viernes, 29 de agosto de 2025

79 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA DEL NORTE

POR LA FUNDACIÓN DE UN PARTIDO UNIDO DE LAS MASAS TRABAJADORAS
¡TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, UNÍOS!

KIM IL SUNG

Informe presentado en el Congreso Inaugural del Partido del Trabajo de Corea del Norte
29 de agosto de 1946


Queridos compañeros delegados:
El presente Congreso, cuyo propósito es la fundación del
Partido del Trabajo de Corea del Norte mediante la fusión del
Partido Comunista de Corea del Norte y el Partido
Neodemocrático de Corea, tiene una gran significación en los
anales del movimiento por la independencia de Corea y en la
realización de las tareas actuales de la revolución democrática.
Están ustedes reunidos aquí no sólo en calidad de delegados
del Partido del Trabajo, sino también como representantes de todo
el pueblo de Corea del Norte, para discutir asuntos de Estado e
importantes problemas que deciden el destino de la patria.
Nosotros, que hasta ahora hemos estado empeñados en una
gran lucha y en la construcción por la patria y el pueblo, hemos
convocado el presente Congreso en que habrá de fundarse un
partido unido de las masas trabajadoras coreanas para realizar
obras aún mayores en el futuro.
Hoy el pueblo coreano, que vive en medio de una compleja y
aguda situación política, observa el Congreso Inaugural de nuestro
Partido con el más profundo interés y esperanza. De ahí que
debamos llevar este Congreso a una exitosa conclusión, para
responder a la gran esperanza del pueblo coreano y satisfacer las
apremiantes exigencias de las masas populares.

1. SITUACIÓN POLÍTICA EN COREA

La situación de nuestro país sufrió un cambio radical a partir
de su liberación. Con la victoriosa conclusión de la guerra mundial
antifascista gracias al decisivo papel del Ejército Soviético, el
sistema de brutal dominación del imperialismo japonés fue
también derribado en Corea y así se abrió el camino que podrá
llevar a la construcción de una Corea para los coreanos, una nueva
patria y una nueva vida conforme a la voluntad y exigencia de
nuestro pueblo.
El celo revolucionario y el poder creador del pueblo coreano,
libre después de tan larga opresión, estallaron como un volcán en
erupción y, sólo en un año transcurrido, esta gran fuerza produjo
un cambio radical en la fisonomía de la sociedad coreana.
Las reformas democráticas realizadas en Corea del Norte
durante ese período pusieron fin a todas las relaciones coloniales y
feudales que habían estancado largamente el desarrollo de la
economía y la cultura de nuestro país y allanaron el camino para su
libre desenvolvimiento. El año transcurrido ha sido, en realidad, el
de un gran salto y cambio, los cuales, ordinariamente, habrían
requerido decenas y aún cientos de años.
En el transcurso de la enconada lucha contra el enemigo, la
conciencia política del pueblo coreano ha logrado un ascenso sin
igual y Corea se está convirtiendo precisamente hoy en una Corea
del pueblo, en una Corea gobernada y construida por su propio
pueblo.
Las reformas democráticas de Corea del Norte tienen también
gran significación en el plano internacional. Ejemplos de reformas
sociales democráticas, realizadas tan a cabalidad como en nuestra
Corea del Norte, difícilmente podrían encontrarse en otros países
empeñados en la creación de una nueva vida, después de la
Segunda Guerra Mundial. Las reformas democráticas de Corea del
Norte brindan un alentador ejemplo a los pueblos de diversos
países del Oriente que aspiran a la libertad y la democracia. Corea
del Norte ha llegado a ser hoy no sólo la base del desarrollo
democrático de toda Corea, sino que también desempeña el papel
de cuna de la democracia en el Oriente.
La reforma agraria puso fin a las relaciones feudales de
tenencia de la tierra, principal causa del atraso y estancamiento
de la sociedad coreana, y echó los cimientos para el desarrollo
democrático de Corea. En Corea del Norte el campesino que labra
la tierra ha llegado a ser el dueño de ésta y los terratenientes y el
sistema de arrendamiento han sido liquidados de una vez por
todas.
En Corea del Norte los campesinos trabajan sus propias
tierras y disponen libremente de los productos agrícolas para la
mejora de su nivel de vida y aumento de la producción, previa
entrega al Estado de sólo un 25% de la cosecha a título de
impuesto agrícola en especie. El impuesto agrícola en especie que
recibe el Estado se usa, no para el disfrute y enriquecimiento de los
explotadores, como en el pasado, sino para el desarrollo de la
economía nacional en conjunto, incluida la economía rural, y para
mejorar la vida del pueblo.
La implantación de la democrática Ley del Trabajo ha liberado
a los obreros y oficinistas de las crueles labores forzadas de tipo
colonial, asegurándoles derechos fundamentales en el trabajo y en
la vida, lo que ha permitido a las masas trabajadoras poner en
juego a plenitud su actividad y poder creador.
La nacionalización de las industrias ha convertido en
propiedad del pueblo los establecimientos industriales que
pertenecían al imperialismo japonés y a los traidores a la nación,
los cuales constituían la espina dorsal de la economía coreana, y de
esta manera ha suprimido la base de apoyo de la explotación
imperialista y echado los fundamentos económicos para construir
un Estado soberano e independiente. Así esas fábricas, minas de
carbón y otras, ferrocarriles, comunicaciones, bancos, etc., que
antes servían a los imperialistas y capitalistas compradores para
exprimir la sangre y el sudor del pueblo coreano, ahora han pasado
a ser bienes del pueblo que se destinan a la prosperidad y
desarrollo de nuestra Patria y al aumento del bienestar de las
masas trabajadoras. Estas medidas adoptadas por el Comité
Popular Provisional de Corea del Norte son una prueba elocuente
de lo perfectas y progresistas que son las reformas democráticas
llevadas a cabo en nuestro país.
Además, la Ley de la Igualdad de los Derechos del Hombre y
la Mujer emancipó a la mujer norcoreana del desprecio, del
maltrato y de la doble y triple opresión que sufriera por milenios,
capacitándola así para tomar parte activa en todas las esferas de la
política, la economía y la cultura con iguales derechos que el
hombre.
Como prueban palpablemente todos estos hechos, la
democrática Corea del Norte señala hoy claramente a todo el
pueblo coreano el camino a seguir; y la democratización de Corea
y su total independencia sólo pueden obtenerse con el firme apoyo
de la base democrática de Corea del Norte.
Sin embargo, hay muchas dificultades en el camino de la
construcción democrática de la Patria y nuestra lucha es muy
ardua y complicada. Esto se debe a que el ejército agresor del
imperialismo norteamericano, que trata de colonizar de nuevo a
nuestro país, se ha estacionado en Corea del Sur, y a que una
pandilla de traidores y vendepatrias, convertidos en sus lacayos,
está tratando desaforadamente de vender otra vez a Corea como
colonia al imperialismo. Actualmente, la administración militar
norteamericana monopoliza todo el poder en Corea del Sur y
realiza todo tipo de frenéticas maniobras para reprimir las fuerzas
democráticas y crearle una base de apoyo a la reacción.
El pueblo de Corea del Sur sufre bajo la bárbara opresión y
tiranía de las fuerzas reaccionarias de dentro y de fuera del país y
se consume en un abismo trágico de miseria y privación de todos
los derechos, igual que en la pasada época del imperialismo
japonés.
A las masas populares les son negadas por completo las
libertades elementales: libertad de palabra, de prensa, de reunión,
de asociación y de creencias religiosas, etc. Así, a miles de
patriotas se les tortura cruelmente en los calabozos y cárceles por
su “crimen” de amar al país, por su “delito” de haber aclamado la
democracia y la independencia de la Patria. A plena luz del día los
dirigentes del pueblo caen bajo las balas de los terroristas
reaccionarios, y los partidos políticos y organizaciones sociales de
carácter democrático están destruidos por las acciones-terroristas
de la pandilla traidora y vendepatria de Syngman Rhee,
abiertamente patrocinada por el ejército yanqui. Frente a la puerta
de un tribunal, los reaccionarios mataron a tiros a un alumno de
secundaria que exigió que el juicio por el llamado “caso de
falsificación de billetes” fuese público.
Sabios y profesores patriotas son expulsados de las escuelas y
éstas se ven clausuradas una tras otra. Patrióticos exponentes de la
cultura y el arte son también puestos bajo vigilancia, golpeados y
arrojados a las prisiones sin motivo alguno.
Lejos de hablarse de la reforma agraria, la tierra que en el
pasado era propiedad de los japoneses está siendo concentrada en
manos de los norteamericanos y de los especuladores reaccionarios.
Los campesinos surcoreanos gimen bajo el yugo del sistema feudal
de arriendo con rentas muy altas, como en el pasado.
Lejos de hablarse de la implantación de la ley del trabajo,
matan a los obreros con aviones, tanques y ametralladoras sólo por
haber tomado parte en una demostración; y se condena a ocho años
de prisión a quien haga un discurso en pro del movimiento obrero.
Ahora los obreros surcoreanos se ven obligados a trabajar como
bestias de carga, bajo una cruel explotación y opresión coloniales
en nada diferentes a las que sufrieran en el pasado.
Las autoridades de la administración militar norteamericana,
lejos de nacionalizar las principales industrias, declaran propiedad
suya los establecimientos industriales que antes pertenecieron al
imperialismo japonés; y hablan de restaurar la industria cuando ,en
realidad están destruyendo aquellas pocas fábricas que aún
funcionan, y convierten a Corea del Sur en mercado para las
mercancías norteamericanas. La camarilla traidora de Syngman
Rhee ya les ha hecho a los capitalistas norteamericanos no sólo
concesiones mineras y comerciales en Corea sino que también hoy
perpetra acciones vendepatrias y traidoras, como vender
abiertamente a los plutócratas norteamericanos las valiosas
riquezas del país.
Lejos de hablarse de iguales derechos para el hombre y la
mujer, se propagan más los sistemas de poligamia y de
prostitución, con licencia o sin ella, así como de cortesanas, y
muchas mujeres sufren la insoportable humillación de ser juguetes
de placer para individuos adinerados e influyentes.
El verdadero valor de un partido político y de una política
debe medirse, no por sus palabras o declaraciones, sino por sus
actividades prácticas y por los hechos concretos que demuestren
de quiénes son los intereses que representa y defiende esa política.
Durante un año transcurrido, los “políticos” reaccionarios de
Corea del Sur hicieron innumerables discursos, promesas y
juramentos ante los micrófonos y en las tribunas públicas. Mas en
verdad, ¿qué le han traído ellos al pueblo coreano? La pandilla de
Syngman Rhee, pese a todo su descaro, no podrá ocultar más su
verdadera naturaleza, la cual ha sido puesta hoy completamente al
desnudo ante todo el pueblo coreano por la realidad de las
evidencias. La camarilla traidora de Syngman Rhee no ha hecho
otra cosa que tiranizar a Corea del Sur —en vez de implantar allí la
democracia— y vender al país como colonia a Estados Unidos,
cumpliendo los dictados de sus dueños norteamericanos.
Los desempleados vagan en grupos por las calles; gentes
hambrientas, con escudillas en las manos, se apiñan ante los
organismos oficiales exponiendo a gritos sus quejas; jóvenes
estudiantiles caen bajo las balas; se cierran las escuelas; se
clausuran sucesivamente los órganos de palabra como las
editoriales de periódicos, revistas y otros; y los patriotas siguen
siendo arrestados, encarcelados y asesinados, mientras los
elementos projaponeses y traidores a la nación extreman su
despotismo y abuso de poder, como si volviesen a encontrarse en
su mundo; éste es precisamente el verdadero cuadro de Corea del
Sur, una tierra de desorden, donde el ejército yanqui actúa como
amo.
En diametral contraste con Corea del Norte, que avanza hacia
una genuina democracia e independencia nacional, Corea del Sur,
bajo el dominio del terror fascista impuesto por los imperialistas
yanquis y sus lacayos, la camarilla traidora y vendepatria de
Syngman Rhee, está retrocediendo por el camino de la reacción y
la esclavitud colonial. Así, la dificultad para resolver el problema
coreano estriba exactamente en que la mitad Sur de nuestro país
está ocupada y colonizada por el imperialismo yanqui.
La más importante tarea que confronta hoy el pueblo coreano
es la de frustrar cuanto antes la antipopular y reaccionaria línea de
Corea del Sur, realizar allí cabales reformas democráticas, como se
hizo en Corea del Norte, y construir con ello una nueva Corea
democrática, unificada e independiente.

2. EL FORTALECIMIENTO DEL FRENTE
UNIDO NACIONAL DEMOCRÁTICO ES UNA
IMPORTANTE GARANTÍA DE VICTORIA
PARA LA REVOLUCIÓN

La consolidación por todos los medios del Frente Unido
Nacional Democrático, organización que une a todas las fuerzas
patrióticas y democráticas de Corea, constituye una importante
garantía de victoria para nuestra revolución.
Las reformas democráticas en Corea del Norte, desde sus
comienzos, se llevaron a cabo por la fuerza de todo el pueblo, por
los esfuerzos unidos de todos los partidos políticos y
organizaciones sociales de carácter democrático.
El Partido Comunista de Corea del Norte, el Partido
Neodemocrático de Corea, el Partido Democrático de Corea, el
Partido Chondoista Chong-u y todas las organizaciones sociales,
actuando siempre al unísono bajo la bandera de democracia, han
liquidado a los elementos projaponeses de toda laya y frustrado las
intrigas y maniobras de los reaccionarios y han venido acelerando
enérgicamente la gran tarea de construir un país democrático. El
Frente Unido Nacional Democrático de Corea del Norte, que une a
todas las fuerzas patrióticas y democráticas, nació y creció en el
curso de la lucha práctica por llevar a cabo las tareas democráticas.
Está íntimamente ligado a las grandes masas populares y ya
agrupa a su alrededor a más de seis millones de personas de las
masas organizadas. Esto representa, en realidad, una gran fuerza y
precisamente en ello radica el factor básico de nuestra victoria.
El hecho de que el Comité Popular Provisional de Corea del
Norte haya podido llevar a cabo segura y exitosamente las grandes
reformas democráticas en un corto período de seis meses a partir
de su establecimiento, también se debe a que se apoyó en la fuerza
unida de todos los partidos políticos y organizaciones sociales, y
de todas las clases y capas sociales del pueblo. Cada vez que se
presentó una tarea democrática, todos los partidos políticos y
organizaciones sociales hicieron pública una declaración conjunta
de apoyo absoluto a la misma, enviaron a todas las zonas locales a
sus activistas y no escatimaron esfuerzos ni entusiasmo para su
exitosa realización.
Los órganos de nuestro Poder popular pueden cumplir
exitosamente las tareas democráticas sobre una base de amplias
masas, gracias a que todos los partidos políticos democráticos dan
su unánime apoyo a los comités populares y aúnan sus esfuerzos
en la lucha por la aplicación de su política. Todos los partidos
políticos y organizaciones sociales, todas las clases y capas de las
masas populares de Corea del Norte están estrechamente unidos
alrededor de los comités populares, y les dan un unánime y activo
apoyo a las medidas tomadas por los organismos del Poder popular.
Como resultado, las reformas democráticas en Corea del Norte son
y serán realizadas en virtud de la gran fuerza compacta de las
amplias masas populares que se agrupan en torno al Frente Unido
Nacional Democrático.
Todas nuestras experiencias enseñan hoy claramente que la
soberanía e independencia completas de Corea y su desarrollo
democrático pueden lograrse sólo por la fuerza del Frente Unido
Nacional Democrático, que abarca todas las masas populares: la
clase obrera, en primer término, y los campesinos, artesanos,
intelectuales, comerciantes y empresarios.
Por el contrario, la causa de todo el desorden y la desdichada
situación imperantes en Corea del Sur, bajo la administración
militar norteamericana, radica principalmente en la desunión de
las filas de nuestra nación. En Corea del Sur, según se dice, una
vez llegó a haber más de 200 partidos políticos. Dividirse así en
minúsculos partidos y grupos enanos, y reñir entre sí, es
exactamente lo que desean las fuerzas reaccionarias. Los
enemigos de la democracia, enemigos de nuestra nación, desean,
ante todo, ver a nuestro laborioso pueblo —obreros, campesinos e
intelectuales trabajadores, etc.—, combatirse y morderse dividido
en fracciones opuestas. Porque las fuerzas reaccionarias sólo
pueden subsistir y lograr sus fines antipopulares aprovechándose
de esto y valiéndose de la división de las fuerzas democráticas.
Semejante política divisionista es el método predilecto que aplican
corrientemente los reaccionarios en todas partes del mundo.
Nosotros no debemos dejarnos engañar por este ardid ni caer
nunca en él. Sin embargo, en Corea del Sur han caído en él. Los
partidos políticos y organizaciones sociales de carácter
democrático de Corea del Sur están divididos entre sí y
enfrascados en disputas fraccionalistas y rebatiñas por la
hegemonía, tal como lo desea el enemigo. En la actualidad, esto
constituye el principal peligro de la situación en Corea del Sur.
El desarrollo de los acontecimientos que tuvieron lugar en
Corea del Sur durante el año transcurrido nos demuestra de modo
convincente cuan valiosa es la unión de todas las fuerzas
patrióticas y democráticas, y cuan urgente e importante es
fortalecer la unidad, en especial la de las masas trabajadoras del
pueblo.
Debemos fortalecer el frente unido de todos los partidos
políticos y organizaciones sociales de carácter patriótico que
aspiran a la libertad, independencia y democracia de la Patria,
rechazar las fuerzas reaccionarias y vendepatrias y llevar la
revolución democrática a un final victorioso, apoyándonos en la
fuerza unida de todos los trabajadores y de todo el pueblo.

3. LA FUSIÓN DE LOS DOS PARTIDOS
ES INEVITABLE Y LO MÁS ADECUADO

Compañeros delegados:
En el momento actual, la fusión del Partido Comunista y el
Partido Neodemocrático es, en verdad, de trascendental
significación para el fortalecimiento de la unidad de las fuerzas
democráticas en nuestro país. Particularmente, la integración de
los dos Partidos en uno solo constituye un gran paso hacia una más
estrecha unión de las amplias masas de obreros, campesinos e
intelectuales trabajadores.
En el proceso de fusión del Partido Comunista y el Partido
Neodemocrático fueron expresadas diversas opiniones acerca de
qué clase de partido debía ser el Partido del Trabajo y qué habría
de hacer.
El Programa de nuestro Partido del Trabajo estipula
explícitamente cuáles son sus fines, su carácter y sus deberes.
Nuestro Partido es, como se estatuye claramente al comienzo de su
Programa, un partido que representa y defiende los intereses de las
masas trabajadoras de Corea, siendo su finalidad la de construir un
Estado independiente y democrático, poderoso y rico. El Partido
del Trabajo es el destacamento de vanguardia de las masas
trabajadoras de Corea y está enraizado en las amplias masas de
obreros, campesinos e intelectuales trabajadores. Es por esto que
el Partido del Trabajo debe llegar a ser, por supuesto, la fuerza
dirigente en la lucha por la soberanía, independencia y
democratización de Corea y debe desempeñar el papel de núcleo
en el Frente Unido Nacional Democrático. Nuestro Partido lucha
por derrotar a los elementos projaponeses, traidores a la nación,
terratenientes y capitalistas compradores; por emancipar del todo a
la Patria del yugo del imperialismo extranjero y por construir un
Estado soberano, independiente y democrático. Estos son los
mismos fines que han venido persiguiendo tanto el Partido
Comunista como el Partido Neodemocrático.
¿Cuáles son entonces los deberes del Partido del Trabajo? El
deber básico de nuestro Partido en la presente etapa es realizar a
cabalidad las reformas democráticas, antimperialistas y
antifeudales en todo el país y fundar una república popular
democrática, movilizando a las grandes masas del pueblo. Las
actuales tareas programáticas de nuestro Partido son: confiscar la
tierra a los imperialistas japoneses y terratenientes y distribuirla
entre los campesinos; nacionalizar las industrias, el transporte, las
comunicaciones y los bancos, etc., pertenecientes a los
imperialistas japoneses y a los capitalistas compradores, y
hacerlos propiedad del pueblo; establecer la jornada de ocho horas
y un sistema de seguro social para los obreros y oficinistas;
conceder a las mujeres iguales derechos que a los hombres;
asegurar al pueblo libertad de palabra, de prensa, de reunión, de
asociación y de creencias religiosas; instituir un sistema
democrático de enseñanza popular e implantar la educación
obligatoria, así como desarrollar la ciencia y la cultura y artes
nacionales.
Estas tareas democráticas representan las más imperiosas
demandas de todos los sectores del pueblo trabajador de toda
Corea. Sin llevar a cabo las reformas democráticas es imposible
construir un Estado por completo independiente y democrático,
liberar a las masas trabajadoras de la pobreza y del escamoteo de
sus derechos, ni desarrollar la economía y la cultura de nuestro
país.
El Partido Comunista y el Partido Neodemocrático han
luchado y siguen luchando por hacer realidad estas vitales
exigencias de las masas trabajadoras de Corea. Por eso es
inevitable la fusión de ambos partidos cuyos fines y tareas son los
mismos.
Hoy estamos luchando, no por la antigua democracia
parlamentaria de los Estados capitalistas, sino por la verdadera
democracia de la nueva Corea, democracia para las amplias
masas populares, democracia progresista. La lucha por la
conquista de los derechos de las masas populares en la esfera
política, económica y cultural, es una lucha ardua, compleja y
prolongada a la que nos enfrentamos. La fusión del Partido
Comunista y el Partido Neodemocrático es de vital necesidad para
el cumplimiento de esa tarea.
La desunión de las masas trabajadoras en la lucha a vida o
muerte contra el enemigo constituye el peligro mayor. Las masas
trabajadoras deben unirse con más firmeza y mantener una
estrecha cohesión, a fin de cumplir victoriosamente nuestra misión
de combate. Lo más decisivo en la realización de las grandes
tareas democráticas que confronta el pueblo coreano es formar un
estado mayor unificado de las masas trabajadoras, único
destacamento militante de vanguardia del pueblo trabajador. Este
problema sólo puede solucionarse con la fundación del Partido del
Trabajo.
Por esta razón, el Comité Central del Partido Neodemocrático
propuso la fusión de los dos Partidos, y el Comité Central del
Partido Comunista también estuvo plenamente de acuerdo con
esta proposición, de modo que oficialmente se decidió en una
sesión conjunta de los Comités Centrales de ambos Partidos el
fundirse y desarrollarse en un Partido del Trabajo de carácter
masivo.
Todo el pueblo, para no hablarse de los miembros de ambos
Partidos, saludó calurosamente esta histórica decisión. Y es que
estaba convencido de que la fusión de los dos Partidos contribuiría
en mucho al robustecimiento de las fuerzas democráticas y a
acelerar la construcción democrática.
De este modo, la fusión se efectuó sin dificultades en todas las
provincias, ciudades, distritos y cantones, bajo una atmósfera de
elevado entusiasmo político de todos los miembros de ambos
Partidos y de todas las masas trabajadoras que apoyaron dicha
fusión; y así, hoy hemos podido convocar el Congreso Inaugural
del Partido del Trabajo. Esto es una palpable evidencia de que la
integración de los dos Partidos era inevitable y lo más apropiado.
Sin embargo, en el curso de la fusión hallamos tendencias
erróneas entre algunos miembros del Partido Comunista. He aquí
algunos ejemplos:
Quisiera destacar, ante todo, la actitud presuntuosa y altiva de
algunos miembros del Partido Comunista. Ellos dicen: “¿Cómo
podemos fusionarnos con el Partido Neodemocrático?”. Por
nuestra parte nos gustaría preguntarles a ellos: “¿Cuándo han
llegado a ser ustedes Poi y Suchi?” Esta es, sobre todo, una
manifestación de autosuficiencia, de desprecio a los demás; una
tendencia exclusivista de considerarse a sí mismo como el único
que hace la revolución. Y tal defecto deriva de la ignorancia de la
línea y la política de nuestro Partido, y aun de la simple verdad de
que el trabajo revolucionario llegará a obtener la victoria sólo
cuando todos los compañeros de la revolución mantengan la
unidad y todas las masas populares estén cohesionadas. Hablando
de un modo más riguroso: esto, por ser una tendencia
fraccionalista, es una peligrosa tendencia contra la cual debemos
armarnos de la mayor vigilancia en interés de la creación de un
partido político de masas. Si se permitiera que una tendencia de
este tipo cobrara auge, nuestra causa podría arruinarse.
Otra grave tendencia se expresa en la afirmación de qué
nuestro Partido “se convertirá en un Partido Neodemocrático” o
“se transformará en un partido de la clase de pequeños
propietarios”. Esta es, por un lado, una manifestación izquierdista
que no mira con buenos ojos la fusión; pero considero necesario
esgrimir una particular vigilancia contra el veneno derechista que
contiene dicha tendencia.
Debemos combatir resueltamente las desviaciones que
perjudiquen la disciplina organizativa y la unidad ideológica del
Partido y que traten de reducirlo a un simple club de masas
trabajadoras, a una organización de amistad, típica de la clase de
pequeños propietarios. La fundación del Partido del Trabajo, un
partido de masas que defiende los intereses de todas las masas
trabajadoras y puede acoger a todos sus elementos avanzados, no
significa en modo alguno que sea admisible perjudicar la dignidad
política del Partido y debilitar la unidad de sus filas y su férrea
disciplina. El Partido del Trabajo es una unidad de combate
organizada y un destacamento de vanguardia de las masas
trabajadoras. En todo momento debemos defender la unidad, la
pureza y la estricta disciplina del Partido. Si faltan en nuestras filas
ideas, voluntad y disciplina únicas, estaremos incapacitados para
alcanzar la victoria en la lucha contra el enemigo.
Otro punto que me gustaría mencionar es el de la mala
suposición de que habrá una “purga en gran escala” en el Partido.
Esto también es una manifestación de la pasividad de aquellos a
quienes disgusta la fusión, una tendencia a desconfiar del Partido.
Es natural que el Partido elimine a los elementos extraños con
el objeto de mantener la pureza de sus filas. Siempre debemos
extremar la vigilancia contra los elementos extraños, evitar
totalmente sus maquinaciones y expulsarlos de las filas del Partido
tan pronto como sean descubiertos. Estos elementos, sin embargo,
son muy pocos y por eso no podrá haber “purga en gran escala” en
nuestro Partido del Trabajo, y todo lo que se diga sobre tal “purga”
es completamente erróneo.

4. TAREAS INMEDIATAS DEL PARTIDO

La tarea básica de nuestro Partido en la etapa actual es la de
construir lo más pronto posible un Estado democrático, unificado
y totalmente independiente. Para lograrlo, debemos barrer todas
las fuerzas reaccionarias projaponesas y feudales que obstaculizan
la independencia democrática de la Patria.
Tenemos que luchar por fortalecer más el Comité Popular
Provisional de Corea del Norte, que es un verdadero Poder popular,
y transferir todos los poderes a los comités populares en toda
Corea.
Debemos luchar por consolidar más los éxitos de las reformas
democráticas ya realizadas en Corea del Norte: reforma agraria,
Ley del Trabajo, Ley de la Igualdad de los Derechos del Hombre y
la Mujer, nacionalización de las principales industrias, institución
de un sistema de enseñanza popular, etc., y para llevar dichas
reformas a escala nacional. A fin de llevar a cabo victoriosamente
estas tareas de combate, lo más importante es hacer de nuestro
Partido una fuerte unidad militante.
Mientras más se amplía el frente unido de las masas populares,
mientras más complicadas se van haciendo las tareas que
confrontamos y más se agudiza la lucha contra el enemigo, se hace
vitalmente necesario robustecer aún más en lo organizativo e
ideológico a nuestro Partido, destacamento de vanguardia de las
masas trabajadoras coreanas.
Debemos fortalecer por todos los medios la unidad de ideas y
de voluntad y la disciplina férrea en las filas del Partido y librar
una lucha implacable contra todo lo que sea antagónico a esto.
Los dos Partidos se acaban de integrar en uno y, por lo tanto,
pueden aparecer en nuestras filas tendencias divergentes. De aqui
que sea necesario armar a todos los miembros del Partido con las
mismas ideas, basadas en el Programa de nuestro Partido,
fortalecer su unidad camaraderil de principios y elevar su
conciencia política.
Luchar contra todas las tendencias fraccionalistas es hoy de
particular importancia en la vida de nuestro Partido. Debemos
eliminar totalmente los vestigios del abominable fraccionalismo
que, con su larga historia a cuestas, tantos daños le ha causado al
movimiento revolucionario en Corea, para construir así nuestro
Partido como una tropa unida, poderosa y férrea.
Nuestro Partido debe enraizar profundamente en las masas, y
mantener en todo momento sus vinculaciones consanguíneas con
ellas. Debemos, bajo toda circunstancia, defender los intereses de
las masas trabajadoras, prestar oídos a sus opiniones, aprender de
ellas y educarlas. Debemos dirigir y controlar todas las
organizaciones de trabajadores y, agrupando a todas las masas
trabajadoras firmemente alrededor de nuestro Partido, guiarlas
correctamente a la construcción de una nueva y democrática Corea.
El que los miembros de nuestro Partido lo hagan bien o mal es la
clave que decidirá la victoria o el fracaso de éste.
Luego debe prestarse el mayor interés al asunto de los cuadros.
Si no hubiese cuadros capaces para llevar a cabo exitosamente el
Programa y las decisiones de nuestro Partido, tanto aquél como
éstas se convertirían sólo en mera letra muerta, por más excelentes
que fueran. Los cuadros lo deciden todo. Sin embargo, todavía
tenemos deficiencias en la labor de conocerlos, entrenarlos y
promoverlos. Frecuentemente oímos decir: “Es lástima que no
tengamos cuadros”, pero rara vez oímos hablar acerca de cómo y
dónde han sido educados los cuadros y de cómo han sido
promovidos los nuevos. Debemos hacer los mayores esfuerzos
para conocer y escoger a los cuadros, entrenarlos y promoverlos.
Para terminar, quiero hacer hincapié en la necesidad de dar a
conocer profundamente a las masas populares el Programa, la
política y las decisiones de nuestro Partido. Nuestro Programa,
política y decisiones podrán convertirse en realidad sólo cuando
las masas populares los comprendan y los hagan suyos. Debemos
esforzarnos para que las masas populares sientan como propias las
consignas de nuestro Partido y ellas mismas se movilicen
conscientemente para llevarlas a cabo.
Marchemos vigorosamente hacia adelante por la libertad y la
independencia democrática de la Patria, uniendo estrechamente a
todas las fuerzas democráticas alrededor del Partido del Trabajo
que ahora fundamos.
¡Viva el Congreso Inaugural del Partido del Trabajo de Corea
del Norte, representante de los intereses de las masas trabajadoras!
¡Viva el Frente Unido Nacional Democrático!
¡Viva el establecimiento de una república popular
democrática!

Fuente: https://www.kfa-eh.org 

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