerra nuclear es una vez más inminente", dijo el museo. "El poder de la escultura de ninguna manera ha disminuido".

        Atom estará en exhibición en el Garage Museum of Contemporary Art hasta el 25 de agosto.

        Fuente: Calvert Journal

        Instalación de Koleichuk, Atom, en la Plaza Kurchatov de Moscú en 1947

        jueves, 31 de mayo de 2018

        ANTONIO LIZ PRESENTA "EL CIELO POR ASALTO. LA REVOLUCIÓN RUSA (1905-1917)" EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

        EL CIELO POR ASALTO. LA REVOLUCIÓN RUSA (1905-1917)
        LIZ VÁZQUEZ, ANTONIO
        ISBN: 978-84-17146-05-4
        Editorial: ESPUELA DE PLATA
        Número de páginas: 200
        Dimensiones: 150x210
        Fecha edición: 1/09/2017
        Precio: 15,90 €

        Antonio Liz firmará los ejemplares de “El cielo por asalto” en la Feria del Libro de Madrid el jueves 31 de mayo en la caseta número 136, de la Editorial Renacimiento, de 18.30 a 19.30.


        El historiador marxista Antonio Liz estará en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su última obra, “El cielo por asalto. La Revolución rusa (1905-1917)”. En él explica el proceso que llevó al poder a la joven clase obrera rusa. Nos narra como el proletariado ruso se rebeló, primero, contra la autocracia zarista y, después, contra los mencheviques y eseristas que querían entregar la revolución al partido de la burguesía, el kadete. Al mismo tiempo, en el texto queda reflejada la simbiosis entre la fuerza social de la clase trabajadora rusa y el quehacer revolucionario del estratega Lenin. Estratega que nada tiene que ver con el caricaturesco líder mesiánico del stalinismo ni con el demoníaco dictador de la historiografía burguesa y sí con un político revolucionario dotado de una inquebrantable decisión de llevar a la clase obrera al poder.

        Antonio es autor de “A Emigración galega, unha aproximación desmitificadora” (Artes Gráficas, 1991), “Trotski y su tiempo” (Sepha, 2007), “Octubre de 1934, insurrecciones y revolución” (Espuela de Plata, 2009), “Revolución y Contrarrevolución. La II República y la Guerra Civil española” (Huella Digital, 2016) y coordinador y coautor de la obra colectiva “Barbarie fascista y Revolución social. La Guerra Civil española 75 años después” (Sariñena, 2011).

        Es columnista en la web alternativa “Kaos en la Red” y en la red de periódicos digitales “La Izquierda Diario”, espacios donde publica sus artículos de actualidad.

        En su blog “antonioliz.wordpress.com”, además de figurar sus artículos, audios de charlas y entrevistas y sus libros digitalizados, también están sus vídeos sobre la Revolución española y sobre la Revolución rusa y un vídeo de la actualidad política titulado “Carta abierta a Felipe VI”, donde en diez escasos minutos se documenta la reaccionaria tradición histórica de Felipe VI.

        Antonio firmará los ejemplares de “El cielo por asalto” en la Feria del Libro de Madrid el jueves 31 de mayo en la caseta número 136, de la Editorial Renacimiento, de 18.30 a 19.30.

        Fuente: Kaos en la red

        miércoles, 30 de mayo de 2018

        "CORPORATE": TERROR EMPRESARIAL EN EL SISTEMA CAPITALISTA

        El director francés Nicolas Silhol denuncia en su ópera prima, 'Corporate', la total desprotección a la que se encuentran abocados los trabajadores

        Una mujer, Emilie, es contratada por una gran empresa internacional en el departamento de recursos humanos para emprender un plan de despidos encubierto que obligue a los empleados a renunciar por sí mismos. Esta gestión tendrá consecuencias humanas devastadoras, llegando a provocar el suicidio de uno de los damnificados.

        Este es el punto de partida de Corporate, la ópera prima del director francés Nicolas Silhol a través de la que pretende denunciar la total desprotección a la que se encuentran abocados los trabajadores dentro del sistema capitalista y su consideración como títeres a los que poder manipular, utilizar y tirar en cualquier momento y sin ningún tipo de remordimientos ni escrúpulos.

        Su interés por este universo podrido de miseria moral tiene una raíz social pero también personal. El padre del director trabajó toda su vida en France Telecom hasta que en el 2008 se descubrió que algunos trabajadores se habían suicidado por culpa de lo que se conocería como "gestión del terror". "Lo que más nos impresionó fue el cinismo con el que habló a la prensa el director general en aquel momento de France Telecom sobre el tema, diciendo que había que parar toda esa moda de los suicidios", nos cuenta Silhol en su visita a Madrid para presentar la película. "Lo que queríamos era cuestionar la responsabilidad individual y poner en tela de juicio el compromiso de aquellos que crean esos métodos de gestión y también de los que los ponen en práctica día a día; los que hacen el trabajo sucio, vaya".

        La cámara seguirá al personaje de Emilie (interpretado por la fantástica Céline Sallette), al principio hermética y cerebral hasta que poco a poco vaya quitándose de encima capas de dureza permitiendo la entrada del peso de la conciencia y de la culpa. "Se trata de un personaje que había terminado mimetizándose con su función. Ella representaba un papel y estaba totalmente desconectada de cualquier tipo de sentimientos, de valores. Encarnaba a la empresa y uno podía preguntarse si en realidad había alguien dentro de esa máscara". Así que Emilie poco a poco irá adoptando el punto de vista del espectador, rehumanizándose, conectando su cuerpo y esas emociones que había perdido por el camino.

        El director quería hablar del lugar que ocupa la mujer en el mundo empresarial en la actualidad a través de este personaje. Emilie tiene que imponerse en un mundo de hombres y según Silhol "esto la obliga a convertirse en un modelo de ejecutivo femenino" que implica ser sexi y al mismo tiempo viril en el sentido de no tener escrúpulos para hacer sufrir a la gente". "Al mismo tiempo", continúa "tiene que hacer uso de su poder para defenderse de los ataques machistas que tiene que aguantar a su alrededor".

        El panorama que compone Silhol resulta tremendamente oscuro y cruel. Se manejan datos, estadísticas, se habla desde el punto de vista del derecho, desde una frialdad que congela el alma, para revelar la situación de violencia diaria, de presión y de miedo que sufren muchos trabajadores en estos tiempos de crisis económica en los que prevalece la rentabilidad por encima de todo.

        Podríamos considerar Corporate como un thriller en el que hay un claro asesino, pero es el propio director el que prefiere considerar la película como un drama social sobre la necesidad de asumir responsabilidades. "No queríamos hacer juicios morales, pero sí poner de manifiesto que hay actos que tienen consecuencias muy graves". "Antes los casos de acoso eran personalizados, ahora nos enfrentamos a algo sistémico".

        Fuente: El Periódico

        martes, 29 de mayo de 2018

        "ESPAÑOLES TRAS EL TELÓN DE ACERO. EL EXILIO REPUBLICANO Y COMUNISTA EN LA EUROPA SOCIALISTA", DE MATILDE EIROA

        Españoles tras el Telón de Acero. El exilio republicano y comunista en la Europa socialista
        Matilde Eiroa
        Editorial Marcial Pons
        Madrid, 2018.

        Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se establece una frontera política e ideológica entre la Europa Occidental (Bloque Capitalista) y Europa Oriental (Bloque Comunista). Dos bloques sustentados en ideologías antagónicas, con sus respectivas alianzas militares y económicas, enfrentados entre sí, dando lugar a la llamada Guerra Fría.

        Fue el primer ministro británico W. Churchill quien popularizó el término en 1946, cuando dijo: “Desde el Báltico hasta el Adriático ha caído sobre el continente (Europa) un telón de acero”. Éste fue el   destino de un porcentaje de los exiliados que vieron como el interés de Europa se centraba en su geopolítica y reconstrucción.

        El libro Españoles tras el Telón de Acero. El exilio republicano y comunista en la Europa socialista*, recientemente publicado, supone una valiosa aportación al conocimiento y estudio de la memoria del exilio en los países comunistas, en tanto en cuanto aborda desde una perspectiva comparativa las diversas situaciones y actuaciones políticas en el marco de diferentes países. Una diferenciación en el tiempo y el lugar, respondiendo a las diferentes peculiaridades nacionales. El propio título es significativo en su segunda parte, diferenciando exiliados comunistas y no comunistas para expresar aquella situación que ofrece varias posibilidades de camino.

        La obra está estructurada en dos partes diferenciadas, pero con un nexo común que permite entender la integridad de la obra. En la primera parte se presenta el exilio republicano y la Guerra Fría, centrado en el papel que jugó la diplomacia republicana en los primeros años del exilio en su intento de reconocimiento internacional del Gobierno republicano en el exilio; continuaba siendo el Gobierno legal de España. Presenta la evolución de la trayectoria histórica (breve) y desarrollo en Polonia, Yugoslavia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria. Combina una perspectiva comparativa y otra evolutiva: los resultados muestran las variadas respuestas que son posibles ante retos similares provocados por los cambios políticos que acontecen en el mundo, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.  Esta primera parte concluye con una reflexión que apunta las causas de las dificultades de la II República para asentarse el exterior como gobierno a nivel internacional.

        En la segunda parte del libro se analiza el exilio comunista y la Guerra Fría desde una perspectiva del cambio producido en el mundo polarizado este-oeste; el exilio español sufre un vuelco en sus objetivos y trayectorias vitales. Nuevamente, retoma los países anteriormente mencionados ilustrando con algunas cifras la ocupación laboral o la organización social recordando las singularidades entre los países estudiados.

        En ambos grupos (comunistas y no comunistas) el objetivo del exilio es convencer a las opiniones públicas de que sólo hay una salida: acabar con la dictadura que gobierna España. En este afán jugó un papel importante la Radio España Independiente, conocida como “La Pirenaica”. Sin duda fue un acierto del Partido Comunista de España. En su trayectoria hasta 1977, fecha de su última emisión, como bien describe la autora, impulsó campañas contra la pena de muerte y los fusilamientos que se estaban produciendo en España, trabajó en la consecución de indultos, en las reivindicaciones de los trabajadores, pero fundamentalmente trasmitía ánimos “sobre lo factible que era derribar el franquismo”. Aunque el público destinatario eran los españoles del interior, se podía oír también desde una decena de países.

        Otro aspecto importante que describe el libro es la difusión realizada por los exilados de la cultura hispánica. A diferencia del exilio mexicano al que se ha reconocido este importante papel, poco se conoce de la promoción e impulso dado a la lengua española en los países del este de Europa por parte de los exiliados, integrándose en el ámbito universitario, en el arte, en la literatura, reeditando obras de autores del Siglo de Oro español y también contemporáneos como los de la Generación el 98 y de la Generación del 27.

        Finaliza la obra, ya de manera anexada, con algunas entrevistas, más bien testimonios, de personas nacidas en el exilio, que vivieron una su infancia y juventud en países del Telón de Acero por la vinculación de sus progenitores con el Partido Comunista de España y sus responsabilidades políticas en el mismo.

        Este libro tiene el mérito de cubrir un espacio, en mi opinión, no suficientemente explorado con anterioridad por las publicaciones dedicadas al exilio, como es el exilio en los países comunistas.

        No es menos importante remarcar la amplia, selecta y actualizada bibliografía que se recoge en cada capítulo. Como buen libro de historia, se concede espacial atención a las fuentes, muy variadas en este caso, tanto internas como externas, pues la autora ha consultado archivos de Hungría, Checoslovaquia, Francia, Polonia y otros, archivos personales, hemerotecas, filmografía y, por supuesto, una amplia bibliografía. También se acompaña el texto de cientos de citas a pie de página que no sólo esclarecen el texto sino que facilitan mucho su lectura.

        Matilde Eiroa confiere a la lectura de este libro dos elementos importantes: por un lado, la profundidad del especialista; por otro lado, indicar al lector sobre la posibilidad de dirigirse a un abanico amplísimo de otros estudios de referencia.

        En definitiva, es un libro de interés para cualquier lector interesado en el conocimiento de la historia del exilio republicano español, pues, aunque está escrito con rigor académico, es perfectamente accesible a todo tipo de lectores.

        Pilar Nova Melle

        Presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español y profesora de Sociología de la UNED

        Fuente: Crónica Popular

        lunes, 28 de mayo de 2018

        CORTOMETRAJE "VIENTO DEL OESTE", ESTRENADO EN EL ÚLTIMO FESTIVAL DE CANNES



        El cortometraje Vent d'ouest atribuido a Jean Luc Godard, fue realizado en realidad por algunos miembros del colectivo ZAD.

        El corto incluye imágenes del enfrentamiento entre la policía y La Zone À Defendre (ZAD), grupo anarquista francés, durante la protesta en contra de la construcción de un aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes.

        Narración:

        En el pasado, solo había cineastas. No hablamos de técnicos. Méliès, Thalberg, Grémillon. Las manos de los montadores soviéticos, como las de los trabajadores de Rhodia, señalaron la excepción dondequiera que se estableciera la regla.
        Vinci, Darty.
        Hoy es el reino de los técnicos. Técnicos a gran escala, técnicos de TV móvil, técnicos audiovisuales, policía.
        El cine se ha metido en cada arcano del capitalismo. La técnica tuvo prioridad sobre el gesto. Y el humano ha abandonado el ojo de quien mira.
        Quienes creen en la técnica la dicen objetiva, donde solo es objetivo.
        Objetivo de seguridad, vigilancia, miedo, muerte.
        Y la muerte, para no estar demasiado asustada, sustituyó su propio silencio no por un sonido más allá de la tumba, sino más allá de la vida.
        El sonido latente de la agonía, el del capitalismo, de la catástrofe permanente.
        La industria y sus máquinas siempre han generado su propia música. Imágenes y sonidos emitidos por la vida, y como sutilizados, retransmitidos por la agonía y destinados a la muerte, las estructuras de la muerte.
        Y en estas estructuras de hormigón, aún florece en los espacios donde hay humedad, esta hierba que se dice invasiva, cuando sólo nos protege de la erosión, y es la Gourbi, el Far West, los 100 nombres*.
        Invertir la trayectoria, regresar a la vida desde la muerte, eliminar la agonía.
        Eliminar la agonía

        * La Gourbi, Far West, Los 100 nombres son nombres de cabañas de la ZAD

        domingo, 27 de mayo de 2018

        "ECLIPSE DE SOL", DE GEORGE GROSZ


        Eclipse de sol
        George Grosz
        1926
        Óleo sobre lienzo
        81 x 71
        The Hecksche Museum of art. Nueva York.

        Se trata de una obra en la que podemos apreciar, además de la estética inconfundible de su pintura, sus ideas sobre la sociedad de la época en la que le tocó vivir: la Alemania de la República de Weimar.

        Grosz recogió en su obra con especial crudeza la tragedia de la alemania de entreguerras, en la que los mutilados de guerra conviven con la dura crisis económica y el brutal ascenso del nazismo. Supo representar como nadie esa corrupción de las altas esferas alemanas, que alternó con representaciones callejeras, fiestas burguesas e incluso en escenas eróticas derivadas de la depravación de esa sociedad.

        La obra representa alguna de las cuestiones que estuvieron presentes en su obra más destacada de esta época y hace referencia a su crítica de una organización social en la que el ejército y los capitalistas dictan las normas de lo que se tiene que hacer, mientras el pueblo obedece y asume como necesarias para que exista una relativa paz social.

        En este caso representa al pueblo como un asno subido a una mesa comiendo lo que los ricos y poderosos le han puesto delante, en relación a las leyes y organización social.

        Poder y codicia están muy presentes en la obra, a través del personaje central que parece ser un líder al que el hombre de la chistera susurra al oído lo que quiere que haga para someter a los ciudadanos a sus normas, que además van a hacerlos ricos a ambos, tal y como trata de simbolizar en el eclipse solar, motivo principal del cuadro, con el símbolo del dólar en su interior.

        Sentados a la mesa con el líder vemos a una serie de hombres que representa sin cabeza, que identificamos con sus seguidores, sin cabeza y sin alma sometidos, al igual que el pueblo, a la voluntad del personaje principal y de las élites económicas que la condicionan.

        Fuente: Tuitearte

        sábado, 26 de mayo de 2018

        "RECUERDOS DEL PORVENIR", DE CHRIS MARKER

        Título original: Le souvenir d'un avenir (Remembrance of Things to Come)
        Año: 2001
        Duración: 42 min.
        País: Francia
        Dirección: Chris Marker, Yannick Bellon
        Guión: Chris Marker, Yannick Bellon
        Música: Michel Krasna
        Fotografía: Denise Bellon
        Sinopsis: A partir de los archivos de la fotógrafa Denise Bellon (1902-1999), Chris Marker y Yannick Bellon, hija de la fotógrafa, reviven la Francia de la preguerra, del África colonial, y recuerdan a los protagonistas de guerras y revoluciones, tanto a los célebres como a los anónimos. Un lúcido repaso a la historia a partir de los excepcionales retratos de una mujer que supo captar un presente convulso que contenía ya las huellas del porvenir.

        Entre la amplia y, sobre todo, multiforme obra de Chris Marker, se puede acudir a Recuerdos del porvenir (Le souvenir d’un avenir, 2001), por ejemplo, para rendirle el homenaje privado, tras su muerte el pasado domingo a los 91 años. Tras ese precioso e intrigante título se esconde otra película realizada con la misma estructura que su célebre La jetée (1962): un montaje de fotografías con una voz en off que, más que narrar o describir al modo de un documental, elabora un ensayo lleno de hallazgos.

        Las fotografías, magníficas todas ellas, pertenecen a una artista, Denis Bellon, que las realizó entre 1937 y 1956. Marker rebusca entre más de 2.500 fotos y elabora con ellas una narración que no es biográfica, en principio, sino como una consecuencia: la vida y las inquietudes de Bellon acaban aflorando a retazos y se revelan en su obra organizada por Marker.

        La película, revela muy bien la insólita capacidad de Chris Marker para relacionar ideas, la base del montaje cinematográfico, aunque lo haga con fotografías. A pesar de que el origen sea el contrario, parece que Marker encuentra una imagen perfecta para cada una de sus ideas. La primera de ellas es extraordinaria: cómo esas fotos de los años 30, recogen la herencia de la guerra pasada (la Gran Guerra que iba a acabar con todas las guerras), pero también predicen de alguna forma la Segunda Guerra Mundial. Marker elabora un acercamiento tan somero como preciso a algunos de los grandes acontecimientos del siglo por medio de pequeñas ideas que nada tienen que ver con el repaso histórico-enciclopédico. Y parece que Denise Bellon siempre estaba en el lugar adecuado para documentar esas ideas del porvenir de Marker. Aunque en realidad fuera al revés, claro.

        Desde una exposición de los surrealistas en París, hasta la expo universal de 1937 en la que estuvieron frente a frente los pabellones de Alemania y Rusia que Marker ‘descubre’ en la lejanía de una foto de la Torre Eiffel, el Frente Popular, la Ocupación, los juegos olímpicos de Helsinki…todo está conectado en las fotos de Bellon ‘leídas’ por Marker. Y no sólo ese tipo de acontecimientos históricos: Marker descubre que Bellon hizo la única foto existente de la bañera de la casa de Henri Langlois llena de latas de películas; así comenzó el primer archivo de preservación del cine del creador de la Cinemateque Française, inicio y modelo de todas las filmotecas del mundo. Todo fluye, todo está conectado en esta memoria futurista de Chris Marker. (...)

        VER PELICULA CON SUBTITULOS EN CASTELLANO: