martes, 7 de febrero de 2012

EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS, EL MEJOR LUGAR PARA "EL ABRAZO", LA MÁS EMBLEMÁTICA OBRA DE JUAN GENOVÉS


Pocas veces se habla de arte en el Congreso de los Diputados. El edificio diseñado por Pascual Colomer e inaugurado en 1850 reúne una importante colección artística, con espléndidas pinturas en sus bóvedas y excelentes cuadros colgando de sus paredes. Pinturas murales y cuadros ejecutadas por grandes artistas del siglo XIX, desde Federico de Madrazo y Antonio Gisbert a Joaquín Sorolla, y algunos otros de primera línea del XX, entre ellos Antonio Saura, Rafael Canogar o Lucio Muñoz. Sin embargo, esta rica pinacoteca seguramente es desconocida para muchos de los parlamentarios, que dejan transcurrir sus horas en el palacio de la carrera de San Jerónimo sumidos en la más patética de las banalidades.

Estos últimos días, sin embargo, esa forma de “sentir el mundo”, tal como definía al Arte el filósofo español exiliado y muerto en México Adolfo Sánchez Vázquez ha resonado con cierta fuerza en la sede del Parlamento. Y lo ha hecho a través de una pregunta planteada en torno al cuadro ‘El abrazo’, obra maestra del artista valenciano Juan Genovés, uno de los más importantes exponentes de lo que se ha venido en llamar “realismo crítico”; un artista que aunó un firme compromiso en la lucha por las libertades bajo la dictadura franquista con uno de los mayores reconocimientos internacionales y que, desde 1966, se halla ligado a la Marlborough Gallery de Nueva York, donde una veintena de cuadros suyos se está exponiendo en estos días.

El escrito fue presentado por la portavoz adjunta de IU en la Comisión de Cultura, Ascensión de las Heras. La diputada de la coalición pide que el Gobierno de Mariano Rajoy responda “si tiene intención” de trasladar ‘El abrazo’ al Congreso de los Diputados, tal como se comprometió el anterior presidente de la cámara baja, el socialista José Bono. No es una cuestión baladí. Lamentablemente, hasta ahora, este formidable cuadro se halla almacenado en los sótanos del Museo Reina Sofía. Aunque, casualmente, la dirección de este museo anunció en estos mismos días que próximamente pasaría a ser expuesto en su colección permanente.

Si es cierto que el Arte es, en gran parte, un reflejo de la realidad social, ‘El abrazo’ es un ejemplo paradigmático de dicha afirmación, al igual que lo fue en los años de la guerra civil y de la dictadura el ‘Guernica’, de Pablo Picasso y, anteriormente, en los de la guerra de la independencia contra la invasión napoleónica, ‘Los fusilamientos de la Moncloa’, del genial Francisco de Goya.

Símbolo de la lucha por la amnistía

Su autor, Juan Genovés, nació en 1930 en Valencia, en cuya Escuela de Bellas Artes estudió, formó parte de varios grupos de artistas, desde ‘Los siete’, creado en 1949; ‘Parpalló’, en 1956; y ‘Hondo’, en 1960, y fue evolucionando desde su inicial neofigurativismo hasta el realismo crítico, en donde se situó en la primera línea de la creación pictórica española. No en vano, para el historiador del arte Valeriano Bozal, “Genovés es entre los nuevos realistas el que consigue efectos más próximos al realismo tradicional, pues también en él el miedo, el dolor y la desesperación juegan un fuerte contenido sentimental”.

Empeñado siempre en una renovación constante del lenguaje artístico, Genovés decidió a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta realizar una pintura totalmente política, completamente volcada en el ser humano. A esa época corresponden numerosas obras, ejecutadas con tintas planas y negras, desde una perspectiva de arriba abajo, “a vista de pájaro”, en las que su motivo principal, en realidad, el único, lo constituían individuos aislados o perdidos en medio de una multitud. Seres humanos despersonalizados, sin rasgos reconocibles más allá de su propia humanidad, agitados y sometidos, en su soledad o en medio de amplias masas, a fuerzas que los perseguían y maltrataban. Un rico conjunto de obras que conformarían unas vibrantes “crónicas de la realidad”.

Resultado de todo ese itinerario creador, dotado de una fortísima significación crítica, fue la ejecución de ‘El abrazo’, en el que, dejando un tanto atrás la despersonalización de las figuras, sus personajes cobran una fuerza poderosa, con perfiles identificables, emergiendo de sus diminutos tamaños a los reales del hombre libre, que dirige sus pasos a la reconciliación o, en cualquier caso, al aire fresco y revitalizador de la democracia por la que el mismo Genovés estaba luchando. Ejecutado con pintura acrílica sobre tela, fue pintado por Genovés en 1976, en el auge de la lucha de la oposición democrática contra la dictadura franquista, y es un cuadro de considerables dimensiones -1,50 x 2 metros- aunque no llega a alcanzar las medidas de muchos de los lienzos de Historia que se pintaron, en una operación con claras dimensiones ideológicas, en el periodo de la Restauración borbónica, por impulso de Cánovas del Castillo. Baste recordar los 3,40 x 5 metros, de ‘Doña Juana la loca’, del aragonés Francisco de Pradilla; y los 3,90 x 6 del ‘Fusilamiento de Torrijos’, obra del alicantino Antonio Gisbert.

Su misma historia es un fiel trasunto de las contradicciones de la España surgida de la transición democrática. En aquellos años fue convertido por la Junta Democrática en cartel para la defensa de la amnistía, pero por ello encontró toda suerte de dificultades y obstáculos para llegar a las calles y a las plazas en las que se peleaba por el restablecimiento de las libertades. La siniestra Brigada Político Social, la policía franquista especializada en la persecución de la oposición democrática, destruyó totalmente una primera tirada de 25.000 ejemplares y detuvo al pintor que lo había creado. Genovés permaneció una semana preso en un calabozo de la Dirección General de Seguridad, en los sótanos del edificio de la Puerta del Sol, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

El cuadro corrió mejor suerte. Fue comprado en la Marlborough Gallery de Nueva York por un coleccionista de Chicago al que entusiasmó la fuerza que irradiaba la composición pintada por Genovés. Poco tiempo después, el Gobierno de Adolfo Suárez hizo gestiones para repatriarlo, dada su fuerte carga simbólica para la democracia española. Y su nuevo propietario aceptó la propuesta, tras haber alcanzado el acuerdo de permutarlo por otra importante obra del artista valenciano.

Sin embargo, su regreso a Madrid sufrió los mismos ataques por parte de las fuerzas ultramontanas que la misma democracia que estaba surgiendo. Su destino fue el Museo Español de Arte Contemporáneo, sito en la Ciudad Universitaria y transformado posteriormente en Museo del Traje. Pero el público nunca pudo llegar a contemplarlo en las paredes de aquella pinacoteca. Permaneció oculto en sus sótanos, hasta que unos trabajadores del sindicato de Comisiones Obreras, que se habían afanado en su búsqueda, lo rescataron de un rincón perdido del almacén. Cuando los fondos del mencionado museo se trasladaron al Reina Sofía, ‘El abrazo’ los acompañó. Pero volvió otra vez a ser depositado en los sótanos del edificio. Y allí ha permanecido hasta ahora.

En su pregunta parlamentaria, la diputada Ascensión de las Heras señala que “esta emblemática obra se erigió en icono reivindicativo de la amnistía de los presos políticos víctimas del régimen franquista”, así como para reclamar “la libertad de asociación política y la convocatoria de elecciones” tras la muerte del dictador Francisco Franco. Pero, además, la diputada de IU recuerda que tras los sangrientos atentados ocurridos el 24 de enero de 1977 en el despacho de abogados laboralistas de Atocha, donde cinco de ellos fueron asesinados, “la obra tomó una nueva dimensión” al ser elegida por CCOO como motivo inspirador para que Genovés realizara un “magnífico grupo escultórico que se erigió en Madrid como homenaje y repulsa de la matanza”

La conversión de ‘El abrazo’ en soberbia y estremecedora escultura y su ubicación en la madrileña Plaza de Antón Martín, muy próxima al despacho de los jóvenes laboralistas asesinados, fue una elección obligada. No sólo por su significado. En una de las paredes de la habitación donde fueron acribillados a balazos se hallaba uno de los carteles que reproducían el cuadro de Genovés. ‘El abrazo’, transformado en un vigoroso pasquín de lucha por la amnistía, resultó salpicado con la sangre de uno de los asesinados. ¿Quizás la de nuestro querido Javi Sauquillo? ¿O, tal vez, la de la única superviviente de aquella terrible y cobarde matanza, nuestra entrañable Lola González Ruiz?

El cuadro de la ‘clandestinidad’ y de la ‘vergüenza’

"El abrazo" sólo vio la luz durante tres meses en 2009. Conocedor de la suerte que “El abrazo” había tenido en los Museos de Arte Contemporáneo y en el Reinta Sofía, Genovés recordó con tristeza en alguna ocasión que cuando algunos periodistas extranjeros le preguntaban la razón por la cual el cuadro permanecía oculto él les respondía, con sorna: ”El cuadro nació en la clandestinidad y debe de gustarle vivir así”. Pero la posición oficial ante esta emblemática obra llegó a límites realmente patéticos. Durante todos estos años, cuando algunas delegaciones extranjeras importantes expresaron su deseo de ver ‘El abrazo’, los responsables del Museo Reina Sofía daban las instrucciones oportunas para que lo subieran del almacén, lo colgaban en una de sus salas y, tras ser contemplado por los visitantes, ordenaban su regreso al sótano.

No resulta extraño, por tanto, que el también diputado de IU José Luis Centella haya declarado que el hecho de que continúe en el sótano del Reina Sofía supone una “vergüenza para la democracia” y podría ser considerado “como una segunda clandestinidad”.

Fuente: Rodrigo Vázquez de Prada y Grande (Crónica Popular)

lunes, 6 de febrero de 2012

PRESENTACIÓN DE "POEMAS DE LA PRISIÓN Y LA VIDA", DE MARCOS ANA


«Vivir para los demás es la mejor manera
de vivir para uno mismo»


Estos poemas fueron escritos en una prisión, cuando la noche era más profunda, a la macilenta luz de un extraño candil, construido con un viejo tintero, un poco de alcohol que conseguía en la Enfermería y una mecha trenzada con la cinta de unas alpargatas. Esa luz podía apagarla de un solo soplo a la menor alarma.


Así escribía, mis manos doradas por la luna, el oído atento, arropado por una manta, proyectando sobre la pared una extraña sombra, mientras por el tragaluz de mi celda la Noche me acechaba como un animal oscuro.


Solía despertarme muy temprano, antes del toque de diana y trabajaba mis versos en la fría soledad de las madrugadas, hasta que despuntaba el día. Después, cuando amanecían los ojos y las llaves, me escondía la voz en un zapato y mientras paseaba en el patio de la cárcel, por caminos circulares que no conducían a ninguna parte, iba memorizando los poemas, dándoles forma y armonía.


Eran y son poemas sencillos, mensajeros de la dignidad, que no pretendían alcanzar el cielo de los elegidos, sino llevar calor humano y esperanza de libertad a los que sufrían cautiverio y llamar a las puertas del mundo para despertar a los que dormitban, ajenos a nuestro drama personal y a la tragedia colectiva de España.


Varios de esos poemas he agrupado en este poemrio, con la esperanza de que puedan ser compartidos por mis contemporáneos y abran a la vez, un camino de lumbre y rebeldía en el corazón y el pensamiento de las nuevas generaciones, en cuyos surcos hemos sembrado nuestra historia.


Marcos Ana
Madrid, octubre 2011

«Mi vida,
os la puedo contar en dos palabras:
Un patio
y un trocito de cielo
por donde a veces pasan
una nube perdida
y algún pájaro huyendo de sus alas».

Autobiografía

Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra de arcángel
vengador en mis venas:
España es sólo el grito
de mi dolor que sueña…

Norma

Quiero que mis poemas tengan hueso
y estructura de piedras palpitantes:
verlos siempre de pie (torres errantes
de la vida y el hombre) por su peso

Capaces de ser bala y de ser beso,
cantos de paz o puños resonantes,
azules como el rayo o verdeantes
como olivo maduro… Que su espeso

son a metal, colmena o bosque herido,
suba desde mi sangre, tensamente,
a otro labio desierto o perseguido.

¡Versos con alma y versos con simiente,
con atléticos hombros y un erguido
pueblo de corazones por su frente!

¿La vida?

Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros.

Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.

Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llave,
como la choza de un pobre.

Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del Amor, no lo recuerdo.

¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?

¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mis losas?

Veintidós años… Ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma… Escribo

a tientas: «el mar», «el campo»…
Digo «bosque» y he perdido
la geometría de un árbol.

Hablo, por hablar, de asuntos
que los años me borraron…

No puedo seguir, escucho
los pasos del funcionario.

Mi casa y Mi corazón
(sueño de libertad)

Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
la luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Prisión central

Muros hirsutos. Ásperas cortezas
donde el hombre se duele cada día.
Apretada oquedad de llaga y fosa.

Socavón de Castilla. Lento espanto.
Catedral invertida hacia la tumba,
bajo una piel de piedra cancerosa.

Hay un árbol, aquí, pleno, encerrado,
de corazones vivos que semejan
puños airados en la luz borrosa;

muchas hojas sin sangre van cayendo,
más su raíz indómita florece
una bandera abierta en cada losa.

Y en esta pena oscura donde habita
mi corazón en sombras, ya tan sólo
la luz de esa bandera es asombrosa.

Mi corazón es Patio

A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los hombres giran
bajo un cielo de estaño.
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.

Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres sin espacio).

A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la vida
de luz que voy soñando.
Y entonces, digo: «El mundo
es algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy gastando».

Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla azul del río
que ciñe mi cadalso.

«Es la vida», me dicen
los aromas, el canto
rojo de los jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la risa de un muchacho…

Pero es soñar despierto
(mi reja es el costado
de un sueño
que da al campo).

Amanezco, y ya todo
—fuera del sueño— es patio:
un patio donde giran
los hombres sin espacio.

¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
—fuera del sueño— es patio.

(Un patio bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y acotan
muros y pararrayos).

Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo, todo, todo,
—hasta en el sueño— es patio.

Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón, desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la forma gris de un patio.

Un patio donde giran
los hombres sin descanso.


Pequeña carta al Mundo

Los dientes de una ballesta
me tienen clavado el vuelo.

Tengo el alma desgarrada
de tirar, pero no puedo
arrancarme estos cerrojos
que me atraviesan el pecho.

Ocho mil doscientas veces
la luna cruzó mi cielo
y otras tantas, la dorada
libertad cruzó mi sueño.

El Sol me hace crecer flores,
¿para qué, si estéril veo
que entre los muros mi sangre
se me deshoja en silencio?

No sabéis lo que es un hombre,
sangrando y roto, en un cepo.

Si lo supieseis vendrías
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
con el corazón deshecho,
enarbolando los puños
para salvar lo que es vuestro.

Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo;
de nieve, a mis camaradas
entre sus cadenas muertos…
recoged nuestras banderas,
nuestro dolor, nuestro sueño,
los nombres que en las paredes
con dulce amor grabaremos.

Y en la soledad del muro
hallareis mi testamento:

al mundo le dejo todo
lo que tengo y lo que siento,
lo que he sido entre los míos,
lo que soy, lo que sostengo:
una bandera sin llanto,
un amor, algunos versos…
y en las piedras lacerantes
de este patio gris, desierto,
mi grito, como una estatua
crucificada y rota, en el centro.

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domingo, 5 de febrero de 2012

EL JUICIO A LA POETA ANGYE GAONA


LA METÁFORA Y LA CÁRCEL

Qué traerás, qué ofrecerás

más acá de las sombras,

en un tiempo de desapariciones,

cuando vuelven las cabezas separadas

a preguntarse descreídas

si no dejaron

algún secreto bajo la lengua.

Angye Gaona

El 23 de enero fue el juicio. Nos les bastó arrebatarles cuatro meses de su vida en una prisión. La falta de pruebas (entiéndase montaje judicial) les obligó a dejarla en libertad. La cárcel hecha campo de concentración para el cuerpo, la metáfora y la opinión, amenaza en Colombia y ya supera los 7.500 presos políticos. Angye Gaona es víctima de ello. Ya fue prisionera de conciencia, y los montajes del gobierno quieren que esta condición regrese, que se materialice en el juicio que se llevará a cabo en la ciudad de Cartagena.

El Estado no soporta a quien no escribe para él, a quien no lo adula y recibe una buena paga en periódicos y revistas que viven de su régimen. Y si se es una poetisa, el caso le resulta más insoportable. Porque las palabras en Angye no son adulación al régimen ni farándula que vive de sus aplausos y condecoraciones. No. Los versos de Angye son su cotidianidad, un estallar poético de actos que develan la infamia de un gobierno. Es fácil entonces afirmar que la poesía no se hace a sí misma, la hacen quienes la viven con su pueblo y cantan sus designios.

En metáforas imaginamos y recreamos el mundo que vivimos o deseamos, para algunos será virtual y relajante, para otros, real y apasionado, con todas sus angustias y placeres. La vida del poeta es también metáfora que nos afecta. Cuando no escribe es porque vive el mundo, el mismo que serán poemas; de la fuerza con que viva dependerá que sus versos rechacen cualquier virtualidad adormecedora, enajenante. El poema no es complacencia ante un estilo determinado que garantiza ventas, y menos un saludo al comité de elogios del orden establecido. Transgresión, movimiento, riesgo y afirmación de la vida, es la fuerza que define al poeta y su obra. En Angye Gaona esa fuerza es lo que hoy enjuicia el estado colombiano: una fuerza capaz de luchar contra la injusticia de su gobierno.

Los cargos que se le imputan son absurdos. Es acusada de "concierto para delinquir agravado” asociado al “delito de narcotráfico y rebelión”. Cuatro meses la mantuvo secuestrada el gobierno en una prisión; hasta mayo de 2011, cuando recobró su libertad por “vencimiento de términos ” , junto a Julián Aldoni Domínguez, William Rivera y Araceli Cañaveral, también vinculados al mismo montaje, perdón, al mismo proceso judicial.

Quizá este lunes 23 de enero en la ciudad de Cartagena no vimos a grandes multitudes de escritores indignados a las afuera del juzgado, y tampoco es de esperar que las mejores plumas del país alcen algún párrafo en favor de los miles de prisioneros políticos secuestrados por el régimen colombiano. No lo espero y no me preocupa. Me llena de terrible veneno, sí, pero no me preocupa, porque la libertad de Angye y sus compañeros no la garantizan quienes temen y rinden culto a la censura oficial; su libertad habita en quienes no sienten vergüenza de “peliar” ni hablar contra la tiranía, la garantiza la lucha por la dignidad y no el mercado editorial. Esa lucha está con Angye y sus compañeros, y su solidaridad crece a escala planetaria, de la misma manera que los mejores versos se vuelven universales.

Desde las noches del suroccidente colombiano,

21 de enero de 2011

Notas, Biografía abreviada:

Angye Gaona (Bucaramanga, Colombia, 1980) Poeta colombiana, integrante de Prometeo y del equipo organizador del Festival Internacional de Poesía de Medellín por cinco años. Organizó en el 2001 la I Exposición Internacional de Poesía Experimental. Ha cultivado también la escultura y la producción radial. Vive y realiza actividades de promoción de las potencias de la poesía en su ciudad natal. Poemas suyos han sido incluidos en antologías y publicaciones impresas y digitales en Colombia y el exterior, recientemente en una antología de nuevas voces de la poesía colombiana publicada por la Universidad de Monterrey (México).

En 2009, publica su primer libro: «Nacimiento volátil» (Ilustraciones de Natalia Rendón), y participa en el Encuentro Internacional de Surrealismo actual «El umbral secreto», (Santiago de Chile), la muestra más grande que se ha realizado del movimiento surrealista en Latinoamérica.

En 2010 realiza el poema experimental «Los hijos del viento», disponible en el sitio web: http://www.wix.com/viento/viento. Su obra ha sido traducida parcialmente en francés, catalán, portugués e inglés. En 2011 gana el Salón metropolitano de las artes «Mire». En 2012 participará en la Exposición Internacional «Surrealismo 2012» (Pennsylvania, EEUU) y en el XXII Festival Internacional de Poesía de Medellín, si no es encarcelada hasta entonces.

Un Dossier Especial bilingüe le será dedicado, en el próximo número de la revista poética francesa «La voix de autres», a publicarse en marzo 2012.

Fuente: Alexander Escobar (Rebelión)


sábado, 4 de febrero de 2012

"EL GRAN CAMPESINO", DE JULES DALOU


Aimé-Jules Dalou (1838-1902)
El gran campesino
1897-1902
Bronce
Alt. 197; Anch. 70; P. 68 cm.
Museo de Orsay (París)


En 1889, Jules Dalou concibe un "Monumento a los obreros". Para ello, va al campo, a las minas y a las fábricas multiplicando los estudios, esbozados o modelados. Una maqueta de 1896 muestra una columna, con unos doce nichos en la base que albergan las estatuas de trabajadores y en su cumbre un "Campesino con la camisa remangada". ¡El conjunto debía medir 32 m de altura! Pero este monumento no llega a erigirse. A la muerte de Dalou, en 1902, sólo estaba terminado el "Campesino". La estatua, expuesta a título póstumo, produce una profunda impresión. No representa a un bello atleta en una pose a la antigua, sino a un auténtico campesino, con el cuerpo deformado por el cultivo de la tierra, captado en un momento de descanso. La actitud, no obstante, es noble y digna. El escultor, partidario de la Comuna de París y republicano convencido, denuncia la alienación del hombre por el trabajo.

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viernes, 3 de febrero de 2012

VIAJE AL INTERIOR DEL "GUERNICA"


ESTUDIO DE CONSERVACIÓN SIN PRECEDENTES PARA EL "GUERNICA"

El Museo Reina Sofía de Madrid desarrolla el estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha sobre el estado de conservación del Guernica, obra icónica y universal realizada por Pablo Picasso en 1937 y que reside en esta institución desde 1992. Gracias a la utilización de la tecnología más avanzada y a la experiencia de los mejores expertos, este proyecto de investigación del Departamento de Conservación-Restauración del Museo pondrá sus resultados a disposición de todo tipo de públicos sin necesidad de acercarse al cuadro.

Para la puesta en marcha de este proyecto, que lleva como título Viaje al interior del Guernica, se ha diseñado y construido un automatismo robotizado, de 9 metros de largo y 3,5 de alto, controlado por ordenador que se desplaza delante de la obra con precisión de 25 micras e incorpora diferentes sensores y cámaras que, durante el proceso de digitalización del cuadro, aportarán millones de imágenes en altísima resolución y datos absolutamente precisos, un buen número de ellos desconocidos hasta ahora. Las fotografías se realizarán utilizando los últimos avances tecnológicos en luz visible, infrarrojo multiespectral, luz ultravioleta, reflectografía espectral y escaneado en 3D.

Adelantarse al deterioro

Es la primera vez que se construye un robot cartesiano de estas dimensiones para la digitalización de imágenes tomadas de una obra de arte. Además, puede afirmarse que asistimos a la realización de un estudio sin precedentes, no sólo por el desarrollo y uso de este sistema automatizado para la captación de imágenes digitales, sino también por la incorporación de todos los avances tecnológicos disponibles, así como la posibilidad que ofrece de realizar recreaciones virtuales que permitan mostrar la evolución de la obra desde el punto de vista material. Con ello, los restauradores conseguirán adelantarse a su deterioro y trabajar en su conservación de forma más exacta.

La última gran investigación sobre el estado de conservación del Guernica fue llevada a cabo en 1998 en el Museo Reina Sofía. En aquella ocasión, el desarrollo de la investigación y sus resultados fueron presentados en el simposio 'Guernica. Problemas éticos y técnicos en la manipulación de obras de arte' y en la publicación Estudio sobre el estado de conservación del Guernica de Picasso. El proyecto que comienza ahora arrojará una información infinitamente más precisa sobre la obra y permitirá penetrar en sus distintas capas con el fin de recrear la superficie y descubrir aspectos hasta ahora desconocidos, tanto en lo que se refiere a su gestación, materiales y técnicas, estado de conservación, etc.

Además del personal de Conservación-Restauración del Reina Sofía, este estudio cuenta con la participación de investigadores del Departamento de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid, desarrolladores de software para el diseño del movimiento del automatismo, así como de empresas especializadas en robótica o en la toma de imágenes en 3D.

Fases del proyecto

Viaje al interior del Guernica comenzó a gestarse 2009 con la investigación, identificación de problemas técnicos y proveedores, diseño y desarrollo del robot cartesiano. Ahora se realizará la digitalización de la obra con ayuda del automatismo robotizado, proceso que, dada su complejidad, se prolongará hasta junio de 2012.

Una vez finalizada esta primera fase, se tratarán las imágenes digitalmente y se producirán contenidos para su estudio y divulgación en diferentes soportes, que podrán ofrecerse tanto a la comunidad científica como al público interesado en un conocimiento profundo de los materiales y las técnicas de esta obra fundamental en la historia del arte del siglo XX. Será posible, por ejemplo, navegar por la superficie del cuadro en 3D o superponer diferentes capas de las digitalizaciones realizadas en un apasionante viaje al interior de la obra.

En cuanto al robot, finalizada su labor frente al Guernica, podrá ser reinstalado en el Departamento de Conservación-Restauración del Museo para seguir profundizando en el estudio de otras obras de la Colección sin necesidad de tocarlas directamente.

Fuente: hoyesarte


Presentación de 'Viaje al interior del Guernica', con entrevistas a Manuel Borja-Villel, Director del Museo Reina Sofía, Jorge García-Tejedor, Jefe de Conservación y Restauración del Museo, y Francisco Serrano, Director General de la Fundación Telefónica.

jueves, 2 de febrero de 2012

"EL LIBRO NEGRO", DE VASILI GROSSMAN E ILYA EHRENBURG

Título: El libro negro
Autores: Grossman, Vasili y Ehrenburg, Ilya
ISBN: 9788481099270
Editorial: Galaxia Gutenberg, S. L.
Fecha de la edición: 2012
Encuadernación: Rústica
Medidas: 21 cm
Nº Pág.: 1228
PVP: 35 €


Sinopsis: Cuando el 22 de junio de 1941 el ejército alemán cruzó la frontera de la Unión Soviética dio comienzo uno de los más espeluznantes episodios de la Segunda Guerra Mundial. Conocemos las célebres batallas y hemos visto la bandera del Ejército Rojo levantándose... sobre el Reichstag.

Menos se ha escrito sobre una realidad atroz. A saber, que la tierra conquistada fue escenario de una práctica de exterminio de diversos pueblos, y muy principalmente del pueblo judío, que se cobró la vida de millones de inocentes. Las masacres o los campos de concentración levantados con la misma prisa con la que se administraba la muerte, no eran una mera consecuencia de la guerra. Bien al contrario, el exterminio era su razón de ser. El ejército alemán actuaba de acuerdo a un plan sistemático diseñado en Berlín y nacido en la pragmática racista del Tercer Reich.

Vasili Grossman e Ilyá Ehrenberg compilaron los testimonios de los supervivientes para que el mundo conociera la insondable magnitud del horror. Cientos de testimonios llegados a sus manos o recogidos por medio de entrevistas a las víctimas sirvieron para erigir un monumento hecho de sangre y heroísmo, el de quienes padecieron el encierro en los guetos y tomaron el camino de la ejecución; el de los pocos que se atrevieron a desafiar a los verdugos.

RESEÑA DE JORGE FERRER, TRADUCTOR DEL LIBRO

El libro negro, obra mayúscula de Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg que traduje por encargo de Galaxia Gutenberg, ha llegado a las librerías. Es coedición con Yad Vashem y ha contado con el apoyo económico de dos familias que cuentan entre sus miembros con sobrevivientes del Holocausto, Altaras-Apeloig y Apeloig-Schloser.

Algo menos de medio año me llevó trabajar en la traducción de las 1.225 páginas de este libro que estremece línea a línea a quien lo lee. ¡Imagínense qué hacen estas páginas con quien las traduce a su lengua! He traducido muchos libros significativos y hermosos pero jamás me había enfrentado a proyecto que me ocupara la mente y el corazón como lo hizo este. Viví medio año con este libro, metido en él, soñando con él.

Me gustaría pensar que sus lectores, ¡ojalá que muchos!, experimenten idéntico sobresalto, semejante estupor ante el arrojo de unos pocos, parejo dolor ante el martirio de las víctimas, igual desprecio hacia sus victimarios.

Por cortesía de Galaxia Gutenberg, inserto unos párrafos de El libro negro. Se deben a un judío, oficial del Ejército Rojo, que volvió a su pueblo para encontrarlo arrasado y conocer las circunstancias de la muerte de sus padres y su hermana. Son apenas unos párrafos de este monumento a quienes le vieron el rostro y las uñas al horror.

Si solo van a comprar un libro este mes, que sea este. Si solo van a comprar uno este semestre, que sea este. Si solo tienen fuerzas para enfrentar el horror una vez en muchos años, que sea esta.

Bráilov, mi patria chica (fragmento de El libro negro)
(…)
Una gélida noche de febrero los hombres de la Gestapo y los policías rodearon Bráilov. La masacre comenzó antes del alba. Según uno de los policías al que interrogué personalmente, apenas se trataba de la primera Aktion. Cada uno de los agentes recibió la orden de desalojar dos o tres apartamentos habitados por judíos y conducirlos hasta el punto de reunión establecido en la Plaza del mercado de Bráilov. En caso de encontrarse con alguien que no fuera capaz de andar por su cuenta o que se negara a hacerlo, debían matarlo allí mismo, si bien cuidándose de no hacer mucho ruido. Las armas a utilizar eran las bayonetas, las culatas de los fusiles y los puñales.
Los culatazos dados a la puerta de casa despertaron a mi padre a las seis de la mañana. Dos policías irrumpieron de pronto en la habitación.
―¡Todos fuera! ¡A la plaza! ¡Deprisa!
―Mi mujer está enferma ―explicó mi padre―. No puede levantarse de la cama.
―Ya decidiremos nosotros quién puede o no puede levantarse ―replicó uno de los policías.
Mi padre fue sacado de casa a culatazos. Mientras mi hermana Roza se vestía apresuradamente alcanzó a ver que uno de los policías avanzaba hacia mi madre empuñando un puñal. Mi hermana hizo ademán de correr en socorro de nuestra madre, pero una lluvia de culatazos cayó sobre su cabeza y la empujó hacia la calle descalza y a medio vestir. Roza cayó al suelo; mi padre consiguió levantarla a duras penas y la ayudó a llegar hasta el punto de reunión, ubicado frente a la iglesia que se alza en la Plaza del mercado.
Era hacia allí que conducían a los judíos de Bráilov. Mas no a todos. A muchos los mataron en sus propias casas, como a mi madre. La familia Bakaléinik tampoco llegó al punto de reunión. Un policía los asesinó a todos con una sola ráfaga de ametralladora. Los obligó a formar una hilera frente a la casa, los hizo caer a todos, y así ganó una apuesta que había hecho con otro policía.
Después de hora y media verificando sus listas, los alemanes anunciaron que trescientas personas permanecerían en la ciudad ―fundamentalmente, sastres, zapateros, palafreneros y sus familias― para brindar servicio al ejército alemán, mientras que los demás serían fusilados. La enorme procesión de los condenados se puso en camino severamente guardada por los convoyes que la acompañaban. A mi padre y a mi hermana les tocó marchar a la cabeza de la columna. Los seguía Oskar Shmarián, un joven de dieciséis años, pariente nuestro, que había venido desde Kiev a pasar las vacaciones en Bráilov. Cuando llegó a la altura de la farmacia, la columna se detuvo de pronto. El jefe de la policía recordó que había olvidado convocar a Iosif Shwartz, quien vivía a las afueras de Bráilov, junto al cementerio ortodoxo. Enviaron a un policía a buscarlo. Apenas unos minutos más tarde llegaron Schwartz y su mujer. Les correspondió a ellos encabezar la fúnebre marcha durante aquel último tramo.
La multitud avanzaba en silencio. Todos iban concentrados en sus propios pensamientos, observaban por última vez el paisaje natal, se despedían de él, decían adiós a la vida. Y de pronto se escuchó una canción alzándose sobre la columna. Una voz joven y aguda entonó una canción sobre las bondades de la patria, la vastedad de sus tierras, la belleza de sus bosques, sus ríos y sus mares, la pureza de su aire tan grato a los pulmones. Era mi hermana Roza quien cantaba.
He interrogado a muchos testigos y verificado una y otra vez que todo sucedió así en realidad. Mis pesquisas, profundas y escrupulosas, me han permitido establecer que la escena fue tal y como aquí la describo. Antes mi hermana nunca había dado muestras de que le gustara cantar. Aquella horrible mañana había pasado dos horas descalza y a medio vestir bajo un frío inclemente. En aquella etapa de la marcha sus pies estaban helados. Me pregunto qué la movió a cantar. Y, sobre todo, de dónde extrajo las fuerzas para realizar aquel último acto de veras heroico.
Un policía le ordenó callar, pero mi hermana continuó cantando como si no lo hubiera escuchado. Se escucharon dos disparos. Mi padre levantó del suelo el cadáver de su única hija y llevó aquella preciosa y sagrada carga durante el kilómetro y medio que aún le quedaba por recorrer hasta el lugar de la ejecución.
Cuando la columna de condenados llegó a la fosa abierta, se le ordenó al primer grupo que se desvistiera y colocara la ropa en el lugar señalado para ello. Después, se les ordenó tumbarse en el fondo de la fosa. Mi padre colocó con cuidado el cuerpo de mi hermana en la fosa y comenzó a desvestirse. Una docena de carretas llegaron desde el pueblo para transportar la ropa a los almacenes de la policía. En ese instante se produjo un incidente junto a la fosa. La joven Liza Perkel se negó a desvestirse y exigió que la fusilaran vestida. Los verdugos se abalanzaron sobre ella: le propinaron culatazos, hincaron las bayonetas en su cuerpo. Liza consiguió agarrar del cuello a un hombre de la Gestapo y cuando este intentó apartarla le clavó los dientes en una mano. El alemán pegó un grito y sus compinches acudieron a socorrerlo. Eran numerosos y todos estaban armados hasta los dientes, pero la joven no se rindió.
Al intentar arrancarle el vestido, los verdugos la echaron a tierra. Por un instante, Liza consiguió liberar una pierna y pegó una patada en la cara con todas sus fuerzas a otro hombre de la Gestapo. Entonces el comandante Kraft decidió poner «orden» en persona: se acercó mientras repartía órdenes. Liza se levantó del suelo a duras penas. Le sangraba la boca; su vestido estaba hecho jirones. Haciendo gala de un increíble aplomo, esperó a que el comandante llegara ante ella y le lanzó un escupitajo a la cara.
Se escucharon varios disparos. Liza Perkel murió de pie. Esperó la muerte luchando. ¿Qué resistencia podía ofrecer una joven desarmada a toda una multitud de verdugos? ¡Y aun así los alemanes no consiguieron doblegarla! [Pudo cumplir su último deseo: los alemanes fueron incapaces de someterla. Podían matarla ―armas les sobraban para hacerlo―, pero doblegar su voluntad, hacerla renunciar a su dignidad y privarla de su honor era algo que no estaba en sus manos hacer.]
Mi padre decidió aprovechar el momento de distracción del comandante, los policías y los hombres de la Gestapo y al percatarse de la presencia allí de una campesina a la que había curado alguna vez, le dijo en un susurro: «Gorpina, esconda a este niño» y empujó a Oskar Shmarián hacia el montón de ropa. La campesina lo cubrió rápidamente con un abrigo y lo cargó en una de las carretas en las que se llevaban la ropa. El niño permaneció unos quince minutos oculto bajo la maraña de abrigos hasta que la carreta se puso en marcha alejándose del lugar de la ejecución. La campesina escondió al niño durante unos días y lo proveyó de ropa. Muy pronto Oskar se enroló en un destacamento de partisanos. Oskar vive aún y fue de sus labios que escuché los pormenores de la muerte de mi familia: llegó a ver el instante en que murió mi padre. En el último instante de su vida, mi padre consiguió hacer lo que creyó justo y necesario: salvó a un vengador más, a un joven que luchó implacablemente para salvar a nuestro pueblo del fascismo.
(…)


Fuente: www.eltonodelavoz.com

miércoles, 1 de febrero de 2012

MANIFIESTO A FAVOR DE LA DIGNIDAD PÚBLICA DE LA CULTURA

Juan José Téllez, firmante del manifiesto

El pasado jueves y viernes, en Antequera, 57 escritores suscribieron el texto que sigue y que refleja cómo la crisis también muerde a la creación literaria.

MANIFIESTO A FAVOR DE LA DIGNIDAD PÚBLICA DE LA CULTURA

Los abajo firmantes son andaluces que escriben, que forman parte de la clase trabajadora de la cultura y a quienes por lo tanto afecta la crisis económica que aflige a todos aquellos que viven del salario. Pero que se sienten especialmente concernidos, como diría Federico García Lorca con quienes no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Así,

MANIFIESTAN

1) Que rechazan un sistema económico basado en la avaricia del capitalismo salvaje que ha consagrado la desigualdad como norma a escala mundial y la precariedad y la recesión creciente en la Unión Europea y en España. La precariedad de todos supone también la precariedad de quienes escriben. Pero la crisis no afecta tan sólo a los bolsillos sino a los sueños. Por lo tanto, reivindicamos la dimensión utópica de la cultura como una bandera que nos haga defender y perfeccionar la sociedad del bienestar frente a todos aquellos poderes que quieran abolirla.

2) Que la crisis y la sagrada contención del déficit supone una formidable coartada para acabar con el pensamiento crítico con respecto al pensamiento único; un extremo que en épocas anteriores se articulaba a través de un mecenazgo caprichoso por parte de una administración que debió utilizar mejor sus presupuestos pero que ahora conduce a la privatización del hecho cultural y a reservar su supervivencia a la comercialización baladí y al puro espectáculo, atendiendo antes al populismo que a la calidad.

3) Que, en ese sentido, Albert Camus relacionaba la degradación de los derechos laborales con la degradación humana y la emergencia de un ocio zafio. Defender la dignidad de todos quienes están pagando las consecuencias de esta recesión nos lleva a defender a la cultura como parte esencial de nuestras conquistas sociales. Se trata de un modelo de civilización a cuyo desmantelamiento estamos asistiendo sin que nadie parezca prestar atención a las alternativas que desde la ciudadanía empiezan a formularse frente a esta situación dramática.

4) Que, tal como aparece recogido en el Estatuto de Autonomía de Andalucía y en la Constitución española de 1978, la cultura y la educación son derechos inalienables de la ciudadanía y no podemos consentir que se desmantelen. Y eso es lo que está ocurriendo en la actualidad con las instituciones que debieran velar para su protección y desarrollo. Ambas disciplinas, la educación y la cultura, constituyen un servicio público para la sociedad que queremos, que es la del estado del bienestar frente al estado del malestar que nos oprime. Así, no sólo debemos evitar doblegarnos ante esa zafiedad del ocio de la que hablaba Camus sino que debemos exigir que se atienda prioritariamente a la formación de la persona.

5) Que la cultura no es un valor residual sino un testigo de la historia que debe rebelarse frente a quienes pretenden preservar los intereses de las elites dominantes. En tal sentido, tenemos el deber irrenunciable de exigir que forme parte de las prioridades del Estado para que el Estado, es decir lo público, siga formando parte de las prioridades de la ciudadanía. Esto es, para que no se repartan sus ropas los oscuros mercados e intereses sórdidos que lo están crucificando.

6) Que, así, la cultura está viviendo formidables recortes, no sólo en la economía, en los nuevos puestos de trabajo que ha creado durante los últimos treinta años o en las llamadas industrias culturales, sino en la capacidad real de que los creadores puedan comprometerse con la belleza sin sentir la angustia ubérrima de quienes a su lado luchan por la simple subsistencia. La ética y la estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda.

Los creadores firmantes de este manifiesto son: Manuel Sánchez, Diego Rodríguez, José Caballero Bonald, José Sarria, Luis García Montero, Antonio Jiménez Millán, Juan José Téllez, Antonio Gómez Yebra, Álvaro García, Nicolás Ramos, Inés María Guzmán, Antonio Manuel Rodríguez Ramos, Luciano González Ossorio, Juan Emilio Ríos Vera, Carmen Sánchez Melgar, Juan Ceyles, Rafael Escuredo, Antonio Rodríguez Almodóvar, Julio Neira, Teresa Arce, Pedro Enríquez, Rafael Ballesteros, Álvaro Salvador, Balbina Prior, Ángeles Mora, Pepa Merlo, Concha Caballero, Salvador Compan, Juan Luis Tapia, Trinidad Cano, Jesús García Calderón, Raquel Rico Linage, Alfonso Fernández Malo, Juan M. Molina Damiani, Miguel Ángel Olivares, Francisco Ruiz Noguera, Amalia Bulnes, Braulio Ortiz, Elena Medel, Alejandro Luque, Pablo Aranda, Antonio Hernández, Eva Díaz Pérez, Luis Manuel Ruiz, Francisco Morales, Rocío Macarena, Rafael de Cózar, Guillermo Busutil, Virginia Aguilar, Carmen Camacho, Erika Martínez, Alejandra López, José María Vaz de Soto.

martes, 31 de enero de 2012

"PICASSO. EL ETERNO FEMENINO"



La Sala de Exposiciones de la Fundación Canal de Isabel II (Madrid) inaugura el próximo jueves, 2 de febrero, la exposición Picasso. El eterno femenino, una muestra compuesta por 66 grabados, propiedad de la Fundación Picasso - Museo Casa Natal, que abarcan del año 1927 a 1964, que profundiza en la presencia de la mujer en la obra del artista malagueño a través de sus diversos modelos y transformaciones.

La figura de la mujer ha sido uno de los temas iconográficos más constantes en la obra de Picasso. Habitante de un mundo femenino que gravitaba primero alrededor de sus hermanas y de su madre, y de sus distintas compañeras o esposas más tarde, el artista se enfrentó a la imagen de la mujer desde el lugar de quien al mismo tiempo admira e interroga al sujeto femenino.

Multiplicidad de modelos

El título de esta muestra alude a la expresión creada por Goethe en la que, según el autor alemán, el 'eterno femenino' reúne a la madre y a la amada en un principio universal que remite a la propia Eva, y que por tanto unifica a las diversas modalidades de la mujer en un modelo intemporal y platónico. Esta multiplicidad de modelos femeninos se plasma en las 14 secciones en las que se articula esta exposición y que recogen 66 obras originales del artista malagueño encuadradas en las distintas técnicas de su obra gráfica.

A través de diferentes secciones, la mujer se presenta como un soporte para la manifestación del alma (Espejo del alma), a la vez que puede ser el retrato de mujeres imaginadas (Mujeres imaginadas) o de personas reales, como las dos últimas, y más intensas, mujeres de Picasso: su compañera Françoise Gilot y su esposa Jacqueline Roque (secciones Retratos de Françoise y Retratos de Jacqueline).

Presencias femeninas

Del mismo modo, estas presencias femeninas pueden plasmarse desde una óptica deudora del arte del Renacimiento europeo o del Cubismo creado por el propio Picasso (La herencia del Renacimiento y La herencia cubista), en escenas que las representan sentadas al modo de los retratos cortesanos (La mujer sentada), posando para artistas (La mujer y el artista), siendo observadas por hombres u observando a otros personajes (La mujer observada y La mujer que observa).

Con vestimentas de otros siglos y otros ámbitos que no son los nuestros (Damas del tiempo de antaño) hay una dualidad de visión en Picasso, que bien puede captar en la mujer en el esplendor de su naturaleza (La profundidad de la piel) o en sus años de infancia y juventud (Divino tesoro) para someterlas también a situaciones en las que se intenta acceder a su mundo privado e interior (Misterio y silencio).

Madrid. Picasso. El eterno femenino. Fundación Canal de Isabel II (http://www.fundacioncanal.com/)

Del 2 de febrero al 8 de abril de 2012.

Fuente:
hoyesarte

lunes, 30 de enero de 2012

LA EDITORIAL CAPITÁN SWING PUBLICA LAS MEMORIAS DEL PINTOR COMUNISTA GEORGE GROSZ

Título: Un sí menor y un no mayor
Autor: George Grosz
ISBN: 9788493898557
Editorial: Capitán Swing Libros
Fecha de la edición: 2011
Colección: Entrelíneas
Encuadernación: Rústica
Medidas: 22 cm
Nº Pág.: 384

PVP: 20,50 €

Este es el testimonio de la agitada vida de una de las mentes más originales e independientes del siglo XX. El más rebelde y explosivo de los dibujantes y pintores alemanes, fustigador del militarismo, el capitalismo y la burguesía de los años veinte, hace aquí balance de su vida, que al mismo tiempo es parte de la historia contemporánea y del arte moderno.

Grosz fue mucho más que un crítico corrosivo, ilustrador ácido, caricaturista, pintor, escritor y precursor del fotomontaje. Conocido por recoger la crueldad, la incontinencia y el desequilibrio humano de "ese mundo volcado al hedonismo, sobre el cual se cernía, resistible pero irresistido, el horror del nazismo y la guerra". Un SÍ menor y un NO mayor es un magnífico libro de memorias, en él encontramos fantásticas anécdotas sobre Giorgio de Chirico, Salvador Dalí, Frans Masereel, Brecht, John Dos Passos, y un largo etc. El viejo Café des Westens y el Romanische Café en Berlín, el Café du Dôme en París, el Kremlin de los años veinte y las calles del Nueva York de los años treinta hasta los cincuenta cobran vida en este libro. George Grosz se encuentra en el momento y en el lugar oportuno, siempre en el ojo del huracán, en el centro de la pista. Como un payaso metafísico, siempre un paso por delante, siempre desafiante.


TRIUNFO Y OLVIDO DE UN REBELDE

A veces la historia juega malaspasadas. Cuando el pintor George Grosz falleció en 1959 tras caer borracho por unas escaleras, mucha gente se sorprendió porque creía que el artista llevaba bastantes años muerto.

La cosa tiene su explicación. Las caricaturas satíricas de Grosz sobre la Alemania de los años 20 figuraban ya en los museos y en los libros de texto, su obra era estudiada como el icono plástico de la etapa de entreguerras, aunque tras esta proyección pública se encontraba un hombre que había emigrado a Estados Unidos donde quedó sepultado en el olvido. El pintor regresó a Berlín donde murió a los 66 años, dando fin a una existencia tan agitada como el mundo que le tocó vivir.

Quizá para explicarse o sacar su vida del silencio, el propio Grosz escribió sus memorias desde la infancia hasta el exilio americano, en un relato lleno de metáforas, anécdotas y personajes que títuló extrañamente –aunque tal vez no tanto–Un Sí menor y un No mayor, libro que ahora ha sido reeditado por (Ediciones Capitán Swing). Sátira y caricatura El nombre de Grosz ha quedado para la posteridad estrechamente unido a la imagen de la Alemania de Weimar y al arte de la ilustración satírica de la sociedad de su tiempo. Nacido en 1893 en Berlín, Grosz se aficionó al dibujo de niño a través de los libros de estampas que caían en sus manos. De joven fue movilizado como soldado en la primera Gran Guerra y los horrores que presenció provocaron en él un desencanto creciente y una pérdida total de fe en cuanto le rodeaba. “Lo que veía me repugnaba, y llegué a aborrecer a la humanidad. Todos los que me rodeaban tenían miedo, pero no tuve miedo de oponerme al miedo”.(…)

“Todo lo que podría decir al respecto está reflejado en mis dibujos”, confiesa en estas memorias. Efectivamente, su disgusto en la posguerra alemana, la crítica corrosiva hacia la burguesía y el militarismo, se repetían en sus escenas mordaces y distorsionadas que han pasado a formar parte de su particular crónica berlinesa de aquel tiempo, paralelamente a las obras de Bertolt Brecht –con quien tuvo relación de amistad– o la música de Kurt Weill.

Desde el punto de vista artístico su inquietud le movió a aceptar todo lo nuevo. Del desencanto ante el mundo surgió el sentido del caos, el absurdo y la burla que caracterizaron al Dadaísmo, en el que se integró junto a Otto Dix. Luego vinieron el expresionismo y la Nueva Objetividad, movimientos de vanguardia en los que participó con creaciones personales y avanzadas, entre ellas su obra Metrópolis, visión futurista y simbólica de la urbe del mundo venidero. Un mundo que se hunde.

Pero en su vida, cada paso que daba le producía una nueva decepción. Traumatizado por los acontecimientos de aquellos años, Grosz se describe a sí mismo como un payaso zarandeado por las circunstancias y en definitiva, según relata Antoni Domènech en el prólogo de este libro, como un hombre que contempla los últimos años de un mundo que se va hundiendo. Militó en la izquierda, aunque abandonó desencantado el Partido Comunista tras un viaje de cinco meses por Rusia en 1922 y regresó a Berlín en una década que resultó fructífera para su trabajo pese a que su cabeza estaba llena de premoniciones oscuras de lo que seavecinaba. Los negros presentimientos se iban a confirmar pronto. La amenaza nazi le impulsó a emigrar a Estados Unidos, logrando escapar de Alemania por un golpe de suerte días antes de la llegada de Hitler al poder. Desde hacía tiempo América representaba para él una ensoñación: era el país de la modernidad, los grandes espacios abiertos, la música de jazz y los libros de Fenimore Cooper que se había aprendido de memoria cuando era niño. La huida del nazismo le condujo a Nueva York donde se instaló, aunque su entusiasmo por la situación produjo en él otras mutaciones: cambió su nombre, Georg, por el de George, y posteriormente se nacionalizó en Estados Unidos. Pero también en este país hubo más sombras que luces. Camino hacia el olvido, lo que Grosz quería en aquella etapa era ser un ilustrador norteamericano.

Sin embargo las cosas no eran fáciles y su estilo y su personalidad cambiaron radicalmente. Mientras que su nombre ya figuraba en la historia del arte europeo, en Nueva York tuvo que conformarse con dar clases en una academia y, ocasionalmente, pudo colocar sus dibujos en algunas revistas. Era un trabajo humilde al que se acomodó. Se vio obligado a llamar a muchas puertas y aceptar las negativas de editores que le daban esquinazo. Da la impresión de que su carácter se había suavizado y las feroces caricaturas sociales ya no le interesaban. O quizá aceptó el fracaso. En este libro de memorias elogia la grandiosidad de las dunas y los paisajes americanos que luego solía pintar. Ya no se trataba de fustigar ni deformar las imágenes, sino de plasmar escenarios tranquilos con los que disfrutaba. Todo era más complaciente en su pintura pero ya no era el mismo Grosz y sus obras no se vendían.

Como reconocía uno de sus hijos en la exposición que le dedicó el Museo Thyssen hace algunos años, su padre tuvo dos vidas, una en Berlín hasta la llegada de Hitler y otra posterior en Nueva York. Grosz mismo, en el título de estas memorias, parece querer reflejar esa duplicidad en el significado de sus obras tan diferentes y tan distantes: el “Sí menor” afirmativo y pequeño de sus últimos años frente al “No mayor”, aquel grito crítico y enérgico que caracterizó su juventud.

María Jesús Gandariasbeitia

domingo, 29 de enero de 2012

"TEOREMA", PELÍCULA DE PIER PAOLO PASOLINI

Título: Teorema (Théorème)
Realización: Pier Paolo Pasolini.
Guión: P: P. Pasolini.
Música: Réquiem de Mozart, de discos MK para los coros de la Academia rusa y la Orquesta Sinfónica de Filarmonía de Moscú, música original de Ennio Morricone.
Dirección musical: Bruno Nicolai.
Estudios: Elios Film, Roma.
Duración: 1.40 hrs.
Distribución: RANK.
Intérpretes: Silvana Mangano (la madre), Terence Stamp (El Visitante), Massimo Girotti (el padre), Anne Wiazemsky (la hija), Andres Jose Cruz (el hijo), Laura Betti (la sirvienta), Nietto Davoli (el factor), Susanna Pasolini (la vieja campesina).
Año: 1968
País: Italia

Una familia acomodada de Milán recibe un telegrama que incluye sólo dos palabras: "Arrivo domani" (Llego mañana). Al día siguiente, reciben la visita de un muchacho que sin más explicación se instala en la casa como un integrante más de la familia. Esta premisa, que otros directores han usado para crear historias de terror o para satirizar las costumbres de su época, le sirve a Pasolini como punto de partida para crear una de las obras maestras del cine religioso.

Para los que no hayan tenido la oportunidad de ver Teorema, el argumento es el siguiente. El visitante (Terence Stamp) acompaña a la familia en sus actividades cotidianas y despierta en ellos deseos que parecían no existir. Gradualmente el muchacho seduce física y emocionalmente a cada uno, incluyendo a la sirvienta. No lo hace de forma egoísta. Al contrario, es precisamente su capacidad de dar amor sin esperar nada a cambio lo que hace que todos los integrantes de la familia se le entreguen. Todo transcurre felizmente hasta que un nuevo telegrama indica que su huésped debe partir.

La ausencia provoca varias reacciones. La sirvienta (Laura Betti) regresa a su pueblo para hacer milagros. El hijo (Andrés José Cruz Soublette) recurre al arte para evocar al que se ha ido. La hija (Anne Wiazemsky) cae en un tipo de trance del que ya no despierta. La madre (Silvana Mangano) recorre las calles buscando jóvenes que le recuerdan al ausente y los seduce agónicamente. El padre (Massimo Girotti) regala su fábrica a los trabajadores y se despoja de toda posesión material, incluyendo su ropa, hasta acabar vagando en el desierto.

VER PELÍCULA - PARTE 1: http://www.youtube.com/watch?v=FwAeIC2xCp4&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 2: http://www.youtube.com/watch?v=VCBimOhT0Jw&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 3: http://www.youtube.com/watch?v=GWp38yiYJzQ&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 4: http://www.youtube.com/watch?v=5yKlO_bK4tQ&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 5: http://www.youtube.com/watch?v=FcqyPOYPE30&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 6: http://www.youtube.com/watch?v=mXSPxgbqHY0

VER PELÍCULA - PARTE 7: http://www.youtube.com/watch?v=mYo9oSryRow&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 8: http://www.youtube.com/watch?v=D1rO2JZPr5w&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 9: http://www.youtube.com/watch?v=2y5pKS7xmu8&feature=related

VER PELÍCULA - PARTE 10: http://www.youtube.com/watch?v=_CFr3t4aH2g&feature=related

sábado, 28 de enero de 2012

"MONUMENTO A LENIN", DEL ESCULTOR SOVIÉTICO MATWEJ MANISER


Matwej Maniser
Monumento a Lenin de Eisleben
Leningrado, 1925
3,2 m
Bronce
Deustches Historisches Museum de Berlin

El monumento a Lenin fue diseñado en 1925 por el escultor soviético Matwej Manizer (1891-1967). Cuando las tropas alemanas tomaron la ciudad de Puschkin, cerca de Leningrado, en 1943, echaron abajo los monumentos de bronce. Esta estatua de Lenin, sin embargo, fue tomada como botín de guerra. En el verano de 1943 la estatua fue llevada a los hornos de Mansfeld AG en la ciudad de Eisleben para su fundición. Como era tan gran y pesado no pudo ser fundido y permaneció intacto, aunque otras versiones indican que fue escondido entre la chatarra por varios trabajadores antifascistas de los hornos.

El 2 de julio de 1945, poco antes de la liberación del Ejército Rojo, el monumento fue instalado en Eisleben, de tal forma que el Ejército Rojo encontró el monumento a Lenin sin daños el 3 de julio de 1945. En la inscripción añadida más tarde se podía leer: El monumento de Lenin fue robado por los fascistas de Hitler a la Unión Soviética. Los antifascistas de Eisleben lo salvaron de la destrucción. Como señal de agradecimiento por la liberación del yugo de Hitler a manos del Ejército Rojo, fue instalado en este lugar el 2 de julio de 1945 por la municipalidad antifascista.

Durante la época de la RDA fue un símbolo de la amistad comunista entre la antigua Alemania del Este y la Unión Soviética.

En 1991 el monumento fue echado abajo y trasladado al Deustches Historisches Museum de Berlin, donde permanece actualmente.

Visita de la delgación soviética a Eisleben en 1959


El monumento a Lenin en Eisleben en 1990

viernes, 27 de enero de 2012

LA LIBERACIÓN DE AUSCHWITZ Y EL EJÉRCITO SOVÍETICO


POEMA DE PRIMO LEVI, EN EL 66º ANIVERSARIO


Para Xavier Pardo, que lo hubiera dicho mucho mejor


"La primera patrulla rusa vio el campo al mediodía del 27 de enero de 1945...". Así lo recordaba Primo Levi en La tregua.

Este viernes, 27 de enero de 2012, celebramos –¡hay mucho que celebrar en este caso!- el 66 aniversario de la liberación de Auschwitz, uno de los campos de exterminio más criminales de la barbarie nazifascista.

En esta Europa dirigida y entregada por sus clases dirigentes a la derecha tecnocrática y extrema; en esta Europa que, bordeando (superando a veces) cumbres abismales de infamia y revisionismo, tiende a equiparar comunismo y nazismo ("Declaración de Praga", junio 2008, Vaclav Havel et alteri); en esta Europa en la que parlamento de Estonia, como recordaba recientemente Rafael Poch de Feliu [1], aprobará en marzo de 2012, por amplia mayoría, conceder el título de "luchadores de la libertad" a los miembros de la "Legión SS" estonia que combatieron al lado de Hitler contra el pueblo soviético en la segunda guerra mundial; en esta Europa neoliberal (y sumisa) del capital insaciable y la desmemoria orientada en la que en Rumanía una organización no puede denominarse "comunista" sin exponerse a ser considerada "amenaza para la seguridad nacional"; en esta Europa, vertebrada en las cloacas de los Estados por la red Gladio durante décadas, que olvida sistemáticamente en papel esencial de los partidos comunistas y de organizaciones próximas en la liberación de Francia, Italia o Grecia, por no hablar del infame desconocimiento que habita sobre la casi inconmensurable generosidad poliética de los “rojos españoles”, el esencial y admirable legado del que deberíamos sentirnos todos herederos; en esta misma Europa que arroja igualmente toneladas de revisión sobre el papel nuclear del PCE, del PSUC y de tantas otras organizaciones comunistas en la lucha –con tanto sacrificio, muerte y heroísmo- contra el fascismo español y sus prolongaciones disfrazadas; en esa Europa del capital extremo que pretende abonar un retroceso histórico de dimensiones incalculables, en esta Europa demediada, decía, vale la pena recordar, es necesario hacerlo, que fue el Ejército Rojo, el ejército de la Unión Soviética, el ejército de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, compuesto en su mayor parte por trabajadores industriales y campesinos, quien liberó el campo de exterminio de Auschwitz, al tiempo que es imprescindible no olvidar que fue el sacrificio de millones y millones de ciudadanos (¡y ciudadanas!) soviéticos, comunistas muchos de ellos a pesar del atroz estalinismo que dirigía y dominaba su país, el que resultó esencial para el triunfo de la Humanidad sobre el nazismo y el fascismo, sobre las tempestades de acero, como escribiría el nazi Jünger, que las grandes burguesías de muchos países -no sólo, desde luego, las de Alemania, Italia y España- fueron responsables de desencadenar con la misma abyección e infamia, y con los mismos beneficios complementarios, con los que dirigieron -con otros procedimientos … y con otros miedos- la Europa de posguerra, la subordinación a los planes imperiales diseñados por Estados Unidos y su pasar página sobre gran parte de los dirigentes y cuadros fascistas, criminales destacados en muchas ocasiones, así como sobre las abultadas cuentas de beneficios de grandes multinacionales en absoluta ajenas a la madeja de explotación, represión y muerte tejidas en torno a organizaciones fascistas que tomaron el estado con sus botas y violencia, y con el generoso apoyo económico de esas mismas empresas.

Nadie mejor que Primo Levi, un gran escritor, un filósofo enorme, un poeta, un resistente ejemplar, para recordar qué fue aquella infamia que intentó arrojar a la Humanidad toda a un lodazal pletórico de antihumanismo. Si esto es un hombre.., considerad si es una mujer…


Los que vivís seguros

En vuestras casas caldeadas

Los que os encontráis, al volver por la tarde,

La comida caliente y los rostros amigos:



Considerad si esto es un hombre

Quien trabaja en el fango

Quien no conoce la paz

Quien lucha por la mitad de un panecillo

Quien muere por un sí o por un no.

Considerad si es una mujer

Quien no tiene cabellos ni nombre

Ni fuerzas para recordarlo

Vacía la mirada y frío el regazo

Como una rana invernal.



Pensad que esto ha sucedido:

Os encomiendo estas palabras.

Grabadlas en vuestros corazones

Al estar en casa, al ir por la calle,

Al acostaros, al levantaros;

Repetídselas a vuestros hijos.



O que vuestra casa se derrumbe,

La enfermedad os imposibilite,

Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

¡Que nuestras casas se derrumben, que nuestros descendientes nos vuelvan el rostro!

“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, / cuando asqueados de la bajeza humana, /cuando iracundos de la dureza humana…”. (Luis Cernuda, “1936”). Recordemos y recordémoslo a otros.

Nota: [1] http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4686

Artículo de Salvador López Arnal para Rebelión

jueves, 26 de enero de 2012

DOS TEXTOS DEL PRÓXIMO LIBRO DE EDUARDO GALEANO



El escritor uruguayo Eduardo Galeano, que ha recogido en La Habana el Premio José María Arguedas por su libro Espejos, presentó en la Casa de las Américas los siguientes textos que forman parte de su próxima obra, Los hijos de los días, anunciada para su publicación en marzo.

El zapato

En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín. Los asesinos la rompieron a golpe de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal. En el camino perdió un zapato. Alguna mano recogió ese zapato tirado en el barro.

Rosa había vivido su vida entera peleando por un mundo donde la justicia no sería sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad sería sacrificada en nombre de la justicia. Cada día, alguna mano recoge esa bandera tirada en el barro, como el zapato.

El día en que México invadió a los Estados Unidos

En la madrugada del 9 de marzo del año 1916, Pancho Villa atravesó la frontera e incendió la ciudad de Columbus, mató a algunos soldados, se llevó unos cuantos caballos y municiones. Y al día siguiente regresó a México para contar su hazaña. Esta fugaz incursión de los jinetes de Pancho Villa fue la única invasión que los Estados Unidos sufrieron en toda su historia.

En cambio, este país ha invadido y sigue invadiendo casi todo el mundo. Desde 1947, su ministerio de guerra se llama Ministerio de Defensa y su presupuesto de guerra se llama Presupuesto de Defensa. El nombre es un enigma más indescifrable que el misterio de la Santisima Trinidad.

Fuente: Crónica Popular

miércoles, 25 de enero de 2012

"ESTADO DE SITIO", DE ALBERT CAMUS, EN EL TEATRO CENTRAL DE SEVILLA



CAMUS, LA PEPA Y EL CENTRO ANDALUZ DE TEATRO

Montamos El Estado de Sitio de Albert Camus con motivo del II Centenario de la Constitución de 1812 (“La Pepa”). Cuando Camus escribe El Estado de Sitio, la sensibilidad internacional ante las injusticias mundiales, con mayor o menor compromiso, había calado no sólo en un nivel intelectual entre aquellos que pudieran ser sensibles a los conflictos internacionales, sino también entre los que, arrastrados por una conciencia política inequívoca, arriesgarían su seguridad, incluso su vida, por una causa que consideraban de justicia.

Siguiendo esa estela y tomado el testigo, en 1948, apenas unos años después de terminar la segunda gran guerra, un grupo de artistas liderados por Camus y Barrault, se lanzan a la aventura escénica de escribir y montar El Estado de Sitio. Las razones últimas e íntimas de esta tarea nunca las sabremos, pero si atendemos a las declaraciones de unos y otros, al texto de la obra y a la trayectoria biográfica del autor, incluso a las críticas más furibundas, no cabe la menor duda sobre su compromiso social y su alejamiento absoluto de considerar el teatro y la oportunidad que se brindaba como un mero negocio de entretenimiento y de show oportunista. Y este es un pulso que creo debe mantener el teatro público. No es lo mismo una inclinación que otra, como no es lo mismo utilizar los muertos de El estado de sitio para rendir tributo sincero a todos, hombres y mujeres, que han dado lo mejor de sí mismos para construir una sociedad más libre, igualitaria y justa, que hacerlo en nombre de un balance positivo en las cuentas, fiel al sacrosanto rato de despiste placentero y seguir con la triste mojiganga que diría aquél.

El Cádiz mítico en el que transcurre la obra de Camus nos pertenece, está arraigado en nuestro imaginario colectivo. El pueblo que se retrata podría formar parte de cualquiera de los hombres y mujeres que se rebelan contra la tiranía; en una vital y constante lucha por vivir con dignidad. El resultado es una obra intensa en la que se reafirman las reiteradas preocupaciones del autor: la libertad, la justicia, la muerte, el amor y la fe en la luz del Mediterráneo.

De estos impulsos nace esta puesta en escena. La hemos hecho desde la libertad y quisiéramos dar las gracias a los hombres y mujeres que han hecho posible que hoy nosotros podamos gozarla.

Fco. Ortuño Millán
Director Centro Andaluz de Teatro

La obra "Estado de sitio" de Albert Camus se representará en el Teatro Central de Sevilla del miércoles 25 de enero al domingo 5 de febrero de 2012. José Luis Castro dirige esta nueva versión de Juan García Larrondo de la obra estrenada en 1948. Es una producción del Centro Andaluz de Teatro (CAT) que se estrenó el pasado 10 de enero en el Gran Teatro Falla de Cádiz dentro de los actos de Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812. José Pedro Carrión encabeza el amplio reparto compuesto por dieciocho actores.

martes, 24 de enero de 2012

MARCOS ANA: POR DERECHO HUMANO


EL POETA COMUNISTA CUMPLIÓ 92 AÑOS EL PASADO VIERNES 20 DE ENERO

La APDHE concede el Premio Derechos Humanos 2011 al camarada Marcos Ana

El pasado 14 de diciembre de 2011 el jurado del prestigioso premio de Derechos Humanos otorgado por la APDHE decidió conceder este galardón en su modalidad nacional a Marcos Ana:

“Por su trayectoria vital de compromiso permanente en la promoción, defensa y divulgación de los Derechos Humanos, así como de denuncia permanente respecto a sus vulneraciones. Por su labor en defensa de la libertad y los derechos fundamentales de los presos políticos, de los inmigrantes y a favor de aquellas personas y colectivos más desfavorecidos, alentando la solidaridad y cooperación internacional, así como la justicia social”.

Este regalo de cumpleaños adelantado (Marcos Ana cumple 92 años el próximo viernes, 69 realmente) es el reconocimiento de una vida ejemplar. Pero además, es el reconocimiento social e institucional de la defensa de la dignidad del ser humano que representa la figura ética de Marcos Ana es una buena noticia para todas y todos aquellos que no se resignan y continúan la lucha contra la barbarie y por el socialismo.

La actual ofensiva del capital contra los derechos sociales y las conquistas de la clase trabajadora nos recuerda que la dignidad se pelea y se conquista día a día, se gana en la calle, en los centros de trabajo, en las aulas… y, también, en las prisiones, en las cárceles que se llenan con inocentes a lo largo y ancho del mundo capitalista, de un mundo-mercado en el que sólo hay sitio para la libertad del capital.

La historia de Marcos Ana es la historia de la lucha por la libertad de todos y todas aquellas personas que vivían en un país en el que no se podía vivir. Condenado a muerte en 1941 por un régimen asesino. Su delito: COMUNISTA. El propio Marcos Ana, en sus memorias, lo expresaba así:

“En mi caso personal quedé impresionado y perplejo por las acusaciones del fiscal. Me hacían responsable de hechos sucedidos en Alcalá de Henares por los que ya habían sido juzgados muchos compañeros y algunos de ellos fusilados. Era la práctica habitual en aquella época confusa, especialmente en los pueblos: imputar a los dirigentes más conocidos la responsabilidad de todo lo ocurrido en el lugar”.

Superviviente del fascismo. Marcos Ana siempre fue libre. Juzgado por un tribunal ilegal, en dos ocasiones, su condena a muerte termino por convertirse en la mayor condena de prisión del régimen franquista (23 años) y transformó al joven Fernando Macarro, militante comunista de 19 años, en Marcos Ana, militante comunista y poeta de 42 años: “La cárcel fue mi universidad. Conocí a mucha gente. Coincidí con Buero Vallejo y con Miguel Hernández entre otros muchos”.

Hoy en día, la extrema-derecha continúa intentando doblegar a Marcos Ana. Desde sus medios de intoxicación de masas los verdugos pretenden convertir a Marcos Ana en un “asesino”. El intento de re-escribir, nuevamente, la historia, de falsificar la memoria de un país que sufrió la brutalidad fascista en matanzas inhumanas debería tener una respuesta contundente por parte del Estado democrático actual. Ese trabajo sigue pendiente y en ello está Marcos Ana: Apoyando a jueces que, como Baltasar Garzón, en contra del olvido, pretenden hacer cumplir la ley democrática de reparación y dignidad de las víctimas.

Esta nota periodística es del todo insuficiente. La dignidad de nuestro camarada, la experiencia de lucha, la memoria, la integridad ética y moral sólo puede expresarse, o intentarse, a través de la poesía, de su propia poesía:

Pequeña carta al mundo

Los dientes de una ballesta
me tienen clavado el vuelo.

Tengo el alma desgarrada
de tirar, pero no puedo
arrancarme estos cerrojos
que me atraviesan el pecho.

Siete mil doscientas veces
la luna cruzó mi cielo
y otras tantas, la dorada
libertad cruzó mi sueño.

El Sol me hace crecer flores,
¿para qué, si estéril veo
que entre los muros mi sangre
se me deshoja en silencio?

No sabéis lo que es un hombre,
sangrando y roto, en un cepo.

Si lo supieseis vendrías
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
con el corazón deshecho,
enarbolando los puños
para salvar lo que es vuestro.

Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo;
de nieve, a mis camaradas
entre sus cadenas muertos…
recoged nuestras banderas,
nuestro dolor, nuestro sueño,
los nombres que en las paredes
con dulce amor grabaremos.

Y si no nos cerráis los ojos
¡dejadnos los muros dentro!
que se pudran con el polvo
de nuestra carne y no puedan
ser nuevas tumbas de presos.

No sabéis lo que es un hombre
sangrando y roto, en un cepo.
Si lo supierais vendríais,
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
para salvar lo que es vuestro.

Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo
buscad en las soledades
del muro mi testamento:
al mundo le dejo todo,
lo que tengo y lo que siento,
lo que he sido entre los míos,
lo que soy, lo que sostengo:
una bandera sin llanto,
un amor, algunos versos…
y en las piedras lacerantes
de este patio gris, desierto,
mi grito, como una estatua
terrible y roja, en el centro.

¡FELIZ 92 CUMPLEAÑOS CAMARADA!

http://www.marcos-ana.com

Fuente: Mundo Obrero

lunes, 23 de enero de 2012

ACTAS DE LAS III JORNADAS DE LITERATURA Y MARXISMO



REVISTA DE CRÍTICA LITERARIA MARXISTA Nº 5 (2011)

El presente número de Revista de crítica literaria marxista recoge las actas de las III Jornadas de literatura y marxismo, organizadas por la Sección de Estética de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) y celebradas los días 12 y 13 de mayo de 2011 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. En esta tercera edición, dichas jornadas se centraron en la figura del novelista Armando López Salinas y del realismo social en España.

Las III Jornadas de Literatura y marxismo: Armando López Salinas y el realismo social en España tuvieron por objetivo la reivindicación de la figura del autor de La mina como un intento de devolverle al lugar que merece en las páginas de la Literatura española contemporánea. Se trata de salvar del olvido y del silencio una generación literaria que ha sido condenada al ostracismo por cuestiones ajenas a lo estrictamente literario.

Otro de los objetivos que se persiguió con la organización de estas Jornadas ha sido el de cuestionar y acaso redefinir el concepto de realismo social, una categoría literaria que, engañosamente, ha sido vaciada de significado para que a continuación poder ser ocupada, en los manuales de literatura, por autores que poco o nada tienen que ver con el realismo social como son Miguel Delibes o incluso Camilo José Cela, desplazando con ello a autores verdaderamente sociales como el propio Armando López Salinas, Antonio Ferres, Jesús López Pacheco o Alfonso Grosso.

Se trata, por un lado, de rendir homenaje a un autor y, por otro, de redefinir conceptos y de situar a cada uno en su concreto lugar histórico. Una tarea que, desde la Sección de Estética de la Fundación de Investigaciones Marxistas, esperamos haber podido lograr o, al menos, poder contribuir con ello a remover los cimientos de una crítica literaria que, desde el lugar hegemónico que ocupa, tiende a la deshistorización y por consiguiente al falseamiento de los movimientos históricos y asimismo literarios.

DESCARGAR REVISTA: www.fim.org.es/media/1/1556.pdf

domingo, 22 de enero de 2012

"LA PEQUEÑA HOZ", DE JULIO GONZÁLEZ


La petite faucille
1937
210 x 65 x 50 cm.
Bronce
Museo de Arte Público de Madrid

La obra expuesta en el Museo de la Castellana, La petite faucille (La pequeña hoz), fue donada por la hija del escultor, Roberta González. Se trata de una ampliación en bronce, a partir de una obra original, realizada en hierro forjado, a menor escala (30 x 10,5 x 8 cm), de la que se fundieron varios ejemplares, que se conservan en diferentes Museos y colecciones de Europa y América, uno de ellos en la Colección Julio González del IVAM de Valencia. Según los especialistas en la obra de Julio González, esta escultura se puede fechar en torno a 1937, en plena Guerra Civil española. Esta obra, conocida también por el título Homenaje a la hoz y el martillo, es muy significativa ya que pone de manifiesto la postura adoptada por el artista durante la contienda, y está en relación con el arte beligerante del momento, influido fundamentalmente por la estética soviética. Es un magnífico ejemplo de la tendencia abstracta del autor en el que, según la expresión por él mismo acuñada y tantas veces repetida, "dibuja en el espacio" el perfil de un cuerpo en movimiento contenido, de formas angulosas y aximétricas, en el que juega con los espacios vacíos y los volúmenes, consiguiendo "la unión de las formas reales con las imaginadas y sugeridas". Guarda una cierta semejanza con otras obras de este momento como Dajne (c.1937) o la Bailarina de la margarita (c.1937) y, sobre todo, con algunos dibujos preparatorios para esculturas. Esta obra está ya en la línea de esculturas posteriores, de las llamadas figuras fitomórficas -de formas vegetales-, como las de la serie Hombre Cactus (1939-1940).

Julio González es uno de los grandes escultores de la vanguardia histórica internacional. Su obra es fundamental para entender la evolución de la escultura contemporánea, pues abrió un nuevo camino, no sólo por ser uno de los primeros artistas que utilizó el hierro como material artístico con una función expresiva, sino también por su preocupación por el espacio como elemento esencial de la escultura. Su influencia en las generaciones posteriores, aunque algo tardía, ha sido enorme, especialmente en los artistas ligados al informalismo, y puede ser considerado como el precedente de todos aquellos escultores cuya obra se basa en las posibilidades estructurales y expresivas de los materiales escultóricos.

Julio González nació en Barcelona en 1876, donde aprendió desde pequeño el arte de la orfebrería y del hierro forjado, junto con su hermano Joan, en el taller de su familia, al tiempo que asistían a las clases de pintura y dibujo de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y del Cercle Artistic de Sant Lluc. Los dos hermanos vivieron intensamente el ambiente de la Barcelona modernista. A finales de siglo frecuentaban la tertulia de "Els Quatre Gats", núcleo de los artistas e intelectuales más avanzados de la época, donde conocieron a Pablo Picasso. En 1897 Julio viajó a Madrid, y la profunda impresión que le causaron las obras del Museo del Prado, le decidió a dedicarse a la pintura. En 1900 se trasladó con su familia a París. Allí se unió al grupo de Picasso y se relacionó con algunos de los artistas que habrían de renovar el arte, como Max Jacob, Maurice Raunal, Modigliani o Brancusi, los españoles Juan Gris, Paco Durrio, Manolo Hugué y Pablo Gargallo, entre otros muchos. Será especialmente significativa su relación con el escultor Pablo Gargallo, quien ejerció una gran influencia en sus primeras obras.

En París continuó sus trabajos de orfebrería, realizó numerosos dibujos y pinturas y empezó a dedicarse a la escultura. La muerte de su hermano Joan en 1908, sumió al artista en una profunda depresión que le llevo a aislarse en su casa y su trabajo. En 1910 realizó las primeras máscaras de metal repujado, en las que queda patente la atracción por la estética cubista. Valiéndose de sus conocimientos del metal forjado, experimentó nuevas formas y recursos técnicos y se preocupó por el nuevo rumbo que había de tomar el arte y el trabajo artesanal frente a la inevitable mecanización e industrialización que imponían los nuevos tiempos. Durante la I Guerra Mundial trabajó en los talleres Renault donde estudió la técnica de la soldadura autógena, perfeccionando aún más sus conocimientos sobre el trabajo del metal, y adquirió en la calle de Odessa en París, un taller de herrero; los materiales más empleados en sus obras son el hierro forjado y el bronce. A partir de 1927, abandonó definitivamente la pintura y realizó en colaboración con Pablo Picasso las primeras obras en hierro recortado y forjado, empleando la técnica del ensamblaje, en las que rompía con los viejos conceptos escultóricos. Su sólida formación artesana, el dibujo y la pintura, forman un substrato que no le abandonará nunca y que le permitirá asimilar las más diversas influencias vanguardistas. Su obra se debatirá siempre entre la figuración y la abstracción, entre el convencionalismo de su formación académica modernista y su incursión en la vanguardia.

La búsqueda de un expresionismo abstracto está presente en toda su obra, que alcanza la madurez en los años veinte y treinta. Las máscaras y cabezas que realizó entre 1928-1933, marcan la transición hacia un nuevo lenguaje escultórico, que en estos años se fundamenta en la construcción de complejas estructuras en hierro forjado, recortado y soldado, llegando a crear formas huecas en las que queda atrapado el espacio, como en la célebre Cabeza llamada "El Tunel". En 1933 colaboró con el "Grupo de Arte Constructivo" de Torres García, exponiendo su obra en el Salón de Otoño de Madrid. El año 1937 fue el momento cumbre de la carrera de Julio González, cuando realizó algunas de sus obras más importantes, tanto en la tendencia del realismo expresionista como en la tendencia abstracta. En este año participó en el Pabellón Español de la Exposición Universal de París en la que presentó su obra maestra Maternidad, más tarde conocida como La Montserrat, y realizó también Mujer mirándose al espejo, prototipo de sus esculturas desmaterializadas y esquemáticas de la década de los treinta.

Fuente: Alicia Romero y Marcelo Giménez